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  • Oficial | Beatriz Álvarez respalda en Badalona el nuevo proyecto del club tras la inversión de Mercury 13

    Oficial | Beatriz Álvarez respalda en Badalona el nuevo proyecto del club tras la inversión de Mercury 13

    (Fuente: ONA)

    ➡️ La presidenta de Liga F, Beatriz Álvarez, se ha desplazado a Badalona para realizar una visita institucional tras el reciente anuncio de la entrada del grupo Mercury13 como accionista mayoritario del FC Badalona Women, una operación que supone un nuevo impulso al desarrollo del club y refuerza el crecimiento del fútbol femenino profesional en España. Además, aprovechó su visita para asistir al encuentro de ida de semifinales de la Copa de la Reina entre en ONA y el Barcelona.

    Durante su estancia, Beatriz Álvarez mantuvo un encuentro con el presidente del club, Josep Bellet, así como con los nuevos responsables del proyecto, Mario Malavé, cofundador de Mercury 13, y Pedro Iriondo, recientemente nombrado CEO del Badalona Women, con quienes pudo conocer de primera mano las líneas estratégicas de esta nueva etapa para la entidad catalana.

    El acuerdo supone la llegada a España de Mercury 13, un grupo internacional de propiedad multiclub centrado exclusivamente en el fútbol femenino, que ha adquirido una participación mayoritaria en el FC Badalona Women con el objetivo de aportar inversión a largo plazo, experiencia operativa y desarrollo comercial al proyecto.

    Además, esta nueva etapa cuenta con el respaldo de Fever, plataforma global de descubrimiento de entretenimiento en vivo, que será el patrocinador principal de la camiseta del club, y de Nike, que se incorpora como socio técnico, reforzando el crecimiento y la proyección internacional de la entidad.

    “La llegada de nuevos inversores comprometidos con el fútbol femenino es una magnífica noticia para nuestra competición. Este acuerdo refuerza la estructura del Badalona Women y demuestra que Liga F continúa generando confianza y atrayendo proyectos sólidos que contribuyen a mejorar la competitividad y el futuro de nuestros clubes. El Badalona Women está construyendo un proyecto ambicioso y sostenible que refleja el momento de crecimiento que vive el fútbol femenino en España. Desde Liga F seguiremos acompañando a los clubes para fortalecer sus estructuras y consolidar la competición”.

    Durante su visita, la presidenta de Liga F también asistió al partido de ida de las semifinales de la Copa de la Reina, entre Badalona Women y FC Barcelona, donde tuvo la oportunidad de mantener un encuentro con representantes del Ayuntamiento de Badalona, Rosa del Amo, 3ª teniente alcalde, y Juan Portillo, concejal de deportes, con quienes compartió impresiones sobre el desarrollo del fútbol femenino y el papel de las instituciones en el impulso del fútbol femenino en la ciudad. Este nuevo proyecto reafirma además el compromiso del club con la ciudad de Badalona.

    Esta visita institucional de la presidenta de Liga F refuerza el compromiso de la organización con los clubes de la competición y con aquellos proyectos que, como el del Badalona Women, contribuyen a consolidar el presente y el futuro del fútbol femenino profesional en España.

  • La previa | Atlético de Madrid vs DUX Logroño

    La previa | Atlético de Madrid vs DUX Logroño

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ El conjunto rojiblanco llega a Alcalá de Henares con la necesidad de sumar ante un cuadro riojano que busca lo propio para seguir huyendo del temido descenso.

    LigaFMoeve | #AtletiDUXLogroño

    (Fuente: Liga F Moeve)

    #LigaFMoeve | #AtletiDUXLogroño

    El fútbol tiene una forma muy particular de convocar emociones. Hay partidos que se anuncian con estruendo, con semanas de anticipación, con titulares que hablan de finales, de títulos o de rivalidades históricas. Y luego están esos encuentros que llegan en silencio, que parecen un capítulo más dentro de la temporada, pero que en realidad contienen dentro de sí mismos todo el pulso de una competición. El Atlético de Madrid contra el DUX Logroño de este sábado 14 de marzo a las 12:00 del mediodía, con retransmisión en DAZN y en Movistar Plus+, pertenece a esa segunda categoría: partidos que definen mucho más de lo que aparentan. Porque cuando el balón empiece a rodar en la Ciudad Deportiva de Alcalá de Henares no se enfrentarán únicamente dos equipos separados por muchos puntos en la clasificación de la Liga F; se enfrentarán dos realidades, dos urgencias y dos formas de entender el momento de la temporada.

    El Atlético de Madrid llega a este compromiso mirando hacia arriba. Siempre mirando hacia arriba. Es casi una condición natural del club rojiblanco, una especie de mandato histórico que atraviesa generaciones, proyectos y plantillas. Cuando uno piensa en el Atlético de Madrid, inevitablemente piensa en competir, en resistir, en luchar contra los elementos. Esa identidad que durante décadas se ha asociado al equipo masculino también ha impregnado profundamente al conjunto femenino, que durante los últimos años se ha consolidado como uno de los grandes nombres del fútbol europeo. El objetivo de cada temporada es claro: volver a la élite continental, regresar a la máxima competición del continente, la UEFA Women’s Champions League. Y ese camino pasa inevitablemente por una buena posición en la liga doméstica.

    (Fuente: Movistar Plus)

    El equipo dirigido por José Herrera llega a este partido con una mezcla muy particular de sensaciones. Por un lado, la moral reforzada después de una victoria importante en la ida de las semifinales de la Copa de la Reina ante el Costa Adeje Tenerife. Aquel 1-0 fue mucho más que un resultado corto en el marcador. Fue una demostración de carácter, de paciencia, de capacidad competitiva en un encuentro tenso, trabado y lleno de momentos tácticos. Las rojiblancas supieron encontrar el gol y supieron defender la ventaja. Esa victoria dejó al Atlético a noventa minutos de una final, algo que siempre cambia el estado de ánimo de un vestuario.

    Pero la temporada no permite pausas. El fútbol de élite tiene esa cualidad despiadada: cuando un equipo celebra una victoria, el siguiente desafío ya está esperando. En el caso del Atlético, el calendario obliga a volver a centrar la mirada en la liga, donde cada punto se ha convertido en una moneda de enorme valor. El objetivo es claro: acercarse a los puestos que conceden acceso a la próxima edición de la Champions. No es una meta sencilla. La liga española se ha vuelto cada vez más competitiva y cada jornada plantea desafíos distintos.

    El rival de este sábado, el DUX Logroño, llega con una urgencia completamente diferente. Para el conjunto riojano la temporada es una batalla constante contra el descenso. La clasificación es clara: decimocuarta posición y diez puntos en el casillero. Apenas un punto separa al equipo de la zona roja. En una liga larga, ese margen puede parecer pequeño, pero en realidad representa una presión enorme. Cada partido se convierte en una final anticipada. Cada minuto puede significar acercarse a la permanencia o complicar todavía más el camino.

    El DUX Logroño sabe bien lo que significa pelear por la supervivencia en la élite del fútbol español. Es un club que ha vivido ascensos, descensos, reconstrucciones y nuevos proyectos. Su presencia en la Liga F es el resultado de años de trabajo, de inversión en estructura y de una apuesta clara por consolidar el fútbol femenino en La Rioja. Y aunque la clasificación actual no refleja la ambición del club, el equipo sigue compitiendo con orgullo.

    El último partido liguero del conjunto riojano dejó un sabor amargo. La derrota por 2-3 frente al FC Badalona Women fue un golpe duro, especialmente porque se trató de un encuentro directo en la lucha por la permanencia. En partidos así cada error pesa el doble y cada oportunidad perdida se recuerda durante semanas. El equipo mostró momentos de buen fútbol, pero la fragilidad defensiva terminó pasando factura.

    Además, el técnico del DUX tuvo que afrontar ese encuentro con varias ausencias significativas. Jugadoras como Chelsea, Comfort Yeboah, Sandra García o Dona Scannapieco no entraron en la convocatoria. Cuando un equipo que lucha por el descenso pierde piezas importantes, el impacto suele ser mayor que en un club con una plantilla más profunda. Cada jugadora cuenta. Cada alternativa en el banquillo puede marcar la diferencia.

    La historia reciente entre ambos equipos también aporta un contexto interesante para este partido. En la primera vuelta de la temporada el Atlético de Madrid visitó el estadio de Las Gaunas y firmó una victoria contundente por 0-5. Fue uno de esos partidos en los que todo sale bien para un equipo y todo se complica para el otro. El Atlético desplegó su mejor versión ofensiva, con transiciones rápidas, presión alta y una gran eficacia de cara al gol. El DUX, por su parte, sufrió para contener las oleadas rojiblancas.

    Sin embargo, el fútbol tiene memoria corta. Los partidos de la primera vuelta sirven como referencia, pero rara vez se repiten de la misma manera. La situación actual es distinta. El Atlético llega con la carga física y emocional de la Copa, mientras que el DUX sabe que cada punto puede ser decisivo en la lucha por la permanencia.

    Uno de los factores que condicionará el partido es el estado de la plantilla rojiblanca. El Atlético no podrá contar con Silvia Lloris, que continúa recuperándose de una lesión de ligamento cruzado anterior. Las lesiones de cruzado son especialmente duras en el fútbol moderno, no solo por el tiempo de recuperación, sino por el proceso mental que implica volver a competir al máximo nivel. La ausencia de Lloris obliga al cuerpo técnico a reorganizar la defensa, un aspecto clave en un equipo que suele construir su juego desde atrás.

    Tampoco estará disponible la centrocampista Priscila Chinchilla. La internacional costarricense aporta energía, verticalidad y llegada al área desde la segunda línea. Su ausencia reduce las opciones en la rotación del centro del campo, especialmente en un momento de la temporada en el que la acumulación de partidos empieza a sentirse en las piernas.

    Aun así, el Atlético cuenta con una plantilla amplia y con suficiente talento para asumir estas bajas. El equipo rojiblanco se ha caracterizado durante los últimos años por su capacidad para reinventarse dentro de los partidos. Puede dominar a través de la posesión, pero también puede convertirse en un equipo muy vertical cuando encuentra espacios. Esa versatilidad táctica es una de las grandes fortalezas del proyecto.

    El escenario del partido también tiene su importancia. Alcalá de Henares se ha convertido en un punto de referencia para el fútbol femenino madrileño. La Ciudad Deportiva del Atlético ofrece un ambiente particular: cercanía con el público, un terreno de juego cuidado y la sensación de que cada encuentro se vive con intensidad. Para el Atlético jugar en casa supone una ventaja emocional evidente. El equipo se siente respaldado y suele imponer su ritmo desde los primeros minutos.

    Para el DUX Logroño, en cambio, el desplazamiento representa un desafío añadido. Viajar para enfrentarse a uno de los equipos más potentes de la liga nunca es sencillo, y menos aún cuando la situación clasificatoria obliga a sumar puntos con urgencia. Pero precisamente esa necesidad puede convertirse en un estímulo. Los equipos que luchan por la permanencia suelen encontrar en estos partidos una motivación especial. Nadie espera que ganen, y esa ausencia de presión puede liberar el juego.

    Desde el punto de vista táctico, el partido promete un contraste interesante. El Atlético probablemente asumirá el control del balón, intentando instalarse en campo contrario desde el inicio. El equipo de José Herrera suele construir sus ataques a través de una circulación rápida, buscando abrir el campo y generar superioridades por las bandas. Las laterales tienen un papel muy activo en este sistema, proyectándose constantemente hacia el ataque.

    El DUX Logroño, por su parte, podría optar por un planteamiento más conservador, con un bloque compacto y líneas juntas. La prioridad será cerrar los espacios interiores y obligar al Atlético a jugar por fuera. En ese contexto, las transiciones rápidas pueden convertirse en el principal recurso ofensivo del equipo riojano. Un robo en campo propio, un pase vertical y una carrera al espacio pueden cambiar el guion de un partido aparentemente controlado.

    Pero más allá de la táctica, este tipo de encuentros también se definen por factores emocionales. El Atlético juega con la presión de ganar. Cuando un equipo aspira a clasificarse para la Champions, cada partido contra rivales de la zona baja se convierte en una obligación. No sumar tres puntos en casa sería un golpe importante en la carrera por los puestos europeos.

    El DUX, en cambio, juega con la urgencia de sobrevivir. Esa urgencia a veces se traduce en nerviosismo, pero otras veces genera actuaciones heroicas. A lo largo de la historia del fútbol, muchos equipos en situación crítica han conseguido resultados inesperados precisamente cuando nadie apostaba por ellos.

    Y ahí es donde entra el espíritu de “El Partido de Manu”. Porque el fútbol no se explica únicamente con estadísticas, clasificaciones o sistemas tácticos. El fútbol también es emoción, es memoria, es identidad. Cada partido cuenta una historia distinta.

    Cuando el árbitro señale el inicio del encuentro, el balón empezará a rodar con toda esa carga simbólica. El Atlético buscará imponer su jerarquía, su talento y su ambición europea. El DUX Logroño tratará de resistir, de encontrar sus momentos y de demostrar que en el fútbol las distancias en la clasificación no siempre se reflejan en el campo.

    Quizá el partido se decida pronto, con un gol temprano que obligue al DUX a abrirse y permita al Atlético controlar el ritmo. O quizá el encuentro se mantenga equilibrado durante muchos minutos, con el tiempo jugando a favor de las visitantes y aumentando la tensión en las gradas.

    En cualquier caso, lo que está claro es que el fútbol femenino español sigue creciendo a través de partidos como este. La Liga F se ha consolidado como una competición cada vez más competitiva, con clubes que invierten en estructura, en cantera y en profesionalización. Cada jornada ofrece historias nuevas, protagonistas inesperados y momentos que quedan en la memoria de los aficionados.

    Este Atlético de Madrid contra DUX Logroño es uno de esos capítulos. Un partido de marzo, al mediodía, con la primavera asomando y con mucho más en juego de lo que podría parecer a simple vista.

    Porque cuando el balón empiece a rodar, ya no habrá clasificaciones ni pronósticos. Solo fútbol. Solo noventa minutos para demostrar quién está preparado para escribir la siguiente página de esta temporada.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve

    ✨ Temporada 2025-2026 ✨

    💜 #V8MOSGANANDO

    🔥 Atlético de Madrid 🆚 DUX Logroño 🔥

    🙌🏻 Matchday 22 | Día de partido

    🗓️ Sábado, 14 de noviembre de 2026

    📺 DAZN 1 (Dial 71 de Movistar Plus)

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

  • Gol Femenino | Edna Imade es un cañón con el Bayern de Múnich y la Selección Española

    Gol Femenino | Edna Imade es un cañón con el Bayern de Múnich y la Selección Española

    (Fuente: Gol Femenino)

    ➡️ La exjugadora del Granada y la Real Sociedad ya brilla en Alemania.

    Liga F empieza a mirar de frente al dinero de los grandes proyectos. El grupo inversor Mercury13 ha entrado en el accionariado del Badalona Women como socio mayoritario, un movimiento que desde la propia competición se interpreta como una señal clara: el fútbol femenino español ya está en el radar de los grandes inversores internacionales.

    El cofundador del fondo, Mario Malavé, no ha escondido el mensaje. En su visión, la Liga F es “un referente en el mundo”, un campeonato con estructura profesional, talento consolidado y margen de crecimiento real. El plan del grupo pasa por construir un proyecto con bases sólidas: inversión en cantera, recursos para la plantilla y un crecimiento progresivo que permita al club competir con estructuras cada vez más profesionales. En ese horizonte tampoco se descarta reforzar el equipo con fichajes de peso que impulsen el salto deportivo.

    La apuesta no llega desde cero. Mercury13 ya ha construido una red de clubes en el fútbol femenino europeo. El fondo controla entidades como el Como Women en Italia y el Bristol City Women en Inglaterra, lo que convierte su entrada en España en un nuevo capítulo de una estrategia global que busca posicionarse en ligas con potencial de crecimiento. Desde el propio grupo se deja caer una idea que empieza a resonar en los despachos del fútbol femenino: si la operación funciona, otros inversores internacionales podrían mirar hacia la Liga F en los próximos años.

    En paralelo, el club ya prepara cambios estructurales. El Badalona prevé trasladarse al Estadi Municipal de Badalona a partir de la temporada 2026-27, un estadio con césped natural que permitiría mejorar las condiciones de competición. El proyecto también incluye mejoras logísticas para la plantilla: viajes más cómodos, mejores hoteles y un gimnasio más completo. En otras palabras, el club quiere acercarse a estándares cada vez más profesionales en el día a día.

    Mientras tanto, hay futbolistas que atraviesan esos momentos en los que todo parece salir bien. Es el caso de Edna Imade, que continúa firmando números de auténtico ciclón ofensivo.

    La delantera regresó a Alemania y volvió a dejar su huella con el Bayern Munich Women, marcando en el triunfo frente al Hamburger SV Women en la DFB-Pokal Frauen. Un gol más a una racha que no parece tener freno.

    Con la selección española tampoco ha bajado el ritmo. En los últimos compromisos internacionales con Selección femenina de España, Imade firmó dos tantos, uno ante Selección femenina de Islandia y otro frente a Selección femenina de Ucrania, ambos con su sello habitual: el dominio del juego aéreo.

    Los números hablan por sí solos. Tres goles en apenas 191 minutos con el Bayern, dos en 143 con España y trece en 996 minutos con la Real Sociedad Femenino. Traducido a ritmo de competición: un gol aproximadamente cada 74 minutos. Estadísticas que, inevitablemente, alimentan el debate sobre quién debe ocupar el ‘9’ de referencia en el ataque de la Roja.

    En la Copa de la Reina, el primer asalto de las semifinales cayó del lado rojiblanco. El Atlético de Madrid Femenino se impuso por 1-0 al Costa Adeje Tenerife gracias a un tanto de Gio Garbelini en el minuto 74.

    Un resultado corto pero valioso para un Atlético que supo encontrar el gol en el tramo decisivo del partido. La eliminatoria, sin embargo, está lejos de cerrarse. La vuelta se disputará el 17 de marzo a las 20:00 en el Estadio Heliodoro Rodríguez López, donde el Tenerife intentará darle la vuelta a la serie.

    La historia reciente añade un matiz interesante: es la tercera vez que ambos equipos se cruzan en semifinales de Copa. En las dos anteriores, el Atlético terminó imponiendo su experiencia para alcanzar la final. El Tenerife buscará ahora romper esa tendencia y escribir su propio capítulo.

    El fútbol femenino también tiene historias que trascienden el césped. El ilustrador David Squires volvió a demostrarlo con una de sus últimas viñetas, centrada en la situación de la Selección femenina de Irán durante la AFC Women’s Asian Cup 2026 en Australia.

    El dibujo refleja una sensación de callejón sin salida: cuando el contexto político y la presión internacional rodean a un equipo, el torneo deja de ser simplemente fútbol. Cada partido se convierte en una prueba de resistencia, en un intento de competir mientras todo lo que ocurre fuera del campo pesa tanto como lo que sucede dentro.

    Una vez más, el mensaje de Squires apunta a una realidad incómoda pero evidente: en muchos lugares del mundo, el fútbol femenino no solo lucha por ganar partidos, también por existir en condiciones que permitan a las jugadoras concentrarse en lo que debería ser lo único importante: jugar.

  • La crónica | Un gran ONA resiste ante el Barcelona y sigue soñando

    La crónica | Un gran ONA resiste ante el Barcelona y sigue soñando

    (Fuente: ONA)

    ➡️ El F.C. Badalona Women aguanta el asedio del Barça y deja todo para la vuelta con un 0-0 muy meritorio.


    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Los niños no suelen querer que los cuentos de hadas lleguen a su fin y algo así le sucede al F.C. Badalona Women, quien jugará por primera vez en su historia va a disputar las semifinales de la Reina Iberdrola ante el Fútbol Club Barcelona después de doblegar por sorpresa a la Real Sociedad de Fútbol (0-1) en Zubieta.

    Hay noches que no aparecen en el calendario como una fecha más. No son simplemente un número rodeado de jornadas, ni una línea más en la agenda de una temporada que avanza a toda velocidad entre viajes, entrenamientos y partidos cada fin de semana. Hay noches que se sienten antes de que empiece el partido. Se perciben en el ambiente de la ciudad, en las conversaciones que nacen en las cafeterías cercanas al estadio, en los últimos ejercicios de calentamiento cuando el silencio del vestuario se mezcla con la concentración de las jugadoras. Noches que tienen algo distinto. Algo que se reconoce incluso antes de que el árbitro mire su reloj y haga sonar el silbato inicial.

    La segunda semifinal de la Copa de la Reina 2025-2026 pertenece exactamente a esa categoría. Una de esas citas que el fútbol femenino español espera con una mezcla de expectación y respeto. Porque cuando un torneo copero alcanza sus últimas estaciones, cada partido se convierte en una historia que merece ser contada con calma. Y cuando además el destino decide que esa semifinal sea un derbi catalán, el relato adquiere un matiz todavía más especial.

    El enfrentamiento entre el FC Badalona Women y el FC Barcelona Femení no es simplemente un duelo por un billete a la final. Es el cruce entre dos realidades deportivas que han recorrido caminos muy distintos durante los últimos años. De un lado, un club que vive el capítulo más extraordinario de su historia reciente. Del otro, una institución que se ha convertido en referencia del fútbol femenino europeo y que ha construido una hegemonía sostenida en talento, trabajo y continuidad.

    La Copa de la Reina tiene esa magia que transforma el orden habitual de la temporada. En la liga, los proyectos se miden con paciencia, semana a semana, jornada tras jornada. Pero en la copa todo se acelera. Cada partido puede cambiar el destino de un equipo. Cada eliminatoria tiene algo de desafío, de riesgo, de emoción contenida. Es el torneo donde el favorito debe demostrar su jerarquía y donde el aspirante encuentra el escenario perfecto para desafiar cualquier pronóstico.

    En ese contexto, lo que está logrando el Badalona esta temporada merece detenerse un instante para entenderlo en toda su dimensión. El equipo dirigido por Marc Ballester ha construido su camino con paciencia, sin grandes focos mediáticos, pero con una convicción que poco a poco ha ido llamando la atención de todo el fútbol español. En la Liga F Moeve el conjunto catalán se mantiene en la zona media de la clasificación con 29 puntos, empatado con otros dos equipos en una tabla que refleja lo igualada que está siendo la temporada.

    Pero si algo define a este Badalona es su personalidad competitiva. Es un equipo difícil de batir, ordenado en defensa, solidario en cada esfuerzo y capaz de aprovechar con inteligencia las ocasiones que aparecen en el área rival. Un equipo que entiende perfectamente cómo sobrevivir en los partidos cerrados y cómo convertir cada pequeño detalle en una oportunidad para marcar la diferencia.

    Ese carácter se ha reflejado con claridad en su recorrido en la Copa de la Reina. El primer capítulo de su aventura llegó en dieciseisavos de final, cuando visitaron el campo del CA Osasuna Femenino. Aquel día el Badalona mostró una versión contundente, precisa, eficaz. El 0-3 final no solo significó el pase de ronda, también fue el primer aviso de que este equipo podía aspirar a algo más que participar en el torneo.

    La siguiente parada fue ante el Granada CF Femenino en octavos de final. Allí el guion fue distinto. El partido se convirtió en un ejercicio de paciencia, de concentración defensiva y de aprovechar el instante justo para golpear. El 1-0 final mantuvo viva la ilusión y acercó al Badalona a una cita que ya empezaba a parecer histórica.

    Pero el momento que terminó de definir el carácter del equipo llegó en cuartos de final. Enfrente esperaba la siempre competitiva Real Sociedad Femenino, un club acostumbrado a estas alturas del torneo. El encuentro fue una batalla de resistencia, de nervios contenidos, de detalles mínimos. Durante noventa minutos nadie consiguió romper el equilibrio. Y cuando el partido se adentró en la prórroga, cuando el cansancio y la tensión empezaban a pesar en cada carrera, el Badalona encontró la fuerza para marcar el gol que cambiaría su historia.

    El 0-1 final no fue simplemente una victoria. Fue la confirmación de que este equipo había llegado hasta aquí por méritos propios. Fue el momento en el que el sueño empezó a tomar forma real.

    Por eso esta semifinal tiene un valor emocional enorme para el club. Porque nunca antes el Badalona había alcanzado una ronda tan avanzada en la competición copera. Porque cada paso en este torneo representa una conquista. Y porque el fútbol, cuando se vive desde la ilusión colectiva, tiene la capacidad de transformar un partido en un recuerdo que puede acompañar a un club durante décadas.

    El partido de ida se disputará en el Municipal de Badalona, un escenario que promete convertirse en una pequeña caldera de emoción. Allí el equipo local contará además con un factor que puede marcar diferencias: el césped artificial. En la competición liguera el Badalona se ve obligado a jugar en Palamós por no disponer de césped natural homologado, pero la Copa permite disputar el encuentro en su estadio habitual. Ese terreno sintético se convierte así en un pequeño aliado para las jugadoras de Marc Ballester, una superficie que conocen perfectamente y que puede dificultar el ritmo habitual de juego del rival.

    A esa ilusión se suma además el impulso institucional que vive el club. El reciente acuerdo con Mercury13 pretende fortalecer el crecimiento del proyecto en el presente y en el futuro inmediato, reforzando la identidad de la llamada “ONA”, la ola que representa el espíritu del equipo.

    Desde que Marc Ballester asumió el mando del conjunto a mediados de noviembre, el rendimiento ha sido notable. En Liga F el balance refleja cinco victorias, dos empates y cuatro derrotas, números que mantienen al equipo en la décima posición pero con la posibilidad de escalar posiciones con una sola victoria.

    Para este partido el Badalona llega con una baja confirmada: la de Antonia Canales, que continúa recuperándose de una lesión de ligamento cruzado. Además, Berta Pujadas, Núria Garrote y Cristina Cubedo arrastran molestias y son duda para el encuentro.

    Al otro lado del campo estará uno de los equipos más dominantes del fútbol femenino mundial. El Barcelona llega a esta semifinal con la autoridad que le concede su propio legado en la competición. El club azulgrana ha conquistado la Copa de la Reina en once ocasiones, consolidando una hegemonía que se ha construido con talento, una filosofía futbolística reconocible y una generación extraordinaria de jugadoras.

    El equipo dirigido por Pere Romeu atraviesa además un momento imponente en Liga F. Las blaugranas lideran la clasificación con 60 puntos, diez más que el Real Madrid Femenino, y han convertido cada jornada en una demostración de consistencia competitiva.

    En la Copa tampoco han dejado lugar a dudas. En octavos de final eliminaron al Deportivo Alavés Femenino con un contundente 1-6 que reflejó todo su potencial ofensivo. Más tarde, en cuartos, firmaron una actuación memorable en el Alfredo Di Stéfano para derrotar al Real Madrid por 0-4 y sellar su presencia en semifinales.

    Sin embargo, incluso los grandes equipos tienen desafíos que superar. El Barcelona llega a esta cita con varias ausencias sensibles. La portera Cata Coll y la defensora Mapi León son duda, mientras que Aitana Bonmatí continúa con su proceso de recuperación y Laia Aleixandri no volverá a jugar esta temporada tras romperse el ligamento cruzado.

    Pere Romeu ha trabajado durante la semana en el césped natural de la Ciutat Esportiva Joan Gamper para preparar un partido que puede presentar dificultades tácticas. El técnico azulgrana ha reconocido que el Badalona es un equipo sólido, que suele defender en bloques bajos y que sabe aprovechar las transiciones rápidas.

    El entrenador lo resumió con claridad en la previa: el Barça deberá evitar pérdidas innecesarias y ser capaz de superar la presión inicial de un rival que seguramente intentará incomodar su salida de balón.

    Mientras tanto, la otra semifinal del torneo ya ha iniciado su propio camino. El Atlético de Madrid Femenino tomó ventaja en el primer asalto tras vencer 1-0 al Costa Adeje Tenerife Egatesa gracias a un gol de Gio en el minuto 75. Un resultado que mantiene la eliminatoria abierta pero que otorga a las rojiblancas una ligera ventaja antes del partido de vuelta.

    De ese cruce saldrá el rival del vencedor de este derbi catalán en la gran final que se disputará el 16 de mayo en Las Palmas de Gran Canaria.

    Y mientras el fútbol español se prepara para vivir esta cita, también hay espacio para nuevas miradas sobre el partido. “El Partido de Manu” contará con una presencia especial en el estadio: la influencer francesa Elodie García estará acreditada para seguir el encuentro desde Badalona y ofrecer su visión del ambiente y del desarrollo del derbi.

    Es un paso más en el crecimiento de un medio que sigue consolidándose. Incluso después de un periodo complicado en el que la migración del portal de WordPress a IONOS dejó el sitio sin servicio durante varios días, los datos reflejan una tendencia positiva: más de 6.300 visitas entre febrero y lo que llevamos de marzo.

    Pequeñas señales de que el interés por el fútbol femenino sigue creciendo. De que cada partido como este despierta nuevas historias, nuevas miradas y nuevas voces que quieren contar lo que ocurre dentro y fuera del campo.

    Y cuando el árbitro señale el inicio en el Municipal de Badalona, todas esas historias quedarán suspendidas durante noventa minutos. Porque entonces solo importará el balón, el ruido de la grada y el destino de una semifinal que promete emociones.

    Habrá quien vea favoritismo en el Barcelona. Habrá quien crea que el Badalona puede escribir otra página de su cuento copero. Pero en noches como esta, el fútbol siempre guarda espacio para lo inesperado Porque hay partidos que se juegan con los pies.
    Y otros… que también se juegan con el corazón, pero el espectáculo está garantizado, no debes perderte ningún detalle.

    El duelo a fondo |

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola | 2025-2026

    💜 Semifinales | Partido de ida

    🔥 ONA 🆚 Fútbol Club Barcelona 🔥

    🗓️ Jueves, 12 de marzo de 2026

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    📺 Teledeporte (RTVE)

    🏟️ Estadi Municipal de Badalona, Montigalà y Bufalà

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Los onces |

    El derbi catalán de semifinales de la Copa de la Reina amanecía con aroma de historia en el Estadi Municipal de Badalona, un escenario que en noches como esta parece recordar que el fútbol femenino español vive un momento irrepetible, una era en la que cada partido puede convertirse en una página más de una narrativa colectiva que crece temporada tras temporada. Allí, frente a frente, aparecían dos realidades distintas pero profundamente conectadas por el mismo territorio y por una misma pasión: el todopoderoso FC Barcelona Femení, dominador casi incontestable del fútbol español en los últimos años, y el ambicioso FC Badalona Women, un proyecto joven que ha ido creciendo con paso firme desde su llegada a la élite en 2022 y que, con disciplina, trabajo y una idea de juego clara, se ha ganado el derecho de disputar unas semifinales de la Copa de la Reina de fútbol frente al gigante blaugrana. Era la ida de una eliminatoria que prometía emociones fuertes y que, desde el primer momento, dejó claro que no iba a responder únicamente a la lógica del favoritismo, sino a la complejidad emocional que siempre rodea a los derbis y a las noches de copa.

    El equipo dirigido por Pere Romeu llegaba a Badalona con la etiqueta inevitable de favorito. No era una etiqueta gratuita ni una simple percepción mediática: era el resultado de años de dominio, de títulos acumulados y de un estilo de juego que ha marcado tendencia en el continente. El Barcelona saltó al césped con esa seguridad que transmite un conjunto acostumbrado a controlar los partidos desde la posesión, desde la presión alta y desde una circulación de balón que, cuando encuentra ritmo, se vuelve casi hipnótica. Frente a ellas, el conjunto dirigido por Marc Ballester del fútbol femenino español— preparó un plan que se sustentaba en la organización defensiva, en la disciplina táctica y en la convicción de que, en el fútbol, los partidos nunca se ganan antes de jugarse.

    El inicio del encuentro fue una fotografía bastante fiel de lo que se esperaba en la previa. El Barcelona monopolizó el balón desde el primer minuto, moviéndolo con paciencia, abriendo el campo y tratando de generar superioridades por las bandas. Cada posesión azulgrana parecía una larga coreografía de pases en busca del hueco perfecto, mientras el Badalona se replegaba con orden, formando líneas compactas que reducían al mínimo los espacios entre defensa y mediocampo. En esas primeras fases del partido se pudo apreciar con claridad el contraste entre dos estilos: por un lado, la elaboración paciente del Barça; por otro, la resistencia colectiva del Badalona, que defendía con una intensidad admirable sabiendo que cada minuto sin encajar reforzaba su confianza.

    En ese entramado de pases y movimientos apareció pronto una figura que simboliza como pocas el fútbol del Barcelona: Alexia Putellas. La capitana blaugrana se movía entre líneas con una naturalidad que descolocaba constantemente a la defensa rival. Bajaba a recibir para iniciar la jugada, giraba para acelerar el juego en tres cuartos y buscaba constantemente a las compañeras que se proyectaban por las bandas. Su influencia no se mide solo en asistencias o goles, sino en la capacidad para ordenar el ataque, para marcar el tempo de cada jugada y para convertir cada posesión en una amenaza latente.

    Mientras el Barcelona acumulaba posesión y territorio, el Badalona defendía con una concentración absoluta. Cada despeje era celebrado como un pequeño triunfo y cada recuperación se transformaba en una oportunidad para respirar y reorganizarse. El equipo local sabía que su oportunidad podía llegar en una transición rápida, en un balón recuperado en campo propio que se transformara en un contraataque inesperado. Y aunque esas oportunidades no abundaron en la primera parte, la amenaza siempre estaba presente, como un recordatorio de que el fútbol no entiende de porcentajes de posesión cuando llega el momento decisivo.

    La ocasión más clara del primer tiempo llegó en una jugada que pareció romper por un instante el equilibrio del encuentro. Caroline Graham Hansen, la talentosa futbolista noruega del Barcelona, consiguió filtrarse entre las centrales y plantarse prácticamente sola frente a la portería defendida por María Valenzuela. El estadio contuvo la respiración durante un segundo que pareció eterno. Hansen armó el disparo, convencida de que el gol estaba a su alcance, pero la guardameta del Badalona reaccionó con una rapidez extraordinaria: se lanzó al suelo con precisión milimétrica y bloqueó el remate, protagonizando una intervención que encendió los aplausos de la grada y que se convirtió en uno de los momentos clave del partido.

    Aquella parada no solo evitó el gol; también reforzó la moral del Badalona. Las futbolistas locales se dieron cuenta de que podían resistir, de que su plan funcionaba y de que el gigante blaugrana no estaba encontrando la forma de romper su estructura defensiva. El Barcelona siguió insistiendo, acumulando centros laterales, disparos lejanos y combinaciones en la frontal, pero el marcador seguía intacto mientras el reloj avanzaba hacia el descanso.

    La segunda parte mantuvo el mismo guion durante muchos minutos. El Barcelona continuó dominando el balón, empujando al Badalona hacia su propio campo y tratando de acelerar el ritmo para encontrar el ansiado gol. Sin embargo, la defensa local seguía mostrando una solidez admirable. Cada línea se movía de manera coordinada, cerrando espacios y obligando al Barcelona a jugar por fuera, lejos de la portería.

    El encuentro avanzó así hacia una fase en la que cada detalle podía inclinar la balanza. En el minuto 64 se produjo una jugada que añadió un componente de tensión al partido. El Barcelona reclamó unas posibles manos dentro del área en una acción en la que la pelota impactó en el brazo de Elene Julve. Las jugadoras blaugranas pidieron la revisión en el sistema de videoarbitraje, conocido en esta competición como FVS, convencidas de que podía tratarse de un penalti. La colegiada revisó la acción, pero finalmente determinó que las manos no eran punibles y el juego continuó.

    Ese momento tuvo un efecto curioso en el desarrollo del encuentro. Durante algunos minutos, el Barcelona pareció perder ligeramente la concentración, como si la frustración por la decisión arbitral hubiese alterado su ritmo habitual. El Badalona, atento a cualquier señal de debilidad, aprovechó ese instante para adelantar líneas y presionar con mayor intensidad. El estadio comenzó a creer que algo extraordinario podía suceder.

    Los minutos finales se convirtieron en un auténtico intercambio de emociones. El Barcelona trataba de recuperar el control del partido, mientras el Badalona empezaba a lanzar ataques con más valentía, consciente de que el empate sin goles ya era un resultado de enorme valor para la vuelta. En ese contexto apareció otra ocasión que pudo cambiar la historia de la noche.

    Salma Paralluelo, una de las futbolistas más explosivas del Barcelona, recibió un balón en el área y encontró el espacio para disparar con potencia. La grada visitante ya celebraba el gol cuando el balón salió disparado hacia la portería, pero nuevamente apareció la figura gigantesca de María Valenzuela. Con un reflejo espectacular, la guardameta realizó una parada monumental que mantuvo el marcador en cero y que terminó de consolidar su actuación como una de las más destacadas del partido.

    Los últimos instantes del encuentro fueron un ejercicio de resistencia para el Barcelona y de ilusión para el Badalona. El conjunto local quemó todos los cartuchos en busca de un golpe definitivo que hubiera sido histórico. Cada balón colgado al área, cada saque de esquina y cada presión alta era recibido por la grada como una oportunidad irrepetible. El Barcelona, por su parte, tuvo que defender con más intensidad de la habitual, consciente de que un gol en contra podría complicar seriamente la eliminatoria.

    Cuando finalmente llegó el pitido final, el marcador reflejaba un empate sin goles que, más allá de los números, contaba una historia mucho más rica. Para el Barcelona significaba la constatación de que en el fútbol de élite ningún partido se gana sin sufrir. Para el Badalona representaba algo aún más grande: la confirmación de que su crecimiento como proyecto deportivo es real y de que puede competir de tú a tú contra los mejores equipos del país.

    La eliminatoria quedaba abierta para el partido de vuelta en el Estadi Johan Cruyff, un escenario donde el Barcelona suele imponer su autoridad, pero donde el Badalona llegará con la confianza que otorga haber sobrevivido a noventa minutos frente al campeón. Para el equipo dirigido por Ona Anglada, el simple hecho de mantener viva la eliminatoria ya es un logro enorme, un paso más en una historia que comenzó hace apenas unos años y que hoy permite al club soñar con algo que parecía impensable: disputar la final de la Copa de la Reina.

    (Fuente: ONA)

    Porque si algo enseñó esta noche en Badalona es que el fútbol, incluso cuando enfrenta a gigantes y a aspirantes, siempre deja espacio para la esperanza. Y ese espacio, en noches como esta, se llena de trabajo, de fe y de la convicción de que los sueños, cuando se persiguen con valentía, pueden convertirse en realidad durante noventa minutos más.

    📋 Ficha técnica |

    FC Badalona Women: María Valenzuela; Pinillos, Carmona, Majarín, Barclais; Ana González, Llompart (Junge-Pedersen 78’); Uribe (Kullashi 86’), Banini (Lorena Navarro 68’), Julve (Jankovska 86’); Paula Sánchez (Chamorro 68’).

    FC Barcelona Femení: Gemma Font; Batlle, Paredes, Aïcha (Marta 62’), Brugts; Patri, Schertenleib (Paralluelo 62’), Alexia; Vicky, Pajor y Pina.

    Árbitra: Alicia Espinosa.
    Amonestó a la jugadora local Pinillos con tarjeta amarilla (min 80).

    Goles |

    No hubo

    Incidencias: Partido correspondiente al encuentro de ida de la segunda semifinal de la Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026 que han jugado el ONA y el Fútbol Club Barcelona en el Estadi Municipal de Badalona sobre una superficie de hierba natural y con una asistencia de 3.500 espectadores .

    Vídeo |

  • Oficial | Julia Torres ficha por el Fútbol Club Barcelona

    Oficial | Julia Torres ficha por el Fútbol Club Barcelona

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ La joven zaguera cambia el Estadio Jesús Navas por el Johan Cruyff de cara a la temporada 2026-2027.

    El Fútbol Club Barcelona ha anunciado oficialmente que ha sido capaz de alcanzar un acuerdo con el Sevilla Fútbol Club para llevar a término el traspaso de Julia Torres con vistas a la campaña venidera.

    La operación se venía vislumbrando desde hace algunos meses en el entorno de la Liga F Moeve y ha salido adelante a pesar del interés que también tenía el London City Lionesses (Inglaterra) por reclutar a la defensora del conjunto blanquirrojo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La cifra que rodea el traspaso habla por sí sola. Alrededor de 300.000 euros, una cantidad que, de confirmarse, convertiría esta operación en el mayor traspaso entre clubes de la Liga F hasta la fecha. Un dato que refleja hasta qué punto el mercado del fútbol femenino está cambiando y cómo el talento joven empieza a tener un valor real dentro de las estructuras deportivas.

    Cuando el Sevilla FC Femenino decidió incorporar a Julia Torres a su estructura de cantera, lo hizo con la convicción silenciosa que a veces acompaña a las decisiones más importantes en el fútbol formativo. No se trataba únicamente de sumar una jugadora joven procedente del CD SAM-CAM Dos Hermanas, sino de apostar por un perfil que, desde muy pronto, transmitía algo que los técnicos suelen detectar antes que nadie: una comprensión natural del juego defensivo. A edades tempranas, cuando muchas futbolistas todavía están descubriendo su posición en el campo, Julia ya mostraba señales de entender el fútbol desde la perspectiva del orden, de la lectura de espacios y de la anticipación, fundamentos que en una central son casi tan importantes como la velocidad o la contundencia física.

    Dentro del Sevilla, un club históricamente exigente con el desarrollo de sus jugadoras, ese tipo de cualidades no pasan desapercibidas. La cantera sevillista funciona bajo una lógica muy clara: progresión gradual, exigencia competitiva constante y un aprendizaje sostenido antes de dar el salto al primer equipo. No es un camino de ascensos rápidos ni de atajos, sino de evolución continua, donde cada categoría sirve para pulir detalles técnicos, tácticos y mentales. En ese contexto, Julia Torres fue avanzando etapa tras etapa con una naturalidad que sorprendía a quienes seguían su evolución más de cerca. No era una futbolista que destacara únicamente por una acción espectacular o por un momento brillante aislado, sino por algo mucho más valioso para los entrenadores: la regularidad en la toma de decisiones y la serenidad en contextos de presión.

    Esa forma de jugar también definía su carácter dentro del campo. Julia nunca fue una jugadora que buscara el foco mediático o el protagonismo constante. Su manera de entender el fútbol estaba más ligada al equilibrio colectivo que al lucimiento individual. En el eje de la defensa se movía con una calma poco habitual para su edad, ordenando la línea, corrigiendo espacios y participando en la salida de balón con una naturalidad que hacía que su presencia pasara desapercibida para el espectador casual, pero no para los entrenadores ni para los analistas del juego. Y en el fútbol moderno, especialmente en una posición tan estratégica como la de central, esa capacidad para interpretar el juego vale tanto como cualquier otra cualidad física o técnica.

    Por eso, cuando durante la temporada pasada empezó a aparecer con más frecuencia en las dinámicas del primer equipo del Sevilla, dentro del club nadie lo interpretó como un salto repentino o inesperado. Era, más bien, la consecuencia lógica de un proceso que llevaba años construyéndose. Los técnicos que habían trabajado con ella en las categorías inferiores sabían que tarde o temprano ese momento llegaría, porque su evolución había sido constante y sostenida. Julia había ido superando cada etapa con la misma discreción con la que jugaba: sin ruido, sin prisa y sin perder nunca esa sensación de que comprendía el juego un segundo antes que muchas de sus rivales. Esa combinación de inteligencia táctica, disciplina posicional y crecimiento progresivo fue la que terminó por abrirle definitivamente la puerta del primer equipo y por situarla, poco a poco, en el radar de clubes que observan con atención cada nuevo talento que emerge en la Liga F Moeve.

    El crecimiento silencioso dentro del Sevilla FC Femenino encontró su primer momento simbólico una tarde de otoño que, en apariencia, parecía una jornada más dentro del calendario de la Liga F. El 19 de octubre de 2024, el Sevilla se enfrentaba al RCD Espanyol Femenino en un partido que transcurría dentro de esa tensión habitual de los encuentros igualados, donde cada balón dividido puede cambiar el destino del marcador. El conjunto hispalense defendía una ventaja mínima, un 1-0 que obligaba a sostener la concentración hasta el último segundo. Fue entonces cuando, en el minuto 85, llegó la decisión que marcaría el inicio oficial del recorrido de Julia Torres en la máxima categoría.

    El entrenador miró al banquillo, evaluó el contexto del partido y decidió dar entrada a la joven central. No era un cambio diseñado para alterar el guion del encuentro, ni una apuesta ofensiva de última hora. Era, más bien, un gesto de confianza en una futbolista que había trabajado durante años para ese instante. Julia entró al campo con la serenidad de quien sabe que su misión no es brillar en solitario, sino sostener el orden colectivo. Fueron apenas cinco minutos más el tiempo añadido, un debut breve, casi simbólico, de esos que a veces pasan desapercibidos en el ruido de la competición, pero que para la futbolista significan el comienzo de algo mucho más grande.

    Aquel día el Sevilla mantuvo el resultado y sumó la victoria, pero lo verdaderamente importante para la trayectoria de Julia Torres fue haber cruzado la frontera que separa el fútbol formativo del profesional. El salto a la élite rara vez llega acompañado de minutos abundantes en el primer momento. En el caso de las defensoras jóvenes, el proceso suele ser incluso más pausado. La experiencia, la lectura del ritmo de los partidos y la capacidad para interpretar situaciones complejas pesan tanto como el talento puro. Por eso, durante aquella primera temporada con presencia en el primer equipo, Julia participó en tres encuentros, acumulando 25 minutos de juego. No eran cifras espectaculares ni titulares llamativos, pero dentro del club nadie esperaba que lo fueran. Aquellos minutos tenían un valor formativo incalculable: permitían a la jugadora entender la velocidad real del fútbol profesional, la intensidad de cada duelo individual y la importancia de cada decisión tomada en décimas de segundo.

    La verdadera transformación comenzó a percibirse en la temporada siguiente. Algo había cambiado en la percepción interna del cuerpo técnico. Julia ya no era únicamente una canterana que entraba en las convocatorias para aprender desde el banquillo, sino una pieza que podía aportar minutos reales en distintos contextos de partido. Poco a poco empezó a aparecer con mayor frecuencia en las alineaciones, primero como alternativa en los segundos tiempos y más tarde como titular en algunos encuentros donde el entrenador consideró que su perfil podía encajar en el plan táctico del equipo. Hasta el momento suma ocho partidos disputados, con tres titularidades y cinco apariciones desde el banquillo, acumulando 248 minutos sobre el terreno de juego.

    Para muchos observadores externos, esos números podrían parecer modestos dentro de una competición exigente. Pero para quienes analizan el desarrollo de una central joven, cada uno de esos minutos representa una pieza más en la construcción de su madurez futbolística. En ellos se evalúan aspectos que van mucho más allá de las estadísticas básicas: la capacidad para sostener la línea defensiva, la manera en que interpreta los movimientos de las delanteras rivales, su relación con el balón en la salida desde atrás y su comportamiento emocional en escenarios de presión competitiva.

    Y fue precisamente en ese tipo de detalles donde los informes de seguimiento comenzaron a destacar el nombre de Julia Torres. En un fútbol femenino cada vez más analizado desde la perspectiva táctica y estratégica, los grandes clubes dedican una parte importante de sus recursos a observar el crecimiento de jugadoras jóvenes en ligas como la española. Entre esos clubes se encontraba el FC Barcelona Femení, una entidad que en los últimos años ha demostrado una enorme capacidad para detectar talento antes de que alcance su plena explosión mediática. Los ojeadores azulgranas llevaban tiempo recopilando información sobre la evolución de la central sevillista, observando no solo sus partidos en la Liga F, sino también su comportamiento en contextos internacionales con las categorías inferiores de la selección española.

    Porque mientras su presencia en el campeonato nacional iba creciendo de forma gradual, su recorrido con la selección también comenzaba a dibujar una trayectoria ascendente. Julia Torres empezó a abrirse camino en las categorías inferiores del combinado nacional con la misma discreción con la que había crecido en Sevilla. Primero apareció en la Selección Española Sub-17 , donde se integró en una generación especialmente talentosa del fútbol español.

    Después dio el salto a la Spain women’s national under-19 football team, ampliando su experiencia internacional y enfrentándose a estilos de juego muy distintos a los que encontraba en la liga doméstica. Finalmente llegó la oportunidad de debutar en la sub-20 , un paso que confirma la confianza de los seleccionadores en su progresión.

    Sin embargo, si hay un momento que define su crecimiento dentro del panorama internacional, ese fue el verano pasado, cuando España se proclamó campeona del Mundial sub-17 con España

    Aquel torneo representó mucho más que un título para el fútbol español. Fue la confirmación de que el trabajo de base en las categorías inferiores estaba generando una generación extraordinaria de futbolistas capaces de competir y dominar a nivel global. Dentro de ese grupo se encontraba Julia Torres, una de las defensoras que contribuyeron a sostener el equilibrio de un equipo que combinaba talento ofensivo con una estructura defensiva sólida.

    Participar en un torneo de esa magnitud supone una experiencia formativa que acelera la madurez competitiva de cualquier jugadora. Durante varias semanas, las futbolistas conviven con la presión de representar a su país, enfrentan a rivales de distintas culturas futbolísticas y se acostumbran a competir en escenarios donde cada partido puede marcar el destino de la competición. Julia vivió todo ese proceso desde dentro, observando, aprendiendo y compitiendo junto a una generación que estaba escribiendo una página importante en la historia reciente del fútbol femenino español.

    Y quizá sin saberlo en aquel momento, mientras levantaba ese trofeo mundial junto a sus compañeras, algunos de los clubes más poderosos del continente empezaban a imaginar cómo encajaría su perfil dentro de proyectos deportivos mucho más ambiciosos.

    Entre ellos estaba el Barcelona, una institución que en los últimos años ha construido uno de los modelos de desarrollo más sofisticados del fútbol femenino europeo. El club azulgrana no solo busca jugadoras capaces de rendir de inmediato en el primer equipo, sino también futbolistas jóvenes que puedan integrarse progresivamente en su estructura, aprender su modelo de juego y convertirse con el tiempo en piezas clave del proyecto.

    Por eso, cuando en los despachos del Barça comenzaron a analizar posibles incorporaciones para reforzar el futuro de su defensa, el nombre de Julia Torres apareció como una opción que encajaba en esa filosofía de crecimiento sostenido. No se trataba de una contratación diseñada para ocupar inmediatamente un puesto en el once titular.

    La idea era mucho más estratégica: permitir que la jugadora iniciara su etapa azulgrana dentro del filial, entrenando con el primer equipo y adaptándose poco a poco a un estilo de juego que exige precisión técnica, inteligencia táctica y una enorme responsabilidad en la construcción del juego desde la defensa.

    Ese plan recuerda inevitablemente a otras apuestas que el club ha realizado en el pasado reciente. Un ejemplo claro es el de Vicky López, quien llegó al Barcelona procedente del Madrid CFF cuando todavía era una adolescente con un talento evidente pero en plena fase de desarrollo. El club supo integrarla en su estructura, darle el tiempo necesario para crecer y convertirla progresivamente en una jugadora capaz de competir al máximo nivel. Aquella decisión se transformó con el tiempo en una de las apuestas de futuro más acertadas del proyecto azulgrana.

    En el caso de Julia Torres, la idea parece seguir una lógica muy similar. Su incorporación no se interpretaría como un movimiento inmediato para resolver una necesidad urgente, sino como una inversión en el potencial de una futbolista que todavía tiene muchos años de crecimiento por delante.

    Y así, mientras su nombre empieza a sonar con más fuerza en los informes de scouting y en los análisis de mercado, la historia de esta central sevillana continúa escribiéndose con la misma calma con la que siempre ha jugado: paso a paso, partido a partido, construyendo un camino que podría terminar llevándola a formar parte de uno de los proyectos más ambiciosos del fútbol femenino europeo.

    Porque en el fútbol, como en tantas otras disciplinas, hay momentos en los que un club decide mirar más allá del presente inmediato y apostar por lo que podría convertirse en una pieza fundamental del futuro. Y en esa intuición, en esa mirada adelantada que busca talento donde otros todavía ven promesas en desarrollo, comienza a tomar forma la posible unión entre el Barcelona y Julia Torres, una defensora que, desde el sur de España, ha ido construyendo su trayectoria con la paciencia y la inteligencia que definen a las grandes centrales del mañana.

    (Fuente: Gol Femenino)
  • La crónica | Gio golpea en Alcalá

    La crónica | Gio golpea en Alcalá

    ◼️ Gio Queiroz acerca al Atlético de Madrid a la final con un gol en el 75 para doblegar por 1-0 al Costa Adeje Tenerife Egatesa.

    Primera batalla del penúltimo capítulo de la Copa de la Reina y este no es cualquiera, sino un auténtico partido vibrante entre el Club Atlético de Madrid y el Costa Adeje Tenerife Egatesa, dos escuadras muy distintas, pero que sueñan con alcanzar el partido por el título.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Hay partidos que no empiezan cuando rueda el balón. Hay noches que comienzan mucho antes, en la conversación de un café, en la mirada de una afición que vuelve a creer, en el rumor de una grada que sabe que algo importante está a punto de suceder. Las semifinales de la Copa de la Reina llegan siempre con ese aroma especial que mezcla historia, ilusión y nervios. Son los partidos en los que la temporada se condensa en noventa minutos, en los que cada detalle puede decidir el futuro inmediato de dos equipos que persiguen el mismo sueño: levantar un título y escribir una página más en la memoria del fútbol femenino español.

    En esta ocasión el foco se posa sobre un cruce que promete emociones desde el primer minuto: el duelo entre el Atlético de Madrid Femenino y el Costa Adeje Tenerife Egatesa. Dos caminos distintos, dos momentos competitivos diferentes, pero una misma ambición que convierte esta eliminatoria en una de las más atractivas que se recuerdan en los últimos años del torneo del KO.

    El Atlético de Madrid llega a esta cita desde la sexta posición de la Liga F Moeve con 32 puntos. No es el lugar en el que el club rojiblanco imaginaba encontrarse a estas alturas del campeonato, pero el fútbol tiene esa capacidad de obligar a reinventarse constantemente. Las rojiblancas han vivido semanas complejas, con resultados que no han acompañado y con la sensación de que el equipo todavía busca la estabilidad competitiva que durante tantos años definió su identidad.

    Sin embargo, si hay una competición que históricamente ha sabido rescatar la mejor versión del Atlético, esa ha sido la Copa. El torneo del KO tiene algo especial para las rojiblancas, una especie de vínculo emocional que se remonta a los momentos más brillantes del club. En las vitrinas del Metropolitano descansan dos Copas de la Reina, conquistadas en 2016 y en 2023, dos noches que todavía resuenan en la memoria de la afición colchonera.

    A esas dos conquistas se suman además cuatro finales disputadas que terminaron con subcampeonatos —2017, 2018, 2019 y 2025—, lo que confirma que el Atlético ha convertido la Copa en un territorio habitual de batalla. La experiencia, en este tipo de eliminatorias, no es un detalle menor. Saber cómo gestionar los momentos de presión, cómo sobrevivir a los minutos de incertidumbre o cómo golpear cuando aparece la oportunidad es algo que solo se aprende jugando este tipo de partidos.

    El camino rojiblanco hacia las semifinales ha tenido dos capítulos muy distintos. En los octavos de final apareció el sufrimiento, ese ingrediente inevitable de cualquier competición eliminatoria. El rival fue el Alhama CF ElPozo y el partido terminó empatado a uno después del tiempo reglamentario. La eliminatoria tuvo que decidirse desde el punto de penalti, donde la tensión se convierte en protagonista absoluta. En esa lotería emocional, el Atlético logró imponerse por 4-5 y seguir adelante en el torneo.

    En los cuartos de final el escenario cambió radicalmente. El rival era el Athletic Club y el Atlético ofreció una de sus versiones más sólidas del curso. Las rojiblancas se impusieron por 4-1 en un encuentro que devolvió la confianza a la plantilla y que permitió al equipo recordar de lo que es capaz cuando encuentra ritmo y claridad ofensiva.

    Pero si algo añade un matiz especial a esta semifinal es la presencia de José Herrera en el banquillo del Atlético. El técnico tinerfeño llegó al club en enero con el reto de reconducir una temporada que necesitaba nuevos estímulos. Para Herrera, este cruce tiene inevitablemente un componente emocional. Durante años formó parte del fútbol tinerfeño, primero como ayudante en el banquillo y posteriormente como entrenador principal del equipo insular durante tres temporadas completas, entre 2021 y 2024.

    Conoce el club, conoce a muchas de las jugadoras y conoce también la mentalidad competitiva que ha convertido al Tenerife en uno de los proyectos más sólidos del fútbol femenino español en los últimos años. En cierta forma, esta semifinal también es un reencuentro con una parte importante de su propia trayectoria profesional.

    El Atlético afrontará el partido de ida con algunas ausencias importantes. Silvia Lloris continúa recuperándose de una lesión del ligamento cruzado que la mantiene alejada de los terrenos de juego desde hace meses. Su baja representa un contratiempo evidente para la estructura defensiva del equipo. Por otro lado, la presencia de Gio Queiroz ha sido duda durante los últimos días, aunque la brasileña ha vuelto progresivamente a la dinámica del grupo.

    En cualquier caso, el técnico rojiblanco confía en que su equipo pueda mostrar una versión competitiva sólida en un partido que considera clave para el futuro inmediato de la temporada.

    Al otro lado del campo aparecerá un equipo que vive probablemente uno de los momentos más ilusionantes de su historia reciente. El Costa Adeje Tenerife llega a las semifinales con la confianza que otorga una temporada sobresaliente. El conjunto dirigido por Yerai Martín ocupa la cuarta posición de la Liga F con 36 puntos y solo ha sufrido tres derrotas en todo el campeonato.

    Ese dato explica muchas cosas. Explica la regularidad, explica la solidez defensiva y explica también la capacidad del equipo para competir en escenarios complejos. El Tenerife ha construido su identidad alrededor de un fútbol disciplinado, ordenado y tremendamente competitivo.

    El camino del equipo insular en la Copa también habla de esa personalidad. En octavos de final logró una victoria de enorme mérito ante el Sevilla por 1-2, un triunfo trabajado que confirmó que el equipo estaba preparado para afrontar grandes desafíos. Posteriormente, en cuartos de final, las tinerfeñas eliminaron al Madrid CFF con una victoria por 0-1 que volvió a demostrar la capacidad del grupo para competir lejos de casa.

    Para el Tenerife esta será su cuarta presencia en unas semifinales de Copa. Ya alcanzó esta ronda en 2017, 2018 y 2022. En todas esas ocasiones el sueño terminó ahí, en la antesala de la final. Ahora, en 2026, el club vuelve a encontrarse frente a la misma oportunidad histórica.

    La ilusión es todavía mayor si se tiene en cuenta un detalle que no pasa desapercibido en las islas: la final de esta edición se disputará en Gran Canaria. Tener el título a tan poca distancia geográfica convierte la posibilidad de alcanzar la final en un sueño colectivo que trasciende al propio club.

    El equipo de Yerai Martín llegará al encuentro con algunas ausencias sensibles. No estarán disponibles María Estella, Pisco, Aithiara Carballo ni Carlota Suárez, jugadoras que forman parte habitual de la rotación del equipo. A pesar de ello, el grupo ha demostrado durante toda la temporada una notable capacidad para adaptarse a las circunstancias.

    Las estadísticas históricas ofrecen un contexto interesante para entender esta eliminatoria. Atlético y Tenerife se han enfrentado en veintidós ocasiones a lo largo de los años. El balance favorece claramente al conjunto madrileño, con catorce victorias rojiblancas, seis empates y solo dos triunfos del equipo insular.

    Sin embargo, uno de esos triunfos llegó precisamente esta temporada. En el partido de Liga disputado en el Estadio Heliodoro Rodríguez López, el Tenerife logró imponerse por 2-1 gracias a los goles de Elba Vergés y Claudia Iglesias “Bicho”. Gaby García anotó en el tiempo añadido para el Atlético, pero el marcador ya estaba decidido.

    Ese precedente añade un matiz psicológico interesante a la eliminatoria. El Tenerife sabe que puede competir de tú a tú con el Atlético. Y el Atlético sabe que no puede permitirse errores si quiere imponer su experiencia en este tipo de escenarios.

    Las semanas previas al partido han estado marcadas además por el parón internacional debido a las ventanas FIFA. Un detalle que añade incertidumbre al rendimiento inmediato de los equipos.

    “Buenos días Manu, continúo pensando lo mismo. Llegan los dos equipos tras semanas de parón por ventanas FIFA, por lo que aún será una eliminatoria muy disputada. Quizás los pequeños detalles puedan desequilibrar la balanza a favor de uno de los dos. Hay mucha expectación para esta eliminatoria, ya que será la primera vez que se enfrenten a doble partido en una semifinal”, explica Berto Mata, periodista insular que sigue de cerca la actualidad del Tenerife.

    Una reflexión que conecta con la opinión de Cristina Medina, periodista de Onda Madrid, quien considera que elegir favorito en esta eliminatoria es prácticamente imposible. El Atlético posee experiencia y tradición en la competición, pero su irregularidad reciente genera dudas. El Tenerife, por su parte, atraviesa un momento competitivo excelente y ya demostró esta temporada que puede derrotar al conjunto rojiblanco.

    Para Medina, la clave de la eliminatoria puede estar en el partido de ida. El Atlético necesitará construir una ventaja significativa si quiere evitar un escenario de máxima presión en la vuelta.

    Porque el desenlace de la semifinal se disputará en el Heliodoro Rodríguez López, un estadio que promete convertirse en una auténtica caldera si la eliminatoria llega abierta. La vuelta está programada para mediados de marzo y será el momento en el que todo se decida.

    Mientras tanto, el primer capítulo de esta historia se escribirá en el Centro Deportivo Alcalá, donde el Atlético buscará dar el primer paso hacia la final. El estadio ha colgado el cartel de lleno, señal inequívoca del creciente interés que despierta el fútbol femenino en España y de la importancia que ha adquirido esta competición.

    El Tenerife, por su parte, afronta el encuentro con una idea clara: competir con máxima concentración durante los noventa minutos, resistir los momentos de presión y mantener intactas sus opciones para la vuelta.

    En las semifinales de Copa cada detalle cuenta. Un balón parado, un error defensivo, una jugada de inspiración individual. Son partidos que a menudo se deciden en pequeños matices, en esos instantes que cambian el rumbo de una eliminatoria.

    El balón comenzará a rodar con la sensación de que todo puede pasar. Con dos equipos que llegan desde realidades distintas pero con la misma ambición. Con una final en el horizonte y con la certeza de que, en la Copa, la historia siempre está dispuesta a escribirse de nuevo.

    El encuentro podrá seguirse en directo a través de la 2 de RTVE , además de la narración radiofónica de Atlántico Radio y La Radio Canaria.

    Y cuando el árbitro mire su reloj y señale el inicio, cuando el balón empiece a moverse y el murmullo de la grada se transforme en rugido, entonces sí comenzará realmente la batalla. Porque en la Copa de la Reina, como tantas veces en el fútbol, el destino de toda una temporada puede esconderse en un solo partido.

    El duelo en detalle |

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola | 2025-2026

    💜 Semifinales | Partido de ida

    ❤️🤍 – 💙🤍

    #CopaDeLaReinaIberdrola

    🔥 Club Atlético de Madrid 🆚 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🔥

    📅 Miércoles, 11 de marzo de 2026

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 La 2 (RTVE)

    📻 Atlántico Radio

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    (Fuente: Club Deportivo Tenerife Femenino)

    Los onces:

    #CopaDeLaReinaIberdrola | #FutFemRFEF

    En una tarde cargada de expectativas y con el murmullo del estadio creciendo a cada minuto, los dos equipos saltaron al césped con dibujos tácticos muy definidos y una clara declaración de intenciones. Era uno de esos partidos que se adivinan intensos antes incluso de que ruede el balón, de los que obligan a mirar con atención cada pieza del tablero.

    El conjunto rojiblanco apostó por una estructura con tres centrales y carrileras largas, buscando amplitud y profundidad desde los costados. Lola Gallardo, capitana y guardiana del arco, fue la elegida para custodiar la portería. Por delante, una línea de tres centrales formada por Lauren Leal, Xènia Pérez y Rosa Otermín, encargadas de sostener la zaga y dar salida limpia desde atrás. En los carriles aparecieron dos futbolistas de largo recorrido: Andrea Medina por la derecha y Alexia Fernández por la izquierda, llamadas a convertirse en lanzaderas constantes del juego ofensivo.

    En la medular, el equipo se apoyó en la mezcla de energía y talento de Natalia Peñalvo, Boe Risa y Fiamma Benítez, un triángulo pensado para equilibrar el juego, presionar alto y alimentar a las delanteras. Y arriba, con la misión de transformar cada acercamiento en peligro real, la dupla ofensiva formada por Synne Jensen y Amaiur prometía movilidad, desmarques y gol.

    Enfrente, el rival respondió con un esquema de características similares, también con tres centrales y carrileras, buscando competir de tú a tú en cada sector del campo. Noelia Ramos se situó bajo palos como última guardiana. La línea defensiva la formaron Fatou Dembelé, Elba Vergés y Patri Gavira, tres centrales con la responsabilidad de contener el empuje rival y ordenar la salida del balón.

    Por las bandas, la amplitud llegó con Clau Blanco y Aleksandra, dos carrileras llamadas a recorrer muchos metros y sostener el equilibrio entre defensa y ataque. En la zona ancha del campo se instaló un trío combativo compuesto por Yerliane Moreno, Natalia Ramos y Sandra Castelló, encargadas de dar ritmo al juego y conectar con las delanteras. Y en punta, la amenaza ofensiva recayó sobre Violeta Quiles y Gramaglia, una pareja preparada para castigar cualquier espacio a la espalda de la defensa.

    Con estos veintidós nombres sobre el césped, el escenario estaba listo. Solo faltaba el sonido del silbato inicial para que la historia del partido comenzara a escribirse.

    Era un día especial, eso no se le escapa a nadie, tanto fue así que el Atlético de Madrid colgó el cartel de no hay billetes.

    Ya lo dejó entrever Júlia Cortina, periodista de calado que es comentarista en Gol Play y TEN TV, el Atlético de Madrid es ligeramente favorito al jugar la ida delante de su afición y tener en este torneo el único clavo ardiendo al que agarrase dentro de una temporada decepcionante en la que pelear el título al Barcelona es ya una quimera y entrar en Europa en una misión prácticamente imposible.

    Sobre el césped, con Lola Gallardo liderando al equipo desde la portería, el Atlético dibujó un sistema con tres centrales y carrileras largas, un esquema pensado para tener amplitud, sostener la posesión y encontrar espacios con paciencia. Enfrente, el Costa Adeje Tenerife llegaba con una idea muy clara: resistir, competir y esperar su momento. El guion del partido empezó a escribirse desde los primeros compases con un ritmo pausado, casi contenido, como si ambos equipos quisieran medirse antes de dar un paso adelante.

    El balón era rojiblanco durante buena parte del arranque. Las de Madrid movían la pelota con calma, intentando abrir grietas en el entramado defensivo tinerfeño, pero cada intento chocaba con un rival disciplinado, compacto, ordenado. El Costa Adeje Tenerife se convertía en un muro difícil de derribar, cerrando espacios entre líneas y obligando al Atlético a circular sin encontrar todavía la profundidad necesaria para generar verdadero peligro.

    Los minutos pasaban y el partido se jugaba más en la medular que en las áreas. Era un encuentro de paciencia, de control territorial más que de ocasiones claras. Sin embargo, como suele ocurrir en estos partidos de ritmo bajo, bastó una chispa para encender la primera gran ocasión.

    Corría el minuto 21 cuando el Atlético encontró por fin una pequeña rendija en la estructura defensiva rival. Fiamma Benítez levantó la cabeza en la zona ancha del campo y encontró a Boe Risa, siempre inteligente en la recepción entre líneas. La centrocampista noruega controló con calma, observó el movimiento de sus compañeras y vio cómo su compatriota Synne Jensen atacaba el espacio. El pase llegó con precisión, Jensen se perfiló y sacó un disparo que obligó a Noelia Ramos a intervenir con atención. La portera visitante respondió con seguridad, firme bajo palos, evitando que el primer golpe del partido fuese rojiblanco.

    El Atlético había avisado. Poco después también lo intentó Amaiur, siempre incansable en sus movimientos ofensivos. La delantera buscó su oportunidad desde fuera del área, pero su disparo se marchó desviado, perdiéndose más allá del marco defendido por Noelia Ramos.

    Mientras tanto, el Costa Adeje Tenerife seguía fiel a su plan. Orden, paciencia y aprovechar cualquier oportunidad para incomodar a la defensa rival. Pasada la media hora llegó su intento más claro de la primera mitad. Natalia Ramos, desde la distancia, se animó con un disparo que buscaba sorprender, pero el balón se marchó alto.

    El partido se movía en esa fina frontera entre el control y la falta de profundidad. El Atlético tenía más balón, más presencia territorial, pero el equipo tinerfeño se mantenía cómodo dentro de su plan. La sensación era clara: cada metro ganado costaba mucho, cada espacio aparecía solo durante un instante.

    Así fueron pasando los minutos hasta que el árbitro señaló el camino hacia los vestuarios. Sin goles, sin grandes sobresaltos, pero con la sensación de que el partido seguía esperando su momento decisivo. Al descanso, el marcador reflejaba ese equilibrio que había dominado la primera mitad: 0-0, resultado gafas tras cuarenta y cinco minutos de batalla táctica.

    El regreso al césped no trajo cambios en los banquillos. Ni el Atlético ni el Costa Adeje Tenerife movieron piezas de inicio, como si ambos entrenadores quisieran dar continuidad al plan inicial, confiando en que el partido terminaría cayendo hacia su lado.

    La segunda mitad arrancó con una ligera subida de intensidad. El Atlético seguía intentando encontrar ese golpe que rompiera la igualdad. Una de las primeras en probar suerte fue Rosa Otermín, que se animó con un lanzamiento desde fuera del área. El disparo llevaba intención, pero Noelia Ramos volvió a responder con seguridad, atrapando el balón sin dar opción al rechace.

    El Costa Adeje Tenerife también tuvo su momento a balón parado. Un saque que terminó con un cabezazo de Fatou Dembelé, buscando sorprender en el juego aéreo, pero el remate no encontró portería.

    A pesar de esos intentos, el partido seguía moviéndose en un ritmo contenido. No era un duelo de vértigo ni de ocasiones constantes. Era, más bien, una partida de ajedrez en la que cada equipo esperaba el error del rival.

    El encuentro entró entonces en una fase más tensa, con interrupciones y varias tarjetas mostradas por la árbitra. En el minuto 70, Luany Da Silva Rosa probó suerte con una volea desde fuera del área que se marchó por poco.

    La exjugadora del Madrid CFF dio a las guerreras un aviso de lo que estaba por venir y Alcalá de Henares contuvo el aliento por unos instantes antes de que comenzara a gestarse un lance decisivo.

    Y entonces llegó el minuto 75. El instante que cambió la historia del partido y dio una alegría a las locales en un curso que, a excepción de esta aventura copera, podemos calificar de paupérrimo, la sinceridad es seña de identidad para este medio.

    La jugada comenzó en la medular, donde Natalia Peñalvo, protagonista silenciosa durante todo el encuentro, levantó la cabeza y detectó un movimiento que pocos habían visto. Por el costado izquierdo aparecía Rosa Otermín, lanzándose al ataque con determinación.

    El pase de Peñalvo fue preciso, medido, adelantado al espacio justo para permitir que Otermín continuara su carrera sin frenar el ritmo. La lateral controló en carrera, avanzó por la banda derecha y levantó la mirada mientras el área empezaba a llenarse de camiseta de las guerreras, pero entonces, la ex del Sevilla y el Betis tomó la decisión correcta.

    En lugar de buscar un centro alto, optó por un envío raso, tenso, directo al corazón del área. Un balón peligroso, de esos que obligan a las defensas a reaccionar en décimas de segundo.

    Y allí apareció Gio Queiroz Costa Garbellini.La delantera brasileña leyó la jugada con una intuición extraordinaria. Atacó el espacio entre centrales, anticipándose a su marca, y se lanzó hacia el balón con determinación. Su movimiento fue limpio, explosivo, preciso. Cuando el centro llegó, Gio Queiroz ya estaba donde debía estar y conectó un remate de depredadora del área que estuvo lleno de instinto y se sirvió de un toque certero que desvió el balón lo justo para enviarlo al fondo de la red antes de que Noelia Ramos pudiera reaccionar para abrir la lata con el 10 en el minuto 74 de juego.

    Un gol que cambiaba el escenario del encuentro de un plumazo y a partir de ese momento, el Costa Adeje Tenerife se vio obligado a adelantar líneas en busca del empate. Las visitantes lo intentaron con más corazón que claridad, empujando en los últimos minutos.

    En el minuto 88, el conjunto tinerfeño realizó su último cambio: Paola Hernández ingresó en sustitución de Aleksandra, con la intención de ampliar la posesión y generar ocasiones en los minutos finales del partido.

    La colegiada añadió ocho minutos de tiempo extra, y en los últimos instantes, en el minuto 97, las blanquiazules generaron dos ocasiones consecutivas que terminaron en manos de Lola Gallardo, demostrando la insistencia y el carácter del Costa Adeje Tenerife Egatesa hasta el pitido final.

    La historia, sin embargo, todavía no está escrita y esto es solo el primer capítulo de una serie cuyo argumento parece estar ideado por el propio Daniel Écija, creador de Los Serrano, Águila Roja o el Internado, por citar algunos ejemplos.

    Porque será el Heliodoro Rodríguez López el que dicte la sentencia definitiva en el duelo de vuelta.

    Allí, en el estadio tinerfeño, el próximo martes 17 de marzo a las 20:00 horas (horario peninsular), se decidirá qué equipo da el paso definitivo hacia la gran final.

    Y en las semifinales, como bien sabe cualquier aficionado al fútbol, cada gol puede cambiarlo todo, y el Atlético de Madrid de José Herrera ha golpeado primero y parece que la clase de Gio, una vez superado el grave problema que tuvo en el peroné, ha llegado para quedarse en la recta final de la temporada.

    (Fuente: Liga F Moeve )

    El partido terminó con 1-0 a favor del Atlético de Madrid, pero el Costa Adeje Tenerife Egatesa vuelve a la isla con la eliminatoria abierta.

    La vuelta se disputará el próximo martes 17 de marzo a las 19:00 horas en el Heliodoro Rodríguez López, donde las blanquiazules buscarán remontar y conseguir el pase a la final de la Copa de la Reina en Gran Canaria con el apoyo de la afición tinerfeña, pero el Atlético de Madrid no quiere sorpresas fuera de la Península Ibérica.

    📋 Ficha técnica |

    Atlético de Madrid: L. Gallardo, Medina, Lauren Leal, Xènia, Boe Risa (Portales 65’), Jensen, Rosa Otermín (Lydia 89’), Amaiur (Gio, 55’), Fiamma (J. Bartel 89’), Alexia (Luany 65’), Natalia.
    Costa Adeje Tenerife Egatesa: Noelia Ramos, Fatou. D, Moreno, V. Quiles, Aleksandra (Paola H. D. 88’), S. Castelló, N. Ramos, Clau Blanco, Elba, Patri Gavira, Gramaglia (S. Ouzraoui 65’).

    Árbitra, Mª Gloria Planes asistida en por Alexia Mayer y Mª de las Mercedes Porra y como 4ª árbitra, Ylenia Sánchez. Amonestó con amarilla a las visitantes: Aleksandra (12’), Gramaglia (62’), Moreno (68’), Fatou. D (71’)y a las locales: Alexia (36’), Lauren Leal (66’), Luany (68’).

    Incidencias: Partido de ida de semifinal de Copa de la Reina disputado en el Centro Deportivo Alcalá de Henares sobre una superficie de hierba natural.

    1-0 Gio Queiroz Costa Garbellini 75’ ⚽️


    Atlético – Costa Adeje Tenerife: Partido
    de ida de semifinales de Copa de la Reina Iberdrola (Fuente: RTVE)

    Vídeo:

  • Oficial | El Leuven toma una decisión para proteger a sus jugadoras

    Oficial | El Leuven toma una decisión para proteger a sus jugadoras

    (Fuente: UEFA)

    ◼️ El día que el fútbol femenino decidió escuchar a sus jugadoras: el OH Leuven rompe con los pantalones blancos y abre un debate global sobre menstruación, ciencia y rendimiento.

    En un gesto tan sencillo como revolucionario, el OH Leuven ha tomado una decisión que puede marcar un antes y un después en la historia del deporte femenino: abandonar definitivamente los pantalones blancos en su equipación para proteger a sus futbolistas durante la menstruación. La medida, acompañada de una campaña para financiar investigaciones sobre cómo el ciclo menstrual influye en la recuperación, el riesgo de lesiones y el rendimiento deportivo, no solo responde a una necesidad práctica, sino que abre una conversación largamente silenciada en el fútbol profesional.

    Hay decisiones en el deporte que nacen en un despacho y se quedan en una hoja de papel. Otras, en cambio, nacen de escuchar a las protagonistas y terminan transformando la cultura de todo un juego. Lo que ha anunciado el OH Leuven pertenece claramente a esta segunda categoría.

    El club belga ha decidido que sus equipos femeninos dejarán de utilizar pantalones blancos, una prenda históricamente asociada a muchas equipaciones clásicas del fútbol europeo pero que, en el contexto del deporte femenino, ha sido durante años motivo de incomodidad, ansiedad y preocupación para muchas futbolistas durante los días de menstruación.

    Puede parecer un detalle menor para quien observa el deporte desde la distancia, pero para las jugadoras que deben competir al máximo nivel físico y emocional, sabiendo que cada movimiento está expuesto a la mirada del público, las cámaras de televisión y las redes sociales, el color de un pantalón puede convertirse en un factor psicológico determinante.

    En ese punto, el OH Leuven ha decidido actuar.

    El club no solo ha eliminado los pantalones blancos de su equipación femenina, sino que ha querido ir más allá: ha puesto en marcha una iniciativa de recaudación de fondos destinada a impulsar proyectos de investigación que analicen cómo el ciclo menstrual influye en variables clave del rendimiento deportivo como la recuperación muscular, la prevención de lesiones y la capacidad competitiva.

    Es, en esencia, un paso hacia una idea cada vez más extendida en la ciencia del deporte: que el cuerpo femenino no debe ser tratado como una versión adaptada del masculino, sino como un sistema fisiológico con dinámicas propias que requieren estudio específico.

    Durante décadas, la preparación física en el deporte profesional se diseñó casi exclusivamente a partir de estudios realizados en hombres. Las cargas de entrenamiento, los modelos de recuperación e incluso los protocolos de prevención de lesiones nacieron de investigaciones centradas en atletas masculinos.

    El crecimiento exponencial del fútbol femenino en los últimos años ha empezado a cuestionar ese paradigma.

    Cada vez más clubes, federaciones y departamentos médicos entienden que ignorar variables como el ciclo menstrual significa renunciar a información fundamental sobre el estado físico de las deportistas.

    La decisión del OH Leuven se inscribe precisamente en ese movimiento.

    Porque detrás del cambio de pantalones hay una realidad mucho más profunda: el reconocimiento de que la menstruación forma parte de la vida de las jugadoras y que el deporte profesional debe adaptarse a ella, no ocultarla.

    Las futbolistas llevan años explicándolo.

    Muchas han relatado en entrevistas cómo el simple hecho de jugar con pantalones blancos generaba una preocupación constante durante determinados días del mes. La posibilidad de una mancha visible, amplificada por cámaras de alta definición y por el escrutinio de las redes sociales, añadía un estrés innecesario a la presión competitiva ya existente.

    En el deporte de élite, donde los detalles psicológicos pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso, esa carga mental no es irrelevante.

    Por eso la decisión del club belga ha sido recibida con un notable respaldo en el entorno del fútbol femenino.

    No es el primer equipo que toma una medida similar. En los últimos años, algunos clubes y federaciones han empezado a revisar el diseño de sus equipaciones tras escuchar directamente a sus jugadoras.

    Sin embargo, el movimiento del OH Leuven adquiere una dimensión especial por el enfoque que lo acompaña.

    El club no se ha limitado a modificar su uniforme; ha querido convertir la decisión en una plataforma de sensibilización y conocimiento.

    La campaña de recaudación que han impulsado tiene como objetivo financiar investigaciones científicas que ayuden a comprender mejor cómo las diferentes fases del ciclo menstrual afectan al rendimiento deportivo.

    Los estudios existentes ya apuntan a que pueden existir variaciones significativas.

    Durante el ciclo menstrual se producen fluctuaciones hormonales que pueden influir en múltiples procesos fisiológicos: desde la capacidad de recuperación muscular hasta la estabilidad ligamentosa, pasando por la percepción del dolor o los niveles de energía.

    En deportes de alta intensidad como el fútbol, donde las futbolistas realizan decenas de sprints, cambios de dirección y saltos en cada partido, entender esos factores puede ser clave para optimizar el rendimiento y reducir el riesgo de lesiones.

    Uno de los ejemplos más citados en la literatura científica es el de las lesiones del ligamento cruzado anterior, significativamente más frecuentes en mujeres que en hombres.

    Algunos estudios sugieren que ciertos momentos del ciclo menstrual podrían aumentar la vulnerabilidad de los ligamentos debido a cambios hormonales que afectan a la elasticidad del tejido.

    Aunque la investigación todavía está en desarrollo y no existe un consenso definitivo, cada vez más especialistas defienden que integrar el seguimiento del ciclo menstrual en la planificación del entrenamiento podría ayudar a personalizar las cargas de trabajo y mejorar la prevención de lesiones.

    En ese sentido, la iniciativa del OH Leuven se sitúa en la vanguardia de una tendencia emergente: la integración de la ciencia menstrual en el alto rendimiento.

    Pero más allá de los laboratorios y los datos, hay también un componente cultural.

    Durante mucho tiempo, la menstruación fue un tema prácticamente invisible en el deporte profesional.

    Las jugadoras lo vivían en silencio, gestionándolo en privado mientras el sistema deportivo seguía funcionando como si esa variable no existiera.

    El crecimiento mediático del fútbol femenino ha empezado a romper ese silencio.

    Cada vez más futbolistas hablan abiertamente de sus experiencias, y cada vez más clubes están dispuestos a escuchar.

    El gesto del OH Leuven simboliza ese cambio de mentalidad.

    No se trata solo de un cambio de pantalones.

    Se trata de reconocer que el deporte femenino tiene sus propias necesidades y que atenderlas no es una concesión, sino una evolución natural hacia un modelo más inteligente y más humano de alto rendimiento.

    En un momento en el que el fútbol femenino vive una expansión histórica —con récords de audiencia, estadios llenos y una profesionalización cada vez mayor— decisiones como esta contribuyen a consolidar un ecosistema deportivo más consciente de la realidad de sus protagonistas.

    Y es ahí donde aparece la dimensión más profunda de la historia.

    Porque cuando un club escucha a sus jugadoras y adapta sus estructuras para mejorar su bienestar y su rendimiento, está enviando un mensaje poderoso al resto del deporte.

    Un mensaje que dice que el progreso no siempre se mide en títulos o en fichajes millonarios.

    A veces, el progreso empieza con algo tan sencillo como cambiar el color de un pantalón.

    Pero detrás de ese gesto hay una revolución silenciosa.

    La revolución de escuchar.

    La revolución de investigar.

    La revolución de entender que el fútbol femenino no es una copia del masculino, sino un universo con identidad propia.

    Y quizá dentro de unos años, cuando mirar atrás permita entender mejor este momento, recordaremos decisiones como la del OH Leuven como pequeñas piezas de un cambio mucho mayor.

    El día en que el fútbol femenino empezó a hablar sin miedo de la menstruación.

    El día en que la ciencia deportiva empezó a escuchar de verdad a las jugadoras.

    Y el día en que un club belga decidió que el bienestar de sus futbolistas valía más que cualquier tradición estética.

  • Gol femenino | El futuro de Brasil aterriza en Lyon: Giovanna Waksman, joya de 16 años, firma con el Olympique Lyonnais Féminin hasta 2028

    Gol femenino | El futuro de Brasil aterriza en Lyon: Giovanna Waksman, joya de 16 años, firma con el Olympique Lyonnais Féminin hasta 2028

    (Fuente: Gol Femenino

    ◼️ El gigante del fútbol femenino europeo vuelve a apostar por el talento emergente. El Olympique Lyonnais Féminin ha cerrado el fichaje de la prometedora brasileña Giovanna Waksman, atacante de apenas 16 años considerada una de las mayores perlas del fútbol sudamericano. La joven futbolista inicia así su salto al escaparate europeo con un contrato hasta 2028 y la ambición de seguir los pasos de otras estrellas que hicieron de Lyon la gran fábrica de campeonas.

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    La semana se abre con ese rumor que siempre acompaña a las grandes historias del fútbol: la sensación de que algo está cambiando delante de nuestros ojos. No es un ruido estridente, no es un terremoto inmediato que sacuda todas las estructuras en una sola noche. Es más bien un movimiento constante, como una marea que sube sin que uno se dé cuenta del todo hasta que de repente el agua ya está mucho más arriba de lo que estaba hace apenas unos años. El fútbol femenino vive exactamente en ese punto del camino, en ese instante en el que el crecimiento ya no es una promesa ni una campaña publicitaria, sino una realidad tangible que se manifiesta en los campos de entrenamiento, en los estadios, en las gradas, en las audiencias televisivas y, sobre todo, en la convicción de que el juego está entrando en una nueva dimensión.

    Porque mientras en algunos lugares del planeta se discute sobre calendarios globales, inversiones y estructuras de negocio, en otros la revolución ocurre de una manera más silenciosa pero igual de poderosa: con niñas que se ponen unas botas por primera vez, con clubes que descubren que apostar por el fútbol femenino no es una obligación sino una oportunidad, con ciudades que empiezan a sentir que sus equipos pueden aspirar a algo más grande de lo que jamás imaginaron. Todo eso sucede al mismo tiempo. Y en medio de ese mosaico de historias aparece Badalona, aparece Tenerife, aparece Alcalá de Henares, aparece Lyon, aparece el fútbol en su forma más pura: el sueño de competir, de crecer, de mirar al futuro con ambición.

    Badalona, por ejemplo, respira estos días una mezcla de ilusión y responsabilidad. La llegada de Mercury13 al accionariado mayoritario del FC Badalona Women no es simplemente una noticia de despacho, no es una transacción más en la larga lista de movimientos corporativos que atraviesan el deporte moderno. Es una señal de que el mapa del fútbol femenino europeo sigue ampliándose. Mercury13 no es un fondo cualquiera. Es la primera plataforma multiclub creada específicamente para invertir en fútbol femenino. Y cuando una estructura de ese calibre decide que su puerta de entrada en España será Badalona, lo hace con un propósito claro: construir algo que vaya más allá de la supervivencia o la estabilidad. Lo que se busca es crecer.

    El proyecto llega acompañado de símbolos que ayudan a entender la magnitud de la apuesta. Nike como socio técnico, Fever como patrocinador principal y partner estratégico, un plan de expansión que mira tanto al primer equipo como a la cantera y al posicionamiento internacional del club. En otras palabras: un plan de club grande. Y cuando se habla de club grande, se habla también de escenarios grandes. Por eso uno de los cambios más significativos ya está en marcha: el equipo jugará a partir de la temporada 2026-27 en el Estadi Municipal de Badalona, que está siendo adaptado con césped natural para acoger al equipo femenino en un contexto que refleje las nuevas aspiraciones del proyecto.

    Pero el fútbol tiene esa maravillosa costumbre de no esperar a que los proyectos maduren para exigir resultados. Mientras se diseñan las estructuras del futuro, el presente ya está en juego. El Badalona Women ocupa actualmente la octava posición en la Liga F Moeve, una clasificación que habla de competitividad, de resistencia y de un equipo que ha sabido mantenerse en la zona media-alta de una competición cada vez más exigente. Y en medio de esa lucha cotidiana aparece un desafío gigantesco: las semifinales de la Copa frente al FC Barcelona.

    No hay prueba más dura ni escenario más desafiante. Pero también es cierto que el fútbol vive de noches inesperadas, de partidos que cambian la narrativa, de momentos en los que un equipo decide que el peso de la historia no es una carga sino una motivación. Badalona sueña con eso. Sueña con demostrar que el nuevo proyecto no es solo una promesa a largo plazo, sino una realidad capaz de competir en el presente.

    Mientras tanto, a miles de kilómetros de distancia, en las Islas Canarias, otra historia está creciendo con la paciencia de las cosas que se construyen desde la base. Tenerife vive una explosión silenciosa del fútbol femenino que quizá no llena titulares internacionales, pero que tiene un significado enorme para el futuro del deporte. Hace apenas cuatro años, en 2022, el número de licencias femeninas en la isla rondaba las seiscientas. Hoy ya superan las dos mil.

    Tres veces más. En solo cuatro años.

    No se trata de un fenómeno aislado. Es el resultado de un trabajo estructural que ha ido construyendo una red cada vez más amplia de oportunidades para las jugadoras jóvenes. El Programa Talento Femenino de la Federación Interinsular de Fútbol de Tenerife ha sido el motor de ese cambio. Bajo su impulso se han organizado competiciones específicas, se han reforzado las estructuras formativas y se ha conseguido algo fundamental: que el fútbol femenino tenga su propio espacio dentro del ecosistema deportivo de las islas.

    Hoy la Liga Junior FutFem reúne ya a veintinueve equipos. En La Palma existe una liga sub-14 exclusivamente femenina. En Tenerife se ha creado la categoría Alevín FutFem. Y el crecimiento no se limita a las jugadoras. También alcanza a quienes rodean el juego. Cerca de ochenta entrenadoras tituladas trabajan ya en el territorio, mientras que más de cincuenta árbitras forman parte del comité territorial.

    Son cifras que hablan de algo más profundo que un simple aumento de participación. Hablan de una comunidad que está construyendo su propio futuro.

    Mientras ese futuro se fortalece en la base, en el escenario internacional se discuten los próximos pasos del fútbol femenino global. Una de las voces más influyentes en ese debate es la de Lauren Holiday, campeona del mundo con Estados Unidos y ahora una de las figuras clave en la dirección estratégica de Mercury13. Holiday ha lanzado una idea que empieza a resonar en todo el mundo: la necesidad de armonizar el calendario del fútbol femenino.

    El problema es evidente. La National Women’s Soccer League se disputa entre primavera y otoño en Estados Unidos, mientras que en Europa las competiciones siguen el modelo tradicional de septiembre a mayo. Esa diferencia complica fichajes, genera conflictos con torneos internacionales y limita el desarrollo comercial del deporte. Holiday no defiende necesariamente un modelo único, pero sí una coordinación que permita a las jugadoras moverse con mayor libertad y a las competiciones crecer de manera más eficiente.

    Su argumento se apoya también en los números. Los contratos televisivos domésticos de la NWSL alcanzan aproximadamente los sesenta millones de dólares por temporada, mientras que el gran acuerdo doméstico de la Women’s Super League ronda los diecisiete millones y medio anuales. Son cifras que muestran el potencial económico del fútbol femenino y, al mismo tiempo, la necesidad de seguir desarrollando el mercado.

    Pero mientras los despachos debaten el futuro global, el presente del fútbol femenino se decide cada semana en el césped. Y uno de esos escenarios está en el Centro Deportivo de Alcalá de Henares, donde el Atlético de Madrid Femenino y el UDG Tenerife se preparan para disputar una semifinal de la Copa de la Reina que tiene historia, memoria y cuentas pendientes.

    El Atlético busca su séptima final en la última década. Las rojiblancas han estado presentes en las finales de 2016, 2017, 2018, 2019, 2023 y 2025. Es un dato que resume la regularidad competitiva de un club que ha convertido la Copa en uno de sus territorios favoritos. Cada edición representa una oportunidad de ampliar el legado.

    Para el Tenerife, en cambio, la semifinal representa una puerta que todavía no ha conseguido abrir. Ha llegado a esta ronda en cuatro ocasiones y en todas se ha quedado a un paso de la final. Dos de esas eliminaciones llegaron precisamente frente al Atlético, en 2017 y 2018. La historia pesa, pero también alimenta la motivación.

    El partido de vuelta tendrá además un componente simbólico que explica por qué esta eliminatoria ya forma parte de la memoria del fútbol femenino español. Se disputará en el Estadio Heliodoro Rodríguez López, que albergará por primera vez una semifinal de la Copa de la Reina. Un estadio histórico que abrirá sus puertas para una noche que puede marcar un antes y un después para el fútbol femenino en Canarias.

    Y mientras todas estas historias se cruzan, en otro punto de Europa se escribe una página que habla del futuro. El gigante francés, el Olympique Lyonnais Féminin, ha vuelto a mirar hacia el talento joven para reforzar su proyecto. Esta vez lo ha hecho apostando por una de las grandes promesas del fútbol sudamericano: Giovanna Waksman.

    Tiene solo dieciséis años, pero ya está considerada una de las joyas emergentes del fútbol brasileño. Lyon, un club que ha construido su hegemonía europea combinando talento consolidado y apuestas de futuro, ha decidido asegurar su fichaje con un contrato hasta 2028. Es un movimiento que encaja perfectamente en la lógica del club francés: detectar talento antes que nadie, desarrollarlo en un entorno competitivo y convertirlo en parte de una estructura ganadora.

    Para Waksman, el salto a Europa representa mucho más que un cambio de camiseta. Significa entrar en una de las academias más exigentes y prestigiosas del fútbol femenino mundial. Significa convivir con jugadoras que han ganado Champions, ligas, títulos internacionales. Significa aprender a competir en un ecosistema donde la excelencia no es una aspiración, sino una obligación diaria.

    Y al mismo tiempo, su llegada simboliza algo que define el momento actual del fútbol femenino: la globalización del talento. Brasil produce jugadoras extraordinarias. Europa ofrece competiciones estructuradas y visibilidad internacional. Estados Unidos aporta potencia comercial y desarrollo mediático. Todo empieza a conectarse.

    Así es como el fútbol femenino sigue escribiendo su historia en múltiples escenarios a la vez. En Badalona, donde un proyecto nuevo sueña con romper la jerarquía establecida. En Tenerife, donde miles de niñas están construyendo el futuro desde los campos de base. En los despachos internacionales, donde se discute cómo organizar un calendario que permita crecer al deporte. En Alcalá de Henares y en el Heliodoro, donde Atlético y Tenerife pelean por un lugar en la final. En Lyon, donde una adolescente brasileña empieza a recorrer el camino que puede convertirla en estrella.

    Todas esas historias forman parte de la misma narrativa. Una narrativa que habla de crecimiento, de oportunidades y de un deporte que cada temporada encuentra nuevas formas de expandirse.

    Porque el fútbol femenino vive una época que dentro de unos años probablemente recordaremos como un punto de inflexión. El momento en el que dejó de ser una promesa para convertirse definitivamente en una realidad global.

    Y mientras todo eso sucede, el balón sigue rodando.

    Siempre el balón.

    Porque al final, más allá de inversiones, calendarios y proyectos estratégicos, el fútbol siempre vuelve a su esencia: una jugadora que levanta la cabeza, un pase al espacio, una carrera hacia la portería, una grada que se levanta cuando la pelota se acerca al área.

    Ese instante en el que todo puede pasar.Ese instante que explica por qué millones de personas siguen creyendo que el fútbol, en cualquiera de sus formas, sigue siendo el juego más poderoso del mundo.

  • La previa | Alcalá abre las semifinales de Copa de la Reina

    La previa | Alcalá abre las semifinales de Copa de la Reina

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ El conjunto rojiblanco y el tinerfeño se verán las caras este miércoles 11 de marzo a las 19:00h en el Centro Deportivo Alcalá de Henares. El choque, correspondiente al encuentro de ida, medirá al sexto y al cuarto clasificado de Liga F Moeve. El partido se podrá ver en directo por La 2 y RTVE Play.

    El momento actual del conjunto madrileño se resume en un dato que pesa en la mochila emocional del vestuario: cuatro partidos consecutivos sin ganar entre todas las competiciones. Una racha que incluye dos derrotas seguidas, tres tropiezos en los últimos cuatro encuentros y un empate que dejó un sabor agridulce. El último triunfo se remonta al 8 de febrero, cuando el Atlético logró imponerse por la mínima al Levante en liga. Desde entonces, cada partido ha sido un desafío distinto, una búsqueda constante de sensaciones que permitan recuperar el rumbo.

    Primera batalla del penúltimo capítulo de la Copa de la Reina y este no es cualquiera, sino un auténtico partido vibrante entre el Club Atlético de Madrid y el Costa Adeje Tenerife Egatesa, dos escuadras muy distintas, pero que sueñan con alcanzar el partido por el título.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Hay partidos que no empiezan cuando rueda el balón. Hay noches que comienzan mucho antes, en la conversación de un café, en la mirada de una afición que vuelve a creer, en el rumor de una grada que sabe que algo importante está a punto de suceder. Las semifinales de la Copa de la Reina llegan siempre con ese aroma especial que mezcla historia, ilusión y nervios. Son los partidos en los que la temporada se condensa en noventa minutos, en los que cada detalle puede decidir el futuro inmediato de dos equipos que persiguen el mismo sueño: levantar un título y escribir una página más en la memoria del fútbol femenino español.

    En esta ocasión el foco se posa sobre un cruce que promete emociones desde el primer minuto: el duelo entre el Atlético de Madrid Femenino y el Costa Adeje Tenerife Egatesa. Dos caminos distintos, dos momentos competitivos diferentes, pero una misma ambición que convierte esta eliminatoria en una de las más atractivas que se recuerdan en los últimos años del torneo del KO.

    El Atlético de Madrid llega a esta cita desde la sexta posición de la Liga F Moeve con 32 puntos. No es el lugar en el que el club rojiblanco imaginaba encontrarse a estas alturas del campeonato, pero el fútbol tiene esa capacidad de obligar a reinventarse constantemente. Las rojiblancas han vivido semanas complejas, con resultados que no han acompañado y con la sensación de que el equipo todavía busca la estabilidad competitiva que durante tantos años definió su identidad.

    Sin embargo, si hay una competición que históricamente ha sabido rescatar la mejor versión del Atlético, esa ha sido la Copa. El torneo del KO tiene algo especial para las rojiblancas, una especie de vínculo emocional que se remonta a los momentos más brillantes del club. En las vitrinas del Metropolitano descansan dos Copas de la Reina, conquistadas en 2016 y en 2023, dos noches que todavía resuenan en la memoria de la afición colchonera.

    A esas dos conquistas se suman además cuatro finales disputadas que terminaron con subcampeonatos —2017, 2018, 2019 y 2025—, lo que confirma que el Atlético ha convertido la Copa en un territorio habitual de batalla. La experiencia, en este tipo de eliminatorias, no es un detalle menor. Saber cómo gestionar los momentos de presión, cómo sobrevivir a los minutos de incertidumbre o cómo golpear cuando aparece la oportunidad es algo que solo se aprende jugando este tipo de partidos.

    El camino rojiblanco hacia las semifinales ha tenido dos capítulos muy distintos. En los octavos de final apareció el sufrimiento, ese ingrediente inevitable de cualquier competición eliminatoria. El rival fue el Alhama CF ElPozo y el partido terminó empatado a uno después del tiempo reglamentario. La eliminatoria tuvo que decidirse desde el punto de penalti, donde la tensión se convierte en protagonista absoluta. En esa lotería emocional, el Atlético logró imponerse por 4-5 y seguir adelante en el torneo.

    En los cuartos de final el escenario cambió radicalmente. El rival era el Athletic Club y el Atlético ofreció una de sus versiones más sólidas del curso. Las rojiblancas se impusieron por 4-1 en un encuentro que devolvió la confianza a la plantilla y que permitió al equipo recordar de lo que es capaz cuando encuentra ritmo y claridad ofensiva.

    Pero si algo añade un matiz especial a esta semifinal es la presencia de José Herrera en el banquillo del Atlético. El técnico tinerfeño llegó al club en enero con el reto de reconducir una temporada que necesitaba nuevos estímulos. Para Herrera, este cruce tiene inevitablemente un componente emocional. Durante años formó parte del fútbol tinerfeño, primero como ayudante en el banquillo y posteriormente como entrenador principal del equipo insular durante tres temporadas completas, entre 2021 y 2024.

    Conoce el club, conoce a muchas de las jugadoras y conoce también la mentalidad competitiva que ha convertido al Tenerife en uno de los proyectos más sólidos del fútbol femenino español en los últimos años. En cierta forma, esta semifinal también es un reencuentro con una parte importante de su propia trayectoria profesional.

    El Atlético afrontará el partido de ida con algunas ausencias importantes. Silvia Lloris continúa recuperándose de una lesión del ligamento cruzado que la mantiene alejada de los terrenos de juego desde hace meses. Su baja representa un contratiempo evidente para la estructura defensiva del equipo. Por otro lado, la presencia de Gio Queiroz ha sido duda durante los últimos días, aunque la brasileña ha vuelto progresivamente a la dinámica del grupo.

    En cualquier caso, el técnico rojiblanco confía en que su equipo pueda mostrar una versión competitiva sólida en un partido que considera clave para el futuro inmediato de la temporada.

    Al otro lado del campo aparecerá un equipo que vive probablemente uno de los momentos más ilusionantes de su historia reciente. El Costa Adeje Tenerife llega a las semifinales con la confianza que otorga una temporada sobresaliente. El conjunto dirigido por Yerai Martín ocupa la cuarta posición de la Liga F con 36 puntos y solo ha sufrido tres derrotas en todo el campeonato.

    Ese dato explica muchas cosas. Explica la regularidad, explica la solidez defensiva y explica también la capacidad del equipo para competir en escenarios complejos. El Tenerife ha construido su identidad alrededor de un fútbol disciplinado, ordenado y tremendamente competitivo.

    El camino del equipo insular en la Copa también habla de esa personalidad. En octavos de final logró una victoria de enorme mérito ante el Sevilla por 1-2, un triunfo trabajado que confirmó que el equipo estaba preparado para afrontar grandes desafíos. Posteriormente, en cuartos de final, las tinerfeñas eliminaron al Madrid CFF con una victoria por 0-1 que volvió a demostrar la capacidad del grupo para competir lejos de casa.

    Para el Tenerife esta será su cuarta presencia en unas semifinales de Copa. Ya alcanzó esta ronda en 2017, 2018 y 2022. En todas esas ocasiones el sueño terminó ahí, en la antesala de la final. Ahora, en 2026, el club vuelve a encontrarse frente a la misma oportunidad histórica.

    La ilusión es todavía mayor si se tiene en cuenta un detalle que no pasa desapercibido en las islas: la final de esta edición se disputará en Gran Canaria. Tener el título a tan poca distancia geográfica convierte la posibilidad de alcanzar la final en un sueño colectivo que trasciende al propio club.

    El equipo de Yerai Martín llegará al encuentro con algunas ausencias sensibles. No estarán disponibles María Estella, Pisco, Aithiara Carballo ni Carlota Suárez, jugadoras que forman parte habitual de la rotación del equipo. A pesar de ello, el grupo ha demostrado durante toda la temporada una notable capacidad para adaptarse a las circunstancias.

    Las estadísticas históricas ofrecen un contexto interesante para entender esta eliminatoria. Atlético y Tenerife se han enfrentado en veintidós ocasiones a lo largo de los años. El balance favorece claramente al conjunto madrileño, con catorce victorias rojiblancas, seis empates y solo dos triunfos del equipo insular.

    Sin embargo, uno de esos triunfos llegó precisamente esta temporada. En el partido de Liga disputado en el Estadio Heliodoro Rodríguez López, el Tenerife logró imponerse por 2-1 gracias a los goles de Elba Vergés y Claudia Iglesias “Bicho”. Gaby García anotó en el tiempo añadido para el Atlético, pero el marcador ya estaba decidido.

    Ese precedente añade un matiz psicológico interesante a la eliminatoria. El Tenerife sabe que puede competir de tú a tú con el Atlético. Y el Atlético sabe que no puede permitirse errores si quiere imponer su experiencia en este tipo de escenarios.

    Las semanas previas al partido han estado marcadas además por el parón internacional debido a las ventanas FIFA. Un detalle que añade incertidumbre al rendimiento inmediato de los equipos.

    “Buenos días Manu, continúo pensando lo mismo. Llegan los dos equipos tras semanas de parón por ventanas FIFA, por lo que aún será una eliminatoria muy disputada. Quizás los pequeños detalles puedan desequilibrar la balanza a favor de uno de los dos. Hay mucha expectación para esta eliminatoria, ya que será la primera vez que se enfrenten a doble partido en una semifinal”, explica Berto Mata, periodista insular que sigue de cerca la actualidad del Tenerife.

    Una reflexión que conecta con la opinión de Cristina Medina, periodista de Onda Madrid, quien considera que elegir favorito en esta eliminatoria es prácticamente imposible. El Atlético posee experiencia y tradición en la competición, pero su irregularidad reciente genera dudas. El Tenerife, por su parte, atraviesa un momento competitivo excelente y ya demostró esta temporada que puede derrotar al conjunto rojiblanco.

    Para Medina, la clave de la eliminatoria puede estar en el partido de ida. El Atlético necesitará construir una ventaja significativa si quiere evitar un escenario de máxima presión en la vuelta.

    Porque el desenlace de la semifinal se disputará en el Heliodoro Rodríguez López, un estadio que promete convertirse en una auténtica caldera si la eliminatoria llega abierta. La vuelta está programada para mediados de marzo y será el momento en el que todo se decida.

    Mientras tanto, el primer capítulo de esta historia se escribirá en el Centro Deportivo Alcalá, donde el Atlético buscará dar el primer paso hacia la final. El estadio ha colgado el cartel de lleno, señal inequívoca del creciente interés que despierta el fútbol femenino en España y de la importancia que ha adquirido esta competición.

    El Tenerife, por su parte, afronta el encuentro con una idea clara: competir con máxima concentración durante los noventa minutos, resistir los momentos de presión y mantener intactas sus opciones para la vuelta.

    En las semifinales de Copa cada detalle cuenta. Un balón parado, un error defensivo, una jugada de inspiración individual. Son partidos que a menudo se deciden en pequeños matices, en esos instantes que cambian el rumbo de una eliminatoria.

    El balón comenzará a rodar con la sensación de que todo puede pasar. Con dos equipos que llegan desde realidades distintas pero con la misma ambición. Con una final en el horizonte y con la certeza de que, en la Copa, la historia siempre está dispuesta a escribirse de nuevo.

    El encuentro podrá seguirse en directo a través de la 2 de RTVE , además de la narración radiofónica de Atlántico Radio y La Radio Canaria.

    Además, para Júlia Cortina, periodista de calado que es comentarista en Gol Play y TEN TV, el Atlético de Madrid es ligeramente favorito al jugar la ida delante de su afición y tener en este torneo el único clavo ardiendo al que agarrase dentro de una temporada decepcionante en la que pelear el título al Barcelona es ya una quimera y entrar en Europa en una misión prácticamente imposible.

    Y cuando el árbitro mire su reloj y señale el inicio, cuando el balón empiece a moverse y el murmullo de la grada se transforme en rugido, entonces sí comenzará realmente la batalla. Porque en la Copa de la Reina, como tantas veces en el fútbol, el destino de toda una temporada puede esconderse en un solo partido.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola | 2025-2026

    💜 Semifinales | Partido de ida

    ❤️🤍 – 💙🤍

    #CopaDeLaReinaIberdrola

    🔥 Club Atlético de Madrid 🆚 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🔥

    📅 Miércoles, 11 de marzo de 2026

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 La 2 (RTVE)

    📻 Atlántico Radio

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    (Fuente: Club Deportivo Tenerife Femenino)
  • Oficial | San Mamés espera a las leonas y al Atlético: la Catedral abre sus puertas a una gran fiesta de la Liga F Moeve

    Oficial | San Mamés espera a las leonas y al Atlético: la Catedral abre sus puertas a una gran fiesta de la Liga F Moeve

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    ◼️ Hay partidos que valen tres puntos, partidos que sirven para medir fuerzas en una temporada y partidos que, simplemente, quedan grabados en la memoria colectiva de un club y de su afición. El Athletic Club – Atlético de Madrid Femenino del próximo 29 de marzo de 2026 en San Mamés pertenece a esta última categoría. La decisión oficial de disputar este encuentro de la Liga F en la Catedral del fútbol bilbaíno convierte el duelo en un evento especial para el fútbol femenino español, un escenario de máxima exigencia y un escaparate que vuelve a colocar al Athletic y al Atlético frente a frente en un estadio donde cada partido tiene aroma de historia.

    La noticia confirmada por el Athletic Club Femenino sitúa el choque contra el Atlético de Madrid Femenino en el templo rojiblanco, un estadio que desde su inauguración moderna en 2013 ha acogido algunos de los momentos más multitudinarios y simbólicos del fútbol femenino en España. Cada vez que las leonas han saltado al césped de San Mamés lo han hecho con un mensaje claro: el fútbol femenino también merece los grandes escenarios. Y cada convocatoria en la Catedral ha sido, además, una demostración de la pasión de la afición bilbaína por su equipo.

    El Athletic ha jugado en San Mamés varias veces con su sección femenina, especialmente en partidos de gran impacto como enfrentamientos contra el FC Barcelona Femení, el propio Atlético o el Real Madrid Femenino. En esos precedentes, las leonas han encontrado una atmósfera única, con decenas de miles de aficionados apoyando desde las gradas.

    A lo largo de esos encuentros, el conjunto rojiblanco ha logrado varias victorias memorables en la Catedral, consolidando una relación emocional muy fuerte entre el equipo femenino y el estadio.

    En el balance histórico de partidos del Athletic femenino en San Mamés, las leonas han conseguido varios triunfos importantes —alrededor de cinco victorias oficiales en este escenario—, además de empates y derrotas en encuentros de máxima exigencia frente a rivales de primer nivel. Esos triunfos han convertido el estadio en un símbolo de orgullo para el club, una extensión natural de la identidad del Athletic donde el fútbol femenino también escribe sus páginas.

    Para el Atlético de Madrid Femenino, sin embargo, San Mamés representa un desafío especial.

    El conjunto rojiblanco madrileño, uno de los grandes dominadores del fútbol femenino español en la última década, ha visitado la Catedral en contadas ocasiones con su sección femenina.

    En esos precedentes, el Atlético ha logrado conquistar San Mamés una vez en competición oficial, un triunfo que permanece en la memoria de las jugadoras y de la afición colchonera como uno de esos días en los que ganar fuera de casa adquiere una dimensión especial.

    El contexto deportivo de este partido añade todavía más interés al encuentro. La temporada de la Liga F Moeve entra en su tramo decisivo cuando se acerque el final de marzo, un momento en el que cada punto puede resultar determinante tanto para la lucha por los puestos europeos como para las posiciones altas de la clasificación.

    El Athletic Club llega con la ambición de seguir creciendo como proyecto y de consolidarse entre los equipos que aspiran a competir contra los gigantes del campeonato. El Atlético, por su parte, continúa siendo uno de los clubes más competitivos del fútbol español, con una estructura consolidada y una plantilla acostumbrada a pelear por títulos.

    En San Mamés, cada partido tiene una dimensión distinta. Las gradas imponentes, el eco de la historia del club y el vínculo emocional con la ciudad convierten el estadio en un escenario único. Para las jugadoras del Athletic, jugar allí significa sentir el peso de una tradición centenaria. Para el Atlético, representa la oportunidad de demostrar su carácter competitivo en uno de los campos más simbólicos del fútbol español.

    Las imágenes que acompañan al anuncio del partido reflejan precisamente ese espíritu colectivo. En la fotografía difundida por el club se ve a la plantilla del Atlético celebrando en círculo tras un encuentro nocturno, abrazadas, riendo, compartiendo un momento que resume la esencia del deporte: compañerismo, emoción y pasión por el juego. Son escenas que explican por qué el fútbol femenino continúa creciendo y conquistando nuevos espacios.

    La cita del 29 de marzo en San Mamés promete un ambiente espectacular. El Athletic espera movilizar a su afición para convertir el estadio en un auténtico fortín. El Atlético llegará dispuesto a demostrar que también sabe imponerse en los escenarios más exigentes.

    Y la Liga F Moeve, que continúa dando pasos firmes hacia una mayor visibilidad, tendrá uno de esos partidos capaces de atraer la atención de todo el país.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Porque cuando las leonas salen a la Catedral, el fútbol se convierte en algo más que un partido. Se transforma en una celebración del deporte, en una reivindicación del fútbol femenino y en una noche en la que cada jugada puede quedar grabada en la memoria de quienes la vivan desde la grada o desde cualquier pantalla.

    Y como diría Manu López, cuando el balón empiece a rodar en San Mamés el próximo 29 de marzo, ya no habrá pasado ni estadísticas que valgan. Solo quedarán dos equipos, dos escudos y un estadio esperando escribir otra historia. Porque el fútbol, cuando se juega en la Catedral, siempre tiene algo de leyenda.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | La Liga F acelera su crecimiento en audiencia tras la puesta en marcha del nuevo modelo de emisiones en abierto

    Oficial | La Liga F acelera su crecimiento en audiencia tras la puesta en marcha del nuevo modelo de emisiones en abierto

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ La emisión de partidos a través de RTVE y TV3 consolida el crecimiento audiovisual y el alcance mediático.

    Hay momentos en la historia del fútbol femenino español que no se miden solo en goles, asistencias o puntos en la tabla, sino en el pulso colectivo que genera en la sociedad, en la emoción que logra despertar en quienes lo siguen desde casa y en la capacidad de transformar una competición en un fenómeno cultural. La Jornada 19 de la presente temporada de Liga F ha marcado uno de esos momentos, un punto de inflexión que evidencia cómo la combinación de talento, planificación estratégica y apertura mediática puede cambiar radicalmente la percepción y la presencia del fútbol femenino en España. Desde la entrada en vigor del nuevo acuerdo para la emisión de partidos en abierto en RTVE y TV3, cada jornada se ha convertido en una celebración del deporte femenino, y los números no mienten: un crecimiento sostenido, constante y progresivo que confirma que estamos ante un proyecto que va más allá de lo deportivo y se instala en lo social, en lo cultural y en lo mediático.

    En apenas tres jornadas con el modelo operativo renovado, un total de doce partidos han llegado a millones de hogares españoles sin barreras de suscripción, logrando algo que durante años fue aspiración y objetivo de clubes, futbolistas y aficionados: que cada encuentro, cada acción, cada gol y cada gesto sobre el césped pudiera ser compartido en tiempo real, sin filtros, sin limitaciones, con la máxima difusión posible. Esta visibilidad, más que un simple dato, se traduce en impacto: el crecimiento en espectadores es la evidencia tangible de que el fútbol femenino no solo interesa, sino que apasiona, moviliza y conecta. El ejemplo más claro lo dio el duelo entre el Granada CF y el FC Barcelona, un partido que en cifras de audiencia representa mucho más que 289.000 espectadores de media; representa la consolidación de un proyecto, la confirmación de que la televisión en abierto no es solo una plataforma de emisión, sino un catalizador de identidad, de cercanía, de emoción compartida. Cuando sumamos los usuarios únicos de todas las plataformas implicadas, incluidas DAZN y Movistar, la cifra asciende a 1.012.447 personas, un número que habla de la magnitud de este fenómeno y de la fuerza que tiene la Liga F para convertirse en un referente nacional. Y si además sumamos los 5.100 aficionados que llenaron las gradas del estadio de Los Cármenes, se comprende que lo que sucede dentro del campo trasciende y se materializa en comunidad, en sentimiento, en la presencia viva de quienes apoyan, alientan y se emocionan con cada pase, cada presión y cada disparo a portería.

    Este nuevo escenario audiovisual tiene un efecto multiplicador: no se trata únicamente de números, sino de posibilidades. La exposición que alcanzan clubes y futbolistas no solo aumenta su visibilidad y proyección, sino que permite que jóvenes, niños y niñas que miran desde sus hogares puedan identificarse, soñar y aspirar. Cada retransmisión en abierto es una ventana hacia la normalización de la práctica profesional femenina, hacia la consolidación de modelos de referencia que antes eran escasos y fragmentados. En un contexto donde la cobertura mediática era limitada y donde los recursos y la atención se concentraban en otras ligas y en el fútbol masculino, esta apertura representa un cambio radical: el deporte femenino deja de ser un añadido y se convierte en protagonista. La hoja de ruta de Liga F, orientada a generar impacto social, atraer nuevos públicos y avanzar hacia un modelo sostenible, se traduce en hechos concretos y medibles, desde la presencia en medios hasta la implicación de patrocinadores, pasando por la respuesta de los aficionados.

    Lo que hemos visto en estas jornadas no es un fenómeno aislado ni un efecto pasajero. Es la materialización de un proyecto estructurado, fruto de años de trabajo, de negociación y de visión. La apuesta por la televisión en abierto como herramienta clave no se limita a la exposición: es también un motor para la profesionalización de clubes, para la valorización de las futbolistas y para la construcción de una narrativa deportiva que integra emociones, análisis táctico y cobertura informativa de calidad. Cada partido emitido en abierto es un ejemplo de cómo se puede articular un producto audiovisual que combine entretenimiento, competitividad y cercanía, sin sacrificar la identidad ni la esencia del fútbol femenino.

    El impacto no se mide solo en espectadores o en cifras de audiencia; se percibe en la conversación social, en la repercusión en redes, en la generación de debates sobre tácticas, alineaciones y actuaciones individuales. Se percibe en la fuerza que adquieren las historias de las futbolistas, desde su recorrido profesional hasta sus logros personales, pasando por la representación que ofrecen como modelos a seguir. Es una transformación que tiene raíces profundas y que mira hacia el futuro con ambición: Liga F no solo busca consolidarse como competición de referencia, sino también posicionarse como motor de visibilidad para el fútbol femenino a nivel nacional e internacional, con un enfoque sostenible y expansivo que permita a todos los actores del ecosistema deportivo beneficiarse del crecimiento continuo.

    Desde el punto de vista estratégico, la colaboración con operadores audiovisuales como RTVE y TV3, y la integración con plataformas de pago como DAZN y Movistar, no solo maximiza la exposición, sino que construye un ecosistema sólido donde el aficionado tiene acceso completo al producto. Esta accesibilidad, que antes era limitada, fortalece el vínculo con la afición y facilita que el fútbol femenino entre en la agenda diaria de medios, patrocinadores y público general. La interacción entre emisión en abierto y plataformas de suscripción ofrece además un balance óptimo entre visibilidad masiva y monetización, asegurando que la competición pueda sostenerse, crecer y mejorar continuamente, beneficiando tanto a clubes como a jugadoras y aficionados.

    La esencia de esta transformación se refleja también en la experiencia del espectador en el estadio. Los 5.100 aficionados presentes en Los Cármenes durante el Granada CF-FC Barcelona son un testimonio tangible del efecto que la visibilidad mediática tiene sobre la asistencia. La cobertura en abierto genera interés, conecta con la emoción de los encuentros y, en última instancia, fortalece la cultura del fútbol femenino. Cada grito, cada aplauso, cada cántico en las gradas se suma a la narrativa del crecimiento, mostrando que Liga F no es solo un campeonato: es una experiencia compartida, una oportunidad de conexión y un vehículo para el reconocimiento del talento femenino en el deporte más seguido del país.

    En definitiva, lo que estamos presenciando es mucho más que un incremento de audiencias; es la consolidación de un proyecto que busca transformar la percepción del fútbol femenino en España. Es la confirmación de que cuando existe voluntad estratégica, visión y colaboración entre clubes, futbolistas y operadores audiovisuales, los resultados no solo se traducen en cifras, sino en impacto social, cultural y deportivo. Liga F está avanzando hacia un modelo sostenible, creciente y profundamente conectado con la sociedad, capaz de atraer nuevos públicos, generar repercusión mediática y reforzar la presencia de sus protagonistas, no solo en el campo, sino en los hogares, en las redes y en el imaginario colectivo de quienes aman el deporte.

  • Gol Femenino | España gana y convence, desgracia en Inglaterra y U.S.A. sale campeona

    Gol Femenino | España gana y convence, desgracia en Inglaterra y U.S.A. sale campeona

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    ➡️ España gana, convence… y las jóvenes piden sitio sin pedir permiso
    Dolor en el fútbol base: fallece Amelia Aplin, jugadora de la academia del Oxford United
    Alerta con Irán en la Copa de Asia
    Estados Unidos gana la SheBelieves Cup.

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    Muy buenas tardes. Sírvete el café, que empieza la sobremesa y llega la primera entrega de la semana . ☕⚽

    Hay semanas que se cuentan con resultados. Y hay semanas que se cuentan con historias. Esta ha tenido de las dos. Porque mientras unas selecciones arrancan el camino hacia el futuro con ilusión, en otros lugares el fútbol recuerda que también sabe detenerse, emocionarse y, a veces, incluso resistir.

    La Selección femenina de fútbol de España abrió la ventana internacional con paso firme. Dos partidos, dos victorias y la sensación de que el equipo no solo gana, también crece. Primero fue el 3-0 ante la Selección femenina de fútbol de Islandia, después el 1-3 frente a la Selección femenina de fútbol de Ucrania. Seis puntos para empezar la clasificación al Mundial de 2027 y, sobre todo, la confirmación de que el presente sigue siendo sólido mientras el futuro empieza a asomar con fuerza. La seleccionadora Sonia Bermúdez lo resumía con claridad: el grupo sale reforzado y llegan jugadoras con muchísima energía. Y lo demostraron sobre el campo. Edna Imade dejó su firma con goles ante Islandia y Ucrania, una carta de presentación imposible de ignorar. Lucía Corrales vivió un debut que se recordará mucho tiempo: estreno internacional y golazo. Y Vicky López, titular en los dos encuentros, abrió el marcador ante Ucrania con la naturalidad de quien parece llevar años en este escenario. A ellas se sumaron los primeros minutos internacionales de Martina Fernández y Ornella Vignola, señales de que la renovación no espera turno ni pide permiso. España arranca segunda del grupo A3, por detrás de la Selección femenina de fútbol de Inglaterra por diferencia de goles, y ya mira al horizonte donde aparecen dos citas de esas que miden de verdad: Inglaterra en Wembley el 14 de abril y Ucrania en Córdoba el día 18.

    Pero el fútbol, a veces, también se detiene. Esta semana llegó una noticia que sacudió al deporte base inglés. Amelia Aplin, jugadora de 15 años de la academia del Oxford United Women, falleció después de colapsar durante un partido de cantera frente al Fulham Women en el centro de entrenamiento de Horspath. El club habló de una tristeza inmensa, la The Football Association y numerosos equipos enviaron mensajes de apoyo y el encuentro del Oxford United Women frente al Real Bedford Women fue aplazado como muestra de respeto. Porque antes que el fútbol están las personas, y hay momentos en los que el marcador deja de importar.

    Mientras tanto, en la Copa Asiática Femenina de la AFC, otra historia recordaba que el fútbol también puede ser un gesto de valentía. Casi 47.000 personas han firmado una petición para que Australia conceda asilo político a las jugadoras de la Selección femenina de fútbol de Irán por miedo a posibles represalias cuando regresen a su país. Todo empezó cuando varias futbolistas no cantaron el himno en su debut ante la Selección femenina de fútbol de Corea del Sur, algo que provocó duras acusaciones desde medios estatales iraníes. En el siguiente encuentro frente a la Selección femenina de fútbol de Australia, el himno sí se escuchó, pero las jugadoras realizaron un saludo militar en un ambiente de presión evidente. La internacional Sara Didar llegó a hablar entre lágrimas sobre su preocupación por lo que pueda ocurrir cuando vuelvan a casa. El sindicato FIFPRO ha pedido medidas urgentes de protección. Porque hay veces en las que ponerse la camiseta de una selección implica mucho más que salir a jugar un partido.

    Y mientras el mundo del fútbol vive historias tan distintas, hay torneos que mantienen viejas costumbres. La Selección femenina de fútbol de Estados Unidos volvió a levantar la SheBelieves Cup tras vencer 1-0 a la Selección femenina de fútbol de Colombia en Harrison, Nueva Jersey. Tres partidos, tres victorias y un gol decisivo en el minuto 82: Alyssa Thompson recibió de Jaedyn Shaw, armó la pierna derecha y colocó el balón en la escuadra para cerrar el torneo. Es el octavo título estadounidense en once ediciones y además lo hicieron sin encajar un solo gol. Detrás terminaron la Selección femenina de fútbol de Canadá, Colombia y la Selección femenina de fútbol de Argentina.

    Así arranca la semana. Con España mirando al futuro y con nuevas jugadoras que no esperan turno para hacerse un sitio. Con el fútbol recordando que también sabe llorar cuando pierde a una de las suyas. Y con futbolistas en otras partes del mundo demostrando que este deporte, a veces, es algo más que noventa minutos.

    Termina el café… y empieza otra historia, que sin duda estará marcada por el desembarco de los partidos de ida en la semifinales de la Copa de la Reina.

  • Oficial | PUMA y Liga F presentan el nuevo balón PUMA LIGA F VS RACISM con un diseño creado por el artista SUSO33

    Oficial | PUMA y Liga F presentan el nuevo balón PUMA LIGA F VS RACISM con un diseño creado por el artista SUSO33

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ PUMA y Liga F han presentado el nuevo balón de la campaña PUMA LIGA F VS RACISM, una propuesta que fusiona deporte, arte y conciencia social para reforzar el mensaje contra el racismo tanto dentro como fuera del campo. Este balón especial se utilizará durante la Jornada 23 de Liga F Moeve.

    El fútbol, ese lenguaje universal capaz de reunir en un mismo estadio a miles de personas procedentes de historias, culturas y trayectorias vitales diferentes, vuelve a convertirse en una poderosa herramienta de transformación social a través del impulso del proyecto LALIGA VS, una plataforma que trabaja de forma constante y decidida para combatir el racismo, la xenofobia y cualquier forma de discriminación tanto dentro de los estadios como fuera de ellos. La iniciativa, impulsada por LaLiga, se ha consolidado en los últimos años como uno de los grandes movimientos institucionales del deporte español en defensa de la igualdad y el respeto, articulando campañas de sensibilización que buscan trascender el ámbito estrictamente deportivo para instalar un mensaje claro en el conjunto de la sociedad. En ese compromiso colectivo también participa activamente cada temporada la Liga F Moeve, que ha asumido el reto de dar visibilidad en sus partidos a esta lucha necesaria contra una de las lacras sociales más persistentes del deporte contemporáneo, utilizando cada jornada como un altavoz capaz de amplificar valores fundamentales como la diversidad, la convivencia y la dignidad humana.

    La iniciativa LALIGA VS RACISM se integra en el proyecto LALIGA VS, que trabaja activamente para combatir el racismo y la xenofobia en el fútbol y en la sociedad y al que también se suma activamente Liga F cada temporada, dando visibilidad en sus partidos a la lucha contra esta lacra social.

    El diseño vuelve a llevar la firma del reconocido artista SUSO33, referente del grafiti en España y figura clave en la proyección internacional del arte urbano. Para esta ocasión, el creador ha incorporado en el balón un fragmento del himno oficial de LALIGA contra el racismo, “Hay un color que recorre el planeta”, publicado en marzo de 2024: «Hay un color que recorre el planeta, bajo tu camiseta y es el mismo de mi corazón. Yo te amaré por encima de todo, más allá del escudo, solo unidos podremos vencer».

    La frase refuerza la idea de que, más allá de los colores que representan a cada club, jugadores y afición comparten un mismo sentimiento. Así, el balón se convierte en un emblema de unidad, igualdad y respeto, trascendiendo su papel como elemento central del juego.

    Bajo el lema “La fuerza de todos contra el racismo”, la campaña suma a clubes, futbolistas, aficionados y organizaciones sociales en una acción conjunta para promover un entorno seguro, inclusivo y libre de cualquier forma de discriminación.

    Con esta iniciativa, PUMA y Liga F consolidan su apuesta por un fútbol más diverso e integrador, donde cada encuentro sirve también como altavoz para el cambio social.

  • Reportaje | El Atlético de Madrid busca quemar el último cartucho

    Reportaje | El Atlético de Madrid busca quemar el último cartucho

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ El Atlético de Madrid se enfrenta al Club Deportivo Tenerife en la segunda semifinal de la Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026 y busca una reválida en un curso que, por su lado, el representativo canario puede definir como único.

    Dentro de un libro hay páginas que se leen con calma, casi con la serenidad de quien contempla un paisaje conocido, y hay otras que se pasan con el corazón acelerado porque el lector intuye que en ellas se esconde un giro inesperado, un momento decisivo que cambia el rumbo de la historia. En el fútbol, que tantas veces se parece a la literatura por su capacidad para emocionar, también existen capítulos así: partidos que se convierten en puntos de inflexión, noches que pesan más que otras, encuentros que, aun antes de comenzar, parecen cargados de una tensión narrativa especial. El duelo que enfrentará al Atlético de Madrid Femenino con el Costa Adeje Tenerife Egatesa este miércoles, 11 de marzo de 2026, a partir de las 21:00 en el Centro Deportivo Wanda Alcalá de Henares, pertenece precisamente a esa categoría de partidos que no se leen como una página más, sino como un capítulo crucial dentro de la temporada.

    Porque el contexto, como sucede en las mejores narraciones, es determinante. Y el momento que atraviesa el conjunto rojiblanco no es precisamente uno de calma ni de estabilidad. El equipo madrileño camina por la temporada de la Liga F Moeve con la sensación de estar atravesando una tormenta prolongada, una racha de resultados que ha ido erosionando poco a poco las expectativas que se habían depositado en el proyecto al inicio del curso. Sexto en la clasificación con treinta y dos puntos, el Atlético observa cómo el tren de Europa se ha ido alejando progresivamente hasta convertirse casi en una silueta en el horizonte. La tercera plaza, ocupada por la Real Sociedad Femenino, se sitúa a quince puntos de distancia, una brecha que, a estas alturas del calendario, se asemeja más a un abismo que a un simple desnivel competitivo.

    No se trata únicamente de una cuestión aritmética. En el fútbol, como en cualquier relato épico, el problema no es solo la distancia entre los protagonistas y su objetivo, sino también el estado de ánimo con el que se afronta la travesía. El Atlético de Madrid ha sido durante años uno de los grandes referentes del fútbol femenino español, un club acostumbrado a mirar de frente a los gigantes y a escribir páginas memorables en los momentos más exigentes. La historia reciente del equipo está llena de conquistas que han alimentado la identidad competitiva de la entidad y que han convertido su escudo en uno de los más respetados del panorama nacional.

    Por eso, cuando un equipo con semejante legado se ve atrapado en una dinámica adversa, la sensación de urgencia crece. La exigencia interna se multiplica. Y cada partido comienza a adquirir una dimensión que trasciende los simples tres puntos o la mera continuidad en una competición.

    En ese contexto aparece la Copa de la Reina de fútbol femenino como una tabla de salvación, como ese capítulo alternativo que puede cambiar el desenlace de la temporada. A diferencia de la regularidad implacable de la liga, la copa ofrece el vértigo de las eliminatorias, la intensidad de los duelos directos y la posibilidad de transformar una campaña irregular en una historia de redención. Para el Atlético, este torneo representa algo más que un simple objetivo deportivo: es la oportunidad de reencontrarse con su propia identidad competitiva.

    No sería la primera vez que las rojiblancas encuentran en esta competición un escenario propicio para la épica. La memoria del club guarda con orgullo dos momentos que aún resuenan con fuerza en el imaginario de su afición. El primero se remonta a 2016, cuando el Atlético conquistó el trofeo derrotando al poderoso FC Barcelona Femenino, un triunfo que marcó un antes y un después en la consolidación del equipo como uno de los grandes aspirantes del fútbol español. Aquel día no fue únicamente una victoria deportiva; fue también una declaración de intenciones, la confirmación de que el Atlético podía desafiar la jerarquía establecida y salir victorioso.

    El segundo recuerdo imborrable llegó en 2023, cuando el conjunto rojiblanco volvió a levantar el trofeo tras imponerse al Real Madrid Femenino en una final cargada de simbolismo. Aquella noche, el Atlético recuperó una corona que reforzaba su prestigio y que volvía a situar al club en el centro del escenario competitivo.

    Esos precedentes no son simples recuerdos nostálgicos. Funcionan como combustible emocional en momentos como el actual, cuando la temporada parece haber tomado un rumbo complicado y el equipo necesita aferrarse a cualquier argumento que refuerce su confianza.

    Sin embargo, en el fútbol, los recuerdos no ganan partidos. Las historias del pasado pueden inspirar, pero cada encuentro exige su propio esfuerzo, su propio sacrificio y su propia dosis de talento. Y el rival que se presentará en Alcalá de Henares no será un simple figurante dentro de este relato.

    El Costa Adeje Tenerife Egatesa ha demostrado en los últimos años que es un conjunto capaz de competir con intensidad, de plantear partidos incómodos y de desafiar a rivales teóricamente superiores con una mezcla de disciplina táctica y valentía ofensiva. El equipo canario ha construido su identidad sobre la base de la resiliencia, esa cualidad que permite resistir cuando el rival aprieta y encontrar oportunidades incluso en los contextos más adversos.

    Para el Atlético, enfrentarse a un adversario con esas características implica asumir que la eliminatoria no se decidirá únicamente por la historia o el prestigio de los escudos. Será necesario imponer ritmo, encontrar claridad en el juego y, sobre todo, recuperar la confianza que se ha visto erosionada en las últimas semanas.

    En el banquillo rojiblanco, la responsabilidad de conducir al equipo a través de este momento recae sobre los hombros de José Herrera. El técnico sabe que el fútbol es un territorio donde las percepciones cambian con rapidez. Una victoria puede alterar el estado de ánimo de todo un vestuario; una eliminación, en cambio, puede profundizar las dudas que ya flotan en el ambiente.

    Herrera afronta el partido con la conciencia de que se trata de algo más que una simple eliminatoria. Es una oportunidad para reconstruir el relato de la temporada, para demostrar que el Atlético todavía posee la capacidad de competir en las noches importantes.

    En los días previos al encuentro, el ambiente alrededor del equipo se ha llenado de esa mezcla de nerviosismo y esperanza que caracteriza a los momentos decisivos. Los entrenamientos se desarrollan con una intensidad particular, como si cada ejercicio fuese un ensayo general para la batalla que se aproxima. Las jugadoras saben que el margen de error es mínimo, que cada detalle puede marcar la diferencia entre continuar avanzando o ver cómo el sueño se desvanece de forma abrupta.

