Autor: Manuel López Fernández

  • La crónica | El ONA da la campanada en Zubieta

    (Fuente: FC Barcelona Women)

    🔷 El Badalona Women firmó una noche para la historia del fútbol femenino catalán y español al tumbar en la prórroga a la Real Sociedad, rompiendo todos los pronósticos y colándose por primera vez en las semifinales de la Copa de la Reina gracias al tanto decisivo de Itzi Pinillos (0-1) en la prórroga.

    Los onces |

    Real Sociedad |

    Julia Arrula

    Claudia Florentino

    Ainhoa Moraza

    Nahia Aparicio

    Elene Guridi

    Andreia Jacinto

    Mirari Uria

    Nerea Eizagirre (C)

    Cecilia Marcos

    Emma Ramírez

    Klara Cahynová

    ONA |

    María López

    Sonia García (C)

    Estefanía Banini

    Elena Julve

    Loreta Kullashi

    Itziar Pinillos

    Lorena Navarro

    Ana González

    Celya Barclais

    Cristina Cubedo

    Nerea Carmona

    El duelo al detalle |

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    El equipo dirigido por Arturo Ruiz salió al terreno de juego con una determinación inequívoca, consciente de que la Copa de la Reina no concede segundas oportunidades y de que el contexto competitivo —un cruce ante un rival de inferior categoría en términos clasificatorios, pero cargado de ilusión— exigía marcar territorio desde el primer instante. Las futbolistas realistas parecían haber interiorizado el guion antes incluso de que el balón echara a rodar: dominio, control, presión alta y velocidad en la circulación. Nada de especulación. Nada de tanteo. Desde el pitido inicial, la Real Sociedad impuso un ritmo que hablaba de jerarquía, de oficio y de un equipo acostumbrado a manejar escenarios de máxima exigencia.

    Ese dominio temprano no fue una cuestión meramente estética o territorial, sino que se tradujo de inmediato en amenaza real sobre la portería rival. Antes de que el cronómetro alcanzara siquiera el primer minuto de juego, Emma Ramírez protagonizó la primera gran sacudida del encuentro. La extremo realista, eléctrica y valiente, recibió en banda izquierda, encaró sin dudar y, tras acomodarse el balón con sutileza, conectó un potente zurdazo que se estrelló con violencia en el poste izquierdo de la portería defendida por María López. El sonido seco del balón golpeando la madera resonó en Zubieta como un aviso inequívoco: la Real había salido a morder.

    La jugada, más allá de su desenlace, fue una declaración de intenciones. Reflejaba a la perfección la puesta en escena del conjunto txuri-urdin: extremos abiertos, laterales largos, centro del campo escalonado y una presión tras pérdida asfixiante que impedía cualquier intento de pausa por parte del FC Levante LP Badalona Women. La Real no solo quería el balón; quería hacerlo suyo en campo contrario, imponer su ritmo y desgastar mentalmente a un rival que, desde el inicio, se vio obligado a correr detrás de la pelota.

    Cinco minutos después de aquel primer aviso, llegó una acción que levantó al público de sus asientos y que, durante unos segundos, pareció abrir el marcador. Cecilia Marcos, una de las futbolistas con mayor talento diferencial del plantel realista, culminó una brillante jugada colectiva con una definición tan delicada como precisa. La acción nació en campo propio, con una salida limpia desde atrás, apoyos constantes y una circulación rápida que desarmó la primera línea de presión visitante. El balón fue viajando de pie en pie hasta encontrar a Cecilia, que leyó a la perfección el movimiento de la portera y optó por una vaselina exquisita, una de esas definiciones que engrandecen el juego.

    El balón se coló mansamente en la portería, y durante un instante, Zubieta celebró lo que parecía el merecido premio a un arranque arrollador. Sin embargo, la alegría duró poco. La asistente levantó el banderín, señalando fuera de juego. El gol no subió al marcador. La decisión generó protestas inmediatas desde el banquillo local, con Arturo Ruiz reclamando una revisión de VAR, convencido de que la posición de su futbolista podía ser legal. No era una protesta airada, sino la lógica reacción de un entrenador que sentía que su equipo había hecho méritos suficientes para adelantarse.

    La repetición, sin embargo, disipó cualquier atisbo de duda. Las imágenes mostraron con claridad que Cecilia estaba adelantada en el momento exacto en el que recibía el pase. La definición, tan bella como inapelable, quedó reducida a una anécdota estética, a una obra de arte invalidada por el rigor del reglamento. Agua de borrajas. El marcador seguía sin moverse, aunque la sensación de superioridad realista era ya abrumadora.

    Lejos de acusar el golpe anímico que a veces supone ver anulado un gol, las futbolistas de Arturo Ruiz no bajaron el pie del acelerador. Todo lo contrario. Redoblaron esfuerzos, incrementaron la presión y mantuvieron un nivel de intensidad que hacía muy complicado cualquier intento de reacción del conjunto catalán. El Badalona Women se veía constantemente empujado hacia su propio campo, incapaz de enlazar más de dos pases seguidos sin que una camiseta blanquiazul apareciera para interceptar, anticipar o forzar el error.

    El plan de la Real Sociedad era claro y se ejecutaba con precisión quirúrgica: presión alta coordinada, líneas juntas, basculaciones rápidas y una ocupación racional de los espacios. El centro del campo, liderado por futbolistas con capacidad para leer el juego y sostener el ritmo, se erigía como el verdadero motor del equipo. Cada recuperación era una invitación a volver a atacar, a someter de nuevo a un rival que apenas encontraba oxígeno.

    Durante ese tramo inicial, el Levante Badalona prácticamente no existió en ataque. Sus intentos de salida al contragolpe eran neutralizados antes incluso de cruzar la línea divisoria. Las delanteras visitantes se encontraban aisladas, sin apoyos, obligadas a pelear balones largos que siempre acababan en poder de la zaga realista.

    El equipo local defendía hacia adelante, con valentía y convicción, consciente de que su superioridad no solo era técnica, sino también física y mental.

    Con el paso de los minutos, el partido entró en una fase ligeramente más pausada. La Real Sociedad seguía dominando, pero el ritmo frenético del inicio dio paso a un control más posicional, a una gestión inteligente de los tiempos. El equipo local sabía que no hacía falta precipitarse, que el partido estaba donde quería. Aun así, el Badalona tuvo un momento, breve pero significativo, en el que logró asomarse al área rival y generar su mejor ocasión de la primera mitad.

    La jugada nació de un pequeño desajuste defensivo, uno de los pocos que se permitieron las realistas en todo el primer tiempo. Emma, muy adelantada en su posición, dejó un espacio a su espalda que fue aprovechado por Estefanía Banini. La argentina, referencia ofensiva y alma creativa del conjunto catalán, recibió el balón con metros por delante y sin una defensora inmediata que la encimara. Durante unos segundos, pareció que el Badalona podía castigar a la Real en una de esas acciones aisladas que tantas veces deciden eliminatorias coperas.

    Sin embargo, Banini optó por una solución individual. En lugar de buscar un pase que pudiera generar una ocasión más clara, decidió disparar desde fuera del área. El lanzamiento, potente pero poco preciso, no encontró portería. Julia Arrula, bien colocada, siguió la trayectoria del balón sin necesidad de intervenir. La ocasión quedó en un simple susto, en un recordatorio de que incluso el equipo más dominante debe mantenerse alerta.

    Ese fue, en esencia, el único momento de cierta zozobra para la Real Sociedad en toda la primera mitad. A partir de ahí, el encuentro volvió a caer en el cauce que más favorecía a las locales. El Badalona, incapaz de sostener el balón o de progresar con claridad, se replegó aún más, aceptando un papel reactivo que evidenciaba la diferencia de nivel entre ambos conjuntos.

    A medida que el primer tiempo avanzaba, la Real fue apagándose ligeramente en términos de intensidad, no por falta de ambición, sino por una gestión consciente del esfuerzo. El partido, y la eliminatoria, estaban bajo control. Julia Arrula apenas tuvo trabajo. Su presencia bajo palos fue casi testimonial, limitada a ordenar a su defensa y a participar en la salida de balón cuando la presión rival lo permitía. Las realistas defendían bien, atacaban mejor y transmitían una sensación de solidez que invitaba al optimismo.

    Desde el banquillo, Arturo Ruiz observaba con atención, tomando notas mentales y administrando recursos. El técnico realista había optado por reservar a varias piezas clave, consciente de la exigencia del calendario y de la importancia de dosificar esfuerzos. Paula Fernández, auténtico faro del equipo y una de las futbolistas más determinantes de la temporada, aguardaba su oportunidad. También Intza, en un estado de forma sobresaliente, así como Aiara y las jóvenes Isasisasmendi y Chacón, dos de las grandes esperanzas de la cantera, especialmente en el plano ofensivo.

    Esa gestión de plantilla hablaba no solo de la confianza de Arturo Ruiz en el once inicial, sino también de una visión a medio plazo. La Copa es un torneo traicionero, pero también una oportunidad para construir grupo, para implicar a todas las futbolistas y para dosificar cargas sin perder competitividad. La Real, en ese sentido, parecía tenerlo todo bajo control.

    El primer tiempo se fue consumiendo sin sobresaltos, con la Real dominando el juego, el territorio y las sensaciones, y con un Badalona resistente, digno, pero claramente superado en la mayoría de los registros. El marcador, eso sí, seguía sin reflejar esa superioridad. Y en el fútbol, especialmente en una competición como la Copa de la Reina, ese detalle nunca es menor.

    Porque si algo enseña este torneo es que los partidos no se ganan por merecimientos, sino por goles. Y aunque la Real había hecho méritos suficientes para irse al descanso por delante, la realidad era tozuda: el 0-0 seguía presidiendo el electrónico. Una circunstancia que, lejos de generar ansiedad, parecía reforzar la concentración del conjunto local, consciente de que el camino correcto ya estaba trazado.

    El descanso se acercaba con la sensación de que el partido, más temprano que tarde, terminaría cayendo del lado realista si el guion se mantenía. La Real había demostrado superioridad en la clasificación liguera, sí, pero también sobre el césped. Había impuesto su ritmo, su idea y su jerarquía. Solo faltaba el gol. Ese detalle, siempre caprichoso, que separa el dominio del desenlace.

    Y mientras el primer tiempo llegaba a su fin, Zubieta respiraba fútbol. Un fútbol de control, de paciencia y de convicción. Un fútbol que, aunque todavía no había encontrado premio, dejaba claro que el equipo de Arturo Ruiz estaba dispuesto a escribir su propio relato en esta edición de la Copa de la Reina, sin concesiones y con la ambición intacta.

    Las 22 protagonistas tuvieron quince minutos para descansar y reorganizarse de cara al segundo tiempo, pues el resultado gafas lo dejaba todo abierto para la segunda mitad.

    La segunda parte arrancó con una sensación reconocible, casi un eco de lo vivido en los primeros compases del encuentro, aunque con un matiz evidente: menos vértigo y más control. La Real Sociedad volvió a asumir el mando desde el inicio del segundo acto, instalándose en campo rival y empujando al Levante LP Badalona Women hacia un repliegue cada vez más profundo. Sin embargo, esa superioridad territorial no encontraba una traducción clara en forma de ocasiones manifiestas. El dominio era real, pero la precisión en los últimos metros comenzaba a ser el gran debe del conjunto txuri-urdin.

    El Badalona, fiel a su plan, aceptaba el guion con disciplina defensiva. Líneas juntas, ayudas constantes y una concentración máxima para resistir el empuje local. Cada ataque realista encontraba una maraña de piernas, un cuerpo interpuesto o una decisión defensiva acertada. La Real circulaba el balón con paciencia, pero sin la chispa necesaria para desarmar un bloque que se sentía cómodo defendiendo cerca de su área.

    En ese contexto, una acción a balón parado pareció ofrecer una oportunidad para romper la monotonía. Elene Guridi, siempre inteligente en la gestión de los tiempos y los espacios, provocó una falta peligrosa en la frontal del área. Nerea Eizagirre, capitana y faro creativo del equipo, tomó el balón con la naturalidad de quien entiende el juego en clave colectiva y cedió el lanzamiento a Cecilia Marcos. El disparo superó la barrera con limpieza, pero se marchó desviado, sin encontrar la portería defendida por María López. Fue una ocasión clara, aunque insuficiente para alterar el equilibrio del marcador.

    Con el reloj avanzando y el partido anclado en una dinámica de control estéril, Arturo Ruiz decidió mover ficha. En el minuto 55, el técnico realista dio entrada a Intza Egiguren y Aiara Agirrezabala, dos de las futbolistas más en forma de la plantilla, ambas con el inconfundible sello Zubieta. El mensaje era claro: aumentar el ritmo, refrescar ideas y añadir verticalidad a un ataque que empezaba a perder sorpresa.

    La entrada de ambas futbolistas revitalizó parcialmente a la Real, pero el partido seguía resistiéndose. Y entonces, cuando parecía que el encuentro avanzaba sin sobresaltos, llegó una acción aislada que estuvo a punto de cambiarlo todo. En el minuto 65, Elena Julve encontró al espacio a Lice Chamorro, que se plantó sola ante Julia Arrula y definió con frialdad. El balón acabó en la red, pero el tanto fue invalidado por fuera de juego. La delantera estaba ligeramente adelantada sobre Emma, y la jugada quedó anulada.

    La Real Sociedad respiró aliviada, pero el susto dejó huella. Porque apenas unos instantes después, el Badalona volvió a golpear en la misma zona. Moraza permitió la progresión de Julve por línea de fondo, y la atacante visitante puso un centro tenso al segundo palo donde apareció Celya Barclais. El remate, con la pierna izquierda, salió defectuoso, casi un semifallo, pero suficiente para encender todas las alarmas. Segunda librada consecutiva para la Real, que empezaba a comprobar que la Copa no perdona las concesiones.

    La respuesta local no se hizo esperar. Lucía Pardo, incisiva desde su entrada, encaró por banda, ganó línea de fondo y encontró en la frontal del área a Intza Egiguren. La centrocampista de Anoeta amagó el disparo en primera instancia, engañando a la defensa, pero su remate final fue bloqueado y se marchó a córner. Era una jugada de manual, una acción que reflejaba la intención realista de volver a imponer su autoridad.

    El tiempo siguió corriendo, y el partido comenzó a adquirir ese aroma tan reconocible de las eliminatorias coperas: tensión creciente, nervios contenidos y la sensación de que cualquier detalle podía decidirlo todo. Cuando todo parecía encaminado hacia una prórroga inevitable, llegó la jugada más polémica del encuentro.

    Un buen centro al área encontró a Claire Lavogez, que cayó dentro del área en pugna con una defensora. Intza Egiguren fue la primera en señalar el punto de penalti, y la árbitra no dudó en sancionar la acción. El Levante Badalona solicitó la revisión mediante VAR, utilizando una de las dos opciones disponibles, pero tras la comprobación, la decisión se mantuvo. Penalti para la Real Sociedad. Una oportunidad de oro para evitar el tiempo extra.

    La responsabilidad recayó en Lucía Pardo. La futbolista tomó el balón con determinación, pero el lanzamiento fue demasiado blando, carente de potencia y colocación. María López, atenta y segura, detuvo el disparo sin excesivos problemas. El fallo fue un golpe durísimo para la Real, tanto en lo anímico como en lo simbólico. El partido se escapaba hacia la prórroga.

    Sin tiempo para más, el pitido final de los noventa minutos reglamentarios confirmó lo inevitable: la eliminatoria se decidiría en el tiempo extra.

    Las fuerzas, llegados a ese punto, eran las justas. El desgaste acumulado se hizo evidente, y durante la primera parte de la prórroga ambos equipos optaron por la prudencia. Nadie quería cometer el error definitivo. El miedo a perder superó durante muchos minutos el deseo de ganar. El resultado fue un tramo anodino, sin llegadas claras, sin ritmo y con demasiadas interrupciones.

