Autor: admin

  • La previa | El Atlético quiere soñar en Alcalá de Henares ante el United en el primer episodio de la batalla

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ Ambos equipos se ven las caras por segunda ocasión este curso y buscan una histórica plaza en los cuartos de final de la Liga de Campeones Femenina.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El fútbol europeo no siempre concede segundas oportunidades, pero cuando lo hace suele exigir algo más que talento: exige memoria, carácter y la capacidad de sostener una idea cuando el partido empuja en contra. El Atlético de Madrid vuelve a citarse con la Women’s Champions League en uno de esos encuentros que no se juegan solo con los pies, sino con el peso de lo que fue, de lo que se desea volver a ser y de lo que todavía está por conquistar. Enfrente, un Manchester United que ha aprendido a competir desde la solidez, desde el control de los silencios del partido, desde una madurez defensiva que lo ha llevado, por primera vez en su historia, a mirar de frente una fase eliminatoria continental con autoridad y sin complejos.

    El precedente inmediato aún arde. El United se impuso por la mínima en la jornada 2 gracias a una volea de Fridolina Rolfö en la primera parte, un gesto técnico seco, definitivo, que bastó para decidir un encuentro cerrado, de detalles microscópicos, donde cada duelo fue una frontera y cada balón dividido una pequeña final. Aquel 0-1 no solo otorgó tres puntos: instaló una narrativa. El Atlético salió herido pero no roto, consciente de que había competido de tú a tú ante uno de los bloques más fiables del torneo, y el United confirmó que su crecimiento europeo no es una promesa, sino una realidad tangible, avalada por números y sensaciones.

    (Fuente: X)

    Porque los datos, cuando se sostienen en el tiempo, también cuentan historias. El Manchester United llega a Alcalá de Henares como líder de la clasificación, con cuatro victorias en la fase liga y tres partidos consecutivos sin encajar un solo gol. Territorio desconocido, sí, porque jamás había alcanzado esta instancia, pero territorio conquistado con una convicción impropia de un debutante. Un equipo que ha entendido que en Europa no basta con atacar bien: hay que defender el área, gestionar ventajas cortas, resistir cuando el contexto aprieta. Y en eso, el United ha sido impecable.

    El Atlético, mientras tanto, camina con una mezcla de ambición y memoria. Sabe lo que es alcanzar los cuartos de final de la Women’s Champions League, lo hizo en la temporada 2019/2020, la única vez que logró atravesar esta frontera. Aquella campaña permanece como un faro, como un recordatorio de que el club rojiblanco puede instalarse entre la élite si sostiene su identidad competitiva durante noventa minutos —y más allá—. El equipo español ha firmado una fase liga notable en términos ofensivos, con 13 goles en seis partidos, confirmándose como uno de los ataques más productivos del torneo, una máquina capaz de generar ocasiones desde múltiples alturas y registros.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Y ahí reside una de las grandes tensiones de esta eliminatoria: la colisión entre una de las defensas más fiables del campeonato y uno de los ataques más incisivos. El Manchester United protege su área como un santuario; el Atlético la asedia como quien sabe que el gol no es un accidente, sino una consecuencia de insistir, de cargar el área, de ganar segundas jugadas, de creer hasta el último rechace. El fútbol europeo, en noches así, suele premiar a quien mejor interpreta esos márgenes invisibles.

    Sin embargo, este Atlético llega con una ausencia que altera no solo la pizarra, sino el alma del equipo. Luany no estará. La delantera rojiblanca cumple sanción tras ser expulsada ante el Lyon en Francia, una baja de enorme peso simbólico y táctico. Luany no es solo desborde y verticalidad; es amenaza constante, es la futbolista que estira al rival, que obliga a la defensa contraria a retroceder cinco metros, que convierte cada balón largo en una opción real de ventaja. Su expulsión en territorio francés dejó una herida que todavía supura, y su ausencia obliga al Atlético a reinventar su forma de atacar, a buscar soluciones colectivas donde antes había desequilibrio individual.

    Sin Luany, el Atlético pierde profundidad pura, pero puede ganar matices. La responsabilidad ofensiva se redistribuye, las llegadas desde segunda línea cobran aún más valor, el primer y segundo balón se convierten en un campo de batalla imprescindible. Ganar altura con y sin pelota será una prioridad absoluta, porque solo desde ahí el equipo podrá activar a sus atacantes y sostener ataques largos que incomoden a un United cómodo defendiendo bajo. Cada saque lateral, cada balón dividido, cada rechace en la frontal puede ser el inicio de la jugada que cambie la eliminatoria.

    El escenario también importa. El Centro Deportivo de Alcalá de Henares no es solo una sede: es un refugio competitivo. Allí, el Atlético ha construido muchas de sus noches europeas más sólidas, alimentándose de la cercanía, del ritmo, de la sensación de que cada metro del campo se defiende como propio. Convertir el impulso de casa en continuidad competitiva será una de las claves emocionales del encuentro. No basta con empezar fuerte; hay que sostener la intensidad cuando el partido entra en zonas grises, cuando el reloj avanza y el marcador no se mueve.

    El Manchester United, por su parte, llegará con un plan claro: enfriar el partido cuando sea necesario, proteger los costados, cerrar líneas interiores y castigar cualquier desajuste en transición. Su juego por fuera es una de sus grandes armas. Los extremos empujan, fijan, obligan a los laterales rivales a decidir entre saltar o proteger la espalda. Defender centros laterales será una prueba constante para el Atlético, que deberá ajustar basculaciones y temporizar ayudas para evitar que el área se convierta en un territorio de acumulación peligrosa.

    Hay, además, una dimensión psicológica imposible de ignorar. El gol inicial puede definir el relato del partido. Si marca primero el Atlético, el encuentro se abrirá, la grada empujará y el United se verá obligado a asumir riesgos que no forman parte de su zona de confort. Si golpea antes el conjunto inglés, el partido entrará en un terreno de control, de pausas, de transiciones medidas, donde cada error rojiblanco puede ser definitivo. Gestionar esa presión será tan importante como cualquier ajuste táctico.

    Los antecedentes también juegan su papel. El Atlético ha ganado cuatro de sus últimas cinco eliminatorias a doble partido en competiciones UEFA, una estadística que habla de competitividad, de saber manejar los tiempos largos de una eliminatoria, de entender que no todo se decide en un solo gesto. El Manchester United, en cambio, ha vivido dos precedentes: una victoria y una derrota. Suficiente experiencia para no ser ingenuo, pero todavía en proceso de aprendizaje en este tipo de escenarios.

    Y sobre todo, está el contexto mayor. Con el Bayern München esperando al ganador, la eliminatoria adquiere un valor añadido. No es solo avanzar: es proyectarse. Es saber que cada esfuerzo, cada duelo ganado, cada balón bloqueado puede acercar a una cita con uno de los gigantes del continente. Europa no regala nada, pero respeta a quien compite sin concesiones.

    El Atlético de Madrid sabe que esta noche no podrá apoyarse en Luany, sancionada tras aquella expulsión ante el Lyon que todavía duele. Sabe que tendrá que multiplicarse, que deberá atacar mejor y defender aún más concentrado. Pero también sabe que estas son las noches que definen un proyecto, las que separan a los equipos correctos de los equipos memorables. El Manchester United, firme, sólido, sin complejos, llega dispuesto a confirmar que su irrupción europea no es circunstancial.

    Cuando el balón eche a rodar el jueves 16 de octubre a las 18:45 horas, con Disney Plus como ventana al mundo, ya no importarán los precedentes, ni las estadísticas, ni siquiera las etiquetas. Importará quién se atreve a imponer su ritmo, quién resiste mejor la presión y quién entiende que la Champions no se juega: se sobrevive. Y solo después, se gana.

    Y en esa supervivencia, casi siempre silenciosa, se esconden los matices que separan a los equipos que simplemente participan de los que dejan huella. Porque la Women’s Champions League no perdona distracciones ni permite jugar a medio gas, y el Atlético de Madrid lo sabe mejor que nadie. Cada una de sus comparecencias europeas ha sido un ejercicio de resistencia emocional, de adaptación constante, de entender que el margen de error se reduce hasta convertirse en una línea invisible. Frente al Manchester United, ese margen será aún más estrecho, porque el rival no concede espacios gratuitos ni se desordena por impulsos.

    El United ha construido su identidad continental desde la disciplina. No es un equipo exuberante en posesión, ni necesita monopolizar el balón para sentirse cómodo. Su fortaleza reside en la lectura colectiva de los momentos del partido, en la sincronía de su bloque defensivo, en la capacidad para cerrar pasillos interiores y obligar al rival a jugar donde menos daño hace. Tres partidos sin encajar gol en la fase liga no son una casualidad, sino la consecuencia de un plan bien ejecutado, de una estructura que protege el área y reduce el número de ocasiones claras concedidas. Cada centro lateral es defendido como si fuera el último, cada duelo aéreo se pelea con una convicción casi obsesiva.

    Para el Atlético, romper ese muro exigirá algo más que insistencia. Exigirá precisión, paciencia y una lectura muy fina de los tiempos del partido. Sin Luany —ausente por sanción tras su expulsión ante el Lyon en Francia, una acción que todavía pesa en la memoria colectiva del equipo—, el ataque rojiblanco pierde una referencia vertical clara, una amenaza permanente al espacio que obligaba a las defensas rivales a retroceder y estirarse. Esa ausencia modifica la geometría ofensiva del Atlético y obliga a encontrar soluciones distintas: más circulación por dentro, mayor protagonismo de las llegadas desde segunda línea, una ocupación del área más coral y, sobre todo, una gestión impecable del primer y segundo balón.

    Porque ahí puede estar una de las claves invisibles del duelo. Ganar la segunda jugada es ganar territorio, es instalarse en campo rival, es someter al adversario a una defensa prolongada que erosiona la concentración. El Atlético deberá ser agresivo en esas disputas, elevar la altura de su presión tras pérdida y evitar que el United pueda salir limpio en transición. Cada balón dividido será una declaración de intenciones, cada duelo ganado una pequeña victoria emocional que alimente la fe colectiva.

    El United, consciente de esa amenaza, tratará de evitar que el partido se juegue en ese terreno caótico que tanto favorece al Atlético. Buscará pausas, enfriar el ritmo cuando sea necesario, dormir el encuentro durante tramos para desesperar al rival y castigar cualquier desajuste con transiciones rápidas. Su juego exterior, con extremos incisivos y laterales que acompañan, será un arma constante. Defender la espalda del lateral, temporizar ayudas y evitar centros cómodos será un trabajo innegociable para la zaga rojiblanca, que no puede permitirse pérdidas de concentración en el área.

    La gestión emocional volverá a ser determinante. El Atlético necesita canalizar la energía de jugar en casa sin precipitarse, sin convertir la urgencia en ansiedad. Transformar el empuje inicial en continuidad competitiva, sostener la intensidad cuando el partido se espese, cuando el marcador no se mueva y el reloj empiece a pesar. En esas fases, la ausencia de Luany puede sentirse con mayor crudeza, porque es precisamente en los momentos de bloqueo cuando las individualidades suelen desbloquear partidos. Sin ella, el Atlético deberá confiar aún más en su estructura, en la convicción colectiva de que el gol llegará si el plan se ejecuta con fidelidad.

    El recuerdo de la temporada 2019/2020 planea como un eco constante. Aquella campaña, el Atlético alcanzó los cuartos de final por única vez en su historia, demostrando que podía competir de tú a tú con la élite europea. No fue un camino sencillo, pero sí uno construido desde la identidad, desde la fe en una idea clara de juego y desde la capacidad de sufrir sin perder el orden. Repetir aquella hazaña no es solo un objetivo deportivo; es una reafirmación del proyecto, una manera de decir que aquel logro no fue una excepción, sino un punto de partida.

    Para el Manchester United, en cambio, esta eliminatoria representa la oportunidad de consolidar su crecimiento continental. Clasificado por primera vez para esta fase, el conjunto inglés sabe que cada paso que dé será histórico. No carga con el peso de las comparaciones ni con la obligación de repetir gestas pasadas, pero sí con la ambición de demostrar que su presencia en la élite no es circunstancial. Llegar a Alcalá de Henares como líder, con una defensa casi impenetrable y una confianza construida partido a partido, le permite afrontar el choque sin complejos, con la serenidad de quien sabe exactamente a qué quiere jugar.

    El contexto añade una capa más de intensidad. Con el Bayern München esperando al ganador, el premio es tan grande como el riesgo. Avanzar significa entrar en una dimensión superior de la competición, medirse a uno de los gigantes del continente, asumir que cada partido será una prueba máxima. Pero para llegar ahí hay que sobrevivir primero a este cruce, a esta noche que promete ser larga, densa, cargada de detalles.

    El fútbol europeo suele decidirse en gestos mínimos. Un despeje mal orientado, una falta lateral defendida con un segundo de retraso, una transición mal temporizada. El Atlético deberá minimizar esos errores, consciente de que el United castiga con eficacia quirúrgica cualquier concesión. La disciplina táctica será tan importante como la valentía ofensiva, y el equilibrio entre ambas determinará el signo del partido.

    Y, sin embargo, más allá de los esquemas y las estadísticas, hay algo profundamente humano en noches como esta. Está la sensación de que cada jugadora representa algo más que su rol individual, de que cada carrera, cada entrada, cada celebración conecta con una historia mayor. El Atlético juega también por reivindicar su lugar en Europa, por demostrar que sigue siendo un competidor incómodo, capaz de desafiar a cualquiera. El United juega por consolidar su irrupción, por escribir su propia narrativa continental.

    Europa siempre ha sido un territorio de emociones extremas para el conjunto rojiblanco. Allí donde se han escrito algunas de sus páginas más gloriosas y también algunas de sus noches más crueles. Allí donde el margen de error se reduce a la mínima expresión y cada detalle adquiere un valor incalculable. Allí donde ahora, una vez más, las de José Herrera se juegan mucho más que una clasificación.

    El camino hasta este cruce no ha sido sencillo ni indulgente. El Atlético llegaba a Francia sabiendo que visitar al Olympique Lyonnais Féminin —ahora Olympique Lyonnes— siempre supone una prueba de máxima exigencia. 

    La derrota por 3-0 fue dura, incontestable en el marcador, y estuvo marcada además por la expulsión de Luany, que vio la tarjeta roja directa tras un gesto antirreglamentario que condicionó el resto del encuentro.

    Aquella noche en suelo galo parecía destinada a ser un punto final. Pero no lo fue.

    Hay ciudades que, sin proponérselo, se convierten en símbolos. Alcalá de Henares, cuna de Cervantes, es desde hace años uno de los refugios emocionales del Atlético de Madrid Femenino. Allí, donde el equipo ha construido algunas de sus noches europeas más memorables, vuelve a citarse la historia.

    La expectación es máxima. No solo por el rival, no solo por el momento, sino porque el Atlético ha demostrado que sabe competir en Europa cuando el contexto aprieta. Ya lo hizo en la ronda preliminar, cuando eliminó al BK Häckencon una remontada que quedará grabada en la memoria colectiva: 2-1 en el Centro Deportivo de Alcalá de Henares, en una noche de convicción, orgullo y carácter.

    Ese triunfo fue algo más que una clasificación. Fue una declaración de intenciones.

    El destino, caprichoso, ha querido que el Atlético vuelva a medirse a un club británico en una eliminatoria a 120 minutos —o más—, evocando recuerdos que aún resuenan en la memoria rojiblanca.

    El fútbol europeo del Atlético no puede entenderse sin mirar atrás. En octubre de 2021, todavía bajo los efectos de la pandemia, el conjunto madrileño vivió una de sus eliminaciones más dolorosas. Aquella vez, el verdugo fue el Chelsea, que dejó fuera al Atlético por un global de 3-1 en una eliminatoria marcada por la crueldad del destino.

    Tres penaltis fallados, tres oportunidades perdidas y un golpe emocional que marcó un antes y un después.

    Desde aquella eliminación, el club inició una larga travesía en el desierto.

    Durante varias temporadas, el Atlético no logró finalizar entre los tres primeros de la Primera División Femenina, viendo cómo la Champions se escapaba año tras año en beneficio de rivales directos como el Real Madrid, la Real Sociedad o el Levante U.D.

    Europa se convirtió en un recuerdo lejano y en una aspiración aplazada que no llegaba.

    Para encontrar el último gran momento del Atlético en la Liga de Campeones hay que retroceder a la temporada 2019-2020. Entonces contra todo pronóstico, el equipo alcanzó los cuartos de final en la histórica “Final Four” celebrada en San Mamés y Anoeta .

    Antes de llegar a Bilbao, el Atlético protagonizó una de sus eliminatorias más recordadas al dejar fuera al Manchester City.

    Aquella vez brillaron nombres que ya forman parte de la historia rojiblanca:Toni Duggan, hoy retirada, decisiva en ataque, y Ángela Sosa, alma del equipo y hoy líder del Madrid CFF.

    Y ese recuerdo, que terminó con el Lyon de Lola Gallardo levantando por séptima ocasión el trofeo, vuelve ahora, como un eco que conecta pasado y presente.

    Mucho ha cambiado desde entonces. Nuevas jugadoras, nuevos liderazgos, un proyecto reconstruido con paciencia y ambición. Pero hay algo que permanece intacto: la voluntad de hacer historia.

    El cruce ante el Manchester United representa mucho más que una eliminatoria.

    En Alemania ya conocen a este Atlético de Madrid, pues se cruzaron con él en la fase de liga de la competición y empataron (2-2).

    Además, es importante que el equipo de laLiga F Moeve vaya sumando presencias en las rondas decisivas de la UEFA Women’s Champions League para poder opositar así a una plaza en el gran Mundial de Clubes en categoría femenina que se estrenará en dos años, es decir, (2028).

    Actualmente el Arsenal Football Club Women es el mejor equipo del mundo después de llevarse la primera edición de la FIFA Women’s Champions Cup al doblegar en el Emirates Stadium al S.C. Corinthians por 3-2 en la prórroga.

    Pocas veces un listado numérico, una tabla fría de coeficientes y decimales, encierra una batalla tan profunda, tan simbólica y tan estructural como la que refleja el ranking UEFA de federaciones femeninas en la temporada 2025/2026. 

    Lo que a primera vista parece un simple pantallazo de la aplicación oficial de la UEFA es, en realidad, la radiografía más precisa del estado de poder del fútbol femenino europeo, el espejo donde se proyectan años de inversión, decisiones políticas, modelos de liga, culturas competitivas y, sobre todo, una pugna histórica entre dos potencias que hoy están separadas por apenas cuatro décimas: Inglaterra y España. Inglaterra lidera con 70.082 puntos, España la persigue con 69.665. 

    No es una distancia simbólica, no es un colchón tranquilizador. Es una grieta mínima que anuncia un posible seísmo competitivo si la temporada actual se inclina hacia el lado español.

    El ranking muestra, además, un contexto revelador: Inglaterra y España son las únicas federaciones que mantienen a sus tres clubes vivos en competición europea en este punto del curso, algo que no es casual ni coyuntural, sino estructural. Francia, tercera con 68.666, ya ha perdido uno de sus representantes. Alemania, cuarta con 58.915, sigue siendo poderosa pero ha dejado atrás su hegemonía histórica. Italia, Portugal, Países Bajos, Noruega, Suecia y Bélgica completan un mapa en el que el eje del fútbol femenino europeo se ha desplazado definitivamente hacia el suroeste del continente. 

    La vieja Europa central ya no manda; ahora mandan los campeonatos que han entendido que el fútbol femenino no se sostiene solo con tradición, sino con planificación, profesionalización y visibilidad.

    Inglaterra llega a este liderato desde una lógica reconocible. La Women’s Super League es, desde hace años, la liga con mayor músculo financiero, la que mejor ha integrado a los grandes clubes masculinos en el desarrollo femenino, la que antes profesionalizó estructuras y la que ha logrado atraer talento global de manera sostenida. Chelsea, Arsenal y Manchester United no solo compiten; condicionan.

    reflejo de una liga que ha convertido la Champions en un objetivo natural, no en una excepción gloriosa. Inglaterra no improvisa: exporta un modelo.

    España, en cambio, ha llegado aquí desde otro lugar. Su ascenso no ha sido lineal ni cómodo. Ha sido más caótico, más político, más emocional.

    La Liga F Moeve, heredera de una profesionalización tardía pero intensa, ha crecido a contracorriente, superando conflictos institucionales, tensiones laborales, desigualdades presupuestarias y una narrativa constante de cuestionamiento. Y, sin embargo, aquí está: a menos de medio punto del liderazgo continental, con tres clubes aún en pie, con una selección campeona del mundo que ha cambiado para siempre la percepción internacional del fútbol español, y con un ecosistema que empieza a ser leído desde fuera como algo más que una promesa.

    El ranking UEFA no premia la estética ni la narrativa; premia resultados.

    Cada victoria, cada empate, cada clasificación, cada ronda superada suma puntos que se agregan durante varias temporadas. Por eso este segundo puesto de España no es un fogonazo: es la consecuencia directa de los títulos del FC Barcelona, de las semifinales recurrentes, de las buenas actuaciones del Atlético de Madrid en ciclos anteriores, del crecimiento del Real Madrid como proyecto estable, y del hecho de que, por primera vez, la liga española compite en profundidad, no solo desde un club hegemónico.

    La temporada actual es, en este sentido, una oportunidad histórica. Para que España arrebate la primera posición del ranking a Inglaterra no hace falta un milagro, pero sí una conjunción precisa de acontecimientos deportivos. La lógica es clara: España debe sumar más puntos que Inglaterra en el cómputo europeo del curso.

    Eso implica que los clubes españoles avancen más rondas, ganen más partidos y, crucialmente, que los clubes ingleses caigan antes o sumen menos. Cada eliminación inglesa y cada victoria española estrechan o invierten la balanza. Con ambos países manteniendo a sus tres representantes, el margen de maniobra existe y es real.

