🟫 En un duelo que promete ser más que un simple partido, Atlético de Madrid Femenino y Real Sociedad medirán fuerzas en la 15ª jornada de la Liga F Moeve, en un enfrentamiento donde la historia reciente, la intensidad táctica y la ambición por los puestos altos de la tabla se entrelazan. Con ambos equipos peleando por consolidarse en los primeros puestos, cada balón, cada acción ofensiva y cada transición defensiva adquirirá un valor épico, convirtiendo el encuentro en un espectáculo que encarna la esencia del fútbol femenino español.
Cada año trae consigo nuevas formas de reencontrarnos con el pasado. Unas veces, a través de descubrimientos arqueológicos que obligan a reescribir cronologías, y otras, mediante grandes proyectos museísticos que devuelven al primer plano figuras que creíamos sobradamente conocidas. En 2025, la historia ha vuelto a concentrar su atención en un nombre propio: Tutankamón.
La inauguración del Gran Museo Egipcio (GEM), cerca de las pirámides de Guiza, ha sido el detonante de este renovado interés. Concebido como el mayor museo del mundo dedicado a una sola civilización, el GEM ofrece una experiencia inédita: por primera vez desde el descubrimiento de su tumba en 1922, se exhiben todas las piezas relacionadas con Tutankamón en un mismo lugar.
El recinto albergará en total alrededor de 45.000 objetos, de los cuales cerca de 5.000 corresponden a los tesoros dorados del joven faraón hallados en su tumba intacta. Hasta ahora, estas piezas —que van desde su icónica máscara funeraria hasta amuletos, mobiliario y carros ceremoniales— estaban dispersas en distintas salas o guardadas en los almacenes del antiguo museo. Ahora conviven en una misma exposición.
Tutankamón fue un rey de la dinastía XVIII del antiguo Egipto que ascendió al trono alrededor del año 1333 a. C., con apenas 8 o 9 años de edad, y reinó hasta aproximadamente 1323 a. C. Originalmente llamado Tutankatón, su nombre reflejaba la reforma religiosa de su padre, Akenatón, que había intentado imponer el culto exclusivo al dios solar Atón. Sin embargo, Tutankamón y sus consejeros principales —entre ellos, el influyente Ay y el general Horemheb— restauraron la antigua religión y el culto tradicional a los antiguos dioses, especialmente a Amon, revirtiendo las reformas del período de Amarna y devolviendo la capital a Tebas.
El joven rey también emitió decretos para reparar templos dañados, restituir cultos y privilegios sacerdotales, así como para devolver las antiguas tradiciones al lugar que siempre habían ocupado. Aunque su reinado fue breve y su gobierno estuvo condicionado por sus asesores, estas acciones fueron clave para restablecer la ortodoxia religiosa en Egipto tras años de profundos cambios. Tutankamón murió inesperadamente hacia los 18 o 19 años, lo que explica que su tumba en el Valle de los Reyes fuera relativamente modesta en comparación con las de otros faraones, y que su legado político quedara eclipsado por el de figuras más poderosas.
Sin embargo, la excepcional conservación de su tumba —descubierta por Howard Carter en 1922— convirtió su sepultura en uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX y en la razón principal por la que hoy es el faraón más famoso del mundo.
Este año, otros personajes del pasado también han ocupado espacios relevantes en la agenda cultural y social.
El auge global del desarrollo personal, por ejemplo, nos ha llevado a revisar a los autores estoicos, con Zenón de Citio o Epicteto como figuras principales. La filosofía estoica, con su énfasis en la virtud como bien supremo, el control de las pasiones y la resiliencia ante las adversidades, ha encontrado un público contemporáneo necesitado de herramientas para enfrentar una época de incertidumbres políticas, sociales y ambientales.
También, más contemporánea, Frida Kahlo ha vuelto a situarse en el centro de atención al convertirse una obra suya ‘El sueño (La cama)’ en la más cara jamás vendida por una mujer, y la más cara jamás vendida por un artista latinoamericano. Este acontecimiento ha reabierto discusiones sobre la valoración del arte latinoamericano y el legado de las artistas mujeres en el panorama global, al mismo tiempo que ha llevado a nuevas generaciones a redescubrir su obra más allá de la anécdota biográfica.
Y, cómo no, el salto de Miguel de Cervantes a la gran pantalla, en ‘El cautivo’ (2025) de Alejandro Amenábar, ha sido uno de los acontecimientos culturales más comentados del año. La película explora uno de los episodios menos conocidos de su vida: el cautiverio en Argel.
Pero el caso de Tutankamón destaca por una razón fundamental: su historia sirve de puente entre la arqueología, el patrimonio y la divulgación contemporánea. El despliegue de su ajuar funerario en un mismo espacio, acompañado de recursos actualizados, permite comprender el sentido profundo de aquellos objetos que durante décadas fueron percibidos como simples obras maestras del arte antiguo.
(Fuente: I.A.)
El Atlético de Madrid Femenino llega a este enfrentamiento cargado de historia, de experiencia reciente y de un deseo inquebrantable de reafirmarse en casa. Su temporada ha estado marcada por altibajos, momentos de brillantez ofensiva y fases en las que la solidez defensiva ha puesto a prueba su temple, pero el ADN del equipo rojiblanco —esa mezcla de garra, ambición y carácter— le ha permitido mantenerse entre los favoritos de la Liga F Moeve.
Con 26 puntos acumulados y una cuarta posición que lo mantiene cerca del podio, las rojiblancas saben que una victoria no solo significaría tres puntos más, sino un golpe de autoridad frente a un rival directo y una reafirmación de su capacidad para dominar los duelos de altura. En sus enfrentamientos previos con la Real Sociedad, el Atlético ha sabido imponer su juego con eficacia, con victorias ajustadas y contundentes que han cimentado la confianza de jugadoras y afición. La memoria colectiva de estos duelos se traduce en un impulso añadido: cada balón dividido, cada carrera por banda, cada pase filtrado y cada disparo a portería se convierte en una oportunidad para reafirmar la supremacía y mantener la ventaja psicológica que el club ha forjado con años de competitividad intensa. La afición, consciente de la importancia de cada segundo, de cada jugada y de cada grito compartido, se convertirá en un factor determinante que empuje a las jugadoras rojiblancas a mantener la concentración, a exigir la perfección táctica y a luchar por la victoria desde el primer instante.
Frente a ellas, la Real Sociedad presenta un perfil diferente pero igualmente peligroso, una mezcla de disciplina táctica, rigor defensivo y capacidad para sorprender al adversario en el momento preciso. Con 30 puntos y el tercer puesto en la tabla, las donostiarras se acercan al partido con la determinación de quien ha construido su temporada sobre la consistencia, la lectura fría de los tiempos del juego y la capacidad para ejecutar transiciones rápidas que se convierten en armas letales frente a defensas adelantadas. La Real Sociedad ha demostrado una inteligencia competitiva que combina la paciencia en la construcción, la precisión en el último pase y la eficacia en la definición de oportunidades. Su estrategia se basa en neutralizar al rival, aprovechar desajustes momentáneos y mantener un orden defensivo que permita, al menor descuido del adversario, golpear con contundencia. Esa dualidad entre la potencia ofensiva del Atlético y la capacidad de reacción, control y contraataque de la Real Sociedad promete un duelo de estilos que elevará la tensión del encuentro a niveles épicos.
El choque entre ambas escuadras no se reduce únicamente a la estadística ni al puesto en la tabla: es un enfrentamiento que refleja la esencia misma de la Liga F Moeve, donde la intensidad, la pasión y la estrategia se combinan en cada acción. El Atlético de Madrid, con su ADN combativo, buscará dominar el balón, controlar el ritmo del juego y generar ocasiones de peligro mediante combinaciones rápidas, cambios de orientación y una presión constante que intente desbordar la organización defensiva rival. La Real Sociedad, por su parte, se apoyará en su solidez, en su capacidad para leer el juego y en la eficiencia de sus transiciones para castigar cualquier error, buscando un equilibrio entre defensa férrea y ataque calculado que pueda poner en aprietos a un Atlético expuesto en su afán ofensivo. Cada pase, cada corte defensivo y cada disparo a puerta cobrará una dimensión más amplia: se convertirá en un acto que puede decidir no solo un partido, sino la percepción de fuerza y superioridad de un equipo frente a otro.
La épica de este enfrentamiento reside también en la narrativa que se desprende del contexto histórico y reciente: el Atlético de Madrid ha conseguido victorias memorables frente a la Real Sociedad, demostrando capacidad de imponer su juego incluso en campos difíciles; la Real Sociedad, en cambio, llega con hambre de romper esa tendencia y de demostrar que su consistencia y estrategia pueden doblegar incluso al equipo más combativo. Cada jugadora siente la responsabilidad de honrar la camiseta que defiende, de cumplir con el plan táctico diseñado por su cuerpo técnico y de interpretar con precisión la dinámica emocional del encuentro. La presión, la motivación y la ambición se combinan en cada acción, generando un partido donde la historia se escribirá en tiempo real, donde cada balón dividido y cada transición rápida puede convertirse en una escena épica digna de recordar.
Más allá de la táctica, los números y las estadísticas, este duelo simboliza la esencia del fútbol femenino en España: la posibilidad de presenciar un espectáculo lleno de pasión, rivalidad y talento. La jornada 15 de la Liga F Moeve promete un enfrentamiento que se definirá por la intensidad con la que ambos equipos jueguen, por la capacidad de resistir bajo presión, por la eficacia en la definición y por la inteligencia táctica para leer los momentos decisivos. Cuando el árbitro dé el pitido inicial, comenzará un relato vibrante donde Atlético y Real Sociedad se batirán no solo por los puntos, sino por la supremacía simbólica, por la demostración de fuerza y por la posibilidad de grabar un capítulo épico en la historia reciente del fútbol femenino español. Que ruede el balón, que se enciendan los corazones y que todos los amantes del fútbol sean testigos de un partido que, sin duda, será recordado como un duelo de titanes, donde cada jugadora será protagonista de una narrativa que combina historia, emoción y ambición en cada minuto.
Edna Imade (Marruecos, 5 de octubre de 2000) es una futbolista profesional española de origen nigeriano que juega como delantera en el F. C. Bayern de Múnich.
(Fuente: Liga F Moeve)
Edna Imade habla de goles, de partidos, de tácticas, de entrenamientos, de cifras que hoy la colocan entre las mejores delanteras de la Liga F, pero cuando baja la voz y elige las palabras con cuidado, cuando el fútbol deja de ser presente y se convierte en consecuencia, siempre aparece la misma figura: su madre. “La verdadera final la ha jugado ella”, dice Edna, y no es una frase hecha, es una convicción que atraviesa toda su vida. Porque antes de que existiera un balón, antes de que hubiera un campo, una portería o una grada, hubo una mujer caminando por el desierto, embarazada, con miedo, con determinación, con una promesa silenciosa hecha a dos hijos que aún no habían nacido: sobrevivir.
Floren estaba embarazada de mellizos cuando decidió marcharse. Edna y Paul viajaban ya con ella, aún sin saber que su vida iba a comenzar en tránsito. Nigeria quedaba atrás con todo lo que eso significa: la familia, la tierra, la identidad, un marido que nunca pudo acompañarlos y que acabaría encarcelado y deportado. Marruecos fue la primera parada, pero no fue refugio, fue espera, fue dolor, fue miedo. Allí nacieron Edna y su hermano, y allí Floren vivió tres meses que su hija define sin rodeos como “un infierno”. Después llegó la patera, el mar, la incertidumbre, y finalmente España. Algeciras. Tierra firme. Un lugar desconocido que acabaría siendo hogar.
Edna ha escuchado esa historia mil veces. La ha escuchado hasta aprenderla de memoria, pero no se ha acostumbrado nunca a ella. Cada vez que la cuenta, vuelve a doler. “Llegamos a Algeciras y a partir de ahí nos ayudó mucha gente, Cáritas, personas que no nos conocían de nada”, recuerda. En sus palabras no hay victimismo, hay agradecimiento. “Nunca he pasado hambre, nunca he pasado frío. Todo ha sido gracias a mi madre y a la gente que nos ayudó. Gracias a ellos hoy estoy donde estoy”. En ese “donde estoy” cabe mucho más que una carrera deportiva. Cabe una vida digna. Cabe la posibilidad de soñar.
Su familia en España se reduce a tres nombres: Floren, Paul y ella. Nada más. Nada menos. “Es la única familia que tengo aquí. Los quiero con toda mi alma”. En ese triángulo se sostiene todo. El fútbol, los estudios, la ambición, la estabilidad emocional. Después de Algeciras llegó Carmona, Sevilla, y con Carmona llegó el balón. Antes probó otras cosas: gimnasia, flamenco. Nada funcionó. “No era nada elástica”, dice entre risas, como si el destino ya estuviera avisando de que su camino iba por otro lado. El patio del recreo fue su primer estadio. Allí entendió que la pelota no era un juego más, era un idioma.
Jugaba con niños, y jugaba mejor que muchos. Escuchó insultos, etiquetas, palabras que intentan frenar a las niñas que se salen del guion. “Machorra”, “pareces un chico”. No le importó. O no tanto. Porque cuando eliges primero, cuando marcas diferencias, el ruido se apaga. Empezó como central. Alta, fuerte, dominante. “Yo era una bigarda”, dice riéndose, sin perder nunca ese humor que la acompaña incluso cuando habla de lo más duro. Era defensa porque ahí nadie pasaba. Hasta que un día le dijeron que ya no podía seguir jugando con chicos. Y ahí apareció el fútbol sala, el Santa Ana, una nueva etapa que parecía definitiva.
Pero la vida, como el fútbol, siempre tiene giros inesperados. La Tapia Cup de Málaga cambió su destino. Alguien la vio. Alguien entendió que aquello no era solo potencia, que había fútbol para once. Nervión fue el siguiente paso. Málaga CF después. Cacereño más tarde. Y en Cáceres no solo creció como futbolista, también como persona. Allí estudió, se formó, pensó en el futuro. Técnica en Enseñanza y Animación Sociodeportiva. Quiromasaje. Porque Edna siempre ha sabido algo que no todas las futbolistas tienen claro desde tan jóvenes: el fútbol es frágil. “Es corto. Más aún en mujeres. Lesiones, maternidad… hay que tener un plan B”.
Ese plan B no le quitó ambición al plan A. Al contrario. Veinte goles en dos temporadas en Cáceres fueron la puerta definitiva. Agosto de 2023. Granada CF. Liga F. El sueño. El mismo que empezó en un patio de colegio, el mismo que parecía imposible para una niña nacida en tránsito, hija de una mujer que cruzó un desierto embarazada. Su debut fue una declaración de intenciones: gol, victoria, Los Cármenes. “Tenía el presentimiento de que iba a marcar”. Y marcó. Su madre estaba allí. Todo tenía sentido.
paso de Edna Imade por el Granada Club de Fútbol no puede explicarse únicamente con goles, cifras o estadísticas, aunque todas ellas existan y sean relevantes. Su llegada al conjunto nazarí en el verano de 2023 supuso mucho más que un fichaje: fue la materialización de un sueño largamente perseguido, la confirmación de una promesa íntima y silenciosa que la propia Edna se había hecho siendo niña, cuando jugaba descalza en el patio de un colegio andaluz sin saber si algún día existiría un lugar para ella en el fútbol profesional. Granada no fue solo un club; fue un punto de llegada y, al mismo tiempo, un nuevo punto de partida.
Cuando Edna firmó por el Granada CF, el equipo acababa de ascender a Liga F. El contexto no era sencillo. Un recién ascendido siempre vive entre la ilusión y la incertidumbre, entre el entusiasmo de haber llegado y el vértigo de mantenerse. Para Edna, aquel escenario tenía un significado especial: era su primera experiencia en la élite, la Primera División que había imaginado desde pequeña y que durante años pareció lejana, casi inalcanzable. Llegaba después de dos temporadas sobresalientes en el Cacereño, donde había marcado veinte goles y había demostrado no solo capacidad goleadora, sino también una fortaleza mental poco común. Granada apostó por ella sabiendo que no fichaba únicamente a una delantera, sino a una futbolista construida desde la resistencia.
La adaptación fue rápida, pero no automática. Edna aterrizó en un vestuario nuevo, con dinámicas distintas, con un nivel de exigencia superior y con la presión añadida de un equipo que sabía que cada punto iba a ser vital para la permanencia. Desde el primer día entendió que su rol no iba a limitarse a marcar goles. Había que correr, presionar, pelear, asumir duelos constantes, convivir con la frustración y sostener al equipo en los momentos de mayor dificultad. En ese contexto, su debut en Liga F fue casi un relato simbólico: Granada recibía a la Real Sociedad en Los Cármenes y Edna, en su estreno en la máxima categoría, marcó el gol de la victoria. Un tanto que no solo valió tres puntos, sino que confirmó que estaba preparada para ese escenario.
