⬛️ Víctor Martín Alba y la huella de un entrenador que elevó al Atlético de Madrid a la élite europea.
Hay decisiones que no se explican solo con resultados, ni se justifican únicamente con clasificaciones. Hay finales que no nacen de una derrota concreta, sino del desgaste invisible de los ciclos largos, de las exigencias de los grandes escudos y del peso silencioso que implica dirigir desde el banquillo de un club que vive permanentemente entre la obligación de ganar y la necesidad de construir. El Club Atlético de Madrid ha puesto punto final a la etapa de Víctor Martín Alba como entrenador de su primera plantilla femenina.
Lo hace en un contexto complejo, tras una semifinal de Supercopa perdida en el derbi de semifinales ante el Real Madrid, y lo hace cerrando un periodo que, más allá de la coyuntura actual, deja una huella profunda en la historia reciente del fútbol femenino rojiblanco.
El anuncio oficial llegó con la sobriedad institucional que caracteriza a los comunicados del Atlético de Madrid, pero con un contenido que sacudió los cimientos del proyecto deportivo femenino.
“Víctor Martín no continuará como entrenador de la primera plantilla del primer equipo femenino. La actual situación deportiva ha provocado la destitución del técnico, que llegaba a nuestro club en verano de 2024 y ha dirigido al equipo en 65 encuentros oficiales. En su primera temporada consiguió el objetivo del club de devolver al equipo a la UEFA Women’s Champions League y llevó al equipo a la final de la Copa de la Reina.”
(Fuente: Atlético de Madrid)
Un párrafo escueto para cerrar una etapa intensa, exigente y profundamente transformadora.
decisión se hace oficial tres días después de la derrota por 3-1 ante el Real Madrid en las semifinales de la Supercopa de España Iberdrola, disputada en Castellón. Un partido que, más allá del marcador, evidenció el momento delicado que atravesaba el equipo rojiblanco: dudas, desgaste competitivo y una dinámica negativa que se había prolongado durante semanas.
Con ese tropiezo, el Atlético de Madrid Femenino cumplía dos meses sin conocer la victoria, una racha impropia de un club construido para competir por títulos. En Liga F Moeve, el equipo había caído hasta la quinta posición, alejándose de los puestos de privilegio. En Copa de la Reina, el horizonte inmediato era un exigente cruce de cuartos de final frente al Athletic Club, otro examen de alto voltaje.
Reducir la salida de Víctor Martín a una mala racha sería injusto y simplista. El Atlético no solo evalúa resultados: evalúa tendencias, sensaciones, liderazgo, proyección y capacidad de sostener un proyecto en el tiempo. Y es precisamente ahí donde el análisis se vuelve más complejo.
Porque si algo define la etapa de Víctor Martín es que los logros están ahí, son objetivos, cuantificables y, en algunos casos, históricos
Antes de sentarse en el banquillo del Centro Deportivo Alcalá de Henares o del Estadio Metropolitano, Víctor Martín había construido su carrera lejos de los grandes titulares. Su trayectoria no responde al camino clásico del entrenador mediático, sino al del técnico de método, estudio y convicción.
Su experiencia como director de metodología del Albacete Balompié, en el fútbol masculino, marcó su ADN profesional: trabajo estructural, desarrollo del talento y obsesión por los procesos. A ello se sumó una etapa internacional poco común en el currículum de entrenadores españoles del fútbol femenino: su paso por Uzbekistán, como segundo entrenador y analista del Metallurg Bekabad, en la Super Liga del país.
Ese bagaje, silencioso pero sólido, sería clave para lo que estaba por venir.
punto de inflexión llegó el 24 de enero de 2024, cuando Víctor Martín asumió el cargo de entrenador del Madrid CFF, sustituyendo a María Pry, que se encontraba de baja por maternidad. Lo que en principio parecía una solución provisional se transformó en una de las historias más impactantes del fútbol femenino español reciente.
En el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada, al frente del club con la cantera exclusivamente femenina más grande de toda Europa, Víctor Martín construyó un equipo competitivo, valiente y reconocible.
Allí logró una proeza que ya forma parte de la memoria colectiva del campeonato: derrotar por 2-1 al FC Barcelona, poniendo fin a 719 días de imbatibilidad culé. Una victoria que trascendió el resultado y colocó su nombre en la élite del banquillo nacional.
Además, estuvo muy cerca de clasificar al Madrid CFF para la fase previa de la UEFA Women’s Champions League, un hito que habría sido histórico para la entidad.
Ese rendimiento no pasó desapercibido. El Atlético de Madrid, en pleno proceso de redefinición de su proyecto femenino, vio en Víctor Martín el perfil ideal: conocimiento profundo del fútbol femenino español, capacidad para potenciar talento joven y una metodología contrastada.
Su llegada en el verano de 2024 supuso un nuevo comienzo para el equipo rojiblanco.
No llegó solo. Con él aterrizaron Luany Da Silva y Gio Queiroz, dos futbolistas que ya conocían su modelo de juego y que hoy son piezas estructurales del ataque atlético. Su impacto fue inmediato: verticalidad, desequilibrio, amenaza constante.
En 65 partidos oficiales, Víctor Martín cumplió con los principales objetivos marcados por el club: • Clasificación para la UEFA Women’s Champions League, devolviendo al Atlético a la máxima competición continental. • Final de la Copa de la Reina, demostrando competitividad en eliminatorias directas. • Consolidación de un estilo reconocible, con protagonismo ofensivo y apuesta por futbolistas jóvenes.
Todo ello en un contexto de máxima exigencia, con un campeonato doméstico cada vez más competitivo y con rivales en clara expansión presupuestaria y estructural.
Sin embargo, el fútbol de élite no entiende de méritos pasados. La acumulación de partidos, las lesiones, la presión constante y la necesidad de resultados inmediatos fueron erosionando el día a día del equipo.
La racha de dos meses sin ganar, la caída al quinto puesto en Liga F y la eliminación en semifinales de Supercopa actuaron como catalizadores de una decisión que, según fuentes del club, se venía madurando internamente.
Víctor Martín quiso despedirse con palabras breves, pero cargadas de dignidad: “Ha sido un orgullo ser el entrenador del primer equipo femenino y doy las gracias a las jugadoras, club y afición por todo este tiempo juntos.”
Un mensaje que resume una etapa vivida con intensidad y compromiso.
Más allá del desenlace, la etapa de Víctor Martín deja una huella clara: elevó el nivel competitivo del equipo, consolidó perfiles clave y devolvió al Atlético de Madrid Femenino al escenario europeo que le corresponde por historia y ambición.
Su salida no borra lo construido. Al contrario: lo convierte en parte de la narrativa de un club que sigue buscando el equilibrio entre identidad, rendimiento y futuro.
Uno de los grandes méritos de Víctor Martín al frente del Atlético de Madrid Femenino fue dotar al equipo de una identidad futbolística clara, reconocible incluso en los momentos de dificultad. En un campeonato como la Liga F Moeve, cada vez más fragmentado por estilos, presupuestos y realidades estructurales, el Atlético encontró con Martín una hoja de ruta definida.
Lejos de una idea conservadora, Viti apostó por equipos largos en ataque, laterales profundos y extremos con libertad para romper líneas. En fases de plenitud física, el Atlético fue uno de los conjuntos más incómodos de la competición para cualquier rival.
algo caracterizó al técnico madrileño fue su capacidad de adaptación. La primera fase de su etapa estuvo marcada por un planteamiento más ambicioso con balón, buscando dominar territorios y ritmos. Con el paso de los meses —y condicionado por lesiones, carga de partidos y ajustes rivales—, el equipo evolucionó hacia un enfoque más pragmático. • Bloques medios compactos frente a rivales directos. • Salida limpia desde atrás, pero con alternativas en largo. • Mayor peso de las segundas jugadas, especialmente en encuentros de alta exigencia.
Este proceso de ajuste constante, sin embargo, también tuvo un coste: la pérdida de continuidad en sensaciones, algo que el propio vestuario reconocía internamente como una de las dificultades del tramo final.
La llegada de Luany Da Silva y Gio Queiroz no fue casualidad ni capricho de mercado. Ambas representaban la extensión natural del modelo que Víctor Martín había desarrollado previamente en el Madrid CFF. • Luany, con su potencia, desborde y capacidad para atacar el espacio, se convirtió en un arma diferencial. • Gio, con lectura táctica, movilidad y compromiso defensivo, aportó equilibrio al frente ofensivo.
Hoy, ambas son jugadoras estructurales del Atlético, y su consolidación es uno de los legados más visibles del técnico.
Puertas adentro, Víctor Martín fue descrito como un entrenador exigente, meticuloso y profundamente implicado. Su liderazgo no se basaba en grandes discursos, sino en el día a día: sesiones detalladas, análisis individualizado y comunicación directa.
Sin embargo, en clubes de la dimensión del Atlético de Madrid, la gestión emocional adquiere una complejidad adicional. La presión por ganar, la convivencia de perfiles internacionales y la exposición mediática permanente generan tensiones inevitables.
Fuentes cercanas al equipo apuntan a un desgaste progresivo, más emocional que táctico, fruto de la acumulación de expectativas no siempre satisfechas en el corto plazo.
Todo entrenador del Atlético convive con la comparación constante. En el fútbol femenino, esa sombra incluye etapas gloriosas, títulos nacionales y noches europeas memorables. El listón histórico es alto y la paciencia, limitada.
Víctor Martín asumió el cargo en un momento de transición estructural, con una plantilla en reconstrucción y un campeonato en clara evolución. Cumplió objetivos estratégicos, pero el Atlético no solo mira el “qué”, sino el “cómo” y el “cuándo”.
En ese cruce de exigencias, su proyecto quedó atrapado entre el mérito acumulado y la urgencia inmediata.
dato es contundente: dos meses sin victoria. En otro contexto podría interpretarse como una mala racha. En el Atlético, se convierte en una alarma estructural.
La derrota en el derbi de Supercopa ante el Real Madrid no fue el origen, sino el detonante. El equipo había mostrado señales de fragilidad competitiva en semanas anteriores, especialmente en partidos donde tradicionalmente imponía jerarquía.
La caída al quinto puesto en Liga F Moeve reforzó la percepción de que el ciclo había entrado en una fase de estancamiento.
Desde el club se insiste en que la decisión fue tomada desde la responsabilidad institucional, pensando en el futuro inmediato y en la necesidad de un revulsivo competitivo. No hubo improvisación, sino una lectura estratégica del momento.
La Copa de la Reina, con un cruce exigente ante el Athletic Club, aparece en el horizonte como un punto de no retorno para la temporada. La dirección deportiva entendió que el equipo necesitaba un nuevo impulso.
Lejos de suponer un retroceso, la salida del Atlético consolida a Víctor Martín como un entrenador de primer nivel en el fútbol femenino español y europeo.
Su trayectoria reciente —Madrid CFF y Atlético— le sitúa como un perfil atractivo para proyectos ambiciosos, tanto dentro como fuera de España. Su conocimiento metodológico, experiencia internacional y capacidad de construcción lo convierten en un técnico preparado para liderar nuevos desafíos.
Para el Atlético de Madrid Femenino, se abre ahora una nueva etapa. La plantilla mantiene talento, estructura y ambición. La elección del próximo cuerpo técnico marcará el rumbo de un proyecto que no renuncia a nada.
El reto será reconectar con la identidad histórica, recuperar la competitividad inmediata y, al mismo tiempo, sostener un modelo a medio plazo en un entorno cada vez más exigente.
Epílogo abierto
Los ciclos terminan, pero las huellas permanecen. Víctor Martín Alba ya forma parte de la historia del Atlético de Madrid Femenino. No por un título concreto, sino por haber sostenido el proyecto en un momento clave, haber devuelto al club a Europa y haber dejado cimientos sólidos para el futuro.
El tiempo, como siempre en el fútbol, será el juez definitivo. Pero hoy, con la perspectiva que dan los hechos, su etapa merece algo más que una lectura fría de resultados: merece contexto, memoria y reconocimiento.
◼️Apenas siete días separan al fútbol femenino de uno de esos momentos llamados a permanecer en la memoria colectiva, una semana exacta para que Londres se convierta en el epicentro mundial del talento, la ambición y la excelencia competitiva, una cuenta atrás que no mide tiempo sino expectativa, porque lo que está en juego no es solo un título, sino la reafirmación definitiva de una era. La Women’s Champions Cup FIFA London 2026 ya no es una promesa ni un proyecto: es una realidad inminente que reúne a clubes de referencia internacional, a aficiones de distintos continentes y a una ciudad que respira fútbol en cada rincón. El cartel que anuncia “One Week To Go” no es un simple recordatorio; es una declaración de intenciones, un aviso solemne de que el fútbol femenino está preparado para ocupar el escenario global con voz propia, con identidad y con una narrativa que ya no admite discusión.
Londres, ciudad de símbolos, de historia y de vanguardia, se prepara para acoger un torneo que trasciende lo puramente deportivo. La Women’s Champions Cup FIFA 2026 nace como un punto de encuentro entre culturas futbolísticas, estilos de juego y proyectos que representan diferentes maneras de entender el crecimiento del fútbol femenino profesional. No se trata únicamente de enfrentar a clubes campeones, sino de poner en diálogo trayectorias, modelos de desarrollo y visiones estratégicas que confluyen durante unos días en un mismo escenario con un objetivo común: competir al máximo nivel y dejar huella.
La imagen oficial del evento condensa esa ambición global. En ella conviven referentes visuales inequívocos de Londres con la fuerza expresiva del fútbol femenino contemporáneo. El mensaje es claro: el torneo no pertenece a un solo país ni a una sola liga, sino a una comunidad internacional que ha empujado durante años para que el fútbol femenino ocupe el lugar que merece. La Women’s Champions Cup FIFA no llega para sustituir nada, sino para sumar, para ampliar horizontes y para ofrecer un escaparate competitivo que refuerza el calendario internacional de clubes desde la excelencia.
Los clubes participantes representan la diversidad y la riqueza del fútbol femenino actual. Proyectos consolidados en Europa, referentes de otros continentes y entidades que han construido su prestigio a base de inversión, trabajo estructural y una apuesta decidida por el talento femenino. Cada uno llega a Londres con su propia historia, con sus objetivos y con la responsabilidad de representar no solo a su escudo, sino a toda una liga, a toda una afición y a una manera concreta de entender el fútbol. La Women’s Champions Cup FIFA London 2026 no enfrenta solo equipos; enfrenta identidades.
El torneo se presenta, además, como una oportunidad única para medir fuerzas en un contexto distinto al habitual. Lejos de las competiciones domésticas y de las rutinas semanales, este formato concentra la intensidad, exige una preparación específica y pone a prueba la capacidad de adaptación de los cuerpos técnicos y de las futbolistas. Cada partido adquiere un valor multiplicado, cada detalle cuenta y cada error se paga caro. En este tipo de escenarios es donde emergen las grandes figuras, donde se consolidan liderazgos y donde se escriben capítulos que permanecen en la historia.
Londres aporta al evento una dimensión simbólica inigualable. Cuna de algunas de las tradiciones futbolísticas más influyentes del mundo y, al mismo tiempo, uno de los epicentros del crecimiento reciente del fútbol femenino, la ciudad actúa como un puente entre pasado y futuro. Acoger la Women’s Champions Cup FIFA 2026 supone reconocer ese papel y reforzar la idea de que el fútbol femenino ya no es una disciplina en construcción, sino un producto deportivo maduro, capaz de generar expectación global, impacto mediático y emoción genuina.
A una semana del inicio del torneo, la cuenta atrás se vive tanto en los despachos como en los vestuarios. Los clubes ultiman detalles logísticos, afinan planes de viaje y ajustan cargas de trabajo con un objetivo claro: llegar en el mejor estado posible a una competición que no concede margen para la improvisación. Los cuerpos técnicos analizan escenarios, estudian rivales y preparan partidos que, por su carácter internacional, exigen una lectura táctica más amplia y una capacidad de respuesta inmediata ante contextos desconocidos.
Para las futbolistas, la Women’s Champions Cup FIFA representa algo más que una competición más en el calendario. Es la oportunidad de competir ante una audiencia global, de medirse a referentes internacionales y de formar parte de un escaparate que amplifica cada actuación. La presión es alta, pero también lo es la motivación. Este tipo de torneos no se juegan todos los años, y cada participación se convierte en un hito personal y colectivo.