    Si, por ejemplo, un club español alcanza la final de la Champions y otro se queda en semifinales, mientras que Inglaterra pierde uno de sus equipos en cuartos y otro en semifinales, el diferencial puede volcarse. Los coeficientes no entienden de nombres ni de escudos: solo de resultados acumulados.

    Y aquí España juega con una baza clave: la regularidad reciente del FC Barcelona, que ya no solo gana, sino que arrasa, y que suele garantizar una lluvia constante de puntos. A eso se suma un Atlético de Madrid que ha recuperado competitividad continental y un Real Madrid que, aun en construcción, empieza a sumar experiencia europea de manera sostenida.

    Inglaterra, por su parte, depende de que su tridente mantenga el pulso. Chelsea ha sido históricamente fiable, pero no invencible. Arsenal vive una reconstrucción intermitente.

    El Manchester City alterna picos de excelencia con caídas inesperadas. El margen es estrecho y la presión, creciente. Porque liderar el ranking ya no es un privilegio invisible: ahora es un objetivo explícito, una bandera simbólica de supremacía europea.

    Arrebatarle el primer puesto a Inglaterra supondría, para España, mucho más que un cambio de número en una tabla. A nivel deportivo, consolidaría a la Liga F Moeve como la referencia estructural del fútbol femenino europeo. El ranking UEFA no solo determina prestigio: condiciona plazas europeas, accesos directos a fases avanzadas, cabezas de serie y, en última instancia, la capacidad de planificación de los clubes. Ser primera federación implica mayor estabilidad competitiva y menos dependencia de rondas preliminares traicioneras.

    Pero el impacto va más allá del reglamento. Ser número uno en Europa sería la confirmación estadística de algo que ya se percibe en el juego: que España no solo produce talento, sino que lo sostiene, lo potencia y lo hace competir al máximo nivel. Y aquí entra un elemento clave que mencionas y que no es menor: según un estudio reciente, la Liga F Moeve es considerada la tercera mejor competición femenina regular del mundo. Esa clasificación, que suele situar por delante a la NWSL estadounidense y a la WSL inglesa, no se basa únicamente en títulos, sino en equilibrio competitivo, calidad media de los equipos, desarrollo de jugadoras, impacto internacional y regularidad del espectáculo.

    Si España alcanza el primer puesto del ranking UEFA mientras su liga es ya evaluada como la tercera mejor del mundo, el mensaje es potentísimo: la Liga F no solo es formadora ni solo es exportadora de talento, sino que es competitiva, atractiva y decisiva en Europa. Eso reforzaría su posición en negociaciones de derechos audiovisuales, atraerá patrocinadores internacionales, facilitará la llegada de futbolistas de élite y, sobre todo, consolidará un relato que durante años le fue negado: el de ser una liga central, no periférica.

    Desde un punto de vista histórico, sería también una inversión de jerarquías.

    Durante décadas, España miró a Alemania y Francia como modelos inalcanzables, y a Inglaterra como un experimento avanzado. Hoy es Inglaterra la que mira de reojo a España, consciente de que el fútbol femenino español ha encontrado una identidad propia basada en la técnica, la posesión, la lectura táctica y una cantera que no deja de producir talento diferencial. 

    El dominio del FC Barcelona no ha empobrecido el ecosistema; lo ha obligado a crecer.

    Este ranking, además, refleja una tendencia más amplia: la concentración del poder europeo. Las diez primeras federaciones muestran una brecha cada vez mayor con el resto. Pero dentro de esa élite, la pelea ya no es coral: es un duelo. Inglaterra contra España. Modelo anglosajón frente a modelo mediterráneo. Inversión privada masiva frente a integración progresiva en estructuras históricas. Ambas vías son válidas, pero solo una puede liderar.

    La temporada actual, por tanto, no es una más. Es un punto de inflexión potencial. 

    Cada partido europeo de un club español ya no es solo suyo: es un acto colectivo que empuja a toda una liga y a toda una federación. Cada gol en Champions tiene ahora un peso simbólico añadido. 

    Y eso, para una Liga F Moeve que ha luchado tanto por reconocimiento, es una oportunidad irrepetible.

    Si España logra culminar este asalto al primer puesto, el impacto no será efímero.

    No se tratará de un liderazgo anecdótico, sino de la confirmación de un ciclo. 

    Un ciclo en el que el fútbol femenino español ha pasado de ser promesa a ser estándar. En el que ya no se compara, sino que se mide a los demás.

    Y en el que el ranking UEFA deja de ser una aspiración lejana para convertirse en una consecuencia lógica de todo lo que se ha construido.

    Lo que muestra esa imagen, en definitiva, no es solo una clasificación. Es el mapa de un cambio de era. Y España está a un paso, a unos cuantos partidos, a unas cuantas noches europeas bien jugadas, de escribir una de las páginas más decisivas de su historia futbolística.

    Cuando el balón comience a rodar a las 18:45 horas del jueves 16 de octubre, con la señal de Disney Plus llevando la imagen al resto del continente, todo se reducirá a noventa minutos —o más— de tensión pura. El Atlético, sin Luany, deberá reinventarse sin traicionarse. El Manchester United, sólido y paciente, intentará imponer su lógica fría. Y en ese choque de estilos, de historias y de ambiciones, la Women’s Champions League volverá a recordar por qué este torneo no entiende de favoritismos, solo de supervivientes.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 UEFA Women’s Champions League

    🔥 Atlético de Madrid 🆚 Manchester United Women 🔥

    🇪🇸 vs 🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿

    🙌🏻 Playoffs | Partido de ida

    😍 Temporada 2025-2026😍

    🤩 Matchday | Día de partido

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    📅 Jueves, 12 de febrero de 2026

    📺 Disney Plus

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    (Fuente: Disney Plus)
  • La crónica | El Real Madrid acaba con el gafe en París

    (Fuente: UEFA Women’s Champions League )

    ◼️ El conjunto blanco se impuso por 2-3 al París FC fuera de casa en la ida de los playoffs que dan acceso a los cuartos de la Champions. Caroline Weir, Athenea del Castillo y Linda Caicedo marcaron los tantos del Real Madrid CF, mientras que, Kaja Korosec y Maeline Mendy anotaron los goles del equipo francés.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Arrancan los playoffs para clasificarse a los cuartos de final de la UEFA Women’s Champions League. Ocho equipos pelearán por los cuatro billetes que dan acceso a la siguiente ronda. El Real Madrid CF visitará al París FC este miércoles 11 de febrero a las 21:00h en el partido de ida. Las madridistas terminaron la fase de grupos en la 7ª posición con 11 puntos, repartidos en tres victorias, dos empates y tan solo una derrota. Pau Quesada no podrá contar con las lesionadas Merle Frohms, Antonia Silva, Tere Abelleira, Lotte Keukelaar, mientras que, Signe Bruun, que viaja es duda para afrontar el partido. El cuadro español buscará intentar alcanzar el éxito de la temporada pasada, donde llegó a los cuartos de final por segunda vez en su historia. Si logra clasificarse se medirá al FC Barcelona, que ya espera al ganador de esta eliminatoria.
    Por su parte, el París Football Club terminó la fase de grupos en la 10ª posición con 8 puntos tras cosechar dos victorias, ante el Benfica (2-0) y el Valerenga (0-1), dos empates y dos derrotas. Además, las parisinas solo han marcado seis goles, pero también es el séptimo club con menos tantos encajados (7) en estos seis encuentros.
    Ambos equipos se conocen muy bien, y ya se han enfrentado en tres ocasiones a lo largo de su historia en la Champions con ninguna victoria del conjunto merengue. El cuadro francés se impuso por 2-1 y 0-1 en la fase de grupos de la temporada 2023/2024, mientras que, este curso los dos clubes ya se midieron en la liguilla previa con tablas (1-1) en el marcador.
    El duelo de vuelta que decidirá al equipo que pasa a cuartos de final se disputará el miércoles 18 de febrero a las 18:45h en el estadio Alfredo Di Stéfano.
    La ida en París marcará el tono de unos playoffs decisivos para el devenir europeo del Real Madrid. Las blancas buscarán imponer su estilo, apoyarse en la experiencia acumulada en este tipo de escenarios y sostener la solidez defensiva liderada por Misa Rodríguez, con el objetivo de regresar al Alfredo Di Stéfano con ventaja y dar un paso más hacia los cuartos de final de la Champions, mientras que el París Football Club buscará sacar rédito de la localía para llevarse un buen resultado a Valdebebas.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 UEFA Women’s Champions League

    🙌🏻 Playoffs | Partido de ida

    😍 Temporada 2025-2026😍

    🔥 París Football Club 🆚 Real Madrid Club de Fútbol 🔥

    🗓️ Miércoles, 11 de febrero de 2026

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    📺 Disney Plus

    🏟️ Stade Charléty, París

    (Fuente: UWCL)

    Los onces |

    Las cartas están sobre la mesa. París FC y Real Madrid CF ya han desvelado sus onces oficiales para el arranque de una eliminatoria que promete tensión, matices tácticos y una batalla estratégica de alto nivel en estos playoffs de acceso a los cuartos de final de la UEFA Women’s Champions League. Este miércoles 11 de febrero a las 21:00h, con la retransmisión en directo por Disney+, el Stade Charléty se convertirá en el epicentro continental de una noche que marcará el pulso competitivo de dos proyectos ambiciosos. Sandrine Soubeyrand apuesta de inicio por Chavas bajo palos; una línea defensiva formada por N’Dongala en el lateral derecho, Ould Hocine y Greboval como pareja de centrales, y Bogaert ocupando el costado izquierdo; en la sala de máquinas aparecen Picard y Korošec como doble pivote; por delante, Garbino parte desde la derecha, Le Mouédec actuará en el carril central y Mateo —capitana— desde el perfil izquierdo; la referencia ofensiva será Azzaro. Por su parte, Pau Quesada responde con Misa Rodríguez en portería y brazalete de capitana; defensa de cuatro con Yasmim en el lateral izquierdo, Lakrar y María Méndez como centrales, y Eva Navarro adaptada al lateral derecho; en el centro del campo formarán Angeldahl, Däbritz y Weir; el tridente ofensivo lo componen Linda Caicedo desde la izquierda, Feller en punta y Athenea por el flanco derecho.

    Con estos veintidós nombres comienza a escribirse una eliminatoria que no solo define un pase a cuartos, sino que proyecta la dimensión competitiva de dos equipos que han transitado caminos distintos hasta llegar aquí. El Real Madrid aterriza en París tras finalizar la fase de grupos en la séptima posición con once puntos, fruto de tres victorias, dos empates y una única derrota, un balance que evidencia regularidad, capacidad de adaptación a contextos diversos y una madurez creciente en la gestión de los momentos críticos. El conjunto blanco, que la pasada temporada alcanzó los cuartos de final por segunda vez en su historia, persigue consolidarse en la élite continental, dar un paso más en su evolución estructural y confirmar que su presencia entre las mejores ya no es coyuntural sino estructural. Sin embargo, el escenario no es sencillo: Pau Quesada no puede contar con Merle Frohms, Antonia Silva, Tere Abelleira ni Lotte Keukelaar, todas ellas lesionadas, mientras que Signe Bruun, pese a viajar con el grupo, es duda. Este contexto condiciona la configuración del once y obliga a una lectura táctica específica del plan de partido.

    La elección de Misa Rodríguez como guardiana y líder emocional no admite debate. Su capacidad para iniciar desde atrás, su valentía en el juego aéreo y su manejo de situaciones de uno contra uno resultan esenciales ante un París FC que, aunque no ha sido especialmente prolífico en ataque —seis goles en seis partidos de la fase de grupos—, sí destaca por su disciplina estructural y su capacidad para castigar errores en transición. La línea defensiva madridista presenta un matiz interesante: Eva Navarro, habitual extremo, se ubica en el lateral derecho, lo que puede interpretarse como una apuesta por la profundidad ofensiva desde ese carril, buscando fijar a Garbino y obligar al bloque parisino a defender más bajo de lo habitual. En el eje, Lakrar y María Méndez conforman una pareja complementaria: contundencia y anticipación por un lado, lectura táctica y salida limpia por el otro. Yasmim, desde el lateral izquierdo, deberá equilibrar su proyección con la vigilancia constante sobre Mateo, una futbolista con lectura interior y último pase.

    El centro del campo merengue, con Angeldahl, Däbritz y Weir, define el corazón estratégico del plan. Angeldahl aportará orden posicional y criterio en la distribución; Däbritz, dinamismo, llegada y presión tras pérdida; Weir, talento diferencial entre líneas, capacidad para girarse en espacios reducidos y amenazar desde la frontal. Ante el doble pivote Picard–Korošec, el reto será encontrar superioridades interiores, arrastrar marcas y activar a las extremos en ventaja. Linda Caicedo, con su desequilibrio y agresividad en el uno contra uno, puede convertir el costado izquierdo en una zona de constante inestabilidad para N’Dongala. Athenea, por la derecha, ofrece amplitud, desborde y disparo cruzado, mientras que Feller, como referencia, tendrá la misión de fijar centrales, atacar el primer palo y habilitar segundas jugadas.

    En el bando local, Sandrine Soubeyrand construye su propuesta desde la solidez. Chavas aporta seguridad en el juego aéreo y reflejos bajo palos. La defensa de cuatro tiene perfiles definidos: laterales con recorrido y centrales que priorizan el orden posicional. Ould Hocine y Greboval deberán gestionar los movimientos de Feller y las irrupciones desde segunda línea de Weir. El doble pivote Picard–Korošec se antoja clave para cerrar líneas de pase interiores y sostener el bloque medio, que previsiblemente buscará compactarse para reducir espacios entre líneas. Garbino y Mateo aportan amplitud y diagonales hacia dentro, mientras que Le Mouédec ejercerá como enlace creativo. Azzaro, como nueve, será la encargada de presionar la salida blanca y atacar el espacio a la espalda de las centrales.

    El contexto competitivo añade un componente emocional relevante. El París FC terminó la fase de grupos en la décima posición con ocho puntos, gracias a dos victorias —ante Benfica (2-0) y Valerenga (0-1)—, dos empates y dos derrotas. Solo seis goles a favor, pero siete en contra, lo que la convierte en una de las defensas más eficientes del tramo medio de la clasificación. Esa dualidad, poca producción ofensiva pero fiabilidad defensiva, define su identidad: un equipo que prioriza el orden, que concede poco y que compite cada balón dividido con intensidad. El Real Madrid, por su parte, llega con la ambición de romper una estadística que pesa en la memoria reciente: en tres enfrentamientos previos ante el París FC en Champions, no ha logrado la victoria. En la fase de grupos 2023/2024 cayó por 2-1 y 0-1, y esta temporada igualó 1-1 en la liguilla previa. Esa historia reciente añade una capa psicológica a la eliminatoria, una narrativa de cuentas pendientes que puede influir en la gestión emocional de los primeros minutos.

    La ida se juega en territorio francés, y eso implica una lectura estratégica clara: el Real Madrid deberá equilibrar ambición y prudencia. Un gol fuera de casa puede alterar la dinámica global de la eliminatoria, pero una concesión temprana obligaría a asumir riesgos innecesarios. Pau Quesada ha insistido en la importancia de la concentración defensiva y la eficacia en áreas, dos factores que suelen definir este tipo de cruces. La ausencia de Tere Abelleira limita la capacidad de control prolongado desde la base, por lo que Angeldahl asumirá mayor protagonismo en la construcción. La posible ausencia de Bruun reduce alternativas de referencia ofensiva, lo que incrementa la responsabilidad de Feller y la necesidad de que las extremos lleguen a zona de remate.

    El Stade Charléty, con su atmósfera cerrada y cercana al terreno de juego, puede convertirse en un factor ambiental. El París FC, acostumbrado a su escenario, intentará imprimir intensidad desde el arranque, presionar alto en momentos selectivos y buscar transiciones rápidas. El Real Madrid, con jugadoras habituadas a escenarios internacionales, deberá imponer su ritmo, alternar posesiones largas con cambios de orientación y aprovechar la calidad individual de sus futbolistas en el último tercio. La gestión de los duelos individuales —Linda ante N’Dongala, Athenea frente a Bogaert, Weir entre Picard y Korošec— puede inclinar la balanza.

    La eliminatoria no se resolverá esta noche, pero puede encaminarse. El duelo de vuelta, programado para el miércoles 18 de febrero a las 18:45h en el estadio Alfredo Di Stéfano, será el escenario definitivo. Si el Real Madrid logra superar esta ronda, se medirá al FC Barcelona, ya clasificado y esperando rival, lo que añade un componente adicional de expectativa mediática y deportiva. El horizonte de un clásico continental en cuartos actúa como estímulo, pero también como presión añadida. Antes, sin embargo, noventa minutos en París definirán el relato inicial.

    En términos estructurales, se espera un partido de fases diferenciadas: arranque de estudio, posible alternancia de dominios en el primer tramo, ajuste táctico tras el descanso y un último cuarto de hora condicionado por el marcador. La profundidad de banquillo, especialmente en el Real Madrid pese a las bajas, puede resultar determinante en la segunda mitad. La gestión de cargas físicas y la precisión en los cambios estratégicos serán variables críticas. Soubeyrand y Quesada, dos técnicos con perfiles distintos pero convicción táctica, medirán cada ajuste.

    Arrancan los playoffs, ocho equipos pugnan por cuatro billetes a cuartos, y en París se cruzan dos trayectorias que buscan consolidación europea. El balón echará a rodar a las 21:00h, pero la partida ya ha comenzado en las pizarras, en los análisis previos y en la configuración de estos onces que condensan ambición, historia reciente y la promesa de una noche de alta competición continental

    Después de ver cómo el Arsenal Women conquistaba por 0-4 territorio belga a costa del Leuen, nos tocaba sintonizar de nuevo Disney Plus, esta vez para vislumbrar la actuación de uno de los grandes equipos de la Liga F Moeve, caso del Real Madrid, a domicilio, delante de un París Football Club que ya le ha había puesto en apuros en el pasado reciente.

    En el balompié no hay dos encuentros que sea iguales, ni tampoco hay un fórmula mágica que te garantice el éxito, y eso es algo que íbamos a comprobar en la capital francesa en un atractivo París Football Club versus Real Madrid.

    Fue un partido de vértigo, de errores y redenciones, de golpes y respuestas, de talento individual puesto al servicio de una ambición colectiva. Fue una noche de Champions en su máxima expresión, agárrese a la silla porque en los próximos párrafos vienen curvas.

    El arranque no fue sencillo. El París FC, fiel a su identidad, salió con determinación, con esa mezcla de orden táctico y energía vertical que le caracteriza. Presión intermitente, laterales proyectadas y un bloque compacto dispuesto a castigar cualquier desajuste.

    El Real Madrid intentaba asentarse con posesiones largas, buscando a Angeldahl en la base, conectando con Weir entre líneas, pero el escenario imponía respeto. Y a los diez minutos llegó el primer giro dramático de la noche.

    Misa Rodríguez recibió un balón comprometido en salida. Dudó una fracción de segundo, lo suficiente para que la presión local le cerrara ángulos. Intentó jugar con los pies, pero la decisión no fue limpia y el despeje terminó concediendo un córner. Un detalle aparentemente menor que, en noches europeas, se convierte en detonante. Garbino se acercó al banderín con determinación.

    El silencio expectante precedió al golpeo. Centro tenso, medido, con rosca hacia fuera, superando la primera línea defensiva. El balón viajó con precisión quirúrgica hasta el segundo palo, donde apareció Kaja Korošec. La eslovena atacó el espacio con convicción, se elevó por encima de su marca y conectó un remate de volea extraordinario, seco, limpio, inapelable ante el que nada pudo hacer la exjugadora del Deportivo Abanca y entonces la red se agitó con violencia para firmar un golazo que abría la lata con el 10 en el minuto 10 de juego.

    El estadio explotó. Jarro de agua helada para el Real Madrid en el amanecer del compromiso y el decorado cambiaba de un plumazo en contra de lo que había estudiado Pau Quesada antes del pitido inicial.

    El uno a cero obligaba a remar contracorriente. Durante unos instantes, el equipo blanco acusó el impacto. El París FC olió sangre y trató de ampliar la herida con transiciones rápidas. Mateo filtraba pases interiores, Azzaro fijaba centrales, Garbino insistía por banda. Pero el Real Madrid no se descompuso. Lakrar y María Méndez ajustaron distancias, Angeldahl pidió el balón con personalidad y Weir comenzó a aparecer en zonas de influencia. El mensaje era claro: paciencia y precisión.

    La primera gran respuesta blanca llegó tras una combinación por derecha. Athenea encaró, levantó la cabeza y puso un centro medido al corazón del área. Weir atacó el primer palo con inteligencia, anticipándose a su defensora, y conectó un remate que obligó a Chavas a intervenir con reflejos felinos. Aviso serio. El tanto se intuía en el ambiente. El Real Madrid empezaba a inclinar el campo, a ganar duelos, a generar superioridades y es que la de Solares es una crack que brilló con luz propia en la Europa 2025 que se celebró este verano en Suiza.

    Y tanto fue el cántaro a la fuente que terminó por romperse del lado visitante. Minuto 39. Sara Däbritz recibió en tres cuartos, perfilada hacia dentro. Sin apenas espacio, armó la pierna derecha y soltó un latigazo desde fuera del área. El disparo dibujó una parábola poderosa y se estrelló contra la madera con estruendo. El balón, caprichoso, quedó muerto en el área pequeña. Allí apareció Caroline Weir, siempre atenta, siempre preparada. La escocesa reaccionó antes que nadie, atacó el rechace con determinación y definió con frialdad ante Chavas para, con una gran dosis de fortuna, poner el 11 en el tanteador en el minuto 39, pero hubo más.

