Categoría: Actualidad

  • Oficial | Alexia Putellas y el renacer dorado: el nuevo rubio que simboliza una era, una victoria íntima y el inicio del Año Nuevo 2026

    (Fuente: X)

    🔲 La capitana del Barcelona y de la Selección Española de Fútbol deja atrás el platino que marcó una etapa de resistencia para abrazar un rubio cálido, orgánico y luminoso que conecta identidad, madurez, liderazgo y futuro. Un cambio estético que no es moda: es manifiesto.

    Cuando el calendario se detuvo en el umbral del Año Nuevo 2026, Alexia Putellas eligió hablar sin palabras. Lo hizo a través de una imagen, de una textura, de un color que no grita pero permanece. El platino —símbolo de dureza, de filo, de supervivencia— quedó atrás. En su lugar, apareció una melena rubia con reflejos cálidos, viva, en movimiento, acompañada de un corte renovado, más orgánico, más libre, más adulto.

    No fue un simple cambio de look. Fue un acto narrativo.
    Una declaración silenciosa de intenciones.

    Compartido de manera natural en Instagram y X, el nuevo estilo de Alexia desató una reacción inmediata: comentarios, análisis, interpretaciones, capturas, titulares. Porque cuando Alexia cambia, no solo cambia una futbolista.

    Cambia un símbolo. Cambia un tiempo. Cambia una forma de mirar el fútbol femenino desde el centro mismo de su historia reciente.

    Durante años, el rubio platino fue casi una armadura. En Alexia, no era un adorno: era una extensión de su carácter competitivo, de su liderazgo frontal, de su forma de ocupar el espacio. El platino acompañó etapas decisivas: Balones de Oro, lesiones, regresos, silencios, miradas largas al horizonte.

    Era un color extremo, exigente, sin concesiones. Como la propia Alexia en los momentos más duros.

    Pero todo símbolo, cuando cumple su función, debe transformarse y el paso al rubio cálido no supone una renuncia, sino una evolución. Donde antes había dureza visual, ahora hay profundidad. Donde antes el impacto era inmediato, ahora es permanente.

    nuevo tono elegido por Alexia no es casual. Los reflejos dorados y miel conectan con una estética más natural, más vinculada al cuerpo en movimiento, al deporte vivido desde la armonía y no desde la resistencia pura.

    Es un rubio que respira, que dialoga con la piel, con la luz, con el gesto. Que no se impone, pero se recuerda.

    El corte acompaña esa idea: menos rigidez, más fluidez. Menos construcción artificial, más identidad real. Es la imagen de una futbolista que ya no necesita demostrar nada, porque todo está dicho sobre el césped.

    Alexia no hizo un anuncio formal. No hubo comunicado, ni campaña, ni explicación. Simplemente apareció. Y eso, en sí mismo, es poder.

    Las redes sociales se convirtieron en el escenario donde la imagen se expandió como una onda larga. No por provocación, sino por autoridad simbólica. Cada publicación, cada fotografía, fue interpretada como lo que realmente era: un inicio.

    No es la primera vez que Alexia utiliza el cabello como elemento narrativo. En el Mundial de 2023, sorprendió con un tono rosado que muchos interpretaron como una apuesta emocional, una llamada a la épica, un guiño al estilo icónico de Megan Rapinoe.

    Aquel rosa hablaba de desafío, de visibilidad, de ruptura de moldes. Este rubio cálido, en cambio, habla de reconciliación, de estabilidad, de victoria interior.

    Si el rosa fue una llamarada, el dorado es un fuego constante.

    En el fútbol femenino, el cuerpo ha sido históricamente un campo de disputa. Alexia lo sabe. Por eso cada decisión estética suya trasciende lo superficial. No se trata de moda, sino de control del relato.

    Cambiar el pelo es, en su caso, una forma de apropiarse del tiempo, de marcar el ritmo, de decir: estoy aquí, sigo aquí, y soy otra sin dejar de ser yo.

    No es casual que el cambio llegue con el Año Nuevo 2026. El calendario simbólico importa. Alexia inaugura el año con una imagen que no mira atrás con nostalgia, sino con serenidad. El dorado no es pasado: es promesa.

    Promesa de continuidad, de liderazgo renovado, de una figura que sigue siendo central en el Barça, en la selección, en el imaginario colectivo del fútbol femenino europeo y mundial.

    Las reacciones no tardaron en llegar. Aficionadas, periodistas, compañeras, referentes culturales. Porque Alexia no solo juega al fútbol: estructura imaginarios.

    Cada gesto suyo —también este— se convierte en material de análisis, en espejo, en referencia.

    Este nuevo rubio no busca ser tendencia. Busca ser verdad. No grita. No necesita hacerlo. Se instala. Permanece. Acompaña.

    Alexia Putellas entra en 2026 con una imagen que no simboliza ruptura, sino plenitud. Una plenitud construida desde el dolor, el trabajo, la excelencia y la conciencia de su lugar en la historia.

    Porque hay cambios que no anuncian un nuevo comienzo.
    Anuncian algo más complejo y más poderoso

  • Reportaje | Andrea Pereira: el fútbol que no grita, pero sostiene

    (Fuente: UEFA)

    ⬛️ Hay futbolistas que entran en la historia por el ruido y hay otras que lo hacen por el peso.

    (Fuente: UEFA)

    El 2025 comienza a dispersarse como mantequilla untada sobre demasiado pan, como diría Bilbo Bolsón en “El Señor de los Anillos”, pero antes de que se cierre queremos poner en valor la trayectoria de una pionera, de este fútbol femenino moderno, como es Andrea Pereira Cejudo (Barcelona, 19 de septiembre de 1993) es una futbolista española. Juega como defensa en el Club de Fútbol Pachuca Femenil de la Liga MX Femenil. Hasta 2022 fue internacional absoluta con la Selección Española de Fútbol.

    La exjugadora del Club América, uno de los grandes transatlánticos del balompié azteca, formó una gran pareja defensiva con Mapi León en el Barcelona.

    La que fuese rojiblanca no es sólo una central, sino que es estructura u memoria y desde muy joven destacó por una lectura del juego poco común. No era la más rápida, ni la más poderosa, pero siempre llegaba antes. Antes al corte. Antes a la ayuda. Antes a la cobertura que evitaba el problema y era un auténtico seguro de vida.

    Toda gran carrera tiene un punto de partida que no aparece en los palmarés.
    En el caso de Andrea Pereira, ese punto no fue un título, ni una llamada de la selección, ni una final. Fue una fractura de peroné a los 19 años.

    Cuatro meses fuera.
    Cuatro meses viendo el fútbol desde la distancia.
    Cuatro meses entendiendo que el talento, sin resistencia mental, no alcanza.

    Debutó con el primer equipo en la temporada 2011-2012, tras formarse en las categorías inferiores del club. No fue una irrupción explosiva. Fue algo más difícil: una construcción lenta y sólida.

    Durante siete temporadas, Andrea Pereira fue creciendo hasta convertirse en una de las piezas estructurales del Espanyol. Central sobria, fiable, con una lectura del juego muy por encima de la media del campeonato en aquel momento.

    El Espanyol no era un club que luchara por títulos, pero sí un entorno ideal para entender el fútbol desde la responsabilidad. Allí Andrea aprendió: a defender mucho tiempo seguido, sostener partidos largos y convivir con el error sin esconderse

    La lesión de peroné no la debilitó: la ordenó. Volvió con una forma distinta de competir, menos impulsiva, más cerebral.

    En 2012, levantó la Copa de la Reina, uno de los grandes hitos del club. Y no fue casualidad: ya entonces era una futbolista que elevaba el nivel colectivo.

    Su última temporada en el Espanyol fue simbólica: capitana del primer equipo. No por veteranía, sino por ascendencia. Porque ya era una jugadora que hablaba poco, pero colocaba a todas.

    Ese mismo año, con solo 22 años, llegó la llamada de la selección absoluta. No como promesa mediática, sino como central fiable. Como solución.

    Andrea Pereira llegaba a la élite sin ruido, pero con una base que pocas tenían.

    (Fuente: UEFA)

    En julio de 2016, el Atlético de Madrid anunció su fichaje. Procedente del Espanyol, Andrea daba un salto que no era solo deportivo: era ideológico.

    El Atlético femenino estaba construyendo algo grande. Y necesitaba futbolistas que entendieran el esfuerzo como identidad.

    En su primera temporada, Andrea Pereira fue campeona de Liga. Pero más allá del título, se convirtió en una pieza táctica esencial. Central zurda, con capacidad para defender en campo abierto y sostener una línea adelantada.

    En su segunda campaña fue titular indiscutible. El equipo repitió título de Liga. En octubre de 2017 sufrió una lesión muscular en el recto anterior del muslo izquierdo que la apartó un mes, pero regresó sin perder jerarquía.

    El Atlético de Madrid ganó su segunda liga consecutiva con Andrea como una de las columnas invisibles del proyecto.

    (Fuente: UEFA)

    Andrea no necesitó brazalete fijo para liderar. En un vestuario con personalidades fuertes, ella fue el punto de equilibrio. La futbolista que sostiene cuando el partido se rompe.

    El verano de 2018 marca otro punto de inflexión. El Barcelona anuncia el fichaje de Andrea Pereira y, con él, no solo incorpora a una central contrastada, sino a una futbolista que entiende el juego desde la arquitectura.

    El Barça no buscaba solo defender mejor y buscaba defender distinto

    El Barcelona femenino de 2018 estaba en plena transformación. Aspiraba a Europa, pero todavía no dominaba Europa. Necesitaba centrales capaces de:
    • Defender muy lejos del área
    • Sostener posesiones largas
    • Iniciar juego bajo presión
    • Corregir grandes espacios a la espalda

    Andrea Pereira encajó desde el primer día y llegó a formar una gran pareja con Mapi León, algo que no era sencillo y requería inteligencia en lo táctico, lectura y evaluación del riesgo en maridaje con una enorme compensación y Pereira lo hizo todo a la perfección.

    Mientras una atacaba el duelo, la otra cerraba el sistema. Mientras una rompía líneas con pase, la otra sostenía la estructura.

    Esa dupla fue una de las más fiables del continente durante varias temporadas.

    Andrea Pereira llegó al FC Barcelona en el verano de 2018 en un momento decisivo para la historia del club. El Barça quería dejar de competir bien para empezar a mandar, y para eso necesitaba futbolistas capaces de sostener el juego desde atrás, de entender el fútbol no como una sucesión de acciones aisladas, sino como una estructura completa. Andrea encajó desde el primer día. No por impacto mediático, sino por comprensión profunda del juego.

    La temporada 2018-2019 fue, paradójicamente, una de las más importantes de su carrera. No por los títulos, sino por las derrotas. El Barcelona terminó aquel curso como subcampeón de Liga, subcampeón de Copa de la Reina y subcampeón de Europa. Tres finales perdidas. Tres golpes duros. Especialmente la final de la Liga de Campeones ante el Olympique de Lyon, un 4-1 que evidenció la distancia que aún separaba al Barça del equipo más dominante del mundo.

    (Fuente: UEFA)

    Andrea Pereira vivió aquella final desde dentro, defendiendo contra una maquinaria casi perfecta. Y de esa experiencia extrajo una lección que marcaría el futuro del club y de su propia carrera: para ganar Europa no basta con competir. Hay que mandar. Ese aprendizaje, silencioso pero profundo, fue oro. Porque el Barça que perdería aquella final sería el Barça que, poco después, cambiaría para siempre la jerarquía del fútbol femenino europeo.

    La respuesta llegó pronto. La temporada 2019-2020 comenzó con el título de la Supercopa de España, el primer trofeo de un ciclo que transformaría la historia del club. Andrea fue parte activa de ese inicio ganador, aportando estabilidad y fiabilidad defensiva en un equipo que empezaba a reconocerse dominante. Meses después, en mayo de 2020, el Barcelona se proclamó campeón de la Liga Iberdrola tras la cancelación de la competición por la pandemia. Un título extraño, sin celebraciones tradicionales, pero trabajado desde la regularidad y el control absoluto del juego. Andrea seguía siendo una pieza fiable en la rotación defensiva, siempre preparada para sostener el sistema cuando el contexto lo exigía.

    La Copa de la Reina, aplazada hasta febrero de 2021, cerró definitivamente ese ciclo triunfal. El Barça ganó la final al EDF Logroño por 3-0 y levantó el trofeo. Andrea sumaba otro título a una temporada ya histórica, confirmando la confianza institucional que el club había expresado meses antes con su renovación hasta 2023. No era un gesto simbólico: era el reconocimiento a una futbolista que entendía el proyecto desde dentro.

    La culminación llegó en la Liga de Campeones 2020-2021, el gran punto de ruptura del fútbol femenino europeo. El Barcelona no solo ganó la Champions: arrasó. Andrea Pereira fue parte activa del camino, participando en eliminatorias clave como la del Manchester City, formando parte del grupo que alcanzó las semifinales y desempeñando un papel estructural dentro del vestuario. No pudo disputar la final por sanción, pero ese detalle, lejos de empequeñecer su figura, la define con precisión. Andrea representa a ese grupo de futbolistas que ganan incluso cuando no juegan. El 16 de mayo de 2021, el FC Barcelona goleó 0-4 al Chelsea y se proclamó campeón de Europa. Andrea Pereira era campeona de Europa. Sin foco. Sin portada. Pero con el mismo mérito.

