Categoría: Alhama ElPozo

  • La crónica | El DUX ya sonríe en Liga F

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ El DUX Logroño vence en casa del Alhama ElPozo (0-4) y sale del descenso.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Lo que se juega este sábado 31 de enero a las 17:00 horas en el Estadio Francisco Artés Carrasco de Lorca de Murcia trasciende cualquier etiqueta convencional de “partido de Liga”. No es una jornada más, no es un simple cruce entre dos equipos de la zona baja, no es una tarde cualquiera de fútbol femenino. Es un punto de inflexión, una frontera emocional, deportiva y casi existencial para dos proyectos que llevan meses caminando sobre el alambre, con el vértigo constante del descenso marcando cada paso, cada decisión y cada balón dividido. Alhama CF ElPozo y DUX Logroño se citan en un duelo directo por la permanencia que condensa en noventa minutos el peso de una temporada entera, la angustia acumulada de semanas sin ganar, la esperanza renovada —o agotada— de mercados invernales, cambios de banquillo, reconstrucciones forzadas y una Liga F Moeve que no concede tregua ni margen de error a quienes se quedan atrás.

    El contexto es demoledor. El Alhama CF ElPozo llega a esta cita marcando la frontera de la salvación con 9 puntos, tres por encima de su rival, pero con una dinámica que invita más a la preocupación que al alivio. Las murcianas no ganan en Liga desde el 5 de octubre, una eternidad en términos futbolísticos, un periodo que ha ido erosionando la confianza del vestuario, la paciencia de la grada y la tranquilidad del entorno. Desde aquel triunfo, cada jornada ha sido una mezcla de resistencia, frustración y oportunidades que se escapaban por detalles mínimos o por errores castigados con una crudeza implacable. Ni siquiera la llegada de Randri García al banquillo ha logrado revertir la inercia negativa. El cambio de entrenador trajo ajustes, nuevas ideas y un discurso renovado, pero no el elemento más ansiado: la victoria. Y en la Liga F, cuando los resultados no acompañan, el tiempo se convierte en un enemigo silencioso que va estrechando el margen hasta asfixiar cualquier proyecto.

    Frente a ellas aparece un DUX Logroño herido, necesitado, casi desesperado, pero también cargado de una sensación extraña, mezcla de urgencia y oportunidad. Las riojanas ocupan la 15ª posición con 6 puntos y son, a estas alturas del campeonato, el único equipo que todavía no ha conseguido ganar un partido. Esa estadística, demoledora por sí sola, pesa como una losa cada fin de semana. Cada empate sabe a poco, cada derrota se vive como un paso más hacia el abismo, pero al mismo tiempo, cada jornada sin victoria alimenta la idea de que el primer triunfo tiene que llegar en algún momento, y cuando lo haga, puede cambiarlo todo. El DUX ha vivido una auténtica revolución en este mercado invernal, con seis incorporaciones que han alterado por completo la fisonomía del equipo, el once tipo, las jerarquías internas y, sobre todo, la narrativa de un proyecto que se negaba a resignarse a un destino escrito demasiado pronto.

    Este partido, además, no se entiende sin mirar atrás. El choque de la primera vuelta terminó con un 2-4 favorable al Alhama CF ElPozo en Las Gaunas, un resultado que entonces parecía confirmar que las murcianas estaban un escalón por encima en este particular pulso por la permanencia. Aquel día, el Alhama mostró una eficacia ofensiva que hoy parece lejana, mientras que el DUX evidenció fragilidades defensivas que han perseguido al equipo durante buena parte de la temporada. Sin embargo, el fútbol rara vez respeta los precedentes cuando el contexto cambia de forma tan radical como lo ha hecho desde entonces. Hoy ambos equipos llegan con plantillas distintas, estados anímicos distintos y una presión acumulada que multiplica el valor de cada acción.

    Para el Alhama CF ElPozo, ganar este partido significaría algo más que tres puntos. Sería romper una racha psicológicamente devastadora, reafirmar el trabajo del nuevo cuerpo técnico y, sobre todo, abrir una brecha de seis puntos con un rival directo que podría resultar definitiva en la lucha por evitar el descenso. Sería, en palabras simples, un paso de gigante hacia la permanencia. Pero perder —o incluso empatar— reabriría todas las heridas, devolvería la ansiedad al primer plano y permitiría al DUX Logroño aferrarse a la idea de que la salvación sigue siendo posible. El margen es tan estrecho que no hay espacio para la especulación.

    El Alhama llega a este duelo con la carga de saber que juega en casa, ante su gente, en un escenario que debería ser refugio y fortaleza, pero que en los últimos meses se ha convertido también en un espejo incómodo donde se reflejan las dudas. El José Kubala ha visto pasar partidos en los que el equipo compitió, se adelantó incluso en el marcador, pero terminó cediendo por errores puntuales o por la incapacidad de cerrar los encuentros. La sensación de fragilidad en los minutos finales ha sido uno de los grandes lastres del equipo, una asignatura pendiente que Randri García ha intentado corregir con ajustes tácticos, mayor solidez defensiva y un enfoque más pragmático en determinados tramos de los partidos. Sin embargo, la frontera entre el pragmatismo y el miedo es fina, y en un partido como este, cualquier exceso de cautela puede convertirse en un arma de doble filo.

    En el plano futbolístico, el Alhama sabe que necesita recuperar su versión más competitiva, aquella que le permitió sumar puntos en el arranque del campeonato y mirar la tabla con cierta tranquilidad. Necesita volver a ser un equipo incómodo, intenso, capaz de morder arriba cuando el rival duda y de protegerse con orden cuando toca sufrir. La falta de victorias no ha borrado por completo la identidad del equipo, pero sí la ha erosionado. Y este partido exige, más que nunca, claridad de ideas y convicción en el plan.

    El DUX Logroño, por su parte, llega a Alhama con la sensación de estar ante una de esas oportunidades que no se repiten. Ganar significaría igualar a su rival en la clasificación, romper el maleficio de la primera victoria y dar sentido inmediato a la profunda remodelación invernal. Perder, en cambio, podría ser un golpe casi definitivo, no solo por la distancia en puntos, sino por el impacto emocional de seguir sin conocer el triunfo a estas alturas del curso. El equipo riojano ha cambiado caras, ha cambiado dinámicas y ha cambiado incluso el relato interno. Las seis incorporaciones han elevado el nivel competitivo de la plantilla, han generado competencia interna y han permitido al cuerpo técnico disponer de más variantes tácticas. La única que todavía no ha debutado es Welma Fon, cuya llegada ha despertado expectación y curiosidad, y cuya posible participación añade un elemento extra de incertidumbre al partido.

    La revolución del DUX no ha sido solo cuantitativa, sino también cualitativa. Se ha buscado experiencia, físico, capacidad para competir en contextos de máxima presión. Se ha buscado, en definitiva, dotar al equipo de herramientas para sobrevivir en una Liga F que castiga duramente cualquier debilidad estructural. Y aunque los resultados todavía no han llegado, en las últimas jornadas se han percibido brotes verdes, señales de un equipo más sólido, más ordenado, menos vulnerable a los golpes anímicos que antes lo descomponían. Falta, eso sí, el paso definitivo: ganar.

    Este partido, retransmitido en directo por DAZN, se convierte también en un escaparate de la crudeza y la belleza del fútbol de supervivencia. No habrá florituras innecesarias ni especulación estética. Habrá duelos, segundas jugadas, balones largos cuando haga falta, faltas tácticas, miradas al banquillo y al reloj, y una tensión que se podrá cortar con un cuchillo desde el primer minuto. Cada saque de banda, cada córner, cada balón dividido en el centro del campo tendrá un peso específico mayor que en cualquier otro contexto. Porque aquí, cada detalle cuenta.

    El recuerdo del 2-4 de la primera vuelta planea sobre el partido como una referencia incómoda para el DUX y un estímulo para el Alhama. Las murcianas saben que ya fueron capaces de hacerle daño a este rival, de encontrar espacios, de castigar sus errores. Las riojanas, en cambio, saben que no pueden permitirse repetir los mismos fallos, que aquel partido debe servir como lección y no como condena. La memoria futbolística es selectiva, pero en encuentros de esta naturaleza, los precedentes se convierten en gasolina emocional.

    Desde el punto de vista emocional, el choque es casi un examen de carácter. ¿Quién soportará mejor la presión? ¿Quién sabrá gestionar los momentos de adversidad? ¿Quién tendrá la sangre fría para aprovechar el error ajeno cuando aparezca? Porque aparecerá. En partidos así, los errores son inevitables. La diferencia entre sobrevivir o hundirse está en la capacidad para minimizar los propios y maximizar los del rival.

    El Alhama CF ElPozo juega con la ventaja —y la carga— de saber que una victoria puede cambiar radicalmente su horizonte inmediato. Pasar de 9 a 12 puntos, abrir hueco, respirar. Pero esa misma conciencia puede generar un exceso de responsabilidad, una rigidez que paralice en lugar de liberar. El DUX Logroño, por contra, juega con la urgencia del que no tiene nada que perder, del que necesita arriesgar porque el empate ya no basta. Esa mentalidad puede ser peligrosa para el rival si se canaliza bien, pero también puede convertirse en precipitación si no se gestiona con cabeza.

    En este escenario, los primeros minutos serán clave. El equipo que logre imponer su ritmo, ganar los primeros duelos y enviar el mensaje de que está preparado para la batalla, tomará una ventaja psicológica importante. Un gol tempranero podría desatar un terremoto emocional difícil de controlar para el equipo que lo encaje. Y un partido que llegue igualado al tramo final puede convertirse en una auténtica prueba de nervios, donde el miedo a perder pese más que el deseo de ganar.

    No es exagerado decir que este partido puede marcar un antes y un después en la temporada de ambos equipos. Para el Alhama, es la oportunidad de confirmar que, pese a la mala racha, sigue teniendo margen y recursos para mantenerse en la élite. Para el DUX Logroño, es la posibilidad de reescribir una temporada que hasta ahora ha sido una sucesión de golpes y frustraciones. En ambos casos, el resultado tendrá consecuencias que irán mucho más allá de la clasificación inmediata.

    La Liga F Moeve, en su exigencia constante, no espera a nadie. Cada jornada es una prueba, pero algunas, como esta, son juicios finales anticipados. El sábado en Alhama no habrá red de seguridad. Noventa minutos, un balón, dos equipos y una permanencia en juego. El fútbol, en su versión más cruda y más pura. Y cuando el árbitro señale el final, nada será igual para quien gane… ni para quien pierda.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El choque por la permanencia al detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve

    LigaFMoeve | #AlhamaDUXLogroño

    🤩 Temporada 2025-2026

    🔥 Alhama ElPozo 🆚 DUX Logroño 🔥

    ✨ 18º partido ✨

    🗓️ Sábado, 31 de enero de 2025

    🕢 17:00 horario peninsular

    📺 APP de DAZN

    🏟️ Estadio Francisco Artés Carrasco, Lorca

    Los onces |

    (Fuente: DUX Logroño)

    Lo que ocurrió en la tarde del sábado en el Estadio Francisco Artés Carrasco de Lorca no fue simplemente una victoria visitante ni un resultado abultado en un duelo directo por la permanencia. Fue una ruptura. Una fractura emocional y deportiva que partió en dos la temporada del Alhama CF ElPozo y del DUX Logroño, y que dejó una imagen imborrable en la memoria reciente de la Liga F Moeve 2025-2026. Un equipo que llegaba hundido, último, sin victorias, sin red, fue capaz de firmar el partido más completo, más cruel y más determinante de todo su curso para salir del descenso y cambiar de golpe su narrativa.

    El otro, que jugaba en casa y se sabía ante una oportunidad histórica de dar un paso casi definitivo hacia la salvación, se desmoronó sin encontrar respuesta, ni refugio, ni un solo argumento al que agarrarse cuando el partido empezó a escaparle de las manos.

    El 0-4 final no fue un accidente ni un castigo excesivo dictado por el azar. Fue la consecuencia lógica de un encuentro que el DUX Logroño entendió desde el primer minuto como una final absoluta, y que el Alhama CF ElPozo nunca consiguió leer ni emocional ni futbolísticamente. Porque cuando un partido se decide en la cabeza antes que en las piernas, el marcador suele reflejarlo con una contundencia que no admite matices ni discusión.

    El ambiente previo ya era denso, casi irrespirable. El Artés Carrasco, consciente de lo que había en juego, empujó desde el calentamiento a un Alhama que llevaba meses sin ganar y que necesitaba el triunfo como quien necesita aire para seguir avanzando. Pero ese mismo clima, lejos de liberar, atenazó. Cada pase horizontal era recibido con un murmullo inquieto, cada balón largo sin destinataria generaba impaciencia, cada pérdida alimentaba la sensación de que el tiempo corría más rápido de lo habitual. En frente, el DUX Logroño saltó al césped con una serenidad impropia de un equipo que hasta ese momento no había ganado ningún partido en toda la temporada. Serenidad, sí, pero no pasividad: había tensión competitiva, concentración máxima y una idea clara, trabajada, sobre cómo hacer daño.

    Desde el inicio quedó claro que las riojanas habían viajado a Lorca para algo más que sobrevivir. El bloque estaba junto, las líneas bien compactas, las vigilancias constantes y, sobre todo, había una agresividad positiva en cada duelo que descolocó a las murcianas. El Alhama quería llevar el peso del partido, pero lo hacía sin profundidad, con posesiones largas y estériles que chocaban una y otra vez contra un DUX sólido, paciente, esperando su momento sin ansiedad.

    Ese momento llegó pronto. Demasiado pronto para un Alhama que todavía no había conseguido asentarse en el encuentro. Apenas corría el minuto 6, cuando los nervios aún no se habían transformado en urgencia, cuando una acción dentro del área terminó con penalti señalado por la colegiada tras una falta sobre Laura Martínez. Isina tomó la responsabilidad sin dudarlo. Colocó el balón con calma, respiró hondo y ejecutó con precisión máxima. El disparo, potente y ajustado, superó a la guardameta y abrió el marcador con el 01 que cayó como un mazazo sobre el equipo local.

    Lejos de conformarse, Isina buscó inmediatamente el doblete con un gran disparo desde la frontal que obligó a la portera a sacar una mano extraordinaria a media altura. El DUX había olido sangre. El Alhama, herido, trató de reaccionar y gastó incluso un turno de FVS para reclamar un posible penalti de Milagros Martín sobre Yiyi. La revisión no prosperó. La colegiada desestimó la acción y el cero a uno se mantuvo en el electrónico en un primer tiempo intenso, físico, más emocional que estético, donde ninguno quiso regalar un centímetro.

    Las veintidós protagonistas se marcharon al túnel de vestuarios con una mínima ventaja visitante que parecía corta, peligrosamente corta, para lo que quedaba por delante. Todo podía dinamitarse en cualquier acción del segundo acto, y esa sensación de partido abierto mantenía al espectador atrapado, en tensión constante, esperando el siguiente golpe.

    Tras el descanso, el Alhama movió ficha. Adelantó líneas, subió el ritmo y estuvo cerca del empate con acercamientos constantes, incluso con un cabezazo que se estrelló en el poste y heló la sangre de las riojanas. Pero cuando mejor parecía estar el conjunto murciano, cuando el partido parecía inclinarse por inercia hacia el área visitante, fue el DUX quien volvió a golpear con una contundencia devastadora.

    Corría el minuto 61 cuando Flavine protagonizó una acción monumental desde su propio campo, sorteando a dos rivales con potencia y criterio antes de asistir en carrera a una recién ingresada Salomé Prat. La francesa, uno de los refuerzos invernales, se perfiló con clase y desde la frontal sacó un derechazo cruzado, precioso, imposible para Elena de Toro.

    El 0-2 fue una transición perfecta, un golpe quirúrgico que dejó helada a la afición local y que cambió por completo la temperatura emocional del partido.

    Con el 02, el Alhama siguió intentándolo, más por orgullo que por claridad. Y ahí emergió la figura de María Miralles, soberbia bajo palos, sosteniendo al DUX con intervenciones decisivas que terminaron de apagar cualquier intento serio de reacción local. El partido empezaba a inclinarse definitivamente.

    Y aún quedaba la sentencia. A falta de poco más de un cuarto de hora, Isina volvió a aparecer, esta vez como asistente, colgando una falta desde la derecha con precisión milimétrica. Iria Castro atacó el espacio con fe y contundencia para batir a Sol Belotto y celebrar el 03 en el minuto 75. Un gol que convirtió lo difícil en imposible para el Alhama y que confirmó que la tarde era completamente riojana.

    El encuentro ya estaba decidido, pero el DUX no quiso bajar el pie. En el minuto 89, Ximena Velazco revulsiva y eléctrica, firmó el 04 definitivo con un remate algo acrobático que cerró una obra coral, seria, madura, histórica para el conjunto logroñés.

    Ese último gol fue la firma final. El recordatorio definitivo de que el DUX Logroño no había venido solo a ganar, sino a mandar un mensaje rotundo a toda la zona baja de la tabla: este equipo está vivo. Muy vivo.

    Cuando el árbitro señaló el final, las consecuencias eran evidentes. El DUX Logroño salía del descenso, dejaba atrás meses de angustia y superaba a un rival directo, alterando de golpe el tablero de la lucha por la permanencia.

    Por primera vez en la temporada, la clasificación dejaba de ser una condena silenciosa para convertirse en un estímulo real.

    El Alhama CF ElPozo, en cambio, quedaba atrapado en una espiral peligrosa. La derrota no solo suponía perder tres puntos, sino también una ventaja psicológica clave. Sin Copa de la Reina Iberdrola, sin partidos que sirvan de refugio emocional, la Liga se convierte ahora en una sucesión de finales anticipadas.

    Porque hay partidos que no solo deciden una jornada.
    Hay partidos que redefinen una temporada entera.

