
¡Necesita un milagro! “La Franja” ganó al Granadilla Tenerife “B” en Vallecas por 3-1 y consumó su segundo descenso en dos temporadas por las victorias del Athletic y el Albacete, pero una decisión de la RFEF puede evitar la debacle.
El Rayo Vallecano Femenino es el equipo femenino del Rayo Vallecano. Actualmente milita en Primera Federación Femenina. Durante la Primera División Femenina de España, ha ganado en tres ocasiones, por lo que ha participado en la Liga de Campeones Femenina de la UEFA tres veces. En la Copa de la Reina, se proclamó campeón de la Copa de la Reina 2008, al derrotar al Levante Unión Deportiva en la final.
La sección femenina del club se instauró en el año 2000 y participó por primera vez de la Primera División en la Superliga 2003-2004. También existen las filiales del primer equipo, el Rayo Vallecano femenino B y Rayo Vallecano femenino C.
El domingo, 17 de abril de 2022, fue un día aciago para la liga femenina de fútbol al confirmarse el descenso del Rayo Vallecano dos décadas después de su creación y tras dieciséis temporadas en la élite del fútbol, en la que conquistó tres ligas, representando al fútbol español en Europa, y alzó una Copa de la Reina anteriormente mencionada.
El Rayo Vallecano de Madrid se despedía de la Primera Iberdrola, ahora llamada Finetwork Liga F, envuelto en un sentimiento de nostalgia. “Fue un fin de semana duro y triste por ver a un club histórico y respetado desvanecerse con un futuro incierto”, lamenta Natalia Pablos, máxima goleadora histórica del Rayo, del que se retiró en 2018. “Construimos una identidad que difícilmente se puede repetir”, lamenta Pedro Martínez Losa, entrenador rayista hasta el año 2010.
La llegada de Martín Presa al frente de la gestión del Rayo Vallecano en 2011 supuso un punto de inflexión en un equipo que con los años se ha visto abocado al descenso de categoría para convertirse en un club de Primera RFEF (Segunda División).
Evolución del Rayo Vallecano femenino:
2000: fundación del equipo.
2008: campeón de la Copa.
2008/2009: campeón de liga.
2009/2010: campeón de liga.
2010/2011: campeón de liga.
2022: descenso de categoría.
Leyendas de la liga como Jenni Hermoso –segunda finalista del Balón de Oro esta temporada-, Natalia Pablos o Sonia Bermúdez han pasado por las filas de un Rayo Vallecano que en dos décadas de existencia ha vivido un vaivén de sensaciones. Creado por la directiva de Teresa Rivero en el año 2000, pronto fue junto a Levante y Espanyol uno de los grandes artífices del crecimiento de la entonces denominada Superliga durante varias temporadas.
Entre 2008 y 2011, el Rayo Vallecano ganó tres ligas y una Copa. El crecimiento fue rápido por la creencia de que se podía hacer un proyecto creíble. “Construimos un club bajo una identidad y vínculos que difícilmente se pueden repetir”, recuerda el actual seleccionador de Escocia a Newtral.es. “Era esencial convencer a las jugadoras de que podíamos hacer grandes cosas”.
En ese afán por buscar una identidad quiso conservar a los dos pilares esenciales del proyecto. “Natalia Pablos y Sonia Bermúdez tenían ofertas de otros clubes y había que contarles que en el Rayo Vallecano podrían ser leyendas por ese vínculo, por ser dos niñas madrileñas que llegan con 13 y 14 años. Siempre se dice que todo el mundo es sustituible pero no es verdad, hay gente cuya marcha supone la pérdida de compromiso e identidad”.
Para Martínez Losa, el grupo humano y la gestión de la plantilla son los elementos claves que hicieron a ese grupo llegar a ganar una Copa. Fue el primer paso en su expansión. “Acabábamos de perder la liga con el Levante por un solo gol y nos recibieron 2.000 personas en Atocha. Un mes después teníamos una final de Copa. Las jugadoras pudieron dejarse derrotar, pero utilizaron esa energía para ganar el primer título de la historia del equipo”.
