Era un día poco habitual para disfrutar de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, se adelantó este Real Madrid vs Athletic Club por la participación de ambos en la Supercopa de España, pero será una fecha especial para el conjunto rojiblanco por el modo en el que terminó.
el enfrentamiento correspondiente a la Jornada 17 de la Liga F Moeve entre Real Madrid y Athletic Club, el conjunto blanco saltó al terreno de juego con Misa en portería, acompañada en la defensa por Shei, Rocío, M. Méndez y Yasmim, mientras que Angeldahl, Irune y Weir comandaban el centro del campo, con Eva Navarro, Athenea e Iris Ashley buscando desequilibrar en la ofensiva. Por su parte, el Athletic Club alineó a A. Nanclares bajo los palos, con Bibi, Landaluze, Nerea B. y Elexpuru en la línea defensiva; M. Zubieta y Valero en el doble pivote; S. Ortega, Gurtubay y Vilariño en la mediapunta, y Azkona como referencia en ataque. En el banquillo madridista aguardaban Pau Quesada, Laia, Pau C., Toletti, Däbritz, Redondo, Bennison, Linda C., Holmgaard, Andersson, Lakrar y Silvia Cristóbal, mientras que el Athletic contaba con O. Santana, Maddi, Sanadri, L. Baños, Pinedo, Nerea Nevado, Campos, Eider, Agote y Thais.
El duelo se presentaba emocionante desde el inicio, con ambos equipos buscando consolidar posiciones en la tabla y ofrecer espectáculo en el Alfredo Di Stéfano a partir de las 19:00 horas.
✅ Todo preparado entre Real Madrid y Athletic para abrir la J17 de #LigaFMoeve
El Athletic Club conquistó el Di Stéfano (0-1) con un solitario tanto de Sara Ortega en la segunda mitad. La MVP del partido fue Olatz Santana. La arquera, que entró a los siete minutos por la lesión de Nanclares, realizó ocho paradas para asaltar el estadio del conjunto blanco, inexpugnable hasta la fecha.
Este arranque que atrapa al lector no es más que el arranque de un duelo que tiene una relevancia especial para las leonas que han sido protagonistas de una victoria inesperada ante el mejor club del siglo XX.
El Estadio Alfredo Di Stéfano, Madrid — Noche de invierno. Un estadio que durante años ha visto reinar a las fuerzas de la élite absoluta del fútbol español femenino, un templo donde la precisión, la táctica y el impulso ofensivo del Real Madrid se había erigido como paradigma de dominio. Una pista donde el equipo blanco, bajo la batuta de Pau Quesada, había tejido una temporada hasta entonces casi impecable en la Liga F: con 11 victorias, dos empates y apenas dos derrotas, una senda ofensiva que había firmado 35 goles y una defensa que apenas había concedido 10 tantos en 15 partidos — cifras que hablaban de una maquinaria implacable en el campeonato doméstico. 
Pero en la fría tarde del 13 de enero de 2026, esa historia aparentemente escrita se enfrentó a un capítulo que nadie en Madrid vio venir. Contra todo pronóstico, contra la lógica de las estadísticas y tras una racha de éxitos rotundos, el Real Madrid fue desafiado por un Athletic Club que llegó al Di Stéfano con hambre, ambición y una fe inquebrantable en sus posibilidades. Lo que en apariencia era una visita más para el equipo vasco en su periplo liguero se convirtió en una gesta histórica que retumbará en la memoria del fútbol femenino español por años.
Desde el inicio, esa noche apuntaba a algo especial. El Athletic Club, dirigido por Javi Lerga, no era, sobre el papel, favorito para arrebatar puntos en el feudo del Real Madrid, un equipo que tradicionalmente había dominado el duelo en sus últimas confrontaciones y que llegaba con ritmo de triunfo, acumulando un dominio aplastante en casa.  Pero las dinámicas del fútbol, en su esencia más pura, siempre conservan espacio para lo imposible, para lo insospechado.
Apenas transcurridos dos minutos de partido, un giro dramático a la narrativa se presentó como un presagio de lo que estaba por venir: Adriana Nanclares, portera titular del Athletic, sufrió una conmoción tras un choque intenso al intentar atajar un centro rival. El impacto de ese momento fue inmediato. En un abrir y cerrar de ojos, la portería de las leonas se quedó bajo la custodia de Olatz Santana, quien, sin saberlo aún, estaba a punto de escribir su nombre con letras indelebles en la historia del club. 
Santana, llamada a la meta en circunstancias desafortunadas pero absolutamente decisivas, reaccionó con serenidad desde el primer instante. La vida —y más aún el fútbol— suele recompensar a quienes responden con coraje ante la adversidad, y allí estaba ella: una guardameta que no solo ocupaba el puesto de una compañera lesionada, sino que estaba a punto de convertirse en la protagonista de una epopeya futbolística. Su presencia bajo palos, su intuición felina para las atajadas y su compostura reflejaban una mezcla de temple y talento que desafiaba cualquier guion prudente.
Mientras la grada se acomodaba para presenciar lo que se suponía sería una prueba más de fuerza del Real Madrid, el choque comenzó con un dominio natural de las locales: posesión sostenida, presión alta y movimientos ofensivos que buscaban desbordar con precisión.
Pero por cada embestida blanca, Santana respondía con reflejos que encendían la ansiedad en el banquillo rival. Era como si el tiempo se desacelerara cada vez que una jugadora del Athletic Club se enfrentaba uno contra uno con la arquera vasca, y su presencia se erigía en un muro invisible que no podía ser derribado.
Al Madrid le costó en exceso encontrar las vías para atacar el bloque bajo rival. No fue hasta pasado el minuto 20 cuando Iris Ashley, después de recibir un pase en profundidad de Irune Dorado, perdonó en el mano a mano ante la guardameta suplente. Weir, tras un buen centro de Eva Navarro ya en el tramo final, desperdició otra interesante situación dentro del área chutando directamente a las manos de Olatz Santana. Fueron las únicas llegadas reseñable en un primer tiempo plomizo en ambos equipos, tanto como la lluvia que caía sobre Valdebebas y se alcanzó el entretiempo con un 0-0 que lo dejaba todo pendiente de resolución de cara al segundo y definitivo acto.
La ahistoria de esta victoria épica, por supuesto, no se narra solo desde el arco. En la medular, el Athletic se mostró equilibrado, recogiendo balones y equilibrando la necesaria defensa con una valentía admirable. Y fue precisamente tras una pérdida de balón en la zona alta de ataque por parte de Caroline Weir, que hasta ese momento había sido una de las protagonistas del Real Madrid en la temporada, que el Athletic encontró su momento decisivo.
Corría el minuto 64 cuando Sara Ortega, con un golpe de creatividad y audacia que encarnaba el espíritu de las leonas vascas, recogió un balón suelto en la frontal del área. Su golpeo no solo fue certero, sino magistral: un zurdazo colocado con una precisión quirúrgica que primero acarició el poste y luego terminó colándose al fondo de la red de la portería de Misa para abrir la lata con el 0–1 en el tanteador.
💥 ¡QUÉ ZAPATAZO DE SARA ORTEGA PARA ADELANTAR AL ATHLETIC!
Esto acabó desatando un rugido ensordecedor tanto en el césped como en las gradas.  Fue un gol que no solo quebraba la igualdad del marcador, sino que también rompía con cualquier atisbo de conformismo. Un gol que, en su ejecución y contexto, se transformaba en símbolo de valentía.
A partir de ese instante, el partido tomó tintes de una batalla visceral. El Real Madrid, un coloso forjado en victorias y dominio territorial, se encontró con la necesidad urgente de responder.
Pero el Athletic no había venido solo a aguantar; venía a desafiar y a confirmar que el fútbol no entiende de favoritismos ni estadísticas. Y ahí estaba Santana, una y otra vez, levantándose como guardiana de una esperanza que se resistía a menguar.
Cuando las jugadoras del Real Madrid lanzaban sus intentos desde dentro del área, Santana respondía con paradas que solo pueden describirse como milagros tácticos. En verdad, la presión de un disparo intempestivo podía quebrar a cualquier arquera, pero ella mantenía la calma incluso cuando el destino parecía conspirar con la escuadra rival.
Y cuando el balón estaba a punto de cruzar la línea, ahí estaba Laida Landaluze, una defensa vasca que encarnaba el espíritu colectivo, evitando el gol blanco con decisiones propias de un gladiador en el fragor del combate.
El Real Madrid lo intentó con todo: ajustes tácticos, cambios ofensivos como la entrada de Alba Redondo para imprimir aún más peligro en el último tercio del campo, y combinaciones que buscaban el empate desde distintos ángulos. Sin embargo, cada vez que la pelota se aproximaba al área pequeña del Athletic Club , un muro conformado por compromiso defensivo y la figura colosal de Santana emergía para frustrar cada intento.
Con cada parada decisiva y con cada bloqueo defensivo, el Athletic Club se mantenía vivo, alimentando no solo la esperanza del gol de Ortega, sino la certeza de que esa noche no sería una más. El paso de los minutos convirtió esa resistencia en épica, y la épica en realidad tangible. Fue un momento donde el fútbol, en su esencia más pura, mostraba que no siempre gana el favorito, sino aquel que se arriesga, que cree, que lucha y que jamás se rinde.
Sandie Toletti, en el dique seco por lesión desde noviembre, hizo su regreso intentando poner una marcha más al ataque. Por sus botas pasó el último disparo local, que se encontró con la enésima parada de la portera visitante.
El Real Madrid no aprovecha la jornada adelantada para poner aún más tierra de por medio con la Real Sociedad y se queda con las 35 unidades con las que clausuraba la primera vuelta.
Las madridistas volverán a competir este próximo sábado 17, a las 12:00, en la Ciudad Deportiva de Buñol contra el Levante Unión Deportiva . Será su último partido antes de poner rumbo a Castellón para disputar el primer título de la temporada: la Supercopa de España frente al Atlético de Madrid en un derbi de semifinales.
(Fuente: Liga F Moeve)
Por su parte, el Athletic Club de Javi Lerga demostró que este curso va de menos a más y tras un arranque muy complicado ya es séptimo en la Primera División Femenina con 23 puntos en su zurrón, próxima estación, viajar a Canarias para verse las caras con las guerras del Costa Adeje Tenerife Egatesa.
(Fuente: Liga F Moeve)
📋 Ficha técnica |
Real Madrid (0): Misa; Shei García (Alba Redondo 74′), Rocío, María Méndez, Yasmim (Holmgaard 56′); Irune Dorado (Toletti 82′), Angeldahl (Däbritz 56′); Eva Navarro (Pau Comendador 46′), Weir, Athenea (Linda Caicedo 56′); Iris Ashley.
Árbitra: Trujillano Gallardo (Colegio Andaluz). Amonestó a Valero (minuto 14) y Eva Navarro (minuto 37).
Estadio: Alfredo Di Stéfano (Valdebebas). Asistencia: 656 espectadores a un partido entre el Real Madrid y el Athletic Club que se ha disputado sobre una superficie de hierba natural.
Goles |
0-1 Sara Ortega 65’ ⚽️
Vídeo |
🌟 Unas estelares Olatz Santana y Sara Ortega guían al Athletic a su primera victoria en el Alfredo Di Stéfano
El final de una etapa nunca es un simple comunicado cuando se trata de un club que ha hecho de la resistencia, la identidad y la supervivencia una forma de vida. La salida de Javier Aguado como primer entrenador del Madrid CFF no es solo el cierre de un ciclo deportivo, es el punto y seguido de una historia construida en silencio, sin focos, sin presupuestos deslumbrantes y sin red, pero con una idea clara de competición, de pertenencia y de dignidad futbolística. En un ecosistema cada vez más polarizado como el de la Liga F, donde la brecha entre los grandes proyectos y los clubes de estructura modesta se ensancha temporada tras temporada, el paso de Aguado por el banquillo del equipo afincado en Fuenlabrada debe analizarse desde una perspectiva profunda, contextualizada y honesta, porque su rendimiento no puede medirse únicamente en resultados puntuales, sino en la capacidad del equipo para sostenerse, competir y mantenerse fiel a una identidad reconocible en condiciones estructuralmente adversas.
Javier Aguado aterrizó en el Madrid CFF en un contexto complejo, heredando un club que había logrado consolidarse en la élite del fútbol femenino español a base de trabajo, ingenio y una gestión deportiva extremadamente afinada. El Madrid CFF no es un club diseñado para dominar, sino para sobrevivir en un entorno hostil, donde cada temporada es un ejercicio de reinvención. En ese marco, el rendimiento de un entrenador no se evalúa por títulos ni por clasificaciones europeas, sino por su capacidad para maximizar recursos, potenciar futbolistas, construir un equipo competitivo y evitar que la realidad presupuestaria se traduzca en una condena deportiva. Aguado asumió ese reto desde el primer día, con una idea clara de orden, pragmatismo y adaptación constante.
Desde el punto de vista estrictamente competitivo, el Madrid CFF de Javier Aguado fue un equipo reconocible. No siempre brillante, no siempre vistoso, pero sí consistente en su planteamiento. La prioridad fue, desde el inicio, dotar al equipo de una estructura sólida que le permitiera competir cada partido con opciones reales de sumar puntos, independientemente del rival. En una liga donde muchos equipos modestos se ven arrastrados a propuestas defensivas extremas o a renuncias excesivas, el Madrid CFF de Aguado encontró un punto intermedio: defender bien sin dejar de competir con balón cuando el contexto lo permitía.
El rendimiento defensivo fue uno de los pilares fundamentales de su etapa. Aguado construyó un equipo que entendía muy bien las distancias entre líneas, que sabía cuándo replegar y cuándo saltar a la presión, y que rara vez se descomponía de manera colectiva. Incluso en partidos ante rivales de enorme potencial ofensivo, el Madrid CFF mostró una capacidad notable para mantenerse dentro del partido durante muchos minutos, evitando goleadas estructurales y compitiendo hasta el tramo final. Esto no es un dato menor en un campeonato donde la diferencia de talento individual puede traducirse en resultados abultados si no existe una organización sólida.
La evolución del equipo a lo largo de las temporadas bajo la dirección de Aguado también es un aspecto clave para valorar su rendimiento. Lejos de estancarse, el Madrid CFF mostró fases de crecimiento, especialmente en la comprensión del juego con balón. Sin disponer de grandes perfiles creativos de manera constante, el equipo fue capaz de articular ataques coherentes, de encontrar salidas limpias desde atrás en determinados contextos y de aprovechar con inteligencia las transiciones ofensivas. La verticalidad, bien entendida, fue una de las señas de identidad del equipo, no como recurso desesperado, sino como herramienta estratégica.
El trabajo de Aguado con plantillas profundamente condicionadas por la rotación constante de jugadoras es otro de los grandes indicadores de su rendimiento. El Madrid CFF ha sido históricamente un club vendedor, un trampolín para futbolistas que, tras rendir a buen nivel, daban el salto a proyectos con mayor capacidad económica. Cada verano suponía una reconstrucción casi completa del equipo, obligando al cuerpo técnico a empezar de nuevo, a integrar perfiles jóvenes, a acelerar procesos de adaptación y a competir sin margen de error. En ese contexto, mantener al equipo fuera de los puestos de descenso y, en muchos momentos, en una zona relativamente tranquila de la clasificación, es un mérito considerable.
La gestión de jugadoras jóvenes fue uno de los aspectos más destacados del paso de Aguado por el club. Bajo su dirección, muchas futbolistas encontraron continuidad, confianza y un marco competitivo que favoreció su crecimiento. El Madrid CFF se consolidó como un espacio donde el talento emergente podía desarrollarse sin la presión extrema de los grandes clubes, pero con un nivel de exigencia alto. Aguado supo equilibrar la necesidad de resultados con la obligación estructural del club de apostar por perfiles jóvenes, algo que no siempre es compatible en una liga tan exigente.
