Categoría: Actualidad

  • Noticia | Gaby García pone rumbo al América y deja el Atlético de Madrid

    (Fuente Liga F Moeve)

    🟧 ¡Pone fin a su etapa como rojiblanca! La centrocampista internacional absoluta por Venezuela firmará por el conjunto de Villacampa en las próximas horas.

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    El fútbol femenino internacional asiste a uno de esos movimientos que, sin necesidad de oficialidad inmediata, ya se perciben como inevitables y profundamente significativos. Gabriela Antonia García Segura, internacional venezolana y actual centrocampista del Atlético de Madrid, firmará en las próximas horas por el Club América Femenil, una de las entidades más poderosas y emblemáticas de la Liga MX Femenil.

    La información, adelantada por Fox Sports MX, ha sido refrendada por voces de enorme credibilidad en el periodismo deportivo español como Irati Vidal (TEN TV) y Sandra Sánchez Riquelme (DAZN y Disney Plus), consolidando así un fichaje que conecta continentes, proyectos y narrativas futbolísticas de primer nivel.

    Nacida el 2 de abril de 1997 en Tunapuy, Venezuela, Gabriela García —conocida en el césped simplemente como Gaby— es una futbolista cuya trayectoria siempre ha estado marcada por la precocidad, la constancia y una comprensión del juego impropia de su edad. Internacional con la selección venezolana desde 2014, su nombre quedó grabado muy pronto en la memoria del fútbol sudamericano e internacional tras proclamarse campeona en dos Campeonatos Sudamericanos Sub-17 y, sobre todo, tras firmar una actuación histórica en el Mundial Sub-17 de 2014, donde se convirtió en la Bota de Oro del torneo. A partir de ahí, su carrera internacional se consolidó con la disputa de un Mundial Sub-20 y tres Copas América con la selección absoluta de la Vinotinto, convirtiéndose en una de las figuras más reconocibles del fútbol venezolano femenino de la última década.

    Su llegada al Atlético de Madrid en 2023, procedente del Deportivo Abanca, respondió a una necesidad clara del conjunto rojiblanco: encontrar una futbolista capaz de dotar de equilibrio, fiabilidad y orden táctico a un centro del campo en plena reconstrucción. Desde el primer momento, Gaby García encajó como una pieza estructural del proyecto. No fue una jugadora de focos ni de grandes titulares, pero sí una de esas futbolistas imprescindibles para que un equipo compita con regularidad al máximo nivel. Su etapa como colchonera culminó con uno de los momentos más especiales del club en los últimos años, la conquista de la Copa de la Reina Iberdrola en Butarque, un título en el que su papel fue fundamental como sostén del equipo en los partidos de mayor exigencia competitiva.

    Los números respaldan esa percepción interna que siempre se tuvo de ella dentro del vestuario y del cuerpo técnico. Gabriela García ha disputado más de 70 partidos oficiales con el Atlético de Madrid, superando los 5.500 minutos de juego, convirtiéndose además en la jugadora de campo con más minutos acumulados del equipo en la primera parte de la presente temporada. A ello se suman cuatro goles anotados, una cifra notable para una futbolista cuyo rol principal ha sido el de mediocampista defensiva, y un rendimiento sostenido en duelos, posicionamiento y lectura táctica que la convirtieron en una garantía constante.

    Su disponibilidad física fue otro de sus grandes valores, con un impacto mínimo de las lesiones y una presencia casi ininterrumpida en las alineaciones.

    Con una estatura de 1,85 metros, Gaby García destaca por su imponente presencia física, su fortaleza en el juego aéreo y su capacidad para cerrar espacios en la medular. Sin embargo, su mayor virtud siempre ha sido la inteligencia táctica, el saber estar en cada fase del juego y la capacidad para interpretar lo que el partido necesita en cada momento.

    Aunque su función principal ha sido defensiva, su aportación ofensiva, especialmente en acciones a balón parado, añadió un matiz diferencial a su juego. Ese equilibrio entre contundencia y lectura es lo que la convirtió en una futbolista tan valorada por sus entrenadores, hasta el punto de que Víctor Martín Alba, técnico del Atlético de Madrid, llegó a subrayar públicamente su importancia destacando su regularidad, su preparación constante y su fiabilidad absoluta con un mensaje tan sencillo como revelador: “Es una jugadora muy importante, siempre preparada para ayudar y cumpliendo”.

    Ahora, su carrera da un giro rumbo a México. De acuerdo con el reportero Andrés Islas, Gabriela García ya ha superado las pruebas físicas con el Club América y su debut está previsto para este mismo sábado, en la Jornada 2 del Clausura 2026.

    Llega al conjunto azulcrema en pleno ritmo competitivo, tras haber sido la futbolista con más minutos en el Atlético durante la primera parte del curso, un factor clave para una entidad que siempre aspira a competir por el título. Para el América, su fichaje supone la incorporación de experiencia internacional, liderazgo inmediato y una pieza de equilibrio para el centro del campo, reforzando una plantilla diseñada para dominar en la Liga MX Femenil.

    El movimiento también tiene un fuerte componente histórico. Hasta la fecha, solo dos futbolistas venezolanos habían vestido la camiseta del Club América, ambos en la rama masculina

    El primero fue el delantero Ricardo David Páez, llegado desde San Luis como refuerzo para la Copa Libertadores de 2003. El segundo, el defensa central Oswaldo Vizcarrondo, fichado en 2012 como una de las grandes apuestas del club tras una inversión superior a los cinco millones de dólares, aunque su etapa en el Nido fue breve. Gabriela García se convertirá así en la primera futbolista venezolana en la historia del Club América Femenil, ampliando la huella de la Vinotinto en una de las instituciones más influyentes del fútbol continental.

    Desde la perspectiva de “El Partido de Manu”, la salida de Gabriela García supone el cierre de una etapa y la apertura de una transición medida y estratégica en el Atlético de Madrid.

    El hueco que deja la ocho no será cubierto en este mercado de invierno, una decisión coherente con la planificación deportiva del club, que apunta al mercado veraniego para incorporar a una centrocampista de perfil similar, capaz de actuar también como pivote, de origen nórdico y que actualmente brilla en otro conjunto de la Liga F Moeve, no muy lejos de Alcalá de Henares.

    Una operación pensada con calma, visión de futuro y la convicción de que las grandes estructuras se sustituyen con inteligencia, no con urgencia.

    Gabriela García se despide del Atlético de Madrid como llegó: sin estridencias, con profesionalidad y dejando una huella profunda en el funcionamiento del equipo. Su legado no se mide únicamente en títulos o estadísticas, sino en la confianza que transmitía cada vez que pisaba el césped, en la sensación de orden que aportaba al colectivo y en la certeza de que siempre estaría donde el equipo la necesitara.

    Ahora, el fútbol la conduce a México, a un nuevo desafío en una liga en crecimiento constante, mientras el Atlético mira al futuro sabiendo que el paso de Gaby García por el club ya forma parte de su historia reciente.

  • Reportaje | Amaiur Sarriegui, el futuro de los goles

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟧 La veinte colchonera es analizada al detalle en “El Partido de Manu” en un relato periodístico sin igual.

    (Fuente: Puma)

    Uno de los grandes atractivos de los que dispone el Atlético de Madrid en el curso 2025-2026 es ver a Amaiur Sarriegui vestida de rojo y blanco.

    La llegada de la futbolista del año 2000 fue adelantada por este medio, cuando nadie hablaba del tema el pasado 22 de abril de 2025.

    Descrita como la fuerza emergente del actual subcampeón de la Copa de la Reina Iberdrola, la de Tolosa se ha consolidado como una de las figuras con mayor potencial, presente y futuro del balompié practicado por mujeres en España.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Amaiur Sarriegi Isasa (San Sebastián, 13 de diciembre de 2000) es a sus 26 años de edad una atacante icónica de la Liga F Moeve.

    (Fuente: UEFA)

    Su trayectoria es ascendente en el fútbol femenino español. Nacida en Tolosa, su recorrido profesional la llevó desde las canteras vascas hasta vestir la camiseta del Atlético de Madrid Femenino, uno de los equipos más competitivos de Europa.

    Técnica depurada, visión de juego y personalidad firme son algunas de las características que definen a Sarriegi. Sin embargo, su historia no solo se resume en estadísticas. Detrás de cada pase decisivo y cada sprint se encuentra una jugadora que ha trabajado con disciplina para transformar su pasión en excelencia deportiva.

    Amaiur Sarriegi no llegó al fútbol de élite por azar ni por un golpe de fortuna. Su camino, como el de tantas futbolistas formadas lejos de los grandes focos, se construyó desde abajo, con paciencia, constancia y una progresión sostenida que fue moldeando a una jugadora completa, competitiva y preparada para asumir retos mayores. Su historia comienza en el País Vasco, una tierra con una profunda tradición futbolística y con uno de los ecosistemas de fútbol femenino más sólidos del Estado, donde clubes históricos han trabajado durante décadas en la formación de talento desde edades tempranas.

    Sus primeros pasos los dio en el Añorga KKE, uno de los clubes de referencia del fútbol femenino vasco en categorías inferiores. El Añorga no es solo un equipo, sino una auténtica cantera de futbolistas, un espacio de formación integral donde muchas jugadoras han aprendido no solo a competir, sino a entender el juego, a convivir en un vestuario exigente y a desarrollar una mentalidad profesional desde edades muy tempranas. En ese entorno comenzó a forjarse Amaiur, destacando pronto por su capacidad técnica, su inteligencia en el juego y una personalidad competitiva que la diferenciaba dentro del grupo.

    Durante sus años en categorías inferiores, su crecimiento fue constante. En la categoría cadete, Amaiur dio un salto evidente en rendimiento y madurez futbolística. Ya no era solo una promesa, sino una jugadora capaz de marcar diferencias, de asumir responsabilidades y de influir en el juego colectivo. Su lectura de los espacios, su llegada desde segunda línea y su capacidad para finalizar jugadas empezaron a convertirla en una pieza clave para su equipo. Ese rendimiento no pasó desapercibido y le abrió la puerta al equipo B del Añorga, un paso decisivo que marcaba la transición entre el fútbol formativo y el competitivo.

    El salto al filial supuso un cambio importante. El ritmo de juego, la exigencia física y la responsabilidad eran mayores, pero Amaiur respondió con naturalidad. Su adaptación fue rápida, mostrando una madurez impropia de su edad y una capacidad notable para entender lo que requería cada partido. Esa progresión le permitió alcanzar uno de los primeros hitos de su carrera: el debut con el primer equipo del Añorga en Primera Nacional durante la temporada 2015-2016. Era el premio a años de trabajo silencioso y, al mismo tiempo, el inicio de una nueva etapa en la que empezaba a asomarse al fútbol sénior de máximo nivel.

    Ese debut no fue anecdótico. Supuso una confirmación de que estaba preparada para competir en categorías superiores. Amaiur no se limitó a cumplir, sino que empezó a consolidarse como una futbolista fiable, capaz de aportar tanto en el juego ofensivo como en el equilibrio del equipo. Su presencia en el campo transmitía seguridad y ambición, dos cualidades que terminarían definiendo su carrera.

    El siguiente gran paso llegó en el verano de 2017, cuando fichó por el Athletic Club B, uno de los filiales más competitivos y exigentes del fútbol femenino español. Integrarse en la estructura del Athletic no es una cuestión menor. El club bilbaíno posee una identidad muy marcada, una filosofía reconocible y una presión constante por el rendimiento, incluso en sus equipos filiales. Para Amaiur, aquel fichaje representaba una oportunidad extraordinaria para seguir creciendo, pero también un desafío que exigía regularidad, carácter y capacidad de adaptación.

    Durante tres temporadas, Amaiur defendió la camiseta del Athletic Club B en Primera Nacional, convirtiéndose en una de las jugadoras más determinantes del equipo. Su rendimiento fue notablemente constante, una cualidad especialmente valorada en el fútbol de formación avanzada. Temporada tras temporada, logró superar la barrera de los diez goles, una cifra muy significativa para una futbolista con perfil de centrocampista ofensiva o mediapunta, capaz de generar juego y, al mismo tiempo, de finalizarlo.

    Más allá de los números, su influencia en el equipo fue creciendo. Amaiur se convirtió en una futbolista alrededor de la cual giraba gran parte del juego ofensivo del filial. Su capacidad para aparecer entre líneas, para filtrar pases decisivos y para llegar al área en el momento justo la transformaron en una amenaza constante para las defensas rivales. Esa regularidad goleadora hablaba no solo de talento, sino de una mentalidad competitiva sólida y de una comprensión profunda del juego.

    La temporada 2018-2019 supuso un punto de inflexión colectivo. El Athletic Club B logró el ascenso a la nueva categoría Reto Iberdrola, la Segunda División femenina de España, un logro que situaba al equipo en un escenario más exigente y con mayor visibilidad. Amaiur fue una pieza importante en ese ascenso, aportando goles, liderazgo y continuidad en el rendimiento. El salto de categoría confirmaba que su progresión no se había detenido y que estaba preparada para competir en un entorno todavía más competitivo.

    El curso 2019-2020 fue, en muchos aspectos, uno de los más significativos de su etapa en el filial rojiblanco. A nivel individual, firmó una temporada sobresaliente, marcando 13 goles y convirtiéndose en la máxima goleadora del equipo. Su capacidad para decidir partidos, para aparecer en los momentos clave y para asumir galones dentro del vestuario quedó patente a lo largo del campeonato. A nivel colectivo, el Athletic Club B se proclamó campeón de su grupo, en una temporada que quedaría marcada para siempre por la irrupción de la pandemia de Covid-19, que obligó a suspender la competición cuando aún restaban ocho jornadas por disputarse.

    Aquel campeonato tuvo un sabor agridulce. Por un lado, confirmaba el excelente trabajo del equipo y el crecimiento de jugadoras como Amaiur; por otro, la suspensión de la competición privó al grupo de cerrar la temporada sobre el terreno de juego. Sin embargo, el rendimiento mostrado hasta ese momento fue suficiente para validar el éxito del proyecto y el nivel competitivo del filial.

    Esa misma temporada trajo consigo otro hito fundamental en la carrera de Amaiur Sarriegi: su debut con el primer equipo del Athletic Club en Primera División. El 19 de octubre, frente al Real Betis, Amaiur dio el salto definitivo a la élite del fútbol femenino español. No era un paso menor. Vestir la camiseta del primer equipo del Athletic en la máxima categoría supone una responsabilidad enorme, tanto por la historia del club como por la exigencia de su afición y de su estructura deportiva.

