Categoría: Articulos de opinión

  • La crónica | La Real Sociedad asalta Nervión

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ El conjunto vasco venció por 0-2 al Sevilla Fútbol Club para mantenerse en la 3ª posición de Liga F Moeve con 34 puntos, seis por encima del cuarto clasificado. Esther Sullastres, en propia puerta, y Nerea Eizagirre, que fue la MVP del partido marcaron los tantos del cuadro txuri-urdin.

    A las 16:00 horas de este domingo 18 de enero, cuando el sol de invierno caiga oblicuo sobre el césped del Estadio Jesús Navas y la ciudad de Sevilla empiece a entrar en ese estado de calma tensa que precede a los grandes acontecimientos, el fútbol femenino español cerrará su fin de semana con un partido que, bajo una apariencia de jornada regular, esconde una carga competitiva, simbólica y clasificatoria enorme. Sevilla FC y Real Sociedad se enfrentan en un duelo que no solo mide dos proyectos consolidados de la Primera División, sino que se conecta de manera directa y casi inevitable con lo ocurrido apenas unas horas antes en otro punto del país: la contundente victoria del Costa Adeje Tenerife por 5-0 ante el Athletic Club. Un resultado que ha sacudido la zona alta de la tabla y que ha comprimido, hasta límites casi asfixiantes, la pelea por las posiciones que conducen a Europa, a la élite continental, a esa Liga de Campeones que ya no es un sueño lejano sino una posibilidad real para varios clubes que han decidido dejar de mirar hacia abajo y empezar a hacerlo hacia arriba.

    Porque este Sevilla–Real Sociedad no se juega en el vacío. Se juega con la clasificación en la mano, con el eco de los goles del Heliodoro aún resonando en los despachos y vestuarios, con la sensación de que cada punto empieza a pesar más que nunca y de que cada jornada es un pequeño punto de inflexión en una temporada que está alcanzando su madurez competitiva. El Tenerife, con su exhibición ante el Athletic, ha lanzado un mensaje nítido: está preparado para competir por algo más grande. Y ese mensaje interpela directamente a equipos como la Real Sociedad, que desde hace años coquetea con la élite y quiere dar el salto definitivo, y también al Sevilla, que ha construido un proyecto ambicioso, estable y reconocible, decidido a no resignarse al papel de comparsa en la lucha por los puestos nobles.

    El contexto es fundamental para entender la magnitud de este partido. El triunfo del Tenerife no es solo una goleada aislada; es una declaración de intenciones que reordena mentalmente la clasificación. El Athletic Club, rival directo en esa franja alta-media, ha quedado tocado, y eso abre una ventana de oportunidad para quienes sepan aprovecharla. En ese escenario, Sevilla y Real Sociedad saltan al campo sabiendo que los tres puntos no son solo tres puntos: son una respuesta, una reafirmación, una forma de decir “seguimos aquí” en una carrera en la que ya no basta con competir bien, sino que hay que ganar, y hacerlo con convicción.

    El Sevilla FC llega a esta cita con la necesidad de reaccionar. La derrota ante el Real Madrid CF por 2-0 en la última jornada fue un golpe duro, no tanto por el resultado en sí, comprensible ante uno de los gigantes del campeonato, sino por la sensación de que el equipo de David Losada no logró imponer su personalidad durante demasiados tramos del encuentro. Las sevillistas habían encadenado una serie de actuaciones sólidas que las habían colocado en una posición expectante, pero el tropiezo en Valdebebas recordó que, en esta liga, el margen de error es mínimo. Volver a la senda del triunfo no es solo una cuestión de puntos, sino de identidad, de recuperar esa confianza colectiva que se construye a partir del juego y de la competitividad.

    David Losada ha sido, desde su llegada, un arquitecto paciente. Ha moldeado un Sevilla reconocible, intenso, valiente, capaz de competir de tú a tú con prácticamente cualquier rival. Sin embargo, para este partido deberá hacerlo sin dos piezas importantes: Gemma Gili y Jassina Blom, ambas bajas confirmadas. La ausencia de Gemma Gili, futbolista de jerarquía, lectura táctica y capacidad para ordenar el centro del campo, supone un reto estratégico considerable. Su liderazgo silencioso, su capacidad para aparecer en los momentos clave y para equilibrar al equipo en fases de dominio rival no es fácil de sustituir. Jassina Blom, por su parte, aporta dinamismo, llegada y una energía constante que suele contagiar al grupo. Sin ellas, el Sevilla deberá reinventarse, encontrar nuevas sinergias y apoyarse aún más en el colectivo.

    Pero si algo ha demostrado este Sevilla es que sabe crecer desde la adversidad. El Jesús Navas se ha convertido en un fortín emocional, en un espacio donde el equipo se siente respaldado, donde la presión se transforma en estímulo. Las jugadoras saben que este es uno de esos partidos que definen temporadas, que marcan el pulso anímico de un grupo. Ganar a la Real Sociedad no sería solo un triunfo ante un rival directo; sería un golpe sobre la mesa, una manera de reivindicar que el Sevilla está preparado para luchar por algo más que la permanencia holgada.

    Enfrente estará una Real Sociedad que llega a Sevilla con la moral alta, pese al empate 5-5 frente al Atlético de Madrid en la última jornada. Aquel partido fue una montaña rusa emocional, un espectáculo ofensivo que dejó claro que el conjunto donostiarra tiene talento, carácter y una capacidad de respuesta admirable. Empatar cinco veces con uno de los equipos más poderosos del campeonato no es casualidad; es el reflejo de un equipo que cree en su idea y que no se rinde, incluso cuando el partido parece escaparse.

    Eso sí, la Real Sociedad afronta este duelo en un momento de transición. La salida de Edna Imade ha dejado un vacío evidente en la estructura ofensiva. Edna no solo aportaba goles; ofrecía profundidad, amenaza constante y una referencia clara en ataque. Sin ella, el equipo de Arturo Ruiz ha tenido que redistribuir responsabilidades, buscar nuevas soluciones y apostar por un juego más coral. Hasta ahora, la respuesta ha sido positiva, pero el desafío de Sevilla pondrá a prueba esa adaptación.

    Arturo Ruiz, joven técnico pero ya curtido en este tipo de escenarios, ha sido claro en su mensaje: “Vamos a intentar llevarnos los tres puntos en Sevilla”. No es una frase hecha. Es una declaración de intenciones que encaja con la filosofía de un entrenador que no concibe los partidos desde la especulación. La Real Sociedad quiere ser protagonista, incluso lejos de Zubieta. Quiere imponer su ritmo, su circulación, su capacidad para encontrar espacios entre líneas. Sin embargo, también tendrá que gestionar bajas importantes: María Molina y Maren Lezeta no estarán disponibles, lo que limita las opciones en determinadas zonas del campo y obliga a una gestión cuidadosa de los esfuerzos.

    La historia entre ambos equipos añade una capa más de profundidad al relato. Sevilla FC y Real Sociedad se han enfrentado en veintiún ocasiones, con un balance que refleja la igualdad y la rivalidad creciente: siete triunfos para las sevillistas, cuatro empates y diez victorias para el conjunto donostiarra. No es un historial desequilibrado; es una narrativa de alternancias, de partidos cerrados, de momentos decisivos. Cada nuevo enfrentamiento reescribe esa historia, añade un capítulo más a una rivalidad que, sin ser clásica, ha ido ganando peso específico en la última década.

    Y todo esto ocurre bajo la sombra alargada del 5-0 del Tenerife al Athletic Club. Ese resultado ha sido una sacudida en la clasificación y en la percepción general del campeonato. El Tenerife no solo ganó; dominó, convenció y se posicionó como un aspirante real a las plazas europeas. Para Sevilla y Real Sociedad, ese marcador actúa como un recordatorio incómodo: no hay margen para la complacencia. Mientras unos celebran, otros se ven obligados a reaccionar. La lucha por entrar en la Liga de Campeones, aunque aún lejana en términos matemáticos, ya se ha instalado en el imaginario colectivo de varios clubes, y cada partido se analiza desde esa óptica.

    El Athletic Club, derrotado de manera contundente, pierde terreno en esa carrera, y eso abre una puerta que alguien tendrá que cruzar. El Sevilla, con su proyecto en crecimiento, y la Real Sociedad, con su ambición histórica, saben que estos son los partidos que marcan la diferencia. No basta con competir bien contra los grandes; hay que ganar los duelos directos, hay que sumar de tres cuando el calendario ofrece estas oportunidades.

    El encuentro, además, se podrá seguir en directo a través de DAZN y Movistar+, lo que garantiza una visibilidad máxima y una atención mediática acorde a la importancia del choque. No es un detalle menor. La exposición, la narrativa, el relato que se construye alrededor de estos partidos también influye en la percepción de los proyectos. Ganar en un escenario televisado, con audiencia nacional, refuerza la identidad y el discurso interno de los clubes.

    Desde el punto de vista táctico, se espera un partido intenso, con fases muy diferenciadas. El Sevilla intentará aprovechar el empuje inicial, la energía del público y la verticalidad de sus transiciones. La Real Sociedad, por su parte, buscará controlar el ritmo, imponer su circulación y castigar cualquier desajuste defensivo. Las ausencias obligarán a ambos técnicos a ajustar piezas, a tomar decisiones que pueden ser determinantes. En partidos así, los detalles —una presión bien ejecutada, una acción a balón parado, un error no forzado— adquieren una relevancia casi desproporcionada.

    Pero más allá de lo táctico, este Sevilla versus Real Sociedad es un partido de estados de ánimo, de convicciones profundas. Es el tipo de encuentro que define discursos internos, que refuerza o cuestiona certezas. Para el Sevilla, ganar significaría confirmar que el tropiezo ante el Real Madrid fue solo un accidente en el camino. Para la Real Sociedad, sumar tres puntos en Sevilla sería una demostración de madurez, una prueba de que el equipo puede competir y ganar lejos de casa incluso en momentos de transición.

    Y todo ello se entrelaza con la imagen del Tenerife celebrando goles, con el Athletic intentando recomponerse, con la clasificación apretándose en la zona alta. La Primera División femenina vive un momento de efervescencia competitiva, y partidos como este son el mejor reflejo de esa realidad. No hay partidos de trámite. No hay jornadas inocuas. Cada encuentro es una pieza más de un puzzle complejo en el que todos luchan por posicionarse.

