Categoría: Espanyol

  • La crónica | El Espanyol y el Costa Adeje Tenerife firman las tablas en Barcelona

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟫 El conjunto perico y el tinerfeño se repartieron los puntos (0-0) en la Ciudad Deportiva Dani Jarque. Sakina Ouzraoui fue la MVP del encuentro. Las locales suman su sexta portería a 0 del curso para mantenerse en la décima posición, mientras que, el cuadro canario se sitúa cuarto clasificado en la tabla. 

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    🔥 Espanyol 🆚 Club Deportivo Tenerife Femenino 🔥

    📅 Domingo, 25 de enero de 2026

    ✨ Día de Partido | Matchday 17

    📺 DAZN

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📻 Atlántico Radio

    🏟️ Ciudad Deportiva Dani Jarque

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    Los onces |

    El Costa Adeje Tenerife Egatesa no se explica desde un nombre propio ni desde una cifra aislada.

    Se explica desde una manera de competir que ha ido tomando forma con el paso de las jornadas, desde una identidad reconocible que hoy lo sostiene en la parte alta de la clasificación y que lo ha convertido, por méritos propios, en uno de los proyectos más sólidos y fiables de la Liga F Moeve. La cuarta posición en la tabla, con solo dos derrotas encajadas hasta el momento, no es una casualidad ni un espejismo de calendario: es la consecuencia directa de un modelo que crece desde lo colectivo, que se alimenta del compromiso de todas y que encuentra en el grupo su principal fortaleza.

    Hay equipos que viven de una futbolista diferencial y otros que se construyen desde la suma constante. El Costa Adeje Tenerife Egatesa pertenece, sin matices, a este segundo grupo. Un equipo que no depende de una sola goleadora, que no se resiente cuando una pieza cae y que ha logrado convertir la rotación en virtud, el banquillo en impulso y la competencia interna en un motor que no se detiene. Basta con un dato para entender la magnitud de ese trabajo coral: catorce futbolistas distintas han visto portería esta temporada en Liga F Moeve —quince si se suma el gol de Cinta Rodríguez en Copa de la Reina—, una cifra solo al alcance del FC Barcelona y que refleja mejor que cualquier discurso la riqueza ofensiva del conjunto blanquiazul.

    Ese reparto de responsabilidades no diluye liderazgos, los redefine. En ese contexto emerge con fuerza la figura de Natalia Ramos, tinerfeña, centrocampista con llegada, futbolista que ha dado un paso al frente en términos ofensivos sin perder un ápice de su rigor competitivo. Cinco goles en Liga F Moeve la convierten en la máxima realizadora del equipo, empatada con Carlota Suárez, hoy ausente por una lesión de larga duración, y su impacto va mucho más allá de las cifras. Natalia representa esa evolución silenciosa que no se mide solo en estadísticas, sino en lectura de juego, en llegada desde segunda línea y en la capacidad de interpretar cuándo el equipo necesita pausa y cuándo necesita colmillo.

    “Nos caracteriza que todas estamos aportando”, resumía la propia Natalia con naturalidad, casi como si describiera una evidencia. “Esa competitividad es clave para seguir avanzando. El míster nos pide que las jugadoras que entran desde el banquillo intenten cambiar los partidos y aportar el máximo al grupo, y el otro día se vio reflejado”. No hay frases vacías en ese mensaje: hay una idea de equipo asumida, interiorizada, trabajada día a día. Y cuando la futbolista añade que “las que están dentro siempre necesitan esa ayuda”, está dibujando con precisión el retrato de un vestuario que entiende el fútbol como una construcción común.

    Ese carácter colectivo se refleja también en nombres como Iratxe, otra tinerfeña que vive una temporada especial, marcada por la emoción y por la recompensa al trabajo constante. Dos goles en la competición, uno de ellos en un escenario tan simbólico como el Heliodoro Rodríguez López, donde se estrenó como goleadora en Liga F en una jornada cargada de significado. “Todos saben lo que significa para mí el Heliodoro”, confesaba tras el partido, consciente de que hay goles que valen más por lo que representan que por lo que suman. Aportar desde el banquillo, responder cuando el cuerpo técnico lo demanda y hacerlo en casa, en un estadio que forma parte de la memoria colectiva del fútbol tinerfeño, es una manera de reivindicar el valor de las futbolistas que nunca bajan los brazos.

    El Espanyol de Sara Monforte valora muy positivamente su desempeño en este difícil choque y seguirá ubicado en la décima mejor posición de la élite y buscará volver a triunfar delante del Athletic Club en Lezema en el que será el partido en abierto de TEN TV .

    Iratxe lo explicaba con una claridad que habla de la cultura interna del grupo: “Durante toda la semana trabajamos todas como si fuéramos a jugar desde el minuto uno. Es fundamental que las jugadoras que entramos después estemos a la altura de lo que determina el cuerpo técnico”. Y cuando aborda el tema de las goleadoras, vuelve a aparecer la palabra clave: sumar. “Da igual quién marque. Nos alegramos muchísimo por quien hace el gol porque eso es lo realmente importante para el grupo”. No es un discurso aprendido, es una convicción compartida.

    El banquillo, precisamente, se ha convertido en una de las grandes armas del Costa Adeje Tenerife Egatesa. No como recurso de emergencia, sino como parte estructural del plan. Jugadoras como Koko Ange, que vio portería saliendo desde la suplencia, o Violeta Quiles, decisiva con dos asistencias en el último encuentro, ejemplifican ese nivel competitivo que no decae con los cambios. Cada relevo mantiene la intensidad, respeta el plan de partido y aporta matices distintos sin romper la armonía del conjunto.

    A todo ello se suma una solidez defensiva que nace, de nuevo, del trabajo colectivo. Defender no es una tarea exclusiva de la última línea, sino una responsabilidad compartida que empieza en la presión alta y termina en la seguridad bajo palos. Yerai Martín ha construido un sistema en el que todas entienden cuándo apretar, cuándo temporizar y cuándo cerrar espacios, y el resultado es un equipo difícil de superar. Trece goles encajados convierten al Costa Adeje Tenerife Egatesa en el tercer conjunto menos goleado del campeonato, solo por detrás del FC Barcelona y el Real Madrid, una cifra que habla de regularidad, concentración y compromiso.

    En la portería, Nay Cáceres y Noelia Ramos se alternan la titularidad con un rendimiento sobresaliente, ofreciendo garantías plenas y elevando el nivel competitivo interno. No hay jerarquías inamovibles, hay meritocracia. Y esa competencia sana se traslada al resto del campo, donde cada futbolista, tenga más o menos minutos, se siente parte imprescindible del engranaje.

    Con ese bagaje llegaba el conjunto tinerfeño a la Ciudad Deportiva Dani Jarque, en una mañana fría de Barcelona y con la ambición intacta. El empate sin goles ante el RCD Espanyol dejó una sensación agridulce, porque el punto suma, pero el juego y las ocasiones invitaban a algo más. Desde el inicio, el Costa Adeje mostró su intención de controlar el partido. A los cuatro minutos, una jugada coral desembocó en Sakina Ouzraoui, que tras una acción individual de calidad generó la primera ocasión clara del encuentro. Era el aviso de un equipo que se sentía cómodo con balón y que imponía su ritmo.

    El dominio visitante se fue consolidando con el paso de los minutos. Natalia Ramos probó fortuna a balón parado, Clau Blanco lo intentó desde la distancia y el Espanyol resistía, buscando hacer daño en acciones aisladas. En el minuto 24, un agarrón dentro del área sobre Patri Gavira desató las protestas del banquillo tinerfeño, que solicitó la revisión en el FVS. La colegiada Elena Peláez consideró que no había infracción suficiente y el juego continuó, alimentando la sensación de frustración en un equipo que había hecho méritos para adelantarse.

    El conjunto local trató de equilibrar el choque a balón parado, especialmente en un saque de esquina bien ejecutado por Lucía Vallejo que no encontró rematadora por centímetros. A pesar de la intensidad y del control alterno en determinadas fases, el descanso llegó con el 0-0 inicial y con todo por decidir.

    El Costa Adeje sabía que la jornada ofrecía una oportunidad. La derrota del Atlético de Madrid por 5-0 ante el FC Barcelona abría una ventana para consolidar posiciones y seguir mirando hacia arriba. El segundo tiempo arrancó sin cambios y con la misma tónica. En el minuto 64 llegó la acción más controvertida del partido: Sakina Ouzraoui anotó de cabeza, pero el gol fue anulado por un supuesto fuera de juego de Clau Blanco al inicio de la jugada, una decisión difícil de entender y que encendió aún más los ánimos.

    Yerai Martín movió el banquillo dando entrada a Koko Ange y Violeta Quiles para ganar velocidad y profundidad. Las ocasiones se sucedieron. Sakina volvió a probar de falta directa y Cinta Rodríguez se encontró con el palo en una acción que pudo cambiar el signo del encuentro. El Espanyol también vio cómo se le anulaba un gol por fuera de juego en el tramo final, esta vez correctamente señalado, en un desenlace marcado por las interrupciones y la tensión.

    El pitido final dejó el 0-0 en el marcador y la sensación de que el Costa Adeje Tenerife Egatesa había hecho lo suficiente para algo más. Un punto que sabe a poco por el esfuerzo y las ocasiones, pero que refuerza la idea de un equipo competitivo en cualquier escenario.

    Tras este empate, el Costa Adeje Tenerife Egatesa se mantiene en la cuarta posición de la Liga F Moeve, consolidado en la zona alta y reafirmando su condición de proyecto sólido, coral y ambicioso. El RCD Espanyol, por su parte, suma un punto que le permite seguir peleando en la zona media de la tabla, valorando la solidez defensiva mostrada ante uno de los equipos más en forma del campeonato.

    Porque al final, más allá de resultados concretos, lo que define al Costa Adeje Tenerife Egatesa es su manera de competir. Un equipo en mayúsculas, construido desde el trabajo diario, donde el talento individual se pone siempre al servicio del grupo y donde cada futbolista, juegue el tiempo que juegue, entiende que forma parte de algo más grande. Y eso, en una liga cada vez más exigente, es una de las mayores garantías de futuro.

    Este reparto de puntos en Barcelona es un paso atrás para el representativo canario en su esperanza por alcanzar la tercera plaza que da acceso a la fase previa de la Copa de Europa el próximo curso y se mantiene cuarto con 29 unidades en su poder, solo dos por encima del Atlético de Madrid y su síguete parada le llevará a jugar ante un rival directo por este objetivo como es la Real Sociedad en el Heliodoro Rodríguez López.

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    📋 Ficha técnica |

    Espanyol:Salvador, Simona, L. Vallejo, Ainoa (C), Del Álamo, Baudet, Ona (P. Arana 69’), Ballesté, Torrodá, Doménech y A. Doménech (Browne 69’).
    Costa Adeje Tenerife Egatesa: Noelia Ramos, Cinta R., Moreno (V. Quiles 77’), S. Ouzraoui (Iratxe 88’), Aleksandra, S. Castelló, Ramos, Clau Blanco; Elba; Patri Gavira (C) y Gramaglia (Koko Ange 68’)
    Goles: No hay goles.
    Árbitra: Elena Peláez asistida por Adriana García y Estefanía Benito. Amonestaron a las locales Ainoa, Caracas, Domenech y Ballesté y a las visitantes Cinta Rodríguez

    Incidencias: Decimoséptima jornada de Liga F Moeve, disputado en la Ciudad Deportiva Dani Jarque sobre una superficie de hierba natural .

    Vídeo |

  • La crónica | El gol de Torrodá le da tres puntos de oro al Espanyol

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟣 ¡Victoria perica! Las de Sara Monforte se impusieron por 0-1 a las colchoneras en Alcalá de Henares con un libre directo de la veinte.

    La previa |

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    El sábado 17 de enero de 2026, a las 16:30 horas, el Centro Deportivo Alcalá de Henares volverá a latir al ritmo de un partido que va mucho más allá de los tres puntos. Atlético de Madrid y RCD Espanyol se citan en un cruce cargado de urgencias, emociones contenidas y necesidad de reafirmación, con el mismo objetivo inmediato: lograr la primera victoria del año en la Liga F.

    El encuentro será retransmitido en directo por DAZN y Movistar Plus y llega acompañado de una atmósfera especial diseñada para que la afición sea protagonista de principio a fin.
    Porque no será una tarde cualquiera. Antes y después del balón rodando, el club rojiblanco ha preparado una jornada de comunión total con su gente: firma de autógrafos de Lola Gallardo y Vilde Bøe Risa tras el partido, visita de Indy y Mady, las inseparables mascotas, y una sorpresa en el descanso que promete convertir el estadio en un hervidero emociona.

    Un mensaje claro: ahora, más que nunca, este equipo necesita a su afición empujando en la misma dirección.
    El Atlético llega herido, pero no vencido. La dura derrota ante el Fútbol Club Barcelona (5-0) en la pasada jornada dejó cicatrices, sí, pero también un mensaje interno inequívoco. “Necesitamos más que nunca a nuestra afición. Ojalá tengamos el mismo ambiente que el otro día”, afirmó Lola Gallardo tras el encuentro. Palabras que no son retórica: son una llamada a filas. Las rojiblancas ocupan actualmente la cuarta plaza con 27 puntos, a cuatro de los puestos de Champions League, pero atraviesan una racha inquietante en la competición doméstica, sin ganar desde el 16 de noviembre. Enero aprieta, la clasificación no espera y cada jornada empieza a tener aroma de final anticipada.

    El equipo de Viti y sabe que está obligado a reaccionar. No solo por la tabla, sino por identidad. El Atlético necesita reencontrarse con su versión más dominante, la que asfixia arriba, la que gobierna desde el centro del campo y la que convierte cada balón dividido en una declaración de intenciones. No será sencillo, además, por las ausencias de peso: Gio Queiroz no estarán disponibles para el duelo, dos futbolistas determinantes en la profundidad y el desequilibrio ofensivo. Aun así, el bloque rojiblanco confía en su fondo de armario, en el liderazgo de sus veteranas y en el empuje de una afición que sabe convertir la presión en energía positiva.
    Enfrente estará un RCD Espanyol que viaja a Madrid con menos urgencias clasificatorias, pero con ambición intacta. El conjunto perico dispone de un colchón de diez puntos sobre los puestos de descenso, una ventaja valiosa que permite trabajar con algo más de calma, aunque sin caer en la complacencia. “Debemos ir a hacer daño, a intentar sumar, e incluso ganar”, subrayó su entrenadora, Sara Monforte, en la previa. Un aviso serio.