Desde el punto de vista táctico, el rendimiento del equipo estuvo marcado por la flexibilidad. Aguado no fue un entrenador dogmático. Adaptó sistemas, alturas de bloque y comportamientos según el rival y el momento de la temporada. Se vieron defensas de cuatro y de cinco, mediocampos más físicos o más técnicos según las piezas disponibles, y distintas soluciones ofensivas para paliar la falta de gol en determinados tramos. Esta capacidad de adaptación es especialmente relevante en un equipo que no puede permitirse fichajes correctivos en invierno
Desde las pistas de fútbol sala de Montcada i Reixach hasta el césped del Camp Nou, Claudia Pina Medina ha construido una carrera marcada por la precocidad, el talento natural para el gol y una capacidad poco común para adaptarse y evolucionar. Delantera voraz, canterana ejemplar y símbolo de una generación que ha hecho del Barça una referencia mundial, Pina representa la mezcla perfecta entre formación, ambición y ADN competitivo. Este es el retrato completo de una futbolista que empezó marcando goles antes incluso de saber hasta dónde podía llegar.
(Fuente: Liga F Moeve)
Claudia Pina Medina nació el 12 de agosto de 2001 en Moncada i Reixach, un municipio barcelonés donde el fútbol no era todavía un camino evidente para una niña, pero sí una pasión imposible de contener. Sus primeros pasos no fueron sobre hierba natural, sino en el fútbol sala, un detalle que resulta clave para entender muchas de las virtudes que hoy definen su juego.
En espacios reducidos, con menos tiempo para decidir y mayor exigencia técnica, Pina empezó a desarrollar esa relación casi íntima con el balón que la distingue: controles orientados precisos, golpeos rápidos y una lectura del juego impropia de su edad.
(Fuente: Liga F Moeve)
Ese talento no pasó desapercibido. En 2011, cuando apenas tenía diez años, los ojeadores del RCD Espanyol la detectaron y la incorporaron a su estructura de formación. Fue el primer gran salto de su vida deportiva y, al mismo tiempo, el inicio de una trayectoria marcada por decisiones valientes y retos constantes. Dos años después, en 2013, el Fútbol Club Barcelona llamó a su puerta.
Con solo 12 años, Pina ingresó en el equipo infantil-alevín del Barça, un entorno altamente competitivo en el que no solo debía destacar, sino también adaptarse a una exigencia diaria muy superior.
(Fuente: Liga F Moeve)
La adaptación fue inmediata y contundente. En su segunda temporada como azulgrana, Claudia Pina firmó una cifra que hoy todavía se recuerda como una de las grandes barbaridades goleadoras del fútbol base: 100 goles en 20 partidos. Un promedio de cinco tantos por encuentro que no solo ayudó al equipo a conquistar el campeonato de liga juvenil, sino que situó su nombre en todas las agendas del fútbol femenino español. No era solo una goleadora compulsiva; era una jugadora capaz de decidir partidos por sí sola, de aparecer en los momentos clave y de convertir cada balón suelto en una amenaza.
(Fuente: RFEF)
Ese crecimiento acelerado desembocó, de manera natural, en su debut con el primer equipo. En enero de 2018, con apenas 16 años y cinco meses, Claudia Pina disputó su primer partido oficial con el Barça femenino. Con ese estreno, se convirtió en la jugadora más joven en vestir la camiseta del primer equipo en un partido oficial, un récord que habla tanto de su talento como de la confianza que el club depositó en ella desde muy temprano. En un vestuario plagado de referentes y futbolistas consagradas, Pina comenzó a aprender, observar y sumar minutos en silencio, consciente de que su proceso debía ser gradual.
(Fuente: UEFA)
El verano de 2020 marcó un punto de inflexión en su carrera. En junio, el FC Barcelona anunció la renovación de Claudia Pina hasta 2023, una muestra clara de que el club la consideraba una pieza estratégica de futuro. Sin embargo, apenas un mes después, llegó una decisión tan inteligente como necesaria: su cesión al Sevilla FC durante la temporada 2020-2021. El objetivo era claro: ganar minutos, asumir responsabilidades y competir cada semana como titular en la élite.
En Sevilla, Pina dio un paso adelante decisivo. Se convirtió en una de las titulares habituales del conjunto andaluz, acumulando 32 partidos oficiales entre Liga y Copa. Sus números —10 goles y siete asistencias— reflejan impacto, pero no cuentan toda la historia. En un equipo con menos dominio del balón que el Barça, Claudia tuvo que adaptarse a contextos más físicos, a partidos de mayor desgaste y a situaciones en las que el margen de error era mínimo. Esa experiencia la hizo más completa, más resistente y más consciente de los diferentes registros que exige el fútbol profesional.
(Fuente: Liga F Moeve)
Paralelamente a su carrera en clubes, la trayectoria de Claudia Pina con la selección española ha sido igualmente precoz y brillante. Con solo 14 años, fue convocada por primera vez por Toña Is para la selección sub-16, un hito que confirmaba su condición de talento generacional. En septiembre de 2016 llegó su debut con la selección sub-17 en un torneo UEFA disputado en la República Checa, y lo hizo de manera arrolladora: cinco goles en el torneo, incluido un triplete en su primer partido. Poco después, disputó su primer encuentro oficial en un Mundial sub-17, frente a Jordania, marcando también en su debut.
A finales de 2017, su nombre apareció en una estadística que sorprendió incluso a los más expertos: Claudia Pina fue la máxima goleadora de las selecciones nacionales de la UEFA, sumando mujeres y hombres, con 16 goles en el año natural. Un dato que resume a la perfección su instinto, su regularidad y su capacidad para rendir en cualquier contexto competitivo.
(Fuente: Liga F Moeve))
Con el paso de los años, Pina ha ido asentándose de nuevo en la estructura del FC Barcelona, integrándose en una de las mejores plantillas del mundo. En un equipo dominador, de posesión larga y presión alta, su perfil encaja de forma natural, pero también le exige una evolución constante.
(Fuente: RFEF)
Ya no basta con marcar; hay que interpretar espacios, asociarse, presionar, entender cuándo acelerar y cuándo pausar. Y en ese proceso, Claudia ha demostrado una madurez creciente.
(Fuente: UEFA)
Fuera del terreno de juego, su figura también ha adquirido nuevas dimensiones. Su participación como embajadora en la Queens League con el equipo XBuyer TEAM la ha acercado a nuevos públicos y ha reforzado su imagen como referente de una generación que vive el fútbol desde múltiples plataformas, combinando élite deportiva y visibilidad mediática sin perder autenticidad.
(Fuente: UEFA)
Desde el punto de vista estrictamente futbolístico, Claudia Pina es una delantera con alma de goleadora clásica y recursos modernos. Su posición natural es la de atacante, pero su versatilidad le permite actuar tanto como delantera centro como partiendo desde banda, especialmente desde el costado izquierdo, donde puede perfilarse hacia dentro y buscar el disparo con su pierna dominante.
(Fuente: Getty imágenes)
Una de sus principales virtudes es el remate. Pina finaliza con ambos pies, aunque destaca especialmente por la rapidez de ejecución: necesita muy poco tiempo para armar el golpeo, lo que la convierte en una amenaza constante dentro del área. Su pasado en fútbol sala se nota en los controles orientados en espacios reducidos y en la capacidad para resolver situaciones de uno contra uno en pocos metros.
(Fuente: UEFA)
A nivel táctico, es una jugadora inteligente. Sabe atacar el primer palo, leer segundas jugadas y aparecer desde atrás para sorprender a las defensoras. No es una delantera estática; se mueve constantemente entre líneas, arrastra marcas y genera espacios para sus compañeras. En equipos dominadores como el Barça, su lectura del timing para desmarcarse es especialmente valiosa.
(Fuente: UEFA)
En el apartado asociativo, ha evolucionado notablemente. Si en categorías inferiores destacaba casi exclusivamente por su capacidad goleadora, hoy es una futbolista mucho más completa, capaz de combinar en corto, descargar de espaldas y participar en la circulación ofensiva. Su paso por el Sevilla fue clave para mejorar en este aspecto, obligándola a intervenir más en la construcción y no solo en la finalización.
Defensivamente, Pina aporta trabajo y presión. No es una jugadora física en el sentido tradicional, pero compensa con intensidad, anticipación y compromiso. En sistemas de presión alta, su primer paso y su capacidad para orientar la salida rival son muy útiles.
(Fuente: RFEF )
Como área de mejora, su reto principal sigue siendo la regularidad en minutos y continuidad, algo condicionado por la enorme competencia en el FC Barcelona. También puede seguir creciendo en el juego aéreo y en la toma de decisiones en contextos de máxima velocidad, aunque su progresión en estos aspectos es evidente.
Claudia Pina es, en definitiva, una futbolista hecha en La Masia en el sentido más profundo del término: talento cultivado, paciencia, aprendizaje y una ambición silenciosa que se manifiesta cada vez que pisa el área. Una delantera que ya ha escrito capítulos importantes de su historia, pero que todavía parece estar lejos de su techo. En un fútbol femenino que avanza a pasos agigantados, su nombre sigue siendo sinónimo de gol, futuro y Barça.
Y como toda historia que se escribe desde la excelencia colectiva, la carrera de Claudia Pina también se mide en títulos, en celebraciones compartidas y en noches europeas que han ido forjando su carácter competitivo. Porque aunque su recorrido ha estado marcado por la juventud y la paciencia, su palmarés ya habla el lenguaje de las grandes.
Con el Fútbol Club Barcelona, Claudia Pina ha formado parte de la etapa más gloriosa de la historia del club en el fútbol femenino. Ha levantado múltiples Ligas, siendo testigo y protagonista de una hegemonía sostenida en el tiempo, donde el Barça no solo gana, sino que domina, impone y redefine los estándares del juego. A esas ligas se suman Copas de la Reina, títulos que condensan la exigencia del KO, la presión de los partidos decisivos y la necesidad de aparecer cuando no hay red de seguridad.
Pero si hay un trofeo que eleva cualquier carrera a una dimensión superior, ese es la UEFA Women’s Champions League. Claudia Pina ha saboreado la gloria europea con el Barça, formando parte de una generación que ha convertido al club azulgrana en una potencia continental, respetada y temida en todos los estadios de Europa. No todas las futbolistas pueden decir que han tocado el cielo europeo antes de cumplir los 25 años; Pina sí.
A ese palmarés colectivo se suman Supercopas de España, títulos que reflejan la continuidad del éxito y la capacidad del equipo para reinventarse cada temporada, y que consolidan una vitrina que no deja de crecer. Cada medalla, cada foto con el trofeo, ha sido también una lección de competitividad, de exigencia diaria y de pertenencia a un grupo irrepetible.
(Fuente: Liga F )
En categorías inferiores de la selección española, su historial tampoco se queda atrás. Campeonatos, torneos UEFA, distinciones goleadoras y un reconocimiento temprano como una de las grandes referencias ofensivas del país. Ser la máxima goleadora de selecciones UEFA en un año natural, sumando fútbol masculino y femenino, no es una anécdota: es una declaración de talento puro y consistencia competitiva.
(Fuente: RFEF)
Y sin embargo, lo más poderoso del palmarés de Claudia Pina no está solo en lo que ya ha ganado, sino en cuándo lo ha ganado. Muy joven. Muy pronto. Con margen de crecimiento. Con la sensación permanente de que su mejor versión aún está por venir.
Porque Claudia Pina no es únicamente una futbolista con títulos; es una futbolista moldeada por ellos. Cada liga la ha hecho más exigente, cada Champions más ambiciosa, cada cesión y cada regreso más consciente de su lugar en el fútbol. Ha aprendido a ganar desde el banquillo y desde el césped, a celebrar siendo protagonista y a construir en silencio cuando tocaba esperar.
(Fuente: Liga F Moeve)
El cierre de su historia, por ahora, no es una conclusión, sino una promesa.
La de una delantera que creció marcando goles en pistas de fútbol sala, que rompió registros en el fútbol base, que debutó antes que nadie con el Barça y que entendió que el verdadero éxito no es llegar rápido, sino quedarse. Claudia Pina Medina ya tiene palmarés de campeona, memoria de aprendiz y hambre de futbolista grande.
(Fuente: Fútbol Club Barcelona)
Y mientras el Barça siga atacando, mientras España siga buscando talento y mientras el fútbol femenino continúe escribiendo su revolución, su nombre seguirá apareciendo donde siempre ha sabido estar: cerca del gol, cerca de los títulos y en el corazón de una generación que juega para hacer historia.
🟫 El cuadro blanco y el bilbaíno se medirán este martes 13 de enero a las 19:00 horas en el estadio Alfredo Di Stéfano en el partido adelantado de la decimoséptima jornada de Liga F Moeve. Las madridistas llevan siete partidos seguidos sin perder, mientras que el Athletic Club no pierde desde el 12 de octubre de 2025.
La celebración de la Supercopa de España Iberdrola 2026 en Castellón ha alterado el ecosistema de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, teniendo que adelantar dos compromisos de la decimoséptima jornada, uno de ellos este Real Madrid versus Athletic Club en Valdebebas.
(Fuente: Real Madrid)
El duelo se celebrará este próximo martes, 13 de enero de 2026, desde las 19:00 horario peninsular, sobre el césped del Estadio Alfredo Di Stéfano.
DAZN es la OTT británica que tiene los derechos de arena de la Primera División Femenina hasta 2027 y ya ha confirmado que este evento será ofrecido gratis en la plataforma para aquellos aficionados que tengan una cuenta gratuita que se consigue con una simple dirección de correo electrónico.
Hay partidos que no necesitan presentación porque se explican solos desde el contexto, desde la historia reciente, desde la temperatura competitiva que desprenden ambos equipos cuando se cruzan en un mismo horizonte. Este es uno de ellos. El choque entre el conjunto blanco y el Athletic Club no es solo una jornada más en el calendario de la Liga F Moeve, ni siquiera un duelo entre dos equipos en buena dinámica; es una radiografía perfecta del momento que vive la competición, de la consolidación de proyectos que ya no miran al futuro sino al presente, y de una rivalidad que, sin ser histórica en términos de títulos, se ha ido cargando de significado con cada enfrentamiento, con cada pulso, con cada partido que ha dejado huella en la memoria colectiva del fútbol femenino español. Blancas y zurigorris vuelven a encontrarse cuando ambas atraviesan uno de los mejores tramos de la temporada, cuando los números acompañan, cuando la confianza se palpa en cada entrenamiento y cuando el margen de error comienza a estrecharse peligrosamente para quienes aspiran a algo más que competir.
(Fuente: Liga F Moeve)
El conjunto madrileño llega a este enfrentamiento instalado en la segunda posición de la tabla con 35 puntos, una cifra que no solo habla de regularidad, sino de autoridad. Ocho puntos de ventaja sobre el cuarto clasificado y a solo siete del liderato, el equipo dirigido por Pau Quesada ha construido una temporada sólida, madura, con una identidad clara que se sostiene tanto en los resultados como en las sensaciones. No es un segundo puesto circunstancial ni producto de una racha aislada; es la consecuencia directa de un proyecto que ha sabido crecer, resistir golpes y, sobre todo, convertir cada partido en una declaración de intenciones. Las blancas llegan al duelo tras imponerse por 2-0 al Sevilla FC en su último compromiso, un triunfo que no hizo sino reforzar una dinámica imponente: siete partidos consecutivos sin conocer la derrota entre todas las competiciones, con un balance de seis victorias y un empate que habla de un equipo en plena comunión consigo mismo, convencido de su plan y de su capacidad para imponerlo ante cualquier rival.