    Su juego explica por qué siempre estuvo ahí. Andrea Pereira es una central zurda de enorme inteligencia táctica. Su uso del perfil corporal es excelente, su pase corto y medio es seguro y consciente, y rara vez arriesga sin ventaja. No juega para lucirse, juega para que el equipo funcione. A nivel táctico destaca por su lectura de coberturas, su capacidad para defender en bloque alto, su dominio del timing defensivo y su ajuste constante de la línea. Físicamente no es explosiva, pero sí resistente, coordinada y muy fiable en partidos largos. Y mentalmente aporta algo que no se entrena: liderazgo silencioso, alta tolerancia a la presión y una capacidad poco común para asumir un rol secundario sin perder impacto. Andrea Pereira no es una central de choque. Es una central de control.

    Esa fiabilidad la acompañó también en la selección española. Debutó joven con la absoluta, con solo 22 años, en una generación marcada por una competencia feroz en defensa. Su rol fue siempre claro: estar preparada. No siempre titular, pero nunca fuera del radar. En un contexto donde España evolucionaba hacia un fútbol cada vez más dominante, Andrea aportó experiencia, orden y capacidad para sostener partidos complejos. Fue una futbolista respetada en el vestuario, consciente de que el valor de una carrera no se mide solo en minutos, sino en utilidad colectiva.

    Su palmarés resume una trayectoria construida desde la constancia: campeona de la Copa de la Reina en 2012 con el Espanyol; campeona de Liga en las temporadas 2016-17 y 2017-18 con el Atlético de Madrid; campeona de la Supercopa de España en 2020, de la Liga Iberdrola 2019-20 y de la Copa de la Reina 2021 con el FC Barcelona; y campeona de Europa en 2021. Títulos importantes, sí, pero siempre acompañados de un rol que va más allá de la foto.

    Andrea Pereira no será recordada por goles decisivos ni por gestos grandilocuentes. Será recordada por algo más difícil de medir: haber sostenido el juego cuando el fútbol femenino español crecía a una velocidad vertiginosa. Mientras el foco iluminaba a otras, ella ordenaba la sombra. Mientras el ruido crecía, ella bajaba pulsaciones. Mientras el fútbol cambiaba, ella lo entendía.

    Andrea Pereira representa a una generación de futbolistas que no pidieron permiso para competir. Que se hicieron fuertes en la dificultad. Que aprendieron a resistir antes de aprender a ganar. Y cuando llegó el momento de ganar, estaban preparadas. Porque el fútbol también se construye desde atrás. Desde el silencio. Desde las que no fallan. Y Andrea Pereira, durante más de una década, nunca dejó de estar.

    cuando pasen los años, cuando las cifras se borren y los resúmenes se acorten, quedará algo que no aparece en las estadísticas. Quedará la certeza de que hubo una futbolista que entendió el juego antes de que el juego la entendiera a ella. Que supo esperar cuando todo empujaba a correr. Que sostuvo cuando otros brillaban. Que estuvo cuando no era obligatorio estar.

    Andrea Pereira no fue la voz más alta ni la imagen más repetida. Fue la base. El punto de apoyo. La futbolista que hizo posible que otras volaran porque alguien, atrás, ordenaba el caos. En un fútbol que aprendió a ganar a toda velocidad, ella enseñó que también se gana pensando.

    Su carrera no se explica desde el ruido, sino desde la permanencia. Desde el compromiso diario. Desde la resistencia silenciosa de quien sabe que el verdadero legado no es levantar un trofeo, sino dejar un equipo mejor de lo que lo encontró.

    Porque el fútbol femenino español no solo creció gracias a las que marcaron goles imposibles. Creció gracias a las que sostuvieron los cimientos cuando todavía no había certezas. Y Andrea Pereira fue una de ellas.

    Por eso, cuando el partido se rompe, cuando el estadio calla, cuando el balón quema y el tiempo aprieta, siempre hay una jugadora que aparece donde hace falta. No para celebrar. Para cumplir.

    Y eso, en el fútbol y en la vida, es lo más difícil de todo.

    Ese es el legado de Andrea Pereira que en pleno 2025 se sigue escribiendo con la camiseta del Pachuca.

    (Fuente: UEFA)
  • Oficial | El motor de sus equipos: las cinco irremplazables de Liga F Moeve

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔲 Tras las catorce primeras jornadas, cinco son las futbolistas que han disputado los 1.260 minutos en Liga F Moeve. Las guardametas Adriana Nanclares (Athletic Club) y Eunate Astralaga (SD Eibar), y las defensas Patri Gavira (Costa Adeje Tenerife), Nerea Nevado (Athletic Club) y Sandra Villafañe (Madrid CFF).

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    GH Dúo se estrenará en Telecinco este próximo 8 de enero de 2026

    ‘Gran Hermano Dúo’ volverá a Telecinco con una nueva edición. Tras el final de la edición número 20 de concursantes anónimos, es el turno de los rostros más conocidos de rendir cuentas pendientes y participar en parejas o tríos para alzarse con el premio final hasta que llegue el momento. Será en 2026, muy pronto, cuando puedan habitar la casa de Tres Cantos por primera vez en este giro del formato. En 2019 se emitió por primera vez con María Jesús Ruiz como ganadora.

    Tras un parón, volvería en 2024 con Lucía Sánchez como primera clasificada y Marieta Sola un año después, en la edición de 2025. Mediaset confirma, como es habitual, en los programas de sus cadenas los nuevos rostros que participaran. Estos son los concursantes que ya están confirmados, sin saber todavía el acompañante que les puede corresponder.

    2025 tenía preparado la confirmación de la vuelta del formato y la primera concursante de ‘GH Dúo’ antes de marcharse. Anita Williams volverá a un formato televisivo como concursantes después de su paso por ‘La isla de las tentaciones’ y ‘Supervivientes’ el mismo año. Sin miedo ninguno al que pueda ser su concursante, confiesa en ‘¡De Viernes!’ que lo más duro será separarse de su hijo. «Después de pensarlo muchísimo he tomado una decisión que creo que va a cambiar mi 2026», aseguraba al convertirse en el primer nombre.

    El 28 de diciembre era el nombre de Raquel Salazar el que se confirmaba. La que es la segunda concursante, «la reina del brilli brilli», llegará a Tres Cantos dispuesta a mostrar «la verdadera Raquel, sin móvil y sin poder esconderme». Se hizo conocida por su participación en ‘Los Gipsy King’ junto a su familia en la segunda temporada. Noemi, su hija, ya sabe lo que es el formato pues fue concursante de ‘GH VIP 7’, una edición en la que su madre tuvo un gran enfrentamiento en plató con el que podría ser también el presentador ahora, Jorge Javier Vázquez.

    En la emisión del 29 de diciembre de ‘La isla de las tentaciones’ el bailaor era confirmado como el tercer concursante. Su paso por la cadena fue breve en ‘Supervivientes 2021’ cuando se convirtió en el primer expulsado. Ahora viene dispuesto a sumar un reto más, ganar ‘GH Dúo’. «Tengo muchos premios, pero me falta uno, ganar este formato», asegura en su anuncio.

    Era ‘El tiempo justo’ el que el 30 de diciembre confirmaba a Belén Ro. Después de ser una de las colaboradoras del formato en los debates en varias ocasiones, ahora da un salto. «Sin que sirva de precedente, me paso al otro lado. Por la presente os confirmo que soy concursante oficial», asegura en su presentación ya oficial.

    La lista se encuentra actualmente en elaboración según los confirmados por la propia cadena.

    (Fuente: Liga F Moeve)
    • Incombustibles, intocables, imprescindibles: las futbolistas que sostienen la Liga F Moeve minuto a minuto.

    Hay cifras que explican temporadas, y hay temporadas que se explican a través de las futbolistas que nunca abandonan el césped. En una Liga F Moeve cada vez más exigente, más física, más igualada y más competitiva, donde las rotaciones empiezan a ser una necesidad y no un lujo, completar todas y cada una de las jornadas disputadas sin perder un solo minuto se ha convertido en un logro reservado para muy pocas. Tras catorce jornadas de campeonato, cuando el calendario aprieta, las lesiones aparecen y la gestión de esfuerzos se vuelve clave, únicamente cinco jugadoras pueden presumir de haber disputado los 1.260 minutos posibles en lo que va de curso. Cinco nombres propios que definen el pulso competitivo de la liga y que representan, desde posiciones defensivas y desde la portería, el valor de la constancia, la fiabilidad y la resistencia.

    No es casualidad que las cinco futbolistas que han firmado este inicio de temporada perfecto lo hayan hecho desde zonas clave del campo. Dos porteras y tres defensas conforman este exclusivo grupo de futbolistas incombustibles. Adriana Nanclares y Eunate Astralaga, bajo palos; Patri Gavira y Sandra Villafañe, como centrales; y Nerea Nevado, desde el lateral izquierdo. Cinco perfiles distintos, cinco trayectorias diferentes, pero un mismo denominador común: la confianza absoluta de sus entrenadores y una regularidad competitiva que las ha convertido en piezas intocables dentro de sus equipos.

    Este quinteto de futbolistas no solo ha acumulado minutos, sino que ha sido determinante en el rendimiento colectivo de sus respectivos clubes. Athletic Club, SD Eibar, Madrid CFF y Costa Adeje Tenerife encuentran en ellas pilares sobre los que sostener sus proyectos deportivos. Y todas, además, miran de reojo un hito reciente que aún resuena en la competición: el pleno de minutos que logró Vera Martínez la pasada temporada, un logro que hoy vuelve a aparecer en el horizonte como símbolo de excelencia, resistencia y fiabilidad absoluta.

    En una liga donde el desgaste físico es cada vez mayor y donde los cuerpos técnicos gestionan con lupa cada carga de trabajo, completar una temporada entera sin abandonar el terreno de juego es un reto mayúsculo. No se trata solo de evitar lesiones, sino de sostener el nivel competitivo, de responder semana tras semana, de no ofrecer dudas. Y eso es precisamente lo que han hecho estas cinco futbolistas en el arranque del curso.

    El caso de Adriana Nanclares es paradigmático. La guardameta del Athletic Club vive su segunda temporada en Bilbao tras su llegada en 2023, y desde el primer día se convirtió en una referencia bajo los palos. La portera de Miranda de Ebro no solo ha mantenido su puesto como titular indiscutible, sino que ha elevado su rendimiento hasta consolidarse como una de las mejores porteras del panorama nacional. Su temporada no puede entenderse únicamente desde los números, aunque estos avalan su impacto: 18 goles encajados en catorce encuentros, una media de 1,3 tantos por partido, 35 paradas realizadas y seis porterías a cero, dos de ellas de forma consecutiva.

    Pero más allá de las estadísticas, Nanclares transmite seguridad, liderazgo y una capacidad para sostener al equipo en momentos críticos. El Athletic Club se ha marchado al parón navideño como uno de los conjuntos más en forma de la competición, y buena parte de ese rendimiento se explica desde atrás. Su fiabilidad permite al equipo vasco competir con una solidez que se ha convertido en seña de identidad. Además, su 2024 cerró con un hito inolvidable: proclamarse campeona de la Nations League con la Selección española, un reconocimiento que confirma su crecimiento y su peso específico dentro del fútbol nacional.

    No es casualidad que el Athletic Club sea el único equipo que coloca a dos futbolistas en este selecto grupo. Junto a Nanclares aparece Nerea Nevado, la dueña del carril izquierdo rojiblanco. Formada en Lezama desde 2016, con una cesión clave en el Deportivo Alavés que marcó su maduración, Nevado regresó a Bilbao en 2022 para quedarse. Y desde entonces no ha hecho otra cosa que crecer. La pasada temporada ya fue una de las futbolistas más destacadas de la Liga F Moeve, y este curso ha confirmado que su rendimiento no fue circunstancial.

    A sus 24 años, Nerea Nevado combina despliegue físico, inteligencia táctica y capacidad ofensiva. Sus números hablan de una lateral moderna y completa: dos goles, una asistencia, 4,4 balones recuperados por partido y un 54% de duelos ganados. Pero su importancia va mucho más allá de las cifras. Es una futbolista que ofrece profundidad constante, que equilibra al equipo y que nunca desconecta del partido. Jugar todos los minutos en una posición tan exigente como el lateral demuestra no solo resistencia física, sino también una lectura del juego que le permite llegar siempre a tiempo. Su presente es brillante y su futuro, sencillamente, prometedor.

    Si el Athletic aporta solidez desde la tradición y la estabilidad, el Madrid CFF encuentra en Sandra Villafañe uno de los mayores ejemplos de crecimiento silencioso de la competición. A sus 20 años, la central se ha convertido no solo en una pieza clave de su equipo, sino en una de las defensoras más fiables de la Liga F Moeve. Canterana del conjunto madrileño, Villafañe representa a la perfección el modelo de club que apuesta por el talento propio y lo desarrolla con paciencia.

    La temporada pasada ya dejó muestras de su potencial, finalizando como la quinta futbolista con más minutos del equipo. Este curso, sin embargo, ha dado un paso más: es la única jugadora del Madrid CFF que lo ha jugado absolutamente todo. Su rendimiento defensivo es sobresaliente. Promedia 5,7 balones recuperados por encuentro y 3,8 despejes por partido, gana el 60% de los duelos que disputa y ha sido fundamental para que su equipo haya mantenido la portería a cero en tres ocasiones.