    El escenario también tiene su propia carga simbólica. El Centro Deportivo Wanda Alcalá de Henares se ha convertido en los últimos años en un hogar para el fútbol femenino rojiblanco, un lugar donde la afición ha celebrado victorias memorables y donde el equipo ha encontrado el apoyo necesario para superar momentos difíciles. En noches como la que se avecina, el estadio deja de ser simplemente un recinto deportivo para transformarse en un teatro donde se representan emociones colectivas.

    Cuando el balón comience a rodar, todas las narrativas previas se condensarán en noventa minutos de incertidumbre. El fútbol tiene esa capacidad extraordinaria de reducir historias complejas a instantes concretos: un pase filtrado en el momento justo, una intervención salvadora de la portera, un disparo que encuentra la escuadra o un rebote caprichoso que cambia el destino del partido.

    Para el Atlético de Madrid, este encuentro representa la posibilidad de escribir un nuevo capítulo en una temporada que todavía busca su sentido. Puede ser el inicio de una remontada moral, el punto de partida de un camino hacia otra final de copa. O puede convertirse en una página amarga dentro de un curso que ha estado marcado por la irregularidad.

    Pero precisamente ahí reside la esencia del deporte: en la incertidumbre que rodea cada desafío, en la sensación de que, por muy complicada que parezca la situación, siempre existe un momento en el que la historia puede cambiar.

    Así, mientras el calendario señala la llegada de esta noche decisiva, el Atlético se prepara para afrontar uno de esos capítulos que los aficionados recordarán durante años. Porque en el fútbol, como en los grandes libros, hay páginas que simplemente narran lo ocurrido y otras que definen el rumbo de toda la historia. Y este Atlético de Madrid contra Costa Adeje Tenerife Egatesa tiene todos los ingredientes para convertirse en una de esas páginas inolvidables.

    Desde las orillas volcánicas del Atlántico, allí donde el océano golpea con paciencia eterna las costas de Tenerife y el viento salino acaricia los estadios con un perfume distinto al de la península, emprende su viaje hacia Madrid un equipo que carga en su equipaje algo más valioso que cualquier equipación o plan táctico: una ilusión que no entiende de límites ni de cálculos prudentes. Desde las Islas Canarias aterriza en la capital un conjunto que ha aprendido a convivir con el desafío permanente de la distancia y que, quizá por eso, ha desarrollado una identidad combativa, valiente y profundamente ambiciosa. Ese equipo es el Costa Adeje Tenerife Egatesa, una escuadra que hoy camina bajo el paraguas institucional del CD Tenerife Femenino y que se presenta en estas semifinales de la Copa de la Reina de fútbol femenino con el convencimiento de que la historia está hecha para quienes se atreven a perseguirla.

    El conjunto blanquiazul atraviesa uno de los momentos más estimulantes de su temporada. En la exigente travesía de la Liga F Moeve se mantiene firme en la cuarta posición con treinta y seis puntos, una cifra que confirma el extraordinario rendimiento colectivo de un equipo que ha sabido consolidarse entre los proyectos más competitivos del campeonato. Sin embargo, incluso en medio de ese progreso sostenido, la aritmética marca una frontera difícil de cruzar: la tercera plaza se encuentra demasiado lejos como para imaginar un asalto realista en el tramo final del curso. No hay margen para alterar el orden establecido en la zona noble del campeonato, ni espacio suficiente para hacer saltar la banca.

    Pero el fútbol, como tantas veces sucede en los relatos de carácter épico, rara vez se limita a obedecer la lógica de las clasificaciones. Existen competiciones que se convierten en refugio para la esperanza, torneos que permiten escribir capítulos paralelos cuando el camino principal parece cerrado. Y en este caso, ese escenario se llama Copa de la Reina.

    Para el Costa Adeje Tenerife Egatesa, estas semifinales representan mucho más que un simple cruce dentro del calendario competitivo. Son la puerta hacia una posibilidad histórica, la oportunidad de alcanzar por primera vez la gran final del torneo y de situar el nombre del club en un lugar privilegiado dentro de la memoria del fútbol femenino español.

    La ilusión no nace de la nada. Tiene raíces profundas en la experiencia reciente del equipo. Hace apenas unos años, en 2022, el conjunto tinerfeño se encontró a las puertas de ese sueño en la recordada Final Four disputada en la localidad madrileña de Alcorcón. Aquella cita prometía convertirse en una celebración histórica para el club, pero el destino decidió escribir un desenlace distinto. Un solitario gol del Sporting Club de Huelva Femenino selló la derrota por 0-1 y dejó a las guerreras blanquiazules con la amarga sensación de haber rozado la gloria con la punta de los dedos.

    Las cicatrices de aquel partido no se han borrado del todo, pero tampoco lo ha hecho el aprendizaje. El fútbol tiene la extraña capacidad de devolver oportunidades a quienes perseveran, y el Costa Adeje Tenerife Egatesa ha trabajado durante temporadas para volver a situarse en una posición similar. Hoy, cuatro años después de aquella noche que se escapó por un suspiro, el equipo vuelve a encontrarse ante el umbral de la historia.

    El desafío que aguarda al otro lado de ese umbral es mayúsculo. El rival será el Atlético de Madrid Femenino, un club con una tradición poderosa dentro de esta competición, acostumbrado a navegar las aguas turbulentas de las eliminatorias y a encontrar respuestas incluso en los momentos más exigentes. El primer asalto se disputará en el Centro Deportivo Wanda Alcalá de Henares, territorio rojiblanco donde las madrileñas buscarán imponer su experiencia. Sin embargo, la eliminatoria guarda un detalle que añade un componente emocional extraordinario al relato.

    El trofeo de la Copa de la Reina de esta temporada busca nuevas propietarias y lo hará muy cerca de casa para el conjunto tinerfeño. La gran final está prevista en el majestuoso Estadio de Gran Canaria, en el archipiélago, apenas a unos kilómetros de donde el Costa Adeje Tenerife Egatesa entrena, sueña y compite cada semana. La posibilidad de disputar un título de semejante prestigio en suelo insular actúa como una chispa emocional difícil de ignorar.

    Ese horizonte ha impregnado de entusiasmo cada entrenamiento y cada conversación dentro del vestuario. Las jugadoras saben que el camino será complejo, que enfrente tendrán a un adversario curtido en grandes batallas, pero también son conscientes de que pocas veces se presenta una oportunidad tan simbólica para un club que ha crecido paso a paso durante los últimos años.

    En el banquillo, el liderazgo de Yerai Martín ha contribuido a consolidar un grupo competitivo, disciplinado y profundamente comprometido con la idea de que la ambición no debe conocer límites. Bajo su dirección, el equipo ha logrado construir una identidad basada en el trabajo colectivo, la intensidad defensiva y la capacidad para competir de tú a tú contra cualquier rival del campeonato.

    Dentro de ese engranaje, una de las voces más representativas del vestuario es la de la atacante argentina Paulina Gramaglia, una futbolista que se ha convertido en uno de los rostros del proyecto blanquiazul durante esta temporada. Su discurso refleja con claridad el estado anímico del equipo: una mezcla equilibrada entre ilusión desbordante y respeto absoluto por el desafío que tienen por delante.

    Las últimas semanas han sido exigentes para el grupo. El calendario acumuló viajes, partidos y sesiones de entrenamiento con una intensidad notable, obligando al equipo a sostener un ritmo competitivo elevado. Por eso, el reciente parón internacional llegó como una pausa necesaria, un pequeño respiro dentro de una temporada que no concede demasiados momentos de tregua.

    Gramaglia lo explica con la serenidad de quien entiende bien las exigencias del alto rendimiento. Según la delantera argentina, aquellos días de descanso han permitido que el equipo recargue energías tras un periodo de gran desgaste físico y mental. El grupo necesitaba detenerse un instante, recuperar fuerzas y preparar con la concentración adecuada el tramo decisivo del calendario.

    Porque marzo se presenta como un mes marcado con tinta roja en el calendario del Costa Adeje Tenerife Egatesa. En apenas unas semanas se concentrarán algunos de los partidos más determinantes del curso, encuentros que pondrán a prueba la capacidad del equipo para competir en múltiples frentes.

    El foco inmediato se sitúa, inevitablemente, en la ida de las semifinales de la Copa de la Reina. El duelo en Madrid puede marcar el tono de toda la eliminatoria, y en el vestuario son plenamente conscientes de que un buen resultado fuera de casa puede convertirse en una ventaja decisiva antes del encuentro de vuelta.

    Ese segundo capítulo del enfrentamiento se disputará en el emblemático Estadio Heliodoro Rodríguez López, el gran templo del fútbol tinerfeño, donde la afición insular espera convertir el partido en una auténtica fiesta colectiva. La posibilidad de decidir el pase a la final en casa añade un ingrediente emocional extraordinario para las futbolistas blanquiazules, que imaginan un estadio lleno empujando cada jugada con la intensidad propia de las grandes ocasiones.

    Para muchas de las jugadoras del plantel, esta experiencia representa además un descubrimiento personal. Es el caso de Paulina Gramaglia, quien vive su primera temporada en el fútbol español y afronta estas semifinales con la emoción de quien se encuentra ante un escenario completamente nuevo.

    Desde su llegada, la delantera argentina ha escuchado hablar constantemente del significado especial que tiene la Copa de la Reina dentro del panorama futbolístico nacional. Se trata de un torneo que despierta pasiones, que ofrece historias inesperadas y que ha servido, a lo largo de los años, para consagrar a equipos capaces de superar cualquier pronóstico.

    Ahora, Gramaglia y sus compañeras se encuentran a solo dos partidos de esa final que podría celebrarse en territorio insular. La posibilidad de vivir ese momento tan cerca de casa añade un componente emocional difícil de describir con palabras.

    Sin embargo, el calendario no concede treguas. Mientras la ilusión copera crece, el Costa Adeje Tenerife Egatesa deberá mantener también la concentración en la Liga F Moeve. El equipo continúa inmerso en la pelea por consolidarse entre los mejores del campeonato, y marzo traerá compromisos de gran exigencia.

    En casa, el Heliodoro Rodríguez López recibirá a dos rivales de peso como el Levante UD Femenino y el Madrid CFF, mientras que fuera de la isla aguardará una visita siempre compleja al campo del DUX Logroño Femenino. Será un periodo de constantes cambios de mentalidad, de pasar en cuestión de días de la intensidad emocional de la copa a la regularidad estratégica de la liga.

    La propia Gramaglia lo resume con claridad: en un calendario tan comprimido, la clave estará en concentrarse únicamente en el siguiente partido, en no mirar demasiado lejos ni cargar con el peso de lo que ya ocurrió. Cada encuentro será una pequeña batalla independiente dentro de un mes que puede marcar el destino del equipo.

    Mientras tanto, la ilusión también se traslada a las gradas. El club ha puesto en marcha la venta de entradas para el partido de vuelta de las semifinales, que se disputará el martes 17 de marzo en el Heliodoro Rodríguez López. Con precios accesibles y promociones especiales para los aficionados más jóvenes, la entidad espera transformar ese encuentro en una auténtica celebración del fútbol femenino en la isla.

    Los abonados del CD Tenerife Femenino podrán acceder de forma gratuita al estadio presentando su abono, una medida que busca reforzar la conexión entre el equipo y su afición en uno de los momentos más importantes de la temporada.

    En paralelo, también se encuentran disponibles las entradas para el duelo liguero ante el Levante UD Femenino, programado para el sábado 14 de marzo. Un recordatorio de que, incluso en medio del sueño copero, la realidad de la competición doméstica continúa su curso.

    Así avanza el Costa Adeje Tenerife Egatesa hacia una semana que puede convertirse en un capítulo memorable dentro de su historia. Desde las costas volcánicas del Atlántico hasta los estadios de la capital española, el equipo insular viaja con la determinación de quienes saben que el fútbol recompensa a los valientes.

    Y en esa mezcla de ambición, esfuerzo y esperanza se construye el espíritu de un club que sueña con escribir, por fin, la página más brillante de su trayectoria. Porque las grandes historias del deporte suelen comenzar exactamente así: con un grupo de futbolistas que se atreve a creer que lo imposible puede estar a solo noventa minutos de distancia.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola | 2025-2026

    💜 Semifinales | Partido de ida

    ❤️🤍 – 💙🤍

    🔥 Club Atlético de Madrid 🆚 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🔥

    📅 Miércoles, 11 de marzo de 2026

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 Teledeporte (RTVE)

    📻 Atlántico Radio

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | La AFE pide la inclusión permanente de partidos de la Liga F Moeve en La Quiniela

    Oficial | La AFE pide la inclusión permanente de partidos de la Liga F Moeve en La Quiniela

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ➡️ En un momento en el que el fútbol femenino español vive una expansión histórica, sigue pendiente una decisión que podría reforzar su visibilidad y su sostenibilidad económica: la inclusión permanente de partidos de la Liga F en el boleto de La Quiniela. Más de siete años después de que la Asociación de Futbolistas Españoles iniciara esta reivindicación, y pese al respaldo unánime del Congreso de los Diputados, la medida continúa sin aplicarse. En este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el sindicato vuelve a alzar la voz para reclamar una decisión que considera una cuestión de igualdad real.

    La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) lleva más de siete años defendiendo una reivindicación que considera tan justa como necesaria: la inclusión permanente de partidos de la Liga F en el boleto de La Quiniela. Para el sindicato, se trata de una medida estratégica que permitiría aumentar la visibilidad del fútbol femenino y, al mismo tiempo, generar un retorno económico que contribuya a su crecimiento y consolidación profesional.

    Aunque durante este tiempo se han producido avances gracias al trabajo institucional impulsado por AFE, la presencia estable de encuentros de la Liga F en el boleto sigue sin materializarse. En junio de 2024, la Comisión de Educación, Formación Profesional y Deportes del Congreso de los Diputados aprobó, tras una Proposición No de Ley presentada por el Partido Popular, la inclusión permanente de partidos del campeonato femenino en La Quiniela. Sin embargo, más de un año y medio después, la medida aún no se ha llevado a la práctica.

    El origen de esta iniciativa se remonta a febrero de 2019, durante la negociación del primer Convenio Colectivo histórico para las futbolistas de la máxima categoría del fútbol español. En ese contexto, AFE propuso modificar el Real Decreto que regula la distribución de la recaudación de las apuestas deportivas del Estado. El objetivo era doble: garantizar la presencia de la Primera División femenina en los boletos de La Quiniela durante toda la temporada y crear un fondo económico que contribuyera directamente al desarrollo del fútbol femenino profesional.

    En abril de ese mismo año, representantes del sindicato trasladaron esta propuesta a la Secretaría de Estado de Igualdad, reforzando su compromiso con el avance de la igualdad en el deporte. Meses más tarde, en agosto de 2019, AFE impulsó la campaña #QuinielasEnFemenino, una iniciativa destinada a sensibilizar a la sociedad y a las instituciones sobre el valor de esta medida como herramienta de visibilidad y financiación para el fútbol femenino.

    El respaldo político comenzó a materializarse poco después. En septiembre de 2019, el Partido Popular presentó en el Congreso una Proposición No de Ley para garantizar la presencia permanente del fútbol femenino en La Quiniela. Un año más tarde, en octubre de 2020, la comisión parlamentaria correspondiente aprobó por unanimidad la inclusión de partidos de la Primera División femenina en el boleto, reconociendo así la legitimidad de la demanda impulsada por AFE.

    No obstante, en mayo de 2021 el Gobierno respondió que no existía una previsión concreta para aplicar la medida. Esta contestación generó sorpresa e indignación en el sindicato, que entendía que dicha respuesta contradecía el mandato político aprobado por unanimidad en el Parlamento y frenaba una iniciativa clave para el desarrollo del fútbol femenino.

    Lejos de abandonar la reivindicación, AFE continuó desarrollando una intensa agenda de trabajo institucional con ministerios, grupos parlamentarios y el Consejo Superior de Deportes. Durante 2023 y 2024 el sindicato reiteró formalmente su petición, insistiendo en que la presencia de la Liga F en La Quiniela no es únicamente un gesto simbólico, sino una herramienta estructural para consolidar su crecimiento económico y su reconocimiento social.

    Tras el nuevo impulso político producido en junio de 2024, el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes abrió en septiembre de ese mismo año una consulta pública previa para modificar la normativa vigente y corregir la ausencia de la Liga F entre las entidades beneficiarias de la recaudación. AFE anunció entonces su intención de presentar alegaciones con el objetivo de garantizar que el retorno económico derivado de esta medida repercuta directamente en la competición y en las jugadoras.

    Después de tantos años de trabajo, desde AFE consideran que las futbolistas no pueden seguir esperando. Jugadoras que cada semana demuestran su talento, su compromiso y su capacidad para impulsar el crecimiento del fútbol femenino en España y convertirse en referentes para miles de niñas que sueñan con seguir sus pasos.

    La inclusión, al menos, de un partido de la Liga F cada semana en el boleto de La Quiniela es, según el sindicato, una cuestión de justicia y de igualdad real. Pero también supone cumplir con una decisión respaldada por unanimidad en el Parlamento.

    Hoy, tras años de diálogo institucional y apoyo político, AFE continúa a la espera de que el Gobierno dé el paso definitivo para convertir en realidad esta reivindicación histórica. La presencia permanente de partidos de la Liga F en La Quiniela no sería solo un gesto simbólico: sería una herramienta clave para fortalecer el presente y el futuro del fútbol femenino en España.

  • Noticia | Son Moix recibirá a la Selección Española de Fútbol

    Noticia | Son Moix recibirá a la Selección Española de Fútbol

    (Fuente: DAZN )

    ➡️ Las campeonas del mundo recibirán a Inglaterra en las Islas Baleares con ganas de revancha tras la final de Basilea.

    España estuvo a un paso de conquistar el trono continental, pero el destino quiso que la final de la UEFA Women’s Euro se decidiera desde el punto más cruel del fútbol: la tanda de penaltis. Allí, la Selección femenina de Inglaterra terminó imponiéndose a la Selección femenina de España, dejando a la campeona del mundo con la amarga sensación de haber rozado también la corona europea. Una derrota dolorosa, pero también la confirmación de que España sigue instalada en la élite del fútbol internacional.

    Aquella final tuvo además un marcado acento balear. Sobre el terreno de juego coincidieron tres futbolistas nacidas en Mallorca que representan el talento de una generación extraordinaria: Cata Coll, Patricia Guijarro y Mariona Caldentey. Precisamente la atacante de Felanitx fue la encargada de marcar el gol español en la final frente a Inglaterra, confirmando una vez más su peso en el equipo nacional. La futbolista mallorquina, finalista en el Balón de Oro el pasado año y reconocida como mejor jugadora de la liga inglesa, volvió a aparecer en el escenario más grande para liderar a España en un partido histórico.

    La presencia simultánea de tres jugadoras mallorquinas en la selección absoluta no deja de ser un hecho extraordinario. Un fenómeno poco habitual en el deporte español y que sólo encuentra un paralelismo cercano en la etapa dorada de la selección española de baloncesto, cuando el talento balear de Rudy Fernández, Sergio Llull y Álex Abrines coincidió en el combinado nacional para formar uno de los tríos más recordados de aquella generación.

    Ahora, el fútbol ofrece a Mallorca una oportunidad única. La revancha simbólica de aquella final europea llegará el próximo 6 de junio, cuando España vuelva a medirse a Inglaterra en el Visit Mallorca Estadi, un encuentro organizado con motivo del centenario de la Federación de Fútbol de las Islas Baleares. Será un partido muy especial para las tres internacionales mallorquinas, que podrán defender la camiseta de la selección en casa, ante su gente y en el estadio que se convertirá por una noche en epicentro del fútbol femenino internacional.

    Para Mariona Caldentey, Patricia Guijarro y Cata Coll, el encuentro supone mucho más que un simple partido internacional. Es la posibilidad de jugar ante su familia, ante la afición que las vio crecer y en la isla que impulsó sus primeros pasos en el fútbol. Un orgullo compartido por las tres jugadoras y por todo el fútbol balear, que ve reflejado en ellas el éxito de años de trabajo en el desarrollo del deporte.

    Incluso existe la posibilidad de que esa representación mallorquina se amplíe. La joven Lucía Corrales, formada en el Atlético Baleares y con pasado en el FC Barcelona Femenino, continúa creciendo ahora en el London City Lionesses, lo que abre la puerta a que en el futuro el número de jugadoras de Mallorca en la selección española pueda seguir aumentando.

    El presidente de la Federación Balear, Jordi Horrach, explicó en COPE Baleares cómo surgió la posibilidad de organizar este encuentro, fruto de una gestión directa y del deseo expreso de las propias futbolistas. Según relató, durante una concentración de la selección española trasladó la propuesta al presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, quien dio su aprobación en ese mismo momento ante las jugadoras. La ilusión de las internacionales por jugar en su tierra fue determinante para que el partido se haga realidad.

    El escenario elegido para esta cita histórica será el Visit Mallorca Estadi, un recinto con una historia relativamente reciente pero profundamente ligada al fútbol de la isla. El estadio fue inaugurado el 3 de julio de 1999 con motivo de la Universiada de 1999 celebrada en Palma y desde entonces es el hogar del RCD Mallorca.

    A comienzos de 2020, el club y el Ayuntamiento de Palma impulsaron un ambicioso proyecto de remodelación y modernización del estadio con el objetivo de convertirlo en uno de los recintos más modernos del fútbol español. Las obras se desarrollaron en varias fases y transformaron por completo el aspecto del estadio.

    En una primera etapa se eliminaron las antiguas pistas de atletismo para acercar las gradas al terreno de juego, elevando las tribunas norte y sur hasta el nivel de las gradas principales. Además, estas últimas fueron reconfiguradas en dos niveles, lo que permitió mejorar notablemente la visibilidad y la experiencia de los aficionados.

    Posteriormente se inició la construcción de la cubierta integral del estadio, que cambió por completo su apariencia exterior gracias a una estructura metálica uniforme acompañada de un moderno sistema de iluminación. En el interior también se realizaron mejoras de gran magnitud: nuevos vestuarios, zonas de prensa ampliadas, aparcamiento subterráneo, una zona VIP con capacidad para 1.500 personas, una cocina de más de 600 metros cuadrados, nuevas oficinas y un museo del club.

    El proyecto incluyó además espacios comerciales en uno de los anillos interiores del estadio y numerosas mejoras destinadas a optimizar la comodidad del público, como sistemas de climatización para las zonas de espectadores. Tras completar estas obras, el recinto obtuvo la calificación de cuatro estrellas de la UEFA, consolidándose como uno de los estadios más modernos del país.

    Actualmente el estadio cuenta con una capacidad para 26.020 espectadores y mantiene su terreno de juego de hierba natural, un escenario ideal para acoger grandes eventos futbolísticos. No es casualidad que los propietarios del club hayan llegado incluso a plantear la posibilidad de presentar el estadio como candidato a albergar una futura final de la Copa del Rey.

    En ese escenario, el duelo entre España e Inglaterra adquiere una dimensión especial. El partido no sólo servirá como homenaje al centenario del fútbol balear, sino que también puede resultar decisivo en el camino competitivo de la selección española. Como número uno del ranking de la FIFA, España continúa mirando hacia el horizonte del Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027, cuyo acceso directo desde este grupo se reserva únicamente para el primer clasificado.

    Derrotar a Inglaterra sería, además, un recuerdo agradable para la afición española. La selección ya sabe lo que significa superar a las inglesas en partidos históricos. Ocurrió en la final del Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023 disputada en Sídney, donde un gol de Olga Carmona otorgó a España su primer título mundial.

    También sucedió en la fase de grupos de la Liga de Naciones Femenina de la UEFA, cuando España se impuso por 2-1 en el RCDE Stadium el 3 de junio de 2026. Aquel triunfo permitió al equipo avanzar hasta las semifinales, donde eliminó a Selección femenina de Suecia antes de coronarse campeona frente a Selección femenina de Alemania con un contundente 3-0 en el Estadio Metropolitano.

    Con todos esos antecedentes sobre la mesa, el encuentro del 6 de junio promete convertirse en una noche memorable para el fútbol español y especialmente para Mallorca. Un estadio lleno, tres internacionales jugando en casa y la oportunidad de revivir una de las grandes rivalidades del fútbol femenino europeo. Una cita que mezcla historia, orgullo local y ambición internacional en una misma noche de fútbol.

    (Fuente: X)
  • Oficial | Las campeonas del mundo vuelven a Madrid:  la selección femenina regresa tras la ventana internacional y el fútbol español se prepara para otra semana decisiva

    Oficial | Las campeonas del mundo vuelven a Madrid:  la selección femenina regresa tras la ventana internacional y el fútbol español se prepara para otra semana decisiva

    (Fuente; RFEF)

    ➡️ La delegación nacional ya está en Madrid y las internacionales regresarán en las próximas horas a sus clubes en una semana que une presente y futuro: las semifinales de la Copa de la Reina toman el protagonismo inmediato mientras el horizonte ya señala al segundo parón FIFA de 2026, con Inglaterra en Wembley y Ucrania en Córdoba como próximos desafíos de la selección.

    Madrid vuelve a ser punto de encuentro, cruce de caminos y lugar de partida. Allí donde tantas veces comienzan y terminan los viajes del fútbol español, la delegación de la selección femenina ya ha tomado tierra después de una nueva concentración internacional que, una vez más, ha vuelto a dejar señales claras de la dimensión que ha alcanzado el fútbol femenino en España. Las maletas regresan a los vestuarios de los clubes, los aviones vuelven a separar a las futbolistas que durante días compartieron camiseta, himno y objetivos, y el balón vuelve a repartirse por los campos de la liga española con la sensación de que cada ciclo internacional no es solo un paréntesis competitivo, sino también una nueva página en la historia de un deporte que continúa creciendo a un ritmo imparable.

    Porque cada concentración de la selección es mucho más que una serie de entrenamientos o de partidos internacionales. Es un espacio de convivencia futbolística, un laboratorio táctico, un punto de encuentro para generaciones distintas de jugadoras que comparten un mismo propósito: seguir defendiendo un modelo de juego que ha colocado al fútbol español en lo más alto del panorama internacional. Y cuando ese ciclo termina, cuando los vuelos regresan a Madrid y las internacionales comienzan a dispersarse rumbo a los vestuarios de sus clubes, queda siempre la misma sensación: la de que el fútbol femenino español vive en una permanente transición entre un desafío y el siguiente.

    La delegación nacional ya está en Madrid. Las internacionales, poco a poco, regresarán en las próximas horas a la dinámica de sus equipos. Algunas lo harán con viajes largos por delante, otras apenas tendrán que recorrer unos kilómetros hasta sus ciudades deportivas habituales. Pero todas comparten la misma realidad: el calendario no se detiene. El fútbol no espera. Y el regreso a los clubes llega justo cuando el calendario doméstico entra en uno de sus momentos más intensos de la temporada.

    Porque el fútbol femenino español no concede treguas. Y esta semana lo demuestra de manera rotunda. Apenas unas horas después de cerrar el capítulo internacional, el foco competitivo vuelve a desplazarse hacia los estadios del país, donde la Copa de la Reina se prepara para vivir uno de sus momentos más emocionantes del curso: las semifinales de una competición histórica que cada temporada reafirma su condición de torneo imprevisible, apasionante y profundamente arraigado en la tradición del fútbol español.

    Las jugadoras de la selección regresan, sí, pero no regresan a una semana cualquiera. Regresan a una semana que puede marcar el rumbo de la temporada para varios de los clubes más importantes del fútbol femenino español. Regresan a una semana en la que el margen de error desaparece, en la que cada partido tiene aroma de final y en la que el sueño de levantar uno de los trofeos más emblemáticos del fútbol nacional vuelve a ponerse en juego.

    Entre semana, el balón volverá a rodar en dos escenarios que representan dos realidades diferentes pero igualmente apasionantes de la competición. Por un lado, el enfrentamiento entre el Atlético de Madrid Femenino y el Costa Adeje Tenerife Egatesa promete convertirse en uno de esos duelos que resumen la esencia de la Copa: intensidad, incertidumbre y la posibilidad de que cualquier detalle termine inclinando la balanza.

    Por otro, el choque entre el FC Barcelona Femenino y el Madrid CFF volverá a enfrentar a dos proyectos con trayectorias distintas pero con una ambición común: alcanzar la final y seguir escribiendo su propia historia en una competición que ha visto crecer al fútbol femenino español durante décadas.

    La Copa de la Reina siempre ha tenido esa capacidad única para mezclar emoción y tradición. Desde sus primeras ediciones hasta la actualidad, el torneo ha sido escenario de partidos inolvidables, de sorpresas inesperadas y de gestas que han quedado grabadas en la memoria colectiva del fútbol femenino. Y cada nueva semifinal añade un capítulo más a ese relato que sigue construyéndose temporada tras temporada.

    Mientras tanto, en paralelo a la intensidad inmediata de la competición doméstica, el horizonte internacional vuelve a aparecer en el calendario con la precisión de un reloj que nunca se detiene. Porque el fútbol de selecciones ya mira hacia adelante, hacia el segundo gran parón FIFA del año 2026, una nueva ventana internacional que volverá a reunir a las mejores futbolistas del país bajo el escudo nacional.

    En ese nuevo ciclo internacional, la selección española tendrá dos escenarios muy distintos y a la vez profundamente simbólicos. El primero será uno de los templos del fútbol mundial: el legendario Wembley Stadium, en Londres, donde España se enfrentará a la poderosa Selección femenina de Inglaterra el próximo 14 de abril. Un duelo que, por sí solo, resume la dimensión del fútbol femenino europeo en la actualidad.

    Pocos estadios representan tanto en la historia del fútbol como Wembley. Y pocos partidos prometen tanto como un enfrentamiento entre Inglaterra y España en ese escenario. Será una cita cargada de simbolismo, de rivalidad deportiva y de expectación mediática. Un partido que no solo enfrentará a dos de las selecciones más potentes del continente, sino que también permitirá medir el pulso competitivo de ambos proyectos en un contexto de máxima exigencia.

    Cuatro días después, el 18 de abril, la selección regresará a territorio español para medirse a la Selección femenina de Ucrania en la ciudad de Córdoba. Un encuentro que permitirá a la afición española volver a sentir de cerca la energía de la selección y que convertirá a la ciudad andaluza en epicentro del fútbol femenino internacional durante una noche.

    Dos partidos, dos contextos, dos escenarios muy distintos pero unidos por una misma idea: seguir construyendo el presente y el futuro de la selección española. Y por eso el mensaje que queda tras el regreso de la delegación a Madrid es claro: el fútbol femenino no se detiene. Simplemente cambia de escenario.

    Ahora el protagonismo vuelve a los clubes. A los entrenamientos en las ciudades deportivas. A las pizarras tácticas que comienzan a dibujar los planes para las semifinales de la Copa de la Reina. A las jugadoras que, apenas unas horas después de representar a su país, vuelven a enfundarse la camiseta de sus equipos para seguir compitiendo por objetivos igualmente ambiciosos.

    El calendario del fútbol femenino español está diseñado para eso: para encadenar emociones sin pausa. Para que cada semana tenga algo que contar. Para que cada partido abra nuevas historias. Y las semifinales de la Copa de la Reina llegan precisamente en ese punto del curso en el que la temporada empieza a definirse, cuando los sueños comienzan a tomar forma y cuando los equipos saben que cada noventa minutos pueden cambiarlo todo.

    En el caso del Atlético de Madrid, el desafío será enorme. El equipo rojiblanco afronta un enfrentamiento de máxima exigencia ante un Costa Adeje Tenerife Egatesa que ha demostrado en múltiples ocasiones su capacidad para competir contra cualquier rival. La historia reciente del fútbol femenino español ha dejado claro que el conjunto canario es uno de esos equipos incómodos, intensos y competitivos que nunca se rinden.

    El Atlético, por su parte, sabe bien lo que significa esta competición. El club madrileño ha construido una relación especial con la Copa de la Reina a lo largo de los años, y cada nueva edición representa una oportunidad para seguir ampliando su legado en el fútbol femenino español. Las semifinales no son simplemente un partido más: son la puerta de entrada a una final que puede cambiar el significado de toda una temporada.

    En el otro lado del cuadro, el Barcelona volverá a medirse al ONA en un duelo que promete fútbol, intensidad y talento. El conjunto azulgrana llega como uno de los grandes referentes del fútbol europeo, pero el Badalona Women ha demostrado repetidamente que sabe competir contra cualquiera y que nunca renuncia a su identidad futbolística.

    Así se presenta la semana. Con la selección regresando a casa. Con los clubes recuperando a sus internacionales. Con la Copa de la Reina preparada para escribir un nuevo capítulo de su historia. Y con el horizonte internacional esperando a la vuelta de la esquina.

    Porque el fútbol femenino español vive instalado en un presente apasionante y en un futuro lleno de desafíos. Cada concentración de la selección es un paso más en la consolidación de un proyecto deportivo que ha cambiado la percepción del fútbol femenino en todo el mundo. Y cada partido de clubes recuerda que ese crecimiento no sería posible sin el trabajo diario que se realiza en las ligas nacionales.

    Ahora, tras el regreso a Madrid, llega el momento de volver a mirar hacia los estadios de la Copa de la Reina. De concentrarse en esas semifinales que prometen emociones fuertes. De vivir una semana en la que el fútbol femenino volverá a demostrar por qué se ha convertido en uno de los fenómenos deportivos más apasionantes del momento.

    Y mientras todo eso ocurre, mientras los clubes luchan por alcanzar la final y las aficiones vuelven a llenar las gradas, el calendario ya señala una nueva fecha en rojo: abril. Wembley. Córdoba. Inglaterra. Ucrania. El segundo parón FIFA de 2026.

    Un nuevo capítulo que espera en el horizonte y hay que acogerlo con la pasión que caracteriza a este medio de comunicación desde 2014,

    (Fuente; RFEF)
  • Oficial | El 8-M es un día muy especial

    Oficial | El 8-M es un día muy especial

    (Fuente: Gol Femenino )

    ➡️ El 8 de marzo es mucho más que una fecha en el calendario. Mientras el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer, los estadios, los barrios y los campos de entrenamiento también celebran otra conquista: el Día Internacional del Fútbol Femenino. Una jornada que no solo reivindica igualdad, sino que pone en primer plano la historia de lucha, talento y resistencia de miles de futbolistas que durante décadas jugaron contra el silencio, los prejuicios y la invisibilidad. Hoy, cada gol, cada grada llena y cada niña que sueña con un balón en los pies es también parte de una revolución que sigue avanzando.

    “El Partido de Manu” fue, es y seguirá siendo la casa del fútbol femenino, un espacio donde se defiende una idea sencilla pero poderosa: el fútbol no entiende de géneros. El balompié se vive, se siente y se disfruta partido a partido y gol a gol, con la pasión como única bandera y con el convencimiento de que el talento y la emoción del juego pertenecen a todos y a todas.

    Cada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, una jornada que recuerda la lucha histórica de las mujeres por su participación plena en la sociedad y por el reconocimiento de sus derechos en igualdad con los hombres. Esta fecha, que en sus orígenes fue conocida como Día Internacional de la Mujer Trabajadora, nace del impulso del movimiento feminista y de la reivindicación de una sociedad más justa.

    El origen de la conmemoración se remonta a 1910, cuando la activista alemana Clara Zetkin propuso en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas celebrada en Copenhague instaurar una jornada dedicada a las mujeres trabajadoras. La propuesta fue aprobada y, un año después, el 19 de marzo de 1911, se celebró por primera vez en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. Con el paso del tiempo, la conmemoración se extendió a numerosos países hasta convertirse en una jornada global.

    Décadas más tarde, en 1975, la Organización de las Naciones Unidas declaró ese año como Año Internacional de la Mujer, y en 1977 invitó a los Estados a establecer oficialmente un día dedicado a los derechos de las mujeres y a la paz internacional. Desde entonces, el 8 de marzo se ha consolidado como una fecha clave para visibilizar las desigualdades de género y reivindicar la igualdad real de derechos.

    En muchos países se organizan manifestaciones, actos institucionales y actividades sociales. En lugares como Italia, por ejemplo, la jornada se celebra como la conocida “Festa della Donna”, símbolo del reconocimiento y la reivindicación de los derechos de las mujeres.

    (Fuente: Liga F)

    Para numerosos colectivos feministas, sin embargo, el 8 de marzo no debe entenderse únicamente como una celebración, sino como una jornada de reivindicación, de memoria histórica y de impulso para seguir avanzando en la conquista de derechos.

    Un ejemplo reciente de esa movilización internacional tuvo lugar el 8 de marzo de 2017, cuando organizaciones feministas de más de 50 países promovieron el Primer Paro Internacional de Mujeres, una iniciativa destinada a denunciar y visibilizar la violencia machista en todas sus formas: sexual, social, cultural, política y económica. Al año siguiente, en 2018, la convocatoria volvió a repetirse con la participación de más de 70 países y miles de acciones locales.

    A lo largo de las décadas, el movimiento feminista ha sido uno de los grandes motores de cambio social. Sus reivindicaciones han impulsado avances fundamentales, desde la defensa de los derechos sexuales y reproductivos hasta la búsqueda de un reparto más justo de los cuidados en el hogar, pasando por el rechazo social a la violencia contra las mujeres y la protección de las víctimas.

    El feminismo ha trabajado históricamente desde el diálogo, la empatía y la construcción de consensos, aunque también ha sido incómodo para quienes se resisten al cambio, porque cuestiona estructuras injustas y busca transformar la sociedad para que la voz de las mujeres sea escuchada.

    Treinta años después de la Declaración de Beijing, considerada uno de los grandes compromisos internacionales por la igualdad de género, el contexto global recuerda que la lucha por los derechos de las mujeres sigue siendo necesaria. Frente a corrientes reaccionarias que cuestionan avances logrados, el 8 de marzo vuelve a convertirse en un momento de unión para dar voz a quienes durante demasiado tiempo fueron silenciadas.

    Este 8M se alza, una vez más, como un mensaje claro al conjunto de la sociedad: las mujeres están aquí y seguirán alzando la voz para avanzar y consolidar sus derechos. Una voz firme frente al negacionismo y frente a cualquier intento de retroceso, con la determinación de quienes saben que la igualdad es un principio irrenunciable.

    En España, el marco jurídico reconoce este compromiso con la igualdad. La Constitución española garantiza el derecho a la igualdad y la no discriminación por razón de sexo, y establece la obligación de los poderes públicos de promover condiciones que hagan efectiva esa igualdad.

    En esa línea, la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres establece un marco legal para asegurar la igualdad de trato y combatir la discriminación, poniendo especial énfasis en la prevención de conductas discriminatorias.

    Durante las últimas décadas también se han impulsado importantes iniciativas legislativas para combatir la violencia contra las mujeres y reforzar la protección de las víctimas, situando a España como uno de los países más activos en la construcción de un sistema integral de recursos y medidas de apoyo.

    En el ámbito laboral, reformas recientes han buscado reducir la temporalidad, una problemática que afecta especialmente a las mujeres. Asimismo, la legislación en materia de empleo reconoce como colectivos prioritarios a las mujeres con baja cualificación y a las víctimas de violencia de género.

    Otro paso significativo ha sido la mejora de las condiciones laborales y de Seguridad Social de las personas trabajadoras del hogar, un sector históricamente feminizado y durante mucho tiempo infravalorado desde el punto de vista normativo.

    Porque la lucha por la igualdad no pertenece únicamente a una fecha, sino que es un compromiso cotidiano que atraviesa todos los ámbitos de la sociedad: la política, el trabajo, la cultura… y también el deporte.

    Y ahí, en el terreno de juego, el fútbol femenino continúa creciendo, recordando que el balón no entiende de etiquetas y que lo verdaderamente importante sigue siendo lo mismo de siempre: jugar, competir y emocionar.

    (Fuente: Laliga)
  • La crónica | España conquista Antalya

    La crónica | España conquista Antalya

    (Fuente: RFEF)

    ➡️ Las de Sonia Bermúdez se impusieron por 1-3 a Ucrania en el segundo encuentro de este parón. Edna Imade, Lucía Corrales, que se estrenó con la absoluta, y Vicky López marcaron los goles de la Roja. Olha Ovdiychuk anotó el tanto del combinado ucraniano. Por su parte, Martina y Ornella debutaron con España.

    La previa |

    Elodie García Fut |

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    El fútbol, a veces, deja de ser solamente fútbol. Hay momentos en los que el balón pesa más de lo habitual, en los que las decisiones que rodean a un partido trascienden el terreno de juego y se convierten en un debate que mezcla deporte, política internacional, seguridad y responsabilidad institucional. Eso es exactamente lo que ha ocurrido en las últimas horas con la Selección española femenina, que finalmente viajará a Turquía para disputar el segundo encuentro de la fase de clasificación para el Mundial de 2027 frente a Ucrania, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica que se vive en Oriente Medio.

    La Roja afronta este compromiso apenas unos días después de haber iniciado su camino hacia la próxima Copa del Mundo con una convincente victoria frente a Islandia. Fue un triunfo que dejó sensaciones muy positivas, no solo por el resultado —un claro 3-0— sino también por la manera en la que el equipo de Sonia Bermúdez interpretó el partido, dominando desde el primer minuto, imponiendo su ritmo y demostrando que el relevo generacional en la selección continúa avanzando con paso firme.

    Pero antes de que la pelota vuelva a rodar, la actualidad ha estado marcada por un asunto mucho más complejo que cualquier planteamiento táctico. El viaje a Turquía, inicialmente programado con normalidad dentro de la planificación de este primer parón internacional de la temporada, quedó en suspenso durante varias horas después de que la Real Federación Española de Fútbol decidiera retrasar la salida de la expedición ante la evolución del conflicto en Oriente Medio.

    La decisión no fue sencilla. En un primer momento, desde el entorno federativo se trasladó un mensaje de calma. La selección se encontraba concentrada en Castellón preparando el encuentro con total normalidad, mientras se seguía con atención la situación internacional. Sin embargo, el paso de las horas y la escalada de tensión en la región provocaron que la incertidumbre comenzara a filtrarse tanto en los despachos como en el vestuario.

    Porque cuando se habla de seguridad, el fútbol deja de ser lo único importante.

    Durante la jornada del jueves se sucedieron reuniones, llamadas y consultas entre diferentes organismos. La Real Federación Española de Fútbol mantuvo comunicación constante con la UEFA, el Consejo Superior de Deportes, la Federación Turca de Fútbol, la Asociación Ucraniana de Fútbol y las autoridades diplomáticas españolas, incluyendo la Embajada de España en Ankara y el consulado en Estambul.

    Cada paso debía darse con cautela.
    Según trascendió posteriormente, la RFEF llegó incluso a solicitar a la UEFA la posibilidad de aplazar el encuentro. Una petición que, sin embargo, no obtuvo el visto bueno del organismo europeo. El calendario internacional es extremadamente rígido y la normativa contempla consecuencias claras en caso de incomparecencia: derrota automática por 3-0, sanción económica y la posibilidad de castigos adicionales si se considera que la ausencia constituye una infracción grave.

    Con ese escenario sobre la mesa, la Federación trasladó la situación a todas las partes implicadas. Jugadoras, cuerpo técnico y responsables federativos analizaron los riesgos, las garantías de seguridad y las implicaciones deportivas de cada posible decisión.

    Finalmente, después de horas de debate y tras recibir las garantías pertinentes, se tomó la determinación de viajar.

    La expedición española partirá en un vuelo chárter programado para las 11:00 horas, con el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, encabezando el viaje. El destino será Antalya, una ciudad situada en la costa mediterránea turca que acogerá el encuentro en el estadio Mardan Antalyaspor.

    Turquía no figura entre los países a los que el Ministerio de Asuntos Exteriores español desaconseja viajar de forma explícita. En la lista de destinos catalogados como de alto riesgo aparecen naciones como Irán, Irak, Siria, Líbano, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin, Kuwait, Libia, Jordania, Afganistán o Pakistán. Sin embargo, el país otomano sí se encuentra dentro del grupo de territorios para los que se recomienda viajar con precaución, junto a lugares como Chipre, Egipto, Arabia Saudí, Armenia, Azerbaiyán o Turkmenistán.

    La inquietud aumentó especialmente después de que el martes trascendiera la interceptación de un misil en la zona este del país, un episodio que contribuyó a alimentar las dudas sobre la conveniencia de mantener el partido en territorio turco.

    En medio de todo este contexto, también emergió la voz de la Asociación de Futbolistas Españoles.

    El sindicato, que representa a las jugadoras profesionales, emitió un comunicado contundente mostrando su oposición al desplazamiento de la selección. Para la AFE, la seguridad y la integridad de las futbolistas debe situarse siempre por encima de cualquier compromiso deportivo.

    En su mensaje público, el sindicato alertó de la incertidumbre que genera la situación geopolítica actual y advirtió de que, en un contexto de tensión internacional, cualquier lugar puede convertirse en objetivo potencial de ataques, mientras que el espacio aéreo podría cerrarse de manera repentina, dejando a las deportistas en una situación complicada.

    Además, el comunicado apelaba a la coherencia institucional. Mientras distintos gobiernos están evacuando a ciudadanos de zonas potencialmente afectadas por acciones bélicas, resulta difícil entender —según la AFE— que las futbolistas deban desplazarse a una región cercana al conflicto para disputar un partido.

    Por ello, el sindicato solicitó a la UEFA que reconsiderara la decisión y explorara alternativas que permitieran garantizar plenamente la seguridad de las jugadoras.

    Pero el debate no se limitó únicamente al encuentro entre España y Ucrania.

    La AFE también extendió su preocupación a otro evento previsto en el calendario internacional: la Finalissima masculina entre España y Argentina, cuya sede designada es Qatar. El sindicato considera que ningún partido debería disputarse en zonas de conflicto o en regiones cercanas a escenarios de tensión internacional si existe la posibilidad de trasladarlo a un entorno más seguro.

    Mientras todo esto ocurría fuera del campo, la selección trataba de mantener el foco en el fútbol.

    Porque el partido ante Ucrania es mucho más que un simple encuentro dentro del calendario internacional. Es una pieza importante dentro del camino hacia el Mundial de 2027, un torneo en el que España aspira a consolidar su condición de potencia mundial del fútbol femenino.

    La Roja llega a esta segunda jornada después de haber dejado una carta de presentación muy sólida en su estreno frente a Islandia.

    Aquel partido tuvo un nombre propio: Claudia Pina.
    La atacante catalana firmó un doblete que confirmó su excelente momento de forma. Pina atraviesa una de las mejores rachas goleadoras de su carrera y los números lo reflejan con claridad: seis goles en cinco partidos desde que Sonia Bermúdez asumió el banquillo de la selección.

    Su capacidad para aparecer entre líneas, su movilidad constante y su instinto goleador la han convertido en una de las piezas más desequilibrantes del ataque español.

    Junto a ella también destacó Edna Imade, que vivió una noche especialmente emotiva al marcar su primer gol con la camiseta de la selección absoluta.

    El tanto fue celebrado por todo el equipo, consciente de lo que significa para una jugadora abrir su cuenta goleadora con la selección nacional.

    Sin embargo, no todas las noticias han sido positivas para el cuerpo técnico.

    En las últimas horas se confirmó la baja de Aiara Agirrezabala. La joven lateral de la Real Sociedad ha tenido que abandonar la concentración debido a unas molestias en el aductor izquierdo y ya ha regresado a San Sebastián para iniciar su proceso de recuperación con el club.

    Su ausencia reduce ligeramente las opciones defensivas de Sonia Bermúdez, aunque la selección mantiene una convocatoria amplia y equilibrada.

    La lista inicial incluía a quince futbolistas que compiten cada semana en la Liga F Moeve, repartidas entre seis clubes distintos, un dato que refleja la creciente diversidad competitiva del campeonato español.

    Enfrente estará Ucrania, un rival que llega herido después de sufrir una dura derrota frente a Inglaterra en la primera jornada de la fase de clasificación. El 1-6 encajado ante las inglesas dejó claro el potencial ofensivo del conjunto británico, pero también evidenció las dificultades defensivas del equipo ucraniano.

    Históricamente, los enfrentamientos entre España y Ucrania han ofrecido resultados equilibrados. Ambas selecciones se han enfrentado en cuatro ocasiones, con dos victorias para cada lado.

    El primer duelo se remonta al 2 de noviembre de 1997, en un partido de clasificación mundialista que terminó con triunfo ucraniano por 1-2.

    El enfrentamiento más reciente, en cambio, fue claramente favorable a España, que se impuso por un contundente 5-0 hace tres años.

    Ahora, en Antalya, la historia vuelve a cruzar los caminos de ambas selecciones.

    El escenario será el estadio Mardan Antalyaspor, un recinto que acogerá el partido este sábado 7 de marzo a partir de las 18:00 horas. En España, el encuentro podrá seguirse en directo a través de La 1 y de la plataforma RTVE Play.

    Sobre el césped, España buscará consolidar su liderazgo en el grupo y dar un paso más hacia el Mundial de 2027.

    Fuera del campo, el partido ya forma parte de una historia mucho más grande.

    Una historia en la que el fútbol se mezcla con la geopolítica, con la responsabilidad institucional y con la eterna pregunta de hasta qué punto el deporte puede —o debe— mantenerse al margen de los conflictos del mundo que lo rodea.

    Y mientras todas esas preguntas siguen abiertas, la pelota volverá a rodar y nuestros corazones latirán a su compás.

    El duelo al detalle |

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Fase de clasificación para el Mundial de Brasil 2027 |

    😍 Matchday 2 | Día de partido

    📅 Sábado, 7 de marzo de 2026

    🇺🇦 Ucrania 🆚 🇪🇸 España

    ⏰ 18:00 horario peninsular

    📺 La 1 de RTVE

    🏟️ Mardan Antalyaspor, Antalya (Turquía)

    Los onces |

    (Fuente: RFEF )

    Después de la victoria de Inglaterra por 2-0 a costa de Islandia, unas horas antes, la Selección Española de Fútbol debía sacar adelante un difícil encuentro en Turquía contra Ucrania en medio de una situación geopolítica muy complicada que ha estado a punto de evitar que el esférico echase a rodar.

    La selección española volvió a demostrar su carácter competitivo y su ambición ofensiva con una convincente victoria por 1-3 ante Ucrania en el segundo compromiso de este parón internacional, un partido que terminó confirmando el buen momento de la Roja y que, pese a un arranque en el que el gol parecía resistirse, acabó reflejando sobre el césped la clara superioridad del equipo dirigido por Sonia Bermúdez. España dominó desde el primer instante, monopolizando la posesión, empujando a su rival hacia campo propio y generando una sucesión constante de ocasiones que anunciaban que tarde o temprano el marcador terminaría inclinándose hacia el lado español.

    Desde el pitido inicial quedó claro que el plan de partido pasaba por la circulación rápida del balón, la movilidad constante en tres cuartos de campo y la insistencia en buscar espacios entre líneas. En ese contexto apareció pronto una de las futbolistas más activas del encuentro, Vicky López, que desde los primeros minutos se erigió en el motor ofensivo de la selección. Fue precisamente ella quien protagonizó la primera ocasión clara del partido cuando logró recibir dentro del área tras una buena combinación colectiva. La joven atacante controló con rapidez y se animó con un remate que buscaba sorprender a la defensa ucraniana, pero las zagueras reaccionaron con rapidez y consiguieron despejar el peligro antes de que el balón pudiera dirigirse hacia la portería.

    España continuaba manejando el encuentro con autoridad y apenas habían transcurrido diez minutos cuando volvió a aparecer la conexión ofensiva entre Vicky López y Alexia. La jugadora del Barcelona combinó con la capitana en la frontal del área y, tras recibir la devolución, armó un disparo con intención que terminó en las manos de la guardameta ucraniana, bien colocada para evitar el primer tanto del encuentro. El equipo español insistía una y otra vez, convencido de que el gol era cuestión de paciencia y continuidad.

    A esa presión ofensiva se sumó también Salma, que decidió probar fortuna con un lanzamiento desde fuera del área buscando sorprender a la portera rival. El disparo salió con potencia, aunque no lo suficientemente ajustado para batir a la guardameta, que volvió a atrapar el balón con seguridad. Ucrania apenas lograba salir de su campo y el encuentro se convertía progresivamente en un monólogo de la selección española, que dominaba el balón, el territorio y el ritmo del juego.

    En otra de las acciones de ataque, Salma filtró un pase hacia la banda buscando la llegada de Athenea. La jugadora del Real Madrid arrancó con velocidad y logró colocarse en posición de remate, pero en el momento decisivo no consiguió conectar con claridad el balón y la oportunidad terminó perdiéndose. El dominio de España era total y las ocasiones continuaban acumulándose, aunque el marcador seguía resistiéndose.

    Clara Serrajordi también quiso sumarse a la ofensiva con un disparo lejano que intentó sorprender a la defensa ucraniana, pero el balón no encontró portería. Pese a ello, el equipo español no bajaba el ritmo y continuaba empujando con determinación, consciente de que el gol terminaría llegando si mantenía esa intensidad ofensiva.

    Una de las jugadas más destacadas de la primera mitad llegó cuando Vicky López volvió a recibir el balón en una zona peligrosa del área. La atacante se giró con rapidez y sacó un remate que llevaba dirección clara hacia la portería, pero la guardameta ucraniana Daria Keliushyk protagonizó una intervención espectacular, lanzándose con reflejos felinos para desviar el balón y evitar el gol. Fue un auténtico paradón que prolongó momentáneamente la resistencia del conjunto ucraniano.

    España tampoco dejaba de intentarlo a balón parado. Cada falta lateral y cada saque de esquina se convertían en una nueva oportunidad para buscar el primer tanto. Lucía Corrales dispuso también de una ocasión desde dentro del área, donde consiguió rematar tras una jugada colectiva bien elaborada, aunque nuevamente la portera rival apareció para mantener el empate.

    Cuando parecía que el descanso llegaría con el marcador intacto, el partido ofreció finalmente el premio al dominio español en los minutos finales de la primera parte. En el minuto 42, Athenea protagonizó una acción individual en la que logró provocar una falta peligrosa cerca del área. Salma asumió la responsabilidad en el lanzamiento y colocó el balón con calma antes de ejecutar el centro.

    El envío fue preciso y tenso, dirigido hacia el corazón del área, donde apareció Edna Imade. La delantera leyó perfectamente la trayectoria del balón, se elevó por encima de la defensa y conectó un cabezazo firme que superó a la guardameta y terminó en el fondo de la red. El 0-1 rompía por fin la resistencia ucraniana y confirmaba la superioridad española en el encuentro. Era además el segundo gol de Edna con la selección, un tanto que llegaba en un momento clave para abrir definitivamente el partido con el 01 en el minuto 44 de juego, pero habría más antes del receso.

    España aprovechó la inercia positiva y apenas unos minutos después volvió a golpear con un auténtico golazo. Vicky López volvió a intervenir en la jugada, demostrando su visión de juego al detectar la llegada desde atrás de Lucía Corrales. La atacante recibió el balón en posición de disparo y no dudó en armar un potente chut desde media distancia. El balón salió con violencia y se estrelló primero contra el larguero, generando un instante de suspense antes de caer finalmente dentro de la portería. El 0-2 desató la celebración del equipo español y supuso además el primer gol de Lucía Corrales con la selección absoluta, un estreno soñado que ampliaba la ventaja justo antes del descanso.

    Tras el paso por vestuarios, Sonia Bermúdez decidió introducir cambios para mantener la intensidad ofensiva del equipo. Eva Navarro y Fiamma Benítez saltaron al terreno de juego con la intención de seguir presionando a una Ucrania que continuaba replegada en busca de contener el empuje español.

    La segunda parte mantuvo un desarrollo similar al de la primera. España continuaba dominando el balón y generando peligro en campo contrario, con Vicky López como principal referente ofensivo. En el minuto 53 llegó una nueva acción decisiva cuando Athenea protagonizó una incursión en el área que obligó a la defensa ucraniana a intervenir de manera precipitada. En el intento de despeje, Lyubov Shmayko tocó el balón con la mano, una infracción que la árbitra sancionó inmediatamente señalando el punto de penalti.

    Vicky López asumió la responsabilidad del lanzamiento. La joven atacante se colocó frente al balón con confianza y ejecutó el disparo con precisión, engañando a la portera y enviando el balón al fondo de la red para establecer el 03 en el marcador. El tanto reflejaba la personalidad y el talento de una jugadora que había sido protagonista durante todo el encuentro y que culminaba su actuación con un gol desde los once metros.

    Con el partido prácticamente resuelto, Sonia Bermúdez continuó moviendo el banquillo para dar minutos a otras futbolistas. Inma Gabarro y Martina Fernández ingresaron al terreno de juego, produciéndose además el debut de Martina con la selección absoluta, un momento especial que añadía otro elemento positivo a la noche española.

    España siguió generando oportunidades y estuvo cerca de ampliar aún más la ventaja cuando Edna Imade remató una acción ofensiva que la guardameta ucraniana consiguió despejar prácticamente sobre la línea de gol. Sin embargo, Ucrania encontró un pequeño respiro en una de sus escasas aproximaciones al área española. Aunque Misa Rodríguez había respondido previamente con seguridad a un disparo lejano, poco después no pudo evitar el gol de Olha Ovdiychuk, que aprovechó un balón dentro del área para batir a la portera canaria y recortar distancias en el marcador con el 13 que permitió a la ex del Atlético de Madrid celebrar el primer gol en contra de la era de Sonia Bermúdez.

    El tramo final del encuentro también dejó otro debut destacado, el de Ornella Vignola con la selección española. La atacante buscó sumarse al ataque y estuvo cerca de estrenarse con un centro-chut que se marchó por encima del larguero. Incluso Clara Serrajordi tuvo otra oportunidad clara en los minutos finales, pero el palo evitó que España ampliara aún más su ventaja.

    Finalmente, el pitido final confirmó la victoria de la selección española por 1-3, un triunfo que reflejó con claridad lo sucedido sobre el terreno de juego: dominio, ambición ofensiva y una actuación colectiva muy sólida que permitió a la Roja continuar con su buena dinámica y mantener la sensación de que el equipo sigue creciendo partido a partido. El talento joven, la capacidad de generar ocasiones y la profundidad de plantilla volvieron a quedar patentes en un encuentro que dejó goles, debutantes y una nueva demostración del potencial del fútbol femenino español.

    Así, España seis unidades sobre seis en su casillero particular, pero con dos tantos menos en la diferencia de goles y es segunda por detrás de Inglaterra.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Es hora de resetear la mente y volver a conectar con el fútbol femenino de clubes, pues lo que viene no es menor, a mitad de semana nos aguardan las semifinales de la Copa de la Reina Iberdrola.

    📋 Ficha técnica |

    Ucrania: Daria Keliushyk; Maryna Shaynyuk (Roksolana Kravchuk 46’), Yana Kotik, Lesia Olkhova, Lyubov Shmayko, Darya Ivkova (Olha Basanka 37’); Iryna Podolska, Yana Kalinina (Svitlana Kohut 66’), Anna Petryk (Lidiia Zaborovets 66’), Olha Ovdiychuk (Inna Hlushchenko 83’); Viktoriya Hiryn.

    España: Misa Rodríguez; Jana Fernández, María Méndez (Martina Fernández 63’), Laia Codina, Lucía Corrales; Clara Serrajordi, Vicky López (Inma Gabarro 63’), Alexia Putellas (Fiamma Benítez 46’); Salma Paralluelo (Eva Navarro 46’), Edna Imade y Athenea del Castillo (Ornella Vignola 77’).

    Árbitra principal: Maïka Vanderstichel. Amonestó a Yana Kotik por Ucrania y a Jana Fernández por España con tarjeta amarilla.

    Estadio: Mardan Antalyaspor, Antalya (Turquía) sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Edna Imade 44’ ⚽️
    0-2 Lucía Corrales 45’ ⚽️
    0-3 Vicky López (P.) 55’ ⚽️
    1-3 Olha Ovdiychuk 76’ ⚽️

  • La crónica | Inglaterra rompe la resistencia de Islandia en Nottingham

    La crónica | Inglaterra rompe la resistencia de Islandia en Nottingham

    (Fuente: UEFA)

    ◼️ En una noche de control absoluto y paciencia táctica en el City Ground de Nottingham, la Selección femenina de Inglaterra volvió a demostrar por qué es una de las potencias del fútbol europeo. El conjunto dirigido por Sarina Wiegman se impuso por 2-0 a la Selección femenina de Islandia, dominando el ritmo y el territorio ante un rival replegado que obligó a las inglesas a trabajar cada ataque con paciencia hasta encontrar los espacios.

    ✍🏻 Manu López & Helena con hache

    El segundo y último capítulo del primer parón FIFA en 2026 nos hacía vibrar con un Inglaterra versus Islandia en el City Ground de Nottingham, la Selección femenina de Inglaterra construyó una victoria que tuvo algo de paciencia, algo de insistencia y mucho de autoridad. Un 2-0 frente a la Selección femenina de Islandia que, más allá del marcador, reflejó un dominio sostenido de principio a fin por el equipo de Sarina Wiegman, una selección que sabe gobernar los partidos cuando el rival decide atrincherarse.

    Desde los primeros minutos el encuentro dibujó su paisaje táctico. Inglaterra se adueñó del balón, empujó a Islandia hacia su propio campo y comenzó a mover la pelota con esa cadencia que mezcla calma y amenaza. Apenas corría el minuto 8 cuando llegó la primera advertencia seria: Alessia Russo controló dentro del área tras una acción nacida en la derecha y sacó un disparo con la derecha desde una posición inclinada que se marchó rozando el poste izquierdo de Cecilía Rúnarsdóttir. Era solo el inicio de una presión constante. Un minuto después, en el 9, Lauren James apareció entre centrales para cabecear un centro medido de Leah Williamson, pero el remate se perdió por centímetros junto al poste derecho.

    Inglaterra había instalado su campamento en territorio islandés y el partido empezaba a convertirse en un monólogo. En el minuto 12, Lauren Hemp desbordó por la izquierda hasta la línea de fondo y envió un centro venenoso al corazón del área que Russo remató de primeras desde muy cerca, obligando a Rúnarsdóttir a realizar una parada de reflejos que evitó el gol. Islandia resistía como podía, cerrando espacios interiores y despejando centros laterales, pero cada minuto que pasaba reforzaba la sensación de que el muro estaba a punto de quebrarse.

    La señal definitiva llegó en el 17. Otra vez James levantó la cabeza desde la derecha y puso un balón tenso al segundo palo. Hemp atacó el centro con determinación y su cabezazo se estrelló en el poste derecho, levantando un rugido en Nottingham que precedió a dos saques de esquina consecutivos. Inglaterra estaba llamando a la puerta con insistencia.

    El gol que abría la lata llegó cuatro minutos más tarde, en el 21, y fue un gol que resumía perfectamente el plan inglés. James recibió pegada a la banda derecha, se tomó un instante para medir el espacio y dibujó un centro preciso, con la rosca exacta, que viajó como guiado por un hilo hacia el área. Allí apareció Lucy Bronze, elevándose por encima de la defensa islandesa con la potencia de quien domina el juego aéreo. Su cabezazo fue seco, poderoso, dirigido con precisión hacia la escuadra derecha. El balón se incrustó en la red mientras el estadio explotaba: el 10 en el minuto 21 era la consecuencia natural de un dominio que llevaba más de un cuarto de hora construyéndose.

    Lejos de conformarse, Inglaterra continuó atacando. En el 25 Hemp volvió a aparecer dentro del área tras otra jugada iniciada por James y su disparo se marchó ligeramente desviado. En el 30 Russo conectó un cabezazo tras un centro de Hemp que fue bloqueado por la defensa, y apenas un minuto después Bronze volvió a imponerse por alto en un saque de esquina ejecutado por Georgia Stanway. Su remate golpeó el poste y salió fuera, dejando claro que Islandia sufría cada balón parado como una amenaza.

    El tramo final de la primera parte mantuvo el mismo guion. En el minuto 36 James disparó dentro del área y el rebote cayó en los pies de Hemp, que remató desde muy cerca pero envió el balón fuera por centímetros. En el 44 Russo volvió a probar fortuna desde el centro del área y Rúnarsdóttir salvó el gol con una intervención abajo, y ya en el tiempo añadido Hemp conectó un disparo que pasó rozando el larguero. El descanso llegó con un 1-0 que se antojaba corto para lo que se había visto sobre el césped.

    Tras la reanudación Inglaterra mantuvo el control, aunque con una circulación algo más pausada. El equipo de Wiegman sabía que la clave estaba en no permitir ninguna transición islandesa. En el minuto 55 Hemp remató dentro del área tras un centro desde la derecha, pero el balón se marchó desviado. Dos minutos después Russo volvió a intentarlo cerca del punto de penalti y su disparo fue bloqueado por la defensa.

    Islandia trató de ganar algunos metros con el paso del tiempo, pero Inglaterra gestionó el encuentro con una madurez notable. En el minuto 67 James protagonizó otra de las acciones más peligrosas al recibir dentro del área y disparar con la derecha, obligando de nuevo a Rúnarsdóttir a intervenir. El partido estaba completamente bajo control inglés.

    El segundo gol llegó en el tramo final del partido y terminó de coronar una actuación de liderazgo total de Lucy Bronze. En el minuto 78, la lateral derecha volvió a aparecer en campo rival, esta vez como asistente: recibió con espacio en la banda, levantó la cabeza y colgó un centro preciso hacia la frontal del área. Allí apareció Georgia Stanway, que leyó la trayectoria del balón con inteligencia y atacó el envío con determinación. Sin dejarla caer demasiado, conectó una volea potente y limpia que salió disparada hacia la portería y terminó en el fondo de la red, lejos del alcance de Cecilía Rúnarsdóttir, sellando el 20 definitivo para la Selección femenina de Inglaterra frente a la Selección femenina de Islandia.

    Ese tanto no solo confirmó la superioridad inglesa durante todo el encuentro, sino que también simbolizó la conexión entre dos de las futbolistas más determinantes de la noche: Bronze, autora del primer gol y asistente del segundo, y Stanway, que apareció en el momento exacto para convertir el dominio territorial en una ventaja definitiva.

    En el tramo final, Inglaterra bajó ligeramente el ritmo, movió el balón con serenidad y protegió la posesión para cerrar el encuentro sin sobresaltos. El pitido final confirmó una victoria sólida que prolonga la dinámica positiva del equipo tras la goleada frente a Ucrania y que refuerza su posición en el grupo de clasificación.

    Porque si algo dejó claro esta noche en Nottingham es que la Inglaterra de Sarina Wiegman no solo gana por talento, sino por convicción colectiva. Es un equipo que sabe esperar, sabe insistir y sabe golpear en el momento justo. Y en el largo camino hacia el Mundial de 2027, actuaciones como esta consolidan la sensación de que las inglesas siguen siendo una de las selecciones más fiables y competitivas del fútbol europeo.

    📋 Ficha técnica |

    Inglaterra: Hampton, Bronze, Williamson, Esme Morgan, Hinds, Jess Park (Blindkilde Brown 84’), Keira Walsh, Stanway (Lucia Kendall 92’), Lauren James (Chloe Kelly 74’), Russo, Hemp
    Islandia: C. R. Rúnarsdóttir, Heiðarsdóttir, Sigurðardóttir, G. P. Viggósdóttir, Arnardóttir, Vilhjálmsdóttir (Jóhannsdóttir 62’), Antonsdóttir (Berglind Rós Ágústsdóttir 87’), Hermannsdóttir (Ásgeirsdóttir 62’), Eiríksdóttir (María Grós 45’), Jessen, Jónsdóttir (Diljá Zomers 75’)

    Estadio: City Ground (Nottingham). Capacidad para 30.445 – 31.042 espectadores (todos sentados)
    Árbitra: Silvia Gasperotti

    Goles | 

    1-0 Lucy Bronze 21’ ⚽️

    2-0 Stanway 77’ ⚽️

  • Oficial | Beatriz Álvarez participó en un encuentro con empleados de Moeve con motivo del Día Internacional de la Mujer

    Oficial | Beatriz Álvarez participó en un encuentro con empleados de Moeve con motivo del Día Internacional de la Mujer

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ En el marco de la semana en la que se celebra el Día Internacional de la Mujer, Moeve ha celebrado un encuentro junto a Liga F dirigido a empleados de la energética para compartir aprendizajes sobre liderazgo, el valor del trabajo en equipo y la importancia de tener referentes femeninos. Un encuentro de alto nivel en el que han participado tres miembros del Comité de Dirección de la compañía junto a la máxima representante de la competición profesional de clubes de fútbol femenino en España.

    momentos en los que el fútbol deja de ser únicamente un juego para convertirse en un espejo de la sociedad. Momentos en los que una pelota que rueda sobre el césped es también un símbolo que refleja aspiraciones, luchas colectivas, sueños compartidos y una mirada hacia el futuro. El fútbol femenino en España vive uno de esos momentos. Y lo que hace apenas unos años parecía una batalla silenciosa librada en campos secundarios, en horarios invisibles y ante graderíos tímidos, hoy se ha transformado en un movimiento social que avanza con paso firme, empujado por miles de futbolistas, por millones de aficionados y por instituciones que han entendido que el deporte puede ser mucho más que entretenimiento. En ese contexto se sitúa la jornada en la que varias directivas de la compañía energética Moeve y la presidenta de la Liga F Moeve, Beatriz Álvarez, compartieron un espacio de reflexión sobre liderazgo, igualdad y futuro. Pero reducir aquel encuentro a una simple jornada corporativa sería quedarse en la superficie. Porque lo que allí se puso sobre la mesa fue algo más profundo: el relato de una transformación cultural que está redefiniendo el lugar del fútbol femenino en el panorama deportivo y social de España.

    En ese escenario de diálogo, experiencias y visión compartida, tres voces destacaron por la claridad de su mensaje y la fuerza de sus trayectorias profesionales. Bettina Karsch, vicepresidenta ejecutiva de Personas, Organización y Cultura de Moeve; Carmen de Pablo, directora financiera y responsable de Estrategia y Sostenibilidad; y Alice Acuña, vicepresidenta ejecutiva de Trading y Commercial Integration. Tres perfiles distintos, tres recorridos profesionales sólidos y una idea común: el liderazgo femenino no se construye en el vacío, necesita referentes, oportunidades y contextos que permitan que el talento emerja y se desarrolle. Y el deporte, especialmente el fútbol, tiene una capacidad única para crear esos referentes.

    La reflexión de Bettina Karsch resonó con especial fuerza en la sala. No fue una frase pronunciada para cumplir con un protocolo institucional ni una declaración diseñada para titulares rápidos. Fue una afirmación que sintetiza una década de cambios profundos. El fútbol femenino, explicó, lleva años recorriendo un proceso de profesionalización que no solo se percibe en la estructura de las competiciones o en la calidad del espectáculo, sino también en la forma en la que las nuevas generaciones se relacionan con el deporte. Cada vez más niñas dicen que quieren ser futbolistas. Y ese dato, aparentemente simple, encierra una transformación cultural de enorme alcance.

    Porque durante décadas la pregunta ni siquiera se planteaba. Las niñas podían admirar a atletas, artistas o científicas, pero rara vez tenían referentes futbolísticos visibles. El fútbol era territorio casi exclusivo de los hombres en el imaginario colectivo. Hoy, en cambio, las jugadoras de la Liga F ocupan portadas, protagonizan retransmisiones televisivas, llenan estadios y se convierten en modelos aspiracionales para miles de jóvenes. Y ese cambio no es casual. Está directamente relacionado con el proceso de profesionalización que el fútbol femenino ha experimentado en los últimos años.

    Karsch lo resumió con una claridad que conecta perfectamente con la lógica del deporte: cuando el talento tiene visibilidad, inspira; cuando inspira, genera nuevas vocaciones; y cuando esas vocaciones encuentran estructuras profesionales, el ciclo se fortalece. Así se construyen las generaciones futuras. Así se multiplican las oportunidades.

    Ese mismo hilo argumental fue retomado por Beatriz Álvarez, presidenta de la Liga F, una figura clave en la consolidación institucional del fútbol femenino español. Desde su llegada al liderazgo de la competición, Álvarez ha defendido una idea que hoy parece evidente pero que durante mucho tiempo fue ignorada: el fútbol femenino no es un apéndice del masculino, sino una realidad deportiva con identidad propia, con su propio relato y con un potencial enorme de crecimiento.

    Cuando Álvarez habla del desarrollo de la competición, lo hace desde una perspectiva que combina datos objetivos con una lectura social más amplia. Y los números, en efecto, cuentan una historia poderosa. En apenas unos años, la audiencia televisiva de la Liga F ha crecido de forma exponencial. Durante la última temporada el incremento alcanzó el noventa por ciento. Una cifra que, en términos de mercado audiovisual, es extraordinaria. Pero más allá de la estadística, lo que ese crecimiento revela es un cambio en los hábitos de consumo deportivo.

    Cada vez más espectadores buscan el fútbol femenino. Lo siguen en televisión, lo comentan en redes sociales, acuden a los estadios. El público ya no percibe estos partidos como un evento marginal o alternativo, sino como parte integral del calendario futbolístico.

    La consolidación de acuerdos televisivos ha sido determinante en ese proceso. La entrada en vigor del nuevo marco de retransmisión que incluye a RTVE, con partidos emitidos a través de Teledeporte y la plataforma digital RTVE Play, así como la participación de TV3 mediante Esport3 y 3cat, ha ampliado de forma notable el alcance del campeonato. A ello se suman las emisiones de Gol Play, TEN y la cobertura semanal de la plataforma DAZN, que ha acompañado a la competición desde su nacimiento en 2022.

    Ese ecosistema audiovisual ha permitido que el fútbol femenino llegue a audiencias que antes no tenían acceso regular a sus partidos. Y la consecuencia es clara: cuando los encuentros se emiten con continuidad y calidad, el público responde.

    El fenómeno también se refleja en los estadios. Durante mucho tiempo, uno de los argumentos utilizados por los escépticos era que el fútbol femenino no generaba suficiente interés en directo. Hoy esa idea ha quedado desmentida por los hechos. La asistencia media a los partidos ha crecido de forma sostenida y se ha más que duplicado en comparación con la etapa previa a la profesionalización. Incluso en la temporada pasada se registró un incremento adicional del siete por ciento.

    Pero si hay un partido que simboliza ese cambio es el clásico entre el FC Barcelona y el Real Madrid. Durante tres temporadas consecutivas, ese encuentro ha superado la barrera de los treinta y cinco mil espectadores. Una cifra que no solo impresiona por su magnitud, sino por lo que representa: miles de aficionados que deciden dedicar su tiempo y su pasión al fútbol femenino.

    En paralelo, el crecimiento digital de la Liga F ha sido igualmente significativo. Las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental para conectar con nuevas generaciones de aficionados. Y en ese terreno la competición ha experimentado un salto notable. Actualmente suma alrededor de un millón doscientos mil seguidores en sus diferentes plataformas, lo que supone un incremento superior al cincuenta por ciento respecto al cierre de la temporada anterior.

    Más de cuatrocientas mil personas se han incorporado recientemente a la comunidad digital de la liga. Cada una de ellas representa una historia distinta: una niña que descubre a su primera futbolista favorita, un aficionado que decide seguir a su equipo femenino, un espectador que encuentra en estos partidos una narrativa deportiva que le emociona.

    Los datos, por tanto, dibujan un panorama optimista. Pero detrás de cada cifra hay un proceso colectivo que merece ser contado. Porque el crecimiento del fútbol femenino no ha sido un camino sencillo. Ha requerido perseverancia, inversión, liderazgo y, sobre todo, convicción.

    En ese contexto cobra especial relevancia la alianza entre Moeve, Liga F y LALIGA. No se trata únicamente de un acuerdo comercial o de patrocinio deportivo. Es una apuesta estratégica que busca consolidar el desarrollo del fútbol femenino y amplificar su impacto social.

    El hecho de que Moeve se haya convertido en el title sponsor de la competición y que su nombre forme parte oficial de la denominación de la liga refleja el compromiso de la compañía con este proyecto. Pero el alcance de la alianza va más allá. También incluye el patrocinio de LALIGA GENUINE Moeve, una competición dirigida a personas con discapacidad intelectual que representa uno de los programas de inclusión más inspiradores del deporte español.

    El mensaje que subyace a esta colaboración es claro: el deporte puede ser un instrumento poderoso para promover valores como la igualdad, la diversidad, la integración y el trabajo en equipo.

    Bajo el lema “El mundo es nuestro terreno de juego, el futuro es mejor si jugamos todos”, las entidades implicadas han construido una narrativa que conecta el espectáculo deportivo con una visión más amplia de transformación social.

    Y es ahí donde el fútbol femenino encuentra uno de sus mayores potenciales. Porque cada partido que se juega, cada gol que se celebra y cada estadio que se llena contribuye a redefinir los límites de lo posible para miles de niñas que miran hacia el césped soñando con su propio futuro.

    Quizá por eso jornadas como la que reunió a las directivas de Moeve y a la presidenta de la Liga F tienen un significado especial. No son únicamente encuentros institucionales. Son espacios en los que se articula una conversación sobre el futuro del deporte y sobre el papel que puede desempeñar en la construcción de una sociedad más equitativa.

    En el fondo, el fútbol siempre ha sido una historia de sueños. De niños que patean un balón imaginando que algún día jugarán en un gran estadio. Hoy, gracias al crecimiento del fútbol femenino, ese sueño también pertenece plenamente a las niñas.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Y cuando dentro de unos años alguien mire hacia atrás para analizar esta etapa de transformación, probablemente recordará que todo empezó con pequeñas decisiones, con alianzas valientes y con la convicción de que el talento no entiende de género.

    Porque el fútbol, al final, es mucho más que un deporte. Es un relato colectivo que se escribe cada fin de semana en los estadios, en las pantallas y en la imaginación de quienes creen que el futuro siempre puede ser un poco mejor si se juega en equipo.

  • Oficial | La Selección Española  busca el pleno de triunfos en el primer parón de 2026

    Oficial | La Selección Española busca el pleno de triunfos en el primer parón de 2026

    (Fuente: Gol Femenino)

    🔶  La Roja se verá las caras contra Ucrania el sábado 7 de marzo a las 18:00h en el Mardan Antalyaspor (Antalya). Finalmente, España ha viajado a Turquía para disputar el segundo choque de la fase de clasificación para el Mundial de 2027. Las de Sonia Bermúdez vencieron por 3-0 a Islandia en la primera jornada.

    Elodie García Fut |

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    El fútbol, a veces, deja de ser solamente fútbol. Hay momentos en los que el balón pesa más de lo habitual, en los que las decisiones que rodean a un partido trascienden el terreno de juego y se convierten en un debate que mezcla deporte, política internacional, seguridad y responsabilidad institucional. Eso es exactamente lo que ha ocurrido en las últimas horas con la Selección española femenina, que finalmente viajará a Turquía para disputar el segundo encuentro de la fase de clasificación para el Mundial de 2027 frente a Ucrania, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica que se vive en Oriente Medio.

    La Roja afronta este compromiso apenas unos días después de haber iniciado su camino hacia la próxima Copa del Mundo con una convincente victoria frente a Islandia. Fue un triunfo que dejó sensaciones muy positivas, no solo por el resultado —un claro 3-0— sino también por la manera en la que el equipo de Sonia Bermúdez interpretó el partido, dominando desde el primer minuto, imponiendo su ritmo y demostrando que el relevo generacional en la selección continúa avanzando con paso firme.

    Pero antes de que la pelota vuelva a rodar, la actualidad ha estado marcada por un asunto mucho más complejo que cualquier planteamiento táctico. El viaje a Turquía, inicialmente programado con normalidad dentro de la planificación de este primer parón internacional de la temporada, quedó en suspenso durante varias horas después de que la Real Federación Española de Fútbol decidiera retrasar la salida de la expedición ante la evolución del conflicto en Oriente Medio.

    La decisión no fue sencilla. En un primer momento, desde el entorno federativo se trasladó un mensaje de calma. La selección se encontraba concentrada en Castellón preparando el encuentro con total normalidad, mientras se seguía con atención la situación internacional. Sin embargo, el paso de las horas y la escalada de tensión en la región provocaron que la incertidumbre comenzara a filtrarse tanto en los despachos como en el vestuario.

    Porque cuando se habla de seguridad, el fútbol deja de ser lo único importante.

    Durante la jornada del jueves se sucedieron reuniones, llamadas y consultas entre diferentes organismos. La Real Federación Española de Fútbol mantuvo comunicación constante con la UEFA, el Consejo Superior de Deportes, la Federación Turca de Fútbol, la Asociación Ucraniana de Fútbol y las autoridades diplomáticas españolas, incluyendo la Embajada de España en Ankara y el consulado en Estambul.

    Cada paso debía darse con cautela.
    Según trascendió posteriormente, la RFEF llegó incluso a solicitar a la UEFA la posibilidad de aplazar el encuentro. Una petición que, sin embargo, no obtuvo el visto bueno del organismo europeo. El calendario internacional es extremadamente rígido y la normativa contempla consecuencias claras en caso de incomparecencia: derrota automática por 3-0, sanción económica y la posibilidad de castigos adicionales si se considera que la ausencia constituye una infracción grave.

    Con ese escenario sobre la mesa, la Federación trasladó la situación a todas las partes implicadas. Jugadoras, cuerpo técnico y responsables federativos analizaron los riesgos, las garantías de seguridad y las implicaciones deportivas de cada posible decisión.

    Finalmente, después de horas de debate y tras recibir las garantías pertinentes, se tomó la determinación de viajar.

    La expedición española partirá en un vuelo chárter programado para las 11:00 horas, con el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, encabezando el viaje. El destino será Antalya, una ciudad situada en la costa mediterránea turca que acogerá el encuentro en el estadio Mardan Antalyaspor.

    Turquía no figura entre los países a los que el Ministerio de Asuntos Exteriores español desaconseja viajar de forma explícita. En la lista de destinos catalogados como de alto riesgo aparecen naciones como Irán, Irak, Siria, Líbano, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin, Kuwait, Libia, Jordania, Afganistán o Pakistán. Sin embargo, el país otomano sí se encuentra dentro del grupo de territorios para los que se recomienda viajar con precaución, junto a lugares como Chipre, Egipto, Arabia Saudí, Armenia, Azerbaiyán o Turkmenistán.

    La inquietud aumentó especialmente después de que el martes trascendiera la interceptación de un misil en la zona este del país, un episodio que contribuyó a alimentar las dudas sobre la conveniencia de mantener el partido en territorio turco.

    En medio de todo este contexto, también emergió la voz de la Asociación de Futbolistas Españoles.

    El sindicato, que representa a las jugadoras profesionales, emitió un comunicado contundente mostrando su oposición al desplazamiento de la selección. Para la AFE, la seguridad y la integridad de las futbolistas debe situarse siempre por encima de cualquier compromiso deportivo.

    En su mensaje público, el sindicato alertó de la incertidumbre que genera la situación geopolítica actual y advirtió de que, en un contexto de tensión internacional, cualquier lugar puede convertirse en objetivo potencial de ataques, mientras que el espacio aéreo podría cerrarse de manera repentina, dejando a las deportistas en una situación complicada.

    Además, el comunicado apelaba a la coherencia institucional. Mientras distintos gobiernos están evacuando a ciudadanos de zonas potencialmente afectadas por acciones bélicas, resulta difícil entender —según la AFE— que las futbolistas deban desplazarse a una región cercana al conflicto para disputar un partido.

    Por ello, el sindicato solicitó a la UEFA que reconsiderara la decisión y explorara alternativas que permitieran garantizar plenamente la seguridad de las jugadoras.

    Pero el debate no se limitó únicamente al encuentro entre España y Ucrania.

    La AFE también extendió su preocupación a otro evento previsto en el calendario internacional: la Finalissima masculina entre España y Argentina, cuya sede designada es Qatar. El sindicato considera que ningún partido debería disputarse en zonas de conflicto o en regiones cercanas a escenarios de tensión internacional si existe la posibilidad de trasladarlo a un entorno más seguro.

    Mientras todo esto ocurría fuera del campo, la selección trataba de mantener el foco en el fútbol.

    Porque el partido ante Ucrania es mucho más que un simple encuentro dentro del calendario internacional. Es una pieza importante dentro del camino hacia el Mundial de 2027, un torneo en el que España aspira a consolidar su condición de potencia mundial del fútbol femenino.

    La Roja llega a esta segunda jornada después de haber dejado una carta de presentación muy sólida en su estreno frente a Islandia.

    Aquel partido tuvo un nombre propio: Claudia Pina.
    La atacante catalana firmó un doblete que confirmó su excelente momento de forma. Pina atraviesa una de las mejores rachas goleadoras de su carrera y los números lo reflejan con claridad: seis goles en cinco partidos desde que Sonia Bermúdez asumió el banquillo de la selección.

    Su capacidad para aparecer entre líneas, su movilidad constante y su instinto goleador la han convertido en una de las piezas más desequilibrantes del ataque español.

    Junto a ella también destacó Edna Imade, que vivió una noche especialmente emotiva al marcar su primer gol con la camiseta de la selección absoluta.

    El tanto fue celebrado por todo el equipo, consciente de lo que significa para una jugadora abrir su cuenta goleadora con la selección nacional.

    Sin embargo, no todas las noticias han sido positivas para el cuerpo técnico.

    En las últimas horas se confirmó la baja de Aiara Agirrezabala. La joven lateral de la Real Sociedad ha tenido que abandonar la concentración debido a unas molestias en el aductor izquierdo y ya ha regresado a San Sebastián para iniciar su proceso de recuperación con el club.

    Su ausencia reduce ligeramente las opciones defensivas de Sonia Bermúdez, aunque la selección mantiene una convocatoria amplia y equilibrada.

    La lista inicial incluía a quince futbolistas que compiten cada semana en la Liga F Moeve, repartidas entre seis clubes distintos, un dato que refleja la creciente diversidad competitiva del campeonato español.

    Enfrente estará Ucrania, un rival que llega herido después de sufrir una dura derrota frente a Inglaterra en la primera jornada de la fase de clasificación. El 1-6 encajado ante las inglesas dejó claro el potencial ofensivo del conjunto británico, pero también evidenció las dificultades defensivas del equipo ucraniano.

    Históricamente, los enfrentamientos entre España y Ucrania han ofrecido resultados equilibrados. Ambas selecciones se han enfrentado en cuatro ocasiones, con dos victorias para cada lado.

    El primer duelo se remonta al 2 de noviembre de 1997, en un partido de clasificación mundialista que terminó con triunfo ucraniano por 1-2.

    El enfrentamiento más reciente, en cambio, fue claramente favorable a España, que se impuso por un contundente 5-0 hace tres años.

    Ahora, en Antalya, la historia vuelve a cruzar los caminos de ambas selecciones.

    El escenario será el estadio Mardan Antalyaspor, un recinto que acogerá el partido este sábado 7 de marzo a partir de las 18:00 horas. En España, el encuentro podrá seguirse en directo a través de La 1 y de la plataforma RTVE Play.

    Sobre el césped, España buscará consolidar su liderazgo en el grupo y dar un paso más hacia el Mundial de 2027.

    Fuera del campo, el partido ya forma parte de una historia mucho más grande.

    Una historia en la que el fútbol se mezcla con la geopolítica, con la responsabilidad institucional y con la eterna pregunta de hasta qué punto el deporte puede —o debe— mantenerse al margen de los conflictos del mundo que lo rodea.

    Y mientras todas esas preguntas siguen abiertas, la pelota volverá a rodar y nuestros corazones latirán a su compás.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Fase de clasificación para el Mundial de Brasil 2027 |

    😍 Matchday 2 | Día de partido

    📅 Sábado, 7 de marzo de 2026

    🇺🇦 Ucrania 🆚 🇪🇸 España

    ⏰ 18:00 horario peninsular

    📺 La 1 de RTVE

    🏟️ Mardan Antalyaspor, Antalya (Turquía)

  • Oficial | ‘Reflejos’, la nueva campaña de Liga F por el 8M

    Oficial | ‘Reflejos’, la nueva campaña de Liga F por el 8M

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ ▪ La campaña aborda el abandono deportivo en adolescentes y refuerza el papel del fútbol femenino profesional como agente social.

     

    La Liga F lanza ‘Reflejos’, su nueva campaña con motivo del 8M, con el objetivo de abrir una conversación social en torno al abandono deportivo en niñas adolescentes y reafirmar el papel del fútbol femenino profesional como agente transformador. Según datos de 2024*, el 70% de las adolescentes abandona la práctica deportiva antes de los 16 años, una problemática que afectaría aproximadamente a un millón de jóvenes en España. La inseguridad física y la autopercepción del propio cuerpo aparecencomo una de las principales causas. Partiendo de esta tensión social, la campaña construye un relato que sitúa al fútbol femenino como herramienta de empoderamiento y desarrollo personal.

     

    El spot narra el conflicto interno de una adolescente que se enfrenta a una versión distorsionada de sí misma reflejada en el espejo. La inseguridad se personifica a través de ese reflejo, que deforma su imagen y construye una realidad paralela marcada por la duda y el miedo. A medida que la protagonista conecta con el fútbol y disfruta del juego, esa distancia entre realidad e inseguridad se amplía hasta que el deporte actúa como catalizador de confianza y superación. 

     

    Otro elemento clave es la reinterpretación de la icónica canción ‘El partido de fútbol’, de Rita Pavone, en una versión más íntima y emocional. La canción, de fuerte vínculo social con el fútbol y originalmente planteada desde una perspectiva machista, se resignifica sin alterar su letra para acompañar un relato de empoderamiento y reivindicar el poder transformador del fútbol femenino. En el spot participan futbolistas de equipos de fútbol base de la Comunidad de Madrid.

     

    ‘Reflejos’ supone la tercera campaña de Liga F creada junto a la agencia creativa El Ruso de Rocky para el 8M, tras ‘Abuelo Paco’ y ‘Que viene’. Esta nueva pieza tendrá difusión en TV y RRSS ycontará con activaciones en los partidos de Liga F Moeve para amplificar la conversación social y consolidar un territorio de comunicación vinculado a la emoción y a la legitimidad social del fútbol femenino como espacio que favorece la socialización, mejora la autoconfianza y contribuye a superar inseguridades durante la adolescencia.

    Vídeo |

    https://youtu.be/kB3LR0wQ5oQ?is=ed9njdPF29y1xc8H

  • Oficial | El fútbol femenino no se detiene: cantera que empuja, récords de audiencia, debates de calendario y una España que ya mira a Brasil 2027

    Oficial | El fútbol femenino no se detiene: cantera que empuja, récords de audiencia, debates de calendario y una España que ya mira a Brasil 2027

    (Fuente: Gol Femenino )

    ◼️ Hay momentos en los que el fútbol femenino parece avanzar a pequeños pasos. Y hay otros en los que, simplemente, acelera. La sensación de las últimas semanas es esa: un deporte que sigue creciendo a múltiples velocidades al mismo tiempo. Mientras las categorías inferiores de España continúan demostrando que el talento no deja de brotar, las audiencias televisivas en Europa alcanzan cifras históricas, nuevos proyectos competitivos emergen en territorios inesperados, y la selección absoluta ya empieza a caminar hacia el gran objetivo del próximo ciclo: el Mundial de 2027. Todo ello dibuja un panorama en el que la actualidad se expande en muchas direcciones a la vez y donde iniciativas editoriales como la newsletter Gol Femenino se han convertido en un punto de encuentro imprescindible para seguir el pulso diario del juego, recogiendo además el testigo que dejó 11 Inicial, cuya última entrega —a modo de pitido final— llegó el 6 de noviembre de 2024.

    Si uno quiere entender hacia dónde se dirige el fútbol femenino español en los próximos años, probablemente deba empezar mirando hacia abajo, hacia la base. Allí es donde las selecciones formativas están construyendo silenciosamente la siguiente generación competitiva. Y la última prueba de ello llegó desde Turquía, donde la selección española sub-16 volvió a demostrar que el modelo sigue funcionando. El equipo dirigido por Nati Gutiérrez conquistó el Torneo de Desarrollo de la UEFA tras firmar un pleno competitivo que dejó sensaciones muy claras sobre el futuro inmediato.

    España cerró el torneo con una victoria rotunda por 0-5 frente a Dinamarca en el encuentro decisivo. Antes, el equipo ya había superado a Estados Unidos por 0-2 y había vencido a Inglaterra en una tanda de penaltis después de un vibrante empate a dos goles. La final ante las danesas terminó siendo una exhibición coral en la que marcaron Joane Gavilán, Bruna Quintana —por partida doble—, Elena Vizuete y Jara Fernández, nombres que empiezan a sonar en la cantera nacional y que representan una generación que crece con la naturalidad de haber visto a sus referentes levantar grandes trofeos internacionales.

    Porque el contexto también importa. Estas futbolistas han crecido viendo cómo la selección absoluta conquistaba el Mundial de 2023 y cómo el fútbol femenino español se instalaba en la élite mundial. Ese cambio de mentalidad se nota incluso en edades muy tempranas: equipos que compiten con personalidad, futbolistas con recursos técnicos avanzados y una confianza colectiva que ya no parece excepcional, sino estructural. Torneos como este Development Tournament de la UEFA sirven precisamente para medir ese progreso y para comprobar que España no solo tiene presente, sino también una base sólida para el futuro.

    Mientras la cantera empuja, la dimensión mediática del fútbol femenino sigue ampliándose a un ritmo que pocos habrían imaginado hace apenas una década. Un ejemplo contundente llegó desde Reino Unido con las audiencias televisivas de la final de la Eurocopa femenina 2025. El partido que enfrentó a Inglaterra y España se convirtió en el momento televisivo más visto del año en el país, con un pico de 16,2 millones de espectadores sumando las emisiones de BBC e ITV. La audiencia media del encuentro se situó en torno a los 12 millones de personas.

    Más allá de la cifra puntual, el dato refleja una tendencia mucho más profunda. Según el informe anual de Women’s Sport Trust, el deporte femenino alcanzó en 2025 un récord de seguimiento en Reino Unido: 48 millones de personas vieron al menos un evento deportivo femenino durante el año. En 2024 habían sido 45,2 millones. La progresión es clara y, quizá lo más interesante, también lo es la relación entre oferta y demanda.

    El estudio subraya que el deporte femenino representó aproximadamente el 8% de la cobertura deportiva en prime time, pero generó el 13% de las horas de consumo televisivo en esa franja. Es decir, cuando aparece en pantalla, el público responde. Y esa diferencia entre presencia mediática y consumo real sugiere que el potencial de crecimiento todavía es enorme. Las audiencias están demostrando que existe un interés sostenido que aún no se refleja plenamente en la programación.

    En paralelo a esa expansión mediática, el mapa competitivo también empieza a diversificarse con iniciativas que surgen fuera de los circuitos tradicionales. Uno de los ejemplos más curiosos aparece en Asturias, donde se prepara el lanzamiento de una nueva Liga Femenina de Fútbol 7 vinculada a la Asociación Española de MiniFútbol. El proyecto arrancará en marzo de 2026 y aspira a convertirse en una referencia dentro de esta modalidad.

    La competición contará con un formato de liga regular y una copa paralela, pero el gran incentivo deportivo está en el premio final: el equipo campeón obtendrá la plaza española para disputar la EMF Women’s Champions League de minifútbol. Este torneo continental, organizado por la European Minifootball Federation, ya celebró su primera edición en Sofía en septiembre de 2025.

    El matiz es importante: no se trata de la Champions League de la UEFA, sino de un campeonato europeo específico para fútbol reducido. Aun así, el movimiento coloca a Asturias en una posición singular dentro del panorama nacional. No solo se trata de crear una nueva competición femenina, sino de establecer un puente directo hacia un torneo continental ya consolidado en su modalidad. Para los clubes participantes, la posibilidad de representar a España en ese escenario europeo añade un incentivo competitivo que podría impulsar el crecimiento del proyecto.

    Mientras tanto, el fútbol femenino también sigue ganando presencia en espacios culturales que históricamente parecían alejados del deporte. Uno de esos momentos simbólicos se vivió durante la gala de los Premios Goya 2026 en Barcelona. Alexia Putellas, capitana de la selección española, apareció en la alfombra roja para entregar el premio a Mejores Efectos Especiales en el Centre de Convencions Internacional de Barcelona.

    Su presencia obligó a reorganizar su agenda con la selección. Por la mañana había entrenado con el equipo en Las Rozas, después comió con la expedición y posteriormente viajó a Barcelona acompañada por Reyes Bellver, directora de fútbol femenino de la federación. La aparición fue breve, casi un paréntesis dentro de la concentración, pero refleja hasta qué punto las futbolistas se han convertido en figuras de referencia en el panorama cultural y mediático del país.

    Al día siguiente, Putellas ya estaba de vuelta con el grupo. España continuó su preparación antes de viajar a Castellón, donde disputó el partido frente a Islandia correspondiente a la fase de clasificación para el Mundial de 2027.

    En el horizonte del fútbol femenino global también empiezan a aparecer debates estructurales sobre el calendario competitivo. En Estados Unidos, el anuncio de que la MLS estudia pasar de un calendario de verano a uno de invierno ha reabierto una discusión interesante en el ecosistema del fútbol femenino internacional. Durante años, muchas ligas femeninas han tratado de alinearse con el calendario masculino por razones organizativas y comerciales.

    Sin embargo, cada vez más voces plantean que el fútbol femenino podría beneficiarse de un camino diferente. Un calendario propio, con ventanas televisivas menos saturadas y menos competencia directa con los grandes torneos masculinos, podría ofrecer mayor visibilidad y mejores oportunidades de crecimiento.

    En Inglaterra, por ejemplo, esta idea no es nueva. La Women’s Super League funcionó durante sus primeras seis temporadas —desde 2011— con un calendario de verano. Aquella etapa dejó buenos recuerdos en términos de asistencia a los estadios, experiencia de partido y exposición mediática. La cuestión que se plantea ahora es si ese modelo podría volver a tener sentido en el contexto actual del fútbol femenino global.

    Mientras los despachos debaten el futuro, el balón sigue rodando en los grandes torneos internacionales. En Australia, la Women’s Asian Cup 2026 comenzó con una imagen potente: el regreso goleador de Sam Kerr. La selección australiana derrotó 1-0 a Filipinas en Perth gracias a un cabezazo de su capitana en el minuto 14.

    El partido se disputó en el Perth Stadium ante 44.379 espectadores, una cifra que se convirtió en récord de asistencia para un encuentro de la Asian Cup femenina. Para Kerr, además, el gol tuvo un valor emocional especial. Era su primer tanto con la selección en 851 días, después de un largo proceso de recuperación tras una grave lesión de ligamento cruzado y otras complicaciones médicas.

    Antes del torneo, la propia jugadora había reconocido que todavía se encontraba aproximadamente al 85% de su mejor nivel. Aun así, su regreso al marcador simboliza algo más que un simple gol: es la confirmación de que una de las grandes estrellas del fútbol femenino mundial vuelve a sentirse protagonista.

    El torneo asiático también se ha visto rodeado de un contexto político delicado. Antes del próximo partido de Australia frente a Irán, el seleccionador Joe Montemurro pidió que la atención se centre exclusivamente en el fútbol y no en la situación geopolítica en Oriente Medio. El técnico dejó claro que considera esos asuntos fuera de su ámbito de competencia y que su prioridad es mantener el foco deportivo en la competición.

    El debut de Irán en el torneo dejó, sin embargo, una de las imágenes más comentadas de la competición. Antes del partido frente a Corea del Sur —que terminó con derrota por 3-0—, las jugadoras iraníes permanecieron en silencio durante la interpretación de su himno nacional. Fue el primer encuentro del equipo desde el inicio de la guerra en la región y desde la muerte de Ali Khamenei.

    Ni la seleccionadora Marziyeh Jafari ni las futbolistas quisieron realizar comentarios públicos sobre el gesto o sobre la situación política. Desde Australia, la centrocampista Amy Sayer elogió la valentía del equipo iraní, que ahora afronta los partidos frente a Australia y Filipinas como única selección de Oriente Medio presente en el torneo.

    Mientras tanto, en Europa, España ya ha iniciado oficialmente su camino hacia el Mundial de Brasil 2027. La selección arrancó la fase de clasificación con una victoria convincente por 3-0 frente a Islandia en el estadio de Castalia, en Castellón. El partido tuvo varios nombres propios.

    El más destacado fue Clàudia Pina, autora de un doblete que confirmó su excelente momento de forma. El tercer gol llegó gracias a Edna Imade, que anotó su primer tanto con la selección absoluta. El encuentro también estuvo marcado por varias ausencias importantes, como las de Aitana Bonmatí, Cata Coll e Irene Paredes, lo que obligó a la seleccionadora Sonia Bermúdez a apostar por un once poco habitual.

    En la portería apareció Adriana Nanclares, mientras que Misa Rodríguez regresó a una convocatoria de la selección después de un año y medio fuera del equipo. El triunfo permite a España comenzar con buen pie la clasificación, aunque Inglaterra arrancó el grupo con una goleada contundente por 1-6 frente a Ucrania y se sitúa momentáneamente por delante en la tabla del Grupo A3.

    El partido en Castellón también tuvo un componente emocional especial. Mariona Caldentey alcanzó los 100 partidos con la selección española y se convirtió en la cuarta jugadora en lograrlo, después de Alexia Putellas, Jenni Hermoso e Irene Paredes. Sus números con la Roja hablan por sí solos: 70 victorias y 31 goles.

    Ante Islandia, además, participó activamente en el juego ofensivo y dio la asistencia a Pina en el segundo tanto del encuentro. Tras el partido, sus compañeras celebraron el centenario con el tradicional manteo en el vestuario, en una noche que contó con cerca de 8.000 espectadores en las gradas de Castalia.

    La actuación de Pina no solo fue importante en el marcador. También volvió a poner sobre la mesa una historia personal marcada por la resiliencia. La delantera reconoció después del partido que el Mundial de 2027 tiene un significado especial para ella. En 2023 se quedó fuera de la lista para el Mundial de Australia y Nueva Zelanda en medio del conflicto institucional que atravesaba el fútbol español en aquel momento.

    Su confesión fue directa: jugar ese Mundial sería un sueño porque nunca ha podido disputar uno. Con la actual seleccionadora, asegura sentirse con plena libertad sobre el campo, una confianza que se está traduciendo en goles y protagonismo dentro del equipo.

    En el ámbito doméstico, la actualidad de la Liga F también dejó su protagonista del mes. Lucía Moral, conocida como “Wifi”, fue elegida mejor jugadora de febrero en un premio impulsado por EA SPORTS y la competición. La delantera del Sevilla firmó cuatro goles en apenas 135 minutos repartidos en dos partidos: un doblete frente al Athletic Club y otro ante el Deportivo Abanca.

    Su rendimiento le permitió imponerse a otras nominadas destacadas como Signe Bruun, Kika Nazareth o Paula Fernández. El galardón será entregado antes del partido entre el Sevilla y el Badalona Women programado para el 22 de marzo.

    La actualidad internacional también dejó historias personales que recuerdan el lado más humano del fútbol. En Suecia, la joven central Bella Andersson, nacida en 2006 y jugadora del Real Madrid, debutó con la selección absoluta disputando los 90 minutos en la victoria por 0-1 frente a Italia, con gol de Filippa Angeldahl.

    Sus números fueron impresionantes para un estreno: 89% de precisión en el pase, 11 de 16 duelos ganados y ocho despejes defensivos. Muchos analistas la señalaron como la mejor jugadora del partido. Pero lo más emotivo llegó después. Andersson contó que había recibido un mensaje de su antiguo entrenador en el Hammarby, Andreas Johnson, que recordaba a su esposa Lisa Knapp, fallecida cinco meses antes. Al leerlo, la futbolista confesó que rompió a llorar.

    En Estados Unidos, la SheBelieves Cup también dejó una actuación brillante. Linda Caicedo lideró la victoria de Colombia por 1-0 frente a Argentina con un auténtico golazo que se convirtió en el momento más destacado del partido. El encuentro se disputó en Columbus ante más de 20.000 espectadores.

    La delantera colombiana fue la gran atracción de la noche y recibió valoraciones muy altas por su actuación, en torno al 8,5 en varias métricas de rendimiento. La victoria mantiene a Colombia con opciones en el torneo y prepara un duelo especialmente atractivo frente a Estados Unidos.

    Mientras tanto, en África, la organización de la próxima Women’s Africa Cup of Nations atraviesa un momento de incertidumbre. El torneo, previsto en Marruecos entre el 17 de marzo y el 3 de abril, sigue rodeado de rumores sobre una posible renuncia del país como sede. La Confederación Africana de Fútbol prometió aclarar la situación en los próximos días.

    La preocupación es lógica: quedan menos de dos semanas para el inicio del campeonato, que además funciona como torneo clasificatorio para el Mundial femenino de 2027. Sudáfrica, que ya se había ofrecido como alternativa organizativa, criticó públicamente la posibilidad de que el torneo entre en crisis logística a tan poca distancia de su comienzo.

    En España, la Liga F también ha querido aprovechar la cercanía del 8 de marzo para lanzar un mensaje social. La competición presentó la campaña “Reflejos”, un spot centrado en el abandono deportivo de niñas adolescentes. La pieza muestra a una joven futbolista enfrentándose a su propia imagen en un espejo, una metáfora de las inseguridades físicas que afectan a muchas chicas durante la adolescencia.

    El dato que respalda la campaña es contundente: aproximadamente el 70% de las adolescentes abandona el deporte antes de los 16 años por cuestiones relacionadas con la percepción de su cuerpo. La campaña reinterpreta la canción “El partido de fútbol” de Rita Pavone y cuenta con la participación de jugadoras de fútbol base de Madrid. Además de su difusión en televisión y redes sociales, la iniciativa tendrá presencia en varios partidos de Liga F.

    Por último, la selección española ha tenido que tomar una decisión compleja en el plano logístico y geopolítico. El partido de clasificación para el Mundial frente a Ucrania, previsto en Antalya, generó preocupación en la expedición española por motivos de seguridad y por el temor a posibles restricciones en el espacio aéreo de la región.

    La federación solicitó a la UEFA un aplazamiento del encuentro, pero el organismo europeo rechazó la petición y advirtió de posibles sanciones deportivas si España no se presentaba. El sindicato de futbolistas AFE también expresó públicamente su oposición al desplazamiento.

    Finalmente, tras una reunión entre el presidente federativo Rafael Louzán, el cuerpo técnico y las jugadoras, se tomó la decisión de viajar con las garantías de seguridad ofrecidas por la UEFA y por los organismos españoles. El plan de viaje fue ajustado y la expedición se desplazará a Antalya para disputar el encuentro en el Mardan Antalyaspor Stadium.

    En medio de toda esta cascada de noticias, resultados, debates y emociones, se hace evidente la necesidad de espacios que ordenen y expliquen la actualidad del fútbol femenino con mirada amplia y contexto. En ese sentido, la newsletter Gol Femenino se ha convertido en uno de los proyectos más interesantes del panorama informativo actual. Su enfoque diario, su capacidad para conectar historias de diferentes partes del mundo y su lectura transversal del crecimiento del deporte la sitúan como una referencia que merece ser seguida de cerca.

    Además, su propuesta editorial dialoga muy bien con una línea periodística que entiende el fútbol femenino no solo como una colección de resultados, sino como un fenómeno cultural, social y deportivo en constante expansión. En cierta manera, Gol Femenino ha recogido el testigo que dejó 11 Inicial, aquella newsletter que durante años ayudó a estructurar la conversación sobre el fútbol femenino hasta que su última entrega —casi como un pitido final— llegó el 6 de noviembre de 2024.

    Desde entonces, el juego ha seguido avanzando. Y todo indica que lo seguirá haciendo. Porque mientras las audiencias crecen, las canteras producen talento, las ligas buscan su lugar en el calendario y las grandes estrellas vuelven de las lesiones para marcar goles decisivos, el fútbol femenino continúa escribiendo una historia que cada semana ofrece nuevos capítulos. Y cada uno de ellos confirma la misma idea: esto ya no es una tendencia pasajera. Es un movimiento deportivo que ha llegado para quedarse.

    (Fuente: Gol Femenino )

  • Oficial | Chloe Kelly, estrella mundial, entra en el universo Barbie

    (Fuente: Gol Femenino )

    ◼️ Chloe Kelly entra en el universo Barbie: Mattel inmortaliza a la heroína de Inglaterra y del Arsenal con su propia muñeca en el nuevo “Barbie Dream Team”.

    La delantera del Arsenal Women y estrella de la selección inglesa England women’s national football team, Chloe Kelly, ha dado un nuevo paso simbólico en su carrera deportiva y mediática al convertirse en una de las atletas elegidas por la compañía juguetera Mattel para tener su propia muñeca Barbie, un reconocimiento que la sitúa entre las grandes referentes del deporte femenino mundial dentro del nuevo proyecto denominado “Barbie Dream Team”, una iniciativa con la que la marca pretende homenajear a mujeres que han abierto camino en sus respectivas disciplinas y que se han convertido en modelos de inspiración para las nuevas generaciones; junto a la futbolista inglesa aparecen también figuras de enorme impacto internacional como la leyenda del tenis Serena Williams, ganadora de 23 títulos de Grand Slam, o la estrella del críquet indio Smriti Mandhana, en una selección que pretende celebrar el liderazgo femenino en el deporte global.

    La muñeca, inspirada directamente en la imagen de Kelly, reproduce su icónica presencia sobre el terreno de juego con el uniforme de Inglaterra, un guiño a la futbolista que se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del fútbol europeo tras protagonizar algunos de los momentos más memorables en la historia reciente del combinado nacional inglés. La atacante, conocida por su velocidad, su capacidad de desborde por la banda y su potente golpeo de balón, ha construido una trayectoria marcada por los momentos decisivos en los grandes escenarios internacionales, especialmente con las “Leonas”.

    Kelly alcanzó la inmortalidad deportiva durante la final de la UEFA Women’s Euro 2022 disputada en Wembley, cuando marcó el histórico gol en la prórroga ante Alemania que dio a Inglaterra su primer gran título continental femenino, una escena que quedó grabada en la memoria colectiva del fútbol europeo y que simbolizó el crecimiento definitivo del deporte femenino en el país. Aquel instante, celebrado con su icónica carrera agitando la camiseta, se convirtió en una de las imágenes más potentes del fútbol moderno.

    Su protagonismo con Inglaterra no terminó allí. Kelly volvió a desempeñar un papel fundamental en el ciclo triunfal posterior de la selección, participando también en la destacada actuación del equipo en el FIFA Women’s World Cup 2023, torneo en el que las inglesas alcanzaron la final y consolidaron su estatus como una de las potencias dominantes del fútbol femenino internacional. Además, la atacante también firmó otro momento decisivo al transformar el penalti ganador en una tanda que permitió a Inglaterra conquistar otro campeonato europeo en Suiza, reafirmando su reputación como jugadora determinante en los momentos de máxima presión.

    A nivel de clubes, la carrera de Kelly también ha alcanzado hitos importantes en el fútbol continental. Tras su llegada al Arsenal Women, la atacante formó parte del proyecto competitivo que logró conquistar la UEFA Women’s Champions League la temporada pasada, consolidando su nombre entre las delanteras más influyentes del panorama europeo y reforzando su perfil como una de las grandes figuras mediáticas del fútbol femenino.

    La propia futbolista reconoció la dimensión emocional del reconocimiento otorgado por Mattel. “Ser un modelo a seguir de Barbie es algo muy especial”, afirmó Kelly al conocer la noticia de su muñeca personalizada. “Tener mi propia muñeca única es algo de lo que estoy enormemente orgullosa. Cuando eres pequeña sueñas con ganar trofeos y partidos, pero nunca imaginas que puedan ocurrir cosas así fuera del campo”. En sus palabras también se percibe el impacto simbólico que este tipo de iniciativas pueden tener para las nuevas generaciones de niñas que se acercan al deporte: “Cuando eras una niña soñabas con vivir momentos así, pero parecía imposible que se hicieran realidad”.

    El proyecto “Barbie Dream Team” forma parte de una estrategia más amplia de Mattel para visibilizar referentes femeninos en ámbitos donde históricamente han tenido menor representación en el imaginario cultural infantil. En los últimos años la compañía ha ampliado significativamente su catálogo de muñecas inspiradas en científicas, artistas, deportistas o activistas, intentando transformar el concepto clásico de Barbie hacia una figura que refleje diversidad, ambición profesional y liderazgo.

    En ese contexto, la inclusión de Chloe Kelly no solo celebra su éxito deportivo, sino también su impacto como icono cultural del crecimiento del fútbol femenino. La futbolista inglesa representa una generación que ha llevado el deporte a nuevas audiencias, llenando estadios, batiendo récords televisivos y consolidando el fútbol femenino como uno de los movimientos deportivos más influyentes del siglo XXI.

    La muñeca de Kelly, vestida con los colores de Inglaterra y diseñada con un nivel de detalle que reproduce su estilo característico, simboliza precisamente esa nueva narrativa: la de niñas que pueden verse reflejadas en deportistas reales, campeonas de Europa y protagonistas de finales mundiales. Para la jugadora del Arsenal, acostumbrada a decidir partidos en los minutos más tensos, este reconocimiento supone una victoria distinta, lejos del césped pero igualmente significativa. Porque, como ella misma admite, algunos sueños que parecen imposibles terminan encontrando su camino hacia la realidad.

  • Oficial | La RFEF anuncia que España sí viajará a Antalya

    Oficial | La RFEF anuncia que España sí viajará a Antalya

    (Fuente: RFEF)

    ◼️En ocasiones el fútbol se abre paso entre la niebla de la historia como una pequeña luz obstinada que se niega a apagarse. Hay días en los que un balón rodando parece un gesto trivial, una rutina semanal que llena estadios, televisiones y conversaciones de bar. Y hay otros, como el que vive la Selección española estos días, en los que un simple partido de clasificación para un Mundial adquiere un peso simbólico mucho mayor, porque el contexto que lo rodea recuerda que el deporte no vive aislado del mundo. La expedición de España, encabezada por su presidente federativo, Rafael Louzán, se prepara para viajar a Turquía con el objetivo de disputar ante Ucrania la segunda jornada de la fase de clasificación para el Mundial que se celebrará en Brasil, pero el camino hacia ese encuentro ha estado marcado por una tensión internacional que, durante varios días, puso en duda incluso la posibilidad de que el partido pudiera disputarse con normalidad.

    El fútbol, que tantas veces ha servido de refugio emocional, volvió a convertirse en espejo de un mundo convulso cuando el conflicto entre Israel e Irán escaló hasta situar a gran parte del panorama internacional en estado de alerta diplomática. Las repercusiones de ese pulso geopolítico no tardaron en extenderse más allá de la política y la seguridad, alcanzando ámbitos aparentemente alejados como el deporte internacional. Los organismos que regulan las competiciones, entre ellos la poderosa FIFA, comenzaron a evaluar posibles escenarios de riesgo, revisando desplazamientos, rutas aéreas, protocolos de seguridad y la estabilidad de determinadas regiones donde debían disputarse partidos internacionales. En ese contexto de incertidumbre, el encuentro entre España y Ucrania, previsto en territorio turco, quedó temporalmente rodeado por una atmósfera de prudencia y vigilancia.

    Durante varias horas, incluso varios días, la pregunta flotaba en el aire: ¿podría el fútbol seguir adelante mientras el tablero internacional se tensaba? No era la primera vez que el deporte se encontraba en una situación similar. La historia del fútbol internacional está llena de momentos en los que las tensiones políticas amenazaron con detener el balón. Desde conflictos regionales hasta guerras abiertas, las competiciones han tenido que adaptarse a realidades que ningún reglamento deportivo puede prever completamente. Sin embargo, también existe una tradición igualmente poderosa: la del fútbol como espacio de encuentro, como lenguaje universal que intenta resistir incluso cuando el ruido del mundo parece demasiado fuerte.

    Fue en ese contexto cuando el presidente federativo español decidió reunirse con las jugadoras y el cuerpo técnico de la selección para transmitir un mensaje claro: serenidad, confianza y compromiso con la competición. La reunión, celebrada en un ambiente de concentración y responsabilidad, sirvió para alinear a toda la delegación en torno a un mismo objetivo. El viaje a Turquía seguiría adelante, el partido se prepararía con normalidad y la Selección española afrontaría el desafío deportivo sin perder de vista la complejidad del momento internacional. En la sala donde se produjo el encuentro se mezclaban emociones diversas: la concentración habitual previa a un compromiso oficial, la curiosidad inevitable por la situación global y, sobre todo, la convicción de que representar a un país en una competición mundialista implica asumir un papel que trasciende lo puramente deportivo.

    Mientras tanto, en el escenario internacional, los analistas trataban de descifrar el alcance del enfrentamiento entre Israel e Irán. La rivalidad entre ambos países no es nueva; se trata de una tensión estratégica que lleva décadas alimentándose de factores políticos, militares e ideológicos. Israel percibe el programa nuclear iraní como una amenaza existencial, mientras que Irán considera la presencia israelí en la región como un elemento de desestabilización permanente. Ese choque de visiones ha generado episodios recurrentes de confrontación indirecta, ataques encubiertos, presiones diplomáticas y demostraciones de fuerza que, en ocasiones, escalan hasta situar a la comunidad internacional en un delicado equilibrio.

    En las últimas semanas, esa tensión alcanzó un nuevo punto crítico cuando diversos incidentes militares y operaciones estratégicas elevaron el nivel de alerta en varias zonas del Oriente Medio. Las consecuencias inmediatas fueron visibles en el ámbito diplomático y militar, pero también empezaron a afectar a las rutas aéreas internacionales, a los sistemas de seguridad aeroportuarios y a la planificación logística de múltiples eventos globales. El deporte, inevitablemente, entró en la ecuación. Las federaciones nacionales, las ligas profesionales y los organismos internacionales comenzaron a revisar calendarios y desplazamientos para evitar cualquier situación que pudiera poner en riesgo a deportistas o aficionados.

    En el caso del encuentro entre España y Ucrania, el escenario elegido para albergar el partido se encuentra en Turquía, un país que históricamente ha ejercido de puente geográfico y político entre Europa y Asia. Esa posición estratégica lo convierte en un punto de conexión fundamental para numerosas competiciones deportivas internacionales. Las autoridades turcas, acostumbradas a gestionar grandes eventos, activaron inmediatamente protocolos de seguridad adicionales para garantizar que la cita futbolística pudiera celebrarse sin incidentes. Paralelamente, las federaciones implicadas mantuvieron un contacto constante con las instituciones internacionales para evaluar cualquier cambio en el contexto geopolítico.

    Para las jugadoras de la Selección española, sin embargo, la prioridad seguía siendo el fútbol. En el corazón del vestuario se respira una mezcla de responsabilidad histórica y ambición deportiva. Clasificarse para un Mundial en Brasil no es solo una meta competitiva; es también una oportunidad de consolidar la posición del fútbol femenino español en la élite global. La generación actual de futbolistas ha crecido en una etapa de transformación profunda del deporte, en la que la profesionalización, la visibilidad mediática y el reconocimiento institucional han cambiado radicalmente el panorama.

    El camino hacia ese Mundial se construye partido a partido, entrenamiento a entrenamiento, decisión a decisión. Y precisamente por eso el encuentro frente a Ucrania adquiere un valor estratégico enorme. En las fases de clasificación, cada punto cuenta, cada error pesa y cada victoria puede convertirse en un paso decisivo hacia el objetivo final. El cuerpo técnico lo sabe bien, y por eso la preparación del encuentro se ha desarrollado con una intensidad que refleja la importancia del desafío.

    El viaje que la expedición española emprenderá mañana no es simplemente un desplazamiento logístico; es el comienzo de un capítulo que combina deporte, diplomacia y simbolismo. En el avión que despegará rumbo a Turquía viajarán futbolistas que representan el presente y el futuro del fútbol español, entrenadores que han dedicado su vida a perfeccionar cada detalle táctico y dirigentes que entienden el valor institucional de la selección nacional. También viajará, de forma invisible pero inevitable, el contexto internacional que ha rodeado los días previos al partido.

    Porque el fútbol, al final, siempre termina reflejando la época en la que se juega. En algunos momentos la pelota rueda en estadios llenos de alegría y celebración; en otros lo hace bajo la sombra de tensiones políticas o conflictos globales. Pero incluso en esas circunstancias, el juego conserva una capacidad extraordinaria para reunir a personas de culturas diferentes alrededor de una misma emoción.

    Así llega España a la antesala de su duelo contra Ucrania: con la determinación intacta, con la mirada puesta en Brasil y con la conciencia de que, durante noventa minutos, el balón puede ofrecer al mundo un pequeño espacio de normalidad en medio de la incertidumbre.

    Y cuando el árbitro señale el inicio del partido en tierras turcas, cuando el primer pase cruce el centro del campo y las gradas comiencen a vibrar con cada jugada, el fútbol volverá a recordar una de sus verdades más profundas: incluso cuando la historia se agita alrededor, siempre hay un momento en el que el balón empieza a rodar… y el mundo, aunque sea por un instante, se detiene para mirarlo.

  • La crónica | Edna se estrena en el debut de España

    La crónica | Edna se estrena en el debut de España

    (Fuente: RFEF)

    ◼️ La Selección Española ganó por 3-0 a Islandia en el primer partido de la fase de clasificación para el Mundial de 2027. Claudia Pina, con un doblete, y Edna Imade, que se estrenó con la Roja, anotaron los tantos de las de Sonia Bermúdez, que, con este triunfo, inician con buen pie la fase de clasificación.

    (Fuente: RFEF)

    La noche del 3 de marzo de 2026 en el Estadio Municipal de Castalia no fue una más en el calendario internacional. Fue el punto de partida hacia Brasil 2027. El primer latido del Grupo A3. Una declaración de autoridad de una selección que entiende que cada fase de clasificación se construye desde el respeto al rival, pero también desde la convicción innegociable de su propia identidad. España venció 3-0 a Islandia y lo hizo imponiendo un relato de dominio, ambición y jerarquía.

    vigente campeona del mundo —coronada aquel inolvidable 20 de agosto de 2023 en Sídney— y bicampeona de la UEFA Women’s Nations League lucía con orgullo la escarapela dorada sobre el pecho. No era un detalle estético: era un símbolo de estatus. Y en Castellón de la Plana, el equipo dirigido por Sonia Bermúdez salió decidido a honrarlo desde el primer minuto.

    El once inicial reflejaba equilibrio y talento. Bajo palos, Adriana Nanclares transmitía sobriedad. En defensa, Ona Batlle y Olga Carmona daban profundidad desde los laterales, mientras Laia Codina y María Méndez sostenían el eje con anticipación y criterio en la salida. En la medular, Patri Guijarro marcaba el compás, Mariona Caldentey —que alcanzaba los 100 partidos con la selección absoluta— aportaba pausa y lectura, y Alexia Putellas flotaba entre líneas con esa capacidad única para gobernar los tiempos del juego. En ataque, Vicky López desbordaba desde la derecha, Inma Gabarro atacaba el espacio como referencia móvil y Clàudia Pina se movía con libertad para encontrar zonas de remate.

    Enfrente, una Islandia fiel a su identidad competitiva: orden, rigor táctico y espíritu combativo. El bloque nórdico esperaba compacto, tratando de cerrar pasillos interiores y fiándolo todo a la fortaleza aérea y a las transiciones.

    Desde el pitido inicial, España dejó claro el plan. Presión alta tras pérdida, circulación veloz y amplitud constante. El balón era rojo, el territorio también. La primera ocasión clara llegó tras una combinación paciente que terminó con Vicky López recibiendo dentro del área. Control orientado y disparo seco al palo largo. Cecilia Rúnarsdóttir respondió con seguridad, blocando sin conceder rechace.

    El asedio continuó. En un saque de esquina, Laia Codina se elevó por encima de su marca y cabeceó ligeramente desviado. Poco después, la ocasión más clara del primer tramo volvió a tener a Vicky como protagonista: centro medido desde la izquierda y remate de cabeza picado que superó a la guardameta… pero no su reacción. Rúnarsdóttir, en un gesto felino, retrocedió sobre la línea para despejar cuando el estadio ya cantaba el gol.

    España insistía sin precipitarse. Inma Gabarro rozó el tanto con un testarazo que se marchó alto por centímetros. Clàudia Pina probó desde la frontal con un zurdazo con rosca que obligó a la portera islandesa a enviar a córner. La sensación era inequívoca: el gol no era cuestión de “si”, sino de “cuándo”.

    En el minuto 35, Ona Batlle soltó un latigazo desde 25 metros que exigió otra gran intervención de Rúnarsdóttir, volando hacia su izquierda. Islandia resistía a duras penas, sostenida por su guardameta.

    Y entonces llegó el premio a la insistencia.Corría el minuto 38 cuando España recuperó en campo contrario tras una presión coordinada. Patri Guijarro robó con determinación y descargó con rapidez hacia Alexia Putellas. La capitana, con un toque sutil y preciso, filtró un pase raso hacia Clàudia Pina en la frontal. La atacante controló con la zurda, levantó la cabeza una fracción de segundo y decidió. Sin apoyo, sin titubeo. Armó la pierna y conectó un disparo seco y tenso que viajó a media altura hacia el palo derecho.

    Rúnarsdóttir alcanzó a rozar el balón con la yema de los dedos. El leve desvío no fue suficiente. La pelota golpeó el interior del poste y terminó besando la red. Castalia estalló. Las islandesas reclamaron una posible falta previa en la recuperación, pero la colegiada no señaló nada. El 10 hacía justicia a lo visto sobre el césped.

    https://x.com/sefutbolfem/status/2028903813562708249?s=46

    Fue un gol de convicción y precisión. El resumen de media hora de acoso estructurado. La apertura merecida de un marcador que hasta entonces había sido injustamente escueto.

    El descanso llegó con la sensación de dominio absoluto. España había monopolizado la posesión, generado múltiples ocasiones y sometido física y emocionalmente a su rival. Islandia había resistido con orgullo, pero el equilibrio empezaba a quebrarse.

    Castalia entendió que aquella noche no era solo un partido más. Era el inicio de un trayecto. Once contra once. Talento contra resistencia. España contra Islandia. Y en ese primer pulso del Grupo A3, la Roja no solo sumó tres puntos: impuso su identidad. Brasil 2027 comenzaba allí. Y España dejó claro, desde el primer capítulo, que quiere escribir la historia hasta el final.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una mínima y trabajada renta en favor de las ibéricas, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos por delante en Castalia.

    La segunda mitad arrancó con el mismo guion que la primera: España instalada en campo rival, circulación veloz, amplitud por fuera y presión inmediata tras pérdida. Islandia no encontraba aire. Y además, hubo movimiento desde el banquillo. Sonia Bermúdez agitó el frente ofensivo: Inma Gabarro dejaba su lugar para que entrara Edna Imade, una referencia más física, con mayor presencia en el área y capacidad para fijar centrales.

    El impacto fue casi inmediato. Apenas cinco minutos después del reinicio, Edna atacó el primer centro medido de Olga Carmona desde la izquierda. Se anticipó a su marcadora y conectó un remate franco que obligó a Cecilia Rúnarsdóttir a intervenir con reflejos, sosteniendo a las suyas una vez más. España no bajaba el ritmo; al contrario, lo incrementaba.

    La velocidad de circulación descolocaba al bloque islandés. Los apoyos constantes de Mariona, la clarividencia de Alexia entre líneas y el criterio de Patri en la base terminaban por romper cualquier intento de ajuste defensivo. Y entonces llegó la acción que terminó de inclinar definitivamente el partido.

    Clàudia Pina firmó un gol de altísima factura técnica para rubricar su doblete. Recibió en la frontal tras una transición rápida, se acomodó el balón hacia su perfil zurdo y, sin apenas espacio, soltó un disparo violento y preciso que se coló por la escuadra. Imparable. La trayectoria fue limpia, ascendente, directa al ángulo. Un remate que no admitía réplica. Era el 20 y el decimocuarto gol internacional de Pina, que encadenaba además su segundo doblete consecutivo tras el logrado en la final de la Nations League. Instinto, confianza y ejecución perfecta.

    https://x.com/sefutbolfem/status/2028911845763911701?s=46

    Poco después, en el minuto 59, Olga Carmona —que había sufrido un golpe duro en la primera mitad— dejó el terreno de juego entre aplausos. Su lugar lo ocupó Salma Paralluelo, aportando profundidad y amenaza constante al espacio.

    España seguía encontrando caminos. Alexia y Patri conectaron en una de las acciones más peligrosas del tramo central. La mallorquina filtró un pase medido al corazón del área, pero la capitana no logró impactar el balón con la limpieza habitual. Fue un aviso más de una Roja que no daba tregua.

    Edna volvió a exigir la mejor versión de Rúnarsdóttir con un remate potente dentro del área. La guardameta islandesa respondió con firmeza. Un minuto después, llegó otro momento simbólico: Alexia Putellas abandonaba el campo en el 74’, cediendo el brazalete de capitana a Mariona Caldentey en el día de su partido número cien. El relevo lo ocupó Fiamma Benítez, aportando frescura y dinamismo en la recta final.

    Y aún quedaba el tercer golpe. En el minuto 76, España construyó por derecha. Ona Batlle, incansable en su proyección ofensiva, ganó línea de fondo y levantó un centro preciso al punto de penalti. Edna Imade atacó el envío con determinación, se impuso a su marcadora y conectó un cabezazo poderoso, dirigido hacia el suelo, imposible para la portera. El balón terminó en la red. Era el 30. Era su primer gol con la selección absoluta. Un tanto de ariete pura: lectura, timing y contundencia.

    https://x.com/sefutbolfem/status/2028916496508854718?s=46

    Con el partido resuelto, Sonia Bermúdez gestionó los minutos finales con un doble cambio: Jana Fernández y Athenea ingresaron por Vicky López y Clàudia Pina, cerrando una actuación coral que combinó talento, intensidad y eficacia.

    España arrancaba así la fase de clasificación con una victoria sólida y sin encajar, reafirmando su estatus competitivo. Al término del encuentro, el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, entregó a Mariona Caldentey una camiseta conmemorativa por sus 100 internacionalidades. Castalia ovacionó a una futbolista que simboliza constancia y excelencia.

    La grada despidió a las suyas con optimismo y sensación de proyecto firme. En la otra cara del grupo, Ucrania cayó 1-6 ante Inglaterra en su estreno, resultado que marca el contexto competitivo antes del próximo compromiso. España se medirá a Ucrania en el siguiente encuentro, con la intención de prolongar este inicio convincente en el camino hacia la Copa Mundial Femenina de Brasil 2027 dentro del Grupo A3.

    El viaje ha comenzado y lo ha hecho con autoridad, la siguiente parada de la número uno del ranking FIFA es la última de esta primera ventana de selecciones en el año 2026, volviendo después nuestra querida Liga F Moeve.

    Ficha técnica |

    España: Adriana Nanclares; Ona Batlle, María Méndez, Laia Codina, Olga Carmona (Salma Paralluelo 59’); Alexia Putellas (Fiamma Benítez 74’), Patri Guijarro, Mariona Caldentey:; Claudia Pina (Jana Fernández 82’), Inma Gabarro (Edna Imade 46’) y Vicky López (Athenea del Castillo 82’).

    Islandia: Cecilia Runarsdottir, Gudrun Arnardottir, Glodis Viggosdottir, Ingibjorg Sigurdardottir, Saedis Heidarsdottir (María Catherina Olafsdottir Gros 78’); Ida Hermannsdottir, Karolina Vilhjalmsdottir (Emilia Asgeirsdottir 64’), Hildur Antonsdottir; Hlin Eiriksdottir (Dilja Zomers 64’), Sandra Jessen (Thelma Karen Palmadottir 78’) y Sveindis Jonsdottir.

    Árbitra principal: Emanuela Rusta. Amonestó a Sveindis Jonsdottir y a Ida Hermannsdottir por Islandia con tarjeta amarilla.

    Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada de la fase de clasificación para la Copa del Mundo de Brasil 2027 que se ha celebrado en el Estadio SkyFi Castalia, Castellón sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Claudia Pina 39’ ⚽️
    2-0 Claudia Pina 54’ ⚽️
    3-0 Edna Imade 78’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/VopVUdZ5FNc?is=mUFvAjhBZfJtmM5-

  • La crónica | Inglaterra no perdona ante Ucrania

    La crónica | Inglaterra no perdona ante Ucrania

    (Fuente: UEFA)

    ◼️ Las Lionesses imponen su ritmo hacia el Mundial 2027 y golean por 1-6 a un país en una dura situación global.

    ✍🏻 Manu López & Helena con hache

    A las seis de la tarde en punto, cuando el reloj marca las 18:00 y el sol de Antalya empieza a suavizar su intensidad sobre el césped impecable del Mardan Sports Complex, comienza una historia que en realidad empezó mucho antes. Empieza el camino hacia el Mundial de Brasil 2027, pero también continúa la resistencia silenciosa de un país que juega lejos de casa. Ucrania figura como local, pero no lo es del todo. No puede serlo. La guerra ha obligado a su selección femenina a convertir cada partido en un viaje interminable, cada concentración en un acto de logística compleja, cada convocatoria en una mezcla de fútbol y supervivencia emocional. Frente a ellas aparece Inglaterra, campeona de Europa, una selección que ha convertido el control del juego en una filosofía y la presión competitiva en un hábito. En este grupo A3 de la Liga A —donde también esperan España e Islandia— cada punto tiene valor de oro porque solo el primer puesto abre la puerta directa hacia Brasil.

    El partido comienza con una imagen que pronto se vuelve familiar: Inglaterra monopoliza el balón. Lo hace con calma, sin precipitación, como si el encuentro tuviera un ritmo previamente calculado. Las centrales se abren para iniciar la circulación, los mediocentros se escalonan para ofrecer líneas de pase y los extremos se pegan a la banda para ensanchar el campo. Ucrania responde con un bloque bajo muy compacto. Las líneas se juntan, las distancias se acortan y el carril central se convierte en un territorio prohibido. El plan es claro: sobrevivir al inicio, cerrar los espacios entre líneas y obligar a Inglaterra a buscar soluciones desde fuera.

    Pero Inglaterra no tarda en enseñar los dientes. En el minuto seis aparece la primera señal de peligro real. Georgia Stanway recibe en la frontal, gira sobre sí misma con esa mezcla de potencia y precisión que la caracteriza y filtra un pase que rompe la defensa ucraniana. El balón llega a los pies de Alessia Russo dentro del área. La delantera controla orientándose hacia la portería y dispara con potencia desde el costado izquierdo. El tiro obliga a Samson a estirarse abajo para desviar el balón. Es la primera gran parada del encuentro y también el anuncio de lo que está por venir.

