
📌 ¡Jugarán la final! Las pupilas de Sonia Bermúdez se impusieron por 0-1 a Suecia con una diana de “La Reina”.

La previa |

España tiene la historia a su favor, el marcador a su favor y, sobre todo, el hambre intacta. Este martes, en el imponente Gamla Ullevi de Goteborg, la selección femenina de fútbol afronta la vuelta de las semifinales de la Liga de Naciones 2025, con la oportunidad de firmar el pase a su cuarta final en menos de dos años y medio.
El 4-0 de la ida en La Rosaleda fue mucho más que un resultado. Fue una declaración de intenciones. Una muestra de autoridad, de estilo y de continuidad en el legado que empezó con el Mundial de Australia y Nueva Zelanda y que ahora dirige Sonia Bermúdez, debutante en el banquillo con una victoria incontestable ante una de las selecciones más competitivas del planeta.
Pero el mensaje en el vestuario es claro: nada está hecho hasta el pitido final. Las jugadoras lo saben y su seleccionadora lo ha repetido con convicción: “Queremos ganar el partido, queremos meternos en la final. Este equipo es ambicioso y quiere ganarlo todo”.
Suecia, tercera en el ranking FIFA, no bajará los brazos ante su público. El combinado escandinavo, dirigido ahora por Tony Gustavsson, pretende que el duelo en Goteborg no sea un simple trámite. Tras caer con contundencia en Málaga, las suecas buscarán su revancha con un juego más físico, directo y agresivo, intentando llevar el partido a un terreno incómodo para la campeona del mundo.
El técnico sueco, consciente de la dificultad del desafío, insinuó algunos cambios en su once: “Está claro que haremos todo lo posible durante los 90 minutos, una posible prórroga y la tanda de penaltis, pero también estaremos atentos al futuro. Habrá algunos cambios, porque ¿cuándo más tendrán estos jóvenes la oportunidad de competir contra el número uno del mundo?”, admitió en la previa.
En la ida, Suecia apenas inquietó la portería española. Su única ocasión clara llegó en un mano a mano desperdiciado por Stina Blackstenius. La defensa, sin la capitana Magdalena Eriksson, sufrió para frenar la movilidad y la presión alta de España, que castigó cada error en la salida de balón. Esa será, precisamente, una de las claves del encuentro de vuelta.
España, consciente del contexto, sabe que deberá gestionar con inteligencia el ímpetu inicial de Suecia. Se espera un arranque frenético por parte del conjunto local, empujado por su afición y el orgullo herido.
El plan pasa por imponer de nuevo la posesión y el dominio técnico, los sellos de identidad de la campeona del mundo. En ese terreno, Alexia Putellas volverá a ser la brújula. La doble Balón de Oro fue la gran figura del primer partido, con un doblete magistral y un nuevo récord: convertirse en la segunda máxima goleadora histórica de la selección española.
En el centro del campo, Laia Aleixandri podría repetir como mediocentro posicional, aportando equilibrio y lectura de juego, aunque Clara Serrajordi, la joven promesa, espera su oportunidad para debutar en una gran cita.
La gran incógnita reside en el ataque. La lesión de Salma Paralluelo en Málaga obliga a un cambio obligado en la referencia ofensiva. Todo apunta a que Claudia Pina repetirá como ‘falsa 9’, papel en el que brilló en la ida con dos goles y un despliegue táctico que desarticuló a la zaga nórdica.
Bermúdez también baraja introducir rotaciones para evitar riesgos de lesión y mantener la frescura. En defensa, María Méndez podría entrar por Irene Paredes o Mapi León, mientras que Lucía Corrales podría dar descanso a Olga Carmona.
En ataque, la seleccionadora deberá decidir si mantiene el bloque titular o da minutos a Athenea del Castillo, Alba Redondo o Jenni Hermoso, que siguen siendo piezas de enorme valor en el engranaje ofensivo.
Los números sonríen a España. La selección ha ganado sus cuatro últimos enfrentamientos ante Suecia, con un balance de 14 goles a favor y sólo seis en contra. Una supremacía reciente que refleja la evolución de la ‘Roja’ frente a una potencia histórica del fútbol femenino.
Pero más allá de las estadísticas, el reto es emocional: mantener la excelencia en un momento en el que la exigencia es máxima y la responsabilidad, enorme. La campeona del mundo no puede bajar el ritmo. La mirada está puesta en la gran final, que se disputará a doble partido los días 28 de noviembre y 2 de diciembre, pero la prioridad hoy es clara: competir, ganar y salir indemne.
España afronta esta semifinal con la madurez de un equipo que ha aprendido a convivir con la presión y a transformar las expectativas en resultados. La conquista del Mundial 2023, la final de la Eurocopa de Suiza 2025, y el dominio en la Nations League consolidan un ciclo irrepetible.
Cada partido es una página más de una generación que ha cambiado la historia del fútbol femenino. Goteborg puede ser el escenario de una nueva gesta, otro paso hacia la grandeza.
La cita está marcada: martes, 19:00 horas, en La 1 (TVE). España quiere otra noche de gloria. Quiere seguir soñando. Quiere volver a una final.
Y, sobre todo… quiere seguir siendo la número uno del mundo.
El partido al detalle |