    Pero la segunda parte de la prórroga ofreció un guion diferente. La Real salió con otra energía, como si hubiera guardado fuerzas para ese último cuarto de hora decisivo. Aiara Agirrezabala comenzó a encontrar espacios por banda y a ganar metros con cada acción. En una de esas llegadas, la berasategiarra alcanzó línea de fondo y colgó un balón peligroso al área. El cuero quedó suelto, embarrado, y Lucía Pardo lo recogió para estrellarlo contra la madera. El poste volvió a negar el gol a la Real.

    Arturo Ruiz agotó entonces sus reclamaciones de VAR, pero no había infracción alguna que señalar. El partido seguía vivo.

    Y cuando mejor estaba la Real, cuando parecía más cerca el gol local, llegó el mazazo definitivo. El Levante Badalona penetró por banda izquierda, aprovechando una acción defensiva floja de Florentino. El centro fue preciso, al corazón del área pequeña. Arrula y Aparicio lograron despejar en primera instancia, pero el balón cayó muerto en el segundo palo. Allí apareció Itzi Pinillos, exjugadora del Madrid CFF, que remató a placer para firmar el 01 en el minuto 113.

    El silencio se apoderó de Zubieta. El Badalona había golpeado cuando menos se esperaba, dejando a la Real sin apenas margen de maniobra.

    Las txuri-urdin no se rindieron. Buscaron el empate con más corazón que cabeza. Lo tuvieron cerca. Lavogez conectó un cabezazo peligroso, pero el balón se marchó por encima del larguero. Fue la última gran ocasión. Con esa acción se cerró el partido en el País Vasco.

    El ONA culminaba así una gesta sin precedentes para una entidad que alcanzó la élite en 2022 bajo el nombre de Levante Las Planas.

    El Badalona Women frenaba en seco las aspiraciones de una Real Sociedad que había levantado este título en Granada en 2019, precisamente ante el Atlético de Madrid, y se llevaba la penúltima plaza disponible para unas semifinales que ya serán a doble partido.

    Una noche histórica para el fútbol modesto. Una noche cruel para la Real. Y una prueba más de que la Copa de la Reina, fiel a su esencia, no entiende de jerarquías ni de merecimientos, solo de goles y momentos.

    (Fuente: RFEF)

    📋 Ficha técnica |

    Real Sociedad de Fútbol: J. Arrula, Emma (Lucía, min. 66), Apari, Florentino, Moraza, Cahynová, Andreia (P. Fernández, min. 95), E. Guridi (Intza, min. 56), N. Eizagirre (cap.) (L. Pardo, min. 66), Cecilia (Aiara, min. 56) y Mirari (Lavogez, min. 84).

    ONA: María, Itzi, Nerea C., C. Cubedo, S. Majarín (cap.) (Irina, min. 106), Barclais, Ana G. (Junge, min. 90+1), Lorena (M. Llompart, min. 46), E. Julve (Paula, min. 90+1), Banini (Jankovska, min. 71) y Kullashi (L. Chamorro, min. 46).

    Árbitra: Alicia Espinosa. Ha amonestado a la local Moraza y a la visitante Barclais con tarjeta amarilla.

    Incidencias: Partido correspondiente a la eliminatoria de los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026 entre la Real Sociedad de Fútbol y el ONA que se ha celebrado en una superficie de hierba natural.

    Goles |
    0-1 Itzi Pinillos 113’ ⚽️

    Vídeo |

  • La previa | Real Sociedad vs Badalona

    (Fuente: Liga F Moeve )

    ◼️ Zubieta, templo de Copa: noventa minutos para tocar la historia.

    La Copa de la Reina Iberdrola entra en ese territorio sagrado donde ya no existen los partidos rutinarios ni las noches corrientes. Allí donde el frío corta la respiración, donde el césped parece más verde y donde cada silencio pesa tanto como cada grito. Este jueves 5 de febrero a las 19:00 horas, Zubieta se convertirá en escenario mayor del fútbol femenino español. Real Sociedad y FC Badalona Women se juegan un billete para las semifinales, una plaza reservada solo para quienes saben resistir, competir y soñar. El choque será retransmitido por RFEF TV y Esport 3, pero lo que está en juego trasciende cualquier pantalla: es Copa, es eliminación directa, es memoria, es identidad y es futuro.

    Hablar de la Copa de la Reina es hablar de una competición que no entiende de jerarquías inamovibles ni de trayectorias garantizadas. Es el torneo donde el pasado pesa, pero el presente decide; donde el favoritismo sirve de poco si no se acompaña de carácter; donde cada eliminatoria es una novela comprimida en noventa minutos (o más, si el destino así lo quiere).

    Zubieta, históricamente, ha sido un lugar propicio para ese tipo de noches. Un espacio donde la Real Sociedad ha construido parte de su relato moderno, especialmente en los últimos años, consolidándose como uno de los proyectos más estables y competitivos de la Liga F Moeve. Pero la Copa no se juega con estadísticas pasadas, sino con pulsaciones actuales.

    Este Real Sociedad – FC Badalona Women es mucho más que un cruce de cuartos de final. Es un enfrentamiento entre dos modelos, dos momentos vitales y dos ambiciones que confluyen en un mismo punto: seguir vivos.

    La Real Sociedad llega a esta cita como uno de los equipos más fiables del campeonato liguero. Terceras en la Liga F Moeve con 38 puntos, las donostiarras han logrado construir una temporada marcada por la regularidad, la solvencia defensiva y una identidad colectiva muy definida. Ocho puntos de ventaja sobre el cuarto clasificado no son una casualidad, sino el reflejo de un equipo que ha sabido competir semana tras semana.

    El dato es elocuente: solo una derrota en los últimos trece partidos. Una racha que habla de consistencia, pero también de madurez. La Real ya no es una promesa del fútbol femenino español; es una realidad consolidada que mira a los ojos a cualquiera.

    En los octavos de final, el conjunto txuri-urdin superó al Deportivo Abanca por 1-4, resolviendo la eliminatoria con autoridad, personalidad y un mensaje claro: este equipo no viaja en la Copa para cumplir expediente, sino para llegar lejos.

    Buena parte del crecimiento reciente de la Real Sociedad tiene nombre propio: Arturo Ruiz. El técnico ha sabido dotar al equipo de una estructura reconocible, equilibrando talento y sacrificio, control y verticalidad. Bajo su mando, la Real se ha convertido en un conjunto incómodo para cualquiera, capaz de dominar desde la posesión o de sobrevivir en escenarios más abiertos.

    En Copa, ese equilibrio es oro. Porque no siempre gana el que mejor juega, sino el que mejor entiende el partido que necesita. Y ahí la Real ha dado pasos de gigante en las últimas temporadas.

    Eso sí, no será una noche perfecta en cuanto a efectivos. María Molina, Maren Lezeta y Arola Aparicio no estarán disponibles, bajas sensibles que obligarán a reajustes, especialmente en términos de rotación y profundidad de banquillo. Pero si algo ha demostrado este equipo es capacidad de adaptación.

    Jugar en Zubieta no es un detalle menor. El campo de entrenamiento se transforma en un estadio emocional cuando llega la Copa. Es un entorno conocido, controlado, donde cada referencia es familiar. La Real se siente cómoda allí, arropada por su gente y por una atmósfera que empuja incluso en los momentos de dificultad.

    El césped, el viento, la cercanía del público, el ritmo que impone el propio entorno… todo suma a favor del conjunto local. Pero también añade presión: en casa, la exigencia es máxima, y la obligación de dar un paso más aparece sin pedir permiso.

    Enfrente estará un FC Badalona Women que llega a Zubieta sin nada que perder y mucho que ganar. Séptimas clasificadas en la Liga F Moeve, las catalanas han construido una temporada notable, consolidándose en la zona media-alta de la tabla y demostrando que su proyecto tiene cimientos sólidos.

    Pero si hay un dato que define el momento del Badalona es este: invicto en este inicio de 2026, con tres victorias consecutivas que han reforzado la confianza del grupo y su convicción competitiva.

    En Copa, su camino ha sido tan silencioso como efectivo. Primero, una victoria de peso ante Osasuna (0-3), demostrando solvencia lejos de casa. Después, un triunfo ajustado pero valiosísimo frente al Granada CF (1-0), en un partido de máxima exigencia emocional y táctica. Dos eliminatorias superadas, dos rivales históricos fuera y una sensación creciente: este Badalona cree.

    El trabajo de Marc Ballester merece mención especial. El técnico ha conseguido construir un equipo competitivo, solidario y tácticamente disciplinado, capaz de adaptarse a distintos escenarios. El Badalona no necesita dominar para ser peligroso; sabe esperar, elegir sus momentos y castigar errores ajenos.

    Esa virtud es especialmente peligrosa en Copa. Porque cuando el reloj corre y los nervios aparecen, los equipos pacientes suelen encontrar premio.

    Eso sí, las catalanas tampoco llegarán con el plantel al completo. Antonia Canales, Núria Garrote y Berta Pujadas causarán baja, ausencias importantes que reducirán las opciones de rotación y exigirán un esfuerzo extra a las jugadoras disponibles. Pero este Badalona ya ha demostrado saber competir desde la adversidad.

    El historial entre ambos equipos añade más capas de interés al choque. Nueve enfrentamientos oficiales entre Real Sociedad y FC Badalona Women, con un balance sorprendentemente equilibrado:
    • 4 victorias para la Real Sociedad
    • 4 empates
    • 1 triunfo para el Badalona

    Un dato que refleja la igualdad histórica entre ambos conjuntos, aunque el presente inmediato inclina la balanza hacia el lado donostiarra. En la primera vuelta de esta temporada, la Real se impuso por 0-2, en un partido serio, controlado y resuelto con eficacia.

    Llegar a semifinales de la Copa de la Reina Iberdrola no es solo una cuestión deportiva; es un impulso institucional, emocional y mediático. Es colocarse a un paso de una final histórica, de una cita que define carreras y proyectos.

    Para la Real Sociedad, significaría confirmar su estatus como uno de los grandes nombres del fútbol femenino español. Para el FC Badalona Women, sería una gesta inolvidable, una página dorada en su historia reciente.

    La Copa de la Reina ya ha empezado a escribir su relato en estos cuartos de final, y lo ha hecho con mensajes claros.

    El Atlético de Madrid impuso su jerarquía y su pegada al superar al Athletic Club por 4-1, en un duelo de alto voltaje que confirmó el momento competitivo del conjunto rojiblanco y su candidatura firme al título.

    Por otro lado, el Costa Adeje Tenerife Egatesa protagonizó una de las grandes historias de esta ronda al vencer al Madrid CFF por 0-1, demostrando una vez más que la Copa es terreno fértil para la sorpresa y la épica.

    Con esos resultados ya definidos, el cuadro empieza a tomar forma. Y el ganador de Zubieta sabe que no solo avanzará de ronda, sino que entrará en un escenario donde cada partido ya es historia viva.

    Este jueves, cuando el reloj marque las 19:00 horas, el balón echará a rodar y todo lo demás quedará en suspenso. La Real Sociedad y el FC Badalona Women dejarán de ser proyectos, estadísticas o narrativas para convertirse simplemente en dos equipos persiguiendo el mismo sueño.

    Noventa minutos —o quizá más— para decidir quién sigue y quién se queda en el camino. Para comprobar si pesa más la solidez del favorito o el hambre del aspirante. Para confirmar que la Copa de la Reina Iberdrola sigue siendo ese lugar donde el fútbol se desnuda y muestra su verdad más cruda y más bella.

    Zubieta será juez. La noche, testigo. Y la historia, como siempre, solo recordará a quien se atreva a dar un paso más.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola

    🤩 Temporada 2025-2026

    🙌🏻 Cuartos de final

    🔥 Real Sociedad de Fútbol 🆚 ONA 🔥

    📅 Jueves, 5 de febrero de 2026

    📺 RFEF TV

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    🏟️ Estadio de Zubieta, Guipúzcoa

  • Oficial | Adidas presenta el balón oficial para la final de la UEFA Women’s Champions League 2026 en Oslo

    (Fuente: UEFA)

    🔷 La marca alemana ha revelado el nuevo balón oficial inspirado en el estilo nórdico antes de la final de la UEFA Women’s Champions League 2026 en Oslo.

    El balón que rugirá en Oslo: la UEFA Women’s Champions League 2026 se presenta al mundo desde Tigerstaden como símbolo de poder, identidad y futuro.

    Oslo ya tiene voz, textura y latido propio para la gran noche del fútbol femenino europeo. Con un balón que combina herencia nórdica, estética contemporánea y tecnología de élite, la UEFA Women’s Champions League 2026 comienza a escribirse mucho antes del pitido inicial de su final, que se disputará el sábado 23 de mayo de 2026 en el Ullevaal Stadion. Noruega, por primera vez en la historia, será anfitriona del partido más importante del calendario continental de clubes femeninos, y lo hará con un icono que va mucho más allá de lo visual: un balón que representa una ciudad, una cultura, una competición en plena evolución y un deporte que ya no mira al futuro, sino que lo construye.

    Desde el primer vistazo, el balón oficial de la final de la UEFA Women’s Champions League 2026 impone carácter. Su diseño, concebido por adidas, se articula en torno a una base blanca que sirve de lienzo para un conjunto de estrellas y gráficos que dialogan entre la tradición y la modernidad. Estrellas plateadas metalizadas, paneles de un rojo intenso y grabados de inspiración nórdica se entrelazan para crear una identidad visual poderosa, reconocible y profundamente simbólica. No es un diseño neutro ni genérico: es una declaración de intenciones que conecta directamente con Oslo, conocida como “Tigerstaden”, la ciudad del tigre, un apodo que nace de la literatura y que hoy se proyecta como metáfora de fuerza, orgullo y espíritu indomable.

    (Fuente: UEFA )

    Los llamativos bloques rojos fuego no son un simple recurso estético. En ellos se integran paneles metálicos grabados con gráficos que evocan las tallas tradicionales nórdicas, esas formas geométricas y orgánicas que durante siglos decoraron madera, piedra y metal en el norte de Europa, y que hoy resurgen reinterpretadas en clave deportiva. Estos grabados no solo aportan profundidad visual, sino que conectan el balón con una herencia cultural que entiende el combate, la protección y la comunidad como valores esenciales. El rojo, intenso y vibrante, dialoga con el plateado metálico de las estrellas, generando un contraste que remite tanto al fuego como al acero, a la pasión y a la resistencia, a la emoción del juego y a la fortaleza de quienes lo practican.

    Las estrellas, elemento icónico de la UEFA Women’s Champions League, aparecen rodeadas de detalles plateados que recuerdan a escudos protectores y armaduras entrelazadas. La elección no es casual. En el imaginario nórdico, la armadura no es solo defensa, sino también identidad, estatus y pertenencia. En este balón, esas referencias se transforman en símbolo de unidad y fuerza colectiva, dos conceptos que definen tanto al fútbol femenino contemporáneo como al propio torneo. La competición ha crecido sobre la base del esfuerzo compartido, del avance conjunto de clubes, jugadoras, federaciones y aficiones que han empujado en la misma dirección hasta situar a la Women’s Champions League en un lugar central del panorama futbolístico europeo.

    Entre esos motivos gráficos emergen también figuras de tigres, integradas de manera sutil pero reconocible. El tigre, emblema de Oslo, representa el carácter combativo de la ciudad, su energía creativa y su capacidad para reinventarse. Tigerstaden no es solo un sobrenombre; es una narrativa que habla de una capital que ha sabido equilibrar tradición y modernidad, naturaleza y urbanismo, cultura y deporte. Que ese símbolo forme parte del balón oficial de la final no es un guiño superficial, sino una forma de anclar el objeto al territorio, de convertirlo en un embajador silencioso de la ciudad anfitriona en cada partido de la fase eliminatoria del torneo.

    El diseño se completa con la presencia del logo de adidas Performance y del logo oficial de la UEFA Women’s Champions League, junto al emblemático trofeo que corona la competición. Estos elementos no irrumpen en el conjunto, sino que se integran con naturalidad, reforzando la idea de un producto concebido desde la coherencia visual y el respeto por la identidad del torneo. Cada línea, cada textura y cada color responden a una narrativa común: la de un fútbol femenino que honra sus raíces, celebra su presente y se proyecta con ambición hacia el futuro.