    A lo largo de esa temporada, Amaiur disputó cuatro partidos en Primera División, una experiencia que le permitió conocer de primera mano el nivel de la élite, el ritmo de los partidos, la exigencia táctica y la importancia de cada detalle. Aquellos minutos fueron una inversión de futuro, un aprendizaje acelerado que completaba su etapa formativa y la preparaba para afrontar nuevos retos.

    El recorrido de Amaiur Sarriegi hasta ese punto es el reflejo de una progresión construida con coherencia. Desde el Añorga KKE hasta el Athletic Club, pasando por filiales, ascensos, campeonatos y debuts en la máxima categoría, su carrera no ha estado marcada por atajos, sino por una evolución sostenida. Cada etapa cumplió una función concreta en su desarrollo como futbolista: la formación técnica, la adaptación al fútbol sénior, la regularidad competitiva, el liderazgo dentro del equipo y, finalmente, el contacto con la élite.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Este camino explica, en gran medida, la jugadora que es hoy. Una futbolista con fundamentos sólidos, con experiencia en diferentes contextos competitivos y con una mentalidad preparada para asumir desafíos mayores. Su historia también es representativa de una generación de futbolistas que han crecido al mismo tiempo que lo hacía el fútbol femenino en España, aprovechando estructuras cada vez más profesionalizadas, pero sin perder el vínculo con los clubes de base que hicieron posible su desarrollo.

    En un fútbol cada vez más exigente y globalizado, el recorrido de Amaiur Sarriegi pone en valor la importancia de la formación, la paciencia y la constancia. No se trata solo de talento, sino de saber construir una carrera paso a paso, entendiendo cada etapa como una oportunidad de aprendizaje. Desde los campos del Añorga hasta los estadios de Primera División, su trayectoria es la de una futbolista que ha sabido crecer sin perder la esencia, preparada para seguir escribiendo capítulos importantes en su carrera deportiva.

    Desde su llegada a San Sebastián, Amaiur Sarriegi no solo se incorporó a la Real Sociedad Femenina como una futbolista más: comenzó, casi sin que nadie lo supiera aún, un proceso de construcción identitaria que terminaría marcando una era. Su historia en el club txuri-urdin es la de una delantera que creció a la par que el equipo, que maduró mientras la Real reclamaba su lugar entre la élite y que, a través de goles, movimientos, liderazgo y momentos decisivos, acabó convirtiéndose en uno de los nombres propios del fútbol femenino español de la primera mitad de la década.

    La temporada 2020-2021 supuso un punto de inflexión tanto para la Real Sociedad como para la propia Amaiur. Su fichaje por el club donostiarra, procedente del Athletic Club, se produjo en un contexto complejo: el fútbol femenino vivía una transformación estructural, con plantillas en proceso de profesionalización y con equipos que buscaban consolidar proyectos ambiciosos sin perder identidad.

    Desde el primer día, Amaiur encajó en la idea de juego de la Real. No fue un encaje inmediato desde el nombre, sino desde el perfil futbolístico: una delantera móvil, con capacidad para atacar el espacio, con olfato goleador y una lectura del juego que le permitía asociarse y generar ventajas más allá del área. Aquella primera temporada fue, sencillamente, explosiva.

    En 26 partidos de liga marcó 12 goles, una cifra que no solo la colocó entre las máximas goleadoras del campeonato, sino que la convirtió en una de las grandes revelaciones de toda la Primera División. Cada tanto suyo parecía confirmar que la Real había acertado con una apuesta que combinaba presente y futuro. No eran goles aislados o circunstanciales: eran goles que sostenían puntos, que abrían partidos cerrados y que transmitían una sensación de fiabilidad ofensiva que el equipo llevaba tiempo buscando.

    la primera temporada fue la de la sorpresa, la 2021-22 fue la de la confirmación absoluta. Amaiur no solo mantuvo el nivel: lo elevó. El club lo entendió así desde el principio y decidió convertirla en una de las caras visibles del proyecto. Su renovación hasta 2025 fue un mensaje claro al vestuario y a la competición: la Real quería crecer alrededor de futbolistas como ella.

    El gesto simbólico fue igual de potente: se le otorgó el dorsal número 7, un número históricamente reservado a jugadoras con peso específico, con liderazgo y con responsabilidad ofensiva. Amaiur asumió ese rol sin estridencias, pero con una madurez que sorprendió incluso dentro del club.

    En el terreno de juego, la respuesta fue rotunda. Firmó la mejor temporada de su carrera hasta ese momento amén de 17 goles y 9 asistencias.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Pero más allá de las cifras individuales, su impacto fue decisivo en el rendimiento colectivo. La Real Sociedad alcanzó la segunda posición en la clasificación liguera, firmando la mejor temporada de su historia hasta ese momento y logrando la primera clasificación para la UEFA Women’s Champions League.

    Amaiur fue protagonista directa de ese hito. Sus goles no llegaron en contextos cómodos, sino en partidos clave, ante rivales directos, en momentos donde la presión era máxima. Supo convivir con el foco mediático y con las expectativas crecientes, demostrando una capacidad competitiva que la consolidó como una de las delanteras más fiables del campeonato.

    La temporada 2022-2023 no fue una repetición mecánica de la anterior. Fue, en realidad, el curso en el que Amaiur terminó de definirse como atacante total. Ya no era solo una goleadora: era una futbolista que entendía los tiempos del partido, que sabía cuándo acelerar y cuándo pausar, cuándo atacar el primer palo y cuándo aparecer entre líneas.

    Combinó con regularidad en liga, mantuvo su cuota goleadora y se convirtió en una amenaza constante para cualquier esquema defensivo. Su movilidad desordenaba a las defensas rivales; sus desmarques generaban espacios para las segundas líneas; su trabajo aéreo añadía una dimensión extra al ataque realista.

    Ese curso confirmó que su proyección no era coyuntural. Amaiur se consolidó como una de las piezas creativas y finales del conjunto donostiarra, participando de forma activa en la rotación ofensiva del primer equipo y manteniendo una regularidad que muy pocas delanteras jóvenes eran capaces de sostener en la élite.

    La Real Sociedad no solo tenía una goleadora: tenía una futbolista alrededor de la cual se podía estructurar el juego ofensivo.

    temporada 2023-24 representó para Amaiur Sarriegi un punto de inflexión menos evidente en los titulares, pero profundamente significativo en su evolución como futbolista. Fue un curso marcado por los contrastes: la Real Sociedad vivió una campaña irregular en liga, pero alcanzó uno de los hitos más importantes de su historia reciente al clasificarse para la final de la Copa de la Reina. En ese contexto complejo, Amaiur volvió a demostrar que su valor iba mucho más allá de las cifras puramente goleadoras.

    Desde el inicio del campeonato, la delantera asumió un rol de referencia estable dentro del once. Ya no era la jugadora revelación ni la joven promesa en crecimiento: era una futbolista consolidada, una de las líderes silenciosas del vestuario, una pieza imprescindible en el engranaje ofensivo del equipo. Su titularidad habitual fue la confirmación de la confianza absoluta del cuerpo técnico en su capacidad para sostener el ataque incluso en los momentos más delicados.

    Participó en 23 partidos de liga, una cifra que refleja su continuidad y fiabilidad física en una temporada exigente. En términos goleadores, cerró el curso con 2 goles en competición liguera, un registro modesto en comparación con campañas anteriores, pero que no debe analizarse de forma aislada. La Real Sociedad atravesó una fase de reajuste colectivo, con cambios en dinámicas ofensivas, menor producción global y una mayor exigencia táctica para las delanteras, obligadas a trabajar más lejos del área y a priorizar el juego asociativo.

    En ese escenario, Amaiur destacó por su versatilidad. Supo adaptarse a distintos roles: como referencia ofensiva, como segunda punta, como apoyo constante para las llegadas desde segunda línea. Su lectura del juego y su capacidad para ofrecer soluciones en ataque combinado fueron fundamentales para sostener al equipo en los tramos más irregulares del campeonato.

    La liga terminó con la Real Sociedad en séptima posición, un resultado que quedó por debajo de las expectativas generadas en años anteriores. Sin embargo, el verdadero relato de la temporada se escribió en la Copa de la Reina. Partido a partido, eliminatoria a eliminatoria, el equipo fue creciendo en competitividad, carácter y ambición, hasta alcanzar una final histórica.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Amaiur fue una figura clave en ese camino. No siempre desde el gol, pero sí desde el trabajo invisible: fijando centrales, liberando espacios, presionando la salida de balón rival y apareciendo en los momentos donde el equipo necesitaba respirar. Su liderazgo, cada vez más evidente, se expresó en gestos, en actitud y en una conexión especial con la grada, que reconocía en ella a una futbolista comprometida con el escudo.

    Ese curso fue, en definitiva, el de la consistencia. El de una delantera joven que entendió que crecer también implica atravesar momentos menos brillantes sin perder influencia ni identidad. Esa regularidad y esa madurez acabaron otorgándole una visibilidad creciente más allá de San Sebastián, reforzando su estatus dentro del panorama nacional.

    La temporada 2024-25 fue el cierre de un ciclo. Sin que todavía se supiera oficialmente que sería su último año como txuri-urdin, el curso estuvo impregnado de una sensación de culminación, de madurez plena, de futbolista preparada para un nuevo desafío.

    Desde el primer tramo de la temporada, Amaiur recuperó protagonismo goleador. Volvió a sentirse cómoda en el área, a encontrar espacios con naturalidad y a imponer su instinto en los metros finales. A lo largo del curso, firmó 13 goles en todas las competiciones, una cifra que reflejó no solo su eficacia, sino también su capacidad para aparecer en partidos decisivos.

    Entre sus actuaciones más destacadas se encuentra un doblete ante el Granada CF, una exhibición de oportunismo, lectura del área y contundencia que recordó a la mejor versión de la delantera. Además, fue protagonista en competiciones del KO, marcando goles decisivos en la Supercopa y en la Copa de la Reina, confirmando su condición de jugadora para las grandes citas.

    La Real Sociedad cerró la temporada en sexta posición en la Liga F, un resultado competitivo que devolvió al equipo a la zona noble del campeonato tras el curso anterior. En la Supercopa, el conjunto donostiarra volvió a alcanzar las semifinales, consolidando su presencia habitual entre los equipos más fuertes del fútbol femenino español.

    Amaiur fue, una vez más, una de las referencias ofensivas del equipo. Su rol combinó experiencia y ambición: lideró a las más jóvenes, sostuvo al equipo en los momentos de dificultad y asumió la responsabilidad cuando el balón quemaba. Ya no necesitaba reivindicarse; su trayectoria hablaba por ella.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El 4 de julio de 2025 se confirmó oficialmente su fichaje por el Atlético de Madrid, poniendo fin a una etapa de cinco temporadas en la Real Sociedad. El anuncio no fue solo una noticia de mercado: fue el cierre de un capítulo fundamental en la historia reciente del club y en la carrera de la futbolista.

    Amaiur se marchó dejando un legado tangible y simbólico. En cifras, acumuló 55 goles con la camiseta txuri-urdin, repartidos a lo largo de competiciones nacionales e internacionales. En impacto, dejó algo más difícil de cuantificar: una forma de entender el juego ofensivo, una referencia para futuras generaciones y la certeza de que la Real Sociedad había sido capaz de formar y sostener a una de las delanteras más completas del campeonato durante un lustro.

    Su paso por San Sebastián fue el de una futbolista que llegó para crecer y acabó marchándose como una de las grandes protagonistas de la historia moderna del club. Fue testigo y partícipe de la primera clasificación para la Champions League, de finales coperas, de noches europeas y de temporadas que consolidaron a la Real Sociedad de Fútbol como un proyecto estable y ambicioso.

    La historia de Amaiur en la Real Sociedad no se explica únicamente a través de goles o clasificaciones. Se explica desde la evolución: de revelación a líder, de promesa a referencia, de joven talento a futbolista madura preparada para asumir nuevos retos en uno de los grandes del país.

    San Sebastián fue el escenario donde se construyó una delantera total. Y aunque su camino continuó lejos de Zubieta, la huella que dejó permanece inscrita en la memoria colectiva del club, en las gradas de Anoeta y en cada aficionada y aficionado que la vio crecer, celebrar, resistir y despedirse con la serenidad de quien sabe que ha cumplido una etapa esencial de su carrera.

    Para comprender en toda su dimensión la etapa de Amaiur Sarriegi en la Real Sociedad es imprescindible entender el contexto del club en el que se desarrolló. La Real no era, en 2020, un gigante consolidado del fútbol femenino español, pero sí un proyecto en plena ebullición: una estructura que apostaba por la estabilidad, por la identidad de juego y por la construcción a medio y largo plazo.

    Amaiur llegó en el momento exacto. Su crecimiento individual se entrelazó con el crecimiento colectivo del equipo. No fue una futbolista que aterrizara en un ecosistema ya terminado, sino una que ayudó a definirlo. La Real Sociedad fue evolucionando desde un equipo competitivo hacia un conjunto con ambición europea, y Amaiur estuvo presente en cada uno de esos pasos.

    En ese sentido, su figura se convirtió en un símbolo del proyecto. Representaba la apuesta por el talento nacional, por jugadoras capaces de asumir responsabilidades desde jóvenes y por un modelo ofensivo que no se limitaba a la eficacia, sino que buscaba también la propuesta, la presión alta y el protagonismo con balón.

    Uno de los aspectos más relevantes —y a menudo menos visibles— de la trayectoria de Amaiur en la Real Sociedad fue su evolución táctica. En su primera temporada, su rol estaba claramente definido: atacar el área, finalizar jugadas, aprovechar espacios y ser la referencia ofensiva. Con el paso de los años, su papel se volvió mucho más complejo.

    Los distintos cuerpos técnicos fueron adaptando su posición y funciones según las necesidades del equipo. Amaiur aprendió a jugar:

    como delantera centro clásica, fijando centrales y atacando centros laterales; como segunda punta, cayendo a zonas intermedias para asociarse; e incluso como atacante que partía desde banda, generando superioridades y liberando el carril central.

    Su movilidad se convirtió en un problema constante para las defensas rivales. No era una delantera estática: sabía cuándo abandonar el área para atraer marcas y cuándo aparecer en el momento justo. Esa inteligencia táctica fue clave para que la Real Sociedad pudiera variar registros ofensivos sin perder profundidad.

    Especialmente a partir de la temporada 2022-23, su influencia en el juego sin balón fue tan importante como su aportación directa en goles. Presionaba con criterio, lideraba la primera línea defensiva y entendía perfectamente cuándo activar al bloque. Ese trabajo silencioso explica por qué su presencia en el once fue innegociable incluso en temporadas con menor producción goleadora.

