Autor: Manuel López Fernández

  • Oficial | La Liga F Moeve abre el procedimiento de solicitud de ofertas para la comercialización de los derechos audiovisuales en abierto

    (Fuente: Liga F Moeve )

    🟫 La Liga Profesional de Fútbol Femenino (LIGA F), de conformidad con lo establecido en el Real Decreto-ley 5/2015, de 30 de abril de 2026, ha iniciado el procedimiento de solicitud de ofertas para la comercialización de determinados derechos audiovisuales en abierto del Campeonato Nacional de Primera División de Fútbol Femenino para la temporada 2025/2026, con la posibilidad de realizar ofertas también para la temporada 2026/2027.

    El procedimiento tiene por objeto la comercialización de un lote de hasta cuatro partidos por jornada para su emisión en abierto, en directo y en régimen de no exclusividad, toda vez que la emisión de los contenidos audiovisuales de este lote también estará disponible en DAZN.

    El plazo para la presentación de ofertas finalizará el 27 de enero de 2026 a las 14:00 horas.

    Asimismo, los operadores interesados podrán realizar consultas por escrito hasta el 22 de enero de 2026, que deberán remitirse en los términos previstos en las bases. Las respuestas serán publicadas por LIGA F el 23 de enero de 2026 en su página web oficial.

    Una vez concluido el proceso, LIGA F informará del resultado del procedimiento a través de sus canales oficiales.

    Las bases del procedimiento, junto con los formularios necesarios para la presentación de ofertas, se encuentran disponibles en los siguientes enlaces:

    Ahora, en los siguientes párrafos os vamos a explicar de forma clara y concisa en qué consiste esta nueva medida que ha tomado el ente que preside desde 2022 Beatriz Álvarez Mesa.

    La Primera División Femenina impulsa una nueva licitación para reforzar y unificar la difusión en abierto de la competición

    La Liga F ha iniciado un nuevo proceso de licitación de los derechos audiovisuales en abierto con el objetivo de reordenar, fortalecer y profesionalizar el modelo de difusión gratuita de la competición, en un contexto de crecimiento sostenido del fútbol femenino y de consolidación del campeonato como producto deportivo de primer nivel.

    En la actualidad, los encuentros de Liga F en abierto cuentan con una presencia regular en distintas plataformas y operadores, como TEN TV, Gol Play y diversas cadenas autonómicas, que han contribuido de manera significativa a la visibilidad del campeonato. Sin embargo, este esquema responde a acuerdos fragmentados y de carácter parcial, sin un marco común que permita desarrollar una estrategia audiovisual unificada y reconocible a nivel estatal.

    La apertura de este nuevo proceso de licitación no obedece a una ruptura con el modelo actual, sino a la voluntad de evolucionar hacia una explotación más ordenada y estratégica de los derechos en abierto, alineada con los objetivos de crecimiento, estabilidad y valorización de la Liga F.

    Entre los principales objetivos de esta licitación se encuentran:

    – Centralizar la gestión de los derechos en abierto bajo un contrato marco que garantice coherencia y continuidad.

    – Establecer condiciones homogéneas de emisión, producción y promoción de los partidos. Reforzar la identidad audiovisual de la competición y su relato deportivo a lo largo de la temporada.

    – Mejorar la planificación de horarios y encuentros destacados para maximizar audiencias y visibilidad.

    La Liga F busca así pasar de un modelo basado en emisiones puntuales a un proyecto editorial sólido, que no solo ofrezca partidos en directo, sino que contribuya a construir competición, generar interés continuado y acercar el fútbol femenino a nuevos públicos objetivos.

    Este proceso se enmarca en una estrategia global de derechos audiovisuales en la que el fútbol en abierto actúa como escaparate fundamental y complementario a la emisión en plataformas de pago. Un modelo equilibrado entre visibilidad gratuita y contenido premium permite ampliar la base de audiencia, fortalecer la notoriedad de clubes y futbolistas y elevar el valor global del producto de la Liga F.

    Con esta licitación, la Liga F reafirma su compromiso con el desarrollo del fútbol femenino profesional en España, apostando por un modelo de difusión en abierto más robusto, reconocible y alineado con los estándares de las grandes competiciones deportivas.

    El nuevo marco permitirá seguir garantizando el acceso gratuito a encuentros de la Liga F, al tiempo que se avanza hacia una mayor estabilidad, calidad audiovisual y proyección mediática de la competición.

    Esta buena nueva llega tan solo unos días después de que se haya producido una revolución en el balompié masculino anunciase que la Primera RFEF Versus e-learning (Segunda División “B” desembarca en RTVE en su modalidad de fútbol en abierto.

    (Fuente: RTVE)

    RTVE ha llegado a un acuerdo con la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para la emisión de un partido por jornada durante la segunda vuelta del campeonato de la Primera Federación Versus e-Learning, categoría formada por dos grupos, y que engloba a un gran número de capitales de provincia que verán a sus equipos por primera vez en abierto y en RTVE.

    La emisión de esta categoría se inicia en Teledeporteeste domingo 18 de enero, a las 18:15 horas, con el duelo entre la AD Mérida y el Real Madrid Castilla. Será el debut del nuevo entrenador del segundo equipo del Real Madrid Julian López Lerma, que reconoce a uno de los equipos con más solera de nuestro país, el Mérida.

    Con la vocación de servicio público y de legar a todos las aficiones del territorio nacional, el acuerdo incluye, además del mencinado partido por jornada, todos los resúmenes de la competición, que enriquecerán la parrilla de fin de semana de Teledeporte y RTVE Play, y además serán ofrecidos por los bloques de deportes de los diferentes centros territoriales.

    Por ultimo, todos los sábados y domingo por la noche, alrededor de las 22:00 horas, Teledeporte mostrará las principales imágenes de la jornada de la competición, completando la oferta de resúmenes de LALIGA EA SPORTS y LALIGA HYPERMOTION en ‘Estudio Estadio’, el programa que vuelve a ser referencia las noches del fin de semana.

    Una apuesta por el fútbol más popular y más puro, que recorre todos los rincones de nuestro país, mezclando los clubes más modestos con los más profesionales.

    En resumen, todo esto persigue obtener un paquete audiovisual que, a diferencia del actual, que cuenta con el partido de TEN TV en abierto en la TDT y otros tres duelos “gratuitos” que escoge DAZN para los usuarios que estén registrados en su plataforma, pase directamente a los uno innovador que incluya cuatro envites que seguirán el estilo de la cadena del Grupo Secuoya, es decir, que se televisen en la TDT .

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • La previa | Derbi de altura en Castellón: Real Madrid y Atlético se juegan el pase a la final de la Supercopa Iberdrola 2026

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    ⬛️ Castellón se prepara para convertirse en el epicentro del fútbol femenino español, donde este fin de semana se disputará la primera semifinal de la Supercopa de España Iberdrola 2026, un derbi capitalino que promete emociones al límite y un espectáculo que trasciende el mero resultado. Real Madrid y Atlético de Madrid se enfrentan en un choque que entrega al vencedor un pasaporte directo a la gran final, un duelo que combina rivalidad histórica, intensidad táctica y la presencia de algunas de las jugadoras más destacadas de la Liga F Moeve. El estadio se engalana para recibir a dos equipos que, pese a compartir ciudad y ambición, representan filosofías de juego opuestas: el Real Madrid apuesta por la posesión, la amplitud y la construcción desde atrás, mientras que el Atlético mantiene su ADN caracterizado por presión alta, intensidad en la recuperación y transiciones veloces que han definido su éxito en la última década. La tensión es palpable en cada entrenamiento, en cada declaración de las protagonistas y en la expectativa de una afición que conoce de memoria la pasión de estos enfrentamientos.

    (Fuente: RFEF)

    Castellón se prepara para convertirse en el epicentro del fútbol femenino español, donde este fin de semana se disputará la primera semifinal de la Supercopa de España Iberdrola 2026, un derbi capitalino que promete emociones al límite y un espectáculo que trasciende el mero resultado. Real Madrid y Atlético de Madrid se enfrentan en un choque que entrega al vencedor un pasaporte directo a la gran final, un duelo que combina rivalidad histórica, intensidad táctica y la presencia de algunas de las jugadoras más destacadas de la Liga F Moeve.

    (Fuente: Getty imágenes)

    El estadio se engalana para recibir a dos equipos que, pese a compartir ciudad y ambición, representan filosofías de juego opuestas: el Real Madrid apuesta por la posesión, la amplitud y la construcción desde atrás, mientras que el Atlético mantiene su ADN caracterizado por presión alta, intensidad en la recuperación y transiciones veloces que han definido su éxito en la última década. La tensión es palpable en cada entrenamiento, en cada declaración de las protagonistas y en la expectativa de una afición que conoce de memoria la pasión de estos enfrentamientos.

    Históricamente, los derbis madrileños femeninos han ofrecido partidos intensos, donde cada acción puede definir el resultado. Desde que el Real Madrid consolidó su proyecto femenino de élite en 2020, los choques con el Atlético se han convertido en auténticas pruebas de carácter y táctica.

    En los últimos cinco enfrentamientos directos, los resultados se han repartido entre ambos equipos, aunque el Atlético ha logrado imponerse en momentos decisivos, sobre todo en semifinales de Copa de la Reina y jornadas clave de Liga F, donde su solidez defensiva y efectividad en transiciones rápidas marcaron la diferencia.

    Los precedentes históricos entre ambos equipos, que son enemigos irreconciliables, son favorables para los intereses rojiblancos amén de seis victorias, cuatro empates y cuatro derrotas en los catorce derbis anteriores.

    Sin embargo, el Real Madrid ha demostrado que la calidad individual de jugadoras como Linda Caicedo, Caroline Weir y Sara Däbritz es capaz de romper cualquier esquema defensivo con combinaciones rápidas, movimientos entre líneas y precisión en los metros finales.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Este derbi, más allá de la supremacía local, representa un pulso entre proyectos distintos: el Real Madrid en consolidación, con inversión y planificación a largo plazo, frente al Atlético, que ha mantenido un modelo ganador que combina veteranía, juventud y resultados constantes en finales y semifinales.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Real Madrid llega a Castellón con un bloque equilibrado, donde la seguridad en portería de Misa Rodríguez, líder y capitana del equipo, será fundamental para contener la verticalidad y rapidez del Atlético. En defensa, jugadoras como Maëlle Lakrar, María Méndez y Yasmim formarán un muro que deberá soportar las internadas veloces de Luany Da Silva Fiamma Benítez, mientras que Bella Andersson aportará velocidad y capacidad de anticipación en la cobertura lateral. El mediocampo es uno de los puntos fuertes del equipo, con Sandie Toletti y Sara Däbritz coordinando la salida de balón, gestionando la presión rival y conectando con las delanteras. Hanna Bennison y Filippa Angeldahl equilibran recuperación y apoyo ofensivo, permitiendo que la línea de ataque pueda desplegarse con libertad.

    (Fuente: Getty imágenes)

    En la delantera, Linda Caicedo es la referencia de velocidad y desequilibrio, capaz de generar superioridad en uno contra uno, mientras que Caroline Weir aporta visión de juego y capacidad de remate desde fuera del área, complementando la amenaza de Signe Bruun, que llega en plena recuperación de su lesión, y Eva Navarro, especialista en desequilibrar a la defensa con movimientos inteligentes.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Por su parte, el Atlético de Madrid confía en su experiencia y cohesión de grupo para imponerse en un duelo donde la intensidad física será clave. Lola Gallardo, capitana y guardameta, será la garantía defensiva, ofreciendo seguridad y liderazgo a todo el bloque. La defensa combina experiencia y juventud, con Andrea Medina, Lauren Leal, Xènia Pérez y Silvia Lloris formando un muro difícil de superar, mientras que Rosa Otermín aporta salida limpia por el lateral. En el centro del campo, Vilde Bøe Risa y Júlia Bartel equilibran control de juego y capacidad ofensiva, imponiendo el ritmo del partido y generando transiciones rápidas hacia el ataque. La línea ofensiva, encabezada por Luany Da Silva , Fiamma Benítez y Amaiur Sarriegi, representa un constante peligro, complementada por la desequilibrante Jensen por banda, capaz de generar superioridad numérica y asistir en los momentos decisivos.

    La experiencia de Víctor Martín, entrenador del Atlético, garantiza un planteamiento sólido que combina orden táctico, presión coordinada y lectura de los momentos clave del derbi.

    Tácticamente, el choque se presenta como un duelo de contrastes. El Atlético buscará imponer su presión alta y recuperación inmediata, intentando explotar cualquier pérdida de balón madridista. Las transiciones rápidas serán fundamentales, con el objetivo de sorprender a la defensa blanca antes de que se reorganice.

    Por su parte, el Real Madrid intentará controlar la posesión, mover el balón con criterio, abrir espacios y aprovechar la movilidad de sus delanteras para desarmar la presión rival. Las bandas serán escenario de constantes batallas: Caicedo y Weir frente a Maca Portales y Amaiur Sarriegi, donde cada acción puede abrir el camino hacia el gol. La defensa de áreas y la capacidad de concentración de porteras y centrales serán determinantes: un solo error puede cambiar el destino del derbi y definir qué equipo avanza a la final.

    El aspecto psicológico también jugará un papel importante. Ambos equipos han demostrado fortaleza mental en instancias decisivas. La capacidad de mantener la calma bajo presión, la resiliencia tras un gol en contra y la gestión de momentos de tensión marcarán la diferencia. La historia reciente muestra que los derbis madrileños suelen resolverse en detalles: jugadas a balón parado, errores individuales o decisiones tácticas puntuales. La lectura del juego y la capacidad de adaptación de cada entrenadora serán decisivas. El Real Madrid, con su enfoque en posesión y combinaciones rápidas, deberá equilibrar creatividad con disciplina defensiva.

    El Atlético, con su intensidad y solidez táctica, buscará aprovechar cada contragolpe y dominar el ritmo del partido.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La repercusión mediática y el seguimiento de aficionados añade un componente extra de presión y espectáculo. Redes sociales, medios de comunicación y la expectación de la Liga F Moeve convierten a Castellón en un escenario donde cada jugada se analiza y cada gol se celebra con intensidad. Las declaraciones previas de las protagonistas subrayan la motivación máxima: Amaiur Sarriegi destaca la importancia de mantener el orden táctico, mientras que Linda Caicedo resalta la necesidad de imponer su juego ofensivo y aprovechar las oportunidades que surjan.

    Cada entrenadora ha estudiado al detalle al rival, buscando debilidades y maximizando fortalezas para un partido que promete ser recordado como un clásico moderno del fútbol femenino español.

    En conclusión, este derbi de semifinal de la Supercopa de España Iberdrola no es solo un partido; es un choque de estilos, una confrontación de proyectos y un espectáculo de fútbol de alto nivel. Real Madrid y Atlético de Madrid se juegan más que un pase a la final: se juegan prestigio, rivalidad y la posibilidad de consolidar sus nombres en la historia reciente del fútbol femenino. Con plantillas equilibradas, figuras capaces de cambiar el destino del encuentro y tácticas que prometen tensión en cada metro del campo, Castellón se prepara para un domingo inolvidable donde la pasión, la técnica y la estrategia se funden en un derbi que marcará el rumbo de la Supercopa 2026.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Y cuando el balón eche a rodar en Castellón, ya no habrá espacio para la teoría ni para la estadística.

    Todo quedará reducido a noventa minutos —o quizá más— en los que el orgullo de dos escudos, la ambición de dos proyectos y el carácter de dos vestuarios se pondrán a prueba sin red.

    (Fuente: RFEF)

    El Real Madrid saltará al césped con la convicción de quien quiere escribir su nombre con letras definitivas en la historia de las grandes noches, decidido a imponer su juego, su talento y su identidad. El Atlético de Madrid lo hará con la mirada de quien conoce este terreno, de quien ha sobrevivido a finales, a derrotas y a conquistas, y sabe que los títulos no se piden: se arrancan.

    Será entonces cuando cada carrera de Linda Caicedo, cada golpeo de Caroline Weir, cada parada de Misa Rodríguez o cada orden de Lola Gallardo desde el área cobren un significado mayor que el propio partido.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Cuando la presión, el silencio previo a una ocasión clara y el rugido tras un gol recuerden por qué el fútbol femenino español vive uno de los momentos más apasionantes de su historia. En Castellón no se jugará solo una semifinal; se disputará un capítulo más de un derbi que ya es patrimonio emocional del fútbol nacional.

    Al final, solo una avanzará hacia la gran final de la Supercopa de España Iberdrola. La otra tendrá que asumir que incluso en la derrota se forjan los equipos que regresan más fuertes. Pero pase lo que pase, este Real Madrid-Atlético de Madrid ya ha ganado su sitio en la memoria: como un duelo de máxima exigencia, de talento desbordado y de emociones sin concesiones.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Porque hay partidos que deciden títulos… y hay derbis que definen una época. Este, sin duda, aspira a ser ambos.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Supercopa de España Iberdrola |

    ✨ Primera semifinal ✨


    🔥 Real Madrid 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    📅 Martes, 20 de enero de 2026

    ⏰ 19:15 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

  • Reportaje | El vacío de vinilo: cómo la industria del coleccionismo da la espalda al fútbol femenino mientras celebra, sin límites, al masculino

    (Fuente: TikTok)

    ◼️ Mientras los estantes de las tiendas especializadas y las plataformas de comercio electrónico rebosan figuras Funko Pop! de futbolistas masculinos —leyendas históricas, estrellas contemporáneas, jugadores de clubes y selecciones, incluso versiones alternativas, exclusivas y conmemorativas—, el fútbol femenino permanece, una vez más, relegado a la invisibilidad. No es una metáfora: es un vacío físico, tangible, comercial. No existen Funko Pop! oficiales de jugadoras españolas. No existen de Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, Jennifer Hermoso, Irene Paredes o Mariona Caldentey. Y esta ausencia resulta todavía más clamorosa cuando se compara con la proliferación de figuras masculinas y con un dato que desmonta cualquier coartada industrial: sí existen muñecas Barbie de futbolistas femeninas, sí existen líneas de juguetes que han apostado por la representación deportiva de las mujeres, y sí existe un público dispuesto a consumirlas. El problema, por tanto, no es la falta de mercado, sino una decisión cultural, simbólica y empresarial que sigue considerando el fútbol femenino como un producto secundario incluso en el terreno del imaginario.

