⬛️ La Liga F Moeve, obligada a reescribir su propio calendario: la Supercopa de España Femenina 2026 irrumpe en enero y convierte la jornada 17 en el primer gran nudo competitivo del nuevo añoS
El fútbol femenino español entra en 2026 con el pulso acelerado, con el calendario al límite y con la sensación inequívoca de que el primer gran título del año no solo se juega sobre el césped, sino también en los despachos, en las parrillas televisivas y en la capacidad de adaptación de una competición que sigue creciendo a un ritmo vertiginoso.
La Liga F Moeve se ha visto obligada a reprogramar dos encuentros de la decimoséptima jornada del curso 2025-2026, la segunda de la segunda vuelta, como consecuencia directa de la celebración de la Supercopa de España Femenina Iberdrola, un torneo que vuelve a colocarse en el centro del ecosistema competitivo y mediático del fútbol femenino nacional.
La Supercopa, concebida como el escaparate del poderío deportivo de la élite, mide al campeón de la Liga Profesional de Fútbol Femenino y al campeón de la Copa de la Reina frente al segundo y tercer clasificado del campeonato liguero. En esta edición de 2026, los cuatro nombres propios que concentran el foco del fútbol femenino español son el Fútbol Club Barcelona, el Real Madrid, el Atlético de Madrid y el Athletic Club. Cuatro entidades históricas, cuatro escudos de enorme peso social y deportivo y cuatro proyectos que encarnan, cada uno a su manera, la evolución de la Primera División Femenina en los últimos años.
La Real Federación Española de Fútbol informó oficialmente el pasado 16 de diciembre de 2025 de que la siguiente edición de la Supercopa se celebraría en Castellón, concretamente en el Skyfi Castalia, después de que fracasara la idea impulsada por el ente federativo, presidido por Rafael Louzán, de exportar el torneo a Arabia Saudí, siguiendo el modelo instaurado en el fútbol masculino.
(Fuente: Liga F Moeve)
La decisión devolvió la competición al territorio nacional y reforzó el vínculo entre el torneo y la afición local, apostando por un escenario que concentrará durante varios días la atención del fútbol femenino español.
Del 20 al 24 de enero de 2026, Castellón se convertirá en capital del fútbol femenino. Allí se disputarán las semifinales y la gran final de un torneo que no solo pone en juego el primer título oficial del año, sino que también sirve como termómetro competitivo en un tramo clave de la temporada. Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid y Athletic Club lucharán por levantar un trofeo que, más allá del metal, simboliza hegemonía, ambición y continuidad en la élite.
La historia de la Supercopa de España Femenina es, como la del propio fútbol femenino en España, una historia de avances, pausas, reinicios y consolidación. Entre 1997 y 2000 se disputaron cuatro ediciones del torneo bajo un formato clásico que enfrentaba al campeón de Liga y al campeón de la Copa de la Reina. San Vicente C. F. F. se alzó con la primera edición, C. A. Málaga conquistó la segunda, Eibartarrak F. T. logró la tercera y el Levante U. D., tras absorber al San Vicente, ganó la última. Aquellas ediciones, aunque fundamentales para entender los orígenes del torneo, arrastran todavía dudas sobre su oficialidad plena, un reflejo de la fragilidad institucional que durante años acompañó al fútbol femenino.
Tras un largo periodo sin disputarse, la Supercopa regresó en 2019, ya bajo un nuevo paradigma. El torneo adoptó el formato de ‘Final Four’, reuniendo a los dos equipos finalistas de la Copa de la Reina y a los dos primeros clasificados de la Primera División Femenina. En caso de coincidencia, el billete se otorgaba al mejor clasificado en Liga que no hubiera disputado la final copera. Las semifinales cruzan al campeón de Copa con el subcampeón de Liga y al campeón de Liga con el subcampeón de Copa, replicando el modelo del campeonato masculino y dotando al torneo de una lógica competitiva clara y reconocible.
Desde entonces, la Supercopa se ha convertido en territorio prácticamente exclusivo del Fútbol Club Barcelona, que domina el palmarés moderno y ha elevado el listón competitivo del torneo. El conjunto azulgrana es el máximo ganador de la Supercopa de España Femenina, con cinco títulos en su palmarés: 2020, 2022, 2023, 2024 y 2025. A distancia aparecen el Levante, con dos títulos heredados de la etapa de San Vicente, el Atlético de Madrid, campeón en 2021, y los históricos triunfos de C. A. Málaga y SD Eibar en los albores del torneo. La edición de 2026 se presenta, por tanto, como una nueva oportunidad para que el Barcelona prolongue su hegemonía o para que alguno de sus rivales rompa el guion establecido.
Los protagonistas de esta Supercopa 2026 llegan con credenciales bien definidas que auguran emociones de alto voltaje.
El Fútbol Club Barcelona comparece como campeón de la Liga F y de la Copa de la Reina, ejerciendo su doble condición de dominador absoluto del fútbol femenino español. El Real Madrid lo hace como subcampeón de la Liga F 2024-2025, consolidado ya como alternativa real y estable en la élite.
El Atlético de Madrid accede como subcampeón de la Copa de la Reina y tercer clasificado liguero, representando la resistencia histórica y competitiva de un club acostumbrado a los grandes escenarios. El Athletic Club, cuarto clasificado, completa el cartel con su identidad innegociable, su apuesta por el talento propio y su capacidad para competir en contextos de máxima exigencia.
Las semifinales ya tienen fecha y hora marcadas en rojo en el calendario. El martes 20 de enero se disputará el Real Madrid CF frente al Atlético de Madrid, un duelo cargado de rivalidad, memoria reciente y pulsos tácticos.
Un día después, el miércoles 21 de enero, el FC Barcelona se medirá al Athletic Club en una semifinal que enfrentará estilos, filosofías y tradiciones futbolísticas muy distintas. La gran final se celebrará el sábado 24 de enero a las 19:00 horas, con cobertura televisiva de RTVE, garantizando así una difusión en abierto que refuerza la visibilidad del torneo y del fútbol femenino.
Esta concentración de partidos de máximo nivel ha tenido un impacto directo en el desarrollo normal de la Liga F Moeve. La patronal se ha visto obligada a intervenir y a reprogramar dos encuentros de la jornada 17 para evitar solapamientos, sobrecargas y conflictos logísticos en un calendario ya de por sí exigente. La decisión no es menor: la jornada 17 marca el inicio real de la segunda vuelta y suele ser un punto de inflexión competitivo, donde se reajustan objetivos, se miden dinámicas y se empieza a definir la lucha por los puestos europeos y la permanencia.
Ante esta situación, la Liga F ha determinado adelantar el FC Barcelona vs Atlético de Madrid al miércoles 14 de enero de 2025, a las 19:00 horas, en el Johan Cruyff. Apenas 24 horas antes, el martes 13 de enero, se habrá disputado otro encuentro de enorme atractivo: el Real Madrid vs Athletic Club, también a las 19:00 horas, en el Alfredo Di Stéfano.
Dos partidos que, por sí solos, podrían encabezar cualquier jornada liguera y que ahora se convierten en el preludio inmediato de una Supercopa que monopolizará la atención mediática en la segunda quincena de enero.
La reprogramación no solo altera rutinas deportivas, sino también estrategias de comunicación y consumo audiovisual.
DAZN, titular de los derechos televisivos de la Liga F, ha informado a los medios de comunicación incluidos en su base de datos, entre ellos “El Partido de Manu”, de que ambos encuentros adelantados se emitirán en abierto y de manera gratuita a través de su aplicación. Los aficionados únicamente necesitarán registrarse con un correo electrónico para acceder al plan free, una decisión que refuerza la apuesta por la accesibilidad y la expansión de audiencias en un momento clave de la temporada.
El resto de la jornada 17, seis encuentros en total, se disputará durante el fin de semana del 25 y 26 de enero de 2026, una vez concluida la Supercopa. Entre ellos destaca el Real Sociedad de Fútbol vs Sociedad Deportiva Eibar, que contará con la cobertura de TEN TV, canal disponible en la TDT y habitual socio del fútbol femenino en abierto. La fragmentación de la jornada es el reflejo de una competición viva, sometida a tensiones externas, pero también capaz de adaptarse y de ofrecer producto competitivo prácticamente sin interrupción.
Enero de 2026 se presenta así como un mes bisagra, un periodo donde confluyen pasado, presente y futuro del fútbol femenino español. La Supercopa no es solo un torneo: es un escaparate, un laboratorio competitivo y un altavoz mediático. La Liga F Moeve, por su parte, demuestra que su crecimiento conlleva decisiones complejas y ajustes inevitables, pero también oportunidades para reforzar su narrativa, su alcance y su impacto social.
Castellón será testigo de la lucha por el primer título oficial del año, pero también del pulso entre modelos deportivos, de la consolidación de audiencias y del avance de un fútbol femenino que ya no se conforma con sobrevivir en los márgenes. La jornada 17, alterada y reescrita, pasará a la historia como el primer gran sacrificio de un calendario que ya piensa en grande.
Y mientras el balón empiece a rodar en el Johan Cruyff, en el Alfredo Di Stéfano y, días después, en el Skyfi Castalia, el mensaje será claro: el fútbol femenino español no se detiene, ni siquiera cuando el calendario se pone cuesta arriba. Porque cuando hay títulos en juego, historia por escribir y millones de miradas pendientes, el espectáculo siempre encuentra la forma de abrirse paso.
🟫 El Deportivo Abanca y el Costa Adeje Tenerife se repartieron los puntos (1-1) en el estadio de Riazor. Millene Cabral abrió el marcador a los doce minutos de juego, pero Clau Blanco, que fue la MVP del choque, igualó el duelo en la segunda mitad. Yerai Martín debutó en el banquillo del equipo tinerfeño.
Este domingo 11 de enero, a las 12:00 horas, la Liga F Moeve se detiene en A Coruña. No es un partido más. No puede serlo. Deportivo Abanca y Costa Adeje Tenerife se citan en el estadio de Riazor en un duelo que cierra la primera vuelta del campeonato, que marca simbólicamente el inicio real del nuevo año competitivo y que enfrenta a dos equipos con realidades diferentes, pero con una misma necesidad: confirmar quiénes son y hacia dónde quieren ir.
El fútbol femenino español entra en enero con la sensación de que todo está todavía abierto. La clasificación empieza a estirarse por arriba, pero no termina de romperse. Por abajo, cada punto vale oro. En medio, los partidos como este adquieren un peso específico enorme, porque no solo suman o restan en la tabla, sino que construyen estados de ánimo, discursos y futuros.
Riazor será el escenario. Un estadio histórico. Un estadio que, en el caso del Deportivo Abanca, se ha convertido en algo más que una casa: es un refugio, un lugar donde el equipo gallego se transforma, donde se siente fuerte, protegido, competitivo. No es una percepción, son datos. El conjunto coruñés ha conseguido el 92% de sus puntos como local, siendo el quinto mejor equipo de la categoría en casa. Una cifra que define su temporada y que explica por qué cada partido en A Coruña se vive como una oportunidad de oro.
Enfrente estará un Costa Adeje Tenerife que llega en uno de sus mejores momentos del curso, tanto en lo deportivo como en lo institucional, aunque con el vértigo propio de los cambios importantes. El equipo tinerfeño ha perdido solo uno de sus últimos ocho partidos, se ha clasificado para los cuartos de final de la Copa de la Reina y afronta este encuentro con un nuevo entrenador en el banquillo: Yerai Martín, que sustituye a Eder Maestre en un movimiento que ha sacudido el mercado invernal.
Y todo ello en un contexto clasificatorio muy concreto: el Tenerife tenía la opción de engancharse aún más a la lucha por la tercera posición liguera, especialmente después del espectacular 5-5 firmado en Alcalá de Henares por Atlético de Madrid y Real Sociedad, un empate que dejó puntos por el camino de dos rivales directos y que abrió una rendija de oportunidad para el conjunto canario.
“Queremos empezar bien el año. Es el último partido de la primera vuelta. Tenemos mucha confianza en todo el grupo”. Las palabras de Fran Alonso en la previa no son una frase hecha. Son una declaración de intenciones. El Deportivo Abanca sabe que este partido es una frontera simbólica. No define la temporada, pero sí la orienta.
Enero siempre ha sido un mes traicionero en el fútbol. Después del parón, las dinámicas se enfrían, los cuerpos tardan en arrancar, las cabezas aún están en modo vacaciones. Pero también es un mes de oportunidades, de reset, de nuevos comienzos. Y el Dépor quiere que este 2026 (o temporada en curso) empiece con un mensaje claro: en Riazor no se regala nada.
El estadio herculino se ha convertido en uno de los campos más complejos de la Liga F. No solo por el entorno, por la historia o por la presión ambiental, sino por cómo el equipo ha sabido adaptar su identidad a ese escenario. El Deportivo Abanca es un equipo que compite mejor cuando se siente arropado, cuando puede manejar los ritmos del partido, cuando no tiene que asumir riesgos excesivos lejos de casa.
Los números lo avalan: ese 92% de los puntos logrados como local no es casualidad. Es el resultado de una construcción consciente. Fran Alonso ha trabajado para que su equipo entienda Riazor como una extensión de su personalidad: intensidad medida, orden defensivo, aprovechamiento de los momentos y una conexión emocional con la grada que marca diferencias.
No es casualidad que sea el quinto mejor local de la Liga F. Por delante solo aparecen equipos con presupuestos, plantillas y estructuras muy superiores. El Deportivo ha hecho de su estadio una trinchera competitiva.
Deportivo Abanca llega a este partido con la sensación de estar cumpliendo con su hoja de ruta. No sin dificultades, no sin momentos de duda, pero con una coherencia reconocible. El equipo gallego no es exuberante, no presume de fútbol brillante ni de goleadas. Presume de solidez, de compromiso colectivo y de saber quién es.
Fran Alonso ha construido un equipo que entiende el contexto de la Liga F. Un equipo que sabe que cada punto cuenta, que cada error se paga caro y que la supervivencia pasa por minimizar riesgos. Esa filosofía se refleja en su comportamiento como local y visitante, pero especialmente en Riazor.
En casa, el Deportivo se siente con licencia para competir de tú a tú contra casi cualquiera. No porque sea superior, sino porque sabe cómo incomodar. Presiona mejor, ajusta líneas, reduce espacios y encuentra en la grada un impulso emocional que eleva el nivel individual de muchas futbolistas.
El vestuario llega convencido. No hay grandes alardes, pero sí una confianza tranquila. “Tenemos mucha confianza en todo el grupo”, insiste Fran Alonso. No es una confianza basada en rachas, sino en el trabajo diario. En saber que, incluso cuando no salen las cosas, el equipo responde.
Este partido, además, tiene un componente simbólico: es el último de la primera vuelta. Cerrar la primera mitad del campeonato con una victoria en casa sería un golpe anímico enorme. Significaría empezar el año con buen pie, reforzar la idea de fortaleza como local y mirar la segunda vuelta con una base sólida.
el Deportivo Abanca representa la estabilidad y la continuidad, el Costa Adeje Tenerife llega a Riazor como el ejemplo perfecto de equipo en transición… pero con resultados. El conjunto tinerfeño atraviesa un gran momento deportivo: solo una derrota en los últimos ocho partidos, clasificación para cuartos de final de Copa de la Reina y una posición liguera que invita a mirar hacia arriba.
Pero enero no ha sido un mes tranquilo en la isla. Todo lo contrario. El mercado invernal ha traído movimientos importantes, empezando por el banquillo. La salida de Eder Maestre, un técnico con una identidad muy marcada y con un recorrido largo en el club, supuso un punto de inflexión. Su sustituto, Yerai Martín, asume el reto en un contexto exigente.
“Es un paso importante para mí porque es un club grande del fútbol femenino”, afirmó el nuevo entrenador en su presentación. No es una frase menor. Reconoce la dimensión del Tenerife en el ecosistema del fútbol femenino español y la responsabilidad que conlleva sentarse en ese banquillo.
El partido de Riazor será su estreno oficial. No hay mejor ni peor escenario: debutar fuera de casa, en un estadio grande, ante un rival fuerte como local. Es una prueba de fuego inmediata, una oportunidad para empezar a construir su discurso desde el primer día.
Más allá del cambio de entrenador, el Costa Adeje Tenerife llega con una ambición renovada. La clasificación lo permite. Los resultados recientes lo avalan. Y el contexto de la jornada lo invita.
El empate 5-5 entre Atlético de Madrid y Real Sociedad en Alcalá de Henares fue un terremoto emocional en la zona alta de la tabla. Dos equipos llamados a pelear por Europa se dejaron puntos en un partido tan espectacular como caótico. Y ahí apareció el Tenerife, con la posibilidad real de engancharse aún más a la lucha por la tercera posición liguera.