(Fuente: RFEF)
Aquel gol fue mucho más que una buena carta de presentación. Fue una liberación emocional. Edna lo ha explicado después con palabras sencillas, pero cargadas de significado: tenía el presentimiento de que iba a marcar. No fue una cuestión de arrogancia, sino de intuición, de sentir que todo lo vivido hasta entonces tenía que desembocar en algo así. En la grada estaba su madre, Floren, la misma que había cruzado el Sáhara embarazada, la misma que había llegado en patera a España buscando una vida mejor para sus hijos. Ese gol, celebrado con rabia y emoción, fue también un homenaje silencioso a todo ese camino.
La temporada, sin embargo, no fue un camino recto. Tras ese inicio prometedor, el Granada CF comenzó a experimentar la dureza de la Liga F. Los partidos se sucedían con una exigencia física y mental enorme, y el equipo entró en una dinámica complicada. Edna, como el resto del grupo, tuvo que aprender a convivir con la frustración, con partidos en los que el esfuerzo no se traducía en resultados, con momentos en los que la confianza se ponía a prueba. Para una futbolista debutante en la élite, ese proceso puede ser devastador. Para Edna, fue formativo.
Durante ese primer curso, su aportación fue irregular en términos goleadores, pero constante en trabajo y compromiso. Sufrió, aprendió y creció. Hubo partidos en los que tuvo que adaptarse a posiciones distintas, asumir responsabilidades defensivas, jugar de espaldas, pelear cada balón como si fuera el último. No siempre fue reconocida por los números, pero sí por el cuerpo técnico y por sus compañeras, que encontraron en ella una futbolista fiable, fuerte y solidaria. El Granada CF, como equipo, llegó a la última jornada jugándose la permanencia. La presión era máxima. El margen de error, inexistente.
(Fuente: RFEF)
Y entonces llegó Ipurua. Última jornada. Partido decisivo ante la SD Eibar. Granada necesitaba ganar para seguir en Liga F. En ese contexto, Edna volvió a aparecer. Marcó uno de los goles del triunfo que certificó la permanencia. Fue un momento de alivio colectivo, de celebración contenida, de emoción acumulada durante meses. Para Edna, aquel gol tuvo un valor especial: significaba que su primer año en Primera División no había sido en vano, que había aportado en el momento más crítico, que su esfuerzo tenía sentido.
Ese final de temporada marcó un antes y un después en su relación con el club. Edna no solo había debutado en la élite; había ayudado a sostener al Granada CF en ella. La experiencia, dura y exigente, le dejó una enseñanza clara: si quería crecer, debía dar un paso más. Y ese paso llegó en su segunda temporada, ya con el aprendizaje interiorizado y con una confianza renovada.
El curso siguiente mostró a una Edna Imade distinta. Más madura. Más segura. Más consciente de sus virtudes. Desde el inicio de la temporada, su impacto fue inmediato. Los goles comenzaron a llegar con una regularidad que sorprendió incluso a ella misma. En apenas once jornadas, ya había superado los registros de toda la temporada anterior. Siete goles. Tercera máxima goleadora de la Liga F. Un salto cuantitativo y cualitativo que no se explica por una sola razón, sino por la suma de muchos factores.
Uno de ellos fue la confianza del cuerpo técnico. La llegada de Arturo Ruiz supuso un cambio importante. El entrenador entendió rápidamente el potencial de Edna y le transmitió un mensaje claro: creía en ella. Esa confianza se tradujo en continuidad, en claridad de rol y en un cambio de posición que resultó decisivo. Edna dejó progresivamente la banda para ocupar posiciones más centradas, más cercanas al área, donde sus cualidades físicas, su potencia y su capacidad para atacar espacios podían marcar la diferencia. El cambio de chip fue inmediato. Edna empezó a sentirse delantera centro. A jugar como tal y a pensar como tal.
El paso de Edna Imade por el Granada Club de Fútbol no puede explicarse únicamente con goles, cifras o estadísticas, aunque todas ellas existan y sean relevantes. Su llegada al conjunto nazarí en el verano de 2023 supuso mucho más que un fichaje: fue la materialización de un sueño largamente perseguido, la confirmación de una promesa íntima y silenciosa que la propia Edna se había hecho siendo niña, cuando jugaba descalza en el patio de un colegio andaluz sin saber si algún día existiría un lugar para ella en el fútbol profesional. Granada no fue solo un club; fue un punto de llegada y, al mismo tiempo, un nuevo punto de partida.
Cuando Edna firmó por el Granada CF, el equipo acababa de ascender a Liga F. El contexto no era sencillo. Un recién ascendido siempre vive entre la ilusión y la incertidumbre, entre el entusiasmo de haber llegado y el vértigo de mantenerse. Para Edna, aquel escenario tenía un significado especial: era su primera experiencia en la élite, la Primera División que había imaginado desde pequeña y que durante años pareció lejana, casi inalcanzable. Llegaba después de dos temporadas sobresalientes en el Cacereño, donde había marcado veinte goles y había demostrado no solo capacidad goleadora, sino también una fortaleza mental poco común. Granada apostó por ella sabiendo que no fichaba únicamente a una delantera, sino a una futbolista construida desde la resistencia.
La adaptación fue rápida, pero no automática. Edna aterrizó en un vestuario nuevo, con dinámicas distintas, con un nivel de exigencia superior y con la presión añadida de un equipo que sabía que cada punto iba a ser vital para la permanencia. Desde el primer día entendió que su rol no iba a limitarse a marcar goles. Había que correr, presionar, pelear, asumir duelos constantes, convivir con la frustración y sostener al equipo en los momentos de mayor dificultad. En ese contexto, su debut en Liga F fue casi un relato simbólico: Granada recibía a la Real Sociedad en Los Cármenes y Edna, en su estreno en la máxima categoría, marcó el gol de la victoria. Un tanto que no solo valió tres puntos, sino que confirmó que estaba preparada para ese escenario.
Aquel gol fue mucho más que una buena carta de presentación. Fue una liberación emocional. Edna lo ha explicado después con palabras sencillas, pero cargadas de significado: tenía el presentimiento de que iba a marcar. No fue una cuestión de arrogancia, sino de intuición, de sentir que todo lo vivido hasta entonces tenía que desembocar en algo así. En la grada estaba su madre, Floren, la misma que había cruzado el Sáhara embarazada, la misma que había llegado en patera a España buscando una vida mejor para sus hijos. Ese gol, celebrado con rabia y emoción, fue también un homenaje silencioso a todo ese camino.
La temporada, sin embargo, no fue un camino recto. Tras ese inicio prometedor, el Granada CF comenzó a experimentar la dureza de la Liga F. Los partidos se sucedían con una exigencia física y mental enorme, y el equipo entró en una dinámica complicada. Edna, como el resto del grupo, tuvo que aprender a convivir con la frustración, con partidos en los que el esfuerzo no se traducía en resultados, con momentos en los que la confianza se ponía a prueba. Para una futbolista debutante en la élite, ese proceso puede ser devastador. Para Edna, fue formativo.
Durante ese primer curso, su aportación fue irregular en términos goleadores, pero constante en trabajo y compromiso. Sufrió, aprendió y creció. Hubo partidos en los que tuvo que adaptarse a posiciones distintas, asumir responsabilidades defensivas, jugar de espaldas, pelear cada balón como si fuera el último. No siempre fue reconocida por los números, pero sí por el cuerpo técnico y por sus compañeras, que encontraron en ella una futbolista fiable, fuerte y solidaria. El Granada CF, como equipo, llegó a la última jornada jugándose la permanencia. La presión era máxima. El margen de error, inexistente.
Y entonces llegó Ipurua. Última jornada. Partido decisivo ante la SD Eibar. Granada necesitaba ganar para seguir en Liga F. En ese contexto, Edna volvió a aparecer. Marcó uno de los goles del triunfo que certificó la permanencia. Fue un momento de alivio colectivo, de celebración contenida, de emoción acumulada durante meses. Para Edna, aquel gol tuvo un valor especial: significaba que su primer año en Primera División no había sido en vano, que había aportado en el momento más crítico, que su esfuerzo tenía sentido.
Ese final de temporada marcó un antes y un después en su relación con el club. Edna no solo había debutado en la élite; había ayudado a sostener al Granada CF en ella. La experiencia, dura y exigente, le dejó una enseñanza clara: si quería crecer, debía dar un paso más. Y ese paso llegó en su segunda temporada, ya con el aprendizaje interiorizado y con una confianza renovada.
El curso siguiente mostró a una Edna Imade distinta. Más madura. Más segura. Más consciente de sus virtudes. Desde el inicio de la temporada, su impacto fue inmediato.
Los goles comenzaron a llegar con una regularidad que sorprendió incluso a ella misma. En apenas once jornadas, ya había superado los registros de toda la temporada anterior. Siete goles. Tercera máxima goleadora de la Liga F. Un salto cuantitativo y cualitativo que no se explica por una sola razón, sino por la suma de muchos factores. paso de Edna Imade por el Granada Club de Fútbol no puede explicarse únicamente con goles, cifras o estadísticas, aunque todas ellas existan y sean relevantes. Su llegada al conjunto nazarí en el verano de 2023 supuso mucho más que un fichaje: fue la materialización de un sueño largamente perseguido, la confirmación de una promesa íntima y silenciosa que la propia Edna se había hecho siendo niña, cuando jugaba descalza en el patio de un colegio andaluz sin saber si algún día existiría un lugar para ella en el fútbol profesional. Granada no fue solo un club; fue un punto de llegada y, al mismo tiempo, un nuevo punto de partida.
Cuando Edna firmó por el Granada CF, el equipo acababa de ascender a Liga F. El contexto no era sencillo. Un recién ascendido siempre vive entre la ilusión y la incertidumbre, entre el entusiasmo de haber llegado y el vértigo de mantenerse. Para Edna, aquel escenario tenía un significado especial: era su primera experiencia en la élite, la Primera División que había imaginado desde pequeña y que durante años pareció lejana, casi inalcanzable. Llegaba después de dos temporadas sobresalientes en el Cacereño, donde había marcado veinte goles y había demostrado no solo capacidad goleadora, sino también una fortaleza mental poco común. Granada apostó por ella sabiendo que no fichaba únicamente a una delantera, sino a una futbolista construida desde la resistencia.
La adaptación fue rápida, pero no automática. Edna aterrizó en un vestuario nuevo, con dinámicas distintas, con un nivel de exigencia superior y con la presión añadida de un equipo que sabía que cada punto iba a ser vital para la permanencia. Desde el primer día entendió que su rol no iba a limitarse a marcar goles. Había que correr, presionar, pelear, asumir duelos constantes, convivir con la frustración y sostener al equipo en los momentos de mayor dificultad. En ese contexto, su debut en Liga F fue casi un relato simbólico: Granada recibía a la Real Sociedad en Los Cármenes y Edna, en su estreno en la máxima categoría, marcó el gol de la victoria. Un tanto que no solo valió tres puntos, sino que confirmó que estaba preparada para ese escenario.
Aquel gol fue mucho más que una buena carta de presentación. Fue una liberación emocional. Edna lo ha explicado después con palabras sencillas, pero cargadas de significado: tenía el presentimiento de que iba a marcar. No fue una cuestión de arrogancia, sino de intuición, de sentir que todo lo vivido hasta entonces tenía que desembocar en algo así. En la grada estaba su madre, Floren, la misma que había cruzado el Sáhara embarazada, la misma que había llegado en patera a España buscando una vida mejor para sus hijos. Ese gol, celebrado con rabia y emoción, fue también un homenaje silencioso a todo ese camino.
La temporada, sin embargo, no fue un camino recto. Tras ese inicio prometedor, el Granada CF comenzó a experimentar la dureza de la Liga F. Los partidos se sucedían con una exigencia física y mental enorme, y el equipo entró en una dinámica complicada. Edna, como el resto del grupo, tuvo que aprender a convivir con la frustración, con partidos en los que el esfuerzo no se traducía en resultados, con momentos en los que la confianza se ponía a prueba. Para una futbolista debutante en la élite, ese proceso puede ser devastador. Para Edna, fue formativo.
Durante ese primer curso, su aportación fue irregular en términos goleadores, pero constante en trabajo y compromiso. Sufrió, aprendió y creció. Hubo partidos en los que tuvo que adaptarse a posiciones distintas, asumir responsabilidades defensivas, jugar de espaldas, pelear cada balón como si fuera el último. No siempre fue reconocida por los números, pero sí por el cuerpo técnico y por sus compañeras, que encontraron en ella una futbolista fiable, fuerte y solidaria. El Granada CF, como equipo, llegó a la última jornada jugándose la permanencia. La presión era máxima. El margen de error, inexistente.
Y entonces llegó Ipurua. Última jornada. Partido decisivo ante la SD Eibar. Granada necesitaba ganar para seguir en Liga F. En ese contexto, Edna volvió a aparecer. Marcó uno de los goles del triunfo que certificó la permanencia. Fue un momento de alivio colectivo, de celebración contenida, de emoción acumulada durante meses. Para Edna, aquel gol tuvo un valor especial: significaba que su primer año en Primera División no había sido en vano, que había aportado en el momento más crítico, que su esfuerzo tenía sentido.
Ese final de temporada marcó un antes y un después en su relación con el club. Edna no solo había debutado en la élite; había ayudado a sostener al Granada CF en ella. La experiencia, dura y exigente, le dejó una enseñanza clara: si quería crecer, debía dar un paso más. Y ese paso llegó en su segunda temporada, ya con el aprendizaje interiorizado y con una confianza renovada.
El curso siguiente mostró a una Edna Imade distinta. Más madura. Más segura. Más consciente de sus virtudes. Desde el inicio de la temporada, su impacto fue inmediato. Los goles comenzaron a llegar con una regularidad que sorprendió incluso a ella misma. En apenas once jornadas, ya había superado los registros de toda la temporada anterior. Siete goles. Tercera máxima goleadora de la Liga F. Un salto cuantitativo y cualitativo que no se explica por una sola razón, sino por la suma de muchos factores.
Uno de ellos fue la confianza del cuerpo técnico. La llegada de Arturo Ruiz supuso un cambio importante. El entrenador entendió rápidamente el potencial de Edna y le transmitió un mensaje claro: creía en ella. Esa confianza se tradujo en continuidad, en claridad de rol y en un cambio de posición que resultó decisivo. Edna dejó progresivamente la banda para ocupar posiciones más centradas, más cercanas al área, donde sus cualidades físicas, su potencia y su capacidad para atacar espacios podían marcar la diferencia. El cambio de chip fue inmediato. Edna empezó a sentirse delantera centro. A jugar como tal. A pensar como tal.
A nivel colectivo, el Granada CF también dio un paso adelante. El equipo ganó solidez, confianza y estabilidad. Edna encontró una conexión especial con Laura Pérez, máxima asistente de la Liga F. La relación entre ambas se convirtió en uno de los pilares ofensivos del equipo. Tres de los siete goles de Edna llegaron tras asistencias de Laura, pero más allá de los números, lo que se consolidó fue una comprensión mutua, una química que se percibía en cada movimiento, en cada desmarque, en cada pase filtrado.
(Fuente: Liga F Moeve)
Ese crecimiento individual y colectivo situó al Granada CF en una posición mucho más cómoda en la clasificación. El equipo se alejó del descenso y comenzó a mirar hacia arriba, sin complejos. Edna, mientras tanto, se convirtió en una de las referencias ofensivas de la Liga F. Su nombre empezó a aparecer en conversaciones, en nominaciones, en análisis. Fue candidata a jugadora del mes. Apareció en el FIFA. Se convirtió en referente para muchas niñas que acudían a Los Cármenes o que la veían en los colegios cuando el club realizaba actividades sociales.
Pero el paso de Edna por el Granada CF no se mide solo en lo que ocurre dentro del campo. Se mide también en su impacto humano, en su manera de representar los valores del club, en su historia personal, que conecta de forma natural con la identidad de una ciudad acostumbrada a la mezcla, a la resistencia y a la memoria. Edna encajó en Granada porque Granada entendió su historia. Porque es una futbolista que no olvida de dónde viene, que valora cada oportunidad y que no da nada por sentado.
A nivel personal, su etapa en el Granada CF le permitió consolidarse no solo como futbolista, sino como mujer adulta, consciente de la importancia de la formación, del equilibrio y del futuro. Mientras marcaba goles en Liga F, seguía formándose, ampliando horizontes, pensando en el día después del fútbol. Esa mentalidad, heredada de una madre que tuvo que planificar la supervivencia en circunstancias extremas, se convirtió en uno de sus mayores activos.
Edna Imade no sabe cuánto durará su etapa en el Granada CF, pero sí sabe que el club ocupa un lugar central en su historia. Fue el equipo que le abrió las puertas de la élite. El lugar donde debutó, sufrió, aprendió y se consolidó. El escenario donde entendió que su sueño no era una excepción, sino una realidad construida con esfuerzo. Granada fue, y es, el espacio donde Edna dejó de ser promesa para convertirse en presente.