    El dominio inglés es absoluto. La pelota se mueve de un lado a otro con paciencia quirúrgica. Ucrania apenas puede respirar. Cada recuperación inglesa se convierte en una nueva oleada ofensiva. En el minuto nueve llega otra ocasión clara. Un centro preciso desde la izquierda busca la cabeza de Russo, que se eleva entre las defensoras y conecta un remate que busca la escuadra. El balón se marcha apenas unos centímetros por encima del larguero. Inglaterra ya ha dejado claro que no piensa conceder tregua.

    Ucrania intenta salir de vez en cuando, pero cada intento se estrella contra una presión inmediata tras pérdida que Inglaterra ejecuta con una sincronización casi mecánica. La línea defensiva inglesa se coloca muy adelantada, achicando espacios y reduciendo el campo a unos pocos metros alrededor del área ucraniana. El partido se convierte en una batalla de paciencia. Inglaterra ataca. Ucrania resiste.

    En el minuto diecinueve llega otra escena que parece destinada a romper el empate. Blindkilde Brown recoge un balón suelto dentro del área tras una jugada embarullada. Dispara una vez, el balón rebota en una defensora, vuelve a caerle y conecta un segundo remate que golpea violentamente la parte inferior del larguero. Durante una fracción de segundo el estadio contiene la respiración, pero el balón no cruza la línea. Ucrania seguía viva.

    La resistencia ucraniana se sostiene gracias a un esfuerzo colectivo enorme. Cada centro es despejado con determinación. Cada disparo es bloqueado con el cuerpo. Cada balón dividido se pelea como si fuera el último. En el minuto treinta y dos se produce otra de esas jugadas que resumen el primer tiempo. Tras un saque de esquina, la pelota queda muerta en el área pequeña. Wubben-Moy, de espaldas a portería, improvisa un remate acrobático que parece inevitable. Sin embargo, Shaynyuk aparece sobre la línea para despejar el balón en el último instante.

    Inglaterra sigue insistiendo. En el minuto treinta y nueve Leah Williamson prueba suerte desde lejos con un disparo potente que Samson detiene sin problemas. Hemp continúa encarando por la banda, buscando desbordes, intentando romper el muro. En el tiempo añadido del primer tiempo Russo consigue conectar otro cabezazo dentro del área, esta vez más limpio, pero sin la potencia suficiente para batir a la portera. Cuando el árbitro señala el descanso, el marcador sigue mostrando un sorprendente 0-0. Inglaterra ha dominado absolutamente todo menos lo más importante: el resultado.

    Tras la reanudación, el encuentro se ajustó Sarina Wiegman introduce cambios, refresca posiciones y ajusta algunas piezas. Esme Morgan entra para reforzar la salida de balón y Poppy Pattinson vive su debut internacional. Inglaterra vuelve al campo con la sensación de que el gol está cerca y esta vez no tardó en llegar.

    Minuto cuarenta y siete. Inglaterra acelera una combinación rápida en la frontal. El balón llega a Russo dentro del área, ligeramente escorada hacia la izquierda. La delantera controla con el pie derecho, gira sobre su marca con una maniobra elegante que deja atrás a su defensora y define cruzado con un disparo raso hacia el palo largo. El balón se desliza sobre el césped y termina besando la red lejos del alcance de Samson para abrir la lata con el 01 que rompió el partido y liberó a las campeonas de Europa de esa tensión acumulada durante toda la primera parte.

    El gol obliga a Ucrania a adelantar unos metros su bloque. Durante unos minutos el partido parece abrirse. Inglaterra sigue dominando, pero aparecen espacios. Sin embargo, cuando todo indica que el segundo gol inglés está más cerca que el empate, llega un giro inesperado.

    Minuto cincuenta y ocho. Ucrania dispone de una falta lateral. Andrukhiv se acerca al balón y lanza un centro medido hacia el corazón del área. La trayectoria describe un arco perfecto que cae justo entre la defensa inglesa y la portera para equilibrar la balanza con un inesperado empate que reseteaba todo desde cero.

    Todo nació cuando Kalinina aparece con determinación, se eleva por encima de todas y conecta un remate de cabeza poderoso. El balón sale disparado hacia el palo contrario, imposible para Hampton. De repente el marcador refleja 11 y el banquillo ucraniano estalla en una celebración que mezcla alegría y orgullo en el minuto 58, al borde de la hora de juego.

    La reacción inglesa no tardó en llegar. El equipo mantuvo la calma y continuó atacando con paciencia.

    En el minuto 63 Hemp recibió el balón dentro del área de espaldas a la portería. Intentó girarse para buscar el disparo y fue derribada por Korsun. La árbitra señaló penalti sin dudarlo un instante.

    Georgia Stanway asumió la responsabilidad del lanzamiento en el minuto 64. La mediocampista tomó carrera con tranquilidad, esperó el movimiento de la portera y golpeó el balón con precisión hacia el lado contrario. Samson se lanzó hacia su izquierda mientras la pelota entraba por el otro lado. Inglaterra recuperaba la ventaja con el 12 y demostró carácter.

    A partir de ese momento el partido comenzó a inclinarse claramente hacia el lado inglés.

    El tercer gol llegó en el minuto 70 y fue una auténtica obra de precisión. Stanway recibió el balón a unos veinte metros de la portería en el sector izquierdo. Levantó la cabeza, se perfiló y golpeó con el empeine un disparo potente que salió disparado hacia la escuadra contraria. El balón describió una parábola perfecta y terminó colándose en la parte superior de la portería sin que Samson pudiera reaccionar y celebrar así un 1-3 que fue una losa para las locales.

    Con Ucrania cada vez más cansada, Inglaterra encontró más espacios.En el minuto 78 llegó el cuarto gol. Una jugada elaborada por la banda derecha terminó con un pase raso de Stanway que atravesó el área pequeña. Jess Park apareció en el segundo palo completamente libre y solo tuvo que empujar el balón al fondo de la red para poner el 14 a menos de veinte minutos para el final del primer partido.

    El partido ya estaba decidido, pero Inglaterra todavía tenía más que decir.En el minuto 89 Park volvió a aparecer. Recibió el balón en la izquierda del área, realizó un recorte hacia dentro para superar a su defensora y conectó un disparo potente que se elevó por encima de Samson antes de caer dentro de la portería. El marcador se ampliaba hasta el 15 y era muy cruel para Ucrania, seamos sinceros.

    Ya en el tiempo añadido llegó el sexto y último gol. Inglaterra volvió a atacar con paciencia hasta encontrar un espacio dentro del área. Tras una serie de rebotes y un balón suelto cerca del punto de penalti, una jugadora inglesa reaccionó más rápido que la defensa y remató con precisión hacia la portería. La pelota cruzó la línea y cerró definitivamente el encuentro con el 16 definitivo en el luminoso del feudo turco.

    El pitido final confirmó una goleada que había tenido dos caras muy diferentes. Una primera parte de dominio inglés sin premio y una segunda mitad arrolladora que transformó el empate momentáneo en una exhibición ofensiva.

    Inglaterra sumó así sus primeros tres puntos en el grupo A3 y envió un mensaje claro a sus rivales directos en la carrera hacia el Mundial de Brasil 2027. Ucrania, pese al marcador final, mostró durante muchos minutos una resistencia admirable en circunstancias muy complejas.

    En Antalya, el fútbol volvió a demostrar que los partidos pueden cambiar en cuestión de minutos. Inglaterra necesitó paciencia para abrir el marcador, pero cuando encontró el camino al gol, lo recorrió con una contundencia que terminó transformando una tarde equilibrada en una victoria rotunda que le da tres puntos y le sitúa al frente del Grupo A3, a la espera de lo que haga España en Castellón contra Islandia, algo que es vital dado que solo el líder tendrá un billete directo a Brasil, pero esfo es solo el primer capítulo de una carrera de fondo.

    📋 Ficha técnica |

    Ucrania: Samson, Shaynyuk, Kotyk, Petryk, Korsun, Basanska, Andrukhiv (V. Hiryn 64’), Kalinina (D. Ivkova 64’), Ovidychuk, Kozlova (L. Zaborovets 9’, L. Olkhova 89’), Kravchuk (I. Hlushchenko 64’)

    Inglaterra: Hampton, Le Tissier, Williamson (E. Morgan 46’), Wubben-Moy, Hinds (P. Pattison 46’), Blindkilde Brown, Walsh (L. Kendall 79’), Stanway, Park, Russo (A. Beever-Jones 73’), Hemp (L. James 73’)

    Estadio: Mardan Sports Complex (también conocido como Mardan Stadyumu), ubicado en Aksu, Antalya (Turquía). Capacidad aproximada de 7.428 espectadores.

    Árbitra: Catarina Campos

    Goles |

    0-1 Alessia Russo 47’ ⚽️

    1-1 Kalinina 51’ ⚽️

    1-2 Stanway 58’⚽️

    1-3 Stanway 64’ ⚽️

    1-4 Stanway 70’ ⚽️

    1-5 Jess Park 78’ ⚽️

    1-6 Jess Park 89’ ⚽️

  • La previa | España vs Islandia

    La previa | España vs Islandia

    (Fuente: RFEF)

     ¡Se inicia el camino hacia elMundial! Las de Sonia Bermúdez reciben a Islandia en Castellón.

    Hay noches que no son solo noches. Hay partidos que no son simplemente partidos. Y hay comienzos que no se escriben con tinta corriente, sino con la electricidad de una generación que entiende el peso de la camiseta, la responsabilidad de la historia y el vértigo de lo que está por venir. España vuelve a escena. España vuelve a empezar. España arranca el camino hacia el Mundial de 2027 y lo hace con el rumor del mar de Castellón acariciando las horas previas, con el estadio de Castalia preparado para ser caldera, altar y punto de partida.

    La Selección española inicia su fase de clasificación para el Mundial que se celebrará en Brasil, y no es un simple trámite, ni una página más en el calendario. Es el primer latido de una nueva era bajo la dirección de Sonia Bermúdez. Es el comienzo del relato que quiere desembocar, dentro de dos años, en otra cita con la eternidad. Porque esta España ya sabe lo que es tocar el cielo. Porque esta España no camina: compite. Y cuando compite, transforma el contexto.

    El rival es Islandia. Un nombre que evoca frío, rigor táctico, orden, físico, disciplina. Un equipo que no entiende de complejos y que históricamente ha sido incómodo, áspero, de esos que no conceden ni un metro sin dejar una marca. Cinco enfrentamientos previos entre ambas selecciones dibujan un equilibrio casi simbólico: una victoria para cada lado y tres empates. El primero, en 1998, también en fase de clasificación mundialista. El último, un 0-0 en la Copa Algarve de 2017. Hay historia, hay precedentes y hay cuentas pendientes con el gol.

    Pero lo que realmente importa esta noche no es el archivo estadístico. Es la sensación de inicio. Es el aroma de renovación que se percibe en la convocatoria. Es el mensaje que se lanza desde la lista: talento joven, competencia interna, mérito deportivo. En la portería reaparecen nombres que simbolizan presente y futuro: Misa Rodríguez y Enith Salón. Dos perfiles distintos, dos recorridos distintos, una misma responsabilidad: custodiar el arco de la campeona del mundo.

    En defensa emerge una novedad que habla del trabajo de cantera y del seguimiento federativo: Aiara Agirrezabala, lateral de la Real Sociedad, se estrena con la absoluta. También lo hace Sandra Villafañe, central del Madrid CFF. Juventud, desparpajo y una oportunidad que no llega por casualidad sino por rendimiento sostenido. Junto a ellas, la zaguera Martina Fernández y la atacante Ornella Vignola refuerzan una convocatoria que mira hacia adelante sin renunciar al ADN competitivo.

    El músculo del campeonato doméstico está muy presente. Hasta quince jugadoras proceden de la Liga F, repartidas entre gigantes y proyectos consolidados como FC BarcelonaReal Madrid CFAtlético de Madrid, el propio Madrid CFF, la Real Sociedad y el Athletic Club. Seis escudos, seis filosofías, un mismo destino esta noche: sumar los tres primeros puntos del grupo A3.

    Enfrente, un bloque islandés que ha aprendido a competir en la élite europea. Ocupa el puesto 16 del ranking FIFA y acaba de sellar su permanencia en la Liga A tras imponerse a Irlanda del Norte. Su seleccionador, Þorsteinn Halldórsson, ha consolidado un equipo que prioriza la solidez estructural y la transición rápida. Y hay un nombre que conecta ambos vestuarios, que entiende el idioma de los dos contextos: Hildur Antonsdóttir, centrocampista del Madrid CFF, conocedora del ritmo de la Liga F y de la exigencia española.

    España llega impulsada por la inercia ganadora. La conquista de la Nations League con goleada incluida ante Alemania no fue solo un título, fue una declaración de autoridad. Campeonas del mundo, campeonas de la Nations, subcampeonas de Europa, número uno del ranking FIFA. Pero los títulos pasados no regalan puntos futuros. Y Sonia Bermúdez lo sabe. Por eso en la previa insistía: Islandia es un grupo, transita bien, es física. No habrá concesiones. No habrá relajación.

    El escenario es el Estadio de Castalia, en Castellón. A las 19:00, con retransmisión en TVE1 y arbitraje de Emanuela Rusta, el balón comenzará a rodar y todo el análisis previo se reducirá a lo esencial: ocupar bien los espacios, ganar duelos, acelerar cuando toca, pausar cuando conviene.

    Tácticamente, el partido se dibuja con una España dominadora en posesión, intentando estirar el bloque islandés, obligando a bascular a su línea de cinco o cuatro defensoras, generando superioridades en carril interior y atacando la espalda de las laterales cuando el repliegue no sea perfecto. Islandia, por su parte, buscará compactar, cerrar líneas de pase vertical y explotar la segunda jugada tras envío directo o transición tras recuperación.

    Pero el fútbol no es solo pizarra. Es emoción, es narrativa, es simbolismo. Y esta noche tiene mucho de símbolo. Es el partido 100 para Mariona Caldentey, una futbolista que encarna el crecimiento de esta generación. Cien partidos no se alcanzan por accidente. Se alcanzan por rendimiento, por continuidad, por mentalidad competitiva. Y alcanzar esa cifra en el arranque hacia Brasil añade una capa más de significado.

    Después llegará Ucrania en Antalya, en Antalya, segundo examen del parón. Pero el foco está aquí. En el primer paso. En la primera zancada. Porque las fases de clasificación no se ganan en la última jornada, se construyen desde la primera.

    España sabe que cada punto cuenta. Que un tropiezo temprano puede complicar escenarios futuros. Que el margen en competiciones de este nivel es mínimo. Por eso la concentración debe ser máxima. Porque la historia reciente no protege de errores futuros. Porque el respeto al rival es la base de la competitividad.

    La Roja no solo juega por tres puntos. Juega por reafirmar una identidad. Por demostrar que el relevo generacional no es ruptura, sino continuidad mejorada. Que el talento joven no es promesa, es presente. Que el hambre sigue intacta. Que Brasil no es un destino lejano, es un objetivo tangible.

    Y mientras el himno suene y las gradas de Castalia vibren, mientras el balón comience a girar y el reloj empiece a descontar segundos hacia ese sueño sudamericano, España sabrá que este es el inicio de otra travesía. Que cada carrera, cada presión tras pérdida, cada duelo aéreo, cada combinación en tres cuartos forma parte de algo más grande.

    Porque las grandes historias no comienzan en la final. Comienzan en noches como esta. En estadios como este. Ante rivales que exigen. Con generaciones que empujan. Con líderes que creen.

    España enciende Castellón. España abre el telón del camino hacia Brasil. España vuelve a empezar. Y cuando España empieza, el fútbol femenino mundial escucha.

    🏆 Fase de clasificación para el Mundial de Brasil 2027 |

    😍 Matchday 1 | Día de partido

    📅 3 de marzo de 2026

    🇪🇸 España 🆚 🇮🇸 Islandia

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 La 1 de RTVE

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

  • Oficial | España frente al desafío supremo: la ruta directa al Mundial Femenino de Brasil 2027 pasa por dominar la Liga A3

    (Fuente: RFEF)

    ◼️ La temporada 2026 arranca con una cita histórica para la selección española femenina: la fase de liga de los Clasificatorios Europeos para la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027. Con solo cuatro plazas directas en juego, 53 selecciones divididas en tres ligas, y la sombra de Inglaterra, que espera reeditar sus éxitos recientes, España no tiene margen de error. Cada partido, cada pase y cada estrategia serán determinantes en una lucha donde solo la primera posición del grupo A3 garantiza el billete a Brasil. Este no es solo un torneo de puntos: es un examen de carácter, de talento y de estrategia colectiva que definirá el futuro del fútbol femenino español en el escenario global.

    La UEFA ha diseñado un sistema de clasificación para la Copa Mundial Femenina de 2027 en Brasil que combina intensidad, estrategia a largo plazo y la necesidad de resultados inmediatos. La fase de liga arranca el martes 3 de marzo de 2026, con un calendario que se extenderá hasta el 9 de junio, día en el que se decidirán las cuatro plazas directas para el torneo mundialista y las 32 plazas restantes para los play-offs de otoño, donde todavía habrá oportunidades para alcanzar el sueño mundialista. En total, la UEFA distribuirá once plazas directas para Europa en la fase final de 32 selecciones, más una plaza adicional en los play-offs interconfederaciones programados para principios de 2027, lo que significa que la presión sobre cada selección será máxima desde el primer minuto del torneo.

    Para esta fase de clasificación, la UEFA ha dividido a las 53 selecciones participantes en tres ligas, siguiendo la estructura establecida por la UEFA Women’s Nations League 2025. La Liga A, la más alta y competitiva, cuenta con 16 selecciones; la Liga B también agrupa a 16 combinados; y la Liga C incluye a 21 equipos. Esta división no solo determina el nivel de competencia, sino también las oportunidades de ascenso, descenso y acceso a los play-offs, convirtiendo cada partido en un verdadero examen de fortaleza colectiva y táctica.

    Dentro de la Liga A, la competición se organiza en cuatro grupos de cuatro selecciones cada uno. La dinámica es simple en su planteamiento, pero implacable en la práctica: únicamente las primeras clasificadas de cada grupo acceden de manera directa a la Copa Mundial. Las otras 12 selecciones, aunque competitivas y de primer nivel, deberán conformarse con disputar la fase de play-offs, donde la presión y la incertidumbre son máximas y donde un solo error puede condenar a una selección a quedarse fuera de Brasil. Esto implica que España, al integrarse en el grupo A3 junto a Inglaterra, Islandia y Ucrania, se enfrenta a una combinación de rivales históricos, emergentes y técnicamente sólidos, donde cada partido será una final en sí mismo.

    El grupo A3 combina drama, historia reciente y desafíos tácticos monumentales. España e Inglaterra, protagonistas de la final de la Eurocopa Femenina 2025, reavivarán su histórica rivalidad en las jornadas 3 y 5 de esta fase de clasificación. Tras aquella final que terminó con el triunfo de Inglaterra en los penaltis, y considerando el reciente éxito de España en la fase de grupos de la UEFA Women’s Nations League 2025, el choque no solo medirá talento y forma física: será un test de carácter, resiliencia y memoria táctica. La selección española debe analizar minuciosamente a Inglaterra, revisando cada detalle de los enfrentamientos previos, desde las alineaciones y las estrategias defensivas hasta la gestión del balón en zonas de presión alta y transiciones rápidas. La consigna para España es clara: ganar los dos partidos frente a Inglaterra o, al menos, asegurar una ventaja significativa en el golaverage, porque solo la primera posición del grupo asegura la clasificación directa.

    Islandia, por su parte, representa un desafío de carácter distinto. Aunque es un habitual en las fases finales de la Eurocopa femenina, nunca ha logrado clasificarse para un Mundial. Esto convierte a Islandia en un rival impredecible: puede subestimar o sorprender, dependerá de su planificación y del talento individual de sus jugadoras. España, para asegurar la clasificación, deberá imponerse en el duelo táctico con Islandia, capitalizando la posesión del balón, dominando los espacios y manteniendo un control riguroso de las transiciones defensivas. Cada victoria ante Islandia se convierte en una pieza clave de la ecuación hacia Brasil 2027.

    Ucrania, debutante en la Liga A, completa el grupo A3. Su ascenso refleja un estado de forma notable durante 2025, y su participación en esta fase de clasificación representa un desafío tanto físico como estratégico. España no puede permitirse relajaciones ante un equipo que llega con hambre y confianza. El combinado español deberá ajustar su presión alta, trabajar en la definición frente a portería y mantener la cohesión defensiva ante un equipo que puede explotar cualquier descoordinación. La suma de victorias frente a Ucrania y Islandia será imprescindible para mantener opciones reales frente a Inglaterra y evitar depender de resultados ajenos o del azar de los penaltis.

    La planificación de España para esta primera ventana de 2026 ha sido meticulosa. La selección cuenta con cinco días de trabajo intensivo en Madrid antes de partir hacia Castellón, un margen de preparación más amplio que en convocatorias anteriores. Esta oportunidad permite al cuerpo técnico, liderado por Bermúdez, implementar entrenamientos específicos, análisis de rivales y simulaciones de partidos, además de otorgar un respiro a las jugadoras el lunes y martes previos para descansar y recuperar energías. Cada sesión, cada ejercicio de presión y cada ensayo de transición rápida está pensado para reducir riesgos y maximizar el rendimiento en los dos primeros clasificatorios.

    El camino hacia Brasil no solo exige victorias, sino precisión absoluta en la gestión del torneo. La estructura de la clasificación es rigurosa: solo la primera del grupo A3 obtiene el pasaje directo al Mundial, mientras que el resto deberá disputar los play-offs de otoño. Para España, esto significa que cualquier empate o derrota frente a Inglaterra o incluso Islandia puede comprometer la posición de privilegio y obligar a un paso adicional lleno de incertidumbre. Además, la diferencia de goles se convierte en un elemento decisivo, por lo que la selección debe maximizar las oportunidades ofensivas y minimizar los riesgos defensivos en cada enfrentamiento.

    La estrategia ideal para España se articula en tres ejes fundamentales: dominio de la posesión, flexibilidad táctica y control psicológico. En el plano ofensivo, se trata de generar superioridad en el medio campo, combinar velocidad y precisión en los desbordes por banda, y aprovechar los centros y disparos desde media distancia para asegurar un margen de goles que pueda ser determinante. En el plano defensivo, la prioridad es mantener una estructura sólida, anticipar las transiciones rivales y proteger la portería en momentos críticos, especialmente frente a rivales como Inglaterra, que han demostrado eficacia en el contraataque y en situaciones de balón parado. Finalmente, el control psicológico implica mantener la calma frente a la presión, gestionar el estrés de los momentos decisivos y consolidar un espíritu colectivo que se traduzca en disciplina táctica y cohesión en el terreno de juego.

    Cada partido de esta fase de liga es una final anticipada. El calendario obliga a España a medir fuerzas con tres rivales de estilos distintos en apenas unos meses, lo que exige un plan de rotación inteligente, una gestión precisa de las cargas físicas y una adaptación rápida a las circunstancias de cada juego. Las jornadas 3 y 5, frente a Inglaterra, serán el punto álgido, donde los márgenes de error se reducen a la mínima expresión. El resto de partidos, ante Islandia y Ucrania, deben ser manejados con eficacia absoluta para acumular los puntos necesarios, mantener la moral alta y garantizar que España dependa de sí misma al final de la fase.

    El contexto histórico y reciente agrega un matiz adicional a la presión. España llega con el impulso de sus éxitos recientes, pero también con la memoria de los penaltis frente a Inglaterra y la necesidad de consolidar un proyecto a largo plazo en el fútbol femenino. Cada victoria no solo suma puntos, sino que fortalece la identidad de la selección, demuestra la valía de sus jóvenes talentos y establece un precedente que puede influir en la percepción y confianza de cara a los próximos torneos, incluyendo la UEFA Women’s Nations League y futuras ediciones de la Eurocopa femenina.

    El sistema de clasificación europeo no es indulgente. La UEFA ha diseñado un mecanismo que premia la regularidad, la resiliencia y la capacidad de gestión de partidos en distintas condiciones. Los play-offs de otoño, aunque ofrecen una segunda oportunidad, representan un desafío de máxima exigencia, donde el azar, la presión psicológica y la capacidad de adaptación se convierten en factores decisivos. Por eso, para España, la meta de asegurar la primera posición del grupo A3 no es simplemente un objetivo: es la única ruta segura hacia Brasil, un camino donde cada gol, cada recuperación y cada decisión táctica cuenta.

    Además, la dinámica de ascenso y descenso vinculada a la UEFA Women’s Nations League añade otra dimensión estratégica. España debe equilibrar la ambición de clasificar directamente para el Mundial con la necesidad de mantener su posición en la Liga A de cara a la próxima edición de la Nations League, asegurando que su presencia en la élite europea no se vea comprometida y que el proyecto de desarrollo de jugadoras y experiencia internacional siga creciendo.

    El mensaje para la selección española es inequívoco: concentración absoluta, disciplina táctica, eficacia ofensiva y solidez defensiva son las herramientas indispensables para alcanzar Brasil 2027 sin depender de play-offs o resultados ajenos. La planificación, el talento individual y la cohesión grupal deben fusionarse para superar a Inglaterra, Islandia y Ucrania, y demostrar que España no solo es capaz de competir en Europa, sino de imponerse con autoridad en un grupo donde la excelencia se exige desde el primer minuto.

    En conclusión, la fase de liga de los Clasificatorios Europeos para la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027 es mucho más que un torneo: es un desafío épico, una prueba de carácter y una oportunidad histórica para España. La ruta hacia Brasil pasa por dominar el grupo A3, imponerse a rivales históricos y emergentes, gestionar con precisión cada partido y aprovechar al máximo los recursos físicos, tácticos y psicológicos del equipo. Solo la primera posición garantiza la clasificación directa y convierte los sueños en realidad. España tiene la calidad, la preparación y el talento, pero ahora debe demostrarlo en el campo: cada pase, cada gol y cada victoria cuentan. La historia está por escribirse y la gloria de Brasil 2027 espera a quien esté dispuesto a conquistarla con determinación y épica.

  • Oficial | Olga Carmona, orgullo eterno del sur: Andalucía corona a su capitana con la Medalla de Andalucía del Deporte 2026

    (Fuente: FIFA )

    ◼️ El 28 de febrero de 2026, Día de Andalucía, la tierra que la vio crecer eleva a Olga Carmona a la categoría de símbolo colectivo al concederle la Medalla de Andalucía del Deporte. No es solo un reconocimiento institucional; es el abrazo de un pueblo a una futbolista que convirtió un golpeo con el alma en patrimonio emocional compartido, que llevó el nombre de su tierra al epicentro del fútbol mundial y que hoy representa la síntesis perfecta entre talento, compromiso y raíces. Andalucía no solo premia a una campeona: se reconoce en ella.

    El 28 de febrero de 2026, Día de Andalucía, la tierra que la vio crecer eleva a Olga Carmona a la categoría de símbolo colectivo al concederle la Medalla de Andalucía del Deporte. No es solo un reconocimiento institucional; es el abrazo de un pueblo a una futbolista que convirtió un golpeo con el alma en patrimonio emocional compartido, que llevó el nombre de su tierra al epicentro del fútbol mundial y que hoy representa la síntesis perfecta entre talento, compromiso y raíces. Andalucía no solo premia a una campeona: se reconoce en ella.

    La historia de los pueblos se escribe con gestos que trascienden el tiempo. Hay días que no caben en el calendario porque desbordan la memoria, y hay nombres propios que dejan de pertenecer únicamente a la estadística para instalarse en la identidad. El 28F de 2026 será recordado como uno de esos instantes en los que la emoción y la justicia simbólica caminaron de la mano: Olga Carmona recibe la Medalla de Andalucía del Deporte y, con ella, la confirmación oficial de algo que la calle ya sabía desde hace años: que su trayectoria no es únicamente una sucesión de títulos y partidos, sino una narrativa de pertenencia, resiliencia y liderazgo silencioso. Andalucía distingue a una futbolista, sí, pero sobre todo honra una manera de entender el juego y la vida.

    En el imaginario colectivo andaluz, el deporte es una forma de expresión cultural, una prolongación del carácter abierto, creativo y competitivo de su gente. Desde las plazas hasta los estadios, desde los patios de colegio hasta las grandes finales internacionales, el balón ha sido un vehículo de sueños. En ese ecosistema, la irrupción de Olga Carmona no fue un accidente, sino la consecuencia natural de una vocación alimentada con disciplina. Creció compitiendo contra límites invisibles, derribando prejuicios, entendiendo que el talento sin método es apenas una promesa y que la élite exige precisión quirúrgica en cada gesto técnico. Su evolución no fue un salto abrupto, sino una escalera de peldaños firmes: formación, consolidación, responsabilidad, liderazgo.

    Cuando Andalucía entrega una Medalla del Deporte, no lo hace a la ligera. Reconoce trayectorias que han proyectado el nombre de la comunidad más allá de sus fronteras y que han contribuido a construir referentes sociales. En el caso de Olga Carmona, la dimensión deportiva se entrelaza con la simbólica. Capitán en el campo cuando las circunstancias lo reclamaron, decisiva en noches donde la presión pesa más que el físico, su figura se ha convertido en un punto de encuentro generacional. Las niñas que hoy se calzan las botas en cualquier rincón de Sevilla, Málaga, Granada o Almería lo hacen con una certeza nueva: el horizonte ya no es un espejismo, es un camino transitable.

    La Medalla de Andalucía del Deporte 2026 no premia un instante aislado, sino una coherencia sostenida. Premia la constancia de quien entendió que la lateralidad no es una etiqueta sino una plataforma para dominar el carril, que la profundidad ofensiva debe convivir con el rigor defensivo, que la lectura táctica es tan determinante como la técnica individual. Olga Carmona ha representado una modernidad futbolística donde la lateral no es un apéndice del sistema, sino una pieza estructural capaz de alterar contextos, de romper líneas con conducción, de decidir con golpeo preciso cuando el partido lo exige. Andalucía reconoce esa inteligencia competitiva, ese entendimiento del juego que combina intuición y análisis.

    Pero el relato va más allá de la pizarra. La épica verdadera no se mide solo en goles o asistencias, sino en la capacidad de sostener el carácter cuando el ruido externo amenaza con desviar el foco. Olga ha atravesado escenarios de máxima exigencia mediática, ha convivido con la presión de representar a una generación dorada del fútbol español y ha respondido con serenidad. En un deporte donde el margen entre el éxito y el olvido es microscópico, su nombre se ha mantenido en la conversación relevante por méritos propios. Andalucía no premia una moda pasajera; distingue una trayectoria consolidada.

    El 28 de febrero tiene un peso específico en la memoria andaluza. Es el día en que la comunidad reafirma su identidad, su autonomía, su cultura. Vincular esa fecha a la figura de Olga Carmona no es casualidad: simboliza la unión entre territorio y excelencia. La imagen de la futbolista vestida de rojo, compitiendo al más alto nivel internacional, dialoga con el verde y blanco de la bandera andaluza en un intercambio de significados. Ella llevó el talento del sur a los escenarios más exigentes; ahora el sur la eleva a su galería de honor.

    Hablar de Olga Carmona es hablar de liderazgo sin estridencias. No necesita gestos grandilocuentes para imponer respeto; su autoridad nace del rendimiento. En un vestuario, la credibilidad se construye con hechos: llegar antes, irse después, competir cada entrenamiento como si fuera una final. Ese ethos profesional es el que hoy se reconoce institucionalmente. Andalucía envía un mensaje claro: el esfuerzo metódico, la excelencia sostenida y el compromiso con el colectivo son valores que merecen ser celebrados públicamente.

    La Medalla del Deporte también tiene una dimensión pedagógica. Funciona como espejo y como faro. Espejo porque refleja lo mejor de la comunidad; faro porque orienta a quienes vienen detrás. En la figura de Olga, miles de jóvenes encuentran una narrativa posible: la de alguien que partió de un contexto cercano, que no necesitó renunciar a sus raíces para triunfar y que ha devuelto a su tierra una parte del orgullo que esta le entregó en forma de apoyo. El reconocimiento institucional legitima esa historia y la amplifica.

    En términos estrictamente deportivos, su perfil encarna la evolución del fútbol femenino español en la última década: profesionalización creciente, sofisticación táctica, preparación física de élite y proyección internacional. Olga Carmona ha sido protagonista y testigo de ese proceso. Ha vivido la transformación de infraestructuras, la mejora de condiciones, la expansión mediática. Su carrera dialoga con ese crecimiento estructural. Por eso la Medalla de Andalucía del Deporte 2026 no solo distingue a una futbolista, sino que celebra una era de consolidación y madurez competitiva.

    La épica no siempre necesita exageración; a veces basta con recordar. Recordar los entrenamientos bajo el sol andaluz, las categorías inferiores, los desplazamientos interminables, las derrotas que enseñan más que las victorias. Recordar que cada éxito visible descansa sobre una base invisible de sacrificio. En la ceremonia del 28F, cuando el nombre de Olga Carmona resuene en el auditorio, cada uno de esos momentos estará implícito en el aplauso. Andalucía aplaudirá el resultado, pero también el proceso.

    Hay un componente emocional innegable. El deporte tiene la capacidad de unir sensibilidades diversas bajo una misma bandera. Cuando una futbolista andaluza decide partidos decisivos o lidera desde el ejemplo, su impacto trasciende la tabla clasificatoria. Se convierte en relato compartido, en conversación familiar, en orgullo comunitario. La Medalla institucionaliza esa emoción y la convierte en patrimonio oficial.

    En definitiva, el 28 de febrero de 2026 no será solo una fecha más en la biografía de Olga Carmona. Será el día en que Andalucía, mirándose en el espejo de su talento, decidió decir en voz alta lo que el corazón colectivo ya susurraba: que su trayectoria es un motivo de celebración, que su ejemplo es una referencia ética y deportiva, y que su nombre forma parte, desde ahora y para siempre, del mapa sentimental del sur. Porque cuando una futbolista eleva el listón competitivo y mantiene intactas sus raíces, no solo gana partidos; construye identidad. Y eso, en la historia de un pueblo, vale más que cualquier marcador.

    (Fuente: FIFA )
  • Gol Femenino | Récord de audiencia en el Bayern de Múnich vs Wolfsburgo

    (Fuente: Gol Femenino )

    ◼️ El duelo rompió récord de audiencia: 2,39 millones de espectadores.
    El traspaso más caro del fútbol femenino español será blaugrana
    Porto acelera: montó equipo hace un año y ya está tocando la puerta de Primera División e
    Irán llega a la Asian Cup con doble mérito: cuando lo más difícil no es el rival.

    Tocaba desayunar en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas con el aroma del café recién hecho y el murmullo previo a la llegada de las internacionales, pero también con la sensación inequívoca de que el fútbol femenino europeo y mundial atraviesa uno de esos momentos bisagra que, con el paso del tiempo, se recuerdan como puntos de inflexión estructurales.

    La nueva entrega de “Gol Femenino” no era una más: era un retrato coral de audiencias históricas, inversiones estratégicas, proyectos emergentes y contextos geopolíticos que atraviesan a las futbolistas más allá del césped.

    El clásico contemporáneo de la Frauen-Bundesliga entre el FC Bayern Munich Women y el VfL Wolfsburg Women volvió a confirmar que no es solo un partido: es un producto premium consolidado en el ecosistema audiovisual alemán. La retransmisión en abierto por ZDF congregó a 2,39 millones de espectadores, con un 15,4% de cuota de pantalla, convirtiéndose en el encuentro más visto en la historia de la Frauen-Bundesliga. No hablamos de un pico coyuntural, sino de una tendencia sostenida: el récord anterior, también de este mismo duelo en la temporada 2023/2024, se había quedado en 2,04 millones. El crecimiento es cuantificable, medible y, sobre todo, estratégico.

    El partido, además, confirmó su naturaleza multiplataforma: fue emitido también por DAZN y MagentaSport, ampliando su alcance digital y reforzando la lógica de consumo híbrido que ya domina el deporte de élite. Lineal, OTT, clips en redes, análisis en diferido: el Bayern–Wolfsburg es hoy un evento transversal que se despliega en múltiples ventanas y genera conversación continua.

    En el césped, la narrativa fue igualmente poderosa. El Bayern remontó un 0-1 adverso para firmar un 4-1 rotundo, con una segunda mitad de autoridad competitiva, agresividad tras pérdida y contundencia en área rival. Más allá del marcador, el dato estructural es el liderato: 14 puntos de ventaja sobre el Wolfsburg, aunque con un partido menos para las lobas. La diferencia no es solo aritmética; es simbólica. El Bayern ha convertido la regularidad en una herramienta de dominación y ha añadido profundidad de plantilla a su tradicional rigor táctico. La remontada no fue un accidente: fue la consecuencia de un modelo.

    Si en Alemania el clásico marca récords, en España el mercado empieza a hablar con cifras inéditas. El Fútbol Club Barcelona tiene muy encarrilado el fichaje de Julia Torres, central de 17 años del Sevilla FC Femenino, en una operación que se mueve en torno a 300.000 euros más incentivos. De confirmarse en esos términos, apuntaría a convertirse en el traspaso más caro del fútbol femenino español. En el entorno blaugrana, no obstante, matizan la cifra fija: el montante final dependería de variables vinculadas a rendimiento, minutos y objetivos deportivos. Es decir, estructura contractual sofisticada, alineada con estándares de mercado masculino y con una lógica de mitigación de riesgo.

    El perfil de la jugadora encaja con la hoja de ruta del Barça: central zurda, nacida en 2009, formada en la cantera sevillista, internacional sub-19, con ocho partidos en Liga F esta temporada (tres como titular). Juventud, margen de mejora, lectura táctica y salida limpia de balón. El plan proyectado sería concluir la 2025-2026 en el Sevilla y dar el salto en verano: ficha del filial, pero en dinámica del primer equipo, una fórmula híbrida que permite adaptación progresiva sin renunciar a exigencia competitiva. Hubo competencia internacional —el London City Lionesses mostró interés—, pero la prioridad de la futbolista es continuar en España. El mensaje es claro: el talento nacional ya no necesita emigrar prematuramente para encontrar estructuras de élite.

    Mientras tanto, en Portugal se consolida uno de los proyectos más acelerados del continente.

    El FC Porto Women, que hace apenas un año estructuraba su sección femenina, ha encadenado un ascenso desde tercera y ahora lidera la fase final de segunda, a un paso de la élite para medirse con SL Benfica Women y Sporting CP Women. En liga, el dato impresiona por su contundencia defensiva: aún no han encajado un solo gol. El formato es exigente —el campeón asciende directo y los siguientes disputan playoff—, pero el Porto ha convertido la regularidad en argumento.

    El impulso institucional tiene nombre propio: André Villas-Boas. El discurso de igualdad real dentro del club se traduce en recursos, planificación y visibilidad. Al frente del banquillo, José Manuel Ferreira, 68 años, con el objetivo declarado de alcanzar Primera en tres temporadas… y con la sensación de que podría lograrlo antes. El equipo entrena en Olival, estructura departamentos propios y ha tejido una cantera escalonada (U19/U17/U15 + Dragon Force) que revela visión sistémica. No es solo un equipo; es una arquitectura deportiva en construcción.

    El rendimiento no se limita a la liga. En la Taça, el Porto está en semifinales tras empatar 2-2 la ida ante el Vitória Guimarães Women. A una victoria de la final, donde podría cruzarse con el Benfica, el proyecto acelera su exposición mediática y su capacidad de atracción. Ascenso y título no son metas excluyentes: son vectores convergentes de legitimación.

    Pero el fútbol femenino no vive aislado de su contexto político y social. La selección femenina de Irán afronta la AFC Women’s Asian Cup 2026 en Australia en medio de un clima de ansiedad y tensión emocional derivado de la situación interna del país.

    La preparación se ha visto condicionada por apagones y restricciones de internet que dificultan la comunicación y generan incertidumbre sobre el estado real del grupo. Algunas futbolistas han optado por no acudir al torneo, alegando agotamiento emocional y dilemas personales vinculados al contexto. La vigilancia y el control sobre redes sociales, junto con exigencias de alineamiento, incrementan la presión psicológica.

    El fútbol femenino iraní arrastra barreras históricas —códigos de vestimenta, restricciones estructurales— y hoy el foco internacional se desplaza hacia la protección y el bienestar de las jugadoras. No se trata únicamente de rendimiento deportivo; se trata de garantías, salud mental y marcos de seguridad. La competición continental será, para ellas, un escenario deportivo, pero también un espacio simbólico de resistencia y visibilidad.

    Desde Las Rozas hasta Múnich, Barcelona, Oporto o Teherán, la fotografía es compleja y expansiva. Hay récords de audiencia que consolidan mercados, traspasos que redefinen techos económicos, proyectos institucionales que nacen con vocación estructural y selecciones que compiten bajo condicionantes que trascienden lo táctico.

    El fútbol femenino ya no es promesa: es industria, es relato global y es también responsabilidad. Y mientras las internacionales españolas cruzan las puertas de la Ciudad del Fútbol, el café se enfría y la newsletter se cierra con una certeza: estamos ante una etapa en la que cada dato, cada fichaje y cada historia forman parte de un mismo proceso de maduración irreversible.

  • Oficial | El coche de Volkswagen, protagonista en el estadio Nuevo Los Cármenes

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ En los prolegómenos del Granada CF – FC Barcelona, que se jugó en el estadio Nuevo Los Cármenes, un coche teledirigido de Volkswagen entró al terreno de juego con el balón oficial de Liga F. El vehículo iba personalizado con los colores de la bandera arcoíris por la campaña de ‘Amor Por Los Colores’.

    La tarde en el estadio Nuevo Los Cármenes comenzó con una escena que sintetiza a la perfección el momento de transformación que vive el fútbol femenino español. Con las futbolistas del Granada CF y del FC Barcelona ya posicionadas sobre el terreno de juego, alineadas frente a la tribuna principal y con la tensión competitiva propia de una vigésima primera jornada de Liga F Moeve, el foco de atención no estuvo únicamente en los onces iniciales ni en el murmullo expectante de los 5.100 espectadores que poblaban las gradas del recinto nazarí. Todas las miradas se dirigieron hacia el túnel de vestuarios, desde donde emergió un elemento inesperado pero ya cada vez más reconocible en la escenografía del campeonato: un coche teledirigido de Volkswagen que avanzaba con precisión milimétrica hasta el centro del campo portando el esférico oficial de la competición.

    La acción, aparentemente sencilla en su ejecución, representaba mucho más que un gesto anecdótico. El vehículo, personalizado con los colores de la bandera arcoíris en el marco de la campaña ‘Amor Por Los Colores’ impulsada por Liga F, se convirtió en símbolo de la alianza entre deporte, industria y compromiso social. Su recorrido hasta el círculo central no fue solo un trayecto físico sobre el césped, sino también la manifestación tangible de un modelo de activación de patrocinio que ha evolucionado hacia experiencias visuales, emocionales y cargadas de significado.

    Cuando el coche se detuvo con precisión en el punto exacto donde instantes después rodaría el balón, la colegiada del encuentro, Raquel Suárez, avanzó unos pasos y recogió la pelota bajo la atenta mirada de futbolistas, cuerpo técnico y aficionados. El gesto protocolario adquirió una dimensión ceremonial: el balón no simplemente cambiaba de manos, sino que inauguraba un partido enmarcado dentro de una jornada que trascendía lo puramente deportivo para abrazar una causa de alcance global, el Día Internacional contra la LGTBIfobia en el Deporte.

    La elección del diseño arcoíris no fue un detalle cosmético. En el ecosistema contemporáneo del patrocinio deportivo, la coherencia entre mensaje, valores y puesta en escena es determinante. Liga F ha venido desarrollando, desde su profesionalización, una narrativa clara en torno a la diversidad, la inclusión y la igualdad. La campaña ‘Amor Por Los Colores’ se inserta en esa estrategia estructural, no como una acción aislada, sino como una declaración institucional reiterada en diferentes soportes, desde soportes gráficos hasta activaciones en estadio. La presencia del vehículo personalizado reforzó visualmente esa narrativa ante un público presencial y una audiencia televisiva que consume cada vez más el fútbol femenino como producto premium.

    El contexto del encuentro también añadía relevancia al acto. El estadio Nuevo Los Cármenes, casa del Granada CF, se ha consolidado como un escenario en el que el crecimiento del fútbol femenino encuentra respaldo popular. Los 5.100 asistentes no solo acudieron a presenciar un enfrentamiento de alto nivel competitivo frente a uno de los grandes referentes europeos como el FC Barcelona, sino que formaron parte de una experiencia integral que comienza mucho antes del pitido inicial. En la economía del espectáculo deportivo actual, la previa adquiere un valor estratégico: es el momento en que se activan patrocinios, se consolidan identidades y se construyen recuerdos.

    La utilización del coche teledirigido para transportar el balón no es fruto de la improvisación. El 1 de agosto de 2025, Volkswagen, LALIGA y Liga F firmaron un acuerdo estratégico que convirtió a la marca automovilística en sponsor global de la competición femenina durante las próximas temporadas. Esta alianza responde a una lógica clara de convergencia de intereses: por un lado, una competición en pleno crecimiento que busca consolidar su posicionamiento nacional e internacional; por otro, una marca con tradición en el deporte que identifica en el fútbol femenino un territorio coherente con sus valores corporativos y su apuesta por la movilidad sostenible e innovadora.

    Desde el punto de vista del marketing deportivo, la activación mediante el coche teledirigido constituye un ejemplo paradigmático de branded content experiencial. No se limita a la mera presencia de logotipos en soportes estáticos, sino que introduce un elemento dinámico que interactúa con el espacio competitivo. El vehículo no es un objeto decorativo, sino un actor más dentro del guion previo al partido. Su recorrido genera expectación, rompe la linealidad protocolaria tradicional y aporta un componente tecnológico que conecta con audiencias más jóvenes y digitalizadas.

    Cabe recordar que la temporada pasada marcó un precedente histórico en el fútbol español. Fue la primera vez que se utilizó un coche teledirigido para llevar el balón hasta el centro del campo en una competición nacional. Aquella acción pionera tuvo lugar en el estadio Ciutat de València durante el encuentro entre el Levante UD y el FC Barcelona. Lo que en ese momento se percibió como una innovación disruptiva se ha consolidado ahora como parte del imaginario visual de la Liga F Moeve, demostrando la capacidad del campeonato para absorber tendencias internacionales y adaptarlas al contexto local.

    El precedente del Ciutat de València no solo validó la viabilidad técnica de la acción, sino que también demostró su impacto mediático. Las imágenes del coche avanzando sobre el césped circularon por redes sociales, informativos y plataformas digitales, amplificando el alcance de la marca y de la competición. En un entorno donde la viralidad es un activo estratégico, este tipo de recursos generan contenido compartible, fácilmente identificable y alineado con la narrativa de modernización del fútbol femenino.

    En el caso del Nuevo Los Cármenes, la personalización arcoíris añadió una capa adicional de significado. El Día Internacional contra la LGTBIfobia en el Deporte no es una efeméride menor dentro del calendario de la Liga F. La competición ha asumido un rol activo en la promoción de entornos seguros y respetuosos, conscientes de que el deporte no es ajeno a las dinámicas sociales. La visibilidad de la diversidad en un escenario de máxima exposición como un partido de primera división femenina contribuye a normalizar mensajes que trascienden el césped.

    La alianza entre Volkswagen, LALIGA y Liga F se inserta además en una estrategia más amplia de profesionalización y crecimiento estructural. Desde la creación de Liga F como entidad organizadora independiente, el campeonato ha experimentado un salto cualitativo en términos de producción audiovisual, generación de ingresos comerciales y desarrollo de marca. La entrada de un sponsor global con capacidad de activación en múltiples plataformas refuerza esa hoja de ruta.

    No es casualidad que la innovación tecnológica se haya convertido en uno de los ejes narrativos de la competición. El coche teledirigido simboliza una voluntad de diferenciarse, de ofrecer algo distintivo frente a formatos tradicionales. En un mercado saturado de oferta deportiva, cada elemento diferencial cuenta. La puesta en escena previa al partido funciona como declaración de intenciones: el fútbol femenino español no solo compite en el plano deportivo, sino también en el terreno de la experiencia.

    El propio desarrollo del encuentro, una vez que Raquel Suárez dio la orden de inicio tras recoger el balón, quedó enmarcado por esa atmósfera de modernidad y compromiso. Las futbolistas del Granada CF defendían su condición de locales ante un FC Barcelona habituado a imponer ritmo y jerarquía. Sin embargo, más allá del resultado, la imagen que quedará asociada a esa jornada será la del pequeño vehículo avanzando con determinación hacia el círculo central, recordando que cada partido es también una plataforma de comunicación.

    Desde la perspectiva institucional, la consolidación de este tipo de activaciones indica madurez organizativa. No se trata únicamente de atraer patrocinadores, sino de integrarlos en la narrativa del producto. El sponsor deja de ser un actor externo para convertirse en parte del espectáculo. Esa integración, cuando se ejecuta con coherencia estética y simbólica, refuerza tanto a la marca como a la competición.

    La respuesta del público en el Nuevo Los Cármenes evidenció aceptación y curiosidad. La tecnología aplicada al protocolo deportivo genera una ruptura con lo previsible, y esa ruptura estimula la atención. En términos de engagement, cada segundo previo al pitido inicial cuenta para fidelizar audiencias. La experiencia in situ se enriquece y se proyecta hacia el exterior a través de retransmisiones y clips digitales.

    En definitiva, la llegada del esférico de Liga F Moeve mediante un coche teledirigido de Volkswagen no es una simple anécdota estética. Es la expresión de una estrategia que combina innovación, patrocinio inteligente y compromiso social. Es la confirmación de que el fútbol femenino español avanza en múltiples dimensiones: competitiva, institucional y simbólica. Y es, también, la prueba de que cada detalle en la construcción del espectáculo puede convertirse en un mensaje poderoso cuando se articula con visión y coherencia.

    Aquella tarde en Granada, antes de que el balón comenzara a rodar y antes de que los focos se centraran en goles, tácticas y duelos individuales, el campeonato dejó clara su vocación: crecer, innovar y representar valores. El pequeño vehículo recorrió unos metros de césped, pero el significado de su trayecto fue mucho más amplio. Fue el trayecto de una competición que se proyecta hacia el futuro con identidad propia, respaldada por alianzas estratégicas y consciente de su papel como agente social dentro y fuera del terreno de juego.

    (Fuente: 11 inicial)
  • Gol Femenino | Corea del Norte vuelve a la Asian Club

    (Fuente: Gol Femenino )

    ◼️ Corea del Norte reaparece en el gran escaparate en la Women’s Asian Cup 2026 en Australia siendo el número nueve del ranking FIFA, pese a llevar más de una década casi sin competir fuera.

    La historia reciente es de película rara: tres veces campeona de Asia, no juega el torneo desde 2010 y su parón se disparó tras el escándalo de dopaje de 2011, que acabó en sanción de cuatro años.
    Después vinieron más desapariciones: no se clasificó para la Asian Cup 2018 ni para el Mundial 2019, y además se bajó de torneos en 2022 y 2023 por los cierres de la pandemia.
    Mientras la absoluta estaba “apagada”, el plan nacional siguió encendido: inversión estatal desde finales de los 80 (programas escolares, equipos militares, detección de talento) y la Pyongyang International Football School (2013) como motor.
    Resultado: sus selecciones juveniles llegan con vitrina llena (incluidas coronas recientes en categoría sub-17 y sub-20 y la Asian Cup será la primera prueba real para ver si ese dominio juvenil se traduce en la absoluta.
    Debutan ante Uzbekistán el 3 de marzo en Sídney y cierran el grupo contra China el próximo 9 de marzo de 2026.

    Hay cifras que no solo se leen, se escuchan. Cifras que suenan como un disparo seco contra el escepticismo, como un latido constante en medio del ruido estructural que siempre ha acompañado al fútbol femenino. Y cuando uno se sienta frente a los números de la Liga F Moeve al cierre de la temporada 2024-25, lo primero que aparece no es una hoja de cálculo, ni un cuadro Excel, ni una memoria contable. Lo que aparece es una declaración de intenciones. Porque 25,8 millones de euros de ingresos no son simplemente 25,8 millones de euros. Son una fotografía del momento. Son la consecuencia de un proyecto que decidió profesionalizarse en serio. Son la evidencia de que, cuando se ordena la casa, cuando se centralizan derechos, cuando se construye relato, cuando se respeta el producto, el mercado responde.

    La Liga F cerró el curso con 25,8 millones de euros de facturación y distribuyó 16,8 millones entre sus 16 clubes. Es decir, no solo ingresó, sino que repartió. No solo consolidó estructura, sino que irrigó el ecosistema. En promedio, cada club recibió 1.061.493 euros. Y ese número, aparentemente frío, tiene una temperatura altísima si lo colocamos en perspectiva histórica. Porque en la campaña 2023-24 la media fue de 946.797 euros. Y en la 2022-23, la primera temporada de la nueva etapa profesionalizada, el promedio se quedó en 716.489 euros. El salto no es anecdótico, es estructural. Es un crecimiento acumulado que explica una tendencia clara: la curva es ascendente y no parece estabilizarse todavía.

    Desde su lanzamiento como competición profesional independiente, la Liga F ha ido ampliando su músculo financiero con una progresión que merece ser analizada con rigor. En la 2022-23 los ingresos se situaron en 18,03 millones de euros. Un punto de partida sólido, pero aún en fase de construcción. En la 2023-24 se dio un paso más hasta los 22,81 millones. Y en la 2024-25 el salto ha sido definitivo: casi 26 millones. Es decir, en tres temporadas el crecimiento acumulado supera los siete millones de euros. Un incremento cercano al 44% respecto al punto de arranque. No es cosmética. Es transformación.

    Y aquí es donde conviene detenerse. Porque en el fútbol femenino europeo el relato dominante durante años fue el de la inversión estructural, el déficit asumido, la dependencia de los clubes masculinos, el “esto aún no es rentable pero lo será”. Y en parte ese relato sigue siendo válido. Pero lo que muestra la Liga F es que se puede crecer sin dinamitar la sostenibilidad. Que se puede aumentar ingresos y, al mismo tiempo, sostener una política de reparto que fortalezca a todos los integrantes del campeonato. 16,8 millones distribuidos entre 16 entidades implican una voluntad clara de cohesión. No se trata solo de potenciar al grande, sino de consolidar al ecosistema.

    La media de 1.061.493 euros por club es una cifra que permite planificar. Permite presupuestar sin caminar sobre arenas movedizas. Permite reforzar estructuras deportivas, departamentos médicos, áreas de comunicación, academias. Permite, en definitiva, profesionalizar más allá del discurso. Porque el gran salto del fútbol femenino no está solo en el césped; está en la estabilidad institucional. Y ahí la Liga F está enviando un mensaje contundente.

    Si ampliamos el foco y cruzamos la frontera, la comparativa adquiere todavía más matices. La Women’s Super League inglesa, la referencia histórica en términos de exposición mediática y percepción internacional, declaró unos ingresos de 17,4 millones de libras, aproximadamente 19,9 millones de euros. Una cifra notable, pero inferior a los 25,8 millones que presenta la Liga F en el mismo ejercicio. Y, sin embargo, lo verdaderamente llamativo no es la diferencia de ingresos, sino el resultado operativo. La WSL registró una pérdida superior a 8 millones de libras y cerró con patrimonio neto negativo. Es decir, ingresó menos y además perdió dinero de forma significativa.

    Aquí es donde el titular se vuelve incómodo para ciertos prejuicios arraigados. Porque durante años se asumió que el modelo inglés era el espejo al que había que mirarse. Más marketing, más exposición internacional, más potencia de marca. Y sin embargo, el análisis financiero revela una tensión estructural: un gasto que todavía no encuentra equilibrio con el ingreso. La WSL continúa en una fase de fuerte inversión, con un modelo que asume pérdidas como parte del proceso de expansión. La Liga F, por su parte, parece haber optado por una senda de crecimiento más contenida, más progresiva, pero también más equilibrada.

    No se trata de establecer una competición ideológica entre modelos. Se trata de entender dinámicas. La WSL cuenta con un entorno comercial potentísimo, con clubes respaldados por gigantes económicos del fútbol masculino y con una proyección internacional muy consolidada. Pero el hecho de que registre pérdidas operativas superiores a 8 millones de libras y patrimonio neto negativo indica que el sistema todavía depende de aportaciones externas para sostener su estructura.

    La Liga F, con menos volumen absoluto de negocio que las grandes ligas masculinas, ha logrado, sin embargo, situar sus ingresos por encima del campeonato inglés femenino y, además, estructurar un reparto interno significativo.

    El crecimiento español no se explica solo por derechos audiovisuales. Hay un entramado de patrocinio centralizado, acuerdos comerciales, explotación de activos digitales y una estrategia institucional que ha buscado posicionar la competición como producto autónomo. Y cuando uno observa la secuencia 18,03 – 22,81 – 25,8 millones, entiende que no se trata de un pico coyuntural, sino de una trayectoria consolidada.

    Pero la historia no termina en las ligas domésticas. Porque el fútbol femenino europeo ha vivido, paralelamente, una expansión en el ámbito continental que ha supuesto otro auténtico “chorro” de recursos. La UEFA distribuyó 24 millones de euros entre clubes femeninos a través de la Champions y de los pagos de solidaridad. 24 millones adicionales que impactan directamente en las economías de las entidades participantes y que elevan el listón competitivo. Y lo más relevante es que el organismo europeo pretende incrementar esa cifra la próxima temporada. Es decir, el flujo no se estanca; se proyecta al alza.

    Si sumamos el reparto interno de la Liga F (16,8 millones) y lo ponemos en contexto con esos 24 millones distribuidos por la UEFA en el ámbito europeo, la fotografía global del fútbol femenino continental cambia radicalmente respecto a la de hace apenas un lustro. Estamos ante un ecosistema que empieza a manejar cifras estructurales, no simbólicas. Cifras que permiten hablar de planificación estratégica a medio plazo.

    En este punto conviene hacer un ejercicio de memoria. Hace no tantos años, el debate en el fútbol femenino español giraba en torno a la precariedad, a la falta de profesionalización contractual, a la ausencia de estructuras sólidas. Hoy el debate es otro. Hoy se discute sobre modelos de reparto, sobre sostenibilidad financiera, sobre crecimiento comparado con otras ligas europeas, sobre incremento de ingresos audiovisuales y sobre optimización de recursos. El salto cualitativo es evidente.

    La media de 1.061.493 euros por club no convierte automáticamente a todos en potencias económicas, pero sí establece una base. Y esa base es superior a la de los dos cursos anteriores. Pasar de 716.489 euros en 2022-23 a más de un millón en 2024-25 implica un crecimiento acumulado por club de casi 345.000 euros en apenas dos años. Eso es inversión en talento, en captación, en retención de jugadoras, en mejora de instalaciones. Eso es capacidad de negociación en el mercado.

    Mientras tanto, la WSL, con sus 17,4 millones de libras de ingresos y pérdidas superiores a 8 millones, plantea otra pregunta de fondo: ¿cuál es el ritmo adecuado de expansión? ¿Es preferible acelerar asumiendo déficit o consolidar con superávit o equilibrio? No hay una única respuesta válida, pero los números invitan a reflexionar. El patrimonio neto negativo en Inglaterra refleja que la apuesta es a largo plazo y que la rentabilidad todavía no acompaña al relato de expansión.

    En España, la progresión de ingresos de 18,03 a 25,8 millones en tres temporadas evidencia que el mercado interno ha respondido. Que las marcas han visto valor. Que la televisión ha encontrado audiencia. Que el producto se ha legitimado. Y, sobre todo, que la competición ha sabido capitalizar el momento histórico del fútbol femenino tras el impulso internacional de los grandes torneos.

    El reparto de 16,8 millones entre 16 clubes también tiene una lectura política dentro del ecosistema deportivo. Significa que el modelo busca evitar la fractura extrema entre entidades. Que existe voluntad de equilibrio competitivo. Porque en competiciones emergentes, la desigualdad extrema puede ser letal. Si los recursos se concentran en exceso, el resto queda condenado a la irrelevancia. Y en un mercado en expansión, la irrelevancia es un lujo que nadie puede permitirse.

    Además, el refuerzo económico procedente de la UEFA, con esos 24 millones distribuidos y la promesa de incrementarlos, actúa como multiplicador. Los clubes que compiten en Europa no solo reciben el impacto deportivo de medirse a la élite continental; reciben también un impulso financiero que puede ser reinvertido en estructura y plantilla. Y los pagos de solidaridad amplían el efecto más allá de los participantes directos, generando una red de compensación que fortalece al conjunto.

    El escenario actual, por tanto, dibuja un mapa europeo en el que el fútbol femenino ya no es un proyecto experimental, sino un sector económico en expansión. La Liga F ha pasado de 18,03 millones a casi 26 en tres ejercicios. La WSL maneja cifras relevantes, pero aún soporta pérdidas significativas. La UEFA inyecta 24 millones y anuncia crecimiento. Todo ello configura un contexto en el que la discusión ya no es si el fútbol femenino es viable, sino cómo optimizar su crecimiento.

    Hay, sin embargo, un matiz imprescindible. El crecimiento porcentual es alto porque el punto de partida era relativamente bajo. Eso obliga a mantener prudencia. Sostener una trayectoria ascendente exige estabilidad institucional, claridad en la gobernanza y coherencia estratégica. El reto no es solo alcanzar 25,8 millones, sino consolidar una senda que permita superar esa cifra sin generar desequilibrios internos.

    En el fondo, lo que reflejan estos datos es un cambio cultural. El fútbol femenino ha dejado de ser un apéndice romántico para convertirse en un producto con métricas, balances y cuentas de resultados que importan. La comparación entre la Liga F y la WSL no es un ejercicio de confrontación, sino de análisis estructural. Y el hecho de que la liga española supere en ingresos al campeonato inglés femenino, mientras este último registra pérdidas operativas relevantes, rompe ciertos esquemas preconcebidos.

    Pero más allá de la comparativa, hay una realidad incontestable: el dinero ya circula. 25,8 millones en España. 17,4 millones de libras en Inglaterra. 24 millones distribuidos por la UEFA en competiciones europeas. La conversación ha cambiado de escala. Y cuando la escala cambia, cambian también las expectativas.

    El desafío ahora es sostener el relato con hechos. Que el crecimiento no sea un espejismo de un ciclo concreto. Que la media de 1.061.493 euros por club no sea un techo, sino un suelo. Que el incremento europeo anunciado por la UEFA no se diluya en burocracia. Que las pérdidas operativas en otros modelos encuentren vías de corrección sin frenar la expansión.

    Porque el fútbol femenino está en un punto de inflexión. Ya no basta con crecer; hay que hacerlo bien. Ya no basta con ingresar más; hay que repartir mejor. Ya no basta con compararse; hay que consolidarse. Y en ese contexto, la temporada 2024-25 deja una conclusión clara: la Liga F ha dado un paso firme en términos económicos. No definitivo. No irreversible. Pero sí firme.

    Y cuando uno escucha estas cifras, cuando las coloca en perspectiva, cuando las cruza con la historia reciente, entiende que detrás de cada millón hay algo más que dinero. Hay credibilidad. Hay estructura. Hay futuro.

    El balón sigue rodando, sí. Pero ahora rueda sobre una base financiera mucho más sólida que hace apenas tres temporadas. Y eso, en un deporte que durante años vivió en la provisionalidad, es quizá la victoria más importante de todas.

    España jugará en Córdoba su partido clasificatorio ante Ucrania el 18 de abril a las 16:00, en el Estadio Nuevo Arcángel.
    La sede no es casualidad: Córdoba fue uno de los símbolos del post-Mundial, cuando España vivió allí una celebración masiva y luego ganó a Suiza el 23 de septiembre de 2023, con récord local de 14.194 espectadores.
    La RFEF enmarca el calendario como parte del camino hacia el Mundial de Brasil, y Córdoba aparece como una parada con carga emocional (y con historial de grandes entradas).
    La secuencia de “estadios grandes” sigue: el texto recuerda la final de Nations 2024 en La Cartuja (32.657) y la final de Nations League en diciembre en el Metropolitano (55.843).
    En esta ventana de clasificación, España debutará en Castellón ante Islandia el 3 de marzo, y queda por fijar el último duelo en casa en junio ante Inglaterra.

  • Oficial | España inicia en Las Rozas la concentración clave que abre el ciclo hacia el Mundial 2027

    (Fuente: UEFA)

    🟧 Las campeonas del mundo vuelven a reunirse. La Selección Española Femenina de Fútbol está citada el 25 de febrero de 2026 a las 16:30 horas en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, el epicentro del fútbol español, para iniciar una nueva concentración oficial. No es un simple reencuentro en el calendario internacional: es el punto de partida del ciclo clasificatorio hacia la Copa Mundial Femenina 2027 en Brasil, el inicio de una nueva expedición competitiva para un equipo que ya no persigue la historia, sino que la defiende.

    España regresa a su casa deportiva con la autoridad que otorga haber conquistado la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023, un título que transformó para siempre la dimensión del fútbol femenino español. Desde aquella noche en Sídney, el estatus competitivo cambió: la Roja dejó de ser aspirante para convertirse en referencia estructural del fútbol mundial. Cada concentración desde entonces tiene un matiz distinto. Ya no se construye desde la promesa, sino desde la responsabilidad.

    El 25 de febrero no será una fecha más. Las jugadoras irán llegando progresivamente a Las Rozas tras sus compromisos con clubes nacionales e internacionales. El reencuentro tendrá un componente emocional evidente, pero el enfoque será inmediato: análisis de cargas físicas, revisión médica, trabajo regenerativo y primeras sesiones tácticas de activación. El objetivo es preparar los compromisos oficiales de clasificación ante Islandia, el 3 de marzo en Castellón, y Ucrania, el 7 de marzo en Antalya. Dos partidos que, más allá de los tres puntos, simbolizan la apertura formal del ciclo hacia 2027.

    En Las Rozas no se improvisa. La Real Federación Española de Fútbol ha consolidado una estructura metodológica que integra preparación física avanzada, análisis de datos, scouting táctico y coordinación con los clubes. El modelo de juego permanece reconocible: salida limpia desde atrás, ocupación racional de espacios interiores, extremos profundos que atacan intervalos y una presión tras pérdida agresiva y sincronizada. Sin embargo, el reto actual no es solo ejecutar el plan, sino evolucionarlo.

    Islandia representa el primer examen. Es un equipo físicamente poderoso, disciplinado en bloque medio-bajo y especialmente peligroso en acciones a balón parado. Su estructura defensiva compacta obliga a España a circular con paciencia, mover de lado a lado hasta encontrar el intervalo interior adecuado y atacar con precisión quirúrgica. Las centrales islandesas dominan el juego aéreo, lo que exigirá variantes ofensivas que prioricen rupturas interiores y combinaciones rápidas en zona de finalización. La gestión del balón parado defensivo será clave, porque Islandia maximiza cada falta lateral y cada saque de esquina como oportunidad estratégica.

    Ucrania, por su parte, plantea un escenario distinto. Más vertical, más orientada a la transición. El riesgo no reside tanto en el bloque bajo como en la velocidad tras recuperación. España deberá extremar la vigilancia en pérdida, ajustar coberturas cuando las laterales estén proyectadas y mantener equilibrio estructural en fase ofensiva. La presión tras pérdida, uno de los grandes sellos del equipo desde 2023, será determinante para evitar contragolpes.

    Pero esta concentración va más allá del análisis de rivales. Es una reafirmación de identidad. La generación campeona convive ahora con una camada emergente que empuja con ambición. La sostenibilidad del éxito exige relevo competitivo, y Las Rozas se convierte en laboratorio de cohesión. El liderazgo ya no depende de una sola voz; se articula en múltiples capas: experiencia internacional, intensidad diaria en el entrenamiento y hambre de consolidación. La convivencia durante la concentración refuerza vínculos que luego se traducen en sincronización táctica.

    El impacto social de cada concentración también ha crecido exponencialmente. Las audiencias televisivas, la cobertura mediática internacional y la presencia digital de la selección evidencian que el fútbol femenino español vive su etapa de mayor proyección global. La camiseta roja no solo representa un equipo; simboliza un cambio cultural. Las niñas que hoy visitan la Ciudad del Fútbol ven referentes reales, campeonas del mundo entrenando a escasos metros.

    En términos metodológicos, el microciclo de trabajo está diseñado al detalle. Tras la llegada del día 25, las primeras sesiones se centrarán en ajuste físico y automatismos básicos. El día 27 se intensificará la carga táctica con simulaciones específicas del bloque islandés. El 2 de marzo a las 10:30 horas tendrá lugar el último entrenamiento oficial en Las Rozas antes del desplazamiento a Castellón, sesión clave para fijar el once inicial y pulir estrategias de balón parado. Cada ejercicio responde a datos previos, cada variante está estudiada.

    España no parte de cero. Parte desde la cima. Ese es el desafío más complejo en el alto rendimiento: mantener la excelencia cuando ya se ha alcanzado la gloria. La concentración de febrero no es solo preparación para dos partidos; es la inauguración simbólica del trayecto hacia Brasil 2027. Es el recordatorio de que el éxito no se hereda, se trabaja.

    Las Rozas vuelve a latir con intensidad internacional. Las campeonas regresan a su hogar deportivo sabiendo que cada entrenamiento construye futuro. El camino hacia el próximo Mundial comienza ahora, con puntualidad suiza, disciplina táctica y la convicción colectiva de que España no viaja a los torneos para participar, sino para marcar época.

    (Fuente: RFEF)

    La hoja de ruta no admite complacencia. En el alto rendimiento, el éxito previo es únicamente contexto, nunca garantía. El cuerpo técnico lo sabe y por eso el discurso interno pivota sobre dos conceptos: actualización constante y competencia interna real. La estructura campeona del mundo se mantiene, pero la evolución es obligatoria. El fútbol internacional ha estudiado a España con detenimiento desde aquella final en Sídney; ahora el margen diferencial está en los matices.

    La fase de iniciación del microciclo no solo contempla carga física y activación neuromuscular. También se incorporan sesiones de vídeo individualizadas. El análisis de datos —posicionamiento medio, mapas de calor, eficiencia en presión tras pérdida, volumen de recuperaciones en campo rival— permite ajustar perfiles y roles. La gestión de minutos acumulados en clubes europeos es determinante: no todas llegan con el mismo kilometraje competitivo, y la planificación se adapta de forma milimétrica.

    En el plano táctico, el gran desafío no es cambiar la identidad, sino diversificar registros. España domina el ataque posicional ante bloque bajo, pero trabaja alternativas más verticales para escenarios donde el rival presione alto. La salida de tres asimétrica, con una lateral cerrándose como interior circunstancial, amplía líneas de pase y facilita progresión limpia. La ocupación de carriles interiores sigue siendo prioritaria, pero ahora se busca mayor profundidad simultánea desde segunda línea, especialmente ante equipos que protegen frontal del área.

    El balón parado ofensivo también evoluciona. Tras el Mundial, los rivales incrementaron la vigilancia individual sobre las principales rematadoras. La respuesta ha sido introducir bloqueos coordinados y movimientos cruzados que generen ventaja dinámica. En defensa, la estructura mixta —zona en primer poste y marcaje individual en puntos críticos— se mantiene, aunque con ajustes en las trayectorias de despeje para activar transición inmediata.

    Más allá de la pizarra, el factor psicológico adquiere peso específico. Defender el título mundial implica gestionar expectativas externas y presión mediática. El trabajo del área mental se integra en la concentración con dinámicas de cohesión y sesiones de liderazgo compartido. La narrativa ya no es “llegar”, sino “sostener”. Y sostener requiere resiliencia competitiva en cada entrenamiento.

    La transición generacional se maneja con precisión estratégica. Las futbolistas emergentes no llegan como relevo simbólico, sino como competencia directa. La meritocracia interna fortalece el estándar colectivo. Cada posición tiene al menos dos perfiles de alto nivel, lo que eleva la intensidad diaria. La cohesión no elimina la exigencia; la potencia.

    El partido ante Islandia marcará el tono del ciclo. Castellón será escenario de una selección que combina memoria competitiva y hambre renovada. El control emocional en los primeros minutos será clave para imponer ritmo. España buscará instalarse en campo rival desde el inicio, fijar centrales, generar superioridad por dentro y acelerar cambios de orientación para desgastar el bloque nórdico. La paciencia no será pasividad, sino método.

    En Antalya, ante Ucrania, la gestión del espacio será prioritaria. La distancia entre líneas no puede fracturarse. Cuando las laterales proyecten altura, el pivote deberá equilibrar vigilancias preventivas. El control de las segundas jugadas determinará la estabilidad del equipo. En contextos de transición, la primera presión debe ser inmediata y coordinada; si se supera, la reorganización debe ser automática.

    La dimensión institucional también acompaña el proceso. La infraestructura de la Ciudad del Fútbol permite una concentración cerrada, eficiente y enfocada. Nutrición personalizada, recuperación en crioterapia, análisis biomecánico y seguimiento GPS son herramientas integradas en la rutina diaria. La excelencia no es un eslogan; es un sistema.

    Y mientras tanto, fuera del campo, la selección continúa expandiendo su impacto cultural. Cada entrenamiento abierto, cada firma, cada fotografía con jóvenes futbolistas refuerza el vínculo social. España no solo compite; inspira. El legado del 2023 no se limita al trofeo, sino a la transformación estructural del ecosistema del fútbol femenino nacional.

    Febrero no es simplemente el arranque de una fase clasificatoria. Es el primer paso medible hacia 2027. La cima alcanzada en Australia y Nueva Zelanda redefine el punto de partida. España ya no persigue validación; defiende un estándar. Y en el alto rendimiento, defender un estándar exige precisión táctica, profundidad de plantilla y una cultura competitiva innegociable.

    Las Rozas vuelve a ser epicentro. El césped será testigo de un equipo que comprende la magnitud del desafío. Porque mantenerse en la élite es más complejo que alcanzarla. Y España ha decidido que su historia reciente no sea una excepción brillante, sino el inicio de una era sostenida.

    (Fuente: UEFA)

    🏆 Fase de clasificación para el Mundial de Brasil 2027

    🔥 España 🇪🇸 🆚 Islandia 🇮🇸 🔥

    ✨ Matchday 1 | Día de partido

    🗓️ Martes, 3 de marzo de 2026

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 RTVE

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

    La fase liga de los Clasificatorios Europeos Femeninos comienza el martes 3 de marzo, con cuatro plazas directas para la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027 en Brasil que se decidirán al término de la liga el 9 de junio y 32 plazas en los play-offs de otoño también en juego.

    En total, la UEFA tiene once plazas en la fase final de 32 selecciones, más una plaza adicional en los play-offs interconfederaciones a principios del próximo año.

    Para esta fase de clasificación, los 53 combinados se dividen en tres ligas, establecidas por la UEFA Women’s Nations League 2025: 16 selecciones en cada una de las ligas A y B, y 21 en la liga C.

    Las primeras de los cuatro grupos de la Liga A se clasificarán directamente para la fase final, mientras que los otros 12 combinados pasarán a la fase de play-offs. Los tres primeros combinados de cada uno de los cuatro grupos de la Liga B también pasarán a los play-offs, junto con las seis primeras de grupo y las dos mejores segundas de la Liga C.

    En todos los grupos, que se sortearon en noviembre de 2025, las selecciones también compiten por el ascenso y el descenso de cara a la próxima edición de la UEFA Women’s Nations League.

    😍 GRUPO A3: ESPAÑA, INGLATERRA, ISLANDIA, UCRANIA

    Las dos selecciones que protagonizaron la final de la EURO Femenina 2025 volverán a cruzarse en un nuevo capítulo de su rivalidad contemporánea. España e Inglaterra se medirán en las jornadas 3 y 5, en un doble enfrentamiento que trasciende la fase de clasificación y remite a antecedentes recientes de enorme carga competitiva. La incógnita es clara: ¿podrá España reproducir el nivel que la llevó a imponerse en la final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023 y en la jornada decisiva de la Women’s Nations League 2025? ¿O será Inglaterra quien vuelva a inclinar la balanza, como hizo al revalidar su título continental tras superar a España en la tanda de penaltis y al imponerse en el duelo de Nations League disputado en Wembley el pasado año?

    El grupo presenta, además, matices estratégicos relevantes. Islandia, presencia habitual en las fases finales de la EURO femenina, persigue un hito histórico: clasificarse por primera vez para una Copa Mundial. No se ha enfrentado en competición oficial a ninguna de sus rivales actuales en más de una década, lo que añade un componente de incertidumbre táctica. Ucrania, por su parte, afronta su estreno en la Liga A tras un 2025 de notable crecimiento competitivo, avalado por resultados sólidos y una evolución estructural evidente.

    ◼️Partido inaugural:


    📅 Martes, 3 de marzo de 2026
    España – Islandia

    (Fuente: RFEF)
  • La crónica | El Tottenham se impone desde los once metros y avanza con autoridad en un duelo de máxima tensión

    (Fuente: Adobe Women’s F.A. Cup)

    ◼️ El carácter competitivo del Totthenham emergió cuando el reloj ya rozaba el límite. Las Spurs rescataron la eliminatoria en el 96 desde el punto de penalti, forzaron la prórroga y sostuvieron el pulso físico y mental hasta el último segundo a domicilio,demostrando resiliencia, fe y una capacidad de reacción propia de un equipo que se niega a rendirse amén a un 8-9 desde el punto fatídico.

    Publicidad de Netflix

    Ayer por la noche, Madrid se vistió de Los Bridgerton para celebrar el estreno de la segunda parte de la cuarta temporada de la serie. Los protagonistas Luke Thompson (Benedict Bridgerton), Yerin Ha (Sophie Baek) y Hannah Dodd (Francesca Bridgerton) acudieron a Madrid para celebrar una noche mágica con la alta sociedad española, además de disfrutar de las calles del Madrid más castizo. La ciudad abrió sus puertas a un exclusivo baile de máscaras digno de la familia Bridgerton. Los cuatro primeros episodios de la cuarta temporada ya están disponibles, y la segunda parte se estrenará el 26 de febrero de 2026 en Netflix.

    El baile de máscaras se inauguró con la entrada de nueve debutantes que lucieron looks de alta costura made in Spain inspirados en el universo de Los Bridgerton, creados en exclusiva para la ocasión por los reconocidos diseñadores españoles Ana Locking, Carmen Farala, Dominnico, Luis de Javier, María Escoté, Palomo Spain, Paola Barreto, Rocío Osorno y Vicky Martín Berrocal para Lala Chus, Mar Flores, Alba Carrillo, Samantha Hudson, Iera González, Manu Moreno, Virtual Diva, Elena Gortari y Lola Lolita, respectivamente.

    Además del elenco principal de la serie, numerosas celebridades como Anabel Pantoja, Isa Pantoja, Ana Guerra, Leo Rizzi, Lucía Caraballo, Patricia Conde, Javi Morgade, Raúl Tejón, Marta Carriedo, Patricio Alvargonzález, Abril Zamora, Tomy Aguilera, Andrea Compton, Javi Hoyos o Fernando Gil no quisieron perder la oportunidad de lucir sus mejores galas en este encuentro en el corazón de Madrid.

    Los Bridgerton, de la mano de Shondaland y Jess Brownell, regresan con una cuarta temporada inspirada en los cuentos de hadas. El bohemio Benedict Bridgerton (Luke Thompson), segundo hijo de la familia, se niega a sentar la cabeza pese a las súplicas de su madre, Lady Violet Bridgerton (Ruth Gemmell). Todo cambia en el baile de máscaras que celebra Violet, cuando Benedict queda deslumbrado por una misteriosa dama plateada. Con la ayuda a regañadientes de su hermana Eloise (Claudia Jessie), Benedict decide participar en la sociedad para descubrir la identidad de la joven. No obstante, la mujer que ha cautivado su corazón no es una dama de la alta sociedad, sino una doncella llamada Sophie Baek (Yerin Ha), que trabaja para la formidable señora de la casa, Araminta Gun (Katie Leung).

    Cuando el destino vuelve a unir a Benedict y Sophie, este se debate entre lo que siente por la intrigante doncella y la fantasía de la dama plateada, sin saber que se trata de la misma persona. ¿Acabará su incapacidad de ver que ambas mujeres son la misma persona con la innegable chispa que hay entre Sophie y él? Y ¿de verdad puede el amor con todo? ¿Incluso con una relación entre clases prohibida por la sociedad?

    Los matrimonios de sus hermanos sirven de inspiración a Benedict, incluido el de Francesca (Hannah Dodd) con John Stirling (Victor Alli) y el de Colin (Luke Newton) con Penelope (Nicola Coughlan), quien se enfrenta a nuevos desafíos ahora que todos conocen su identidad como autora de la columna de cotilleos.

    Los Bridgerton cautivaron a espectadores de todo el mundo cuando Netflix y Shondaland estrenaron la icónica serie en 2020. Cada una de sus tres temporadas se encuentra entre las más vistas de la historia de Netflix, mientras que la aclamada precuela La reina Carlota: Una historia de Bridgerton arrasó en el Top 10 global. La franquicia ha consolidado una base de seguidores internacional que da respuesta a un público amante del romance tradicionalmente desatendido, irrumpiendo en el imaginario cultural con un éxito sin precedentes e impulsando innumerables tendencias. Los fans celebran su devoción por la serie a través de memes, música, libros, moda, decoración y mucho más. Experiencias en vivo como El Baile de la Reina: Una experiencia Bridgerton, junto con una creciente gama de productos de consumo, han elevado el nombre de Los Bridgerton hasta convertirlo en una marca de estilo de vida extraordinariamente codiciada, deleitando a los seguidores al permitirles disfrutar de su historia favorita en primera persona. Con la cuarta temporada actualmente en producción, la franquicia seguirá ofreciendo nuevas y atractivas formas para que su apasionada comunidad de fans se sumerja en el universo Bridgerton, tanto dentro como fuera de la pantalla.

    Vídeo |

    https://youtu.be/2V5CF0AgrQY?si=-M6_FTvERoQjIGzj

    La previa |

    (Fuente: Gol Femenino )

    Hoy el fútbol femenino inglés se detiene en un cruce que, sobre el papel, podría parecer desigual, pero que en el alma de la FA Cup es dinamita pura: la quinta ronda de la FA Women’s Cup enfrenta a las ambiciosas London City Lionesses contra el poder emergente del Tottenham Hotspur Women. Y cuando el torneo más antiguo del mundo abre sus puertas a una noche así, lo que está en juego no es solo un pase de ronda: es identidad, es jerarquía, es futuro.

    No hay necesidad de dividir esta historia en apartados, porque lo que se viene no es un dossier táctico al uso ni una ficha fría de estadísticas: es una travesía emocional por todo lo que representa este partido. Una eliminatoria que, bajo la luz siempre dramática de la copa, iguala presupuestos, tensiona trayectorias y convierte cada balón dividido en una cuestión de honor.

    La FA Cup no entiende de categorías. Nunca lo ha hecho. Es el torneo donde las jerarquías tiemblan. Donde un club que construye su proyecto desde la ambición estructural, como London City Lionesses, puede mirar a los ojos a un equipo de la élite como Tottenham y decirle: “Aquí estamos”. Porque las Lionesses no son un simple nombre romántico dentro del ecosistema del fútbol inglés. Son un proyecto con vocación de élite, con inversión, con planificación, con la obsesión clara de instalarse en la cima del fútbol femenino británico.

    Tottenham, en cambio, llega con la carga y el privilegio de pertenecer al escaparate de la máxima categoría. No es solo el escudo. No es solo la infraestructura. Es la responsabilidad de competir cada temporada contra las mejores, de medirse con gigantes históricos, de sostener una identidad propia en una liga feroz. Y en la copa, esa experiencia pesa. Pero también puede convertirse en una losa si el partido se enreda, si el reloj avanza y la lógica no termina de imponerse.

    Porque esta es la magia de la quinta ronda. Aquí ya no hay margen para la distracción. Ya no es el trámite de las primeras eliminatorias. Aquí cada equipo empieza a oler Wembley. Empieza a imaginar el camino despejado hacia las semifinales, hacia la gloria, hacia el relato que permanece en la memoria colectiva.

    El London City Lionesses afronta esta cita como una declaración pública de intenciones. No es solo competir. Es demostrar que el salto competitivo no es una aspiración lejana, sino una realidad tangible. Que pueden sostener un bloque sólido, compacto, disciplinado sin balón y vertical cuando detectan el espacio. Que saben sufrir sin perder el orden. Que tienen el carácter necesario para resistir los momentos de asedio que, inevitablemente, propondrá el Tottenham.

    El Tottenham, por su parte, sabe que este tipo de partidos pueden convertirse en trampas emocionales. Si marca pronto, puede imponer su jerarquía. Si el gol se retrasa, el nerviosismo se filtra. Y la copa no perdona los errores mentales. En estos contextos, la gestión del ritmo es tan determinante como la calidad técnica. Saber cuándo acelerar, cuándo pausar, cuándo cargar el área y cuándo ensanchar el campo.

    Tácticamente, el encuentro promete un contraste fascinante. Las Lionesses podrían optar por un bloque medio-bajo, con líneas juntas y transiciones rápidas, buscando atacar el espacio a la espalda de los laterales rivales. En ese escenario, el primer pase tras recuperación será oro. La precisión en el envío vertical definirá si el esfuerzo defensivo se traduce en amenaza real.

    Tottenham, en cambio, previsiblemente asumirá el peso del balón. Intentará mover al rival de lado a lado, forzar desplazamientos, generar superioridades en banda y cargar el área con insistencia. Pero la clave no será solo atacar: será evitar la contra. Porque si el equipo se parte, si las distancias entre líneas se dilatan, el partido puede convertirse en un intercambio peligroso.

    Y luego está el factor emocional. Porque en la copa, cada despeje se celebra como un gol, cada intervención defensiva levanta a la grada, cada córner se vive como una oportunidad irrepetible. No es un partido más del calendario. Es un todo o nada. Es la línea fina entre seguir soñando o regresar a la rutina de la liga con el sabor amargo de la eliminación.

    Hay algo profundamente épico en este tipo de enfrentamientos. El club que quiere derribar la puerta frente al club que quiere defender su estatus. La ambición frente a la obligación. El hambre frente a la responsabilidad. Y en el centro, 90 minutos —o más— donde cada detalle puede cambiar la narrativa.

    Si London City consigue imponer intensidad desde el primer minuto, si logra incomodar la salida de balón rival y convertir el duelo en un partido físico, incómodo, de segundas jugadas, el guion puede inclinarse hacia la sorpresa. Pero si Tottenham encuentra fluidez, si logra activar rápido a sus jugadoras más determinantes y convierte la posesión en profundidad real, la lógica puede imponerse.

    En noches así, el primer gol no solo mueve el marcador: mueve la psicología del partido. Obliga a reajustar planes, a adelantar líneas, a asumir riesgos. Y cada riesgo en la FA Cup tiene un precio.

    Esta no es solo una previa. Es el preludio de una batalla competitiva que condensa todo lo que hace grande al fútbol femenino inglés: crecimiento, profesionalización, ambición y una identidad cada vez más robusta. Es la constatación de que el ecosistema competitivo se ensancha, de que los proyectos emergentes ya no se conforman con participar.

    Hoy no se juega únicamente una quinta ronda. Se juega una afirmación colectiva. Se juega la posibilidad de alterar el mapa. Se juega el derecho a seguir soñando.

    Y cuando el balón empiece a rodar, cuando la tensión inicial se transforme en duelos reales, cuando la primera ocasión levante el murmullo de la grada, comprenderemos que todo lo que hemos construido en la previa solo era la antesala. Porque la copa, como siempre, decidirá sin contemplaciones.

    Prepárate porque esta noche no se disputa un simple partido, se escribe una historia.

    El duelo al detalle |

    ✍🏻 Manu López & Helena con hache

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🏆 Adobe Women’s FA Cup

    ✨ Temporada 2025-2026

    😍 Quinta Ronda

    🔥 London City Lionesses 🆚 Tottenham Hotspurs Women🔥

    🗓️ Lunes, 23 de febrero de 2025

    ⏰ 20:30 horario peninsular

    📺 BBC (🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿)

    🏟️ Hayes Lane, Londres

    Los onces |

    London City Lionesses
    • Lete
    • Fernández
    • Pattinson
    • Goldie
    • Kumagai
    • Asllani
    • Godfrey
    • Franssi
    • Parris
    • Sangaré
    • Geyoro

    Tottenham Hotspur Women
    • Kop
    • Bartrip
    • Gaupset
    • Holdt
    • Vinberg
    • Tandberg
    • Wijk
    • Hamano
    • Summanen
    • Koga
    • Blakstad

    Hay noches que no se juegan, se sostienen. Se respiran con dificultad, se mastican con nervio y se recuerdan con una mezcla incómoda de orgullo y desgarro. Lo vivido en el CopperJax Community Stadium fue exactamente eso: una eliminatoria que cerraba una ronda de la FA Women’s Cup y, a la vez, bajaba el telón competitivo antes del primer parón internacional de 2026, ese que ya asoma con aroma a clasificatorios para el Mundial de Brasil 2027. Último partido de clubes. Última bala emocional antes del silencio. Y en el fútbol, esa combinación lo cambia todo.

    El London City Lionesses no jugaba solo por unos cuartos de final inéditos; jugaba por demostrar que su ascenso no era casualidad, que su crecimiento no era anecdótico ni coyuntural. Cada carrera, cada pase, cada remate llevaba consigo la convicción de que la élite no es una estación de paso, sino un destino elegido. Frente a ellas, el Tottenham Hotspur Women presentaba una estructura consolidada, jerarquía competitiva y memoria muscular de quien ha transitado escenarios así innumerables veces. Copa. Eliminatoria directa. Sin margen de error.

    El arranque del Tottenham fue quirúrgico. No era una posesión ornamental; era ocupación de espacios con lógica. Ritmo alto, cambios de orientación, búsqueda constante de superioridades en banda. Tandberg y Gaupset fijaban por fuera; Holdt ofrecía apoyo intermedio; Vinberg amenazaba el intervalo central. El London City apenas había ajustado alturas cuando llegó el primer golpe.

    Nos estábamos aún acomodando en el sofá cuando en el minuto 7 de juego saltó la sorpresa gracias a un pase interior de las visitantes que rompió la primera línea de presión celeste con cierta facilidad y Matilda Vinberg recibe con el cuerpo perfilado, percibe la presión a su espalda y decide en una fracción de segundo.

    No busca potencia, busca certeza. Su zurda golpea al centro, engañando la lectura de la internacional española Elene Lete, que a pesar de estirarse como un gato no pudo evitar que se abriera la la lata con el 01 en un duro golpe que llegó antes del primer cuarto de hora.

    Ese gol redefinió la estructura emocional del partido. El London City dejó de pensar en atacar para reconstruirse. Asllani retrocedió metros, Geyoro equilibró alturas, Kumagai ajustó vigilancias. La primera mitad se convirtió en un pulso donde nadie monopolizaba la pelota, pero todos sentían la amenaza constante. Los córners y centros del London City acumulaban intención más que claridad, mientras el Tottenham esperaba recuperar en zonas intermedias y acelerar el juego.

    La amarilla a Jana Fernández en el 35 fue síntoma del filo emocional del encuentro. Cada duelo tenía consecuencias. Cada choque era una declaración.

    Pero el tramo final antes del descanso mostró el carácter local. El cabezazo de Parris en el minuto 41 fue un mensaje; Kop respondió con firmeza. Un minuto después, un disparo lejano obligó a estirarse hacia la escuadra y puso el 11 al borde del entreacto para hacer que todo empezara desde cero.

    El London City se iba al descanso por debajo, sí, pero creciendo en confianza.

    La segunda parte cambió la narrativa. Más presión tras pérdida, más metros ganados en campo rival. Las sustituciones en el 56 añadieron densidad al ataque. Van de Donk aportó movilidad entre líneas, Corrales verticalidad y determinación. Y en apenas sesenta segundos, el partido giró con fuerza memorable.

    El uno a uno nació de la convicción. Corrales recibe abierta en la izquierda, levanta la cabeza y ejecuta un centro tenso hacia el espacio entre central y lateral. Van de Donk ataca ese intervalo con lectura perfecta. No controla; solo ajusta el gesto. Derecha cruzada, palo largo, red. El estadio explota. El empate no es solo numérico; es anímico. El miedo cambia de bando.

    El 21 llega casi de inmediato. Balón rechazado fuera del área. Jana Fernández lo recoge, ajusta el apoyo y dispara con técnica depurada. Trayectoria ascendente, rosca exterior mínima, dirección exacta a la escuadra para hacer inútil el vuelo sin motor de la portera visitante, una Kop, que solo pudo ver como la finalización de la ex culé hizo estallar de júbilo al público en el minuto 60 y solo media hora separaba a las de Eder Maestre de llevarse el gato al agua, pero eso en el balompié nunca está asegurado.

    Con ventaja, el London City alternó inteligencia y ambición. Presión selectiva, repliegues organizados, búsqueda del tercero sin descomponerse. Corrales tuvo la sentencia en el 70, pero Kop mantuvo a su equipo con una parada de reflejos rápidos. El Tottenham, lejos de fracturarse, adelantó líneas. Introdujo a England para ganar presencia aérea. Centros laterales, saques de esquina consecutivos, balones colgados con fe más que con estética.

    El tramo final fue resistencia pura. Minuto 90+5. Centro lateral. Remate bloqueado. Balón suelto en el área. Impacto en el brazo de Goldie. Penalti. El estadio se congela. England asume la responsabilidad en el 96 con la serenidad de quien entiendeCon ventaja, el London City alternó inteligencia y ambición. Presión selectiva, repliegues organizados, búsqueda del tercero sin descomponerse. Corrales tuvo la sentencia en el minuto 70, pero Kop mantuvo a su equipo con una parada de reflejos rápidos. El Tottenham, lejos de fracturarse, adelantó líneas. Introdujo a England para ganar presencia aérea. Centros laterales, saques de esquina consecutivos, balones colgados con fe más que con estética.

    Con ventaja, el London City alternó inteligencia y ambición. Presión selectiva, repliegues organizados, búsqueda del tercero sin descomponerse. Corrales tuvo la sentencia en el 70, pero Kop mantuvo a su equipo con una parada de reflejos rápidos. El Tottenham, lejos de fracturarse, adelantó líneas. Introdujo a England para ganar presencia aérea. Centros laterales, saques de esquina consecutivos, balones colgados con fe más que con estética.

    El tramo final fue resistencia pura. Minuto 90+5. Centro lateral. Remate bloqueado. Balón suelto en el área. Impacto en el brazo de Goldie. Penalti. El estadio se congela. England asume la responsabilidad en el 90+6 con la serenidad de quien entiende el peso del instante. Carrera corta, golpeo firme al palo izquierda y ese 22 en el luminoso nos enviaba directamente a la prórroga, pudiendo la emoción cortarse con un cuchillo.

    La prórroga fue desgaste y orgullo. Intentos aislados, piernas cargadas, decisiones menos precisas. Porteras determinantes, defensas multiplicándose. Nadie especula, pero el cansancio condiciona la lucidez. Cada aproximación era un suspiro colectivo.

    La tanda de penaltis fue una lección de sangre fría. Gol tras gol. 3-3, 5-5, 7-7, 8-8. Hasta que un detalle cambió la historia: Sangaré frente a Kop. Disparo raso al palo inferior izquierdo. Kop lee la intención y bloquea. El siguiente lanzamiento decide: 8-9. Tottenham sobrevive.

    La crudeza del fútbol de copa no permite matices. El London City tuvo la clasificación en la mano durante más de media hora. Mostró personalidad, capacidad de reacción, talento técnico. Pero la FA Women’s Cup no concede indulgencias. Un brazo extendido, un penalti en el último suspiro, una parada en el noveno lanzamiento. Márgenes mínimos.

    El Tottenham se va al parón internacional con la certeza de que sabe competir bajo presión máxima. El London City se queda con aprendizaje doloroso y con la convicción de que pertenece a este nivel. Porque competir así, sostener así, reaccionar así, no es casualidad.

    Y mientras la emoción de esta eliminatoria aún palpita en los recuerdos de todos, la atención debe cambiar de chip. En menos de 48 horas, la Ciudad del Fútbol de Las Rozas acogerá a la Selección Española de Fútbol, vigente campeona del Mundo en 2023, que empezará a preparar los cruciales encuentros ante Islandia y Ucrania. La intensidad no se detiene; simplemente cambia de escenario.

    Lo que se vivió en el Hayes Leane sirve de recordatorio: el fútbol, cuando se juega con esta intensidad emocional, trasciende el resultado. Pero la Copa enseña, y la preparación mundialista exige aprendizaje y concentración absoluta.

    📋 Ficha técnica |

    London City Lionesses: E. Lete, Jana Fernández, Pattinson, Goldie (Malou Marcetto 97’ ET), Kumagai, Asllani (c) (Lucía Corrales 56’), Godfrey (Isobel Goodwin 83’), Franssi (Paula Partido 90’ + 2), Parris (Daniëlle van de Donk 56’), Sangaré, Geyoro (Julia Roddar 83’).
    Tottenham: Kop, Bartrip (c), Gaupset, Holdt (Bethany England 65’), Vinberg (Lenna Gunning-Williams 65’), Tandberg, Wijk, Hamano (Amanda Nildén 65’), Summanen (Olga Ahtinen 78’), Koga, Blackstad (Matilda Nildén 78’).

    Estadio: CopperJax Community Stadium. Capacidad para, aproximadamente, 6.000 personas.

    Árbitro: Ryan Atkin

    Goles |

    O-1 Matilda Vinberg 7’ ⚽️
    1-1 Daniëlle van de Donk 58’ ⚽️
    2-1 Jana Fernández 60’ ⚽️
    2-2 Bethany England (P) 96’ ⚽️

    Penaltis:

    London City Lionesses 8-9 Totthenham Spurs Women

  • La previa: London City vs Tottenham | La noche en la que la copa desafía al orden: London City y Tottenham, cara a cara por algo más que un pase

    (Fuente: Getty imágenes)

    ◼️ La quinta ronda de la FA Women’s Cup enfrenta a las ambiciosas London City Lionesses con el poder competitivo del q en un duelo donde no solo se disputa el acceso a la siguiente fase, sino la legitimidad de un proyecto emergente frente a la obligación de un club de élite. La copa, territorio históricamente imprevisible, vuelve a tensar las jerarquías y convierte noventa minutos en un examen de identidad, carácter y ambición.

    Publicidad de Netflix

    Ayer por la noche, Madrid se vistió de Los Bridgerton para celebrar el estreno de la segunda parte de la cuarta temporada de la serie. Los protagonistas Luke Thompson (Benedict Bridgerton), Yerin Ha (Sophie Baek) y Hannah Dodd (Francesca Bridgerton) acudieron a Madrid para celebrar una noche mágica con la alta sociedad española, además de disfrutar de las calles del Madrid más castizo. La ciudad abrió sus puertas a un exclusivo baile de máscaras digno de la familia Bridgerton. Los cuatro primeros episodios de la cuarta temporada ya están disponibles, y la segunda parte se estrenará el 26 de febrero de 2026 en Netflix.

    El baile de máscaras se inauguró con la entrada de nueve debutantes que lucieron looks de alta costura made in Spain inspirados en el universo de Los Bridgerton, creados en exclusiva para la ocasión por los reconocidos diseñadores españoles Ana Locking, Carmen Farala, Dominnico, Luis de Javier, María Escoté, Palomo Spain, Paola Barreto, Rocío Osorno y Vicky Martín Berrocal para Lala Chus, Mar Flores, Alba Carrillo, Samantha Hudson, Iera González, Manu Moreno, Virtual Diva, Elena Gortari y Lola Lolita, respectivamente.

    Además del elenco principal de la serie, numerosas celebridades como Anabel Pantoja, Isa Pantoja, Ana Guerra, Leo Rizzi, Lucía Caraballo, Patricia Conde, Javi Morgade, Raúl Tejón, Marta Carriedo, Patricio Alvargonzález, Abril Zamora, Tomy Aguilera, Andrea Compton, Javi Hoyos o Fernando Gil no quisieron perder la oportunidad de lucir sus mejores galas en este encuentro en el corazón de Madrid.

    Los Bridgerton, de la mano de Shondaland y Jess Brownell, regresan con una cuarta temporada inspirada en los cuentos de hadas. El bohemio Benedict Bridgerton (Luke Thompson), segundo hijo de la familia, se niega a sentar la cabeza pese a las súplicas de su madre, Lady Violet Bridgerton (Ruth Gemmell). Todo cambia en el baile de máscaras que celebra Violet, cuando Benedict queda deslumbrado por una misteriosa dama plateada. Con la ayuda a regañadientes de su hermana Eloise (Claudia Jessie), Benedict decide participar en la sociedad para descubrir la identidad de la joven. No obstante, la mujer que ha cautivado su corazón no es una dama de la alta sociedad, sino una doncella llamada Sophie Baek (Yerin Ha), que trabaja para la formidable señora de la casa, Araminta Gun (Katie Leung).

    Cuando el destino vuelve a unir a Benedict y Sophie, este se debate entre lo que siente por la intrigante doncella y la fantasía de la dama plateada, sin saber que se trata de la misma persona. ¿Acabará su incapacidad de ver que ambas mujeres son la misma persona con la innegable chispa que hay entre Sophie y él? Y ¿de verdad puede el amor con todo? ¿Incluso con una relación entre clases prohibida por la sociedad?

    Los matrimonios de sus hermanos sirven de inspiración a Benedict, incluido el de Francesca (Hannah Dodd) con John Stirling (Victor Alli) y el de Colin (Luke Newton) con Penelope (Nicola Coughlan), quien se enfrenta a nuevos desafíos ahora que todos conocen su identidad como autora de la columna de cotilleos.

    Los Bridgerton cautivaron a espectadores de todo el mundo cuando Netflix y Shondaland estrenaron la icónica serie en 2020. Cada una de sus tres temporadas se encuentra entre las más vistas de la historia de Netflix, mientras que la aclamada precuela La reina Carlota: Una historia de Bridgerton arrasó en el Top 10 global. La franquicia ha consolidado una base de seguidores internacional que da respuesta a un público amante del romance tradicionalmente desatendido, irrumpiendo en el imaginario cultural con un éxito sin precedentes e impulsando innumerables tendencias. Los fans celebran su devoción por la serie a través de memes, música, libros, moda, decoración y mucho más. Experiencias en vivo como El Baile de la Reina: Una experiencia Bridgerton, junto con una creciente gama de productos de consumo, han elevado el nombre de Los Bridgerton hasta convertirlo en una marca de estilo de vida extraordinariamente codiciada, deleitando a los seguidores al permitirles disfrutar de su historia favorita en primera persona. Con la cuarta temporada actualmente en producción, la franquicia seguirá ofreciendo nuevas y atractivas formas para que su apasionada comunidad de fans se sumerja en el universo Bridgerton, tanto dentro como fuera de la pantalla.

    Vídeo |

    https://youtu.be/2V5CF0AgrQY?si=-M6_FTvERoQjIGzj

    (Fuente: Gol Femenino )

    Hoy el fútbol femenino inglés se detiene en un cruce que, sobre el papel, podría parecer desigual, pero que en el alma de la FA Cup es dinamita pura: la quinta ronda de la FA Women’s Cup enfrenta a las ambiciosas London City Lionesses contra el poder emergente del Tottenham Hotspur Women. Y cuando el torneo más antiguo del mundo abre sus puertas a una noche así, lo que está en juego no es solo un pase de ronda: es identidad, es jerarquía, es futuro.

    No hay necesidad de dividir esta historia en apartados, porque lo que se viene no es un dossier táctico al uso ni una ficha fría de estadísticas: es una travesía emocional por todo lo que representa este partido. Una eliminatoria que, bajo la luz siempre dramática de la copa, iguala presupuestos, tensiona trayectorias y convierte cada balón dividido en una cuestión de honor.

    La FA Cup no entiende de categorías. Nunca lo ha hecho. Es el torneo donde las jerarquías tiemblan. Donde un club que construye su proyecto desde la ambición estructural, como London City Lionesses, puede mirar a los ojos a un equipo de la élite como Tottenham y decirle: “Aquí estamos”. Porque las Lionesses no son un simple nombre romántico dentro del ecosistema del fútbol inglés. Son un proyecto con vocación de élite, con inversión, con planificación, con la obsesión clara de instalarse en la cima del fútbol femenino británico.

    Tottenham, en cambio, llega con la carga y el privilegio de pertenecer al escaparate de la máxima categoría. No es solo el escudo. No es solo la infraestructura. Es la responsabilidad de competir cada temporada contra las mejores, de medirse con gigantes históricos, de sostener una identidad propia en una liga feroz. Y en la copa, esa experiencia pesa. Pero también puede convertirse en una losa si el partido se enreda, si el reloj avanza y la lógica no termina de imponerse.

    Porque esta es la magia de la quinta ronda. Aquí ya no hay margen para la distracción. Ya no es el trámite de las primeras eliminatorias. Aquí cada equipo empieza a oler Wembley. Empieza a imaginar el camino despejado hacia las semifinales, hacia la gloria, hacia el relato que permanece en la memoria colectiva.

    El London City Lionesses afronta esta cita como una declaración pública de intenciones. No es solo competir. Es demostrar que el salto competitivo no es una aspiración lejana, sino una realidad tangible. Que pueden sostener un bloque sólido, compacto, disciplinado sin balón y vertical cuando detectan el espacio. Que saben sufrir sin perder el orden. Que tienen el carácter necesario para resistir los momentos de asedio que, inevitablemente, propondrá el Tottenham.

    El Tottenham, por su parte, sabe que este tipo de partidos pueden convertirse en trampas emocionales. Si marca pronto, puede imponer su jerarquía. Si el gol se retrasa, el nerviosismo se filtra. Y la copa no perdona los errores mentales. En estos contextos, la gestión del ritmo es tan determinante como la calidad técnica. Saber cuándo acelerar, cuándo pausar, cuándo cargar el área y cuándo ensanchar el campo.

    Tácticamente, el encuentro promete un contraste fascinante. Las Lionesses podrían optar por un bloque medio-bajo, con líneas juntas y transiciones rápidas, buscando atacar el espacio a la espalda de los laterales rivales. En ese escenario, el primer pase tras recuperación será oro. La precisión en el envío vertical definirá si el esfuerzo defensivo se traduce en amenaza real.

    Tottenham, en cambio, previsiblemente asumirá el peso del balón. Intentará mover al rival de lado a lado, forzar desplazamientos, generar superioridades en banda y cargar el área con insistencia. Pero la clave no será solo atacar: será evitar la contra. Porque si el equipo se parte, si las distancias entre líneas se dilatan, el partido puede convertirse en un intercambio peligroso.

    Y luego está el factor emocional. Porque en la copa, cada despeje se celebra como un gol, cada intervención defensiva levanta a la grada, cada córner se vive como una oportunidad irrepetible. No es un partido más del calendario. Es un todo o nada. Es la línea fina entre seguir soñando o regresar a la rutina de la liga con el sabor amargo de la eliminación.

    Hay algo profundamente épico en este tipo de enfrentamientos. El club que quiere derribar la puerta frente al club que quiere defender su estatus. La ambición frente a la obligación. El hambre frente a la responsabilidad. Y en el centro, 90 minutos —o más— donde cada detalle puede cambiar la narrativa.

    Si London City consigue imponer intensidad desde el primer minuto, si logra incomodar la salida de balón rival y convertir el duelo en un partido físico, incómodo, de segundas jugadas, el guion puede inclinarse hacia la sorpresa. Pero si Tottenham encuentra fluidez, si logra activar rápido a sus jugadoras más determinantes y convierte la posesión en profundidad real, la lógica puede imponerse.

    En noches así, el primer gol no solo mueve el marcador: mueve la psicología del partido. Obliga a reajustar planes, a adelantar líneas, a asumir riesgos. Y cada riesgo en la FA Cup tiene un precio.

    Esta no es solo una previa. Es el preludio de una batalla competitiva que condensa todo lo que hace grande al fútbol femenino inglés: crecimiento, profesionalización, ambición y una identidad cada vez más robusta. Es la constatación de que el ecosistema competitivo se ensancha, de que los proyectos emergentes ya no se conforman con participar.

    Hoy no se juega únicamente una quinta ronda. Se juega una afirmación colectiva. Se juega la posibilidad de alterar el mapa. Se juega el derecho a seguir soñando.

    Y cuando el balón empiece a rodar, cuando la tensión inicial se transforme en duelos reales, cuando la primera ocasión levante el murmullo de la grada, comprenderemos que todo lo que hemos construido en la previa solo era la antesala. Porque la copa, como siempre, decidirá sin contemplaciones.

    Prepárate porque esta noche no se disputa un simple partido, se escribe una historia.

    🏆 Adobe Women’s FA Cup

    ✨ Temporada 2025-2026

    😍 Quinta Ronda

    🔥 London City Lionesses 🆚 Tottenham Hotspurs Women🔥

    🗓️ Lunes, 23 de febrero de 2025

    ⏰ 20:30 horario peninsular

    📺 BBC (🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿)

    🏟️ Hayes Lane, Londres

  • Oficial | Llega la hora de “La Roja”

    (Fuente: Gol Femenino )

    ⚫️ Tras la finalización de la 21ª fecha de la Liga F Moeve 2025-2026, que ha sido apasionante, toca resetear y apoyar a las campeonas del mundo.

    Toda vez que la vigesimoprimera jornada de la Liga Profesional de Fútbol Femenino ha tocado a su fin, con una importante victoria del Sevilla Fútbol Club por 2-1 ante el Atlético de Madrid, los fans del fútbol femenino deben cambiar el chip y enfundarse la elástica rojigualda.

    Las campeonas del Mundial 2023, las de la Selección Española de Fútbol, se despidieron del 2025 proclamándose bicampeonas de la Liga de Naciones Femenina en el Estadio Metropolitano al doblegar por 3-0 a Alemania y ahora vuelven a irrumpir en escena para iniciar la fase de clasificación UEFA rumbo a la Copa del Mundo 2027 que se celebrará en el periodo estival en Brasil.

    Con múltiples caras nuevas, entre las que destacan Misa (Real Madrid), Sandra Villafañe (Madrid CFF), Martina Fernández (Everton) o incluso Aira Aguirrezabala (Real Sociedad de Fútbol), las actuales subcampeones de Europa se medirán a Islandia y Ucrania en el Grupo C.

    La primera gran cita llegará el próximo martes 3 de marzo de 2026, a partir de las 19:00 horario peninsular en el SkyFi Castalia, feudo del Club Deportivo Castellón, para después cerrar la fecha FIFA visitando a Ucrania en Antalya (Turquía) por culpa de la invasión que está sufriendo esta nación por parte de Rusia, celebrándose el duelo el próximo 7 de marzo de 2026, a las 18:00 horario peninsular.

    La otra gran sorpresa en la convocatoria llega en la delantera, donde Ornella Vignola, que también representa al Everton, entra en el ataque de la Roja. En total, a esta lista han acudido 15 jugadoras de seis equipos distintos de Liga F Moeve. El FC Barcelona, con siete futbolistas, el Real Madrid CF, con cuatro, y el Atlético de Madrid, el Madrid CFF, la Real Sociedad y el Athletic Club, todos ellos con una, están representados. 

    Con la ausencia por lesión de Aitana Bonmatí por una lesión de gravedad que sufrió una fractura transindesmal del peroné izquierdo a nivel del tobillo y no podrá reaparecer con el Fútbol Club Barcelona hasta abril, como pronto, emergerá la figura de Alexia Putellas como líder del combinado.

    Sendos encuentros se van a poder seguir a través de Radiotelevisión Española, algo ya habitual, y eso permitirá que el fútbol femenino se emita en abierto y pueda captar a nuevos adeptos.

    Por último, la RFEF ha hecho oficial , hace unos pocos minutos, que España va a recibir a Ucrania en Córdoba.

    El 26 de septiembre de 2023 marcó un momento relevante para la selección española femenina de fútbol al reunir a 14.194 personas en el Nuevo Arcángel, estableciendo un récord de asistencia a un partido del equipo nacional y consolidando el interés creciente por el fútbol femenino en el país. Aquella ocasión también registró una victoria de España sobre Suiza, cinco a cero, apenas unas semanas después de que la selección conquistara el título mundial. Según reportó la actual campeona del mundo y de la Liga de Naciones, el combinado que dirige Sonia Bermúdez volverá a este estadio, ahora llamado Bahrain Victorius Nuevo Arcángel, ubicado en Córdoba, para recibir a Ucrania en el marco de la fase de clasificación para el Mundial de Brasil 2027.

    Tal como confirmó el medio, el partido frente a Ucrania corresponde a la cuarta jornada del Grupo A3 en esta etapa clasificatoria, siendo el primer encuentro de la segunda vuelta. El encuentro tendrá lugar el sábado 18 de abril a las 16:00 en el estadio del Córdoba CF, cuya capacidad supera los 20.000 espectadores, destacando el potencial para superar nuevamente las marcas de público previas y reafirmar la presencia del fútbol femenino español en grandes escenarios deportivos. De acuerdo con la información publicada, España llega a esta cita apenas cuatro días después de enfrentarse a Inglaterra, su principal rival directo por el liderato del grupo, en Wembley, uno de los estadios de mayor renombre internacional.

    La elección del Nuevo Arcángel responde a la colaboración entre la Real Federación Española de Fútbol, la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Córdoba, la Real Federación Andaluza de Fútbol y el club local Córdoba CF, según destacó la RFEF.

    El regreso de la selección a este recinto casi tres años después de su última presentación oficial añade simbolismo y refuerza la importancia de Córdoba en el calendario del equipo nacional. En ediciones recientes, España ha disputado encuentros significativos en este estadio, además del encuentro ante Suiza en 2023, como el amistoso frente a Suecia en octubre de 2022, que terminó con un empate a uno.

    El medio informó que la programación del partido coincide con la celebración de la final de la Copa del Rey Mapfre, prevista en el Estadio de La Cartuja, Sevilla, ese mismo sábado a las 21.00, estableciendo una agenda relevante para el fútbol español y subrayando la notoriedad de ambos eventos en la comunidad andaluza.

    cita ante Ucrania se enmarca en la estrategia competitiva del equipo dirigido por Sonia Bermúdez, quien busca consolidar la posición de España en el Grupo A3 y asegurar el pase directo al Mundial. El encuentro contra Inglaterra, pautado en Londres, representa un desafío clave en la carrera por el primer puesto, mientras que la vuelta al Nuevo Arcángel sitúa al equipo ante el público local, donde ya ha vivido jornadas históricas.

    De acuerdo con lo consignado por los organizadores y las autoridades, la coordinación para el retorno de la selección a Córdoba ha involucrado esfuerzos de distintos niveles institucionales, con el objetivo de proporcionar las condiciones necesarias tanto para el espectáculo deportivo como para la afluencia de público aficionado, que ha demostrado un interés creciente desde los recientes éxitos internacionales del conjunto español.

    Nuevo Arcángel ha evidenciado su capacidad para albergar eventos de gran envergadura, como quedó reflejado en los partidos anteriores disputados allí, tanto en competición oficial como en compromiso amistoso. Las cifras de asistencia y los antecedentes de la selección femenina refuerzan la previsión de quórum importante para esta cuarta jornada clasificatoria ante Ucrania.

    El calendario que enfrentará la selección en menos de una semana, con compromisos ante Inglaterra y Ucrania, sitúa al equipo ante una doble exigencia competitiva relevante. En este contexto, el cuerpo técnico y las jugadoras mantienen la mirada puesta tanto en la fortaleza de sus rivales como en la continuidad de la consolidación deportiva alcanzada tras el título mundial y el reciente éxito en la Liga de Naciones.

    Las autoridades y la organización aspiran a que la respuesta del público vuelva a ser significativa, continuando la tendencia al alza en el seguimiento de los partidos del equipo nacional femenino. Las colaboraciones institucionales se han configurado para dotar de recursos y logística necesarios tanto al partido en Córdoba como al desplazamiento previo al enfrentamiento con Inglaterra.

    La planificación de la Real Federación Española de Fútbol muestra el interés por favorecer la presencia del equipo femenino en distintas sedes del país, fortaleciendo los lazos con aficiones regionales y promoviendo el fútbol femenino a nivel estatal. El Nuevo Arcángel, con la experiencia acumulada en partidos anteriores, se presenta como un escenario idóneo para uno de los encuentros cruciales en el calendario de la selección en su ruta hacia el Mundial de Brasil 2027.

    La fase de clasificación para la próxima Copa del Mundo mantiene a España entre los equipos más destacados del continente, con aspiraciones de repetir el éxito alcanzado en el certamen anterior y reforzar su presencia en la élite internacional. El apoyo institucional y la respuesta de la afición constituyen elementos clave en este proceso, tal como ha quedado reflejado en anteriores comparecencias en Córdoba y en otras ciudades españolas.

    El equipo dirigido por Sonia Bermúdez afronta una semana de máxima exigencia competitiva, con compromisos ante Inglaterra y Ucrania en menos de siete días. La meta es clara: consolidar el liderato de grupo y encarrilar el acceso directo al Mundial 2027.

    Más allá del rendimiento deportivo, la ventana internacional supone una oportunidad estratégica para continuar ampliando la base social del fútbol femenino. El crecimiento sostenido en asistencia, cobertura mediática y respaldo institucional confirma que el proyecto de la selección española se encuentra en una fase de madurez estructural y expansión sostenida.

    En este contexto, iniciativas informativas especializadas —como la newsletter de Gol Femenino— buscan capitalizar el interés creciente y fortalecer la comunidad en torno a un deporte que ya no es emergente, sino plenamente consolidado en la élite competitiva internacional.

    (Fuente: Gol Femenino)

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  • La crónica | Un doblete de Álvarez afianza al Sevilla F.C. como quinto

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ Un doblete de la guatemalteca sirve para doblegar por 2-1 a un Atlético de Madrid que se va al parón en crisis.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El fútbol siempre guarda un espacio reservado para las noches que huelen a decisivas aunque el calendario aún no marque el mes de mayo. Este domingo 22 de febrero a las 18:00 horas, el estadio sevillista se convertirá en el escenario de uno de esos encuentros que no solo reparten tres puntos, sino que modelan la narrativa emocional de una temporada. Sevilla Fútbol Club y el Atlético de Madrid Femenino, quinto contra sexto, separados por apenas un punto, frente a frente en un pulso que puede redefinir la pelea por la tercera plaza de la Liga F. Un duelo que se podrá seguir a través de DAZN y RTVE Play, pero que se sentirá en el pecho, como laten los partidos que pesan.

    LigaFMoeve | #SevillaFCAtleti

    (Fuente: Liga F Moeve

    Porque no es solo un partido. Es una frontera competitiva. Es una declaración de intenciones. Es el instante en el que la regularidad deja de ser un concepto estadístico para convertirse en una obligación moral.

    El Sevilla llega lanzado. Dos victorias consecutivas, ambas con portería a cero. Dos actuaciones que han devuelto al equipo esa sensación de solidez que durante tramos del curso parecía intermitente. El dato no es menor: ganar y no encajar no solo suma puntos, construye confianza estructural. Cuando un equipo encadena triunfos sin conceder, no solo ordena su sistema defensivo; ordena su mente competitiva. Sin embargo, el cuadro andaluz afrontará el duelo con ausencias sensibles. Eva Llamas no estará disponible. Tampoco Alba Cerrato. Y sigue fuera, en su largo proceso de recuperación, Jassina Blom. Tres nombres que no solo restan piezas en la pizarra, sino también matices tácticos y alternativas en el plan de partido.

    Al otro lado aparece un Atlético herido. Eliminado en el playoff de acceso a los cuartos de final de la Champions. Golpe continental. Desgaste físico y emocional. Y ahora, la obligación de reenfocar. José Herrera fue claro tras la eliminación: “Tenemos que centrarnos en Liga F y en la Copa y hay que volver a sumar de tres”. No es una frase hueca. Es una directriz estratégica. La temporada rojiblanca pasa ahora por la regularidad doméstica y por el orgullo competitivo. El técnico visitante tampoco podrá contar con Silvia Lloris, lesionada del ligamento cruzado, una baja estructural en la zaga que condiciona ajustes y obliga a reequilibrar perfiles.

    En la primera vuelta empataron 2-2 en Alcalá. Un partido abierto, con alternancias, con fases de dominio repartido. Aquel encuentro dejó claro que ambos conjuntos están en un escalón competitivo similar: estructuras ordenadas, capacidad para transitar, talento diferencial en zonas intermedias y pegada suficiente para castigar cualquier desajuste. El empate fue justo, pero también dejó una sensación: la igualdad es real y la diferencia está en los detalles.

    El Sevilla ha crecido desde la organización defensiva. Sus últimas victorias sin encajar no fueron fruto de la casualidad. El bloque ha sabido compactarse en campo propio cuando el rival exige repliegue, pero también adelantar líneas con valentía cuando detecta fragilidad en salida contraria. La coordinación entre centrales y mediocentro defensivo ha sido clave para cerrar pasillos interiores, mientras que los laterales han dosificado mejor sus incorporaciones, priorizando el equilibrio sobre el riesgo excesivo.

    Sin Eva Llamas ni Alba Cerrato, el Sevilla pierde capacidad de distribución limpia desde atrás y versatilidad en segunda línea. Eso puede traducirse en un plan más pragmático: circulación más directa hacia extremos, búsqueda de segunda jugada, presión tras pérdida muy agresiva para evitar transiciones rojiblancas. El equipo andaluz sabe que el Atlético, cuando puede correr, es letal.

    El Atlético, por su parte, deberá gestionar dos variables: el impacto emocional de la eliminación europea y la necesidad de sostener un ritmo competitivo alto en Liga F. José Herrera ha construido un equipo que alterna fases de posesión estructurada con momentos de verticalidad intensa. La clave estará en la gestión del carril central. Si el Atlético logra superioridad numérica en mediocampo, podrá imponer ritmo. Si el Sevilla consigue cerrar líneas y forzar envíos laterales previsibles, el partido puede entrar en un escenario de fricción, segundas jugadas y duelos individuales.

    La baja de Silvia Lloris obliga a reajustar la línea defensiva. Más allá del reemplazo nominal, lo que se pierde es lectura anticipativa y agresividad en la intercepción. Eso puede abrir una ventana para que el Sevilla ataque el espacio entre central y lateral, especialmente si logra atraer marcas hacia dentro.

    Quinto contra sexto. Separados por un punto. Ambos mirando de reojo la tercera posición. Esa plaza no es solo un número en la tabla; es acceso, es ambición, es relato de temporada. Estar en el podio significa sostener un proyecto competitivo en la élite. Significa consolidar discurso institucional. Significa enviar un mensaje al mercado y a la afición.

    En este punto del campeonato, cada enfrentamiento directo multiplica su valor. No solo por los tres puntos, sino porque impide que el rival sume. Es una ecuación doble. Ganar es sumar y frenar. Perder es ceder terreno y conceder impulso.

    El Sevilla quiere demostrar que su crecimiento no es episódico. Que la solidez reciente no es una racha sino una identidad. El Atlético quiere demostrar que la eliminación europea no fractura su ambición doméstica. Que el golpe continental no deriva en caída competitiva.

    Hay partidos que se juegan en el césped y otros que empiezan a disputarse en la cabeza. El Sevilla llega reforzado mentalmente por las dos porterías a cero. El Atlético llega con el orgullo tocado y la necesidad de reivindicación inmediata. Esa combinación puede generar un partido de alta intensidad desde el primer minuto.

    Si el Sevilla logra adelantarse, el contexto emocional puede volverse un aliado formidable. Si el Atlético golpea primero, la narrativa cambiará: el equipo rojiblanco se crecerá y obligará a las locales a salir de su plan conservador.

    Ambos equipos saben que el margen es mínimo. La temporada no permite desconexiones. El empate puede parecer prudente, pero no resuelve la ambición de ninguno.

    Porque el fútbol no es solo un marcador. Es un espejo. Este domingo, Sevilla y Atlético no solo se juegan tres puntos. Se juegan la credibilidad de su discurso. Se juegan la continuidad de su ambición. Se juegan el derecho a mirar la tabla y no bajar la vista.

    El Sevilla quiere que su estadio sea fortaleza, que su defensa sea muro, que su presente sea confirmación. El Atlético quiere transformar la herida europea en combustible competitivo, convertir la frustración en furia ordenada, cambiar el lamento por carácter.

    Los precedentes históricos son favorables para los intereses de las colchoneras amén de cinco victorias, cuatro empates y tan solo una derrota en los últimos diez compromisos en la Liga F Moeve.

    En términos globales, que no debemos olvidar, el saldo aumenta hasta la veintena de triunfos, siete empates y solo dos derrotas en los 29 duelos que tienen carácter oficial.

    En la primera vuelta se pudo vivir un encuentro “alocado” en Alcalá de Henares que concluyó con un empate (2-2) el pasado 25 de diciembre de 2025.

    No es un febrero cualquiera. Es febrero con aroma a definición anticipada. Es febrero con puntos que pesan como si fuera primavera. Es el tipo de partido que, cuando termine la temporada, se recordará como punto de inflexión o como oportunidad perdida.

    Y ahí, en ese instante en el que el árbitro mire su reloj y señale el final, sabremos quién dio el paso al frente. Quién entendió que la tercera plaza no se sueña: se pelea. Quién convirtió la presión en impulso.

    Porque en el fútbol, como en la vida competitiva, no basta con querer. Hay que sostener. Hay que ejecutar. Hay que resistir. Y este domingo, en Sevilla, solo una verdad sobrevivirá al pitido final.

    El duelo al detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve

    🔥 Sevilla Fútbol Club 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    🙌🏻 Matchday 21 | Día de partido

    🏳️‍🌈 Amor por los colores

    ✨ Temporada 2025-2026 ✨

    ⏰ 18:00 horario peninsular

    📅 Domingo, 22 de febrero de 2026

    📺 DAZN 2 (Dial 72 de Movistar Plus) & RTVE Play

    🏟️ Estadio Jesús Navas, Nervión

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Los onces |

    Hay tardes empiezan cuando el árbitro mira el cronómetro y se lleva el silbato a la boca. Empiezan mucho antes. Empiezan en el rumor del estadio, en el murmullo rojo y blanco que baja por las escaleras, en la respiración contenida de quienes saben que el fútbol femenino español ya no es promesa sino presente afilado. Empiezan en el momento en que los videomarcadores escupen los nombres propios, uno a uno, como si fueran cuentas de un rosario laico que invoca carácter, jerarquía y talento. Empiezan cuando asoma el escudo del Sevilla FC Femenino a la izquierda y el del Atlético de Madrid Femenino a la derecha, y entre ambos no hay solo noventa minutos: hay historia reciente, hay proyecto, hay una forma de entender el juego y la vida.

    Y entonces, sí, entonces el fútbol se vuelve nombre y apellido, dorsal y demarcación, mirada y cicatriz invisible. El Sevilla comparece con su XI dibujado como una declaración de intenciones: bajo palos, el 1, Sullastres, guardiana de reflejos felinos y voz de mando; el 17, Débora G., como primera línea de contención en el costado; el 5, Eva Llamas, jerarquía y lectura en la zaga; el 4, Isa Álvarez, rigor táctico; el 15, Esther M. P., equilibrio y salida limpia; el 6, Alicia, pulmón y pausa; el 20, Rosa M., energía en la banda; el 10, M. Cortés, faro creativo; el 9, F. Kanteh, amenaza vertical; el 7, Raquel, profundidad y desborde; el 8, Andrea Á., metrónomo y último pase. Once nombres que no son solo once nombres: son once responsabilidades que laten al mismo ritmo.

    Enfrente, el Atlético responde con su propio manifiesto competitivo, con la solemnidad de quien sabe lo que pesa un escudo en el pecho. En la portería, el 1, L. Gallardo, capitana, liderazgo en cada gesto y orden que se oye hasta en la última fila; el 3, Medina, contundencia sin estridencias; el 4, Lauren Leal, oficio y anticipo; el 5, Xènia, salida elegante; el 11, Menayo, inteligencia posicional; el 6, Bøe Risa, brújula escandinava para gobernar el centro; el 17, J. Bartel, recorrido y sacrificio; el 21, Fiamma, chispa entre líneas; el 7, Jensen, amplitud y vértigo; el 20, Amaiaur, olfato de área; el 22, Luany, potencia y descaro. Es un once que no se limita a ocupar espacios: los interpreta, los transforma, los conquista.

    Los últimos rayos de sol caían sobre el césped como una sábana tensa y brillante, y cada nombre proyectado en las pantallas es un latido que se suma al corazón colectivo. Porque esto no va solo de sistemas —del 4-3-3 que muta en 4-2-3-1, del repliegue medio, de la presión tras pérdida—, va de carácter. Va de cómo Sullastres ordena la línea con un grito seco cuando el balón viaja desde la izquierda rojiblanca. Va de cómo Gallardo, brazalete en brazo, mide el tiempo con la serenidad de quien ha aprendido que el liderazgo no se declama, se ejerce. Va de cómo Eva Llamas y Lauren Leal leen el juego como quien lee un libro subrayado mil veces. Va de cómo Bøe Risa acaricia la pelota con la delicadeza de una pianista y M. Cortés responde con la osadía de quien no pide permiso para imaginar.

    El estadio es un organismo vivo. Cada pase lateral del Sevilla es una inhalación; cada conducción vertical del Atlético, una exhalación profunda que sacude gargantas. Débora G. y Rosa M. doblan por fuera, buscando ese centímetro de ventaja que convierte el centro en ocasión. Jensen y Luany amenazan la espalda, obligan a retroceder, tensan la cuerda hasta que cruje. Alicia y Xènia chocan en el centro del campo como dos ideas que no se resignan a ceder territorio. F. Kanteh y Amaiaur se mueven en el filo, delanteras que viven de una décima de segundo y de un error ajeno.

    No hay apartados en esta historia porque el fútbol no entiende de compartimentos estancos. Todo sucede a la vez: el grito del entrenador, la instrucción susurrada, el gesto de complicidad entre centrales, la mirada desafiante antes de un córner. Y en medio, el balón, ese pequeño planeta blanco que orbita entre botas y convicciones. Cada vez que lo toca Andrea Á., el Sevilla gana claridad; cada vez que lo acaricia Fiamma, el Atlético encuentra un pasillo secreto. Es un duelo de pizarras, sí, pero sobre todo es un duelo de almas competitivas.

    “Esto es el Partido”, diría Manu con esa cadencia que convierte la crónica en relato y el relato en emoción compartida. Esto es el latido previo al impacto, el instante en que el pasado pesa y el futuro promete. Es la certeza de que, cuando el balón empiece a rodar, los nombres dejarán de ser tinta y se convertirán en acción pura. Sullastres volará si hace falta; Gallardo ordenará como capitana de barco en mar bravo. Eva Llamas y Isa Álvarez cerrarán filas; Lauren Leal y Xènia levantarán murallas. Alicia y Bøe Risa discutirán la soberanía del círculo central; M. Cortés y Fiamma dibujarán el mapa del último tercio. F. Kanteh y Amaiaur buscarán el gol como quien busca una verdad irrefutable.

    Y nosotros, desde la grada o desde el sofá, no somos espectadores: somos parte del rito. Porque cada XI inicial es una promesa. Promesa de lucha, de talento, de orgullo. Promesa de que, durante noventa minutos, el mundo puede reducirse a un rectángulo verde donde once contra once deciden quién impone su relato. Esta noche, Sevilla y Atlético no solo alinean futbolistas. Alinean convicciones. Y cuando el árbitro mire el reloj y el silbato rasgue el aire, sabremos que el fútbol —el de verdad, el que se siente en el pecho— ya nos ha atrapado para no soltarnos.

    Dicen que nunca se rinde y el arte de su fútbol no tiene rival y esa consiga quiso dejarla clara el conjunto andaluz en la visita al Jesús Navas de un Atlético de Madrid que venía de ser eliminado en el playoff de la Liga de Campeones Femenino ante el Manchester United y no estará en los cuartos de final y, según están las cosas, parece que no viajará por Europa el próximo curso amén de una nueva victoria de la Real Sociedad por 2-1 ante el Espanyol.

    Desde el primer segundo se intuyó que no habría tregua. El Atlético saltó al césped con esa electricidad reconocible en los equipos que no especulan, que aprietan arriba, que creen en el robo como arma y en la transición como sentencia. El Sevilla respondió con la serenidad de quien conoce su libreto y lo ejecuta con disciplina táctica, con líneas juntas y mirada desafiante. El balón apenas había recorrido unos metros cuando el conjunto rojiblanco lanzó el primer aviso serio, una jugada que condensó el ADN competitivo de las de rojiblanco y que heló por un instante el corazón del estadio.

    Synne Jensen, siempre al acecho, siempre dispuesta a convertir un error en oportunidad, leyó un pase horizontal en campo rival con la intuición de quien huele la sangre competitiva. Se anticipó, robó la pelota con determinación y, de pronto, el escenario se abrió ante ella como un corredor infinito hacia la gloria. Solo Esther Sullastres se interponía entre la delantera noruega y el primer golpe del partido. Jensen condujo con la cabeza alta, el balón cosido al pie, el estadio conteniendo la respiración en cada zancada. Se plantó sola, franca, ante la guardameta hispalense. El disparo salió potente, decidido, pero quizá demasiado cargado de ansiedad. La pelota se elevó unos centímetros más de lo necesario y se marchó por encima del larguero, besando el aire antes de perderse en la nada. Fue un suspiro colectivo, un “uff” que recorrió la grada como una ola invisible. El Atlético había avisado. El Sevilla había sobrevivido.

    Pero el duelo entre Jensen y Sullastres no había hecho más que empezar. Minutos después, como si el destino quisiera insistir en ese pulso individual dentro de la batalla colectiva, la noruega volvió a irrumpir en el área. Esta vez la jugada se cocinó con algo más de elaboración, con circulación paciente hasta encontrar el resquicio. Jensen recibió dentro del área, perfilada, con la determinación en los ojos. Armó la pierna y soltó un chut seco, ajustado, de esos que obligan a la portera a decidir en una fracción de segundo. Y ahí emergió la figura de Esther Sullastres, felina, reactiva, con una intervención providencial que mantuvo el empate y sostuvo a las suyas cuando el viento soplaba en contra. Se estiró con todo el cuerpo, sacó una mano salvadora y desvió el esférico con la firmeza de quien entiende que cada parada es un mensaje: aquí no se regala nada.

