Francia suma y sigue al son de Le Sommer

(Fuente: FIFA TV)

¡Truinfo galo! Las pupilas de Hervé Renard golearon por 4-0 a Marruecos con un doblete de Le Somner.

(Fuente: FIFA)

Introducción:

La Emoción Deportiva del Mundial: ¿por qué nos gusta tanto el futbol? ¿Por qué nos emociona tanto ver un partido? ¿Qué hay detrás de la tristeza cuando nuestro equipo favorito pierde o de la euforia cuando gana?

Casi se cumplen tres semanas de que el Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023 dio comienzo ; está por concluir la primera ronda y todo se acomoda para saber quién llegará al cuarto partido y quién no.

En una semana estarán corriendo las apuestas en los cuartos de final y todo este tiempo las emociones de los espectadores han estado al máximo.

Alegría de la victoria, la tristeza de la derrota, la frustración y el enojo ante la decisión de un árbitro, el futbol acumula una gran carga emocional, especialmente cuando está de por medio el nombre de un país a través de su selección. Todos nos sentimos representados, o no, por un equipo que lleva a cuestas la responsabilidad de ganar, aunque no siempre lo logrará, y que al volver deberá dar la cara a los aficionados que le pedirán cuentas de su participación.

Pero por qué nos gusta tanto el futbol, este deporte en el que prácticamente participan todos los países del mundo, a diferencia de otras prácticas; un deporte tan democrático. Tengo aquí algunas hipótesis que van vinculadas con nuestras emociones.
Refrenda nuestro sentido de pertenencia. Al ser aficionados a un equipo, y en especial a una selección nacional, hay una identificación de grupo que nos dice que pertenecemos, que no estamos solos, que compartimos valores y sentimientos con otros. Eso es fundamental para el ser humano, que de naturaleza es gregario y no tolera el aislamiento.
Racional e irracional. Muchos estudios ya nos hablan de lo catártico que puede ser experimentar, como espectador, un partido de futbol: se puede gritar, llorar, insultar al árbitro y derrochar toda clase de emociones en una especie de anonimato que nos protege, esto es parte de lo irracional de vivirlo con tal pasión. Aunque también lo amamos porque tiene reglas básicas y, prácticamente, fáciles de entender en cualquier idioma.
Metáfora del mundo y de la vida. Una copa mundial de futbol es el reflejo de la geopolítica y, en general, el mundo que habitamos; tiene una enorme capacidad para sublimar conflictos que, tal vez, sin el futbol desatarían más guerras o sería más peligrosos. El trabajo en equipo, el esfuerzo, el lograr una meta (gol), el trabajar duro, etc. Fácilmente pueden explicarse y ejemplificarse con el deporte. ¿Quién no ha hecho un paralelismo de la vida con algún partido de soccer?
Porque es milagroso. Aun el ser más escéptico o agnóstico se somete a lo extraordinario cuando su equipo va a cobrar un penal. Y cuando se sucede una jugada en la que lo esperado era por mucho imposible, ahí está el milagro. Nos conforta la posibilidad de que, por más difícil que algo pueda parecer, “milagrosamente” sucede. Algo que suele ser motivador para todos “sí se puede” se escucha en las gradas y se lleva la frase a la vida cotidiana.
Es una fiesta y nos da alegrías. ¿Quién no quisiera que la vida fuera siempre festiva? Un partido de futbol nos da motivo para reunir a los seres queridos y hacer una fiesta, comer, beber, convivir. En esta fiesta nos hacemos de alegrías: de la alegría de estar unidos, de que nuestro equipo gane o incluso, si pierde, de encontrar consuelo en los amigos.
Une a las personas. El escenario deportivo en un Mundial ha sido motivo de proclamas antirracistas, solidarias con países en desgracia, a favor de causas humanas. En un equipo se unen los más diversas personalidades y en un partido se enfrenta para jugar países que en algún tiempo fueron enemigos. Al final del juego todos se abrazan.
Podemos soñar. El futbol invita a las personas a soñar con algo y que eso les ayude a evadirse un poco y les genera nuevas ilusiones.
Promueve la empatía. Tendríamos que ser muy duros de corazón para no conmovernos con una dramática derrota aún del equipo contrario. El cúmulo de emociones que corre en un partido de futbol o, más aún, en un Mundial, nos ayuda a empatizar con otros.
Nos ayuda a socializar. Los tímidos siempre tienen oportunidad de decir “¿viste el partido?” para comenzar una conversación sin riesgos. Se sepa poco o mucho al respecto se puede hablar del tema para abrir charlas o sentirse integrado en una reunión.
Permite establecer conexión entre generaciones. Aun cuando el padre no sea muy expresivo emocionalmente, siempre tendrá la oportunidad de llevar a sus hijos a un partido de futbol y convertir esto en una experiencia inolvidable para todos; un momento casi íntimo en el que padre se vuelca al hijo sin decirle nada.

