Categoría: Fútbol Club Barcelona

  • La crónica | El campeón no levanta el pie del acelerador

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟧 El líder y último ganador de la Liga F se impuso por 12-1 al Madrid CFF en el Johan Cruyff.

    (Fuente: Liga F)

    El sábado 10 de enero, cuando el reloj marque las siete de la tarde y el invierno ya haya asentado su silencio sobre Sant Joan Despí, el Johan Cruyff volverá a convertirse en un escenario donde el tiempo parece comprimirse, donde pasado, presente y futuro del fútbol femenino español se dan la mano durante noventa minutos que siempre pesan más de lo que indica el calendario. FC Barcelona y Madrid CFF se citan en un partido que, más allá de la clasificación, encierra muchas de las tensiones emocionales, históricas y competitivas que han ido moldeando la Liga F Moeve en los últimos años. Un duelo que se podrá seguir a través de DAZN y Movistar+, pero que, como ocurre con los grandes encuentros, se juega también en la memoria colectiva de una competición que ha crecido a base de relatos como este.

    El Barcelona llega al nuevo año con la obligación autoimpuesta de ganar siempre, una exigencia que no se negocia y que se ha convertido en parte estructural de su identidad. Líderes al cierre del parón navideño, las azulgranas han transitado la primera mitad del curso con la autoridad de quien sabe que cada partido es una reválida pública, un examen permanente frente a rivales que se miden contra el mejor equipo de Europa como si fuera una final. En el Johan Cruyff no se juega solo para sumar tres puntos; se juega para sostener una hegemonía, para reafirmar una manera de entender el fútbol que ha trascendido resultados y ha convertido cada encuentro en una declaración estética y competitiva.

    Pero este Barcelona no llega intacto al regreso liguero. Las ausencias pesan, no solo en lo futbolístico sino en lo simbólico. Patri Guijarro, Salma Paralluelo y Aitana Bonmatí, nombres que definen una era, no estarán disponibles, y su sola mención basta para entender la magnitud del desafío. No es habitual hablar de un Barça sin el pulso de Patri en la base, sin la verticalidad eléctrica de Salma ni la inteligencia total de Aitana, una futbolista que ha elevado el concepto de centrocampista a una categoría casi filosófica. A ello se suma la duda de Cata Coll, una guardameta que representa la continuidad de una portería históricamente exigente y que ha sabido hacer suyo un puesto donde cada error se amplifica bajo el foco del favoritismo. El Barça, aun así, no se detiene. No puede. La estructura está diseñada para resistir, para reinventarse, para seguir avanzando incluso cuando algunas de sus piezas más brillantes faltan al tablero.

    Enfrente estará un Madrid CFF que ha aprendido a vivir sin complejos, que ha hecho de la estabilidad y del trabajo silencioso una forma de competir contra cualquiera. Séptimas en la tabla, con 23 puntos y la mirada puesta en unos puestos europeos que no son una quimera sino una ambición razonable, las madrileñas llegan al Johan Cruyff en uno de los mejores momentos de su temporada. El triunfo antes de Navidad ante el Eibar en la Copa de la Reina no fue solo un billete a la siguiente ronda; fue una confirmación de carácter, una victoria trabajada que reforzó la idea de que este equipo sabe sufrir, sabe levantarse y sabe competir cuando el contexto se vuelve incómodo.

    El Madrid CFF ha perdido solo uno de sus últimos cuatro partidos ligueros, una racha que no se construye por casualidad. Es el resultado de una propuesta coherente, de una plantilla que entiende lo que quiere su entrenador y de un grupo que ha encontrado en la regularidad su principal virtud. Javier Aguado ha dotado al equipo de una identidad reconocible, basada en el orden, en la solidaridad defensiva y en la capacidad de castigar al rival cuando se abren espacios. No es un equipo que viva de fogonazos; es un conjunto que crece partido a partido, que sabe leer los momentos y que no se descompone ante escenarios de máxima exigencia.

    Y el Johan Cruyff lo es. Jugar allí implica asumir que el balón no será siempre propio, que la presión será alta, constante, casi asfixiante, y que cada error puede convertirse en una ocasión en contra. Pero también implica la oportunidad de escribir una página que no todos pueden firmar. El Madrid CFF ya sabe lo que es ganar al Barcelona. Aquella tarde del 21 de mayo de 2023, en el estadio Fernando Torres, permanece como un hito imborrable. No fue solo una victoria por 2-1; fue la demostración de que incluso los gigantes pueden caer, de que el fútbol femenino español tiene espacio para la sorpresa y de que la distancia entre proyectos, aunque real, no es insalvable cuando se conjugan convicción, orden y valentía.

    Ese recuerdo flota inevitablemente en el ambiente, aunque nadie lo mencione en voz alta. Para el Barça, es una advertencia silenciosa: la historia no garantiza el futuro. Para el Madrid CFF, es una fuente de confianza: ya se ha hecho antes, se puede volver a intentar. No se trata de nostalgia ni de revancha, sino de la certeza de que los partidos se juegan, no se heredan. Cada balón dividido, cada transición, cada parada, construirá un relato nuevo, independiente de lo ocurrido hace casi dos años.

    El contexto competitivo añade capas al enfrentamiento. La Liga F Moeve ha entrado en una fase donde cada jornada empieza a pesar doble. El margen de error se reduce, las dinámicas se consolidan y los objetivos se definen con mayor claridad. Para el Barcelona, ganar es una obligación que no admite matices. Cualquier tropiezo se analiza con lupa, se convierte en debate nacional y alimenta el discurso de quienes esperan una grieta en su dominio. Para el Madrid CFF, puntuar en el Johan Cruyff sería un golpe de autoridad, un mensaje claro a sus competidores directos y una inyección de confianza para afrontar la segunda mitad del curso con aspiraciones renovadas.

    El partido se jugará, además, en un contexto emocional particular. El regreso tras el parón navideño siempre es un territorio incierto. Las rutinas se rompen, el ritmo competitivo se interrumpe y el primer partido del año funciona como un termómetro inmediato. No hay tiempo para ajustes progresivos. Desde el primer minuto, el Barcelona buscará imponer su circulación, su presión tras pérdida, su ocupación racional de los espacios. El Madrid CFF, por su parte, tratará de resistir ese primer envite, de no conceder ventajas tempranas y de encontrar, poco a poco, su sitio en el partido.

    En este tipo de encuentros, los detalles adquieren una importancia capital. Una salida limpia desde atrás, una cobertura bien ejecutada, una falta lateral defendida con concentración absoluta. El Barcelona ha construido gran parte de su hegemonía desde la precisión, desde la capacidad de minimizar errores y maximizar virtudes. El Madrid CFF sabe que su margen es menor, que necesitará un partido casi perfecto para competir hasta el final. Pero también sabe que el fútbol no entiende de imposibles cuando se juega con convicción.

    El Johan Cruyff, con su cercanía al césped y su atmósfera particular, amplifica cada acción. El público, acostumbrado a la excelencia, empuja sin estridencias pero con una exigencia constante. No es un estadio hostil, pero sí es un lugar donde el visitante siente que cada segundo sin balón es una prueba de resistencia mental. Para el Madrid CFF, gestionar esa presión será tan importante como cualquier planteamiento táctico.

    A medida que avancen los minutos, el partido irá escribiendo su propio guion. Puede que el Barcelona encuentre pronto el camino al gol y trate de convertir el encuentro en un ejercicio de control. Puede que el Madrid CFF resista, se haga fuerte y logre llevar el partido a un terreno más incómodo, donde el paso del tiempo juegue a su favor. En cualquier caso, será un duelo de voluntades, de interpretaciones del juego y de estados de ánimo.

    Más allá del resultado, este partido habla del momento que vive el fútbol femenino español. De una liga donde el líder convive con proyectos que crecen, que se organizan y que compiten con argumentos. De un campeonato que ya no se explica solo desde la superioridad de uno, sino desde la capacidad de los demás para desafiarla. Barcelona y Madrid CFF representan dos realidades distintas, pero complementarias, necesarias para que la competición siga avanzando.

    Cuando el árbitro señale el final, el marcador dirá una cosa y la clasificación reflejará otra. Pero lo que quedará será la sensación de haber asistido a un nuevo capítulo de una historia en construcción. Un sábado de enero, a las siete de la tarde, en el Johan Cruyff, donde el fútbol femenino volverá a demostrar que su grandeza no depende solo de los títulos, sino de la capacidad de cada partido para contar algo que merezca ser recordado.

    (Fuente: Getty Imágenes)

    ✨ Vuelve la Liga Profesional de Fútbol Femenino ✨

    🏆 Liga F Moeve 2025-2026

    🔥 F.C. Barcelona 🆚 Madrid CFF 🔥

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 DAZN 1 (Dial 70)

    🏟️ Estadi Johan Cruyff , Barcelona

    (Fuente: Getty Imágenes)

    #LigaFMoeve | #BarçaMadridCFF

    Los onces |

    Era su primer gol con el primer equipo. Un momento que jamás olvidará. La celebración, contenida pero emocionada, contrastaba con el cansancio del rival. El Johan respondió con un aplauso sincero. Porque incluso en una goleada descomunal, hay espacio para las historias personales.

    Gemma

    Paredes

    Sydney

    Marta

    Alexia

    Clàudia Serrajordi

    Pajor

    Kika

    Aïcha

    Brugts

    Carla Julià

    Paola Ulloa
    Nuria Mendoza
    Sandra Villafañe
    Mónica Hickmann
    Allegra Poljak
    Malou Marcetto
    Marina Rivas
    Hildur Antonsdóttir
    Kamilla Melgard
    Emilie Nautnes
    Ángela Sosa

    El Barcelona llegaba a este encuentro con una aparente fragilidad que, paradójicamente, lo hacía todavía más temible. No estaban en el once inicial Mapi León, Cata Coll ni Ona Batlle, las tres con el alta médica en la previa pero resguardadas inicialmente en el banquillo. Tampoco figuraban en la convocatoria Laia Aleixandri ni Caroline Graham Hansen, y la enfermería seguía alojando nombres capitales como Aitana Bonmatí, Patri Guijarro y Salma Paralluelo.

    Cualquier otro equipo habría acusado semejante lista de ausencias. Este Barcelona, no.

    Porque el Barça femenino actual no es solo una suma de individualidades excepcionales. Es una estructura, una idea, un modelo de juego tan interiorizado que sobrevive a las lesiones y a las rotaciones. Un equipo que no necesita presentarse con todos sus cromos para imponer su ley. Un colectivo que ha convertido la excelencia en costumbre y la ambición en rutina.

    Las cifras lo avalaban: 42 puntos sobre 45 posibles, una única derrota —el 1-0 en Zubieta ante la Real Sociedad— y la sensación permanente de que cada partido es una oportunidad para enviar un mensaje al resto de la competición. Además, el contexto competitivo empujaba: entre semana esperaba el Atlético de Madrid, en una jornada adelantada por la participación de ambos en la Supercopa de España en Castellón. No había margen para la relajación.

    Enfrente, el Madrid CFF llegaba con la mochila cargada de orgullo, pero también con la crudeza de una Liga que no perdona errores ante los gigantes. El conjunto madrileño, históricamente reconocido como uno de los equipos que mejor presiona de la Liga F, afrontaba el duelo con la intención de competir, de resistir y, sobre todo, de no traicionarse a sí mismo.

    Pero la distancia entre ambos proyectos, hoy por hoy, es abismal. No por falta de trabajo, ni de identidad, ni de compromiso en el club presidido por Alfredo Ulloa, sino por una realidad estructural que atraviesa al fútbol femenino español: presupuestos, profundidad de plantilla, capacidad de rotación y experiencia en la élite europea.

    El reto era mayúsculo. Y el escenario, imponente. El Johan Cruyff, convertido ya en un teatro habitual de exhibiciones, acogía el partido con la sensación de que algo grande podía suceder. Lo que nadie imaginaba —ni siquiera los más optimistas culés— era la magnitud del vendaval que estaba a punto de desatarse.

    Barcelona dejó claro que no había concesiones. Ritmo altísimo, posesión asfixiante, presión tras pérdida milimétrica y una voracidad ofensiva que no admite treguas. El plan de Pere Romeu fue ejecutado con una precisión quirúrgica.

    El Madrid CFF apenas tuvo tiempo para asentarse. Cada intento de salida era abortado. Cada balón dividido caía del lado azulgrana. El equipo madrileño se vio obligado a correr detrás del balón, a defender muy cerca de su área y a resistir una marea que no dejaba respirar.

    No había desconfianza en el Barça, pero sí respeto. Y el respeto, en este equipo, se traduce en no levantar el pie del acelerador.

    Los primeros avisos llegaron pronto. Brugts y Alexia Putellas comenzaron a encontrar espacios, a probar desde fuera, a medir la resistencia visitante. El Madrid CFF sufría, reculaba, trataba de achicar agua. Pero las grietas empezaban a aparecer.

    Corría el minuto 9 cuando el partido dio su primer giro definitivo. Un pase de Serrajordi encontró a Ewa Pajor, que atacó el espacio con determinación. La polaca encaró, regateó a Paola Ulloa y definió a placer para abrir la lata con el 1-0.

    El Johan celebró, pero lo hizo con la naturalidad de quien sabe que aquello era solo el comienzo.

    Lejos de gestionar la ventaja, el Barça apretó más. Quiso más. A los 20 minutos, Alexia puso un centro medido, Serrajordi lo peinó, Ulloa despejó como pudo… y de nuevo apareció Pajor, la depredadora del área, para empujar el balón casi sin querer, 2-0 y el golpe ya era serio.

    Y apenas cuatro minutos después, emergió una de las historias más simbólicas de la tarde.

    Carla Julià, lateral izquierda de formación, tuvo que actuar como extremo derecha por necesidades del guion.

    Lejos de esconderse, la canterana firmó una acción de pura calidad. Ganó el balón, se inventó un caño delicioso y sacó un zurdazo imposible para Paola Ulloa para el 3-0 en el minuto 21.

    El Johan se puso en pie. No solo por el gol, sino por el mensaje: aquí hay futuro, aquí hay cantera, aquí hay jerarquía.

    El Madrid CFF ya estaba grogui. Pero el vendaval no había terminado. Ni mucho menos.

    Cada intento de reacción era sofocado antes de nacer. Cada balón recuperado se perdía casi de inmediato. El campo se inclinaba, y lo hacía de manera irreversible. El Barça había convertido el partido en un monólogo.

    Un ejercicio de dominio absoluto en el que la pelota circulaba con velocidad, los apoyos aparecían siempre a tiempo y la presión tras pérdida funcionaba como una red que atrapaba cualquier conato de salida madrileña. No había espacios. No había pausas. No había refugio.

    El cuarto golpe no tardó en llegar, y lo hizo de la forma más cruel para un equipo que ya estaba al borde del colapso. Una indecisión en la salida de balón del Madrid CFF fue castigada sin contemplaciones. Serrajordi, atenta, intensa y decidida, robó el balón, dejó atrás a Mónica Hickmann con un caño que simbolizaba el desajuste defensivo visitante y definió con un zurdazo seco y colocado para el 4-0 en el 25 de juego.

