
📌 El fútbol femenino español se encuentra ante una encrucijada: consolidar el impulso social y deportivo con un contrato audiovisual sólido y estable, o caer en la improvisación de último minuto, con consecuencias negativas para clubes, jugadoras, patrocinadores y afición.

El tema de los derechos televisivos en la Liga F ha sido, desde el inicio de su profesionalización en 2021, uno de los grandes caballos de batalla. En la temporada 2022-23, Mediapro fue el operador de referencia, con emisiones a través de Gol Play, aunque con limitaciones técnicas y una cobertura irregular. En 2023-2024, DAZN asumió el liderazgo, pero su trabajo generó críticas por la calidad de producción y la escasa promoción del producto. En 2024-2025, se intentó un modelo híbrido, con DAZN como principal emisor y partidos en abierto en RTVE, lo que alivió la situación pero no acabó de consolidar un sistema estable.
Ahora, en 2025-2026, la situación es más delicada y a la vez más prometedora que nunca. El título continental logrado por la selección española en Suiza ha elevado la Liga F a un escaparate internacional. El nuevo patrocinador Moeve quiere asociar su marca a una competición de primer nivel, y los clubes reclaman un acuerdo que garantice ingresos suficientes para sostener su crecimiento. Todo ello convierte la negociación con DAZN en un pulso determinante.
presidenta Beatriz Álvarez y su equipo han sido claros: la Liga F no puede permitirse un retroceso en visibilidad. Entre las demandas de la patronal figuran:
• Más ingresos: el contrato audiovisual debe reflejar el salto de interés mediático y deportivo, con una cifra que, según estimaciones, podría duplicar la del año pasado y alcanzar los 15-20 millones de euros anuales.
• Partidos en abierto: tras el fenómeno de audiencias millonarias en RTVE durante la Eurocopa, la Liga F quiere asegurar que una parte de la competición esté accesible al gran público.
• Calidad de producción y promoción: se exige que los partidos cuenten con estándares televisivos similares a los del fútbol masculino, con equipos técnicos profesionales, mayor despliegue en realización, narradores especializados y una estrategia comunicativa de primer nivel.
Para la patronal, el éxito deportivo de los clubes españoles en Europa (FC Barcelona campeón de Champions en tres ocasiones , Real Madrid consolidado en la élite, Atlético de Madrid competitivo en Europa) demuestra que el producto tiene un valor creciente que debe traducirse en un acuerdo audiovisual sólido.
DAZN, por su parte, se ha convertido en un actor clave en la difusión del deporte femenino ha perdido los derechos de la Liga de Campeones Femenina en favor de Disney Plus, pero ve competiciones internacionales. La plataforma ve en la Liga F Moeve una pieza estratégica para mantener su posición en España, especialmente en un mercado cada vez más disputado donde compiten Movistar+, Amazon Prime Video e incluso Netflix, que estudia entrar en el deporte en vivo.
DAZN defiende un modelo de acuerdo flexible, que le permita sublicenciar algunos partidos a operadores en abierto (probablemente RTVE) para maximizar audiencias sin asumir todos los costes de producción. La plataforma también quiere ajustar el contrato a la realidad financiera del mercado, recordando que sus inversiones deben ser sostenibles y equilibradas.
El gran temor es que la competición arranque sin televisión. Aunque improbable, esta posibilidad se ha llegado a mencionar en reuniones internas. Un arranque sin emisiones supondría un golpe durísimo:
• Pérdida económica para los clubes, que dependen de los ingresos audiovisuales para sostener estructuras profesionales.
• Retroceso en la visibilidad en el momento más dulce de la historia del fútbol femenino español.
• Malestar entre jugadoras y afición, que reclaman estabilidad y profesionalidad.
• Desaprovechamiento del boom mediático generado por la Eurocopa.
El calendario añade presión: la Liga F 2025-26 comenzará en apenas dos semanas, con un Barcelona – Real Madrid programado en las primeras jornadas. Un clásico sin televisión sería un error estratégico mayúsculo y una señal de precariedad en un deporte que no puede permitirse pasos atrás.
España mira con cierta envidia a sus competidores. En Inglaterra, la WSL tiene blindado un contrato hasta 2028 con BBC y Sky Sports, considerado el más rentable del fútbol femenino mundial. En Francia, la D1 Arkema renovó con Canal+ hasta 2029, garantizando continuidad. En Alemania, la Frauen-Bundesliga se emite en DAZN y en abierto a través de ARD y ZDF, garantizando equilibrio entre ingresos y exposición.
La Liga F, pese a contar con estrellas globales como Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, Salma Paralluelo o Athenea del Castillo, aún no ha consolidado un contrato audiovisual de largo recorrido que la sitúe a la altura de sus rivales.
El dinero es la clave de la negociación. La Liga F aspira a duplicar los ingresos, llegando a los 15-20 millones anuales, un salto que permitiría a los clubes avanzar en profesionalización, mejorar infraestructuras, fichar talento internacional y reforzar su cantera. DAZN, sin embargo, plantea que los ingresos deben estar ligados a métricas de audiencia y suscripción, evitando burbujas que puedan comprometer la sostenibilidad.
La conclusión es clara: el futuro inmediato de la Liga F Moeve se juega en esta negociación. El fútbol femenino español ha conquistado Europa, ha multiplicado su base social y ha demostrado que el interés existe. Pero sin televisión, ese crecimiento se vería frenado de golpe.
El acuerdo con DAZN parece inevitable, pero la clave estará en el equilibrio: ingresos suficientes para sostener a los clubes y ventanas de visibilidad en abierto que mantengan el interés del gran público.
El Barcelona – Real Madrid de las primeras jornadas será un termómetro perfecto: si el partido se emite en condiciones, la Liga F podrá respirar tranquila; si no, el fracaso de gestión quedará grabado en la memoria colectiva.
En definitiva, el tiempo corre, la presión aumenta y la decisión está cerca. Lo que se firme en los próximosLa conclusión es clara: el futuro inmediato de la Liga F Moeve se juega en esta negociación. El fútbol femenino español ha conquistado Europa, ha multiplicado su base social y ha demostrado que el interés existe. Pero sin televisión, ese crecimiento se vería frenado de golpe.
El acuerdo con DAZN parece inevitable, pero la clave estará en el equilibrio: ingresos suficientes para sostener a los clubes y ventanas de visibilidad en abierto que mantengan el interés del gran público.
El Barcelona – Real Madrid de las primeras jornadas será un termómetro perfecto: si el partido se emite en condiciones, la Liga F podrá respirar tranquila; si no, el fracaso de gestión quedará grabado en la memoria colectiva.
En definitiva, el tiempo corre, la presión aumenta y la decisión está cerca. Lo que se firme en los próximos días marcará no solo la temporada 2025-2026, sino también el camino futuro de un deporte que ya ha demostrado que puede emocionar y conquistar a millones de personas.
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