    Y el 0-4 de Lorca fue exactamente eso: el día en que el DUX Logroño dejó de ser una promesa desesperada y pasó a ser un competidor real por la permanencia.
    El día en que el fútbol volvió a demostrar, una vez más, que nunca escribe el final antes de tiempo.

    Las riojanas se llevan los puntos que estaban en liza y experimentan la dulce sensación del triunfo por primera vez en la élite como DUX Logroño, la última vez que estuvieron en la Primera División Femenina todavía competían con EDF Logroño y acumulan ya 9 unidades que le colocan decimocuarto en la clasificación liguera.

    Por su parte, un Alhama ElPozo que debe renacer tras la llegada de una estrella española como María José Pérez, ya pone su atención en el siguiente capítulo que le medirá precisamente en el Heliodoro Rodríguez López al Costa Adeje Tenerife Egatesa.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Alhama: Sol Belotto, Aitana, Nuria, Judith (Carla, 70′), Yiyi, R. Pinel (Patri, 67′), Ana Velázquez (Estefa, 67′), Nini (Astrid Álvarez, 46′), M. Gestera (Mari Jose, 46′), Encarni y Belén.

    DUX DUX Logroño: Miralles, Laura M., Asenjo (Salomé, 50′), Marta, Isina Corte, Annelie (Iria Castro, 62′), Martín, Falfán (Cata, 50′), Mawete (Velazco, 82′), Sandra (Giménez, 62′) y Rebeca.

    Goles |

    0-1 Isina (P.) 6’ ⚽️

    0-2 Salomé Prat 61’ ⚽️

    0-3 Iria Castro 75’ ⚽️

    0-4 Ximena Velazco 89’ ⚽️

    Árbitra: Beatriz Cuesta, que amonestó a Mawete (min 27); Ana (min 54); Cata (min 63); Encarni (min 88) con tarjeta amarilla.

    Vídeo |

  • Oficial | María José Pérez ya es azulona

    (Fuente: Alhama ElPozo)

    ◼️ La experimentada ariete canaria deja el Club Deportivo Argual, con el que no ha llegado a debutar, para reforzar a las murcianas.

    El Alhama Club de Fútbol ElPozo, semifinalista de la Copa de la Reina en 2023, ha protagonizado el bombazo del mercado de invierno en la Liga Profesional de Fútbol Femenino.

    La operación se ha rubricado de manera fulgurante e inesperada, dado que la exjugadora del Levante Unión Deportiva se había comprometido con el Club Deportivo Argual de Segunda RFEF hace escasos días y ahora rompe su unión con la escuadra de La Palma.

    El CD Argual ha emitido este viernes 30 un comunicado oficial mostrando su decepción con las apenas 24 horas que María José Pérez estuvo ligada a la entidad palmera: «El CD Argual informa que, apenas 24 horas después de su presentación oficial como nueva jugadora del club, María José Pérez comunicó al club y al cuerpo técnico su decisión de aceptar una oferta de otro equipo de la Liga F, poniendo fin de manera unilateral a su vinculación con nuestra entidad. Desde el CD Argual queremos dejar constancia de que, en el momento de su presentación pública, la jugadora había manifestado su compromiso con el proyecto deportivo del club, motivo por el cual se procedió a realizar el acto oficial ante medios de comunicación e instituciones. La entidad considera que esta situación no se ajusta a los valores de respeto, compromiso y responsabilidad que defiende el CD Argual, especialmente hacia las personas que conforman el club, la afición y las jugadoras y cuerpo técnico, que trabajan con honestidad y esfuerzo por el crecimiento del fútbol femenino en La Palma. El CD Argual lamenta profundamente lo ocurrido y el perjuicio causado a la imagen del club, así como a las personas e instituciones que respaldan este proyecto, y desea dejar claro que continuará trabajando con firmeza y seriedad, apostando únicamente por futbolistas plenamente comprometidas con nuestra filosofía y nuestros objetivos. El club no realizará más valoraciones públicas sobre este asunto y centra desde este momento todos sus esfuerzos en apoyar al equipo en la segunda vuelta y en la planificación deportiva de la siguiente temporada», explicaron.

    (Fuente: Club Deportivo Argual)

    La “17” es una leyenda del Costa Adeje Tenerife Egatesa, actual cuarto clasificado en la Primera División Femenina, del que salió el pasado 27 de enero de 2026, a pesar de tener contrato hasta final de la campaña.

    “María José es un símbolo del club; siempre hemos dicho que continuaría hasta que ella quisiera. Estamos encantados. Se lo ha ganado en el campo con su rendimiento, nadie le ha regalado nada y está siendo un gran ejemplo para muchas otras futbolistas jóvenes”, señaló Sergio Baptista, presidente de la entidad, con motivo de la última renovación de la jugadora a finales del pasado curso.

    María José es, junto a las hermanas Noelia y Natalia Ramos, una de las grandes supervivientes de la plantilla que inició la andadura del entonces Granadilla Tenerife McDonald’s en la temporada 2013/2014. La ariete fue una de las grandes heroínas del ascenso a la máxima categoría en junio de 2015, al firmar tres goles en dos partidos frente al Real Betis, y se consolidó desde entonces como un referente del equipo tanto dentro como fuera del terreno de juego.

    “Ha demostrado en todo momento su máximo respeto y amor por esta profesión, convirtiéndose en una futbolista legendaria”, destaca el comunicado emitido por el club. “Ha escrito para la eternidad su nombre en la historia del fútbol femenino de la isla y del archipiélago”, concluyó la entidad que preside Sergio Batista.

    La exjugadora del C.E. Sabadell (2002-2005) puede presumir de ser la más veterana de toda la Liga F Moeve, según datos de nuestro compañero de Marca, David Menayo con 41 años y 314 días, casi nada.

    La estrella fue internacional con la Selección Española de Fútbol be categoría sub-19 y ahora se suma al proyecto azulón para intentar conquistar la permanencia.

    María José es una delantera de área clásica, con un instinto goleador muy desarrollado y una lectura del juego que le permite anticiparse constantemente a las defensoras. Destaca por su capacidad para atacar el primer palo, su buen timing en el remate y una notable eficacia dentro del área, especialmente con pocos toques. No es una futbolista de grandes alardes técnicos ni de desborde continuo, pero compensa esa carencia con inteligencia táctica, trabajo sin balón y sentido colectivo, ofreciendo apoyos constantes y facilitando la llegada de segundas líneas. Su experiencia le ha permitido evolucionar hacia un perfil más asociativo y de liderazgo, aportando calma, orden y ejemplo competitivo, incluso en contextos de menor protagonismo en minutos.

    (Fuente: Alhama ElPozo)

    La exjugadora del Tacuense es campeona de la Copa de la Reina en la temporada 2002-2003 cuando vestía la elástica del Levante Unión Deportiva en la por entonces llamada Superliga Femenina y se ha unido con la entidad que preside Antonio García-Águila hasta el próximo 30 de junio de 2026, como minino.

    (Fuente: Alhama ElPozo)

    El debut de la leyenda de las guerreras con las murcianas podría llegar en la jornada dieciocho de la Liga F Moeve en un duelo directo por la salvación entre el Alhama ElPozo y el DUX Logroño que se celebrará el próximo sábado, 31 de enero de 2026, a las 17:00 horario peninsular, en el Francisco Artés Carrasco de Lorca y que emitirá DAZN.

    (Fuente: Alhama ElPozo)
  • Reportaje | Patri Larqué es la heroína silenciosa del Atlético

    (Fuente: Getty imágenes)

    ⬛️ La arquera aragonesa fue clave en el José Kubala, detuvo dos penaltis, para conseguir que el conjunto rojiblanco eliminara al Alhama y se metiera en los cuartos de final de Copa.

    (Fuente: RFEF)

    El Club Atlético de Madrid supo sufrir, a base de coraje y corazón, en el Estadio Municipal José Kubala (Murcia) para deshacerse del Alhama Club de Fútbol ElPozo en los octavos de final de final de la Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026.

    Las rojiblancas se pusieron por delante al cuarto de hora de juego con un gol de cabeza de la centrocampista venezolana Gaby García y el encuentro parecía estar bajo control para las de Alcalá de Henares hasta que en el minuto 93 Luany Da Silva Rosa, ex del Madrid CFF fue expulsada con roja directa por juego peligroso sobre Judith Caravaca.

    Este contratiempo le dio alas al cuadro azulón que metió al campeón de la Supercopa de España en 2021 en su área y obtuvo su recompensa ya sobre el 95 con un gol en propia puerta de Silvia Lloris, cuando esta intentó despejar el remate de Belén Martínez y se alcanzó la prórroga.

    En un ambiente hostil y en inferioridad numérica el Atlético de Madrid pudo haber temblado, pero las de Viti no lo hicieron e incluso marcaron un nuevo gol que fue anulado por fuera de juego y así se desembocó en una tanda de penaltis en la que emergió la figura de la protagonista de este post, P. Larqué .

    Patricia Larqué Juste (Zuera, 2 de mayo de 1992) es una futbolista española que juega de guardameta y su equipo actual es el Atlético de Madrid de la Primera División de España.

    Natural de Zuera, es hija del que fuese alcalde de la localidad, José Manuel Larqué. Empezó a jugar baloncesto hasta que su compañera Nuria Mallada la animó a jugar al fútbol, donde empezó jugando de centrocampista hasta que se lesionó y probó a jugar de portera, donde destacó y ya se quedó en esa posición. En 2008 fichó por el Transportes Alcaine (Zaragoza CFF ) al desaparecer el equipo de Zuera.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Suplente de Pilar Velilla, debutó con 17 años en Primera División el 10 de octubre de 2009 ante la Sociedad Deportiva Eibar con victoria por 0-4, y volvió a jugar el siguiente partido en Valladolid, manteniendo de nuevo la portería a cero.

    En 2017 fichó por el Santa Teresa, ya desparecido, donde fue la guardameta titular alternándose con Yolanda Aguirre, pero el equipo fue colista y descendió de categoría. Esa temporada el Zaragoza C. F. F. también descendió y Larqué regresó a su ex-equipo para intentar regresar a Primera División. Lograron ganar su grupo con comodidad, pero en los play-off fueron eliminados por el Club Deportivo Tacón, actual Real Madrid.

    Tras no lograr el ascenso jugó tres años en el Rayo Vallecano en Primera División. La primera temporada tuvo grandes actuaciones, como en la segunda jornada en la que lograron un empate ante el F. C. Barcelona en el Estadio de Vallecas y fue elegida mejor jugadora de la jornada.

    Sus buenas actuaciones hicieron que fuese convocada con la selección española, y contribuyó a que lograsen mantenerse en la zona media de la tabla.
    Su segunda temporada en el Rayo estuvo marcada por la falta de apoyo por parte de la directiva rayista, que protagonizó varios capítulos polémicos, como problemas en la renovaciones de las jugadoras o avituallamientos poco profesionales.

    Estuvieron toda la temporada luchando por mantener la categoría, y con buenas intervenciones suyas, como ante el Atlético de Madrid a final de temporada lo lograron finalmente.


    Sin embargo en la temporada 2021-2022 continuaron los problemas con la directiva, como la ausencia de contratos laborales y el impago de las nóminas y los alquileres de las viviendas de las jugadoras o la ausencia de equipo médico en los partidos.

    Con la salida de varias jugadoras importantes el equipo no pudo repetir el milagro de la temporada anterior y envuelto en polémicas descendieron a Segunda División.
    A pesar de tener otra temporada más de contrato, Larqué, tras una dura temporada, dejó el club.
    De ahí pasó al recién ascendido Deportivo Alavés, donde alternó la titularidad con Jana Xin Hanseler, y tampoco pudo mantenerse en Primera División.


    En 2023, tras varios intentos fallidos de cerrar la operación años atrás, fichó por el Atlético de Madrid, que la definió como «una portera ágil y rápida bajo palos, con un gran juego de pies».

    Suplente de Lola Gallardo, debutó con el Atlético de Madrid el 21 de octubre de 2023 con victoria por 0-2 en el campo del Sporting de Huelva.

    Asumió su rol de suplente de Lola Gallardo y dispuso de pocos minutos, pero renovó su contrato con la entidad rojiblanca. Lograron el objetivo de clasificarse para la Liga de Campeones tras ser terceras en la Liga F.


    En la temporada 2024-2025 mantuvo su rol como suplente pero con muy buen rendimiento. Mantuvo la portería imbatida en los 3 partidos de liga que disputó y sólo encajó goles ante el Barcelona en la Supercopa de España. El Atlético de Madrid, dirigido este año por Víctor Martín, se clasificó para la Liga de Campeones en la última jornada y alcanzó la final de la Copa de la Reina, aunque cayó en la ronda previa de la competición europea y en la semifinal de la Supercopa ante el Fútbol Club Barcelona, pero ella ya no se rindió y siguió trabajando en la sombra hasta ganarse la renovación hasta 2026.

    (Fuente: Liga F)

    El Atlético no tiembla en Murcia. Y no tiembla no porque no sintiera el frío del miedo recorriéndole la espalda, no porque no viera de cerca el abismo ni porque no escuchara el eco de una eliminación que habría dolido como una cicatriz temprana, sino precisamente porque supo sostenerse cuando todo invitaba al temblor. Porque hay noches en las que la fortaleza no se mide por la brillantez, ni por la autoridad, ni siquiera por la victoria en sí misma, sino por la capacidad de permanecer en pie cuando el suelo se mueve, cuando el estadio empuja en contra, cuando el reloj avanza sin ofrecer respuestas y cuando el fútbol, caprichoso y cruel, parece dispuesto a poner a prueba la identidad de un escudo centenario.

    Murcia fue ese lugar. El Estadio Municipal José Kubala fue ese escenario donde el Atlético de Madrid entendió que la Copa de la Reina no se conquista desde la comodidad, sino desde la resistencia.

    Acceder a los cuartos de final no fue un trámite, fue un acto de supervivencia emocional, una demostración de que este equipo, incluso en sus noches más grises, incluso lejos de su casa, incluso cuando el balón no fluye como dicta el guion, posee una cualidad que no se entrena y no se compra: carácter competitivo. El Atlético no tiembla en Murcia porque aprendió, a lo largo de su historia, que las eliminatorias no siempre se ganan con fútbol, sino con alma.

    El empate, la prórroga, la tanda de penaltis… todo forma parte del relato, pero el cierre de esta historia va más allá del marcador. Va de una mentalidad.

    Va de entender que la Copa es un territorio donde no basta con llegar, donde cada ronda exige dejar algo en el camino, donde avanzar implica sufrir.

    El Atlético avanzó porque aceptó ese sufrimiento como parte del viaje. Porque no se desesperó cuando el gol no llegaba. Porque no se descompuso cuando el Alhama respondió con valentía. Porque no perdió la compostura cuando el reloj marcaba los últimos minutos y la eliminación asomaba como una sombra alargada.

    No temblar no significa no dudar. Significa seguir adelante a pesar de la duda. Y en Murcia, el Atlético dudó, claro que dudó. Dudó cuando el balón no encontraba rematadora. Dudó cuando cada contra del Alhama parecía un aviso. Dudó cuando la prórroga se alargaba y las fuerzas flaqueaban. Pero nunca se rompió. Nunca dejó de creer que, de una manera u otra, la noche acabaría inclinándose a su favor. Esa fe, silenciosa pero firme, es la que distingue a los equipos que aspiran a todo de los que se quedan por el camino.

    Acceder a los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026 es, para el Atlético de Madrid, algo más que un objetivo cumplido. Es una reafirmación. Una señal interna de que el proyecto sigue vivo, de que la ambición no se negocia, de que el escudo pesa incluso cuando las piernas no responden. En un calendario exigente, en una temporada donde cada partido acumula desgaste físico y mental, este tipo de victorias construyen algo invisible pero decisivo: confianza. La confianza de saber que, llegado el momento límite, este equipo sabe competir.

    Murcia deja una enseñanza clara. No todas las noches serán brillantes. No todas las victorias serán limpias. No todos los caminos hacia el título estarán iluminados. Habrá campos complicados, rivales valientes, contextos adversos. Y ahí, precisamente ahí, es donde el Atlético demuestra quién es. Un equipo que no se esconde. Que no renuncia. Que no se deja llevar por la frustración. Que entiende que el fútbol femenino, como cualquier deporte de alto nivel, se decide muchas veces en la cabeza antes que en las botas.

    El acceso a cuartos no borra las dificultades vividas, pero las resignifica. Las convierte en aprendizaje. Las transforma en argumento para el futuro. Cada minuto sufrido en el José Kubala será recordado cuando lleguen las siguientes rondas, cuando la exigencia aumente, cuando la Copa reclame aún más. Porque las competiciones se ganan también acumulando experiencias límite, superándolas, saliendo reforzado de ellas.

    El Atlético no tiembla en Murcia porque encontró liderazgo cuando más lo necesitaba. Liderazgo en la calma, en la gestión de los tiempos, en la aceptación del escenario. Porque supo entender que no era una noche para el lucimiento individual, sino para la resistencia colectiva. Cada despeje, cada ayuda defensiva, cada carrera de repliegue fue una pequeña victoria dentro de la gran batalla. Y cuando llegó el momento definitivo, cuando el fútbol se redujo a once metros, el equipo ya estaba preparado mentalmente para sostener la presión.

    Hay victorias que se celebran con euforia desbordada y hay otras que se celebran con una satisfacción más íntima, más profunda. La de Murcia pertenece a este segundo grupo. No fue una noche de fuegos artificiales, fue una noche de convicción. Una noche que refuerza el relato de un Atlético que quiere llegar lejos, que sabe que la Copa no regala nada y que está dispuesto a pagar el precio emocional que exige cada ronda.

    Acceder a los cuartos de final es seguir vivo. Es mantener intacta la posibilidad de soñar. Es confirmar que, pase lo que pase, este equipo estará donde se decide todo. La Copa de la Reina avanza, el camino se estrecha, los rivales serán cada vez más duros. Pero Murcia deja una certeza: si el Atlético fue capaz de no temblar en una noche así, lejos de casa, bajo presión máxima, con todo en contra, entonces está preparado para lo que venga.