    Cuando el árbitro dé el pitido inicial en el Jesús Navas, no solo comenzará un partido; se activará una cadena de significados, de consecuencias que irán más allá de los noventa minutos.

    Sevilla y Real Sociedad jugarán por los puntos, sí, pero también por algo más intangible: por el derecho a sentirse parte de la conversación europea, por la legitimidad de soñar con la Liga de Campeones en una temporada en la que el Tenerife ya ha demostrado que los sueños, cuando se trabajan, pueden empezar a tomar forma de goleada.

    El duelo al detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    😍 Duelo de la zona alta

    🔥 Sevilla Fútbol Club vs Real Sociedad de Fútbol 🔥

    ✨ Matchday 17 | Día de partido

    🗓️ Domingo, 19 de enero de 2026

    ⏰ 16:30 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Estadio Jesús Navas, Sevilla

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El sol caía sobre la ciudad con esa luz engañosa que no quema pero pesa, una luz que se posa sobre el césped como si también quisiera ver el partido, como si supiera que hay tardes que no se juegan solo por tres puntos, sino por algo más profundo, algo que no siempre aparece en la clasificación pero que queda grabado en la memoria de quienes estuvieron allí y de quienes, incluso a kilómetros de distancia, sintieron que ese encuentro tenía algo distinto. Sevilla y Real Sociedad se miraban de frente, dos maneras de entender el fútbol, dos historias que se cruzan, dos ambiciones que no siempre se proclaman a gritos pero que se notan en la forma de pisar el campo, en la tensión de los primeros controles, en la forma en la que una portera ajusta los guantes o una capitana mira de reojo al banquillo antes del pitido inicial.

    Saltaron al terreno de juego con la idea clara de hacerse con los tres puntos, pero también con la certeza íntima de que nadie iba a regalar nada. El Sevilla, arropado por su gente, sabía que cada partido en casa es una batalla por la dignidad competitiva, por sostener el relato de un equipo que quiere crecer desde la resistencia y el orden. La Real Sociedad, el club txuri-urdin, llegaba con el poso de los equipos que se saben fuertes, que se saben en buena dinámica, que han aprendido a dominar los tiempos sin necesidad de acelerarlos, con esa calma peligrosa que solo tienen los conjuntos que se sienten seguros de su plan.

    Desde los primeros minutos quedó claro el guion inicial. La Real quiso mandar, quiso ser protagonista con balón, quiso instalarse en campo rival y convertir el partido en una sucesión de oleadas controladas. El Sevilla aceptó el desafío desde la solidez, desde la concentración, desde esa idea tan sevillista de resistir primero para elegir luego el momento de golpear. No había pasado demasiado tiempo cuando llegó la primera sacudida del partido, una de esas acciones que no acaban en gol pero que avisan, que anuncian que la tarde va a exigir atención plena.

    Un saque de esquina botado con intención, con rosca medida, con esa trayectoria que invita a la central a abandonar su zona y atacar el espacio. Claudia Florentino apareció desde atrás, poderosa, decidida, ganando la posición dentro del área. El remate fue limpio, franco, con todo el cuerpo acompañando el gesto, pero el balón se perdió por encima del larguero. No fue una ocasión cualquiera: fue una declaración de intenciones. La Real Sociedad había venido a jugar cerca del área, a hacer daño en acciones a balón parado, a demostrar que también sabe imponer su físico y su timing.

    El Sevilla no se descompuso. Siguió fiel a su estructura, con líneas juntas, con una vigilancia constante sobre las segundas jugadas. Pero la Real insistía. Otro córner, otra acción ensayada, otra pelota colgada con veneno. Esta vez fue Mirari quien se animó, la ariete que no duda cuando huele balón suelto. El remate salió mordido, tocó en Fatou Kanteh, desvió su trayectoria y obligó a la defensa sevillista a conceder otro saque de esquina. Era un asedio medido, sin estridencias, pero constante.

    Cecilia Marcos comenzaba a generar peligro por el costado, apareciendo entre líneas, girándose con inteligencia, obligando a la zaga local a bascular una y otra vez. Cada vez que recibía, el estadio contenía el aliento, consciente de que ahí había desequilibrio, pausa, último pase. En el otro lado del tablero, Rosa Márquez intentaba poner orden, darle sentido al juego de las hispalenses, conectar defensa y ataque, ser ese faro que permite respirar cuando el rival aprieta.

    Y entonces apareció ella. Esther Sullastres. Imperial. Atenta. Concentrada. Con esa serenidad que solo tienen las porteras que entienden el partido como un ejercicio de paciencia. Cada centro lateral encontraba sus manos o su voz, cada balón dividido tenía su grito de mando, cada acercamiento de la Real se topaba con la sensación de que para marcar había que hacer algo extraordinario. No bastaba con llegar; había que convencer al destino.

    La Real probó también desde fuera. Lucía Pardo armó la pierna con decisión, un disparo potente, seco, de esos que buscan sorprender, que buscan el bote traicionero. Pero la guardameta sevillista se quedó el remate con seguridad, sin alardes, sin conceder segundas opciones. Era su partido. Lo estaba sintiendo. Lo estaba jugando desde la cabeza antes incluso que desde los reflejos.

    Precisamente Lucía Pardo volvió a aparecer poco después, esta vez tras un envío al área que parecía llevar su nombre. El balón cruzó el área, buscó su desmarque, encontró su cuerpo, pero la zaga sevillista se mostró infranqueable. Cada despeje era una victoria pequeña, cada bloqueo un recordatorio de que el fútbol también se gana defendiendo.

    Así fueron cayendo los minutos, con la Real llevando la iniciativa y el Sevilla resistiendo con orgullo, con disciplina, con una solidaridad que se palpaba en cada ayuda defensiva. No hubo goles, pero hubo partido. No hubo celebración, pero hubo tensión. El pitido que marcó el final de los primeros cuarenta y cinco minutos llegó como un suspiro colectivo: 0-0 en el marcador, todo por decidir, todo abierto.

    El paso por vestuarios fue un punto de inflexión silencioso. Arturo Ruiz, desde el banquillo visitante, entendió que el partido pedía un matiz distinto, una chispa nueva, una variación que rompiera el equilibrio sin romper el plan. Decidió mover ficha. Intza entró por Lucía Pardo. Cambio de ritmo, cambio de perfil, cambio de amenaza. Pero el fútbol, caprichoso, no espera a que los entrenadores desarrollen sus ideas con calma.

    Nada más arrancar la segunda parte, llegó el golpe inesperado. Andreia Jacinto cayó lesionada. Un cambio obligado. Un contratiempo que obligaba a reajustar piezas sobre la marcha. Klára Cahynová entró en su lugar, asumiendo la responsabilidad con la naturalidad de quien sabe que los partidos importantes no avisan antes de exigirte.

    El Sevilla trató de estirarse, de ganar metros, de sacudirse por momentos el dominio vasco. Pero la Real no perdió la compostura. Siguió tocando, siguió esperando, siguió construyendo su oportunidad con paciencia de orfebre. El partido avanzaba hacia esa zona peligrosa en la que un detalle lo cambia todo, en la que un rebote, un mal despeje, una décima de segundo de duda puede decidirlo.

    Y entonces llegó la jugada que rompió el equilibrio, que alteró el relato, que convirtió la tarde en una historia que ya no podía contarse en voz baja. Cerca de la media hora de juego, Emma Ramírez metió una pelota dentro del área. No fue un centro espectacular, no fue una acción aislada de genialidad. Fue fútbol.

    Fue insistencia. Fue leer el momento. El esférico quedó suelto, flotando en esa tierra de nadie que separa la gloria del despeje salvador.

    Lo que ocurrió después pertenece a esa categoría de goles que no se celebran de inmediato porque antes hay un segundo de incredulidad. El disparo salió con intención, buscando portería, buscando premio. La pelota se estrelló en el palo, con ese sonido seco que paraliza el tiempo. El rebote fue cruel, caprichoso, injusto incluso. Golpeó en la espalda de Esther Sullastres, que había hecho un partido monumental, y terminó entrando en la portería para abrir la lata con el 01 en el minuto 61 de juego .

    No hubo error. No hubo fallo. Hubo mala fortuna. De esa que no entiende de méritos.

    El estadio se quedó mudo por un instante. La Real Sociedad de Fútbol celebró. El Sevilla miró al suelo. El fútbol había decidido inclinarse.

    gol no solo alteró el marcador, alteró el estado de ánimo del partido. Alteró las respiraciones, los gestos, las miradas que se cruzaban entre las futbolistas buscando una explicación que el fútbol nunca concede. Esther Sullastres permaneció unos segundos en el suelo, no por dolor físico, sino por ese impacto invisible que dejan los goles crueles, los que llegan después de haberlo hecho todo bien. Se levantó con dignidad, ajustó de nuevo los guantes, miró al frente. No había reproche en su gesto, solo la aceptación estoica de quien entiende que ser portera es convivir con la injusticia sin perder el carácter.

    La Real Sociedad, consciente de lo que acababa de suceder, entendió que ese era el momento exacto para dar un paso más.

    El cero a uno no era solo ventaja, era legitimación del plan. Era la confirmación de que la paciencia había tenido recompensa. Y como hacen los equipos que están en buena dinámica, no se conformaron. No bajaron el ritmo. No se refugiaron en el resultado. Buscaron el segundo con la misma naturalidad con la que habían buscado el primero.

    El Sevilla, herido pero no derrotado, trató de reaccionar desde el orgullo. Las sevillistas comenzaron a adelantar líneas, a arriesgar un poco más en la presión, a buscar envíos rápidos que rompieran la estructura visitante. Cada balón largo era una súplica, cada llegada al área una esperanza. Pero la Real Sociedad estaba cómoda. Se sentía fuerte. Se sentía madura.

    En medio de ese intercambio de intenciones llegó la polémica. Una acción dentro del área que levantó los brazos del banquillo visitante y encendió los murmullos en la grada. Una disputa, un contacto, una caída. El conjunto vasco pidió penalti con convicción, con la seguridad de quien cree haber visto la oportunidad de cerrar el partido desde los once metros. El tiempo se detuvo otra vez, esta vez no por un disparo al palo, sino por la espera.