(Fuente: Liga F Moeve)
Especialmente intimidante resulta su rendimiento como local. El cuadro madrileño es, junto al FC Barcelona, el único equipo que ha ganado todos sus partidos en casa esta temporada, un dato que no admite matices ni interpretaciones. Pleno de victorias, un solo gol encajado ante su afición y la sensación constante de que su estadio se ha convertido en un territorio prácticamente inexpugnable.
(Fuente: Liga F Moeve)
Cada visita es una prueba de resistencia, cada rival sabe que para salir con vida necesita rozar la perfección. No es casualidad, es trabajo, es orden, es compromiso colectivo. Incluso las ausencias, que no son menores, no han conseguido resquebrajar esa fortaleza. Merle Frohms, Maëlle Lakrar, Antonia Silva, Sandie Toletti, Tere Abelleira —aún en proceso de recuperación de una grave lesión de cruzado—, Signe Bruun y Lotte Keukelaar no estarán disponibles para este encuentro, una lista de bajas que en cualquier otro contexto podría suponer un obstáculo insalvable, pero que este equipo ha sabido absorber con naturalidad, demostrando profundidad de plantilla y una resiliencia que define a los grandes conjuntos.
Frente a ellas se planta un Athletic Club que ha vuelto a hacer del carácter, de la constancia y del orgullo competitivo su bandera. Las bilbaínas aterrizan en la cita ocupando la octava posición de la Liga F Moeve con 20 puntos, tras empatar sin goles frente al FC Badalona Women en su último compromiso liguero. Un empate que, lejos de ser interpretado como un freno, sirvió para prolongar una dinámica extraordinaria: nueve partidos consecutivos sin perder entre la competición liguera y la Copa de la Reina, con un balance de cinco victorias y cuatro empates que confirma que este Athletic es un equipo incómodo, rocoso, difícil de doblegar y plenamente consciente de sus virtudes. No es un equipo que deslumbre por cifras goleadoras, pero sí uno que sabe competir cada balón como si fuera el último, que entiende los partidos largos y que no se descompone cuando el guion no le es favorable.
(Fuente: Getty imágenes)
Las de Javier Lerga también llegan con ausencias importantes. Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga no podrán estar disponibles, lo que obliga al cuerpo técnico a reajustar piezas y a confiar, una vez más, en la profundidad y el compromiso de un grupo que ha demostrado saber adaptarse a la adversidad. En Bilbao nadie entiende el fútbol sin sacrificio, sin esfuerzo colectivo, sin una identidad reconocible, y este equipo no es una excepción. Cada baja es una oportunidad para otra jugadora, cada dificultad un motivo más para reforzar la cohesión del vestuario.
La historia reciente entre ambos conjuntos añade una capa más de emoción al enfrentamiento. Se han medido en trece ocasiones, con un balance claramente favorable al combinado blanco, que suma once triunfos, por solo dos victorias del Athletic Club. Pero esas dos victorias no son anecdóticas ni olvidables. La primera llegó en los cuartos de final de la Copa de la Reina de la temporada 2019/2020, cuando el conjunto vasco se impuso por 2-1 en un partido cargado de tensión y simbolismo. La segunda se produjo en la competición liguera en la temporada 2021/2022, con un contundente 2-0 que demostró que, cuando el Athletic encuentra su momento, es capaz de golpear incluso a los proyectos más sólidos. Son recuerdos que permanecen, cicatrices competitivas que alimentan el respeto mutuo y la alerta permanente.
En la presente temporada, blancos y zurigorris ya se han visto las caras. Fue en la séptima jornada de la Liga F Moeve, en un escenario tan emblemático como San Mamés. Aquel día, el club madrileño firmó una actuación de autoridad y se llevó la victoria por 1-4, con un doblete de Weir, un gol en propia puerta de Ane Campos y un tanto de Iris Ashley. El Athletic encontró su premio en un espectacular lanzamiento de falta de Nerea Nevado, un gol que levantó a la grada y que simbolizó la rebeldía de un equipo que, incluso en la derrota, se niega a bajar los brazos. Aquel partido dejó muchas lecturas, muchas enseñanzas y la sensación de que este cruce todavía tenía capítulos por escribir.
(Fuente: Liga F Moeve)
Además, el destino podría volver a cruzarlos en la Copa de la Reina si ambos conjuntos superan sus respectivas eliminatorias, un detalle que añade un componente casi narrativo a este enfrentamiento, como si el calendario se empeñara en juntar dos caminos que parecen destinados a encontrarse una y otra vez. Cada partido entre ambos es un examen de madurez, una prueba de carácter y una oportunidad para reafirmar aspiraciones.
Y es que más allá de los números, de las rachas y de las estadísticas, este duelo se sostiene sobre algo mucho más profundo: la convicción de dos equipos que creen en lo que hacen, que han construido su identidad desde lugares distintos pero igualmente válidos, y que llegan al choque sabiendo que no hay margen para la indiferencia. El conjunto blanco defiende su fortaleza como local, su condición de aspirante real a todo, su ambición de seguir presionando al liderato. El Athletic Club defiende su orgullo, su resistencia, su capacidad para incomodar a cualquiera y su deseo de demostrar que las buenas dinámicas no son casualidad.
El escenario está preparado, las piezas colocadas, las historias cruzadas esperando un nuevo capítulo. Cuando el balón eche a rodar, todo lo anterior se convertirá en pasado y solo quedará el presente, ese instante en el que se decide si la lógica se impone o si el fútbol vuelve a recordar que siempre guarda espacio para la épica, para la sorpresa y para los partidos que, sin necesidad de títulos en juego, se ganan un lugar en la memoria. Ese presente que se abre paso cuando el balón comienza a rodar no surge de la nada. Es el resultado de semanas, meses y, en algunos casos, años de trabajo silencioso, de decisiones acertadas y de una idea compartida que se ha ido puliendo partido a partido. En el caso del conjunto blanco, cada encuentro ha servido para reafirmar una personalidad competitiva que hoy se manifiesta con naturalidad. No es un equipo que viva de la inspiración momentánea, sino de la convicción colectiva. Su segundo puesto en la clasificación no es una fotografía estática, es una película en constante movimiento, alimentada por la regularidad, por la capacidad de gestionar los distintos escenarios que plantea la temporada y por una madurez competitiva que se refleja tanto en los grandes partidos como en aquellos encuentros trampa que suelen marcar la diferencia a final de curso.
La dinámica actual del equipo de Pau Quesada es la de un conjunto que ha aprendido a ganar sin necesidad de brillar en exceso, pero que también sabe hacerlo cuando el partido exige valentía, ritmo y ambición ofensiva. Siete partidos consecutivos sin perder no se sostienen únicamente desde la calidad individual; se construyen desde el equilibrio, desde la solidaridad defensiva y desde la lectura precisa de cada momento del juego. Incluso con bajas de peso, el grupo ha sabido reinterpretarse, encontrar soluciones internas y mantener intacta su competitividad. Esa es una de las señales inequívocas de los equipos llamados a pelear por todo: la ausencia de excusas.
El factor campo adquiere aquí una dimensión casi simbólica. Ganar todos los partidos como local, encajar un solo gol en casa, no es solo una estadística favorable, es un mensaje lanzado al resto de la competición. Cada rival que cruza ese umbral sabe que no solo se enfrenta a once jugadoras, sino a una estructura que funciona, a una grada que empuja y a una sensación de seguridad que se contagia. El estadio se convierte en refugio y en fortaleza, en el lugar donde el equipo se reconoce y se reafirma. Para el Athletic Club, romper esa racha sería algo más que sumar puntos: sería un golpe de autoridad, una declaración de que su buen momento no entiende de escenarios ni de contextos.
(Fuente: Liga F Moeve)
Las bilbaínas llegan con esa mentalidad. Nueve partidos sin perder entre Liga y Copa no son fruto de la casualidad ni de un calendario benévolo. Son el reflejo de un equipo que ha sabido reinventarse, que ha encontrado estabilidad en un campeonato exigente y que ha hecho de la consistencia su principal virtud. El empate sin goles ante el FC Badalona Women en la última jornada puede parecer, desde fuera, un resultado discreto, pero para este Athletic supuso una prueba más de su solidez defensiva, de su capacidad para competir incluso cuando el acierto de cara a puerta no acompaña. Alargar la racha, seguir sumando, mantenerse firme: esa es la hoja de ruta. octava posición con 20 puntos sitúa al conjunto vasco en una zona de la tabla que, sin ser protagonista de los titulares, habla de un equipo fiable, difícil de superar y siempre dispuesto a complicar la vida a cualquiera. El Athletic no necesita dominar la posesión para sentirse cómodo, ni marcar primero para creer en la victoria. Su fútbol se construye desde la paciencia, desde el orden y desde la convicción de que cada partido tiene su momento. Esa lectura pausada del juego es la que le ha permitido encadenar resultados positivos y mantenerse con vida en dos competiciones.
Las ausencias, como siempre, forman parte del relato. Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga no estarán disponibles, y su falta se notará, pero no condicionará la esencia del equipo. El Athletic es, por definición, un conjunto coral, donde el protagonismo se reparte y donde cada jugadora entiende su rol dentro de un sistema que prioriza el colectivo. Las bajas obligan a ajustar, a reinventar pequeños detalles, pero no alteran el espíritu competitivo que define a este grupo.
Cuando ambos equipos se miran de frente, la historia reciente aparece inevitablemente como telón de fondo. Trece enfrentamientos previos construyen una narrativa que, aunque inclinada hacia el lado blanco, no está exenta de episodios de resistencia y de rebelión por parte del Athletic.
Once victorias del conjunto madrileño podrían sugerir una superioridad clara, pero el fútbol rara vez se explica solo con cifras. Las dos victorias bilbaínas tienen un peso específico enorme porque llegaron en momentos clave, porque rompieron pronósticos y porque demostraron que, en este cruce, nadie puede dar nada por hecho.
Especialmente significativo fue aquel duelo de cuartos de final de la Copa de la Reina 2019/2020. Un partido cargado de tensión, de nervios y de emoción, en el que el Athletic supo competir con inteligencia y corazón para imponerse por 2-1 y dejar fuera a uno de los proyectos más ambiciosos del momento. Aquella noche quedó grabada como un ejemplo de que la Copa es territorio de sorpresas, pero también como un recordatorio de que el Athletic, cuando se siente desafiado, responde con carácter.
El conjunto blanco afronta la cita con la serenidad de quien sabe que ha hecho muchas cosas bien, pero también con la urgencia silenciosa de quien no puede permitirse fallar. La clasificación aprieta por arriba, el liderato no está tan lejos como para renunciar a él, pero tampoco tan cerca como para relajarse. Cada victoria es una declaración, cada tropiezo una oportunidad perdida. En casa, donde el equipo ha construido una fortaleza casi inexpugnable, la responsabilidad se transforma en determinación. No se trata solo de ganar, sino de seguir convenciendo, de reafirmar una identidad que se ha consolidado con el paso de las jornadas.
La victoria liguera de la temporada 2021/2022, un 2-0 incontestable, añadió otro capítulo a esa historia de resistencia. Fue un partido en el que el conjunto vasco se mostró sólido, contundente y eficaz, anulando las virtudes del rival y explotando sus propios recursos con precisión. No fue un triunfo aislado, sino la confirmación de que el Athletic sabe cómo hacer daño a este rival cuando encuentra el contexto adecuado.
Más reciente aún es el enfrentamiento de esta misma temporada, en la séptima jornada de la Liga F Moeve. San Mamés fue testigo de un duelo intenso, de esos que no se olvidan fácilmente. El 1-4 final a favor del club madrileño reflejó la pegada y la eficacia de las blancas, pero también dejó imágenes de un Athletic combativo, orgulloso, capaz de levantarse incluso cuando el marcador no acompaña. El doblete de Weir fue decisivo, la acción desafortunada de Ane Campos en propia puerta inclinó aún más la balanza y el tanto de Iris Ashley terminó de cerrar el partido. Pero el gol de Nerea Nevado, de falta directa, fue algo más que una diana: fue un grito de orgullo, una muestra de que este Athletic nunca se rinde.
Ese partido dejó heridas abiertas y lecciones aprendidas. Para el conjunto blanco, la confirmación de que su plan funciona incluso en escenarios hostiles. Para el Athletic, la certeza de que, ajustando detalles, compitiendo al límite, el margen entre ambos no es insalvable. Cada enfrentamiento suma información, experiencia y motivación para el siguiente.
Y como si el calendario quisiera seguir tejiendo esta historia, la posibilidad de un nuevo cruce en la Copa de la Reina aparece en el horizonte. Si ambos equipos superan sus respectivas eliminatorias, el destino volverá a reunirlos en una competición donde la épica se multiplica y donde cada partido es una final anticipada. Esa posibilidad añade una tensión extra, una sensación de que este duelo liguero es solo una pieza más de un puzzle mayor, de una rivalidad que se está construyendo a base de partidos intensos y memorables.
En este contexto, el enfrentamiento que se avecina adquiere una dimensión que va más allá de los puntos en juego. Es una prueba de fuego para la solidez del conjunto blanco en casa, una oportunidad para el Athletic de confirmar que su buena dinámica no entiende de favoritismos. Es un choque de estilos, de identidades y de ambiciones. Un partido que se juega también en lo emocional, en la memoria reciente y en la convicción de cada vestuario.
Hay encuentros que se juegan mucho antes de que el balón toque el césped, en la cabeza de las futbolistas, en la memoria de los vestuarios y en la intuición de quienes saben leer el fútbol como una historia que nunca se repite del todo. Este es uno de esos partidos. Porque cuando el conjunto blanco y el Athletic Club se preparan para verse las caras, no solo repasan esquemas o analizan vídeos; también revisitan sensaciones, recuerdan episodios pasados y calibran lo que está en juego más allá del marcador. La buena dinámica de ambos equipos no es un simple dato estadístico, es un estado de ánimo colectivo, una forma de encarar cada sesión de trabajo con la convicción de que el esfuerzo tiene recompensa.
Para las blancas, este partido representa la oportunidad de seguir consolidando su condición de aspirante real al título. El segundo puesto, los 35 puntos, la distancia con el cuarto clasificado y la cercanía relativa al liderato no son números que pesen, pero sí que empujan. Cada jornada es una ocasión para presionar, para no fallar, para seguir enviando mensajes claros al resto de la competición. Ganar en casa se ha convertido casi en una obligación autoimpuesta, no desde la presión externa, sino desde la ambición interna. Este equipo ha aprendido a convivir con esa exigencia, a transformarla en estímulo y a utilizarla como motor.
El Athletic, por su parte, llega liberado de ese peso, pero cargado de una responsabilidad diferente: la de demostrar que su racha no es circunstancial, que su crecimiento es real y que su identidad competitiva tiene recorrido. Nueve partidos sin perder no se defienden solos; hay que refrendarlos cada fin de semana, en cada campo, ante cada rival. Visitar el feudo de uno de los equipos más sólidos de la Liga F Moeve es un desafío, sí, pero también una oportunidad. Porque pocas cosas refuerzan más un proyecto que competir de tú a tú en escenarios exigentes y salir con la sensación de haber estado a la altura.
El pulso del partido se intuye intenso, cargado de matices. El conjunto blanco buscará imponer su ritmo, aprovechar la fortaleza que ha mostrado como local y castigar cualquier error con la precisión que le ha caracterizado en las últimas jornadas. El Athletic, fiel a su esencia, tratará de cerrar espacios, de incomodar, de alargar el partido hasta llevarlo a un terreno donde cada duelo individual cobre importancia. Será un choque de paciencia contra determinación, de iniciativa contra resistencia, de ambición declarada contra orgullo competitivo.