    Villafañe destaca por su valentía en el corte, su capacidad para anticipar y su temple pese a su juventud. En una liga donde la experiencia suele marcar diferencias en la zaga, ella demuestra que el talento y la lectura del juego pueden suplir años de veteranía. Su temporada no pasa desapercibida y su nombre empieza a sonar con fuerza como uno de los grandes proyectos defensivos del fútbol español.

    Junto a ella, otra joven portera se ha ganado un sitio entre las futbolistas más fiables del campeonato. Eunate Astralaga, cedida en la SD Eibar por el Athletic Club, ha encontrado en Ipurua el contexto perfecto para explotar. La pasada temporada se alternó bajo palos con María Miralles, pero este curso no ha dejado lugar a la duda: es la guardiana indiscutible de la portería armera. Ha disputado todos los minutos posibles y se ha consolidado como una de las grandes revelaciones del campeonato.

    Astralaga llega también con el aval de haberse proclamado campeona de la Nations League con la Selección española, y su rendimiento en liga está a la altura de ese reconocimiento. Ha encajado 21 goles en catorce partidos, con una media de 1,5 tantos por encuentro, pero ha compensado esa cifra con 46 paradas, muchas de ellas de enorme mérito. Además, ha mantenido su portería a cero en cinco ocasiones, siendo determinante para que la SD Eibar se mantenga fuera de los puestos de descenso en un campeonato cada vez más ajustado.

    Su temporada es un ejemplo de madurez, continuidad y liderazgo, especialmente en un equipo que necesita de su portera para competir cada jornada. Astralaga no solo para, sino que ordena, manda y transmite calma. Y hacerlo desde la regularidad absoluta, sin perder un solo minuto, eleva aún más su impacto.

    Si hay una futbolista que simboliza la experiencia, la fidelidad y la resistencia en la Liga F Moeve, esa es Patri Gavira. La capitana del Costa Adeje Tenerife ha vuelto a firmar un inicio de temporada impecable, disputando todos los minutos y liderando desde atrás a un equipo que está viviendo uno de los mejores momentos de su historia. El conjunto tinerfeño se sitúa a solo seis puntos de los puestos europeos, con únicamente dos derrotas en su casillero, y buena parte de ese éxito se construye desde la solidez defensiva.

    Gavira llegó a la isla en 2016 y desde entonces se ha convertido en un emblema del club. A sus 36 años, lejos de acusar el paso del tiempo, está viviendo una auténtica segunda juventud. Su lectura del juego, su colocación y su contundencia la hacen prácticamente indestructible. Sus cifras lo confirman: 2,6 balones recuperados por partido, 4,5 despejes por encuentro y un 64% de duelos ganados. Además, ha contribuido a que su equipo deje la portería a cero en seis ocasiones, igualando el mejor registro defensivo entre las futbolistas de este grupo.

    Pero más allá de los números, Gavira representa el valor de la experiencia bien entendida. Su liderazgo trasciende el césped, su voz ordena al equipo y su presencia intimida a las rivales. Jugar todos los minutos a su edad no es una casualidad, sino el resultado de una profesionalidad absoluta y de una inteligencia competitiva que la mantiene siempre un paso por delante.

    Las cinco futbolistas comparten un reto común en el horizonte: mantener este pleno de minutos hasta el final de la temporada. Lograrlo supondría inscribirse en una lista muy reducida de jugadoras capaces de completar una liga entera sin abandonar el campo. Un desafío físico, mental y emocional que exige constancia, suerte y un compromiso inquebrantable.

    En una Liga F Moeve que sigue creciendo en nivel y exigencia, estas cinco futbolistas representan el valor de la fiabilidad. Son el sostén silencioso de sus equipos, las piezas que permiten construir desde atrás, las que rara vez acaparan portadas pero sin las que nada funciona. Incombustibles, intocables e imprescindibles. Tres adjetivos que no solo definen su temporada, sino también la esencia misma del fútbol que sostiene la competición jornada tras jornada.

    (Fuente; Liga F Moeve)
  • Oficial | La Liga F Moeve despide el año (2025) celebrando un curso histórico para el fútbol femenino

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ Con el inicio de un nuevo año, desde Liga F queremos mirar atrás para hacer balance de 2025 y agradecer y celebrar junto a toda la familia del fútbol femenino un curso que ha dejado momentos para la historia. Futbolistas, clubes, directivos, cuerpos técnicos, árbitras, aficiones, operadores audiovisuales, medios de comunicación e instituciones han sido parte esencial de un año que confirma que el fútbol femenino en España sigue creciendo con paso firme. Queremos agradecer especialmente a nuestros patrocinadores: Moeve, PUMA, Volkswagen, GSK, EA Sports, Mahou, Solán de Cabras, PANINI y Educa Borrás, por acompañarnos en este camino.

    La Liga Profesional de Fútbol Femenino ha emitido de manera oficial una nota de prensa, de carácter institucional, en la que lanza un mensaje positivo en relación a la Primera División Femenina.

    El 2025 ha sido el año en el que el fútbol femenino español confirmó de una vez por todas su madurez desde su llegada al nivel profesional en 2022.

    El fútbol femenino español cierra 2025 con la sensación inequívoca de haber cruzado una frontera histórica. No ha sido solo una temporada más ni un simple ejercicio competitivo: ha sido un año de consolidación, de afirmación y de identidad. Un año en el que el crecimiento dejó de ser promesa para convertirse en realidad estructural; en el que los números acompañaron al relato, y el relato encontró respaldo en los hechos.

    Desde los estadios hasta las pantallas, desde las categorías de base hasta la élite internacional, desde los barrios hasta los grandes escenarios, el fútbol femenino ha vivido un curso que ya forma parte del imaginario colectivo del deporte español. Un año en el que Liga F se reafirmó como uno de los motores principales de ese avance, marcando el pulso competitivo, social y cultural de una disciplina que no deja de crecer.

    En lo estrictamente deportivo, la temporada 2024-2025 dejó imágenes que ya son patrimonio emocional del fútbol femenino. Goles celebrados como manifiestos, estadios en pie, niñas mirando al césped con los ojos muy abiertos y futbolistas conscientes de que cada partido es también una responsabilidad histórica.

    La Liga F Moeve vivió un curso marcado por la competitividad, la calidad técnica y el salto cualitativo en el juego. Una competición cada vez más exigente, más profesional y más atractiva, que ha elevado el estándar colectivo y ha situado al campeonato español entre los grandes referentes internacionales.

    El crecimiento fue sostenido y transversal. No se limitó a un solo club, a un solo partido o a un solo momento. Fue un proceso continuo que se manifestó en todos los ámbitos: en la asistencia a los estadios, en las audiencias televisivas, en el seguimiento digital, en la base federada y en la percepción social del fútbol femenino como un deporte plenamente integrado en la agenda deportiva nacional.
    En el plano competitivo, el FC Barcelona volvió a ejercer su hegemonía en el ámbito nacional. El conjunto azulgrana firmó una temporada sobresaliente, conquistando los principales títulos domésticos y manteniendo un nivel de excelencia que sigue marcando el camino del fútbol femenino europeo.

    Aunque no pudo revalidar la UEFA Women’s Champions League tras caer en la final ante el Arsenal, el Barça volvió a demostrar su fortaleza estructural, su capacidad competitiva y su influencia en el panorama internacional. Una derrota que no empaña un ciclo histórico, sino que refuerza la idea de que el fútbol femenino vive hoy en un contexto de máxima exigencia y competitividad global.

    A nivel individual, el dominio azulgrana se reflejó también en los grandes reconocimientos internacionales. Aitana Bonmatí volvió a escribir su nombre en la historia al conquistar su tercer Balón de Oro consecutivo, consolidándose como una de las grandes figuras del fútbol mundial y como un símbolo del talento que emerge de Liga F.

    Los premios The Best, al igual que otros galardones internacionales, subrayaron la influencia del campeonato español en la élite global, confirmando que Liga F no solo produce grandes equipos, sino también futbolistas que marcan época.

    Uno de los grandes hitos de la temporada fue el espectacular crecimiento del seguimiento del fútbol femenino. La audiencia televisiva de Liga F experimentó un incremento del 90 % respecto a la campaña anterior, un dato que refleja no solo mayor visibilidad, sino también un interés sostenido y creciente por la competición.

    El fútbol femenino volvió a llenar grandes estadios y a romper barreras simbólicas. El clásico entre el FC Barcelona y el Real Madrid congregó a 36.275 espectadores en el Estadi Olímpic Lluís Companys, en una demostración de que los grandes eventos femeninos ya forman parte del calendario emocional de la afición.

    Otros clubes también dieron pasos decisivos en esta dirección. El Costa Adeje Tenerife y el DUX Logroño apostaron por la apertura de grandes recintos, ampliando el alcance del espectáculo y reforzando el vínculo con su entorno social. El derbi vasco entre la Real Sociedad y el Athletic Club superó los 10.000 espectadores en Anoeta, confirmando la profunda conexión entre el fútbol femenino y territorios con una fuerte tradición futbolística.

    Cada grada llena, cada aplauso, cada pancarta fue una declaración colectiva: el fútbol femenino ya no es una excepción, es una costumbre.

    crecimiento del fútbol femenino no se mide solo en títulos o audiencias, sino también en la base. En 2025, España superó las 107.000 jugadoras federadas, una cifra histórica que confirma el impacto real del fútbol femenino en la sociedad y su capacidad para inspirar a niñas y jóvenes en todo el país.

    Este dato sitúa al fútbol como el segundo deporte femenino con mayor número de licencias, consolidando su papel como una de las principales herramientas de igualdad, inclusión y desarrollo deportivo.

    La influencia del fútbol femenino trasciende el ámbito deportivo. La última encuesta del Grupo Adecco, ¿Qué quieres ser de mayor?, revela que futbolista es la segunda profesión más deseada entre las niñas españolas, un indicador poderoso del cambio cultural que se está produciendo.

    Hoy, miles de niñas sueñan con ser futbolistas porque han visto a otras lograrlo. Porque tienen referentes. Porque sienten que ese camino es posible.

    El año 2025 también estuvo marcado por los éxitos y emociones de la selección española. El combinado nacional cerró el año en el primer puesto del ranking FIFA, reafirmando su condición de referencia mundial.

    España rozó la gloria continental al caer en la final de la Eurocopa ante Inglaterra en una dramática tanda de penaltis, y volvió a demostrar su carácter competitivo al revalidar la UEFA Nations League por segunda vez consecutiva.

    Uno de los momentos más simbólicos del año se vivió en el Riyadh Air Metropolitano, donde 55.853 espectadores arroparon a la selección en su victoria ante Alemania. Una noche que trascendió el resultado y se convirtió en una reivindicación colectiva del momento histórico que vive el fútbol femenino español.

    La selección no solo gana partidos: representa un modelo, una identidad y un espejo en el que se miran miles de jugadoras y aficionados.

    salto digital: una comunidad global

    El crecimiento del fútbol femenino también se reflejó con fuerza en el entorno digital. Liga F vivió en 2025 un crecimiento histórico en redes sociales, superando los 864.000 seguidores, lo que supone un incremento superior al 180 % respecto a la temporada anterior.

    Más de 117 millones de visualizaciones consolidaron una comunidad digital amplia, diversa y comprometida, que interactúa, debate y construye relato en torno a la competición. El fútbol femenino ya no solo se vive en el estadio o frente al televisor: se comparte, se comenta y se amplifica en tiempo real.

    Este ecosistema digital se ha convertido en una herramienta clave para conectar con nuevas audiencias, especialmente jóvenes, y para proyectar los valores del fútbol femenino más allá del terreno de juego.

    Nada de este crecimiento sería posible sin el trabajo constante de los clubes. En 2025, las entidades que forman parte de Liga F continuaron avanzando en la mejora de sus estructuras, en la profesionalización de sus plantillas y cuerpos técnicos, y en el fortalecimiento de sus proyectos deportivos y sociales.

    La inversión en instalaciones, en personal especializado y en planificación estratégica ha sido fundamental para elevar el nivel competitivo y garantizar un crecimiento sostenible. El fútbol femenino avanza cuando lo hace de forma colectiva, con visión a largo plazo y compromiso real.

    A este esfuerzo se suma la implicación de patrocinadores e instituciones que creen en el presente y el futuro del fútbol femenino, entendiendo que no se trata solo de apoyar un deporte, sino de formar parte de un movimiento social transformador.

    Desde Liga F, el cierre de 2025 no es un punto final, sino un punto de partida. El nuevo año se afronta con ilusión, ambición y responsabilidad, conscientes del camino recorrido y del que aún queda por recorrer.

    El compromiso es claro: seguir mejorando la competición, fortalecer el producto deportivo, avanzar hacia un fútbol femenino más profesional, sostenible, igualitario y cercano a la sociedad. Un fútbol que no pierda su esencia mientras sigue creciendo. Un fútbol que siga siendo inspiración y oportunidad.

    Porque el fútbol femenino ya no pide permiso.
    Porque ya no camina sola.
    Porque cada pase, cada gol y cada aplauso construyen algo que va más allá del marcador.