    El Football Video Support entró en escena. La colegiada caminó hacia la banda, revisó la acción, la observó desde todos los ángulos. Fueron segundos largos, tensos, incómodos. El fútbol moderno tiene estas pausas que parecen eternas, estos momentos en los que el público ya no sabe si protestar, si esperar, si respirar. Finalmente, la decisión fue clara: no había penalti. El juego continuaría. La Real aceptó la resolución sin excesivo dramatismo. Sabía que el partido seguía estando donde quería.

    Y entonces apareció la futbolista que convierte los partidos buenos en partidos recordados. La líder silenciosa. La centrocampista que entiende el juego como un espacio para mandar incluso cuando no se toca el balón. Nerea Eizagirre, la MVP del partido, decidió que era el momento de dejar su firma.

    La jugada nació en la banda. Intza, recién ingresada, interpretó el espacio con inteligencia. No centró por centrar. Esperó el movimiento. Midió el tiempo. El envío fue tenso, preciso, dirigido al segundo palo, ese lugar al que llegan las que saben leer el fútbol antes que nadie. Y allí estaba Nerea. Llegando. Atacando el espacio con determinación. Golpeando el balón con el alma.

    El remate fue limpio, inapelable. No hubo rebote. No hubo fortuna. Hubo ejecución. El balón besó la red y el 02 subió al marcador como una sentencia allá por el minuto 72 de la contienda.

    Fue un gol de líder, de capitana emocional, de futbolista que entiende que los partidos importantes se cierran cuando el rival aún respira.

    La Real Sociedad celebró con contención, con abrazos sinceros pero sin estridencias. Sabían que habían hecho el trabajo. Sabían que habían sido superiores sin necesidad de humillar.

    Sabían que ese gol no solo valía tres puntos, sino una declaración de estatus. El Sevilla, mientras tanto, acusó el golpe. Dos goles en contra, uno cruel y otro definitivo, pesan como una losa en las piernas.

    Aún así, las sevillistas no dejaron de intentarlo. Empujadas por su público, por ese orgullo que no se negocia, buscaron recortar distancias en los minutos finales. Hubo centros, hubo llegadas, hubo intentos desesperados. Pero ya no era el mismo partido. La Real había bajado la persiana con oficio, gestionando el tiempo, leyendo cada situación con la serenidad de quien sabe que el reloj también juega.

    El pitido final llegó sin sobresaltos, pero con significado. Confirmó el triunfo de las de Arturo Ruiz, un triunfo trabajado, maduro, de equipo que ha aprendido a competir en escenarios complejos. La Real Sociedad seguía en buena dinámica, consolidada en la tercera posición de la Liga F Moeve con 34 puntos, seis por encima de su perseguidor. No era solo una cifra. Era una declaración de regularidad, de ambición sostenida.

    Mientras las jugadoras se saludaban, mientras el césped comenzaba a vaciarse de tensión, quedaba la sensación de haber asistido a algo más que un partido. Quedaba el recuerdo de Esther Sullastres, gigante incluso en la derrota. Quedaba el liderazgo de Nerea Eizagirre, marcando el camino. Quedaba la certeza de que hay equipos que crecen cuando el calendario aprieta.

    Cuando el estadio empezó a vaciarse y el murmullo se transformó en pasos dispersos, el partido seguía latiendo en el aire. Hay encuentros que acaban con el pitido final y hay otros que continúan durante horas, porque no se explican solo por el marcador, sino por todo lo que han puesto en juego. Este Sevilla–Real Sociedad pertenecía a ese segundo grupo. No fue un choque de fuegos artificiales ni un intercambio salvaje de golpes; fue una partida larga, estratégica, de esas que se deciden cuando una entiende mejor que la otra qué momento está viviendo.

    El Sevilla se quedó en el césped unos instantes más. Algunas jugadoras con las manos en las caderas, otras mirando al suelo, otras levantando la vista hacia la grada como buscando una respuesta que el fútbol no siempre devuelve. No había sensación de desastre, pero sí de oportunidad perdida. Porque el equipo había competido. Porque había resistido durante muchos minutos a uno de los conjuntos más sólidos del campeonato. Porque había tenido en Esther Sullastres a una guardiana extraordinaria que sostuvo el partido hasta que el azar decidió intervenir.

    La portera sevillista simbolizó como pocas la crudeza de este deporte. Noventa minutos impecables, una actuación de manual, y un gol encajado que no pertenece al error sino a la fatalidad. El balón que golpea el palo, rebota en la espalda y entra es una imagen que persigue, que se repite en la cabeza, que no se olvida fácilmente. Pero también es una imagen que define a quienes saben convivir con ella y seguir adelante. Sullastres lo hizo. Sin aspavientos. Sin dramatismo. Como se hacen las cosas importantes.

    Enfrente, la Real Sociedad caminaba con otro gesto. No de euforia desbordada, sino de satisfacción serena. La satisfacción de quien reconoce el valor de lo conseguido porque sabe lo difícil que es. Ganar fuera de casa, en un campo exigente, dominando sin imponerse a la fuerza, golpeando cuando el partido lo pide, es una señal inequívoca de madurez competitiva.

    El equipo de Arturo Ruiz no ganó porque tuviera más ocasiones claras, ni porque arrasara, ni porque desbordara. Ganó porque entendió el partido desde el primer minuto. Porque supo que el 0-0 inicial no era un problema. Porque aceptó que había que insistir sin desesperarse. Porque confió en que el fútbol, tarde o temprano, suele premiar a quien más tiempo permanece en campo rival con orden y paciencia.

    Y cuando el partido pidió decisiones, las tomó. El cambio de Intza no fue un gesto menor. Fue lectura. Fue comprensión del ritmo. Fue aportar una amenaza distinta cuando el Sevilla empezaba a encontrar cierta estabilidad. Y de esa decisión nació el segundo gol, el que cerró el encuentro, el que convirtió el dominio en victoria.

    El tanto de Nerea Eizagirre merece detener el tiempo. No solo por la ejecución, sino por lo que representa. Llegar al segundo palo, atacar el espacio justo, rematar con convicción cuando el partido se está jugando en los márgenes, es un gesto de futbolista grande. De esas que aparecen cuando hay que aparecer. De esas que no necesitan acumular protagonismo durante todo el partido para ser determinantes cuando llega el momento exacto.

    Nerea no solo marcó un gol. Firmó un liderazgo. Confirmó su estatus. Demostró por qué es la brújula emocional y futbolística de esta Real Sociedad que ha dejado de ser promesa para convertirse en realidad sostenida. No es casualidad que fuera la MVP. Hay premios que no necesitan explicación.

    El contexto engrandece aún más el triunfo. Tercera posición de la Liga F Moeve. Treinta y cuatro puntos. Seis de ventaja sobre su perseguidor. No es una cifra aislada. Es una fotografía del momento. Es la constatación de que este equipo ha construido algo sólido, reconocible, respetado. Que ya no se habla de la Real Sociedad como sorpresa, sino como actor principal. Que cada jornada suma no solo puntos, sino credibilidad.

    Y en ese crecimiento hay una palabra que define el partido de Sevilla: continuidad. La Real no fue brillante a ratos y ausente a otros. Fue constante. No tuvo picos exagerados ni valles profundos. Supo que el partido era largo y lo jugó como tal. Esa es una virtud que solo se adquiere con experiencia y con convicción en la idea.

    Para el Sevilla, el encuentro deja lecturas duras pero necesarias. La sensación de haber hecho muchas cosas bien y no haber obtenido recompensa es una de las más difíciles de gestionar. Pero también es una señal de que el camino no está equivocado. Competir así contra uno de los equipos más en forma del campeonato no es un accidente. Es una base. Es un punto de partida.

    El fútbol femenino, además, gana cuando se juegan partidos así. Intensos, tácticos, con respeto mutuo, con protagonistas claras, con narrativas que van más allá del resultado. Porque estos encuentros construyen memoria colectiva. Construyen referentes. Construyen historias que se cuentan después, cuando ya no importan tanto los puntos, sino lo que se aprendió en el proceso.

    Y al final, cuando todo se apaga, cuando el césped vuelve a ser solo césped y las camisetas regresan al vestuario, queda una imagen grabada. La Real Sociedad marchándose de Sevilla con paso firme, con la sensación de haber superado una prueba más en su camino. Y el Sevilla quedándose con la certeza de que, incluso en la derrota, hay partidos que te hacen crecer.

    Porque el fútbol no siempre premia al que más lo merece. Pero siempre deja huella en quien lo entiende.

    Y este partido, jugado sin alardes pero con verdad, quedará como uno de esos encuentros que explican una temporada. De esos que, cuando todo termine, alguien recordará y dirá: ahí, en Sevilla, la Real Sociedad confirmó que estaba preparada. Y el Sevilla demostró que no se rinde, ni siquiera cuando el destino decide jugar en contra.

    Así se escriben las historias que no necesitan épica impostada.
    Así se construyen los equipos que aspiran a algo más.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Sevilla Fútbol Club: Sullastres, Débora, Alice (Hagel, 91’), Isa Álvarez, Raquel (Andrea Álvarez, 83’), Alicia, Iris (Júlia Torres, 83’), Rosa Márquez, Cortés (Esther, 62’), Inma Gabarro y Kanteh (Wifi, 83’).

    Real Sociedad de Fútbol: Estensoro, Florentino, Moraza, Apari, Paula Fernández, Lucía Pardo (Intza, DES), Andreia Jacinto (Cahynová, 51’) Emma (Guridi, 83’), Lavogez, Cecilia Marcos (Aiara, 69’) y Mirari.

    Incidencias: Encuentro correspondiente a la jornada 16ª de la Liga F, disputado en el Estadio Jesús Navas de la Ciudad Deportiva José Ramón Cisneros Palacios de Sevilla sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Esther Sullastres (P.P.) 61’ ⚽️
    0-2 Nerea Eizaguirre 72’ ⚽️

    Vídeo |

  • Oficial | Clau Blanco renueva con el Costa Adeje Tenerife Egatesa

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    🟪 ¡Amplía su vínculo! La exjugadora del Madrid CFF ha decidido seguir brillando en territorio insular dos temporadas más.

