La crónica | Reparto de puntos en Lezama

(Fuente: Liga F Moeve)

🟧 El Athletic Club y el FC Badalona Women comenzaron el año con la pólvora mojada (0-0). Lice Chamorro fue la MVP del encuentro. Las bilbaínas mantienen su buena dinámica y acumulan nueve encuentros seguidos sin perder entre Liga F Moeve y Copa de la Reina, mientras que las visitantes siguen en media tabla.

La previa |

(Fuente: ONA)

El sábado, 10 de enero de 2026, a las 15:00 horario peninsular, las Instalaciones de Lezama volverá a convertirse en un territorio donde la Liga F Moeve se explica desde la emoción, la constancia y la memoria. El Athletic Club recibe al FC Badalona Women en un duelo que, aunque pueda parecer discreto en el calendario, encierra muchas más capas de las que sugiere la clasificación. Apenas tres puntos separan a ambos equipos en la tabla, pero el contexto, las trayectorias recientes, las inercias emocionales y la historia compartida convierten este partido en una frontera simbólica entre dos realidades que se observan de reojo, sabiendo que lo que ocurra durante esos noventa minutos puede marcar el rumbo de la segunda mitad de la temporada.

El Athletic llega a este encuentro tras un parón navideño que no ha hecho sino reforzar su sensación de fortaleza. Las leonas se marcharon al descanso invernal como uno de los equipos más en forma del campeonato, construyendo su momento desde la regularidad, la fiabilidad defensiva y una identidad que no entiende de atajos. Siete partidos consecutivos sin perder en Liga F Moeve no son una casualidad, sino la consecuencia directa de un trabajo sostenido, de un grupo que ha sabido competir incluso cuando el brillo no ha sido máximo y que ha encontrado en la constancia su mejor aliada. A ese tramo liguero se suma, además, el triunfo en los octavos de final de la Copa de la Reina, un torneo que en Bilbao siempre se vive con un respeto casi ceremonial, consciente de lo que representa en la historia del fútbol femenino español y en la propia narrativa del club.

El Athletic de Javi Lerga ha aprendido a ganar desde el equilibrio. No es un equipo que viva exclusivamente del golpe emocional ni de la inspiración puntual, sino uno que construye sus partidos desde una estructura reconocible, desde la solidaridad colectiva y desde una lectura madura de los momentos. Cada victoria, cada empate, cada punto sumado en esta racha sin derrotas ha ido reforzando una sensación interna: la de estar ante un grupo que cree, que se reconoce y que sabe perfectamente qué quiere ser en esta Liga F cada vez más exigente. El parón no ha roto esa dinámica; al contrario, la ha consolidado como una promesa latente, como una energía contenida a punto de liberarse en cuanto vuelva a rodar el balón.

Frente a este Athletic en pleno crecimiento aparece un FC Badalona Women que llega a Bilbao con una temporada que, sin grandes titulares, está construida desde la solidez y el realismo. Las de Marc Ballester ocupan la décima posición con 16 puntos, una cifra que las sitúa diez por encima de los puestos de descenso y que les permite mirar el calendario con una mezcla de tranquilidad y ambición contenida. No es poca cosa, en una Liga F Moeve cada vez más competitiva, haber alcanzado el parón con ese colchón, sabiendo que cada punto ganado ha sido fruto de un esfuerzo colectivo y de una identidad que ha ido consolidándose partido a partido.

El Badalona también estará en la siguiente ronda de la Copa de la Reina, un dato que refuerza la idea de que este equipo no se limita a sobrevivir, sino que compite y responde cuando el escenario lo exige.

Su temporada no está construida desde el ruido, sino desde la constancia silenciosa, desde la capacidad de sumar en los partidos clave y de resistir cuando el contexto se vuelve adverso. En ese sentido, su visita a Bilbao no es un trámite ni una excursión, sino una oportunidad real de medir hasta dónde puede llegar este proyecto en la segunda vuelta.