    El futuro del fútbol femenino no es una promesa: es una realidad que se escribe cada fin de semana, en cada entrenamiento, en cada niña que se pone unas botas por primera vez.

    Gracias a las futbolistas, a los clubes, a las aficiones, a las instituciones y a todas las personas que creen y empujan este proyecto.
    Gracias por formar parte de este camino común.
    Gracias por seguir construyendo, entre todos, una historia que ya es imparable.

    Porque cuando el fútbol femenino avanza, avanza toda una sociedad.
    Y porque lo mejor, todavía, está por venir.

    En último término, no por ello menos importante, hemos de señalar que el primer post que nuestros queridos lectores se van a encontrar en el nuevo año será un reportaje sobre la carrera de Gio Garbellini, delantera brasileña del Club Atlético de Madrid, cuyo lanzamiento ya se encuentra programado a nivel digital.

    ¡Feliz Año 2026!

  • Oficial | El F.C. Barcelona es el campeón de invierno en la Liga F Moeve 2025-2026

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ A falta de una jornada para finalizar la primera vuelta liguera, las azulgranas se marchan al parón navideño en la 1ª posición de Liga F Moeve con 39 puntos y con una única derrota cosechada, tras las primeras catorce jornadas disputadas. Además, el FC Barcelona puede presumir de ser el equipo con más goles a favor, 62 marcados, y el que menos tantos ha recibido, 3 tantos en contra.

    Publicidad de HBO Max

    Ralph Fiennes cede el testigo de Voldemort a Cillian Murphy y opina que verle como villano de ‘Harry Potter’ en la nueva serie de HBO es «una idea maravillosa» de

    Vídeo |

    https://youtu.be/cGtI2MuCfTw?si=FxKc2VY1t7csVFMZ

    Ralph Fiennes, el actor de Voldemort, ha dado su bendición a Cillian Murphy para que se haga cargo del papel del infame villano de ‘Harry Potter’ en caso de que el ganador del Óscar por ‘Oppenheimer’ quiera participar en la próxima serie de televisión de HBO. En las últimas semanas han circulado rumores en Internet que afirman que Murphy está siendo considerado para el papel de Lord Voldemort.

    Ralph Fiennes apareció por primera vez como Lord Voldemort en Harry Potter y el cáliz de fuego (2005) y volvió a dar vida al villano en otras tres películas de la saga. Años antes de que HBO anunciara el reinicio de Harry Potter como serie de televisión, el actor ya había expresado en una entrevista con Variety que le encantaría regresar al papel del que no debe ser nombrado.

    Ahora, sin embargo, Fiennes ha mostrado su respaldo a una posible nueva elección para el personaje. Durante una reciente entrevista en el programa Watch What Happens Live, de Bravo, el actor bendijo abiertamente uno de los nombres que más suenan para encarnar a Voldemort en la serie:

    “Cillian es un actor fantástico. Es una sugerencia maravillosa. Estaría totalmente a favor de Cillian. Sí”.

    Además, otro nombre destacado ha comenzado a circular en relación con el reparto de la serie: Mark Rylance, ganador del Óscar, estaría siendo considerado por HBO para interpretar a Albus Dumbledore, según diversas informaciones. Por el momento, Warner Bros. no ha confirmado oficialmente ningún otro detalle sobre el elenco de la producción.

    Fiennes no ha aclarado si estaría dispuesto o no a regresar en esta nueva adaptación televisiva, pero sus declaraciones sugieren que no tendría inconveniente en volver a trabajar con J.K. Rowling, autora de la saga, después de que HBO la defendiera públicamente en medio de la polémica por sus posturas tránsfobas.

    Rowling continúa estrechamente involucrada en el desarrollo de la serie de HBO, a pesar de la controversia persistente en torno a sus opiniones sobre el sexo biológico y las personas trans. En octubre de 2022, Fiennes ya salió en su defensa en una entrevista con The New York Times, donde afirmó:

    “J.K. Rowling ha escrito estos grandes libros sobre el empoderamiento, sobre niños pequeños que se encuentran a sí mismos como seres humanos. Trata de cómo te conviertes en un ser humano mejor, más fuerte, más centrado moralmente. El abuso verbal dirigido a ella es repugnante, es atroz. Puedo entender que haya gente enfadada por lo que dice sobre las mujeres, pero no se trata de una fascista obscena y ultraderechista. Es simplemente una mujer que dice: ‘Soy una mujer y siento que soy una mujer y quiero poder decir que soy una mujer’. Entiendo de dónde viene, aunque yo no sea mujer”.

    La Liga Profesional de Fútbol Femenino (LPFF) ha anunciado oficialmente este 30 de diciembre de 2025, a través de una nota de prensa, que el Fútbol Club Barcelona es el nuevo campeón de invierno del torneo.

    A falta de una jornada para el desenlace del primer tramo de curso, que va de la primera jornada hasta la decimoquinta fecha, y es que la ventaja del conjunto blaugrana tiene 39 unidades de 41 posibles hasta ahora, siete más que el segundo clasificado que el Real Madrid Club de Fútbol.

    La única derrota de las de Pere Romeu llegó en el Estadio de Zubieta por 1-0 ante la Real Sociedad de Fútbol con un gol de penalti de Edna Imade en la novena jornada, lo que hace que las catalanas hayan firmado un primer tramo casi perfecto.

    Las subcampeonas de Europa han ganado todos sus partidos como local en el Estadi Johan Cruyff y le sacan los siete puntos anteriores mencionados al mejor club del siglo XX.

    Además, el vigente ganador de la Supercopa de España Iberdrola es el que ve puerta con más asiduidad amén de sus 4,43 goles por encuentro y atrás es sólido, pues Cata Coll es la que menos veces ha recogido el esférico de sus mallas con 3 dianas encajadas en 1.260 minutos ligueros en este arranque de curso.

    Curiosamente, el club catalán es el único equipo que todavía no ha encajado ningún gol en casa. El FC Barcelona también lidera la pelea por ser la máxima goleadora de la competición. Ewa Pajor, con 11 tantos, es la futbolista que más goles ha anotado en lo que llevamos de curso. Seguida de la también blaugrana Claudia Pina, que ha marcado 10 goles. Vicky López, con 7 tantos, y Aitana Bonmatí, que lleva 6 goles, también están entre las cinco máximas goleadoras. Respecto a lucha por ser la máxima asistente de Liga F Moeve, Mapi León, Vicky López y Kika Nazareth, comparten la tercera posición con cinco pases de gol cada una. Por su parte.

    la gran cantidad de lesiones que están afectando al FC Barcelona esta temporada, Pere Romeu no ha dudado en darle oportunidades a jugadoras del filial. Sydney Schertenleib (645 minutos) obtuvo ficha del primer equipo en verano, mientras que, Clara Serrajordi (561 minutos) y Aïcha Camara (615 minutos) también consiguieron dorsal del primer equipo tras el cierre del mercado veraniego. Ambas están dando un magnífico rendimiento. Además de esas tres futbolistas, otras tres jugadoras de la cantera blaugrana han tenido la oportunidad de debutar en Liga F Moeve. Martine Fenger ha jugado 20 minutos en tres partidos, Ainoa Gómez ha disputado 14 minutos en un encuentro y Carla Julià ha sumado 191 minutos y un gol en cuatro choques.

    La primera vuelta culminará este próximo sábado, 10 de enero de 2025, a partir de las 19:00 horario peninsular, en territorio catalán en un envite ante el Madrid CFF, que emitirá DAZN en directo desde el Johan Cruyff .

    El tres veces ganador de la Liga de Campeones Femenina tiene un registro histórico favorable a sus intereses gracias a nueve triunfos en los diez últimos cara a cara.

    La única proeza del conjunto capitalino se produjo el pasado 21 de mayo de 2023 en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada (2-1) por culpa de un doblete de Racheal Kundananji, ahora en las filas del Bay Football Club que hizo estéril el tanto de Alexia Putellas.

    Crónica del encuentro |

    https://elpartidodemanu.com/2023/05/20/el-madrid-cff-hace-historia-ante-el-campeon/

    Aquella proeza acabó con 719 días de imbatibilidad culé y acaeció mientras que Manu López, quien les escribe, formaba parte del departamento de comunicación del cuadro blanco y rosa ( 2022-2025)

    La Liga F Moeve tiene habilitado un botón en su página web oficial (https://ligaf.es), donde los fans podrán adquirir sus tickets para dicho evento.

    El Barcelona siempre ha sido campeón de invierno desde que el fútbol femenino es profesional (2022) y para encontrar un líder distinto nos tememos que retrotraer al curso 2018-2019, cuando el Atlético de Madrid estuvo al frente de la por entonces llamada Liga Iberdrola.

  • Oficial | La Liga F saca a relucir el talento de Luany

    (Fuente: Liga F)

    🟧 El ente que preside Beatriz Álvarez Mesa presume de la estrella colchonera antes de cerrar el año 2025.

    (Fuente: UEFA)

    Luany Vitória da Silva Rosa (Nova Iguaçu, 3 de febrero de 2003) es una futbolista que en temporada y media ya se ha metido a la afición colchonera en el bolsillo.

    (Fuente: Liga F)

    La joven de 22 años fue la revelación de la Primera División Femenina cuando llegó, casi sin hacer ruido, al Madrid CFF, en calidad de cedida por parte del OL Reign de Estados Unidos.

    En Fuenlabrada fue creciendo de manera paulatina con el 22 a la espalda e hizo olvidar a una Rachael Kundananji que se traspasó al Bay Football Club en una operación astronómica.

    La exjugadora del Gremio se unió a una Gio Queiroz que aterrizó en el Fernando Torres a préstamo por parte del Arsenal en invierno y formó una dupla letal a ritmo de Samba que dejó al elenco rosa y blanco a las puertas de Europa.

    La sudamericana marcó seis goles y dio cinco asistencias en 23 partidos de índole oficial que le sirvieron para su entrenador, Víctor Martín, que ya sabía que se iría al Atlético de Madrid a final de temporada, la convenciera para mudarse con él y la propia Garbellinl a Alcalá de Henares para hacer historia de rojiblanco.

    (Fuente: Liga F)

    La canterana del Fluminense debutó con su nuevo equipo rojiblanco en Liga de Campeones el 4 de septiembre, con la mala suerte de lesionarse a los pocos minutos de saltar al campo y acabar el encuentro con derrota por penaltis ante el Rosenborg.

    Estuvo dos meses recuperándose de la lesión y reaparición en noviembre de ese mismo año.

    Fue cogiendo ritmo y confianza a medida que avanzó la temporada y terminó siendo una de las jugadoras más determinantes al final de la campaña, llegando a debutar con la selección brasileña.El Atlético de Madrid se clasificó para la Liga de Campeones en la última jornada y alcanzó la final de la Copa de la Reina, aunque cayó en Huesca frente al Barcelona.

    Empezó la temporada 2025-2026 de manera brillante, marcando en los cinco primeros partidos en los que participó, incluyendo el gol de la victoria en el derbi contra el Real Madrid y forzando y marcando el penalti en el último minuto del partido de vuelta de la fase previa de la Liga de Campeones, permitiendo que el equipo llegase a la prórroga y pasase a la fase final.

    Su buen inicio de temporada la hizo ganadora del premio a la mejor jugadora de la Liga F del mes de septiembre que la llevaron a lo más alto en la psique de la afición.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Antes de su gol, Luany ya había destacado con sus constantes carreras a la espalda de la defensa del Real Madrid, igual que su compañera de ataque y selección, Gio. Según los datos de Sofascore, la prometedora atacante dio 41 toques de balón, registró un 83% de precisión en el pase, regateó en cinco ocasiones y disparó en dos. La segunda vez, el balón besó las mallas, igual que ella besó el escudo del Atlético durante la celebración.’

    (Fuente: Liga F Moeve)

    “Ha sido un gol para ganar el partido y poder ayudar al equipo me ha dado mucha alegría”, afirmó Luany tras ser preguntada por su eufórica celebración: “Era muy importante para nosotras ganar el derbi y también para la afición y estamos felices”, afirmó.

    La futbolista brasileña del Atlético de Madrid, Luany, ha dado unas palabras después de ver dos tarjetas rojas en los dos encuentros más recientes de su equipo.

    (Fuente: Liga F Moeve €

    La ariete, que fue expulsada en el duelo de Champions frente al OL Lyonnes y, días después, volvió a dejar a su equipo con una jugadora menos en el partido de Copa de la Reina ante Alhama ElPozo que su equipo se llevó en la tanda de penaltis amén a una gran actuación bajo palos de Patricia Larqué.

    Luany explicó que su intención siempre es aportar y dar lo máximo sobre el terreno de juego, aunque en esta ocasión las cosas no salieron como esperaba. “A veces realmente las ganas de ayudar se nos van de las manos y no salen como imaginamos, pero ojalá nos clasifiquemos”, señaló, mostrando su deseo de que el equipo logre los objetivos marcados.

    Pese a los contratiempos, la futbolista dejó claro que el grupo sigue centrado en las competiciones que siguen vivas. “Seguimos buscando nuestros objetivos en la Champions y la Copa de la Reina”, afirmó la brasileña.

    (Fuente: DAZN?