Las ausencias volverán a aparecer como un factor narrativo, pero no determinante. Las blancas han demostrado que pueden adaptarse a un contexto sin nombres importantes, que el colectivo está por encima de las individualidades y que el sistema es lo suficientemente sólido como para absorber bajas sensibles. La recuperación de Tere Abelleira avanza, pero su ausencia sigue recordando que este equipo también ha tenido que aprender a sobreponerse a golpes duros, a lesiones que alteran planes y a reajustes que ponen a prueba la profundidad de la plantilla. Cada partido sin ella es, en cierto modo, un ejercicio de madurez.
En el Athletic, las bajas obligan a apelar una vez más al carácter. No es la primera vez que este grupo se enfrenta a un escenario adverso, ni será la última. La historia del club está plagada de ejemplos de resiliencia, de equipos que han sabido competir contra todo y contra todos. Esa herencia pesa, pero también impulsa. Cada jugadora que salte al campo lo hará sabiendo que representa algo más que a sí misma, que forma parte de una cadena que se extiende en el tiempo y que se alimenta de valores reconocibles.
El recuerdo del enfrentamiento en San Mamés sigue presente, no como una herida abierta, sino como un aprendizaje. Para el conjunto blanco, aquel 1-4 confirmó que su propuesta funciona incluso en ambientes exigentes, que sabe gestionar la presión de escenarios grandes y que puede golpear con contundencia cuando encuentra espacios. Para el Athletic, fue una llamada de atención, una invitación a ajustar detalles, a corregir errores y a reafirmar su identidad sin renunciar a la ambición. El gol de Nerea Nevado, de falta directa, sigue siendo una imagen recurrente, un recordatorio de que este equipo tiene recursos, talento y orgullo.
La posible repetición del duelo en la Copa de la Reina añade una capa extra de tensión. Saber que este no es un cruce aislado, que podría haber más capítulos en el horizonte, condiciona la forma de afrontar el partido. No se trata solo de ganar o perder, sino de enviar mensajes, de marcar territorio, de dejar claro que, pase lo que pase, este enfrentamiento no se olvida fácilmente. Cada acción, cada duelo, cada gesto adquiere un significado mayor cuando se piensa en lo que puede venir después.
Y en medio de todo, la Liga F Moeve sigue su curso, exigiendo regularidad, castigando cualquier despiste y premiando a quienes saben mantenerse firmes en los momentos clave. Este partido se inserta en ese contexto de máxima exigencia, donde cada punto cuenta y donde los márgenes se reducen jornada tras jornada. Para las blancas, sumar de tres es una necesidad estratégica; para el Athletic, puntuar sería un refuerzo emocional enorme, una confirmación de que su camino es el correcto.
El fútbol femenino español vive un momento de madurez, de crecimiento sostenido, y partidos como este son el mejor escaparate de esa evolución. Dos equipos en forma, dos proyectos sólidos, dos identidades claras enfrentándose sin complejos. No hay artificios, no hay promesas vacías: hay fútbol, hay competición y hay una historia que sigue escribiéndose cada vez que blancas y zurigorris comparten césped.
La cuenta atrás avanza, el escenario se llena de significado y la expectativa crece. Porque cuando el balón vuelva a rodar, todo lo construido hasta ahora —las rachas, las estadísticas, los precedentes— quedará en suspenso durante noventa minutos que prometen ser intensos, disputados y cargados de emoción.
Porque hay partidos que no necesitan adornos ni promesas grandilocuentes para justificar su importancia. Basta con observar el momento exacto en el que se cruzan los caminos de ambos equipos, con entender el punto de madurez al que han llegado y con leer entre líneas lo que cada uno se juega cuando salta al césped. Este duelo entre blancas y zurigorris pertenece a esa categoría de encuentros que explican una temporada entera, que condensan meses de trabajo en noventa minutos y que dejan huella más allá del resultado final.
(Fuente: Liga F Moeve)
Este equipo ha aprendido a competir desde la madurez, a entender que no todos los partidos se ganan del mismo modo y que, en ocasiones, la paciencia es tan importante como el talento. Las bajas han obligado a reajustes, a nuevas jerarquías, a asumir roles diferentes, y lejos de debilitar al grupo, lo han fortalecido. Cada ausencia ha sido un reto, cada reto una oportunidad para crecer. El colectivo ha respondido, y eso se nota en el campo, en la seguridad con la que se mueven las piezas, en la confianza con la que se toman decisiones incluso en los momentos de mayor tensión.
El Athletic Club llega a este escenario con una narrativa distinta, pero no menos poderosa. Su buena dinámica no responde a un pico puntual de rendimiento, sino a una línea ascendente construida desde la constancia y el compromiso. Nueve partidos sin perder no se explican solo desde lo futbolístico; hablan de un vestuario unido, de una idea clara y de una capacidad notable para competir en contextos diversos. Este Athletic ha aprendido a sobrevivir, a resistir y a golpear cuando se presenta la ocasión. No necesita dominar para sentirse cómodo, ni imponer para sentirse fuerte. Su fortaleza reside en la convicción de que, mientras el partido siga abierto, todo es posible.
Visitar el campo de uno de los equipos más sólidos de la Liga F Moeve no intimida a un grupo acostumbrado a los desafíos. Al contrario, lo estimula. Porque pocas cosas definen mejor a este Athletic que su capacidad para crecer en la dificultad, para convertir cada obstáculo en una motivación adicional. Las bajas forman parte del camino, pero no alteran el espíritu competitivo. Cada jugadora que entra sabe que tiene una responsabilidad, que representa una forma de entender el fútbol y que cada duelo es una oportunidad para reafirmar esa identidad.
(Fuente: UEFA)
La historia compartida entre ambos equipos actúa como un eco constante. Trece enfrentamientos, once victorias blancas y dos triunfos bilbaínos dibujan un marco claro, pero no determinante. Porque en el fútbol, y especialmente en el fútbol femenino, la historia pesa lo justo. Sirve para recordar, para aprender, para respetar, pero nunca para sentenciar. Las victorias del Athletic, especialmente aquellas logradas en contextos de máxima exigencia como la Copa de la Reina, siguen siendo un recordatorio de que este cruce nunca es previsible. Que la lógica puede imponerse, sí, pero que siempre hay espacio para la épica.
El recuerdo del 1-4 en San Mamés esta temporada añade picante al duelo. Aquella tarde dejó claro que el conjunto blanco sabe castigar, que tiene recursos ofensivos y que no tiembla en escenarios grandes. Pero también dejó la sensación de que el Athletic, incluso en la derrota, fue fiel a sí mismo. El gol de Nerea Nevado, ejecutado con precisión desde la falta directa, sigue siendo una imagen simbólica: la de un equipo que no se resigna, que pelea hasta el final y que siempre busca dejar su huella.
Este nuevo enfrentamiento no es una revancha en sentido estricto, pero sí una oportunidad para reescribir el guion. Para las blancas, la ocasión de reafirmar su dominio y de seguir construyendo una temporada que apunta alto. Para las zurigorris, el desafío de demostrar que su crecimiento es real, que pueden competir de tú a tú incluso en los escenarios más exigentes y que su buena dinámica no entiende de etiquetas ni de favoritismos.
El contexto de la Liga F Moeve amplifica cada emoción. Es una competición que no perdona la irregularidad, que exige constancia y que premia a quienes saben mantenerse firmes cuando llegan los momentos decisivos. Este partido se inscribe en ese tramo de la temporada donde cada jornada pesa un poco más, donde los puntos se vuelven más valiosos y donde las sensaciones pueden marcar el devenir de las semanas siguientes. Ganar refuerza, perder obliga a reaccionar, empatar deja preguntas abiertas. Nada es neutro.
Y en medio de todo eso está el espectador, el aficionado que entiende que este tipo de partidos no se miden solo por el marcador final. Son encuentros que se viven, que se sienten, que se recuerdan. Partidos que condensan rivalidad sana, respeto mutuo y ambición compartida. Blancas y zurigorris representan dos formas de competir, dos identidades claras que se encuentran en un punto común: la voluntad de no ceder ni un centímetro.
Cuando el balón eche a rodar, todo lo anterior se transformará en presente puro. Las rachas quedarán suspendidas, las estadísticas perderán peso y solo importará lo que ocurra en el césped. Cada carrera, cada duelo, cada decisión contará. Y cuando el partido termine, más allá del resultado, quedará la sensación de haber asistido a uno de esos enfrentamientos que explican por qué este deporte sigue emocionando, por qué la Liga F Moeve crece y por qué el fútbol femenino se ha ganado, a base de partidos como este, el derecho a ser vivido con intensidad y pasión.
Porque hay citas que no se pueden contar después, que hay que vivirlas mientras suceden. Y este cara a cara entre blancas y zurigorris es una de ellas. Un partido que reúne forma, historia, ambición y carácter. Un duelo que no admite distracciones, que exige atención plena y que promete escribir un nuevo capítulo en una rivalidad que sigue creciendo. El escenario está listo, las protagonistas preparadas y el fútbol, una vez más, dispuesto a recordarnos que los grandes partidos no se explican: se juegan.
🟧 El fútbol femenino español se detiene. Este miércoles, el Estadi Johan Cruyff se convierte en el epicentro de la emoción, la historia y la ambición: Barcelona y Atlético de Madrid se enfrentan en un clásico que trasciende el marcador, donde cada pase, cada parada y cada gol es una declaración de poderío y de identidad. No es solo un partido: es la cita obligada de la Liga F Moeve, el choque que explica por qué este deporte ya no es promesa, sino presente imparable.
🔥 Notición 🔥 @el_partido_de_manu ya tiene comunidad de @whatsapp para que estéis al tanto de la última hora de forma fácil y sencilla . ¡Únete ya!
La Liga F Moeve vuelve a detener el tiempo. Lo hace cuando el calendario se pliega a la grandeza de los nombres propios, cuando el fútbol femenino español se mira al espejo de su propia historia y reconoce que hay partidos que no necesitan artificio alguno para elevarse a la categoría de acontecimiento. Fútbol Club Barcelona contra Atlético de Madrid no es solo un enfrentamiento entre dos clubes, ni siquiera entre dos aspirantes al título: es el clásico contemporáneo del balompié femenino en España, la rivalidad que ha definido una era, el pulso que ha marcado el crecimiento competitivo, mediático y emocional de una liga que hoy se sabe observada, seguida y respetada.
(Fuente: DAZN)
Este miércoles 14 de enero de 2025, a las 19:00 horas en el Estadi Johan Cruyff, el fútbol femenino español vuelve a citarse con uno de esos duelos que explican por sí solos por qué el camino recorrido ha merecido la pena. El partido, adelantado en el calendario por la participación de ambos clubes en la próxima Supercopa de España Iberdrola que se disputará en Castellón del 20 al 24 de enero de 2026, llega además con el aliciente añadido de saberse visible, accesible y abierto. La confirmación oficial de la cobertura televisiva, con DAZN emitiendo el encuentro tanto en Movistar Ellas Vamos (dial 66) como en abierto a través de su aplicación —con el único requisito de disponer de una cuenta gratuita— convierte este clásico en una invitación directa al gran público, en una ventana privilegiada para que miles de personas se asomen, quizá por primera vez, a la élite del fútbol femenino nacional.
No es un detalle menor. La visibilidad ha sido siempre una de las grandes batallas de esta disciplina, y que uno de los tres partidos emitidos en abierto cada jornada sea precisamente este Barcelona–Atlético de Madrid es una declaración de intenciones. La Liga F Moeve entiende que su producto estrella no puede esconderse, que debe mostrarse sin complejos, confiando en la fuerza de su relato y en la calidad de sus protagonistas.
Porque protagonistas hay muchas, y de primerísimo nivel. Sobre el césped del Johan Cruyff se cruzarán trayectorias, generaciones y estilos que han moldeado la identidad competitiva de la liga. Desde la seguridad bajo palos de Cata Coll y Lola Gallardo hasta la jerarquía defensiva de Laia Aleixandri y Andrea Medina; desde el talento precoz y desbordante de Vicky López hasta la experiencia y el colmillo internacional de futbolistas como Maca Portales o Ewa Pajor; desde la potencia, el descaro y la promesa de Luany hasta ese ecosistema coral que el Barcelona ha perfeccionado hasta convertirlo en un modelo exportable. No es solo una suma de nombres, es una constelación de historias que se entrecruzan durante noventa minutos.
El contexto competitivo no podría ser más elocuente. El equipo dirigido por Pere Romeu llega a la cita como líder sólido de la Primera División Femenina, con 42 puntos de 45 posibles, una cifra que habla de regularidad, de hambre y de una ambición intacta incluso después de haberlo ganado casi todo. Solo la Real Sociedad, en Zubieta y por la mínima, ha sido capaz de arañarles tres puntos en lo que va de temporada. El resto ha sido un dominio casi absoluto, una sucesión de victorias que culminó recientemente con una goleada histórica por 12-1 ante el Madrid CFF, un resultado que no solo elevó la moral del vestuario, sino que envió un mensaje claro al resto de aspirantes: el Barcelona no negocia su condición de favorito.
Ganar este partido adelantado tendría además un efecto clasificatorio directo. Una victoria azulgrana dejaría prácticamente descartado al Atlético de Madrid de una hipotética pelea por el título, abriendo una brecha que, a estas alturas del curso, podría resultar insalvable. No es solo un clásico, es un cruce de caminos para la temporada.
Enfrente, el Atlético de Madrid de Víctor Martín llega con la urgencia de quien sabe que este tipo de partidos pueden redefinir dinámicas. Las rojiblancas atraviesan una fase irregular, con resultados que no terminan de consolidar sus aspiraciones, pero también con destellos de un potencial ofensivo que sigue siendo temible. El reciente empate 5-5 ante la Real Sociedad en Alcalá de Henares es el mejor ejemplo de esa dualidad: una capacidad goleadora incuestionable, combinada con una fragilidad defensiva que les ha impedido dar el salto definitivo en la clasificación. Cuartas con 27 puntos, a cuatro de las donostiarras, las colchoneras saben que sumar en Barcelona no solo sería un golpe anímico monumental, sino una forma de reengancharse a la lucha por la tercera plaza.
Pero si este partido se juega también en la memoria colectiva es porque la historia entre ambos clubes pesa, y pesa mucho. El balance global favorece al Barcelona, con 29 victorias, 10 empates y solo 7 triunfos rojiblancos, pero reducir esta rivalidad a una estadística sería injusto. Hay enfrentamientos que marcan épocas, y este es uno de ellos.
Todo comenzó a adquirir un tono casi legendario en la temporada 2016-2017, cuando el Atlético de Madrid arrebató el título liguero al Barcelona en la última jornada, inaugurando una etapa de hegemonía rojiblanca que se prolongaría durante tres temporadas consecutivas. Aquellas ligas, culminadas en escenarios de máxima tensión, forjaron el carácter competitivo de ambos equipos y elevaron el nivel de exigencia de la competición. La temporada 2018-2019, con aquel 1-3 en Zubieta que coronó a las entonces entrenadas por Sánchez Vera, quedó grabada como uno de los grandes hitos de la historia del fútbol femenino español.
Desde entonces, el Barcelona ha construido una dinastía, pero el Atlético ha sido siempre ese rival incómodo, ese espejo que devuelve la imagen de un pasado no tan lejano en el que las fuerzas estaban más equilibradas. Las rojiblancas fueron uno de los últimos equipos capaces de derrotar al actual subcampeón de Europa, con aquel inolvidable 4-3 en Alcalá de Henares en la temporada 2020-2021.
También le eliminaron en las semifinales de la Supercopa de España 2021 en Almería, en una tanda de penaltis agónica que desembocó en una final ganada al Levante UD por 3-0, una final que trascendió lo deportivo y dejó una de las imágenes más emotivas que se recuerdan: Virginia Torrecilla y Amanda Sampedro levantando juntas el trofeo, símbolo de resistencia, de compañerismo y de humanidad, en plena recuperación de la centrocampista balear de un tumor cerebral.