    No era solo el marcador. Era la forma. El Madrid CFF ya no defendía con orden, sino por instinto. Achicaba agua como podía, pero cada despeje caía en pies azulgranas. Cada línea se hundía un poco más. El plan inicial había quedado pulverizado

    El conjunto local era ya un auténtico huracán. El Johan Cruyff vibraba con cada ataque, consciente de estar presenciando algo extraordinario. Y en medio de ese torbellino apareció otra protagonista.

    En la banda, el cuerpo técnico del Madrid CFF buscaba soluciones que no llegaban. El daño era estructural. El Barça atacaba por fuera y por dentro, con desmarques constantes, con llegadas desde segunda línea y con una movilidad que desbordaba cualquier intento de ajuste.

    Lejos de bajar el ritmo, el Barcelona siguió acelerando. Y de nuevo Carla Julià fue protagonista. La joven futbolista, hiperactiva, incisiva y valiente, firmó una acción que simbolizaba su crecimiento futbolístico. Recibió, levantó la cabeza y puso un centro al corazón del área. Allí, como si el tiempo se detuviera, apareció Ewa Pajor.

    La polaca conectó un remate de cabeza impecable, imposible para la capitana visitante. 5-0 en el minuto 37 del partido.

    El Johan explotó de júbilo. Pajor celebró con rabia contenida. El Madrid CFF, mientras tanto, ya solo pensaba en que el descanso llegara cuanto antes.

    Pero el Barcelona no estaba dispuesto a conceder ni un segundo de alivio. La conexión Serrajordi–Pajor volvió a aparecer, como una pesadilla recurrente para la zaga madrileña. Centro preciso de la catalana, desmarque perfecto de la polaca y remate a la jaula. 6-0. La manita ya era historia, pero el marcador seguía creciendo.

    El tramo final del primer acto se convirtió en una sucesión de escenas difíciles de asimilar. Brugts, en el minuto 43, puso un centro que nadie llegó a tocar, pero que terminó directamente en el fondo de las mallas ante la estupefacción del banquillo visitante. El balón parecía guiado por una fuerza invisible en el 7-0.

    Y cuando parecía que el descanso pondría fin al castigo, llegó uno de esos momentos que resumen la crueldad del fútbol.

    El pitido que señalaba el final del primer tiempo fue casi un alivio. Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una sensación inequívoca: el Barcelona había firmado una de las primeras partes más demoledoras de su historia, mientras que el Madrid CFF había sido arrollado por una realidad imposible de maquillar.

    El marcador no solo reflejaba superioridad. Reflejaba una brecha estructural, un choque de mundos, un ejercicio de poder absoluto.

    El descanso llegó como un refugio momentáneo para un Madrid CFF noqueado, que necesitaba algo más que instrucciones tácticas para recomponerse. El marcador era una losa, pero el fútbol —incluso en las tardes más crueles— siempre deja espacio para el orgullo, para el gesto simbólico, para la resistencia mínima que dignifica la derrota.

    En el otro vestuario, Pere Romeu no se permitió la complacencia. El técnico azulgrana entendió que el partido ya no se jugaba solo en el resultado, sino en el mensaje. Y el mensaje del Barcelona en este 2026 era inequívoco: no se negocia la ambición.

    El entrenador culé redefinió la defensa tras el descanso. Dio entrada a Ona Batlle y Mapi León, ambas saliendo de lesión. No era solo una cuestión de rotación o de carga de minutos; era una declaración de intenciones. El Barcelona quería seguir compitiendo como si el marcador estuviera en blanco, Sin embargo, el fútbol siempre guarda ironías.

    Apenas cuatro minutos después de la reanudación, el Madrid CFF encontró un pequeño resquicio de luz en medio de la tormenta. Poljak ganó la partida a Batlle, atacando el espacio con decisión. El balón llegó a Nautnes, que se anticipó a Mapi León y batió a Font con frialdad. 7-1en el minuto 49.

    Fue el gol del honor. Un tanto que no cambiaba la historia del partido, pero sí ofrecía una imagen distinta del Madrid CFF: la de un equipo que, aun derrotado, no se rindió del todo. Durante unos instantes, el encuentro pareció entrar en una fase de pausa, casi de cortesía que duró muy poco.
    El Barcelona no tardó en recordar quién mandaba. Tres minutos después, una acción dentro del área terminó con un penalti cometido por Antonsdóttir sobre Carla Julià. La joven canterana, omnipresente durante toda la tarde, volvió a ser determinante.

    Alexia Putellas asumió la responsabilidad. Serenidad, liderazgo y precisión. La capitana no falló y puso el 8-1 en el minuto 52. El Johan volvió a rugir. No había espacio para la duda ni para la compasión. El duelo seguía siendo desigual, sin paliativos.

    Pasada la hora de juego, el partido abrió una ventana para los cambios. Entraron en el campo Ainoa Gómez y Martret, dos nombres llamados a dejar su huella en una tarde que ya era histórica.

    El Barcelona no bajó el ritmo. Al contrario. Cada jugadora que ingresaba lo hacía con la determinación de quien sabe que está ante una oportunidad irrepetible.

    La protagonista absoluta del partido seguía siendo Ewa Pajor. La delantera polaca firmó su cuarto gol tras una gran conducción de Kika Nazareth y un centro preciso de la portuguesa. Pajor atacó el balón con el instinto de las grandes goleadoras y lo envió a la red. 9-1 en el minuto 58.

    Al borde de la hora de juego, cualquier atisbo de emoción había desaparecido. No era una cuestión de rivalidad. Era un ejercicio de poder.

    La comparación era inevitable. Por la mañana, el Atlético de Madrid y la Real Sociedad habían ofrecido un vibrante 5-5, un partido lleno de alternativas, tensión y emoción. En el Johan, en cambio, el guion era otro. Aquí no había suspense. Solo una exhibición.

    El minuto 68 dejó una de esas imágenes que justifican el fútbol más allá del marcador. Ainoa Gómez, canterana, aprovechó un balón suelto en el área tras un córner y lo envió al fondo de la red. 10-1.

    La cuenta no se detuvo ahí. Sydney Schertenleib, que ya había marcado en la primera mitad, volvió a aparecer con un gran disparo desde dentro del área. El balón superó a Paola Ulloa, que poco más podía hacer en una tarde para el olvido por culpa del 11-1.

    La penúltima escena llegó con la firma de Clàudia Pina. La atacante se unió a la fiesta con un testarazo potente, imposible para la guardameta visitante. El público cantó gol por última vez en la velada, cuando el reloj marcaba el minuto 81. 12-1.

    Pudo haber llegado el decimocuarto. La canterana azulgrana estrelló una falta directa en la cruceta, en una de las últimas acciones del partido. No quiso entrar. Quizá el fútbol decidió poner un límite simbólico a una tarde que ya había cruzado todas las fronteras.

    El Madrid CFF estaba exhausto. Cada llegada azulgrana era una amenaza real. La defensa, desbordada desde hacía mucho, ya solo podía esperar el final.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El pitido final certificó una de las mayores goleadas de la historia del Barcelona femenino. La segunda mejor marca del club. La tercera mejor de la Liga F Moeve.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    FC Barcelona: Gemma, Paredes ( 45’ Mapi León), Sydney, Marta, Alexia (60’ Pina), C. Serrajordi (60’ Martret), Pajor, Kika, AÏcha (45’ Ona Batlle), Brugts (61’ Ainoa Gómez), Carla Julià. 

    Madrid CFF: Paola, Mendoza, Villafañe, Monica, Allegra (62’ Alba Ruiz), Marina (73’ Serrano), Marcetto, Hildur, Melgard, Nautnes, Sosa (62’ Freja).

    Árbitra: Olatz Rivera Olmedo

    Goles|

    1-0 Ewa Pajor 9’ ⚽️

    2-0 Ewa Pajor 21’ ⚽️

    3-0 Carla Júlia 25’ ⚽️

    4-0 Sídney 28’ ⚽️

    5-0 Ewa Pajor 38’ ⚽️

    6-0 Brugts 43’ ⚽️

    7-0 Nuria Mendoza (P.P.) 45’⚽️

    7-1 Nautness 49’ ⚽️

    8-1 Alexia Putellas (P.) 52’ ⚽️

    9-1 Ewa Pajor 58’ ⚽️

    10-1 Ainhoa Gómez 68’ ⚽️

    11-1 Sydney 71’ ⚽️

    12-1 Claudia Pina 81’ ⚽️

    Vídeo |

  • Oficial | Alexia Putellas y el renacer dorado: el nuevo rubio que simboliza una era, una victoria íntima y el inicio del Año Nuevo 2026

    (Fuente: X)

    🔲 La capitana del Barcelona y de la Selección Española de Fútbol deja atrás el platino que marcó una etapa de resistencia para abrazar un rubio cálido, orgánico y luminoso que conecta identidad, madurez, liderazgo y futuro. Un cambio estético que no es moda: es manifiesto.

    Cuando el calendario se detuvo en el umbral del Año Nuevo 2026, Alexia Putellas eligió hablar sin palabras. Lo hizo a través de una imagen, de una textura, de un color que no grita pero permanece. El platino —símbolo de dureza, de filo, de supervivencia— quedó atrás. En su lugar, apareció una melena rubia con reflejos cálidos, viva, en movimiento, acompañada de un corte renovado, más orgánico, más libre, más adulto.

    No fue un simple cambio de look. Fue un acto narrativo.
    Una declaración silenciosa de intenciones.

    Compartido de manera natural en Instagram y X, el nuevo estilo de Alexia desató una reacción inmediata: comentarios, análisis, interpretaciones, capturas, titulares. Porque cuando Alexia cambia, no solo cambia una futbolista.

    Cambia un símbolo. Cambia un tiempo. Cambia una forma de mirar el fútbol femenino desde el centro mismo de su historia reciente.

    Durante años, el rubio platino fue casi una armadura. En Alexia, no era un adorno: era una extensión de su carácter competitivo, de su liderazgo frontal, de su forma de ocupar el espacio. El platino acompañó etapas decisivas: Balones de Oro, lesiones, regresos, silencios, miradas largas al horizonte.

    Era un color extremo, exigente, sin concesiones. Como la propia Alexia en los momentos más duros.

    Pero todo símbolo, cuando cumple su función, debe transformarse y el paso al rubio cálido no supone una renuncia, sino una evolución. Donde antes había dureza visual, ahora hay profundidad. Donde antes el impacto era inmediato, ahora es permanente.

    nuevo tono elegido por Alexia no es casual. Los reflejos dorados y miel conectan con una estética más natural, más vinculada al cuerpo en movimiento, al deporte vivido desde la armonía y no desde la resistencia pura.

    Es un rubio que respira, que dialoga con la piel, con la luz, con el gesto. Que no se impone, pero se recuerda.

    El corte acompaña esa idea: menos rigidez, más fluidez. Menos construcción artificial, más identidad real. Es la imagen de una futbolista que ya no necesita demostrar nada, porque todo está dicho sobre el césped.

    Alexia no hizo un anuncio formal. No hubo comunicado, ni campaña, ni explicación. Simplemente apareció. Y eso, en sí mismo, es poder.

    Las redes sociales se convirtieron en el escenario donde la imagen se expandió como una onda larga. No por provocación, sino por autoridad simbólica. Cada publicación, cada fotografía, fue interpretada como lo que realmente era: un inicio.

    No es la primera vez que Alexia utiliza el cabello como elemento narrativo. En el Mundial de 2023, sorprendió con un tono rosado que muchos interpretaron como una apuesta emocional, una llamada a la épica, un guiño al estilo icónico de Megan Rapinoe.

    Aquel rosa hablaba de desafío, de visibilidad, de ruptura de moldes. Este rubio cálido, en cambio, habla de reconciliación, de estabilidad, de victoria interior.

    Si el rosa fue una llamarada, el dorado es un fuego constante.

    En el fútbol femenino, el cuerpo ha sido históricamente un campo de disputa. Alexia lo sabe. Por eso cada decisión estética suya trasciende lo superficial. No se trata de moda, sino de control del relato.

    Cambiar el pelo es, en su caso, una forma de apropiarse del tiempo, de marcar el ritmo, de decir: estoy aquí, sigo aquí, y soy otra sin dejar de ser yo.

    No es casual que el cambio llegue con el Año Nuevo 2026. El calendario simbólico importa. Alexia inaugura el año con una imagen que no mira atrás con nostalgia, sino con serenidad. El dorado no es pasado: es promesa.

    Promesa de continuidad, de liderazgo renovado, de una figura que sigue siendo central en el Barça, en la selección, en el imaginario colectivo del fútbol femenino europeo y mundial.

    Las reacciones no tardaron en llegar. Aficionadas, periodistas, compañeras, referentes culturales. Porque Alexia no solo juega al fútbol: estructura imaginarios.

    Cada gesto suyo —también este— se convierte en material de análisis, en espejo, en referencia.

    Este nuevo rubio no busca ser tendencia. Busca ser verdad. No grita. No necesita hacerlo. Se instala. Permanece. Acompaña.

    Alexia Putellas entra en 2026 con una imagen que no simboliza ruptura, sino plenitud. Una plenitud construida desde el dolor, el trabajo, la excelencia y la conciencia de su lugar en la historia.

    Porque hay cambios que no anuncian un nuevo comienzo.
    Anuncian algo más complejo y más poderoso

  • Oficial | El F.C. Barcelona es el campeón de invierno en la Liga F Moeve 2025-2026

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ A falta de una jornada para finalizar la primera vuelta liguera, las azulgranas se marchan al parón navideño en la 1ª posición de Liga F Moeve con 39 puntos y con una única derrota cosechada, tras las primeras catorce jornadas disputadas. Además, el FC Barcelona puede presumir de ser el equipo con más goles a favor, 62 marcados, y el que menos tantos ha recibido, 3 tantos en contra.

    Publicidad de HBO Max

    Ralph Fiennes cede el testigo de Voldemort a Cillian Murphy y opina que verle como villano de ‘Harry Potter’ en la nueva serie de HBO es «una idea maravillosa» de

    Vídeo |

    https://youtu.be/cGtI2MuCfTw?si=FxKc2VY1t7csVFMZ

    Ralph Fiennes, el actor de Voldemort, ha dado su bendición a Cillian Murphy para que se haga cargo del papel del infame villano de ‘Harry Potter’ en caso de que el ganador del Óscar por ‘Oppenheimer’ quiera participar en la próxima serie de televisión de HBO. En las últimas semanas han circulado rumores en Internet que afirman que Murphy está siendo considerado para el papel de Lord Voldemort.

    Ralph Fiennes apareció por primera vez como Lord Voldemort en Harry Potter y el cáliz de fuego (2005) y volvió a dar vida al villano en otras tres películas de la saga. Años antes de que HBO anunciara el reinicio de Harry Potter como serie de televisión, el actor ya había expresado en una entrevista con Variety que le encantaría regresar al papel del que no debe ser nombrado.

