Oficial: Algunos colegios quieren prohibir jugar al fútbol en el recreo

(Fuente: Liga F)

Los expertos proponen dividir los espacios del patio y que las propias escuelas propongan actividades durante las pausas, pero eso requiere una implicación activa del profesorado, ya saturado de ocupaciones.

Podríamos decir que no hay persona que no sepa lo que es el fútbol y que, posiblemente, todos en algún momento hemos dado unos cuantos pases con el balón o algo parecido que inventamos en ese momento. La cuestión era disfrutar de la tarde entre amigos y amigas, con los compañeros y compañeras del colegio y echarse unas risas.

Pero más allá de la diversión y el hecho de juntarse y pasar tiempo con amigos, amigas o familiares, diversos estudios han demostrado que el fútbol en edades cortas aporta beneficios para la salud. Algunos de ellos son:

1) Adquisición de valores: jugar al fútbol supone una disciplina, un compromiso con el equipo y con el resto de los jugadores y jugadoras, trabajar en equipo, compañerismo y esfuerzo.
2) Ayuda a controlar la hiperactividad: el fútbol es un deporte muy disciplinario, por lo que es importante mantener una rutina constante y una disciplina.
3) Durante los primeros años de vida los niños crecen a un ritmo fascinante. El desarrollo motor desde la niñez les ayuda en el crecimiento físico. Los niños y niñas en esta fase consiguen un mejor equilibrio, fuerza y una correcta postura corporal, además de un cuerpo sano; el fútbol fortalece los músculos y los huesos, evitando futuras patologías como el sobrepeso, mejorando la capacidad cardiovascular, etc. Correr detrás de la pelota ayuda a la presión cardíaca, a oxigenar la sangre y de esta forma que llegue más oxígeno al corazón y a los pulmones.
4) Por otro lado, es un deporte que despierta sentimientos como la pasión, el deseo de ganar, la tristeza, de haber perdido un partido o una copa… En el fútbol los niños y niñas aprenden desde pequeños a gestionar sus sentimientos y emociones.
5) Los niños y niñas aprenden a pensar muy rápido y a ser inteligentes en el terreno de juego para saber en todo momento a quién pasar la pelota, a crear jugadas y a saber dirigirlas.
6) El anterior punto va relacionado con este último; la comunicación: debe de haber una comunicación entre todos los jugadores y jugadoras en el campo para que un equipo funcione y juegue bien, y también con los entrenadores. Los niños y niñas aprenderán antes a socializarse, no solo en el terreno de juego, si el proceso empieza en su etapa infantil.
En la Escuela de Fútbol Denis Suárez combinamos la parte deportiva con la comunidad educativa  para seguir en adelante con nuestra misión, la de apoyar a niños, niñas y adolescentes durante su crecimiento mediante el deporte y la educación en valores, con el fin de contribuir a una sociedad más igualitaria e inclusiva.

Prohibir que los niños jueguen al fútbol en el patio para evitar una “distribución sexista” de las zonas de recreo “es llevar al ámbito infantil la problemática  de los adultos  y proyectarla sobre los niños, quienes en principio viven ajenos a la manipulación que pretenden los ideólogos de género”. Lo afirma la secretaria académica del Instituto de Estudios de la Familia de la Universidad San Pablo CEU, Carmen Sánchez Maíllo ante la limitación del uso del balón en los patios escolares prevista en el Plan director para la Coeducación y la prevención de la violencia de género en el sistema educativo del Gobierno del País Vasco, presentado la semana pasada.
 
El documento indica que en los patios escolares “la distribución del espacio sigue siendo sexista”, y que las actitudes de los alumnos o la falta de organización suele situar a los niños en el espacio central y arrinconar a las niñas.
 
“Todo niño, niña o adolescente necesita una educación y maduración en el respeto, pero pretender que jugar al fútbol  sea un ejemplo de “violencia sexista” no es realista ni justo con la realidad –explica Sánchez Maíllo-. Eduquemos a nuestros hijos y alumnos en el respeto pero sin imponer ideologías ni categorías que no proceden”.
 
En algunos colegios ya se está limitando el fútbol durante el recreo algunas horas o algunos días de la semana. Para la experta, “si un determinado colegio o instituto  ve una necesidad  concreta de distribuir y mejorar sus  zonas y espacios de juego es razonable,  y será una cuestión que deberá juzgar su equipo directivo, pero impulsar  estas  medidas desde el ámbito de la política y de la administración me parece inadecuado  e improcedente”.  
 
En su opinión, “a los niños hay que educarlos en el respeto y la educación  en su relación para con toda persona sea  niño, niña, hombre o mujer; lo que no se debe hacer es proyectar la “ ideología de género” y sus categorías  sobre la infancia y sus juegos”.
 
Para Alicia Rubio, profesora de educación física en Leganés desde hace más de veinte años, “la ideología de género alcanza cotas de ridículo en el ámbito del deporte”. “A las chicas no les suelen apetecer los encontronazos, antropológicamente la mujer se defiende de otra forma –afirma-. Hombres y mujeres somos iguales en dignidad y derechos, pero físicamente, y en gustos, percepciones, concepción de la vida, intereses, somos completamente diferentes”.
 
Con medidas como dirigir los juegos en el patio y hacer que todos jueguen a lo mismos juegos, “están luchando contra la biología, se meten en el ocio, en la intimidad, imponiendo”, advierte Rubio. La profesora comparte su visión pragmática de la distribución de los espacios en los patios escolares: “Si el campo de juego no está en el centro, se escapan las pelotas, además las chicas no tienen interés en ponerse en el centro para que les den un balonazo, y eso no quiere decir que sean más o menos importantes”.
 
Rubio apuesta por educar en la igualdad verdadera, pero no en la imposición de la igualdad. “Hay que decirles la verdad: que somos muy distintos –sugiere-. Y así se promueve el respeto al otro porque se le entiende, y también la complementariedad”.

Mientras que el tiempo de recreo es un derecho para todo el alumnado, la práctica de este derecho podría verse limitada para los que no participan en estos juegos con balón

El recreo implica una desconexión por parte del alumnado de la rutina escolar, y es uno de los pocos momentos en los que el alumnado tiene oportunidades para ser más activo. Este tiempo de ocio activo permite el desarrollo de gran cantidad de aprendizajes motores, sociales y afectivos.

Prohibir al alumnado jugar con balones limitaría la autogestión de su tiempo de recreo.
Sin embargo, es posible buscar otras soluciones pedagógicas e inclusivas que permitan desarrollar estilos de vida saludables para todo el alumnado, sin que esto implique el dominio de la mayor parte del espacio por parte de un grupo de alumnos en perjuicio de otros.

En definitiva, prohibir los juegos de pelota en el tiempo de recreo no es la solución.
Proponiendo alternativas variadas y organizadas, sin embargo, sí es posible fomentar la actividad física de todos y todas, creando experiencias lúdicas en las que el alumnado al completo pueda participar, independientemente de sus características personales, y dejando a un lado estereotipos de género, más personalmente quien les escribe considera que esta medida es un disparate, seamos claros.

Comentarios

Deja un comentario

More posts