Más recientemente, ambos equipos se midieron en la final de la Copa de la Reina, con victoria blaugrana por 2-0 en Huesca, reafirmando la supremacía actual del Barcelona, pero sin borrar la sensación de que cada enfrentamiento entre estos dos gigantes es una historia abierta. En la primera vuelta de la presente temporada, el 0-6 en Alcalá de Henares fue un golpe duro para el Atlético, una herida que sigue escociendo y que añade un componente de revancha emocional a este nuevo capítulo.
Y así, con todo ese bagaje a cuestas, el Johan Cruyff se prepara para volver a ser escenario de un duelo que trasciende el resultado. Porque estos partidos no se juegan solo para ganar tres puntos; se juegan para reafirmar identidades, para medir proyectos, para escribir una línea más en una rivalidad que ha acompañado el crecimiento del fútbol femenino español desde sus cimientos modernos.
Cuando el balón eche a rodar, lo hará cargado de pasado y de futuro. De las gradas al césped, de las pantallas a los hogares, este Barcelona–Atlético de Madrid volverá a recordarnos que hay encuentros que explican una liga entera. Que hay clásicos que no necesitan ser anunciados, porque se anuncian solos.
Y que, durante noventa minutos, el fútbol femenino español volverá a ocupar el centro del escenario, con la convicción de quien sabe que ya no es promesa, sino presente incontestable.
Este lunes, 12 de enero de 2026, se ha desvelado la ganadora del ‘Player of the month’ del mes de diciembre en Liga F Moeve, otorgado a la futbolista del Fútbol Club Barcelona, Ewa Pajor.
La delantera polaca sumó 2 goles ante el Costa Adeje Tenerife Egatesa y el Badalona Women y ya es la máxima goleadora de la competición liguera.
A sus 29 años de edad, 3 de diciembre de 1996, la canterana del KKPK Medyk Konin se ha adjudicado su segundo M.V.P. de la Liga Profesional de Fútbol Femenino que se une al que levantó el pasado mes de abril.
El miércoles 24 de diciembre quedó oficialmente abierto el proceso de votaciones para designar a la jugadora del mes de diciembre en la Liga F Moeve, el galardón ‘Player of the Month’ impulsado por EA SPORTS que, desde la pasada temporada, distingue a la futbolista con mayor impacto competitivo, rendimiento estadístico y peso decisivo en la Primera División del fútbol femenino español. Una iniciativa que no solo reconoce la excelencia individual, sino que refuerza el posicionamiento de la Liga F como una competición pionera a nivel mundial en la integración de premios oficiales asociados al rendimiento deportivo, equiparándose a las grandes ligas masculinas que ya cuentan con este reconocimiento de la mano de la desarrolladora estadounidense, como LALIGA EA SPORTS, la Premier League, la Serie A, la Bundesliga o la Ligue 1.
La Liga F se convirtió así en el primer campeonato femenino del mundo en estrenar este galardón mensual, consolidando su apuesta por la visibilidad, la profesionalización y la generación de referentes reconocibles para la afición, los medios de comunicación y las nuevas generaciones de futbolistas. En este contexto, el mes de diciembre presentaba una terna de nominadas de enorme nivel competitivo, reflejo de la diversidad de perfiles, clubes y realidades que conviven en la máxima categoría del fútbol femenino español. Las siete futbolistas seleccionadas por EA SPORTS fueron Ewa Pajor, del FC Barcelona; Eva Navarro, del Real Madrid CF; Rosa Márquez, del Sevilla FC; Ainhoa Marín, del Deportivo Abanca; Malou Marcetto, del Madrid CFF; Carla Andrés, de la SD Eibar; y Daniela Agote, del Athletic Club.
Siete nombres propios que representan distintas formas de entender el juego, distintos contextos competitivos y distintos roles dentro de sus respectivos equipos, pero todas ellas unidas por un denominador común: su capacidad para marcar diferencias en un mes corto, condicionado por el calendario y por la exigencia acumulada de la competición. Finalmente, tras el proceso de votación y valoración del impacto deportivo, la ganadora fue la delantera del FC Barcelona Ewa Pajor, que se alzó con el reconocimiento de jugadora del mes de diciembre y se convirtió así en la cuarta futbolista distinta en recibir el galardón en la presente temporada, tras Luany en septiembre, Edna Imade en octubre y Claudia Pina en noviembre.
La elección de Ewa Pajor no responde únicamente a una suma de cifras, sino a la confirmación de una tendencia: la de una futbolista que ha elevado el estándar ofensivo de la Liga F y que se ha consolidado como una de las delanteras más determinantes del panorama europeo.
Durante el mes de diciembre, la atacante polaca disputó 145 minutos repartidos en los dos encuentros ligueros del FC Barcelona, en los que logró anotar dos goles decisivos frente al Costa Adeje Tenerife y al FC Badalona Women, demostrando una vez más su eficacia, su lectura de los tiempos del partido y su capacidad para aparecer en los momentos clave.
Más allá del dato puntual del mes, el impacto de Pajor se enmarca en una temporada sobresaliente. La delantera es, a estas alturas del curso, la máxima goleadora de la Liga F Moeve, liderando la clasificación de goleadoras con 15 tantos en 13 partidos disputados. A estos registros se suman tres asistencias en un total de 934 minutos, lo que arroja una cifra demoledora: Ewa Pajor participa directamente en un gol cada 62 minutos. Un dato que no solo habla de su instinto rematador, sino de su influencia global en el juego ofensivo del FC Barcelona.
El premio ‘Player of the Month’ correspondiente a diciembre supone, además, una mejora del ítem de la futbolista en el ecosistema de EA SPORTS, reforzando la conexión entre el rendimiento real y su representación en el entorno digital, y subrayando el compromiso de la compañía con la promoción del fútbol femenino y, de manera específica, de la Liga F Moeve como referente internacional. Este reconocimiento no es un simple gesto simbólico, sino una pieza más en la construcción de un relato competitivo en el que las futbolistas ocupan el centro de la escena, con nombres, rostros y trayectorias reconocibles para el gran público.
Ewa Pajor, que luce el dorsal 17 en el FC Barcelona, encarna a la perfección el perfil de delantera moderna total, capaz de adaptarse a distintos registros ofensivos y de integrarse con naturalidad en un modelo de juego dominador, exigente y altamente estructurado como el del conjunto blaugrana. Su principal virtud, la que define su carrera desde sus primeros pasos en el fútbol profesional, es una extraordinaria inteligencia para interpretar el juego sin balón. Pajor no necesita acumular contactos para ser determinante; su lectura de los espacios, su capacidad para atacar el primer y el segundo palo, y su intuición para anticiparse a la defensa rival la convierten en una amenaza constante dentro del área.
A nivel técnico, la delantera polaca destaca por una finalización precisa y variada.
Es capaz de marcar con ambas piernas, de rematar de primeras, de definir en espacios reducidos y de resolver situaciones de uno contra uno con una frialdad impropia de una futbolista que, pese a su experiencia, sigue en plena madurez competitiva. Su golpeo es limpio, seco y ajustado, y su capacidad para orientar el cuerpo en el momento del disparo le permite generar ángulos imposibles incluso ante defensas bien posicionadas.
Desde el punto de vista táctico, Pajor aporta una comprensión profunda de los automatismos colectivos. No es una delantera estática ni limitada al área; sabe caer a banda, fijar centrales, arrastrar marcas y generar espacios para la llegada de las centrocampistas. En el sistema del Barcelona, su movilidad resulta clave para desordenar bloques defensivos y para ofrecer líneas de pase constantes en zonas de finalización. Su trabajo sin balón, tanto en fase ofensiva como defensiva, la convierte en una pieza fundamental en la presión alta del equipo, donde su capacidad para orientar la salida rival y activar la presión colectiva es tan valiosa como sus goles.
En el plano físico, Ewa Pajor combina potencia y resistencia. Su zancada larga le permite atacar el espacio con ventaja, mientras que su fortaleza en el choque la hace competitiva en duelos individuales dentro del área. No es una futbolista explosiva en el sentido clásico, pero sí tremendamente eficiente en la repetición de esfuerzos, lo que le permite mantener un alto nivel de intensidad durante los minutos que permanece en el terreno de juego.
A todo ello se suma una fortaleza mental que explica su regularidad y su capacidad para rendir bajo presión. Pajor es una futbolista acostumbrada a competir en escenarios de máxima exigencia, tanto a nivel de clubes como con la selección polaca, y esa experiencia se traduce en una toma de decisiones serena, en una mentalidad competitiva constante y en una ambición que no entiende de relajación incluso cuando los números la sitúan en lo más alto. Su liderazgo no siempre es vocal, pero sí evidente a través del ejemplo, del compromiso y de la responsabilidad que asume en los momentos decisivos.
El galardón de jugadora del mes de diciembre será entregado a Ewa Pajor en los prolegómenos del encuentro entre el FC Barcelona y el Atlético de Madrid, programado para el miércoles 14 de enero a las 19:00 horas en el Johan Cruyff. Un partido de alto voltaje competitivo que se ha adelantado en el calendario debido a la celebración de la Supercopa de España 2026 en Castellón, y que servirá como escenario ideal para rendir homenaje a una futbolista que simboliza la excelencia ofensiva de la Liga F.
Con este reconocimiento, Ewa Pajor se une a una lista de ganadoras que refleja el talento y la diversidad del campeonato, y refuerza su condición de referente dentro y fuera del terreno de juego.
Su impacto trasciende lo estadístico y se proyecta como un símbolo del crecimiento del fútbol femenino, de la profesionalización de la Liga F y de la capacidad de esta competición para generar figuras que marcan época.
En un mes como diciembre, corto en partidos pero intenso en exigencia, la delantera polaca ha vuelto a demostrar que el gol no es una cuestión de volumen, sino de oportunidad, lectura y determinación.
Que la grandeza de una futbolista no se mide solo en cifras acumuladas, sino en su capacidad para decidir partidos, elevar el nivel colectivo y sostener el pulso competitivo de su equipo.
Ewa Pajor no solo ha sido la mejor jugadora de diciembre.
Ha sido la confirmación de que el gol, cuando se combina con inteligencia, trabajo y ambición, se convierte en un lenguaje universal. Y en la Liga F Moeve, ese lenguaje habla cada vez más claro, con nombres propios que ya forman parte de su historia. Porque cuando el fútbol femenino encuentra a sus referentes, el presente se engrandece y el futuro se acelera.
Y Pajor, con el 17 a la espalda y el gol como bandera, sigue escribiendo páginas que ya son memoria viva del campeonato.
⬜️ Hay futbolistas que llegan al Atlético de Madrid y otras que nacen siguen colchoneras, caso de nuestra protagonista.
(Fuente: Liga F)
Rosa Otermín Abella (Alcorcón, 2 de octubre de 2000) pertenece al segundo grupo. Rojiblanca de cuna, criada en el fútbol de barrio y formada en la cantera colchonera, su historia es la de una jugadora que tuvo que marcharse lejos para entender que su sitio estaba, inevitablemente, en casa. Un viaje de ida y vuelta que hoy la consolida como una de las laterales izquierdas más fiables y polivalentes de la Liga F Moeve.
(Fuente: Liga F)
Aunque nació en Alcorcón, Rosa creció en Fuensalida, el municipio toledano donde empezó a darle patadas al balón. Allí se forjó su carácter competitivo y su amor por un fútbol directo, vertical, ofensivo. Era delantera, goleadora y decisiva.
(Fuente: Getty imágenes)
Con apenas 14 años, en 2015, dio el salto que toda niña rojiblanca sueña: ingresó en las categorías inferiores del Atlético de Madrid. En el Atlético C ocupó la posición de delantera y no tardó en destacar. Tanto, que en su primera temporada fue convocada por la selección española sub-17 para entrenamientos, mientras su equipo se proclamaba campeón del Grupo I de Preferente Madrileña.
Rosa fue la máxima goleadora del equipo con 26 tantos, un dato que explica mejor que cualquier adjetivo su impacto inmediato. Ese mismo curso cerró el año como subcampeona de España sub-16 con la selección de Madrid, cayendo únicamente ante Cataluña.
La temporada 2016-2017 marcó un punto de inflexión. Rosa ascendió al Atlético de Madrid B y comenzó a transformar su juego. Sin perder llegada, empezó a retrasar su posición. En abril se proclamó campeona de España sub-18, firmando una asistencia decisiva en la final ante Cataluña para que Ana Marcos anotara el gol del título.
El Atlético de Madrid B terminó tercero en Segunda División y Rosa fue elegida jugadora revelación del equipo, confirmando que no era solo una atacante con gol, sino una futbolista completa.
(Fuente: Liga F Moeve)
En la 2017-2018 su evolución continuó. Pasó definitivamente al centro del campo y empezó a actuar en pretemporada con el primer equipo. Incluso llegó su primer gol con el Atlético de Madrid absoluto, en un amistoso ante el Albi francés.
Ese año debutó oficialmente en Primera División: sustituyó a Esther González en el minuto 87 ante el Santa Teresa. Era el inicio de algo que parecía destinado a consolidarse.
(Fuente: Liga F)
En la temporada 2018-2019 obtuvo ficha del primer equipo. Dio una asistencia a Alex Chidiac ante el EDF Logroño y celebró un nuevo título de Liga, aunque alternó convocatorias con el filial, con el que logró el ascenso a la nueva Primera B. La temporada terminó con el golpe amargo de la final de Copa de la Reina perdida ante la Real Sociedad.
Y entonces llegó la decisión más dura: salir del Atlético de Madrid a fin de aprender.
(Fuente: Liga F Moeve)
El 6 de agosto de 2019 se anunció la rescisión de su contrato y su fichaje por el Real Betis. Fue su particular erasmus futbolístico. Dos temporadas en Sevilla, jugando con regularidad, asumiendo responsabilidad defensiva y aprendiendo a competir en escenarios adversos, peleando por la permanencia.
En 2021 dio otro paso adelante fichando por el Sevilla.Allí encontró estabilidad, un proyecto sólido y continuidad. Se asentó definitivamente como lateral izquierda, con mayor proyección ofensiva y lectura táctica. Tres temporadas en la zona media de la tabla terminaron de pulir a una futbolista madura, fiable y preparada para volver.
el verano de 2024, Rosa Otermín regresó al Atlético de Madrid. Ya no era la niña de la cantera. Era una futbolista hecha.
(Fuente: Atlético de Madrid)
Rosa volvió para sumar, competir y sentir, de nuevo, que el escudo que defendía era el suyo.
Bajo las órdenes de Víctor Martín, disputó la titularidad del lateral izquierdo con Andrea Medina, adaptándose también como extremo izquierdo en los primeros meses por las lesiones del equipo. El Atlético logró la clasificación para la Champions League en la última jornada y alcanzó la final de la Copa de la Reina, confirmando una temporada de alto nivel competitivo.
(Fuente: Liga F Moeve)
Su trayectoria internacional acompaña su crecimiento. Debutó con la sub-16 en 2015 firmando un partido inolvidable ante Escocia: tres goles en una victoria por 6-0. España fue campeona del torneo.
Con la sub-19, levantó la Eurocopa y participó en varias fases finales, demostrando su versatilidad y comprensión táctica. Una futbolista capaz de jugar como delantera, centrocampista o lateral, siempre con profundidad, velocidad y anticipación.
En la sub-17, fue titular indiscutible en el Europeo de República Checa, jugando todos los partidos como lateral izquierda. España cayó en la final ante Alemania en los penaltis.