    Ahora, sin embargo, Fiennes ha mostrado su respaldo a una posible nueva elección para el personaje. Durante una reciente entrevista en el programa Watch What Happens Live, de Bravo, el actor bendijo abiertamente uno de los nombres que más suenan para encarnar a Voldemort en la serie:

    “Cillian es un actor fantástico. Es una sugerencia maravillosa. Estaría totalmente a favor de Cillian. Sí”.

    Además, otro nombre destacado ha comenzado a circular en relación con el reparto de la serie: Mark Rylance, ganador del Óscar, estaría siendo considerado por HBO para interpretar a Albus Dumbledore, según diversas informaciones. Por el momento, Warner Bros. no ha confirmado oficialmente ningún otro detalle sobre el elenco de la producción.

    Fiennes no ha aclarado si estaría dispuesto o no a regresar en esta nueva adaptación televisiva, pero sus declaraciones sugieren que no tendría inconveniente en volver a trabajar con J.K. Rowling, autora de la saga, después de que HBO la defendiera públicamente en medio de la polémica por sus posturas tránsfobas.

    Rowling continúa estrechamente involucrada en el desarrollo de la serie de HBO, a pesar de la controversia persistente en torno a sus opiniones sobre el sexo biológico y las personas trans. En octubre de 2022, Fiennes ya salió en su defensa en una entrevista con The New York Times, donde afirmó:

    “J.K. Rowling ha escrito estos grandes libros sobre el empoderamiento, sobre niños pequeños que se encuentran a sí mismos como seres humanos. Trata de cómo te conviertes en un ser humano mejor, más fuerte, más centrado moralmente. El abuso verbal dirigido a ella es repugnante, es atroz. Puedo entender que haya gente enfadada por lo que dice sobre las mujeres, pero no se trata de una fascista obscena y ultraderechista. Es simplemente una mujer que dice: ‘Soy una mujer y siento que soy una mujer y quiero poder decir que soy una mujer’. Entiendo de dónde viene, aunque yo no sea mujer”.

    La Liga Profesional de Fútbol Femenino (LPFF) ha anunciado oficialmente este 30 de diciembre de 2025, a través de una nota de prensa, que el Fútbol Club Barcelona es el nuevo campeón de invierno del torneo.

    A falta de una jornada para el desenlace del primer tramo de curso, que va de la primera jornada hasta la decimoquinta fecha, y es que la ventaja del conjunto blaugrana tiene 39 unidades de 41 posibles hasta ahora, siete más que el segundo clasificado que el Real Madrid Club de Fútbol.

    La única derrota de las de Pere Romeu llegó en el Estadio de Zubieta por 1-0 ante la Real Sociedad de Fútbol con un gol de penalti de Edna Imade en la novena jornada, lo que hace que las catalanas hayan firmado un primer tramo casi perfecto.

    Las subcampeonas de Europa han ganado todos sus partidos como local en el Estadi Johan Cruyff y le sacan los siete puntos anteriores mencionados al mejor club del siglo XX.

    Además, el vigente ganador de la Supercopa de España Iberdrola es el que ve puerta con más asiduidad amén de sus 4,43 goles por encuentro y atrás es sólido, pues Cata Coll es la que menos veces ha recogido el esférico de sus mallas con 3 dianas encajadas en 1.260 minutos ligueros en este arranque de curso.

    Curiosamente, el club catalán es el único equipo que todavía no ha encajado ningún gol en casa. El FC Barcelona también lidera la pelea por ser la máxima goleadora de la competición. Ewa Pajor, con 11 tantos, es la futbolista que más goles ha anotado en lo que llevamos de curso. Seguida de la también blaugrana Claudia Pina, que ha marcado 10 goles. Vicky López, con 7 tantos, y Aitana Bonmatí, que lleva 6 goles, también están entre las cinco máximas goleadoras. Respecto a lucha por ser la máxima asistente de Liga F Moeve, Mapi León, Vicky López y Kika Nazareth, comparten la tercera posición con cinco pases de gol cada una. Por su parte.

    la gran cantidad de lesiones que están afectando al FC Barcelona esta temporada, Pere Romeu no ha dudado en darle oportunidades a jugadoras del filial. Sydney Schertenleib (645 minutos) obtuvo ficha del primer equipo en verano, mientras que, Clara Serrajordi (561 minutos) y Aïcha Camara (615 minutos) también consiguieron dorsal del primer equipo tras el cierre del mercado veraniego. Ambas están dando un magnífico rendimiento. Además de esas tres futbolistas, otras tres jugadoras de la cantera blaugrana han tenido la oportunidad de debutar en Liga F Moeve. Martine Fenger ha jugado 20 minutos en tres partidos, Ainoa Gómez ha disputado 14 minutos en un encuentro y Carla Julià ha sumado 191 minutos y un gol en cuatro choques.

    La primera vuelta culminará este próximo sábado, 10 de enero de 2025, a partir de las 19:00 horario peninsular, en territorio catalán en un envite ante el Madrid CFF, que emitirá DAZN en directo desde el Johan Cruyff .

    El tres veces ganador de la Liga de Campeones Femenina tiene un registro histórico favorable a sus intereses gracias a nueve triunfos en los diez últimos cara a cara.

    La única proeza del conjunto capitalino se produjo el pasado 21 de mayo de 2023 en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada (2-1) por culpa de un doblete de Racheal Kundananji, ahora en las filas del Bay Football Club que hizo estéril el tanto de Alexia Putellas.

    Crónica del encuentro |

    https://elpartidodemanu.com/2023/05/20/el-madrid-cff-hace-historia-ante-el-campeon/

    Aquella proeza acabó con 719 días de imbatibilidad culé y acaeció mientras que Manu López, quien les escribe, formaba parte del departamento de comunicación del cuadro blanco y rosa ( 2022-2025)

    La Liga F Moeve tiene habilitado un botón en su página web oficial (https://ligaf.es), donde los fans podrán adquirir sus tickets para dicho evento.

    El Barcelona siempre ha sido campeón de invierno desde que el fútbol femenino es profesional (2022) y para encontrar un líder distinto nos tememos que retrotraer al curso 2018-2019, cuando el Atlético de Madrid estuvo al frente de la por entonces llamada Liga Iberdrola.

  • Reportaje | Toni Duggan, carácter, gol y escudo: una historia escrita a base de coraje

    (Fuente: UEFA)

    🟧 Llegó desde Inglaterra con el prestigio de quien ya había conquistado Europa y el carácter de quien no entiende el fútbol sin lucha. Toni Duggan no vino al Atlético de Madrid para pasar, sino para quedarse en la memoria. En cada carrera, en cada choque y en cada celebración, dejó una forma de competir que conectó con la esencia rojiblanca: orgullo, rebeldía y compromiso hasta el último minuto. Su paso por el Atlético no se mide solo en goles, sino en huella, en liderazgo silencioso y en esa manera innegociable de entender el escudo como una causa.

    (Fuente: Europa Press)

    Antes de ser rojiblanca, Toni Duggan ya era una futbolista hecha a base de carácter, títulos y noches grandes. Pero fue en el Atlético de Madrid donde su fútbol encontró un escenario acorde a su temperamento. La delantera inglesa llegó para competir, para elevar el nivel y para asumir el peso de un escudo que exige más que talento. Su paso por el Atlético marcó el punto de madurez de una carrera internacional, el lugar donde experiencia y ambición se encontraron para escribir un capítulo reconocible, intenso y profundamente atlético.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    Hay futbolistas que pasan por los clubes. Y hay otras que, incluso en un tiempo breve, dejan una manera de competir. Toni Duggan pertenece a ese segundo grupo. Su carrera, extensa y marcada por la élite, encontró en el Atlético de Madrid un punto de inflexión emocional y competitivo: el lugar donde su carácter inglés se fundió con la identidad rojiblanca, donde su fútbol encontró una trinchera acorde a su temperamento.

    Nacida en Liverpool el 25 de julio de 1991, Duggan creció en una ciudad que respira fútbol desde la infancia. Antes de los focos, antes de las finales y las noches europeas, hubo barro, hubo equipos mixtos, hubo una niña que no entendía el deporte sin intensidad. En los Jellytots empezó a forjarse una jugadora que nunca supo competir a medio gas. A los once años, el Everton llamó a su puerta. Y ya no se iría nunca del todo de ese fútbol de choque, ritmo y determinación que marcaría toda su carrera.

    Su irrupción en el primer equipo del Everton en la temporada 2007-08 fue tan temprana como contundente. Apenas una adolescente, Duggan aprovechó las lesiones del ataque titular para hacerse un hueco en un equipo que competía de tú a tú con el Arsenal hegemónico de la época. Su debut europeo, el 9 de agosto de 2007, llegó con victoria ante el Gintra, y apenas dos días después marcó su primer gol continental ante el Glentoran. No era solo una debutante: era una futbolista sin miedo al escenario.

    Ese descaro se transformó pronto en impacto real. El gol en el descuento ante el Watford que clasificó al Everton para la final de la Premier League Cup fue una declaración de intenciones. En aquella final, saliendo desde el banquillo, participó en la victoria que rompió dos años de invencibilidad del Arsenal. Duggan no necesitaba ser titular para cambiar partidos: entendía los momentos.

    A partir de ahí, su crecimiento fue sostenido. Subcampeonatos ligueros, finales, noches europeas y reconocimientos individuales marcaron una etapa en la que su nombre dejó de asociarse a la juventud para ligarse a la fiabilidad. En 2009 fue elegida Jugadora Joven del Año por la FA, y su papel en la FA Cup de la temporada 2009-10 fue decisivo, con goles clave y una influencia constante en los momentos grandes.

    Duggan nunca fue una delantera de área pura ni una mediapunta clásica. Su fútbol habitaba un terreno intermedio, incómodo para las defensas. Zurda natural, potente en carrera, con una capacidad extraordinaria para atacar el espacio y un golpeo seco, su mayor virtud siempre fue la lectura competitiva. Sabía cuándo acelerar, cuándo chocar, cuándo arrastrar marcas. No pedía el balón para adornarse: lo pedía para hacer daño.

    Ese perfil la acompañó en la transición hacia la recién creada Women’s Super League, donde el Everton siguió siendo competitivo y donde Duggan consolidó su estatus nacional. En 2012 fue elegida mejor jugadora inglesa sub-23 y debutó con la selección absoluta. Inglaterra ya no miraba al futuro: miraba al presente.

    Con la selección inglesa, Duggan fue una pieza reconocible durante más de una década. Internacional absoluta desde 2012, participó en las Eurocopas de 2013 y 2017 y en los Mundiales de 2015 y 2019. En Canadá 2015 formó parte del equipo que conquistó la medalla de bronce, un hito para el fútbol femenino inglés moderno.

    Antes incluso, su talento ya había sido reconocido en categorías inferiores. Campeona de Europa Sub-19 en 2009, marcando en la final, y jugadora del equipo ideal del Mundial Sub-20 de 2008 con apenas 17 años, Duggan fue durante años sinónimo de competitividad internacional. No siempre titular indiscutible, pero sí siempre una jugadora de confianza, utilizada para cambiar ritmos, sostener partidos o castigar defensas cansadas.

    julio de 2017 llegó uno de los giros más significativos de su carrera: su fichaje por el FC Barcelona. Fue la primera inglesa en vestir la camiseta azulgrana desde Gary Lineker, y su llegada simbolizó la apertura definitiva del proyecto culé a perfiles internacionales consolidados.

    La adaptación no fue sencilla. El idioma, el modelo de entrenamiento, la menor carga física y la mayor exigencia táctica supusieron un proceso de ajuste. Pero Duggan entendió el juego. En su primera temporada ganó la Copa de la Reina, marcó once goles en Liga y fue una de las máximas realizadoras del equipo. En Europa, el Barça alcanzó los cuartos de final, cayendo ante el Olympique de Lyon.

    La temporada 2018-2019 elevó aún más el listón. Duggan fue parte del equipo que alcanzó la primera final de la Champions League en la historia del club. Marcó cinco goles en la competición y vivió desde dentro la consolidación de un Barça que empezaba a dominar Europa. En Liga volvió a ser subcampeona, esta vez por detrás del Atlético de Madrid, al que marcaría en dos escenarios históricos, incluido el Metropolitano ante más de 60.000 espectadores.

    El 31 de julio de 2019, Toni Duggan fichó por el Atlético de Madrid. No fue un movimiento más. Ella misma lo explicó: le impresionó el apoyo al equipo femenino, el Metropolitano, la cultura del club. En el Atlético encontró algo que reconocía como propio: una manera de competir.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Su debut liguero llegó el 7 de septiembre ante el Sporting de Huelva. Los primeros meses fueron de adaptación. Lesiones, cambio de entrenador, un contexto táctico distinto. Pero cuando Duggan encontró su sitio, su impacto fue inmediato. Marcó su primer gol ante la Real Sociedad y, apenas una semana después, fue clave en la histórica eliminación del Manchester City en la Liga de Campeones.

    Ese tramo de la temporada mostró a la Duggan más reconocible: agresiva en la presión, solidaria en el esfuerzo defensivo, incisiva cuando atacaba el espacio. Un doblete ante el Deportivo Abanca confirmó su crecimiento. Las lesiones volvieron a frenar su continuidad, pero no su influencia. En una temporada marcada por la pandemia, disputó 15 partidos de Liga, marcó cinco goles y dio una asistencia. El Atlético fue subcampeón.

    Más allá de los números, su valor fue otro. Duggan aportó experiencia europea, liderazgo silencioso y una mentalidad competitiva que encajó con la identidad del club. Fue elegida en el once ideal de la jornada 8 y dejó su sello en Supercopa, Liga, Champions y Copa de la Reina.

    Ver a Toni Duggan era entender el fútbol como combate. No desde la violencia, sino desde la determinación. Su zancada larga le permitía atacar espacios con potencia; su lectura del desmarque rompía líneas; su golpeo zurdo era seco, sin florituras. No era una regateadora de repetición, pero sí una futbolista eficaz en el uno contra uno cuando el contexto lo exigía.

    Tácticamente, entendía bien los sistemas híbridos. Podía partir desde banda, actuar como segunda punta o caer a zonas intermedias para liberar espacios. En el Atlético, destacó especialmente por su trabajo sin balón, por su capacidad para iniciar la presión y por su compromiso defensivo, cualidades muy valoradas en un equipo que basaba parte de su éxito en la solidez colectiva. Y lo largo de su carrera, Duggan conquistó:

    Pero su legado no se mide solo en títulos. Se mide en credibilidad competitiva, en haber sido siempre una futbolista de grandes escenarios, en haber llevado su carácter a cada camiseta que vistió.

    • 1 Liga inglesa
    • 2 FA Cup
    • 3 Copas de la Liga inglesa
    • 1 Copa de la Reina
    • Medalla de bronce en el Mundial 2015
    • Campeona de Europa Sub-17

    El 18 de septiembre de 2024, Toni Duggan anunció su retirada. Lo hizo sin estridencias, fiel a su forma de ser. Se marchó una futbolista que entendió el juego como una responsabilidad y el escudo como un compromiso.