El impacto mediático del evento refuerza su dimensión histórica. La Women’s Champions Cup FIFA London 2026 ha sido concebida desde su origen como un producto global, con una narrativa cuidada, una identidad visual potente y una estrategia de comunicación orientada a públicos diversos. La imagen del “One Week To Go” sintetiza esa estrategia: es un mensaje directo, reconocible y cargado de simbolismo, que conecta con aficionados de distintas generaciones y procedencias. No se trata solo de anunciar fechas; se trata de construir emoción.
Desde el punto de vista institucional, el torneo supone un paso más en la consolidación del fútbol femenino a nivel internacional. La implicación de FIFA en la organización de la Women’s Champions Cup refuerza el compromiso de los organismos rectores con el desarrollo del fútbol femenino de clubes, complementando las competiciones ya existentes y ampliando las oportunidades de crecimiento deportivo y económico. Este tipo de iniciativas contribuyen a reducir brechas, a generar referentes y a ofrecer a las futbolistas escenarios acordes a su nivel competitivo.
La expectación generada en torno al torneo también se refleja en la respuesta de las aficiones. Londres se prepara para recibir a seguidores procedentes de distintos países, dispuestos a convertir la ciudad en un mosaico de colores, camisetas y acentos. Esa diversidad es uno de los grandes valores del evento: la capacidad de reunir en un mismo espacio a personas unidas por una misma pasión, más allá de fronteras y diferencias culturales. La Women’s Champions Cup FIFA no es solo una competición; es una celebración del fútbol femenino en su expresión más global.
A siete días del inicio, el mensaje es unánime: todo está listo para que el balón eche a rodar y para que Londres escriba un nuevo capítulo en la historia del fútbol femenino. Los estadios, las infraestructuras, los dispositivos de seguridad y las plataformas de difusión trabajan de forma coordinada para ofrecer un evento a la altura de las expectativas. Cada detalle ha sido diseñado para garantizar que la competición se desarrolle en un entorno de excelencia, respeto y profesionalidad.
La Women’s Champions Cup FIFA London 2026 llega, además, en un momento especialmente significativo para el fútbol femenino. Tras años de crecimiento sostenido, de récords de audiencia y de avances estructurales, el deporte se encuentra en una fase de consolidación que exige eventos de este calibre para seguir avanzando. Torneos como este no solo reflejan lo que el fútbol femenino ya es, sino que ayudan a proyectar lo que puede llegar a ser.
Cuando dentro de una semana suene el primer pitido inicial, todo lo que ahora es expectativa se transformará en realidad competitiva. Los discursos darán paso al juego, las imágenes promocionales a las acciones sobre el césped y la cuenta atrás a la emoción pura del fútbol. Solo entonces comenzará a escribirse la historia definitiva de esta edición, una historia que ya parte con una premisa clara: el fútbol femenino ha llegado para quedarse y para ocupar, con pleno derecho, el centro del escenario global.
Londres será testigo. El mundo mirará. Y el fútbol femenino, una vez más, demostrará que está preparado para los grandes desafíos. Una semana. Solo siete días. Lo suficiente para que la historia vuelva a llamar a la puerta.
The FIFA Women's Champions Cup, the world's best on one stage! 💫#FIFAWCC
🔥Presentado en Londres el deslumbrante trofeo de la Copa de Campeones Femenina de la FIFA 🔥
La exjugadora internacional inglesa Alex Scott MBE y la directora ejecutiva de fútbol de la FIFA, Jill Ellis, presentan el espectacular premio en un evento especial celebrado en Londres.
Los cuatro clubes clasificados para la fase final de la Copa de Campeones Femenina de la FIFA™ ya conocen el premio por el que lucharán. Hoy se ha presentado el deslumbrante nuevo trofeo que alzará el equipo ganador de la edición inaugural de la competición mundial femenina de clubes de la FIFA.
Este momento histórico tuvo lugar ante un público muy especial, ya que el alumnado de una escuela próxima al estadio del Brentford, escenario de las semifinales que se jugarán el miércoles 28 de enero, pudo ver en exclusiva el codiciado galardón. Llevaron a cabo la presentación Alex Scott, exinternacional por Inglaterra y leyenda del Arsenal, y Jill Ellis, bicampeona de la Copa Mundial Femenina de la FIFA™ como entrenadora y actual directora general de Fútbol de la FIFA. Ambas son, sin duda, poderosos modelos a seguir para una nueva generación de hinchas del fútbol femenino.
La estética de la Copa de Campeones Femenina de la FIFA quiere encarnar los valores fundamentales de la competición: unidad mundial y excelencia del fútbol de clubes femenino.
El trofeo incluye seis mapas, que representan las confederaciones de los países participantes, colocados en torno a un emblema central que refleja tanto el alcance mundial del fútbol femenino de clubes como la importancia internacional del torneo. Esta elegante copa, elaborada con materiales de máxima calidad, es todo un símbolo de prestigio y éxito.
Se alzará por primera vez en Londres el domingo 1 de febrero de 2026, cuando el primer equipo campeón intercontinental femenino celebre su triunfo frente al público presente para marcar un hito histórico en la evolución del fútbol femenino de clubes.
◼️ EA SPORTS ha puesto en marcha, este miércoles 21 de enero, las votaciones para designar a la POTM del mes de enero en Liga F Moeve. La competición española se convirtió la temporada pasada en la primera liga femenina a nivel mundial en contar con esta acción. La ganadora de este galardón se dará a conocer el próximo lunes 2 de febrero.
La temporada pasada marcó un antes y un después en la historia del fútbol femenino profesional. No fue únicamente por los récords de audiencia, por la consolidación de proyectos deportivos ambiciosos o por el crecimiento sostenido de la Liga F como una de las competiciones de referencia en Europa, sino porque por primera vez una gran multinacional del entretenimiento interactivo como EA SPORTS decidió situar al fútbol femenino en el centro de una narrativa global de reconocimiento individual, innovación y visibilidad. La Liga F Moeve fue elegida para convertirse en la primera liga femenina del mundo en estrenar los galardones oficiales de Player of the Month, un distintivo que hasta ese momento estaba reservado exclusivamente a las grandes competiciones masculinas del panorama internacional. Aquel gesto no fue simbólico ni coyuntural, sino estructural: supuso la validación definitiva de una competición que llevaba años reclamando su espacio con hechos, talento y una identidad propia cada vez más reconocible.
El premio Player of the Month nació con una vocación clara: reconocer el rendimiento sostenido, el impacto competitivo y la influencia real de una futbolista durante un periodo concreto de la temporada. No se trata únicamente de goles, asistencias o estadísticas aisladas, sino de liderazgo, regularidad, capacidad para marcar diferencias y para elevar el nivel colectivo de su equipo. Que EA SPORTS decidiera implantar este galardón en la Liga F Moeve antes que en cualquier otra liga femenina del planeta fue una declaración de intenciones que situó a la competición española en el epicentro del fútbol femenino mundial, compartiendo espacio con torneos históricos del fútbol masculino como LALIGA EA SPORTS, la Premier League, la Serie A, la Bundesliga o la Ligue 1. La Liga F dejó de ser una promesa para convertirse en una certeza.
El impacto de aquella primera edición del Player of the Month fue inmediato. Mes tras mes, la conversación alrededor del fútbol femenino se amplificó, las aficiones encontraron un nuevo motivo para seguir la competición con atención semanal y las futbolistas comenzaron a ocupar un espacio de reconocimiento individual que durante décadas les había sido negado. La excelente acogida de la iniciativa confirmó que el fútbol femenino no solo estaba preparado para asumir este tipo de distinciones, sino que las necesitaba para seguir creciendo, para seguir contando su historia desde el mérito y desde la excelencia deportiva. Por eso, en la temporada 2025/2026, EA SPORTS redobló su apuesta y consolidó definitivamente el premio como parte estructural del ecosistema de la Liga F Moeve.
Desde el inicio de esta campaña, el galardón ha ido dibujando un mapa emocional y competitivo del campeonato. En el mes de septiembre, Luany, con la camiseta del Atlético de Madrid, inauguró el palmarés de la temporada demostrando que el talento joven, cuando se combina con personalidad y ambición, puede marcar diferencias desde el primer minuto. Octubre fue el mes de Edna Imade, estandarte de una Real Sociedad reconocible, sólida y competitiva, capaz de mirar de frente a cualquier rival. Noviembre consagró a Claudia Pina, una futbolista que simboliza como pocas la excelencia técnica, la inteligencia táctica y la capacidad de decidir partidos desde cualquier zona del campo, mientras que diciembre coronó a Ewa Pajor, referencia ofensiva absoluta y ejemplo de profesionalidad, instinto y liderazgo silencioso. Cada premio no solo reconoció a una futbolista, sino que explicó un momento concreto de la temporada y ayudó a construir el relato global de la Liga F Moeve.
Con dieciséis jornadas ya disputadas y el campeonato entrando en una fase decisiva, el mes de enero emerge como un punto de inflexión. Es el primer mes completo del nuevo año, el momento en el que los equipos ajustan objetivos, consolidan dinámicas o corrigen inercias, y en el que las futbolistas que asumen responsabilidades lo hacen con una claridad meridiana. En ese contexto, siete nombres propios se han erigido como candidatas al galardón de Player of the Month de enero, siete futbolistas que representan no solo el talento individual, sino la diversidad competitiva, geográfica y estilística de la Liga F Moeve. Siete historias distintas que confluyen en un mismo reconocimiento.
Sydney Schertenleib, con la camiseta del FC Barcelona, encarna el presente y el futuro de una entidad que ha convertido la excelencia en una costumbre. Su irrupción y consolidación durante el mes de enero no se explica únicamente por su calidad técnica, sino por su capacidad para integrarse en un ecosistema altamente exigente, interpretar el juego con madurez y ofrecer soluciones constantes en contextos de máxima presión. En un equipo donde cada acción se analiza al detalle y donde la competencia interna es feroz, Schertenleib ha demostrado personalidad, precisión y una comprensión del juego que trasciende su edad. Su impacto no siempre se mide en cifras inmediatas, pero sí en la fluidez colectiva, en la continuidad ofensiva y en la sensación permanente de control que transmite cuando participa en la circulación del balón. Ser diferencial en el FC Barcelona implica algo más que talento: implica asumir una herencia, un estilo y una responsabilidad histórica, y Sydney Schertenleib ha respondido con naturalidad y ambición.
Athenea del Castillo, referente ofensivo del Real Madrid CF, ha vuelto a demostrar en enero por qué es una de las futbolistas más determinantes del campeonato. Su capacidad para desequilibrar en el uno contra uno, su lectura de los espacios y su influencia directa en los partidos la convierten en una amenaza constante para cualquier defensa. Pero más allá de las acciones decisivas, Athenea representa la evolución competitiva de un Real Madrid que sigue construyendo su identidad y que encuentra en ella un faro emocional y deportivo. Durante el mes de enero, su rendimiento ha sido sinónimo de verticalidad, valentía y compromiso, asumiendo galones en momentos clave y liderando desde el ejemplo. Cada balón que pasa por sus botas activa a su equipo y conecta con una afición que reconoce en ella el espíritu competitivo que define a los grandes clubes.
Elba Vergés, capitana y alma del Costa Adeje Tenerife, simboliza la resiliencia y la fidelidad a un proyecto que ha sabido mantenerse competitivo temporada tras temporada. Su nominación es el reconocimiento a una futbolista que entiende el fútbol desde la inteligencia táctica, la anticipación y el liderazgo silencioso. En enero, Vergés ha vuelto a ser el eje sobre el que se sostiene su equipo, ordenando la línea defensiva, ganando duelos clave y transmitiendo seguridad en cada acción. Su importancia va más allá del terreno de juego: es el reflejo de un club que ha hecho del compromiso y la estabilidad su seña de identidad. En una liga cada vez más exigente, la regularidad y la fiabilidad defensiva son valores diferenciales, y Elba Vergés los representa como pocas.
Anna Torrodá, con el RCD Espanyol, ha protagonizado uno de los meses más completos de su carrera. Su rendimiento en enero ha sido una declaración de intenciones de un equipo que pelea cada jornada desde la convicción y el trabajo colectivo. Torrodá ha destacado por su capacidad para interpretar distintos registros del juego, aportando equilibrio, llegada y una lectura táctica que ha resultado clave en partidos de alta exigencia. Su nominación pone en valor a futbolistas que no siempre ocupan los focos mediáticos, pero cuya influencia resulta determinante para sostener proyectos competitivos. En el Espanyol, Anna Torrodá se ha consolidado como una pieza imprescindible, y enero ha sido el mes en el que su impacto se ha hecho incuestionable.
Ari Mingueza, estandarte del Granada CF, ha sido una de las grandes protagonistas del arranque de 2026. Su energía, su capacidad para multiplicarse en el campo y su compromiso absoluto con el escudo han convertido cada partido en una demostración de carácter. En un equipo que compite desde la intensidad y la identidad colectiva, Mingueza ha sabido elevar su rendimiento individual para empujar al grupo en momentos decisivos. Su nominación es también un reconocimiento al crecimiento del Granada CF en la élite, a su capacidad para competir con valentía y a la importancia de futbolistas que entienden el juego desde el sacrificio y la ambición.
Érika González, con el Levante UD, ha vuelto a demostrar que el gol sigue siendo un arte que se cultiva con instinto, trabajo y constancia. Durante el mes de enero, su olfato goleador y su capacidad para aparecer en el momento justo han resultado fundamentales para su equipo. Más allá de las cifras, Érika aporta una lectura del juego ofensivo que condiciona a las defensas rivales y genera espacios para sus compañeras. Su candidatura al Player of the Month es el reflejo de un rendimiento sostenido y de una influencia directa en los resultados, cualidades esenciales para cualquier aspirante al galardón.
Paula Fernández, centrocampista de la Real Sociedad, completa una lista de nominadas que resume a la perfección la diversidad y la riqueza competitiva de la Liga F Moeve. Su mes de enero ha sido un ejercicio de inteligencia, equilibrio y precisión. Capaz de ordenar el juego, de ofrecer soluciones en la salida de balón y de interpretar los ritmos del partido, Paula Fernández ha sido una de las piezas clave del engranaje txuri-urdin. Su nominación reconoce a las futbolistas que hacen mejor a su equipo desde la comprensión profunda del juego, desde el trabajo constante y desde una regularidad que sostiene cualquier proyecto ambicioso.
La votación, abierta a todos los aficionados entre el miércoles 21 y el domingo 25 de enero, representa mucho más que la elección de una ganadora. Es una invitación a participar activamente en el relato del fútbol femenino, a reconocer el talento y a formar parte de una comunidad que crece y se fortalece jornada tras jornada. El anuncio de la ganadora, previsto para el lunes 2 de febrero a través de los canales oficiales de EA SPORTS y Liga F Moeve, culminará un proceso que celebra el mérito, la excelencia y el compromiso con el fútbol femenino profesional.
La entrega del trofeo en los prolegómenos de un partido, ante su afición y en su estadio, no será un mero acto protocolario, sino la materialización de un reconocimiento colectivo. Porque el Player of the Month no solo distingue a una futbolista, sino que honra a una liga, a sus clubes y a una generación de jugadoras que están escribiendo, con cada partido, una historia que ya es imborrable.
Ese reconocimiento público que culmina con la entrega del trofeo no surge de la nada. Es el resultado de un proceso de transformación profunda que la Liga F Moeve ha experimentado en los últimos años, un camino en el que la profesionalización, la visibilidad y la narrativa propia han ido de la mano. El Player of the Month de EA SPORTS se ha convertido, en muy poco tiempo, en uno de los símbolos más claros de esa evolución. Cada mes, la competición se detiene para mirar con lupa el rendimiento de sus protagonistas, para analizar quién ha marcado el pulso del campeonato, quién ha asumido responsabilidades en momentos de máxima exigencia y quién ha sabido sostener el peso de un equipo entero sobre sus botas.