Ese matiz cambia por completo la lectura del partido. No se trata solo de sumar, de mantener la racha o de adaptarse al nuevo entrenador. Se trata de aprovechar una oportunidad. De enviar un mensaje al resto de la liga: el Tenerife está ahí, quiere estar ahí y tiene argumentos para competir.
Ese contexto añade presión, pero también motivación. Las jugadoras son conscientes de lo que hay en juego. Un triunfo en Riazor no solo sería un gran resultado por el escenario, sino un paso adelante en términos de ambición competitiva.
El mercado de invierno ha sido especialmente movido para el Costa Adeje Tenerife. Además del cambio en el banquillo, el club ha vivido ajustes en la plantilla que redefinen su estructura.
Se han producido las salidas de Milagros Martín y Amani, dos futbolistas que formaban parte del núcleo del equipo. Dos perfiles diferentes, pero que dejan huecos que obligan a reajustar roles y responsabilidades dentro del vestuario.
En el capítulo de llegadas, destaca la incorporación de Violeta Quiles, lateral procedente de la Real Sociedad. Una jugadora con experiencia en contextos de alta exigencia, con recorrido por un club que ha competido en Europa y con un perfil que encaja en la idea de un Tenerife más ambicioso.
Su llegada no es casual. Responde a una necesidad táctica, pero también a una intención clara: reforzar el equipo para la segunda vuelta, dotarlo de más alternativas y elevar el nivel competitivo en posiciones clave.
Este Deportivo Abanca – Costa Adeje Tenerife es, en el fondo, un choque de inercias. El equipo gallego se apoya en su fortaleza como local, en la estructura, en el orden. El Tenerife llega impulsado por la dinámica positiva, por la ilusión del cambio y por la ambición clasificatoria.
Tácticamente, se intuye un partido muy medido. El Deportivo no va a regalar espacios. Sabe que el Tenerife tiene talento para castigar a campo abierto. Fran Alonso apostará por un bloque compacto, por cerrar líneas de pase y por explotar los momentos de transición.
El Tenerife, por su parte, deberá gestionar su ansiedad. No es fácil debutar como entrenador en este contexto. Yerai Martín tendrá que decidir cuánto arriesgar, cuánto mantener de la estructura anterior y cuánto introducir de su propia idea. El equilibrio será clave.
Más allá de los puntos, este partido define narrativas. Para el Deportivo, es la oportunidad de reafirmar que Riazor es un bastión, que el equipo compite, que está preparado para una segunda vuelta exigente. Para el Tenerife, es la ocasión de demostrar que el cambio no es una ruptura, sino una evolución; que el equipo puede aspirar a más.
El horario, el escenario, el contexto clasificatorio… todo invita a pensar en un partido con carga emocional. No será probablemente un duelo de ida y vuelta descontrolado. Será un partido de detalles, de momentos, de lecturas.
El encuentro se podrá seguir en DAZN y Movistar+, dos plataformas que siguen apostando por visibilizar la Liga F y que convierten partidos como este en escaparates nacionales. Riazor, con su imagen imponente, es un escenario perfecto para mostrar el crecimiento del fútbol femenino.
La retransmisión permitirá contextualizar el momento de ambos equipos, el debut de Yerai Martín, la fortaleza del Deportivo en casa y la lucha por las posiciones altas. Es un partido que, sin ser un clásico ni un derbi, condensa muchas de las claves de la temporada.
El domingo al mediodía, cuando el balón eche a rodar en Riazor, no solo empezará un partido. Empezará algo más grande: la segunda mitad emocional de la temporada. El Deportivo Abanca quiere empezar el año como terminó el anterior: compitiendo, creyendo, haciéndose fuerte en casa. El Costa Adeje Tenerife quiere confirmar que su gran momento no es casual, que el cambio de entrenador no frena la ambición y que la tercera posición no es una utopía.
Riazor dictará sentencia durante 90 minutos. Y la Liga F seguirá escribiendo su historia, jornada a jornada, partido a partido, con encuentros como este, donde nada es accesorio y todo importa.
(Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)
El duelo |
(Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)
😍 La Liga F vuelve 😍
🔜 NEXT GAME
🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026
✨ Jornada 15 | Día de partido ✨
🔥 Deportivo Abanca vs Costa Adeje Tenerife Egatesa 🔥
Desde el pitido inicial, Deportivo ABANCA demostró que quería dominar el juego en casa. Las locales presionaron con orden, movieron el balón hacia delante con claridad y consiguieron adelantarse pronto gracias a Millene en el minuto 12, que aprovechó una jugada trenzada para batir a la portera Nay Cáceres y así abrir la lata con el 1-0 que daba ventaja a las gallegas.
⚽️ GOOOOOOOOOOOOOL do #DéporABANCA! GO🔵⚪🔵OL de Millene!
Esa diana no solo levantó a la grada, sino que también reforzó la confianza de un Dépor que, tras el parón de mitad de temporada, arrancó el año con ganas de escalar posiciones y respirar más tranquilos en la tabla. El gol fue un guiño a esa ambición, aunque también marcó el momento en el que el partido cambió de ritmo.
Lejos de acusar el golpe, el Costa Adeje Tenerife Egatesa buscó una reacción inmediata y empezó a acumular llegadas al área rival. Gramaglia volvió a generar peligro con un cabezazo que se marchó por el lateral de la portería defendida por Inés Pereira.
Aleksandra puso un balón preciso para la delantera argentina, que no llegó a tiempo para rematar, y en el minuto 32, Natalia Ramos probó fortuna con un disparo que fue directo a las manos de la guardameta local.
En el tramo final de la primera mitad, el encuentro ganó en tensión. En el minuto 45, el técnico del Dépor Abanca solicitó la revisión de una acción en el FVS tras una falta de Patri Gavira, mostrando la tarjeta para pedir la revisión, aunque la colegiada indicó que no había nada punible y ordenó continuar el juego. El primer tiempo se cerró con tres minutos de añadido y ventaja mínima para el conjunto gallego al descanso.
Tras la reanudación, el equipo visitante quería reaccionar en el debut de Yerai Martín después de haber visto como el Atlético de Madrid y la Real Sociedad de Fútbol habían empatado (5-5) en Alcalá de Henares.
La segunda parte arrancó con protagonismo inmediato del conjunto local. En los primeros veinte segundos tras la reanudación, el Dépor Abanca volvió a generar una acción de peligro, poniendo a prueba a la defensa del Costa Adeje Tenerife Egatesa en el inicio del segundo tiempo.
En el minuto 59, el técnico Yerai Martín solicitó revisión en el FVS tras un agarrón sobre Patri Gavira, reclamando una acción que consideró punible. La colegiada estudió la jugada, pero no señaló nada, permitiendo que el juego continuara mientras el conjunto blanquiazul seguía buscando el empate. La defensa tinerfeña volvió a mostrarse sólida. Patri Gavira se destacó con una acción providencial, evitando el intento del segundo gol de las locales y manteniendo al Costa Adeje Tenerife Egatesa con vida en el partido.
El técnico Yerai Martín realizó el primer cambio en su equipo: entró Koko Ange en lugar de Paola H.D. (66’), buscando refrescar el ataque y aumentar la intensidad ofensiva en los minutos decisivos. La insistencia blanquiazul dio fruto en el minuto 67, cuando Clau Blanco logró igualar el partido amén del 1-1 en el minuto 67 con un gol que encendió la esperanza de las guerreras y despertó la reacción ofensiva del equipo.
Koko Ange activó el ataque blanquiazul, sus internadas con velocidad por banda creaban una y otra vez peligro, fruto de ello, un centro de Aleksandra Zaremba al área pequeña local, lo remataba a bocajarro Gramaglia pero Inés Pereira salvaba in extremis a su equipo. Mari José ingresó al campo en lugar de S. Ouzraoui y en el minuto 88, una falta peligrosa que lanzaba Natalia Ramos supuso el último intento tinerfeño por lograr dar la vuelta al marcador.
Para Deportivo ABANCA, sumar en casa siempre es valioso en la lucha por mantener la categoría y dar confianza al proyecto blanquiazul que actualmente navega en la decimotercera posición de la élite.
Tras un intenso primer partido de 2026, el Costa Adeje Tenerife Egatesa cierra la primera vuelta de competición con un nuevo punto, ya son 25 en total que le permiten estar instalado en la quinta plaza de la Liga F Moeve.
(Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)
A pesar de no haber podido sacar rédito del encuentro entre el Atlético y la Real Sociedad de Fútbol, el representativo canario no se rinde a y con la estadística de solo haber perdido un encuentro lejos de la isla, ante el F.C. Barcelona, promete dar que hablar.
El próximo domingo, primer encuentro de la segunda vuelta en casa ante el Athletic Club (12:00 horario peninsular).
(Fuente: Liga F Moeve)
📋 Ficha técnica |
Deportivo Abanca: Inés Pereira, Samara (Paula Novo 46´); Vera; Paula G. Olaya (Redru 73´); Espe Pizarro (Latorre 77´); Millene (Lucía Rivas 45´); Ainhoa M.; Raquel G; Elena (Marina Artero 77´); Lucía M.
Costa Adeje Tenerife Egatesa: Nay Cáceres, Cinta R., Paola H.D. (Koko Ange 66´), S. Ouzraoui (Mari José 80´); Aleksandra; S. Castelló; Ramos; Clau Blanco; Elba; Patri Gavira y Gramagia.
Árbitra: Ainara Andrea Acevedo, asistida en las bandas por Raquel Díaz y Elena Martínez. Amonestaron con amarilla a las locales: Espe Pizarro (16´); Samara (22´), Raquel G. (86´). Para las visitantes: Koko Ange (76´); Mari Jose (89’) con amarilla.
Incidencias: Decimoquinta jornada de Liga F Moeve, disputado en el Estadio Abanca Riazor sobre una superficie de hierba natural.
Goles |
1-0 Milene Cabral 11’ ⚽️ 1-1 Clau Blanco 67’ ⚽️
Vídeo |
⚪🔵 El duelo blanquiazul de la J15 terminó en empate
El domingo 11 de enero, cuando el reloj marque las 12:00 del mediodía y el invierno siga apretando en buena parte del país, el fútbol femenino volverá a convertirse en refugio, en relato y en pulso vital para dos equipos que caminan sobre la delgada línea que separa la tranquilidad de la inquietud, la estabilidad de la urgencia. El RCD Espanyol y el Granada CF se citan en un duelo que, más allá de los puntos, de la clasificación o de las estadísticas, habla de identidades en construcción, de procesos que buscan consolidarse y de la necesidad casi íntima de seguir creyendo. El partido, retransmitido por DAZN, será uno de esos encuentros que no siempre ocupan portadas ruidosas, pero que sostienen la columna vertebral de una competición, porque en ellos se dirime algo más profundo: quién logra asentarse, quién consigue tomar aire y quién empieza a mirar al futuro inmediato con un poco más de calma.
El Espanyol llega a esta jornada situado en la novena posición de la tabla con 16 puntos, una ubicación que, sin ser definitiva ni cómoda del todo, sí refleja un camino de trabajo sostenido, de crecimiento progresivo y de identidad reconocible. El equipo dirigido por Sara Monforte ha encontrado en esta temporada una mezcla de compromiso colectivo, solidez emocional y una idea clara de lo que quiere ser. No es casualidad que la entrenadora castellonense, en la antesala del encuentro, haya querido poner el foco en lo humano antes que en lo táctico. “Soy muy afortunada de venir a trabajar aquí. Es un grupo muy unido, de muy buenas personas. Me han reafirmado que el grupo y el equipo están por encima de las individualidades”, destacó en rueda de prensa. No es una frase lanzada al azar ni un recurso retórico. En el Espanyol actual, esa idea es una realidad palpable sobre el césped.
Porque el Espanyol de Sara Monforte es un equipo que compite desde el bloque, desde la solidaridad y desde la convicción de que cada esfuerzo cuenta. Incluso en un contexto complicado por las bajas de larga duración de Amaia Martínez y Laura Martínez, dos futbolistas importantes dentro de la estructura del equipo, el conjunto blanquiazul ha sabido reinventarse, reajustar roles y encontrar respuestas colectivas. No hay dramatismo en el discurso, sino aceptación del reto y confianza en las que están. Esa manera de afrontar la adversidad define mucho mejor a este Espanyol que cualquier dato frío.
El equipo catalán ha ido sumando puntos con paciencia, consciente de que su objetivo pasa por asentarse en la categoría, por construir una base sólida que le permita mirar a la zona media con ambición, pero también con realismo. Cada partido es un pequeño paso, cada empate una pieza que encaja en el puzle de la permanencia, cada victoria un recordatorio de que el trabajo bien hecho suele encontrar recompensa. Llegar a esta jornada con 16 puntos y en novena posición no es casualidad; es el resultado de una temporada en la que el Espanyol ha sabido competir incluso en contextos adversos, sostenerse cuando el viento soplaba en contra y aprovechar sus momentos con inteligencia.
Enfrente estará un Granada CF que llega con 13 puntos, apenas tres menos que su rival, pero con una sensación anímica distinta. Las diferencias en la clasificación son mínimas, pero el momento emocional pesa, y mucho.
El equipo dirigido por Irene Ferreras no gana desde el 1 de noviembre, una racha que empieza a convertirse en una losa, no tanto por lo que dice la tabla como por lo que supone en términos de confianza. El Granada necesita reencontrarse con el triunfo, volver a sentir la alegría de sumar de tres, romper una dinámica que amenaza con arrastrarlo hacia una pelea incómoda en la zona baja.
Sin embargo, reducir al Granada a una simple racha negativa sería injusto y simplista. El conjunto andaluz es un equipo con identidad, con una propuesta clara y con futbolistas que saben lo que es competir en la élite. Irene Ferreras ha construido un grupo que no renuncia a jugar, que intenta ser protagonista con balón y que, pese a los resultados recientes, sigue creyendo en su plan. El problema, como tantas veces ocurre en el fútbol, no siempre está en lo que se hace, sino en lo que no termina de llegar: el gol en el momento oportuno, la acción defensiva decisiva, ese pequeño detalle que cambia la historia de un partido.
Para el Granada, este encuentro representa una oportunidad y, al mismo tiempo, un desafío emocional.
Jugar a domicilio, ante un Espanyol que se siente cómodo en su estadio y que llega con una dinámica más estable, no es sencillo. Pero precisamente por eso el partido adquiere un valor especial. Ganar en un escenario así supondría un punto de inflexión, una inyección de confianza que podría marcar el inicio de una segunda vuelta distinta, más acorde al potencial real del equipo.
El historial entre ambos conjuntos añade una capa más de interés al duelo. Espanyol y Granada se han enfrentado en cuatro ocasiones en la máxima categoría, con un balance equilibrado: una victoria para el conjunto blanquiazul, dos empates y un triunfo para las andaluzas. La temporada pasada fue el reflejo perfecto de esa igualdad, con un encuentro ganado por cada equipo. No hay hegemonías claras, no hay antecedentes que inclinen la balanza de forma definitiva. Cada partido entre Espanyol y Granada ha sido una historia distinta, y el de este domingo promete no ser la excepción.
Ese equilibrio histórico habla de dos proyectos que, desde realidades distintas, han sabido competir de tú a tú. El Espanyol, con una tradición y una masa social importantes, busca consolidarse en la élite femenina con un modelo sostenible y reconocible. El Granada, por su parte, representa el crecimiento del fútbol femenino en Andalucía, la apuesta por un proyecto que quiere asentarse entre los mejores sin perder su identidad. Cuando ambos se encuentran, el resultado suele ser
Porque más allá del resultado, este Espanyol–Granada es un recordatorio de lo que hace grande a esta competición: la igualdad, la lucha constante y la sensación de que cada partido importa. Y cuando el último balón se detenga, cuando el marcador quede fijado y las jugadoras se retiren al vestuario, quedará la certeza de haber asistido a uno de esos encuentros que, sin hacer ruido, explican perfectamente qué es y hacia dónde camina el fútbol feme
El regreso de la Liga F Moeve tras el parón invernal tenía en este RCD Espanyol – Granada C.F. un escenario perfecto para recordar la intensidad, la pasión y la calidad del fútbol femenino español. Desde las primeras horas de la tarde, el estadio local comenzaba a llenarse de aficionados que regresaban con ansias de fútbol después de varias semanas sin competición. Los colores blanquiazules inundaban las gradas, los cánticos se mezclaban con la brisa invernal, y la emoción se palpaba en cada rincón: los rostros de jóvenes, veteranos, familias enteras y seguidores fieles reflejaban la expectación por volver a vivir la magia de la Liga F Moeve en vivo.