    Pero el equipo de Pau Quesada no se conformó. Sintió el impulso anímico y decidió asestar otro golpe antes del descanso. Cuando el reloj rozaba el tiempo añadido de la primera mitad, Linda Caicedo recogió el balón en el costado izquierdo. Aceleró con ese cambio de ritmo eléctrico que la distingue, superó a su par con un amague sutil y levantó la vista. Athenea iniciaba una diagonal perfecta, atacando el espacio entre central y lateral. El pase fue milimétrico, filtrado con precisión de cirujana. Athenea controló con temple, acomodó el cuerpo y definió con determinación cruzando el disparo ante la salida de Chavas para darle la vuelta a la tortilla amén del 12 en 45 que llevó el silencio al graderío.

    Del golpe inicial al dominio emocional en apenas media hora. El Real Madrid se iba al vestuario por delante, más un restaban cuarenta y cinco minutos por disputarse en suelo galo y el París Football Club es correoso.

    El segundo tiempo comenzó con un Madrid decidido a cerrar la herida. Lejos de replegarse, salió con ambición. Feller protagonizó una jugada brillante, girándose en el área y dejando atrás a su marca con potencia. El balón llegó a Athenea, que intentó controlar en carrera, pero el esférico se le escapó por centímetros. En la acción posterior, un contacto generó dudas. La colegiada señaló el punto de penalti ante las protestas locales, pero el VAR intervino. Revisión breve, decisión final: no había infracción suficiente. El partido seguía abierto.

    El París FC, obligado por el marcador, adelantó líneas. Clara Matéo comenzó a moverse entre espacios, buscando recibir a la espalda de Angeldahl. Sin embargo, la defensa blanca se mostró sólida. Misa, que había iniciado la noche con incertidumbre, fue creciendo con cada intervención. Se mostró segura en balones aéreos y respondió con autoridad a un lanzamiento directo de Picard que buscaba la escuadra. La guardameta voló, estiró la mano derecha y desvió el disparo con una intervención de alto nivel. Redención bajo palos.

    Y precisamente desde sus dominios nació el tercer golpe madridista. Minuto avanzado de la segunda mitad. Misa blocó un balón dividido y, sin perder tiempo, lanzó en largo con potencia y visión. El envío superó la línea media y cayó en la carrera de Linda Caicedo. La colombiana arrancó en transición, aprovechando el espacio dejado por el repliegue parisino. Conducción firme, zancada amplia, determinación en la mirada. Se plantó ante Chavas, su excompañera, y definió con sangre fría, ajustando al palo en un tanto de pizarra que salió la perfección al mejor club del siglo XX, era el 13 en el minuto 83 y todo parecía estar visto para sentencia.

    Sin embargo, la Champions no concede treguas. Cuando el partido agonizaba, Maeline Mendy apareció para reavivar la llama local. Un balón suelto en el área, una reacción rápida y un disparo certero que superó a Misa al golpetear en el cuerpo de Lakrar y este autogol que se le concedió en el acta a la futbolista cedida por el Lyon, me puso picante al tramo final con el 23 sobre el 89 del duelo.

    El Real Madrid dio el primer paso hacia los cuartos de final con una actuación de carácter, talento y resiliencia. Supo levantarse tras el error inicial, construyó la remontada con fútbol asociativo y contundencia en áreas, y gestionó los momentos críticos con personalidad. Weir emergió como líder ofensiva, Athenea desbordó y definió, Linda fue desequilibrio y sentencia. Misa pasó de la duda al protagonismo decisivo. Pau Quesada leyó bien los tiempos y ajustó cuando fue necesario.

    Pero nada está cerrado. El 2-3 deja al París FC con argumentos para creer en el Di Stéfano. El próximo miércoles 18 de febrero a las 18:45h, Madrid dictará sentencia. Allí se decidirá quién avanza y quién se despide.

    Si el Real Madrid confirma el pase, aguardará el FC Barcelona en cuartos, un horizonte mayúsculo. Por ahora, la noche pertenece a París y a un equipo blanco que, en territorio hostil, demostró que ha aprendido a competir en la élite. Como diría Manu en su análisis final, este equipo tiene alma, tiene fe y tiene fútbol.

    Y cuando esas tres palabras convergen en una noche europea, el resultado suele inclinarse del lado de quien no se rinde.

    (Fuente: UEFA Women’s Champions League )

    📋 Ficha técnica |

    Paris FC (2): Chavas; N’Dongala (Haheim 83′), Ouid Hocine, Greboval (Sylla 83′), Bogaert; Picard (Jedlińska 70′), Korošec; Garbino (Liaigre 59′), Le Moguedec, Mateo; Azzaro (Mendy 70′).

    Real Madrid (3): Misa; Eva Navarro, María Méndez, Lakrar, Yasmim; Däbritz, Angeldahl, Weir (Toletti 70′); Athenea, Feller, Linda Caicedo.

    Árbitra: Ivana Martinčić (Croacia). Amonestó a Linda Caicedo (minuto 16), N’Dongala (minuto 29), Mateo (minuto 48), Angeldahl (minuto 62), Yasmim (minuto 76) y Feller (minuto 93).

    Goles |
    1-0 Korosec 9’⚽️
    1-1 Caroline Weir 38’ ⚽️
    1-2 Athenea del Castillo 44’ ⚽️
    1-3 Linda Caicedo 82’ ⚽️
    2-3 Mendy 89’⚽️

    (Fuente: UEFA Women’s Champions League )

    Vídeo |

    https://youtu.be/NJcIEsCo0_U

  • La crónica | El Arsenal golea al Leuven 

    (Fuente: UEFA Women’s Champions League )

    ◼️ El campeón de Europa fue una apisonadora en Bélgica (0-4) y tiene pie y medio en los cuartos de final.

    Publicidad de HBO Max

    La exitosa serie documental ACOUSTIC HOME arranca su cuarta temporada en HBO Max esta primavera, para repasar la trayectoria de diez grandes artistas de renombre nacional e internacional.Fito Páez, Arde Bogotá, Amaral, Rigoberta Bandini, MARO, Carolina Durante, Antonio Orozco, Edurne, Carminho y Natalia Lacunza serán los nuevos protagonistas de un proyecto original y exclusivo de Sony Music Vision, coproducido por E-Media Canary Projects y Womack Studios.

    El estreno se realizará simultáneamente en la plataforma en España, Portugal y Latinoamérica, con un preestreno especial en el Festival de Málaga previo a su lanzamiento en HBO Max. Una vez más, los espectadores podrán conocer en profundidad la vida y la música de sus artistas favoritos, a través de un concierto en directo y el testimonio de sus propias experiencias artísticas y vitales.

    El director y guionista Alexis Morante (1978, Algeciras) estará de nuevo al frente del proyecto. Ganador de un Grammy Latino y nominado a Goya, Forqué y Platino, a lo largo de su carrera desarrollada entre España y EEUU ha dirigido largometrajes de ficción como ‘El Universo de Óliver’ y ‘¿Es el enemigo? La película de Gila’, además de numerosos documentales musicales de éxito para Netflix, Movistar Plus+ y HBO Max.

    ACOUSTIC HOME es un formato original y exclusivo de Sony Music Vision caracterizado por un alto estándar de producción, que combina con una calidad sonora de nivel profesional con una puesta en escena cálida y orgánica.

    Cada episodio, de una duración de 60 minutos, mantiene un formato ya afianzado tras la buena acogida de las tres temporadas anteriores. Su apuesta se basa en una narrativa de carácter cinematográfico que convierte cada entrega en una experiencia envolvente protagonizada por sus artistas.

    ACOUSTIC HOME sitúa al espectador en el centro del relato y pone el foco en la interpretación de las canciones en directo. Cada episodio presenta a un artista o banda interpretando un repertorio adaptado específicamente al formato, en el que los artificios técnicos se minimizan para dar prioridad al arte, los instrumentos y la interpretación.

    Como en la temporada anterior, los artistas conducen su propio episodio, recorriendo sus grandes éxitos y las etapas más significativas de su trayectoria profesional. La cámara sigue de cerca a los protagonistas para capturar sus momentos más personales antes, durante y después del concierto, que se desarrolla en una localización cuidadosamente escogida y con identidad propia. El lugar de grabación se convierte así en una pieza clave del relato, ya sea por su simbolismo, su potencia visual o su valor artístico, aportando un contexto único a cada capítulo. En esta temporada, el formato transita por escenarios tan diversos como desiertos, paisajes nevados, iglesias, conjuntos arqueológicos, ciudades, pueblos y paisajes costeros. La realización apuesta por una narrativa visual elegante y minimalista, cuidando cada detalle estético para reforzar una sensación de cercanía y exclusividad que invita al espectador a formar parte de una experiencia íntima.

    Acerca de Sony Music Vision

    Sony Music Vision da vida a historias de cine y televisión a través de su talento creativo líder de la industria y un icónico catálogo musical en todo el mundo. La unión de cineastas de talla mundial con artistas innovadores y legendarios permite crear, financiar, producir y distribuir contenidos de gran impacto que cuentan con un acceso único a los archivos y al vasto catálogo de música de la compañía. Como estudio de contenidos deservicio completo, colabora a nivel mundial con todas las empresas de entretenimiento de Sony para atraer al público con proyectos cinematográficos y televisivos de primera calidad, incluidos largometrajes documentales y narrativos, así como especiales de televisión y series con y sin guion.

    Los onces:

    ✍🏻 Manu López & Helena con hache

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    El Arsenal se impone con autoridad por 0-4 al OH Leuven en el King Power at Den Dreef Stadium en el duelo de ida del play-off de acceso a los cuartos de final de la UEFA Women’s Champions League.  Los tantos de Frida Maanum (por partida doble), Olivia Smith y Alessia Russo han encarrilado la eliminatoria sin problemas para las gunners.

     

    La tarde-noche europea en el King Power at Den Dreef Stadium se ha visto envuelta en ese tipo de expectativa que solo generan las eliminatorias que prometen algo más que fútbol. No era únicamente la ida de un play-off de la UEFA Women’s Champions League; era un cruce entre proyectos en momentos vitales distintos, entre la ilusión emergente de un OH Leuven debutante que quería seguir escribiendo historia y la autoridad consolidada de un Arsenal campeón que conoce a la perfección la carga emocional de la competición. El OH Leuven ha recibido al Arsenal con la ambición de desafiar la lógica reciente, con el recuerdo aún fresco del 0-3 encajado en la fase liga, pero también con la convicción de que las eliminatorias (a diferencia de las liguillas) permiten reescribir jerarquías desde la resistencia y el más absoluto el detalle.

    El estadio belga, con capacidad para algo más de 10.000 espectadores, ha presentado el ambiente de las grandes citas continentales: compacto, cercano, ruidoso en los momentos clave… No era solo una grada animando; era una comunidad futbolística consciente de que estaba viviendo una de las noches más importantes de su corta pero intensa historia europea. 

    El Leuven llega a este encuentro como equipo líder en su liga doméstica, respaldado por una fase previa construida desde la solidez (una victoria y tres empates) y por una identidad competitiva que UEFA había destacado en todas las previas.

     

    Sin embargo, enfrente a ellas estaba el vigente campeón, un Arsenal que ha aterrizado en Bélgica reforzado por sus títulos recientes, incluido el levantamiento de la inaugural FIFA Women’sChampions Cup, y por la sensación de equipo enuna inigualable madurez competitiva. Renée Slegerslo había advertido antes del partido: las eliminatorias se juegan a 180 minutos y la trampa es creer que el precedente reciente decide el siguiente partido. No sentía ni euforia por el pasado, ni relajación por la etiqueta de “favorito”.

     

    Desde el pitido inicial, en el partido se ha visto ese choque de identidades. El OH Leuven sale con una presión alta valiente, incómoda y, sobre todo, diseñada para alterar la salida de balón inglesa. Durante los primeros minutos, esa presión provocaverdadera incomodidad, obligando a las gunners a acelerar decisiones, a ajustar perfiles y a buscar apoyos interiores con mayor velocidad de la habitual.

    Aún así, la calidad técnica del Arsenal empieza a emerger con rapidez. En apenas cinco minutos ya dominan la posesión con porcentajes altísimos de precisión en el pase (93%), un dato que no solo refleja su control, sino también serenidad bajo presión. Las inglesas no se precipitan: mueven el balón, atraen la presión y comienzan a detectar los espacios a la espalda del bloque belga.

    La primera gran advertencia local llega en el minuto 7, tras una pérdida gunner que activa la transición del Leuven. La jugada promete peligro hasta que aparece Leah Williamson con una intervención rotunda, de central dominante, cortando el avance con su característica autoridad. Esta acción marca el tono de las inglesas: el Arsenal también sabe competir sin balón y dominar los espacios.

    El partido, lejos de romperse, entra en una fase de intercambio táctico interesante. El Leuven intenta encontrar profundidad mediante envíos rápidos, como el que busca Kuijpers en el 17’ (anulado por fuera de juego). Apenas un minuto después, Jada Conijnenberg roza el gol con un disparo que pasa lamiendo el larguero tras un contraataque iniciado por Bosteels.

    La respuesta inglesa fue inmediata. Caitlin Foord obliga a Seynhaeve a intervenir con un remate raso desde el centro del área tras asistencia de Mariona Caldentey, una de las futbolistas más activas en la generación ofensiva gunner. A este punto el partido entra en esa fase en la que ambos equipos ya habían medido fuerzas y empezaban a mostrarse de verdad.

    La amarilla a Emily Fox en el minuto 20 por juego peligroso añade tensión competitiva, pero también precede el momento que alteraría el rumbo del encuentro. En el 21’, el Arsenal golpea primero. Chloe Kelly, abierta en banda, levanta la cabeza y dibuja un centro preciso al corazón del área. Allí aparecia Frida Maanum, imponiéndose en el salto para cabecear a la red y abrir la lata en el minuto 22 de juego, era el ecuador de la primera mitad.

    Era el 0-1 y también el primer gol de la noruega en la competición esa temporada, un detalle estadístico que añadía más simbolismo al momento. El tanto no solo cambia el marcador; sino que altera ya la balanza a favor del equipo gunner. El Leuven ya no puede especular tanto con el tiempo ni con el equilibrio inicial. El Arsenal, por su parte, empieza a crecer desde la ventaja.

    A partir del minuto 25 se produce uno de los ajustes tácticos más relevantes del encuentro: las centrales del Arsenal adelantan metros hasta instalarse prácticamente en campo rival. Vemos a Williamson y Codina participando en fase ofensiva, acelerando la circulación y permitiendo que el equipo ataque con más jugadoras por delante de balón.

    Williamson roza el segundo de cabeza en el 28’ tras el córner de McCabe y, aunque el remate se marcha fuera, evidencia que el dominio visitante es mucho mayor.

    La tarde-noche también la vimos marcada por nombres propios emergentes, y uno de ellos es Olivia Smith. La joven atacante, llegada en 2025 y considerada una de las grandes promesas del club, protagoniza varias acciones de peligro, incluida una carrera desde campo propio en el 32’ que obliga a intervenir a la zaga belga.

    Ese crecimiento encuentra premio en el minuto 37 de la primera parte. De nuevo Chloe Kelly (decisiva en banda) filtra la asistencia, y Olivia Smith, llegando desde segunda línea, define con naturalidad para el 02 que dio tranquilidad a las británicas.

    Un gol que, de la forma más poética, combina presente y futuro: la experiencia de la asistente y la proyección de la finalizadora.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una cómoda renta para el conjunto londinense, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos en este primer asalto.

    El segundo tiempo arranca con el Arsenal intensificando el asedio del equipo de belga. Pelovaestrella un balón en el poste en el 48’, preludio de un tramo donde el Leuven empieza a dejar ver sudesgaste físico y poca intensidad en los duelos.

     

    El tercer golpe llega en el 52’. Frida Maanum firmasu doblete con un remate desde el centro del área en una acción donde la falta de contundencia defensiva belga resulta decisiva. El 03 ya era todo un escenario de control total para las gunners.

     

    A estas alturas del partido, el Leuven intentareaccionar, incluso genera un córner peligroso en el 62’ tras el paradón de Van Domselaar a disparo lejano de Bosteels, pero el partido estaba emocional y tácticamente inclinado.

    La sentencia definitiva llega en el 72’. Alessia Russo, recién ingresada en el campo, empuja a la red el definitivo 04 desde corta distancia, culminando una tarde-noche de auténtica eficacia inglesa.

    Ese mismo minuto en el que el partido parecía ya inclinarse definitivamente hacia un solo lado, emergía una historia paralela, silenciosa y profundamente humana que trascendía la pura lógica táctica. El regreso de Kyra Cooney-Cross después de su viaje urgente a Australia por la enfermedad de su madre no era simplemente una sustitución más en la pizarra de Jonas Eidevall, ni un ajuste de piernas frescas para sostener la presión en el tramo final. Era una escena que recordaba que incluso en la élite hipercodificada del fútbol europeo, donde cada movimiento se analiza en términos de métricas, mapas de calor y duelos ganados, siguen latiendo historias personales que condicionan, atraviesan y humanizan la competición. Cuando la centrocampista pisó el césped, el gesto de sus compañeras no fue el habitual de quien saluda un relevo funcional, sino el abrazo cómplice de quien entiende que hay batallas que se juegan lejos del estadio y que, aun así, pesan en cada control orientado y en cada presión tras pérdida.

    Su entrada modificó pequeñas cosas del ritmo, sí, pero sobre todo modificó la temperatura emocional del encuentro. El Arsenal ya dominaba el marcador con claridad, imponía su estructura, gobernaba los intervalos entre líneas y castigaba cada transición defensiva lenta del Leuven. Sin embargo, con Cooney-Cross en el campo, el equipo añadió un matiz distinto: una circulación ligeramente más vertical, un deseo de participar en la elaboración que parecía también una declaración íntima de resistencia. No fue una revolución estratégica, sino una reafirmación de identidad. Porque el fútbol de este Arsenal, incluso cuando avasalla, necesita mantener la coherencia con su idea madre: posesiones largas pero no inofensivas, amplitud sostenida por las extremas, laterales que alternan profundidad y pausa, y una medular que equilibra creatividad con disciplina posicional.

    Mientras tanto, el marcador 0-4 empezaba a convertirse en una cifra que no solo explicaba la diferencia de nivel, sino también el aprendizaje acumulado de las londinenses en escenarios europeos de alta exigencia. Este no era un triunfo circunstancial ni una noche de inspiración aislada. Era la confirmación de un proceso que había tenido tropiezos, dudas y, sobre todo, una racha incómoda en las idas eliminatorias que había condicionado su relato reciente en el continente. El dato emergía con fuerza: con este encuentro, el Arsenal rompía su secuencia sin victorias en partidos de ida en fases eliminatorias europeas. Puede parecer una estadística fría, pero en torneos a doble partido la psicología del primer asalto es determinante. Ganar la ida no solo concede ventaja matemática; otorga margen para gestionar el segundo encuentro, reduce la ansiedad estructural y desplaza la presión hacia el adversario.

    El Leuven, por su parte, transitaba el duelo con una mezcla de orgullo competitivo y evidencia de que su crecimiento todavía se encuentra en construcción. No fue un equipo entregado ni resignado. Intentó sostener bloques medios compactos, cerró pasillos interiores durante largos tramos y buscó transiciones rápidas cuando recuperaba en campo propio. Pero la diferencia en la calidad de las decisiones, en la velocidad de ejecución y en la ocupación racional de los espacios terminó marcando la distancia. En cada salida limpia del Arsenal se percibía una claridad conceptual que el conjunto belga aún está incorporando a su ADN competitivo. Y esa brecha no siempre se reduce únicamente con voluntad; requiere tiempo, inversión, experiencia internacional y, sobre todo, exposición repetida a este tipo de escenarios.

    El tramo final del partido, lejos de diluirse en una inercia cómoda para las visitantes, sirvió para confirmar tendencias ya dibujadas a lo largo de los noventa minutos. Caitlin Foord encontró un par de situaciones más para encarar en el uno contra uno, explotando el cansancio acumulado de su lateral. Victoria Pelova, siempre atenta a los espacios intermedios, pisó área con determinación, obligando a la zaga local a multiplicarse en coberturas tardías. El Arsenal no se conformó con administrar; siguió insistiendo, no tanto por necesidad aritmética como por convicción competitiva. Hay equipos que, cuando la ventaja es amplia, bajan pulsaciones y priorizan el control conservador. Este Arsenal, en cambio, transmite la sensación de que cada minuto es una oportunidad para reforzar automatismos, afinar mecanismos y enviar mensajes al resto de aspirantes continentales.

    Paradójicamente, el último susto relevante del encuentro llegó sobre la portería defendida por Daphne van Domselaar. Un córner en el tiempo añadido, casi anecdótico en el contexto global del marcador, activó una breve tensión. El Leuven, empujado por su público y por el deseo mínimo de maquillar el resultado con un gol del honor, cargó el área con decisión. El envío fue tenso, bien ejecutado, y encontró un remate que exigió a la guardameta neerlandesa una intervención de reflejos y lectura anticipada. No era una acción que pudiera cambiar la eliminatoria, pero sí podía alterar la narrativa inmediata. Van Domselaar respondió con autoridad, blocando o desviando con precisión, dejando claro que incluso en noches plácidas la concentración no se negocia. Ese gesto, aparentemente menor, consolidó la sensación de bloque sólido, de equipo que no concede licencias ni siquiera cuando la ventaja parece definitiva.

    El pitido final selló el 0-4 y confirmó lo que el desarrollo del juego ya había insinuado desde el primer tercio: la eliminatoria queda muy encarrilada para las londinenses. Sin embargo, reducir la noche a una mera cuestión de goles sería simplificar en exceso un partido que expuso jerarquías, pero también procesos. Porque en el fútbol femenino europeo actual, la distancia entre los clubes consolidados y los proyectos emergentes se mide tanto en talento individual como en coherencia estructural. El Arsenal demostró que su estatus no es casual ni efímero. Lo ha construido sobre una cultura competitiva que combina exigencia interna, planificación deportiva y una identidad de juego reconocible.