    El partido se convirtió en un intercambio de golpes medidos. Si el Atlético amenazaba con verticalidad, el Sevilla respondía con profundidad y colmillo. En la otra portería, Lola Gallardo, capitana y referencia, también tuvo que vestirse de heroína. Fatou Kanteh, siempre incisiva, encontró un espacio para el desmarque y recibió en condiciones de disparo. Su chut llevaba intención, llevaba rabia competitiva, llevaba el deseo de desequilibrar un choque que estaba vibrando en cada centímetro del césped. Gallardo reaccionó con reflejos de élite, volando hacia su palo para desviar la pelota con una parada de las que sostienen partidos y alimentan la fe de un equipo. Era un duelo de guardametas, un pulso de seguridad bajo palos que mantenía la igualdad intacta.

    La sensación era clara: el encuentro pendía de un hilo, de un detalle, de una acción puntual que rompiera la balanza. Y ese detalle llegó en el minuto 19, cuando el fútbol decidió abrazar la polémica y convertirla en punto de inflexión. En una acción dentro del área, con cuerpos en tensión y miradas clavadas en el balón, Lauren Leal fue señalada por la colegiada tras un contacto que desató la protesta rojiblanca y la esperanza sevillista. El silbato sonó firme. Penalti. El estadio estalló en un murmullo eléctrico. La responsabilidad recayó en Andrea Álvarez.

    La exjugadora de la Sociedad Deportiva Eibar El partido se convirtió en un intercambio de golpes medidos. Si el Atlético amenazaba con verticalidad, el Sevilla respondía con profundidad y colmillo. En la otra portería, Lola Gallardo, capitana y referencia, también tuvo que vestirse de heroína. Fatou Kanteh, siempre incisiva, encontró un espacio para el desmarque y recibió en condiciones de disparo. Su chut llevaba intención, llevaba rabia competitiva, llevaba el deseo de desequilibrar un choque que estaba vibrando en cada centímetro del césped. Gallardo reaccionó con reflejos de élite, volando hacia su palo para desviar la pelota con una parada de las que sostienen partidos y alimentan la fe de un equipo. Era un duelo de guardametas, un pulso de seguridad bajo palos que mantenía la igualdad intacta.

    Andrea caminó hacia el punto de penalti con la serenidad de quien asume el peso de la historia en los hombros. Colocó el balón con mimo, retrocedió unos pasos, respiró hondo. Frente a ella, Lola Gallardo intentaba adivinar, buscar una pista, una señal. El silencio se hizo denso, casi tangible. La carrera fue corta, decidida. El golpeo, seco y preciso. El balón salió disparado, ajustado, imposible para la estirada de la capitana atlética. La red se infló con violencia y el 10 abría la lata en favor de las de David Losada al borde del ecuador de la primera mitad.

    El Atlético de Madrid no se descompuso. Intentó reaccionar con orgullo, con ese carácter competitivo que forma parte de su identidad. Adelantó líneas, buscó amplitud, insistió por fuera y por dentro, pero se topó con una zaga sevillista firme, concentrada, solidaria en las ayudas. Cada centro era despejado con convicción, cada balón dividido era disputado como si fuera el último. El tiempo corría hacia el descanso con el marcador favorable a las locales, pero la sensación era que el duelo estaba lejos de resolverse.

    Antes del descanso, Jensen volvió a tener el empate en sus botas e incluso llegó a marcar, aunque el tanto fue anulado por fuera de juego.

    Y entonces, justo al filo del intermedio, cuando el reloj parecía dispuesto a congelar el 1-0 hasta la segunda parte, llegó el golpe que sacudió definitivamente la primera mitad.

    Fatou Kanteh recogió el balón en campo propio y decidió que era momento de acelerar el pulso del partido. Condujo con potencia, con esa mezcla de técnica y determinación que la convierte en amenaza constante. Levantó la cabeza y detectó el movimiento de Andrea Álvarez en banda. El pase fue preciso, medido al milímetro.

    Andrea recibió, pisó el balón para frenar en seco, encaró a su defensora con un amago que abrió una grieta en la estructura rojiblanca. Se perfiló hacia dentro, buscando su pierna buena, y sin pensarlo dos veces soltó un latigazo que quedará en la memoria colectiva de la tarde. El disparo salió con una rosca perfecta, describiendo una parábola que parecía dibujada con compás. La pelota viajó hacia la escuadra, hacia ese rincón donde las manos no llegan y los sueños se cumplen. Lola Gallardo se estiró con todo, pero el balón fue inalcanzable. Besó la madera interior y se coló en la red, arrancando un rugido ensordecedor. Fue un gol de esos que no solo suman, sino que emocionan. Un gol que quita telarañas, que limpia la escuadra y eleva a quien lo marca a la categoría de protagonista indiscutible por culpa de un 20 que fue una obra de arte en el minuto 52 del alargue que se llevó a término en la primera parte.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una cómoda renta a favor de las locales que hacía que el Atlético de Madrid no estuviera aprovechando el traspié del Costa Adeje Tenerife en Valdebebas (2-0), pero quedaban cuarenta y cinco minutos por jugar en Nervión.

    Andrea recibió, pisó el balón para frenar en seco, encaró a su defensora con un amago que abrió una grieta en la estructura rojiblanca. Se perfiló hacia dentro, buscando su pierna buena, y sin pensarlo dos veces soltó un latigazo que quedará en la memoria colectiva de la tarde. El disparo salió con una rosca perfecta, describiendo una parábola que parecía dibujada con compás. La pelota viajó hacia la escuadra, hacia ese rincón donde las manos no llegan y los sueños se cumplen. Lola Gallardo se estiró con todo, pero el balón fue inalcanzable. Besó la madera interior y se coló en la red, arrancando un rugido ensordecedor. Fue un gol de esos que no solo suman, sino que emocionan. Un gol que quita telarañas, que limpia la escuadra y eleva a quien lo marca a la categoría de protagonista indiscutible.

    El partido, lejos de apagarse tras aquella parada monumental de Esther Sullastres, entró en esa fase en la que el fútbol deja de ser un tablero ordenado y se convierte en una tormenta eléctrica. El 2-1 había devuelto al Atlético de Madrid Femenino a la pelea, y cada minuto que transcurría parecía un pulso directo al mentón del Sevila.
    La quinta plaza ya no era una abstracción clasificatoria dentro de la Liga F; era un territorio que se defendía con uñas, con táctica, con pulmones ardiendo.

    El Atlético adelantó definitivamente sus líneas. Bøe Risa comenzó a gobernar la medular con pases tensos y diagonales que buscaban romper el entramado defensivo local.

    Fiamma se ofrecía entre líneas, girando el cuello como una exploradora en territorio hostil, tratando de detectar el mínimo desajuste. Jensen, incansable, alternaba desmarques de apoyo y rupturas al espacio, obligando a la zaga sevillista a vivir en permanente estado de alerta. Cada balón colgado al área era una declaración de intenciones: el empate no era una quimera, era un objetivo tangible.

    El Sevilla, consciente de que el partido se inclinaba peligrosamente hacia su portería, activó el modo resistencia inteligente. No era un repliegue temeroso, sino un ejercicio de concentración colectiva. Las líneas se estrecharon, las ayudas se multiplicaron, y cada despeje se celebraba como un pequeño triunfo dentro de la batalla mayor. Gemma Gili aportó criterio para dormir el balón cuando era necesario; Iris Arnaiz sumó piernas y anticipación para cortar las segundas jugadas que el Atlético buscaba con insistencia.

    Hubo un instante, alrededor del minuto setenta, que encapsuló la tensión que se respiraba. Jensen recibió de espaldas en la frontal, descargó hacia banda y se lanzó al área como un proyectil humano. El centro llegó medido, tenso, con esa rosca que convierte cualquier contacto en amenaza. Amaiaur se elevó buscando el remate, pero la defensa sevillista, en bloque, logró desviar lo justo para que el balón saliera mordido, perdiendo violencia. Sullastres, atenta, atrapó el esférico y se dejó caer al césped unos segundos más de lo estrictamente necesario. No era teatro; era gestión emocional, era comprensión del tempo competitivo.

    El Atlético no cesaba. Carmen Menayo volvió a encontrar autopista por su costado y lanzó un centro que cruzó el área como un misil sin destinataria clara. El balón pasó rozando el segundo palo, con el corazón de la grada sevillista encogido. Cada aproximación rojiblanca era un aviso de que el 2-1 era una ventaja frágil, delicada como cristal fino.

    Pero el fútbol, especialmente en la Liga F, no entiende de sentencias prematuras. Tras el paso por vestuarios, el Atlético regresó al césped con el orgullo herido y la convicción renovada. Apenas habían transcurrido dos minutos cuando encontró el premio a su insistencia. Carmen Menayo, con esa lectura inteligente de los tiempos y los espacios, recibió en banda y levantó la cabeza. Detectó el movimiento en el área y envió un balón tenso, medido, al corazón del área. La pelota surcó el aire con intención quirúrgica.

    En el segundo palo apareció Xènia Pérez, anticipándose a su marca, atacando el espacio con fe. El remate fue limpio, contundente. Un golpeo que no dejó margen a la duda. El cuero se dirigió al fondo de la red con violencia controlada, y el 21 de la exjugadora del Espanyol en el minuto 47 de este cara a cara encendió de nuevo el partido.

    El Atlético celebró con rabia, consciente de que el gol no solo recortaba distancias, sino que devolvía la incertidumbre al marcador. El encuentro se reabrió como un libro apasionante que aún guardaba capítulos decisivos.

    Y, sin embargo, el Sevilla también sabía que el partido podía sentenciarse a la contra. En una recuperación en campo propio, Andrea Álvarez volvió a arrancar con determinación. Condujo con la cabeza alta, sorteando una primera presión, filtró hacia Kanteh, que descargó de primeras buscando la devolución al espacio. Durante un segundo, el estadio vio el tres a uno dibujado en el aire. Andrea se plantó al borde del área, perfiló el disparo, pero esta vez la zaga atlética reaccionó a tiempo y bloqueó el chut cuando ya se cantaba el gol. Fue un recordatorio de que el partido no pertenecía a nadie en exclusiva.

    Los minutos finales fueron una prueba de carácter. El Atlético volcó todo su arsenal ofensivo, cargó el área con insistencia casi obsesiva. Lauren Leal volvió a imponerse en el juego aéreo en un córner lanzado con precisión quirúrgica. Su cabezazo fue potente, dirigido al palo largo, con intención inequívoca de empatar la contienda. Y otra vez apareció Sullastres, volando hacia su derecha, extendiendo el brazo con una mezcla de técnica y fe. La parada fue tan limpia como decisiva. El estadio rugió no solo por el gesto técnico, sino por lo que simbolizaba: la resistencia de un equipo que se negaba a ceder su premio.

    En la banda, los cuerpos técnicos vivían el encuentro con la misma intensidad que sobre el césped. Cada indicación era casi un grito existencial, cada gesto una súplica al destino futbolístico. La quinta posición latía en cada decisión táctica, en cada cambio, en cada ajuste defensivo.

    Cuando el cronómetro entró en el tiempo añadido, el partido ya no era solo fútbol; era nervio puro. El Atlético empujaba con todo, incluso con su guardameta adelantando metros en acciones a balón parado. El Sevilla resistía con orden, despejando balones como si fueran proyectiles que había que enviar lo más lejos posible del peligro.

    El pitido final, cuando llegó, sonó como una liberación para el conjunto hispalense. Las jugadoras se abrazaron, exhaustas, conscientes de que habían sobrevivido a una embestida feroz.

    El 2-1 no solo significaba tres puntos; era una reafirmación competitiva, un golpe sobre la mesa en la pelea por la quinta plaza. El Atlético, digno hasta el último segundo, se retiró con la sensación amarga de haber estado cerca, de haber rozado el empate con la yema de los dedos.

    Aquella tarde dejó algo más que un resultado. Dejó la imagen de Andrea Álvarez firmando un doblete de talento y personalidad, el liderazgo silencioso de Lola Gallardo incluso en la derrota parcial, la exhibición de reflejos de Esther Sullastres como muralla infranqueable en los momentos críticos. Dejó la certeza de que la Liga F no es un mero campeonato, sino un escenario donde cada jornada es una historia de ambición y carácter.

    Y mientras el estadio se vaciaba lentamente, quedaba flotando en el aire una sensación inequívoca: el fútbol femenino español vive de partidos como este, de duelos en los que la tabla clasificatoria es solo el telón de fondo de una batalla emocional y táctica que dignifica la competición.

    Porque cuando dos equipos saltan al césped con la convicción de que cada balón es el último y cada acción puede cambiar el destino, el espectáculo trasciende el marcador. Y eso, precisamente eso, es lo que convierte tardes como esta en relatos que merecen ser contados con épica, con pasión y con la reverencia que exige el verdadero fútbol.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Con esta victoria, que es baladí, el conjunto hispalense suma ya 36 unidades en su casillero particular que le dejan con un margen de cuatro guarismos respecto a un Atlético de Madrid que es sexto y tiene ya muy pocas posibilidades de acabar la temporada en el podium liguero y centrará todos sus esfuerzos en tratar de superar la eliminatoria de semifinales de la Copa de la Reina ante el Costa Adeje Tenerife Egatesa, pues levantar ese trofeo, como ya ocurrió en 2023, salvaría la actuación de un grande de la Liga Profesional de Fútbol Femenino que navega sin rumbo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    • Sevilla Fútbol Club: Marques, 83′), Isa Álvarez, Esther Martín-Pozuelo; Alicia (Iris Arnaiz, 63′), Rosa Márquez, Milla Cortés (Gemma, 63′); Fatou Kanteh (Chantal Hagel, 83′), Raquel y Andrea Álvarez.
    • ⁠Atlético de Madrid: Lola Gallardo; Luany (Chinchilla, 83′), Lauren, Xenia Pérez, Menayo, Andrea Medina; Julia Bartel (Natalia, 65′), Fiamma, Boe Risa (Moller, 83′); Jensen y Amaiur.
    • Árbitra: Melissa López (comité extremeño). Amonestó a las locales Alicia y Andrea Álvarez y a la visitante Lola Gallardo. Expulsó con doble amarilla a Andrea Álvarez.

    Incidencias: Partido correspondiente a la vigesimoprimera jornada de la Liga F Moeve disputado en el Estadio Jesús Navas ante 550 espectadores sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Andrea Álvarez (P.) 19’ ⚽️
    2-0 Andrea Álvarez 45’ ⚽️
    2-1 Xénia Pérez 47’ ⚽️

    Vídeo:

  • La crónica | El Real Madrid no perdona a unas guerreras con diez

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ ¡Triunfo merengue! Las de Pau Quesada se impusieron por 2-0 a un Costa Adeje Tenerife Egatesa muy mermado tras la expulsión de Moreno.

    LigaFMoeve | #RealMadridCostaAdejeTenerife

    El domingo, 22 de febrero de 2026, a las 12:00 horas, el Estadio Alfredo Di Stéfano se convertirá en el epicentro competitivo de la Liga F con un duelo que trasciende la mera jornada liguera: el segundo clasificado frente al cuarto, dos proyectos consolidados, dos dinámicas en plenitud y un pulso directo por el control del tramo decisivo del campeonato. Real Madrid recibe al Club Deportivo Tenerife Femenino.

    El choque que será emitido en directo por DAZN y que condensa aspiraciones europeas, identidades tácticas bien definidas y una narrativa competitiva que ha ido creciendo temporada tras temporada.
    La clasificación no engaña. El segundo contra el cuarto. Una diferencia de puntos que marca distancias, pero no jerarquías definitivas. El Real Madrid llega impulsado por la inercia de cuatro victorias consecutivas entre todas las competiciones, incluida su reciente clasificación para los cuartos de final de la UEFA Women’s Champions League, un logro que no solo fortalece su confianza sino que robustece su cultura competitiva. El equipo blanco ha encadenado tres porterías a cero en ese tramo, síntoma inequívoco de un bloque que ha afinado su estructura defensiva y que ha elevado sus estándares en la gestión de los momentos del partido.
    Enfrente, el Costa Adeje Tenerife se presenta como uno de los conjuntos más sólidos y coherentes del curso. Invicto en 2026, con cuatro victorias y tres empates en siete compromisos oficiales, el cuadro dirigido por Yerai Martín ha cimentado su crecimiento en la estabilidad defensiva: tres porterías a cero consecutivas y apenas dos goles encajados en ese mismo período. Los números no son circunstanciales; responden a una estructura táctica trabajada, a una defensa coordinada y a una gestión inteligente de los ritmos de juego.
    Este partido no es solo un enfrentamiento entre dos aspirantes a puestos europeos. Es, en términos estratégicos, una prueba de madurez. Para el Real Madrid, consolidar el segundo puesto implica reforzar su candidatura a cerrar la temporada en posiciones de Champions y mantener la presión sobre el liderato. Para el conjunto tinerfeño, asaltar el Di Stéfano supondría reducir la brecha y enviar un mensaje rotundo: su proyecto no es coyuntural, sino estructural.
    El precedente inmediato de la primera vuelta añade una capa adicional de expectación. En el Heliodoro Rodríguez López, el marcador reflejó un 0-0 que sintetizó el equilibrio táctico entre ambos. Aquel partido fue una batalla de estructuras: líneas compactas, vigilancia constante sobre los espacios interiores y una prioridad compartida por minimizar riesgos. La igualdad fue máxima, y ese recuerdo pesa en la preparación psicológica de esta nueva cita.
    El conjunto madridista ha encontrado en las últimas semanas un punto de equilibrio entre su vocación ofensiva y una disciplina defensiva cada vez más refinada. Las tres porterías a cero en los últimos cuatro encuentros no son solo un dato estadístico; evidencian una mejora en la coordinación entre líneas, en la presión tras pérdida y en la defensa del área propia.
    Tácticamente, el equipo blanco ha evolucionado hacia un modelo de control territorial. Su estructura base, generalmente articulada en torno a un 4-3-3 o variantes que mutan en fase ofensiva hacia un 3-2-5, le permite ocupar con amplitud los carriles exteriores y generar superioridades en zonas intermedias. La circulación desde primera línea se ha vuelto más paciente y precisa, favoreciendo ataques posicionales largos que desgastan al rival.
    Sin embargo, este encuentro llega condicionado por ausencias sensibles: Tere Abelleira, Signe Bruun y Lotte Keukelaar no estarán disponibles. La baja de Abelleira, especialmente, altera la gestión del ritmo en la base de la jugada. Su capacidad para ordenar la salida de balón y equilibrar las transiciones es un factor diferencial. Sin ella, el cuerpo técnico deberá redistribuir responsabilidades en la medular, potenciando perfiles capaces de sostener la posesión sin comprometer la estabilidad.
    La ausencia de Signe Bruun incide en la referencia ofensiva. Su presencia como punta fija, capaz de fijar centrales y generar espacios a su alrededor, no será sustituida de manera directa; se prevé mayor movilidad en la última línea, intercambios constantes y un ataque más dinámico. Keukelaar, por su parte, representa profundidad y desborde; su baja obliga a reforzar los mecanismos colectivos para generar amplitud.

    El conjunto tinerfeño se ha consolidado como uno de los bloques más difíciles de desarticular del campeonato. Su invicto en 2026 responde a un patrón claro: orden estructural, repliegue coordinado y transiciones verticales bien ejecutadas. Las cifras defensivas son elocuentes: solo dos goles encajados en siete encuentros y tres porterías a cero consecutivas.
    La propuesta de Yerai Martín se basa en la compacidad. Las líneas se mueven en sincronía, reduciendo espacios entre centrales y mediocentros, obligando al rival a circular por fuera y defendiendo con intensidad los centros laterales. En fase ofensiva, el equipo no renuncia al balón, pero prioriza la eficiencia sobre la acumulación. Cada avance busca progresar con sentido, evitando pérdidas en zonas comprometidas.
    Las ausencias de María Estella, Pisco, Aithiara Carballo y Carlota Suárez condicionan el plan. Son bajas que afectan tanto a la rotación como a la profundidad de plantilla. No obstante, la fortaleza del Tenerife radica en su engranaje colectivo más que en individualidades aisladas. La cohesión del bloque ha permitido que el rendimiento no fluctúe en exceso pese a las contingencias.
    Este enfrentamiento refleja la evolución del fútbol femenino español. El crecimiento competitivo de clubes históricos y la consolidación de proyectos insulares como el del Costa Adeje Tenerife han elevado el nivel medio de la liga. Cada duelo entre aspirantes europeos es, en cierto modo, una declaración de ambición colectiva.
    El 0-0 de la primera vuelta en el Heliodoro no fue un simple empate; fue una muestra de respeto mutuo. Ahora, en el Di Stéfano, el escenario cambia, pero la exigencia permanece intacta. El estadio blanco, acostumbrado a citas de alta tensión, será el marco de un partido que puede redefinir la tabla en su zona noble.
    Si el Real Madrid logra adelantarse pronto, obligará al Tenerife a modificar su plan, asumir riesgos y abrir espacios. En ese contexto, la transición ofensiva blanca puede resultar letal. Si, por el contrario, el conjunto insular sostiene el empate durante largos tramos, la presión se trasladará al equipo local, que deberá mantener paciencia y precisión para evitar precipitaciones.
    Un empate mantendría la distancia clasificatoria, pero reforzaría la narrativa de equilibrio entre ambos. Una victoria visitante reconfiguraría la lucha por la segunda plaza. Una victoria madridista consolidaría su posición y ampliaría la brecha.
    El domingo a las 12:00 horas no se jugarán solo tres puntos. Se pondrán en juego inercias, discursos competitivos y aspiraciones europeas. El Real Madrid llega con el impulso de su clasificación continental y una defensa blindada. El Costa Adeje Tenerife aterriza en el Di Stéfano con una racha inmaculada en 2026 y una estructura que concede mínimos resquicios.
    Segundo contra cuarto. Dinámica ascendente frente a solidez invicta. El precedente de un 0-0 que dejó todo abierto. Las ausencias que obligan a reinventar planes. La presión de la tabla. El orgullo competitivo.
    Todo converge en un partido que promete tensión estratégica, rigor táctico y emoción sostenida hasta el último minuto. Un duelo de alto voltaje en la Liga F que puede marcar el rumbo del campeonato en su fase decisiva.
    Sobre el rival, el entrenador blanquiazul señaló que: “El Alfredo Di Stéfano es una salida muy exigente; solo han perdido un partido en casa en Liga F. Para lograr un resultado positivo debemos ofrecer nuestra mejor versión: ser sólidas en defensa, no conceder nada y tener personalidad con balón para saber cómo hacerles daño. En la ida ya demostramos que es posible. Habrá momentos difíciles por la calidad de su plantilla, pero necesitamos un partido muy completo”.

    Los onces |

    El choque en profundidad |

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    El Costa Adeje Tenerife afrontaba este domingo un reto más que difícil; visitar la casa de las segundas clasificadas en liga. Cierto es que el equipo blanquiazul se ha hecho fuerte esta temporada lejos del Heliodoro y eso quizás le daba más esperanzas al equipo de Yerai Martín

    Apenas se habían disputado cinco minutos cuando el conjunto local solicitó la revisión en el FVS por una entrada de Moreno sobre Caicedo. Tras consultar la acción, la colegiada mostró tarjeta roja directa a la jugadora tinerfeña por un claro pisotón que acarreó la lesión de Linda Caicedo unos momentos después.

    Y el Tenerife, que había salido con hasta 4 centrales en la alineación, se puso el mono de trabajo y comenzó a duplicarse en el Alfredo Di Estéfano. Al partido le costó romper en ritmo. Primero fue la expulsión, luego la posterior lesión de Linda Caicedo y más tarde una atención a la portera Nay Cáceres. Habían pasado 20 minutos y casi no se había jugado. Buena noticia para el equipo visitante.

    Poco a poco el encuentro fue tornando hacia un monólogo del Real Madrid, aunque sin que fuera un asedio constante por parte del equipo que jugaba en superioridad. Nay Cáceres salvó un gol con una buena parada a Feller en el minuto 30 de juego que mantuvo el cero a cero.

    Entre medias, cuando el partido parecía entrar en esa meseta engañosa en la que el balón circula pero no hiere, cuando el dominio territorial del Real Madrid se sostenía más en la posesión que en la profundidad y el Tenerife aguardaba con esa paciencia que no es resignación sino cálculo, llegó el aviso. Y no fue un aviso cualquiera, no fue un disparo lejano ni una acción aislada, sino una transición ofensiva dibujada con intención, con lectura táctica y con la determinación de quien sabe que en escenarios grandes cada contra es una declaración de intenciones. Lo inició Natalia Ramos, faro silencioso del centro del campo insular, centrocampista de lectura fina y zancada poderosa, que entendió el contexto mejor que nadie: robo, primer control orientado, cabeza levantada y aceleración vertical para atacar el espacio que el Real Madrid había dejado a la espalda de su doble pivote.

    Natalia no se precipitó; temporizó lo justo, atrajo una marca y, cuando sintió que la estructura blanca basculaba hacia su zona, filtró el balón con la precisión quirúrgica de quien domina el timing. Lo puso a correr por banda a Violeta Quiles, que arrancó como una flecha, explotando ese carril exterior que en transición se convierte en autopista si la lateral rival no llega a cerrar. La carrera de Violeta no fue sólo velocidad, fue convicción: condujo con la cabeza alta, midiendo el perfil corporal de las centrales, leyendo la caída de sus compañeras, sintiendo cómo el área empezaba a poblarse de camisetas azules.

    Se metió en el área con determinación, atacando el intervalo entre central y lateral, generando una superioridad dinámica que obligó a la defensa blanca a retroceder hacia su propia portería. Y ahí, en ese segundo suspendido en el tiempo, el partido se abrió como una bifurcación: tenía el pase franco al punto de penalti, donde Iratxe aparecía libre, perfilada para el remate, con el cuerpo listo para orientar el disparo; era la opción académica, el manual de la transición bien ejecutada. Pero Violeta eligió el riesgo calculado, la lectura alternativa, la jugada que castiga el repliegue profundo: levantó la cabeza y envió el balón al segundo palo, donde Aleksandra Zaremba cargaba desde atrás, atacando la espalda de la defensa con ese movimiento que desarma estructuras cuando el bloque se hunde demasiado.

    El envío fue tenso, con intención, buscando el desmarque de ruptura al lado débil, ese sector que tantas veces queda desprotegido cuando la línea defensiva se obsesiona con el primer foco del balón. Aleksandra ya armaba la pierna, ya se intuía el remate, ya el estadio contenía la respiración, pero en el último instante, cuando la acción parecía culminar en golpeo, apareció la defensa blanca con una intervención providencial, un cruce in extremis que evitó el contacto limpio y desactivó la ocasión. Fue un corte de esos que no siempre salen en las estadísticas con la relevancia que merecen, pero que cambian inercias y sostienen partidos.

    Sin embargo, más allá del desenlace puntual, la jugada dejó un mensaje claro: el Tenerife no estaba allí para resistir, estaba para competir. Había detectado el espacio, había ejecutado con criterio y había rozado el golpe. El Real Madrid, hasta entonces cómodo en su circulación, entendió que cada pérdida en campo rival podía convertirse en una amenaza directa, que el equilibrio tras pérdida debía ser más agresivo, que las vigilancias preventivas no eran una recomendación sino una necesidad táctica. Aquella contra no subió al marcador, pero sí alteró la temperatura emocional del encuentro. Fue el primer gran aviso, la señal de que el partido no se decidiría sólo por posesión o nombre, sino por precisión en los detalles, por lectura en las transiciones y por la capacidad de cada equipo para interpretar los espacios que el otro dejara al descubierto.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con el marcador aún pendiente de ser inaugurado amén a un gran sacrificio del representativo canario, hoy vestido de morado, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos por delante en Valdebebas y se le haría cuesta arriba a las visitantes.

    Las guerreras cerraron filas y redoblaron esfuerzos para frenar las acometidas madridistas, que no lograron generar excesivo peligro sobre la portería defendida por Nay Cáceres, pero que tras volver al césped lo harían de forma muy rápida.

    La segunda mitad arrancó con una acción desafortunada en la que Alba Redondo logró deshacerse de su marca y abrír la lata con el
    10 en el minuto 46 después de una triangulación de la recién entrada Weir y Angeldahl, poniendo fin a la resistencia insular.

    El 1-0 dio alas al Real Madrid para seguir insistiendo en busca de más. Athenea, tras una jugada embarullada en el área, se quedó a centímetros de empujar el balón a la portería. Alba Redondo, después de una gran triangulación entre Weir y Angeldahl, disparó al lateral de la red. La sueca fue protagonista de la sentencia. Eva Navarro chutó desde lejos a la salida de un córner y Angeldahl cazó el rechace de la parada de Nay Cáceres para reventar la pelota y establecer el 20 definitivo en el minuto 58 del duelo.

    El desgaste era evidente. Las transiciones, que en la primera mitad habían sido eléctricas, empezaban a pesar en las piernas. El repliegue requería un esfuerzo extra. Y ahí apareció la figura de Yerai Martín, leyendo el escenario con mirada de entrenador que comprende que la energía también se gestiona desde el banquillo. No esperó a que el partido se le escapara por agotamiento. Introdujo un triple cambio en el 66’, una declaración táctica y anímica: Koko Ange, Gramaglia y Castelló saltaron al campo para renovar la intensidad, para inyectar oxígeno competitivo, para sostener la estructura cuando el cuerpo pedía tregua.

    Salieron Aleksandra, Violeta Quiles y Paola, tres futbolistas que habían vaciado el depósito. Aleksandra había sido referencia en la ruptura, castigando la espalda de la defensa rival con movimientos constantes, obligando a las centrales a vivir en alerta permanente. Violeta había recorrido su carril con una disciplina admirable, alternando profundidad ofensiva con repliegue solidario, multiplicándose en cada transición. Paola, desde su sector, había sostenido duelos, ofrecido apoyos y cerrado líneas interiores con un trabajo táctico que no siempre se ve, pero que equilibra sistemas. Las tres se marcharon con la sensación del deber cumplido, con el sudor como prueba de compromiso.

    Los cambios no alteraron la identidad del equipo. El Tenerife siguió compitiendo desde la raza y el corazón, dos conceptos que no son eslóganes sino estructuras invisibles que sostienen a un colectivo cuando el contexto aprieta. La solidez defensiva se convirtió en prioridad estratégica. Las líneas se compactaron. El bloque redujo espacios entre centrales y pivotes. Se extremaron las ayudas en banda. Cada balón colgado al área era defendido como si fuera el último. Y, cuando había posibilidad de transición, el equipo no renunciaba a correr. La contra seguía siendo el argumento ofensivo más viable, aunque cada metro ganado implicaba un esfuerzo titánico.

    La inferioridad numérica, sin embargo, condicionaba cada acción. Defender con una jugadora menos obliga a reajustar coberturas, a multiplicar basculaciones, a asumir que el rival encontrará superioridades en algún sector. El desgaste mental se suma al físico. Cada desplazamiento largo del adversario obliga a un sprint extra. Cada circulación lateral exige un cierre coordinado para no abrir grietas. Y aun así, el Tenerife no bajó la cabeza. Se reorganizó con disciplina, aceptó el sufrimiento como parte del guion y mantuvo la competitividad hasta el límite.

    En el minuto 76 llegó el último movimiento desde el banquillo tinerfeño. Bicho ingresó en lugar de Natalia Ramos. La capitana del centro del campo había sostenido el equilibrio durante buena parte del encuentro, ofreciendo criterio en salida y agresividad en la recuperación. Su relevo respondió tanto al desgaste como a la necesidad de refrescar piernas en una zona donde cada balón era una batalla. Bicho entró con energía, con esa mentalidad de quien entiende que veinte minutos pueden cambiar un partido si se juegan con intensidad máxima. Se posicionó con orden, ofreció líneas de pase cortas y trató de temporizar cuando el equipo necesitaba respirar.

    El tramo final fue un ejercicio de resistencia competitiva. El cuadro blanquiazul derrochó entrega, cerró filas y convirtió cada acción defensiva en una pequeña victoria. No hubo desconexiones. No hubo resignación. Hubo comunicación constante, brazos señalando marcas, voces corrigiendo posiciones, miradas de complicidad que reforzaban el mensaje interno: hasta el último segundo.

    El conjunto blanco intentó aprovechar la superioridad, mover el balón con paciencia, encontrar el espacio libre. Pero se encontró con un bloque que defendía con el alma, que achicaba agua sin perder la estructura, que entendía que competir también es resistir.

    En ataque, las opciones eran más esporádicas, pero cada recuperación generaba esperanza. Un balón largo, una conducción valiente, una falta lateral forzada con inteligencia. El Tenerife buscó sorprender, buscó ese error del adversario que permitiera igualar fuerzas en el marcador aunque no en número. No llegó el premio. El pitido final selló el resultado sin recompensar el esfuerzo desplegado. Pero en el análisis profundo, más allá del marcador, quedó la imagen de un equipo que supo sufrir, que gestionó el cansancio con cambios valientes, que compitió en inferioridad sin perder la dignidad táctica ni la ambición emocional.

    Con este gran resultado en clave merengue, el Real Madrid sigue firme en su empeño por seguir la estela del todopoderoso Fútbol Club Barcelona Femenino y se mantiene firme en la segunda plaza liguera con 50 unidades en su casillero particular, catorce guarismos por encima de las guerreras del Costa Adeje Tenerife Femenino, que es cuarto gracias a sus 36 puntos, pero que puede ver como la Real Sociedad tiene la opción de apagar su sueño de jugar la previa de la Liga de Campeones Femenina el próximo curso y por detrás, que no es menor, el vencedor del duelo entre el Sevilla y el Atlético de Madrid apretaría mucho la porfia por esa posición.

    El próximo desafío del conjunto azul y blanco llegará dentro de dos semanas ante el Levante Unión Deportiva en el Heliodoro Rodríguez López.

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    📋 Ficha técnica |

    Real Madrid CF: Misa, Eva Navarro, M. Méndez, Lakrar, Holmgaard, Toletti (Pau C. 90’), Dabritz, Angeldahl (Irune 63’), Athenea (Sheila 77’), Linda C. (Redondo 9’) y Feller (Weir 46’).
    Costa Adeje Tenerife Egatesa: Nay Cáceres, Elba, Cinta R., Fatou . D, Patri Gavira, Aleksandra (Koko 66’), Moreno, N. Ramos (Bicho 76’), Paola H.D. (S. Castelló 66’), V. Quiles (Gramaglia 66’) e Iratxe (Clau Blanco 56’).

    Árbitra: María Eugenia Gil asistida por Rita Cabañero y Elena Martínez. Amonestaron a las visitante Natalia Ramos (43’) con amarilla; Moreno con roja directa (7’)
    Incidencias: Vigesimoprimera jornada de Liga F Moeve, disputado en el Alfredo Di Stéfano de Valdebebas (Madrid).

    Goles |

    1-0 Alba Redonda 46’ ⚽️
    2-0 Angeldahl 58’ ⚽️

    Vídeo |

  • La previa | Sevilla vs Atlético de Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve

    ◼️ Andaluzas y madrileñas se ven las caras en la Ciudad Deportiva José Ramón Cisneros en un choque que mira de reojo a Europa.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El fútbol siempre guarda un espacio reservado para las noches que huelen a decisivas aunque el calendario aún no marque el mes de mayo. Este domingo 22 de febrero a las 18:00 horas, el estadio sevillista se convertirá en el escenario de uno de esos encuentros que no solo reparten tres puntos, sino que modelan la narrativa emocional de una temporada. Sevilla Fútbol Club y el Atlético de Madrid Femenino, quinto contra sexto, separados por apenas un punto, frente a frente en un pulso que puede redefinir la pelea por la tercera plaza de la Liga F. Un duelo que se podrá seguir a través de DAZN y RTVE Play, pero que se sentirá en el pecho, como laten los partidos que pesan.

    Porque no es solo un partido. Es una frontera competitiva. Es una declaración de intenciones. Es el instante en el que la regularidad deja de ser un concepto estadístico para convertirse en una obligación moral.

    El Sevilla llega lanzado. Dos victorias consecutivas, ambas con portería a cero. Dos actuaciones que han devuelto al equipo esa sensación de solidez que durante tramos del curso parecía intermitente. El dato no es menor: ganar y no encajar no solo suma puntos, construye confianza estructural. Cuando un equipo encadena triunfos sin conceder, no solo ordena su sistema defensivo; ordena su mente competitiva. Sin embargo, el cuadro andaluz afrontará el duelo con ausencias sensibles. Eva Llamas no estará disponible. Tampoco Alba Cerrato. Y sigue fuera, en su largo proceso de recuperación, Jassina Blom. Tres nombres que no solo restan piezas en la pizarra, sino también matices tácticos y alternativas en el plan de partido.

    Al otro lado aparece un Atlético herido. Eliminado en el playoff de acceso a los cuartos de final de la Champions. Golpe continental. Desgaste físico y emocional. Y ahora, la obligación de reenfocar. José Herrera fue claro tras la eliminación: “Tenemos que centrarnos en Liga F y en la Copa y hay que volver a sumar de tres”. No es una frase hueca. Es una directriz estratégica. La temporada rojiblanca pasa ahora por la regularidad doméstica y por el orgullo competitivo. El técnico visitante tampoco podrá contar con Silvia Lloris, lesionada del ligamento cruzado, una baja estructural en la zaga que condiciona ajustes y obliga a reequilibrar perfiles.

    En la primera vuelta empataron 2-2 en Alcalá. Un partido abierto, con alternancias, con fases de dominio repartido. Aquel encuentro dejó claro que ambos conjuntos están en un escalón competitivo similar: estructuras ordenadas, capacidad para transitar, talento diferencial en zonas intermedias y pegada suficiente para castigar cualquier desajuste. El empate fue justo, pero también dejó una sensación: la igualdad es real y la diferencia está en los detalles.

    El Sevilla ha crecido desde la organización defensiva. Sus últimas victorias sin encajar no fueron fruto de la casualidad. El bloque ha sabido compactarse en campo propio cuando el rival exige repliegue, pero también adelantar líneas con valentía cuando detecta fragilidad en salida contraria. La coordinación entre centrales y mediocentro defensivo ha sido clave para cerrar pasillos interiores, mientras que los laterales han dosificado mejor sus incorporaciones, priorizando el equilibrio sobre el riesgo excesivo.

    Sin Eva Llamas ni Alba Cerrato, el Sevilla pierde capacidad de distribución limpia desde atrás y versatilidad en segunda línea. Eso puede traducirse en un plan más pragmático: circulación más directa hacia extremos, búsqueda de segunda jugada, presión tras pérdida muy agresiva para evitar transiciones rojiblancas. El equipo andaluz sabe que el Atlético, cuando puede correr, es letal.

    El Atlético, por su parte, deberá gestionar dos variables: el impacto emocional de la eliminación europea y la necesidad de sostener un ritmo competitivo alto en Liga F. José Herrera ha construido un equipo que alterna fases de posesión estructurada con momentos de verticalidad intensa. La clave estará en la gestión del carril central. Si el Atlético logra superioridad numérica en mediocampo, podrá imponer ritmo. Si el Sevilla consigue cerrar líneas y forzar envíos laterales previsibles, el partido puede entrar en un escenario de fricción, segundas jugadas y duelos individuales.

    La baja de Silvia Lloris obliga a reajustar la línea defensiva. Más allá del reemplazo nominal, lo que se pierde es lectura anticipativa y agresividad en la intercepción. Eso puede abrir una ventana para que el Sevilla ataque el espacio entre central y lateral, especialmente si logra atraer marcas hacia dentro.

    Quinto contra sexto. Separados por un punto. Ambos mirando de reojo la tercera posición. Esa plaza no es solo un número en la tabla; es acceso, es ambición, es relato de temporada. Estar en el podio significa sostener un proyecto competitivo en la élite. Significa consolidar discurso institucional. Significa enviar un mensaje al mercado y a la afición.

    En este punto del campeonato, cada enfrentamiento directo multiplica su valor. No solo por los tres puntos, sino porque impide que el rival sume. Es una ecuación doble. Ganar es sumar y frenar. Perder es ceder terreno y conceder impulso.

    El Sevilla quiere demostrar que su crecimiento no es episódico. Que la solidez reciente no es una racha sino una identidad. El Atlético quiere demostrar que la eliminación europea no fractura su ambición doméstica. Que el golpe continental no deriva en caída competitiva.

    Hay partidos que se juegan en el césped y otros que empiezan a disputarse en la cabeza. El Sevilla llega reforzado mentalmente por las dos porterías a cero. El Atlético llega con el orgullo tocado y la necesidad de reivindicación inmediata. Esa combinación puede generar un partido de alta intensidad desde el primer minuto.

    Si el Sevilla logra adelantarse, el contexto emocional puede volverse un aliado formidable. Si el Atlético golpea primero, la narrativa cambiará: el equipo rojiblanco se crecerá y obligará a las locales a salir de su plan conservador.

    Ambos equipos saben que el margen es mínimo. La temporada no permite desconexiones. El empate puede parecer prudente, pero no resuelve la ambición de ninguno.

    Porque el fútbol no es solo un marcador. Es un espejo. Este domingo, Sevilla y Atlético no solo se juegan tres puntos. Se juegan la credibilidad de su discurso. Se juegan la continuidad de su ambición. Se juegan el derecho a mirar la tabla y no bajar la vista.

    El Sevilla quiere que su estadio sea fortaleza, que su defensa sea muro, que su presente sea confirmación. El Atlético quiere transformar la herida europea en combustible competitivo, convertir la frustración en furia ordenada, cambiar el lamento por carácter.

    Los precedentes históricos son favorables para los intereses de las colchoneras amén de cinco victorias, cuatro empates y tan solo una derrota en los últimos diez compromisos en la Liga F Moeve.

    En términos globales, que no debemos olvidar, el saldo aumenta hasta la veintena de triunfos, siete empates y solo dos derrotas en los 29 duelos que tienen carácter oficial.

    En la primera vuelta se pudo vivir un encuentro “alocado” en Alcalá de Henares que concluyó con un empate (2-2) el pasado 25 de diciembre de 2025.

    No es un febrero cualquiera. Es febrero con aroma a definición anticipada. Es febrero con puntos que pesan como si fuera primavera. Es el tipo de partido que, cuando termine la temporada, se recordará como punto de inflexión o como oportunidad perdida.

    Y ahí, en ese instante en el que el árbitro mire su reloj y señale el final, sabremos quién dio el paso al frente. Quién entendió que la tercera plaza no se sueña: se pelea. Quién convirtió la presión en impulso.

    Porque en el fútbol, como en la vida competitiva, no basta con querer. Hay que sostener. Hay que ejecutar. Hay que resistir. Y este domingo, en Sevilla, solo una verdad sobrevivirá al pitido final.

    (Fuente: Liga F Moeve)

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    🏆 Liga F Moeve

    🔥 Sevilla Fútbol Club 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    🙌🏻 Matchday 21 | Día de partido

    🏳️‍🌈 Amor por los colores

    ✨ Temporada 2025-2026 ✨

    ⏰ 18:00 horario peninsular

    📅 Domingo, 22 de febrero de 2026

    📺 DAZN 2 (Dial 72 de Movistar Plus) & RTVE Play

    🏟️ Estadio Jesús Navas, Nervión

    (Fuente: “El Partido de Manu”)
  • La previa | El Real Madrid recibe en Valdebebas al Costa Adeje Tenerife

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ El Alfredo Di Stéfano se prepara para una mañana de máxima exigencia competitiva. Segundo contra cuarto. Cuatro victorias consecutivas y billete a cuartos de Champions frente a un 2026 inmaculado, con solo dos goles encajados en siete partidos. Real Madrid Club de Fútbol y el Costa Adeje Tenerife Egatesa cruzan dinámicas, ambiciones y estructuras en un duelo directo por la zona noble de la Liga F. No es solo un partido: es una prueba de jerarquía, de solidez y de aspiración europea.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El domingo, 22 de febrero de 2026, a las 12:00 horas, el Estadio Alfredo Di Stéfano se convertirá en el epicentro competitivo de la Liga F con un duelo que trasciende la mera jornada liguera: el segundo clasificado frente al cuarto, dos proyectos consolidados, dos dinámicas en plenitud y un pulso directo por el control del tramo decisivo del campeonato. Real Madrid recibe al Club Deportivo Tenerife Femenino.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El choque que será emitido en directo por DAZN y que condensa aspiraciones europeas, identidades tácticas bien definidas y una narrativa competitiva que ha ido creciendo temporada tras temporada.

    La clasificación no engaña. El segundo contra el cuarto. Una diferencia de puntos que marca distancias, pero no jerarquías definitivas. El Real Madrid llega impulsado por la inercia de cuatro victorias consecutivas entre todas las competiciones, incluida su reciente clasificación para los cuartos de final de la UEFA Women’s Champions League, un logro que no solo fortalece su confianza sino que robustece su cultura competitiva. El equipo blanco ha encadenado tres porterías a cero en ese tramo, síntoma inequívoco de un bloque que ha afinado su estructura defensiva y que ha elevado sus estándares en la gestión de los momentos del partido.

    Enfrente, el Costa Adeje Tenerife se presenta como uno de los conjuntos más sólidos y coherentes del curso. Invicto en 2026, con cuatro victorias y tres empates en siete compromisos oficiales, el cuadro dirigido por Yerai Martín ha cimentado su crecimiento en la estabilidad defensiva: tres porterías a cero consecutivas y apenas dos goles encajados en ese mismo período. Los números no son circunstanciales; responden a una estructura táctica trabajada, a una defensa coordinada y a una gestión inteligente de los ritmos de juego.

    Este partido no es solo un enfrentamiento entre dos aspirantes a puestos europeos. Es, en términos estratégicos, una prueba de madurez. Para el Real Madrid, consolidar el segundo puesto implica reforzar su candidatura a cerrar la temporada en posiciones de Champions y mantener la presión sobre el liderato. Para el conjunto tinerfeño, asaltar el Di Stéfano supondría reducir la brecha y enviar un mensaje rotundo: su proyecto no es coyuntural, sino estructural.

    El precedente inmediato de la primera vuelta añade una capa adicional de expectación. En el Heliodoro Rodríguez López, el marcador reflejó un 0-0 que sintetizó el equilibrio táctico entre ambos. Aquel partido fue una batalla de estructuras: líneas compactas, vigilancia constante sobre los espacios interiores y una prioridad compartida por minimizar riesgos. La igualdad fue máxima, y ese recuerdo pesa en la preparación psicológica de esta nueva cita.

    El conjunto madridista ha encontrado en las últimas semanas un punto de equilibrio entre su vocación ofensiva y una disciplina defensiva cada vez más refinada. Las tres porterías a cero en los últimos cuatro encuentros no son solo un dato estadístico; evidencian una mejora en la coordinación entre líneas, en la presión tras pérdida y en la defensa del área propia.

    Tácticamente, el equipo blanco ha evolucionado hacia un modelo de control territorial. Su estructura base, generalmente articulada en torno a un 4-3-3 o variantes que mutan en fase ofensiva hacia un 3-2-5, le permite ocupar con amplitud los carriles exteriores y generar superioridades en zonas intermedias. La circulación desde primera línea se ha vuelto más paciente y precisa, favoreciendo ataques posicionales largos que desgastan al rival.

    Sin embargo, este encuentro llega condicionado por ausencias sensibles: Tere Abelleira, Signe Bruun y Lotte Keukelaar no estarán disponibles. La baja de Abelleira, especialmente, altera la gestión del ritmo en la base de la jugada. Su capacidad para ordenar la salida de balón y equilibrar las transiciones es un factor diferencial. Sin ella, el cuerpo técnico deberá redistribuir responsabilidades en la medular, potenciando perfiles capaces de sostener la posesión sin comprometer la estabilidad.

    La ausencia de Signe Bruun incide en la referencia ofensiva. Su presencia como punta fija, capaz de fijar centrales y generar espacios a su alrededor, no será sustituida de manera directa; se prevé mayor movilidad en la última línea, intercambios constantes y un ataque más dinámico. Keukelaar, por su parte, representa profundidad y desborde; su baja obliga a reforzar los mecanismos colectivos para generar amplitud.

    una identidad reconocible

    El conjunto tinerfeño se ha consolidado como uno de los bloques más difíciles de desarticular del campeonato. Su invicto en 2026 responde a un patrón claro: orden estructural, repliegue coordinado y transiciones verticales bien ejecutadas. Las cifras defensivas son elocuentes: solo dos goles encajados en siete encuentros y tres porterías a cero consecutivas.

    La propuesta de Yerai Martín se basa en la compacidad. Las líneas se mueven en sincronía, reduciendo espacios entre centrales y mediocentros, obligando al rival a circular por fuera y defendiendo con intensidad los centros laterales. En fase ofensiva, el equipo no renuncia al balón, pero prioriza la eficiencia sobre la acumulación. Cada avance busca progresar con sentido, evitando pérdidas en zonas comprometidas.

    Las ausencias de María Estella, Pisco, Aithiara Carballo y Carlota Suárez condicionan el plan. Son bajas que afectan tanto a la rotación como a la profundidad de plantilla. No obstante, la fortaleza del Tenerife radica en su engranaje colectivo más que en individualidades aisladas. La cohesión del bloque ha permitido que el rendimiento no fluctúe en exceso pese a las contingencias.

    Este enfrentamiento refleja la evolución del fútbol femenino español. El crecimiento competitivo de clubes históricos y la consolidación de proyectos insulares como el del Costa Adeje Tenerife han elevado el nivel medio de la liga. Cada duelo entre aspirantes europeos es, en cierto modo, una declaración de ambición colectiva.

    El 0-0 de la primera vuelta en el Heliodoro no fue un simple empate; fue una muestra de respeto mutuo. Ahora, en el Di Stéfano, el escenario cambia, pero la exigencia permanece intacta. El estadio blanco, acostumbrado a citas de alta tensión, será el marco de un partido que puede redefinir la tabla en su zona noble.

    Si el Real Madrid logra adelantarse pronto, obligará al Tenerife a modificar su plan, asumir riesgos y abrir espacios. En ese contexto, la transición ofensiva blanca puede resultar letal. Si, por el contrario, el conjunto insular sostiene el empate durante largos tramos, la presión se trasladará al equipo local, que deberá mantener paciencia y precisión para evitar precipitaciones.

    Un empate mantendría la distancia clasificatoria, pero reforzaría la narrativa de equilibrio entre ambos. Una victoria visitante reconfiguraría la lucha por la segunda plaza. Una victoria madridista consolidaría su posición y ampliaría la brecha.

    El domingo a las 12:00 horas no se jugarán solo tres puntos. Se pondrán en juego inercias, discursos competitivos y aspiraciones europeas. El Real Madrid llega con el impulso de su clasificación continental y una defensa blindada. El Costa Adeje Tenerife aterriza en el Di Stéfano con una racha inmaculada en 2026 y una estructura que concede mínimos resquicios.

    Segundo contra cuarto. Dinámica ascendente frente a solidez invicta. El precedente de un 0-0 que dejó todo abierto. Las ausencias que obligan a reinventar planes. La presión de la tabla. El orgullo competitivo.

    Todo converge en un partido que promete tensión estratégica, rigor táctico y emoción sostenida hasta el último minuto. Un duelo de alto voltaje en la Liga F que puede marcar el rumbo del campeonato en su fase decisiva.

    Sobre el rival, el entrenador blanquiazul señaló que: “El Alfredo Di Stéfano es una salida muy exigente; solo han perdido un partido en casa en Liga F. Para lograr un resultado positivo debemos ofrecer nuestra mejor versión: ser sólidas en defensa, no conceder nada y tener personalidad con balón para saber cómo hacerles daño. En la ida ya demostramos que es posible. Habrá momentos difíciles por la calidad de su plantilla, pero necesitamos un partido muy completo”.

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    🙌🏻 Matchday 21 | Día de partido

    🏳️‍🌈 Amor por los colores

    ✨ Temporada 2025-2026 ✨

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📅 Domingo, 22 de febrero de 2026

    📺 DAZN 1 (Dial 70 de Movistar
Plus)

    📻 Atlántico Radio

    🏟️ Estadio Alfredo Di Stéfano, Valdebebas

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • La crónica | El F.C. Barcelona toma Granada

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ Graham y Aicha brillan en el triunfo del Barça en Los Cármenes por 0-2.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El fútbol también sabe de escenarios. Y cuando el sol caiga sobre Granada el sábado 21 de febrero a las 18:15, el Nuevo Los Cármenes no será solo un estadio: será un volcán contenido, un templo encendido, una declaración de ambición. Porque no todos los días aterriza el líder. No todos los días el desafío es el FC Barcelona Femení. Y no todos los días el Granada CF Femenino llega invicto en el año, con la convicción latiendo fuerte y la grada preparada para creer.

    Granada se vestirá de gala. El estadio Nuevo Los Cármenes respirará fútbol grande desde mucho antes del pitido inicial. Antes de que ruede el balón, habrá memoria y reconocimiento: homenaje a la exjugadora Cristina Moreno. Y en ese gesto habrá un mensaje claro: este club honra su historia mientras escribe su presente. Porque el momento actual del conjunto nazarí no es casualidad. Es trabajo. Es identidad. Es una idea consolidada bajo la dirección de Irene Ferreras, que lo resumió con naturalidad en la previa: “Muy contentas por los resultados de las últimas semanas. Estamos trabajando muy bien”. Y no es retórica. Son hechos.

    Seis partidos consecutivos sin perder en este inicio de 2026. Cinco victorias y un empate. Regularidad. Solidez. Crecimiento competitivo. El Granada no solo suma, compite. No solo resiste, propone. Ha encontrado equilibrio entre agresividad defensiva y verticalidad ofensiva. Ha entendido que ante gigantes no basta con esperar, hay que incomodar. Y llega a la cita sin complejos. Sí, habrá ausencias sensibles: Manoly Baquerizo, sancionada. Cristina Postigo y Linnéa Solvoll, que ya no estuvieron en el último encuentro, tampoco estarán disponibles. Piezas que obligan a reajustar estructuras, a redistribuir responsabilidades. Pero si algo ha demostrado este equipo en 2026 es capacidad de adaptación. Cuando falta una, aparece otra. Cuando el plan A no fluye, el plan B compite.

    Enfrente, el líder. El gigante. El dominador estructural de la Liga F Moeve. El Barcelona de Pere Romeu no viaja, irrumpe. Llega con 57 puntos en la cima y nueve victorias consecutivas en 2026 entre todas las competiciones. Nueve. Una cifra que no habla solo de talento, habla de mentalidad. De una cultura de exigencia permanente. De una maquinaria que no entiende de relajación. El Barça no administra ventajas, las amplía. No especula, acelera. Y cuando huele debilidad, sentencia.

    Pero incluso los colosos tienen grietas. No estarán disponibles Cata Coll bajo palos. Tampoco Mapi León, jerarquía en la salida de balón. Laia Aleixandri, lesionada del cruzado, ausencia de largo recorrido. Y Aitana Bonmatí, cerebro diferencial, tampoco podrá ser de la partida. Son bajas que no desmantelan al campeón, pero sí alteran su ecosistema. Porque el Barcelona no es solo un equipo de nombres, es un engranaje de perfiles específicos. Sin Aitana, el ritmo interior cambia. Sin Mapi, la construcción desde atrás exige otras soluciones. Sin Cata, la seguridad aérea puede variar matices. La cuestión es si el Granada sabrá detectar esos matices y convertirlos en oportunidad.

    Tácticamente, el duelo promete contraste. El Barça monopoliza posesión, ocupa carriles interiores, ensancha el campo con extremos profundos y laterales largos. Es un equipo que somete desde el balón, que te obliga a correr detrás de sombras hasta que una grieta se abre. El Granada, en cambio, ha crecido desde el orden. Bloque compacto, líneas juntas, transiciones rápidas cuando roba. Y ahí puede estar la clave: el momento de la recuperación. Si las nazaríes logran robar en zonas intermedias y lanzar rápido a sus atacantes, el partido puede incendiarse. Si, por el contrario, el Barcelona instala su juego en campo rival durante largos tramos, el desgaste será brutal.

    Pero esto no es solo táctica. Es emoción. Es contexto. Es orgullo. El Granada sabe que el país mirará este partido. Sabe que DAZN, Teledeporte, TV3 y 3Cat amplificarán cada detalle. Y sabe que enfrentarse al líder en este momento de forma es una oportunidad para validar su crecimiento. Ganar sería histórico. Empatar, un mensaje. Competir hasta el último segundo, una reafirmación.

    Para el Barcelona, el desafío es distinto. No es solo sumar tres puntos más. Es mantener la inercia. Es sostener la autoridad. Es demostrar que incluso con rotaciones y ausencias, la identidad permanece intacta. Pere Romeu ha construido un equipo que entiende cuándo acelerar y cuándo madurar el partido. Que alterna verticalidad con pausa. Que sabe que los campeonatos no se ganan solo en los grandes duelos europeos, sino en estadios donde el rival juega el partido del año.

    Habrá duelos individuales que marcarán la tarde. Las centrales nazaríes frente a la movilidad ofensiva blaugrana. El mediocampo granadino tratando de interrumpir líneas de pase interiores. Las bandas, territorio estratégico. Cada córner, cada falta lateral, cada segunda jugada será un pulso psicológico. Porque cuando el líder visita a un equipo en racha, la tensión es bidireccional: el aspirante quiere confirmar; el dominante quiere imponer.

    Y en medio de todo, la grada. Granada tiene algo especial cuando cree. Un rumor constante que empuja, que aprieta, que transforma cada despeje en ovación. Si el partido se mantiene vivo, si el marcador no se rompe pronto, el factor ambiental puede convertirse en protagonista silencioso. El Barcelona está acostumbrado a escenarios exigentes, pero cada estadio tiene su acústica emocional.

    Este no es un partido más de febrero. Es una intersección de dinámicas. Es el invicto del 2026 frente a la perfección estadística. Es la ambición emergente contra la hegemonía consolidada. Es la posibilidad de que la Liga recuerde que el líder también puede sufrir. O la confirmación de que el líder no negocia su destino.

    Cuando el árbitro mire el reloj y el balón empiece a rodar en el Nuevo Los Cármenes, todo lo previo será relato. Lo que quedará será césped, sudor y decisiones en décimas de segundo. El Granada quiere escribir una noche que se recuerde. El Barcelona quiere añadir otra página a su dominio. Y nosotros, los que amamos este juego, solo podemos prepararnos para 90 minutos donde el fútbol femenino español vuelve a demostrar que ya no hay escenarios pequeños ni partidos intrascendentes.

    Porque en Granada, este sábado, no se juega solo un encuentro. Se juega una declaración de identidad. Y eso, en el fútbol, siempre merece ser contado.

    El duelo a fondo |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    🙌🏻 Matchday 21 | Día de partido

    🔥 Granada Club de Fútbol 🆚 Fútbol Club Barcelona 🔥

    🏳️‍🌈 Amor por los colores

    ⏰ 18:15 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ Nuevo Los Cármenes, Granada

    Los onces |

    El fútbol, cuando decide ser algo más que un resultado, se convierte en relato. Y la noche en el Nuevo Los Cármenes fue exactamente eso: una historia que comenzó mucho antes del pitido inicial y que terminó confirmando una certeza que ya nadie discute. El FC Barcelona Femení gobierna la Liga F con autoridad estructural, convicción competitiva y una sensación de inevitabilidad que intimida. Pero también fue la noche en la que el Granada CF Femenino defendió su dignidad, sostuvo su identidad y resistió con orgullo ante el líder. Una crónica que no se puede contar solo desde el marcador, sino desde el contexto, el simbolismo y los detalles que definen a los equipos grandes y a los proyectos que quieren crecer.

    La jornada venía envuelta en significado. La campaña ‘Amor por los Colores’ volvió a desplegarse en la Liga F con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia en el Deporte. Cordones arcoíris, cintas multicolor, brazaletes de capitana con la bandera que simboliza diversidad y respeto. No fue una acción aislada ni un gesto superficial: fue una declaración colectiva de principios. Futbolistas, cuerpos técnicos, árbitras, medios y afición alineados en un mensaje común. El fútbol femenino español, una vez más, entendiendo que el deporte es altavoz social. En ese marco de conciencia y compromiso, Granada y Barcelona salieron al campo no solo a competir, sino a representar.

    Y lo hicieron siendo los dos únicos equipos invictos en 2026 en la máxima categoría. El dato no era menor. El Granada llegaba reforzado por semanas de solidez y resultados consistentes. El Barcelona, líder consolidado, acumulando victorias con una naturalidad que empieza a parecer rutina. Dos dinámicas potentes, pero con jerarquías distintas.

    Desde el inicio quedó claro el reparto de papeles. El Barcelona asumió el control del balón con su habitual estructura posicional: amplitud extrema, interiores escalonadas, laterales proyectadas y circulación constante para desorganizar el bloque local. El Granada, disciplinado, compacto, solidario en las ayudas. Bloque medio-bajo, líneas juntas, distancias cortas. El plan era claro: cerrar pasillos interiores, obligar a jugar por fuera y resistir el primer tramo sin conceder.

    Pero ante este Barça, resistir es apenas el primer desafío.El Granada, lejos de rendirse, sostuvo su estructura. Andrea Gómez intentó responder con un disparo desviado. Vicky López probó desde la frontal, pero Hirao volvió a intervenir con seguridad. El descanso llegó con una sensación clara: el Barcelona dominaba; el Granada resistía con orgullo.

    En el minuto 7 llegó el primer aviso serio. La jugada nació desde la derecha, con paciencia en la circulación hasta encontrar el espacio. Centro medido al segundo palo. Marta Torrejón, leyendo el movimiento como una delantera más, atacó el área con determinación. Su remate, seco y preciso, superó a la portera pero se estrelló con violencia en el palo. El sonido del balón contra la madera fue un presagio. El Granada respiró. El estadio contuvo el aire.

    La acción no terminó ahí. En la segunda jugada, el Barça volvió a cargar el área. El balón quedó suelto tras un intento de despeje. Caroline Graham Hansen, siempre alerta, atacó el espacio interior con una diagonal explosiva. Lauri llegó tarde al cruce. Contacto claro. Penalti indiscutible.

    Hansen tomó la responsabilidad. Colocó el balón con calma quirúrgica. Frente a ella, Chika Hirao, firme bajo palos. Carrera corta. Amague sutil con el cuerpo. Golpeo raso, potente, al lado contrario del movimiento de la portera. Engañó completamente a Hirao y el balón besó el fondo de las mallas para abrir la lata con el 01 en el minuto 12 de juego para otorgarle ventaja a las catalanas.

    El Granada no se descompuso. Siguió fiel a su plan. Pero el dominio visitante se intensificó. Hirao comenzó a convertirse en protagonista. Detuvo un disparo en el primer palo tras una combinación rápida. Claudia Pina probó desde media distancia con un lanzamiento potente que obligó a la guardameta japonesa a volar y enviar a córner. Hansen, incansable, remató de cabeza desviado. Sydney Schertenleib lo intentó desde la frontal sin fortuna.

    El asedio era constante, metódico, casi científico. El Barcelona no aceleraba por ansiedad; lo hacía por convicción. Movía el balón hasta encontrar la grieta.

    Y la segunda grieta llegó en el minuto 27, a balón parado. Córner desde el costado izquierdo. Hansen colocó el balón con precisión. Centro tenso, con rosca hacia dentro, buscando el corazón del área. Aicha Camara atacó el punto de penalti con inteligencia táctica. Se anticipó a su marca, ganó la posición y conectó un remate firme, ligeramente picado. El balón botó justo delante de Hirao, elevándose lo suficiente para hacer imposible la reacción de la guardameta asiática e instaló el 02 en el luminoso en el minuto 27 para que este día no se le olvide nunca a la canterana culé.

    La mejor ocasión local llegó en el minuto 40: centro de Clara desde la izquierda, rechace que cayó a Andrea Gómez y disparo que se marchó desviado por poco. Con esa sensación de haber competido dentro de sus posibilidades, se llegó al descanso.

    Las 22 protagonistas de sabían que nada estaba decidido, aún restaban cuarenta y cinco minutos por delante en la ciudad de La Alhambra y no podíamos perdernos el desenlace.

    El partido se emitió además en abierto por medio de la TDT en Teledeporte, algo que ya es habitual tras el acuerdo que se anunció hace tres semanas.

    La segunda parte mantuvo el mismo patrón. El Barça monopolizando posesión. El Granada multiplicando esfuerzos defensivos. Las rojiblancas cerraban espacios, basculaban con disciplina, se ayudaban constantemente. El desgaste físico era evidente, pero la actitud no decayó.

    Alexia Putellas intentó ampliar la ventaja con un disparo desde la corona del área que se marchó alto por poco. Ona Batlle ejecutó un centro-chut que rozó el larguero, generando inquietud en la grada. En la jugada siguiente, Salma Paralluelo conectó de primeras, pero Hirao respondió con reflejos felinos.

    El Granada tuvo su instante de audacia. Sonya Keefe, desde el círculo central, vio adelantada a Gemma Font y lanzó un disparo lejano con intención. La portera visitante resolvió en dos tiempos. Fue un gesto de valentía, un intento de romper la narrativa dominante.

    El Barcelona siguió insistiendo. Alexia volvió a encontrarse con Hirao. Kika Nazareth, desde la esquina del área, rozó el tercero con un disparo ajustado. Salma intentó una volea que la guardameta japonesa neutralizó con seguridad. Si el marcador no se amplió, fue por la actuación sobresaliente de Hirao, que sostuvo a su equipo con intervenciones de alto nivel técnico.

    Los minutos finales transcurrieron sin sobresaltos. El Barcelona gestionó la ventaja con madurez competitiva. El Granada mantuvo el orden hasta el último segundo. No hubo desmoronamiento. No hubo concesiones innecesarias.

    El pitido final confirmó el 0-2. El Barcelona alcanza los 60 puntos y sigue siendo líder amén de 20 victorias en 21 jornadas. Liderato incontestable. Regularidad aplastante. Sensación de equipo que no negocia su destino. El Granada se marcha al parón en novena posición con 29 puntos. Balance positivo. Proyecto en crecimiento. Identidad reforzada.

    Pero la crónica no termina en el resultado. Termina en la imagen colectiva: brazaletes arcoíris, cordones de colores, un estadio que aplaude el esfuerzo y un líder que reafirma su hegemonía sin perder el respeto por el rival.

    Porque el fútbol, cuando se juega con esta mezcla de compromiso social y excelencia deportiva, trasciende. Y en Granada, bajo el cielo andaluz, el Barcelona volvió a demostrar que su dominio no es casualidad. Es trabajo. Es estructura. Es mentalidad. Y el Granada demostró que competir contra el mejor no es un acto de resignación, sino una declaración de ambición futura.

    El próximo partido para las andaluzas será dentro de quince días ante ONA en Palamós y las azulgranas se batirán el cobre ante el Deportivo Abanca en Riazor.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Granada Club de Fútbol: Hirao; Blanca, Jujuba, Yoli Sierra, Alba Pérez, Clara; Laura Pérez (Vera 75´), A. Mingueza (Barquero 85´), Lauri (Miku 74´), A. Gómez (Zafra 90´); Keefe (Ángela M. 85´).
    FC Barcelona: Gemma; Batlle (A. Ranera 75´), Torrejón, Camara, Carla Julià; Serrajordi, V. López (Alexia Putellas 64´), Sydney (Patri Guijarro 64´); Graham (Paraluello 64´), Claudia Pina (Kika Nazareth 64´); Pajor.

    Árbitro: Raquel Suárez González.

    Estadio: Nuevo Los Cármenes

    Goles |

    0-1 Caroline Graham Hansen (P.) 12’ ⚽️
    0-2 Aïcha Cámara 27’ ⚽️

    Vídeo |

  • Entrevista | Clau Blanco se sincera en “El Partido de Manu” antes de medirse al Real Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ Clau Blanco: “Está en juego la historia de un club que aprendió a creer.

    A menos de veinticuatro horas de visitar al Real Madrid en el Estadio Alfredo Di Stéfano, Clau Blanco, centrocampista del Club Deportivo Tenerife Femenino, desgrana con serenidad quirúrgica el momento más trascendente del curso: la pelea por la tercera plaza en Liga F, una semifinal histórica de Copa y la convicción inquebrantable de un vestuario que ha dejado de soñar para empezar a creer.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El reloj avanza hacia el Alfredo Di Stéfano. La escena es de máxima exigencia competitiva: el Real Madrid Femenino espera en su casa, con su talento diferencial, su estructura consolidada y su ambición intacta. Pero si uno escucha a Clau Blanco con atención, no percibe vértigo. Percibe método. Percibe identidad. Percibe un grupo que ha entendido que las temporadas históricas no se improvisan: se construyen.

    El Club Deportivo Tenerife Femenino se ha ganado el derecho a mirar hacia arriba en la Liga F. La tercera plaza no es una quimera romántica; es una posibilidad matemática y competitiva. Pero asumir esa realidad exige un equilibrio delicado entre ambición y control emocional.

    “Estamos preparadas mentalmente”, afirma Clau con una naturalidad que no es casual. La preparación mental no surge de una arenga puntual, sino de meses de coherencia. Desde agosto, el Tenerife ha mantenido una línea reconocible: bloque compacto, disciplina posicional, agresividad tras pérdida y una transición ofensiva que ha castigado a más de un favorito. No hay giros bruscos en su identidad. Y esa estabilidad es, precisamente, su mayor fortaleza.

    Analizar al Real Madrid implica asumir su versatilidad. El equipo blanco puede instalarse en posesiones largas, con circulación paciente para desordenar estructuras rivales, o activar un modo vertical que convierte cualquier recuperación en una amenaza inmediata. Esa dualidad obliga a una preparación minuciosa.

    “La faceta defensiva va a ser clave”, insiste Clau. Y lo dice desde el conocimiento profundo del centro del campo, ese espacio donde se deciden los ritmos y se detectan las grietas. Defender bien no es solo replegar: es coordinar alturas, temporizar, cerrar líneas interiores y forzar al rival hacia zonas menos dañinas. Es, en definitiva, reducir el margen de talento individual del contrario.

    Pero el Tenerife no viaja a Madrid únicamente para resistir. Viaja con un plan. El momento de transición aparece como un arma estratégica. “Cuando robemos, podemos hacerles daño”. Esa frase encierra una idea estructural: convertir la recuperación en oportunidad inmediata. La verticalidad selectiva, bien ejecutada, puede desestabilizar incluso a plantillas de mayor presupuesto.

    Desde la pizarra, el partido se prepara como cualquier otro. Pero sobre el césped, la lectura será dinámica. Ajustes constantes. Comunicación permanente. Capacidad de interpretar el contexto en tiempo real. Porque ante rivales de este nivel, los detalles microscópicos adquieren un valor exponencial.

    Si hay una zona que puede inclinar la balanza, es el eje interior. “El equipo que domine ahí tendrá ventaja”, sostiene Clau. Y no se refiere únicamente a la posesión cuantitativa. Se refiere al control cualitativo: saber cuándo acelerar, cuándo pausar, cuándo romper líneas y cuándo asegurar.

    El Tenerife no renuncia al juego posicional, pero reconoce que su ADN competitivo se activa especialmente en transición. Esa dualidad le permite adaptarse a distintos escenarios. Habrá fases de control blanco. Habrá momentos de vértigo. Habrá tramos donde el error será irreversible. Y en cada uno de ellos, la gestión emocional será tan determinante como la táctica.

    En este tramo final de temporada, Clau no duda: “Lo emocional pesa muchísimo”. Los minutos acumulados, la exigencia clasificatoria, la presión externa… Todo converge en un escenario donde la fortaleza mental define rendimientos. La calidad técnica es condición necesaria; la estabilidad emocional, condición decisiva.

    Pelear por el tercer puesto implica asumir que se está ante algo potencialmente histórico. Pero el discurso interno del vestuario no se desborda. Se ancla en la tranquilidad. El equipo es cuarto. Hay rivales directos por delante. La ecuación incluye variables ajenas. Pero el mensaje es inequívoco: centrarse en el propio rendimiento.

    “Primero hacer nuestro trabajo, después ver lo que hacen los demás”. Es una declaración de principios. La ansiedad por lo incontrolable no tiene cabida. La ambición se gestiona desde la rutina diaria, desde el entrenamiento, desde la concentración en cada detalle.

    El Tenerife ha demostrado que puede competir de tú a tú contra estructuras más poderosas. No desde la épica impulsiva, sino desde la disciplina. Desde una mentalidad colectiva basada en el trabajo constante. Esa cultura interna es la que sostiene la candidatura.

    la Liga exige regularidad, la Copa de la Reina exige contundencia. La eliminatoria ante el Atlético de Madrid Femenino introduce una dimensión diferente: no se trata de sumar puntos, sino de sobrevivir competitivamente durante 180 minutos.

    “Lo afrontamos con ilusión”, señala Clau. Y la palabra no es superficial. La Copa siempre ha sido un terreno fértil para el Tenerife. Pero ahora el contexto es mayor: una semifinal, una posible final, una oportunidad inédita.

    La ida, fuera de casa, condicionará el relato. En una eliminatoria a doble partido, la gestión de riesgos es fundamental. Encajar puede alterar el plan; mantener la serie abierta es prioritario. “No son tres puntos, es una final lo que está en juego”. La mentalidad cambia. El margen se reduce.

    La experiencia copera del Atlético es un activo evidente. Pero también lo es la convicción del Tenerife, que ya fue capaz de superarlo en Liga en un duelo de máxima igualdad. El precedente no garantiza nada, pero alimenta la creencia.

    La vuelta en el Heliodoro Rodríguez López puede convertirse en una noche fundacional para el fútbol femenino en la isla. La dimensión simbólica es incuestionable. El factor ambiental no se invoca como recurso literario; se reconoce como elemento competitivo real.

    “Cuando no nos quedan fuerzas, la afición es ese aliento que nos empuja”. En partidos de alta tensión, el entorno puede alterar inercias. Un estadio lleno, una isla movilizada, un club unido en torno a una oportunidad histórica. Todo suma.

    Para el Tenerife, cerrar una semifinal en casa no es solo una ventaja logística; es un estímulo emocional. Un escenario donde la identidad se multiplica.

    En el plano individual, Clau habla de trabajo y humildad. Pero entre líneas se percibe evolución. Con el paso de las temporadas, la experiencia se traduce en mejor lectura de contextos, en decisiones más afinadas bajo presión, en capacidad de sostener al equipo en momentos críticos.

    Ser centrocampista en este tipo de partidos implica asumir responsabilidad estructural. Ordenar, equilibrar, conectar. La madurez no es un concepto abstracto; es una herramienta competitiva tangible,

    En estas semanas decisivas, el mensaje interno no gira en torno al sueño romántico. Gira en torno a la convicción. “Creer”. Porque ya compitieron de tú a tú. Porque ya demostraron que pueden. Porque la humildad no excluye la ambición.

    La gestión física y mental del calendario —Liga y Copa entrelazadas— exige precisión quirúrgica. Control de cargas, rotaciones inteligentes, cohesión grupal. Todas enchufadas. Todas preparadas. El rendimiento colectivo depende de esa sincronización.

    Cuando se le pide a Clau que sintetice lo que representan estas semanas, no habla de estadísticas ni de escenarios hipotéticos. Habla de historia. De prestigio. De un club humilde que ha aprendido a sostener la mirada frente a estructuras más potentes. De un grupo que en agosto se ilusionó con la idea de una final y que ahora está a las puertas de convertir esa ilusión en realidad.

    Mañana, en el Alfredo Di Stéfano, el balón ofrecerá una respuesta parcial. Después vendrá la batalla por la tercera plaza. Después, la semifinal de Copa. Cada partido será un examen emocional y táctico.

    Pero más allá de resultados concretos, el Tenerife ya ha alcanzado algo intangible y decisivo: la certeza de que pertenece a este escenario. Que puede competir. Que puede creer.

    Y en el fútbol de alto nivel, cuando un equipo humilde interioriza esa verdad, la historia deja de ser un horizonte lejano para convertirse en una posibilidad real.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • La crónica | Banini lidera al ONA en Las Gaunas

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ El FC Badalona Women venció por 2-3 al DUX Logroño en Las Gaunas. Lice Chamorro, que fue la MVP del encuentro, Estefanía Banini e Irina Uribe anotaron los tantos del conjunto catalán. Por su parte, Salomé Prat y Ximena Velazco marcaron los dos del club riojano, que pese a la derrota sigue fuera del descenso.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    #LigaFMoeve | #DUXLogroñoFCBadalona

    El reloj marcará las 14:00 horas de un sábado que no será uno más en el calendario. El invierno todavía aprieta, pero en Logroño el fútbol vuelve a ser refugio y esperanza. En el césped de Las Gaunas se cruzarán dos caminos que miran al mismo horizonte desde perspectivas distintas: la supervivencia y la consolidación. El DUX Logroño recibe al FC Badalona Women en un duelo que trasciende la aritmética y se instala en el territorio de la identidad.

    No es solo un partido. Es un pulso emocional. Es una frontera competitiva.

    Las Gaunas, escenario histórico del fútbol riojano, volverá a latir con esa mezcla de ansiedad y fe que acompaña a los equipos que pelean por cada punto como si fuera el último. El DUX Logroño llega con 10 puntos, uno por encima del descenso. Esa cifra, fría en la clasificación, es un grito contenido en el vestuario. Es la línea fina entre la tranquilidad provisional y el abismo. Es el margen mínimo que obliga a competir con el alma expuesta.

    Enfrente estará un FC Badalona Women que mira la tabla desde la zona templada, con 26 puntos que hablan de estabilidad competitiva, pero que no esconden una pequeña herida reciente: dos derrotas consecutivas que han frenado su inercia. El equipo de Marc Ballester necesita reencontrarse con la victoria fuera de casa para reafirmar su proyecto y evitar que la dinámica negativa erosione la confianza.

    El precedente de la primera vuelta —un 0-0 de trincheras— anticipa un duelo cerrado, táctico, de detalles microscópicos. Pero el contexto actual añade un ingrediente que lo cambia todo: la urgencia local.

    Hay equipos que juegan con la clasificación. Y hay equipos que juegan contra ella. El DUX Logroño pertenece ahora a la segunda categoría. Cada jornada es una final anticipada. Cada empate se analiza como un pequeño salvavidas. Cada derrota pesa como una losa.

    El último encuentro ante el RCD Espanyol dejó una sensación ambivalente: el 1-1 fue justo, pero también insuficiente para escapar del alambre. Marta Masferrer lo explicó con claridad tras el choque: en la segunda parte el equipo se pareció más a sí mismo, generó más ocasiones, encontró su esencia. Esa frase —“fuimos más nuestra esencia”— es la clave estratégica del sábado.

    Porque el DUX necesita reconocerse. Necesita recuperar su versión más agresiva en la presión, más vertical en transición, más solidaria en la basculación defensiva. Necesita convertir la ansiedad clasificatoria en energía colectiva.

    Las ausencias de Comfort Yeboah, Sandra García y Dona Scannapieco condicionan el plan de partido. No son simples nombres en la convocatoria: representan soluciones estructurales. Yeboah aporta profundidad y recorrido; Sandra García equilibra en salida; Scannapieco ofrece amenaza en zona de tres cuartos. Sin ellas, el cuerpo técnico debe recalibrar el sistema.

    El reto táctico es evidente: proteger la espalda de la línea defensiva sin renunciar a la agresividad en campo rival. Ante un rival que transita bien y sabe castigar errores, el DUX tendrá que afinar la distancia entre líneas. La compactación será decisiva. El bloque medio-alto puede ser una herramienta, pero solo si la presión tras pérdida es inmediata y coordinada.

    En ataque, el partido exigirá paciencia estructurada. No bastará con centros laterales o acciones aisladas. Será necesario alternar juego interior y amplitud, mover a la zaga catalana y generar situaciones de uno contra uno en banda. Las Gaunas debe convertirse en un acelerador emocional, no en una fuente de precipitación.

    El conjunto de Marc Ballester llega con 26 puntos. Esa cifra otorga margen. Pero el fútbol no entiende de colchones eternos. Dos derrotas consecutivas han encendido una señal de alerta interna. No dramática, pero sí significativa.

    El Badalona Women ha construido su temporada desde el orden. Un equipo que sabe defender en bloque medio, que temporiza, que espera su momento. La gestión de los tiempos de partido es uno de sus mayores activos. Sin embargo, cuando el marcador se tuerce, el equipo sufre para alterar el ritmo del encuentro.

    Las bajas de Antonia Canales —lesionada de cruzado—, Núria Garrote, Berta Pujadas y Cristina Cubedo reducen la rotación y afectan a la estructura defensiva. Especialmente sensible es la ausencia de Canales, no solo por su jerarquía, sino por su liderazgo emocional. La resiliencia colectiva será puesta a prueba en un estadio exigente.

    Fuera de casa, el Badalona necesita recuperar contundencia. No puede permitirse especular en exceso ante un rival que compite desde la urgencia. Si concede la iniciativa total, corre el riesgo de verse sometido por el impulso local.

    La clave táctica visitante pasará por el control del carril central. Neutralizar la primera línea de construcción del DUX, forzar envíos largos y ganar las segundas jugadas. Desde ahí, activar transiciones rápidas hacia las bandas y buscar situaciones de ventaja numérica.

    Hay estadios que observan. Y hay estadios que intervienen. Las Gaunas pertenece al segundo grupo. El público riojano entiende la situación y sabe que cada punto es vital. La grada será un factor multiplicador.

    El DUX necesita convertir el contexto en combustible. No puede permitirse la desconexión. No puede regalar minutos de desorden. Cada fase del juego debe estar medida.

    La climatología, el estado del césped, la gestión de los primeros quince minutos… todo influirá. En partidos de tensión clasificatoria, el gol temprano puede desatar un vendaval o congelar las piernas.

    El 0-0 de la primera vuelta dejó claro que ambos equipos se respetan. Fue un partido de pizarra, de equilibrio, de cautela. Pero ahora el margen se ha reducido. El DUX no puede vivir eternamente en el empate. El Badalona no quiere encadenar derrotas.

    Este sábado no se juega solo un resultado. Se juega la narrativa de la temporada.

    El DUX Logroño necesita que Las Gaunas sea una fortaleza. Necesita que cada disputa se convierta en símbolo. Necesita transformar la presión en convicción.

    El FC Badalona Women necesita recordar su identidad competitiva. Necesita demostrar que las derrotas recientes no definen su trayectoria.

    Cuando el balón eche a rodar, todo será síntesis. Todo será intensidad comprimida en noventa minutos.

    Y ahí, en ese rectángulo verde, solo sobrevivirá quien entienda que el fútbol, en días así, no premia al que espera… sino al que se atreve.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El duelo al detalle |

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Los onces |

    Después de la exhibición incontestable del Madrid CFF ante el Alhama ElPozo —aquel 5-0 que sacudió la jornada con aroma de autoridad—, “El Partido de Manu” hizo las maletas rumbo al norte con una convicción: el fútbol no concede treguas emocionales. La siguiente estación era La Rioja.

    El siguiente latido, Las Gaunas. Allí aguardaba un duelo que había quedado en deuda con el gol en la primera vuelta y que ahora, con la clasificación apretando y el orgullo en juego, prometía una tarde de electricidad pura entre el DUX Logroño y el FC Badalona Women.

    Las Gaunas amaneció con esa atmósfera densa de los días importantes. Antes del pitido inicial, las capitanas intercambiaron sus cromos personalizados dentro de la campaña “Amor Por Los Colores”, un gesto simbólico que recordó que el fútbol también es identidad y pertenencia. Pero el ceremonial apenas tuvo tiempo de asentarse en la memoria cuando el balón empezó a rodar y el partido decidió romper cualquier guion previsible.

    Diecisiete segundos. Solo diecisiete. Eso tardó el DUX Logroño en fabricar una ocasión que pudo cambiarlo todo. Salomé Prat, incisiva y vertical, arrancó por el costado con una conducción que partió líneas. Superó rivales con determinación y filtró un pase que dejó a Flavine Mawete completamente sola, con la portería vacía como destino inevitable. El estadio contuvo la respiración al ver como la ocasión era única .

    Era la explosión temprana, la recompensa al atrevimiento. Pero el fútbol, caprichoso e implacable, torció el desenlace: el remate se marchó fuera. Incomprensible. Doloroso. Las manos a la cabeza fueron unánimes.

    En ese instante, el partido quedó marcado por una pregunta invisible: ¿qué precio tendría aquella oportunidad perdida?

    El FC Badalona Women entendió la advertencia y reaccionó con carácter. Lice Chamorro comenzó a aparecer entre centrales, a pedir el balón, a incomodar con su movilidad constante. La zaga vinotinto respondió con firmeza, cerrando espacios y manteniendo el orden. Miralles, segura bajo palos, atrapó un disparo peligroso de Itziar Pinillos, mientras Falfán probaba suerte desde lejos con un chut que se perdió alto. Los intercambios eran constantes, sin especulación, como si ambos equipos hubieran pactado que la tarde no admitiría medias tintas.

    Lice Chamorro lo intentó de nuevo, esta vez con un cabezazo que se marchó fuera. El DUX replicó a balón parado: Marta Masferrer ejecutó una acción que rozó el gol, tensando el área visitante y generando incertidumbre.

    Y otra vez Mawete tuvo su momento tras un error de María Llompart en salida; su disparo encontró a María Valenzuela bien colocada, firme, segura, apropiándose del balón sin conceder segundas opciones. El partido era un pulso abierto, una sucesión de avisos.

    El desenlace de la primera mitad llegó en el minuto 34. Elena Julve levantó la cabeza desde la banda y envió un centro con rosca venenosa al corazón del área. Miralles salió para blocar, pero el balón se le escapó entre manos y cuerpos. En el área pequeña, donde solo sobreviven las delanteras con instinto, apareció Lice Chamorro. Sin dudar, sin adornos, cazó el rechace y empujó el balón al fondo de la red para abrir la lata con el primer tanto que castigó la falta de puntería local.

    Fue un golpe seco, oportunista, demoledor. El 0-1 en el minuto 33?premiaba la insistencia visitante. Chamorro, desatada, aún tuvo otra ocasión antes del descanso con un remate que se fue por encima del larguero, mientras Isina intentaba responder con un disparo que no encontró portería.

    El intermedio llegó con la sensación de que el DUX pagaba cara su falta de contundencia y el Badalona saboreaba la eficacia.

    Tras el paso por vestuarios, el conjunto catalán salió decidido a administrar su ventaja con inteligencia. Controlar no significaba replegarse sin más, sino elegir cuándo golpear.

    Miralles y el larguero se aliaron para evitar el segundo tanto de Chamorro en una acción que ya se colaba. La madera devolvió la esperanza a Las Gaunas. El DUX movió el banquillo con la entrada de Welma Fon en busca de mayor presencia ofensiva, pero el destino volvió a golpear en el momento más sensible.

    Un error en la salida de balón de Catalina Ongaro permitió al Badalona recuperar en zona peligrosa. El cuero quedó suelto a media distancia y Banini, con la zurda cargada de intención, se perfiló y soltó un zapatazo imponente desde fuera del área. El disparo fue un latigazo inapelable que superó la estirada de Miralles y se incrustó en la red con violencia estética sin igual. El 02 en el minuto 62 cayó como un jarro de agua helada sobre la grada riojana.

    Lejos de rendirse, el DUX Logroño volvió a mover el banquillo dando entrada a Ximena Velazco y Mia Asenjo. El equipo se volcó, asumió riesgos, buscó profundidad. La zaga catalana resistía con disciplina hasta que Salomé Prat, incansable, encontró su recompensa. Atacó el área con determinación y conectó un testarazo preciso que batió a Valenzuela y puso el 12 en el minuto 73 de juego y encendió Las Gaunas y devolvió la fe a un equipo que se negaba a claudicar.

    Pero el fútbol, otra vez, castigó el riesgo. Con el DUX volcado en busca del empate, el Badalona lanzó un contragolpe letal. Irina Uribe condujo con velocidad, eligió el momento y definió con frialdad para colocar el 13 en el electrónico que fue el mazazo que parecía definitivo.

    Aún así, el orgullo riojano encontró un último estallido en el tiempo añadido: Ximena Velazco recogió un balón en la frontal y soltó un disparo potente y ajustado que se coló junto al poste, pero sirvió de muy poco El 23 sobre el 100 de partido llegó sin tiempo para más.

    El pitido final dejó sensaciones cruzadas. El FC Badalona Women celebró una victoria de carácter, con Lice Chamorro como figura determinante, Banini como autora del gol psicológico y Uribe como ejecutora al contragolpe. El DUX Logroño, en cambio, se quedó con la amarga certeza de que el fútbol no perdona la falta de puntería, de que aquella ocasión a los diecisiete segundos pudo haber cambiado la historia.

    Las Gaunas despidió a los suyos con aplausos de reconocimiento. Porque el equipo compitió, creyó y luchó hasta el último aliento. Pero en esta liga, la eficacia es un idioma obligatorio. Y en una tarde de vértigo y emoción, el gol volvió a dictar sentencia.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Asaltando un feudo tan icónico como este, el ONA gana enteros para el final de temporada y suma ya 29 unidades que le mantienen en la novena plaza de la tabla clasificatoria y dentro de quince días se medirá en Cataluña al Granada Club de Fútbol, mientras que por su parte, el DUX Logroño deja pasar una ocasión única para alejarse de la zona baja y mantiene decimocuarto con un guarismo de distancia respecto al descenso, próximo capítulo viajar a Alcalá de Henares para hacerle frente a un grande como es el Atlético de Madrid de José Herrera, en un cara a cara que estará marcado por la urgencia.

    📋 Ficha técnica |

    DUX Logroño:
    XI inicial: María Miralles bajo palos; linea de 5 abajo con – de izquierda a derecha – Mili Martin, Iria Castro, Marta Masferrer, Rebeca Costa y Annalie Letner; actuando de mediocampistas estuvieron Daiana Falfan, Cata Ongaro e Isina, además de Salomé Prat, quien trabajaba como carrilera y extrema; finalmente, en la punta Flavine Mawete.
    Cambios: Welma Fon por Mawete en el 57’; Mia Asenjo y Ximena Velazco por Iria Castro y Cata Ongaro en el 69’; por ultimo, Justina Morcillo y Lorena Valderas por Falfan y Annalie al 81’.
    Entrenador: David Hernandez

    FC Badalona Women:
    XI inicial: María Valenzuela en la portería; Sonia Majarín y Nerea Carmona en la zaga, con Lorena Navarro a la izquierda e Itza Pinillos a la derecha; María Llompart y Ana Gonzalez en el mediocampo con Estefi Banini más adelantada; Lice Chamorro en la punta, apoyada por Elena Julve e Iria Uribe por las bandas.
    Cambios: Paula Sanchez por Elena Julve en el entretiempo; Celya Barclais en el 63’ por Banini; Sarah Jankovska en el 77’ por Lorena Navarro; y, finalmente, Sofie Junge Pedersen y Loreta Kullashi en el 84’ por Ana Gonzalez y María Llompart.
    Entrenador: Marc Ballester FC Badalona Women:
    XI inicial: María Valenzuela en la portería; Sonia Majarín y Nerea Carmona en la zaga, con Lorena Navarro a la izquierda e Itza Pinillos a la derecha; María Llompart y Ana Gonzalez en el mediocampo con Estefi Banini más adelantada; Lice Chamorro en la punta, apoyada por Elena Julve e Iria Uribe por las bandas.

    Cambios: Paula Sanchez por Elena Julve en el entretiempo; Celya Barclais en el 63’ por Banini; Sarah Jankovska en el 77’ por Lorena Navarro; y, finalmente, Sofie Junge Pedersen y Loreta Kullashi en el 84’ por Ana Gonzalez y María Llompart.
    Entrenador: Marc Ballester

    Goles |

    0-1 Lice Chamorro 33’ ⚽️
    0-2 Estefanía Banini 62’ ⚽️
    1-2 Salomé Prat 73’ ⚽️
    1-3 Irina Uribe 78’ ⚽️
    2-3 Ximena Velazco 100’ ⚽️

    Incidencias | Partido correspondiente a la 21ª jornada de la Liga F Moeve 2025-2026 que ha medido al DUX Logroño ante el ONA en el Estadio Municipal de Las Gaunas sobre una superficie de hierba natural.

    Vídeo |

  • La previa | Madrid CFF vs Alhama C.F.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ Donde late la permanencia y arde la ambición: mediodía de fe en el Fernando Torres.

    El sábado, 21 de febrero de 2026, a las 12:00, bajo la luz limpia del mediodía, el estadio Fernando Torres abrirá el fin de semana con un partido que es mucho más que un cruce de calendario en la Liga F Moeve. El Madrid CFF y el Alhama CF ElPozo se enfrentarán en un duelo que podrá seguirse por DAZN y RTVE Play, pero cuya verdadera dimensión se medirá en algo menos tangible que los puntos: la confianza, la urgencia y la convicción.

    Es un choque de estados de ánimo, de trayectorias recientes que pesan como una mochila invisible, de necesidades que aprietan el pecho y obligan a correr un metro más, a disputar un balón dividido como si en ese gesto se condensara toda la temporada.

    El Madrid CFF comparece en la cita instalado en la mitad de la tabla con 27 puntos, una posición que en apariencia ofrece estabilidad pero que, observada de cerca, revela inquietud. El empate sin goles ante el Atlético de Madrid en la última jornada confirmó la competitividad del equipo, su capacidad para sostener el orden y minimizar riesgos, pero también subrayó un problema que comienza a ser estructural: la falta de victoria. Cinco encuentros consecutivos sin ganar entre todas las competiciones no son una simple racha pasajera; son una señal que obliga a revisar mecanismos, a cuestionar automatismos y a reforzar la confianza colectiva.

    El conjunto dirigido por Sánchez Vera ha construido durante el curso una identidad basada en la organización táctica, en la presión coordinada tras pérdida y en una ocupación racional de los espacios que prioriza el equilibrio. Sin embargo, en las últimas semanas, esa solidez no ha ido acompañada de eficacia ofensiva. El equipo llega, pero no termina; amenaza, pero no concreta.

    El Madrid CFF deberá redistribuir responsabilidades ofensivas, potenciar la llegada desde segunda línea y quizá apostar por mayor movilidad en el frente de ataque para desordenar a la zaga rival. El reto no es solo táctico; es mental. El equipo necesita reencontrarse con la sensación de superioridad que convierte la posesión en amenaza real, que transforma la paciencia en oportunidad y no en rutina estéril.

    En el otro lado del campo estará el Alhama CF ElPozo, un equipo que llega herido pero no derrotado. Catorce partidos consecutivos sin ganar en la Liga F Moeve constituyen una losa difícil de ignorar. La clasificación lo refleja con crudeza: 15ª posición y 9 puntos. Sin embargo, la distancia con la permanencia es de apenas uno. Ese dato, tan frío en apariencia, es el combustible emocional del vestuario murciano. Porque estar a un punto de la salvación en medio de una dinámica tan adversa implica que, pese a todo, el objetivo sigue al alcance. El equipo de Randri García ha vivido semanas de frustración acumulada, de partidos competidos que se escapan por detalles mínimos, de errores puntuales que se pagan con dureza en una categoría donde cada desajuste se castiga. Pero también ha mostrado capacidad de resistencia, de mantenerse en la pelea cuando el contexto invita a la resignación.

    Las ausencias de Elsa Gómez, Aldrith Quintero y Encarni Jiménez condicionarán el plan visitante. Tres jugadoras que aportan profundidad de plantilla, alternativas en distintas demarcaciones y soluciones en momentos específicos del partido no estarán disponibles. Ante ese escenario, el Alhama deberá apostar por la compacidad, por reducir distancias entre líneas y por hacer del orden defensivo su punto de partida. La supervivencia, en este tipo de encuentros, comienza por la concentración. Cada despeje, cada cobertura, cada ayuda lateral tendrá un valor multiplicado. El margen de error es mínimo cuando la clasificación aprieta y la confianza necesita estímulos inmediatos.

    Los antecedentes entre ambos conjuntos ofrecen un relato favorable al equipo madrileño: tres enfrentamientos previos, tres victorias del Madrid CFF. En el partido de ida, el conjunto capitalino se impuso con claridad por 1-4 en territorio murciano, explotando las transiciones y mostrando una pegada que ahora echa en falta. Sin embargo, el fútbol no concede garantías históricas. Los partidos se juegan en el presente, en el estado de forma actual, en la gestión emocional del momento. Aquella goleada es un recuerdo que puede servir de referencia táctica, pero no asegura nada en un escenario donde las dinámicas han evolucionado.

    Desde el punto de vista estratégico, el duelo se decidirá en varios frentes interconectados. En la zona ancha, el Madrid CFF intentará imponer ritmo y circulación, mover el balón con velocidad suficiente para desarticular un bloque que previsiblemente se ordenará en repliegue medio-bajo. Si consigue atraer y cambiar de orientación con precisión, generará situaciones de uno contra uno en banda y espacios para la llegada de interiores. El Alhama, por su parte, buscará densidad en el carril central, cerrar líneas de pase interiores y forzar a su rival a centros laterales donde la defensa pueda imponerse en el juego aéreo. La transición defensiva será otro factor crítico: el equipo murciano no puede permitirse pérdidas en salida que activen la presión alta local. El Madrid CFF, en cambio, encontrará en la recuperación en campo contrario una vía directa para generar ocasiones sin necesidad de elaboración prolongada. El balón parado, finalmente, puede convertirse en un elemento diferencial. En partidos de marcador corto y tensión elevada, una acción a balón detenido suele inclinar la balanza.

    Más allá de la pizarra, el componente psicológico será determinante. El Madrid CFF juega con la presión de quien siente que la temporada puede escaparse hacia una zona tibia sin premio adicional. La mitad de tabla no es un fracaso, pero tampoco satisface ambiciones mayores. Cada jornada sin victoria aumenta la ansiedad, cada ocasión fallada se acumula en la memoria reciente. El Alhama, en cambio, juega con la presión existencial del descenso. Pero esa misma urgencia puede convertirse en energía competitiva si logra sostener el partido en equilibrio durante el primer tramo. En escenarios así, el tiempo es un aliado para quien resiste y un enemigo para quien no concreta.

    El horario, a las 12:00 del mediodía, añade una dimensión simbólica. La luz es directa, sin artificios. No hay margen para esconder errores bajo la noche. Todo se observa con nitidez: los gestos de frustración, las celebraciones, las dudas. El estadio Fernando Torres será el marco de un examen público que abrirá el fin de semana con foco nacional, amplificado por la retransmisión en DAZN y RTVE Play. La exposición multiplica la responsabilidad.

    En términos de escenarios posibles, el partido ofrece múltiples bifurcaciones. Una victoria convincente del Madrid CFF rompería la racha negativa, devolvería serenidad al vestuario y reafirmaría su superioridad histórica ante el Alhama.

    Un encuentro cerrado y prolongado en el empate trasladaría la ansiedad al equipo local, obligándolo a asumir riesgos crecientes. Un gol tempranero del conjunto murciano alteraría por completo el guion, forzando al Madrid CFF a volcarse y ofreciendo al Alhama la posibilidad de defender con el marcador a favor, una circunstancia psicológicamente poderosa para quien lucha por la permanencia.

    En definitiva, 27 puntos frente a 9, mitad de tabla frente a zona de descenso, cinco partidos sin ganar frente a catorce.

    La aritmética parece inclinar el análisis previo, pero el fútbol rara vez se somete dócilmente a la lógica estadística. Se impone quien gestiona mejor el momento, quien interpreta la presión como impulso y no como carga.

    La gran noticia que rodea de algún modo a este compromiso es la flamante citación de Sandra Villafañe, central del Madrid CFF, con la Selección Española en categoría absoluta por vez primera en su trayectoria deportiva, algo que ha sido una de las grandes sorpresas de las campeonas del Mundo en 2023 para esta primera ventana de clasificación de 2026, válida para buscar un billete al próximo torneo intercontinental que tendrá lugar en Brasil en el periodo estival de 2027.

    El sábado al mediodía, cuando el balón comience a rodar, no solo se disputarán tres puntos. Se pondrán en juego la credibilidad de un proyecto que quiere volver a ganar y la esperanza de otro que se aferra a la permanencia con determinación. Ganará quien convierta la necesidad en energía y la duda en convicción. Porque en este tipo de partidos no siempre vence quien llega mejor; a veces lo hace quien entiende que no hay mañana y actúa en consecuencia.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve

    🙌🏻 Matchday 21 | Día de partido

    🔥 Madrid CFF 🆚 Alhama Club de Fútbol ElPozo 🔥

    🏳️‍🌈 Amor por los colores

    ✨ Temporada 2025-2026 ✨

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📅 Sábado, 21 de febrero de 2026

    📺 DAZN 1 (Dial 70 de Movistar Plus) & RTVE Play en abierto

    🏟️ Estadio Fernando Torres, Fuenlabrada

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | El futuro ya está aquí: regresan Salma y Misa, pero la nueva España mira a Villafañe y Aguirrezabala

    (Fuente: RFEF)

    ◼️ Vuelven Salma Paralluelo y Misa Rodríguez, dos nombres propios que elevan el pulso competitivo de una selección española que sigue viviendo entre la memoria dorada y la exigencia permanente, pero la noticia que sacude el ecosistema del fútbol femenino español es otra: el debut con las campeonas del mundo de Sandra Villafañe y Aiara Aguirrezabala, dos defensas que simbolizan el relevo, la profundidad y la ambición estructural de una generación que no quiere vivir de 2023, sino construir 2027.

    Tras la reciente consecución de la Nations League, el camino de la Selección continúa y lo hace para poner rumbo a la Copa Mundial de Fútbol Femenino Brasil 2027. La hoja de ruta comienza ante Islandia y Ucrania.

    Enmarcadas en el grupo A3, las de Sonia Bermúdezaspiran a conseguir una plaza para defender el título de vigentes campeonas del mundo conseguido en Australia y Nueva Zelanda en 2023.

    La posibilidad de bordar la segunda estrella sobre el escudo comienza en Castellón, el martes, 3 de marzo ante el combinado islandés (19h) y continúa en Antalya (Turquía), el sábado 7 de marzo frente a la selección ucraniana (18:00 horario peninsular).

    Castellón celebrará en unos días las fiestas de la Magdalena. Declaradas de Interés Turístico Internacional y se alargan durante nueve días. En las jornadas previas, en las que la emoción de los preparativos y la ilusión por lo que está por llegar se juntan, la Selección llega a la localidad para llenarla de fútbol y de pasión

    Entre romerías, mascletás, desfiles y al grito de «Magdalena Vitol» cobran vida las calles de la localidad valenciana que empezarán a vibrar desde la llegada de las internacionales, con su magia y con su talento. Un equipo que brillará con fuerza en una localidad festiva ya iluminada ante el corazón de la Magdalena. La reina de las Fiestas de Castelló, Clara Sanz Sobrinoy la reina infantilAna Colón Sastriques, han sido las encargadas de desvelar los nombres de las convocadas que encenderán Castellón.

    La lista presentada para la fase de clasificación del Mundial 2027 no es simplemente una enumeración de nombres, es una declaración de intenciones de la Selección Española Femenina de Fútbol, la campeona del mundo en 2023 que aprendió que el éxito no es un punto de llegada, sino un estado de tensión permanente. España no puede permitirse la autocomplacencia, no puede vivir de la foto de Sídney, no puede instalarse en el relato épico de aquella final que cambió la historia. Ahora compite contra el desgaste, contra el paso del tiempo, contra la presión de defender un estatus que antes era aspiracional y hoy es obligatorio. Y en ese contexto regresan dos futbolistas que alteran cualquier ecuación táctica: Salma, potencia vertical y desequilibrio emocional, y Misa, guardiana de reflejos felinos y liderazgo silencioso. Pero, por encima del ruido mediático del retorno, emergen dos apellidos que obligan a mirar hacia delante: Villafañe y Aguirrezabala.

    El regreso de Salma no es solo la vuelta de una atacante diferencial; es la recuperación de una amenaza estructural. Su capacidad para atacar el espacio en rupturas diagonales, su aceleración en los primeros cinco metros y su lectura para perfilar el cuerpo antes del disparo reordenan el plan ofensivo. España, que tantas veces monopoliza el balón, necesita profundidad real, no solo posesión ornamental.

    Salma ofrece eso: amenaza constante al intervalo entre lateral y central, posibilidad de atacar segundo palo con violencia, capacidad para ganar duelos individuales sin necesidad de combinaciones largas. En un equipo que a veces corre el riesgo de enamorarse de la circulación horizontal, su verticalidad es un antídoto.

    Misa, por su parte, no solo vuelve para competir por la titularidad; vuelve para elevar el estándar. En la portería no hay jerarquías eternas, hay estados de forma. Y Misa, cuando está conectada, es una portera que no solo para, sino que transmite seguridad a la línea defensiva. Su juego de pies permite iniciar desde atrás sin renunciar al riesgo controlado; su dominio del área pequeña reduce la ansiedad en centros laterales; su comunicación ordena alturas y coberturas. En un fútbol femenino cada vez más físico y directo en determinados tramos, contar con una guardameta capaz de sostener al equipo en fases de repliegue es decisivo.

    Sin embargo, el verdadero mensaje de la convocatoria no está únicamente en los regresos, sino en las incorporaciones. Sandra Villafañe representa el perfil de central moderna que el fútbol contemporáneo exige: agresiva en la anticipación, con capacidad para defender lejos del área y con criterio para filtrar el primer pase que rompe líneas. No es una central conservadora; es una defensora que entiende el juego como construcción. Su debut no es un premio simbólico, es la constatación de que España busca centrales que no solo despejen, sino que piensen. En una selección que quiere mantener la identidad asociativa, la primera paseadora del balón es la zaga. Y ahí Villafañe puede convertirse en pieza estratégica.

    Aiara Aguirrezabala, por su parte, aporta un matiz diferente. Es una defensora con lectura posicional exquisita, disciplinada en la ocupación de carriles interiores y con capacidad para corregir en carrera. Su presencia amplía el abanico de soluciones en escenarios de partido donde el rival transita con velocidad. España, que acostumbra a adelantar laterales y a situar mediocentros en campo contrario, necesita centrales y laterales que puedan sostener grandes espacios a la espalda. Aiara ofrece fiabilidad en esas situaciones de riesgo controlado. Su debut no es circunstancial; es una inversión en estabilidad futura.

    Las claves de la lista se pueden sintetizar en tres vectores: continuidad competitiva, renovación estructural y especialización funcional. Continuidad porque el bloque vertebral que ganó el Mundial se mantiene, con referentes que sostienen la identidad. Renovación porque el relevo generacional no puede esperar a que el desgaste aparezca; debe anticiparse. Y especialización porque cada vez más los partidos se deciden en detalles microtácticos: una presión coordinada, una cobertura bien temporizada, un perfil corporal que facilita la salida limpia.

    En portería, la competencia entre Misa, Nanclares y Enith eleva el nivel interno. No se trata solo de quién juega, sino de cómo se entrena. Una selección campeona necesita entrenamientos de élite, y eso se consigue con futbolistas que se exigen mutuamente. Misa aporta experiencia en escenarios de máxima presión; Nanclares y Enith, hambre y reflejos. La portería deja de ser un territorio de comodidad para convertirse en un laboratorio de excelencia.

    En defensa, el abanico es amplio: laterales de recorrido, centrales con salida limpia, perfiles capaces de actuar en línea de cuatro o en estructuras más asimétricas. La inclusión de Villafañe y Aguirrezabala no es anecdótica: permite rotaciones sin que el modelo se resienta. España puede alternar defensa adelantada con bloque medio sin perder coherencia. Puede sostener una presión alta sabiendo que detrás hay velocidad correctora. Puede, incluso, ajustar a contextos europeos donde la transición es más vertical.

    En el centro del campo, la riqueza técnica es patrimonio histórico de esta selección. La presencia de futbolistas capaces de gobernar el ritmo, de pausar o acelerar según el contexto, garantiza que el plan no se diluya en la precipitación. Pero el centro del campo necesita también equilibrio defensivo. Y ahí es donde la coordinación con la línea defensiva resulta crucial. Villafañe y Aguirrezabala no solo defienden; facilitan que las mediocampistas puedan posicionarse más arriba sin que el equipo se parta.

    En ataque, el retorno de Salma amplía las alternativas. España puede optar por extremos naturales que fijen laterales o por atacantes que interioricen y generen superioridades en carriles centrales. Salma, por su polivalencia, permite ambas cosas. Puede arrancar desde banda y atacar diagonal, o puede situarse más centrada y castigar en transición. Su presencia condiciona al rival, obliga a repliegues más rápidos y libera espacios para segundas líneas.

    Pero más allá de la táctica, esta convocatoria tiene una dimensión emocional. Las campeonas del mundo ya no son la sorpresa; son el referente. Cada rival jugará contra ellas con la motivación extra de tumbar al campeón. Eso exige una mentalidad de hambre permanente. La inclusión de debutantes refresca esa energía. Las que llegan no están saturadas de elogios ni de finales; llegan con la ilusión intacta, con la necesidad de demostrar que pertenecen a este nivel. Esa tensión competitiva es saludable.

    Villafañe y Aguirrezabala encarnan también un mensaje hacia la estructura del fútbol español: el talento defensivo existe y se desarrolla. Durante años se habló del ADN ofensivo, del toque, de la creatividad. Ahora se reivindica la defensa como arte y como ciencia. Anticipar no es destruir; es interpretar antes que el rival. Y ambas futbolistas tienen esa cualidad: leen el juego con segundos de ventaja.

    El reto inmediato es la clasificación para el Mundial 2027, pero el horizonte es más amplio. España quiere consolidar un ciclo, no vivir de un pico histórico. Para eso necesita competencia interna, profundidad de plantilla y adaptación a distintos registros. Necesita poder ganar partidos dominando la posesión y también saber sufrir en bloques bajos. Necesita cerrar encuentros cuando el marcador es estrecho y también saber abrirlos cuando el rival se encierra. En todos esos escenarios, la defensa adquiere un peso específico.

    El regreso de Misa refuerza la idea de que no hay puestos blindados; hay rendimiento. El retorno de Salma recuerda que el talento diferencial marca diferencias en eliminatorias cerradas. Y el debut de Villafañe y Aguirrezabala simboliza que el futuro no se improvisa, se construye con decisiones valientes. Esta lista no es conservadora; es estratégica.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    España no se mira al espejo de 2023 para recrearse; se mira para exigirse. La memoria del título es un combustible, pero también una presión. Las nuevas convocadas llegan sin el peso de aquella final, pero con la responsabilidad de sostener el legado. En esa tensión entre pasado glorioso y futuro ambicioso se mueve esta convocatoria.

    Y si algo define a las grandes selecciones es su capacidad para regenerarse sin perder identidad. España parece estar en ese proceso: mantiene su esencia combinativa, pero incorpora perfiles más físicos, más versátiles, más preparados para escenarios híbridos. Villafañe y Aguirrezabala no son solo nombres nuevos; son piezas que amplían el mapa táctico.


    La lista presentada para la fase de clasificación del Mundial 2027 no es simplemente una enumeración de nombres, es una declaración de intenciones de la Selección Española Femenina de Fútbol, la campeona del mundo en 2023 que aprendió que el éxito no es un punto de llegada, sino un estado de tensión permanente. España no puede permitirse la autocomplacencia, no puede vivir de la foto de Sídney, no puede instalarse en el relato épico de aquella final que cambió la historia. Ahora compite contra el desgaste, contra el paso del tiempo, contra la presión de defender un estatus que antes era aspiracional y hoy es obligatorio. Y en ese contexto regresan dos futbolistas que alteran cualquier ecuación táctica: Salma, potencia vertical y desequilibrio emocional, y Misa, guardiana de reflejos felinos y liderazgo silencioso. Pero, por encima del ruido mediático del retorno, emergen dos apellidos que obligan a mirar hacia delante: Villafañe y Aguirrezabala.

    El regreso de Salma no es solo la vuelta de una atacante diferencial; es la recuperación de una amenaza estructural. Su capacidad para atacar el espacio en rupturas diagonales, su aceleración en los primeros cinco metros y su lectura para perfilar el cuerpo antes del disparo reordenan el plan ofensivo. España, que tantas veces monopoliza el balón, necesita profundidad real, no solo posesión ornamental. Salma ofrece eso: amenaza constante al intervalo entre lateral y central, posibilidad de atacar segundo palo con violencia, capacidad para ganar duelos individuales sin necesidad de combinaciones largas. En un equipo que a veces corre el riesgo de enamorarse de la circulación horizontal, su verticalidad es un antídoto.

    Misa, por su parte, no solo vuelve para competir por la titularidad; vuelve para elevar el estándar. En la portería no hay jerarquías eternas, hay estados de forma. Y Misa, cuando está conectada, es una portera que no solo para, sino que transmite seguridad a la línea defensiva. Su juego de pies permite iniciar desde atrás sin renunciar al riesgo controlado; su dominio del área pequeña reduce la ansiedad en centros laterales; su comunicación ordena alturas y coberturas. En un fútbol femenino cada vez más físico y directo en determinados tramos, contar con una guardameta capaz de sostener al equipo en fases de repliegue es decisivo.

    Sin embargo, el verdadero mensaje de la convocatoria no está únicamente en los regresos, sino en las incorporaciones. Sandra Villafañe representa el perfil de central moderna que el fútbol contemporáneo exige: agresiva en la anticipación, con capacidad para defender lejos del área y con criterio para filtrar el primer pase que rompe líneas. No es una central conservadora; es una defensora que entiende el juego como construcción. Su debut no es un premio simbólico, es la constatación de que España busca centrales que no solo despejen, sino que piensen. En una selección que quiere mantener la identidad asociativa, la primera paseadora del balón es la zaga. Y ahí Villafañe puede convertirse en pieza estratégica.

    Aiara Aguirrezabala, por su parte, aporta un matiz diferente. Es una defensora con lectura posicional exquisita, disciplinada en la ocupación de carriles interiores y con capacidad para corregir en carrera. Su presencia amplía el abanico de soluciones en escenarios de partido donde el rival transita con velocidad. España, que acostumbra a adelantar laterales y a situar mediocentros en campo contrario, necesita centrales y laterales que puedan sostener grandes espacios a la espalda. Aiara ofrece fiabilidad en esas situaciones de riesgo controlado. Su debut no es circunstancial; es una inversión en estabilidad futura.

    Las claves de la lista se pueden sintetizar en tres vectores: continuidad competitiva, renovación estructural y especialización funcional. Continuidad porque el bloque vertebral que ganó el Mundial se mantiene, con referentes que sostienen la identidad. Renovación porque el relevo generacional no puede esperar a que el desgaste aparezca; debe anticiparse. Y especialización porque cada vez más los partidos se deciden en detalles microtácticos: una presión coordinada, una cobertura bien temporizada, un perfil corporal que facilita la salida limpia.

    En portería, la competencia entre Misa, Nanclares y Enith eleva el nivel interno. No se trata solo de quién juega, sino de cómo se entrena. Una selección campeona necesita entrenamientos de élite, y eso se consigue con futbolistas que se exigen mutuamente. Misa aporta experiencia en escenarios de máxima presión; Nanclares y Enith, hambre y reflejos. La portería deja de ser un territorio de comodidad para convertirse en un laboratorio de excelencia.

    En defensa, el abanico es amplio: laterales de recorrido, centrales con salida limpia, perfiles capaces de actuar en línea de cuatro o en estructuras más asimétricas. La inclusión de Villafañe y Aguirrezabala no es anecdótica: permite rotaciones sin que el modelo se resienta. España puede alternar defensa adelantada con bloque medio sin perder coherencia. Puede sostener una presión alta sabiendo que detrás hay velocidad correctora. Puede, incluso, ajustar a contextos europeos donde la transición es más vertical.

    En el centro del campo, la riqueza técnica es patrimonio histórico de esta selección. La presencia de futbolistas capaces de gobernar el ritmo, de pausar o acelerar según el contexto, garantiza que el plan no se diluya en la precipitación. Pero el centro del campo necesita también equilibrio defensivo. Y ahí es donde la coordinación con la línea defensiva resulta crucial. Villafañe y Aguirrezabala no solo defienden; facilitan que las mediocampistas puedan posicionarse más arriba sin que el equipo se parta.

    En ataque, el retorno de Salma amplía las alternativas. España puede optar por extremos naturales que fijen laterales o por atacantes que interioricen y generen superioridades en carriles centrales. Salma, por su polivalencia, permite ambas cosas. Puede arrancar desde banda y atacar diagonal, o puede situarse más centrada y castigar en transición. Su presencia condiciona al rival, obliga a repliegues más rápidos y libera espacios para segundas líneas.

    Pero más allá de la táctica, esta convocatoria tiene una dimensión emocional. Las campeonas del mundo ya no son la sorpresa; son el referente. Cada rival jugará contra ellas con la motivación extra de tumbar al campeón. Eso exige una mentalidad de hambre permanente. La inclusión de debutantes refresca esa energía. Las que llegan no están saturadas de elogios ni de finales; llegan con la ilusión intacta, con la necesidad de demostrar que pertenecen a este nivel. Esa tensión competitiva es saludable.

    Villafañe y Aguirrezabala encarnan también un mensaje hacia la estructura del fútbol español: el talento defensivo existe y se desarrolla. Durante años se habló del ADN ofensivo, del toque, de la creatividad. Ahora se reivindica la defensa como arte y como ciencia. Anticipar no es destruir; es interpretar antes que el rival. Y ambas futbolistas tienen esa cualidad: leen el juego con segundos de ventaja.

    El reto inmediato es la clasificación para el Mundial 2027, pero el horizonte es más amplio. España quiere consolidar un ciclo, no vivir de un pico histórico. Para eso necesita competencia interna, profundidad de plantilla y adaptación a distintos registros.

    Necesita poder ganar partidos dominando la posesión y también saber sufrir en bloques bajos. Necesita cerrar encuentros cuando el marcador es estrecho y también saber abrirlos cuando el rival se encierra. En todos esos escenarios, la defensa adquiere un peso específico.

    📋 Lista completa |

    Guardametas
    • Misa Rodríguez
    • Adriana Nanclares
    • Enith Salón

    Defensas
    • Laia Codina
    • María Méndez
    • Sandra Villafañe
    • Martina Fernández
    • Aiara Aguirrezabala
    • Lucía Corrales
    • Jana Fernández
    • Ona Batlle
    • Olga Carmona

    Centrocampistas
    • Alexia Putellas
    • Mariona Caldentey
    • Fiamma Benítez
    • Patri Guijarro
    • Vicky López
    • Clara Serrano

    Delanteras
    • Eva Navarro
    • Inma Gabarro
    • Claudia Pina
    • Salma Paralluelo

    • Athenea del Castillo
    • ⁠Edna Imade
    • ⁠Ornella Vignola

    El regreso de Misa refuerza la idea de que no hay puestos blindados; hay rendimiento. El retorno de Salma recuerda que el talento diferencial marca diferencias en eliminatorias cerradas. Y el debut de Villafañe y Aguirrezabala simboliza que el futuro no se improvisa, se construye con decisiones valientes. Esta lista no es conservadora; es estratégica.

    España no se mira al espejo de 2023 para recrearse; se mira para exigirse. La memoria del título es un combustible, pero también una presión. Las nuevas convocadas llegan sin el peso de aquella final, pero con la responsabilidad de sostener el legado. En esa tensión entre pasado glorioso y futuro ambicioso se mueve esta convocatoria.

    Y si algo define a las grandes selecciones es su capacidad para regenerarse sin perder identidad. España parece estar en ese proceso: mantiene su esencia combinativa, pero incorpora perfiles más físicos, más versátiles, más preparados para escenarios híbridos. Villafañe y Aguirrezabala no son solo nombres nuevos; son piezas que amplían el mapa táctico.

    El mensaje es claro: la campeona del mundo no se detiene. Regresan referentes que multiplican el techo competitivo, debutan defensas que fortalecen la base estructural, y el conjunto avanza hacia 2027 con la convicción de que el éxito pasado no garantiza nada. Cada convocatoria es un examen, cada partido una prueba de madurez. Y en esa dinámica, España quiere ser más fuerte atrás para seguir siendo temible arriba. Porque los títulos se celebran, pero las hegemonías se trabajan.

  • La crónica | El United castiga al Atlético de Madrid

    (Fuente: UEFA Women’s Champions League )

    ◼️ Las británicas se impusieron por 2-0 en el encuentro de vuelta a un Atlético de Madrid que hizo un buen curso europeo y mereció más en la eliminatoria.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Leigh Sport Village dictaba sentencia para el Manchester United Women y el Club Atlético de Madrid en la vuelta del playoff de acceso a los cuartos de final de la Liga de Campeones Femenina, si es que la eliminatoria no había quedado vista para sentencia en Alcalá de Henares, donde las británicas se impusieron por 0-3 en un duelo que dejó la lesión de LCA de Silvia Lloris.

    Este resultado fue una herida abierta para las de José Herrera y esa lesión aún supuraba pus en el avión que las llevó a Manchester e interpelaba la historia reciente del Atlético de Madrid, a su carácter competitivo y a esa identidad rojiblanca que tantas veces ha encontrado en la épica un salvoconducto hacia lo imposible. La remontada no es un recurso retórico en el imaginario colchonero; es una categoría moral. Y en esta vuelta de octavos de final de la UEFA Women’s Champions League, el equipo se aferra precisamente a eso: a la convicción de que mientras haya noventa minutos por delante, la historia no estaba escrita del todo

    golpe de la ida fue duro, crudo, incontestable en el marcador. Tres zarpazos de un United clínico, vertical, competitivo, que supo castigar cada desajuste y cada transición mal protegida. Pero el fútbol europeo no se resuelve en un solo acto; se construye en duelos de ida y vuelta, en escenarios donde el contexto emocional transforma el rendimiento. Y ahí es donde el Atlético quiere hacerse fuerte. Porque si algo ha cambiado en las últimas semanas es la energía del grupo desde la llegada de José Herrera al banquillo. Las rojiblancas solo han perdido uno de los cinco encuentros disputados bajo su dirección, una secuencia que, sin ser definitiva, sí apunta a una reconfiguración anímica: bloque más compacto, líneas más juntas, mayor disciplina en la presión tras pérdida y una búsqueda más clara de profundidad por bandas.

    La fase de grupos dejó al Atlético en la undécima posición con siete puntos, fruto de dos victorias, un empate y tres derrotas. Un balance irregular, condicionado por momentos de desconexión y por la dificultad para sostener la intensidad en escenarios de máxima exigencia. Sin embargo, también evidenció que el equipo compite cuando encuentra ritmo alto y orden estructural. En los encuentros ganados, el Atlético mostró una versión agresiva en campo rival, con laterales profundos y una mediapunta capaz de activar el último pase entre líneas. En el empate, supo resistir en bloque medio y seleccionar mejor los momentos de presión. Las derrotas, en cambio, llegaron cuando el equipo se partió, cuando la distancia entre defensa y centro del campo se amplió y las transiciones defensivas quedaron expuestas.

    El presente inmediato añade matices. El reciente 0-0 ante el Madrid CFF en la Liga F Moeve dejó sensaciones encontradas: solidez defensiva, sí, pero también falta de filo en los últimos metros. A ese partido no pudieron acudir Carmen Menayo ni Silvia Lloris, esta última lesionada del ligamento cruzado, una ausencia que trasciende lo puramente táctico. Lloris no es solo una central; es una referencia en salida de balón, una jugadora que permite progresar con limpieza desde atrás y que ordena la línea con jerarquía. Su baja obliga a reajustar mecanismos, a simplificar en algunos tramos y a extremar la concentración en las vigilancias.

    El dato histórico pesa: el Atlético solo ha alcanzado los cuartos de final en una ocasión, en la temporada 2019/2020. Aquella clasificación se convirtió en un símbolo de crecimiento, en la constatación de que el club podía competir de tú a tú con la élite continental. Repetir ese hito ahora, tras un 0-3 adverso, multiplicaría su valor simbólico. No se trata únicamente de avanzar de ronda; se trata de reescribir el relato europeo reciente, de romper la inercia que ha impedido consolidar al equipo entre las ocho mejores del continente.

    Enfrente, el Manchester United llega con la autoridad de quien ha construido una dinámica casi inexpugnable. Once partidos consecutivos sin perder en todas las competiciones hablan de estabilidad competitiva, de un modelo asentado bajo la dirección de Marc Skinner. En la fase de grupos sumaron doce puntos, con cuatro victorias y dos derrotas, finalizando en la sexta posición. Más allá de la clasificación, hay un dato que define su identidad: siete porterías a cero en once encuentros de esta Champions, incluida la fase previa. Es un equipo que concede poco, que defiende con orden, que reduce los espacios interiores y que penaliza con contundencia cualquier error estructural del rival.

    El United no especula; gestiona. Sabe cuándo acelerar y cuándo pausar. Sus extremos atacan el espacio con determinación, sus interiores temporizan con criterio y su línea defensiva rara vez pierde la referencia de las marcas. En los dos enfrentamientos previos ante el Atlético esta temporada —0-1 en la fase de grupos y 0-3 en la ida de estos octavos— el patrón fue similar: control emocional, eficacia en las áreas y superioridad en las transiciones. No necesitó dominar de forma abrumadora; le bastó con interpretar mejor los momentos del partido.

    Ahí reside el desafío rojiblanco. Para remontar tres goles ante un equipo que apenas concede, no basta con corazón; se necesita precisión quirúrgica. El Atlético deberá asumir riesgos calculados, adelantar líneas sin desprotegerse, presionar alto sin perder la espalda y, sobre todo, maximizar cada ocasión generada. El primer gol será capital, no solo por su impacto aritmético sino por su carga psicológica. Un tanto temprano alteraría el guion previsto por el United, obligándole a gestionar un escenario de mayor estrés competitivo.

    Tácticamente, el encuentro invita a un planteamiento valiente pero equilibrado. Es previsible que el Atlético busque amplitud para ensanchar el bloque inglés, generando situaciones de uno contra uno en banda y cargando el área con mayor presencia en segunda línea. La circulación deberá ser más rápida que en la ida, evitando conducciones innecesarias que permitan al United replegar. En fase defensiva, la clave estará en las vigilancias sobre las receptoras entre líneas y en la protección de la frontal, zona desde la que el conjunto inglés ha generado ventajas en los duelos previos.

    El componente emocional no es accesorio; es estructural. La palabra “épica” no se invoca por costumbre sino por necesidad. El Atlético necesita convertir el estadio en un catalizador, en un espacio donde cada recuperación sea celebrada como un gol y cada duelo ganado refuerce la convicción colectiva. La narrativa del partido no puede construirse desde la ansiedad, sino desde la determinación. Noventa minutos son suficientes para marcar tres goles si el equipo logra sostener intensidad, concentración y claridad en la toma de decisiones.

    La historia reciente ofrece advertencias y estímulos. El 0-3 es una losa estadística, pero no una sentencia irrevocable. En el fútbol europeo, las remontadas existen cuando convergen tres factores: eficacia temprana, solidez estructural y resiliencia emocional. El Atlético deberá evitar conceder; un gol del United elevaría la exigencia a cotas casi inalcanzables. Por eso, el equilibrio entre ataque y control será el eje vertebrador del plan.

    El premio no es menor. En cuartos espera el Bayern de Múnich Femenino, uno de los proyectos más consolidados del continente. Pensar en ese cruce puede parecer prematuro, pero también funciona como horizonte motivacional. Superar al United no solo abriría la puerta a una nueva ronda; colocaría al Atlético en una posición de reivindicación internacional, de confirmación de su crecimiento competitivo.

    En este contexto, cada detalle adquiere dimensión estratégica: la gestión de las faltas laterales, la precisión en el balón parado, la lectura de los cambios desde el banquillo. José Herrera deberá interpretar los tiempos del partido con audacia y prudencia a partes iguales. Saber cuándo arriesgar con una doble punta, cuándo reforzar el centro del campo, cuándo apostar por piernas frescas para sostener la presión. La eliminatoria no se resolverá solo en el césped; también en la capacidad del cuerpo técnico para anticipar escenarios.

    Pero más allá de la pizarra, el partido se decidirá en la convicción íntima de las futbolistas. En la certeza de que cada carrera tiene sentido, de que cada duelo puede inclinar la balanza. El Atlético no puede controlar el pasado —ese 0-3 que aún duele—, pero sí puede definir su respuesta. Y esa respuesta debe ser coherente con su identidad histórica: intensidad, solidaridad, ambición.

    “El Partido de Manu” no entiende de imposibles, entiende de contextos. Y el contexto es claro: el Atlético necesita tres goles y una portería imbatida para forzar la prórroga; cuatro para clasificar directamente. Necesita transformar la presión en combustible, no en lastre. Necesita que el primer balón dividido sea una declaración de intenciones y que el último minuto encuentre al equipo creyendo con la misma fuerza que en el primero.

    La épica no garantiza victorias, pero construye caminos hacia ellas. El Metropolitano será testigo de un intento de reescritura, de un equipo que se niega a aceptar el desenlace sin presentar batalla. Porque si algo define al Atlético es esa obstinación por competir hasta el límite.

    (Fuente: Getty imágenes

    🔜 NEXT GAME

    🏆 UEFA Women’s Champions League

    🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿 – 🇪🇸

    🔥Manchester United Women 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    🙌🏻 Playoffs | Partido de vuelta

    😍 Temporada 2025-2026😍

    🤩 Matchday | Día de partido

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    📺 Disney Plus

    🏟️ Leigh Sports Village, Manchester

    Y en noches como esta, cuando Europa observa y el margen de error es inexistente, solo queda una opción: creer, insistir y pelear cada segundo como si fuera el último. Si la historia ha de cambiar, que sea desde la convicción innegociable de que ningún 0-3 es definitivo mientras haya corazón rojiblanco latiendo sobre el césped.

    El duelo al detalle |

    Los onces |

    Todo se preparó para una noche de alto voltaje continental con el Manchester United Women ejerciendo como local y presentando un once reconocible, competitivo y en plena dinámica ascendente, formado por Tullis-Joyce bajo palos con el dorsal 91, una línea defensiva integrada por la capitana Le Tissier (4), Lundkvist (5), Park (8) y Malard (9) en funciones de amplitud y recorrido, un centro del campo articulado por Naalsund (16) y Janssen (17) como doble eje de equilibrio y lanzamiento, con Zigiotti (18) aportando llegada y lectura entre líneas, Hinata (20) como foco creativo y Turner (21) acompañando a Schüller (24) en la amenaza ofensiva, mientras que el Atlético de Madrid Femenino, visitante en territorio inglés y obligado a remar contracorriente, saltó al césped con Lola Gallardo (1), capitana y referencia emocional, en la portería; una zaga compuesta por Medina (3), Lauren Leal (4) y Xènia (5) con Menayo (11) incorporándose con vocación de profundidad; un centro del campo donde Alexia (23) y Bøe Risa (6) asumieron la dirección y la pausa, Fiamma (21) y Jensen (7) ofrecieron dinamismo y recorrido, y arriba J. Bartel (17) junto a Amaiaur (20) representaron la ambición de gol rojiblanca, todo ello enmarcado en una circunstancia cromática tan insólita como reveladora del detalle competitivo de la noche, ya que el conjunto inglés se vio obligado a vestir íntegramente de negro, recurriendo a su tercer uniforme, debido a la combinación elegida por las colchoneras: camiseta Nike noventa de color azul para el equipo de campo y, en un giro inesperado, Lola Gallardo viajando y compareciendo con la elástica de portera naranja en lugar de la amarilla que contaba con el visto bueno previo de la UEFA, una modificación que alteró el equilibrio visual previsto y forzó al United a oscurecer su presencia sobre el verde, añadiendo un matiz simbólico a un duelo ya cargado de tensión competitiva, estrategia y narrativa europeo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El milagro rojiblanco era una misión casi imposible, pero el arranque del duelo fue muy esperanzador para las de Alcalá de Henares. En los primeros compases de juego fue el tres veces campeón de la Liga F Moeve el que le puso una marcha más y a punto estuvo de ponerse por delante en el marcador.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    La noche europea que debía ser una reivindicación terminó convirtiéndose en un ejercicio de resistencia emocional para el Atlético de Madrid Femenino, que se despidió de la UEFA Women’s Champions League tras volver a caer en territorio inglés ante un Manchester United Women sólido, clínico y competitivo hasta el último detalle, en un escenario que fue apagando, poco a poco, la llama de la épica rojiblanca hasta convertirla en un rescoldo de orgullo herido; porque si algo tuvo el primer tiempo fue intención colchonera, un arranque que no entendía de resignaciones y que encontró muy pronto una asociación prometedora entre Amaiur y Jensen, dos voluntades decididas a golpear primero, con esa jugada hilvanada al borde del área que dejó a la atacante noruega en posición franca, perfilada para cruzar el disparo, obligando a Tullis-Joyce a intervenir con firmeza para desactivar lo que habría sido el primer paso hacia la remontada soñada, un aviso que no quedó aislado, ya que Lauren Leal se sumó a la rebelión con un cabezazo que buscaba romper inercias, elevar pulsaciones y recordar que el Atlético no había viajado a Manchester para contemporizar sino para competir, aunque enfrente comenzaba a desperezarse un United consciente de su ventaja y de su momento, que respondió con un chut de Schüller que exigió a Lola Gallardo, siempre capitana en la adversidad, siempre reflejo y liderazgo bajo palos, sosteniendo a las suyas cuando el intercambio de golpes empezaba a adquirir ritmo europeo; el partido se movía en una tensión eléctrica, con transiciones que amenazaban con romper la estructura de ambos bloques, hasta que cerca de la media hora la precisión inglesa encontró premio en una acción bien trenzada por Naalsund que terminó con Zigiotti apareciendo en el momento exacto, atacando el espacio entre líneas y definiendo con contundencia para mandar el balón al fondo de la red de la portería que defendía brillantemente Lola Gallardo, pero la ex del Lyon no pudo hacer nada ante el remate de la sueca y esta abrió la lata con el 10 en el minuto 28 de una primera mitad en la que las visitantes estaban siendo mejores, pero esta diana cambió la narrativa de un plumazo y dejaba la épica en un ejercicio de pura fe.