Enero, históricamente, siempre ha sido un mes especial en cualquier competición liguera. Es el mes del regreso tras el parón navideño, el momento en el que se reordenan los objetivos y en el que las dinámicas se confirman o se rompen definitivamente. En la Liga F Moeve, enero de 2026 ha concentrado una intensidad competitiva notable, con partidos igualados, contextos de máxima presión y escenarios en los que el margen de error se reduce al mínimo. En ese entorno, las siete futbolistas nominadas no solo han rendido a un nivel sobresaliente, sino que han sabido hacerlo cuando el contexto lo exigía, cuando el partido pedía personalidad, claridad y determinación.
La figura de Sydney Schertenleib, por ejemplo, se inscribe dentro de una tradición histórica del FC Barcelona que ha sabido identificar, formar y potenciar talento joven hasta convertirlo en referencia mundial. En un equipo donde la excelencia técnica es el punto de partida y no el objetivo final, Schertenleib ha demostrado durante el mes de enero una madurez competitiva que va más allá de lo esperado. Su capacidad para entender los espacios, para ofrecer líneas de pase constantes y para interpretar cuándo acelerar y cuándo pausar el juego ha sido fundamental en encuentros cerrados, donde el dominio territorial no siempre se traduce en ventaja inmediata. En ese tipo de partidos, su presencia ha aportado continuidad, equilibrio y una sensación de control que define al Barcelona contemporáneo. Ser candidata al Player of the Month en un contexto tan exigente es, en sí mismo, una declaración de estatus.
Athenea del Castillo, por su parte, representa una narrativa distinta pero igualmente poderosa. La del crecimiento constante de un proyecto que busca consolidarse entre la élite y que necesita referentes capaces de asumir la responsabilidad en los momentos decisivos. Durante enero, Athenea no solo ha sido determinante en términos ofensivos, sino que ha asumido un rol de liderazgo emocional evidente. Su lenguaje corporal, su insistencia en el desborde, su capacidad para pedir el balón incluso en escenarios adversos hablan de una futbolista que entiende la presión como un estímulo y no como una carga. En una Liga F Moeve cada vez más competitiva, contar con perfiles capaces de decidir partidos desde la personalidad es un valor incalculable, y Athenea ha encarnado ese perfil con claridad durante todo el mes.
La candidatura de Elba Vergés tiene un peso simbólico especial dentro del ecosistema de la Liga F. En un campeonato donde el foco mediático suele recaer sobre el talento ofensivo, la figura de una defensora central que lidera desde la consistencia, la lectura táctica y la fiabilidad adquiere un valor diferencial. Vergés ha sido, una vez más, el sostén del Costa Adeje Tenerife, un equipo que ha construido su identidad desde la solidez y el compromiso colectivo. Durante enero, su capacidad para anticipar acciones, para ordenar a sus compañeras y para neutralizar a delanteras de primer nivel ha sido determinante. Su nominación recuerda que el fútbol también se gana desde la defensa, desde la concentración permanente y desde la experiencia acumulada partido a partido.
Anna Torrodá ha vivido un mes de enero que bien podría considerarse un punto de inflexión en su temporada. En un RCD Espanyol que compite cada jornada desde la intensidad y la cohesión, Torrodá ha aportado una versatilidad táctica fundamental. Capaz de adaptarse a diferentes roles dentro del centro del campo, su influencia se ha manifestado tanto en la recuperación como en la construcción del juego. Su lectura de los tiempos del partido, su capacidad para sostener al equipo en momentos de repliegue y su llegada desde segunda línea han convertido su rendimiento en uno de los más completos del mes. La nominación reconoce ese tipo de futbolistas que hacen funcionar al colectivo, que entienden el fútbol como un engranaje y que brillan desde la utilidad constante.
En el caso de Ari Mingueza, la palabra que mejor define su mes de enero es compromiso. En el Granada CF, un club que ha hecho de la intensidad y la valentía su seña de identidad, Mingueza ha sido el reflejo perfecto de ese espíritu. Su capacidad para presionar, para recorrer metros sin balón y para implicarse en cada acción ha elevado el nivel competitivo de su equipo. Pero más allá del esfuerzo físico, su inteligencia para interpretar el juego y para elegir correctamente en situaciones límite ha marcado la diferencia. Enero ha sido el mes en el que Mingueza ha consolidado su rol como futbolista clave dentro del proyecto granadino, demostrando que el crecimiento individual va de la mano del crecimiento colectivo.
Érika González ha vuelto a recordarle a la Liga F Moeve que el gol sigue siendo un bien preciado y que no todas las goleadoras son iguales. Durante el mes de enero, su capacidad para aparecer en el área, para atacar el primer palo y para leer las segundas jugadas ha sido decisiva para el Levante UD. Su nominación no responde a un destello puntual, sino a una regularidad sostenida que se traduce en puntos y en confianza para su equipo. En un campeonato donde los partidos se deciden cada vez por márgenes más estrechos, contar con una futbolista capaz de transformar una ocasión en un gol es un privilegio, y Érika ha ejercido ese rol con eficacia y determinación.
Paula Fernández completa la lista de nominadas con un perfil que encarna la esencia del centrocampista moderno. En la Real Sociedad, su influencia durante enero ha sido silenciosa pero constante. Su capacidad para ofrecerse siempre como apoyo, para ordenar la circulación del balón y para interpretar las necesidades del partido en cada momento la convierten en una pieza fundamental del sistema. Paula no necesita grandes gestos para destacar; su fútbol se construye desde la inteligencia, la precisión y la regularidad. Su nominación es un reconocimiento al trabajo bien hecho, a la importancia de las futbolistas que hacen que todo funcione, incluso cuando no acaparan titulares.
La votación abierta a los aficionados refuerza uno de los pilares fundamentales de este premio: la conexión entre la competición y su público. El Player of the Month no es solo una distinción técnica o estadística, sino una herramienta de participación y de construcción de comunidad. Cada voto representa una mirada, una preferencia, una historia personal ligada a un club o a una futbolista. Ese proceso colectivo amplifica el impacto del galardón y lo convierte en algo más que un trofeo: lo transforma en un símbolo compartido.
Cuando el próximo 2 de febrero se anuncie el nombre de la ganadora a través de los canales oficiales de EA SPORTS y Liga F Moeve, el fútbol femenino volverá a detenerse durante unos instantes para celebrar el talento, el esfuerzo y la excelencia. La ceremonia de entrega, en los prolegómenos de un partido y ante su afición, será el cierre visible de un proceso que se ha construido jornada a jornada, entrenamiento a entrenamiento, desde el compromiso absoluto con la competición.
Pero más allá de quién alce finalmente el trofeo, el verdadero triunfo reside en la existencia misma del premio, en su continuidad y en su capacidad para contar historias. Porque cada nominación es un reconocimiento al crecimiento de la Liga F Moeve, a la diversidad de sus protagonistas y a la riqueza competitiva de un campeonato que ha sabido ganarse su lugar en el mapa del fútbol mundial. Enero de 2026 no será recordado solo por sus resultados, sino por haber reunido en una misma votación a siete futbolistas que representan siete maneras distintas de entender y de vivir el fútbol.
Y es precisamente en esa pluralidad donde la Liga F Moeve encuentra su mayor fortaleza, en la convivencia de estilos, trayectorias y contextos que enriquecen el relato colectivo. El Player of the Month de EA SPORTS actúa como un espejo de esa realidad, reflejando mes a mes la complejidad y la belleza de una competición que ya no necesita compararse para reivindicarse, porque ha construido su propio camino.
el fondo, el verdadero valor de este galardón reside en lo que representa más allá del mes concreto que premia. El Player of the Month de EA SPORTS ha dejado de ser una simple distinción mensual para convertirse en una herramienta narrativa que ayuda a explicar la Liga F Moeve en tiempo real, a fijar momentos, a señalar protagonistas y a construir memoria colectiva. Cada edición añade una capa más al relato de una competición que ya no se define solo por su clasificación final, sino por la suma de historias individuales que la atraviesan y la enriquecen. Enero de 2026 es uno de esos momentos que ayudan a entender en qué punto se encuentra el fútbol femenino español, cuáles son sus referentes actuales y hacia dónde se dirige.
La coexistencia en una misma lista de nominadas de futbolistas pertenecientes a clubes con realidades tan distintas como el FC Barcelona, el Real Madrid CF, la Real Sociedad, el Levante UD, el Costa Adeje Tenerife, el RCD Espanyol o el Granada CF no es casual. Es la prueba tangible de que la Liga F Moeve ha alcanzado un grado de madurez competitivo que permite que el talento emerja en contextos muy diversos, que las futbolistas puedan marcar diferencias independientemente del escudo que defienden y que la excelencia no sea patrimonio exclusivo de unos pocos. Este equilibrio, todavía imperfecto pero cada vez más visible, es uno de los grandes logros estructurales de la competición.
En ese sentido, la figura de Sydney Schertenleib vuelve a adquirir una dimensión simbólica especialmente relevante. Su nominación no solo reconoce un rendimiento concreto durante el mes de enero, sino que proyecta una idea de futuro. La del relevo generacional en uno de los clubes más dominantes del panorama internacional, la de una futbolista que asume con naturalidad la exigencia máxima y que entiende que el éxito colectivo se construye desde la disciplina, la inteligencia y el compromiso diario. En una plantilla repleta de estrellas consagradas, abrirse camino y resultar determinante es un mérito que trasciende cualquier estadística.
Athenea del Castillo, por el contrario, encarna una narrativa más vinculada al presente inmediato, a la necesidad de competir aquí y ahora. Su rendimiento durante enero ha sido una afirmación constante de carácter, una respuesta directa a la exigencia que supone vestir una camiseta que aspira a todo. Athenea no solo ha sido decisiva en acciones concretas, sino que ha sostenido a su equipo en momentos de dificultad, asumiendo riesgos y responsabilidades. Ese tipo de liderazgo, basado en la acción y no en el discurso, es uno de los valores más apreciados en el fútbol de alto nivel y uno de los motivos por los que su candidatura resulta plenamente justificada.
Elba Vergés representa otra dimensión del liderazgo, quizá menos visible pero igual de determinante. En un campeonato que avanza hacia una mayor igualdad competitiva, la figura de las defensoras experimentadas adquiere un peso estratégico enorme. Su capacidad para leer el juego, para anticipar situaciones de peligro y para transmitir seguridad al resto del equipo es fundamental en partidos donde cada detalle cuenta. Durante enero, Vergés ha vuelto a demostrar que la constancia y la fiabilidad son virtudes tan valiosas como el talento más brillante, y que sostener un proyecto durante años también merece reconocimiento.
Anna Torrodá, en cambio, simboliza la importancia de las futbolistas que entienden el fútbol como un ejercicio de equilibrio permanente. Su rendimiento en enero ha sido un compendio de inteligencia táctica, sacrificio y calidad técnica al servicio del colectivo. En un Espanyol que necesita maximizar cada recurso para competir, su figura se ha vuelto imprescindible. La nominación pone el foco en ese tipo de perfiles que, sin grandes alardes, sostienen la estructura competitiva de sus equipos y permiten que otros brillen.
Ari Mingueza, por su parte, conecta con una de las esencias más puras del fútbol: la identificación plena con un proyecto. Su entrega durante el mes de enero ha sido total, visible en cada presión, en cada carrera y en cada duelo. En el Granada CF, su figura se ha convertido en un motor emocional que contagia al resto del equipo. Esa capacidad para elevar el nivel colectivo desde la actitud y el compromiso es una de las razones por las que su candidatura trasciende lo puramente estadístico y se inscribe en una lógica más amplia de influencia real sobre el juego.
Érika González vuelve a situar el foco en el gol, en su valor estratégico y emocional. Cada tanto suyo durante enero ha tenido un peso específico en el devenir de los partidos, no solo por lo que suma en el marcador, sino por lo que genera a nivel anímico. El gol cambia dinámicas, libera tensiones y redefine escenarios, y Érika ha demostrado una vez más que sabe aparecer cuando su equipo más lo necesita. Su nominación es también un homenaje a las delanteras que viven para ese instante decisivo y que asumen la presión inherente a su rol con naturalidad.
Paula Fernández completa este mosaico de talento con una propuesta futbolística basada en el control, la pausa y la inteligencia. En un fútbol cada vez más rápido y físico, su capacidad para ordenar, para elegir siempre la mejor opción y para sostener el ritmo del partido resulta diferencial. Durante enero, su influencia en la Real Sociedad ha sido constante, aunque no siempre visible para el espectador ocasional. Precisamente por eso, su nominación adquiere un valor especial: reconoce la importancia de las futbolistas que construyen desde la base, que hacen posible el juego colectivo y que elevan el nivel de sus compañeras.
La suma de estas siete trayectorias durante el mes de enero dibuja un retrato fiel de la Liga F Moeve actual. Una competición plural, exigente, en constante evolución y capaz de generar referentes diversos. El Player of the Month de EA SPORTS actúa como un catalizador de ese relato, como un punto de encuentro entre el rendimiento deportivo, la narrativa mediática y la participación de los aficionados. Cada edición contribuye a consolidar una cultura del reconocimiento que durante demasiado tiempo estuvo ausente en el fútbol femenino.
La implicación de EA SPORTS en este proceso no es menor. Su apuesta sostenida por el fútbol femenino, materializada tanto en el ámbito competitivo como en el del entretenimiento digital, refuerza la idea de que este crecimiento no es coyuntural, sino estructural. Asociar el nombre de la Liga F Moeve a una marca global de esta magnitud amplifica su alcance, legitima su discurso y proyecta sus valores a una audiencia internacional. El Player of the Month es, en ese sentido, un punto de conexión entre generaciones, entre aficiones y entre formas distintas de vivir el fútbol.
Cuando la ganadora recoja su trofeo en los prolegómenos de un partido, rodeada de su gente y bajo el aplauso de la grada, ese gesto sintetizará todo lo que este premio representa. Será el reconocimiento a un mes de excelencia, pero también a una trayectoria, a un contexto y a un momento histórico. Porque cada premio entregado añade una línea más a la historia de la Liga F Moeve, una historia que se escribe semana a semana y que ya forma parte del patrimonio deportivo colectivo.
Enero de 2026 quedará así fijado como un capítulo más en ese relato en construcción, un capítulo protagonizado por siete futbolistas que, desde realidades distintas, han elevado el nivel de la competición y han ofrecido motivos de sobra para ser reconocidas. Más allá de quién resulte finalmente ganadora, todas ellas ya forman parte de la narrativa oficial de una liga que ha aprendido a mirarse a sí misma con orgullo, a celebrar su talento y a reivindicar su lugar sin complejos.
Porque si algo ha demostrado la Liga F Moeve con la consolidación de estos galardones es que el fútbol femenino no necesita comparaciones para validar su grandeza. La tiene en su competitividad, en sus protagonistas y en la pasión que despierta. El Player of the Month de EA SPORTS es solo una expresión más de esa realidad, un símbolo de un presente sólido y de un futuro que se intuye todavía más ambicioso.
El Manchester United femenino escribió una de las páginas más gloriosas de su historia al vencer al Arsenal por 0-1 en Meadow Park, asegurando el pase a la primera final de la Copa de la Liga. El triunfo, además de romper barreras, coincidió con el partido número 150 de Mark Skinner al frente del equipo, consolidando un proyecto en pleno ascenso y demostrando que el United es ya una fuerza ineludible en el fútbol femenino inglés.
Desde el primer segundo, el duelo entre dos de los grandes del fútbol inglés femenino presentó un guion lleno de tensión, dramatismo y momentos que quedarán para siempre en la memoria de quienes aman este deporte. Meadow Park, habitual feudo del Arsenal, se convirtió en un escenario de nervios y emociones contenidas, donde la expectación era palpable, y cada pase, cada carrera y cada roce en el centro del campo eran seguidos con un silencio casi reverencial por la afición local.
El pitido inicial apenas había sonado cuando Alessia Russo, la referencia ofensiva de las “Gunners”, se elevó entre las defensas para conectar un remate de cabeza desde el corazón del área chica. La ejecución era perfecta, pero la reflejos felinos de Phallon Tullis-Joyce evitaron lo que habría sido un gol tempranero y demoledor.