    Por último, Luany subrayó la importancia de aprender de los errores y mirar hacia adelante. “Ahora toca descansar, reflexionar, respirar y volver al trabajo para regresar bien y seguir ayudando a nuestro Atleti”, dejando en claro que su intención es volver más fuerte y aportar desde la responsabilidad.

    Tras este doble contratiempo, Da Silva, tendrá unas jornadas para la reflexión, aprender de los errores y atemperar un carácter que en ocasiones le juega malas pasadas.

    La Liga F Moeve de Beatriz Álvarez ha querido rendirle tributo a Luany este 30 de diciembre de 2025 al publicar en sus redes sociales un vídeo que recopila los mejores tantos firmados con la zamarra rojiblanca para que nadie olvide su enorme talento y calidad técnica.

    La cinta muestra que Luany ha anotado cinco grandes tantos que definen un año: la huella que ha dejado en la Primera División Femenina (Liga F Moeve) con el Atlético de Madrid.

    Hay goles que valen puntos, goles que deciden partidos y goles que quedan grabados en la memoria colectiva. Y luego están aquellos que explican una temporada entera, que definen el carácter de una futbolista y que resumen el porqué de su importancia dentro de un proyecto deportivo. Los cinco mejores goles de Luany en la Liga F Moeve 2025 con el Atlético de Madrid pertenecen a esta última categoría.

    La delantera brasileña no solo ha sido una pieza clave en el engranaje ofensivo rojiblanco: ha sido una jugadora capaz de cambiar el ritmo emocional de los partidos, de aparecer cuando el contexto exigía liderazgo ofensivo y de convertir el talento individual en rendimiento colectivo. En una Liga F cada vez más competitiva, física y táctica, Luany ha encontrado el equilibrio perfecto entre potencia, intuición, lectura de espacios y determinación.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Este repaso a sus cinco mejores goles no es solo un ejercicio estético. Es una radiografía del impacto real de Luany en el Atlético de Madrid durante 2025.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El derbi madrileño ante el Real Madrid fue uno de los partidos más exigentes de la temporada. Igualado, intenso, con alternancias constantes y con la tensión propia de los encuentros que marcan trayectorias. En ese contexto, Luany volvió a demostrar que es una futbolista diseñada para los grandes escenarios.

    Minuto 83. El Atlético empuja, el partido se comprime y cada balón en el área se convierte en una oportunidad o en una amenaza. Luany ataca el espacio con determinación, se anticipa a su marca y define con precisión quirúrgica al segundo palo. No hay gesto exagerado, no hay celebración desmedida: hay convicción, oficio y personalidad.

    Ese gol no solo decidió el partido. Reafirmó el carácter competitivo del Atlético y consolidó a Luany como referencia ofensiva en los momentos límite.

    Frente al Madrid CFF, Luany dejó claro desde el inicio que no iba a conceder tiempo ni espacio. Minuto 15. Recibe perfilada, orienta el control y ejecuta un disparo cruzado que se ajusta al poste con una naturalidad engañosa.

    Es un gol que resume muchas de sus virtudes:
    • Lectura temprana de la jugada
    • Capacidad para perfilarse en espacios reducidos
    • Precisión en la finalización
    • Confianza plena en su gesto técnico

    Ese tanto cambió el guion del encuentro y obligó al rival a modificar su planteamiento. Luany no solo marcó: condicionó el partido desde el inicio, algo fundamental en la dinámica del Atlético durante la temporada.

    (Fuente: Getty imágenes (

    El desplazamiento a Logroño fue una prueba de madurez para el equipo. Campo exigente, rival intenso y necesidad de no conceder margen. Luany asumió el protagonismo desde el primer momento.

    Primero, provocando un penalti tras atacar el área con agresividad y determinación. Después, asumiendo la responsabilidad desde los once metros, sin titubeos, con una ejecución limpia y contundente.

    Pero su actuación no se quedó ahí. Más tarde, llegó el segundo: un remate dentro del área tras una jugada trabajada, atacando el primer palo con potencia y convicción. Ese doblete fue más que una estadística: fue una declaración de liderazgo ofensivo, una muestra de que Luany puede sostener al equipo en contextos complejos.

    Dentro de una Liga F donde cada vez es más difícil encontrar huecos en bloque bajo, Luany añadió una variante fundamental a su repertorio: el disparo lejano.

    Recibe fuera del área, protege el balón, se perfila y suelta un disparo potente que sorprende a la guardameta rival. Es un gol de decisión rápida, de confianza absoluta en sus capacidades y de lectura del contexto: cuando el área está cerrada, la solución está en el golpeo.

    Este tanto amplió el registro ofensivo del Atlético y obligó a los rivales a replantear su forma de defender, abriendo espacios para el resto de atacantes.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Y si hay un gol que explica la conexión de Luany con el equipo, es este. Una jugada larga, paciente, con circulación fluida y movilidad constante. El Atlético atrae, fija, acelera… y Luany aparece en el lugar exacto.

    Control, pausa y definición cruzada. Sin violencia, sin urgencia. Con inteligencia y calma. Es el gol que mejor refleja su crecimiento táctico y su integración total en el sistema.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    No es solo una finalización. Es el último eslabón de una cadena colectiva perfectamente ejecutada.

    Los cinco goles seleccionados no son casualidad. Responden a una temporada en la que Luany ha sido:
    • Referencia ofensiva
    • Generadora de espacios
    • Amenaza constante al espacio
    • Recurso en partidos cerrados
    • Solución en momentos críticos

    Su influencia va más allá de las cifras. Ha elevado el nivel competitivo del equipo, ha permitido al Atlético sostener partidos desde la iniciativa o desde la resistencia y ha aportado un perfil ofensivo diferente en una Liga F cada vez más exigente.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los cinco mejores goles de Luany en la Liga F Moeve 2025 no son cinco acciones aisladas. Son cinco capítulos de una misma historia: la de una futbolista que ha sabido adaptarse, crecer y decidir.

    En el Atlético de Madrid, Luany ha encontrado el escenario perfecto para desplegar su fútbol. Y la Liga F ha ganado una protagonista capaz de convertir cada balón en una amenaza y cada partido en una oportunidad para dejar huella.

    Porque hay temporadas que se explican con números.
    Y hay temporadas que se explican con goles como los de Luany.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Vídeo |

  • Oficial | A 48 horas de tomar las uvas, cerrando así el año 2025, alcanzamos los 24.000 visitantes únicos

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    ⬛️ Un gran registro de mil nuevas visitas durante los últimos tres días completan un nuevo éxito de la web .

    El crecimiento sostenido en “El Partido de Manu”, como la mejor de las carreras de Luany o Eva Navarro, no se detiene y llena de esperanza el futuro.

    El pasado 25 de diciembre de 2025 podían leer un post que relataba cómo este medio se consolidaba y aceleraba su expansión, una tendencia que ha ido a más para dejar 24.000 visitantes únicos en una página que vive por y para el fútbol femenino en su más pura esencia, demostrando que sí despierta interés por más que lo nieguen.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    El crecimiento de El Partido de Manu en 2025 no es una casualidad estadística ni un fenómeno aislado dentro de un gráfico de analítica web. Es la consecuencia directa de una forma de entender el periodismo deportivo, de una apuesta editorial sostenida en el tiempo y de una convicción que ha guiado al medio durante años: el fútbol femenino merece un espacio propio, exclusivo, constante y tratado con la misma profundidad con la que históricamente se ha narrado el fútbol masculino.

    Este crecimiento adquiere aún más valor cuando se analiza desde la perspectiva de un medio que no vive del ruido puntual, de la viralidad efímera ni del titular fácil, sino de la continuidad, la especialización y la fidelidad.

    El Partido de Manu no ha crecido porque el fútbol femenino esté de moda durante un mes concreto ni porque una competición haya concentrado la atención mediática durante un periodo corto. Ha crecido porque lleva años construyendo un relato propio, coherente y reconocible, y porque ha decidido ser exclusivamente fútbol femenino en un ecosistema donde todavía hoy esa decisión sigue siendo minoritaria.

    El hecho de que este incremento se produzca a solo un par de días de terminar 2025 añade un matiz significativo. No es el cierre definitivo del año, sino una fotografía casi completa de lo que ha sido el ejercicio.

    Muchos medios han aumentado su cobertura de forma puntual, vinculada a grandes torneos o a éxitos concretos, pero han reducido el foco cuando la actualidad se vuelve más cotidiana. El Partido de Manu, en cambio, ha estado ahí también en el día a día, en los partidos menos mediáticos, en los procesos largos, en las temporadas completas, en las historias que no siempre ocupan titulares en otros lugares.

    Ese compromiso se refleja en el crecimiento de visitantes. No es un crecimiento impulsado por un solo contenido viral, sino por una suma de artículos, análisis, crónicas y piezas editoriales que han ido construyendo una relación de confianza con la audiencia. El lector sabe qué va a encontrar cuando entra en El Partido de Manu: profundidad, contexto, memoria y una mirada que entiende el fútbol femenino como parte de una historia más amplia.

    El crecimiento sostenido indica que el público existe y que responde cuando se le ofrece un producto coherente y honesto.

    Porque, al final, lo que reflejan estas cifras no es solo un aumento de tráfico, sino algo mucho más valioso: la consolidación de El Partido de Manu como un espacio necesario dentro del ecosistema del fútbol femenino. Un lugar donde el juego se analiza, se recuerda y se proyecta hacia el futuro con la seriedad y la pasión que merece.

    Hay otro elemento fundamental en este análisis: la coherencia editorial. El Partido de Manu ha mantenido una línea reconocible, sin giros bruscos ni cambios oportunistas de enfoque. Esa coherencia es uno de los factores que explican por qué el crecimiento es sostenido y no volátil. El lector sabe qué esperar, y esa previsibilidad, lejos de ser negativa, genera seguridad y fidelidad.

    Además, el carácter exclusivamente dedicado al fútbol femenino no ha supuesto una limitación, sino una ventaja competitiva.

    En un ecosistema mediático donde muchos contenidos son generalistas y superficiales, la especialización se convierte en un valor diferencial. El lector que busca fútbol femenino sabe que aquí no tendrá que filtrar información ni adaptarse a un enfoque secundario. Todo está pensado desde y para ese deporte.

    Y crecer bien, en este caso, significa seguir contando el fútbol femenino con profundidad, con memoria y con una mirada propia. Significa seguir apostando por textos que no se consumen en segundos, sino que invitan a detenerse. Significa seguir creyendo que hay lectoras y lectores dispuestos a acompañar ese esfuerzo.

    Hay momentos en los que los datos dejan de ser números y se convierten en relato. Las estadísticas, cuando se observan en serie y no de manera aislada, cuentan una historia tan clara como cualquier crónica. Y la historia que dibujan los datos de El Partido de Manu entre 2022 y 2025 es la de un crecimiento real, sostenido y profundamente significativo.

    En 2022, el proyecto cerró el año con 22.391 visitas. Era una cifra que, leída fuera de contexto, podía parecer modesta. Pero ya entonces encerraba dos claves fundamentales: una base estable de lectores y un archivo vivo que empezaba a convertirse en puerta de entrada al medio. La página de inicio y los archivos concentraban gran parte del tráfico, señal inequívoca de que quien llegaba no lo hacía solo para consumir una pieza concreta, sino para explorar, para quedarse.

    El salto de 2023 confirma que no se trataba de un techo, sino de un suelo. Ese año, El Partido de Manu alcanza 32.289 visitas, lo que supone un crecimiento del 44 % respecto al ejercicio anterior.

    No es un aumento puntual ni inflado: son casi 10.000 visitas más en doce meses.

    Y, de nuevo, el comportamiento del lector refuerza el diagnóstico: más visitantes únicos, más recurrencia, más profundidad de navegación. El medio empieza a consolidarse como referencia, no como excepción.

    El crecimiento continúa en 2024, con 39.331 visitas, un 22 % más que en 2023. El porcentaje es menor, pero el dato es aún más sólido. Porque crecer un 22 % cuando ya se ha crecido un 44 % el año anterior no es desacelerar: es estabilizar. Es pasar de la expansión inicial a la consolidación. Es confirmar que el proyecto no depende de picos externos, sino de una base cada vez más amplia y fiel.

    Y entonces llega 2025. A falta de pocos días para cerrar el año, la cifra se sitúa en torno a los 24.000 visitantes únicos, en un ejercicio que no busca compararse solo en volumen bruto, sino en calidad del crecimiento. Porque lo que muestran las gráficas no es una subida irregular, sino una línea que, con matices, nunca se rompe. Año tras año, El Partido de Manu suma, no sustituye. Construye sobre lo ya hecho.

    Si se observa la serie completa, el mensaje es inequívoco:
    • De 2022 a 2023: +9.898 visitas
    • De 2023 a 2024: +7.042 visitas
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    Eso no es una moda, sino una trayectoria que se escribe, nunca mejor dicho, partido a partido.

    Hay proyectos que crecen cambiando de piel, diluyendo su identidad o ampliando su foco hasta volverse irreconocibles. El Partido de Manu ha crecido sin hacer ninguna de esas concesiones. Los datos lo confirman: la especialización no ha limitado el alcance, lo ha ordenado. Ha atraído al lector que busca exactamente esto: fútbol femenino tratado con respeto, memoria y profundidad.