    Este gol no solo ampliaba la ventaja en el marcador de la noche sino que ensanchaba la brecha emocional de la eliminatoria, obligando al Atlético a reinventar su esperanza sobre la marcha, a buscar oxígeno en la creatividad de Fiamma, que asumió galones y pidió cada balón con la determinación de quien se niega a bajar los brazos, probando fortuna y topándose una y otra vez con la seguridad de la arquera local, erigida en muro infranqueable para cualquier conato de reacción rojiblanca; el reloj avanzaba y la sensación de urgencia se mezclaba con la necesidad de no descomponerse, pero antes del descanso llegó el golpe que terminó de inclinar labalanza a favor de las británicas cuando Jess Park en el minuto 41 del primer tiempo recibió en la frontal, levantó la cabeza apenas una fracción de segundo y soltó un disparo seco, preciso, que se coló en la escuadra de la meta colchonera para significar el 20 definitivo en un latigazo que silenció cualquier atisbo de remontada y que instaló la eliminatoria en un territorio casi inalcanzable, obligando al Atlético a convivir con la crudeza de un marcador que hablaba de distancia, de eficacia rival y de una montaña cada vez más empinada, cerrando así un primer tiempo que fue tránsito desde la ilusión inicial hasta la realidad descarnada, desde el intento valiente hasta la constatación de que el United estaba dispuesto a administrar su ventaja con autoridad.

    El marcador global era ya por entonces de cinco a cero y las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una ventaja muy cómoda para las inglesas, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos por delante en el Reino Unido.

    El Bayern de Múnich aguardaba al vencedor de este duelo en los cuartos de final y salvó milagro el nuevo equipo de Edna Imade se mediría al elenco de Mark Skinner.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Ya en la segunda mitad, lejos de entregarse, el Atlético intentó sostener su dignidad competitiva, con Júlia Bartel elevándose para cabecear un balón que buscaba alterar el guion y con Schüller respondiendo en transición, recordando que el conjunto inglés no iba a especular ni a replegarse sin más, manteniendo la amenaza constante sobre la portería de Gallardo, en un duelo que permanecía abierto en términos de ritmo aunque cada vez más resuelto en términos clasificatorios, con el paso de los minutos erosionando la fe visitante y enfriando el pulso del encuentro, mientras las rojiblancas insistían, empujaban, probaban desde fuera y desde dentro, pero chocaban una y otra vez contra la guardameta local, infranqueable, segura, dueña del tempo defensivo de su equipo; Lola Gallardo volvió a emerger con un paradón a Schüller que evitó un castigo aún mayor y Park estrelló un balón en el palo, como si el partido quisiera recordar que la diferencia pudo ser más amplia, mientras el banquillo rojiblanco apostaba por savia nueva dando entrada a Lydia Rodríguez y Natalia Peñalvo, dos canteranas que simbolizan el futuro y que pisaron el césped europeo en medio de la adversidad, aprendiendo en el fuego competitivo lo que significa medirse a la élite continental, en un tramo final donde el cansancio y la frustración empezaron a mezclarse hasta desembocar, a falta de seis minutos, en la expulsión de Xènia Pérez por doble amarilla, una acción que cerró definitivamente cualquier posibilidad de reacción y que dejó al Atlético con diez, luchando más por orgullo que por clasificación, aceptando que la eliminatoria estaba sentenciada y que la Champions se escapaba una temporada más, no sin antes dejar sobre el césped la huella de un equipo que, aunque superado por la eficacia y la consistencia del Manchester United, compitió hasta donde le alcanzaron las fuerzas y se despidió de la máxima competición europea con la amargura del resultado pero también con la certeza de que la experiencia acumulada, el aprendizaje de noches como esta y la aparición de nuevas protagonistas deberán ser el punto de partida para volver, más fuertes y más preparadas, a desafiar a Europa.

    La rojiblancas se despiden de la máxima competición continental de manera algo cruel, viviremos un Manchester United versus Bayern de Múnich en la siguiente ronda y en Alcalá de Henares ya se preparan para centrar todos sus esfuerzos en conseguir recuperar esa desventaja de diez puntos respecto a la Real Sociedad de Fútbol, que actualmente es tercera en la tabla clasificatoria y el gran sueño del curso en clave india son las semifinales de la Copa de la Reina Iberdrola ante el Costa Adeje Tenerife Egatesa.

    El Atlético de Madrid visitará al Sevilla Fútbol Club en Nervión antes de que nos metamos de lleno en el primer parón FIFA de 2026 y además la UEFA ya ha anunciado de manera oficial que la temporada 2027- 2028 el campeón y el subcampeón de la Liga Profesional de Fútbol Femenino tendrán acceso directo a la fase de liga de la Women’s Champions League.

    (Fuente: UEFA Women’s Champions League )

    📋 Ficha técnica |

    Manchester United Women: Phallon Tullis-Joyce, Millie Turner, Dominique Janssen, Maya Le Tissier, Hanna Lundkvist (Gabby George, min. 64), Lisa Naalsund, Hinata Miyazawa, Julia Zigiotti Olme (Simi Awujo, min. 45), Melvine Malard, Jessica Park (Jessica Anderson, min. 77) y Lea Schüller (Ellen Wangerheim, min. 54)

    Atlético de Madrid: Lola Gallardo, Alexia Fernández, Carmen Menayo (Lydia Rodríguez, min. 57), Andrea Medina (Rosa Otermín, min. 64), Xènia Pérez, Lauren, Fiamma Benítez (Kathrine Kühl, min. 64), Vilde Bøe Risa (Natalia Peñalvo, min. 57), Júlia Bartel, Amaiur Sarriegi (Luany, min. 73) y Synne Jensen.

    Árbitra: Stéphanie Frappart
    Tarjetas amarillas
    Lea Schüller (min. 19), Carmen Menayo (min. 33), Hanna Lundkvist (min. 50), Xènia Pérez (min. 74), Lauren (min. 75)
    Tarjetas rojas:
    Xènia Pérez (min. 84)

    Goles |

    1-0 Zigiotti Olme 27’ ⚽️
    2-0 Jess Park 41’ ⚽️

    Vídeo:

    https://youtu.be/0VyDCaQ6SsE?si=BQhSTh93h0SGi4MI

    (Fuente: “El Partido de Manu”)
  • La crónica | El Arsenal sella su pase a los cuartos de final la Women’s Champions League

    (Fuente: UEFA)

    ◼️ Russo y Mariona desatan la tormenta perfecta: el Arsenal aplasta al Leuven y cita al Chelsea en cuartos tras vencer en el Emirates por 3-1.

    Publicidad de Disney Plus

    La nueva serie original de Disney+, Si es martes, es asesinato, llegará en exclusiva a la plataforma el próximo 31 de marzo, consolidando la apuesta del servicio por la ficción española de alto nivel dentro del género de misterio y crimen. Protagonizada por Álex García, Inma Cuesta, Ana Wagener, Pedro Casablanc y Biel Montoro, la serie combina intriga, humor y tensión en un escenario tan reconocible como evocador: la ciudad de Lisboa, convertida en tablero de un enigma criminal que sacude las vacaciones de un grupo de turistas españoles.

    Antes de su estreno en plataforma, la serie celebrará su presentación mundial en la 29ª edición del Festival de Málaga, que tendrá lugar del 6 al 15 de marzo. Si es martes, es asesinato se proyectará fuera de concurso dentro de las proyecciones especiales de la sección oficial, reforzando su posicionamiento como una de las apuestas más destacadas de la temporada en el panorama audiovisual español.

    La producción está desarrollada en colaboración con el grupo LAZONA, responsable de éxitos como Ocho apellidos vascos, y cuenta con un sólido equipo creativo. La serie ha sido creada por Carlos Vila, artífice de Los misterios de Laura, y está dirigida por Salvador Calvo, ganador del Goya a Mejor Dirección por Adú y responsable de títulos como 1898. Los últimos de Filipinas, Valle de Sombras y La Fiera. La dirección se completa con Abigail Schaaff, conocida por su trabajo en El Ministerio del Tiempo. La cabecera de la serie, ya disponible junto con el póster oficial, ha sido creada con ilustraciones de Laura Pacheco, aportando una identidad visual distintiva y coherente con el tono de misterio de la ficción.

    Rodada íntegramente en Lisboa, la serie aprovecha algunos de los enclaves más emblemáticos de la capital portuguesa como telón de fondo, integrando la ciudad en la narrativa como un elemento más del suspense. Además del reparto principal, el elenco se completa con intérpretes de reconocido prestigio como Luisa Gavasa, ganadora del Goya a Mejor Actriz de Reparto por La Novia; Carmen Ruiz; Belén López; Saida Benzal; Gorka Lasaosa; Xavi Lite; Carla Campra; Mia Zafra; Raquel Pérez; Álvaro de Juana y Sonia Castelo. La producción incorpora también talento portugués, con la participación de Paulo Pires y Adriano Carvalho, reforzando la autenticidad local del relato.

    La trama arranca con un viaje organizado a Lisboa protagonizado por un variado grupo de turistas españoles que buscan disfrutar de una semana de descanso en un hotel con cierto aire decadente. Sin embargo, lo que prometía ser una escapada convencional se transforma abruptamente cuando uno de los viajeros aparece muerto al día siguiente de su llegada. El crimen desencadena una investigación improvisada por parte de cuatro miembros del grupo, apasionados de las novelas policiacas y los misterios, que deciden aplicar sus conocimientos detectivescos para descubrir quién está detrás del asesinato, incluso si el responsable pudiera encontrarse entre ellos mismos.

    A medida que avanzan en sus pesquisas, los protagonistas deberán enfrentarse no solo a la policía local y a una creciente lista de sospechosos, sino también a la amenaza de ser expulsados del viaje y a los secretos personales que cada uno oculta. Con el tiempo en su contra y la presión de tener que abandonar la ciudad, el grupo se verá obligado a acelerar la resolución del enigma antes de que el asesino pueda escapar impune.

    Con esta combinación de misterio clásico, tensión contemporánea y un entorno internacional cuidadosamente integrado en la narrativa, Si es martes, es asesinato se perfila como una de las propuestas más sólidas de la temporada en la ficción española, reforzando la estrategia de producción original de Disney+ y ampliando su catálogo con una historia que promete intriga, giros inesperados y un marcado componente coral.

    Encuentro de ida |

    El duelo al detalle |

    (Fuente: UEFA)

    Bajo un cielo plomizo, rasgado por ráfagas de viento que parecían bajar desde el norte de Londres con vocación de sabotaje, el templo del Arsenal Women volvió a latir en clave continental. No era una noche cualquiera de calendario europeo: era la confirmación de un estatus, la defensa de una corona, la administración de una ventaja que en el fútbol jamás se puede dar por descontada hasta que el árbitro decreta el final. El 4-0 logrado en Bélgica la semana anterior ante el OH Leuven Women había dibujado una eliminatoria aparentemente sentenciada, pero la historia de la UEFA Women’s Champions League está escrita con tinta de advertencias: ningún partido de vuelta es un simple trámite, ningún rival europeo se entrega antes de competir, ningún campeón puede permitirse la relajación cuando el escudo pesa lo que pesa.

    La lluvia no fue un detalle ambiental: fue un personaje. Densa, persistente, incómoda. Golpeaba los rostros, empapaba las camisetas, aceleraba el balón sobre un césped que, por momentos, parecía más una pista de patinaje que un terreno diseñado para la precisión técnica. El viento añadía un elemento caótico, alterando trayectorias aéreas, traicionando cálculos defensivos, obligando a las porteras a recalibrar cada intervención. Era una noche de resistencia física y mental, una prueba de jerarquía competitiva. Y en ese escenario, el 3-1 final —7-1 en el global— no solo confirmó el pase a cuartos, sino que reafirmó la identidad de un equipo que entiende la Champions como un territorio propio y que ya vislumbra en el horizonte un duelo eléctrico frente al Chelsea Women, rival londinense, adversario histórico, examen de máxima exigencia.

    Sin embargo, durante los primeros compases, el partido tuvo matices que desafiaron la narrativa cómoda del trámite.

    El Leuven, liberado por la desventaja acumulada, decidió competir sin miedo. Más suelto, más valiente que en la ida, buscó presionar alto, incomodar la salida desde atrás, aprovechar cualquier error provocado por el viento traicionero. Y a los veinte minutos, el fútbol estuvo a punto de escribir un giro inesperado. Un balón largo, aparentemente controlable, descendió con una trayectoria alterada por la meteorología. Laia Codina midió mal el bote, quizá engañada por el efecto del viento, y Jada Conijnenberg leyó la oportunidad como lo hacen las delanteras que huelen sangre. Se filtró a la espalda de la defensa y se plantó sola ante Daphne van Domselaar. El estadio contuvo la respiración. El disparo fue firme, decidido, buscando el ángulo. Pero Van Domselaar se erigió en muralla: achicó con valentía, extendió el brazo en el momento exacto y desvió el remate con una intervención de puro instinto y técnica depurada. Aquella parada no alteró el marcador global, pero sí evitó que el encuentro entrara en una dimensión psicológica distinta. Fue un recordatorio de que las campeonas no solo atacan: también sobreviven.

    El gol del Arsenal llegó poco después y tuvo la firma de la eficacia. La jugada nació desde la circulación paciente, moviendo al Leuven de lado a lado, obligándolo a bascular en un terreno pesado. El balón terminó en zona intermedia, en ese espacio incómodo entre lateral y central donde las delanteras inteligentes hacen daño. Alessia Russo atacó ese intervalo con determinación. Recibió perfilada, apenas necesitó un toque para acomodar el esférico y, ante la salida de Lowiese Seynhaeve, optó por la sorpresa. En lugar de buscar el palo largo, eligió el corto. Un disparo raso, potente, ejecutado con precisión quirúrgica, que se coló entre la guardameta y el poste. La lluvia aceleró la superficie del balón; la portera reaccionó tarde y se abrió la lata en el minuto 23 de la primera mitad por medio de una Alessia Russo que hizo el 10.

    El 5-0 en el global. Fue un gol de lectura rápida, de mentalidad depredadora, de delantera que no necesita dos ocasiones para marcar. Russo no celebró con exageración: abrió los brazos, miró al cielo oscuro, consciente de que la tarea estaba encarrilada pero no terminada.

    Lejos de hundirse, el Leuven respondió con dignidad competitiva. Tras la media hora, construyó su mejor secuencia ofensiva de la eliminatoria. Toques rápidos en tres cuartos, apoyos constantes, movilidad coordinada para desordenar la línea defensiva local. La acción culminó en los pies de Sara Pusztai, que encontró espacio en la frontal. El disparo fue más colocado que potente, buscando el rincón. Van Domselaar llegó a tocarlo, pero el balón, resbaladizo por la lluvia, se le escapó bajo el guante y terminó cruzando la línea y así se equilibró la balanza amén al 11 de Sára Pusztai en el minuto 29 del cara a cara.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una renta global muy favorable para las británicas, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos por delante en el Reino Unido.

    El empate no alteraba el destino global, pero sí premiaba la valentía visitante y recordaba que la Champions castiga cualquier mínima imprecisión.

    El encuentro entró entonces en un tramo espeso, condicionado por el estado del campo y la meteorología. Las combinaciones eran más difíciles, los controles exigían concentración absoluta, los centros se convertían en lotería aérea. En ese contexto, la jerarquía debía imponerse a través de detalles. Y el detalle decisivo llegó superada la hora de juego. Caitlin Foord, incisiva toda la noche, encaró por banda con potencia y determinación. Superó a su defensora, ganó línea de fondo y forzó el contacto dentro del área. El penalti fue claro. Sin protestas convincentes, sin dudas.

    La ex culé, Mariona Caldentey, tomó el balón con una serenidad que contrastaba con la tormenta que azotaba el estadio. Colocó el esférico con cuidado, retrocedió los pasos reglamentarios, fijó la mirada en Seynhaeve. La carrera fue breve, el golpeo preciso: interior del pie, raso, ajustado al palo derecho. La portera se lanzó al lado contrario. La red volvió a vibrar con el 21 uen el minuto 65 de partido.

    La arquera se lanzó al lado contrario. La red volvió a vibrar. 2-1. Un penalti ejecutado con maestría técnica y fortaleza mental, de esos que demuestran por qué las campeonas gestionan mejor los momentos críticos.

    A partir de ahí, el Arsenal olió el cierre definitivo. El Leuven, desgastado física y emocionalmente, comenzó a conceder espacios.

    Russo y Foord pusieron a prueba de nuevo a Seynhaeve, que evitó un marcador más abultado durante varios minutos.

    Pero cuando el reloj se acercaba a los noventa, llegó el golpe final, la rúbrica estética. Balón en tres cuartos, recepción de Russo de espaldas. Control orientado con el muslo, giro eléctrico sobre su eje, un amague que dejó a la central descolocada. En un espacio mínimo, generó la ventaja. El disparo, cruzado y potente, salió desde el giro con una violencia técnica admirable y se incrustó en la red sin opción de respuesta para la guardameta visitante para que en el minuto 90 fuera Alessia Russo la que celebrase su doblete y instalara el definitivo 31 en este encuentro de vuelta.

    El pitido final no trajo sorpresa, pero sí confirmó una narrativa: el Arsenal, incluso bajo lluvia y viento, incluso ante un rival que compitió con orgullo, supo gestionar la eliminatoria con profesionalidad y carácter.

    El 7-1 global no es solo un número; es la expresión de una superioridad sostenida en dos partidos, de una plantilla que combina talento individual y disciplina colectiva, de un proyecto que entiende que cada ronda es un paso más hacia la defensa del título continental.

    Ahora, el siguiente capítulo ya tiene nombre propio: Chelsea. Un duelo londinense en cuartos de final que trasciende lo deportivo, que mezcla rivalidad doméstica y ambición europea, que promete intensidad táctica y emocional. Si esta noche sirvió para algo más que certificar el pase, fue para recordar que las campeonas no negocian su identidad ni siquiera bajo tormenta. En condiciones extremas, cuando el viento desordena y la lluvia complica, sobreviven las que saben quiénes son.

    Y este Arsenal, bajo el cielo oscuro de Londres, volvió a demostrar que en la Champions no compite para participar: compite para reinar.

    Goles |

    1-0 Alessia Russo 23’ ⚽️
    1-1 Sára Pusztai 32’ ⚽️
    2-1 Mariona Caldentey (P.) 63’ ⚽️
    3-1 Alessia Russo 90’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/0ZR4zDS9z0g?si=zGI94YRGEXg1n7oS

  • El Real Madrid se clasifica a los cuartos de Champions

    (Fuente: UEFA)

    ◼️ El conjunto blanco venció por 2-0 al París FC con los goles de Feller y N’Dongala en propia puerta en la vuelta de los cuartos de final de la Champions. Las madridistas hicieron bueno el 2-3 del encuentro de ida para clarificarse a la siguiente ronda, donde se medirán al FC Barcelona.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El corazón de la capital volverá a latir al ritmo de la gran noche europea cuando el Real Madrid CF reciba al París FC el miércoles 18 de febrero a las 18:45 horas en el estadio Alfredo Di Stéfano, ese escenario que ya ha aprendido a respirar Champions, a saborear la tensión de los himnos y a transformarse en fortaleza cuando la historia llama a la puerta. Será la vuelta del playoff que concede billete a los cuartos de final de la UEFA Women’s Champions League, la frontera simbólica entre las aspirantes y las verdaderas contendientes al trono continental. Y el Real Madrid llega con ventaja, con ese 2-3 conquistado en suelo parisino que no es solo un resultado, sino un acto de autoridad, un aviso de que este equipo quiere dejar de ser promesa para convertirse en realidad consolidada en Europa.

    La ida fue una declaración de intenciones. En tierras francesas, el conjunto blanco no se encogió ante el ambiente, ni ante el empuje de un rival con historia, ni ante la presión de saber que en Europa cada error se paga con crudeza. Salió a competir con determinación, con personalidad, con esa mezcla de talento y carácter que empieza a definir a esta generación. Y aparecieron los nombres propios que sostienen la ilusión madridista: Melanie Weir, Athenea del Castillo y Linda Caicedo. Tres goles, tres golpes sobre la mesa, tres razones para creer. Cada tanto fue un mensaje cifrado que atravesó el continente: el Real Madrid está listo para discutir su lugar entre las grandes.

    Ese 2-3 otorga una ventaja estratégica clara. A las madridistas les basta la victoria o el empate en casa para sellar el pase. Pero en noches así no se juega a especular. Se juega a imponer. Se juega a dominar. Se juega a escribir. El estadio Alfredo Di Stéfano, convertido en templo de las grandes citas femeninas del club, será testigo de un duelo que no admite medias tintas. Porque aunque el marcador favorece a las blancas, el París FC viaja con la convicción de quien sabe que un gol cambia todo, que una eliminatoria europea nunca está cerrada hasta el último silbido.

    El Real Madrid aterriza en esta cita tras haber demostrado también su autoridad doméstica. Viene de imponerse con claridad al Alhama CF ElPozo por 0-3 en la Liga F Moeve, una victoria que refuerza sensaciones y que confirma que el equipo llega con la maquinaria engrasada. En la fase de grupos de la Champions terminó en séptima posición con 11 puntos, una cifra que habla de regularidad, de capacidad competitiva y de un crecimiento sostenido. No fue un tránsito sencillo, pero fue firme. Cada punto sumado fue una piedra más en la construcción de este proyecto europeo.

    Sin embargo, no todo son luces en la previa. El parte médico y las ausencias obligan a ajustar el plan. Merle Frohms no estará disponible, una baja sensible bajo palos. Tampoco podrá contar el técnico con Antonia Silva. Y duele especialmente la situación de Tere Abelleira, todavía en proceso de recuperación de su lesión de ligamento cruzado, una ausencia que trasciende lo táctico porque Tere es identidad, es equilibrio, es faro en la sala de máquinas. A ellas se suman Signe Bruun y Lotte Keukelaar, que tampoco podrán participar. Son piezas que condicionan, que obligan a reconfigurar estructuras y a redistribuir responsabilidades. Pero si algo ha demostrado este Real Madrid es que cuando una puerta se cierra, otra jugadora emerge para reclamar su espacio.

    Enfrente estará el París FC, dirigido por Sandrine Soubeyrand, una figura histórica del fútbol francés que conoce cada rincón de este tipo de escenarios. El conjunto parisino finalizó la fase de grupos en décima posición con 8 puntos, una trayectoria irregular que, sin embargo, no desmerece su potencial competitivo. Llega además tras encadenar tres derrotas consecutivas en todas las competiciones, una racha que erosiona la confianza pero que también puede convertirse en combustible emocional. Los equipos heridos son imprevisibles. Y el París FC tiene argumentos para soñar con la remontada.

    En el partido de ida, Kaja Korosec y Maeline Mendy —que apareció en los minutos finales para recortar distancias— marcaron los goles franceses. Fueron tantos que mantuvieron viva la eliminatoria y que recuerdan que el Real Madrid deberá defender con concentración máxima cada balón parado, cada transición, cada segundo balón en la frontal. La historia también juega su papel. El París FC, conocido hace trece años como Juvisy, no alcanza unos cuartos de final desde entonces. Esa sequía es un aliciente poderoso. Hay generaciones que crecen con el deseo de romper barreras heredadas.

    El enfrentamiento del miércoles será el quinto capítulo de esta rivalidad. El balance hasta ahora refleja cuatro duelos previos con una victoria para el Real Madrid, un empate y dos triunfos para las francesas. Un historial equilibrado que subraya la paridad y que convierte esta cita en desempate simbólico, en oportunidad para inclinar la balanza. No se trata solo de avanzar. Se trata de enviar un mensaje al continente.

    Y en el horizonte espera el FC Barcelona, gigante europeo, campeón, referencia absoluta del fútbol femenino en el continente. El ganador de esta eliminatoria se cruzará con el conjunto azulgrana en cuartos de final. Ese dato añade una capa adicional de dramatismo y de ambición. Porque eliminar al París FC no solo significaría estar entre las ocho mejores, sino abrir la puerta a un clásico europeo con aroma de revancha, de rivalidad nacional trasladada al escenario continental.

    Pero antes de pensar en futuros cruces, el Real Madrid debe sellar su presente. Debe gestionar la ventaja sin renunciar a su identidad. Debe entender que los partidos de vuelta exigen inteligencia emocional. Controlar los tiempos, elegir cuándo acelerar y cuándo pausar, saber sufrir si el rival aprieta. La experiencia en estas lides se construye partido a partido, y cada eliminatoria superada añade una capa de madurez.

    La noche promete intensidad desde el primer minuto. El París FC necesitará marcar y eso puede abrir espacios. Ahí, la velocidad de Linda Caicedo puede convertirse en puñal. La capacidad de Athenea para desbordar en uno contra uno puede romper líneas. La visión y el golpeo de Weir pueden marcar la diferencia desde segunda línea. Son recursos que, bien gestionados, pueden inclinar definitivamente la eliminatoria.

    Pero también habrá que vigilar el aspecto defensivo. La coordinación en la línea, la gestión de las vigilancias, la concentración en acciones a balón parado. En Europa, los detalles son sentencia. Un despeje mal medido, una marca perdida, un balón dividido no atacado con determinación pueden cambiar el destino de una temporada.

    El estadio Alfredo Di Stéfano será más que un escenario; será un actor. El aliento de la afición, el eco del himno, la presión ambiental. Cada elemento suma. El Real Madrid busca alcanzar los cuartos de final por segunda vez en su historia. No es un dato menor. Es la constatación de un crecimiento estructural. De un proyecto que empezó hace pocos años y que ya compite de tú a tú con entidades de larga tradición europea.

    Y en esta narrativa épica, cada jugadora escribe su propia línea. Las veteranas aportan temple. Las jóvenes, atrevimiento. El cuerpo técnico, estrategia. La institución, respaldo. Todo converge en una tarde de febrero que puede marcar un antes y un después.

    El fútbol femenino europeo vive una expansión sin precedentes. La UEFA Women’s Champions League se ha convertido en escaparate global. Las audiencias crecen. La exigencia aumenta. Y el Real Madrid quiere ocupar su lugar en esa élite. No como invitado ocasional, sino como contendiente habitual.

    El París FC, por su parte, representa la resistencia, la tradición francesa que busca recuperar protagonismo. La figura de Sandrine Soubeyrand en el banquillo simboliza ese puente entre pasado y presente. Sabe que necesitará un plan valiente. Presión alta, verticalidad, eficacia. No hay margen para especular.

    La clave, probablemente, residirá en el control del centro del campo. En quién imponga el ritmo. En quién consiga que el partido se juegue donde más le conviene. Si el Real Madrid logra instalarse en campo rival, si consigue circular con fluidez y generar superioridades en banda, la eliminatoria puede inclinarse pronto. Si el París FC logra incomodar, forzar pérdidas y activar transiciones rápidas, el nerviosismo puede asomar.

    Pero las grandes noches europeas se definen también por la gestión emocional. Por la capacidad de mantener la calma cuando el ruido aumenta. Por la convicción de que el trabajo previo respalda cada decisión. El Real Madrid llega con ventaja, con argumentos y con ambición. El París FC llega con urgencia y con orgullo.

    El miércoles 18 de febrero, a las 18:45, el balón volverá a rodar y todo lo dicho se reducirá a noventa minutos —o más— de verdad cruda. El premio: un lugar entre las ocho mejores de Europa y un cruce de alto voltaje ante el FC Barcelona. El desafío: confirmar que el crecimiento del Real Madrid no es anecdótico, sino estructural.

    Y cuando el árbitro señale el inicio, cuando el estadio contenga el aliento, cuando cada pase pese como una declaración, sabremos que estamos ante una de esas noches que definen proyectos. Porque en la Champions no se juega solo por avanzar. Se juega por pertenecer. Y el Real Madrid quiere pertenecer a la élite. Con carácter. Con talento. Con historia en construcción

    🏆 UEFA Women’s Champions League

    🩷 Ronda de Playoffs | Partido de vuelta

    🙌🏻 Temporada 2025-2026

    🔥 Real Madrid vs Paris Football Club 🔥

    📅 Miércoles, 18 de febrero de 2026

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    📺 Disney Plus

    🏟️ Estadio Alfredo Di Stéfano, Valdebebas

    (Fuente; Liga F Moeve)

    El duelo al detalle |

    Los onces |

    Las noches europeas no admiten matices tibios, y mucho menos cuando el himno de la UEFA Women’s Champions League resuena sobre dos escudos que cargan historia, ambición y presente competitivo. En el rectángulo de juego se citaban el Real Madrid Femenino y el Paris FC, dos proyectos que han crecido al calor de estructuras sólidas y que, más allá de la etiqueta de favorito o aspirante, comparecían con una declaración de intenciones escrita en la pizarra y rubricada en la alineación inicial. Los onces no eran una simple enumeración de nombres: eran un manifiesto táctico, una radiografía de prioridades y una promesa de intensidad.

    El conjunto blanco dispuso de inicio a Misa bajo palos, capitana y referencia emocional, custodio de un área que en Europa adquiere dimensiones psicológicas distintas. Por delante, una línea que mezclaba jerarquía y lectura posicional: Eva Navarro en un rol de amplitud y recorrido, M. Méndez aportando salida limpia desde atrás, Lakrar como central de contundencia aérea y corrección al espacio, y Yasmim proyectando profundidad por el carril zurdo. En la medular, el triángulo dibujaba equilibrio y creatividad: Weir como faro entre líneas, Däbritz administrando los ritmos con criterio germánico, y Angeldahl sosteniendo la estructura con despliegue físico y golpeo desde media distancia. En los costados ofensivos, Athenea y Linda Caicedo —ese desborde eléctrico que altera sistemas— flanqueaban a Feller, punta de movilidad constante, encargada de fijar centrales y atacar el intervalo entre lateral y zaguera.

    La fotografía inicial del Paris FC no se quedaba atrás en intenciones. Chavas asumía la responsabilidad en portería, respaldada por una zaga donde N’Dongala y Ould Hocine ofrecían cierre por los carriles, con Greboval y Bogaert en el eje, mezcla de agresividad en el duelo y capacidad para anticipar. En el centro del campo, Liaigre y Korošec tejían la primera red de presión, secundadas por Garbino y Picard en funciones de apoyo y ruptura, mientras Le Moguedec aportaba recorrido para llegar en segunda línea. En la punta, Mateo, capitana, encarnaba la amenaza principal, una delantera acostumbrada a interpretar cuándo caer a banda y cuándo atacar el punto de penalti.

    El arranque del encuentro se explicaba desde esas elecciones. El Real Madrid buscó instalarse en campo contrario con una salida asimétrica: Yasmim ganando metros para convertir el dibujo en una suerte de 3-2 en fase ofensiva, con Méndez basculando hacia dentro y Angeldahl incrustándose para ofrecer línea de pase. La intención era clara: atraer la primera presión francesa y activar a Weir entre líneas, obligando a Liaigre y Korošec a decidir si saltar o proteger la espalda de sus centrales. Cada recepción de la escocesa tenía el peso específico de las noches grandes; cada giro suyo era un desafío al orden visitante.

    El Paris FC respondió con una presión coordinada en bloque medio-alto, Mateo orientando la salida hacia el costado menos natural, mientras Garbino y Picard cerraban líneas interiores. El plan consistía en forzar envíos laterales y activar transiciones rápidas tras recuperación. En ese escenario, la figura de Le Moguedec se tornaba clave: su lectura para romper desde segunda línea buscaba sorprender a una defensa blanca que, al adelantar metros, asumía riesgos calculados.

    Athenea, desde el perfil derecho, comenzó a ganar duelos individuales, obligando a Ould Hocine a medir cada entrada con precisión quirúrgica. Linda Caicedo, por el lado contrario, alternaba apoyos cortos con desmarques diagonales, tratando de arrastrar a Greboval y generar el carril interno para la llegada de Däbritz. Feller, inteligente en la ocupación de espacios, fijaba a Bogaert y abría pasillos para la irrupción de Weir. El guion no tardó en mostrar su lógica: posesión blanca, repliegue estructurado francés, y una tensión latente que convertía cada balón dividido en una batalla.

    Sin embargo, Europa no se decide solo en la pizarra. Se decide en la gestión emocional de los primeros compases, en la capacidad para transformar la ansiedad en precisión. Misa, atenta, intervino con seguridad en los primeros acercamientos, transmitiendo calma a una defensa que debía vigilar los movimientos de Mateo al primer palo. Del otro lado, Chavas demostró reflejos ante un disparo lejano de Angeldahl, recordando que el margen de error en esta competición es mínimo.

    El choque adquirió pronto una cadencia intensa. Cada recuperación francesa encontraba a Garbino acelerando por dentro, cada repliegue blanco se articulaba con la voz de Méndez ordenando alturas. La medular se convirtió en un tablero de ajedrez donde Weir y Korošec medían tiempos, donde Däbritz y Liaigre alternaban apoyos y coberturas, y donde Angeldahl y Le Moguedec competían en despliegue. No era un partido de concesiones amplias, sino de microespacios, de ventajas microscópicas que podían decantar una eliminatoria.

    La alineación inicial explicaba también la intención estratégica a largo plazo. El banquillo blanco, con nombres como Frohms, Antonia Silva, Rocío, Toletti o Redondo, ofrecía variantes para modificar el dibujo, ya fuera reforzando el centro del campo o potenciando la verticalidad. El Paris FC, con opciones como Sissoko, Davis, Azzaro o Jedlińska, disponía de recursos para sostener la presión o alterar el frente ofensivo. Pero en ese arranque, todo se reducía al pulso inmediato, al impacto de los once elegidos.

    El balón circulaba con mayor frecuencia por los dominios del Real Madrid, pero el Paris FC mostraba una resiliencia competitiva notable. Cada despeje era seguido por una línea que avanzaba metros, cada falta táctica cortaba el ritmo sin caer en descontrol. La Champions, en su versión femenina, ha evolucionado hacia un escenario donde la preparación física y la inteligencia colectiva pesan tanto como el talento individual, y este duelo lo confirmaba con cada transición.

    La grada, consciente del momento, acompañaba cada avance con un murmullo creciente. Athenea encaraba, recortaba hacia dentro y buscaba el disparo; Linda amagaba con la zurda y filtraba un pase al espacio; Weir pedía calma y cambio de orientación. En el otro extremo, Mateo se desmarcaba al límite del fuera de juego, esperando ese envío vertical que quebrara la línea. El partido era un equilibrio delicado entre paciencia y vértigo.

    Así comenzó esta noche europea: con dos onces que no solo alineaban futbolistas, sino ideas; con dos entrenadores que, desde la elección de nombres, delineaban un relato táctico; y con la certeza de que, en la Champions, cada detalle —una cobertura a tiempo, un control orientado, una presión coordinada— puede convertirse en el punto de inflexión que escriba la historia.

    Las noches de la UEFA Women’s Champions League no se juegan, se resisten, se administran y, cuando llega el momento exacto, se conquistan. El Real Madrid Femenino lo sabía. Había regresado al Alfredo Di Stéfano con un 2-3 del partido de ida, una ventaja tan valiosa como frágil, y enfrente aguardaba un Paris FC herido en el orgullo, dispuesto a convertir cada balón dividido en una frontera. No era solo una vuelta de octavos; era una afirmación de estatus, un paso más en la madurez competitiva de un proyecto que ya no quiere ser invitado en Europa, sino protagonista con voz propia.

    El guion se empezó a escribir a los cincuenta segundos, cuando Linda Caicedo, puro instinto competitivo, atacó el espacio con esa mezcla de desparpajo y determinación que no entiende de edades ni contextos. Recibió, perfiló y disparó. El balón llevaba intención, llevaba el mensaje de quien quiere cerrar la eliminatoria sin dilaciones. Pero apareció Chavas, exmadridista, con la memoria intacta y los reflejos tensados, para desviar el remate y recordar que el partido no se regalaría. Era la primera advertencia, el primer latido fuerte de una noche que prometía emociones densas.

    Cinco minutos después, el encuentro cambió de eje. Greboval derribó a Feller cuando la francesa encaraba con ventaja manifiesta. La acción fue clara, el contexto inequívoco: última defensora, ocasión manifiesta de gol. Roja directa.

    El Di Stéfano rugió con la convicción de que el viento soplaba a favor. El Paris FC quedaba en inferioridad numérica casi desde el arranque, y la eliminatoria, ya inclinada por el 2-3 de la ida, parecía deslizarse hacia una pendiente favorable para las blancas. Pero la Champions no se decide en el papel; exige precisión en el momento exacto.

    El Real Madrid asumió el control con paciencia, intentando ensanchar el campo y obligar al bloque francés a bascular hasta el límite. Weir buscó el golpeo desde la frontal en una falta directa que encontró la barrera. Angeldahl lo intentó desde media distancia con un disparo que se elevó por encima del larguero. El dominio era claro, la superioridad evidente, pero faltaba el detalle definitivo, ese gol que disolviera cualquier atisbo de duda y convirtiera la grada en celebración anticipada.

    La jugada que pudo cambiarlo todo llegó pasada la media hora. Centro al área, mano de Picard en el intento de despeje. Penalti. El estadio contuvo la respiración. Weir asumió la responsabilidad desde los once metros, con la serenidad de quien ha firmado noches grandes en este torneo. Pero enfrente estaba Chavas, que leyó la intención, aguantó hasta el último instante y voló con precisión quirúrgica para detener la pena máxima. El balón rechazado cayó lejos del peligro inmediato, pero dejó una sensación incómoda: el billete a cuartos seguía en el bolsillo por el resultado global, sí, pero el partido pedía un gol que blindara la clasificación.

    El descanso llegó con esa mezcla de control y deuda pendiente. Pau Quesada movió ficha tras la reanudación: Toletti entró por Weir. No fue solo un cambio nominal; fue una reconfiguración del engranaje. Con la francesa en el campo, Angeldahl encontró una socia más cercana para progresar por dentro y, desde esa nueva sociedad, empezó a conectar con Eva Navarro con mayor frecuencia y ventaja posicional.

    El minuto 54 marcó el punto de inflexión. Angeldahl levantó la cabeza y dibujó un envío tenso, medido al centímetro, hacia la derecha. Eva Navarro, la de Yecla, atacó el espacio con convicción, controló con la intención de dañar y, sin precipitarse, puso un centro raso, cargado de sentido. Feller apareció donde deben aparecer las delanteras que entienden el oficio: entre central y lateral, un paso por delante, un segundo antes.

    Su remate fue seco, orientado, imparable. El balón besó la red y el Di Stéfano explotó. No era solo el 10; era la tranquilidad que se materializaba, la certeza de que el trabajo encontraba recompensa en el minuto 54.

    Con el marcador a favor y superioridad numérica, el Real Madrid empezó a jugar con mayor fluidez. Las líneas se adelantaron, la circulación ganó velocidad, y el Paris FC, obligado a resistir, comenzó a acusar el desgaste. A la hora de juego, Linda Caicedo volvió a hacer lo que mejor sabe: encarar, perfilar y definir. Recibió en ventaja, se internó en el área y ajustó el disparo con determinación. El balón terminó en el fondo de la red tras un autogol de N’Dongala, ampliando la distancia y confirmando que la eliminatoria ya no admitía suspense amén del 20 que fue definitivo en el 67 del encuentro de vuelta de este playoff.

    En la recta final, con el partido bajo control, Quesada administró esfuerzos y reforzó la estructura con las entradas de Sara Holmgaard, Sheila García, Alba Redondo y Hanna Bennison. Minutos para consolidar, para mantener la concentración y para saborear una clasificación que se convertía en la tercera presencia en cuartos de final de la Champions en la historia del club.

    El Alfredo Di Stéfano despidió a las suyas con la sensación de que el equipo ha aprendido a gestionar este tipo de contextos: golpe temprano, adversidad puntual —ese penalti fallado—, reajuste táctico y sentencia sin estridencias.

    (Fuente: UEFA )

    Ahora espera el FC Barcelona Femení en la siguiente ronda, un cruce que no necesita adjetivos añadidos. Pero esa es otra historia. La de esta noche fue la confirmación de un crecimiento sostenido, de una plantilla que combina talento joven y experiencia competitiva, de un cuerpo técnico que supo leer los tiempos y ajustar cuando el partido lo exigía.

    Porque las noches europeas no se regalan. Se trabajan, se sufren y se celebran. Y el Real Madrid, con el pulso firme y la convicción intacta, escribió una más en su ascenso continental, con goles que no solo movieron el marcador, sino que consolidaron una identidad competitiva que ya no entiende de complejos, sino de ambición.

    El Real Madrid se medirá al Barcelona en los cuartos de final de Champions. La ida será el 24 o 25 de marzo en el Alfredo Di Stéfano. La vuelta, el jueves 2 de abril y, presumiblemente, en el Camp Nou. El único enfrentamiento europeo entre ambos fue en la temporada 2021-2022, también en la misma ronda.

    📋 Ficha técnica |

    Real Madrid (2): Misa; Eva Navarro, Lakrar, María Méndez, Yasmim (Holmgaard 72′); Däbritz, Angeldahl (Bennison 86′), Weir (Toletti 46′); Athenea, Feller (Shei García 72′), Linda Caicedo (Alba Redondo 87′).

    Paris FC (0): Chavas; N’Dongala, Ouid Hocine (Sylla 78′), Greboval, Bogaert, Llaigre (Jedlinska 64′); Garbino (Davis 10′), Korošec, Picard (Mendy 78′), Le Moguedec (Sangare 64′); Mateo.

    Árbitra: Iuliana Demetrescu (Rumanía). Amonestó a María Méndez (minuto 82) y expulsó a Greboval (minuto 5).

    Estadio: Alfredo Di Stéfano (Madrid). Asistencia: 1.558 espectadores

    Goles |

    1-0 Naomie Feller 53’ ⚽️

    2-0 N’Dongala (P.P) 66’ ⚽️

  • La previa | Real Madrid vs Paris F.C.

    (Fuente; Liga F Moeve?

    ◼️ El Di Stéfano dicta sentencia en la vuelta de los playoffs de la Champions .

    El corazón de la capital volverá a latir al ritmo de la gran noche europea cuando el Real Madrid CF reciba al París FC el miércoles 18 de febrero a las 18:45 horas en el estadio Alfredo Di Stéfano, ese escenario que ya ha aprendido a respirar Champions, a saborear la tensión de los himnos y a transformarse en fortaleza cuando la historia llama a la puerta. Será la vuelta del playoff que concede billete a los cuartos de final de la UEFA Women’s Champions League, la frontera simbólica entre las aspirantes y las verdaderas contendientes al trono continental. Y el Real Madrid llega con ventaja, con ese 2-3 conquistado en suelo parisino que no es solo un resultado, sino un acto de autoridad, un aviso de que este equipo quiere dejar de ser promesa para convertirse en realidad consolidada en Europa.

    La ida fue una declaración de intenciones. En tierras francesas, el conjunto blanco no se encogió ante el ambiente, ni ante el empuje de un rival con historia, ni ante la presión de saber que en Europa cada error se paga con crudeza. Salió a competir con determinación, con personalidad, con esa mezcla de talento y carácter que empieza a definir a esta generación. Y aparecieron los nombres propios que sostienen la ilusión madridista: Melanie Weir, Athenea del Castillo y Linda Caicedo. Tres goles, tres golpes sobre la mesa, tres razones para creer. Cada tanto fue un mensaje cifrado que atravesó el continente: el Real Madrid está listo para discutir su lugar entre las grandes.

    Ese 2-3 otorga una ventaja estratégica clara. A las madridistas les basta la victoria o el empate en casa para sellar el pase. Pero en noches así no se juega a especular. Se juega a imponer. Se juega a dominar. Se juega a escribir. El estadio Alfredo Di Stéfano, convertido en templo de las grandes citas femeninas del club, será testigo de un duelo que no admite medias tintas. Porque aunque el marcador favorece a las blancas, el París FC viaja con la convicción de quien sabe que un gol cambia todo, que una eliminatoria europea nunca está cerrada hasta el último silbido.

    El Real Madrid aterriza en esta cita tras haber demostrado también su autoridad doméstica. Viene de imponerse con claridad al Alhama CF ElPozo por 0-3 en la Liga F Moeve, una victoria que refuerza sensaciones y que confirma que el equipo llega con la maquinaria engrasada. En la fase de grupos de la Champions terminó en séptima posición con 11 puntos, una cifra que habla de regularidad, de capacidad competitiva y de un crecimiento sostenido. No fue un tránsito sencillo, pero fue firme. Cada punto sumado fue una piedra más en la construcción de este proyecto europeo.

    Sin embargo, no todo son luces en la previa. El parte médico y las ausencias obligan a ajustar el plan. Merle Frohms no estará disponible, una baja sensible bajo palos. Tampoco podrá contar el técnico con Antonia Silva. Y duele especialmente la situación de Tere Abelleira, todavía en proceso de recuperación de su lesión de ligamento cruzado, una ausencia que trasciende lo táctico porque Tere es identidad, es equilibrio, es faro en la sala de máquinas. A ellas se suman Signe Bruun y Lotte Keukelaar, que tampoco podrán participar. Son piezas que condicionan, que obligan a reconfigurar estructuras y a redistribuir responsabilidades. Pero si algo ha demostrado este Real Madrid es que cuando una puerta se cierra, otra jugadora emerge para reclamar su espacio.

    Enfrente estará el París FC, dirigido por Sandrine Soubeyrand, una figura histórica del fútbol francés que conoce cada rincón de este tipo de escenarios. El conjunto parisino finalizó la fase de grupos en décima posición con 8 puntos, una trayectoria irregular que, sin embargo, no desmerece su potencial competitivo. Llega además tras encadenar tres derrotas consecutivas en todas las competiciones, una racha que erosiona la confianza pero que también puede convertirse en combustible emocional. Los equipos heridos son imprevisibles. Y el París FC tiene argumentos para soñar con la remontada.

    En el partido de ida, Kaja Korosec y Maeline Mendy —que apareció en los minutos finales para recortar distancias— marcaron los goles franceses. Fueron tantos que mantuvieron viva la eliminatoria y que recuerdan que el Real Madrid deberá defender con concentración máxima cada balón parado, cada transición, cada segundo balón en la frontal. La historia también juega su papel. El París FC, conocido hace trece años como Juvisy, no alcanza unos cuartos de final desde entonces. Esa sequía es un aliciente poderoso. Hay generaciones que crecen con el deseo de romper barreras heredadas.

    El enfrentamiento del miércoles será el quinto capítulo de esta rivalidad. El balance hasta ahora refleja cuatro duelos previos con una victoria para el Real Madrid, un empate y dos triunfos para las francesas. Un historial equilibrado que subraya la paridad y que convierte esta cita en desempate simbólico, en oportunidad para inclinar la balanza. No se trata solo de avanzar. Se trata de enviar un mensaje al continente.

    Y en el horizonte espera el FC Barcelona, gigante europeo, campeón, referencia absoluta del fútbol femenino en el continente. El ganador de esta eliminatoria se cruzará con el conjunto azulgrana en cuartos de final. Ese dato añade una capa adicional de dramatismo y de ambición. Porque eliminar al París FC no solo significaría estar entre las ocho mejores, sino abrir la puerta a un clásico europeo con aroma de revancha, de rivalidad nacional trasladada al escenario continental.

    Pero antes de pensar en futuros cruces, el Real Madrid debe sellar su presente. Debe gestionar la ventaja sin renunciar a su identidad. Debe entender que los partidos de vuelta exigen inteligencia emocional. Controlar los tiempos, elegir cuándo acelerar y cuándo pausar, saber sufrir si el rival aprieta. La experiencia en estas lides se construye partido a partido, y cada eliminatoria superada añade una capa de madurez.

    La noche promete intensidad desde el primer minuto. El París FC necesitará marcar y eso puede abrir espacios. Ahí, la velocidad de Linda Caicedo puede convertirse en puñal. La capacidad de Athenea para desbordar en uno contra uno puede romper líneas. La visión y el golpeo de Weir pueden marcar la diferencia desde segunda línea. Son recursos que, bien gestionados, pueden inclinar definitivamente la eliminatoria.

    Pero también habrá que vigilar el aspecto defensivo. La coordinación en la línea, la gestión de las vigilancias, la concentración en acciones a balón parado. En Europa, los detalles son sentencia. Un despeje mal medido, una marca perdida, un balón dividido no atacado con determinación pueden cambiar el destino de una temporada.

    El estadio Alfredo Di Stéfano será más que un escenario; será un actor. El aliento de la afición, el eco del himno, la presión ambiental. Cada elemento suma. El Real Madrid busca alcanzar los cuartos de final por segunda vez en su historia. No es un dato menor. Es la constatación de un crecimiento estructural. De un proyecto que empezó hace pocos años y que ya compite de tú a tú con entidades de larga tradición europea.

    Y en esta narrativa épica, cada jugadora escribe su propia línea. Las veteranas aportan temple. Las jóvenes, atrevimiento. El cuerpo técnico, estrategia. La institución, respaldo. Todo converge en una tarde de febrero que puede marcar un antes y un después.

    El fútbol femenino europeo vive una expansión sin precedentes. La UEFA Women’s Champions League se ha convertido en escaparate global. Las audiencias crecen. La exigencia aumenta. Y el Real Madrid quiere ocupar su lugar en esa élite. No como invitado ocasional, sino como contendiente habitual.

    El París FC, por su parte, representa la resistencia, la tradición francesa que busca recuperar protagonismo. La figura de Sandrine Soubeyrand en el banquillo simboliza ese puente entre pasado y presente. Sabe que necesitará un plan valiente. Presión alta, verticalidad, eficacia. No hay margen para especular.

    La clave, probablemente, residirá en el control del centro del campo. En quién imponga el ritmo. En quién consiga que el partido se juegue donde más le conviene. Si el Real Madrid logra instalarse en campo rival, si consigue circular con fluidez y generar superioridades en banda, la eliminatoria puede inclinarse pronto. Si el París FC logra incomodar, forzar pérdidas y activar transiciones rápidas, el nerviosismo puede asomar.

    Pero las grandes noches europeas se definen también por la gestión emocional. Por la capacidad de mantener la calma cuando el ruido aumenta. Por la convicción de que el trabajo previo respalda cada decisión. El Real Madrid llega con ventaja, con argumentos y con ambición. El París FC llega con urgencia y con orgullo.

    El miércoles 18 de febrero, a las 18:45, el balón volverá a rodar y todo lo dicho se reducirá a noventa minutos —o más— de verdad cruda. El premio: un lugar entre las ocho mejores de Europa y un cruce de alto voltaje ante el FC Barcelona. El desafío: confirmar que el crecimiento del Real Madrid no es anecdótico, sino estructural.

    Y cuando el árbitro señale el inicio, cuando el estadio contenga el aliento, cuando cada pase pese como una declaración, sabremos que estamos ante una de esas noches que definen proyectos. Porque en la Champions no se juega solo por avanzar. Se juega por pertenecer. Y el Real Madrid quiere pertenecer a la élite. Con carácter. Con talento. Con historia en construcción

    🏆 UEFA Women’s Champions League

    🩷 Ronda de Playoffs | Partido de vuelta

    🙌🏻 Temporada 2025-2026

    🔥 Real Madrid vs Paris Football Club 🔥

    📅 Miércoles, 18 de febrero de 2026

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    📺 Disney Plus

    🏟️ Estadio Alfredo Di Stéfano, Valdebebas

    (Fuente; Liga F Moeve)
  • La crónica | El United sobrevive al rugido de Parris y remonta al sol del mediodía

    (Fuente: “El Partido de Manu)

    ◼️ El Manchester United Women se impone por 2-1 al London City Lionesses en el Leigh Sports Village en un duelo de la Barclays Women’s Super League que se desarrolla con un guion más complejo e imprevisible de lo que sugiere la clasificación previa. El conjunto local, obligado a madurar con calma el partido tras el golpe emocional inicial de Nikita Parris, termina encontrando la remontada a través de Jess Park y Millie Turner. Esta última ha sido decisiva, tanto en área propia como rival, y ha acabado siendo reconocida como mejor jugadora del encuentro.

    Publicidad de Netflix

    NETFLIX DESVELA EL TRÁILER DE ESA NOCHE. ESTRENO EL 13 DE MARZO

    planazo, pero no siempre todo es tan bonito como te lo pintan. Netflix ha desvelado hoy el tráiler y nuevas imágenes de Esa noche, que se estrena a nivel global el 13 de marzo.

    La serie de 6 episodios está protagonizada por Clara Galle (Ni una más, Olympo), Claudia Salas (Salvador, Furia) y Paula Usero (Las abogadas, Manual para señoritas). Completan el reparto Nüll García (La fiera, Punto Nemo), Pedro Casablanc (Salvador, Querer) y Alícia Falcó (El refugio atómico, Dímelo bajito).

    Durante unas vacaciones familiares en República Dominicana, Elena (Clara Galle) atropella a un hombre con su coche. Desesperada y asustada, llama a sus hermanas, Paula (Claudia Salas) y Cris (Paula Usero), pidiendo ayuda. Al llegar, deben decidir cómo afrontar el accidente, porque no pueden soportar la idea de que su hermana menor vaya a la cárcel, dejando a su única sobrina sin su madre. ¿Hasta dónde estarán dispuestas a llegar para ayudar a proteger a su familia? Esa noche obliga a tres hermanas a enfrentarse a la profundidad del amor, el peso de la lealtad y los límites que se pueden alcanzar por la familia.

    La serie, basada en la novela superventas del Sunday Times de Gillian McAllister y producida por Txintxua Films S.L. para Netflix, ha sido creada por Jason George (Narcos, Into The Night), quien también ejerce como productor ejecutivo junto con Marian Fernández Pascal(IntimidadAmama). George también firma los guiones junto a Lara Sendim (Los renglones torcidos de Dios, El inocente), que además ejerce como productora creativa. La dirección está a cargo de Jorge Dorado (MindscapeThe Head) y Liliana Torres (MamíferaKimeres).

    Txintxua Films S.L. es una productora cinematográfica fundada por el director Asier Altuna y la productora Marian Fernández Pascal en Trintxerpe, Pasaia (País Vasco). Especializada en cine de raíz cultural, ha destacado con películas como Amama (2015) y Dantza (2018) y series como Intimidad (2022). Su compromiso con la autenticidad y la calidad la ha convertido en un referente del cine vasco contemporáneo

    Vídeo |

    https://youtu.be/AA0baHiKQXE

    El duelo al detalle |

    (Fuente: London City Lionesses)

    🔴 Manu López & Helena con Hache

    Los onces |

    Lo que se vivió en Leigh no fue simplemente un partido más de la temporada, ni siquiera fue solo una remontada trabajada en casa; fue una narrativa completa sobre el control, el vértigo, la memoria y la gestión emocional del tiempo competitivo. El fútbol —y en esto insistiría cualquiera que haya escuchado alguna vez a Manu desgranar un encuentro con ese tono entre analítico y confesional que ha convertido a “El Partido de Manu” en una pequeña escuela sentimental del juego— no se explica únicamente en los goles, sino en los procesos que los anteceden, en los espacios que se abren antes de que el balón los atraviese y en las decisiones que se toman una fracción de segundo antes de que el estadio contenga la respiración. Y si a esa lectura pausada le añadimos la mirada fresca, directa, casi generacional de Helena con Hache —capaz de traducir una cobertura defensiva en un gesto viral sin banalizar el concepto— el resultado es una narración que respira fútbol por los cuatro costados, que entiende la pizarra pero también el pulso, que analiza pero no enfría.

    Sin embargo, lo verdaderamente interesante del arranque no fue la autoridad con la que el United quiso apropiarse del balón, sino la forma en que el London City decidió no aceptar un papel secundario. Lejos de refugiarse en un bloque bajo resignado, el conjunto visitante apareció con un plan ofensivo nítido, vertical y quirúrgicamente orientado hacia los laterales rivales. La amplitud ofensiva comenzó a generar incomodidad, especialmente cuando Freya Godfrey encontró metros por la derecha. Allí, en ese carril que el United había adelantado para atacar, el London City detectó una grieta. Helena lo habría explicado con esa mezcla de espontaneidad y precisión: “Si subes tanto, tienes que correr igual de rápido hacia atrás”. Y eso fue exactamente lo que empezó a ocurrir.

    En el minuto 5 se produjo el primer gran giro emocional. Godfrey recibió abierta, levantó la cabeza y dibujó un centro medido al corazón del área. No fue un envío precipitado, fue un gesto técnico cargado de intención: balón tenso, altura perfecta, dirección hacia el espacio entre central y lateral. Allí apareció Nikita Parris, atacando el intervalo con determinación, anticipando el movimiento defensivo y ganando la posición con inteligencia corporal. Su remate de cabeza, ejecutado a muy corta distancia, no fue solo un golpeo; fue una declaración simbólica.

    El 0-1 no representaba únicamente la ventaja visitante, sino el eco de su pasado como mancuniana y abría la lata a las primeras de cambio

    0-1 no representaba únicamente la ventaja visitante, sino el eco de su pasado como red devil, sus 25 goles en 56 partidos, la memoria de Leigh que ahora se transformaba en silencio. El estadio quedó suspendido durante un segundo más largo de lo habitual. Manu lo habría descrito como “ese instante en el que el fútbol te recuerda que las historias nunca se escriben en línea recta”.

    Tras el gol, lejos de replegarse, el London City atravesó su mejor tramo competitivo. La circulación visitante era ágil, los apoyos constantes, la presión tras pérdida eficaz hasta el punto de asfixiar la salida local. En el minuto 12, Godfrey volvió a aparecer, esta vez con un disparo potente desde el interior del área que obligó a intervenir a Tullis-Joyce con reflejos firmes. Cuatro minutos después, Jana Fernández probó desde lejos tras asistencia de Parris, rozando el segundo. El United dominaba el mapa de posesión, pero no el de las ocasiones. Esa contradicción empezaba a instalar una duda en la grada.

    El equipo local intentó acelerar transiciones, buscar a Jess Park entre líneas, activar desmarques más verticales, pero se encontró con una estructura defensiva visitante ordenada con precisión casi quirúrgica. Saki Kumagai gestionaba alturas, Kennedy corregía coberturas y las laterales cerraban carriles interiores con disciplina. Cada intento de progresión profunda era neutralizado antes de convertirse en amenaza real. El partido entró en una fase en la que el dominio territorial no encontraba traducción ofensiva clara.

    Y entonces, como tantas veces en la élite, apareció el momento individual. Minuto 30. Recuperación intermedia, activación rápida hacia Jess Park. La mediapunta recibió, giró sobre su eje y emprendió una conducción larga, atravesando líneas con determinación. No fue una carrera descontrolada; fue una lectura de espacios en tiempo real. Las centrocampistas visitantes intentaron cerrarle el paso, pero Park protegió la pelota con el cuerpo, midió la distancia y, al alcanzar la frontal, armó un disparo seco, potente, ajustado al poste. El balón viajó con una trayectoria limpia, imposible para Lete que se tradujo en el 1-1 en el minuto 30 de juego y tocaba empezar desde cero.

    El 11 no solo restableció el marcador; reconfiguró la energía emocional del encuentro. El estadio explotó, no tanto por el empate en sí, sino por la sensación de que el United había encontrado su punto de apoyo psicológico.

    A partir de ahí, el choque se volvió más físico, más fragmentado, con faltas constantes que interrumpían el ritmo. Riviere vio tarjeta amarilla, Parris recibió entradas duras, y la primera parte concluyó con una sensación de equilibrio frágil. Como diría Manu, “cuando el partido se rompe en duelos, ya no manda la pizarra, manda el carácter”.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con las tablas imperando en el tanteadot con toda la emoción trasladada al segundo y definitivo acto en suelo británico.

    Tras la reanudación, el segundo tiempo comenzó con un United más agresivo, elevando líneas, acelerando circulación y monopolizando la posesión con intensidad renovada. Las entradas de Lundkvist y Zigiotti Olme aportaron energía en banda y centro del campo. El juego se instaló en territorio visitante.

    El London City aceptó el repliegue en bloque medio, buscando sobrevivir desde la disciplina posicional y activando transiciones con Parris como referencia.

    En el 51’, la ex del United obligó nuevamente a intervenir a la portera local con un remate raso que mantuvo viva la amenaza.

    Pero el asedio local crecía. Corners, centros laterales, segundas jugadas. Le Tissier ganaba peso en salida y distribución, empujando metros al equipo. El partido entró en esa fase en la que cada balón parado parece anunciar algo decisivo. Y en el minuto 80 llegó el desenlace táctico. Falta lateral, centro medido al punto de penalti. Millie Turner atacó el espacio con determinación, se impuso en el salto y conectó un cabezazo firme, descendente, imposible para la guardameta hispana y la remontada se culminó amén del 21 sobre el minuto 80 de juego, justo cuando el compromiso agonizaba.

    El dos a uno fue solo la culminación de la remontada; fue la expresión de la constancia estratégica. Bajo el sol de Leigh, el United celebró no solo el gol, sino la gestión del proceso.

    Los minutos finales mostraron a un London City obligado a adelantar líneas, a acelerar ataques que hasta entonces había gestionado con pausa. Godfrey intentó liderar la reacción con conducciones verticales y centros tensos, pero la defensa local respondió con solidez. El pitido final confirmó una lectura clara: el United sobrevivió al impacto inicial, ajustó estructuras y decidió desde el balón parado.

    Y es aquí donde la memoria reciente conecta esta historia con otra escena europea. Porque apenas tres días antes, el 12 de febrero de 2026, las británicas habían asaltado Alcalá de Henares con un 0-3 ante el Atlético de Madrid en la ida del playoff de la Liga de Campeones Femenina. Aquel partido, en territorio rojiblanco, mostró una versión visitante clínicamente efectiva, capaz de golpear en transición, dominar áreas y gestionar los tiempos con frialdad competitiva. Si en Alcalá la superioridad se tradujo en contundencia sin concesiones, en Leigh la victoria fue distinta: más trabajada, más emocional, más pedagógica.

    Helena lo resumiría quizá en un vídeo de un minuto: “En Alcalá fue eficacia total; en Leigh fue resiliencia”. Manu añadiría: “Lo que diferencia a los equipos grandes no es solo cómo atacan, sino cómo atraviesan los momentos adversos”. En ambos escenarios, el hilo conductor es la gestión de la inercia. En uno, el golpe temprano abrió el camino hacia un 0-3 incontestable; en el otro, el golpe recibido obligó a recomponer, a sostener la fe competitiva hasta encontrar el segundo impacto.

    Así, el fútbol vuelve a recordarnos que no siempre vence quien domina cada tramo, sino quien interpreta mejor los cambios de ritmo emocional. En Leigh, el Manchester United entendió que el partido no se le escapaba por un gol encajado. En Alcalá, las británicas demostraron que pueden convertir cada transición en sentencia. Dos contextos distintos, una misma conclusión: la élite no perdona desconexiones, pero premia la lectura estratégica del tiempo. Y cuando esa lectura se convierte en convicción colectiva, el resultado suele inclinarse hacia quien sabe esperar su momento.

    Con este triunfo en la recta final, el Manchester United suma ya 34 unidades y sigue al acecho del liderato que ostenta actualmente el Manchester City con 42 guarismos, todo ello, mientras que el London City se marcha de vacío de su visita al Leigh Sports Village y es sexto en la tabla de la Women’s Super League.

    Las de Eder Maestre buscarán la reválida el próximo 23 de febrero en la F.A. Cup en la quinta ronda en una eliminatoria que le medirá con el Tottenham Spurs.

    📋 Ficha técnica |

    Manchester United: P. Tullis-Joyce, J. Riviere (L. Drury 71’), (c) M. L. Tissier, G. George (Hanna Lundkvist 46’), M. Turner, H. Miyazawa, L. Naalsund, S. Awujo (Julia Zigiotti Olme 46’), J. Park, E. Wangerheim (D. Janssen 63’), L. Schüller.
    London City Lionesses: E. Lete, P. Pattison, A. Kennedy, W. Sangaré, J. Fernandez (T. Goldie 87’), G. Geyoro (J. E. Roddar 80’), (c) S. Kumagai, S. Franssi (I. Goodwin 64’), D. van de Donk (K. Asllani 63’), F. Godfrey, N. Parris (M. Rylov 80’).

    Estadio: Leigh Sports Village, Gran Mánchester. Capacidad de 12.000 espectadores.

    Árbitra: Ross Martins

    Goles |

    0-1 Parris 5’ ⚽️
    1-1 Jess Park 30’ ⚽️
    2-1 Turner 80’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/wHKspdTsOnw?si=JcZQt3V5myf74tQc

  • La crónica | Reinado donostiarra en Lezama

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ ¡El campeón de la Copa de la Reina en 2019 suma y sigue! El elenco de Arturo Ruiz doblegaron por 0-2 al Athletic Club en el gran derbi vasco.

    Publicidad de Disney Plus

    RENTAL FAMILY (FAMILIA DE ALQUILER) | LA PELÍCULA DE SEARCHLIGHT PICTURES LLEGA EL 15 DE ABRIL A DISNEY+

    Rental Family, la película de Searchlight Pictures escrita y dirigida por HIKARI y protagonizada por el ganador del  premio Oscar® Brendan Fraser, llega el 15 de abril a Disney+.

    Ambientada en el Tokio actual, Rental Family sigue a un actor estadounidense (Brendan Fraser) que lucha por encontrar un propósito en la vida hasta que consigue un trabajo inusual: trabajar para una agencia japonesa de «familias de alquiler», interpretando papeles de suplente para desconocidos. A medida que se sumerge en el mundo de sus clientes, comienza a establecer vínculos genuinos que difuminan las líneas entre la actuación y la realidad. Al enfrentarse a las complejidades morales de su trabajo, redescubre el propósito, la pertenencia y la tranquila belleza de las relaciones humanas.

    Tras su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto, Rental Family ha sido aclamada por el público y la crítica obteniendo numerosos premios del público en festivales como Chicago, Woodstock, Middleburg, Hawaii y Heartland. La película ha sido denominada como “universalmente resonante” (Clayton Davis, Variety) y “conmovedora y divertida” (Frank Scheck, The Hollywood Reporter). Cuenta con el distintivo Verified Hot en Rotten Tomatoes® con un 96 % en el Popcornmeter y un 88 % de críticas Certified Fresh en el Tomatometer.

    Rental Family también cuenta con las interpretaciones del nominado al Emmy® Takehiro Hira, Mari Yamamoto, la debutante Shannon Mahina Gorman y Akira Emoto. Escrita por HIKARI y Stephen Blahut, la película está producida por Eddie Vaisman,Julia Lebedev(Sight Unseen Pictures), y Shin Yamaguchi (Knockonwood).

    Los estrictos controles parentales garantizan que Disney+ siga siendo una experiencia adecuada para todos los miembros de la familia. Los suscriptores pueden crear varios perfiles por cuenta, con la opción de establecer PIN de perfil y clasificaciones de contenidos por perfil a través del control parental.

    Vídeo |

    https://youtu.be/d6TcMrzXCsA?si=TEdkOWdQ_0Y9niLN

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔴⚪️ 🆚 🔵⚪️ |

    Hay partidos que se juegan por puntos. Otros, por orgullo. Y luego están los que se disputan por identidad. El domingo 15 de febrero a las 12:00 del mediodía, cuando el balón empiece a rodar, el norte del fútbol español volverá a latir al unísono con un derbi que no entiende de medias tintas. En San Mamés —catedral de emociones, territorio de memoria colectiva— el Athletic Club Femenino y la Real Sociedad Femenino escribirán un nuevo capítulo de una rivalidad que trasciende lo clasificatorio, que se arraiga en la cultura y que convierte cada duelo en un acto de afirmación competitiva. Es la vigésima jornada de la Liga F, pero el contexto eleva el encuentro a categoría de acontecimiento.

    LigaFMoeve | #DerbiVasco

    Porque es un derbi vasco. Porque es mediodía de fútbol grande. Porque el foco mediático lo acompaña y porque, además, se verá en múltiples ventanas: DAZN, GolPlay, EITB y, con especial valor simbólico por su emisión en abierto en la TDT, en TEN TV, donde la narración de Iván Fanlo y el análisis de Júlia Cortina aportarán rigor, pedagogía y una mirada experta que ha contribuido a consolidar el relato del fútbol femenino en televisión abierta.

    El derbi vasco no es solo una confrontación deportiva. Es una conversación histórica entre Bilbao y Donostia, entre dos modelos de construcción, entre dos filosofías que comparten raíces y compiten por hegemonía territorial. El Athletic, asentado en la mitad de la tabla con 26 puntos, llega en un momento de irregularidad competitiva: solo una victoria en los últimos cinco compromisos. La Real Sociedad, tercera clasificada con 41 puntos, atraviesa una fase de consolidación estructural: una sola derrota en los últimos ocho partidos disputados y una secuencia doméstica en este inicio de 2026 que mantiene intacta su condición de invicta en Primera División con tres triunfos y dos empates. Dos dinámicas distintas. Un mismo escenario. Una misma urgencia emocional.

    En clave rojiblanca, el desafío es doble: reactivar sensaciones y sostener la competitividad en un contexto de bajas sensibles. Bibiane Schulze, Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga apuntan a no llegar a la cita, lo que condiciona la arquitectura del once y obliga a ajustes de perfiles. La ausencia de Schulze resta presencia en eje defensivo y salida limpia desde atrás; la de Oguiza impacta en la capacidad de gobernar ritmos y activar a las interiores; la de Amezaga reduce profundidad y desborde en carril. No son nombres intercambiables sin coste táctico. Son piezas con incidencia directa en la estructura. En un derbi, cada ausencia multiplica su peso.

    El Athletic ha construido históricamente su identidad desde la intensidad, la presión organizada y la verticalidad bien medida. Cuando el equipo consigue sincronizar alturas de presión y cerrar líneas interiores, es capaz de incomodar a cualquiera. Sin embargo, la irregularidad reciente ha tenido que ver con la dificultad para sostener ventajas y con fases de desconexión en tramos intermedios de partido. El reto frente a la Real pasa por compactar líneas, reducir distancias entre sectores y elevar el porcentaje de acierto en el último tercio. El derbi no admite tibieza en áreas: contundencia defensiva y precisión ofensiva.

    Enfrente, la Real Sociedad de Arturo Ruiz exhibe madurez competitiva. Más allá de la eliminación copera —episodio que no ha erosionado el rendimiento liguero—, el equipo txuri-urdin ha mostrado consistencia en fases sin balón y criterio en la gestión de posesiones largas. La tercera plaza no es circunstancial: responde a una regularidad sostenida y a una capacidad de adaptación que ha permitido sumar en escenarios diversos. Las donostiarras no podrán contar con María Molina ni con Maren Lezeta, dos ausencias que impactan en profundidad de plantilla y variantes tácticas, pero el bloque ha demostrado recursos para compensar bajas mediante rotaciones inteligentes y ajustes posicionales.

    Desde la pizarra, el partido promete una disputa por el control del centro del campo. El Athletic necesitará densidad interior para evitar que la Real instale posesiones prolongadas que desorganicen su bloque. La Real, por su parte, buscará amplitud y cambios de orientación que obliguen a basculaciones largas, desgastando a las laterales bilbaínas y generando superioridades en el lado débil. El equilibrio entre presión alta y repliegue medio será determinante. Si el Athletic logra robar en campo rival y acelerar transiciones, podrá activar a sus atacantes en situaciones ventajosas. Si la Real consigue superar la primera línea de presión con pases verticales limpios, encontrará espacios entre líneas.

    El precedente de la primera vuelta, un 1-1 que dejó sensación de igualdad estructural, funciona como advertencia: los detalles deciden. En aquel encuentro hubo fases de dominio alterno, momentos de repliegue intensivo y acciones puntuales que marcaron el resultado. El derbi de este domingo parece destinado a una lógica similar: márgenes estrechos, duelos individuales de alto voltaje y un componente emocional que condicionará la toma de decisiones. La gestión de los primeros quince minutos será clave. Un gol tempranero puede alterar por completo el plan estratégico.

    El componente psicológico adquiere relevancia máxima. Para el Athletic, el derbi es oportunidad de reenganche competitivo y de reivindicación ante su público. Para la Real, es ocasión de consolidar posición europea y de enviar mensaje de autoridad territorial. La presión ambiental en San Mamés no es un factor menor. El estadio transforma energía en impulso y exige concentración absoluta al visitante. La comunicación defensiva, la lectura de segundas jugadas y la disciplina táctica serán esenciales para neutralizar el contexto.

    Mención específica merece la cobertura en abierto de TEN TV. En un ecosistema mediático donde la visibilidad del fútbol femenino es un vector estratégico de crecimiento, la labor pedagógica y narrativa que realizan Iván Fanlo y Júlia Cortina ha contribuido a acercar el análisis táctico al gran público sin renunciar al rigor. Fanlo imprime ritmo y contextualización histórica; Cortina aporta lectura de juego, identificación de patrones y explicación de microdetalles posicionales. Esa combinación eleva la experiencia del espectador y consolida una cultura de seguimiento informada. Que un derbi vasco se pueda ver en abierto en la TDT amplifica su impacto social y refuerza la normalización del fútbol femenino en parrilla generalista.

    Cuando el árbitro señale el inicio, el análisis quedará en segundo plano. Solo contará la ejecución. El Athletic buscará intensidad, orgullo y reacción. La Real, madurez, consistencia y confirmación. En noventa minutos caben todas las narrativas, pero solo una prevalecerá en el marcador. Y en un derbi vasco, el marcador no es un dato: es memoria.

    Volviendo al césped, la Real Sociedad llega con métricas de rendimiento que avalan su momento: eficiencia en área propia, mejora en conversión de ocasiones y estabilidad en duelos a domicilio. El reto en Bilbao será sostener esa consistencia en un entorno de máxima exigencia. Las ausencias de Molina y Lezeta pueden limitar rotaciones en determinados sectores, por lo que la gestión de cargas y la toma de decisiones en cambios durante la segunda mitad cobrarán relevancia. Un banquillo bien activado puede decidir el tramo final.

    El Athletic, por su parte, necesita recuperar contundencia en balón parado. En partidos cerrados, la estrategia se convierte en palanca diferencial. La coordinación en bloqueos, la calidad en el golpeo y la agresividad en el remate pueden inclinar la balanza. Asimismo, será imprescindible controlar las vigilancias defensivas cuando se proyecten laterales. La Real castiga pérdidas mal gestionadas con transiciones rápidas y ocupación inteligente del área.

    Seis futbolistas que han vestido la camiseta del eterno rival añadirán una capa emocional adicional. En los derbis, el pasado pesa. La motivación se multiplica cuando hay historia compartida. Esas trayectorias cruzadas alimentan narrativas, pero también exigen profesionalismo para aislar la carga emocional y ejecutar con precisión táctica. La experiencia en contextos de alta presión puede ser un activo determinante.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La franja horaria del mediodía introduce variables físicas específicas. Ritmo de activación, gestión de energía y concentración temprana son factores a monitorizar. Un inicio dubitativo puede penalizar en un escenario donde la intensidad será máxima desde el primer duelo. El equipo que imponga su tempo inicial enviará un mensaje de autoridad.

    Clasificatoriamente, el choque tiene implicaciones directas en la carrera por Europa. La Real defiende tercera plaza; el Athletic busca estabilidad en zona media y una reacción que evite deslizamientos indeseados. Cada punto en la jornada veinte adquiere peso estructural. No es momento de especulación. Es momento de convicción.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Tácticamente, el partido puede oscilar entre fases de control realista y momentos de intercambio vertical. La lectura de Arturo Ruiz desde el banquillo, su capacidad para ajustar alturas de presión y para introducir perfiles que cambien dinámica, será observada con lupa. Del lado bilbaíno, la respuesta a las bajas marcará la creatividad del planteamiento: reforzar interior, apostar por amplitud o buscar un bloque más compacto con salida directa.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El derbi vasco es cultura competitiva. Es tradición, pero también modernidad táctica. Es cantera y es proyecto. Es identidad y es ambición. El domingo, bajo la mirada atenta de miles de espectadores en el estadio y de una audiencia multiplicada por la emisión en DAZN, GolPlay, EITB y TEN TV, se disputará algo más que un resultado.

    Se pondrá en juego el pulso del norte, la consolidación de un modelo y la reivindicación de un territorio futbolístico que ha sido motor histórico del fútbol femenino español.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve |

    🤩 Temporada 2025-2026 |

    🔥 Athletic Club 🆚 Real Sociedad de Fútbol 🔥

    ✨ Matchday 19 | Día de partido ✨

    🙌🏻 Derbi vasco

    🗓️ Domingo, 15 de febrero de 2026

    📺 TEN TV

    🏟️ Instalaciones de Lezama , Vizcaya

    Los onces |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    A la Real Sociedad de Fútbol, campeona de la Copa de la Reina Iberdrola 2018-2019 empieza a ponérsele cara de candidato serio a entrar en Europa, no en vano, es tercero en la tabla clasificatoria y sigue los pasos de un Real Madrid que venció por 0-3 en Lorca frente al Alhama ElPozo en un duelo que se celebró a la misma hora.

    En un derbi que fue declarado como el partido “Prime” de jornada veinte amén de la presencia del dron por parte de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, los prolegómenos del encuentro que dividía al País Vasco en dos, estuvieron marcados por el sentido homenaje que recibió la centrocampista Itxaso Uriarte, quien se desvinculó recientemente del Athletic Club y en el arranque de su carrera en la élite defendió los colores de la Real Sociedad de Fútbol y le brindaron un Aurresku, danza vasca muy solemne que se baila en público y es interpretada a modo de reverencia por un txistulari, músico que toca un txistu y tamboril, junto a un dantzari (bailarín). 

    Fue la calma que dio paso a la tempestad que suele rodear a este tipo de choques.

    Arturo Ruiz, que no pudo contar con Apari, volvió a dejar en el banquillo a Nerea Eizagirre y sólo cambió a Andreia por Pardo respecto al pasado triunfo liguero. Sí jugó de inicio Moraza una vez más para celebrar su partido 100 como txuri urdin.

    La primera mitad tuvo aroma txuri urdin en Lezama, que tuvo buena entrada pero no se llenó. No fue un dominio apabullante pero sí fue mejor la Real Sociedad , con una enorme Lavogez en punta, que iba a abrir brecha en el marcador además. La primera ocasión fue para Andreia Jacinto, pero la centrocampista portuguesa conectó un remate muy céntrico que a duras penas puso en aprietos a Nanclares.

    Al cuarto de hora de juego, léase, el minuto 15, se destapó el tarro de las esencias gracias a que Claire Lavogez pivotó de manera excelsa en un saquea de banda, aguantando el balón de espaldas, cedió en ventaja en el momento justo para la carrera de Aiara, que se coló hasta la cocina y batió por bajo y al palo corto a la internacional absoluta por España para abrir la lata con el 01 que silenció a la afición local que animaba con un megáfono en ese fondo.

    Con esta ventaja, el equipo de San Sebastián comenzó estar más cómodo el conjunto txuri urdin, con dominio de Paula Fernández en la medular y tratando de lanzar a Emma por el carril derecho. En una jugada de esas llegaría el penalti. Lucía centró un balón al segundo palo, Aiara llegó para cabecear y volver a colgarla. Ahí apareció Lavogez, adelantándose a todas, y la defensora Landaluze le golpeó la pierna intentando despejar. No lo vio en directo pero, pedido por la Real Sociedad , la colegiada revisó la acción durante cinco minutos largos y terminó señalando pena máxima, pese a las protestas de las rojiblancas. No estaba la capitana en el campo y ya falló en Copa la Real sin ella, pero esta vez la responsabilidad la tomó Paula Fernández, que no iba a dudar para convertir el 02 del encuentro pasada la media hora de juego y tiró por tierra el planteamiento de las leonas sobre el minuto 35 de una primera mitad que fue dominada de principio a fin por las foráneas.

    El Athletic Club se revolvió y trató de recortar distancias antes del descanso. En una buena acción combinativa, Pinedo probó fortuna desde lejos con un disparo que se marchó fuera. 

    Tomaron muchos riesgos las locales en la salida de balón y estuvo cerca la Real Sociedad de cazar algún esférico peligroso, pero sin más se llegó al entretiempo. 

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una cómoda ventaja a favor de las donostiarras, pero en un derbi confiarse puede ser un arma de doble filo y Arturo Ruiz tenía muy claro que eso no podía suceder, tal y como dejó claro Moraza en una entrevista a pie de campo antes de ingresar a la caseta.

    Las 22 protagonistas tuvieron quince minutos de asueto antes de remotar la acción en el derbi y aún quedaban cuarenta y cinco minutos de pura emoción por vivir en Vizcaya.

    El descanso no apaciguó el incendio competitivo; al contrario, lo reavivó desde la pizarra. El técnico bilbaíno entendió que el escenario exigía intervención inmediata y ejecutó un doble cambio nada más reanudarse el juego. Ane Azkona y Elene Gurtubay irrumpieron en el césped con la misión explícita de alterar la inercia, aportar desborde, profundidad y, sobre todo, imprevisibilidad en el último tercio. El mensaje era inequívoco: el empate no servía, la resignación estaba prohibida y el derbi exigía un plus emocional que debía traducirse en vértigo ofensivo.

    El Athletic Club adelantó metros, comprimió el campo y buscó amplitud para ensanchar la estructura defensiva donostiarra. Los centros laterales comenzaron a sucederse, algunos desde posiciones muy forzadas, otros tras conducciones más elaboradas, pero la zaga txuri urdin respondió con una disciplina táctica impecable. Las centrales dominaron el juego aéreo, las laterales temporizaron con inteligencia y el bloque medio achicó espacios interiores para impedir recepciones limpias entre líneas. Cada balón colgado encontraba una cabeza visitante o una intervención segura de la guardameta, y cada segunda jugada era disputada con una concentración que evidenciaba la madurez competitiva de un equipo que sabía exactamente qué partido estaba jugando.

    Pasada la hora de encuentro, la tensión alcanzó un punto crítico. Las entradas comenzaron a llegar una fracción de segundo tarde, los duelos se endurecieron y el derbi mostró su rostro más áspero. Maite Zubieta vio la tarjeta amarilla tras una acción contundente, síntoma claro de que los nervios estaban empezando a erosionar la lucidez local. El Athletic, impulsado por su público, jugaba ya más con el corazón que con la cabeza; la Real, en cambio, administraba el reloj con oficio, ralentizando cada saque de banda, cada falta a favor, cada transición que invitara a pausar el ritmo y enfriar la embestida rojiblanca.

    Los cambios se sucedieron en ambos banquillos, ajustes de piernas frescas y de perfiles tácticos destinados a sostener o a dinamitar el resultado, según el color de la camiseta. Sin embargo, el marcador permaneció inmutable. La Real supo dormir el partido con una gestión casi quirúrgica del tempo, escondiendo la pelota cuando era necesario, alternando posesiones largas con envíos directos para aliviar la presión y celebrando cada despeje como si fuera un gol. El 0-2 no solo resistía: se consolidaba como una declaración de autoridad en territorio enemigo.

    Cuando el pitido final confirmó la victoria visitante, la lectura trascendió los noventa minutos. El triunfo en Lezama no era uno más; era un golpe simbólico y clasificatorio. La Real Sociedad dio un salto cualitativo en la tabla, afianzándose en la zona noble y reforzando su candidatura europea con una exhibición de pragmatismo y personalidad. Venía de imponerse por 2-0 al ONA en Zubieta y encadenaba así una dinámica de solidez que la catapultaba hasta las 44 unidades en un curso especialmente fértil. La tercera plaza liguera, defendida con diez puntos de ventaja sobre el Atlético de Madrid dirigido por José Herrera —que aún debía disputar el derbi capitalino frente al Madrid CFF en Alcalá de Henares—, adquiría un valor estratégico enorme antes de afrontar la próxima estación del calendario, con el Espanyol en el horizonte previo al primer parón FIFA de 2026.

    En el lado opuesto, el golpe fue severo para el Athletic. La derrota no solo frenaba sus aspiraciones inmediatas, sino que subrayaba una carencia recurrente: la falta de pegada en los momentos determinantes. Tres jornadas sin sumar victoria comenzaban a pesar en la moral y en la clasificación, empujando al equipo hacia la décima plaza de una Liga F Moeve cada vez más exigente en la zona media. Con 26 puntos en su casillero y el descenso todavía a una distancia prudente, la urgencia no era matemática, pero sí emocional y competitiva.

    El próximo compromiso ante la Sociedad Deportiva Eibar, en un envite que será emitido en abierto por TEN TV, se presentaba como una oportunidad ineludible para reaccionar, recomponer el ánimo y evitar que la herida abierta por el eterno rival se convierta en cicatriz profunda.

    Así, los tres puntos viajaron a Donostia con el peso simbólico de un derbi conquistado y el valor tangible de una clasificación que empieza a perfilar objetivos mayores. En Lezama quedó la sensación de que el Athletic compitió con orgullo pero sin la contundencia necesaria, mientras la Real exhibió una madurez que la acerca a cotas europeas. El fútbol, caprichoso y despiadado en estas citas, volvió a recordar que en los partidos grandes no basta con intentarlo: hay que saber golpearse primero, resistir después y gestionar finalmente el silencio del estadio rival como la más dulce de las melodías.

    📋 Ficha técnica |

    Athletic Club: A. Nanclares, Elexpuru, Landaluze, Eider, Nerea B. (Nerea Nevado, min. 60), M. Zubieta (Oguiza, min. 78), L. Baños (Gurtubay, min. 46), S. Ortega, Pinedo (cap.) (Vilariño, min. 71), Agote y Campos (Azkona, min. 46).

    Real Sociedad: J. Arrula, Emma (Arola A., min. 58), Lucía, Florentino, Moraza (cap.), Aiara, P. Fernández, Cahynová, Andreia (L. Pardo, min. 75), Intza (Cecilia, min. 88) y Lavogez (Mirari, min. 74).

    Árbitra: Elena Peláez. Ha amonestado a las locales M. Zubieta y Oguiza y a las visitantes Florentino y P. Fernández con tarjeta amarilla.

    Incidencias | Partido correspondiente a la vigésima jornada de la Liga Profesional de Fútbol Femenino (Liga F Moeve) que ha enfrentado al Athletic Club y la Real Sociedad de Fútbol sobre una superficie de hierba natural en las Instalaciones de Lezama.

    Goles |

    0-1 Aiara Aguirrezabala 15’ ⚽️

    0-2 Paula Fernández (P.) 35’ ⚽️

    Vídeo |

  • La previa | Derbi: Atlético de Madrid vs Madrid CFF

    (Fuente: DAZN)

    ◼️ El fútbol tiene memoria, tiene cicatrices y tiene cuentas pendientes. Pero, sobre todo, tiene territorios. Y cuando dos equipos de una misma ciudad se miran a los ojos, lo que está en juego va mucho más allá de tres puntos. Este domingo 15 de febrero a las 18:30 horas, en el Centro Deportivo Alcalá de Henares, el pulso de la capital volverá a latir con fuerza con el derbi entre el Atlético de Madrid Femenino y el Madrid CFF, correspondiente a la vigésima jornada de la Liga F. No es un partido más. No puede serlo. Porque en un campeonato que entra en su fase decisiva, porque la clasificación aprieta, porque la ambición no entiende de cansancio y porque el orgullo madrileño siempre añade una capa emocional que lo transforma todo, este encuentro se erige como uno de los grandes focos del fin de semana. El derbi madrileño cierra la jornada, sí, pero puede abrir un nuevo capítulo en la narrativa competitiva de ambos proyectos.

    El Atlético de Madrid llega a la cita instalado en la quinta posición con 31 puntos, a diez de la tercera plaza que marca la frontera europea y que, aunque exigente, no es inalcanzable en términos matemáticos. La diferencia obliga a un cierre de campeonato prácticamente perfecto, a un margen de error mínimo y a una regularidad que hasta ahora ha sido intermitente. El conjunto rojiblanco aterriza en el derbi con el desgaste competitivo de haber disputado la ida del playoff de Champions, un contexto que añade complejidad a la gestión física y mental del encuentro. El calendario no concede treguas y el Atlético está aprendiendo a convivir con esa doble exigencia: rendir en Europa y no descuidar la carrera doméstica. Ese equilibrio será determinante.

    Desde el punto de vista estructural, el Atlético ha mostrado durante la temporada una identidad reconocible: un bloque compacto, con presión coordinada en campo rival cuando la situación lo permite y con transiciones verticales que buscan aprovechar la potencia y la profundidad de sus extremos. El equipo ha alternado sistemas —desde el 4-3-3 clásico hasta variantes con doble pivote y mediapunta— en función del rival y del contexto competitivo, pero mantiene una premisa constante: intensidad en la recuperación tras pérdida y agresividad en los duelos individuales. En casa, además, se ha consolidado como el quinto mejor local de la categoría, un dato que no es anecdótico. Alcalá se ha convertido en un escenario donde el Atlético eleva su nivel de concentración, donde los primeros veinte minutos suelen marcar territorio y donde la presión ambiental, aunque no masiva, sí es cualitativamente influyente.

    La única duda en el cuadro rojiblanco es Gio Queiroz, una futbolista que, por perfil, altera dinámicas. Su capacidad para desbordar en el uno contra uno, para fijar lateral y extremo rivales y para generar superioridades en el último tercio convierte cualquier posible ausencia en un elemento táctico de peso. Si no estuviera disponible al cien por cien, el cuerpo técnico deberá decidir si opta por una solución de perfil similar —verticalidad y amplitud— o si, por el contrario, apuesta por un interior que permita acumular más juego por dentro y liberar a la lateral para proyectarse. Son decisiones que no solo afectan a un nombre propio, sino a la arquitectura completa del ataque.

    En términos clasificatorios, el Atlético se mueve en una zona de tensión controlada. Está lo suficientemente lejos del liderato como para no depender de sí mismo en la pelea por el título, pero lo suficientemente cerca de los puestos europeos como para mantener la llama competitiva encendida. Diez puntos respecto a la tercera plaza no son una brecha definitiva, pero sí exigen una secuencia prolongada de victorias. El derbi, en ese sentido, no es solo una cuestión de orgullo; es una obligación estratégica. Perder puntos en casa frente a un rival de la zona media sería un golpe en la línea de flotación de las aspiraciones europeas. Ganarlos, en cambio, permitiría presionar a los equipos que ocupan posiciones superiores y enviar un mensaje de resiliencia tras el esfuerzo continental.

    Frente a ellas estará un Madrid CFF que vive un momento de transición, de redefinición y de búsqueda de estabilidad. Décimo clasificado con 26 puntos, el conjunto visitante llega tras encadenar cuatro derrotas consecutivas entre todas las competiciones, una dinámica que ha erosionado la confianza y que ha colocado el foco sobre el proyecto. Desde la llegada de José Luis Sánchez Vera, el equipo solo ha conseguido una victoria, un dato que refleja la complejidad del proceso de ajuste. Cambiar automatismos, modificar estructuras y asimilar nuevos conceptos en plena competición nunca es sencillo. El derbi aparece como una oportunidad para revertir inercias, para romper la secuencia negativa y para reivindicar competitividad ante un rival de máximo nivel.

    Tácticamente, el Madrid CFF ha oscilado entre un planteamiento más reactivo, priorizando la organización defensiva y el bloque medio-bajo, y momentos de presión más adelantada cuando el marcador lo ha exigido. Es el séptimo mejor equipo a domicilio, un indicador que sugiere que, lejos de casa, el equipo se siente cómodo asumiendo un rol más expectante, explotando las transiciones y buscando castigar errores en salida. En este contexto, el partido en Alcalá podría dibujar un escenario claro: el Atlético con mayor posesión territorial, intentando fijar al rival en campo propio, y el Madrid CFF esperando el momento exacto para lanzar contragolpes con precisión quirúrgica.

    Las bajas de Anita Marcos y Bárbara López condicionan la planificación visitante. Anita, por su capacidad para atacar el espacio y para ofrecer soluciones de referencia en el área, es una pieza que facilita el juego directo y las segundas jugadas. Bárbara, en cambio, aporta equilibrio en zonas intermedias, lectura táctica y capacidad de distribución. Sin ellas, el entrenador deberá reconfigurar su once buscando compensaciones: quizá reforzando el centro del campo para ganar densidad, quizá apostando por una delantera más móvil que obligue a las centrales rojiblancas a salir de zona. En cualquier caso, el margen de error será reducido.

    El precedente de esta temporada añade un matiz emocional significativo. En el Fernando Torres, ambos equipos firmaron un empate 1-1 en un encuentro marcado por la intensidad y por fases de dominio alterno. Aquella igualdad dejó la sensación de que los detalles decidirían cualquier nuevo enfrentamiento. Un balón parado, una transición mal defendida, una acción individual. El derbi de este domingo parece destinado a moverse en parámetros similares: equilibrio táctico, duelos individuales determinantes y una batalla mental que puede inclinar la balanza.

    El componente psicológico no debe subestimarse. El Atlético llega con la carga emocional de la competición europea, con la exigencia interna de no descolgarse de la lucha por la tercera plaza y con la presión implícita de jugar en casa. El Madrid CFF aterriza con la urgencia de cortar la racha negativa, con el deseo de validar el trabajo del nuevo cuerpo técnico y con la motivación extra que siempre ofrece un derbi. En estos contextos, la gestión de los primeros minutos resulta clave. Un gol tempranero puede reconfigurar completamente el plan de partido, obligar a asumir riesgos y alterar el guion previsto.

    Desde la perspectiva estratégica, el Atlético deberá cuidar especialmente las vigilancias defensivas en transición. Cuando un equipo que quiere dominar se enfrenta a otro que puede sentirse cómodo esperando, la pérdida mal gestionada se convierte en un arma del rival. La coordinación entre lateral y extremo en el momento de la subida, el equilibrio del pivote para cerrar líneas de pase interiores y la comunicación constante entre centrales serán aspectos críticos. Además, el balón parado puede adquirir un peso específico elevado. En partidos cerrados, una acción a balón detenido bien ejecutada marca diferencias. La calidad en el golpeo y la agresividad en el remate serán factores a observar.

    En el caso del Madrid CFF, la clave residirá en su capacidad para sostener el bloque sin perder profundidad. Defender noventa minutos en campo propio es inviable; elegir cuándo presionar alto y cuándo replegar será una decisión táctica determinante. Si consigue incomodar la salida rojiblanca y forzar errores en zona de inicio, podrá generar ocasiones sin necesidad de largas posesiones. Asimismo, la eficacia en las pocas oportunidades que tenga será decisiva. En escenarios de inferioridad territorial, el porcentaje de acierto debe ser alto.

    El derbi también es un choque de narrativas institucionales. El Atlético representa un proyecto consolidado, con experiencia en la élite, con participaciones europeas y con una estructura competitiva asentada. El Madrid CFF encarna la resiliencia de un club que ha sabido crecer en la máxima categoría, que compite con recursos más limitados y que ha demostrado, en temporadas anteriores, capacidad para incomodar a gigantes. Esa asimetría no garantiza nada, pero sí añade contexto. En el fútbol femenino español, los márgenes se han estrechado. La competitividad se ha democratizado. Y cualquier exceso de confianza se paga.

    En términos de gestión de cargas, el cuerpo técnico rojiblanco tendrá que decidir si rota o si mantiene el bloque habitual. La cercanía del compromiso europeo puede invitar a dosificar minutos, pero el valor estratégico del derbi puede inclinar la balanza hacia un once de máxima fiabilidad. Esa decisión no solo afecta al rendimiento físico, sino también al mensaje interno: priorizar la liga, proteger jugadoras clave o asumir riesgos calculados. Cada opción tiene implicaciones.

    El ambiente en Alcalá promete ser intenso. Aunque no se trate de un estadio de gran capacidad, el simbolismo del derbi multiplica la energía. El apoyo desde la grada puede convertirse en un factor emocional que empuje en momentos de duda. Para el Madrid CFF, gestionar esa presión ambiental será parte del desafío. La concentración en acciones defensivas, la comunicación constante y la disciplina táctica deberán imponerse al ruido.

    En el plano individual, habrá duelos que pueden marcar el ritmo del encuentro. Las bandas serán un campo de batalla estratégico. Si el Atlético logra imponerse en el uno contra uno y generar centros laterales con continuidad, forzará a la zaga visitante a defender en situaciones de desventaja. Si, por el contrario, el Madrid CFF consigue cerrar pasillos exteriores y obligar al rival a circular por dentro sin profundidad, reducirá el volumen de ocasiones claras. En el centro del campo, la batalla por las segundas jugadas y por el control de los ritmos será igualmente determinante. El equipo que consiga imponer su tempo tendrá ventaja estructural.

    El momento de la temporada añade dramatismo. Con la jornada veinte en disputa, cada punto comienza a tener un peso específico mayor. Las aspiraciones europeas, la consolidación en la zona media, la tranquilidad clasificatoria: todo se define en estas semanas. El Atlético sabe que no puede permitirse desconexiones. El Madrid CFF sabe que necesita una reacción que estabilice el proyecto. El derbi ofrece un escenario ideal para reescribir dinámicas.

    La transmisión por DAZN amplificará el foco mediático. La visibilidad del fútbol femenino ha crecido y los derbis son escaparates que trascienden lo estrictamente deportivo. La narrativa, las historias cruzadas, las trayectorias individuales y el contexto competitivo se entrelazan para ofrecer un producto que combina táctica, emoción y reivindicación. Para las jugadoras, es también una oportunidad de proyectar liderazgo, carácter y personalidad en un escenario de máxima exposición.

    Si el Atlético impone su jerarquía, si logra traducir su mayor experiencia competitiva en dominio efectivo y en contundencia en las áreas, dará un paso firme en su persecución de la tercera plaza. Si el Madrid CFF consigue sostener el pulso, minimizar errores y golpear en los momentos precisos, no solo sumará puntos; enviará un mensaje de resiliencia y capacidad de reacción. En los derbis, a menudo, el estado de forma se relativiza. La motivación y la concentración pueden equilibrar diferencias.

    No será un partido neutro. Será un choque de estilos, de urgencias y de ambiciones. Será una prueba de carácter para el Atlético tras la exigencia europea. Será un examen de identidad para el Madrid CFF en plena reconstrucción. Será, en definitiva, un capítulo más en la historia reciente del fútbol femenino madrileño, una historia que se escribe con intensidad, con profesionalismo y con una competitividad creciente.

    El domingo, cuando el balón eche a rodar a las 18:30, todo lo previo quedará en análisis y proyecciones. Solo importarán las decisiones en décimas de segundo, la precisión en el pase final, la coordinación en la basculación defensiva y la sangre fría en el área. El derbi madrileño no admite tibiezas. Exige convicción. Exige personalidad. Y, sobre todo, exige creer que cada duelo, cada carrera y cada balón dividido puede ser el que incline la balanza. Porque en un campeonato que entra en su tramo decisivo, los partidos grandes no solo se juegan: se sienten, se disputan y se recuerdan. Y este Atlético de Madrid – Madrid CFF promete ser uno de ellos.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve

    ✨ Temporada 2025-2026 ✨

    🙌🏻 Matchday 20 | Día de partido

    🤩 Derbi madrileño

    🔥 Atlético de Madrid 🆚 Madrid CFF 🔥

    📅 Domingo, 15 de febrero de 2026

    ⏰ 18:30 horario peninsular

    📺 DAZN 1 (Dial 70 de Movistar Plus)

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • La crónica | El Sevilla desconecta la buena racha blanquiazul y toma Riazor

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ Exhibición hispalense. Las dirigidas por David Losada se impusieron por 0-4 a un Deportivo que pagó cara la goleada en Fuenlabrada.

    La previa |

    🤝 Manu López & Helena con Hache

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El fútbol siempre regresa a los escenarios donde la memoria pesa y la hierba guarda historias, y este sábado 14 de febrero a las 16:00 horas el pulso competitivo de la Liga F Moeve vuelve a latir con fuerza en el Estadio de Estadio Abanca-Riazor, donde el Deportivo Abanca y el Sevilla FC Femenino medirán fuerzas en un duelo que trasciende la mera suma de tres puntos y se proyecta como un capítulo determinante en la construcción emocional y competitiva de la temporada. La cita, con emisión confirmada en DAZN y en RTVE Play, sitúa el foco mediático en A Coruña, donde confluyen dos dinámicas ascendentes, dos modelos reconocibles y dos vestuarios que llegan reforzados tras victorias contundentes en la última jornada. El fútbol femenino español, en plena consolidación estructural, encuentra en este tipo de enfrentamientos un escaparate perfecto de su evolución táctica, su profundidad de plantilla y su capacidad de generar relato, porque lo que se pondrá en juego en Riazor no es únicamente la clasificación, sino también la reafirmación de identidades.

    El conjunto gallego comparece ante su afición con la autoridad que concede un 1-6 a domicilio frente al Madrid CFF, una goleada que no solo impacta por la magnitud del marcador, sino por la forma en que se produjo: ritmo alto, verticalidad agresiva, ocupación racional de los carriles interiores y una eficiencia notable en el último tercio. El Deportivo Abanca firmó en Matapiñonera uno de los recitales ofensivos más redondos de su campaña, combinando amplitud y profundidad, alternando juego directo con secuencias elaboradas y explotando con inteligencia los intervalos entre lateral y central. Esa actuación, además de reforzar la confianza colectiva, envió un mensaje claro al resto de la categoría: el equipo blanquiazul no solo administra su ventaja de once puntos sobre el descenso, sino que aspira a seguir creciendo en ambición competitiva. Ese colchón clasificatorio, lejos de adormecer, ha servido como plataforma de estabilidad para un grupo que ha sabido convivir con bajas sensibles y aun así mantener una identidad reconocible.

    Porque no conviene obviar el contexto de ausencias con el que el Deportivo afrontó su último compromiso y con el que, previsiblemente, deberá gestionar también el duelo ante el Sevilla. Cris Martínez continúa de baja por maternidad, una circunstancia que trasciende lo deportivo y que habla de la normalización de procesos vitales en el fútbol profesional femenino; Carlota Suárez, Henar Muiña, Bárbara López, Hilda Magaia y Millene Cabral no estuvieron disponibles en la anterior jornada, configurando un escenario en el que el cuerpo técnico tuvo que recomponer estructuras y ajustar roles. La respuesta fue sobresaliente. Desde el punto de vista táctico, el equipo mostró flexibilidad para alternar sistemas —oscilando entre un 4-2-3-1 en fase ofensiva y un 4-4-2 en repliegue medio— y supo optimizar el rendimiento de las jugadoras disponibles, especialmente en los perfiles exteriores, donde la capacidad de desborde y la lectura de centros al segundo palo marcaron diferencias.

    Riazor, además, no es un escenario neutro. El Deportivo puede presumir de ser el séptimo mejor local de la categoría, un dato que adquiere dimensión cuando se analiza en clave de rendimiento acumulado: intensidad sostenida en los primeros quince minutos, presión tras pérdida coordinada y una capacidad notable para activar a la grada como factor emocional. La sinergia entre equipo y afición se ha convertido en uno de los pilares del proyecto, y cada tarde en A Coruña tiene algo de reivindicación histórica, de recuperación de un espacio simbólico que durante décadas fue territorio casi exclusivo del fútbol masculino. Hoy, el Deportivo Abanca convierte ese estadio en un laboratorio de crecimiento colectivo, donde la solidez defensiva —basada en la reducción de distancias entre líneas y la agresividad en el duelo individual— convive con una vocación ofensiva cada vez más madura.

    Enfrente estará un Sevilla FC que llega en la sexta posición con 30 puntos, a once de los puestos que otorgan acceso a la Liga de Campeones, y que también aterriza en Galicia con la moral reforzada tras un contundente 4-0 ante el Athletic Club Femenino. Aquel triunfo, más allá del resultado, fue una declaración de intenciones. El equipo dirigido por David Losada completó uno de sus partidos más equilibrados del curso, combinando rigor defensivo con pegada ofensiva, y el propio técnico lo sintetizó con claridad meridiana: “Estamos ante el partido más completo de la temporada en nuestro estadio”. La frase no fue una exageración retórica; respondió a una puesta en escena coral, con circulación fluida en el primer pase, laterales profundos y una presión adelantada que asfixió la salida rival.

    El Sevilla ha construido su temporada sobre una base de orden estructural y competitividad constante. Desde el punto de vista táctico, el bloque andaluz se caracteriza por su capacidad para alternar ritmos, por su disciplina en el repliegue y por su verticalidad cuando recupera en campo contrario. La sexta posición refleja un rendimiento sostenido, aunque la distancia de once puntos respecto a las plazas de Champions subraya la necesidad de convertir partidos exigentes como el de Riazor en oportunidades de recorte. Cada desplazamiento, por tanto, adquiere una dimensión estratégica: sumar fuera de casa ante un rival en dinámica positiva no solo aporta puntos, sino que refuerza la candidatura a consolidarse en la zona noble de la tabla.

    También el Sevilla deberá gestionar ausencias. Alba Cerrato no estuvo en el último encuentro, y Jassina Blom continúa recuperándose de su lesión de ligamento cruzado, una baja de peso que obliga a redistribuir responsabilidades en el centro del campo. La ausencia de Blom, por su capacidad de abarcar metros y sostener transiciones, modifica el equilibrio interior del equipo y exige un esfuerzo adicional en la coordinación de ayudas y coberturas. Sin embargo, la respuesta ante el Athletic demostró que la plantilla dispone de recursos para absorber golpes y mantener competitividad. La amplitud de banquillo, la versatilidad posicional y la cohesión del grupo han sido factores diferenciales en el crecimiento sevillista esta temporada.

    El cruce de dinámicas positivas en Riazor plantea un escenario de alta exigencia táctica. El Deportivo, fuerte en casa y con confianza ofensiva renovada, buscará imponer un ritmo alto desde el inicio, consciente de que la energía de los primeros compases puede condicionar el desarrollo posterior. El Sevilla, por su parte, tratará de modular el tempo, evitar intercambios de golpes descontrolados y explotar los espacios a la espalda de la defensa gallega cuando el partido se abra. La batalla en el centro del campo será decisiva: quien consiga gobernar la zona intermedia, orientar la presión y acelerar o pausar según convenga, tendrá gran parte del trabajo hecho.

    Desde una perspectiva estratégica más amplia, el encuentro encierra lecturas clasificatorias relevantes. Para el Deportivo, consolidar su condición de séptimo mejor local implica reforzar la distancia respecto a la zona roja y proyectar la sensación de que el objetivo de la permanencia —si bien todavía matemáticamente no resuelto— está cada vez más cerca de materializarse. Para el Sevilla, sumar en Riazor significaría mantener la presión sobre los equipos que ocupan plazas europeas y, sobre todo, confirmar que el 4-0 al Athletic no fue un episodio aislado, sino la expresión de una madurez competitiva creciente.

    La dimensión emocional tampoco es menor. El 14 de febrero, fecha simbólica en el calendario, Riazor se convertirá en un espacio donde la pasión por el fútbol femenino se exprese con intensidad. La retransmisión simultánea en DAZN y RTVE Play amplifica el alcance del evento y contribuye a consolidar la visibilidad de la Liga F Moeve en el panorama audiovisual español. Cada pase, cada duelo, cada transición será observado por miles de aficionados que encuentran en este campeonato no solo entretenimiento, sino también un relato de progreso, profesionalización y ruptura de techos históricos.

    En el plano individual, el partido ofrecerá duelos de alto voltaje. Las delanteras deportivistas, inspiradas tras el festival goleador ante el Madrid CFF, medirán su eficacia frente a una defensa sevillista que viene de dejar la portería a cero. Las mediocampistas andaluzas, obligadas a suplir la ausencia de Blom, deberán multiplicarse en tareas de equilibrio y distribución. Las laterales de ambos equipos, fundamentales en la construcción ofensiva, protagonizarán carreras constantes que pondrán a prueba la resistencia y la lectura táctica de sus oponentes directas. Cada emparejamiento será un microcosmos dentro del macrorelato del partido.

    No es exagerado afirmar que Riazor será un laboratorio de tendencias. El Deportivo intentará consolidar su versión más ambiciosa, esa que combina pragmatismo defensivo con osadía ofensiva. El Sevilla buscará demostrar que su crecimiento no es coyuntural, sino estructural, y que está preparado para competir de tú a tú en cualquier escenario. La tensión competitiva, lejos de paralizar, promete elevar el nivel de ejecución técnica y de concentración táctica.

    En definitiva, el Deportivo Abanca–Sevilla FC del sábado a las 16:00 no es solo un enfrentamiento entre dos equipos que vienen de ganar; es la confluencia de proyectos en expansión, de vestuarios resilientes ante las adversidades y de aficiones que encuentran en el fútbol femenino un espacio de identidad y orgullo. Riazor será el epicentro de una tarde que puede redefinir inercias, ajustar ambiciones y añadir un nuevo capítulo a la narrativa vibrante de la Liga F Moeve.

    Cuando el balón eche a rodar y la grada empuje, cada acción llevará implícita la carga de semanas de trabajo invisible, de estrategias diseñadas al milímetro y de sueños que se miden en puntos, pero también en convicción. Y en ese cruce de convicciones, solo un equipo podrá imponer su relato sobre el césped coruñés.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve |

    ✨ Temporada 2025-2026 |

    🙌🏻 Matchday 19 | Día de partido

    🔥 Deportivo Abanca 🆚 Sevilla Fútbol Club 🔥

    ⏰ 16:00 horario peninsular

    📺 DAZN y RTVE Play

    🏟️ Estadio Abanca-Riazor, A Coruña

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Los onces |

    LigaFMoeve | #DéporABANCASevillaFC

    En una semana muy especial, ya que el próximo jueves, 19 de febrero de 2026, se celebrará el Día Internacional contra la LGTBIfobia, la Liga Profesional de Fútbol Femenino ha decido apoyar la causa con su tercera campaña de “Amor por los colores”, el balompié se ha empeñado en demostrar una vez más que es impredecible.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    El Deportivo Abanca venía de brillar con luz propia en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada al imponerse por 1-6 al Madrid CFF, buscaba dar continuidad a su buena racha en la visita a Riazor de un Sevilla Fútbol Club que este curso ha ido de menos a más y ahela subirse al tren europeo junto a Real Sociedad, Costa Adeje Tenerife Egatesa y Atlético de Madrid.

    El partido arranca en A Coruña con esa liturgia tan reconocible de las tardes grandes de la Liga F en el Estadio de Riazor: el murmullo grave de la grada cercana, el olor a césped recién peinado por la humedad atlántica y una tregua inesperada del cielo, que después de semanas de lluvias intensas concede un respiro azul, casi simbólico, para que el fútbol vuelva a sentirse protagonista. No es un escenario cualquiera; es un estadio que respira historia, que impone desde la arquitectura y que exige carácter. Y el Deportivo de La Coruna Femenino lo sabe. Ha construido buena parte de su identidad reciente en casa, donde ha sumado más del sesenta por ciento de sus puntos, y donde el equipo se transforma, se expande y compite con una convicción que no siempre logra replicar lejos del mar.

    Desde el primer minuto se percibe una intención clara del conjunto gallego: instalarse en campo rival a través de circulaciones largas, paciente elaboración en primera línea y búsqueda constante de amplitud. No hay precipitación, pero sí determinación. La pelota viaja de central a central, de central a lateral, y de ahí a banda con la idea fija de ensanchar el campo y activar a sus extremos, especialmente a Ainhoa Marin y Olaya Rodriguez, dos perfiles que entienden el desborde como una forma de resistencia. Cuando reciben, lo hacen abiertas, pegadas a la cal, obligando al rival a decidir entre saltar y desordenarse o esperar y conceder metros.

    El Sevilla FC Femenino, dirigido por David Losada, responde con un bloque medio disciplinado, compacto entre líneas, que prioriza el orden antes que la presión alta. No rehúye la posesión cuando la recupera, pero tampoco la idolatra. Entiende el contexto emocional del partido: Riazor empuja, el Deportivo aprieta y cualquier desajuste puede convertirse en una ola imposible de contener. Por eso, el plan sevillista pasa por controlar el ritmo, enfriar los impulsos locales y administrar cada transición con criterio. No se trata solo de jugar bien; se trata de jugar inteligente.

    Los primeros compases están marcados por interrupciones constantes, faltas tácticas y duelos intensos que fragmentan el ritmo. En el minuto 2, Esther Martin-Pozuelo recibe una falta en zona defensiva tras intentar girarse bajo presión. Es un aviso temprano: el partido será físico, de contactos reiterados, de disputa permanente en cada balón dividido. No hay concesiones gratuitas. Cada metro se pelea como si fuera el último.

    El tono no baja. Lucia Rivas, Vera Martinez y Samara Ortiz protagonizan varias acciones defensivas al límite, cruzando a banda para cortar conducciones sevillistas que intentan progresar por fuera. El encuentro, en este tramo inicial, es más territorial que profundo. Se juega en campo del Sevilla durante varios minutos, pero sin ocasiones claras. Es una batalla por la posición, por la iniciativa, por la narrativa del choque.

    La primera aproximación clara llega desde el balón parado. En el minuto 8, el Deportivo fuerza un córner tras una jugada insistente por la izquierda. El saque es cerrado, tenso, buscando el primer palo. La pelota viaja con intención y encuentra la cabeza de Raquel Garcia, que se anticipa a su marca y conecta un remate potente, aunque muy escorado.

    El balón toma dirección de portería, besa el aire con peligro y obliga a la guardameta sevillista a reaccionar con reflejos felinos, chocando la pelota junto al palo derecho. No es gol, pero es un mensaje. El Deportivo avisa: está dispuesto a convertir cada acción en una declaración de intenciones.

    Tras las jugadas comentadas, vendría los mejores momentos del Sevilla. En el minuto 25 ya empezaba a asomarse el conjunto rojiblanco sobre la portería del Deportivo, siendo Martín-Pozuelo la que tendría en sus botas la primera oportunidad para su equipo. Turno del Deportivo de emplearse a fondo en la defensa ante el plan que introdujo el Sevilla: pasar a la ofensiva. Lucía Moral probaría fortuna con un disparo raso al palo derecho que fue detenido por Yohana. Isabel Álvarez quería ser participe de la ofensiva del conjunto visitante, pero su intento se fue al lateral de la red.
    Los minutos finales terminaría de la misma forma que empezó. Un fallo grosero en la salida de balón del Sevilla, propiciaría una llegada peligrosa de Lucía Rivas, no obstante, su disparo fue a las manos de la portera sevillista.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con el marcador sin movimiento alguno y todo habría de decidirse en el segundo y definitivo acto en territorio gallego.

    El comienzo de la segunda parte en el Estadio de Riazor tuvo algo de giro argumental, de cambio de papeles silencioso pero profundo, como si el descanso hubiese servido no solo para ajustar piezas en la pizarra sino para alterar la energía emocional del encuentro. Si la primera mitad había estado marcada por el empuje local, por la voluntad del Deportivo de La Coruna Femenino de imponer su ritmo y su territorialidad, el reinicio mostró a un Sevilla FC Femenino más decidido, más fino en la lectura de los espacios y, sobre todo, más convencido de que el partido podía inclinarse definitivamente a su favor si encontraba el momento exacto para golpear.

    Y ese momento comenzó a gestarse en una acción aparentemente aislada, una falta lateral provocada por Rosa Marquez tras una conducción inteligente, protegiendo el balón con el cuerpo y forzando el contacto en una zona donde el balón parado podía convertirse en oro táctico. No era una infracción escandalosa, pero sí lo suficientemente cercana al área y escorada hacia el perfil derecho del ataque sevillista como para activar los mecanismos de estrategia trabajados durante la semana. En ese tipo de acciones se mide la madurez competitiva de un equipo: no se trata solo de colgar un balón al área, sino de ejecutar una coreografía previamente ensayada, donde cada movimiento tiene una intención y cada desmarque busca arrastrar una marca.

    El Sevilla se organizó con calma. Varias jugadoras se situaron en la frontal y en el corazón del área, fijando a las centrales del Deportivo y obligando a Yohana a ajustar la colocación de su línea defensiva. El murmullo en la grada creció, consciente de que esos segundos previos a la ejecución suelen ser más tensos que la propia acción. El balón fue colocado con precisión milimétrica. La mirada cómplice entre lanzadora y receptoras anticipaba que no sería un envío directo y previsible.

    El saque fue en corto, rompiendo la expectativa inicial. El balón viajó apenas unos metros hacia la banda, donde aguardaba Esther Martin-Pozuelo con espacio para perfilarse. Ese gesto, tan simple en apariencia, desordenó la primera línea defensiva del Deportivo, que había preparado su repliegue para un centro inmediato al área. Esther levantó la cabeza con serenidad, leyó el movimiento de sus compañeras y detectó el desmarque preciso en el intervalo entre central y lateral. No optó por el centro bombeado; eligió la solución más dañina: un pase raso, tenso, medido al milímetro, que atravesó la zona de mayor densidad defensiva como una cuchilla quirúrgica.

    Allí apareció la exjugadora del Atlético de Madrid, que fue clave en 2023 en la final de la Copa de la Reina, Lucía Moral, a la que todos conocemos como Wifi para sacar provecho de una falta ensayada en la pizarra en la que Esther Martín Pozuelo aparecía por la banda para asistir a la canterana del Córdoba CFF que exhibió su alma de nueve para arrancar aparente fuera de foco, amagó con atacar el primer palo y, en el último instante, frenó levemente para ganar la espalda de su marcadora directa. Ese microsegundo de ventaja fue suficiente para permitirle conectar un beso envenenado al esférico y abrir la lata al firmar el 01 en el tanteador en el minuto 55 y romper el equilibrio reinante, a pesar de que Yohana reaccionó con reflejos notables. Se lanzó con rapidez, logró rozar el balón con la mano izquierda en un intento desesperado por desviar su trayectoria, pero la precisión del remate había sido milimétrica. El esférico, pese al leve contacto, mantuvo la dirección y terminó superando la línea de gol con esa sensación amarga que tienen las acciones en las que la portera lo da todo y aún así no es suficiente.

    La portera lo da todo y aun así no es suficiente. El tanto subió al marcador y el silencio momentáneo en Riazor fue el reconocimiento involuntario de la calidad de la jugada. No había sido un error grosero del Deportivo; había sido una ejecución estratégica impecable del Sevilla.

    El gol no solo alteró el resultado, sino también el paisaje emocional del partido. El Sevilla, que ya había mostrado señales de crecimiento antes del descanso, encontró en esa acción la confirmación de que su plan era viable. Por ocasiones y por empuje, las visitantes habían merecido dar un paso adelante en el marcador, y ese tanto parecía responder a una lógica acumulativa: llegadas más claras, transiciones mejor interpretadas y una sensación de amenaza constante cada vez que lograban conectar con sus perfiles ofensivos.

    A partir de ahí, el duelo adquirió un tono distinto. El Deportivo se vio obligado a adelantar líneas con mayor exposición, a asumir riesgos en salida y a acelerar la circulación. El Sevilla, en cambio, se sintió cómodo gestionando la ventaja parcial, replegando en bloque medio y buscando transiciones rápidas para castigar los espacios que comenzaban a abrirse. Cada recuperación sevillista era una amenaza latente; cada balón dividido se convertía en una disputa cargada de tensión.

    El gol de Wifi no fue un destello aislado, sino la culminación de una secuencia de intenciones bien ejecutadas. La falta provocada por Rosa Márquez, la lectura estratégica de Esther Martín-Pozuelo y la definición clínica de la delantera sintetizaron la esencia competitiva del Sevilla en ese tramo del encuentro: inteligencia, sincronización y contundencia. En partidos de esta naturaleza, donde el equilibrio es frágil y cada detalle cuenta, las acciones a balón parado suelen marcar la diferencia, y esta no fue la excepción.

    El Deportivo, herido en su orgullo y empujado por su público, intentó reaccionar con más corazón que claridad en los minutos posteriores. Las bandas volvieron a activarse, las laterales se proyectaron con mayor frecuencia y los centros comenzaron a multiplicarse. Sin embargo, el Sevilla defendió con disciplina, cerrando carriles interiores y obligando a las locales a buscar soluciones desde posiciones menos favorables.

    La sensación era que el encuentro había entrado en una fase de resistencia y gestión, donde cada decisión táctica pesaba tanto como la inspiración individual.

    Con el paso de los minutos, la intensidad no disminuyó. Al contrario, se transformó en una lucha estratégica donde el Sevilla supo administrar tiempos y espacios con madurez. El tanto de Wifi no solo reflejaba la calidad de su definición, sino también la convicción colectiva de un equipo que había entendido cómo competir en un escenario exigente. Si el fútbol es un juego de momentos, el Sevilla había elegido el suyo con precisión quirúrgica.

    Así, el inicio de la segunda parte quedó marcado por ese cambio de papeles que a veces define los partidos grandes: quien resistía pasó a dominar; quien proponía se vio obligado a reaccionar. Y en el centro de ese giro, una jugada de estrategia ejecutada con brillantez, un pase raso imposible de interceptar y una definición propia de quien entiende el área como su territorio natural. Porque en el fútbol de alto nivel, los detalles no son accesorios; son decisivos en este tipo de partidos.

    reloj avanzaba hacia el minuto 67 en el Estadio de Riazor y el partido ya se movía en una dimensión claramente emocional.

    El cero a uno había hecho daño, no solo por el marcador sino por la sensación de autoridad que transmitía el Sevilla FC Femenino. El Deportivo de La Coruna Femenino, obligado a adelantar líneas, comenzaba a dejar espacios en los intervalos interiores, justo ahí donde las futbolistas con lectura y timing diferencial pueden convertir un partido equilibrado en una sentencia.

    Y la protagonista volvió a ser la misma. Lucia Moral, conocida en el ecosistema futbolístico como “Wifi”, estaba firmando una actuación de delantera total: movilidad constante, desmarques diagonales para atacar la espalda de las centrales y una frialdad impropia de su juventud. La jugada del segundo tanto nace de un contexto táctico reconocible: recuperación en campo propio, transición limpia y un pase vertical que rompe líneas.

    La autora intelectual fue Gema Gili. La centrocampista detectó el momento exacto en el que la línea defensiva gallega estaba desajustada tras una pérdida en campo contrario. Sin necesidad de controlar en exceso, perfiló el cuerpo y filtró un balón interior quirúrgico, con la tensión justa para superar a la mediocentro rival y la precisión necesaria para dejar a su delantera en ventaja. No fue un pase largo al espacio abierto; fue un envío milimétrico entre central y lateral, al corazón de la estructura defensiva.

    Wifi atacó el pase con determinación, temporizó el control orientándolo hacia su pierna dominante y, cuando se plantó ante Yohana Gomez, resolvió con la naturalidad de quien vive el área como un hábitat propio. No buscó potencia excesiva. Esperó el gesto de la guardameta, abrió ligeramente el empeine y definió cruzado, ajustado al palo largo. Yohana se estiró, pero el disparo llevaba la rosca y la colocación suficientes para superar su alcance. El balón besó la red con un sonido seco, definitivo, era el 02 en el minuto 68, pero hubo más.

    Ese segundo golpe tuvo un impacto psicológico inmediato. El Deportivo, dirigido por Fran Alonso, acusó el impacto. Las líneas se separaron unos metros más de lo habitual, los apoyos comenzaron a llegar medio segundo tarde y el lenguaje corporal evidenciaba frustración. En partidos de esta naturaleza, el componente mental es tan determinante como el táctico, y el Sevilla olió la sangre competitiva.

    Lejos de contemporizar, el conjunto andaluz mantuvo el pie en el acelerador. La ventaja no modificó su plan; al contrario, lo reforzó. Presión tras pérdida, transiciones rápidas y laterales profundas para ensanchar el campo. Apenas tres minutos después del cero a dos, el partido volvió a romperse.

    La acción del tercer tanto es un manual de contragolpe bien ejecutado. El Deportivo, volcado en campo rival, pierde un balón en zona de tres cuartos. Recuperación inmediata del Sevilla y mirada vertical. Isabel Alvarez levantó la cabeza y, sin oposición directa, lanzó un envío kilométrico a la espalda de la defensa. El pase superó líneas con precisión milimétrica, cayendo en la zona exacta donde una atacante puede correr sin mirar atrás.

    Quien leyó el desmarque con inteligencia fue Fatou Kanteh. Arrancó la ex del Villarreal y el Sporting de Huelva desde posición aparentemente controlada por su marcadora, pero midió a la perfección el momento de la ruptura. Ganó la carrera con potencia y, cuando quedó sola frente a Yohana, mostró sangre fría. En lugar de precipitarse, aguantó una fracción de segundo el achique de la portera y definió con un toque sutil, elevando ligeramente el balón para evitar el contacto. La pelota superó a la guardameta y terminó dentro con suavidad cruel el 03 en el 71 de este cara a cara.

    Ese tercer tanto no fue solo un golpe en el marcador; fue una declaración de superioridad en la gestión de los espacios. El Sevilla había castigado cada desajuste con una precisión quirúrgica. Fatou, con esa definición, se consolidaba como la referencia ofensiva del equipo, una futbolista con un ratio goleador que la convierte en diferencial en esta temporada. Su lectura de los contragolpes y su capacidad para decidir en carrera marcan diferencias en escenarios de máxima exigencia.

    Con el partido ya inclinado de manera irreversible, el Deportivo Abanca comenzó a mostrar signos evidentes de agotamiento físico y emocional.

    Las transiciones defensivas eran cada vez más lentas y la estructura colectiva se desdibujaba ante el empuje visitante. El Sevilla, lejos de especular, seguía atacando con ambición.

    En el minuto 89 llegó el epílogo, una acción que sintetiza el estado anímico de ambos conjuntos. Balón dividido en zona intermedia, indecisión en la zaga gallega y aparición fulgurante de Andrea Alvarez. La atacante leyó la duda defensiva con instinto depredador, robó la cartera a la última defensora y, al ver adelantada a Yohana, tomó una decisión valiente: golpeó desde larga distancia, sin necesidad de aproximarse más.

    El disparo fue potente, con una trayectoria parabólica que sorprendió por su ejecución y por el contexto. Yohana, ex del Club Deportivo Tacón, retrocedió desesperadamente, pero no tuvo margen de maniobra. El balón se incrustó en la red, sellando el 0-4 definitivo en el 89.

    Un tanto de esos que aspiran a gol de la jornada, no solo por la factura técnica sino por el oportunismo competitivo.

    El pitido final confirmó una victoria rotunda del Sevilla, construida desde la eficacia en las áreas y la inteligencia táctica.

    El Deportivo, que había competido con dignidad en fases del encuentro, terminó superado por la contundencia visitante.

    En Riazor quedó la sensación de que el fútbol, cuando se decide por detalles bien ejecutados, no concede segundas oportunidades. Y el Sevilla supo aprovechar cada una de las que tuvo.

    Con este triunfo, que vale su peso en oro a estas alturas de temporada, el Sevilla Fútbol Club suma ya 33 unidades en su casillero que le sitúan temporalmente quinto, no en vano, el Atlético de Madrid todavía tiene que recibir en Alcalá de Henares al Madrid CFF en la jornada dominical, y mientras tanto el Deportivo ha sido incapaz de dar continuidad a su buena dinámica y se queda ubicado en la duodécima plaza de la Liga F Moeve con tan solo 20 puntos, siguiente parada, visitar al Levante Unión Deportiva en Orriols.

    📋 Ficha técnica |

    Deportivo Abanca : Yohana; S.Ortíz (Elena Vázquez), M.Barth, R.García (Bárbara), V.Martínez; P.Gutiérrez (Eva Dios), Lucía Martínez (Monteagudo), O.Enrique; Lucía Rivas (Marisa), E.Pizarro y A. Marín.

    Sevilla FC Femenino: Sullastres; Alice, Iris, Isa Álvarez, Esther; Alicia Redondo (Julia Torres), Rosa Márquez, Millaray Cortes (Gemma); Kanteh(Andrea Álvarez), Raquel (Alba López), Wifi (Hagel).

    Tarjetas: Lucía Martínez, Paula Gutiérrez, Lucía Rivas, Esperanza Pizarro; Alicia Redondo, Raquel García fueron amonestadas con amarilla.

    Rojas: No hubo

    Árbitra: Paola Cebollada López

    Goles |

    0-1 Lucía Moral “Wifi” 52’ ⚽️
    0-2 Lucía Moral “Wifi” 68’ ⚽️
    0-3 Fatou Kanteh 71’ ⚽️
    0-4 Andrea Álvarez 89’ ⚽️

    Vídeo |

  • La previa | Badalona vs Costa Adeje Tenerife Egatesa

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔲 El sábado 14 de febrero a las 12:00 horas, con las cámaras de DAZN como altavoz nacional, la Liga F Moeve se detiene ante un duelo que huele a Europa y late con pulso de Copa: FC Badalona Women y Costa Adeje Tenerife, dos semifinalistas de la Copa de la Reina, cruzan ambición, rachas y cicatrices en un partido que puede redefinir la zona alta. Las catalanas, séptimas con 26 puntos y castigadas por las bajas, desafían a un conjunto tinerfeño cuarto, invicto desde la llegada de Yerai Martín y decidido a recortar distancias con la Champions League. No es solo una jornada más: es una declaración de intenciones.

    El sábado 14 de febrero a las 12:00 horas, con las cámaras de DAZN como testigo y el pulso competitivo de la Liga F Moeve marcando el ritmo de la temporada, FC Badalona Women y Costa Adeje Tenerife protagonizarán un enfrentamiento que trasciende la simple jornada liguera y se adentra en el territorio de las aspiraciones europeas, la consolidación de proyectos y la confirmación de identidades. No es un partido más. Es un cruce entre dos semifinalistas de la Copa de la Reina, dos equipos que han demostrado personalidad competitiva en el torneo del KO y que ahora trasladan ese impulso a un campeonato doméstico que vive uno de sus tramos más determinantes. La clasificación comprime sueños y presiona errores: el conjunto catalán llega en séptima posición con 26 puntos, igualado con otros tres aspirantes que también otean la zona noble, mientras que el cuadro tinerfeño es cuarto con 33, a ocho unidades de los puestos que dan acceso a la próxima edición de la Champions League. Esa brecha, todavía salvable pero exigente, convierte cada encuentro en una final encubierta.

    El FC Badalona Women encara la cita con la convicción de quien ha construido su temporada desde la regularidad y el compromiso colectivo. Veintiséis puntos no son fruto del azar; son la consecuencia de un equipo que ha sabido competir en escenarios diversos, que ha encontrado mecanismos para sumar incluso cuando el juego no fluía con naturalidad y que ha hecho del orden táctico una herramienta de supervivencia y crecimiento. Sin embargo, la acumulación de efectivos mermados condiciona la planificación del choque. Antonia Canales, lesionada del ligamento cruzado, continúa su proceso de recuperación y representa una ausencia sensible tanto por su peso futbolístico como por su liderazgo emocional. A ella se suman Núria Garrote, Berta Pujadas y María Llompart, todas fuera de la convocatoria prevista, lo que obliga al cuerpo técnico a reconfigurar piezas y roles. No es una circunstancia menor: en un calendario apretado, la profundidad de plantilla se convierte en un activo decisivo. La buena noticia para el conjunto catalán es el regreso de Ana González tras cumplir ciclo de tarjetas; su vuelta amplía opciones en la parcela ofensiva y devuelve una referencia capaz de fijar centrales, atacar espacios y aportar contundencia en el área rival.

    El Costa Adeje Tenerife, por su parte, aterriza en la península con una narrativa diferente pero igualmente potente. Desde la llegada de Yerai Martín al banquillo, el equipo ha experimentado una transformación competitiva que se traduce en números incontestables: invicto con tres victorias y tres empates entre todas las competiciones. Más allá de la estadística, lo que ha cambiado es la sensación de control. El conjunto canario ha adquirido una estructura más reconocible, con fases de presión mejor coordinadas y una salida de balón más elaborada que le permite gobernar ritmos. La cuarta plaza no es una casualidad, sino el resultado de una evolución sostenida. Aun así, el equipo también afronta bajas relevantes: Pisco, Aithiara Carballo y Carlota Suárez no estarán disponibles, lo que obligará a ajustes en el entramado defensivo y en la gestión de bandas, zonas donde el Tenerife suele encontrar profundidad y desborde.

    El precedente inmediato añade un componente emocional que intensifica la previa. En el partido de ida, disputado en el Heliodoro Rodríguez López, el marcador reflejó un 2-2 vibrante, un intercambio de golpes que simbolizó la igualdad estructural entre ambos proyectos. Aquel encuentro dejó lecturas claras: el Badalona supo resistir en un contexto adverso, mientras que el Tenerife mostró su capacidad para reaccionar y sostener la iniciativa ofensiva. El empate no resolvió nada, pero dibujó un mapa de fortalezas y debilidades que ahora reaparecen como referencias estratégicas.

    Desde el punto de vista táctico, el duelo se perfila como una batalla por el centro del campo y por la gestión de los intervalos entre líneas. El Badalona ha destacado por su disciplina en bloque medio, compactando espacios y lanzando transiciones rápidas cuando recupera. Con las bajas en defensa, la coordinación de la línea posterior será fundamental para contener los movimientos interiores del Tenerife, un equipo que ha mejorado en la ocupación racional de carriles y en la circulación paciente hasta encontrar superioridades. La presencia de Ana González puede ser determinante para capitalizar cualquier recuperación alta o error en salida rival. En partidos de este perfil, la eficacia en las áreas suele inclinar la balanza.

    El Tenerife, bajo la batuta de Yerai Martín, ha reforzado su identidad ofensiva sin descuidar la consistencia defensiva. La racha de invencibilidad no se explica únicamente por la capacidad goleadora, sino por la reducción de concesiones en momentos críticos. El equipo ha sabido sufrir cuando el guion lo exigía y ha mostrado madurez para gestionar ventajas. En un campo exigente y ante un rival que pelea por acercarse a la zona europea, la inteligencia competitiva será tan relevante como la calidad técnica. Mantener la serenidad en los primeros compases, evitar pérdidas en zonas comprometidas y explotar la amplitud pueden ser las claves para erosionar la estructura catalana.

    La dimensión psicológica tampoco es un factor menor. Ambos conjuntos llegan reforzados por su condición de semifinalistas de Copa, un logro que legitima su ambición y que envía un mensaje al resto de la liga: están preparados para competir contra cualquiera. Esa confianza, sin embargo, debe canalizarse adecuadamente. El Badalona necesita transformar la energía de su público en impulso sostenido, evitando la ansiedad si el marcador no se mueve con rapidez. El Tenerife, en cambio, debe aislarse del contexto y ejecutar su plan con frialdad quirúrgica, consciente de que cada punto suma en la carrera por acercarse a la Champions.

    En términos clasificatorios, el encuentro tiene implicaciones inmediatas. Para el Badalona, ganar significaría no solo sumar tres puntos vitales, sino también enviar una señal de autoridad frente a un rival directo y estrechar la distancia con la zona europea. En una tabla comprimida, un triunfo puede modificar percepciones y dinámicas. Para el Tenerife, la victoria consolidaría la cuarta plaza y mantendría viva la presión sobre los puestos de privilegio. Incluso un empate, dependiendo de otros resultados, podría tener valor estratégico, pero el contexto invita a pensar en un partido abierto, con ambición por ambos lados.