Antes de que el balón rodara, un instante cargado de respeto y solemnidad unió a todos los presentes: un emotivo minuto de silencio en memoria de Fernando Martín, entrenador del Valencia Femenino B, y sus tres hijos. Las jugadoras, alineadas en el centro del campo, con la cabeza inclinada y los ojos húmedos, mostraron respeto absoluto, mientras la grada guardaba un silencio profundo, interrumpido solo por suspiros, algún murmullo contenido y la sensación de que el fútbol trasciende lo meramente competitivo. Fue un momento de emoción genuina que dejó claro que, detrás de cada partido, hay historias humanas que nos conectan y nos recuerdan la importancia de cada día, cada encuentro y cada gesto de solidaridad.
El pitido inicial marcó el inicio de un partido que pronto se convirtió en un pulso táctico entre dos equipos muy bien preparados. Los primeros minutos fueron de tanteo: el Espanyol buscaba controlar la pelota, moverla con paciencia por el centro y las bandas, y encontrar espacios para generar peligro; mientras que el Granada esperaba su momento, observando cada movimiento, cada pase y cada intento de penetración para poder aprovechar cualquier error.
La primera acción clara del encuentro llegó por parte de Browne, quien, con decisión, conectó un remate potente que se estrelló contra el lateral de la red. El sonido del impacto, seguido de un suspiro de frustración entre los aficionados locales, marcó el inicio de un juego intenso. La réplica visitante no tardó: Lauri Requena, con un testarazo dentro del área, buscó sorprender a la portera local, Romane Salvador, pero esta se mantuvo firme, atrapando el balón sin dificultad y enviando un mensaje claro de que la portería del Granada no sería fácil de vulnerar.
El juego se intensificó y cada balón dividido generaba tensión. El Granada intentó aprovechar los balones parados, buscando desestabilizar la defensa del Espanyol, mientras Chika Hirao, la portera visitante, mostraba seguridad y reflejos que salvaban a su equipo en varias ocasiones. La grada local, consciente de la importancia de cada acción, animaba con más fuerza, mientras que los seguidores visitantes celebraban cada intervención de Hirao como un triunfo en sí mismo.
El Espanyol respondió con intentos de profundidad por la banda de Ona Baradad, quien buscaba conectar con las delanteras y generar espacios. La presión local era constante, con jugadoras que corrían incansablemente, ofrecían apoyo en cada pase y mostraban un compromiso total con el equipo. Sin embargo, la defensa del Granada se mantenía sólida, anticipando movimientos, cerrando líneas de pase y evitando que los remates locales encontraran portería.
Un momento de preocupación llegó alrededor de la hora de partido: Júlia Guerra sufrió una lesión que obligó a la entrenadora local a introducir a Paula Perea.
La reacción inmediata de la defensa fue clave: Perea se incorporó con concentración total, ocupando los espacios necesarios y manteniendo la estructura defensiva del Espanyol. Este cambio demostró la importancia de tener jugadoras preparadas y la capacidad de adaptación táctica de los equipos de la Liga F Moeve.
Mientras tanto, Cristina Baudet se mantuvo como un constante peligro para la portería visitante. Su primer intento, un centro-chut interceptado por la defensa, mostró su capacidad de generar peligro desde la media distancia. Poco después, un disparo directo que fue desviado por Chika Hirao terminó en saque de esquina, reflejando la intensidad de un partido en el que cada jugada podía cambiar el marcador.
El descanso llegó con un marcador de 0-0, pero con la sensación de que el segundo tiempo iba a ser decisivo.
Las jugadoras regresaron a la cancha con energías renovadas, conscientes de que cada acción contaba y de que la concentración absoluta sería la clave para definir el resultado. La entrada de Ainoa Campo por el Espanyol buscaba reforzar la medular, equilibrar el juego y ofrecer nuevas opciones de ataque, mientras que el Granada mantenía su estructura y buscaba un momento para sorprender.
El punto de inflexión llegó pasado el minuto 60: Ariadna Mingueza, con instinto asesino en el área, aprovechó un balón suelto y lanzó un disparo potente y colocado que terminó en gol. La revisión por una posible falta de Andrea Gómez sobre Laia Ballesté mantuvo a todos en vilo, pero finalmente el árbitro validó la acción para abrir la lata con el 0-1 que ponía en ventaja al equipo que hoy vestía de rosa.
La grada visitante estalló de alegría, mientras las jugadoras del Granada celebraban abrazadas, conscientes de la importancia de un gol que rompía la igualdad y otorgaba ventaja a su equipo.
El Espanyol intentó reaccionar de inmediato. La entrada de Judit Pablos tenía un objetivo claro: generar peligro en el área rival y forzar un empate que mantuviera las esperanzas del conjunto blanquiazul.
Sin embargo, Chika Hirao continuó mostrando su dominio bajo palos, interceptando disparos, atajando balones imposibles y demostrando por qué su actuación fue crucial para asegurar la ventaja mínima de su equipo. Cada parada suya era una lección de técnica y concentración, y cada despeje generaba confianza en sus compañeras para mantener la presión ofensiva sobre un Espanyol cada vez más desesperado por marcar.
El Espanyol tuvo otra oportunidad clara con Cristina Baudet, cuyo disparo desde el pico del área se estrelló en el larguero. La tensión se palpaba en el estadio: los aficionados locales contenían la respiración, conscientes de que un empate podía cambiar por completo el desarrollo del partido.
Cada movimiento, cada pase y cada intento ofensivo reflejaba la intensidad con la que las jugadoras locales afrontaban la vuelta de la Liga F Moeve, buscando no solo competir, sino también ofrecer espectáculo y mantener el orgullo en su estadio.
Finalmente, la entrada de Vera Molina resultó decisiva.Con determinación, encontró el hueco perfecto y marcó el 0-2 definitivo, sellando la victoria del Granada C.F. La celebración fue un estallido de emociones: abrazos entre jugadoras, gritos de júbilo y una sensación de alivio y orgullo que recorría todo el banquillo visitante por culpa de un 0-2 que resultó definitivo en el minuto 97 del alargue en la segunda mitad .
Cada acción de Molina reflejaba precisión, concentración y talento, cerrando un encuentro en el que el Granada supo mantener la ventaja, resistir los embates del Espanyol y aprovechar sus oportunidades con frialdad y eficacia.
El partido no solo ofreció goles y emociones; fue un ejemplo de la intensidad, la preparación y la calidad de la Liga F Moeve.
Cada intervención de las porteras, cada remate, cada pase y cada reacción reflejaban el compromiso de las jugadoras con su equipo y con la competición. La victoria del Granada, por 0-2, encapsuló la esencia del fútbol femenino: esfuerzo, talento, estrategia y emociones auténticas que conectan a jugadoras, técnicos y aficionados en un mismo latido.
El regreso de la Liga F Moeve tras el parón invernal no pudo haber sido más significativo: un partido marcado por respeto, emoción, tensión y goles decisivos, que recordó a todos por qué esta competición es cada vez más seguida, admirada y respetada. La victoria visitante no solo fue un triunfo en el marcador, sino también un reflejo de la preparación física y mental, de la disciplina táctica y del talento individual que caracteriza a las jugadoras de la Liga F.
Con esta victoria, que no es menor, el cuadro andaluz termina la primera vuelta con cierta tranquilidad al ubicarse duodécimo en la tabla clasificatoria gracias a sus 16 unidades.
El Espanyol cae ante las rojiblancas dada su excesiva pasividad en la línea defensiva y a pesar de que es un equipo muy inestable sabe que todavía está a tiempo de reaccionar al ser undécimo, lejos del descenso, y ya prepara a conciencia la visita que rendirá al Centro Deportivo Alcalá de Henares para medirse si Atlético de Madrid el próximo fin de semana.
(Fuente: Liga F Moeve)
📋 Ficha técnica |
RCD Espanyol Fem: Romane Salvador; Lucía Vallejo, Júlia Guerra (Paula Perea, 32′), Laia Ballesté, Ari Doménech; Cristina Baudet, Ana Torrodà, Mar Torras (Ainoa Campo, 46′), Ona Baradad (Judit Pablos, 70′); Phoenetia Browne (Ángeles del Álamo, 59′), Paula Arana (Naima García, 59′)
Granada CF Fem: Chika Hirao; Cristina Postigo, Juliana, Alba Pérez, Manoly Baquerizo; Ariadna Mingueza (Miku, 83′), Leles, Lauri Requena, Blanca Muñoz; Linnéa Laupstad (Ameyaa, 62′), Laura Pérez (Gómez, 62′)
Árbitra: Ainara Andrea Acevedo Dudley (Colegio catalán)
Tarjetas amarillas: Mar Torras (37′) Success (84′)
Tarjetas rojas: No hubo.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada número quince de la Liga F Moeve 2025-2026 que han disputado el Espanyol y el Granada en la Ciudad Deportiva Dani Jarque sobre una superficie de hierba natural.
Goles |
0-1 Ari Mingueza 63’ ⚽️ 0-2 Vera Molina 93’ ⚽️
Vídeo |
✈️ El Granada CF consigue su tercera victoria a domicilio esta temporada
No es un partido más. No puede serlo. No lo será. Porque cuando el balón eche a rodar en Logroño, no solo se enfrentarán el DUX Logroño y el Levante UD. Se enfrentarán dos estados de ánimo, dos urgencias, dos silencios acumulados durante meses y una misma necesidad compartida: ganar por primera vez. Ganar para respirar. Ganar para creer. Ganar para no desaparecer demasiado pronto de una temporada que, para ambas entidades, se ha convertido ya en una carrera de fondo con el corazón acelerado desde el primer kilómetro.
La Liga F Moeve alcanza uno de esos puntos de inflexión que no siempre se reflejan en la clasificación, pero que determinan el destino de los equipos. Este DUX Logroño – Levante UD es uno de ellos. Un partido que, aunque se dispute en enero, se vive como si fuera mayo. Un duelo que huele a final anticipada, a choque directo por la supervivencia, a esos encuentros que nadie quiere jugar… pero que todos recuerdan cuando la historia termina.
Porque los números son tan fríos como contundentes: son los dos únicos equipos que aún no conocen la victoria en lo que va de campeonato. Porque la clasificación no miente: 15ª posición para el DUX Logroño con 6 puntos, 16ª para el Levante UD con solo 2. Porque el margen de error es mínimo. Porque perder no solo es dejar de sumar, es ceder terreno anímico, confianza y tiempo. Y porque empatar, aunque alivie, sabe a poco cuando el calendario no espera.
Las Gaunas será escenario de una mañana de fútbol cargada de tensión. Un estadio que conoce el sufrimiento, que ha vivido ascensos soñados y descensos dolorosos, y que ahora vuelve a ser refugio y trinchera.
El DUX Logroño sabe que su salvación pasa por hacerse fuerte en casa, por convertir su estadio en un lugar incómodo, en una frontera que no se cruce sin pagar peaje. El Levante UD, por su parte, llega con la urgencia de quien necesita romper una dinámica antes de que se convierta en condena.
La Liga F Moeve 2024-2025 ha demostrado, una vez más, que la igualdad en la zona baja es tan feroz como imprevisible. Cada punto vale oro. Cada gol es una moneda de cambio. Cada jornada sin ganar pesa el doble. En ese escenario, DUX Logroño y Levante UD han ido acumulando frustraciones, pequeños golpes, partidos que se escaparon por detalles, por errores, por falta de acierto… o simplemente por no haber sabido cerrar los momentos clave.
El DUX Logroño ha convivido durante meses con la sensación de estar siempre cerca, pero nunca lo suficientemente lejos del peligro. Ha sumado empates que supieron a alivio momentáneo, pero que no terminaron de cambiar la narrativa. Seis puntos que mantienen viva la esperanza, sí, pero que no permiten despistes. Cada jornada sin victoria es una oportunidad perdida para dar un golpe encima de la mesa.
El Levante UD vive una situación todavía más extrema. Dos puntos en el casillero, una mochila cada vez más pesada y una racha que ha encendido todas las alarmas. Cuatro derrotas consecutivas, y lo que es aún más preocupante: sin marcar un solo gol en esos encuentros. El silencio ofensivo se ha convertido en una losa. Un equipo histórico del fútbol femenino español, acostumbrado a competir, a luchar por objetivos ambiciosos, se encuentra ahora mirando hacia abajo, buscando respuestas en medio de la tormenta.
mercado de invierno ha sido, para el conjunto riojano, algo más que una ventana de fichajes. Ha sido una declaración de intenciones. Una sacudida al vestuario. Un mensaje claro: aquí no se baja los brazos.
La salida de Natalia Cebolla marcó el inicio de una etapa nueva. Una decisión difícil, cargada de simbolismo, que evidenció que el club estaba dispuesto a tomar decisiones valientes para cambiar el rumbo. Y a partir de ahí, llegó la revolución.
Cuatro incorporaciones que no solo refuerzan la plantilla, sino que amplían el horizonte competitivo del equipo. Milagros Martín, Margarita Giménez y Catalina Ongaro, tres futbolistas argentinas que aportan carácter, intensidad y una cultura futbolística donde competir es una forma de vida. Y Dona Scannapiedo, delantera francesa, llamada a ser una referencia ofensiva en un equipo que necesita goles como el aire que respira.
Todas ellas podrían debutar o, al menos, entrar en la convocatoria de Héctor Blanco, un técnico que ha asumido el reto de reconstruir al equipo en pleno vuelo. Blanco sabe que este partido no es solo una oportunidad para sumar tres puntos. Es el momento de integrar a las nuevas piezas, de enviar un mensaje al grupo, de demostrar que el DUX Logroño está vivo, que tiene argumentos y que no se resigna a su posición.
La afición lo sabe. El vestuario lo siente. Las Gaunas será un hervidero de nervios, ilusión y expectativa. Porque una victoria no solo permitiría al DUX Logroño distanciarse del último puesto, sino también iniciar una nueva narrativa: la del equipo que reaccionó a tiempo.
Hablar del Levante UD femenino es hablar de una de las entidades más representativas del fútbol femenino español. Un club acostumbrado a pelear por Europa, a levantar títulos, a ser referente. Por eso, ver al equipo en la última posición, sin victorias y con apenas dos puntos, resulta tan impactante como doloroso para su entorno.
La dinámica negativa ha golpeado la confianza del grupo. Cuatro derrotas consecutivas que han ido erosionando la moral, y una sequía goleadora que se ha convertido en obsesión. Porque cuando el gol no llega, todo pesa más: los errores defensivos, las decisiones arbitrales, las ocasiones falladas, los minutos que pasan sin premio.
Pero el Levante UD no es un equipo rendido. Viaja a Logroño con la determinación de quien sabe que este partido puede marcar un antes y un después. Ganar en Las Gaunas supondría mucho más que tres puntos: sería romper la racha, recuperar autoestima y engancharse de lleno a la pelea por la salvación.
El vestuario granota sabe que no hay excusas. Que el margen se estrecha. Que el tiempo corre. Y que, en partidos como este, no importa el pasado ni el escudo, sino el presente y la capacidad de competir noventa minutos al límite.
allá de lo táctico, este DUX Logroño – Levante UD es un duelo profundamente psicológico. La gestión de los nervios, la presión del resultado, el miedo a perder y la ansiedad por ganar jugarán un papel determinante.
El primer gol, si llega, puede cambiarlo todo. Puede liberar a quien lo marque y hundir al rival… o generar todavía más tensión. Cada duelo, cada balón dividido, cada decisión arbitral será vivida con el corazón en la boca. No habrá tiempo para especular. No habrá margen para errores groseros.
Héctor Blanco deberá encontrar el equilibrio entre la prudencia y la ambición. Integrar caras nuevas sin romper la estructura. Dar confianza sin perder solidez. El Levante, por su parte, necesitará paciencia, pero también colmillo. Saber sufrir, pero también atreverse.
El escenario no es menor. Las Gaunas es un estadio que empuja, que aprieta, que entiende de batallas difíciles. La afición del DUX Logroño sabe lo que está en juego y responderá. Porque en partidos así, el público también juega.
DAZN llevará este duelo a todos los hogares, mostrando una realidad de la Liga F que va más allá de los focos habituales. La lucha por la permanencia, el fútbol de supervivencia, la épica de quienes pelean desde abajo también construyen la grandeza de una competitiva.
Cuando el árbitro pite el inicio, se acabará el análisis. Se acabarán las cuentas. Se acabará el pasado reciente. Quedarán solo once contra once, un balón y una verdad incómoda: alguien saldrá reforzado y alguien quedará aún más tocado.
Para el DUX Logroño, ganar significaría confirmar que el cambio era necesario y acertado. Para el Levante UD, supondría volver a creer. Para ambos, perder sería un golpe durísimo. Para la Liga F Moeve, este partido es un recordatorio de que la emoción no solo vive en la parte alta de la tabla.