    Amaiur nunca fue una futbolista de grandes gestos mediáticos ni de declaraciones grandilocuentes. Su liderazgo fue siempre orgánico, construido desde el día a día, desde el ejemplo y desde la constancia. Con el paso de las temporadas, se convirtió en una de las voces respetadas del vestuario, especialmente para las jugadoras más jóvenes que llegaban al primer equipo.

    Ese liderazgo se manifestó de múltiples formas:

    en su compromiso con los entrenamientos, en su actitud en los momentos de dificultad, en su capacidad para asumir responsabilidades sin necesidad de ser la protagonista constante.

    Cuando la Real Sociedad atravesó fases irregulares, Amaiur fue una de las futbolistas que sostuvo al grupo desde la estabilidad emocional. No era solo una delantera que marcaba goles; era una jugadora que entendía los tiempos del proyecto y que sabía convivir con la exigencia sin romper el equilibrio interno.

    Toda etapa histórica se construye a partir de momentos concretos. En el caso de Amaiur, su paso por la Real Sociedad estuvo marcado por una serie de partidos que quedaron grabados en la memoria colectiva del club.

    La temporada 2021-2022, en particular, dejó varias actuaciones que explican por qué fue considerada una de las delanteras más determinantes del campeonato. Sus goles en encuentros directos por la zona alta de la tabla no solo aportaron puntos: enviaron un mensaje claro al resto de la liga. La Real Sociedad no era una aspirante circunstancial; era un equipo preparado para competir por todo.

    En competiciones del KO, Amaiur demostró una capacidad especial para aparecer en los momentos decisivos. Ya fuera en eliminatorias de Copa de la Reina o en partidos de Supercopa, su instinto competitivo se intensificaba. Goles que rompían empates, acciones que cambiaban inercias y una presencia constante en las áreas rivales en los tramos finales de los partidos.

    Ese gen competitivo fue especialmente visible en su última temporada, cuando sus tantos en Supercopa y Copa de la Reina reafirmaron su condición de futbolista para grandes escenarios. No todos los goles pesan lo mismo, y muchos de los suyos tuvieron un valor simbólico añadido.

    conexión entre Amaiur y la afición de la Real Sociedad se construyó de forma progresiva y sincera. No fue inmediata ni impostada. Se forjó a través del tiempo, de la regularidad y del compromiso visible en el campo.

    Anoeta —y, antes, Zubieta— fue testigo de su crecimiento. La grada reconocía en ella a una futbolista que sentía el escudo, que celebraba los goles con intensidad contenida y que asumía las derrotas con responsabilidad. Esa identificación generó un vínculo especial, basado más en el respeto que en la idolatría, pero no por ello menos profundo.

    Con el paso de los años, su figura se convirtió en una de las más representativas del equipo. No solo por su rendimiento, sino porque simbolizaba una etapa de crecimiento colectivo que la afición vivió con orgullo: clasificaciones históricas, noches europeas y la sensación de que la Real Sociedad Femenina había llegado para quedarse entre las mejores.

    Cuando se anunció su fichaje por el Atlético de Madrid, el sentimiento dominante no fue el de sorpresa, sino el de comprensión. Tras cinco temporadas de crecimiento continuo, Amaiur había alcanzado un punto de madurez que pedía un nuevo desafío. La Real Sociedad había sido el lugar donde se había consolidado como futbolista de élite; el siguiente paso exigía otro contexto competitivo.

    El adiós no estuvo marcado por rupturas ni conflictos. Fue un cierre de ciclo natural, casi inevitable. La Real perdía a una de sus grandes referentes, pero lo hacía con la satisfacción de haber sido parte fundamental de su desarrollo. Amaiur, por su parte, se marchaba dejando una huella clara, sin deudas pendientes.

    El anuncio del fichaje por el Atlético de Madrid cerró un ciclo de cinco años con la Real. No fue un adiós dramático, pero sí cargado de simbolismo.

    Representó el paso de una futbolista que creció dentro de un proyecto a otra etapa donde su capacidad y experiencia serían puestas a prueba en un club con aspiraciones europeas más consolidadas.

    El 4 de julio de 2025 marcó oficialmente la transición. Los medios, afición y compañeros reconocieron su impacto, no solo por goles y asistencias, sino por el carácter, la profesionalidad y la influencia silenciosa en el vestuario. Su marcha dejó un hueco que tardaría en cubrirse, y un ejemplo a seguir para las jóvenes promesas que la miraban como referente.

    Cinco temporadas, 55 goles, finales, clasificación europea y un liderazgo silencioso conforman un recorrido que no termina con su salida. La Real Sociedad sigue evolucionando, pero lleva consigo la marca de una futbolista que definió una era, inspiró a las jóvenes y consolidó un proyecto ambicioso.

    (Fuente: Getty imágenes)

    El paso de Amaiur Sarriegi por San Sebastián es, sin duda, un capítulo que quedará en los libros de historia del club, no como un episodio aislado, sino como la historia de una delantera que creció con su equipo, que enfrentó desafíos y que, al marcharse, lo hizo dejando una huella imborrable.

    (Fuente: UEFA)

    principios de julio de 2025, el Atlético de Madrid confirmó la llegada de Amaiur Sarriegi, cerrando un fichaje que no solo tenía un significado individual, sino también estratégico para el club colchonero. La incorporación de la delantera no se interpretó únicamente como un refuerzo más en la plantilla, sino como una apuesta táctica y conceptual: el Atlético buscaba una jugadora capaz de aportar movilidad, gol y conectividad con el mediocampo, elementos que en la ofensiva rojiblanca se habían identificado como áreas a potenciar.

    La presentación oficial del fichaje subrayó varias intenciones clave. En primer lugar, se destacó su capacidad para sumarse a la línea ofensiva de manera flexible, no limitada a ser una finalizadora estática, sino una futbolista capaz de combinar con interiores, desplazarse a bandas, atraer marcas y abrir espacios para compañeras. En segundo lugar, se enfatizó su experiencia en competición nacional e internacional, incluyendo Champions League, finales de Copa de la Reina y Supercopas, lo que reforzaba la idea de traer a alguien acostumbrado a la presión y a la exigencia de los grandes escenarios.

    A nivel de percepción pública, el fichaje tuvo un impacto inmediato. La afición colchonera vio en Amaiur a una jugadora contrastada, con historial goleador y capacidad de generar desequilibrio, aspectos que encajaban perfectamente con la identidad competitiva que el club busca proyectar en la Liga F y en competiciones europeas.

    inicio de la temporada 2025-26 mostró que, aunque Amaiur ya había demostrado calidad y experiencia, la adaptación a un nuevo entorno no es inmediata. La dinámica del Atlético, la presión mediática, el volumen de partidos y la intensidad de entrenamientos exigieron ajustes físicos, tácticos y mentales.

    En las primeras jornadas, su participación combinó titularidad con apariciones desde el banquillo, un patrón que permitió al cuerpo técnico integrar su perfil sin alterar la fluidez del sistema ya establecido. Esta rotación temprana fue una herramienta clave: permitía a Amaiur sumar minutos, familiarizarse con compañeras y responsabilidades, y al mismo tiempo mantener la competitividad del equipo en cada partido.

    A nivel individual, los entrenamientos iniciales se centraron en:

    Sincronización con las interiores: aprender los tiempos y distancias de pases y desmarques. Movilidad ofensiva: ajustar los desmarques y la profundidad a la presión defensiva rival. Defensa posicional: adaptarse a la línea de presión alta del Atlético y a la organización defensiva tras pérdida.

    Este proceso evidenció que, aunque su adaptación requería paciencia, el impacto positivo era inmediato, especialmente en términos de participación en goles y asistencias.

    medida que avanzaban las primeras jornadas de la Liga F 2025-26, quedó claro que Amaiur Sarriegi no solo estaba adaptándose físicamente, sino también mental y tácticamente al entorno rojiblanco. La presión de jugar en un club con aspiraciones europeas y la exigencia de rendir de inmediato pueden resultar abrumadoras para cualquier futbolista, incluso para una con experiencia internacional y varios años en la élite como Amaiur. Sin embargo, su proceso de integración mostró tres cualidades fundamentales: paciencia, versatilidad y visión de juego.

    En cada entrenamiento, su capacidad de entender los movimientos del equipo, tanto en fase ofensiva como defensiva, se convirtió en una herramienta clave para Víctor Martín. Los entrenadores destacaban su rapidez para asimilar esquemas de presión, transición y rotación ofensiva, aspectos que no siempre son fáciles de dominar para una jugadora que llega de otro sistema táctico.

    El cuerpo técnico también reconoció su inteligencia en la toma de decisiones. Su lectura del juego le permitió entender cuándo debía arrastrar centrales, cuándo bajar a recibir entre líneas o cuándo buscar desmarques interiores. Esa versatilidad no solo incrementaba la profundidad ofensiva del Atlético, sino que además abría alternativas estratégicas para Víctor Martín, capaz de variar esquemas sin alterar la identidad ofensiva del equipo.

    este primer tramo de la temporada, Amaiur combinó titularidad con participaciones desde el banquillo, un patrón que resultó fundamental para su adaptación. La alternancia entre arrancar los partidos y entrar en segunda mitad permitió que la delantera:

    Sumara minutos de calidad sin la presión de jugar siempre como referencia absoluta, Gestionara su físico y carga de trabajo, dado el ritmo intenso de la Liga F, Se adaptara progresivamente a la dinámica colectiva de ataque y defensa del equipo.

    Además, la rotación le permitió observar y aprender de otras jugadoras con roles complementarios, consolidando su conocimiento de los movimientos colectivos y las sinergias necesarias para rendir en el esquema colchonero.

    El entrenador Víctor Martín valoró estas cualidades de manera positiva, considerando a Amaiur una opción recurrente en la rotación ofensiva. Su presencia en el banquillo no era vista como un castigo, sino como un recurso táctico y una forma de mantener el equilibrio competitivo del equipo a lo largo de la temporada.

    Aunque en fase de adaptación, la aportación directa de Amaiur al marcador fue notable desde los primeros encuentros. Su capacidad de generar peligro se tradujo en goles y asistencias clave, que no solo aumentaban las opciones ofensivas del Atlético, sino que también servían como indicador de que la jugadora estaba encontrando su sitio en la plantilla.

    Entre sus aportaciones más destacadas de las primeras jornadas se cuentan: Finalizaciones tras desmarques interiores, que reflejaban su instinto goleador y la capacidad de encontrar espacios entre las líneas rivales. Asistencias a compañeras desde posiciones centrales y de banda, demostrando su comprensión de los movimientos del equipo y su visión de juego. Participación en fases de presión alta, donde su movilidad complicaba la salida de balón de los rivales y generaba oportunidades de gol a través de recuperaciones rápidas.

    Estos primeros indicadores mostraban que Amaiur no era solo una incorporación para cubrir un hueco en la plantilla, sino una jugadora capaz de añadir nuevas dimensiones al ataque rojiblanco.

    La percepción de la afición colchonera respecto a Amaiur se consolidó positivamente durante esta primera temporada. Más allá de goles y asistencias, los seguidores reconocieron su compromiso con el club, su actitud profesional y su capacidad para integrarse en la dinámica del equipo.

    Tras catorce jornadas ligueras, casi ls totalidad de la primera vuelta, la veinte ha demostrado estar ya como en casa en Alcalá de Henares y la ausencia de Gio Queiroz por una grave lesión en el peroné provocarán que la exjugadora del Athletic Club tenga que dar un paso al frente y echarse el equipo a las espaldas en lo que a conversión de goles se refiere

    Amaiur no solo impactó en el terreno de juego; también se convirtió en referente silencioso dentro del vestuario, apoyando a jugadoras jóvenes y nuevas incorporaciones con su profesionalidad, disciplina y actitud ejemplar. Su experiencia en finales, competiciones europeas y partidos de alta presión le permitió aportar seguridad y liderazgo, consolidando un vínculo positivo con la afición, que la identificó como una jugadora comprometida, capaz de generar soluciones y aportar valor colectivo. Su primera temporada en el Atlético de Madrid fue, en esencia, un proceso de adaptación convertido en consolidación, en el que demostró que puede ser decisiva, versátil, inteligente tácticamente y capaz de liderar con el ejemplo, proyectándose como una pieza clave para las próximas temporadas, una delantera total que combina gol, visión de juego, movilidad y liderazgo silencioso, destinada a dejar una huella indeleble tanto en el club como en el fútbol femenino español.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Chinchilla es la sucesora de Ajibade

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    🟧 La atacante tica ha escogido portar el dorsal número dieciséis que estaba vacante tras la marcha de la nigeriana.

    El Club Atlético de Madrid, campeón de la Supercopa de España en 2021, ya presume de su nuevo fichaje: Priscila Chinchilla.

    La internacional absoluta por Costa Rica fue anunciada como nueva estrella del conjunto capitalino el pasado 3 de enero de 2026 para fortalecer el ataque ante la baja por lesión de Gio Queiroz, ex del Madrid CFF.

    La futbolista llegó en calidad de agente libre tras acabar su vínculo con el Zenit ruso y después se pasar el pertinente reconocimiento médico firmó hasta 2027 e incluso se desplazó a Alcalá de Henares para saludar a sus nuevas compañeras en el gimnasio.

    Pri, como le gusta ser llamada también hizo acto de presencia en el Estadio Metropolitano para efectuar la sesión fotográfica con el chandal del equipo capitalino y adentrarse en el túnel de vestuarios.

    Una vez allí, con el departamento de comunicación presente, posó con su nueva camiseta que llevará el dorsal número 16 a la espalda y el nombre de P. Chinchilla en la parte superior.

    La que fuese jugadora del Pachuca mejicano hereda así un dorsal que había quedado huérfano a la marcha de Rash Ajibade en el mercado estival para incorporarse al PSG, quien al contarle que el Atlético de Madrid, fue eliminado de la Women’s Champions League en la fase de liga.

    Cuando, en la primera jornada de 2021, Rasheedat Ajibade cruzó el túnel hacia el césped con la camiseta rojiblanca del Atlético de Madrid Femenino, pocos podían prever que aquella adquisición modesta en apariencia terminaría convirtiéndose en una de las figuras más determinantes de la historia moderna del club.

    Nacida el 8 de diciembre de 1999 en Nigeria, Ajibade llegó a España con apenas 21 años desde el club noruego Avaldsnes IL para reforzar el ataque atlético. Lo que vino después fue más que una simple adaptación: fue el comienzo de una trayectoria que marcaría un antes y un después en la narrativa rojiblanca y, por extensión, en la historia del fútbol femenino español.