    El componente narrativo del sábado está cargado de simbolismo. Es un cruce entre la resiliencia y la inercia positiva, entre la reconstrucción obligada por las lesiones y la consolidación de un proyecto revitalizado por un cambio de dirección técnica. Es también un escaparate para futbolistas que buscan reivindicarse en un campeonato cada vez más competitivo y mediático. La retransmisión por DAZN amplifica el alcance del espectáculo y sitúa el foco sobre dos plantillas que han trabajado en silencio para ganarse su espacio.

    En última instancia, el balón dictará sentencia, pero la previa anticipa un choque de alta densidad competitiva, con detalles tácticos determinantes y con el peso de la clasificación como telón de fondo. El recuerdo del 2-2 en el Heliodoro Rodríguez López actúa como advertencia: ningún error quedará impune, ninguna ventaja será definitiva hasta el pitido final. Badalona Women y Costa Adeje Tenerife se miran de frente, conscientes de que el margen de error se estrecha y de que cada jornada acerca o aleja el sueño europeo. El sábado, a mediodía, no solo se disputarán tres puntos; se pondrá a prueba la solidez de dos aspirantes que han decidido no conformarse con ser revelación y que ahora aspiran a convertirse en protagonistas permanentes del relato de la Liga F Moeve.

    🏆 Liga F Moeve | #AmorPorLosColores

    🙌🏻 Vigésima jornada | Matchday 20

    🔥 ONA 🆚 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🔥

    📅 Sábado, 14 de febrero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN 1 (Dial 70 de Movistar Plus)

    📻 Atlántico Radio

    🏟️ Estadio Municipal de Palamós, Costa Brava

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Habrá nueva lista de “La Roja” el 20 de febrero

    (Fuente: FIFA)

    ◼️ La seleccionadora nacional, Sonia Bermúdez, dará a conocer los nombres de las convocadas para la primera ventana de 2026.

    El próximo viernes, 20 de febrero de 2026, quedará marcado en rojo en el calendario del fútbol femenino español.

    A las 11:30 horas, a través de los canales oficiales de la Real Federación Española de Fútbol, se hará pública la lista de jugadoras convocadas por la seleccionadora Sonia Bermúdez para iniciar el camino de clasificación hacia la Copa Mundial Femenina de la FIFA Brasil 2027. Será el punto de partida formal de un nuevo ciclo competitivo que, aunque mira hacia Sudamérica, hunde sus raíces en un presente extraordinario: la Selección española es vigente campeona del mundo, subcampeona de Europa y bicampeona de la UEFA Women’s Nations League, una triple condición que la sitúa en la cúspide del fútbol internacional y que multiplica la exigencia en cada convocatoria, en cada partido y en cada concentración.

    Una hora después de hacerse pública la lista, a las 12:30 horas, la seleccionadora comparecerá ante los medios de comunicación en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, sede federativa y epicentro operativo del fútbol español.

    Allí, en un escenario que ya es sinónimo de grandes anuncios y decisiones estratégicas, Sonia Bermúdez detallará los criterios deportivos, el estado físico de las internacionales y la planificación de una ventana decisiva en la que España disputará sus dos primeros compromisos oficiales de la fase de clasificación. La expectación es máxima: tres meses después de conquistar un nuevo título continental, las internacionales regresan a la competición oficial con el objetivo inequívoco de dar el primer paso hacia la defensa del cetro mundial logrado en 2023.

    Encuadrada en el Grupo A3 de la fase de clasificación europea, la Selección española buscará sumar los primeros seis puntos ante Islandia y Ucrania. El formato no admite distracciones: cada encuentro es una final en miniatura y cada detalle puede resultar determinante en el cómputo global. España parte como cabeza de serie, avalada por su condición de número uno del ranking FIFA y por una trayectoria reciente que la ha convertido en referencia táctica, competitiva y estructural dentro del fútbol femenino mundial. Sin embargo, el respeto a los rivales es absoluto y el discurso interno insiste en la necesidad de construir la clasificación desde la humildad competitiva y el rigor estratégico.

    El primer compromiso de este nuevo trayecto tendrá lugar el martes 3 de marzo, a las 19:00 horas, en el Estadio Municipal de Castalia, en Castellón. El escenario no es casual. La elección de Castalia responde a la voluntad de acercar la Selección a diferentes territorios del país, consolidando el vínculo emocional con la afición y reforzando la dimensión social del proyecto. Allí, ante su público, España se medirá a Islandia en un duelo que combina simbolismo y exigencia. Simbolismo, porque será el estreno oficial de la fase clasificatoria rumbo a Brasil 2027; exigencia, porque el combinado islandés ha demostrado en los últimos años una notable evolución competitiva, con un bloque sólido, físico y disciplinado que sabe minimizar espacios y castigar errores.

    Cuatro días después, el 7 de marzo a las 20:00 horas, España afrontará su segundo encuentro del grupo ante Ucrania en el Mardan Antalyaspor, en Antalya (Turquía). El desplazamiento añade un componente logístico relevante: adaptación a un entorno distinto, gestión de cargas y recuperación en una ventana internacional comprimida. Ucrania, por su parte, representa un perfil de rival diferente, con capacidad para alternar fases de repliegue intensivo con transiciones rápidas. Para el cuerpo técnico español, el análisis de ambos partidos ha comenzado mucho antes de la convocatoria pública: seguimiento individualizado de jugadoras rivales, estudio de patrones tácticos, simulaciones estratégicas y planificación de microciclos específicos.

    El contexto competitivo en el que España inicia esta clasificación es, sencillamente, histórico. La Selección llega como vigente campeona del mundo tras conquistar el título en 2023 en Australia y Nueva Zelanda, un hito que supuso la primera estrella para el fútbol femenino español.

    Aquella conquista no fue un destello aislado, sino la culminación de un proceso estructural que combinó talento generacional, apuesta institucional y consolidación metodológica. Desde entonces, lejos de acomodarse, el equipo ha ampliado su palmarés con una ambición sostenida: es subcampeona de la Eurocopa y bicampeona de la UEFA Women’s Nations League, reafirmando su dominio en el contexto europeo y su consistencia en torneos de alta presión.

    Ser campeonas del mundo implica una doble responsabilidad. Por un lado, la deportiva: cada rival eleva su nivel ante la vigente campeona, cada partido se convierte en una referencia y cada detalle es analizado con lupa. Por otro, la simbólica: España ya no compite únicamente por resultados, sino también por legado, por modelo y por continuidad. Defender el título en Brasil 2027 significaría bordar la segunda estrella en el escudo y consolidar una era dorada irrepetible. Pero ese horizonte comienza en lo inmediato, en los noventa minutos de Castalia y en el siguiente desafío en Antalya.

    Sonia Bermúdez afronta su comparecencia del 20 de febrero con la complejidad inherente a cualquier lista: equilibrio entre experiencia y renovación, gestión de estados físicos, reconocimiento al rendimiento en clubes y adaptación a un plan de juego específico para los rivales del grupo. La Selección cuenta con una base consolidada que ha competido en los grandes escenarios internacionales, pero también con una generación emergente que presiona por oportunidades. La profundidad de plantilla es una de las grandes fortalezas del proyecto: múltiples perfiles para cada posición, variantes tácticas y capacidad para modificar sistemas en función del contexto del partido.

    En términos estratégicos, España ha consolidado una identidad reconocible: dominio del balón, amplitud en fase ofensiva, laterales con vocación profunda, centrocampistas capaces de gestionar ritmos y una presión tras pérdida coordinada que reduce la exposición defensiva.

    No obstante, el cuerpo técnico ha demostrado flexibilidad para adaptarse a distintos escenarios competitivos. En torneos recientes, el equipo ha sabido alternar posesiones largas con ataques más verticales, introducir dobles pivotes para proteger ventajas o reforzar carriles interiores ante bloques cerrados. Esa versatilidad será clave en la fase de clasificación, donde cada rival presenta un perfil distinto.

    El partido ante Islandia en Castellón adquiere una dimensión emocional añadida. Será el reencuentro de la Selección con su afición en un partido oficial tras la conquista de la Nations League. La comunión entre equipo y público se ha convertido en un activo estratégico: estadios llenos, apoyo constante y una atmósfera que potencia el rendimiento colectivo. La elección de Castalia subraya la voluntad de descentralizar grandes eventos y fortalecer la implantación territorial del fútbol femenino. El impacto social tras el Mundial de 2023 ha multiplicado licencias, audiencias y visibilidad mediática, generando un ecosistema más robusto y profesionalizado.

    Desde el punto de vista clasificatorio, sumar seis puntos en esta primera ventana sería un mensaje inequívoco. No solo consolidaría el liderazgo en el Grupo A3, sino que permitiría gestionar con mayor margen las siguientes ventanas internacionales. Sin embargo, el discurso interno insiste en la importancia de focalizarse en el proceso y no en el resultado acumulado. La experiencia reciente en competiciones de máximo nivel ha enseñado al grupo que la excelencia se construye desde la repetición rigurosa de automatismos y la concentración sostenida.

    La condición de subcampeona de Europa añade una capa adicional de análisis. España demostró en la Eurocopa una capacidad competitiva extraordinaria, alcanzando la final y confirmando su hegemonía continental.

    Aunque el desenlace no culminó con el título, el recorrido evidenció la madurez táctica del equipo y su resiliencia en escenarios de máxima presión. Esa experiencia refuerza la mentalidad colectiva: la Selección no solo sabe ganar, sino también gestionar la adversidad y convertir derrotas en aprendizaje estructural.

    La bicampeona de la UEFA Women’s Nations League ha consolidado, además, un dominio sostenido en el nuevo formato competitivo europeo. Revalidar el título no es una tarea menor: exige regularidad, profundidad de plantilla y capacidad para sostener el rendimiento en ventanas sucesivas. España ha demostrado que su éxito no depende de un momento puntual, sino de un modelo estable. Esa estabilidad es el principal aval con el que inicia la carrera hacia Brasil 2027.

    El horizonte sudamericano introduce elementos simbólicos poderosos. Brasil es sinónimo de historia futbolística, de pasión y de legado. Defender allí el título mundial supondría un reto mayúsculo en un entorno de alta exigencia ambiental y competitiva. Pero antes de pensar en el escenario global, la Selección Española de Fútbol debe transitar con solvencia la fase europea. El Grupo A3 es el primer filtro y cada punto suma en una carrera que se extenderá a lo largo de los próximos meses.

    La narrativa que acompaña este inicio de clasificación no es únicamente deportiva. Es también generacional. Muchas de las internacionales que levantaron el trofeo en 2023 alcanzan ahora un punto de madurez competitiva óptimo. A su lado, nuevas jugadoras irrumpen con hambre y talento. La gestión del vestuario, la cohesión interna y la claridad en los roles serán determinantes. En este sentido, la experiencia de Sonia Bermúdez como exinternacional y su conocimiento del entorno federativo aportan un valor diferencial en la conducción del grupo.

    El 20 de febrero, cuando se anuncien los nombres a las 11:30 horas, comenzará oficialmente un nuevo capítulo. Cada convocatoria es una fotografía del momento competitivo del país: refleja el estado de la liga doméstica, el rendimiento en competiciones europeas de clubes y la evolución de las jóvenes promesas. La comparecencia posterior en Las Rozas permitirá profundizar en los matices: posibles regresos, ausencias por lesión, apuestas estratégicas y objetivos concretos para la ventana de marzo.

    (Fuente: UEFA)

    Castellón será el primer escenario del sueño de bordar la segunda estrella. La imagen de la estrella conquistada en 2023 permanece fresca en la memoria colectiva, pero el fútbol no concede créditos eternos. La defensa del título exige renovación constante del compromiso y la ambición. España parte como favorita en su grupo, pero el favoritismo solo se valida en el césped. La Nations League, la Eurocopa y el Mundial forman parte del pasado inmediato; la clasificación para Brasil 2027 es el presente tangible.

    El desplazamiento a Antalya para medirse a Ucrania completará una primera semana de máxima intensidad. Gestión de viajes, adaptación a superficies y control de cargas serán factores críticos. El cuerpo técnico ha diseñado un plan minucioso para optimizar la recuperación entre partidos, conscientes de que el rendimiento físico puede inclinar la balanza en encuentros cerrados.

    En definitiva, la Selección española inicia su camino hacia la Copa Mundial Femenina de la FIFA Brasil 2027 con el aval de un palmarés extraordinario: campeona del mundo, subcampeona de Europa y bicampeona de la UEFA Women’s Nations League. Pero más allá de los títulos, lo que define este proyecto es su ambición estructural. El 20 de febrero se conocerán los nombres; el 3 y el 7 de marzo comenzará la acción.

    En Castalia arrancará oficialmente la defensa de un legado que se escribió el pasado 20 de agosto de 2023 en Sídney con el gol de Olga Carmona ante Inglaterra.

  • Oficial | ‘Amor Por Los Colores’, la campaña de Liga F contra la LGTBIfobia en el deporte

     ◼️ Con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia en el deporte, que se celebrará el próximo miércoles 19 de febrero, Liga F reactiva su campaña ‘Amor Por Los Colores’ en favor de la inclusión social, el respeto y la diversidad.

    Por tercera temporada consecutiva, que se dice pronto, la Primera División Femenina ha decidido volcarse en la lucha contra la LGTBIfobia en el deporte, algo que no debería existir ya en pleno siglo XXI.

     El próximo jueves 19 de febrero se conmemora el Día Internacional contra la LGTBIfobia en el Deporte, una fecha clave para concienciar a la sociedad sobre la importancia de la inclusión social, el respeto y la diversidad en todos los ámbitos deportivos. El deporte debe ser un espacio seguro, libre de prejuicios y discriminación, donde todas las personas puedan desarrollarse con plena libertad.

    La homofobia ha sido y sigue siendo una realidad presente en el deporte y en la sociedad en general, limitando derechos fundamentales y generando situaciones de rechazo, discriminación e incluso violencia hacia las personas LGBTIQ+. Por este motivo, Liga F reafirma su compromiso con la visibilidad, la igualdad y la erradicación de cualquier forma de intolerancia, utilizando el fútbol como herramienta de transformación social.

    Un año más, la competición reactiva la campaña ‘Amor por los Colores’, un llamamiento al respeto, la igualdad y la diversidad, con el objetivo de generar un entorno más inclusivo y tolerante dentro y fuera de los terrenos de juego.

    En el marco de esta iniciativa, durante la Jornada 20 (14 y 15 de febrero) y la Jornada 21 (21 y 22 de febrero), se desarrollarán diferentes acciones en las que los colores de la bandera arcoíris tendrán un papel protagonista en las principales plataformas de comunicación de Liga F: televisión, web y redes sociales, amplificando el mensaje y llegando a un público cada vez más amplio. Además, se repartirán miles de cordones con los colores arcoíris entre futbolistas, cuerpos técnicos, entrenadores, árbitras, medios de comunicación y aficionados que acudan a los encuentros durante los dos fines de semana de la campaña, como símbolo visible de apoyo y compromiso con la diversidad.

    La campaña contará también con un importante altavoz en dos encuentros destacados del calendario: el derbi vasco entre Athletic Club y Real Sociedad, (domingo 15 de febrero a las 12:00h en Lezama), y el Granada CF vs FC Barcelona, (sábado 21 de febrero a las 18:15h en el estadio Nuevo Los Cármenes). Ambos partidos servirán como escaparate para reforzar el mensaje y maximizar su impacto social.

    Con esta iniciativa, la Liga F invita a toda la comunidad del fútbol y a la sociedad en general a sumarse a la campaña ‘Amor por los Colores’, convencida de que el fútbol tiene el poder de unir, educar y contribuir activamente a la erradicación de cualquier forma de discriminación.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La camiseta ‘Amor Por Los Colores’, concebida como símbolo vertebrador de la nueva campaña institucional de la Liga F Moeve para la temporada 2025-2026, se erige como una de las iniciativas más significativas del calendario competitivo y social del fútbol femenino español en el presente curso. No se trata únicamente de una prenda deportiva ni de un elemento promocional asociado a una fecha concreta, sino de un manifiesto textil que condensa valores, memoria, compromiso y proyección de futuro. La competición nacional ha querido dotar a esta acción de un carácter emblemático, presentando oficialmente la elástica como una creación exclusiva de la diseñadora madrileña Be Fernández, cuya trayectoria en el ámbito de la ilustración, el muralismo y la pintura contemporánea conecta con el lenguaje visual urbano, con la reivindicación social y con una sensibilidad artística que dialoga de forma directa con las transformaciones culturales del deporte actual.

    Desde el primer trazo conceptual, la camiseta ‘Amor Por Los Colores’ nace con la voluntad de trascender el terreno de juego para situarse en el espacio simbólico de la representación. La pieza combina los colores de la bandera arcoíris —históricamente vinculada a la reivindicación de los derechos del colectivo LGBTIQ+— con una composición central en la que aparecen dos mujeres junto a un balón y una bota de fútbol. Esta escena, lejos de ser un recurso estético accesorio, sintetiza la idea de unión, diversidad y fuerza colectiva que impulsa al fútbol femenino contemporáneo. La imagen proyecta compañerismo, igualdad y complicidad; habla de equipo y de comunidad; sugiere que el deporte no es únicamente competición, sino también red, refugio y espacio de encuentro. En la narrativa visual de la prenda, el balón no es solo el objeto que articula el juego, sino el punto de convergencia de historias, identidades y trayectorias vitales que encuentran en el césped un territorio compartido.

    La elección de Be Fernández como autora de la elástica no es casual ni responde únicamente a criterios de notoriedad artística. Su obra, reconocida por la utilización del color como herramienta de expresión emocional y política, ha explorado a lo largo de los años la representación de mujeres fuertes, autónomas y protagonistas de su propio relato. En esta camiseta, su lenguaje plástico se adapta a la superficie textil sin perder potencia conceptual. Los tonos vibrantes del arcoíris no aparecen fragmentados ni desdibujados, sino integrados en un conjunto armónico que transmite energía y optimismo. La composición evita la estridencia y apuesta por una claridad visual que permite identificar de inmediato el mensaje: amor, respeto y diversidad como pilares innegociables del deporte. La artista, con su firma, no solo avala la pieza desde el punto de vista creativo, sino que la dota de un discurso coherente con su trayectoria profesional, reforzando así la dimensión cultural de la campaña.

    La presentación oficial de la camiseta se enmarca en la conmemoración del Día Internacional contra la LGBTIQ+fobia en el Deporte, que se celebrará el próximo miércoles 19 de febrero. La elección de esta fecha aporta a la iniciativa un contexto histórico y reivindicativo que amplifica su significado. No es un gesto aislado ni una acción oportunista vinculada al calendario comercial; es una declaración explícita de posicionamiento institucional frente a una problemática persistente en múltiples disciplinas deportivas. La lucha contra la homofobia, la bifobia y la transfobia continúa siendo uno de los grandes retos estructurales del deporte global, donde todavía se registran episodios de discriminación, invisibilización y violencia simbólica o verbal hacia deportistas y profesionales del colectivo LGBTIQ+. En este escenario, la Liga F Moeve asume un rol activo y decide convertir la camiseta ‘Amor Por Los Colores’ en el emblema visible de un compromiso que aspira a ser sostenido en el tiempo.

    El mensaje que se desprende de la campaña es claro y deliberado: el fútbol femenino debe consolidarse como un espacio seguro, libre de prejuicios y sin discriminación. La prenda no solo busca sensibilizar a la afición, sino también interpelar a clubes, jugadoras, cuerpos técnicos y estructuras organizativas para reforzar una cultura de respeto transversal. El deporte, entendido como fenómeno social de enorme impacto mediático y emocional, posee una capacidad singular para modelar actitudes y generar referentes. Cuando una competición profesional adopta públicamente una postura inequívoca frente al odio, envía una señal poderosa a la sociedad. En este caso, la camiseta actúa como vehículo narrativo que transforma un mensaje institucional en una imagen concreta, visible en estadios, retransmisiones televisivas y plataformas digitales.

    La estrategia de implementación de la campaña se desarrollará en dos escenarios de máxima visibilidad dentro del calendario competitivo. La Ciudad Deportiva de Lezama abrirá sus puertas el domingo 15 de febrero a las 12:00 horas para acoger el derbi vasco entre el Athletic Club y la Real Sociedad, un enfrentamiento con fuerte carga histórica y emocional en el panorama del fútbol femenino español. La elección de este partido no responde únicamente a criterios deportivos, sino también a su relevancia territorial y a la intensidad simbólica que caracteriza los duelos entre ambos clubes. En un contexto de rivalidad deportiva sana y tradicional, la presencia de la camiseta ‘Amor Por Los Colores’ añade una capa adicional de significado: la confrontación en el campo no excluye el respeto fuera de él; la pasión competitiva es compatible con la defensa compartida de valores inclusivos.

    El segundo gran escenario será el estadio Nuevo Los Cármenes, donde el Granada CF recibirá al FC Barcelona el sábado 21 de febrero a las 18:15 horas. Este encuentro, que enfrenta a uno de los proyectos emergentes de la categoría con uno de los referentes consolidados del fútbol femenino europeo, ofrece una plataforma mediática de alto alcance. La visibilidad que generan partidos de esta magnitud multiplica el impacto del mensaje y refuerza la idea de que la inclusión no es un asunto periférico, sino central en la identidad de la competición. En ambos casos, la campaña aspira a convertir el estadio en un espacio pedagógico, donde la imagen de la camiseta dialogue con pancartas, acciones de sensibilización y contenidos audiovisuales difundidos por los canales oficiales de la liga y de los clubes implicados.

    La narrativa institucional que acompaña a la camiseta subraya que la lucha contra la homofobia sigue siendo uno de los grandes desafíos en el mundo del deporte. A pesar de los avances normativos y culturales de las últimas décadas, persisten barreras estructurales que dificultan la plena visibilidad de deportistas LGBTIQ+ en determinadas disciplinas, especialmente en aquellas tradicionalmente asociadas a modelos de masculinidad hegemónica. El fútbol femenino, por su propia historia y por la diversidad de sus protagonistas, ha desempeñado en muchos casos un papel pionero en la normalización de identidades y orientaciones diversas. Sin embargo, la consolidación de esa cultura inclusiva requiere acciones constantes y coherentes. La camiseta ‘Amor Por Los Colores’ se inserta en esa lógica de continuidad y pretende reforzar un posicionamiento inequívoco de la competición frente a cualquier forma de odio.

    Desde una perspectiva comunicativa, la campaña articula una combinación de elementos visuales, narrativos y experienciales. La prenda actúa como pieza central, pero su alcance se amplía mediante la difusión en redes sociales, entrevistas a jugadoras, testimonios de referentes y contenidos pedagógicos que explican el significado del Día Internacional contra la LGBTIQ+fobia en el Deporte. La coherencia entre forma y fondo resulta clave: el diseño colorido y expresivo de Be Fernández se alinea con un discurso institucional que habla de amor, respeto y transformación social. No se trata de un mensaje abstracto, sino de una invitación concreta a rechazar cualquier manifestación de discriminación en las gradas, en los vestuarios y en los entornos digitales.

    El concepto de “Amor Por Los Colores” funciona, además, como metáfora doble. Por un lado, alude a los colores del arcoíris y a su significado histórico en la reivindicación de derechos. Por otro, evoca los colores de cada club, de cada escudo y de cada camiseta que compone la pluralidad de la competición. En ese cruce semántico se inscribe la idea de que la diversidad no fragmenta, sino que enriquece; que la identidad colectiva de la liga se construye a partir de la suma de diferencias. Así, la campaña invita a entender el fútbol femenino como un espacio donde caben todas las orientaciones, identidades y expresiones, sin que ello suponga merma alguna de competitividad o profesionalidad.

    La dimensión simbólica de la camiseta se potencia al situarla en el centro de partidos de alta expectación. Cuando las jugadoras saltan al terreno de juego portando un emblema que reivindica la inclusión, se convierten en portavoces de un mensaje que trasciende el resultado. Cada pase, cada gol y cada celebración se inscriben en una narrativa más amplia, donde el espectáculo deportivo convive con el compromiso social.

    La presencia de la prenda en retransmisiones televisivas y fotografías oficiales amplifica su alcance, convirtiéndola en imagen recurrente de la jornada y, potencialmente, en icono de la temporada.

    En términos estratégicos, la Liga F Moeve refuerza con esta iniciativa su posicionamiento como competición comprometida con la transformación social. El fútbol femenino español ha experimentado en los últimos años un crecimiento notable en audiencia, profesionalización y reconocimiento internacional.

    Ese crecimiento conlleva también una responsabilidad: la de utilizar la plataforma mediática para promover valores democráticos y de convivencia. La camiseta ‘Amor Por Los Colores’ sintetiza esa ambición y la traduce en un objeto tangible que puede ser visto, compartido y recordado.

    La campaña, en definitiva, aspira a consolidar la idea de que el deporte no es un espacio neutral ajeno a las dinámicas sociales, sino un escenario privilegiado para impulsar cambios culturales. Al presentar la camiseta como emblema oficial de la temporada 2025-2026, la competición envía un mensaje claro: la diversidad no es una tendencia pasajera ni un eslogan circunstancial, sino un principio estructural. En un contexto donde todavía se registran episodios de discriminación, la apuesta por el amor y el respeto adquiere un valor estratégico y ético. La elástica diseñada por Be Fernández se convierte así en símbolo de una liga que entiende el fútbol femenino como herramienta de compromiso social y como motor de transformación, convencida de que cada partido puede ser también una declaración de principios y que cada color, lejos de dividir, suma en la construcción de un deporte más justo, inclusivo y libre.

    (Fuente: Liga F Moeve)

  • La crónica | El Manchester United vuelve a ganar en Alcalá de Henares

    (Fuente: UEFA Women’s Champions League )

    ◼️ El conjunto madrileño cayó por 0-3 ante el Manchester United en la ida del playoff de acceso a los cuartos de Champions. Elisabeth Terland, Melvine Malard y Julia Zigiotti Olme anotaron los tres tantos del cuadro inglés.

    La previa |

    (Fuente: Getty imágenes)

    El fútbol europeo no siempre concede segundas oportunidades, pero cuando lo hace suele exigir algo más que talento: exige memoria, carácter y la capacidad de sostener una idea cuando el partido empuja en contra. El Atlético de Madrid vuelve a citarse con la Women’s Champions League en uno de esos encuentros que no se juegan solo con los pies, sino con el peso de lo que fue, de lo que se desea volver a ser y de lo que todavía está por conquistar. Enfrente, un Manchester United que ha aprendido a competir desde la solidez, desde el control de los silencios del partido, desde una madurez defensiva que lo ha llevado, por primera vez en su historia, a mirar de frente una fase eliminatoria continental con autoridad y sin complejos.

    El precedente inmediato aún arde. El United se impuso por la mínima en la jornada 2 gracias a una volea de Fridolina Rolfö en la primera parte, un gesto técnico seco, definitivo, que bastó para decidir un encuentro cerrado, de detalles microscópicos, donde cada duelo fue una frontera y cada balón dividido una pequeña final. Aquel 0-1 no solo otorgó tres puntos: instaló una narrativa. El Atlético salió herido pero no roto, consciente de que había competido de tú a tú ante uno de los bloques más fiables del torneo, y el United confirmó que su crecimiento europeo no es una promesa, sino una realidad tangible, avalada por números y sensaciones. 

    Porque los datos, cuando se sostienen en el tiempo, también cuentan historias. El Manchester United llega a Alcalá de Henares como líder de la clasificación, con cuatro victorias en la fase liga y tres partidos consecutivos sin encajar un solo gol. Territorio desconocido, sí, porque jamás había alcanzado esta instancia, pero territorio conquistado con una convicción impropia de un debutante. Un equipo que ha entendido que en Europa no basta con atacar bien: hay que defender el área, gestionar ventajas cortas, resistir cuando el contexto aprieta. Y en eso, el United ha sido impecable.

    El Atlético, mientras tanto, camina con una mezcla de ambición y memoria. Sabe lo que es alcanzar los cuartos de final de la Women’s Champions League, lo hizo en la temporada 2019/2020, la única vez que logró atravesar esta frontera. Aquella campaña permanece como un faro, como un recordatorio de que el club rojiblanco puede instalarse entre la élite si sostiene su identidad competitiva durante noventa minutos —y más allá—. El equipo español ha firmado una fase liga notable en términos ofensivos, con 13 goles en seis partidos, confirmándose como uno de los ataques más productivos del torneo, una máquina capaz de generar ocasiones desde múltiples alturas y registros.

    Y ahí reside una de las grandes tensiones de esta eliminatoria: la colisión entre una de las defensas más fiables del campeonato y uno de los ataques más incisivos. El Manchester United protege su área como un santuario; el Atlético la asedia como quien sabe que el gol no es un accidente, sino una consecuencia de insistir, de cargar el área, de ganar segundas jugadas, de creer hasta el último rechace. El fútbol europeo, en noches así, suele premiar a quien mejor interpreta esos márgenes invisibles.

    Sin embargo, este Atlético llega con una ausencia que altera no solo la pizarra, sino el alma del equipo. Luany no estará. La delantera rojiblanca cumple sanción tras ser expulsada ante el Lyon en Francia, una baja de enorme peso simbólico y táctico. Luany no es solo desborde y verticalidad; es amenaza constante, es la futbolista que estira al rival, que obliga a la defensa contraria a retroceder cinco metros, que convierte cada balón largo en una opción real de ventaja. Su expulsión en territorio francés dejó una herida que todavía supura, y su ausencia obliga al Atlético a reinventar su forma de atacar, a buscar soluciones colectivas donde antes había desequilibrio individual.

    Sin Luany, el Atlético pierde profundidad pura, pero puede ganar matices. La responsabilidad ofensiva se redistribuye, las llegadas desde segunda línea cobran aún más valor, el primer y segundo balón se convierten en un campo de batalla imprescindible. Ganar altura con y sin pelota será una prioridad absoluta, porque solo desde ahí el equipo podrá activar a sus atacantes y sostener ataques largos que incomoden a un United cómodo defendiendo bajo. Cada saque lateral, cada balón dividido, cada rechace en la frontal puede ser el inicio de la jugada que cambie la eliminatoria.

    El escenario también importa. El Centro Deportivo de Alcalá de Henares no es solo una sede: es un refugio competitivo. Allí, el Atlético ha construido muchas de sus noches europeas más sólidas, alimentándose de la cercanía, del ritmo, de la sensación de que cada metro del campo se defiende como propio. Convertir el impulso de casa en continuidad competitiva será una de las claves emocionales del encuentro. No basta con empezar fuerte; hay que sostener la intensidad cuando el partido entra en zonas grises, cuando el reloj avanza y el marcador no se mueve.

    El Manchester United, por su parte, llegará con un plan claro: enfriar el partido cuando sea necesario, proteger los costados, cerrar líneas interiores y castigar cualquier desajuste en transición. Su juego por fuera es una de sus grandes armas. Los extremos empujan, fijan, obligan a los laterales rivales a decidir entre saltar o proteger la espalda. Defender centros laterales será una prueba constante para el Atlético, que deberá ajustar basculaciones y temporizar ayudas para evitar que el área se convierta en un territorio de acumulación peligrosa.

    Hay, además, una dimensión psicológica imposible de ignorar. El gol inicial puede definir el relato del partido. Si marca primero el Atlético, el encuentro se abrirá, la grada empujará y el United se verá obligado a asumir riesgos que no forman parte de su zona de confort. Si golpea antes el conjunto inglés, el partido entrará en un terreno de control, de pausas, de transiciones medidas, donde cada error rojiblanco puede ser definitivo. Gestionar esa presión será tan importante como cualquier ajuste táctico.

    Los antecedentes también juegan su papel. El Atlético ha ganado cuatro de sus últimas cinco eliminatorias a doble partido en competiciones UEFA, una estadística que habla de competitividad, de saber manejar los tiempos largos de una eliminatoria, de entender que no todo se decide en un solo gesto. El Manchester United, en cambio, ha vivido dos precedentes: una victoria y una derrota. Suficiente experiencia para no ser ingenuo, pero todavía en proceso de aprendizaje en este tipo de escenarios.

    Y sobre todo, está el contexto mayor. Con el Bayern München esperando al ganador, la eliminatoria adquiere un valor añadido. No es solo avanzar: es proyectarse. Es saber que cada esfuerzo, cada duelo ganado, cada balón bloqueado puede acercar a una cita con uno de los gigantes del continente. Europa no regala nada, pero respeta a quien compite sin concesiones.

    El Atlético de Madrid sabe que esta noche no podrá apoyarse en Luany, sancionada tras aquella expulsión ante el Lyon que todavía duele. Sabe que tendrá que multiplicarse, que deberá atacar mejor y defender aún más concentrado. Pero también sabe que estas son las noches que definen un proyecto, las que separan a los equipos correctos de los equipos memorables. El Manchester United, firme, sólido, sin complejos, llega dispuesto a confirmar que su irrupción europea no es circunstancial.

    Cuando el balón eche a rodar el jueves 16 de octubre a las 18:45 horas, con Disney Plus como ventana al mundo, ya no importarán los precedentes, ni las estadísticas, ni siquiera las etiquetas. Importará quién se atreve a imponer su ritmo, quién resiste mejor la presión y quién entiende que la Champions no se juega: se sobrevive. Y solo después, se gana.

    Y en esa supervivencia, casi siempre silenciosa, se esconden los matices que separan a los equipos que simplemente participan de los que dejan huella. Porque la Women’s Champions League no perdona distracciones ni permite jugar a medio gas, y el Atlético de Madrid lo sabe mejor que nadie. Cada una de sus comparecencias europeas ha sido un ejercicio de resistencia emocional, de adaptación constante, de entender que el margen de error se reduce hasta convertirse en una línea invisible. Frente al Manchester United, ese margen será aún más estrecho, porque el rival no concede espacios gratuitos ni se desordena por impulsos.

    El United ha construido su identidad continental desde la disciplina. No es un equipo exuberante en posesión, ni necesita monopolizar el balón para sentirse cómodo. Su fortaleza reside en la lectura colectiva de los momentos del partido, en la sincronía de su bloque defensivo, en la capacidad para cerrar pasillos interiores y obligar al rival a jugar donde menos daño hace. Tres partidos sin encajar gol en la fase liga no son una casualidad, sino la consecuencia de un plan bien ejecutado, de una estructura que protege el área y reduce el número de ocasiones claras concedidas. Cada centro lateral es defendido como si fuera el último, cada duelo aéreo se pelea con una convicción casi obsesiva.

    Para el Atlético, romper ese muro exigirá algo más que insistencia. Exigirá precisión, paciencia y una lectura muy fina de los tiempos del partido. Sin Luany —ausente por sanción tras su expulsión ante el Lyon en Francia, una acción que todavía pesa en la memoria colectiva del equipo—, el ataque rojiblanco pierde una referencia vertical clara, una amenaza permanente al espacio que obligaba a las defensas rivales a retroceder y estirarse. Esa ausencia modifica la geometría ofensiva del Atlético y obliga a encontrar soluciones distintas: más circulación por dentro, mayor protagonismo de las llegadas desde segunda línea, una ocupación del área más coral y, sobre todo, una gestión impecable del primer y segundo balón.

    Porque ahí puede estar una de las claves invisibles del duelo. Ganar la segunda jugada es ganar territorio, es instalarse en campo rival, es someter al adversario a una defensa prolongada que erosiona la concentración. El Atlético deberá ser agresivo en esas disputas, elevar la altura de su presión tras pérdida y evitar que el United pueda salir limpio en transición. Cada balón dividido será una declaración de intenciones, cada duelo ganado una pequeña victoria emocional que alimente la fe colectiva.

    El United, consciente de esa amenaza, tratará de evitar que el partido se juegue en ese terreno caótico que tanto favorece al Atlético. Buscará pausas, enfriar el ritmo cuando sea necesario, dormir el encuentro durante tramos para desesperar al rival y castigar cualquier desajuste con transiciones rápidas. Su juego exterior, con extremos incisivos y laterales que acompañan, será un arma constante. Defender la espalda del lateral, temporizar ayudas y evitar centros cómodos será un trabajo innegociable para la zaga rojiblanca, que no puede permitirse pérdidas de concentración en el área.

    Manchester United Women: Phallon Tullis-Joyce; Sandberg, Le Tissier, Janssen, Rivière; Jessica Park, Zigiotti-Olme, Miyazawa; Malard, Terland y Wangerheim (Simi Awujo 82’)

    La gestión emocional volverá a ser determinante. El Atlético necesita canalizar la energía de jugar en casa sin precipitarse, sin convertir la urgencia en ansiedad. Transformar el empuje inicial en continuidad competitiva, sostener la intensidad cuando el partido se espese, cuando el marcador no se mueva y el reloj empiece a pesar. En esas fases, la ausencia de Luany puede sentirse con mayor crudeza, porque es precisamente en los momentos de bloqueo cuando las individualidades suelen desbloquear partidos. Sin ella, el Atlético deberá confiar aún más en su estructura, en la convicción colectiva de que el gol llegará si el plan se ejecuta con fidelidad.

    El recuerdo de la temporada 2019/2020 planea como un eco constante. Aquella campaña, el Atlético alcanzó los cuartos de final por única vez en su historia, demostrando que podía competir de tú a tú con la élite europea. No fue un camino sencillo, pero sí uno construido desde la identidad, desde la fe en una idea clara de juego y desde la capacidad de sufrir sin perder el orden. Repetir aquella hazaña no es solo un objetivo deportivo; es una reafirmación del proyecto, una manera de decir que aquel logro no fue una excepción, sino un punto de partida.

    Para el Manchester United, en cambio, esta eliminatoria representa la oportunidad de consolidar su crecimiento continental. Clasificado por primera vez para esta fase, el conjunto inglés sabe que cada paso que dé será histórico. No carga con el peso de las comparaciones ni con la obligación de repetir gestas pasadas, pero sí con la ambición de demostrar que su presencia en la élite no es circunstancial. Llegar a Alcalá de Henares como líder, con una defensa casi impenetrable y una confianza construida partido a partido, le permite afrontar el choque sin complejos, con la serenidad de quien sabe exactamente a qué quiere jugar.

    El contexto añade una capa más de intensidad. Con el Bayern München esperando al ganador, el premio es tan grande como el riesgo. Avanzar significa entrar en una dimensión superior de la competición, medirse a uno de los gigantes del continente, asumir que cada partido será una prueba máxima. Pero para llegar ahí hay que sobrevivir primero a este cruce, a esta noche que promete ser larga, densa, cargada de detalles.

    El fútbol europeo suele decidirse en gestos mínimos. Un despeje mal orientado, una falta lateral defendida con un segundo de retraso, una transición mal temporizada. El Atlético deberá minimizar esos errores, consciente de que el United castiga con eficacia quirúrgica cualquier concesión. La disciplina táctica será tan importante como la valentía ofensiva, y el equilibrio entre ambas determinará el signo del partido.

    Y, sin embargo, más allá de los esquemas y las estadísticas, hay algo profundamente humano en noches como esta. Está la sensación de que cada jugadora representa algo más que su rol individual, de que cada carrera, cada entrada, cada celebración conecta con una historia mayor. El Atlético juega también por reivindicar su lugar en Europa, por demostrar que sigue siendo un competidor incómodo, capaz de desafiar a cualquiera. El United juega por consolidar su irrupción, por escribir su propia narrativa continental.

    Europa siempre ha sido un territorio de emociones extremas para el conjunto rojiblanco. Allí donde se han escrito algunas de sus páginas más gloriosas y también algunas de sus noches más crueles. Allí donde el margen de error se reduce a la mínima expresión y cada detalle adquiere un valor incalculable. Allí donde ahora, una vez más, las de José Herrera se juegan mucho más que una clasificación. 

    El camino hasta este cruce no ha sido sencillo ni indulgente. El Atlético llegaba a Francia sabiendo que visitar al Olympique Lyonnais Féminin —ahora Olympique Lyonnes— siempre supone una prueba de máxima exigencia. 

    La derrota por 3-0 fue dura, incontestable en el marcador, y estuvo marcada además por la expulsión de Luany, que vio la tarjeta roja directa tras un gesto antirreglamentario que condicionó el resto del encuentro.

    Aquella noche en suelo galo parecía destinada a ser un punto final. Pero no lo fue.

    Hay ciudades que, sin proponérselo, se convierten en símbolos. Alcalá de Henares, cuna de Cervantes, es desde hace años uno de los refugios emocionales del Atlético de Madrid Femenino. Allí, donde el equipo ha construido algunas de sus noches europeas más memorables, vuelve a citarse la historia.

    La expectación es máxima. No solo por el rival, no solo por el momento, sino porque el Atlético ha demostrado que sabe competir en Europa cuando el contexto aprieta. Ya lo hizo en la ronda preliminar, cuando eliminó al BK Häckencon una remontada que quedará grabada en la memoria colectiva: 2-1 en el Centro Deportivo de Alcalá de Henares, en una noche de convicción, orgullo y carácter.

    Ese triunfo fue algo más que una clasificación. Fue una declaración de intenciones.

    El destino, caprichoso, ha querido que el Atlético vuelva a medirse a un club británico en una eliminatoria a 120 minutos —o más—, evocando recuerdos que aún resuenan en la memoria rojiblanca.

    El fútbol europeo del Atlético no puede entenderse sin mirar atrás. En octubre de 2021, todavía bajo los efectos de la pandemia, el conjunto madrileño vivió una de sus eliminaciones más dolorosas. Aquella vez, el verdugo fue el Chelsea, que dejó fuera al Atlético por un global de 3-1 en una eliminatoria marcada por la crueldad del destino.

    Tres penaltis fallados, tres oportunidades perdidas y un golpe emocional que marcó un antes y un después.

    El United, consciente de esa amenaza, tratará de evitar que el partido se juegue en ese terreno caótico que tanto favorece al Atlético. Buscará pausas, enfriar el ritmo cuando sea necesario, dormir el encuentro durante tramos para desesperar al rival y castigar cualquier desajuste con transiciones rápidas. Su juego exterior, con extremos incisivos y laterales que acompañan, será un arma constante. Defender la espalda del lateral, temporizar ayudas y evitar centros cómodos será un trabajo innegociable para la zaga rojiblanca, que no puede permitirse pérdidas de concentración en el área.

    La gestión emocional volverá a ser determinante. El Atlético necesita canalizar la energía de jugar en casa sin precipitarse, sin convertir la urgencia en ansiedad. Transformar el empuje inicial en continuidad competitiva, sostener la intensidad cuando el partido se espese, cuando el marcador no se mueva y el reloj empiece a pesar. En esas fases, la ausencia de Luany puede sentirse con mayor crudeza, porque es precisamente en los momentos de bloqueo cuando las individualidades suelen desbloquear partidos. Sin ella, el Atlético deberá confiar aún más en su estructura, en la convicción colectiva de que el gol llegará si el plan se ejecuta con fidelidad.

    El recuerdo de la temporada 2019/2020 planea como un eco constante. Aquella campaña, el Atlético alcanzó los cuartos de final por única vez en su historia, demostrando que podía competir de tú a tú con la élite europea. No fue un camino sencillo, pero sí uno construido desde la identidad, desde la fe en una idea clara de juego y desde la capacidad de sufrir sin perder el orden. Repetir aquella hazaña no es solo un objetivo deportivo; es una reafirmación del proyecto, una manera de decir que aquel logro no fue una excepción, sino un punto de partida.

    Para el Manchester United, en cambio, esta eliminatoria representa la oportunidad de consolidar su crecimiento continental. Clasificado por primera vez para esta fase, el conjunto inglés sabe que cada paso que dé será histórico. No carga con el peso de las comparaciones ni con la obligación de repetir gestas pasadas, pero sí con la ambición de demostrar que su presencia en la élite no es circunstancial. Llegar a Alcalá de Henares como líder, con una defensa casi impenetrable y una confianza construida partido a partido, le permite afrontar el choque sin complejos, con la serenidad de quien sabe exactamente a qué quiere jugar.

    El contexto añade una capa más de intensidad. Con el Bayern München esperando al ganador, el premio es tan grande como el riesgo. Avanzar significa entrar en una dimensión superior de la competición, medirse a uno de los gigantes del continente, asumir que cada partido será una prueba máxima. Pero para llegar ahí hay que sobrevivir primero a este cruce, a esta noche que promete ser larga, densa, cargada de detalles.

    El fútbol europeo suele decidirse en gestos mínimos. Un despeje mal orientado, una falta lateral defendida con un segundo de retraso, una transición mal temporizada. El Atlético deberá minimizar esos errores, consciente de que el United castiga con eficacia quirúrgica cualquier concesión. La disciplina táctica será tan importante como la valentía ofensiva, y el equilibrio entre ambas determinará el signo del partido.

    Y, sin embargo, más allá de los esquemas y las estadísticas, hay algo profundamente humano en noches como esta. Está la sensación de que cada jugadora representa algo más que su rol individual, de que cada carrera, cada entrada, cada celebración conecta con una historia mayor. El Atlético juega también por reivindicar su lugar en Europa, por demostrar que sigue siendo un competidor incómodo, capaz de desafiar a cualquiera. El United juega por consolidar su irrupción, por escribir su propia narrativa continental.

    Europa siempre ha sido un territorio de emociones extremas para el conjunto rojiblanco. Allí donde se han escrito algunas de sus páginas más gloriosas y también algunas de sus noches más crueles. Allí donde el margen de error se reduce a la mínima expresión y cada detalle adquiere un valor incalculable. Allí donde ahora, una vez más, las de José Herrera se juegan mucho más que una clasificación. 

    El camino hasta este cruce no ha sido sencillo ni indulgente. El Atlético llegaba a Francia sabiendo que visitar al Olympique Lyonnais Féminin —ahora Olympique Lyonnes— siempre supone una prueba de máxima exigencia. 

    La derrota por 3-0 fue dura, incontestable en el marcador, y estuvo marcada además por la expulsión de Luany, que vio la tarjeta roja directa tras un gesto antirreglamentario que condicionó el resto del encuentro.

    Aquella noche en suelo galo parecía destinada a ser un punto final. Pero no lo fue.

    Hay ciudades que, sin proponérselo, se convierten en símbolos. Alcalá de Henares, cuna de Cervantes, es desde hace años uno de los refugios emocionales del Atlético de Madrid Femenino. Allí, donde el equipo ha construido algunas de sus noches europeas más memorables, vuelve a citarse la historia.

    La expectación es máxima. No solo por el rival, no solo por el momento, sino porque el Atlético ha demostrado que sabe competir en Europa cuando el contexto aprieta. Ya lo hizo en la ronda preliminar, cuando eliminó al BK Häckencon una remontada que quedará grabada en la memoria colectiva: 2-1 en el Centro Deportivo de Alcalá de Henares, en una noche de convicción, orgullo y carácter.

    Ese triunfo fue algo más que una clasificación. Fue una declaración de intenciones.

    El destino, caprichoso, ha querido que el Atlético vuelva a medirse a un club británico en una eliminatoria a 120 minutos —o más—, evocando recuerdos que aún resuenan en la memoria rojiblanca.

    El fútbol europeo del Atlético no puede entenderse sin mirar atrás. En octubre de 2021, todavía bajo los efectos de la pandemia, el conjunto madrileño vivió una de sus eliminaciones más dolorosas. Aquella vez, el verdugo fue el Chelsea, que dejó fuera al Atlético por un global de 3-1 en una eliminatoria marcada por la crueldad del destino.

    Tres penaltis fallados, tres oportunidades perdidas y un golpe emocional que marcó un antes y un después.

    La vieja Europa central ya no manda; ahora mandan los campeonatos que han entendido que el fútbol femenino no se sostiene solo con tradición, sino con planificación, profesionalización y visibilidad.

    Inglaterra llega a este liderato desde una lógica reconocible. La Women’s Super League es, desde hace años, la liga con mayor músculo financiero, la que mejor ha integrado a los grandes clubes masculinos en el desarrollo femenino, la que antes profesionalizó estructuras y la que ha logrado atraer talento global de manera sostenida. Chelsea, Arsenal y Manchester United no solo compiten; condicionan.

    reflejo de una liga que ha convertido la Champions en un objetivo natural, no en una excepción gloriosa. Inglaterra no improvisa: exporta un modelo.

    España, en cambio, ha llegado aquí desde otro lugar. Su ascenso no ha sido lineal ni cómodo. Ha sido más caótico, más político, más emocional.

    La Liga F Moeve, heredera de una profesionalización tardía pero intensa, ha crecido a contracorriente, superando conflictos institucionales, tensiones laborales, desigualdades presupuestarias y una narrativa constante de cuestionamiento. Y, sin embargo, aquí está: a menos de medio punto del liderazgo continental, con tres clubes aún en pie, con una selección campeona del mundo que ha cambiado para siempre la percepción internacional del fútbol español, y con un ecosistema que empieza a ser leído desde fuera como algo más que una promesa.

    El ranking UEFA no premia la estética ni la narrativa; premia resultados.

    Cada victoria, cada empate, cada clasificación, cada ronda superada suma puntos que se agregan durante varias temporadas. Por eso este segundo puesto de España no es un fogonazo: es la consecuencia directa de los títulos del FC Barcelona, de las semifinales recurrentes, de las buenas actuaciones del Atlético de Madrid en ciclos anteriores, del crecimiento del Real Madrid como proyecto estable, y del hecho de que, por primera vez, la liga española compite en profundidad, no solo desde un club hegemónico.

    La temporada actual es, en este sentido, una oportunidad histórica. Para que España arrebate la primera posición del ranking a Inglaterra no hace falta un milagro, pero sí una conjunción precisa de acontecimientos deportivos. La lógica es clara: España debe sumar más puntos que Inglaterra en el cómputo europeo del curso.

    Eso implica que los clubes españoles avancen más rondas, ganen más partidos y, crucialmente, que los clubes ingleses caigan antes o sumen menos. Cada eliminación inglesa y cada victoria española estrechan o invierten la balanza. Con ambos países manteniendo a sus tres representantes, el margen de maniobra existe y es real.

    Si, por ejemplo, un club español alcanza la final de la Champions y otro se queda en semifinales, mientras que Inglaterra pierde uno de sus equipos en cuartos y otro en semifinales, el diferencial puede volcarse. Los coeficientes no entienden de nombres ni de escudos: solo de resultados acumulados.

    Y aquí España juega con una baza clave: la regularidad reciente del FC Barcelona, que ya no solo gana, sino que arrasa, y que suele garantizar una lluvia constante de puntos. A eso se suma un Atlético de Madrid que ha recuperado competitividad continental y un Real Madrid que, aun en construcción, empieza a sumar experiencia europea de manera sostenida.

    Inglaterra, por su parte, depende de que su tridente mantenga el pulso. Chelsea ha sido históricamente fiable, pero no invencible. Arsenal vive una reconstrucción intermitente.

    El Manchester City alterna picos de excelencia con caídas inesperadas. El margen es estrecho y la presión, creciente. Porque liderar el ranking ya no es un privilegio invisible: ahora es un objetivo explícito, una bandera simbólica de supremacía europea.

    Arrebatarle el primer puesto a Inglaterra supondría, para España, mucho más que un cambio de número en una tabla. A nivel deportivo, consolidaría a la Liga F Moeve como la referencia estructural del fútbol femenino europeo. El ranking UEFA no solo determina prestigio: condiciona plazas europeas, accesos directos a fases avanzadas, cabezas de serie y, en última instancia, la capacidad de planificación de los clubes. Ser primera federación implica mayor estabilidad competitiva y menos dependencia de rondas preliminares traicioneras.

    Pero el impacto va más allá del reglamento. Ser número uno en Europa sería la confirmación estadística de algo que ya se percibe en el juego: que España no solo produce talento, sino que lo sostiene, lo potencia y lo hace competir al máximo nivel. Y aquí entra un elemento clave que mencionas y que no es menor: según un estudio reciente, la Liga F Moeve es considerada la tercera mejor competición femenina regular del mundo. Esa clasificación, que suele situar por delante a la NWSL estadounidense y a la WSL inglesa, no se basa únicamente en títulos, sino en equilibrio competitivo, calidad media de los equipos, desarrollo de jugadoras, impacto internacional y regularidad del espectáculo.

    Si España alcanza el primer puesto del ranking UEFA mientras su liga es ya evaluada como la tercera mejor del mundo, el mensaje es potentísimo: la Liga F no solo es formadora ni solo es exportadora de talento, sino que es competitiva, atractiva y decisiva en Europa. Eso reforzaría su posición en negociaciones de derechos audiovisuales, atraerá patrocinadores internacionales, facilitará la llegada de futbolistas de élite y, sobre todo, consolidará un relato que durante años le fue negado: el de ser una liga central, no periférica.

    Desde un punto de vista histórico, sería también una inversión de jerarquías.

    Durante décadas, España miró a Alemania y Francia como modelos inalcanzables, y a Inglaterra como un experimento avanzado. Hoy es Inglaterra la que mira de reojo a España, consciente de que el fútbol femenino español ha encontrado una identidad propia basada en la técnica, la posesión, la lectura táctica y una cantera que no deja de producir talento diferencial. 

    El dominio del FC Barcelona no ha empobrecido el ecosistema; lo ha obligado a crecer.

    Este ranking, además, refleja una tendencia más amplia: la concentración del poder europeo. Las diez primeras federaciones muestran una brecha cada vez mayor con el resto. Pero dentro de esa élite, la pelea ya no es coral: es un duelo. Inglaterra contra España. Modelo anglosajón frente a modelo mediterráneo. Inversión privada masiva frente a integración progresiva en estructuras históricas. Ambas vías son válidas, pero solo una puede liderar.

    La temporada actual, por tanto, no es una más. Es un punto de inflexión potencial. 

    Cada partido europeo de un club español ya no es solo suyo: es un acto colectivo que empuja a toda una liga y a toda una federación. Cada gol en Champions tiene ahora un peso simbólico añadido. 

    Y eso, para una Liga F Moeve que ha luchado tanto por reconocimiento, es una oportunidad irrepetible.

    Si España logra culminar este asalto al primer puesto, el impacto no será efímero.

    No se tratará de un liderazgo anecdótico, sino de la confirmación de un ciclo. 

    Un ciclo en el que el fútbol femenino español ha pasado de ser promesa a ser estándar. En el que ya no se compara, sino que se mide a los demás.

    Y en el que el ranking UEFA deja de ser una aspiración lejana para convertirse en una consecuencia lógica de todo lo que se ha construido.

    Lo que muestra esa imagen, en definitiva, no es solo una clasificación. Es el mapa de un cambio de era. Y España está a un paso, a unos cuantos partidos, a unas cuantas noches europeas bien jugadas, de escribir una de las páginas más decisivas de su historia futbolística.

    Cuando el balón comience a rodar a las 18:45 horas del jueves 16 de octubre, con la señal de Disney Plus llevando la imagen al resto del continente, todo se reducirá a noventa minutos —o más— de tensión pura. El Atlético, sin Luany, deberá reinventarse sin traicionarse. El Manchester United, sólido y paciente, intentará imponer su lógica fría. Y en ese choque de estilos, de historias y de ambiciones, la Women’s Champions League volverá a recordar por qué este torneo no entiende de favoritismos, solo de supervivientes.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 UEFA Women’s Champions League

    🔥 Atlético de Madrid 🆚 Manchester United Women 🔥

    🇪🇸 vs 🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿

    🙌🏻 Playoffs | Partido de ida

    😍 Temporada 2025-2026😍

    🤩 Matchday | Día de partido

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    📅 Jueves, 12 de febrero de 2026

    📺 Disney Plus

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    (Fuente: X)

    Los onces |

    Atlético de Madrid Femenino – Once inicial

    Lola Gallardo (capitana)

    Medina

    Lauren Leal

    Menayo

    Sheila Lloris

    Alexia

    Vilde Bøe Risa

    J. Bartel

    Fiamma

    Jensen

    Amaiur

    Manchester United Women – Once inicial

    Tullis-Joyce

    Sandberg

    Le Tissier (capitana)

    Janssen

    Park

    Malard

    Terland

    Zigiotti

    Wangerheim

    Hinata

    Riviere

    Noche grande en Alcalá de Henares. Noche de eliminatoria, de tensión europea y de cuentas pendientes con la historia. El Atlético de Madrid y el Manchester United Women se citaron en la ida de un cruce que no admite matices: noventa minutos para inclinar la balanza antes del asalto definitivo, con el Bayern München aguardando al vencedor. Y en ese contexto de máxima exigencia, fue el conjunto inglés quien golpeó primero.

    Un zurdazo de volea de Fridolina Rolfö en la primera mitad, ejecutado con precisión quirúrgica tras una acción de segundo balón, bastó para sellar un 0-1 de enorme valor estratégico en la jornada 2 de la fase eliminatoria.

    El arranque ya anticipaba un duelo de identidades muy definidas. El Atlético formó de inicio con Lola Gallardo bajo palos; defensa para Medina, Lauren Leal, Menayo y Sheila Lloris; un centro del campo articulado por Alexia, Vilde Bøe Risa y J. Bartel; y un tridente ofensivo compuesto por Fiamma, Jensen y Amaiur. Un once reconocible, con vocación vertical, amplitud por fuera y capacidad de activar a su ‘9’ con envíos tempranos y rupturas a la espalda.

    El Manchester United respondió con Tullis-Joyce en portería; Sandberg, Le Tissier, Janssen y Riviere en la línea defensiva; Park como ancla; Malard, Terland y Zigiotti en el engranaje ofensivo interior; con Wangerheim y Hinata aportando dinamismo y desequilibrio en los carriles. Un bloque compacto, agresivo en la presión tras pérdida y extraordinariamente fiable en campo propio.

    Porque si algo define a este United es su solidez. La fase eliminatoria es territorio desconocido para el equipo inglés —clasificado por primera vez esta temporada—, pero su carta de presentación intimida: cuatro victorias en la fase liga, tres partidos sin encajar gol y liderato de su grupo gracias a una estructura defensiva prácticamente inexpugnable. No es casualidad. El conjunto de Manchester defiende hacia delante, reduce espacios interiores y protege su área con una disciplina colectiva que convierte cada repliegue en una declaración de autoridad.

    Enfrente, el Atlético se aferra a la memoria competitiva. El recuerdo de la 2019/2020 —única temporada en la que alcanzó los cuartos de final— late como referencia y estímulo. Además, el dato ofensivo avala su ambición: 13 goles en seis partidos en la fase liga, uno de los registros más altos del torneo. Potencia arriba, convicción en los duelos y experiencia en eliminatorias: no en vano, las rojiblancas han superado cuatro de sus últimas cinco rondas a doble partido en competiciones UEFA. El United, en cambio, presenta un balance equilibrado en sus antecedentes: una eliminatoria ganada y otra perdida.

    El choque, por tanto, planteaba un contraste fascinante: la contundencia defensiva inglesa frente a la capacidad productiva madrileña. Y en ese pulso de modelos, fue el detalle técnico —una volea perfecta de Rolfö, ejecutada sin concesiones— el que decantó una primera batalla marcada por la precisión, la paciencia y la gestión emocional. La eliminatoria queda abierta, pero el mensaje es inequívoco: el margen es mínimo y cada error, en este escenario, se paga a precio de oro europeo.

    José Herrera apostó por un 5-4-1: Gallardo; línea de cinco con Medina, Menayo, Lauren, Lloris y Alexia; centro del campo con Sarriegi, Bartel y Bøe Risa, y Synne Jensen como referencia con apoyo de Amaiur desde banda. United, en cambio, repitió 4-3-3 con Melvine Malard, Elisabeth Terland y Wangerheim arriba. El plan rojiblanco, pensado para proteger su área y correr, duró tres minutos: un pase horizontal muy blando de Bøe Risa en salida acabó en los pies de Malard, que robó, filtró para Terland y la noruega, recortó con celeridad y envió el esférico al fondo de las mallas para abrir la lata en el minuto 3 de juego con el 01, fue un golpe duro de realidad para las españolas.

    A raíz del tanto encajado, al Atlético le costó varios minutos recomponerse desde el punto de vista estructural y emocional. El equipo perdió altura en la presión y tardó en volver a sincronizar sus líneas, pero comenzó a detectar resquicios cuando Fiamma Iannuzzi y Amaiur decidieron descender metros para recibir entre líneas, a la espalda del doble pivote inglés. Ese ajuste permitió a las rojiblancas progresar con mayor continuidad, especialmente a través de las conducciones agresivas de Fiamma, que atacó el intervalo interior-derecho, y de un par de desmarques profundos de Amaiur por el carril derecho, obligando a la defensa del United a replegar y a correr hacia su propia portería.

    Sin embargo, esas aproximaciones no se tradujeron en ocasiones manifiestas. Faltó precisión en el último pase, timing en la descarga y, sobre todo, presencia de la segunda línea desde la frontal para cargar el área o amenazar con disparo exterior. El Atlético consiguió pisar campo rival con más frecuencia, pero no logró transformar esa superioridad posicional en situaciones de remate limpio.

    El Manchester United, por su parte, gestionó el tramo con pragmatismo y amenazó con ampliar la ventaja en una transición culminada por Terland. La delantera definió con eficacia, pero la acción quedó invalidada por fuera de juego tras la revisión del VAR, manteniendo el 0-1 y la eliminatoria en un margen todavía abierto.

    El error de Vilde se pagó muy caro, demasiado, en una eliminatoria que aún estaba en su amanecer, pero ya pintaba muy mal en clave rojiblanca.

    Con el paso de los minutos, el encuentro fue mutando hacia un escenario que favorecía claramente al Manchester United. Lo que en los primeros compases había sido un intercambio relativamente equilibrado de golpes, con el Atlético intentando sostenerse a partir de su energía tras el primer tanto encajado, comenzó a inclinarse progresivamente hacia el dominio estructural del conjunto inglés. El 4-3-3 visitante, que en fase defensiva había mostrado orden y disciplina, empezó a desplegar también su capacidad para gobernar el carril central con una ocupación racional de los espacios y una circulación que, sin ser vertiginosa, sí resultaba lo suficientemente precisa como para erosionar la organización rojiblanca.

    Zigiotti, Miyazawa y Jessica Park encontraron grietas cada vez más evidentes a la espalda del doble escalón que formaban Bøe Risa y Bartel. La primera línea de presión del Atlético llegaba tarde, y cuando conseguía orientar la salida hacia un costado, el United lograba activar rápidamente el pase interior hacia el tercer hombre. Ahí apareció con insistencia la figura de Miyazawa, flotando entre líneas, perfilándose con el cuerpo abierto y atacando el intervalo entre mediocentro y central. Zigiotti, con su capacidad para llegar desde segunda línea, arrastraba marcas y fijaba a las interiores rojiblancas, mientras que Park ofrecía apoyos constantes para facilitar la continuidad de la jugada. El resultado fue una superioridad progresiva en la zona ancha, no tanto en volumen de posesión como en calidad de las recepciones.

    El foco ofensivo del United se desplazó entonces hacia un sector muy concreto: el espacio entre Alexia y Sheila Lloris. Detectaron que la basculación del Atlético no siempre era simétrica y que, cuando Alexia saltaba a presionar por dentro, quedaba un pasillo vulnerable a la espalda de la lateral. Allí empezaron a insistir con una reiteración casi metódica, alternando apoyos al pie con rupturas diagonales. Cada vez que el balón llegaba a Miyazawa en posición intermedia, la estructura rojiblanca se veía obligada a decidir entre cerrar el carril central o proteger la banda, y en esa duda se generaba la fractura.

    De esa insistencia nació el segundo golpe de la noche. La acción se inició con una conducción interior de Miyazawa, que avanzó sin oposición directa tras superar la primera línea de presión. Con el Atlético retrocediendo en bloque medio y sin lograr ajustar las distancias entre líneas, la japonesa encontró el momento exacto para filtrar un pase profundo hacia el costado izquierdo, donde Malard había temporizado su desmarque. La atacante controló orientada hacia dentro, encaró a Lloris, amagó el centro y ejecutó un recorte seco que desestabilizó a la defensora. Con el ángulo abierto, definió con un disparo cruzado al palo largo, imposible para Lola Gallardo. En la misma acción, la central rojiblanca cayó al suelo tras el esfuerzo defensivo, evidenciando molestias que le impidieron continuar. El tanto no solo significaba el 02 en el minuto 39 de una primera mitad que no reflejaba el esfuerzo local por ningún lado.

    El tramo final de la primera parte dejó una imagen clara: el United controlando los ritmos, gestionando la ventaja con madurez competitiva y castigando cada desajuste; el Atlético, en cambio, obligado a recomponer piezas, tocado por la lesión y por el peso psicológico de un marcador adverso que alteraba el plan inicial. El cero a dos no era únicamente una diferencia numérica; simbolizaba el dominio de un modelo que, sin estridencias, había sabido detectar y explotar los puntos débiles del rival con eficacia quirúrgica.

    Poco después, casi sin tiempo para poder indagar sobre cómo se encontraba Lloris, las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una gran renta para las británicas, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos por delante en Alcalá de Henares.

    Tras el paso por vestuarios, el Atlético regresó al césped con una determinación distinta, casi urgente. La lectura del primer tiempo había sido clara: el equipo necesitaba recuperar metros, comprimir al Manchester United en su propio campo y asumir riesgos calculados si quería alterar el rumbo de la eliminatoria. Herrera movió piezas sin cambiar nombres de inmediato, pero sí modificando alturas y responsabilidades. Los laterales se proyectaron con mucha mayor agresividad, fijando a las extremas inglesas y ensanchando el campo. Bøe Risa asumió definitivamente el timón junto a Bartel, alternando apoyos cortos con cambios de orientación para acelerar la circulación. Fiamma dejó de partir tan abierta y comenzó a actuar prácticamente como mediapunta, flotando entre centrales y mediocentros rivales, mientras Jensen y Amaiur ajustaron sus movimientos para atacar el área con más convicción, cargando el segundo palo y buscando la caída del balón en zonas de remate.

    El cambio de escenario fue evidente. El Atlético empezó a instalarse en territorio rival con continuidad, forzando pérdidas del United en salida gracias a una presión coordinada y a una mejor ocupación de los intervalos interiores. Las rojiblancas encontraron, por fin, situaciones claras que no habían aparecido en el primer acto. Amaiur conectó una volea franca dentro del área tras un centro lateral, pero Sandberg apareció providencial para interceptar cuando el balón buscaba portería. Fiamma, incisiva y cada vez más influyente, logró perfilarse dentro del área tras una pared rápida y soltó un disparo potente que se marchó a córner tras rozar en una defensora. La sensación de asedio crecía, y el United comenzaba a replegar con más frecuencia de la deseada.

    La ocasión más rotunda llegó a balón parado. Vilde Bøe Risa asumió la responsabilidad en una falta directa desde la frontal, ligeramente escorada. Su golpeo fue perfecto, superando la barrera y buscando la escuadra con precisión milimétrica. El estadio contuvo el aliento hasta que Phallon Tullis-Joyce, en un ejercicio de elasticidad y reflejos extraordinarios, voló hacia su palo izquierdo y desvió el balón con la punta de los dedos.

    (Fuente: Disney Plus)

    La intervención, de categoría internacional, evitó un 1-2 que, por sensaciones y volumen de juego en ese tramo, habría resultado coherente con el mérito rojiblanco. La fortuna, sin embargo, sonrió a las visitantes en el momento clave.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Lejos de desanimarse, el Atlético intensificó su empuje. En el minuto 69, un error poco habitual de Le Tissier en salida abrió una ventana inesperada. Jensen recuperó y penetró en el área con ventaja numérica, pero optó por un pase generoso hacia Amaiur en lugar de finalizar. Janssen leyó la intención con rapidez y cortó la línea de pase cuando el estadio ya celebraba el tanto. El rechace cayó a Fiamma, que armó el disparo con rapidez y acarició el gol local, pero el balón se marchó por centímetros. La sensación de que el partido podía cambiar en cualquier instante se hizo palpable.

    Consciente de que no podía guardarse nada, Herrera agotó recursos ofensivos. Sheila Guijarro ingresó para aportar presencia física en el área y Gio Queiroz volvió a pisar el césped frente al rival ante el que sufrió una grave lesión tiempo atrás, en un regreso cargado de simbolismo. Amaiur y Jensen abandonaron el terreno de juego después de un esfuerzo generoso; esta última, antes de salir, tuvo el tanto en una volea estética que pasó cerca del larguero. Gio dejó destellos de velocidad y desborde, confirmando que su recuperación física avanza en buena dirección, y Guijarro fijó centrales para generar espacios en segunda jugada.

    Sin embargo, el Manchester United demostró por qué su recorrido europeo esta temporada se sostiene sobre una mezcla de eficacia y contundencia. Cuando el Atlético más volcaba el juego hacia adelante, las inglesas encontraron espacios para castigar. Malard, incisiva durante todo el encuentro, firmó su segunda asistencia con un envío medido que dejó a Zigiotti-Olme en posición franca. La mediocampista definió con serenidad, ampliando la ventaja hasta el 03 definitivo en el minuto 84 del choque y acabó dejando al Atlético en una situación límite en su camino hacia los cuartos de final. El golpe fue severo, tanto por el marcador como por el momento en que llegó.

    Pese a todo, la identidad competitiva del Atlético no se quebró. El equipo continuó intentando reducir distancias hasta el último minuto, impulsado por la convicción de que las eliminatorias se juegan a 180 minutos y de que la historia europea del club se ha construido a partir de la resistencia y la fe. El reto ahora se traslada a suelo británico, donde la misión será remontar ante un rival que combina solidez defensiva y pegada en transición. Mientras haya margen matemático, habrá esperanza.

    (Fuente: UEFA Women’s Champions League )

    Ese es el punto de partida para una vuelta que exigirá precisión, valentía y máxima concentración, pues esto es la Liga de Campeones Femenina.

    📋 Ficha técnica |

    Atlético de Madrid Femenino: Lola Gallardo; Medina, Lauren Leal (Xènia Pérez, min. 39), Menayo, Sheila Lloris; Bøe Risa, J. Bartel, Alexia; Fiamma, Jensen (Gio Queiroz, min. 78), Amaiur (Sheila Guijarro, min. 78).

    Estadio: Centro Deportivo Wanda Alcalá de Henares.

    Incidencias: Partido correspondiente a la ida de la fase eliminatoria de la UEFA Women’s Champions League. Se guardó un minuto de silencio antes del inicio. Entrada con gran presencia de aficionados visitantes.

    Goles |

    0-1 Terland 3’ ⚽️

    0-2 Malard 39’ ⚽️

    0-3 Ziglotti 81’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/3PueAqaQNpA?si=Eii-VFQdQcdyzQri

  • Oficial | Gio recibe el alta médica

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔲 La exjugadora del Arsenal y el Madrid CFF regresa a la disciplina colchonera tras superar un grave contratiempo en el peroné allá por el mes de octubre.

    El fútbol, en su versión más cruda y luminosa a la vez, es una sucesión de instantes que pueden alterar el rumbo de una temporada, de una carrera, incluso de una vida deportiva.

    Hay momentos que condensan toda la épica y toda la fragilidad de este deporte en una sola acción: un choque fortuito, un mal apoyo, un grito que corta el aire helado de una noche europea. Aquella segunda jornada de la fase de liga de la Women’s Champions League, frente al Manchester United, quedó marcada en la memoria colectiva del Atlético de Madrid Femenino no solo por el desafío competitivo ante un gigante emergente del fútbol inglés, sino por la imagen de Gio Queiroz Costa Garbellini tendida sobre el césped, con el gesto desencajado y el silencio estremecedor de quienes intuían que algo grave había ocurrido. La brasileña, una de las piezas diferenciales del proyecto rojiblanco, había sufrido una fractura de peroné que la apartaría durante meses de aquello que da sentido a su identidad: competir, desbordar, sonreír con el balón cosido al pie.

    Desde aquel instante, el calendario dejó de medirse en jornadas y pasó a contarse en fases de recuperación, en plazos médicos, en sesiones de fisioterapia y en pequeños hitos que solo quienes atraviesan una lesión de esa magnitud pueden dimensionar. Porque una fractura de peroné no es únicamente un parte clínico. Es una ruptura en el ritmo vital de una futbolista explosiva, vertical, que vive del cambio de dirección, del uno contra uno, de la aceleración súbita que desequilibra sistemas defensivos completos. El peroné, hueso largo y aparentemente secundario frente a la tibia, adquiere en el alto rendimiento una relevancia estructural decisiva: estabiliza el tobillo, soporta cargas dinámicas y participa en cada gesto técnico que implica potencia y precisión. La lesión de Gio no solo comprometía su temporada; interpelaba a la planificación deportiva, al equilibrio táctico del equipo y, sobre todo, a la resiliencia emocional de una jugadora que había encontrado en el Atlético de Madrid un espacio para reafirmar su talento en el contexto europeo.

    El diagnóstico fue claro, contundente, sin espacio para eufemismos: fractura de peroné. El parte médico, difundido con la sobriedad que exige el respeto por los tiempos clínicos, abría un periodo de incertidumbre en el que el quirófano, la inmovilización y la posterior readaptación se convertían en protagonistas invisibles de la temporada rojiblanca. Aquella noche europea ante el Manchester United, en el marco de una Women’s Champions League que exige el máximo nivel competitivo, dejó un sabor agridulce. Mientras el equipo trataba de recomponerse anímicamente para afrontar el resto del encuentro, el foco se desplazaba inevitablemente hacia la brasileña, que abandonaba el terreno de juego asistida, con el dolor físico mezclado con la frustración de quien sabe que el trabajo acumulado durante meses queda en suspenso.

    La historia de Gio Queiroz en el Atlético de Madrid es la historia de una futbolista que aporta desborde, imaginación y carácter. Nacida en São Paulo, formada en el ecosistema competitivo del fútbol brasileño, su carrera ha estado marcada por una madurez precoz y una proyección internacional que la llevó a competir en algunas de las ligas más exigentes del mundo. Su llegada al conjunto rojiblanco representó la incorporación de un perfil diferencial en banda: una atacante capaz de romper líneas, de atacar el espacio con inteligencia y de asumir responsabilidades en contextos de máxima presión. Su impacto no se mide únicamente en estadísticas, sino en la manera en que obliga a las defensas a replegarse, en cómo genera superioridades y en la electricidad que imprime al juego ofensivo del equipo.

    Por eso, la lesión ante el Manchester United no fue solo una baja más en la enfermería. Supuso la ausencia de un recurso estratégico clave en la fase de liga de la Women’s Champions League, una competición que no concede margen de error y en la que cada punto, cada acción, cada detalle cuenta. El Atlético de Madrid Femenino, acostumbrado a competir con carácter en escenarios europeos, tuvo que reconfigurar su estructura ofensiva sin una de sus principales armas en el uno contra uno. La planificación táctica se adaptó, otras futbolistas asumieron protagonismo, pero el vacío que deja una jugadora de las características de Gio trasciende lo meramente posicional.

    La recuperación, en estos casos, es un proceso tan físico como mental. Tras la intervención quirúrgica y el periodo inicial de inmovilización, comenzó un trabajo meticuloso de rehabilitación. Los servicios médicos y el cuerpo técnico diseñaron un plan individualizado, ajustado a los plazos biológicos de consolidación ósea y a la necesidad de recuperar no solo la funcionalidad, sino la confianza en cada apoyo, en cada salto, en cada giro. La readaptación al césped es, para una futbolista de banda, un proceso especialmente delicado: implica reentrenar la musculatura estabilizadora, trabajar la propiocepción y reintroducir progresivamente los gestos explosivos que caracterizan su juego.

    Durante meses, mientras el equipo competía en la Liga F y avanzaba en sus objetivos nacionales e internacionales, Gio trabajaba en la sombra. Las imágenes compartidas por el club mostraban sesiones de gimnasio, ejercicios de fortalecimiento, trabajo en piscina, carrera continua sin balón y, poco a poco, los primeros contactos con el esférico. Cada avance era celebrado internamente como una pequeña victoria. Porque en el alto rendimiento, la paciencia es una virtud tan necesaria como la ambición. Y la brasileña demostró ambas. Lejos de caer en el desánimo, convirtió la lesión en un reto personal, en un proceso de aprendizaje sobre su propio cuerpo y sobre la capacidad de resistir cuando el foco mediático se apaga y la rutina se vuelve exigente y silenciosa.

    El regreso a los entrenamientos parciales con el grupo marcó un punto de inflexión. El momento en que volvió a vestirse con la indumentaria de campo, a pisar el césped con botas y a integrarse en dinámicas colectivas, fue celebrado con una mezcla de prudencia y entusiasmo. El cuerpo técnico gestionó cuidadosamente las cargas, consciente de que una recuperación precipitada puede comprometer meses de trabajo. Se trataba de reconstruir no solo la estructura ósea, ya consolidada, sino la seguridad competitiva de una futbolista cuya principal virtud es la agresividad positiva en el desborde.

    El día en que recibió el alta médica definitiva no fue un simple trámite administrativo. Fue la culminación de un proceso largo, exigente, cargado de incertidumbres y superaciones cotidianas. El comunicado del club, anunciando que Gio Queiroz estaba disponible para el partidazo de esa noche, sintetizaba meses de esfuerzo en una frase breve, pero cargada de significado. “Ha recibido el alta y está disponible”. Detrás de esa disponibilidad hay horas interminables de trabajo invisible, conversaciones con fisioterapeutas, evaluaciones médicas, controles de carga y un compromiso inquebrantable de la jugadora con su propia recuperación.

    Su regreso a una convocatoria del Atlético de Madrid tras superar una fractura de peroné es mucho más que la vuelta de una atacante talentosa. Es la recuperación de una pieza emocional en el vestuario, de una sonrisa contagiosa, de una energía que se transmite en cada entrenamiento. El grupo, que acompañó a Gio en todo el proceso, recibe ahora de vuelta a una compañera fortalecida por la adversidad. En el deporte de élite, las lesiones graves suelen actuar como filtros que redefinen la jerarquía interna, que ponen a prueba la cohesión del colectivo y que exigen una respuesta coral. El Atlético supo sostener a su futbolista en el momento más complejo, y ahora recoge el fruto de esa apuesta por el cuidado integral.

    Desde el punto de vista táctico, el retorno de Gio amplía las variantes ofensivas del equipo. Su capacidad para jugar a pierna natural o cambiada, para atacar tanto por fuera como por dentro, permite al cuerpo técnico diseñar escenarios de partido más flexibles. En competiciones de alta exigencia, contar con una jugadora capaz de romper bloqueos defensivos en contextos cerrados es un activo estratégico. Además, su experiencia internacional aporta madurez en escenarios de presión, especialmente en competiciones europeas donde los detalles marcan la diferencia.

    Pero más allá del análisis puramente deportivo, el regreso de Gio simboliza la esencia del Atlético de Madrid Femenino: resistencia, carácter, capacidad de levantarse. La historia reciente del club está jalonada de momentos en los que la adversidad se transforma en impulso. La fractura de peroné sufrida ante el Manchester United en aquella segunda jornada de la fase de liga de la Women’s Champions League pudo haber sido un punto de inflexión negativo. Sin embargo, se ha convertido en un relato de superación que fortalece la identidad colectiva.

    En el vestuario, las conversaciones en los días previos a su reaparición estaban cargadas de ilusión contenida. No se trataba solo de sumar una jugadora más a la lista de convocadas, sino de reincorporar una historia de resiliencia al proyecto común. El fútbol femenino, en su crecimiento constante y en su consolidación como espectáculo de alto nivel, necesita referentes que encarnen estos procesos de lucha silenciosa. Gio, con su juventud y su experiencia internacional, representa esa nueva generación que combina talento, profesionalidad y una mentalidad competitiva inquebrantable.

    El recuerdo de la acción ante el Manchester United, con la dureza del choque y la inmediata preocupación de compañeras y rivales, permanece como un punto de partida narrativo. Desde allí hasta el anuncio de su regreso hay un trayecto que habla de ciencia aplicada al deporte, de planificación meticulosa y de acompañamiento psicológico. La gestión de una lesión de este calibre en el contexto de una temporada exigente requiere coordinación multidisciplinar: médicos, fisioterapeutas, readaptadores, preparadores físicos y cuerpo técnico trabajan en sinergia para optimizar cada fase del proceso.

    (Fuente: UEFA)

    El alta médica no significa simplemente que el hueso ha consolidado; implica que la jugadora ha superado pruebas funcionales, que tolera cargas de entrenamiento equiparables a las del grupo y que está preparada para asumir el estrés competitivo de un partido oficial. En el caso de una futbolista como Gio, cuyo juego se basa en la explosividad, el control de riesgos es fundamental. Por ello, su inclusión en la convocatoria es el resultado de evaluaciones exhaustivas y de una progresión cuidadosamente monitorizada.

    El Atlético de Madrid Femenino, en su comunicado celebrando el regreso, no solo informa; reafirma una filosofía de cuidado y exigencia. La entidad ha apostado en los últimos años por profesionalizar todos los procesos vinculados al rendimiento, y la gestión de la lesión de Gio es un ejemplo de esa estructura sólida. El club entiende que el éxito deportivo se construye también desde la prevención, la recuperación y el acompañamiento integral de sus futbolistas.

    Para la propia Gio, volver a sentirse parte activa de una convocatoria tras meses de ausencia es una reivindicación personal. Cada paso dado en el túnel hacia el vestuario, cada conversación previa al partido, cada mirada cómplice con sus compañeras tiene un valor añadido. La lesión no solo interrumpió su continuidad competitiva; le obligó a detenerse, a observar desde fuera, a analizar el juego con otra perspectiva.

    Muchas futbolistas reconocen que los periodos de inactividad forzada amplían su comprensión táctica del equipo. No es descabellado pensar que la brasileña regresa con una lectura del juego aún más madura, enriquecida por meses de observación y reflexión.

    El público rojiblanco, siempre exigente y apasionado, recibe la noticia con entusiasmo. La grada, que sufrió con su lesión ante el Manchester United, celebra ahora su recuperación como un triunfo colectivo. En un deporte cada vez más globalizado, donde las distancias geográficas se reducen pero la presión mediática aumenta, la conexión emocional entre jugadora y afición adquiere un valor diferencial. Gio ha sentido ese respaldo durante todo el proceso, a través de mensajes, muestras de cariño y gestos que trascienden el terreno de juego.

    El regreso a una convocatoria no garantiza minutos inmediatos ni protagonismo instantáneo. El cuerpo técnico gestionará su reintroducción competitiva con criterio, priorizando la estabilidad física y la integración progresiva en dinámicas de partido. Pero el simple hecho de volver a figurar en la lista oficial es un hito simbólico que marca el cierre de una etapa y el inicio de otra. La narrativa de la temporada se reescribe con su nombre nuevamente disponible.

    En términos de planificación deportiva, recuperar a una jugadora del perfil de Gio en el tramo decisivo de competiciones puede alterar escenarios. La profundidad de plantilla es un factor crítico en torneos de alta intensidad, y el Atlético suma ahora una alternativa que puede inclinar partidos cerrados. La versatilidad de la brasileña permite, además, adaptarse a distintos sistemas: puede integrarse en un 4-3-3 clásico, actuar como extremo en un 4-2-3-1 o incluso desempeñarse como segunda punta en contextos específicos.

    Sin embargo, más allá de esquemas y pizarras, lo que subyace en este regreso es una historia de voluntad. La fractura de peroné ante el Manchester United, en aquella segunda jornada de la fase de liga de la Women’s Champions League, pudo haber sembrado dudas sobre su continuidad a corto plazo. En cambio, ha fortalecido su determinación y ha consolidado su vínculo con el Atlético de Madrid.

    Las grandes trayectorias deportivas no se construyen solo con goles y asistencias, sino con la capacidad de atravesar el dolor y regresar más fuertes.

    Hoy, con el alta médica en la mano y la convocatoria confirmada, Gio Queiroz Costa Garbellini vuelve a sentirse futbolista en plenitud.

    El camino ha sido largo, exigente, pero profundamente transformador. El Atlético de Madrid Femenino recupera talento, energía y desequilibrio. El fútbol europeo recupera a una atacante que entiende el juego como un espacio de libertad y desafío constante. Y la historia, esa que comenzó con un silencio angustioso ante el Manchester United, encuentra ahora un capítulo luminoso: el del regreso, el de la resiliencia convertida en impulso, el de una jugadora que vuelve para escribir nuevas páginas épicas con la camiseta rojiblanca.

    (Fuente: Atlético de Madrid)
  • La crónica | El Real Madrid acaba con el gafe en París

    (Fuente: UEFA Women’s Champions League )

    ◼️ El conjunto blanco se impuso por 2-3 al París FC fuera de casa en la ida de los playoffs que dan acceso a los cuartos de la Champions. Caroline Weir, Athenea del Castillo y Linda Caicedo marcaron los tantos del Real Madrid CF, mientras que, Kaja Korosec y Maeline Mendy anotaron los goles del equipo francés.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Arrancan los playoffs para clasificarse a los cuartos de final de la UEFA Women’s Champions League. Ocho equipos pelearán por los cuatro billetes que dan acceso a la siguiente ronda. El Real Madrid CF visitará al París FC este miércoles 11 de febrero a las 21:00h en el partido de ida. Las madridistas terminaron la fase de grupos en la 7ª posición con 11 puntos, repartidos en tres victorias, dos empates y tan solo una derrota. Pau Quesada no podrá contar con las lesionadas Merle Frohms, Antonia Silva, Tere Abelleira, Lotte Keukelaar, mientras que, Signe Bruun, que viaja es duda para afrontar el partido. El cuadro español buscará intentar alcanzar el éxito de la temporada pasada, donde llegó a los cuartos de final por segunda vez en su historia. Si logra clasificarse se medirá al FC Barcelona, que ya espera al ganador de esta eliminatoria.
    Por su parte, el París Football Club terminó la fase de grupos en la 10ª posición con 8 puntos tras cosechar dos victorias, ante el Benfica (2-0) y el Valerenga (0-1), dos empates y dos derrotas. Además, las parisinas solo han marcado seis goles, pero también es el séptimo club con menos tantos encajados (7) en estos seis encuentros.
    Ambos equipos se conocen muy bien, y ya se han enfrentado en tres ocasiones a lo largo de su historia en la Champions con ninguna victoria del conjunto merengue. El cuadro francés se impuso por 2-1 y 0-1 en la fase de grupos de la temporada 2023/2024, mientras que, este curso los dos clubes ya se midieron en la liguilla previa con tablas (1-1) en el marcador.
    El duelo de vuelta que decidirá al equipo que pasa a cuartos de final se disputará el miércoles 18 de febrero a las 18:45h en el estadio Alfredo Di Stéfano.
    La ida en París marcará el tono de unos playoffs decisivos para el devenir europeo del Real Madrid. Las blancas buscarán imponer su estilo, apoyarse en la experiencia acumulada en este tipo de escenarios y sostener la solidez defensiva liderada por Misa Rodríguez, con el objetivo de regresar al Alfredo Di Stéfano con ventaja y dar un paso más hacia los cuartos de final de la Champions, mientras que el París Football Club buscará sacar rédito de la localía para llevarse un buen resultado a Valdebebas.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 UEFA Women’s Champions League

    🙌🏻 Playoffs | Partido de ida

    😍 Temporada 2025-2026😍

    🔥 París Football Club 🆚 Real Madrid Club de Fútbol 🔥

    🗓️ Miércoles, 11 de febrero de 2026

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    📺 Disney Plus

    🏟️ Stade Charléty, París

    (Fuente: UWCL)

    Los onces |

    Las cartas están sobre la mesa. París FC y Real Madrid CF ya han desvelado sus onces oficiales para el arranque de una eliminatoria que promete tensión, matices tácticos y una batalla estratégica de alto nivel en estos playoffs de acceso a los cuartos de final de la UEFA Women’s Champions League. Este miércoles 11 de febrero a las 21:00h, con la retransmisión en directo por Disney+, el Stade Charléty se convertirá en el epicentro continental de una noche que marcará el pulso competitivo de dos proyectos ambiciosos. Sandrine Soubeyrand apuesta de inicio por Chavas bajo palos; una línea defensiva formada por N’Dongala en el lateral derecho, Ould Hocine y Greboval como pareja de centrales, y Bogaert ocupando el costado izquierdo; en la sala de máquinas aparecen Picard y Korošec como doble pivote; por delante, Garbino parte desde la derecha, Le Mouédec actuará en el carril central y Mateo —capitana— desde el perfil izquierdo; la referencia ofensiva será Azzaro. Por su parte, Pau Quesada responde con Misa Rodríguez en portería y brazalete de capitana; defensa de cuatro con Yasmim en el lateral izquierdo, Lakrar y María Méndez como centrales, y Eva Navarro adaptada al lateral derecho; en el centro del campo formarán Angeldahl, Däbritz y Weir; el tridente ofensivo lo componen Linda Caicedo desde la izquierda, Feller en punta y Athenea por el flanco derecho.

    Con estos veintidós nombres comienza a escribirse una eliminatoria que no solo define un pase a cuartos, sino que proyecta la dimensión competitiva de dos equipos que han transitado caminos distintos hasta llegar aquí. El Real Madrid aterriza en París tras finalizar la fase de grupos en la séptima posición con once puntos, fruto de tres victorias, dos empates y una única derrota, un balance que evidencia regularidad, capacidad de adaptación a contextos diversos y una madurez creciente en la gestión de los momentos críticos. El conjunto blanco, que la pasada temporada alcanzó los cuartos de final por segunda vez en su historia, persigue consolidarse en la élite continental, dar un paso más en su evolución estructural y confirmar que su presencia entre las mejores ya no es coyuntural sino estructural. Sin embargo, el escenario no es sencillo: Pau Quesada no puede contar con Merle Frohms, Antonia Silva, Tere Abelleira ni Lotte Keukelaar, todas ellas lesionadas, mientras que Signe Bruun, pese a viajar con el grupo, es duda. Este contexto condiciona la configuración del once y obliga a una lectura táctica específica del plan de partido.

    La elección de Misa Rodríguez como guardiana y líder emocional no admite debate. Su capacidad para iniciar desde atrás, su valentía en el juego aéreo y su manejo de situaciones de uno contra uno resultan esenciales ante un París FC que, aunque no ha sido especialmente prolífico en ataque —seis goles en seis partidos de la fase de grupos—, sí destaca por su disciplina estructural y su capacidad para castigar errores en transición. La línea defensiva madridista presenta un matiz interesante: Eva Navarro, habitual extremo, se ubica en el lateral derecho, lo que puede interpretarse como una apuesta por la profundidad ofensiva desde ese carril, buscando fijar a Garbino y obligar al bloque parisino a defender más bajo de lo habitual. En el eje, Lakrar y María Méndez conforman una pareja complementaria: contundencia y anticipación por un lado, lectura táctica y salida limpia por el otro. Yasmim, desde el lateral izquierdo, deberá equilibrar su proyección con la vigilancia constante sobre Mateo, una futbolista con lectura interior y último pase.

    El centro del campo merengue, con Angeldahl, Däbritz y Weir, define el corazón estratégico del plan. Angeldahl aportará orden posicional y criterio en la distribución; Däbritz, dinamismo, llegada y presión tras pérdida; Weir, talento diferencial entre líneas, capacidad para girarse en espacios reducidos y amenazar desde la frontal. Ante el doble pivote Picard–Korošec, el reto será encontrar superioridades interiores, arrastrar marcas y activar a las extremos en ventaja. Linda Caicedo, con su desequilibrio y agresividad en el uno contra uno, puede convertir el costado izquierdo en una zona de constante inestabilidad para N’Dongala. Athenea, por la derecha, ofrece amplitud, desborde y disparo cruzado, mientras que Feller, como referencia, tendrá la misión de fijar centrales, atacar el primer palo y habilitar segundas jugadas.

    En el bando local, Sandrine Soubeyrand construye su propuesta desde la solidez. Chavas aporta seguridad en el juego aéreo y reflejos bajo palos. La defensa de cuatro tiene perfiles definidos: laterales con recorrido y centrales que priorizan el orden posicional. Ould Hocine y Greboval deberán gestionar los movimientos de Feller y las irrupciones desde segunda línea de Weir. El doble pivote Picard–Korošec se antoja clave para cerrar líneas de pase interiores y sostener el bloque medio, que previsiblemente buscará compactarse para reducir espacios entre líneas. Garbino y Mateo aportan amplitud y diagonales hacia dentro, mientras que Le Mouédec ejercerá como enlace creativo. Azzaro, como nueve, será la encargada de presionar la salida blanca y atacar el espacio a la espalda de las centrales.

    El contexto competitivo añade un componente emocional relevante. El París FC terminó la fase de grupos en la décima posición con ocho puntos, gracias a dos victorias —ante Benfica (2-0) y Valerenga (0-1)—, dos empates y dos derrotas. Solo seis goles a favor, pero siete en contra, lo que la convierte en una de las defensas más eficientes del tramo medio de la clasificación. Esa dualidad, poca producción ofensiva pero fiabilidad defensiva, define su identidad: un equipo que prioriza el orden, que concede poco y que compite cada balón dividido con intensidad. El Real Madrid, por su parte, llega con la ambición de romper una estadística que pesa en la memoria reciente: en tres enfrentamientos previos ante el París FC en Champions, no ha logrado la victoria. En la fase de grupos 2023/2024 cayó por 2-1 y 0-1, y esta temporada igualó 1-1 en la liguilla previa. Esa historia reciente añade una capa psicológica a la eliminatoria, una narrativa de cuentas pendientes que puede influir en la gestión emocional de los primeros minutos.

    La ida se juega en territorio francés, y eso implica una lectura estratégica clara: el Real Madrid deberá equilibrar ambición y prudencia. Un gol fuera de casa puede alterar la dinámica global de la eliminatoria, pero una concesión temprana obligaría a asumir riesgos innecesarios. Pau Quesada ha insistido en la importancia de la concentración defensiva y la eficacia en áreas, dos factores que suelen definir este tipo de cruces. La ausencia de Tere Abelleira limita la capacidad de control prolongado desde la base, por lo que Angeldahl asumirá mayor protagonismo en la construcción. La posible ausencia de Bruun reduce alternativas de referencia ofensiva, lo que incrementa la responsabilidad de Feller y la necesidad de que las extremos lleguen a zona de remate.

    El Stade Charléty, con su atmósfera cerrada y cercana al terreno de juego, puede convertirse en un factor ambiental. El París FC, acostumbrado a su escenario, intentará imprimir intensidad desde el arranque, presionar alto en momentos selectivos y buscar transiciones rápidas. El Real Madrid, con jugadoras habituadas a escenarios internacionales, deberá imponer su ritmo, alternar posesiones largas con cambios de orientación y aprovechar la calidad individual de sus futbolistas en el último tercio. La gestión de los duelos individuales —Linda ante N’Dongala, Athenea frente a Bogaert, Weir entre Picard y Korošec— puede inclinar la balanza.

    La eliminatoria no se resolverá esta noche, pero puede encaminarse. El duelo de vuelta, programado para el miércoles 18 de febrero a las 18:45h en el estadio Alfredo Di Stéfano, será el escenario definitivo. Si el Real Madrid logra superar esta ronda, se medirá al FC Barcelona, ya clasificado y esperando rival, lo que añade un componente adicional de expectativa mediática y deportiva. El horizonte de un clásico continental en cuartos actúa como estímulo, pero también como presión añadida. Antes, sin embargo, noventa minutos en París definirán el relato inicial.

    En términos estructurales, se espera un partido de fases diferenciadas: arranque de estudio, posible alternancia de dominios en el primer tramo, ajuste táctico tras el descanso y un último cuarto de hora condicionado por el marcador. La profundidad de banquillo, especialmente en el Real Madrid pese a las bajas, puede resultar determinante en la segunda mitad. La gestión de cargas físicas y la precisión en los cambios estratégicos serán variables críticas. Soubeyrand y Quesada, dos técnicos con perfiles distintos pero convicción táctica, medirán cada ajuste.

    Arrancan los playoffs, ocho equipos pugnan por cuatro billetes a cuartos, y en París se cruzan dos trayectorias que buscan consolidación europea. El balón echará a rodar a las 21:00h, pero la partida ya ha comenzado en las pizarras, en los análisis previos y en la configuración de estos onces que condensan ambición, historia reciente y la promesa de una noche de alta competición continental

    Después de ver cómo el Arsenal Women conquistaba por 0-4 territorio belga a costa del Leuen, nos tocaba sintonizar de nuevo Disney Plus, esta vez para vislumbrar la actuación de uno de los grandes equipos de la Liga F Moeve, caso del Real Madrid, a domicilio, delante de un París Football Club que ya le ha había puesto en apuros en el pasado reciente.

    En el balompié no hay dos encuentros que sea iguales, ni tampoco hay un fórmula mágica que te garantice el éxito, y eso es algo que íbamos a comprobar en la capital francesa en un atractivo París Football Club versus Real Madrid.

    Fue un partido de vértigo, de errores y redenciones, de golpes y respuestas, de talento individual puesto al servicio de una ambición colectiva. Fue una noche de Champions en su máxima expresión, agárrese a la silla porque en los próximos párrafos vienen curvas.

    El arranque no fue sencillo. El París FC, fiel a su identidad, salió con determinación, con esa mezcla de orden táctico y energía vertical que le caracteriza. Presión intermitente, laterales proyectadas y un bloque compacto dispuesto a castigar cualquier desajuste.

    El Real Madrid intentaba asentarse con posesiones largas, buscando a Angeldahl en la base, conectando con Weir entre líneas, pero el escenario imponía respeto. Y a los diez minutos llegó el primer giro dramático de la noche.

    Misa Rodríguez recibió un balón comprometido en salida. Dudó una fracción de segundo, lo suficiente para que la presión local le cerrara ángulos. Intentó jugar con los pies, pero la decisión no fue limpia y el despeje terminó concediendo un córner. Un detalle aparentemente menor que, en noches europeas, se convierte en detonante. Garbino se acercó al banderín con determinación.

    El silencio expectante precedió al golpeo. Centro tenso, medido, con rosca hacia fuera, superando la primera línea defensiva. El balón viajó con precisión quirúrgica hasta el segundo palo, donde apareció Kaja Korošec. La eslovena atacó el espacio con convicción, se elevó por encima de su marca y conectó un remate de volea extraordinario, seco, limpio, inapelable ante el que nada pudo hacer la exjugadora del Deportivo Abanca y entonces la red se agitó con violencia para firmar un golazo que abría la lata con el 10 en el minuto 10 de juego.

    El estadio explotó. Jarro de agua helada para el Real Madrid en el amanecer del compromiso y el decorado cambiaba de un plumazo en contra de lo que había estudiado Pau Quesada antes del pitido inicial.

    El uno a cero obligaba a remar contracorriente. Durante unos instantes, el equipo blanco acusó el impacto. El París FC olió sangre y trató de ampliar la herida con transiciones rápidas. Mateo filtraba pases interiores, Azzaro fijaba centrales, Garbino insistía por banda. Pero el Real Madrid no se descompuso. Lakrar y María Méndez ajustaron distancias, Angeldahl pidió el balón con personalidad y Weir comenzó a aparecer en zonas de influencia. El mensaje era claro: paciencia y precisión.

    La primera gran respuesta blanca llegó tras una combinación por derecha. Athenea encaró, levantó la cabeza y puso un centro medido al corazón del área. Weir atacó el primer palo con inteligencia, anticipándose a su defensora, y conectó un remate que obligó a Chavas a intervenir con reflejos felinos. Aviso serio. El tanto se intuía en el ambiente. El Real Madrid empezaba a inclinar el campo, a ganar duelos, a generar superioridades y es que la de Solares es una crack que brilló con luz propia en la Europa 2025 que se celebró este verano en Suiza.

    Y tanto fue el cántaro a la fuente que terminó por romperse del lado visitante. Minuto 39. Sara Däbritz recibió en tres cuartos, perfilada hacia dentro. Sin apenas espacio, armó la pierna derecha y soltó un latigazo desde fuera del área. El disparo dibujó una parábola poderosa y se estrelló contra la madera con estruendo. El balón, caprichoso, quedó muerto en el área pequeña. Allí apareció Caroline Weir, siempre atenta, siempre preparada. La escocesa reaccionó antes que nadie, atacó el rechace con determinación y definió con frialdad ante Chavas para, con una gran dosis de fortuna, poner el 11 en el tanteador en el minuto 39, pero hubo más.

    Pero el equipo de Pau Quesada no se conformó. Sintió el impulso anímico y decidió asestar otro golpe antes del descanso. Cuando el reloj rozaba el tiempo añadido de la primera mitad, Linda Caicedo recogió el balón en el costado izquierdo. Aceleró con ese cambio de ritmo eléctrico que la distingue, superó a su par con un amague sutil y levantó la vista. Athenea iniciaba una diagonal perfecta, atacando el espacio entre central y lateral. El pase fue milimétrico, filtrado con precisión de cirujana. Athenea controló con temple, acomodó el cuerpo y definió con determinación cruzando el disparo ante la salida de Chavas para darle la vuelta a la tortilla amén del 12 en 45 que llevó el silencio al graderío.

    Del golpe inicial al dominio emocional en apenas media hora. El Real Madrid se iba al vestuario por delante, más un restaban cuarenta y cinco minutos por disputarse en suelo galo y el París Football Club es correoso.

    El segundo tiempo comenzó con un Madrid decidido a cerrar la herida. Lejos de replegarse, salió con ambición. Feller protagonizó una jugada brillante, girándose en el área y dejando atrás a su marca con potencia. El balón llegó a Athenea, que intentó controlar en carrera, pero el esférico se le escapó por centímetros. En la acción posterior, un contacto generó dudas. La colegiada señaló el punto de penalti ante las protestas locales, pero el VAR intervino. Revisión breve, decisión final: no había infracción suficiente. El partido seguía abierto.

    El París FC, obligado por el marcador, adelantó líneas. Clara Matéo comenzó a moverse entre espacios, buscando recibir a la espalda de Angeldahl. Sin embargo, la defensa blanca se mostró sólida. Misa, que había iniciado la noche con incertidumbre, fue creciendo con cada intervención. Se mostró segura en balones aéreos y respondió con autoridad a un lanzamiento directo de Picard que buscaba la escuadra. La guardameta voló, estiró la mano derecha y desvió el disparo con una intervención de alto nivel. Redención bajo palos.

    Y precisamente desde sus dominios nació el tercer golpe madridista. Minuto avanzado de la segunda mitad. Misa blocó un balón dividido y, sin perder tiempo, lanzó en largo con potencia y visión. El envío superó la línea media y cayó en la carrera de Linda Caicedo. La colombiana arrancó en transición, aprovechando el espacio dejado por el repliegue parisino. Conducción firme, zancada amplia, determinación en la mirada. Se plantó ante Chavas, su excompañera, y definió con sangre fría, ajustando al palo en un tanto de pizarra que salió la perfección al mejor club del siglo XX, era el 13 en el minuto 83 y todo parecía estar visto para sentencia.

    Sin embargo, la Champions no concede treguas. Cuando el partido agonizaba, Maeline Mendy apareció para reavivar la llama local. Un balón suelto en el área, una reacción rápida y un disparo certero que superó a Misa al golpetear en el cuerpo de Lakrar y este autogol que se le concedió en el acta a la futbolista cedida por el Lyon, me puso picante al tramo final con el 23 sobre el 89 del duelo.

    El Real Madrid dio el primer paso hacia los cuartos de final con una actuación de carácter, talento y resiliencia. Supo levantarse tras el error inicial, construyó la remontada con fútbol asociativo y contundencia en áreas, y gestionó los momentos críticos con personalidad. Weir emergió como líder ofensiva, Athenea desbordó y definió, Linda fue desequilibrio y sentencia. Misa pasó de la duda al protagonismo decisivo. Pau Quesada leyó bien los tiempos y ajustó cuando fue necesario.

    Pero nada está cerrado. El 2-3 deja al París FC con argumentos para creer en el Di Stéfano. El próximo miércoles 18 de febrero a las 18:45h, Madrid dictará sentencia. Allí se decidirá quién avanza y quién se despide.

    Si el Real Madrid confirma el pase, aguardará el FC Barcelona en cuartos, un horizonte mayúsculo. Por ahora, la noche pertenece a París y a un equipo blanco que, en territorio hostil, demostró que ha aprendido a competir en la élite. Como diría Manu en su análisis final, este equipo tiene alma, tiene fe y tiene fútbol.

    Y cuando esas tres palabras convergen en una noche europea, el resultado suele inclinarse del lado de quien no se rinde.

    (Fuente: UEFA Women’s Champions League )

    📋 Ficha técnica |

    Paris FC (2): Chavas; N’Dongala (Haheim 83′), Ouid Hocine, Greboval (Sylla 83′), Bogaert; Picard (Jedlińska 70′), Korošec; Garbino (Liaigre 59′), Le Moguedec, Mateo; Azzaro (Mendy 70′).

    Real Madrid (3): Misa; Eva Navarro, María Méndez, Lakrar, Yasmim; Däbritz, Angeldahl, Weir (Toletti 70′); Athenea, Feller, Linda Caicedo.

    Árbitra: Ivana Martinčić (Croacia). Amonestó a Linda Caicedo (minuto 16), N’Dongala (minuto 29), Mateo (minuto 48), Angeldahl (minuto 62), Yasmim (minuto 76) y Feller (minuto 93).

    Goles |
    1-0 Korosec 9’⚽️
    1-1 Caroline Weir 38’ ⚽️
    1-2 Athenea del Castillo 44’ ⚽️
    1-3 Linda Caicedo 82’ ⚽️
    2-3 Mendy 89’⚽️

    (Fuente: UEFA Women’s Champions League )

    Vídeo |

    https://youtu.be/NJcIEsCo0_U

  • La crónica | El Arsenal golea al Leuven 

    (Fuente: UEFA Women’s Champions League )

    ◼️ El campeón de Europa fue una apisonadora en Bélgica (0-4) y tiene pie y medio en los cuartos de final.

    Publicidad de HBO Max

    La exitosa serie documental ACOUSTIC HOME arranca su cuarta temporada en HBO Max esta primavera, para repasar la trayectoria de diez grandes artistas de renombre nacional e internacional.Fito Páez, Arde Bogotá, Amaral, Rigoberta Bandini, MARO, Carolina Durante, Antonio Orozco, Edurne, Carminho y Natalia Lacunza serán los nuevos protagonistas de un proyecto original y exclusivo de Sony Music Vision, coproducido por E-Media Canary Projects y Womack Studios.

    El estreno se realizará simultáneamente en la plataforma en España, Portugal y Latinoamérica, con un preestreno especial en el Festival de Málaga previo a su lanzamiento en HBO Max. Una vez más, los espectadores podrán conocer en profundidad la vida y la música de sus artistas favoritos, a través de un concierto en directo y el testimonio de sus propias experiencias artísticas y vitales.

    El director y guionista Alexis Morante (1978, Algeciras) estará de nuevo al frente del proyecto. Ganador de un Grammy Latino y nominado a Goya, Forqué y Platino, a lo largo de su carrera desarrollada entre España y EEUU ha dirigido largometrajes de ficción como ‘El Universo de Óliver’ y ‘¿Es el enemigo? La película de Gila’, además de numerosos documentales musicales de éxito para Netflix, Movistar Plus+ y HBO Max.

    ACOUSTIC HOME es un formato original y exclusivo de Sony Music Vision caracterizado por un alto estándar de producción, que combina con una calidad sonora de nivel profesional con una puesta en escena cálida y orgánica.

    Cada episodio, de una duración de 60 minutos, mantiene un formato ya afianzado tras la buena acogida de las tres temporadas anteriores. Su apuesta se basa en una narrativa de carácter cinematográfico que convierte cada entrega en una experiencia envolvente protagonizada por sus artistas.

    ACOUSTIC HOME sitúa al espectador en el centro del relato y pone el foco en la interpretación de las canciones en directo. Cada episodio presenta a un artista o banda interpretando un repertorio adaptado específicamente al formato, en el que los artificios técnicos se minimizan para dar prioridad al arte, los instrumentos y la interpretación.

    Como en la temporada anterior, los artistas conducen su propio episodio, recorriendo sus grandes éxitos y las etapas más significativas de su trayectoria profesional. La cámara sigue de cerca a los protagonistas para capturar sus momentos más personales antes, durante y después del concierto, que se desarrolla en una localización cuidadosamente escogida y con identidad propia. El lugar de grabación se convierte así en una pieza clave del relato, ya sea por su simbolismo, su potencia visual o su valor artístico, aportando un contexto único a cada capítulo. En esta temporada, el formato transita por escenarios tan diversos como desiertos, paisajes nevados, iglesias, conjuntos arqueológicos, ciudades, pueblos y paisajes costeros. La realización apuesta por una narrativa visual elegante y minimalista, cuidando cada detalle estético para reforzar una sensación de cercanía y exclusividad que invita al espectador a formar parte de una experiencia íntima.

    Acerca de Sony Music Vision

    Sony Music Vision da vida a historias de cine y televisión a través de su talento creativo líder de la industria y un icónico catálogo musical en todo el mundo. La unión de cineastas de talla mundial con artistas innovadores y legendarios permite crear, financiar, producir y distribuir contenidos de gran impacto que cuentan con un acceso único a los archivos y al vasto catálogo de música de la compañía. Como estudio de contenidos deservicio completo, colabora a nivel mundial con todas las empresas de entretenimiento de Sony para atraer al público con proyectos cinematográficos y televisivos de primera calidad, incluidos largometrajes documentales y narrativos, así como especiales de televisión y series con y sin guion.

    Los onces:

    ✍🏻 Manu López & Helena con hache

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    El Arsenal se impone con autoridad por 0-4 al OH Leuven en el King Power at Den Dreef Stadium en el duelo de ida del play-off de acceso a los cuartos de final de la UEFA Women’s Champions League.  Los tantos de Frida Maanum (por partida doble), Olivia Smith y Alessia Russo han encarrilado la eliminatoria sin problemas para las gunners.

     

    La tarde-noche europea en el King Power at Den Dreef Stadium se ha visto envuelta en ese tipo de expectativa que solo generan las eliminatorias que prometen algo más que fútbol. No era únicamente la ida de un play-off de la UEFA Women’s Champions League; era un cruce entre proyectos en momentos vitales distintos, entre la ilusión emergente de un OH Leuven debutante que quería seguir escribiendo historia y la autoridad consolidada de un Arsenal campeón que conoce a la perfección la carga emocional de la competición. El OH Leuven ha recibido al Arsenal con la ambición de desafiar la lógica reciente, con el recuerdo aún fresco del 0-3 encajado en la fase liga, pero también con la convicción de que las eliminatorias (a diferencia de las liguillas) permiten reescribir jerarquías desde la resistencia y el más absoluto el detalle.

    El estadio belga, con capacidad para algo más de 10.000 espectadores, ha presentado el ambiente de las grandes citas continentales: compacto, cercano, ruidoso en los momentos clave… No era solo una grada animando; era una comunidad futbolística consciente de que estaba viviendo una de las noches más importantes de su corta pero intensa historia europea. 

    El Leuven llega a este encuentro como equipo líder en su liga doméstica, respaldado por una fase previa construida desde la solidez (una victoria y tres empates) y por una identidad competitiva que UEFA había destacado en todas las previas.

     

    Sin embargo, enfrente a ellas estaba el vigente campeón, un Arsenal que ha aterrizado en Bélgica reforzado por sus títulos recientes, incluido el levantamiento de la inaugural FIFA Women’sChampions Cup, y por la sensación de equipo enuna inigualable madurez competitiva. Renée Slegerslo había advertido antes del partido: las eliminatorias se juegan a 180 minutos y la trampa es creer que el precedente reciente decide el siguiente partido. No sentía ni euforia por el pasado, ni relajación por la etiqueta de “favorito”.

     

    Desde el pitido inicial, en el partido se ha visto ese choque de identidades. El OH Leuven sale con una presión alta valiente, incómoda y, sobre todo, diseñada para alterar la salida de balón inglesa. Durante los primeros minutos, esa presión provocaverdadera incomodidad, obligando a las gunners a acelerar decisiones, a ajustar perfiles y a buscar apoyos interiores con mayor velocidad de la habitual.

    Aún así, la calidad técnica del Arsenal empieza a emerger con rapidez. En apenas cinco minutos ya dominan la posesión con porcentajes altísimos de precisión en el pase (93%), un dato que no solo refleja su control, sino también serenidad bajo presión. Las inglesas no se precipitan: mueven el balón, atraen la presión y comienzan a detectar los espacios a la espalda del bloque belga.

    La primera gran advertencia local llega en el minuto 7, tras una pérdida gunner que activa la transición del Leuven. La jugada promete peligro hasta que aparece Leah Williamson con una intervención rotunda, de central dominante, cortando el avance con su característica autoridad. Esta acción marca el tono de las inglesas: el Arsenal también sabe competir sin balón y dominar los espacios.

    El partido, lejos de romperse, entra en una fase de intercambio táctico interesante. El Leuven intenta encontrar profundidad mediante envíos rápidos, como el que busca Kuijpers en el 17’ (anulado por fuera de juego). Apenas un minuto después, Jada Conijnenberg roza el gol con un disparo que pasa lamiendo el larguero tras un contraataque iniciado por Bosteels.

    La respuesta inglesa fue inmediata. Caitlin Foord obliga a Seynhaeve a intervenir con un remate raso desde el centro del área tras asistencia de Mariona Caldentey, una de las futbolistas más activas en la generación ofensiva gunner. A este punto el partido entra en esa fase en la que ambos equipos ya habían medido fuerzas y empezaban a mostrarse de verdad.

    La amarilla a Emily Fox en el minuto 20 por juego peligroso añade tensión competitiva, pero también precede el momento que alteraría el rumbo del encuentro. En el 21’, el Arsenal golpea primero. Chloe Kelly, abierta en banda, levanta la cabeza y dibuja un centro preciso al corazón del área. Allí aparecia Frida Maanum, imponiéndose en el salto para cabecear a la red y abrir la lata en el minuto 22 de juego, era el ecuador de la primera mitad.

    Era el 0-1 y también el primer gol de la noruega en la competición esa temporada, un detalle estadístico que añadía más simbolismo al momento. El tanto no solo cambia el marcador; sino que altera ya la balanza a favor del equipo gunner. El Leuven ya no puede especular tanto con el tiempo ni con el equilibrio inicial. El Arsenal, por su parte, empieza a crecer desde la ventaja.

    A partir del minuto 25 se produce uno de los ajustes tácticos más relevantes del encuentro: las centrales del Arsenal adelantan metros hasta instalarse prácticamente en campo rival. Vemos a Williamson y Codina participando en fase ofensiva, acelerando la circulación y permitiendo que el equipo ataque con más jugadoras por delante de balón.

    Williamson roza el segundo de cabeza en el 28’ tras el córner de McCabe y, aunque el remate se marcha fuera, evidencia que el dominio visitante es mucho mayor.

    La tarde-noche también la vimos marcada por nombres propios emergentes, y uno de ellos es Olivia Smith. La joven atacante, llegada en 2025 y considerada una de las grandes promesas del club, protagoniza varias acciones de peligro, incluida una carrera desde campo propio en el 32’ que obliga a intervenir a la zaga belga.

    Ese crecimiento encuentra premio en el minuto 37 de la primera parte. De nuevo Chloe Kelly (decisiva en banda) filtra la asistencia, y Olivia Smith, llegando desde segunda línea, define con naturalidad para el 02 que dio tranquilidad a las británicas.

    Un gol que, de la forma más poética, combina presente y futuro: la experiencia de la asistente y la proyección de la finalizadora.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una cómoda renta para el conjunto londinense, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos en este primer asalto.

    El segundo tiempo arranca con el Arsenal intensificando el asedio del equipo de belga. Pelovaestrella un balón en el poste en el 48’, preludio de un tramo donde el Leuven empieza a dejar ver sudesgaste físico y poca intensidad en los duelos.

     

    El tercer golpe llega en el 52’. Frida Maanum firmasu doblete con un remate desde el centro del área en una acción donde la falta de contundencia defensiva belga resulta decisiva. El 03 ya era todo un escenario de control total para las gunners.

     

    A estas alturas del partido, el Leuven intentareaccionar, incluso genera un córner peligroso en el 62’ tras el paradón de Van Domselaar a disparo lejano de Bosteels, pero el partido estaba emocional y tácticamente inclinado.

    La sentencia definitiva llega en el 72’. Alessia Russo, recién ingresada en el campo, empuja a la red el definitivo 04 desde corta distancia, culminando una tarde-noche de auténtica eficacia inglesa.

    Ese mismo minuto en el que el partido parecía ya inclinarse definitivamente hacia un solo lado, emergía una historia paralela, silenciosa y profundamente humana que trascendía la pura lógica táctica. El regreso de Kyra Cooney-Cross después de su viaje urgente a Australia por la enfermedad de su madre no era simplemente una sustitución más en la pizarra de Jonas Eidevall, ni un ajuste de piernas frescas para sostener la presión en el tramo final. Era una escena que recordaba que incluso en la élite hipercodificada del fútbol europeo, donde cada movimiento se analiza en términos de métricas, mapas de calor y duelos ganados, siguen latiendo historias personales que condicionan, atraviesan y humanizan la competición. Cuando la centrocampista pisó el césped, el gesto de sus compañeras no fue el habitual de quien saluda un relevo funcional, sino el abrazo cómplice de quien entiende que hay batallas que se juegan lejos del estadio y que, aun así, pesan en cada control orientado y en cada presión tras pérdida.

    Su entrada modificó pequeñas cosas del ritmo, sí, pero sobre todo modificó la temperatura emocional del encuentro. El Arsenal ya dominaba el marcador con claridad, imponía su estructura, gobernaba los intervalos entre líneas y castigaba cada transición defensiva lenta del Leuven. Sin embargo, con Cooney-Cross en el campo, el equipo añadió un matiz distinto: una circulación ligeramente más vertical, un deseo de participar en la elaboración que parecía también una declaración íntima de resistencia. No fue una revolución estratégica, sino una reafirmación de identidad. Porque el fútbol de este Arsenal, incluso cuando avasalla, necesita mantener la coherencia con su idea madre: posesiones largas pero no inofensivas, amplitud sostenida por las extremas, laterales que alternan profundidad y pausa, y una medular que equilibra creatividad con disciplina posicional.

    Mientras tanto, el marcador 0-4 empezaba a convertirse en una cifra que no solo explicaba la diferencia de nivel, sino también el aprendizaje acumulado de las londinenses en escenarios europeos de alta exigencia. Este no era un triunfo circunstancial ni una noche de inspiración aislada. Era la confirmación de un proceso que había tenido tropiezos, dudas y, sobre todo, una racha incómoda en las idas eliminatorias que había condicionado su relato reciente en el continente. El dato emergía con fuerza: con este encuentro, el Arsenal rompía su secuencia sin victorias en partidos de ida en fases eliminatorias europeas. Puede parecer una estadística fría, pero en torneos a doble partido la psicología del primer asalto es determinante. Ganar la ida no solo concede ventaja matemática; otorga margen para gestionar el segundo encuentro, reduce la ansiedad estructural y desplaza la presión hacia el adversario.

    El Leuven, por su parte, transitaba el duelo con una mezcla de orgullo competitivo y evidencia de que su crecimiento todavía se encuentra en construcción. No fue un equipo entregado ni resignado. Intentó sostener bloques medios compactos, cerró pasillos interiores durante largos tramos y buscó transiciones rápidas cuando recuperaba en campo propio. Pero la diferencia en la calidad de las decisiones, en la velocidad de ejecución y en la ocupación racional de los espacios terminó marcando la distancia. En cada salida limpia del Arsenal se percibía una claridad conceptual que el conjunto belga aún está incorporando a su ADN competitivo. Y esa brecha no siempre se reduce únicamente con voluntad; requiere tiempo, inversión, experiencia internacional y, sobre todo, exposición repetida a este tipo de escenarios.

    El tramo final del partido, lejos de diluirse en una inercia cómoda para las visitantes, sirvió para confirmar tendencias ya dibujadas a lo largo de los noventa minutos. Caitlin Foord encontró un par de situaciones más para encarar en el uno contra uno, explotando el cansancio acumulado de su lateral. Victoria Pelova, siempre atenta a los espacios intermedios, pisó área con determinación, obligando a la zaga local a multiplicarse en coberturas tardías. El Arsenal no se conformó con administrar; siguió insistiendo, no tanto por necesidad aritmética como por convicción competitiva. Hay equipos que, cuando la ventaja es amplia, bajan pulsaciones y priorizan el control conservador. Este Arsenal, en cambio, transmite la sensación de que cada minuto es una oportunidad para reforzar automatismos, afinar mecanismos y enviar mensajes al resto de aspirantes continentales.

    Paradójicamente, el último susto relevante del encuentro llegó sobre la portería defendida por Daphne van Domselaar. Un córner en el tiempo añadido, casi anecdótico en el contexto global del marcador, activó una breve tensión. El Leuven, empujado por su público y por el deseo mínimo de maquillar el resultado con un gol del honor, cargó el área con decisión. El envío fue tenso, bien ejecutado, y encontró un remate que exigió a la guardameta neerlandesa una intervención de reflejos y lectura anticipada. No era una acción que pudiera cambiar la eliminatoria, pero sí podía alterar la narrativa inmediata. Van Domselaar respondió con autoridad, blocando o desviando con precisión, dejando claro que incluso en noches plácidas la concentración no se negocia. Ese gesto, aparentemente menor, consolidó la sensación de bloque sólido, de equipo que no concede licencias ni siquiera cuando la ventaja parece definitiva.

    El pitido final selló el 0-4 y confirmó lo que el desarrollo del juego ya había insinuado desde el primer tercio: la eliminatoria queda muy encarrilada para las londinenses. Sin embargo, reducir la noche a una mera cuestión de goles sería simplificar en exceso un partido que expuso jerarquías, pero también procesos. Porque en el fútbol femenino europeo actual, la distancia entre los clubes consolidados y los proyectos emergentes se mide tanto en talento individual como en coherencia estructural. El Arsenal demostró que su estatus no es casual ni efímero. Lo ha construido sobre una cultura competitiva que combina exigencia interna, planificación deportiva y una identidad de juego reconocible.

    La palabra jerarquía, tantas veces utilizada de forma retórica, adquirió en este encuentro una dimensión tangible. Se manifestó en la forma en que las centrales visitantes gestionaron los duelos aéreos, en la serenidad con la que el mediocampo reorganizó la presión tras pérdida y en la paciencia con la que las delanteras esperaron el momento exacto para atacar el intervalo entre central y lateral. Jerarquía no es solo ganar; es saber cuándo acelerar y cuándo pausar, cuándo asumir riesgo y cuándo proteger la estructura. Y eso fue precisamente lo que el Arsenal ejecutó con precisión quirúrgica.

    El Leuven, en contraste, dejó destellos que hablan de un futuro posible, pero también evidenció carencias propias de un proyecto que todavía está acumulando experiencia en estas instancias. En varios momentos logró conectar tres o cuatro pases bajo presión, activar su carril exterior y aproximarse al área rival con intención. Sin embargo, en la zona de definición, la toma de decisiones se volvió apresurada o imprecisa. La diferencia entre competir y dominar suele residir en esos pequeños detalles: un control orientado que facilita el disparo, un pase filtrado que rompe la línea, una cobertura que evita el dos contra uno. El aprendizaje europeo consiste en interiorizar esas microdecisiones hasta que se convierten en hábito.

    La noche también dejó una lectura simbólica sobre la ambición del campeón. Defender la corona europea implica convivir con un doble desafío: sostener el nivel propio y gestionar la presión externa. Cada rival afronta el duelo contra el vigente campeón con una motivación adicional, con la convicción de que derrotarlo supone una declaración de intenciones. El Arsenal, lejos de mostrarse complaciente, exhibió hambre competitiva. No jugó como quien protege un título, sino como quien quiere revalidarlo desde la autoridad. Esa diferencia mental es crucial en torneos largos y exigentes.

    A medida que el estadio se vaciaba y el murmullo se transformaba en conversaciones dispersas, quedaba la sensación de haber asistido a una noche que explica por qué el fútbol europeo sigue ampliando su brecha entre proyectos consolidados y aspirantes. No se trata únicamente de presupuesto o infraestructura, aunque esos factores pesan. Se trata de continuidad, de estabilidad en los banquillos, de una política deportiva coherente y de una mentalidad que asume que cada partido es una pieza más en un engranaje mayor.

    El regreso de Cooney-Cross, en ese contexto, actuó como recordatorio de que detrás de cada estructura táctica existen personas. El fútbol de élite tiende a encapsular a sus protagonistas en estadísticas y rendimientos, pero escenas como la suya abren grietas por donde se cuela la humanidad. Sus minutos no fueron determinantes en el marcador, pero sí en la narrativa emocional del equipo. En el abrazo de sus compañeras y en el aplauso contenido del cuerpo técnico se percibía algo más que satisfacción deportiva: era la celebración de la resiliencia personal integrada en un colectivo competitivo.

    Si algo demostró el Arsenal en esta ida es que no pretende ceder el trono sin resistencia. El 0-4 no es solo una ventaja amplia; es un mensaje dirigido al resto del continente. La combinación de talento individual, estructura táctica y fortaleza mental configura un perfil de campeón que no se sostiene en la improvisación. Y cuando el fútbol habla con esa claridad, como ocurrió esta noche, poco espacio queda para la interpretación ambigua. Las favoritas cumplieron con contundencia, reafirmaron su jerarquía y dejaron al Leuven en esa incómoda pero necesaria sala de espera que representa la élite europea para quienes aún están consolidando su proyecto.

    El segundo partido aún deberá disputarse, y el fútbol siempre guarda margen para lo inesperado. Pero la lógica competitiva indica que la eliminatoria ha tomado un rumbo muy definido. El Arsenal puso un pie y medio en los cuartos de final demostrando que su ambición no se ha erosionado tras conquistar el título. El Leuven, mientras tanto, deberá convertir esta experiencia en aprendizaje estructural, en combustible para seguir creciendo y acortando distancias.

    En definitiva, la noche no solo confirmó un resultado abultado. Confirmó que la jerarquía, cuando se sustenta en trabajo y coherencia, termina imponiéndose. Confirmó que los procesos de construcción requieren paciencia y exposición continuada. Y confirmó, también, que incluso en el contexto más competitivo, el fútbol sigue siendo un escenario donde las historias personales encuentran espacio para entrelazarse con la épica deportiva. Hoy ganaron las favoritas, sí. Pero más allá de los goles, ganó la consistencia, la identidad y la convicción de un campeón que no está dispuesto a soltar la corona.

    (Fuente: UEFA Women’s Champions League )

    Ficha técnica | 

    OH Leuven: L. Seynhaeve, S. Janssen, Z. Mertens, (c) J. Biesmans, K. Everaerts (Heremans 89’), S. Pusztai, F. Hermans (De Ceuster 59’), J. Kuijpers (Virag Nagy 59’), A. Bosteels, J. Conijnenberg (Nel Neyrinck 78’), A. Reynders (Isabella Dekker 59’).

    Arsenal: D. v. Domselaar, K. McCabe, L. Codina, (c) L. Williamson (Wubben-Moy 61’), E. Fox (Smilla Holmberg48’), M. Caldentey (Kyra Cooney-Cross 72’), V. Pelova, F. Maanum, C. Kelly (A. Russo 61’), O. Smith (K. Little 81’), C. Foord.

     

    Estadio: The King Power AT Den Dreef Stadium (Heverlee, Bélgica). Capacidad de 10.020 personas.

     

    Árbitra: Iuliana Elena Demetrescu

     

    Goles | 

    0-1 Maanum 21’⚽

    0-2 Olivia Smith 37’⚽

    0-3 Maanum 53’⚽

    0-4 Alessia  Russo 72’⚽

    Vídeo |

    https://youtu.be/g8OEsjb65lw?si=ooKeO5CsS88oZdi_

  • La previa | París F.C. vs Real Madrid

    (Fuente: UWCL)

    🔲 El club blanco visitará al París FC el miércoles 11 de febrero a las 21:00h en el Stade Charléty en la ida del playoff para pasar a cuartos de Champions. El duelo, que se emitirá por Disney+, será el segundo choque entre ambos este curso. Madrileñas y parisinas ya empataron (1-1) en la fase de grupos.

    Arrancan los playoffs para clasificarse a los cuartos de final de la UEFA Women’s Champions League. Ocho equipos pelearán por los cuatro billetes que dan acceso a la siguiente ronda. El Real Madrid CF visitará al París FC este miércoles 11 de febrero a las 21:00h en el partido de ida. Las madridistas terminaron la fase de grupos en la 7ª posición con 11 puntos, repartidos en tres victorias, dos empates y tan solo una derrota. Pau Quesada no podrá contar con las lesionadas Merle Frohms, Antonia Silva, Tere Abelleira, Lotte Keukelaar, mientras que, Signe Bruun, que viaja es duda para afrontar el partido. El cuadro español buscará intentar alcanzar el éxito de la temporada pasada, donde llegó a los cuartos de final por segunda vez en su historia. Si logra clasificarse se medirá al FC Barcelona, que ya espera al ganador de esta eliminatoria.

    Por su parte, el París Football Club terminó la fase de grupos en la 10ª posición con 8 puntos tras cosechar dos victorias, ante el Benfica (2-0) y el Valerenga (0-1), dos empates y dos derrotas. Además, las parisinas solo han marcado seis goles, pero también es el séptimo club con menos tantos encajados (7) en estos seis encuentros.

    Ambos equipos se conocen muy bien, y ya se han enfrentado en tres ocasiones a lo largo de su historia en la Champions con ninguna victoria del conjunto merengue. El cuadro francés se impuso por 2-1 y 0-1 en la fase de grupos de la temporada 2023/2024, mientras que, este curso los dos clubes ya se midieron en la liguilla previa con tablas (1-1) en el marcador.

    El duelo de vuelta que decidirá al equipo que pasa a cuartos de final se disputará el miércoles 18 de febrero a las 18:45h en el estadio Alfredo Di Stéfano.

    La ida en París marcará el tono de unos playoffs decisivos para el devenir europeo del Real Madrid. Las blancas buscarán imponer su estilo, apoyarse en la experiencia acumulada en este tipo de escenarios y sostener la solidez defensiva liderada por Misa Rodríguez, con el objetivo de regresar al Alfredo Di Stéfano con ventaja y dar un paso más hacia los cuartos de final de la Champions, mientras que el París Football Club buscará sacar rédito de la localía para llevarse un buen resultado a Valdebebas.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 UEFA Women’s Champions League

    🙌🏻 Playoffs | Partido de ida

    😍 Temporada 2025-2026😍

    🔥 París Football Club 🆚 Real Madrid Club de Fútbol 🔥

    🗓️ Miércoles, 11 de febrero de 2026

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    📺 Disney Plus

    🏟️ Stade Charléty, París

  • La crónica | Un Barcelona con mucho “flow” resuelve la cita en Las Gaunas

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔲 Las azulgranas ganaron por 0-3 al DUX Logroño ante los 4.454 espectadores que acudieron al estadio de Las Gaunas con los tantos de Carla Julià, Kika Nazareth y Vicky López. La MVP del choque fue Graham Hansen.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El domingo 8 de febrero, cuando el reloj marque las seis de la tarde y el invierno riojano empiece a apretar en las gradas de Las Gaunas, la Liga F Moeve bajará el telón de su jornada con un duelo que, en apariencia, parece escrito de antemano, pero que en el fondo encierra todas las contradicciones, tensiones y relatos que hacen del fútbol femenino español un escenario cada vez más rico, más complejo y más emocional. DUX Logroño y FC Barcelona se citan en uno de esos partidos que no solo se juegan durante noventa minutos, sino que se arrastran desde semanas atrás, desde la clasificación, desde la enfermería, desde la memoria reciente y desde la necesidad, esa palabra que nunca pesa igual para quien pelea por sobrevivir que para quien compite por perpetuar la excelencia.

    Las Gaunas volverá a ser ese estadio que mezcla modernidad y melancolía, un campo que ha visto demasiadas historias como para creer en imposibles, pero que también ha aprendido que el fútbol, incluso cuando se presenta con lógica aplastante, siempre guarda una rendija para el temblor. Allí comparece un DUX Logroño que marca la permanencia con 9 puntos, una cifra que no tranquiliza a nadie porque la frontera con el descenso es tan fina como cruel, porque cada jornada puede ser un paso adelante o un golpe seco contra la realidad. El conjunto riojano llega reforzado moralmente tras una victoria contundente, un 0-4 ante el Alhama CF ElPozo que no solo sumó tres puntos, sino que dejó una sensación de equipo vivo, reconocible, capaz de competir cuando el contexto le es favorable. Sin embargo, esa victoria también dejó interrogantes, porque no estuvieron sobre el césped Comfort Yeboah, Andrea Colomina ni Welma Fon, tres nombres que no son accesorios, sino piezas con peso específico en la estructura del equipo, futbolistas cuya ausencia obliga a reajustar automatismos, roles y liderazgos dentro del campo.

    El DUX sabe que el calendario no concede treguas y que recibir al FC Barcelona no es una cita que permita especular con el mañana. Cada punto cuenta, pero también cuenta la forma de competir, la imagen, la capacidad de resistir y, si se presenta la oportunidad, de morder. En este tipo de partidos, el discurso previo suele oscilar entre el respeto obligado y la reivindicación de la propia dignidad competitiva. Nadie en Logroño ignora que enfrente estará el líder de la Liga F Moeve, el equipo que marca el ritmo del campeonato, el que convierte cada jornada en una demostración de profundidad de plantilla, de identidad de juego y de ambición sostenida. Pero tampoco nadie olvida que el fútbol femenino español ha avanzado lo suficiente como para que incluso los gigantes deban justificar cada victoria, cada dominio y cada goleada.

    El FC Barcelona aterriza en tierras riojanas con el cartel de favorito absoluto, pero también con el desgaste acumulado de una temporada exigente y con la resaca emocional de una semana intensa. El conjunto blaugrana llega tras clasificarse para las semifinales de la Copa de la Reina, nada menos que imponiéndose por 0-4 al Real Madrid CF en el estadio Alfredo Di Stéfano, un resultado que trasciende lo puramente deportivo y se instala en el terreno simbólico. No fue solo una victoria, fue una declaración. “Estoy muy contento con el partido. Merecimos pasar de ronda”, afirmó Pere Romeu tras el duelo copero, en una frase que resume tanto la satisfacción por el resultado como la convicción en el camino recorrido. Ese partido, sin embargo, también dejó una sombra: la lesión de Laia Aleixandri, una baja que se suma a las ya conocidas de Mapi León y Aitana Bonmatí, dos nombres que, por sí solos, explicarían cualquier titular.