    Eso sí, el equipo blanquiazul también llega condicionado por las bajas: Amaia Martínez, Laura Martínez y Olivia Fergusson están descartadas, mientras que Júlia Guerra es duda hasta última hora.
    Aún con esas ausencias, el Espanyol confía en su orden táctico, en su capacidad para resistir sin balón y en la velocidad de sus transiciones para castigar cualquier desajuste rojiblanco.
    Sabe, además, que el contexto puede jugar a su favor si logra enfriar el partido y trasladar la ansiedad a la grada.
    El precedente más reciente entre ambos equipos invita al optimismo rojiblanco. En el encuentro de la primera vuelta, el Atlético de Madrid firmó una actuación imponente y goleó por 0-5 en la Ciudad Deportiva Dani Jarque, dejando una imagen de superioridad absoluta. Aquella tarde fue una exhibición de contundencia, ritmo y pegada. Pero el fútbol rara vez se repite de forma exacta.
    Enero transforma escenarios, cambia dinámicas y obliga a demostrar cada punto como si fuera el último.
    Por eso este partido es mucho más que una revancha o una continuidad estadística. Es un examen emocional. Para el Atlético, supone medir su capacidad de levantarse, de transformar la necesidad en orgullo competitivo y de volver a creer desde el juego y el carácter. Para el Espanyol, es una oportunidad de oro para reafirmar su crecimiento, sumar en un campo exigente y demostrar que su temporada no es casualidad.
    El balón echará a rodar a las 16:30 horas. Antes, durante y después, el Centro Deportivo Alcalá de Henares será escenario de una tarde pensada para la memoria: fútbol, cercanía, símbolos y emoción compartida. En enero no hay margen para la tibieza. Solo vale competir, resistir y golpear. Atlético de Madrid y RCD Espanyol se citan en un duelo de urgencias y convicciones, con la temporada marcando el pulso y la historia esperando un nuevo capítulo.
    Aquí no hay promesas. Hay 90 minutos y todo por decidir en un compromiso de alto voltaje que harían bien en no ignorar.

    (Fuente: DAZN )

    Los onces |

    El duelo al detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔜 NEXT GAME


    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026


    ✨Matchday 16 ✨


    Partido grande 🚀


    🔥Atlético de Madrid 🆚 Espanyol de Barcelona 🔥


    📅 Sábado, 17 de enero de 2026


    ⏰ 16:30 horario peninsular


    📺 Movistar Ellas Vamos (Dial 66)


    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Desde el pitido inicial, el encuentro quedó marcado por una acción que pudo alterar por completo el guion previsto. El Espanyol Femenino encontró el camino hacia el gol en los primeros compases del partido, cuando Ainoa Campo aprovechó una acción dentro del área para batir a Lola Gallardo. El balón terminó en el fondo de la red y durante unos instantes el silencio se apoderó del estadio, pero la celebración perica quedó congelada por la intervención de la colegiada tinerfeña Lorena Trujillano, que señaló una falta clara y previa de Ángeles del Álamo sobre Lauren Leal. Una infracción evidente, producida en la disputa inicial de la jugada, que invalidó el tanto y devolvió el partido al punto de partida. Fue un aviso temprano, una llamada de atención para el Atlético de Madrid, que entendió desde ese momento que el duelo no admitiría concesiones ni desconexiones.

    A partir de esa acción anulada, el partido comenzó a asentarse sobre los parámetros que buscaba el conjunto rojiblanco. El Atlético, empujado por su condición de local y por la necesidad de imponer su jerarquía, fue creciendo con el paso de los minutos, asumiendo el control del balón y del ritmo del juego. El equipo de Víctor Martín empezó a manejar el esférico con mayor criterio, ensanchando el campo y buscando continuamente las bandas para generar superioridades. La circulación se volvió más fluida, las líneas se adelantaron y el Espanyol se vio obligado a replegar, consciente de que cualquier pérdida en campo propio podía resultar letal.

    El dominio atlético no fue inmediato ni arrollador, pero sí progresivo y constante.

    Cada posesión larga servía para ir minando la resistencia defensiva del conjunto perico, que trataba de mantenerse ordenado, compacto y solidario en el esfuerzo. El Atlético alternaba ataques elaborados con envíos más directos, buscando la movilidad de sus jugadoras ofensivas y la llegada desde segunda línea. En una de esas acciones, tras un centro lateral bien ejecutado, el balón se estrelló contra el poste, dejando el eco metálico como prueba del peligro generado. El rechace terminó marchándose fuera, pero la sensación era clara: el Atlético estaba cada vez más cerca de encontrar el premio a su insistencia.

    Pese al dominio territorial rojiblanco, el Espanyol demostró personalidad y capacidad competitiva para sostenerse en el partido durante la primera mitad. Lejos de limitarse a defender, el conjunto visitante supo elegir sus momentos para salir al ataque y generar incertidumbre en la zaga local. Ona Baradad protagonizó una de esas acciones, enganchando un balón que, sin demasiada potencia, logró encontrar portería y obligar a Lola Gallardo a mantenerse alerta bajo palos. Fue una llegada tímida en apariencia, pero significativa en el contexto del partido, recordando que el Espanyol no renunciaba a nada.

    La jugadora más incisiva del conjunto perico volvió a ser Ainoa Campo, que dispuso de una doble oportunidad para adelantar a las suyas. En la primera, resolvió de manera individual, armando un disparo con mucho peligro que pasó cerca del objetivo, evidenciando su capacidad para generar ocasiones incluso en escenarios de menor dominio. Poco después, llegó la más clara del Espanyol en la primera parte: un gran centro medido encontró a Ángeles del Álamo dentro del área pequeña, pero su remate, en una posición inmejorable, se marchó por encima del travesaño. Fue una ocasión que pudo cambiar el signo del encuentro y que reflejó, una vez más, la delgada línea que separa el acierto del castigo en partidos de este nivel.

    El Atlético, consciente de esos avisos, no bajó la intensidad ni la concentración. El equipo rojiblanco entendió que, más allá del control del balón, debía afinar en los metros finales y cerrar los espacios a la espalda de su defensa. La línea defensiva se mantuvo firme, con Lauren Leal recuperándose de la acción inicial y ofreciendo solidez en los duelos, mientras el centro del campo trataba de imponer pausa y criterio para evitar transiciones peligrosas. Cada recuperación se convertía en una nueva oportunidad para volver a cargar el área rival, para insistir, para desgastar.

    El ritmo del partido se estabilizó en un intercambio de intenciones claro: el Atlético proponía, dominaba y buscaba el gol con paciencia; el Espanyol resistía, competía y trataba de aprovechar cada error o cada espacio concedido. La primera parte avanzó con esa tensión latente, con la sensación permanente de que cualquier detalle podía decantar la balanza.

    No hubo más goles ni decisiones determinantes antes del descanso, pero sí la certeza de que el partido estaba lejos de resolverse y que el segundo acto exigiría un punto más de precisión, valentía y carácter por parte de ambos conjuntos.

    Las 22 protagonistas se marcharon al entretiempo con el marcador aún pendiente de ser inaugurado y todo habría de decidirse en el segundo y definitivo acto en la capital española.

    En el incio de la segunda mitad de tiempo mantuvo la misma dinámica con la que había terminado la primera parte, con dominio de las rojiblancas. Nada más reanudarse el juego, Amaiur Sarriegi probó fortuna con un remate con la pierna derecha desde fuera del área que se marchó desviado.


    Pese a la insistencia del Atlético de Madrid, fue el Espanyol quien logró adelantarse en el marcador gracias a una acción a balón parado. En el minuto 55, una falta al borde del área, señalada por mano de Carmen Menayo, les dió ventaja en el marcador a las azulonas. Anna Torrodà ejecutó perfectamente el libre directo con la pierna derecha, enviando el balón a la escuadra izquierda y poniendo el 01 en el marcador que hacía saltar la banca en Alcalá de Henares antes de alcanzar la hora de partido.

    A pesar del contratiempo, las rojiblancas no se vinieron abajo, sino que intensificó aún más la presión en busca del empate. Las ocasiones empezaron a llegar con mayor frecuencia, como en el minuto 62, cuando un centro de Andrea Medina encontró la cabeza de Fiamma Benítez, aunque finálmente su remate se marchó rozando el palo derecho de la portería visitante. Poco después, Synne Jensen también lo intentó de cabeza, pero sin fortuna, al Atlético le falta finura en la parcela ofensiva en los últimos tiempos.

    Con el partido entrando en su fase decisiva, el Atlético de Madrid redobló su apuesta. Lejos de conformarse con el dominio territorial y la acumulación de llegadas, el conjunto rojiblanco intensificó la presión y elevó el ritmo de juego en busca de un desenlace favorable. Cada acción se jugaba con mayor urgencia, cada balón dividido se disputaba como si fuera el último, y el Espanyol comenzaba a acusar el desgaste físico y mental de un esfuerzo sostenido durante muchos minutos.

    El empuje atlético encontró una oportunidad clara en el minuto 73, cuando una acción señalada como juego peligroso de Simona Botero concedió a las locales una falta en una zona muy comprometida. La jugada, ejecutada con rapidez e inteligencia, terminó con el balón en el centro del área, donde Synne Jensen apareció con determinación para rematar con la pierna izquierda. El disparo, tras botar previamente, se elevó más de lo deseado y terminó marchándose demasiado alto, pero la ocasión dejó una sensación inequívoca: el gol estaba cada vez más cerca, y el Atlético comenzaba a cercar con insistencia la portería visitante.

    El Espanyol, consciente del momento crítico del encuentro, trató de ganar oxígeno mediante interrupciones, posesiones más largas y ajustes defensivos. Sin embargo, el empuje rojiblanco no disminuyó. El Atlético jugaba ya instalado en campo rival, acumulando efectivos en zonas ofensivas y obligando a la defensa perica a multiplicarse para cerrar espacios y despejar balones comprometidos. Cada centro lateral, cada balón parado, cada segunda jugada elevaba la tensión en el área visitante.

    La polémica llegó en el minuto 83, en una acción que encendió a la grada y detuvo el pulso del partido. Luany cayó dentro del área tras un contacto que, a primera vista, pareció suficiente para señalar pena máxima. La colegiada decidió detener el juego y acudir al VAR para revisar la acción, mientras el estadio contenía la respiración. Las imágenes se sucedieron durante largos segundos, aumentando la expectación y la presión ambiental. Finalmente, tras la revisión, se determinó que no existían los elementos necesarios para decretar penalti. La decisión fue recibida con protestas desde la grada y gestos de incredulidad entre las jugadoras rojiblancas, que sentían que el partido se les escapaba por detalles mínimos.

    Lejos de descomponerse, el Atlético respondió con carácter. Los últimos minutos se convirtieron en un asedio prácticamente continuo sobre la portería del Espanyol. Primero, un remate de cabeza tras un centro preciso obligó a la guardameta visitante a intervenir con reflejos, blocando el balón y evitando lo que parecía el gol del empate. Fue una parada clave, de esas que sostienen a un equipo en los momentos más delicados.

    Poco después, Synne Jensen volvió a asumir responsabilidades. La atacante recogió el balón fuera del área y, sin pensarlo, armó un disparo raso, potente y bien dirigido, que obligó nuevamente a la portera del Espanyol a estirarse para desviar el esférico y mantener intacta la igualdad en el marcador. Fue otra ocasión clara, otro aviso serio, otra muestra de que el Atlético no estaba dispuesto a rendirse.

    El reloj avanzaba inexorablemente, y cada segundo jugaba en contra de las rojiblancas.

    Aún así, el equipo mantuvo la fe, la intensidad y la convicción hasta el último instante, empujando con orgullo y determinación, consciente de que había hecho méritos suficientes para algo más. El Espanyol resistía como podía, defendiendo con todo y encontrando en su portera y en el sacrificio colectivo los argumentos necesarios para sostener el resultado en un final de partido cargado de tensión, emoción y sensación de oportunidad perdida para el conjunto local.

    La derrota ante el Espanyol supone un frenazo significativo para las aspiraciones del Atlético de Madrid Femenino, no solo en la lucha directa por los puestos de Liga de Campeones, sino también en su objetivo de consolidarse entre las primeras posiciones de la clasificación. El conjunto rojiblanco deja escapar una oportunidad clave para afianzarse en la zona alta de la tabla tras un partido en el que volvió a asumir el protagonismo, dominó amplias fases del juego y acumuló llegadas, pero en el que volvió a verse penalizado por la falta de acierto en los metros finales y por un gol encajado a balón parado, una losa demasiado pesada en un contexto de máxima igualdad.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Con este resultado, el Espanyol suma tres puntos de enorme valor que le permiten tomar aire en la clasificación y reforzar su posición en la zona media, alejándose de los puestos de peligro y ganando margen respecto a sus rivales directos.

    Las pericas son actualmente novenas con 19 unidades en su haber y da un golpe de efecto al vencer en un feudo tan complicado como es el Centro Deportivo Alcalá de Henares.

    El Atlético, por su parte, se queda descolgado del grupo que marca las plazas de Champions pues cuarto con 27 puntos, a cuatro de dar caca a una Real Sociedad que tiene dos encuentros pendientes y está viendo cómo sus competidores directos se distancian y obligándole a mirar de reojo tanto hacia arriba como hacia atrás en una tabla cada vez más comprimida. La sensación es de oportunidad perdida, pero el calendario ofrece una vía inmediata para reaccionar: entre semana, el Atlético de Madrid afronta la semifinal de la Supercopa de España ante el Real Madrid, un derbi de máxima exigencia que se presenta como el escenario ideal para dar un golpe de efecto, recuperar las buenas sensaciones y reforzar la confianza de un equipo que necesita una respuesta anímica y competitiva para reconducir su temporada.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Atlético de Madrid : Lola Gallardo; Alexia, Lauren Leal, Menayo, Andrea Medina; Vilde Boe Risa (Natalia Martín, min. 77), Julia Bartel; Luany (Maracarena Portales, min. 86), Iannuzzi, Jensen; Sarriegi (Sheila Guijarro, min. 77)

    Espanyol: Salvador; Vallejo, Balleste, Botero, Caracas (Ainhoa Dómenech, min. 87); Campo (Arana, min. 66), Torroda; Baradad (Torras, min. 66), Cristina Baudet Lucena, Ariadna Doménech (Judith Pablos, min. 86); Ángeles (Browne, min. 77).

    Árbitra: Lorena del Mar Trujillano Gallardo
    Tarjetas Amarillas: Ángeles (min. 9), Botero (min. 73), Carmen Menayo (min. 79), Caracas (min. 86), Lola Gallardo (min. 92), Baudet (min.