    Clau Blanco (Alcalá de Guadaira, 11/03/1997) será guerrera hasta 2026. Tras tres campañas en el Costa Adeje Tenerife Egatesa, la sevillana ha reafirmado su compromiso con el club por una temporada más, siendo una pieza fundamental para el proyecto azul y blanco. La oficina ‘All in One’ de CaixaBank, ubicada en Santa Cruz de Tenerife, acogió la firma del acuerdo de renovación junto a Sergio Batista, presidente de la UD Tenerife, y Manuel Afonso, Director Territorial en Canarias de la entidad bancaria, patrocinadora del conjunto tinerfeño. 

    La que fuese bética entre 2013 y 2019 se describe como una lateral diestra que atesora una gran capacidad física, velocidad, inteligencia y picardía que sobresale en el verde por su solvencia, carácter defensivo y capacidad de sacrificio. Estas cualidades fueron exhibidas por la de Alcalá de Guadaira en el Madrid Club de Fútbol Femenino, la Real Sociedad de Fútbol y el anteriormente citado Real Betis Balompié Féminas.

    Desde su llegada a la isla en la temporada 2021/22, la andaluza ha demostrado una entrega, liderazgo y calidad que la han convertido en un pilar fundamental del vestuario y del proyecto deportivo. Su compromiso dentro y fuera del terreno de juego la ha consolidado como una de las referentes del equipo en máxima categoría. Para Sergio Batista, presidente de la UD Tenerife, la renovación de Clau Blanco es clave para la plantilla. “La filosofía del club es cuidar a su gente, Clau es una veterana y una jugadora importante dentro del vestuario, se ha ganado la renovación a pulso y desde la entidad estamos encantados de que siga con nosotros”.

    Como anfitrión, Manuel Afonso se mostró muy feliz de poder ser parte del acto: “Es un honor acoger la renovación de Clau Blanco en nuestra oficina “All in One” Tenerife, poniendo en valor el apoyo y el patrocinio que venimos realizando con el Costa Adeje Tenerife desde sus inicios”.

    “Estoy muy feliz de seguir vinculada a un club con el que comparto tantos valores. La humildad y el trabajo han sido clave para seguir de la mano. Estoy muy agusto en la isla, llevo tres años y esta será mi cuarta temporada, siento Tenerife como mi segunda casa, eso es vital y estoy muy ilusionada por lo que viene la próxima temporada” señala Clau Blanco tras firmar una nueva temporada con la entidad azul y blanca.

  • Opinión: Hay vida más allá del Barça

    (Fuente: RFEF)

    ¿El híper dominio del Barça afecta al nivel competitivo de la Liga F? En este artículo os respondemos.

    El dominio del Fútbol Club Barcelona Fememino, vigente campeón de la Liga F y la Champions es más que evidente, indiscutible, hoy en día nadie de duda de que estampamos ante un equipo de leyenda, que puede ser tan tiránico deportivamente hablando como lo fue el elenco de Guardiola en el año 2008 con un estilo similar al del ya fallecido Johan Cruyff, pero no siempre fue así.

    Empezando porque el Barcelona no ganó ligas desde 2015 hasta 2019, una del Athletic Club y tres del Atlético de Madrid. En la competición continental nunca había pasado de semifinales hasta 2018. Pero ¿qué cambió? a diferencia de lo que muchos podrían pensar en cuanto a apuesta económica y fichajes es otra falacia, desde 2018 el año de la final de Champions y en el que no se ganó la liga los fichajes que se han hecho han sido de jugadoras que llegan libre. Un año antes, en 2017 apenas el Barcelona pagó traspaso por primera vez, alrededor de unos 45.000 euros para firmar a Lieke Martens como primer fichaje de la sección.

    En realidad la verdadera inversión fue doblar la apuesta estructuralmente, a nivel de club, al situar la sección profesional desde 2015 donde debía estar y con la importancia que debía tener en cuanto a instalaciones y gestión. El paso definitivo llegó tras la final de la Champions contra el Olympique de Lyon cuando nació de las capitanas cambiar por completo las cargas y formas de trabajo para alcanzar el nivel de la élite europea y posteriormente superarlo. Es decir, ni el dominio del Barça llega por casualidad ni hace daño a la competición doméstica, al contrario marca el camino a la profesionalidad y los estándares de espectáculo, derechos, oportunidades, condiciones e interés que el futbol femenino debe tener en España. Incluyendo la firma de un patrocinador principal propio.

    En cuanto a la liga en general, el nivel es bastante más alto de lo que se cree o deduce por la superioridad de las campeonas de Europa.

    Al seguidor habitual de la Liga F le consta que la lucha por puestos de Champions para la temporada 2021/22 y la parte media de la clasificación están siendo muy apretadas.

    De hecho, la Real Sociedad de Natalia Arroyo tiene números de equipo campeón y en otras ediciones de esta liga lo sería.

    Todo lo que han leído hasta ahora, con lo que concordamos al cien por cien, fue escrito por Aina Canales hace un par de temporadas, pero el panorama es relativamente parecido, aunque con grandes matices.

    El conjunto azulgrana sigue dominando el panorama del fútbol femenino español, pero aunque suene raro decirlo, caes vez lo hace con menos distancia respecto al resto de clubs de la Primera División Femenina, para muestra un botón, el Madrid CFF le ganó por 2-1 en la trigésima jornada del campeonato pasado y dio “la sorpresa”, pero ese resultado es fruto de la apuesta decidida del conjunto capitalino de crecer bajo el mando de Alfredo Ulloa y la maravillosa dirección técnica de Víctor Martín Alba, un hombre de fútbol.

    Dejando a un lado el ya comentado esfuerzo continuado del equipo que actúa como local en Fuenlabrada, se encuentra luchando por llegar a Europa al término de la campaña, hay más que comentar.

    Un punto muy importante es el “bajón” competitivo que ha sufrido el Atlético de Madrid Femenino desde hace cinco temporadas, se empieza a encarar el tramo final de la temporada, y el Atlético ya piensa en la siguiente. En las últimas horas, se ha dado a conocer que varias de sus futbolistas pueden abandonar Alcalá de Henares para empezar una nueva etapa. En este caso, hay que destacar tres nombres concretos: Eva Navarro, Sheila García y Leicy Santos.

    Respecto a las dos primeras, cabe resaltar que no se moverán demasiado, ya que se marcharán al Real Madrid. Sorprende especialmente el ejemplo de la murciana, que terminaba contrato esta temporada y no se quiso mojar cuando fue cuestionada. Sheila García, por su parte, ya sonó para las de Alberto Toril el pasado curso y parecía claro su desembarco en Valdebebas.

    Este movimiento se ha conocido en la tarde de este jueves, de acuerdo con la información de los compañeros de Relevo. Rodra y Sandra Sánchez Riquelme han apuntado a una de las operaciones sorpresa del próximo mercado de fichajes. Eva Navarro, que llegó a la capital procedente del Levante lesionada y sin que nadie se decidiese a apostar por ella, se irá en verano.

    Ganadora de una Copa de la Reina, su salida es una pésima noticia para el cuadro de Manolo Cano. Sus goles, su descaro, su velocidad o su uno contra uno serán cualidades que serán echadas en falta en el conjunto colchonero. Mientras tanto, la de Yunquera de Henares, que ya había sonado, como se mencionó anteriormente, es otra ausencia de lo más doloros.

    La exjugadora del Rayo Vallecano, que destaca por su polivalencia, se desenvuelve tanto en la defensa como en el ataque, siendo una pieza clave para Cano. Titular en los últimos choques, ha vuelto a ser vital para el técnico catalán, que ve como se marchan dos figuras con las que el Atlético de Madrid podía brillar.

    Por otro lado, el ‘bombazo’ ha sido conocer que la centrocampista colombiana, el faro del equipo, deja la Liga F. Tras más de un lustro vistiendo los colores colchoneros, Santos, que es una de sus máximas anotadoras, pondrá rumbo a la liga norteamericana. De acuerdo con la información mencionada por The Athletic, jugará en el Washington Spirit de Jonathan Giráldez

    Ante estas tres bajas, el Atlético de Madrid tiene un duro desafío entre manos. La nueva directora deportiva, Patricia González, debe encontrar a grandes refuerzos que puedan suplir el hueco que dejan estas tres futbolistas.

    No solo eso, ya que el primer equipo colchonero debe dar un gran paso adelante si quiere volver a estar en la élite, rezaba un texto de nuestro compañero, Álex Martín, en “Esto es Atleti”, pero quizá el problema es que el actual campeón de la Copa de la Reina 2023 ya no es capaz de seducir a las grandes figuras del campeonato, es un proyecto que ha ido de más a menos claramente.

    Por último, El Barça Femenino pasó por encima del Real Madrid –una vez más– en el Estadio Alfredo Di Stéfano (0-3). El equipo azulgrana volvió a demostrar que no tiene rival en España. El clásico del fútbol en la Liga F solo tiene color azulgrana. El balance de los 16 enfrentamientos entre ambos conjuntos es contundente y evidencia una diferencia abismal. Hablamos de 16 victorias del conjunto catalán.

    «Ellas siempre hablan antes del clásico y al final estamos ganando. ‘Estamos más cerca, estamos más cerca’, pero seguimos ganando nosotras. Vamos a intentar seguir y que esto se quede así. Es el clásico, siempre tiene que picar un poco perder y significar algo extra ganar. Así que para nosotros es genial poder irnos a casa con otra victoria «, dijo Caroline Graham Hansen tras el último triunfo visitante en la capital española, no le falta razón aunque no debería haber manifestado este hecho en público por respeto a sus compañeras de profesión.

    Lo cierto es que, números en mano, el cuadro ahora entrenado por Jonatan Giráldez solo ha marcado menos de tres goles en dos ocasiones frente al equipo merengue.

    Esas dos veces, en Supercopa y en Liga, se saldaron con victorias por la mínima (1-0). En total, en 16 clásicos, el conjunto catalán ha celebrado 64 dianas y por lo tanto, promedia cuatro goles por enfrentamiento, ahí es nada.

    En Valdebebas, el técnico Alberto Toril sigue difundiendo un discurso conformista. «Volveremos a intentarlo, de verdad chicas, os felicito por el trabajo. No os vayáis tristes por eso», comunicó a las jugadoras madridistas el entrenador después de la derrota. En los mismos 16 partidos, el Real Madrid tan solo ha podido convertir 7 tantos. La vez que más veces vieron puerta, la icónica manita del Camp Nou (5-2), se marcharon de vuelta con otra goleada en los cuartos de la Champions League 21-22.