    Para entender la gravedad de esta ausencia conviene detenerse primero en lo que representan los Funko Pop! dentro de la cultura popular contemporánea. No se trata únicamente de figuras de vinilo con cabezas sobredimensionadas y estética reconocible; los Funko Pop! se han convertido en un archivo cultural del presente, una forma de canonizar iconos. Tener un Funko Pop! es, en muchos casos, una forma de certificación simbólica: significa que ese personaje, esa figura pública, ha alcanzado un nivel de relevancia suficiente como para ser inmortalizada en una vitrina, en un escritorio, en una colección personal.

    Funko ha producido figuras de actores secundarios, de personajes efímeros de series, de deportistas retirados hace décadas, de entrenadores, de mascotas, de celebraciones concretas, de versiones alternativas con camisetas conmemorativas o poses específicas. En el fútbol masculino, el catálogo es abrumador: Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Neymar, Mbappé, Haaland, Benzema, Iniesta, Xavi, Ramos, Piqué, Casillas, Beckham, Ronaldinho, Pelé, Maradona. La lista no solo es extensa; es reiterativa. Hay múltiples versiones de los mismos futbolistas, pertenecientes a distintos clubes, selecciones o momentos de su carrera.

    Este despliegue convierte al Funko Pop! en algo más que un juguete: es una declaración de qué —y quién— merece ser recordado, coleccionado, transmitido a las siguientes generaciones como referente cultural.

    En este contexto, la ausencia casi total del fútbol femenino no puede interpretarse como una simple omisión logística o una cuestión de prioridades comerciales inocuas. Es una ausencia que comunica, que construye relato. Cuando una niña o un niño entra en una tienda y ve decenas de futbolistas masculinos convertidos en figuras coleccionables, pero ninguna mujer futbolista, el mensaje es claro aunque no se verbalice: el fútbol, incluso cuando es juguete, sigue siendo cosa de hombres.

    Y este mensaje se produce en un momento histórico en el que el fútbol femenino ha alcanzado cotas inéditas de visibilidad, éxito deportivo y reconocimiento social. España es campeona del mundo. España domina el fútbol europeo a nivel de clubes. Las jugadoras españolas ganan Balones de Oro. Llenan estadios. Protagonizan retransmisiones en prime time. Son referentes mediáticos, deportivos y culturales.

    Sin embargo, ese reconocimiento se detiene abruptamente cuando se entra en el terreno del merchandising simbólico. Ahí, el fútbol femenino vuelve a desaparecer.

    Resulta imposible no establecer una comparación directa. Mientras no existe un solo Funko Pop! oficial de una futbolista española, sí existen figuras de futbolistas masculinos de LaLiga que ni siquiera han tenido un impacto histórico comparable al de muchas jugadoras actuales. Hay figuras de jugadores que no han ganado títulos internacionales, que no han sido referentes generacionales, que no han trascendido más allá de su club o incluso de una etapa concreta.

    La desigualdad no se mide solo en cantidad, sino en el umbral de acceso al reconocimiento. Para un futbolista masculino, basta con ser conocido; para una futbolista, ni siquiera ser campeona del mundo parece suficiente.

    Uno de los argumentos más recurrentes para justificar esta ausencia es el supuesto riesgo comercial.

    Se afirma que las figuras de fútbol femenino “no venderían lo suficiente”. Sin embargo, este razonamiento se desmonta con facilidad cuando se analizan otros sectores de la industria del juguete y del coleccionismo. Aquí entra en juego un elemento clave: Barbie.

    Desde hace años, Barbie ha desarrollado líneas específicas de representación femenina en múltiples ámbitos profesionales y deportivos. Existen muñecas Barbie futbolistas. Existen Barbies inspiradas en jugadoras reales. Existen Barbies con equipaciones de selecciones femeninas. Barbie ha entendido algo que Funko parece ignorar: la representación no solo responde a la demanda existente, también la crea.

    Barbie ha apostado por mostrar a niñas —y también a niños— que una mujer puede ser futbolista, atleta, piloto, científica o presidenta. Y lo ha hecho no desde la excepcionalidad, sino desde la normalización. Las muñecas de futbolistas femeninas no se presentan como rarezas, sino como una opción más dentro del catálogo.

    El resultado no ha sido un fracaso comercial. Al contrario: estas líneas han reforzado la imagen de marca de Barbie como empresa alineada con los valores contemporáneos de igualdad y diversidad, ampliando su base de consumidores y consolidando su relevancia cultural.

    La comparación es inevitable y profundamente incómoda para Funko. Ambas marcas operan en el terreno de la cultura pop. Ambas trabajan con licencias. Ambas dependen de la identificación emocional del público con figuras concretas. La diferencia radica en la voluntad estratégica.

    Barbie ha entendido que el deporte femenino no es una moda pasajera, sino una realidad estructural. Funko, en cambio, sigue actuando como si el fútbol femenino fuera un nicho demasiado pequeño, demasiado específico, demasiado arriesgado. Esta percepción no solo es errónea; es obsoleta.

    Si hay un contexto en el que la ausencia resulta especialmente sangrante es el español. España no solo es campeona del mundo; es, probablemente, el país que más talento ha exportado al fútbol femenino global en los últimos años. Alexia Putellas es una figura reconocida internacionalmente. Aitana Bonmatí es una de las futbolistas más influyentes de la década. Jennifer Hermoso es historia viva del fútbol mundial.

    Que ninguna de ellas tenga una figura Funko Pop! mientras sí existen múltiples versiones de futbolistas masculinos españoles evidencia una desconexión profunda entre la industria del coleccionismo y la realidad deportiva.

    La ausencia de figuras no es un asunto menor. Los objetos culturales moldean imaginarios. Un Funko Pop! no es solo un producto: es una narrativa en miniatura. Cuando las vitrinas se llenan exclusivamente de hombres, el mensaje es claro: ellos son los protagonistas de la historia.

    Las muñecas Barbie futbolistas, en cambio, ofrecen un contrarrelato. Permiten que las niñas se vean reflejadas.

    Permiten que los niños normalicen la presencia de mujeres en el deporte. Generan referentes tangibles, manipulables, cotidianos.

    El coleccionismo no es neutral. Decide qué se conserva, qué se exhibe, qué se revaloriza. Excluir sistemáticamente al fútbol femenino de este espacio equivale a negar su estatus como parte integral de la cultura deportiva contemporánea.

    Funko, como actor dominante en este sector, tiene una responsabilidad que va más allá del balance de beneficios trimestrales. Tiene la capacidad de influir en el relato cultural global. Y hasta ahora, ha decidido no ejercerla en favor del fútbol femenino.

    El argumento de que “llegará más adelante” resulta insuficiente. El fútbol femenino no está empezando. Lleva décadas construyendo su espacio. Lo que ocurre es que, cuando llega el momento de materializar ese reconocimiento en productos icónicos, siempre se pospone.

    Barbie no esperó a que el fútbol femenino fuera hegemónico. Apostó. Funko espera y al esperar, perpetúa la desigualdad.

    La ausencia de Funko Pop! de jugadoras de fútbol femenino, y especialmente de jugadoras españolas, no es un simple descuido de catálogo. Es un síntoma. Un reflejo de cómo incluso en plena era de visibilidad y éxito deportivo, las mujeres siguen teniendo que demostrar el doble para recibir la mitad del reconocimiento simbólico.

    Mientras existan decenas de figuras de futbolistas masculinos y ninguna de campeonas del mundo, el mensaje seguirá siendo claro. Y mientras existan muñecas Barbie futbolistas que sí entienden el poder de la representación, la pregunta será inevitable: ¿por qué una industria sí ha sabido adaptarse y otra sigue mirando hacia otro lado?

    El fútbol femenino ya ha ganado en el campo. Falta que gane, de una vez, en los estantes, ya que actualmente únicos Funko Pop! oficiales vinculados al fútbol femenino son muy escasos y se concentran casi exclusivamente en la selección femenina de Estados Unidos: existen figuras de Megan Rapinoe (con varias versiones), Mia Hamm y Brandi Chastain, todas ellas asociadas a la penúltima nación que se llevó el título mundial y lanzadas como excepciones dentro de la línea Soccer de Funko, mientras que no hay figuras oficiales de jugadoras de clubes femeninos ni de selecciones europeas, y tampoco existe ningún Funko de futbolistas españolas pese a sus éxitos recientes; esta limitada representación contrasta de forma evidente con la amplísima oferta de futbolistas masculinos y confirma que el fútbol femenino sigue siendo tratado por la industria del coleccionismo como una anomalía puntual y no como una parte estructural del imaginario deportivo global, pero ni rastro de las actuales campeonas del mundo, la Nations League y subcampeonas de Europa.

  • Oficial | Gio Queiroz se acerca al regreso: el Atlético de Madrid Femenino celebra su primer entrenamiento sobre el césped tras la grave lesión de peroné

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    🟣 Tras meses de recuperación tras una fractura de peroné sufrida en la Liga de Campeones Femenina, Gio Queiroz ha completado su primer entrenamiento sobre el césped en Alcalá de Henares. El Atlético de Madrid Femenino observa con esperanza cómo su atacante se aproxima a la reincorporación plena, reforzando la ilusión de la afición rojiblanca y la competitividad del equipo en la Liga F Moeve, Copa de la Reina y en Europa.

    El Club Atlético de Madrid ha dado un paso decisivo hacia la recuperación de uno de sus activos más valiosos del ataque femenino, Gio Queiroz. La joven futbolista, que sufrió una grave lesión de peroné el pasado 17 de octubre de 2025 durante un encuentro de la Liga de Campeones Femenina frente al Manchester United Women, ha iniciado la fase final de su proceso de rehabilitación con un primer entrenamiento sobre el césped de Alcalá de Henares.

    El vídeo publicado en las redes sociales oficiales del club muestra a Queiroz en una sesión supervisada por el cuerpo técnico y médico del Atlético de Madrid, realizando ejercicios específicos diseñados para evaluar su movilidad, fuerza y confianza en el terreno de juego. La imagen de la atacante avanzando con seguridad y control sobre el césped supone un hito simbólico y práctico: tras varios meses de ausencia, el retorno al grupo parece cada vez más cercano, y el club transmite un mensaje de optimismo y prudencia en la gestión de su recuperación.

    La lesión se produjo en un partido de máxima exigencia, en el que Queiroz sufrió una entrada contundente por parte de la defensora neerlandesa Dominique Janssen.

    La fractura de peroné supuso un periodo prolongado de recuperación, implicando sesiones intensivas de fisioterapia, fortalecimiento muscular y readaptación progresiva al entrenamiento con balón. Desde entonces, la futbolista ha seguido un protocolo riguroso diseñado para minimizar riesgos, garantizar la recuperación total de la articulación y permitirle reincorporarse a la competición sin limitaciones físicas.

    Gio Queiroz, exjugadora del Madrid CFF, se incorporó al Atlético de Madrid con la expectativa de reforzar el ataque y aportar desequilibrio en la delantera. Su trayectoria destaca por una combinación de velocidad, habilidad técnica y capacidad de definición, cualidades que la convirtieron en pieza clave del club madrileño y en una de las figuras emergentes de la Liga F Moeve.

    La interrupción de su temporada por la lesión generó un vacío en la plantilla, que exigió ajustes tácticos y estrategias alternativas por parte del cuerpo técnico. Ahora, la progresiva reincorporación de Queiroz anticipa la vuelta a la dinámica ofensiva habitual, con posibilidades de incrementar el potencial goleador y la competitividad del equipo tanto en el campeonato nacional como en las competiciones europeas.

    La coordinación entre fisioterapeutas, preparadores físicos y entrenadores ha permitido que Gio Queiroz avance con seguridad hacia su reincorporación plena.

    El club, consciente de la relevancia de esta etapa, ha compartido el vídeo con la afición, no solo como un anuncio de esperanza, sino como un testimonio del trabajo constante detrás de cada regreso al césped. La publicación refleja la filosofía rojiblanca: paciencia, profesionalidad y compromiso con la salud de sus futbolistas. La imagen de Gio Queiroz entrenando sobre el césped simboliza no solo su recuperación física, sino también su fortaleza mental y su determinación por volver a contribuir al Atlético de Madrid Femenino.

    El primer entrenamiento de la atacante ha sido supervisado minuciosamente por el equipo médico del club, que ha evaluado su respuesta a los ejercicios de carrera, cambios de dirección y contacto con el balón. Cada gesto y cada movimiento son analizados para garantizar que la jugadora pueda retomar su actividad sin riesgo de recaída.

    A nivel deportivo, la vuelta de Queiroz supondrá un refuerzo significativo para el cuerpo técnico, que podrá volver a contar con una jugadora capaz de desbordar defensas, crear situaciones de gol y aportar soluciones en fases críticas de los partidos. Su regreso es especialmente relevante para la planificación de la segunda mitad de la temporada en la Liga F Moeve y para los desafíos en competiciones europeas, donde cada incorporación de calidad puede marcar la diferencia.

    El Atlético de Madrid Femenino mantiene un seguimiento continuo del progreso de Gio Queiroz, alternando sesiones individuales de entrenamiento con actividades progresivas de grupo, para garantizar que la reintegración al equipo se produzca de forma natural y segura. Cada fase de recuperación es documentada y analizada, asegurando que los parámetros de movilidad, fuerza y resistencia cumplan los estándares establecidos por el cuerpo médico del club.

    Más allá de los aspectos físicos, el regreso de Queiroz también tiene un impacto emocional y motivacional. Su presencia en el césped genera un impulso positivo dentro del vestuario, incrementa la moral del equipo y refuerza la conexión con la afición, que sigue de cerca su recuperación y celebra cada avance como un logro compartido. El Atlético de Madrid ha subrayado la importancia de gestionar adecuadamente esta etapa, combinando entusiasmo y prudencia, para maximizar el rendimiento futuro de su jugadora y garantizar su plena recuperación.

    Gio Queiroz, consciente del impacto de su lesión y de la responsabilidad que implica su regreso, ha mostrado un compromiso absoluto durante todo el proceso. Su determinación, disciplina y actitud positiva frente a la rehabilitación son valoradas tanto por sus compañeros como por el cuerpo técnico. La comunicación constante con los preparadores físicos y médicos ha permitido ajustar los ejercicios y progresiones a sus necesidades individuales, asegurando que cada paso hacia la reincorporación se produzca con garantías.

    El Atlético de Madrid Femenino, tres veces campeón de la Liga F Moeve, ve en la recuperación de Queiroz un símbolo de resiliencia y planificación deportiva. La gestión de lesiones graves forma parte de la estrategia del club para mantener su competitividad y proteger el bienestar de sus futbolistas. La coordinación entre departamentos, la planificación detallada de la recuperación y la comunicación abierta con la jugadora son elementos clave que han permitido que Gio Queiroz alcance esta fase avanzada de rehabilitación.

    El retorno al césped marca un antes y un después en la temporada del Atlético de Madrid Femenino. La combinación de experiencia, talento y capacidad de recuperación de Gio Queiroz representa un activo estratégico para los objetivos del club, tanto en la Liga F Moeve como en competiciones internacionales. La progresiva incorporación al entrenamiento colectivo permitirá ajustar los automatismos, fortalecer la química con sus compañeras y optimizar la eficacia en el ataque, elementos fundamentales para mantener el nivel competitivo del equipo en todas las competiciones.

    En resumen, el primer entrenamiento sobre el césped de Gio Queiroz es mucho más que un simple retorno físico: simboliza esfuerzo, disciplina y esperanza. El Atlético de Madrid Femenino celebra este avance con prudencia y entusiasmo, consciente de que el proceso de recuperación completa requiere tiempo, supervisión y dedicación. La afición rojiblanca puede anticipar un regreso que no solo reforzará el ataque del equipo, sino que también inspirará a todos los que siguen de cerca la trayectoria de la jugadora.

    El club continuará informando puntualmente sobre la evolución de Gio Queiroz, acompañando su camino de regreso a la competición oficial con una estrategia meticulosa y una visión de futuro clara. Cada sesión de entrenamiento, cada mejora en movilidad y fuerza, y cada contacto con el balón representa un paso más hacia su plena reincorporación y el fortalecimiento del Atlético de Madrid como uno de los referentes de la Liga F Moeve y del fútbol femenino europeo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La recuperación de Gio Queiroz es, en última instancia, un relato de paciencia, profesionalidad y compromiso, que refleja la cultura de excelencia que define al Atlético de Madrid Femenino. La combinación de talento, disciplina y resiliencia permitirá que la atacante retome su papel en el equipo, aportando capacidad ofensiva, desequilibrio en el ataque y liderazgo dentro del vestuario. La expectativa por su regreso genera ilusión, marca un hito en la temporada y refuerza la narrativa de un club comprometido con la salud, la seguridad y el rendimiento de sus futbolistas.

    Con su primer entrenamiento sobre el césped de Alcalá de Henares, Gio Queiroz avanza de manera decisiva hacia su retorno competitivo, ofreciendo a la afición y al club la certeza de que su regreso está cada vez más cerca. La planificación, el seguimiento médico y la supervisión técnica han sido elementos esenciales en este proceso, garantizando que cada paso hacia la recuperación sea seguro y eficiente. La combinación de prudencia y determinación marca la pauta de un regreso que promete ser fundamental para los objetivos deportivos del Atlético de Madrid Femenino en la presente temporada.

    La trayectoria de Gio Queiroz, marcada por talento, esfuerzo y profesionalidad, encuentra ahora un nuevo capítulo: el retorno al ataque del Atlético de Madrid Femenino tras una lesión que exigió paciencia y disciplina extremas. Cada sesión de entrenamiento, cada ejercicio y cada contacto con el balón reflejan un progreso constante y la promesa de un regreso completo, que fortalecerá al equipo, inspirará a la afición y reafirmará el compromiso del club con la excelencia deportiva y la salud de sus futbolistas.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Misa hará historia en el SkyFi Castalia

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️La internacional absoluta por España y campeona del Mundial 2023 cumplirá un nuevo hito como merengue en Castellón.