Porque hay encuentros que no deciden títulos, pero definen destinos. Y este, en Las Gaunas, es uno de ellos.
(Fuente: Liga F Moeve)
🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026
🔜 NEXT GAME
✨ Duelo por la permanencia ✨
🔥 DUX Logroño 🆚 Levante Unión Deportiva🔥
🗓️ Domingo, 11 de enero de 2026
⏰ 12:00 horario peninsular
📺 DAZN
🏟️ Estadio Municipal de Las Gaunas
(Fuente: Liga F Moeve)
El duelo al detalle |
(Fuente: Liga F Moeve)
Los onces |
Miralles
Colomina
Marta Masferrer
Cata
Scannapieto
Isina
Mila Martín
Falfan
Mawete
Sandra
Rebecca
XI confirmado. Estas son las jugadoras que defenderán hoy nuestros colores frente al Levante UD. pic.twitter.com/ryLzMB2xE0
El balón empezó a rodar en Las Gaunas con el peso de toda una temporada concentrado en cada pase, en cada carrera, en cada gesto de ansiedad apenas disimulada. El DUX Logroño y el Levante Unión Deportiva llegaban al mediodía riojano agarrados a la misma urgencia, a la misma necesidad de romper una palabra que se había vuelto incómoda, casi prohibida: victoria.
Ninguno de los dos la conocía aún en la Liga F Moeve y el choque se presentaba como una frontera emocional, como ese tipo de partido que no solo suma o resta puntos, sino que redefine estados de ánimo, discursos internos y miradas al calendario. El césped de Las Gaunas, todavía frío por la mañana de enero, iba a ser testigo de una batalla sin red.
El DUX Logroño saltó al campo con un once que era, en sí mismo, una declaración de intenciones. Héctor Blanco apostó desde el inicio por tres de los rostros nuevos del mercado invernal: Catalina Ongaro, Dona Scannapieco y Milagros Martín. Tres futbolistas llamadas a cambiar el pulso ofensivo de un equipo que necesitaba energía, fe y determinación.
Frente a ellas, un Levante UD herido, pero no resignado, consciente de que cada jornada sin ganar estrechaba un poco más el margen de maniobra. Antes de que el fútbol tomara la palabra, el estadio guardó un respetuoso minuto de silencio en memoria de Fernando Martín y sus tres hijos, y de Delia Bullido, exjefa de prensa del conjunto granota. Fue un instante de recogimiento absoluto, de esos que recuerdan que el deporte también se detiene para honrar la vida y la memoria, y que dejó un poso de solemnidad que acompañó al partido desde el primer segundo.
Cuando el balón se puso en juego, fue el Levante UD quien pareció entender antes la dimensión del momento. Las visitantes salieron con un punto más de agresividad, adelantaron líneas y comenzaron a mover la pelota con intención, buscando los espacios a la espalda de la defensa riojana. El DUX Logroño trataba de asentarse, de no precipitarse, pero el Levante olió pronto la inseguridad inicial y decidió morder.
Apenas habían transcurrido siete minutos cuando llegó el primer golpe del partido, un golpe que silenció momentáneamente Las Gaunas y recordó a las locales lo cruel que puede ser el fútbol cuando no se está atento desde el inicio.
Érika González recibió el balón en una zona intermedia del ataque levantinista, levantó la cabeza y vio el desmarque de Raiderlin Carrasco. El envío fue preciso, medido, de esos que no necesitan fuerza sino intención. La pelota viajó al interior del área y Carrasco, con la frialdad de quien sabe que no habrá muchas oportunidades, armó un zurdazo seco, raso, que sorprendió a la defensa riojana y se coló lejos del alcance de Miralles en el minuto 7 de juego.
El 0-1 subió al marcador como un mazazo temprano, como una confirmación de que el Levante había venido a jugarse algo más que el orgullo.
El gol no calmó a las visitantes, al contrario, las reafirmó. Durante varios minutos siguieron dominando el ritmo del partido, encontrando espacios y generando la sensación de que el segundo tanto podía llegar en cualquier momento.
De hecho, Érika González estuvo muy cerca de firmarlo. La asturiana, omnipresente desde el inicio, se desmarcó con inteligencia y conectó un remate que se perdió por muy poco junto al palo, arrancando un suspiro colectivo en la grada.
El DUX Logroño sufría, trataba de recomponerse, de no perder la cabeza, mientras el Levante mostraba una versión sólida, segura, consciente de que estaba ante una oportunidad inmejorable para romper su mala racha.
Poco a poco, sin embargo, el conjunto riojano fue encontrando oxígeno. No fue un dominio claro ni inmediato, pero sí una progresiva sensación de que el partido podía equilibrarse si lograban sobrevivir al primer vendaval. Dona Scannapieco fue una de las primeras en rebelarse contra el guion.
La delantera francesa recibió de espaldas, se giró y probó fortuna con un disparo que se marchó alto, pero que sirvió para enviar un mensaje: el DUX Logroño también estaba en el partido.
Ese intento fue el inicio de una fase en la que las locales comenzaron a creer un poco más, a adelantar metros y a mirar con más frecuencia la portería de Andrea Tarazona.
Antes del descanso, el DUX Logroño vivió sus mejores minutos del primer tiempo. Mawete, siempre peligrosa en el juego aéreo, estuvo a punto de firmar el empate tras un cabezazo que parecía destinado a la red, pero la zaga levantinista logró despejar el balón prácticamente bajo la misma línea de gol, en una acción que pudo cambiar el signo del encuentro. Poco después, Sandra García se animó con un disparo tras un envío de falta lateral.
El chut llevaba intención, pero Tarazona se mostró segura y blocó el balón sin demasiados apuros, transmitiendo tranquilidad a su defensa.
Cuando parecía que el descanso iba a llegar con la mínima ventaja visitante, el Levante UD volvió a golpear.
Bascu encontró un espacio entre líneas y filtró un balón preciso para Ana Franco, que apareció desde segunda línea para ampliar la ventaja de las de Orriols en el 49.
El 0-2 fue un jarro de agua fría para Las Gaunas, una sensación de déjà vu para un DUX Logroño que había vivido demasiadas veces esta temporada el castigo justo cuando empezaba a reaccionar. Pero si algo definió a este partido fue su capacidad para romper inercias, para desafiar lógicas aparentemente establecidas.
Lejos de rendirse, el conjunto riojano encontró en el golpe una razón para reaccionar. Catalina Ongaro, una de las caras nuevas, fue el símbolo de esa fe inquebrantable.
La argentina no dio un balón por perdido, fue a por una pelota que parecía morir en el área y, con determinación y picardía, logró recortar distancias antes del descanso amén del 1-2 en el minuto 51 del alargue.
Su gol no solo devolvió al DUX Logroño al partido, sino que encendió la grada, despertó al equipo y cambió por completo el clima emocional del encuentro.
Y cuando todavía resonaba el eco de ese tanto, llegó el momento que nadie esperaba tan pronto. Milagros Martín desbordó por la izquierda, levantó la cabeza y puso un envío medido al corazón del área.
Allí apareció Mawete, que no perdonó. Su remate fue certero, contundente, imposible para Tarazona y logró la remontada en el 56 de un duelo muy disputado e intenso.
El 2-2 al término del primer tiempo fue una explosión colectiva, una liberación. En cuestión de minutos, el DUX Logroño había pasado del abatimiento a la euforia, del 0-2 al empate, demostrando que, al menos en espíritu, estaba muy lejos de ser un equipo rendido.
El descanso llegó con las espadas en todo lo alto y con la sensación de que cualquier cosa podía pasar. La segunda parte comenzó con un ritmo algo más contenido, fruto quizá del desgaste emocional de los primeros cuarenta y cinco minutos.
Ana Franco fue la primera en avisar tras la reanudación con un cabezazo desde dentro del área que Miralles atrapó con mucha seguridad, en una acción que recordó que el Levante seguía teniendo argumentos para hacer daño.
El partido entró entonces en una fase de alternativas, de intentos, de pequeñas batallas en cada metro del campo. El DUX Logroño movió el banquillo buscando energía y soluciones. Margarita Giménez debutó con la camiseta riojana, sumándose a una mañana cargada de estrenos, y Mia Asenjo aportó frescura en ataque.
Precisamente Asenjo tuvo una buena ocasión con un disparo que se marchó por encima de la portería de Tarazona, en uno de esos remates que nacen de la fe y del deseo de ser protagonista.
La tensión era palpable. Cada falta se protestaba, cada córner se defendía como si fuera el último. Rebeca llegó incluso a celebrar un gol que habría desatado la locura en Las Gaunas, pero la acción fue invalidada por posición de fuera de juego, devolviendo el partido a ese delicado equilibrio que amenazaba con romperse en cualquier momento.
Ambos equipos lo intentaban, conscientes de que un empate sabía a poco, pero también de que un error podía ser definitivo.
Y el error, o más bien el acierto, llegó cuando el reloj empezaba a apretar. A falta de cuatro minutos para el final, el Levante UD encontró el camino al gol definitivo. Raiderlin Carrasco volvió a ser protagonista, esta vez como asistente, encontrando a Érika González en una posición franca para instalar el 2-3 definitivo en el luminoso sobre el 86 de la contienda .
La asturiana, que había sido un martillo constante durante todo el partido, controló, armó la pierna derecha y sacó un disparo ajustado al primer palo. Miralles se estiró, pero el balón iba demasiado colocado. El 2-3 fue un golpe seco, definitivo, de esos que dejan sin aire.
El silencio se apoderó de Las Gaunas durante unos segundos eternos.
El DUX Logroño lo intentó en los minutos finales, empujado más por el corazón que por la claridad, pero el Levante supo resistir, cerrar espacios y proteger una ventaja que valía oro. Cuando el árbitro señaló el final, las visitantes celebraron una victoria largamente esperada, la primera de la temporada, un triunfo que les permite apretar la lucha por la permanencia y recuperar la fe.
Para el DUX Logroño, la derrota fue cruel, especialmente por la forma en la que se produjo y por el esfuerzo realizado para remontar un 0-2 adverso.
Pero también dejó señales de vida, destellos de un equipo que no se rinde, que compite y que, con las nuevas incorporaciones, empieza a construir una identidad más combativa.
El fútbol, caprichoso y despiadado, dictó sentencia en una mañana de emociones desbordadas. El Levante UD se marchó de Logroño con los tres puntos y con la sensación de haber encontrado, al fin, un punto de apoyo en mitad del abismo.
El DUX Logroño se quedó con las manos vacías, pero con la certeza de que, mientras exista esa capacidad de levantarse, la historia aún no está escrita.
El antiguo EDF Logroño es penúltimo, decimoquinto con solo 6 puntos en su casillero particular de 45 unidades posibles hasta la fecha.
Porque hay partidos que se pierden en el marcador, pero que siembran algo más profundo.
Y hay victorias, como esta del Levante en Las Gaunas, que no solo suman, sino que devuelven la vida a las de Orriols que sonríen por primera vez este curso y sueñan con la salvación que ahora se encuentra a tan solo a cuatro guarismos de la salvación que marca el Alhama ElPozo al término de la primera vuelta con nueve puntos.
(Fuente: Liga F Moeve)
📋 Ficha técnica |
DUX Logroño: M. Miralles, M. Masferrer, Rebeca, Milagros Martín (Iria Castro, 79’), Andrea Colomina (Margarita Giménez, 57’), Sandra Perera (Paula Partido, 87’), D. Falfán, Catalina Ongaro (Justina Morcillo, 80’), Isina (C), F. Musolo Mawete, D. Scannapieco (Mía Asenjo, 57’). Levante UD: Andrea Tarazona, Teresa Mérida, Eva Alonso, María Gabaldón (E. Le Guilly, 71’), Alharilla (C), Dolores Silva, Carolina Marín, Ainhoa Bascuñán (Zipporah Agama, 80’), Raiderlin Carrasco, Érika González, Ana Franco.
Amonestaciones: Érika González (min. 77), Carolina Marín (min. 90) Ana Franco (min. 95), Levante UD; Sandra Perera (min. 77), DUX Logroño con tarjeta amarilla.
Incidencias: Partido correspondiente a la decimoquinta jornada de la Liga Profesional de Fútbol Femenino (Liga F Moeve) que han disputado el DUX Logroño y el Levante Unión Deportiva en el Estadio Municipal de Las Gaunas sobre una superficie se hierba natural.
🟧 El reparto de los ingresos por derechos de televisión de la temporada 2024/25 vuelve a poner cifras a una realidad ya conocida: la Liga F avanza en visibilidad y estabilidad, pero todavía se encuentra lejos de convertir su impacto deportivo y social en un verdadero motor económico. Más allá del FC Barcelona y el Real Madrid, la igualdad es la nota dominante en el fútbol femenino profesional español.
Los ingresos procedentes de los derechos audiovisuales se han convertido en uno de los principales indicadores para medir el grado de desarrollo de una competición profesional. En el caso de la Liga F, los datos correspondientes a la temporada 2024/25 ofrecen una imagen clara del punto en el que se encuentra el fútbol femenino español: crecimiento sostenido, mayor presencia mediática y una estructura aún en proceso de consolidación.
El reparto alcanza a los 16 clubes que conforman la categoría y presenta una característica fundamental: la escasa diferencia económica entre la mayoría de los equipos, un rasgo que distingue a la Liga F respecto a otras grandes ligas europeas.
En lo más alto del ranking aparece el FC Barcelona, que lidera los ingresos por derechos de televisión con 509.000 euros. La entidad azulgrana, referente indiscutible del fútbol femenino a nivel internacional, capitaliza su éxito deportivo, su proyección global y su presencia habitual en las grandes citas europeas.
En segunda posición se sitúa el Real Madrid, con 433.000 euros, consolidado ya como uno de los polos de atracción mediática de la competición. A pesar de su corta trayectoria en el fútbol femenino, el club blanco se ha convertido en uno de los principales activos audiovisuales de la Liga F.
Completa el podio el Atlético de Madrid, con 342.000 euros, una cifra que refleja su condición de club históricamente asentado en la élite, aunque todavía a cierta distancia de los dos grandes referentes mediáticos del campeonato.
A partir del cuarto puesto, la clasificación de ingresos muestra una notable compresión. Levante UD (317.000 €), Real Sociedad (309.000 €), Athletic Club (289.000 €), CD Tenerife (282.000 €) y Madrid CFF (282.000 €) forman un bloque en el que las diferencias son mínimas.
En este tramo de la tabla se concentran proyectos consolidados, con estabilidad deportiva y presencia continuada en la máxima categoría, pero sin una traducción económica diferencial en el reparto televisivo. La igualdad es tal que la distancia entre el cuarto y el octavo clasificado apenas supera los 35.000 euros.
Destaca especialmente el caso del Madrid CFF, que, sin el respaldo de una gran estructura masculina, logra situarse al nivel de clubes con mayor tradición, confirmando la importancia del rendimiento deportivo y la continuidad en la élite
Del noveno al duodécimo puesto aparecen clubes con un fuerte arraigo en el fútbol español: Sevilla FC (273.000 €), SD Eibar (263.000 €), Valencia CF (258.000 €) y Real Betis (257.000 €).
Las cifras reflejan una realidad cada vez más habitual en la Liga F: el peso histórico del escudo no garantiza, por sí solo, un mayor retorno audiovisual en el fútbol femenino. El producto sigue construyendo su propio camino, con dinámicas y audiencias propias.
Cierran la tabla Badalona Women y RCD Espanyol (249.000 €), Granada CF (243.000 €) y RC Deportivo (232.000 €). Aun así, la distancia entre el último clasificado y la zona media es reducida.
De hecho, entre el cuarto y el decimosexto puesto apenas hay 85.000 euros de diferencia, un dato especialmente significativo que confirma que los derechos de televisión, a día de hoy, no generan grandes desigualdades económicas en la competición.
El análisis conjunto deja una conclusión clara:
la Liga F ha logrado estabilizar su reparto audiovisual, pero los derechos de televisión todavía no actúan como un factor decisivo de crecimiento para la mayoría de los clubes.
La igualdad económica favorece la competitividad deportiva, pero también pone de relieve uno de los grandes retos pendientes del fútbol femenino profesional en España: transformar la visibilidad en ingresos estructurales suficientes para consolidar proyectos a largo plazo
La Liga F continúa dando pasos en su proceso de profesionalización. La presencia en televisión es mayor, la calidad deportiva sigue creciendo y el interés social se mantiene en ascenso. El siguiente objetivo pasa por fortalecer el valor del producto audiovisual y dotar a los clubes de una base económica más sólida.
Los datos de la temporada 2024/25 no solo describen una realidad presente, sino que marcan el camino de futuro: convertir la exposición en sostenibilidad y el seguimiento en impulso económico, para que el crecimiento del fútbol femenino español sea tan firme fuera del campo como ya lo es sobre el césped.