    Ajibade aterrizó en Madrid el 1 de enero de 2021 con un perfil todavía en construcción. El Atlético de Madrid, siempre ambicioso en la Liga F, vio en ella una jugadora con gran potencia física, versatilidad ofensiva (capaz de jugar por las bandas o como centrocampista ofensiva) y una lectura de juego que podía encajar con los esquemas de un equipo acostumbrado a pelear por títulos.

    Su debut llegó apenas cinco días después, en un clásico madrileño disputado frente al Rayo Vallecano. Fue un momento de adaptación más que de impacto inmediato: los minutos fueron escasos, pero suficientes para vislumbrar un talento que iría cruzando etapas con determinación. 

    Desde el principio, Ajibade se conectó con la afición por su ética de trabajo, su compromiso con el club y su deseo de trascender, virtudes que la hicieron querida incluso antes de convertirse en figura. Lo que marcó la diferencia con su paso en el Atlético no fue un único gol o un único partido —sino una trayectoria en constante ascenso, algo inusual en fichajes foráneos jóvenes en la liga española de aquel momento.

    A diferencia de algunas contrataciones extranjeras que explotan de inmediato o se diluyen con el tiempo, Ajibade construyó su legado a través de consistencia, regularidad y evolución continua. En apenas cuatro temporadas y media, llegó a disputar más de 100 partidos con la elástica rojiblanca, cifra que la sitúa entre los jugadores más utilizados de esa etapa moderna del club.

    Pero la influencia de Ajibade no se limitó a sus estadísticas individuales. En la última jornada de la Liga F, con la clasificación para la UEFA Women’s Champions League en juego, fue ella quien marcó el gol decisivo para certificar ese objetivo.

    Este hecho no solo aseguró un hito competitivo para el club —el regreso a la Champions después de varias temporadas— sino que elevó la figura de Ajibade como símbolo de momentos clave.

    Además de sus éxitos en el ámbito de clubes, su estatus internacional con las Super Falcons de Nigeria también creció en paralelo, siendo nominada al premio de Jugadora Africana del Año en los CAF.

    En agosto de 2025, Ajibade tomó un paso trascendental en su carrera al fichar por Paris Saint-Germain Féminines, con un contrato hasta 2027. Este movimiento marcó el final de su etapa en el Atlético de Madrid y el inicio de un nuevo capítulo en una de las ligas más competitivas de Europa. 

    Su salida representó un momento de reflexión para la afición atlética: ver partir a una jugadora que no solo había sido clave dentro del campo, sino que también había encarnado el espíritu competitivo y el estilo de juego que caracteriza al club. Tras esa despedida, la huella que deja Ajibade trasciende estadísticas —es una huella de identidad, resiliencia y crecimiento internacional.

    Más allá de goles y apariciones, Ajibade también simboliza algo más profundo: la internacionalización del Atlético de Madrid Femenino y su capacidad para atraer y desarrollar talento global. Su presencia durante varias temporadas ayudó al club a consolidar una propuesta ofensiva más dinámica y globalizada, abriendo puertas para otras jugadoras africanas y de diversos continentes en la Liga F.

    Su figura también ha sido una inspiración para jugadoras jóvenes de Nigeria y de África en general, demostrando que el camino desde ligas menos mediáticas puede conducir a protagonismo en equipos europeos de primer nivel. El hecho de que haya sido nominada a premios continentales y haya liderado tanto a su selección como a su club en momentos decisivos sitúa su carrera como un puente entre realidades futbolísticas distintas.

    Ahora, la centroamericana coge el relevo de la nigeriana amén de su dorsal y tendrá que luchar con coraje y corazón para encajar en el equipo colchonero, algo que es difícil de conseguir a mitad de temporada y que otras figuras de renombre, caso de Deyna Castellanos (2020), Laurent (2021) o Ajara (2021), no consiguieron a pesar de las grades esperanzas que había depositadas en ella cuando se pusieron la zamarra de un club que es tres veces campeón de la Liga F Moeve.

  • Oficial | El sorteo de cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola se podrá ver en Teledeporte

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📌 El evento será cubierto por el canal temático de RTVE.

    La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha anunciado oficialmente que cubrirá el sorteo protocolario de los cuartos de final de la Copa de S.M. la Reina Iberdrola el próximo miércoles, 7 de enero de 2026, a partir de las 16:30 horario peninsular en su canal de YouTube (RFEF TV).

    La plataforma Wosti está pendiente de la programación televisiva día a día desde 2020 y es el grupo líder en información relacionada con la guía de retransmisiones deportivas.

    La información es siempre contrastada y de calidad respecto a los canales que emiten los partidos de fútbol y otros eventos deportivos que son muy demandados por la audiencia.

    A tenor de lo anteriormente mencionado, que no es baladí, sabemos que Teledeporte también acudirá a la Ciudad del Fútbol de Las Rozas para emitir el sorteo a través de la TDT.

    En el Salón de Actos Luis Aragonés los ocho equipos que consiguieron superar la fase de octavos de final, léase, Athletic Club, Atlético de Madrid, Real Madrid, Fútbol Club Barcelona, Badalona Women, Costa Adeje Tenerife Egatesa, Real Sociedad y Madrid CFF, conocerán su hoja de ruta en el torneo.

    Porque la Copa, cuando entra en su fase decisiva, deja de ser una competición y se convierte en un relato.

    La RFEF, presidida por Rafael Louzán, ha querido dotar a la jornada de un simbolismo especial. El sorteo se celebrará a la limón con el de la Copa del Rey MAPFRE, en una de esas tardes en las que el fútbol masculino y el femenino comparten escenario, foco y trascendencia.

    El orden no será casual y a las 13:00 horas, se conocerán primero los emparejamientos de los cuartos de final de la Copa del Rey.

    Y cuando la emoción haya recorrido los pasillos, cuando los titulares hayan empezado a escribirse y el eco de los cruces masculinos aún resuene en la sala, llegará el turno de ellas.

    Atrás quedan los octavos de final. Un fin de semana intenso, de goles, de emoción y de eliminatorias que recordaron por qué este torneo tiene un lugar especial en el corazón del fútbol femenino español.

    Ocho equipos que representan tradición, presente y futuro. Ocho proyectos que han entendido que la Copa no concede treguas y que cada partido puede ser el último.

    Los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola se disputarán a partido único, sin red, sin margen de error.

    Los encuentros tendrán lugar los días 3, 4 y 5 de febrero, en una semana que se antoja decisiva no solo para la Copa, sino para el calendario global del fútbol femenino español.

    Porque el contexto importa.
Y este año, más que nunca, el calendario aprieta y la exigencia se multiplica.

    Todos los caminos conducen a un mismo punto, un mismo horizonte que guarda un mismo sueño.

    La gran final de la Copa de la Reina Iberdrola se disputará en el Estadio de Gran Canaria, un escenario que espera convertirse en epicentro del fútbol femenino nacional, en lugar de peregrinación para aficiones, jugadoras y relatos.

    Pero antes de pensar en finales, hay que sobrevivir a los cruces. Y para llegar a Gran Canaria, primero hay que pasar por febrero.

    El sorteo de cuartos llega, además, con un factor añadido que añade tensión, narrativa y dificultad: la Supercopa de España Iberdrola que atañe al Atlético de Madrid, Real Madrid, Barcelona y Athletic Club.

    En este punto de la competición, no hay rivales cómodos. No hay cruces menores. No hay eliminatorias de trámite.
• El Barcelona, vigente dominador del fútbol nacional, sabe que la Copa es terreno minado.
• El Real Madrid, en plena construcción de una identidad ganadora, ve en este torneo una oportunidad de oro.
• El Atlético de Madrid, con su ADN copero, entiende mejor que nadie lo que significa sobrevivir a una eliminatoria.
• El Athletic Club, fiel a su esencia, compite siempre desde el orgullo.
• La Real Sociedad, con una de las canteras más fértiles del país, quiere volver a sentirse grande.
• El Madrid CFF, ejemplo de resistencia y ambición.
• El Costa Adeje Tenerife, capaz de convertir su casa en una fortaleza.
• El Badalona, dispuesto a seguir rompiendo pronósticos.

    Cada bola encierra una historia posible. Cada cruce, un relato distinto y todos los partidos ofrecen la opción de cambiar las dinámicas de un curso.

    Este torneo te obliga a no mirar más allá del siguiente desafío porque la línea entre la clasificación o la eliminación es muy fina.

    La Copa de la Reina es un torneo aje no se explica, únicamente se siente con pasión y tensión.

    Es el torneo donde los favoritos caen, donde las sorpresas crecen, donde los detalles deciden. Donde una parada, un rebote o un silencio en la grada pueden escribir páginas que duren décadas.

    El sorteo es muy importante porque la Copa de la Reina no se juega, más bien se vive y el 7 de enero volveremos a disfrutar de su magia con los cruces de los cuartos de final.

    El FC Barcelona es el actual campeón del torneo tras imponerse al Atlético de Madrid en una trepidante final que cayó del lado blaugrana por dos goles a cero gracias a un doblete de Claudia Pina. Además, el conjunto catalán es el que más Copas de la Reina ha ganado en la historia con once entorchados. 

    Del resto de equipos que continúan con vida en esta edición 2025/26, los únicos que saben lo que es ganar el título son el Atlético de Madrid (2016 y 2023) y la Real Sociedad (2019)

  • Oficial | Ya están a la venta las entradas para la Supercopa de España Iberdrola en Castellón

    (Fuente: Liga F)

    🟧 El ente federativo ya ha puesto a disposición de los fans los tickets para las dos semifinales y el partido por el título.

    (Fuente: Cristina Medina)

    El fútbol femenino español se prepara para vivir una de sus citas más emblemáticas y significativas de los últimos años: la Supercopa de España Femenina Iberdrola 2026, un torneo que concentra historia, competencia de elite, rivalidades intensas y, sobre todo, simbolismo. Por primera vez desde la instauración del formato Final Four en 2019 —una transformación estratégica que catapultó la competición a un nuevo estatus— la sede de la Supercopa se traslada a Castellón de la Plana, una ciudad con una rica tradición futbolística y un estadio que, sin aspavientos, ha ido ganándose un lugar en el mapa del fútbol nacional. Este cambio no es un simple movimiento logístico, ni un ajuste de calendario. Es, más bien, una declaración profunda sobre cómo el fútbol femenino español concibe sus valores, su crecimiento y su proyección.

    Desde el 5 de enero de 2026, la venta anticipada de entradas está activa exclusivamente a través de la plataforma tickets.rfef.es. El proceso de compra se ha diseñado con criterios de accesibilidad y equidad: cada aficionado puede adquirir hasta seis localidades por transacción, con una estructura de precios segmentada para facilitar la asistencia masiva.

    Así, las entradas se distribuyen en tres categorías —Tribuna a 17 €, Preferencia a 14 € y Fondos a 12 €—, sin incluir gastos de gestión. Esta política de precios se alinea con el espíritu de inclusión que ha impulsado la evolución del fútbol femenino en España, procurando que el espectáculo deportivo sea asequible para una amplia base de aficionados, desde familias a seguidores habituales, hasta nuevos públicos interesados en la Fiesta del fútbol femenino más allá de los grandes centros urbanos.

    Castellón se prepara para acoger un evento que reunirá a los cuatro equipos más importantes de la temporada anterior: Real Madrid CF, Club Atlético de Madrid, FC Barcelona y Athletic Club. Estos clubes son historias vivas de rivalidad, tradición, aspiraciones y estilos de juego diferentes, que han marcado una continuidad competitiva en sus respectivas ligas y torneos internacionales. El formato Final Four, que contempla dos semifinales y una final en un lapso de cinco días, concentra tensión, emoción y dramatismo en una sola localización, lo que permite convertir la Supercopa en un evento que captura la atención de aficionados, medios de comunicación y analistas deportivos en toda España y más allá.

    El calendario del torneo quedó definido de forma clara y atractiva: martes 20 de enero a las 19:00 horas será el turno de la primera semifinal, que enfrenta al Real Madrid CF con el Club Atlético de Madrid —dos gigantes del fútbol español cuya rivalidad trasciende generaciones y estilos—. Al día siguiente, miércoles 21 de enero a las 19:00 horas, se disputará la segunda semifinal entre el FC Barcelona y el Athletic Club, dos instituciones ligadas a tradiciones futbolísticas profundas y que siempre garantizan un espectáculo de alto nivel competitivo. Finalmente, la gran final tendrá lugar el sábado 24 de enero a las 19:00 horas en el renovado Estadio Castalia —también conocido como Estadio SkyFi Castalia por motivos de patrocinio—, cerrando con broche de oro una de las semanas más intensas del calendario futbolístico femenino nacional.

    El Estadio Castalia es mucho más que un recinto deportivo: es el corazón del CD Castellón, el templo donde los “Orelluts” han disputado sus batallas como local.

    Con una capacidad para más de 15.000 espectadores, el estadio ha sido testigo de momentos memorables del fútbol español, incluyendo la finalísima de Primera Federación y varios encuentros de selecciones nacionales. El último antecedente de relevancia tuvo lugar el 14 de octubre, cuando la Selección Española Sub-21 se enfrentó a Finlandia en un partido oficial, reafirmando que Castalia es capaz de albergar eventos de alto nivel competitivo con gran éxito organizativo.

    La confirmación de Castellón como sede de la Supercopa marca así un punto de inflexión territorial, estratégico y simbólico para la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que apuesta por descentralizar y expandir la visibilidad del fútbol femenino más allá de las grandes metrópolis tradicionales.

    Este traslado de sede no surge de la nada; responde a una lógica de coherencia institucional y de profundización en la identidad del fútbol femenino. Durante años, la Comunidad de Madrid fue el epicentro casi permanente de la Supercopa, albergando seis ediciones entre 2021 y 2025 en diferentes instalaciones como Las Rozas, Leganés y, más recientemente, el Estadio de Butarque. Si bien estas sedes ofrecían garantías logísticas, comunicativas y de exposición mediática, con el paso del tiempo surgieron inquietudes legítimas entre distintas aficiones e instituciones deportivas: ¿por qué centralizar un torneo de ámbito nacional en una sola región? ¿No debería la Supercopa, en su naturaleza profundamente representativa, recorrer territorios y reflejar la pluralidad de identidades del fútbol femenino español?

    La respuesta a estas preguntas no es meramente geográfica. Tiene que ver con cómo el fútbol femenino ha evolucionado —no solo como espectáculo deportivo—, sino como un fenómeno cultural con una base social sólida, exigente y consciente de su peso. La elección de Castellón, entonces, se interpreta como un gesto con contenido: implica descentralización, accesibilidad y reconocimiento de que el fútbol femenino puede y debe formar parte activa del tejido social de múltiples regiones, no limitarse a polos tradicionales.