En esa semana en la que se destaca el descenso, sus protagonistas recuerdan una época en la que se desvivieron por el equipo. “Era un vestuario donde te sentías protegida, era un equipo seguro, muy similar al Barça actual. A pesar de que no tuve muchos minutos, aprendí de grandes jugadoras y de un vestuario increíble”, recuerda la delantera Jade Boho, actual jugadora del Alhama ElPozo.
Para Natalia Pablos, el descenso ha supuesto un golpe emocional. “El fin de semana del descenso fue muy triste para quienes peleamos por el Rayo Vallecano”, comenta. “Es triste para quienes nos hemos entregado durante años en una etapa que se quedó en el corazón”, dice Martínez Losa emocionado, incidiendo en que muchos no han vuelto a vivir nada igual.
Ambos recuerdan una conexión especial con la afición, que les llevaba en volandas hacia los títulos. “Era un equipo adelantado a su tiempo, partiendo de la dirección. Recuerdo a Teresa Rivero bajar al vestuario para animarnos antes de partidos y decirnos que siempre nos ponía de ejemplo para sus chicos por el orgullo que sentía con nosotras”, rememora Jade Boho. “Fue un orgullo pertenecer a un equipo con respeto y valores, donde te cuidaban al máximo”.
El 4 de noviembre de 2010 está marcado en rojo en la historia de un Rayo Vallecano que disputaba los octavos de final de la Champions League en el estadio Teresa Rivero, ahora llamado Estadio de Vallecas.
El Arsenal, uno de los mejores equipos europeos de la época, sufrió contra un conjunto que se impuso en Vallecas con dos goles de Natalia Pablos y Sonia Bermúdez. “Siempre remarco ese partido porque era especial para nosotras, porque jugábamos en el estadio ante 8.000 personas, porque se ganó… Tiene todos los ingredientes para ser uno de los momentos más especiales de mi carrera”, recuerda Natalia Pablos a Newtral.es.
Para entonces, Natalia Pablos y Sonia Bermúdez formaban una pareja de delanteras referente para la cantera de un Rayo Vallecano que fomentaba el talento del barrio. “Con Soni tengo recuerdos muy bonitos porque juntas vimos la evolución del Rayo Vallecano, de no ser un equipo puntero a ser campeonas de liga y disputar la Champions, una progresión hasta ser uno de los equipos referentes en España”.
Las niñas querían ser como ellas. “Con la cantera del Rayo Vallecano teníamos conexión porque venían a jugar o eran recogepelotas y era una relación muy familiar, muy cercana, diferente a las que se tienen ahora. Teníamos esa sensación de que éramos a lo que querían aspirar ellas en ese momento, pero no había tanta repercusión mediática y quizás no podían seguir a jugadoras de otros equipos”.
La llegada a la presidencia del actual dirigente Raúl Martín Presa en 2011 supuso un punto de inflexión para las mujeres en el club. Entre otras circunstancias, tres años más tarde los socios y simpatizantes tuvieron que manifestarse públicamente y realizar campañas de pagos simbólicos para mantener a un equipo cuyo club había eliminado la partida presupuestaria.
En las últimas tres temporadas se han sucedido los problemas hasta el descenso del Rayo Vallecano femenino. Recién firmado el I Convenio Colectivo en la temporada 2020/2021, el club madrileño necesitó una prórroga de tres jornadas para iniciar la competición debido a que sus jugadoras no habían hecho pretemporada durante el verano.
A mitad de esta competición, las jugadoras de la primera plantilla y el cuerpo técnico manifestaban públicamente los hechos que habían vivido en los últimos meses. Además de impagos de nóminas en agosto y septiembre, destacaban el trato diario en recursos básicos como la alimentación, ofreciendo sándwiches después de partidos de alto rendimiento.