    Incidencias: Partido correspondiente a la decimosexta jornada de la Liga Profesional de Fútbol Femenino (Liga F Moeve) entre el Atlético de Madrid y el Espanyol de Barcelona que se ha celebrado en el Centro Deportivo Alcalá de Henares sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Anna Torrodá 55’ ⚽️

    Vídeo |

  • La previa | Atlético de Madrid vs RCD Espanyol

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    ⬛️ El fútbol no espera, el tiempo tampoco y enero siempre exige carácter.

    El sábado 17 de enero de 2026, a las 16:30 horas, el Centro Deportivo Alcalá de Henares volverá a latir al ritmo de un partido que va mucho más allá de los tres puntos. Atlético de Madrid y RCD Espanyol se citan en un cruce cargado de urgencias, emociones contenidas y necesidad de reafirmación, con el mismo objetivo inmediato: lograr la primera victoria del año en la Liga F.

    El encuentro será retransmitido en directo por DAZN y Movistar Plus y llega acompañado de una atmósfera especial diseñada para que la afición sea protagonista de principio a fin.

    Porque no será una tarde cualquiera. Antes y después del balón rodando, el club rojiblanco ha preparado una jornada de comunión total con su gente: firma de autógrafos de Lola Gallardo y Vilde Bøe Risa tras el partido, visita de Indy y Mady, las inseparables mascotas, y una sorpresa en el descanso que promete convertir el estadio en un hervidero emocional.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Un mensaje claro: ahora, más que nunca, este equipo necesita a su afición empujando en la misma dirección.

    El Atlético llega herido, pero no vencido. La dura derrota ante el Fútbol Club Barcelona (5-0) en la pasada jornada dejó cicatrices, sí, pero también un mensaje interno inequívoco. “Necesitamos más que nunca a nuestra afición. Ojalá tengamos el mismo ambiente que el otro día”, afirmó Lola Gallardo tras el encuentro. Palabras que no son retórica: son una llamada a filas. Las rojiblancas ocupan actualmente la cuarta plaza con 27 puntos, a cuatro de los puestos de Champions League, pero atraviesan una racha inquietante en la competición doméstica, sin ganar desde el 16 de noviembre. Enero aprieta, la clasificación no espera y cada jornada empieza a tener aroma de final anticipada.

    El equipo de Viti y sabe que está obligado a reaccionar. No solo por la tabla, sino por identidad. El Atlético necesita reencontrarse con su versión más dominante, la que asfixia arriba, la que gobierna desde el centro del campo y la que convierte cada balón dividido en una declaración de intenciones. No será sencillo, además, por las ausencias de peso: Sheila Guijarro y Gio Queiroz no estarán disponibles para el duelo, dos futbolistas determinantes en la profundidad y el desequilibrio ofensivo. Aun así, el bloque rojiblanco confía en su fondo de armario, en el liderazgo de sus veteranas y en el empuje de una afición que sabe convertir la presión en energía positiva.

    Enfrente estará un RCD Espanyol que viaja a Madrid con menos urgencias clasificatorias, pero con ambición intacta. El conjunto perico dispone de un colchón de diez puntos sobre los puestos de descenso, una ventaja valiosa que permite trabajar con algo más de calma, aunque sin caer en la complacencia. “Debemos ir a hacer daño, a intentar sumar, e incluso ganar”, subrayó su entrenadora, Sara Monforte, en la previa. Un aviso serio.

    El Espanyol no quiere ser comparsa; quiere competir, incomodar y aprovechar cualquier duda del rival.

    Eso sí, el equipo blanquiazul también llega condicionado por las bajas: Amaia Martínez, Laura Martínez y Olivia Fergusson están descartadas, mientras que Júlia Guerra es duda hasta última hora.

    Aún con esas ausencias, el Espanyol confía en su orden táctico, en su capacidad para resistir sin balón y en la velocidad de sus transiciones para castigar cualquier desajuste rojiblanco.

    Sabe, además, que el contexto puede jugar a su favor si logra enfriar el partido y trasladar la ansiedad a la grada.

    El precedente más reciente entre ambos equipos invita al optimismo rojiblanco. En el encuentro de la primera vuelta, el Atlético de Madrid firmó una actuación imponente y goleó por 0-5 en la Ciudad Deportiva Dani Jarque, dejando una imagen de superioridad absoluta. Aquella tarde fue una exhibición de contundencia, ritmo y pegada. Pero el fútbol rara vez se repite de forma exacta.

    Enero transforma escenarios, cambia dinámicas y obliga a demostrar cada punto como si fuera el último.

    Por eso este partido es mucho más que una revancha o una continuidad estadística. Es un examen emocional. Para el Atlético, supone medir su capacidad de levantarse, de transformar la necesidad en orgullo competitivo y de volver a creer desde el juego y el carácter. Para el Espanyol, es una oportunidad de oro para reafirmar su crecimiento, sumar en un campo exigente y demostrar que su temporada no es casualidad.

    El balón echará a rodar a las 16:30 horas. Antes, durante y después, el Centro Deportivo Alcalá de Henares será escenario de una tarde pensada para la memoria: fútbol, cercanía, símbolos y emoción compartida. En enero no hay margen para la tibieza. Solo vale competir, resistir y golpear. Atlético de Madrid y RCD Espanyol se citan en un duelo de urgencias y convicciones, con la temporada marcando el pulso y la historia esperando un nuevo capítulo.

    Aquí no hay promesas. Hay 90 minutos y todo por decidir en un compromiso de alto voltaje que harían bien en no ignorar.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    ✨Matchday 16 ✨

    Partido grande 🚀

    🔥Atlético de Madrid 🆚 Espanyol de Barcelona 🔥

    📅 Sábado, 17 de enero de 2026

    ⏰ 16:30 horario peninsular

    📺 Movistar Ellas Vamos (Dial 66)

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    (Fuente: Getty imágenes)
  • Noticia | El Atlético de Madrid, frente al espejo de su temporada: una reválida decisiva en Alcalá para recuperar el pulso competitivo, la confianza y el sentido de pertenencia

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🟣 Tras semanas de resultados esquivos, dudas acumuladas y una victoria copera lograda desde la resistencia emocional de la tanda de penaltis ante el Alhama ElPozo, el Atlético de Madrid Femenino afronta este sábado 17 de enero de 2026, a partir de las 16:30 horas en Alcalá de Henares, un duelo capital frente al Espanyol de Barcelona que trasciende la clasificación y se erige como una prueba definitiva de carácter, identidad y futuro inmediato para el proyecto que lidera Víctor Martín Alba.

    (Fuente: Liga F)

    El Atlético de Madrid Femenino se asoma a este fin de semana con la conciencia plena de que la temporada ha entrado en un punto de inflexión. No se trata únicamente de una mala racha de resultados ni de una sucesión de partidos sin premio en forma de victoria, sino de un proceso más profundo en el que confluyen expectativas, exigencia histórica, presión competitiva y la necesidad imperiosa de reafirmar un proyecto que, durante años, ha sido sinónimo de estabilidad, ambición y fiabilidad en el fútbol femenino español. La acumulación de partidos sin ganar ha ido generando un clima denso, en el que cada nuevo encuentro se analiza como un examen definitivo y en el que la paciencia, tanto interna como externa, se ha ido erosionando jornada tras jornada.

    En ese contexto, la reciente victoria en la Copa de la Reina frente al Alhama ElPozo, correspondiente a los cuartos de final, ofreció un alivio momentáneo, pero no una solución estructural. El Atlético logró avanzar de ronda, manteniendo vivo el sueño de un título que forma parte esencial de su identidad competitiva, pero lo hizo tras un partido largo, complejo y emocionalmente exigente que se resolvió en la tanda de penaltis. Ese desenlace, celebrado con intensidad por el grupo, dejó al mismo tiempo una lectura dual: por un lado, la confirmación de que el equipo conserva una fortaleza mental notable en los momentos de máxima presión; por otro, la constatación de que persisten dificultades para cerrar los partidos en el tiempo reglamentario y para imponer la jerarquía que históricamente ha caracterizado al conjunto rojiblanco.

    La Copa de la Reina ha sido, a lo largo de los años, un refugio competitivo para el Atlético de Madrid Femenino, una competición en la que el equipo ha sabido encontrar respuestas incluso cuando la liga se volvía esquiva. Sin embargo, el fútbol no permite compartimentos estancos durante demasiado tiempo, y la realidad es que la dinámica liguera sigue siendo el principal termómetro del estado del equipo. La racha de partidos sin ganar en la competición doméstica ha situado al Atlético en una posición incómoda, no tanto por la distancia insalvable con sus objetivos, sino por la sensación de haber perdido el control de los encuentros y de depender en exceso de factores externos para sumar puntos.

    El duelo de este sábado ante el Espanyol de Barcelona aparece así como una frontera simbólica entre dos posibles caminos. De un lado, la posibilidad de cortar la dinámica negativa, recuperar la confianza y relanzar la temporada desde una victoria que actúe como catalizador emocional y competitivo. Del otro, el riesgo de prolongar una racha que amenaza con enquistarse y con condicionar no solo la clasificación, sino también la percepción global del proyecto. En el fútbol de alto nivel, las inercias pesan tanto como los puntos, y el Atlético es consciente de que necesita cambiar la suya de manera inmediata.

    Alcalá de Henares se convierte, en este escenario, en algo más que una sede de partido. Es el espacio en el que el Atlético de Madrid Femenino deberá mirarse al espejo y decidir qué versión quiere ofrecer de sí mismo. La afición rojiblanca, acostumbrada a un equipo competitivo, intenso y reconocible, espera una respuesta que vaya más allá del resultado final. Se demanda actitud, claridad de ideas y una imagen de equipo capaz de asumir la iniciativa sin miedo, incluso en un contexto de presión elevada.

    El Espanyol de Barcelona llega a este encuentro con un planteamiento diametralmente opuesto en términos emocionales. Para el conjunto catalán, el partido supone una oportunidad para medir su crecimiento y para competir sin el peso de la obligación absoluta. Esa diferencia en el estado anímico convierte el encuentro en un desafío adicional para el Atlético, que deberá gestionar la ansiedad inherente a la necesidad de ganar y evitar que la presión derive en precipitación o en errores no forzados.

    Víctor Martín Alba afronta este tramo de la temporada con la responsabilidad que implica liderar a un equipo histórico en un momento de dificultad. Su figura ha estado en el centro del debate, como ocurre inevitablemente cuando los resultados no acompañan, pero el técnico ha mantenido un discurso coherente, centrado en el trabajo diario, en la confianza en el grupo y en la necesidad de sostener una identidad clara incluso en la adversidad. El partido ante el Espanyol representa una prueba de liderazgo, una ocasión para demostrar que el proyecto tiene capacidad de reacción y que el cuerpo técnico es capaz de encontrar soluciones dentro de un contexto complejo.

    La racha de encuentros sin ganar ha tenido consecuencias visibles en el ánimo del grupo, pero también ha servido para poner de manifiesto la resiliencia de un vestuario que no ha dejado de competir en ningún momento.

    El Atlético ha sido capaz de mantenerse en los partidos, de resistir en escenarios adversos y de llegar con opciones a los tramos finales, pero le ha faltado el último paso, ese punto de contundencia y claridad que separa al equipo competitivo del equipo ganador. Recuperar esa capacidad será uno de los grandes retos ante el Espanyol.

    El recuerdo reciente del duelo copero ante el Alhama ElPozo actúa como un espejo cercano. Aquel partido demostró que el Atlético sabe sufrir y que mantiene intacta su capacidad para afrontar situaciones límite, pero también evidenció la necesidad de mejorar la gestión de los encuentros para evitar llegar a escenarios de máxima tensión. La tanda de penaltis, ganada con determinación, fue un triunfo de carácter, pero el objetivo ahora es transformar ese carácter en dominio sostenido durante los noventa minutos.

    El fútbol femenino español atraviesa un momento de crecimiento y consolidación que eleva la exigencia para todos los proyectos. La Liga F se ha convertido en una competición en la que cada jornada presenta retos complejos y en la que los márgenes de error se reducen de manera drástica. En este contexto, el Atlético de Madrid Femenino no puede permitirse una prolongación indefinida de su mala racha sin comprometer sus aspiraciones a medio plazo. El partido ante el Espanyol es, por tanto, una oportunidad para reafirmar su condición de equipo de referencia y para enviar un mensaje claro al resto de la competición.

    La importancia del encuentro trasciende lo puramente deportivo y se adentra en el terreno de lo simbólico. Ganar supondría recuperar una narrativa de normalidad competitiva, aliviar la presión acumulada y reforzar la confianza del grupo de cara a los próximos compromisos. Perder o empatar, en cambio, alimentaría una sensación de estancamiento que el club necesita evitar a toda costa. En este tipo de escenarios, cada detalle cuenta, desde la actitud en los primeros minutos hasta la gestión emocional de los momentos críticos.

    El Atlético de Madrid Femenino se ha construido históricamente sobre una identidad clara, basada en el compromiso colectivo, la solidez defensiva y una mentalidad competitiva que le ha permitido superar momentos difíciles en el pasado. Esa identidad no ha desaparecido, pero sí necesita ser reactivada y actualizada para responder a las exigencias del presente. El partido ante el Espanyol es una ocasión idónea para hacerlo, para volver a mostrar un equipo reconocible y alineado con los valores que han definido al club.

    La afición, consciente de la trascendencia del momento, espera una respuesta contundente. El apoyo desde la grada puede convertirse en un factor diferencial si el equipo es capaz de conectar desde el inicio y de generar sensaciones positivas. Alcalá de Henares se prepara para vivir un partido cargado de tensión, pero también de esperanza, un encuentro en el que el Atlético tiene la oportunidad de reencontrarse con su mejor versión y de iniciar una nueva etapa en la temporada.

    El choque frente al Espanyol no resolverá por sí solo todos los interrogantes que rodean al proyecto, pero sí puede marcar un antes y un después. En el fútbol, las dinámicas se construyen a partir de momentos concretos, y este sábado ofrece al Atlético la posibilidad de crear uno de esos momentos fundacionales. La reválida es clara, el escenario está definido y la necesidad es evidente.

    En definitiva, el Atlético de Madrid Femenino afronta este sábado 17 de enero de 2026 un partido que va mucho más allá de los tres puntos en juego. Tras una victoria copera lograda desde la tensión de los penaltis y en medio de una racha liguera sin victorias, el duelo ante el Espanyol de Barcelona se presenta como una prueba total de carácter, identidad y ambición para el equipo de Víctor Martín Alba. Alcalá de Henares será testigo de un encuentro que puede redefinir el rumbo de la temporada y devolver al Atlético al camino que históricamente ha sabido recorrer: el de la competitividad sostenida, la resiliencia y la capacidad de respuesta en los momentos más exigentes.