    Este posicionamiento se reforzó en diciembre de 2025, cuando la RFEF hizo oficial el anuncio de Castellón como sede de la Supercopa. Ese anuncio, lejos de ser un trámite logístico, fue una manifestación deliberada de compromiso con principios que trascienden lo puramente económico. En la mesa de negociación también estuvo sobre la mesa la posibilidad de replicar el modelo masculino y exportar el torneo a Arabia Saudí, en un movimiento que, aunque aparentemente tentador desde una perspectiva financiera, planteaba interrogantes profundos sobre derechos, dignidad y coherencia con los valores del fútbol femenino. Ante esta propuesta, clubes como el Real Madrid C.F. expresaron su negativa a viajar a un país donde el respeto a los derechos de las mujeres no se encuentra al nivel esperado. Esta postura no fue un gesto aislado ni caprichoso, sino una decisión fundamentada en principios éticos y políticos que reflejan la esencia misma del movimiento por la igualdad en el deporte.

    Lejos de ser una decisión técnica, la negativa a aceptar una sede exterior que contradijese los valores del torneo consolidó una idea: el crecimiento del fútbol femenino no puede desligarse de los derechos, la visibilidad y la dignidad de las mujeres. La Supercopa no es solo un trofeo, sino un escaparate con un mensaje, una narrativa que comunica intenciones, prioridades y compromiso con una evolución que respeta su razón de ser.

    Para comprender la magnitud del paso que ahora se da con Castellón, conviene mirar atrás y rememorar los hitos que han marcado la Supercopa de España Femenina desde que adoptó el formato Final Four. En 2019, la competición vivió un antes y un después con la implantación de este formato, que transformó una competición residual en un evento concentrado capaz de reunir en una única sede a los cuatro mejores equipos de la temporada. La primera edición de este nuevo formato se celebró en Mérida, en el Estadio Romano José Fouto, y no fue una casualidad. Fue una apuesta valiente que llevó el foco mediático al corazón de Extremadura, un territorio con fuerte arraigo cultural, pero históricamente menos representado en la agenda deportiva nacional. La respuesta de aficionados y medios fue positiva y sentó un precedente: el fútbol femenino podía generar impacto y notoriedad fuera de los centros habituales, impulsando desarrollo territorial.

    Al año siguiente, en 2020, Salamanca tomó el relevo con el Estadio Helmántico como escenario, consolidando la idea de una Supercopa itinerante, cercana y con capacidad para construir identidad en distintos puntos del país. Estos movimientos iniciales abrieron una puerta de posibilidades; sin embargo, en los años siguientes esa vocación viajera fue perdiendo parte de su impulso, estabilizándose en torno a Madrid, un centro con infraestructuras robustas, cobertura mediática garantizada y logística eficiente.

    Mérida y Salamanca quedaron entonces como referencias nostálgicas de lo que pudo ser, un símbolo de cómo el torneo pudo haber desarrollado una identidad más itinerante y plural en sus primeras ediciones.

    Hoy, con Castellón, la RFEF retoma aquella visión inicial de expansión y equidad territorial, revalorizando la idea de que grandes eventos de fútbol femenino pueden disputarse con éxito en ciudades que no sean las tradicionales capitales, y que estas experiencias contribuyen a fortalecer el tejido deportivo, social y cultural en regiones diversas de España.

    El carácter de la Supercopa de España Femenina no se limita únicamente a su formato y sede. Los equipos participantes —Real Madrid CF, Club Atlético de Madrid, FC Barcelona y Athletic Club— representan trayectorias, filosofías de juego, estructuras deportivas y comunidades de seguidores que enriquecen la narrativa de la competición. Estas instituciones no solo compiten por un trofeo; compiten por tradición, orgullo y por seguir consolidando el lugar del fútbol femenino dentro de la jerarquía global del deporte.

    La semifinal del martes 20 de enero, que enfrentará al Real Madrid con el Atlético de Madrid, trae consigo una de las rivalidades más intensas del fútbol español en cualquier división o categoría. Cuando estos dos equipos se encuentran, no solo se juega un pase a la final, sino también una batalla de estilos, tensiones competitivas y orgullo local. Al día siguiente, la semifinal entre el FC Barcelona y el Athletic Club promete un choque táctico y técnico de alto voltaje, entre dos clubes con profundo arraigo histórico y filosofías futbolísticas bien definidas.

    La final, el sábado 24 de enero a las 19:00, no será solo la culminación de varios días de competición —será la coronación de un proyecto, un logro de esfuerzo colectivo, talento individual y una expresión de cómo ha evolucionado el fútbol femenino en España.

    El formato Final Four, que concentra emoción, incertidumbre y espectáculo en tres días intensos, ha demostrado ser un catalizador de atención mediática y social, y este año promete elevar aún más la vara.

    Todos los encuentros de la Supercopa de España Femenina 2026 se podrán seguir en directo y en abierto a través de RTVE, asegurando que la cobertura llegue a millones de hogares y consolidando la presencia del fútbol femenino en la programación de servicio público. Este compromiso con la audiencia se alinea con las necesidades de una competición cuyos niveles de audiencia y seguimiento han crecido de manera sostenida en los últimos años, reflejo del interés creciente de espectadores, jóvenes aficionados, familias y comunidades que encuentran en este deporte una forma de identidad, entretenimiento y conexión social.

    La apuesta por RTVE no solo garantiza visibilidad sino también accesibilidad, permitiendo que la transmisión llegue sin barreras adicionales a un público amplio y diverso. Esto es especialmente relevante en un contexto en el que el fútbol femenino busca no solo conquistar estadios, sino también consolidar un espacio mediático propio, sostenible y respetuoso con los valores de equidad y representación.

    Estadio SkyFi Castalia se erige ahora como un símbolo de la nueva etapa del fútbol femenino en España. Más allá de su funcionalidad como recinto deportivo, Castalia representa una apuesta por una ciudad que respira fútbol, que ha demostrado capacidad organizativa y que ahora se prepara para acoger un torneo con impacto nacional. La colaboración entre la RFEF, la Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento de Castellón de la Plana y el CD Castellón ha sido fundamental para consolidar este proyecto, reflejando una alianza institucional que comparte visión estratégica y compromiso con el crecimiento del deporte femenino.

    La elección de Castellón no ha sido casual. Tiene un profundo significado territorial, pues sitúa la competición en un punto geográfico que equilibra las grandes áreas metropolitanas con espacios menos habituales en la élite del deporte nacional. Asimismo, supone una invitación a aficionados de diferentes comunidades cercanas a acercarse al estadio, vivir la experiencia en vivo y formar parte de un evento que no solo celebra fútbol, sino también identidad, pertenencia y cultura deportiva.

    Cuando el balón eche a rodar en Castalia, no comenzará simplemente una Final Four más. Comenzará un nuevo capítulo en la historia del fútbol femenino español: uno en el que la competición reafirma que no necesita copiar modelos ajenos para brillar, sino construir su propio camino, basado en valores, coherencia y crecimiento sostenible. La Supercopa de España Femenina 2026 no será solo un torneo. Será la representación de un presente vibrante y un futuro prometedor, donde el fútbol femenino continúa reivindicando su lugar legítimo en la literatura deportiva de este país.

    Porque en enero, en Castellón, no se jugará solo una Supercopa. Se jugará una parte importante de la historia reciente del fútbol femenino español. Se disputará con la memoria de lo que ha sido, el orgullo de lo que es y la ambición de lo que será.

    Link para adquirir las entradas para la Supercopa de España 2026 |

    https://taquilla.rfef.es/rfef_tickets/events/51261?sessionView=LIST

    (Fuente: RFEF)
  • Oficial | El Atlético de Madrid desafía al invierno: nieve, resistencia y un duelo con aroma europeo en el horizonte

    (Fuente: Instagram de Maca Portales )

    📌 El Atlético de Madrid Femenino vive uno de los momentos más decisivos de su curso mientras el invierno golpea con dureza la península Ibérica. Esta mañana, el Centro Deportivo Alcalá de Henares —templo donde las rojiblancas disputan sus batallas ligueras, coperas y europeas— apareció bajo un manto de nieve que parecía haber detenido el tiempo y haber congelado toda previsión meteorológica. La imagen, captada por Macarena Portales Nieto, canterana del club que regresó a la disciplina rojiblanca tras su paso por el Badalona, en un intercambio con Sonia García Majarín durante el pasado mercado veraniego, fue compartida con la afición rojiblanca al llegar al entrenamiento dirigido por Víctor Martín Alba, y se ha convertido en símbolo de la dureza y la belleza de este enero que reta a todas las certezas.  

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hoy, más que nunca, la narrativa del Atlético de Madrid Femenino no puede escribirse sin el telón de fondo de esta ola de frío que arrecia desde el Artártico y que, en combinación con la borrasca fría aislada Francis, ha dejado a gran parte de España bajo aviso de nevadas en cotas bajas. La Agencia Estatal de Meteorología ha señalado que este episodio continuará afectando especialmente al centro, norte y este peninsular hasta mañana, con heladas que se extenderán por encima de los -4 y -6 grados en amplias zonas del interior.

    En Alcalá de Henares, la nieve que cubre hoy el estadio no es solo una curiosidad visual —es una metáfora poderosa de lo que está por venir: frío, presión, exigencia competitiva y la necesidad de resistencia anímica y física. Para un equipo que compite en tres frentes —Liga F Moeve, Copa de la Reina Iberdrola y UEFA Women’s Champions League— cada día de entrenamiento cuenta y cada prueba climatológica se convierte en parte de la preparación mental para duelos definitivos.

    Entrenar en esas condiciones no solo requiere adaptación táctica o física, sino también un temple sólido. Y por eso la imagen de Macarena Portales Nieto, compartida también por figuras como Fiamma Benítez, ha resonado tanto: no es solo una foto, es una declaración de actitud.  

    La imagen del estadio nevado no es un hecho aislado. Toda España mantiene la mirada puesta en el cielo este 5 de enero, primer lunes de 2026, ante la posibilidad de nevadas en cotas bajas en amplias zonas del país. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha advertido durante el fin de semana de un episodio de inestabilidad provocado por la interacción entre la borrasca fría aislada Francis, situada al sur de la Península, y la entrada de una masa de aire muy frío de origen ártico.

    El organismo ha alertado especialmente a zonas del centro, norte y este peninsular, con avisos activos hasta el martes 6 de enero. Madrid, inmersa en este escenario, no queda al margen: heladas generalizadas, temperaturas mínimas bajo cero y la posibilidad de nevadas débiles en cotas bajas han condicionado la rutina diaria… y también la deportiva.

    La fotografía tomada por Macarena Portales Nieto resume ese momento de transición. Canterana rojiblanca, conocedora del escudo y del significado de entrenar incluso cuando el contexto aprieta, Portales regresó al club el pasado verano como parte de una operación estratégica con el Badalona. Su llegada al entrenamiento, con el estadio completamente blanco, simboliza también el regreso a las esencias: trabajo, sacrificio y pertenencia.

    La escena no tardó en trasladarse a las redes sociales. Fiamma Benítez, internacional absoluta con la Selección Española, compartió la nevada en Instagram. La centrocampista llega además a esta semana tras haber conquistado recientemente la segunda edición de la UEFA Women’s Nations League, tras derrotar a Alemania por 3-0 en el estadio Metropolitano con un doblete de Claudia Pina y otro tanto de Vicky López. Su publicación unió dos mundos: el éxito internacional y la crudeza del día a día con su club.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El sábado, Alcalá de Henares acogerá un partido que va mucho más allá de la jornada quince.

    El Atlético de Madrid recibe a la Real Sociedad en un enfrentamiento directo por las plazas europeas de la próxima temporada. No es una exageración hablar de final anticipada: la clasificación se comprime, los márgenes se estrechan y cada duelo directo empieza a decidir destinos.

    (Fuente: Getty imágenes)

    El Atlético llega a este punto de la temporada con la necesidad de convertir su estadio en un fortín. El frío no detiene la ambición. La nieve no congela el objetivo. Al contrario: endurece el carácter competitivo de un equipo que sabe que Europa no se concede, se conquista.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Real Sociedad, ordenada, competitiva y con un proyecto consolidado, representa uno de los rivales más incómodos de la categoría. Superarla supondría no solo sumar tres puntos, sino enviar un mensaje al resto de aspirantes.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Las condiciones meteorológicas han obligado al cuerpo técnico encabezado por Víctor Martín Alba a ajustar la planificación semanal. Cargas controladas, sesiones adaptadas y un trabajo mental constante para mantener la concentración en un contexto inestable.

    Este tipo de semanas ponen a prueba algo más que el estado físico. Exigen liderazgo, compromiso colectivo y una fortaleza emocional que se construye con el tiempo. Jugadoras con experiencia internacional, como Fiamma Benítez, marcan el camino dentro del vestuario, transmitiendo que la adversidad forma parte del proceso competitivo.

    La nevada de este enero de 2026 no alcanza la magnitud de lo vivido en enero de 2021, cuando la borrasca Filomena paralizó Madrid y gran parte del país. Aquel episodio quedó grabado en la historia reciente del fútbol femenino español.

    En aquel invierno, el Atlético de Madrid se vio obligado a suspender su partido de Primera Iberdrola frente al Valencia Club de Fútbol Femenino, previsto entre el 10 y el 11 de enero de 2021. La acumulación de nieve, el estado impracticable de las instalaciones y la imposibilidad de garantizar la seguridad de los desplazamientos obligaron a aplazar el encuentro, en una jornada marcada por múltiples suspensiones en el fútbol femenino nacional.

    Aquella Filomena fue más que una anécdota meteorológica: fue una prueba de resistencia para clubes, jugadoras y estructuras aún en proceso de profesionalización. Cinco años después, la comparación surge de manera inevitable, aunque el escenario actual es menos persistente y más dinámico.

    El Centro Deportivo Alcalá de Henares ha sido, desde su consolidación como casa rojiblanca, mucho más que un recinto deportivo. Es un lugar de construcción de identidad. Allí se han celebrado noches europeas, se han vivido eliminaciones dolorosas, se han levantado victorias de prestigio y se ha consolidado un proyecto que ha convertido al Atlético de Madrid en una referencia del fútbol femenino español.

    Hoy, cubierto por la nieve, el estadio ofrece una imagen casi irreal. Las gradas silenciosas, las líneas del campo apenas perceptibles bajo el manto blanco, las huellas sobre el césped natural como único rastro humano. No hay público. No hay balón. Pero hay mensaje.