🏆 UEFA Women’s Nations League |
♥️Semifinal | Partido de vuelta
🔥 Suecia 🇸🇪 🆚 España 🇪🇸 🔥
📅 Martes, 28 de octubre de 2025
⏰ 19:00 horario peninsular
📺 La 1 de RTVE
🏟️ Gamla Ulevi, Gotemburgo
Los onces |

partido comenzó con la electricidad de las grandes noches europeas. Las gradas teñidas de amarillo rugían con el orgullo nórdico, mientras los pocos pero ruidosos aficionados españoles agitaban sus banderas con una fe inquebrantable. España, con el mismo once que conquistó Londres dos años atrás, salió a mandar. Sin embargo, pronto comprendió que el césped, irregular y pesado por la lluvia, sería un rival más.
Aitana Bonmatí, Alexia Putellas y Mariona Caldentey intentaban tejer desde el círculo central una red de pases imposibles. Pero cada toque se hundía un poco en la hierba, cada giro parecía frenar medio segundo el fluir natural de ese fútbol de seda que distingue a esta generación. Suecia lo olió y apretó las marcas. Rolfo, Jakobsson y Asllani buscaban las diagonales largas, el juego aéreo, los segundos balones. Un duelo de estilos en estado puro: la precisión contra la potencia; el ingenio contra la disciplina.
Aun así, España supo sobrevivir a ese tramo sin claridad. A base de carácter, contención y un trabajo defensivo digno de una catedral. Irene Paredes fue monumental. Cada cruce suyo tenía algo de sentencia. Ona Batlle, antes de ser sustituida, dejó dos cortes providenciales que evitaron el empate. Y cuando Schröder, en la mejor ocasión sueca del primer tiempo, conectó un disparo centrado ante Cata Coll, la guardameta balear lo atrapó con esa serenidad que desarma más que cualquier grito.
El descanso llegó con la ventaja española intacta. Un gol tempranero —fruto de una combinación milimétrica entre Bonmatí, Mariona y el remate sutil de Alba Redondo— había inclinado la balanza. No fue un festival, pero sí una obra maestra de eficacia. España ganaba, y en el fútbol moderno, eso lo cambia todo.
Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con el marcador parcial aún pendiente de ser inaugurado, pero la exhibición en La Rosaleda (0-4), dejaba a las visitantes a tan solo cuarenta y cinco minutos por delante para alcanzar el partido por el título, pero Suecia es la tercera nación en el ranking FIFA y eso hacía que fuese un rival ante el que no se podía bajar la guardia ni un solo instante.
Angeldahl, una vieja conocida del fútbol español, ingresó para reforzar el músculo y la conducción de Suecia. En el banco español, Sonia Bermúdez movió las piezas con inteligencia táctica y olfato emocional: Jana Fernández y Martín-Prieto entraron por Ona Batlle y Eva Navarro, respectivamente. Era el mensaje implícito de una entrenadora que sabe leer los tiempos: mantener la estructura, refrescar las piernas y apostar por el temple.
La segunda parte fue un pulso. Un duelo de ajedrez con cada metro de césped disputado como si fuera un tesoro. España, lejos de atrincherarse, trató de dormir el balón, de acunar el reloj. Las combinaciones cortas en campo rival se hicieron más prudentes, pero también más precisas. Alexia retrasó su posición, convertida en brújula y muralla. Aitana, omnipresente, enlazaba el juego con la elegancia de quien lleva un compás en las botas.