    Más allá de su impacto visual, el balón ha sido desarrollado para ofrecer un rendimiento de élite acorde a las exigencias del máximo nivel competitivo. adidas ha aplicado su tecnología más avanzada para garantizar precisión, consistencia y control en todas las condiciones de juego. La construcción sin costuras y termosellada permite una trayectoria más estable, una respuesta uniforme en cada contacto y una fiabilidad absoluta tanto en el pase corto como en el golpeo largo. En un contexto en el que cada detalle puede marcar la diferencia, el balón se convierte en una herramienta afinada al milímetro para acompañar el talento de las mejores futbolistas de Europa.

    La superficie texturizada ha sido diseñada específicamente para mejorar el agarre y el tacto, aspectos fundamentales en un fútbol cada vez más rápido, técnico y exigente. Esta textura optimiza el control incluso en condiciones meteorológicas adversas, algo especialmente relevante en competiciones europeas que se disputan en distintos climas y estadios. El objetivo es claro: que el balón responda con la misma fiabilidad en una noche fría del norte que en un partido bajo la lluvia o en un estadio con alta humedad. La tecnología no busca protagonismo, sino invisibilidad; está ahí para que el juego fluya sin interferencias, para que las protagonistas puedan expresarse con libertad y precisión.

    El balón oficial de la final no quedará reservado únicamente para el partido decisivo en Oslo. Será el esférico que acompañe a la competición durante toda la fase eliminatoria, convirtiéndose en testigo directo de los momentos más intensos del torneo. Su primera aparición en el terreno de juego está prevista para los primeros play-offs eliminatorios, una fase que marca uno de los grandes cambios estructurales de la UEFA Women’s Champions League en esta temporada. La introducción de una ronda adicional de eliminatorias a doble partido, en la que participarán ocho equipos, añade un nuevo nivel de emoción, tensión competitiva y oportunidades para clubes que buscan abrirse camino hacia la élite.

    Estos play-offs eliminatorios se disputarán los días 11, 12, 18 y 19 de febrero, en un formato que refuerza el valor del ida y vuelta y que pone a prueba no solo la calidad futbolística, sino también la capacidad de adaptación, la gestión emocional y la profundidad de las plantillas. Los equipos que superen esta exigente ronda se unirán en los cuartos de final, programados para los meses de marzo y abril, a los cuatro clubes que hayan terminado en las cuatro primeras posiciones de la fase liga inaugural del nuevo formato de la competición. Este sistema, más abierto y competitivo, refleja la voluntad de la UEFA de seguir impulsando el crecimiento del torneo y de ofrecer más partidos de alto nivel a jugadoras y aficionados.

    La final del 23 de mayo de 2026 en el Ullevaal Stadion será la culminación de este camino. El estadio nacional de Noruega, situado en la capital, se prepara para acoger un evento histórico no solo por ser la primera final de la UEFA Women’s Champions League disputada en el país, sino también por el simbolismo que encierra. Noruega es una de las grandes pioneras del fútbol femenino, una nación que ha sido referente en desarrollo, éxitos internacionales y defensa de la igualdad en el deporte. Que Oslo sea escenario de la final es, en muchos sentidos, un reconocimiento a esa trayectoria y una forma de cerrar un círculo histórico.

    El Ullevaal Stadion, con su tradición y su capacidad para albergar grandes citas deportivas, se convertirá en el epicentro del fútbol femenino europeo durante esa jornada. La ciudad entera se vestirá de gala para recibir a equipos, aficiones y representantes del fútbol continental, en una celebración que irá mucho más allá de los noventa minutos de juego. El balón oficial, con sus referencias a Tigerstaden, rodará sobre el césped como un hilo conductor entre la identidad local y la dimensión global del torneo.

    La presentación y comercialización del balón refuerzan también la conexión entre la élite y la afición. El balón oficial de la final de la UEFA Women’s Champions League 2026 ya está disponible para su compra en tiendas seleccionadas y en la plataforma online adidas.com, permitiendo que seguidoras y seguidores de todo el mundo puedan tener en sus manos el mismo esférico que utilizarán las mejores futbolistas del continente. Este acceso no es un detalle menor: forma parte de una estrategia que busca acercar el fútbol femenino a su público, generar identificación y convertir cada elemento del torneo en un símbolo compartido.

    La Women’s Champions League vive un momento de consolidación y expansión. El nuevo formato, la creciente inversión, el aumento de audiencias y la mejora constante en la cobertura mediática son reflejo de un ecosistema que ha dejado atrás la fase de promesa para instalarse en la de realidad. En este contexto, el balón oficial de la final no es un mero accesorio, sino un elemento narrativo que acompaña y refuerza este proceso. Su diseño habla de guerreras, de fuerza colectiva, de evolución moderna y de respeto por las raíces, conceptos que resuenan con fuerza en un fútbol femenino que ha sabido abrirse camino con determinación.

    Cada partido de la fase eliminatoria, cada pase, cada disparo y cada gol estarán marcados por la presencia de este balón, que se convertirá en un testigo silencioso de historias deportivas y emocionales. Desde los primeros play-offs hasta la gran final en Oslo, el esférico será parte del relato de una temporada que promete emociones intensas, rivalidades renovadas y momentos para la historia. La elección de Oslo como sede final y la inspiración nórdica del diseño refuerzan la idea de que la UEFA Women’s Champions League es una competición verdaderamente europea, capaz de integrar culturas, estilos y tradiciones en un proyecto común.

    El homenaje a las guerreras, presente de forma implícita en los gráficos y la narrativa del balón, conecta con una visión del fútbol femenino que reconoce el esfuerzo y la resiliencia de las jugadoras que han llevado el deporte hasta este punto. No se trata de una referencia literal, sino de un concepto que atraviesa todo el diseño: la idea de lucha, de protección mutua, de avanzar juntas. En un deporte colectivo por excelencia, esta simbología adquiere un significado especial y refuerza el mensaje de unidad que la competición quiere transmitir.

    La evolución moderna del fútbol femenino también se refleja en la apuesta tecnológica de adidas. La innovación no se presenta como un fin en sí mismo, sino como una herramienta al servicio del juego. La construcción sin costuras, la termoselladura y la superficie texturizada son el resultado de años de investigación y desarrollo, aplicados ahora a una competición que exige lo mejor en cada detalle. El balón responde así a las demandas de un fútbol cada vez más rápido, más preciso y más espectacular, sin perder de vista la importancia del control y la fiabilidad.

    En definitiva, el balón oficial de la final de la UEFA Women’s Champions League 2026 sintetiza en un solo objeto múltiples capas de significado. Es un homenaje a Oslo y a su identidad como Tigerstaden, una celebración de la herencia nórdica y de sus símbolos de fuerza y unidad, una muestra del compromiso con la excelencia tecnológica y una declaración de amor al fútbol femenino en su momento de mayor proyección.

    Cuando el 23 de mayo de 2026 ruede por primera vez en el Ullevaal Stadion para dar inicio a la final, no será solo un balón el que se ponga en juego, sino toda una historia de crecimiento, lucha y ambición compartida que sigue escribiéndose, partido a partido, estrella a estrella, rugido a rugido.

    (Fuente: UEFA)
  • Noticia | Raúl García se suma al fútbol femenino

    (Fuente: Laliga)

    ◼️ El exjugador del Osasuna estuvo siguiendo por Teledeporte el Atlético de Madrid vs Athletic Club de Copa de la Reina.

    Raúl García Escudero no quiso perderse la emoción que siempre nos ofrece la Copa de la Reina Iberdrola.

    La tarde noche del 4 de febrero de 2026 dejó una de esas imágenes que no hacen ruido en los marcadores, que no alteran clasificaciones ni generan debates arbitrales, pero que explican mejor que cualquier discurso hacia dónde camina el fútbol contemporáneo y, en particular, el fútbol femenino español. Raúl García Escudero, exjugador de fútbol masculino, uno de los nombres propios más reconocibles del balompié nacional del siglo XXI, sorprendió al entorno del fútbol femenino con un gesto tan sencillo como profundamente simbólico: compartir en sus historias de Instagram que estaba siguiendo desde su casa el partido de cuartos de final de la Copa de la Reina entre el Atlético de Madrid y el Athletic Club, un encuentro que terminó con victoria rojiblanca por 4-1.

    Así como lo leen. Sin estridencias, sin comunicados, sin campañas publicitarias ni discursos prefabricados. Un gesto cotidiano que, precisamente por eso, adquirió un valor extraordinario.

    Porque Raúl García no es un exjugador cualquiera. Es una leyenda viva de LaLiga EA Sports, un futbolista que marcó una época en dos de los clubes más emblemáticos del fútbol español, Atlético de Madrid y Athletic Club, y que representa como pocos esa figura del profesional competitivo, comprometido, incómodo para el rival, generoso con los suyos y respetado incluso por quienes lo sufrieron durante años. Que alguien con ese recorrido, con ese peso histórico, con esa autoridad moral dentro del vestuario y fuera de él, se detenga a mirar, compartir y respaldar el fútbol femenino español, tiene una lectura que va mucho más allá de una simple historia en redes sociales.

    El canterano del Club Atlético Osasuna, formado desde 2003 en Tajonar como centrocampista, debutó en Primera División en octubre de 2004 con el equipo pamplonés, mostrando desde sus primeros pasos ese carácter competitivo que acabaría definiendo su carrera. En junio de 2007 dio el salto al Atlético de Madrid, un club en plena reconstrucción, necesitado de líderes, de perfiles que entendieran el esfuerzo como una forma de identidad. Allí, Raúl García encontró su hábitat natural. Durante ocho temporadas en el conjunto rojiblanco levantó siete títulos oficiales y se consolidó como una de las piezas más fiables y determinantes del proyecto colchonero: dos UEFA Europa League, dos Supercopas de Europa, dos Copas del Rey, una Primera División de España y dos Supercopas de España adornan un palmarés que habla de regularidad, longevidad y competitividad al más alto nivel.

    En agosto de 2015 firmó por el Athletic Club, en una de esas decisiones que solo se entienden desde el respeto por la tradición y la identidad. En Bilbao, Raúl García se transformó definitivamente en delantero, multiplicó su impacto en el área rival y volvió a levantar títulos, sumando una Copa del Rey y una Supercopa de España con los leones. Se retiró el 25 de mayo de 2024 vistiendo la camiseta rojiblanca de San Mamés, cerrando una trayectoria profesional que acumuló 152 goles oficiales, una cifra extraordinaria para un futbolista que no fue delantero puro durante buena parte de su carrera.

    Más allá de los títulos, los números de Raúl García lo sitúan en una dimensión histórica. Es el tercer futbolista, tras Raúl González Blanco y Lionel Messi, en marcar cien goles en Liga habiendo alcanzado al menos los quinientos encuentros ligueros. Además, ocupa el tercer puesto en la lista de jugadores con más partidos en la historia de la Primera División española, solo por detrás de Andoni Zubizarreta y Joaquín Sánchez. Casi nada. Datos que no solo hablan de talento, sino de fiabilidad, resistencia, compromiso y una ética profesional que le permitió mantenerse en la élite durante dos décadas.

    Fue un futbolista que siempre estuvo en el radar de los seleccionadores. Luis Aragonés lo tuvo en su agenda para la Eurocopa 2008, y Vicente del Bosque lo convocó por primera vez el 29 de agosto de 2014 para el amistoso ante Francia y el partido clasificatorio para la Eurocopa 2016 frente a Macedonia del Norte. Debutó como titular el 4 de septiembre de 2014 en el Estadio de Francia, en un encuentro amistoso que terminó 1-0, y volvió a ser titular el 18 de noviembre de ese mismo año frente a Alemania en Balaídos. Su etapa internacional fue breve, pero coherente con una carrera marcada por la competencia feroz en una de las generaciones más brillantes del fútbol español.

    Sin embargo, reducir a Raúl García a cifras, títulos y estadísticas sería quedarse en la superficie. Porque si algo explica la unanimidad con la que es querido tanto en San Mamés como en el Metropolitano es su forma de estar en el fútbol. Su entrega innegociable, su liderazgo silencioso, su capacidad para asumir roles distintos sin perder identidad, y una educación exquisita que le convirtió en un referente dentro y fuera del campo. Humilde, cercano, de gran corazón, con una bondad que quienes le han tratado destacan de forma recurrente, Raúl García siempre entendió el fútbol como un espacio colectivo, no como un escaparate individual.

    Y es precisamente desde ese lugar desde donde cobra sentido su respaldo explícito al fútbol femenino español. Porque no se trata de una pose, ni de una moda, ni de un gesto oportunista. Se trata de coherencia. De alguien que ha vivido el fútbol desde dentro, que conoce las dificultades estructurales, las desigualdades históricas y la importancia de los apoyos simbólicos para consolidar un proyecto. Ver a Raúl García siguiendo un partido de la Copa de la Reina entre Atlético de Madrid y Athletic Club no es solo una anécdota curiosa: es una declaración de principios. Es la normalización definitiva de que el fútbol femenino merece atención, respeto y seguimiento por sí mismo, no como apéndice ni como concesión.

    El partido en cuestión, un Atlético de Madrid–Athletic Club de cuartos de final, añadía además una carga emocional evidente. Dos clubes que marcaron su carrera, dos camisetas rojiblancas que defendió con orgullo y carácter, enfrentadas ahora en el máximo torneo del fútbol femenino nacional.

    Que eligiera ese encuentro, que lo compartiera públicamente, refuerza la idea de continuidad histórica entre el fútbol masculino y femenino de los clubes, una continuidad que durante años fue ignorada o directamente negada.

    Este tipo de gestos se inscriben en un movimiento más amplio que, aunque todavía insuficiente, ha ido ganando peso en los últimos años. Cada vez son más los futbolistas varones de élite que han entendido que el crecimiento del fútbol femenino no es una amenaza, sino una oportunidad para el deporte en su conjunto. Andrés Iniesta, por ejemplo, ha sido un defensor constante del fútbol femenino, destacando públicamente el talento y la evolución del juego, y mostrando su apoyo a la selección española femenina en momentos clave. Xavi Hernández, desde su rol como entrenador y referente intelectual del fútbol, ha insistido en la necesidad de invertir, visibilizar y respetar el fútbol femenino como parte integral del ecosistema futbolístico.

    Gerard Piqué, más allá de las controversias que siempre acompañan su figura, ha impulsado proyectos de visibilidad y profesionalización del deporte femenino desde una perspectiva empresarial, contribuyendo a que se hable de sostenibilidad, audiencias y formatos con la misma seriedad que en el fútbol masculino. Juan Mata ha sido otro ejemplo constante de apoyo, participando en campañas, asistiendo a partidos y utilizando sus redes sociales para amplificar la voz del fútbol femenino, siempre desde un tono respetuoso y comprometido.

    A nivel internacional, figuras como Lionel Messi han mostrado en diversas ocasiones su admiración por el crecimiento del fútbol femenino, celebrando éxitos de selecciones y clubes, mientras que jugadores como Marcus Rashford, Antoine Griezmann o Kylian Mbappé han compartido públicamente su respaldo a compañeras de selección y a grandes citas del calendario femenino. Son gestos que, sumados, ayudan a construir una cultura deportiva más inclusiva y justa.

    Pero lo de Raúl García tiene un matiz particular. Porque no es un jugador en activo buscando alinearse con una tendencia dominante. Es un exfutbolista retirado, con su legado ya escrito, con su lugar asegurado en la historia del fútbol español. Su gesto no busca rédito personal. Busca, simplemente, mostrar apoyo. Y en esa sencillez reside su potencia.

    El fútbol femenino español atraviesa un momento de auge evidente. El crecimiento de la Liga F, la consolidación de la Copa de la Reina como un torneo con identidad propia, el impacto internacional de la selección española y la progresiva mejora de las condiciones laborales de las futbolistas dibujan un escenario esperanzador. Sin embargo, ese crecimiento sigue necesitando aliados. Necesita referentes masculinos que, desde el respeto y la normalidad, contribuyan a derribar prejuicios, a ampliar audiencias y a legitimar un espacio que durante décadas fue marginado.