    La palabra jerarquía, tantas veces utilizada de forma retórica, adquirió en este encuentro una dimensión tangible. Se manifestó en la forma en que las centrales visitantes gestionaron los duelos aéreos, en la serenidad con la que el mediocampo reorganizó la presión tras pérdida y en la paciencia con la que las delanteras esperaron el momento exacto para atacar el intervalo entre central y lateral. Jerarquía no es solo ganar; es saber cuándo acelerar y cuándo pausar, cuándo asumir riesgo y cuándo proteger la estructura. Y eso fue precisamente lo que el Arsenal ejecutó con precisión quirúrgica.

    El Leuven, en contraste, dejó destellos que hablan de un futuro posible, pero también evidenció carencias propias de un proyecto que todavía está acumulando experiencia en estas instancias. En varios momentos logró conectar tres o cuatro pases bajo presión, activar su carril exterior y aproximarse al área rival con intención. Sin embargo, en la zona de definición, la toma de decisiones se volvió apresurada o imprecisa. La diferencia entre competir y dominar suele residir en esos pequeños detalles: un control orientado que facilita el disparo, un pase filtrado que rompe la línea, una cobertura que evita el dos contra uno. El aprendizaje europeo consiste en interiorizar esas microdecisiones hasta que se convierten en hábito.

    La noche también dejó una lectura simbólica sobre la ambición del campeón. Defender la corona europea implica convivir con un doble desafío: sostener el nivel propio y gestionar la presión externa. Cada rival afronta el duelo contra el vigente campeón con una motivación adicional, con la convicción de que derrotarlo supone una declaración de intenciones. El Arsenal, lejos de mostrarse complaciente, exhibió hambre competitiva. No jugó como quien protege un título, sino como quien quiere revalidarlo desde la autoridad. Esa diferencia mental es crucial en torneos largos y exigentes.

    A medida que el estadio se vaciaba y el murmullo se transformaba en conversaciones dispersas, quedaba la sensación de haber asistido a una noche que explica por qué el fútbol europeo sigue ampliando su brecha entre proyectos consolidados y aspirantes. No se trata únicamente de presupuesto o infraestructura, aunque esos factores pesan. Se trata de continuidad, de estabilidad en los banquillos, de una política deportiva coherente y de una mentalidad que asume que cada partido es una pieza más en un engranaje mayor.

    El regreso de Cooney-Cross, en ese contexto, actuó como recordatorio de que detrás de cada estructura táctica existen personas. El fútbol de élite tiende a encapsular a sus protagonistas en estadísticas y rendimientos, pero escenas como la suya abren grietas por donde se cuela la humanidad. Sus minutos no fueron determinantes en el marcador, pero sí en la narrativa emocional del equipo. En el abrazo de sus compañeras y en el aplauso contenido del cuerpo técnico se percibía algo más que satisfacción deportiva: era la celebración de la resiliencia personal integrada en un colectivo competitivo.

    Si algo demostró el Arsenal en esta ida es que no pretende ceder el trono sin resistencia. El 0-4 no es solo una ventaja amplia; es un mensaje dirigido al resto del continente. La combinación de talento individual, estructura táctica y fortaleza mental configura un perfil de campeón que no se sostiene en la improvisación. Y cuando el fútbol habla con esa claridad, como ocurrió esta noche, poco espacio queda para la interpretación ambigua. Las favoritas cumplieron con contundencia, reafirmaron su jerarquía y dejaron al Leuven en esa incómoda pero necesaria sala de espera que representa la élite europea para quienes aún están consolidando su proyecto.

    El segundo partido aún deberá disputarse, y el fútbol siempre guarda margen para lo inesperado. Pero la lógica competitiva indica que la eliminatoria ha tomado un rumbo muy definido. El Arsenal puso un pie y medio en los cuartos de final demostrando que su ambición no se ha erosionado tras conquistar el título. El Leuven, mientras tanto, deberá convertir esta experiencia en aprendizaje estructural, en combustible para seguir creciendo y acortando distancias.

    En definitiva, la noche no solo confirmó un resultado abultado. Confirmó que la jerarquía, cuando se sustenta en trabajo y coherencia, termina imponiéndose. Confirmó que los procesos de construcción requieren paciencia y exposición continuada. Y confirmó, también, que incluso en el contexto más competitivo, el fútbol sigue siendo un escenario donde las historias personales encuentran espacio para entrelazarse con la épica deportiva. Hoy ganaron las favoritas, sí. Pero más allá de los goles, ganó la consistencia, la identidad y la convicción de un campeón que no está dispuesto a soltar la corona.

    (Fuente: UEFA Women’s Champions League )

    Ficha técnica | 

    OH Leuven: L. Seynhaeve, S. Janssen, Z. Mertens, (c) J. Biesmans, K. Everaerts (Heremans 89’), S. Pusztai, F. Hermans (De Ceuster 59’), J. Kuijpers (Virag Nagy 59’), A. Bosteels, J. Conijnenberg (Nel Neyrinck 78’), A. Reynders (Isabella Dekker 59’).

    Arsenal: D. v. Domselaar, K. McCabe, L. Codina, (c) L. Williamson (Wubben-Moy 61’), E. Fox (Smilla Holmberg48’), M. Caldentey (Kyra Cooney-Cross 72’), V. Pelova, F. Maanum, C. Kelly (A. Russo 61’), O. Smith (K. Little 81’), C. Foord.

     

    Estadio: The King Power AT Den Dreef Stadium (Heverlee, Bélgica). Capacidad de 10.020 personas.

     

    Árbitra: Iuliana Elena Demetrescu

     

    Goles | 

    0-1 Maanum 21’⚽

    0-2 Olivia Smith 37’⚽

    0-3 Maanum 53’⚽

    0-4 Alessia  Russo 72’⚽

    Vídeo |

    https://youtu.be/g8OEsjb65lw?si=ooKeO5CsS88oZdi_

  • La previa | París F.C. vs Real Madrid

    (Fuente: UWCL)

    🔲 El club blanco visitará al París FC el miércoles 11 de febrero a las 21:00h en el Stade Charléty en la ida del playoff para pasar a cuartos de Champions. El duelo, que se emitirá por Disney+, será el segundo choque entre ambos este curso. Madrileñas y parisinas ya empataron (1-1) en la fase de grupos.

    Arrancan los playoffs para clasificarse a los cuartos de final de la UEFA Women’s Champions League. Ocho equipos pelearán por los cuatro billetes que dan acceso a la siguiente ronda. El Real Madrid CF visitará al París FC este miércoles 11 de febrero a las 21:00h en el partido de ida. Las madridistas terminaron la fase de grupos en la 7ª posición con 11 puntos, repartidos en tres victorias, dos empates y tan solo una derrota. Pau Quesada no podrá contar con las lesionadas Merle Frohms, Antonia Silva, Tere Abelleira, Lotte Keukelaar, mientras que, Signe Bruun, que viaja es duda para afrontar el partido. El cuadro español buscará intentar alcanzar el éxito de la temporada pasada, donde llegó a los cuartos de final por segunda vez en su historia. Si logra clasificarse se medirá al FC Barcelona, que ya espera al ganador de esta eliminatoria.

    Por su parte, el París Football Club terminó la fase de grupos en la 10ª posición con 8 puntos tras cosechar dos victorias, ante el Benfica (2-0) y el Valerenga (0-1), dos empates y dos derrotas. Además, las parisinas solo han marcado seis goles, pero también es el séptimo club con menos tantos encajados (7) en estos seis encuentros.

    Ambos equipos se conocen muy bien, y ya se han enfrentado en tres ocasiones a lo largo de su historia en la Champions con ninguna victoria del conjunto merengue. El cuadro francés se impuso por 2-1 y 0-1 en la fase de grupos de la temporada 2023/2024, mientras que, este curso los dos clubes ya se midieron en la liguilla previa con tablas (1-1) en el marcador.

    El duelo de vuelta que decidirá al equipo que pasa a cuartos de final se disputará el miércoles 18 de febrero a las 18:45h en el estadio Alfredo Di Stéfano.

    La ida en París marcará el tono de unos playoffs decisivos para el devenir europeo del Real Madrid. Las blancas buscarán imponer su estilo, apoyarse en la experiencia acumulada en este tipo de escenarios y sostener la solidez defensiva liderada por Misa Rodríguez, con el objetivo de regresar al Alfredo Di Stéfano con ventaja y dar un paso más hacia los cuartos de final de la Champions, mientras que el París Football Club buscará sacar rédito de la localía para llevarse un buen resultado a Valdebebas.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 UEFA Women’s Champions League

    🙌🏻 Playoffs | Partido de ida

    😍 Temporada 2025-2026😍

    🔥 París Football Club 🆚 Real Madrid Club de Fútbol 🔥

    🗓️ Miércoles, 11 de febrero de 2026

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    📺 Disney Plus

    🏟️ Stade Charléty, París

  • Oficial | Los equipos de arriba no fallan tras la decimonovena jornada

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ El FC Barcelona venció por 0-3 al DUX Logroño ante los 4.454 espectadores que acudieron al estadio de Las Gaunas. Por su parte, el Atlético de Madrid ganó por 0-1 al Levante UD, mientras que, el Alhama CF ElPozo también cayó por 0-1 ante el Costa Adeje Tenerife en el Heliodoro, al que fueron 2.334 fans.

    La decimonovena jornada de la Liga F Moeve se desplegó como un fin de semana de contrastes, confirmaciones y relatos cargados de contexto competitivo y emocional, en el que varios equipos reforzaron dinámicas ya consolidadas, otros encontraron alivio en forma de resultados y algunos vivieron golpes duros que marcarán su hoja de ruta inmediata. Fue una jornada con un único partido en sábado y un domingo de actividad ininterrumpida, con múltiples encuentros en simultáneo, amplia cobertura televisiva en abierto y de pago, y con DAZN como plataforma común para seguir íntegramente todos los choques, consolidando una vez más su papel central en la difusión del campeonato.

    Todo comenzó el sábado 7 de febrero al mediodía en Ipurua, donde el Granada CF confirmó que su 2026 está siendo, hasta el momento, intachable. El conjunto dirigido por Irene Ferreras se impuso por 0-2 a la SD Eibar en un encuentro que tuvo un punto de inflexión claro en los errores y la eficacia. El partido arrancó con alternancia de intentos, siendo Patri Ojeda la primera en probar fortuna con un disparo lejano que se marchó por encima del larguero. Laura Pérez, muy activa durante todo el choque, también buscó portería en campo rival, aunque sin éxito inicial. El duelo parecía encaminado a un descanso sin goles hasta que, en el minuto 38, un error en la salida de balón de Eunate Astralaga fue castigado con dureza: Laura Pérez leyó la jugada, se anticipó y abrió el marcador, premiando la presión alta del cuadro andaluz. Apenas seis minutos después, el Granada volvió a golpear. En una transición perfectamente ejecutada, Laura Pérez filtró un pase medido para Sonya Keefe, que definió con contundencia para doblar la ventaja y encarrilar el partido. La delantera fue determinante y acabó siendo reconocida como la MVP del encuentro. Tras el descanso, la SD Eibar intentó reaccionar con la entrada de Carmen Álvarez, buscando mayor profundidad y ritmo ofensivo. Chika Hirao sostuvo al Granada con solvencia, atrapando un disparo peligroso de la delantera, y Mireia Masegur todavía tuvo una opción de cabeza que terminó de diluir las esperanzas locales. El pitido final confirmó no solo la victoria, sino la sensación de solidez de un Granada que sigue creciendo y manteniéndose invicto en este inicio de año.

    El domingo 8 de febrero concentró el grueso de la jornada y lo hizo desde primera hora, con tres partidos a las 12:00h que ofrecieron narrativas muy distintas. En Tenerife, el Costa Adeje recibió al Alhama CF ElPozo en un encuentro marcado por el equilibrio, los detalles y la inspiración a balón parado. Antes incluso de que rodara el balón, el Heliodoro Rodríguez López vivió un momento emotivo con el homenaje a Mari Jose, que regresaba a la que fue su casa. Sobre el césped, el conjunto tinerfeño mostró personalidad desde el inicio. Paola Hernández dejó una acción de gran calidad técnica con una ruleta que terminó en un potente golpeo de Iratxe Pérez, mientras que Fatou Dembele también amenazó por arriba. La ocasión más clara de la primera mitad fue para Sakina Ouzraoui, pero Yannel Correa apareció de forma providencial para evitar el tanto. Cuando el partido parecía destinado a marcharse igualado al descanso, Natalia Ramos se inventó un lanzamiento de falta en el minuto 38 que, con una trayectoria envenenada, sorprendió a Sol Belotto y acabó en el fondo de la red. Ese gol no solo decidió el encuentro, sino que confirmó a Natalia Ramos como la jugadora más determinante del choque, reconocimiento que se vio reforzado en la segunda mitad, cuando el Alhama se quedó con una menos tras la expulsión por doble amarilla de Encarni Jiménez. Con superioridad numérica, el Costa Adeje buscó ampliar la ventaja, y la propia Natalia Ramos rozó el doblete con dos disparos de mucho nivel, uno repelido por la defensa y otro que se estrelló en la madera. El 1-0 final mantuvo al conjunto tinerfeño invicto en 2026 y consolidó su fortaleza como local.

    A la misma hora, en la ciudad deportiva sevillista, el Sevilla FC protagonizó uno de los resultados más contundentes de la jornada con un 4-0 ante el Athletic Club, en un partido que además pudo verse en RTVE Play, ampliando su alcance. El conjunto de David Losada fue superior desde los primeros compases. Raquel Morcillo avisó en los instantes iniciales y, a los diez minutos, un penalti señalado por un agarrón de Maite Valero sobre Eva Llamas permitió a Lucía Moral ‘WIFI’ inaugurar el marcador desde los once metros. El Athletic intentó reaccionar, pero se encontró con un Sevilla intenso y vertical. Antes del descanso, Fatou Kanteh superó a Adriana Nanclares, que regresaba tras lesión, para ampliar la renta. Tras el paso por vestuarios, Javi Lerga movió el banquillo con la entrada de Nerea Nevado y Maite Zubieta, pero la dinámica no cambió. A los nueve minutos de la segunda mitad, Lucía Moral volvió a aparecer con un disparo lejano, un auténtico zapatazo desde más allá del pico del área que supuso su doblete y la confirmación de su papel protagonista, siendo nombrada MVP del encuentro. El marcador lo cerró Raquel Morcillo tras aprovechar un gran centro lateral de Fatou Kanteh, redondeando un recital colectivo del Sevilla FC.

    También a las 12:00h, el Atlético de Madrid visitó al Levante UD en un partido cargado de simbolismo y tensión competitiva. Las jugadoras del conjunto local saltaron al césped con camisetas de apoyo a Érika González, lesionada de gravedad, en un gesto que marcó el tono emocional del encuentro. El Atlético, necesitado de reencontrarse con la victoria, golpeó pronto. En el minuto 7, un saque de esquina fue rematado por Synne Jensen, cuyo disparo tocó en la espalda de Silvia Lloris y descolocó a Laura Coronado, estableciendo el 0-1. El Levante intentó responder con un cabezazo de Eva Alonso que se marchó fuera y con un disparo lejano de Bascu bien atrapado por Lola Gallardo. En la segunda mitad, el conjunto granota apretó con decisión. Carol Marín tuvo el empate con un disparo desde dentro del área que obligó a la guardameta sevillana a realizar una parada de enorme mérito. Zipporah Agama cazó el rechace sin fortuna, y posteriormente Lola Gallardo volvió a aparecer, con ayuda del palo, para frustrar un intento de Alma Velasco. El empuje local se mantuvo hasta el final, pero el Atlético resistió y se llevó tres puntos de enorme valor, con Synne Jensen reconocida como la MVP del encuentro.

    La franja de las 14:00h dejó uno de los resultados más impactantes del fin de semana. En el Fernando Torres, el Deportivo Abanca arrolló al Madrid CFF con un contundente 1-6 que reflejó la pegada y la eficacia del conjunto gallego. El inicio tuvo alternativas, con un gol anulado a Allegra Poljak por fuera de juego y un disparo al palo de Emilie Nautnes. Sin embargo, en el minuto 14, una pena máxima señalada por una falta de Mônica Hickmann sobre Esperanza Pizarro permitió a la delantera uruguaya adelantar al Deportivo desde los once metros. El Madrid CFF intentó rehacerse y encontró el empate gracias a Emilie Nautnes, que aprovechó un pase de Melgard. La igualdad duró poco, ya que antes del descanso Merle Barth recogió un rechace de Paola Ulloa para volver a adelantar a las visitantes. La segunda mitad fue un monólogo blanquiazul. Raquel García amplió la ventaja nada más reanudarse el juego, y poco después llegó uno de los momentos destacados del partido con el golazo de Vera Martínez, que se erigió como la MVP del encuentro. Paula Gutiérrez firmó el quinto y Paula Monteagudo cerró la goleada con un remate al segundo palo, completando una actuación demoledora del Deportivo Abanca.

    A las 16:00h, dos encuentros se disputaron en paralelo. En Zubieta, la Real Sociedad se impuso por 2-0 al FC Badalona Women en un duelo con aroma de revancha tras la reciente eliminación copera. El conjunto txuri-urdin salió con un brazalete negro en memoria de la abuela de Lucía Rodríguez, añadiendo un componente emocional al encuentro. A los quince minutos, un centro de Intza fue rematado por Claire Lavogez; María Valenzuela logró despejar el primer intento, pero el rechace volvió a caer en los pies de la francesa, que abrió el marcador. El Badalona intentó reaccionar con un disparo de Irina Uribe sin premio. Tras el descanso, la entrada de Lice Chamorro dio mayor profundidad a las locales. Aiara Agirrezabala rozó el gol tras un envío al área, y el conjunto catalán tuvo una ocasión clara con un disparo de Loreta Kullashi que Claudia Florentino sacó de manera providencial. Finalmente, Nerea Eizagirre culminó una gran jugada individual para cerrar el partido, en un encuentro en el que Aiara Agirrezabala fue reconocida como la MVP.

    De manera simultánea, en el Alfredo Di Stéfano, el Real Madrid CF venció por 3-0 al RCD Espanyol en un partido que también se ofreció en abierto a través de múltiples canales. Antes del inicio, Athenea del Castillo recibió el trofeo y el ítem que la acreditaban como Player of the Month de enero en la Liga F Moeve. El duelo arrancó con una ocasión para Pau Comendador, bien resuelta por la guardameta visitante, pero pronto el Real Madrid impuso su ritmo. A los seis minutos, Athenea filtró un pase preciso para Signe Bruun, que definió con potencia para abrir el marcador. La propia Athenea volvió a ser protagonista poco después, aprovechando un rechace para ampliar la ventaja y confirmarse como la jugadora más influyente del encuentro, siendo designada MVP. En la segunda mitad, el Espanyol llegó a marcar por medio de Browne, pero el tanto fue anulado por falta. A la hora de juego, un centro de Eva Navarro fue peinado por Signe Bruun y, desde el segundo palo, Sara Holmgaard empujó el balón a la red para sentenciar definitivamente el choque.

    La jornada se cerró a las 18:00h en Las Gaunas, donde el FC Barcelona se impuso por 0-3 al DUX Logroño ante 4.454 espectadores. El partido estuvo cargado de simbolismo para el conjunto blaugrana. Ona Batlle alcanzó los 100 partidos como culé, y el equipo salió con camisetas de apoyo tanto a Marta Torrejón, por el fallecimiento de su padre, como a Laia Aleixandri, lesionada del cruzado. El DUX Logroño resistió con orden durante la primera mitad, pese a que Salma Paralluelo tuvo una ocasión clara que se estrelló en la madera. Sin embargo, nada más comenzar la segunda parte, Caroline Graham Hansen, MVP del encuentro, filtró un pase al segundo palo que Carla Julià solo tuvo que empujar para abrir el marcador. Kika Nazareth amplió la ventaja poco después y Vicky López fue la encargada de firmar el tercer tanto. El encuentro también dejó los primeros minutos de Welma Fon con el DUX Logroño y el debut de María Llorella con el primer equipo del FC Barcelona.

    De todo este amplio fin de semana competitivo emergió el once ideal de la jornada según SofaScore, un once que refleja tanto el peso de las grandes actuaciones individuales como la diversidad de equipos protagonistas. Bajo palos destacó de manera sobresaliente Romane Salvador, del RCD Espanyol, con una valoración de 9.6 que la convirtió en la portera más determinante del fin de semana. La línea defensiva estuvo compuesta por Silvia Lloris, del Atlético de Madrid, Lucía Rodríguez, de la Real Sociedad, y Claudia de Medina Rodríguez, del Costa Adeje Tenerife, todas ellas con actuaciones sólidas y decisivas. En el centro del campo brillaron Sara Holmgaard, del Real Madrid, Vicky López, del FC Barcelona, Natalia Ramos Álvarez, del Costa Adeje Tenerife, y Laura Pérez, del Granada CF, esta última clave en la victoria en Ipurua. El frente de ataque lo formaron Lucía Moral, del Sevilla FC, Signe Bruun, del Real Madrid, y Athenea del Castillo, también del conjunto blanco, cerrando un once ideal que sintetiza el rendimiento más alto de la decimonovena jornada de la Liga F Moeve y que sirve como reflejo fiel de un fin de semana intenso, diverso y cargado de historias que siguen dando forma al campeonato.