    Hasta la fecha, el Barça ha cosechado nuevamente una racha triunfal esta temporada 23-24 sin conocer la derrota. Salvo los empates contra el Levante en competición doméstica (1-1) y el Benfica en Europa (4-4), el cuadro barcelonista cuenta los otros 32 partidos por victorias. En Liga F le saca 12 puntos de ventaja al Real Madrid a falta de 9 jornadas; en Copa se medirá a la Real Sociedad en la final; en Champions, ha encarrilado el pase a semifinales con el triunfo en la ida ante el Brann (1-2).

    La situación no generó rabia en Alberto Toril, entrenador desde 2021 de la sección femenina del Real Madrid. «Volveremos a intentarlo, de verdad, chicas, os felicito por el trabajo. No os vayáis tristes por eso», dijo un técnico que también ha estado ligado a varios equipos de la cantera madridista, por lo que conoce y está impregnado de sobra del ADN ganador de la institución.

    Al Real Madrid no parece inquietarle la 14ª derrota en la desigual serie que mantiene con el Barça, pero sí a su afición, que pidió en redes sociales la dimisión de Toril. «Esto solo demuestra una cosa, que Jose Mourinho tenía razón», fue uno de los mensajes que se pudo leer este domingo. Este comentario se refería a un enfrentamiento que el cordobés tuvo con el portugués en 2012 cuando ambos eran entrenadores del primer equipo y filial, respectivamente.

    Mourinho consideró que Toril había tenido un gesto de deslealtad con él tras no seguir una instrucción que afectaba a Carvajal. La situación se tensó de tal manera que el luso acabó echando a su homólogo en el filial durante un entrenamiento del primer equipo en Valdebebas, donde ahora juega como local el Real Madrid.

    El conformismo se ha convertido en una constante vital que impide progresar a este equipo. Se da por bueno que se clasifique para Champions como subcampeón, pero desde su creación en 2020, tras la fusión por compra del Tacón, ha sido incapaz de ganar un título. Lo más cerca que estuvo fue frente al Atlético en la Copa de la Reina de la temporada pasada en Butarque.

    En la Supercopa, las azulgranas se llevaron el ‘clásico’ de semifinales por 4-0. «Creo que no hay tanta diferencia con el Barça. Tenemos posibilidades y en algún momento llegará la victoria. Quiero que juguemos sin complejos, independientemente del rival», dijo tras aquella goleada que se produjo en enero.

    La actitud fue la misma después de que el Real Madrid quedase último en la fase de grupos de la Champions, con un solo punto. «Cuando lo intentas, no es un fracaso. Las jugadoras dan todo lo que tienen», justificaba después de perder ante el París FC, que debutaba en la competición continental. Todas estas palabras las recibe un núcleo de jugadoras que calla, pero que recibe las charlas con cara de circunstancias, como se pudo ver este domingo.

    En la plantilla de la España campeona del mundo figuraban hasta ocho jugadoras del Real Madrid: Athenea, Ivana Andrés (capitana), Misa, Tere Abelleira, Claudia Zornoza, Rocío Gálvez, Oihane y Olga Carmona, autora del gol en la final. A las órdenes de Jorge Vilda, y en conjunción con las futbolistas del Barça, demostraron tener el espíritu ganador que ha cercenado la sección femenina del club blanco.

    La guardameta canaria Misa, que ha jugado todos los ‘clásicos’, es el fiel reflejo del inconformismo. Haber vivido la secuencia de varapalos le ha convertido en un rostro de rebeldía. Ha encajado 49 goles en 14 encuentros contra el FC Barcelona. Una media de 3,5 tantos por partidos para una campeona del mundo. De no ser por las actuaciones de la canaria, que ha dado siempre la cara con la afición, alguna goleada podría haber sido peor.

    Porque los cambios de fichas dejan en pie la falta de una filosofía de juego que Toril no ha logrado imponer. Fuentes del fútbol femenino consideran que el cambio de mentalidad del Real Madrid pasa por incorporar a un técnico formado en la modalidad, como era David Aznar, el primer entrenador -ahora en el Athletic- de una sección que camina sin rumbo y su escudo no debería permitírselo, como también le sucede al Atlético de Madrid, es preocupante.

    El Atlético de Madrid (ahora en caída libre) como gran dominador del fútbol femenino en España, el Real Madrid optó por el equipo de Ana Rossell para crear su nueva sección. Medios como Mundo Deportivo contabilizan el 9-1 y el 0-6 que propinó el Barça al Tacón como victorias ante el Real Madrid. La Junta Directiva blanca ha respaldado a su sección más reciente con presupuestos al alza para buscar la aplaudida sostenibilidad que alcanzó el primer equipo masculino.

    En su primer lustro de vida, el Real Madrid femenino está estancado en tierra de nadie, con una escasa motivación en el vestuario por la imposibilidad de dar caza al máximo rival. El Real Madrid evitó romper el mercado a golpe de talonario, una posibilidad cada vez más remota, dados los millonarios contratos televisivos que acaban de firmar las ligas estadounidense e inglesa, que van en detrimento de forma clara del torneo de la regularidad español. La Liga F no es un producto tan jugoso para los operadores, hasta el extremo de que DAZN ofreció de forma gratuita el último Clásico de la temporada 2023/2024, amén a lo que redactó en “La Galerna” nuestro compañero, Germán Urrutia.

    Las voces que se afanan en denunciar los comportamientos machistas de los exseleccionadores no están interesadas en recordar los inicios del fútbol femenino en España. La Copa de la Reina y la entonces «Liga Nacional» surgieron en los ochenta, con el dominio de equipos vascos y gallegos. La arraigada tradición de las secciones del Barça (la cual está en peligro por la situación financiera del club) no tuvo el mismo impulso en el caso del fútbol femenino. Antoni Ramallets dirigió al germen del Barça femenino, que se estrenó en el Camp Nou el día de Navidad de 1970.

    El Fútbol Club Barcelona contabiliza en su palmarés la Copa de la Reina ganada en 1994, aunque no fue hasta el 2001 cuando la sección femenina se integró de forma oficial en el club fundado por Hans Gamper. La reestructuración obedeció a la creación de la Superliga Femenina por parte de la Real Federación Española de Fútbol que presidía Ángel María Villar. Joan Gaspart respaldó al equipo femenino diecinueve años antes de que la sección del Real Madrid disputase su primer partido oficial.

    El Barça permaneció en Segunda División durante tres temporadas, y tras ascender en 2004, Joan Laporta fichó a la mexicana Maribel Domínguez cuando eran el farolillo rojo de la categoría. La azteca abandonó en 2006 a una sección de la que se desentendió Laporta, tras recibir goleadas como un 7 a 1 ante el Espanyol, o un 8 a 0 frente al Hispalís. En 2007, el Fútbol Club Barcelona finalizó último el torneo liguero y descendió a Segunda División. Las catalanas recuperaron la categoría en 2008, y la Junta Directiva cambió de rumbo para utilizar más recursos para el equipo femenino. El Barça fue sexto en la competición liguera de 2009, a 32 puntos del vencedor, el Rayo Vallecano.

    La llegada de Sandro Rosell sirvió para romper la hegemonía del Espanyol en el fútbol femenino catalán, con un trasvase de jugadoras, como Marta Torrejón o Alexia Putellas (previo paso por el Levante), durante varios años. El Barça derrotó al conjunto perico en 2011 para ganar la Copa de la Reina, a la que sucedió un año después la conquista de su primera Liga. El Fútbol Club Barcelona encadenó cuatro triunfos en el campeonato doméstico, pero fue apeado de la Champions Femenina con abultados resultados (0-3 y 4-0 ante el Arsenal en 2013 y 3-0 y 0-2 ante el Wolfsburgo en 2014). El Atlético de Madrid doblegó a las azulgranas durante tres temporadas, que apostó por rejuvenecer su plantilla con la consolidación de Putellas, Bonmatí o Guijarro. Josep María Bartomeu aumentó el desembolso de forma generalizada, con la profesionalización de la sección en 2015, y el Barça pudo lanzarse al mercado para conformar una suerte de selección con la firma de Jenni Hermoso o Irene Paredes, además de jugadoras extranjeras como Lieke Martens. El Fútbol Club Barcelona tuvo que esperar cinco años para volver a saborear una Liga, que le fue otorgada tras la suspensión de las últimas nueve jornadas a causa de la pandemia del COVID-19.

    En su segundo mandato, Joan Laporta ha duplicado la inversión en una de sus secciones más laureadas para poder mantener el dominio a nivel continental. La acumulación de estrellas del Barça reclama mejoras salariales, motivadas por las ofertas que reciben de otros países donde los equipos quieren reforzarse de forma urgente a cualquier precio. Laporta intenta mantener a Putellas o Bonmatí como activos para sus difíciles negociaciones con los patrocinadores, que no se olvidan del daño reputacional del «Caso Negreira». Nikola Mirotic, buque insignia del equipo de baloncesto, vio rescindido su contrato de forma unilateral, en un precedente que preocupa en el vestuario del femenino, que es sabedor de que sus nóminas son contabilizadas para el cálculo del Fair Play Financiero. El Barça sigue aplastando a sus rivales en España, en una Liga F que tiene el ganador decidido antes de empezar, salvo que acontezcan situaciones excepcionales como la descalificación de las catalanas de la Copa de 2023 por alineación indebida. El poder de las jugadoras culés como referentes de la Selección ha llevado a que el fútbol femenino en España quede en manos de personas de su confianza.

    La capciosa búsqueda por parte de la prensa de la diferencia que separa actualmente a los dos gigantes del fútbol español, para criticar la gestión que se hace en Valdebebas, omite los principales motivos para pasar facturas a una dirección que no ha querido contentar a los periodistas.

    El escenario en el que el Real Madrid intenta abrirse paso en el fútbol femenino es muy diferente al que se encontró el Barcelona años antes, en los que su descenso fue intrascendente. El equipo que dirigen Ana Rossell y Begoña Sanz cuenta con el respaldo de la Junta Directiva, que espera abrirse de forma progresiva en el concierto europeo. Como ocurriese en la época de Pep Guardiola, el Barça cuenta con una generación dorada, con clásicos del Viejo Continente como el Wolfsburgo en decadencia.