    El fútbol femenino español necesita partidos como este. Necesita relatos donde el sufrimiento también tenga valor, donde la épica no sea exclusiva de las finales, donde una tanda de penaltis en octavos de final pueda convertirse en un capítulo inolvidable.

    Murcia ya forma parte de esa memoria y el Atlético de Madrid, con su acceso a cuartos, suma una página más a su historia copera, escrita no con letras doradas, sino con sudor, nervio y carácter.

    El Atlético no tiembla en Murcia porque entiende que el camino hacia los títulos está lleno de noches incómodas. Porque sabe que quien quiere levantar trofeos debe aprender a sobrevivir primero. Porque asumió que la Copa no perdona la fragilidad emocional. Y porque, cuando llegó el momento de mirar al miedo a los ojos, eligió avanzar.

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    Cuartos de final. Dos palabras que resumen una noche entera. Dos palabras que justifican el sufrimiento. Dos palabras que mantienen viva la ilusión.

    El Atlético sigue adelante. No porque fuera mejor durante ciento veinte minutos. No porque dominara con claridad. Sino porque, cuando todo se decidió en el límite, no tembló y en el fútbol, como en la vida, eso lo es todo.

    (Fuente: Getty imágenes)
  • La crónica | El Atlético no tiembla en Murcia y accede a cuartos de final

    (Fuente: RFEF)

    🔲 El Atlético vence en penaltis al Alhama ElPozo en el José Kubala en la tanda de penaltis (3-4) tras empatar 1-1 con el conjunto murciano y jugar más de media hora con diez después de la expulsión de Luany.

    La previa |

    La Copa de la Reina no entiende de inercias ni de escudos blindados. Es un torneo que se construye desde la intemperie emocional, desde el error que castiga sin aviso y desde la valentía del que decide creer cuando todo parece perdido. Por eso el duelo entre el Alhama ElPozo y el Atlético de Madrid Femenino, correspondiente a los octavos de final, trasciende la lógica habitual del favorito contra el aspirante. Se juega el domingo 21 de diciembre a las 19:00 horas en el estadio José Kubala, sobre césped artificial, en eliminatoria única y con un contexto que convierte el encuentro en un espejo de lo que hoy es —y hacia dónde camina— el fútbol femenino español.

    El Atlético de Madrid llega a Murcia con la etiqueta inevitable de gigante. Subcampeón de la última edición tras caer en la final frente al FC Barcelona, habitual en la fase final del torneo y representante español en la Champions League Femenina, el conjunto rojiblanco afronta esta Copa con la obligación implícita de competir hasta el final. Pero la obligación no siempre es una aliada. A veces pesa. A veces bloquea. Y el momento que atraviesan las de Víctor Martín invita más a la prudencia que a la arrogancia.

    La derrota reciente por 4-0 ante el Olympique de Lyon en la última jornada de la fase liga de la Champions no fue solo un golpe en lo clasificatorio.

    Fue, sobre todo, un recordatorio de que el Atlético vive una etapa de transición emocional y futbolística. A ese revés europeo se suma un empate previo en la máxima competición continental y una racha de tres partidos consecutivos sin ganar en la Liga F Moeve. No es una crisis abierta, pero sí un tramo de temporada en el que las certezas se han diluido y las sensaciones no acompañan al talento de la plantilla.

    Frente a ellas estará un Alhama ElPozo que vive una realidad diametralmente opuesta en términos de expectativas, pero no necesariamente en términos de ambición.

    El conjunto murciano llega a esta eliminatoria inmerso en una dinámica muy negativa en la Liga F, con seis derrotas consecutivas que han erosionado la confianza y han encendido las alarmas en lo clasificatorio. Sin embargo, la Copa representa otro universo. Un espacio de oportunidad. Un refugio emocional en el que reencontrarse con lo que este equipo fue capaz de construir no hace tanto.

    Porque el Alhama no es un recién llegado sin memoria. Su historia reciente está marcada por una de las gestas más recordadas del fútbol femenino español moderno. La temporada 2022-2023 quedó grabada a fuego para este club y para toda una región. Aquella Copa de la Reina, disputada en formato “Final Four” en el estadio de Butarque, fue el escenario donde el Alhama compartió foco con gigantes históricos, compitió sin complejos y demostró que los sueños también pueden llevar acento murciano. El Atlético de Madrid fue entonces quien, de la mano de Manolo Cano, logró colarse en la final y levantar el trofeo frente al Real Madrid en un ejercicio de resistencia y fe. Pero para el Alhama, el simple hecho de estar allí, de mirar de frente a los grandes y sentirse parte del relato, supuso un antes y un después.

    Ese recuerdo no garantiza nada en el presente, pero alimenta una idea poderosa: los gigantes también caen. Y la Copa es el lugar donde esa verdad se manifiesta con mayor crudeza.

    El partido se jugará en el José Kubala, un estadio que el Alhama ha elegido conscientemente como escenario para intentar equilibrar fuerzas. El césped artificial no es un detalle menor. Cambia los ritmos, altera los botes, exige adaptación constante y penaliza al equipo que no entra rápido en el partido. Para un Atlético acostumbrado a contextos de máxima exigencia europea, pero mayoritariamente sobre hierba natural, el reto no es técnico, sino mental. Aceptar el contexto sin protestar. Entender que el partido no será brillante, sino áspero. Y competir desde ahí.

    En Murcia se respira algo más que expectación. Se respira la sensación de que este encuentro puede ser algo más que un trámite para el Atlético y algo más que un premio para el Alhama. Es una de esas noches que activan la mística copera, esa que no entiende de clasificaciones ni de dinámicas previas. Esa que se alimenta del ruido del público, del nervio del favorito y de la fe del que no tiene nada que perder.

    Desde el punto de vista táctico, el choque promete contrastes claros. El Alhama de Jovi García previsiblemente apostará por un bloque compacto, solidario, con líneas muy juntas y un plan de partido orientado a minimizar espacios. No habrá concesiones innecesarias. Cada metro será defendido como si fuera propio. El objetivo será llevar el partido vivo el mayor tiempo posible, incomodar al Atlético, obligarlo a tomar decisiones precipitadas y castigar cualquier relajación.

    La experiencia de jugadoras como Estefa será fundamental para ordenar al equipo en los momentos de mayor sufrimiento. Su lectura del juego, su capacidad para temporizar y su liderazgo silencioso pueden marcar la diferencia en un contexto de máxima exigencia emocional. El desparpajo de Javiera Toro, con su capacidad para romper líneas y aportar energía en ataque, será uno de los principales argumentos ofensivos del conjunto murciano. Y bajo palos, la fiabilidad de Elena de Toro se antoja imprescindible. En una eliminatoria a partido único, la portera siempre es una protagonista potencial. Un penalti detenido, una mano imposible o una salida valiente pueden cambiar el signo de toda una temporada.

    Jovi García es consciente de que su equipo necesita rozar la perfección para tener opciones reales. No basta con competir bien durante fases del partido. Será necesario mantener la concentración durante los noventa minutos, gestionar los momentos de inferioridad emocional y aceptar que habrá tramos de sufrimiento. Pero también sabe que la presión recae íntegramente sobre el Atlético. Y esa presión, bien gestionada, puede convertirse en aliada del que juega en casa.

    El Atlético de Madrid, por su parte, afronta el duelo con una obligación que va más allá del resultado. Necesita recuperar sensaciones, reconectar con su identidad competitiva y demostrar que, incluso en momentos de duda, sigue siendo un equipo reconocible. Víctor Martín deberá decidir hasta qué punto rota su once o apuesta por un bloque más reconocible que recupere automatismos. La Copa suele ser terreno fértil para las rotaciones, pero también un espacio donde los errores se pagan caros. Encontrar el equilibrio entre dar minutos y no perder jerarquía será una de las claves del planteamiento rojiblanco.

    El Atlético tiene calidad de sobra para dominar el juego. Tiene jugadoras capaces de marcar diferencias individuales, de acelerar el ritmo cuando el partido lo exige y de interpretar los momentos. Pero la Copa no perdona la falta de intensidad ni la desconexión emocional. No basta con tener el balón. Hay que saber qué hacer con él cuando el rival se cierra, cuando el campo no ayuda y cuando el reloj avanza sin que el marcador se mueva.

    En ese contexto, futbolistas como Synne Jensen están llamadas a ser determinantes. Su capacidad para atacar el espacio, para ofrecer desmarques constantes y para amenazar la espalda de la defensa rival puede abrir grietas en un bloque que se espera muy cerrado. El liderazgo de las veteranas del vestuario, ese que no siempre se ve pero que se siente en los momentos de duda, será igualmente clave. En partidos así, el colmillo competitivo y el temple pesan tanto como la calidad técnica.

    Más allá de lo estrictamente deportivo, este partido es también un reflejo del momento que vive el fútbol femenino español. La convivencia entre proyectos modestos que luchan por consolidarse en la élite y clubes históricos que compiten en Europa define una liga cada vez más plural, más exigente y más atractiva. El Alhama representa la resistencia. La identidad de un club que ha sabido crecer desde la base, que ha vivido ascensos y descensos, alegrías y golpes, y que no renuncia a soñar incluso cuando el presente aprieta.

    El Atlético encarna la ambición estructural. La necesidad de responder siempre como favorito. La exigencia constante de competir al máximo nivel, incluso cuando las circunstancias no acompañan del todo. Es un club que ha hecho de la regularidad su seña de identidad en los últimos años, pero que ahora transita una etapa de reajuste en la que cada partido es una prueba de carácter.

    La Copa de la Reina, en ese sentido, actúa como un espejo. No entiende de dinámicas previas ni de presupuestos. Solo exige noventa minutos de verdad.

    Y ahí es donde el Alhama se agarra a la mística copera, a la posibilidad de escribir la página más brillante de su historia reciente. Dar la sorpresa ante un equipo Champions no es solo una hazaña deportiva. Es una declaración de intenciones. Un mensaje al vestuario, a la afición y a toda la Región de Murcia de que este club tiene alma y ambición.

    El partido se mantuvo en un equilibrio delicado, donde cada error podía ser decisivo. La coordinación defensiva del Atlético, la solidez en el centro del campo y la movilidad del ataque permitieron mantener la ventaja ante un Alhama que dio un paso adelante de manera muy evidente, pero a las de Jovi García les faltaba pegada a veinte minutos para el final que le permitieran soñar con forzar la prórroga.

    Para el Atlético, mientras tanto, cada partido es una oportunidad para recomponerse. Para cerrar heridas. Para recordar quién es y de dónde viene. Despedir 2025 con los deberes hechos, avanzando de ronda y recuperando sensaciones, es un objetivo tan necesario como simbólico. La Copa puede ser refugio o tormenta. Puede servir para reencontrarse o para profundizar las dudas. Todo dependerá de la actitud con la que se afronte el reto.

    El formato de eliminatoria única eleva la tensión hasta el límite. No hay margen de error. No hay partido de vuelta para corregir fallos. Cada decisión, cada despeje, cada balón dividido adquiere un valor desproporcionado.

    El césped artificial, el ambiente local y la necesidad del Alhama de ofrecer una alegría a su afición convierten el escenario en un pequeño volcán emocional.

    Las estadísticas y los precedentes pasarán a un segundo plano en cuanto ruede el balón. Quedará el ruido del público, el tacto extraño del balón sobre el sintético, la tensión en cada despeje y la sensación constante de que cualquier detalle puede cambiarlo todo. El Alhama buscará el partido de su vida. El Atlético, la reafirmación de su jerarquía.

    Y en medio, la Copa de la Reina volverá a recordarnos por qué es el torneo donde el fútbol femenino español se mira al espejo de la emoción. Porque hay noches que no se repiten. Porque hay partidos que marcan trayectorias. Porque hay escenarios donde la fe compite de tú a tú con el talento.

    Murcia se prepara para una noche que puede ser histórica o simplemente inolvidable. El José Kubala será juez y testigo de un duelo donde nadie regalará nada y donde todo estará en juego. El Alhama cree. El Atlético responde. Y la Copa exige verdad.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026

    🔥 Alhama ElPozo 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    ⚔️ Eliminatoria de octavos de final ⚔️

    📅 Domingo , 21  de diciembre de 2025

    🚀 Día de partido | Matchday 

    📺 RFEF TV (YouTube)

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    🏟️ Estadio José Kubala, Murcia 

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    El encuentro al detalle |

    (Fuente: Alhama ElPozo)

    No todas las noches nacen para ser explicadas. Algunas existen únicamente para ser sentidas, para instalarse en la memoria colectiva sin pedir permiso, para quedarse adheridas a la piel como ese frío húmedo que, poco a poco, fue cayendo sobre el estadio José Kubala mientras las luces se encendían y el murmullo crecía. No era una noche de focos deslumbrantes ni de escenarios monumentales. Era, precisamente, una de esas noches que la Copa de la Reina elige con mimo: imperfecta, áspera, incómoda, profundamente honesta. Una noche hecha para poner a prueba algo más que el fútbol.

    Murcia no ofrecía alfombra roja, pero sí un contexto que pesa. El césped artificial, siempre traicionero, esperaba como un juez silencioso. Cada bote prometía ser distinto, cada control exigía adaptación inmediata. Aquí no hay margen para la que duda, para la que se queja, para la que llega tarde al partido mental. Aquí se sobrevive o se cae. Y el balón, quieto aún en el centro del campo, parecía saberlo.

    El Alhama ElPozo y el Atlético de Madrid estaban a punto de enfrentarse por un billete a los cuartos de final de la Copa de la Reina, pero en realidad se jugaban algo más profundo, más íntimo, más difícil de cuantificar. Se jugaban una noche de sentido. Para unas, la posibilidad de reencontrarse con lo que fueron y con lo que todavía quieren ser. Para otras, la necesidad urgente de reafirmarse, de recordar que la jerarquía no se hereda, se defiende. La Copa no concede treguas ni ofrece atajos. La Copa pregunta. Y solo responde el campo.

    El Atlético llegaba con la mochila cargada de historia. Dos títulos coperos, presencia constante en las rondas finales, etiqueta de gigante inevitable. Equipo Champions, equipo acostumbrado a competir contra las mejores de Europa. Pero también llegaba con dudas recientes, con heridas aún abiertas, con esa sensación incómoda de que el fútbol, a veces, se vuelve esquivo justo cuando más se le necesita. La derrota contundente en Lyon todavía resonaba en la memoria, no como un accidente, sino como un aviso. En la Copa, esos avisos suelen convertirse en amenazas reales.

    El Alhama, en cambio, llegaba desde otro lugar. Desde la urgencia, desde la necesidad de agarrarse a algo que le devolviera la fe. Las dinámicas ligueras habían sido crueles, los resultados no acompañaban, la confianza se había ido erosionando semana tras semana. Pero la Copa no pregunta cómo llegas. Pregunta qué estás dispuesto a dar ahora. Y el Alhama, arropado por su gente, había elegido este partido como refugio emocional, como espacio de resistencia, como oportunidad para recordar que su historia reciente también tiene páginas de valentía.

    Porque este club sabe lo que es mirar de frente a los grandes. Sabe lo que es sentirse parte del relato. Aquella Final Four de 2023 sigue viva en la memoria colectiva como un recordatorio de que los sueños, cuando se sostienen con convicción, también pueden llevar acento murciano. Nada de eso garantizaba nada esta noche, pero alimentaba una idea poderosa, casi peligrosa: los gigantes también caen. Y la Copa es el lugar donde esa verdad se manifiesta con mayor crudeza.

    Las gradas del José Kubala no rugían como un gran estadio, pero vibraban. Cada asiento ocupaba una historia distinta, una ilusión propia, una esperanza compartida. Había quien había venido a ver a su equipo competir sin complejos. Había quien soñaba con una gesta. Y había, sobre todo, una sensación colectiva de que algo podía pasar. No una certeza. Una posibilidad. Y en el fútbol, pocas cosas son más peligrosas que una posibilidad bien creída.

    Cuando las jugadoras saltaron al campo, el tiempo pareció comprimirse. Las miradas eran largas, concentradas, cargadas de significado. No había sonrisas innecesarias ni gestos de distracción. El Atlético sabía que no podía permitirse empezar mal. El Alhama sabía que debía entrar al partido como si cada minuto fuera el último. En las eliminatorias a partido único no hay reconstrucción posible. No hay mañana para corregir errores. Todo ocurre aquí y ahora.

    El pitido inicial no rompió el silencio; lo transformó. El murmullo se volvió tensión. El balón empezó a rodar y, con él, se desvanecieron los discursos previos, las etiquetas, las comparaciones.

    Solo quedaron el ruido seco de las botas sobre el sintético, los primeros choques, las carreras tensas, la sensación constante de que cualquier detalle podía inclinar la balanza. La Copa reclamaba su peaje habitual: intensidad, adaptación, verdad.

    El Alhama salió a competir como quien defiende un territorio propio. Sin complejos, sin concesiones. Cada balón dividido era una declaración de intenciones. Cada repliegue, un acto de supervivencia consciente. No se trataba de tener el balón, sino de sostener el partido. De incomodar. De alargar la duda en la mente del favorito. De convertir la noche en un terreno incómodo para quien venía obligado a ganar.

    El Atlético, mientras tanto, intentaba imponer jerarquía desde el control, desde la paciencia, desde la calidad. Pero la Copa no siempre se deja domesticar. El campo no ayudaba, el ritmo era irregular y el contexto exigía algo más que talento. Exigía carácter. Exigía aceptar que no habría brillo inmediato, que el partido no se ganaría con una sola acción, que sería necesario ensuciarse, adaptarse, sufrir.