    La imagen de Raúl García viendo un partido femenino en su casa, como cualquier aficionado más, tiene un valor pedagógico enorme. Transmite la idea de que el fútbol femenino no necesita un trato condescendiente, sino atención genuina. Que se puede disfrutar, analizar y vivir con la misma pasión que cualquier otro partido. Que forma parte del mismo relato histórico del deporte.

    Leyenda en Madrid y en Bilbao, Raúl García representa una generación de futbolistas que entendió el sacrificio como una virtud y la colectividad como un principio. Que ahora, ya retirado, siga ejerciendo liderazgo desde gestos cotidianos habla de una comprensión profunda del fútbol como fenómeno cultural y social. Su apoyo al fútbol femenino no es un punto y aparte en su trayectoria, sino una extensión lógica de lo que siempre fue: un profesional íntegro, comprometido con el juego y con las personas que lo hacen posible.

    En un contexto en el que el fútbol femenino todavía lucha por ocupar el espacio que merece en medios, conversaciones y estructuras, cada gesto cuenta. Y cuando ese gesto viene de alguien con la autoridad, el respeto y la trayectoria de Raúl García Escudero, su impacto se multiplica.

    No es exagerado afirmar que estas pequeñas acciones ayudan a construir el futuro del deporte. Un futuro en el que ver un partido de la Copa de la Reina no sea noticia por quién lo ve, sino por lo que ocurre en el campo. Un futuro en el que el apoyo al fútbol femenino sea tan natural que deje de ser noticia.

    Hasta que llegue ese día, conviene detenerse y señalar estos momentos. Porque explican mejor que cualquier discurso que el cambio ya está en marcha. Y porque demuestran que el fútbol, cuando se vive desde la honestidad y el respeto, tiene la capacidad de unir generaciones, géneros y tradiciones bajo una misma pasión. Raúl García, con una simple historia de Instagram, volvió a dejar claro que las leyendas no solo se construyen con goles y títulos, sino también con valores.

    (Fuente: Laliga)
  • La previa | Un Clásico para cambiar la historia: el Real Madrid busca la revancha ante el Barcelona en una noche de Copa totalmente apasionante

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔷 Doce días después de la final de la Supercopa y con el recuerdo aún fresco de una derrota dolorosa, el Real Madrid vuelve a cruzarse con el FC Barcelona en un duelo a vida o muerte. Esta vez no hay red, no hay mañana y no hay margen para el error. El Alfredo Di Stéfano será el escenario de un Clásico de Copa de la Reina que trasciende el pase a semifinales y se adentra en el territorio de la identidad, la ambición y la necesidad de romper un guion que hasta ahora siempre ha favorecido al mismo lado.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El fútbol femenino español vuelve a detenerse ante su rivalidad más simbólica, más mediática y más cargada de significado. Real Madrid y FC Barcelona se enfrentan este jueves a las nueve de la noche en los cuartos de final de la Copa de la Reina 2025-2026, en un partido único que condensa en noventa minutos —o quizá más— buena parte de las tensiones, aspiraciones y realidades de dos proyectos que conviven en la élite con trayectorias muy distintas, pero con un mismo objetivo inmediato: seguir vivos en la competición del KO. El Clásico regresa apenas doce días después de la final de la Supercopa disputada en Castellón, un duelo que terminó con victoria azulgrana por 2-0, aunque durante más de ochenta minutos se sostuvo en una igualdad tensa, contenida, casi frágil, que solo se rompió al final con el tanto definitivo de Alexia Putellas desde el punto de penalti.

    Ese precedente reciente actúa como punto de partida inevitable. No solo por el marcador, sino por las sensaciones que dejó. El Real Madrid compitió, resistió y sostuvo el plan durante gran parte del encuentro, pero volvió a quedarse a medio camino entre la solidez defensiva y la amenaza real en campo contrario. El Barcelona, por su parte, volvió a demostrar que incluso en partidos donde no brilla ni impone su habitual ritmo arrollador, encuentra la manera de ganar. Esa capacidad para sobrevivir a los días menos inspirados es, probablemente, uno de los rasgos que explican por qué el equipo azulgrana sigue siendo el gran referente del fútbol femenino europeo.

    Ahora el contexto es distinto, aunque las protagonistas sean las mismas. La Supercopa permitía margen; la Copa no. Un error, un desajuste, una acción puntual puede definir el futuro inmediato de la temporada. El premio es el pase a semifinales y la posibilidad de acercarse a un título que, para el Real Madrid, sigue siendo una frontera simbólica aún no cruzada. Para el Barcelona, en cambio, la Copa de la Reina forma parte de su paisaje natural, de su obligación histórica, de ese estatus de favorito permanente que acompaña a las plantillas diseñadas para ganar todo.

    El Alfredo Di Stéfano será juez y parte. No es un estadio cualquiera para el equipo blanco. Es el lugar donde el proyecto ha ido construyendo su identidad, donde ha aprendido a competir en Europa, donde ha encontrado refugio cuando el calendario aprieta y donde este curso está firmando números muy sólidos. Doce victorias, un empate ante el Paris FC y una sola derrota —frente al Athletic Club— conforman un balance doméstico que invita al optimismo. Para esta cita, además, el club ha apostado por abrir ambas gradas, buscando la mejor entrada de la temporada y un ambiente que empuje, que apriete y que convierta el estadio en un factor diferencial. No será el Johan Cruyff ni Montjuïc, pero sí un entorno reconocible, propio, en el que el Real Madrid quiere sentirse fuerte.

    El equipo de Pau Quesada llega a este Clásico tras un partido exigente en Liga F frente al Deportivo ABANCA, un encuentro que obligó a las blancas a exprimirse hasta el final. El marcador, resuelto con dos penaltis transformados por Caroline Weir, no refleja del todo la complejidad del duelo. El Deportivo golpeó primero, el Real Madrid reaccionó, volvió a verse alcanzado antes del descanso y tuvo que insistir con paciencia y determinación hasta encontrar el premio desde los once metros. Fue un partido incómodo, de esos que sirven para medir carácter y resistencia mental, dos aspectos que serán imprescindibles ante el Barcelona.

    Porque si algo exige un Clásico es precisión absoluta. El margen de error es mínimo y cada decisión se magnifica. En la final de la Supercopa, el Real Madrid logró sostener al Barça durante muchos minutos gracias a un bloque compacto, una defensa concentrada y la seguridad de Misa Rodríguez bajo palos. Sin embargo, el reto ahora pasa por dar un paso más. No basta con resistir; hay que amenazar. No basta con cerrar espacios; hay que encontrar los momentos para dañar a un rival que, incluso sin algunas de sus piezas clave, dispone de un arsenal ofensivo capaz de decidir un partido en segundos.

    Ahí entra en juego la lectura táctica de Pau Quesada. El técnico blanco ha insistido en la necesidad de rozar la perfección durante los noventa minutos. No se trata solo de un discurso de exigencia, sino de una constatación realista: ante el Barcelona, los partidos se pierden más por detalles que por grandes errores. Una mala salida de balón, una marca perdida en un córner, una transición mal defendida. El Real Madrid deberá afinar cada mecanismo, desde la salida limpia hasta la gestión de las segundas jugadas, pasando por la ocupación de espacios entre líneas y la capacidad para sostener esfuerzos prolongados sin balón.

    La defensa vuelve a ser el punto de apoyo principal. El eje formado por Maëlle Lakrar y Rocío Gálvez se ha consolidado como una de las parejas más fiables del campeonato, combinando contundencia, lectura del juego y jerarquía. Lakrar, precisamente, ha sido una de las voces que ha verbalizado el sentir del vestuario en la previa. “Tenemos que ser el Real Madrid, con mentalidad, e ir a buscar la victoria contra el Barcelona”, señaló la central francesa, apelando a una identidad que va más allá del escudo y que se construye en noches como esta.

    Esa mentalidad es, quizá, el gran desafío del proyecto blanco. Competir no es suficiente; creer es imprescindible.

    El Real Madrid ha demostrado en escenarios como Montjuïc la temporada pasada que puede golpear al Barcelona, que puede incomodarlo y que puede ganarle. Pero convertir esos episodios en una tendencia es el siguiente paso. La Copa de la Reina ofrece una oportunidad única porque elimina la variable del largo plazo. Aquí no importa quién es mejor durante treinta jornadas; importa quién lo es durante una noche.

    El Barcelona llega a Madrid con la etiqueta de favorito, una condición que asume casi por inercia. Los números avalan esa percepción. El equipo de Pere Romeu apenas ha dejado escapar puntos esta temporada, con una sola derrota —ante la Real Sociedad— y un empate europeo frente al Chelsea. Más allá de esos tropiezos puntuales, el conjunto azulgrana ha vuelto a desplegar su versión más reconocible: presión alta, circulación rápida, dominio territorial y una capacidad goleadora que asusta. En Copa, resolvió sin apuros su cruce de octavos ante el Sevilla con un contundente 4-1 en el Johan Cruyff, confirmando que la competición no altera su hoja de ruta.

    Sin embargo, el Barça no llega pleno. A la ya conocida ausencia de Aitana Bonmatí se suma la baja de Mapi León, una pieza capital en la salida de balón y en la organización defensiva. La central arrastra un pinzamiento anterior en el tobillo derecho que la dejó fuera en la última jornada de Liga F y tampoco estará disponible para este Clásico. Es una ausencia sensible, no solo por su calidad individual, sino por su peso jerárquico en partidos de alta tensión. Aun así, la profundidad de plantilla permite a Pere Romeu recomponer el eje sin perder competitividad.

    El Clásico de este jueves será el enfrentamiento número 22 entre ambos conjuntos y el cuarto en la historia de la Copa de la Reina. El precedente más reciente en esta competición remite a las semifinales de la temporada pasada, una eliminatoria a doble partido que cayó con claridad del lado azulgrana. Aquella serie dejó una sensación de distancia todavía evidente entre ambos proyectos, una distancia que el Real Madrid ha ido recortando con el paso del tiempo, aunque aún no haya logrado plasmarlo de manera sostenida en el marcador.

    El formato de partido único altera por completo el marco mental del encuentro. No hay margen para corregir en una vuelta, no hay tiempo para ajustar tras una derrota inicial. Todo se concentra en una noche. Ese carácter definitivo es, a la vez, una amenaza y una oportunidad para el Real Madrid. Amenaza porque cualquier error se paga caro; oportunidad porque reduce el peso de la hegemonía azulgrana y abre la puerta a lo imprevisible.

    En ese terreno de la imprevisibilidad se mueve también el análisis externo. Júlia Cortina, periodista de Gol Play y TEN TV , lo expresaba con claridad al comparar este Clásico con la reciente final de la Supercopa.

    Un partido igualado, sostenido durante muchos minutos en el equilibrio, con un Barcelona que parte como favorito por su regularidad, su capacidad goleadora y la recuperación progresiva de futbolistas clave, pero con un Real Madrid que nunca puede darse por muerto. El recuerdo del Clásico en Montjuïc sigue presente como advertencia: cuando las blancas creen, el guion puede romperse.

    «Te diría que veo un partido bastante similar, el clásico que vamos a vivir mañana entre Real Madrid y FC Barcelona a partir de las 9 de la noche. Bastante similar al partido que vivimos hace apenas unas semanas en esa final de Supercopa femenina, Supercopa de España, donde el Barça finalmente ganó. Partido muy igualado, tan solo un gol a cero hasta el último minuto que marcó Alexia Putellas de penalti.
    Y es por eso que yo creo que partiendo un poquito en ese precedente que vivimos hace apenas unas semanas, yo creo que el partido va a seguir esta línea. Quizá te diría que el Barça parte de favorito, no solo por cómo nos tiene acostumbrados a hacer esta temporada, que es golear, golear y golear. Tan solo ha perdido un partido esta temporada, que fue contra la Real Sociedad, empató también en Champions contra el Chelsea, pero aparte de estos dos partidos, no ha dejado de escapar ningún punto más el equipo de Pere Romeu.
    “Te diría que parte de favorito no solo por la gran cantidad de goles que marca y los pocos que recibe, sino porque también está recuperando a jugadoras muy importantes que a principio de temporada cayeron lesionadas y se formó toda esa plaga de lesiones en el conjunto blaugrana. Aunque es una eliminatoria, es la Copa de la Reina, enfrente van a tener al Real Madrid, que nunca se tiene que dar por muerto. Ya vimos lo que pasó la temporada pasada en ese Clásico en el campo de Montjuic, así que yo creo que va a estar disputado, va a ser competido el partido, pero sí que te diría que el FC Barcelona va a partir de favorito mañana”, confesaba textualmente Cortina

    La Copa de la Reina siempre ha sido un territorio propicio para los relatos fundacionales. Para el Barcelona, es la confirmación constante de su dominio.

    Para el Real Madrid, puede ser el escenario donde empiece a escribirse una historia distinta. No se trata solo de ganar un partido, sino de enviar un mensaje, de demostrar que el proyecto está preparado para competir de tú a tú en las noches que definen títulos.

    Todo confluye en el mismo punto: jueves, cinco de enero, nueve de la noche, Alfredo Di Stéfano. Teledeporte y RTVE Play llevarán el partido a todo el país; TV3 hará lo propio en Cataluña. En el césped, veintidós futbolistas; alrededor, una rivalidad que sigue creciendo en intensidad, en significado y en expectativa.

    El Clásico vuelve a escena, esta vez sin red de seguridad. Y en la Copa, como siempre, solo una seguirá adelante.

    (Fuente: RTVE)

    🔜 NEXT GAME

    🤩 Partidazo 🤩

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola | Temporada 2025-2026

    🙌🏻 Cuartos de final

    🔥 Real Madrid 🆚 Fútbol Club Barcelona 🔥

    📅 Jueves, 5 de febrero de 2026

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    📺 Teledeporte (RTVE)

    🏟️ Estadio Alfredo Di Stéfano, Valdebebas

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • La crónica | El Tenerife conquistó Fuenlabrada para acceder a semifinales

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    ◼️ Las guerreras doblegaron por 0-1 al Madrid Club de Fútbol con un tempranero gol de Sakina y vuelven a sonreír en el Fernando Torres, como ya hicieron en Liga F.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Copa de la Reina entra en ese territorio donde ya no hay margen para el cálculo ni para la especulación, donde los discursos se simplifican hasta quedarse en lo esencial y el fútbol se convierte en una cuestión de nervio, de carácter y de memoria. Noventa minutos —y todo lo que pueda venir después— para decidir quién sigue soñando y quién guarda la camiseta con la sensación de haber estado tan cerca. En ese filo se citan Madrid CFF y Costa Adeje Tenerife Egatesa, dos equipos que conocen bien lo que significa competir sin red, dos proyectos que han construido su identidad desde la resistencia, desde la convicción y desde la idea de que el camino también importa. El miércoles 4 de febrero, a las 19:00 hora peninsular, 18:00 en Canarias, el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada será escenario de una eliminatoria a partido único que no entiende de trayectorias pasadas ni de presupuestos, solo de lo que ocurra cuando el balón eche a rodar.

    La Copa es el torneo donde el tiempo se comprime, donde cada decisión pesa el doble y cada error deja cicatriz. No hay ida ni vuelta, no hay mañana que permita corregir lo que no se hizo hoy. El factor campo, la gestión emocional, la lectura de los momentos y la capacidad para sostenerse cuando el partido se rompe son elementos que adquieren un valor descomunal. En este contexto, Madrid CFF y Tenerife llegan con argumentos propios, con heridas recientes y con recuerdos que alimentan la confianza. Ambos alcanzaron los cuartos tras octavos exigentes, partidos de esos que no se ganan solo con fútbol, sino con fe. El Madrid CFF superó a la SD Eibar por 3-2 en un duelo abierto, resuelto en los minutos finales, mientras que el conjunto tinerfeño firmó una victoria de carácter en Sevilla, remontando fuera de casa para imponerse por 1-2 y confirmar que este equipo sabe competir cuando el escenario aprieta.

    El Madrid CFF vuelve a encontrarse con la Copa como una oportunidad de reafirmación. Un club que ha hecho de la estabilidad y del crecimiento sostenido su seña de identidad, que ha sabido sobrevivir a temporadas complejas y que entiende la competición del KO como un espacio donde igualar fuerzas y retar jerarquías. Jugar en Fuenlabrada no garantiza nada, pero ofrece un contexto conocido, una referencia emocional, un entorno donde el equipo se siente respaldado y donde sabe que puede imponer ritmo si logra dominar los primeros compases. En una eliminatoria así, empezar fuerte no es solo una consigna táctica: es una declaración de intenciones.