La era en la que Edna Imade iluminaba cada fin de semana los estadios de la Liga Profesional de Fútbol Femenino ha llegado a su punto final.
No es una despedida cualquiera, ni una simple transferencia más en el mercado internacional: es el cierre de un ciclo que marcó una época reciente del fútbol femenino español, el adiós de una futbolista que transformó el ruido en goles, el miedo en determinación y la supervivencia en ambición. A los 25 años, nacida el 5 de octubre del año 2000, la ariete que aprendió a correr antes incluso de tener un hogar estable deja atrás la competición que la consagró como una de las delanteras más determinantes del panorama nacional, tras un recorrido vital y deportivo que desafía cualquier relato convencional.
Edna Imade no se marcha por la puerta de atrás ni envuelta en el silencio. Se va tras haber sido protagonista, tras haber dejado cifras, recuerdos, tardes imposibles y una huella emocional profunda en una liga que todavía está aprendiendo a reconocerse a sí misma. Su salida de España se produce en un contexto complejo, marcado por decisiones estratégicas, movimientos de mercado de primer nivel y la inevitabilidad del fútbol moderno. La atacante se encontraba cedida en la Real Sociedad de Fútbol, histórica campeona de la Copa de la Reina en 2019, por el Bayern de Múnich, uno de los gigantes del fútbol europeo, que había apostado fuerte por su talento apenas unos meses antes.
El pasado mercado estival fue decisivo. El Bayern de Múnich desembolsó 400.000 euros para hacerse con los derechos de Edna Imade, pagando esa cantidad al Granada Club de Fútbol, consciente de que estaba incorporando a una delantera en plena explosión, con margen de crecimiento y con un perfil físico y competitivo muy demandado en el fútbol alemán.
Sin embargo, el club bávaro también entendió que la jugadora deseaba continuar su progresión en España, en un entorno que conocía, donde se había ganado el respeto de rivales, entrenadores y aficiones. Por ello, ambas partes acordaron una cesión a la Real Sociedad hasta el 30 de junio de 2026, una operación que parecía perfecta para todos: el Bayern protegía su inversión, la Real reforzaba su ataque con una goleadora contrastada y Edna seguía siendo protagonista en la Liga F Moeve.
Pero el fútbol rara vez sigue el guion previsto. El mercado invernal alteró por completo los planes. La salida de Leah Schüller rumbo al Manchester United dejó al Bayern de Múnich con un vacío ofensivo inmediato que necesitaba ser cubierto con urgencia. Ante esa situación, el club alemán se vio obligado a repescar a Edna Imade antes de tiempo, acelerando un regreso que no estaba previsto para esta temporada y provocando el final abrupto de su etapa en la Liga Profesional de Fútbol Femenino.
Así, la “23” de Guipúzcoa —convertida ya en un símbolo reconocible en Zubieta y en toda la competición— cerraba su capítulo español de forma anticipada, dejando una sensación agridulce entre quienes habían aprendido a admirarla.
Para entender la magnitud de esta despedida hay que retroceder varios años, mucho antes de los focos, de los contratos millonarios y de las noches europeas. Edna Imade llegó a España en 2019, pero su desembarco en la élite no fue inmediato.
Como tantas otras futbolistas, tuvo que construir su camino desde categorías inferiores, lejos de los grandes escenarios. Su debut en la máxima categoría no se produciría hasta 2023, cuando el Granada Club de Fútbol decidió incorporarla a su plantilla procedente del Club Polideportivo Cacereño, equipo de la Primera RFEF.
Aquella decisión cambiaría para siempre la historia reciente del club nazarí y, de paso, la carrera de la propia Edna.
Bajo la confianza de Roger Lamesa, Edna Imade no solo encontró minutos, sino un contexto en el que explotar todas sus virtudes. Potente, agresiva en el área, incansable en la presión y con un instinto goleador feroz, se convirtió en la jugadora revelación del campeonato. Gol a gol, partido a partido, fue sosteniendo a un Granada que luchaba por mantenerse en la categoría y que encontró en su delantera a un faro en medio de la tormenta. Aquella temporada no fue solo una cuestión de números, sino de impacto: Edna marcaba cuando más se necesitaba, aparecía en los momentos de máxima tensión y asumía responsabilidades impropias de una debutante en la élite.
La salvación del Granada fue, en gran parte, una obra colectiva cimentada sobre los goles de Edna Imade. Y cuando el club andaluz logró estabilizarse, ella no se conformó. Un año después, ya con galones, lideró a las rojiblancas hasta una histórica sexta posición, peleando por entrar en Europa casi hasta la última jornada.
Aquella campaña confirmó que lo suyo no había sido una casualidad. Edna ya no era una promesa: era una realidad consolidada, una delantera capaz de condicionar planes defensivos rivales y de elevar el techo competitivo de su equipo.
Su paso posterior por la Real Sociedad añadió nuevas capas a su historia.
En un club con aspiraciones europeas, exigencia constante y una identidad muy marcada, Edna asumió un rol protagonista desde el primer momento. Supo adaptarse a un entorno diferente, a nuevas responsabilidades tácticas y a una presión mediática mayor. Y lo hizo sin perder su esencia. Su despedida de la Liga F Moeve fue tan caótica como memorable: un partido en Alcalá de Henares frente al Atlético de Madrid que terminó 5-5, una auténtica locura futbolística, en el que Edna firmó un hat-trick para la historia.
Tres goles en un duelo frenético, como si el fútbol le hubiese reservado ese último acto para que se marchara dejando claro quién era.
Las cifras respaldan el relato. En total, Edna Imade celebró 27 dianas en 65 compromisos en la élite del fútbol femenino español. Números que, más allá de su valor estadístico, representan noches de resistencia, tardes de esperanza y una regularidad que pocas delanteras lograron sostener en tan poco tiempo. Cada gol fue un paso más en una historia que empezó mucho antes del balón.
Porque Edna no solo llegó a la Península Ibérica para jugar al fútbol: llegó en patera junto a su madre, Floren, cargando con un pasado de supervivencia que nunca ha olvidado y que explica, en parte, su carácter indomable sobre el césped.
Hoy, la Liga Profesional de Fútbol Femenino pierde a una de sus figuras más representativas de los últimos años. Cada fin de semana se extrañará a la dorsal número doce de “La Roja” corriendo al espacio, peleando cada balón dividido y celebrando goles con rabia y gratitud. Su ausencia deja un vacío competitivo y emocional en una liga que todavía está construyendo su memoria colectiva. Sin embargo, el fútbol es cíclico, y los caminos siempre se cruzan.
(Fuente: Liga F Moeve)
Edna podría volver a pisar la capital española si el Atlético de Madrid logra superar al Manchester United en el Playoff de la UEFA Women’s Champions League, ya que el rival de las colchoneras en unos hipotéticos cuartos de final sería el Bayern de Múnich, su nuevo equipo, el mismo que ahora la acoge como una de sus grandes apuestas de presente y futuro.
El tiempo será testigo de lo que venga después. De si Edna Imade conquista Alemania como conquistó España. De si sus goles vuelven a decidir eliminatorias europeas. De si su nombre sigue escribiéndose con mayúsculas en el fútbol continental. Pero lo que nadie podrá borrar es lo que dejó atrás: una liga mejor de lo que la encontró, clubes que crecieron con ella y una historia que demuestra que el talento, cuando se mezcla con resiliencia, puede romper cualquier frontera. Porque Edna Imade no se va solo como una goleadora: se va como un símbolo de todo lo que el fútbol femenino puede llegar a ser cuando la oportunidad se encuentra con el coraje.
El sábado 10 de enero, cuando el reloj marque las siete de la tarde y el invierno ya haya asentado su silencio sobre Sant Joan Despí, el Johan Cruyff volverá a convertirse en un escenario donde el tiempo parece comprimirse, donde pasado, presente y futuro del fútbol femenino español se dan la mano durante noventa minutos que siempre pesan más de lo que indica el calendario. FC Barcelona y Madrid CFF se citan en un partido que, más allá de la clasificación, encierra muchas de las tensiones emocionales, históricas y competitivas que han ido moldeando la Liga F Moeve en los últimos años. Un duelo que se podrá seguir a través de DAZN y Movistar+, pero que, como ocurre con los grandes encuentros, se juega también en la memoria colectiva de una competición que ha crecido a base de relatos como este.
El Barcelona llega al nuevo año con la obligación autoimpuesta de ganar siempre, una exigencia que no se negocia y que se ha convertido en parte estructural de su identidad. Líderes al cierre del parón navideño, las azulgranas han transitado la primera mitad del curso con la autoridad de quien sabe que cada partido es una reválida pública, un examen permanente frente a rivales que se miden contra el mejor equipo de Europa como si fuera una final. En el Johan Cruyff no se juega solo para sumar tres puntos; se juega para sostener una hegemonía, para reafirmar una manera de entender el fútbol que ha trascendido resultados y ha convertido cada encuentro en una declaración estética y competitiva.
Pero este Barcelona no llega intacto al regreso liguero. Las ausencias pesan, no solo en lo futbolístico sino en lo simbólico. Patri Guijarro, Salma Paralluelo y Aitana Bonmatí, nombres que definen una era, no estarán disponibles, y su sola mención basta para entender la magnitud del desafío. No es habitual hablar de un Barça sin el pulso de Patri en la base, sin la verticalidad eléctrica de Salma ni la inteligencia total de Aitana, una futbolista que ha elevado el concepto de centrocampista a una categoría casi filosófica. A ello se suma la duda de Cata Coll, una guardameta que representa la continuidad de una portería históricamente exigente y que ha sabido hacer suyo un puesto donde cada error se amplifica bajo el foco del favoritismo. El Barça, aun así, no se detiene. No puede. La estructura está diseñada para resistir, para reinventarse, para seguir avanzando incluso cuando algunas de sus piezas más brillantes faltan al tablero.
Enfrente estará un Madrid CFF que ha aprendido a vivir sin complejos, que ha hecho de la estabilidad y del trabajo silencioso una forma de competir contra cualquiera. Séptimas en la tabla, con 23 puntos y la mirada puesta en unos puestos europeos que no son una quimera sino una ambición razonable, las madrileñas llegan al Johan Cruyff en uno de los mejores momentos de su temporada. El triunfo antes de Navidad ante el Eibar en la Copa de la Reina no fue solo un billete a la siguiente ronda; fue una confirmación de carácter, una victoria trabajada que reforzó la idea de que este equipo sabe sufrir, sabe levantarse y sabe competir cuando el contexto se vuelve incómodo.
El Madrid CFF ha perdido solo uno de sus últimos cuatro partidos ligueros, una racha que no se construye por casualidad. Es el resultado de una propuesta coherente, de una plantilla que entiende lo que quiere su entrenador y de un grupo que ha encontrado en la regularidad su principal virtud. Javier Aguado ha dotado al equipo de una identidad reconocible, basada en el orden, en la solidaridad defensiva y en la capacidad de castigar al rival cuando se abren espacios. No es un equipo que viva de fogonazos; es un conjunto que crece partido a partido, que sabe leer los momentos y que no se descompone ante escenarios de máxima exigencia.
Y el Johan Cruyff lo es. Jugar allí implica asumir que el balón no será siempre propio, que la presión será alta, constante, casi asfixiante, y que cada error puede convertirse en una ocasión en contra. Pero también implica la oportunidad de escribir una página que no todos pueden firmar. El Madrid CFF ya sabe lo que es ganar al Barcelona. Aquella tarde del 21 de mayo de 2023, en el estadio Fernando Torres, permanece como un hito imborrable. No fue solo una victoria por 2-1; fue la demostración de que incluso los gigantes pueden caer, de que el fútbol femenino español tiene espacio para la sorpresa y de que la distancia entre proyectos, aunque real, no es insalvable cuando se conjugan convicción, orden y valentía.
Ese recuerdo flota inevitablemente en el ambiente, aunque nadie lo mencione en voz alta. Para el Barça, es una advertencia silenciosa: la historia no garantiza el futuro. Para el Madrid CFF, es una fuente de confianza: ya se ha hecho antes, se puede volver a intentar. No se trata de nostalgia ni de revancha, sino de la certeza de que los partidos se juegan, no se heredan. Cada balón dividido, cada transición, cada parada, construirá un relato nuevo, independiente de lo ocurrido hace casi dos años.
El contexto competitivo añade capas al enfrentamiento. La Liga F Moeve ha entrado en una fase donde cada jornada empieza a pesar doble. El margen de error se reduce, las dinámicas se consolidan y los objetivos se definen con mayor claridad. Para el Barcelona, ganar es una obligación que no admite matices. Cualquier tropiezo se analiza con lupa, se convierte en debate nacional y alimenta el discurso de quienes esperan una grieta en su dominio. Para el Madrid CFF, puntuar en el Johan Cruyff sería un golpe de autoridad, un mensaje claro a sus competidores directos y una inyección de confianza para afrontar la segunda mitad del curso con aspiraciones renovadas.
El partido se jugará, además, en un contexto emocional particular. El regreso tras el parón navideño siempre es un territorio incierto. Las rutinas se rompen, el ritmo competitivo se interrumpe y el primer partido del año funciona como un termómetro inmediato. No hay tiempo para ajustes progresivos. Desde el primer minuto, el Barcelona buscará imponer su circulación, su presión tras pérdida, su ocupación racional de los espacios. El Madrid CFF, por su parte, tratará de resistir ese primer envite, de no conceder ventajas tempranas y de encontrar, poco a poco, su sitio en el partido.
En este tipo de encuentros, los detalles adquieren una importancia capital. Una salida limpia desde atrás, una cobertura bien ejecutada, una falta lateral defendida con concentración absoluta. El Barcelona ha construido gran parte de su hegemonía desde la precisión, desde la capacidad de minimizar errores y maximizar virtudes. El Madrid CFF sabe que su margen es menor, que necesitará un partido casi perfecto para competir hasta el final. Pero también sabe que el fútbol no entiende de imposibles cuando se juega con convicción.
El Johan Cruyff, con su cercanía al césped y su atmósfera particular, amplifica cada acción. El público, acostumbrado a la excelencia, empuja sin estridencias pero con una exigencia constante. No es un estadio hostil, pero sí es un lugar donde el visitante siente que cada segundo sin balón es una prueba de resistencia mental. Para el Madrid CFF, gestionar esa presión será tan importante como cualquier planteamiento táctico.
A medida que avancen los minutos, el partido irá escribiendo su propio guion. Puede que el Barcelona encuentre pronto el camino al gol y trate de convertir el encuentro en un ejercicio de control. Puede que el Madrid CFF resista, se haga fuerte y logre llevar el partido a un terreno más incómodo, donde el paso del tiempo juegue a su favor. En cualquier caso, será un duelo de voluntades, de interpretaciones del juego y de estados de ánimo.
Más allá del resultado, este partido habla del momento que vive el fútbol femenino español. De una liga donde el líder convive con proyectos que crecen, que se organizan y que compiten con argumentos. De un campeonato que ya no se explica solo desde la superioridad de uno, sino desde la capacidad de los demás para desafiarla. Barcelona y Madrid CFF representan dos realidades distintas, pero complementarias, necesarias para que la competición siga avanzando.
Cuando el árbitro señale el final, el marcador dirá una cosa y la clasificación reflejará otra. Pero lo que quedará será la sensación de haber asistido a un nuevo capítulo de una historia en construcción. Un sábado de enero, a las siete de la tarde, en el Johan Cruyff, donde el fútbol femenino volverá a demostrar que su grandeza no depende solo de los títulos, sino de la capacidad de cada partido para contar algo que merezca ser recordado.
(Fuente: Getty Imágenes)
✨ Vuelve la Liga Profesional de Fútbol Femenino ✨
🏆 Liga F Moeve 2025-2026
🔥 F.C. Barcelona 🆚 Madrid CFF 🔥
⏰ 19:00 horario peninsular
📺 DAZN 1 (Dial 70)
🏟️ Estadi Johan Cruyff , Barcelona
(Fuente: Getty Imágenes)
#LigaFMoeve | #BarçaMadridCFF
Los onces |
Era su primer gol con el primer equipo. Un momento que jamás olvidará. La celebración, contenida pero emocionada, contrastaba con el cansancio del rival. El Johan respondió con un aplauso sincero. Porque incluso en una goleada descomunal, hay espacio para las historias personales.
El Barcelona llegaba a este encuentro con una aparente fragilidad que, paradójicamente, lo hacía todavía más temible. No estaban en el once inicial Mapi León, Cata Coll ni Ona Batlle, las tres con el alta médica en la previa pero resguardadas inicialmente en el banquillo. Tampoco figuraban en la convocatoria Laia Aleixandri ni Caroline Graham Hansen, y la enfermería seguía alojando nombres capitales como Aitana Bonmatí, Patri Guijarro y Salma Paralluelo.