    La comparativa anual demuestra algo aún más importante: el crecimiento no se apoya en un único tipo de contenido. Conviven piezas de actualidad, análisis, entrevistas, guías históricas y textos de fondo. El archivo no es un lastre; es un motor. Y eso solo ocurre cuando el contenido tiene valor más allá del día en que se publica.

    En un ecosistema donde muchos medios dependen de la urgencia constante, El Partido de Manu demuestra que también se puede crecer desde la persistencia.

    Mirar estas estadísticas con honestidad implica entender que no hablan solo de tráfico. Hablan de confianza. De lectores que vuelven. De textos que se leen meses —incluso años— después de ser publicados. De un medio que no necesita justificar su existencia cada temporada porque la ha construido palabra a palabra

    Cada subida anual no es solo un incremento cuantitativo, sino un refuerzo simbólico: confirma que el fútbol femenino no necesita ser explicado como fenómeno pasajero. Necesita ser contado como lo que es: una parte esencial del fútbol.

    Y es que al final, El Partido de Manu no crece porque persiga crecer. Crece porque cree. Porque ha elegido un camino largo en un tiempo que premia los atajos. Porque ha decidido mirar al fútbol femenino con la misma seriedad con la que se ha mirado durante décadas al masculino, incluso cuando eso significaba ir contracorriente.

    Los 24.000 visitantes, las 39.331 visitas de 2024, el salto desde las 22.391 de 2022 no son un destino. Son señales en el camino. Marcas que indican que el esfuerzo no ha sido en vano, que la voz ha encontrado eco, que el relato ha encontrado lectores.

    Como las carreras de las futbolistas que no se explican por un solo partido, El Partido de Manu se explica por su continuidad. Por su resistencia. Por su memoria. Por su capacidad para sostener una idea cuando todavía no era evidente que iba a funcionar.

    Y ahí está la verdadera victoria: haber demostrado que se puede hacer periodismo deportivo desde la convicción, desde la especialización y desde el respeto, y crecer. Crecer sin gritar. Crecer sin traicionarse. Crecer construyendo futuro.

    Porque cuando el fútbol femenino se cuenta bien, el público responde.
    Y cuando un medio cree en lo que hace, el tiempo —como siempre— termina dándole la razón.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)
  • Oficial | El Bayern recuperará a Edna

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟧 El conjunto germano ha decidido “cortar” el préstamo de la exjugadora del Granada.

    El Bayern de Múnich, que fue rival del Club Atlético de Madrid en la fase de liga de la UEFA Women’s Champions League (2-2), ya le ha comunicado de manera oficial a la Real Sociedad de Fútbol que activará una cláusula en el contrato de la internacional absoluta por la Selección Española a fin de “repescarla” antes de lo que estaba previsto.

    El gran rendimiento de la dorsal número veintitrés en San Sebastián ha llevado a José Barcala a solicitar a la dirección deportiva del transatlántico alemán su vuelta a territorio bávaro para la segunda mitad del curso.

    La exjugadora del Granada Club de Fútbol fue comprada al cuadro andaluz durante el pasado mercado estival a cambio del importe íntegro de su cláusula de rescisión cifrada en 400.000 euros y la firmó hasta 2029.

    (Fuente: Bayern de Múnich)

    Este movimiento inesperado desde Alemania supone un duro varapalo para el proyecto de Arturo Ruiz, pues de golpe y porrazo va a perder a una de sus figuras más importantes y esta no podrá cumplir el vínculo que la unía al conjunto de San Sebastián hasta el próximo 30 de junio de 2026 y será una baja sensible para la campeona de la Copa de la Reina Iberdrola en 2019.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    En el Estadio de Zubieta están inmersos en la lucha por acceder a los puestos ligueros que dan plaza a jugar la ronda preliminar de la Liga de Campeones Femenina la temporada que viene, marchándose al parón navideño en tercera posición con 30 unidades en el zurrón, a tan solo dos de un Real Madrid que sigue la estela del todopoderoso Fútbol Club Barcelona, quien domina la Primera División Femenina como es habitual.

    (Fuente: RFEF)

    La exjugadora del Club Polideportivo Cacereño y el Málaga Club de Fútbol podrá despedirse del conjunto guipuzcoano unos días después de Reyes en el compromiso que enfrentará a la Real Sociedad de Fútbol a domicilio (Alcalá de Henares) frente al Club Atlético de Madrid en un duelo directo por la Liga de Campeones que emitirá en abierto TEN TV (12:00 horario peninsular) en abierto a través de la TDT el 10 de enero de 2026.

    La futbolista con nacionalidad tanto Marroquí como nigeriana, aunque es ya internacional absoluta por España y ganó la Liga de Naciones, se ha destapado como una de las jugadoras más desequilibrantes de la Liga F Moeve.

    Imade fue decisiva para tumbar al Fútbol Club Barcelona en el Estadio de Zubieta por 1-0 a comienzos de la temporada con un gol desde los once metros y con siete dianas más en 14 compromisos dentro de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, siendo clave también para acceder a los cuartos de final de la Copa de la Reina ante el Deportivo en Riazor (1-4).

    (Fuente: RFEF)

    Su ratio de goles 0,89 tantos por partido, unos registros de enjundia que le han servido como aval para que en germanania anticipen su llegada seis meses.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Con minutos a su espalda hasta la fecha, la ariete de “La Roja” ha sido la primera en agitar el mercado invernal en España, en el que ya sabemos por ejemplo que Ana Vitória se marchará traspasada al Corinthians o que pese al interés de Rayadas por hacerse con sus servicios, Silvia Lloris no saldrá del Atlético de Madrid.

    El Bayern de Múnich ha decidido recuperar antes de tiempo a su jugadora después de perder recientemente a su delantera Lea Schüller, que el 1 de enero se incorporará al Manchester United. La responsable del conjunto femenino de la entidad alemana Bianca Rech ha reconocido que «Edna ha evolucionado muy bien los últimos meses, ha tenido una excelente primera mitad de temporada» y ha expresado «nuestro sincero agradecimiento a la Real Sociedad por su confianza y cooperación».

    (Fuente: Real Sociedad de Fútbol)

    En la web del club alemán también se recogen unas declaraciones de la todavía jugadora txuri-urdin. «Estoy muy contenta de formar parte ya del Bayern. Tengo muchas ganas de empezar, conocer a mis nuevas compañeras y desarrollarme tanto a nivel personal como deportivo. He adquirido una valiosa experiencia en los últimos meses y ahora estoy orgullosa de poder jugar en este gran club. Mi objetivo es integrarme rápidamente, apoyar al equipo al máximo y celebrar los éxitos con mis compañeras. Tengo muchas ganas de jugar la Champions League y quizás algún día jugar en el Allianz Arena; siempre he soñado con eso».

    (Fuente: RFEF)

    La atacante de 25 años podrá jugar la UEFA Women’s Champions League con las bávaras el próximo 24 o 25 de marzo ante el ganador del cuarto playoff de octavos de final entre el Atlético de Madrid y el anteriormente citado Manchester United.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Desde Carmona hasta la élite europea. Málaga, Cacereño, Granada y ahora Bayern. Imade ha ido sumando escalones hasta llegar a uno de los grandes del continente. En noviembre, además, debutó con la Selección Española en la final de la Liga de Naciones ante Alemania, confirmando un año de crecimiento continuo.

    (Fuente: RFEF)

    La salida de Lea Schuller al Manchester United ha acelerado los tiempos. El Bayern necesitaba gol y jerarquía y ha decidido apostar por una jugadora que viene hecha y probada en la Liga F Moeve.

    Edna Imade ya no espera su oportunidad: va a por ella y ahora buscará brillar en la Frauen-Bundesliga en la que su Bayern aventaja en seis puntos al Wolfsburgo y su carta de presentación será subrayada por los 25 goles que celebró el pasado año con la camiseta del Granada Club de Fútbol.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Recapitulación del 2025 en la Liga F Moeve

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟧 Cuando el calendario de 2025 se apaga y el fútbol femenino español mira hacia el futuro, la Liga F no cierra un año cualquiera. Cierra un ciclo. Cierra un tiempo de consolidación, de madurez competitiva, de contradicciones estructurales, pero también de avances irreversibles. Cierra un año en el que el balón rodó con más talento, más intensidad y más exigencia que nunca, mientras alrededor del césped se libraba otra batalla silenciosa: la del reconocimiento, la visibilidad, la estabilidad y el respeto. La Liga F de 2025 no puede explicarse únicamente con resultados, clasificaciones o títulos. Se explica con historias, con nombres propios, con estadios que empezaron a llenarse, con niñas que se vieron reflejadas en referentes reales y con futbolistas que, semana tras semana, sostuvieron el crecimiento del campeonato incluso cuando el contexto no siempre acompañó.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    Porque 2025 fue el año en el que la Liga F confirmó que ya no es una promesa, sino una realidad competitiva. El nivel futbolístico alcanzó cotas históricas. Los partidos dejaron de ser previsibles. La distancia entre la élite y la clase media se redujo. Equipos que antes sobrevivían ahora compiten. Futbolistas jóvenes irrumpieron con personalidad. Veteranas sostuvieron el pulso con jerarquía. Y el campeonato se convirtió, definitivamente, en un producto deportivo de primer nivel, aunque todavía pendiente de una estructura mediática y económica acorde a su valor real.

    El curso 2024-2025, que marcó buena parte del año natural, dejó imágenes que ya forman parte del imaginario colectivo del fútbol femenino español. Estadios llenos en partidos clave. Remontadas que hablaron de carácter. Golazos que recorrieron redes sociales. Clásicos con tensión real. Derbis que se jugaron como finales. Y, sobre todo, una sensación compartida: la Liga F es emocionante porque es competitiva, porque es imprevisible y porque sus protagonistas juegan con una verdad que conecta con el público.

    El FC Barcelona volvió a ser el referente, pero ya no desde la comodidad. Cada victoria fue trabajada, cada partido exigió concentración máxima. El dominio azulgrana se sostuvo sobre talento, sí, pero también sobre una exigencia interna que elevó el nivel general del campeonato. Porque competir contra el Barça obliga a crecer. Obliga a mejorar. Obliga a no rendirse antes de tiempo. Y en 2025, muchos equipos dejaron de ir a “resistir” y empezaron a ir a “jugar”.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Real Madrid dio pasos firmes hacia la consolidación. Ya no fue solo un proyecto en construcción, sino un equipo capaz de sostener ritmos altos, competir en escenarios hostiles y asumir la presión de tener que ganar. El Atlético de Madrid recuperó su ADN competitivo, ese que no se mide solo en títulos, sino en identidad, en intensidad, en saber sufrir y en nunca bajar los brazos. La Real Sociedad confirmó su modelo de cantera y fútbol reconocible. El Levante, el Madrid CFF, el Athletic Club, el Tenerife o el Granada aportaron personalidad, valentía y propuestas distintas que enriquecieron la Liga.

    2025 fue también el año de las futbolistas. De las que marcaron diferencias y de las que sostuvieron silenciosamente el crecimiento del campeonato. Del liderazgo de Alexia Putellas en su regreso pleno. De la madurez de Patri Guijarro. De la irrupción definitiva de jóvenes que ya no piden paso, sino que lo toman. De delanteras que convirtieron cada jornada en una amenaza constante. De defensoras que elevaron el nivel táctico y físico del campeonato. De porteras que decidieron partidos y sostuvieron proyectos enteros.

    (Fuente: RFEF)

    Pero más allá del césped, la Liga F vivió en 2025 un año de contrastes. El crecimiento deportivo no siempre fue acompañado por estabilidad institucional. La negociación de derechos televisivos, la visibilidad mediática irregular, la necesidad de horarios dignos y la falta de una narrativa unificada siguieron siendo asignaturas pendientes. Y aun así, el fútbol femenino resistió. Resistió porque sus protagonistas creen. Porque sus clubes apuestan. Porque su afición responde. Porque el talento es demasiado evidente como para ser ignorado.

    Cada jornada de 2025 dejó pequeñas grandes historias. Partidos jugados bajo la lluvia con gradas llenas. Minutos de silencio que se convirtieron en aplausos. Celebraciones que nacieron del esfuerzo colectivo. Niñas pidiendo camisetas al final de los encuentros. Familias enteras descubriendo que el fútbol femenino no es una alternativa, sino fútbol en mayúsculas. Y todo eso construye algo más grande que una clasificación: construye cultura deportiva.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El año natural también estuvo marcado por la conexión inevitable entre Liga F y selección. Muchas futbolistas llevaron el pulso competitivo del campeonato al escenario internacional. Y eso reforzó una idea clave: no hay éxito internacional sin una liga fuerte. Cada partido disputado en España es una inversión en el futuro del fútbol femenino. Cada mejora en condiciones, cada avance estructural, cada paso hacia la profesionalización real tiene impacto directo en el rendimiento, la salud y la longevidad de las carreras deportivas.

    2025 fue, además, un año de reivindicación silenciosa. Las futbolistas siguieron entrenando, compitiendo y mejorando mientras alrededor se debatía su valor. Y respondieron como siempre: jugando mejor. Demostrando que el fútbol femenino no necesita discursos vacíos, sino apoyo real. Que no necesita comparaciones, sino oportunidades. Que no pide privilegios, sino condiciones justas.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Liga F cerró el año con la sensación de estar en una encrucijada histórica. Porque el talento ya está. El nivel competitivo ya está. El interés del público ya está. Lo que falta es dar el siguiente paso con valentía y compromiso. Apostar de verdad por horarios accesibles. Garantizar emisiones estables. Construir relatos que expliquen, emocionen y fidelicen. Entender que el fútbol femenino no es una moda, sino una parte esencial del presente y del futuro del deporte.