Cada gol suyo en Los Cármenes lleva implícita una historia más larga que el propio partido. Una historia que empieza mucho antes de que el balón ruede. Y en ese relato, el Granada CF no es un capítulo más: es el capítulo en el que Edna Imade se confirmó como futbolista de Primera División, como referente del fútbol femenino y como símbolo de que los sueños, incluso los más improbables, pueden encontrar su lugar.
La cesión de Edna Imade a la Real Sociedad de Fútbol fue, más que un simple movimiento de mercado, una estación decisiva en una carrera que ya venía marcada por la resistencia, la adaptación y la capacidad de crecer en contextos exigentes. Cuando la delantera llegó a San Sebastián procedente del Bayern de Múnich, lo hizo con la sensación de estar ante una oportunidad que no era menor ni transitoria, sino profundamente formativa. No aterrizaba en un club cualquiera: llegaba a una Real ambiciosa, estructurada, con una identidad futbolística clara y con la exigencia constante de competir en la parte alta de la tabla y en escenarios europeos. Era un entorno ideal para una futbolista que siempre ha entendido el fútbol como un espacio de aprendizaje continuo.
Desde sus primeros días en Zubieta, Edna asumió que la cesión no era un paréntesis, sino un examen diario. Se integró en un vestuario con jerarquías consolidadas y con un estilo de juego que exigía precisión, lectura táctica y compromiso colectivo. Lejos de limitarse a esperar oportunidades, se ganó minutos desde el trabajo invisible: presión alta, desmarques constantes, capacidad para fijar centrales y una energía que encajó con la identidad competitiva del equipo. Su impacto fue progresivo, pero constante, hasta convertirse en una pieza reconocible dentro del sistema.
Los números comenzaron a acompañar ese proceso de adaptación. Edna fue acumulando partidos, titularidades y minutos, apareciendo tanto en Liga F como en los compromisos europeos del conjunto txuri-urdin. En el campeonato doméstico firmó una cifra sostenida de goles y asistencias que no solo reflejaban su capacidad para finalizar, sino también su aportación al juego colectivo. Sumó goles decisivos, participó en acciones clave y se convirtió en una amenaza permanente para las defensas rivales, alternando apariciones como referencia ofensiva con movimientos desde zonas intermedias. A lo largo de la temporada, sus registros ofensivos —goles, ocasiones creadas, duelos ganados— hablaron de una futbolista en clara progresión, cada vez más cómoda en contextos de alta exigencia.
Más allá de los números, su paso por la Real Sociedad estuvo marcado por una evolución evidente en su juego. Edna aprendió a convivir con defensas más cerradas, a interpretar mejor los tiempos del partido y a asumir responsabilidades en escenarios de presión máxima, especialmente en partidos europeos donde el margen de error es mínimo. En Anoeta y fuera de casa, su figura fue creciendo hasta convertirse en una de las delanteras más reconocibles del equipo, no solo por lo que marcaba, sino por lo que generaba para las demás.
Esa evolución no pasó desapercibida en Múnich. El Bayern siguió de cerca cada paso de su cesión, consciente de que Edna estaba respondiendo al reto con madurez y rendimiento. Y entonces el contexto cambió de forma abrupta. La salida de Lea Schüller, que puso rumbo al Manchester United Women, dejó al Bayern sin una de sus referencias ofensivas y obligó al club alemán a reaccionar con rapidez. En ese escenario, la progresión de Edna y su rendimiento en la Real Sociedad se convirtieron en un argumento irrefutable. El Bayern decidió repescarla antes de tiempo, interrumpiendo la cesión para reincorporarla a su plantilla y cubrir una necesidad inmediata en ataque.
La decisión fue, en sí misma, una confirmación del impacto de Edna en San Sebastián. No todas las cesiones terminan con una llamada anticipada del club de origen, y menos aún en un gigante europeo como el Bayern de Múnich. Para la Real Sociedad, supuso perder a una futbolista que ya formaba parte del equilibrio ofensivo del equipo; para Edna, fue la prueba definitiva de que su trabajo estaba siendo reconocido al más alto nivel.
Su etapa en la Real Sociedad, aunque más corta de lo inicialmente previsto, dejó una huella clara. Dejó números, sí, pero sobre todo dejó sensaciones: la de una delantera capaz de competir en contextos de élite, de adaptarse a distintos estilos y de responder cuando el escenario se vuelve exigente. La cesión cumplió su función con creces. Edna se marchó de San Sebastián más completa, más segura y con la certeza de que estaba preparada para dar el siguiente paso.
Así, su regreso anticipado al Bayern no fue una ruptura, sino una consecuencia lógica. Consecuencia de los goles marcados, de los minutos asumidos, de los partidos competidos y de una progresión que convirtió una cesión en una plataforma de lanzamiento. La Real Sociedad fue el lugar donde Edna Imade confirmó que su crecimiento no tenía techo inmediato; el Bayern, al repescarla antes de tiempo tras la marcha de Lea Schüller al Manchester United Women, simplemente reconoció una realidad que ya se había construido sobre el césped.
(Fuente: Real Sociedad de Fútbol)
En el Estadio de Zubieta están inmersos en la lucha por acceder a los puestos ligueros que dan plaza a jugar la ronda preliminar de la Liga de Campeones Femenina la temporada que viene, marchándose al parón navideño en tercera posición con 30 unidades en el zurrón, a tan solo dos de un Real Madrid que sigue la estela del todopoderoso Fútbol Club Barcelona, quien domina la Primera División Femenina como es habitual.
La exjugadora del Club Polideportivo Cacereño y el Málaga Club de Fútbol podrá despedirse del conjunto guipuzcoano unos días después de Reyes en el compromiso que enfrentará a la Real Sociedad de Fútbol a domicilio (Alcalá de Henares) frente al Club Atlético de Madrid en un duelo directo por la Liga de Campeones que emitirá en abierto TEN TV (12:00 horario peninsular) en abierto a través de la TDT el 10 de enero de 2026.
(Fuente: Liga F Moeve)
Hay delanteras que marcan goles. Hay otras que marcan destinos. Edna está hecha para lo segundo.
La que fuese futbolista del Málaga CFF en la temporada 2019-2020, ha de ser definida como una atacante muy polivalente que puede actuar tanto como referencia en la parcela ofensiva como extremo por ambos costados, sobresaliendo en el rectángulo de juego por su velocidad, gran disparo de larga y media distancia que posee un potente juego aéreo en las acciones a balón parado.
Ya solo nos quedan noventa minutos para ver a la internacional española en categoría absoluta brillando en la Liga F Moeve y después habrá que conformase con verla defender la elástica de “La Roja”, que no es poco.
⬜️ En la previa del Atlético de Madrid–Real Madrid de la Supercopa de España en Arabia Saudí, Enrique Cerezo defendió el formato del torneo frente a las críticas y puso el acento en su impacto económico, recordando que parte de los ingresos generados se reinvierten en el conjunto del fútbol español, incluido el desarrollo del fútbol femenino y las categorías no profesionales.
El presidente del Atlético de Madrid respalda el modelo económico del torneo en la previa del derbi ante el Real Madrid y recuerda que los beneficios generados por la Supercopa no solo impactan en el fútbol profesional masculino, sino que también se reinvierten en el desarrollo del fútbol femenino, el fútbol base y las categorías no profesionales, uno de los principales argumentos frente a las críticas por la sede del campeonato.
La Supercopa de España volvió a situarse en el centro del debate en la previa del Atlético de Madrid–Real Madrid disputado en Arabia Saudí. Más allá de lo estrictamente deportivo, la elección de la sede y el formato del torneo suscitan cada año críticas por su celebración fuera de territorio español. En ese contexto, Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid, defendió el modelo económico del campeonato y el impacto positivo que, según los organizadores, tiene para el conjunto del fútbol español, recordando que parte de los ingresos generados por la Supercopa se destinan al fútbol femenino y a otras áreas estructurales del deporte.
El presidente del Atlético de Madrid respalda el modelo económico del torneo en la previa del derbi ante el Real Madrid y recuerda que los beneficios generados por la Supercopa no solo impactan en el fútbol profesional masculino, sino que también se reinvierten en el desarrollo del fútbol femenino, el fútbol base y las categorías no profesionales, uno de los principales argumentos frente a las críticas por la sede del campeonato.
Durante su comparecencia previa al encuentro, en declaraciones a Movistar Plus, Cerezo centró su intervención principalmente en el plano deportivo, en la importancia del título y en la oportunidad que supone el torneo para el Atlético de Madrid. Sin embargo, sus palabras se enmarcaron en un discurso más amplio que conecta con la postura oficial de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que ha defendido reiteradamente que los beneficios económicos derivados del acuerdo con Arabia Saudí no se limitan a los clubes participantes, sino que se redistribuyen en distintos niveles del fútbol nacional.
En ese sentido, desde la RFEF se ha explicado que una parte significativa de los ingresos obtenidos por la Supercopa se reinvierte en el fútbol no profesional, en programas de desarrollo del fútbol base y en el impulso del fútbol femenino, una de las áreas estratégicas del crecimiento del fútbol español en los últimos años. Este argumento ha sido utilizado como respuesta a quienes cuestionan el traslado del torneo al extranjero, subrayando que el impacto económico del campeonato trasciende el corto plazo y el foco mediático del fútbol masculino de élite.
fútbol femenino, en particular, se ha convertido en uno de los ejes centrales de esa defensa. La federación ha insistido en que los recursos generados por competiciones como la Supercopa permiten sostener y ampliar inversiones en estructuras, competiciones y ayudas económicas que contribuyen a la profesionalización progresiva del fútbol femenino y a la mejora de las condiciones de clubes y jugadoras. Aunque Cerezo no realizó una cita literal centrada exclusivamente en esta cuestión, su defensa del formato se alinea con ese planteamiento general, que vincula la expansión internacional del torneo con un retorno económico que beneficia a todo el ecosistema del fútbol español.
La celebración de la Supercopa en Arabia Saudí ha estado rodeada de controversia desde su traslado, tanto por motivos deportivos como sociales y económicos. Frente a esas críticas, los defensores del modelo insisten en que el acuerdo permite generar ingresos muy superiores a los que obtendría el torneo en territorio nacional, lo que abre la puerta a una mayor redistribución de recursos. En ese reparto, según la RFEF, no solo entran los clubes profesionales, sino también federaciones territoriales, categorías inferiores y el fútbol femenino, que necesita una base económica sólida para consolidar su crecimiento.
Cerezo, como presidente de uno de los clubes participantes, respaldó esa visión en la previa del derbi, insistiendo en la importancia de entender la Supercopa no solo como un evento puntual, sino como una pieza clave dentro de una estrategia económica más amplia. Una estrategia que, según sus defensores, permite reforzar la competitividad del fútbol español y sostener áreas que, sin ese respaldo económico, tendrían mayores dificultades para desarrollarse.
De este modo, el debate en torno a la Supercopa vuelve a evidenciar la tensión entre la dimensión deportiva y la económica del fútbol moderno. Mientras las críticas se centran en la sede y el formato, los responsables institucionales y los clubes apelan al impacto global del torneo y a su capacidad para generar recursos que, más allá del escaparate del fútbol masculino, también alcanzan al fútbol femenino y a la base del sistema.
Un argumento que, una vez más, se sitúa en el centro de la defensa del modelo en Arabia Saudí, ya que el torneo aporta 26 millones de euros a repartir entre la Primera División Femenina y el balompié no profesional, donde ya no está la Liga F desde 2022.
🟢 La exjugadora delEibar abandona el Heliodoro Rodríguez López tras media temporada y brillará en el conjunto bávaro.
El Club Deportivo Tenerife Femenino, semifinalista de la Copa de la Reina Iberdrola en 2022 ha anunciado oficialmente el adiós de Amani Kakouman Bernadette.
🤍💙 |OFICIAL|
Amani emprende un nuevo reto profesional lejos de la isla 🤝
El conjunto blanquiazul y la centrocampista marfileña separan sus caminos tras hacerse efectivo el pago de su cláusula para incorporarse al @FCBfrauen.
El representativo canario y la internacional absoluta por Costa de Marfil separan caminos después de que se haya hecho efectivo el pago de la cláusula de rescisión de la futbolista en este mercado de invierno. La internacional marfileña pone así fin a su etapa como blanquiazul para iniciar un nuevo desafío en el fútbol alemán, bajo el escudo del Bayern de Múnich. “Es un paso más en mi carrera, estoy muy agradecida al club y a mis compañeras por la oportunidad y porque he aprendido mucho en estos meses. Me voy siendo mejor jugadora y sobre todo mejor persona. Gracias también a la afición porque su apoyo durante la temporada ha sido increíble” señaló la centrocampista. Amani llegó al conjunto tinerfeño el pasado mes de julio de 2025 procedente de la SD Eibar y, en apenas unos meses, se convirtió en una de las jugadoras más destacadas del equipo. Su impacto fue inmediato, aportando equilibrio, carácter y calidad al centro del campo, además de un compromiso absoluto con el grupo y con la camiseta. Desde su debut, la centrocampista marfileña fue protagonista tanto dentro como fuera del terreno de juego. Su inicio de temporada no pudo ser más significativo, estrenándose como goleadora en Liga F Moeve ante el Sevilla FC y siendo elegida MVP, en un tanto cargado de emoción que dedicó a su padre. Amani supo conectar desde el primer momento con el vestuario y con la afición, convirtiéndose en una pieza clave (doce titularidades y más de mil minutos) en una temporada de alto nivel para el club.
“Creo que ese partido contra el Sevilla fue uno de los momentos más bonitos que he vivido aquí. Era el día después de mi cumpleaños y pude marcar y dedicarle el gol a mi padre, fue algo muy especial” expresó Amani visiblemente emocionada. El broche a su etapa como blanquiazul llegó en el último partido del año 2025, en la Copa de la Reina, donde volvió a demostrar su jerarquía marcando el primer gol del encuentro, precisamente en Sevilla, despidiéndose del Costa Adeje Tenerife Egatesa con el mismo sello que la ha acompañado durante toda su estancia: trabajo, personalidad y determinación. Desde el club blanquiazul se agradece a Amani su profesionalidad, su entrega y su implicación durante el tiempo que ha defendido sus colores. Su crecimiento y el interés de un club del prestigio internacional del Bayern de Múnich son motivo de orgullo para la entidad y reflejan el valor del proyecto deportivo que se sigue construyendo desde la isla. El presidente del CD Tenerife Femenino, Sergio Batista, ha expresado que “desde el club le deseamos a Amani la mayor de las suertes en esta nueva etapa de su carrera, tanto a nivel profesional como personal. Esta siempre será su casa y esperamos que todo vaya bien en el nuevo reto que emprende lejos de Tenerife.
La futbolista de 28 años fue pretendida por el Club Atlético de Madrid en el pasado mercado estival cuando aún era armera, pero las elevadas pretensiones de la Sociedad Deportiva Eibar frustraron un acuerdo que estaba avanzando y la exjugadora del DUX Logroño (2022-2023) acabó reforzando al conjunto azul y blanco
Nacida el 5 de septiembre de 1997 en Dougbafla (Costa de Marfil), se ha consolidado como una pieza fundamental en la medular del equipo blanquiazul desde su llegada en el verano de 2025 procedente de la S.D. Eibar, aportando equilibrio, energía y calidad a un Tenerife que ha apostado por ella como piedra angular de su estructura táctica en el centro del campo.
Amani no es solo una jugadora física y aguerrida, sino que encarna el perfil de mediocentro moderno: con un despliegue físico notable, fortaleza en los duelos uno contra uno, velocidad y potencia para imponerse en disputas tanto en campo propio como en transición, y con capacidad técnica para recibir, conducir y distribuir el juego con criterio. Su estatura y complexión —1,64 m de altura y un físico compacto— le permiten posicionarse con solidez en el campo, proteger el balón bajo presión, girar con rapidez y facilitar la progresión del juego a sus compañeras con pases cortos precisos, conducciones directas y rotaciones rápidas de la pelota
La africana con la camiseta del Tenerife destacaba por un perfil que combina funciones defensivas y ofensivas en el mediocampo con una gran inteligencia táctica. Su lectura del juego es sobresaliente: anticipa las acciones del rival, posiciona su cuerpo para cortar líneas de pase, y cuando el equipo tiene el balón reorganiza la estructura ofensiva con criterio, ofreciendo salidas limpias desde atrás, conduciendo al primer pase vertical o redistribuyendo el balón para mantener la posesión. Esa capacidad de transición la convierte en un mediocentro útil tanto para recuperar como para generar juego.
Técnicamente, Amani presenta un dominio del balón firme que le permite controlar situaciones de alta presión, recolocar la pelota y lanzar conducciones que rompen las primeras líneas defensivas. Su habilidad en el pase corto es precisa, con un porcentaje de acierto elevado para los estándares de la Liga F, y su visión de juego le posibilita realizar pases largos que abren el campo hacia bandas o liberan a jugadoras de ataque en posiciones más adelantadas. Aunque no es una mediapunta clásica, su versatilidad en la construcción de juego es clave para integrarse tanto en sistemas que priorizan la posesión como en aquellos que buscan progresar con velocidad y verticalidad. 