En la temporada 2021-2022, de infausto recuerdo para “La Franja”, la precariedad económica ha hecho mella en diferentes momentos. Esta falta de inversión fue notoria cuando Camila Sáez se desplomaba en la jornada sobre el césped de la ciudad deportiva con una brecha en la cabeza. Ante la ausencia de médico local, fue el banquillo visitante quien atendió a la futbolista.
En un comunicado, el club alegaba que el reglamento de la Federación española (RFEF) no exigía contar con un médico adscrito a la plantilla. «El Rayo Vallecano tiene establecido un plan de riesgos laborales para dar cumplimiento al Convenio Colectivo del Fútbol Femenino. Dentro del mismo no se establece la obligatoriedad de contar con un médico».
Unas semanas después, la imagen se repetía en el estadio Johan Cruyff de Barcelona, donde las jugadoras rayistas Isadora Freitas e Iris Ponciano eran atendidas por los servicios médicos del equipo local y con el descenso del Rayo Vallecano femenino ya materializado, las protagonistas miran hacia un futuro incierto. Relevante en la segunda categoría, el proyecto puede marcar el regreso a la élite o abocarse al amateurismo. Para eso, dice Martínez Losa, es esencial la sinceridad de los gestores. “Deben ser claros con el modelo de futuro y mostrar intenciones honestas. Cualquier idea es lícita, no todo tiene que ser deporte de élite, pero la gestión en el sentido que sea debe ser sincera”.
Natalia Pablos tiene miedo de que un club “histórico y respetado” se desvanezca en Reto Iberdrola con un futuro negativo. “No temo la desaparición completa, pero bajo mi punto de vista y viendo los últimos cinco años creo que el Rayo está abocado a ser un equipo amateur”, dice. “Con tratar a las jugadoras la mitad de bien que nos trataban a nosotras es suficiente”, concluye Jade Boho.
Según dice, Sandra Sánchez Riquelme, en “Relevo”, con muy buen tino, Poco -o nada- queda del Rayo que fue una auténtica institución del fútbol femenino español y que conquistó tres ligas, una Copa de la Reina y que disputó la Champions. Sin embargo, para el club hace mucho tiempo que dejó de ser una prioridad. Una apatía que le ha llevado a descender dos categorías en dos años: de la élite del fútbol femenino español a la 2ª RFEF (Tercera División).
A pesar de que las rayistas vencieron por 3-1 al filial del Granadilla, no fue suficiente para mantener la categoría, sumando un total de 35 puntos, a tan solo uno de la permanencia. Un Rayo Vallecano que se ha pasado toda la temporada en los puestos de descenso -los cinco últimos equipos bajan de categoría- y que no fue capaz de puntuar hasta la sexta jornada.
La sensación es que mientras el resto de clubes invertían en el fútbol femenino español, mejorando sus presupuestos y marcándose objetivos deportivos ambiciosos, el Rayo remaba a contracorriente… hasta que naufragó. De hecho, y tras 22 años en la élite, las rayistas descendieron a segunda por primera vez en su historia. Además de por lo de inédito de la noticia, su descenso fue especialmente doloroso porque se produjo a las puertas de la primera liga profesional de la historia del fútbol femenino español, llegando a tener en su día a grandes jugadoras como Jennifer Hermoso, actual delantera del Pachuca Mejicano.
Uno de los clubes que más había apostado por su sección femenina -cuando nadie lo hacía- no iba a disfrutar de un momento histórico. Las lágrimas de Pilar García o de Paula Andújar, algunas de las jugadoras más emblemáticas del club y que formaban parte de aquella plantilla, señalaban el final de una era que fue glorosia.
Alicia Gómez o Natalia Pablos, leyendas franjirrojas, también eran críticas con el que fue su club y con el trato que recibía el equipo femenino. Condenaron a unos de los mejores equipos de España al amateurismo. «Creo que la tendencia del equipo es la desaparición. Se dejó de invertir para que el equipo bajara a segunda división», afirmó Natalia Pablos en una entrevista en “Relevo”.