    (Fuente: Liga F Moeve)5

    El nivel físico alcanzado en 2025 fue uno de los indicadores más claros de esa evolución. Los partidos sostuvieron intensidades altas durante más minutos. Las distancias recorridas aumentaron. Las segundas partes dejaron de ser un espacio de supervivencia para convertirse en un territorio donde se deciden encuentros. Eso no ocurre por casualidad. Ocurre cuando hay preparación, profesionalidad y ambición.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El aspecto táctico también dio un salto evidente. La variedad de registros se amplió. Equipos que dominan desde la posesión convivieron con otros que explotan la transición, el balón parado o el repliegue ordenado. No hay un único modelo ganador. Y eso enriquece la competición, la hace imprevisible, obliga a pensar y a adaptarse. Obliga, en definitiva, a competir mejor.

    Pero quizá el cambio más profundo fue emocional. La Liga F empezó a creerse lo que es. Y cuando una competición se cree a sí misma, cambia la manera en que se presenta al mundo. Cambia el lenguaje, cambia la ambición, cambia la relación con el entorno. Ya no se habla solo de “dar visibilidad”, sino de exigir espacio. No se pide atención: se reclama coherencia.

    Las futbolistas, protagonistas absolutas de este proceso, cerraron 2025 con una mezcla de cansancio y orgullo. Cansancio por un año exigente, intenso, sin tregua. Orgullo por haber sostenido el crecimiento incluso cuando no todo acompañó. Por haber competido cada jornada sabiendo que cada partido es una oportunidad para consolidar lo construido.

    El fútbol femenino español llegó a este final de año con referentes claros, pero también con una base amplia y diversa. Ya no depende de dos o tres nombres. Tiene profundidad. Tiene generaciones que se solapan. Tiene futuro. Y eso es lo que convierte a la Liga F en algo más que una competición: la convierte en un proyecto de país deportivo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Mirar a 2026 es mirar a una oportunidad. A un año que debe ser el de la consolidación definitiva. El de la estabilidad televisiva. El de los estadios más llenos. El de las canteras reforzadas. El de las futbolistas protegidas y escuchadas. El de una Liga F que se crea su propio relato y lo defienda con orgullo. Porque si algo ha demostrado 2025 es que el fútbol femenino no retrocede. Avanza incluso cuando el viento no siempre sopla a favor.

    Este cierre de año no es un punto final. Es una coma larga. Una pausa para mirar atrás con orgullo y hacia adelante con ambición. La Liga F de 2025 deja goles, partidos y títulos. Pero deja, sobre todo, una certeza: el fútbol femenino español merece apoyo, respeto y continuidad. No como promesa, sino como realidad.

    Y 2026 no debe ser solo el año que viene. Debe ser el año en el que todo lo construido encuentre el respaldo que necesita para no detenerse nunca.

    (Fuente: UEFA)
  • Oficial | Fútbol y estudios, una combinación con vistas al futuro

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📌 Compaginar el fútbol profesional con los estudios es una realidad cada vez más presente en Liga F. Gracias al II Convenio Colectivo firmado la pasada temporada entre Liga F y los sindicatos FUTPRO, Futbolistas ON y CCOO, la formación académica se ha convertido en un pilar fundamental para el desarrollo integral de las futbolistas. Un compromiso que, en esta campaña, se traduce en la concesión de 33 becas de ayuda al estudio.

    • Cuando el fútbol también educa: las becas que sostienen el futuro de las futbolistas de Liga F

    En el fútbol femenino español hay goles que no suben al marcador, ascensos que no aparecen en la clasificación y títulos que no se celebran con confeti. Son victorias silenciosas, íntimas, que se libran lejos del césped, entre apuntes subrayados, madrugones interminables y una certeza compartida por muchas jugadoras: el fútbol no es eterno. En ese espacio, donde la élite deportiva convive con la realidad laboral futura, se inscriben las becas de formación impulsadas por Liga F, un programa que ha permitido que 33 futbolistas de siete clubes —Atlético de Madrid, Athletic Club, Real Sociedad, RCD Espanyol, SD Eibar, Deportivo Abanca y Granada CF— puedan seguir construyendo su futuro académico sin renunciar al presente competitivo.

    No se trata solo de ayudas económicas. Es una declaración de intenciones. Un mensaje claro en un ecosistema que durante décadas obligó a elegir: o estudias, o juegas. Hoy, en cambio, el fútbol femenino español empieza a decir algo distinto: se puede —y se debe— hacer ambas cosas.

    Durante años, el relato del fútbol femenino ha estado marcado por la precariedad, la falta de profesionalización y la incertidumbre. Incluso hoy, en plena consolidación de Liga F como competición profesional, la realidad sigue siendo desigual. No todas las carreras deportivas garantizan estabilidad económica a largo plazo. No todas las trayectorias están blindadas frente a lesiones graves. No todas las futbolistas llegan a la élite mediática.

    Por eso, la formación académica no es un complemento: es una necesidad estructural. Y en ese contexto, las becas de Liga F actúan como un andamio invisible que sostiene carreras paralelas. Mientras los focos iluminan los partidos del fin de semana, entre semana hay jugadoras que cambian las botas por apuntes, los vestuarios por aulas y las sesiones de vídeo por prácticas universitarias.

    Entre ellas está Lucía Martínez, centrocampista del Deportivo Abanca, criminóloga en formación y ejemplo de una generación que se niega a hipotecar su futuro.

    Lucía Martínez (Madrid, 27 de noviembre de 2001) no concibe el fútbol como una burbuja aislada del mundo real. Quizá por eso, incluso cuando su carrera deportiva empezó a exigirle cada vez más, nunca dejó de mirar más allá del césped. “En el fútbol femenino nos sentimos muy agradecidas de contar con esta beca”, explica con serenidad, consciente de que no todas las generaciones anteriores tuvieron esa oportunidad.

    La centrocampista llegó al Deportivo Abanca en el mercado de invierno de 2024. Aterrizó en Galicia con la temporada ya en marcha, sin tiempo para adaptaciones progresivas, y aun así fue una pieza clave en un equipo que, en apenas seis meses, logró el ascenso a Liga F. El salto a la máxima categoría coincidió con un momento vital exigente: entrenamientos de élite, viajes, presión competitiva… y estudios universitarios presenciales.

    Porque Lucía no eligió el camino fácil.

    “Yo opté por la universidad de manera presencial cuando apenas empezaba en el fútbol profesional”, recuerda. Una decisión que, en su contexto, implicaba renuncias diarias. Mientras muchas compañeras optaban por modalidades online —más flexibles, menos exigentes en lo logístico— ella decidió mantenerse en el aula física, convencida de que esa experiencia formativa también la construiría como persona.

    La clave, dice, ha sido la disciplina cotidiana. No las gestas heroicas, sino la constancia. “Entrenando por las mañanas y estudiando por las tardes, cada día un poco, se puede sacar”. No hay romanticismo en su discurso. Hay método. Hay sacrificio. Hay una aceptación madura de que nada valioso llega sin esfuerzo.

    Elegir Criminología no fue casual. Es una disciplina que exige análisis, comprensión de contextos sociales complejos, capacidad de observación y pensamiento crítico. Virtudes que, curiosamente, también definen su juego sobre el campo. Lucía es una centrocampista que lee bien los partidos, que interpreta los espacios, que anticipa. En el aula, ocurre algo similar: analiza conductas, estudia sistemas, intenta entender por qué ocurren las cosas.

    Para ella, el estudio no es solo un plan B. Es una parte esencial de su identidad. “Más allá del fútbol, muchas jugadoras necesitamos un plan alternativo. Por si te lesionas, por si el fútbol se acaba antes de lo esperado, o simplemente para cuando termine tu carrera deportiva”.

    En ese sentido, la beca de Liga F representa mucho más que un apoyo económico. “Te puede asegurar un futuro lejos del fútbol. Es una apuesta total por la formación y, sobre todo, por el crecimiento personal de cada una”. La palabra crecimiento aparece varias veces en su discurso. No habla solo de títulos ni de salidas profesionales. Habla de evolucionar, de ampliar horizontes, de no quedar atrapada en una única identidad.

    Lucía es consciente de su rol como referente, especialmente para las futbolistas más jóvenes que empiezan a asomarse al profesionalismo. A ellas les lanza un mensaje directo, sin adornos: “No hay que olvidarse nunca de que el fútbol, en algún momento, acaba”.

    No lo dice desde el miedo, sino desde la lucidez. Y añade una idea poderosa, casi filosófica: “Siempre hay que tener la posibilidad de ser una persona camaleónica, de adaptarse. De que si el día de mañana no te apetece seguir con lo que ha sido tu vida en los últimos años, tengas la opción real de iniciar otra etapa”.

    Esa capacidad de transformación es, quizá, una de las grandes conquistas del fútbol femenino actual. Ya no se trata solo de jugar mejor, de llenar estadios o de ganar visibilidad mediática. Se trata de construir trayectorias vitales completas, donde el deporte no anule el resto de dimensiones de la persona.

    El caso de Lucía no es una excepción aislada. Forma parte de un ecosistema en crecimiento, donde cada vez más clubes y estructuras entienden que cuidar a una futbolista no es solo prevenir lesiones o mejorar su rendimiento físico. Es también acompañarla en su desarrollo académico y personal.

    Las becas de Liga F funcionan como una política de cuidado a largo plazo. Reconocen una realidad incómoda pero necesaria: el fútbol femenino, aunque profesional, sigue siendo frágil en muchos aspectos. Y frente a esa fragilidad, la educación actúa como red de seguridad.

    En clubes como el Deportivo Abanca, ese acompañamiento se traduce en comprensión, flexibilidad y apoyo institucional. No siempre es fácil cuadrar horarios, exámenes, viajes y entrenamientos. Pero cuando existe voluntad estructural, el equilibrio es posible.

    Lucía no idealiza el proceso. Hay días de cansancio extremo, semanas en las que todo se acumula, momentos de duda. Pero también hay una satisfacción profunda en saber que cada paso que da, tanto dentro como fuera del campo, suma.

    no aparecen en las estadísticas. No generan titulares inmediatos ni se celebran con aplausos. Son silenciosas, íntimas, y a menudo incomprendidas desde fuera. Parar, por ejemplo. Detener una carrera deportiva cuando todo empuja a seguir. Escuchar al cuerpo, pero sobre todo a la cabeza. En un entorno históricamente marcado por la exigencia constante y la autoexplotación emocional, Anna Torrodà tomó una de las decisiones más valientes que puede tomar una futbolista profesional: priorizarse.

    Corría febrero de 2024 cuando la centrocampista catalana decidió hacer una pausa por salud mental. No abandonó el fútbol para siempre, pero sí se permitió algo que durante mucho tiempo fue un tabú: reconocer que no estaba bien. Y en ese proceso, hubo algo que nunca estuvo en duda. “Nunca ha estado en mi cabeza el dejar de estudiar”.

    Anna Torrodà (Barcelona, 21 de enero de 2000) habla de los estudios con la misma claridad con la que analiza un partido. Sin rodeos. Sin romanticismos innecesarios. “Nosotras tenemos que seguir trabajando después del fútbol, y el tener algo de estudios lo veo imprescindible”. No es una frase aprendida. Es una convicción construida con el tiempo, con la experiencia y con la observación de muchas compañeras que, al colgar las botas, se encontraron sin red.

    Mientras su carrera deportiva atravesaba uno de los momentos más delicados, sus estudios siguieron siendo una constante. CAFYD (Ciencias de la Actividad Física y del Deporte) es el grado que cursa en modalidad semipresencial, una fórmula que, aunque más flexible que la presencial pura, no está exenta de sacrificios.

    “Las prácticas las hago presencial y la teoría online, y poco a poco me lo estoy sacando”, explica. Ese “poco a poco” es clave. No hay prisas. No hay comparaciones. Hay un ritmo propio, adaptado a una realidad compleja donde los fines de semana rara vez son libres y donde el descanso suele ser negociable.

    “No hay finde que descanse”, confiesa sin dramatizar. Relata, casi como una anécdota, cómo una asignatura le coincidió con un fin de semana sin liga y aprovechó ese pequeño respiro para viajar a Madrid y completar prácticas presenciales. La escena es reveladora: mientras el calendario deportivo concede una tregua mínima, la formación ocupa inmediatamente ese espacio.

    En ese contexto, la beca de Liga F adquiere una dimensión especial. No es solo un apoyo económico. Es una señal de reconocimiento institucional a una realidad muchas veces invisibilizada. “Para mí es un lujo que Liga F nos dé esta ayuda”, afirma con gratitud.

    Porque estudiar cuesta dinero, pero también cuesta energía, tiempo y estabilidad emocional. Y cuando una futbolista atraviesa un proceso de recuperación mental, cada apoyo cuenta. La beca no elimina las dificultades, pero las hace más llevaderas. Reduce la presión. Permite respirar.