    (Fuente: Real Madrid TV)

    Misa alcanzó contra el Granada las 80 porterías a cero con el Real Madrid y ha viajado a Castellón sabiendo que podrá ampliar su leyenda como merengue, con el que cumplirá 200 encuentros. en la primera semifinal de la Supercopa de España Iberdrola, precisamente ante el Atlético de Madrid, con el que fue campeona de la Liga F en 2017, 2018 y 2019, si Pau Quesada estima oportuno ponerla en el once titular.

    La ganadora del Trofeo Zamora en 2021 y 2023 protagonizó hace ya cinco años un episodio conocido como “Misma pasión” al ser víctima de un deplorable acoso en redes sociales tras celebrar una victoria europea del equipo masculino a costa del Liverpool (3-1) en plena pandemia del coronavirus.

    La canaria festejó ese éxito al compartir en su cuenta de Twitter, ahora X, una imagen suya junto con la de Marco Asensio, autor del segundo gol ante los ingleses. «Misma pasión», escribió en el tuit en el que citaba al equipo masculino y femenino del Madrid.

    La publicación poco duró en Twitter ya que la portera del conjunto blanco se vio obligada a borrarla después de recibir numerosos insultos machistas e hirientes que no se pueden tolerar en pleno siglo XXI.

    Marco Asensio no vivió ajeno a lo que Misa Rodríguez tuvo que sufrir que sufrir por celebrar la victoria ante el Liverpool y el gol que marcó. El futbolista del primer equipo masculino quiso mostrar su apoyo a su compañera y colgó un mensaje de apoyo en la redes sociales para salir en su defensa. «Misma pasión. Que nada ni nadie te impida decir los que piensas», escribió el por entonces jugador blanco.

    Este desafortunado episodio reforzó su vínculo madridista y desde entonces se ha convertido en un símbolo para la afición del Estadio Alfredo Di Stéfano, ayudada por sus grandes intervenciones y el amor que demostró por la entidad desde su llegada.

    Ahora, favorecida por la lesión de su compañera Frohms, ha recuperado la titularidad en el conjunto blanco y buscará en Castellón ser bicentenaria en el choque de semifinales ante el Atlético de Madrid (19:15 horario peninsular, Teledeporte) y querrá celebrarlo con el pase a la gran final, pero antes tendría que frenar el empuje ofensivo de las colchoneras, que bajo el liderazgo ofensivo de Luany Da Silva o Amaiur Sarriegui, dos goleadoras asiduas, anhelan por encima de todo, poner fin a una racha de nueve compromisos oficiales sin ganar.

    Sea como fuere, este choque de trenes entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid es una cita ineludible para los amantes del fútbol femenino español, pues una plaza en el partido por el título está en liza y la emoción es desbordante, de eso no hay duda.

    (Fuente; Liga F Moeve)
  • Oficial | Noventa minutos para tocar la historia: Real Madrid y Atlético se citan en Castalia con una final de la Supercopa en juego

    ⬛️ El fútbol no siempre concede segundas oportunidades, pero sí señala escenarios donde todo puede cambiar. Castalia, estadio de memoria popular y tradición competitiva, acoge una semifinal de Supercopa de España que trasciende el formato y el calendario. Real Madrid y Atlético de Madrid se enfrentan en un derbi sin red, a partido único, con una final en el horizonte y con la certeza de que solo una de las dos saldrá reforzada de una noche que promete tensión, emoción y relato. Pau Quesada y Misa Rodríguez pusieron voz, pulso y contexto a una cita que ya pertenece al imaginario de la temporada.

    La Supercopa de España no concede margen para la especulación. Es un torneo breve, incisivo, diseñado para separar con rapidez a quienes sostienen el pulso competitivo bajo presión de quienes necesitan tiempo para construir certezas. En ese formato comprimido, cada error pesa más, cada acierto se amplifica y cada decisión adquiere una dimensión definitiva.

    Para el Real Madrid, esta semifinal ante el Atlético no es solo un acceso a una final. Es una prueba de madurez, de identidad y de capacidad para sostener su discurso futbolístico cuando el contexto aprieta. Para el Atlético, es la oportunidad de volver a demostrar que en los escenarios cerrados, donde la táctica y el carácter se imponen, sigue siendo un rival incómodo, feroz y plenamente competitivo.

    El formato de partido único elimina cualquier cálculo. No hay vuelta, no hay corrección posterior. Noventa minutos —y lo que venga después— para imponer una idea, resistir la del rival y escribir el siguiente capítulo de un derbi que ya no entiende de dinámicas largas, sino de momentos decisivos.

    La elección de Castalia como sede no es menor. Castellón no es una plaza neutra; es una ciudad con una relación histórica con el fútbol, con un estadio que ha vivido ascensos, descensos y noches de identidad colectiva. Llevar allí una semifinal de Supercopa femenina no es solo una decisión logística, es una declaración de intenciones: descentralizar, expandir y conectar el fútbol femenino de élite con territorios donde la pasión es genuina y constante.

    Pau Quesada lo expresó con claridad al valorar el escenario como “magnífico”, destacando no solo la entidad del rival, sino el contexto que rodea al partido. Castalia, recordó, es un estadio que se llenaba incluso en categorías inferiores, un símbolo de fidelidad y pertenencia. Ese mismo espíritu es el que se espera en una noche donde las gradas no solo acompañarán, sino que amplificarán cada acción del juego.

    El llamamiento es claro: que el estadio se llene, que acudan escuelas de fútbol femenino, familias, aficionados de ambos equipos y público neutral. Que Castalia sea una fiesta del fútbol, un escaparate donde la Supercopa no sea solo un trofeo, sino una experiencia compartida.

    Hablar de Real Madrid–Atlético es hablar de un partido que se explica por sí mismo. Un derbi no entiende de clasificaciones previas ni de etiquetas externas. Es un enfrentamiento que se rige por códigos propios, donde la emoción y el contexto suelen neutralizar cualquier favoritismo teórico.

    Quesada fue tajante al respecto: “A partido único cualquier rival te puede ganar. No hay favoritos en el derbi”. Sus palabras no responden a la prudencia habitual del discurso previo, sino a una lectura realista de los precedentes recientes, donde los resultados han oscilado entre victorias, empates y derrotas, reflejando la igualdad estructural de este cruce.

    En un derbi, la gestión emocional es tan importante como el planteamiento táctico. La capacidad para sostener el plan cuando el rival aprieta, para no descomponerse en los tramos de mayor exigencia y para interpretar correctamente los momentos del partido marca la diferencia. Y ahí, la experiencia acumulada en este tipo de encuentros adquiere un valor incalculable.

    Real Madrid llega a esta semifinal con una sensación de crecimiento constante, aunque no exenta de desafíos. Quesada reconoció que el equipo ha tenido ritmo y continuidad, pero también partidos en los que el rival ha llevado al límite cada fase del juego. En esos contextos, apuntó, se hace necesaria una mayor contundencia y madurez, aspectos que forman parte del proceso natural de un grupo que sigue evolucionando.

    Lejos de mostrar inquietud, el técnico transmitió tranquilidad. Su discurso se apoya en el trabajo diario, en la profesionalidad del grupo y en la convicción de que incluso cuando los resultados no acompañan o el juego se atasca, el compromiso y la ética competitiva de las jugadoras sostienen el proyecto.

    Esa confianza no nace de la retórica, sino de la observación cotidiana. De lunes a sábado, insistió, el equipo trabaja con una intensidad que le permite afrontar estos escenarios con seguridad. La semifinal no es un examen aislado, sino la consecuencia de hábitos construidos en cada entrenamiento, en cada partido de liga, en cada momento no marcado en rojo en el calendario.

    Uno de los mensajes más relevantes del discurso de Quesada fue la naturalización del torneo. La Supercopa no se aborda como un paréntesis, sino como una extensión del trabajo habitual. Los partidos se encaran del mismo modo, independientemente del contexto o del rival. Esa coherencia metodológica es, para el cuerpo técnico, una garantía de preparación real.

    “No porque el Barça esté a diez puntos”, explicó, se altera la exigencia interna. Cada once inicial asume el partido como un examen, ya sea ante el Levante en liga o ante el Atlético en una semifinal. La presión y la intensidad no se negocian. Cambia el escenario, pero no el compromiso.

    Esa mentalidad es especialmente relevante en torneos cortos, donde la capacidad de replicar comportamientos estables en contextos extraordinarios suele marcar la diferencia entre avanzar o quedarse en el camino.
    análisis del rival fue preciso y sin adornos. Quesada subrayó dos rasgos fundamentales del Atlético: su capacidad para mover el balón y su velocidad en los metros finales. Jugadoras como Fiamma representan una amenaza constante en la búsqueda de espacios, en la ruptura y en la transición ofensiva.

    Controlar esos aspectos será clave para el Real Madrid, pero el planteamiento no pasa únicamente por neutralizar, sino por imponer su propio estilo. El técnico se mostró convencido de que el equipo llega preparado para ello, con las ideas claras y con la confianza necesaria para llevar el partido al terreno que más le conviene.

    La semifinal, por tanto, se perfila como un duelo de identidades: la propuesta de posesión y ritmo frente a la capacidad atlética y la verticalidad. Un choque donde cada ajuste táctico puede inclinar la balanza.

    Más allá del resultado, la semifinal representa una nueva oportunidad para consolidar el crecimiento del fútbol femenino en España. La descentralización de las sedes, la ocupación de estadios históricos y la visibilidad de partidos de alto nivel contribuyen a normalizar una realidad que ya no es promesa, sino presente.

    Quesada lo expresó desde una perspectiva integradora: que vengan aficionados de ambos equipos, que el estadio se llene, que el espectáculo sea compartido. El derbi como confrontación deportiva, sí, pero también como celebración de un deporte que sigue ampliando su base social.

    Pau Quesada compareció en la rueda de prensa previa con el tono de quien entiende la magnitud del momento, pero no se deja arrastrar por él. No hubo grandilocuencia impostada ni refugio en tópicos. Su primera valoración del encuentro situó la semifinal exactamente donde debe estar: como un escenario privilegiado, exigente y estimulante.

    “Unas semifinales es un escenario magnífico”, señaló, subrayando tanto el contexto competitivo como la entidad del rival. Castalia, el Atlético, la Supercopa y el formato a partido único conforman, en su visión, un conjunto que “lo tiene todo para disfrutar del partido, de los 90 minutos e ir a por ello”. En esa frase se condensa una idea clave: disfrutar no es relajarse, sino asumir la exigencia máxima con ambición y determinación.

    La sensación que transmite el técnico es la de un grupo preparado para convivir con la presión, para reconocerla y convertirla en motor competitivo. No hay ansiedad por el resultado inmediato, sino deseo de que el balón eche a rodar, de que el partido empiece y permita al equipo expresarse.

    Uno de los puntos más relevantes de su intervención fue el análisis honesto del rendimiento del equipo a lo largo de la temporada. Quesada no se refugió en una lectura complaciente. Reconoció que el Real Madrid ha tenido ritmo y continuidad, pero también encuentros en los que el rival ha elevado tanto la exigencia que ha obligado al equipo a explorar sus propios límites.

    “Hay partidos en los que el rival te lleva al límite”, explicó, apuntando a la necesidad de mayor contundencia y madurez en determinados tramos. No se trata de una crítica aislada, sino de una reflexión estructural: los partidos grandes no se ganan solo desde la propuesta, sino desde la capacidad de gestionar momentos adversos, de sostener el plan cuando el margen de error se reduce al mínimo.

    Ese aprendizaje, insistió, forma parte del proceso. Y en ese proceso, el cuerpo técnico encuentra tranquilidad en el trabajo diario. La referencia constante al lunes a sábado no es casual: es ahí donde se construyen las respuestas que luego aparecen —o no— en los escenarios decisivos.

    Quesada puso el acento en aquello que no siempre se ve desde fuera: la ética de trabajo del grupo. “Es un grupo magnífico de jugadoras”, afirmó, destacando que incluso cuando los resultados no se dan o el juego se atasca, el compromiso y la profesionalidad del vestuario ofrecen garantías.

    Ese tipo de discurso no busca justificar tropiezos, sino contextualizarlos. En proyectos en crecimiento, la regularidad no se mide únicamente en marcadores, sino en la estabilidad del trabajo, en la coherencia del día a día y en la capacidad del grupo para sostener una identidad incluso en fases menos brillantes.

    Para el entrenador, esa es la base sobre la que se construye la confianza. No una confianza ciega, sino una confianza fundamentada en hábitos sólidos y en la respuesta colectiva ante la dificultad.

    Uno de los momentos más significativos de la rueda de prensa llegó al abordar el contexto externo, concretamente las referencias a su nombre en otros ámbitos del club. Quesada fue claro y directo: el día a día del equipo es “magnífico” y la comunión interna es difícil de encontrar.

    “Tenemos unas semifinales dentro”, afirmó, como recordatorio de que el presente competitivo exige máxima concentración. El fútbol, explicó, no permite perder el foco por elementos ajenos al trabajo inmediato. En un calendario exigente y en un contexto de alta exposición, la capacidad de aislarse del ruido externo se convierte en una ventaja competitiva.

    Ese mensaje no solo habla de su gestión personal, sino de la cultura que intenta consolidar en el vestuario: atención plena al aquí y ahora, respeto por el proceso y claridad absoluta en las prioridades.

    En su análisis del formato del torneo, Quesada dejó una de las reflexiones más estructurales de la comparecencia. La Supercopa, pese a su carácter rápido y decisivo, no altera la manera de encarar los partidos. No hay preparación especial en términos emocionales ni metodológicos. Lo que se hace en una semifinal se entrena y se exige también en un partido de liga aparentemente ordinario.

    “Esos pequeños hábitos de los días que no están marcados en rojo en el calendario”, explicó, son los que permiten demostrar si un equipo está realmente preparado. La frase encierra una visión profunda del alto rendimiento: los momentos extraordinarios no se improvisan, se reproducen.

    La presión, la intensidad y la profesionalidad no dependen del rival ni de la distancia en la clasificación. Cada once que salta al campo asume el partido como un examen, independientemente de que enfrente esté el Levante o el Atlético en una semifinal.

    Preguntado por el papel de favorito, Quesada desactivó el concepto con contundencia. En un derbi y a partido único, sostuvo, la etiqueta carece de valor real. Los precedentes recientes lo confirman: victorias, empates y derrotas se han repartido sin una tendencia clara.

    “No sirve para nada”, sentenció sobre la palabra favorito. Más allá de la frase, la idea de fondo es clara: confiar en supuestas jerarquías previas es una trampa en partidos de este tipo. La única certeza es la incertidumbre, y la única respuesta válida es la preparación.

    Ese enfoque conecta con una visión pragmática del fútbol: lo que ocurre en el campo se decide en la gestión de los detalles, no en los relatos previos.

    Preguntado por el papel de favorito, Quesada desactivó el concepto con contundencia. En un derbi y a partido único, sostuvo, la etiqueta carece de valor real. Los precedentes recientes lo confirman: victorias, empates y derrotas se han repartido sin una tendencia clara.

    “No sirve para nada”, sentenció sobre la palabra favorito. Más allá de la frase, la idea de fondo es clara: confiar en supuestas jerarquías previas es una trampa en partidos de este tipo. La única certeza es la incertidumbre, y la única respuesta válida es la preparación.

    Ese enfoque conecta con una visión pragmática del fútbol: lo que ocurre en el campo se decide en la gestión de los detalles, no en los relatos previos.

    El técnico cerró su intervención volviendo al escenario. Castalia no es solo un campo neutral; es un espacio con tradición, con memoria futbolística y con una afición acostumbrada a responder. Quesada expresó su deseo de que el estadio se llene, de que acudan seguidores de ambos equipos y de que el fútbol femenino aproveche esta oportunidad para seguir ampliando su alcance social.

    La mención a las escuelas de fútbol femenino no es anecdótica. Representa una mirada a largo plazo, una comprensión de que estos partidos no solo se juegan para ganar un trofeo, sino para inspirar, consolidar y normalizar.

    Y, con una sonrisa implícita en el discurso, añadió un matiz final: “si son más madridistas, mejor”. Una frase que humaniza el mensaje y conecta con la esencia del derbi.

    Hay cifras que no necesitan adornos. Doscientos partidos con una misma camiseta no son un dato estadístico; son una declaración de pertenencia, de constancia y de compromiso sostenido en el tiempo. Este martes, en el escenario de una semifinal de Supercopa y en medio de un derbi de máxima exigencia, Misa Rodríguez alcanzará esa cifra redonda con la camiseta del Real Madrid, convirtiendo el partido en un hito personal y colectivo.

    No es una efeméride menor. En un club joven en su sección femenina, donde muchas historias aún se están escribiendo, alcanzar los 200 partidos sitúa a Misa en una dimensión simbólica: la de referente estructural, la de futbolista que ha atravesado distintas etapas del proyecto y que hoy ejerce como capitana en uno de los momentos de mayor madurez competitiva del equipo.

    Misa compareció ante los medios con la serenidad de quien se siente preparada. Su primera valoración fue directa, sin rodeos: “Tenemos muchas ganas de que empiece ya el partido de mañana”. En esa frase se resume el estado anímico del vestuario: foco, ilusión y una voluntad clara de darlo todo en un escenario que exige máxima concentración.

    No hubo exceso de emoción ni dramatización del contexto. La capitana habló desde la normalidad del alto rendimiento, desde la convicción de un grupo que sabe lo que se juega, pero que no se deja paralizar por ello. El foco está puesto en el partido, en la ejecución y en la posibilidad de volver a alcanzar una final, un objetivo que el Real Madrid ya reconoce como parte de su horizonte natural.