El Rayo es un histórico del fútbol femenino español -siempre lo será- continúa desangrándose y condenado a una desaparición o a deambular por los campos de España sin nadie que le ponga remedio… ni quiera buscárselo.
Inicialmente, la RFEF dio a conocer as bases de competición de la 1ª RFEF Femenina, un único grupo con 16 equipos, entre ellos el Rayo Femenino. La competición, que será de carácter “no profesional”, se desarrollará en dos fases. La primera será la competición regular y la segunda consistirá en un playoff de ascenso. El primer clasificado se convertirá en campeón y por tanto ascenderá a Primera Iberdrola.
Por su parte, el playoff de ascenso lo jugarán del 2º al 5º clasificado e iba a ser un doble partido en el que se enfrentarán se enfrentarán el 2º frente al 5º, y el 3º contra el 4º. Los partidos de ida se jugarán en casa del equipo que ha quedado en posición inferior y el de vuelta, en las instalaciones del equipo que ha quedado por encima en la tabla. Los dos equipos que consigan superar la eliminatoria ascenderán. Por lo tanto, se producirán tres ascensos, el campeón y los dos ascensos vía playoff, pero lo importante está en la parte baja.
En cuanto a los descensos, se producirán cinco descensos. Los equipos que queden en 12º, 13º, 14º, 15º y 16º lugar descenderán de categoría. Esto se produce para equilibrar los descensos desde Primera División Femenina: “Los clasificados en las posiciones 12º, 13º, 14º, 15º y 16º descenderán a Primera Federación Femenina (pendiente de acuerdo con la LPFF)”, pero en el tramo final del curso han surgido las dudas respecto a este sistema.
Cómo hemos comentado antes, el Rayo descendió a Segunda RFEF, pese a ganarle al filial del Granadilla Tenerife, más, podría conservar la categoría si la Federación decide que tan sólo bajen tres equipos y no cinco, como era en un principio. Este miércoles 17 de mayo se producirá una reunión y a partir de ahí, en los primeros días o semanas se conocerá la decisión definitiva. Las quejas de los conjuntos de la zona baja han sido claves para que se intente reducir el número de equipos descendidos.
Las vallecanas comenzaron la temporada en la nueva 1ªRFEF, una categoría reducida respecto a la antigua Segunda División y sobre todo, mucho más competitiva. La han formado un total de 16 equipos y ha habido cinco descensos, es decir, el 31% de los equipos han bajado a Tercera División. La idea era seguir reduciendo la categoría, pero las quejas de los clubes provocaron que se planteara dejarlo en tres descensos. Finalmente, este miércoles 17 de mayo habrá una reunión para exponer este tema.
A partir de esa reunión, y en los próximos días o semanas se tomará la decisión final respecto a este tema y si el ente federativo decide que sean tres los equipos que bajen, el Juan Grande (19 puntos), Córdoba (24 puntos) y el Real Oviedo (27 puntos) jugarían la temporada que viene en 2ªRFEF, mientras que Granadilla Tenerife B (34 puntos) y Rayo Vallecano (35 puntos) se quedarían en 1ªRFEF consiguiendo así la tan ansiada permanencia. Canarias y franjirrojas (ambas descendieron en Vallecas) se aferran a esta decisión para mantener la categoría.
El filial también ha descendido del Grupo 4 de Primera Nacional tras quedar en la 13ª posición con 25 puntos, pero todavía tiene la opción del Santa Teresa B. El club extremeño renunció a su primer equipo y podría hacer lo mismo con su filial o este puede ser arrastrado a perder la categoría. Si esto sucede, el filial franjirrojo obtendría su plaza y se salvaría, pero en caso contrario, la llegada del Rayo a la categoría de bronce del balompié femenino nacional, complicaría sobremanera la subsistencia de un club que fue una auténtica referencia liguera a comienzos de la década, el conjunto madrileño disputará su partido más importante del curso en los despachos de la RFEF, veremos qué sucede al final.
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