La arquera estadounidense, con un movimiento impecable, extendió la mano al máximo y desvió el balón con un toque que combinaba seguridad y precisión, dejando claro que el Manchester United no había venido a Meadow Park a defenderse, sino a desafiar el dominio histórico del Arsenal en su propio terreno.
El origen de esa primera ocasión fue una jugada que merecería ser analizada con detenimiento: una carrera endiablada de Smith desde campo propio hasta la frontal del área rival. La jugadora del Arsenal demostró velocidad, visión y capacidad de conducción, generando la acción que propició la primera alarma. Sin embargo, el Manchester United respondió desde la solidez defensiva y la disciplina táctica: la presión era alta, coordinada, y la lectura del juego del equipo dirigido por Skinner comenzaba a marcar la pauta del encuentro.
Tras la intensidad inicial, el choque se volvió más táctico, con ambos equipos midiendo riesgos y cuidando la posesión. Las transiciones defensivas se convirtieron en protagonistas. Smith cortó un avance rival con una falta sobre Sandberg, ganando la primera tarjeta amarilla del partido, un aviso de que el encuentro se jugaría también en los límites de la intensidad física. Los primeros 15 minutos mostraron un Arsenal buscando romper líneas, mientras que el United alternaba defensa sólida con ataques directos, buscando aprovechar cualquier error en la salida de balón rival.
En el tramo final de la primera parte, el Arsenal aumentó su presencia ofensiva, con disparos desde la frontal y centros al área buscando a Russo y Mariona. Una falta peligrosa sobre esta última permitió un lanzamiento desde la media luna que Russo ejecutó, pero el balón se marchó por encima del larguero, una muestra de que la precisión y la calma en momentos decisivos serían claves en el desenlace del partido.
Cuando todo parecía encaminado hacia el descanso con empate a cero, la escena cambió radicalmente. Una salida de balón defectuosa del Arsenal fue capitalizada con maestría por Wangerheim, que robó la pelota y asistió a Elisabeth Terland.
La noruega, con la serenidad de quien sabe que ese momento definirá la historia, colocó el balón raso al palo izquierdo para firmar el 0–1 en el minuto 46. El silencio sobre Meadow Park fue absoluto: un momento que combinaba sorpresa, justicia táctica y dramatismo psicológico, dejando al Arsenal con la moral tocada justo antes de los vestuarios.
El segundo tiempo presentó un Arsenal más agresivo, intentando dominar la posesión y generar ocasiones claras. Sin embargo, la estrategia defensiva del Manchester United se mostró impecable. Las líneas estaban compactas, las ayudas defensivas bien sincronizadas y la presión sobre las jugadoras clave del Arsenal, como Russo y Smith, fue constante. El United sabía que un error podía ser fatal, pero también que su capacidad de transición rápida podía sentenciar el encuentro en cualquier contraataque.
El momento crucial llegó cuando Smith cometió una segunda falta y vio la tarjeta amarilla que la expulsaba, dejando al Arsenal con diez jugadoras. A partir de ahí, el United empezó a encontrar espacios con mayor facilidad y a mover el balón con control, buscando gestionar la ventaja y al mismo tiempo explotar cualquier hueco dejado por las locales. Holmberg tuvo una de las ocasiones más claras tras una carrera por la banda, pero su remate se marchó por encima de la portería, una acción que reflejaba el equilibrio entre oportunidad y tensión que dominó la segunda mitad.
Conforme avanzaba el tiempo, el ritmo descendió y el Manchester United supo mantener el control del partido. La gestión de la posesión y la concentración defensiva fueron claves, mientras el Arsenal, a pesar de los esfuerzos, no logró generar ocasiones que pusieran en peligro el resultado. La victoria se consolidó con un triunfo de carácter, estrategia y solidez que confirma el crecimiento sostenido del proyecto de Skinner, acercando al United a su primer gran título.
El triunfo, además, tiene un valor simbólico: el técnico Mark Skinner alcanzaba los 150 partidos al frente del Manchester United femenino. Una cifra que refleja constancia, visión de futuro y un proyecto que ha ido madurando año tras año, construyendo un equipo competitivo capaz de desafiar a cualquiera en el fútbol inglés y europeo.
Esta crónica es el relato de una victoria de carácter, solidez y eficacia que confirma el crecimiento del proyecto y acerca al United a su primer gran título, mientras que el Arsenal deja muchas dudas a una semana de que arranque en Londres la edición inaugural de una FIFA Women’s Champions Cup que es el equivalente a La intercontinental del fútbol masculino.
🟫 El Fútbol Club Barcelona disputará la Final de la Supercopa de España ante el Real Madrid el próximo sábado 24 de enero a las 19h (RTVE), tras imponerse al Athletic Club por 3-1, en un disputado encuentro en el que las leonas se adelantaron de penalti y la réplica la pusieron Ona Batlle, Irene Paredes y Ewa Pajor.
Hay partidos que no se explican únicamente desde el marcador. Encuentros que no se entienden si uno se limita a leer el resultado final, porque en su interior se esconden matices, quiebros emocionales y momentos de verdad que solo aparecen cuando el fútbol deja de ser un ejercicio técnico para convertirse en un examen de carácter. La semifinal de la Supercopa de España entre el FC Barcelona y el Athletic Club fue uno de esos partidos. Un duelo que exigió al campeón algo más que talento. Le exigió memoria, resistencia y la convicción profunda de quien sabe que para seguir mandando hay que aprender, una y otra vez, a sufrir.
El FC Barcelona selló su clasificación para la final tras imponerse por 3-1 a un Athletic Club valiente, disciplinado y orgulloso, en un encuentro disputado, áspero por momentos y emocionalmente exigente, que terminó confirmando a las azulgrana como aspirantes firmes a su sexto título de Supercopa, el primero de la temporada 2025/2026. En la otra orilla ya esperaba el Real Madrid, vencedor horas antes ante el Atlético de Madrid, listo para disputar su segunda final consecutiva del torneo y decidido a desafiar la hegemonía establecida.
(Fuente: “El Partido de Manu”)
Pero antes de pensar en la final, el Barça tuvo que atravesar un camino incómodo. Porque el Athletic no compareció como invitado. Compareció como competidor.
Desde el inicio, el partido respondió al guion que ambos técnicos habían imaginado. El FC Barcelona se hizo con el control del esférico, asumió la iniciativa y trató de instalarse en campo rival mediante una circulación paciente, buscando desordenar a una defensa rojiblanca muy bien organizada. Las bilbaínas, fieles a su identidad, formaron un bloque compacto, solidario, con ayudas constantes y una lectura clara del espacio. No había ansiedad. Había orden. Y había un plan.
Las azulgrana acumulaban posesión, pero no profundidad. Triangulaban, movían el balón de lado a lado, intentaban filtrar pases interiores, pero se encontraban con una zaga férrea y con una Olatz Santana que, sin necesidad de grandes intervenciones, transmitía seguridad. El Athletic, mientras tanto, aguardaba su momento, consciente de que su partido no estaba en dominar, sino en resistir y castigar cualquier desajuste.
Ese momento llegó en el minuto 25. En una transición rápida, Maite Zubieta atacó el espacio con decisión. Mapi León llegó al cruce forzada y terminó derribando a la centrocampista rojiblanca dentro del área. La colegiada señaló penalti sin dudar. Nerea Nevado asumió la responsabilidad y, con un disparo ajustadísimo al palo, batió a la guardameta azulgrana para adelantar al Athletic Club y encender la ilusión de la afición rojiblanca al abrir la lata amén del 0–1 más allá del ecuador de la primera mitad.
💥 ¡𝗚𝗢𝗢𝗢𝗢𝗢𝗟 𝗗𝗘𝗟 𝗔𝗧𝗛𝗟𝗘𝗧𝗜𝗖!
¡Adelanta al conjunto vasco @nereeanevado desde los once metros!
El cero a uno solo alteró el marcador; alteró el estado emocional del partido. El Barça, por primera vez, se vio obligado a remar contracorriente. Durante unos minutos, el golpe fue evidente. El Athletic, espoleado por el gol, sacó su garra, creyó en el guion y trató de frenar a un FC Barcelona herido, consciente de que el campeón había sido tocado en su orgullo.
Pero si algo define a los grandes equipos es su capacidad de reacción. Y la respuesta de las de Pere Romeu no se hizo esperar. El balón empezó a circular con mayor velocidad, las líneas se adelantaron y la determinación se impuso al nerviosismo. En apenas cuatro minutos, el Barça transformó la adversidad en ventaja.
En el minuto 35, Alexia Putellas estrelló un disparo en el palo. La jugada no murió ahí. El balón volvió a circular, llegó a la frontal y fue Ona Batlle quien, con convicción, mandó el esférico al fondo de las mallas para establecer el empate. El 1–1 fue un gol de insistencia, de fe, de no rendirse ante la mala fortuna.
Y apenas cuatro minutos después, llegó el golpe definitivo de la primera mitad. Claudia Pina cabeceó un córner que obligó a Olatz Santana a lucirse. El rechace cayó en el lugar menos recomendable para una defensa: el área pequeña. Allí apareció Irene Paredes, imperial, para empujar el balón a la red y firmar el 2–1, culminando la remontada antes del descanso, era el minuto 34 de juego.
✌️ ¡𝗦𝗘𝗚𝗨𝗡𝗗𝗢 𝗗𝗘𝗟 𝗕𝗔𝗥𝗖̧𝗔𝗔𝗔!
¡Remonta el conjunto catalán en menos de cinco minutos gracias al tanto de @Irene_Paredes4!
El partido parecía encarrilado, pero aún guardaba un giro más. En el tiempo añadido de la primera mitad, la colegiada mostró tarjeta roja directa a Kika Nazareth por golpear con el codo en el rostro de Landaluze en una pugna aérea. El FC Barcelona se marchaba al vestuario con ventaja en el marcador, sí, pero con una futbolista menos y con toda una segunda parte por delante.
⏸️ ¡𝗖𝗼𝗻𝗰𝗹𝘂𝘆𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗮 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝗖𝗮𝘀𝘁𝗮𝗹𝗶𝗮!
El conjunto vasco golpeó primero en unos 45 minutos en los que las catalanas lograron remontar.
La reanudación dibujó un escenario completamente distinto. El Barça, consciente del contexto, optó por una versión más conservadora, más pragmática. No renunció al balón, pero sí ajustó riesgos. El Athletic, en superioridad numérica, trató de asumir el protagonismo, buscó amplitud, acumuló centros y empujó con la fe de quien sabe que el empate aún era posible.
Durante varios minutos, el partido transitó por un terreno incómodo para las azulgrana.
El Athletic Club dominaba territorialmente, generaba sensación de peligro y obligaba al Barça a defender con concentración máxima. Cada despeje era celebrado como un pequeño triunfo. Cada falta recibida, un segundo ganado al reloj.
Y entonces, cuando el Athletic más creía, llegó el golpe que terminó por decidir la semifinal. Minuto 68. Una recuperación en campo propio. Un primer pase limpio. Una transición ejecutada con precisión quirúrgica. Ewa Pajor levantó la cabeza y encontró a Ona Batlle lanzada por el costado derecho. La lateral catalana ganó metros, se internó en el área y, lejos de optar por el disparo, devolvió el pase a la futbolista polaca, que apareció desde el centro para fusilar por bajo a Olatz Santana y establecer el 3–1 definitivo cuando el reloj deambulaba ya por el minuto 68 para domar a las leonas.
⚽ ¡𝗚𝗢𝗢𝗢𝗢𝗟 𝗗𝗘 𝗣𝗔𝗝𝗢𝗥!
¡Pone tierra de por medio el FC Barcelona culminando a la perfección un contraataque de libro!
Fue el gol de la sentencia. El gol que rompió definitivamente la resistencia rojiblanca. El Athletic lo intentó hasta el final, fiel a su identidad, pero el esfuerzo acumulado y el golpe emocional terminaron por pesar demasiado. El FC Barcelona, ya con el partido bajo control, gestionó los últimos minutos con oficio, inteligencia y madurez competitiva.
El pitido final confirmó lo inevitable. El FC Barcelona estaba en la final de la Supercopa de España. No por aplastamiento, no por inercia, sino por saber adaptarse, reaccionar y golpear en los momentos clave.
Una victoria que no se explica solo desde el talento, sino desde la capacidad de leer el partido y sobrevivir cuando el contexto se vuelve adverso.
Ahora, el horizonte se abre hacia un duelo cargado de simbolismo. El Real Madrid espera. El rival eterno. El aspirante que quiere derribar el trono. El equipo que llega a su segunda final consecutiva tras superar al Atlético de Madrid y que sueña con cambiar la historia reciente.
El próximo sábado 24 de enero, a las 19:00 horas, con RTVE como testigo, el FC Barcelona buscará su sexto título de Supercopa. El Real Madrid buscará algo más que un trofeo: buscará un golpe de autoridad.
Y en ese cruce, no habrá pasado ni futuro. Solo presente. Solo noventa minutos para decidir quién escribe la primera gran página de la temporada.
Porque las finales no se juegan. Las finales se conquistan. Y el Barcelona, una vez más, ya ha demostrado que está dispuesto a hacerlo.
(Fuente: RFEF)
📋 Ficha técnica |
FC BARCELONA: Cata Coll, Irene Paredes, María León, Claudia Pina (Schertenleib 81′), Alexia Putellas, Clara Serrajordi (Patri Guijarro, 57′), Ewa Pajor (Aïcha Camara, 72′), Kika Nazareth Ramos, Vicky López (Graham Hansen 57′), Ona Batlle, Esmee Brugts (Salma Paralluelo, 72′).
Suplentes: Gemma Font, Meritxell Font, Sydney Schertenleib, Salma Paralluelo, Marta Torrejón, Caroline Graham Hansen, Patri Guijarro, Aïcha Camara, Martine Fenger, Carla Julià Martínez.
Prime Video estrena el 13 de febrero la película Original italiana Love Me Love Me en exclusiva para todo el mundo. Basada en la primera novela fenómeno literario de la autora Stefania S., que ha acumulado 23 millones de lecturas en Wattpad, la película cuenta con un reparto internacional encabezado por Mia Jenkins (Hanna), el actor español Pepe Barroso Silva (Those About to Die) y Luca Melucci (Maschile Plurale), además de Andrea Guo (Maxton Hall: Un mundo entre nosotros), Michelangelo Vizzini (Non dirloa nessuno), Madior Fall (La Dolce Villa) y Vanessa Donghi.
Tras la muerte de su hermano, June se muda a Milán en busca de un nuevo comienzo y se matrícula en un prestigioso colegio internacional. Allí encuentra cierta estabilidad saliendo con Will, el alumno ejemplar y perfecto del colegio. Sin embargo, ese frágil equilibrio se ve alterado por una rivalidad intensa con James, el mejor amigo de Will: un chico carismático y problemático que oculta una peligrosa segunda vida en peleas clandestinas de MMA. Lo que empieza como rechazo se transforma en una atracción imposible de ignorar, obligando a June a elegir entre la seguridad y un amor que pone en duda todo lo que creía desear.
Love Me Love Me está dirigida por Roger Kumble (After. En mil pedazos), escrita por Veronica Galli (Love Club) y Serena Tateo(Sbratz), y coproducida por Lotus Production (una compañía de Leone Film Group) y Amazon MGM Studios, con la colaboración de WEBTOON Productions.
Love Me Love Me estará disponible en Prime Video como parte de la suscripción Prime. Los suscriptores Prime en España pueden disfrutar de ofertas, envíos gratuitos y entretenimiento, todo en una misma suscripción por tan solo 4,99€ al mes o 49,90€ al año.
Hay partidos que no se explican con una alineación. Hay eliminatorias que no necesitan introducción porque se sostienen solas sobre el peso de sus nombres. Y hay noches —como la que espera al estadio de Castalia— en las que el fútbol femenino español se mira al espejo de su propia historia para preguntarse hasta dónde ha llegado… y hacia dónde quiere seguir caminando.
El miércoles 21 de enero, a las 19:00 horas, FC Barcelona y Athletic Club se enfrentarán en la segunda semifinal de la Supercopa de España Iberdrola 2026, con un billete directo a la final en juego y con el Real Madrid ya aguardando al otro lado del cuadro. No es un cruce más. No lo es por los nombres, no lo es por la trayectoria, no lo es por el momento que atraviesa cada equipo ni por el escenario que los rodea. Es, sencillamente, una de esas citas que resumen una era.