    La acumulación de ausencias no altera la esencia del Barça, pero sí obliga a matizarla. La central catalana, convertida en una pieza clave por su fiabilidad, su lectura táctica y su salida limpia de balón, cae en un momento delicado del calendario. Mapi León continúa fuera, y la ausencia de Aitana Bonmatí priva al equipo de una de sus principales fuentes de control, creatividad y liderazgo silencioso. A priori, Marta Torrejón sí estará disponible para viajar a Logroño, una noticia que aporta estabilidad y experiencia a una zaga que, incluso en contextos adversos, suele responder con jerarquía.

    El precedente de la primera vuelta es contundente: 4-0 para el FC Barcelona en el Johan Cruyff. Un marcador que reflejó la distancia entre ambos proyectos en ese momento de la temporada, pero que no necesariamente define lo que puede ocurrir en Las Gaunas. El fútbol no es una ecuación cerrada, y menos aún cuando se juega lejos de casa, en un campo donde el rival se siente protegido por su gente y por la urgencia de los puntos. El DUX Logroño sabe que necesita algo más que orden defensivo; necesita personalidad, valentía medida, concentración absoluta y una dosis de fe que solo se construye desde dentro.

    DAZN y Movistar+ serán los testigos de un partido que, más allá del resultado, sirve para radiografiar dos realidades opuestas pero igualmente legítimas dentro de la Liga F Moeve. Por un lado, el club que aspira a todo, que compite por todos los títulos y que ha normalizado la excelencia hasta convertirla en obligación. Por otro, el equipo que lucha por mantenerse, que pelea cada semana contra la estadística, el presupuesto y la presión, pero que se niega a renunciar a su identidad. El contraste no es una debilidad de la competición; es, precisamente, una de sus fortalezas.

    El ambiente en Las Gaunas se intuye especial. No todos los días visita Logroño el FC Barcelona, y cada una de estas citas se vive como una oportunidad para medir fuerzas, para reivindicar el trabajo invisible y para demostrar que la Liga F Moeve no es solo un escaparate de estrellas, sino también un ecosistema competitivo donde cada punto se gana con sudor. El DUX Logroño afronta el choque con la serenidad que da venir de una victoria amplia, pero también con la prudencia que exige enfrentarse a un rival que no concede errores. La gestión de los primeros minutos será clave: encajar pronto ante el Barça suele ser una sentencia, mientras que resistir, incomodar y alargar el partido introduce la duda, ese elemento tan humano incluso en los equipos más dominantes.

    El Barça, por su parte, llega con la responsabilidad de mantener el liderato, de no relajarse tras un triunfo de prestigio en Copa y de seguir enviando mensajes al resto de la liga. La profundidad de su plantilla le permite rotar sin perder competitividad, pero cada baja obliga a ajustar piezas y a confiar en futbolistas que, en otros contextos, tendrían un rol secundario. Esa es una de las grandezas —y también uno de los retos— del proyecto blaugrana: la exigencia es siempre máxima, independientemente del once inicial.

    En este contexto, el partido se convierte en algo más que un simple cierre de jornada. Es un examen para ambos. Para el DUX Logroño, un examen de resistencia, carácter y capacidad de competir contra el mejor. Para el FC Barcelona, un examen de madurez, de gestión de la adversidad y de continuidad en la excelencia. El césped de Las Gaunas dictará sentencia, pero antes de que ruede el balón ya se han puesto en juego demasiadas cosas como para reducir el choque a una cuestión de favoritismo.

    Aquí se cruzan trayectorias, se enfrentan urgencias y se miden ambiciones. Aquí se pone a prueba la narrativa dominante y se abre la puerta, aunque sea mínimamente, a la sorpresa. Porque el fútbol femenino español, en su crecimiento constante, también se alimenta de estos partidos, de estas noches frías, de estos estadios que esperan, expectantes, a que algo ocurra. Y cuando algo puede ocurrir, aunque las probabilidades digan lo contrario, el fútbol deja de ser una previsión para convertirse en un relato.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El duelo en profundidad |

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve

    😍 Temporada 2025-2026😍

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con un escenario al que no estamos muy acostumbrados, el flamante campeón de la Supercopa de España 2026 en Castellón era incapaz de derribar el muro vinotinto y las tablas (0-0), lo dejaban todo pendiente de resolución de cara al segundo y definitivo acto en La Rioja.

    🔥 DUX Logroño 🆚 Fútbol Club Barcelona 🔥

    🗓️ Domingo , 8 de febrero de 2026

    ⏰ 18:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Estadio Municipal de Las Gaunas , La Rioja

    Los onces |

    El estadio de Las Gaunas se vistió de gala como solo saben hacerlo los escenarios que intuyen que van a ser protagonistas de una tarde que quedará archivada en la memoria colectiva del fútbol femenino español. Desde horas antes del pitido inicial, Logroño respiraba un ambiente especial, una mezcla de expectación, respeto y orgullo por recibir al FC Barcelona, el equipo que marca el paso de la Liga F Moeve y que convierte cada desplazamiento en un acontecimiento. Las gradas, pobladas poco a poco hasta alcanzar los 4.454 espectadores, ofrecían una imagen elocuente del crecimiento sostenido de la competición, de la fidelidad de una afición que entiende el fútbol femenino no como una novedad, sino como una expresión deportiva madura, con identidad propia y con relatos que merecen ser contados con la misma solemnidad que cualquier gran cita.

    El FC Barcelona saltó al césped con una carga emocional visible, perceptible incluso antes de que el balón comenzara a rodar. Las jugadoras azulgranas lucieron camisetas de apoyo a Marta Torrejón, golpeada por el reciente fallecimiento de su padre, y a Laia Aleixandri, ausente por una grave lesión de cruzado. No era un gesto protocolario, sino una declaración de valores, una forma de recordar que, incluso en la élite más exigente, el fútbol sigue siendo un espacio de humanidad compartida. Además, la tarde quedaría marcada por dos hitos individuales que hablaban de futuro y de trayectoria: el debut como culé de la zaguera Adriana Ranera, llamada a integrarse en la estructura defensiva blaugrana, y los cien partidos oficiales de Ona Batlle con la camiseta del Barça, cifra redonda que simboliza regularidad, compromiso y excelencia sostenida.

    Desde el primer minuto, el guion parecía responder a lo esperado. El FC Barcelona se hizo con el control del esférico con naturalidad, moviendo el balón de lado a lado, imponiendo su ritmo, obligando al DUX Logroño a replegarse en campo propio y a organizar un bloque defensivo compacto, solidario, consciente de que la resistencia sería una cuestión tanto física como mental. La primera advertencia llegó pronto, cuando Salma Paralluelo se perfiló para armar un disparo que buscaba sorprender, pero María Miralles, muy bien colocada, atrapó el balón sin excesivas dificultades. Fue una intervención sencilla en apariencia, pero cargada de significado: Miralles estaba concentrada, preparada para una tarde larga.

    Poco después, la guardameta riojana volvió a mostrarse decisiva al anticiparse con valentía a Kika Nazareth, cortando una acción que amenazaba con romper la línea defensiva. El Barça dominaba, pero no encontraba fluidez en los metros finales. Salma, incisiva, volvió a protagonizar la ocasión más clara del primer acto con un remate poderoso que se estrelló violentamente contra la madera, provocando un murmullo colectivo en Las Gaunas, ese sonido indefinible que mezcla alivio y temor, la conciencia de que el margen de error era mínimo.

    El DUX Logroño, lejos de descomponerse, se mantenía firme atrás, con líneas juntas, con ayudas constantes, con una disciplina táctica que hablaba de un equipo trabajado y mentalizado. A los veinte minutos, Carla Julià se animó con un remate que se marchó por encima del larguero, una acción que sirvió para recordar que el Barça, incluso cuando no encuentra espacios, nunca deja de amenazar. Las de Pere Romeu seguían a lo suyo, acumulando posesión, circulando el balón con paciencia casi pedagógica, pero sin hallar el camino hacia la portería de una María Miralles que crecía con cada intervención.

    Vicky López y Clara Serrajordi probaron fortuna con sendos golpeos lejanos que no encontraron portería, reflejo de la frustración creciente ante el muro vinotinto. El Barça chocaba una y otra vez contra una defensa bien organizada, mientras que el DUX intentaba, sin éxito, explotar la velocidad de Mawete al contragolpe. Gemma Font, bajo palos, apenas tuvo que intervenir, pero su concentración era total, consciente de que cualquier transición podía alterar el equilibrio del partido.

    Justo antes del descanso, cuando el primer tiempo parecía condenado a cerrarse sin goles, María Miralles volvió a erigirse en protagonista al evitar el tanto de Vicky López con una intervención eficaz, rápida, de reflejos felinos. Fue una parada que levantó a la grada y que confirmó que el DUX Logroño no solo resistía, sino que creía.

    Tras el paso por vestuarios, el FC Barcelona regresó al césped con una marcha más, con una determinación renovada. Apenas cinco minutos tardó en abrir la lata, y lo hizo de una forma que resumía su esencia colectiva. Caroline Graham Hansen recibió el balón en banda, levantó la cabeza y, con ese toque sutil que distingue a las futbolistas extraordinarias, metió un pase tenso y preciso al segundo palo. Allí apareció Carla Julià, llegando desde atrás, atacando el espacio con convicción, para empujar la pelota al fondo de la red.

    El gol no fue un estallido caótico, sino una liberación contenida, el premio a la insistencia, el momento exacto en el que la resistencia local cedió ante la calidad visitante y se abría la lata con el 01 en el minuto 50 de juego.

    Apenas dos minutos después, el Barça asestó un segundo golpe que dejó tocado al DUX Logroño. El conjunto culé había encontrado los huecos en la zaga rival, había ajustado los movimientos, había acelerado la circulación. El balón volvió a viajar con velocidad, los desmarques comenzaron a ser más agresivos, y la defensa riojana, hasta entonces impecable, empezó a llegar medio segundo tarde. Ese segundo tanto no fue solo un gol más en el marcador; fue la confirmación de que el partido había cambiado de fase cuando la portuguesa Kika Nazareth envió su remate lejos del alcance de Miralles para duplicar la renta hasta el 02 en el minuto 52 de este envite.

    En el minuto 56 llegó el tercer gol, el que terminó de inclinar definitivamente la balanza. Tras un rechace de Miralles dentro del área, Vicky López apareció con instinto, con esa capacidad para leer la jugada antes que nadie, y cazó el balón para enviarlo al fondo de la red. Fue un gol de oportunismo, de inteligencia, de estar donde hay que estar en el momento justo.

    Las Gaunas, que hasta entonces había empujado con fe, asumió que la hazaña se escapaba, aunque el aplauso fue sincero, respetuoso, consciente del esfuerzo realizado y Vicky López, ex del Madrid CFF, instaló el definitivo 03 cuando el reloj deambulaba ya por el minuto 58 y la reacción local no llegaba.

    Ese tercer tanto, nacido del instinto y de la lectura privilegiada de Vicky López dentro del área, no solo alteró el marcador, sino que actuó como un punto de inflexión emocional y estratégico en el banquillo del DUX Logroño. Hasta ese momento, el conjunto riojano había sostenido el partido desde una mezcla admirable de orden, sacrificio y fe competitiva, pero el 0-3, reflejado de forma implacable en el marcador de Las Gaunas, obligó a asumir que el encuentro entraba en una fase distinta, menos ligada a la esperanza del resultado y más conectada con la necesidad de proteger la dignidad, gestionar esfuerzos y mirar también hacia el futuro inmediato. El cuerpo técnico entendió que era el momento de mover piezas, de dar entrada a futbolistas con energía renovada, con hambre, con ganas de dejar huella incluso en un contexto adverso.

    Catalina Ongaro fue una de las elegidas para saltar al terreno de juego. Su entrada no fue casual ni simbólica: aportaba frescura, presencia física y una voluntad clara de disputar cada balón como si fuera el último. Junto a ella, Welma Fon vivió un momento que quedará grabado en su carrera profesional, el debut oficial con el DUX Logroño en un escenario exigente, ante el líder de la Liga F Moeve y con miles de miradas siguiendo cada movimiento. Para una futbolista que da sus primeros pasos en la competición, no hay prueba más dura ni más formativa que hacerlo en una tarde así, cuando el marcador es adverso, cuando el rival domina y cuando cada error se paga caro. Welma entró con la mezcla natural de nervios y determinación, consciente de que ese tramo final era una oportunidad para mostrarse, para sentir el ritmo real de la élite y para empezar a construir su propio espacio dentro del equipo.

    Mientras tanto, María Miralles continuaba sosteniendo al DUX Logroño con una actuación que trascendía lo estadístico. Cada intervención suya era un acto de resistencia, una negativa explícita a rendirse incluso cuando el partido parecía ya sentenciado. Evitó el cuarto gol con otra parada de mérito, rápida, intuitiva, lanzándose con decisión para tapar un disparo que llevaba veneno. No celebró la acción, no levantó los brazos, pero su lenguaje corporal transmitía un mensaje claro a sus compañeras: el partido seguía, la camiseta se defendía hasta el último segundo. Miralles se convirtió así en el rostro de la resiliencia riojana, en la futbolista que entendió que hay derrotas que también se juegan, que también se compiten, y que dejan poso si se afrontan con orgullo.

    El FC Barcelona, por su parte, gestionaba el tramo final con la serenidad de quien sabe que el trabajo principal ya está hecho, pero sin caer en la complacencia. Las blaugranas siguieron moviendo el balón con criterio, buscando espacios, probando combinaciones, manteniendo la intensidad competitiva que define al proyecto. En ese contexto apareció otro de los momentos significativos de la tarde: María Llorella tuvo sus primeros minutos con el primer equipo del FC Barcelona. No fue un gesto vacío ni una concesión gratuita, sino una muestra coherente de una filosofía que mira siempre hacia adelante, que integra talento joven incluso en escenarios de máxima exigencia y que entiende el relevo generacional como un proceso natural, no como una ruptura.

    Para Llorella, pisar el césped de Las Gaunas con la camiseta del primer equipo fue la culminación de años de trabajo silencioso, de entrenamientos, de aprendizajes y de paciencia.

    Cada toque suyo fue seguido con atención desde el banquillo y desde la grada, consciente el entorno blaugrana de que esos minutos forman parte de algo más grande: la continuidad de un modelo que no se agota en los nombres actuales, sino que se proyecta hacia el futuro con la misma ambición que define el presente.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El partido se fue apagando sin sobresaltos, con el FC Barcelona administrando la ventaja y el DUX Logroño aferrándose a la competitividad como último bastión. No hubo rendición, no hubo desconexión. Hubo, sí, la aceptación de una realidad dura, pero también la certeza de que enfrentarse al mejor, resistir durante muchos minutos y aprender de cada detalle forma parte del camino hacia la permanencia. Las Gaunas despidió a las futbolistas con un aplauso sincero, consciente de que había asistido a una tarde de fútbol de alto nivel, cargada de simbolismo, de emociones cruzadas y de historias individuales que seguirán desarrollándose jornada tras jornada.

    A pesar de haber tardado más de una parte en dar con la tecla, no hay rival pequeño en esta gloriosa competición, el Fútbol Club Barcelona suma ya 54 unidades de 57 posibles hasta la fecha, que permiten a las de Pere Romeu seguir al frente de la Liga F Moeve.

    El siguiente capítulo en clave azulgrana, que hoy vestía su tercer uniforme en homenaje al malogrado Kobe Bryant (Lakers), llegará en el Johan Cruyff ante la Sociedad Deportiva Eibar el próximo sábado, 14 de febrero de 2026, a las 18:30 en un duelo que emitirá DAZN.

    El titánico esfuerzo del DUX Logroño cae en saco roto ante las actuales subcampeonas de Europa, pero la buena imagen del elenco que dirige Daniel Montoya podría ser clave para acabar saliendo del pozo a final de temporada.

    El subcampeón de la Copa de la Reina en 2020 volverá a competir en la Liga Profesional de Fútbol Femenino al jugar a domicilio en la Dani Jarque con el Espanyol, pero de momento, seguirá siendo decimocuarto con tan solo 9 puntos, los mismos guarismos que un Alhama Club de Fútbol que sí está en descenso a Primera RFEF.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    DUX Logroño: Miralles; Rebeca, Marta, Iria Castro, Martin; Falfán (Justina Morcillo, m.68); Isina (Velazco, m.68), Laura Martínez (Catalina Ongaro, m.56), Annelie; Salomé (Mia Asenjo, 78) y Mawete (Welma Fon, m.56).

    Fútbol Club Barcelona: Gemma; Aicha, Adriana. Ona Batle (María Llorella, m.62); Serrajordi; Kika, Sydney, Vicky López (Claudia Pina, m.62), Carla Juliá; Paralluelo y Graham (Fenger, m.62).

    Árbitra: María Eugenia Gil.

    Incidencias: Partido de la Liga F disputado en el estadio de Las Gaunas ante unos cuatro mil espectadores sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |
    0-1 Carla Júlia 50’ ⚽️
    0-2 Kika Nazareth 52’ ⚽️
    0-3 Vicky López 55’ ⚽️

    Vídeo |

  • La crónica | La Real Sociedad se toma la revancha de la eliminación copera

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ Las de Arturo Ruiz se impusieron por 2-0 al Badalona Women para tomarse la revancha de la eliminación en cuartos de Copa de la Reina. Claire Lavogez y Nerea Eizagirre marcaron los y dos tantos del conjunto donostiarra. La MVP del choque fue Aiara Agirrezabala, que es una de las grandes perlas de Liga F Moeve.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El domingo 8 de febrero, a las 16:00 horas, el Reale Arena vuelve a ser escenario de una de esas tardes que explican por qué el fútbol femenino español ha entrado definitivamente en una nueva dimensión. Real Sociedad y FC Badalona Women se reencuentran casi sin tiempo para respirar, con las emociones todavía en carne viva, con la herida abierta del partido de cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola y con la sensación inequívoca de que este duelo va mucho más allá de tres puntos. Es Liga F Moeve, sí, pero también es memoria reciente, revancha, orgullo, narrativa y televisión en abierto, porque el encuentro pudo verse para toda España en TEN TV, además de DAZN, GolPlay y 3Cat, con la narración de Iván Fanlo y los comentarios de Júlia Cortina, en una apuesta decidida por llevar el fútbol femenino a todos los hogares, sin barreras, sin excusas y sin silencios.

    Han pasado menos de 72 horas desde que el ONA —el nombre que ya resuena con identidad propia en Badalona— asaltó San Sebastián en Copa, resistiendo, sufriendo, creyendo y golpeando cuando más duele. Minuto 113 de juego, prórroga, cansancio extremo, piernas de plomo y corazón desbocado. Itziar Pinillos, exjugadora del Madrid CFF, símbolo de una generación que ha picado piedra lejos de los focos, encontró el espacio, el tiempo y la sangre fría para marcar el 0-1 que silenció el estadio y escribió una de las páginas más importantes en la historia del FC Badalona Women. No fue un gol más. Fue un manifiesto. Fue la confirmación de que este equipo ha dejado de pedir permiso.

    Ese recuerdo está todavía demasiado fresco en la cabeza de la Real Sociedad. Arturo Ruiz lo verbalizó con serenidad y con poso: “La derrota es un bache en el camino”. No una caída, no una crisis, no un terremoto. Un bache. Pero los baches, en temporada larga, se sortean mejor cuando hay carácter, cuando hay estructura y cuando hay un colchón como el que tiene este equipo txuri-urdin: ocho puntos de ventaja sobre el cuarto clasificado, una regularidad sostenida en Liga y una identidad de juego que no se improvisa. Aun así, el fútbol no entiende de clasificaciones cuando el rival acaba de eliminarte y vuelve a aparecer delante casi sin dar tiempo a pasar página.

    La Real Sociedad llega a este partido con la necesidad íntima de recomponerse emocionalmente. No es una cuestión de urgencia clasificatoria, sino de orgullo competitivo, de reafirmación y de enviar un mensaje claro: el Reale Arena sigue siendo territorio de autoridad. Las bajas de María Molina y Maren Lezeta, ambas lesionadas, obligan a reajustes, pero no alteran la convicción de un equipo que ha construido su camino desde la estabilidad, el trabajo de cantera y una idea reconocible. Arturo Ruiz, técnico madrileño, ha insistido desde su llegada en la importancia de los procesos, en no dejarse arrastrar por el ruido y en entender cada partido como una pieza más del puzzle de la temporada. Y sin embargo, este no es un partido cualquiera.

    Porque enfrente vuelve a estar el FC Badalona Women de Marc Ballester, un equipo que vive uno de los momentos más dulces de su historia reciente. Invicto en 2026. Cuatro victorias y un empate. Tres triunfos en Liga F Moeve y uno en Copa de la Reina. Números que no solo hablan de resultados, sino de una madurez competitiva que ha ido creciendo en silencio, lejos de los grandes focos, pero con una personalidad cada vez más definida. El ONA no es una anécdota copera. Es un proyecto que ha entendido que el fútbol femenino también se construye desde la fe, desde el orden y desde la convicción colectiva.

    Las ausencias de Antonia Canales, lesionada del cruzado, y de Berta Pujadas y Núria Garrote son sensibles, pero no han desdibujado el plan de Marc Ballester. El técnico ha sabido dotar a su equipo de una identidad sólida, pragmática cuando toca, valiente cuando se puede y, sobre todo, resiliente. El partido de Copa fue una demostración de ello. Aguantar, sufrir, aceptar que habrá momentos sin balón, que habrá que defender bajo, que el rival te someterá por fases… y aun así, creer que el partido no está perdido mientras el marcador siga en blanco.

    El precedente inmediato condiciona todo. La Real Sociedad sabe que dominó fases del encuentro copero, que generó ocasiones y que, aun así, no fue suficiente. El Badalona Women sabe que sobrevivió, que se sostuvo y que golpeó en el momento exacto. Esa dualidad convierte el partido de Liga en una partida de ajedrez emocional. ¿Habrá ansiedad en las locales? ¿Habrá exceso de confianza en las visitantes? ¿Se repetirá el guion o veremos un partido completamente distinto?

    La historia entre ambos equipos añade otra capa de significado. Diez enfrentamientos previos. Cuatro victorias para las donostiarras, cuatro empates y dos triunfos del equipo catalán. Equilibrio, respeto mutuo y una rivalidad que, sin ser clásica, empieza a tener cuerpo, memoria y capítulos reconocibles. Cada duelo ha dejado una sensación de igualdad, de detalles, de partidos que se deciden en pequeños márgenes. Y cuando los márgenes son tan estrechos, el factor emocional se vuelve determinante.

    En este contexto, la retransmisión en abierto adquiere un valor simbólico enorme. TEN TV ofreció el partido para toda España, con Iván Fanlo a los mandos de la narración y Júlia Cortina aportando análisis, contexto y sensibilidad desde los comentarios. No es un detalle menor. Es la constatación de que estos partidos ya no se esconden, de que el fútbol femenino ocupa espacios que antes le estaban vetados y de que la épica también se construye cuando cualquiera puede sentarse en su sofá y sentirse parte de la historia que se está escribiendo.

    Para la Real Sociedad, este partido es una prueba de carácter. No solo por la revancha, sino por la necesidad de demostrar que el proyecto no se tambalea ante un golpe inesperado. Para el Badalona Women, es una oportunidad de oro para confirmar que lo de la Copa no fue un accidente, que este equipo puede competir de tú a tú en Liga F Moeve contra uno de los bloques más sólidos del campeonato y que su racha en 2026 no es fruto del azar.

    El Reale Arena, testigo de grandes noches europeas y de tardes memorables, se prepara para un partido que, sobre el papel, es de Liga, pero que en el fondo es un duelo de identidades. El estilo más elaborado, paciente y estructurado de la Real Sociedad frente a la contundencia, la disciplina táctica y el instinto competitivo del ONA. Dos maneras de entender el crecimiento en el fútbol femenino. Dos caminos distintos que se cruzan en el mismo punto.

    Y sobre todo, el recuerdo imborrable de ese minuto 113. De ese balón que terminó en la red. De Itziar Pinillos celebrando un gol que ya forma parte de la memoria colectiva del Badalona Women. De una Real Sociedad que, apenas tres días después, tiene la oportunidad de transformar la frustración en respuesta. El fútbol ofrece pocas veces la posibilidad de revancha tan inmediata. Y cuando lo hace, suele regalar partidos cargados de tensión, de intensidad y de narrativa.

    Este domingo no es solo un Real Sociedad – FC Badalona Women. Es la continuación de una historia que empezó en Copa, es una reivindicación del fútbol femenino en abierto, es una prueba de madurez para dos proyectos que representan muy bien el momento que vive la Liga F Moeve. Y es, sobre todo, una invitación a sentarse, mirar y entender que aquí también se construyen relatos épicos, con voz propia, con emoción y con memoria.

    Partida de ajedrez |

    🏆 Liga F Moeve |

    🙌🏻 Temporada 2025-2026 |

    🔥 Real Sociedad de Fútbol 🆚 ONA 🔥

    🗓️ Domingo, 8 de febrero de 2026

    ⏰ 16:00 horario peninsular

    📺 TEN TV

    🏟️ Estadio de Zubieta, Guipúzcoa

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    La tarde en el Estadio de Zubieta era una más en el calendario de la Liga F Moeve. No podía serlo. Apenas habían pasado unos días desde que el mismo escenario había sido testigo de una de las noches más dolorosas para la Real Sociedad en lo que iba de temporada, aquella eliminación copera frente al FC Badalona Women que dejó cicatriz, silencio y una sensación de oportunidad perdida. El fútbol, caprichoso y cruel, había querido que el sorteo y el calendario cruzaran de nuevo a ambos equipos casi sin margen para digerir lo ocurrido. Menos de 72 horas después del golpe, la vida ofrecía revancha. Y la Real Sociedad la tomó.

    Desde el primer minuto se percibió que el partido se iba a jugar bajo coordenadas emocionales muy distintas a las de un encuentro ordinario de Liga F Moeve.

    El conjunto txuri-urdin saltó al césped con el gesto serio, concentrado, con una determinación que se notaba en cada carrera y en cada disputa. El brazalete negro en el brazo de Lucía Rodríguez, en memoria de su abuela recientemente fallecida, añadió una capa más de solemnidad a una tarde ya cargada de significado. No era solo fútbol. Era memoria, orgullo y respuesta.

    Las de Arturo Ruiz asumieron el mando del partido prácticamente desde el pitido inicial. El balón fue suyo, pero no desde la posesión estéril, sino desde una circulación consciente, paciente, buscando siempre la verticalidad cuando se abría el espacio. Lucía Pardo se convirtió desde muy pronto en el faro ofensivo del equipo, fijando centrales, descargando de espaldas y ofreciendo líneas de pase constantes para las llegadas desde segunda línea. El mensaje era claro: había que golpear pronto, marcar territorio, evitar que el partido se convirtiera en una repetición emocional del duelo copero.

    El FC Badalona Women, fiel a su identidad, se ordenó con disciplina, consciente de que el contexto era distinto pero la exigencia la misma. María Valenzuela, heroína silenciosa en Copa, volvía a ser la última barrera de un equipo que no renuncia a competir aunque no tenga el balón.

    El primer aviso llegó en forma de un envío tenso al área que obligó a la guardameta visitante a medir tiempos y espacio. El balón botó, se envenenó y estuvo a punto de convertirse en un problema mayor, pero el Badalona sobrevivió. No sería la última vez.

    El dominio txuri-urdin se transformó en ventaja pasada la primera decena de minutos, en una jugada que condensó todo lo que había preparado Arturo Ruiz. Intza, profunda y valiente desde la banda, ganó metros, levantó la cabeza y puso un centro medido al corazón del área. Allí apareció Claire Lavogez, llegando desde atrás, atacando el espacio con inteligencia. La centrocampista francesa armó el disparo con la derecha desde dentro del área. María Valenzuela reaccionó con reflejos, sacó una mano firme y repelió el primer chut, pero el balón quedó muerto, suspendido durante una fracción de segundo que pareció eterna. Lavogez, lejos de desconectarse, siguió la jugada, ajustó el cuerpo y golpeó de nuevo. Esta vez el disparo superó definitivamente a la arquera catalana y se coló en la red catalana para abrir la lata con el 1-0 en el minuto 15 de juego.

    Con el 1-0, la Real Sociedad no levantó el pie. Todo lo contrario. El equipo entendió que la mejor manera de protegerse del recuerdo copero era seguir atacando, seguir mandando, seguir imponiendo su ritmo. El Badalona intentó estirarse con balones largos buscando la velocidad de Irina Uribe, pero ahí emergió la figura de Julia Arrula, imperial en la lectura defensiva, anticipándose una y otra vez para cortar cualquier intento de transición visitante. Cada intervención de la guardameta y de la zaga reforzaba la sensación de seguridad de un equipo que había aprendido de la Copa.

    Antes del descanso, ambos conjuntos tuvieron fases de aproximación, pero sin claridad suficiente como para alterar el marcador. El Badalona resistía, consciente de que cualquier mínima concesión podía ser letal, y la Real Sociedad gestionaba con cabeza, sin ansiedad, sin precipitación. El 1-0 al intermedio era justo, pero no definitivo.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una mínima diferencia a favor del equipo que levantó la Copa de la Reina en 2019, pero el margen era tan pequeño que todo podía pasar en el segundo y definitivo acto en el País Vasco.

    Tras el paso por vestuarios, Marc Ballester agitó el tablero con la entrada de Lice Chamorro, buscando más mordiente y presencia ofensiva. El plan visitante era claro: intentar que el partido se abriera, provocar intercambios, encontrar alguna fisura emocional en el rival. Sin embargo, el guion no varió sustancialmente. La Real Sociedad siguió llevando el peso del encuentro, moviendo el balón con criterio y buscando ensanchar el campo.

    Uno de los momentos más simbólicos del partido llegó con un envío largo al segundo palo para la carrera de Aiara Agirrezabala. La lateral apareció con potencia, atacando el espacio libre, y estuvo a punto de conectar un remate que habría sido el 2-0. No llegó por centímetros, pero la acción fue un reflejo de su partido completo, intenso, constante, decidido, que acabaría valiéndole el reconocimiento como MVP del encuentro.

    Los cambios se sucedieron en ambos banquillos. Arturo Ruiz dio entrada a Arola Aparicio para refrescar y mantener la intensidad, mientras que Sarah Jankovska sumó minutos en el conjunto catalán. El Badalona empezó a creer en el empate, especialmente a través de Elena Julve, que buscó desmarques y conducciones, pero siempre se encontró con una zaga txuri-urdin sólida, ordenada e inexpugnable.

    El tramo final del partido concentró toda la tensión. A falta de quince minutos, un saque de esquina botado por Andreia Jacinto encontró la cabeza de Lucía Pardo. La ex del Madrid CFF se elevó, conectó el remate desde dentro del área y el balón salió rozando el larguero. María Valenzuela siguió la trayectoria con el corazón en un puño, viendo cómo la pelota se marchaba fuera por muy poco. Fue una ocasión que pudo haber sentenciado antes, pero también un aviso de que el partido seguía abierto.

    El Badalona se volcó entonces con todo lo que tenía. Loreta Kullashi estuvo a punto de cambiar la historia con un disparo que ya se cantaba como gol, pero Claudia Florentino apareció de manera providencial para sacar el balón bajo palos, en una acción defensiva que valió casi tanto como un tanto. Era el último intento visitante.

    Y cuando el rival se expone, el fútbol castiga. Con el Badalona desordenado, Nerea Eizagirre recogió un pase de Lucía Rodríguez, condujo, encaró, se inventó una jugada individual llena de talento y determinación y definió con maestría para poner el 20 definitivo. Un gol que cerró el partido, que cerró la herida y que devolvió a la Real Sociedad la sensación de control y autoridad ya sobre el 96 del añadido.

    El pitido final confirmó mucho más que una victoria. Confirmó que la Real Sociedad mantiene los ocho puntos de ventaja sobre su rival directo en la lucha por los puestos de Champions, que supo responder al golpe de la Copa y que este equipo sigue creciendo desde la madurez. Para el FC Badalona Women, la derrota no borra lo conseguido, pero sí recuerda que la Liga exige constancia y precisión absoluta.

    La revancha se consumó. El fútbol, esta vez, fue justo con quien supo entender mejor el contexto del torneo de la regularidad, quedando la Real Sociedad de Fútbol en la tercera plaza con 41 unidades en su haber y ya piensa en su próximo choque ante el Athletic Club en Lezama.

    Por su parte, el ONA pagó muy caro su esfuerzo copero y no pudo hacer zozobrar de nuevo a las donostiarras, pero las de Marc Ballester navegan tranquilas instaladas en el séptimo escalón gracias a sus 26 unidades y buscará darle caza al Sevilla Fútbol Club, más tendrá un hueso duro de roer en las guerreras del Costa Adeje Tenerife Egatesa, que está metido de lleno en la lucha por acceder a Europa, casi nada.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Real Sociedad: J. Arrula, Emma (Arola A., min. 62), Lucía, Florentino, Moraza (cap.), P. Fernández, Cahynová, Aiara (Cecilia, min. 91), Lavogez (Andreia, min. 62), Intza (N. Eizagirre, min. 76) y L. Pardo (Mirari, min. 76).

    FC Levante Badalona Women: María, Itzi, Nerea C. (Aina Meya, min. 85), C. Cubedo, S. Majarín (cap.), Barclais (Junge, min. 85), Lorena (Kullashi, min. 79), Paula (Jankovska, min. 62), E. Julve, Banini (L. Chamorro, min. 46) e Irina Uribe.

    Árbitra: María Gloria Planes. Ha amonestado a las locales P. Fernández y Moraza y a las visitantes Cubedo, E. Julve, Jankovska e Irina Uribe con tarjeta amarilla.

    Incidencias | Partido correspondiente a La decimonovena jornada de la Liga F Moeve 2025-2026 que ha enfrentado en el
    Estadio de Zubieta a la Real Sociedad de Fútbol y al ONA sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Lavogez 15’ ⚽️
    2-0 Nerea Eizaguirre 96’ ⚽️

    Vídeo |

  • La crónica | El Deportivo reina en el barro

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ Festín de goles del Deportivo Abanca en el Fernando Torres al doblegar por 1-6 a un Madrid CFF en crisis.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El domingo 8 de febrero a las dos de la tarde, cuando el reloj marque esa hora suspendida entre el vermú y la sobremesa, el estadio Fernando Torres volverá a abrir sus puertas para un partido que, en apariencia, podría parecer uno más dentro del calendario de la Liga F Moeve, pero que en realidad esconde muchas más capas de las que sugiere la clasificación. Madrid CFF y Deportivo Abanca se citan en un momento de la temporada donde ya no hay partidos inocentes, donde cada punto pesa más que el anterior y donde las dinámicas, las emociones y la memoria reciente condicionan tanto como los esquemas tácticos o los nombres propios. Será un duelo transmitido en directo por DAZN, sí, pero sobre todo será un examen de carácter, una prueba de resiliencia y una oportunidad para redefinir el relato de ambos equipos en este tramo decisivo del curso.

    El Madrid CFF llega a la cita con la necesidad tatuada en el rostro. Tres derrotas consecutivas han erosionado una temporada que hasta hace no tanto caminaba con paso firme por la zona templada de la tabla. Dos tropiezos en Liga F Moeve y una eliminación dolorosa en los cuartos de final de la Copa de la Reina han dejado al conjunto madrileño en una especie de tierra de nadie emocional: con 26 puntos, situado en mitad de tabla, lejos tanto de la amenaza inmediata como de los sueños europeos, pero con la sensación incómoda de que el equipo se ha detenido justo cuando parecía más reconocible. En este contexto, el partido ante el Deportivo Abanca no es solo una oportunidad para sumar tres puntos; es, sobre todo, la ocasión de reencontrarse consigo mismo, de volver a reconocerse en su propio juego, de recuperar esa identidad que ha sido la base del crecimiento del club en las últimas temporadas.

    El Fernando Torres, escenario habitual de las grandes tardes del Madrid CFF, se presenta como un refugio emocional. En casa, el equipo de Sánchez Vera ha construido buena parte de su estabilidad en la élite, convirtiendo su estadio en un espacio donde el plan de partido se ejecuta con mayor convicción, donde las jugadoras se sienten respaldadas y donde el margen de error parece, al menos psicológicamente, un poco más amplio. No es un fortín inexpugnable, pero sí un lugar donde el Madrid CFF suele mostrarse fiel a su idea: un equipo competitivo, ordenado, intenso en la presión y con capacidad para alternar fases de dominio con momentos de repliegue inteligente.

    David Sánchez Vera afronta el duelo con una noticia que, en semanas como esta, adquiere un valor incalculable: tendrá a todas sus jugadoras disponibles. En una temporada marcada por las rotaciones forzadas, las ausencias por lesión y la necesidad de reajustar constantemente los automatismos, contar con la plantilla al completo supone un alivio y, al mismo tiempo, una responsabilidad. Porque cuando todas están disponibles, la elección del once inicial se convierte en un mensaje, en una declaración de intenciones. Cada decisión del técnico madrileño será leída no solo en clave táctica, sino también emocional: quién lidera la reacción, quién asume el peso del equipo en un momento delicado, quién simboliza mejor esa vuelta a los orígenes que el Madrid CFF busca desesperadamente.

    Enfrente estará un Deportivo Abanca que llega a Madrid con menos puntos, pero con un discurso que no se construye desde la resignación. El conjunto gallego suma 17 puntos y sabe que su temporada está marcada por la irregularidad, especialmente lejos de Riazor, donde solo ha conseguido cuatro puntos en lo que va de curso. Los números como visitante no invitan al optimismo, pero el fútbol rara vez se explica solo desde las estadísticas. Las de Fran Alonso aterrizan en la capital tras caer ante el Real Madrid CF por 2-4 en su último compromiso, un partido que dejó sensaciones contradictorias: por un lado, la evidencia de las dificultades defensivas ante un rival de máximo nivel; por otro, la confirmación de que el Deportivo tiene argumentos ofensivos, personalidad y una idea de juego que no se diluye incluso en contextos adversos.

    Fran Alonso ha insistido en la previa en un mensaje que busca reforzar la autoestima del grupo. “Tenemos mucha confianza y tenemos una buena dinámica de juego”, afirmó el técnico deportivista, consciente de que el discurso interno es tan importante como el planteamiento táctico. No es una frase lanzada al azar: es una declaración de principios. El Deportivo Abanca sabe que necesita puntos, pero también sabe que no puede traicionar su identidad en la búsqueda desesperada de resultados. En un campeonato tan exigente como la Liga F Moeve, perder la fe en el propio modelo suele ser el primer paso hacia el abismo.

    Las bajas, eso sí, condicionan el plan del conjunto gallego. Cris Martínez continúa fuera por maternidad, una ausencia que va más allá de lo futbolístico y que ha obligado al equipo a reorganizar roles tanto dentro como fuera del campo. Tampoco estarán disponibles Carlota Suárez, Henar Muiña y Millene Cabral, nombres que forman parte de la columna vertebral del proyecto y cuya ausencia reduce las opciones de rotación y la capacidad de modificar el partido desde el banquillo. En este contexto, todas las miradas se dirigen hacia Hildah Magaia, que podría disputar sus primeros minutos como deportivista. Su posible debut añade un punto de incertidumbre al partido, ese factor imprevisible que a veces rompe los guiones más estudiados.

    El duelo entre Madrid CFF y Deportivo Abanca no se entiende del todo sin mirar al pasado reciente, sin recordar lo que ocurrió en la primera vuelta. Aquel enfrentamiento, todavía fresco en la memoria de ambos vestuarios, dejó lecciones que ahora regresan con fuerza. Porque los partidos no se repiten, pero las sensaciones sí. Porque los errores cometidos entonces se analizan ahora con lupa. Porque las virtudes mostradas en aquel choque se convierten en referencias a explotar o a neutralizar. La historia entre ambos equipos en la élite es relativamente corta, pero lo suficientemente intensa como para haber construido una rivalidad silenciosa, basada en el respeto mutuo y en la conciencia de que cada duelo es una batalla directa por la estabilidad en la categoría.

    El Madrid CFF sabe que no puede permitirse otro tropiezo. Tres derrotas seguidas pesan como una losa, no tanto por su impacto clasificatorio inmediato, sino por lo que suponen a nivel de confianza. El equipo necesita volver a ganar para recordar quién es, para recuperar ese lenguaje corporal que transmite seguridad, para volver a celebrar un gol sin mirar de reojo al banquillo buscando respuestas. La afición, que ha acompañado al equipo en los momentos buenos y en los malos, espera una reacción. No exige brillantez extrema ni resultados imposibles; exige compromiso, intensidad y la sensación de que el equipo vuelve a caminar en la dirección correcta.

    En el otro lado, el Deportivo Abanca afronta el partido con la mentalidad de quien sabe que cada desplazamiento es una oportunidad para cambiar la narrativa. Ganar fuera de casa sigue siendo una asignatura pendiente, pero también una obsesión. Cada viaje es un examen, cada partido lejos de Riazor es una posibilidad de demostrar que el equipo es algo más que un conjunto competitivo en su estadio. Sumar en Madrid tendría un impacto enorme, no solo en la clasificación, sino en la moral del grupo, en la percepción externa y en la convicción interna de que el proyecto tiene recorrido en la máxima categoría.

    El césped del Fernando Torres será testigo de un choque de estilos que, aunque comparten ciertos principios, se manifiestan de manera distinta. El Madrid CFF suele apostar por un bloque compacto, con líneas juntas y una presión bien coordinada, buscando transiciones rápidas cuando recupera el balón y tratando de imponer un ritmo alto en casa. El Deportivo Abanca, por su parte, intenta ser valiente con balón, asumir riesgos controlados y encontrar superioridades en zonas intermedias, incluso cuando el contexto no es favorable. La batalla en el centro del campo será clave, no solo por la disputa física, sino por la capacidad de ambos equipos para imponer su tempo.

    A medida que se acerca la hora del partido, el ambiente se irá cargando de expectativas. Las jugadoras lo sienten en el calentamiento, en los gestos, en las miradas cruzadas. Saben que no es un partido cualquiera. Saben que hay algo en juego que va más allá de los tres puntos. Saben que el relato de su temporada puede empezar a cambiar en noventa minutos. Y en esa conciencia compartida reside gran parte de la épica que envuelve este Madrid CFF – Deportivo Abanca.

    Porque el fútbol, al final, no se explica solo desde la táctica o la estadística. Se explica desde las historias que se cruzan, desde las trayectorias que convergen, desde los momentos de duda y de esperanza que conviven en un mismo partido. Este domingo, en Madrid, dos equipos con realidades distintas pero necesidades similares se mirarán a los ojos. Uno buscando reencontrarse con la victoria y consigo mismo. El otro intentando demostrar que su camino en la élite no está escrito únicamente desde la dificultad.

    Y mientras el balón empiece a rodar, mientras DAZN conecte en directo y las gradas comiencen a latir, el partido se convertirá en algo más grande que la suma de sus partes. Será una historia en construcción, una de esas tardes que, con el paso del tiempo, se recuerdan no solo por el resultado, sino por lo que significaron en el desarrollo de una temporada que aún tiene muchas páginas por escribir…

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El partido en detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve

    ✨ Temporada 2025-2026 ✨

    🙌🏻 Matchday 19 | Día de partido

    🔥 Madrid CFF 🆚 Deportivo Abanca 🔥

    ⏰ 14:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Estadio Fernando Torres, Fuenlabrada

    Los onces |

    El balón todavía no había echado a rodar cuando el Fernando Torres ya ofrecía una primera fotografía del partido a través de los nombres propios que pisaron el césped desde el inicio, una declaración de intenciones silenciosa que anticipaba lo que estaba en juego. El Madrid CFF apostó de salida por Paola Ulloa, escoltada por Sandra Villafañe, Núria Mendoza, Mónica y Allegra Poljak, con Alba Ruiz, Marina Rivas, Hildur Antonsdóttir y Ángela Sosa sosteniendo el pulso del encuentro y Kamilla Melgård y Emilie Nautnes como referencias ofensivas en un once que respiraba continuidad, confianza en el bloque y la voluntad clara de reencontrarse con su mejor versión.

    Frente a ellas, el Deportivo Abanca respondió con Inês Pereira bajo palos y una alineación formada por Samara Ortiz, Raquel García, Merle Barth y Vera Martínez, acompañadas por Lucía Martínez y Paula Gutiérrez, con Ainhoa Marín, Olaya y Lucía Rivas en la zona creativa y Esperanza Pizarro como punta de lanza. Un once marcado por las ausencias, pero también por la fe en una idea de juego reconocible, valiente y sostenida en la confianza que Fran Alonso había reivindicado en la previa.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El conjunto gallego se impuso por 1-6 al Madrid CFF en el estadio Fernando Torres con los tantos de Esperanza Pizarro, desde el punto de penalti, Merle Barth, Raquel García, Vera Martínez, que fue la MVP del encuentro, y Paula Monteagudo. Por su parte, Emilie Nautnes anotó el único gol del equipo madrileño.

    El sol se filtraba a través de las nubes bajas sobre el Fernando Torres, tiñendo el césped de un verde intenso que parecía vibrar bajo los pies de las jugadoras. Cada grada se llenaba lentamente de un murmullo expectante, mezcla de emoción, ansiedad y orgullo, mientras el Madrid CFF y el Deportivo Abanca se preparaban para un duelo que prometía ser una montaña rusa de emociones. Desde el primer instante, el ambiente olía a fútbol de alto voltaje; el silbato de la colegiada resonó y el balón rodó, marcando el inicio de una contienda donde cada segundo contaría, donde cada toque podría definir el destino del encuentro.

    El Madrid CFF, consciente de la importancia de hacerse fuerte en casa, arrancó con intensidad, buscando imponerse con presión alta y transiciones rápidas. El primer aviso lo dio Allegra Poljak, adelantándose a su marca en el corazón del área rival para conectar un cabezazo preciso que hizo volar a Inês Pereira, la guardameta visitante, quien se estiró con reflejos felinos y atrapó el balón sin apenas esfuerzo, mostrando desde el primer minuto por qué era uno de los pilares del Deportivo Abanca. La grada respiró aliviada, pero quedó claro que aquello no sería un partido cómodo: la tensión estaba servida.

    El peligro no se detuvo ahí. Apenas unos minutos después, Emilie Nautnes, con la mirada fija en el arco y la determinación grabada en el gesto, lanzó un testarazo potente, directo al marco defendido por Paola Ulloa. El balón golpeó con fuerza el travesaño y rebotó con un sonido seco, como un trueno que hizo temblar la hierba. La afición del Madrid CFF contuvo la respiración y los ojos se agrandaron al ver cómo el cuero se alejaba milagrosamente de la línea de gol, negando a las locales el primer grito de victoria. El Deportivo Abanca demostraba desde el primer compás del partido que su capacidad ofensiva sería letal, con conexiones rápidas y precisas entre Melgard y Nautnes, que mostraban una complicidad casi telepática.

    En la portería contraria, Paola Ulloa también brillaba, anticipándose con reflejos extraordinarios a los disparos de Ainhoa Marín, quien buscaba con insistencia el primer tanto de las locales. Cada intervención de Ulloa no solo salvaba la meta, sino que insuflaba confianza a sus compañeras, generando la sensación de que, aunque el Madrid CFF apretara, la muralla gallega sería impenetrable. La intensidad del choque subía con cada pase, con cada desplazamiento del balón, mientras las jugadoras luchaban por cada centímetro de césped como si fuera una frontera sagrada.

    Al minuto seis, se produjo un momento que habría marcado la narrativa del encuentro de manera distinta si la suerte hubiera acompañado a las locales. Ángela Sosa, siempre incisiva y con visión privilegiada, levantó la cabeza y envió un pase quirúrgico que atravesó líneas, rompiendo la defensa gallega con la precisión de un bisturí. Allegra Poljak se anticipó a la defensa y conectó el balón con un toque sutil que parecía destinado a cruzar la línea de gol. La grada explotó, los brazos se levantaron, los gritos de gol se formaron en cada garganta… pero la colegiada levantó el banderín. Fuera de juego. Un golpe invisible, silencioso, pero demoledor. El gol se esfumó en un instante, dejando una sensación de “casi” que electrificó la tensión en ambos equipos.

    Sin embargo, el Deportivo Abanca no tardó en demostrar su capacidad de reacción. Apenas unos minutos después, el Madrid CFF sufrió el primer mazazo del partido. Una acción dentro del área, fruto de la presión visitante y de la incisiva conducción de Esperanza Pizarro, terminó con Mônica Hickmann cometiendo una falta clara. La colegiada no dudó y señaló el penalti. El estadio contuvo la respiración: desde los once metros, la responsabilidad recaía en Esperanza Pizarro, la uruguaya que ya había demostrado en anteriores encuentros que su frialdad frente a la portería rival era temible. Ajustó el balón, miró fijamente a Ulloa y, con un disparo potente y colocado, envió el balón al fondo de la red para abrir la lata con el 01 que hacía saltar la sorpresa al sur de la capital española en el minuto 14 de juego.

    Un golpe que dejó al Madrid CFF tambaleándose y que encendió la chispa de euforia entre las visitantes.

    Y como si el primer tanto hubiera sido solo un aviso, Ainhoa Marín estuvo a punto de transformar la ventaja en un golpe casi definitivo. En una acción que combinaba velocidad, visión y precisión, se plantó completamente sola frente a la portería y disparó desde el segundo palo… pero el balón se perdió por encima del travesaño, casi como un recordatorio cruel de la delgada línea entre el acierto y el error.

    El partido continuaba abierto, pero cada intervención, cada pase, cada remate mostraba la profundidad táctica y la calidad técnica de ambos equipos. Inês Pereira volvió a convertirse en heroína con una intervención magistral ante un disparo de Melgard, enviando el balón fuera con una mano firme y decidida, manteniendo a su equipo con vida. Precisamente la conexión noruega del Deportivo Abanca comenzaba a dibujar el camino hacia la igualdad: Melgard, con la precisión de un metrónomo, conectó con Emilie Nautnes, quien no perdonó y con un toque sutil puso el balón lejos del alcance de la guardameta cedida por el Everton y devolvió el equilibrio al tanteador en el 35 de la primera mitad, tocaba volver a empezar con el 11 y la emoción era grande.

    Antes del descanso, la tensión alcanzó niveles máximos. Una falta lanzada por Olaya Rodríguez parecía destinada a terminar en gol, pero Paola Ulloa volvió a mostrar su instinto felino para despejar el balón. El rechace, como un regalo amargo de la fortuna, cayó a Merle Barth, quien, en una posición al límite del fuera de juego, ejecutó con precisión quirúrgica un disparo que terminó colando el 12, poniendo por primera vez al Madrid CFF en desventaja. La combinación de técnica, velocidad y olfato goleador de las visitantes estaba dejando sin respiro a las locales.

    descanso no fue un refugio para el Madrid CFF, sino un breve paréntesis cargado de preguntas sin respuesta. En los vestuarios, las miradas se cruzaban buscando soluciones urgentes, mientras el Deportivo Abanca respiraba con la serenidad de quien sabe que ha golpeado en el momento exacto y que aún quedaba terreno fértil para seguir haciendo daño. Cuando las jugadoras regresaron al césped del Fernando Torres, el murmullo de la grada se transformó en un clamor contenido, una mezcla de esperanza y temor ante lo que estaba por venir.

    Fran Alonso agitó el tablero desde el primer segundo de la segunda mitad. Nerea Sánchez y Freja Siri saltaron al campo con la misión clara de devolver la energía, de recuperar el pulso perdido, de convertir el empuje emocional en fútbol real.

    El Madrid CFF salió decidido, adelantó líneas, apretó la salida de balón y durante unos instantes pareció que el partido podía girar. Pero el fútbol, como tantas veces, no entiende de intenciones, sino de ejecución.

    Apenas había pasado un minuto desde la reanudación cuando el Deportivo Abanca volvió a golpear con una contundencia casi cruel. Una jugada aparentemente inofensiva terminó convirtiéndose en una escena que quedaría grabada en la memoria del encuentro. El balón quedó suelto dentro del área tras un rechace mal defendido, y allí apareció Raquel García, atenta, voraz, con ese instinto que distingue a las futbolistas que saben leer el caos. Sin pensarlo, armó el disparo y lo envió al fondo de la red y el 1-3 cayó como una losa en el 47.

    No hubo tiempo para reorganizarse, ni para recomponer el ánimo. El Deportivo Abanca había entendido que ese era el momento exacto para asestar el golpe definitivo.

    El Madrid CFF acusó el impacto. Las líneas se estiraron, los espacios comenzaron a aparecer como grietas en una muralla que ya no era sólida. El Deportivo Abanca, lejos de conformarse, se mostró aún más sólido, más compacto, más certero. Defendía con orden, cerraba líneas de pase, y cada recuperación se transformaba en una amenaza real. El balón ya no quemaba en los pies de las visitantes; fluía con naturalidad, con confianza, con esa seguridad que solo otorga el dominio absoluto del partido.

    Pasaban los minutos y el encuentro se iba inclinando de forma irreversible. Y entonces emergió la figura que terminaría de marcar la diferencia, la futbolista que transformó un partido controlado en una goleada histórica: Vera Martínez. Corría cerca de la media hora del segundo tiempo cuando la centrocampista leyó a la perfección una salida de balón del Madrid CFF. Anticipó el pase, robó la pelota en campo rival y, sin levantar la cabeza, se perfiló para disparar. El zurdazo fue seco, potente, directo, una ejecución perfecta que sorprendió a Paola Ulloa, superada por la violencia y la colocación del disparo. El balón besó la red y el marcador reflejó un demoledor 14 en contra del conjunto blanco y rosa en el 57 sobre un césped en pésimas condiciones, hecho un barrizal.

    El Fernando Torres quedó en silencio. No fue un silencio cualquiera, sino uno denso, pesado, casi irreal. El Deportivo Abanca celebraba en una piña compacta, consciente de que ese gol no solo ampliaba la ventaja, sino que rompía definitivamente el partido. Vera Martínez levantó los brazos, absorbió la ovación de las suyas y selló una actuación que la convertiría, sin discusión, en la MVP del encuentro.

    Pero la maquinaria blanquiazul no se detuvo ahí. El Madrid CFF, herido y desbordado, intentaba recomponerse, pero cada pérdida era un castigo, cada transición defensiva una carrera a contracorriente. Y en ese escenario apareció Paula Gutiérrez para sumarse a la fiesta. Recibió el balón sin oposición en la frontal del área, levantó ligeramente la cabeza y, con una determinación absoluta, se sacó un latigazo imparable. El disparo fue limpio, preciso, directo al fondo de la red del marco de Paola Ulloa en el 63 para desesperar a Sánchez Vera.

    Madrid CFF buscó al menos un resquicio al que aferrarse. En una acción aislada dentro del área, las locales reclamaron un posible penalti, levantando los brazos, buscando la complicidad de la colegiada. Pero el juego siguió. Y como tantas veces ocurre en el fútbol, la acción posterior terminó siendo un castigo aún mayor. Porque mientras unas pedían justicia, otras ejecutaban con frialdad quirúrgica.

    La jugada nació en las botas de Ainhoa Marín, incansable durante todo el encuentro, incluso cuando el resultado ya era abrumador. Avanzó por banda, levantó la cabeza y sirvió un pase medido, tenso, preciso, que atravesó el área como una daga. Paula Monteagudo apareció en el segundo palo, libre de marca, y solo tuvo que empujar el balón lejos del alcance de la capitana del Madrid CFF para instalar el definitivo 1-6 en el luminoso ya sobre el 87 de un encuentro que no se olvidará jamás en Galicia.

    Los últimos minutos se consumieron entre el control absoluto del Deportivo Abanca y la resignación del Madrid CFF. El balón ya no corría con urgencia, sino con calma. Cada pase visitante era una declaración de autoridad, cada recuperación un recordatorio del dominio ejercido durante noventa minutos. El pitido final llegó casi como un alivio para unas y como una confirmación gloriosa para otras.

    Con esta victoria, el Deportivo Abanca no solo se llevó tres puntos vitales, sino que firmó una actuación que trasciende el marcador. El equipo gallego se afianzó en la 12ª posición con 20 unidades en su haber , construyendo un colchón de once sobre el descenso que sabe a tranquilidad, a trabajo bien hecho, a identidad reafirmada. Fue una tarde en la que el fútbol se manifestó en su forma más cruda y hermosa, una tarde en la que el Deportivo Abanca transformó el Fernando Torres en el escenario de una gesta única.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Madrid CFF está atravesando una situación delicada en los últimos tiempos y la dura derrota le hace caer hasta la décima plaza en la Liga F Moeve con 26 puntos.

    Sánchez Vera tendrá que hacer autocrítica en una situación de obligado ejercicio de resiliencia, asentado en la zona media de la clasificación y consciente de que el margen construido semanas atrás le permite mirar con cierta tranquilidad hacia abajo, aunque no sin autocrítica tras un resultado tan contundente. El conjunto madrileño deberá pasar página con rapidez, porque el calendario no concede tregua: su próxima cita será de máxima exigencia emocional y competitiva, un derbi ante el Atlético de Madrid que se disputará en Alcalá de Henares, un escenario cargado de simbolismo donde las de Fran Alonso buscarán una reacción de orgullo, intensidad y carácter para reivindicarse frente a uno de los grandes del campeonato regular.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Madrid CFF: Paola Ulloa; Alba Ruiz, Villafañe, Mendoza, Mônica, Poljak; Antonsdóttir, Sosa; Melgård, Marina Rivas, Nautnes.

    Deportivo: Inês Pereira; Vera, Raquel, Barth, Samara; Lucía Martínez, Paula Gutiérrez, Olaya; Ainhoa Marín, Espe Pizarro, Lucía Rivas.

    Árbitra: Elena Peláez (Castilla y León). Amonestó con tarjeta amarilla a Villafañe (m.20)

    Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 19 de Liga F disputado en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Esperanza Pizarro (P.) 13’ ⚽️
    1-1 Nautness 35’ ⚽️
    1-2 Merle Barth 45’ ⚽️
    1-3 Raquel García 47’ ⚽️
    1-4 Vera 57’ ⚽️
    1-5 Paula Gutiérrez 63’ ⚽️
    1-6 Paula Monteagudo 87’ ⚽️

    Vídeo |

  • Oficial | Antetokounmpo se une al Chelsea Women

    (Fuente: DAZN)

    ◼️ La estrella griega ha decidido invertir en el conjunto británico que brilla en la Women’s Super League.

    Ha llegado un terremoto mediático a Londres amén de la decisión de Giannis Ougko Antetokounmpo de convertirse en inversor del Chelsea Football Club Women.

    El “34” es ala-pivot de los Milwaukee Bucks y una de las grandes figuras actuales de la NBA, aunque su fama se va a extender más allá del Fiserv Forum al meterse de lleno en el fútbol femenino.

    El M.V.P de la NBA Cup en 2024 “ficha” por las blues al entrar en el grupo BlueCo, donde coincidirá con la participación del 10% de Ohanian, que ya supo un golpe de efecto positivo en lo económico allá por 2025 para el elenco que juega como local en Kingsmeadow.

    El tres veces campeón de la Women’s Super League confirmó la llegada del jugador heleno al club, pero todavía no se ha confirmado las cifras ni el porcentaje del mismo que ha adquirido el alero.

    Giannis hizo el anuncio oficial a través de sus redes sociales, donde explicó las razones detrás de su decisión. «Me enorgullece y me honra asociarme con mi amigo Alexis Ohanian y unirme al grupo de propietarios del Chelsea Women, un club histórico construido sobre la pasión, la excelencia y una cultura ganadora», escribió Antetokounmpo.

    El jugador más importante de los Bucks destacó su entusiasmo por el impacto y crecimiento continuo del deporte femenino. «La historia del Chelsea habla por sí sola, y me emociona contribuir al futuro apoyando este impacto y crecimiento. Se trata de ambición, legado y llevar el deporte a nuevas alturas», afirmó, sellando su mensaje con un entusiasta «¡Arriba el Chelsea”!

    llegada de Antetokounmpo no es casual. El Chelsea Women es, sin lugar a dudas, uno de los clubes más dominantes y exitosos del fútbol femenino mundial. Ha conseguido ocho títulos totales en la WSL, incluyendo seis campeonatos consecutivos, una marca que duplica a su perseguidor más cercano, el Arsenal.
    El equipo cuenta con figuras de talla mundial como Sam Kerr, Lucy Bronze, Mayra Ramírez y Catarina Macario, y es dirigido por la prestigiosa entrenadora Sonia Bompastor, quien recientemente renovó su contrato hasta 2030. Este palmarés y su ambición deportiva lo convierten en un atractivo para inversores de alto perfil.
    La incursión de Giannis en el Chelsea Women consolida una marcada tendencia en el deporte estadounidense.

    Cada vez son más las figuras de la NBA y la NFL que apuestan por el fútbol europeo, reconociendo su crecimiento global y el potencial de las ligas, especialmente en la rama femenina, lo cual es un paso adelante clave.

    llegada del inversor griego a Londres no puede entenderse como un hecho aislado ni como un simple movimiento empresarial circunscrito a la lógica interna de un club concreto, sino como la manifestación más reciente de una transformación estructural que atraviesa el deporte profesional contemporáneo y, de manera muy particular, el fútbol europeo. En las últimas dos décadas, y con especial intensidad en los años posteriores a la pandemia, el mapa de la propiedad deportiva ha experimentado una mutación profunda, marcada por la creciente participación de capital transatlántico, por la hibridación entre entretenimiento, tecnología y deporte, y por la consolidación del fútbol femenino como un activo estratégico con proyección global. En este contexto, la irrupción de perfiles empresariales procedentes de Estados Unidos, del entorno de la NBA o del ecosistema financiero internacional no responde únicamente a una lógica especulativa, sino a una visión a largo plazo que identifica en el fútbol —y específicamente en su vertiente femenina— un espacio de crecimiento sostenido, de innovación social y de construcción de marca a escala planetaria.

    El inversor heleno que desembarca en Londres se suma, así, a una corriente que ha ido sedimentándose con nombres propios de enorme peso mediático y económico. LeBron James, figura icónica del baloncesto mundial, no solo ha vinculado su imagen al Liverpool a través de su participación accionarial en Fenway Sports Group, sino que también ha ampliado su radio de influencia hacia el AC Milan, integrándose en una red de inversiones que conecta el deporte con la industria del entretenimiento, la producción audiovisual y la moda. Kevin Durant, por su parte, ha establecido puentes con el Paris Saint-Germain, aportando no solo capital, sino también un posicionamiento estratégico que vincula la marca del club francés con el mercado estadounidense y con audiencias jóvenes acostumbradas a consumir deporte en múltiples plataformas digitales. Steve Kerr, técnico campeón en la NBA, ha encontrado en el RCD Mallorca una oportunidad para formar parte del tejido empresarial europeo, contribuyendo a una narrativa en la que el fútbol se convierte en un espacio de convergencia para talentos y capitales procedentes de disciplinas diversas.

    Esta constelación de inversores ilustra una tendencia clara: el deporte europeo, y en particular el fútbol, ha dejado de ser un ámbito predominantemente local o nacional para convertirse en un ecosistema globalizado en el que confluyen intereses financieros, estrategias de expansión internacional y proyectos de impacto social. La llegada del empresario griego a Londres debe interpretarse, por tanto, dentro de esta lógica de integración transatlántica, en la que los clubes se conciben como plataformas de proyección internacional, como nodos de una red global de activos deportivos y como instrumentos capaces de generar retornos tanto económicos como reputacionales.

    En el caso específico del fútbol femenino, el fenómeno adquiere una dimensión adicional. Durante décadas, esta disciplina vivió en la periferia del sistema deportivo, con estructuras precarias, escasa visibilidad mediática y limitadas oportunidades de profesionalización. Sin embargo, el crecimiento exponencial de las audiencias, la mejora en los estándares competitivos y la consolidación de grandes torneos internacionales han transformado radicalmente el panorama. Las inversiones transatlánticas no solo aportan recursos financieros, sino también know-how en materia de gestión, marketing, explotación de derechos audiovisuales y desarrollo de academias. La profesionalización del fútbol femenino requiere infraestructuras adecuadas, planificación estratégica y una visión empresarial que combine sostenibilidad económica con responsabilidad social, y en ese terreno la experiencia acumulada por inversores procedentes de la NBA o de grandes conglomerados estadounidenses resulta particularmente valiosa.

    El capital transatlántico ha entendido que el fútbol femenino no es un producto secundario, sino un mercado en expansión con un enorme potencial de fidelización. Las nuevas generaciones de aficionados demandan valores asociados a la igualdad, la diversidad y la inclusión, y encuentran en el deporte femenino un espacio que encarna, en buena medida, esos principios. Invertir en clubes europeos femeninos o en estructuras mixtas que integren secciones masculinas y femeninas implica apostar por un relato de modernidad y compromiso social, elementos cada vez más determinantes en la construcción de marca. En este sentido, la llegada del inversor griego a Londres se inscribe en una estrategia que no solo busca fortalecer la competitividad deportiva, sino también consolidar una identidad institucional alineada con las expectativas de una audiencia global.

    La ciudad de Londres, por su parte, constituye un escenario particularmente atractivo para este tipo de movimientos. Centro financiero de referencia, capital cultural y deportiva, y plataforma de conexión entre Europa y el mundo anglosajón, Londres ofrece un entorno propicio para la articulación de proyectos ambiciosos. Los clubes londinenses, tanto en su vertiente masculina como femenina, operan en un mercado altamente competitivo, con infraestructuras de primer nivel y una base de aficionados diversa y cosmopolita. Integrarse en este ecosistema implica asumir estándares elevados de gestión y transparencia, pero también brinda la posibilidad de acceder a alianzas estratégicas, patrocinios internacionales y oportunidades de expansión comercial.

    El fenómeno de las inversiones deportivas transatlánticas no puede analizarse únicamente desde la perspectiva financiera. Existe también una dimensión cultural y simbólica que merece atención. Figuras como LeBron James o Kevin Durant no son simplemente inversores; son marcas globales, referentes mediáticos con capacidad para movilizar audiencias y generar narrativas. Su participación en clubes europeos contribuye a tender puentes entre comunidades deportivas que tradicionalmente operaban en circuitos separados. El aficionado de la NBA puede descubrir el fútbol europeo a través de la implicación de su ídolo, del mismo modo que el seguidor del Liverpool o del PSG puede aproximarse al baloncesto estadounidense a través de estas conexiones. Esta intersección de públicos amplía el mercado potencial y refuerza la dimensión global de los clubes implicados.

    La entrada del empresario griego en el panorama londinense debe entenderse, asimismo, como una apuesta por la diversificación y la resiliencia. En un entorno económico volátil, con cambios regulatorios, fluctuaciones en los derechos televisivos y creciente competencia por la atención del consumidor, los clubes necesitan estructuras sólidas y capacidad de adaptación. La inyección de capital extranjero puede facilitar la modernización de instalaciones, la digitalización de procesos, la implementación de programas de captación de talento y la expansión hacia mercados emergentes. Al mismo tiempo, exige un equilibrio delicado entre la preservación de la identidad histórica del club y la incorporación de nuevas dinámicas empresariales.

    En el ámbito del fútbol femenino, la sostenibilidad constituye un eje central. No se trata únicamente de aumentar presupuestos o fichar jugadoras de renombre, sino de construir proyectos integrales que abarquen formación, cantera, programas comunitarios y estrategias de comunicación coherentes. Las inversiones transatlánticas pueden desempeñar un papel crucial en la consolidación de ligas competitivas, en la mejora de las condiciones laborales de las futbolistas y en la profesionalización de los cuerpos técnicos y administrativos. La visibilidad mediática, amplificada por la presencia de inversores de alto perfil, contribuye además a atraer patrocinadores y a generar un círculo virtuoso de crecimiento.

    La globalización del deporte ha modificado también la forma en que se conciben los clubes. Ya no son meras entidades deportivas circunscritas a un territorio, sino plataformas de entretenimiento con múltiples líneas de negocio: derechos audiovisuales, merchandising, experiencias digitales, academias internacionales y colaboraciones con marcas de moda o tecnología. En este contexto, la participación de inversores procedentes del ecosistema estadounidense aporta una mentalidad orientada a la maximización del valor de la franquicia, a la explotación de sinergias y a la creación de contenidos multiplataforma. El fútbol femenino, con su narrativa de superación y su creciente atractivo comercial, encaja perfectamente en esta lógica.

    La presencia de figuras como Steve Kerr en el accionariado de un club europeo como el RCD Mallorca evidencia que el interés no se limita a las grandes capitales o a las entidades históricas con mayor palmarés. Existe un reconocimiento de que incluso clubes de dimensión media pueden convertirse en proyectos rentables y socialmente relevantes si se gestionan con visión estratégica. Esta perspectiva resulta especialmente pertinente para el fútbol femenino, donde muchas estructuras aún se encuentran en fase de consolidación y pueden beneficiarse de modelos de gobernanza innovadores.

    El inversor griego que aterriza en Londres se integra, por tanto, en una red compleja de relaciones económicas, culturales y deportivas que redefinen el panorama europeo. Su llegada no solo implica una aportación de capital, sino también la incorporación de una mirada internacional que puede contribuir a acelerar procesos de modernización. La experiencia acumulada en otros mercados, la capacidad para establecer alianzas transfronterizas y la comprensión de las dinámicas globales del entretenimiento constituyen activos estratégicos en un entorno cada vez más competitivo.

    El fortalecimiento de las estructuras internas de los clubes es uno de los efectos más visibles de esta ola inversora. La profesionalización de los departamentos de marketing, la implementación de análisis de datos avanzados, la optimización de la gestión financiera y la mejora de las infraestructuras de entrenamiento son áreas en las que el capital transatlántico suele incidir con especial énfasis. En el caso del fútbol femenino, estas mejoras pueden traducirse en calendarios más equilibrados, mejores condiciones médicas y de preparación física, y una mayor estabilidad contractual para las jugadoras.

    La visibilidad internacional constituye otro vector clave. La implicación de inversores con fuerte presencia mediática facilita la apertura de nuevos mercados, especialmente en América del Norte y Asia. Los clubes europeos pueden aprovechar estas conexiones para organizar giras, establecer academias en el extranjero y firmar acuerdos de patrocinio con empresas globales. En el fútbol femenino, donde el crecimiento de las audiencias en Estados Unidos ha sido particularmente notable, estas sinergias resultan especialmente valiosas.

    No obstante, el fenómeno también plantea interrogantes. La creciente presencia de capital extranjero suscita debates sobre la identidad, la gobernanza y la distribución de beneficios. Es fundamental que los procesos de inversión se desarrollen con transparencia y que se garantice la participación de las comunidades locales en la definición del proyecto deportivo. El equilibrio entre rentabilidad y compromiso social constituye un desafío permanente, especialmente en el fútbol femenino, donde la dimensión comunitaria y el vínculo con el territorio desempeñan un papel central.

    La integración en comunidades globales no implica la dilución de las raíces locales, sino su proyección en un escenario más amplio. Los clubes que logran articular esta dualidad —arraigo y apertura— son los que mejor capitalizan las oportunidades de la globalización. La llegada del inversor griego a Londres puede interpretarse como un paso en esa dirección: una apuesta por combinar tradición y modernidad, identidad y expansión, competitividad y sostenibilidad.

    En última instancia, la ola de inversiones deportivas transatlánticas refleja la convergencia entre deporte, finanzas y cultura en la era global. El fútbol femenino, lejos de ser un actor secundario, se sitúa en el centro de esta transformación, como espacio de innovación, de construcción de relatos inclusivos y de generación de valor económico y social. La presencia de figuras de renombre internacional en el accionariado de clubes europeos no solo aporta recursos, sino que redefine la percepción del deporte femenino ante audiencias masivas.

    La llegada del empresario griego a Londres se inscribe así en una dinámica de largo recorrido, en la que el deporte europeo se convierte en un laboratorio de nuevas formas de inversión y gestión. La interconexión entre continentes, la circulación de capital y talento, y la apuesta por modelos sostenibles configuran un escenario en el que el fútbol femenino emerge como uno de los principales beneficiarios. Si estas inversiones se orientan con visión estratégica y compromiso social, pueden contribuir decisivamente a consolidar estructuras sólidas, a ampliar la visibilidad internacional y a integrar el deporte en comunidades globales cada vez más interdependientes, asegurando que el crecimiento no sea efímero, sino el fundamento de una nueva etapa de madurez y proyección mundial.

  • La crónica | Goleada del Liverpool

    (Fuente: Liverpool Women)

    🔷 El conjunto red dominó al Aston Villa (4-1) ante su público en un partido marcado por los dos goles tempraneros de las locales, que encarrilaron el encuentro en los primeros quince minutos y no dejaron escapar una victoria clave en la lucha por la permanencia.

    ✍🏻 Manu López Fernández & Paula Valiente

    Los XI |

    Liverpool FC Women

    Falk (28); Shimizu (5), Fisk (C) (4), Clark (17); Bernabé (29), Nagano (8), O’Sullivan (6), Kapocs (7); Enderby (13), Thomas (31), Holland (18).

    Suplentes: Kirby, Parry, Evans, Olsson, Woodham, Maclean, Bonner, Bergström, Csillag.

    Aston Villa Women

    D’Angelo (1); Parker (15), Patten (C) (4), Deslandes (24), Salmon (17); Taylor (25), Jean-François (6), Maltby (38); Hijikata (13), Mullett (18), Hanson (20).

    Suplentes: Roebuck, Wilms, Maritz, Nighswonger, Staniforth, Lea, Round, Grant.

    El partido comenzó mucho antes de que el balón rodara, mucho antes incluso de que las futbolistas pisaran el césped con la indumentaria de combate. Comenzó en el gesto serio de las capitanas durante el saludo protocolario, en la forma en que el estadio fue llenándose poco a poco de una expectativa densa, casi tangible, y en la certeza compartida de que aquel Liverpool–Aston Villa no era un encuentro más del calendario de la Barclays Women’s Super League, sino una fotografía precisa del momento que atravesaban ambos proyectos. No había grandilocuencia innecesaria, no había promesas de espectáculo desmedido, pero sí una tensión competitiva auténtica, de las que nacen los partidos que se recuerdan más por lo que exigen que por lo que conceden.

    El Liverpool apareció con una alineación que hablaba de solidez, de jerarquía silenciosa y de una idea clara de partido. Rachael Laws… no, Teagan Micah… no: Falk, con el dorsal 28, asumía la responsabilidad bajo palos, respaldada por una línea defensiva construida desde el equilibrio entre experiencia y fiabilidad. Shimizu ofrecía rigor táctico y salida limpia desde el costado, Fisk ejercía de capitana desde el eje, ordenando, corrigiendo, marcando tiempos, mientras Clark completaba un bloque pensado para resistir y competir en cada duelo individual. No era una defensa diseñada para lucirse, sino para sostener.

    En el centro del campo, el Liverpool desplegaba una sala de máquinas que invitaba al control paciente. Nagano, con su lectura privilegiada del juego, se erigía como el metrónomo silencioso, acompañada por O’Sullivan, siempre dispuesta a ensuciar el partido cuando fuera necesario, a cortar líneas, a incomodar. Bernabé aportaba recorrido y criterio, Kapocs ofrecía energía y verticalidad, y entre todas tejían una red pensada para evitar que el Aston Villa encontrara comodidad interior. Arriba, Enderby, Thomas y Holland componían un tridente más funcional que espectacular, diseñado para atacar espacios, fijar defensas y castigar cualquier error de concentración.

    El Aston Villa, por su parte, se presentó con una alineación que mezclaba juventud, potencia y liderazgo. D’Angelo, bajo palos, transmitía seguridad desde el calentamiento, consciente de que su partido iba a exigir atención constante. Parker y Deslandes custodiaban los costados con una mezcla de agresividad y lectura defensiva, mientras Patten, con el brazalete de capitana, asumía el rol de faro emocional y táctico del equipo. A su alrededor, cada movimiento parecía tener un propósito claro: no regalar metros, no conceder ventajas.

    En el centro del campo, Jean-François aparecía como la futbolista llamada a equilibrarlo todo, a sostener cuando el partido se desordenara, a ofrecer salida limpia cuando el Liverpool apretara. Taylor y Maltby aportaban músculo y llegada, dispuestas a convertir cada segunda jugada en una oportunidad para avanzar. En ataque, Hijikata, Mullett y Hanson ofrecían movilidad, desmarque constante y una amenaza permanente al espacio, obligando a la defensa local a mantenerse alerta desde el primer minuto.

    Cuando el balón echó a rodar, el partido confirmó rápidamente que no iba a conceder treguas. Cada pase llevaba intención, cada presión estaba medida, cada disputa se libraba como si fuera definitiva. El Liverpool buscó desde el inicio imponer un ritmo controlado, sin prisas, consciente de que el Villa se siente cómodo en escenarios abiertos. El Aston Villa, en cambio, apostó por una presión intermedia, esperando el error, midiendo el momento exacto para saltar y convertir la recuperación en transición rápida.

    Los primeros minutos fueron de estudio mutuo, pero no de pasividad. Había choques, había carreras, había contactos que marcaban territorio. Fisk ordenaba desde atrás, Patten respondía desde el otro lado. Nagano pedía el balón incluso bajo presión, Jean-François achicaba espacios con inteligencia. El partido se construía desde los detalles mínimos, desde esos gestos que no aparecen en las estadísticas pero que definen el pulso real del juego.

    La grada acompañaba con un murmullo constante, consciente de que aquello no iba de fuegos artificiales, sino de resistencia, de inteligencia competitiva, de saber cuándo golpear y cuándo aguantar. Cada equipo parecía saber exactamente quién era y a qué venía. No había impostura, no había concesiones. Solo fútbol honesto, exigente, de ese que obliga a las futbolistas a estar presentes mentalmente durante los noventa minutos.

    Y así, sin necesidad de un gol temprano ni de una ocasión flagrante, el partido empezó a adquirir densidad, a cargar de significado cada acción, cada disputa aérea, cada balón dividido. Era el tipo de encuentro que se cuece a fuego lento, que exige paciencia al espectador y precisión absoluta a quienes lo protagonizan. Un partido que no se iba a decidir por acumulación, sino por un instante. Por un error. Por una lectura acertada. Por una jugadora capaz de interpretar antes que nadie lo que el partido pedía.

    El Liverpool salió decidido a mandar desde el primer minuto y su dominio inicial no tardó en reflejarse en el marcador. Antes de que se cumpliera el minuto 10, las locales ya se adelantaron gracias a una gran acción por banda de Woodham, que ganó línea de fondo y puso un pase de la muerte perfecto para Enderby, quien solo tuvo que empujar el balón a la red para abrir el marcador con el 1-0.

    Cinco minutos más tarde llegó el segundo tanto en una jugada tan caótica como espectacular. Bernabé conectó con Woodham, que volvió a centrar al área buscando a Thomas. La delantera no pudo rematar de primeras, pero desde el suelo y tras un rebote acabó conectando una volea sentada de bellísima factura que amplió la ventaja del Liverpool hasta el 2-0 y dejó sin respuesta al Aston Villa en el primer cuarto de hora de juego.

    Durante la primera media hora, las de Birmingham apenas pudieron oler el balón. El Liverpool mantuvo a las centrales rivales hundidas en su propio campo, moviendo la pelota con rapidez y generando peligro constante sobre la portería defendida por D’Angelo. Sin embargo, el Aston Villa logró estirarse tímidamente tras una llegada de Hanson, que no pudo controlar bien el balón cuando se plantaba en el área rival. Esa acción sirvió para que las visitantes adelantaran líneas y comenzaran a presionar más arriba, robando en zonas más peligrosas y reduciendo metros hasta la portería local.
    El Villa empezaba a mostrar signos de frustración, y una muestra clara fue el agarrón de Parker sobre Holland cuando esta se marchaba sola, acción que le costó la primera tarjeta amarilla del partido. A pesar del dominio del Liverpool, el Aston Villa logró marcar cuando más duele: justo antes del descanso. Un auténtico zambombazo de Miri Taylor, colocado en la escuadra, recortó distancias en un momento en el que parecía que las locales volvían a tomar el control absoluto del encuentro, pero ese 2-1 de las visitantes le ponía picante al cara a cara en el 41 de juego.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con todo abierto de cara al segundo y definitivo acto en el St Helens Stadium.

    La segunda mitad arrancó con un gran susto. En la primera jugada, un choque muy duro entre la delantera del Liverpool y D’Angelo obligó a detener el encuentro durante casi dos minutos. La portera del Aston Villa no pudo continuar y fue sustituida por Roebuck.
    Tras ese parón, el partido entró en una fase espesa, sin apenas ocasiones claras hasta pasada la hora de juego. El Liverpool dispuso de una falta peligrosa que terminó en nada, y a partir de ahí el ritmo volvió a acelerarse ligeramente, aunque con mucho protagonismo del centro del campo y poca llegada real a las áreas. Eso sí, el guion había cambiado: el Aston Villa tenía ahora más posesión que en la primera parte.
    La ocasión más clara en ese tramo fue para las visitantes, con un buen disparo de Hanson que obligó a Falk a lucirse con una parada de mucho mérito. Ambos equipos presionaban alto, pero sin la intensidad suficiente para incomodar seriamente la salida de balón rival.
    Cuando el partido parecía encaminado a un final ajustado, el Liverpool volvió a golpear. En el minuto 81, Fisk cazó un rebote y conectó una volea que se coló ajustada al poste derecho, sentenciando prácticamente el encuentro amén al 3-1, pero habría más.

    Ya en el descuento, Csillag puso la guinda al marcador con el 4-1 definitivo, usando el cuerpo para proteger el balón y definiendo con mucha clase ante Roebuck.

    Con esta victoria, el Liverpool confirma su notable reacción desde diciembre, saliendo del descenso tras haber sumado solo cuatro puntos en las primeras 13 jornadas. Aun así, las reds se mantienen fuera de peligro por un solo punto. Por su parte, el Aston Villa se queda en la octava posición, en una cómoda zona media de la tabla, siete puntos por encima del descenso y a trece de los puestos europeos.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    📋 Ficha técnica |

    Liverpool: Falk, Shimizu, Fisk, Clark, Bernabé, Nagano, O’Sullivan, Kapocks, Enderby (Bergström, 66′), Thomas (Csillag, 66′), Holland
    Aston Villa: D’Angelo (Roebuck, 51′), Parker, Patten, Deslandes, Salmon (Maritza, 46′), Taylor, Jean-François (Staniforth, 79′), Maltby (Nighswonger, 66′), Hijakata, Mullet (Grant, 66′), Hanson

    Arbitraje:

    Árbitra principal: Megan Wilson
    Asistentes: Ella Broad, Georgia Ball
    Cuarta árbitra: Lucy May
    Tarjetas:

    Amarillas: Parker (39′), O’Sullivan (74′), Grant (90+6′)
    Rojas: Ninguna
    Información del partido: Lugar: St Helens Stadium
    Fecha y hora: 13:00 – 08/02/2026

    Goles |

    1-0 Enderby 9’ ⚽️
    2-0 Thomas 15’ ⚽️
    2-1 Taylor 41’ ⚽️
    3-1 Fisk 81’ ⚽️
    4-1 Csillag 96’ ⚽️

  • La previa | Levante U.D. vs Atlético de Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔷 Las de José Herrera viajan a Orriols en un duelo de urgencias donde ganar es imperativo.

    Publicidad de HBO Max

    La serie ROOSTER se articula como una comedia de largo aliento con una densidad emocional poco habitual dentro del género, ambientada en un campus universitario que funciona no solo como escenario sino como organismo vivo, un microcosmos donde se cruzan ambiciones intelectuales, heridas familiares no cerradas, batallas generacionales y una constante fricción entre el prestigio académico y la fragilidad humana. En el centro de todo se encuentra la relación profundamente complicada entre un autor consagrado, interpretado por Steve Carell, y su hija adulta, a la que da vida Charly Clive, una relación marcada por la admiración, el resentimiento, la culpa y una incapacidad crónica para comunicarse sin hacerse daño. La serie parte de una premisa aparentemente sencilla, casi clásica, pero la expande hasta convertirla en un estudio prolongado sobre el ego creativo, la herencia emocional y la dificultad de reinventarse cuando el mundo —y quienes te rodean— ya no te leen con la misma reverencia.

    El personaje de Carell es un escritor reconocido, probablemente asociado durante décadas a una obra que lo convirtió en una figura respetada dentro y fuera del ámbito universitario. Su presencia en el campus no es accidental ni decorativa: encarna un tipo de autoridad intelectual que está empezando a resquebrajarse. En un entorno donde las nuevas generaciones cuestionan los cánones, revisan los privilegios y demandan una conexión más honesta entre discurso y conducta, él representa una voz que fue central y ahora resulta incómoda, a veces incluso anacrónica. No es un villano ni un héroe caído, sino alguien que ha construido su identidad alrededor de su talento y su reputación, y que empieza a descubrir que ambas cosas ya no bastan para sostenerlo todo. Steve Carell, cuya carrera ha sabido moverse entre la comedia más física y el drama contenido, encuentra aquí un terreno especialmente fértil para trabajar la contradicción: un hombre capaz de una enorme lucidez intelectual y, al mismo tiempo, emocionalmente torpe, defensivo, a menudo infantil cuando se ve confrontado.

    La hija, interpretada por Charly Clive, no es un simple contrapunto generacional ni una figura reactiva. Su personaje está construido desde la ambivalencia. Ha crecido a la sombra de una figura pública que, dentro de casa, fue probablemente ausente, absorbida por su obra, por su carrera, por la necesidad constante de validación externa. Su llegada o permanencia en el campus no responde únicamente a una lógica académica o profesional, sino a una mezcla de circunstancias vitales que la obligan a convivir —literal o simbólicamente— con el padre del que intenta distanciarse. Ella carga con la herida de no haber sido vista cuando más lo necesitaba, pero también con el peso de haber heredado una sensibilidad creativa que no sabe muy bien cómo utilizar sin sentirse una impostora. La serie explota esa tensión sin caer en el melodrama: cada conversación entre ambos está llena de silencios, ironías mal entendidas, reproches que se disfrazan de chistes y afecto que solo emerge cuando ya es demasiado tarde.

    El campus universitario funciona como una extensión de este conflicto íntimo. Es un espacio donde la teoría se enfrenta constantemente a la práctica, donde se predican valores progresistas mientras se reproducen jerarquías antiguas, y donde la comedia nace de la distancia entre lo que los personajes creen representar y lo que realmente son. Aulas, despachos, residencias, cafeterías y auditorios se convierten en escenarios recurrentes de enfrentamientos sutiles, alianzas inesperadas y pequeños desastres cotidianos. La universidad no es idealizada ni demonizada; se presenta como una institución en transición, atrapada entre su historia y la presión por adaptarse a un presente cambiante, lo que la convierte en un marco perfecto para explorar los temas centrales de la serie.

    En este ecosistema coral adquieren especial relevancia los personajes interpretados por Danielle Deadwyler, Phil Dunster, John C. McGinley y Lauren Tsai, cada uno aportando una perspectiva distinta sobre el poder, la vulnerabilidad y el deseo de pertenecer. Danielle Deadwyler encarna a una figura con autoridad moral e intelectual, posiblemente una colega del protagonista o una responsable académica que entiende mejor que nadie las contradicciones del sistema. Su personaje no solo sirve de contrapeso ético, sino que introduce una mirada más contemporánea sobre lo que significa liderar en un entorno históricamente dominado por hombres como el autor de Carell. Su presencia obliga a los demás a replantearse discursos aprendidos y pone en evidencia las grietas entre la retórica y la acción.

    Phil Dunster aporta una energía distinta, más impulsiva, quizá encarnando a un profesor joven, ambicioso o a una figura que se mueve con soltura entre el cinismo y el entusiasmo. Su personaje representa una generación intermedia, lo suficientemente cercana a los estudiantes como para entender sus códigos, pero todavía atrapada en la necesidad de ascender dentro de una estructura que no siempre premia la autenticidad. En sus interacciones con el protagonista y con la hija se reflejan dinámicas de competencia, admiración y oportunismo que enriquecen el tejido narrativo y multiplican las posibilidades cómicas.

    John C. McGinley, con su presencia característica y su dominio del ritmo verbal, probablemente encarna una figura institucional clásica: alguien que lleva décadas en el campus, que ha visto pasar modas ideológicas y reformas administrativas, y que ha desarrollado una coraza de sarcasmo para sobrevivir. Su personaje actúa como memoria viva de la universidad, un testigo irónico que entiende perfectamente las debilidades del protagonista y, al mismo tiempo, comparte con él una nostalgia mal disimulada por un tiempo en el que todo parecía más simple, o al menos menos expuesto al escrutinio constante.

    Lauren Tsai introduce una sensibilidad más introspectiva y contemporánea, conectada con los estudiantes o con los márgenes del campus. Su personaje puede funcionar como espejo de la hija, alguien que observa el conflicto padre-hija desde fuera y que, sin proponérselo, revela verdades incómodas a través de su propia vulnerabilidad. En ella se condensan muchas de las preguntas que atraviesan la serie: cómo encontrar una voz propia en un mundo saturado de opiniones, cómo relacionarse con figuras de autoridad que no siempre saben escuchar y cómo construir identidad sin traicionar las propias contradicciones.

    ROOSTER no se limita a encadenar situaciones cómicas; su ambición reside en sostener una conversación prolongada sobre la creación artística y sus costes personales. El protagonista es un autor que ha convertido su experiencia vital en material narrativo, y la serie no elude la pregunta fundamental: ¿qué ocurre cuando las personas que te rodean se reconocen —o se sienten traicionadas— en tu obra? La hija no solo ha vivido con un padre ausente, sino con un padre que ha tenido la capacidad de reinterpretar la realidad y fijarla por escrito, imponiendo su versión de los hechos. Esa asimetría de poder narrativo es uno de los conflictos más profundos de la serie y se explora con una inteligencia que evita soluciones fáciles.

    El tono, marca de la casa de Bill Lawrence, se mueve entre la comedia verbal afilada y momentos de emoción sincera que nunca buscan el subrayado. Hay espacio para el absurdo, para los malentendidos y para la sátira institucional, pero también para silencios incómodos y escenas que dejan respirar el dolor de los personajes. La influencia de trabajos anteriores de Lawrence se percibe en la capacidad para humanizar a personajes defectuosos sin absolverlos, y en la convicción de que la comedia puede ser una herramienta poderosa para hablar de temas incómodos sin perder ligereza.

    Matt Tarses aporta a este universo una sensibilidad particular hacia los personajes jóvenes y hacia la incomodidad social, reforzando la idea de que ROOSTER es, en el fondo, una serie sobre personas que no terminan de encajar en los lugares que han elegido —o que otros han elegido por ellas—. La combinación de ambos creadores genera un equilibrio entre estructura y caos, entre planificación narrativa y la sensación de que las cosas podrían desmoronarse en cualquier momento, como ocurre en la vida real.

    Desde el punto de vista industrial, el respaldo de Warner Bros. Television y de Doozer garantiza un nivel de ambición y cuidado en la producción que se traduce en guiones densos, personajes bien definidos y un universo que puede expandirse a lo largo de varias temporadas sin agotarse. El hecho de que tanto Doozer como Tarses mantengan contratos generales con el estudio permite una coherencia creativa y una libertad para explorar arcos narrativos de largo recorrido, alejados de soluciones episódicas cerradas. ROOSTER se concibe claramente como una serie que confía en la inteligencia del espectador, que no teme la acumulación de capas y que entiende el campus universitario como un escenario ideal para hablar del mundo contemporáneo.

    A medida que avanza la narrativa, la relación entre padre e hija no se resuelve de manera lineal ni concluyente. Cada pequeño acercamiento viene seguido de una nueva distancia, cada gesto de comprensión abre una herida distinta. La serie se permite el lujo de no ofrecer catarsis inmediata, apostando por una evolución lenta, a veces frustrante, pero profundamente honesta. El humor surge precisamente de esa incapacidad para hacerlo bien, de la torpeza con la que los personajes intentan expresar afecto, pedir perdón o simplemente admitir que no tienen todas las respuestas.

    En última instancia, ROOSTER es una reflexión sobre el legado, no solo en términos artísticos o académicos, sino emocionales. Qué dejamos en los demás cuando perseguimos una vocación con intensidad, qué sacrificios consideramos aceptables y quién paga el precio de nuestras decisiones. La universidad, con su obsesión por la transmisión del conocimiento, se convierte en el lugar perfecto para plantear estas preguntas, y la relación entre el autor y su hija actúa como hilo conductor de una historia que habla de padres e hijos, de maestros y alumnos, de quienes enseñan y de quienes aprenden, a menudo sin darse cuenta de que los roles pueden invertirse.

    La serie no pretende ofrecer respuestas cerradas ni moralejas explícitas. Su fuerza reside en la observación minuciosa de comportamientos, en la acumulación de pequeños momentos que, juntos, construyen un retrato complejo y profundamente humano. ROOSTER se presenta así como una comedia sofisticada, emocionalmente ambiciosa y narrativamente rica, capaz de dialogar con el presente sin perder de vista las contradicciones que siempre han acompañado a las instituciones, a la creación artística y a las relaciones familiares más difíciles.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Vídeo |

    https://youtu.be/FqKImghDLKY?si=e25K1I-Fd-JZPWFH

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    El domingo 8 de febrero a las 12:00 horas no es simplemente una cita más en el calendario de la Liga F. El Levante UD–Atlético de Madrid que se disputará en la Ciudad Deportiva de Buñol y que podrá seguirse en directo a través de DAZN y Movistar+ se presenta como uno de esos partidos que, sin ocupar portadas internacionales ni decidir títulos de manera inmediata, concentran una enorme carga simbólica dentro del ecosistema del fútbol femenino español. Es un duelo que habla de urgencias, de reconstrucciones, de objetivos que se han ido reajustando con el paso de las jornadas y, sobre todo, de cómo dos proyectos históricos de la liga afrontan un tramo decisivo de la temporada desde posiciones muy distintas, pero con una presión comparable.

    A la misma hora del mediodía dominical saltará al campo un Levante UD que llega clasificado como colista, una etiqueta que, sin embargo, no explica del todo la realidad competitiva del equipo granota. Las levantinistas se mantienen en la última posición, sí, pero a tan solo un punto de la salvación, un margen mínimo que convierte cada partido en una final anticipada y que mantiene viva la sensación de que el trabajo realizado en las últimas semanas puede tener recompensa. La victoria lograda en la jornada anterior frente al Madrid CFF por 2-1 supuso un punto de inflexión emocional y deportivo. No solo por los tres puntos, sino por la confirmación de que el Levante sigue teniendo recursos competitivos, capacidad de respuesta y un vestuario que no se ha rendido pese a las dificultades acumuladas.

    Ese triunfo, no obstante, tuvo un sabor agridulce. La lesión de Érika González, una de las piezas ofensivas más importantes del equipo, volvió a poner sobre la mesa una realidad que ha perseguido al Levante durante toda la temporada: la fragilidad física de una plantilla que ha tenido que convivir con un número elevado de bajas. A la ausencia de Érika se suman las de Alma Velasco, Karen Castellanos y Núria Escoms, configurando un escenario complejo para el cuerpo técnico, que se ve obligado a reinventar soluciones ofensivas semana tras semana. No se trata únicamente de sustituir nombres, sino de reconfigurar automatismos, roles y jerarquías dentro del campo.

    En este contexto cobra especial relevancia la llegada de refuerzos que, más allá de su aportación futbolística, están teniendo un impacto anímico notable. Ariana Arias es un ejemplo claro de ello. Sus primeras palabras como jugadora levantinista, destacando lo arropada que se ha sentido desde el primer minuto, reflejan un vestuario que, pese a la posición en la tabla, mantiene una identidad colectiva fuerte. En un equipo que pelea por la permanencia, esa cohesión interna puede marcar la diferencia entre resistir o caer. El Levante ha pasado en los últimos años de ser un habitual de la zona alta a verse inmerso en una lucha por sobrevivir, y ese cambio de estatus no siempre es fácil de digerir ni para el club ni para su entorno.

    El partido ante el Atlético de Madrid se enmarca, además, en un calendario que no concede tregua. Cada jornada que pasa sin sumar de tres incrementa la presión, pero también redefine los márgenes de error. Para el Levante, enfrentarse a un rival de la entidad del conjunto rojiblanco supone una oportunidad doble: puntuar ante un equipo teóricamente superior y enviar un mensaje al resto de rivales directos por la salvación. No es la primera vez que el Levante se agarra a este tipo de partidos para cambiar dinámicas. Históricamente, el club ha demostrado una notable capacidad para competir en escenarios adversos, apoyándose en un modelo de juego solidario y en una lectura muy pragmática de los partidos.

    Enfrente estará un Atlético de Madrid que llega a Buñol en un momento peculiar de su temporada. Las rojiblancas se encuentran a diez puntos de los puestos de Champions, una distancia que, a estas alturas del curso, obliga a asumir que el gran objetivo liguero se ha desplazado. El Atlético ya no mira tanto hacia arriba como hacia dentro, hacia la necesidad de consolidar una identidad competitiva y de cerrar la temporada con sensaciones que permitan construir el futuro inmediato. En este sentido, la reciente victoria ante el Athletic Club por 4-1, que certificó la clasificación para las semifinales de la Copa de la Reina, ha supuesto un importante impulso emocional.

    La Copa se ha convertido, de manera casi natural, en el gran catalizador del proyecto rojiblanco esta temporada. En una Liga F muy exigente, con varios equipos marcando un ritmo alto y sostenido, el Atlético ha encontrado en el torneo del KO un espacio donde reencontrarse con su versión más reconocible: un equipo intenso, vertical, con talento diferencial en zonas ofensivas y capaz de competir en eliminatorias de alto voltaje. Ese contexto copero, sin embargo, plantea interrogantes de cara al compromiso liguero del domingo. La gestión de esfuerzos, las posibles rotaciones y el estado físico de la plantilla son factores clave en la planificación del encuentro.

    Todo apunta a que Maca Portales y Gio Queiroz serán baja para el Atlético, dos ausencias que condicionan especialmente el frente ofensivo. La profundidad de plantilla del conjunto madrileño permite paliar estas pérdidas, pero también obliga a ajustar piezas y roles en un sistema que ha ido variando a lo largo del curso. El Atlético llega a este partido con la obligación implícita de no descolgarse de la pelea por los puestos europeos, aunque el margen sea estrecho, y con la responsabilidad de confirmar que el buen rendimiento en Copa no es un espejismo aislado.

    El antecedente más reciente entre ambos equipos favorece claramente al Atlético de Madrid. En el partido de la primera vuelta, disputado en Alcalá de Henares, las rojiblancas se impusieron con un contundente 4-0. Aquel encuentro reflejó la distancia que existía entonces entre ambos proyectos, tanto en términos de eficacia como de confianza. Sin embargo, el fútbol rara vez se rige por la lógica estricta de los resultados anteriores. El contexto actual es muy distinto, especialmente para el Levante, que ha ido creciendo en competitividad y que ha aprendido a sobrevivir en partidos cerrados, donde cada detalle adquiere una importancia capital.

    Este Levante–Atlético de Madrid es también una radiografía del momento estructural de la Liga F. Por un lado, un club histórico que lucha por no perder la categoría, afectado por lesiones y por una transición deportiva complicada, pero que sigue apostando por la identidad y por el desarrollo de jugadoras que sienten el escudo. Por otro, un Atlético que atraviesa una fase de reajuste, intentando redefinir su lugar entre la élite nacional y europea en un contexto de creciente competencia y profesionalización. Ambos equipos representan, desde extremos distintos de la tabla, los desafíos que afronta el fútbol femenino español en su proceso de consolidación.

    El partido del domingo al mediodía adquiere así un valor que trasciende los tres puntos. Para el Levante, puede ser una confirmación de que la permanencia es un objetivo alcanzable, de que el trabajo silencioso de las últimas semanas empieza a dar frutos y de que el equipo es capaz de competir contra cualquiera cuando las circunstancias lo exigen. Para el Atlético, es una prueba de madurez, de capacidad para sostener el rendimiento en Liga pese al desgaste emocional y físico de la Copa, y de compromiso con una temporada que todavía tiene capítulos importantes por escribir.

    En este tipo de encuentros, los detalles suelen ser determinantes. La gestión de los primeros minutos, la capacidad para resistir los momentos de dominio rival, la eficacia en las áreas y la lectura emocional del partido marcarán el desenlace. El Levante sabe que no puede permitirse desconexiones, que cada error se paga caro en la zona baja de la tabla. El Atlético, por su parte, es consciente de que cualquier relajación puede convertirse en un problema serio en un campo donde la necesidad aprieta y donde el rival juega con la urgencia como aliada.

    El domingo 8 de febrero, a las 12:00 horas, el fútbol femenino español volverá a ofrecer uno de esos partidos que no siempre acaparan titulares, pero que explican mejor que muchos otros la complejidad y la riqueza de la competición. Un duelo de realidades cruzadas, de objetivos tensionados y de proyectos que, desde lugares distintos, buscan respuestas en el césped. Un partido que, gane quien gane, dejará huella en el camino de ambos equipos en esta Liga F cada vez más exigente y apasionante.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve |

    🙌🏻 Temporada 2025-2026

    ✨ Jornada diecinueve ✨

    🔥 Levante Unión Deportiva 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    📅 Domingo, 8 de febrero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN 1 (Dial 70 de Movistar Plus)

    🏟️ Ciudad Deportiva de Buñol, Orriols

    (Fuente: Liga F Moeve)

  • La crónica | El Granada se reencuentra con la victoria en Ipurúa

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ El Granada ganó por 0-2 al Eibar en el estadio de Ipurua con los tantos de Laura Pérez y Sonya Keefe, que fue la MVP del encuentro. Las de Irene Ferreras se mantienen invictas en este inicio de 2026 con cuatro victorias y un empate, mientras que el conjunto armero acumula cuatro derrotas consecutivas

    La previa |

    El duelo al detalle |

    (Fuente:: Liga F Moeve

    🔜 𝙉𝙀𝙓𝙏 𝙂𝘼𝙈𝙀

    #LigaFMoeve| #EibarGranada

    🏆 Liga F Moeve |

    🙌🏻 Temporada 2025-2026

    🔥 Sociedad Deportiva Eibar 🆚 Granada Club de Fútbol 🔥

    😍 Jornada diecinueve 😍

    📅 Sábado, 7 de febrero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 App de DAZN

    🏟️ Estadio Municipal de Ipurúa, Guipúzcoa

    Los onces |

    Astralaga; Garazi, Patri Ojeda, Altonaga, L. Camino; A. Belén, Sara M., Mireia;Adela, O. Clement, E. Moreno.

    Hirao;Blanca, Alba P., Jujuba, Manoly;

    A. Mingueza, Leles, L. Pérez; Lauri (C), A. Gómez, Keefe.

    La decimonovena jornada de la Liga Profesional de Fútbol Femenino se abrió en Ipurúa con uno de esos partidos que definen mucho más que una simple fecha en el calendario. Bajo el cielo del Alto Deba, en un estadio con memoria, con historia reciente y con una identidad profundamente ligada al crecimiento del fútbol femenino en Euskadi, la Sociedad Deportiva Eibar y el Granada Club de Fútbol dieron el pistoletazo de salida a un fin de semana marcado por la tensión clasificatoria, la necesidad de puntos y la consolidación de proyectos que miran al presente con urgencia y al futuro con ambición.

    Ipurúa volvió a ser escenario de Liga F en una temporada en la que cada partido empieza a pesar el doble. A estas alturas del curso, las jornadas ya no se cuentan: se sobreviven. Cada once inicial es una declaración de intenciones, cada decisión desde el banquillo un movimiento estratégico, cada error un peaje que puede marcar meses de trabajo. Eibar y Granada llegaron a este duelo desde realidades distintas, pero con una misma convicción: competir desde la identidad, sostenerse desde lo colectivo y resistir en una liga que no concede treguas.

    El Eibar, fiel a su discurso, apostó por un once reconocible, equilibrado, construido desde la solidez defensiva y el trabajo coral. Astralaga sostuvo la portería como uno de los pilares del proyecto armero, escoltada por una línea que mezcla juventud, conocimiento del entorno y compromiso táctico. Garazi, Patri Ojeda y Altonaga aportaron estructura, lectura de partido y capacidad para sostener duelos largos, mientras que la presencia de jugadoras como Sara M., Mireia u O. Clement evidenció la apuesta por el control del ritmo y la continuidad en el juego interior. En ataque, la movilidad de E. Moreno y Adela ofreció soluciones diversas para un equipo acostumbrado a competir cada balón como si fuera el último.

    Enfrente, el Granada CF compareció en Ipurúa con un once cargado de carácter, liderazgo y experiencia en escenarios exigentes. Hirao, bajo palos, asumió la responsabilidad de ordenar desde atrás, mientras que el bloque defensivo se estructuró alrededor de perfiles físicos y contundentes como Blanca y Alba P. En el centro del campo, Lauri, capitana y brújula del equipo, volvió a ser el eje emocional y futbolístico de un Granada que entiende el partido desde la intensidad, el sacrificio y la verticalidad. Con Keefe como referencia ofensiva y el apoyo constante de A. Gómez y Leles, el conjunto andaluz buscó hacer daño en transiciones rápidas y situaciones de segunda jugada.

    Este Eibar–Granada no fue un simple partido inaugural de jornada. Fue un cruce de caminos entre dos modelos que representan bien la diversidad de la Liga F: el crecimiento paciente desde la estructura frente a la ambición competitiva forjada en el esfuerzo y la resistencia. Ipurúa, con su cercanía, su acústica y su simbolismo, volvió a recordar que el fútbol femenino se construye también en estos escenarios, en viernes de liga, con alineaciones que hablan y con jugadoras que sostienen la categoría desde el compromiso diario.

    La jornada 19 comenzó así, sin artificios, con fútbol real, con nombres propios y con la certeza de que cada punto empieza a tener aroma de permanencia, de tranquilidad o de oportunidad perdida. Porque en febrero, en la Liga Profesional de Fútbol Femenino, ya no se juega solo para crecer: se juega para permanecer, para consolidarse y para escribir, partido a partido, una temporada que empieza a definirse en estadios como Ipurúa.

    El conjunto nazarí suma y sigue para alejarse definitivamente de los puestos de descenso, y seguir invicto en este inicio de 2026 con cuatro victorias y un empate. La primera ocasión del partido fue para Patri Ojeda, que se animó con un disparo desde fuera del área que se marchó por encima del larguero. La réplica estuvo en las botas de Laura Pérez, pero su chut no encontró la meta rival.

    Las de Irene Ferreras llevaban la iniciativa, y, de nuevo, Alba Pérez lo intentó con un cabezazo que no puso en peligro a Eunate Astralaga. La igualdad era máxima, y Opa Clement buscó el gol con un remate desde dentro del área, pero fue Laura Pérez la que aprovechó un pase atrás de Alimata Belem y un error en el control de la guardameta local, para mandar la pelota al fondo de la red y poner el 01 que abría la lata en el minuto 38 de una primera mitad que no fue muy brillante y dejó más espacio a lo táctico que a la belleza técnica y las ocasiones peligrosas.

    El Eibar empezó a activarse después. Adela Rico lanzó una falta que le llegó a los pies de Sara Martín, buscó un latigazo que Hirao logró echar a córner.
    Cuando el conjunto local estaba empezando a mejorar, llegaron los dos goles del Granada. El primero fue provocado por un error de Astralaga que intentó un regate que Laura Peréz recogió, consiguiendo ir a la portería con tranquilidad y marcar el primero del encuentro. El segundo del conjunto nazarí llegó de la mano de Keefe tras otro fallo de Astralaga y Laura Camino en el interior del área que desembocó en el 02 ya en el minuto 44 que llevó la firma de la delantera chilena y noqueó a las armeras.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una mínima diferencia a favor de las visitantes que venían de empatar (1-1) en Alcalá de Henares con el Atlético de Madrid y ahora buscaba volver a vencer a domicilio, quedando aún cuarenta y cinco minutos por delante en el País Vasco.

    De manera silenciosa flotando sobre el césped, una de esas realidades que no necesitan ser anunciadas porque se sienten en cada pase, en cada carrera y en cada mirada entre compañeras: ambos equipos estaban jugando partidos distintos dentro del mismo partido. El Eibar regresó del vestuario con la urgencia tatuada en el rostro, consciente de que el tiempo ya no era un aliado sino un enemigo al que había que desafiar con valentía. El Granada, en cambio, saltó al campo con la serenidad que concede una ventaja en el marcador, con la convicción de que cada minuto que pasara sin sobresaltos era un paso más hacia una victoria trabajada, quizás no brillante, pero sí tremendamente valiosa.

    Mientras el balón volvía a rodar, el contraste de intenciones se hizo evidente. El Eibar no buscaba simplemente marcar; buscaba redimirse, revertir una situación que había ido torciéndose con el paso de los minutos, encontrar un punto de inflexión que justificara el esfuerzo colectivo y que mantuviera viva la fe de su gente. Cada ataque era una declaración de intenciones, cada balón enviado al área un recordatorio de que aún había algo por lo que luchar. En el otro lado, las visitantes entendían el partido desde la contención, desde la inteligencia táctica y la gestión emocional del resultado. No había prisa en sus acciones, sino cálculo; no había ansiedad, sino disciplina.

    El encuentro avanzaba como una partida de ajedrez jugada a un ritmo vertiginoso, y en ese contexto llegaron nuevos movimientos desde los banquillos. En el conjunto armero, el cuerpo técnico volvió a agitar el tablero con una sustitución cargada de simbolismo. Sara Martín abandonó el terreno de juego para dar entrada a Uranga, una futbolista que regresaba a la competición tras un largo periodo de ausencia, desde aquel lejano 16 de noviembre que parecía pertenecer a otra temporada, casi a otra vida deportiva. Su entrada no fue solo un cambio táctico; fue un gesto de confianza, una apuesta por la frescura, pero también por la resiliencia de quien vuelve después de esperar durante meses su momento.

    Cada vez que una jugadora regresa tras una ausencia prolongada, el fútbol adquiere una dimensión humana que trasciende el marcador. Uranga pisó el césped con una mezcla de cautela y determinación, consciente de que no había tiempo para aclimatarse lentamente, de que el partido exigía impacto inmediato. El Eibar necesitaba piernas, ideas y, sobre todo, fe, y su entrada representó exactamente eso: la voluntad de no rendirse, de seguir buscando respuestas incluso cuando el reloj comenzaba a pesar como una losa.

    El Granada respondió también con movimientos, aunque los suyos llegaron más tarde y con una intención muy concreta. Cuando el tiempo reglamentario ya se deslizaba hacia su final y apenas restaban dos minutos para el noventa, Lauri dejó su lugar a Barquero. Fue un cambio quirúrgico, pensado para blindar el resultado, para refrescar líneas y asegurar que los últimos instantes se jugaran lejos de zonas de riesgo. No había épica en esa sustitución, pero sí una enorme dosis de pragmatismo, de conocimiento profundo de lo que exigía el momento.

    En medio de ese escenario tenso, Iara se convirtió en una de las figuras más activas del Eibar desde su entrada al campo. Su participación fue constante, incisiva, siempre orientada a generar algo distinto, a romper la inercia de un partido que amenazaba con apagarse lentamente. Cada vez que el balón pasaba por sus botas, el equipo ganaba metros y esperanza. Supo encontrar espacios, filtrar pases, encarar cuando era necesario y ofrecer soluciones cuando el juego parecía encallarse. No siempre se tradujo en ocasiones claras, pero sí en una sensación persistente de peligro, en la impresión de que el empate podía llegar en cualquier momento si el fútbol decidía ser justo.

    El tiempo, sin embargo, es implacable, y el Eibar lo sabía. Por eso, en el minuto 90, cuando el partido entraba ya en su fase definitiva, llegó un último intento desesperado por alterar el destino. Garazi abandonó el terreno de juego para dejar su lugar a Elena Valej, en una sustitución pensada para aportar más dinamismo en el centro del campo, más llegada desde segunda línea, más energía para ese último arreón final que a veces separa la derrota de la épica. Fue un movimiento valiente, casi una apuesta a todo o nada, consciente de que no había margen para la especulación.

    Los minutos finales se jugaron con el corazón más que con la cabeza. Cada balón dividido se disputó como si fuera el último, cada despeje del Granada fue celebrado como un pequeño triunfo defensivo, cada centro del Eibar como una oportunidad que se resistía a desaparecer. El árbitro señaló cuatro minutos de descuento, un añadido que para unos parecía eterno y para otros, cruelmente breve. A pesar del empuje local, las ocasiones claras fueron escasas, quizá reflejo del desgaste acumulado, quizá consecuencia del orden defensivo de un Granada que supo cerrar filas cuando más lo necesitaba.

    Y así, casi sin estridencias pero con una tensión latente hasta el último segundo, el partido llegó a su final. El pitido definitivo no solo certificó una victoria para el Granada; selló una historia de resistencia, de saber sufrir y de gestionar los momentos clave del encuentro.

    Las andaluzas, vestidas en este momento encuentro de un precioso rosa chicle, suman ya 26 unidades en su casillero particular que le ubican décimo en la tabla clasificatoria y tienen la permanencia cada vez más cerca, siguente estación, recibir al Levante Unión Deportiva.

    Por su parte, la Sociedad Deportiva Eibar no es capaz de mostrar estabilidad en el torneo de la regularidad y vuelve a morder el polvo y solo posee 17 puntos, unos guarismos que le mantienen todavía fuera de la zona roja y tendrá que esperar siete días para intentar rehacerse en su visita al Johan Cruyff para hacerle frente al todopoderoso Fútbol Club Barcelona, una misión difícil, sí, pero no imposible para las armeras.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    S.D. Eibar: Astralaga; Laura Camino, Patri Ojeda, Belem, Masegur, Garazi (Elena Valej, min. 90); Adela Rico, Altonaga, Sara Martín (Uranga, min. 82); Opah Clement (Carmen Álvarez, min. 46), Emma Moreno (Iara Lacosta, min. 61).

    Granada Club de Fútbol: Hirao; Blanca Muñoz, Juliana Cardozo, Alba Pérez; Laura Pérez (Clara Rodríguez, min. 90+2), Leles, Ariadna MIngueza (Miku, min. 66), Mandy Baquerizo; Lauri (Barquero, min. 88); Keefe, Andrea Gómez.

    Amarillas: Ariadna Mingueza (min. 32), Lauri (min. 43), Alba Pérez (min. 52), Sara Martín (min. 65), Blanca Muñoz (min. 74), Mireia Masegur (min. 79)

    Árbitra: Elisabeth Calvo
    Escenario: Estadio Municipal de Ipurúa.

    Goles:

    0-1 Laura Pérez 38’ ⚽️
    0-2 Sonya Keefe 44’ ⚽️

    Vídeo |

  • La previa | S.D. Eibar vs Granada

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ Ipurua arde en emociones: Eibar y Granada se enfrentan en un choque de orgullo, historia y resistencia.

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    PREDATOR: BADLANDS | ESTRENO EL 12 DE FEBRERO EN DISNEY PLUS

    Predator: Badlands profundiza en la mitología Yautja introduciendo a los nuevos personajes Dek (Dimitrius Schuster-Koloamatangi) y Thia (Elle Fanning), siguiendo su viaje heroico como desvalidos marcado por una alianza inesperada. Combinando supervivencia y autodescubrimiento con combates intensos, efectos visuales impactantes y humor, la película ofrece una aventura de acción de alto voltaje tanto a nivel visceral como emocional.

    Predator: Badlands es la película más taquillera en los 38 años de historia de la franquicia a nivel mundial. ha recaudado 184,5 millones de dólares en todo el mundo, superando al anterior récord de Alien vs. Predator (2004), que alcanzó los 177,4 millones. Dirigida por Dan Trachtenberg, la audaz visión de la película ha sido aclamada por el público y la crítica, con una puntuación del 95% en el Hot Popcornmeter verificado de Rotten Tomatoes® y un 86% de críticas Certified Fresh en el Tomatometer.

    Todas las películas de la saga Predator ya están disponibles en Disney+. 

    Además, los fans pueden profundizar en la franquicia con 15 vídeo añadidos a la Predator Creators Collection de pocket.watch en Disney+. Este contenido creado por los propios creadores complementa la franquicia completa, que ya está disponible en Disney+, incluidas las aclamadas películas de Dan TrachtenbergPredator: La presa y Predator: Asesino de asesinos.

    Sobre Predator: Badlands

    Ambientada en el futuro en un planeta remoto y letal, Predator: Badlands sigue a un joven depredador marginado que encuentra una aliada inesperada en Thia, mientras se embarca en un peligroso viaje en busca de su adversario definitivo

    Vídeo |

    https://youtu.be/YyxywAyJcX4?si=vJkrRBCQbE5bHAgv

    Ipurua no es un estadio cualquiera. Cada grada, cada rincón, cada eco de las gradas resuena con historias de esfuerzo, pasión y lucha constante. Para la SD Eibar, jugar en casa no es solo una cuestión táctica: es un recordatorio de sus raíces, de la lucha de un club que siempre ha peleado contra la adversidad y que nunca ha dejado de mirar a los ojos a rivales que, en teoría, le superan en presupuesto y trayectoria. El verde del césped y los gritos del público generan un clima eléctrico donde cada balón, cada pase, cada choque se siente como una batalla por la supervivencia, por el orgullo de un escudo que ha aprendido a resistir.

    Este sábado, ese escenario será el epicentro de emociones encontradas. La SD Eibar, ubicada actualmente en la 13ª posición con 17 puntos, llega tras un tramo duro de la temporada: tres derrotas consecutivas que pesan como cadenas sobre el ánimo del vestuario. La presión de levantar la cabeza tras ese periodo negativo es palpable. Cada jugadora sabe que, más allá de los puntos, el equipo debe recuperar su identidad, su confianza y la sensación de que cada partido puede ser una oportunidad para demostrar que la derrota no define al grupo, sino que lo fortalece.

    Por su parte, el Granada CF, situado en la 10ª posición con 23 puntos, llega con la moral elevada. Las de Irene Ferreras atraviesan el mejor momento de la temporada y arrancan 2026 invictas, con tres victorias y un empate ante el Atlético de Madrid (1-1), un resultado que demuestra carácter y capacidad de competir frente a los grandes. Para ellas, Ipurua no es solo un campo más: es un test de madurez, de consolidación de una racha que busca confirmar que este Granada CF no solo compite, sino que impresiona. La ausencia de Cristina Postigo en el último partido frente al Atlético no empañó su rendimiento, sino que dejó patente la profundidad del grupo y la capacidad de cada jugadora para asumir responsabilidad cuando las circunstancias lo requieren.

    El pasado reciente entre ambos equipos es un relato de alternancia y equilibrio. En las cinco ocasiones que se han enfrentado en la máxima categoría, el balance refleja esa lucha constante y la competitividad del fútbol femenino español: una victoria para la SD Eibar, un empate y tres triunfos para el Granada CF. La primera vuelta dejó claro que la intensidad de los partidos entre ambos equipos es alta: las nazaríes se impusieron por 3-1 en su estadio, un resultado que refuerza su confianza pero que también sirve como advertencia para los armeros: cada error se paga caro, y cada oportunidad desaprovechada puede decidir un duelo que se juega al límite de la emoción y la estrategia.

    La historia de estos enfrentamientos va más allá de los números. Cada encuentro ha sido un espejo de la evolución de ambos clubes: Eibar, con su espíritu de lucha y resiliencia, frente a un Granada que ha ido creciendo en solidez y confianza. Los antecedentes no solo sirven para estadísticas: son relatos de esfuerzo, de goles memorables, de jugadas que se recuerdan en las gradas, de decisiones tácticas que marcaron victorias y derrotas. Para las jugadoras, estas historias son recordatorios de que cada balón disputado, cada entrada, cada pase largo cuenta. En Ipurua, ese peso histórico se siente en el aire.

    Tras acumular tres derrotas consecutivas, la SD Eibar se encuentra en un momento delicado. Cada jugadora sabe que la presión no es solo externa: es interna, es la exigencia de un vestuario que no acepta rendirse. La baja de Carla Andrés, expulsada en el último encuentro, será un desafío adicional para el cuerpo técnico: no se trata solo de cubrir su ausencia, sino de mantener la cohesión, de asegurar que el equipo no pierda su esencia en un momento tan crítico.

    El desafío no es menor. Eibar debe reconectar con su estilo: intensidad en el medio campo, presión alta y transiciones rápidas que rompan el esquema del rival. Cada jugadora es consciente de que Ipurua será un juez implacable, que el público exigirá entrega máxima desde el pitido inicial y que la confianza solo se recupera jugando con personalidad y carácter. La narrativa del club en esta temporada se ha construido en torno a la resiliencia: perder no define, levantarse sí.

    El Granada llega en estado de gracia. Las de Irene Ferreras no solo buscan puntos: buscan reafirmar su progreso, confirmar que su invicto en 2026 no es casualidad y que su fútbol combina talento, inteligencia táctica y determinación. Mantener la racha exige concentración absoluta y manejo de la presión en un estadio que será hostil y cargado de tensión. La ausencia de Cristina Postigo en la primera vuelta mostró la capacidad de adaptación del equipo: cada jugadora asume responsabilidad, cada acción cuenta, y la cohesión es la mejor arma frente a un rival que no cede terreno fácilmente.

    El equipo nazarí deberá imponer su estilo sin perder la calma: construcción desde el medio, presión selectiva y atención máxima a las transiciones del Eibar. Cada pase, cada centro, cada llegada al área debe ser medido con precisión, porque en Ipurua los errores se pagan y las oportunidades no se repiten.

    No se puede hablar de Eibar sin hablar de Ipurua. No es un simple escenario: es un protagonista silencioso que dicta el ritmo de la tensión. La grada, cercana al césped, convierte cada balón en un duelo emocional. Cada saque de esquina, cada carrera por la banda, cada remate a portería genera un eco que amplifica el dramatismo. Para los locales, es un aliento constante; para los visitantes, un desafío que requiere temple y concentración.

    Ipurua no perdona errores, pero tampoco olvida gestas heroicas. Allí se han escrito capítulos de remontadas imposibles, de goles que quedarán en la memoria, de actuaciones individuales que definieron temporadas. Este sábado, el estadio volverá a ser el árbitro emocional del partido, testigo de la tensión que ambos equipos depositarán en cada minuto.

    Tras las tres derrotas consecutivas, el equipo armero no puede permitirse un traspié. La baja de Carla Andrés, expulsada en el último encuentro, no es un golpe cualquiera: es un recordatorio de que cada acción cuenta y que la cohesión colectiva debe suplir ausencias. Este es un equipo que históricamente ha sabido sobreponerse a la adversidad, y su principal fortaleza este sábado será su capacidad de lucha y solidaridad en el campo.

    Claves tácticas locales:

    Presión alta: El Eibar buscará incomodar la salida de balón del Granada, interrumpiendo pases y provocando errores en la construcción desde atrás. La intensidad debe ser constante desde el pitido inicial. Transiciones rápidas: Cada recuperación de balón será una oportunidad para salir con velocidad, aprovechando la frescura física de las jugadoras que corren bandas y desbordan rivales. Juego por bandas y centros precisos: Con la ausencia de Andrés, las alas se vuelven esenciales. Jugadoras como [nombre de la extremo derecha/armero estrella] deberán generar peligro constante y servir balones que puedan cambiar el rumbo del encuentro. Solidez defensiva: Ante un Granada en su mejor momento, cada acción defensiva será crítica. Marcar la diferencia pasa por no regalar espacios y mantener la concentración máxima en cada intervención.

    La historia reciente muestra que Eibar puede crecer ante la adversidad. La grada de Ipurua será su aliada silenciosa, su estímulo constante. Cada balón disputado será un grito de lucha colectiva, y cada despeje, una afirmación de identidad: este equipo no se rinde.

    Por su parte, el Granada llega en su mejor momento del año. Tres victorias y un empate ante el Atlético de Madrid en este inicio de 2026 han dejado claro que el equipo de Irene Ferreras ha encontrado su ritmo. Su estilo combina inteligencia táctica y determinación emocional, creando un equipo que sabe competir hasta el último minuto y que, más allá de los resultados, transmite una sensación de confianza absoluta.

    Claves tácticas visitantes:

    Construcción desde el medio campo: El Granada buscará manejar el ritmo, controlando la pelota y evitando que Eibar imponga su intensidad. La posesión será su aliado estratégico. Transiciones rápidas y verticalidad: Cada pérdida de balón del Eibar se convertirá en una oportunidad inmediata. Jugadoras como [nombre de la mediapunta estrella] deberán conectar con delanteras para generar peligro constante. Presión selectiva: No se trata de una presión constante, sino inteligente. Cortar líneas de pase y forzar errores sin comprometer la estructura será clave para mantener el orden táctico. Aprovechar los duelos individuales: El Granada ha demostrado solidez en sus enfrentamientos previos, y jugadores como [defensora central o atacante destacada] serán cruciales para marcar diferencias en momentos clave.

    La confianza del equipo visitante, sumada a la experiencia adquirida en enfrentamientos previos, le permitirá afrontar Ipurua con la convicción de que puede sostener su invicto en 2026. Cada balón dividido, cada acción ofensiva y cada transición se transformará en una batalla de inteligencia y fuerza, donde el equipo que mejor maneje la presión y la emoción será quien domine el ritmo del partido.

    El choque entre Eibar y Granada no se decidirá solo por sistemas o puntos de la tabla: los duelos individuales marcarán el destino del encuentro. Algunos de los enfrentamientos que más prometen tensión y emoción son:

    Extremos contra laterales: La velocidad de las bandas de Eibar contra la disciplina defensiva del Granada puede decidir las ocasiones de gol. Cada carrera por la banda se convierte en un acto de valentía y resistencia. Mediocampo como campo de batalla: El control del centro del campo será determinante. Jugadoras que combinan visión, fuerza y capacidad de recuperación tendrán que imponer su ley para dictar el ritmo del partido. Delantera vs defensas: La capacidad de las delanteras de romper líneas y aprovechar los espacios generará momentos de máxima tensión. Cada balón en el área será un microcosmos de la épica de la jornada.

    Estos duelos individuales no solo representan estadísticas: son historias dentro de la historia. Cada sprint, cada cruce, cada intervención defensiva se siente como un capítulo de resistencia, coraje y lucha por la gloria inmediata.

    Más allá de la táctica y los nombres, lo que hace único este partido es la carga emocional que arrastran ambos equipos. Eibar lucha por recuperar confianza y orgullo; Granada quiere consolidar su mejor momento del año y demostrar que puede imponerse en cualquier escenario.

    La intensidad de Ipurua amplifica cada sentimiento. El público será un actor más: su aliento, sus gritos y su presencia constante influirán en las decisiones de las jugadoras, en la presión psicológica y en la manera de asumir riesgos. En un estadio así, la épica no se inventa: se siente, se respira y se transmite con cada balón disputado.

    Cada acción en el campo tendrá múltiples capas: tácticas, emocionales, estratégicas y simbólicas. Cada jugadora tendrá que equilibrar fuerza y calma, velocidad y decisión, coraje y control, porque en Ipurua cada detalle cuenta y cada error pesa.

    Cuando se enciendan los focos de Ipurua y el árbitro haga sonar el silbato inicial, no habrá tiempo para dudas. Cada acción será una declaración de intenciones, cada pase una prueba de carácter y cada carrera una afirmación de voluntad. Este no será un partido cualquiera: será un duelo donde se mide la fortaleza emocional de dos equipos que llegan con necesidades y ambiciones encontradas, un choque donde la historia, la estrategia y la pasión se entrelazan en cada segundo.

    Los primeros instantes del partido marcarán el tono del duelo. Eibar, consciente de su necesidad de romper la racha negativa, probablemente salga con presión alta, intentando asfixiar la salida de balón del Granada. La grada armera se convertirá en un rugido constante, empujando a las locales a cada acción, a cada recuperación, a cada golpe de energía que pueda transformar el partido.

    El Granada, por su parte, deberá mantener la calma y la inteligencia táctica que le ha permitido empezar el año invicto. Su juego de construcción desde el medio campo será clave: controlar el balón, moverlo con criterio y evitar que Eibar domine la primera fase ofensiva. Las jugadoras deben equilibrar paciencia y agresividad, porque los primeros diez minutos marcarán no solo la dinámica, sino la moral de ambas escuadras.

    El choque estará plagado de enfrentamientos individuales cargados de dramatismo:

    Extremos y laterales: Cada carrera por banda será una batalla física y mental. La velocidad de las jugadoras de Eibar chocará contra la disciplina defensiva del Granada. Cada desborde y cada centro tendrán un peso casi simbólico: no es solo crear peligro, es enviar un mensaje al rival y a la grada. Mediocampo como campo de batalla: Las jugadoras de ambos equipos deberán imponer su presencia física e intelectual. La capacidad de leer el juego, anticipar pases y mantener el control bajo presión definirá quién dictará el ritmo del partido. Delantera vs defensa: En cada balón largo, en cada pase filtrado, los duelos uno contra uno serán el pulso de la épica. Cada intervención exitosa se sentirá como un golpe moral para el rival; cada fallo, una oportunidad perdida que puede pesar durante toda la segunda mitad.

    Estos enfrentamientos no son meras estadísticas: son microcosmos de tensión y dramatismo, donde se mide la concentración, la técnica y la fuerza mental de cada futbolista.

    Eibar buscará aprovechar cualquier pérdida de balón del Granada para salir con rapidez y sorprender. Cada recuperación será un pequeño triunfo psicológico. Granada, en cambio, deberá anticipar estas transiciones, posicionarse con inteligencia y cortar los contragolpes antes de que se conviertan en amenaza real.

    Los minutos avanzarán con picos de intensidad y pausas estratégicas. Cada córner, cada tiro lejano, cada desplazamiento por la banda cargará con expectativa, nervios y esperanza. Las decisiones de las jugadoras, los cambios de posición y la lectura del juego serán tan importantes como la fuerza física: este partido será una batalla de cerebro y corazón.

    En Ipurua, los espectadores no son simples espectadores: son actores activos del partido. Cada grito, cada aplauso, cada gesto de apoyo o reproche influirá en la concentración de las jugadoras. Para Eibar, el público será un aliado que les recuerda quiénes son y de dónde vienen. Para Granada, será un desafío que deberán gestionar con temple, porque la presión externa puede ser tanto aliada como enemiga.

    Los momentos críticos —un penalti, un balón en el travesaño, una intervención decisiva del portero— se vivirán con intensidad máxima, y cada reacción, cada lágrima de frustración o de alegría, será parte de la narrativa épica que este partido promete.

    En Ipurua, los espectadores no son simples espectadores: son actores activos del partido. Cada grito, cada aplauso, cada gesto de apoyo o reproche influirá en la concentración de las jugadoras. Para Eibar, el público será un aliado que les recuerda quiénes son y de dónde vienen. Para Granada, será un desafío que deberán gestionar con temple, porque la presión externa puede ser tanto aliada como enemiga.

    Los momentos críticos —un penalti, un balón en el travesaño, una intervención decisiva del portero— se vivirán con intensidad máxima, y cada reacción, cada lágrima de frustración o de alegría, será parte de la narrativa épica que este partido promete.

    No se puede entender un duelo como Eibar vs Granada sin mirar más allá del césped, sin recorrer los senderos que trazaron ambos clubes en la historia del fútbol femenino español. Cada enfrentamiento, cada gol, cada victoria o derrota es parte de un legado que otorga significado al presente. Ipurua no será solo un escenario: será el punto de convergencia de historias de lucha, esfuerzo y superación

    La SD Eibar es un equipo que ha aprendido a sobrevivir y prosperar ante la adversidad. Desde sus primeras temporadas en la máxima categoría, ha enfrentado limitaciones presupuestarias, rivales con mayores recursos y la presión constante de la lucha por la permanencia. Cada punto conseguido, cada victoria inesperada, ha sido celebrado como una gesta épica, como un recordatorio de que la fuerza de un equipo no se mide solo en números, sino en corazón y carácter.

    En Ipurua, los recuerdos son poderosos: remontadas que hicieron vibrar a la grada, goles en los últimos minutos que desataron la locura, porteras que detuvieron penales decisivos y jugadoras que, desde la humildad, construyeron momentos que todavía se cuentan en las calles de Eibar. Este sábado, esas historias servirán de inspiración para un grupo que necesita levantar la cabeza tras tres derrotas consecutivas. Cada jugadora sabe que representa no solo al presente, sino a todo un club que ha hecho de la lucha su bandera.

    Granada CF llega a Ipurua con un proyecto que combina ambición y solidez. Las tres victorias y el empate ante el Atlético de Madrid han confirmado que el equipo de Irene Ferreras está en un momento de confianza y cohesión excepcionales. Su fútbol es inteligente y emocionante: combina precisión táctica con momentos de brillantez individual, y cada jugadora entiende la importancia de sus decisiones en el resultado final.

    Historias personales de inspiración

    Cristina Postigo: Aunque no estuvo disponible en el empate frente al Atlético, su liderazgo es clave dentro y fuera del campo. Su capacidad para motivar y organizar al equipo marca la diferencia en partidos exigentes. Delantera estrella: Cada gol que genera, cada balón que controla en el área rival, no es solo un acto técnico, sino un mensaje de determinación: el Granada no se conforma con competir, quiere imponer su identidad.

    Cuando ambos equipos se vean en el campo, no estarán simplemente jugando por puntos: estarán luchando por orgullo, identidad y la memoria de lo que significa representar a sus clubes. Cada balón dividido, cada intervención defensiva y cada oportunidad de gol será una batalla dentro de un conflicto más grande: la búsqueda de relevancia, reconocimiento y reafirmación de un proyecto.

    Eibar: demostrará que la perseverancia puede superar los tropiezos y que la pasión de un club pequeño puede desafiar la lógica de la tabla. Granada: reafirmará que el trabajo, la planificación y la cohesión grupal pueden traducirse en resultados consistentes, incluso fuera de casa y ante un rival que nunca se rinde.

    Cuando el árbitro pite el final, no solo se habrán disputado noventa minutos. Se habrá contado una historia de coraje, resiliencia y voluntad de superación. Los nombres de las protagonistas quedarán en la memoria, los goles serán recordados en las gradas y cada acción será parte de una narrativa que trasciende la tabla de posiciones.