Defensivamente, Amani sobresale por su agresividad medida y su capacidad para interrumpir las jugadas del rival. Su velocidad de reacción y su lectura le permiten anticipar pases, interceptar balones y ejecutar entradas limpias que frenan contragolpes peligrosos, convirtiéndose en un punto de equilibrio defensivo para su equipo. Además, no rehúye los contactos físicos: su capacidad de salto y fuerza en el choque la hacen competitiva en duelos aéreos y cuerpo a cuerpo. Su porcentaje de contribución defensiva comparado con otras mediocentros la sitúa entre las jugadoras que más aportan en labores de recuperación y contención. 
En ataque, aunque su tendencia prioritaria no es la finalización, Amani aporta presencia y peligro desde media distancia con remates potentes cuando las situaciones lo permiten. Esto quedó patente en encuentros como el que disputó ante el Athletic Club Femenino, donde estuvo muy activa en las áreas de creación e incluso protagonizó intentos de disparo desde fuera del área, mostrando confianza para encarar y probar al rival desde posiciones lejanas. 
Las estadísticas de la temporada 2025-2026 consolidan su perfil de jugadora completa: promedia un alto número de minutos por partido (más de 1.000 minutos en Liga F), ha anotado goles y disputado encuentros con un rendimiento consistente, ha visto tarjetas en algunas ocasiones por su intensidad competitiva, y su presencia en el equipo es habitual como titular prácticamente en todos los encuentros disputados. Esto refuerza su rol como líder en la medular del Tenerife, con cifras que muestran su regularidad y su importancia tanto en tareas de recuperación como en contribución ofensiva.
Lo que Amani aporta al CD Tenerife femenino con la camiseta azul y blanca trasciende las estadísticas básicas: imprime carácter, perseverancia y una ética de trabajo que contagia a sus compañeras. Su profesionalismo y compromiso se reflejan en su constante implicación en cada jugada, ya sea presionando al rival para recuperar la posesión o descargando con balones precisos para iniciar fases de ataque. Su versatilidad táctica le permite adaptarse fluida y naturalmente a diferentes esquemas de juego, ya sea como mediocentro defensiva en formaciones que priorizan la solidez o como mediocentro de enlace en sistemas más ofensivos que buscan fluidez entre líneas.
Bernadette Amani Kakounan con el número 8 del Club Deportivo Tenerife Femenino es una mediocampista completa, con capacidad física, inteligencia táctica, técnica depurada y compromiso competitivo que la convierten en una pieza clave para su equipo. Su impresionante trabajo sin balón, su liderazgo silencioso, su serenidad para manejar el tempo del juego y su agresividad medida en defensa la hacen una jugadora indispensable en el molde moderno del mediocampo: una futbolista que no solo recupera y distribuye el juego, sino que también ayuda a construirlo desde atrás con criterio y precisión en cada fase de partido.
Estas virtudes han llamado la atención de José Barcala, técnico español del Bayern de Múnich que ha conseguido que el elenco teutón abone el importe íntegro de su cláusula de rescisión en este mercado de invierno.
✍️🔴⚪ Die FC Bayern Frauen verpflichten die ivorische Nationalspielerin Bernadette Amani. Die 28-jährige Mittelfeldakteurin unterschreibt einen Vertrag bis 2029.
El Bayern ya repescó a Edna Imade de su cesión a la Real Sociedad de Fútbol antes de tiempo tras la marcha de Lea Schüller al Manchester United Women.
Bianca Rech, directora de fútbol femenino del FC Bayern: «Bernadette es una jugadora extremadamente fuerte y compacta que convence por su velocidad, estabilidad, pero también por su juego de pases seguros. Trae mucha tranquilidad al centro del campo y, como líder del juego de Costa de Marfil, siempre pone al equipo en primer lugar. Bernadette es muy abierta, dispuesta a aprender y muestra una notable curiosidad por seguir desarrollándose. Apreciamos especialmente su carácter comprometido y orientado al trabajo en equipo. Por lo tanto, estamos muy contentos de que se haya decidido por el Bayern y esperamos pasar tiempo juntos”.
Francisco De Sá Fardilha, director deportivo del conjunto alemán : «Bernadette aportará mucha energía y asertividad a nuestro juego. Con su inteligencia de juego, también aumenta nuestro riesgo ofensivo, tanto en ataques rápidos como en la configuración controlada del juego. Su capacidad para jugar permanentemente al más alto nivel de intensidad es particularmente valiosa para nosotros. Estamos convencidos de que desarrollarán aún más su potencial y lo elevarán a un nuevo nivel con nosotros».
«El cambio al FC Bayern me llena de gran alegría – para mí es un sueño hecho realidad. El club es una de las asociaciones más reconocidas del mundo y también goza de una gran reputación en mi país de origen. Mi objetivo es integrarme rápidamente en las próximas semanas y devolver la confianza depositada en mí con fuertes actuaciones. Me considero una verdadera jugadora de equipo. Por lo tanto, para mí, la cooperación y el éxito del equipo son lo primero. Quiero dar lo mejor de mí todos los días», declaró la jugadora.
Amani ya está en Múnich y ha firmado un contrato hasta el próximo 30 de junio de 2029, como mínimo y su debut en la Frauen-Bundesliga podría llevar ante el Red Bull Leipzig que está programado para el 25 de enero de 2026.
La salida de Amani del Costa Adeje Tenerife rumbo al Bayern de Múnich, tras el abono íntegro de su cláusula de rescisión, supone un punto de inflexión profundo en la temporada del conjunto azul y blanco, no solo por lo que representa la pérdida de una futbolista capital en términos estrictamente futbolísticos, sino por el momento competitivo en el que se produce y por el contexto estructural y emocional que rodea al club. El Tenerife llega al último encuentro de la primera vuelta en Riazor ante el Deportivo Abanca situado en la quinta posición con 24 puntos, plenamente inmerso en la pelea con el Atlético de Madrid y la Real Sociedad por el tercer puesto que da acceso a la fase previa de la próxima edición de la Liga de Campeones Femenina, y lo hace justo cuando se ve obligado a redefinir el corazón de su juego, la medular, sin la futbolista que había ejercido como ancla, metrónomo, sostén defensivo y primer eslabón creativo del equipo. Para Yerai Martín, nuevo técnico azul y blanco, el reto es mayúsculo, pero también abre un abanico de posibilidades tácticas, estratégicas y de gestión de grupo que, bien trabajadas, pueden no solo minimizar el impacto de la marcha de la internacional africana, sino incluso reconfigurar al Tenerife como un equipo más imprevisible, coral y adaptable a distintos contextos de partido.
Amani no era una centrocampista más dentro del ecosistema del Costa Adeje Tenerife. Su peso iba mucho más allá de los minutos jugados o de los datos estadísticos. Era la futbolista que daba sentido a la estructura, la que equilibraba al equipo cuando este se partía, la que corregía errores ajenos con su lectura del juego y su capacidad para ocupar espacios, la que sostenía el bloque medio cuando las líneas se adelantaban y la que ofrecía una salida limpia cuando el rival presionaba alto. Su perfil físico, su agresividad bien entendida, su capacidad para ganar duelos y su inteligencia posicional permitían al Tenerife asumir riesgos en otros sectores del campo, liberar a las interiores para saltar líneas o a las laterales para proyectarse con profundidad. Sin Amani, el equipo pierde de golpe una garantía de estabilidad, pero también se ve obligado a mirarse al espejo y a preguntarse qué tipo de equipo quiere ser en este tramo decisivo de la temporada.
Yerai Martín, que conoce bien la idiosincrasia del club y el perfil de las futbolistas de la plantilla, tiene varias vías para cubrir la baja, y ninguna de ellas pasa por buscar un reemplazo idéntico, porque simplemente no existe dentro del vestuario una jugadora que reproduzca exactamente el mismo impacto en todas las fases del juego. La clave, por tanto, no está en sustituir a Amani, sino en redistribuir sus funciones, fragmentar su influencia en varias piezas y redefinir los automatismos colectivos para que el equipo no dependa de una única futbolista para sostenerse en la medular. Esto implica una intervención profunda tanto en el plano táctico como en el psicológico, porque la salida de una líder silenciosa como Amani también deja un vacío en términos de jerarquía y confianza interna.
Una de las primeras opciones que tiene el técnico azul y blanco es apostar por una solución continuista en cuanto a dibujo, manteniendo el sistema base que venía utilizando el equipo, pero ajustando roles y responsabilidades. En este escenario, la clave estaría en identificar a la jugadora con mayor capacidad para asumir el rol de mediocentro posicional, aunque sea desde un perfil distinto. Puede tratarse de una futbolista menos física pero más ordenada tácticamente, o de una jugadora con buen primer pase y lectura defensiva que, arropada por una doble ayuda constante de las interiores, permita sostener el eje central. Este enfoque exige un trabajo muy fino en las distancias entre líneas y en las coberturas, porque sin la capacidad de Amani para llegar a todo, el equipo debe ser más compacto, reducir espacios y bascular de manera más coordinada.
Otra vía, quizá más ambiciosa, pasa por modificar la estructura del centro del campo, abandonando la idea de un pivote único para apostar por un doble mediocentro más simétrico, donde dos futbolistas compartan responsabilidades defensivas y de inicio de juego. Este ajuste puede aportar mayor seguridad sin balón y facilitar la salida en corto ante equipos que presionan alto, como es habitual en determinados tramos de partido contra rivales de la zona alta. En este contexto, Yerai Martín puede buscar perfiles complementarios: una mediocentro más destructiva, encargada de la contención y la vigilancia, y otra con mayor capacidad para organizar, girar el juego y conectar con las delanteras. Este reparto de funciones, bien trabajado, puede compensar la ausencia de Amani y dotar al equipo de una estructura más sólida y menos dependiente de individualidades.
También existe la posibilidad de que el técnico opte por un enfoque más dinámico, apostando por un centro del campo de mayor movilidad, con interiores que intercambian posiciones constantemente y una presión más alta para evitar que el rival tenga tiempo y espacio para explotar la zona central. En este modelo, el Tenerife renunciaría parcialmente al control pausado del juego para convertirse en un equipo más agresivo tras pérdida, que intenta recuperar el balón lo más arriba posible y atacar en transiciones rápidas. Esta opción puede ser especialmente interesante teniendo en cuenta el perfil de algunos rivales directos y el hecho de que, en la lucha por el tercer puesto, cada detalle cuenta y cada partido puede convertirse en un ejercicio de supervivencia competitiva.
El partido ante el Deportivo Abanca en Riazor, último de la primera vuelta, adquiere en este contexto un valor simbólico y estratégico enorme. El conjunto gallego, que suele hacerse fuerte en casa y que plantea partidos de alta intensidad, pondrá a prueba desde el primer minuto la nueva configuración del centro del campo tinerfeño. Sin Amani, el Tenerife deberá ser especialmente cuidadoso en la gestión de los tiempos del partido, en la protección de la frontal del área y en la salida de balón bajo presión. Yerai Martín tendrá que decidir si apuesta por un planteamiento más conservador, priorizando el orden y el equilibrio, o si utiliza el encuentro como una oportunidad para lanzar un mensaje de confianza al grupo, apostando por una versión valiente y proactiva pese a la ausencia de su mediocentro titular.
Más allá de las soluciones estrictamente tácticas, hay un aspecto fundamental que el nuevo técnico debe abordar: la gestión emocional del vestuario. La salida de una jugadora como Amani, en mitad de una temporada tan ilusionante, puede generar una mezcla de sentimientos contradictorios, desde la frustración por perder a una compañera clave hasta el orgullo por ver cómo una futbolista del proyecto da el salto a uno de los gigantes del fútbol europeo. Yerai Martín tiene la oportunidad de transformar esta situación en un estímulo colectivo, reforzando la idea de que el Tenerife es un club que forma, potencia y proyecta talento, y que el éxito individual de una jugadora es también el éxito del grupo.
En este sentido, el discurso interno será tan importante como las decisiones sobre el césped. El técnico debe convencer a sus futbolistas de que la clasificación actual no es fruto de una sola pieza, sino del trabajo colectivo, de la coherencia del proyecto y de la capacidad del equipo para competir cada fin de semana. La lucha con el Atlético de Madrid y la Real Sociedad por el tercer puesto es una batalla de regularidad, de resistencia mental y de adaptación constante, y el Tenerife, incluso sin Amani, sigue teniendo argumentos para mantenerse en esa pelea hasta el final.
Desde un punto de vista estratégico, la baja de Amani también puede empujar al club a explorar el mercado, ya sea en forma de fichaje o de promoción interna. Sin embargo, cualquier incorporación debe responder a una idea clara de juego y a una necesidad real, no a una reacción impulsiva. Yerai Martín, como nuevo técnico, tiene margen para evaluar con calma las opciones, analizar el rendimiento de las futbolistas disponibles y decidir si el equipo necesita un refuerzo específico o si puede reinventarse con lo que ya tiene en casa. En ocasiones, las grandes transformaciones nacen precisamente de las ausencias, de la obligación de buscar soluciones donde antes no se miraba.
En el terreno puramente competitivo, el desafío para el Tenerife será mantener su identidad sin perder eficacia. La medular es el motor del equipo, y sin Amani ese motor debe funcionar de otra manera, quizá con menos potencia individual pero con mayor sincronización colectiva. La presión coordinada, las ayudas constantes, la ocupación racional de los espacios y la claridad en la toma de decisiones serán aspectos clave en este nuevo escenario. Yerai Martín tendrá que afinar cada detalle, porque en una Liga tan igualada, cualquier desajuste puede marcar la diferencia entre sumar tres puntos o dejarse opciones por el camino.
El duelo de Riazor puede ser el primer gran examen de esta nueva etapa. En un estadio exigente, ante un rival que no regala nada y con la presión añadida de cerrar la primera vuelta en puestos europeos, el Tenerife tendrá que demostrar que es capaz de adaptarse, de competir y de seguir creciendo pese a las adversidades. Si el equipo sale reforzado de ese partido, no solo en términos de resultado sino de sensaciones, el mensaje será claro: la marcha de Amani duele, pero no detiene el camino.
En última instancia, lo que Yerai Martín puede hacer para cubrir la baja de la africana no se resume en una sola decisión ni en una única solución. Se trata de un proceso complejo, que implica redefinir roles, ajustar sistemas, gestionar emociones y proyectar confianza. El Tenerife está ante una encrucijada que puede marcar el devenir de su temporada y, quizá, de su proyecto a medio plazo. Si el técnico logra convertir esta pérdida en una oportunidad para fortalecer al grupo y diversificar sus recursos, el equipo no solo seguirá vivo en la lucha por el tercer puesto, sino que puede salir de esta experiencia con una identidad aún más sólida y madura, preparada para competir de tú a tú con los grandes y para seguir escribiendo su propia historia en la élite del fútbol femenino español.
🤍💙 |LIGA F|
¡Este domingo volvemos a domicilio con el primer partido del año! 💪🏻⚽️
🟦 Cada temporada, cuando el calendario se detiene y el fútbol femenino entra en el paréntesis invernal, surge la misma pregunta en despachos, redacciones y vestuarios: ¿cómo volverá el equipo tras las Navidades? En el caso del Atlético de Madrid Femenino, la respuesta no se construye desde el mito ni desde una épica puntual, sino desde una constante competitiva forjada durante más de una década. Esta nota de prensa analiza, con perspectiva histórica y datos deportivos, cómo ha respondido el conjunto rojiblanco al regreso a la competición tras el parón navideño, desmontando tópicos, detectando patrones reales y explicando por qué el Atlético rara vez se cae cuando el invierno aprieta.
El próximo jueves 8 de enero a las 21:45 horas, en Telecinco, comienza la cuarta edición de ‘GH DÚO’ que se inaugurará con los primeros concursantes confirmados: Anita Williams, Raquel Salazar, Antonio Canales, Belén Rodríguez, Carmen Borrego, Cristina Piaget y Sonia Madoc.
De la mano de Jorge Javier Vázquez e Ion Aramendi viviremos una nueva edición con las galas semanales, jueves y domingo respectivamente y complementadas de dos señales en directo con la casa, resúmenes diarios y votaciones gratuitas en Mediaset Infinity. Además de la última hora del reality y contenido exclusivo en Telecinco.es y redes sociales.
Además de conocer en la propia gala con quienes formarán la pareja o trío, cada uno de ellos ha elegido quién les defenderá desde plató.
Anita Williams. La influencer conocida por su participación en ‘La isla de las tentaciones 8’ junto al que era su pareja, José Carlos Montoya; y su trayectoria por ‘Supervivientes 2025’ ha elegido a su amiga Candela como su defensora.
Raquel Salazar. Participante del exitoso formato de Cuatro ‘Los Gipsy Kings’ se ve embarcada en esta nueva aventura y lo hace de la mano de su hija Noemí Salazar, quién será su defensora en plató.