    Así empezó la noche. Sin promesas de espectáculo, sin concesiones al confort. Con la Copa de la Reina recordando, una vez más, por qué es el torneo donde el fútbol femenino español se desnuda por completo. Porque hay noches que no se juegan solo con las piernas. Hay noches que se juegan con la cabeza, con el corazón y con la memoria. Y Murcia estaba preparada para comprobar quién estaba dispuesto a entregarlo todo cuando la Copa exige verdad.

    Víctor Martín salió con un once de garantías en el Patri Larqué fue la encargada de sostener al equipo bajo palos, transmitiendo seguridad desde el primer minuto.

    Por delante, la zaga se estructuró con Carmen Menayo y Silvia Lloris como pareja de centrales, firmes en el juego aéreo y atentas a las coberturas, mientras que Andrea Medina y Alexia Fernández ocuparon los laterales, aportando recorrido y profundidad en ambas bandas.

    El centro del campo tuvo el mando de Gaby García, Fiamma Benítez y Júlia Bartel, un triángulo equilibrado que combinó criterio en la salida de balón, intensidad en la presión y llegada al área rival.

    En la parcela ofensiva, el ataque estuvo formado por Synne Jensen, Amaiur y Luany, una línea de tres dinámica y vertical, siempre dispuesta a atacar los espacios y a poner en aprietos a la defensa rival.

    Por su parte, el Alhama alineaba a Sol Beloto bajo los tres palos, mostrando seguridad y reflejos decisivos cuando el equipo lo necesitó.

    La línea defensiva estuvo formada por Judith Caravaca y Yannel Correa como centrales, sólidas en el juego aéreo y en la anticipación, mientras que Aitana Zumarraga y Astrid Álvarez ocuparon los laterales, combinando solidez defensiva con proyección ofensiva por las bandas.

    En el centro del campo, Aldrith Quintero, Encarni y Kuki tomaron el control del juego, equilibrando la distribución del balón, la presión sobre el rival y la llegada desde segunda línea.

    El ataque se estructuró con Vega Montesinos, Raquel y Yiyi, un tridente ofensivo con movilidad y capacidad para generar ocasiones, buscando constantemente desbordar la defensa rival.

    Era una tarde-noche muy desapacible en la Región de Murcia. La intensa lluvia caía sin descanso sobre la hierba artificial del Estadio Municipal José Kubala, convirtiendo el terreno de juego en un campo donde el barro y el agua se disputaban el protagonismo con el balón. Bajo estas condiciones extremas, cada pase, cada control y cada arrancada se convertían en un reto, obligando a las jugadoras a afinar su técnica, mantener la concentración y mostrar su resistencia física y mental. Para el Atlético de Madrid, esta situación no era desconocida. El equipo rojiblanco había lidiado en el pasado con terrenos similares y había escrito páginas gloriosas de su historia en circunstancias adversas. Nombres como Deborah García, Priscila Booeja o Amanda Sampedro todavía resonaban en la memoria de los aficionados. Este último nombre, Sampedro, había sido objeto de un reportaje en profundidad por este medio pocas horas antes de la cita copera, recordando su influencia dentro y fuera del campo, su carácter competitivo y su capacidad de liderazgo que tantas veces había inclinado la balanza a favor del Atlético en momentos cruciales.

    Con el pitido inicial, el partido se convirtió en un duelo de voluntades, donde la condición física, la estrategia y la capacidad de adaptación marcarían la diferencia. Bajo los palos, Sol Belotto asumió la responsabilidad de la portería, enfrentándose a tiros complicados y salidas arriesgadas con una serenidad que transmitía confianza a sus compañeras. Su actuación fue fundamental para mantener la solidez defensiva del equipo, anticipando centros y reaccionando con rapidez ante cualquier intento de perforar su arco.

    La defensa estuvo compuesta por Judith Caravaca y Yannel Correa como centrales. Ambas demostraron una gran capacidad de lectura del juego y un dominio físico notable, especialmente en las disputas aéreas. Su coordinación y comunicación fueron vitales para sostener la línea defensiva, impidiendo que las atacantes rivales encontraran espacios cómodos. Aitana Zumarraga y Astrid Álvarez completaban el cuarteto defensivo actuando como laterales, aportando no solo seguridad en sus zonas sino también proyección ofensiva. Cada incursión por banda era un intento de generar superioridad y de conectar con las jugadoras del centro del campo y el ataque, en un intento de equilibrar la necesidad de defender con la obligación de crear ocasiones.

    El centro del campo fue el corazón del equipo. Aldrith Quintero, Encarni y Kuki asumieron roles complementarios, distribuyendo el balón con criterio y manteniendo la presión sobre el rival cuando la posesión se perdía. Su capacidad de transición, tanto en defensa como en ataque, fue un factor decisivo para controlar el ritmo del encuentro. Quintero, con su fuerza y visión de juego, se encargó de recuperar balones y dar salida limpia; Encarni mostró inteligencia táctica y capacidad de conducción; mientras que Kuki añadió llegada desde segunda línea, combinando remates con pases clave.

    En la delantera, Vega Montesinos, Raquel y Yiyi formaron un tridente dinámico y vertical. Su movilidad constante y su disposición a atacar los espacios libres desafiaron continuamente a la defensa contraria. Cada movimiento, cada desmarque y cada intento de combinación ofreció alternativas ofensivas, aunque la lluvia y el barro complicaron la ejecución técnica, convirtiendo cada acción en un desafío de precisión y resistencia.

    El partido transcurrió con un ritmo intenso, marcado por la necesidad de adaptarse a las condiciones climáticas adversas. Cada intervención, ya fuera defensiva u ofensiva, estaba cargada de esfuerzo físico y concentración mental. La lluvia obligó a los equipos a replantear su estrategia: los balones largos y los cambios de orientación se volvieron más frecuentes, y la importancia del juego aéreo y de la anticipación creció de manera exponencial. La resistencia física se combinaba con la táctica, y las jugadoras se vieron obligadas a adaptarse a un terreno irregular, que hacía que los controles fueran impredecibles y los desmarques aún más valiosos.

    Los minutos iniciales mostraron a un Atlético decidido a imponer su estilo pese a las dificultades. La presión alta, característica del equipo, generó pérdidas tempranas en el rival, que intentaba adaptarse a un terreno resbaladizo. Sol Belotto, por su parte, tuvo que intervenir en varias ocasiones para neutralizar intentos de tiro desde media distancia, demostrando seguridad en los balones aéreos y en el uno contra uno. Cada parada era recibida con un aplauso contenido de las jugadoras y un impulso para seguir luchando en condiciones extremas.

    En el centro del campo, la coordinación entre Quintero, Encarni y Kuki permitió recuperar numerosos balones y generar transiciones rápidas. Su capacidad para mantener la compostura bajo presión y para combinarse con los laterales Zumarraga y Álvarez facilitó que el Atlético pudiera superar líneas rivales y buscar profundidad por las bandas, aunque los charcos y la lluvia ralentizaban el ritmo de los ataques. Vega Montesinos, Raquel y Yiyi intentaban aprovechar cada balón suelto, buscando espacios entre los defensores, mientras que los movimientos de apoyo y los desmarques constantes ofrecían alternativas de pase incluso en situaciones complicadas.

    A medida que el partido avanzaba, se evidenció la importancia del carácter del equipo. La resistencia física se combinó con la resiliencia mental, recordando a los rojiblancos de antaño que habían dejado su sello en condiciones similares. Las jugadoras mostraron determinación, coraje y solidaridad en cada acción, reflejando que la historia del club no se escribe solo en victorias, sino también en la capacidad de luchar cuando todo parece adverso.

    El barro y la lluvia afectaban tanto al control del balón como a la toma de decisiones. Cada pase largo debía calibrarse con precisión; cada intento de regate se convertía en un riesgo. No obstante, la inteligencia táctica del equipo permitió superar muchas de estas dificultades, con movimientos coordinados, apoyo constante y decisiones rápidas. La defensa mantuvo un nivel alto de concentración, cerrando espacios y minimizando errores, mientras que el centro del campo ofrecía soluciones para mantener la posesión y generar ataques, incluso cuando el terreno parecía jugar en contra.

    El primer momento determinante llegó en el minuto 16, cuando una acción a balón parado puso en movimiento a Fiamma Benítez en el corazón del área rival. La venezolana Gaby García, completamente libre de marca tras un error defensivo gravísimo de Yanel Correa, conectó un frentazo imposible de detener para Sol Belotto, inaugurando el marcador con el 01 para las favoritas.

    La jugada evidenció no solo la capacidad ofensiva del Atlético, sino también la necesidad de concentración absoluta en defensa, un recordatorio de que cualquier descuido podía resultar letal en un escenario tan exigente.

    Tras adelantarse en el marcador, el Atlético de Madrid pareció liberarse de un peso y empezó a dominar el ritmo del partido. El Alhama, por su parte, no mostró un plan alternativo claro y se mostró incapaz de generar ocasiones de peligro sobre la portería de Larqué.

    Las oportunidades más claras para ampliar la renta rojiblanca llevaron la firma de Amaiur Sarriegui y Luany, aunque en esta ocasión no estuvieron especialmente acertadas en la definición. Synne Jensen también tuvo momentos de protagonismo, pero la eficacia ofensiva brillaba por su ausencia, recordando a los más veteranos a aquella eliminatoria del pasado curso ante el Cacereño, que se resolvió en la prórroga, aunque con la diferencia de que esta vez el marcador favorecía al Atlético y la sensación era de control absoluto.

    El público, todavía desorientado por el ritmo y la intensidad de la lluvia, apenas pudo celebrar un par de ocasiones antes del descanso. Solo un disparo de Fiamma Benítez, despejado con acierto por Sol Belotto, logró levantar a los espectadores de sus asientos y mantener la tensión antes del entretiempo. La exigua renta de 0-1 era valiosa, pero exigía concentración máxima y disciplina táctica en el segundo acto, especialmente frente a un Alhama que, pese a no haber mostrado alternativas claras, podía sorprender con balones largos o acciones a balón parado.

    El segundo tiempo comenzó con un Atlético decidido a controlar el balón y a aprovechar cualquier debilidad defensiva. La lluvia no cesaba y el barro hacía que cada pase, cada regate y cada salto fueran imprevisibles. Sin embargo, la coordinación entre Quintero, Encarni y Kuki permitió mantener la posesión y distribuir el juego hacia las bandas, donde Zumarraga y Álvarez ofrecían apoyo constante a las jugadoras ofensivas. El tridente de ataque, a pesar de las dificultades, continuó moviéndose con inteligencia, buscando espacios y desmarques que pusieran en aprietos a la defensa rival.

    La intensidad física del partido se combinaba con la táctica. Cada acción defensiva, cada interceptación y cada pase al hueco era un recordatorio de la importancia de la concentración, especialmente en un terreno resbaladizo donde un fallo podía costar caro. Sol Belotto seguía mostrando seguridad bajo palos, mientras que Caravaca y Correa mantenían el equilibrio defensivo, cerrando espacios y anticipándose a los movimientos rivales.

    El Atlético, consciente de que debía conservar la ventaja, ajustó su presión y su posicionamiento. La línea defensiva se retrasó ligeramente para evitar contragolpes y permitir que los centrocampistas se sumaran al ataque con mayor libertad.

    Las jugadas a balón parado seguían siendo una amenaza, y cada córner o falta lateral generaba tensión en el área rival. Las jugadoras del Alhama intentaban reaccionar, pero la falta de coordinación y el terreno húmedo limitaban su capacidad de generar peligro real.

    A medida que el reloj avanzaba, el partido se convirtió en un auténtico test de resistencia. Cada jugadora debía combinar técnica, táctica y físico, mientras la lluvia caía sin cesar y el barro condicionaba el ritmo. El Atlético supo adaptarse mejor a las condiciones adversas, demostrando experiencia y solidez mental. Cada recuperación, cada desmarque y cada pase preciso reafirmaban que el equipo estaba preparado para competir en cualquier circunstancia, siguiendo el legado de las leyendas rojiblancas que habían dejado su huella en condiciones similares.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    La segunda mitad también ofreció momentos de emoción y tensión. Fiamma Benítez volvió a generar peligro con su capacidad de llegada y su disparo potente, aunque la portera Belotto respondió con seguridad. Vega Montesinos, Raquel y Yiyi continuaron buscando la portería rival, moviéndose con dinamismo y aprovechando cualquier resquicio defensivo. Sin embargo, la eficacia ofensiva seguía siendo limitada, recordando que las condiciones del terreno y la presión defensiva hacían muy difícil concretar las ocasiones.

    Parecía que la noche en Murcia iba a ser una más de esas en las que el Atlético de Madrid Femenino controlaba el partido con la comodidad que da la superioridad, la experiencia y la calidad individual de sus jugadoras. Tras la primera mitad, la sensación era que las rojiblancas tenían el encuentro dominado, con un marcador favorable que les permitía respirar con tranquilidad y planificar un segundo tiempo sin sobresaltos. Sin embargo, la Copa de la Reina tiene sus propias leyes, y aquella tarde dejó claro que la historia escrita no garantiza nada, que en este torneo los giros inesperados y las sorpresas son moneda corriente, y que la gloria se paga con sangre, sudor y nervios al límite. El Alhama, consciente de la superioridad inicial de su rival, se refugiaba, esperaba su momento y, con paciencia, buscaba hilos de esperanza en cada balón dividido, en cada pérdida de balón, en cada detalle que pudiera romper la tela de seguridad que el Atlético había tejido en los primeros 45 minutos. La tensión crecía, casi invisible, hasta que un instante cambió por completo la dinámica del encuentro.

    El minuto 93 quedó marcado en el recuerdo como un punto de inflexión dramático, un instante en el que la comodidad de las colchoneras se evaporó como arena entre los dedos. Luany, la exjugadora del Madrid CFF, cometió un juego peligroso sobre Judith Caravaca y vio la tarjeta roja directa. La decisión de la colegiada, severa y categórica, provocó un temblor en la defensa atlética y una explosión de confianza en el Alhama. Aquel instante transformó un partido que parecía controlado en una pesadilla de incertidumbre para las visitantes, que de repente se encontraron con diez jugadoras sobre el campo, con media hora de tensión por delante y un rival crecido por la superioridad numérica que empujaba con fuerza implacable hacia la portería de Patri Larqué. El Alhama olió sangre, la recta final se convirtió en un asedio, un martilleo constante, un acoso que parecía dispuesto a derribar los muros rojiblancos, y el premio no tardó en llegar.

    En el minuto 95, cuando la desesperación y la ansiedad se mezclaban en el banquillo del Atlético, llegó el empate. Un disparo de Belén Martínez desde el área, tocado por Silvia Lloris, se introdujo en la portería rojiblanca para consumar un autogol que suponía el 11 definitivo en el último suspiro.

    La confusión y la impotencia se reflejaban en los rostros de las colchoneras mientras el Alhama celebraba un empate que sabía a victoria momentánea. Aquella acción no solo nivelaba el marcador, sino que también trastocaba los planes de Víctor Martín, quien veía cómo el control que había ostentado su equipo se desvanecía en cuestión de segundos. La presión subía como un manto de incertidumbre, la adrenalina se disparaba y la idea de una prórroga inevitable comenzaba a instalarse en la mente de todas.

    (Fuente: Alhama ElPozo)

    El partido se adentró en la prórroga con un Atlético ya nervioso, consciente de que cada segundo perdido podría costarles caro. La tensión era palpable, los movimientos eran más rápidos, los pases más forzados y la ansiedad comenzaba a morder el ánimo de las jugadoras.

    La prórroga no fue un mero trámite; fue un compendio de oportunidades, de decisiones al límite, de acciones que podían cambiar la historia de un torneo entero. Un gol anulado a las rojiblancas por un fuera de juego discutible elevó aún más la sensación de injusticia momentánea, mientras que una ocasión clarísima de Marta Gestera para el Alhama mantenía a todos al borde del asiento.

    Cada pase, cada despeje, cada regate parecía cargado de un peso descomunal, y la tanda de penaltis comenzó a perfilarse como el único escenario posible para decidir quién avanzaría.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Cuando llegó la tanda de penaltis, el silencio se volvió absoluto, solo roto por el eco de los pasos de las jugadoras y el sonido seco del balón al ser lanzado.

    (Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad: Ruth

    La primera serie fue un duelo de nervios y precisión. Para el Atlético, Boe Risa, Fiamma, Gaby García, Silvia Lloris y Ana Vitoria marcaron con temple y determinación, mientras que Sol Bellotto, arquera del Alhama, logró detener el lanzamiento de Macarena Portales, encendiendo una chispa de esperanza en su equipo. El Alhama respondió con Nuria, Anita, Quintero y Estefa transformando sus penales en ocasiones de ilusión, hasta que el destino del partido quedó en manos de la última serie. Patri Larqué emergió como heroína del momento, primero deteniendo el disparo de Astrid Álvarez y luego el de Marta Gestera, consumando una victoria que resonaba con coraje, corazón y carácter inquebrantable.

    El triunfo del Atlético no fue un triunfo cualquiera. Fue la recompensa a la paciencia, al temple y a la capacidad de sobreponerse a la adversidad.

    Las rojiblancas habían sobrevivido a una embestida inesperada, a un momento de inferioridad numérica que podría haber truncado cualquier aspiración, y habían demostrado, una vez más, que en la Copa de la Reina no hay rendiciones anticipadas, que cada minuto cuenta, que cada jugada puede convertirse en historia. La euforia no solo llenó el rostro de las jugadoras, sino que impregnó la grada y los corazones de todos aquellos que siguen con pasión a este equipo.

    Con una mezcla de alivio y orgullo, las colchoneras sellaron su pase a los cuartos de final, cerrando un 2025 que, a pesar de las dificultades, terminaba con una sonrisa y la satisfacción de haber superado un compromiso que antaño les habría sido esquivo.