    La evolución de Misa en esta temporada no es casual. Ella misma explicó que el trabajo comenzó mucho antes de que rodara el balón. “A nivel personal me preparé muy bien este verano”, señaló, subrayando la importancia de la planificación, la autocrítica y la búsqueda consciente de su mejor versión.

    Esa preparación ha tenido un reflejo claro en el rendimiento y en el rol que desempeña dentro del equipo. Portar el brazalete de capitana no es un elemento decorativo; implica liderazgo, responsabilidad y una presencia constante en los momentos clave. Para Misa, esta temporada está siendo “muy especial”, no solo por el rendimiento individual, sino por la vivencia colectiva del día a día junto a sus compañeras.

    Su discurso se aleja del yo para centrarse en el nosotras. Disfrutar del trabajo diario, acompañar al grupo y crecer juntas forman parte de una visión madura del liderazgo, basada más en la coherencia que en el protagonismo.

    Uno de los mensajes más repetidos por la capitana fue la tranquilidad del vestuario. Lejos de nerviosismo o ansiedad, el grupo afronta la semifinal con confianza. “Estamos muy tranquilas, con ganas de que ruede el balón”, afirmó, subrayando una sensación de preparación interior que no siempre es visible desde fuera.

    Esa calma no es pasividad. Es la consecuencia de un trabajo sostenido, de una convivencia diaria que ha fortalecido los vínculos y de una claridad colectiva respecto a lo que se quiere hacer en el campo. La confianza en poder llegar a “una final más” no nace de la presunción, sino de la experiencia reciente y del convencimiento de que el equipo tiene herramientas para competir al máximo nivel.

    Misa también valoró de forma positiva el hecho de que la Supercopa se dispute fuera de Madrid. Tras ediciones anteriores concentradas en la capital, llevar el torneo a otras comunidades autónomas amplía el alcance del fútbol femenino y refuerza su carácter nacional.

    “Es bonito que se haga en otras comunidades”, destacó, reconociendo la importancia de acercar este tipo de partidos a nuevos públicos. Castalia, en ese sentido, se convierte en un punto de encuentro entre tradición futbolística y presente competitivo, un escenario donde el fútbol femenino sigue consolidando su espacio propio.

    Al igual que su entrenador, Misa evitó cualquier referencia a favoritismos. La semifinal se reduce a una certeza: son 90 minutos, y serán muy difíciles. En ese marco, las jerarquías previas pierden relevancia. Lo único que importa es lo que ocurra sobre el césped.

    “Ojalá estar donde merecemos estar”, expresó, proyectando una aspiración que va más allá del resultado inmediato. Merecer estar en la final implica competir, sostener la identidad y responder en los momentos decisivos. Es una idea que conecta con el discurso del cuerpo técnico y que refuerza la coherencia interna del proyecto.

    En un club que sigue construyendo su historia en el fútbol femenino, Misa Rodríguez representa la continuidad. Ha sido testigo y protagonista de la evolución del equipo, de sus primeras grandes citas y de su consolidación entre la élite nacional.

    Los 200 partidos no son un punto de llegada, sino una marca en el camino. Una señal de que el proyecto avanza, de que existen referentes claros y de que la identidad del Real Madrid femenino se apoya en futbolistas que han crecido junto al escudo.

    No se trata solo de un partido; es un derbi con todas las letras. Real Madrid y Atlético de Madrid se enfrentan en una ciudad neutral, Castellón, pero la intensidad de la rivalidad trasciende la geografía. Cada encuentro entre estos dos clubes refleja décadas de competición, historia de ciudad, orgullo de afición y narrativa deportiva que trasciende los resultados individuales.

    El Real Madrid femenino, con un proyecto relativamente reciente, se enfrenta a un Atlético que ya ha consolidado su experiencia en escenarios decisivos. Ese contraste añade un componente de lectura histórica al choque: juventud y construcción frente a madurez y consolidación, ambición frente a jerarquía. Pero la cancha es democrática: a los 90 minutos todo se iguala, y la historia solo sirve como telón de fondo.

    Los últimos enfrentamientos reflejan la naturaleza imprevisible del derbi. La estadística se mueve entre victorias, empates y derrotas para ambos equipos, con márgenes estrechos y partidos definidos por detalles tácticos o individuales. Esa igualdad explica por qué Pau Quesada y Misa Rodríguez evitan hablar de favoritos: en un derbi y a partido único, las etiquetas externas carecen de sentido.

    Los precedentes muestran, además, cómo ambos equipos son capaces de adaptarse, de variar su propuesta y de reaccionar ante escenarios cambiantes. Esa capacidad de respuesta será crucial en Castalia: quién sepa imponerse, controlar los momentos críticos y leer correctamente los tiempos del partido dominará el resultado final.

    El Real Madrid llega con un plan definido: controlar el ritmo, imponer posesión y mantener la solidez defensiva frente a la verticalidad rival. La premisa principal es limitar los espacios para las delanteras atléticas, especialmente aquellas con velocidad y capacidad de desmarque como Fiamma, y neutralizar la transición rápida del Atlético.

    Al mismo tiempo, el equipo busca imponer su estilo: presión alta coordinada, circulación rápida y búsqueda constante de superioridades en zona de ataque. Cada línea tiene responsabilidades claras: la defensa debe anticipar, el medio debe conectar, y la delantera debe ser eficiente y decisiva en las ocasiones que se generen.

    Quesada enfatizó la importancia de la madurez y la contundencia en momentos críticos, recordando que el control emocional y la inteligencia táctica pueden inclinar la balanza en un partido donde cada detalle cuenta.

    Atlético presenta un desafío inverso: velocidad, movilidad y precisión en la última zona. Su estrategia se basa en encontrar huecos, explotar desmarques y buscar ruptura inmediata tras recuperación de balón. El equipo madrileño combina la verticalidad con la coordinación colectiva para generar presión y oportunidades rápidas.

    El derbi, por tanto, será una prueba de contraste: posesión y método frente a intensidad y ruptura. Los pequeños detalles —errores de control, pérdidas en zona crítica o decisiones en transición— tendrán un peso enorme en el desenlace.

    aspecto psicológico de un derbi a partido único es tan determinante como el táctico. La presión, la ansiedad o la euforia pueden aparecer de manera abrupta. El Real Madrid, liderado por Quesada y Misa, ha trabajado en la gestión de la tensión, en la concentración y en la capacidad de aislarse de factores externos.

    Los mensajes del técnico y de la capitana reflejan una cultura de calma activa: energía concentrada en el juego, confianza en los hábitos de entrenamiento y atención plena a cada jugada. Ese enfoque puede marcar la diferencia frente a un Atlético que también ha demostrado experiencia en la gestión de escenarios de alta presión.

    Más allá de lo estrictamente deportivo, esta semifinal es un mensaje para el fútbol femenino: descentralización de los torneos, visibilidad de partidos de élite fuera de la capital y consolidación de referentes en el campo. Castalia se convierte en un escaparate para aficiones, escuelas de fútbol y público neutral, fortaleciendo la percepción de que el fútbol femenino es espectáculo, historia y cultura deportiva.

    El Real Madrid y el Atlético no solo compiten por un lugar en la final: proyectan su influencia, consolidan su imagen y contribuyen a normalizar la competitividad femenina en estadios de primera categoría. Cada acción en el césped tiene un eco más allá del resultado.

    La combinación de historia, estrategia y psicología condensa la tensión de un torneo a partido único. La semifinal en Castalia será un choque de estilos, liderazgos y experiencias. Cada equipo tiene su narrativa: uno construye, otro impone; uno madura en el día a día, otro capitaliza la experiencia. Pero el resultado se definirá por la ejecución, la claridad táctica y la determinación en los momentos críticos.

    En ese sentido, el Real Madrid tiene claros sus objetivos: imponer identidad, controlar el balón, limitar los espacios del rival y sostener la calma cuando el partido exija su máximo nivel. El Atlético tiene su propia hoja de ruta: buscar ruptura, velocidad y eficacia en transición. El choque será un examen no solo de talento individual, sino de coordinación colectiva y de resiliencia psicológica.

    Castalia se prepara para vivir una noche histórica. El césped, las gradas, cada pasillo del estadio se llenan de significado. No es un simple encuentro: es un derbi de máxima tensión, una semifinal de Supercopa que condensa la temporada en noventa minutos de puro fútbol. El Real Madrid y el Atlético se citan en un escenario que mezcla historia y modernidad, tradición y ambición, pasión y profesionalidad. Cada jugadora que pise el terreno de juego estará escribiendo un capítulo más en la narrativa de sus equipos y, en el caso de Misa Rodríguez, de su propia leyenda.

    El estadio, que en otras épocas se llenaba incluso con partidos de Tercera, vuelve a abrir sus puertas a un espectáculo de élite. El llamado es a las aficiones de ambos clubes, a las escuelas de fútbol femenino y a quienes aman este deporte: que la pasión colectiva sea el aliento que eleve a las jugadoras y marque el pulso de una semifinal que promete tensión, dramatismo y épica.

    el corazón de este Real Madrid se encuentra Misa Rodríguez, capitana y referente. Alcanzar los 200 partidos con el club es mucho más que un número; es la representación tangible de constancia, dedicación y evolución. Su liderazgo se percibe en cada palabra, en cada gesto y en la confianza que transmite al vestuario. La cifra redonda coincide con uno de los momentos de mayor exigencia competitiva del club: una semifinal de Supercopa ante un rival directo y a partido único, donde el resultado define la posibilidad de tocar la final.

    Misa no solo encarna el presente, sino que simboliza la construcción de identidad de un equipo que busca consolidarse entre la élite. Su mensaje de calma, concentración y disfrute del trabajo diario resume la filosofía que ha sostenido al Real Madrid durante esta temporada: la combinación de esfuerzo, profesionalidad y cohesión como fórmula para afrontar los retos más difíciles.

    el corazón de este Real Madrid se encuentra Misa Rodríguez, capitana y referente. Alcanzar los 200 partidos con el club es mucho más que un número; es la representación tangible de constancia, dedicación y evolución. Su liderazgo se percibe en cada palabra, en cada gesto y en la confianza que transmite al vestuario. La cifra redonda coincide con uno de los momentos de mayor exigencia competitiva del club: una semifinal de Supercopa ante un rival directo y a partido único, donde el resultado define la posibilidad de tocar la final.

    Misa no solo encarna el presente, sino que simboliza la construcción de identidad de un equipo que busca consolidarse entre la élite. Su mensaje de calma, concentración y disfrute del trabajo diario resume la filosofía que ha sostenido al Real Madrid durante esta temporada: la combinación de esfuerzo, profesionalidad y cohesión como fórmula para afrontar los retos más difíciles.

    El Real Madrid–Atlético es más que un partido: es un choque de estilos y filosofía. Por un lado, el Real Madrid apuesta por la posesión, la construcción pausada y el control de los espacios; por otro, el Atlético responde con intensidad, verticalidad y velocidad en la transición. Los noventa minutos definirán quién puede sostener mejor su propuesta y quién consigue imponer su narrativa en el césped.

    La gestión de la presión será determinante. En un derbi y a partido único, cualquier detalle, cualquier decisión individual o colectiva puede definir el desenlace. La concentración, la capacidad de leer el juego y la serenidad ante la adversidad son tan importantes como la calidad técnica.

    simboliza la expansión del fútbol femenino en España. Llevar la Supercopa a Castellón permite conectar con nuevas audiencias, visibilizar el talento de las jugadoras y consolidar una narrativa de crecimiento que trasciende la competición. Cada acción, cada gol y cada intervención refuerza la idea de que el fútbol femenino no es solo un espectáculo deportivo, sino también un fenómeno cultural y social en expansión.

    Castalia se convierte en un escenario donde la historia y el presente se entrelazan. La pasión de la afición, la concentración de las jugadoras y la tensión de los noventa minutos se mezclan para crear un relato épico que quedará en la memoria colectiva.

    Todo lo anterior converge hacia un objetivo: la final de la Supercopa. No es un concepto abstracto ni una ambición lejana; es el destino inmediato. El Real Madrid y el Atlético compiten por alcanzarla, y cada acción sobre el césped es un paso hacia esa meta. La semifinal es la frontera que separa la posibilidad de la realidad. Y en esa frontera, solo la preparación, la cohesión y la capacidad de imponer identidad decidirán quién cruza al otro lado.

    Para Misa Rodríguez, para Pau Quesada y para todas las jugadoras, la final no es solo un objetivo: es la confirmación de un proyecto, la recompensa de un trabajo diario y la oportunidad de dejar una huella imborrable en la historia del club.

    La narrativa no está completa sin la afición. Castalia espera llenar sus gradas, y el aliento colectivo será un motor fundamental. Que vengan seguidores de ambos clubes, que se sientan parte del espectáculo y que conviertan cada acción en un pulso emocional compartido. La semifinal no se juega solo entre once contra once: la grada será parte del relato, amplificando cada instante y elevando la épica de un encuentro que ya pertenece al imaginario del fútbol femenino español.

    El mensaje de Quesada y Misa es claro: profesionalidad, concentración y disfrute del juego. Pero también es una invitación: que la pasión y la fidelidad se unan para construir un recuerdo que trascienda el marcador y quede grabado en la memoria de todos.

    La semifinal de Supercopa en Castalia es, en definitiva, un relato de historia, identidad, profesionalidad y emoción concentrada en 90 minutos. Es la síntesis de una temporada, la prueba de carácter de un equipo en construcción y la confirmación del crecimiento del fútbol femenino en España.

    Cada jugada, cada decisión y cada intervención sobre el césped tiene un peso simbólico. Cada mirada de Misa Rodríguez, cada instrucción de Pau Quesada y cada aplauso de la afición se suman a la narrativa de un derbi que no se olvida. Y al final de la noche, solo una pregunta tendrá respuesta inmediata: quién merece estar en la final.

    Ese será el capítulo final de la noche, pero también un nuevo inicio en la historia de un club que sigue construyendo su identidad, una jugadora que sigue consolidando su legado y una afición que sigue ampliando su pasión.

    El conjunto blanco ha participado en cuatro ediciones de la Supercopa hasta la fecha, donde siempre ha tenido al Barcelona como verdugo. Cayeron ante las azulgrana en semifinales en 2022 (0-1, en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas); en 2023 (1-3, en el estadio Romano de Mérida); en 2024 (0-4, en el estadio Butarque de Leganés); y en la final de 2025 (0-5, en el estadio Butarque de Leganés).

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Supercopa de España Iberdrola |


    ✨ Primera semifinal ✨

    🔥 Real Madrid 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    📅 Martes, 20 de enero de 2026

    ⏰ 19:15 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

  • Oficial | El Atlético de Madrid ya sueña con la Supercopa Iberdrola: épica rojiblanca en Castellón

    (Fuente: RFEF)

    ⬛️ El Atlético de Madrid activa el modo Supercopa Iberdrola con la mirada puesta en la gloria. Este martes 20 de enero, a las 19:15 horas, las rojiblancas se medirán al Real Madrid en una semifinal que promete ser un choque de titanes, un derbi madrileño cargado de emoción, tensión y ambición, donde cada pase, cada carrera y cada decisión sobre el césped del Estadio Castalia de Castellón de la Plana puede marcar la diferencia entre la gloria y la derrota. Bajo la batuta de Víctor Martín, el equipo colchonero busca proyectar la versión más competitiva, sólida y equilibrada de la temporada, mientras jugadoras como Amaiur Sarriegi transmiten la ilusión y la unión de un vestuario dispuesto a dejarlo todo por un título que puede redefinir la historia reciente del club.

    El Atlético de Madrid activa oficialmente su modo Supercopa de España Iberdrola. Este martes 20 de enero, a las 19:15 horas, el Estadio Castalia de Castellón de la Plana se convertirá en el escenario de un derbi madrileño que ya se perfila como uno de los encuentros más intensos y apasionantes de la temporada.

    Las rojiblancas se medirán al Real Madrid en la primera semifinal de un torneo que no solo representa un título, sino también la oportunidad de consolidar su ambición, demostrar su solidez y reafirmar la identidad que las ha definido desde hace años: un Atlético de Madrid competitivo, disciplinado y capaz de sobreponerse a cualquier adversidad.

    El torneo, que en apenas unas ediciones ha logrado consolidarse como uno de los hitos del calendario femenino español, ofrece a los equipos participantes no solo la posibilidad de levantar un trofeo, sino de situarse en el epicentro de la narrativa futbolística nacional. Para el Atlético de Madrid, la Supercopa Iberdrola no es una competición más; es un terreno donde se conjugan historia, rivalidad y el desafío de superar los límites que cada temporada impone. Desde su creación, el club ha forjado una reputación de resiliencia y competitividad, y esta edición llega como la oportunidad de reafirmar ese legado, de dejar una huella imborrable y de disputar un derbi que, por su intensidad y significado, trasciende la estadística y el resultado.

    La preparación para el torneo comenzó el lunes 19 de enero en el Centro Deportivo Alcalá de Henares, donde el equipo rojiblanco realizó una sesión de entrenamiento que sirvió como antesala de lo que se espera sea un choque de máxima exigencia física y táctica. Víctor Martín, técnico del Atlético de Madrid, ofreció sus impresiones a los medios, enfatizando la necesidad de equilibrio: “Va a ser un partido de máximo nivel y tendremos que estar bien en los momentos que no tengamos la posesión. Hay que estar muy conectadas a las situaciones que va dando el partido, tanto en ataque como en defensa”.

    La reflexión del técnico trasciende la simple preparación física: es un llamamiento a la concentración, al análisis constante del juego y a la adaptación instantánea a las circunstancias del partido. Cada balón perdido, cada espacio concedido o cada oportunidad de ataque será crucial en un encuentro donde los detalles serán determinantes. En este contexto, la disciplina táctica y la conexión entre líneas se presentan como factores decisivos para poder superar a un rival que, por su nombre y ambición, no se conformará con menos que la victoria.