Antonio Canales. El bailaor de fama internacional vivió su primera experiencia en el reality más extremo de la televisión, ‘Supervivientes 2021’. Manuel Jiménez, amigo y compañero lo defenderá en plató.
Belén Rodríguez. La periodista y colaboradora de televisión experta en televisión aterriza por primera vez en el mundo del reality. Nacido en el seno de familia de periodistas e hija de la popular. Su amiga Esperanza Gracia será su defensora en plató.
Carmen Borrego. Hija menor de María Teresa Campos y hermana de Terelu Campos, tras un breve paso por ‘Supervivientes 2024’, ‘GH DÚO’ comenzará su segunda experiencia en el mundo de la telerrealidad, una nueva aventura que “marcará un antes y un después” en su vida. En el reality seguirá la estela de su hijo, José María Almoguera, participante de ‘GH DÚO 3’ y su defensor en plató.
Cristina Piaget. La actriz y top model participará en ‘GH DÚO’ debutando en un reality y con su amiga, Laura Arjona como su defensora.
Sonia Madoc. Conocida por su gran fama en su álbum ‘Yo quiero bailar’ junto a Sonia y Selena, participará en el reality por primera vez. Su primera experiencia será defendida desde plató por Jorge Moreno, periodista y colaborador de televisión.
Además de completar al lista de concursantes y confirmar quiénes formarán pareja o trío en el reality, se propondrá el primer juego a sus protagonistas con una prueba que pondrá en pantalla la habilidad y su destreza. Los ganadores podrán instalarse en la suite, una estancia especial de la casa con multitud de privilegios.
GRAN ESTRENO ✨
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El Atlético de Madrid Femenino logró consolidarse en la Primera División tras años de ascensos y ajustes, y rápidamente pasó de ser un equipo en construcción a una referencia nacional e internacional. La temporada 2010-11, ya en la élite, mostró a un equipo decidido a afirmarse, combinando disciplina táctica con un desarrollo progresivo de sus jugadoras jóvenes. No siempre los resultados fueron espectaculares, pero la estructura del equipo permitió que las derrotas fueran transitorias y que las victorias, cuando llegaban, construyeran confianza y cohesión. En estas primeras temporadas, el Atlético demostró un equilibrio defensivo notable, manteniendo una portería relativamente segura y trabajando el juego colectivo como base para un rendimiento futuro que no dependiera de actuaciones individuales aisladas. A nivel ofensivo, la plantilla comenzó a desarrollar verticalidad y creatividad, aunque el dominio de los equipos históricos de la liga todavía limitaba la regularidad de los triunfos.
Con la temporada 2012-13, el Atlético comenzó a mostrar signos de consolidación en ataque, complementando la defensa sólida con transiciones rápidas y capacidad para explotar los espacios en la medular rival. La combinación de táctica, esfuerzo físico y mentalidad competitiva hizo que el equipo comenzara a aparecer con más frecuencia en los puestos de honor de la tabla, aunque todavía sin alcanzar la cima absoluta. El aprendizaje de cada jornada y la exposición a rivales de alta exigencia fueron claves para desarrollar una identidad de resiliencia y adaptación que luego definiría su carácter post-navidad.
El punto de inflexión llegó en la temporada 2016-17, cuando el Atlético de Madrid Femenino alcanzó su primer campeonato de liga en la máxima categoría. Esta temporada fue histórica no solo por el título, sino por la forma en que el equipo equilibró rendimiento ofensivo y defensivo: una defensa organizada y pocas concesiones permitieron que los goles en contra fueran mínimos, mientras que un ataque ágil y preciso aprovechaba cada oportunidad. La victoria consolidó al club en la élite y demostró que la construcción histórica basada en disciplina, táctica y desarrollo de jugadoras jóvenes podía traducirse en resultados tangibles y sostenibles. En ese contexto, la vuelta tras la pausa navideña dejó patente que el Atlético era capaz de mantener la intensidad y la concentración, utilizando enero y febrero como meses de ajuste fino y consolidación, en lugar de depender de arrancadas espectaculares para sostener su posición en la clasificación.
Las temporadas 2017-18 y 2018-19 continuaron la senda de excelencia. Con la consolidación de la plantilla, la mejora en los mecanismos ofensivos y la capacidad de mantener la portería a salvo, el Atlético revalidó el título y se convirtió en una fuerza indiscutible. La clave seguía siendo la combinación de solidez defensiva, velocidad en transición y eficacia ofensiva, algo que los equipos rivales encontraron difícil de superar. La gestión de los meses post-navidad se convirtió en un patrón: el equipo regresaba de la pausa con concentración intacta, aprovechando los partidos iniciales para reafirmar conceptos tácticos y consolidar posiciones sin perder consistencia ni cometer errores graves.
La temporada 2019-20, aunque interrumpida por circunstancias extraordinarias a nivel global, mostró cómo el Atlético había creado una cultura de resiliencia que trascendía resultados inmediatos. Incluso cuando los partidos fueron suspendidos o pospuestos, la estructura del club permitió mantener la preparación física y mental, y las jugadoras continuaron desarrollando la coordinación entre defensa y ataque, aprendiendo a sostener la competitividad en condiciones de incertidumbre. Esta capacidad de adaptación es uno de los factores que ha permitido al equipo mantener su identidad competitiva hasta la actualidad.
En la temporada 2020-21, con la reanudación de la liga y la vuelta a la normalidad, el Atlético de Madrid Femenino demostró que su identidad ofensiva y defensiva estaba plenamente consolidada. La defensa seguía siendo organizada, con bloque medio sólido y capacidad para cerrar espacios a rivales de primer nivel, mientras que la ofensiva combinaba precisión y verticalidad, con jugadas colectivas que explotaban la movilidad de las delanteras y la creatividad del centro del campo. La estructura táctica del equipo permitió que incluso cuando se enfrentaban a rivales superiores en ciertos tramos del partido, el Atlético no perdiera el control, evitando rachas negativas y sumando puntos de manera constante.
La temporada 2021-22 confirmó que el Atlético había aprendido a manejar los altibajos post-navideños. Los primeros partidos tras el parón sirvieron para ajustar la carga física y recuperar automatismos tácticos. La media de puntos por partido tras Navidad se situó en torno a 1,5, con partidos ajustados que reflejaban la importancia de la defensa y la eficiencia ofensiva. Las derrotas fueron raras y siempre por márgenes mínimos, mientras que las victorias se cimentaban en una mezcla de estrategia y concentración. Este equilibrio permitió al equipo mantener posiciones altas en la tabla y competir de manera efectiva frente a rivales directos, reafirmando que la pausa invernal no suponía un retroceso, sino un espacio de consolidación.
En la temporada 2022-23, el Atlético reforzó la idea de que los meses posteriores a Navidad son críticos para sostener el ritmo de la segunda mitad del campeonato. Con ajustes tácticos precisos y una planificación de la rotación de jugadoras que permitía recuperar a las piezas claves, el equipo mantuvo la eficiencia defensiva, limitando goles en contra, y continuó desarrollando su capacidad ofensiva mediante transiciones rápidas y ataques bien coordinados. La consistencia en la ejecución de los principios tácticos permitió que incluso los partidos ajustados se resolvieran a favor del Atlético en varias ocasiones, mostrando que la estabilidad y la estrategia a largo plazo son más importantes que las rachas de victorias inmediatas.
La temporada 2023-24 y la 2024-25 reforzaron esta identidad. Tras la pausa navideña, el equipo volvió con victorias contundentes, empates estratégicos y derrotas mínimas, manteniendo una media de puntos por partido suficiente para conservar el control de la tabla y la presión sobre rivales directos. La defensa seguía organizada, con un bloque sólido y coordinación entre líneas, mientras que la ofensiva combinaba creatividad, velocidad y eficiencia. Cada partido tras el parón funcionaba como termómetro del estado físico, táctico y psicológico del equipo, y la vuelta a la competición demostraba que el Atlético podía sostener su identidad y su competitividad incluso en momentos de máxima exigencia. La preparación, la cohesión del vestuario y la planificación estratégica permitieron que los meses de enero y febrero funcionaran como un laboratorio de consolidación, donde se ajustaban conceptos, se probaban variantes y se mantenía la presión sobre los rivales.
El histórico de enfrentamientos del Atlético contra la Real Sociedad añade una capa adicional de complejidad y relevancia. Los cruces entre ambos equipos han sido siempre equilibrados, con ligera ventaja para el Atlético en victorias totales, pero con un porcentaje significativo de empates y marcadores ajustados. La Real Sociedad ha desarrollado un estilo posicional y paciente, buscando aprovechar errores y mantener la posesión, mientras que el Atlético ha impuesto verticalidad, agresividad y control defensivo. Los partidos disputados en Alcalá de Henares han reforzado la ventaja local del Atlético, demostrando que el equipo es capaz de consolidar resultados y mantener la presión en los partidos clave del primer tramo del año. La combinación de historia, táctica y rendimiento hace que el próximo partido del sábado 10 de enero de 2025, a las 12:00 horas, con cobertura en abierto por TEN TV, sea un examen del estado real del Atlético tras el parón, donde la identidad competitiva se mide tanto en defensa como en ataque y donde la consistencia histórica se pone a prueba frente a un rival directo por puestos europeos.
Y así, temporada tras temporada, el Atlético de Madrid Femenino ha demostrado que no se mide únicamente por los títulos que adornan su historia, ni por los goles que celebran las gradas, sino por su capacidad de sostener la excelencia cuando otros equipos flaquean, por su resiliencia tras el parón invernal, por la solidez defensiva que impide derrumbes y por la verticalidad ofensiva que siempre encuentra una grieta en la defensa rival. Cada enero se convierte en un espejo donde se refleja su identidad: un bloque construido con paciencia, disciplina y ambición, capaz de absorber la presión, adaptarse a los cambios y mantener la competitividad al máximo nivel. La historia y las cifras muestran que el Atlético no teme a la pausa, sino que la convierte en una oportunidad para afinar sus mecanismos, para consolidar conceptos y para preparar el terreno de la segunda mitad de la temporada. Por eso, cuando el próximo sábado 10 de enero de 2025 se mida a la Real Sociedad en Alcalá de Henares, con la cobertura en abierto de TEN TV, no solo estará jugando tres puntos. Estará desplegando años de aprendizaje, estrategia y carácter en cada pase, en cada presión y en cada ataque; un test de su identidad histórica y un recordatorio de que, en el fútbol femenino español, el Atlético de Madrid Femenino no se limita a competir, sino que escribe su propio relato de excelencia, resiliencia y determinación, partido tras partido, invierno tras invierno, desafío tras desafío. Y esa, sin duda, es la verdadera grandeza de un equipo que ha aprendido a convertir la historia en victoria y el invierno en su aliado más fiel.
El Club Atlético de Madrid, bicampeón de la Copa de la Reina Iberdrola, se ha dirigido por correo electrónico a sus socios con vistas al trascendental duelo frente a la Real Sociedad, un encuentro marcado en rojo dentro del calendario rojiblanco.
(Fuente: “El Partido de Manu”)
La visita del conjunto donostiarra se presenta como un partido clave en la lucha por los puestos europeos del equipo madrileño, más allá de que todavía reste más de media temporada por disputarse. Conscientes de la importancia del choque y de la elevada demanda de entradas, desde la entidad presidida por Lola Romero se ha hecho un llamamiento a la responsabilidad de los socios.
¡Últimas entradas disponibles para el partidazo ante la Real Sociedad de este sábado en Alcalá! 🔴⚪
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 7, 2026
En el mensaje remitido, el club solicita a aquellos aficionados que ya hayan canjeado su invitación y finalmente no puedan acudir al encuentro, que lo comuniquen con antelación para proceder a la anulación de dichas entradas. El objetivo no es otro que permitir que otro seguidor rojiblanco pueda ocupar ese asiento y disfrutar del ambiente que se espera en las gradas, especialmente teniendo en cuenta la limitación de aforo.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 4, 2026
Y es que el Centro Deportivo Alcalá de Henares, escenario del partido, cuenta con una capacidad máxima de 2.700 espectadores, una cifra que suele quedarse corta dada la habitual respuesta de la afición para acompañar al equipo dirigido por Víctor Martín Alba.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 8, 2026
“Una vez más, nuestros socios se han volcado con el equipo y esperamos un gran ambiente en las gradas del Centro Deportivo Alcalá de Henares, además de varias sorpresas para los asistentes”, señalaba el comunicado enviado por el club.
(Fuente: Atlético de Madrid)M.
Por ello, el Atlético de Madrid recuerda que, en caso de no poder asistir tras haber canjeado la invitación, los socios deberán enviar un correo electrónico a ticketing@atleticodemadrid.com , con el asunto “Anular invitación”, antes de mañana viernes 9 de enero a las 20:00 horas.
Asimismo, el club advierte de que, dado el carácter limitado del aforo y por respeto al resto de socios, aquellos casos en los que un socio no acuda al partido tras haber reservado su entrada podrán conllevar la restricción del derecho a canjear futuras invitaciones durante la presente temporada, en cualquiera de los equipos y categorías de la entidad.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 2, 2026
El Atlético de Madrid versus Real Sociedad, que además se emitirá gratis y en abierto a través de TEN TV desde las 12:00 horas en la TDT, ofrecerá numerosos alicientes para los asistentes: firmas de Gio Queiroz y Luany Da Silva al término del encuentro, la visita de Indi y Mady, sorpresas durante el descanso y el reparto de banderas conmemorativas.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 6, 2026
En lo estrictamente deportivo, el conjunto rojiblanco está prácticamente “obligado” a sumar los tres puntos. Actualmente cuarto en la clasificación de la Liga F Moeve con 26 puntos, el Atlético se encuentra a cuatro unidades de la Real Sociedad y a seis de la segunda plaza, ocupada por el Real Madrid, que se ha convertido en el gran objetivo del tres veces campeón de la Primera División Femenina de aquí a final de temporada.
🟫 Los clubes de Liga F Moeve regresan a la competición este fin de semana (10-11 de enero) tras el parón navideño. El FC Barcelona es líder de la competición con 39 puntos, mientras que el DUX Logroño, 6 puntos, y el Levante UD, con 2 puntos, ocupan los puestos de descenso, y todavía no conocen la victoria.
🟦 Amazon MGM Studios confirma nuevos miembros del reparto de la próxima serie de Tomb Raider, entre los que se encuentran Sigourney Weaver y Jason Isaacs
Como se anunció anteriormente, la serie de Prime Video estará protagonizada por Sophie Turner como Lara Croft, con Phoebe Waller-Bridge como creadora, guionista, productora ejecutiva y co-showrunner junto a Chad Hodge como co-showrunner y productor ejecutivo.
Amazon MGM Studios ha anunciado a los nuevos miembros del reparto que participarán en la nueva serie Tomb Raider de Prime Video. Entre ellos se encuentran nombres como Sigourney Weaver (Avatar), Jason Isaacs (The White Lotus), Celia Imrie (La diplomática) y Bill Paterson (La casa del dragón), entre otros. La serie está basada en la mítica franquicia de videojuegos que sigue las aventuras de la famosa arqueóloga Lara Croft.
La actriz Sophie Turner (Juego de tronos) ha confesado: “He sido fan de Tomb Raider y del personaje de Lara desde hace mucho tiempo. Siempre me ha parecido una mujer muy valiente en un mundo dominado por hombres. ¡Un verdadero ejemplo a seguir!”
La creadora, guionista, productora ejecutiva y co-showrunner Phoebe Waller-Bridge (Fleabag) ha declarado: “Tomb Raider cuenta con una gran cantidad de personajes icónicos. Estoy encantada de haber podido llevar a la pantalla a algunos de los favoritos tanto personales como de los fans, y al mismo tiempo presentar a algunos nuevos granujas creados por nosotros. ¡Ni en mis mejores sueños me imaginé este reparto!”
Peter Friedlander, Head of Amazon MGM Studios, ha comentado: “Tomb Raider siempre se ha caracterizado por su narrativa audaz y sus personajes inolvidables, y estos nuevos miembros del reparto aportan una profundidad y una solemnidad increíbles a la serie. Con talentos como Sigourney Weaver y Jason Isaacs uniéndose al elenco, estamos elevando este mundo de formas nuevas y emocionantes, y no podemos esperar a que nuestra audiencia global de Prime Video descubra este próximo capítulo de Tomb Raider”.
El reparto confirmado para los icónicos personajes de la franquicia de videojuegos Tomb Raider está formado por: Martin Bobb-Semple (All American: Homecoming) como Zip, el amigo de toda la vida de Lara Croft y su soporte tecnológico; Jason Isaacs interpretará a Atlas DeMornay, el tío de Lara; y Bill Paterson tendrá el papel de Winston, el mayordomo de la familia Croft.
