Oficial: La FIFA le dedica un artículo a Jorge Vilda

(Fuente; RTVE)

¡En la previa de la final mundialista! El seleccionador rojigualda está en boca de todos, primero por el conflicto de las quince, ahora por llevar a su país a la gran final en Australia y Nueva Zelanda.

Jorge Vilda creció viendo a uno de los mejores equipos de todos los tiempos, el Barça del Dream Team bajo las órdenes de Johan Cruyff. Por entonces tan solo era Jorge, el hijo de Ángel, preparador físico de aquél equipo de ensueño.

El FC Barcelona marcó el carácter deportivo de un Jorge Vilda que también quiso ser futbolista. Entrenado en el alevín por Xavi Llorens, quien apostó en el club azulgrana por el equipo femenino, Vilda soñó con ser una de las grandes estrellas que por entonces veía en el campo, como lo fue después su compañero Xavi Hernández. Pero una inoportuna lesión limitó los sueños.

Tiempo después, y tras una larga trayectoria en la selección absoluta y en las categorías inferiores previamente, Jorge Vilda es el técnico que ha llevado a la selección femenina a la primera Copa Mundial Femenina de FIFA por primera vez.

  • La ‘escuela’ de España se replica en el equipo de Jorge Vilda

Jugamos de memoria”, decía Jenni Hermoso tras recibir el premio a mejor jugadora del partido ante Zambia (5-0). Se refería a la conexión especial que tiene con Alexia Putellas y Aitana Bonmatí, a quienes conoce desde su estancia en el FC Barcelona. “Sabemos lo que queremos en todo momento, tengo la suerte de seguir disfrutando de ellas”.

Precisamente ese conocimiento le aporta a España la capacidad de generar multitud de ocasiones con pases interiores, desde el movimiento sin balón para ocupar espacios, con la acumulación de futbolistas muy técnicas en la línea de tres cuartos del campo para poder combinar con velocidad y precisión en el ataque posicional. La triangulación de estas tres futbolistas, a las que se suman en ocasiones Mariona Caldentey o Tere Abelleira entre otras, supone un juego de memoria que pocos equipos pueden realizar.

“Ahora tenemos jugadoras muy verticales”, decía Aitana Bonmatí tras vencer a Costa Rica en el primer partido. Esa posibilidad de jugar con extremos más abiertos está sobre la mesa en el esquema de Jorge Vilda, pero la realidad es que ‘La Roja’ mantiene su interés por la posesión del balón y juego entre líneas que tanto ha caracterizado a España también en el equipo masculino. Un estilo que le llevó a ganar su primer Mundial en 2010, y que desde entonces se ha repetido en diferentes ocasiones.

La goleada a Zambia (5-0) en la segunda jornada de esta Copa Mundial Femenina de FIFA no ha hecho más que corroborar la importancia de las conexiones en la línea ofensiva, en este caso con un 4-3-3 que favorece el entendimiento de Jenni Hermoso-MVP del partido- con el resto de jugadoras ofensivas. Un esquema predominante en el que España renuncia a una delantera pura, una ‘9’ de referencia, y donde la 10 asume tareas de construcción colaborando con el centro del campo, aunque esto fuera modificado cuando el resultado era más que favorable.

La selección femenina conserva el toque y la pasión por dominar a los rivales desde el centro del campo, como ya hiciera el equipo masculino en la victoria en la pasada Nations League o durante el Mundial de Catar 2022. Entonces, pese a caer en octavos de final en la tanda de penaltis contra Marruecos, el equipo demostró la continuidad en las peculiaridades de un fútbol que en la última década ha marcado el carácter español en este tipo de eventos internacionales.

Campeones del Mundo en 2010 y campeones de Europa en 2008 y 2012, el equipo masculino materializó estas victorias poniendo de manifiesto la importancia de dar el salto competitivo manteniendo la esencia del juego. Entonces los nombres eran Andrés Iniesta, Xavi Hernández o David Villa. Ahora lo son Alexia Putellas, Aitana Bonmatí o Jenni Hermoso. Paralelismos en unos perfiles que sirvieron de inspiración para una España que, en el lado femenino, aún no ha sido capaz de pasar de octavos de final.

La magia de Jenni Hermoso, el trabajo de Tere Abelleira en la construcción, la visión de juego de Aitana Bonmatí o la multitud de habilidades de Alexia Putellas son las aristas de un centro del campo esencial en la circulación de balón. Cuando alguna de estas piezas falla o baja el listón, el resto lo notan. El equipo de Jorge Vilda juega de memoria en la faceta posicional, y esto le da características especiales para dominar los partidos.

Con la clasificación para octavos de final ya lograda, el reto de España estará en mantener conectadas a las 16 jugadoras que están siendo protagonistas de cara a unas eliminatorias donde el seleccionador tiene que ajustar las futbolistas verticales de las que hablaba Aitana Bonmatí a un esquema donde la prioridad es la técnica que desborda el centro del campo.