Suecia, herida en su orgullo, adelantó líneas. Buscó la épica en los centros laterales, en la fe inquebrantable de su capitana Eriksson, en los lanzamientos lejanos de Angeldahl. Pero cada intento encontraba una respuesta coral, un muro invisible hecho de solidaridad y concentración. España jugaba con la renta y con el alma. Jugaba sabiendo que, en el fútbol femenino moderno, el equilibrio entre talento y resistencia es la clave de la eternidad.
Y entonces llegó el minuto 63. El cartel luminoso del cuarto árbitro mostró un número que resonó como un símbolo: el 17 de Clara Serrajordi. Apenas una adolescente, una promesa del futuro que hoy se asomaba al vértigo del presente. Con el dorsal bien ajustado y la mirada serena, Clara entró en el campo sabiendo que estaba cruzando el umbral del sueño de toda futbolista. Su debut, a los 17 años, fue un guiño del destino. Un relevo invisible entre generaciones.
Sus primeros toques respiraron una inocencia limpia, pero también un descaro que ilusiona. Recuperó un balón vital, abrió con criterio a la derecha y se animó a combinar con Aitana Bonmatí . La grada española se levantó para aplaudir. Era el futuro en marcha.
Y, a falta de quince minutos para el final, Alexia Putellas demostró que es pura magia sobre el verde, ese mismo en el que España, con un gol de Eva Navarro que remontó el partido estrenó su estrella de campeona del mundo en la primera edición de la Liga de Naciones.
La doble Balón de Oro, que fue la MVP del partido, recibió un centro de Claudia Pina, y con el interior de su pierna mala destrozó las ilusiones de Suecia anotando un golazo a la mismísima escuadra ante el que nada pudo hacer Falk y una conexión culé abría la lata con el 0–1 en el minuto 75 de un partido que no pasara a la historia por su belleza y fue, más bien, soporífero para el espectador neutral.
El eco del silbato final resonó como un canto a la perseverancia. España volvió a imponerse a Suecia en su propio terreno —donde el viento sopla gélido y el césped se vuelve enemigo— para sellar su billete a una nueva final continental. Fue un partido áspero, tenso y profundamente táctico, en el que “la Roja” mostró que también sabe ganar desde el esfuerzo y la templanza. Una victoria de acero (0–1), que consolida la madurez de un equipo histórico y abre otra oportunidad dorada: la final de la UEFA Women’s Nations League, donde las de Sonia Bermúdez se medirán a Alemania en un doble duelo con aroma a clásico.
El reloj corría, el frío calaba y el Gamla Ullevi empujaba. Pero España no cedía. Cuando el conjunto local buscó el empate con cambios ofensivos —Blackstenius, Kafaji, Rolfö—, emergió Cata Coll como un faro en la oscuridad. Su serenidad fue un escudo, su reflejo un bálsamo. Ni un solo balón superó su figura, ni un solo error alteró su concentración.
Al final, el marcador se mantuvo inamovible: Suecia 0–1 España, y un global de 5–0 que habla por sí solo. Tras el pitido final, Sonia Bermúdez, emocionada pero serena, resumió
El próximo reto no es menor. Alemania, que eliminó a Francia (1–0 en la ida y 2–2 en la vuelta), será el rival en la gran final de la Nations League. Dos selecciones que representan la cúspide del fútbol europeo femenino se verán las caras en una cita doble:
• Ida: miércoles 26 de noviembre
• Vuelta: martes 2 de diciembre, en el Estadio Cívitas Metropolitano, el templo del Atlético de Madrid.
Será una final de estilos: la precisión alemana frente a la sinfonía coral española. Una reedición del eterno duelo por el trono continental.