(Fuente: Liga F Moeve)
✨Palmarés de Rosa Otermín:
Liga F (Primera División Femenina) • Atlético de Madrid: 2017-18, 2018-19 • ⬆️ Ascenso a Primera B • Atlético de Madrid B: 2018-19 • 🥈 Finalista Copa de la Reina • Atlético de Madrid: 2019, 2025
Con selecciones • 🏆 Eurocopa Sub-19 • España: 2018 • 🏆 Torneo de Desarrollo UEFA Sub-16 • España: 2015 • 🥈 Subcampeona de Europa Sub-17 • España: 2017 • 🥈 Subcampeona de España Sub-16 • Selección de Madrid: 2015 • 🏆 Campeona de España Sub-18 • Selección de Madrid: 2017
Porque hay regresos que no se miden en kilómetros ni en contratos. Hay regresos que se miden en latidos. En recuerdos. En una camiseta heredada, en una bufanda vieja, en una mano de padre señalando el césped mientras dice: “Mira bien, esto no es solo fútbol. Esto es el Atleti.”
Rosa Otermín no volvió al Atlético de Madrid en el verano de 2024. Rosa regresó a casa.
Y para entender lo que significa ese regreso hay que volver atrás. Mucho más atrás que cualquier debut en Primera División, que cualquier convocatoria con la selección, que cualquier final o clasificación europea. Hay que volver al origen. Al punto exacto en el que el fútbol dejó de ser solo un juego y se convirtió en identidad.
En cada acción defensiva, una transición o un repliegue, ya sabía reconocer un escudo. El rojiblanco. El de las rayas que no se eligen, se heredan. El que no se explica, se siente.
Ese escudo se lo enseñó su padre, Agustín.
(Fuente: Liga F)
Agustín no le habló del Atlético como se habla de un club.
Le habló como se habla de una forma de estar en el mundo. De resistir. De no rendirse. De competir incluso cuando todo parece perdido. De levantarse siempre una vez más.
Entrar en la cantera del Atlético de Madrid con 14 años no fue un golpe de suerte. Fue la consecuencia natural de una obsesión bien entendida. Rosa era delantera. Tenía gol. Tenía hambre. Tenía esa forma tan atlética de no conformarse nunca.
Cada gol en Preferente, cada carrera, cada convocatoria con la selección sub-17, eran pasos hacia un lugar que ella ya conocía emocionalmente antes de pisarlo profesionalmente.
Pero el Atlético no regala nada. Nunca lo ha hecho. Y Rosa aprendió pronto que amar un escudo no te garantiza un sitio. Te obliga a merecerlo todos los días.
Por eso aceptó cada reconversión. Cada cambio de rol. Cada decisión que la alejaba del foco pero la acercaba al equipo. De delantera a centrocampista. De centrocampista a lateral.
(Fuente: X)
De protagonista a engranaje. De promesa a jugadora útil que hoy en día destaca con el catorce en Alcalá de Henares.
Ese proceso, silencioso y a veces ingrato, es profundamente rojiblanco. Porque en el Atlético nadie brilla solo, se hace en conjunto o no se resplandece.
Puede que Rosa gane más títulos, que juegue más finales, que su carrera la lleve a otros escenarios; el fútbol es movimiento, pero hay una verdad que nadie le puede quitar: Rosa Otermín volvió al Atlético de Madrid siendo futbolista y siendo rojiblanca. En un fútbol cada vez más fugaz, mercantil y desarraigado, su regreso es casi revolucionario, porque el Atlético no es un lugar por el que se pasa, sino un lugar al que se vuelve.
(Fuente: “El Partido de Manu”)
Y Rosa volvió por su padre, por la niña que fue, por la futbolista que es y, sobre todo, por el escudo que nunca dejó de sentir suyo.
🟧 La Liga F Moeve entra en uno de esos territorios donde el calendario deja de ser una simple sucesión de fechas para convertirse en un relato en sí mismo, una cadena de partidos que explican no solo la clasificación, sino el momento histórico de una competición que ha aprendido a mirarse al espejo, a reconocerse como producto, como espectáculo y como patrimonio deportivo y cultural. Con la publicación oficial de los horarios y la cobertura televisiva de las jornadas 17 y 18 de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, el campeonato se adentra en el corazón del invierno competitivo, en esa franja del curso donde se separan las aspiraciones reales de los deseos, donde el cansancio convive con la ambición y donde cada punto empieza a pesar más de lo que indica la tabla.
🔥 Notición 🔥 @el_partido_de_manu ya tiene comunidad de @whatsapp para que estéis al tanto de la última hora de forma fácil y sencilla . ¡Únete ya!
Son dos jornadas que llegan encadenadas, casi superpuestas en el imaginario del aficionado, y que dibujan un mapa completo del ecosistema Liga F Moeve: partidos entre gigantes históricos, duelos directos por Europa, choques por la permanencia, clásicos regionales, viajes largos, horarios estratégicos y una cobertura televisiva que vuelve a subrayar la centralidad de DAZN como columna vertebral del proyecto, acompañada por ventanas en abierto que refuerzan la visibilidad y el alcance del fútbol femenino en todo el territorio. Todo ocurre en apenas dos semanas, entre el martes 13 de enero y el domingo 1 de febrero, pero lo que está en juego va mucho más allá del corto plazo.
La jornada 17 se presenta como una jornada partida, extendida en el tiempo, casi quirúrgicamente diseñada para sostener la atención y repartir el foco. Arranca de forma excepcional un martes, el 13 de enero, a las 19:00 horas, con uno de esos partidos que condensan pasado, presente y futuro: el Real Madrid recibe al Athletic Club en un duelo que enfrenta a dos concepciones distintas del crecimiento en el fútbol femenino, dos proyectos con identidades claras y dos equipos que saben que cada enfrentamiento directo es una oportunidad para marcar territorio. El Alfredo Di Stéfano se convierte en escenario de un choque con aroma de gran cita, retransmitido por DAZN, en el que el conjunto blanco busca afianzar su posición en la zona noble mientras el Athletic, fiel a su ADN competitivo, mide su capacidad de resistir y golpear en uno de los campos más exigentes del campeonato.
Veinticuatro horas después, el miércoles 14 de enero, a la misma hora, las 19:00, el foco se traslada a Barcelona. El FC Barcelona recibe al Atlético de Madrid en un partido que, por sí solo, explica la última década del fútbol femenino español. Es el duelo entre el equipo que ha redefinido la excelencia y el club que ha sido durante años su gran antagonista, su espejo y su estímulo. Un Barça–Atleti que ya es un clásico contemporáneo, cargado de historia reciente, de finales, de eliminatorias europeas y de noches inolvidables, vuelve a escena con la transmisión de DAZN como escaparate global, consciente de que cada capítulo añade una capa más a una rivalidad que ha elevado el nivel de toda la liga.
La jornada se despliega definitivamente el domingo 25 de enero, con una franja matinal que concentra tensión y diversidad competitiva. A las 12:00 horas, la Real Sociedad se mide al Eibar en un duelo de proximidad geográfica y de estilos contrastados, con cobertura compartida entre DAZN, GOL, TEN y EITB, una apuesta clara por maximizar la difusión y acercar el partido a públicos distintos. Es uno de esos encuentros que definen trayectorias silenciosas, donde cada punto puede ser oro en la lucha por consolidarse en la zona media o escapar de la presión de la parte baja.
A la misma hora, el RCD Espanyol recibe al Deportivo Abanca en un partido que respira tradición, historia y necesidad. Dos clubes con peso simbólico, con aficiones exigentes y con el recuerdo permanente de lo que significa competir en la élite. El duelo, retransmitido por DAZN, se presenta como una batalla de fondo, de esas que rara vez ocupan grandes titulares pero que sostienen la narrativa real del campeonato.
También a las 12:00, el Sevilla FC se enfrenta al Levante UD en un choque que une dos proyectos con aspiraciones claras de crecimiento. El conjunto andaluz, apoyado en su fortaleza como local, busca reafirmar su identidad ante un Levante que históricamente ha sabido competir con valentía y personalidad. DAZN vuelve a ser el canal que articula el relato.
La tarde del domingo continúa a las 16:00 horas con dos partidos en paralelo que amplían el espectro emocional de la jornada. El Madrid CFF recibe al Costa Adeje Tenerife en un duelo que pone frente a frente a dos equipos acostumbrados a construir desde la constancia y la inteligencia competitiva, mientras que, a la misma hora, el Granada CF se mide al Athletic Club, cerrando para las leonas una semana intensa tras su visita a Madrid. Ambos encuentros, retransmitidos por DAZN, refuerzan la sensación de una liga viva, plural y profundamente competitiva.
El telón de la jornada 17 cae a las 18:00 horas con el enfrentamiento entre el Granada CF y el Atlético de Madrid, un partido que une la frescura de un proyecto emergente con la experiencia de un aspirante habitual, y que vuelve a situar al conjunto rojiblanco en el centro de un calendario exigente y sin concesiones.
Sin apenas tiempo para respirar, la Liga F Moeve enlaza con la jornada 18, que se convierte en una auténtica maratón de fútbol femenino concentrada en un solo fin de semana, con especial protagonismo del sábado 31 de enero y el domingo 1 de febrero. El sábado arranca fuerte a las 12:00 horas con dos partidos simultáneos. Por un lado, el Atlético de Madrid recibe al Granada CF en un duelo que, en apenas días, se convierte en una suerte de eliminatoria emocional, una doble confrontación que mide la capacidad de adaptación y lectura de ambos cuerpos técnicos. Por otro, el Levante UD se enfrenta al Madrid CFF en un choque que puede redefinir aspiraciones y que vuelve a contar con la cobertura de DAZN como hilo conductor.
La tarde del sábado eleva la intensidad. A las 16:15 horas, el Athletic Club recibe al RCD Espanyol en un partido con ecos de fútbol clásico, de estadios históricos y de aficiones que entienden el fútbol como identidad. La cobertura se amplía con DAZN, GOL, TEN y 3Cat, reforzando el compromiso con la difusión en abierto y la diversidad territorial. Apenas cuarenta y cinco minutos después, a las 17:00, el Sevilla FC se mide al Real Sociedad en un duelo que promete ritmo, ambición y una batalla táctica de alto nivel, nuevamente con DAZN como plataforma principal.
El domingo 1 de febrero se convierte en una auténtica liturgia dominical del fútbol femenino. A las 12:00 horas, el Deportivo Abanca recibe al Real Madrid en un partido que enfrenta la resistencia y el orgullo de Riazor con la ambición estructural del conjunto blanco, mientras que, en paralelo, el Costa Adeje Tenerife se enfrenta al Eibar en un choque clave para la zona media-baja de la tabla. Ambos encuentros se emiten por DAZN, consolidando una franja matinal ya habitual para el aficionado.
A las 13:00 horas, en horario peninsular, el Levante Las Planas se mide a la Real Sociedad en un partido marcado con asterisco, recordatorio de la complejidad logística y televisiva de una liga que se adapta, se ajusta y se reinventa constantemente.
La jornada, y casi el relato completo de estas dos semanas, se cierra a las 16:30 horas con uno de los grandes escaparates del campeonato: el FC Barcelona recibe al Sevilla FC en un duelo que combina la hegemonía azulgrana con la valentía de un rival que no renuncia a competir en ningún escenario. DAZN pone el broche a una jornada que resume la esencia de la Liga F Moeve: continuidad, ambición, visibilidad y relato.
Así, en apenas quince días, la Liga F Moeve se explica a sí misma. En los horarios, en los canales, en los cruces y en los contextos. No es solo fútbol. Es industria, es narrativa, es memoria y es futuro. Es la confirmación de que el campeonato femenino español no solo se juega, sino que se cuenta, se emite y se construye jornada a jornada, partido a partido, como una historia colectiva que ya nadie puede ignorar.
Y es precisamente en esa concatenación de partidos, horarios y emisiones donde la Liga F Moeve demuestra que ha alcanzado una madurez que ya no necesita proclamarse, porque se percibe. Cada franja horaria tiene un sentido, cada día de la semana una intención, cada ventana televisiva una lectura estratégica. No hay improvisación: hay arquitectura. Las jornadas 17 y 18 no son solo dos fechas en el calendario, son una radiografía del estado actual del fútbol femenino profesional en España, una instantánea que mezcla tradición y modernidad, centralización y apertura, grandes focos y relatos periféricos que ya no viven en la sombra.
El hecho de que la jornada 17 se inicie entre semana no es anecdótico. Martes y miércoles se convierten en días de fútbol femenino de primer nivel, normalizando una presencia que durante décadas fue excepcional. El Real Madrid–Athletic y el FC Barcelona–Atlético de Madrid no se esconden en el fin de semana: ocupan el prime time de invierno, a las 19:00 horas, en una franja históricamente reservada para los grandes eventos del deporte masculino. Es una declaración de intenciones. La Liga F Moeve no pide permiso, ocupa espacio, reclama atención y responde con contenido.
Ese Barça–Atlético de Madrid del miércoles 14 de enero no es solo un partido más. Es una cápsula de memoria reciente. Es el eco de finales de Copa, de Supercopas, de duelos europeos, de temporadas donde ambos clubes elevaron el listón hasta hacerlo casi inalcanzable para el resto. Es también un examen para el presente: para el Barça, que convive con la obligación de ganar siempre; para el Atlético, que transita entre la reconstrucción y la ambición intacta. La retransmisión de DAZN no solo muestra el partido, lo contextualiza, lo internacionaliza, lo inserta en una narrativa global donde el fútbol femenino español ya no es una nota al pie, sino un capítulo central.
La jornada dominical del 25 de enero actúa como un gran mosaico. Seis partidos repartidos entre la mañana y la tarde, con historias cruzadas y objetivos divergentes. La simultaneidad de encuentros a las 12:00 horas refuerza esa sensación de liga viva, de competición que obliga al aficionado a elegir, a mirar resultados, a seguir narrativas paralelas. Real Sociedad–Eibar, Espanyol–Deportivo, Sevilla–Levante… tres partidos, tres contextos distintos, una misma urgencia: competir, sumar, sostenerse.
La presencia de GOL, TEN, EITB y 3Cat junto a DAZN no es solo una suma de logos en una gráfica oficial. Es la materialización de una estrategia de difusión que entiende el fútbol femenino como servicio público, como contenido que debe estar disponible, accesible y territorialmente diverso. Cada emisión en abierto es una puerta que se abre, una audiencia potencial que se incorpora, una niña que descubre que ese partido también habla de ella.
La tarde del domingo completa el círculo con encuentros que, sin el brillo mediático de los grandes duelos, sostienen el tejido competitivo del campeonato. Madrid CFF–Costa Adeje Tenerife es un ejemplo perfecto de lo que se ha consolidado en la Liga F Moeve: proyectos que, lejos de la precariedad de otros tiempos, han construido identidad, metodología y respeto competitivo. Granada–Athletic añade el componente emocional de una afición que ha vuelto a creer y de un club histórico que nunca negocia el esfuerzo. Todo se emite, todo se cuenta, todo importa.
Y cuando la jornada 17 aún resuena, la 18 aparece casi sin transición, como si la liga se negara a bajar el pulso. El sábado 31 de enero concentra buena parte de la acción y lo hace desde el mediodía. Atlético de Madrid–Granada y Levante–Madrid CFF abren la jornada a las 12:00 horas, reforzando esa idea de continuidad narrativa: mismos equipos, nuevos escenarios, lecturas tácticas distintas. Lo que ocurrió una semana antes ya no sirve, porque el contexto ha cambiado. Así funciona una liga adulta.
La franja de tarde del sábado es especialmente simbólica. Athletic–Espanyol a las 16:15, con emisión ampliada, conecta directamente con la memoria colectiva del fútbol español. Son clubes que entienden el fútbol femenino como una extensión natural de su historia, no como un apéndice. Sevilla–Real Sociedad, apenas cuarenta y cinco minutos después, añade ritmo y contraste, sur y norte, propuestas distintas bajo una misma competición que ya no se define por un único modelo de juego.