  • Oficial | Ya sabemos dónde se podrá ver el Atlético de Madrid – Espanyol

    (Fuente: Liga F)

    ⬜️ ¡Descubre cómo puedes seguir el primer encuentro de la segunda vuelta.

    💥 La Liga F entra en terreno de verdad: Atlético y Espanyol reabren la temporada donde empezó todo 💥

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Primera División del fútbol femenino español cruza el umbral que separa la promesa de la exigencia. Con el arranque de la segunda vuelta, la Liga Profesional de Fútbol Femenino deja atrás el terreno de las hipótesis para adentrarse en el de las certezas.

    Es el momento en el que cada punto pesa más, cada error se magnifica y cada partido empieza a leerse en clave de futuro.

    Y pocas maneras hay de inaugurar esta fase decisiva del campeonato que un enfrentamiento con aroma a historia, títulos y jerarquía competitiva como el que protagonizarán Atlético de Madrid y RCD Espanyol.

    El calendario ha querido que ambos vuelvan a cruzarse muchos meses después de haber sido los encargados de levantar el telón del curso. Aquel 31 de agosto de 2025, en la Ciudad Deportiva Dani Jarque y con TEN TV como testigo, marcó el inicio oficial de la temporada. Entonces, el Atlético firmó una victoria contundente (0-5) que parecía marcar distancias claras entre dos proyectos en momentos distintos de maduración. Hoy, sin embargo, el contexto es otro. La liga ha avanzado, las dinámicas se han transformado y el duelo adquiere matices mucho más complejos que los que reflejó aquel marcador estival.

    Porque si algo define a esta segunda vuelta es que ya no hay espacio para la inercia. Todo empieza a tener consecuencias reales. Y tanto rojiblancas como blanquiazules llegan a esta cita con necesidades, aspiraciones y urgencias muy distintas, pero igualmente legítimas.

    conjunto dirigido por Víctor Martín Alba alcanza esta jornada en la cuarta posición, con 27 puntos, situado a cuatro unidades de la tercera plaza que ocupa la Real Sociedad. Una diferencia que, sin embargo, debe leerse con asterisco: las rojiblancas han disputado un partido menos, el Barcelona–Atlético adelantado en su día por la disputa de la Supercopa de España Iberdrola en Castellón, un torneo que el club madrileño sabe lo que es ganar y que forma parte de su ADN competitivo reciente.

    El Atlético llega, por tanto, en una posición estratégica. No está donde quiere, pero sí donde puede empezar a construir lo que desea. La segunda vuelta se presenta como una oportunidad para reafirmar su condición de aspirante habitual a Europa y, por qué no, para mirar más arriba si la regularidad acompaña. El margen de error, eso sí, se estrecha.

    A diferencia del inicio de temporada, cuando el equipo todavía buscaba automatismos y ritmo competitivo, ahora el Atlético se reconoce mejor a sí mismo. Ha ido encontrando un equilibrio más sólido entre fases, una mayor consistencia defensiva y una jerarquía clara en los momentos clave. No es casualidad que su mejor versión haya aparecido ante rivales de entidad, ni que su crecimiento haya sido progresivo, sin picos excesivamente pronunciados pero tampoco caídas prolongadas.

    En Alcalá de Henares, escenario del encuentro, el Atlético quiere empezar la segunda vuelta enviando un mensaje inequívoco: este equipo está preparado para competir hasta el final.

    RCD Espanyol aterriza en Madrid desde una realidad clasificatoria muy distinta. El conjunto que dirige Sara Monforte ocupa la undécima posición, con 16 puntos, una cifra que obliga a mirar tanto hacia arriba como, con prudencia, hacia abajo. No es una situación cómoda, pero tampoco alarmante. Es, más bien, el reflejo de un equipo en proceso de consolidación en la élite.

    Las pericas llegan a esta cita tras caer 0-2 ante el Granada en la última jornada, un resultado que dolió especialmente por producirse ante su afición.

    Sin embargo, el Espanyol ha demostrado a lo largo del curso que sabe competir incluso cuando el marcador no le acompaña. Su temporada no se explica desde la brillantez continua, sino desde la capacidad para resistir, ajustar y mantenerse en la pelea.

    El Espanyol es consciente de que cada desplazamiento es un examen. Visitar al Atlético nunca ha sido sencillo, ni siquiera en los mejores momentos blanquiazules. Pero también sabe que la historia de este enfrentamiento no se reduce a los grandes números, sino a partidos muy trabajados, duelos igualados y resultados que, en más de una ocasión, han desafiado la lógica.

    Para el equipo de Monforte, puntuar en Alcalá sería algo más que sumar: sería reforzar la convicción de que el trabajo tiene recompensa.

    El RCD Espanyol aterriza en Madrid desde una realidad clasificatoria muy distinta. El conjunto que dirige Sara Monforte ocupa la undécima posición, con 16 puntos, una cifra que obliga a mirar tanto hacia arriba como, con prudencia, hacia abajo. No es una situación cómoda, pero tampoco alarmante. Es, más bien, el reflejo de un equipo en proceso de consolidación en la élite.

    Las pericas llegan a esta cita tras caer 0-2 ante el Granada en la última jornada, un resultado que dolió especialmente por producirse ante su afición. Sin embargo, el Espanyol ha demostrado a lo largo del curso que sabe competir incluso cuando el marcador no le acompaña. Su temporada no se explica desde la brillantez continua, sino desde la capacidad para resistir, ajustar y mantenerse en la pelea.

    El Espanyol es consciente de que cada desplazamiento es un examen. Visitar al Atlético nunca ha sido sencillo, ni siquiera en los mejores momentos blanquiazules. Pero también sabe que la historia de este enfrentamiento no se reduce a los grandes números, sino a partidos muy trabajados, duelos igualados y resultados que, en más de una ocasión, han desafiado la lógica.

    Para el equipo de Monforte, puntuar en Alcalá sería algo más que sumar: sería reforzar la convicción de que el trabajo tiene recompensa.

    El encuentro contará con un amplio despliegue televisivo, un factor cada vez más determinante en la consolidación de la Liga F como producto de masas. DAZN, propietaria de los derechos hasta 2027, ha anunciado que emitirá el partido en abierto para todos los usuarios registrados, ampliando así el alcance potencial del choque.

    Además, la retransmisión será compartida con Movistar Plus, que lo ofrecerá a través de Movistar Ellas Vamos (dial 66). El balón echará a rodar el sábado 17 de enero de 2026 a las 16:30, horario peninsular, desde Alcalá de Henares.

    Los precedentes históricos inclinan claramente la balanza hacia el Atlético de Madrid. En los 32 enfrentamientos registrados en la élite, las rojiblancas suman 17 victorias, por 8 empates y 7 triunfos del Espanyol. Números que reflejan una superioridad sostenida, pero no aplastante.

    Porque si algo caracteriza a este duelo es que rara vez resulta anodino. El último precedente, sin ir más lejos, acabó en empate (1-1). Un partido en el que Carol Marín adelantó al Espanyol y Fiamma respondió para el Atlético, firmando una igualada que dejó sensaciones contrapuestas en ambos bandos.

    Ese tipo de partidos forman parte de la memoria colectiva de la rivalidad: encuentros en los que el Espanyol compite desde la identidad y el Atlético desde la exigencia, y en los que el resultado nunca se da por descontado hasta el último minuto.

    Sobre el césped se darán cita futbolistas que representan distintas generaciones y estilos, pero todas con peso específico en la liga.

    En el Atlético, la figura de Lola Gallardo sigue siendo capital, no solo por su rendimiento bajo palos, sino por su liderazgo silencioso. A su alrededor, jugadoras como Silvia Lloris aportan equilibrio y lectura táctica, mientras que Maca Portales encarna la intensidad competitiva que define al equipo en los partidos grandes.

    El Espanyol, por su parte, confía en el talento y la personalidad de futbolistas como Daniela Caracas o Cristina Baudet, nombres que sostienen al equipo en los momentos de mayor dificultad y que representan la ambición de un proyecto que no se resigna a la zona media-baja de la tabla.

    Más allá de los nombres, el partido se decidirá en los detalles: la gestión de los tiempos, la eficacia en las áreas y la capacidad para adaptarse a los distintos registros que exige un duelo de estas características.

    Hay partidos que no necesitan artificios. Que se sostienen por sí mismos. Este es uno de ellos. Dos clubes históricos, dos contextos distintos, una liga que entra en su fase más exigente y un escaparate televisivo que amplifica cada gesto.

    El sábado por la tarde, en Alcalá de Henares, la Liga F volverá a mirarse al espejo. Y el reflejo, gane quien gane, dirá mucho de hacia dónde camina el fútbol femenino español. Porque cuando la regularidad se convierte en verdad, solo los equipos preparados sobreviven. Y Atlético y Espanyol, cada uno a su manera, saben perfectamente de qué va todo esto.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    ✨ Partidazo ✨

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    🔥 Atlético de Madrid 🆚 Espanyol de Barcelona 🔥

    📅 Sábado, 17 de enero de 2026

    😍 Matchday 16 | Día de Partido

    🕒 16:30 horario peninsular

    📺 Movistar Ellas Vamos, (Dial 66)

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Enlace para ver el partido |

    https://www.dazn.com/es-es/home/kfj2r7g2mshx0h0yy6xor00yx0/as4ghvq26n6cjvrqrzgxiw4xo?share_origin=ios&share_page=tile_bottom_drawer&event_id=kfj2r7g2mshx0h0yy6xor00yx0

    (Fuente: DAZN)
  • La crónica | Ari Mingueza impulsa al Granada en Cataluña

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ El conjunto andaluz obtuvo un triunfo por 0-2 en la C.D. Dani Jarque ante el Espanyol para despedir la primera vuelta.

    La previa |

    (Fuente: Liga F)

    El domingo 11 de enero, cuando el reloj marque las 12:00 del mediodía y el invierno siga apretando en buena parte del país, el fútbol femenino volverá a convertirse en refugio, en relato y en pulso vital para dos equipos que caminan sobre la delgada línea que separa la tranquilidad de la inquietud, la estabilidad de la urgencia. El RCD Espanyol y el Granada CF se citan en un duelo que, más allá de los puntos, de la clasificación o de las estadísticas, habla de identidades en construcción, de procesos que buscan consolidarse y de la necesidad casi íntima de seguir creyendo. El partido, retransmitido por DAZN, será uno de esos encuentros que no siempre ocupan portadas ruidosas, pero que sostienen la columna vertebral de una competición, porque en ellos se dirime algo más profundo: quién logra asentarse, quién consigue tomar aire y quién empieza a mirar al futuro inmediato con un poco más de calma.

    El Espanyol llega a esta jornada situado en la novena posición de la tabla con 16 puntos, una ubicación que, sin ser definitiva ni cómoda del todo, sí refleja un camino de trabajo sostenido, de crecimiento progresivo y de identidad reconocible. El equipo dirigido por Sara Monforte ha encontrado en esta temporada una mezcla de compromiso colectivo, solidez emocional y una idea clara de lo que quiere ser. No es casualidad que la entrenadora castellonense, en la antesala del encuentro, haya querido poner el foco en lo humano antes que en lo táctico. “Soy muy afortunada de venir a trabajar aquí. Es un grupo muy unido, de muy buenas personas. Me han reafirmado que el grupo y el equipo están por encima de las individualidades”, destacó en rueda de prensa. No es una frase lanzada al azar ni un recurso retórico. En el Espanyol actual, esa idea es una realidad palpable sobre el césped.

    Porque el Espanyol de Sara Monforte es un equipo que compite desde el bloque, desde la solidaridad y desde la convicción de que cada esfuerzo cuenta. Incluso en un contexto complicado por las bajas de larga duración de Amaia Martínez y Laura Martínez, dos futbolistas importantes dentro de la estructura del equipo, el conjunto blanquiazul ha sabido reinventarse, reajustar roles y encontrar respuestas colectivas. No hay dramatismo en el discurso, sino aceptación del reto y confianza en las que están. Esa manera de afrontar la adversidad define mucho mejor a este Espanyol que cualquier dato frío.

    El equipo catalán ha ido sumando puntos con paciencia, consciente de que su objetivo pasa por asentarse en la categoría, por construir una base sólida que le permita mirar a la zona media con ambición, pero también con realismo. Cada partido es un pequeño paso, cada empate una pieza que encaja en el puzle de la permanencia, cada victoria un recordatorio de que el trabajo bien hecho suele encontrar recompensa. Llegar a esta jornada con 16 puntos y en novena posición no es casualidad; es el resultado de una temporada en la que el Espanyol ha sabido competir incluso en contextos adversos, sostenerse cuando el viento soplaba en contra y aprovechar sus momentos con inteligencia.

    Enfrente estará un Granada CF que llega con 13 puntos, apenas tres menos que su rival, pero con una sensación anímica distinta. Las diferencias en la clasificación son mínimas, pero el momento emocional pesa, y mucho.

    El equipo dirigido por Irene Ferreras no gana desde el 1 de noviembre, una racha que empieza a convertirse en una losa, no tanto por lo que dice la tabla como por lo que supone en términos de confianza. El Granada necesita reencontrarse con el triunfo, volver a sentir la alegría de sumar de tres, romper una dinámica que amenaza con arrastrarlo hacia una pelea incómoda en la zona baja.

    Sin embargo, reducir al Granada a una simple racha negativa sería injusto y simplista. El conjunto andaluz es un equipo con identidad, con una propuesta clara y con futbolistas que saben lo que es competir en la élite. Irene Ferreras ha construido un grupo que no renuncia a jugar, que intenta ser protagonista con balón y que, pese a los resultados recientes, sigue creyendo en su plan. El problema, como tantas veces ocurre en el fútbol, no siempre está en lo que se hace, sino en lo que no termina de llegar: el gol en el momento oportuno, la acción defensiva decisiva, ese pequeño detalle que cambia la historia de un partido.

    Para el Granada, este encuentro representa una oportunidad y, al mismo tiempo, un desafío emocional.

    Jugar a domicilio, ante un Espanyol que se siente cómodo en su estadio y que llega con una dinámica más estable, no es sencillo. Pero precisamente por eso el partido adquiere un valor especial. Ganar en un escenario así supondría un punto de inflexión, una inyección de confianza que podría marcar el inicio de una segunda vuelta distinta, más acorde al potencial real del equipo.

    El historial entre ambos conjuntos añade una capa más de interés al duelo. Espanyol y Granada se han enfrentado en cuatro ocasiones en la máxima categoría, con un balance equilibrado: una victoria para el conjunto blanquiazul, dos empates y un triunfo para las andaluzas. La temporada pasada fue el reflejo perfecto de esa igualdad, con un encuentro ganado por cada equipo. No hay hegemonías claras, no hay antecedentes que inclinen la balanza de forma definitiva. Cada partido entre Espanyol y Granada ha sido una historia distinta, y el de este domingo promete no ser la excepción.

    Ese equilibrio histórico habla de dos proyectos que, desde realidades distintas, han sabido competir de tú a tú. El Espanyol, con una tradición y una masa social importantes, busca consolidarse en la élite femenina con un modelo sostenible y reconocible. El Granada, por su parte, representa el crecimiento del fútbol femenino en Andalucía, la apuesta por un proyecto que quiere asentarse entre los mejores sin perder su identidad. Cuando ambos se encuentran, el resultado suele ser

    Porque más allá del resultado, este Espanyol–Granada es un recordatorio de lo que hace grande a esta competición: la igualdad, la lucha constante y la sensación de que cada partido importa. Y cuando el último balón se detenga, cuando el marcador quede fijado y las jugadoras se retiren al vestuario, quedará la certeza de haber asistido a uno de esos encuentros que, sin hacer ruido, explican perfectamente qué es y hacia dónde camina el fútbol feme

    Así vivimos el Espanyol versus Granada |

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    ✨ Partidazo ✨

    🔥 Espanyol de Barcelona 🆚 Granada Club de Fútbol 🔥

    📅 Domingo, 11 de enero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Ciudad Deportiva Dani Jarque

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    El regreso de la Liga F Moeve tras el parón invernal tenía en este RCD Espanyol – Granada C.F. un escenario perfecto para recordar la intensidad, la pasión y la calidad del fútbol femenino español. Desde las primeras horas de la tarde, el estadio local comenzaba a llenarse de aficionados que regresaban con ansias de fútbol después de varias semanas sin competición. Los colores blanquiazules inundaban las gradas, los cánticos se mezclaban con la brisa invernal, y la emoción se palpaba en cada rincón: los rostros de jóvenes, veteranos, familias enteras y seguidores fieles reflejaban la expectación por volver a vivir la magia de la Liga F Moeve en vivo.

    Antes de que el balón rodara, un instante cargado de respeto y solemnidad unió a todos los presentes: un emotivo minuto de silencio en memoria de Fernando Martín, entrenador del Valencia Femenino B, y sus tres hijos. Las jugadoras, alineadas en el centro del campo, con la cabeza inclinada y los ojos húmedos, mostraron respeto absoluto, mientras la grada guardaba un silencio profundo, interrumpido solo por suspiros, algún murmullo contenido y la sensación de que el fútbol trasciende lo meramente competitivo. Fue un momento de emoción genuina que dejó claro que, detrás de cada partido, hay historias humanas que nos conectan y nos recuerdan la importancia de cada día, cada encuentro y cada gesto de solidaridad.

    El pitido inicial marcó el inicio de un partido que pronto se convirtió en un pulso táctico entre dos equipos muy bien preparados. Los primeros minutos fueron de tanteo: el Espanyol buscaba controlar la pelota, moverla con paciencia por el centro y las bandas, y encontrar espacios para generar peligro; mientras que el Granada esperaba su momento, observando cada movimiento, cada pase y cada intento de penetración para poder aprovechar cualquier error.

    La primera acción clara del encuentro llegó por parte de Browne, quien, con decisión, conectó un remate potente que se estrelló contra el lateral de la red. El sonido del impacto, seguido de un suspiro de frustración entre los aficionados locales, marcó el inicio de un juego intenso. La réplica visitante no tardó: Lauri Requena, con un testarazo dentro del área, buscó sorprender a la portera local, Romane Salvador, pero esta se mantuvo firme, atrapando el balón sin dificultad y enviando un mensaje claro de que la portería del Granada no sería fácil de vulnerar.

    El juego se intensificó y cada balón dividido generaba tensión. El Granada intentó aprovechar los balones parados, buscando desestabilizar la defensa del Espanyol, mientras Chika Hirao, la portera visitante, mostraba seguridad y reflejos que salvaban a su equipo en varias ocasiones. La grada local, consciente de la importancia de cada acción, animaba con más fuerza, mientras que los seguidores visitantes celebraban cada intervención de Hirao como un triunfo en sí mismo.

    El Espanyol respondió con intentos de profundidad por la banda de Ona Baradad, quien buscaba conectar con las delanteras y generar espacios. La presión local era constante, con jugadoras que corrían incansablemente, ofrecían apoyo en cada pase y mostraban un compromiso total con el equipo. Sin embargo, la defensa del Granada se mantenía sólida, anticipando movimientos, cerrando líneas de pase y evitando que los remates locales encontraran portería.

    Un momento de preocupación llegó alrededor de la hora de partido: Júlia Guerra sufrió una lesión que obligó a la entrenadora local a introducir a Paula Perea.

    La reacción inmediata de la defensa fue clave: Perea se incorporó con concentración total, ocupando los espacios necesarios y manteniendo la estructura defensiva del Espanyol. Este cambio demostró la importancia de tener jugadoras preparadas y la capacidad de adaptación táctica de los equipos de la Liga F Moeve.

    Mientras tanto, Cristina Baudet se mantuvo como un constante peligro para la portería visitante. Su primer intento, un centro-chut interceptado por la defensa, mostró su capacidad de generar peligro desde la media distancia. Poco después, un disparo directo que fue desviado por Chika Hirao terminó en saque de esquina, reflejando la intensidad de un partido en el que cada jugada podía cambiar el marcador.

    El descanso llegó con un marcador de 0-0, pero con la sensación de que el segundo tiempo iba a ser decisivo.

    Las jugadoras regresaron a la cancha con energías renovadas, conscientes de que cada acción contaba y de que la concentración absoluta sería la clave para definir el resultado. La entrada de Ainoa Campo por el Espanyol buscaba reforzar la medular, equilibrar el juego y ofrecer nuevas opciones de ataque, mientras que el Granada mantenía su estructura y buscaba un momento para sorprender.

    El punto de inflexión llegó pasado el minuto 60: Ariadna Mingueza, con instinto asesino en el área, aprovechó un balón suelto y lanzó un disparo potente y colocado que terminó en gol. La revisión por una posible falta de Andrea Gómez sobre Laia Ballesté mantuvo a todos en vilo, pero finalmente el árbitro validó la acción para abrir la lata con el 0-1 que ponía en ventaja al equipo que hoy vestía de rosa.

    La grada visitante estalló de alegría, mientras las jugadoras del Granada celebraban abrazadas, conscientes de la importancia de un gol que rompía la igualdad y otorgaba ventaja a su equipo.

    El Espanyol intentó reaccionar de inmediato. La entrada de Judit Pablos tenía un objetivo claro: generar peligro en el área rival y forzar un empate que mantuviera las esperanzas del conjunto blanquiazul.

    Sin embargo, Chika Hirao continuó mostrando su dominio bajo palos, interceptando disparos, atajando balones imposibles y demostrando por qué su actuación fue crucial para asegurar la ventaja mínima de su equipo. Cada parada suya era una lección de técnica y concentración, y cada despeje generaba confianza en sus compañeras para mantener la presión ofensiva sobre un Espanyol cada vez más desesperado por marcar.

    El Espanyol tuvo otra oportunidad clara con Cristina Baudet, cuyo disparo desde el pico del área se estrelló en el larguero. La tensión se palpaba en el estadio: los aficionados locales contenían la respiración, conscientes de que un empate podía cambiar por completo el desarrollo del partido.

    Cada movimiento, cada pase y cada intento ofensivo reflejaba la intensidad con la que las jugadoras locales afrontaban la vuelta de la Liga F Moeve, buscando no solo competir, sino también ofrecer espectáculo y mantener el orgullo en su estadio.

    Finalmente, la entrada de Vera Molina resultó decisiva.Con determinación, encontró el hueco perfecto y marcó el 0-2 definitivo, sellando la victoria del Granada C.F. La celebración fue un estallido de emociones: abrazos entre jugadoras, gritos de júbilo y una sensación de alivio y orgullo que recorría todo el banquillo visitante por culpa de un 0-2 que resultó definitivo en el minuto 97 del alargue en la segunda mitad .

    Cada acción de Molina reflejaba precisión, concentración y talento, cerrando un encuentro en el que el Granada supo mantener la ventaja, resistir los embates del Espanyol y aprovechar sus oportunidades con frialdad y eficacia.

    El partido no solo ofreció goles y emociones; fue un ejemplo de la intensidad, la preparación y la calidad de la Liga F Moeve.

    Cada intervención de las porteras, cada remate, cada pase y cada reacción reflejaban el compromiso de las jugadoras con su equipo y con la competición. La victoria del Granada, por 0-2, encapsuló la esencia del fútbol femenino: esfuerzo, talento, estrategia y emociones auténticas que conectan a jugadoras, técnicos y aficionados en un mismo latido.

    El regreso de la Liga F Moeve tras el parón invernal no pudo haber sido más significativo: un partido marcado por respeto, emoción, tensión y goles decisivos, que recordó a todos por qué esta competición es cada vez más seguida, admirada y respetada. La victoria visitante no solo fue un triunfo en el marcador, sino también un reflejo de la preparación física y mental, de la disciplina táctica y del talento individual que caracteriza a las jugadoras de la Liga F.

    Con esta victoria, que no es menor, el cuadro andaluz termina la primera vuelta con cierta tranquilidad al ubicarse duodécimo en la tabla clasificatoria gracias a sus 16 unidades.

    El Espanyol cae ante las rojiblancas dada su excesiva pasividad en la línea defensiva y a pesar de que es un equipo muy inestable sabe que todavía está a tiempo de reaccionar al ser undécimo, lejos del descenso, y ya prepara a conciencia la visita que rendirá al Centro Deportivo Alcalá de Henares para medirse si Atlético de Madrid el próximo fin de semana.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    RCD Espanyol Fem: Romane Salvador; Lucía Vallejo, Júlia Guerra (Paula Perea, 32′), Laia Ballesté, Ari Doménech; Cristina Baudet, Ana Torrodà, Mar Torras (Ainoa Campo, 46′), Ona Baradad (Judit Pablos, 70′); Phoenetia Browne (Ángeles del Álamo, 59′), Paula Arana (Naima García, 59′)

    Granada CF Fem: Chika Hirao; Cristina Postigo, Juliana, Alba Pérez, Manoly Baquerizo; Ariadna Mingueza (Miku, 83′), Leles, Lauri Requena, Blanca Muñoz; Linnéa Laupstad (Ameyaa, 62′), Laura Pérez (Gómez, 62′)

    Árbitra: Ainara Andrea Acevedo Dudley (Colegio catalán)

    Tarjetas amarillas: Mar Torras (37′) Success (84′)

    Tarjetas rojas: No hubo.

    Incidencias: Partido correspondiente a la jornada número quince de la Liga F Moeve 2025-2026 que han disputado el Espanyol y el Granada en la Ciudad Deportiva Dani Jarque sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Ari Mingueza 63’ ⚽️
    0-2 Vera Molina 93’ ⚽️

    Vídeo |

  • La crónica | Exhibición blanca para avanzar en Copa de la Reina

    (Fuente: Real Madrid)

    ⬛️ ¡Triunfo blanco! Las de Pau Quesada hicieron valer su favoritismo y golearon por 0-4 al Espanyol en la Dani Jarque.

    La previa |

    (Fuente: UEFA)

    La Copa de la Reina Iberdrola no entiende de escudos blindados ni de jerarquías inamovibles. La Copa es enero, es frío en las manos y fuego en el pecho, es una eliminatoria que se juega como si fuera la última. Este sábado 20 de enero de 2025, a partir de las 19:00 horas, la Ciudad Deportiva Dani Jarque será escenario de un cruce que es mucho más que un partido: Espanyol y Real Madrid se citan en los octavos de final en una noche que promete épica, identidad y verdad. Lo cuenta Teledeporte, lo abraza RTVE y lo decide el fútbol.

    Hay competiciones que se heredan. La Copa de la Reina se hereda como se heredan las historias que se cuentan a media voz en los vestuarios, como se heredan los recuerdos que no salen en los palmarés pero que pesan más que una medalla. La Copa no es una liga; la Copa no perdona. En la Copa no hay mañana. La Copa es una frontera.

    Enero es su mes natural. Enero y sus tardes que anochecen antes de tiempo. Enero y el césped que cruje. Enero y el murmullo de la grada que sabe que lo que viene no se repite. Y en ese enero, la Copa llama a la puerta de la Ciudad Deportiva Dani Jarque, un lugar donde el Espanyol ha construido algo más que un proyecto: ha levantado un refugio, una identidad, una manera de estar en el fútbol.

    El sorteo emparejó a Espanyol y Real Madrid en octavos. Dos mundos. Dos ritmos. Dos relatos que chocan en una eliminatoria a partido único. Noventa minutos. Penaltis si hace falta. La Copa en estado puro.

    No es un estadio monumental, pero es un hogar. La Dani Jarque es un espacio donde el Espanyol femenino se reconoce, se fortalece y se atreve. Allí, el equipo perico ha aprendido a competir sin complejos, a sostener partidos largos, a resistir cuando toca y a morder cuando el rival se descuida.

    Para el Espanyol, recibir al Real Madrid no es un trámite. Es una declaración. Es la oportunidad de medirse ante uno de los grandes nombres del fútbol español en un contexto que iguala las fuerzas: la Copa. El césped, la cercanía, el viento, la grada… todo suma cuando el partido se juega en casa.

    Hay algo profundamente copero en este escenario. No hay artificio. Hay fútbol.

    El Espanyol llega a esta eliminatoria desde la convicción. Convicción de grupo. Convicción de proyecto. Convicción de que la Copa es un espacio legítimo para soñar.

    No es un equipo que se esconda. El Espanyol sabe quién es y juega desde ahí. Defiende junto, compite cada duelo y entiende que el partido se construye desde la paciencia. En Copa, eso vale oro.

    Hay una idea clara: incomodar al Real Madrid. Negarle los ritmos cómodos. Obligarle a mirar el reloj. Llevarle a un terreno donde el talento necesita esfuerzo y donde cada balón dividido cuenta como una final.

    El Espanyol no tiene nada que perder y todo que ganar. Esa es una de las verdades más peligrosas del fútbol.

    El Real Madrid llega a la Dani Jarque con el peso de la expectativa. En la Copa no basta con presentarse; hay que imponerse. El club blanco afronta cada competición con la obligación de llegar lejos, y la Copa de la Reina no es una excepción.

    Este Real Madrid es un equipo construido para dominar. Para tener la pelota, para marcar el ritmo, para decidir los partidos desde el control. Pero la Copa le exige algo más: adaptación. Porque no todos los partidos se ganan desde el guion.

    En eliminatorias como esta, el Real Madrid necesita encontrar equilibrio entre su propuesta ofensiva y la gestión emocional del partido. La paciencia será clave. La concentración, innegociable. Un error, un despiste, una transición mal defendida, y la Copa no perdona.

    Hay partidos que se juegan con la cabeza antes que con las piernas. Este es uno de ellos.

    El Espanyol sabe que el Real Madrid llegará con balón, con estructura, con talento. Sabe que habrá momentos de resistencia. Y sabe, también, que habrá un instante. Un balón parado. Un error. Un segundo balón. La Copa vive de esos instantes.

    El Real Madrid, por su parte, sabe que la ansiedad puede ser su mayor enemigo. Que el reloj corre igual para todos. Que cada minuto sin gol alimenta la fe del rival.

    La gestión del tiempo será tan importante como la gestión del espacio.

    Toda eliminatoria se decide en pequeños duelos invisibles. En la presión tras pérdida. En la segunda jugada. En la capacidad de sostener el bloque.

    El Espanyol buscará cerrar pasillos interiores, proteger su área y lanzar ataques rápidos cuando recupere. El Real Madrid tratará de ensanchar el campo, mover el balón con velocidad y encontrar superioridades entre líneas.

    Será un choque de ritmos. De paciencia contra urgencia. De resistencia contra ambición.

    Si algo enseña la Copa de la Reina año tras año es que no hay lógica que valga. Hay noches donde el favorito cae. Hay tardes donde un equipo escribe una página para siempre.

    El Espanyol quiere una de esas noches. El Real Madrid quiere evitarla.

    Y en medio, el fútbol. Ese deporte que no entiende de presupuestos cuando el balón echa a rodar.

    Que este partido se emita en directo por Teledeporte no es un detalle menor. Es una declaración de intenciones. La Copa merece ser contada. Merece cámaras, merece relato, merece memoria.

    RTVE acompaña una eliminatoria que representa lo mejor del fútbol femenino español: competitividad, identidad, emoción y verdad.

    Porque hay partidos que no solo se juegan. Se narran. Se recuerdan. Se heredan.

    Habrá un momento —siempre lo hay— en el que el partido deje de ser táctico y se vuelva emocional. Un momento en el que la grada empuje, en el que una jugadora corra un metro más de lo que pensaba, en el que el cansancio se convierta en orgullo.

    Ahí se decide la Copa, en ese instante donde el fútbol se parece a la vida: cuando toca elegir entre rendirse o creer.

    Cuando el árbitro señale el final, alguien habrá ganado algo más que un billete a cuartos. Habrá ganado una historia.

    El Espanyol quiere que esa historia se escriba en su casa, con su gente, en enero. El Real Madrid quiere que la Copa siga siendo un camino, no un muro.

    Y tú, desde casa o desde la grada, serás testigo de algo que solo ocurre una vez.

    Porque la Copa de la Reina Iberdrola no se explica.
    La Copa se siente.

    Y este sábado, en la Ciudad Deportiva Dani Jarque, vuelve a llamar a la puerta del invierno.

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026

    🔥 Espanyol de Barcelona 🆚 Real Madrid 🔥

    ✨ Octavos de final ✨

    📆 Sábado, 20 de diciembre de 2025

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ C.E. Dani Jarque, Barcelona

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El duelo al detalle |

    Los onces |

    El tiempo no se detiene, la Copa tampoco: cuando el fútbol te pone frente al espejo y te obliga a recordar quién eres

    Hay partidos que no se juegan: se atraviesan. No se disputan durante noventa minutos, sino que se expanden en el tiempo, se deslizan hacia atrás y hacia adelante, conectan recuerdos, decisiones, contextos y estados de ánimo. Hay noches de Copa que no pertenecen del todo al calendario, sino a ese territorio intangible donde el fútbol deja de ser solo fútbol y se convierte en relato. El Espanyol–Real Madrid de la Copa de la Reina fue una de esas noches. No por la igualdad del marcador, no por la incertidumbre final, sino por la crudeza con la que el torneo volvió a ejercer su función más honesta: desnudar a todos. A quien sueña, a quien compite, a quien rota, a quien manda y a quien resiste.

    Porque la Copa no entiende de excusas. No negocia con las intenciones. No se conmueve con los contextos. La Copa pregunta una sola cosa, siempre la misma, siempre incómoda: ¿estás preparada hoy? No mañana. No dentro de un mes. Hoy. Y en la Ciudad Deportiva Dani Jarque, la respuesta fue tan clara como dolorosa para unas y tan reafirmante como necesaria para otras.

    Todo empezó mucho antes del pitido inicial. Empezó en la pizarra, en el gesto de Sara Monforte cuando decidió apostar por un once “muy de Copa”. Un once que no buscaba esconderse, pero sí ofrecer oportunidades. Meritxell Muñoz bajo palos. Paula Perea, Laia Ballesté, Mar Torras, Cristina Baudet, Ángeles del Álamo desde el inicio. Nombres que no suelen protagonizar titulares, pero que sostienen el día a día. Jugadoras que entrenan, esperan, compiten en silencio y entienden que la Copa es, muchas veces, la única puerta que se abre sin llamar.

    El Espanyol asumió el riesgo. Lo hizo con coherencia y con valentía. Porque la Copa también es eso: el lugar donde el entrenador se retrata, donde el proyecto se muestra sin maquillaje. Enfrente estaba un Real Madrid que no vino a experimentar, sino a competir. Un once mucho más reconocible, más cercano al de la Liga F Moeve que al de una rotación profunda. El mensaje era claro: esta competición importa. Y cuando importa, no hay concesiones.

    El balón empezó a rodar y, durante unos minutos, la Copa se dejó querer. El Espanyol salió arriba, sin complejos, empujado por esa energía tan propia de quien sabe que el escenario es grande y la oportunidad única. Paula Arana protagonizó la primera sacudida. Ataque, remate, peligro real. Misa Rodríguez tuvo que emplearse a fondo, detener con dificultad un balón que llevaba intención y amenaza. Fue un instante breve, pero poderoso. De esos que activan a la grada, que encienden una chispa colectiva y hacen creer que, quizá, esta vez sí.

    El Real Madrid respondió sin nervios, pero con una tensión contenida. Meritxell Muñoz tuvo que salir de su portería para cortar un pase de Holmgaard hacia Linda Caicedo. La colombiana ya había aparecido en el radar del partido. Ya había avisado de que estaba conectada, de que había venido a la Copa con una misión personal: volver a marcar. La portera del Espanyol leyó bien la acción, salió con valentía, evitó el mano a mano. Fue un gesto de autoridad. Pero la Copa, como el tiempo, siempre vuelve al mismo punto.

    En el minuto 11 de juego, con todo aún por definir en lo táctico, partido dejó de ser promesa para convertirse en realidad. Linda Caicedo recibió en la frontal del área. No necesitó espacio, ni tiempo, ni permiso. Se perfiló y sacó un zurdazo que no admite adjetivos menores. El balón golpeó la escuadra y entró. Inapelable, 0-1 y camino abierto.

    Un gol que no solo abrió el marcador, sino que cerró un ciclo personal: volver a ver portería tras quedarse sin hacerlo ante el Twente en la última jornada de la fase de liga de la Champions. La Copa como refugio, como reinicio, como escenario donde el talento se reencuentra consigo mismo.

    A partir de ahí, el partido entró en una fase incómoda para el Real Madrid. El gol no trajo calma, sino prisa. El equipo quiso correr más de la cuenta. Pecó de impaciencia, de una toma de decisiones irregular, de esa ansiedad que aparece cuando sabes que eres superior, pero el rival no se rinde.

    Sara Monforte lo leyó rápido. Ajustó el sistema, apostó por un juego más directo y el Espanyol empezó a encontrar grietas. No grandes ocasiones, pero sí sensaciones. El Madrid se refugió en posesiones largas, a veces estériles, a veces desconectadas de la profundidad.

    Hubo minutos de duda. Minutos en los que el partido se sostuvo más en lo emocional que en lo táctico. Y cuando la Copa duda, suele aparecer la calidad. Minuto 43. Pase entre líneas de Athenea del Castillo, de esos que no se enseñan, que se intuyen. Iris Ashley recibió, encaró el mano a mano y definió con frialdad para hacer el 02 con un golpe seco que hirió no solo amplió la distancia, sino que hirió la moral del Espanyol y silenció al respetable que había acudido al Dani Jarque con la esperanza intacta.

    El descanso llegó como llegan siempre los descansos en la Copa: demasiado pronto para quien necesita reaccionar y demasiado tarde para quien ya ha hecho daño. Mientras unas buscaban aire, quien escribe aprovechó esos quince minutos no para ingerir una barrita energética, sino para hidratarse, ordenar pensamientos y empezar a preparar la previa del Alhama ElPozo vs Atlético de Madrid. Porque el fútbol no espera, nunca lo hace ni hará.

    El Real Madrid regresó del vestuario con otra cara. Más intensidad. Más claridad. Más decisión. Buscó el error de Caracas, insistió por fuera, aceleró el ritmo. Pero se encontró con una Laia Ballesté imperial, firme, concentrada, sosteniendo al Espanyol con orgullo. Las pericas incluso avisaron en el 50’, con un disparo de Bardad al lateral de la portería de Misa. Un gesto de dignidad competitiva. Un “seguimos aquí” que duró lo que tardó el talento en volver a imponerse.

    Athenea tuvo el tercero en el 52’. Gran jugada. Gran definición. Meritxell Muñoz apareció de nuevo. Mano salvadora. Y el palo terminó de conjurar el peligro. Fue uno de esos momentos que, en otra noche, en otro contexto, podrían haber cambiado el partido. Pero la Copa ya había elegido.

    Linda Caicedo volvió a probar suerte en el 54’. Más decidida. Más protagonista y el 03 llegó como una consecuencia natural. El partido empezó a romperse.

    El duelo empezaba ya a deshilacharse y la pugna individual entre centro cortado. Segundo que sí llega. Iris Ashley emergió otra vez. Remate con la izquierda. Ballesté trató de sacar el balón sobre la línea, pero la pelota terminó dentro para suponer el 04 definitivo en el minuto 55 y la sentencia de muerte blanquiazul estaba dictada por completo.

    Iris Ashley se marchó del campo con un doblete, confirmando sensaciones, confirmando presente, confirmando que la Copa también sirve para señalar soluciones en contextos de necesidad, especialmente en una posición marcada por la baja de Bruun. El Real Madrid encontró respuestas. El Espanyol asumió la realidad.

    El tramo final fue un descenso de intensidad, inevitable cuando el marcador ya no admite discusión. Weir pudo firmar la manita, pero entre Meritxell y el palo evitaron un castigo mayor. Mar Torras, a la salida de un córner, protagonizó una de las pocas llegadas pericas, definiendo desviado. Pau Comendador cerró el partido con un disparo lejano que la portera catalana repelió con solvencia. El pitido final llegó sin suspense, pero cargado de significado.

    El Real Madrid estará en los cuartos de final de la Copa de la Reina, que se disputarán entre el 3 y el 5 de febrero. Pero eso será ya el año que viene. Ahora llega el descanso, las tres semanas de Navidad, la pausa necesaria antes de volver al ruido. El sábado 10 de enero regresará la Liga F Moeve, con la visita del Sevilla al Alfredo Di Stéfano. Después llegará la Supercopa de España en Castellón. El calendario no perdona.

    Y el relato vuelve al inicio. Al mismo punto. A la idea central que la Copa repite cada temporada con una crueldad hermosa: aquí no hay medias verdades. El Espanyol apostó, compitió, ofreció minutos, creyó mientras pudo y aprendió. El Real Madrid confirmó que, cuando el talento decide aparecer, no hay contexto que lo frene. El fútbol siguió su curso. El tiempo no se detuvo. Y la Copa, una vez más, hizo lo único que sabe hacer: decir la verdad.

    Porque al final todo vuelve al balón rodando. A once contra once. A la noche que no se repite. Al espejo que no miente.

    Y a esa certeza incómoda y maravillosa a la vez: en la Copa, siempre gana quien está preparada para hoy, pues el mañana puede no tener cabida en este tipo de torneos.

    (Fuente: Teledeporte)

    📋 Ficha técnica |

    Espanyol (0): Meritxell; Caracas, Ballesté, Julia Guerra, Paula Perea; Ona Baradad (Judit Pablos 61′), Mar Torras (Aina Durán 84′), Torroda, Baudet (Simona 69′); Arana (Naima 69′), Del Álamo (Browne 61′).
    Real Madrid (4): Misa; Eva Navarro (Shei García 68′), María Méndez, Andersson, Holmgaard; Weir (Bennison 73′), Angeldahl (Irune 63′), Däbritz; Athenea, Iris Ashley (Feller 63′), Linda Caicedo (Pau Comendador 68′).

    Árbitra: Cuesta Arribas (Comité Gallego). Amonestó a Mar Torras (minuto 25) y Caracas (minuto 75) con tarjeta amarilla.

    Estadio: Ciudad Deportiva Dani Jarque.

    Goles |

    0-1 Linda Caicedo 11’ ⚽️
    0-2 Iris Ashley 44’ ⚽️
    0-3 Linda Caicedo 53’ ⚽️
    0-4 Iris Ashley 55’ ⚽️

    Vídeo |

  • La previa | Copa de la Reina: Espanyol vs Real Madrid

    (Fuente: UEFA)

    ⬛️ Espanyol y Real Madrid, 90 minutos de fe, memoria y ambición en la Ciudad Deportiva Dani Jarque.

    (Fuente: UEFA)

    La Copa de la Reina Iberdrola no entiende de escudos blindados ni de jerarquías inamovibles. La Copa es enero, es frío en las manos y fuego en el pecho, es una eliminatoria que se juega como si fuera la última. Este sábado 20 de enero de 2025, a partir de las 19:00 horas, la Ciudad Deportiva Dani Jarque será escenario de un cruce que es mucho más que un partido: Espanyol y Real Madrid se citan en los octavos de final en una noche que promete épica, identidad y verdad. Lo cuenta Teledeporte, lo abraza RTVE y lo decide el fútbol.

    Hay competiciones que se heredan. La Copa de la Reina se hereda como se heredan las historias que se cuentan a media voz en los vestuarios, como se heredan los recuerdos que no salen en los palmarés pero que pesan más que una medalla. La Copa no es una liga; la Copa no perdona. En la Copa no hay mañana. La Copa es una frontera.

    Enero es su mes natural. Enero y sus tardes que anochecen antes de tiempo. Enero y el césped que cruje. Enero y el murmullo de la grada que sabe que lo que viene no se repite. Y en ese enero, la Copa llama a la puerta de la Ciudad Deportiva Dani Jarque, un lugar donde el Espanyol ha construido algo más que un proyecto: ha levantado un refugio, una identidad, una manera de estar en el fútbol.

    El sorteo emparejó a Espanyol y Real Madrid en octavos. Dos mundos. Dos ritmos. Dos relatos que chocan en una eliminatoria a partido único. Noventa minutos. Penaltis si hace falta. La Copa en estado puro.

    No es un estadio monumental, pero es un hogar. La Dani Jarque es un espacio donde el Espanyol femenino se reconoce, se fortalece y se atreve. Allí, el equipo perico ha aprendido a competir sin complejos, a sostener partidos largos, a resistir cuando toca y a morder cuando el rival se descuida.

    Para el Espanyol, recibir al Real Madrid no es un trámite. Es una declaración. Es la oportunidad de medirse ante uno de los grandes nombres del fútbol español en un contexto que iguala las fuerzas: la Copa. El césped, la cercanía, el viento, la grada… todo suma cuando el partido se juega en casa.

    Hay algo profundamente copero en este escenario. No hay artificio. Hay fútbol.

    El Espanyol llega a esta eliminatoria desde la convicción. Convicción de grupo. Convicción de proyecto. Convicción de que la Copa es un espacio legítimo para soñar.

    No es un equipo que se esconda. El Espanyol sabe quién es y juega desde ahí. Defiende junto, compite cada duelo y entiende que el partido se construye desde la paciencia. En Copa, eso vale oro.

    Hay una idea clara: incomodar al Real Madrid. Negarle los ritmos cómodos. Obligarle a mirar el reloj. Llevarle a un terreno donde el talento necesita esfuerzo y donde cada balón dividido cuenta como una final.

    El Espanyol no tiene nada que perder y todo que ganar. Esa es una de las verdades más peligrosas del fútbol.

    El Real Madrid llega a la Dani Jarque con el peso de la expectativa. En la Copa no basta con presentarse; hay que imponerse. El club blanco afronta cada competición con la obligación de llegar lejos, y la Copa de la Reina no es una excepción.

    Este Real Madrid es un equipo construido para dominar. Para tener la pelota, para marcar el ritmo, para decidir los partidos desde el control. Pero la Copa le exige algo más: adaptación. Porque no todos los partidos se ganan desde el guion.

    En eliminatorias como esta, el Real Madrid necesita encontrar equilibrio entre su propuesta ofensiva y la gestión emocional del partido. La paciencia será clave. La concentración, innegociable. Un error, un despiste, una transición mal defendida, y la Copa no perdona.

    Hay partidos que se juegan con la cabeza antes que con las piernas. Este es uno de ellos.

    El Espanyol sabe que el Real Madrid llegará con balón, con estructura, con talento. Sabe que habrá momentos de resistencia. Y sabe, también, que habrá un instante. Un balón parado. Un error. Un segundo balón. La Copa vive de esos instantes.

    El Real Madrid, por su parte, sabe que la ansiedad puede ser su mayor enemigo. Que el reloj corre igual para todos. Que cada minuto sin gol alimenta la fe del rival.

    La gestión del tiempo será tan importante como la gestión del espacio.

    Toda eliminatoria se decide en pequeños duelos invisibles. En la presión tras pérdida. En la segunda jugada. En la capacidad de sostener el bloque.

    El Espanyol buscará cerrar pasillos interiores, proteger su área y lanzar ataques rápidos cuando recupere. El Real Madrid tratará de ensanchar el campo, mover el balón con velocidad y encontrar superioridades entre líneas.

    Será un choque de ritmos. De paciencia contra urgencia. De resistencia contra ambición.

    Si algo enseña la Copa de la Reina año tras año es que no hay lógica que valga. Hay noches donde el favorito cae. Hay tardes donde un equipo escribe una página para siempre.

    El Espanyol quiere una de esas noches. El Real Madrid quiere evitarla.

    Y en medio, el fútbol. Ese deporte que no entiende de presupuestos cuando el balón echa a rodar.

    Que este partido se emita en directo por Teledeporte no es un detalle menor. Es una declaración de intenciones. La Copa merece ser contada. Merece cámaras, merece relato, merece memoria.

    RTVE acompaña una eliminatoria que representa lo mejor del fútbol femenino español: competitividad, identidad, emoción y verdad.

    Porque hay partidos que no solo se juegan. Se narran. Se recuerdan. Se heredan.

    Habrá un momento —siempre lo hay— en el que el partido deje de ser táctico y se vuelva emocional. Un momento en el que la grada empuje, en el que una jugadora corra un metro más de lo que pensaba, en el que el cansancio se convierta en orgullo.

    Ahí se decide la Copa, en ese instante donde el fútbol se parece a la vida: cuando toca elegir entre rendirse o creer.

    Cuando el árbitro señale el final, alguien habrá ganado algo más que un billete a cuartos. Habrá ganado una historia.

    El Espanyol quiere que esa historia se escriba en su casa, con su gente, en enero. El Real Madrid quiere que la Copa siga siendo un camino, no un muro.

    Y tú, desde casa o desde la grada, serás testigo de algo que solo ocurre una vez.

    Porque la Copa de la Reina Iberdrola no se explica.
    La Copa se siente.

    Y este sábado, en la Ciudad Deportiva Dani Jarque, vuelve a llamar a la puerta del invierno.

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026

    🔥 Espanyol de Barcelona 🆚 Real Madrid 🔥

    ✨ Octavos de final ✨

    📆 Sábado, 20 de diciembre de 2025

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ C.E. Dani Jarque, Barcelona

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • La crónica |El Madrid CFF asalta Cataluña de la mano de Malou Marcetto

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟨 ¡Triunfo visitante! El conjunto madrileño se impuso por 2-5 al RCD Espanyol con los goles de Malou Marcetto, que fue la MVP del encuentro y marcó un doblete, Hildur Antonsdottir, Bárbara López y Alba Ruiz. Por su parte, Naima García y Júlia Guerra anotaron los dos tantos del conjunto perico, que se queda en media tabla.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    En la fría tarde del 6 de diciembre, cuando Barcelona empieza a encender sus primeras luces de invierno y la Liga F Moeve entra en ese tramo del calendario donde cada punto pesa como una piedra preciosa, el RCD Espanyol y el Madrid CFF se preparan para un duelo que, sin necesidad de grandes titulares, respira historia, urgencia competitiva y un aroma inconfundible a batalla decisiva. No es solo un partido más: es la reivindicación de dos proyectos que avanzan por caminos diferentes, pero con la misma hambre de futuro.

    El Espanyol de Sara Monforte llega a la cita tras un derbi catalán que escoció y alimentó a partes iguales. Aquel 1-1 ante el Badalona Women dejó en el aire la sensación de que las pericas podían haber dado un golpe más rotundo sobre la mesa, pero también confirmó que este equipo tiene alma y convicción. Son 13 puntos los que reposan en su casillero, una cifra que en otros clubes podría parecer insuficiente, pero que en el Espanyol adquiere valor de cimiento: están en media tabla, lejos del sufrimiento, con margen para crecer y con la certeza de que, cuando encuentran su ritmo, son un rival incómodo para cualquiera.

    Monforte, que ha moldeado un bloque disciplinado, solidario y emocionalmente unido, tendrá que lidiar una vez más con las ausencias dolorosas que acompañan a un proyecto que está aprendiendo a resistir. La baja de Amaia Martínez en la defensa es un golpe duro —su jerarquía y su lectura de juego son un faro para el equipo—, y la ausencia de Olivia Fergusson en ataque deja al Espanyol sin una de sus futbolistas más verticales y determinantes en los metros finales. Pero si este Espanyol tiene algo, es resiliencia. Lo ha demostrado una y otra vez. Y hoy, en su estadio, volverá a necesitarla.

    Enfrente aparece un Madrid CFF que vive en un territorio donde conviven ambición, vértigo y un sueño europeo que empieza a parecer real. Sextas en la clasificación, con 20 puntos y a solo seis de las plazas que abren las puertas de la Champions, las madrileñas llegan a Barcelona como un equipo que ha aprendido a sufrir, a golpear y a levantarse con rapidez. Dos victorias consecutivas avalan el momento dulce que atraviesan, una racha que las coloca de nuevo en la conversación de los grandes aspirantes de la temporada.

    Sin embargo, ni la energía competitiva ni el buen juego les libran de sus propias sombras. Freja Siri, Nerea Sánchez y Anita Marcos —tres nombres que representan creatividad, equilibrio y gol— seguirán siendo bajas sensibles. La ausencia de estas piezas obliga al Madrid CFF a reinventarse, a buscar variantes, a confiar en el talento de las futbolistas que han sostenido al equipo en momentos de flaqueza. No importa quién falte: el Madrid CFF nunca renuncia a su identidad valiente y decidida.

    El historial entre ambos equipos añade un capítulo más a esta historia de rivalidad creciente. Once veces se han cruzado en Primera División y Copa de la Reina, con un balance que se inclina —aunque ligeramente— hacia el lado madrileño: cinco victorias del Madrid CFF, cuatro empates y solo dos triunfos del Espanyol. Una estadística que habla de dinámicas, de épocas y de estilos, pero que no explica por sí sola la tensión emocional que acompaña cada uno de estos enfrentamientos.

    Porque hoy no se juega solo un partido; hoy se juega la narrativa de dos clubes que desean afirmarse. Uno, el Espanyol, que quiere reconstruir su grandeza paso a paso, sin prisa pero sin pausa. El otro, el Madrid CFF, que quiere demostrar que su crecimiento no es casualidad sino consecuencia de años de trabajo silencioso, de confianza y de ambición medida. En el césped, estas dos historias se cruzan como dos líneas de un mismo destino: diferentes, pero inevitablemente conectadas.

    Y así, mientras el reloj se aproxima a las cinco de la tarde y DAZN afina sus cámaras para que el país entero vea lo que está por venir, una sensación se extiende entre las jugadoras, los banquillos y la grada: esa vibración previa a los partidos que definen carácter.

    El eco del balón en el calentamiento, el murmullo de las aficiones, las últimas instrucciones técnicas. Todo forma parte de un ritual que anuncia que la batalla está cerca.

    Cuando la árbitra dé el pitido inicial, el aire se romperá y empezará un encuentro donde cada metro tendrá dueño temporal y cada detalle podrá cambiar la historia. Un duelo entre presente y aspiraciones. Entre urgencias silenciosas y sueños en construcción. Entre el orgullo perico y la ambición madrileña.

    Y es que en la Dani Jarque , el fútbol femenino vuelve a escribir una página intensa, emocionante y necesaria.

    Y como diría Manu López: “Prepárense, porque aquí no hay medias tintas. Hoy se juega con el alma. Hoy el fútbol se escribe de verdad.”

    #LigaFMoeve | #EspanyolMadridCFF

    El duelo al detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve 2025-2026

    🔥 Espanyol de Barcelona 🆚 Madrid CFF 🔥

    📆 Sábado, 6 de diciembre de 2025

    ⏰ 17:00 horario peninsular

    💛 Matchday 13 | Día de partido

    📺 DAZN

    🏟️ C.D. Dani Jarque, Barcelona

    Pero aún faltaba la parte más salvaje del primer acto.
    Emilie Nautnes, que había sido clave en el empate, cayó lesionada. Entró Bárbara López, una de esas jugadoras que transmiten sensación de peligro con solo pisar el césped. Y tardó dos minutos en demostrarlo: recibió un pase soberbio de Esther Laborde, encaró con la mirada fija en la portería, dejó atrás a su marca y soltó
    un derechazo crudo, violento, inapelable para Salvador que fue el 1-3 en el descuento, pero la diana de la exjugadora del Sporting de Huelva no sería la último que veríamos.

    Los onces |

    Era una tarde fría en la Dani Jarque, de esas en las que los latidos se confunden con el sonido del cuero golpeando el césped todavía húmedo. La grada olía a esperanza, el Espanyol necesitaba más que nunca una victoria que lo conectara con su identidad, con ese orgullo perico que nunca se rinde. Pero frente a ellas, un Madrid CFF silencioso, paciente, maduro… un equipo que ha aprendido a sobrevivir en las noches turbulentas y que, sin hacer ruido, ha encontrado una personalidad demoledora.

    Y apenas habían pasado dos minutos cuando el estadio pareció encenderse.
    Un balón colgado desde la derecha por Daniela Caracas, con la precisión de quien mide el aire y la curvatura de la tarde, viajó al segundo palo. Allí, como una aparición, Naima García irrumpió con todo el espíritu de quien quiere abrirle una grieta al partido.

    Apenas se habían cumplido dos minutos, cuando Naima García sorprendió a la defensa visitante con un desmarque perfecto y un remate certero que se coló junto al palo, adelantando a las locales y abría la lata con el 10 en el minuto 2 de juego.

    Este gol temprano marcó el inicio de un partido intenso, dejando en evidencia que las visitantes tendrían que adaptarse rápidamente para recuperar el control.

    El Madrid CFF, lejos de venirse abajo, comenzó a reorganizarse, ajustando su estrategia y ganando progresivamente metros en el campo. Las visitantes empezaron a combinar pases cortos, mover el balón con rapidez y buscar desbordes por las bandas para generar espacios en la defensa perica. Esta insistencia tuvo su recompensa en el minuto 26, cuando Malou Marcetto culminó una jugada por banda que encontró a la zaga del Espanyol descolocada. Con un remate preciso, estableció el 11 en el minuto 25 de una primera mitad muy activa.


    El equilibrando el marcador y devolviendo la confianza a su equipo. Este gol fue un punto de inflexión que demostró que el Madrid CFF podía superar cualquier adversidad y mantener el partido abierto.

    El empate encendió a las madrileñas, que empezaron a jugar con una solvencia estratégica imponente. Y en el minuto 42 el balón parado habló con el lenguaje de los equipos que saben competir:
    Andonova ejecutó un córner magistral, con rosca, con intención, con veneno.

    En el corazón del área apareció Hildur Antonsdottir, soberbia en el salto, cabeceando con fuerza mientras el balón rebotaba contra el aire y se alojaba en la red para que las de Fuenlabrada le diesen la vuelta a a la tortilla amén del 12 en el minuto 40 de la primera mitad.

    El Madrid CFF le daba la vuelta al choque con una personalidad de equipo grande, y el silencio en la Dani Jarque se hizo denso.

    Con el Espanyol noqueado, Alba Ruiz asestó el golpe definitivo antes del pitido de la colegiada, anotando el 1-3 en el 45 con un disparo raso, dejando el partido prácticamente sentenciado al descanso.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una renta muy favorable para las visitantes que demostraron una vez más ser un elenco resiliente en los últimos tiempos.

    Sara Monforte, consciente del terremoto, reaccionó en el vestuario: Laia Ballesté y Browne entraron para encender el partido. Y funcionó. A los cuatro minutos del segundo tiempo, en uno de esos rebotes que parecen escritos por la tensión, Júlia Guerra recogió un balón rechazado por Paola Ulloa y lo mandó al fondo de la red con una mezcla de rabia y esperanza.
    24 y la Dani Jarque volvía a creer en el minuto 49.

    Fue entonces cuando el Madrid CFF decidió templar la batalla. Metió a Marina Rivas para ordenar, para enfriar, para devolverle al partido el compás lento del equipo que maneja los tiempos. El Espanyol se volcaba. Browne buscaba cada balón dividido como si fuera el último, pero faltaba el último toque, la última chispa, ese centímetro que separa la gloria de la frustración.

    Y en el añadido, con el Espanyol lanzado en busca del milagro, llegó el golpe final.
    Un envío largo cruzó la noche catalana. Cayó en los pies de Malou Marcetto, la gran protagonista, la jugadora que había cambiado el rumbo del partido desde aquella primera genialidad.
    Y Malou Marcetto, con una sangre fría casi insolente, levantó el balón y lo picó suavemente por encima de Salvador. Dejó suspendido en el aire un gol que era el 25 definitivo que no solo cerraba el partido: lo firmaba para siempre cuando el reloj deambulaba por el minuto 96 de una contienda con tintes épicos.

    Con esta victoria, el Madrid CFF escala hasta la 6ª posición con 23 puntos, apenas a cuatro de Europa, sosteniendo un sueño que ya no parece utopía. El Espanyol, pese a la lucha y la entrega, queda en media tabla con 13 puntos, ocho por encima del descenso, en una Liga que no perdona errores ni minutos de desconexión.

    Pero más allá del marcador, lo que queda es la sensación de haber vivido uno de esos partidos que desgarran, que enseñan, que marcan. Un duelo donde cada golpe emocional se convirtió en un cambio drástico en el guion. Una noche donde el Madrid CFF jugó con el temple de los equipos maduros… y donde Marcetto, con dos goles decisivos y un liderazgo silencioso, escribió la página más brillante del choque.

    Así es el fútbol: imprevisible, cruel, hermoso. Y así lo contamos, como siempre, en “El Partido de Manu”.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    RCD Espanyol: Romane Salvador, Caracas, Júlia Guerra, Simona Botero, Lucía Vallejo, Torrodà (Mar Torras, min 59), Ainoa, Laura Martínez (Baudet, min 11), Naima (Laia Ballesté, min 46); Baradad (Judit Pablos, min 71), Arana (Phoenetia Browne, min 46).

    Madrid CFF: Paola U.J.M., N. Mendoza, Villafañe, Antonsdóttir, Alba Ruíz (Marina, min 72), Sosa Martín, Esther, Andonova (S. Gallardo, 86), Melgård, Marcetto, Nautnes (Bárbara, min 43).

    Tarjetas: amarillas a Paula Arana por parte del Espanyol y a Bárbara y Marina por parte del Madrid CFF.

    Árbitra: Elena Peláez, asistida en bandas por Adriana García y Estefanía Benito, y con Arantza Gallastegui como cuarta.

    Partido correspondiente a la jornada 13 de Liga F 2025-2026 disputado en la Ciutat Esportiva Dani Jarque entre el Espanyol y el Madrid CFF en una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Naima García 2’ ⚽️
    1-1 Malou Marcetto 25’ ⚽️
    1-2 Hildur Antonsdóttir 42’ ⚽️
    1-3 Bárbara López 45’ ⚽️
    1-4 Alba Ruiz 45’⚽️
    2-4 Júlia Guerra 48’ ⚽️
    2-5 Malou Marcetto 96’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/8RT99iycD8c?si=dT6h9eNU5rxfV4AN

  • La crónica | La Real Sociedad “aprieta” la lucha por Europa

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📌 ¡Triunfo donostiarra! Las chicas de Arturo Ruiz tumbaron por 2-3 al Espanyol en un duelo “loco”.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La C.E. Dani Jarque volverá a con fuerza este fin de semana. El RCD Espanyol Femenino, herido pero con hambre de redención, recibe a una Real Sociedad en plena ebullición, en uno de los duelos más vibrantes de la jornada de la Liga F Moeve 2025-26. Dos equipos que encarnan caminos opuestos en la tabla, pero que comparten un mismo motor: la ambición.

    la dirección de Sara Monforte, el Espanyol afronta el partido con una mezcla de responsabilidad y esperanza. Las blanquiazules, que venían de dos victorias consecutivas ante Alhama CF ElPozo y DUX Logroño, tropezaron en su visita al Real Madrid, pero mantienen viva la sensación de estar creciendo semana a semana.

    Undécimas en la clasificación, las pericas saben que cada punto cuenta para mantenerse lejos del temido descenso y consolidar su proyecto en una Liga cada vez más exigente. “Tenemos que transformar la rabia en energía. Este equipo tiene alma, y en casa tenemos que demostrarlo”, aseguraba Monforte en la previa, consciente de la trascendencia emocional del choque.

    El Espanyol ha encontrado en su bloque joven y ambicioso una identidad propia. Jugadoras como Aina Font, Judit Pujols o la incansable Berta Pujadas han crecido en liderazgo, mientras que los refuerzos de verano empiezan a asentarse en la dinámica colectiva. El conjunto blanquiazul ha recuperado su intensidad en la presión alta, su fortaleza en el balón parado y, sobre todo, una convicción que contagia.

    En el bando blanquiazul , el objetivo no es solo puntuar. Es reconectar con la afición, reconstruir el relato de un club que fue histórico en el fútbol femenino y que ahora busca consolidar su regreso entre las grandes.

    En el otro lado, la Real Sociedad aterriza en Barcelona con el orgullo por las nubes. Las donostiarras, dirigidas magistralmente por Arturo Ruiz, vienen de escribir una de las páginas más brillantes de su historia reciente: vencer al FC Barcelona, algo que parecía inalcanzable en el panorama de la Liga F.

    Esa victoria no fue casualidad. Fue el fruto de un proyecto sólido, de una idea de juego reconocible y de un grupo que ha alcanzado una madurez competitiva impresionante. La Real suma 20 puntos, igualando al Real Madrid en la lucha por los puestos de Champions League, y busca su séptima victoria del curso para seguir desafiando a los gigantes.

    La figura de Edna, co-pichichi del campeonato junto a Claudia Pina, simboliza el momento dulce del equipo. La delantera brasileña no solo marca goles; los fabrica, los siente, los impone. Su conexión con Ane Etxezarreta, Manu Lareo y Mirari Uria ha convertido a la Real en una máquina ofensiva de precisión quirúrgica.

    “Sabemos que no podemos relajarnos. Este equipo ha aprendido a convivir con la exigencia”, decía Ruiz en rueda de prensa. “Ganar al Barcelona fue un paso gigante, pero el verdadero desafío está en mantenernos ahí arriba. El fútbol no perdona la autocomplacencia.”

    El choque en Cornellà no es solo un partido. Es una batalla de aspiraciones. Para el Espanyol, es una oportunidad de demostrar que su reconstrucción tiene cimientos firmes. Para la Real, es el siguiente peldaño hacia un sueño europeo que ya no parece utopía.

    fútbol femenino español vive un momento histórico. La profesionalización real, los estadios que se llenan, las nuevas audiencias que crecen día a día… Todo ello hace que cada encuentro en la Liga F Moeve sea algo más que un partido. Es una reivindicación.

    El Espanyol y la Real Sociedad representan dos modelos de club que han apostado por la estructura, la cantera y el compromiso social. Dos entidades que han creído en el fútbol femenino antes de que fuese tendencia. Y este sábado, cuando el balón eche a rodar, esa historia compartida volverá a latir en cada pase, en cada disputa, en cada grito desde la grada.

    El partido al detalle |

    LigaFMoeve | #EspanyolRealSociedad

    (Fuente: Liga F Moeve )

    Los onces |

    El fútbol, a veces, se mide en centímetros, en rebotes, en segundos de duda. En el CE Dani Jarque, el Espanyol Femenino y la Real Sociedad escribieron una de esas historias donde la entrega supera al resultado. Un duelo de emociones, de orgullo y de ambición entre dos equipos que no conciben el juego sin alma. Las pericas cayeron por la mínima (2-3), pero lo hicieron con la frente en alto, ante una Real que tuvo que exprimir su jerarquía para imponerse en una tarde de emociones encendidas.

    Sara Monforte apostó por la frescura. En su libreto inicial aparecía una novedad que ilusionaba al vestuario: el debut liguero de Ari Doménech, tras su brillante actuación en Copa frente al Valencia. También regresaban Naima García y Ona Baradad al once titular, aportando chispa ofensiva y desborde en los costados. Enfrente, la Real Sociedad llegaba con una estructura consolidada, un equipo acostumbrado a mandar con el balón y a golpear con precisión quirúrgica.

    El encuentro apenas había empezado a respirar cuando llegó el primer mazazo. Minuto 2. Saque de esquina a favor de la Real Sociedad. El balón viajó al corazón del área y, tras un leve desajuste defensivo, Lucía Rodríguez cazó el rechace con determinación. Su disparo, seco y potente, cruzó la maraña de piernas para batir a Romane Salvador, que nada pudo hacer ante la violencia del remate. Era el 01 y el silencio se apoderaba por un instante de la grada del Dani Jarque.

    El Espanyol, lejos de hundirse, se rearmó desde la serenidad. Con Laura Martínez manejando los tiempos y Naima García buscando espacios desde la media distancia, las blanquiazules comenzaron a crecer. Precisamente Naima García tuvo en sus botas la igualada en el 23’, con un zapatazo desde fuera del área que besó el travesaño y levantó el aliento de los 500 espectadores presentes. La Real Sociedad de Fútbol, fiel a su estilo, dominaba la posesión, pero las locales respondían con carácter y disciplina.

    El premio al esfuerzo llegaría al borde del intermedio. Corría el minuto 41 cuando Ana Torrodà filtró un balón vertical que descolocó a la defensa donostiarra. Naima, con visión de juego, tocó de primera hacia Paula Arana, que se desmarcó entre centrales y definió con temple ante Julia Arrula. Gol de ariete puro, de oportunismo y sangre fría. El 11 reventó el silencio, y el CE Dani Jarque rugió. El Espanyol lo había merecido. El equipo había encontrado su impulso emocional justo antes del descanso.

    El segundo acto nació con ritmo frenético. Las locales salieron con ambición, adelantaron líneas y generaron peligro real. Un tridente de precisión entre Torrodà, Naima y Paula Arana obligó a Julia Arrula a intervenir con una parada providencial en el 52’.

    El Espanyol olía el segundo, pero la Real Sociedad , con oficio, supo esperar su momento.

    Y llegó. En el minuto 62, Klára Cahynová, incisiva por el flanco derecho, robó en campo rival y condujo con potencia. Levantó la cabeza y vio el desmarque de Aiara Aguirrezabala, que atacó el espacio con fe. El pase fue medido, y el disparo de Aiara —cruzado, tenso, ajustado al palo derecho— fue un ejemplo de precisión letal. Golazo. El 12 cayó como una losa en el césped catalán, pero no rompió el espíritu local.

    El Espanyol no bajó los brazos, pero la Real quiso cerrar el duelo cuanto antes. Y en el minuto 74, la propia Cahynová se inventó una acción individual de alta escuela. Recibió en tres cuartos, encaró a su marca, dejó atrás a Vallejo con un amago elegante y sacó un disparo potente que se coló junto al palo de Romane Salvador. El 13 parecía definitivo. La visitante celebró con rabia, consciente de que ese tanto podía ser la sentencia. Sin embargo, el fútbol, siempre caprichoso, tenía reservada una última rebelión blanquiazul.

    El minuto 79 trajo el estallido de orgullo que define al Espanyol. Una transición rápida conducida por Judit Pablos, recién ingresada al campo, rompió líneas y descolocó a la zaga donostiarra.

    Desde el círculo central, Judit levantó la cabeza y lanzó un pase teledirigido hacia Ainoa Campo, que atacó el espacio con fe. La mediocampista controló con sutileza y, frente a la salida desesperada de Arrula, definió a placer para el 23. El grito fue de esperanza. La grada se puso en pie. El partido revivía.

    El arreón final del Espanyol fue puro corazón. Con todo el equipo volcado arriba, las transiciones se multiplicaron. La Real pudo sentenciar al contragolpe en el 85’, cuando Edna se plantó sola ante Romane Salvador. Pero la guardameta francesa, en una actuación que mereció titular, se hizo enorme. Salió con decisión, achicó espacios y desvió el balón con reflejos felinos. Fue una parada de las que mantienen viva la ilusión hasta el último segundo.

    La colegiada Paola Cebollada López añadió nueve minutos de descuento. Nueve minutos de coraje, de pelotas colgadas, de empuje incesante. Las pericas lo intentaron con todo, pero el marcador ya no se movió. El pitido final dejó la sensación de haber asistido a un gran partido de fútbol, de esos que engrandecen la Liga F Moeve.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    RCD Espanyol Femenino: Romane Salvador; Ari Doménech, Simona Botero, Júlia Guerra, Lucía Vallejo; Ana Torrodà, Ainoa Campo, Laura Martínez, Naima García (Browne, 60’); Ona Baradad, Paula Arana.
    Real Sociedad de Fútbol: Julia Arrula; Lucía Rodríguez, Claudia Florentino, Moraza, Aiara Aguirrezabala; Paula, Klára Cahynová, Andreia Jacinto, Edna; C. Lavogez (María Molina, 71’), I. Eguiguren (Edna, 86’).
    Árbitra: Paola Cebollada López (Comité Alicantino).
    Tarjetas amarillas: Aiara Aguirrezabala (30’), Júlia Guerra (89’).
    Tarjetas rojas: Ninguna.
    Incidencias: CE Dani Jarque. Unos 500 espectadores.

    El Espanyol Femenino visitará al Eibar el próximo domingo a las 18:30h, decidido a transformar su buen juego en puntos y a seguir creciendo en una Liga F que cada jornada se muestra más exigente y vibrante.

    Goles |

    0-1 Lucía Rodríguez 3’ ⚽️

    1-1 Paula Arana 41’ ⚽️

    1-2 Aiara Aguirrezabala 62’ ⚽️

    1-3 Klára Cahynova 74’ ⚽️

    2-3 Ainoa Campo 79’ ⚽️

    Vídeo |

    Tarjetas rojas: No.