  • La crónica | Un Barcelona con mucho “flow” resuelve la cita en Las Gaunas

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔲 Las azulgranas ganaron por 0-3 al DUX Logroño ante los 4.454 espectadores que acudieron al estadio de Las Gaunas con los tantos de Carla Julià, Kika Nazareth y Vicky López. La MVP del choque fue Graham Hansen.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El domingo 8 de febrero, cuando el reloj marque las seis de la tarde y el invierno riojano empiece a apretar en las gradas de Las Gaunas, la Liga F Moeve bajará el telón de su jornada con un duelo que, en apariencia, parece escrito de antemano, pero que en el fondo encierra todas las contradicciones, tensiones y relatos que hacen del fútbol femenino español un escenario cada vez más rico, más complejo y más emocional. DUX Logroño y FC Barcelona se citan en uno de esos partidos que no solo se juegan durante noventa minutos, sino que se arrastran desde semanas atrás, desde la clasificación, desde la enfermería, desde la memoria reciente y desde la necesidad, esa palabra que nunca pesa igual para quien pelea por sobrevivir que para quien compite por perpetuar la excelencia.

    Las Gaunas volverá a ser ese estadio que mezcla modernidad y melancolía, un campo que ha visto demasiadas historias como para creer en imposibles, pero que también ha aprendido que el fútbol, incluso cuando se presenta con lógica aplastante, siempre guarda una rendija para el temblor. Allí comparece un DUX Logroño que marca la permanencia con 9 puntos, una cifra que no tranquiliza a nadie porque la frontera con el descenso es tan fina como cruel, porque cada jornada puede ser un paso adelante o un golpe seco contra la realidad. El conjunto riojano llega reforzado moralmente tras una victoria contundente, un 0-4 ante el Alhama CF ElPozo que no solo sumó tres puntos, sino que dejó una sensación de equipo vivo, reconocible, capaz de competir cuando el contexto le es favorable. Sin embargo, esa victoria también dejó interrogantes, porque no estuvieron sobre el césped Comfort Yeboah, Andrea Colomina ni Welma Fon, tres nombres que no son accesorios, sino piezas con peso específico en la estructura del equipo, futbolistas cuya ausencia obliga a reajustar automatismos, roles y liderazgos dentro del campo.

    El DUX sabe que el calendario no concede treguas y que recibir al FC Barcelona no es una cita que permita especular con el mañana. Cada punto cuenta, pero también cuenta la forma de competir, la imagen, la capacidad de resistir y, si se presenta la oportunidad, de morder. En este tipo de partidos, el discurso previo suele oscilar entre el respeto obligado y la reivindicación de la propia dignidad competitiva. Nadie en Logroño ignora que enfrente estará el líder de la Liga F Moeve, el equipo que marca el ritmo del campeonato, el que convierte cada jornada en una demostración de profundidad de plantilla, de identidad de juego y de ambición sostenida. Pero tampoco nadie olvida que el fútbol femenino español ha avanzado lo suficiente como para que incluso los gigantes deban justificar cada victoria, cada dominio y cada goleada.

    El FC Barcelona aterriza en tierras riojanas con el cartel de favorito absoluto, pero también con el desgaste acumulado de una temporada exigente y con la resaca emocional de una semana intensa. El conjunto blaugrana llega tras clasificarse para las semifinales de la Copa de la Reina, nada menos que imponiéndose por 0-4 al Real Madrid CF en el estadio Alfredo Di Stéfano, un resultado que trasciende lo puramente deportivo y se instala en el terreno simbólico. No fue solo una victoria, fue una declaración. “Estoy muy contento con el partido. Merecimos pasar de ronda”, afirmó Pere Romeu tras el duelo copero, en una frase que resume tanto la satisfacción por el resultado como la convicción en el camino recorrido. Ese partido, sin embargo, también dejó una sombra: la lesión de Laia Aleixandri, una baja que se suma a las ya conocidas de Mapi León y Aitana Bonmatí, dos nombres que, por sí solos, explicarían cualquier titular.

    La acumulación de ausencias no altera la esencia del Barça, pero sí obliga a matizarla. La central catalana, convertida en una pieza clave por su fiabilidad, su lectura táctica y su salida limpia de balón, cae en un momento delicado del calendario. Mapi León continúa fuera, y la ausencia de Aitana Bonmatí priva al equipo de una de sus principales fuentes de control, creatividad y liderazgo silencioso. A priori, Marta Torrejón sí estará disponible para viajar a Logroño, una noticia que aporta estabilidad y experiencia a una zaga que, incluso en contextos adversos, suele responder con jerarquía.

    El precedente de la primera vuelta es contundente: 4-0 para el FC Barcelona en el Johan Cruyff. Un marcador que reflejó la distancia entre ambos proyectos en ese momento de la temporada, pero que no necesariamente define lo que puede ocurrir en Las Gaunas. El fútbol no es una ecuación cerrada, y menos aún cuando se juega lejos de casa, en un campo donde el rival se siente protegido por su gente y por la urgencia de los puntos. El DUX Logroño sabe que necesita algo más que orden defensivo; necesita personalidad, valentía medida, concentración absoluta y una dosis de fe que solo se construye desde dentro.

    DAZN y Movistar+ serán los testigos de un partido que, más allá del resultado, sirve para radiografiar dos realidades opuestas pero igualmente legítimas dentro de la Liga F Moeve. Por un lado, el club que aspira a todo, que compite por todos los títulos y que ha normalizado la excelencia hasta convertirla en obligación. Por otro, el equipo que lucha por mantenerse, que pelea cada semana contra la estadística, el presupuesto y la presión, pero que se niega a renunciar a su identidad. El contraste no es una debilidad de la competición; es, precisamente, una de sus fortalezas.

    El ambiente en Las Gaunas se intuye especial. No todos los días visita Logroño el FC Barcelona, y cada una de estas citas se vive como una oportunidad para medir fuerzas, para reivindicar el trabajo invisible y para demostrar que la Liga F Moeve no es solo un escaparate de estrellas, sino también un ecosistema competitivo donde cada punto se gana con sudor. El DUX Logroño afronta el choque con la serenidad que da venir de una victoria amplia, pero también con la prudencia que exige enfrentarse a un rival que no concede errores. La gestión de los primeros minutos será clave: encajar pronto ante el Barça suele ser una sentencia, mientras que resistir, incomodar y alargar el partido introduce la duda, ese elemento tan humano incluso en los equipos más dominantes.

    El Barça, por su parte, llega con la responsabilidad de mantener el liderato, de no relajarse tras un triunfo de prestigio en Copa y de seguir enviando mensajes al resto de la liga. La profundidad de su plantilla le permite rotar sin perder competitividad, pero cada baja obliga a ajustar piezas y a confiar en futbolistas que, en otros contextos, tendrían un rol secundario. Esa es una de las grandezas —y también uno de los retos— del proyecto blaugrana: la exigencia es siempre máxima, independientemente del once inicial.

    En este contexto, el partido se convierte en algo más que un simple cierre de jornada. Es un examen para ambos. Para el DUX Logroño, un examen de resistencia, carácter y capacidad de competir contra el mejor. Para el FC Barcelona, un examen de madurez, de gestión de la adversidad y de continuidad en la excelencia. El césped de Las Gaunas dictará sentencia, pero antes de que ruede el balón ya se han puesto en juego demasiadas cosas como para reducir el choque a una cuestión de favoritismo.

    Aquí se cruzan trayectorias, se enfrentan urgencias y se miden ambiciones. Aquí se pone a prueba la narrativa dominante y se abre la puerta, aunque sea mínimamente, a la sorpresa. Porque el fútbol femenino español, en su crecimiento constante, también se alimenta de estos partidos, de estas noches frías, de estos estadios que esperan, expectantes, a que algo ocurra. Y cuando algo puede ocurrir, aunque las probabilidades digan lo contrario, el fútbol deja de ser una previsión para convertirse en un relato.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El duelo en profundidad |

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve

    😍 Temporada 2025-2026😍

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con un escenario al que no estamos muy acostumbrados, el flamante campeón de la Supercopa de España 2026 en Castellón era incapaz de derribar el muro vinotinto y las tablas (0-0), lo dejaban todo pendiente de resolución de cara al segundo y definitivo acto en La Rioja.

    🔥 DUX Logroño 🆚 Fútbol Club Barcelona 🔥

    🗓️ Domingo , 8 de febrero de 2026

    ⏰ 18:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Estadio Municipal de Las Gaunas , La Rioja

    Los onces |

    El estadio de Las Gaunas se vistió de gala como solo saben hacerlo los escenarios que intuyen que van a ser protagonistas de una tarde que quedará archivada en la memoria colectiva del fútbol femenino español. Desde horas antes del pitido inicial, Logroño respiraba un ambiente especial, una mezcla de expectación, respeto y orgullo por recibir al FC Barcelona, el equipo que marca el paso de la Liga F Moeve y que convierte cada desplazamiento en un acontecimiento. Las gradas, pobladas poco a poco hasta alcanzar los 4.454 espectadores, ofrecían una imagen elocuente del crecimiento sostenido de la competición, de la fidelidad de una afición que entiende el fútbol femenino no como una novedad, sino como una expresión deportiva madura, con identidad propia y con relatos que merecen ser contados con la misma solemnidad que cualquier gran cita.

    El FC Barcelona saltó al césped con una carga emocional visible, perceptible incluso antes de que el balón comenzara a rodar. Las jugadoras azulgranas lucieron camisetas de apoyo a Marta Torrejón, golpeada por el reciente fallecimiento de su padre, y a Laia Aleixandri, ausente por una grave lesión de cruzado. No era un gesto protocolario, sino una declaración de valores, una forma de recordar que, incluso en la élite más exigente, el fútbol sigue siendo un espacio de humanidad compartida. Además, la tarde quedaría marcada por dos hitos individuales que hablaban de futuro y de trayectoria: el debut como culé de la zaguera Adriana Ranera, llamada a integrarse en la estructura defensiva blaugrana, y los cien partidos oficiales de Ona Batlle con la camiseta del Barça, cifra redonda que simboliza regularidad, compromiso y excelencia sostenida.

    Desde el primer minuto, el guion parecía responder a lo esperado. El FC Barcelona se hizo con el control del esférico con naturalidad, moviendo el balón de lado a lado, imponiendo su ritmo, obligando al DUX Logroño a replegarse en campo propio y a organizar un bloque defensivo compacto, solidario, consciente de que la resistencia sería una cuestión tanto física como mental. La primera advertencia llegó pronto, cuando Salma Paralluelo se perfiló para armar un disparo que buscaba sorprender, pero María Miralles, muy bien colocada, atrapó el balón sin excesivas dificultades. Fue una intervención sencilla en apariencia, pero cargada de significado: Miralles estaba concentrada, preparada para una tarde larga.

    Poco después, la guardameta riojana volvió a mostrarse decisiva al anticiparse con valentía a Kika Nazareth, cortando una acción que amenazaba con romper la línea defensiva. El Barça dominaba, pero no encontraba fluidez en los metros finales. Salma, incisiva, volvió a protagonizar la ocasión más clara del primer acto con un remate poderoso que se estrelló violentamente contra la madera, provocando un murmullo colectivo en Las Gaunas, ese sonido indefinible que mezcla alivio y temor, la conciencia de que el margen de error era mínimo.

    El DUX Logroño, lejos de descomponerse, se mantenía firme atrás, con líneas juntas, con ayudas constantes, con una disciplina táctica que hablaba de un equipo trabajado y mentalizado. A los veinte minutos, Carla Julià se animó con un remate que se marchó por encima del larguero, una acción que sirvió para recordar que el Barça, incluso cuando no encuentra espacios, nunca deja de amenazar. Las de Pere Romeu seguían a lo suyo, acumulando posesión, circulando el balón con paciencia casi pedagógica, pero sin hallar el camino hacia la portería de una María Miralles que crecía con cada intervención.

    Vicky López y Clara Serrajordi probaron fortuna con sendos golpeos lejanos que no encontraron portería, reflejo de la frustración creciente ante el muro vinotinto. El Barça chocaba una y otra vez contra una defensa bien organizada, mientras que el DUX intentaba, sin éxito, explotar la velocidad de Mawete al contragolpe. Gemma Font, bajo palos, apenas tuvo que intervenir, pero su concentración era total, consciente de que cualquier transición podía alterar el equilibrio del partido.

    Justo antes del descanso, cuando el primer tiempo parecía condenado a cerrarse sin goles, María Miralles volvió a erigirse en protagonista al evitar el tanto de Vicky López con una intervención eficaz, rápida, de reflejos felinos. Fue una parada que levantó a la grada y que confirmó que el DUX Logroño no solo resistía, sino que creía.

    Tras el paso por vestuarios, el FC Barcelona regresó al césped con una marcha más, con una determinación renovada. Apenas cinco minutos tardó en abrir la lata, y lo hizo de una forma que resumía su esencia colectiva. Caroline Graham Hansen recibió el balón en banda, levantó la cabeza y, con ese toque sutil que distingue a las futbolistas extraordinarias, metió un pase tenso y preciso al segundo palo. Allí apareció Carla Julià, llegando desde atrás, atacando el espacio con convicción, para empujar la pelota al fondo de la red.

    El gol no fue un estallido caótico, sino una liberación contenida, el premio a la insistencia, el momento exacto en el que la resistencia local cedió ante la calidad visitante y se abría la lata con el 01 en el minuto 50 de juego.

    Apenas dos minutos después, el Barça asestó un segundo golpe que dejó tocado al DUX Logroño. El conjunto culé había encontrado los huecos en la zaga rival, había ajustado los movimientos, había acelerado la circulación. El balón volvió a viajar con velocidad, los desmarques comenzaron a ser más agresivos, y la defensa riojana, hasta entonces impecable, empezó a llegar medio segundo tarde. Ese segundo tanto no fue solo un gol más en el marcador; fue la confirmación de que el partido había cambiado de fase cuando la portuguesa Kika Nazareth envió su remate lejos del alcance de Miralles para duplicar la renta hasta el 02 en el minuto 52 de este envite.

    En el minuto 56 llegó el tercer gol, el que terminó de inclinar definitivamente la balanza. Tras un rechace de Miralles dentro del área, Vicky López apareció con instinto, con esa capacidad para leer la jugada antes que nadie, y cazó el balón para enviarlo al fondo de la red. Fue un gol de oportunismo, de inteligencia, de estar donde hay que estar en el momento justo.

    Las Gaunas, que hasta entonces había empujado con fe, asumió que la hazaña se escapaba, aunque el aplauso fue sincero, respetuoso, consciente del esfuerzo realizado y Vicky López, ex del Madrid CFF, instaló el definitivo 03 cuando el reloj deambulaba ya por el minuto 58 y la reacción local no llegaba.

    Ese tercer tanto, nacido del instinto y de la lectura privilegiada de Vicky López dentro del área, no solo alteró el marcador, sino que actuó como un punto de inflexión emocional y estratégico en el banquillo del DUX Logroño. Hasta ese momento, el conjunto riojano había sostenido el partido desde una mezcla admirable de orden, sacrificio y fe competitiva, pero el 0-3, reflejado de forma implacable en el marcador de Las Gaunas, obligó a asumir que el encuentro entraba en una fase distinta, menos ligada a la esperanza del resultado y más conectada con la necesidad de proteger la dignidad, gestionar esfuerzos y mirar también hacia el futuro inmediato. El cuerpo técnico entendió que era el momento de mover piezas, de dar entrada a futbolistas con energía renovada, con hambre, con ganas de dejar huella incluso en un contexto adverso.

    Catalina Ongaro fue una de las elegidas para saltar al terreno de juego. Su entrada no fue casual ni simbólica: aportaba frescura, presencia física y una voluntad clara de disputar cada balón como si fuera el último. Junto a ella, Welma Fon vivió un momento que quedará grabado en su carrera profesional, el debut oficial con el DUX Logroño en un escenario exigente, ante el líder de la Liga F Moeve y con miles de miradas siguiendo cada movimiento. Para una futbolista que da sus primeros pasos en la competición, no hay prueba más dura ni más formativa que hacerlo en una tarde así, cuando el marcador es adverso, cuando el rival domina y cuando cada error se paga caro. Welma entró con la mezcla natural de nervios y determinación, consciente de que ese tramo final era una oportunidad para mostrarse, para sentir el ritmo real de la élite y para empezar a construir su propio espacio dentro del equipo.

    Mientras tanto, María Miralles continuaba sosteniendo al DUX Logroño con una actuación que trascendía lo estadístico. Cada intervención suya era un acto de resistencia, una negativa explícita a rendirse incluso cuando el partido parecía ya sentenciado. Evitó el cuarto gol con otra parada de mérito, rápida, intuitiva, lanzándose con decisión para tapar un disparo que llevaba veneno. No celebró la acción, no levantó los brazos, pero su lenguaje corporal transmitía un mensaje claro a sus compañeras: el partido seguía, la camiseta se defendía hasta el último segundo. Miralles se convirtió así en el rostro de la resiliencia riojana, en la futbolista que entendió que hay derrotas que también se juegan, que también se compiten, y que dejan poso si se afrontan con orgullo.

    El FC Barcelona, por su parte, gestionaba el tramo final con la serenidad de quien sabe que el trabajo principal ya está hecho, pero sin caer en la complacencia. Las blaugranas siguieron moviendo el balón con criterio, buscando espacios, probando combinaciones, manteniendo la intensidad competitiva que define al proyecto. En ese contexto apareció otro de los momentos significativos de la tarde: María Llorella tuvo sus primeros minutos con el primer equipo del FC Barcelona. No fue un gesto vacío ni una concesión gratuita, sino una muestra coherente de una filosofía que mira siempre hacia adelante, que integra talento joven incluso en escenarios de máxima exigencia y que entiende el relevo generacional como un proceso natural, no como una ruptura.

    Para Llorella, pisar el césped de Las Gaunas con la camiseta del primer equipo fue la culminación de años de trabajo silencioso, de entrenamientos, de aprendizajes y de paciencia.

    Cada toque suyo fue seguido con atención desde el banquillo y desde la grada, consciente el entorno blaugrana de que esos minutos forman parte de algo más grande: la continuidad de un modelo que no se agota en los nombres actuales, sino que se proyecta hacia el futuro con la misma ambición que define el presente.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El partido se fue apagando sin sobresaltos, con el FC Barcelona administrando la ventaja y el DUX Logroño aferrándose a la competitividad como último bastión. No hubo rendición, no hubo desconexión. Hubo, sí, la aceptación de una realidad dura, pero también la certeza de que enfrentarse al mejor, resistir durante muchos minutos y aprender de cada detalle forma parte del camino hacia la permanencia. Las Gaunas despidió a las futbolistas con un aplauso sincero, consciente de que había asistido a una tarde de fútbol de alto nivel, cargada de simbolismo, de emociones cruzadas y de historias individuales que seguirán desarrollándose jornada tras jornada.

    A pesar de haber tardado más de una parte en dar con la tecla, no hay rival pequeño en esta gloriosa competición, el Fútbol Club Barcelona suma ya 54 unidades de 57 posibles hasta la fecha, que permiten a las de Pere Romeu seguir al frente de la Liga F Moeve.

    El siguiente capítulo en clave azulgrana, que hoy vestía su tercer uniforme en homenaje al malogrado Kobe Bryant (Lakers), llegará en el Johan Cruyff ante la Sociedad Deportiva Eibar el próximo sábado, 14 de febrero de 2026, a las 18:30 en un duelo que emitirá DAZN.

    El titánico esfuerzo del DUX Logroño cae en saco roto ante las actuales subcampeonas de Europa, pero la buena imagen del elenco que dirige Daniel Montoya podría ser clave para acabar saliendo del pozo a final de temporada.

    El subcampeón de la Copa de la Reina en 2020 volverá a competir en la Liga Profesional de Fútbol Femenino al jugar a domicilio en la Dani Jarque con el Espanyol, pero de momento, seguirá siendo decimocuarto con tan solo 9 puntos, los mismos guarismos que un Alhama Club de Fútbol que sí está en descenso a Primera RFEF.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    DUX Logroño: Miralles; Rebeca, Marta, Iria Castro, Martin; Falfán (Justina Morcillo, m.68); Isina (Velazco, m.68), Laura Martínez (Catalina Ongaro, m.56), Annelie; Salomé (Mia Asenjo, 78) y Mawete (Welma Fon, m.56).

    Fútbol Club Barcelona: Gemma; Aicha, Adriana. Ona Batle (María Llorella, m.62); Serrajordi; Kika, Sydney, Vicky López (Claudia Pina, m.62), Carla Juliá; Paralluelo y Graham (Fenger, m.62).

    Árbitra: María Eugenia Gil.

    Incidencias: Partido de la Liga F disputado en el estadio de Las Gaunas ante unos cuatro mil espectadores sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |
    0-1 Carla Júlia 50’ ⚽️
    0-2 Kika Nazareth 52’ ⚽️
    0-3 Vicky López 55’ ⚽️

    Vídeo |

  • La crónica | La Real Sociedad se toma la revancha de la eliminación copera

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ Las de Arturo Ruiz se impusieron por 2-0 al Badalona Women para tomarse la revancha de la eliminación en cuartos de Copa de la Reina. Claire Lavogez y Nerea Eizagirre marcaron los y dos tantos del conjunto donostiarra. La MVP del choque fue Aiara Agirrezabala, que es una de las grandes perlas de Liga F Moeve.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El domingo 8 de febrero, a las 16:00 horas, el Reale Arena vuelve a ser escenario de una de esas tardes que explican por qué el fútbol femenino español ha entrado definitivamente en una nueva dimensión. Real Sociedad y FC Badalona Women se reencuentran casi sin tiempo para respirar, con las emociones todavía en carne viva, con la herida abierta del partido de cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola y con la sensación inequívoca de que este duelo va mucho más allá de tres puntos. Es Liga F Moeve, sí, pero también es memoria reciente, revancha, orgullo, narrativa y televisión en abierto, porque el encuentro pudo verse para toda España en TEN TV, además de DAZN, GolPlay y 3Cat, con la narración de Iván Fanlo y los comentarios de Júlia Cortina, en una apuesta decidida por llevar el fútbol femenino a todos los hogares, sin barreras, sin excusas y sin silencios.