    Entre las jugadoras, Amaiur Sarriegi encarna la ilusión y el compromiso del vestuario. Sus palabras reflejan no solo la expectativa por la competición, sino la cohesión del grupo: “Al ser una nueva competición lo que nos genera es ilusión y ganas. Veo al vestuario más unido que nunca”. La importancia del encuentro, según la propia futbolista, radica en la combinación de factores: “Es un derbi, es una semifinal de Supercopa y hay un título en juego. Creo que no hay favoritos, será un derbi muy disputado en el que marquen la diferencia los pequeños detalles”.

    El derbi madrileño entre Atlético y Real Madrid posee un trasfondo histórico y emocional que lo convierte en mucho más que un simple partido. A lo largo de los últimos años, ambos equipos han protagonizado enfrentamientos memorables, caracterizados por la intensidad, la rivalidad y la pasión de sus aficiones. Cada encuentro es una narrativa en sí misma: la tensión del duelo directo, la exigencia táctica, la velocidad de las transiciones y la precisión en los últimos metros son elementos que construyen un relato donde la gloria se define por la constancia y la determinación.

    El Atlético de Madrid llega a Castellón con la intención de desplegar una versión de sí mismo que ha sido constante a lo largo de la temporada. Bajo la dirección de Víctor Martín, el equipo ha mostrado equilibrio, capacidad de presión y un juego asociativo que permite combinar la agresividad defensiva con la creatividad ofensiva. La preparación física y psicológica de las jugadoras busca garantizar que cada acción en el terreno de juego sea ejecutada con claridad, disciplina y determinación, conscientes de que un título como la Supercopa Iberdrola exige no solo talento, sino inteligencia táctica, resistencia y unidad grupal.

    La Supercopa de España Iberdrola no solo es un título; es un escenario donde se ponen a prueba los talentos individuales y la cohesión de equipo, y el Atlético de Madrid femenino llega con un plantel lleno de figuras que, temporada tras temporada, han demostrado su capacidad de elevarse en los momentos decisivos. Jugadoras como Amaiur Sarriegi, Silvia Lloris , Luany y Carmen Menayo no solo representan calidad técnica, sino también liderazgo, resiliencia y compromiso.

    Cada una aporta matices diferentes al juego: Sarriegi, con su visión de juego y capacidad de anticipación, es capaz de interceptar jugadas clave y generar transiciones rápidas que pueden desequilibrar a cualquier rival; Silva Lloris combina contundencia defensiva con una salida limpia desde el fondo; Luany , con su despliegue físico y precisión en el pase, se convierte en una pieza vital para sostener el equilibrio entre defensa y ataque; y Carmen Menayo ofrece experiencia, lectura de juego y personalidad para mantener la calma en los momentos de máxima presión.

    A lo largo de la temporada, el Atlético de Madrid ha construido un estilo reconocible: presión alta, líneas compactas y una capacidad constante de adaptación a diferentes rivales.

    El equipo rojiblanco ha demostrado que sabe leer los partidos, ajustarse a los contextos de juego y mantener la solidez incluso en los momentos de adversidad. Cada victoria ha sido fruto de una planificación meticulosa, de la combinación entre talento individual y esfuerzo colectivo, y del liderazgo de Víctor Martín, quien ha logrado que sus jugadoras entiendan que la competencia no se gana solo con calidad técnica, sino con disciplina, inteligencia táctica y compromiso emocional.

    El derbi frente al Real Madrid representa, en este sentido, un desafío que trasciende la táctica. La rivalidad entre ambos clubes ha crecido en intensidad con cada enfrentamiento, convirtiendo cada partido en un acontecimiento que genera expectativas tanto en la afición como en los medios. El Real Madrid, con su propio estilo de juego, plantea un reto complejo: velocidad en transición, posesión cuidadosa y un enfoque ofensivo que obliga al Atlético a mantener concentración absoluta durante los 90 minutos. La estrategia rojiblanca para este encuentro, tal como anticipa Víctor Martín, pasa por la conexión entre líneas, el equilibrio constante entre defensa y ataque y la capacidad de aprovechar los momentos de desequilibrio que inevitablemente surgirán en un derbi.

    El Atlético de Madrid también cuenta con una ventaja que va más allá del talento individual: la química entre sus jugadoras. El vestuario, según palabras de Amaiur Sarriegi, se encuentra más unido que nunca, un factor que puede ser decisivo en partidos de alta tensión. La unión del grupo permite que las jugadoras se apoyen mutuamente en situaciones críticas, que mantengan la moral alta y que respondan con eficacia ante cualquier adversidad. En un partido donde los pequeños detalles marcarán la diferencia, esa cohesión emocional y psicológica se convierte en un recurso invaluable, capaz de transformar una acción defensiva en un contraataque letal o un error en una recuperación que cambie el ritmo del encuentro.

    En cuanto al planteamiento táctico, el Atlético de Madrid ha trabajado intensamente para afrontar un rival que combina creatividad ofensiva con solidez defensiva. Las sesiones de entrenamiento en Alcalá de Henares han incluido simulaciones de presión alta, ejercicios de transición rápida y ensayos de jugadas estratégicas en las que la sincronización y la precisión son determinantes.

    Cada jugadora conoce su rol, pero también comprende la importancia de la flexibilidad: adaptarse a los movimientos del rival, anticipar las situaciones y tomar decisiones instantáneas que puedan generar ventajas. Este nivel de preparación refleja la profesionalidad del equipo y la seriedad con la que afronta un torneo que, por su carácter eliminatorio, no permite margen de error.

    El derbi madrileño en la Supercopa Iberdrola no es solo un enfrentamiento entre dos equipos; es un choque de identidades, estilos y ambiciones. Para el Atlético de Madrid, representa la oportunidad de reafirmar su posición como uno de los clubes más competitivos del fútbol femenino español, de demostrar que su proyecto va más allá de la temporada y de dejar una huella imborrable en la historia reciente del club. Cada pase, cada recuperación, cada disparo a portería será observado con atención, no solo por la afición, sino por aquellos que siguen el desarrollo del fútbol femenino con pasión y criterio, conscientes de que un derbi de estas características tiene capacidad de cambiar el relato de toda una temporada.

    La historia reciente de los enfrentamientos entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid en el fútbol femenino ha ido construyéndose a golpe de partidos intensos, de duelos cerrados y de emociones contenidas hasta el último minuto. No es una rivalidad que se base únicamente en la proximidad geográfica o en el peso institucional de ambos clubes, sino en la ambición compartida de dominar el panorama nacional y de consolidarse como referentes en una disciplina que ha crecido de manera exponencial en los últimos años. Cada derbi ha dejado imágenes imborrables: disputas al límite, celebraciones contenidas, silencios tensos en las gradas y miradas que reflejan la magnitud de lo que está en juego. En este contexto, la semifinal de la Supercopa Iberdrola adquiere una dimensión especial, casi fundacional, porque no solo decide el acceso a una final, sino que contribuye a escribir un nuevo capítulo en la historia de esta rivalidad.

    La Supercopa Iberdrola, concebida como un escaparate del máximo nivel competitivo del fútbol femenino español, se ha consolidado como una competición de prestigio creciente. Para los clubes participantes, supone una oportunidad única de medir fuerzas en un formato corto, exigente y sin margen de error. Cada edición ha elevado el listón, tanto en términos de calidad futbolística como de atención mediática, y ha servido para proyectar el talento de las jugadoras y la solidez de los proyectos deportivos. En este escenario, el Atlético de Madrid comparece con la responsabilidad que otorga su trayectoria y con la convicción de que está preparado para competir de tú a tú contra cualquier rival.

    El viaje a Castellón de la Plana no es un simple desplazamiento logístico; es el tránsito simbólico hacia un territorio donde todo se decide en noventa minutos. La expedición rojiblanca parte con la serenidad de quien ha trabajado con rigor y con la ilusión de un grupo que cree firmemente en sus posibilidades. En cada maleta, además del material deportivo, viajan las horas de entrenamiento, las charlas tácticas, las correcciones minuciosas y las conversaciones internas que refuerzan la confianza colectiva. El Estadio Castalia espera como un escenario neutral, pero cargado de significado, dispuesto a acoger un duelo que promete intensidad desde el primer minuto.

    En la víspera del partido, el ambiente es de expectación contenida. No hay lugar para la euforia desmedida, pero tampoco para la duda. El mensaje es claro: competir como se ha hecho desde el inicio de la temporada, tal y como subrayó Víctor Martín en rueda de prensa. Esa continuidad en el rendimiento, esa coherencia entre discurso y hechos, es una de las principales fortalezas del Atlético de Madrid. El equipo sabe quién es, sabe cómo quiere jugar y sabe qué necesita para ganar. En un torneo corto como la Supercopa Iberdrola, esa claridad de ideas puede marcar la diferencia entre avanzar o quedarse en el camino.

    La preparación psicológica ha sido uno de los ejes centrales en los días previos al encuentro. Víctor Martín ha insistido en la importancia de gestionar las emociones, de mantener la cabeza fría y de interpretar correctamente cada fase del partido. En un derbi, los impulsos pueden jugar una mala pasada, y por ello el cuerpo técnico ha trabajado en la necesidad de transformar la tensión en energía positiva, de canalizar la adrenalina hacia la concentración y de entender que la paciencia puede ser tan decisiva como la agresividad bien entendida.

    El Atlético de Madrid quiere competir, pero también quiere dominar los tiempos del partido, imponer su ritmo y obligar al rival a jugar en escenarios incómodos.

    El Real Madrid, consciente de la magnitud del reto, se presenta como un adversario exigente, con capacidad para alternar posesiones largas con ataques verticales y con jugadoras capaces de decidir un partido en una sola acción. Este contexto obliga al Atlético a extremar la atención defensiva, a cerrar líneas de pase y a ser contundente en las disputas. Al mismo tiempo, el equipo rojiblanco sabe que deberá ser valiente con balón, aprovechar los espacios y no renunciar a su identidad ofensiva. La Supercopa no se gana solo resistiendo; se gana también atacando con criterio, confianza y determinación.

    La afición colchonera, aunque no siempre visible en masa en las gradas, acompaña al equipo con una fidelidad que se percibe en cada mensaje, en cada muestra de apoyo y en cada conversación previa al partido. El Atlético de Madrid femenino ha construido una relación sólida con su hinchada, basada en el esfuerzo, la cercanía y la sensación de pertenencia. Cada jugadora es consciente de que representa algo más que un escudo: representa una historia, una forma de entender el fútbol y una lucha constante por mantenerse en la élite. Esa responsabilidad, lejos de ser una carga, se convierte en un motor que impulsa al equipo en los momentos decisivos.

    El martes 20 de enero, cuando el balón eche a rodar en el Estadio Castalia, comenzará un partido que promete ser mucho más que una semifinal. Será una prueba de carácter, de madurez y de ambición. Será un derbi madrileño con aroma a historia, un enfrentamiento donde cada acción contará y donde los pequeños detalles, tal y como anticipó Amaiur Sarriegi, pueden decidir el destino de un título. El Atlético de Madrid ya sueña con la Supercopa Iberdrola, y ese sueño se alimenta de trabajo, de unión y de la convicción de que, en noches como esta, la épica no se anuncia: se construye minuto a minuto sobre el césped.

    La memoria competitiva del Atlético de Madrid femenino está construida sobre noches decisivas, sobre partidos en los que la presión no paralizó, sino que afiló los sentidos y reforzó la identidad colectiva. Semifinales, finales, encuentros límite en los que el margen de error se redujo a la mínima expresión y en los que el equipo supo responder con carácter, orden y una fe inquebrantable en su manera de competir. Esa memoria no se enseña en una pizarra ni se entrena únicamente en el césped; se transmite en el vestuario, en las miradas cómplices entre compañeras, en la experiencia acumulada de quienes ya han vivido situaciones similares y saben que, cuando todo se equilibra, el fútbol termina premiando a quien mejor entiende el contexto emocional del partido.

    La Supercopa Iberdrola, en ese sentido, representa un desafío particular. No hay fase de grupos, no hay margen para corregir errores en jornadas posteriores. Todo se condensa en un único encuentro, en una semifinal que puede abrir la puerta a la gloria o cerrar de golpe el camino al título. El Atlético de Madrid afronta este formato con una mentalidad que ha ido puliendo con el paso del tiempo: respeto máximo al rival, confianza absoluta en el trabajo realizado y una lectura inteligente de los momentos del partido. Saber cuándo acelerar, cuándo pausar, cuándo asumir riesgos y cuándo protegerse es parte de ese aprendizaje que diferencia a los equipos competitivos de los verdaderamente ganadores.

    En las horas previas al encuentro, el discurso interno es uniforme. No hay mensajes contradictorios ni promesas grandilocuentes. La consigna es clara y directa: competir, estar juntas, sostener el plan de partido y confiar en que las oportunidades llegarán. Víctor Martín ha construido su liderazgo desde la coherencia y la serenidad, evitando el ruido externo y focalizando toda la atención en lo que ocurre dentro del grupo. Su manera de entender el fútbol se refleja en un Atlético de Madrid reconocible, que no renuncia a la intensidad, pero que tampoco se deja arrastrar por el vértigo de los partidos grandes.

    El Estadio Castalia, testigo neutral del derbi madrileño, se prepara para acoger una semifinal que atraerá miradas más allá de los aficionados habituales. La Supercopa Iberdrola se ha convertido en un escaparate del crecimiento del fútbol femenino, y partidos como este refuerzan esa percepción. La calidad sobre el césped, la tensión competitiva y la carga simbólica del enfrentamiento contribuyen a consolidar una competición que ya no necesita presentaciones. Para las jugadoras, saltar al campo en este contexto supone asumir una responsabilidad añadida: la de representar no solo a su club, sino también el nivel de una liga que ha sabido evolucionar y ganar protagonismo.

    El Atlético de Madrid llega a esta cita con la determinación de quien entiende que las oportunidades no se repiten indefinidamente. Cada temporada ofrece nuevos retos, nuevos rivales y nuevos escenarios, y cada título tiene un valor único. La Supercopa Iberdrola no es un trofeo menor; es una declaración de intenciones, una forma de marcar territorio y de enviar un mensaje claro al resto de competidores. Ganarla implica demostrar regularidad, fortaleza mental y capacidad para rendir en los momentos de máxima exigencia.

    En este contexto, el papel de las líderes del vestuario adquiere una relevancia especial. Son ellas quienes, en los momentos de duda, sostienen al grupo; quienes recuerdan la importancia de mantener la calma y de confiar en el plan establecido. Son también quienes entienden que un derbi no se gana solo con talento, sino con sacrificio, solidaridad defensiva y una atención permanente a los detalles. Cada repliegue, cada cobertura, cada duelo individual suma en la construcción de un resultado que, llegado el tramo final, puede depender de una sola acción.

    El Real Madrid, como rival, exige al Atlético de Madrid su mejor versión. No hay espacio para la complacencia ni para la improvisación. Cada fase del juego estará sometida a una exigencia máxima, y cualquier desconexión puede resultar decisiva. Por ello, el mensaje de Víctor Martín sobre la necesidad de estar “muy conectadas” cobra un significado especial. La conexión no es solo táctica; es emocional, es colectiva, es la capacidad de sentir el partido como un todo y de responder de manera coordinada a cada estímulo.

    Cuando llegue el momento de pisar el césped, el Atlético de Madrid sabrá que no está solo. Detrás de cada jugadora hay un proyecto, una afición y una historia que empuja. La Supercopa Iberdrola aparece en el horizonte como un objetivo tangible, pero también como un símbolo de todo el camino recorrido. El sueño rojiblanco no nace el día del partido; se construye en cada entrenamiento, en cada decisión y en cada gesto de compromiso. Y en Castellón, frente al Real Madrid, ese sueño buscará tomar forma en noventa minutos que prometen ser intensos, exigentes y cargados de significado.

    cuenta atrás avanza inexorablemente y, a medida que se acerca la hora del partido, el tiempo parece adquirir una densidad distinta. Cada minuto previo al pitido inicial se vive con una intensidad especial, como si el reloj marcara algo más que segundos: marca expectativas, nervios contenidos y la conciencia plena de que todo está a punto de comenzar. En el interior del Atlético de Madrid femenino no hay lugar para la improvisación. Todo está previsto, medido y trabajado, pero aun así existe ese espacio intangible que solo aparece antes de los grandes partidos, ese silencio cargado de significado en el que cada jugadora se reencuentra consigo misma y con el motivo que la ha traído hasta aquí.

    El vestuario, en esas horas previas, se convierte en un refugio y en un punto de partida. Las miradas se cruzan con complicidad, las palabras son pocas pero precisas, y los gestos adquieren una relevancia casi simbólica. Ajustarse las botas, colocarse la camiseta, escuchar las últimas indicaciones del cuerpo técnico… todo forma parte de un ritual que se repite, pero que nunca es exactamente igual. Porque no todos los partidos son iguales, y esta semifinal de la Supercopa Iberdrola no es una más en el calendario. Es un derbi, es una eliminatoria, es la posibilidad real de jugar una final y de pelear por un título.

    Víctor Martín, fiel a su estilo, transmite serenidad. No necesita elevar la voz ni recurrir a grandes discursos. Su mensaje es claro, directo y coherente con todo lo trabajado durante la temporada. Recuerda los principios básicos, insiste en la importancia del equilibrio, en la necesidad de estar juntas cuando el rival tenga el balón y de ser valientes cuando aparezcan los espacios. Habla de concentración, de paciencia y de confianza. Sabe que el partido tendrá fases, que habrá momentos de dominio y otros de resistencia, y que la clave estará en interpretar correctamente cada uno de ellos.

    La salida al césped del Estadio Castalia es uno de esos instantes que quedan grabados en la memoria. El terreno de juego aparece como un escenario imponente, preparado para acoger una batalla deportiva que concentra talento, ambición y orgullo. Las jugadoras del Atlético de Madrid pisan el campo con paso firme, conscientes de la responsabilidad que asumen, pero también del privilegio que supone disputar un partido de esta magnitud. Frente a ellas, el Real Madrid, un rival que exige respeto y máxima atención desde el primer segundo.