📋 Ficha técnica |
Suecia: Jennifer Falk; Smilla Holmberg, Nathalie Björn, Elma Junttila-Nelhage, Anna Sandberg (Filippa Angeldahl 46’); Hanna Lundkvist, Kosovare Asllani (Rusul Kafaji 55’), Julia Zigiotti; Johann Rytting Kaneryd (Evelyn Ijeh 82’), Felicia Schröder (Stina Blackstenius 55’) y Mónica Jusu Bah (Fridolina Rolfö 55’).
España: Cata Coll; Ona Batlle (Jana Fernández 46’), Irene Paredes (María Méndez 64’), Mapi León, Olga Carmona (Lucía Corrales 73’); Laia Aleixandri (Clara Serrajordi 64’), Aitana Bonmatí, Alexia Putellas; Eva Navarro (Cristina Martín-Prieto 46’), Claudia Pina y Mariona Caldentey.
Árbitra: Lorraine Watson (Escocia).
Estadio: Gamla Ullevi (Göteborg, Suecia).
Incidencias: Partido de vuelta de las semifinales de la UEFA Women’s Nations League. Temperatura de 8ºC, terreno húmedo por lluvia. Debut con la selección absoluta de Clara Serrajordi (17 años).
Goles |
0-1 Alexia Putellas Segura 75’ ⚽️

Vídeo |
La vuelta de la final se jugará en el Metropolitano |

El Estadio Metropolitano de Madrid albergará la vuelta de la final de la Liga de Naciones entre España y Alemania |
El Estadio Metropolitano, majestuoso, colosal, símbolo de la pasión y la grandeza del Atlético de Madrid, será el escenario donde España buscará revalidar la corona de la UEFA Women’s Nations League. Un templo moderno que se alzará como fortaleza nacional el martes 2 de diciembre, cuando “la Roja” dispute el segundo y decisivo partido de la gran final ante Alemania.
Será un duelo que trascenderá lo deportivo. Será un canto a la historia, a la fe y a la emoción de un país que ha aprendido a soñar con sus campeonas.
Cuando las luces del Metropolitano se encienden, el fútbol adquiere otra dimensión. Su arquitectura de vanguardia, su atmósfera envolvente y su capacidad para más de 70.000 almas convertirán esta final en una cita histórica para el deporte español.
El coliseo rojiblanco, propiedad del Atlético de Madrid, ya ha sido testigo de grandes gestas del fútbol europeo, pero esta vez su corazón latirá por una causa mayor: ver a la Selección española femenina levantar un título en casa, ante su gente, ante su historia.
Como en 2024, cuando España conquistó La Cartuja y tocó el cielo de la Nations League, la ilusión vuelve a teñir de rojo y oro los sueños de todo un país. Madrid se prepara para una noche que promete ser mítica, con una marea de banderas ondeando, un himno que retumbará en cada grada y un equipo que lo ha vuelto a hacer: llegar a la cima con fútbol, carácter y orgullo.
Nada ha sido casual. España alcanzó esta final tras liderar con autoridad su grupo, por delante de Inglaterra, Portugal y Bélgica, desplegando un fútbol de dominio total.
Después, en semifinales, el conjunto dirigido por Sonia Bermúdez selló una eliminatoria impecable ante Suecia, con una goleada en La Rosaleda y una victoria de carácter en Gotemburgo.
Cinco goles a favor. Ninguno en contra. Un mensaje al continente: España no solo defiende su título, sino su reinado.
Ahora, el destino las cita con Alemania, la otra gran potencia europea, en una final que se decidirá a doble partido:
• Ida: miércoles 26 de noviembre, en suelo germano.
• Vuelta: martes 2 de diciembre, en el Metropolitano de Madrid.
Y será allí, bajo el cielo rojizo de la capital, donde esta generación dorada podrá culminar su legado.
España entera se prepara para recibir a sus heroínas. Cada rincón del Metropolitano respirará orgullo y emoción. Las gradas serán un mar rojo de camisetas, banderas y cánticos que resonarán hasta el último minuto.
Será más que una final. Será una declaración de amor al fútbol femenino español, un homenaje a la constancia, al talento y a la unión que han llevado a esta Selección a lo más alto del mundo.
El Metropolitano, testigo del nuevo tiempo, será el escenario donde las campeonas buscarán su consagración definitiva. Porque los templos no solo se construyen de acero y cemento, sino de sueños compartidos. Y el próximo 2 de diciembre, España entera se mirará en ese espejo de grandeza.
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“El Metropolitano será más que un estadio. Será una patria en 105 metros de césped. Allí, donde el corazón del fútbol late más fuerte, la Roja intentará volver a hacer historia.”
— Manu López, “El Partido de Manu”
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