El mercado invernal, siempre cargado de matices emocionales, también ha dejado su huella en el Badalona. La salida de Margarita Giménez rumbo al DUX Logroño no es un detalle menor. Las despedidas a mitad de temporada siempre obligan a reajustar dinámicas, roles y automatismos, especialmente cuando se trata de futbolistas que han tenido peso en el vestuario. La incógnita ahora reside en cómo absorberá el equipo esa ausencia y qué respuesta ofrecerá en un escenario tan exigente como el que plantea el Athletic. A veces, estas salidas generan dudas; otras, activan respuestas colectivas inesperadas. Y en ese terreno de lo imprevisible, el Badalona se mueve con una determinación que no siempre se percibe desde fuera.

La historia entre ambos equipos añade otra capa de profundidad a este enfrentamiento. Ocho precedentes oficiales construyen un relato claramente inclinado hacia el lado bilbaíno, con siete victorias para el Athletic y un único triunfo para el conjunto catalán. Es una estadística que pesa, que se cuela en la previa aunque nadie la mencione explícitamente, y que alimenta tanto la confianza de unas como el deseo de revancha de otras. La temporada pasada, sin ir más lejos, los dos duelos cayeron del lado de las leonas, ambos con idéntico resultado: 1-0. Marcadores ajustados, partidos cerrados, encuentros donde cada detalle fue decisivo y donde el Athletic supo gestionar mejor los tiempos, las emociones y los espacios.

Ese doble 1-0 es, quizá, el mejor resumen de lo que suele ocurrir cuando estos dos equipos se cruzan. No hay goleadas ni partidos rotos, sino duelos de tensión sostenida, de resistencia mutua, de pequeñas batallas que se deciden por una acción puntual, una lectura defensiva acertada o una transición bien ejecutada. Y ese antecedente convierte el choque del sábado en algo más que un partido de Liga: lo transforma en un nuevo capítulo de una rivalidad silenciosa, construida desde la repetición de esfuerzos y la memoria de lo ocurrido.

El contexto clasificatorio refuerza aún más esa sensación de frontera. Tres puntos de distancia son suficientes para marcar una diferencia emocional enorme, pero también lo bastante escasos como para que todo pueda cambiar en una sola tarde. Para el Athletic, una victoria significaría consolidar su posición, prolongar su racha positiva y enviar un mensaje claro al resto de la Liga: este equipo no se conforma con haber llegado bien al parón, quiere seguir creciendo. Para el Badalona, puntuar en Bilbao supondría una inyección de confianza brutal, una confirmación de que su temporada puede aspirar a algo más que la tranquilidad clasificatoria y de que es capaz de competir de tú a tú ante uno de los equipos más en forma del campeonato.

El escenario televisivo también juega su papel. DAZN volverá a ser testigo de un partido que, lejos de los focos de los grandes duelos mediáticos, condensa la esencia más pura de la Liga F Moeve: proyectos que se construyen desde el trabajo diario, entrenadoras y entrenadores que apuestan por la coherencia, plantillas que saben que cada jornada es una oportunidad para redefinir su relato. No es un partido pensado para el espectador ocasional, sino para quien entiende que el fútbol femenino se disfruta en los matices, en las historias que se tejen semana a semana, en los equipos que crecen lejos del ruido.

El Athletic y el Badalona llegan a este sábado con caminos distintos, pero con una misma convicción: nadie regala nada en esta Liga. Las leonas quieren convertir su buen momento en algo más que una racha, quieren transformarlo en identidad duradera, en una segunda vuelta que las mantenga mirando hacia arriba. El Badalona, por su parte, quiere demostrar que su décima posición no es un techo, sino un punto de partida, y que incluso en campos históricamente adversos es posible escribir capítulos nuevos.

Cuando el balón eche a rodar a las 15:00 horas, todas esas capas —la clasificación, la racha, la historia, las ausencias, las ambiciones— se fundirán en una sola realidad. Noventa minutos donde cada duelo individual contará, donde cada balón dividido será una declaración de intenciones y donde el pasado pesará solo lo justo, porque en el fútbol, como en la vida, todo se decide en el presente. Y cuando el partido avance, cuando el cansancio aparezca y el marcador aún esté abierto, será imposible no sentir que algo importante está en juego, algo que va más allá de los puntos.