Cualquier otro equipo habría acusado semejante lista de ausencias. Este Barcelona, no.
Porque el Barça femenino actual no es solo una suma de individualidades excepcionales. Es una estructura, una idea, un modelo de juego tan interiorizado que sobrevive a las lesiones y a las rotaciones. Un equipo que no necesita presentarse con todos sus cromos para imponer su ley. Un colectivo que ha convertido la excelencia en costumbre y la ambición en rutina.
Las cifras lo avalaban: 42 puntos sobre 45 posibles, una única derrota —el 1-0 en Zubieta ante la Real Sociedad— y la sensación permanente de que cada partido es una oportunidad para enviar un mensaje al resto de la competición. Además, el contexto competitivo empujaba: entre semana esperaba el Atlético de Madrid, en una jornada adelantada por la participación de ambos en la Supercopa de España en Castellón. No había margen para la relajación.
Enfrente, el Madrid CFF llegaba con la mochila cargada de orgullo, pero también con la crudeza de una Liga que no perdona errores ante los gigantes. El conjunto madrileño, históricamente reconocido como uno de los equipos que mejor presiona de la Liga F, afrontaba el duelo con la intención de competir, de resistir y, sobre todo, de no traicionarse a sí mismo.
Pero la distancia entre ambos proyectos, hoy por hoy, es abismal. No por falta de trabajo, ni de identidad, ni de compromiso en el club presidido por Alfredo Ulloa, sino por una realidad estructural que atraviesa al fútbol femenino español: presupuestos, profundidad de plantilla, capacidad de rotación y experiencia en la élite europea.
El reto era mayúsculo. Y el escenario, imponente. El Johan Cruyff, convertido ya en un teatro habitual de exhibiciones, acogía el partido con la sensación de que algo grande podía suceder. Lo que nadie imaginaba —ni siquiera los más optimistas culés— era la magnitud del vendaval que estaba a punto de desatarse.
Barcelona dejó claro que no había concesiones. Ritmo altísimo, posesión asfixiante, presión tras pérdida milimétrica y una voracidad ofensiva que no admite treguas. El plan de Pere Romeu fue ejecutado con una precisión quirúrgica.
El Madrid CFF apenas tuvo tiempo para asentarse. Cada intento de salida era abortado. Cada balón dividido caía del lado azulgrana. El equipo madrileño se vio obligado a correr detrás del balón, a defender muy cerca de su área y a resistir una marea que no dejaba respirar.
No había desconfianza en el Barça, pero sí respeto. Y el respeto, en este equipo, se traduce en no levantar el pie del acelerador.
Los primeros avisos llegaron pronto. Brugts y Alexia Putellas comenzaron a encontrar espacios, a probar desde fuera, a medir la resistencia visitante. El Madrid CFF sufría, reculaba, trataba de achicar agua. Pero las grietas empezaban a aparecer.
Corría el minuto 9 cuando el partido dio su primer giro definitivo. Un pase de Serrajordi encontró a Ewa Pajor, que atacó el espacio con determinación. La polaca encaró, regateó a Paola Ulloa y definió a placer para abrir la lata con el 1-0.
El Johan celebró, pero lo hizo con la naturalidad de quien sabe que aquello era solo el comienzo.
Lejos de gestionar la ventaja, el Barça apretó más. Quiso más. A los 20 minutos, Alexia puso un centro medido, Serrajordi lo peinó, Ulloa despejó como pudo… y de nuevo apareció Pajor, la depredadora del área, para empujar el balón casi sin querer, 2-0 y el golpe ya era serio.
Y apenas cuatro minutos después, emergió una de las historias más simbólicas de la tarde.
Carla Julià, lateral izquierda de formación, tuvo que actuar como extremo derecha por necesidades del guion.
Lejos de esconderse, la canterana firmó una acción de pura calidad. Ganó el balón, se inventó un caño delicioso y sacó un zurdazo imposible para Paola Ulloa para el 3-0 en el minuto 21.
Cada intento de reacción era sofocado antes de nacer. Cada balón recuperado se perdía casi de inmediato. El campo se inclinaba, y lo hacía de manera irreversible. El Barça había convertido el partido en un monólogo.
Un ejercicio de dominio absoluto en el que la pelota circulaba con velocidad, los apoyos aparecían siempre a tiempo y la presión tras pérdida funcionaba como una red que atrapaba cualquier conato de salida madrileña. No había espacios. No había pausas. No había refugio.
El cuarto golpe no tardó en llegar, y lo hizo de la forma más cruel para un equipo que ya estaba al borde del colapso. Una indecisión en la salida de balón del Madrid CFF fue castigada sin contemplaciones. Serrajordi, atenta, intensa y decidida, robó el balón, dejó atrás a Mónica Hickmann con un caño que simbolizaba el desajuste defensivo visitante y definió con un zurdazo seco y colocado para el 4-0 en el 25 de juego.
No era solo el marcador. Era la forma. El Madrid CFF ya no defendía con orden, sino por instinto. Achicaba agua como podía, pero cada despeje caía en pies azulgranas. Cada línea se hundía un poco más. El plan inicial había quedado pulverizado
El conjunto local era ya un auténtico huracán. El Johan Cruyff vibraba con cada ataque, consciente de estar presenciando algo extraordinario. Y en medio de ese torbellino apareció otra protagonista.
En la banda, el cuerpo técnico del Madrid CFF buscaba soluciones que no llegaban. El daño era estructural. El Barça atacaba por fuera y por dentro, con desmarques constantes, con llegadas desde segunda línea y con una movilidad que desbordaba cualquier intento de ajuste.
Lejos de bajar el ritmo, el Barcelona siguió acelerando. Y de nuevo Carla Julià fue protagonista. La joven futbolista, hiperactiva, incisiva y valiente, firmó una acción que simbolizaba su crecimiento futbolístico. Recibió, levantó la cabeza y puso un centro al corazón del área. Allí, como si el tiempo se detuviera, apareció Ewa Pajor.
La polaca conectó un remate de cabeza impecable, imposible para la capitana visitante. 5-0 en el minuto 37 del partido.
El Johan explotó de júbilo. Pajor celebró con rabia contenida. El Madrid CFF, mientras tanto, ya solo pensaba en que el descanso llegara cuanto antes.
Pero el Barcelona no estaba dispuesto a conceder ni un segundo de alivio. La conexión Serrajordi–Pajor volvió a aparecer, como una pesadilla recurrente para la zaga madrileña. Centro preciso de la catalana, desmarque perfecto de la polaca y remate a la jaula. 6-0. La manita ya era historia, pero el marcador seguía creciendo.
El tramo final del primer acto se convirtió en una sucesión de escenas difíciles de asimilar. Brugts, en el minuto 43, puso un centro que nadie llegó a tocar, pero que terminó directamente en el fondo de las mallas ante la estupefacción del banquillo visitante. El balón parecía guiado por una fuerza invisible en el 7-0.
Y cuando parecía que el descanso pondría fin al castigo, llegó uno de esos momentos que resumen la crueldad del fútbol.
El pitido que señalaba el final del primer tiempo fue casi un alivio. Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una sensación inequívoca: el Barcelona había firmado una de las primeras partes más demoledoras de su historia, mientras que el Madrid CFF había sido arrollado por una realidad imposible de maquillar.
El marcador no solo reflejaba superioridad. Reflejaba una brecha estructural, un choque de mundos, un ejercicio de poder absoluto.
El descanso llegó como un refugio momentáneo para un Madrid CFF noqueado, que necesitaba algo más que instrucciones tácticas para recomponerse. El marcador era una losa, pero el fútbol —incluso en las tardes más crueles— siempre deja espacio para el orgullo, para el gesto simbólico, para la resistencia mínima que dignifica la derrota.
En el otro vestuario, Pere Romeu no se permitió la complacencia. El técnico azulgrana entendió que el partido ya no se jugaba solo en el resultado, sino en el mensaje. Y el mensaje del Barcelona en este 2026 era inequívoco: no se negocia la ambición.
El entrenador culé redefinió la defensa tras el descanso. Dio entrada a Ona Batlle y Mapi León, ambas saliendo de lesión. No era solo una cuestión de rotación o de carga de minutos; era una declaración de intenciones. El Barcelona quería seguir compitiendo como si el marcador estuviera en blanco, Sin embargo, el fútbol siempre guarda ironías.
Apenas cuatro minutos después de la reanudación, el Madrid CFF encontró un pequeño resquicio de luz en medio de la tormenta. Poljak ganó la partida a Batlle, atacando el espacio con decisión. El balón llegó a Nautnes, que se anticipó a Mapi León y batió a Font con frialdad. 7-1en el minuto 49.
Gol de Nautnes. Gol del Madrid CFF. ⚽️ 7-1 | ⏱️ 49’ | #BarçaMadridCFF
Fue el gol del honor. Un tanto que no cambiaba la historia del partido, pero sí ofrecía una imagen distinta del Madrid CFF: la de un equipo que, aun derrotado, no se rindió del todo. Durante unos instantes, el encuentro pareció entrar en una fase de pausa, casi de cortesía que duró muy poco. El Barcelona no tardó en recordar quién mandaba. Tres minutos después, una acción dentro del área terminó con un penalti cometido por Antonsdóttir sobre Carla Julià. La joven canterana, omnipresente durante toda la tarde, volvió a ser determinante.
Alexia Putellas asumió la responsabilidad. Serenidad, liderazgo y precisión. La capitana no falló y puso el 8-1 en el minuto 52. El Johan volvió a rugir. No había espacio para la duda ni para la compasión. El duelo seguía siendo desigual, sin paliativos.
Pasada la hora de juego, el partido abrió una ventana para los cambios. Entraron en el campo Ainoa Gómez y Martret, dos nombres llamados a dejar su huella en una tarde que ya era histórica.
El Barcelona no bajó el ritmo. Al contrario. Cada jugadora que ingresaba lo hacía con la determinación de quien sabe que está ante una oportunidad irrepetible.
La protagonista absoluta del partido seguía siendo Ewa Pajor. La delantera polaca firmó su cuarto gol tras una gran conducción de Kika Nazareth y un centro preciso de la portuguesa. Pajor atacó el balón con el instinto de las grandes goleadoras y lo envió a la red. 9-1 en el minuto 58.
Al borde de la hora de juego, cualquier atisbo de emoción había desaparecido. No era una cuestión de rivalidad. Era un ejercicio de poder.
La comparación era inevitable. Por la mañana, el Atlético de Madrid y la Real Sociedad habían ofrecido un vibrante 5-5, un partido lleno de alternativas, tensión y emoción. En el Johan, en cambio, el guion era otro. Aquí no había suspense. Solo una exhibición.
El minuto 68 dejó una de esas imágenes que justifican el fútbol más allá del marcador. Ainoa Gómez, canterana, aprovechó un balón suelto en el área tras un córner y lo envió al fondo de la red. 10-1.
La cuenta no se detuvo ahí. Sydney Schertenleib, que ya había marcado en la primera mitad, volvió a aparecer con un gran disparo desde dentro del área. El balón superó a Paola Ulloa, que poco más podía hacer en una tarde para el olvido por culpa del 11-1.
La penúltima escena llegó con la firma de Clàudia Pina. La atacante se unió a la fiesta con un testarazo potente, imposible para la guardameta visitante. El público cantó gol por última vez en la velada, cuando el reloj marcaba el minuto 81. 12-1.
Pudo haber llegado el decimocuarto. La canterana azulgrana estrelló una falta directa en la cruceta, en una de las últimas acciones del partido. No quiso entrar. Quizá el fútbol decidió poner un límite simbólico a una tarde que ya había cruzado todas las fronteras.
El Madrid CFF estaba exhausto. Cada llegada azulgrana era una amenaza real. La defensa, desbordada desde hacía mucho, ya solo podía esperar el final.
(Fuente: Liga F Moeve)
El pitido final certificó una de las mayores goleadas de la historia del Barcelona femenino. La segunda mejor marca del club. La tercera mejor de la Liga F Moeve.
(Fuente: Liga F Moeve)
📋 Ficha técnica |
FC Barcelona: Gemma, Paredes ( 45’ Mapi León), Sydney, Marta, Alexia (60’ Pina), C. Serrajordi (60’ Martret), Pajor, Kika, AÏcha (45’ Ona Batlle), Brugts (61’ Ainoa Gómez), Carla Julià.
Madrid CFF: Paola, Mendoza, Villafañe, Monica, Allegra (62’ Alba Ruiz), Marina (73’ Serrano), Marcetto, Hildur, Melgard, Nautnes, Sosa (62’ Freja).
Este sábado 10 de enero de 2026, a las 17:00 horas, cuando la tarde empiece a caer sobre Valdebebas y el frío invernal envuelva el estadio Alfredo Di Stéfano, la Liga F Moeve volverá a ofrecer uno de esos partidos que explican por sí solos el momento de una competición que no deja de crecer en intensidad, calidad y significado. Real Madrid CF y Sevilla FC se citan en un duelo que va mucho más allá de la jornada que marca el calendario. Es un choque entre dos equipos en plena forma, dos proyectos que han sabido resistir los golpes, aprender de las caídas y construir una identidad competitiva que hoy los sitúa como protagonistas de la temporada. Un partido que no necesita artificios para justificarse, porque su peso reside en todo lo que lo rodea: la clasificación, las dinámicas, la historia compartida y la sensación de que cada minuto puede ser decisivo.
El Real Madrid llega a esta cita asentado en la segunda posición de la tabla con 32 puntos, mirando de frente a la cabeza de la clasificación y consciente de que cada jornada es una oportunidad para reforzar su candidatura a todo. Seis partidos consecutivos sin perder entre todas las competiciones han consolidado la sensación de un equipo que ha encontrado equilibrio, madurez y una confianza que se transmite desde el primer pase. No se trata únicamente de resultados, sino de cómo se han construido. El Real Madrid ha aprendido a dominar partidos desde diferentes registros, a sufrir cuando el contexto lo exige y a imponer su ritmo cuando el escenario lo permite. Ese aprendizaje, acumulado partido a partido, ha convertido al conjunto blanco en uno de los equipos más sólidos y fiables del campeonato.
El Alfredo Di Stéfano, escenario habitual de las grandes tardes del fútbol femenino madridista, será testigo de un nuevo capítulo en esa evolución. Jugar en casa, con la familiaridad del entorno y la certeza de conocer cada rincón del terreno de juego, añade un matiz especial a un partido que exige máxima concentración desde el primer minuto. El Real Madrid sabe que no puede permitirse concesiones, porque enfrente tendrá a un rival que llega sin complejos, con argumentos sólidos y con la convicción de que este tipo de encuentros son oportunidades para dar un salto cualitativo.
El Sevilla FC aterriza en Madrid como sexto clasificado con 24 puntos, a solo seis de los puestos de Champions, y con una racha liguera que invita al optimismo. Aunque el equipo hispalense llega tras caer en los octavos de final de la Copa de la Reina, esa eliminación no ha empañado el gran momento que vive en la competición doméstica, donde no conoce la derrota desde el pasado 19 de octubre. Seis partidos ligueros consecutivos sin perder son la prueba de un crecimiento sostenido, de un equipo que ha sabido reinventarse tras los momentos difíciles y que ha encontrado en la regularidad su principal fortaleza.
Este Sevilla no es un invitado inesperado en la parte noble de la tabla, sino un equipo que ha trabajado para estar ahí. Cada punto sumado ha sido una declaración de intenciones, una forma de demostrar que el proyecto tiene bases firmes y que la ambición no es una palabra vacía. La cercanía de los puestos de Champions actúa como un motor silencioso, como una meta que se intuye alcanzable si el equipo mantiene su nivel competitivo. Visitar el Alfredo Di Stéfano no es una misión sencilla, pero tampoco es un obstáculo insalvable para un Sevilla que ha demostrado saber competir lejos de casa.
Las palabras de Sara Holmgaard en la previa del encuentro resumen a la perfección el espíritu con el que el Real Madrid afronta este duelo: “Tenemos que empezar el partido con un nivel muy alto, jugar muy rápido y ser fuertes en defensa”. No es una frase lanzada al azar, sino una declaración de principios. Empezar fuerte, imponer ritmo y sostenerse desde la solidez defensiva son las claves que han permitido al conjunto blanco encadenar resultados positivos y mantenerse en la pelea por los objetivos más ambiciosos. Holmgaard pone voz a una idea colectiva, a una convicción compartida por un vestuario que sabe que la exigencia no da tregua.