    El acierto a la hora de regenerar una plantilla amortizada marcará el devenir de los próximos años en Valdebebas. El mejor activo del Real Madrid sigue siendo el escudo redondito que tantas veces ha triunfado en Europa. La temida mentalidad que encarna la camiseta blanca, que recientemente ha dado a sus vitrinas la Champions de 2022 y la Euroliga de 2023, debe trasladarse al difícil y cambiante fútbol femenino, pero aún hay brotes verdes en este sentido, según explicó Germán Urrutia, anteriormente citado.

    Tanto el Real Madrid como el Atlético, hablamos de ellos porque como institución deportiva son los que deben hacerle frente al equipo catalán en el torneo de la regularidad, necesitan con urgencia hacer una buena autocrítica y apostar más por sus equipos de la Liga F y así poder poner fin a una hegemonía azulgrana que puede dar la sensación de que resta emoción al fútbol de élite en categoría femenina, pero a los que aseguran esto les recomiendo que vean la LPFF de una manera más continuada, hay vida lejos del Barça, más allá de la pelea por el título.

    (Fuente: Madrid CFF)
  • La Liga F necesita al VAR

    (Fuente: Laliga)

    ¡A la mayor brevedad posible! En la 16ª fecha liguera las colegiadas, con errores de bulto, han demostrado necesitar al apoyo tecnológico.

    Artículo de opinión:

    La Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™, pasará a la historia, especialmente, por ser la primera competición en la que, oficialmente, se ha implantado el uso del ‘Video Assistant Referee’ (VAR, por sus siglas en inglés), también conocido como árbitro asistente de video o videoarbitraje, cuya aplicación y valoración más que positiva, está captando todos los focos en la cita mundialista, hasta el punto de ser catalogado como uno de los grandes éxitos del fútbol moderno.

    Si bien es cierto que la implantación del VAR venía acompañada de enormes dudas e incertidumbre, generando división de opiniones entre los puristas del fútbol, quienes sostienen que con esta nueva herramienta se pierde la épica y la esencia del balompié, y los que defienden que con el VAR el fútbol es un deporte más justo; resulta indiscutible que el VAR ha dado otra dimensión al fútbol, aportando una nueva dosis de dramatismo, siendo una consecuencia de la necesidad de adaptar el fútbol a la tendencia tecnológica que hace años irrumpió en nuestra sociedad. Toda una revolución en uno de los deportes más inmovilistas que existen.

    Ahora bien, concluida la fase de grupos, y en atención a la polémica y cierta confusión existente en torno al uso del VAR1, conviene precisar, a los efectos de claridad y concisión, cuáles son los objetivos y principios básicos del célebre VAR, las decisiones e incidentes revisables, así como el procedimiento de revisión.

    I.- Introducción: Antecedentes del VAR

    Con carácter previo, resulta oportuno exponer brevemente el trasfondo del VAR y remontarnos a sus antecedentes. El origen del VAR se sitúa en 2014, cuando el International Football Association Board (IFAB) –único organismo autorizado para decidir y acordar cambios en las reglas del fútbol—, tras muchas solicitudes de la comunidad mundial del fútbol y a la luz de los avances tecnológicos en la industria de la radiodifusión deportiva, acordó que había llegado el momento de probar si la asistencia de video para los árbitros podría ser utilizada potencialmente en beneficio del fútbol, particularmente en términos de justicia.

    Sobre la base de las discusiones con sus diversos órganos, y en estrecha colaboración con la FIFA, el IFAB, elaboró ​​un borrador de protocolo experimental para asistencia de video en vivo que fue presentado en la 130ª Asamblea General del IFAB, celebrada el 5 de marzo de 2016. Sobre la base de dicho borrador de protocolo, el IFAB aprobó el uso experimental del VAR, acordando iniciar un período probatorio en el que se realizaran experimentos en vivo con asistencia de vídeo para evitar errores claros en situaciones cruciales de los partidos.

    Tras un extenso período de 2 años en el que se llevaron a cabo experimentos con el VAR en numerosos países y competiciones, el pasado 1 de junio de 2018, entraron en vigor una serie de enmiendas a las Reglas de Juego 2018/192, que fueron aprobadas por el IFAB su 132ª Asamblea General Anual celebrada en la sede de la FIFA (Zúrich) el 3 de marzo de 20183, entre las que sobresale la aprobación por unanimidad del uso del VAR en el fútbol asociación como una opción para las competiciones, sujeto al pleno cumplimiento del Protocolo VAR4 y a la aprobación por escrito del IFAB y de la FIFA.

    Objetivos y principios del VAR.

    Según señala el IFAB, el objetivo del VAR no es alcanzar una precisión del 100% en todas las decisiones arbitrales, toda vez que esto eliminaría la fluidez y las emociones que caracterizan al fútbol, por su acción casi ininterrumpida y por la ausencia general de paradas prolongadas. Revisar cada decisión, sería imposible, sin cambiar completamente el fútbol.

    La filosofía del VAR es clara, consiste en la:

    “interferencia mínima – beneficio máximo”.

    En efecto, el objetivo del VAR es revertir errores humanos que puedan condicionar o afectar el resultado del encuentro. Es decir, la tecnología de video solamente deberá intervenir para corregir errores claros y manifiestos, así como en caso de incidentes graves desapercibidos en determinadas decisiones decisivas de un partido (gol, penalti, tarjeta roja directa, errores de identificación). Y solamente el árbitro puede iniciar una revisión; el VAR (y los otros miembros del equipo arbitral) simplemente puede recomendar una revisión al árbitro.

    En este contexto, la decisión inicial del colegiado no se modificará a menos que la revisión de vídeo demuestre manifiestamente que la decisión fue claramente incorrecta, es decir, no se trata de determinar si la decisión del arbitro ha sido correcta, sino de comprobar si la decisión del arbitro ha sido manifiestamente incorrecta.

    Con independencia de la intervención del VAR, la decisión final siempre la tomará el árbitro.

    III.- Aplicación del VAR: Decisiones/ incidentes revisables.

    El VAR puede asistir al árbitro únicamente en caso de que se produzca un ‘error claro y manifiesto’ o un ‘incidente grave inadvertido’ en relación con cuatro (4) categorías de decisiones/incidentes que pueden cambiar el curso del partido (Regla 5.4).

    En todas estas situaciones, el VAR solo puede intervenir después de que el árbitro haya tomado una decisión (decisión inicial), incluida también la decisión de permitir que el juego prosiga, o si el equipo arbitral no ha visto un incidente grave o este les ha pasado inadvertido.

    Por lo tanto, se limita el uso del VAR a 4 categorías de decisiones/ incidentes decisivos para un partido (3 principales + 1 administrativa)5, siempre que se produzca un posible error claro y manifiesto o un incidente grave inadvertido:

    Goles e infracciones conducentes a gol. El VAR ayudará al árbitro a determinar si hay infracciones que impiden conceder un gol. Es decir, el VAR incide en todas las acciones que determinan una jugada que conducen a un gol, incluidas:
    Infracción cometida por el equipo atacante en la jugada del gol o al marcar el gol (mano, falta, etc.)
    Fuera de juego: posición e infracción.
    Balón fuera de juego antes del gol.
    Decisiones sobre la concesión de un gol/ no gol (apoyado en la tecnología de línea de gol).
    Decisiones sobre penaltis o infracciones conducentes a un penalti. El cometido de los asistentes del VAR es corroborar que no haya decisiones erróneas para la concesión (o no) de un penalti:
    Concesión errónea de un penalti.
    Infracción sancionable con penalti no sancionada.
    Localización de la infracción (dentro o fuera del área de penalti).
    Infracción cometida por el equipo atacante en la jugada del incidente sancionable con penalti.
    Balón fuera de juego antes del incidente.
    Infracción cometida por el guardameta y/o el lanzador durante la ejecución de un penalti.
    Adelantamiento de un atacante o defensor que participa directamente en el juego si el penalti rebota en un poste, el travesaño o el guardameta.
    Tarjeta roja directa (no segunda tarjeta amarilla). Los asistentes del VAR se asegurarán de evitar que se tomen decisiones erróneas en relación con las expulsiones:
    Malograr una oportunidad manifiesta de gol (especialmente en posición de infracción y posición de otros jugadores).
    Juego brusco grave (o disputa temeraria).
    Conducta violenta, morder o escupir a otra persona.
    Empleo de gestos ofensivos, insultantes o humillantes.
    Confusión de la identidad del jugador infractor. El equipo de VAR intervendrá pudiendo revisar la identidad del infractor si el árbitro sanciona una infracción y saca tarjeta amarilla o roja al jugador equivocado del equipo infractor (sancionado); la propia infracción no podrá revisarse salvo que guarde relación con un gol, un incidente sancionable con penalti o una tarjeta roja.

    Es decir, no todas las jugadas son revisables por el VAR, y, por lo tanto, habiendo tomado el árbitro la decisión la decisión de, por ejemplo, amonestar con una tarjeta amarillas (ya sea primera o segunda), no podrá revisarse dicho incidente, por muy conflictivo que sea.

    Se consideran como acciones no “revisables”, entre otras, las siguientes: tarjetas amarillas (ya sea primera o segunda), saques de esquina, saques de banda, infracciones físicas y/o manos, fueras de juego, a menos que supongan expulsión directa, se cometan dentro del área, o sean acciones que conduzcan inmediatamente a un gol.

    IV.- Procedimiento de Comprobación y/o Revisión.

    Comprobación

    Durante un partido, el equipo de VAR6 observa y comprueba automáticamente todas las imágenes de jugadas/ decisiones7 a velocidad normal y/o cámara lenta, si bien, el VAR solamente interviene en determinadas decisiones decisivas para un partido una vez que el árbitro haya tomado una decisión –incluyendo la de permitir que el juego continúe—, o si un incidente grave ‘pasa desapercibido’, sin que lo hayan visto los miembros del equipo arbitral, y solamente se cambiará la decisión si la revisión demuestra un error claro.