Porque este Athletic Club – FC Badalona Women no es solo un partido de sábado por la tarde. Es la confirmación de que la Liga F Moeve se construye desde encuentros como este, desde la tensión contenida, desde la promesa de que cualquier detalle puede cambiarlo todo.

Es una invitación al espectador a no mirar el reloj, a no dar nada por sentado, a quedarse y observar cómo dos equipos, separados por apenas tres puntos y por muchas historias, se enfrentan para demostrar quién está preparado para dar el siguiente paso. Y cuando llegue el pitido final, pase lo que pase, quedará la sensación de haber asistido a uno de esos partidos que no necesitan artificios para justificar su importancia, porque su valor reside precisamente en eso: en la certeza de que perderse este cara a cara sería perderse una parte esencial de lo que hace grande al fútbol femenino.

El duelo al detalle |

Antes de arrancar el choque, las jugadoras de ambos equipos guardaron un minuto de silencio en memoria de Fernando Martín, entrenador del Valencia femenino B y sus tres hijos. La primera ocasión del partido fue para el conjunto vasco. Ane Elexpuru robó una pelota en el área contraria, y conectó con Ane Campos. La delantera se sacó un potente disparo desde el punto de penalti, pero se encontró con la magnífica respuesta de María Valenzuela, que sacó una gran mano para mandar la pelota a saque de esquina. El FC Badalona Women se animó en busca del gol con un centro al segundo palo, pero el chut de Irina Uribe se perdió fuera. Pese a la insistencia de ambos equipos, el marcador no se movió al término de la primera mitad, con las defensas como grandes protagonistas del primer tiempo. 

Tras el paso por vestuarios, Javier Lerga movió el banquillo con tres cambios. Maite Valero, Naia Landaluze y Sara Ortega entraron al terreno de juego para ganar más presencia en ataque. Las ocasiones no tardaron en llegar, y, de nuevo, Ane Elexpuru se animó con un chut que se perdió por encima del larguero. Sara Ortega también lo intentó con un pase para Clara Pinedo, pero la mediapunta no estuvo afortunada y la pelota fue directamente a las manos de María Valenzuela, que se mantenía muy segura bajo palos. Las visitantes también tuvieron las suyas. La más clara estuvo en las botas de Lice Chamorro. La delantera paraguaya, que fue la MVP del partido, recibió un balón dentro del área y se sacó un disparo que se encontró con el pie de Nanclares, que evitó el tanto de manera providencial.

El Antes de arrancar el choque, las jugadoras de ambos equipos guardaron un minuto de silencio en memoria de Fernando Martín, entrenador del Valencia femenino B y sus tres hijos. La primera ocasión del partido fue para el conjunto vasco. Ane Elexpuru robó una pelota en el área contraria, y conectó con Ane Campos. La delantera se sacó un potente disparo desde el punto de penalti, pero se encontró con la magnífica respuesta de María Valenzuela, que sacó una gran mano para mandar la pelota a saque de esquina. El FC Badalona Women se animó en busca del gol con un centro al segundo palo, pero el chut de Irina Uribe se perdió fuera. Pese a la insistencia de ambos equipos, el marcador no se movió al término de la primera mitad, con las defensas como grandes protagonistas del primer tiempo. 

Tras el paso por vestuarios, Javier Lerga movió el banquillo con tres cambios. Maite Valero, Naia Landaluze y Sara Ortega entraron al terreno de juego para ganar más presencia en ataque. Las ocasiones no tardaron en llegar, y, de nuevo, Ane Elexpuru se animó con un chut que se perdió por encima del larguero. Sara Ortega también lo intentó con un pase para Clara Pinedo, pero la mediapunta no estuvo afortunada y la pelota fue directamente a las manos de María Valenzuela, que se mantenía muy segura bajo palos. Las visitantes también tuvieron las suyas. La más clara estuvo en las botas de Lice Chamorro. La delantera paraguaya, que fue la MVP del partido, recibió un balón dentro del área y se sacó un disparo que se encontró con el pie de Nanclares, que evitó el tanto de manera providencial.

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