Completan el reparto Jack Bannon (Pulso) como Gerry, el piloto personal de Lara y un coleccionista compulsivo de snacks; John Heffernan (Un caballero en Moscú) será David, un funcionario gubernamental agotado que se ve envuelto en el inusual mundo de Lara; Celia Imrie interpreta a Francine, la directora de desarrollo del Museo Británico, enfocada únicamente en recaudar fondos y copas de champán; Paterson Joseph (Wonka) será Thomas Warner, un alto funcionario del gobierno encargado de limpiar un caos monumental; Sasha Luss (Latency) como Sasha, una nueva adversaria de Lara, feroz y profundamente competitiva; Juliette Motamed (Halo) será Georgia, una conservadora dedicada y meticulosa del Museo Británico, comprometida con la preservación “correcta” de la historia; Sigourney Weaver en el papel de Evelyn Wallis, una mujer misteriosa y de gran influencia, interesada en explotar el talento de Lara; y August Wittgenstein (Infiel) interpretará a Lukas, un saqueador ilegal que comparte más historia con Lara de lo que parece.
Como se anunció anteriormente, la serie está protagonizada por Sophie Turner como Lara Croft y liderada por Phoebe Waller-Bridge (Fleabag), quien ejerce como creadora, guionista, productora ejecutiva y co-showrunner, junto a Chad Hodge como co-showrunner y productor ejecutivo. A ellos se une Jonathan Van Tulleken, que dirigirá la serie y actuará también como productor ejecutivo.
La serie cuenta con la producción ejecutiva de Amazon MGM Studios, Crystal Dynamics, Phoebe Waller-Bridge y Jenny Robins a través de Wells Street Films; Dmitri M. Johnson, Michael Lawrence Goldberg y Timothy I. Stevenson a través de Story Kitchen; Michael Scheel; y Legendary Television. La coproducción ejecutiva está a cargo de Matt McInnis y Jan R. Martin como productores.
La serie de Tomb Raider se podrá ver en exclusiva en Prime Video. Los suscriptores de Prime en España pueden disfrutar de ofertas, envíos gratuitos y entretenimiento, todo en una misma suscripción por tan solo 4,99€ al mes o 49,90€ al año. Además, se ofrece a los estudiantes una suscripción con descuento por solo 24.95€ al año a través de Prime Student, que incluye una prueba gratuita de 90 días.
El regreso del campeonato, la batalla por Europa y la lucha por sobrevivir: la Liga F Moeve se reanuda para cerrar la primera vuelta y abrir un 2026 decisivo.
Tras el parón navideño, la Liga F Moeve vuelve a latir con fuerza. Regresa el fútbol, regresan las urgencias, las ilusiones renovadas y las cuentas pendientes. El campeonato doméstico femenino afronta este fin de semana una jornada clave, la decimoquinta, que no solo pone el punto final a la primera vuelta, sino que marca el inicio de un segundo tramo de temporada en el que cada punto comienza a pesar como una losa… o a valer su peso en oro.
Han pasado semanas de reflexión, ajustes y promesas de año nuevo. Algunas plantillas han aprovechado el parón para curar heridas físicas y emocionales; otras, para reforzarse, reordenarse o simplemente tomar aire. Pero a partir de ahora ya no hay margen para el error. La Liga F Moeve entra en su fase decisiva y lo hace con todos los frentes abiertos: el liderato, la pelea por Europa, la zona media comprimida y una lucha por la permanencia que amenaza con convertirse en un drama de largo recorrido.
El Fútbol Club Barcelona fue el último equipo en marcharse de vacaciones… y también el primero en dejar claro que, una temporada más, será el rival a batir. Las azulgranas cerraron el año como líderes indiscutibles del campeonato, con 39 puntos, un balance casi inmaculado y la sensación de haber construido una ventaja no solo numérica, sino también psicológica.
El conjunto blaugrana ha vuelto a imponer su sello: dominio del balón, presión alta, profundidad por bandas y una capacidad ofensiva que desborda cualquier esquema defensivo. Pero más allá de los números, el Barça ha transmitido autoridad. Cada jornada ha sido una declaración de intenciones, y su duelo de este sábado ante el Madrid CFF servirá para medir si el parón ha alterado, siquiera mínimamente, ese estado de gracia.
Porque en la Liga F Moeve nadie regala nada. Y menos aún cuando el calendario empieza a apretar.
Si el liderato parece tener dueña, la pelea por las plazas europeas es un auténtico campo de minas. El Real Madrid CF y la Real Sociedad ocupan actualmente las dos primeras posiciones que dan acceso a competición continental, pero lo hacen con una ventaja mínima y con varios equipos respirándoles en la nuca.
El Atlético de Madrid, el Costa Adeje Tenerife, el Sevilla FC y el Madrid CFF forman un grupo perseguidor que no se resigna. Cada jornada es una oportunidad para asaltar el podio, y cualquier tropiezo puede tener consecuencias irreversibles.
En este contexto, el gran foco del fin de semana apunta directamente al Atlético de Madrid – Real Sociedad, uno de esos partidos que trascienden la clasificación y se convierten en un auténtico examen de madurez competitiva.
Este sábado, el Centro Deportivo Alcalá de Henares será escenario de un choque mayúsculo. Rojiblancas y donostiarras se ven las caras con una plaza europea en juego, en un duelo que puede marcar un antes y un después en la temporada de ambos conjuntos.
El Atlético de Madrid llega con la necesidad de reafirmar su proyecto. Tras un inicio irregular, el conjunto colchonero ha ido encontrando estabilidad, pero necesita dar un golpe sobre la mesa ante un rival directo. Ganar a la Real Sociedad no solo significaría sumar tres puntos vitales, sino también enviar un mensaje al resto de aspirantes.
La Real, por su parte, ha sido una de las grandes revelaciones del curso. Sólida, competitiva, valiente y con una identidad muy marcada, el equipo donostiarra quiere demostrar que su presencia en la zona noble no es casualidad. Sacar algo positivo de Madrid sería reafirmar su candidatura europea.
Es, sin duda, uno de esos partidos que definen temporadas.
Otro de los grandes encuentros de la jornada se vivirá en Valdebebas. El Real Madrid CF recibe al Sevilla FC en un choque de estilos y necesidades distintas, pero con un denominador común: la ambición.
Las blancas saben que no pueden permitirse relajaciones si quieren mantener su posición privilegiada en la tabla. Cada partido en casa es una obligación, pero también una trampa si no se afronta con la máxima concentración.
El Sevilla, por su parte, se ha consolidado como uno de los equipos más incómodos del campeonato. Competitivo, ordenado y con talento para castigar cualquier error, el conjunto andaluz quiere seguir soñando con Europa y sabe que dar la sorpresa en Madrid puede cambiarlo todo.
En la zona media de la tabla, el Athletic Club es uno de los nombres propios del momento. El conjunto bilbaíno llega a esta jornada en plena racha positiva, tras tres victorias consecutivas, una dinámica que ha disparado la confianza y ha devuelto la sonrisa a San Mamés.
Las rojiblancas reciben al FC Badalona Women con el objetivo de prolongar ese buen momento y cerrar la primera vuelta con sensaciones inmejorables. La solidez defensiva, el compromiso colectivo y la conexión con su afición están siendo claves en esta reacción que ha reactivado al equipo.
La clasificación refleja una Liga F Moeve tremendamente igualada en su tramo central. RCD Espanyol y FC Badalona Women, ambos con 16 puntos, comparten una zona donde cada jornada puede suponer un salto cualitativo o una caída peligrosa.
El Espanyol recibe al Granada CF en un duelo que puede marcar el rumbo de ambos equipos en el inicio de la segunda vuelta. El Badalona, por su parte, afronta una prueba exigente en Bilbao, consciente de que cualquier punto lejos de casa tiene un valor incalculable.
Si la pelea por Europa es feroz, la batalla por evitar el descenso es directamente despiadada. Aquí no hay margen para el error ni para las medias tintas. Cada punto puede ser la diferencia entre la salvación y el abismo.
El Alhama CF ElPozo marca actualmente la permanencia, pero lo hace con una ventaja mínima. Por detrás, la SD Eibar, el Granada CF y el Deportivo Abanca viven en una tensión constante, conscientes de que cualquier mala racha puede arrastrarlas a la zona roja.
Y justo ahí aparece el DUX Logroño, un equipo que todavía no conoce la victoria en la temporada. El conjunto riojano ha sufrido, ha competido y ha resistido, pero necesita resultados urgentes. Está a solo tres puntos del Alhama, y este domingo tiene una oportunidad de oro.
El duelo entre el DUX Logroño y el Levante UD es, sin exagerar, una auténtica final por la supervivencia. Dos equipos heridos, necesitados y conscientes de que el tiempo empieza a agotarse.
El Logroño busca su primer triunfo del curso, ese que puede cambiarlo todo: la dinámica, la confianza, el discurso. El Levante, colista con apenas dos puntos, necesita reaccionar ya si no quiere que la distancia sea insalvable.
No es solo un partido. Es una prueba de carácter, de fe y de resistencia emocional.
La decimoquinta jornada de la Liga F Moeve no es una más. Es el cierre de una primera vuelta que ha confirmado la competitividad del campeonato y el inicio de un año que promete emociones fuertes, giros inesperados y finales de infarto.
Cada estadio, cada balón dividido, cada gol puede tener consecuencias que se arrastren hasta el final de temporada. Porque a partir de ahora, ya no hay excusas. La Liga F Moeve entra en su momento de la verdad.
Sábado 10 de enero • 12:00h | Alhama CF ElPozo – SD Eibar • 12:00h | Atlético de Madrid – Real Sociedad • 15:00h | Athletic Club – FC Badalona Women • 17:00h | Real Madrid CF – Sevilla FC • 19:00h | FC Barcelona – Madrid CFF
Domingo 11 de enero • 12:00h | Deportivo Abanca – Costa Adeje Tenerife • 12:00h | DUX Logroño – Levante UD • 12:00h | RCD Espanyol – Granada CF
🟧 Este miércoles 7 de enero, EA SPORTS dio a conocer los nominados y nominadas al equipo del año, premios conocidos como TOTY (Team of the Year), donde los aficionados podrán elegir a los mejores del 2025 hasta el 11 de enero. Liga F Moeve está representada con siete clubes y dieciséis futbolistas.
✨EA SPORTS FC Team of the Year 2025: el reconocimiento global que conecta a la afición con las estrellas del fútbol femenino y eleva el impacto de Liga F Moeve ✨
(Fuente: Liga F Moeve)
Hay momentos en el fútbol que no se anuncian con un pitido inicial ni se deciden con un gol en el último minuto, pero que, cuando ocurren, dejan una huella igual de profunda. Momentos que no se juegan sobre el césped, pero que determinan cómo se mira el juego, quién ocupa el centro del relato y quién deja de ser una nota al margen. El Team of the Year femenino de EA SPORTS FC 2025 es uno de esos momentos. No porque sea un premio más, ni porque pertenezca únicamente al universo del videojuego, sino porque funciona como un espejo global en el que el fútbol femenino se observa a sí mismo y, esta vez, se reconoce con nitidez, con orgullo y con una certeza que ya no admite discusión: está aquí para quedarse, y Liga F Moeve es una de sus grandes protagonistas.
Cuando EA SPORTS abrió las votaciones el miércoles 7 de enero, no solo activó uno de los eventos más esperados del calendario digital. Activó una conversación mundial. Millones de aficionados y aficionadas comenzaron a mirar listas, a debatir nombres, a comparar trayectorias, a defender colores y a votar con algo más que un clic. Porque votar en el Team of the Year no es solo elegir una carta para el juego; es tomar partido por una forma de entender el fútbol, por una liga, por una historia que se ha ido escribiendo durante años, muchas veces en silencio, muchas veces a contracorriente.
El Team of the Year nació como un reconocimiento, pero con el tiempo se ha convertido en un lenguaje común. Un idioma que hablan quienes consumen fútbol desde la grada, desde la televisión, desde el móvil o desde la consola. Un espacio donde el rendimiento deportivo se traduce en iconos, donde el talento se convierte en referencia y donde la excelencia deja de ser abstracta para tomar forma concreta, votable, compartida. Durante mucho tiempo, ese idioma fue casi exclusivamente masculino. No por falta de fútbol femenino, sino porque el sistema tardó en mirarlo de frente. Pero cuando lo hizo, cuando el fútbol femenino entró de manera estructural en el universo EA SPORTS FC, ya no hubo marcha atrás.
La creación del Team of the Year femenino no fue un gesto cosmético. Fue una consecuencia lógica de una realidad que había superado cualquier resistencia cultural. El fútbol femenino crecía en audiencias, en profesionalización, en impacto social y en calidad competitiva. Las grandes citas internacionales llenaban estadios, las ligas nacionales se fortalecían y las futbolistas se convertían en referentes globales. El videojuego, que siempre ha sido reflejo de su tiempo, entendió que no podía seguir contando solo una parte de la historia.
Desde entonces, cada edición del TOTY femenino ha ido ganando peso, legitimidad y profundidad. Al principio fue una ventana. Después, un escaparate. Hoy es un archivo vivo del fútbol femenino contemporáneo. Una forma de fijar la memoria anual del juego, de decirle al mundo quiénes fueron las futbolistas que marcaron el ritmo, que sostuvieron equipos, que decidieron partidos y que construyeron relatos colectivos.
Y en esa memoria, Liga F Moeve aparece cada vez con más fuerza.
La edición de 2025 no es una excepción brillante; es una confirmación. Dieciséis futbolistas nominadas procedentes de siete clubes distintos de la liga española. Athletic Club, Atlético de Madrid, FC Barcelona, Real Madrid CF, Costa Adeje Tenerife, Real Sociedad y FC Badalona Women. Nombres que no responden a una única lógica de poder, sino a un ecosistema diverso, competitivo y reconocible. Y entre esas dieciséis futbolistas, diez españolas. Diez jugadoras formadas, consolidadas o proyectadas desde una liga que ha sabido crecer sin perder identidad.
Este dato, por sí solo, ya explica muchas cosas. Explica que Liga F Moeve no es solo una liga que importa talento, sino una liga que lo crea. Que no vive únicamente de grandes nombres internacionales, sino que produce futbolistas capaces de competir en la élite mundial. Que conecta de forma natural con la selección nacional y que alimenta un círculo virtuoso entre base, rendimiento y reconocimiento.
El Team of the Year no pregunta por presupuestos ni por historias institucionales. Pregunta por impacto. Por presencia. Por influencia real en el juego. Y cuando los votos empiezan a acumularse, cuando las miradas se dirigen una y otra vez hacia las mismas futbolistas, lo que emerge es una verdad sencilla y poderosa: la liga española está en el centro del fútbol femenino global porque su fútbol se ve, se entiende y se valora.
No es casualidad que el corazón del Team of the Year femenino 2025 lata al ritmo de centrocampistas formadas o consolidadas en Liga F Moeve. El estilo de juego español, basado en el control del balón, la inteligencia táctica y la lectura colectiva, ha encontrado en el fútbol femenino un espacio de expresión plena. Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, Patri Guijarro, Vicky López, Fiamma Benítez, Caroline Weir. Nombres distintos, generaciones distintas, roles distintos. Una misma capacidad para ordenar el juego y para explicar por qué esta liga marca tendencia.
Pero el relato no se agota en el centro del campo. La defensa también tiene nombre propio. Futbolistas que sostienen estructuras, que interpretan el juego desde la anticipación y que entienden el fútbol como un ejercicio de responsabilidad colectiva. Y arriba, el gol. El desequilibrio. La emoción. Delanteras que deciden partidos, que conectan con la grada, que hacen del fútbol un espectáculo sin renunciar a la eficacia. Desde figuras consolidadas a talentos emergentes, desde clubes dominantes a proyectos históricos, la Liga F aparece completa, reconocible, plural.
El Team of the Year femenino tiene un impacto que va mucho más allá de la semana de votaciones. Es un fenómeno mediático que multiplica la visibilidad de las jugadoras, que coloca a las ligas en conversaciones globales y que genera una narrativa compartida entre aficionados de distintos países. Durante esos días, los nombres de las futbolistas circulan por redes sociales, medios de comunicación y comunidades digitales. Se debaten, se defienden, se comparan. Y en ese proceso, la liga a la que pertenecen se convierte en parte del argumento.
Desde el punto de vista económico, el impacto es silencioso pero real. Una nominación al Team of the Year refuerza la marca personal de una futbolista, aumenta su proyección internacional y la sitúa en un escaparate que atrae patrocinadores, medios y oportunidades. Para clubes y ligas, supone una validación de su proyecto y una herramienta estratégica en un mercado cada vez más competitivo.
Pero quizá el impacto más profundo sea el cultural. El Team of the Year femenino normaliza la excelencia. Sitúa a las futbolistas en el mismo plano simbólico que durante décadas ocupó exclusivamente el fútbol masculino. Para las nuevas generaciones, crecer votando, jugando y celebrando cartas TOTY femeninas no es un acto excepcional; es lo normal. Y esa normalidad es revolucionaria.
Liga F Moeve entiende bien ese valor. Por eso su presencia en el Team of the Year no se vive solo como un logro, sino como una responsabilidad. Estar en el centro del relato implica sostenerlo, cuidarlo y proyectarlo hacia el futuro. Implica seguir invirtiendo en estructuras, en profesionalización, en sostenibilidad. Implica no conformarse con haber llegado, sino asumir que el verdadero reto es permanecer.