No pocas vicisitudes estarán también presentes durante ese mes y entre las realidades que no evitará el mundial están las enfermedades cardiovasculares (enfermedad coronaria, hipertensión arterial, ACV). Las cuales son la principal causa de muerte en el mundo occidental. Hoy sabemos que los estados crónicos de depresión, ansiedad y estrés, son algunos de los factores de riesgo para su desarrollo entre muchos otros.

Por su parte, los estados emocionales intensos de ira, ansiedad, tristeza, angustia y estrés agudo, son potenciales “gatillantes” de eventos cardiovasculares agudos como el infarto agudo de miocardio, arritmias cardíacas y el síndrome de Takotsubo (conocido más comúnmente con nombre de “corazón roto”) que pueden conducir todas, a una muerte súbita o repentina.

Esta vinculación entre emociones intensas y eventos cardiovasculares se observó en catástrofes como terremotos y bombardeos, pero también, durante eventos festivos como en las celebraciones de fin de año y religiosas. Algunas crisis económicas, políticas, y elecciones presidenciales, han mostrado también una mayor tasa de eventos cardiovasculares. Gran estrés y miedo (corazón de soldado o de la trinchera), grandes tristezas (síndrome del corazón roto) y alegrías intensas (síndrome del corazón alegre) vinculan a las emociones con dichos desenlaces desafortunados.

Por lo pronto, y lejos de aspirar a que con un gol se resuelva tamaño problema, si es posible que el mundial genere el marco propicio para el encuentro entre compañeros, amigos, y familiares. Las emociones del mundial pueden ser unas de las únicas formas comunes en las diferentes generaciones y podrían estimular al diálogo y al encuentro.

Debatir si el arquero debió salir al encuentro del atacante por izquierda o derecha podría ser un digno motivo para la charla con un desconocido vecino, el kiosquero, o almacenero, y romper con ello mucho tiempo de ostracismo. Esto parce poco. Pero es mucho para las innumerables personas con los lazos sociales severamente fragmentados.

Posiblemente sea solo un deseo y lejos esté de lograr este fin. Lo que no deberíamos permitir es que en base a un riesgo inconsistente no lo intentemos.

Una tormenta emocional, eso es el Mundial de fútbol para muchos fans verdad que las grandes gestas deportivas ya desde la Antigua Grecia son ceremonias en las que lo deportivo, lo político, lo social, lo mítico y hasta lo económico confluyen, apelmazados en un tiempo y un espacio determinados. El Tiempo, así con mayúsculas, se hace distinto: se sale de lo habitual para entrar en una suerte de condensación temporal en donde cada gesto, cada detalle, cada jugada, nombre, circunstancia, está destinada a ser eternizada en clave de relato que atraviesa generacion.

El suspense se adueña de todo y los nervios se tensan ante lo que determinará el caprichoso destino. Muchos critican el factor desmesura o “manija” de estas gestas deportivas, la manipulación que se hace con ellas, pero se olvida que la capacidad humana de simbolizar es la que distingue a nuestra especie, y el fútbol, en particular el mundialista, representa simbólicamente escenas de la vida, la muerte, la resurrección, la nacionalidad, la guerra, la victoria, la derrota, la fraternidad, lo heroico, la claudicación, y mil etcéteras que son mucho más difíciles de percibir en el suceder “normal” de los días.

