La crónica | Amaiur impulsa al Atlético de José Herrera a semifinales

(Fuente: Teledeporte)

🔷 El Atlético se adueña del duelo rojiblanco y avanza con autoridad en la Copa de la Reina al golear por 4-1 a las leonas.

Hay partidos que no necesitan presentación porque se explican solos. Partidos que no se anuncian: se presienten. Que no se juegan únicamente en el césped, sino en la memoria, en el peso de los escudos, en la herencia invisible que arrastran quienes saltan al campo sabiendo que noventa minutos pueden reordenar una década de relatos. Atlético de Madrid y Athletic Club vuelven a encontrarse bajo el amparo solemne de la Copa de la Reina, ese torneo que no entiende de inercias ni de jerarquías estables, pero que siempre termina señalando a quienes saben habitar su caos. A las 18:45, cuando el balón empiece a rodar en Alcalá de Henares, no solo comenzará un partido de cuartos de final: se activará una de esas noches que la Copa se reserva para los equipos que han hecho de la historia una responsabilidad.

El Atlético de Madrid llega a esta cita con la memoria reciente todavía palpitando. Subcampeón vigente del torneo, heredero inmediato de una final que rozó la gloria y que confirmó, una vez más, que el conjunto rojiblanco se ha convertido en uno de los grandes actores estructurales de la Copa de la Reina en la última década.
No es una presencia circunstancial ni un invitado ocasional: es un club que ha aprendido a convivir con la exigencia de ganar, que ha levantado el trofeo en dos ocasiones históricas y que ha construido una relación íntima con este torneo, entendiendo que la Copa no se conquista desde la superioridad, sino desde la resistencia emocional, la lectura de los momentos y la capacidad de sobrevivir cuando el partido se vuelve incómodo. Cada eliminatoria, para el Atlético, es un recordatorio de su propio ADN competitivo, de esa manera de estar que no distingue entre días grandes y días menores.
Frente a ellas comparece un Athletic Club que camina por la élite con un peso histórico distinto, pero no menos imponente. Si hay un club que representa la tradición, la fidelidad a una idea y la persistencia en la cima del fútbol femenino español, ese es el conjunto rojiblanco de Bilbao. Cinco veces campeón de Liga, cinco conquistas del campeonato doméstico bajo distintas denominaciones, la última en la temporada 2015-2016, cuando la competición aún se llamaba Liga Iberdrola. Cinco títulos que hablan de hegemonía, de continuidad, de generaciones enteras de futbolistas que sostuvieron el escudo del Athletic como una forma de pertenencia, como una identidad que trasciende resultados y modas. Pero también de una espina clavada que el tiempo no ha conseguido arrancar: la Copa de la Reina sigue resistiéndose a su vitrina.
Nunca el Athletic ha logrado levantar el trofeo copero. Ha rozado finales, ha protagonizado campañas memorables, ha construido equipos capaces de competir contra cualquiera, pero siempre ha faltado ese último paso, ese partido definitivo que convierta la regularidad en celebración.
Cada edición renueva esa posibilidad, cada eliminatoria reabre una herida que no cicatriza, y cada cruce de cuartos se vive como una frontera emocional entre la resignación histórica y la redención definitiva. La Copa, tan caprichosa como simbólica, no entiende de merecimientos acumulados, pero sí premia a quienes llegan dispuestos a romper sus propias barreras.
El contexto no puede ser más cargado. Porque no es la primera vez que Atlético de Madrid y Athletic Club se miran a los ojos en este escenario. La Copa tiene memoria, y esa memoria viaja inevitablemente hasta la temporada 2018-2019, cuando ambos equipos se enfrentaron en estos mismos cuartos de final en San Mamés. Aquella tarde, en La Catedral, el Atlético supo interpretar mejor los ritmos, manejar los silencios del partido y golpear con la frialdad de quien entiende que en Copa no gana quien más propone, sino quien menos se equivoca. El 0-2 final dejó al Athletic otra vez a las puertas de un sueño aplazado y reforzó la sensación de que el Atlético había aprendido a moverse con soltura en este tipo de escenarios.