    Tras su victoria en los once metros , el siempre corajudo Atlético de Madrid  se une en la siguiente ronda al Athletic Club, Costa Adeje Tenerife, Badalona, Real Madrid, Real Sociedad, Madrid CFF y Fútbol Club Barcelona en los cuartos de final.

    El siguiente capítulo de este magnífico torneo queda aún pendiente de la celebración del sorteo protocolario en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, un evento que todavía no tiene fecha de celebración y se espera que la RFEF lo haga público lo antes posible para que así los fans puedan organizar su agenda.

    La gran final, para la que todavía restan varias eliminatorias, se trasladará posiblemente a Gran Canaria, un lugar huérfano de fútbol femenino desde que, incomprensiblemente, la U.D. Las Palmas cerró la sección en junio de 2011.

    El favorito es el actual campeón, un cuadro azulgrana que venció por 1-6 al Deportivo Alavés, al que no pudimos cubrir como nos hubiera gustado al coincidir en el tiempo con el cara a cara de las madrileñas, que dejó a más de uno, me incluyo, pendiente una revisión en la unidad de cardiología, así es este equipo, en los próximos días.

    (Fuente: RFEF)

    📋 Ficha técnica |

    Alhama ElPozo: Sol, Astrid, Yanel (Núria Martínez), Judith Caravaca, Aitana, Kuki, Aldrith (Gestera), Encarni (Patricia Miñano), Yiyi (Estefa), Raquel Pinel (Belén Martinez).

    Atlético de Madrid: P. Larqué, Medina, Lloris, Menayo (Xénia Pérez), Alexia Fernández, Gaby García, Júlia Bartel (Maca), Fiamma Benítez, Luany, Jensen (Celia Gómez), Amaiur Sarriegui.

    Colegiada: Andrea Firvida Fernández

    Martín (52′,Amarilla), Encarni (57′,Amarilla), Aitana Zumárraga (65′,Amarilla), Judith Caravaca (84′,Amarilla), Xènia Pérez (85′,Amarilla), Luany (89′,Amarilla), Patricia Larqué (93′,Amarilla), Luany (93′,Roja), Belén Martínez (108′,Amarilla), Marta Gestera (119′,Amarilla), Ana Velázquez (121′,Amarilla).

    Incidencias: Partido correspondiente a la ronda de octavos de final de la Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026 entre el Alhama ElPozo y el Atlético de Madrid que se ha celebrado a las 19:00 horario peninsular sobre el césped artificial del Estadio Municipal José Kubala en la Región de Murcia.

    Goles:

    0-1 Gaby García 16’ ⚽️

    1-1 Silvia Lloris (P.P.) 95’ ⚽️

    Penaltis:

    0-1 Vilde Bøe Risa’ ⚽️

    1-1 Nuria’ ⚽️

    1-2 Fiamma Benítez’ ⚽️

    2-2 Anita’ ⚽️

    2-3 Gaby García’ ⚽️

    3-3 Aldrith Quintero’ ⚽️

    ❌ Maca Portales’ ⚽️

    3-4 Silvia Lloris’ ⚽️

    4-4 Estefanía Lima’ ⚽️

    4-5 Ana Vitoria’ ⚽️

    ❌ Marta Gestera’ ⚽️

    Vídeo |

  • La previa | Cuando la Copa llama a la puerta del alma: Alhama sueña, el Atlético responde y la Reina exige verdad en el José Kubala

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ Hay partidos que no se explican con estadísticas ni se resuelven con presupuestos. Hay noches que nacen con vocación de recuerdo, que se alimentan de contexto, de necesidad y de emoción acumulada. El Alhama ElPozo y el Atlético de Madrid se citan en Murcia para disputar algo más que un billete a cuartos de final de la Copa de la Reina. Se enfrentan dos maneras de estar en el fútbol, dos momentos vitales distintos y una misma certeza compartida: durante noventa minutos —o los que haga falta— solo sobrevivirá quien sea capaz de competir sin excusas, sin red y sin miedo.

    La Copa de la Reina no entiende de inercias ni de escudos blindados. Es un torneo que se construye desde la intemperie emocional, desde el error que castiga sin aviso y desde la valentía del que decide creer cuando todo parece perdido. Por eso el duelo entre el Alhama ElPozo y el Atlético de Madrid Femenino, correspondiente a los octavos de final, trasciende la lógica habitual del favorito contra el aspirante. Se juega el domingo 21 de diciembre a las 19:00 horas en el estadio José Kubala, sobre césped artificial, en eliminatoria única y con un contexto que convierte el encuentro en un espejo de lo que hoy es —y hacia dónde camina— el fútbol femenino español.

    El Atlético de Madrid llega a Murcia con la etiqueta inevitable de gigante. Subcampeón de la última edición tras caer en la final frente al FC Barcelona, habitual en la fase final del torneo y representante español en la Champions League Femenina, el conjunto rojiblanco afronta esta Copa con la obligación implícita de competir hasta el final. Pero la obligación no siempre es una aliada. A veces pesa. A veces bloquea. Y el momento que atraviesan las de Víctor Martín invita más a la prudencia que a la arrogancia.

    La derrota reciente por 4-0 ante el Olympique de Lyon en la última jornada de la fase liga de la Champions no fue solo un golpe en lo clasificatorio. Fue, sobre todo, un recordatorio de que el Atlético vive una etapa de transición emocional y futbolística. A ese revés europeo se suma un empate previo en la máxima competición continental y una racha de tres partidos consecutivos sin ganar en la Liga F Moeve. No es una crisis abierta, pero sí un tramo de temporada en el que las certezas se han diluido y las sensaciones no acompañan al talento de la plantilla.

    Frente a ellas estará un Alhama ElPozo que vive una realidad diametralmente opuesta en términos de expectativas, pero no necesariamente en términos de ambición. El conjunto murciano llega a esta eliminatoria inmerso en una dinámica muy negativa en la Liga F, con seis derrotas consecutivas que han erosionado la confianza y han encendido las alarmas en lo clasificatorio. Sin embargo, la Copa representa otro universo. Un espacio de oportunidad. Un refugio emocional en el que reencontrarse con lo que este equipo fue capaz de construir no hace tanto.

    Porque el Alhama no es un recién llegado sin memoria. Su historia reciente está marcada por una de las gestas más recordadas del fútbol femenino español moderno. La temporada 2022-2023 quedó grabada a fuego para este club y para toda una región. Aquella Copa de la Reina, disputada en formato “Final Four” en el estadio de Butarque, fue el escenario donde el Alhama compartió foco con gigantes históricos, compitió sin complejos y demostró que los sueños también pueden llevar acento murciano. El Atlético de Madrid fue entonces quien, de la mano de Manolo Cano, logró colarse en la final y levantar el trofeo frente al Real Madrid en un ejercicio de resistencia y fe. Pero para el Alhama, el simple hecho de estar allí, de mirar de frente a los grandes y sentirse parte del relato, supuso un antes y un después.

    Ese recuerdo no garantiza nada en el presente, pero alimenta una idea poderosa: los gigantes también caen. Y la Copa es el lugar donde esa verdad se manifiesta con mayor crudeza.

    El partido se jugará en el José Kubala, un estadio que el Alhama ha elegido conscientemente como escenario para intentar equilibrar fuerzas. El césped artificial no es un detalle menor. Cambia los ritmos, altera los botes, exige adaptación constante y penaliza al equipo que no entra rápido en el partido. Para un Atlético acostumbrado a contextos de máxima exigencia europea, pero mayoritariamente sobre hierba natural, el reto no es técnico, sino mental. Aceptar el contexto sin protestar. Entender que el partido no será brillante, sino áspero. Y competir desde ahí.

    En Murcia se respira algo más que expectación. Se respira la sensación de que este encuentro puede ser algo más que un trámite para el Atlético y algo más que un premio para el Alhama. Es una de esas noches que activan la mística copera, esa que no entiende de clasificaciones ni de dinámicas previas. Esa que se alimenta del ruido del público, del nervio del favorito y de la fe del que no tiene nada que perder.

    Desde el punto de vista táctico, el choque promete contrastes claros. El Alhama de Jovi García previsiblemente apostará por un bloque compacto, solidario, con líneas muy juntas y un plan de partido orientado a minimizar espacios. No habrá concesiones innecesarias. Cada metro será defendido como si fuera propio. El objetivo será llevar el partido vivo el mayor tiempo posible, incomodar al Atlético, obligarlo a tomar decisiones precipitadas y castigar cualquier relajación.

    La experiencia de jugadoras como Estefa será fundamental para ordenar al equipo en los momentos de mayor sufrimiento. Su lectura del juego, su capacidad para temporizar y su liderazgo silencioso pueden marcar la diferencia en un contexto de máxima exigencia emocional. El desparpajo de Javiera Toro, con su capacidad para romper líneas y aportar energía en ataque, será uno de los principales argumentos ofensivos del conjunto murciano. Y bajo palos, la fiabilidad de Elena de Toro se antoja imprescindible. En una eliminatoria a partido único, la portera siempre es una protagonista potencial. Un penalti detenido, una mano imposible o una salida valiente pueden cambiar el signo de toda una temporada.

    Jovi García es consciente de que su equipo necesita rozar la perfección para tener opciones reales. No basta con competir bien durante fases del partido. Será necesario mantener la concentración durante los noventa minutos, gestionar los momentos de inferioridad emocional y aceptar que habrá tramos de sufrimiento. Pero también sabe que la presión recae íntegramente sobre el Atlético. Y esa presión, bien gestionada, puede convertirse en aliada del que juega en casa.

    El Atlético de Madrid, por su parte, afronta el duelo con una obligación que va más allá del resultado. Necesita recuperar sensaciones, reconectar con su identidad competitiva y demostrar que, incluso en momentos de duda, sigue siendo un equipo reconocible. Víctor Martín deberá decidir hasta qué punto rota su once o apuesta por un bloque más reconocible que recupere automatismos. La Copa suele ser terreno fértil para las rotaciones, pero también un espacio donde los errores se pagan caros. Encontrar el equilibrio entre dar minutos y no perder jerarquía será una de las claves del planteamiento rojiblanco.

    El Atlético tiene calidad de sobra para dominar el juego. Tiene jugadoras capaces de marcar diferencias individuales, de acelerar el ritmo cuando el partido lo exige y de interpretar los momentos. Pero la Copa no perdona la falta de intensidad ni la desconexión emocional. No basta con tener el balón. Hay que saber qué hacer con él cuando el rival se cierra, cuando el campo no ayuda y cuando el reloj avanza sin que el marcador se mueva.

    En ese contexto, futbolistas como Synne Jensen están llamadas a ser determinantes. Su capacidad para atacar el espacio, para ofrecer desmarques constantes y para amenazar la espalda de la defensa rival puede abrir grietas en un bloque que se espera muy cerrado. El liderazgo de las veteranas del vestuario, ese que no siempre se ve pero que se siente en los momentos de duda, será igualmente clave. En partidos así, el colmillo competitivo y el temple pesan tanto como la calidad técnica.

    Más allá de lo estrictamente deportivo, este partido es también un reflejo del momento que vive el fútbol femenino español. La convivencia entre proyectos modestos que luchan por consolidarse en la élite y clubes históricos que compiten en Europa define una liga cada vez más plural, más exigente y más atractiva. El Alhama representa la resistencia. La identidad de un club que ha sabido crecer desde la base, que ha vivido ascensos y descensos, alegrías y golpes, y que no renuncia a soñar incluso cuando el presente aprieta.

    El Atlético encarna la ambición estructural. La necesidad de responder siempre como favorito. La exigencia constante de competir al máximo nivel, incluso cuando las circunstancias no acompañan del todo. Es un club que ha hecho de la regularidad su seña de identidad en los últimos años, pero que ahora transita una etapa de reajuste en la que cada partido es una prueba de carácter.

    La Copa de la Reina, en ese sentido, actúa como un espejo. No entiende de dinámicas previas ni de presupuestos. Solo exige noventa minutos de verdad.

    Y ahí es donde el Alhama se agarra a la mística copera, a la posibilidad de escribir la página más brillante de su historia reciente. Dar la sorpresa ante un equipo Champions no es solo una hazaña deportiva. Es una declaración de intenciones. Un mensaje al vestuario, a la afición y a toda la Región de Murcia de que este club tiene alma y ambición.

    Para el Atlético, mientras tanto, cada partido es una oportunidad para recomponerse. Para cerrar heridas. Para recordar quién es y de dónde viene. Despedir 2025 con los deberes hechos, avanzando de ronda y recuperando sensaciones, es un objetivo tan necesario como simbólico. La Copa puede ser refugio o tormenta. Puede servir para reencontrarse o para profundizar las dudas. Todo dependerá de la actitud con la que se afronte el reto.

    El formato de eliminatoria única eleva la tensión hasta el límite. No hay margen de error. No hay partido de vuelta para corregir fallos. Cada decisión, cada despeje, cada balón dividido adquiere un valor desproporcionado.

    El césped artificial, el ambiente local y la necesidad del Alhama de ofrecer una alegría a su afición convierten el escenario en un pequeño volcán emocional.

    Las estadísticas y los precedentes pasarán a un segundo plano en cuanto ruede el balón. Quedará el ruido del público, el tacto extraño del balón sobre el sintético, la tensión en cada despeje y la sensación constante de que cualquier detalle puede cambiarlo todo. El Alhama buscará el partido de su vida. El Atlético, la reafirmación de su jerarquía.

    Y en medio, la Copa de la Reina volverá a recordarnos por qué es el torneo donde el fútbol femenino español se mira al espejo de la emoción. Porque hay noches que no se repiten. Porque hay partidos que marcan trayectorias. Porque hay escenarios donde la fe compite de tú a tú con el talento.

    Murcia se prepara para una noche que puede ser histórica o simplemente inolvidable. El José Kubala será juez y testigo de un duelo donde nadie regalará nada y donde todo estará en juego. El Alhama cree. El Atlético responde. Y la Copa exige verdad.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026

    🔥 Alhama ElPozo 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    ⚔️ Eliminatoria de octavos de final ⚔️

    📅 Domingo , 21  de diciembre de 2025

    🚀 Día de partido | Matchday 

    📺 RFEF TV (YouTube)

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    🏟️ Estadio José Kubala, Murcia 

    (Fuente: Liga F Moeve)

  • Oficial | ¿Dónde ver el Alhama C.F. vs Atlético de Madrid ?

    (Fuente: Getty imágenes)

    ⬛️ Descubre cómo puedes seguir las evoluciones del cruce entre murcianas y madrileñas.

    Se podría decir que el Alhama sueña, el Atlético de Madrid responde y la Copa de la Reina Iberdrola vuelve a invocar su hechizo en el Estadio José Kubala, no va más.

    (Fuente: Alhama ElPozo)

    Hay partidos que no entienden de categorías, rachas ni presupuestos y hay encuentros que se explican desde la emoción, desde la épica latente que solo las competiciones del KO saben despertar.

    La Copa de la Reina pertenece a ese territorio casi mágico en el que lo improbable se convierte en posible y donde cada balón dividido es una declaración de intenciones. En ese escenario comparecen el Alhama Club de Fútbol ElPozo y el Atlético de Madrid Femenino, dos equipos separados por historia, palmarés y contexto competitivo, pero unidos durante noventa minutos por una misma obsesión: seguir vivos en la competición más romántica del fútbol femenino español.

    En la Región de Murcia, en el José Kubala de césped artificial, el modesto desafía al gigante, la ilusión se mide al oficio y la Copa vuelve a reclamar su protagonismo eterno.

    El Alhama Club de Fútbol llega a esta cita con la mochila cargada de realidades complejas, pero también de sueños intactos. El conjunto dirigido por Jovi García transita por la Primera División Femenina desde una posición incómoda, decimocuarto en la clasificación con apenas nueve puntos, pero sostenido fuera del descenso por la inestabilidad de rivales directos como el DUX Logroño y el Levante Unión Deportiva.

    El contexto liguero no es sencillo, y la reciente derrota por 0-1 ante el Badalona en el Francisco Artés Carrasco, con un solitario tanto de Lice Chamorro, ha añadido una dosis extra de urgencia y reflexión. Sin embargo, la Copa de la Reina es otra cosa. Es otro relato. Y el Alhama lo sabe.

    Las murcianas ya demostraron en dieciseisavos de final que están dispuestas a competir esta Copa con la fe del que no tiene nada que perder.

    En El Vivero, ante el Sport Extremadura, el Alhama firmó una victoria de carácter por 1-2, cimentada en la sangre fría de Estefa desde el punto de penalti y en el oportunismo de Javiera Toro, goles que hicieron estéril la diana local de Anlly. Aquella noche no solo sirvió para avanzar de ronda; sirvió para reafirmar una identidad, para recordar que este equipo, campeón de la Primera RFEF, no ha olvidado cómo se compite en escenarios de máxima tensión.

    Enfrente estará un Atlético de Madrid que entra en liza por primera vez en esta edición copera, exento de la tercera ronda gracias a su condición de equipo de élite. Las rojiblancas llegan a Murcia con el peso de la historia sobre los hombros, pero también con ciertas dudas recientes que humanizan a un bloque acostumbrado a competir por todo.

    El equipo de Víctor Martín viene de caer con contundencia en Francia ante el Olympique de Lyon por 0-4, una derrota que evidenció las diferencias actuales con la élite europea. Antes, en Ipurúa, no pudo pasar del empate 2-2 frente a la Sociedad Deportiva Eibar en un encuentro marcado por las rotaciones masivas del técnico madrileño, una decisión que priorizó la gestión de esfuerzos pero que dejó un poso de irregularidad.

    El Atlético es actualmente cuarto en la Liga F, con 26 puntos, a cuatro de la Real Sociedad —su primer rival en el calendario de 2026— y a seis del Real Madrid, segundo clasificado. Números que no alarman, pero que sí exigen una respuesta inmediata en términos de sensaciones. Y qué mejor escenario que la Copa de la Reina para reencontrarse con la mejor versión competitiva de un equipo que sabe lo que es levantar este trofeo y que tiene en la memoria reciente la herida abierta de la final perdida el curso pasado.