    En el Atlético de Madrid dejó algo más que goles: dejó una manera de competir. Y eso, en un club como el Atlético, es dejar huella.

    paso de Toni Duggan por el Atlético de Madrid no puede entenderse como un simple tramo final de su carrera europea. Fue, en muchos sentidos, un espejo condensado de todo lo que había sido como futbolista: adaptación constante, lucha contra las lesiones, impacto en momentos clave y una relación honesta con la exigencia competitiva. El Atlético no era un destino cómodo; era un entorno que pedía carácter. Y Duggan nunca negoció eso.

    Su llegada coincidió con una etapa de transición en el club. El Atlético había dominado la Liga en años anteriores, había llenado el Metropolitano y se encontraba redefiniendo su identidad tras cambios estructurales y deportivos. En ese contexto, Duggan no llegó como estrella mediática, sino como jugadora de jerarquía silenciosa, una figura reconocible para los vestuarios grandes.

    En los entrenamientos, según relataron personas del entorno, destacaba por su intensidad constante. No entendía las sesiones a medio ritmo. Cada ejercicio era una réplica del partido. Ese perfil, profundamente británico, conectó pronto con una plantilla acostumbrada al sacrificio. En el campo, su rol fue mutando: a veces más cerca del área, otras partiendo desde banda izquierda, otras cayendo a la mediapunta para asociarse y permitir llegadas de segunda línea.

    En el Atlético, Duggan combinó madurez, profesionalidad y liderazgo silencioso. Su visión de juego le permitió adaptarse a distintas posiciones ofensivas, alternando la mediapunta con la función de segunda punta o extremo, según lo requería el sistema de juego. Siempre buscó atacar espacios, romper líneas defensivas y facilitar la llegada de compañeras, combinando inteligencia táctica con instinto goleador. Sus goles no fueron solo momentos de celebración; fueron actos de lectura avanzada del juego, anticipando movimientos y creando desequilibrio constante.

    Si hay un lugar donde la carrera de Toni Duggan cobra sentido completo es la Liga de Campeones. Desde su debut adolescente con el Everton hasta las semifinales y finales con el Barcelona y el Atlético, Europa fue el hábitat natural de una futbolista diseñada para partidos de tensión máxima.

    La eliminatoria ante el Manchester City en la temporada 2019-2020 fue uno de los momentos más simbólicos de su etapa rojiblanca. Enfrentarse a un exequipo, hacerlo con la camiseta del Atlético y ser decisiva en la clasificación a cuartos no fue una casualidad. Duggan entendía esos contextos. Sabía leer cuándo el partido pedía pausa y cuándo exigía colmillo.

    En ese cruce, su aportación no fue solo goleadora. Fue estructural. Ayudó a sostener el bloque, a temporizar ataques, a forzar faltas, a incomodar la salida rival. El Atlético avanzó, y con él avanzó la idea de que Duggan, aun sin continuidad absoluta por las lesiones, seguía siendo una futbolista de grandes noches.

    Uno de los hilos menos visibles, pero más determinantes, de la carrera de Toni Duggan fue su relación con el cuerpo. Desde joven convivió con molestias, recaídas y procesos de recuperación largos. Nunca fue una jugadora blindada físicamente, pero sí una profesional meticulosa.

    En el Atlético, como antes en el Barcelona y en Inglaterra, supo gestionar los tiempos. Cuando no podía aportar desde el césped, lo hacía desde el vestuario. Su experiencia internacional era un activo. Su lectura del juego, una herramienta constante para el cuerpo técnico.

    Ese perfil explica por qué, pese a no disputar todos los encuentros, su presencia fue valorada internamente. No era una futbolista de estadísticas deslumbrantes, pero sí una jugadora que elevaba el nivel competitivo del grupo.

    El recorrido de Duggan con la selección inglesa merece una lectura específica. Nunca fue la futbolista más mediática ni la cara visible del proyecto, pero estuvo presente en todos los ciclos relevantes del crecimiento de Inglaterra como potencia mundial.

    Desde su debut en 2012 hasta su participación en el Mundial de 2019, Duggan fue una futbolista de selección en el sentido más clásico: convocable, fiable, adaptable a distintos sistemas. En Canadá 2015, el torneo que marcó un antes y un después para las Lionesses, aportó profundidad de plantilla y experiencia en un grupo que terminó colgándose el bronce.

    En las Eurocopas de 2013 y 2017 fue parte de un equipo en evolución, todavía en construcción, que empezaba a competir de tú a tú con las grandes potencias. No siempre titular, pero sí recurrente, Duggan representó a una generación puente: la que sostuvo a Inglaterra antes de su explosión definitiva en la década siguiente.

    Analizar a Toni Duggan solo desde los goles sería injusto. Su verdadero valor estaba en los detalles invisibles. En cómo orientaba el cuerpo para perfilar el disparo. En cómo temporizaba una conducción para permitir la llegada de una compañera. En cómo elegía el momento exacto para atacar el segundo palo.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Defensivamente, era una delantera comprometida. Cerraba líneas de pase, forzaba salidas largas, incomodaba centrales. En equipos como el Atlético, donde la presión colectiva era clave, ese trabajo multiplicaba su valor.

    Técnicamente, no era exuberante, pero sí eficaz. Control orientado correcto, pase sencillo bien ejecutado, disparo sin apenas armado. Su fútbol no buscaba el aplauso, buscaba el resultado.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    Tras su etapa en España, Duggan regresó al Everton, el club donde todo había empezado. Fue un regreso cargado de simbolismo. Ya no era la niña precoz ni la joven promesa, sino una futbolista veterana, con kilómetros europeos y una carrera completa a sus espaldas.

    En ese último tramo, su rol fue distinto. Menos protagonismo, más gestión. Menos impacto mediático, más transmisión de cultura competitiva. Jugó su última temporada como delantera o mediapunta en la FA Women’s Super League, cerrando el círculo donde se había abierto casi dos décadas atrás.

    El 18 de septiembre de 2024, Toni Duggan anunció su retirada de las competiciones. Lo hizo como había vivido su carrera: sin estridencias, sin grandes campañas de despedida. Un mensaje directo, honesto, consciente de haberlo dado todo.

    (Fuente: UEFA)

    Se retiraba una futbolista que había jugado Mundiales, Eurocopas, finales europeas y partidos históricos. Pero, sobre todo, se retiraba una competidora.

    En el Atlético de Madrid, el legado de Toni Duggan no se mide en temporadas ni en cifras absolutas. Se mide en identidad. En haber representado una manera de competir que encajó con el ADN del club. En haber sido inglesa sin dejar de ser atlética. En haber entendido que vestir esa camiseta implicaba algo más que jugar bien.

    Su paso por el Atlético fue breve, sí. Pero fue intenso, reconocible y honesto. Y en el fútbol, eso es dejar huella.

    En el fútbol moderno está lleno de nombres que se pierden entre estadísticas y titulares. Pero algunos se quedan grabados no solo por lo que hicieron con el balón, sino por cómo lo hicieron. Toni Duggan pertenece a esa categoría de futbolistas que trascienden los números. Su paso por el Atlético de Madrid no fue el más largo, pero sí el más simbólico de un tramo final de carrera lleno de intensidad y carácter.

    Defensivamente, la inglesa era un ejemplo de presión y solidaridad. No se limitaba a esperar la transición: cerraba espacios, forzaba errores y ayudaba a construir desde el primer toque, una característica que conectaba a la perfección con la filosofía rojiblanca. En ese sentido, Toni Duggan encarnó el equilibrio entre talento y compromiso colectivo, el tipo de futbolista que un club como el Atlético siempre necesita.

    (Fuente: Getty imágenes)
  • Oficial | El camino despejado hacia Oslo para la Liga F Moeve

    (Fuente: UEFA)

    La Liga F Moeve esquiva a los gigantes históricos y sueña con una final española en la Liga de Campeones Femenina.

    La UEFA Women’s Champions League no es solo una competición; es un territorio simbólico donde se mide el poder real del fútbol femenino europeo, donde se enfrentan modelos, inversiones, culturas y memorias. Cada temporada, el sorteo de los play-offs no se limita a ordenar emparejamientos: define recorridos emocionales, activa viejos fantasmas o libera nuevas ambiciones. Y en esta ocasión, el mapa que conduce hasta Oslo 2026 ha dibujado un escenario tan sugerente como histórico para el fútbol español. Porque por primera vez en mucho tiempo, con el cuadro ya definido y las rutas claramente separadas, los tres representantes de la Liga F Moeve —Atlético de Madrid, FC Barcelona y Real Madrid— saben que no se cruzarán con los tres grandes colosos del continente, Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes, hasta una hipotética final. Un dato que no garantiza nada, pero que lo cambia todo.

    La imagen del trofeo emergiendo en el centro del cuadro, con Oslo como destino final, no es solo una postal promocional: es una promesa abierta. Y en esa promesa, España aparece situada en un lado del tablero que permite mirar hacia adelante sin la sombra constante de los gigantes históricos que durante más de una década monopolizaron la cima del fútbol europeo femenino. No es una cuestión de fortuna ni de privilegio artificial. Es el reflejo de un nuevo equilibrio competitivo en el que la Liga F Moeve ya no ocupa un lugar secundario, sino que se sienta en la mesa de los grandes con voz propia.

    Atlético de Madrid, Barcelona y Real Madrid no solo avanzan por caminos distintos, sino que lo hacen compartiendo una misma circunstancia estratégica: Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes quedan relegados al otro lado del cuadro, convertidos en un horizonte lejano que solo aparecería en el último acto, en la gran final. En una competición donde cada cruce puede ser una guerra anticipada, evitar a estos tres gigantes hasta el final supone una diferencia sustancial en términos de desgaste, planificación, confianza y narrativa competitiva. No porque los equipos españoles teman esos enfrentamientos, sino porque el fútbol de élite se decide muchas veces por la gestión del camino, no solo por el destino.

    El F.C. Barcelona llega a este escenario como el referente absoluto del fútbol europeo actual. Campeón, dominador, modelo exportable y equipo que ha redefinido el estándar competitivo de la Champions femenina.

    Para el Barça, evitar a Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes hasta la final no significa alivio emocional, porque este equipo ha aprendido a convivir con la presión máxima, sino una ventaja estructural que le permite administrar su enorme potencial sin verse obligado a sobrevivir antes de tiempo. El Barcelona ya no juega para demostrar que pertenece a la élite; juega para sostener su reinado. Y este cuadro le ofrece un contexto ideal para llegar a Oslo con el tanque lleno, con las piezas clave intactas y con la sensación de que el camino, sin ser sencillo, no exige un desgaste extremo prematuro. El Barça no esquiva rivales: administra su grandeza. Y eso también es poder.

    El Real Madrid, por su parte, vive este sorteo como una oportunidad histórica de acelerar su proceso de consolidación europea. El proyecto blanco ha crecido lejos del ruido, asumiendo derrotas, aprendiendo de ellas y transformando cada experiencia continental en una capa más de madurez competitiva. Evitar a Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes hasta una hipotética final no es un regalo, sino una ventana estratégica que permite al Real Madrid competir desde la progresión y no desde la urgencia. En una competición tan exigente, la posibilidad de avanzar rondas sin enfrentarse de inmediato a los tres grandes imperios históricos ofrece al conjunto blanco algo fundamental: tiempo. Tiempo para creer, para consolidar automatismos, para que la camiseta pese a favor y no en contra. Una semifinal europea ya sería un hito fundacional; una final, un salto de época. Y este cuadro no promete nada, pero sí lo hace posible.

    El Atlético de Madrid completa el tridente español desde un lugar muy distinto, pero igual de significativo. El conjunto rojiblanco es el depositario de la memoria competitiva europea del fútbol femenino español más allá del Barça. Ha sufrido eliminaciones crueles, ha protagonizado gestas inolvidables y ha aprendido a sobrevivir en escenarios hostiles. Para el Atlético, evitar a Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes hasta la final supone algo más que una ventaja táctica: es una liberación simbólica. Significa poder recorrer Europa desde su identidad natural, la del equipo incómodo, competitivo, resistente, sin tener que enfrentarse prematuramente a nombres que muchas veces condicionan más por su historia que por su presente. El Atlético sabe jugar estas eliminatorias.

    Sabe sufrir. Sabe competir. Y este cuadro le permite hacerlo sin la presión de una final anticipada antes de tiempo.

    Mientras tanto, al otro lado del espejo, quedan los tres gigantes que durante años marcaron el pulso de la Champions femenina. El OL Lyonnes, el club más laureado de la historia de la competición, observa ahora el tablero desde una posición menos intimidante.

    Sigue siendo un referente, pero ya no es el monstruo inabordable que parecía eterno. Evitarlo hasta la final significa que su peso histórico no condiciona el trayecto de los equipos españoles, que ya no construyen su relato en función de derrotarlo, sino de llegar al último día con opciones reales. El Chelsea, potencia económica y obsesión europea, representa el fútbol físico, vertical y de alta intensidad que tantos quebraderos de cabeza ha generado en el pasado. No cruzarse con él hasta el final elimina uno de los enfrentamientos más exigentes en términos de desgaste físico y mental. Y el Arsenal, guardián de la tradición inglesa, símbolo de una Champions que fue y que quiere volver a ser, queda también relegado a un posible último capítulo, no a una amenaza constante en cada ronda.

    Todo ello configura un escenario que hace apenas unos años parecía impensable: la posibilidad real de que la final de la UEFA Women’s Champions League tenga presencia española asegurada, incluso con el sueño máximo de una final entre dos equipos de la Liga F Moeve. No es una fantasía gratuita. Es la consecuencia directa de años de crecimiento estructural, de inversión sostenida, de profesionalización real y de una generación de futbolistas que ya no compite con complejos. La Liga F Moeve ha dejado de ser una liga de tránsito para convertirse en un ecosistema competitivo capaz de sostener proyectos ganadores en Europa.

    Oslo 2026 aparece así como algo más que una sede. Es el símbolo de una era que puede marcar un antes y un después. Llegar allí sin haber tenido que cruzarse antes con Arsenal, Chelsea u OL Lyonnes no resta mérito; al contrario, demuestra que los equipos españoles han alcanzado el estatus suficiente como para no vivir permanentemente en modo supervivencia. El fútbol no premia la épica constante, sino la consistencia. Y este cuadro reconoce, de forma implícita, que la Liga F Moeve ya forma parte del núcleo duro del fútbol europeo femenino.

    El balón, como siempre, tendrá la última palabra. Pero el contexto ya ha hablado. Atlético de Madrid, FC Barcelona y Real Madrid avanzan sabiendo que el camino hacia Oslo no está condicionado por los tres gigantes históricos hasta el último escalón.

    No es suerte. No es casualidad. Es el reflejo de un cambio de ciclo. Europa ya no mira a España como aspirante, sino como protagonista. Y por primera vez, la final no parece un milagro lejano, sino una posibilidad tangible. Oslo espera y la Liga F Moeve, también.

    (Fuente: UEFA)

    La UEFA Women’s Champions League vuelve a situar al Atlético de Madrid en el centro del gran relato europeo y lo hace con un escenario que invita a soñar sin complejos. El sorteo de los play-offs ha dibujado un camino definido, exigente y a la vez ilusionante para el conjunto rojiblanco, integrado en un cuadro que confirma una circunstancia clave para el fútbol español: los representantes de la Liga F Moeve —Atlético de Madrid, FC Barcelona y Real Madrid— evitan a Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes hasta una hipotética final en Oslo. Un contexto que no garantiza nada, pero que marca el tono de una edición en la que España vuelve a presentarse como protagonista real del máximo torneo continental.

    En este marco, el Atlético de Madrid ya conoce con precisión el recorrido que deberá afrontar si quiere alcanzar la gran final de la UWCL. El primer paso llegará en el playoff frente al Manchester United, con un cruce de alto voltaje ante uno de los proyectos emergentes del fútbol inglés. El partido de ida se disputará los días 11 o 12 de febrero en territorio rojiblanco, donde el Atlético buscará construir una ventaja sólida arropado por su afición, mientras que la vuelta tendrá lugar los días 18 o 19 de febrero en Inglaterra, en un escenario exigente que pondrá a prueba la madurez competitiva del equipo madrileño. Superada esta eliminatoria, el camino conducirá a unos cuartos de final de máxima dificultad frente al Bayern de Múnich, uno de los grandes nombres del fútbol europeo. La ida se jugará los días 24 o 25 de marzo en casa, de nuevo con el Atlético apelando a su fortaleza como local, y la vuelta los días 1 o 2 de abril en Alemania, en un duelo que exigirá precisión, resistencia y carácter para seguir avanzando.

    Si el Atlético logra superar ese doble desafío, el premio será una presencia en las semifinales de la Champions, una frontera histórica que marcaría un nuevo hito para el club. En esa penúltima ronda, el rival saldrá del cruce entre París FC, FC Barcelona y Real Madrid, lo que abre la puerta a un duelo de enorme carga simbólica y deportiva, con la posibilidad real de un enfrentamiento entre equipos de la Liga F Moeve en la antesala de la final. La ida de las semifinales se disputará los días 25 o 26 de abril en casa, mientras que la vuelta tendrá lugar los días 2 o 3 de mayo fuera, en una eliminatoria que podría situar al Atlético a un solo paso de Oslo.

    Todo este recorrido se enmarca en un sorteo que ha separado claramente a los grandes gigantes históricos del continente. Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes, nombres que durante años han condicionado el destino europeo de muchos clubes, quedan al otro lado del cuadro y solo aparecerían en el horizonte en una hipotética final. Para el Atlético de Madrid, este contexto supone una oportunidad estratégica y emocional: competir desde su identidad, crecer eliminatoria a eliminatoria y recorrer Europa sin la presión de una final anticipada antes de tiempo. No es un camino sencillo, pero sí uno que premia la consistencia, la planificación y la capacidad de competir en momentos clave.

    La Liga F Moeve refuerza así su presencia en la élite continental, con tres representantes que avanzan sabiendo que el destino final no está bloqueado por los viejos imperios hasta el último escalón.

    El Atlético de Madrid, con su hoja de ruta ya definida, afronta esta edición de la UEFA Women’s Champions League con la ambición intacta y la convicción de que el contexto europeo ha cambiado.

    Oslo aparece en el horizonte como un símbolo y como una posibilidad. El reto está servido, el camino trazado y la historia, una vez más, espera ser escrita sobre el césped.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Real Madrid ya tiene trazado su ambicioso camino hacia la final de la UEFA Women’s Champions League 2025-2026. El conjunto blanco iniciará su andadura en los playoffs frente al París FC, con el partido de ida programado los días 11 y 12 de febrero en tierras francesas y la vuelta prevista en el Estadio Alfredo Di Stéfano los días 18 y 19 de febrero, en un inicio de eliminatoria cargado de tensión y expectativas. Superada esta primera prueba, los cuartos de final enfrentarán al Real Madrid con el eterno rival, el Barça, en una serie que promete emociones intensas y un duelo de máxima rivalidad: la ida se disputará en casa los días 24 y 25 de marzo, mientras que la vuelta se jugará fuera el 1 y 2 de abril. Las semifinales depararán un enfrentamiento de altura frente al vencedor de la llave entre Atlético de Madrid, Manchester United o Bayern de Múnich, con la ida programada para los días 25 y 26 de abril fuera y la vuelta los días 2 y 3 de mayo en el Bernabéu, escenario de sueños y aspiraciones europeas. Con este calendario, el Real Madrid se lanza a la conquista del continente, decidido a consolidarse como una de las grandes potencias del fútbol femenino europeo, combinando ambición, talento y la fuerza de su afición en cada paso hacia la gran final.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Por último, está un Fútbol Club Barcelona que es quizá el que más experiencia tiene en este camino hacia el título.

    El conjunto culé tiene también definido su camino hacia la final de la UEFA Women’s Champions League 2025-2026 en Oslo.

    El equipo catalán disputará los cuartos de final frente al vencedor de la eliminatoria entre Real Madrid y París FC, con el partido de ida programado fuera de casa los días 24 y 25 de marzo y la vuelta en el Camp Nou los días 1 y 2 de abril, en una serie que promete intensidad, emoción y máxima rivalidad. Superada esta fase, las semifinales enfrentarán al Barça con el ganador del cruce entre Atlético de Madrid, Manchester United o Bayern de Múnich, con la ida prevista para los días 25 y 26 de abril fuera y la vuelta los días 2 y 3 de mayo en casa, en un duelo clave que definirá al finalista europeo. Con este calendario, el Barça se lanza con fuerza hacia Oslo, decidido a pelear por la gloria continental y a consolidarse como una de las grandes potencias del fútbol femenino europeo.

    Con todo este recorrido europeo marcado en rojo en el calendario, con eliminatorias que prometen rivalidad, tensión y momentos históricos tanto para el Real Madrid como para el Barça, la atención futbolística de élite no puede permitirse distracciones. Por exigencias del calendario y la intensidad que exige la competición, ahora todos los focos deben ponerse en los octavos de final de la Copa de la Reina Iberdrola, donde se cerrará la acción balompédica de 2025 con la pasión, el drama y la emoción que solo el fútbol femenino sabe ofrecer. Cada pase, cada gol y cada decisión en estos cruces serán determinantes no solo para definir quién avanza, sino también para marcar el cierre de un año cargado de épica, ambición y sueños europeos.

    La UEFA Women’s Champions League ya espera en el horizonte, pero antes de mirar a Oslo, el fútbol español exige atención máxima: la Copa de la Reina Iberdrola será el telón de oro que clausure 2025, recordando a todos que el fútbol femenino no solo crece, sino que se consolida como protagonista absoluto de la escena deportiva internacional.

    (Fuente: UEFA)
  • La crónica | Pina celebra su P.O.M. liderando la goleada en Badalona

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟦 ¡Victoria azulgrana! Las actuales subcampeonas de Europa doblegaron por 1-5 al ONA antes de Navidad.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    15:00 horas. Palamós. El reloj marca una de esas horas sagradas del fútbol femenino español. El mar queda a pocos metros, el viento del Empordà acompaña y el Estadio Municipal de Palamós se prepara para convertirse en escenario de un nuevo capítulo del derbi catalán en la Liga F Moeve. FC Badalona Women contra FC Barcelona, con emisión en directo a través de DAZN y Movistar+, en un duelo que mezcla ambición, presente competitivo y la historia —todavía joven, pero ya contundente— de un enfrentamiento desigual sobre el papel, pero cargado de significado.

    No es un partido más. No lo es para Badalona, que vuelve a sentirse protagonista ante el gigante. No lo es para el Barça, que aterriza en Palamós con la obligación de sostener su hegemonía incluso cuando las circunstancias aprietan. El estadio acogerá a dos equipos separados por la clasificación, pero unidos por el contexto: cerrar el año futbolístico con una declaración de intenciones.

    El FC Badalona Women llega a la cita instalado en la octava posición, con 16 puntos, habiendo construido su temporada desde la solidez y el esfuerzo colectivo. La victoria por 0-1 ante el Alhama CF ElPozo en la última jornada no fue solo un triunfo más: fue una demostración de carácter, de saber sufrir y de maximizar cada detalle en una liga cada vez más exigente.

    Ese partido dejó, además, ausencias significativas: Antonia Canales, Núria Garrote, Sofie Junge y Lorena Navarro no estuvieron disponibles. Cuatro nombres que hablan de profundidad de plantilla, pero también de las dificultades que el cuerpo técnico ha tenido que gestionar durante el curso. Aun así, Badalona ha sabido mantenerse firme, con un bloque reconocible, competitivo, consciente de sus limitaciones pero también de sus virtudes.

    Para las locales, enfrentarse al Barça no es solo una prueba futbolística. Es una oportunidad de medir el crecimiento del proyecto, de desafiar el guion establecido y de ofrecer a su gente una tarde para el recuerdo. En partidos así, el resultado es importante, sí, pero también lo es la imagen, la capacidad de sostener el pulso y de incomodar al rival más poderoso del campeonato.

    Enfrente estará el FC Barcelona, líder de la Liga F Moeve con 36 puntos, que llega a Palamós tras imponerse al Benfica por 3-1 en su último compromiso europeo. Las azulgranas atraviesan una racha de siete partidos consecutivos sin conocer la derrota, una dinámica que quieren prolongar para cerrar el año desde lo más alto, reafirmando su condición de referencia absoluta del fútbol femenino nacional e internacional.

    Pero no será un camino cómodo. Pere Romeu afronta el encuentro con un panorama complejo en lo físico: hasta cinco bajas de enorme peso. Ona Batlle, Patri Guijarro, Aitana Bonmatí, Salma Paralluelo y Kika Nazareth no estarán disponibles por lesión. Nombres que definen el ADN del Barça, su control del juego, su profundidad y su desequilibrio. Ausencias que obligan a reinventarse, a ajustar piezas y a confiar en el fondo de armario de una plantilla diseñada para competir incluso en la adversidad.

    Ahí reside una de las grandes incógnitas del partido: cómo gestionará el Barça el dominio sin algunas de sus futbolistas más determinantes, cómo repartirá responsabilidades y quién dará un paso al frente cuando el contexto lo exija.

    Los antecedentes son claros, casi implacables: ocho enfrentamientos oficiales, ocho victorias para el FC Barcelona. La temporada pasada dejó dos marcadores contundentes: 6-0 en el partido de ida y 0-2 en la segunda vuelta. Datos que refuerzan el favoritismo azulgrana, pero que también colocan al Badalona ante un desafío emocional: romper, al menos simbólicamente, esa narrativa.

    Porque el fútbol no vive solo de estadísticas. Vive de momentos, de decisiones, de instantes que cambian partidos. Y Palamós puede ser terreno fértil para que el Badalona plante cara, para que el Barça tenga que trabajar cada posesión, cada desmarque, cada presión tras pérdida.

    Para el Badalona Women, este partido es una oportunidad de reivindicación, de demostrar que la zona media de la Liga F también compite, también sueña y también sabe resistir. Para el FC Barcelona, es una prueba de madurez: ganar cuando todo parece indicar que se debe ganar, incluso con las piezas clave en la enfermería.

    El sábado a las 15:00 no solo se juega un derbi catalán. Se juega el relato de un año, la confirmación de una racha, la ambición de un proyecto que crece y la obligación de otro que no se permite aflojar.

    Palamós será testigo. El balón dictará sentencia. Y como en las grandes tardes, el fútbol femenino volverá a hablar por sí solo.

    El derbi al detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve | 2025-2026

    🔥 ONA 🆚 Fútbol Club Barcelona 🔥

    ❤️ Decimocuarta jornada

    🗓️ Sábado, 13 de diciembre de 2025

    📺 DAZN

    🏟️ Estadio Municipal de Palamós

    Los XI |

    #LigaFMoeve| #FCBadalonaBarça

    Real Madrid había lanzado el primer aviso desde el sur, con una victoria contundente por 0-3 ante el Granada en el Estadio Nuevo Los Cármenes, un escenario cargado de memoria para el fútbol femenino español, el mismo que en 2019 coronó a la Real Sociedad campeona de la Copa de la Reina tras imponerse por 1-2 al Atlético de Madrid. Era un mensaje directo al líder, un intento de meter presión en la pelea por la Liga F Moeve, pero el FC Barcelona volvió a demostrar que este equipo no se abruma, no se deja condicionar por el ruido externo y compite desde una inercia ganadora que trasciende nombres propios y contextos. Incluso sin Aitana Bonmatí, su faro creativo, el conjunto de Pere Romeu entiende cómo sobrevivir, cómo adaptarse y cómo seguir ganando, aunque el juego pierda brillo y la creatividad se vuelva más terrenal. El Barça sufre más sin su estrella, pero no se rompe, porque en este proyecto siempre aparece alguien dispuesto a asumir el protagonismo, como Carla Julià, apenas 19 años, exjugadora del Levante Las Planas, que en Palamós firmó una actuación que quedará grabada en su memoria y en la del derbi catalán.

    El Barça salió al Estadio Municipal de Palamós con la intención de marcar territorio desde el primer minuto y tardó apenas seis en hacerlo. Caroline Graham Hansen, desequilibrante por naturaleza, encontró con un pase raso el espacio justo dentro del área y Ewa Pajor, anticipándose con instinto a Berta Pujadas, remató al fondo de las mallas con la ayuda del rebote en una defensora para firmar el 01. Era el sexto partido consecutivo en el que la internacional polaca veía puerta, una racha que confirma su impacto inmediato en la Liga F y que servía para sacudirse de un plumazo la presión que el Real Madrid había tratado de colocar horas antes con su triunfo en suelo nazarí.

    El guión parecía el habitual, pero el Badalona Women no estaba dispuesto a resignarse ni a asumir el papel de comparsa en su propio derbi.

    La respuesta local fue inmediata y cargada de orgullo. En el minuto 13, un grave error de Mapi León en la salida de balón fue castigado sin piedad. Julve robó, levantó la cabeza y asistió a Lorena Navarro, figura histórica del Club Deportivo Tacón y recambio de lujo en el Real Madrid en su etapa inicial, que definió con temple para poner el 11 y devolver la igualdad al marcador antes del primer cuarto de hora.

    El derbi volvía a empezar y durante muchos minutos fue el Badalona el que llevó la iniciativa emocional del partido, acumulando sus mejores momentos y generando las ocasiones más claras ante un Barça incómodo, superado por fases y obligado a replegarse para resistir. El equipo de Marc Ballester demostró que su temporada no es casualidad, que compite desde el orden, la valentía y una fe inquebrantable en sus posibilidades.

    Cuando el partido parecía inclinarse hacia el lado local, apareció el talento diferencial que separa a los equipos que aspiran a todo de los que luchan por consolidarse. En el minuto 38, Claudia Pina recogió el balón en la frontal y, sin apenas armar la pierna, dibujó un disparo perfecto que se coló en la escuadra, un golazo incontestable que puso el 12 y devolvió la calma al líder justo antes del descanso. Mientras tanto, la Liga seguía escribiendo historias en otros campos, con el Espanyol asaltando Orriols para vencer 0-1 al Levante UD y hundir un poco más el barco granota, recordando que la Primera División Femenina no concede tregua ni margen para la distracción.

    El intermedio llegó con una ventaja exigua para las de Pere Romeu, conscientes de que no podían confiarse lo más mínimo porque el Badalona, como había demostrado semanas atrás en Alcalá de Henares, es un equipo incómodo, correoso y capaz de castigar cualquier relajación.

    Nada más comenzar la segunda parte, el partido vivió un momento de tensión cuando Mapi León tuvo que abandonar el terreno de juego con problemas en su tobillo izquierdo, haciendo saltar todas las alarmas en el banquillo azulgrana. Pere Romeu reaccionó dando entrada a Aïcha y la decisión no pudo ser más acertada, porque en uno de los primeros balones que tocó, la jugadora de Sabadell puso un centro medido al segundo palo que Carla Julià convirtió en el 13 en el minuto 59, culminando una actuación sobresaliente y marcando un gol que jamás olvidará en un escenario y un contexto tan especiales.

    El partido entró entonces en una fase de frenesí absoluto, de esas que explican por qué el espectador neutral se enamora de la Liga F, con transiciones rápidas, duelos intensos y la sensación permanente de que cualquier detalle podía cambiarlo todo. Con Vicky López cada vez más activa entre líneas, el Barça fue creciendo con el balón en los pies hasta recuperar el mando del juego y sentenciar definitivamente el derbi. En el minuto 76, Kika Nazareth filtró un pase exquisito, se deshizo de María Valenzuela y regaló el 14 a la centrocampista descubierta en Benidorm, que definió a placer para echar por tierra las últimas esperanzas del Badalona de darle la vuelta al electrónico.

    Aún hubo tiempo para más emociones, porque Fenger, también de 19 años, llegó a marcar, aunque su tanto fue anulado y no llegó a subir al marcador, en una de esas acciones que mantienen viva la tensión hasta el último suspiro. El esfuerzo del ONA cayó en saco roto, al contrario de lo sucedido en Zubieta, donde la Real Sociedad se impuso por 1-0 con un gol de penalti de Edna Imade, en otra muestra de lo apretada y exigente que está la competición. Ya en el tiempo añadido, en el minuto 103, Brugts puso la guinda azulgrana al derbi con el 15 definitivo tras una excelente acción individual de la suiza Sydney Schertenleib, cerrando una tarde de autoridad y confirmando que este Barça también sabe golear cuando el partido se abre.

    Las barcelonistas sumaron así una nueva victoria que las mantiene como claras favoritas al título, líderes sólidos de la Liga F Moeve con 39 puntos sobre 41 posibles, una cifra que habla de regularidad, ambición y hambre competitiva.

    Antes de comerse el turrón, descansar y planificar el asalto al segundo tramo de la temporada, el conjunto de Pere Romeu deberá afrontar su compromiso de Copa de la Reina Iberdrola ante el Deportivo Alavés de Primera RFEF, otro examen para una plantilla que no entiende de pausas. El Badalona Women, por su parte, agradeció el apoyo de su afición y se queda ubicado en la décima posición con 16 puntos; tras su compromiso copero ante el Granada el próximo fin de semana, volverá a cogerle el pulso a la Liga F Moeve el próximo 11 de enero en Lezama, donde le espera el Athletic Club. El derbi catalán dejó goles, carácter, juventud y un mensaje nítido para el campeonato: el Barça no se abruma, no se desvía del camino y sigue avanzando con paso firme hacia un nuevo título.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    ONA: María, Itzi (Kullashi, min 85), Pujadas, Carmona, Barclais, Julve (Uribe, min 74), Majarín, Sánchez (Banini, min 64), González (Jankovska, min 64), Lorena, Chamorro (Sara, min 85).

    Fútbol Club Barcelona: Cata Coll, Marta, Aleixandri, Mapi León (Kika, min 55), Julià (Brugts, min 62), Vicky, Serrajordi, Sydney, Graham (Ainoa, min 76), Pajor (Aïcha, min 55), Pina (Fenger, min 76).

    ÁrbitraRaquel Suárez González, quien amonestó con tarjeta amarilla a Elena Julve.

    Incidencias: Partido correspondiente a la 14ª jornada de la Liga Profesional de Fútbol Femenino que han jugado el ONA y el Barcelona en el Estadio Municipal de Palamós sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Ewa Pajor 5’ ⚽️

    1-1 Lorena Navarro 13’ ⚽️

    1-2 Claudia Pina Medina 39’ ⚽️

    1-3 Carla Júlia 59’ ⚽️

    1-4 Vicky López 76’ ⚽️

    1-5 Brugts 106’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/OH7D5o-eqA0

  • Oficial | Claudia Pina se convierte en Player of the Month en el mes de noviembre para la la Liga F Moeve

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🚨 La exjugadora del Sevilla Fútbol Club fue votada por los fans para llevarse este prestigioso galardón, el penúltimo de todo 2025.

    🟦 La atacante, que fue clave para que España ganara la Nations League, ha disputado los cuatro encuentros de este mes marcando 2 goles y repartiendo 3 asistencias, unos números que llevaron a la nueve a imponerse en la votación que cada 30 días pone en marcha la patronal de Beatriz Álvarez Mesa, con total justicia.

    Claudia Pina es la luz eterna : la catalana conquista el ‘Player of the Month’ de noviembre en una oda a su talento, su impacto y su impronta en la historia del fútbol femenino español para suceder en el palmarés a la jugadora del Bayern de Múnich, Edna Imade, quien está cedida por las teutonas en la Real Sociedad de Fútbol esta temporada.

    En un noviembre que ya se escribe en tinta dorada en las crónicas de la Liga F Moeve, Claudia Pina ha sido coronada como la ‘Player of the Month’ de EA SPORTS, en una edición que consolida a la máxima categoría del fútbol femenino español como territorio pionero y vanguardista dentro del universo global de este galardón. La futbolista del FC Barcelona, deslumbrante, decisiva y pura esencia competitiva, se impuso entre las siete nominadas después de un mes estratosférico: goles, asistencias, liderazgo y esa capacidad casi mística para elevar el listón de la excelencia. En el éxtasis de su plenitud deportiva, Pina reclama su trono con la autoridad de quien domina cada detalle del juego y transforma los partidos en relatos inolvidables.

    Desde el amanecer del miércoles 26 de noviembre, cuando las votaciones se abrieron al público, el eco del reconocimiento vibraba ya en cada rincón de la Liga F Moeve. EA SPORTS volvía a certificar su apuesta firme, su compromiso decidido y su visión global: desde la temporada pasada, la élite del fútbol femenino español es la primera liga femenina del planeta en integrar este premio mensual, uniéndose así a los grandes colosos masculinos –LALIGA EA SPORTS, Premier League, Serie A, Bundesliga y Ligue 1– en una declaración inequívoca de respeto, igualdad y promoción del talento. Era cuestión de tiempo que la magia de Pina encontrase su reflejo en un galardón concebido para medir números, impacto y trascendencia, esos tres elementos que este mes han orbitado alrededor de una misma camiseta, una misma dorsal, una misma sonrisa: la de la atacante de Moncada y Reixach.

    La lista de nominadas parecía un compendio de virtudes, una constelación de figuras destinadas a dejar huella en esta era del fútbol español: Caroline Weir (Real Madrid), una brújula eterna; Fiamma Benítez (Atlético de Madrid), dinamita en espacios reducidos; Inma Gabarro (Sevilla FC), instinto depredador; Ane Azkona (Athletic Club), insistencia y talento; Ainoa Campo (RCD Espanyol), equilibrio y lectura; Carlota Suárez (Costa Adeje Tenerife), la revelación inconformista. Todas brillaron. Pero ninguna iluminó tanto como Claudia Pina.

    Sus números en noviembre hablan por sí solos, pero su impacto va más allá del simple conteo estadístico: 287 minutos en cuatro partidos, dos goles —uno al Deportivo Abanca, otro al Levante UD—, tres asistencias, una influencia permanente en la circulación azulgrana y una convicción absoluta para aparecer cuando el juego pedía claridad y cuando la grada exigía respuestas. Y todo esto en apenas un mes de competición. Porque Claudia no compite: trasciende.

    A la luz de su temporada, el premio adquiere un significado aún más rotundo: con 9 goles y 4 asistencias en 690 minutos, la catalana no solo lidera la tabla de máximas goleadoras de la Liga F Moeve, sino que se ha convertido en una jugadora total, madurada, exacta, con la sabiduría de quien ya ha escrito capítulos esenciales en la historia reciente del fútbol español.

    Y el firmamento se completa con su impacto internacional: Pina fue decisiva para que España conquistara su segunda Nations League, anotando un doblete en la final del Metropolitano y proclamándose Bota de Oro con ocho dianas. Una competición para la eternidad, firmada con el descaro de quien nació para los grandes escenarios.

    EA SPORTS, en su apuesta inequívoca por el crecimiento del fútbol femenino, recompensó su rendimiento con la mejora de su ítem dentro del juego, un gesto simbólico pero poderoso, que la sitúa al nivel de las grandes estrellas globales. Pina se une así a las dos primeras ganadoras de esta edición inaugural: Luany (septiembre) y Edna Imade (octubre). Tres meses, tres historias, tres pilares de un mismo proyecto: hacer del fútbol femenino un espacio gigantesco, reconocido y universal.

    Recibió el premio en un entrenamiento del vigente campeón liguero y subcampeón de Europa, en un gesto íntimo y solemne, una foto destinada a ocupar un marco en la memoria de la competición. Pero faltaba algo. Faltaba la celebración poética, la mirada emocional, el verso que convierte a las futbolistas en mitos.

    En cada pase que nace de sus botas,

    España dibuja nuevas fronteras.

    En cada golpeo que Pina inventa,

    la pelota recuerda que también sueña.

    Eres vértigo y sosiego,

    eres filo que acaricia,

    eres brújula que encuentra

    el gol que nadie veía.

    Eres la pausa que ordena,

    la chispa que incendia el día,

    la voz que enmudece estadios,

    la risa que rompe estadísticas.

    Tiene tu juego un lenguaje

    que no entiende de concesiones:

    si el fútbol es poesía,

    tú eres la rima que todos buscan,

    la metáfora que siempre aparece.

    Este poema, al que hemos llamado “la geografía del talento”, define a la perfección a la de Moncada y Reixach hasta el olimpo de las elegidas.

    La embajadora del XBuyer TEAM en la Queens League brilla con luz propia con tan solo 24 años y su legado, que no ha hecho más que empezar a forjarse, puede desafiar al tiempo y el espacio.

    Y en esta temporada donde el pulso de la Liga F Moeve late con una intensidad inédita, Claudia Pina se erige como figura monumental, heredera de las líderes pasadas pero, sobre todo, arquitecta de un futuro que se construye desde su talento. Su carrera en la Primera División Femenina, desde que debutara siendo apenas una adolescente, es un mural de crecimiento constante: goles decisivos, asistencias quirúrgicas, liderazgos silenciosos y temporadas donde su influencia va mucho más allá de las estadísticas.

    Porque desde su irrupción en la élite, la catalana ha firmado ya decenas de goles, una colección generosa de asistencias, títulos en cascada y una evolución que la ha llevado de promesa precoz a estrella consolidada. No es casualidad que cada año amplíe su registro goleador, que cada curso añada un matiz nuevo a su repertorio. Lo suyo no es una carrera: es una transformación continua, paciente, estratégica, como quien esculpe su propia leyenda con el cincel de la excelencia.

    Hoy, con el premio de ‘Player of the Month’ entre las manos, Claudia Pina no solo celebra un mes perfecto: ratifica su crecimiento como una de las futbolistas más determinantes del fútbol europeo, una jugadora capaz de definir partidos, influir en sistemas, inspirar generaciones y convertir la pelota en un puente entre la emoción y la historia.

    Y si este noviembre ha sido suyo, es porque la Liga F Moeve entiende que las figuras que cambian el deporte no aparecen cada día. Y porque EA SPORTS reconoce, con inteligencia y justicia, que el fútbol femenino vive una edad de oro donde Pina es faro, estandarte y vértice.

    La pregunta que queda ahora es solo una: ¿Cuántas páginas más está dispuesta a escribir antes de que su legado sea imposible de alcanzar?

    Por cómo juega, por cómo compite, por cómo impacta, por cómo transforma y la respuesta, quizás, ya está escrita en sus botas.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • La crónica| El Barcelona acaba con la resistencia azul y blanca

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟦 ¡Triunfo del campeón! Las culés tuvieron que emplearse a fondo para doblegar por 2-0 al Club Deportivo Tenerife que luchó hasta el final .

    Publicidad de HBO Max

    Desde el mundo de Poniente llega una entrañable historia centrada en las aventuras de una pareja inesperada. La temporada de seis episodios de media hora de EL CABALLERO DE LOS SIETE REINOS se estrena el lunes 19 de enero en HBO Max. Los nuevos episodios se estrenarán de manera semanal.

    Sinopsis: Un siglo antes de los acontecimientos de Juego de Tronos, dos héroes inverosímiles vagaban por Poniente… un joven ingenuo, pero valiente caballero, Ser Duncan el Alto, y su diminuto escudero, Egg. Ambientada en una época en la que la dinastía Targaryen aún ocupa el Trono de Hierro y el recuerdo del último dragón aún no se ha borrado de la memoria colectiva, grandes destinos, poderosos enemigos y peligrosas hazañas esperan a estos improbables e incomparables amigos.

    Reparto: Peter Claffey como Ser Duncan «Dunk» el Alto, Dexter Sol Ansell como Egg, Daniel Ings como Ser Lyonel Baratheon, Bertie Carvel como Baelor Targaryen, Danny Webb como Ser Arlan de Pennytree, Sam Spruell como Maekar Targaryen, Shaun Thomas como Raymun Fossoway, Finn Bennett como Aerion Targaryen, Edward Ashley como Ser Steffon Fossoway, Tanzyn Crawford como Tanselle, Henry Ashton como Daeron Targaryen, Youssef Kerkour como Steely Pate, Tom Vaughan-Lawlor como Plummer y Daniel Monks como Ser Manfred Dondarrion.

    Créditos: Cocreador/productor ejecutivo, George R. R. Martin; cocreador/showrunner/productor ejecutivo, Ira Parker. Productores ejecutivos Sarah Bradshaw, Owen Harris, Ryan Condal y Vince Gerardis. Directores Owen Harris y Sarah Adina Smith.

    Vídeo |

    https://youtu.be/oWkee4nu1Lg?si=2-ByrvhARM-9oW7c

    La previa |

    #LigaFMoeve| #BarçaCostaAdejeTenerife

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Johan Cruyff volverá a encender sus luces para uno de esos partidos que, sin importar el mes ni la jornada, destilan un peso específico que va mucho más allá de los puntos. En este diciembre que ya huele a frío, a urgencia clasificatoria y a ambiciones que empiezan a definirse, el FC Barcelona recibe a un Costa Adeje Tenerife convertido en una de las historias más vibrantes de la temporada. Es el choque entre un gigante herido y un aspirante sin miedo. Entre un Barça que lucha por mantenerse en la cúspide pese a las bajas que le asfixian, y un Tenerife que por primera vez en mucho tiempo llega a la ciudad condal con una identidad reconocible, una propuesta valiente y un sueño legítimo: romper otro techo.

    Porque sí: sobre el papel, el Barça siempre es favorito. Sobre la hierba, en cambio, este Tenerife se ha ganado el respeto de toda la Liga F Moeve. Y lo ha hecho con una mezcla perfecta de orden, intensidad y mentalidad competitiva, esa que se construye partido a partido, viaje a viaje, isla a península, punto a punto.

    Para Pere Romeu, cada semana parece un nuevo rompecabezas. Las bajas se acumulan en el núcleo duro del equipo, en los nombres que sostienen la estructura emocional y futbolística del campeón:
    • Ona Batlle, solidez y recorrido.
    • Kika Nazareth, chispa entre líneas.
    • Aitana Bonmatí, el faro eterno.
    • Salma Paralluelo, la verticalidad hecha vértigo.
    • Patri Guijarro, el equilibrio que todo lo ordena.

    Cinco ausencias que obligan al técnico a reinventar la brújula del equipo, a reconstruir asociaciones, roles y alturas, y a buscar nuevas protagonistas en un vestuario repleto de talento pero exigido al límite. Aun así, incluso tocado, el Barça sigue siendo el Barça: una maquinaria ideada para dominar, para asfixiar desde la posesión, para someter desde la calidad individual y colectiva. Un equipo que en el Johan Cruyff, con su público y su estilo, rara vez concede concesiones.

    Al otro lado del campo, el Costa Adeje Tenerife llega en un momento dulce que nadie quiere interrumpir. Las de Eder Maestre han construido una temporada que ya es inolvidable, sustentada en tres pilares que hoy las convierten en aspirantes:
    resultados, estabilidad y personalidad.
    • Están a solo tres puntos de Europa, algo impensable para muchos hace dos meses.
    • Solo han perdido un partido en lo que va de campeonato.
    • Son, atención, el mejor equipo visitante de la Liga F Moeve: 16 puntos de 18 posibles. Una barbaridad competitiva, un dato que habla de resistencia, carácter y madurez.

    Pisco, Aithiara, Yerliane Moreno e Iratxe Pérez no estarán, pero el bloque mantiene su esencia. La presión alta cuando pueden, la defensa ordenada cuando deben, las transiciones rápidas cuando el rival se parte, la paciencia para defender sin balón… Todo con un mismo denominador común: creer.

    Un verbo que, en el fútbol femenino español, el Tenerife ha grabado a fuego desde su fundación.

    El Barça solo ha caído dos veces ante el Costa Adeje Tenerife en toda su historia. Dos victorias que viven en la memoria del vestuario tinerfeño como recordatorios de que los imposibles existen… pero solo para los que no se atreven a intentar lo imposible.

    Hoy, el Tenerife sí se atreve.
    Y eso, en el Johan Cruyff, significa que veremos un duelo de enorme cargado de emociones .

    El Johan será un hervidero. El público sabe que el equipo necesita calor, que hay bajas, que no todo es perfecto… y es precisamente en estas circunstancias cuando la afición se siente más necesaria. Los himnos, las bufandas, el rugido en cada recuperación: hoy será un día de comunión.

    Desde la banda visitante, el Tenerife vivirá la cita como un examen, sí, pero también como una celebración: la confirmación de que son un proyecto serio, maduro, ambicioso. Las jugadoras saben que pocos escenarios explican mejor el progreso de un equipo que este templo azulgrana.

    Para el Barça, ganar significa seguir arriba y sobrevivir a un tramo plagado de obstáculos.
    Para el Tenerife, puntuar —o incluso más— significaría poner Europa al alcance real de la mano.

    Pero más allá de lo clasificatorio, hay una esencia que lo envuelve todo:
    el deseo de trascender.

    De demostrar que el fútbol femenino español vive un momento histórico, en el que las distancias se acortan, las propuestas se amplían, los proyectos crecen y los partidos dejan de ser trámite para convertirse en relatos épicos.

    El 6 de diciembre no será un partido más. Será una cita que marcará tendencias, que revelará verdades y que alimentará narrativas.

    El Barça busca mantener su hegemonía.
    El Tenerife quiere derribar otra puerta.

    Y el Johan Cruyff será testigo del choque de dos voluntades, dos estilos y dos sueños que se encuentran en el momento justo.

    Una tarde de gran fútbol. Una tarde para creer. Una tarde para sentir que la Liga F Moeve está viviendo una de sus épocas más grandes.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El partido al detalle |

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    🔥 Fútbol Club Barcelona 🆚 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🔥

    📅 Sábado, 6 de diciembre de 2025

    🩵 Día de Partido 13 | Matchday

    ⏰ 15:00 horario peninsular

    📺 Ten TV

    🏟️ Johan Cruyff, Barcelona

    (Fuente: Club Deportivo Tenerife Femenino)

    Los onces |

    La decimotercera jornada de la Liga F Moeve llevó al Costa Adeje Tenerife Egatesa a visitar el Estadio Johan Cruyff, un escenario siempre exigente para cualquier rival. El conjunto tinerfeño se enfrentaba a un FC Barcelona con aspiraciones de mantener su dominio en la competición, mientras buscaba sumar puntos importantes lejos de casa. Con el pitido inicial programado a las 14:00 hora canaria, el partido prometía intensidad, táctica y oportunidades, en un duelo que enfrentaba la solidez defensiva y el contraataque de las blanquiazules con el juego combinativo y vertical de las locales.
    El partido comenzó con el FC Barcelona tratando de imponer su ritmo desde los primeros compases. En el minuto 6, el conjunto azulgrana buscó con intención acercarse al área tinerfeña, pero se encontró con una brillante intervención de la guardameta blanquiazul, que evitó cualquier peligro sobre su portería. Lejos de replegarse, el Costa Adeje Tenerife respondió apenas unos minutos después. En el 10’, S. Ouzraoui protagonizó una buena jugada ofensiva, acercándose con peligro a la meta local y demostrando que las visitantes no estaban dispuestas a renunciar al ataque.

    Con el paso de los minutos, el encuentro se fue equilibrando. El FC Barcelona trataba de adueñarse del control del balón, pero el bloque defensivo tinerfeño se mostró sólido y concentrado.

    En el minuto 29, Elba Vergés se elevó dentro del área para conectar un remate de cabeza que, aunque no encontró premio, evidenció el creciente atrevimiento del conjunto visitante y su capacidad para inquietar a su rival. Poco después, en el 33’, Gramaglia apareció con contundencia para despejar una peligrosa acción del conjunto azulgrana, demostrando la seguridad y el compromiso defensivo de todo el equipo.
    A medida que se acercaba el final de la primera mitad, el Barcelona intensificó su presencia en campo contrario. En el minuto 39, el conjunto local reclamó una posible pena máxima dentro del área tinerfeña, pero la colegiada decidió que no existía infracción suficiente para señalar penalti, manteniéndose así el empate. Tras esta acción, se decretó un minuto de tiempo añadido, en el que el Costa Adeje Tenerife mantuvo la concentración, cerrando con orden los últimos intentos del rival. Con un 0-0 en el marcador al descanso, el conjunto tinerfeño pudo marcharse a vestuarios satisfecho por la resistencia mostrada ante uno de los equipos más poderosos de la categoría, habiendo combinado firmeza defensiva con algunos destellos ofensivos que dejaron claro que estaba dispuesto a competir de tú a tú.

    En la segunda mitad, el Barça fue más reconocible. Tras el paso por vestuarios, las de Pere Romeu dieron un paso adelante y salieron con una velocidad más, rondando con asiduidad la portería de Nay Cáceres.

    Las constantes interrupciones que hubo, sin embargo, impidieron que el conjunto blaugrana pudiera implementar un ritmo elevado de partido.

    En el minuto 65, el FC Barcelona volvió a amenazar la portería blanquiazul, pero Nay Cáceres realizó una gran parada y Elba Vergés despejó el balón, reafirmando la solidez defensiva del equipo visitante. Apenas un minuto después, en el 66’, Gramaglia volvió a tener una ocasión clara, acercándose con peligro a la portería rival, aunque sin encontrar el fondo de la red. La acción volvió a evidenciar la capacidad del Costa Adeje Tenerife para generar oportunidades y mantener viva la amenaza ofensiva frente a un rival tan sólido como es el subcampeón de Europa.

    El encuentro entró en los últimos diez minutos, el ataque blaugrana crecía y con la entrada de Claudia Pina las ofensivas eran más peligrosas.

    No anduvo tan lejos de conseguir ese objetivo, pero tras una serie de buenas ocasiones culés, con Vicky López y la recién ingresada Pina de protagonistas, una internada luminosa de Aïcha Camara, con pared trabajada con Graham Hansen, acabó en asistencia hacia atrás de la canterana para que Ewa Pajor rematara de primeras para el 10 en el minuto 82 El gol de la ex del Wolfsburgo liberó al Barça y hundió moralmente a un Club Deportivo Tenerife que viajó a Cataluña con la moral por las nubes después de haberle ganado al Atlético de Madrid por 2-1 en el Heliodoro antes de que España levantara su segunda Liga de Naciones en el Metropolitano.

    El conjunto local se creció y tardó en redondear el marcador a través de una precisa volea de zurda de Alexia, capturando un centro de Graham Hansen que sirvió para ajusticiar a Noelia Ramos e instalar el 20 definitivo en el luminoso sobre el 87 de un duelo apasionante por demás.

    El Fútbol Club Barcelona no quiere aflojar en el liderato de una Liga F que ya no será perfecta, cayó por 1-0 ante la Real Sociedad de Fútbol hace algunas semanas, pero en la que ya suma 36 unidades en su casillero particular, haciéndole un “favor” al Atlético de Madrid en la lucha por Europa.

    A pesar de los dos goles, las guerreras finalizaron un encuentro de máximo nivel ante uno de los mejores equipos del mundo, dando muestras de la actitud y compromiso que derrochan cada jornada. La quinta posición sigue intacta y las futbolistas blanquiazules se encuentran ya con todas las miradas puestas en el próximo duelo ante el DUX Logroño, en el que será el último partido del año 2025 como local para las tinerfeñas, el domingo 14 de diciembre a las 12:00 horario peninsular.

    Las de Maestre no pudieron sacar rédito del Atlético de Madrid 2-2 Sevilla para meterle más presión a las rojiblancas, pero saben que son unas guerreras que partido tras partido honran a las Islas Canarias, navegando entre gigantes al ser quintas con 23 guarismos.

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    📋 Ficha técnica |

    FC Barcelona: Cata Coll; Paredes; Sydney (Claudia Pina 61´); Marta (Mapi León 73’); Graham; Alexia; C. Serrajordi (Laia 61´); Pajor (Fenger 90’); Vicky; Aïcha; Carla Julià (Brugts 73’).

    Costa Adeje Tenerife Egatesa: Nay Cáceres; Cinta R. (Fatou . D 81’); Paola H.D. (Iratxe 46´); S. Ouzraoui (Mari Jose 76’); Aleksandra; S. Castelló; N. Ramos; Clau Blanco; Elba; Patri Gavira (c); Gramaglia (Ari Arias 72´).

    Árbitra: Beatriz Cuesta como árbitra principal del partido. Asistida por bandas por: Iria Rosendo y Marta Villanueva. Cuarta árbitra: Nuria Sánchez. Amonestó a las blaugranas con amarilla; Clara Serrajordi (28´) e Irene paredes (51´).
    Incidencias: Décimotercera jornada de Liga F Moeve celebrada en el Johan Cruyff sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Ewa Pajor 80’ ⚽️
    2-0 Alexia Putellas 88’ ⚽️

    Vídeo |

  • La crónica | Pajor lidera la exhibición culé en el Ciutat de Valéncia

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬜️ El conjunto azulgrana se impuso por 0-4 al Levante UD ante los 6.222 espectadores que acudieron a las gradas del estadio Ciutat de València. Ewa Pajor, Kika Nazareth, que fue la MVP del encuentro, Claudia Pina, de penalti, y Alexia Putellas, también desde los once metros, marcaron los goles del cuadro culé.

    La previa |

    (Fuente: UEFA)

    #LigaFMoeve | #LevanteBarça

    🏆 Liga F Moeve 2025-2026

    🔥 Levante Unión Deportiva 🆚 F.C. Barcelona 🔥

    ❤️ Matchday 12 | Día de partido

    🗓️ Domingo, 23 de noviembre de 2025

    ⏰ 18:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Estadio Ciutat de Valéncia

    En el corazón de Orriols, donde el Ciutat de València se levanta como una fortaleza de hierro y memoria, el domingo se jugará algo más que un partido. Allí, donde tantas veces el Levante ha resistido contra viento, marea y gigantes, el equipo granota afronta uno de los mayores retos de su temporada: recibir al FC Barcelona, líder sólido y maquinaria de élite continental. Dos puntos frente a treinta. La pesadilla frente al sueño. La desesperación frente al absolutismo competitivo blaugrana.

    Pero este deporte —y más aún el fútbol femenino español, que tantas epopeyas ha regalado en la última década— vive de noches inesperadas, de pulsos imposibles, de historias que se escriben contra el sentido común. Y ese guion improbable es exactamente el que el Levante intentará sostener sobre el césped.

    puntos de 33 posibles. Ninguna victoria en las primeras once jornadas.
    Los números hablan de una temporada durísima, exigente, casi cruel para un Levante que no encuentra continuidad, que no consigue explotar sus virtudes y que vive al límite cada jornada. La llegada de Andrés París al banquillo supuso un intento por reactivar la identidad, pero el estreno ante el Deportivo Abanca (1–0) mostró un equipo aún herido, aún en reconstrucción, con bajas clave y con una plantilla que no ha conseguido enlazar un mismo once competitivo durante varias semanas.

    La lista de ausencias ante el Depor fue devastadora:
    Andrea Tarazona, Sintia Cabezas, Paulina Ali, Gema Soliveres, Bascu, Núria Escoms, Ana Franco y Zipporah Agama.
    Jugadoras que representan solidez defensiva, criterio en la medular, pólvora arriba y, sobre todo, profundidad de banquillo. Sin ellas, París se vio obligado a recomponer una estructura que no ha terminado de respirar. El Levante ha luchado, sí, pero sin continuidad, sin precisión en las áreas, sin esa chispa que en temporadas anteriores hacía de su fútbol una amenaza constante.

    Aun así, esta jornada es distinta. Ni las bajas ni la lógica matemática importan tanto. Lo que se busca es un punto de inflexión emocional. Un partido que marque un antes y un después. Una actuación colectiva que devuelva al vestuario la sensación de pertenencia, de fuerza, de orgullo. Si existe un escenario para hacerlo, ese es el Ciutat de Valéncia.

    El Barça aterriza en Valencia como líder de la Liga F Moeve con 30 puntos de 33, con solo una derrota en once jornadas, con un estilo incomparable en España y con un talento que no requiere presentación. Sin embargo, llega con matices. El reciente empate ante el Chelsea (1–1) en Champions ha evidenciado que el conjunto blaugrana es formidable, sí, pero no infalible. Que su dominio puede sufrir desgastes. Que la temporada empieza a acumular kilómetros de alta exigencia.

    La baja de Patri y Salma, especialmente, dibuja un Barcelona que mantiene su esencia —posesión, ritmo, amplitud, presión tras pérdida— pero que pierde mordiente vertical, transición explosiva y llegada desde segunda línea.

    El Barça sigue siendo un gigante, pero uno que llega a Valencia con una plantilla tocada y con la obligación de gestionar esfuerzos antes de las últimas semanas intensas.

    La ausencia de Salma obliga a buscar caminos más asociativos, menos verticales, lo que puede enredar el partido si el Levante cierra pasillos centrales. Sin Patri, la distribución recae en una construcción más coral.

    El Barça sabe que, si el partido se convierte en un intercambio táctico, tiene todas las ventajas. Si se convierte en una batalla emocional, el Levante tendrá opciones de incomodar.

    El fútbol suele juzgar realidades como si fueran sentencias inamovibles, pero este deporte ha demostrado demasiadas veces que una sola noche puede transformarlo todo. Si el Levante puntúa —si compite, si vibra, si recupera su espíritu— el impacto emocional podría ser gigantesco. No solo para salir de la zona baja, sino para recuperar identidad.

    Para el Barça, en cambio, el objetivo es otro: cerrar la jornada como líder sólido, sin fisuras, manteniendo la distancia y recuperando sensaciones tras el choque europeo. Un pinchazo, incluso un empate, podría volver a abrir la Liga y aumentar el ruido competitivo.

    Barça se marcha al parón con 33 puntos, seis por encima del segundo, con un fútbol que mezcla ciencia y magia, colmillo y poesía. Pajor ya es amenaza constante. Pina renace. Kika Nazareth vive en un estado de gracia insultante. Alexia sigue siendo brújula emocional. Laia, equilibrio. Las demás, engranajes perfectos de una maquinaria que parece no tener techo.

    En este estadio, el Levante ha caído, ha renacido, ha marcado goles imposibles y ha sobrevivido a tormentas. Es un campo que huele a resistencia, donde el público entiende cuándo su equipo sufre y cuándo necesita un empujón emocional. Y el domingo, más que nunca, el equipo necesitará a su gente.

    Porque enfrente está el Barça. El más grande. El más temido. El rival que convierte la victoria granota en una hazaña.
    Y precisamente por eso, este partido sabe a algo distinto.
    A épica.
    A desafío.
    A una oportunidad para escribir un capítulo inolvidable.

    Así vivimos el último partido de la jornada |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    Hay noches de fútbol. Y hay noches que atraviesan el fútbol. Noches que no sólo se juegan, sino que se sienten. Que te rodean, te encogen el pecho y te obligan a entender que, a veces, un partido es más que un partido. El Ciutat de València, con sus 6.222 almas, se preparaba para un duelo que iba mucho más allá de la clasificación, más allá de los puntos, más allá del miedo a un Barça imparable. Había una vibración emocional antes del pitido inicial, una especie de electricidad triste, un murmullo compartido.

    Las jugadoras de Levante UD y FC Barcelona, lado a lado, sosteniendo una pancarta contra la violencia machista, miraron hacia la grada en un gesto que decía más que cualquier himno. Luego llegó ese minuto de silencio que no fue silencioso: se escucharon respiraciones temblorosas, un sollozo aislado, un suspiro profundo que comenzó en el fondo de la grada y pareció recorrer de manera invisible todo el estadio. Fue un silencio con peso. Un silencio que acompañaba heridas. Un silencio que decía: aquí estamos. Juntas.

    Cuando el balón echó a rodar, ya todos sabíamos —aunque no quisiéramos reconocerlo— que aquella noche no sería una más en la Liga F Moeve. Y la competición respondió. Respondió con su corazón más puro.

    El Barcelona apareció en el Ciutat como lo hacen los grandes emperadores antes de entrar en una batalla que saben que controlan antes de empezar: no de forma arrogante, sino con una calma que intimida más que cualquier grito. Pajor, Pina, Kika, Alexia… nombres que suenan a arte, a historia, a presente luminoso.

    El Levante, herido, último, pero jamás arrodillado, se colocaba en su trinchera, sabiendo que cada balón sería un pulso contra la lógica. Había orgullo en cada gesto de Teresa Mérida, en la valentía de Alma Velasco, en la mirada firme de Anna Álvarez que, en su debut, sabía que aquella noche iba a ponerla a prueba como pocas veces en su carrera.

    A los catorce minutos ocurrió la primera pincelada maestra, esa que sólo las que ven el fútbol a cámara lenta pueden crear. Kika Nazareth, que jugaba entre líneas con la naturalidad de quien respira, recibió el balón en la frontal, levantó la cabeza, vio un espacio minúsculo donde el resto veía una muralla, y filtró un pase que parecía escrito por dentro.

    El balón viajó como si supiera exactamente qué debía ser. Pajor lo entendió antes que nadie. La polaca no controló: domó. Se perfiló, acomodó el cuerpo y golpeó con una frialdad que heló la sangre. Un disparo seco, sin adornos, sin dudas. Anna Álvarez voló como si su vida dependiera de ello, pero la pelota ya había elegido su destino: la red para hacer el 01 antes del primer cuarto de hora.

    El cero a uno como un puñetazo envuelto en terciopelo. El Barça no gritó. No necesitaba hacerlo. Su fútbol era la celebración.

    Pero el Levante no se desmoronó. No. Se mantuvo como quien atraviesa una tormenta sin paraguas pero sin perder la dignidad. El equipo azulgrana pudo sentenciar antes del descanso: penalti de Alma Velasco sobre Sydney Schertenleib. Era una jugada de inflexión. Claudia Pina se situó ante el punto de penalti.
    Respiró y retrocedió tres pasos.
    Miró el balón y lo mandó demasiado alto para dejar con vida a las locales.

    La grada explotó en un rugido de alivio. Esas cosas no se celebran. Se sobreviven. El Levante, de repente, sentía que todavía le quedaba aliento para seguir vivo.

    El descanso trajo un detalle táctico que no siempre aparece en los titulares, pero que transforma partidos: Laia Aleixandri entró al campo y reordenó el universo. Su entrada en el centro del campo dio equilibrio, mando y sentido. Y el Barça —ese Barça que cuando encuentra armonía se convierte en un fenómeno casi natural— se activó como si alguien hubiera pulsado un interruptor invisible.

    Cuatro minutos después, el partido volvió a inclinarse a favor del subcampeón de Europa Claudia Pina, que necesitaba reivindicarse, que necesitaba gritar desde dentro que el penalti fallado no la definía, levantó la cabeza y vio a Kika Nazareth en movimiento. Y cuando Kika se mueve, pasan cosas.

    El pase fue quirúrgico. Kika controló con un temple que parecía desafiar la gravedad y la prisa. Dio un paso, otro. Ajustó el cuerpo. Engañó a Anna Álvarez sin apenas gesto. Y colocó el balón donde viven los goles bonitos para poner el 02 en el minuto 51 que provocó desazón en el público local.

    Pero esa noche, el Levante todavía tenía una historia que contar. Érika González recibió un balón fuera del área, levantó la vista y decidió que el miedo no iba a escribirse en su guion. Le pegó con el alma. Con rabia. Con todas las frustraciones acumuladas en una temporada que se ha vuelto cuesta arriba.

    El larguero estalló en un sonido seco, brutal, que dejó a Gemma Font congelada. Por un segundo, el Ciutat creyó que aquello era un punto de inflexión.
    Por un segundo, el Barça se vio vulnerable.
    Por un segundo, la historia pudo cambiar, más fue un espejismo.

    La respuesta blaugrana llegó desde los pies de Kika, que volvió a aparecer como si estuviera jugando su propio partido dentro del partido. Su chut raso lo atajó Anna en dos tiempos, pero en la acción había un detalle que el Barça no dejó pasar: contacto de Teresa Mérida. Las jugadoras pidieron revisión. La colegiada acudió al monitor. El Ciutat contuvo el aliento tras la señalización de un penalti que fue aprovechado por la joven y talentosa Claudia Pina para poner el 03 que era ya una semi sentencia en el 72 del duelo.

    La respuesta blaugrana llegó desde los pies de Kika, que volvió a aparecer como si estuviera jugando su propio partido dentro del partido. Su chut raso lo atajó Anna en dos tiempos, pero en la acción había un detalle que el Barça no dejó pasar: contacto de Teresa Mérida. Las jugadoras pidieron revisión. La colegiada acudió al monitor. El Ciutat contuvo el aliento.

    La once no falló tras un nuevo penalti e instauró el 04 definitivo que la reivindicó en el 98 como una emperatriz que no necesita coronas para que el mundo recuerde quién es por siglos y centurias.

    El Levante, con apenas 2 puntos, vuelve a quedar marcado por una realidad cruel. Pero no está muerto. Ni rendido. Ha mostrado dolor, sí. Pero también orgullo. Y esa madera de Érika, esa parada de Anna, ese rugido del Ciutat… hablan de un equipo que aún tiene alma para pelear y se tendrá que reinventar durante la fecha FIFA para afrontar con garantías el próximo partido ante el Athletic Club en Lezama, pero de momento, la situación es dramática.

    La Liga F Moeve ganó enteros en el último partido de la duodécima jornada , porque emocionó y venció porque, en noches como esta, el fútbol femenino se muestra en su forma más pura, valiente y extraordinaria.**

    Y en ese eco final del Ciutat de València, cuando las jugadoras ya caminan hacia el túnel y el silencio vuelve a caer como una manta sobre el césped, uno entiende que esta Liga no sólo crece:
    se vive.
    Se vibra.
    Se ama.

    Y partidos así —intensos, dolorosos, hermosos— son la prueba de ello, nos leemos ya en la gran final de la Liga de Naciones entre Alemania y España, toca cambiar el chip.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Levante Unión Deportiva: Álvarez; Alma, Le Guilly, Merida, Gabaldón; Alharilla (Ana Franco, Min 68), Carol (D. Luque, Min 85), Dolores, Alonso, Sintia (R. Vargas, Min 68); Érika (N. Traoré, Min 86).

    Barcelona : Gemma; Aïcha, Marta, Paredes, O. Batlle (C. Martínez, Min 65); Vicky, Serrajordi (Laia Aleixandri, Min 46), Sydney (Alexia, Min 73); Kika, Pajor (Graham, Min 65), Pina (Aitana, Min 73).

    Àrbitra: Trujillano Gallardo.

    Goles |

    0-1 Ewa Pajor 14’ ⚽️
    0-2 Kika Nazareth 56’ ⚽️
    0-3 Claudia Pina (P.) 71’ ⚽️
    0-4 Alexia Putellas (P.) 97’ ⚽️

    Incidencias | Partido correspondiente a la duodécima jornada de la Liga F Moeve 2025-2026 entre el Levante Unión Deportiva y el Barcelona que se ha celebrado en el Ciutat de València sobre una superficie de hierba natural.

    Vídeo |

    https://youtu.be/JwilV2LaMBE?si=IHIsQL7qgEAKV8s-

  • Oficial | La cuarta jornada de Champions, clave para los clubes de Liga F Moeve

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬜️ El Real Madrid CF visitará al Arsenal el miércoles 19 de noviembre a las 21:00h. Por su parte, el jueves 20 de noviembre jugarán el Atlético de Madrid y el FC Barcelona, que se enfrentarán a las 18:45h y a las 21:00h al Twente y al Chelsea respectivamente fuera de casa. Las azulgranas suman pleno de triunfos

    Pasadas las tres primeras jornadas de la fase de grupos de la UEFA Women’s Champions League los equipos españoles se encuentran en situaciones diferentes. El FC Barcelona es líder de la competición europea con 9 puntos tras ganar al Bayern de Múnich (7-1), a la Roma (0-4) y al OH Leuven (3-0). Por su parte, el Real Madrid CF ocupa la segunda posición con 7 puntos tras imponerse a la Roma (6-2) y al PSG (1-2), y empatar contra el París FC (1-1). El que busca reencontrarse con el triunfo en Europa es el Atlético de Madrid, 10º clasificado con 3 puntos, tras vencer al St. Pölten (0-6) y caer contra el Manchester United (0-1) y la Juventus (1-2). Los partidos se podrán ver en directo por DisneyPlus, mientras que el del equipo blaugrana también se emitirá por TV3.

    Miércoles 19 de noviembre 21:00h Arsenal – Real Madrid CF

    El Real Madrid se mantiene invicto en la fase de grupos de la Champions con dos victorias y un empate. Como curiosidad, las madridistas cuentan con dos de las cuatro máximas goleadoras de la competición, Alba Redondo y Athenea. El conjunto blanco llega tras caer ante el FC Barcelona (4-0) en Liga F Moeve, en un partido en el que no estuvieron Antonia Silva, Sandie Toletti, Tere Abelleira, que se está recuperando del cruzado, y Signe Bruun. Por su parte, el Arsenal va 4º clasificado en la WSL, mientras que en Europa tan solo ha conseguido 3 puntos en los tres primeros encuentros, tras dejar escapar una ventaja de dos goles en la derrota por 3-2 ante el Bayern. Ambos equipos se enfrentaron la temporada pasada, cuando las ‘Gunners’ remontaron un 2-0 en la ida con un 3-0 en el choque de vuelta. 

    Jueves 20 de noviembre 18:45h Twente – Atlético de Madrid

    Tras recuperar la segunda plaza en Liga F Moeve con la victoria por 2-0 ante el FC Badalona Women, el Atlético de Madrid busca volver a mostrar su mejor versión en la competición europea, donde solo ha conseguido 3 puntos. Las rojiblancas, que quieren reencontrarse con el triunfo, no podrán contar con Andrea Medina y Gio Queiroz, mientras que Synne Jensen es duda para el duelo. Enfrente estará un conjunto neerlandés que venció por 3-2 al Feyenoord en la pasada jornada de la Eredivise, donde ocupa la 1ª posición con 19 puntos, igualado con el Ajax. En la competición europea todavía no ha ganado con solo 2 puntos en su casillero, uno por detrás del cuadro colchonero. La defensa Lauren Leal lidera las estadísticas de pases intentados (290) y pases completados (282) en la fase de grupos de la Champions.

    Jueves 20 de noviembre 21:00h Chelsea – FC Barcelona

    El FC Barcelona cerrará la jornada de Champions de los equipos españoles. Las azulgranas se impusieron por 4-0 al Real Madrid para ampliar su ventaja en el liderato de Liga F Moeve. El conjunto catalán también lidera la fase de grupos con pleno de victorias, 9 puntos. Patri Guijarro y Salma Paralluelo seguirán sin estar disponibles para el encuentro. Enfrente estará un conjunto inglés, 2º clasificado de la WSL con 21 puntos, y que también se mantiene invicto en Europa con 7 puntos. Será la repetición de la semifinal de la temporada pasada, donde el cuadro blaugrana se terminó imponiendo. Ambos equipos pueden presumir de ser los dos clubes más goleadores de esta fase de grupos. El club azulgrana ha marcado 14 goles en tres jornadas, mientras que el Chelsea ha anotado 11 tantos en tres partidos.