    El mensaje de que el fútbol, incluso en su versión más profesionalizada, sigue estando sometido a la naturaleza. Y de que los equipos que aspiran a competir por todo deben saber convivir con ella

    La autora de la imagen no es una fotógrafa ocasional. Es Macarena Portales Nieto, canterana del Atlético de Madrid. Una jugadora que conoce el club desde dentro, que entiende lo que significa entrenar en invierno, competir con frío y crecer en escenarios que no siempre son cómodos.

    Su regreso al Atlético el pasado verano, procedente del Badalona, formó parte de un movimiento estratégico que incluyó la salida de Sonia García Majarín. No fue solo una operación deportiva. Fue una decisión que reforzó el vínculo entre el club y su base, entre el presente competitivo y la memoria formativa.

    Que sea una canterana quien capture esta imagen no es casual, es coherente y tiene un relato.

    La fotografía no tardó en trascender el ámbito interno. Fiamma Benítez, centrocampista del Atlético e internacional absoluta con la Selección Española, compartió también la imagen de la nevada en sus redes sociales. Su publicación añadió una capa más al relato.

    Fiamma llega a este momento tras haber conquistado recientemente la segunda edición de la UEFA Women’s Nations League, en una final celebrada en el estadio Metropolitano en la que España se impuso a Alemania por 3-0 con un doblete de Claudia Pina y un gol de Vicky López. Del éxtasis europeo al frío cotidiano del club. De la celebración al trabajo.

    Esa transición resume la exigencia del fútbol de élite y es que la

    Liga F Moeve 2025-2026 entra en un tramo decisivo. La 15ª jornada no es una más. Es una frontera. El Atlético de Madrid recibe a la Real Sociedad en un duelo directo por los puestos europeos. La clasificación está comprimida. Los márgenes son mínimos. Los errores, caros.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Para el Atlético, este partido representa una oportunidad y una obligación. Ganar supondría dar un paso firme hacia Europa. Perder, complicar seriamente el objetivo. Empatar, dejar la sensación de oportunidad perdida.

    La Real Sociedad llega como un rival sólido, reconocible, con un bloque trabajado y una identidad clara. Un equipo incómodo, competitivo, acostumbrado a jugar partidos de alta exigencia y esto no permite distracciones de ningún tipo.

    Mientras la nieve cubre el estadio, el cuerpo técnico trabaja en silencio. Víctor Martín Alba lidera una semana atípica, marcada por la adaptación constante. Ajustes en horarios, control de cargas, planificación flexible y, sobre todo, gestión emocional.

    Entrenar con frío extremo no es solo una cuestión física. Es mental. Exige concentración, compromiso y una comunicación constante entre cuerpo técnico y jugadoras. En semanas así se forja el carácter de los equipos que, como el Atlético de Madrid, no improvisa, sino que planifica.

    Cualquier nevada en Madrid activa un recuerdo colectivo: Filomena. Enero de 2021 quedó grabado en la historia reciente del deporte español. Durante varios días, la capital quedó paralizada por una nevada histórica que afectó a todas las competiciones.

    En el fútbol femenino, el Atlético de Madrid Femenino se vio obligado a suspender su partido de Primera Iberdrola frente al Valencia Club de Fútbol Femenino, previsto entre el 10 y el 11 de enero. El estado impracticable de las instalaciones y la imposibilidad de garantizar desplazamientos seguros obligaron al aplazamiento.

    Aquella suspensión fue más que un contratiempo. Fue un símbolo de las dificultades estructurales que aún afrontaba el fútbol femenino en su proceso de profesionalización.

    Cinco años después, el contexto es distinto. La Aemet insiste: este episodio no presenta la persistencia ni la intensidad de Filomena. No hay bloqueo prolongado ni acumulaciones masivas durante días. Pero el recuerdo actúa como advertencia.

    El Atlético ha aprendido. Hoy cuenta con protocolos más sólidos, recursos más amplios y una estructura preparada para responder. La nieve ya no paraliza; obliga a ada

    Bajo el manto blanco, Alcalá de Henares parece contener la respiración. En cuatro días, el silencio se romperá. Volverán los cánticos, el ruido del balón, la tensión del partido. La nieve será solo un recuerdo… o una metáfora.

    Porque el sábado, ante la Real Sociedad, no se jugará solo un partido. Se jugará una parte del futuro.

    Hay semanas que definen temporadas. Hay imágenes que condensan meses de trabajo. Hay inviernos que ponen a prueba los proyectos.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Atlético de Madrid atraviesa uno de esos momentos. Con frío, con presión y con un objetivo claro. La nieve ha cubierto su estadio. No ha congelado su ambición.

    El sábado, cuando el balón ruede, el invierno ya habrá hablado y entonces será el turno de las colchoneras.

  • Oficial | ¿Dónde puedo ver el Atlético de Madrid vs Real Sociedad de Fútbol ?

    (Fuente: Getty imágenes)

    ⬛️ El duelo entre campeonas de la Copa de la Reina se podrá seguir en abierto en la TDT.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Liga Profesional de Fútbol Femenino regresa a nuestras vidas y lo hace al más puro estilo de Alejandro Sanz, “Pisando fuerte” amén a un Atlético de Madrid versus Real Sociedad de Fútbol.

    TEN TV, que como ya saben recogió el testigo de Gol Play como la casa del fútbol femenino español en abierto, ha confirmado oficialmente que se va a encargar de emitir en directo y abierto el encuentro de la decimoquinta jornada liguera entre madrileñas y guipuzcoanas desde Alcalá de Henares.

    El canal del Grupo Secuoya fue lanzado el 28 de abril de 2016 y debutó el pasado mes de septiembre en la cobertura de la Primera División Femenina con un Espanyol 0-5 Atlético de Madrid en la Ciudad Deportiva Dani Jarque.

    Ahora, el canal de la TDT cuyo slogan es “Mucho por ver” le da la bienvenida al 2026 en la ciudad de Cervantes con un envite clave en la lucha por acceder a los puestos europeos entre las madrileñas y las vascas, cuartas y terceras respectivamente en la tabla clasificatoria y separadas por tan solo cuatro puntos de distancia.

    El cuadro donostiarra de Arturo Ruiz viaja a la capital española con ventaja en el torneo de la regularidad y que además viene de vencer por 3-0 al Deportivo Abanca en su última puesta en escena.

    El Atlético de Madrid que adiestra Víctor Martín Alba va a la caza de las txuri-urdin y busca reaccionar después de haber empatado (2-2) en Ipurúa ante la Sociedad Deportiva Eibar el pasado 14 de diciembre de 2025.

    Los precedentes históricos entre ambas escuadras es favorable para los intereses del Atlético de Madrid por culpa de cinco victorias, cuatro empates y tan solo una derrota en los diez últimos compromisos.

    El más cercano en el tiempo nos dejó un 0-2 favorable a las madrileñas en Zubieta que se gestó a ritmo de samba con los goles de Gio Garbellini y Luany Da Silva durante la 23ª fecha.

    La rivalidad entre ambos equipos existe y nació en la temporada 2017-2018 cuando las colchoneras levantaron la por entonces llamada Liga Iberdrola en la última jornada con una victoria por 2-1 en el Cerro del Espino de Majadahonda con goles de Amanda Sampedro y Esther González que hicieron estéril la diana de Nahikari para las visitantes, un resultado que unido a la derrota del Barcelona con el Levante Unión Deportiva provocaron que se catase el alirón frente a unas 3.000 personas.

    Al año siguiente, caprichos del destino, el Atlético de Madrid tuvo la oportunidad de volver a levantar el título liguero ante las de San Sebastián, esta vez a domicilio, y un doblete de la anteriormente señalada Esther González que dejó en anecdótico el tanto que logró Bea Beltrán para el 1-3 definitivo aquel 6 de mayo de 2018.

    La venganza de la Real Sociedad llegó unos días después cuando ambos equipos se vieron las caras en la gran final de la Copa de la Reina Iberdrola en Granada (1-2), donde las blanquiazules le dieron la vuelta al tanto inicial de Esther con las históricas barracas de Palacios y Nahikari García que desembocaron en el primer trofeo de fútbol femenino que se exhibió en las vitrinas del Reale Arena con orgullo.

    Ahí no terminó el rosario de choques relevantes entre estas entidades que se vieron las caras en las semifinales de la Copa de la Reina en la temporada 2023-2024 y fue el equipo realista el que cumplió el sueño de alcanzar la gran final tras el 1-1 de la ida y el 2-1 del encuentro de vuelta que se celebró en Anoeta y en el que la sociedad de la nieve que formaban Jensen y Franssi vapuleó a las rojiblancas, aunque en el partido por el título las de Natalia Arroyo sufrieron una dura goleada de manos del Barcelona (8-0) en La Romareda.

    Más allá de eso, este 12 de enero de 2025, se podrá disfrutar de un gran espectáculo entre dos de los mejores equipos de la Liga F Moeve en el que brillan figuras como Maca Portales, Lucía Pardo, Luany o Edna Imade e incluso hay jugadoras con pasado en su rival, caso de Gaby García, Ainhoa Moraza y una Amaiur Sarriegui que buscará reivindicarse ante una Real Sociedad de la que fue máximo exponente durante cinco años.

    (Fuente: Getty imágenes)
  • Oficial | Gio Queiroz apunta a regresar al Atlético de Madrid en mes y medio mientras Chinchilla refuerza la ofensiva rojiblanca

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    🟧 La internacional brasileña avanza en su recuperación de la fractura de peroné sufrida en octubre de 2025 y podría volver a competir en entre mes y medio y dos meses, mientras el Atlético asegura la creatividad ofensiva con la incorporación de Priscila Chinchilla, exjugadora del Zenit y fichaje hasta 2027.

    Gio Queiroz Costa Garbellini continúa su proceso de readaptación deportiva tras una fractura transindesmal del peroné. La cirugía fue un éxito y permitió una correcta estabilización de la zona tibio-peronea, esencial para la estabilidad del tobillo y la transmisión de fuerza en el fútbol de alto nivel.

    Actualmente, la jugadora ya corre en cinta sin protección externa, lo que indica buena consolidación ósea, estabilidad y tolerancia al impacto repetido. Esta fase es clave antes de volver al campo y al entrenamiento con el grupo.

    Para cubrir la ausencia de Gio, el Atlético ha fichado a Priscila Chinchilla, exjugadora del Zenit y internacional con Costa Rica, con contrato hasta 30 de junio de 2027.

    La exjugadora del Pachuca aporta verticalidad, desborde y capacidad de ruptura, jugando tanto en la mediapunta como en la banda derecha, manteniendo la ofensiva rojiblanca potente y creativa mientras Gio se reincorpora.

    El Atlético de Madrid reafirma su compromiso con la salud y el rendimiento de sus jugadoras. La recuperación de Gio avanza conforme a lo previsto, y el regreso será progresivo y seguro, combinando prudencia médica y preparación deportiva.

    Con Chinchilla incorporada y Gio en camino de volver, el Atlético mantiene equilibrio ofensivo y competitividad mientras se prepara para los próximos retos de la temporada, esa en la que otro de los baluartes en la punta de lanza como es Luany Da Silva, ex del Madrid CFF, debe cumplir un partido de sanción en la Liga de Campeones Femenina y otro en el cruce de los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola.

    Cuando Gio Queiroz vuelva a pisar el césped rojiblanco, no solo será su regreso, sino el renacer de una ofensiva imparable. Con Chinchilla ya aportando verticalidad y desborde, el Atlético de Madrid se prepara para mirar de frente a cualquier desafío, combinando talento, garra y visión de equipo. Porque la historia rojiblanca no se detiene ante las lesiones: se reinventa, se fortalece y sale al campo más decidida que nunca.

  • Oficial | Un mes de enero titánico que pondrá a prueba el coraje y corazón del Atlético de Madrid

    (Fuente: UEFA)

    ⬛️ Cuando el calendario marca el inicio del año nuevo, pocos equipos en el fútbol femenino español pueden presumir de un horizonte tan desafiante como el que se abre ante el Atlético de Madrid Femenino. Enero de 2026 se perfila como un mes de vértigo, de pruebas que no solo medirán la fuerza física de sus jugadoras, sino también su carácter, su cohesión y su ambición histórica. La ciudad deportiva rojiblanca se prepara para recibir, como nunca antes, un sinfín de emociones que resonarán en cada rincón del club, cada grito en la grada y cada latido de su escudo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Este enero será un verdadero test de resistencia y ambición, donde Liga F Moeve, Copa de la Reina, Supercopa de España Iberdrola y la preparación para la UEFA Women’s Champions League se entrelazan en un calendario que exige máxima concentración y precisión táctica. Cada partido es un capítulo de la historia de la temporada, un escenario donde cada pase, cada recuperación y cada disparo contarán para la narrativa de un club que busca la gloria en todos los frentes

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Atlético de Madrid regresa a la competición doméstica con la determinación de quien sabe que cada punto es oro y cada partido, un acto de construcción histórica. La Liga F Moeve, férrea y exigente, no perdona errores; exige equilibrio entre intensidad y recuperación, entre talento individual y trabajo colectivo.

    Cuando el calendario marca el inicio de un nuevo año, pocas instituciones deportivas pueden presumir de un horizonte tan exigente como el que se abre ante el Atlético de Madrid Femenino. Enero de 2026 se perfila como un mes de vértigo absoluto, un periodo de pruebas donde no solo se medirá la capacidad física de las jugadoras, sino también su carácter, su cohesión y su ambición histórica. Desde la Ciudad Deportiva hasta cada rincón del estadio, la expectativa es palpable, una tensión silenciosa que anticipa la vorágine de partidos, emociones y desafíos que se avecinan. Cada encuentro, cada pase, cada carrera y cada decisión táctica contarán en la narrativa de una temporada que podría marcar un antes y un después en la historia del club. La Liga F Moeve se convierte en el escenario inicial de esta epopeya, con un calendario que exige consistencia, precisión y entrega absoluta. Cada partido liguero es una batalla donde la inteligencia, la coordinación y la fuerza física se combinan para definir resultados, y donde la profundidad de la plantilla y la visión estratégica del cuerpo técnico se vuelven determinantes para mantener la intensidad.