Ese precedente no decide nada, pero lo impregna todo. Porque en la Copa no hay revancha automática ni justicia poética garantizada. Hay noventa minutos —noventa minutos que comenzarán a las 18:45— en los que se mezclan historia, estado de forma, gestión emocional y capacidad de resistir cuando el partido se rompe. Y ahí, tanto Atlético como Athletic saben que cada detalle cuenta.
Los números recientes también dibujan una narrativa clara. Los precedentes históricos favorecen al conjunto dirigido por José Herrera, con seis victorias, dos empates y solo dos derrotas en los últimos once compromisos ante el Athletic Club. Un balance que no sentencia la eliminatoria, pero que marca una tendencia: el Atlético ha sabido encontrar respuestas ante un rival que siempre propone duelos intensos, físicos y emocionales, pero que en demasiadas ocasiones ha chocado con la solidez rojiblanca.
El Atlético aterriza en esta cita tras un empate que dejó sensaciones encontradas. El 1-1 ante el Granada CF en Alcalá, en el estreno de José Herrera en el banquillo madrileño, fue un partido de transiciones emocionales constantes. A los doce minutos, Amaiur sacudió la madera con un disparo que pudo cambiar el guion, y el rechace cayó a los pies de Synne Jensen, que no perdonó para adelantar a las locales. El Atlético parecía haber encontrado el ritmo, pero antes del descanso, Laura Pérez filtró un balón que Andrea Gómez transformó en el empate superando a Lola Gallardo. En la segunda mitad, Andrea Medina, MVP del encuentro, asumió galones, empujó al equipo hacia adelante y sostuvo el pulso competitivo. El debut de Kathrine Møller Kühl añadió una nueva pieza al engranaje, una centrocampista danesa llamada a ofrecer control y pausa, aunque sin fortuna de cara a portería ante una Laura Sánchez que sostuvo al Granada. Sheila Guijarro también rozó el gol en el tramo final, pero el marcador ya no se movió.
Ese empate, lejos de debilitar al Atlético, refuerza una idea clave: este equipo sigue en construcción, pero su suelo competitivo es altísimo. Incluso en días de ajustes, incluso en estrenos de banquillo, el Atlético mantiene una identidad reconocible, una forma de competir que no se negocia.
El Athletic Club, por su parte, llega tras reencontrarse con la victoria en casa en un partido que condensó todas las virtudes y contradicciones del conjunto vasco. La primera ocasión llevó la firma de Daniela Agote, que estrenaba dorsal del primer equipo, un símbolo del relevo constante que define al Athletic. En el minuto 18, un penalti por agarrón de Ainhoa Doménech sobre Naia Landaluze pudo haber cambiado el partido, pero Romane Salvador detuvo el lanzamiento de Nerea Nevado, manteniendo el equilibrio. Tras el descanso, Ane Elexpuru estrelló un disparo en el larguero y Clara Pinedo, tras un pase decisivo de Sara Ortega —MVP del encuentro—, rompió el empate con un disparo de alto nivel técnico.
El tramo final fue una montaña rusa emocional: penalti cometido por la propia Elexpuru, convertido por Laia Ballesté, y un desenlace cruel para el Espanyol, con un autogol de Anna Torrodà que selló el 2-1 definitivo. Un triunfo que devolvió confianza, pero que también recordó lo frágil que puede ser cualquier ventaja.
Todo conduce, inevitablemente, a un cruce que huele a Copa en estado puro. A un partido en el que no bastará con tener más talento ni con acumular más posesión. Será una eliminatoria de nervios, de momentos, de errores mínimos y aciertos definitivos. El Atlético sabe lo que es jugar finales, levantar trofeos, convivir con la presión de ser favorito. El Athletic sabe lo que es sostener una tradición centenaria, cargar con la expectativa de una afición que nunca abandona y perseguir un título que se le resiste como un desafío personal.
Cuando el balón eche a rodar en Alcalá, no habrá pasado ni futuro: solo presente.
Noventa minutos para decidir si el Atlético sigue escribiendo su relación privilegiada con la Copa o si el Athletic abre, por fin, una puerta que siempre ha encontrado cerrada. Porque la Copa no elige al más fuerte: elige al que sabe escucharla cuando llama. Y esta vez, llama a dos guardianes de la historia.