    Enfrente aparece un Costa Adeje Tenerife Egatesa que llega con la mochila cargada de ilusión y con una narrativa muy clara: esta Copa importa. Importa por historia, importa por presente y, sobre todo, importa por futuro. No es una frase hecha cuando se habla del significado de este torneo para el club blanquiazul. Las semifinales alcanzadas en tres ocasiones anteriores forman parte de su ADN competitivo y de su relato como entidad consolidada en la élite. Esta edición, además, tiene un componente emocional añadido difícil de ignorar: la final se disputará en Gran Canaria. Tan cerca geográficamente y tan lejos todavía en el calendario. Un estímulo silencioso, casi peligroso, que el propio vestuario reconoce pero que sabe aparcar para centrarse en lo inmediato. Porque antes de pensar en finales hay que sobrevivir a los cuartos, y hacerlo en un campo donde ya se ha ganado esta temporada, sí, pero donde nada será igual.

    Yerai Martín afronta esta Copa como un territorio nuevo en su recorrido al frente del equipo, y lo hace desde un discurso que combina ambición y realismo. “Ha llegado el momento de la Copa”, afirma el técnico, consciente de que este tipo de eliminatorias no admiten medias tintas. “El equipo está con la confianza necesaria para hacer frente a un gran rival en una eliminatoria igualada, a partido único, donde sabemos de la dificultad que tendrá”. No hay exceso de épica impostada en sus palabras, sino una lectura clara de lo que exige el contexto: competir al máximo nivel, entender los ritmos y aceptar que habrá fases del partido donde tocará sufrir. Yerai también verbaliza lo que muchas piensan pero pocas dicen en voz alta: la final cerca ilusiona. “Sabemos que la final se disputa muy cerca y eso nos hace especial ilusión”. Pero esa ilusión no se construye con promesas, sino con 90 minutos de concentración absoluta.

    El Tenerife llega con una convicción reforzada por los antecedentes recientes. Esta misma temporada, en Liga F Moeve, las blanquiazules ya asaltaron este escenario con un triunfo por 0-2 que dejó huella. No fue un partido anecdótico, sino una demostración de solidez, de orden y de pegada en los momentos clave. Sin embargo, la Copa es otra cosa. Lo saben las jugadoras, lo sabe el cuerpo técnico y lo sabe una capitana como Patri Gavira, que pone palabras a lo que se respira en el vestuario: “En el vestuario ya se respira el ambiente de Copa. Sabemos que es una final donde nos jugamos ese pase a semifinales y vamos a luchar por lograrlo y traernos esa clasificación”. No hay mejor definición para un cruce como este: una final antes de la final.

    Aleksandra, una de las voces del equipo en la previa, profundiza en esa idea desde el plano emocional y táctico. Habla de motivación, de intensidad y de la importancia de los duelos directos, esos pequeños enfrentamientos dentro del partido que muchas veces deciden eliminatorias. “La Copa de la Reina es un torneo diferente, nos jugamos todo a un partido y, para nosotras, el rival es una final”. No es una metáfora: es una declaración de principios. En este tipo de encuentros, los sistemas están aprendidos, los planes trabajados, pero la ejecución depende de la capacidad para sostener la presión y para ganar esos metros invisibles que no aparecen en las estadísticas.

    El Madrid CFF, por su parte, sabe que la Copa puede actuar como un catalizador de sensaciones. El ajustado triunfo ante Eibar en octavos dejó enseñanzas y reforzó la idea de que este equipo tiene recursos para sobrevivir en escenarios abiertos, pero también evidenció la necesidad de gestionar mejor los tramos finales. En una eliminatoria que puede irse a la prórroga o incluso a los penaltis, la gestión del esfuerzo y de las emociones será determinante. Nadie quiere llegar a ese punto, pero todos saben que puede suceder.

    El partido se verá en directo a través de TV Canaria y de la plataforma Canarias Play, con seguimiento en los canales de RTVC y narración radiofónica en Atlántico Radio y La Radio Canaria. Una cobertura que subraya la importancia del evento y que permitirá que la eliminatoria trascienda el césped para convertirse en un acontecimiento compartido. Porque la Copa también se juega en las casas, en las radios encendidas, en las pantallas que acompañan nervios y supersticiones.

    Y cuando el balón empiece a rodar en Fuenlabrada, todo lo demás quedará en suspenso. No importará lo que se dijo en la previa ni lo que se diga después. Importará quién entiende antes el partido, quién se adapta mejor al caos, quién convierte la tensión en energía y quién es capaz de sostener la mirada cuando el margen desaparece. Madrid CFF y Costa Adeje Tenerife Egatesa no juegan solo por un pase a semifinales. Juegan por reafirmar su identidad, por validar un camino y por acercarse a una Copa que no promete nada, pero lo exige todo.

    La Copa no recuerda a quienes dudan. Recuerda a quienes se atreven.

    La memoria reciente juega un papel silencioso pero poderoso. El 0-2 logrado por el Tenerife en este mismo escenario durante la temporada de Liga F Moeve es un recuerdo que alimenta la confianza, pero también una advertencia. Porque repetir una victoria nunca es automático, y porque el Madrid CFF ha tenido tiempo para analizar, corregir y prepararse. La Copa, además, introduce un componente emocional distinto: lo que entonces era una jornada de liga, ahora es una frontera.

    Las voces del vestuario blanquiazul refuerzan esa mezcla de ambición y respeto. Patri Gavira habla de ambiente de Copa, de vestuario enchufado, de la conciencia plena de estar ante una final anticipada. Aleksandra profundiza en las claves del juego, en los duelos directos, en la necesidad de imponer carácter desde el primer contacto. No hay espacio para la especulación cuando el premio es un billete a semifinales.

    Y sobre todo planea una idea que nadie ignora, aunque todas intenten mantenerla en segundo plano: la final se juega en Gran Canaria. Demasiado cerca para no ilusionar, demasiado lejos para permitirse distracciones. Ese estímulo funciona como un motor interno, como un recordatorio de lo que está en juego, pero también como una prueba de madurez. La Copa no se gana pensando en la final, se gana superando cada obstáculo intermedio con la misma intensidad.

    El partido podrá seguirse en directo a través de TV Canaria y Canarias Play, con el acompañamiento radiofónico de Atlántico Radio y La Radio Canaria. Una señal de que este cruce trasciende lo deportivo para convertirse en un acontecimiento compartido, en una noche marcada en rojo para el fútbol femenino. Porque la Copa también se vive desde fuera del estadio, con los nervios a flor de piel y la sensación de que cualquier cosa puede pasar.

    Cuando el balón eche a rodar, todo se reducirá a gestos, decisiones y momentos. A la capacidad de leer cuándo acelerar y cuándo pausar. A la solidez defensiva cuando el partido se ensucie y a la valentía ofensiva cuando aparezca una ventana de oportunidad. A la gestión del cansancio si el duelo se alarga y a la sangre fría si los penaltis asoman en el horizonte.

    La Copa de la Reina no garantiza justicia ni continuidad. Garantiza emoción, incertidumbre y verdad. Y en esa verdad, Madrid CFF y Costa Adeje Tenerife Egatesa se juegan algo más que un resultado: se juegan la posibilidad de seguir escribiendo su historia en el torneo que no perdona, pero que recompensa a quien se atreve a creer hasta el final.

    El duelo al detalle |

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola | 2025-2026

    🙌🏻 Cuartos de final

    🔥 Madrid CFF 🆚 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🔥

    📅 Miércoles , 4 de febrero de 2026

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 RTVC & Canarias Play

    🏟️ Estadio Fernando Torres, Fuenlabrada

    Los onces |

    El Atlético de Madrid, de la mano de Amaiur Sarriegui, que consiguió un doblete de goles y asistencias, doblegó por 4-1 al Athletic Club en Alcalá de Henares.

    No muy lejos de allí, en Fuenlabrada, el Madrid CFF y el Costa Adeje Tenerife Egatesa protagonizaron otro duelo de cuartos de final lleno de pasión y que se decidió en el amanecer del choque, algo poco usual.

    En el fútbol, como en la vida, hay instantes que lo alteran todo. Segundos que rompen el guion, que desordenan la lógica, que convierten una eliminatoria en una epopeya. En el estadio del Madrid CFF, en una noche cargada de tensión copera, el Costa Adeje Tenerife Egatesa escribió uno de esos momentos eternos.

    Hay noches que no se explican con estadísticas.
    Noches que no caben en una hoja de datos.
    Noches que se recuerdan por un instante, por un gesto, por una decisión tomada en una fracción de segundo.

    La del Costa Adeje Tenerife Egatesa ante el Madrid CFF fue una de esas noches. Una noche de Copa. Una noche de resistencia. Una noche escrita desde el primer minuto y sellada con noventa de coraje.

    Porque cuando el balón empezó a rodar en tierras peninsulares, en una eliminatoria de cuartos de final de la Copa de la Reina decidida a partido único, nadie podía imaginar que todo iba a resolverse casi antes de empezar.

    Nadie, salvo quizá Sakina Ouzraoui, que entendió el error, atacó la duda y convirtió un simple balón dividido en un gol histórico que hoy ya pertenece al patrimonio emocional del club blanquiazul al aprovechar un error del conjunto de Sánchez Vera en la salida de balón desde atrás que cometió Paola Ulloa para enviar el esférico al fondo de las mallas y abrir la lata en el minuto 2 de juego al firmar el 01 del representativo canario cuando aún había gente tomando asiento en el graderío.

    Durante un segundo, el estadio quedó en silencio. Un silencio denso, pesado, casi irreal y entonces, al otro lado, estalló la celebración blanquiazul. No era un gol más. Era un gol que obligaba a reescribir el partido completo.

    Marcar tan pronto no solo altera el marcador. Altera los nervios, los planes, las emociones. El Costa Adeje Tenerife pasó, en cuestión de segundos, de disputar una eliminatoria equilibrada a defender una ventaja de oro. El Madrid CFF, en cambio, tuvo que digerir el golpe, reorganizarse y asumir que iba a remar contracorriente durante casi todo el partido.

    Las blanquiazules entendieron el mensaje. El gol no era una invitación a replegarse sin criterio, sino una llamada a competir con orden, solidaridad y madurez. El equipo se juntó, cerró líneas y mostró una concentración absoluta.

    El conjunto local no tardó en reaccionar. En el minuto 11 llegó su primera aproximación peligrosa, un disparo que buscaba romper la seguridad tinerfeña. Pero allí estaba Nay Cáceres, firme, segura, atrapando el balón y enviando un mensaje claro a sus compañeras: había portera, había calma.

    El Madrid CFF empezó a crecer. Ganó metros. Insistió por las bandas. Buscó centros y segundas jugadas. Y en el minuto 18 llegó una de las acciones más comprometidas de la primera mitad. Una llegada peligrosa salió de las botas de Andonova. La exjugadora del Levante Unión Deportiva puso un cuero franco para Hildur que la centrocampista local, vestida de negro, aprovechó para rematar y cuando parecía que la pelota se colaba, el uno a uno era casi inevitable, emergió la figura de Elba Vergés para evitar la diana local debajo de los palos en el minuto 18 de juego.

    Ese tipo de acciones definen las eliminatorias. No salen en los titulares, pero sostienen las victorias más épicas.

    El Costa Adeje Tenerife no renunció a atacar. Supo elegir los momentos. Supo leer los espacios. Y en el minuto 31, de nuevo Sakina Ouzraoui, incansable, volvió a generar peligro. La atacante tuvo una ocasión clara para ampliar la ventaja, pero Paula Ulloa respondió con acierto, evitando el segundo tanto.

    Dos minutos después llegó uno de los momentos más tensos del encuentro. El Madrid CFF solicitó la revisión del FVS por una acción protagonizada por Ouzraoui. La tensión se palpaba. La grada protestaba. La colegiada revisó la jugada y decidió no señalar infracción, manteniendo el criterio inicial y la jugada no tuvo consecuencias.

    El Costa Adeje Tenerife respiró aliviado, el Madrid CFF protestó en bloque y el partido siguió adelante.

    Poco después, las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una mínima renta a favor de las insulares que en esta ocasión vestían de morado, no de azul y negro como cuando ganaron por 0-2 en la Liga F Moeve y aún restaban cuarenta y cinco minutos por delante en Fuenlabrada.

    La segunda parte se intuía larga. Muy larga. El Madrid CFF estaba obligado a dar un paso adelante. El Costa Adeje Tenerife sabía que cada minuto sin encajar era un pequeño triunfo.

    El ritmo fue intenso, pero las ocasiones claras escasearon. Las blanquiazules defendían con orden. Cada línea sabía qué hacer. Cada balón dividido se peleaba como si fuera el último.

    En el minuto 60, Natalia Ramos vio la tarjeta amarilla tras cortar un avance peligroso del Madrid CFF. La acción resumía la eliminatoria: intensidad máxima, tensión constante, cero concesiones.

    Con el paso de los minutos, el Costa Adeje Tenerife empezó a dosificar esfuerzos.

    El primer cambio llegó con la entrada de Gramaglia por Sakina Ouzraoui. La goleadora se marchó entre gestos de reconocimiento. Había hecho su trabajo. Había marcado el gol que estaba sosteniendo el sueño.

    El objetivo ahora era claro: control, frescura y disciplina para las guerreras del Club Deportivo Tenerife, mientras que las locales buscaban el empate con un asedio sobre su área.

    El Madrid CFF apretó. Buscó el empate con insistencia. Colgó balones al área de Nay Cáceres Probó disparos lejanos que no creaban mucho peligro, pero sí habría espacio para alguna que otra oportunidad diáfana.

    No obstante, en el minuto 70 tuvo el empate el equipo madrileño. Una jugada a balón parado terminó con un cabezazo picado de Anttonsdóttir en el área pequeña que se quedó corto y que la defensa sacó con apuros. Fueron los mejores minutos del Madrid CFF en la segunda mitad. Una buena jugada de Anita Marcos estuvo a punto de tener premio, pero su disparo desde la frontal fue repelido por la zaga visitante

    Otra vez el FVS entró en escena. El conjunto local pidió una segunda revisión por una posible mano dentro del área. El suspense volvió a instalarse en el Fernando Torres, pero la decisión fue la misma: no había infracción y el marcador seguía estando intacto.

    En el minuto 89, Cinta Rodríguez entró en lugar de Violeta Quiles. El mensaje era inequívoco: había que cerrar el partido como fuera. Defender con todo y resistir

    Cuatro minutos de añadido. Cuatro minutos eternos. Cuatro minutos de despejes, de miradas al reloj, de tensión acumulada.

    El Madrid CFF lo intentó hasta el final, pero el Costa Adeje Tenerife no concedió nada y las de Sánchez Vera se quedaron con la miel en los labios, agravando su crisis de resultados desde que el ex del Atlético de Madrid y Levante Unión Deportiva reemplazó al destituido Javier Aguado.

    Con el pitido final el conjunto blanquiazul celebró su victoria por 0-1 ante el Madrid CFF, asegurando su pase a las semifinales de la Copa de la Reina, un logro que mantiene viva la ilusión de la afición. El próximo viernes se conocerá a su rival en la siguiente ronda, dando paso a la espera por un nuevo desafío en la competición.

    El Madrid CFF sigue sin encontrar la senda del triunfo, pues en esta nueva etapa solo se impuso a la Sociedad Deportiva Eibar por 1-3 y tendrá que esperar al regreso de la Liga F Moeve para recibir al Deportivo Abanca el próximo domingo, 8 de febrero de 2026, a las 14:00 horario peninsular (DAZN), para ver si el gran José Luis da con la tecla, pero el sueño copero ya se ha esfumado.

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    Ya solo quedan dos plazas de semifinales por adjudicarse, una la que buscarán el Badalona Women y la Real Sociedad en Cataluña (19:00 horario peninsular) y otra que es un plato fuerte.