    El primer enfrentamiento de enero, el 10 de enero de 2026, llevará al Atlético a recibir a la Real Sociedad en el Centro Deportivo Alcalá de Henares. El duelo promete ser un choque de estilos, un enfrentamiento donde la posesión rápida y vertical de las vascas se enfrentará a la presión alta, la disciplina táctica y la creatividad ofensiva de las colchoneras. Desde los primeros minutos, la intensidad se despliega: cada balón disputado, cada recuperación y cada pase filtrado se viven con la emoción de quienes saben que este partido es mucho más que tres puntos; es la primera página de un capítulo decisivo en la historia de la temporada. La defensa rojiblanca se mantiene compacta, anticipando movimientos y cerrando espacios, mientras el mediocampo actúa como un nexo vital, coordinando la transición de defensa a ataque y generando superioridad numérica en momentos cruciales. La delantera convierte cada balón en una oportunidad, cada desborde en un acto de creatividad y valentía, cada remate en la posibilidad de abrir el marcador y provocar la euforia de la afición, que vive cada acción como parte de una narrativa épica que trasciende lo deportivo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Ocho días más tarde, el 18 de enero, llega un nuevo reto: el enfrentamiento con el RCD Espanyol. Este partido exigirá paciencia, inteligencia y adaptación, porque las catalanas buscan espacios, generan transiciones rápidas y aprovechan cada oportunidad con precisión quirúrgica. La preparación del Atlético ha sido meticulosa: análisis de movimientos rivales, simulaciones de situaciones de contraataque y coordinación de líneas para asegurar que cada jugadora sepa cuándo presionar, cuándo contener y cuándo atacar. La intensidad no se reduce ni un segundo; cada acción es una prueba de concentración y capacidad física, y cada jugadora se convierte en parte de un engranaje colectivo que debe funcionar con sincronización perfecta. Las líderes del vestuario guían con autoridad, transmitiendo confianza y serenidad, asegurando que la mentalidad del grupo se mantenga firme y enfocada. Cada balón disputado y cada pase ejecutado no solo persiguen el gol, sino que refuerzan la narrativa de un equipo que sabe cómo convertir la presión en oportunidad y la tensión en rendimiento.

    (Fuente: UEFA)

    En paralelo, la preparación para la Supercopa de España Iberdrola se intensifica. El enfrentamiento frente al Real Madrid C.F. Femenino, programado para el 20 de enero en Castellón y con transmisión en RTVE, es un duelo donde cada decisión, cada movimiento y cada reacción serán decisivos. La planificación táctica combina presión alta, defensa compacta y transiciones rápidas, utilizando la profundidad del plantel y la versatilidad de las jugadoras para maximizar el rendimiento. La preparación mental también es clave: concentración, resiliencia y liderazgo se trabajan con la misma intensidad que los pases y los remates. Cada jugadora sabe que no solo se juega un partido, sino que se enfrenta a un escenario donde la historia del club y la ambición de la temporada se cruzan en un solo instante. La coordinación entre líneas, la inteligencia colectiva y la precisión en los movimientos serán esenciales para superar un duelo que promete ser épico, un choque donde la intensidad, la técnica y la táctica se combinan para definir un capítulo histórico de la Supercopa.

    Mientras enero avanza, la mirada del Atlético se proyecta hacia Europa, hacia los playoffs de la UEFA Women’s Champions League ante el Manchester United Women. Aunque la ida y vuelta se jugarán en febrero, la preparación ya ocupa un lugar central: simulaciones de presión alta, ensayos de transición rápida, análisis de patrones ofensivos y defensivos del adversario, y ejercicios para anticipar situaciones de máxima exigencia. Cada jugadora comprende la importancia de su papel individual y colectivo, y se trabaja para que cada acción sea instintiva, rápida y precisa. La Champions exige concentración absoluta, capacidad de adaptación y fortaleza mental, y el Atlético se prepara para demostrar su competitividad y ambición a nivel internacional, conscientes de que cada balón puede decidir la eliminatoria y que cada detalle cuenta en un escenario de máxima exigencia.

    MADRID, SPAIN – OCTOBER 12: Atletico de Madrid and FC Barcelona at Ciudad Deportiva Alcala de Henares on October 12, 2025 in Madrid, Spain. (Photo by Juan Aguado/CAPTURASPORT/LigaF)

    El 25 de enero, el Atlético viaja a Barcelona para enfrentarse al FC Barcelona en el Estadi Johan Cruyff, un escenario que requiere máxima concentración y estrategia impecable. La presión alta, el control del mediocampo, la anticipación de movimientos y la generación de oportunidades mediante combinaciones rápidas se convierten en prioridades. Cada jugadora actúa con precisión, consciente de que cualquier error puede ser capitalizado por un adversario de nivel máximo. La defensa se mantiene firme, la portera actúa como baluarte y la delantera aprovecha cada desmarque para generar ocasiones, mientras el público, tanto en el estadio como a través de la transmisión, vive cada acción con la intensidad de un relato épico que se desarrolla en tiempo real. Cada pase, cada recuperación y cada disparo se perciben como actos heroicos, contribuyendo a la construcción de una narrativa que va más allá del marcador, de la estadística o del resultado: es la historia de un equipo que compite con pasión, disciplina y ambición.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La intensidad de enero no termina con la Liga. La preparación para la Copa de la Reina, donde se conocerá el rival en cuartos de final el 7 de enero, y la Supercopa requieren una planificación minuciosa. Cada sesión de entrenamiento incluye no solo aspectos físicos y tácticos, sino también estrategias de recuperación, nutrición, motivación y cohesión del grupo. La profundidad de la plantilla permite rotaciones inteligentes, asegurando que la frescura y la intensidad se mantengan a lo largo de múltiples frentes, y que cada jugadora esté lista para afrontar los desafíos con confianza y determinación.

    Enero se convierte así en un laboratorio de resistencia, estrategia y resiliencia. Cada balón disputado, cada jugada ofensiva, cada intervención defensiva y cada decisión colectiva contribuyen a la construcción de una epopeya que solo un equipo con la historia, la pasión y el talento del Atlético de Madrid Femenino puede protagonizar.

    La afición, consciente de la magnitud del mes, vibra con cada acción, siente la intensidad y participa emocionalmente en la narrativa que se despliega en el césped. Cada victoria, cada empate y cada esfuerzo individual se suman a un relato colectivo que refleja la grandeza del club y la ambición de una plantilla capaz de competir y destacarse en todos los frentes.

    (Fuente: Liga F)

    Los partidos de enero, la Supercopa y la preparación para la Champions forman un continuo épico donde la historia se escribe jugada a jugada, y donde la pasión, la disciplina y la inteligencia colectiva determinan la narrativa de un mes inolvidable. Cada entrenamiento, cada sesión de recuperación, cada análisis táctico y cada conversación en el vestuario contribuyen a la construcción de un equipo preparado para enfrentar cualquier desafío, demostrando que la grandeza se alcanza no solo con talento, sino con trabajo constante, determinación y coraje. Enero de 2026 será recordado como un mes de titanes, un periodo en el que el Atlético de Madrid Femenino enfrentó múltiples frentes con valentía, estrategia y pasión, dejando una marca indeleble en la historia del club y consolidando su estatus como uno de los equipos más completos y ambiciosos del fútbol femenino español y europeo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Cada balón, cada pase, cada recuperación y cada disparo a portería son símbolos de un compromiso colectivo, de una narrativa de gloria y desafío donde cada jugadora aporta con talento, inteligencia y coraje. La intensidad de los partidos, la presión de los torneos y la preparación para la Champions se combinan para crear una epopeya que trasciende resultados, estadísticas y goles, dejando claro que el ADN competitivo del Atlético de Madrid Femenino, su pasión y su ambición, son elementos que construyen grandeza y que definen un mes que será recordado para siempre en la memoria del club y de la afición. Enero de 2026 no es solo un mes del calendario: es un capítulo épico, una obra colectiva de estrategia, esfuerzo, emoción y gloria que quedará inscrita en la historia del fútbol femenino.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Serán cinco o seis partidos, todo depende de si se alcanza o no la gran final de la Supercopa de España en Castalia en un lapso temporal de 19 días que van a poner a prueba la capacidad de resiliencia de las pupilas de Víctor Martín Alba.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hay que tener en cuenta que los playoffs de la UEFA Women’s Champions League serán claves, no solo porque el conjunto rojiblanco vuelva a disputar una eliminatoria de estas características por primera vez desde 2020, sino porque intentar acceder a los cuartos de final es clave para empezar a opositar al Mundial de Clubes que se inaugurará en 2028.

  • Reportaje | Cris Librán: la joya que sigue los pasos de Pirlo

    (Fuente: UEFA)

    ⬛️ La canterana del Madrid CFF es un diamante en bruto que porta el mítico veintiuno en la Juventus de Turín.

    (Fuente: RFEF)

    Si dicen que Alexia Putellas es “La Reina”, Cristina Librán Quiroga puede llevar el título de princesa, pues en ella, entre otras, está el futuro de las campeonas del mundo en Australia y Nueva Zelanda 2023.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    En ocasiones el fútbol empieza donde nadie mira y este es el caso de la benjamina Cris Librán (Madrid, 11 de enero de 2006).

    El fútbol no siempre comienza con un silbato. A veces empieza mucho antes, cuando todavía no hay reglas claras ni estadios ni calendarios. Empieza en un gesto repetido. En una costumbre. En una necesidad. El fútbol, el de verdad, suele nacer cuando nadie lo está mirando.

    Cristina Librán Quiroga pertenece a esa estirpe. A la de las futbolistas que no aparecen de repente, sino que se van haciendo. A la de las jugadoras que no irrumpen: permanecen. Su historia no es la de una revelación súbita, sino la de una construcción lenta, casi artesanal, hecha de horas invisibles, de entrenamientos sin público y de una convicción profunda: jugar no era una opción, era una forma de estar en el mundo.

    Antes de la Juventus de Turín, antes del fútbol europeo, antes de que su nombre se pronuncie con acento internacional, hubo una niña y un balón.

    Y eso, en el fondo, sigue siendo lo esencial. Hay personas que encuentran refugio en la música. O en la escritura. O en el silencio. Cristina lo encontró en el fútbol. En el movimiento. En el pase. En el juego entendido no como espectáculo, sino como orden.

    Desde muy pequeña, el balón no fue un objeto más. Fue un punto de equilibrio. Un centro de gravedad. Cuando estaba cerca, todo parecía encajar un poco mejor. El ruido se reducía. Las dudas se aplazaban. El cuerpo encontraba sentido.

    No había épica en aquellos primeros días. No había discursos ni metas claras. Había tardes largas. Había botas que no siempre eran las adecuadas.

    Había campos que no siempre estaban bien. Pero había una certeza íntima: jugar era necesario.

    Cristina crece en un tiempo en el que el fútbol femenino todavía tenía que explicarse. Todavía tenía que justificarse. Todavía tenía que convencer. Un tiempo en el que muchas niñas jugaban sabiendo que el camino no estaba asfaltado, que no había garantías y que el futuro era, como mínimo, incierto.

    Eso marca. No como un obstáculo insalvable, sino como un filtro. Quien sigue adelante en ese contexto lo hace porque realmente quiere. Porque hay algo más fuerte que la comodidad. Algo más fuerte que el reconocimiento.

    No porque nadie le prometa nada, sino porque el fútbol ya se ha convertido en parte de su identidad. Jugar no es un capricho. Es una forma de afirmarse. De decir “aquí estoy”

    Hay una idea equivocada en torno a la formación de las futbolistas: se suele pensar solo en la técnica, en el físico, en la táctica. Pero hay otra formación, más silenciosa, más profunda, que es la que realmente define a una jugadora.

    Cristina se forma en la escucha. En observar. En entender antes de ejecutar. En no necesitar el foco para sentirse importante. Aprende pronto que el fútbol no es solo correr, sino interpretar. Que no siempre gana quien va más rápido, sino quien llega mejor.

    En el campo, su mirada se mueve antes que sus pies. Analiza espacios. Intuye movimientos. Anticipa. No juega para sí misma, juega para el partido.

    Esa forma de entender el juego no suele llamar la atención inmediata. Pero es la que construye futbolistas duraderas.

    Cristina Librán no es una futbolista estridente. No lo ha sido nunca. No levanta la voz para existir. No reclama protagonismo. Su presencia es más sutil, pero no menos firme.

    Hay jugadoras que se imponen desde el gesto. Otras desde la palabra. Cristina lo hace desde la fiabilidad. Desde la constancia. Desde el detalle bien ejecutado.

    Cuando está en el campo, el equipo respira mejor. Circula mejor. Se coloca mejor. Es una futbolista que mejora el entorno sin necesidad de subrayarse. Y eso, en el fútbol, es un talento escaso.

    Entrenadores y compañeras lo perciben. Porque el fútbol, aunque a veces tarde, siempre acaba reconociendo a quienes lo entienden.

    La competencia llega. Siempre llega. Y con ella, las comparaciones, las decisiones, las jerarquías. Muchas futbolistas, en ese punto, se transforman. Algunas se tensan. Otras se diluyen. Cristina elige otro camino: crecer sin dejar de ser.

    No acelera procesos. No se desfigura. Entiende que el fútbol es también una cuestión de tiempos. Que hay que saber esperar, pero no quedarse quieta. Que hay que empujar sin romper.

    Esa paciencia activa la fortalece. Le permite consolidarse. Convertirse en una jugadora confiable. De esas a las que se acude cuando el partido se complica. Cuando hace falta orden. Cuando hay que pensar.

    Hablar de Cristina Librán es hablar de una generación de futbolistas que han aprendido en contextos imperfectos. Campos secundarios. Recursos limitados. Exigencias crecientes. Todo eso forma carácter.

    El fútbol femenino español, durante años, ha sido una escuela de resistencia. Y Cristina es hija de esa escuela. Una futbolista que entiende el valor del esfuerzo colectivo, de la profesionalidad incluso cuando la estructura no siempre acompaña.

    Ese aprendizaje no aparece en las estadísticas. Pero se nota en la manera de competir. En la forma de afrontar los partidos grandes. En la naturalidad con la que se asumen responsabilidades.

    Llega un momento —silencioso, pero decisivo— en el que el fútbol empieza a devolver lo que ha recibido. Cristina empieza a tener peso real en los equipos. No solo juega, influye. No solo cumple, decide.

    Su fútbol gana autoridad. No desde la imposición, sino desde la coherencia. Cada acción tiene sentido. Cada movimiento responde a una lógica.

    Es en ese punto cuando el horizonte empieza a ampliarse. Cuando el fútbol deja de ser solo presente y empieza a insinuar futuro.

    Si en la primera entrega hablamos del origen, de la esencia y del fútbol como refugio, ahora toca abordar la parte más dura y determinante: la construcción de una jugadora capaz de competir al más alto nivel. Aquí no hay silencios inocentes: cada entrenamiento, cada partido, cada derrota y cada éxito se convierte en un ladrillo que sostendrá la carrera de Cristina Librán.