Así, sabiendo que los partidos de fútbol son más que contiendas, a la vez solo son eso, la pasión en su desmesura tiene su belleza, aunque duela y las emociones sean las dueñas del escenario por el tiempo que corresponda.

En el último día de los octavos de final del certamen oceánico, nos había dejado un compromiso entre Colombia y Jamaica (1-0) en favor de las sudamericanas, y unas horas más tarde, sin tiempo para el resuello, los amantes del balompié femenino tenían una cita en el Hindmarsh Stadium, sito en Australia para disfrutar de un duelo fratricida entre Francia y Marruecos, a partir de las 13:30 horario peninsular, que fue producido por Teledeporte gratis y en abierto.

(Fuente: FIFA)

Una gran Francia ha llegado a la fase eliminatoria y busca repetir el escenario de sus últimas ediciones, compareciendo en unos cuartos de final en los que buscaría romper la maldición y soñar con cotas más altas. Para ello, cuenta con un potente equipo que encabeza en la punta de ataque Kadidiatou Diani, siempre activa en esa parcela y focalizando el esfuerzo de la defensa, apoyada por jugadoras de notable presencia en ataque como Selma Bacha.

Además, la aparición de la joven Vicki Becho fue crítica para Panamá en su último encuentro, entrando como un puñal por el costado derecho del ataque.

No obstante, fue precisamente ante el conjunto centroamericano donde también ofreció una imagen de excesiva relajación tras la amplia ventaja conseguida, lo que les permitíó a las panameñas maquillar el resultado hasta el definitivo 3-6.

Eso sí, las de Hervé Renard controlaron el partido siempre que decidieron tomar el protagonismo, siendo letales en el área rival, algo que tratarían de replicar en octavos.

Delante estará la Selección de Marruecos quien, contra todo pronóstico, terminó colándose en los octavos de final a costa de una Alemania que no logró doblegar ni a Corea del Sur ni a Colombia. El cuadro africano cayó derrotado por 6-0 en la primera jornada frente a las alemanas, pero a partir de ahí, se zafaron de esa presión inicial para superar al resto de rivales del grupo y conseguir, a través de un notorio trabajo defensivo (0 goles encajados en esos dos partidos posteriores), el pase a las eliminatorias.

Reynald Pedros, seleccionador francés del combinado marroquí, conoce bien el potencial de su país de origen, por lo que le añade aún más aliciente al partido y a la preparación del mismo. Eso sí, no solo bastará con alzar un muro frente a la portería, sino también asistir el golpe en campo rival, donde no cuenta con un buen bagaje ofensivo en sus últimos ocho partidos oficiales, anotando sólo en los últimos dos (1 gol en cada uno) para lograr el pase.

Francia puso la carne en el asador Hervé Renard (4-4-1-1): Pauline Peyraud-Magnin – Sakina Karchaoui, Wendie Renard, Elisa De Almeida, Eve Perisset – Selma Bacha, Sandie Toletti, Grace Geyoro, Kenza Dali – Eugenie Le Sommer – Kadidiatou Diani.

En contraposición, Reynald Pedros , seleccionador marroquí, puso en liza un 4-4-2): Khadija Errmichi – Zineb Redouani, Nouhaila Ben Zina, Nesrryne El Chad, Hanane Ait El Haj – Fatima Tagnaout, Ghizlane Chebbak, Elodie Nakkach, Sakina Ouzraoui Diki – Anissa Lahmari y Ibtissam Jraidi.

La encargada de arbitrar este encuentro en el Coopers Stadium de Adelaide, Australia fue Mary Victoria Penso, colegiada internacional por Estados Unidos.

Sólo existía un antecedente de una nación africana que alcanzara los octavos de final en su debut mundialista. Fue Camerún quien, en 2015, se hizo con el sorpresivo pase, aunque fue eliminada en la siguiente ronda ante China (0-1).