Castalia será el punto de encuentro entre dos clubes que representan dos formas distintas —y complementarias— de entender el fútbol femenino en España.
El que ha convertido la excelencia en costumbre frente al que ha hecho de la resistencia, la identidad y la pertenencia una bandera irrenunciable. El que vive instalado en la cima frente al que sigue llamando a la puerta con la convicción de quien sabe que la historia también se escribe a base de paciencia.
Durante años, la Supercopa fue poco más que un aperitivo de temporada. Hoy es un trofeo con entidad propia, un escenario de máxima exigencia y un termómetro inmediato de ambiciones. Llegar hasta aquí ya no es un regalo; es el resultado de un camino competitivo sostenido. Y ganar, directamente, es una declaración de poder.
El Fútbol Club Barcelona aterriza en Castellón como líder de la Liga F Moeve, con la autoridad que le otorgan los números, el juego y la inercia de un proyecto que ha redefinido los estándares del fútbol femenino europeo. Las azulgranas no solo compiten: dominan. No solo ganan: convencen. Y no solo levantan títulos: los encadenan.
Enfrente, un Athletic Club que vive uno de sus momentos más sólidos de los últimos años. Sin ruido, sin focos excesivos, sin atajos. Las bilbaínas se han instalado en la zona media-alta de la clasificación liguera, construyendo un equipo reconocible, competitivo y difícil de someter. Un conjunto que no necesita la posesión para sentirse cómodo y que ha hecho de la fiabilidad defensiva una seña de identidad.
Hablar del Barcelona femenino en una semifinal es casi una redundancia. El club azulgrana ha convertido este tipo de citas en su hábitat natural. Desde la profesionalización del proyecto, desde la apuesta estructural y desde la consolidación de una identidad futbolística innegociable, el Barça ha vivido instalado en las rondas finales de todas las competiciones que ha disputado.
No es casualidad que las de Pere Romeu lleguen a esta Supercopa con cinco títulos ya en sus vitrinas: 2019/2020, 2021/2022, 2022/2023, 2023/2024 y 2024/2025. Cinco coronas que no solo hablan de talento, sino de continuidad, de exigencia interna y de una cultura competitiva que no admite relajaciones.
El Barcelona afronta esta semifinal con buenas noticias en el apartado médico. La recuperación de Salma Paralluelo devuelve al ataque una pieza diferencial, capaz de romper partidos desde la potencia, el desmarque y la verticalidad. También regresa Patri Guijarro, el metrónomo del centro del campo, la jugadora que ordena, equilibra y conecta todas las fases del juego.
No estará, eso sí, Aitana Bonmatí, baja de larga duración. Una ausencia mayúscula, tanto por lo que representa en el juego como por lo que simboliza en el liderazgo competitivo del equipo. Pero si algo ha demostrado este Barcelona es que incluso las ausencias más dolorosas se convierten en oportunidades para reafirmar el carácter colectivo.
Athletic Club no llega a Castalia como invitado. Llega como aspirante. Como un equipo que sabe perfectamente quién es y qué puede ofrecer en un contexto de máxima exigencia. Las de Javier Lerga han construido un bloque sólido, trabajado y con un profundo sentido de pertenencia.
El conjunto bilbaíno afronta la semifinal con bajas importantes: Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga no estarán disponibles. Pérdidas sensibles que obligarán a reajustar piezas, pero que no alteran la esencia de un equipo que se siente cómodo en los partidos largos, incómodos y tácticos.
El Athletic ha demostrado esta temporada ser uno de los equipos más fiables a nivel defensivo de la Liga F Moeve. Orden, solidaridad, intensidad en los duelos y una lectura colectiva del juego que le permite competir de tú a tú ante rivales de mayor potencial ofensivo.
No es un equipo que se descomponga. No es un equipo que regale metros. Y no es un equipo que negocie el esfuerzo.
Barcelona y Athletic se han enfrentado 29 veces a lo largo de su historia, El balance es claramente favorable al conjunto blaugrana: 22 victorias, 3 empates y 3 triunfos del Athletic Club.
La última victoria bilbaína data del 18 de febrero de 2018, cuando se impuso por 0-1.
Esta misma temporada, ambos equipos ya se vieron las caras en San Mamés, en la segunda jornada de Liga. Aquella tarde, el Barcelona se llevó los tres puntos con un contundente 1-8 que reflejó la diferencia de pegada… pero no explica por sí solo la complejidad del duelo que ahora se avecina.
Porque las semifinales no entienden de precedentes. Porque el contexto lo cambia todo. Y porque el Athletic llega ahora con un bloque más maduro, más compacto y con menos complejos.
El estadio de Castalia será el juez imparcial de un choque cargado de simbolismo. Un escenario neutral que acoge una Supercopa que ya es evento de primer nivel, con retransmisión en directo por RTVE a través de Teledeporte y TV3, y con la atención mediática puesta en cada detalle.
No será solo un partido. Será una prueba de carácter. Para el Barcelona, la confirmación de que sigue siendo el referente absoluto. Para el Athletic, la oportunidad de disputar su primera final de Supercopa y de derribar una barrera histórica.
Al otro lado del cuadro, el Real Madrid ya ha hecho los deberes.
Su victoria por 3-1 ante el Atlético de Madrid lo ha instalado en la final del sábado 24 de enero de 2026, a las 19:00 horas. Un dato que altera inevitablemente el enfoque de esta semifinal.
Porque no se trata solo de ganar. Se trata de ganar para medirse al eterno rival o de ganar para escribir una página inédita. El Barcelona sabe lo que supone una final ante el Madrid. El Athletic sueña con lo que significaría llegar hasta allí.
No habrá mañana. No habrá red. No habrá margen de error. Solo noventa minutos —y lo que venga después— para decidir quién se gana el derecho a pelear por un título y quién se queda a las puertas.
Barcelona y Athletic Club . Dos históricos. Dos escudos que no necesitan presentación. Dos maneras de entender el fútbol femenino que confluyen en una misma noche.
En Castalia, la historia no se recuerda, sino que se pone a prueba y el último billete para el partido por el título está en liza, en el horizonte, esperando al ganador.
🟫 La temporada 2022‑23 del Atlético de Madrid Femenino quedará marcada en los anales del club como la más compleja y menos exitosa en términos ligueros desde su consolidación en la Primera División Femenina. Finalizar 4.º en la clasificación de Liga F sin disputar competición europea fue el reflejo de un año en el que la exigencia interna y las circunstancias externas convergieron para plantear el reto más duro de las últimas campañas. Hoy, con un proyecto liderado por Víctor “Viti” Martín Alba, el equipo está a solo siete puntos de distancia de los puestos europeos, ha alcanzado los cuartos de final de la Copa de la Reina y se prepara para el “playoff” de octavos de final de la Champions ante el Manchester United, marcando así un claro contraste con aquella temporada.
En la Liga F 2022‑2023, el Atlético cosechó 57 puntos tras 30 jornadas, una cifra correcta desde la estabilidad, pero insuficiente para situarse entre los tres primeros clasificados que otorgaban plaza europea directa; esa temporada quedó por detrás de equipos como el Fútbol Club Barcelona, Real Madrid y Levante Unión Deportiva consolidándose en un discreto 4.º puesto sin Champions ni la existencia por entonces de una Europa Cup que matizara su campaña.
Más allá de la posición en la tabla, lo que realmente define a aquella campaña histórica fue la ausencia de competición europea, un factor raramente asociado a clubes de la talla y ambición rojiblancas en los últimos años.
El Atlético llevaba tiempo asentado como uno de los equipos españoles de referencia, peleando tradicionalmente por títulos o por plazas europeas; sin embargo, en 2022‑23 no compitió ni en la UEFA Women’s Champions League ni en otra competición continental, lo que convierte aquella temporada en una de las más atípicas y desafiantes de su trayectoria moderna.
En perspectiva, el contraste con la temporada actual 2025‑2026 es notable.
El equipo dirigido por Víctor “Viti” Martín Alba, técnico que asumió un proyecto ambicioso con la intención de devolver al club a la élite nacional e internacional, ha logrado consolidar una imagen competitiva incluso en medio de cargas exigentes de calendario: está clasificado para los cuartos de final de la Copa de la Reina y disputará un playoff decisivo en la UEFA Women’s Champions League ante el Manchester United, una proeza que certifica un crecimiento deportivo y estructural evidente respecto a aquella 2022‑2023.
Viti ha enfrentado con serenidad y visión crítica los momentos bajos de su equipo, manteniendo la confianza en su modelo de juego y en la capacidad de sus jugadoras para competir al más alto nivel.
En declaraciones recientes tras un resultado duro, el técnico defendió el progreso del grupo remarcando que “los datos lo dirán”, subrayando mejoras en aspectos del rendimiento colectivo incluso cuando los resultados son adversos, y asumiendo la responsabilidad con transparencia y compromiso.
Ese enfoque pragmático, junto con la integración de talentos recientes en la plantilla, ha permitido al Atlético de Madrid competir con clubes de alto perfil en la tabla.
El reto europeo antes del choque con el Manchester United no solo es un test de nivel internacional, sino también un termómetro del avance del proyecto de Martín Alba, que ha sabido equilibrar la exigencia de una competición nacional igualada con el desafío continental.
En ese marco competitivo, el contraste con la Real Sociedad de Fútbol, que verá disminuir su rendimiento tras la salida de Edna Imade al término de su cesión por parte del Bayern de Múnich, el Club Deportivo Tenerife, que compite con recursos más limitados en profundidad de plantilla y le supera tan solo por una unidad en la cuarta plaza, y un Madrid CFF en plena reconstrucción bajo el mando de un maestro como es José Luis Sánchez Vera, ofrece una fotografía de oportunidades claras para que el Atlético recupere posiciones y aspire a un podium de Liga F Moeve, que daría acceso a la fase previa de la Liga de Campeones Femenina.
En este contexto, las posibles soluciones de Viti para alcanzar esa meta pasan por varias estrategias simultáneas: intensificar la rotación inteligente del plantel para mantener frescura física y competitiva frente a la congestión de calendario; optimizar la presión alta y el control de balón en los partidos clave frente a rivales directos, aprovechando la calidad técnica de sus centrocampistas y la verticalidad de las delanteras; potenciar la versatilidad táctica incorporando diferentes esquemas según el rival y la situación del partido; y consolidar la cohesión mental y emocional del grupo, transformando la experiencia de campañas previas menos exitosas en un aprendizaje que permita gestionar la presión en los últimos tramos de la liga.
Además, la identificación de jugadores capaces de asumir liderazgo en momentos críticos y la incorporación de refuerzos estratégicos en ventanas de fichajes limitadas podrían ofrecer el margen necesario para recortar distancias con Real Sociedad, Club Deportivo Tenerife y otros aspirantes al podium.
A esto se suma un factor determinante que puede marcar la diferencia en la segunda mitad de temporada: la ausencia de Gio Garbellini durante gran parte de la primera vuelta, provocada por una grave lesión en el peroné sufrida en octubre en un partido de la Liga de Campeones Femenina, mermó claramente la voracidad goleadora del equipo.
Su regreso temprano, ya ejercitándose en solitario y tocando balón en el verde, supone un plus potencial de cara a los próximos compromisos, sumando junto a Luany, otra de las principales figuras del equipo, la capacidad de marcar la diferencia en partidos decisivos.
Al final, la temporada 2022‑2023 permanecerá en la memoria colchonera como la peor campaña de la era moderna en Primera División Femenina desde un punto de vista clasificatorio y competitivo estructuralmente, y el renacimiento actual bajo la dirección de Víctor “Viti” Martín Alba no solo revalida esa afirmación, sino que también ofrece una narrativa de superación, resiliencia y ambición renovada. Si las estrategias de Viti se ejecutan con precisión, el Atlético no solo podrá acortar la distancia con la élite y recuperar protagonismo liguero, sino que incluso puede aspirar a recuperar un lugar en el podium, asegurando así la posibilidad de disputar la fase previa de la Liga de Campeones Femenina, consolidando un proyecto que combina historia, talento y proyección internacional, y demostrando que los aprendizajes de los peores años pueden transformarse en la fuerza que impulse a un club hacia su grandeza.
Eva Navarro siempre ha sido una jugadora especial. Con un regate endiablado y un gran centro, entiende el juego y además tiene gol, unas características que la hacen única.
(Fuente: Real Madrid)
Eva María Navarro García nació en Yecla el 27 de enero de 2001 y, aunque el tiempo y la élite se hayan encargado de pulir su nombre hasta dejarlo en “Eva Navarro”, hay algo que no ha cambiado desde el primer día: la sensación de que cada vez que acelera con el balón pegado al pie está pasando algo importante. Hoy es jugadora del Real Madrid, internacional absoluta con España desde 2019, campeona del mundo en 2023, campeona de Europa y del mundo en categoría sub-17, campeona de la Copa de la Reina con el Atlético de Madrid en 2023 y, desde ahora, una de las protagonistas de la gran final de la Supercopa de España Iberdrola 2026, a la que el Real Madrid se ha clasificado tras imponerse por 3-1 al Atlético de Madrid en Castellón en una semifinal cargada de simbolismo para ella. Pero para entender a Eva Navarro hay que ir mucho más atrás, a una carrera que no ha sido lineal, que ha convivido con la precocidad, con las expectativas desmedidas y con dos lesiones de ligamento cruzado que habrían detenido a muchas futbolistas y que, sin embargo, no han conseguido apagar su fútbol.
Eva empezó jugando fútbol sala en Yecla, en el A.D. Albatros, un detalle que explica muchas cosas de su manera de relacionarse con el balón. El control orientado en espacios reducidos, la naturalidad para jugar de espaldas, la capacidad para girarse en un palmo y salir lanzada hacia adelante no son casualidad. Antes de llegar al fútbol federado pasó por equipos de empresa y más tarde por el Pinoso, donde estuvo tres temporadas y empezó a dejar claro que su talento iba muy por delante de su edad. En 2015 dio el salto al Sporting Plaza Argel y debutó en la temporada 2015-16 en Segunda División. Tenía apenas 14 años y ya competía contra jugadoras adultas, algo que marcaría su carrera desde muy pronto: Eva siempre ha jugado contra rivales mayores, más fuertes y más experimentadas, y eso la obligó a aprender rápido, a decidir rápido y a asumir responsabilidades antes de tiempo.
En la temporada 2016-2017 pasó a formar parte del primer equipo del Sporting Plaza Argel. Aquel curso terminó con el campeonato de su grupo y una presencia en el play-off de ascenso que se truncó ante el Madrid Club de Fútbol Femenino. Un año después, en la 2017-18, la historia se repitió: campeonas de grupo y eliminación en el play-off, esta vez frente al Málaga CF.
(Fuente: Liga F Moeve)
Al finalizar esa temporada ya se hablaba de Eva Navarro como una de las grandes joyas del fútbol español. El Real Madrid, que aún no tenía sección femenina pero ya planificaba su desembarco, intentó su fichaje, aunque la operación se frustró por su inclusión en la lista de compensación por derechos formativos del Convenio Colectivo. Aquello, que podría haber sido un paso decisivo en su carrera, se pospuso varios años, aunque el destino terminaría llevándola a Chamartín más adelante.
En 2018 fichó por el Levante UD y debutó en Primera División, un salto enorme para una futbolista que aún no había cumplido los 18 años. Su estreno llegó el 9 de septiembre de 2018 ante el Rayo Vallecano. En su primera temporada disputó 22 partidos, la mayoría como suplente, y marcó un único gol, pero un gol con carga simbólica: fue en el derbi valenciano disputado en Mestalla el 22 de abril de 2019, un escenario que no estaba al alcance de cualquiera y que para Eva supuso una presentación en sociedad a gran escala. Aquel Levante fue tercero en Liga y en la Copa de la Reina cayó en cuartos de final ante el Sevilla en la tanda de penaltis. Más allá de los números, lo importante fue la sensación de progresión constante y la confirmación de que podía competir en la élite. Su rendimiento le abrió la puerta de la selección absoluta, con la que debutaría ese mismo año.