    Porque el Atlético de Madrid fue finalista de la Copa de la Reina 2024, cayendo por 2-0 ante el Barcelona en El Alcoraz de Huesca. Aquella derrota, lejos de diluirse en el olvido, sigue siendo un motor interno para una plantilla que ambiciona volver a saborear el éxito copero. No en vano, el club rojiblanco ha conquistado este título en dos ocasiones, en 2016 y 2023, y aspira a sumar una tercera corona que refuerce su identidad ganadora en el fútbol femenino español. Desde los despachos, Lola Romero continúa impulsando un proyecto que quiere volver a situar al Atlético en el mapa de los grandes éxitos, no solo como aspirante, sino como protagonista real.

    El duelo en el José Kubala no es nuevo en la memoria colectiva de ambos equipos. Los precedentes históricos entre el Alhama ElPozo y el Atlético de Madrid son claramente favorables a las colchoneras: cuatro victorias en cuatro enfrentamientos. El último de ellos, correspondiente a la novena jornada liguera, se saldó con un contundente 4-0 para las capitalinas, con un doblete de la noruega Synne Jensen, una de las futbolistas llamadas a marcar diferencias en este tipo de eliminatorias. Jensen vuelve a ser una amenaza real para el marco defendido por Elena de Toro, portera del Alhama y uno de los pilares silenciosos del equipo murciano.

    Pero si hay un antecedente que el Alhama se aferra como ejemplo de que los gigantes también caen, ese es el recuerdo imborrable de la temporada 2022-2023. Entonces, ambos conjuntos se cruzaron en la “Final Four” organizada por la RFEF en el Estadio de Butarque, en Leganés. De la mano de Manolo Cano, el Atlético se coló en la final y acabaría levantando el trofeo a costa del Real Madrid en un ejercicio de resistencia y fe.

    Aquella edición quedó grabada como una de las más épicas de la historia reciente del torneo, y aunque el desenlace favoreció a las rojiblancas, el simple hecho de compartir escenario en una fase tan avanzada sigue siendo un orgullo competitivo para el Alhama.

    El partido se disputará a eliminatoria única, un formato que eleva la tensión hasta el límite y que convierte cada error en potencialmente definitivo. El Alhama ha elegido el José Kubala, de césped artificial, como escenario para intentar equilibrar fuerzas. No es un detalle menor. El bote del balón, la velocidad del juego, la adaptación al terreno… todo suma cuando se trata de incomodar a un rival habituado a contextos de máxima exigencia. En Murcia se respira la sensación de que este partido puede ser algo más que un trámite para el Atlético y algo más que un premio para el Alhama.

    La expectación se ha visto reforzada por la confirmación, casi a última hora, de que la Real Federación Española de Fútbol se encargará de producir el encuentro a través de RFEF TV, disponible en YouTube y accesible de manera gratuita para todos los públicos.

    Enlace para ver el encuentro |

    https://www.youtube.com/live/a2bS7eUeRxc?si=9CFdGppWqUfAohaG

    Una noticia celebrada por ambas aficiones y por el fútbol femenino en general, que vuelve a encontrar en la visibilidad uno de sus grandes aliados.

    La Copa de la Reina se podrá vivir sin barreras, sin excusas, con la posibilidad de que cualquier espectador descubra, quizá por primera vez, la magia que encierra este torneo.

    Desde el punto de vista táctico, el choque promete contrastes. El Alhama previsiblemente apostará por un bloque compacto, solidario, con líneas juntas y un plan de partido orientado a minimizar espacios y castigar cualquier relajación del rival. La experiencia de jugadoras como Estefa, el desparpajo de Javiera Toro y la fiabilidad de Elena de Toro bajo palos serán fundamentales para sostener el pulso durante los noventa minutos. Jovi García es consciente de que su equipo necesita rozar la perfección para tener opciones reales, pero también sabe que la presión recae íntegramente sobre el Atlético.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Las rojiblancas, por su parte, afrontan el duelo con la obligación implícita de imponer su jerarquía sin caer en la ansiedad. Víctor Martín deberá decidir hasta qué punto rota su once o apuesta por un bloque más reconocible que recupere automatismos y sensaciones.

    El Atlético de Madrid tiene calidad de sobra para dominar el juego, pero la Copa no perdona la falta de intensidad ni la desconexión emocional. Futbolistas como Synne Jensen, con su capacidad para atacar el espacio, o el liderazgo silencioso de las veteranas del vestuario, están llamadas a marcar el ritmo de una eliminatoria que exige colmillo y temple.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Más allá de lo estrictamente deportivo, este partido es también un reflejo del momento que vive el fútbol femenino español. La convivencia entre proyectos modestos que luchan por consolidarse en la élite y clubes históricos que compiten en Europa define una liga cada vez más plural, más exigente y más atractiva. El Alhama representa la resistencia, la identidad de un club que ha sabido crecer desde la base y que no renuncia a soñar. El Atlético encarna la ambición estructural, la necesidad de responder siempre como favorito, incluso cuando las circunstancias no acompañan del todo.

    La Copa de la Reina, en ese sentido, actúa como un espejo. No entiende de dinámicas previas ni de presupuestos. Solo exige noventa minutos de verdad. Y ahí es donde el Alhama se agarra a la mística copera, a la posibilidad de escribir la página más brillante de su historia reciente. Dar la sorpresa ante un equipo Champions no es solo una hazaña deportiva; es una declaración de intenciones, un mensaje al vestuario, a la afición y a toda la Región de Murcia de que este club tiene alma y ambición.

    El Atlético, mientras tanto, sabe que cada partido es una oportunidad para recomponerse, para cerrar heridas y para recordar quién es y de dónde viene. Despedir 2025 con los deberes hechos, avanzando de ronda y recuperando sensaciones, es un objetivo tan necesario como simbólico.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Mirar al 2026 con esperanza implica competir cada encuentro con la intensidad del que no se siente cómodo en la duda. Partido a partido, como dicta el mantra rojiblanco, pero sin olvidar que la Copa exige algo más: coraje, corazón y una fe inquebrantable en el escudo.

    Cuando el balón eche a rodar en el José Kubala, todo lo anterior quedará en suspenso.

    Las estadísticas, los precedentes y las clasificaciones pasarán a un segundo plano. Quedará el ruido del público, el tacto extraño del césped artificial, la tensión en cada despeje y la sensación de que cualquier detalle puede cambiarlo todo. El Alhama buscará el partido de su vida. El Atlético, la reafirmación de su jerarquía.

    Y la Copa de la Reina, una vez más, volverá a recordarnos por qué es el torneo donde el fútbol femenino español se mira al espejo de la emoción.

    Porque hay noches que no se repiten. Y esta, en Murcia, tiene todos los ingredientes para ser una de ellas.

    (Fuente: Liga F Moeve)

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    📅 Domingo , 21  de diciembre de 2025

    🚀 Día de partido | Matchday 

    📺 RFEF TV (YouTube)

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    🏟️ Estadio José Kubala, Murcia 

    (Fuente: Alhama ElPozo)
  • La crónica | El ONA asalta Lorca

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ▶️ Lice Chamorro le da los tres puntos al FC Badalona Women en duelo equilibrado que se decidió a última hora.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    estadio empujará. El sol del mediodía dibujará sombras largas. Y en medio de todo, 22 futbolistas jugarán mucho más que un partido.

    “En días como este, el fútbol no se explica. Se siente. Se aprieta el puño cuando el equipo salta al césped, se muerde el labio cuando la pelota se pierde por un metro, se levanta el estadio cuando una futbolista cae y se levanta con la mirada encendida. Este Alhama–Badalona no es un duelo de clasificación: es un duelo de convicción. Y si algo hemos aprendido de la Liga F Moeve es que los equipos que creen, que se mantienen firmes cuando sopla el viento en contra, son los que sobreviven. Que sea una mañana de esas que quedan grabadas. Que sea una mañana de fútbol de verdad.”

    Ahí tienes tu previa épica, unificada, extensa y estilo Manu López para un partido que, sin ser de escaparate, tiene alma de final.

    El duelo al detalle |

    🔜 𝙉𝙀𝙓𝙏 𝙂𝘼𝙈𝙀

    🏆 Liga F Moeve

    🤍 Temporada 2025-2026

    🩵 Matchday 13 | Día de partido

    🔥 Alhama Club de Fútbol ElPozo 🆚 F.C. Badalona Women 🔥

    📅 Domingo, 7 de diciembre de 2025

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN 2

    🏟️ Estadio Francisco Artés Carrasco, Lorca

    Los onces |

    Había un murmullo extraño en Lorca, un ruido que se mezclaba entre la preocupación y la convicción. El Alhama, necesitado de puntos como quien necesita aire en un suspiro, llegaba a la cita con la obligación moral y deportiva de convertir el feudo murciano en un fortín, ese término que en el sur se vuelve promesa y en la tabla es supervivencia pura. Diez puntos, solo diez, dibujaban un paisaje que no admitía dudas: ganar o sufrir. Del otro lado, un Badalona ONA recién aterrizado en la élite, con la osadía del que sabe que en Liga F, a veces, los peces pequeños también muerden. Llegaban heridos en orgullo tras ver cómo el Espanyol se derrumbaba 2-5 ante el Madrid CFF… y sabían que Lorca era la oportunidad perfecta para pescar en río revuelto.

    El partido nació sin anestesia. Ni compases de espera, ni tanteos diplomáticos. A los cinco minutos, el ONA enseñó colmillo con su jugada más fina del arranque: triangulación limpia, ruptura de Irina y un disparo que se marchó alto, sí, pero que sirvió como declaración de intenciones. El Alhama respondió con una claridad aún mayor: Gestera, convertida en un veneno al espacio, encaró, recortó hacia dentro y pisó área como si el césped estuviera diseñado para su zancada. Tenía todo, absolutamente todo, para el 1-0… pero cruzó de más. En la grada, ese balón rozando el poste sonó como un suspiro colectivo.

    La banda izquierda murciana era un volcán. Belén, siempre punzante, siempre eléctrica, encontró a Gestera una y otra vez entre centrales, lanzando centros rasos con la mala intención de quien sabe que un pequeño desvío puede cambiar una temporada entera. En el 8’, otra llegada; en el 17’, Julve casi firma el 0-1 del ONA con un disparo que lamió el palo. Por ahí, por ese sector donde el Alhama había detectado la grieta en Majarín, se jugaban batallas individuales que definían la temperatura emocional del encuentro.

    En el 23’ llegó el estallido de polémica: disparo de Mariana, mano de Pujadas, revisión en el VS, tensión en las miradas… y decisión final: no hay penalti por rebote previo. El estadio, incrédulo, dejó escapar un rugido que mezclaba frustración e incredulidad.

    Mientras tanto, el Badalona quiso domar el caos desde el balón parado. Y allí emergió Elena de Pozo, monumental, erguida bajo los palos como si estuviera escrita para partidos de cuchillo entre los dientes. Le negó el gol a Banini, a Chamorro, y firmó una parada salvadora en el 37’ que evitó la caída del telón antes del descanso. El choque era adictivo, imprevisible, un péndulo que se movía a gran velocidad sobre un abismo.

    Y en la cabina de “El Partido de Manu”, mientras una colaboradora nos pasaba información desde Lezama, teníamos el corazón partido: Athletic – Levante UD avanzaba como una batalla sin dueño. El fútbol femenino en toda su amplitud, latiendo al mismo tiempo en dos escenarios.

    Las 22 protagonistas se marcharon al descanso sin goles, con la sensación de que el partido estaba vivo, muy vivo, y que la segunda parte sería un examen emocional más que táctico. Barrita energética, sorbo de agua, y vuelta al pulsómetro: la Liga F Moeve te exige enamorarte cada semana y lo consigue.

    Apenas dos minutos después de la reanudación, el Badalona se proyectó al área como si hubiera repasado todos los fallos del primer acto. Pero la acción más clara llegó en el 49’: pase filtrado de Llompat, aparición de Chamorro, regate a Elena… y cuando ya se cantaba el gol, la paraguaya se quedó sin ángulo y el balón murió sin gloria. El murmullo del público era un péndulo emocional.

    El Alhama sufriría un golpe clave en el 62’: Irina, la más móvil, la más flotante entre líneas, cayó lesionada. El equipo lo sintió de inmediato: cambios, reajustes, pérdida de ritmo, pérdida de amenaza interior.

    En el 69’, Cubedo apareció como una heroína catalana para apagar una jugada que olía a gol murciano, aunque la acción terminó anulada por fuera de juego. Era un partido que se movía más por impulsos que por estructuras.

    En el 70’, Belén volvió a levantar al estadio: recuperación agresiva, conducción, centro raso al corazón del área buscando a Astrid… pero María, inapelable, se hizo gigante y atrapó el balón como quien agarra una vida entera.

    Y cuando ya se respiraba el 0-0 como un destino casi innegociable, el fútbol, ese poeta cruel, escribió su verso más doloroso para el Alhama.

    La jugada nació como nacen los goles que marcan temporadas: una transición limpia, un pase vertical quirúrgico que atravesó la defensa murciana dividiéndola en dos. El balón viajó fino, tenso, exacto. Chamorro atacó el espacio con una lectura perfecta, controló orientado hacia el futuro, y encaró a Elena de Pozo en un duelo directo que parecía sacado de un cuadro de guerra.

    Un toque para perfilarse.
    Un segundo para congelar el tiempo.
    Y luego, sangre fría: definición rasa, suave, milimétrica, al poste largo.
    El balón besó la red como si lo hubiese estado esperando toda la contienda.

    La jugada nació como nacen los goles que marcan temporadas: una transición limpia, un pase vertical quirúrgico que atravesó la defensa murciana dividiéndola en dos. El balón viajó fino, tenso, exacto. Chamorro atacó el espacio con una lectura perfecta, controló orientado hacia el futuro, y encaró a Elena de Pozo en un duelo directo que parecía sacado de un cuadro de guerra.

    La jugada nació como nacen los goles que marcan temporadas: una transición limpia, un pase vertical quirúrgico que atravesó la defensa murciana dividiéndola en dos. El balón viajó fino, tenso, exacto. Chamorro atacó el espacio con una lectura perfecta, controló orientado hacia el futuro, y encaró a Elena de Pozo en un duelo directo que parecía sacado de un cuadro de guerra.

    Un toque para perfilarse.
    Un segundo para congelar el tiempo.
    Y luego, sangre fría: definición rasa, suave, milimétrica, al poste largo.
    El balón besó la red como si lo hubiese estado esperando toda la contienda y logró abrir la lata con el 01 en el electrónico sobre el 88 que resultaría definitivo.

    Para el Badalona, la victoria es oro líquido. 16 puntos, salto en la tabla, octavo puesto por delante del Sevilla, y un mensaje claro antes del derbi catalán ante el Barcelona: este equipo está para competir, para resistir, para golpear.

    Para el Alhama, el dolor es grande. Noveno punto, decimocuartas, fuera del descenso pero con el retrovisor lleno.

    Las de Jovi García deberán viajar a Fuenlabrada para medirse al Madrid CFF en el Fernando Torres, en el último partido del año. El regreso a la élite fue hermoso; ahora toca hacerlo sostenible.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Alhama ElPozo: Elena, Zumarraga, Gestera, Caravaca, Astrid Álvarez, Ana Velázquez, Encarni, Belén Martínez, Raquel Pinel, Mariana Díaz y Carla.

    Cambios: Estefa Lima, Yiyi, Vega Montesinos, Patri Miñano y Kuki.

    ONA: Valenzuela, Majarín, Cubedo, Pujadas, Itzi Pinillos, Paula Sánchez, María Llompart, Banini, Elena Julve, Irina Uribe y Lice Chamorro.

    Cambios: Barclays, Loreta y Ana González.

    Incidencias: Partido correspondiente a la decimotercera jornada de la Liga F Moeve 2025-2026 que han jugado el Alhama ElPozo y el ONA sobre una superficie de hierba natural en el Estadio Francisco Artés Carrasco de Lorca.

    Goles:

    1-0 Lice Chamorro 88’ ⚽️

    Vídeo:

  • La previa | Alhama vs ONA

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟦 Una batalla de invierno por la supervivencia y la identidad.

    Publicidad de Netflix

    – Hugo Silva (Un amorLos hombres de Paco), Leonor Watling (La vida breveNo me gusta conducir), Esther Acebo (La casa de papelOperación Marea Negra) y Gorka Otxoa(Machos AlfaDesaparecido) encabezan el reparto de la nueva película española de Netflix, una adaptación del exitoso thriller danés de Netflix Amor para adultos con una visión renovada que traslada la historia al contexto local español.

    Víctor (Hugo Silva) es un empresario de éxito atrapado entre la lealtad a su esposa Noelia (Leonor Watling) y la pasión y ambición que comparte con su amante y socia, Blanca (Esther Acebo), que intenta mantener su lujosa vida a cualquier precio. Javi (Gorka Otxoa), hermano de Victor, será testigo de este triángulo amoroso donde la lealtad y la traición se entrecruzan y nada es lo que parece. 

    Producida por Fonte Films para Netflix, la película está dirigida por Fernando Izquierdo. El proyecto cuenta con guion de Carlos López(El cuerpo en llamasCiudad de sombras), producción de Pablo Isla (El CentroLa sombra de la tierra) y Carla Pérez de Albéniz(Mientras dure la guerra, El desconocido) y producción ejecutiva de Fátima Dapena(Hasta el cieloClanes), y se ha rodado en distintas localizaciones de Barcelona. La película adaptará el largometraje de Netflix Amor para adultos, originalmente basado en la novela Loving Adults, que firma Anna Ekberg.

    Completan el reparto Pau Luna (Chopin, Chopin), Elisabet Gelabert (Te doy mis ojosLa casa de papel) e Íñigo Azpitarte (Cuando dejes de querermeHandia), entre otros, con la colaboración especial de Karra Elejalde (El niñoOcho apellidos vascos).

    Fonte Films echa a andar en otoño de 2022 con el objetivo de apostar por la calidad, la innovación y el talento en la industria audiovisual. Sus fundadores son Pablo Isla (expresidente de Inditex y actual presidente de Nestlé), Carla Pérez de Albéniz (Goya a mejor dirección de producción por Mientras dure la guerra) y María Jesús Román (socia fundadora de MRG Abogados, con más de 20 años de experiencia en el sector audiovisual). A finales de 2024 se presentan sus dos primeros proyectos: Mugaritz. Sin pan ni postre, (Movistar Plus+, documental dirigido por Paco Plaza, que se alza con el premio Culinary Zinema en el Festival de San Sebastián), y La sombra de la tierra (Atresmedia, serie dirigida por Elvira Mínguez). En otoño de 2025 ha estrenado El Centro (Movistar+, serie dirigida por David Ulloa y protagonizada por Juan Diego Botto, Tristán Ulloa y Clara Segura, entre otros) y el próximo año estrenará Zeta(Prime Video, dirigida por Dani de la Torre, protagonizada por Mario Casas y Luis Zahera). Esta película es su primera colaboración con Netflix.

    Hay partidos que no nacen del calendario. Nacen del contexto, del peso invisible de las dinámicas, del rumor interior que acompaña a los equipos cuando la clasificación aprieta y la temporada cruza esa frontera emocional donde cada punto vale más que tres. Y el duelo de este domingo en el Complejo Deportivo del Alhama se inscribe exactamente allí: en el corazón de la lucha por la permanencia y en el alma de dos equipos que necesitan reencontrarse consigo mismos.

    Hay domingos en los que el fútbol femenino español respira algo más que puntos: respira carácter, identidad, memoria y supervivencia. Y este 7 de diciembre, a las 12:00h, el José Kubala volverá a ponerse el traje de las grandes tardes para empujar al Alhama CF ElPozo, un equipo nacido para competir desde la humildad más pura, frente a un FC Badalona Women que representa la solidez, el orden y la obstinación de quienes saben que en la Liga F Moeve no se perdona ni un segundo de desconcentración. Lo dará DAZN, pero lo sentirán miles de corazones repartidos entre Murcia, Cataluña y los rincones donde el fútbol femenino ya es una religión cotidiana.

    Nueve puntos. Ese es el ancla y a la vez el flotador del Alhama: marca la permanencia, la línea que separa la angustia del alivio. Pero llega en un momento complicado: seis jornadas consecutivas sin ganar, un tramo que ha puesto a prueba la resiliencia del grupo y la capacidad del cuerpo técnico para reconstruir confianza en momentos decisivos.

    El último golpe, un 3-1 ante la Real Sociedad, dejó más interrogantes que certezas. No estuvieron Javiera Toro, referente de carácter y salida limpia desde atrás; Nuria Martínez, pieza clave para sostener ritmo e intensidad en la medular; ni Elsa Santos, un recurso ofensivo que oxigena y rompe líneas. Tres ausencias que pesaron y que obligaron a Jovi García a reajustar un once ya de por sí castigado.

    Pero si algo caracteriza al Alhama es que nunca baja los brazos. El Kubala es ese lugar en el que el viento parece girar a favor cuando la grada aprieta, cuando el equipo se siente en comunión con una afición que ha visto ascensos imposibles, permanencias épicas y tardes en las que lo emocional ha podido con lo táctico.

    Hoy, más que nunca, necesitan recuperar el latido ganador.

    FC Badalona Women, con 13 puntos en la zona media, llega desde un perfil completamente distinto. Es un equipo que no enamora por volumen goleador —solo 7 tantos a favor— pero sí por disciplina y orden: han encajado 11 goles, una de las mejores cifras defensivas de la zona media-baja. Un equipo rocoso, difícil de superar, que vive cómodamente en los partidos “sufridos”, aquellos que se deciden por un detalle, un error o una aparición puntual.

    Pero también arrastran su propia losa reciente: cinco encuentros consecutivos sin ganar. La racha pesa. No hunde, pero incomoda. Y ese tipo de incomodidad convierte los viajes a campos intensos como el de Alhama en desafíos psicológicos.

    Y tampoco llegaran con todo su arsenal: se espera que Sonfie Junge, la brújula del mediocampo; Margarita Giménez, uno de los perfiles con mejor lectura del juego en ataque; y Loreta Kullashi, una de las delanteras más determinantes cuando está fina, sean baja. Tres golpes duros en la columna vertebral del equipo.

    Aun así, Badalona es Badalona: competir, resistir y aparecer en el minuto 89 si hace falta. Esa es su firma.

    Manu siempre lo dice en sus previas: “Hay partidos que no cambian clasificaciones, sino destinos.” Este es uno de ellos.

    El Alhama sabe que ganar hoy podría no solo sacarle del barro, sino darle aire a un equipo que necesita respirar. Que necesita creer. Que necesita acabar con esa sensación de que cada error se castiga el doble y cada acierto sabe la mitad.

    El Badalona sabe que un triunfo en este escenario no es solo sumar tres puntos: es reivindicarse como un bloque fiable, capaz de frenar la caída antes de que empiece. Es demostrar que su solidez no es casual, sino una seña de identidad que puede llevarles a soñar con cotas más altas cuando recupere a sus referentes.

    Hay partidos en los que se juega bonito. Hay partidos en los que se juega bien. Y hay partidos en los que se juega a no caerse. A no dejarse arrastrar por una racha que amenaza con convertirse en dinámica. A demostrarle a la categoría que sigues ahí.

    Este Alhama–Badalona del domingo no es un duelo por los titulares. Es un choque por el alma. Por la identidad. Por esa sensación de que aún es posible cambiar el rumbo antes de que las lluvias de diciembre conviertan la tabla en terreno pantanoso.

    El estadio empujará. El sol del mediodía dibujará sombras largas. Y en medio de todo, 22 futbolistas jugarán mucho más que un partido.

    “En días como este, el fútbol no se explica. Se siente. Se aprieta el puño cuando el equipo salta al césped, se muerde el labio cuando la pelota se pierde por un metro, se levanta el estadio cuando una futbolista cae y se levanta con la mirada encendida. Este Alhama–Badalona no es un duelo de clasificación: es un duelo de convicción. Y si algo hemos aprendido de la Liga F Moeve es que los equipos que creen, que se mantienen firmes cuando sopla el viento en contra, son los que sobreviven. Que sea una mañana de esas que quedan grabadas. Que sea una mañana de fútbol de verdad.”

    Ahí tienes tu previa épica, unificada, extensa y estilo Manu López para un partido que, sin ser de escaparate, tiene alma de final.

    🔜 𝙉𝙀𝙓𝙏 𝙂𝘼𝙈𝙀

    🏆 Liga F Moeve

    🤍 Temporada 2025-2026

    🩵 Matchday 13 | Día de partido

    🔥 Alhama Club de Fútbol ElPozo 🆚 F.C. Badalona Women 🔥

    📅 Domingo, 7 de diciembre de 2025

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN 2

    🏟️ Estadio Francisco Artés Carrasco, Lorca

  • La crónica | Eizaguirre empuja a la Real Sociedad a la zona europea

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟨 El cuadro txuri-urdin ganó por 3-1 al Alhama ElPozo con los tantos de Emma Ramírez, Nerea Eizagirre y Edna Imade, que fue la MVP del encuentro. Además, Nerea Eizagirre falló un penalti. Judith Caravaca metió el tanto del equipo murciano, que marca la salvación. Las locales se quedan en la segunda plaza.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hay partidos que, sin necesidad de grandes focos, se sienten trascendentales. Que no necesitan un cartel de clásico ni rótulo de final para cargarse de electricidad. Que se juegan, sí, en césped, pero también en la memoria reciente, en la proyección del porvenir y en esa zona íntima donde los equipos descubren quiénes son de verdad.
    El Real Sociedad – Alhama que se prepara en Zubieta pertenece exactamente a esa categoría.

    conjunto txuri-urdin llega a esta cita con un aroma especial: el del equipo que ha sabido resistir tormentas, sostener identidad y transformar la solidez en impulso competitivo. El empate in extremis (1-1) ante el Athletic Club —en un derbi de los que desgarran gargantas y tensan pulsos— no fue solo un punto: fue una declaración de principios. Una reafirmación de que la Real Sociedad no se rinde, que compite hasta el último aliento, que sabe sobrevivir a los partidos que pesan.

    Un dato basta para entender la magnitud del momento:
    solo han perdido un partido en toda la temporada.
    Los grandes proyectan regularidad; los equipos de Champions, además, irradian una sensación de inevitabilidad competitiva. Eso es exactamente lo que está transmitiendo la Real: que pase lo que pase, ahí estarán.

    El equipo de Natalia no solo está en puestos de Champions: está construyendo un patrón de juego reconocible, valiente, apoyado en una presión inteligente, en un control emocional del ritmo y en unas transiciones que se han convertido en uno de sus mayores argumentos ofensivos.

    Edna Imade ha recibido la llamada de España.
    Pocas cosas emocionan más a un vestuario que ver a una compañera alcanzar la élite absoluta. Imade, con su potencia, su lectura y su crecimiento continuo, representa a la perfección este proyecto: joven, valiente, sin miedo a los escenarios grandes.

    La Real Sociedad juega este partido con algo más que puntos en la tabla: juega con autoestima. Con futuro. Con hambre.

    Al otro lado, aparece el Alhama, un equipo que mira a la tabla con preocupación, pero que se niega a entregar sus armas. El conjunto murciano marca ahora mismo la permanencia con 9 puntos, cuatro por encima del descenso. La ventaja es real, sí, pero también frágil. Y cuando la línea entre seguir y caer es tan delgada, cada partido se vive con un pulso especial.

    La Real Sociedad sabe que estos encuentros, ante rivales que pelean por la vida, son los que determinan si un proyecto merece o no seguir mirando a Europa.
    Una victoria reafirmaría su candidatura Champions.
    Un tropiezo generaría dudas en un tramo donde los errores pesan doble.

    Para el Alhama, este partido no es obligatorio… es inevitable.
    Un punto sería oro.
    Una victoria, un terremoto.
    Una derrota más, una piedra adicional en una mochila que ya pesa demasiado.

    El fútbol femenino español vive un momento histórico, de consolidación y madurez. Y partidos como este, sin etiquetas de gigante, sin escaparates globales, son la sangre que alimenta al campeonato.

    La Real Sociedad ofrece fútbol, fe y futuro.
    El Alhama, resistencia, corazón y supervivencia.

    En Zubieta se jugarán tres puntos, sí.
    Pero también se jugará un estado de ánimo, una declaración de intenciones… y un capítulo más de dos historias que avanzan por caminos distintos, pero igual de emotivos.

    El balón decidirá.
    Y, como siempre, el fútbol escribirá el resto.

    🏆 Liga F Moeve |

    🚨 Temporada 2025-2026

    🔥Real Sociedad de Fútbol 🆚 Alhama ElPozo 🔥

    ⭐️ Matchday 12 | Dia de partido

    📅 Domingo, 23 de noviembre de 2025

    📺 DAZN

    🏟️ Estadio de Zubieta, San Sebastian

    Así vivimos el encuentro |

    #LigaFMoeve | #RealSociedadAlhama

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    Había partidos que nacían con un compás particular, encuentros que desde el primer paso sobre el césped transmitían un soplo de solemnidad. Este, desde luego, fue uno de ellos. El estadio entero pareció contener el aliento cuando las veintidós jugadoras aparecieron en el túnel de vestuarios, no con la expresión habitual de concentración previa al pitido inicial, sino con un brillo distinto en la mirada: el de la responsabilidad compartida. Pisarían el césped para competir, sí, pero antes lo harían para recordar algo que iba mucho más allá de un marcador. La pancarta contra la violencia de género —sujeta con firmeza, con convicción, con la fuerza de cientos de gestos que se repiten pero jamás deben perder significado— transformó los primeros segundos del encuentro en una declaración colectiva, un grito silencioso que se extendió por las gradas como una ola.

    El público respondió con un aplauso duro, seco, de esos que dejan eco. Y entonces, cuando la ceremonia moral terminó, el fútbol recuperó espacio. El balón empezó a moverse con la electricidad propia de los partidos que se intuyen intensos, cargados de narrativa, y la Real Sociedad tardó apenas unos instantes en demostrar que había llegado con un plan claro: gobernar desde la pelota, mandar desde la presión y marcar el ritmo desde la amplitud de sus bandas.

    Las primeras conexiones entre líneas dejaron ver una Real expansiva, dominadora, cada vez más reconocible. Y ahí, en el núcleo de cada ataque bien diseñado, emergía la figura de Claire Lavogez, como si el balón encontrara siempre en ella el refugio ideal antes de transformarse en una amenaza seria para la portería rival. La francesa flotaba entre líneas con esa mezcla de elegancia y determinación tan suya: recibía, levantaba la cabeza y avanzaba. Sin prisa, sin ansiedad, con una claridad cerebral que desarmaba a cada defensora que intentaba detenerla.

    Su primera gran acción llegó pronto: un control orientado perfecto dentro del área, dos toques rápidos para esconder la pelota y un disparo que salió mordido pero cargado de intención. El balón viajó por encima del larguero como una advertencia, como un aviso de que la guardameta Elena de Toro iba a vivir una primera parte intensa, exigente, decisiva.

    La dinamita ofensiva de la Real no se agotó ahí. Nahia Aparicio, valiente desde la segunda línea, probó suerte con un disparo desde fuera del área que obligó a De Toro a realizar una estirada segura, casi de manual, antes de llegar al primer sobresalto: un lanzamiento cerrado desde la esquina que tomó efecto hacia la portería y que la guardameta neutralizó con reflejos de puro instinto. La Real acumulaba ocasiones, sensaciones, ritmo. El gol latía, se intuía, pedía paso.

    Y en la jugada posterior ocurrió lo inevitable cuando un centro desde la banda izquierda generó un pequeño caos dentro del área. Una sucesión de despejes imperfectos, rebotes, piernas que intentaban ordenar el desorden. Y entonces, entre la maraña de cuerpos, Elena de Toro rechazó un primer disparo, enviando la pelota hacia una zona peligrosa. Allí, como si lo hubiera esperado toda la vida, como si la jugada hubiera sido diseñada para ella, apareció Emma Ramírez para abrir la lata a la salida de un córner en el minuto 10 de juego, se gritó el 10 en el amanecer del compromiso.

    La central atacó el balón con una decisión furiosa. Se elevó en el aire, suspendida durante un segundo que el estadio sintió eterno, y conectó un cabezazo firme, tenso, que entró pegado al poste. Un gol de determinación, de lectura y de insistencia. Un gol que abrió el partido, que desató al banquillo visitante y que confirmó lo que se intuía desde el inicio: la Real estaba para mucho más.

    Lejos de relajarse, el equipo txuri-urdin siguió pisando el acelerador. Lavogez volvió a aparecer con esa capacidad suya de driblar en espacios que apenas parecen existir. Un recorte hacia dentro, un toque sutil y un cambio de ritmo fueron suficientes para encarar a Yannel Correa, que llegó al cruce tarde, descolocada, superada por la habilidad de la francesa. La zaga la derribó en el área y la colegiada, sin dudar un instante, señaló el punto de penalti.

    El estadio enmudeció.Nerea Eizagirre, la capitana, la brújula, la futbolista que desde hace temporadas simboliza el alma del equipo, tomó la pelota con la tranquilidad hiriente de quienes están hechos para momentos así. Colocó el balón. Dio tres pasos hacia atrás y tras coger aire ejecutó una pena máxima muy mal definida que se fue a las nubes.

    El grave fallo que heló corazones, que abrió heridas y que provocó un murmullo de incredulidad entre las gradas. Pero el deporte, especialmente el fútbol, tiene esa capacidad de convertir los tropiezos en motores. Y Eizagirre, que había fallado desde los once metros, no tardaría en reescribir su propio relato.

    Diez minutos después, cuando la Real seguía bordando posesiones largas y presiones inteligentes, Lucía Pardo robó una pelota preciosa en campo contrario, anticipándose con esa agresividad técnica que solo tienen las jugadoras que dominan sin balón tanto como con él.

    La atacante avanzó unos metros, levantó la vista y encontró el pase perfecto: una línea recta hacia el corazón del área, donde Eizagirre llegaba desde segunda línea, con la rabia justa, con el espíritu de quien sabe que tiene una deuda emocional que saldar.

    Nerea controló, ajustó el cuerpo y soltó un disparo seco, cruzado, que pegó contra la red como un latigazo. Golazo. Un gol que no solo ampliaba la ventaja hasta el 20 en el minuto 32, sino que le quitó el mal agüero q la internacional española y hundió a las murcianas.

    Era un gol que hacía justicia a su liderazgo, a su insistencia y a su elegancia técnica.

    La Real Sociedad dominaba, Lavogez seguía construyendo recitales y Estensoro, debutante, atrapaba balones con una serenidad impropia de su estreno. Para cerrar la primera parte, la portera joven detuvo con firmeza un buen chut lejano de Mariana Díaz, demostrando que la portería txuri-urdin tenía presente… y futuro.

    El descanso, sin embargo, cambió el pulso del partido y dejó un segundo capítulo no apto para cardíacos.

    El cuadro visitante movió piezas y dio entrada a Judith Caravaca, su capitana, una de esas jugadoras que representan mucho más que un rol táctico. Caravaca es liderazgo emocional, fuerza interior, convicción pura. Y el destino, a veces caprichoso, decidió convertir su entrada en un elemento dramático del partido.