    El Real Madrid, aún sin títulos en el palmarés, recibe en Valdebebas al todopoderoso Fútbol Club Barcelona en un compromiso que se podrá seguir a las 21:00 horas por Teledeporte (RTVE) y para el que hemos contado con el análisis previo de Júlia Cortina, periodista de Gol Play y TEN TV, una voz autorizada, que arroja luz sobre lo que podemos esperar en el Di Stéfano.

    📋 Ficha técnica |

    Madrid CFF: Paola Ulloa ©, Mendoza, Villafañe, Mónica, Hildur, Alba (F. Olofsson 61´), Allegra, Andonova (Anita 46´), Melgard, Nautnes y Ángela Sosa.


    Costa Adeje Tenerife Egatesa: Nay Cáceres, Fatou. D, Moreno, S. Ouzraoui (Gramaglia 69´), V. Quiles (Cinta R. 89´), Aleksandra, S. Castelló, N. Ramos, Clau Blanco, Elba, Patri Gavira ©.

    Árbitra: Árbitra María G. Planes asistida en bandas por Alexia Mayer y María de las Mercedes Parra y como cuarta árbitra, Josefa Sánchez.
    Amonestó a la visitante con amarilla: N. Ramos con tarjeta amarilla en el minuto 60 de juego.

    Incidencias: Eliminatoria de cuartos de final de Copa de la Reina disputado a partido único en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada sobre una superficie de hierba natural.

    Goles:

    0-1 Sakina Ouzraoui 2’ ⚽️

    Vídeo |

  • La crónica | Amaiur impulsa al Atlético de José Herrera a semifinales

    (Fuente: Teledeporte)

    🔷 El Atlético se adueña del duelo rojiblanco y avanza con autoridad en la Copa de la Reina al golear por 4-1 a las leonas.

    Hay partidos que no necesitan presentación porque se explican solos. Partidos que no se anuncian: se presienten. Que no se juegan únicamente en el césped, sino en la memoria, en el peso de los escudos, en la herencia invisible que arrastran quienes saltan al campo sabiendo que noventa minutos pueden reordenar una década de relatos. Atlético de Madrid y Athletic Club vuelven a encontrarse bajo el amparo solemne de la Copa de la Reina, ese torneo que no entiende de inercias ni de jerarquías estables, pero que siempre termina señalando a quienes saben habitar su caos. A las 18:45, cuando el balón empiece a rodar en Alcalá de Henares, no solo comenzará un partido de cuartos de final: se activará una de esas noches que la Copa se reserva para los equipos que han hecho de la historia una responsabilidad.

    El Atlético de Madrid llega a esta cita con la memoria reciente todavía palpitando. Subcampeón vigente del torneo, heredero inmediato de una final que rozó la gloria y que confirmó, una vez más, que el conjunto rojiblanco se ha convertido en uno de los grandes actores estructurales de la Copa de la Reina en la última década.
    No es una presencia circunstancial ni un invitado ocasional: es un club que ha aprendido a convivir con la exigencia de ganar, que ha levantado el trofeo en dos ocasiones históricas y que ha construido una relación íntima con este torneo, entendiendo que la Copa no se conquista desde la superioridad, sino desde la resistencia emocional, la lectura de los momentos y la capacidad de sobrevivir cuando el partido se vuelve incómodo. Cada eliminatoria, para el Atlético, es un recordatorio de su propio ADN competitivo, de esa manera de estar que no distingue entre días grandes y días menores.
    Frente a ellas comparece un Athletic Club que camina por la élite con un peso histórico distinto, pero no menos imponente. Si hay un club que representa la tradición, la fidelidad a una idea y la persistencia en la cima del fútbol femenino español, ese es el conjunto rojiblanco de Bilbao. Cinco veces campeón de Liga, cinco conquistas del campeonato doméstico bajo distintas denominaciones, la última en la temporada 2015-2016, cuando la competición aún se llamaba Liga Iberdrola. Cinco títulos que hablan de hegemonía, de continuidad, de generaciones enteras de futbolistas que sostuvieron el escudo del Athletic como una forma de pertenencia, como una identidad que trasciende resultados y modas. Pero también de una espina clavada que el tiempo no ha conseguido arrancar: la Copa de la Reina sigue resistiéndose a su vitrina.
    Nunca el Athletic ha logrado levantar el trofeo copero. Ha rozado finales, ha protagonizado campañas memorables, ha construido equipos capaces de competir contra cualquiera, pero siempre ha faltado ese último paso, ese partido definitivo que convierta la regularidad en celebración.
    Cada edición renueva esa posibilidad, cada eliminatoria reabre una herida que no cicatriza, y cada cruce de cuartos se vive como una frontera emocional entre la resignación histórica y la redención definitiva. La Copa, tan caprichosa como simbólica, no entiende de merecimientos acumulados, pero sí premia a quienes llegan dispuestos a romper sus propias barreras.
    El contexto no puede ser más cargado. Porque no es la primera vez que Atlético de Madrid y Athletic Club se miran a los ojos en este escenario. La Copa tiene memoria, y esa memoria viaja inevitablemente hasta la temporada 2018-2019, cuando ambos equipos se enfrentaron en estos mismos cuartos de final en San Mamés. Aquella tarde, en La Catedral, el Atlético supo interpretar mejor los ritmos, manejar los silencios del partido y golpear con la frialdad de quien entiende que en Copa no gana quien más propone, sino quien menos se equivoca. El 0-2 final dejó al Athletic otra vez a las puertas de un sueño aplazado y reforzó la sensación de que el Atlético había aprendido a moverse con soltura en este tipo de escenarios.
    Ese precedente no decide nada, pero lo impregna todo. Porque en la Copa no hay revancha automática ni justicia poética garantizada. Hay noventa minutos —noventa minutos que comenzarán a las 18:45— en los que se mezclan historia, estado de forma, gestión emocional y capacidad de resistir cuando el partido se rompe. Y ahí, tanto Atlético como Athletic saben que cada detalle cuenta.
    Los números recientes también dibujan una narrativa clara. Los precedentes históricos favorecen al conjunto dirigido por José Herrera, con seis victorias, dos empates y solo dos derrotas en los últimos once compromisos ante el Athletic Club. Un balance que no sentencia la eliminatoria, pero que marca una tendencia: el Atlético ha sabido encontrar respuestas ante un rival que siempre propone duelos intensos, físicos y emocionales, pero que en demasiadas ocasiones ha chocado con la solidez rojiblanca.
    El Atlético aterriza en esta cita tras un empate que dejó sensaciones encontradas. El 1-1 ante el Granada CF en Alcalá, en el estreno de José Herrera en el banquillo madrileño, fue un partido de transiciones emocionales constantes. A los doce minutos, Amaiur sacudió la madera con un disparo que pudo cambiar el guion, y el rechace cayó a los pies de Synne Jensen, que no perdonó para adelantar a las locales. El Atlético parecía haber encontrado el ritmo, pero antes del descanso, Laura Pérez filtró un balón que Andrea Gómez transformó en el empate superando a Lola Gallardo. En la segunda mitad, Andrea Medina, MVP del encuentro, asumió galones, empujó al equipo hacia adelante y sostuvo el pulso competitivo. El debut de Kathrine Møller Kühl añadió una nueva pieza al engranaje, una centrocampista danesa llamada a ofrecer control y pausa, aunque sin fortuna de cara a portería ante una Laura Sánchez que sostuvo al Granada. Sheila Guijarro también rozó el gol en el tramo final, pero el marcador ya no se movió.
    Ese empate, lejos de debilitar al Atlético, refuerza una idea clave: este equipo sigue en construcción, pero su suelo competitivo es altísimo. Incluso en días de ajustes, incluso en estrenos de banquillo, el Atlético mantiene una identidad reconocible, una forma de competir que no se negocia.
    El Athletic Club, por su parte, llega tras reencontrarse con la victoria en casa en un partido que condensó todas las virtudes y contradicciones del conjunto vasco. La primera ocasión llevó la firma de Daniela Agote, que estrenaba dorsal del primer equipo, un símbolo del relevo constante que define al Athletic. En el minuto 18, un penalti por agarrón de Ainhoa Doménech sobre Naia Landaluze pudo haber cambiado el partido, pero Romane Salvador detuvo el lanzamiento de Nerea Nevado, manteniendo el equilibrio. Tras el descanso, Ane Elexpuru estrelló un disparo en el larguero y Clara Pinedo, tras un pase decisivo de Sara Ortega —MVP del encuentro—, rompió el empate con un disparo de alto nivel técnico.
    El tramo final fue una montaña rusa emocional: penalti cometido por la propia Elexpuru, convertido por Laia Ballesté, y un desenlace cruel para el Espanyol, con un autogol de Anna Torrodà que selló el 2-1 definitivo. Un triunfo que devolvió confianza, pero que también recordó lo frágil que puede ser cualquier ventaja.
    Todo conduce, inevitablemente, a un cruce que huele a Copa en estado puro. A un partido en el que no bastará con tener más talento ni con acumular más posesión. Será una eliminatoria de nervios, de momentos, de errores mínimos y aciertos definitivos. El Atlético sabe lo que es jugar finales, levantar trofeos, convivir con la presión de ser favorito. El Athletic sabe lo que es sostener una tradición centenaria, cargar con la expectativa de una afición que nunca abandona y perseguir un título que se le resiste como un desafío personal.
    Cuando el balón eche a rodar en Alcalá, no habrá pasado ni futuro: solo presente.
    Noventa minutos para decidir si el Atlético sigue escribiendo su relación privilegiada con la Copa o si el Athletic abre, por fin, una puerta que siempre ha encontrado cerrada. Porque la Copa no elige al más fuerte: elige al que sabe escucharla cuando llama. Y esta vez, llama a dos guardianes de la historia.

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    🏆 Copa de la Reina Iberdrola | Temporada 2025-2026

    ✨ Cuartos de final ✨

    🔥 Atlético de Madrid 🆚 Athletic Club 🔥

    📅 Miércoles, 4 de febrero de 2026

    ⏰ 18:45 horario peninsular

    📺 Teledeporte (RTVE )

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    Los onces |

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    La tarde del miércoles 4 de febrero de 2026 se fue apagando lentamente sobre Madrid mientras el reloj avanzaba hacia las 18:45, esa hora tan copera en la que el fútbol femenino se sacude cualquier etiqueta y se convierte en un escenario de emociones puras, de eliminatorias que no admiten distracciones y de partidos que se recuerdan más por lo que se siente que por lo que se anota en una estadística. En ese contexto, el Atlético de Madrid y el Athletic Club se citaron para un nuevo duelo rojiblanco, uno de esos enfrentamientos que trascienden los colores compartidos y que siempre esconden una batalla de identidad, orgullo y ambición. Teledeporte y RTVE Play llevaron la señal a todo el país, pero lo que se vivió sobre el césped fue mucho más que un simple partido televisado: fue una demostración de autoridad, carácter y ambición del Atlético de Madrid, que selló su clasificación para la siguiente ronda de la Copa de la Reina con un contundente y simbólico 4-1.

    Desde el primer minuto, el Atlético salió al campo con la determinación de quien sabe que la Copa no espera a nadie. El ritmo inicial fue alto, con una presión agresiva, líneas juntas y una circulación rápida que buscaba desgastar al Athletic desde el arranque. El público, consciente de la importancia de la cita, acompañó cada acción con una intensidad creciente, como si supiera que aquella tarde podía convertirse en una de esas noches que se cuentan con orgullo. No tardó en llegar el primer aviso serio, cuando Andrea Medina se elevó con potencia tras un centro lateral y conectó un cabezazo que obligó a la defensa visitante a reaccionar con urgencia.

    El balón no encontró portería, pero dejó claro el mensaje: el Atlético había salido a mandar, a imponer su ley y a no conceder ni un solo metro.
    No fue hasta el minuto 17 cuando el Atlético de Madrid empezó a inquietar a la portería rival, con un córner provocado por Alexia y un remate de Medina tras un rechace que sirvió como primer aviso.

    Qué manera tan espectacular de recuperar el balón en el área rival: las jugadoras rojiblancas demostraron una vez más su coordinación y rapidez al lograr sacar el balón hacia la banda, donde Alexia Fernández, la ex del Granada, se encontraba lista para recibirlo. Con una visión de juego impresionante, Alexia levantó la cabeza y ejecutó un pase preciso, casi quirúrgico, hacia el centro del campo, encontrando a Amaiur en posición perfecta. Amaiur, con una claridad táctica notable, identificó a Jensen, que se desmarcaba por el otro lado con total libertad, completamente sola y sin marcas, y le entregó el balón en el momento exacto. Jensen no desperdició la oportunidad: se plantó frente a Olatz Santa en un mano a mano, y con una definición segura y decidida, logró batir a la portera y abrir el marcador, poniendo el 1-0 en el minuto 34 de juego y desatando la euforia en las rojiblancas que tomaban la iniciativa a diez minutos del entretiempo.

    Los pases en largo mataban a las del Athletic y una vez se descubre su debilidad los goles no paran de caer a tu favor. Desde el propio campo del Atlético de Madrid, Lauren desplazaba un balón hasta a Amaiur de nuevo sola y un mano a mano que ponía el 2-0 y dejaba helado al conjunto de Javi Lerga.

    Las ideas del Atlético eran claras y en el tiempo añadido de la primera mitad ocurrió algo similar, en concreto un derechazo más lejano de Fiamma Benítez y que batió a Santana por encima de su cabeza; aun así, al final no valió porque había habido falta de una colchonera en el origen de la jugada tras la revisión del VAR simplificado (FVS).

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una cómoda ventaja para el tres veces campeón de la Liga F y solo una reacción fulgurante de las vizcaínas le podía poner emoción a la eliminatoria de cuartos de final.

    A Fiamma Benítez que le habían anulado un gol tenía sed de venganza y fue así como un pase de la muerte desde la banda izquierda de Amaiur Sarriegui que llevaba dos asistencias, lo aprovechó sola en el área pequeña para sentenciarlo con un gol de puntera en el minuto 64 de juego amén del 3-0, pero hubo espacio para más.

    Y en el 78′, Amaiur volvió a hacer acto de presencia para firmar un partido espectacular y poner el cuarto tanto rojiblanco en el electrónico, el segundo en su cuenta particular. Dos goles y dos asistencias para ponerle la guinda al partidazo de la delantera de 25 años que se formó en Lezama y tras haber sido una estrella en la Real Sociedad de Fútbol, a la que llegó a capitanear, quiere brillar en la capital española y así puso el 4-0 que parecía decisivo, pero no lo fue.

    A pesar de la desventaja casi imposible de remontar, el Athletic no renunció del todo a su orgullo. Con el reloj ya consumiendo los últimos instantes de juego y el público aguardando el pitido final, las visitantes consiguieron, al menos, anotar el gol del honor.

    Ane Azkona se elevó en el área tras un centro desde la derecha y con un testarazo potente batió a Lola Gallardo para cerrar el marcador definitivo 4‑1 en el luminoso en el minuto 91 de la contienda. El tanto llegó con un hálito de dignidad, un gesto que afirmó la lucha constante de un equipo que, aunque superado, nunca cedió su espíritu competitivo.

    La importancia de esta victoria va más allá del marcador. Representa un impulso, una inyección de moral y confianza para el Atlético de Madrid. La racha de partidos sin victorias había puesto presión sobre el equipo y sobre su cuerpo técnico, pero la respuesta sobre el césped fue contundente y, sobre todo, inspiradora. La clasificación para las semifinales de la Copa de la Reina no solo significa seguir en la competición; es la oportunidad de demostrar que el equipo está en su mejor momento, que la mezcla de talento, experiencia y juventud puede llevarlo a cumplir objetivos ambiciosos y que cada jugadora puede brillar dentro de un colectivo sólido y cohesionado.

    Bajo las luces de Alcalá, con el público celebrando cada instante y las jugadoras abrazándose tras el pitido final, se podía sentir la magnitud de lo que acababa de suceder. No era solo un partido ganado, era la reafirmación de un estilo, la demostración de que la ambición y la preparación siempre encuentran su recompensa. Cada pase, cada gol y cada acción de aquel 4‑1 quedará grabado en la memoria del club, de sus aficionados y de quienes siguen la Copa de la Reina con pasión. La emoción no residía solo en los goles, sino en la manera en que el Atlético supo construirlos, en la elegancia y determinación con que transformó el esfuerzo en resultados, en cómo el equipo convirtió la adversidad previa en una fuerza que los catapultó hacia la siguiente fase.