    La mayoría de comprobaciones tienen lugar en un segundo plano y no tienen ningún impacto en el partido, por lo que, si la «comprobación» no indica un ‘error claro y manifiesto’ ni un ‘incidente grave inadvertido’, no suele ser necesario que el VAR se comunique con el árbitro, lo cual se denomina «comprobación silenciosa»; no obstante, si de la comprobación el VAR aprecia que se debería revisar un incidente, se deberá informar de ello al árbitro inmediatamente.

    Si fuera preciso retrasar la reanudación para realizar una «comprobación», el árbitro lo indicará señalando claramente al auricular con un dedo y extendiendo la otra mano/el otro brazo; esta señal esta señal NO se entiende como una revisión oficial, si no que se trata de una comprobación, y deberá mantenerse hasta que la «comprobación» se complete, puesto que con ella se comunica que el árbitro está recibiendo información (del VAR o de cualquier otro miembro del equipo arbitral).

    Si la «comprobación» indica que es probable que se haya producido un «error claro y manifiesto» o un «incidente grave inadvertido», el VAR se lo comunicará (sin indicar la decisión que debe tomar) al árbitro, quien entonces decidirá iniciar la revisión de la jugada o decidir directamente en base a lo que miembros del equipo arbitral han visto con claridad, no siendo necesaria la revisión.

    Revisión:

    El árbitro podrá iniciar la revisión de un posible «error claro y manifiesto» o un «incidente grave inadvertido» en los siguientes casos:

    Cuando el VAR (u otro miembro del equipo arbitral) recomiende una revisión.
    Cuando el árbitro sospeche que se ha producido un error notable, o que ha pasado desapercibido algo grave, podrá solicitar una revisión.
    Solamente el árbitro puede iniciar una revisión; el VAR8 (y los otros miembros del equipo arbitral) simplemente puede recomendar una revisión al árbitro, pero solo el árbitro decidirá si se procederá a tal revisión y cuál será su conclusión.

    Si el árbitro desea una revisión sin que se haya detenido el juego, se deberá detener en cuanto se encuentre en una zona ‘neutral’ (normalmente cuando ningún equipo tenga una buena posibilidad de ataque). Si el juego ya se ha detenido, el árbitro retrasará la reanudación.

    Si el juego se reanuda después de ser detenido, el árbitro no podrá llevar a cabo una revisión salvo en casos de confusión de identidad o ante una posible infracción conducente a la expulsión relacionada con conducta violenta, la acción de escupir, morder o hacer gestos extremadamente ofensivos, insultantes, o humillantes (Regla 5.4)

    El árbitro debe indicar claramente que el proceso de revisión ha comenzado, realizando la señal oficial de revisión del VAR, mostrando visualmente con las dos manos la forma de una pantalla de televisión «señal de TV».

    Es preciso notar que sólo el árbitro puede hacer la señal de la TV, puesto que un jugador que utilice la ‘señal oficial de revisión’ será amonestado (con tarjeta amarilla).

    Adicionalmente, es importante señalar que no se podrá modificar una decisión a menos que se haya mostrado la señal de revisión.

    Una vez iniciado el proceso de revisión, el VAR describirá al árbitro lo que se ve en la/s imagen/es televisiva/as, pero no la decisión que debe tomar; a continuación, el árbitro tiene dos opciones:

    (a) Tomará la decisión final a partir de su propia percepción y de la información facilitada por el VAR y, cuando proceda, a partir de la proveniente de otros miembros del equipo arbitral (‘VAR only’ review); o

    (b) Se dirigirá al área de revisión para ver una repetición de las imágenes captadas por las cámaras (‘on-field’ review – OFR) antes de tomar la decisión definitiva9. El resto de miembros del equipo arbitral no revisarán las imágenes salvo que, excepcionalmente, el árbitro se lo solicite.

    Aunque el proceso de revisión debería llevarse a cabo de la manera más eficiente y rápida posible, no existe presión para revisar la decisión rápidamente, ya que la precisión es más importante que la rapidez. Por este motivo, y puesto que algunas situaciones son complejas e incluyen varias decisiones/ incidentes revisables, no hay un tiempo máximo establecido para el proceso de revisión. Además, de que se el tiempo que se pierda en comprobar o revisar una jugada con el VAR se recuperará al final de cada periodo (Regla 7.3).

    El árbitro deberá, en la medida de lo posible, permanecer ‘visible’ durante el proceso de revisión para garantizar la transparencia. Los jugadores y el cuerpo técnico no deben rodear al árbitro ni procurar influir o interferir en su elección de revisar una decisión, en el proceso de revisión ni en la decisión final. En este sentido, se amonestará a todos aquellos jugadores, jugadores sustitutos o sustituidos que entren en el área de revisión. Si el que accede fuera un miembro del cuerpo técnico, se le advertirá públicamente de forma oficial (Regla 1.14).

    Al final del proceso de revisión, el árbitro volverá a repetir la señal oficial de revisión del VAR («señal de TV»), e indicará la decisión final del resultado de la revisión, y garantizará una reanudación correcta del partido. Si bien, no se modificará la decisión inicial tomada por el árbitro a menos que la revisión de la jugada demuestre claramente que la decisión constituyó un error claro y manifiesto.

    IV.- Conclusiones

    Sentado lo anterior, se puede comprobar como la implantación del VAR sigue un protocolo, cuanto menos, complejo y que es primordial conocer en detalle, antes de juzgar u opinar sobre la, siempre complicada, labor del conjunto arbitral.

    En este sentido debe tenerse presente que el VAR se ha introducido como un elemento de asistencia al árbitro, con el objetivo de minimizar y/o revertir errores humanos que puedan condicionar o afectar el resultado del encuentro, tratando de encontrar un equilibrio entre una interferencia mínima y conseguir el máximo beneficio.

    Es por ello que, como se ha expuesto y contrariamente a lo que gran parte de los aficionados supone, la tecnología de video no se aplica a todas las jugadas e incidentes, si no que solamente intervendrá para corregir «errores claros y manifiestos», así como en caso de «incidentes graves desapercibidos», únicamente en determinadas decisiones decisivas de un partido (gol, penalti, tarjeta roja directa, errores de identificación), y en todo caso, la decisión final siempre será del árbitro, tal y como venía siendo.

    Conviene detenerse brevemente en las palabras enunciadas por Pierluigi Collina, presidente del Comité de Árbitros de la FIFA, en la rueda de prensa que ha tenido lugar el 28 de junio de 2018, una vez ha concluido la fase de grupos del Mundial10:

    «During a competition, it’s not possible that everything goes 100 per cent perfectly. Some things have to be fine-tuned based on what is occurring in the first matches. 95 per cent of the decisions taken by the referees without the VAR were correct, and this percentage increased to 99.3 per cent thanks to the intervention of the VAR. Something that’s always been said – VAR does not mean perfection. But as you can see 99.3 per cent is something that is very, very close».

    En conclusión, cabe decir, que, quizás el miedo a la innovación y la negación al cambio hacían ver que el fútbol era perfecto tal y como estaba. Si bien, como todo, es cuestión de acostumbrarse, y la tecnología en el fútbol de la mano del VAR ha venido para quedarse, y esencialmente, para favorecer un Fútbol más justo y equitativo.

    Tras esta introducción, pensada para los neófitos en esta materia, se pone de manifiesto que esta tecnología bien empleada puede ayudar a corregir errores humanos, que todos podemos cometer, pero que a día de hoy condicionan el transcurso de una competición que, no olvidemos, ya es profesional y merece recursos a esa altura.

    El 12 de agosto del 2018, fue la primera vez que se utilizó el VAR en España. Ocurrió en la final de la Supercopa española que enfrentó al Sevilla y al Barcelona. Ya ha llovido desde entonces y el VAR -siempre discutido- se ha convertido en un elemento más del juego.

    Sin embargo, su presencia en el fútbol femenino español – a pesar de los avances que ha experimentado en los últimos años- es inexistente.

    Ya han sido unas cuantas jugadoras las que han mostrado su descontento con el asunto y que consideran necesaria la implantación del VAR para el desarrollo de la máxima división del fútbol femenino español. Entre ellas, Virginia Torrecilla, Lola Gallardo, Mapi León o Aitana Bonmatí.

    La reciente profesionalización de la primera división femenina trajo consigo un patrocinio sin precedentes -la Liga F Finetwork-, la emisión de todos los partidos por DAZN o el primer álbum de cromos de su historia. Sin embargo, la implantación de la tecnología del videoarbitraje sigue siendo una de sus asignaturas pendientes.

    El pasado 8 de febrero de 2023, todas las árbitras y asistentes de la Liga F comenzaron con su formación para la utilización de esta herramienta, siendo el primer paso para su implantación en la categoría.

    La formación, que tuvo lugar en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, consta de tres fases. La primera de ellas se basa en la teoría. En la segunda, se practica con simuladores en los que tienen que tomar decisiones reales en base al VAR, como si de un partido real se tratase. Por último, esa segunda fase se traslada a partidos amistosos en los que ya tienen que actuar en directo.

    Cabe recordar que desde la temporada 2017/18, todas las árbitras de la Liga F son mujeres. Se trataba de un proyecto impulsado por el CTA y liderado por Marisa Villa, primera mujer colegiada en el fútbol español, exasistente internacional y coordinadora de la sección femenina del citado organismo.

    Hasta ese momento, la máxima categoría del fútbol femenino español estaba arbitrada por colegiados -hombres- de Segunda B y asistidos en las bandas por mujeres. A día de hoy, Marta Huerta de Aza es la árbitra con mayor nivel de la Liga F. Habitualmente, arbitra en Primera Federación —tercer escalón del fútbol masculino— y ejerce de cuarta árbitra en encuentros de LaLiga EA Sports.

    El resto de colegiadas alternan sus partidos en la Liga F con los de Segunda Federación (sólo Olatz Rivera Olmedo y María Eugenia Gil Soriano) y Tercera Federación (equivalente a cuarta y quinta categoría del fútbol masculino, respectivamente.

    (Fuente: CTA)

    Mientras tanto, el VAR ya es una realidad en el fútbol femenino europeo. En la pasada Eurocopa, se utilizó en todos los partidos. Así como en sus rondas eliminatorias, en la pasada final de la Champions y en las del 2021 y el 2020.

    Además, en el Mundial de Australia y Nueva Zelanda también se implantó la tecnología del videoarbitraje, normalizando su uso en las grandes citas del fútbol femenino mundial. Este curso, al igual que el anterior, el VAR entró en juego a partir de los cuartos de final de la Champions, quedando exentos los partidos de la fase de grupos.