    Eibar y Granada demostrarán que, en el fútbol femenino, la épica se construye con esfuerzo, pasión y compromiso colectivo, y que un partido puede ser mucho más que un marcador: puede ser un testimonio de la fuerza de un grupo, del valor de un club y del espíritu de cada jugadora.

    Ipurua será testigo de una jornada que promete tensión, drama y emoción hasta el último segundo, un escenario donde la historia y la actualidad se fusionan en un espectáculo que solo el fútbol femenino puede ofrecer.

    🏆 Liga F Moeve |

    🙌🏻 Temporada 2025-2026

    🔥 Sociedad Deportiva Eibar 🆚 Granada Club de Fútbol 🔥

    😍 Jornada diecinueve 😍

    📅 Sábado, 7 de febrero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 App de DAZN

    🏟️ Estadio Municipal de Ipurúa, Guipúzcoa

    (Fuente: Liga F Moeve)

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  • Oficial | Serrajordi seguirá siendo azulgrana

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ La joven perla de La Masía continuará en las filas del actual subcampeón de la Liga de Campeones Femenina hasta 2028.

    El Fútbol Club Barcelona, vigente campeón de la Supercopa de España Iberdrola 2026, ha anunciado oficialmente que ha sido capaz de alcanzar un acuerdo en firme con Clara Diaz para la prolongación de su contrato.

    La operación llevaba meses gestándose en silencio y sin premura, pues la “sustituta” de Patri Guijarro estaba unida al Barcelona Athletic, nombre con el que se conoce al filial, hasta el 30 de junio de 2026.

    La nueva propuesta ligará a la dorsal número 16 con la entidad que preside Joan Laporta por dos temporadas más, hasta el 30 de junio de 2028, como mínimo.

    La futbolista de Llinás del Vallés ha sido el gran descubrimiento del elenco blaugrana ante la ausencia por lesión de la balear anteriormente citada.

    La joven de 18 años de edad llegó a las categorías formativas del equipo que actúa como local en el Johan Cruyff con tan solo 11 primaveras, dando el salto al primer equipo siete años después.

    El primer duelo a las órdenes de Pere Romeu el 7 de febrero 2025 en la semifinales de la Copa de Cataluña ante la S.E. Lleida y su aparición en la Liga Profesional de Fútbol Femenino data del 18 de mayo de 2025 delante del Athletic Club y al campo sustituyendo a Aitana Bonmatí en el minuto 81, coincidiendo con la celebración de la consecución del título de Liga F el curso pasado.

    Clara Serrajordi representa uno de los casos más paradigmáticos de la nueva generación de centrocampistas formadas en La Masia bajo el ecosistema táctico, metodológico y cultural del FC Barcelona Femení, una jugadora cuya aparición no responde a un impacto puntual o a una irrupción mediática aislada, sino a un proceso largo, coherente y profundamente alineado con la identidad futbolística del club, lo que explica que su juego, aun en edad juvenil, muestre ya una madurez estructural impropia de su etapa formativa y una comprensión del juego que va mucho más allá del talento técnico individual; desde sus primeras etapas en el fútbol base azulgrana.

    Serrajordi ha sido trabajada como una centrocampista total, no en el sentido físico del término, sino en la acepción cognitiva y funcional del mediocentro moderno que entiende el juego como un sistema de relaciones, espacios, ritmos y ventajas posicionales, y esa base conceptual es la que se traslada de forma nítida a su rendimiento tanto en el filial como en sus primeras apariciones con el primer equipo, donde se percibe con claridad que no necesita un contexto de superioridad extrema para expresar su fútbol, sino que su rendimiento emerge precisamente de la lectura correcta del contexto colectivo; técnicamente, Clara es una jugadora de control absoluto del balón, con un primer toque orientado de élite que le permite ganar tiempo incluso cuando parece que lo pierde, capaz de perfilarse en espacios reducidos y de jugar siempre con la cabeza levantada, lo que facilita una toma de decisiones rápida y eficaz, sin necesidad de recurrir a gestos técnicos innecesarios o a conducciones largas que rompan la estructura del equipo, ya que su principal virtud no reside en la espectacularidad sino en la eficiencia funcional, algo muy característico de las grandes centrocampistas del modelo Barça, donde el gesto técnico está siempre subordinado a la utilidad colectiva; su pase corto es preciso, tenso y bien calibrado, ideal para activar el tercer hombre y mantener la fluidez en la circulación, pero donde realmente destaca es en su capacidad para filtrar pases interiores entre líneas, no tanto desde una visión creativa clásica sino desde una lectura espacial muy fina, identificando el momento exacto en el que la receptora va a ganar ventaja corporal o temporal, lo que convierte esos pases en acciones de alto valor táctico aunque no siempre se traduzcan en asistencias directas; en este sentido, Serrajordi no es una mediocampista de highlights, sino de continuidad, una futbolista que mejora al equipo a través de la estabilidad, del orden con balón y de la correcta ocupación de los espacios, algo que se aprecia especialmente cuando actúa como interior en sistemas 4-3-3 o 3-4-3, donde entiende perfectamente cuándo fijar por dentro y cuándo abrirse ligeramente para liberar carriles interiores a las delanteras o a la lateral interiorizada; su conducción, aunque no sea su recurso principal, es muy eficaz en contextos de presión media, ya que protege bien el balón con el cuerpo, utiliza cambios de ritmo cortos y tiene la capacidad de atraer rivales para liberar a compañeras, una habilidad clave en el juego posicional que el Barça exige de sus centrocampistas, y que ella ejecuta con naturalidad, sin forzar la jugada ni exponerse a pérdidas innecesarias; en el plano defensivo, Clara Serrajordi es una futbolista mucho más sólida de lo que podría suponerse por su perfil técnico, ya que destaca por su capacidad de anticipación, por su lectura de líneas de pase y por su inteligencia para colocarse siempre en zonas donde puede intervenir sin necesidad de recurrir al duelo físico constante, lo que no significa que rehúya el contacto, sino que lo optimiza, seleccionando muy bien cuándo saltar a la presión y cuándo temporizar para mantener el equilibrio del bloque, una cualidad especialmente valiosa en equipos dominantes donde la defensa se ejerce principalmente a través de la ocupación racional del espacio y la presión tras pérdida; su comportamiento en la transición defensiva es notable para su edad, ya que entiende la importancia de cerrar el carril central y de ofrecer siempre una línea de pase de seguridad a la central o a la lateral que inicia la salida de balón tras recuperación, lo que demuestra una comprensión profunda del juego más allá de su zona inmediata de influencia; físicamente, Serrajordi no es una jugadora explosiva en el sentido clásico, pero sí presenta una base atlética sólida, con buena resistencia, equilibrio corporal y una capacidad notable para sostener esfuerzos continuados, algo fundamental en el centro del campo del Barça, donde el volumen de acciones es elevado y la exigencia cognitiva se mantiene constante durante todo el partido; su zancada es eficiente, su coordinación es alta y su relación con el balón en carrera es limpia, lo que le permite mantener la calidad técnica incluso en situaciones de fatiga, un aspecto clave para su proyección a largo plazo; en cuanto a su rol táctico, una de las grandes fortalezas de Clara Serrajordi es su versatilidad real, no entendida como la simple capacidad de ocupar varias posiciones, sino como la habilidad para interpretar diferentes funciones dentro de un mismo rol, ya que puede actuar como pivote en contextos de dominio absoluto, ofreciendo apoyo constante a las centrales y organizando la primera fase de la posesión con criterio y calma, pero también puede desempeñarse como interior de recorrido, con mayor libertad para aparecer en zonas de tres cuartos, combinar en corto y llegar a zonas de remate secundario, lo que la convierte en una pieza muy adaptable a distintos planes de partido; cuando actúa como mediocentro más posicional, destaca su capacidad para ordenar al equipo, para orientar la presión tras pérdida y para decidir el ritmo del juego, acelerando o pausando según convenga, una cualidad que suele asociarse a futbolistas mucho más veteranas y que en su caso aparece de forma sorprendentemente precoz; ofensivamente, aunque no es una jugadora eminentemente goleadora, sí tiene un golpeo limpio desde media distancia y una buena lectura de las segundas jugadas, lo que le permite llegar desde atrás con peligro cuando el contexto lo permite, especialmente en partidos donde el rival repliega y el Barça necesita amenazas desde fuera del área para abrir defensas cerradas; a nivel mental, Clara Serrajordi muestra una personalidad competitiva muy alineada con el ADN Barça, ya que no se esconde, pide el balón incluso en momentos de dificultad y mantiene la calma en escenarios de presión, algo que se ha podido observar tanto en partidos del filial como en sus primeras apariciones con el primer equipo, donde su lenguaje corporal transmite seguridad y confianza sin caer en la arrogancia; su toma de decisiones es generalmente acertada, priorizando siempre la opción que mantiene la estructura del equipo, y cuando comete errores, su reacción es inmediata, intentando corregir a través de la colocación o de la presión, lo que habla de una mentalidad muy orientada al aprendizaje y a la mejora continua; en el contexto del vestuario, aunque aún es joven, su perfil encaja perfectamente en un entorno de centrocampistas de élite como el del FC Barcelona Femení, donde referentes como Alexia Putellas, Aitana Bonmatí o Patri Guijarro han marcado un estándar altísimo tanto a nivel futbolístico como profesional, y precisamente por eso su progresión está siendo medida, cuidada y progresiva, evitando sobreexposiciones innecesarias y priorizando su adaptación al ritmo de la élite; comparativamente, su estilo de juego recuerda en ciertos aspectos a Patri Guijarro por su sentido posicional y su capacidad para equilibrar al equipo, a Aitana Bonmatí por su comprensión del juego entre líneas y su capacidad para girarse bajo presión, y en menor medida a Alexia Putellas por su criterio en la toma de decisiones ofensivas, aunque es importante subrayar que Serrajordi no es una copia de ninguna de ellas, sino una síntesis propia que se está construyendo con identidad propia; desde una perspectiva de scouting profesional, Clara Serrajordi es una futbolista de altísimo techo competitivo, con un perfil ideal para equipos dominantes que basan su juego en la posesión, el control del ritmo y la ocupación racional de los espacios, y aunque aún debe seguir creciendo en aspectos como la regularidad en la élite, la adaptación física a duelos de máxima exigencia y la influencia sostenida en partidos de alto nivel competitivo, su base es tan sólida que su proyección a medio y largo plazo es claramente la de una jugadora llamada a tener un peso específico en el FC Barcelona Femení y en la selección española absoluta, no como una solución coyuntural, sino como una pieza estructural del centro del campo, capaz de sostener un modelo de juego complejo y exigente, y de hacerlo con naturalidad, inteligencia y una comprensión del fútbol que la sitúan, ya desde ahora, como una de las centrocampistas más interesantes y completas de su generación en el panorama europeo.

    El objetivo es claro: retener este talento formado en casa que debe ser presente y futuro. En la misma línea se sitúan los casos de Aïcha Camara, Sydney Schertenleib y Carla Julià, otras tres jóvenes que el club considera piezas importantes de su proyecto.

    Los números avalan el crecimiento de Serrajordi. Clara, de 18 años, suma 24 partidos esta temporada entre Liga, Champions, Copa y Supercopa, 14 de ellos como titular, con un balance de dos goles y tres asistencias.

    La centrocampista blaugrana originaria de Llinars ha renovado su compromiso con el FC Barcelona hasta el final de esta temporada, con dos años más de contrato asegurados. La Masia vuelve a demostrar su eficacia, y el club garantiza la continuidad de una jugadora que ha dejado de ser solo una promesa: Clara Serrajordi es hoy una realidad y, sobre todo, representa el futuro del equipo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Clara Serrajordi podrá estrenar su nuevo contrato lejos de Cataluña, en la visita culé a un escenario mítico como las Gaunas para medirse a un DUX Logroño que porfia por la salvación y de la que podremos disfrutar el próximo domingo, 8 de febrero de 2026, a las 18:00 horario peninsular, que emitirá DAZN en abierto.

  • Oficial | El Atlético se medirá al Costa Adeje Tenerife en semis de la Copa de la Reina 2026

    (Fuente: UEFA)

    🔷 La eliminatoria se disputará a doble partido los días 11 de marzo, ida en Madrid y el martes 17 de marzo la vuelta en Tenerife.

    El Costa Adeje Tenerife Egatesa ha quedado emparejado con el Atlético de Madrid en las semifinales de la Copa de la Reina, una eliminatoria a doble partido que definirá uno de los billetes para la final del torneo. El cruce se disputará con el encuentro de ida programado para el próximo 11 de marzo en la Ciudad Deportiva de Alcalá de Henares, a las 18:00 horas en horario canario, mientras que el partido de vuelta tendrá lugar el 17 de marzo, a las 18:00 horas, en el Estadio Heliodoro Rodríguez López.

    La eliminatoria forma parte de la penúltima ronda de una competición que entra ya en su fase decisiva y que reúne a los cuatro equipos que han mostrado mayor regularidad y rendimiento a lo largo del torneo.

    El emparejamiento quedó definido tras el sorteo celebrado en la sede de la Real Federación Española de Fútbol, ubicada en la localidad madrileña de Las Rozas. En dicho acto se estableció el cuadro definitivo de semifinales, marcando el camino hacia la final de la Copa de la Reina, que se disputará el próximo 16 de mayo en el Estadio de Gran Canaria. La designación del escenario de la final añade un elemento territorial significativo al desarrollo de la competición, al situarse en el archipiélago canario el desenlace del torneo, circunstancia que incrementa el interés y la expectación en los equipos de la región que aún permanecen en liza.

    El conjunto tinerfeño alcanzó esta ronda tras superar al Madrid CFF en los cuartos de final, en un encuentro que se resolvió con victoria por 0-1. Ese resultado permitió al Costa Adeje Tenerife Egatesa avanzar a unas semifinales que suponen un nuevo paso en la evolución competitiva del proyecto deportivo. El triunfo ante el conjunto madrileño se produjo en un contexto de máxima exigencia, en una eliminatoria en la que los detalles resultaron determinantes y en la que el equipo mostró solidez defensiva, eficacia en momentos clave y una capacidad sostenida para competir en un formato eliminatorio que históricamente ha sido exigente para cualquier participante.

    La clasificación para semifinales refuerza la trayectoria reciente del club en la Copa de la Reina, una competición que ha adquirido un significado especial para la entidad a lo largo de los últimos años. El Costa Adeje Tenerife Egatesa ya había alcanzado esta ronda en tres ocasiones anteriores, todas ellas bajo el formato de Final Four, un sistema que concentraba las eliminatorias en una única sede y en partidos a encuentro único. En esta edición, el regreso al formato de eliminatorias a doble partido introduce nuevas variables estratégicas y competitivas, situando al equipo a dos encuentros de una posible final en un contexto diferente al de experiencias anteriores.

    La eliminatoria ante el Atlético de Madrid presenta un nivel de dificultad elevado, al tratarse de uno de los clubes con mayor recorrido en el fútbol femenino español en la última década. El conjunto rojiblanco cuenta con una amplia experiencia tanto en competiciones nacionales como internacionales, y ha sido un habitual en las fases finales de la Copa de la Reina. El cruce entre ambos equipos se produce, además, tras haberse enfrentado ya en la presente temporada de Liga F, lo que añade un componente de conocimiento mutuo que puede influir en el desarrollo táctico de la eliminatoria.

    Desde el punto de vista deportivo, la doble confrontación obligará a ambos equipos a gestionar los dos partidos como una unidad competitiva, teniendo en cuenta factores como el resultado del encuentro de ida, la administración de esfuerzos y la capacidad para adaptarse a distintos escenarios de partido. La ida en Alcalá de Henares permitirá al Atlético de Madrid ejercer la condición de local en el primer choque, mientras que el Costa Adeje Tenerife Egatesa tendrá la oportunidad de disputar la vuelta ante su afición, en un estadio que por primera vez acogerá un partido de semifinales de la Copa de la Reina femenina.

    El Estadio Heliodoro Rodríguez López será escenario de un encuentro histórico para el fútbol femenino tinerfeño. Nunca antes se había disputado en este recinto un partido correspondiente a las semifinales del torneo copero femenino, lo que convierte la cita del 17 de marzo en un acontecimiento de especial relevancia para el club y para el entorno del fútbol femenino en la isla. La utilización de este estadio supone también un reconocimiento al crecimiento del proyecto y al interés creciente que despierta el equipo en la afición local, al trasladar una eliminatoria de máxima categoría a un escenario emblemático del fútbol canario.

    En el plano institucional y deportivo, la presencia en semifinales representa un nuevo hito en la consolidación del Costa Adeje Tenerife Egatesa dentro del panorama nacional. La entidad ha experimentado una progresión sostenida desde su incorporación a la élite, y su continuidad en rondas avanzadas de competiciones como la Copa de la Reina refuerza la percepción de un proyecto estable, competitivo y con capacidad para sostenerse en escenarios de alta exigencia. La eliminatoria ante el Atlético de Madrid se enmarca, por tanto, en un proceso de crecimiento que trasciende el resultado concreto de los dos partidos y que se inscribe en una evolución a medio y largo plazo.

    A nivel de vestuario, el cruce ha sido valorado como un desafío de gran exigencia. La centrocampista tinerfeña Paola Hernández ha señalado que el enfrentamiento será complejo, destacando que el Atlético de Madrid es un rival de primer nivel, aunque recordando que el equipo ya ha sido capaz de imponerse a las rojiblancas en competición liguera durante la presente temporada. En ese sentido, ha subrayado la importancia de identificar los aspectos del juego en los que el equipo puede generar ventajas, así como la necesidad de competir al máximo nivel durante toda la eliminatoria para poder hacer frente a un rival con experiencia y profundidad de plantilla.

    La jugadora también ha puesto en valor el momento que atraviesa el equipo en la Copa de la Reina, destacando la ilusión con la que se afronta esta fase del torneo. El hecho de que la final se dispute en Gran Canaria introduce, según sus declaraciones, un estímulo adicional, al situar el desenlace de la competición en un entorno geográfico cercano. Ese aliciente, sin embargo, convive con la conciencia de que antes será necesario superar una eliminatoria de gran dificultad ante uno de los equipos más consolidados del campeonato.

    El componente emocional y simbólico de la vuelta en el Heliodoro Rodríguez López ha sido igualmente destacado desde el entorno del equipo. Poder disputar el segundo partido de la eliminatoria en casa se percibe como un factor positivo, tanto por el apoyo que puede brindar la afición como por el impacto que supone jugar una semifinal copera en un estadio de referencia. La expectativa es que el público acompañe al equipo en una cita que se presenta como una de las más relevantes de la temporada y que puede marcar un nuevo capítulo en la historia reciente del club.

    Desde una perspectiva más amplia, la semifinal entre Costa Adeje Tenerife Egatesa y Atlético de Madrid se inscribe en una edición de la Copa de la Reina que ha mostrado un alto nivel competitivo y una notable igualdad en muchas de sus eliminatorias. La presencia de los cuatro mejores equipos del torneo en esta ronda final refleja la exigencia del formato y la capacidad de los clubes participantes para adaptarse a un calendario cargado y a la coexistencia de distintas competiciones a lo largo de la temporada.

    El conjunto tinerfeño afronta esta eliminatoria con el objetivo de competir al máximo nivel durante los 180 minutos, consciente de que cada detalle puede resultar determinante en un cruce de estas características. La planificación deportiva, la gestión física de la plantilla y la capacidad para sostener la concentración en ambos encuentros serán factores clave en el desarrollo de la eliminatoria. Al mismo tiempo, el club encara este reto como una oportunidad para seguir reforzando su identidad competitiva y su presencia en el fútbol femenino de élite.

    La Copa de la Reina continúa siendo una competición especialmente significativa para el Costa Adeje Tenerife Egatesa, tanto por su formato como por su valor simbólico. Cada nueva participación en rondas avanzadas contribuye a ampliar la experiencia del equipo en escenarios de máxima presión y a consolidar una cultura competitiva que se ha ido construyendo de manera progresiva. En ese contexto, la semifinal ante el Atlético de Madrid representa no solo un desafío deportivo inmediato, sino también un paso más en un recorrido que ha situado al club entre los protagonistas habituales del fútbol femenino nacional.

    Con el rival ya definido y el calendario establecido, el equipo se prepara para una eliminatoria que reunirá a dos proyectos consolidados y que ofrecerá dos partidos de alta intensidad. El desenlace de este cruce determinará uno de los finalistas de la Copa de la Reina y permitirá a uno de los dos equipos disputar el título el próximo 16 de mayo en el Estadio de Gran Canaria, culminando una competición que, una temporada más, se presenta como uno de los principales escaparates del fútbol femenino español.

    La presencia del Costa Adeje Tenerife Egatesa en las semifinales de la Copa de la Reina no puede analizarse únicamente desde la óptica de la eliminatoria concreta, sino que debe situarse dentro de un proceso más amplio de desarrollo del fútbol femenino en Tenerife y en Canarias. La consolidación del club en la élite ha sido progresiva y sostenida, apoyada en una estructura deportiva que ha priorizado la estabilidad, la continuidad del proyecto y la adaptación a los cambios que ha experimentado el fútbol femenino español en los últimos años. La clasificación para esta penúltima ronda del torneo copero refuerza esa línea de trabajo y confirma la capacidad del equipo para competir en escenarios de máxima exigencia.

    Desde su fundación, el Costa Adeje Tenerife Egatesa ha ido construyendo una identidad propia, marcada por una apuesta por el talento, la cohesión del grupo y la competitividad frente a rivales con mayores presupuestos o trayectorias más extensas en la élite. Esa identidad se ha reflejado también en la Copa de la Reina, una competición que históricamente ha ofrecido oportunidades para que equipos emergentes puedan medirse en igualdad de condiciones con clubes consolidados, gracias a su formato eliminatorio y a la importancia de factores como la preparación específica de cada cruce y la gestión emocional de los partidos decisivos.

    La actual edición del torneo ha vuelto a poner de manifiesto la dificultad de avanzar rondas, especialmente en un contexto en el que el nivel medio de la competición ha aumentado de forma significativa. El crecimiento del fútbol femenino profesional en España ha elevado las exigencias físicas, tácticas y mentales de todos los equipos participantes, haciendo que cada eliminatoria se convierta en un reto complejo. En ese escenario, el camino recorrido por el Costa Adeje Tenerife Egatesa hasta alcanzar las semifinales adquiere un valor añadido, al haberse producido frente a rivales competitivos y en encuentros marcados por la igualdad.

    El enfrentamiento ante el Madrid CFF en cuartos de final fue un ejemplo de esa exigencia. El partido se resolvió por un margen mínimo, reflejo de un encuentro equilibrado en el que ambos equipos dispusieron de momentos de dominio. La capacidad del conjunto tinerfeño para mantener el orden defensivo, aprovechar una de sus llegadas y gestionar el resultado hasta el final fue determinante para sellar el pase. Ese tipo de actuaciones refuerzan la confianza del equipo en su modelo competitivo y en su capacidad para afrontar eliminatorias cerradas, un aspecto clave de cara al cruce ante el Atlético de Madrid.

    El rival rojiblanco llega a estas semifinales con una trayectoria ampliamente contrastada en la Copa de la Reina. A lo largo de las últimas temporadas, el Atlético de Madrid ha sido un habitual en las rondas finales del torneo, acumulando experiencia en partidos decisivos y en contextos de alta presión. Su presencia en esta edición responde a una dinámica competitiva sostenida, basada en una plantilla amplia, con jugadoras habituadas a competir tanto en el ámbito nacional como internacional. Ese bagaje convierte al conjunto madrileño en un rival de máxima dificultad para cualquier equipo que aspire a alcanzar la final.

    El cruce entre ambos equipos ofrece, además, un contraste de estilos y recorridos que enriquece la eliminatoria. Por un lado, un club con una larga presencia en la élite y con un palmarés destacado en los últimos años; por otro, un proyecto que ha ido ganando peso específico en el fútbol femenino español a través de la constancia y la progresión. La doble confrontación permitirá medir ambos modelos en un formato que exige regularidad a lo largo de dos partidos y una lectura estratégica del global de la eliminatoria.

    La gestión del encuentro de ida en la Ciudad Deportiva de Alcalá de Henares será uno de los factores determinantes del cruce. El Costa Adeje Tenerife Egatesa afrontará ese primer partido con el objetivo de competir de forma sólida, consciente de que el resultado condicionará el planteamiento de la vuelta. En eliminatorias a doble partido, la capacidad para mantener opciones abiertas de cara al segundo encuentro es fundamental, especialmente cuando se disputa en casa. En ese sentido, el equipo tinerfeño buscará un resultado que le permita encarar la vuelta en el Heliodoro Rodríguez López con posibilidades reales de alcanzar la final.

    El segundo partido, programado para el 17 de marzo, adquiere una dimensión especial al celebrarse en un estadio de referencia para el fútbol canario. El Heliodoro Rodríguez López ha sido históricamente el escenario de grandes citas del fútbol masculino en Tenerife, y su apertura a una semifinal de la Copa de la Reina femenina representa un paso significativo en la visibilización y el reconocimiento del fútbol femenino en la isla. La elección de este recinto para la vuelta de la eliminatoria subraya la relevancia del encuentro y la voluntad de dotarlo de un marco acorde a su importancia deportiva.

    El impacto de disputar una semifinal copera en este estadio trasciende el ámbito estrictamente competitivo. Para el club, supone una oportunidad de acercar el fútbol femenino a un público más amplio, de reforzar el vínculo con la afición y de generar un evento deportivo de alto nivel en la isla. Para las jugadoras, representa la posibilidad de competir en un escenario emblemático, con el apoyo de su entorno y en un contexto que puede marcar un hito en sus trayectorias deportivas.

    Desde el punto de vista social, este tipo de acontecimientos contribuyen a consolidar la presencia del fútbol femenino en el imaginario colectivo del deporte canario. La progresiva incorporación de grandes estadios a competiciones femeninas responde a una evolución natural del deporte, impulsada por el crecimiento de la audiencia, el aumento de la cobertura mediática y el reconocimiento institucional. En ese sentido, la semifinal en el Heliodoro Rodríguez López se inscribe en una tendencia más amplia de normalización y expansión del fútbol femenino en todos los niveles.

    La cercanía geográfica de la final, que se disputará en el Estadio de Gran Canaria, añade un elemento contextual relevante a esta edición de la Copa de la Reina. Aunque el camino hacia ese partido pasa necesariamente por superar una eliminatoria de gran dificultad, la posibilidad de disputar el título en el archipiélago introduce un componente adicional de motivación para los equipos canarios. No obstante, desde el entorno del Costa Adeje Tenerife Egatesa se mantiene un discurso centrado en el presente inmediato, consciente de que cualquier distracción puede resultar contraproducente en una fase tan decisiva del torneo.

    Las declaraciones de Paola Hernández reflejan ese equilibrio entre ilusión y realismo. La centrocampista ha subrayado la complejidad del enfrentamiento, reconociendo el nivel del rival y la necesidad de competir al máximo durante toda la eliminatoria. Al mismo tiempo, ha recordado precedentes recientes que demuestran que el equipo es capaz de plantar cara a conjuntos de primer nivel, siempre que mantenga su identidad y su concentración. Ese enfoque resume el espíritu con el que el Costa Adeje Tenerife Egatesa afronta estas semifinales: ambición contenida, basada en el trabajo colectivo y en la confianza en sus posibilidades.

    El papel de la afición será otro de los factores a tener en cuenta, especialmente en el partido de vuelta. El apoyo del público puede convertirse en un elemento diferencial en encuentros de máxima igualdad, proporcionando un impulso adicional en momentos clave. La expectativa de una buena entrada en el Heliodoro Rodríguez López refuerza la dimensión del evento y pone de relieve el interés que despierta el equipo en la isla, fruto de años de trabajo y de una progresiva conexión con su entorno social y deportivo.

    Desde el punto de vista organizativo, la eliminatoria supone también un desafío logístico y de planificación. La coexistencia de la Copa de la Reina con la competición liguera obliga a una gestión cuidadosa de los recursos, tanto en términos de rotaciones como de preparación específica de los partidos. El cuerpo técnico deberá equilibrar la necesidad de competir al máximo en la eliminatoria copera con la continuidad del rendimiento en Liga F, en un tramo de la temporada en el que cada punto y cada partido adquieren una importancia creciente.

    La experiencia acumulada en ediciones anteriores de la Copa de la Reina puede resultar valiosa en este contexto. Aunque el formato actual difiere del de las anteriores semifinales disputadas por el club, el bagaje emocional y competitivo de haber alcanzado esa ronda en varias ocasiones aporta una base sobre la que construir el planteamiento de esta eliminatoria. La familiaridad con la presión de los partidos decisivos y con la atención mediática asociada a estas fases finales es un activo que el equipo puede aprovechar.

    El Atlético de Madrid, por su parte, afronta el cruce con el objetivo de reafirmar su condición de aspirante al título. Su historial reciente en la competición y su presencia habitual en las rondas finales lo sitúan como uno de los favoritos, aunque el formato a doble partido introduce un margen de incertidumbre que forma parte de la esencia del torneo. La capacidad del conjunto rojiblanco para gestionar esa presión y adaptarse a los distintos escenarios de la eliminatoria será clave en su camino hacia la final.

    La semifinal entre ambos equipos se presenta, por tanto, como un enfrentamiento equilibrado, en el que la diferencia de trayectorias se contrarresta con la evolución competitiva del conjunto tinerfeño. Más allá del resultado final, la eliminatoria contribuirá a enriquecer el recorrido histórico del Costa Adeje Tenerife Egatesa en la Copa de la Reina y a reforzar su presencia en el panorama nacional del fútbol femenino.

    Así, el Costa Adeje Tenerife Egatesa se sitúa ante una de las eliminatorias más relevantes de su historia reciente, en un contexto que trasciende lo estrictamente competitivo y que conecta pasado, presente y futuro del proyecto. Dos partidos, dos escenarios y ciento ochenta minutos marcarán el desenlace de un camino construido con constancia, crecimiento y ambición sostenida. La semifinal ante el Atlético de Madrid no es únicamente un cruce más en el calendario, sino la expresión de una trayectoria que ha ido ganando peso propio en el fútbol femenino español, consolidándose temporada a temporada entre los equipos capaces de disputar los grandes retos.

    El pitido inicial en Alcalá de Henares abrirá una eliminatoria en la que cada acción, cada ajuste y cada decisión contará, pero será el Heliodoro Rodríguez López el que dictará la última palabra. Allí, en un estadio cargado de historia, el fútbol femenino tinerfeño escribirá una página inédita, llevando a la Copa de la Reina a un escenario que simboliza la madurez de un proyecto y el respaldo de una afición que ha acompañado su crecimiento. El eco de ese encuentro resonará más allá del resultado, como testimonio de un paso firme en la normalización y la expansión del deporte femenino en la isla.

    Con la final aguardando en el horizonte, en el Estadio de Gran Canaria, el Costa Adeje Tenerife Egatesa afronta esta eliminatoria con la determinación de quien sabe que las grandes oportunidades no se conceden, se conquistan. El equipo llega a este punto consciente de la dificultad del desafío, pero también del camino recorrido para estar aquí, a dos partidos de un desenlace que puede marcar un antes y un después. En esa frontera entre la ambición y la historia, el conjunto blanquiazul se dispone a competir, una vez más, con la convicción de que el presente ya es fruto del trabajo realizado y de que el futuro se decide en noches como las que están por venir.

    Porque en la Copa de la Reina no solo se juegan títulos: se forjan identidades, se consolidan proyectos y se abren horizontes. Y en esta semifinal, el Costa Adeje Tenerife Egatesa no solo defiende un resultado posible, sino el derecho a seguir escribiendo su propia historia en la élite del fútbol femenino español.

  • Oficial | Grave lesión de Laia Aleixandri

    (Fuente: Teledeporte)

    🔲 La internacional española en categoría absoluta abandonó el césped del estadio madrileño entre lágrimas tras dañarse aparentemente sola al interceptar un pase, mientras el equipo médico evaluará hoy la gravedad del incidente sufrido durante el partido de cuartos de final de la Copa de la Reina.

    Llega la peor de las noticias para el Fútbol Club Barcelona unas horas después de que consiguiesen el pase a la semifinales tras doblegar por 0-4 al Real Madrid en Valdebebas.

    Laia Aleixandri López, único fichaje culé en el pasado mercado estival, ha sido víctima de una rotura en el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha.

    El lance se produjo en el primer cuarto de hora de juego y la exjugadora del Manchester City Women tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla y entre lágrimas después de hacerse daño aparentemente sola en un intento de cortar un balón hacia la delantera francesa Naomie Feller, en ese momento el resultado reflejaba un cero a cero.

    «Las pruebas realizadas este viernes han confirmado que la jugadora del primer equipo Laia Aleixandri tiene una rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. Será operada en los próximos días. Al finalizar la intervención se aportará un nuevo comunicado médico», señaló la entidad en el parte médico expedido.

    La dorsal número cinco se había asentado con rapidez como un pilar estructural de la zaga. Su incorporación fue presentada como una apuesta estratégica para apuntalar un eje defensivo castigado por las salidas y las lesiones, sumando experiencia internacional y fiabilidad competitiva.

    En la presente temporada, Aleixandri había participado de forma mayoritaria como titular en los compromisos oficiales de Liga F y en las competiciones europeas y nacionales, con un balance de 21 partidos entre todas ellas y cuatro goles, un registro notable para una defensora central. La jugadora azulgrana había sido titular en 15 de esos encuentros y se había consolidado como una pieza esencial para Pere Romeu, ya fuera para cubrir las ausencias de Irene Paredes o Mapi León, o para adaptarse a la prolongada baja de Patri Guijarro, actuando como pivote. La catalana había regresado a la competición hace apenas una semana tras superar una lesión en el sóleo.

    El subcampeón de Europa se queda con muy pocos efectivos en defensa. Además de Paredes y Mapi, titulares indiscutibles, el técnico tiene a Marta Torrejón y la irrupción de Aïcha Camara que, aunque con el primer equipo siempre ha jugado como lateral derecho, lo cierto es que la canterana ha desarrollado gran parte de su carrera como central. Sino siempre puede apostar por Patri Guijarro, que ya jugó una final de Champions en esa posición que es clave.

    Las lesiones de LCA continúan siendo el talón de Aquiles en el fútbol femenino y se ha cobrado recientemente otras víctimas como la guardameta del ONA, Antonia Canales y la delantera del Levante Unión Deportiva, Érika González.

    Este viernes se han confirmado los peores presagios para la defensa azulgrana. Los plazos de recuperación en las lesiones de ligamento cruzado anterior de la rodilla oscilan entre los 10 y los 12 meses, algo por lo que tuvo que pasar hace un par de temporadas Ludmila Da Silva, delantera del San Diego Wave cuando era rojiblanca.

    Ya no podremos disfrutar de la exjugadora del Atlético de Madrid hasta que arranque la campaña 2026-2027.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Derbi catalán y Atlético de Madrid vs Costa Adeje Tenerife se vetan las caras en semis de Copa de la Reina

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔷 El FC Badalona Women se enfrentará al FC Barcelona en las semifinales de Copa de la Reina, mientras que el Atlético de Madrid se verá las caras contra el Costa Adeje Tenerife. La ida se jugará el 10, 11 o 12 de marzo, y la vuelta se disputará el 17, 18 o 19 de marzo en busca de dos billetes para la final.

    Este viernes 6 de febrero de 2026 quedó ya grabado en la cronología de la Copa de la Reina como una de esas fechas que, sin balón rodando ni goles que celebrar, marcan el rumbo emocional, competitivo y narrativo de toda una temporada.

    A las 13:00 horas, en horario peninsular, el fútbol femenino español detuvo durante unos minutos su pulso cotidiano para atender a uno de los momentos más simbólicos y determinantes del curso: el sorteo de las semifinales de la Copa de la Reina. Un sorteo que no solo definió emparejamientos y calendarios, sino que volvió a poner en primer plano la dimensión histórica, social y deportiva de una competición que, edición tras edición, se consolida como uno de los grandes patrimonios del fútbol femenino nacional.

    Cuatro equipos de la Liga F Moeve fueron los protagonistas de ese acto: el FC Barcelona, vigente campeón y gran dominador del fútbol femenino español y europeo en los últimos años; el Atlético de Madrid, uno de los clubes históricos del fútbol femenino nacional y referencia competitiva desde la profesionalización de la liga; el Costa Adeje Tenerife, ejemplo de estabilidad, crecimiento sostenido y trabajo a largo plazo; y el FC Badalona Women, la gran revelación de esta edición, que ya había escrito páginas doradas en su camino hasta unas semifinales que suponen un hito sin precedentes en la historia del club.

    El formato de estas semifinales, fiel a la tradición reciente de la competición, será a doble partido. La ida se disputará entre los días 10, 11 y 12 del mes de marzo, mientras que la vuelta tendrá lugar los días 17, 18 o 19 del mismo mes. Un calendario comprimido, exigente y cargado de tensión competitiva, que obligará a los cuerpos técnicos a gestionar con precisión quirúrgica las cargas físicas, la rotación de plantillas y el aspecto mental de jugadoras que afrontan uno de los momentos más decisivos de la temporada. El equipo que salió primero en el sorteo ejercerá como local en el partido de ida, un matiz que, aunque a menudo se analiza desde la estadística o la teoría, adquiere un peso emocional y estratégico enorme en eliminatorias tan igualadas y con tanto en juego.

    La Copa de la Reina, más allá de los títulos y los registros, sigue siendo una competición profundamente simbólica. Es el torneo del KO, el escenario donde conviven gigantes y aspirantes, donde la épica encuentra su hábitat natural y donde los relatos de resistencia, sorpresa y ambición se multiplican. En esta edición 2025-2026, ese espíritu ha vuelto a aflorar con fuerza, especialmente a través del camino del FC Badalona Women, pero también mediante la solidez del Costa Adeje Tenerife y la reafirmación competitiva de clubes que llevan años construyendo proyectos ambiciosos.

    El FC Barcelona llega a estas semifinales como vigente campeón de la competición y con un palmarés que intimida por sí solo: once títulos coperos adornan sus vitrinas, una cifra que habla no solo de dominio, sino de continuidad, cultura ganadora y excelencia estructural. El conjunto blaugrana se ha convertido en el espejo en el que se miran todos los proyectos del fútbol femenino español, un club que ha sabido integrar talento de la cantera, fichajes estratégicos y una identidad de juego reconocible que trasciende nombres propios. Cada participación del Barça en la Copa de la Reina se vive como una defensa del trono, como una prueba más de su capacidad para sostener la presión y responder cuando el margen de error se reduce al mínimo.

    El Atlético de Madrid, por su parte, afronta estas semifinales con la experiencia que otorgan los años y con el orgullo de haber levantado el trofeo en dos ocasiones, en 2016 y en 2023. Dos títulos que marcaron etapas distintas del club rojiblanco en el fútbol femenino: el primero, como confirmación de un proyecto emergente que irrumpía con fuerza en la élite; el segundo, como reafirmación de un club capaz de reinventarse, superar transiciones y seguir siendo competitivo en un contexto cada vez más exigente. Para el Atlético, la Copa de la Reina siempre ha sido un territorio emocionalmente significativo, un escenario donde su afición se reconoce y donde el club ha construido algunos de sus recuerdos más intensos.

    El Costa Adeje Tenerife comparece en estas semifinales por cuarta vez en su historia, un dato que, lejos de ser anecdótico, refleja la consistencia de un proyecto que ha sabido mantenerse en la élite del fútbol femenino español durante más de una década. El club tinerfeño ha hecho de la estabilidad, la identificación con el territorio y el trabajo silencioso sus principales señas de identidad. Llegar a unas semifinales de Copa de la Reina nunca es fruto de la casualidad, y hacerlo en cuatro ocasiones confirma que el Costa Adeje Tenerife es mucho más que un invitado recurrente: es un competidor serio, incómodo y con una personalidad muy definida.

    Y luego está el FC Badalona Women, la gran historia de esta edición. El conjunto catalán ya había hecho historia antes incluso de que se celebrara el sorteo, alcanzando unas semifinales que representan el mayor logro deportivo del club en la competición del KO. Su presencia en este acto no solo es un premio al rendimiento deportivo, sino también un reconocimiento a un proyecto que ha sabido crecer desde la base, aprovechar sus oportunidades y competir sin complejos frente a estructuras mucho más consolidadas. En un fútbol cada vez más profesionalizado, la irrupción del Badalona Women recuerda que todavía hay espacio para la sorpresa, para los relatos que rompen jerarquías y para los equipos que se atreven a soñar en grande.

    La mano inocente del sorteo fue la de Amanda Sampedro, una figura que simboliza como pocas la historia reciente del Atlético de Madrid y, por extensión, del fútbol femenino español. Histórica jugadora rojiblanca, capitana durante años y actualmente coordinadora de los equipos del conjunto madrileño, su presencia en el acto aportó una carga emocional y simbólica evidente. Amanda no solo ha vivido la Copa de la Reina desde dentro del campo, levantando el trofeo y sufriendo eliminaciones dolorosas, sino que ahora lo hace desde una nueva responsabilidad, vinculada a la gestión, la formación y el futuro del club.

    Fue precisamente Amanda Sampedro quien sacó primero la bola del FC Badalona Women y, posteriormente, la del Atlético de Madrid. Ese gesto, aparentemente simple, terminó de configurar un cuadro de semifinales cargado de narrativa y de contrastes. Las de Marc Ballester, al frente del FC Badalona Women, se medirán al FC Barcelona, dando lugar a un derbi catalán en unas semifinales de Copa de la Reina que ya de por sí estaban destinadas a ser históricas. Un enfrentamiento entre dos clubes que representan polos opuestos en cuanto a estructura, presupuesto y recorrido histórico, pero que se encontrarán en igualdad de condiciones sobre el césped, con dos partidos por delante para decidir quién accede a la gran final.

    El derbi catalán entre FC Barcelona y FC Badalona Women adquiere una dimensión especial no solo por la rivalidad territorial, sino por lo que representa en términos de relato deportivo. El Barça, con once títulos y un estatus de favorito permanente, frente a un Badalona que afronta estas semifinales sin la presión de la obligación, con la ilusión intacta y con la certeza de que ya ha ganado mucho más de lo que podía imaginar al inicio de la competición. Para las de Marc Ballester, cada minuto de esta eliminatoria será una oportunidad de seguir escribiendo historia, de medir su crecimiento y de demostrar que su camino hasta aquí no ha sido fruto del azar.

    El otro emparejamiento de semifinales enfrentará al Atlético de Madrid y al Costa Adeje Tenerife, en un duelo que, además, tiene una lectura directa en clave liguera. Rojiblancas y tinerfeñas se verán las caras como quinto y cuarto clasificado del campeonato liguero, respectivamente, lo que añade un componente adicional de rivalidad y de evaluación comparativa entre dos equipos que comparten ambiciones europeas y que se conocen bien. Esta eliminatoria promete ser una de las más igualadas y tácticamente ricas de los últimos años en la Copa de la Reina, con dos estilos definidos y con jugadoras acostumbradas a competir bajo presión.

    El Atlético de Madrid llega a este cruce con la experiencia de quien sabe lo que es disputar finales y levantar títulos, pero también con la responsabilidad de responder a las expectativas de un club que siempre aspira a lo máximo. La Copa de la Reina se ha convertido en uno de los grandes objetivos de la temporada rojiblanca, especialmente en contextos donde la lucha por el título liguero o por la Champions puede presentar obstáculos adicionales. Para el Costa Adeje Tenerife, esta semifinal representa una oportunidad de oro para dar un paso más en su historia, para romper un techo que ha rozado en varias ocasiones y para demostrar que su proyecto está preparado para competir por títulos.

    El contexto temporal de estas semifinales añade aún más interés al cruce. Disputar la ida entre el 10 y el 12 de marzo y la vuelta una semana después implica convivir con jornadas ligueras exigentes y, en el caso de algunos equipos, con compromisos internacionales. La gestión de las plantillas será clave, especialmente para clubes como el FC Barcelona y el Atlético de Madrid, que cuentan con un elevado número de internacionales y que deben equilibrar la ambición copera con la necesidad de mantener frescura física y mental en un tramo decisivo del curso.

    Más allá de los emparejamientos concretos, este sorteo volvió a poner de manifiesto el excelente momento que atraviesa la Copa de la Reina en términos de visibilidad, competitividad y relevancia mediática. La presencia de cuatro equipos de la Liga F Moeve en semifinales refuerza la imagen de una competición integrada plenamente en el ecosistema del fútbol femenino profesional, donde los clubes planifican, rotan y compiten con la Copa como un objetivo prioritario y no como un torneo secundario.

    El hecho de que la final ya tenga sede confirmada añade una capa adicional de emoción a estas semifinales. El sábado 16 de mayo de 2026, el Estadio de Gran Canaria, feudo de la Unión Deportiva Las Palmas, acogerá la gran final de la Copa de la Reina. Un escenario que no es casual, sino que responde a la voluntad de descentralizar grandes eventos del fútbol femenino y de llevarlos a territorios con una fuerte tradición futbolística y un creciente compromiso con el deporte femenino. Jugar una final en el Estadio de Gran Canaria supone un reconocimiento al papel de Canarias en el fútbol femenino y una oportunidad para seguir ampliando la base social y el impacto mediático de la competición.

    La elección de esta sede conecta de manera simbólica con la presencia del Costa Adeje Tenerife en semifinales, reforzando la sensación de que esta edición de la Copa de la Reina está marcada por la diversidad geográfica y por la convivencia de proyectos muy distintos. Desde la hegemonía del FC Barcelona hasta la épica del FC Badalona Women, pasando por la solidez del Atlético de Madrid y la constancia del Costa Adeje Tenerife, la competición ofrece un abanico de relatos que enriquecen el panorama del fútbol femenino español.

    Cada una de estas semifinales será, en sí misma, un capítulo extenso de una historia mayor. Dos partidos por eliminatoria, 180 minutos —o más, si la igualdad lo exige— para decidir quiénes viajarán a Gran Canaria con el sueño de levantar el trofeo. En ese camino habrá decisiones arbitrales, planteamientos tácticos, estados de forma, lesiones, aciertos individuales y errores colectivos. Pero también habrá emociones, contextos, trayectorias personales y colectivas que convertirán cada encuentro en algo más que un simple partido de fútbol.

    El FC Barcelona afrontará su eliminatoria consciente de que cualquier tropiezo en la Copa de la Reina se magnifica. Cada rival se motiva de manera especial ante el campeón, cada estadio se convierte en un escenario de desafío y cada minuto sin ventaja genera ruido externo. Para el Badalona Women, en cambio, esta semifinal es una oportunidad para competir sin miedo, para medir su crecimiento frente al máximo referente y para disfrutar de un escaparate que puede marcar un antes y un después en la historia del club y en la carrera de muchas de sus jugadoras.

    El Atlético de Madrid y el Costa Adeje Tenerife protagonizarán una eliminatoria de detalles, donde la experiencia en este tipo de escenarios puede ser decisiva, pero donde también pesa la capacidad de sostener la intensidad durante dos partidos muy exigentes. La igualdad en la clasificación liguera es un reflejo fiel de lo que puede suceder en esta semifinal, donde cada gol, cada transición y cada acción a balón parado puede inclinar la balanza.

    En definitiva, el sorteo celebrado este viernes 6 de febrero de 2026 no solo definió dos emparejamientos, sino que activó una cuenta atrás emocional hacia uno de los momentos culminantes de la temporada. La Copa de la Reina vuelve a situarse en el centro del relato del fútbol femenino español, recordando que más allá de los títulos acumulados y de las jerarquías establecidas, siempre hay espacio para la ilusión, la sorpresa y la historia. Con Barcelona, Atlético de Madrid, Costa Adeje Tenerife y FC Badalona Women como protagonistas, el camino hacia la final del 16 de mayo en el Estadio de Gran Canaria promete ser tan exigente como apasionante, tan desigual sobre el papel como imprevisible sobre el césped, y tan cargado de pasado como abierto al futuro.

    Cruces |

    #CopaDeLaReinaIberdrola

    ◼️ONA 🆚 Fútbol Club Barcelona

    ◼️Atlético de Madrid 🆚 Costa Adeje Tenerife

    (Fuente: RFEF)
  • Oficial | Ya hay fecha y horario para el sorteo de semifinales de la Copa de la Reina Iberdrola 2026

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔷 Cuando el fútbol se convierte en destino: la Copa de la Reina ya escucha el eco de su final.

    Hay sorteos que reparten cruces y hay sorteos que escriben historia.
    Hay bolas que determinan emparejamientos y otras que, al girar dentro de un bombo, activan la memoria colectiva de un deporte que ha aprendido a mirarse de frente, sin complejos, consciente de su fuerza, de su pasado y, sobre todo, de su futuro.

    La Copa de SM la Reina Iberdrola 2025-2026 ha alcanzado ese punto exacto del calendario en el que el fútbol femenino español deja de caminar y empieza a volar.

    El instante previo al salto definitivo. La frontera entre el trayecto y el destino. Entre el esfuerzo acumulado de meses y la promesa de una primavera que ya huele a final, a viaje, a isla, a celebración.

    El próximo viernes 6 de febrero de 2026, a partir de las 13:00 horas (horario peninsular), el Salón Luis Aragonés de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas se convertirá, una vez más, en el epicentro simbólico de ese sueño compartido. Allí, bajo la mirada de la historia, la Real Federación Española de Fútbol dará forma al sorteo de las semifinales de una competición que es patrimonio emocional del fútbol femenino español.

    No será un sorteo más.
    Será el sorteo que marque el último peldaño antes del vuelo a Gran Canaria.
    El último umbral antes de que dos escudos hagan las maletas rumbo al Estadio Insular, escenario elegido para la gran final del 16 de mayo de 2026.

    El mensaje fue claro, conciso y rotundo. El 30 de enero de 2026, la RFEF lo comunicó a través de su cuenta oficial en X (antes Twitter): el sorteo estaba fijado, la hora señalada y la expectación activada. Pero detrás de ese anuncio institucional se escondía un relato mucho más profundo, construido a base de eliminatorias, viajes, goles, resistencia, épica y fútbol en estado puro.

    Porque llegar a semifinales de la Copa de la Reina nunca es un trámite.
    Es una conquista.

    El Atlético de Madrid, primer clasificado para esta penúltima ronda, abrió la senda con una actuación contundente y autoritaria en Alcalá de Henares, donde se deshizo del Athletic Club por 4-1. Fue una noche de afirmación rojiblanca, de pegada, de jerarquía competitiva. El conjunto madrileño, fiel a su ADN copero, entendió desde el primer minuto que la Copa no se negocia: se gana.

    El segundo billete viajó rumbo al Atlántico. El Costa Adeje Tenerife Egatesa escribió otra página de su ya consolidada historia copera al imponerse por 0-1 al Madrid CFF en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada. Un triunfo trabajado, sólido, cargado de madurez competitiva, que vuelve a situar al equipo tinerfeño entre la élite de la competición del KO.

    Pero si la Copa vive de autoridad y constancia, también se alimenta de gestas. Y ninguna como la protagonizada por el F.C. Badalona Women, conocido popularmente como ONA, que a petición expresa de la entidad decidió competir bajo esa identidad simbólica.

    El conjunto catalán firmó la gran sorpresa de los cuartos de final al eliminar a la Real Sociedad, tercer clasificado de la Liga F Moeve, en un duelo que ya pertenece al imaginario copero.

    Fue un partido eterno, tenso, dramático. Un encuentro que se estiró hasta el minuto 133 de la prórroga, cuando Itzi Pinillos desató la locura con un gol que valía una semifinal. Antes, en los noventa reglamentarios, Lucía Pardo había tenido la clasificación en sus botas desde el punto de penalti, pero el fútbol, caprichoso y cruel, decidió guardar el desenlace para más tarde. Para cuando las piernas pesan, la mente duda y el corazón manda.

    Y como cierre de oro, el duelo que acaparó todas las miradas. El Fútbol Club Barcelona y el Real Madrid volvieron a cruzar caminos en Copa, esta vez en Valdebebas, en el choque más atractivo de los cuartos de final. El resultado fue tan contundente como simbólico: 0-4 para el conjunto azulgrana, con un doblete de Ewa Pajor, confirmando que las grandes citas también sirven para reafirmar hegemonías.

    El acto del viernes no será un simple trámite administrativo. La RFEF ha diseñado un evento con vocación de escaparate, retransmitido en directo a través de Teledeporte, Movistar Plus+ y los canales oficiales de la Federación, integrando en un mismo escenario los sorteos de ambas competiciones.

    Un formato absolutamente puro, sin condicionantes, sin cabezas de serie, sin protecciones artificiales. El azar, desnudo. La suerte como único juez. Una reivindicación del espíritu original de la Copa, donde cualquier cruce es posible y cada bola tiene el mismo peso específico.

    En el Salón Luis Aragonés, nombre que evoca identidad, legado y fútbol de verdad, se dictará sentencia. No habrá atajos. Solo emparejamientos que marcarán el último tramo del camino hacia la gloria.

    Las semifinales no solo decidirán quién lucha por el título.
    Decidirán quién cruza el umbral del viaje.
    Quién tiene derecho a subir al avión rumbo a Gran Canaria.

    Porque la final de esta edición tiene acento insular, aroma atlántico y vocación histórica. El 16 de mayo de 2026, el Estadio Insular de Las Palmas de Gran Canaria acogerá la gran final de la Copa de SM la Reina Iberdrola.

    Una elección cargada de simbolismo, fruto del trabajo conjunto de la Real Federación Española de Fútbol, el Cabildo de Gran Canaria y la Federación Interinsular de Las Palmas, que han aunado esfuerzos para llevar a la isla una de las grandes citas del calendario deportivo nacional.

    Gran Canaria no solo recibe una final, recibe una fiesta del fútbol femenino y es un acontecimiento que trasciende el marcador.

    Inaugurado el 8 de mayo de 2003 y reformado en 2014, el Estadio Insular es un recinto acostumbrado a las grandes noches. Con capacidad para más de 32.000 espectadores, ya ha sido testigo de partidos de altísimo nivel y forma parte del mapa sentimental del fútbol español.

    El 21 de noviembre de 2007, albergó el encuentro entre la Selección española masculina e Irlanda del Norte, correspondiente a la clasificación para la Eurocopa de 2008, con victoria española por 1-0. Además, ha sido escenario de dos amistosos internacionales, en 2004 y 2018, ambos saldados con triunfo de España.

    Ahora, casi dos décadas después, se prepara para escribir una nueva página, esta vez con el fútbol femenino como protagonista absoluta.

    Un escenario de lujo para un partido de lujo. Un templo listo para vibrar con las mejores futbolistas del país.

    La Copa de la Reina 2025-2026 no se entiende sin su contexto. Llega en un momento de crecimiento estructural, social y mediático del fútbol femenino español. Un momento en el que la Selección española femenina ocupa el número 1 del ranking FIFA mundial, y en el que el combinado nacional se ha proclamado recientemente campeón de la UEFA Women’s Nations League.

    No es casualidad, sino una feliz consecuencia fruto del trabajo de clubes, federaciones, futbolistas, cuerpos técnicos y aficiones que han empujado el deporte hasta este punto de madurez. La final de Gran Canaria será, por tanto, algo más que un título: será un reflejo del camino recorrido.

    Antes de que llegue mayo, antes de que el Insular se vista de gala, antes de que dos capitanas alcen el trofeo al cielo canario, queda un último ritual: el sorteo.

    Ese instante suspendido en el tiempo en el que todo es posible y nada está decidido.

    El viernes, el fútbol femenino español se mirará de nuevo al espejo. Y lo que verá será ambición, talento, diversidad y futuro.

  • La crónica | El ONA da la campanada en Zubieta

    (Fuente: FC Barcelona Women)

    🔷 El Badalona Women firmó una noche para la historia del fútbol femenino catalán y español al tumbar en la prórroga a la Real Sociedad, rompiendo todos los pronósticos y colándose por primera vez en las semifinales de la Copa de la Reina gracias al tanto decisivo de Itzi Pinillos (0-1) en la prórroga.

    Los onces |

    Real Sociedad |

    Julia Arrula

    Claudia Florentino

    Ainhoa Moraza

    Nahia Aparicio

    Elene Guridi

    Andreia Jacinto

    Mirari Uria

    Nerea Eizagirre (C)

    Cecilia Marcos

    Emma Ramírez

    Klara Cahynová

    ONA |

    María López

    Sonia García (C)

    Estefanía Banini

    Elena Julve

    Loreta Kullashi

    Itziar Pinillos

    Lorena Navarro

    Ana González

    Celya Barclais

    Cristina Cubedo

    Nerea Carmona

    El duelo al detalle |

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    El equipo dirigido por Arturo Ruiz salió al terreno de juego con una determinación inequívoca, consciente de que la Copa de la Reina no concede segundas oportunidades y de que el contexto competitivo —un cruce ante un rival de inferior categoría en términos clasificatorios, pero cargado de ilusión— exigía marcar territorio desde el primer instante. Las futbolistas realistas parecían haber interiorizado el guion antes incluso de que el balón echara a rodar: dominio, control, presión alta y velocidad en la circulación. Nada de especulación. Nada de tanteo. Desde el pitido inicial, la Real Sociedad impuso un ritmo que hablaba de jerarquía, de oficio y de un equipo acostumbrado a manejar escenarios de máxima exigencia.

    Ese dominio temprano no fue una cuestión meramente estética o territorial, sino que se tradujo de inmediato en amenaza real sobre la portería rival. Antes de que el cronómetro alcanzara siquiera el primer minuto de juego, Emma Ramírez protagonizó la primera gran sacudida del encuentro. La extremo realista, eléctrica y valiente, recibió en banda izquierda, encaró sin dudar y, tras acomodarse el balón con sutileza, conectó un potente zurdazo que se estrelló con violencia en el poste izquierdo de la portería defendida por María López. El sonido seco del balón golpeando la madera resonó en Zubieta como un aviso inequívoco: la Real había salido a morder.

    La jugada, más allá de su desenlace, fue una declaración de intenciones. Reflejaba a la perfección la puesta en escena del conjunto txuri-urdin: extremos abiertos, laterales largos, centro del campo escalonado y una presión tras pérdida asfixiante que impedía cualquier intento de pausa por parte del FC Levante LP Badalona Women. La Real no solo quería el balón; quería hacerlo suyo en campo contrario, imponer su ritmo y desgastar mentalmente a un rival que, desde el inicio, se vio obligado a correr detrás de la pelota.

    Cinco minutos después de aquel primer aviso, llegó una acción que levantó al público de sus asientos y que, durante unos segundos, pareció abrir el marcador. Cecilia Marcos, una de las futbolistas con mayor talento diferencial del plantel realista, culminó una brillante jugada colectiva con una definición tan delicada como precisa. La acción nació en campo propio, con una salida limpia desde atrás, apoyos constantes y una circulación rápida que desarmó la primera línea de presión visitante. El balón fue viajando de pie en pie hasta encontrar a Cecilia, que leyó a la perfección el movimiento de la portera y optó por una vaselina exquisita, una de esas definiciones que engrandecen el juego.

    El balón se coló mansamente en la portería, y durante un instante, Zubieta celebró lo que parecía el merecido premio a un arranque arrollador. Sin embargo, la alegría duró poco. La asistente levantó el banderín, señalando fuera de juego. El gol no subió al marcador. La decisión generó protestas inmediatas desde el banquillo local, con Arturo Ruiz reclamando una revisión de VAR, convencido de que la posición de su futbolista podía ser legal. No era una protesta airada, sino la lógica reacción de un entrenador que sentía que su equipo había hecho méritos suficientes para adelantarse.

    La repetición, sin embargo, disipó cualquier atisbo de duda. Las imágenes mostraron con claridad que Cecilia estaba adelantada en el momento exacto en el que recibía el pase. La definición, tan bella como inapelable, quedó reducida a una anécdota estética, a una obra de arte invalidada por el rigor del reglamento. Agua de borrajas. El marcador seguía sin moverse, aunque la sensación de superioridad realista era ya abrumadora.

    Lejos de acusar el golpe anímico que a veces supone ver anulado un gol, las futbolistas de Arturo Ruiz no bajaron el pie del acelerador. Todo lo contrario. Redoblaron esfuerzos, incrementaron la presión y mantuvieron un nivel de intensidad que hacía muy complicado cualquier intento de reacción del conjunto catalán. El Badalona Women se veía constantemente empujado hacia su propio campo, incapaz de enlazar más de dos pases seguidos sin que una camiseta blanquiazul apareciera para interceptar, anticipar o forzar el error.

    El plan de la Real Sociedad era claro y se ejecutaba con precisión quirúrgica: presión alta coordinada, líneas juntas, basculaciones rápidas y una ocupación racional de los espacios. El centro del campo, liderado por futbolistas con capacidad para leer el juego y sostener el ritmo, se erigía como el verdadero motor del equipo. Cada recuperación era una invitación a volver a atacar, a someter de nuevo a un rival que apenas encontraba oxígeno.

    Durante ese tramo inicial, el Levante Badalona prácticamente no existió en ataque. Sus intentos de salida al contragolpe eran neutralizados antes incluso de cruzar la línea divisoria. Las delanteras visitantes se encontraban aisladas, sin apoyos, obligadas a pelear balones largos que siempre acababan en poder de la zaga realista.

    El equipo local defendía hacia adelante, con valentía y convicción, consciente de que su superioridad no solo era técnica, sino también física y mental.

    Con el paso de los minutos, el partido entró en una fase ligeramente más pausada. La Real Sociedad seguía dominando, pero el ritmo frenético del inicio dio paso a un control más posicional, a una gestión inteligente de los tiempos. El equipo local sabía que no hacía falta precipitarse, que el partido estaba donde quería. Aun así, el Badalona tuvo un momento, breve pero significativo, en el que logró asomarse al área rival y generar su mejor ocasión de la primera mitad.

    La jugada nació de un pequeño desajuste defensivo, uno de los pocos que se permitieron las realistas en todo el primer tiempo. Emma, muy adelantada en su posición, dejó un espacio a su espalda que fue aprovechado por Estefanía Banini. La argentina, referencia ofensiva y alma creativa del conjunto catalán, recibió el balón con metros por delante y sin una defensora inmediata que la encimara. Durante unos segundos, pareció que el Badalona podía castigar a la Real en una de esas acciones aisladas que tantas veces deciden eliminatorias coperas.

    Sin embargo, Banini optó por una solución individual. En lugar de buscar un pase que pudiera generar una ocasión más clara, decidió disparar desde fuera del área. El lanzamiento, potente pero poco preciso, no encontró portería. Julia Arrula, bien colocada, siguió la trayectoria del balón sin necesidad de intervenir. La ocasión quedó en un simple susto, en un recordatorio de que incluso el equipo más dominante debe mantenerse alerta.

    Ese fue, en esencia, el único momento de cierta zozobra para la Real Sociedad en toda la primera mitad. A partir de ahí, el encuentro volvió a caer en el cauce que más favorecía a las locales. El Badalona, incapaz de sostener el balón o de progresar con claridad, se replegó aún más, aceptando un papel reactivo que evidenciaba la diferencia de nivel entre ambos conjuntos.

    A medida que el primer tiempo avanzaba, la Real fue apagándose ligeramente en términos de intensidad, no por falta de ambición, sino por una gestión consciente del esfuerzo. El partido, y la eliminatoria, estaban bajo control. Julia Arrula apenas tuvo trabajo. Su presencia bajo palos fue casi testimonial, limitada a ordenar a su defensa y a participar en la salida de balón cuando la presión rival lo permitía. Las realistas defendían bien, atacaban mejor y transmitían una sensación de solidez que invitaba al optimismo.

    Desde el banquillo, Arturo Ruiz observaba con atención, tomando notas mentales y administrando recursos. El técnico realista había optado por reservar a varias piezas clave, consciente de la exigencia del calendario y de la importancia de dosificar esfuerzos. Paula Fernández, auténtico faro del equipo y una de las futbolistas más determinantes de la temporada, aguardaba su oportunidad. También Intza, en un estado de forma sobresaliente, así como Aiara y las jóvenes Isasisasmendi y Chacón, dos de las grandes esperanzas de la cantera, especialmente en el plano ofensivo.

    Esa gestión de plantilla hablaba no solo de la confianza de Arturo Ruiz en el once inicial, sino también de una visión a medio plazo. La Copa es un torneo traicionero, pero también una oportunidad para construir grupo, para implicar a todas las futbolistas y para dosificar cargas sin perder competitividad. La Real, en ese sentido, parecía tenerlo todo bajo control.

    El primer tiempo se fue consumiendo sin sobresaltos, con la Real dominando el juego, el territorio y las sensaciones, y con un Badalona resistente, digno, pero claramente superado en la mayoría de los registros. El marcador, eso sí, seguía sin reflejar esa superioridad. Y en el fútbol, especialmente en una competición como la Copa de la Reina, ese detalle nunca es menor.

    Porque si algo enseña este torneo es que los partidos no se ganan por merecimientos, sino por goles. Y aunque la Real había hecho méritos suficientes para irse al descanso por delante, la realidad era tozuda: el 0-0 seguía presidiendo el electrónico. Una circunstancia que, lejos de generar ansiedad, parecía reforzar la concentración del conjunto local, consciente de que el camino correcto ya estaba trazado.

    El descanso se acercaba con la sensación de que el partido, más temprano que tarde, terminaría cayendo del lado realista si el guion se mantenía. La Real había demostrado superioridad en la clasificación liguera, sí, pero también sobre el césped. Había impuesto su ritmo, su idea y su jerarquía. Solo faltaba el gol. Ese detalle, siempre caprichoso, que separa el dominio del desenlace.

    Y mientras el primer tiempo llegaba a su fin, Zubieta respiraba fútbol. Un fútbol de control, de paciencia y de convicción. Un fútbol que, aunque todavía no había encontrado premio, dejaba claro que el equipo de Arturo Ruiz estaba dispuesto a escribir su propio relato en esta edición de la Copa de la Reina, sin concesiones y con la ambición intacta.

    Las 22 protagonistas tuvieron quince minutos para descansar y reorganizarse de cara al segundo tiempo, pues el resultado gafas lo dejaba todo abierto para la segunda mitad.

    La segunda parte arrancó con una sensación reconocible, casi un eco de lo vivido en los primeros compases del encuentro, aunque con un matiz evidente: menos vértigo y más control. La Real Sociedad volvió a asumir el mando desde el inicio del segundo acto, instalándose en campo rival y empujando al Levante LP Badalona Women hacia un repliegue cada vez más profundo. Sin embargo, esa superioridad territorial no encontraba una traducción clara en forma de ocasiones manifiestas. El dominio era real, pero la precisión en los últimos metros comenzaba a ser el gran debe del conjunto txuri-urdin.

    El Badalona, fiel a su plan, aceptaba el guion con disciplina defensiva. Líneas juntas, ayudas constantes y una concentración máxima para resistir el empuje local. Cada ataque realista encontraba una maraña de piernas, un cuerpo interpuesto o una decisión defensiva acertada. La Real circulaba el balón con paciencia, pero sin la chispa necesaria para desarmar un bloque que se sentía cómodo defendiendo cerca de su área.

    En ese contexto, una acción a balón parado pareció ofrecer una oportunidad para romper la monotonía. Elene Guridi, siempre inteligente en la gestión de los tiempos y los espacios, provocó una falta peligrosa en la frontal del área. Nerea Eizagirre, capitana y faro creativo del equipo, tomó el balón con la naturalidad de quien entiende el juego en clave colectiva y cedió el lanzamiento a Cecilia Marcos. El disparo superó la barrera con limpieza, pero se marchó desviado, sin encontrar la portería defendida por María López. Fue una ocasión clara, aunque insuficiente para alterar el equilibrio del marcador.

    Con el reloj avanzando y el partido anclado en una dinámica de control estéril, Arturo Ruiz decidió mover ficha. En el minuto 55, el técnico realista dio entrada a Intza Egiguren y Aiara Agirrezabala, dos de las futbolistas más en forma de la plantilla, ambas con el inconfundible sello Zubieta. El mensaje era claro: aumentar el ritmo, refrescar ideas y añadir verticalidad a un ataque que empezaba a perder sorpresa.

    La entrada de ambas futbolistas revitalizó parcialmente a la Real, pero el partido seguía resistiéndose. Y entonces, cuando parecía que el encuentro avanzaba sin sobresaltos, llegó una acción aislada que estuvo a punto de cambiarlo todo. En el minuto 65, Elena Julve encontró al espacio a Lice Chamorro, que se plantó sola ante Julia Arrula y definió con frialdad. El balón acabó en la red, pero el tanto fue invalidado por fuera de juego. La delantera estaba ligeramente adelantada sobre Emma, y la jugada quedó anulada.

    La Real Sociedad respiró aliviada, pero el susto dejó huella. Porque apenas unos instantes después, el Badalona volvió a golpear en la misma zona. Moraza permitió la progresión de Julve por línea de fondo, y la atacante visitante puso un centro tenso al segundo palo donde apareció Celya Barclais. El remate, con la pierna izquierda, salió defectuoso, casi un semifallo, pero suficiente para encender todas las alarmas. Segunda librada consecutiva para la Real, que empezaba a comprobar que la Copa no perdona las concesiones.

    La respuesta local no se hizo esperar. Lucía Pardo, incisiva desde su entrada, encaró por banda, ganó línea de fondo y encontró en la frontal del área a Intza Egiguren. La centrocampista de Anoeta amagó el disparo en primera instancia, engañando a la defensa, pero su remate final fue bloqueado y se marchó a córner. Era una jugada de manual, una acción que reflejaba la intención realista de volver a imponer su autoridad.

    El tiempo siguió corriendo, y el partido comenzó a adquirir ese aroma tan reconocible de las eliminatorias coperas: tensión creciente, nervios contenidos y la sensación de que cualquier detalle podía decidirlo todo. Cuando todo parecía encaminado hacia una prórroga inevitable, llegó la jugada más polémica del encuentro.

    Un buen centro al área encontró a Claire Lavogez, que cayó dentro del área en pugna con una defensora. Intza Egiguren fue la primera en señalar el punto de penalti, y la árbitra no dudó en sancionar la acción. El Levante Badalona solicitó la revisión mediante VAR, utilizando una de las dos opciones disponibles, pero tras la comprobación, la decisión se mantuvo. Penalti para la Real Sociedad. Una oportunidad de oro para evitar el tiempo extra.

    La responsabilidad recayó en Lucía Pardo. La futbolista tomó el balón con determinación, pero el lanzamiento fue demasiado blando, carente de potencia y colocación. María López, atenta y segura, detuvo el disparo sin excesivos problemas. El fallo fue un golpe durísimo para la Real, tanto en lo anímico como en lo simbólico. El partido se escapaba hacia la prórroga.

    Sin tiempo para más, el pitido final de los noventa minutos reglamentarios confirmó lo inevitable: la eliminatoria se decidiría en el tiempo extra.

    Las fuerzas, llegados a ese punto, eran las justas. El desgaste acumulado se hizo evidente, y durante la primera parte de la prórroga ambos equipos optaron por la prudencia. Nadie quería cometer el error definitivo. El miedo a perder superó durante muchos minutos el deseo de ganar. El resultado fue un tramo anodino, sin llegadas claras, sin ritmo y con demasiadas interrupciones.

    Pero la segunda parte de la prórroga ofreció un guion diferente. La Real salió con otra energía, como si hubiera guardado fuerzas para ese último cuarto de hora decisivo. Aiara Agirrezabala comenzó a encontrar espacios por banda y a ganar metros con cada acción. En una de esas llegadas, la berasategiarra alcanzó línea de fondo y colgó un balón peligroso al área. El cuero quedó suelto, embarrado, y Lucía Pardo lo recogió para estrellarlo contra la madera. El poste volvió a negar el gol a la Real.

    Arturo Ruiz agotó entonces sus reclamaciones de VAR, pero no había infracción alguna que señalar. El partido seguía vivo.

    Y cuando mejor estaba la Real, cuando parecía más cerca el gol local, llegó el mazazo definitivo. El Levante Badalona penetró por banda izquierda, aprovechando una acción defensiva floja de Florentino. El centro fue preciso, al corazón del área pequeña. Arrula y Aparicio lograron despejar en primera instancia, pero el balón cayó muerto en el segundo palo. Allí apareció Itzi Pinillos, exjugadora del Madrid CFF, que remató a placer para firmar el 01 en el minuto 113.

    El silencio se apoderó de Zubieta. El Badalona había golpeado cuando menos se esperaba, dejando a la Real sin apenas margen de maniobra.

    Las txuri-urdin no se rindieron. Buscaron el empate con más corazón que cabeza. Lo tuvieron cerca. Lavogez conectó un cabezazo peligroso, pero el balón se marchó por encima del larguero. Fue la última gran ocasión. Con esa acción se cerró el partido en el País Vasco.

    El ONA culminaba así una gesta sin precedentes para una entidad que alcanzó la élite en 2022 bajo el nombre de Levante Las Planas.

    El Badalona Women frenaba en seco las aspiraciones de una Real Sociedad que había levantado este título en Granada en 2019, precisamente ante el Atlético de Madrid, y se llevaba la penúltima plaza disponible para unas semifinales que ya serán a doble partido.

    Una noche histórica para el fútbol modesto. Una noche cruel para la Real. Y una prueba más de que la Copa de la Reina, fiel a su esencia, no entiende de jerarquías ni de merecimientos, solo de goles y momentos.

    (Fuente: RFEF)

    📋 Ficha técnica |

    Real Sociedad de Fútbol: J. Arrula, Emma (Lucía, min. 66), Apari, Florentino, Moraza, Cahynová, Andreia (P. Fernández, min. 95), E. Guridi (Intza, min. 56), N. Eizagirre (cap.) (L. Pardo, min. 66), Cecilia (Aiara, min. 56) y Mirari (Lavogez, min. 84).

    ONA: María, Itzi, Nerea C., C. Cubedo, S. Majarín (cap.) (Irina, min. 106), Barclais, Ana G. (Junge, min. 90+1), Lorena (M. Llompart, min. 46), E. Julve (Paula, min. 90+1), Banini (Jankovska, min. 71) y Kullashi (L. Chamorro, min. 46).

    Árbitra: Alicia Espinosa. Ha amonestado a la local Moraza y a la visitante Barclais con tarjeta amarilla.

    Incidencias: Partido correspondiente a la eliminatoria de los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026 entre la Real Sociedad de Fútbol y el ONA que se ha celebrado en una superficie de hierba natural.

    Goles |
    0-1 Itzi Pinillos 113’ ⚽️

    Vídeo |

  • La previa | Real Sociedad vs Badalona

    (Fuente: Liga F Moeve )

    ◼️ Zubieta, templo de Copa: noventa minutos para tocar la historia.

    La Copa de la Reina Iberdrola entra en ese territorio sagrado donde ya no existen los partidos rutinarios ni las noches corrientes. Allí donde el frío corta la respiración, donde el césped parece más verde y donde cada silencio pesa tanto como cada grito. Este jueves 5 de febrero a las 19:00 horas, Zubieta se convertirá en escenario mayor del fútbol femenino español. Real Sociedad y FC Badalona Women se juegan un billete para las semifinales, una plaza reservada solo para quienes saben resistir, competir y soñar. El choque será retransmitido por RFEF TV y Esport 3, pero lo que está en juego trasciende cualquier pantalla: es Copa, es eliminación directa, es memoria, es identidad y es futuro.

    Hablar de la Copa de la Reina es hablar de una competición que no entiende de jerarquías inamovibles ni de trayectorias garantizadas. Es el torneo donde el pasado pesa, pero el presente decide; donde el favoritismo sirve de poco si no se acompaña de carácter; donde cada eliminatoria es una novela comprimida en noventa minutos (o más, si el destino así lo quiere).

    Zubieta, históricamente, ha sido un lugar propicio para ese tipo de noches. Un espacio donde la Real Sociedad ha construido parte de su relato moderno, especialmente en los últimos años, consolidándose como uno de los proyectos más estables y competitivos de la Liga F Moeve. Pero la Copa no se juega con estadísticas pasadas, sino con pulsaciones actuales.

    Este Real Sociedad – FC Badalona Women es mucho más que un cruce de cuartos de final. Es un enfrentamiento entre dos modelos, dos momentos vitales y dos ambiciones que confluyen en un mismo punto: seguir vivos.

    La Real Sociedad llega a esta cita como uno de los equipos más fiables del campeonato liguero. Terceras en la Liga F Moeve con 38 puntos, las donostiarras han logrado construir una temporada marcada por la regularidad, la solvencia defensiva y una identidad colectiva muy definida. Ocho puntos de ventaja sobre el cuarto clasificado no son una casualidad, sino el reflejo de un equipo que ha sabido competir semana tras semana.

    El dato es elocuente: solo una derrota en los últimos trece partidos. Una racha que habla de consistencia, pero también de madurez. La Real ya no es una promesa del fútbol femenino español; es una realidad consolidada que mira a los ojos a cualquiera.

    En los octavos de final, el conjunto txuri-urdin superó al Deportivo Abanca por 1-4, resolviendo la eliminatoria con autoridad, personalidad y un mensaje claro: este equipo no viaja en la Copa para cumplir expediente, sino para llegar lejos.

    Buena parte del crecimiento reciente de la Real Sociedad tiene nombre propio: Arturo Ruiz. El técnico ha sabido dotar al equipo de una estructura reconocible, equilibrando talento y sacrificio, control y verticalidad. Bajo su mando, la Real se ha convertido en un conjunto incómodo para cualquiera, capaz de dominar desde la posesión o de sobrevivir en escenarios más abiertos.

    En Copa, ese equilibrio es oro. Porque no siempre gana el que mejor juega, sino el que mejor entiende el partido que necesita. Y ahí la Real ha dado pasos de gigante en las últimas temporadas.

    Eso sí, no será una noche perfecta en cuanto a efectivos. María Molina, Maren Lezeta y Arola Aparicio no estarán disponibles, bajas sensibles que obligarán a reajustes, especialmente en términos de rotación y profundidad de banquillo. Pero si algo ha demostrado este equipo es capacidad de adaptación.

    Jugar en Zubieta no es un detalle menor. El campo de entrenamiento se transforma en un estadio emocional cuando llega la Copa. Es un entorno conocido, controlado, donde cada referencia es familiar. La Real se siente cómoda allí, arropada por su gente y por una atmósfera que empuja incluso en los momentos de dificultad.

    El césped, el viento, la cercanía del público, el ritmo que impone el propio entorno… todo suma a favor del conjunto local. Pero también añade presión: en casa, la exigencia es máxima, y la obligación de dar un paso más aparece sin pedir permiso.

    Enfrente estará un FC Badalona Women que llega a Zubieta sin nada que perder y mucho que ganar. Séptimas clasificadas en la Liga F Moeve, las catalanas han construido una temporada notable, consolidándose en la zona media-alta de la tabla y demostrando que su proyecto tiene cimientos sólidos.

    Pero si hay un dato que define el momento del Badalona es este: invicto en este inicio de 2026, con tres victorias consecutivas que han reforzado la confianza del grupo y su convicción competitiva.

    En Copa, su camino ha sido tan silencioso como efectivo. Primero, una victoria de peso ante Osasuna (0-3), demostrando solvencia lejos de casa. Después, un triunfo ajustado pero valiosísimo frente al Granada CF (1-0), en un partido de máxima exigencia emocional y táctica. Dos eliminatorias superadas, dos rivales históricos fuera y una sensación creciente: este Badalona cree.

    El trabajo de Marc Ballester merece mención especial. El técnico ha conseguido construir un equipo competitivo, solidario y tácticamente disciplinado, capaz de adaptarse a distintos escenarios. El Badalona no necesita dominar para ser peligroso; sabe esperar, elegir sus momentos y castigar errores ajenos.

    Esa virtud es especialmente peligrosa en Copa. Porque cuando el reloj corre y los nervios aparecen, los equipos pacientes suelen encontrar premio.

    Eso sí, las catalanas tampoco llegarán con el plantel al completo. Antonia Canales, Núria Garrote y Berta Pujadas causarán baja, ausencias importantes que reducirán las opciones de rotación y exigirán un esfuerzo extra a las jugadoras disponibles. Pero este Badalona ya ha demostrado saber competir desde la adversidad.

    El historial entre ambos equipos añade más capas de interés al choque. Nueve enfrentamientos oficiales entre Real Sociedad y FC Badalona Women, con un balance sorprendentemente equilibrado:
    • 4 victorias para la Real Sociedad
    • 4 empates
    • 1 triunfo para el Badalona

    Un dato que refleja la igualdad histórica entre ambos conjuntos, aunque el presente inmediato inclina la balanza hacia el lado donostiarra. En la primera vuelta de esta temporada, la Real se impuso por 0-2, en un partido serio, controlado y resuelto con eficacia.

    Llegar a semifinales de la Copa de la Reina Iberdrola no es solo una cuestión deportiva; es un impulso institucional, emocional y mediático. Es colocarse a un paso de una final histórica, de una cita que define carreras y proyectos.

    Para la Real Sociedad, significaría confirmar su estatus como uno de los grandes nombres del fútbol femenino español. Para el FC Badalona Women, sería una gesta inolvidable, una página dorada en su historia reciente.

    La Copa de la Reina ya ha empezado a escribir su relato en estos cuartos de final, y lo ha hecho con mensajes claros.

    El Atlético de Madrid impuso su jerarquía y su pegada al superar al Athletic Club por 4-1, en un duelo de alto voltaje que confirmó el momento competitivo del conjunto rojiblanco y su candidatura firme al título.

    Por otro lado, el Costa Adeje Tenerife Egatesa protagonizó una de las grandes historias de esta ronda al vencer al Madrid CFF por 0-1, demostrando una vez más que la Copa es terreno fértil para la sorpresa y la épica.

    Con esos resultados ya definidos, el cuadro empieza a tomar forma. Y el ganador de Zubieta sabe que no solo avanzará de ronda, sino que entrará en un escenario donde cada partido ya es historia viva.

    Este jueves, cuando el reloj marque las 19:00 horas, el balón echará a rodar y todo lo demás quedará en suspenso. La Real Sociedad y el FC Badalona Women dejarán de ser proyectos, estadísticas o narrativas para convertirse simplemente en dos equipos persiguiendo el mismo sueño.

    Noventa minutos —o quizá más— para decidir quién sigue y quién se queda en el camino. Para comprobar si pesa más la solidez del favorito o el hambre del aspirante. Para confirmar que la Copa de la Reina Iberdrola sigue siendo ese lugar donde el fútbol se desnuda y muestra su verdad más cruda y más bella.

    Zubieta será juez. La noche, testigo. Y la historia, como siempre, solo recordará a quien se atreva a dar un paso más.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola

    🤩 Temporada 2025-2026

    🙌🏻 Cuartos de final

    🔥 Real Sociedad de Fútbol 🆚 ONA 🔥

    📅 Jueves, 5 de febrero de 2026

    📺 RFEF TV

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    🏟️ Estadio de Zubieta, Guipúzcoa

  • Oficial | Adidas presenta el balón oficial para la final de la UEFA Women’s Champions League 2026 en Oslo

    (Fuente: UEFA)

    🔷 La marca alemana ha revelado el nuevo balón oficial inspirado en el estilo nórdico antes de la final de la UEFA Women’s Champions League 2026 en Oslo.

    El balón que rugirá en Oslo: la UEFA Women’s Champions League 2026 se presenta al mundo desde Tigerstaden como símbolo de poder, identidad y futuro.

    Oslo ya tiene voz, textura y latido propio para la gran noche del fútbol femenino europeo. Con un balón que combina herencia nórdica, estética contemporánea y tecnología de élite, la UEFA Women’s Champions League 2026 comienza a escribirse mucho antes del pitido inicial de su final, que se disputará el sábado 23 de mayo de 2026 en el Ullevaal Stadion. Noruega, por primera vez en la historia, será anfitriona del partido más importante del calendario continental de clubes femeninos, y lo hará con un icono que va mucho más allá de lo visual: un balón que representa una ciudad, una cultura, una competición en plena evolución y un deporte que ya no mira al futuro, sino que lo construye.

    Desde el primer vistazo, el balón oficial de la final de la UEFA Women’s Champions League 2026 impone carácter. Su diseño, concebido por adidas, se articula en torno a una base blanca que sirve de lienzo para un conjunto de estrellas y gráficos que dialogan entre la tradición y la modernidad. Estrellas plateadas metalizadas, paneles de un rojo intenso y grabados de inspiración nórdica se entrelazan para crear una identidad visual poderosa, reconocible y profundamente simbólica. No es un diseño neutro ni genérico: es una declaración de intenciones que conecta directamente con Oslo, conocida como “Tigerstaden”, la ciudad del tigre, un apodo que nace de la literatura y que hoy se proyecta como metáfora de fuerza, orgullo y espíritu indomable.

    (Fuente: UEFA )

    Los llamativos bloques rojos fuego no son un simple recurso estético. En ellos se integran paneles metálicos grabados con gráficos que evocan las tallas tradicionales nórdicas, esas formas geométricas y orgánicas que durante siglos decoraron madera, piedra y metal en el norte de Europa, y que hoy resurgen reinterpretadas en clave deportiva. Estos grabados no solo aportan profundidad visual, sino que conectan el balón con una herencia cultural que entiende el combate, la protección y la comunidad como valores esenciales. El rojo, intenso y vibrante, dialoga con el plateado metálico de las estrellas, generando un contraste que remite tanto al fuego como al acero, a la pasión y a la resistencia, a la emoción del juego y a la fortaleza de quienes lo practican.

    Las estrellas, elemento icónico de la UEFA Women’s Champions League, aparecen rodeadas de detalles plateados que recuerdan a escudos protectores y armaduras entrelazadas. La elección no es casual. En el imaginario nórdico, la armadura no es solo defensa, sino también identidad, estatus y pertenencia. En este balón, esas referencias se transforman en símbolo de unidad y fuerza colectiva, dos conceptos que definen tanto al fútbol femenino contemporáneo como al propio torneo. La competición ha crecido sobre la base del esfuerzo compartido, del avance conjunto de clubes, jugadoras, federaciones y aficiones que han empujado en la misma dirección hasta situar a la Women’s Champions League en un lugar central del panorama futbolístico europeo.

    Entre esos motivos gráficos emergen también figuras de tigres, integradas de manera sutil pero reconocible. El tigre, emblema de Oslo, representa el carácter combativo de la ciudad, su energía creativa y su capacidad para reinventarse. Tigerstaden no es solo un sobrenombre; es una narrativa que habla de una capital que ha sabido equilibrar tradición y modernidad, naturaleza y urbanismo, cultura y deporte. Que ese símbolo forme parte del balón oficial de la final no es un guiño superficial, sino una forma de anclar el objeto al territorio, de convertirlo en un embajador silencioso de la ciudad anfitriona en cada partido de la fase eliminatoria del torneo.

    El diseño se completa con la presencia del logo de adidas Performance y del logo oficial de la UEFA Women’s Champions League, junto al emblemático trofeo que corona la competición. Estos elementos no irrumpen en el conjunto, sino que se integran con naturalidad, reforzando la idea de un producto concebido desde la coherencia visual y el respeto por la identidad del torneo. Cada línea, cada textura y cada color responden a una narrativa común: la de un fútbol femenino que honra sus raíces, celebra su presente y se proyecta con ambición hacia el futuro.

    Más allá de su impacto visual, el balón ha sido desarrollado para ofrecer un rendimiento de élite acorde a las exigencias del máximo nivel competitivo. adidas ha aplicado su tecnología más avanzada para garantizar precisión, consistencia y control en todas las condiciones de juego. La construcción sin costuras y termosellada permite una trayectoria más estable, una respuesta uniforme en cada contacto y una fiabilidad absoluta tanto en el pase corto como en el golpeo largo. En un contexto en el que cada detalle puede marcar la diferencia, el balón se convierte en una herramienta afinada al milímetro para acompañar el talento de las mejores futbolistas de Europa.

    La superficie texturizada ha sido diseñada específicamente para mejorar el agarre y el tacto, aspectos fundamentales en un fútbol cada vez más rápido, técnico y exigente. Esta textura optimiza el control incluso en condiciones meteorológicas adversas, algo especialmente relevante en competiciones europeas que se disputan en distintos climas y estadios. El objetivo es claro: que el balón responda con la misma fiabilidad en una noche fría del norte que en un partido bajo la lluvia o en un estadio con alta humedad. La tecnología no busca protagonismo, sino invisibilidad; está ahí para que el juego fluya sin interferencias, para que las protagonistas puedan expresarse con libertad y precisión.

    El balón oficial de la final no quedará reservado únicamente para el partido decisivo en Oslo. Será el esférico que acompañe a la competición durante toda la fase eliminatoria, convirtiéndose en testigo directo de los momentos más intensos del torneo. Su primera aparición en el terreno de juego está prevista para los primeros play-offs eliminatorios, una fase que marca uno de los grandes cambios estructurales de la UEFA Women’s Champions League en esta temporada. La introducción de una ronda adicional de eliminatorias a doble partido, en la que participarán ocho equipos, añade un nuevo nivel de emoción, tensión competitiva y oportunidades para clubes que buscan abrirse camino hacia la élite.

    Estos play-offs eliminatorios se disputarán los días 11, 12, 18 y 19 de febrero, en un formato que refuerza el valor del ida y vuelta y que pone a prueba no solo la calidad futbolística, sino también la capacidad de adaptación, la gestión emocional y la profundidad de las plantillas. Los equipos que superen esta exigente ronda se unirán en los cuartos de final, programados para los meses de marzo y abril, a los cuatro clubes que hayan terminado en las cuatro primeras posiciones de la fase liga inaugural del nuevo formato de la competición. Este sistema, más abierto y competitivo, refleja la voluntad de la UEFA de seguir impulsando el crecimiento del torneo y de ofrecer más partidos de alto nivel a jugadoras y aficionados.

    La final del 23 de mayo de 2026 en el Ullevaal Stadion será la culminación de este camino. El estadio nacional de Noruega, situado en la capital, se prepara para acoger un evento histórico no solo por ser la primera final de la UEFA Women’s Champions League disputada en el país, sino también por el simbolismo que encierra. Noruega es una de las grandes pioneras del fútbol femenino, una nación que ha sido referente en desarrollo, éxitos internacionales y defensa de la igualdad en el deporte. Que Oslo sea escenario de la final es, en muchos sentidos, un reconocimiento a esa trayectoria y una forma de cerrar un círculo histórico.

    El Ullevaal Stadion, con su tradición y su capacidad para albergar grandes citas deportivas, se convertirá en el epicentro del fútbol femenino europeo durante esa jornada. La ciudad entera se vestirá de gala para recibir a equipos, aficiones y representantes del fútbol continental, en una celebración que irá mucho más allá de los noventa minutos de juego. El balón oficial, con sus referencias a Tigerstaden, rodará sobre el césped como un hilo conductor entre la identidad local y la dimensión global del torneo.

    La presentación y comercialización del balón refuerzan también la conexión entre la élite y la afición. El balón oficial de la final de la UEFA Women’s Champions League 2026 ya está disponible para su compra en tiendas seleccionadas y en la plataforma online adidas.com, permitiendo que seguidoras y seguidores de todo el mundo puedan tener en sus manos el mismo esférico que utilizarán las mejores futbolistas del continente. Este acceso no es un detalle menor: forma parte de una estrategia que busca acercar el fútbol femenino a su público, generar identificación y convertir cada elemento del torneo en un símbolo compartido.

    La Women’s Champions League vive un momento de consolidación y expansión. El nuevo formato, la creciente inversión, el aumento de audiencias y la mejora constante en la cobertura mediática son reflejo de un ecosistema que ha dejado atrás la fase de promesa para instalarse en la de realidad. En este contexto, el balón oficial de la final no es un mero accesorio, sino un elemento narrativo que acompaña y refuerza este proceso. Su diseño habla de guerreras, de fuerza colectiva, de evolución moderna y de respeto por las raíces, conceptos que resuenan con fuerza en un fútbol femenino que ha sabido abrirse camino con determinación.

    Cada partido de la fase eliminatoria, cada pase, cada disparo y cada gol estarán marcados por la presencia de este balón, que se convertirá en un testigo silencioso de historias deportivas y emocionales. Desde los primeros play-offs hasta la gran final en Oslo, el esférico será parte del relato de una temporada que promete emociones intensas, rivalidades renovadas y momentos para la historia. La elección de Oslo como sede final y la inspiración nórdica del diseño refuerzan la idea de que la UEFA Women’s Champions League es una competición verdaderamente europea, capaz de integrar culturas, estilos y tradiciones en un proyecto común.

    El homenaje a las guerreras, presente de forma implícita en los gráficos y la narrativa del balón, conecta con una visión del fútbol femenino que reconoce el esfuerzo y la resiliencia de las jugadoras que han llevado el deporte hasta este punto. No se trata de una referencia literal, sino de un concepto que atraviesa todo el diseño: la idea de lucha, de protección mutua, de avanzar juntas. En un deporte colectivo por excelencia, esta simbología adquiere un significado especial y refuerza el mensaje de unidad que la competición quiere transmitir.

    La evolución moderna del fútbol femenino también se refleja en la apuesta tecnológica de adidas. La innovación no se presenta como un fin en sí mismo, sino como una herramienta al servicio del juego. La construcción sin costuras, la termoselladura y la superficie texturizada son el resultado de años de investigación y desarrollo, aplicados ahora a una competición que exige lo mejor en cada detalle. El balón responde así a las demandas de un fútbol cada vez más rápido, más preciso y más espectacular, sin perder de vista la importancia del control y la fiabilidad.

    En definitiva, el balón oficial de la final de la UEFA Women’s Champions League 2026 sintetiza en un solo objeto múltiples capas de significado. Es un homenaje a Oslo y a su identidad como Tigerstaden, una celebración de la herencia nórdica y de sus símbolos de fuerza y unidad, una muestra del compromiso con la excelencia tecnológica y una declaración de amor al fútbol femenino en su momento de mayor proyección.

    Cuando el 23 de mayo de 2026 ruede por primera vez en el Ullevaal Stadion para dar inicio a la final, no será solo un balón el que se ponga en juego, sino toda una historia de crecimiento, lucha y ambición compartida que sigue escribiéndose, partido a partido, estrella a estrella, rugido a rugido.

    (Fuente: UEFA)
  • Noticia | Raúl García se suma al fútbol femenino

    (Fuente: Laliga)

    ◼️ El exjugador del Osasuna estuvo siguiendo por Teledeporte el Atlético de Madrid vs Athletic Club de Copa de la Reina.

    Raúl García Escudero no quiso perderse la emoción que siempre nos ofrece la Copa de la Reina Iberdrola.

    La tarde noche del 4 de febrero de 2026 dejó una de esas imágenes que no hacen ruido en los marcadores, que no alteran clasificaciones ni generan debates arbitrales, pero que explican mejor que cualquier discurso hacia dónde camina el fútbol contemporáneo y, en particular, el fútbol femenino español. Raúl García Escudero, exjugador de fútbol masculino, uno de los nombres propios más reconocibles del balompié nacional del siglo XXI, sorprendió al entorno del fútbol femenino con un gesto tan sencillo como profundamente simbólico: compartir en sus historias de Instagram que estaba siguiendo desde su casa el partido de cuartos de final de la Copa de la Reina entre el Atlético de Madrid y el Athletic Club, un encuentro que terminó con victoria rojiblanca por 4-1.

    Así como lo leen. Sin estridencias, sin comunicados, sin campañas publicitarias ni discursos prefabricados. Un gesto cotidiano que, precisamente por eso, adquirió un valor extraordinario.

    Porque Raúl García no es un exjugador cualquiera. Es una leyenda viva de LaLiga EA Sports, un futbolista que marcó una época en dos de los clubes más emblemáticos del fútbol español, Atlético de Madrid y Athletic Club, y que representa como pocos esa figura del profesional competitivo, comprometido, incómodo para el rival, generoso con los suyos y respetado incluso por quienes lo sufrieron durante años. Que alguien con ese recorrido, con ese peso histórico, con esa autoridad moral dentro del vestuario y fuera de él, se detenga a mirar, compartir y respaldar el fútbol femenino español, tiene una lectura que va mucho más allá de una simple historia en redes sociales.

    El canterano del Club Atlético Osasuna, formado desde 2003 en Tajonar como centrocampista, debutó en Primera División en octubre de 2004 con el equipo pamplonés, mostrando desde sus primeros pasos ese carácter competitivo que acabaría definiendo su carrera. En junio de 2007 dio el salto al Atlético de Madrid, un club en plena reconstrucción, necesitado de líderes, de perfiles que entendieran el esfuerzo como una forma de identidad. Allí, Raúl García encontró su hábitat natural. Durante ocho temporadas en el conjunto rojiblanco levantó siete títulos oficiales y se consolidó como una de las piezas más fiables y determinantes del proyecto colchonero: dos UEFA Europa League, dos Supercopas de Europa, dos Copas del Rey, una Primera División de España y dos Supercopas de España adornan un palmarés que habla de regularidad, longevidad y competitividad al más alto nivel.

    En agosto de 2015 firmó por el Athletic Club, en una de esas decisiones que solo se entienden desde el respeto por la tradición y la identidad. En Bilbao, Raúl García se transformó definitivamente en delantero, multiplicó su impacto en el área rival y volvió a levantar títulos, sumando una Copa del Rey y una Supercopa de España con los leones. Se retiró el 25 de mayo de 2024 vistiendo la camiseta rojiblanca de San Mamés, cerrando una trayectoria profesional que acumuló 152 goles oficiales, una cifra extraordinaria para un futbolista que no fue delantero puro durante buena parte de su carrera.

    Más allá de los títulos, los números de Raúl García lo sitúan en una dimensión histórica. Es el tercer futbolista, tras Raúl González Blanco y Lionel Messi, en marcar cien goles en Liga habiendo alcanzado al menos los quinientos encuentros ligueros. Además, ocupa el tercer puesto en la lista de jugadores con más partidos en la historia de la Primera División española, solo por detrás de Andoni Zubizarreta y Joaquín Sánchez. Casi nada. Datos que no solo hablan de talento, sino de fiabilidad, resistencia, compromiso y una ética profesional que le permitió mantenerse en la élite durante dos décadas.

    Fue un futbolista que siempre estuvo en el radar de los seleccionadores. Luis Aragonés lo tuvo en su agenda para la Eurocopa 2008, y Vicente del Bosque lo convocó por primera vez el 29 de agosto de 2014 para el amistoso ante Francia y el partido clasificatorio para la Eurocopa 2016 frente a Macedonia del Norte. Debutó como titular el 4 de septiembre de 2014 en el Estadio de Francia, en un encuentro amistoso que terminó 1-0, y volvió a ser titular el 18 de noviembre de ese mismo año frente a Alemania en Balaídos. Su etapa internacional fue breve, pero coherente con una carrera marcada por la competencia feroz en una de las generaciones más brillantes del fútbol español.

    Sin embargo, reducir a Raúl García a cifras, títulos y estadísticas sería quedarse en la superficie. Porque si algo explica la unanimidad con la que es querido tanto en San Mamés como en el Metropolitano es su forma de estar en el fútbol. Su entrega innegociable, su liderazgo silencioso, su capacidad para asumir roles distintos sin perder identidad, y una educación exquisita que le convirtió en un referente dentro y fuera del campo. Humilde, cercano, de gran corazón, con una bondad que quienes le han tratado destacan de forma recurrente, Raúl García siempre entendió el fútbol como un espacio colectivo, no como un escaparate individual.

    Y es precisamente desde ese lugar desde donde cobra sentido su respaldo explícito al fútbol femenino español. Porque no se trata de una pose, ni de una moda, ni de un gesto oportunista. Se trata de coherencia. De alguien que ha vivido el fútbol desde dentro, que conoce las dificultades estructurales, las desigualdades históricas y la importancia de los apoyos simbólicos para consolidar un proyecto. Ver a Raúl García siguiendo un partido de la Copa de la Reina entre Atlético de Madrid y Athletic Club no es solo una anécdota curiosa: es una declaración de principios. Es la normalización definitiva de que el fútbol femenino merece atención, respeto y seguimiento por sí mismo, no como apéndice ni como concesión.

    El partido en cuestión, un Atlético de Madrid–Athletic Club de cuartos de final, añadía además una carga emocional evidente. Dos clubes que marcaron su carrera, dos camisetas rojiblancas que defendió con orgullo y carácter, enfrentadas ahora en el máximo torneo del fútbol femenino nacional.

    Que eligiera ese encuentro, que lo compartiera públicamente, refuerza la idea de continuidad histórica entre el fútbol masculino y femenino de los clubes, una continuidad que durante años fue ignorada o directamente negada.

    Este tipo de gestos se inscriben en un movimiento más amplio que, aunque todavía insuficiente, ha ido ganando peso en los últimos años. Cada vez son más los futbolistas varones de élite que han entendido que el crecimiento del fútbol femenino no es una amenaza, sino una oportunidad para el deporte en su conjunto. Andrés Iniesta, por ejemplo, ha sido un defensor constante del fútbol femenino, destacando públicamente el talento y la evolución del juego, y mostrando su apoyo a la selección española femenina en momentos clave. Xavi Hernández, desde su rol como entrenador y referente intelectual del fútbol, ha insistido en la necesidad de invertir, visibilizar y respetar el fútbol femenino como parte integral del ecosistema futbolístico.

    Gerard Piqué, más allá de las controversias que siempre acompañan su figura, ha impulsado proyectos de visibilidad y profesionalización del deporte femenino desde una perspectiva empresarial, contribuyendo a que se hable de sostenibilidad, audiencias y formatos con la misma seriedad que en el fútbol masculino. Juan Mata ha sido otro ejemplo constante de apoyo, participando en campañas, asistiendo a partidos y utilizando sus redes sociales para amplificar la voz del fútbol femenino, siempre desde un tono respetuoso y comprometido.

    A nivel internacional, figuras como Lionel Messi han mostrado en diversas ocasiones su admiración por el crecimiento del fútbol femenino, celebrando éxitos de selecciones y clubes, mientras que jugadores como Marcus Rashford, Antoine Griezmann o Kylian Mbappé han compartido públicamente su respaldo a compañeras de selección y a grandes citas del calendario femenino. Son gestos que, sumados, ayudan a construir una cultura deportiva más inclusiva y justa.

    Pero lo de Raúl García tiene un matiz particular. Porque no es un jugador en activo buscando alinearse con una tendencia dominante. Es un exfutbolista retirado, con su legado ya escrito, con su lugar asegurado en la historia del fútbol español. Su gesto no busca rédito personal. Busca, simplemente, mostrar apoyo. Y en esa sencillez reside su potencia.

    El fútbol femenino español atraviesa un momento de auge evidente. El crecimiento de la Liga F, la consolidación de la Copa de la Reina como un torneo con identidad propia, el impacto internacional de la selección española y la progresiva mejora de las condiciones laborales de las futbolistas dibujan un escenario esperanzador. Sin embargo, ese crecimiento sigue necesitando aliados. Necesita referentes masculinos que, desde el respeto y la normalidad, contribuyan a derribar prejuicios, a ampliar audiencias y a legitimar un espacio que durante décadas fue marginado.

    La imagen de Raúl García viendo un partido femenino en su casa, como cualquier aficionado más, tiene un valor pedagógico enorme. Transmite la idea de que el fútbol femenino no necesita un trato condescendiente, sino atención genuina. Que se puede disfrutar, analizar y vivir con la misma pasión que cualquier otro partido. Que forma parte del mismo relato histórico del deporte.

    Leyenda en Madrid y en Bilbao, Raúl García representa una generación de futbolistas que entendió el sacrificio como una virtud y la colectividad como un principio. Que ahora, ya retirado, siga ejerciendo liderazgo desde gestos cotidianos habla de una comprensión profunda del fútbol como fenómeno cultural y social. Su apoyo al fútbol femenino no es un punto y aparte en su trayectoria, sino una extensión lógica de lo que siempre fue: un profesional íntegro, comprometido con el juego y con las personas que lo hacen posible.

    En un contexto en el que el fútbol femenino todavía lucha por ocupar el espacio que merece en medios, conversaciones y estructuras, cada gesto cuenta. Y cuando ese gesto viene de alguien con la autoridad, el respeto y la trayectoria de Raúl García Escudero, su impacto se multiplica.

    No es exagerado afirmar que estas pequeñas acciones ayudan a construir el futuro del deporte. Un futuro en el que ver un partido de la Copa de la Reina no sea noticia por quién lo ve, sino por lo que ocurre en el campo. Un futuro en el que el apoyo al fútbol femenino sea tan natural que deje de ser noticia.

    Hasta que llegue ese día, conviene detenerse y señalar estos momentos. Porque explican mejor que cualquier discurso que el cambio ya está en marcha. Y porque demuestran que el fútbol, cuando se vive desde la honestidad y el respeto, tiene la capacidad de unir generaciones, géneros y tradiciones bajo una misma pasión. Raúl García, con una simple historia de Instagram, volvió a dejar claro que las leyendas no solo se construyen con goles y títulos, sino también con valores.

    (Fuente: Laliga)
  • Oficial |  El España-Inglaterra se jugará en Palma de Mallorca

    Oficial |  El España-Inglaterra se jugará en Palma de Mallorca

    (Fuente: FIFA)

    ▪️Son Moix será testigo del enfrentamiento de la nación rojigualda con las Lionesses el viernes 5 de junio de 2026.

    España se cita con Inglaterra en Mallorca: Son Moix acogerá un duelo de campeonas rumbo al Mundial 2027, algo que ya avanzó en su momento Andrea Peláez Marzo, periodista de la COPE.

    La ruta hacia el próximo Mundial ya tiene parada confirmada en el Mediterráneo. La Selección femenina de España visitará Mallorca en junio para disputar uno de los partidos clave de la fase de clasificación rumbo a la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027, que se celebrará en Brasil. El rival no será cualquiera: enfrente estará la Selección femenina de Inglaterra, vigente campeona de Europa y uno de los grandes referentes del fútbol femenino internacional.

    El encuentro se disputará el 5 de junio en el Estadi de Son Moix, hogar del RCD Mallorca, dentro de la tercera ventana FIFA del calendario internacional. Sobre el césped mallorquín se enfrentarán dos de las selecciones más dominantes del panorama actual: España, campeona del mundo, e Inglaterra, campeona continental. Un choque de máxima exigencia que puede marcar el rumbo del grupo A3 en esta fase clasificatoria.

    Mallorca será el escenario donde se pongan en juego los últimos puntos decisivos antes del desenlace del grupo. La elección de la isla llega gracias a la colaboración entre la Real Federación Española de Fútbol y la Federació de Futbol de les Illes Balears, que en 2026 celebra su centenario. Un contexto simbólico para un partido que reunirá a algunas de las mejores futbolistas del planeta.

    El equipo dirigido por Sonia Bermúdez afrontará esta cita con un objetivo claro: acercarse al billete para defender el título conquistado en el Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023, torneo celebrado en Australia y Nueva Zelanda, donde España levantó su primera estrella mundial.

    Tras el duelo en Mallorca, el combinado español cerrará su participación en el grupo visitando a la Selección femenina de Islandia, en el último capítulo de la fase clasificatoria.

    (Fuente: RFEF)

    El escenario elegido para el choque entre España e Inglaterra no es casual. El Estadi de Son Moix es uno de los recintos más modernos del fútbol español, con capacidad para 25.736 espectadores y una calificación de cuatro estrellas UEFA. Reformado en los últimos años bajo criterios de sostenibilidad y cercanía al terreno de juego, el estadio promete un ambiente ideal para un partido que reunirá a dos selecciones acostumbradas a disputar títulos.

    Mallorca, así, se prepara para vivir una noche de fútbol de primer nivel. Un partido entre campeonas, con el Mundial de 2027 en el horizonte y con la sensación de que, cuando España e Inglaterra se encuentran, el espectáculo siempre está garantizado.

  • Reportaje | El Atlético de Madrid  desafía a la lógica y mantiene viva la persecución: la remontada imposible que todavía inquieta a la Real Sociedad  en la recta final de la Liga F

    Reportaje | El Atlético de Madrid desafía a la lógica y mantiene viva la persecución: la remontada imposible que todavía inquieta a la Real Sociedad en la recta final de la Liga F

    (Fuente: Getty imágenes)

    ➡️ A falta de las últimas jornadas del campeonato, el Atlético de Madrid Femenino se aferra a la competitividad que define su historia para intentar reducir una distancia que hoy parece enorme pero que el fútbol nunca da por definitiva. Con la Real Sociedad instalada en una posición de privilegio gracias a su regularidad durante la temporada, el conjunto rojiblanco afronta el tramo decisivo de la Liga F con una mezcla de fe, presión y ambición: ganar, encadenar victorias y obligar al rival a mirar de reojo la clasificación mientras el campeonato se adentra en ese territorio donde cada partido puede cambiar la narrativa de todo un curso.

    LigaFMoeve | @AtletiFemenino

    En el fútbol hay momentos que no aparecen en las estadísticas, instantes que no caben en una tabla clasificatoria y que, sin embargo, explican mejor que cualquier número lo que ocurre dentro de un vestuario, dentro de un club y dentro de una temporada que todavía se resiste a escribir su capítulo final. Eso es exactamente lo que vive ahora mismo el Atlético de Madrid Femenino en esta apasionante carrera de fondo dentro de la Liga F, una persecución compleja, difícil, casi heroica en términos matemáticos, pero profundamente significativa en términos competitivos, porque enfrente está un rival que ha construido una temporada muy sólida como es la Real Sociedad Femenino, un equipo que ha sabido interpretar el campeonato con la serenidad de quien conoce bien sus virtudes y que ha convertido cada jornada en un pequeño paso hacia un objetivo mayor. La clasificación, fría y contundente como suele ser el fútbol cuando se reduce a números, habla de una diferencia amplia entre ambos equipos, una distancia que ronda los quince puntos cuando el campeonato entra en su tramo decisivo, una brecha que obliga al conjunto rojiblanco a mirar el calendario con una mezcla de ambición, cálculo y fe competitiva, porque en el fútbol siempre existe ese espacio para lo improbable que transforma las temporadas en relatos inolvidables. Y ahí aparece el Atlético, un club que históricamente ha hecho de la resistencia y de la fe en lo imposible una forma de entender el deporte, un equipo que en el fútbol femenino español ha construido una identidad marcada por la competitividad, por la ambición permanente y por la convicción de que las temporadas no se acaban hasta que la última jornada lo dicta. Cuando uno analiza la trayectoria del Atlético de Madrid Femenino en la última década entiende que este club ha sido uno de los grandes motores del crecimiento del fútbol femenino en España, un proyecto que ha sabido competir con gigantes, levantar títulos y consolidarse como referencia en el panorama nacional, participando en torneos europeos, disputando campeonatos y manteniendo siempre una estructura deportiva que respira exigencia. Por eso, cuando la temporada entra en su recta final y la clasificación marca distancias que parecen difíciles de recortar, el discurso dentro del club no gira en torno a la resignación, sino alrededor de la oportunidad, porque cada jornada representa un nuevo escenario y porque la historia del fútbol está llena de remontadas que comenzaron precisamente cuando todo parecía decidido.

    La Real Sociedad, por su parte, ha construido una campaña notable, una de esas temporadas que nacen de la regularidad y de una identidad futbolística muy clara, un equipo que ha sabido combinar juventud, talento y orden competitivo para mantenerse durante buena parte del curso en posiciones privilegiadas de la clasificación. El conjunto donostiarra ha demostrado ser un rival incómodo para cualquiera, un equipo que sabe defender, que sabe atacar y que ha encontrado en su dinámica colectiva una de sus grandes fortalezas, acumulando puntos con una constancia que explica por qué su posición en la tabla no es fruto de la casualidad sino de un trabajo bien estructurado a lo largo de la temporada. En ese contexto, el Atlético observa la clasificación sabiendo que la distancia es grande pero también sabiendo que el fútbol es un territorio donde las dinámicas pueden cambiar con rapidez, donde una racha positiva de victorias puede alterar la narrativa de la temporada y donde la presión de las últimas jornadas suele jugar un papel decisivo. Quedan partidos, quedan puntos en juego y queda, sobre todo, ese factor emocional que tantas veces transforma el rendimiento de los equipos cuando el calendario empieza a apretar. Para el Atlético, el desafío pasa por convertir cada partido en una final, por sumar victorias de forma consecutiva y por mirar de reojo los resultados de la Real Sociedad esperando ese pequeño giro del destino que abra una puerta que ahora mismo parece entrecerrada.

    La Liga F se ha consolidado en los últimos años como uno de los campeonatos más competitivos del fútbol femenino europeo, un torneo donde los proyectos crecen, donde los clubes invierten cada vez más en estructuras profesionales y donde cada temporada aparecen equipos capaces de competir al máximo nivel. En ese escenario, la pelea por las posiciones altas de la tabla adquiere una dimensión especial, porque no se trata solo de puntos, sino de prestigio, de proyección internacional y de acceso a las competiciones europeas que marcan el ritmo del fútbol continental. Para el Atlético de Madrid Femenino, mantenerse en esa conversación competitiva forma parte de su ADN deportivo, y aunque la diferencia con la Real Sociedad obligue a un ejercicio de realismo, dentro del club nadie renuncia a la idea de competir hasta el final, de presionar la clasificación y de obligar a los rivales a mantener su nivel hasta la última jornada. En el fútbol, la presión psicológica es un factor determinante, y cuando un equipo siente que otro se acerca, que otro encadena victorias y que la distancia empieza a reducirse, el campeonato cambia de temperatura emocional.

    Los números dicen que el Atlético necesitaría una racha casi perfecta para recortar la distancia con la Real Sociedad, y que al mismo tiempo el equipo donostiarra debería dejar escapar puntos en varias jornadas, un escenario que en términos estadísticos parece improbable pero que en términos futbolísticos nunca puede descartarse del todo. El calendario final de una temporada siempre introduce variables imprevisibles: partidos complicados fuera de casa, rivales que se juegan la permanencia, encuentros directos que cambian el ritmo de la clasificación y, por supuesto, la presión creciente que acompaña a los equipos cuando el campeonato entra en su fase decisiva. En ese contexto, el Atlético sabe que su papel pasa por ganar, ganar y volver a ganar, sin mirar demasiado la tabla hasta que la matemática lo permita, porque el fútbol tiene esa capacidad de generar efectos dominó que empiezan con una victoria y terminan cambiando la narrativa de una temporada.

    Quienes conocen el vestuario rojiblanco hablan de un grupo que mantiene la ambición intacta, un equipo que ha vivido temporadas de máxima exigencia y que entiende perfectamente lo que significa competir en un campeonato largo, donde las rachas de resultados pueden marcar la diferencia entre una posición y otra. El Atlético de Madrid Femenino ha demostrado en numerosas ocasiones que su mayor virtud es la capacidad de reaccionar cuando el contexto se vuelve adverso, una mentalidad competitiva que forma parte del espíritu del club y que conecta directamente con la cultura deportiva del Atlético de Madrid en todas sus secciones. Esa mentalidad es la que ahora sostiene la esperanza de una remontada que, aunque difícil, todavía pertenece al territorio de lo posible.

    Mientras tanto, la Real Sociedad continúa su camino con la serenidad de quien sabe que depende de sí misma para mantener su posición, consciente de que cada punto sumado acerca un poco más al equipo a sus objetivos y de que la mejor forma de responder a la presión es seguir compitiendo con la misma regularidad que ha caracterizado su temporada. El fútbol femenino español vive un momento de crecimiento y visibilidad que hace que cada jornada de la Liga F tenga un eco cada vez mayor, con estadios que empiezan a llenarse, audiencias televisivas en aumento y una narrativa deportiva que ya forma parte del panorama mediático habitual del país

    Y en medio de ese escenario aparece esta historia, la historia de un equipo que persigue y de otro que defiende su posición, la historia de una clasificación que parece clara pero que todavía guarda páginas por escribir. Porque el fútbol, al final, no se decide en los cálculos previos ni en las probabilidades estadísticas, sino en los noventa minutos de cada partido, en ese territorio donde la emoción, el talento y la determinación se mezclan para construir momentos que luego recordamos durante años. El Atlético de Madrid Femenino lo sabe, la Real Sociedad también, y por eso cada jornada que queda en esta Liga F será una pequeña batalla dentro de una guerra deportiva que todavía no ha dicho su última palabra.

    Y si uno escucha con atención el sonido del fútbol cuando se acerca el final de temporada, puede imaginar perfectamente la voz de la radio, la voz de quienes viven este deporte con pasión, recordando que mientras haya puntos en juego siempre habrá historia por escribir, siempre habrá un equipo dispuesto a perseguir lo imposible y siempre habrá una afición que crea que el próximo partido puede ser el inicio de algo grande. Porque en el fútbol, como tantas veces se repite en la radio cuando el balón empieza a rodar, las remontadas no empiezan con un milagro, empiezan con una victoria. Y quizá, solo quizá, en algún estadio de esta Liga F, el Atlético de Madrid Femenino esté preparando la primera de ellas.

    El Atlético necesita una racha muy fuerte.
    Ejemplo realista:
    • 7 victorias + 2 empates = 23 puntos
    • 32 + 23 = 55 puntos finales

    Escríbelo en texto

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    El DUX Logroño rival |

    El equipo de José Herrera viene de ganar la ida de las semifinales de la Copa de la Reina Iberdrola por 1-0 ante el Costa Adeje Tenerife Egatesa amén a un gol de Gio, un oasis en el desierto, pues su último capítulo liguero dejó una derrota por 2-1 en el Jesús Navas a manos del Sevilla Fútbol Club.

    El DUX cayó por 2-3 en su estadio contra el ONA y es que el fútbol hay equipos que viajan con maletas cargadas de certezas y otros que se suben al autobús con lo puesto, con el corazón apretado y la convicción de que cada partido puede ser el último salvavidas antes de que el mar termine por tragárselo todo.

    El DUX Logroño pertenece a esa segunda especie. Las riojanas aterrizan en Madrid con la calma peligrosa de quien no tiene nada que perder y la urgencia silenciosa de quien sabe que todavía queda algo que rescatar de una temporada que se ha ido volviendo áspera, cuesta arriba, llena de noches en las que el fútbol parece más una resistencia que un juego. En esos contextos se forjan las historias inesperadas, las que nadie ve venir, las que se escriben en estadios donde el favorito entra con el peso de la obligación y el visitante camina con la ligereza del que solo puede ganar.

    Porque el Atlético de Madrid llega a esta cita con el gesto serio, con la memoria reciente marcada por dos golpes que todavía resuenan en el vestuario como ecos incómodos. Primero fue el Sevilla, después el United, dos partidos que dejaron cicatrices deportivas y una sensación inquietante: la de un equipo que, durante demasiados minutos, ha perdido la seguridad que durante años lo convirtió en uno de los bloques más fiables del fútbol español. Cuando la defensa tiembla, todo el edificio se resiente, y el Atlético ha mostrado grietas que hace apenas unos meses parecían impensables. No es solo una cuestión de resultados, es la sensación de vulnerabilidad, esa duda que se instala en la cabeza de los equipos grandes cuando el rival descubre que el muro ya no es de granito.

    En ese escenario aparece el DUX Logroño, un equipo que ha vivido suficientes batallas en la élite como para entender que la supervivencia muchas veces pasa por aprovechar los momentos de fragilidad ajena. Las riojanas saben que el fútbol no siempre premia al más fuerte, sino al más oportuno, al que encuentra el instante exacto para golpear donde duele. Y si algo ha demostrado el Atlético en las últimas semanas es que hay zonas de su defensa donde el rival puede encontrar espacios, dudas, segundos de indecisión que antes no existían.

    El partido del sábado, por tanto, no es solo un encuentro más en el calendario. Es una encrucijada emocional para ambos equipos. Para el Atlético significa la posibilidad de frenar una dinámica peligrosa, de demostrar que los tropiezos recientes fueron solo eso, tropiezos, y no el inicio de una caída libre. Para el DUX Logroño representa algo todavía más vital: la oportunidad de respirar, de salir de Madrid con algo más que buenas sensaciones, de llevarse un botín que en la tabla puede valer oro cuando llegue el momento de hacer cuentas por la permanencia.

    Pero el fútbol también tiene memoria, y cuando Atlético y DUX Logroño se miran a los ojos sobre el césped, la historia reciente pesa. Los precedentes hablan con claridad: siete victorias para el conjunto rojiblanco, un dominio que se ha repetido temporada tras temporada y que ha convertido estos enfrentamientos en territorios donde el Atlético suele imponer su jerarquía. No es casualidad. Durante años, el club madrileño ha construido un proyecto competitivo, con talento ofensivo, con futbolistas capaces de decidir partidos en una sola acción.

    La prueba más reciente de esa superioridad se vio en la primera vuelta, cuando ambos equipos se cruzaron en la décima jornada del campeonato. Aquella tarde el marcador terminó dibujando un contundente 0-5 que dejó poco margen para la interpretación. Fue uno de esos partidos en los que el Atlético encontró la inspiración y el DUX Logroño sufrió la contundencia de un rival que cuando conecta sus piezas ofensivas puede resultar imparable. Aquella goleada tuvo un nombre propio que todavía resuena en la memoria del encuentro: Luany. La delantera rojiblanca firmó un doblete que simbolizó la diferencia entre ambos equipos, la capacidad del Atlético para convertir las ocasiones en goles y los momentos de dominio en un marcador imposible de discutir.

    Sin embargo, el fútbol rara vez permite vivir eternamente de los recuerdos. Cada partido es una historia nueva, y las circunstancias cambian. El Atlético llega ahora con dudas defensivas que entonces no existían, y el DUX Logroño se presenta con la urgencia de quien sabe que cada punto puede ser decisivo cuando la temporada se acerque a su final. En ese equilibrio inestable se construye la narrativa del sábado: un favorito obligado a reaccionar y un visitante dispuesto a desafiar la lógica.

    Habrá que ver qué versión del Atlético aparece sobre el césped. Si la del equipo que durante años ha competido con fiereza en cada duelo, con una presión alta que asfixia al rival y un ataque capaz de convertir cualquier recuperación en una transición letal. O si, por el contrario, emerge la versión reciente, la que ha mostrado dudas en la retaguardia y ha permitido que los adversarios encuentren caminos hacia su portería con una facilidad preocupante.

    Para el DUX Logroño, la clave será precisamente esa: creer que el partido puede romperse si logra incomodar al Atlético desde el principio. Si consigue llevar el duelo a un terreno de nervios, de imprecisiones, de errores forzados. Porque cuando el equipo local siente que el partido no fluye, cuando el gol tarda en llegar, el estadio puede transformarse en un espacio de tensión donde cada pérdida pesa más que la anterior.

    Y ahí es donde el fútbol vuelve a recordarnos su esencia más pura: la incertidumbre. Porque el sábado, cuando el balón empiece a rodar, las estadísticas, los precedentes y los recuerdos quedarán en segundo plano. Solo quedarán veintidós futbolistas, noventa minutos y una historia por escribir.

    Puede que el Atlético encuentre la reacción que busca, que vuelva a levantar el muro defensivo y a desplegar el talento ofensivo que tantas veces ha desbordado a sus rivales. Puede que el DUX Logroño descubra en Madrid el oxígeno que necesita para seguir respirando en la élite, ese resultado inesperado que cambia la narrativa de una temporada.

    El fútbol, al final, siempre plantea las cosas de forma brutalmente sencilla. El sábado, cuando todo termine, solo habrá dos posibles titulares: o el Atlético de Madrid detiene su caída libre y vuelve a caminar con paso firme, o el DUX Logroño encuentra en territorio rojiblanco el impulso que necesita para seguir luchando por su lugar entre los mejores.

  • La previa | Un derbi catalán en las semifinales de Copa de la Reina

    La previa | Un derbi catalán en las semifinales de Copa de la Reina

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ El FC Badalona Women y el FC Barcelona se enfrentarán el jueves 12 de marzo a las 21:00h en el estadio municipal de Badalona, de césped artificial, en la ida de semifinales de Copa de la Reina. Las locales están en mitad de tabla, y el club azulgrana es líder de Liga F Moeve. El duelo se verá por Teledeporte, RTVE Play, TV3 y 3Cat.


    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Los niños no suelen querer que los cuentos de hadas lleguen a su fin y algo así le sucede al F.C. Badalona Women, quien jugará por primera vez en su historia va a disputar las semifinales de la Reina Iberdrola ante el Fútbol Club Barcelona después de doblegar por sorpresa a la Real Sociedad de Fútbol (0-1) en Zubieta.

    Hay noches que no aparecen en el calendario como una fecha más. No son simplemente un número rodeado de jornadas, ni una línea más en la agenda de una temporada que avanza a toda velocidad entre viajes, entrenamientos y partidos cada fin de semana. Hay noches que se sienten antes de que empiece el partido. Se perciben en el ambiente de la ciudad, en las conversaciones que nacen en las cafeterías cercanas al estadio, en los últimos ejercicios de calentamiento cuando el silencio del vestuario se mezcla con la concentración de las jugadoras. Noches que tienen algo distinto. Algo que se reconoce incluso antes de que el árbitro mire su reloj y haga sonar el silbato inicial.

    La segunda semifinal de la Copa de la Reina 2025-2026 pertenece exactamente a esa categoría. Una de esas citas que el fútbol femenino español espera con una mezcla de expectación y respeto. Porque cuando un torneo copero alcanza sus últimas estaciones, cada partido se convierte en una historia que merece ser contada con calma. Y cuando además el destino decide que esa semifinal sea un derbi catalán, el relato adquiere un matiz todavía más especial.

    El enfrentamiento entre el FC Badalona Women y el FC Barcelona Femení no es simplemente un duelo por un billete a la final. Es el cruce entre dos realidades deportivas que han recorrido caminos muy distintos durante los últimos años. De un lado, un club que vive el capítulo más extraordinario de su historia reciente. Del otro, una institución que se ha convertido en referencia del fútbol femenino europeo y que ha construido una hegemonía sostenida en talento, trabajo y continuidad.

    La Copa de la Reina tiene esa magia que transforma el orden habitual de la temporada. En la liga, los proyectos se miden con paciencia, semana a semana, jornada tras jornada. Pero en la copa todo se acelera. Cada partido puede cambiar el destino de un equipo. Cada eliminatoria tiene algo de desafío, de riesgo, de emoción contenida. Es el torneo donde el favorito debe demostrar su jerarquía y donde el aspirante encuentra el escenario perfecto para desafiar cualquier pronóstico.

    En ese contexto, lo que está logrando el Badalona esta temporada merece detenerse un instante para entenderlo en toda su dimensión. El equipo dirigido por Marc Ballester ha construido su camino con paciencia, sin grandes focos mediáticos, pero con una convicción que poco a poco ha ido llamando la atención de todo el fútbol español. En la Liga F Moeve el conjunto catalán se mantiene en la zona media de la clasificación con 29 puntos, empatado con otros dos equipos en una tabla que refleja lo igualada que está siendo la temporada.

    Pero si algo define a este Badalona es su personalidad competitiva. Es un equipo difícil de batir, ordenado en defensa, solidario en cada esfuerzo y capaz de aprovechar con inteligencia las ocasiones que aparecen en el área rival. Un equipo que entiende perfectamente cómo sobrevivir en los partidos cerrados y cómo convertir cada pequeño detalle en una oportunidad para marcar la diferencia.

    Ese carácter se ha reflejado con claridad en su recorrido en la Copa de la Reina. El primer capítulo de su aventura llegó en dieciseisavos de final, cuando visitaron el campo del CA Osasuna Femenino. Aquel día el Badalona mostró una versión contundente, precisa, eficaz. El 0-3 final no solo significó el pase de ronda, también fue el primer aviso de que este equipo podía aspirar a algo más que participar en el torneo.

    La siguiente parada fue ante el Granada CF Femenino en octavos de final. Allí el guion fue distinto. El partido se convirtió en un ejercicio de paciencia, de concentración defensiva y de aprovechar el instante justo para golpear. El 1-0 final mantuvo viva la ilusión y acercó al Badalona a una cita que ya empezaba a parecer histórica.

    Pero el momento que terminó de definir el carácter del equipo llegó en cuartos de final. Enfrente esperaba la siempre competitiva Real Sociedad Femenino, un club acostumbrado a estas alturas del torneo. El encuentro fue una batalla de resistencia, de nervios contenidos, de detalles mínimos. Durante noventa minutos nadie consiguió romper el equilibrio. Y cuando el partido se adentró en la prórroga, cuando el cansancio y la tensión empezaban a pesar en cada carrera, el Badalona encontró la fuerza para marcar el gol que cambiaría su historia.

    El 0-1 final no fue simplemente una victoria. Fue la confirmación de que este equipo había llegado hasta aquí por méritos propios. Fue el momento en el que el sueño empezó a tomar forma real.

    Por eso esta semifinal tiene un valor emocional enorme para el club. Porque nunca antes el Badalona había alcanzado una ronda tan avanzada en la competición copera. Porque cada paso en este torneo representa una conquista. Y porque el fútbol, cuando se vive desde la ilusión colectiva, tiene la capacidad de transformar un partido en un recuerdo que puede acompañar a un club durante décadas.

    El partido de ida se disputará en el Municipal de Badalona, un escenario que promete convertirse en una pequeña caldera de emoción. Allí el equipo local contará además con un factor que puede marcar diferencias: el césped artificial. En la competición liguera el Badalona se ve obligado a jugar en Palamós por no disponer de césped natural homologado, pero la Copa permite disputar el encuentro en su estadio habitual. Ese terreno sintético se convierte así en un pequeño aliado para las jugadoras de Marc Ballester, una superficie que conocen perfectamente y que puede dificultar el ritmo habitual de juego del rival.

    A esa ilusión se suma además el impulso institucional que vive el club. El reciente acuerdo con Mercury13 pretende fortalecer el crecimiento del proyecto en el presente y en el futuro inmediato, reforzando la identidad de la llamada “ONA”, la ola que representa el espíritu del equipo.

    Desde que Marc Ballester asumió el mando del conjunto a mediados de noviembre, el rendimiento ha sido notable. En Liga F el balance refleja cinco victorias, dos empates y cuatro derrotas, números que mantienen al equipo en la décima posición pero con la posibilidad de escalar posiciones con una sola victoria.

    Para este partido el Badalona llega con una baja confirmada: la de Antonia Canales, que continúa recuperándose de una lesión de ligamento cruzado. Además, Berta Pujadas, Núria Garrote y Cristina Cubedo arrastran molestias y son duda para el encuentro.

    Al otro lado del campo estará uno de los equipos más dominantes del fútbol femenino mundial. El Barcelona llega a esta semifinal con la autoridad que le concede su propio legado en la competición. El club azulgrana ha conquistado la Copa de la Reina en once ocasiones, consolidando una hegemonía que se ha construido con talento, una filosofía futbolística reconocible y una generación extraordinaria de jugadoras.

    El equipo dirigido por Pere Romeu atraviesa además un momento imponente en Liga F. Las blaugranas lideran la clasificación con 60 puntos, diez más que el Real Madrid Femenino, y han convertido cada jornada en una demostración de consistencia competitiva.

    En la Copa tampoco han dejado lugar a dudas. En octavos de final eliminaron al Deportivo Alavés Femenino con un contundente 1-6 que reflejó todo su potencial ofensivo. Más tarde, en cuartos, firmaron una actuación memorable en el Alfredo Di Stéfano para derrotar al Real Madrid por 0-4 y sellar su presencia en semifinales.

    Sin embargo, incluso los grandes equipos tienen desafíos que superar. El Barcelona llega a esta cita con varias ausencias sensibles. La portera Cata Coll y la defensora Mapi León son duda, mientras que Aitana Bonmatí continúa con su proceso de recuperación y Laia Aleixandri no volverá a jugar esta temporada tras romperse el ligamento cruzado.

    Pere Romeu ha trabajado durante la semana en el césped natural de la Ciutat Esportiva Joan Gamper para preparar un partido que puede presentar dificultades tácticas. El técnico azulgrana ha reconocido que el Badalona es un equipo sólido, que suele defender en bloques bajos y que sabe aprovechar las transiciones rápidas.

    El entrenador lo resumió con claridad en la previa: el Barça deberá evitar pérdidas innecesarias y ser capaz de superar la presión inicial de un rival que seguramente intentará incomodar su salida de balón.

    Mientras tanto, la otra semifinal del torneo ya ha iniciado su propio camino. El Atlético de Madrid Femenino tomó ventaja en el primer asalto tras vencer 1-0 al Costa Adeje Tenerife Egatesa gracias a un gol de Gio en el minuto 75. Un resultado que mantiene la eliminatoria abierta pero que otorga a las rojiblancas una ligera ventaja antes del partido de vuelta.

    De ese cruce saldrá el rival del vencedor de este derbi catalán en la gran final que se disputará el 16 de mayo en Las Palmas de Gran Canaria.

    Y mientras el fútbol español se prepara para vivir esta cita, también hay espacio para nuevas miradas sobre el partido. “El Partido de Manu” contará con una presencia especial en el estadio: la influencer francesa Elodie García estará acreditada para seguir el encuentro desde Badalona y ofrecer su visión del ambiente y del desarrollo del derbi.

    Es un paso más en el crecimiento de un medio que sigue consolidándose. Incluso después de un periodo complicado en el que la migración del portal de WordPress a IONOS dejó el sitio sin servicio durante varios días, los datos reflejan una tendencia positiva: más de 6.300 visitas entre febrero y lo que llevamos de marzo.

    Pequeñas señales de que el interés por el fútbol femenino sigue creciendo. De que cada partido como este despierta nuevas historias, nuevas miradas y nuevas voces que quieren contar lo que ocurre dentro y fuera del campo.

    Y cuando el árbitro señale el inicio en el Municipal de Badalona, todas esas historias quedarán suspendidas durante noventa minutos. Porque entonces solo importará el balón, el ruido de la grada y el destino de una semifinal que promete emociones.

    Habrá quien vea favoritismo en el Barcelona. Habrá quien crea que el Badalona puede escribir otra página de su cuento copero. Pero en noches como esta, el fútbol siempre guarda espacio para lo inesperado Porque hay partidos que se juegan con los pies.
    Y otros… que también se juegan con el corazón, pero el espectáculo está garantizado, no debes perderte ningún detalle.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola | 2025-2026

    💜 Semifinales | Partido de ida

    🔥 ONA 🆚 Fútbol Club Barcelona 🔥

    🗓️ Jueves, 12 de marzo de 2026

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    📺 Teledeporte (RTVE)

    🏟️ Estadi Municipal de Badalona, Montigalà y Bufalà

    (Fuente: “El Partido de Manu”)