Esta pasión por el dominio de los partidos con el control del esférico y de los tiempos también replica el modelo de la cantera española que le ha llevado a ganar tres Mundiales en diferentes categorías, como el Mundial sub-17 y el Mundial sub-20 que logró ‘La Roja’ en 2022. Precisamente en este último ya se encontraba una de las protagonistas de Australia y Nueva Zelanda, Salma Paralluelo, demostrando el rápido salto a la absoluta de las jugadoras que destacan en categorías inferiores.

En el anterior Mundial logrado por ‘La Rojita’, el Sub-17 de 2018, también se encontraba una joven Salma Paralluelo que compartía vestuario, como ahora, con Eva Navarro y Cata Coll. Tanto en esta como en las dos victorias de 2022, el juego de España fue predominante con el balón en imitación de lo que viene sucediendo desde principios de siglo con las selecciones absolutas.

Jorge Vilda nunca quiso desligarse del fútbol. Si el físico no se lo iba a permitir, al menos desarrollaría las habilidades técnicas para dirigir. Con esa idea comenzó su trayectoria en las categorías inferiores del Canillas, un equipo humilde de un barrio de Madrid.

El técnico había aprendido de su padre Ángel, uno de los preparadores físicos más determinantes de la época, primero con el F.C. Barcelona y más tarde con el Real Madrid hasta recalar en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).

Ahí, a Jorge Vilda le asignaron una tarea clara, la selección femenina sub-17, exactamente dos categorías por debajo de la que entonces era tarea de su padre Ángel, la sub-19. En pocos meses, sustituyó a su padre y dio el salto a la selección absoluta con la intención de lograr un equipo competitivo.

La destitución del anterior técnico tras el Mundial de Canadá 2015 dio a Jorge Vilda la oportunidad de entrenar en la élite. Con ello afrontó el reto de un grupo que buscaba la profesionalización del entorno en España. El primer reto fue la Eurocopa de 2017, donde España fue eliminada en los cuartos de final ante Austria.

Con ese aprendizaje, el equipo de Jorge Vilda asumió el segundo objetivo, el Mundial de 2019. Tras un buen papel, España fue derrotada por Estados Unidos en octavos de final. Pese a un golazo de Jenni Hermoso y el sufrimiento del equipo de Rapinoe, éste se impuso y a la postre fue campeón. Entonces, se produjo un punto de inflexión: España podía plantar cara cualquier equipo.

Con esa idea se trabajó en los cuatro años siguientes, llegando a la Eurocopa de 2022 como una de las grandes candidatas al título. Las lesiones de Alexia Putellas y Jenni Hermoso en los días previos condicionaron a un equipo muy joven y falto de experiencia en las eliminatorias, que volvió a caer en cuartos de final, en esta ocasión ante la anfitriona, Inglaterra.

De todas esas experiencias aprendió España y aprendió Jorge Vilda. El seleccionador llegó a Australia y Nueva Zelanda 2023 con un esquema 4-3-3 planificado y un estilo muy definido alrededor del balón. Sin embargo, el técnico se ha ido adaptando a las necesidades del equipo en todo momento, llegando a utilizar a 22 de las 23 jugadoras de su plantilla. Solo la tercera portera se ha quedado sin jugar,

La selección superó a Suiza (5-1), Países Bajos (2-1) y Suecia (2-1) demostrando carácter competitivo y un sinfín de alternativas en un equipo que equilibra el juego de posesión con la verticalidad de su banquillo, una planificación del técnico para los diferentes momentos del torneo.

En los momentos de alta tensión, Jorge Vilda definió su idea. Como ante Países Bajos en la prórroga, donde apostó por una Salma Paralluelo que resolvió el partido con las intenciones del técnico de ocupar los espacios que España había perdido. O como en la segunda parte ante Suecia, donde una vez más la ex atleta cumplió con creces las directrices del técnico, esta vez en punta de ataque.

Jorge Vilda ha cerrado su ciclo tocando la gloria, llevando a España a la primera final de su historia en un Mundial femenino de fútbol.

Esta situación era imposible de prever hace tan sólo ocho meses cuando futbolistas, con el apoyo de otras tres, protagonizaron un motín sin precedentes en la historia del fútbol tanto masculino como femenino, así lo calificó la propia RFEF.

Al conocer lo sucedido, la Federación emitió un comunicado asegurando que no iba a aceptar ningún tipo de chantaje. «La RFEF no va a permitir que las jugadoras cuestionen la continuidad del seleccionador nacional y de su cuerpo técnico, pues tomar esas decisiones no entra dentro de sus competencias. La Federación no va a admitir ningún tipo de presión por parte de ninguna jugadora a la hora de adoptar medidas de ámbito deportivo. Este tipo de maniobras se encuentran alejadas de la ejemplaridad y fuera de los valores del fútbol y del deporte y son nocivas», denunció.