    El derbi madrileño, incluso en terreno neutral, conserva toda su carga emocional. No importa el lugar; importa lo que representa. Dos escudos, dos proyectos y dos maneras de entender el crecimiento del fútbol femenino se enfrentan con un objetivo común: alcanzar la final de la Supercopa Iberdrola. En ese contexto, las palabras de Amaiur Sarriegi resuenan con fuerza: no hay favoritos. Y no los hay porque, en partidos así, las jerarquías previas se diluyen y todo se decide en el césped, en la capacidad de competir, de resistir y de aprovechar los pequeños detalles.

    El Atlético de Madrid sabe que esos detalles pueden aparecer en cualquier momento: una recuperación alta, una acción a balón parado, una transición rápida o una jugada individual. Para estar preparadas, las rojiblancas han trabajado cada escenario posible, conscientes de que la Supercopa no concede segundas oportunidades. La intensidad defensiva, la solidaridad entre líneas y la precisión en los últimos metros serán factores determinantes para inclinar la balanza.

    A nivel simbólico, este partido representa también una reafirmación del camino recorrido por el Atlético de Madrid femenino. Un camino construido con paciencia, con esfuerzo y con una identidad clara. La Supercopa Iberdrola aparece como una meta deseable, pero también como un reflejo del crecimiento sostenido del equipo. Competir en este escenario, con esta exigencia y frente a este rival, es la confirmación de que el proyecto rojiblanco sigue vivo, ambicioso y plenamente comprometido con la excelencia.

    Cuando el árbitro se dispone a señalar el inicio del encuentro, el silencio previo se transforma en expectación. Todo está listo. Las semanas de trabajo, las sesiones de entrenamiento, las charlas tácticas y las reflexiones individuales confluyen en ese instante preciso. El balón está a punto de echar a rodar y, con él, se activan las emociones, la tensión competitiva y la posibilidad real de escribir una nueva página en la historia del club.

    El Atlético de Madrid ya sueña con la Supercopa Iberdrola, pero sabe que los sueños, en el fútbol, solo se sostienen con hechos. Y el primer paso para convertir ese sueño en realidad comienza aquí, en Castellón, en un derbi madrileño que promete ser intenso, igualado y profundamente significativo. Todo está preparado para que la épica encuentre su escenario y para que, una vez más, el fútbol decida.

    partir del pitido inicial, todo lo construido previamente deja de ser teoría para convertirse en realidad tangible. El partido se despliega como un relato vivo, cambiante, en el que cada acción adquiere un valor multiplicado por el contexto. El Atlético de Madrid es consciente de que una semifinal de la Supercopa Iberdrola no se juega únicamente con las piernas, sino también con la cabeza y con el corazón. La gestión de los ritmos, la lectura de los espacios y la capacidad de mantener la concentración a lo largo de los noventa minutos serán tan importantes como la calidad técnica o el acierto de cara a portería.

    En este tipo de encuentros, el paso del tiempo no se mide solo en minutos, sino en sensaciones. Hay fases en las que el dominio territorial puede inclinarse hacia uno u otro lado, momentos en los que el balón parece quemar y otros en los que la paciencia se convierte en la mejor aliada. El Atlético de Madrid ha trabajado para sentirse cómodo en todos esos escenarios. Sabe defender en bloque bajo si es necesario, pero también sabe adelantar líneas, presionar alto y asumir la iniciativa cuando el partido lo exige. Esa versatilidad táctica es uno de los grandes activos del equipo y una de las razones por las que llega a esta semifinal con argumentos sólidos.

    El derbi frente al Real Madrid, además, plantea un duelo psicológico permanente. Cada choque, cada disputa y cada decisión arbitral tiene un impacto emocional que puede alterar el desarrollo del partido. En ese contexto, la experiencia acumulada por el Atlético de Madrid en competiciones de alto nivel se convierte en un factor diferencial. Saber convivir con la presión, aceptar los momentos de dificultad y no perder la fe en el plan de partido es una lección aprendida a lo largo de los años y transmitida de generación en generación dentro del vestuario.

    El valor de una posible victoria trasciende el acceso a la final. Significaría confirmar que el Atlético de Madrid sigue siendo un equipo preparado para competir por títulos, capaz de imponerse en escenarios de máxima exigencia y de responder cuando el margen de error es inexistente. Significaría también reforzar la identidad del grupo, consolidar la confianza y enviar un mensaje claro al resto de competidores: el Atlético está aquí para luchar por todo.

    Pero incluso en el caso de que el partido se decida por detalles mínimos, el enfoque del equipo rojiblanco permanece inalterable. La Supercopa Iberdrola es un reflejo de un proceso más amplio, de un proyecto que no se define por un solo resultado, sino por una manera constante de competir. Esa perspectiva no resta ambición; al contrario, la fortalece. Porque entender el fútbol desde la continuidad y no desde la urgencia permite afrontar los grandes partidos con una mezcla equilibrada de hambre y serenidad.

    La posible final aparece en el horizonte como una recompensa, pero no como una obsesión. El mensaje interno es claro: el camino se construye partido a partido, acción a acción. Antes de pensar en levantar un trofeo, hay que merecerlo sobre el césped. Y para merecerlo, el Atlético de Madrid deberá mostrar su versión más comprometida, solidaria y competitiva. La que ha definido su trayectoria reciente y la que le ha permitido mantenerse en la élite del fútbol femenino español.

    En ese sentido, la Supercopa Iberdrola funciona también como un espejo del crecimiento colectivo. Cada edición reúne a equipos con proyectos sólidos, con estructuras profesionales y con una visión clara de futuro. El Atlético de Madrid no es ajeno a esa evolución y participa en ella con la responsabilidad de un club histórico y con la ambición de seguir marcando el paso. Llegar a la final sería un paso más en ese camino, una confirmación de que el trabajo realizado tiene sentido y proyección.

    A medida que el partido avanza, la narrativa se va escribiendo sola. Hay silencios que pesan, ocasiones que se celebran casi como goles y esfuerzos defensivos que valen tanto como una acción ofensiva decisiva. En esos momentos, el Atlético de Madrid se reconoce a sí mismo: un equipo que no se rinde, que compite hasta el último segundo y que entiende el fútbol como un ejercicio colectivo de resistencia y ambición.

    La Supercopa Iberdrola, en definitiva, no es solo un torneo. Es un escenario donde se ponen a prueba los proyectos, las identidades y las convicciones. Para el Atlético de Madrid femenino, esta semifinal frente al Real Madrid es una oportunidad de reafirmarse, de demostrar que el sueño está respaldado por trabajo y de seguir escribiendo una historia que no se conforma con el pasado, sino que mira de frente al futuro.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Supercopa de España Iberdrola |

    ✨ Primera semifinal ✨

    🔥 Real Madrid 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    📅 Martes, 20 de enero de 2026

    ⏰ 19:15 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

  • Oficial | Un derbi madrileño para arrancar la Supercopa de España 2026

    (Fuente: RFEF)

    ◼️ El Real Madrid CF y el Atlético de Madrid se medirán el martes 20 de enero a las 19:15h en el estadio de Castalia (Castellón) para darle el pistoletazo de salida a la Supercopa de España. El encuentro de semifinales se podrá ver en directo a través de RTVE y TV3. La final será el sábado 24 de mayo

    La Supercopa de España femenina de 2026 levanta el telón en Castellón de la Plana con la solemnidad de los grandes acontecimientos y con la promesa de una semana que aspira a quedar grabada en la memoria colectiva del fútbol femenino español. Del 20 al 24 de enero, la capital de la Plana Alta se convierte en epicentro deportivo, institucional y emocional de una competición que ya no es solo un título en juego, sino un símbolo de la evolución, la visibilidad y la madurez de un fútbol que ha aprendido a caminar, a resistir y a brillar bajo los focos. La cuarta edición del formato concentrado de la Supercopa llega envuelta en narrativa, con cuatro clubes históricos, una sede comprometida y una semifinal inaugural que reúne todos los ingredientes de un clásico moderno: Real Madrid CF y Atlético de Madrid frente a frente, un derbi que trasciende lo competitivo para instalarse en el territorio de lo identitario.

    El martes 20 de enero, a las 19:15 horas, el Estadio de Castalia acogerá el primer gran choque del torneo y decidirá el nombre del primer finalista del primer título oficial de la temporada. No es un partido más. Es un duelo que condensa rivalidad, trayectorias cruzadas, urgencias deportivas y una historia reciente marcada por la alternancia, la igualdad y la tensión permanente. El Real Madrid y el Atlético de Madrid vuelven a mirarse a los ojos en un escenario neutral, con un trofeo en el horizonte inmediato y con la presión añadida de saber que cada detalle, cada acción y cada decisión puede inclinar el relato hacia un lado u otro.

    El conjunto blanco llega a Castellón como segundo clasificado de la Liga F Moeve, respaldado por una dinámica positiva y por la sensación de haber encontrado estabilidad competitiva en el tramo central de la temporada. El equipo dirigido desde el banquillo por un proyecto que busca consolidarse entre la élite afronta la Supercopa como una oportunidad para reafirmar su crecimiento y para sumar un título que aún se le resiste. Sin embargo, el camino hacia la final no estará exento de obstáculos. El Real Madrid comparece en la cita con un parte médico que condiciona su planificación y obliga a reajustes significativos. Las bajas de Merle Frohms, Antonia Silva, Tere Abelleira —aún inmersa en la recuperación de su lesión de ligamento cruzado—, Signe Bruun y Lotte Keukelaar reducen el margen de maniobra y exigen soluciones desde la profundidad de la plantilla y desde la gestión emocional del grupo.

    Aun así, el equipo blanco se presenta con argumentos futbolísticos sólidos, con una identidad reconocible y con la ambición intacta. La Supercopa representa una prueba de madurez, un escenario ideal para medir la capacidad del Real Madrid de competir en eliminatorias directas, donde el contexto pesa tanto como el juego y donde la experiencia, la lectura de los tiempos y la gestión de los momentos críticos resultan determinantes. La semifinal ante el Atlético no solo es una puerta hacia la final, sino también un termómetro para calibrar el estado real del proyecto en el marco de las grandes citas.

    Enfrente estará un Atlético de Madrid que llega a Castellón con un discurso distinto, marcado por la necesidad y por el deseo de reencontrarse con su mejor versión en una temporada irregular. Fuera de los puestos europeos en la clasificación liguera, el conjunto rojiblanco encuentra en la Supercopa una oportunidad para redefinir su relato competitivo, para sacudirse dudas y para reconectar con una competición que ya sabe lo que es ganar. El recuerdo del título conquistado en la temporada 2020/2021, con una contundente victoria por 3-0 ante el Levante UD, sigue formando parte del imaginario reciente del club y actúa como recordatorio de que el Atlético es un equipo construido para competir en escenarios de máxima exigencia.

    El equipo colchonero afronta la semifinal con una única baja confirmada, la de Gio Queiroz, lo que permite al cuerpo técnico trabajar con un bloque prácticamente completo y con múltiples alternativas tácticas. Esa disponibilidad se convierte en un factor diferencial en un partido donde el equilibrio se presume extremo y donde la capacidad de variar registros puede resultar decisiva. El Atlético llega, además, reforzado por el precedente más inmediato: fue el conjunto rojiblanco quien se llevó los tres puntos en el último enfrentamiento entre ambos equipos, disputado en la segunda jornada de la Liga F Moeve.

    Aquel encuentro, celebrado en Alcalá, condensó muchas de las constantes que definen este derbi. Lauren Leal adelantó al Atlético en la primera mitad, Sara Däbritz igualó el marcador tras el descanso con una falta directa que evidenció la calidad individual del conjunto blanco, y cuando el partido parecía encaminarse hacia el reparto de puntos, apareció Luany para inclinar la balanza del lado rojiblanco y sellar una victoria que tuvo un profundo impacto anímico. Ese triunfo no solo reforzó la confianza del Atlético, sino que volvió a subrayar una tendencia estadística que pesa sobre el imaginario colectivo del enfrentamiento.

    Real Madrid y Atlético de Madrid se han medido en catorce ocasiones oficiales desde la creación de la sección blanca, con un balance que refleja la competitividad y la paridad del duelo: cuatro victorias para el Real Madrid, cuatro empates y seis triunfos para el Atlético. Más revelador aún es el dato reciente: el club blanco solo ha logrado una victoria en los últimos ocho enfrentamientos frente a su rival capitalino, una estadística que añade presión y que convierte la semifinal de Castellón en una oportunidad para romper dinámicas y reescribir inercias.

    El contexto competitivo se amplía con la mirada puesta en la otra semifinal, que enfrentará al FC Barcelona y al Athletic Club el miércoles 21 de enero a las 19:00 horas. Dos estilos, dos tradiciones y dos maneras de entender el fútbol femenino que completan un cartel de alto nivel y que garantizan que la final del sábado 24 de enero, programada también a las 19:00 horas, reunirá a dos equipos que habrán superado pruebas de máxima exigencia. La Supercopa se presenta, así, como un concentrado de rivalidades, historias cruzadas y proyectos deportivos en distintos momentos de su evolución.

    Más allá del césped, la Supercopa de España femenina de 2026 se desarrolla en un contexto marcado por la emoción y por la responsabilidad institucional. La Semana de las Supercampeonas, organizada con motivo de la celebración del torneo, estaba concebida como un espacio de encuentro entre fútbol, historia y sociedad, con actividades culturales y educativas destinadas a reforzar el vínculo entre la competición y la ciudadanía. Sin embargo, la actualidad ha impuesto un tono distinto. El trágico accidente ferroviario ocurrido en Córdoba ha provocado la suspensión del acto de inauguración de la exposición sobre la historia de la Supercopa, prevista para las 17:00 horas en la Casa del Caragols de Castellón de la Plana, así como la cancelación de la visita al CEIP Bisbe Climent en la que iba a participar la seleccionadora nacional, Sonia Bermúdez.

    La Real Federación Española de Fútbol ha querido trasladar, en este contexto, su más sentido pésame a los familiares y amigos de las personas fallecidas, así como su apoyo y ánimo a todas las personas afectadas por el suceso. Un gesto que subraya que el deporte no vive ajeno a la realidad social y que la Supercopa, pese a su carácter festivo y competitivo, se celebra desde el respeto y la empatía.

    En el plano estrictamente deportivo, el Comité Técnico de Árbitros de la RFEF ha designado a Paola Cebollada y a Elisabeth Calvo para dirigir las semifinales del torneo, una elección que refuerza el protagonismo del arbitraje femenino en las grandes citas. Paola Cebollada, colegiada aragonesa, será la encargada de impartir justicia en el derbi del martes entre Real Madrid y Atlético de Madrid, a partir de las 19:15 horas. Estará asistida por Iragartze Fernández y Raquel Díaz en las bandas, con Elena Peláez como cuarta árbitra y Alexia Mayer como quinta, configurando un equipo arbitral experimentado y preparado para gestionar un partido de alta intensidad emocional y competitiva.

    El miércoles, en la semifinal entre FC Barcelona y Athletic Club, la responsabilidad recaerá sobre Elisabeth Calvo, árbitra madrileña, que contará con Andrada Alomán y Victoria Miralles como asistentes, Alicia Espinosa como cuarta árbitra y Adriana García como quinta. Dos equipos arbitrales que simbolizan el avance y la consolidación del arbitraje femenino en el fútbol español y que tendrán un papel clave en el desarrollo de un torneo donde cada decisión adquiere una dimensión especial.

    La Supercopa de España femenina de 2026 arranca, por tanto, con un derbi madrileño que es mucho más que una semifinal. Es el punto de partida de una semana que aspira a celebrar el fútbol, a honrar su historia reciente y a proyectar su futuro. Castellón se prepara para acoger emociones, rivalidades y relatos que se escribirán a noventa minutos —o más— y que volverán a demostrar que el fútbol femenino español ha alcanzado un grado de madurez que le permite mirar de frente a sus grandes escenarios. Y en el centro de ese escenario, Real Madrid y Atlético de Madrid se disponen a disputar algo más que un billete para la final: se disponen a disputar un nuevo capítulo de una rivalidad que ya forma parte esencial del patrimonio competitivo del fútbol femenino nacional.

    El martes cae la noche sobre Castellón de la Plana con la sensación de que algo trascendente está a punto de suceder. El Estadio de Castalia, escenario habitual de batallas deportivas y testigo de innumerables historias, se transforma en el corazón palpitante del fútbol femenino español. Las gradas se preparan para acoger a dos aficiones que, aun lejos de la capital, trasladan consigo la intensidad emocional de un derbi que nunca entiende de distancias ni de neutralidades. La Supercopa no concede margen para la espera ni para el tanteo prolongado: es una competición diseñada para el impacto inmediato, para la tensión sostenida desde el primer minuto, y el Real Madrid CF y el Atlético de Madrid lo saben desde el mismo instante en que pisan el césped.

    El partido se construye desde las narrativas que rodean a ambos equipos. Para el Real Madrid, la Supercopa representa una oportunidad de reafirmación institucional y deportiva. Desde la creación de la sección femenina, el club blanco ha recorrido un camino acelerado, marcado por la inversión, la profesionalización y la ambición de situarse en la cúspide del fútbol nacional e internacional. Cada participación en un torneo oficial de estas características se convierte en un examen público, en una oportunidad para demostrar que el proyecto no solo crece en términos estructurales, sino que también es capaz de responder en los momentos de máxima exigencia.

    La ausencia de varias futbolistas clave obliga al Real Madrid a mirar hacia dentro, a activar recursos internos y a confiar en la solidez del colectivo. La baja de Merle Frohms afecta a la portería, una posición de enorme peso psicológico en partidos de eliminación directa. La ausencia de Antonia Silva condiciona el eje defensivo, mientras que la de Tere Abelleira priva al equipo de una pieza fundamental en la organización del juego, una futbolista capaz de equilibrar, ordenar y dar sentido al ritmo del partido. A estas ausencias se suman las de Signe Bruun y Lotte Keukelaar, reduciendo opciones ofensivas y obligando a redefinir roles en la zona de ataque.

