
Tras la final, en la que el Barcelona arrolló a la Real Sociedad, no pasó desapercibido el protocolo escueto y sin ningún tipo de ceremonia que se llevó a cabo para darles su reconocimiento a las campeonas.
La final de la Copa de la Reina de fútbol que tuvo lugar este sábado en Zaragoza ha trascendido por lo sucedido tras el partido y no durante este. Ha sido así debido al protocolo elegido por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para entregar las medallas a las campeonas, integrantes del FC Barcelona.
Al igual que ya ha sucedido en otras ocasiones con las chicas, el reconocimiento fue escueto e incluso pobre: se entregó una bolsa con las preseas al staff del club azulgrana y un miembro del mismo se las fue repartiendo a las jugadoras en el césped de Romareda, pero no hay que buscar polémica donde esta no hace acto de presencia, por favor.
Salma Paralluelo alucinaba cuando un miembro del staff del Barça le hacía entrega, sobre el verde, de la medalla de campeonas de la Copa de la Reina. «Nos han dicho que era el protocolo… Ha quedado guay también», añadió la futbolista aragonesa minutos después en zona mixta. Con una bolsa de la que iban sacando las distinciones que llevarían las futbolistas colgadas al cuello, quedaba otra imagen controvertida en la entrega de premios en una final. Hace poco más de un año de la polémica mesa de plástico en la final de la Supercopa femenina en Mérida y el runrún ha vuelto a rodear este asunto tras esta situación. Tanto, que Teledeporte rectificó públicamente sus comentarios en la retransmisión y señaló que era un protocolo pactado entre los clubes y que ocurría en el masculino y femenino.
Cabe recordar que Real Federación Española de Fútbol (RFEF) solucionó este tema en la pasada Supercopa con una entrega de medallas a la altura, con escenario y Pedro Rocha. Entonces, el presidente de la RFEF fue colgando las medallas una a una en el cuello de las jugadoras del Barça y del Levante U.D. , campeón y subcampeón, respectivamente.
Meses después de esta ceremonia en Butarque, la entrega de galardones en la final de Copa de la Reina en el estadio de La Romareda volvió a dar de qué hablar. Nerea Eizagirre y Alexia Putellas, capitanas de la Real Sociedad y el Barça, subieron al palco a por la distinción de subcampeonas y el trofeo de campeonas. Al tiempo que la mediocentro catalana estaba alzando el título, en el césped se repartían las medallas. Algunas fueron colgadas al cuello por un miembro del staff, que llevaba una bolsa roja de la RFEF con todas ellas. Otras, fueron las propias jugadoras las que improvisaron un irónico pasamanos con Marta Torrejón, capitana y veterana en el equipo azulgrana.
El Athletic Club ganó la Copa del Rey el pasado 6 de abril en La Cartuja de Sevilla y también fueron los miembros del staff del equipo vasco los que entregaron las medallas a los futbolistas rojiblancos.
Es habitual que en algunos torneos de organizados por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) el trofeo se entregue en el palco y sea el delegado del equipo campeón quien reparta las medallas en los vestuarios.
La nueva ‘fórmula de la bolsa’ elegida por la RFEF está consensuada previamente por los clubes finalistas, quienes, tanto en el caso de la Copa del Rey como en la Copa de la Reina, han dado el visto bueno a que las jugadoras y jugadores reciban sus preseas de esta manera.
Le hacemos un flaco favor al fútbol femenino si creamos una “alarma” respecto a un tema que no tiene esa característica, como una entrega de medallas que, aunque atípica, no hizo ningún tipo de discriminación entre géneros.
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