    Anna no se limita a estudiar por estudiar. Tiene claro que quiere seguir vinculada al deporte una vez finalice su etapa como jugadora. Por eso, además de CAFYD, está cursando el UEFA B de entrenadora. Una doble vía que le abre múltiples escenarios: entrenadora, preparadora física, formadora.

    “Ya sea a nivel de entrenadora o preparadora física, que siempre me ha encantado, donde salga la oportunidad”, comenta. No hay una obsesión por el cargo ni por el estatus. Hay un deseo genuino de permanecer en un entorno que conoce, desde otro rol, con otras herramientas.

    RCD Espanyol ha jugado un papel clave en este proceso. Lejos de poner obstáculos, el club ha facilitado su crecimiento formativo y le ha abierto las puertas del cuerpo técnico. Actualmente forma parte del staff del Infantil S13 A, una experiencia que le permite aplicar lo aprendido y empezar a construir una identidad profesional más allá del césped.

    “El que una mujer quiera ser entrenadora está muy bien visto en el club”, explica con ilusión. Cuando comunicó su intención de formarse como técnica, la respuesta fue unánime: apoyo total. Desde el entrenador del primer equipo hasta la dirección deportiva, pasando por su propia entrenadora, todos celebraron la iniciativa.

    Este respaldo no es menor. Durante décadas, el acceso de las mujeres a los banquillos ha estado lleno de barreras implícitas. Falta de referentes, de oportunidades, de confianza institucional. Cada paso que da una futbolista hacia la formación como entrenadora es también un paso colectivo.

    historia de Anna Torrodà es especialmente significativa porque rompe varios estigmas al mismo tiempo. Demuestra que parar no es fracasar, que cuidar la salud mental es compatible con la ambición profesional y que la formación no es una distracción, sino una herramienta de empoderamiento.

    Su mensaje a las futbolistas más jóvenes es claro y contundente: “El fútbol dura lo que dura, así que nunca abandonaría los estudios”. No hay medias tintas. No hay promesas irreales. Hay una verdad sencilla, dicha desde la experiencia.

    En un deporte que durante años exigió sacrificios unilaterales, Anna representa una nueva forma de estar. Una futbolista que se escucha, que se cuida y que entiende que su valor no se agota en los 90 minutos.

    Aunque sus trayectorias, edades y disciplinas académicas sean distintas, hay algo que une a las 33 jugadoras beneficiarias de las becas de Liga F: la conciencia de que el fútbol, por muy profesional que sea, no puede ser el único pilar sobre el que se construya una vida.

    En la próxima parte del reportaje, esa idea tomará forma a través de otra historia marcada por la vocación, el esfuerzo diario y la gestión del tiempo extremo: la de Eunate Astralaga, portera de la SD Eibar, estudiante de Enfermería y campeona de la Nations League.

    Hay carreras universitarias que exigen tiempo. Otras, presencia. Algunas, ambas cosas de forma casi incompatible con el deporte de alto rendimiento. Enfermería pertenece a esa categoría especialmente compleja, donde la teoría no basta y la práctica es innegociable. Clases presenciales, laboratorios, prácticas clínicas, turnos exigentes. Y aun así, Eunate Astralaga no dudó.

    “Es complicado porque es una carrera muy práctica, donde tienes que estar bastante en clase”, explica con naturalidad. La dificultad no está solo en el contenido académico, sino en la logística diaria. Entrenar por las mañanas, como exige el fútbol profesional, y estar en el aula a horas similares es, en muchos casos, un rompecabezas imposible. Pero Eunate decidió intentarlo.

    Eunate Astralaga (Berango, 30 de noviembre de 2005) forma parte de una generación de futbolistas que ya no vive la formación como una rareza individual, sino como un camino compartido. En sus clases de Enfermería coinciden otras jugadoras de Liga F. “Con Daniela Agote este año he estado en varias clases. Con Nerea Nevado entramos juntas… poco a poco lo intentamos llevar. Te motiva porque no te ves sola”.

    La frase es reveladora. No verse sola cambia todo. Convierte la dificultad en reto colectivo, el cansancio en complicidad, el esfuerzo en algo compartido. En un deporte donde durante años muchas futbolistas tuvieron que esconder que estudiaban —por miedo a parecer menos comprometidas—, ahora la formación se vive como algo que suma.

    La guardameta, cedida actualmente en la SD Eibar, tomó una decisión estratégica desde el inicio de la carrera: completar el primer año entero y luego dividir el segundo en dos cursos. Un ritmo más lento que el de sus compañeras de clase, sí, pero infinitamente más sostenible.

    “Tus compañeras completan la carrera antes, pero yo seguiré así para intentar sacármelo”, afirma con convicción. No hay frustración en sus palabras. Hay aceptación. Entiende que su camino es distinto, y que comparar tiempos no tiene sentido cuando las circunstancias tampoco lo son.

    Esa madurez resulta especialmente llamativa teniendo en cuenta su edad. A sus 19 años, Eunate ya ha sido campeona de la Nations League con la Selección española, ha debutado en la élite y se ha consolidado como una de las porteras con mayor proyección del fútbol español. Y aun así, no concibe el éxito deportivo como excusa para abandonar la formación.

    Cuando habla de la beca de Liga F, lo hace sin rodeos: “Es una gozada que nos puedan ayudar de esa manera”. En su caso, la ayuda no es simbólica. Es concreta. Reduce el estrés económico, permite organizar mejor el calendario académico y, sobre todo, envía un mensaje claro: estudiar no penaliza tu carrera deportiva.

    Eunate tiene muy interiorizada esa idea desde casa. “Mis padres me lo han inculcado, y yo siempre lo he querido. Por si el fútbol va mal, tener algo a lo que agarrarte”. No es una visión pesimista, sino realista. El fútbol, incluso en su versión más exitosa, está lleno de incertidumbre. Lesiones, cambios de club, decisiones técnicas, ciclos que se cierran de forma abrupta.

    La Enfermería, en cambio, representa estabilidad, vocación y una forma distinta de cuidar. Curar fuera del campo lo que dentro se rompe.

    La SD Eibar ha sido un aliado fundamental en este proceso. “Siempre que necesito ir a clase, sí o sí, me han apoyado”, agradece. No es un detalle menor. En un deporte donde los horarios son rígidos y las exigencias constantes, contar con un club que entienda la formación como parte del proyecto integral de la jugadora marca la diferencia.

    Ese apoyo se traduce en permisos, comprensión y una cultura interna que no penaliza la ambición académica. Porque estudiar Enfermería no es un capricho: es una elección que requiere compromiso institucional.

    Como Lucía y Anna, Eunate también es consciente de su papel como referente. Su consejo a las futbolistas más jóvenes es honesto y empático: “Por mucho que cueste, que creas que no tienes tiempo o que no se puede compaginar, que lo intenten sacar”. Reconoce que hay días en los que estudiar no apetece, pero ofrece una lectura distinta: “Aunque estudiar a veces no apetezca, viene bien para despejarse”.

    Esa frase resume una verdad poco contada: la formación no solo prepara para el futuro, también equilibra el presente. Ofrece una identidad complementaria, una salida mental, una sensación de control en un entorno donde muchas decisiones no dependen de ti.

    Lucía Martínez, Anna Torrodà y Eunate Astralaga no son excepciones aisladas. Son el rostro visible de un cambio de paradigma en el fútbol femenino español. Las becas de Liga F no solo ayudan a 33 jugadoras concretas. Están sentando un precedente cultural.

    Durante años, la narrativa dominante exigía una entrega total al fútbol, incluso a costa del futuro. Hoy, la élite femenina empieza a cuestionar ese modelo. Empieza a decir que el rendimiento deportivo no está reñido con el crecimiento académico. Que una futbolista puede aspirar a más de una cosa sin que eso reste compromiso.

    Los siete clubes implicados —Atlético de Madrid, Athletic Club, Real Sociedad, RCD Espanyol, SD Eibar, Deportivo Abanca y Granada CF— forman parte de una red que, poco a poco, entiende que el éxito no se mide solo en puntos, sino también en vidas sostenibles.

    Durante demasiado tiempo, el fútbol femenino vivió atrapado en una contradicción silenciosa. Por un lado, se exigía profesionalidad absoluta: rendimiento, sacrificio, disponibilidad total. Por otro, no se ofrecían estructuras sólidas que garantizasen un futuro más allá del césped. El resultado fue una generación de futbolistas obligadas a vivir en el corto plazo, a estirar carreras sin red y a enfrentarse, al final, a un vacío difícil de llenar.

    Las becas de formación impulsadas por Liga F no solucionan todos los problemas estructurales del fútbol femenino español, pero sí representan un punto de inflexión. Un cambio de mirada. Una forma distinta de entender qué significa cuidar a una futbolista profesional.

    El paso de la semi-profesionalidad a una liga reconocida como profesional ha sido un avance histórico. Sin embargo, la profesionalización real no se mide únicamente en salarios, retransmisiones o patrocinios. Se mide también en la capacidad de las instituciones para pensar en el después. En aceptar que una carrera deportiva es limitada en el tiempo y que el éxito no debería pagarse con incertidumbre futura.

    Las 33 jugadoras beneficiarias de estas becas no representan una élite aislada. Son el reflejo de una realidad amplia: futbolistas que entrenan como profesionales, compiten al máximo nivel y, al mismo tiempo, estudian grados universitarios exigentes, másteres, ciclos formativos o titulaciones técnicas. Lo hacen porque quieren, pero también porque saben que lo necesitan.

    En ese sentido, la educación deja de ser un plan de emergencia para convertirse en parte del proyecto vital de la futbolista.

    El paso de la semi-profesionalidad a una liga reconocida como profesional ha sido un avance histórico. Sin embargo, la profesionalización real no se mide únicamente en salarios, retransmisiones o patrocinios. Se mide también en la capacidad de las instituciones para pensar en el después. En aceptar que una carrera deportiva es limitada en el tiempo y que el éxito no debería pagarse con incertidumbre futura.

    Las 33 jugadoras beneficiarias de estas becas no representan una élite aislada. Son el reflejo de una realidad amplia: futbolistas que entrenan como profesionales, compiten al máximo nivel y, al mismo tiempo, estudian grados universitarios exigentes, másteres, ciclos formativos o titulaciones técnicas. Lo hacen porque quieren, pero también porque saben que lo necesitan.

    En ese sentido, la educación deja de ser un plan de emergencia para convertirse en parte del proyecto vital de la futbolista.

    Durante años, muchas futbolistas ocultaron que estudiaban. Temían ser percibidas como menos ambiciosas, menos centradas, menos “profesionales”. Hoy, ese estigma empieza a romperse. No del todo, pero de forma visible.

    Que una centrocampista estudie Criminología, que otra pause su carrera por salud mental mientras se forma como entrenadora, que una portera de la selección curse Enfermería sin renunciar a la élite… todo eso envía un mensaje poderoso: no hay una única forma válida de ser futbolista profesional.

    El fútbol femenino gana cuando sus jugadoras son personas completas, con intereses diversos, con herramientas para decidir, con capacidad crítica y con opciones reales cuando el balón deja de rodar.

    Quizá el mayor valor de estas becas no esté en el presente, sino en el futuro. En las niñas y adolescentes que hoy empiezan a jugar al fútbol con referentes distintos. Referentes que no solo marcan goles o levantan títulos, sino que hablan abiertamente de estudiar, de parar cuando hace falta, de pensar a largo plazo.

    El mensaje es claro: no tienes que elegir entre tus sueños. Puedes amar el fútbol y, al mismo tiempo, construirte fuera de él. Puedes aspirar a la élite sin hipotecar tu futuro. Puedes ser ambiciosa sin ser imprudente.

    Ese cambio cultural es lento, pero ya está en marcha.

    En un contexto donde el deporte profesional tiene cada vez más impacto social, iniciativas como estas sitúan a Liga F en una posición relevante. No como simple organizadora de una competición, sino como agente activo en la construcción de un modelo más justo y sostenible.

    Invertir en formación es invertir en estabilidad. En salud mental. En igualdad real. Porque durante décadas, el fútbol masculino contó con redes económicas que permitían una transición más cómoda tras la retirada. El femenino, no. Corregir esa desigualdad no es un gesto simbólico: es una cuestión de justicia estructural.

    Las becas de Liga F no aparecen en los resúmenes de los domingos ni en las estadísticas oficiales. No suman puntos ni títulos. Pero sostienen algo mucho más profundo: vidas.

    Sostienen a Lucía cuando vuelve a casa tras entrenar y se sienta a estudiar Criminología.
    Sostienen a Anna cuando decide cuidarse y seguir formándose para quedarse en el fútbol desde otro lugar.
    Sostienen a Eunate cuando encadena entrenamientos, clases prácticas y sueños que van más allá de la portería.

    En un deporte que durante demasiado tiempo pidió todo y ofreció poco, estas historias demuestran que otra forma de hacer las cosas es posible. Que el fútbol femenino no solo puede competir al máximo nivel, sino también educar, acompañar y dejar legado.

    Porque cuando el último partido se juega, cuando las botas se cuelgan y el estadio se queda en silencio, lo que permanece no son los goles. Son las personas que el fútbol ayudó a construir.

    Y en ese futuro, gracias a estas becas, muchas futbolistas ya no caminan solas.

    (Fuente: Liga F Moeve)