(Fuente: Equipe de France)

La contienda tuvo un arranque favorable a las intereses locales y en los primeros compases de juego, el que fuese organizador del último Mundial en el año 2019, se hizo con el control del esférico en un santiamén y Le Sommer sacó provecho de un centro de Geyoro desde la banda para crear la primera ocasión de peligro y la que avisa no es traidora.

Muy poco después, un envío de Karchaoui desde el flanco zurdo tras una pared Bacha, dio origen a un centro muy peligroso que fue cabeceado por Diani más allá del alcance de Er-Rmichi para abrir la lata al firmar el 1-0 que ponía en en ventaja a las europeas en el minuto 14 de juego.

Las locales eran un huracán que arrasaba con todo. Ben Zina y El Chad no daban abasto para frenar las acometidas ofensivas que protagonizaron las galas merced al gran partido de la merengue Sandie Toletti en la línea medular y antes de llegar al ecuador de la primera mitad fue Diani la que se dejó caer con el flanco diestro y tras levantar la cabeza y contemplar la llegada desde la segunda línea de de Dali y la brindó una asistencia de lujo para que la dorsal número “15”, en Segunda instancia efectúase un golpeo que duplicó la renta de su nación hasta el 2-0 para encarrillar la eliminatoria casi a las primeras de cambio.

Las chicas de Renard tenían el billete a cuartos prácticamente en el bolsillo y un fallo de El Chad en la presión que le hacía Diani provocó una pérdida marroquí que desembocó en un balón suelto que fue recogido por la veterana punta Le Sommer para hacer el 3-0 en el marcador sobre el minuto 34 de una primera mitad que se fue consumiendo sin que nada más tuviese lugar en territorio australiano.

Las 22 protagonistas ganaban el túnel de vestuarios con una cómoda y merecida renta favorable a las galas, quienes tenían ya medio billete para cuartos de final en el bolso, todo habría de terminar por decidirse en el segundo y definitivo acto en el Hindmarsh Stadium.

Tras el descanso, el ritmo de juego disminuyó de manera notable y una Marruecos que ya lo tenia todo prácticamente perdido, se desmelenaba para hacer un buen planteamiento asociativo que redujo la supremacía de las locales, pero que no le bastó para para poner en apuros a Pauline Peyraud-Magnin más allá de la hora de juego.

A poco más de veinte minutos para alcanzar el noventa, con Marruecos dando una muy buena imagen, Francia se había resignado a ejecutar acciones al contragolpe y en en una de esas jugadas, la enésima del segundo acto, Vicki Becho se encargó de colgar el esférico al segundo poste y la insaciable Eugenie Le Sommer agrandó su leyenda al ajusticiar a la guardameta rival para instaurar el 4-0 definitivo en el luminoso cuando el reloj deambulaba por el minuto 70 de un enfrentamiento que no nos dejó excesivas florituras, pero que le sirve a Francia para meterse en la siguiente fase, citándose con la anfitriona Australia el próximo fin de semana, antes se jugará un potente Países Bajos versus España, por un puesto en las semifinales, palabras mayores.

(Fuente: FIFA)

Ficha técnica:

  • Francia:

Pauline Peyraud-Magnin

Renard

Élisa de Almeida

Karchaoui

Périsset

Toletti

Bacha

Dalí

Le Somner

Diani

Cambios:

Estelle Cascarino, Vicki Bècho y Naomie Feller

  • Marruecos:

Khadija Er-Rmichi

El Chad

Redouani

Benzina

Haj

Chebbak

Nakkach

Diky

Jraïdi

Lahmari

Cambios:

Bouftini, M’Rabet, Kassi y Arouaissa

Colegiada:

La encargada de arbitrar este encuentro en el Coopers Stadium de Adelaide, Australia, fue Mary Victoria Penso, colegiada internacional por Estados Unidos

Goles:

1-0 Diani 14’ ⚽️

2-0 Kenza Dali 20’ ⚽️

3-0 Le Somner 22’ ⚽️

4-0 Le Sommer 70’ ⚽️

  • Incidencias: Último partido de la ronda de octavos de final de la Copa del Mundo de Australia y Nueva Zelanda 2023 que se ha celebrado en el Hindmarsh Stadium, sito en Australia,

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