El fútbol femenino ha recorrido un camino largo y, en muchos tramos, invisible. Ha crecido a base de convicción, de trabajo y de una pasión que no siempre encontró altavoz. Hoy, iniciativas como el Team of the Year femenino de EA SPORTS FC funcionan como ese altavoz global que durante tanto tiempo faltó. No sustituyen al fútbol real, pero lo amplifican. No crean talento, pero lo reconocen. No escriben la historia desde cero, pero ayudan a fijarla.
Y cuando esa historia se mira desde España, desde Liga F Moeve, la imagen es clara. Una liga que ya no necesita presentaciones. Una liga que no pide sitio, sino que lo ocupa. Una liga que ha entendido que el fútbol femenino no es una promesa futura, sino un presente sólido, competitivo y emocionante.
El Team of the Year femenino 2025 no es el final de nada. Es una estación más en un viaje que continúa. Pero es una estación importante. De esas que, con el tiempo, se recuerdan como el momento en que muchas cosas dejaron de ser discusión y pasaron a ser evidencia.
Porque cuando el mundo vota, cuando el mundo elige, cuando el mundo reconoce, y Liga F Moeve está ahí, en el centro de la conversación, el mensaje es inequívoco: el fútbol femenino ya no camina a la sombra de nadie. Y la liga española es una de las luces que marcan el camino.
ese camino que hoy ilumina Liga F Moeve no nació de un día para otro. Se construyó a base de partidos jugados en campos secundarios, de futbolistas que entrenaban sin focos, de clubes que sostuvieron proyectos cuando aún no había retorno inmediato, de aficiones pequeñas pero fieles que entendieron antes que nadie que el fútbol femenino no necesitaba permiso para existir, solo espacio para crecer. El Team of the Year femenino recoge ahora ese recorrido y lo traduce en una imagen global, reconocible, compartida en todos los rincones del mundo donde alguien enciende una consola o abre una aplicación para votar.
Porque ahí reside una de las grandes verdades de este reconocimiento: no es un premio que baja desde una torre de marfil, sino una elección construida desde abajo, desde la suma de miles de miradas distintas que coinciden en algo esencial. Que el fútbol femenino importa. Que estas jugadoras importan. Que las ligas que las sostienen importan. Y cuando esa suma de miradas señala de forma tan clara hacia Liga F Moeve, el mensaje trasciende cualquier frontera.
El Team of the Year femenino no entiende de contextos locales, pero los necesita. No pregunta de dónde viene cada jugadora, pero convierte su origen en parte del relato. Cada voto es una pequeña declaración de intenciones. Cada nominación, un gesto de complicidad. Cada elección final, una forma de decirle al fútbol femenino que ya no camina solo. Que hay una comunidad global dispuesta a sostenerlo, a discutirlo, a celebrarlo.
En ese espacio simbólico, Liga F Moeve ha encontrado algo más que visibilidad. Ha encontrado pertenencia. Pertenece al grupo de ligas que marcan el pulso del fútbol femenino moderno. Pertenece al relato de excelencia que se escribe año a año. Pertenece al presente del juego y, por extensión, a su futuro inmediato.
No se trata únicamente de títulos, de presupuestos o de estrellas mediáticas. Se trata de coherencia. De identidad. De un modelo que ha sabido crecer sin perder su esencia, que ha entendido que el espectáculo no está reñido con el rigor, que la emoción no está reñida con la táctica y que el fútbol femenino, cuando se le permite ser, es capaz de generar relatos tan poderosos como cualquier otro.
El Team of the Year femenino de EA SPORTS FC 2025 actúa como una cápsula del tiempo. Dentro de unos años, cuando se mire atrás, esta edición servirá para entender dónde estaba el fútbol femenino en este momento exacto. Y cuando alguien pregunte qué ligas sostenían ese crecimiento, qué campeonatos alimentaban ese nivel competitivo, qué países exportaban talento y estilo, la respuesta incluirá, sin matices ni asteriscos, a Liga F Moeve.
Quizá esa sea la victoria más importante. No la que se celebra con confeti ni la que se mide en trofeos, sino la que se consolida en la percepción colectiva. La de ser reconocida como una liga que no solo acompaña el crecimiento del fútbol femenino, sino que lo impulsa. Que no espera a que el futuro llegue, sino que lo construye partido a partido, jugadora a jugadora, voto a voto.
El fútbol femenino ha aprendido a convivir con la paciencia, pero también con la determinación. Ha aprendido a avanzar sin estridencias, pero sin dar un paso atrás.
Y hoy, cuando el Team of the Year femenino coloca el foco sobre tantas futbolistas de Liga F Moeve, lo que se ilumina no es solo su talento individual, sino el camino compartido que las ha traído hasta aquí.
Porque el reconocimiento, cuando llega, no borra el esfuerzo previo. Lo valida. Y cuando ese reconocimiento es global, popular y transversal, como el del Team of the Year, la validación se convierte en certeza.
Certeza de que el fútbol femenino ya no necesita explicarse. Certeza de que Liga F Moeve no es una promesa, sino una realidad consolidada. Certeza de que el juego, cuando se abre a todas sus voces, es más rico, más justo y más emocionante.
Y así, sin ruido, sin necesidad de grandes proclamaciones, el Team of the Year femenino 2025 deja una verdad escrita entre líneas, clara y definitiva:
El fútbol femenino no está llamando a la puerta del mundo, sino que ya está dentro y la Liga F Moeve, hoy, juega en el centro del salón.
Las mejores defendiendo el fuerte de #LigaFMoeve 🧤🧱
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 3, 2026
Hay compromisos que pueden llegar a ser trascendentales para el devenir de un curso y ese es el caso del Atlético de Madrid – Real Sociedad de Fútbol con el que se dará carpetazo a la primera vuelta .
El próximo sábado, 10 de enero de 2026, a partir de las 12:00 horario peninsular, se celebrará en Alcalá de Henares (TEN TV, Gol Stadium y DAZN ), un pulso directo por el tercer puesto de la Liga Profesional de Fútbol Femenino.
Tras el pertinente parón por las fiestas navideñas, el balompié practicado por mujeres retorna a nuestras vidas para ofrecernos un espectáculo entre dos equipos que saben lo que es ganar la Copa de la Reina Iberdrola en hasta tres ocasiones.
El elenco de Víctor Martín Alba se reencuentra con sus fans después de despedir el 2025 con un agónico pase a los cuartos de final del torneo del K.O. ante el Alhama ElPozo en el Estadio José Kubala con una gran actuación de Patri Larqué en la tanda de penaltis, detuvo dos lanzamientos, para llevar a las suyas a la antepenúltima ronda.
Por su parte, la Real Sociedad de Fútbol que comanda Arturo Ruiz, ex del Atlético de Madrid, no padeció tanto para deshacerse del Deportivo Abanca con un 1-4 en el Estadio de Riazor amén a un doblete de Edna Imade.
Estos capítulos fueron los últimos antes de que el tiempo se detuviera temporalmente y el balón dejara de rodar como consecuencia de las fiestas navideñas.
Este lapso temporal dejo espacio para que en “El Partido de Manu” tuvieran cabida los grandes reportajes sobre jugadoras de época, caso de Gio Queiroz, Ludmila Da Silva o Priscila Borja, por citar algunos ejemplos relevantes.
La Liga F Moeve nos regalará después del Día de Reyes (6 de enero) uno de esos partidos que no necesitan adornos para justificarse, que se explican solos desde la historia, desde la clasificación y desde el presente competitivo de dos proyectos que miran a Europa con ambición y sin complejos.
El Atlético de Madrid y la Real Sociedad de Fútbol se citan en la jornada que abre el año 2026 en la Primera División Femenina española, en un choque que destila aroma a UEFA Women’s Champions League, a tarde grande, a termómetro real de aspiraciones.
Cuarto contra tercero. Veintiséis puntos frente a treinta. Colchoneras contra donostiarras. Madrid contra Gipuzkoa. Dos maneras de entender el fútbol, dos estilos reconocibles, dos vestuarios que saben lo que es competir en escenarios de máxima exigencia.
El fútbol femenino español se da la bienvenida al nuevo año con un duelo de enjundia, de esos que marcan tendencias, que dejan lecturas profundas y que no entienden de neutralidad emocional una vez rueda el balón.
No es un partido cualquiera. No lo es por la clasificación, comprimida y exigente. No lo es por la trayectoria reciente de ambos equipos. No lo es por la memoria de enfrentamientos directos que han ido construyendo una rivalidad deportiva sólida, respetuosa, creciente.
Y no lo es porque, en el fondo, late una pregunta que atraviesa todo el encuentro: ¿quién está preparada para dar el salto definitivo hacia la élite continental?
El campeonato español de élite vive uno de los momentos más competitivos de su historia. Lejos quedan los años de duopolios incontestables o de temporadas previsibles. Hoy, cada jornada es una prueba de madurez, cada partido es un examen táctico y emocional, y cada punto se paga con sangre, sudor y una convicción colectiva innegociable.
En ese escenario emerge este Atlético de Madrid – Real Sociedad como un partido frontera. Frontera entre la primera vuelta y el nuevo año. Frontera entre el grupo que sueña con todo y el que aspira a consolidarse. Frontera, también, entre dos clubes que han decidido no vivir de la nostalgia, sino construir futuro.
La Real Sociedad llega tercera con 30 puntos, instalada con firmeza en la zona noble, sosteniendo una regularidad que habla de proyecto, de identidad y de un vestuario que ha aprendido a competir sin complejos en cualquier campo. El Atlético de Madrid, cuarto con 26 unidades, persigue a las donostiarras con hambre, con la sensación de que el equipo está en plena fase de crecimiento y que este tipo de partidos son exactamente el escenario que necesita para reivindicarse.
Hablar del Atlético de Madrid, actual subcampeón de la Copa de la Reina Iberdrola, es hacerlo es hacerlo de uno de los pilares históricos de la profesionalización del fútbol femenino en España. Campeonas de Liga, habituales en Europa, referentes competitivos durante más de una década, las rojiblancas viven en esta temporada 2025-2026 un proceso tan exigente como ilusionante: el de reafirmarse sin renunciar a su ADN.
(Fuente: Liga F Moeve)
El Atlético llega a este encuentro como cuarto clasificado, con 26 unidades que resumen una primera mitad de curso intenso, irregular en algunos tramos, pero cargada de señales positivas. El equipo capitalino ha sabido competir, ha sabido sufrir y ha sabido reconstruirse tras momentos de duda.
Y lo ha hecho desde una seña de identidad clara: la solidaridad defensiva, el compromiso colectivo y la capacidad de crecer en los grandes escenarios.
Este partido ante la Real Sociedad es, para el Atlético, algo más que tres puntos y eso es innegable
Es una oportunidad para reengancharse de lleno a la pelea por la Champions, para enviar un mensaje al campeonato y para confirmar que el proyecto está listo para asumir retos mayores. En casa, ante su gente, con el peso de la historia como aliada, las colchoneras saben que este tipo de partidos definen temporadas.
La Real Sociedad de Fútbol ha dejado de ser una promesa para convertirse en una aspirante muy fuerte y seria que oposita a acceder a la zona de privilegio al ser tercera con promesa. Es una realidad consolidada. Terceras con 30 puntos, las donostiarras han construido en los últimos años un modelo reconocible, coherente y profundamente competitivo. Un equipo que no depende de una sola futbolista, que entiende el juego desde lo colectivo y que ha sabido crecer sin perder su esencia.
(Fuente: Liga F Moeve)
Las de San Sebastián llegan a esta icónica cita con con la serenidad de quien sabe lo que hace. Con la confianza de quien ha demostrado que puede competir de tú a tú ante cualquiera. Con la ambición, además, de dar un golpe sobre la mesa en un campo históricamente exigente. Ganar en casa del Atlético no es solo sumar tres puntos: es reafirmar candidatura, es ganar respeto, es mandar un mensaje directo a Europa.
Este partido es también una prueba de carácter para las txuri-urdin. Porque mantenerse en el podio de la Liga F exige algo más que buen juego: exige resistencia emocional, capacidad para gestionar la presión y personalidad para responder en los momentos clave y el estreno de 2026 es, sin duda, uno de esos momentos.
No hace falta mirar muy lejos para entender por qué este Atlético – Real Sociedad tiene aroma a UEFA Women’s Champions League. Basta observar la clasificación, el ritmo competitivo, la ambición de ambos clubes y el tipo de futbolistas que pisan el césped.
Es un partido que podría darse perfectamente en una ronda europea, por intensidad, por exigencia táctica y por nivel emocional.
Ambos equipos saben que los duelos directos son decisivos en una Liga tan ajustada. No solo por los puntos, sino por el impacto anímico que generan. Ganar a un rival directo refuerza, impulsa, legitima. Perder, en cambio, obliga a remar contracorriente.
Por eso este partido se juega también en la cabeza, en la gestión de los tiempos, en la lectura de los momentos.
El Atlético de Madrid se presenta como un equipo intenso, vertical por momentos, con capacidad para alternar registros. Un conjunto que entiende el sacrificio como virtud y que ha hecho de la competitividad su bandera. La Real Sociedad, por su parte, apuesta por un fútbol más asociativo, más paciente, con una circulación cuidada y una presión organizada que busca ahogar al rival desde la inteligencia táctica.
Ese choque de estilos es uno de los grandes atractivos del encuentro. ¿Impondrá el Atlético su ritmo y su fortaleza emocional? ¿Logrará la Real Sociedad dominar desde el balón y desde la pausa?
El partido promete respuestas, ajustes, duelos individuales y decisiones estratégicas que pueden marcar la diferencia.
No es menor el detalle de que este partido sirva para dar la bienvenida al 2026 dentro de la Primera División Femenina. Abrir un nuevo año competitivo siempre tiene una carga simbólica especial. Es el momento de los propósitos, de las reafirmaciones, de los mensajes al futuro. Y hacerlo con un partido de este calibre eleva aún más el significado.
Para el espectador neutral, este Atlético – Real Sociedad es una invitación perfecta. No hace falta ser seguidor de uno u otro club para entender lo que está en juego. Basta amar el fútbol, apreciar la competición y dejarse llevar por un duelo que promete ritmo, emoción y narrativa.
(Fuente: Liga F Moeve)
La Liga F Moeve necesita partidos así. Partidos que expliquen por sí solos el crecimiento del campeonato, la calidad de sus equipos y la intensidad de la pelea por Europa. Partidos que sirvan como escaparate, como carta de presentación, como argumento irrefutable de que el fútbol femenino español vive una edad de oro competitiva.
Atlético de Madrid y Real Sociedad no solo juegan por tres puntos. Juegan por estatus, por identidad, por futuro. Juegan por confirmar que están preparadas para seguir escribiendo capítulos importantes en la historia reciente del fútbol femenino.
Cuando el balón eche a rodar, todo lo anterior quedará en segundo plano. La clasificación, los discursos, las previsiones. Solo quedará el fútbol. Noventa minutos —quizá alguno más— para decidir quién golpea primero en este 2026 que comienza. Noventa minutos para emocionarse, para sufrir, para celebrar. Noventa minutos que justifican por sí solos sentarse, mirar y no apartar la vista.
(Fuente: Liga F Moeve)
Porque este Atlético de Madrid – Real Sociedad no es solo un partido. Es una declaración de intenciones. Es un duelo de Champions en clave Liga F.
Es la mejor manera posible de darle la bienvenida al nuevo año en la despedida de Edna Imade del conjunto vasco tras ser repescada por el Bayern de Múnich por el segundo tramo de temporada y la presentación en sociedad de Priscila Chinchilla, ex del Zenit de San Petersburgo, con la rojiblanca.
Y nadie que ame el fútbol debería perder de vista un partido que promete tanto, seamos sinceros.
Atlético de Madrid y Real Sociedad han ido construyendo, casi sin estridencias pero con constancia, uno de los enfrentamientos más interesantes del fútbol femenino español contemporáneo. No hablamos de una rivalidad nacida del antagonismo clásico o de la geografía, sino de una rivalidad competitiva, forjada a base de temporadas compartiendo objetivos, escalones de crecimiento y ambiciones europeas.
Durante la última década, ambos clubes han coincidido en la élite y han ido alternando roles: el Atlético como potencia consolidada durante años; la Real Sociedad como proyecto emergente primero y como realidad competitiva después.
Cada enfrentamiento ha servido para medir distancias, para comprobar evoluciones y, sobre todo, para normalizar que el duelo entre colchoneras y donostiarras ya no es asimétrico.
En los primeros enfrentamientos, el Atlético imponía su mayor experiencia, su oficio competitivo y una plantilla acostumbrada a manejar escenarios de presión máxima.