La temporada 2019-2020 fue, hasta ese momento, la mejor de su carrera a nivel de cifras. Marcó ocho goles en veinte partidos antes de que la competición se detuviera por la pandemia de la Covid-19. El Levante volvió a terminar tercero en Liga, cayó en octavos de Copa ante el Sevilla y fue eliminado en semifinales de la Supercopa por la Real Sociedad. Eva ya no era solo una promesa: era una realidad ofensiva, una jugadora capaz de marcar diferencias desde la banda, de atacar el espacio, de finalizar y de asistir. En la 2020-21 el Levante alcanzó la final de la Supercopa. Eva fue protagonista en la semifinal ante el EDF Logroño, dando el pase de la muerte en el primer gol y marcando el segundo en la victoria. En la final cayeron ante el Atlético de Madrid, pero su crecimiento parecía imparable. Hasta marzo de 2021.
En ese mes sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior. Había jugado 17 partidos y marcado tres goles cuando la lesión la apartó del campo durante meses. El Levante, que terminaría tercero de nuevo y se clasificaría para la Liga de Campeones, decidió renovarle el contrato a pesar de la gravedad de la lesión, una muestra de confianza en su talento y en su capacidad de recuperación. El equipo alcanzó la final de la Copa de la Reina, que perdió ante el FC Barcelona, con Eva todavía en proceso de rehabilitación. Regresó a los terrenos de juego en octubre de 2021, pero la mala fortuna volvió a golpearla en diciembre, cuando, tras disputar siete partidos, sufrió una recaída que la dejó de nuevo fuera de combate. Aquella segunda lesión fue un golpe durísimo. Tras cuatro temporadas en el club granota, acumuló 70 partidos y 14 goles, y el Levante terminó la Liga en sexta posición. Eva, mientras tanto, afrontaba el reto más complicado de su carrera: volver otra vez.
En 2022 fichó por el Atlético de Madrid. El anuncio de su llegada vino acompañado de una descripción que la retrataba bien: velocidad, habilidad con el balón, uno contra uno, capacidad para jugar en cualquiera de las bandas. Llegaba tras un año sin jugar, con muchas dudas externas y con la necesidad de sentirse futbolista de nuevo. Su debut se produjo el 4 de diciembre de 2022 ante el Valencia CF, entrando desde el banquillo por Hanna Lundkvist en una victoria por 0-1.
A partir de ahí empezó a ganar peso en el equipo, primero con Óscar Fernández y después con Manolo Cano. Marcó dos goles ante el Villarreal y otro ante el Sevilla, y la afición la eligió como mejor jugadora del equipo en enero de 2023, un reconocimiento que hablaba tanto de su rendimiento como de la conexión emocional con la grada tras todo lo vivido.
La temporada 2023-2024 fue la de su consolidación en el Atlético. Fue titular, tuvo una buena primera vuelta y, aunque su impacto disminuyó en la segunda, terminó siendo decisiva. El equipo cayó en semifinales de la Supercopa en enero y vivió un mes de febrero complicado, con malos resultados en Liga que lo alejaron de los puestos de cabeza.
Tras la eliminación copera y un nuevo tropiezo liguero, Manolo Cano fue destituido y el segundo entrenador, Arturo Ruiz, asumió el cargo. El Atlético encadenó varias victorias y logró el objetivo de clasificarse para la Liga de Campeones al terminar tercero. Eva marcó un gol decisivo en la penúltima jornada y fue la máxima asistente del equipo, con ocho pases de gol, un dato que refleja su evolución hacia una futbolista más completa, menos obsesionada con el gol y más influyente en el juego colectivo.
Paralelamente, su trayectoria con la selección española ha sido tan extensa como brillante. Debutó con la sub-17 con solo 15 años en el Europeo de 2016, participando como suplente ante Alemania y sumando minutos ante Italia.
España terminó subcampeona tras caer en los penaltis ante Alemania. En el Mundial sub-17 de 2016 debutó como suplente ante Jordania, fue titular ante Nueva Zelanda y marcó su primer gol saliendo desde el banquillo contra México. Volvió a marcar en cuartos ante Alemania y fue elegida mejor jugadora del partido por el tercer puesto, en el que abrió el marcador y dio una asistencia ante Venezuela para lograr la medalla de bronce.
En el Europeo sub-17 de 2017 fue una de las jugadoras clave. Asistió en la Ronda Élite, marcó en la fase final, volvió a sufrir una derrota en los penaltis ante Alemania en la final y se clasificó para el Mundial de ese mismo año. En 2018 alcanzó el cénit en la categoría: marcó goles, dio asistencias, fue decisiva en semifinales y firmó dos goles en la final ante Alemania para proclamarse campeona de Europa. Fue incluida en el Equipo del Torneo, terminó como segunda máxima goleadora y uno de sus goles fue elegido posteriormente como el tercer mejor de la temporada por la UEFA.
Ese mismo verano debutó con la sub-20 en el Mundial de 2018. Asistió ante Paraguay, fue alternando titularidades y suplencias y disputó la final ante Japón, que España perdió por 3-1. También participó en el Mundial sub-17 de Uruguay, donde capitaneó a la selección y fue campeona del mundo.
Marcó, asistió, lideró desde el brazalete y volvió a demostrar una madurez impropia de su edad.
(Fuente: Liga F Moeve)
En 2019 debutó con la sub-19 y fue importante en la clasificación para el Europeo. Ese mismo año, el 17 de mayo, debutó con la selección absoluta en un amistoso ante Camerún, sustituyendo a Alba Redondo. Desde entonces su camino con la absoluta ha estado marcado por la intermitencia, condicionada por las lesiones, pero también por momentos clave. Marcó en partidos de clasificación, volvió tras largas recuperaciones y, en 2023, regresó a una convocatoria absoluta a pocos meses del Mundial tras rendir a buen nivel con el Atlético de Madrid.
Fue incluida en la lista definitiva para el Mundial de Australia y Nueva Zelanda. No jugó el primer partido, debutó en el segundo ante Zambia y dio dos asistencias que ayudaron a sellar el liderato del grupo. Tuvo minutos en octavos, cuartos y semifinales, y aunque no jugó la final, formó parte del grupo que conquistó el primer Mundial de la historia del fútbol femenino español. Un título que resume bien su carrera: no siempre en el foco, pero siempre sumando.
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Ahora, ya como jugadora del Real Madrid, Eva Navarro afronta una nueva etapa. El club blanco ha logrado la clasificación para la gran final de la Supercopa de España Iberdrola 2026 tras vencer por 3-1 al Atlético de Madrid en Castellón, un partido con una fuerte carga emocional para ella, enfrentándose a su pasado reciente. Eva llega a esa final como una futbolista más madura, más completa y con una comprensión del juego mucho más profunda que la de aquella adolescente que deslumbraba en Segunda División.
El scouting de Eva Navarro dibuja a una atacante de perfil vertical, especialista en el uno contra uno, con una arrancada potente y una zancada larga que le permite ganar metros con facilidad. Puede jugar en ambas bandas, aunque se siente especialmente cómoda partiendo desde la izquierda para perfilarse hacia dentro.
(Fuente: Liga F Moeve)
Tiene buen golpeo con ambas piernas, es capaz de finalizar desde media distancia y ha mejorado notablemente su toma de decisiones en el último tercio. No es una extrema clásica de centrar constantemente: le gusta conducir, atraer rivales y filtrar el último pase. Defensivamente ha crecido en compromiso táctico, entiende mejor cuándo replegar y cuándo saltar a la presión. Su principal virtud sigue siendo la capacidad para desequilibrar en escenarios de máxima exigencia, algo que se aprecia especialmente en partidos grandes.
(Fuente: Liga F Moeve)
En su palmarés figuran el Mundial absoluto de 2023, el Mundial sub-17, el Europeo sub-17, la Copa de la Reina 2023 con el Atlético de Madrid, varios subcampeonatos europeos en categorías inferiores y ahora la posibilidad de sumar un nuevo título con el Real Madrid en la Supercopa. Eva Navarro es, en definitiva, una futbolista marcada por la resiliencia, por la capacidad de levantarse y por un talento que, pese a los obstáculos, siempre encuentra la manera de volver a aparecer.
En Castellón dio un paso más hacia un presente que empieza a parecerse mucho al futuro que se le auguraba cuando todo comenzó en una pista de fútbol sala en Yecla.
La actividad en los despachos del Centro Deportivo Alcalá de Henares está siendo frenética en los últimos meses.
A veces las grandes historias del fútbol femenino no irrumpen con un estruendo inmediato, sino que se van construyendo en silencio, a fuego lento, entre conversaciones discretas, informes de scouting acumulados durante meses y decisiones estratégicas que miran mucho más allá del corto plazo. Hoy, “El Partido de Manu” está en disposición de desvelar una de esas historias que, cuando cristalizan, marcan un punto de inflexión en la planificación deportiva de un gigante de la Liga F Moeve y redefinen el equilibrio competitivo del campeonato.
Según ha podido saber este medio en exclusiva, el club tres veces campeón de la Liga F Moeve ha puesto en marcha una operación de alto voltaje para incorporar a dos de las futbolistas más determinantes del Madrid CFF, Kamilla Melgård y Malou Marcetto, ambas con contrato en vigor hasta el próximo 30 de junio de 2027, en un movimiento que no solo habla de ambición deportiva, sino también de una lectura profunda del mercado, de las necesidades estructurales de la plantilla y de la evolución del fútbol femenino europeo.
La información manejada por “El Partido de Manu” confirma que las negociaciones con Kamilla Melgård, centrocampista danesa de enorme impacto ofensivo, se encuentran ya muy avanzadas, hasta el punto de que en los despachos se trabaja con la convicción de que, salvo giro inesperado, la internacional nórdica vestirá la rojiblanca la próxima temporada. En el caso de Malou Marcetto, futbolista que se ha convertido en una auténtica debilidad personal de Víctor Martín Alba, también se han producido contactos directos tras analizar con detenimiento el extraordinario nivel que ofreció durante el curso pasado antes de que una inoportuna lesión frenase su progresión.
Dos operaciones diferentes en su forma, pero unidas por un mismo hilo conductor: la convicción del club de que ambas encajan a la perfección en el proyecto deportivo que se está construyendo para el futuro inmediato.
No se trata de movimientos improvisados ni de apuestas coyunturales. El seguimiento de Melgård y Marcetto responde a un trabajo de scouting profundo, prolongado en el tiempo, que comenzó incluso antes de que ambas explotaran definitivamente en la Liga F Moeve.
Según ha podido saber este medio, el responsable inicial de ese análisis fue el propio Viti, que antes de abandonar el Fernando Torres dejó perfectamente perfiladas ambas operaciones, consciente del potencial diferencial que podían aportar a un equipo llamado a competir por todos los títulos.
Ese legado, cuidadosamente documentado, fue recogido por Juanjo Vila, quien no solo supo interpretar los informes, sino que potenció de manera extraordinaria las virtudes de ambas futbolistas en el Madrid CFF, contribuyendo de forma decisiva a su crecimiento deportivo y a su consolidación como referencias del campeonato.
La posible llegada de Malou Marcetto adquiere una relevancia estratégica aún mayor en el contexto actual de las colchoneras. Las ventas invernales de Gaby García al América de México y de Ana Vitória al Corinthians dejaron un vacío evidente en la medular, no solo en términos de talento, sino también de liderazgo, lectura del juego y capacidad para sostener al equipo en los momentos de mayor exigencia. Marcetto, por perfil, por edad y por recorrido, encaja como una pieza casi natural para cubrir ese hueco, aportando equilibrio, inteligencia táctica y una capacidad notable para conectar líneas. Su fichaje no sería únicamente una incorporación más, sino una declaración de intenciones: la apuesta por una futbolista capaz de marcar el ritmo del equipo durante años.
En paralelo, el desembarco de Kamilla Melgård ofrecería un salto cualitativo en la parcela ofensiva. La danesa, con una capacidad notable para llegar desde segunda línea, interpretar los espacios y aportar cifras goleadoras desde el centro del campo, representa ese tipo de futbolista que eleva el techo competitivo de cualquier plantilla. Consciente de la buena relación institucional que mantiene con el Madrid CFF, el club estaría dispuesto a abonar la cláusula de compensación correspondiente, un gesto que no solo facilitaría la operación, sino que reforzaría los vínculos entre ambas entidades. En el caso de Melgård, además, se subraya su condición de exjugadora del Lyn Fotball Damer, un detalle que ayuda a contextualizar su formación en una de las canteras más reconocidas del fútbol nórdico y a entender su madurez táctica pese a su relativa juventud.
El scouting de Kamilla Melgård revela a una futbolista total, de enorme inteligencia posicional y con una comprensión del juego que va más allá de los números, aunque estos también la avalen. Melgård es una centrocampista con alma de atacante, capaz de romper líneas con conducciones verticales, de aparecer en el área con un timing casi quirúrgico y de ofrecer soluciones tanto en ataque posicional como en transiciones rápidas. Su golpeo de balón, preciso y tenso, le permite ser una amenaza constante desde media distancia, mientras que su visión de juego facilita la circulación y la generación de ventajas en zonas interiores. No es una jugadora anárquica; al contrario, entiende perfectamente cuándo acelerar y cuándo pausar, cuándo asumir riesgos y cuándo asegurar la posesión. En defensa, sin ser su principal virtud, muestra compromiso, lectura de las líneas de pase y una notable capacidad para replegar y ofrecer ayudas, lo que la convierte en una pieza funcional dentro de sistemas exigentes a nivel táctico.
Melgård destaca también por su mentalidad competitiva. Formada en un contexto futbolístico que prioriza la disciplina táctica y el trabajo colectivo, la danesa ha sabido adaptarse a la intensidad y al ritmo de la Liga F Moeve, creciendo partido a partido y asumiendo responsabilidades en momentos clave. Su capacidad para aparecer en citas importantes, para no esconderse cuando el balón quema, es uno de los aspectos más valorados por el cuerpo técnico que ha seguido de cerca su evolución. En un equipo con aspiraciones de título, contar con futbolistas que no solo toleren la presión, sino que la conviertan en un estímulo, es un factor diferencial, y Melgård encaja plenamente en ese perfil.
Por su parte, Malou Marcetto representa la esencia de la centrocampista moderna que equilibra talento, trabajo y lectura del juego.
Marcetto está firmando una temporada de enorme nivel, consolidándose como una de las piezas más fiables del Madrid CFF. Su juego se caracteriza por una notable capacidad para interpretar los espacios, ofrecer siempre una línea de pase clara y ordenar al equipo desde la base.
No es una futbolista de fuegos artificiales, pero sí una de esas jugadoras que hacen mejores a las que tienen alrededor. Su precisión en el pase, tanto en corto como en largo, permite al equipo progresar con fluidez, mientras que su inteligencia defensiva le facilita anticiparse, robar balones y cortar líneas de pase sin necesidad de recurrir constantemente a la falta.
Marcetto aporta, además, una lectura táctica que encaja a la perfección en equipos que aspiran a dominar los partidos. Sabe cuándo incrustarse entre centrales para facilitar la salida de balón, cuándo saltar a la presión para activar al bloque y cuándo temporizar para que el equipo se reordene. Esa capacidad para leer el juego en tiempo real es una de las razones por las que Víctor Martín Alba la considera una pieza clave en su idea de fútbol.
La confianza del técnico en la recuperación plena de la futbolista tras la lesión es total, y los informes médicos y de rendimiento avalan que Marcetto volverá a ofrecer su mejor versión, incluso con un punto extra de madurez competitiva.
El contexto en el que se producirían ambas incorporaciones es igualmente relevante. El club tres veces campeón de la Liga F Moeve se encuentra en un momento de redefinición estratégica, con la mirada puesta en consolidar un proyecto que no solo compita a nivel nacional, sino que aspire a dar un salto definitivo en Europa. Para ello, la planificación deportiva ha puesto el foco en futbolistas con experiencia en la liga, conocimiento del entorno y margen de crecimiento.
Melgård y Marcetto cumplen con creces esos requisitos. Con contrato hasta 2027, su fichaje implicaría una inversión importante, pero también la seguridad de incorporar talento contrastado, minimizando riesgos de adaptación.