El domingo 1 de febrero es, directamente, un manifiesto. Cinco partidos repartidos entre la mañana y la tarde, con el Real Madrid visitando A Coruña, el Costa Adeje Tenerife recibiendo al Eibar, el Levante Las Planas enfrentándose a la Real Sociedad en un horario marcado por la logística televisiva, y el gran cierre en el Johan Cruyff con el FC Barcelona–Sevilla. Es un día que resume la Liga F Moeve en todas sus dimensiones: geográfica, competitiva, emocional y mediática.
Ese Barça–Sevilla de las 16:30 no es solo el último partido de la jornada 18. Es un escaparate. Es la confirmación de que el fútbol femenino español ha aprendido a cerrar fines de semana con autoridad, con un producto reconocible y una audiencia fiel. DAZN no solo retransmite: acompaña, contextualiza, construye relato. Y ese relato ya no se limita al resultado.
En conjunto, las jornadas 17 y 18 son una prueba de estrés superada. Una demostración de que la Liga F Moeve puede sostener un calendario exigente, diversificado, con partidos entre semana, fines de semana saturados y múltiples ventanas de emisión sin perder coherencia ni identidad. Es la liga como sistema, no como suma de partidos aislados.
Y quizá ahí reside lo verdaderamente épico.
No en un gol concreto, no en una clasificación puntual, sino en la sensación de continuidad. En la certeza de que el fútbol femenino profesional en España ya no depende de momentos excepcionales, sino de una rutina competitiva sólida, televisada, narrada y compartida. Las jornadas 17 y 18 no prometen un clímax inmediato, pero sí algo más importante: la confirmación de que la Liga F Moeve ha entrado definitivamente en esa fase donde cada jornada cuenta porque forma parte de una historia mayor, una historia que ya se escribe sin complejos y a la vista de todos.
🟫El conjunto granota venció por 2-3 al DUX Logroño en Las Gaunas para lograr su primera victoria de la temporada. Por su parte, el Atlético de Madrid y la Real Sociedad se repartieron los puntos (5-5) en Alcalá.
La decimoquinta jornada de Liga F Moeve, la última antes de que termine la primera vuelta, arrancó el sábado 10 de enero con dos partidos a las 12:00h, el Alhama CF ElPozo 0 – SD Eibar 1 y el Atlético de Madrid 5 – Real Sociedad 5, un duelo directo por entrar en los puestos de Champions. Por su parte, a las 15:00h se disputó en Lezama el Athletic Club 0 – FC Badalona Women 0. La jornada continuó a las 17:00h con el Real Madrid CF 2 – Sevilla FC 0, mientras que los encuentros del sábado concluyeron a las 19:00h con el FC Barcelona 12 – Madrid CFF 1. Por su parte, el domingo 11 de enero hubo tres partidos a las 12:00h: Deportivo Abanca 1 – Costa Adeje Tenerife 1, DUX Logroño 2 – Levante UD 3, choque clave por la permanencia, y RCD Espanyol 0 – Granada CF 2. Todos los encuentros se pudieron ver por DAZN, mientras que el duelo entre el equipo rojiblanco y el donostiarra también se emitió por Gol Play, TEN y EITB.
La jornada sabatina y dominical dejó una de esas páginas que explican por sí solas por qué la Liga F sigue creciendo en emoción, narrativa y trascendencia competitiva, una fecha marcada por el vértigo de los resultados, por los goles imposibles, por las paradas decisivas, por los silencios cargados de emoción antes del pitido inicial y por una sensación compartida: cada partido pesa, cada punto cuenta y cada historia importa. Desde Alhama hasta el Johan Cruyff, desde Lezama hasta Valdebebas, el fin de semana fue un viaje completo por todos los estados de ánimo que puede ofrecer el fútbol femenino de élite.
El sábado arrancó al mediodía en tierras murcianas con un duelo de enorme carga emocional y competitiva entre el Alhama CF ElPozo y la SD Eibar, un choque directo en la lucha por la permanencia que comenzó con un respetuoso y sentido minuto de silencio en memoria de Carmen, esposa de Juan Araujo, delegado del conjunto armero, y de Fernando Martín y sus tres hijos, un momento que recordó que el fútbol, antes que espectáculo, es comunidad y humanidad compartida. Con el balón ya en juego, el Eibar mostró desde el inicio una actitud valiente y decidida, consciente de que sumar en ese escenario podía marcar un antes y un después en su temporada. Las armeras buscaron el gol con insistencia, especialmente a través de Laura Camino, siempre activa entre líneas, y de Arene Altonaga, que tuvo la ocasión más clara del primer acto con un remate que parecía destinado a colarse, pero que encontró la firme respuesta de Sol, segura y felina sobre la misma línea de gol. El Alhama resistió y trató de salir con velocidad, pero tras el descanso fue de nuevo el Eibar el que dio un paso adelante, acumulando llegadas y sensaciones positivas. Mireia Masegur estuvo cerca de romper el empate, aunque otra vez Sol apareció para sostener a las locales. El partido parecía encaminarse hacia un desenlace ajustado, con Vega rozando el gol en el segundo palo al contragolpe, hasta que el destino del encuentro se decidió desde los once metros. Carmen Álvarez, líder ofensiva y emocional del equipo, provocó una pena máxima y asumió la responsabilidad sin titubeos, transformándola con frialdad para firmar el 0-1 definitivo. Un gol que valió tres puntos de oro, que alejan al Eibar de la zona de descenso y que confirmaron a Carmen como la MVP de un duelo cargado de significado.
Casi sin tiempo para asimilar ese primer impacto, la atención se trasladó a uno de los grandes escenarios del fútbol femenino español para vivir un partido que ya forma parte de la memoria colectiva de la competición. Atlético de Madrid y Real Sociedad se citaron en un duelo con aroma de Champions, de esos que justifican cualquier expectativa previa y que terminan superándola. El encuentro fue un intercambio constante de golpes, un ejercicio de valentía ofensiva y una oda al talento. Apenas habían transcurrido seis minutos cuando Intza aprovechó una pelota suelta dentro del área para adelantar a la Real Sociedad, encendiendo la mecha de un partido que no daría tregua. La respuesta del Atlético fue inmediata y espectacular, con un golazo de Jensen que devolvió la igualdad al marcador y reafirmó la vocación ofensiva de las rojiblancas. A partir de ahí, el choque se convirtió en un carrusel emocional. Luany aprovechó un error en la zaga txuri-urdin para culminar la remontada local, pero antes del descanso apareció la figura de Edna Imade para cambiarlo todo. La internacional española conectó primero un certero remate tras un gran centro de Emma Ramírez y, poco después, volvió a golpear con un potente testarazo tras un saque de esquina, dando la vuelta al marcador y dejando claro que la Real no había venido a especular. En la segunda mitad, Júlia Bartel se inventó un gol de bandera para igualar de nuevo el encuentro, demostrando la calidad individual que atesoran ambos equipos. El Atlético volvió a adelantarse con un tanto de Amaiur, mientras que Jensen, en una noche especialmente inspirada ante su exequipo, firmó el quinto gol colchonero. Pero la Real Sociedad no se rindió. Emma Ramírez recortó distancias y, cuando el partido parecía inclinarse definitivamente hacia el lado local, Edna Imade apareció una vez más para firmar el 5-5 definitivo, completando una actuación memorable que le valió el MVP del partido. Un empate que supo a victoria para el espectáculo y que confirmó el excelente momento de dos equipos llamados a pelear por todo.
La tarde continuó en Lezama con un duelo muy distinto en ritmo y resultado, pero igualmente intenso en su desarrollo. Athletic Club y FC Badalona Women protagonizaron un choque cerrado, táctico y de detalles, en el que cada ocasión fue un pequeño tesoro. Ane Campos tuvo la primera gran oportunidad del encuentro con un disparo potente que obligó a María Valenzuela a lucirse con una parada de enorme mérito. Las visitantes respondieron con una ocasión de Irina Uribe, demostrando que no habían viajado para encerrarse. Tras el descanso, el Athletic movió el banquillo con la entrada de Maite Valero, Naia Landaluze y Sara Ortega, buscando cambiar el ritmo del partido y encontrar más profundidad en ataque. Las bilbaínas dieron un paso adelante, acumulando llegadas, como el chut de Ane Elexpuru que se marchó por encima del larguero, pero el gol se resistía. La ocasión más clara fue para Lice Chamorro, MVP del partido, que sacó un disparo que parecía destinado a romper el empate, pero se encontró con la intervención providencial de Nanclares, que salvó con el pie cuando el balón ya se colaba. En los últimos minutos, el Athletic lo intentó con todo, incluso tuvo el gol en la cabeza de Ane Azkona, pero de nuevo María Valenzuela apareció para mantener el 0-0. Un reparto de puntos que dejó sensaciones encontradas y que reflejó la igualdad extrema de la competición.
Ya entrada la tarde, el Di Stéfano fue testigo de un triunfo sólido y trabajado del Real Madrid CF ante un Sevilla FC que llegaba en buena dinámica y con la intención de poner a prueba a uno de los aspirantes al título. El conjunto blanco tomó la iniciativa desde el inicio, aunque la primera ocasión clara fue para las visitantes, con un tanto de Fatou Kanteh que fue anulado por fuera de juego. La magia apareció en las botas de Caroline Weir, que firmó una actuación sobresaliente y decisiva. La escocesa se inventó una ruleta exquisita para filtrar un pase que dejó sola a Linda Caicedo, y la colombiana no perdonó, sacándose un zurdazo imparable para abrir el marcador. Apenas seis minutos después, Athenea aprovechó un error defensivo del Sevilla para asistir de nuevo a Weir, que definió con precisión desde dentro del área para colocar el 2-0. El Real Madrid pudo ampliar la ventaja antes del descanso, pero se encontró con una inspirada Esther Sullastres, que evitó un marcador más amplio. En la segunda parte, Isa Álvarez salvó un gol bajo palos y la guardameta sevillista volvió a ser protagonista al detener un penalti lanzado por Angeldahl, manteniendo a su equipo con vida hasta el final. Pese a ello, el triunfo se quedó en casa y confirmó el buen momento del conjunto merengue, con Caroline Weir como MVP indiscutible.
El sábado se cerró con una auténtica tormenta de goles en el Johan Cruyff, donde el FC Barcelona firmó una de esas actuaciones que quedan grabadas en la historia reciente de la Liga F. El Madrid CFF sufrió desde el inicio el vendaval blaugrana, que a los nueve minutos ya había abierto el marcador por medio de Ewa Pajor. La delantera polaca repitió pocos minutos después, demostrando su instinto goleador y su capacidad para aparecer en el lugar exacto. La MVP del encuentro fue Carla Julià, autora de un golazo espectacular que encendió aún más a la grada. Antes de la media hora, Sydney Schertenleib se sumó a la fiesta, y antes del descanso Ewa Pajor completó su hat-trick con un certero cabezazo. Esmee Brugts también encontró el premio del gol, mientras que Núria Mendoza, en propia puerta, anotó el séptimo tanto de un Barcelona absolutamente desatado. En la segunda mitad, Emilie Nautnes logró recortar diferencias para el conjunto madrileño, pero la reacción fue inmediata. Alexia Putellas, desde el punto de penalti, volvió a ampliar la ventaja, Ewa Pajor firmó su cuarto gol de la noche, Ainoa Gómez aprovechó sus minutos para sumarse al festival, Sydney Schertenleib completó su doblete y Claudia Pina cerró la goleada con un testarazo desde el primer palo para el definitivo 12-1. Un resultado contundente que cerró la primera vuelta para el Barça con una declaración de intenciones rotunda.
El domingo no bajó el pulso emocional. En Riazor, Deportivo Abanca y Costa Adeje Tenerife se repartieron los puntos en un duelo intenso y lleno de matices. Millene Cabral abrió el marcador a los doce minutos tras recibir un gran pase de Ainhoa Marín, desatando la alegría local. Las visitantes intentaron reaccionar, especialmente a través de Paulina Gramaglia, pero sin éxito. La mala noticia para el Deportivo llegó antes del descanso con la lesión de la propia Millene, un golpe duro para las gallegas. En la segunda mitad, Yerai Martín, que debutaba en el banquillo tinerfeño, movió ficha dando entrada a Koko, y la apuesta no pudo salir mejor. La costamarfileña tardó apenas un minuto en meter un centro perfecto al segundo palo que Clau Blanco controló y convirtió en el empate. La sevillana, MVP del encuentro, sostuvo a su equipo y estuvo cerca de culminar la remontada, pero Inês Pereira realizó una intervención milagrosa sobre la línea de gol para mantener el 1-1. Un empate que aleja al Deportivo del descenso y mantiene al Costa Adeje Tenerife en una meritoria quinta posición.
También al mediodía, en Las Gaunas, se vivió un duelo dramático por la permanencia entre DUX Logroño y Levante UD, un partido que tuvo de todo y que se decidió por detalles. El Levante golpeó pronto con un tanto de Raiderlin Carrasco, que remató un centro preciso de Érika González. El conjunto riojano no se vino abajo y buscó el empate con insistencia, con ocasiones de Dona Scannapieco y Sandra García, aunque sin fortuna. Antes del descanso, Ana Franco amplió la ventaja visitante, pero la reacción local fue inmediata y contundente. Catalina Ongaro aprovechó un rechace de Tarazona para recortar diferencias y, poco después, Mawete firmó el empate de cabeza, desatando la locura en la grada. En la segunda mitad, ambos equipos se lanzaron a por la victoria, conscientes de lo que había en juego, y fue el Levante el que terminó encontrando el premio. Tarazona se sacó un auténtico golazo para firmar el 2-3 definitivo y convertirse en la MVP del partido, dando tres puntos vitales a su equipo en la lucha por la salvación.
La jornada dominical se completó con el triunfo del Granada CF en el campo del RCD Espanyol, un partido marcado por la solidez defensiva y la eficacia andaluza. Browne tuvo la primera ocasión del encuentro para las locales, pero su remate se estrelló en el lateral de la red. Lauri Requena respondió con un cabezazo que atrapó Romane Salvador. La lesión de Júlia Guerra a la media hora fue un contratiempo para el Granada, que supo rehacerse tras el descanso. En la segunda mitad, Ariadna Mingueza se sacó un latigazo desde dentro del área para abrir el marcador, un gol que fue revisado por una posible falta pero que finalmente subió al electrónico. Chika Hirao sostuvo a su equipo con seguridad bajo palos y, ya en el tramo final, Vera Molina, recién ingresada al campo, puso el 0-2 definitivo para certificar la victoria. Ambos equipos quedaron igualados en la clasificación con 16 puntos, en una zona de la tabla donde cada resultado puede cambiarlo todo.
Así se cerró una jornada intensa, vibrante, llena de historias cruzadas, de protagonistas inesperadas y de otras que ya son habituales, de goles que levantaron al público de sus asientos y de paradas que valieron puntos. Una jornada que confirmó que la Liga F vive uno de sus momentos más apasionantes, con la clasificación apretada, con la lucha por Europa al rojo vivo y con la pelea por la permanencia cargada de dramatismo. Pero el fútbol no se detiene, y cuando aún resuenan los ecos de esta fecha, el calendario ya señala el próximo gran capítulo.
La emoción continúa, y lo hace con una jornada 17 adelantada por la celebración de la Supercopa de España Iberdrola, una semana que promete volver a sacudir los cimientos de la competición. El martes 13 de enero, a las 19:00 horas, Valdebebas acogerá un duelo de alto voltaje entre el Real Madrid y el Athletic Club, dos equipos con ambición, historia y una rivalidad creciente, un partido que puede marcar el rumbo de la zona alta de la tabla.