MADRID, SPAIN – NOVEMBER 12: Players of Atletico de Madrid (from L ro R) Andrea Medina, Fiamma Benitez, Gaby Garcia celebrates a goal during the UEFA Women’s Champions League 2025/26 league phase match between Club Atletico de Madrid and Juventus FC at Centro Deportivo Alcala de Henares on November 12, 2025 in Madrid, Spain. (Photo by Alberto Gardin/Eurasia Sport Images/Getty Images)
Pero con el paso de las temporadas, la Real Sociedad fue cerrando la brecha: primero compitiendo, luego puntuando y, finalmente, mirando a las rojiblancas a los ojos sin complejos.
Los últimos duelos directos han sido especialmente significativos: partidos cerrados, marcadores ajustados, detalles mínimos decidiendo resultados. Encuentros donde la Real ha demostrado que sabe sufrir en campos difíciles y donde el Atlético ha tenido que recurrir a su carácter histórico para imponerse.
Esa igualdad creciente es uno de los grandes ingredientes de este partido. Porque cuando dos equipos se acostumbran a verse en la zona alta, cada enfrentamiento deja de ser uno más.
Se convierte en referencia, espejo y en un termómetro real que puede marcar el devenir de una campaña.
Este Atlético de Madrid – Real Sociedad es también un fascinante choque de modelos futbolísticos. No opuestos de forma radical, pero sí claramente diferenciados en matices, prioridades y lectura del juego.
El Atlético de Madrid ha construido su identidad histórica desde la competitividad. A lo largo de los años ha sabido adaptarse a diferentes entrenadoras, generaciones y contextos, pero siempre ha mantenido una base innegociable: orden, sacrificio y contundencia emocional.
En la temporada 2025-2026, el equipo ha evolucionado hacia un modelo más flexible. Capaz de alternar presión alta con bloque medio, de castigar transiciones rápidas y de proteger ventajas cuando el partido lo exige. No es un equipo que monopolice la posesión, pero sí uno que sabe cuándo y cómo hacer daño.
El Atlético actual entiende el partido como una sucesión de momentos. Sabe que no necesita dominar siempre, pero sí ser certero cuando aparece su oportunidad. Defensivamente sólido, emocionalmente fuerte y tácticamente disciplinado, el conjunto rojiblanco convierte cada duelo directo en una batalla estratégica.
Ante la Real Sociedad, el Atlético buscará probablemente imponer ritmo, intensidad y escenarios incómodos, obligando a las donostiarras a tomar decisiones bajo presión. Ganar segundas jugadas, proteger los carriles y castigar cualquier pérdida en salida serán claves.
La Real Sociedad representa otro camino hacia la élite. Un camino basado en la construcción del juego, la ocupación racional de los espacios y una presión bien organizada que nace más de la lectura que de la agresividad.
El equipo txuri-urdin se siente cómodo con balón, pero no lo convierte en un fin en sí mismo. Su posesión es funcional: busca atraer, mover, desorganizar. Defiende desde la estructura y ataca desde la sincronización. Es un equipo que rara vez se parte y que entiende el partido como un ejercicio colectivo.
En este contexto, visitar al Atlético supone un desafío mayúsculo: mantener la calma cuando el entorno aprieta, evitar pérdidas comprometidas y no caer en el intercambio de golpes que favorece a las colchoneras. Si la Real consigue imponer su ritmo, hacer correr al rival y encontrar ventajas entre líneas, tendrá mucho ganado.
Este duelo táctico es uno de los grandes atractivos del partido. No hay recetas mágicas. Habrá ajustes, fases dominantes alternas y una batalla silenciosa en los banquillos entre Víctor Martín y Arturo Ruiz
Uno de los grandes cambios del fútbol femenino español en los últimos años es que la UEFA Women’s Champions League ha dejado de ser una utopía para convertirse en un objetivo tangible para varios clubes. Atlético de Madrid y Real Sociedad son dos de los mejores ejemplos.
El Atlético sabe lo que es competir en Europa. Ha vivido noches grandes, eliminatorias exigentes y aprendizajes duros. La Champions forma parte de su ADN reciente. Volver a ella no es solo una aspiración deportiva, sino una necesidad estructural y simbólica.
Para la Real Sociedad, Europa representa el siguiente paso natural. El premio a un proyecto bien construido, a una idea sostenida en el tiempo. Clasificarse para la Champions no sería un accidente, sino la confirmación de que el camino elegido es el correcto.
Por eso este partido pesa tanto en clave continental. Porque los duelos directos entre aspirantes son los que marcan la diferencia al final de temporada. Porque ganar a un rival directo no solo suma puntos: resta ilusión al otro.
Además, el contexto europeo influye en la mentalidad. Jugar este tipo de partidos es una preparación real para lo que vendrá.
Ritmo alto, decisiones rápidas, margen de error mínimo. En ese sentido, este Atlético versus Real Sociedad es casi un ensayo general de Champions en versión de la, cada vez, más adictiva Liga F Moeve.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 4, 2026
Es un duelo que se vende solo, que no necesita artificios y que permite contar historias más allá del resultado. Para televisiones, radios y plataformas digitales, es una oportunidad de oro para mostrar el nivel real de la competición.
Además, partidos así ayudan a consolidar hábitos de consumo. Invitan a quedarse, a repetir, a seguir la Liga F con regularidad. El espectador que entra por un Atlético contra la Real Sociedad puede quedarse por muchos otros.
También es un encuentro que refuerza la narrativa colectiva del campeonato: una Liga donde no hay partidos de transición, donde cada jornada importa y donde los proyectos intermedios ya no se conforman con competir, sino que quieren ganar y crecer.
Cuando se analice la temporada 2025-2026 en su conjunto, este partido aparecerá subrayado. Porque los duelos directos en la zona alta no solo definen clasificaciones, sino trayectorias emocionales.
Para el Atlético, ganar significaría confirmar que el equipo está listo para volver a mirar hacia arriba sin complejos. Para la Real Sociedad, hacerlo supondría reforzar su posición y enviar un mensaje claro: este proyecto no se va a desinflar.
(Fuente: Liga F Moeve)
Perder, en cambio, no sería definitivo, pero sí obligaría a reaccionar, a ajustar, a reconstruir discurso. Por eso la tensión será máxima desde el primer minuto.
Todo está preparado. El contexto, la historia, la clasificación y el momento convergen en un partido que explica por qué la Liga F Moeve es hoy una de las competiciones más atractivas del panorama europeo.
Atlético de Madrid y Real Sociedad se enfrentan para abrir el 2026 con un mensaje claro: aquí no se viene a especular. Se viene a competir, a crecer y a creer.
Para el espectador neutral, no hay excusas. Este es uno de esos partidos que justifican sentarse, mirar y dejar que el fútbol haga el resto, bienvenidos al espectáculo en estado puro.
La Copa de S.M. la Reina Iberdrola 2025-2026 ha entrado oficialmente en su tramo decisivo. El sorteo de los cuartos de final, celebrado bajo el amparo de la Real Federación Española de Fútbol, ha dibujado un escenario de máxima exigencia deportiva, enorme carga simbólica y profunda trascendencia competitiva, confirmando una vez más que el torneo del K.O. del fútbol femenino español sigue siendo el espacio donde confluyen la tradición, la épica, la oportunidad y el vértigo.
(Fuente: Liga F Moeve)
Con los ocho equipos clasificados ya definidos, el campeonato afronta una ronda que no solo decidirá los nombres de los semifinalistas, sino que reordenará el relato de la temporada, pondrá a prueba proyectos consolidados y ofrecerá a clubes históricos y emergentes la posibilidad de escribir una página imborrable en su trayectoria. El sorteo ha deparado los siguientes emparejamientos de cuartos de final: • Club Atlético de Madrid vs Athletic Club • Real Sociedad de Fútbol vs ONA • Real Madrid CF vs FC Barcelona • Madrid CFF vs CD Tenerife Femenino
(Fuente: RFEF)
El Salón Luis Aragonés, escenario en el que se ha celebrado el sorteo, ha contando con la presencia de Lola Romero, directora de fútbol femenino del Club Atlético de Madrid, y Marina Rivas, jugadora del Madrid CFF, quienes, además, han ejercido como manos inocentes para conformar los cruces.
Romero habló del prestigio que tiene la Copa de la Reina, el primer título que el club consiguió en la élite del fútbol nacional, y también recordó con cariño la final que ganaron de manera agónica ante el Real Madrid en el año 2023 bajo la lluvia de Butarque.
Por su parte, Rivas habló sobre la actuación de las suyas en la pasada edición, cayendo por la mínima ante el, a la postre, campeón; y se mostró con mucha ambición por lo que se vislumbra en el horizonte.
Al pertenecer todos los conjuntos clasificados a la Liga F, el sorteo ha consistido en establecer los partidos de cuartos de final teniendo en cuenta la primera bola extraída para saber cuál de ellos ejercerá como local. Los enfrentamientos establecidos para los cuartos de final se disputarán los días 3, 4 y 5 del próximo mes de febrero de 2026 con horarios y cobertura televisiva aún por confirmar.
Cuatro eliminatorias, un solo partido, margen mínimo para el error y una conclusión inequívoca: la Copa de la Reina 2025-2026 ya no admite especulación. Cada balón, cada decisión y cada minuto adquieren ahora valor de sentencia.
La Copa de la Reina no es un torneo más. Es, desde su creación, el espacio donde el fútbol femenino español ha aprendido a narrarse a sí mismo, donde generaciones de futbolistas han encontrado su primera gran oportunidad y donde los grandes clubes han consolidado su legado. En la edición 2025-2026, ese ADN se mantiene intacto, pero con un contexto distinto: el crecimiento estructural del fútbol femenino, la profesionalización plena de la Liga F, la internacionalización de las plantillas y una atención mediática sin precedentes.
(Fuente: Liga F Moeve)
Estos cuartos de final representan, por tanto, una fotografía exacta del momento actual del fútbol femenino español: conviven los gigantes históricos, los proyectos en expansión, los clubes de identidad clara y aquellos que han convertido la Copa en su territorio natural. No hay invitadas. Todas las clasificadas han llegado aquí por mérito propio y todas saben que, a partir de ahora, el torneo no perdona.
(Fuente: Liga F Moeve)
El primer emparejamiento del sorteo enfrenta a Club Atlético de Madrid y Athletic Club, dos entidades profundamente ligadas a la historia de la Copa de la Reina y al desarrollo del fútbol femenino en España. Es un cruce que trasciende lo deportivo y se adentra en el terreno de la identidad, el carácter y la tradición.
El Atlético de Madrid llega a estos cuartos como uno de los proyectos más reconocibles del panorama nacional, con una trayectoria reciente marcada por títulos, finales y una competitividad constante en todas las competiciones. La Copa ha sido, históricamente, un torneo fetiche para el conjunto rojiblanco, que ha sabido utilizarla tanto como plataforma de consolidación como de reivindicación en momentos de transición.
Frente a él estará el Athletic Club, símbolo de cantera, pertenencia y continuidad, uno de los clubes que mejor representan la esencia del fútbol femenino español. Su relación con la Copa de la Reina es profunda y duradera, marcada por finales memorables, eliminatorias épicas y una capacidad recurrente para elevar su rendimiento en este tipo de contextos.
Este cruce promete ser una batalla de estilos y emociones: la intensidad rojiblanca frente a la solidez y el orgullo zurigorri. Un partido donde el ritmo, la presión y la gestión emocional jugarán un papel determinante. No hay antecedentes recientes que permitan establecer un favorito claro en formato eliminatorio. La Copa iguala, equilibra y despoja de jerarquías.
Enfrente aparece el Badalona, heredero de una tradición copera que ha sabido reinventarse y adaptarse a los nuevos tiempos. Su presencia en estos cuartos no es casualidad, sino el reflejo de un proyecto que ha encontrado en la Copa un espacio ideal para competir sin complejos. Para el club catalán, esta eliminatoria representa una oportunidad histórica de dar un salto cualitativo y reafirmar su lugar en la élite.
(Fuente: Liga F Moeve)
La segunda eliminatoria empareja a Real Sociedad de Fútbol y el ONA dos proyectos con trayectorias muy distintas, pero unidos por una ambición común: seguir creciendo a través de la Copa.
La Real Sociedad se ha consolidado en los últimos años como uno de los clubes más fiables y competitivos del fútbol femenino español, con un modelo reconocible, apuesta firme por el talento joven y una relación cada vez más estrecha con su afición. La Copa de la Reina ha sido escenario de momentos importantes para el conjunto txuri-urdin, que ve en esta edición una oportunidad real de volver a situarse entre las mejores.
— FC Badalona Women (Aka ONA) (@elnostreclub) January 7, 2026
Será un duelo marcado por el equilibrio táctico, la paciencia y la gestión de los momentos clave. En eliminatorias así, la Copa suele premiar a quien mejor interpreta el contexto, más allá del nombre o el escudo.
Ya conocemos a nuestro rival en los cuartos de final de la Copa de la Reina ⚽
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 7, 2026
El sorteo ha querido reservar uno de sus momentos más impactantes para los cuartos de final: Real Madrid CF y FC Barcelona se enfrentarán en una eliminatoria directa, con todo lo que ello implica a nivel deportivo, simbólico y mediático.
El Clásico del fútbol femenino español es ya uno de los grandes acontecimientos del calendario internacional, y su aparición en una ronda de cuartos de final de la Copa de la Reina eleva el torneo a una dimensión extraordinaria. No es solo un partido; es un evento que concentra atención global, narrativa histórica y una rivalidad en constante evolución.
El FC Barcelona llega como referente absoluto del fútbol femenino europeo, con una trayectoria reciente que ha marcado estándares y ha redefinido la excelencia competitiva. La Copa de la Reina, sin embargo, siempre ha sido un territorio exigente incluso para los grandes dominadores, y el formato de partido único introduce un factor de riesgo ineludible.
El Real Madrid, por su parte, afronta esta eliminatoria como una oportunidad de reafirmación y crecimiento, consciente de que la Copa es el escenario ideal para desafiar jerarquías y acelerar procesos. El Clásico copero es, para el conjunto blanco, una prueba de madurez competitiva y un termómetro de su evolución.
Este enfrentamiento concentrará focos, audiencias y expectativas, pero también exigirá una gestión emocional impecable. En la Copa, el Clásico no admite redención: solo hay un camino, y es ganar.
La cuarta eliminatoria de cuartos enfrenta a Madrid CFF y C.D. Tenerife Femenino, dos clubes que han construido su identidad desde la constancia, el trabajo y la capacidad de competir desde contextos complejos.
El Madrid CFF es, desde hace años, un habitual del ecosistema competitivo de la Copa, un club que ha sabido utilizar este torneo para visibilizar talento, desafiar pronósticos y consolidar su proyecto. Jugar los cuartos de final supone una nueva oportunidad de avanzar y de seguir escribiendo su propia historia copera.
El Costa Adeje Tenerife Egatesa llega con la ilusión intacta y la experiencia acumulada de haber competido en escenarios exigentes.
La Copa ha sido tradicionalmente un espacio fértil para el conjunto canario, capaz de crecerse ante rivales de mayor presupuesto y de convertir cada eliminatoria en un reto emocional y deportivo.
Este cruce encarna como pocos el espíritu del torneo: igualdad, ambición y la posibilidad real de alcanzar unas semifinales históricas. En partidos así, la Copa suele recordar que el fútbol no entiende de etiquetas.
Con los cuartos de final ya definidos, la Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026 entra en una fase donde cada detalle cuenta. El formato de eliminatoria directa, la acumulación de partidos, la gestión de plantillas y el componente emocional adquieren un peso específico. No hay margen para el error ni espacio para la especulación.
(Fuente: Liga F Moeve)
Estos cuartos de final reúnen todos los ingredientes que han convertido a la Copa en un torneo único: rivalidades históricas, proyectos emergentes, clásicos de alcance global y eliminatorias donde el contexto puede cambiarlo todo en noventa minutos.
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Más allá de los emparejamientos, este sorteo confirma una realidad incuestionable: la Copa de la Reina es el gran relato coral del fútbol femenino español. Un torneo que no solo reparte títulos, sino que construye memoria, impulsa proyectos y conecta generaciones.
(Fuente: Liga F Moeve)
La edición 2025-2026 se adentra en su tramo decisivo con un cuadro que refleja la diversidad, la riqueza y el nivel competitivo alcanzado por el fútbol femenino en España. Desde los grandes referentes hasta los clubes que sueñan con su primera semifinal, todos comparten ahora un mismo horizonte: seguir vivos en la Copa de la Reina Iberdrola.
(Fuente: Liga F Moeve)
Estos cuartos de final no son solo una ronda más. Son una radiografía exacta del momento que vive el fútbol femenino en España: competitivo, diverso, emocionalmente poderoso y cada vez más seguido.
El camino hacia el título ya está marcado. A partir de ahora, la Copa de la Reina no promete nada: lo exige todo.
(Fuente: Liga F Moeve)
La Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026 entra así en una fase donde la historia y el futuro se dan la mano, donde cada partido puede convertirse en un recuerdo imborrable y donde el torneo reafirma su condición de corazón emocional del calendario.
El camino hacia el título ya está trazado. La historia, como siempre, está por escribirse.