Desde el punto de vista institucional, la operación se ha trabajado con especial cuidado para no deteriorar las relaciones con el Madrid CFF, un club con el que se mantiene un diálogo fluido y respetuoso.
El abono de la cláusula de compensación en el caso de Kamilla y Malou, es interpretado en ese sentido como un gesto de buena voluntad y de reconocimiento al trabajo de formación y desarrollo realizado por el club madrileño.
En el caso de Marcetto, las conversaciones han sido más exploratorias, centradas en evaluar tiempos, condiciones y escenarios, siempre con la premisa de actuar con transparencia y respeto.
El legado del scouting realizado por Viti antes de su salida del Fernando Torres adquiere aquí una dimensión especial.
Fue él quien, con una mirada amplia y una sensibilidad particular para detectar talento nórdico, puso sobre la mesa los nombres de Melgård y Marcetto, convencido de que su perfil encajaba en el ADN competitivo del club aficionado en Fuenlabrada.
Juanjo Vila, al recoger ese testigo, no solo mantuvo viva la apuesta, sino que la reforzó con un trabajo diario que permitió a ambas futbolistas explotar sus virtudes y corregir aspectos de su juego.
Esa continuidad en la visión deportiva es, en muchos sentidos, uno de los grandes valores de la operación que ahora se perfila.
A nivel deportivo, la llegada conjunta de Melgård y Marcetto permitiría al equipo dar un salto cualitativo en varias dimensiones del juego. En fase ofensiva, Melgård aportaría llegada, gol y capacidad para romper defensas cerradas, mientras que Marcetto ofrecería orden, pausa y claridad en la circulación. En fase defensiva, ambas contribuirían a un mayor equilibrio, con una presión más coordinada y una mejor ocupación de los espacios. En términos de vestuario, su perfil competitivo y su experiencia en la liga las convertirían en referentes naturales, capaces de asumir responsabilidades desde el primer día.
El análisis detallado de su encaje táctico refuerza la sensación de que no se trata de fichajes aislados, sino de piezas pensadas para un engranaje concreto.
Melgård podría actuar tanto como interior en un centro del campo de tres como en una posición más adelantada, casi de mediapunta, explotando su capacidad para llegar al área.
Marcetto, por su parte, se siente cómoda como pivote o como interior de perfil más organizador, ofreciendo siempre una salida limpia de balón y facilitando la transición entre líneas. Esa versatilidad es un valor añadido en una temporada exigente, con múltiples competiciones y la necesidad de rotar sin perder identidad.
El impacto mediático de la operación tampoco es menor. La incorporación de dos estrellas del Madrid CFF enviaría un mensaje claro al resto de la Liga F Moeve: el club quiere seguir marcando el paso, reforzarse con talento contrastado y construir un proyecto sólido a medio y largo plazo.
Para “El Partido de Manu”, poder desvelar en exclusiva los detalles de esta doble operación supone también reafirmar su compromiso con una información rigurosa, contextualizada y profundamente conectada con la realidad del fútbol femenino.
Queda todavía camino por recorrer hasta que las operaciones se cierren de manera definitiva. En el fútbol, y especialmente en el mercado, siempre existen variables imprevisibles que pueden alterar los planes más cuidadosamente trazados.
Sin embargo, las sensaciones que se desprenden de las conversaciones mantenidas, del estado de las negociaciones y de la voluntad de todas las partes implicadas invitan al optimismo.
(Fuente: Liga F Moeve)
A día de hoy, la percepción interna es clara: si no media un contratiempo muy grande de aquí a mayo, Kamilla Melgård y Malou Marcetto vestirán la rojiblanca la próxima temporada.
Y será entonces cuando esta historia, tejida durante meses en la sombra, cobre todo su sentido.
Cuando las decisiones estratégicas se traduzcan en rendimiento sobre el césped, cuando el trabajo silencioso del scouting se vea reflejado en cada pase, en cada llegada al área, en cada recuperación decisiva.
Vestir la rojiblanca no es solo ponerse una camiseta; es asumir una responsabilidad histórica, un compromiso con una identidad y una ambición que no entiende de medias tintas.
Melgård y Marcetto están llamadas a formar parte de ese relato, a escribir su nombre en una etapa que aspira a ser recordada.
El fútbol femenino, una vez más, se prepara para vivir un movimiento que puede marcar época, y “El Partido de Manu” estará ahí para contarlo, con la convicción de que las grandes exclusivas no solo informan, sino que ayudan a comprender el pulso profundo del juego
◼️Al Real Madrid le bastaron 20 minutos arrolladores para golear y sentenciar el derbi de semifinales de la Supercopa por 3-1. Athenea, Weir y Linda fueron las autoras de los tres tantos de las madridistas para doblegar a un Atlético en crisis.
Castellón se prepara para convertirse en el epicentro del fútbol femenino español, donde este fin de semana se disputará la primera semifinal de la Supercopa de España Iberdrola 2026, un derbi capitalino que promete emociones al límite y un espectáculo que trasciende el mero resultado. Real Madrid y Atlético de Madrid se enfrentan en un choque que entrega al vencedor un pasaporte directo a la gran final, un duelo que combina rivalidad histórica, intensidad táctica y la presencia de algunas de las jugadoras más destacadas de la Liga F Moeve.
El estadio se engalana para recibir a dos equipos que, pese a compartir ciudad y ambición, representan filosofías de juego opuestas: el Real Madrid apuesta por la posesión, la amplitud y la construcción desde atrás, mientras que el Atlético mantiene su ADN caracterizado por presión alta, intensidad en la recuperación y transiciones veloces que han definido su éxito en la última década. La tensión es palpable en cada entrenamiento, en cada declaración de las protagonistas y en la expectativa de una afición que conoce de memoria la pasión de estos enfrentamientos.
Históricamente, los derbis madrileños femeninos han ofrecido partidos intensos, donde cada acción puede definir el resultado. Desde que el Real Madrid consolidó su proyecto femenino de élite en 2020, los choques con el Atlético se han convertido en auténticas pruebas de carácter y táctica.
En los últimos cinco enfrentamientos directos, los resultados se han repartido entre ambos equipos, aunque el Atlético ha logrado imponerse en momentos decisivos, sobre todo en semifinales de Copa de la Reina y jornadas clave de Liga F, donde su solidez defensiva y efectividad en transiciones rápidas marcaron la diferencia.
Los precedentes históricos entre ambos equipos, que son enemigos irreconciliables, son favorables para los intereses rojiblancos amén de seis victorias, cuatro empates y cuatro derrotas en los catorce derbis anteriores.
Sin embargo, el Real Madrid ha demostrado que la calidad individual de jugadoras como Linda Caicedo, Caroline Weir y Sara Däbritz es capaz de romper cualquier esquema defensivo con combinaciones rápidas, movimientos entre líneas y precisión en los metros finales.
Este derbi, más allá de la supremacía local, representa un pulso entre proyectos distintos: el Real Madrid en consolidación, con inversión y planificación a largo plazo, frente al Atlético, que ha mantenido un modelo ganador que combina veteranía, juventud y resultados constantes en finales y semifinales.
El Real Madrid llega a Castellón con un bloque equilibrado, donde la seguridad en portería de Misa Rodríguez, líder y capitana del equipo, será fundamental para contener la verticalidad y rapidez del Atlético. En defensa, jugadoras como Maëlle Lakrar, María Méndez y Yasmim formarán un muro que deberá soportar las internadas veloces de Luany Da Silva Fiamma Benítez, mientras que Bella Andersson aportará velocidad y capacidad de anticipación en la cobertura lateral. El mediocampo es uno de los puntos fuertes del equipo, con Sandie Toletti y Sara Däbritz coordinando la salida de balón, gestionando la presión rival y conectando con las delanteras. Hanna Bennison y Filippa Angeldahl equilibran recuperación y apoyo ofensivo, permitiendo que la línea de ataque pueda desplegarse con libertad.
En la delantera, Linda Caicedo es la referencia de velocidad y desequilibrio, capaz de generar superioridad en uno contra uno, mientras que Caroline Weir aporta visión de juego y capacidad de remate desde fuera del área, complementando la amenaza de Signe Bruun, que llega en plena recuperación de su lesión, y Eva Navarro, especialista en desequilibrar a la defensa con movimientos inteligentes,
Por su parte, el Atlético de Madrid confía en su experiencia y cohesión de grupo para imponerse en un duelo donde la intensidad física será clave. Lola Gallardo, capitana y guardameta, será la garantía defensiva, ofreciendo seguridad y liderazgo a todo el bloque. La defensa combina experiencia y juventud, con Andrea Medina, Lauren Leal, Xènia Pérez y Silvia Lloris formando un muro difícil de superar, mientras que Rosa Otermín aporta salida limpia por el lateral. En el centro del campo, Vilde Bøe Risa y Júlia Bartel equilibran control de juego y capacidad ofensiva, imponiendo el ritmo del partido y generando transiciones rápidas hacia el ataque. La línea ofensiva, encabezada por Luany Da Silva , Fiamma Benítez y Amaiur Sarriegi, representa un constante peligro, complementada por la desequilibrante Jensen por banda, capaz de generar superioridad numérica y asistir en los momentos decisivos.
La experiencia de Víctor Martín, entrenador del Atlético, garantiza un planteamiento sólido que combina orden táctico, presión coordinada y lectura de los momentos clave del derbi.
Tácticamente, el choque se presenta como un duelo de contrastes. El Atlético buscará imponer su presión alta y recuperación inmediata, intentando explotar cualquier pérdida de balón madridista. Las transiciones rápidas serán fundamentales, con el objetivo de sorprender a la defensa blanca antes de que se reorganice.
Por su parte, el Real Madrid intentará controlar la posesión, mover el balón con criterio, abrir espacios y aprovechar la movilidad de sus delanteras para desarmar la presión rival. Las bandas serán escenario de constantes batallas: Caicedo y Weir frente a Maca Portales y Amaiur Sarriegi, donde cada acción puede abrir el camino hacia el gol. La defensa de áreas y la capacidad de concentración de porteras y centrales serán determinantes: un solo error puede cambiar el destino del derbi y definir qué equipo avanza a la final.
El aspecto psicológico también jugará un papel importante. Ambos equipos han demostrado fortaleza mental en instancias decisivas. La capacidad de mantener la calma bajo presión, la resiliencia tras un gol en contra y la gestión de momentos de tensión marcarán la diferencia. La historia reciente muestra que los derbis madrileños suelen resolverse en detalles: jugadas a balón parado, errores individuales o decisiones tácticas puntuales. La lectura del juego y la capacidad de adaptación de cada entrenadora serán decisivas. El Real Madrid, con su enfoque en posesión y combinaciones rápidas, deberá equilibrar creatividad con disciplina defensiva.
El Atlético, con su intensidad y solidez táctica, buscará aprovechar cada contragolpe y dominar el ritmo del partido.
repercusión mediática y el seguimiento de aficionados añade un componente extra de presión y espectáculo. Redes sociales, medios de comunicación y la expectación de la Liga F Moeve convierten a Castellón en un escenario donde cada jugada se analiza y cada gol se celebra con intensidad. Las declaraciones previas de las protagonistas subrayan la motivación máxima: Amaiur Sarriegi destaca la importancia de mantener el orden táctico, mientras que Linda Caicedo resalta la necesidad de imponer su juego ofensivo y aprovechar las oportunidades que surjan.
Cada entrenadora ha estudiado al detalle al rival, buscando debilidades y maximizando fortalezas para un partido que promete ser recordado como un clásico moderno del fútbol femenino español.
En conclusión, este derbi de semifinal de la Supercopa de España Iberdrola no es solo un partido; es un choque de estilos, una confrontación de proyectos y un espectáculo de fútbol de alto nivel. Real Madrid y Atlético de Madrid se juegan más que un pase a la final: se juegan prestigio, rivalidad y la posibilidad de consolidar sus nombres en la historia reciente del fútbol femenino. Con plantillas equilibradas, figuras capaces de cambiar el destino del encuentro y tácticas que prometen tensión en cada metro del campo, Castellón se prepara para un domingo inolvidable donde la pasión, la técnica y la estrategia se funden en un derbi que marcará el rumbo de la Supercopa 2026.
Y cuando el balón eche a rodar en Castellón, ya no habrá espacio para la teoría ni para la estadística.
Todo quedará reducido a noventa minutos —o quizá más— en los que el orgullo de dos escudos, la ambición de dos proyectos y el carácter de dos vestuarios se pondrán a prueba sin red.
El Real Madrid saltará al césped con la convicción de quien quiere escribir su nombre con letras definitivas en la historia de las grandes noches, decidido a imponer su juego, su talento y su identidad. El Atlético de Madrid lo hará con la mirada de quien conoce este terreno, de quien ha sobrevivido a finales, a derrotas y a conquistas, y sabe que los títulos no se piden: se arrancan.
Será entonces cuando cada carrera de Linda Caicedo, cada golpeo de Caroline Weir, cada parada de Misa Rodríguez o cada orden de Lola Gallardo desde el área cobren un significado mayor que el propio partido.
ocasión clara y el rugido tras un gol recuerden por qué el fútbol femenino español vive uno de los momentos más apasionantes de su historia. En Castellón no se jugará solo una semifinal; se disputará un capítulo más de un derbi que ya es patrimonio emocional del fútbol nacional.
Al final, solo una avanzará hacia la gran final de la Supercopa de España Iberdrola. La otra tendrá que asumir que incluso en la derrota se forjan los equipos que regresan más fuertes. Pero pase lo que pase, este Real Madrid-Atlético de Madrid ya ha ganado su sitio en la memoria: como un duelo de máxima exigencia, de talento desbordado y de emociones sin concesiones.
La Supercopa de España Femenina abre fuego en Castellón con un clásico moderno: Real Madrid y Atlético se miden por un puesto en la final
Castellón acoge la Semifinal 1 de la Supercopa de España Femenina, una cita que enfrenta a Real Madrid y Atlético de Madrid en un duelo de máxima exigencia, cargado de talento internacional, identidad competitiva y un trasfondo histórico que sigue escribiéndose temporada tras temporada.
El torneo, organizado por la RFEF y patrocinado por Iberdrola, vuelve a situar al fútbol femenino español en el primer plano mediático con un escenario neutral y una eliminatoria directa que no admite margen de error.
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El Real Madrid, talento y control desde la posesión
El conjunto blanco comparece con Misa Rodríguez como capitana y líder bajo palos, respaldada por una estructura sólida en defensa y una medular de enorme jerarquía. Däbritz, Weir y Angeldahl marcan el pulso del juego interior, mientras que el desborde y la profundidad llegan por fuera con Athenea y Eva Navarro. En punta, Alba Redondo asume la responsabilidad ofensiva.
Once inicial del Real Madrid: Misa (C); Athenea, Däbritz, Weir, Redondo, M. Méndez, Angeldahl, Linda C., Eva Navarro, Holmgaard y Lakrar. Entrenador: Antonio Rodríguez.
El plan blanco pasa por dominar el balón, imponer ritmo y castigar entre líneas, con especial atención a las llegadas desde segunda línea y a la capacidad asociativa de su tridente creativo.
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El Atlético de Madrid, identidad competitiva y presión alta
El Atlético afronta la semifinal fiel a su ADN: intensidad, orden y verticalidad. Lola Gallardo, capitana y referente, lidera a un equipo equilibrado que combina juventud y experiencia. En el centro del campo, Silvia y Júlia sostienen al equipo, mientras que el talento ofensivo se reparte entre Amaiur, Fiamma y Luany, con Alexia completando el frente de ataque.
Once inicial del Atlético de Madrid: Lola (C); Medina, Lauren, Vilde, Synne, Silvia, Júlia, Amaiur, Fiamma, Luany y Alexia. Entrenador: Víctor Martín.
El conjunto rojiblanco apuesta por un bloque compacto, presión tras pérdida y transiciones rápidas, buscando hacer daño a campo abierto y aprovechar cualquier desajuste defensivo del rival.
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Un duelo con aroma a título
Real Madrid y Atlético de Madrid se reencuentran en un contexto de máxima presión, con una final en juego y el prestigio de levantar el primer título del año. Dos estilos, dos proyectos y una misma ambición: conquistar Castellón y avanzar hacia la Supercopa.