Apenas veinticuatro horas después, el miércoles 14 de enero de 2026, a partir de las 19:00 horas en el Johan Cruyff, el Fútbol Club Barcelona y el Atlético de Madrid volverán a verse las caras en uno de esos enfrentamientos que definen temporadas, un choque entre gigantes, entre estilos, entre dos proyectos que aspiran a todo.
El balón volverá a rodar, las gradas volverán a rugir y la Liga F volverá a demostrar que su grandeza no entiende de pausas. Porque esto no se detiene. Porque cada jornada es una promesa. Y porque la emoción, como el fútbol, siempre continúa.
🟫El Granada Club de Fútbol Femenino y la Junta de Andalucía renuevan su acuerdo de patrocinio en el tramo decisivo de la temporada, reforzando una colaboración estratégica que une fútbol femenino, compromiso institucional y proyección de la marca Andalucía dentro y fuera de los terrenos de juego.
El Granada CF Femenino y la Junta de Andalucía han vuelto a encontrarse en un mismo camino, el del compromiso con el deporte, la igualdad y la proyección de una identidad común, para renovar un acuerdo de patrocinio que va mucho más allá de la mera presencia de una marca en una equipación deportiva. Se trata de una alianza que se consolida en un momento clave de la temporada y que simboliza una forma de entender el fútbol femenino como herramienta de cohesión social, visibilidad y crecimiento colectivo. Gracias a este acuerdo, desarrollado junto a la Consejería de Cultura y Deporte, la imagen de Andalucía estará presente en la manga de la camiseta de competición del conjunto rojiblanco, en la parte frontal de la equipación de entrenamiento y en numerosos soportes físicos y digitales del club durante el tramo final del curso, reforzando un mensaje claro y compartido: el deporte femenino es presente y es futuro, y Andalucía quiere formar parte activa de ese camino.
La renovación de este patrocinio no es un gesto aislado ni una acción puntual, sino la continuidad natural de una relación construida sobre valores compartidos y una visión común del papel que el deporte debe desempeñar en la sociedad actual. En un contexto en el que el fútbol femenino continúa avanzando a pasos firmes, aunque no exentos de dificultades, el respaldo institucional adquiere una relevancia especial. Para el Granada CF Femenino, contar con el apoyo de la Junta de Andalucía supone no solo un impulso económico y de visibilidad, sino también un reconocimiento al trabajo diario de un proyecto que ha apostado decididamente por el crecimiento sostenible, la profesionalización y la promoción del talento femenino en el deporte.
La presencia de la marca Andalucía en la manga de la camiseta de competición del Granada CF Femenino no es un detalle menor. En un deporte donde cada espacio del uniforme se ha convertido en un soporte de comunicación con miles de impactos por partido, esta ubicación simboliza el acompañamiento constante de la institución al equipo en cada esfuerzo, en cada carrera, en cada duelo y en cada celebración. Es una imagen que viajará con las futbolistas a cada estadio, que será captada por cámaras de televisión, fotógrafos y aficionados, y que servirá como recordatorio permanente de la implicación de Andalucía con el fútbol femenino. Del mismo modo, la inclusión de la marca en la parte frontal de la equipación de entrenamiento refuerza la idea de que este apoyo está presente también en el día a día, en el trabajo silencioso que no siempre se ve, pero que resulta imprescindible para competir al máximo nivel.
Más allá de la indumentaria, el acuerdo contempla una amplia presencia de la imagen de Andalucía en diversos soportes físicos y digitales del club, ampliando el alcance del patrocinio a canales de comunicación fundamentales en la era actual. Las plataformas digitales del Granada CF Femenino, su presencia en redes sociales, los contenidos audiovisuales, las activaciones con la afición y los espacios físicos vinculados a la actividad del equipo se convierten así en altavoces de una marca que representa a toda una comunidad. Esta visibilidad no solo proyecta el nombre de Andalucía, sino que lo asocia a valores como el esfuerzo, la superación, la igualdad de oportunidades y el orgullo de pertenencia.
La Consejería de Cultura y Deporte, a través de esta colaboración, reafirma su compromiso con el desarrollo del fútbol femenino como una de las expresiones más dinámicas y transformadoras del deporte andaluz. En los últimos años, el crecimiento del fútbol practicado por mujeres ha sido evidente, tanto en términos de participación como de seguimiento social y mediático, y las instituciones juegan un papel clave para consolidar este avance. Apostar por clubes como el Granada CF Femenino significa invertir en referentes, en modelos a seguir para niñas y jóvenes que ven en estas futbolistas la posibilidad real de desarrollar una carrera deportiva sin renunciar a su identidad ni a sus sueños.
Para el Granada CF Femenino, esta renovación llega en un momento especialmente significativo del curso, cuando cada partido adquiere un valor añadido y el esfuerzo acumulado a lo largo de la temporada se pone a prueba. El respaldo de la Junta de Andalucía actúa como un refuerzo moral y simbólico para un vestuario que representa con orgullo los colores rojiblancos y que se siente acompañado por una institución que cree en su proyecto. Este apoyo institucional se traduce en una mayor estabilidad y en la posibilidad de seguir trabajando con ambición, sin perder de vista los valores que han definido al club desde sus inicios.
El agradecimiento expresado por el Granada CF Femenino hacia la Junta de Andalucía no es una fórmula protocolaria, sino el reconocimiento sincero a una confianza que refuerza la voluntad del club de seguir creciendo y difundiendo el nombre de Andalucía a través del deporte. Cada entrenamiento, cada partido y cada acción comunicativa se convierten en una oportunidad para mostrar al mundo una tierra diversa, comprometida y apasionada por el deporte. En este sentido, el fútbol femenino se presenta como un escaparate privilegiado para proyectar una imagen moderna y plural de Andalucía, alineada con los valores de igualdad y progreso.
La alianza entre el Granada CF Femenino y la Junta de Andalucía también debe entenderse en un marco más amplio, el de la colaboración entre instituciones públicas y entidades deportivas para generar un impacto positivo en la sociedad. El deporte, y especialmente el deporte femenino, tiene la capacidad de romper barreras, cuestionar estereotipos y generar espacios de encuentro. Cuando una institución como la Junta de Andalucía decide respaldar de forma explícita a un club femenino, está enviando un mensaje claro sobre sus prioridades y sobre el tipo de sociedad que quiere construir.
El fútbol femenino andaluz ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, con clubes que han logrado consolidarse en competiciones nacionales y con una base cada vez más amplia de jugadoras y aficionados. Sin embargo, este crecimiento requiere de apoyos sólidos y continuados para poder mantenerse y evolucionar. En este contexto, la renovación del patrocinio entre el Granada CF Femenino y la Junta de Andalucía se presenta como un ejemplo de buena práctica, de cómo la colaboración público-deportiva puede generar beneficios mutuos y contribuir al desarrollo de un ecosistema deportivo más justo y equilibrado.
La visibilidad que aporta este acuerdo también tiene un impacto directo en la percepción social del fútbol femenino. Ver la marca Andalucía asociada al equipo rojiblanco contribuye a normalizar la presencia institucional en el deporte practicado por mujeres y a situarlo en un plano de igualdad con otras disciplinas y categorías. Este tipo de acciones ayudan a consolidar el fútbol femenino como un espectáculo deportivo de primer nivel, digno de apoyo, inversión y atención mediática.
Desde el punto de vista del club, la presencia de un patrocinador institucional como la Junta de Andalucía aporta un valor añadido en términos de reputación y credibilidad. Refuerza la imagen del Granada CF Femenino como un proyecto serio, comprometido y alineado con los valores de su entorno. Esta percepción es clave no solo para atraer a nuevos patrocinadores y colaboradores, sino también para fortalecer el vínculo con la afición y con la comunidad local, que se siente representada por un equipo que lleva el nombre de su tierra con orgullo.
El tramo final de la temporada se convierte así en un escenario ideal para visibilizar esta alianza y para reforzar el mensaje de unidad entre el club y la institución. Cada partido disputado, cada acción promocional y cada contenido difundido servirá para recordar que el deporte es una herramienta poderosa para construir identidad y cohesión. En un momento en el que el fútbol femenino sigue luchando por alcanzar una igualdad real en términos de recursos y reconocimiento, este tipo de respaldos adquieren una dimensión especialmente relevante.
La colaboración con la Consejería de Cultura y Deporte pone de manifiesto una visión integral del deporte, entendida no solo como competición, sino como fenómeno cultural y social. El fútbol femenino forma parte de la cultura deportiva de Andalucía y contribuye a enriquecerla con nuevas narrativas y referentes. Apoyar al Granada CF Femenino significa, en este sentido, apostar por una cultura deportiva más inclusiva y representativa de la realidad social.
El impacto de este acuerdo también se extiende al ámbito formativo y de base. El Granada CF Femenino no es solo un primer equipo que compite al máximo nivel, sino también un referente para las categorías inferiores y para las jóvenes futbolistas que sueñan con vestir algún día la camiseta rojiblanca. La presencia de la marca Andalucía asociada a este proyecto envía un mensaje claro a esas jugadoras: su esfuerzo y su talento importan, y cuentan con el respaldo de las instituciones de su tierra.
La proyección de Andalucía a través del deporte femenino adquiere una dimensión especial en un mundo cada vez más globalizado. Los partidos, retransmisiones y contenidos digitales permiten que la imagen de la comunidad llegue a públicos diversos, dentro y fuera de España. Asociar esa imagen a valores positivos como la igualdad, el trabajo en equipo y la superación contribuye a construir una marca territorial sólida y atractiva.
El Granada CF Femenino, por su parte, asume con responsabilidad el papel de embajador de Andalucía que implica este acuerdo. El club es consciente de que cada gesto, cada declaración y cada acción en el terreno de juego y fuera de él contribuyen a la percepción de la marca que representa. Por ello, la renovación del patrocinio se entiende también como un compromiso mutuo de seguir trabajando con profesionalidad, respeto y ambición.
La relación entre el club y la Junta de Andalucía se basa en la confianza y en una visión compartida del futuro del deporte femenino. Esta confianza se ha ido construyendo a lo largo del tiempo, a través de colaboraciones que han demostrado su utilidad y su impacto positivo. Renovar el acuerdo en este tramo final de la temporada es una muestra de esa confianza y de la voluntad de seguir caminando juntos.
El agradecimiento expresado por el Granada CF Femenino hacia la Junta de Andalucía refleja la importancia de sentirse acompañado en un proyecto deportivo que exige esfuerzo constante y capacidad de adaptación. El apoyo institucional no solo facilita recursos, sino que aporta legitimidad y respaldo moral en un entorno competitivo cada vez más exigente. Este respaldo se traduce en una mayor capacidad para planificar a medio y largo plazo, para invertir en estructuras y para seguir elevando el nivel del equipo.
La unión entre el Granada CF Femenino y Andalucía, simbolizada en este acuerdo de patrocinio, es también una unión emocional. El club representa a una ciudad y a una afición que se identifican profundamente con su tierra, y la presencia de la marca Andalucía en su equipación refuerza ese vínculo. Es una manera de llevar el nombre de la comunidad a cada rincón donde compite el equipo, de mostrar con orgullo una identidad compartida.
En un contexto social en el que la igualdad de género sigue siendo un objetivo por alcanzar en muchos ámbitos, el deporte femenino se erige como un espacio de reivindicación y de avance. La implicación de la Junta de Andalucía en el patrocinio del Granada CF Femenino es una declaración de principios que va más allá del ámbito deportivo. Es una apuesta por la igualdad real, por la visibilidad de las mujeres en el deporte y por la creación de oportunidades.
El fútbol femenino, además, tiene un impacto directo en la salud y el bienestar de la sociedad, al promover hábitos de vida activos y valores positivos entre la población más joven. Apoyar a un club como el Granada CF Femenino significa también invertir en estos beneficios sociales, en la construcción de referentes saludables y en la promoción de un estilo de vida ligado al deporte.
La renovación del acuerdo se produce en un momento en el que el fútbol femenino vive una etapa de consolidación y de nuevos retos. La profesionalización, la mejora de las condiciones laborales y la ampliación de la base de aficionados son algunos de los desafíos que enfrenta el sector. En este escenario, el respaldo de las instituciones resulta fundamental para garantizar un crecimiento equilibrado y sostenible.
El Granada CF Femenino ha demostrado a lo largo de su trayectoria una clara vocación de crecimiento y de compromiso con su entorno. Este acuerdo con la Junta de Andalucía refuerza esa vocación y permite al club seguir avanzando con paso firme. La visibilidad que aporta el patrocinio se suma a un proyecto deportivo que apuesta por el talento, el trabajo colectivo y la conexión con la afición.
La marca Andalucía, por su parte, encuentra en el fútbol femenino un vehículo idóneo para transmitir sus valores y para conectar con públicos diversos. El deporte tiene un lenguaje universal, capaz de trascender fronteras y de generar emociones compartidas. Asociar la marca a un equipo comprometido y competitivo como el Granada CF Femenino contribuye a reforzar esa conexión emocional.
La colaboración entre el club y la Consejería de Cultura y Deporte también pone de relieve la importancia de diseñar políticas públicas que tengan en cuenta el potencial del deporte femenino. No se trata solo de apoyar a un equipo concreto, sino de enviar un mensaje claro sobre la apuesta por un modelo deportivo inclusivo y moderno.
El tramo final de la temporada se presenta así como una oportunidad para visibilizar esta alianza y para seguir construyendo un relato positivo en torno al fútbol femenino andaluz. Cada partido será una nueva ocasión para mostrar el compromiso compartido y para reforzar la imagen de una Andalucía que cree en el deporte como motor de desarrollo.
El Granada CF Femenino y la Junta de Andalucía comparten la convicción de que el deporte es una herramienta poderosa para generar cambios positivos. Esta renovación del patrocinio es una muestra tangible de esa convicción y un paso más en la consolidación de una relación basada en la confianza, el respeto y los valores compartidos.
A lo largo de esta colaboración, el club ha asumido el reto de representar a Andalucía con orgullo y responsabilidad, consciente de la importancia simbólica de llevar su nombre asociado a una institución de referencia. Esta responsabilidad se traduce en un compromiso con la excelencia deportiva, con el juego limpio y con el respeto a los valores que definen al fútbol femenino.
La Junta de Andalucía, al renovar este acuerdo, reafirma su papel como aliada del deporte femenino y como impulsora de iniciativas que fomentan la igualdad y la participación. Este apoyo institucional contribuye a crear un entorno más favorable para el desarrollo de proyectos deportivos liderados por mujeres y para la consolidación de estructuras profesionales.
El agradecimiento del Granada CF Femenino hacia la Junta de Andalucía es también un reconocimiento al trabajo conjunto realizado hasta ahora y a la voluntad de seguir avanzando. El club entiende este patrocinio como una oportunidad para seguir creciendo, para mejorar y para ampliar su impacto social y deportivo.
La unión entre el Granada CF Femenino y Andalucía se convierte así en un símbolo de lo que se puede lograr cuando deporte e instituciones caminan de la mano. Es una alianza que refuerza la identidad, que impulsa la igualdad y que proyecta una imagen positiva de una tierra comprometida con su presente y su futuro.
En definitiva, la renovación del acuerdo de patrocinio entre el Granada CF Femenino y la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Cultura y Deporte, representa mucho más que una acción de visibilidad. Es la confirmación de un compromiso compartido con el desarrollo del fútbol femenino, con la promoción de la igualdad y con la difusión del nombre y los valores de Andalucía a través del deporte. Una alianza que se materializa en la equipación, en los soportes físicos y digitales y, sobre todo, en una visión común de futuro en la que el deporte femenino ocupa el lugar que merece. El Granada CF Femenino y Andalucía, unidos por el deporte, avanzan juntos en un camino de crecimiento, visibilidad y orgullo compartido.
🇳🇬 El Granada CF Femenino lucirá el logo de Andalucía en la manga de la camiseta de juego