    Han pasado menos de 72 horas desde que el ONA —el nombre que ya resuena con identidad propia en Badalona— asaltó San Sebastián en Copa, resistiendo, sufriendo, creyendo y golpeando cuando más duele. Minuto 113 de juego, prórroga, cansancio extremo, piernas de plomo y corazón desbocado. Itziar Pinillos, exjugadora del Madrid CFF, símbolo de una generación que ha picado piedra lejos de los focos, encontró el espacio, el tiempo y la sangre fría para marcar el 0-1 que silenció el estadio y escribió una de las páginas más importantes en la historia del FC Badalona Women. No fue un gol más. Fue un manifiesto. Fue la confirmación de que este equipo ha dejado de pedir permiso.

    Ese recuerdo está todavía demasiado fresco en la cabeza de la Real Sociedad. Arturo Ruiz lo verbalizó con serenidad y con poso: “La derrota es un bache en el camino”. No una caída, no una crisis, no un terremoto. Un bache. Pero los baches, en temporada larga, se sortean mejor cuando hay carácter, cuando hay estructura y cuando hay un colchón como el que tiene este equipo txuri-urdin: ocho puntos de ventaja sobre el cuarto clasificado, una regularidad sostenida en Liga y una identidad de juego que no se improvisa. Aun así, el fútbol no entiende de clasificaciones cuando el rival acaba de eliminarte y vuelve a aparecer delante casi sin dar tiempo a pasar página.

    La Real Sociedad llega a este partido con la necesidad íntima de recomponerse emocionalmente. No es una cuestión de urgencia clasificatoria, sino de orgullo competitivo, de reafirmación y de enviar un mensaje claro: el Reale Arena sigue siendo territorio de autoridad. Las bajas de María Molina y Maren Lezeta, ambas lesionadas, obligan a reajustes, pero no alteran la convicción de un equipo que ha construido su camino desde la estabilidad, el trabajo de cantera y una idea reconocible. Arturo Ruiz, técnico madrileño, ha insistido desde su llegada en la importancia de los procesos, en no dejarse arrastrar por el ruido y en entender cada partido como una pieza más del puzzle de la temporada. Y sin embargo, este no es un partido cualquiera.

    Porque enfrente vuelve a estar el FC Badalona Women de Marc Ballester, un equipo que vive uno de los momentos más dulces de su historia reciente. Invicto en 2026. Cuatro victorias y un empate. Tres triunfos en Liga F Moeve y uno en Copa de la Reina. Números que no solo hablan de resultados, sino de una madurez competitiva que ha ido creciendo en silencio, lejos de los grandes focos, pero con una personalidad cada vez más definida. El ONA no es una anécdota copera. Es un proyecto que ha entendido que el fútbol femenino también se construye desde la fe, desde el orden y desde la convicción colectiva.

    Las ausencias de Antonia Canales, lesionada del cruzado, y de Berta Pujadas y Núria Garrote son sensibles, pero no han desdibujado el plan de Marc Ballester. El técnico ha sabido dotar a su equipo de una identidad sólida, pragmática cuando toca, valiente cuando se puede y, sobre todo, resiliente. El partido de Copa fue una demostración de ello. Aguantar, sufrir, aceptar que habrá momentos sin balón, que habrá que defender bajo, que el rival te someterá por fases… y aun así, creer que el partido no está perdido mientras el marcador siga en blanco.

    El precedente inmediato condiciona todo. La Real Sociedad sabe que dominó fases del encuentro copero, que generó ocasiones y que, aun así, no fue suficiente. El Badalona Women sabe que sobrevivió, que se sostuvo y que golpeó en el momento exacto. Esa dualidad convierte el partido de Liga en una partida de ajedrez emocional. ¿Habrá ansiedad en las locales? ¿Habrá exceso de confianza en las visitantes? ¿Se repetirá el guion o veremos un partido completamente distinto?

    La historia entre ambos equipos añade otra capa de significado. Diez enfrentamientos previos. Cuatro victorias para las donostiarras, cuatro empates y dos triunfos del equipo catalán. Equilibrio, respeto mutuo y una rivalidad que, sin ser clásica, empieza a tener cuerpo, memoria y capítulos reconocibles. Cada duelo ha dejado una sensación de igualdad, de detalles, de partidos que se deciden en pequeños márgenes. Y cuando los márgenes son tan estrechos, el factor emocional se vuelve determinante.

    En este contexto, la retransmisión en abierto adquiere un valor simbólico enorme. TEN TV ofreció el partido para toda España, con Iván Fanlo a los mandos de la narración y Júlia Cortina aportando análisis, contexto y sensibilidad desde los comentarios. No es un detalle menor. Es la constatación de que estos partidos ya no se esconden, de que el fútbol femenino ocupa espacios que antes le estaban vetados y de que la épica también se construye cuando cualquiera puede sentarse en su sofá y sentirse parte de la historia que se está escribiendo.

    Para la Real Sociedad, este partido es una prueba de carácter. No solo por la revancha, sino por la necesidad de demostrar que el proyecto no se tambalea ante un golpe inesperado. Para el Badalona Women, es una oportunidad de oro para confirmar que lo de la Copa no fue un accidente, que este equipo puede competir de tú a tú en Liga F Moeve contra uno de los bloques más sólidos del campeonato y que su racha en 2026 no es fruto del azar.

    El Reale Arena, testigo de grandes noches europeas y de tardes memorables, se prepara para un partido que, sobre el papel, es de Liga, pero que en el fondo es un duelo de identidades. El estilo más elaborado, paciente y estructurado de la Real Sociedad frente a la contundencia, la disciplina táctica y el instinto competitivo del ONA. Dos maneras de entender el crecimiento en el fútbol femenino. Dos caminos distintos que se cruzan en el mismo punto.

    Y sobre todo, el recuerdo imborrable de ese minuto 113. De ese balón que terminó en la red. De Itziar Pinillos celebrando un gol que ya forma parte de la memoria colectiva del Badalona Women. De una Real Sociedad que, apenas tres días después, tiene la oportunidad de transformar la frustración en respuesta. El fútbol ofrece pocas veces la posibilidad de revancha tan inmediata. Y cuando lo hace, suele regalar partidos cargados de tensión, de intensidad y de narrativa.

    Este domingo no es solo un Real Sociedad – FC Badalona Women. Es la continuación de una historia que empezó en Copa, es una reivindicación del fútbol femenino en abierto, es una prueba de madurez para dos proyectos que representan muy bien el momento que vive la Liga F Moeve. Y es, sobre todo, una invitación a sentarse, mirar y entender que aquí también se construyen relatos épicos, con voz propia, con emoción y con memoria.

    Partida de ajedrez |

    🏆 Liga F Moeve |

    🙌🏻 Temporada 2025-2026 |

    🔥 Real Sociedad de Fútbol 🆚 ONA 🔥

    🗓️ Domingo, 8 de febrero de 2026

    ⏰ 16:00 horario peninsular

    📺 TEN TV

    🏟️ Estadio de Zubieta, Guipúzcoa

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    La tarde en el Estadio de Zubieta era una más en el calendario de la Liga F Moeve. No podía serlo. Apenas habían pasado unos días desde que el mismo escenario había sido testigo de una de las noches más dolorosas para la Real Sociedad en lo que iba de temporada, aquella eliminación copera frente al FC Badalona Women que dejó cicatriz, silencio y una sensación de oportunidad perdida. El fútbol, caprichoso y cruel, había querido que el sorteo y el calendario cruzaran de nuevo a ambos equipos casi sin margen para digerir lo ocurrido. Menos de 72 horas después del golpe, la vida ofrecía revancha. Y la Real Sociedad la tomó.

    Desde el primer minuto se percibió que el partido se iba a jugar bajo coordenadas emocionales muy distintas a las de un encuentro ordinario de Liga F Moeve.

    El conjunto txuri-urdin saltó al césped con el gesto serio, concentrado, con una determinación que se notaba en cada carrera y en cada disputa. El brazalete negro en el brazo de Lucía Rodríguez, en memoria de su abuela recientemente fallecida, añadió una capa más de solemnidad a una tarde ya cargada de significado. No era solo fútbol. Era memoria, orgullo y respuesta.

    Las de Arturo Ruiz asumieron el mando del partido prácticamente desde el pitido inicial. El balón fue suyo, pero no desde la posesión estéril, sino desde una circulación consciente, paciente, buscando siempre la verticalidad cuando se abría el espacio. Lucía Pardo se convirtió desde muy pronto en el faro ofensivo del equipo, fijando centrales, descargando de espaldas y ofreciendo líneas de pase constantes para las llegadas desde segunda línea. El mensaje era claro: había que golpear pronto, marcar territorio, evitar que el partido se convirtiera en una repetición emocional del duelo copero.

    El FC Badalona Women, fiel a su identidad, se ordenó con disciplina, consciente de que el contexto era distinto pero la exigencia la misma. María Valenzuela, heroína silenciosa en Copa, volvía a ser la última barrera de un equipo que no renuncia a competir aunque no tenga el balón.

    El primer aviso llegó en forma de un envío tenso al área que obligó a la guardameta visitante a medir tiempos y espacio. El balón botó, se envenenó y estuvo a punto de convertirse en un problema mayor, pero el Badalona sobrevivió. No sería la última vez.

    El dominio txuri-urdin se transformó en ventaja pasada la primera decena de minutos, en una jugada que condensó todo lo que había preparado Arturo Ruiz. Intza, profunda y valiente desde la banda, ganó metros, levantó la cabeza y puso un centro medido al corazón del área. Allí apareció Claire Lavogez, llegando desde atrás, atacando el espacio con inteligencia. La centrocampista francesa armó el disparo con la derecha desde dentro del área. María Valenzuela reaccionó con reflejos, sacó una mano firme y repelió el primer chut, pero el balón quedó muerto, suspendido durante una fracción de segundo que pareció eterna. Lavogez, lejos de desconectarse, siguió la jugada, ajustó el cuerpo y golpeó de nuevo. Esta vez el disparo superó definitivamente a la arquera catalana y se coló en la red catalana para abrir la lata con el 1-0 en el minuto 15 de juego.

    Con el 1-0, la Real Sociedad no levantó el pie. Todo lo contrario. El equipo entendió que la mejor manera de protegerse del recuerdo copero era seguir atacando, seguir mandando, seguir imponiendo su ritmo. El Badalona intentó estirarse con balones largos buscando la velocidad de Irina Uribe, pero ahí emergió la figura de Julia Arrula, imperial en la lectura defensiva, anticipándose una y otra vez para cortar cualquier intento de transición visitante. Cada intervención de la guardameta y de la zaga reforzaba la sensación de seguridad de un equipo que había aprendido de la Copa.

    Antes del descanso, ambos conjuntos tuvieron fases de aproximación, pero sin claridad suficiente como para alterar el marcador. El Badalona resistía, consciente de que cualquier mínima concesión podía ser letal, y la Real Sociedad gestionaba con cabeza, sin ansiedad, sin precipitación. El 1-0 al intermedio era justo, pero no definitivo.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una mínima diferencia a favor del equipo que levantó la Copa de la Reina en 2019, pero el margen era tan pequeño que todo podía pasar en el segundo y definitivo acto en el País Vasco.

    Tras el paso por vestuarios, Marc Ballester agitó el tablero con la entrada de Lice Chamorro, buscando más mordiente y presencia ofensiva. El plan visitante era claro: intentar que el partido se abriera, provocar intercambios, encontrar alguna fisura emocional en el rival. Sin embargo, el guion no varió sustancialmente. La Real Sociedad siguió llevando el peso del encuentro, moviendo el balón con criterio y buscando ensanchar el campo.

    Uno de los momentos más simbólicos del partido llegó con un envío largo al segundo palo para la carrera de Aiara Agirrezabala. La lateral apareció con potencia, atacando el espacio libre, y estuvo a punto de conectar un remate que habría sido el 2-0. No llegó por centímetros, pero la acción fue un reflejo de su partido completo, intenso, constante, decidido, que acabaría valiéndole el reconocimiento como MVP del encuentro.

    Los cambios se sucedieron en ambos banquillos. Arturo Ruiz dio entrada a Arola Aparicio para refrescar y mantener la intensidad, mientras que Sarah Jankovska sumó minutos en el conjunto catalán. El Badalona empezó a creer en el empate, especialmente a través de Elena Julve, que buscó desmarques y conducciones, pero siempre se encontró con una zaga txuri-urdin sólida, ordenada e inexpugnable.

    El tramo final del partido concentró toda la tensión. A falta de quince minutos, un saque de esquina botado por Andreia Jacinto encontró la cabeza de Lucía Pardo. La ex del Madrid CFF se elevó, conectó el remate desde dentro del área y el balón salió rozando el larguero. María Valenzuela siguió la trayectoria con el corazón en un puño, viendo cómo la pelota se marchaba fuera por muy poco. Fue una ocasión que pudo haber sentenciado antes, pero también un aviso de que el partido seguía abierto.

    El Badalona se volcó entonces con todo lo que tenía. Loreta Kullashi estuvo a punto de cambiar la historia con un disparo que ya se cantaba como gol, pero Claudia Florentino apareció de manera providencial para sacar el balón bajo palos, en una acción defensiva que valió casi tanto como un tanto. Era el último intento visitante.

    Y cuando el rival se expone, el fútbol castiga. Con el Badalona desordenado, Nerea Eizagirre recogió un pase de Lucía Rodríguez, condujo, encaró, se inventó una jugada individual llena de talento y determinación y definió con maestría para poner el 20 definitivo. Un gol que cerró el partido, que cerró la herida y que devolvió a la Real Sociedad la sensación de control y autoridad ya sobre el 96 del añadido.

    El pitido final confirmó mucho más que una victoria. Confirmó que la Real Sociedad mantiene los ocho puntos de ventaja sobre su rival directo en la lucha por los puestos de Champions, que supo responder al golpe de la Copa y que este equipo sigue creciendo desde la madurez. Para el FC Badalona Women, la derrota no borra lo conseguido, pero sí recuerda que la Liga exige constancia y precisión absoluta.

    La revancha se consumó. El fútbol, esta vez, fue justo con quien supo entender mejor el contexto del torneo de la regularidad, quedando la Real Sociedad de Fútbol en la tercera plaza con 41 unidades en su haber y ya piensa en su próximo choque ante el Athletic Club en Lezama.

    Por su parte, el ONA pagó muy caro su esfuerzo copero y no pudo hacer zozobrar de nuevo a las donostiarras, pero las de Marc Ballester navegan tranquilas instaladas en el séptimo escalón gracias a sus 26 unidades y buscará darle caza al Sevilla Fútbol Club, más tendrá un hueso duro de roer en las guerreras del Costa Adeje Tenerife Egatesa, que está metido de lleno en la lucha por acceder a Europa, casi nada.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Real Sociedad: J. Arrula, Emma (Arola A., min. 62), Lucía, Florentino, Moraza (cap.), P. Fernández, Cahynová, Aiara (Cecilia, min. 91), Lavogez (Andreia, min. 62), Intza (N. Eizagirre, min. 76) y L. Pardo (Mirari, min. 76).

    FC Levante Badalona Women: María, Itzi, Nerea C. (Aina Meya, min. 85), C. Cubedo, S. Majarín (cap.), Barclais (Junge, min. 85), Lorena (Kullashi, min. 79), Paula (Jankovska, min. 62), E. Julve, Banini (L. Chamorro, min. 46) e Irina Uribe.

    Árbitra: María Gloria Planes. Ha amonestado a las locales P. Fernández y Moraza y a las visitantes Cubedo, E. Julve, Jankovska e Irina Uribe con tarjeta amarilla.

    Incidencias | Partido correspondiente a La decimonovena jornada de la Liga F Moeve 2025-2026 que ha enfrentado en el
    Estadio de Zubieta a la Real Sociedad de Fútbol y al ONA sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Lavogez 15’ ⚽️
    2-0 Nerea Eizaguirre 96’ ⚽️

    Vídeo |

  • La crónica | El Deportivo reina en el barro

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ Festín de goles del Deportivo Abanca en el Fernando Torres al doblegar por 1-6 a un Madrid CFF en crisis.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El domingo 8 de febrero a las dos de la tarde, cuando el reloj marque esa hora suspendida entre el vermú y la sobremesa, el estadio Fernando Torres volverá a abrir sus puertas para un partido que, en apariencia, podría parecer uno más dentro del calendario de la Liga F Moeve, pero que en realidad esconde muchas más capas de las que sugiere la clasificación. Madrid CFF y Deportivo Abanca se citan en un momento de la temporada donde ya no hay partidos inocentes, donde cada punto pesa más que el anterior y donde las dinámicas, las emociones y la memoria reciente condicionan tanto como los esquemas tácticos o los nombres propios. Será un duelo transmitido en directo por DAZN, sí, pero sobre todo será un examen de carácter, una prueba de resiliencia y una oportunidad para redefinir el relato de ambos equipos en este tramo decisivo del curso.

    El Madrid CFF llega a la cita con la necesidad tatuada en el rostro. Tres derrotas consecutivas han erosionado una temporada que hasta hace no tanto caminaba con paso firme por la zona templada de la tabla. Dos tropiezos en Liga F Moeve y una eliminación dolorosa en los cuartos de final de la Copa de la Reina han dejado al conjunto madrileño en una especie de tierra de nadie emocional: con 26 puntos, situado en mitad de tabla, lejos tanto de la amenaza inmediata como de los sueños europeos, pero con la sensación incómoda de que el equipo se ha detenido justo cuando parecía más reconocible. En este contexto, el partido ante el Deportivo Abanca no es solo una oportunidad para sumar tres puntos; es, sobre todo, la ocasión de reencontrarse consigo mismo, de volver a reconocerse en su propio juego, de recuperar esa identidad que ha sido la base del crecimiento del club en las últimas temporadas.

    El Fernando Torres, escenario habitual de las grandes tardes del Madrid CFF, se presenta como un refugio emocional. En casa, el equipo de Sánchez Vera ha construido buena parte de su estabilidad en la élite, convirtiendo su estadio en un espacio donde el plan de partido se ejecuta con mayor convicción, donde las jugadoras se sienten respaldadas y donde el margen de error parece, al menos psicológicamente, un poco más amplio. No es un fortín inexpugnable, pero sí un lugar donde el Madrid CFF suele mostrarse fiel a su idea: un equipo competitivo, ordenado, intenso en la presión y con capacidad para alternar fases de dominio con momentos de repliegue inteligente.

    David Sánchez Vera afronta el duelo con una noticia que, en semanas como esta, adquiere un valor incalculable: tendrá a todas sus jugadoras disponibles. En una temporada marcada por las rotaciones forzadas, las ausencias por lesión y la necesidad de reajustar constantemente los automatismos, contar con la plantilla al completo supone un alivio y, al mismo tiempo, una responsabilidad. Porque cuando todas están disponibles, la elección del once inicial se convierte en un mensaje, en una declaración de intenciones. Cada decisión del técnico madrileño será leída no solo en clave táctica, sino también emocional: quién lidera la reacción, quién asume el peso del equipo en un momento delicado, quién simboliza mejor esa vuelta a los orígenes que el Madrid CFF busca desesperadamente.

    Enfrente estará un Deportivo Abanca que llega a Madrid con menos puntos, pero con un discurso que no se construye desde la resignación. El conjunto gallego suma 17 puntos y sabe que su temporada está marcada por la irregularidad, especialmente lejos de Riazor, donde solo ha conseguido cuatro puntos en lo que va de curso. Los números como visitante no invitan al optimismo, pero el fútbol rara vez se explica solo desde las estadísticas. Las de Fran Alonso aterrizan en la capital tras caer ante el Real Madrid CF por 2-4 en su último compromiso, un partido que dejó sensaciones contradictorias: por un lado, la evidencia de las dificultades defensivas ante un rival de máximo nivel; por otro, la confirmación de que el Deportivo tiene argumentos ofensivos, personalidad y una idea de juego que no se diluye incluso en contextos adversos.

    Fran Alonso ha insistido en la previa en un mensaje que busca reforzar la autoestima del grupo. “Tenemos mucha confianza y tenemos una buena dinámica de juego”, afirmó el técnico deportivista, consciente de que el discurso interno es tan importante como el planteamiento táctico. No es una frase lanzada al azar: es una declaración de principios. El Deportivo Abanca sabe que necesita puntos, pero también sabe que no puede traicionar su identidad en la búsqueda desesperada de resultados. En un campeonato tan exigente como la Liga F Moeve, perder la fe en el propio modelo suele ser el primer paso hacia el abismo.

    Las bajas, eso sí, condicionan el plan del conjunto gallego. Cris Martínez continúa fuera por maternidad, una ausencia que va más allá de lo futbolístico y que ha obligado al equipo a reorganizar roles tanto dentro como fuera del campo. Tampoco estarán disponibles Carlota Suárez, Henar Muiña y Millene Cabral, nombres que forman parte de la columna vertebral del proyecto y cuya ausencia reduce las opciones de rotación y la capacidad de modificar el partido desde el banquillo. En este contexto, todas las miradas se dirigen hacia Hildah Magaia, que podría disputar sus primeros minutos como deportivista. Su posible debut añade un punto de incertidumbre al partido, ese factor imprevisible que a veces rompe los guiones más estudiados.

    El duelo entre Madrid CFF y Deportivo Abanca no se entiende del todo sin mirar al pasado reciente, sin recordar lo que ocurrió en la primera vuelta. Aquel enfrentamiento, todavía fresco en la memoria de ambos vestuarios, dejó lecciones que ahora regresan con fuerza. Porque los partidos no se repiten, pero las sensaciones sí. Porque los errores cometidos entonces se analizan ahora con lupa. Porque las virtudes mostradas en aquel choque se convierten en referencias a explotar o a neutralizar. La historia entre ambos equipos en la élite es relativamente corta, pero lo suficientemente intensa como para haber construido una rivalidad silenciosa, basada en el respeto mutuo y en la conciencia de que cada duelo es una batalla directa por la estabilidad en la categoría.