La historia entre Real Madrid y Sevilla FC añade una dimensión extra al enfrentamiento. Ambos conjuntos se han visto las caras en once ocasiones, con un balance favorable al equipo merengue: ocho victorias, un empate y dos triunfos para el conjunto hispalense. Es una estadística que marca tendencia, pero que no determina el presente. El fútbol, especialmente en una competición tan viva como la Liga F, no entiende de certezas absolutas. Aun así, los precedentes pesan, y más aún cuando los recuerdos más recientes son contundentes. La pasada temporada, el Real Madrid se impuso en ambos duelos, primero con un 4-1 y después con un rotundo 0-4, resultados que dejaron claro el potencial ofensivo del equipo blanco y su capacidad para castigar cualquier error.
Pero el Sevilla que llega a este partido no es exactamente el mismo que cayó la temporada pasada. Ha ganado experiencia, ha reforzado su identidad y ha aprendido a competir desde la paciencia. Su racha liguera sin derrotas es una muestra de ello. Cada partido ha sido una prueba superada, un paso más en un camino que se construye desde la constancia. La eliminación copera, lejos de hundir al equipo, puede actuar como un elemento catalizador, como una herida que empuja a reaccionar y a concentrar todas las energías en la competición doméstica.
El choque de dinámicas convierte este partido en un duelo de alto voltaje. El Real Madrid llega con la seguridad que otorga una racha positiva en todas las competiciones y con la ambición de no perder terreno en la lucha por la cima. El Sevilla, por su parte, aterriza con la confianza que nace de saberse competitivo, de no perder desde hace meses en Liga y de estar a solo seis puntos de un objetivo tan ilusionante como la Champions. Dos rachas, dos impulsos, dos maneras de entender el momento que se encontrarán sobre el césped del Alfredo Di Stéfano.
El factor televisivo amplifica aún más la importancia del encuentro. DAZN y Movistar+ ofrecerán el partido en directo, llevando este duelo a miles de hogares y confirmando el crecimiento del fútbol femenino como producto deportivo de primer nivel. No es solo un partido más en la parrilla, es una cita marcada para quienes siguen la Liga F con atención, para quienes entienden que estos enfrentamientos construyen la narrativa de la temporada. El espectador no solo asistirá a un choque entre dos equipos en forma, sino a un relato en tiempo real, a una historia que se escribirá minuto a minuto.
En el césped, cada duelo individual tendrá un significado especial. Cada carrera, cada disputa, cada balón dividido será una pequeña batalla dentro de una guerra más amplia. El Real Madrid buscará imponer su ritmo desde el inicio, mover el balón con velocidad y aprovechar los espacios, mientras que el Sevilla intentará resistir, leer el partido y castigar cualquier concesión. Será un pulso táctico, físico y emocional, donde la gestión de los momentos será tan importante como la calidad individual.
La clasificación añade presión, pero también ilusión. Para el Real Madrid, una victoria supondría reforzar su posición en la segunda plaza y seguir presionando a los equipos que ocupan la cima. Para el Sevilla, puntuar en Valdebebas sería un golpe de autoridad, una confirmación de que su racha no es circunstancial y de que puede mirar de frente a los grandes de la Liga. Cada punto cuenta, cada resultado deja huella, y ambos equipos lo saben.
Este partido no se entiende sin el contexto de una Liga F Moeve cada vez más competitiva, donde los márgenes son mínimos y donde cualquier detalle puede cambiar el rumbo de la temporada. Real Madrid y Sevilla representan dos modelos distintos, pero igualmente ambiciosos. Uno, consolidado en la élite y con la presión constante de ganar. El otro, en pleno crecimiento, con el hambre de quien sabe que está ante una oportunidad histórica. Ese contraste es lo que convierte este duelo en algo especial.
Cuando el reloj marque las 17:00 y el balón empiece a rodar, todo lo demás quedará en suspenso. Las rachas, los precedentes, las declaraciones previas se diluirán para dejar paso a la verdad del juego.
Noventa minutos donde el talento, la disciplina y el carácter marcarán la diferencia. Noventa minutos en los que cada acción contará y en los que el espectador sentirá que algo importante está en juego.
Noventa minutos donde el talento, la disciplina y el carácter marcarán la diferencia. Noventa minutos en los que cada acción contará y en los que el espectador sentirá que algo importante está en juego.
Porque este Real Madrid CF – Sevilla FC no es solo un partido de Liga F. Es una invitación a detenerse, a mirar con atención y a dejarse atrapar por una competición que no deja de crecer.
El choque en profundidad |
(Fuente: UEFA)
😍 Espectáculo
🔜 NEXT GAME
🏆 Liga F Moeve 2025-2026
🚀 Matchday 15 |Día de partido
🔥 Real Madrid 🆚 Sevilla Fútbol Club 🔥
⏰ 17:00 horario peninsular
📺 Movistar Plus Vamos 2
🏟️ Estadio Alfredo Di Stéfano, Valdebebas
Desde los primeros instantes en Valdebebas, el partido se dibujó como un ejercicio de paciencia y jerarquía para el Real Madrid, que asumió el mando del balón y del territorio con naturalidad, mientras el Sevilla FC Femenino trataba de ordenar sus líneas, ajustar alturas y resistir el primer oleaje blanco en un escenario exigente como el Alfredo Di Stéfano. Las madridistas se instalaron pronto en campo rival, moviendo la pelota con fluidez, alternando apoyos cortos y cambios de orientación, buscando abrir una defensa visitante que, pese a las dificultades iniciales, logró sostenerse durante los primeros minutos gracias a su disciplina táctica y a la lectura defensiva de su última línea.
En ese contexto de dominio territorial del conjunto local, la primera acción que alteró el guion llegó desde el talento individual de Linda Caicedo, que en una arrancada eléctrica fue capaz de superar rivales y romper líneas, dejando una primera advertencia de lo que estaba por venir. Fue una jugada aislada, pero suficiente para encender la grada y recordar que, incluso cuando el equipo todavía no había encontrado su mejor ritmo colectivo, la calidad diferencial podía desequilibrar el encuentro en cualquier momento.
Sin embargo, contra lo que podía esperarse por la inercia inicial, el Sevilla logró crecer con el paso de los minutos. Las hispalenses, lejos de replegarse en exceso, comenzaron a manejar la posesión durante el primer cuarto de hora, enlazando pases con criterio y obligando al Real Madrid a ajustar su presión. Kanteh empezó a aparecer como referencia ofensiva, ofreciendo desmarques y fijando a la zaga blanca, y fue precisamente ella quien protagonizó la primera situación clara del partido al rematar desviado un centro lateral de Morcillo. La acción estaba invalidada por fuera de juego, pero sirvió para generar las primeras protestas en la grada y para reflejar cierto nerviosismo en un Real Madrid que, por momentos, parecía desconectado de la intensidad que el encuentro requería.
Ese tramo del partido dejó una sensación incómoda para el público local, que reclamaba mayor determinación a las suyas. El Sevilla se sentía cómodo por momentos, encontraba apoyos interiores con Iris Arnaiz y Rosa Márquez, y lograba que el partido se jugase lejos de su área, algo fundamental para sus intereses. Pero el fútbol, tantas veces, se decide en acciones puntuales, y cuando el Real Madrid activó su talento diferencial, el escenario cambió de forma abrupta.
La reacción blanca no se hizo esperar, y llegó de la manera más brillante posible. Caroline Weir recibió entre líneas un pase preciso de Holmgaard, orientó el control con maestría y dejó atrás a Iris Arnaiz con una ruleta de manual que levantó al público de sus asientos. La escocesa, con la pausa que define a las grandes futbolistas, avanzó unos metros y filtró un pase milimétrico al espacio para Linda Caicedo. La colombiana atacó el balón con decisión y, con un zurdazo certero, batió a Sullastres para firmar el 1-0 en el minuto 23, alcanzando su gol número 30 con la camiseta del Real Madrid. El tanto llegó en un momento en el que el Sevilla estaba atravesando su mejor fase, y tuvo un efecto psicológico inmediato en el desarrollo del encuentro.
🤩 Cuando se juntan Caroline Weir y Linda Caicedo pasan cosas como esta
La celebración fue reveladora: lejos de conformarse, Athenea del Castillo reclamó a sus compañeras ir a por más, consciente de que el golpe había abierto una grieta en la estructura defensiva visitante. El gol, más que tranquilizar al Real Madrid, activó su versión más agresiva. El equipo elevó la presión, aceleró la circulación del balón y empezó a encontrar espacios entre líneas con mayor facilidad.
Cinco minutos después, esa sensación de dominio se tradujo en el segundo tanto. Athenea del Castillo, incisiva y desequilibrante desde la banda, encontró a Caroline Weir en una llegada desde segunda línea. La escocesa definió con precisión para poner el 2-0 en el minuto 28, certificando el mejor momento del Real Madrid en el partido. Las blancas se sentían cómodas, mandaban en el ritmo y amenazaban con un resultado más amplio antes del descanso.
Weir volvió a probar fortuna poco después en un lanzamiento de falta directa que obligó a Sullastres a intervenir con solvencia para despejar el balón, una acción que empezó a dibujar el papel clave que tendría la guardameta sevillista en el desarrollo posterior del encuentro. El Sevilla, tocado pero no hundido, logró llegar al descanso con solo dos goles de desventaja, un resultado que aún le permitía aferrarse a la esperanza.
Las jugadoras se marcharon a vestuarios con una cómoda ventaja para un Real Madrid que estaba sabiendo aprovechar el contexto de la jornada, marcada por el empate a cinco goles entre Atlético de Madrid y Real Sociedad en Alcalá de Henares, un resultado que abría una oportunidad clara para consolidarse en la zona alta de la clasificación. El subcampeón de la Copa de la Reina de 2023 tenía ante sí la posibilidad de comenzar 2026 con autoridad, y la segunda mitad se presentaba como una oportunidad para sentenciar.
DESCANSO | Caen las nervionenses al término de la primera mitad.
Tras la reanudación, el Real Madrid volvió a golpear, esta vez a balón parado. Nada más comenzar el segundo tiempo, Esther Martín-Pozuelo evitó el tercer tanto sacando un balón sobre la misma línea de gol tras un saque de esquina, en una acción defensiva crucial que mantuvo al Sevilla con vida. Fue un aviso claro de lo que estaba por venir: el conjunto blanco salió decidido a cerrar el partido cuanto antes.
El ritmo del encuentro tras el descanso fue alto y dinámico. El Real Madrid se volcó en ataque, acumulando llegadas y obligando al Sevilla a un esfuerzo defensivo constante. Las locales llegaban con frecuencia al área rival, combinando por dentro y por fuera, mientras que las visitantes trataban de resistir y encontrar alguna salida aislada, casi siempre a través de Kanteh, que fue la principal vía ofensiva sevillista en este periodo.
Las ocasiones se sucedían, pero el tercer gol se resistía. Sullastres se convirtió en la gran protagonista del Sevilla, interviniendo con acierto en varias acciones y sosteniendo a su equipo en los momentos más delicados. El partido pudo quedar definitivamente sentenciado en el minuto 80, cuando Athenea del Castillo, tras una acción individual de mucho talento, provocó un penalti de Raquel Morcillo dentro del área. Angeldahl asumió la responsabilidad desde los once metros, pero la guardameta sevillista volvió a imponerse, deteniendo el lanzamiento y manteniendo el 2-0 en el marcador.
El penalti fallado no frenó el empuje del Real Madrid, que siguió buscando el tercer tanto con insistencia. Athenea volvió a rozar el gol en una nueva ocasión, pero Sullastres achicó bien los espacios y el disparo se marchó fuera, prolongando la resistencia de un Sevilla que, pese al sufrimiento, no bajó los brazos en ningún momento.
El pitido final certificó un triunfo sólido del Real Madrid en el Alfredo Di Stéfano en el primer partido de Liga F de 2026.
Un triunfo que pudo ser más amplio por las numerosas ocasiones generadas, especialmente en la segunda mitad, pero que reflejó la superioridad blanca a lo largo del encuentro. El Sevilla FC Femenino, pese a la derrota, mostró momentos de reacción y se sostuvo en el partido gracias a las intervenciones de Sullastres y al esfuerzo colectivo, aunque volvió a marcharse sin premio en un contexto complicado para el proyecto de David Losada.
Con estos tres puntos, el Real Madrid alcanza los 35 en la clasificación, consolidándose en la segunda plaza del campeonato de la regularidad y reafirmando su candidatura a pelear en la zona alta. El Sevilla, por su parte, se marcha de vacío de Valdebebas y se mantiene sexto con 24 puntos, a la espera de que se complete el grueso de la jornada, todavía en busca de la estabilidad necesaria para dar un paso adelante competitivo.
(Fuente: Liga F Moeve)
📋 Ficha técnica |
Real Madrid (2): Misa; Eva Navarro (Shei García 70′), María Méndez, Andersson, Holmgaard; Däbritz, Angeldahl; Athenea, Weir (Pau Comendador 70′), Linda Caicedo (Irune 61′); Alba Redondo (Iris Ashley 61′).
🟧 El Athletic Club y el FC Badalona Women comenzaron el año con la pólvora mojada (0-0). Lice Chamorro fue la MVP del encuentro. Las bilbaínas mantienen su buena dinámica y acumulan nueve encuentros seguidos sin perder entre Liga F Moeve y Copa de la Reina, mientras que las visitantes siguen en media tabla.
El sábado, 10 de enero de 2026, a las 15:00 horario peninsular, las Instalaciones de Lezama volverá a convertirse en un territorio donde la Liga F Moeve se explica desde la emoción, la constancia y la memoria. El Athletic Club recibe al FC Badalona Women en un duelo que, aunque pueda parecer discreto en el calendario, encierra muchas más capas de las que sugiere la clasificación. Apenas tres puntos separan a ambos equipos en la tabla, pero el contexto, las trayectorias recientes, las inercias emocionales y la historia compartida convierten este partido en una frontera simbólica entre dos realidades que se observan de reojo, sabiendo que lo que ocurra durante esos noventa minutos puede marcar el rumbo de la segunda mitad de la temporada.
El Athletic llega a este encuentro tras un parón navideño que no ha hecho sino reforzar su sensación de fortaleza. Las leonas se marcharon al descanso invernal como uno de los equipos más en forma del campeonato, construyendo su momento desde la regularidad, la fiabilidad defensiva y una identidad que no entiende de atajos. Siete partidos consecutivos sin perder en Liga F Moeve no son una casualidad, sino la consecuencia directa de un trabajo sostenido, de un grupo que ha sabido competir incluso cuando el brillo no ha sido máximo y que ha encontrado en la constancia su mejor aliada. A ese tramo liguero se suma, además, el triunfo en los octavos de final de la Copa de la Reina, un torneo que en Bilbao siempre se vive con un respeto casi ceremonial, consciente de lo que representa en la historia del fútbol femenino español y en la propia narrativa del club.
El Athletic de Javi Lerga ha aprendido a ganar desde el equilibrio. No es un equipo que viva exclusivamente del golpe emocional ni de la inspiración puntual, sino uno que construye sus partidos desde una estructura reconocible, desde la solidaridad colectiva y desde una lectura madura de los momentos. Cada victoria, cada empate, cada punto sumado en esta racha sin derrotas ha ido reforzando una sensación interna: la de estar ante un grupo que cree, que se reconoce y que sabe perfectamente qué quiere ser en esta Liga F cada vez más exigente. El parón no ha roto esa dinámica; al contrario, la ha consolidado como una promesa latente, como una energía contenida a punto de liberarse en cuanto vuelva a rodar el balón.
Frente a este Athletic en pleno crecimiento aparece un FC Badalona Women que llega a Bilbao con una temporada que, sin grandes titulares, está construida desde la solidez y el realismo. Las de Marc Ballester ocupan la décima posición con 16 puntos, una cifra que las sitúa diez por encima de los puestos de descenso y que les permite mirar el calendario con una mezcla de tranquilidad y ambición contenida. No es poca cosa, en una Liga F Moeve cada vez más competitiva, haber alcanzado el parón con ese colchón, sabiendo que cada punto ganado ha sido fruto de un esfuerzo colectivo y de una identidad que ha ido consolidándose partido a partido.
El Badalona también estará en la siguiente ronda de la Copa de la Reina, un dato que refuerza la idea de que este equipo no se limita a sobrevivir, sino que compite y responde cuando el escenario lo exige.
Su temporada no está construida desde el ruido, sino desde la constancia silenciosa, desde la capacidad de sumar en los partidos clave y de resistir cuando el contexto se vuelve adverso. En ese sentido, su visita a Bilbao no es un trámite ni una excursión, sino una oportunidad real de medir hasta dónde puede llegar este proyecto en la segunda vuelta.