    Sin embargo, el Real Madrid se presenta con la convicción de que los grandes equipos se construyen también desde la adversidad. La Supercopa se convierte en un escenario para que otras jugadoras asuman protagonismo, para que el colectivo se imponga sobre las individualidades y para que el equipo demuestre que su crecimiento no depende únicamente de nombres propios. El derbi ante el Atlético es, en este sentido, una prueba de carácter, una oportunidad para romper la tendencia reciente y para enviar un mensaje al resto de competidores.

    Atlético de Madrid, por su parte, aterriza en Castellón con un discurso más introspectivo, marcado por la necesidad de reencontrarse con sensaciones positivas en un curso que no ha seguido el guion esperado. Acostumbrado a pelear por los puestos altos de la tabla y a competir en escenarios europeos, el conjunto rojiblanco atraviesa un momento de transición que ha generado dudas y preguntas. La Supercopa aparece como un punto de inflexión potencial, como un espacio donde redefinir objetivos y recuperar la identidad competitiva que ha caracterizado históricamente al club.

    La experiencia acumulada en este tipo de torneos se convierte en un activo de valor incalculable para el Atlético. Saber gestionar la presión, entender los tiempos del partido y asumir que cada error puede ser definitivo forma parte del ADN competitivo del conjunto rojiblanco. El recuerdo del título conquistado en la temporada 2020/2021 no es solo una anécdota histórica, sino una referencia tangible de que el Atlético sabe cómo recorrer el camino hasta el final cuando el formato lo exige. Aquella final ante el Levante UD, resuelta con un contundente 3-0, permanece como un hito que refuerza la confianza del vestuario y que alimenta la ambición de repetir la gesta.

    El derbi se convierte, además, en un duelo de estilos y de lecturas tácticas. El Real Madrid busca construir desde la posesión, desde la iniciativa y desde la ocupación racional de los espacios, mientras que el Atlético se siente cómodo alternando fases de control con transiciones rápidas, aprovechando la velocidad y la agresividad en campo contrario. En un partido de estas características, el equilibrio entre riesgo y seguridad se vuelve determinante, y cada decisión desde el banquillo puede alterar el desarrollo del encuentro.

    La historia reciente entre ambos equipos añade capas de tensión al relato. Catorce enfrentamientos oficiales, un balance favorable al Atlético y una tendencia reciente que pesa sobre el Real Madrid configuran un escenario donde la estadística se convierte en un elemento narrativo más. El dato de que el club blanco solo haya ganado uno de los últimos ocho derbis no pasa desapercibido y actúa como un estímulo adicional para un equipo que busca cambiar su relación con este tipo de partidos. Para el Atlético, en cambio, esa misma estadística refuerza la confianza y consolida la sensación de que el derbi es un terreno donde suele moverse con soltura.

    El último precedente, el partido de la segunda jornada de la Liga F Moeve, se convierte en referencia obligada. Aquel encuentro en Alcalá dejó imágenes y sensaciones que aún resuenan en la memoria de ambas plantillas. El gol inicial de Lauren Leal marcó el tono del partido, la respuesta de Sara Däbritz desde la estrategia evidenció la calidad individual del Real Madrid y la aparición decisiva de Luany en los minutos finales confirmó la capacidad del Atlético para resolver partidos ajustados. Ese choque sintetizó muchas de las constantes que se esperan en Castellón: igualdad, alternancia en el dominio y desenlaces que se deciden por detalles.

    La Supercopa, sin embargo, introduce variables nuevas. No hay margen para el error, no existe la posibilidad de corregir en jornadas posteriores y el contexto emocional se intensifica. Cada duelo se vive como una final anticipada, y el peso del resultado se proyecta más allá del propio torneo. Ganar la Supercopa no solo significa levantar un título, sino también enviar un mensaje al resto de la competición, reforzar la autoestima del grupo y construir un relato positivo que acompañe al equipo durante el resto de la temporada.

    Mientras el foco mediático se centra en el derbi, el torneo avanza con la certeza de que el miércoles se vivirá otro enfrentamiento de alto voltaje entre el FC Barcelona y el Athletic Club. Dos equipos con identidades muy marcadas, con trayectorias históricas profundas y con ambiciones claras de alcanzar la final. El Barcelona, dominador del panorama nacional e internacional en las últimas temporadas, afronta la Supercopa con la exigencia de quien parte como favorito en cada competición que disputa. El Athletic, por su parte, representa la tradición, la resistencia y la capacidad de competir desde la identidad propia, dispuesto a desafiar jerarquías y a reivindicar su lugar entre los grandes.

    La final del sábado 24 de enero se vislumbra en el horizonte como el colofón de una semana intensa, cargada de emociones y de simbolismo. Dos semifinales, cuatro equipos, un único título y un escenario que se consolida como sede de referencia para el fútbol femenino. Castellón de la Plana asume el reto con responsabilidad institucional y con la voluntad de ofrecer un entorno a la altura de la competición, reforzando la conexión entre el territorio y el deporte femenino de élite.

    En paralelo a lo deportivo, la Supercopa de España femenina se desarrolla bajo el prisma de la responsabilidad social y del compromiso institucional. La suspensión de los actos previstos dentro de la Semana de las Supercampeonas, como el acto inaugural de la exposición histórica y la visita al CEIP Bisbe Climent, introduce un tono de sobriedad y de respeto que atraviesa el conjunto del evento. La Real Federación Española de Fútbol ha querido dejar claro que el fútbol no es ajeno a la realidad y que, en momentos de duelo, la prioridad es acompañar y mostrar solidaridad con las personas afectadas.

    Este contexto dota a la competición de una dimensión adicional, recordando que el deporte, además de espectáculo y competición, es también un espacio de encuentro, de valores y de humanidad. La Supercopa se celebra desde el respeto, con la conciencia de que cada partido se juega en un marco más amplio, donde la emoción deportiva convive con la empatía y la responsabilidad colectiva.

    El papel del arbitraje adquiere especial relevancia en este escenario. La designación de Paola Cebollada y Elisabeth Calvo para dirigir las semifinales subraya el compromiso de la RFEF con el desarrollo y la visibilidad del arbitraje femenino en las grandes citas. Paola Cebollada, al frente del derbi madrileño, afronta un desafío de máxima exigencia, consciente de que cada decisión será analizada con lupa y de que la gestión emocional del partido resultará tan importante como la aplicación del reglamento. Su equipo arbitral, compuesto por Iragartze Fernández, Raquel Díaz, Elena Peláez y Alexia Mayer, conforma un bloque preparado para responder a las demandas de un partido de alta tensión.

    El miércoles, Elisabeth Calvo liderará el equipo arbitral en la segunda semifinal, acompañada por Andrada Alomán, Victoria Miralles, Alicia Espinosa y Adriana García. Dos designaciones que reflejan la confianza del Comité Técnico de Árbitros en el talento y la preparación de sus colegiadas, y que refuerzan la imagen de una Supercopa alineada con los valores de igualdad y profesionalización que definen al fútbol femenino actual.

    A medida que avanza la semana, la Supercopa de España femenina se consolida como algo más que un torneo de pretemporada avanzada o un título menor. Es un escaparate, un punto de encuentro y un termómetro del estado del fútbol femenino en España. Cada edición suma capas de significado, construye tradición y refuerza la sensación de que el camino recorrido ha merecido la pena. En Castellón, el fútbol femenino se mira a sí mismo con orgullo, consciente de sus avances y de sus retos, dispuesto a seguir creciendo desde la competición, la visibilidad y el compromiso.

    Y en el centro de todo, el derbi madrileño del martes se erige como el primer gran capítulo de una historia que se escribirá a lo largo de cinco días intensos. Noventa minutos, quizá más, decidirán qué equipo avanza hacia la final y cuál deberá regresar a casa con la sensación de una oportunidad perdida. En ese margen estrecho se concentrarán años de historia reciente, expectativas, frustraciones y sueños. La Supercopa arranca, y con ella, un nuevo episodio del fútbol femenino español dispuesto a dejar huella.

    La Supercopa de España femenina avanza hacia su desenlace con la solemnidad de los torneos que entienden su propio peso histórico. Cada jornada en Castellón de la Plana añade densidad narrativa a una competición que ya no se explica únicamente por el valor del trofeo, sino por todo lo que lo rodea, lo que lo precede y lo que lo proyecta hacia el futuro. El fútbol femenino español se reconoce a sí mismo en este formato concentrado, en esta sucesión de partidos que obligan a convivir con la presión, con la exposición mediática y con la exigencia de rendir cuando el margen de error desaparece por completo.

    El derbi madrileño que abre la Supercopa se convierte, inevitablemente, en el eje emocional del torneo. Real Madrid y Atlético de Madrid no solo se juegan el pase a la final, sino también una parte de su relato de la temporada. Para el equipo blanco, la semifinal representa la posibilidad de consolidar un proceso de crecimiento que busca traducirse en títulos y en legitimidad competitiva. Para el conjunto rojiblanco, el partido adquiere tintes de reivindicación, de reafirmación identitaria y de reconexión con una esencia competitiva que históricamente ha definido al club.

    El fútbol femenino español ha aprendido, en los últimos años, a convivir con estos relatos cruzados, con esta acumulación de significados que convierten cada gran partido en algo más que un simple enfrentamiento deportivo. La Supercopa actúa como espejo de esa evolución. Ya no se trata únicamente de jugar bien, sino de gestionar la expectativa, de responder ante la mirada de una audiencia cada vez más amplia y de asumir que cada gesto, cada resultado y cada decisión forman parte de un ecosistema en constante observación.

    En este contexto, Castellón se transforma en una ciudad anfitriona que asume su papel con naturalidad y compromiso. El Estadio de Castalia no es solo un recinto deportivo, sino un espacio simbólico donde confluyen trayectorias, aspiraciones y memorias. Durante cinco días, la ciudad se integra en el pulso del fútbol femenino nacional, acogiendo a equipos, cuerpos técnicos, árbitras, personal federativo y aficiones que comparten un mismo objetivo: vivir y construir una competición que ya forma parte del calendario emocional del deporte español.

    La final del sábado 24 de enero, fijada para las 19:00 horas, se presenta como el punto culminante de este viaje. Dos equipos llegarán hasta ese último partido tras superar pruebas exigentes, conscientes de que la Supercopa no concede premios menores ni reconoce trayectorias pasadas. La final se decide en noventa minutos —o en lo que el reglamento determine— y exige una concentración absoluta, una gestión perfecta de los tiempos y una capacidad para sostener la presión hasta el último instante. Ganar la Supercopa significa inaugurar el palmarés de la temporada, pero también inscribir el nombre del club en una narrativa que se construye año a año.

    La presencia del FC Barcelona y del Athletic Club en la otra semifinal completa un cartel que refuerza la dimensión histórica del torneo. El Barcelona, referente indiscutible del fútbol femenino contemporáneo, llega a Castellón con la responsabilidad implícita de quien ha marcado una era. Cada partido del conjunto azulgrana se analiza desde el prisma de la excelencia, y cada competición se convierte en un nuevo examen para un proyecto que ha elevado el listón competitivo a niveles inéditos. El Athletic Club, por su parte, encarna la tradición, el arraigo y la fidelidad a una identidad que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia. Su presencia en la Supercopa es también una reivindicación de la diversidad de modelos que conviven en el fútbol femenino español.

    El torneo, además, se desarrolla bajo una conciencia institucional que atraviesa todas sus capas. La suspensión de los actos previstos dentro de la Semana de las Supercampeonas, motivada por el trágico accidente ferroviario ocurrido en Córdoba, imprime un tono de respeto y sobriedad que acompaña a la competición. La Real Federación Española de Fútbol ha querido subrayar, con su mensaje de condolencia y apoyo, que el fútbol no se entiende al margen de la realidad social y que, incluso en el marco de un gran evento deportivo, la empatía y la humanidad ocupan un lugar central.

    Este gesto institucional no resta importancia al torneo, sino que lo contextualiza. La Supercopa se celebra desde el respeto, con la conciencia de que el deporte forma parte de una sociedad compleja, atravesada por alegrías y tragedias. En ese equilibrio entre celebración y recogimiento se construye también la madurez del fútbol femenino, capaz de asumir su visibilidad y su responsabilidad en igual medida.

    El arbitraje, elemento esencial en cualquier competición de alto nivel, adquiere una relevancia especial en este escenario. Las designaciones de Paola Cebollada y Elisabeth Calvo para dirigir las semifinales simbolizan el avance del arbitraje femenino y su integración plena en los grandes eventos del calendario nacional. No se trata solo de impartir justicia, sino de gestionar partidos de alta carga emocional, de mantener el control en contextos de máxima presión y de garantizar que el desarrollo del juego se ajuste a los principios de equidad y rigor que exige la competición.

    Paola Cebollada, al frente del derbi madrileño, asume una responsabilidad que va más allá de lo técnico. Su actuación, respaldada por un equipo arbitral experimentado, será clave para sostener el ritmo del partido y para garantizar que el protagonismo recaiga en las futbolistas. Elisabeth Calvo, en la segunda semifinal, afronta un desafío similar, consciente de que cada decisión se inscribe en un contexto de máxima exposición mediática. Ambas colegiadas representan una generación de árbitras que han crecido al mismo ritmo que el fútbol femenino y que hoy forman parte indiscutible de sus grandes escenarios.

    A medida que la Supercopa se acerca a su desenlace, el torneo reafirma su condición de punto de encuentro entre pasado, presente y futuro. El recuerdo del título conquistado por el Atlético de Madrid en la temporada 2020/2021 convive con la ambición de clubes que buscan estrenar su palmarés. La historia reciente se entrelaza con los nuevos relatos que se escriben en Castellón, y cada partido añade una página más a un libro que sigue en construcción.

    La Supercopa de España femenina no es solo el primer título de la temporada. Es una declaración de intenciones, un escaparate del nivel competitivo alcanzado y una celebración del camino recorrido. En Castellón de la Plana, durante cinco días, el fútbol femenino español se mira a sí mismo con ambición y con memoria, consciente de que cada edición del torneo refuerza su legitimidad y su proyección.

    Cuando el balón ruede en la final del sábado, todo lo vivido en las jornadas previas convergerá en un único objetivo. Las semifinales, las historias cruzadas, las decisiones arbitrales, los contextos emocionales y las expectativas acumuladas encontrarán su síntesis en noventa minutos decisivos. Solo un equipo levantará el trofeo, pero todos los participantes formarán parte de una Supercopa que vuelve a confirmar que el fútbol femenino español ha alcanzado una dimensión irreversible.

    Así, la edición de 2026 queda marcada desde su inicio por un derbi madrileño de alto voltaje, por una organización comprometida, por un contexto institucional sensible y por la certeza de que cada partido disputado en Castellón contribuye a consolidar una competición que ya es patrimonio del deporte español. La Supercopa se juega, se siente y se recuerda. Y en ese recuerdo colectivo, cada palabra, cada acción y cada resultado ocupan un lugar que trasciende el marcador.

  • Oficial | El Costa Adeje Tenerife oposita a la Champions tras arrancar la segunda vuelta

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ El conjunto tinerfeño goleó por 5-0 al Athletic Club en el Heliodoro Rodríguez López en uno de los grandes partidos de la Jornada 16 de Liga F Moeve. Por su parte, el FC Badalona Women venció por 1-0 al Deportivo Abanca, y el Granada CF ganó por 1-0 al DUX Logroño, que sigue siendo el único equipo que no conoce la victoria.

    La decimosexta jornada de la Liga F Moeve se presentó como un umbral simbólico y competitivo, una frontera invisible pero determinante entre lo que fue y lo que aspira a ser la temporada 2025/2026 del fútbol femenino español. Con el inicio de la segunda vuelta, el campeonato entró en una fase donde las inercias dejan de ser promesas y pasan a convertirse en obligaciones, donde cada punto pesa más que nunca y donde los relatos empiezan a adquirir una forma definitiva. El fin de semana del sábado 17 y domingo 18 de enero no fue uno más en el calendario: fue una declaración colectiva del estado real de la competición, un espejo fiel de sus tensiones, sus aspiraciones y sus batallas abiertas, desde la lucha por el título hasta la pelea descarnada por la permanencia.

    Todos los encuentros pudieron seguirse a través de DAZN, plataforma que volvió a ejercer como columna vertebral audiovisual del campeonato, consolidando su papel central en la difusión del fútbol femenino de élite en España. Además, el partido entre el Alhama CF ElPozo y el FC Barcelona amplió su alcance al emitirse también en Gol Play, TEN y 3Cat, reforzando la visibilidad de una jornada que se desplegó de manera coral, simultánea y total. La Liga F volvió a mostrarse como un producto sólido, diverso y cargado de matices, capaz de ofrecer relatos múltiples en cada franja horaria y en cada estadio.

    La jornada arrancó el sábado con dos partidos que ya anticiparon la intensidad emocional y competitiva del fin de semana. En el Estadi Ciutat de València, el Levante UD recibió al Real Madrid CF en un encuentro marcado desde antes de que rodara el balón por el recuerdo y la emoción. Antes del inicio del choque, ambos equipos y el público presente guardaron un minuto de silencio en memoria de Delia Bullido, exjefa de comunicación del Levante UD, en un gesto que recordó una vez más que el fútbol femenino es también comunidad, memoria y vínculo humano. El respeto y la solemnidad dieron paso a un partido vibrante, lleno de ritmo, de alternativas y de detalles que acabaron decantando la balanza.

    El Real Madrid volvió a demostrar su capacidad para competir en escenarios exigentes y su madurez creciente dentro de la Liga F Moeve. Apenas once minutos necesitó el conjunto blanco para abrir el marcador. Athenea del Castillo, incisiva, veloz y decisiva, aprovechó una acción ofensiva para adelantar a su equipo y marcar el tono del partido. La futbolista cántabra, que acabaría siendo reconocida como la MVP del encuentro, no se conformó con ese primer golpe y volvió a aparecer poco después para firmar el segundo tanto tras recibir un pase medido de Sara Däbritz. El Real Madrid parecía encarrilar el partido con autoridad, pero el Levante UD se negó a aceptar un papel secundario.