Tras lo acontecido durante la pasada Eurocopa, donde España cayó precisamente contra Inglaterra, su rival en la final del Mundial, varias futbolistas se amotinaron y expresaron a Jorge Vilda su desacuerdo con sus planteamientos tácticos así como con su metodología y su gestión del grupo. Irene Paredes, Patri Guijarro y Jennifer Hermoso, como capitanas y portavoces, lo reconocieron, aunque negaron haber pedido la dimisión del seleccionador.

Días después, un total de 15 futbolistas hicieron llegar el siguiente correo a la Federación: «Por la presente les informo que debido a los últimos acontecimientos acaecidos en la selección española y la situación generada, hechos de los cuales son ustedes conocedores, están afectando de forma importante a mi estado emocional y por lo tanto a mi salud».

Renunciando a jugar con España, añadían: «Debido a todo ello, actualmente no me veo en condiciones de ser jugadora seleccionable para nuestro equipo nacional y por este motivo solicito no ser convocada hasta que esta situación no sea revertida».

«Mi compromiso con el equipo en el pasado, presente y futuro fue, es y será absoluto. Y soy la primera que deseo conseguir el máximo números de éxitos deportivos para nuestra selección», justificaban.

«Quedo a su entera disposición para lo que consideren oportuno siempre con el objetivo de buscar lo mejor para nuestra selección nacional», finalizaban.

Laia Aleixandri, Ona Batlle, Aitana Bonmatí, Mariona Caldentey, Nerea Eizaguirre, Lola Gallardo, Lucía García, Patri Guijarro, Mapi León, Ainhoa Moraza, Sandra Paños, Andrea Pereira, Claudia Pina, Leila Ouahabi y Amaiur Sarriegi fueron las 15 futbolistas que firmaron este correo electrónico.

Pese a no encontrarse entre las firmantes, Alexia Putellas publicó un comunicado en el que decía: «Lamentamos que la Federación haya hecho pública, de forma parcial e interesada, una comunicación privada con información que afecta a nuestra salud».

«En ningún caso hemos renunciado a la Selección tal y como señala en su comunicado oficial la RFEF. Nunca hemos pedido el cese del seleccionador», aclaraba.

«¿Alguien puede pensar que, a ocho meses de un Mundial, un grupo de jugadoras de máximo nivel, que es lo que nos consideramos, se plantean esta decisión, como se ha dado a entender públicamente, como un capricho o un chantaje?», planteaba Alexia Putellas para finalizar.

Pese a ello, Jorge Vilda tuvo a bien convocar a la vigente ganadora del Balón de oro con España. Lo hizo después de que Alexia Putellas recibiera el alta de la lesión que le dejó fuera de la última Eurocopa el pasado 26 de abril, pese a que sólo había disputado seis partidos con su equipo y todos partiendo desde el banquillo.

Al igual que Alexia Putellas, otras dos futbolistas que no estaban entre las 15 firmantes pero que sí apoyaron a sus compañeras; Irene Paredes y Jennifer Hermoso, también jugarán con España la final.

Jennifer Hermoso fue la primera en volver, justo después de quedarse fuera de dos convocatorias, regresó con España a principios de febrero. Irene Paredes, por su parte, fue convocada en el último parón FIFA antes del Mundial.

De las 15 firmantes, sólo Ona Batlle, Mariona Caldentey y Aitana Bonmartí han vuelto. Para poder hacerlo, esta última llegó a decir públicamente en el Diario Ara: «Me gustaría acercar posturas y que no sea una guerra». Y es que, según había dejado clara la Federación en su comunicado: «las futbolistas que han presentado su renuncia únicamente regresarán en un futuro a la disciplina de la Selección si asumen su error y piden perdón».

Fuera del Mundial, de las 15 firmantes, se han quedado: Sandra Paños, Mapi León, Patricia Guijarro y Claudia Pina (Barcelona), Lola Gallardo y Ainhoa Moraza (Atlético), Nerea Eizaguirre y Amaiur Sarriegi (Real Sociedad), Leila Ouahabi y Laia Aleixandri (Manchester City), Andrea Pereira (América) y Lucía García (Manchester United).

Pese a todas esas notables bajas, España ha demostrado ser un grupo que ha crecido mucho en los últimos años, nadie esperaba quizá un rendimiento tan elevado, que quiere sentar las bases que la conviertan en una potencia de enjundia, algo que lograría de golpe y porrazo si puede superar a Inglaterra en el gran final de la Copa del Mundo, pero pase lo que pase, “La Roja” da signos de haber venido para quedarse, pese a lo que hubieran querido los detractores de un Jorge Vilda que, esta vez, parece haber dado con la clave del éxito.

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