    Porque apenas unos minutos después, cuando el equipo murciano encontró un pequeño resquicio para colgar un balón lateral al área, la capitana apareció desde atrás con un timing exquisito. Saltó Encarni entre dos defensoras, conectó un cabezazo limpio y picado y envió el balón al fondo de la portería de Estensoro, que debutaba bajo palos, un tanto de capitana, de orgullo, de esas futbolistas que alimentan la épica de un equipo y recuerdan que ningún partido está realmente cerrado y menos cuando este se ponía 21 en el 55 y el milagro era plausible para las de Jovi García que vestían de negro, la emoción se apoderó del espectador neutral.

    Y entonces el duelo cambió de temperatura. Se volvió más áspero, más emocional, más angustioso para la Real, más esperanzador para las visitantes. Cada balón dividido parecía la frontera entre la calma y la tormenta.

    La Real Sociedad trataba de mantener la serenidad, moviendo la pelota con cabeza, buscando pausas donde antes había velocidad. Pero la presión rival creció, las dudas aparecieron y el encuentro entró en esa zona de incertidumbre donde cualquier detalle puede cambiarlo todo.

    Fue entonces cuando Arturo Ruiz dio entrada a tres de las mejores futbolistas de su plantilla: Arola, Aiara y Edna Imade. En el primer balón que tocó la tercera ya creó peligro, pero la guardameta , en el segundo palo, no estuvo acertada. Sí que tuvo más tino Edna, que se encargó de ejecutar el penalti señalado por mano en el 62′.

    No se puso nerviosa y esta vez sí, la Real marcó de penalti, poniendo el 31 a poco más de media hora para el final y así, como ya hizo ante el Barça, la exjugadora del Granada se reivindicó antes de debutar con España en la gran final de la Liga de Naciones ante Alemania, a doble partido, con un último capítulo que se escribirá en el Metropolitano.

    Sin embargo, ahí volvió a aparecer algo que no se entrena: la madurez competitiva. La Real Sociedad resistió, se organizó, cerró líneas y encontró en su defensa una última muralla que evitó cualquier intento de remontada. Estensoro, pese a su juventud, transmitió seguridad en cada balón aéreo. Emma Ramírez volvió a multiplicarse en cada cruce. Eizagirre manejó los tiempos. Lavogez defendió en campo propio como si el partido dependiera de cada carrera suya. El equipo, en bloque, decidió sufrir junto.

    El pitido final llegó como una liberación. Como el cierre de un capítulo emocionalmente exigente, tácticamente complejo y espiritualmente intenso.

    Había sido un partido cargado de narrativa, de emociones superpuestas, de símbolos, de errores que se transformaron en oportunidades, de liderazgos silenciosos y otros más sonoros. Un partido en el que la Real Sociedad demostró, una vez más, que su identidad va más allá de un sistema: es una forma de sentir el fútbol, de competir, de ser equipo.

    Y sobre todo, un encuentro que recordó que el deporte tiene la fuerza de unir, de denunciar, de emocionar y de construir conciencia. Hoy, más que nunca, el fútbol habló. Y sus protagonistas estuvieron a la altura.

    Con este marcador, el Alhama nunca llegó a estar cerca de triunfar la Real Sociedad sigue escalando posiciones y soñando en grande en un inicio de temporada más que redondo. Impresionante.

    La victoria vasca hace posible que las de Arturo Ruiz le metan toda la presión del mundo a un Atlético que tiene un duro enfrentamiento en Tenerife y también al Real Madrid que recibe al Eibar, pero de momento, el campeón de la Copa de la Reina en 2019, se la arrebató a las colchoneras en Granada, suman ya 27 unidades en su casillero particular para ser, si nada lo evita, tercero en la tabla, próximo desafío visitar el Alfredo Di Stéfano tras la fecha FIFA.

    El Alhama se queda con nueve puntos ahora después de 12 partidos disputados siendo el decimocuarto y antepenúltimo clasificado de la Liga F Moeve, sólo por delante de los dos conjuntos que a día de hoy descenderían y que son el DUX Logroño y el Levante Unión Deportiva.

    Las murcianas le cogerán el pulso a la Liga Profesional de Fútbol Femenino en un par de semanas recibiendo en territorio pimentonero al Badalona Women, que empató en el derbi catalán a uno con el Espanyol.

    📋 Ficha técnica |

    Real Sociedad de Fútbol: . Estensoro, Emma (Aiara, min. 58), Apari, Florentino, Moraza, P. Fernández, Cahynová (Mirari, min. 86), N. Eizagirre (cap.) (Edna, min. 58), Cecilia (Arola A., min. 58), Lavogez (E. Guridi, min. 74) y L. Pardo.

    Alhama CF ElPozo: Elena, Aitana (Alba S., min. 86), Coco, Yannel (Judith, min. 46), Astrid, Encarni (Estefa, min. 74), Anita, Yiyi (Kuki, min. 74), R. Pinel (cap.), Belén y Mariana (M. Gestera, min. 58).

    Árbitra: Elisabeth Calvo. Ha amonestado a las locales N. Eizagirre y Lavogez y a las visitantes Coco y Judith con tarjeta amarilla.

    Incidencias | Partido correspondiente a la duodécima fecha de la Liga F Moeve entre la Real Sociedad de Fútbol y el Alhama ElPozo que se ha disputado en el Estadio de Zubieta sobre una superficie de césped natural.

    Goles |

    1-0 Emma Ramírez 10’ ⚽️
    2-0 Nerea Eizaguirre 32’ ⚽️
    2-1 Encarni 55’ ⚽️
    3-1 Edna Imade (P.) 63’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/ogxGjE4GrzQ

  • La crónica | El Madrid CFF conquista Lorca

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ▶️ ¡Triunfo visitante! Las de Javier Aguado sonríen con una goleada por 1-4 ante el Alhama ElPozo.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El sábado, el corazón de Murcia va a latir con fuerza. No es un sábado cualquiera, no es un partido más; es una cita que huele a oportunidad, a declaración de intenciones, a urgencia. El conjunto murciano se prepara para recibir al Madrid CFF, un equipo que también viene de heridas recientes, de derrotas inesperadas, de esa sensación que todos los equipos conocen: el peso de no rendir al nivel esperado.

    En las calles, los cafés, en la plaza principal, el murmullo ya anticipa la emoción: se habla del partido, de la racha, de la posibilidad de un cambio de rumbo. El Estadio se vestirá de gala, aunque la galería de emociones será variada: desde la ansiedad hasta la esperanza más intensa. Porque los aficionados saben que este partido puede marcar un antes y un después.

    El Alhama llega con cuatro partidos consecutivos sin ganar —un empate y tres derrotas— y ocupa la 13ª posición con 9 puntos, apenas cuatro por encima del descenso. La clasificación refleja más que números: refleja tensión, responsabilidad, presión. Cada balón perdido, cada decisión incorrecta, cada error de coordinación pesa más que en cualquier otro partido.

    Pero hay algo que los números no reflejan: la capacidad de reacción de un equipo que todavía cree en sí mismo, que sabe que las dinámicas pueden romperse de un instante a otro, y que la épica surge en los momentos más inesperados.

    Jovi García, el entrenador murciano, sabe que este partido no es solo cuestión de estrategia; es un desafío emocional. Las bajas de Nuria Martínez, Judith Caravaca, Elsa Santos y Ana Velázquez suponen un golpe en la estructura del equipo. Cuatro jugadoras esenciales, cuatro piezas que dan equilibrio, velocidad, solidez y creatividad. Su ausencia obliga a García a reconfigurar líneas, a improvisar, a confiar en la profundidad de la plantilla.

    El equipo necesita recuperar su versión más competitiva. Esa que en el inicio de temporada sorprendió, que peleaba cada balón como si fuera el último, que convertía la intensidad en arma y la solidaridad en fortaleza. Enfrentarse al Madrid CFF es una oportunidad para recuperar identidad, para demostrar que la mala racha es solo un capítulo, no un destino.

    El Artés Carrasco tiene que jugar con corazón y cabeza, y en estos partidos la mentalidad lo es todo. Necesitan un inicio fuerte, presión alta en momentos clave, dominio territorial y concentración máxima en cada transición defensiva. La grada jugará un papel decisivo: el ruido, los aplausos y los gritos de ánimo serán un motor emocional que puede inclinar la balanza.

    El rival no llega menos motivado. El Madrid CFF ha perdido por primera vez en casa esta temporada en dos partidos consecutivos, un golpe que ha puesto a prueba la moral del grupo. Pero no hay duda de su calidad: velocidad, precisión, movilidad y verticalidad definen su estilo.

    A pesar de las ausencias de Freja Siri, Nerea Sánchez y Anita Marcos, jugadores claves en la distribución y la ofensiva, el equipo mantiene su filosofía: presión alta, transiciones rápidas, búsqueda constante del error rival y finalización inmediata. La baja de estas jugadoras obliga a los técnicos a buscar alternativas, pero también abre la posibilidad de que surjan nuevos protagonistas, jugadoras que puedan sorprender con un rendimiento inesperado.

    El Madrid CFF es, por esencia, un equipo que nunca se rinde, que transforma la presión en energía, que convierte cada balón perdido en oportunidad de atacar. Por eso, aunque llegan con dudas, también llegan con convicción.

    El historial entre ambos equipos no está a favor del cuadro azulón, pues en los dos enfrentamientos previos fueron las de Fuenlabrada las que se llevaron el gato al agua amén de 0-3 y un 6-2, con remontada incluida, y que del Madrid CFF . Un dato frío que, sin embargo, puede jugar en dos direcciones: generar temor o encender la motivación.

    Los números no cuentan toda la historia. El fútbol no es lineal. Cada partido tiene su propio relato, su propio ritmo, sus propias emociones. Y este sábado, cada minuto será decisivo: cada duelo individual, cada balón dividido, cada balón parado tendrá un impacto emocional que puede cambiar la historia del partido.

    Este duelo es más que un juego: es una metáfora de la temporada. La urgencia del Murciano, la herida del Madrid CFF, las ausencias, las estadísticas, el orgullo… todo se traduce en un relato humano de lucha, resiliencia y emoción.

    El fútbol femenino español se ve reflejado aquí en su máxima expresión: no solo talento y táctica, sino pasión, fuerza mental y capacidad de renacer.

    Murcia no será un escenario pasivo. Cada aplauso, cada grito, cada reacción de la grada será un empujón emocional para el equipo. Los aficionados saben que su energía puede convertirse en un jugador más en el campo, y que los segundos finales, cuando el cansancio pesa, pueden decidir el resultado.

    (Fuente: “El Partido de Manu”) Diseño de Laia

    Cada balón, cada acción, cada segundo será una prueba de carácter, resistencia y pasión. Y cuando el árbitro pite el final, habrá pasado mucho más que un partido: habrá pasado una historia que recordará toda la ciudad y que marcará el rumbo de la temporada.

    El partido al detalle |

    (Fuente: Alhama ElPozo)

    Los onces |

    El encuentro, disputado en el estadio Francisco Artés Carrasco de Lorca, lo encaraba el cuadro entrenado por Jovi García después de las abultadas palizas que encajó contra el Atlético de Madrid (4-0) y más recientemente ante el Real Madrid (5-0) y las murcianas buscaban enderezar el rumbo jugando frente a otro equipo de la capital de España.

    En una matinal cargada de emoción, tensión competitiva y un aroma inequívoco a fútbol de alto voltaje, el Madrid CFF firmó en el Artés Carrasco una de esas actuaciones que quedan grabadas en la memoria colectiva de un club. Una victoria por 1-4, rotunda, coral, llena de matices, de talento individual y de una autoridad futbolística que confirmó la línea ascendente del conjunto madrileño, que encadena su segunda victoria consecutiva fuera de casa y se consolida con firmeza en la zona noble de la tabla.

    El duelo no tardó en mostrar signos de intensidad. El Alhama entró al partido con un plan claro: presionar, cargar el área y golpear primero. Y estuvo a milímetros de lograrlo. En el minuto 6, tras un envío tenso desde la derecha, Carla Castiñeyras ganó la posición, se elevó con potencia y conectó un cabezazo que llevaba destino inequívoco de gol. Pero allí emergió Paola Ulloa, gigante bajo palos, para sacar el remate en la misma línea de gol, con el brazo firme y los reflejos de una guardameta tocada por la inspiración. Primera ocasión, primer aviso… y primera parada de las que cambian partidos.

    El Alhama continuó buscando el golpe inicial. En una acción llena de polémica, un centro de Marta Gestera terminó golpeando en el brazo de Alba Ruiz dentro del área. La grada pidió penalti, las jugadoras locales reclamaron con vehemencia y la colegiada Melissa López consultó la jugada en el Football Video Support. Tras la revisión, determinó que no existía infracción, desatando un nuevo oleaje de tensión en la grada murciana.

    El conjunto madrileño no tardó en mostrar su capacidad para equilibrar el pulso. En un envío preciso al corazón del área, Emilie Nautnes anticipó su marca y peinó con sutileza hacia el primer palo. El balón buscaba el gol… pero Elena de Toro, atenta, rápida y felina, replicó con otra parada salvadora sobre la línea. Dos ocasiones, dos guardametas gigantes, dos corazones en un puño.

    Cuando la atmósfera ardía y el partido pedía a gritos un golpe maestro, llegó la jugada que abrió el candado. Tras una circulación elaborada, paciente y con criterio, Nuria Mendoza levantó la cabeza desde la izquierda, filtró un centro quirúrgico y encontró, escondida y astuta en el segundo palo, a Allegra que le ganó la posición a Aitana y abrió la lata con el 01 en el minuto 30 de juego.

    Cuando el encuentro parecía deslizarse hacia el descanso, llegó una acción determinante. Allegra Poljak, otra vez ella, recibió al borde del área, acomodó la pelota y soltó un latigazo que impactó en la mano de Carla Castiñeyras. La árbitra dejó seguir inicialmente, pero la llamada del FVS cambió todo. Tras revisarlo en la pantalla, la colegiada señaló el punto de penalti.

    Cuando el reloj agonizaba, Ángela Sosa —capitana emocional, brújula y líder silenciosa— tomó el balón con una calma solo propia de quien lleva la presión tatuada desde hace años. Respiró. Miró a la guardameta. Y con un movimiento elegante y calculado, engañó por completo a Elena de Toro para ampliar la renta hasta el 02, demostrando que la exjugadora del Betis y el Atlético de Madrid aún tiene cuerda para rato a pesar de ser una mítica de la competición.

    A un lado la portera, al otro el balón. El Madrid CFF se marchaba al vestuario con un 0–2 tan contundente como simbólico y las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una cómoda renta para las afincadas en Fuenlabrada, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos por delante en Lorca.

    Tras la reanudación, Alhama introdujo cambios ofensivos con la entrada de Astrid Álvarez y Patri Zapata, buscando alterar el guion. Pero ocurrió justo lo contrario.

    En la primera acción de la reanudación, Kamilla Melgard, imperial, intensa y convertida en la MVP del partido, condujo por la derecha con un poderío incuestionable. Vio la incorporación desde segunda línea de Malou Marcetto, que aceleró, atacó el espacio y recibió un pase milimétrico.

    Marcetto no se lo pensó. Ajustó el cuerpo y golpeó de primeras, seco, raso, al primer palo. Elena de Toro llegó a rozar el balón, pero la potencia del disparo convirtió el toque en un mero suspiro. El 03 cayó como un mazazo sobre el estadio en el minuto 54 del choque.

    Los cambios se sucedieron. Entraron Andonova, Marina Rivas y más tarde Sofía, mientras que en el Alhama sumaron minutos Raquel Pinel, Mariana Díaz y Estefa. El partido bajó revoluciones… hasta que volvió a estallar.

    Cuando el reloj agonizaba, Ángela Sosa volvió a aparecer para firmar otra asistencia de maestra. Lanzó un balón largo, profundo, teledirigido al desmarque de Emilie Nautnes, que se marchó con potencia, ganó en carrera y, llegando al área, armó un disparo brutal al primer palo. Un latigazo imposible para Elena de Toro para poner el 04 que aseguraba que el triunfo viajaría a la capital española.

    Con el partido ya en el descuento, el cuadro murciano encontró un premio a su insistencia. Mariana Díaz, desde el pico del área, controló, orientó el balón y soltó un zurdazo poderoso que fue directo al poste antes de besar la red y significó el 14 definitivo sobre el minuto 94.

    Fue una obra de precisión y carácter para cerrar el choque con un tanto de honor.

    El Madrid CFF firmó una actuación coral, madura y brillante, de las que definen temporadas. Con una defensa solvente, un mediocampo creativo y un ataque demoledor, el equipo madrileño se afianza en la sexta posición con 17 puntos, mientras que el Alhama ElPozo mantiene la permanencia con 9 puntos, cuatro por encima del descenso.

    (Fuente: Liga F Moeve )

    📋 Ficha técnica |

    Alhama ElPozo: Mariana; Aitana (Astrid, 46’), Yanel (Raquel Pinel, 62’), Quintero; Carla, Anita, Yiyi, Encarni (Estefa, 78’), Gestera (Patri Miñarro, 46’) y Belén.
    Madrid CFF: Paola Ulloa ; Melgard, Esther (Marina, 58’), Mendoza, Villafañe, Hilaur (López, 70’), Sosa, Alba (Sofía, 84’), Poljak (Mónica, 70’), Marcetto (Andonova, 58’) y Nautnes.

    Árbitra: Melissa López (Comité Extremeño). Amonestó a Astrid, Esther y Andonova.
    Incidencias: Partido disputado en el Francisco Artés Carrasco ante 600 espectadores, sobre césped natural.

    Goles |

    0–1 | Allegra Poljak (30’) ⚽️
    • 0–2 | Ángela Sosa (P.) (45’) ⚽️
    • 0–3 | Malou Marcetto (47’) ⚽️
    • 0–4 | Emilie Nautnes (86’) ⚽️
    • 1–4 | Mariana Díaz (94’) ⚽️

    Vídeo:

    https://youtu.be/8dxyHBOLm6w?si=-KwwHCChHEFPHKUs