    Las locales reaccionaron con carácter y orgullo. Érika González estuvo a punto de recortar distancias con un potente disparo que se estrelló en el larguero, un aviso que preludió el gol levantinista. El rechace cayó en los pies de Dolores Silva, que desde larga distancia se sacó un lanzamiento preciso para batir a la guardameta madridista y devolver a su equipo al partido. El Ciutat de València volvió a creer, y antes del descanso, Érika González volvió a encontrarse con la madera, en una de esas acciones que pueden cambiar el signo de un encuentro.

    La segunda parte mantuvo el mismo guion de intensidad y alternativas. El Real Madrid buscó sentenciar y tuvo en las botas de Pau Comendador una ocasión clara para el tercer tanto, pero nuevamente el larguero se interpuso en el camino del gol. El Levante UD lo intentó hasta el pitido final, empujado por su afición y por la sensación de que el empate era posible, pero el marcador ya no se movió. El triunfo por 1-2 permitió al conjunto blanco iniciar la segunda vuelta con una victoria de peso, mientras que el Levante se quedó con la sensación de haber competido de tú a tú ante uno de los grandes del campeonato.

    De manera paralela, en la Ciudad Deportiva del Granada CF, el conjunto nazarí continuó construyendo uno de los relatos más sólidos del inicio de 2026. El Granada CF se impuso por 1-0 al DUX Logroño en un partido trabajado, intenso y cargado de simbolismo. Antes del inicio del choque, Cristina Postigo recibió una camiseta conmemorativa por alcanzar los 150 encuentros como granadinista, un reconocimiento que reforzó el vínculo entre el club y una futbolista que representa la identidad y la constancia del proyecto andaluz.

    El partido comenzó con un DUX Logroño atrevido, que salió mejor y generó la primera ocasión clara con un remate de Mawete que se marchó fuera por poco. El conjunto riojano, que vivía además el debut de Salomé Prat, mostró personalidad y ambición en los primeros compases. Laura Sánchez tuvo que emplearse a fondo para enviar a córner un peligroso disparo de falta directa de Milagros Martín, en una acción que evidenció la igualdad del duelo. Sin embargo, fue el Granada CF quien logró golpear primero y de manera definitiva.

    El único tanto del encuentro llegó desde el punto de penalti. Laura Pérez recibió un agarrón de Annelie Leitner dentro del área, y la colegiada no dudó en señalar la pena máxima. La propia Laura Pérez asumió la responsabilidad y convirtió el lanzamiento con seguridad, adelantando al conjunto nazarí en el marcador. En la segunda mitad, el Granada supo gestionar su ventaja con inteligencia. Manoly Baquerizo, incansable por banda y elegida MVP del choque, fue una constante amenaza, mientras que Ariadna Mingueza estuvo cerca de ampliar la ventaja. El DUX Logroño lo intentó, pero no encontró el camino del gol. Con esta victoria, el Granada CF arrancó el año con dos triunfos en dos partidos y sin encajar goles, consolidando una dinámica que refuerza sus aspiraciones.

    La tarde del sábado continuó en Alcalá de Henares con uno de los resultados más significativos de la jornada. El Atlético de Madrid cayó por 0-1 ante el RCD Espanyol en un partido que volvió a poner de manifiesto la capacidad del conjunto blanquiazul para competir en escenarios complejos. Las de Sara Monforte salieron mejor al partido y lograron incluso anotar un tanto que fue anulado por una falta previa de Ángeles del Álamo sobre Lauren Leal, una decisión que generó protestas pero que mantuvo el marcador intacto.

    El Atlético trató de imponer su juego y tuvo ocasiones claras para adelantarse. Amaiur estuvo muy cerca de marcar con un cabezazo que se estrelló en la madera, mientras que Jensen probó fortuna con un disparo que encontró la segura respuesta de Romane Salvador. El partido se movía en márgenes estrechos, con alternativas y tensión creciente. En la segunda mitad, el Espanyol encontró el premio a su insistencia. Anna Torrodà, que firmó una actuación sobresaliente y fue elegida MVP del encuentro, ejecutó una falta directa magistral que sorprendió a Lola Gallardo y se coló en la portería rojiblanca para establecer el 0-1.

    El gol obligó al Atlético a lanzarse al ataque en busca del empate. Andrea Medina tuvo una ocasión clara desde dentro del área, pero su remate se marchó por encima del larguero. Las rojiblancas lo intentaron hasta el final, pero el Espanyol supo resistir con orden y personalidad para llevarse tres puntos de enorme valor. La derrota dejó al Atlético con sensaciones encontradas, mientras que el conjunto catalán reforzó su discurso competitivo con una victoria de prestigio.

    La jornada sabatina se cerró en Ipurua, donde el Madrid CFF firmó una victoria importante por 1-3 ante la SD Eibar en el estreno de José Luis Sánchez Vera en el banquillo del equipo madrileño. El partido comenzó con dominio visitante en cuanto a ocasiones, pero fue el Eibar quien golpeó primero. Carmen Álvarez aprovechó una pelota a la espalda de la defensa y superó a Paola Ulloa con una vaselina perfecta, desatando la alegría local.

    El Madrid CFF no se descompuso y salió decidido tras el descanso. En apenas tres minutos, Emilie Nautnes igualó el encuentro tras recibir un pase de Kamilla Melgard, iniciando una remontada que marcaría el resto del partido. Poco después, la propia Melgard se sacó un potente disparo desde fuera del área para poner el 1-2 en el marcador. El Eibar intentó reaccionar, pero el golpe fue duro. El definitivo 1-3 llegó nuevamente de las botas de Emilie Nautnes, que completó su doblete al contragolpe tras recibir un pase de Anita Marcos, que regresaba a la competición tras superar su lesión. La noruega fue reconocida como la MVP del choque en una noche que marcó un nuevo comienzo para el Madrid CFF.

    El domingo amaneció con la sensación de que la decimosexta jornada de la Liga F Moeve aún tenía capítulos decisivos por escribir, historias capaces de redefinir la lectura global del campeonato y de proyectar nuevas tensiones hacia la segunda vuelta. Tras una jornada sabatina cargada de contrastes, el fútbol femenino español volvió a desplegarse en distintos puntos del mapa con una misma pulsión competitiva, consciente de que cada resultado empezaba a adquirir un valor estructural dentro de la clasificación. La Liga entraba en una fase donde los matices dejan de ser anecdóticos y pasan a ser determinantes, donde la regularidad se convierte en virtud y donde el margen para el error se estrecha de manera irreversible.

    En el Artés Carrasco, el Alhama CF ElPozo recibió al FC Barcelona en un partido que concentró miradas, focos y análisis. El conjunto murciano, instalado en la zona baja de la clasificación pero aferrado a su identidad competitiva, afrontó el encuentro con un plan claro y con la convicción de que resistir también es una forma de competir. El FC Barcelona, por su parte, compareció como líder indiscutible del campeonato, consciente de que cada desplazamiento es una prueba de su capacidad para sostener la excelencia en contextos diversos y exigentes. El partido pudo verse tanto en DAZN como en Gol Play, TEN y 3Cat, ampliando su alcance y reforzando su condición de cita destacada del fin de semana.

    Desde el inicio, el Alhama CF ElPozo dejó claro que no iba a conceder espacios ni facilidades. Sol Belotto se erigió en protagonista bajo palos, frustrando una y otra vez los intentos azulgranas y sosteniendo a su equipo en los primeros compases del encuentro. El Barcelona acumuló posesión, generó llegadas y buscó el desequilibrio, pero se encontró con una defensa ordenada y con una guardameta inspirada que retrasó el primer golpe. No fue hasta el minuto 22 cuando el conjunto catalán logró romper la resistencia local. Kika Nazareth, omnipresente y decisiva, ejecutó un saque de esquina preciso que encontró a Claudia Pina en el segundo palo. La atacante controló el balón con temple y fusiló a la portera con un disparo potente que inauguró el marcador.

    El gol no descompuso al Alhama, que se mantuvo fiel a su plan de partido y logró llegar al descanso con una desventaja mínima. El esfuerzo colectivo, la concentración defensiva y la capacidad para sufrir mantuvieron viva la esperanza local durante buena parte del encuentro. En la segunda mitad, Sol Belotto volvió a convertirse en un muro, evitando que el Barcelona ampliara su ventaja en varias acciones claras. Sin embargo, la calidad individual del conjunto azulgrana terminó imponiéndose. Graham Hansen aprovechó un pase medido de Vicky López para doblar la ventaja y cerrar el partido. Kika Nazareth, determinante en la generación de juego y en la estrategia, fue reconocida como la MVP del choque. Pese a la derrota, el Alhama CF ElPozo continuó marcando la permanencia, reforzando la idea de que su lucha sigue viva y definida por la competitividad.

    A la misma hora, en el Estadi Municipal de Badalona, el FC Badalona Women y el Deportivo Abanca protagonizaron un duelo directo, cargado de tensión y de importancia clasificatoria. El conjunto catalán no pudo comenzar mejor el encuentro. A los dos minutos de juego, Irina Uribe aprovechó un balón largo de María Llompart y una mala salida de Inês Pereira para enviar el balón al fondo de la red y adelantar a su equipo. El gol tempranero condicionó el desarrollo del partido y obligó al Deportivo a asumir riesgos desde muy pronto.

    El Badalona buscó ampliar su ventaja y estuvo cerca de hacerlo con un disparo de Elena Julve que no encontró portería. En el área contraria, María Valenzuela se mostró segura para neutralizar un intento de Paula Gutiérrez, manteniendo el equilibrio defensivo de su equipo. Antes del descanso, María Llompart estuvo a punto de firmar el segundo tanto con un remate que se marchó rozando el poste, en una acción que pudo haber cambiado el guion del encuentro.

    En la segunda mitad, el Deportivo Abanca dio un paso al frente en busca del empate. Las gallegas aumentaron la intensidad ofensiva, pero se encontraron con una zaga catalana sólida, bien organizada y liderada por una imperial Cristina Cubedo, que fue reconocida como la MVP del partido. Cada intento visitante fue neutralizado con orden y contundencia, en un ejercicio de resistencia colectiva que permitió al Badalona sostener su ventaja. Itziar Pinillos logró anotar el segundo tanto para el conjunto local, pero la acción fue anulada, manteniendo el marcador en un ajustado 1-0 que no se movió hasta el final. El triunfo reforzó la posición del Badalona y dejó al Deportivo con la sensación de haber rozado el empate sin llegar a concretarlo.

    El domingo continuó en el Heliodoro Rodríguez López, escenario de una de las actuaciones más contundentes y simbólicas de la jornada. El Costa Adeje Tenerife firmó un triunfo rotundo por 5-0 ante el Athletic Club en un partido que tuvo múltiples lecturas. Para el conjunto canario, supuso una exhibición colectiva y la confirmación de un crecimiento sostenido. Para Yerai Martín, fue la primera victoria al frente del equipo, un hito que añadió una capa emocional al encuentro. El Athletic, por su parte, se vio superado en un escenario donde el rival fue capaz de convertir cada oportunidad en una declaración de intenciones.

    El Costa Adeje Tenerife se adelantó a los dieciocho minutos con un gran gol de Paola Hernández, que aprovechó un centro al área de Sakina Diki para batir a la guardameta visitante. El tanto desató al equipo local, que comenzó a jugar con confianza y determinación. El Athletic intentó reaccionar por medio de Clara Pinedo, pero se encontró con una defensa sólida que neutralizó cada intento. El paso por vestuarios no alteró el dominio local. A la hora de juego, Elba Vergés amplió la ventaja tras aprovechar un error de Olatz Santana, dejando el partido muy cuesta arriba para las visitantes.

    La sentencia llegó poco después en las botas de Aleksandra Zaremba, que confirmó el recital ofensivo del conjunto canario. El cuarto tanto tuvo la firma de Koko, que aprovechó un pase de Violeta Quiles, quien debutaba con el Costa Adeje Tenerife en una noche inolvidable. El festival goleador se cerró con el tanto de Iratxe, que estableció el 5-0 definitivo y selló una victoria que resonó en toda la clasificación. El Heliodoro celebró un triunfo que reforzó la autoestima del equipo y subrayó su capacidad para competir al máximo nivel.

    La decimosexta jornada se cerró en Sevilla, con un duelo que tenía implicaciones directas en la lucha por los puestos de Champions. El Sevilla FC recibió a la Real Sociedad en un partido que terminó con victoria visitante por 0-2 y que permitió al conjunto donostiarra ampliar a seis puntos su ventaja en la clasificación. Las de Arturo Ruiz salieron mejor al partido, buscando con insistencia la portería defendida por Sullastres. La guardameta sevillista se convirtió en protagonista en los primeros compases, sosteniendo a su equipo con intervenciones de mérito que evitaron un marcador más amplio.

    Antes del descanso, Lucía Pardo estuvo cerca de inaugurar el marcador, pero nuevamente se encontró con una inspirada Sullastres. El Sevilla resistió y llegó al intermedio con opciones intactas, pero la Real Sociedad mantuvo su plan y su convicción. La entrada de Intza tras el descanso añadió frescura y profundidad al ataque txuri-urdin. A la hora de juego, Claire Lavogez aprovechó un balón suelto dentro del área para adelantar a su equipo. El esférico tocó en la espalda de Sullastres antes de entrar, en una acción desafortunada para la guardameta que no empañó su gran actuación.

    El 0-2 definitivo llegó desde el segundo palo. Nerea Eizagirre, capitana y referente de la Real Sociedad, remató con precisión un envío medido desde la banda de Intza para confirmar la victoria. La centrocampista fue reconocida como la MVP del duelo, liderando a su equipo en un partido clave para consolidar sus aspiraciones europeas. El pitido final certificó una victoria que reforzó la candidatura donostiarra y cerró una jornada cargada de significado.

    Con todos los partidos disputados, la decimosexta jornada de la Liga F Moeve se consolidó como un punto de inflexión en la temporada. Los resultados dibujaron nuevas jerarquías, reforzaron proyectos y expusieron debilidades. La segunda vuelta comenzó con claridad, con mensajes contundentes y con la certeza de que cada partido será, a partir de ahora, una batalla decisiva. El fútbol femenino español volvió a demostrar su riqueza narrativa, su competitividad y su capacidad para ofrecer emociones intensas en cada fin de semana. La Liga F avanzó un paso más, consciente de que su historia se escribe jornada a jornada, partido a partido, y que cada capítulo cuenta.

  • Oficial |El retraso en la semifinal Atlético–Real Madrid de la Supercopa Iberdrola, una decisión organizativa puntual sin impacto en el torneo

    (Fuente: I.A.)

    ⬛️ La semifinal de la Supercopa de España Iberdrola entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid, uno de los encuentros con mayor expectación del fútbol femenino nacional, comenzó con quince minutos de retraso respecto al horario inicialmente previsto debido a incidencias logísticas detectadas en los momentos previos al inicio del partido. La situación, que generó dudas entre parte del público y la audiencia televisiva, no respondió a una modificación del calendario ni a una decisión estructural de la competición, y no se repitió en la otra semifinal, disputada por el Barcelona al día siguiente.

    La semifinal de la Supercopa de España Iberdrola entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid, uno de los encuentros con mayor expectación del fútbol femenino nacional, comenzó con quince minutos de retraso respecto al horario inicialmente previsto debido a incidencias logísticas detectadas en los momentos previos al inicio del partido. La situación, que generó dudas entre parte del público y la audiencia televisiva, no respondió a una modificación del calendario ni a una decisión estructural de la competición, y no se repitió en la otra semifinal, disputada por el FC Barcelona al día siguiente.

    Según fuentes de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el retraso fue consecuencia de una evaluación operativa realizada a pie de campo, en coordinación entre el equipo arbitral, los responsables de seguridad del estadio y la producción televisiva, al comprobar que no se daban todavía las condiciones óptimas para garantizar un inicio ordenado y seguro del encuentro.

    Entre los factores que motivaron esta decisión figuraron problemas en los accesos al recinto, con llegada tardía de parte del público y del personal acreditado, así como ajustes de última hora en la producción audiovisual, especialmente relevantes en un partido de alta demanda mediática y con una ventana de emisión muy ajustada. Ante este escenario, y siguiendo los protocolos habituales en competiciones oficiales, la organización optó por demorar el saque inicial durante quince minutos, priorizando el correcto desarrollo del evento por encima del cumplimiento estricto del horario.

    La decisión fue puntual, preventiva y consensuada, y tuvo como único objetivo evitar incidencias mayores durante el transcurso del partido, tanto en el plano deportivo como en el organizativo.

    La segunda semifinal de la Supercopa Iberdrola, disputada al día siguiente y con el FC Barcelona como protagonista, no presentó ningún tipo de incidencia previa, por lo que el encuentro comenzó a la hora establecida. Los accesos al estadio se desarrollaron con normalidad, la operativa de seguridad estuvo plenamente controlada y la producción televisiva ya se encontraba ajustada tras la experiencia del día anterior.

    Desde la organización se insiste en que no existió trato diferenciado entre equipos, ni una aplicación desigual de criterios.

    Simplemente, no hubo razones técnicas ni logísticas que justificaran un retraso en la segunda semifinal.

    La RFEF subraya que el retraso del Atlético–Real Madrid fue un incidente aislado, correctamente gestionado y sin impacto en el desarrollo global de la Supercopa Iberdrola, que continuó su programación con absoluta normalidad hasta la final.

    En el contexto del crecimiento sostenido del fútbol femenino, con estadios cada vez más llenos, mayor atención mediática y una producción televisiva más compleja, este tipo de ajustes puntuales forman parte de la gestión habitual de grandes eventos deportivos, siempre bajo el criterio de preservar la seguridad, la calidad de la emisión y la integridad de la competición.

    La Supercopa de España Iberdrola volvió a confirmar así su consolidación como una de las grandes citas del calendario, con un seguimiento creciente y una exigencia organizativa acorde a su relevancia.

    (Fuente: Liga F Moeve)