(Fuente: RFEF)
El escenario está listo. El balón, preparado. Y el fútbol femenino español, una vez más, en el centro de todas las miradas
El Real Madrid salía con el mejor equipo que podía disponer el técnico. Misa protegía la portería, escoltada por la línea de cuatro que formaban Holmgaard y Navarro en los laterales y Méndez y Lakrar en el eje. Dabritz aparecía en el centro del campo junto a Angeldahl, que volvía al once como Weir. Athenea caía a una banda, a la otra lo hacía Linda y en punta aparecía Redondo.
Y las blancas dominaron desde el primer momento. De hecho, Athenea no tardó en batir a Lola Gallardo para abrir la lata con el 1-0 en el minuto 6 de juego, empezaba muy bien el partido para las merengues.
La exjugadora del Deportivo estaba en racha después de haberle hecho un doblete al Levante Unión Deportiva en Orriols.
Habría más. El Atlético había salido dispuesto a dominar y a combinar. Se equivocaron claramente. De un error al intentar jugar el balón atrás llegó el primero y, de la misma forma, tras un saque de banda, llegó el segundo. Se quedó largo el pase y lo aprovechó Weir a la carrera, anticipándose a una Gallardo que salió de su área, para marcar a portería vacía para así duplicar la renta hasta el 2-0 antes del primer cuarto de hora.
no tardaría en llegar el tercero. Faltaba Linda Caicedo por aparecer. Arrancó desde su campo, condujo sin oposición por el carril central y, desde unos 25 metros, la pegó. No fue un disparo muy potente, ni muy alto. Sí que buscó el palo y el esférico botó delante de Lola, que no pudo atraparlo y vio con impotencia con el 3-0 llegaba en el 18 y antes del ecuador de la primets mitad ya estaba todo prácticamente hecho para las de Valdebebas.
⚽ ¡𝗚𝗼𝗼𝗼𝗼𝗹 𝗱𝗲 𝗟𝗶𝗻𝗱𝗮 𝗖𝗮𝗶𝗰𝗲𝗱𝗼!
¡Ajusta un derechazo desde fuera del área la jugadora colombiana!
El Atlético estaba prácticamente en la lona, pues nada salía bien ante la desesperación de Víctor Martín.
Luany aprovechó un impás médico (la atención de su compañera Bøe Risa) para llamar al resto de su equipo, hacer un círculo en el centro del campo y pedir más. Más intensidad, más compromiso, más competitividad. El aguacero que estaba cayendo en Castellón en ese momento no era nada comparado con el baño que le estaba dando el rival tanto en lo físico como en lo táctico, pero en el tramo final de la primera parte llegó la reacción visitante.
El Atlético lo intentó con más corazón que con cabeza, una fórmula que deja demasiado al azar y que muchas veces acaba mal. En esta ocasión lo que provocó es que aumentara la vehemencia del choque, llevando los duelos y encontronazos muchas veces al límite, con jugadoras calentándose en exceso y dejando el fútbol en un segundo plano.
El equipo dirigido por Víctor Martín logró irse al descanso liderando la posesión (60%), una estadística inocua cuando no va acompañada de la salsa de gol. Amaiur lo rozó en dos ocasiones, una estrellando su disparo en el lateral de la red y otro topándose con una imponente Méndez, cada vez más líder de la defensa —y del equipo—. La última de la primera parte fue de Fiamma, que tras una buena internada de Luany por banda derecha ganando la espalda a Holmgaard, resolvió la jugada con un disparo que rozó la madera. Ni los dos minutos de añadido dieron pie para que el Atlético recortara distancias y se metiera en la lucha por la semifinal y el escenario tenía un nuevo decorad, sin lugar a dudas.
Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una cómoda renta para el Real Madrid, pero el Atleti quiso vender cara su piel y eso le puso cierta dosis de emoción al segundo tiempo en Castellón.
⏸️ ¡𝗙𝗶𝗻𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗮 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝗖𝗮𝘀𝘁𝗮𝗹𝗶𝗮!
Athenea, Weir y Linda Caicedo dan ventaja al conjunto blanco al ecuador de la semifinal.
La incorporación al escenario de Feller y Menayo. Misa, que jugaba su partido 200 con el Real Madrid, sacó un derechazo de Bøe Risa con un vuelo sin motor y el palo repelió un remate de Caicedo tras una excelsa jugada por el carril zurdo donde volvió a desdibujar a Alexia.
El arbitraje tuvo su dosis de protagonismo, pues Paola Cebollada acudió al FSV para revisar una posible manos de Lloris dentro del área que entendió que no eran susceptibles de sanción; y una posible tarjeta roja para Feller que se quedó en amarilla.
El pasar del tiempo permitió al banquillo blanco dosificar esfuerzos y comenzar a preparar la final. Antonio dio descanso a Weir, Alba, Athenea y Holmgaard, probó a Feller de ‘9’ y dio minutos a Sheila García, ex del Atlético de Madrid, como extremo.
La incombustible fue Caicedo, que siguió intentándolo cada vez que agarró el esférico en línea de tres cuartos. La colombiana lo probó con la izquierda y con la derecha, por dentro y por fuera y, aunque estuvo cerca, no logró ampliar su cuenta individual.
A falta de 20 minutos para el final, el Atlético animó el partido. Luany, que no cesó en su empeño, recortó distancias en una jugada individual en la que recortó a Irune dentro del área y definió ante Misa con un toque con el exterior de su bota zurda en una acción de gran calidad de la exjugadora del Madrid CFF que sirvió para instalar el 3-1 definitivo en el luminoso sobre el 72 de juego.
A partir de ese instante final, cuando el reloj ya había consumido cada segundo posible y el murmullo del estadio comenzaba a transformarse en un ruido espeso, casi solemne, el partido quedó definitivamente sellado en la memoria colectiva. No hubo más sustituciones, no hubo más interrupciones, no hubo margen para un último giro de guion. El césped de la Supercopa de España femenina Iberdrola quedó marcado por las huellas de un encuentro que fue mucho más que una semifinal: fue una declaración de intenciones, un examen emocional y competitivo, y una frontera clara entre el presente inmediato y el futuro que aguarda a ambos proyectos.
El Real Madrid, firme, resiliente, consciente de la magnitud del momento, resistió los últimos envites de un Atlético de Madrid herido, empujado más por el orgullo que por la claridad futbolística. El pitido final no solo confirmó un resultado; confirmó un estado. Confirmó que el conjunto blanco está preparado para mirar de frente a la historia y pelear por el primer gran título de su sección femenina. Confirmó también que el Atlético, pese a su tradición, su carácter competitivo y su innegable talento, deberá detenerse, analizarse y reconstruirse desde la autocrítica para no permitir que esta eliminación se convierta en una herida estructural.
Cuando la colegiada señaló el final del encuentro, el silencio duró apenas una fracción de segundo. Después, el estallido. Las jugadoras del Real Madrid se abrazaron en el centro del campo con una mezcla de alivio, emoción contenida y ambición renovada. No era una celebración desbordada; era una celebración consciente. Cada gesto, cada mirada, transmitía la sensación de que este equipo sabe exactamente dónde está y hacia dónde quiere ir.
Para el Atlético de Madrid, en cambio, el final fue un golpe seco. Algunas futbolistas se quedaron inmóviles, mirando al vacío. Otras se llevaron las manos a la cara. No había lágrimas exageradas ni dramatismos impostados, pero sí un dolor profundo, el que nace de sentir que se ha escapado una oportunidad importante y de saber que el margen de reacción, a partir de ahora, será mínimo.
La Supercopa no concede treguas. Es un torneo corto, intenso, cruel en su formato, donde cada error se magnifica y cada acierto se convierte en oro puro. Y en ese contexto, el Real Madrid fue más certero, más sólido en los momentos clave y, sobre todo, más fiel a su plan.
pase a la final de la Supercopa de España femenina Iberdrola no es un simple trámite para el Real Madrid. Es un paso más en un proceso que, temporada tras temporada, ha ido construyendo una identidad reconocible. Este equipo ya no vive únicamente de la comparación constante con otros gigantes del fútbol femenino español; empieza a escribir su propio relato.
La posibilidad de levantar su primera Supercopa supone un punto de inflexión. No solo por el trofeo en sí, sino por lo que simboliza: la confirmación de que el proyecto ha madurado, de que el crecimiento no es solo estructural o institucional, sino competitivo y emocional. Llegar a una final implica saber gestionar la presión, convivir con la exigencia y responder cuando el partido lo pide.
El Real Madrid sabe que enfrente tendrá a un rival de máxima entidad. Athletic Club o FC Barcelona, dos equipos con identidades muy definidas y con una trayectoria contrastada en este tipo de escenarios. No habrá concesiones, no habrá favoritismos claros. La final será una batalla de estilos, de convicciones y de detalles.
Pero si algo ha demostrado este Real Madrid es que no rehúye ese tipo de partidos. Los busca. Los necesita. Los entiende como el escenario natural para seguir creciendo.
La Supercopa de España femenina se ha convertido, en apenas unos años, en un escaparate privilegiado del fútbol femenino nacional. No es solo un título; es una narrativa condensada del estado de la competición. Cada edición deja imágenes, debates, emociones y certezas que acompañan al aficionado durante toda la temporada.
La final que se avecina no será una excepción. Será, de nuevo, una oportunidad para reivindicar el talento, la intensidad y la calidad del fútbol femenino español. Será una invitación abierta a seguir mirando, a seguir apoyando, a seguir creyendo en una competición que no deja de crecer en impacto, nivel y relevancia mediática.
El Real Madrid llega con hambre de historia. Athletic Club y FC Barcelona, con la autoridad que les concede su pasado reciente. Tres maneras distintas de entender el juego, tres culturas futbolísticas, un mismo objetivo: levantar un título que ya es parte esencial del calendario.
Para el Atlético de Madrid, esta eliminación no puede quedarse únicamente en el terreno de la decepción momentánea. Es un punto de inflexión que exige reflexión profunda. El club rojiblanco ha construido, durante años, una identidad basada en la competitividad extrema, la intensidad emocional y la capacidad de resistencia. Sin embargo, el fútbol evoluciona, y con él las exigencias tácticas, físicas y mentales.
(Fuente: “El Partido de Manu”)
La Supercopa ha dejado al descubierto áreas de mejora evidentes. Ajustes defensivos, mayor fluidez en la circulación, mejor gestión de los momentos de partido y, sobre todo, una mayor capacidad para transformar el dominio territorial en ocasiones claras. No se trata de cuestionar el proyecto, sino de entender que el margen de error, en el fútbol de élite actual, es cada vez más estrecho.
El Atlético tiene talento, tiene experiencia y tiene una base sólida. Pero necesitará utilizar estos próximos días como un laboratorio de corrección y crecimiento. No hay tiempo para lamentaciones prolongadas; el calendario aprieta y la exigencia no espera.
horizonte inmediato ya está marcado en rojo. El próximo 31 de enero de 2026, a las 18:00 (horario peninsular), el Atlético de Madrid volverá a competir en la Primera División Femenina. Lo hará ante el Granada Club de Fútbol, en Alcalá de Henares, en un encuentro que será mucho más que una jornada liguera.
Ese partido representará el inicio de una nueva etapa tras el golpe de la Supercopa. Será una prueba de carácter, de capacidad de reacción y de madurez competitiva. El Atlético no solo deberá sumar puntos; deberá enviar un mensaje. A sí mismo y al resto de la competición.
El Granada, por su parte, no será un rival complaciente. Cada temporada en la élite es una lucha constante, y cualquier concesión se paga caro. El Atlético necesitará llegar con las ideas claras, con un plan definido y con la convicción de que este tropiezo no define su temporada, sino que puede convertirse en el impulso necesario para crecer.
de los grandes aprendizajes que deja esta semifinal es que el fútbol no se mide únicamente en resultados inmediatos. Se mide en procesos, en trayectorias, en la capacidad de aprender de las derrotas y de gestionar las victorias con humildad. El Real Madrid ha sabido aprovechar su momento. El Atlético debe aprender del suyo.
Ambos equipos, desde realidades distintas, forman parte de un ecosistema competitivo que enriquece a la Primera División Femenina y al fútbol español en su conjunto. Cada enfrentamiento entre ellos eleva el nivel, exige más y deja enseñanzas que trascienden el marcador.
La Supercopa actúa, en ese sentido, como un espejo acelerado. Muestra virtudes y carencias sin filtros, obliga a reaccionar y marca tendencias que se prolongan durante el curso.
Para el espectador, para quien sigue el fútbol femenino con pasión y compromiso, este desenlace no es un punto final. Es un punto y seguido. La Supercopa de España femenina Iberdrola continúa, y lo hace con una final que promete emociones, intensidad y fútbol de alto nivel.
Seguir disfrutando de este torneo es seguir apostando por una competición que no deja de ofrecer relatos potentes, partidos vibrantes y protagonistas que merecen cada foco mediático que reciben. Es entender que cada edición suma un capítulo más a una historia colectiva que se está escribiendo a gran velocidad.
La final será el escenario perfecto para confirmar todo lo que esta Supercopa representa: ambición, crecimiento, rivalidad sana y un compromiso absoluto con la excelencia deportiva.
(Fuente: “El Partido de Manu”)
La noche se cerró con luces que se apagaban lentamente, con conversaciones que continuaban en las gradas y con análisis que ya empezaban a tomar forma. El Real Madrid se marchó con la certeza de haber dado un paso decisivo. El Atlético, con la obligación de mirar hacia dentro y reconstruirse desde la exigencia.
Así es el fútbol. Así es la Supercopa. Un escenario donde no hay espacio para la indiferencia, donde cada partido deja cicatrices o trofeos, y donde el futuro se construye, partido a partido, a partir de lo que se aprende en noches como esta.
El camino sigue, la final espera e incluso la La Liga F Moeve llama y el conjunto rojiblanco aún tiene mucho que decir.
Y el fútbol femenino español, una vez más, demuestra que está muy vivo, que exige atención constante y que siempre ofrece motivos para seguir mirando, analizando y creyendo.
(Fuente: RFEF)
📋 Ficha técnica |
Real Madrid: Misa Rodríguez, Athenea del Castillo (Sheila García, 66′), Sara Däbritz (Toletti, 82′), Caroline Weir (Naomie Feller, 46′), Alba Redondo (Irune Dorado, 59′), María Méndez, Ingrid Angeldal, Linda Caicedo, Eva Navarro, Sara Holmgaard (Yasmin Assis, 66′), Maëlle Lakrar.
Suplentes: Laia López, Rocío Gálvez, Paula Comendador, Sandie Rose Toletti, Signe Bruun, Yasmim Assis, Sheila García, Naomie Feller, Bella Astrid Andersson, Irune Dorado, Iris Ashley Santiago.
Entrenador: Pau Quesada. (Antonio Rodríguez, segundo entrenador, ha dirigido al equipo debido a la ausencia por motivos personales de Pau Quesada).
Atlético de Madrid: Andrea Medina, Lauren Leal, Vilde Risa, Synne Jensen, Silvia Lloris (Sheila Guijarro, 91′), Júlia Bartel (Carmen Menayo, 46′), Amaiur Sarriegi (Chinchilla, 82′), Fiamma Benítez, Luany Da Silva, Alexia Fernández.
Suplentes: Patricia Larque, Alba de Isidro, Xenia Pérez, Sheila Guijarro, Carmen Menayo, Rosa María Otermin, Priscila Chinchilla, Macarena Portales, Natalia Peñalvo, Lydia Rodríguez, Daniela Miñambres.
ÁRBITRO: Paola Cebollada.
Árbitros asistentes: Iragartze Fernández y Raquel Díaz.
Cuarto árbitro: Elena Peláez.
Quinto árbitro: Alexia Mayer.
Amarillas: Feller, 57. Caicedo, 57′. Sara Däbritz, 64′. Medina, 84′.
ESTADIO: Semifinal de la Supercopa de España Femenina Iberdrola 2026, disputada en el Nuevo Estadio Skyfi Castalia, Castellón sobre una superficie de hierba natural.
Goles |
1-0 Athenea del Castillo 6’ ⚽️ 2-0 Caroline Weir 15’ ⚽️ 3-0 Linda Caicedo 18’ ⚽️ 3-1 Luany Da Silva 71’ ⚽️