    Sea como fuere, uno los grandes impedimentos para su implantación en el fútbol femenino español es la adaptación para su uso de las instalaciones de los clubes. Su introducción obligaría a la mayoría de los equipos a reformar sus estadios, debido a que todos los campos tienen que estar conectados con la sala VOR -que está en Las Rozas-, como sucede en la primera y segunda división masculina. Además de los costes derivados de su instalación. En algunos casos, inasumibles para los clubes de la categoría, algo que debe ser modificado de un plumazo porque el nivel de nuestras colegiadas, que hicieron una huelga para aumentar su salario, está a años luz de la excelencia, seamos claros.

    (Fuente: CTA)

    El VAR no ha llegado, pero el debate sí. Y se ha intensificado en las últimas semanas de competición en la Liga F. Mientras unas voces defienden que la implantación de esta herramienta de arbitraje es prioritaria, otras creen que se necesitan mejorar otras muchas cosas (campos, instalaciones, condiciones…) antes. Las árbitras de la máxima categoría tienen la certificación VAR de la FIFA, se usó por primera vez en un partido femenino de fútbol en la final de Copa y en el tender se ofreció, como a LaLiga, pero no se movió ficha. Ni hay noticias de que se vaya a hacer en un futuro próximo.

    “Es algo que debemos trabajar poco a poco, sólo llevamos un año como Liga profesional. Hemos hecho alguna inversión importante a través de unas subvenciones del CSD para las instalaciones, infraestructuras… Porque el VAR requiere de mejoras de infraestructuras, requiere tener una instalación correcta y hay que dar esos pasos previos antes de poder tener el VAR, pero llegará. No sé cuándo, pero llegará”, aseguró la presidenta de la Liga F Beatriz Álvarez.

    En esa misma línea se pronunció la capitana del Valencia Marta Carro: “Evidentemente queremos que el progreso llegue hasta ese punto, pero hay muchísimas cosas por mejorar antes que el VAR y llegar a ese punto será buena noticia porque se habrán mejorado el resto de condiciones y eso ayudará también a que el nivel del arbitraje sea mejor. Campos, infraestructuras de muchos equipos, césped… Somos un producto que se está vendiendo y cuanto mejor sea mayor será la visibilidad.

    Su discurso cuadra con otros dados por futbolistas o entrenadores de equipos de presupuestos o recursos más limitados. Paola Ulloa, portera de un club independiente como el Madrid CFF, así lo expresó: “Obviamente creo que el VAR mejoraría la competición, pero creo que es un proceso. Hay que ir mejorando muchas otras cosas antes de llegar a tenerlos, muchos equipos no tienen las infraestructuras ni campos con ello, los costes… Se podrían mejorar muchas cosas antes, pero si llega obviamente es una ayuda para las árbitras y para nosotras”.

    Sí, se quiere el VAR, pero no como prioridad. Ese discurso contrasta con el de otras participantes de la máxima competición femenina que vienen reclamando que la herramienta, no solo es necesaria, sino también merecida.

    En España tenemos al equipo ganador de la Champions, a las campeonas del mundo y nos merecemos tener VAR. Respeto muchísimo la labor de las árbitras porque es muy difícil. Tienen un nivel de acierto del 96%, pero toda ayuda es bienvenida, igual que la tienen en el fútbol masculino. Yo estoy a favor de que la tengan aquí”, expresó, muy respetuoso, Manolo Cano, entrenador del Atlético, tras ver cómo se les anulaba un gol que con esta herramienta hubiera subido al marcador.

    Aunque su rival de banquillo ese día, Cristian Toro (Sevilla), no le secundó, sí lo hizo Lola Gallardo, capitana del equipo rojiblanco: “Nos jugamos mucho cada fin de semana, necesitamos VAR. No nos olvidemos que somos una Liga profesional”. La barcelonista Mapi León también se alineó en ese sentido después de recibir un golpe en la ceja de Van Dongen el pasado fin de semana. “Necesitamos VAR”, escribió en su perfil oficial de la red social X, antes conocida como Twitter.

    Aunque la RFEF tomó la iniciativa formando a las árbitras en el videoarbitraje a principio de 2023 e incluso se utilizó la herramienta por primera vez en un partido femenino en la gran final de Copa celebrada en Butarque, lo cierto es que la mayoría de las instalaciones en las que se celebran partidos de la Liga F no están preparadas para poder usarlo y requeriría una nueva inversión poder hacerlo. Además, también es necesaria una producción televisiva más ambiciosa que la actual.

    A nivel internacional, el VAR se viene usando a partir de cuartos de final de la Champions femenina y también estuvo presente durante el Mundial de Australia y Nueva Zelanda. El videoarbitraje, sí, es una herramienta que ayuda al equipo arbitral y hace que la competición sea más justa al minimizarse los errores, esos fallos que hicieron que el Levante U.D. se llevase el triunfo de Alcalá de Henares con un gol en claro fuera de juego, es hasta grosero, que McKenna marcase en posición ilegal para el Villarreal o que no se decretasen dos penaltis claros a favor del Madrid CFF ante el Sevilla en Fuenlabrada, por ejemplo.

    Nos jugamos mucho cada fin de semana, necesitamos VAR. No nos olvidemos que somos una liga PROFESIONAL…», aseguró Lola Gallardo, jugadora y capitana del Atlético de Madrid, en su cuenta oficial de ‘X’ (antes Twitter). Un mensaje que publicó tras denunciar que un gol de las rojiblancas no subió al marcador por un discutido fuera de juego. «Hoy nos vamos con un +3 en casa.. pero este gol no subió al marcador…», expuso Lola Gallardo junto a una foto del momento en el que Crnogorcevic centraba el balón para que Ajibade enviara el balón a portería.

    El tanto de la nigeriana, que ponía el 2-0 en el marcador en el minuto 49, fue anulado por la linier por fuera de juego ante el cabreo y protestas de jugadoras y afición. Un cabreo que aumentó tras el 1-1 del Sevilla pocos minutos después y que, pese a que las rojiblancas acabaron ganando 2-1, se trasladó al postpartido.

    su parte, el técnico del Atlético, Manolo Cano, aprovechó la rueda de prensa de después para reclamar la presencia de VAR en la Liga F: «Cada uno tiene su opinión. Estamos en el máximo nivel de fútbol, en España tenemos al equipo campeón de la Champions, somos campeonas del mundo… La Liga F se merece tener VAR. Este es nuestro trabajo, yo respeto mucho la labor de las árbitras. Tienen un nivel de acierto del 96%. Es muy difícil ver las jugadas en directo, pero todas las ayudas que puedan tener es bienvenida. A mí sí que me gustaría que tuviesen esa ayuda».

    Su homólogo en el banquillo sevillista, Cristian Toro, mantuvo una postura diferente sobre la necesidad de videoarbitraje en la máxima categoría del fútbol femenino español. «Creo que hay muchas cosas que mejorar antes de eso. El VAR podría haber dado ese gol legal (el que pudo haber sido el 2-0 del Atlético), pero también podría haber expulsado a Crnogorcevic por el rodillazo a Inma en la espalda estando en el suelo. En eso, también podrían haber quedado con una menos y el partido, en el minuto en el que estábamos y con 1-1, tuvimos un contraataque de Inma que pudo haber sido el 1-2. El fútbol es así, sabemos que cada partido tiene sus momentos y de todo se aprende para mejorar», indicó el técnico argentino hace ya algunas fechas.

    Ahora bien, ¿podrían ser sancionadas las jugadoras que han protestado en sus redes sociales? Sí. Aunque todo depende de lo que considere la Juez Única de la Competición. Hay que recordar el caso Mapi León, que fue sancionada con cuatro partidos por un tuit tras su expulsión ante el Real Madrid en 2021. El Barça recurrió al TAD y este dejó sin efecto su sanción meses después tras haber aprobado la cautelar.

    En definitiva, que no queremos extendernos en exceso, la Liga F, esa que es las de las vigentes campeonas del mundo, adole de una herramienta que le priva de convertirse en la mejor del fútbol europeo, algo que solo sucederá cuando se produzcan las famosas “revisiones a pie de campo”, esperemos que eso llegue más pronto que tarde, entonces todos ganaremos,

    (Fuente: DAZN)
  • Articulo de opinión: La quinta variación en la liga femenina española

    (Fuente: @Laliga)

    ¡Renovarse o morir! El campeonato doméstico dará la la bienvenida este curso a la Primera División.

    El fútbol femenino español, que bien es verdad que dio un salto cualitativo muy importante hacia el crecimiento y la visibilidad del mismo en la temporada 2018/2019, no es una moda como muchos se atreven a asegurar, más bien, es una modalidad deportiva en un constate proceso evolutivo.

    El balompié practicado por mujeres, que merece alcanzar la misma relevancia que el masculino, poco a poco lo va logrando, fue oficialmente creado en España en 1998.

    Si atendemos a las estadísticas, caeremos en la cuenta de que la liga de fútbol femenino ha sufrido ya cuatro modificaciones en su denominación y formato, léase, Liga Nacional Femenina, División de Honor Femenina, Superliga Femenina y Liga Iberdrola, esta última ha estado vigente durante ocho años.

    ‘El Partido de Manu’ desveló el pasado 16 de julio de 2019 que la Real Federación Española de Fútbol aprobó la creación de la Primera División Pro a partir del próximo 7 de septiembre. Este nuevo torneo, del que aún faltan por perfilar detalles como el ‘naming’ o el logotipo, debería convertirse, en opinión del humilde escritor de este blog, en el paso definitivo hacia la consolidación del fútbol femenino, y estoy seguro de que así será.

    Así las cosas, los amantes de este deporte, que cada día son más, desean que el récord de asistencia que se batió en el Estadio Wanda Metropolitano durante ‘El Clásico’ que enfrentaba al Atlético de Madrid Femenino ante el Fútbol Club Barcelona allá por el 17 de marzo de 2019 ante 60.739 espectadores, algo inolvidable para los allí presentes, quede pronto en una mera anécdota y deje de ser la excepción que rompe la regla. ¡Larga vida al fútbol femenino español!

    Marcador electrónico del Estadio Wanda Metropolitano (Fuente: Manuel López Ruiz)