    Después de esos primeros pasos en el fútbol local, Cristina se enfrenta a un escenario distinto: el fútbol empieza a pedirle más precisión, más consistencia y más carácter. Entrenamientos más largos. Partidos que exigen concentración total. Competiciones donde el margen de error es mínimo.

    Es la etapa que muchos llaman “formación avanzada”, pero que en realidad es una crisol de carácter. Cristina debe aprender a manejar no solo su técnica, sino también la presión, la frustración y la responsabilidad. Debe entender que ser buena no basta; debe ser fiable.
    Entrena varias veces al día, y cada sesión se convierte en un reto psicológico tanto como físico: anticipar movimientos, organizar defensas, leer la intención de cada adversaria y, sobre todo, mantener la calma bajo tensión.

    Lo que distingue a Cristina en este periodo no es solo su calidad técnica, sino su capacidad de aprendizaje: absorbe instrucciones, observa partidos de sus referentes, interioriza correcciones. Cada error se convierte en lección, cada acierto en herramienta.

    Ninguna carrera deportiva se construye sin obstáculos. En el fútbol femenino, esos obstáculos a menudo se multiplican: falta de recursos, infraestructuras insuficientes, horarios rígidos y la necesidad de equilibrar estudios, familia y fútbol.

    Cristina aprende a gestionar la frustración. A veces los campos están mojados o mal pintados. A veces la convocatoria llega tarde, o los viajes son largos y sin logística perfecta. Pero la futbolista desarrolla una virtud que definirá toda su carrera: adaptabilidad.

    No se trata de resistir pasivamente. Se trata de convertir cada adversidad en ventaja: aprender a jugar bajo presión, adaptarse a rivales desconocidas y aprovechar al máximo los entrenamientos aunque no sean perfectos.

    salto de la formación local a las competiciones más exigentes marca un punto de inflexión.

    Cristina empieza a enfrentarse a rivales con talento similar o superior, y cada partido es una prueba de fuego.

    Aquí emerge otra cualidad fundamental: la capacidad de influir en el juego sin sobresalir de manera llamativa. Su toque, sus pases, su lectura del juego empiezan a marcar diferencias, no en estadísticas de goles, sino en el control colectivo del equipo.

    Los entrenadores de esa etapa no tardan en darse cuenta: no es solo una jugadora con talento; es una jugadora capaz de pensar el juego y mejorar a quienes la rodean. Esa capacidad para organizar, para anticipar y para decidir será decisiva en su futuro profesional.

    Cristina hizo su debut en la élite del fútbol español con apenas 15 años, jugando para el Madrid CFF, club de referencia con una de las canteras femeninas más extensas y formativas del continente.

    Fue un debut que no pasó desapercibido: no sólo por la edad tan temprana, sino porque desde ese primer partido evidenció que su relación con el balón y la lectura del juego eran cualidades poco comunes incluso en futbolistas con más experiencia.

    Esa aparición en la Primera División Femenina —la que hoy conocemos como Liga F Moeve— marcó el inicio de un crecimiento que pronto la catapultó de ser “promesa local” a pieza cada vez más indispensable en su equipo.

    Desde su irrupción, Cristina no solo fue acumulando minutos: fue moldeando su impacto en el juego colectivo del Madrid CFF. Empezó alternando apariciones como suplente y titular, para terminar siendo pieza de confianza táctica, capaz de influir en el ritmo y en la organización del equipo.

    Cristina Librán Quiroga disputó tres temporadas completas en la Liga F con el Madrid CFF antes de dar el salto a la Serie A italiana y fichar por la Juventus Women. En ese periodo, acumuló un total de 60 partidos jugados en liga con el primer equipo del Madrid CFF, sumando 2.888 minutos de juego, lo que equivale aproximadamente a 32 partidos completos si se contabilizan los 90 minutos estándar por encuentro. 

    En términos ofensivos, durante su etapa en la Liga F, Librán anotó 5 goles, todas ellas concentradas en la temporada 2023‑2024, y aportó 3 asistencias, lo que suma 8 participaciones directas en goles en total. 

    La distribución de su juego muestra también la evolución en su rol: pasó de jugar solo 2 partidos (24 minutos) en la temporada 2022‑2023 como debutante muy joven, a ser titular habitual en 2023‑24 con 30 partidos, 1.639 minutos jugados, 5 goles y 1 asistencia, y finalmente acumuló 28 apariciones y 1.225 minutos en la temporada 2024‑25, con 2 asistencias aunque sin goles en esa última campaña antes de su salida.

    En conjunto, promedió 0,16 goles por cada 90 minutos, 0,09 asistencias por 90 minutos y 0,25 participaciones en goles por partido en liga durante sus tres años en el Madrid CFF, un registro notable teniendo en cuenta que su posición principal en el campo fue en el centro del campo, donde sus responsabilidades iban más allá de solo atacar. 

    Además de sus cifras ofensivas, los datos de pases reflejan que Librán fue una jugadora con influencia en la circulación y progresión del juego: en total registró más de 1.364 pases completados con un 74 % de acierto, acumulando una importante cantidad de toques y participación en la salida de balón de su equipo, así como acciones defensivas y recuperaciones que complementaron su contribución global al estilo de juego del Madrid CFF.

    La catorce del equipo blanco y rosa era uno de los grandes baluartes de esa prolífica cantera y ha de ser centrocampista muy joven y talentosa que sobresale en el rectángulo de juego ser una enganche que domina a la perfección el uno contra uno, es poderosa en el juego aéreo pese a su menuda estatura y atesora una privilegiada visión de juego, virtudes que le auguran un futuro tan prometer como el presente brillante que ya exhibe en las categorías inferiores de la Selección Española de Fútbol y hacía también en el Fernando Torres de Fuenlabrada hasta 2025.

    La campeona de la Copa Mundial sub-17 con la selección española el pasado 30 de octubre de 2022 ante Costa Rica en La India (0-1), podría ser un recambio natural para Alexia Putellas.

    Antes de cruzar fronteras, Cristina desarrolla otra cualidad clave: la confianza en sí misma. No arrogante ni presuntuosa, sino sólida, tranquila, consciente de su valor y de sus capacidades. Esa seguridad interna le permite asumir riesgos calculados, probarse contra rivales superiores y mantener su estilo de juego sin perder esencia.

    Al mismo tiempo, mantiene la ambición viva: no se conforma con “llegar”. Quiere dejar huella. Quiere crecer. Quiere demostrar que puede competir con los mejores.

    Si bien los números —partidos, minutos, goles— apenas cuentan una parte de la historia, lo más relevante de la etapa de Cristina Librán en la Liga F es cómo el terreno competitivo y exigente de la primera división española la forjó como jugadora completa.

    Allí aprendió a leer el juego, gestionar la presión, influir en el ritmo de un equipo y madurar sin prisa, pero sin pausa. Fue en esos campos, contra rivales de nivel, donde empezó a esculpir el perfil de la futbolista que más tarde ficharía por la Juventus Women, lista para brillar en el escenario europeo.

    paralelo a su carrera en clubes, Cristina ha brillado con la selección española juvenil, donde ha acumulado un palmarés impresionante. Fue campeona del mundo sub‑17 en 2022 con España U17 y logró ser subcampeona de Europa sub‑17 en 2023. Con la categoría U19, se proclamó campeona de Europa en 2024 y 2025, destacando especialmente en la final de 2025, donde abrió el marcador en la victoria por 4‑0 contra Francia, mostrando su capacidad para influir en momentos decisivos.

    A nivel de clubes, antes de su consolidación en el primer equipo del Madrid CFF, Cristina formó parte del proyecto del Madrid CFF B, con el que logró el ascenso a Primera Federación en la temporada 2022‑23, un hito clave en su desarrollo y preparación para el salto al fútbol profesional de élite.

    En julio de 2025, tras una etapa de crecimiento progresivo en la Liga F, Cristina firmó con la Juventus Women, dando inicio a su trayectoria en el fútbol europeo y abriendo la puerta a nuevos desafíos y títulos internacionales. Su historia refleja una carrera construida a base de talento, constancia y madurez, pasando de ser una promesa en la cantera madrileña a convertirse en una mediocampista influyente, con experiencia internacional y un palmarés juvenil de primer nivel.

    En resumen, Cristina Librán Quiroga es una jugadora que combina estadísticas sólidas en la Liga F, participación decisiva en el juego colectivo del Madrid CFF y un palmarés juvenil internacional que la coloca entre las grandes promesas del fútbol femenino español, lista para dejar su huella en la Serie A.

    La Juventus anunció oficialmente la incorporación de Cristina a su primer equipo el 21 de julio de 2025, con un contrato que la vincula al club hasta el 30 de junio de 2028 tras pagar su cláusula de compensación.

    En el fútbol profesional, tanto masculino como femenino, los contratos de las jugadoras incluyen una serie de términos que regulan su relación con el club. Entre ellos, uno de los más relevantes es la cláusula de compensación, también conocida en algunos países como cláusula de rescisión o buy-out clause.

    En esencia, la cláusula de compensación es una cantidad de dinero previamente establecida en el contrato que un club debe pagar para liberar a una jugadora de su vínculo contractual con su equipo actual.

    Es decir, es una cifra que funciona como llave: si otro club desea fichar a la jugadora antes de que finalice su contrato, puede abonar esa cantidad para poder negociar directamente con ella, sin necesidad de que el club actual dé su consentimiento explícito.

    A diferencia de los fichajes tradicionales, donde el traspaso depende de la negociación entre clubes, la cláusula de compensación establece de antemano un precio fijo y obligatorio, ofreciendo así una herramienta legal que protege tanto al club como a la futbolista. Para el club, asegura una compensación económica clara si pierde a una jugadora antes de tiempo; para la jugadora, garantiza que puede tener la oportunidad de cambiar de equipo si un proyecto más atractivo está dispuesto a pagar la cifra estipulada.

    (Fuente: Madrid CFF)

    En el fútbol femenino, esta cláusula ha cobrado importancia especialmente en ligas profesionales como la Liga F en España, la Serie A italiana, la Frauen-Bundesliga alemana o la FA Women’s Super League inglesa, donde los contratos se han profesionalizado en los últimos años. Aunque los montos suelen ser menores que en el fútbol masculino, la función es la misma: regular la movilidad de las jugadoras, proteger la inversión del club y ofrecer seguridad jurídica a las partes involucradas.

    Por ejemplo, una joven promesa que firma con un club profesional puede tener una cláusula de compensación que refleje su potencial futuro: si un equipo extranjero quiere ficharla y pagar la cláusula, el club actual recibe la compensación acordada, mientras la futbolista puede dar un salto competitivo sin disputas contractuales. Esto evita litigios y garantiza transparencia en el mercado de fichajes.

    Es importante señalar que la cláusula de compensación no es obligatoria, sino que se negocia entre el club y la jugadora al firmar el contrato.

    También puede variar en función de la edad de la jugadora, su experiencia, su proyección y el nivel de inversión que el club haya realizado en su formación. Por eso, en muchos casos, las cláusulas de compensación en el fútbol femenino tienen un carácter flexible y están adaptadas a la realidad económica de cada liga.

    En resumen, la cláusula de compensación en el fútbol femenino es un mecanismo de seguridad contractual y económica que permite a las jugadoras moverse profesionalmente y a los clubes proteger sus activos deportivos. Funciona como un puente entre la libertad de la futbolista para cambiar de equipo y el derecho del club a recibir una compensación justa por su inversión, siendo una herramienta clave en la profesionalización y consolidación del fútbol femenino en todo el mundo.

    La dirección deportiva bianconera describió la operación como un fichaje de futuro para reforzar el centro del campo con talento joven y proyección internacional.

    Desde el primer día, Librán mostró entusiasmo por el proyecto: declaró sentirse honrada y emocionada por unirse a un club tan grande y que su estilo de juego, basado en trabajo incansable en fases defensivas y ofensivas, visión de juego y control del balón, encajaba con la filosofía del equipo.

    (Fuente: Juventus de Turín)

    Este enfoque no es casual: Juventus ha invertido en Cristina como una pieza a largo plazo, consciente de que su crecimiento en Italia debe estar acompañado de una gestión cuidadosa de su planificación física, táctica y mental.

    Entrar desde el banquillo, competir en tramos importantes de partidos y adaptarse a nuevas coordenadas de juego es parte del aprendizaje que demanda un salto tan grande del fútbol español al italiano.

    (Fuente: Madrid CFF )

    Además, aunque sus apariciones en campaña regular son todavía discretas en números, la Juventus confía en la profundidad de su potencial técnico y táctico para que, con el paso del tiempo, se convierta en una mediocampista importante en las rotaciones del equipo tanto en Serie A como en posibles competiciones de la UEFA Women’s Champions League si es inscrita en el listado europeo futuro.

    (Fuente: Madrid CFF )

    Este proceso forma parte de una transición natural para una jugadora de apenas 19 años que ha cruzado fronteras, idiomas y estilos de fútbol para seguir creciendo. En un equipo con aspiraciones de título, la Juventus brinda a Cristina un entorno competitivo de alto nivel donde podrá continuar su desarrollo no solo como mediocampista técnica, sino también como jugadora capaz de adaptarse a retos cada vez más exigentes.

    (Fuente: Madrid CFF)

    Cristina Librán Quiroga no es solo una futbolista; es la historia de una generación que decidió romper moldes, cruzar fronteras y escribir su propio destino. Desde los campos modestos del Madrid CFF hasta la majestuosidad de la Juventus Women, su trayectoria es un testimonio de constancia, talento y ambición serena.

    Cada pase, cada recuperación, cada gol en categorías juveniles y cada aparición en la élite europea son piezas de un mosaico que todavía se está completando, pero que ya brilla con luz propia.

    Su historia nos recuerda que el fútbol femenino no se construye solo con talento, sino con paciencia, sacrificio y la capacidad de creer en uno mismo cuando nadie está mirando.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Cristina es ejemplo de ello: la niña que soñaba con un balón ha crecido para desafiar a los mejores, para imponerse sin estridencias y para mostrar que el futuro del fútbol femenino tiene nombres, rostros y corazones como el suyo.

    Y mientras su carrera sigue desplegándose en Italia, en Europa y, seguramente, en los escenarios más grandes del mundo, queda una certeza inquebrantable: Cristina Librán no solo juega, transforma cada equipo en el que está, cada partido en el que participa, y cada historia en la que se convierte un referente.

    Su legado apenas comienza, y quien siga sus pasos verá que, en el fútbol femenino, la grandeza se construye jugada a jugada, sueño a sueño y victoria a victoria.

    (Fuente: Getty imágenes)