    El Madrid CFF sabe que no puede permitirse otro tropiezo. Tres derrotas seguidas pesan como una losa, no tanto por su impacto clasificatorio inmediato, sino por lo que suponen a nivel de confianza. El equipo necesita volver a ganar para recordar quién es, para recuperar ese lenguaje corporal que transmite seguridad, para volver a celebrar un gol sin mirar de reojo al banquillo buscando respuestas. La afición, que ha acompañado al equipo en los momentos buenos y en los malos, espera una reacción. No exige brillantez extrema ni resultados imposibles; exige compromiso, intensidad y la sensación de que el equipo vuelve a caminar en la dirección correcta.

    En el otro lado, el Deportivo Abanca afronta el partido con la mentalidad de quien sabe que cada desplazamiento es una oportunidad para cambiar la narrativa. Ganar fuera de casa sigue siendo una asignatura pendiente, pero también una obsesión. Cada viaje es un examen, cada partido lejos de Riazor es una posibilidad de demostrar que el equipo es algo más que un conjunto competitivo en su estadio. Sumar en Madrid tendría un impacto enorme, no solo en la clasificación, sino en la moral del grupo, en la percepción externa y en la convicción interna de que el proyecto tiene recorrido en la máxima categoría.

    El césped del Fernando Torres será testigo de un choque de estilos que, aunque comparten ciertos principios, se manifiestan de manera distinta. El Madrid CFF suele apostar por un bloque compacto, con líneas juntas y una presión bien coordinada, buscando transiciones rápidas cuando recupera el balón y tratando de imponer un ritmo alto en casa. El Deportivo Abanca, por su parte, intenta ser valiente con balón, asumir riesgos controlados y encontrar superioridades en zonas intermedias, incluso cuando el contexto no es favorable. La batalla en el centro del campo será clave, no solo por la disputa física, sino por la capacidad de ambos equipos para imponer su tempo.

    A medida que se acerca la hora del partido, el ambiente se irá cargando de expectativas. Las jugadoras lo sienten en el calentamiento, en los gestos, en las miradas cruzadas. Saben que no es un partido cualquiera. Saben que hay algo en juego que va más allá de los tres puntos. Saben que el relato de su temporada puede empezar a cambiar en noventa minutos. Y en esa conciencia compartida reside gran parte de la épica que envuelve este Madrid CFF – Deportivo Abanca.

    Porque el fútbol, al final, no se explica solo desde la táctica o la estadística. Se explica desde las historias que se cruzan, desde las trayectorias que convergen, desde los momentos de duda y de esperanza que conviven en un mismo partido. Este domingo, en Madrid, dos equipos con realidades distintas pero necesidades similares se mirarán a los ojos. Uno buscando reencontrarse con la victoria y consigo mismo. El otro intentando demostrar que su camino en la élite no está escrito únicamente desde la dificultad.

    Y mientras el balón empiece a rodar, mientras DAZN conecte en directo y las gradas comiencen a latir, el partido se convertirá en algo más grande que la suma de sus partes. Será una historia en construcción, una de esas tardes que, con el paso del tiempo, se recuerdan no solo por el resultado, sino por lo que significaron en el desarrollo de una temporada que aún tiene muchas páginas por escribir…

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El partido en detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve

    ✨ Temporada 2025-2026 ✨

    🙌🏻 Matchday 19 | Día de partido

    🔥 Madrid CFF 🆚 Deportivo Abanca 🔥

    ⏰ 14:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Estadio Fernando Torres, Fuenlabrada

    Los onces |

    El balón todavía no había echado a rodar cuando el Fernando Torres ya ofrecía una primera fotografía del partido a través de los nombres propios que pisaron el césped desde el inicio, una declaración de intenciones silenciosa que anticipaba lo que estaba en juego. El Madrid CFF apostó de salida por Paola Ulloa, escoltada por Sandra Villafañe, Núria Mendoza, Mónica y Allegra Poljak, con Alba Ruiz, Marina Rivas, Hildur Antonsdóttir y Ángela Sosa sosteniendo el pulso del encuentro y Kamilla Melgård y Emilie Nautnes como referencias ofensivas en un once que respiraba continuidad, confianza en el bloque y la voluntad clara de reencontrarse con su mejor versión.

    Frente a ellas, el Deportivo Abanca respondió con Inês Pereira bajo palos y una alineación formada por Samara Ortiz, Raquel García, Merle Barth y Vera Martínez, acompañadas por Lucía Martínez y Paula Gutiérrez, con Ainhoa Marín, Olaya y Lucía Rivas en la zona creativa y Esperanza Pizarro como punta de lanza. Un once marcado por las ausencias, pero también por la fe en una idea de juego reconocible, valiente y sostenida en la confianza que Fran Alonso había reivindicado en la previa.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El conjunto gallego se impuso por 1-6 al Madrid CFF en el estadio Fernando Torres con los tantos de Esperanza Pizarro, desde el punto de penalti, Merle Barth, Raquel García, Vera Martínez, que fue la MVP del encuentro, y Paula Monteagudo. Por su parte, Emilie Nautnes anotó el único gol del equipo madrileño.

    El sol se filtraba a través de las nubes bajas sobre el Fernando Torres, tiñendo el césped de un verde intenso que parecía vibrar bajo los pies de las jugadoras. Cada grada se llenaba lentamente de un murmullo expectante, mezcla de emoción, ansiedad y orgullo, mientras el Madrid CFF y el Deportivo Abanca se preparaban para un duelo que prometía ser una montaña rusa de emociones. Desde el primer instante, el ambiente olía a fútbol de alto voltaje; el silbato de la colegiada resonó y el balón rodó, marcando el inicio de una contienda donde cada segundo contaría, donde cada toque podría definir el destino del encuentro.

    El Madrid CFF, consciente de la importancia de hacerse fuerte en casa, arrancó con intensidad, buscando imponerse con presión alta y transiciones rápidas. El primer aviso lo dio Allegra Poljak, adelantándose a su marca en el corazón del área rival para conectar un cabezazo preciso que hizo volar a Inês Pereira, la guardameta visitante, quien se estiró con reflejos felinos y atrapó el balón sin apenas esfuerzo, mostrando desde el primer minuto por qué era uno de los pilares del Deportivo Abanca. La grada respiró aliviada, pero quedó claro que aquello no sería un partido cómodo: la tensión estaba servida.

    El peligro no se detuvo ahí. Apenas unos minutos después, Emilie Nautnes, con la mirada fija en el arco y la determinación grabada en el gesto, lanzó un testarazo potente, directo al marco defendido por Paola Ulloa. El balón golpeó con fuerza el travesaño y rebotó con un sonido seco, como un trueno que hizo temblar la hierba. La afición del Madrid CFF contuvo la respiración y los ojos se agrandaron al ver cómo el cuero se alejaba milagrosamente de la línea de gol, negando a las locales el primer grito de victoria. El Deportivo Abanca demostraba desde el primer compás del partido que su capacidad ofensiva sería letal, con conexiones rápidas y precisas entre Melgard y Nautnes, que mostraban una complicidad casi telepática.

    En la portería contraria, Paola Ulloa también brillaba, anticipándose con reflejos extraordinarios a los disparos de Ainhoa Marín, quien buscaba con insistencia el primer tanto de las locales. Cada intervención de Ulloa no solo salvaba la meta, sino que insuflaba confianza a sus compañeras, generando la sensación de que, aunque el Madrid CFF apretara, la muralla gallega sería impenetrable. La intensidad del choque subía con cada pase, con cada desplazamiento del balón, mientras las jugadoras luchaban por cada centímetro de césped como si fuera una frontera sagrada.

    Al minuto seis, se produjo un momento que habría marcado la narrativa del encuentro de manera distinta si la suerte hubiera acompañado a las locales. Ángela Sosa, siempre incisiva y con visión privilegiada, levantó la cabeza y envió un pase quirúrgico que atravesó líneas, rompiendo la defensa gallega con la precisión de un bisturí. Allegra Poljak se anticipó a la defensa y conectó el balón con un toque sutil que parecía destinado a cruzar la línea de gol. La grada explotó, los brazos se levantaron, los gritos de gol se formaron en cada garganta… pero la colegiada levantó el banderín. Fuera de juego. Un golpe invisible, silencioso, pero demoledor. El gol se esfumó en un instante, dejando una sensación de “casi” que electrificó la tensión en ambos equipos.

    Sin embargo, el Deportivo Abanca no tardó en demostrar su capacidad de reacción. Apenas unos minutos después, el Madrid CFF sufrió el primer mazazo del partido. Una acción dentro del área, fruto de la presión visitante y de la incisiva conducción de Esperanza Pizarro, terminó con Mônica Hickmann cometiendo una falta clara. La colegiada no dudó y señaló el penalti. El estadio contuvo la respiración: desde los once metros, la responsabilidad recaía en Esperanza Pizarro, la uruguaya que ya había demostrado en anteriores encuentros que su frialdad frente a la portería rival era temible. Ajustó el balón, miró fijamente a Ulloa y, con un disparo potente y colocado, envió el balón al fondo de la red para abrir la lata con el 01 que hacía saltar la sorpresa al sur de la capital española en el minuto 14 de juego.

    Un golpe que dejó al Madrid CFF tambaleándose y que encendió la chispa de euforia entre las visitantes.

    Y como si el primer tanto hubiera sido solo un aviso, Ainhoa Marín estuvo a punto de transformar la ventaja en un golpe casi definitivo. En una acción que combinaba velocidad, visión y precisión, se plantó completamente sola frente a la portería y disparó desde el segundo palo… pero el balón se perdió por encima del travesaño, casi como un recordatorio cruel de la delgada línea entre el acierto y el error.

    El partido continuaba abierto, pero cada intervención, cada pase, cada remate mostraba la profundidad táctica y la calidad técnica de ambos equipos. Inês Pereira volvió a convertirse en heroína con una intervención magistral ante un disparo de Melgard, enviando el balón fuera con una mano firme y decidida, manteniendo a su equipo con vida. Precisamente la conexión noruega del Deportivo Abanca comenzaba a dibujar el camino hacia la igualdad: Melgard, con la precisión de un metrónomo, conectó con Emilie Nautnes, quien no perdonó y con un toque sutil puso el balón lejos del alcance de la guardameta cedida por el Everton y devolvió el equilibrio al tanteador en el 35 de la primera mitad, tocaba volver a empezar con el 11 y la emoción era grande.

    Antes del descanso, la tensión alcanzó niveles máximos. Una falta lanzada por Olaya Rodríguez parecía destinada a terminar en gol, pero Paola Ulloa volvió a mostrar su instinto felino para despejar el balón. El rechace, como un regalo amargo de la fortuna, cayó a Merle Barth, quien, en una posición al límite del fuera de juego, ejecutó con precisión quirúrgica un disparo que terminó colando el 12, poniendo por primera vez al Madrid CFF en desventaja. La combinación de técnica, velocidad y olfato goleador de las visitantes estaba dejando sin respiro a las locales.

    descanso no fue un refugio para el Madrid CFF, sino un breve paréntesis cargado de preguntas sin respuesta. En los vestuarios, las miradas se cruzaban buscando soluciones urgentes, mientras el Deportivo Abanca respiraba con la serenidad de quien sabe que ha golpeado en el momento exacto y que aún quedaba terreno fértil para seguir haciendo daño. Cuando las jugadoras regresaron al césped del Fernando Torres, el murmullo de la grada se transformó en un clamor contenido, una mezcla de esperanza y temor ante lo que estaba por venir.

    Fran Alonso agitó el tablero desde el primer segundo de la segunda mitad. Nerea Sánchez y Freja Siri saltaron al campo con la misión clara de devolver la energía, de recuperar el pulso perdido, de convertir el empuje emocional en fútbol real.

    El Madrid CFF salió decidido, adelantó líneas, apretó la salida de balón y durante unos instantes pareció que el partido podía girar. Pero el fútbol, como tantas veces, no entiende de intenciones, sino de ejecución.

    Apenas había pasado un minuto desde la reanudación cuando el Deportivo Abanca volvió a golpear con una contundencia casi cruel. Una jugada aparentemente inofensiva terminó convirtiéndose en una escena que quedaría grabada en la memoria del encuentro. El balón quedó suelto dentro del área tras un rechace mal defendido, y allí apareció Raquel García, atenta, voraz, con ese instinto que distingue a las futbolistas que saben leer el caos. Sin pensarlo, armó el disparo y lo envió al fondo de la red y el 1-3 cayó como una losa en el 47.

    No hubo tiempo para reorganizarse, ni para recomponer el ánimo. El Deportivo Abanca había entendido que ese era el momento exacto para asestar el golpe definitivo.

    El Madrid CFF acusó el impacto. Las líneas se estiraron, los espacios comenzaron a aparecer como grietas en una muralla que ya no era sólida. El Deportivo Abanca, lejos de conformarse, se mostró aún más sólido, más compacto, más certero. Defendía con orden, cerraba líneas de pase, y cada recuperación se transformaba en una amenaza real. El balón ya no quemaba en los pies de las visitantes; fluía con naturalidad, con confianza, con esa seguridad que solo otorga el dominio absoluto del partido.

    Pasaban los minutos y el encuentro se iba inclinando de forma irreversible. Y entonces emergió la figura que terminaría de marcar la diferencia, la futbolista que transformó un partido controlado en una goleada histórica: Vera Martínez. Corría cerca de la media hora del segundo tiempo cuando la centrocampista leyó a la perfección una salida de balón del Madrid CFF. Anticipó el pase, robó la pelota en campo rival y, sin levantar la cabeza, se perfiló para disparar. El zurdazo fue seco, potente, directo, una ejecución perfecta que sorprendió a Paola Ulloa, superada por la violencia y la colocación del disparo. El balón besó la red y el marcador reflejó un demoledor 14 en contra del conjunto blanco y rosa en el 57 sobre un césped en pésimas condiciones, hecho un barrizal.

    El Fernando Torres quedó en silencio. No fue un silencio cualquiera, sino uno denso, pesado, casi irreal. El Deportivo Abanca celebraba en una piña compacta, consciente de que ese gol no solo ampliaba la ventaja, sino que rompía definitivamente el partido. Vera Martínez levantó los brazos, absorbió la ovación de las suyas y selló una actuación que la convertiría, sin discusión, en la MVP del encuentro.

    Pero la maquinaria blanquiazul no se detuvo ahí. El Madrid CFF, herido y desbordado, intentaba recomponerse, pero cada pérdida era un castigo, cada transición defensiva una carrera a contracorriente. Y en ese escenario apareció Paula Gutiérrez para sumarse a la fiesta. Recibió el balón sin oposición en la frontal del área, levantó ligeramente la cabeza y, con una determinación absoluta, se sacó un latigazo imparable. El disparo fue limpio, preciso, directo al fondo de la red del marco de Paola Ulloa en el 63 para desesperar a Sánchez Vera.

    Madrid CFF buscó al menos un resquicio al que aferrarse. En una acción aislada dentro del área, las locales reclamaron un posible penalti, levantando los brazos, buscando la complicidad de la colegiada. Pero el juego siguió. Y como tantas veces ocurre en el fútbol, la acción posterior terminó siendo un castigo aún mayor. Porque mientras unas pedían justicia, otras ejecutaban con frialdad quirúrgica.

    La jugada nació en las botas de Ainhoa Marín, incansable durante todo el encuentro, incluso cuando el resultado ya era abrumador. Avanzó por banda, levantó la cabeza y sirvió un pase medido, tenso, preciso, que atravesó el área como una daga. Paula Monteagudo apareció en el segundo palo, libre de marca, y solo tuvo que empujar el balón lejos del alcance de la capitana del Madrid CFF para instalar el definitivo 1-6 en el luminoso ya sobre el 87 de un encuentro que no se olvidará jamás en Galicia.

    Los últimos minutos se consumieron entre el control absoluto del Deportivo Abanca y la resignación del Madrid CFF. El balón ya no corría con urgencia, sino con calma. Cada pase visitante era una declaración de autoridad, cada recuperación un recordatorio del dominio ejercido durante noventa minutos. El pitido final llegó casi como un alivio para unas y como una confirmación gloriosa para otras.

    Con esta victoria, el Deportivo Abanca no solo se llevó tres puntos vitales, sino que firmó una actuación que trasciende el marcador. El equipo gallego se afianzó en la 12ª posición con 20 unidades en su haber , construyendo un colchón de once sobre el descenso que sabe a tranquilidad, a trabajo bien hecho, a identidad reafirmada. Fue una tarde en la que el fútbol se manifestó en su forma más cruda y hermosa, una tarde en la que el Deportivo Abanca transformó el Fernando Torres en el escenario de una gesta única.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Madrid CFF está atravesando una situación delicada en los últimos tiempos y la dura derrota le hace caer hasta la décima plaza en la Liga F Moeve con 26 puntos.

    Sánchez Vera tendrá que hacer autocrítica en una situación de obligado ejercicio de resiliencia, asentado en la zona media de la clasificación y consciente de que el margen construido semanas atrás le permite mirar con cierta tranquilidad hacia abajo, aunque no sin autocrítica tras un resultado tan contundente. El conjunto madrileño deberá pasar página con rapidez, porque el calendario no concede tregua: su próxima cita será de máxima exigencia emocional y competitiva, un derbi ante el Atlético de Madrid que se disputará en Alcalá de Henares, un escenario cargado de simbolismo donde las de Fran Alonso buscarán una reacción de orgullo, intensidad y carácter para reivindicarse frente a uno de los grandes del campeonato regular.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Madrid CFF: Paola Ulloa; Alba Ruiz, Villafañe, Mendoza, Mônica, Poljak; Antonsdóttir, Sosa; Melgård, Marina Rivas, Nautnes.

    Deportivo: Inês Pereira; Vera, Raquel, Barth, Samara; Lucía Martínez, Paula Gutiérrez, Olaya; Ainhoa Marín, Espe Pizarro, Lucía Rivas.

    Árbitra: Elena Peláez (Castilla y León). Amonestó con tarjeta amarilla a Villafañe (m.20)

    Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 19 de Liga F disputado en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Esperanza Pizarro (P.) 13’ ⚽️
    1-1 Nautness 35’ ⚽️
    1-2 Merle Barth 45’ ⚽️
    1-3 Raquel García 47’ ⚽️
    1-4 Vera 57’ ⚽️
    1-5 Paula Gutiérrez 63’ ⚽️
    1-6 Paula Monteagudo 87’ ⚽️

    Vídeo |

  • Oficial | Antetokounmpo se une al Chelsea Women

    (Fuente: DAZN)

    ◼️ La estrella griega ha decidido invertir en el conjunto británico que brilla en la Women’s Super League.

    Ha llegado un terremoto mediático a Londres amén de la decisión de Giannis Ougko Antetokounmpo de convertirse en inversor del Chelsea Football Club Women.

    El “34” es ala-pivot de los Milwaukee Bucks y una de las grandes figuras actuales de la NBA, aunque su fama se va a extender más allá del Fiserv Forum al meterse de lleno en el fútbol femenino.

    El M.V.P de la NBA Cup en 2024 “ficha” por las blues al entrar en el grupo BlueCo, donde coincidirá con la participación del 10% de Ohanian, que ya supo un golpe de efecto positivo en lo económico allá por 2025 para el elenco que juega como local en Kingsmeadow.

    El tres veces campeón de la Women’s Super League confirmó la llegada del jugador heleno al club, pero todavía no se ha confirmado las cifras ni el porcentaje del mismo que ha adquirido el alero.

    Giannis hizo el anuncio oficial a través de sus redes sociales, donde explicó las razones detrás de su decisión. «Me enorgullece y me honra asociarme con mi amigo Alexis Ohanian y unirme al grupo de propietarios del Chelsea Women, un club histórico construido sobre la pasión, la excelencia y una cultura ganadora», escribió Antetokounmpo.

    El jugador más importante de los Bucks destacó su entusiasmo por el impacto y crecimiento continuo del deporte femenino. «La historia del Chelsea habla por sí sola, y me emociona contribuir al futuro apoyando este impacto y crecimiento. Se trata de ambición, legado y llevar el deporte a nuevas alturas», afirmó, sellando su mensaje con un entusiasta «¡Arriba el Chelsea”!

    llegada de Antetokounmpo no es casual. El Chelsea Women es, sin lugar a dudas, uno de los clubes más dominantes y exitosos del fútbol femenino mundial. Ha conseguido ocho títulos totales en la WSL, incluyendo seis campeonatos consecutivos, una marca que duplica a su perseguidor más cercano, el Arsenal.
    El equipo cuenta con figuras de talla mundial como Sam Kerr, Lucy Bronze, Mayra Ramírez y Catarina Macario, y es dirigido por la prestigiosa entrenadora Sonia Bompastor, quien recientemente renovó su contrato hasta 2030. Este palmarés y su ambición deportiva lo convierten en un atractivo para inversores de alto perfil.
    La incursión de Giannis en el Chelsea Women consolida una marcada tendencia en el deporte estadounidense.

    Cada vez son más las figuras de la NBA y la NFL que apuestan por el fútbol europeo, reconociendo su crecimiento global y el potencial de las ligas, especialmente en la rama femenina, lo cual es un paso adelante clave.

    llegada del inversor griego a Londres no puede entenderse como un hecho aislado ni como un simple movimiento empresarial circunscrito a la lógica interna de un club concreto, sino como la manifestación más reciente de una transformación estructural que atraviesa el deporte profesional contemporáneo y, de manera muy particular, el fútbol europeo. En las últimas dos décadas, y con especial intensidad en los años posteriores a la pandemia, el mapa de la propiedad deportiva ha experimentado una mutación profunda, marcada por la creciente participación de capital transatlántico, por la hibridación entre entretenimiento, tecnología y deporte, y por la consolidación del fútbol femenino como un activo estratégico con proyección global. En este contexto, la irrupción de perfiles empresariales procedentes de Estados Unidos, del entorno de la NBA o del ecosistema financiero internacional no responde únicamente a una lógica especulativa, sino a una visión a largo plazo que identifica en el fútbol —y específicamente en su vertiente femenina— un espacio de crecimiento sostenido, de innovación social y de construcción de marca a escala planetaria.

    El inversor heleno que desembarca en Londres se suma, así, a una corriente que ha ido sedimentándose con nombres propios de enorme peso mediático y económico. LeBron James, figura icónica del baloncesto mundial, no solo ha vinculado su imagen al Liverpool a través de su participación accionarial en Fenway Sports Group, sino que también ha ampliado su radio de influencia hacia el AC Milan, integrándose en una red de inversiones que conecta el deporte con la industria del entretenimiento, la producción audiovisual y la moda. Kevin Durant, por su parte, ha establecido puentes con el Paris Saint-Germain, aportando no solo capital, sino también un posicionamiento estratégico que vincula la marca del club francés con el mercado estadounidense y con audiencias jóvenes acostumbradas a consumir deporte en múltiples plataformas digitales. Steve Kerr, técnico campeón en la NBA, ha encontrado en el RCD Mallorca una oportunidad para formar parte del tejido empresarial europeo, contribuyendo a una narrativa en la que el fútbol se convierte en un espacio de convergencia para talentos y capitales procedentes de disciplinas diversas.

    Esta constelación de inversores ilustra una tendencia clara: el deporte europeo, y en particular el fútbol, ha dejado de ser un ámbito predominantemente local o nacional para convertirse en un ecosistema globalizado en el que confluyen intereses financieros, estrategias de expansión internacional y proyectos de impacto social. La llegada del empresario griego a Londres debe interpretarse, por tanto, dentro de esta lógica de integración transatlántica, en la que los clubes se conciben como plataformas de proyección internacional, como nodos de una red global de activos deportivos y como instrumentos capaces de generar retornos tanto económicos como reputacionales.

    En el caso específico del fútbol femenino, el fenómeno adquiere una dimensión adicional. Durante décadas, esta disciplina vivió en la periferia del sistema deportivo, con estructuras precarias, escasa visibilidad mediática y limitadas oportunidades de profesionalización. Sin embargo, el crecimiento exponencial de las audiencias, la mejora en los estándares competitivos y la consolidación de grandes torneos internacionales han transformado radicalmente el panorama. Las inversiones transatlánticas no solo aportan recursos financieros, sino también know-how en materia de gestión, marketing, explotación de derechos audiovisuales y desarrollo de academias. La profesionalización del fútbol femenino requiere infraestructuras adecuadas, planificación estratégica y una visión empresarial que combine sostenibilidad económica con responsabilidad social, y en ese terreno la experiencia acumulada por inversores procedentes de la NBA o de grandes conglomerados estadounidenses resulta particularmente valiosa.

    El capital transatlántico ha entendido que el fútbol femenino no es un producto secundario, sino un mercado en expansión con un enorme potencial de fidelización. Las nuevas generaciones de aficionados demandan valores asociados a la igualdad, la diversidad y la inclusión, y encuentran en el deporte femenino un espacio que encarna, en buena medida, esos principios. Invertir en clubes europeos femeninos o en estructuras mixtas que integren secciones masculinas y femeninas implica apostar por un relato de modernidad y compromiso social, elementos cada vez más determinantes en la construcción de marca. En este sentido, la llegada del inversor griego a Londres se inscribe en una estrategia que no solo busca fortalecer la competitividad deportiva, sino también consolidar una identidad institucional alineada con las expectativas de una audiencia global.

    La ciudad de Londres, por su parte, constituye un escenario particularmente atractivo para este tipo de movimientos. Centro financiero de referencia, capital cultural y deportiva, y plataforma de conexión entre Europa y el mundo anglosajón, Londres ofrece un entorno propicio para la articulación de proyectos ambiciosos. Los clubes londinenses, tanto en su vertiente masculina como femenina, operan en un mercado altamente competitivo, con infraestructuras de primer nivel y una base de aficionados diversa y cosmopolita. Integrarse en este ecosistema implica asumir estándares elevados de gestión y transparencia, pero también brinda la posibilidad de acceder a alianzas estratégicas, patrocinios internacionales y oportunidades de expansión comercial.

    El fenómeno de las inversiones deportivas transatlánticas no puede analizarse únicamente desde la perspectiva financiera. Existe también una dimensión cultural y simbólica que merece atención. Figuras como LeBron James o Kevin Durant no son simplemente inversores; son marcas globales, referentes mediáticos con capacidad para movilizar audiencias y generar narrativas. Su participación en clubes europeos contribuye a tender puentes entre comunidades deportivas que tradicionalmente operaban en circuitos separados. El aficionado de la NBA puede descubrir el fútbol europeo a través de la implicación de su ídolo, del mismo modo que el seguidor del Liverpool o del PSG puede aproximarse al baloncesto estadounidense a través de estas conexiones. Esta intersección de públicos amplía el mercado potencial y refuerza la dimensión global de los clubes implicados.

    La entrada del empresario griego en el panorama londinense debe entenderse, asimismo, como una apuesta por la diversificación y la resiliencia. En un entorno económico volátil, con cambios regulatorios, fluctuaciones en los derechos televisivos y creciente competencia por la atención del consumidor, los clubes necesitan estructuras sólidas y capacidad de adaptación. La inyección de capital extranjero puede facilitar la modernización de instalaciones, la digitalización de procesos, la implementación de programas de captación de talento y la expansión hacia mercados emergentes. Al mismo tiempo, exige un equilibrio delicado entre la preservación de la identidad histórica del club y la incorporación de nuevas dinámicas empresariales.

    En el ámbito del fútbol femenino, la sostenibilidad constituye un eje central. No se trata únicamente de aumentar presupuestos o fichar jugadoras de renombre, sino de construir proyectos integrales que abarquen formación, cantera, programas comunitarios y estrategias de comunicación coherentes. Las inversiones transatlánticas pueden desempeñar un papel crucial en la consolidación de ligas competitivas, en la mejora de las condiciones laborales de las futbolistas y en la profesionalización de los cuerpos técnicos y administrativos. La visibilidad mediática, amplificada por la presencia de inversores de alto perfil, contribuye además a atraer patrocinadores y a generar un círculo virtuoso de crecimiento.

    La globalización del deporte ha modificado también la forma en que se conciben los clubes. Ya no son meras entidades deportivas circunscritas a un territorio, sino plataformas de entretenimiento con múltiples líneas de negocio: derechos audiovisuales, merchandising, experiencias digitales, academias internacionales y colaboraciones con marcas de moda o tecnología. En este contexto, la participación de inversores procedentes del ecosistema estadounidense aporta una mentalidad orientada a la maximización del valor de la franquicia, a la explotación de sinergias y a la creación de contenidos multiplataforma. El fútbol femenino, con su narrativa de superación y su creciente atractivo comercial, encaja perfectamente en esta lógica.

    La presencia de figuras como Steve Kerr en el accionariado de un club europeo como el RCD Mallorca evidencia que el interés no se limita a las grandes capitales o a las entidades históricas con mayor palmarés. Existe un reconocimiento de que incluso clubes de dimensión media pueden convertirse en proyectos rentables y socialmente relevantes si se gestionan con visión estratégica. Esta perspectiva resulta especialmente pertinente para el fútbol femenino, donde muchas estructuras aún se encuentran en fase de consolidación y pueden beneficiarse de modelos de gobernanza innovadores.

    El inversor griego que aterriza en Londres se integra, por tanto, en una red compleja de relaciones económicas, culturales y deportivas que redefinen el panorama europeo. Su llegada no solo implica una aportación de capital, sino también la incorporación de una mirada internacional que puede contribuir a acelerar procesos de modernización. La experiencia acumulada en otros mercados, la capacidad para establecer alianzas transfronterizas y la comprensión de las dinámicas globales del entretenimiento constituyen activos estratégicos en un entorno cada vez más competitivo.

    El fortalecimiento de las estructuras internas de los clubes es uno de los efectos más visibles de esta ola inversora. La profesionalización de los departamentos de marketing, la implementación de análisis de datos avanzados, la optimización de la gestión financiera y la mejora de las infraestructuras de entrenamiento son áreas en las que el capital transatlántico suele incidir con especial énfasis. En el caso del fútbol femenino, estas mejoras pueden traducirse en calendarios más equilibrados, mejores condiciones médicas y de preparación física, y una mayor estabilidad contractual para las jugadoras.

    La visibilidad internacional constituye otro vector clave. La implicación de inversores con fuerte presencia mediática facilita la apertura de nuevos mercados, especialmente en América del Norte y Asia. Los clubes europeos pueden aprovechar estas conexiones para organizar giras, establecer academias en el extranjero y firmar acuerdos de patrocinio con empresas globales. En el fútbol femenino, donde el crecimiento de las audiencias en Estados Unidos ha sido particularmente notable, estas sinergias resultan especialmente valiosas.

    No obstante, el fenómeno también plantea interrogantes. La creciente presencia de capital extranjero suscita debates sobre la identidad, la gobernanza y la distribución de beneficios. Es fundamental que los procesos de inversión se desarrollen con transparencia y que se garantice la participación de las comunidades locales en la definición del proyecto deportivo. El equilibrio entre rentabilidad y compromiso social constituye un desafío permanente, especialmente en el fútbol femenino, donde la dimensión comunitaria y el vínculo con el territorio desempeñan un papel central.

    La integración en comunidades globales no implica la dilución de las raíces locales, sino su proyección en un escenario más amplio. Los clubes que logran articular esta dualidad —arraigo y apertura— son los que mejor capitalizan las oportunidades de la globalización. La llegada del inversor griego a Londres puede interpretarse como un paso en esa dirección: una apuesta por combinar tradición y modernidad, identidad y expansión, competitividad y sostenibilidad.

    En última instancia, la ola de inversiones deportivas transatlánticas refleja la convergencia entre deporte, finanzas y cultura en la era global. El fútbol femenino, lejos de ser un actor secundario, se sitúa en el centro de esta transformación, como espacio de innovación, de construcción de relatos inclusivos y de generación de valor económico y social. La presencia de figuras de renombre internacional en el accionariado de clubes europeos no solo aporta recursos, sino que redefine la percepción del deporte femenino ante audiencias masivas.

    La llegada del empresario griego a Londres se inscribe así en una dinámica de largo recorrido, en la que el deporte europeo se convierte en un laboratorio de nuevas formas de inversión y gestión. La interconexión entre continentes, la circulación de capital y talento, y la apuesta por modelos sostenibles configuran un escenario en el que el fútbol femenino emerge como uno de los principales beneficiarios. Si estas inversiones se orientan con visión estratégica y compromiso social, pueden contribuir decisivamente a consolidar estructuras sólidas, a ampliar la visibilidad internacional y a integrar el deporte en comunidades globales cada vez más interdependientes, asegurando que el crecimiento no sea efímero, sino el fundamento de una nueva etapa de madurez y proyección mundial.

  • La crónica | Goleada del Liverpool

    (Fuente: Liverpool Women)

    🔷 El conjunto red dominó al Aston Villa (4-1) ante su público en un partido marcado por los dos goles tempraneros de las locales, que encarrilaron el encuentro en los primeros quince minutos y no dejaron escapar una victoria clave en la lucha por la permanencia.

    ✍🏻 Manu López Fernández & Paula Valiente

    Los XI |

    Liverpool FC Women

    Falk (28); Shimizu (5), Fisk (C) (4), Clark (17); Bernabé (29), Nagano (8), O’Sullivan (6), Kapocs (7); Enderby (13), Thomas (31), Holland (18).

    Suplentes: Kirby, Parry, Evans, Olsson, Woodham, Maclean, Bonner, Bergström, Csillag.

    Aston Villa Women

    D’Angelo (1); Parker (15), Patten (C) (4), Deslandes (24), Salmon (17); Taylor (25), Jean-François (6), Maltby (38); Hijikata (13), Mullett (18), Hanson (20).

    Suplentes: Roebuck, Wilms, Maritz, Nighswonger, Staniforth, Lea, Round, Grant.

    El partido comenzó mucho antes de que el balón rodara, mucho antes incluso de que las futbolistas pisaran el césped con la indumentaria de combate. Comenzó en el gesto serio de las capitanas durante el saludo protocolario, en la forma en que el estadio fue llenándose poco a poco de una expectativa densa, casi tangible, y en la certeza compartida de que aquel Liverpool–Aston Villa no era un encuentro más del calendario de la Barclays Women’s Super League, sino una fotografía precisa del momento que atravesaban ambos proyectos. No había grandilocuencia innecesaria, no había promesas de espectáculo desmedido, pero sí una tensión competitiva auténtica, de las que nacen los partidos que se recuerdan más por lo que exigen que por lo que conceden.

    El Liverpool apareció con una alineación que hablaba de solidez, de jerarquía silenciosa y de una idea clara de partido. Rachael Laws… no, Teagan Micah… no: Falk, con el dorsal 28, asumía la responsabilidad bajo palos, respaldada por una línea defensiva construida desde el equilibrio entre experiencia y fiabilidad. Shimizu ofrecía rigor táctico y salida limpia desde el costado, Fisk ejercía de capitana desde el eje, ordenando, corrigiendo, marcando tiempos, mientras Clark completaba un bloque pensado para resistir y competir en cada duelo individual. No era una defensa diseñada para lucirse, sino para sostener.

    En el centro del campo, el Liverpool desplegaba una sala de máquinas que invitaba al control paciente. Nagano, con su lectura privilegiada del juego, se erigía como el metrónomo silencioso, acompañada por O’Sullivan, siempre dispuesta a ensuciar el partido cuando fuera necesario, a cortar líneas, a incomodar. Bernabé aportaba recorrido y criterio, Kapocs ofrecía energía y verticalidad, y entre todas tejían una red pensada para evitar que el Aston Villa encontrara comodidad interior. Arriba, Enderby, Thomas y Holland componían un tridente más funcional que espectacular, diseñado para atacar espacios, fijar defensas y castigar cualquier error de concentración.

    El Aston Villa, por su parte, se presentó con una alineación que mezclaba juventud, potencia y liderazgo. D’Angelo, bajo palos, transmitía seguridad desde el calentamiento, consciente de que su partido iba a exigir atención constante. Parker y Deslandes custodiaban los costados con una mezcla de agresividad y lectura defensiva, mientras Patten, con el brazalete de capitana, asumía el rol de faro emocional y táctico del equipo. A su alrededor, cada movimiento parecía tener un propósito claro: no regalar metros, no conceder ventajas.

    En el centro del campo, Jean-François aparecía como la futbolista llamada a equilibrarlo todo, a sostener cuando el partido se desordenara, a ofrecer salida limpia cuando el Liverpool apretara. Taylor y Maltby aportaban músculo y llegada, dispuestas a convertir cada segunda jugada en una oportunidad para avanzar. En ataque, Hijikata, Mullett y Hanson ofrecían movilidad, desmarque constante y una amenaza permanente al espacio, obligando a la defensa local a mantenerse alerta desde el primer minuto.

    Cuando el balón echó a rodar, el partido confirmó rápidamente que no iba a conceder treguas. Cada pase llevaba intención, cada presión estaba medida, cada disputa se libraba como si fuera definitiva. El Liverpool buscó desde el inicio imponer un ritmo controlado, sin prisas, consciente de que el Villa se siente cómodo en escenarios abiertos. El Aston Villa, en cambio, apostó por una presión intermedia, esperando el error, midiendo el momento exacto para saltar y convertir la recuperación en transición rápida.

    Los primeros minutos fueron de estudio mutuo, pero no de pasividad. Había choques, había carreras, había contactos que marcaban territorio. Fisk ordenaba desde atrás, Patten respondía desde el otro lado. Nagano pedía el balón incluso bajo presión, Jean-François achicaba espacios con inteligencia. El partido se construía desde los detalles mínimos, desde esos gestos que no aparecen en las estadísticas pero que definen el pulso real del juego.

    La grada acompañaba con un murmullo constante, consciente de que aquello no iba de fuegos artificiales, sino de resistencia, de inteligencia competitiva, de saber cuándo golpear y cuándo aguantar. Cada equipo parecía saber exactamente quién era y a qué venía. No había impostura, no había concesiones. Solo fútbol honesto, exigente, de ese que obliga a las futbolistas a estar presentes mentalmente durante los noventa minutos.

    Y así, sin necesidad de un gol temprano ni de una ocasión flagrante, el partido empezó a adquirir densidad, a cargar de significado cada acción, cada disputa aérea, cada balón dividido. Era el tipo de encuentro que se cuece a fuego lento, que exige paciencia al espectador y precisión absoluta a quienes lo protagonizan. Un partido que no se iba a decidir por acumulación, sino por un instante. Por un error. Por una lectura acertada. Por una jugadora capaz de interpretar antes que nadie lo que el partido pedía.

    El Liverpool salió decidido a mandar desde el primer minuto y su dominio inicial no tardó en reflejarse en el marcador. Antes de que se cumpliera el minuto 10, las locales ya se adelantaron gracias a una gran acción por banda de Woodham, que ganó línea de fondo y puso un pase de la muerte perfecto para Enderby, quien solo tuvo que empujar el balón a la red para abrir el marcador con el 1-0.

    Cinco minutos más tarde llegó el segundo tanto en una jugada tan caótica como espectacular. Bernabé conectó con Woodham, que volvió a centrar al área buscando a Thomas. La delantera no pudo rematar de primeras, pero desde el suelo y tras un rebote acabó conectando una volea sentada de bellísima factura que amplió la ventaja del Liverpool hasta el 2-0 y dejó sin respuesta al Aston Villa en el primer cuarto de hora de juego.

    Durante la primera media hora, las de Birmingham apenas pudieron oler el balón. El Liverpool mantuvo a las centrales rivales hundidas en su propio campo, moviendo la pelota con rapidez y generando peligro constante sobre la portería defendida por D’Angelo. Sin embargo, el Aston Villa logró estirarse tímidamente tras una llegada de Hanson, que no pudo controlar bien el balón cuando se plantaba en el área rival. Esa acción sirvió para que las visitantes adelantaran líneas y comenzaran a presionar más arriba, robando en zonas más peligrosas y reduciendo metros hasta la portería local.
    El Villa empezaba a mostrar signos de frustración, y una muestra clara fue el agarrón de Parker sobre Holland cuando esta se marchaba sola, acción que le costó la primera tarjeta amarilla del partido. A pesar del dominio del Liverpool, el Aston Villa logró marcar cuando más duele: justo antes del descanso. Un auténtico zambombazo de Miri Taylor, colocado en la escuadra, recortó distancias en un momento en el que parecía que las locales volvían a tomar el control absoluto del encuentro, pero ese 2-1 de las visitantes le ponía picante al cara a cara en el 41 de juego.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con todo abierto de cara al segundo y definitivo acto en el St Helens Stadium.

    La segunda mitad arrancó con un gran susto. En la primera jugada, un choque muy duro entre la delantera del Liverpool y D’Angelo obligó a detener el encuentro durante casi dos minutos. La portera del Aston Villa no pudo continuar y fue sustituida por Roebuck.
    Tras ese parón, el partido entró en una fase espesa, sin apenas ocasiones claras hasta pasada la hora de juego. El Liverpool dispuso de una falta peligrosa que terminó en nada, y a partir de ahí el ritmo volvió a acelerarse ligeramente, aunque con mucho protagonismo del centro del campo y poca llegada real a las áreas. Eso sí, el guion había cambiado: el Aston Villa tenía ahora más posesión que en la primera parte.
    La ocasión más clara en ese tramo fue para las visitantes, con un buen disparo de Hanson que obligó a Falk a lucirse con una parada de mucho mérito. Ambos equipos presionaban alto, pero sin la intensidad suficiente para incomodar seriamente la salida de balón rival.
    Cuando el partido parecía encaminado a un final ajustado, el Liverpool volvió a golpear. En el minuto 81, Fisk cazó un rebote y conectó una volea que se coló ajustada al poste derecho, sentenciando prácticamente el encuentro amén al 3-1, pero habría más.

    Ya en el descuento, Csillag puso la guinda al marcador con el 4-1 definitivo, usando el cuerpo para proteger el balón y definiendo con mucha clase ante Roebuck.

    Con esta victoria, el Liverpool confirma su notable reacción desde diciembre, saliendo del descenso tras haber sumado solo cuatro puntos en las primeras 13 jornadas. Aun así, las reds se mantienen fuera de peligro por un solo punto. Por su parte, el Aston Villa se queda en la octava posición, en una cómoda zona media de la tabla, siete puntos por encima del descenso y a trece de los puestos europeos.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    📋 Ficha técnica |

    Liverpool: Falk, Shimizu, Fisk, Clark, Bernabé, Nagano, O’Sullivan, Kapocks, Enderby (Bergström, 66′), Thomas (Csillag, 66′), Holland
    Aston Villa: D’Angelo (Roebuck, 51′), Parker, Patten, Deslandes, Salmon (Maritza, 46′), Taylor, Jean-François (Staniforth, 79′), Maltby (Nighswonger, 66′), Hijakata, Mullet (Grant, 66′), Hanson

    Arbitraje:

    Árbitra principal: Megan Wilson
    Asistentes: Ella Broad, Georgia Ball
    Cuarta árbitra: Lucy May
    Tarjetas:

    Amarillas: Parker (39′), O’Sullivan (74′), Grant (90+6′)
    Rojas: Ninguna
    Información del partido: Lugar: St Helens Stadium
    Fecha y hora: 13:00 – 08/02/2026

    Goles |

    1-0 Enderby 9’ ⚽️
    2-0 Thomas 15’ ⚽️
    2-1 Taylor 41’ ⚽️
    3-1 Fisk 81’ ⚽️
    4-1 Csillag 96’ ⚽️