    El triunfo también es un homenaje al trabajo de José Herrera y de su cuerpo técnico, que han logrado reestructurar al equipo, insuflar confianza y encauzar el talento de cada jugadora. La estrategia no solo se plasmó en el marcador, sino en cada acción, en cada movimiento táctico y en la forma en que el Atlético manejó el tempo del partido. Cada jugadora, desde la portera hasta la delantera, contribuyó a un relato de cohesión y eficacia, donde la suma de esfuerzos individuales se transformó en un triunfo colectivo que sabe a futuro.

    📋 Ficha técnica |

    Atlético de Madrid Femenino:

    Titulares: Lola Gallardo, Silvia Lloris, Lauren, Andrea Medina, Alexia Fernández, Carmen Menayo, Júlia Bartel, Fiamma Benítez, Vilde Bøe Risa, Amaiur Sarriegi, Synne Jensen

    Banquillo: Xénia Pérez, Patricia Larqué, Priscila Chinchilla, Daniela Miñambres, Sheila Guijarro, Kathrine Kühl, Natalia Peñalvo, Rosa Otermín, Lydia Rodríguez.

    Athletic Club:

    Titulares: Olatz Santana, Naia Landaluze, Ane Elexpuru, Eider Arana, Nerea Nevado, Maite Valero, Clara Pinedo, Leire Baños, Sara Ortega, Ane Campos, Maitane Vilariño

    Banquillo: Ane Azkona, Ane Bordagaray, Maddi Torre, Daniela Agote, Ziara Vega, Nerea Benito, Elene Gurtubay, Thais Begoña, Irati Alfaro.

    Goles |

    1-0 Synne Jensen 32’ ⚽️

    2-0 Amaiur Sarriegui 37’ ⚽️

    3-0 Fiamma Benítez 63’ ⚽️

    4-0 Amaiur Sarriegui 77’ ⚽️

    4-1 Ane Azkona 91’ ⚽️

    Árbitra: María Eugenia Gil Soriano

    Amonestaciones: Júlia Bartel (52’, amarilla), Clara Pinedo (88’, amarilla)

    Incidencias: Partido correspondiente a los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola 2025‑2026 entre Atlético de Madrid y Athletic Club, disputado en el Centro Deportivo Alcalá de Henares sobre césped natu

    Vídeo:

  • La previa | Madrid CFF vs Club Deportivo Tenerife

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ La Copa de la Reina no espera a nadie. No concede segundas oportunidades ni entiende de contextos favorables: exige presencia, coraje y una fe inquebrantable durante cada segundo que dura el partido. En el Estadio Fernando Torres, Madrid CFF y Costa Adeje Tenerife Egatesa se citan en una noche que no admite medias tintas, una eliminatoria a partido único donde el reloj pesa, los detalles deciden y el fútbol se convierte en una cuestión de identidad. Noventa minutos —y todo lo que venga después— separan a ambos equipos de unas semifinales que huelen a historia, a ilusión contenida y a Copa en estado puro. Aquí no se juega solo un pase: se pone a prueba la capacidad de resistir cuando el margen desaparece y el sueño exige ser defendido con todo.

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    Llega la fiebre olímpica a RTVE con los Juegos Olímpicos de Invierno 2026

    • Más de 500 horas de emisión: 16 horas diarias en Teledeporte; cuatro señales a elegir en RTVE Play; 40 profesionales volcados en la competición… Son algunas de las cifras de la gran cobertura de RTVE
    • Y cada noche, al terminar la competición, un programa resumen con lo más destacado, curioso y espectacular de la jornada
    • Milán-Cortina acoge la XXV edición de unos juegos en los que España iguala su participación más alta de su historia, con 20 deportistas
    • Del viernes 6 al domingo 22 de febrero, en Teledeporte y RTVE Play
      Cuenta atrás para los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. El 6 de febrero se encenderá la llama olímpica en Milán-Cortina d’Ampezzo y en RTVE, que ofrecerá la mejor cobertura de una competición a la que la delegación española llega con la participación más alta de su historia con 20 deportistas, el mismo número que en Sochi 2014. Más de 2.900 atletas de 93 paises compiten en 16 disciplinas olímpicas, donde destaca el debut del skimo, esquí de montaña.
      RTVE afronta la competición con todo preparado: más de 40 profesionales -redactores y técnicos- se volcarán para que los espectadores no se pierdan la participación de los deportistas españoles; las grandes estrellas de los deportes de invierno; y las pruebas más espectaculares.
      500 horas de emisión
      Teledeporte, el canal temático deportivo de la Corporación, y RTVE Play, la plataforma gratuita, serán los principales canales para seguir en directo todo lo que suceda en el norte de Italia con más de 500 horas en directo lineal y digital: hasta 16 horas diarias en Teledeporte, de 08:00 a 23:00 horas; y cuatro señales en RTVE Play, la mejor herramienta para seguir la competición.
      La plataforma de RTVE lanza una portada especial (https://www.rtve.es/play/deportes/juegos-olimpicos-invierno/). Desde cualquier dispositivo (teléfono móvil, tablet, ordenador o televisión conectada) se podrá consultar la agenda con los horarios de todas las competiciones y seguir el deporte que prefieran en cada momento porque RTVE Play ofrecerá hasta cuatro señales simultáneas en directo. Los usuarios, además, recibirán notificaciones con las competiciones más destacadas y en las que participen deportistas españoles.
      Si se lo pierden en directo, tendrán la opción de buscar por su deporte favorito y disfrutar cuando lo prefieran de las competiciones completas y de los resúmenes y momentos más destacados, con especial atención a la participación española. Y si están viendo una competición y no pueden terminarla, podrán retomarla desde donde se quedaron desde cualquier dispositivo.
      Con los mejores profesionales y especialistas
      Cada noche, Teledeporte ofrecerá un programa diario, en torno a las 23:00, presentado por Ernest Riveras desde Sant Cugat, con lo más destacado, las imágenes más curiosas, las pruebas más espectaculares y la colaboración en plató de Paula Fernández Ochoa.
      También los Telediarios recogerán la información más destacada, con foco en los deportistas españoles, a través de las enviadas especiales Lourdes García Campos y Mercedes González.
      Al frente de las retransmisiones, profesionales de RTVE como Javier López, Arseni Pérez, Julia Luna, Ángel Cárceles, Ramón Carreras, Paco Grande, Amat Carceller, Nuria Godoy, Virtudes Fernández, Eva Aguilera, Diego Martínez o Felipe Fernández, junto a especialistas en las diferentes disciplinas olímpicas como Pablo Egea (esquí alpino y saltos), Susana Palés (patinaje artístico), Cristian Mestres (skeleton, luge y bobsleigh), Bosco Hernando y Alfonso Mills (hockey hielo) o Joe Llorente (esquí de fondo).
      Además, en la web de RTVE y RNE
      En el portal RTVE Deportes y en el especial de nuestra web sobre los Juegos se podrá seguir lo más interesante, con noticias minuto a minuto, los vídeos de los mejores momentos y contenidos didácticos para los que se inician en estos deportes de invierno.
      En redes sociales, las cuentas de Teledeporte en TikTok, X , Instagram y Facebook recogerán al detalle lo más destacado de la cobertura en todos los canales de RTVE y Play, más contenidos específicos para RRSS. Los usuarios tendrán la posibilidad de comentar con el hashtag #JJOOInviernoRTVE.
      En RNE, Paco Grande participará en los programas de la emisora con noticias y protagonistas y el corresponsal en Italia, Jordi Barcia, estará en la inauguración y en las pruebas en las que los españoles tengan opciones de medalla. En estos últimos días, antes de la cita, ‘Radiogaceta de los Deportes’ ha entrevistado a olímpicos como Lucas Eguibar, Oriol Cardona o Joaquín Salarich.
      Mayor presencia española desde 2014
      La cita olímpica arrancará este viernes 6 de febrero desde San Siro, eje de la Ceremonia de una Ceremonia de Inauguración que dará protagonismo a todas las sedes olímpicas y que contará con los comentarios de Paco Grande y Amat Carceller; la ceremonia de clausura tendrá lugar en Verona el 22 de febrero y la comentarán Amat Carceller y Ángel Cárceles.
      Entre las posibilidades de medallas españolas Queralt Castellet y Lucas Eguibar en snowboard; y Ana Alonso y Oriol Cardona en esquí de montaña, como las de mayores opciones.
      Joaquín Salarich y Arrieta Rodríguez (Esquí alpino); Bernat Sallet, Jaume Pueyo y Marc Colell (Esquí de fondo); Lucas Eguibar, Álvaro Romero, Queralt Castellet, Nora Cornell (Snowboard); Tomás Guarino, Tim Dieck y Olivia Smart, Asaf Kazimov y Sofia Val (Patinaje Artístico); Nil Llop y Daniel Milagros (Patinaje de velocidad); y Oriol Cardona, Ot Ferrer Martínez, Ana Alonso y María Costa (Esquí de montaña) integran la delegación española en Milán-Cortina.
    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Copa de la Reina entra en ese territorio donde ya no hay margen para el cálculo ni para la especulación, donde los discursos se simplifican hasta quedarse en lo esencial y el fútbol se convierte en una cuestión de nervio, de carácter y de memoria. Noventa minutos —y todo lo que pueda venir después— para decidir quién sigue soñando y quién guarda la camiseta con la sensación de haber estado tan cerca. En ese filo se citan Madrid CFF y Costa Adeje Tenerife Egatesa, dos equipos que conocen bien lo que significa competir sin red, dos proyectos que han construido su identidad desde la resistencia, desde la convicción y desde la idea de que el camino también importa. El miércoles 4 de febrero, a las 19:00 hora peninsular, 18:00 en Canarias, el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada será escenario de una eliminatoria a partido único que no entiende de trayectorias pasadas ni de presupuestos, solo de lo que ocurra cuando el balón eche a rodar. TV

    La Copa es el torneo donde el tiempo se comprime, donde cada decisión pesa el doble y cada error deja cicatriz. No hay ida ni vuelta, no hay mañana que permita corregir lo que no se hizo hoy. El factor campo, la gestión emocional, la lectura de los momentos y la capacidad para sostenerse cuando el partido se rompe son elementos que adquieren un valor descomunal. En este contexto, Madrid CFF y Tenerife llegan con argumentos propios, con heridas recientes y con recuerdos que alimentan la confianza. Ambos alcanzaron los cuartos tras octavos exigentes, partidos de esos que no se ganan solo con fútbol, sino con fe. El Madrid CFF superó a la SD Eibar por 3-2 en un duelo abierto, resuelto en los minutos finales, mientras que el conjunto tinerfeño firmó una victoria de carácter en Sevilla, remontando fuera de casa para imponerse por 1-2 y confirmar que este equipo sabe competir cuando el escenario aprieta.

    El Madrid CFF vuelve a encontrarse con la Copa como una oportunidad de reafirmación. Un club que ha hecho de la estabilidad y del crecimiento sostenido su seña de identidad, que ha sabido sobrevivir a temporadas complejas y que entiende la competición del KO como un espacio donde igualar fuerzas y retar jerarquías. Jugar en Fuenlabrada no garantiza nada, pero ofrece un contexto conocido, una referencia emocional, un entorno donde el equipo se siente respaldado y donde sabe que puede imponer ritmo si logra dominar los primeros compases. En una eliminatoria así, empezar fuerte no es solo una consigna táctica: es una declaración de intenciones.

    Enfrente aparece un Costa Adeje Tenerife Egatesa que llega con la mochila cargada de ilusión y con una narrativa muy clara: esta Copa importa. Importa por historia, importa por presente y, sobre todo, importa por futuro. No es una frase hecha cuando se habla del significado de este torneo para el club blanquiazul. Las semifinales alcanzadas en tres ocasiones anteriores forman parte de su ADN competitivo y de su relato como entidad consolidada en la élite. Esta edición, además, tiene un componente emocional añadido difícil de ignorar: la final se disputará en Gran Canaria. Tan cerca geográficamente y tan lejos todavía en el calendario. Un estímulo silencioso, casi peligroso, que el propio vestuario reconoce pero que sabe aparcar para centrarse en lo inmediato. Porque antes de pensar en finales hay que sobrevivir a los cuartos, y hacerlo en un campo donde ya se ha ganado esta temporada, sí, pero donde nada será igual.

    Yerai Martín afronta esta Copa como un territorio nuevo en su recorrido al frente del equipo, y lo hace desde un discurso que combina ambición y realismo. “Ha llegado el momento de la Copa”, afirma el técnico, consciente de que este tipo de eliminatorias no admiten medias tintas. “El equipo está con la confianza necesaria para hacer frente a un gran rival en una eliminatoria igualada, a partido único, donde sabemos de la dificultad que tendrá”. No hay exceso de épica impostada en sus palabras, sino una lectura clara de lo que exige el contexto: competir al máximo nivel, entender los ritmos y aceptar que habrá fases del partido donde tocará sufrir. Yerai también verbaliza lo que muchas piensan pero pocas dicen en voz alta: la final cerca ilusiona. “Sabemos que la final se disputa muy cerca y eso nos hace especial ilusión”. Pero esa ilusión no se construye con promesas, sino con 90 minutos de concentración absoluta.

    El Tenerife llega con una convicción reforzada por los antecedentes recientes. Esta misma temporada, en Liga F Moeve, las blanquiazules ya asaltaron este escenario con un triunfo por 0-2 que dejó huella. No fue un partido anecdótico, sino una demostración de solidez, de orden y de pegada en los momentos clave. Sin embargo, la Copa es otra cosa. Lo saben las jugadoras, lo sabe el cuerpo técnico y lo sabe una capitana como Patri Gavira, que pone palabras a lo que se respira en el vestuario: “En el vestuario ya se respira el ambiente de Copa. Sabemos que es una final donde nos jugamos ese pase a semifinales y vamos a luchar por lograrlo y traernos esa clasificación”. No hay mejor definición para un cruce como este: una final antes de la final.

    Aleksandra, una de las voces del equipo en la previa, profundiza en esa idea desde el plano emocional y táctico. Habla de motivación, de intensidad y de la importancia de los duelos directos, esos pequeños enfrentamientos dentro del partido que muchas veces deciden eliminatorias. “La Copa de la Reina es un torneo diferente, nos jugamos todo a un partido y, para nosotras, el rival es una final”. No es una metáfora: es una declaración de principios. En este tipo de encuentros, los sistemas están aprendidos, los planes trabajados, pero la ejecución depende de la capacidad para sostener la presión y para ganar esos metros invisibles que no aparecen en las estadísticas.

    El Madrid CFF, por su parte, sabe que la Copa puede actuar como un catalizador de sensaciones. El ajustado triunfo ante Eibar en octavos dejó enseñanzas y reforzó la idea de que este equipo tiene recursos para sobrevivir en escenarios abiertos, pero también evidenció la necesidad de gestionar mejor los tramos finales. En una eliminatoria que puede irse a la prórroga o incluso a los penaltis, la gestión del esfuerzo y de las emociones será determinante. Nadie quiere llegar a ese punto, pero todos saben que puede suceder.

    El partido se verá en directo a través de TV Canaria y de la plataforma Canarias Play, con seguimiento en los canales de RTVC y narración radiofónica en Atlántico Radio y La Radio Canaria. Una cobertura que subraya la importancia del evento y que permitirá que la eliminatoria trascienda el césped para convertirse en un acontecimiento compartido. Porque la Copa también se juega en las casas, en las radios encendidas, en las pantallas que acompañan nervios y supersticiones.

    Y cuando el balón empiece a rodar en Fuenlabrada, todo lo demás quedará en suspenso. No importará lo que se dijo en la previa ni lo que se diga después. Importará quién entiende antes el partido, quién se adapta mejor al caos, quién convierte la tensión en energía y quién es capaz de sostener la mirada cuando el margen desaparece. Madrid CFF y Costa Adeje Tenerife Egatesa no juegan solo por un pase a semifinales. Juegan por reafirmar su identidad, por validar un camino y por acercarse a una Copa que no promete nada, pero lo exige todo.