El mercado invernal, siempre cargado de matices emocionales, también ha dejado su huella en el Badalona. La salida de Margarita Giménez rumbo al DUX Logroño no es un detalle menor. Las despedidas a mitad de temporada siempre obligan a reajustar dinámicas, roles y automatismos, especialmente cuando se trata de futbolistas que han tenido peso en el vestuario. La incógnita ahora reside en cómo absorberá el equipo esa ausencia y qué respuesta ofrecerá en un escenario tan exigente como el que plantea el Athletic. A veces, estas salidas generan dudas; otras, activan respuestas colectivas inesperadas. Y en ese terreno de lo imprevisible, el Badalona se mueve con una determinación que no siempre se percibe desde fuera.
La historia entre ambos equipos añade otra capa de profundidad a este enfrentamiento. Ocho precedentes oficiales construyen un relato claramente inclinado hacia el lado bilbaíno, con siete victorias para el Athletic y un único triunfo para el conjunto catalán. Es una estadística que pesa, que se cuela en la previa aunque nadie la mencione explícitamente, y que alimenta tanto la confianza de unas como el deseo de revancha de otras. La temporada pasada, sin ir más lejos, los dos duelos cayeron del lado de las leonas, ambos con idéntico resultado: 1-0. Marcadores ajustados, partidos cerrados, encuentros donde cada detalle fue decisivo y donde el Athletic supo gestionar mejor los tiempos, las emociones y los espacios.
Ese doble 1-0 es, quizá, el mejor resumen de lo que suele ocurrir cuando estos dos equipos se cruzan. No hay goleadas ni partidos rotos, sino duelos de tensión sostenida, de resistencia mutua, de pequeñas batallas que se deciden por una acción puntual, una lectura defensiva acertada o una transición bien ejecutada. Y ese antecedente convierte el choque del sábado en algo más que un partido de Liga: lo transforma en un nuevo capítulo de una rivalidad silenciosa, construida desde la repetición de esfuerzos y la memoria de lo ocurrido.
El contexto clasificatorio refuerza aún más esa sensación de frontera. Tres puntos de distancia son suficientes para marcar una diferencia emocional enorme, pero también lo bastante escasos como para que todo pueda cambiar en una sola tarde. Para el Athletic, una victoria significaría consolidar su posición, prolongar su racha positiva y enviar un mensaje claro al resto de la Liga: este equipo no se conforma con haber llegado bien al parón, quiere seguir creciendo. Para el Badalona, puntuar en Bilbao supondría una inyección de confianza brutal, una confirmación de que su temporada puede aspirar a algo más que la tranquilidad clasificatoria y de que es capaz de competir de tú a tú ante uno de los equipos más en forma del campeonato.
El escenario televisivo también juega su papel. DAZN volverá a ser testigo de un partido que, lejos de los focos de los grandes duelos mediáticos, condensa la esencia más pura de la Liga F Moeve: proyectos que se construyen desde el trabajo diario, entrenadoras y entrenadores que apuestan por la coherencia, plantillas que saben que cada jornada es una oportunidad para redefinir su relato. No es un partido pensado para el espectador ocasional, sino para quien entiende que el fútbol femenino se disfruta en los matices, en las historias que se tejen semana a semana, en los equipos que crecen lejos del ruido.
El Athletic y el Badalona llegan a este sábado con caminos distintos, pero con una misma convicción: nadie regala nada en esta Liga. Las leonas quieren convertir su buen momento en algo más que una racha, quieren transformarlo en identidad duradera, en una segunda vuelta que las mantenga mirando hacia arriba. El Badalona, por su parte, quiere demostrar que su décima posición no es un techo, sino un punto de partida, y que incluso en campos históricamente adversos es posible escribir capítulos nuevos.
Cuando el balón eche a rodar a las 15:00 horas, todas esas capas —la clasificación, la racha, la historia, las ausencias, las ambiciones— se fundirán en una sola realidad. Noventa minutos donde cada duelo individual contará, donde cada balón dividido será una declaración de intenciones y donde el pasado pesará solo lo justo, porque en el fútbol, como en la vida, todo se decide en el presente. Y cuando el partido avance, cuando el cansancio aparezca y el marcador aún esté abierto, será imposible no sentir que algo importante está en juego, algo que va más allá de los puntos.
Porque este Athletic Club – FC Badalona Women no es solo un partido de sábado por la tarde. Es la confirmación de que la Liga F Moeve se construye desde encuentros como este, desde la tensión contenida, desde la promesa de que cualquier detalle puede cambiarlo todo.
Es una invitación al espectador a no mirar el reloj, a no dar nada por sentado, a quedarse y observar cómo dos equipos, separados por apenas tres puntos y por muchas historias, se enfrentan para demostrar quién está preparado para dar el siguiente paso. Y cuando llegue el pitido final, pase lo que pase, quedará la sensación de haber asistido a uno de esos partidos que no necesitan artificios para justificar su importancia, porque su valor reside precisamente en eso: en la certeza de que perderse este cara a cara sería perderse una parte esencial de lo que hace grande al fútbol femenino.
El duelo al detalle |
🔥 ¡A por el primer partido de la @LigaF_oficial del 2026!
Antes de arrancar el choque, las jugadoras de ambos equipos guardaron un minuto de silencio en memoria de Fernando Martín, entrenador del Valencia femenino B y sus tres hijos. La primera ocasión del partido fue para el conjunto vasco. Ane Elexpuru robó una pelota en el área contraria, y conectó con Ane Campos. La delantera se sacó un potente disparo desde el punto de penalti, pero se encontró con la magnífica respuesta de María Valenzuela, que sacó una gran mano para mandar la pelota a saque de esquina. El FC Badalona Women se animó en busca del gol con un centro al segundo palo, pero el chut de Irina Uribe se perdió fuera. Pese a la insistencia de ambos equipos, el marcador no se movió al término de la primera mitad, con las defensas como grandes protagonistas del primer tiempo.
Tras el paso por vestuarios, Javier Lerga movió el banquillo con tres cambios. Maite Valero, Naia Landaluze y Sara Ortega entraron al terreno de juego para ganar más presencia en ataque. Las ocasiones no tardaron en llegar, y, de nuevo, Ane Elexpuru se animó con un chut que se perdió por encima del larguero. Sara Ortega también lo intentó con un pase para Clara Pinedo, pero la mediapunta no estuvo afortunada y la pelota fue directamente a las manos de María Valenzuela, que se mantenía muy segura bajo palos. Las visitantes también tuvieron las suyas. La más clara estuvo en las botas de Lice Chamorro. La delantera paraguaya, que fue la MVP del partido, recibió un balón dentro del área y se sacó un disparo que se encontró con el pie de Nanclares, que evitó el tanto de manera providencial.
El Antes de arrancar el choque, las jugadoras de ambos equipos guardaron un minuto de silencio en memoria de Fernando Martín, entrenador del Valencia femenino B y sus tres hijos. La primera ocasión del partido fue para el conjunto vasco. Ane Elexpuru robó una pelota en el área contraria, y conectó con Ane Campos. La delantera se sacó un potente disparo desde el punto de penalti, pero se encontró con la magnífica respuesta de María Valenzuela, que sacó una gran mano para mandar la pelota a saque de esquina. El FC Badalona Women se animó en busca del gol con un centro al segundo palo, pero el chut de Irina Uribe se perdió fuera. Pese a la insistencia de ambos equipos, el marcador no se movió al término de la primera mitad, con las defensas como grandes protagonistas del primer tiempo.
⏸️ 𝗔𝗧𝗦𝗘𝗗𝗘𝗡𝗔𝗟𝗗𝗜𝗔
Sin goles al término de la primera mitad, aunque el Athletic ha tenido varias ocasiones para adelantarse.
Tras el paso por vestuarios, Javier Lerga movió el banquillo con tres cambios. Maite Valero, Naia Landaluze y Sara Ortega entraron al terreno de juego para ganar más presencia en ataque. Las ocasiones no tardaron en llegar, y, de nuevo, Ane Elexpuru se animó con un chut que se perdió por encima del larguero. Sara Ortega también lo intentó con un pase para Clara Pinedo, pero la mediapunta no estuvo afortunada y la pelota fue directamente a las manos de María Valenzuela, que se mantenía muy segura bajo palos. Las visitantes también tuvieron las suyas. La más clara estuvo en las botas de Lice Chamorro. La delantera paraguaya, que fue la MVP del partido, recibió un balón dentro del área y se sacó un disparo que se encontró con el pie de Nanclares, que evitó el tanto de manera providencial.
⬛️ La ex del Atlético de Madrid volverá a cambiar de escenario en la élite del fútbol femenino internacional. La internacional brasileña, una de las futbolistas más determinantes de la última década en Europa y Estados Unidos, dejará el Chicago Red Stars para convertirse en nueva jugadora del San Diego Wave en las próximas fechas.
Una operación que se encuentra ya en su fase final y que vuelve a situar a “El Partido de Manu” un paso por delante del resto, confirmando una vez más la fiabilidad de un medio que se ha acostumbrado a anticipar movimientos de mercado antes que nadie, siempre desde el respeto al tiempo de las protagonistas y bebiendo de fuentes directas y contrastadas dentro del ecosistema del fútbol femenino internacional.
La noticia, adelantada en exclusiva por “El Partido de Manu” supone un nuevo capítulo en la carrera de una futbolista que dejó huella en el Atlético de Madrid, que se consolidó como referente en la NWSL y que ahora afronta un reto ambicioso en uno de los proyectos más sólidos y reconocibles del fútbol femenino estadounidense.
Ludmila no es una jugadora más. No lo fue nunca. Ni en Brasil, ni en España, ni en Estados Unidos. Tampoco lo será ahora en San Diego. Su nombre arrastra historia, contexto, rendimiento y una manera muy concreta de entender el juego: velocidad, verticalidad, desborde y carácter competitivo. Su fichaje por el Wave no responde a una oportunidad de mercado aislada, sino a una apuesta deportiva clara por una futbolista capaz de marcar diferencias inmediatas en una liga que exige impacto desde el primer minuto.
Este movimiento no puede entenderse sin mirar atrás, sin repasar la trayectoria de Ludmila Da Silva, sin contextualizar su paso por el Atlético de Madrid, su influencia en el crecimiento del fútbol femenino español y su posterior consolidación en la NWSL como una de las atacantes más respetadas del campeonato. Tampoco puede separarse del momento que vive “El Partido de Manu”, un medio que ha hecho de la anticipación, la credibilidad y el rigor sus principales señas de identidad.
Porque esta exclusiva no es un hecho aislado. Es la continuación de una línea editorial que ya dio en el clavo con movimientos como las llegadas de Amaiur Sarriegui o Maca Portales al Atlético de Madrid, cuando todavía eran simples rumores en corrillos y pasillos, y que hoy se confirman como ejemplos de una forma de trabajar que prioriza la información bien contrastada frente a la prisa por publicar.
Ludmila llegó al Atlético de Madrid en un momento clave de la historia reciente del club rojiblanco. Era una apuesta internacional, una futbolista diferente, explosiva, con una capacidad de desborde que no abundaba en la Liga Iberdrola de entonces. Su impacto fue inmediato. No solo por los goles, que llegaron, sino por todo lo que generaba a su alrededor. Defensas condicionadas, espacios liberados, partidos que cambiaban de guion en cuanto recibía el balón y encaraba.
Durante su etapa en el Atlético, Ludmila se convirtió en una de las futbolistas más reconocibles del equipo. Fue parte activa de un proyecto que peleó títulos, que se midió de tú a tú con los grandes de Europa y que ayudó a consolidar al club como una referencia estable en la élite. Su fútbol conectó con la grada, con el vestuario y con una manera de competir muy identificable con el ADN atlético.
Pero también fue una etapa exigente, intensa, marcada por la presión competitiva y por la evolución constante del fútbol femenino español. Ludmila siempre respondió desde el compromiso y la profesionalidad, incluso en los momentos más complejos. Su salida del Atlético no fue un adiós cualquiera. Fue el cierre de una etapa importante tanto para la jugadora como para el club, y el inicio de una nueva aventura que la llevó al otro lado del Atlántico.
La NWSL apareció como el siguiente paso lógico. Una liga en expansión, con un ritmo altísimo, con estadios llenos y con una exigencia física y mental diferente a la europea. Ludmila aterrizó en el Chicago Red Stars con la etiqueta de futbolista contrastada, pero también con el desafío de adaptarse a un contexto completamente distinto. Y lo hizo. No sin dificultades, como le ocurre a cualquier jugadora que cruza continentes, pero con la personalidad suficiente para hacerse un nombre propio.
En Chicago, Ludmila aportó experiencia, liderazgo ofensivo y una amenaza constante por banda. Su juego encajó en una liga que valora la verticalidad y la intensidad, y su presencia fue clave en muchos tramos de la competición. Sin embargo, el fútbol femenino, como cualquier deporte profesional, es movimiento constante. Los proyectos evolucionan, las prioridades cambian y las jugadoras buscan entornos donde seguir creciendo y sintiéndose importantes.
Es ahí donde aparece el San Diego Wave. Un club joven, pero con una identidad muy clara desde su nacimiento. Un proyecto que ha sabido atraer talento, construir una base sólida y conectar con su afición desde el primer día. San Diego no es una plaza cualquiera en la NWSL. Es un destino ambicioso, con aspiraciones reales y con una estructura que cuida cada detalle.
La llegada de Ludmila encaja perfectamente en ese contexto. No es un fichaje de relleno. Es una incorporación estratégica. Una futbolista que aporta experiencia internacional, que conoce la liga, que entiende la exigencia del día a día y que puede marcar diferencias tanto como titular como en momentos clave desde el banquillo. Su perfil complementa una plantilla pensada para competir por todo.
Desde El Partido de Manu, la información se ha trabajado con cautela, respeto y confirmaciones cruzadas. La operación está avanzada y, salvo giro inesperado, se hará oficial en las próximas fechas. No se trata de una filtración apresurada ni de una especulación. Es una exclusiva construida sobre hechos, conversaciones y un conocimiento profundo del mercado internacional.
Y aquí es donde el medio vuelve a reivindicar su lugar.
“El Partido de Manu” no compite por ser el más rápido, sino por ser el más fiable. Por contar las historias antes de que se hagan públicas, pero cuando están listas para ser contadas. Por explicar el porqué de los movimientos, no solo el qué. Por dar contexto, memoria y sentido a un fútbol femenino que necesita análisis tanto como titulares.
La credibilidad no se construye de un día para otro. Es el resultado de años de trabajo, de presencia constante, de escuchar más de lo que se habla y de respetar los tiempos del deporte y de las personas que lo protagonizan. Anticipar fichajes como los de Amaiur Sarriegui o Maca Portales al Atlético de Madrid no fue casualidad. Fue consecuencia directa de una red de fuentes fiables, de una lectura correcta del mercado y de una manera honesta de ejercer el periodismo deportivo.
Esta exclusiva sobre Ludmila Da Silva se suma a esa trayectoria. No para alimentar el ego del medio, sino para reafirmar una forma de hacer las cosas. Porque detrás de cada noticia hay horas de trabajo invisible, de comprobaciones, de silencios necesarios y de decisiones editoriales que no siempre son fáciles.
Ludmila afronta ahora un nuevo reto. San Diego será su casa en esta nueva etapa, un lugar donde volver a sentirse protagonista, donde seguir compitiendo al máximo nivel y donde aportar todo lo que su fútbol aún tiene por ofrecer. A sus 30 años, llega en plena madurez deportiva, con un bagaje que pocas futbolistas pueden igualar y con la ambición intacta.
Para el fútbol femenino, este tipo de movimientos son una muestra más de su crecimiento. Jugadoras que se mueven entre continentes, ligas que compiten por atraer talento, proyectos que se consolidan y medios especializados que acompañan ese proceso desde la información y el análisis.
“El Partido de Manu” cerró 2025 con 37.073 visitas y 24,2 mil visitantes únicos, unas cifras que no son solo números, sino reflejo de una comunidad que crece, que confía y que encuentra en este espacio una manera diferente de entender y contar el fútbol femenino. Un crecimiento sostenido y significativo respecto a los 20,5 mil visitantes registrados en 2024, que confirma que el camino elegido es el correcto.
No es solo una cuestión de audiencias. Es una cuestión de identidad. De saber quién eres, por qué cuentas lo que cuentas y para quién lo haces. De poner en valor el fútbol femenino desde el conocimiento, la pasión y el respeto. De entender que cada exclusiva no es un fin en sí mismo, sino parte de una historia más grande que se construye día a día.
Ludmila Da Silva cambiará Chicago por San Diego, el mercado se mueve y así los proyectos evolucionan.
Y El “Partido de Manu” seguirá ahí, anticipando, contextualizando y contando antes que nadie las historias que importan. Porque cuando las fuentes son fiables y el compromiso es real, el tiempo acaba dando la razón.