🔜 NEXT GAME

🏆 Copa de la Reina Iberdrola | Temporada 2025-2026

✨ Cuartos de final ✨

🔥 Atlético de Madrid 🆚 Athletic Club 🔥

📅 Miércoles, 4 de febrero de 2026

⏰ 18:45 horario peninsular

📺 Teledeporte (RTVE )

🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

Los onces |

La tarde del miércoles 4 de febrero de 2026 se fue apagando lentamente sobre Madrid mientras el reloj avanzaba hacia las 18:45, esa hora tan copera en la que el fútbol femenino se sacude cualquier etiqueta y se convierte en un escenario de emociones puras, de eliminatorias que no admiten distracciones y de partidos que se recuerdan más por lo que se siente que por lo que se anota en una estadística. En ese contexto, el Atlético de Madrid y el Athletic Club se citaron para un nuevo duelo rojiblanco, uno de esos enfrentamientos que trascienden los colores compartidos y que siempre esconden una batalla de identidad, orgullo y ambición. Teledeporte y RTVE Play llevaron la señal a todo el país, pero lo que se vivió sobre el césped fue mucho más que un simple partido televisado: fue una demostración de autoridad, carácter y ambición del Atlético de Madrid, que selló su clasificación para la siguiente ronda de la Copa de la Reina con un contundente y simbólico 4-1.

Desde el primer minuto, el Atlético salió al campo con la determinación de quien sabe que la Copa no espera a nadie. El ritmo inicial fue alto, con una presión agresiva, líneas juntas y una circulación rápida que buscaba desgastar al Athletic desde el arranque. El público, consciente de la importancia de la cita, acompañó cada acción con una intensidad creciente, como si supiera que aquella tarde podía convertirse en una de esas noches que se cuentan con orgullo. No tardó en llegar el primer aviso serio, cuando Andrea Medina se elevó con potencia tras un centro lateral y conectó un cabezazo que obligó a la defensa visitante a reaccionar con urgencia.

El balón no encontró portería, pero dejó claro el mensaje: el Atlético había salido a mandar, a imponer su ley y a no conceder ni un solo metro.
No fue hasta el minuto 17 cuando el Atlético de Madrid empezó a inquietar a la portería rival, con un córner provocado por Alexia y un remate de Medina tras un rechace que sirvió como primer aviso.

Qué manera tan espectacular de recuperar el balón en el área rival: las jugadoras rojiblancas demostraron una vez más su coordinación y rapidez al lograr sacar el balón hacia la banda, donde Alexia Fernández, la ex del Granada, se encontraba lista para recibirlo. Con una visión de juego impresionante, Alexia levantó la cabeza y ejecutó un pase preciso, casi quirúrgico, hacia el centro del campo, encontrando a Amaiur en posición perfecta. Amaiur, con una claridad táctica notable, identificó a Jensen, que se desmarcaba por el otro lado con total libertad, completamente sola y sin marcas, y le entregó el balón en el momento exacto. Jensen no desperdició la oportunidad: se plantó frente a Olatz Santa en un mano a mano, y con una definición segura y decidida, logró batir a la portera y abrir el marcador, poniendo el 1-0 en el minuto 34 de juego y desatando la euforia en las rojiblancas que tomaban la iniciativa a diez minutos del entretiempo.

Los pases en largo mataban a las del Athletic y una vez se descubre su debilidad los goles no paran de caer a tu favor. Desde el propio campo del Atlético de Madrid, Lauren desplazaba un balón hasta a Amaiur de nuevo sola y un mano a mano que ponía el 2-0 y dejaba helado al conjunto de Javi Lerga.

Las ideas del Atlético eran claras y en el tiempo añadido de la primera mitad ocurrió algo similar, en concreto un derechazo más lejano de Fiamma Benítez y que batió a Santana por encima de su cabeza; aun así, al final no valió porque había habido falta de una colchonera en el origen de la jugada tras la revisión del VAR simplificado (FVS).

Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una cómoda ventaja para el tres veces campeón de la Liga F y solo una reacción fulgurante de las vizcaínas le podía poner emoción a la eliminatoria de cuartos de final.

A Fiamma Benítez que le habían anulado un gol tenía sed de venganza y fue así como un pase de la muerte desde la banda izquierda de Amaiur Sarriegui que llevaba dos asistencias, lo aprovechó sola en el área pequeña para sentenciarlo con un gol de puntera en el minuto 64 de juego amén del 3-0, pero hubo espacio para más.

Y en el 78′, Amaiur volvió a hacer acto de presencia para firmar un partido espectacular y poner el cuarto tanto rojiblanco en el electrónico, el segundo en su cuenta particular. Dos goles y dos asistencias para ponerle la guinda al partidazo de la delantera de 25 años que se formó en Lezama y tras haber sido una estrella en la Real Sociedad de Fútbol, a la que llegó a capitanear, quiere brillar en la capital española y así puso el 4-0 que parecía decisivo, pero no lo fue.

A pesar de la desventaja casi imposible de remontar, el Athletic no renunció del todo a su orgullo. Con el reloj ya consumiendo los últimos instantes de juego y el público aguardando el pitido final, las visitantes consiguieron, al menos, anotar el gol del honor.

Ane Azkona se elevó en el área tras un centro desde la derecha y con un testarazo potente batió a Lola Gallardo para cerrar el marcador definitivo 4‑1 en el luminoso en el minuto 91 de la contienda. El tanto llegó con un hálito de dignidad, un gesto que afirmó la lucha constante de un equipo que, aunque superado, nunca cedió su espíritu competitivo.

La importancia de esta victoria va más allá del marcador. Representa un impulso, una inyección de moral y confianza para el Atlético de Madrid. La racha de partidos sin victorias había puesto presión sobre el equipo y sobre su cuerpo técnico, pero la respuesta sobre el césped fue contundente y, sobre todo, inspiradora. La clasificación para las semifinales de la Copa de la Reina no solo significa seguir en la competición; es la oportunidad de demostrar que el equipo está en su mejor momento, que la mezcla de talento, experiencia y juventud puede llevarlo a cumplir objetivos ambiciosos y que cada jugadora puede brillar dentro de un colectivo sólido y cohesionado.

Bajo las luces de Alcalá, con el público celebrando cada instante y las jugadoras abrazándose tras el pitido final, se podía sentir la magnitud de lo que acababa de suceder. No era solo un partido ganado, era la reafirmación de un estilo, la demostración de que la ambición y la preparación siempre encuentran su recompensa. Cada pase, cada gol y cada acción de aquel 4‑1 quedará grabado en la memoria del club, de sus aficionados y de quienes siguen la Copa de la Reina con pasión. La emoción no residía solo en los goles, sino en la manera en que el Atlético supo construirlos, en la elegancia y determinación con que transformó el esfuerzo en resultados, en cómo el equipo convirtió la adversidad previa en una fuerza que los catapultó hacia la siguiente fase.

El triunfo también es un homenaje al trabajo de José Herrera y de su cuerpo técnico, que han logrado reestructurar al equipo, insuflar confianza y encauzar el talento de cada jugadora. La estrategia no solo se plasmó en el marcador, sino en cada acción, en cada movimiento táctico y en la forma en que el Atlético manejó el tempo del partido. Cada jugadora, desde la portera hasta la delantera, contribuyó a un relato de cohesión y eficacia, donde la suma de esfuerzos individuales se transformó en un triunfo colectivo que sabe a futuro.

📋 Ficha técnica |

Atlético de Madrid Femenino:

Titulares: Lola Gallardo, Silvia Lloris, Lauren, Andrea Medina, Alexia Fernández, Carmen Menayo, Júlia Bartel, Fiamma Benítez, Vilde Bøe Risa, Amaiur Sarriegi, Synne Jensen

Banquillo: Xénia Pérez, Patricia Larqué, Priscila Chinchilla, Daniela Miñambres, Sheila Guijarro, Kathrine Kühl, Natalia Peñalvo, Rosa Otermín, Lydia Rodríguez.

Athletic Club:

Titulares: Olatz Santana, Naia Landaluze, Ane Elexpuru, Eider Arana, Nerea Nevado, Maite Valero, Clara Pinedo, Leire Baños, Sara Ortega, Ane Campos, Maitane Vilariño

Banquillo: Ane Azkona, Ane Bordagaray, Maddi Torre, Daniela Agote, Ziara Vega, Nerea Benito, Elene Gurtubay, Thais Begoña, Irati Alfaro.

Goles |

1-0 Synne Jensen 32’ ⚽️

2-0 Amaiur Sarriegui 37’ ⚽️

3-0 Fiamma Benítez 63’ ⚽️

4-0 Amaiur Sarriegui 77’ ⚽️

4-1 Ane Azkona 91’ ⚽️

Árbitra: María Eugenia Gil Soriano

Amonestaciones: Júlia Bartel (52’, amarilla), Clara Pinedo (88’, amarilla)

Incidencias: Partido correspondiente a los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola 2025‑2026 entre Atlético de Madrid y Athletic Club, disputado en el Centro Deportivo Alcalá de Henares sobre césped natu

Vídeo:

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