    La Copa no recuerda a quienes dudan. Recuerda a quienes se atreven.

    La memoria reciente juega un papel silencioso pero poderoso. El 0-2 logrado por el Tenerife en este mismo escenario durante la temporada de Liga F Moeve es un recuerdo que alimenta la confianza, pero también una advertencia. Porque repetir una victoria nunca es automático, y porque el Madrid CFF ha tenido tiempo para analizar, corregir y prepararse. La Copa, además, introduce un componente emocional distinto: lo que entonces era una jornada de liga, ahora es una frontera.

    Las voces del vestuario blanquiazul refuerzan esa mezcla de ambición y respeto. Patri Gavira habla de ambiente de Copa, de vestuario enchufado, de la conciencia plena de estar ante una final anticipada. Aleksandra profundiza en las claves del juego, en los duelos directos, en la necesidad de imponer carácter desde el primer contacto. No hay espacio para la especulación cuando el premio es un billete a semifinales.

    Y sobre todo planea una idea que nadie ignora, aunque todas intenten mantenerla en segundo plano: la final se juega en Gran Canaria. Demasiado cerca para no ilusionar, demasiado lejos para permitirse distracciones. Ese estímulo funciona como un motor interno, como un recordatorio de lo que está en juego, pero también como una prueba de madurez. La Copa no se gana pensando en la final, se gana superando cada obstáculo intermedio con la misma intensidad.

    El partido podrá seguirse en directo a través de TV Canaria y Canarias Play, con el acompañamiento radiofónico de Atlántico Radio y La Radio Canaria. Una señal de que este cruce trasciende lo deportivo para convertirse en un acontecimiento compartido, en una noche marcada en rojo para el fútbol femenino. Porque la Copa también se vive desde fuera del estadio, con los nervios a flor de piel y la sensación de que cualquier cosa puede pasar.

    Cuando el balón eche a rodar, todo se reducirá a gestos, decisiones y momentos. A la capacidad de leer cuándo acelerar y cuándo pausar. A la solidez defensiva cuando el partido se ensucie y a la valentía ofensiva cuando aparezca una ventana de oportunidad. A la gestión del cansancio si el duelo se alarga y a la sangre fría si los penaltis asoman en el horizonte.

    La Copa de la Reina no garantiza justicia ni continuidad. Garantiza emoción, incertidumbre y verdad. Y en esa verdad, Madrid CFF y Costa Adeje Tenerife Egatesa se juegan algo más que un resultado: se juegan la posibilidad de seguir escribiendo su historia en el torneo que no perdona, pero que recompensa a quien se atreve a creer hasta el final.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola | 2025-2026

    🙌🏻 Cuartos de final

    🔥 Madrid CFF 🆚 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🔥

    📅 Miércoles , 4 de febrero de 2026

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 RTVC & Canarias Play

    🏟️ Estadio Fernando Torres, Fuenlabrada

  • Oficial | Malou Marcetto ya es del London City

    (Fuente: London City Lionesses)

    🔷 La nórdica cambia el Fernando Torres por el Hayes Lane en el mercado estival.

    El Madrid Club de Fútbol Femenino y el London City Lionesses han llegado a un acuerdo en firme para el traspaso de Malou Marcetto Rylov.

    La operación se ha acelerado en las últimas fechas ante el interés del Club Atlético de Madrid por la ocho y va a unir a la exjugadora del Dijon con la entidad que preside Yongmee Michele Kang hasta el próximo 30 de junio de 2028, como mínimo.

    La de Egedal llegó al Madrid CFF el 24 de junio de 2024 tras su buen hacer en Francia y fue captada para el proyecto por Víctor Martín antes de convertirse en mister rojiblanco.

    La canterana de Brøndby IF ha vestido la camiseta rosa y blanca en 40 partidos oficiales en la Liga Profesional de Fútbol Femenino, siendo pieza clave para Juanjo Vila.

    El gallego sacó su mejor versión en Fuenlabrada y suplió a las mil maravillas la baja por lesión de Freja Siri, ex del Real Madrid.

    Esta temporada acumulaba 415 minutos de 1.620 posibles, además de contribuir al rendimiento goleador del equipo con cuatro dianas y dos asistencias en el elenco que ahora dirige José Luis Sánchez Vera.

    Hablar de Marcetto es hacerlo de una centrocampista de perfil ofensivo destaca por su buen trato de balón y facilidad para llegar al área desde la segunda línea y su poderío aéreo en las acciones a balón parado.

    Tras unirse a London City Lionesses, Marcetto dijo: “Estoy muy emocionada y muy feliz de estar aquí. Las instalaciones son excelentes y las personas que he conocido me han hecho sentir muy bienvenida, aclaró.

    “Inglaterra me recuerda y me hace pensar en fútbol. Es el país del fútbol más grande, en mi opinión. El fútbol femenino está creciendo aquí y va a ser una liga muy competitiva en la que jugar; estoy muy emocionada de estar aquí y empezar.
    “Londres es una ciudad genial. Soy de Copenhague, así que creo que encajaré muy bien. Estoy muy feliz de estar aquí, confesó la internacional danesa.

    El Madrid CFF sufre una importante baja de cara a su enfrentamiento de cuartos de final de la Copa de la Reina ante el Costa Adeje Tenerife Egatesa.

    La partida de Malou Marcetto al multimillonario proyecto londinense representa una nueva fuga de talento de la Liga F Moeve en beneficio de la Women’s Super League.

    El debut de Rilov bajo la dirección de Eder Maestre podría llegar ante el Everton el próximo domingo, 8 de febrero de 2026, en la capital británicasi el técnico insular lo estima oportuno.

    (Fuente: London City Lionesses)
  • La previa | Atlético vs Athletic Club

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔲 Cuando la Copa llama a las guardianas de la historia.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hay partidos que no necesitan presentación porque se explican solos. Partidos que no se anuncian: se presienten. Que no se juegan únicamente en el césped, sino en la memoria, en el peso de los escudos, en la herencia invisible que arrastran quienes saltan al campo sabiendo que noventa minutos pueden reordenar una década de relatos. Atlético de Madrid y Athletic Club vuelven a encontrarse bajo el amparo solemne de la Copa de la Reina, ese torneo que no entiende de inercias ni de jerarquías estables, pero que siempre termina señalando a quienes saben habitar su caos. A las 18:45, cuando el balón empiece a rodar en Alcalá de Henares, no solo comenzará un partido de cuartos de final: se activará una de esas noches que la Copa se reserva para los equipos que han hecho de la historia una responsabilidad.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Atlético de Madrid llega a esta cita con la memoria reciente todavía palpitando. Subcampeón vigente del torneo, heredero inmediato de una final que rozó la gloria y que confirmó, una vez más, que el conjunto rojiblanco se ha convertido en uno de los grandes actores estructurales de la Copa de la Reina en la última década.

    No es una presencia circunstancial ni un invitado ocasional: es un club que ha aprendido a convivir con la exigencia de ganar, que ha levantado el trofeo en dos ocasiones históricas y que ha construido una relación íntima con este torneo, entendiendo que la Copa no se conquista desde la superioridad, sino desde la resistencia emocional, la lectura de los momentos y la capacidad de sobrevivir cuando el partido se vuelve incómodo. Cada eliminatoria, para el Atlético, es un recordatorio de su propio ADN competitivo, de esa manera de estar que no distingue entre días grandes y días menores.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Frente a ellas comparece un Athletic Club que camina por la élite con un peso histórico distinto, pero no menos imponente. Si hay un club que representa la tradición, la fidelidad a una idea y la persistencia en la cima del fútbol femenino español, ese es el conjunto rojiblanco de Bilbao. Cinco veces campeón de Liga, cinco conquistas del campeonato doméstico bajo distintas denominaciones, la última en la temporada 2015-2016, cuando la competición aún se llamaba Liga Iberdrola. Cinco títulos que hablan de hegemonía, de continuidad, de generaciones enteras de futbolistas que sostuvieron el escudo del Athletic como una forma de pertenencia, como una identidad que trasciende resultados y modas. Pero también de una espina clavada que el tiempo no ha conseguido arrancar: la Copa de la Reina sigue resistiéndose a su vitrina.

    El Athletic tuvo un comienzo complicado en liga, no ganaron un partido hasta el 8 de noviembre, frente al Eibar por 2-0. Así hasta alzarse hasta la novena plaza. En la Supercopa de España, frente al Barcelona, a pesar de ser eliminadas les plantaron cara. Y en liga su último partido fue contra el Espanyol.

    (Fuente: Turismo Madrid)

    Nunca el Athletic ha logrado levantar el trofeo copero. Ha rozado finales, ha protagonizado campañas memorables, ha construido equipos capaces de competir contra cualquiera, pero siempre ha faltado ese último paso, ese partido definitivo que convierta la regularidad en celebración.

    Cada edición renueva esa posibilidad, cada eliminatoria reabre una herida que no cicatriza, y cada cruce de cuartos se vive como una frontera emocional entre la resignación histórica y la redención definitiva. La Copa, tan caprichosa como simbólica, no entiende de merecimientos acumulados, pero sí premia a quienes llegan dispuestos a romper sus propias barreras.

    El contexto no puede ser más cargado. Porque no es la primera vez que Atlético de Madrid y Athletic Club se miran a los ojos en este escenario. La Copa tiene memoria, y esa memoria viaja inevitablemente hasta la temporada 2018-2019, cuando ambos equipos se enfrentaron en estos mismos cuartos de final en San Mamés. Aquella tarde, en La Catedral, el Atlético supo interpretar mejor los ritmos, manejar los silencios del partido y golpear con la frialdad de quien entiende que en Copa no gana quien más propone, sino quien menos se equivoca. El 0-2 final dejó al Athletic otra vez a las puertas de un sueño aplazado y reforzó la sensación de que el Atlético había aprendido a moverse con soltura en este tipo de escenarios.

    Ese precedente no decide nada, pero lo impregna todo. Porque en la Copa no hay revancha automática ni justicia poética garantizada. Hay noventa minutos —noventa minutos que comenzarán a las 18:45— en los que se mezclan historia, estado de forma, gestión emocional y capacidad de resistir cuando el partido se rompe. Y ahí, tanto Atlético como Athletic saben que cada detalle cuenta.

    Los números recientes también dibujan una narrativa clara. Los precedentes históricos favorecen al conjunto dirigido por José Herrera, con seis victorias, dos empates y solo dos derrotas en los últimos once compromisos ante el Athletic Club. Un balance que no sentencia la eliminatoria, pero que marca una tendencia: el Atlético ha sabido encontrar respuestas ante un rival que siempre propone duelos intensos, físicos y emocionales, pero que en demasiadas ocasiones ha chocado con la solidez rojiblanca.

    El Atlético aterriza en esta cita tras un empate que dejó sensaciones encontradas. El 1-1 ante el Granada CF en Alcalá, en el estreno de José Herrera en el banquillo madrileño, fue un partido de transiciones emocionales constantes. A los doce minutos, Amaiur sacudió la madera con un disparo que pudo cambiar el guion, y el rechace cayó a los pies de Synne Jensen, que no perdonó para adelantar a las locales. El Atlético parecía haber encontrado el ritmo, pero antes del descanso, Laura Pérez filtró un balón que Andrea Gómez transformó en el empate superando a Lola Gallardo. En la segunda mitad, Andrea Medina, MVP del encuentro, asumió galones, empujó al equipo hacia adelante y sostuvo el pulso competitivo. El debut de Kathrine Møller Kühl añadió una nueva pieza al engranaje, una centrocampista danesa llamada a ofrecer control y pausa, aunque sin fortuna de cara a portería ante una Laura Sánchez que sostuvo al Granada. Sheila Guijarro también rozó el gol en el tramo final, pero el marcador ya no se movió.

    Ese empate, lejos de debilitar al Atlético, refuerza una idea clave: este equipo sigue en construcción, pero su suelo competitivo es altísimo. Incluso en días de ajustes, incluso en estrenos de banquillo, el Atlético mantiene una identidad reconocible, una forma de competir que no se negocia.

    El Athletic Club, por su parte, llega tras reencontrarse con la victoria en casa en un partido que condensó todas las virtudes y contradicciones del conjunto vasco. La primera ocasión llevó la firma de Daniela Agote, que estrenaba dorsal del primer equipo, un símbolo del relevo constante que define al Athletic. En el minuto 18, un penalti por agarrón de Ainhoa Doménech sobre Naia Landaluze pudo haber cambiado el partido, pero Romane Salvador detuvo el lanzamiento de Nerea Nevado, manteniendo el equilibrio. Tras el descanso, Ane Elexpuru estrelló un disparo en el larguero y Clara Pinedo, tras un pase decisivo de Sara Ortega —MVP del encuentro—, rompió el empate con un disparo de alto nivel técnico.

    El tramo final fue una montaña rusa emocional: penalti cometido por la propia Elexpuru, convertido por Laia Ballesté, y un desenlace cruel para el Espanyol, con un autogol de Anna Torrodà que selló el 2-1 definitivo. Un triunfo que devolvió confianza, pero que también recordó lo frágil que puede ser cualquier ventaja.

    Todo conduce, inevitablemente, a un cruce que huele a Copa en estado puro. A un partido en el que no bastará con tener más talento ni con acumular más posesión. Será una eliminatoria de nervios, de momentos, de errores mínimos y aciertos definitivos. El Atlético sabe lo que es jugar finales, levantar trofeos, convivir con la presión de ser favorito. El Athletic sabe lo que es sostener una tradición centenaria, cargar con la expectativa de una afición que nunca abandona y perseguir un título que se le resiste como un desafío personal.

    Cuando el balón eche a rodar en Alcalá, no habrá pasado ni futuro: solo presente.

    El equipo bilbaíno derrotó en octavos al C.E. Europa por 0-3. En Liga F viene ocupan el noveno puesto de la tabla clasificatoria, mientras que el Atlético de Madrid, sufrió de lo lindo en el Estadio José Kubala ante el Alhama ElPozo, empató (1-1) con las azulonas y tuvo que recurrir a la tanda de penales, donde emergió la figura de Patri Larqué para meter a las madrileñas en la siguiente fase con un 4-5.

    Además, la marcha en la Liga Profesional de Fútbol Femenino no es la más brillante para las locales que son quintas y tienen los puestos europeos a nueve puntos de distancia.

    En la primera vuelta de este curso ambos equipos empataron (1-1) en Alcalá de Henares con las dianas de Lauren Leal y Jone Amezaga el 4 de octubre de 2025.

    En este medio hemos querido destacar la importancia que puede tener la llegada de José Herrera al banquillo rojiblanco y según la visión de Berto Mata, periodista insular que le conoce bien, el ex del Al-Hilal Saudi Football Club es un gran director técnico que ha ido creciendo desde su etapa como analista en el antiguo Granadilla Tenerife Egatesa es un un gran conocedor del juego y mantiene enchufadas a todas sus jugadoras.

    De hecho, en su opinión, que es una de las más autorizadas, Herrera es capaz de hacer crecer el proyecto, meterse en la Liga de Campeones e incluso porfiar por la segunda plaza liguera ante el Real Madrid, a pesar de la ventaja de puntos que actualmente tienen las de Valdebebas.

    Este choque es clave para el Atlético de Madrid que es uno de los grandes candidatos a alcanzar rondas finales en esta competición, para ello debe domar a las leonas de Javier Lerga.

    Noventa minutos para decidir si el Atlético sigue escribiendo su relación privilegiada con la Copa o si el Athletic abre, por fin, una puerta que siempre ha encontrado cerrada. Porque la Copa no elige al más fuerte: elige al que sabe escucharla cuando llama. Y esta vez, llama a dos guardianes de la historia.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola | Temporada 2025-2026

    ✨ Cuartos de final ✨

    🔥 Atlético de Madrid 🆚 Athletic Club 🔥

    📅 Miércoles, 4 de febrero de 2026

    ⏰ 18:45 horario peninsular

    📺 Teledeporte (RTVE )

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve)