Categoría: Fútbol Europeo

  • Reportaje | La continuidad de Silvia Lloris es el mejor regalo de Reyes del Atlético de Madrid

    (Fuente: DAZN )

    🟦 Silvia Lloris elige quedarse: el compromiso que refuerza el alma campeona del Atlético de Madrid.

    (Fuente: UEFA)

    Cuando el mercado ofrecía una salida dorada rumbo a Rayadas de Monterrey, Silvia Lloris decidió mirar al escudo y quedarse. En pleno invierno, su continuidad se convirtió en el mejor regalo posible para un Atlético de Madrid bicampeón de la Copa de la Reina: una futbolista que entiende el proyecto, siente el club y vuelve a demostrar que, más allá de las ofertas, hay decisiones que se toman con el corazón y con la ambición intacta de seguir haciendo historia en rojiblanco.

    Silvia Lloris (Murcia, 15 de mayo de 2004) ha tenido que tomar una de las decisiones más importantes de su carrera deportiva en este parón navideño en la Liga Profesional de Fútbol Femenino, permanecer para pertenecer.

    La campeona de Europa en categoría sub-20 con la Selección Española de Fútbol fue objeto de deseo del Real Madrid cuando brillaba en las filas de un Levante Unión Deportiva y ella eligió mudarse a la capital española, pero para vestir la colchonera.

    Silvia Lloris y la decisión que vale un título más: quedarse para seguir construyendo la historia del Atlético de Madrid, así se puede resumir lo que la futbolista murciana eligió entre turrones y guirnaldas en 2025.

    Hay decisiones que no necesitan ser explicadas porque se entienden solas. Decisiones que no se anuncian con estruendo, ni con comunicados grandilocuentes, pero que resuenan durante años en la memoria colectiva de un club.

    En el fútbol, donde el ruido del mercado suele taparlo todo, elegir quedarse es, muchas veces, el acto más revolucionario de todos. Y eso es exactamente lo que ha hecho Silvia Lloris. En pleno mercado invernal, con la posibilidad real de cruzar el Atlántico y vestir la camiseta de Rayadas de Monterrey, una de las grandes potencias del fútbol femenino en América, la centrocampista valenciana miró al escudo, al vestuario, al proyecto y decidió permanecer en el Atlético de Madrid.

    Una elección que trasciende lo contractual y que se convierte, por derecho propio, en el mejor regalo posible para un club que ya sabe lo que es ganar, resistir y volver a ganar: el bicampeón de la Copa de la Reina.

    Porque quedarse no siempre es lo más fácil. Quedarse implica renunciar a la comodidad de un nuevo comienzo, a la promesa de un salario mayor, a la experiencia exótica de otro fútbol y otro continente.

    Quedarse es asumir el peso de la responsabilidad, aceptar el desafío de seguir compitiendo en un entorno exigente, convivir con la presión diaria de un escudo que no permite relajaciones. En el Atlético de Madrid, quedarse es comprometerse con una forma de entender el fútbol y la vida. Y Silvia Lloris, que llegó al club para crecer y terminó convirtiéndose en una pieza esencial del engranaje rojiblanco, ha vuelto a demostrar que su relación con el Atlético no es circunstancial, sino profundamente identitaria.

    El contexto no podía ser más simbólico. El Atlético de Madrid Femenino atraviesa una etapa de madurez competitiva, una fase en la que los títulos ya no son una excepción, sino una obligación. El doblete reciente en la Copa de la Reina no solo consolidó al equipo como uno de los grandes dominadores del fútbol español, sino que reforzó una idea: este Atlético no se conforma con el presente, quiere seguir ampliando su legado.

    Y en ese proyecto, las jugadoras que entienden el peso de la historia y el valor del compromiso son tan importantes como cualquier fichaje de relumbrón. La continuidad de Silvia Lloris encaja exactamente ahí, en esa lógica invisible que no siempre aparece en las estadísticas, pero que sostiene a los equipos campeones.

    (Fuente: UEFA?

    Hablar de Silvia Lloris es hablar de una futbolista que ha sabido crecer desde la discreción. No es una jugadora de grandes titulares estridentes ni de gestos sobreactuados. Su fútbol se explica mejor desde la constancia, la inteligencia táctica y la capacidad para interpretar los tiempos del partido.

    El vestuario rojiblanco entiende bien el valor de estas decisiones. En un fútbol femenino que crece a gran velocidad, donde las carreras son cada vez más internacionales y los movimientos de mercado más frecuentes, las jugadoras que deciden quedarse se convierten en referentes silenciosos. No porque rechacen el progreso, sino porque eligen construirlo desde dentro. Silvia Lloris se suma así a esa estirpe de futbolistas que entienden que los títulos no se sostienen solo con talento, sino con continuidad, con conocimiento mutuo, con automatismos que solo se adquieren con el tiempo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    En un fútbol cada vez más acelerado, Lloris aporta pausa. En un deporte donde el físico y la intensidad son imprescindibles, ella añade lectura, orden y equilibrio. Su rol en el centro del campo del Atlético ha sido el de esas jugadoras que cosen al equipo sin reclamar protagonismo, que sostienen la estructura para que otras puedan brillar. Y ese tipo de futbolistas son, casi siempre, las más difíciles de sustituir.

    El interés de Rayadas de Monterrey no era casual. El club mexicano lleva años construyendo un proyecto ambicioso, con inversión, identidad y resultados. La Liga MX Femenil se ha convertido en un destino atractivo para futbolistas europeas, no solo por las condiciones económicas, sino por la competitividad creciente y el impacto mediático. Para Silvia Lloris, la opción de marcharse representaba un salto internacional, una experiencia vital distinta y un reconocimiento implícito a su rendimiento. Tenía sentido. Era una oportunidad legítima. Y, sin embargo, no fue suficiente para romper el vínculo con el Atlético de Madrid.

    El mercado invernal suele ser un periodo de incertidumbre, de rumores, de movimientos que alteran equilibrios. Para el Atlético de Madrid, esta vez, ha sido también un momento de reafirmación. Mantener a Silvia Lloris no es solo retener a una futbolista clave; es consolidar una idea de club. Es decirle al fútbol que el proyecto rojiblanco tiene argumentos suficientes para convencer, para seducir desde dentro, para ofrecer algo más que un contrato.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    Porque hay algo en el Atlético que no se puede explicar desde fuera. Algo que se aprende en el día a día, en los entrenamientos, en los viajes, en los partidos sufridos, en las remontadas imposibles y en las derrotas que duelen más que en ningún otro sitio. El Atlético no es un club que prometa caminos fáciles. Es un club que exige compromiso total, que te pide estar incluso cuando el cuerpo y la cabeza dicen basta.

    Quedarse en el Atlético es aceptar esa exigencia como parte de la identidad propia. Y Silvia Lloris ha demostrado que esa identidad ya forma parte de ella.

    La Copa de la Reina, competición fetiche para el Atlético de Madrid, funciona aquí como telón de fondo emocional. El bicampeonato no solo habla de un equipo ganador, sino de un grupo que ha sabido reinventarse, adaptarse a los cambios y mantener la ambición intacta. En ese contexto, cada decisión individual tiene un impacto colectivo. La continuidad de Lloris refuerza la sensación de estabilidad, de proyecto sólido, de vestuario comprometido. Es un mensaje hacia dentro, para las compañeras, y hacia fuera, para rivales y aficionados: este Atlético no se desarma en invierno, no se debilita cuando llegan las ofertas. Al contrario, se reafirma.

    (Fuente: DAZN)

    Desde el punto de vista deportivo, su permanencia ofrece certezas a un equipo que aspira a todo. Lloris conoce el sistema, entiende los mecanismos defensivos y ofensivos, se adapta a distintos roles en el centro del campo y aporta una regularidad fundamental en una temporada larga y exigente. Pero más allá de lo táctico, su presencia aporta liderazgo tranquilo, ejemplo diario y una conexión con el club que no se improvisa. En un fútbol cada vez más profesionalizado, ese tipo de liderazgo es oro puro.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hay también una lectura simbólica que no debe pasarse por alto. El Atlético de Madrid ha construido gran parte de su identidad reciente sobre la idea de resistencia, de lucha contra contextos adversos, de fidelidad a unos valores que van más allá del resultado inmediato. En el femenino, esa identidad se ha traducido en un proyecto que, pese a las dificultades estructurales del fútbol español, ha sabido mantenerse en la élite y competir de tú a tú con cualquiera. La decisión de Silvia Lloris encaja perfectamente en ese relato. Es una elección que habla de pertenencia, de confianza en el camino elegido y de ambición a largo plazo.

    Para la afición, su continuidad es un motivo de orgullo. En un tiempo en el que los ídolos parecen efímeros, ver a una jugadora apostar por el club refuerza el vínculo emocional con el equipo. La grada entiende estas cosas. Entiende que no todas las decisiones se miden en cifras, que hay gestos que construyen identidad. Y quedarse, cuando se podría haber partido, es uno de esos gestos que se recuerdan.

    En el futuro, cuando se repasen las trayectorias, esta decisión aparecerá como uno de esos puntos de inflexión silenciosos.

    No habrá una fecha exacta ni una foto icónica, pero sí la certeza de que, en un invierno concreto, una jugadora decidió quedarse y eso fortaleció a un equipo campeón. El Atlético de Madrid seguirá compitiendo, ganando y perdiendo, como todos.

    Pero lo hará con la tranquilidad de saber que tiene futbolistas que creen en el proyecto tanto como el club cree en ellas.

    Silvia Lloris ha elegido quedarse. Y en el Atlético de Madrid, donde la palabra compromiso tiene un peso específico, esa elección vale tanto como un título. Es el mejor regalo para un bicampeón de la Copa de la Reina que no se conforma con mirar al pasado, sino que sigue escribiendo su historia con decisiones firmes, silenciosas y profundamente rojiblancas.

    (Fuente: UEFA)

    consolidarse durante cuatro temporadas en el Levante UD, donde acumuló un total de 77 partidos oficiales y se convirtió en una de las defensoras más fiables del proyecto granota, su carrera dio un giro decisivo en el verano de 2024, cuando el Atlético de Madrid apostó por su fichaje como parte de una renovación estratégica de la línea defensiva. Su etapa en Valencia había estado marcada por una progresión constante, por la asimilación temprana de responsabilidades competitivas y por una madurez impropia de su edad, hasta el punto de convertirse en una futbolista reconocible tanto por su regularidad como por su carácter competitivo, una seña de identidad que terminaría encajando de manera natural con el ADN rojiblanco.

    Su llegada al Atlético coincidió con un periodo de transición en el club, en el que se buscaba reforzar la estructura defensiva con perfiles jóvenes pero contrastados, capaces de sostener el ritmo competitivo de la Liga F y, al mismo tiempo, de asumir la exigencia europea. Tras su participación en el Mundial sub-20, del que regresó con un notable crecimiento competitivo y una experiencia internacional que amplió su lectura del juego, se hizo rápidamente con el puesto de titular. No fue una adaptación progresiva ni una irrupción tímida: desde sus primeros encuentros dejó claro que estaba preparada para liderar desde atrás, imponiendo presencia, orden y una intensidad que elevó el nivel de la zaga colchonera.

    Bajo la dirección de Víctor Martín, el Atlético de Madrid encontró en ella una defensora capaz de sostener el sistema desde múltiples registros. Su temporada de debut se cerró con cuatro goles, una cifra especialmente significativa para una futbolista cuya posición principal es la defensa, pero que explica bien una de sus mayores virtudes: la capacidad para influir en ambas áreas. Su aportación ofensiva no responde únicamente a situaciones aisladas de balón parado, sino a una lectura inteligente de los tiempos de llegada, a una agresividad bien medida para atacar segundos balones y a una determinación clara cuando detecta espacios en la frontal o en el segundo palo.

    El curso colectivo del Atlético estuvo marcado por luces y sombras, pero también por una notable resiliencia competitiva. El equipo logró clasificarse para la Liga de Campeones en la última jornada de liga, culminando una remontada clasificatoria que reforzó la identidad competitiva del grupo. Además, alcanzó la final de la Copa de la Reina, demostrando solvencia en eliminatorias a partido único, aunque se quedó a las puertas del éxito. En el plano europeo, la eliminación en la ronda previa de la Liga de Campeones y la caída en semifinales de la Supercopa dejaron un sabor agridulce, pero también expusieron el margen de crecimiento de un proyecto en el que ella fue una de las piezas más fiables a lo largo de la temporada.

    Desde el punto de vista del scouting, su perfil responde al de una defensora moderna, completa y con un alto grado de competitividad. En el plano defensivo destaca por su agresividad controlada en el duelo, tanto en campo abierto como en espacios reducidos. Es una futbolista que no rehúye el contacto, que mide bien cuándo anticipar y cuándo temporizar, y que rara vez queda mal perfilada en situaciones de uno contra uno. Su lectura corporal de la atacante rival le permite orientar las acciones hacia zonas menos peligrosas, cerrando líneas de pase interiores y obligando a jugar por fuera, donde se siente especialmente cómoda defendiendo.

    En el juego aéreo es dominante, no solo por capacidad física sino por timing y determinación. Ataca el balón con convicción, tanto en acciones defensivas como ofensivas, y transmite seguridad al resto de la línea cuando el equipo defiende en bloque bajo. Esta fortaleza se traslada también a las jugadas de estrategia ofensiva, donde su capacidad para ganar el primer contacto y prolongar la acción genera segundas jugadas que el equipo sabe aprovechar.

    Con balón, su evolución ha sido especialmente notable desde sus últimas temporadas en el Levante hasta su consolidación en el Atlético. No es una defensora limitada a despejar o jugar en corto por compromiso: posee una salida de balón limpia, con capacidad para romper líneas mediante pases tensos al interior o cambios de orientación bien ejecutados. Su toma de decisiones es, en general, madura y eficiente; rara vez se precipita, entiende cuándo acelerar el juego y cuándo pausar para reorganizar al equipo. Esta fiabilidad en la circulación permite al Atlético iniciar ataques desde atrás sin renunciar al control, incluso bajo presión alta del rival.

    A nivel táctico, interpreta con solvencia distintos sistemas defensivos. Puede rendir tanto en una línea de cuatro como en una defensa de tres centrales, adaptándose a los ajustes del entrenador sin perder eficacia. En defensa adelantada muestra una buena coordinación con la línea, controla bien la espalda y corrige con rapidez cuando el equipo pierde el balón en zonas comprometidas. En bloque bajo, se muestra disciplinada, mantiene la concentración durante largos tramos sin balón y no pierde la referencia del marcaje ni del espacio.

    Su carácter competitivo es uno de sus grandes diferenciales. Transmite liderazgo desde el comportamiento, no tanto desde el gesto exagerado, sino desde la constancia, la fiabilidad y la intensidad sostenida. Es una futbolista que eleva el nivel de exigencia del entorno, que no desconecta y que responde bien en escenarios de máxima presión, como finales o partidos decisivos por objetivos. Esa mentalidad se refleja también en su regularidad física, con una notable capacidad para sostener el ritmo competitivo a lo largo de la temporada.

    En el plano emocional, su perfil encaja con el de una futbolista que entiende el peso del escudo y la responsabilidad de competir en un club como el Atlético de Madrid. Su adaptación rápida al contexto rojiblanco no fue casual, sino consecuencia de una personalidad competitiva alineada con los valores históricos del club: intensidad, compromiso colectivo y mentalidad ganadora. Esta identificación con el entorno ha facilitado su integración en el vestuario y su crecimiento como referente defensivo a medio plazo.

    Su margen de mejora sigue siendo amplio. En el aspecto ofensivo, puede incrementar aún más su influencia si afina la selección de momentos para incorporarse al ataque y mejora la precisión en el último pase tras conducción. Defensivamente, el reto pasa por seguir puliendo la gestión del riesgo en anticipaciones muy agresivas ante rivales de máxima velocidad, especialmente en competiciones europeas donde el ritmo es más alto y el error se penaliza con mayor severidad.

    En conjunto, su primer año en el Atlético de Madrid confirma que su fichaje no fue una apuesta de futuro sin retorno inmediato, sino una incorporación de rendimiento presente.

    Con apenas unas temporadas en la élite, ya se ha consolidado como una defensora titular en un equipo aspirante a títulos, con impacto real en los resultados y una identidad de juego reconocible. Su trayectoria, desde la regularidad silenciosa en el Levante hasta la exposición máxima en el Atlético y en competiciones internacionales, dibuja el perfil de una futbolista destinada a ser protagonista en los próximos años del fútbol femenino español.

    consolidación de su figura en el Atlético de Madrid no puede entenderse únicamente desde el rendimiento inmediato, sino desde la forma en la que ha ido ampliando su radio de influencia dentro del equipo. A medida que avanzó la temporada, su papel dejó de limitarse a la ejecución estricta de tareas defensivas para convertirse en un eje de equilibrio estructural. El equipo comenzó a apoyarse en su fiabilidad para sostener riesgos ofensivos mayores, sabiendo que detrás existía una futbolista capaz de corregir, ordenar y sostener situaciones de transición defensiva complejas. Esa confianza colectiva se tradujo en un Atlético más atrevido con balón, especialmente en los tramos decisivos de la temporada en los que se jugaba la clasificación europea.

    En el contexto del modelo de Víctor Martín, su perfil encaja especialmente bien por su capacidad para interpretar el juego desde la inteligencia posicional. No es una defensora rígida ni mecánica; entiende el fútbol como un sistema de relaciones y no como una suma de acciones aisladas. Cuando el Atlético construye desde atrás, su colocación suele ser ligeramente escalonada respecto a su pareja de central o al lateral más cercano, facilitando líneas de pase diagonales que rompen la primera presión rival. Esa pequeña ventaja posicional, casi imperceptible para el espectador casual, es clave para evitar pérdidas en zonas comprometidas y para permitir que el equipo progrese con control.

    (Fuente: Teledeporte)

    Uno de los aspectos más interesantes de su evolución es la gestión de los ritmos del partido. En encuentros de alta exigencia emocional, como eliminatorias o partidos decisivos por objetivos, ha demostrado una notable capacidad para enfriar el juego cuando el contexto lo exige. No se precipita en la salida de balón, no busca pases heroicos innecesarios y prioriza la seguridad colectiva sobre el lucimiento individual. Esta madurez competitiva, adquirida en parte durante su experiencia en el Levante y reforzada en torneos internacionales de categorías inferiores, la sitúa en un escalón distinto al de otras defensoras jóvenes que aún están en proceso de aprendizaje emocional.

    Su contribución goleadora, con cuatro tantos en su primera temporada como colchonera, merece un análisis específico porque revela mucho de su mentalidad. No se trata de goles circunstanciales ni fortuitos, sino de acciones en las que demuestra determinación, lectura del espacio y valentía para asumir protagonismo ofensivo. En acciones a balón parado, su comportamiento es agresivo pero inteligente: ataca el primer palo con potencia cuando la jugada lo requiere, pero también sabe fijar defensoras para liberar espacios a compañeras con mejor remate. En jugadas de segunda línea, aparece con timing preciso, aprovechando rechaces o desajustes defensivos para finalizar con contundencia.

    Desde el punto de vista físico, su rendimiento se apoya en una base sólida que le permite sostener duelos continuos sin perder claridad mental. No es una futbolista explosiva en el sentido clásico, pero sí posee una potencia funcional muy bien aplicada al juego real. Su zancada es eficiente, su capacidad para repetir esfuerzos es alta y su resistencia le permite mantener la intensidad defensiva incluso en los minutos finales, cuando muchos partidos se deciden. Esta fortaleza física, combinada con una buena lectura del juego, reduce la necesidad de acciones desesperadas y minimiza el riesgo de faltas innecesarias cerca del área.

    En el juego uno contra uno, especialmente ante delanteras móviles, muestra una virtud cada vez más valorada en el fútbol femenino moderno: la capacidad para defender sin lanzarse. Sabe temporizar, orientar y esperar el momento adecuado para intervenir, utilizando el cuerpo y el posicionamiento antes que el tackle agresivo. Esta cualidad no solo reduce el riesgo de ser superada, sino que permite que el bloque defensivo se reorganice y que las ayudas lleguen en el momento justo. En este sentido, su comprensión del juego colectivo supera con claridad la media de su generación.

    Cuando el Atlético defiende en bloque medio o bajo, su concentración es constante. No se desconecta de la jugada, mantiene siempre la referencia visual de balón y marca, y ajusta su posición en función de los movimientos del resto de la línea. Esta disciplina táctica fue especialmente visible en los partidos de Copa de la Reina, donde el margen de error era mínimo y cada acción defensiva podía decantar una eliminatoria. Su fiabilidad en estos escenarios contribuyó de manera directa a que el equipo alcanzara la final del torneo.

    La experiencia de la ronda previa de la Liga de Campeones, pese a la eliminación, supuso también un aprendizaje relevante en su proceso de crecimiento. En esos partidos, el ritmo, la exigencia técnica y la velocidad de ejecución fueron superiores a los de la competición doméstica. Lejos de verse superada, respondió con personalidad, asumiendo responsabilidades y manteniendo un nivel competitivo acorde al contexto. Estas vivencias, aunque dolorosas desde el punto de vista colectivo, son fundamentales para el desarrollo de futbolistas llamadas a competir de manera habitual en el escenario europeo.

    En comparación con otras defensoras de la Liga F, su perfil destaca por el equilibrio entre contundencia y criterio. No es la central más veloz ni la más técnica, pero combina ambas facetas con una eficacia notable. Frente a defensoras más agresivas pero menos ordenadas, ofrece fiabilidad. Frente a perfiles más elegantes pero menos intensos, aporta carácter. Esa síntesis la convierte en una pieza muy valiosa para equipos con aspiraciones altas, donde el error individual tiene un coste elevado.

    A nivel de liderazgo, su influencia se manifiesta de forma progresiva. No necesita llevar el brazalete para ejercer autoridad; su liderazgo se construye desde el ejemplo, desde la regularidad y desde la exigencia silenciosa. Corrige, orienta y acompaña a sus compañeras, especialmente a las más jóvenes, contribuyendo a una cohesión defensiva que se ha convertido en una de las fortalezas del Atlético en los momentos clave de la temporada.

    Mirando al futuro, su proyección apunta a un rol cada vez más central en el proyecto rojiblanco y en el panorama del fútbol femenino español. Si mantiene esta línea de crecimiento, está llamada a ser una defensora de referencia tanto a nivel de club como en el contexto internacional. Su combinación de juventud, experiencia acumulada, mentalidad competitiva y margen de mejora la sitúa en una posición privilegiada para seguir evolucionando en un entorno de máxima exigencia.

    Su historia, desde la constancia silenciosa en el Levante hasta la exposición total en el Atlético de Madrid, es la de una futbolista que ha sabido construir su carrera desde la coherencia y el trabajo. No ha necesitado atajos ni picos de rendimiento aislados; su crecimiento ha sido sostenido, lógico y respaldado por el rendimiento en el campo. En un fútbol cada vez más analizado y exigente, perfiles como el suyo adquieren un valor diferencial: futbolistas capaces de sostener proyectos, de competir en escenarios límite y de representar una idea clara de juego y de carácter.

    siguiente paso en su evolución tiene que ver con la forma en la que ha comenzado a asumir, de manera casi natural, un rol de correctora global dentro del sistema. A medida que el Atlético fue afinando automatismos y elevando el nivel de riesgo ofensivo, su figura se volvió esencial para equilibrar al equipo en fase de pérdida. Es la futbolista que detecta antes que nadie cuándo una jugada se rompe, cuándo una presión ha sido superada y cuándo es necesario retroceder unos metros para proteger el espacio a la espalda. Esa lectura temprana, muchas veces invisible para el espectador, es uno de los rasgos que diferencian a las defensoras buenas de las realmente determinantes.

    En situaciones de transición defensiva, su comportamiento es especialmente valioso. No entra en pánico ni se precipita; analiza rápidamente la disposición de las atacantes rivales y el posicionamiento de sus propias compañeras para decidir si debe salir al duelo o temporizar. Esta capacidad de decidir en décimas de segundo reduce el impacto de los contraataques rivales y permite que el equipo recupere su estructura. En un fútbol cada vez más rápido y vertical, esta virtud se convierte en un activo estratégico de primer nivel.

    Otro aspecto que ha experimentado una evolución notable es su comunicación dentro del campo. Sin ser una futbolista estridente, su lenguaje corporal y sus indicaciones son claras, constantes y eficaces. Ordena la línea defensiva, ajusta alturas y corrige perfiles, especialmente en momentos de acumulación de centros laterales o de ataques sostenidos del rival. Esta comunicación no solo mejora el rendimiento colectivo, sino que transmite seguridad al resto del equipo, un factor psicológico clave en partidos de alta presión.

    En la salida de balón bajo presión, su serenidad es uno de sus mayores valores. Cuando el rival aprieta con agresividad, no se limita a jugar en horizontal o a despejar sin criterio. Analiza el posicionamiento de las mediocampistas, detecta apoyos interiores y es capaz de filtrar pases que superan líneas, rompiendo la presión y permitiendo que el equipo avance con ventaja. En este sentido, su juego conecta con una tendencia clara del fútbol femenino de élite, donde las defensoras ya no son meras ejecutoras defensivas, sino piezas fundamentales en la construcción del juego.

    Su relación con el lateral del mismo perfil es otro punto fuerte del sistema. Entiende cuándo debe cerrar hacia dentro para permitir la proyección ofensiva de su compañera y cuándo debe mantenerse abierta para proteger el carril. Esta coordinación reduce los desajustes y permite al Atlético atacar con mayor profundidad sin quedar excesivamente expuesto. En defensas de tres centrales, su capacidad para interpretar el rol de central exterior o central más fija amplía las posibilidades tácticas del equipo.

    El contexto competitivo de la temporada también ha servido para reforzar su carácter. Los momentos de frustración, como la eliminación europea o la derrota en la final de la Copa de la Reina, lejos de debilitarla, parecen haber consolidado su mentalidad. En declaraciones posteriores a esos partidos, su discurso se centró más en el aprendizaje y en la responsabilidad colectiva que en la decepción, una muestra de madurez emocional que no siempre es habitual en futbolistas jóvenes con protagonismo creciente.

    Desde el punto de vista del scouting avanzado, su perfil presenta indicadores muy interesantes en términos de consistencia. Mantiene un alto porcentaje de duelos defensivos ganados, una tasa baja de errores no forzados y una fiabilidad elevada en pases bajo presión. Estos datos, combinados con el análisis visual, refuerzan la percepción de que su impacto va más allá de acciones puntuales destacadas; su valor reside en la acumulación de pequeñas decisiones correctas a lo largo de los noventa minutos.

    En el plano internacional, su experiencia en categorías inferiores y su rendimiento en contextos de máxima exigencia la sitúan como una candidata natural a integrarse de forma estable en dinámicas de selección absoluta. Su perfil encaja bien en sistemas que priorizan el orden defensivo, la salida limpia de balón y la capacidad para sostener partidos largos y complejos. Además, su experiencia europea, aunque todavía limitada en número de partidos, aporta un bagaje valioso de cara a futuros ciclos competitivos.

    La comparación con defensoras históricas del Atlético de Madrid permite entender mejor su impacto potencial. Sin replicar exactamente el estilo de ninguna, comparte con las grandes referentes rojiblancas del pasado reciente una combinación de intensidad, fiabilidad y compromiso colectivo. Su capacidad para adaptarse a distintos contextos de partido y para mantener un nivel alto de concentración la coloca en una línea de continuidad con esas figuras que han marcado época en el club.

    A nivel formativo, su trayectoria es un ejemplo de progresión bien gestionada. No quemó etapas de manera precipitada ni se estancó en contextos cómodos. Cada cambio de escenario supuso un desafío mayor, asumido con naturalidad y respaldado por el rendimiento. Este recorrido refuerza la idea de que su crecimiento no es coyuntural, sino estructural, basado en hábitos de trabajo, en inteligencia competitiva y en una comprensión profunda del juego.

    El futuro inmediato plantea nuevos retos: la consolidación definitiva en competiciones europeas, la posibilidad de asumir mayores responsabilidades dentro del vestuario y la exigencia de mantener el nivel en un entorno donde la competencia interna es alta. Sin embargo, su perfil invita al optimismo. Ha demostrado capacidad para adaptarse, para aprender de los errores y para crecer en escenarios de máxima presión.

    En una época en la que el fútbol femenino español sigue ampliando su visibilidad y su nivel competitivo, figuras como la suya representan un tipo de futbolista especialmente valioso: sólida, fiable, con carácter y con una comprensión del juego que va más allá de lo puramente físico o técnico. Su historia no es la de una irrupción fugaz, sino la de una construcción paciente y coherente, destinada a sostener proyectos ambiciosos y a dejar huella a largo plazo.

    El palmarés de Silvia Lloris no se explica desde la acumulación masiva de títulos, sino desde una trayectoria construida en escenarios de alta exigencia competitiva, con presencia constante en fases finales y en equipos protagonistas del fútbol femenino español. Formada y consolidada en la élite con el Levante UD, disputó durante cuatro temporadas un total de 77 encuentros oficiales, participando en campañas en las que el conjunto granota se mantuvo como un rival incómodo para los grandes y como un habitual de la zona media-alta de la tabla, asentándose en la Liga F y compitiendo con regularidad en eliminatorias nacionales. Su crecimiento en ese contexto le permitió adquirir experiencia estructural, continuidad competitiva y una madurez táctica que sería determinante para el siguiente salto de su carrera.

    Ese salto llegó en el verano de 2024 con su fichaje por el Atlético de Madrid, un movimiento que la situó de lleno en la pelea por los grandes objetivos. En su primera temporada como rojiblanca se convirtió rápidamente en titular tras su regreso del Mundial sub-20, asentándose como una de las defensoras más fiables del equipo. A nivel colectivo, ese curso dejó hitos relevantes en su palmarés: clasificación para la Liga de Campeones lograda en la última jornada de liga, subcampeonato de la Copa de la Reina tras alcanzar la final y presencia en la Supercopa de España, donde el Atlético alcanzó las semifinales. Aunque la eliminación en la ronda previa de la Champions impidió ampliar su experiencia continental, esa participación forma parte ya de su bagaje competitivo en torneos UEFA, un valor añadido en la carrera de cualquier futbolista de su perfil.

    En el plano internacional, su palmarés se completa con su participación en competiciones de selecciones inferiores, destacando su presencia en el Mundial sub-20, una experiencia que reforzó su carácter competitivo y su exposición al máximo nivel internacional, y que terminó de consolidarla como una futbolista preparada para asumir responsabilidades en clubes aspirantes a títulos.

    Sus estadísticas como rojiblanca refuerzan la dimensión de su impacto. En su primer año con el Atlético de Madrid firmó cuatro goles oficiales desde la defensa, una cifra notable que subraya su influencia en ambas áreas. Más allá del número, varios de esos tantos tuvieron un peso simbólico y emocional importante, especialmente el golazo de larga distancia que marcó en Alcalá de Henares en el derbi ante el Real Madrid. Un disparo lejano, potente y preciso, que superó a Misa Rodríguez y que se convirtió en una de las imágenes de la temporada, pese a que el Atlético terminó cayendo por 1-2 en un partido marcado por el doblete de Linda Caicedo. Aquel gol no solo evidenció su calidad técnica y su personalidad para asumir riesgos, sino también su capacidad para aparecer en los grandes escenarios, incluso cuando el contexto era adverso.

    El valor de su permanencia en el Atlético de Madrid adquiere una dimensión especial si se tiene en cuenta el fuerte interés mostrado por clubes internacionales como Monterrey. En un mercado cada vez más globalizado y competitivo, donde las ofertas económicas y deportivas llegan desde múltiples frentes, su decisión de quedarse refuerza la identidad del proyecto rojiblanco y envía un mensaje claro de compromiso y ambición compartida. Apostar por continuar no es solo una elección profesional, es una declaración de intenciones: la de una futbolista que cree en el crecimiento del equipo, que quiere ser parte central de su evolución y que entiende que los proyectos sólidos se construyen con continuidad, carácter y liderazgo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Silvia Lloris representa ese tipo de futbolista que da sentido a los procesos largos, que convierte la confianza del club en rendimiento sobre el césped y que encarna una idea de pertenencia cada vez más valiosa en el fútbol moderno. Su palmarés, todavía en construcción, no se mide únicamente en trofeos levantados, sino en finales jugadas, clasificaciones logradas, partidos decisivos disputados y decisiones firmes tomadas en momentos clave. Que haya decidido quedarse cuando otros llamaban a su puerta no es un detalle menor: es una victoria silenciosa del Atlético de Madrid y una promesa de que lo mejor de su historia rojiblanca aún está por escribirse.

    (Fuente: Liga F Moeve)

  • Noticia | Gaby ya tendría fecha de debut en la Liga MX Femenil

    (Fuente: Getty imágenes)

    🔲 La pivote sudamericana vive sus últimos momentos como rojiblanca y ya se encuentra en México para cerrar su traspaso.

    La salida de Gabriela Antonia García Segura (2 de abril de 1997; TunapuyVenezuela), comienza a darse por sentada en Madrid.

    Su llegada a España se produjo en 2017 cuando el Deportivo Abanca la sedujo y firmó procedente del Estudiantes de Guárico Fútbol Club y en Galicia se exhibió con la camiseta del cuadro gallego en el que por entonces también militaban estrellas de la talla de Misa Rodríguez, Teresa Abelleira o Athenea del Castillo.

    La internacional absoluta por Venezuela se salió en la Ciudad Deportiva de Abegondo y fue “robada” por la Real Sociedad de Fútbol que entrenaba Natalia Arroyo.

    La actual directora técnica del Aston Villa explotó las virtudes de la mediocampista y su despliegue llamó la atención de un Atlético de Madrid que pagó su traspaso con el aval de su antiguo representante Roberto Ricobaldi, quien pasó a la disciplina colchonera al igual que la ex del Deportivo de La Coruña.

    El tres veces campeón de la Liga Profesional de Fútbol Femenino destacó su juego aéreo y la definió como «polivalente en medio campo, contundente en defensa y con mucha calidad en el juego ofensivo».

    En el club rojiblanco fue titular habitual en la posición de mediocentro y fue elegida mejor jugadora del mes de enero de 2024.

    Cayeron eliminadas en la semifinal de la Supercopa y en el mes de febrero tuvieron varios duelos directos en liga en los que no se obtuvieron buenos resultados y se distanciaron de los puestos de cabeza. Tras la eliminación de Copa en semifinales y un mal resultado liguero Manolo Cano fue destituido y lo sustituyó el entrenador del segundo filial Arturo Ruiz. Encadenaron varias victorias consecutivas y finalmente lograron el objetivo de clasificarse para la Liga de Campeones tras ser terceras en liga.

    En su segundo año siguió siendo la pivote defensivo titular del equipo, siendo una de las jugadoras con más minutos disputados.

    El Atlético de Madrid, dirigido este año por Víctor Martín, se clasificó para la Liga de Campeones en la última jornada y alcanzó la final de la Copa de la Reina, aunque cayó en la ronda previa de la competición europea y en la semifinal de la Supercopa de España.

    En su tercera temporada de rojiblanca volvió a ser titular indiscutible, siendo una de las futbolistas que más minutos acumula sobre el terreno de juego.

    De 28 años, la futbolista ya se habría sometido a los exámenes médicos correspondientes, paso previo a firmar su contrato con el equipo de Ángel Villacampa para reforzar al América en el mercado invernal.

    García quedaba libre el próximo 30 de junio de 2026 y todo hacía indicar que Lola Romero no tendría previsto proponerle una extensión de su vínculo, al encontrarse trabajando en la llegada de una centrocampista nórdica a petición de Víctor Martín Alba, por lo que su partida no será tan traumática.

    En lo que llevamos de campaña, casi toda la primera vuelta en la Liga F Moeve, la ocho ha disputado 21 encuentros entre todas las competiciones para hacer un total de ochenta con el actual subcampeón de la Copa de la Reina Iberdrola e incluso celebró cinco dianas que sumadas a las de otros años hacen un global de once.

    A pesar de que ha sido una titular asidua desde su aterrizaje, muchos son los que piensan que podría haber tenido un papel aún más importante, defraudando al respetable en ocasiones, algo que también sucedió con otra ex realista como es Maitane López, ahora en Estados Unidos.

    Según indica el periodista azteca Andrés Islas, la vinotinto se encuentra ya en la zona de Coapa, donde se ubica el Centro de Alto Rendimiento del Club América y aguarda a que en Madrid notifiquen oficialmente su adiós para empezar a pensar en clave azulcrema y su debut llegaría en la segunda jornada del Torneo Clausura donde Las Águilas se batirán el cobre ante el Tijuana el próximo sábado, 11 de enero de 2026, a las 05:00 horario peninsular en el Estadio Caliente.

    El periplo de Gaby en el Atlético de Madrid es agua pasada y en los despachos se trabaja a destajo para intentar que su traspaso no agite la tranquilidad de Viti y según hemos podido saber en “El Partido de Manu”, se explora la opción de comprar a Júlia Bartel toda vez que la exjugadora del Barcelona termine su cesión en la capital de parte del Chelsea Football Club, en una operación a la que hemos de estar pendientes en los próximos meses.

  • Reportaje | Amaiur Sarriegui, el futuro de los goles

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟧 La veinte colchonera es analizada al detalle en “El Partido de Manu” en un relato periodístico sin igual.

    (Fuente: Puma)

    Uno de los grandes atractivos de los que dispone el Atlético de Madrid en el curso 2025-2026 es ver a Amaiur Sarriegui vestida de rojo y blanco.

    La llegada de la futbolista del año 2000 fue adelantada por este medio, cuando nadie hablaba del tema el pasado 22 de abril de 2025.

    Descrita como la fuerza emergente del actual subcampeón de la Copa de la Reina Iberdrola, la de Tolosa se ha consolidado como una de las figuras con mayor potencial, presente y futuro del balompié practicado por mujeres en España.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Amaiur Sarriegi Isasa (San Sebastián, 13 de diciembre de 2000) es a sus 26 años de edad una atacante icónica de la Liga F Moeve.

    (Fuente: UEFA)

    Su trayectoria es ascendente en el fútbol femenino español. Nacida en Tolosa, su recorrido profesional la llevó desde las canteras vascas hasta vestir la camiseta del Atlético de Madrid Femenino, uno de los equipos más competitivos de Europa.

    Técnica depurada, visión de juego y personalidad firme son algunas de las características que definen a Sarriegi. Sin embargo, su historia no solo se resume en estadísticas. Detrás de cada pase decisivo y cada sprint se encuentra una jugadora que ha trabajado con disciplina para transformar su pasión en excelencia deportiva.

    Amaiur Sarriegi no llegó al fútbol de élite por azar ni por un golpe de fortuna. Su camino, como el de tantas futbolistas formadas lejos de los grandes focos, se construyó desde abajo, con paciencia, constancia y una progresión sostenida que fue moldeando a una jugadora completa, competitiva y preparada para asumir retos mayores. Su historia comienza en el País Vasco, una tierra con una profunda tradición futbolística y con uno de los ecosistemas de fútbol femenino más sólidos del Estado, donde clubes históricos han trabajado durante décadas en la formación de talento desde edades tempranas.

    Sus primeros pasos los dio en el Añorga KKE, uno de los clubes de referencia del fútbol femenino vasco en categorías inferiores. El Añorga no es solo un equipo, sino una auténtica cantera de futbolistas, un espacio de formación integral donde muchas jugadoras han aprendido no solo a competir, sino a entender el juego, a convivir en un vestuario exigente y a desarrollar una mentalidad profesional desde edades muy tempranas. En ese entorno comenzó a forjarse Amaiur, destacando pronto por su capacidad técnica, su inteligencia en el juego y una personalidad competitiva que la diferenciaba dentro del grupo.

    Durante sus años en categorías inferiores, su crecimiento fue constante. En la categoría cadete, Amaiur dio un salto evidente en rendimiento y madurez futbolística. Ya no era solo una promesa, sino una jugadora capaz de marcar diferencias, de asumir responsabilidades y de influir en el juego colectivo. Su lectura de los espacios, su llegada desde segunda línea y su capacidad para finalizar jugadas empezaron a convertirla en una pieza clave para su equipo. Ese rendimiento no pasó desapercibido y le abrió la puerta al equipo B del Añorga, un paso decisivo que marcaba la transición entre el fútbol formativo y el competitivo.

    El salto al filial supuso un cambio importante. El ritmo de juego, la exigencia física y la responsabilidad eran mayores, pero Amaiur respondió con naturalidad. Su adaptación fue rápida, mostrando una madurez impropia de su edad y una capacidad notable para entender lo que requería cada partido. Esa progresión le permitió alcanzar uno de los primeros hitos de su carrera: el debut con el primer equipo del Añorga en Primera Nacional durante la temporada 2015-2016. Era el premio a años de trabajo silencioso y, al mismo tiempo, el inicio de una nueva etapa en la que empezaba a asomarse al fútbol sénior de máximo nivel.

    Ese debut no fue anecdótico. Supuso una confirmación de que estaba preparada para competir en categorías superiores. Amaiur no se limitó a cumplir, sino que empezó a consolidarse como una futbolista fiable, capaz de aportar tanto en el juego ofensivo como en el equilibrio del equipo. Su presencia en el campo transmitía seguridad y ambición, dos cualidades que terminarían definiendo su carrera.

    El siguiente gran paso llegó en el verano de 2017, cuando fichó por el Athletic Club B, uno de los filiales más competitivos y exigentes del fútbol femenino español. Integrarse en la estructura del Athletic no es una cuestión menor. El club bilbaíno posee una identidad muy marcada, una filosofía reconocible y una presión constante por el rendimiento, incluso en sus equipos filiales. Para Amaiur, aquel fichaje representaba una oportunidad extraordinaria para seguir creciendo, pero también un desafío que exigía regularidad, carácter y capacidad de adaptación.

    Durante tres temporadas, Amaiur defendió la camiseta del Athletic Club B en Primera Nacional, convirtiéndose en una de las jugadoras más determinantes del equipo. Su rendimiento fue notablemente constante, una cualidad especialmente valorada en el fútbol de formación avanzada. Temporada tras temporada, logró superar la barrera de los diez goles, una cifra muy significativa para una futbolista con perfil de centrocampista ofensiva o mediapunta, capaz de generar juego y, al mismo tiempo, de finalizarlo.

    Más allá de los números, su influencia en el equipo fue creciendo. Amaiur se convirtió en una futbolista alrededor de la cual giraba gran parte del juego ofensivo del filial. Su capacidad para aparecer entre líneas, para filtrar pases decisivos y para llegar al área en el momento justo la transformaron en una amenaza constante para las defensas rivales. Esa regularidad goleadora hablaba no solo de talento, sino de una mentalidad competitiva sólida y de una comprensión profunda del juego.

    La temporada 2018-2019 supuso un punto de inflexión colectivo. El Athletic Club B logró el ascenso a la nueva categoría Reto Iberdrola, la Segunda División femenina de España, un logro que situaba al equipo en un escenario más exigente y con mayor visibilidad. Amaiur fue una pieza importante en ese ascenso, aportando goles, liderazgo y continuidad en el rendimiento. El salto de categoría confirmaba que su progresión no se había detenido y que estaba preparada para competir en un entorno todavía más competitivo.

    El curso 2019-2020 fue, en muchos aspectos, uno de los más significativos de su etapa en el filial rojiblanco. A nivel individual, firmó una temporada sobresaliente, marcando 13 goles y convirtiéndose en la máxima goleadora del equipo. Su capacidad para decidir partidos, para aparecer en los momentos clave y para asumir galones dentro del vestuario quedó patente a lo largo del campeonato. A nivel colectivo, el Athletic Club B se proclamó campeón de su grupo, en una temporada que quedaría marcada para siempre por la irrupción de la pandemia de Covid-19, que obligó a suspender la competición cuando aún restaban ocho jornadas por disputarse.

    Aquel campeonato tuvo un sabor agridulce. Por un lado, confirmaba el excelente trabajo del equipo y el crecimiento de jugadoras como Amaiur; por otro, la suspensión de la competición privó al grupo de cerrar la temporada sobre el terreno de juego. Sin embargo, el rendimiento mostrado hasta ese momento fue suficiente para validar el éxito del proyecto y el nivel competitivo del filial.

    Esa misma temporada trajo consigo otro hito fundamental en la carrera de Amaiur Sarriegi: su debut con el primer equipo del Athletic Club en Primera División. El 19 de octubre, frente al Real Betis, Amaiur dio el salto definitivo a la élite del fútbol femenino español. No era un paso menor. Vestir la camiseta del primer equipo del Athletic en la máxima categoría supone una responsabilidad enorme, tanto por la historia del club como por la exigencia de su afición y de su estructura deportiva.

    A lo largo de esa temporada, Amaiur disputó cuatro partidos en Primera División, una experiencia que le permitió conocer de primera mano el nivel de la élite, el ritmo de los partidos, la exigencia táctica y la importancia de cada detalle. Aquellos minutos fueron una inversión de futuro, un aprendizaje acelerado que completaba su etapa formativa y la preparaba para afrontar nuevos retos.

    El recorrido de Amaiur Sarriegi hasta ese punto es el reflejo de una progresión construida con coherencia. Desde el Añorga KKE hasta el Athletic Club, pasando por filiales, ascensos, campeonatos y debuts en la máxima categoría, su carrera no ha estado marcada por atajos, sino por una evolución sostenida. Cada etapa cumplió una función concreta en su desarrollo como futbolista: la formación técnica, la adaptación al fútbol sénior, la regularidad competitiva, el liderazgo dentro del equipo y, finalmente, el contacto con la élite.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Este camino explica, en gran medida, la jugadora que es hoy. Una futbolista con fundamentos sólidos, con experiencia en diferentes contextos competitivos y con una mentalidad preparada para asumir desafíos mayores. Su historia también es representativa de una generación de futbolistas que han crecido al mismo tiempo que lo hacía el fútbol femenino en España, aprovechando estructuras cada vez más profesionalizadas, pero sin perder el vínculo con los clubes de base que hicieron posible su desarrollo.

    En un fútbol cada vez más exigente y globalizado, el recorrido de Amaiur Sarriegi pone en valor la importancia de la formación, la paciencia y la constancia. No se trata solo de talento, sino de saber construir una carrera paso a paso, entendiendo cada etapa como una oportunidad de aprendizaje. Desde los campos del Añorga hasta los estadios de Primera División, su trayectoria es la de una futbolista que ha sabido crecer sin perder la esencia, preparada para seguir escribiendo capítulos importantes en su carrera deportiva.

    Desde su llegada a San Sebastián, Amaiur Sarriegi no solo se incorporó a la Real Sociedad Femenina como una futbolista más: comenzó, casi sin que nadie lo supiera aún, un proceso de construcción identitaria que terminaría marcando una era. Su historia en el club txuri-urdin es la de una delantera que creció a la par que el equipo, que maduró mientras la Real reclamaba su lugar entre la élite y que, a través de goles, movimientos, liderazgo y momentos decisivos, acabó convirtiéndose en uno de los nombres propios del fútbol femenino español de la primera mitad de la década.

    La temporada 2020-2021 supuso un punto de inflexión tanto para la Real Sociedad como para la propia Amaiur. Su fichaje por el club donostiarra, procedente del Athletic Club, se produjo en un contexto complejo: el fútbol femenino vivía una transformación estructural, con plantillas en proceso de profesionalización y con equipos que buscaban consolidar proyectos ambiciosos sin perder identidad.

    Desde el primer día, Amaiur encajó en la idea de juego de la Real. No fue un encaje inmediato desde el nombre, sino desde el perfil futbolístico: una delantera móvil, con capacidad para atacar el espacio, con olfato goleador y una lectura del juego que le permitía asociarse y generar ventajas más allá del área. Aquella primera temporada fue, sencillamente, explosiva.

    En 26 partidos de liga marcó 12 goles, una cifra que no solo la colocó entre las máximas goleadoras del campeonato, sino que la convirtió en una de las grandes revelaciones de toda la Primera División. Cada tanto suyo parecía confirmar que la Real había acertado con una apuesta que combinaba presente y futuro. No eran goles aislados o circunstanciales: eran goles que sostenían puntos, que abrían partidos cerrados y que transmitían una sensación de fiabilidad ofensiva que el equipo llevaba tiempo buscando.

    la primera temporada fue la de la sorpresa, la 2021-22 fue la de la confirmación absoluta. Amaiur no solo mantuvo el nivel: lo elevó. El club lo entendió así desde el principio y decidió convertirla en una de las caras visibles del proyecto. Su renovación hasta 2025 fue un mensaje claro al vestuario y a la competición: la Real quería crecer alrededor de futbolistas como ella.

    El gesto simbólico fue igual de potente: se le otorgó el dorsal número 7, un número históricamente reservado a jugadoras con peso específico, con liderazgo y con responsabilidad ofensiva. Amaiur asumió ese rol sin estridencias, pero con una madurez que sorprendió incluso dentro del club.

    En el terreno de juego, la respuesta fue rotunda. Firmó la mejor temporada de su carrera hasta ese momento amén de 17 goles y 9 asistencias.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Pero más allá de las cifras individuales, su impacto fue decisivo en el rendimiento colectivo. La Real Sociedad alcanzó la segunda posición en la clasificación liguera, firmando la mejor temporada de su historia hasta ese momento y logrando la primera clasificación para la UEFA Women’s Champions League.

    Amaiur fue protagonista directa de ese hito. Sus goles no llegaron en contextos cómodos, sino en partidos clave, ante rivales directos, en momentos donde la presión era máxima. Supo convivir con el foco mediático y con las expectativas crecientes, demostrando una capacidad competitiva que la consolidó como una de las delanteras más fiables del campeonato.

    La temporada 2022-2023 no fue una repetición mecánica de la anterior. Fue, en realidad, el curso en el que Amaiur terminó de definirse como atacante total. Ya no era solo una goleadora: era una futbolista que entendía los tiempos del partido, que sabía cuándo acelerar y cuándo pausar, cuándo atacar el primer palo y cuándo aparecer entre líneas.

    Combinó con regularidad en liga, mantuvo su cuota goleadora y se convirtió en una amenaza constante para cualquier esquema defensivo. Su movilidad desordenaba a las defensas rivales; sus desmarques generaban espacios para las segundas líneas; su trabajo aéreo añadía una dimensión extra al ataque realista.

    Ese curso confirmó que su proyección no era coyuntural. Amaiur se consolidó como una de las piezas creativas y finales del conjunto donostiarra, participando de forma activa en la rotación ofensiva del primer equipo y manteniendo una regularidad que muy pocas delanteras jóvenes eran capaces de sostener en la élite.

    La Real Sociedad no solo tenía una goleadora: tenía una futbolista alrededor de la cual se podía estructurar el juego ofensivo.

    temporada 2023-24 representó para Amaiur Sarriegi un punto de inflexión menos evidente en los titulares, pero profundamente significativo en su evolución como futbolista. Fue un curso marcado por los contrastes: la Real Sociedad vivió una campaña irregular en liga, pero alcanzó uno de los hitos más importantes de su historia reciente al clasificarse para la final de la Copa de la Reina. En ese contexto complejo, Amaiur volvió a demostrar que su valor iba mucho más allá de las cifras puramente goleadoras.

    Desde el inicio del campeonato, la delantera asumió un rol de referencia estable dentro del once. Ya no era la jugadora revelación ni la joven promesa en crecimiento: era una futbolista consolidada, una de las líderes silenciosas del vestuario, una pieza imprescindible en el engranaje ofensivo del equipo. Su titularidad habitual fue la confirmación de la confianza absoluta del cuerpo técnico en su capacidad para sostener el ataque incluso en los momentos más delicados.

    Participó en 23 partidos de liga, una cifra que refleja su continuidad y fiabilidad física en una temporada exigente. En términos goleadores, cerró el curso con 2 goles en competición liguera, un registro modesto en comparación con campañas anteriores, pero que no debe analizarse de forma aislada. La Real Sociedad atravesó una fase de reajuste colectivo, con cambios en dinámicas ofensivas, menor producción global y una mayor exigencia táctica para las delanteras, obligadas a trabajar más lejos del área y a priorizar el juego asociativo.

    En ese escenario, Amaiur destacó por su versatilidad. Supo adaptarse a distintos roles: como referencia ofensiva, como segunda punta, como apoyo constante para las llegadas desde segunda línea. Su lectura del juego y su capacidad para ofrecer soluciones en ataque combinado fueron fundamentales para sostener al equipo en los tramos más irregulares del campeonato.

    La liga terminó con la Real Sociedad en séptima posición, un resultado que quedó por debajo de las expectativas generadas en años anteriores. Sin embargo, el verdadero relato de la temporada se escribió en la Copa de la Reina. Partido a partido, eliminatoria a eliminatoria, el equipo fue creciendo en competitividad, carácter y ambición, hasta alcanzar una final histórica.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Amaiur fue una figura clave en ese camino. No siempre desde el gol, pero sí desde el trabajo invisible: fijando centrales, liberando espacios, presionando la salida de balón rival y apareciendo en los momentos donde el equipo necesitaba respirar. Su liderazgo, cada vez más evidente, se expresó en gestos, en actitud y en una conexión especial con la grada, que reconocía en ella a una futbolista comprometida con el escudo.

    Ese curso fue, en definitiva, el de la consistencia. El de una delantera joven que entendió que crecer también implica atravesar momentos menos brillantes sin perder influencia ni identidad. Esa regularidad y esa madurez acabaron otorgándole una visibilidad creciente más allá de San Sebastián, reforzando su estatus dentro del panorama nacional.

    La temporada 2024-25 fue el cierre de un ciclo. Sin que todavía se supiera oficialmente que sería su último año como txuri-urdin, el curso estuvo impregnado de una sensación de culminación, de madurez plena, de futbolista preparada para un nuevo desafío.

    Desde el primer tramo de la temporada, Amaiur recuperó protagonismo goleador. Volvió a sentirse cómoda en el área, a encontrar espacios con naturalidad y a imponer su instinto en los metros finales. A lo largo del curso, firmó 13 goles en todas las competiciones, una cifra que reflejó no solo su eficacia, sino también su capacidad para aparecer en partidos decisivos.

    Entre sus actuaciones más destacadas se encuentra un doblete ante el Granada CF, una exhibición de oportunismo, lectura del área y contundencia que recordó a la mejor versión de la delantera. Además, fue protagonista en competiciones del KO, marcando goles decisivos en la Supercopa y en la Copa de la Reina, confirmando su condición de jugadora para las grandes citas.

    La Real Sociedad cerró la temporada en sexta posición en la Liga F, un resultado competitivo que devolvió al equipo a la zona noble del campeonato tras el curso anterior. En la Supercopa, el conjunto donostiarra volvió a alcanzar las semifinales, consolidando su presencia habitual entre los equipos más fuertes del fútbol femenino español.

    Amaiur fue, una vez más, una de las referencias ofensivas del equipo. Su rol combinó experiencia y ambición: lideró a las más jóvenes, sostuvo al equipo en los momentos de dificultad y asumió la responsabilidad cuando el balón quemaba. Ya no necesitaba reivindicarse; su trayectoria hablaba por ella.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El 4 de julio de 2025 se confirmó oficialmente su fichaje por el Atlético de Madrid, poniendo fin a una etapa de cinco temporadas en la Real Sociedad. El anuncio no fue solo una noticia de mercado: fue el cierre de un capítulo fundamental en la historia reciente del club y en la carrera de la futbolista.

    Amaiur se marchó dejando un legado tangible y simbólico. En cifras, acumuló 55 goles con la camiseta txuri-urdin, repartidos a lo largo de competiciones nacionales e internacionales. En impacto, dejó algo más difícil de cuantificar: una forma de entender el juego ofensivo, una referencia para futuras generaciones y la certeza de que la Real Sociedad había sido capaz de formar y sostener a una de las delanteras más completas del campeonato durante un lustro.

    Su paso por San Sebastián fue el de una futbolista que llegó para crecer y acabó marchándose como una de las grandes protagonistas de la historia moderna del club. Fue testigo y partícipe de la primera clasificación para la Champions League, de finales coperas, de noches europeas y de temporadas que consolidaron a la Real Sociedad de Fútbol como un proyecto estable y ambicioso.

    La historia de Amaiur en la Real Sociedad no se explica únicamente a través de goles o clasificaciones. Se explica desde la evolución: de revelación a líder, de promesa a referencia, de joven talento a futbolista madura preparada para asumir nuevos retos en uno de los grandes del país.

    San Sebastián fue el escenario donde se construyó una delantera total. Y aunque su camino continuó lejos de Zubieta, la huella que dejó permanece inscrita en la memoria colectiva del club, en las gradas de Anoeta y en cada aficionada y aficionado que la vio crecer, celebrar, resistir y despedirse con la serenidad de quien sabe que ha cumplido una etapa esencial de su carrera.

    Para comprender en toda su dimensión la etapa de Amaiur Sarriegi en la Real Sociedad es imprescindible entender el contexto del club en el que se desarrolló. La Real no era, en 2020, un gigante consolidado del fútbol femenino español, pero sí un proyecto en plena ebullición: una estructura que apostaba por la estabilidad, por la identidad de juego y por la construcción a medio y largo plazo.

    Amaiur llegó en el momento exacto. Su crecimiento individual se entrelazó con el crecimiento colectivo del equipo. No fue una futbolista que aterrizara en un ecosistema ya terminado, sino una que ayudó a definirlo. La Real Sociedad fue evolucionando desde un equipo competitivo hacia un conjunto con ambición europea, y Amaiur estuvo presente en cada uno de esos pasos.

    En ese sentido, su figura se convirtió en un símbolo del proyecto. Representaba la apuesta por el talento nacional, por jugadoras capaces de asumir responsabilidades desde jóvenes y por un modelo ofensivo que no se limitaba a la eficacia, sino que buscaba también la propuesta, la presión alta y el protagonismo con balón.

    Uno de los aspectos más relevantes —y a menudo menos visibles— de la trayectoria de Amaiur en la Real Sociedad fue su evolución táctica. En su primera temporada, su rol estaba claramente definido: atacar el área, finalizar jugadas, aprovechar espacios y ser la referencia ofensiva. Con el paso de los años, su papel se volvió mucho más complejo.

    Los distintos cuerpos técnicos fueron adaptando su posición y funciones según las necesidades del equipo. Amaiur aprendió a jugar:

    como delantera centro clásica, fijando centrales y atacando centros laterales; como segunda punta, cayendo a zonas intermedias para asociarse; e incluso como atacante que partía desde banda, generando superioridades y liberando el carril central.

    Su movilidad se convirtió en un problema constante para las defensas rivales. No era una delantera estática: sabía cuándo abandonar el área para atraer marcas y cuándo aparecer en el momento justo. Esa inteligencia táctica fue clave para que la Real Sociedad pudiera variar registros ofensivos sin perder profundidad.

    Especialmente a partir de la temporada 2022-23, su influencia en el juego sin balón fue tan importante como su aportación directa en goles. Presionaba con criterio, lideraba la primera línea defensiva y entendía perfectamente cuándo activar al bloque. Ese trabajo silencioso explica por qué su presencia en el once fue innegociable incluso en temporadas con menor producción goleadora.

    Amaiur nunca fue una futbolista de grandes gestos mediáticos ni de declaraciones grandilocuentes. Su liderazgo fue siempre orgánico, construido desde el día a día, desde el ejemplo y desde la constancia. Con el paso de las temporadas, se convirtió en una de las voces respetadas del vestuario, especialmente para las jugadoras más jóvenes que llegaban al primer equipo.

    Ese liderazgo se manifestó de múltiples formas:

    en su compromiso con los entrenamientos, en su actitud en los momentos de dificultad, en su capacidad para asumir responsabilidades sin necesidad de ser la protagonista constante.

    Cuando la Real Sociedad atravesó fases irregulares, Amaiur fue una de las futbolistas que sostuvo al grupo desde la estabilidad emocional. No era solo una delantera que marcaba goles; era una jugadora que entendía los tiempos del proyecto y que sabía convivir con la exigencia sin romper el equilibrio interno.

    Toda etapa histórica se construye a partir de momentos concretos. En el caso de Amaiur, su paso por la Real Sociedad estuvo marcado por una serie de partidos que quedaron grabados en la memoria colectiva del club.

    La temporada 2021-2022, en particular, dejó varias actuaciones que explican por qué fue considerada una de las delanteras más determinantes del campeonato. Sus goles en encuentros directos por la zona alta de la tabla no solo aportaron puntos: enviaron un mensaje claro al resto de la liga. La Real Sociedad no era una aspirante circunstancial; era un equipo preparado para competir por todo.

    En competiciones del KO, Amaiur demostró una capacidad especial para aparecer en los momentos decisivos. Ya fuera en eliminatorias de Copa de la Reina o en partidos de Supercopa, su instinto competitivo se intensificaba. Goles que rompían empates, acciones que cambiaban inercias y una presencia constante en las áreas rivales en los tramos finales de los partidos.

    Ese gen competitivo fue especialmente visible en su última temporada, cuando sus tantos en Supercopa y Copa de la Reina reafirmaron su condición de futbolista para grandes escenarios. No todos los goles pesan lo mismo, y muchos de los suyos tuvieron un valor simbólico añadido.

    conexión entre Amaiur y la afición de la Real Sociedad se construyó de forma progresiva y sincera. No fue inmediata ni impostada. Se forjó a través del tiempo, de la regularidad y del compromiso visible en el campo.

    Anoeta —y, antes, Zubieta— fue testigo de su crecimiento. La grada reconocía en ella a una futbolista que sentía el escudo, que celebraba los goles con intensidad contenida y que asumía las derrotas con responsabilidad. Esa identificación generó un vínculo especial, basado más en el respeto que en la idolatría, pero no por ello menos profundo.

    Con el paso de los años, su figura se convirtió en una de las más representativas del equipo. No solo por su rendimiento, sino porque simbolizaba una etapa de crecimiento colectivo que la afición vivió con orgullo: clasificaciones históricas, noches europeas y la sensación de que la Real Sociedad Femenina había llegado para quedarse entre las mejores.

    Cuando se anunció su fichaje por el Atlético de Madrid, el sentimiento dominante no fue el de sorpresa, sino el de comprensión. Tras cinco temporadas de crecimiento continuo, Amaiur había alcanzado un punto de madurez que pedía un nuevo desafío. La Real Sociedad había sido el lugar donde se había consolidado como futbolista de élite; el siguiente paso exigía otro contexto competitivo.

    El adiós no estuvo marcado por rupturas ni conflictos. Fue un cierre de ciclo natural, casi inevitable. La Real perdía a una de sus grandes referentes, pero lo hacía con la satisfacción de haber sido parte fundamental de su desarrollo. Amaiur, por su parte, se marchaba dejando una huella clara, sin deudas pendientes.

    El anuncio del fichaje por el Atlético de Madrid cerró un ciclo de cinco años con la Real. No fue un adiós dramático, pero sí cargado de simbolismo.

    Representó el paso de una futbolista que creció dentro de un proyecto a otra etapa donde su capacidad y experiencia serían puestas a prueba en un club con aspiraciones europeas más consolidadas.

    El 4 de julio de 2025 marcó oficialmente la transición. Los medios, afición y compañeros reconocieron su impacto, no solo por goles y asistencias, sino por el carácter, la profesionalidad y la influencia silenciosa en el vestuario. Su marcha dejó un hueco que tardaría en cubrirse, y un ejemplo a seguir para las jóvenes promesas que la miraban como referente.

    Cinco temporadas, 55 goles, finales, clasificación europea y un liderazgo silencioso conforman un recorrido que no termina con su salida. La Real Sociedad sigue evolucionando, pero lleva consigo la marca de una futbolista que definió una era, inspiró a las jóvenes y consolidó un proyecto ambicioso.

    (Fuente: Getty imágenes)

    El paso de Amaiur Sarriegi por San Sebastián es, sin duda, un capítulo que quedará en los libros de historia del club, no como un episodio aislado, sino como la historia de una delantera que creció con su equipo, que enfrentó desafíos y que, al marcharse, lo hizo dejando una huella imborrable.

    (Fuente: UEFA)

    principios de julio de 2025, el Atlético de Madrid confirmó la llegada de Amaiur Sarriegi, cerrando un fichaje que no solo tenía un significado individual, sino también estratégico para el club colchonero. La incorporación de la delantera no se interpretó únicamente como un refuerzo más en la plantilla, sino como una apuesta táctica y conceptual: el Atlético buscaba una jugadora capaz de aportar movilidad, gol y conectividad con el mediocampo, elementos que en la ofensiva rojiblanca se habían identificado como áreas a potenciar.

    La presentación oficial del fichaje subrayó varias intenciones clave. En primer lugar, se destacó su capacidad para sumarse a la línea ofensiva de manera flexible, no limitada a ser una finalizadora estática, sino una futbolista capaz de combinar con interiores, desplazarse a bandas, atraer marcas y abrir espacios para compañeras. En segundo lugar, se enfatizó su experiencia en competición nacional e internacional, incluyendo Champions League, finales de Copa de la Reina y Supercopas, lo que reforzaba la idea de traer a alguien acostumbrado a la presión y a la exigencia de los grandes escenarios.

    A nivel de percepción pública, el fichaje tuvo un impacto inmediato. La afición colchonera vio en Amaiur a una jugadora contrastada, con historial goleador y capacidad de generar desequilibrio, aspectos que encajaban perfectamente con la identidad competitiva que el club busca proyectar en la Liga F y en competiciones europeas.

    inicio de la temporada 2025-26 mostró que, aunque Amaiur ya había demostrado calidad y experiencia, la adaptación a un nuevo entorno no es inmediata. La dinámica del Atlético, la presión mediática, el volumen de partidos y la intensidad de entrenamientos exigieron ajustes físicos, tácticos y mentales.

    En las primeras jornadas, su participación combinó titularidad con apariciones desde el banquillo, un patrón que permitió al cuerpo técnico integrar su perfil sin alterar la fluidez del sistema ya establecido. Esta rotación temprana fue una herramienta clave: permitía a Amaiur sumar minutos, familiarizarse con compañeras y responsabilidades, y al mismo tiempo mantener la competitividad del equipo en cada partido.

    A nivel individual, los entrenamientos iniciales se centraron en:

    Sincronización con las interiores: aprender los tiempos y distancias de pases y desmarques. Movilidad ofensiva: ajustar los desmarques y la profundidad a la presión defensiva rival. Defensa posicional: adaptarse a la línea de presión alta del Atlético y a la organización defensiva tras pérdida.

    Este proceso evidenció que, aunque su adaptación requería paciencia, el impacto positivo era inmediato, especialmente en términos de participación en goles y asistencias.

    medida que avanzaban las primeras jornadas de la Liga F 2025-26, quedó claro que Amaiur Sarriegi no solo estaba adaptándose físicamente, sino también mental y tácticamente al entorno rojiblanco. La presión de jugar en un club con aspiraciones europeas y la exigencia de rendir de inmediato pueden resultar abrumadoras para cualquier futbolista, incluso para una con experiencia internacional y varios años en la élite como Amaiur. Sin embargo, su proceso de integración mostró tres cualidades fundamentales: paciencia, versatilidad y visión de juego.

    En cada entrenamiento, su capacidad de entender los movimientos del equipo, tanto en fase ofensiva como defensiva, se convirtió en una herramienta clave para Víctor Martín. Los entrenadores destacaban su rapidez para asimilar esquemas de presión, transición y rotación ofensiva, aspectos que no siempre son fáciles de dominar para una jugadora que llega de otro sistema táctico.

    El cuerpo técnico también reconoció su inteligencia en la toma de decisiones. Su lectura del juego le permitió entender cuándo debía arrastrar centrales, cuándo bajar a recibir entre líneas o cuándo buscar desmarques interiores. Esa versatilidad no solo incrementaba la profundidad ofensiva del Atlético, sino que además abría alternativas estratégicas para Víctor Martín, capaz de variar esquemas sin alterar la identidad ofensiva del equipo.

    este primer tramo de la temporada, Amaiur combinó titularidad con participaciones desde el banquillo, un patrón que resultó fundamental para su adaptación. La alternancia entre arrancar los partidos y entrar en segunda mitad permitió que la delantera:

    Sumara minutos de calidad sin la presión de jugar siempre como referencia absoluta, Gestionara su físico y carga de trabajo, dado el ritmo intenso de la Liga F, Se adaptara progresivamente a la dinámica colectiva de ataque y defensa del equipo.

    Además, la rotación le permitió observar y aprender de otras jugadoras con roles complementarios, consolidando su conocimiento de los movimientos colectivos y las sinergias necesarias para rendir en el esquema colchonero.

    El entrenador Víctor Martín valoró estas cualidades de manera positiva, considerando a Amaiur una opción recurrente en la rotación ofensiva. Su presencia en el banquillo no era vista como un castigo, sino como un recurso táctico y una forma de mantener el equilibrio competitivo del equipo a lo largo de la temporada.

    Aunque en fase de adaptación, la aportación directa de Amaiur al marcador fue notable desde los primeros encuentros. Su capacidad de generar peligro se tradujo en goles y asistencias clave, que no solo aumentaban las opciones ofensivas del Atlético, sino que también servían como indicador de que la jugadora estaba encontrando su sitio en la plantilla.

    Entre sus aportaciones más destacadas de las primeras jornadas se cuentan: Finalizaciones tras desmarques interiores, que reflejaban su instinto goleador y la capacidad de encontrar espacios entre las líneas rivales. Asistencias a compañeras desde posiciones centrales y de banda, demostrando su comprensión de los movimientos del equipo y su visión de juego. Participación en fases de presión alta, donde su movilidad complicaba la salida de balón de los rivales y generaba oportunidades de gol a través de recuperaciones rápidas.

    Estos primeros indicadores mostraban que Amaiur no era solo una incorporación para cubrir un hueco en la plantilla, sino una jugadora capaz de añadir nuevas dimensiones al ataque rojiblanco.

    La percepción de la afición colchonera respecto a Amaiur se consolidó positivamente durante esta primera temporada. Más allá de goles y asistencias, los seguidores reconocieron su compromiso con el club, su actitud profesional y su capacidad para integrarse en la dinámica del equipo.

    Tras catorce jornadas ligueras, casi ls totalidad de la primera vuelta, la veinte ha demostrado estar ya como en casa en Alcalá de Henares y la ausencia de Gio Queiroz por una grave lesión en el peroné provocarán que la exjugadora del Athletic Club tenga que dar un paso al frente y echarse el equipo a las espaldas en lo que a conversión de goles se refiere

    Amaiur no solo impactó en el terreno de juego; también se convirtió en referente silencioso dentro del vestuario, apoyando a jugadoras jóvenes y nuevas incorporaciones con su profesionalidad, disciplina y actitud ejemplar. Su experiencia en finales, competiciones europeas y partidos de alta presión le permitió aportar seguridad y liderazgo, consolidando un vínculo positivo con la afición, que la identificó como una jugadora comprometida, capaz de generar soluciones y aportar valor colectivo. Su primera temporada en el Atlético de Madrid fue, en esencia, un proceso de adaptación convertido en consolidación, en el que demostró que puede ser decisiva, versátil, inteligente tácticamente y capaz de liderar con el ejemplo, proyectándose como una pieza clave para las próximas temporadas, una delantera total que combina gol, visión de juego, movilidad y liderazgo silencioso, destinada a dejar una huella indeleble tanto en el club como en el fútbol femenino español.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Chinchilla es la sucesora de Ajibade

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    🟧 La atacante tica ha escogido portar el dorsal número dieciséis que estaba vacante tras la marcha de la nigeriana.

    El Club Atlético de Madrid, campeón de la Supercopa de España en 2021, ya presume de su nuevo fichaje: Priscila Chinchilla.

    La internacional absoluta por Costa Rica fue anunciada como nueva estrella del conjunto capitalino el pasado 3 de enero de 2026 para fortalecer el ataque ante la baja por lesión de Gio Queiroz, ex del Madrid CFF.

    La futbolista llegó en calidad de agente libre tras acabar su vínculo con el Zenit ruso y después se pasar el pertinente reconocimiento médico firmó hasta 2027 e incluso se desplazó a Alcalá de Henares para saludar a sus nuevas compañeras en el gimnasio.

    Pri, como le gusta ser llamada también hizo acto de presencia en el Estadio Metropolitano para efectuar la sesión fotográfica con el chandal del equipo capitalino y adentrarse en el túnel de vestuarios.

    Una vez allí, con el departamento de comunicación presente, posó con su nueva camiseta que llevará el dorsal número 16 a la espalda y el nombre de P. Chinchilla en la parte superior.

    La que fuese jugadora del Pachuca mejicano hereda así un dorsal que había quedado huérfano a la marcha de Rash Ajibade en el mercado estival para incorporarse al PSG, quien al contarle que el Atlético de Madrid, fue eliminado de la Women’s Champions League en la fase de liga.

    Cuando, en la primera jornada de 2021, Rasheedat Ajibade cruzó el túnel hacia el césped con la camiseta rojiblanca del Atlético de Madrid Femenino, pocos podían prever que aquella adquisición modesta en apariencia terminaría convirtiéndose en una de las figuras más determinantes de la historia moderna del club.

    Nacida el 8 de diciembre de 1999 en Nigeria, Ajibade llegó a España con apenas 21 años desde el club noruego Avaldsnes IL para reforzar el ataque atlético. Lo que vino después fue más que una simple adaptación: fue el comienzo de una trayectoria que marcaría un antes y un después en la narrativa rojiblanca y, por extensión, en la historia del fútbol femenino español.

    Ajibade aterrizó en Madrid el 1 de enero de 2021 con un perfil todavía en construcción. El Atlético de Madrid, siempre ambicioso en la Liga F, vio en ella una jugadora con gran potencia física, versatilidad ofensiva (capaz de jugar por las bandas o como centrocampista ofensiva) y una lectura de juego que podía encajar con los esquemas de un equipo acostumbrado a pelear por títulos.

    Su debut llegó apenas cinco días después, en un clásico madrileño disputado frente al Rayo Vallecano. Fue un momento de adaptación más que de impacto inmediato: los minutos fueron escasos, pero suficientes para vislumbrar un talento que iría cruzando etapas con determinación. 

    Desde el principio, Ajibade se conectó con la afición por su ética de trabajo, su compromiso con el club y su deseo de trascender, virtudes que la hicieron querida incluso antes de convertirse en figura. Lo que marcó la diferencia con su paso en el Atlético no fue un único gol o un único partido —sino una trayectoria en constante ascenso, algo inusual en fichajes foráneos jóvenes en la liga española de aquel momento.

    A diferencia de algunas contrataciones extranjeras que explotan de inmediato o se diluyen con el tiempo, Ajibade construyó su legado a través de consistencia, regularidad y evolución continua. En apenas cuatro temporadas y media, llegó a disputar más de 100 partidos con la elástica rojiblanca, cifra que la sitúa entre los jugadores más utilizados de esa etapa moderna del club.

    Pero la influencia de Ajibade no se limitó a sus estadísticas individuales. En la última jornada de la Liga F, con la clasificación para la UEFA Women’s Champions League en juego, fue ella quien marcó el gol decisivo para certificar ese objetivo.

    Este hecho no solo aseguró un hito competitivo para el club —el regreso a la Champions después de varias temporadas— sino que elevó la figura de Ajibade como símbolo de momentos clave.

    Además de sus éxitos en el ámbito de clubes, su estatus internacional con las Super Falcons de Nigeria también creció en paralelo, siendo nominada al premio de Jugadora Africana del Año en los CAF.

    En agosto de 2025, Ajibade tomó un paso trascendental en su carrera al fichar por Paris Saint-Germain Féminines, con un contrato hasta 2027. Este movimiento marcó el final de su etapa en el Atlético de Madrid y el inicio de un nuevo capítulo en una de las ligas más competitivas de Europa. 

    Su salida representó un momento de reflexión para la afición atlética: ver partir a una jugadora que no solo había sido clave dentro del campo, sino que también había encarnado el espíritu competitivo y el estilo de juego que caracteriza al club. Tras esa despedida, la huella que deja Ajibade trasciende estadísticas —es una huella de identidad, resiliencia y crecimiento internacional.

    Más allá de goles y apariciones, Ajibade también simboliza algo más profundo: la internacionalización del Atlético de Madrid Femenino y su capacidad para atraer y desarrollar talento global. Su presencia durante varias temporadas ayudó al club a consolidar una propuesta ofensiva más dinámica y globalizada, abriendo puertas para otras jugadoras africanas y de diversos continentes en la Liga F.

    Su figura también ha sido una inspiración para jugadoras jóvenes de Nigeria y de África en general, demostrando que el camino desde ligas menos mediáticas puede conducir a protagonismo en equipos europeos de primer nivel. El hecho de que haya sido nominada a premios continentales y haya liderado tanto a su selección como a su club en momentos decisivos sitúa su carrera como un puente entre realidades futbolísticas distintas.

    Ahora, la centroamericana coge el relevo de la nigeriana amén de su dorsal y tendrá que luchar con coraje y corazón para encajar en el equipo colchonero, algo que es difícil de conseguir a mitad de temporada y que otras figuras de renombre, caso de Deyna Castellanos (2020), Laurent (2021) o Ajara (2021), no consiguieron a pesar de las grades esperanzas que había depositadas en ella cuando se pusieron la zamarra de un club que es tres veces campeón de la Liga F Moeve.

  • Oficial | El Atlético de Madrid desafía al invierno: nieve, resistencia y un duelo con aroma europeo en el horizonte

    (Fuente: Instagram de Maca Portales )

    📌 El Atlético de Madrid Femenino vive uno de los momentos más decisivos de su curso mientras el invierno golpea con dureza la península Ibérica. Esta mañana, el Centro Deportivo Alcalá de Henares —templo donde las rojiblancas disputan sus batallas ligueras, coperas y europeas— apareció bajo un manto de nieve que parecía haber detenido el tiempo y haber congelado toda previsión meteorológica. La imagen, captada por Macarena Portales Nieto, canterana del club que regresó a la disciplina rojiblanca tras su paso por el Badalona, en un intercambio con Sonia García Majarín durante el pasado mercado veraniego, fue compartida con la afición rojiblanca al llegar al entrenamiento dirigido por Víctor Martín Alba, y se ha convertido en símbolo de la dureza y la belleza de este enero que reta a todas las certezas.  

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hoy, más que nunca, la narrativa del Atlético de Madrid Femenino no puede escribirse sin el telón de fondo de esta ola de frío que arrecia desde el Artártico y que, en combinación con la borrasca fría aislada Francis, ha dejado a gran parte de España bajo aviso de nevadas en cotas bajas. La Agencia Estatal de Meteorología ha señalado que este episodio continuará afectando especialmente al centro, norte y este peninsular hasta mañana, con heladas que se extenderán por encima de los -4 y -6 grados en amplias zonas del interior.

    En Alcalá de Henares, la nieve que cubre hoy el estadio no es solo una curiosidad visual —es una metáfora poderosa de lo que está por venir: frío, presión, exigencia competitiva y la necesidad de resistencia anímica y física. Para un equipo que compite en tres frentes —Liga F Moeve, Copa de la Reina Iberdrola y UEFA Women’s Champions League— cada día de entrenamiento cuenta y cada prueba climatológica se convierte en parte de la preparación mental para duelos definitivos.

    Entrenar en esas condiciones no solo requiere adaptación táctica o física, sino también un temple sólido. Y por eso la imagen de Macarena Portales Nieto, compartida también por figuras como Fiamma Benítez, ha resonado tanto: no es solo una foto, es una declaración de actitud.  

    La imagen del estadio nevado no es un hecho aislado. Toda España mantiene la mirada puesta en el cielo este 5 de enero, primer lunes de 2026, ante la posibilidad de nevadas en cotas bajas en amplias zonas del país. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha advertido durante el fin de semana de un episodio de inestabilidad provocado por la interacción entre la borrasca fría aislada Francis, situada al sur de la Península, y la entrada de una masa de aire muy frío de origen ártico.

    El organismo ha alertado especialmente a zonas del centro, norte y este peninsular, con avisos activos hasta el martes 6 de enero. Madrid, inmersa en este escenario, no queda al margen: heladas generalizadas, temperaturas mínimas bajo cero y la posibilidad de nevadas débiles en cotas bajas han condicionado la rutina diaria… y también la deportiva.

    La fotografía tomada por Macarena Portales Nieto resume ese momento de transición. Canterana rojiblanca, conocedora del escudo y del significado de entrenar incluso cuando el contexto aprieta, Portales regresó al club el pasado verano como parte de una operación estratégica con el Badalona. Su llegada al entrenamiento, con el estadio completamente blanco, simboliza también el regreso a las esencias: trabajo, sacrificio y pertenencia.

    La escena no tardó en trasladarse a las redes sociales. Fiamma Benítez, internacional absoluta con la Selección Española, compartió la nevada en Instagram. La centrocampista llega además a esta semana tras haber conquistado recientemente la segunda edición de la UEFA Women’s Nations League, tras derrotar a Alemania por 3-0 en el estadio Metropolitano con un doblete de Claudia Pina y otro tanto de Vicky López. Su publicación unió dos mundos: el éxito internacional y la crudeza del día a día con su club.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El sábado, Alcalá de Henares acogerá un partido que va mucho más allá de la jornada quince.

    El Atlético de Madrid recibe a la Real Sociedad en un enfrentamiento directo por las plazas europeas de la próxima temporada. No es una exageración hablar de final anticipada: la clasificación se comprime, los márgenes se estrechan y cada duelo directo empieza a decidir destinos.

    (Fuente: Getty imágenes)

    El Atlético llega a este punto de la temporada con la necesidad de convertir su estadio en un fortín. El frío no detiene la ambición. La nieve no congela el objetivo. Al contrario: endurece el carácter competitivo de un equipo que sabe que Europa no se concede, se conquista.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Real Sociedad, ordenada, competitiva y con un proyecto consolidado, representa uno de los rivales más incómodos de la categoría. Superarla supondría no solo sumar tres puntos, sino enviar un mensaje al resto de aspirantes.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Las condiciones meteorológicas han obligado al cuerpo técnico encabezado por Víctor Martín Alba a ajustar la planificación semanal. Cargas controladas, sesiones adaptadas y un trabajo mental constante para mantener la concentración en un contexto inestable.

    Este tipo de semanas ponen a prueba algo más que el estado físico. Exigen liderazgo, compromiso colectivo y una fortaleza emocional que se construye con el tiempo. Jugadoras con experiencia internacional, como Fiamma Benítez, marcan el camino dentro del vestuario, transmitiendo que la adversidad forma parte del proceso competitivo.

    La nevada de este enero de 2026 no alcanza la magnitud de lo vivido en enero de 2021, cuando la borrasca Filomena paralizó Madrid y gran parte del país. Aquel episodio quedó grabado en la historia reciente del fútbol femenino español.

    En aquel invierno, el Atlético de Madrid se vio obligado a suspender su partido de Primera Iberdrola frente al Valencia Club de Fútbol Femenino, previsto entre el 10 y el 11 de enero de 2021. La acumulación de nieve, el estado impracticable de las instalaciones y la imposibilidad de garantizar la seguridad de los desplazamientos obligaron a aplazar el encuentro, en una jornada marcada por múltiples suspensiones en el fútbol femenino nacional.

    Aquella Filomena fue más que una anécdota meteorológica: fue una prueba de resistencia para clubes, jugadoras y estructuras aún en proceso de profesionalización. Cinco años después, la comparación surge de manera inevitable, aunque el escenario actual es menos persistente y más dinámico.

    El Centro Deportivo Alcalá de Henares ha sido, desde su consolidación como casa rojiblanca, mucho más que un recinto deportivo. Es un lugar de construcción de identidad. Allí se han celebrado noches europeas, se han vivido eliminaciones dolorosas, se han levantado victorias de prestigio y se ha consolidado un proyecto que ha convertido al Atlético de Madrid en una referencia del fútbol femenino español.

    Hoy, cubierto por la nieve, el estadio ofrece una imagen casi irreal. Las gradas silenciosas, las líneas del campo apenas perceptibles bajo el manto blanco, las huellas sobre el césped natural como único rastro humano. No hay público. No hay balón. Pero hay mensaje.

    El mensaje de que el fútbol, incluso en su versión más profesionalizada, sigue estando sometido a la naturaleza. Y de que los equipos que aspiran a competir por todo deben saber convivir con ella

    La autora de la imagen no es una fotógrafa ocasional. Es Macarena Portales Nieto, canterana del Atlético de Madrid. Una jugadora que conoce el club desde dentro, que entiende lo que significa entrenar en invierno, competir con frío y crecer en escenarios que no siempre son cómodos.

    Su regreso al Atlético el pasado verano, procedente del Badalona, formó parte de un movimiento estratégico que incluyó la salida de Sonia García Majarín. No fue solo una operación deportiva. Fue una decisión que reforzó el vínculo entre el club y su base, entre el presente competitivo y la memoria formativa.

    Que sea una canterana quien capture esta imagen no es casual, es coherente y tiene un relato.

    La fotografía no tardó en trascender el ámbito interno. Fiamma Benítez, centrocampista del Atlético e internacional absoluta con la Selección Española, compartió también la imagen de la nevada en sus redes sociales. Su publicación añadió una capa más al relato.

    Fiamma llega a este momento tras haber conquistado recientemente la segunda edición de la UEFA Women’s Nations League, en una final celebrada en el estadio Metropolitano en la que España se impuso a Alemania por 3-0 con un doblete de Claudia Pina y un gol de Vicky López. Del éxtasis europeo al frío cotidiano del club. De la celebración al trabajo.

    Esa transición resume la exigencia del fútbol de élite y es que la

    Liga F Moeve 2025-2026 entra en un tramo decisivo. La 15ª jornada no es una más. Es una frontera. El Atlético de Madrid recibe a la Real Sociedad en un duelo directo por los puestos europeos. La clasificación está comprimida. Los márgenes son mínimos. Los errores, caros.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Para el Atlético, este partido representa una oportunidad y una obligación. Ganar supondría dar un paso firme hacia Europa. Perder, complicar seriamente el objetivo. Empatar, dejar la sensación de oportunidad perdida.

    La Real Sociedad llega como un rival sólido, reconocible, con un bloque trabajado y una identidad clara. Un equipo incómodo, competitivo, acostumbrado a jugar partidos de alta exigencia y esto no permite distracciones de ningún tipo.

    Mientras la nieve cubre el estadio, el cuerpo técnico trabaja en silencio. Víctor Martín Alba lidera una semana atípica, marcada por la adaptación constante. Ajustes en horarios, control de cargas, planificación flexible y, sobre todo, gestión emocional.

    Entrenar con frío extremo no es solo una cuestión física. Es mental. Exige concentración, compromiso y una comunicación constante entre cuerpo técnico y jugadoras. En semanas así se forja el carácter de los equipos que, como el Atlético de Madrid, no improvisa, sino que planifica.

    Cualquier nevada en Madrid activa un recuerdo colectivo: Filomena. Enero de 2021 quedó grabado en la historia reciente del deporte español. Durante varios días, la capital quedó paralizada por una nevada histórica que afectó a todas las competiciones.

    En el fútbol femenino, el Atlético de Madrid Femenino se vio obligado a suspender su partido de Primera Iberdrola frente al Valencia Club de Fútbol Femenino, previsto entre el 10 y el 11 de enero. El estado impracticable de las instalaciones y la imposibilidad de garantizar desplazamientos seguros obligaron al aplazamiento.

    Aquella suspensión fue más que un contratiempo. Fue un símbolo de las dificultades estructurales que aún afrontaba el fútbol femenino en su proceso de profesionalización.

    Cinco años después, el contexto es distinto. La Aemet insiste: este episodio no presenta la persistencia ni la intensidad de Filomena. No hay bloqueo prolongado ni acumulaciones masivas durante días. Pero el recuerdo actúa como advertencia.

    El Atlético ha aprendido. Hoy cuenta con protocolos más sólidos, recursos más amplios y una estructura preparada para responder. La nieve ya no paraliza; obliga a ada

    Bajo el manto blanco, Alcalá de Henares parece contener la respiración. En cuatro días, el silencio se romperá. Volverán los cánticos, el ruido del balón, la tensión del partido. La nieve será solo un recuerdo… o una metáfora.

    Porque el sábado, ante la Real Sociedad, no se jugará solo un partido. Se jugará una parte del futuro.

    Hay semanas que definen temporadas. Hay imágenes que condensan meses de trabajo. Hay inviernos que ponen a prueba los proyectos.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Atlético de Madrid atraviesa uno de esos momentos. Con frío, con presión y con un objetivo claro. La nieve ha cubierto su estadio. No ha congelado su ambición.

    El sábado, cuando el balón ruede, el invierno ya habrá hablado y entonces será el turno de las colchoneras.

  • Oficial | ¿Dónde puedo ver el Atlético de Madrid vs Real Sociedad de Fútbol ?

    (Fuente: Getty imágenes)

    ⬛️ El duelo entre campeonas de la Copa de la Reina se podrá seguir en abierto en la TDT.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Liga Profesional de Fútbol Femenino regresa a nuestras vidas y lo hace al más puro estilo de Alejandro Sanz, “Pisando fuerte” amén a un Atlético de Madrid versus Real Sociedad de Fútbol.

    TEN TV, que como ya saben recogió el testigo de Gol Play como la casa del fútbol femenino español en abierto, ha confirmado oficialmente que se va a encargar de emitir en directo y abierto el encuentro de la decimoquinta jornada liguera entre madrileñas y guipuzcoanas desde Alcalá de Henares.

    El canal del Grupo Secuoya fue lanzado el 28 de abril de 2016 y debutó el pasado mes de septiembre en la cobertura de la Primera División Femenina con un Espanyol 0-5 Atlético de Madrid en la Ciudad Deportiva Dani Jarque.

    Ahora, el canal de la TDT cuyo slogan es “Mucho por ver” le da la bienvenida al 2026 en la ciudad de Cervantes con un envite clave en la lucha por acceder a los puestos europeos entre las madrileñas y las vascas, cuartas y terceras respectivamente en la tabla clasificatoria y separadas por tan solo cuatro puntos de distancia.

    El cuadro donostiarra de Arturo Ruiz viaja a la capital española con ventaja en el torneo de la regularidad y que además viene de vencer por 3-0 al Deportivo Abanca en su última puesta en escena.

    El Atlético de Madrid que adiestra Víctor Martín Alba va a la caza de las txuri-urdin y busca reaccionar después de haber empatado (2-2) en Ipurúa ante la Sociedad Deportiva Eibar el pasado 14 de diciembre de 2025.

    Los precedentes históricos entre ambas escuadras es favorable para los intereses del Atlético de Madrid por culpa de cinco victorias, cuatro empates y tan solo una derrota en los diez últimos compromisos.

    El más cercano en el tiempo nos dejó un 0-2 favorable a las madrileñas en Zubieta que se gestó a ritmo de samba con los goles de Gio Garbellini y Luany Da Silva durante la 23ª fecha.

    La rivalidad entre ambos equipos existe y nació en la temporada 2017-2018 cuando las colchoneras levantaron la por entonces llamada Liga Iberdrola en la última jornada con una victoria por 2-1 en el Cerro del Espino de Majadahonda con goles de Amanda Sampedro y Esther González que hicieron estéril la diana de Nahikari para las visitantes, un resultado que unido a la derrota del Barcelona con el Levante Unión Deportiva provocaron que se catase el alirón frente a unas 3.000 personas.

    Al año siguiente, caprichos del destino, el Atlético de Madrid tuvo la oportunidad de volver a levantar el título liguero ante las de San Sebastián, esta vez a domicilio, y un doblete de la anteriormente señalada Esther González que dejó en anecdótico el tanto que logró Bea Beltrán para el 1-3 definitivo aquel 6 de mayo de 2018.

    La venganza de la Real Sociedad llegó unos días después cuando ambos equipos se vieron las caras en la gran final de la Copa de la Reina Iberdrola en Granada (1-2), donde las blanquiazules le dieron la vuelta al tanto inicial de Esther con las históricas barracas de Palacios y Nahikari García que desembocaron en el primer trofeo de fútbol femenino que se exhibió en las vitrinas del Reale Arena con orgullo.

    Ahí no terminó el rosario de choques relevantes entre estas entidades que se vieron las caras en las semifinales de la Copa de la Reina en la temporada 2023-2024 y fue el equipo realista el que cumplió el sueño de alcanzar la gran final tras el 1-1 de la ida y el 2-1 del encuentro de vuelta que se celebró en Anoeta y en el que la sociedad de la nieve que formaban Jensen y Franssi vapuleó a las rojiblancas, aunque en el partido por el título las de Natalia Arroyo sufrieron una dura goleada de manos del Barcelona (8-0) en La Romareda.

    Más allá de eso, este 12 de enero de 2025, se podrá disfrutar de un gran espectáculo entre dos de los mejores equipos de la Liga F Moeve en el que brillan figuras como Maca Portales, Lucía Pardo, Luany o Edna Imade e incluso hay jugadoras con pasado en su rival, caso de Gaby García, Ainhoa Moraza y una Amaiur Sarriegui que buscará reivindicarse ante una Real Sociedad de la que fue máximo exponente durante cinco años.

    (Fuente: Getty imágenes)
  • Oficial | Gio Queiroz apunta a regresar al Atlético de Madrid en mes y medio mientras Chinchilla refuerza la ofensiva rojiblanca

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    🟧 La internacional brasileña avanza en su recuperación de la fractura de peroné sufrida en octubre de 2025 y podría volver a competir en entre mes y medio y dos meses, mientras el Atlético asegura la creatividad ofensiva con la incorporación de Priscila Chinchilla, exjugadora del Zenit y fichaje hasta 2027.

    Gio Queiroz Costa Garbellini continúa su proceso de readaptación deportiva tras una fractura transindesmal del peroné. La cirugía fue un éxito y permitió una correcta estabilización de la zona tibio-peronea, esencial para la estabilidad del tobillo y la transmisión de fuerza en el fútbol de alto nivel.

    Actualmente, la jugadora ya corre en cinta sin protección externa, lo que indica buena consolidación ósea, estabilidad y tolerancia al impacto repetido. Esta fase es clave antes de volver al campo y al entrenamiento con el grupo.

    Para cubrir la ausencia de Gio, el Atlético ha fichado a Priscila Chinchilla, exjugadora del Zenit y internacional con Costa Rica, con contrato hasta 30 de junio de 2027.

    La exjugadora del Pachuca aporta verticalidad, desborde y capacidad de ruptura, jugando tanto en la mediapunta como en la banda derecha, manteniendo la ofensiva rojiblanca potente y creativa mientras Gio se reincorpora.

    El Atlético de Madrid reafirma su compromiso con la salud y el rendimiento de sus jugadoras. La recuperación de Gio avanza conforme a lo previsto, y el regreso será progresivo y seguro, combinando prudencia médica y preparación deportiva.

    Con Chinchilla incorporada y Gio en camino de volver, el Atlético mantiene equilibrio ofensivo y competitividad mientras se prepara para los próximos retos de la temporada, esa en la que otro de los baluartes en la punta de lanza como es Luany Da Silva, ex del Madrid CFF, debe cumplir un partido de sanción en la Liga de Campeones Femenina y otro en el cruce de los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola.

    Cuando Gio Queiroz vuelva a pisar el césped rojiblanco, no solo será su regreso, sino el renacer de una ofensiva imparable. Con Chinchilla ya aportando verticalidad y desborde, el Atlético de Madrid se prepara para mirar de frente a cualquier desafío, combinando talento, garra y visión de equipo. Porque la historia rojiblanca no se detiene ante las lesiones: se reinventa, se fortalece y sale al campo más decidida que nunca.

  • Oficial | Un mes de enero titánico que pondrá a prueba el coraje y corazón del Atlético de Madrid

    (Fuente: UEFA)

    ⬛️ Cuando el calendario marca el inicio del año nuevo, pocos equipos en el fútbol femenino español pueden presumir de un horizonte tan desafiante como el que se abre ante el Atlético de Madrid Femenino. Enero de 2026 se perfila como un mes de vértigo, de pruebas que no solo medirán la fuerza física de sus jugadoras, sino también su carácter, su cohesión y su ambición histórica. La ciudad deportiva rojiblanca se prepara para recibir, como nunca antes, un sinfín de emociones que resonarán en cada rincón del club, cada grito en la grada y cada latido de su escudo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Este enero será un verdadero test de resistencia y ambición, donde Liga F Moeve, Copa de la Reina, Supercopa de España Iberdrola y la preparación para la UEFA Women’s Champions League se entrelazan en un calendario que exige máxima concentración y precisión táctica. Cada partido es un capítulo de la historia de la temporada, un escenario donde cada pase, cada recuperación y cada disparo contarán para la narrativa de un club que busca la gloria en todos los frentes

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Atlético de Madrid regresa a la competición doméstica con la determinación de quien sabe que cada punto es oro y cada partido, un acto de construcción histórica. La Liga F Moeve, férrea y exigente, no perdona errores; exige equilibrio entre intensidad y recuperación, entre talento individual y trabajo colectivo.

    Cuando el calendario marca el inicio de un nuevo año, pocas instituciones deportivas pueden presumir de un horizonte tan exigente como el que se abre ante el Atlético de Madrid Femenino. Enero de 2026 se perfila como un mes de vértigo absoluto, un periodo de pruebas donde no solo se medirá la capacidad física de las jugadoras, sino también su carácter, su cohesión y su ambición histórica. Desde la Ciudad Deportiva hasta cada rincón del estadio, la expectativa es palpable, una tensión silenciosa que anticipa la vorágine de partidos, emociones y desafíos que se avecinan. Cada encuentro, cada pase, cada carrera y cada decisión táctica contarán en la narrativa de una temporada que podría marcar un antes y un después en la historia del club. La Liga F Moeve se convierte en el escenario inicial de esta epopeya, con un calendario que exige consistencia, precisión y entrega absoluta. Cada partido liguero es una batalla donde la inteligencia, la coordinación y la fuerza física se combinan para definir resultados, y donde la profundidad de la plantilla y la visión estratégica del cuerpo técnico se vuelven determinantes para mantener la intensidad.

    El primer enfrentamiento de enero, el 10 de enero de 2026, llevará al Atlético a recibir a la Real Sociedad en el Centro Deportivo Alcalá de Henares. El duelo promete ser un choque de estilos, un enfrentamiento donde la posesión rápida y vertical de las vascas se enfrentará a la presión alta, la disciplina táctica y la creatividad ofensiva de las colchoneras. Desde los primeros minutos, la intensidad se despliega: cada balón disputado, cada recuperación y cada pase filtrado se viven con la emoción de quienes saben que este partido es mucho más que tres puntos; es la primera página de un capítulo decisivo en la historia de la temporada. La defensa rojiblanca se mantiene compacta, anticipando movimientos y cerrando espacios, mientras el mediocampo actúa como un nexo vital, coordinando la transición de defensa a ataque y generando superioridad numérica en momentos cruciales. La delantera convierte cada balón en una oportunidad, cada desborde en un acto de creatividad y valentía, cada remate en la posibilidad de abrir el marcador y provocar la euforia de la afición, que vive cada acción como parte de una narrativa épica que trasciende lo deportivo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Ocho días más tarde, el 18 de enero, llega un nuevo reto: el enfrentamiento con el RCD Espanyol. Este partido exigirá paciencia, inteligencia y adaptación, porque las catalanas buscan espacios, generan transiciones rápidas y aprovechan cada oportunidad con precisión quirúrgica. La preparación del Atlético ha sido meticulosa: análisis de movimientos rivales, simulaciones de situaciones de contraataque y coordinación de líneas para asegurar que cada jugadora sepa cuándo presionar, cuándo contener y cuándo atacar. La intensidad no se reduce ni un segundo; cada acción es una prueba de concentración y capacidad física, y cada jugadora se convierte en parte de un engranaje colectivo que debe funcionar con sincronización perfecta. Las líderes del vestuario guían con autoridad, transmitiendo confianza y serenidad, asegurando que la mentalidad del grupo se mantenga firme y enfocada. Cada balón disputado y cada pase ejecutado no solo persiguen el gol, sino que refuerzan la narrativa de un equipo que sabe cómo convertir la presión en oportunidad y la tensión en rendimiento.

    (Fuente: UEFA)

    En paralelo, la preparación para la Supercopa de España Iberdrola se intensifica. El enfrentamiento frente al Real Madrid C.F. Femenino, programado para el 20 de enero en Castellón y con transmisión en RTVE, es un duelo donde cada decisión, cada movimiento y cada reacción serán decisivos. La planificación táctica combina presión alta, defensa compacta y transiciones rápidas, utilizando la profundidad del plantel y la versatilidad de las jugadoras para maximizar el rendimiento. La preparación mental también es clave: concentración, resiliencia y liderazgo se trabajan con la misma intensidad que los pases y los remates. Cada jugadora sabe que no solo se juega un partido, sino que se enfrenta a un escenario donde la historia del club y la ambición de la temporada se cruzan en un solo instante. La coordinación entre líneas, la inteligencia colectiva y la precisión en los movimientos serán esenciales para superar un duelo que promete ser épico, un choque donde la intensidad, la técnica y la táctica se combinan para definir un capítulo histórico de la Supercopa.

    Mientras enero avanza, la mirada del Atlético se proyecta hacia Europa, hacia los playoffs de la UEFA Women’s Champions League ante el Manchester United Women. Aunque la ida y vuelta se jugarán en febrero, la preparación ya ocupa un lugar central: simulaciones de presión alta, ensayos de transición rápida, análisis de patrones ofensivos y defensivos del adversario, y ejercicios para anticipar situaciones de máxima exigencia. Cada jugadora comprende la importancia de su papel individual y colectivo, y se trabaja para que cada acción sea instintiva, rápida y precisa. La Champions exige concentración absoluta, capacidad de adaptación y fortaleza mental, y el Atlético se prepara para demostrar su competitividad y ambición a nivel internacional, conscientes de que cada balón puede decidir la eliminatoria y que cada detalle cuenta en un escenario de máxima exigencia.

    MADRID, SPAIN – OCTOBER 12: Atletico de Madrid and FC Barcelona at Ciudad Deportiva Alcala de Henares on October 12, 2025 in Madrid, Spain. (Photo by Juan Aguado/CAPTURASPORT/LigaF)

    El 25 de enero, el Atlético viaja a Barcelona para enfrentarse al FC Barcelona en el Estadi Johan Cruyff, un escenario que requiere máxima concentración y estrategia impecable. La presión alta, el control del mediocampo, la anticipación de movimientos y la generación de oportunidades mediante combinaciones rápidas se convierten en prioridades. Cada jugadora actúa con precisión, consciente de que cualquier error puede ser capitalizado por un adversario de nivel máximo. La defensa se mantiene firme, la portera actúa como baluarte y la delantera aprovecha cada desmarque para generar ocasiones, mientras el público, tanto en el estadio como a través de la transmisión, vive cada acción con la intensidad de un relato épico que se desarrolla en tiempo real. Cada pase, cada recuperación y cada disparo se perciben como actos heroicos, contribuyendo a la construcción de una narrativa que va más allá del marcador, de la estadística o del resultado: es la historia de un equipo que compite con pasión, disciplina y ambición.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La intensidad de enero no termina con la Liga. La preparación para la Copa de la Reina, donde se conocerá el rival en cuartos de final el 7 de enero, y la Supercopa requieren una planificación minuciosa. Cada sesión de entrenamiento incluye no solo aspectos físicos y tácticos, sino también estrategias de recuperación, nutrición, motivación y cohesión del grupo. La profundidad de la plantilla permite rotaciones inteligentes, asegurando que la frescura y la intensidad se mantengan a lo largo de múltiples frentes, y que cada jugadora esté lista para afrontar los desafíos con confianza y determinación.

    Enero se convierte así en un laboratorio de resistencia, estrategia y resiliencia. Cada balón disputado, cada jugada ofensiva, cada intervención defensiva y cada decisión colectiva contribuyen a la construcción de una epopeya que solo un equipo con la historia, la pasión y el talento del Atlético de Madrid Femenino puede protagonizar.

    La afición, consciente de la magnitud del mes, vibra con cada acción, siente la intensidad y participa emocionalmente en la narrativa que se despliega en el césped. Cada victoria, cada empate y cada esfuerzo individual se suman a un relato colectivo que refleja la grandeza del club y la ambición de una plantilla capaz de competir y destacarse en todos los frentes.

    (Fuente: Liga F)

    Los partidos de enero, la Supercopa y la preparación para la Champions forman un continuo épico donde la historia se escribe jugada a jugada, y donde la pasión, la disciplina y la inteligencia colectiva determinan la narrativa de un mes inolvidable. Cada entrenamiento, cada sesión de recuperación, cada análisis táctico y cada conversación en el vestuario contribuyen a la construcción de un equipo preparado para enfrentar cualquier desafío, demostrando que la grandeza se alcanza no solo con talento, sino con trabajo constante, determinación y coraje. Enero de 2026 será recordado como un mes de titanes, un periodo en el que el Atlético de Madrid Femenino enfrentó múltiples frentes con valentía, estrategia y pasión, dejando una marca indeleble en la historia del club y consolidando su estatus como uno de los equipos más completos y ambiciosos del fútbol femenino español y europeo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Cada balón, cada pase, cada recuperación y cada disparo a portería son símbolos de un compromiso colectivo, de una narrativa de gloria y desafío donde cada jugadora aporta con talento, inteligencia y coraje. La intensidad de los partidos, la presión de los torneos y la preparación para la Champions se combinan para crear una epopeya que trasciende resultados, estadísticas y goles, dejando claro que el ADN competitivo del Atlético de Madrid Femenino, su pasión y su ambición, son elementos que construyen grandeza y que definen un mes que será recordado para siempre en la memoria del club y de la afición. Enero de 2026 no es solo un mes del calendario: es un capítulo épico, una obra colectiva de estrategia, esfuerzo, emoción y gloria que quedará inscrita en la historia del fútbol femenino.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Serán cinco o seis partidos, todo depende de si se alcanza o no la gran final de la Supercopa de España en Castalia en un lapso temporal de 19 días que van a poner a prueba la capacidad de resiliencia de las pupilas de Víctor Martín Alba.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hay que tener en cuenta que los playoffs de la UEFA Women’s Champions League serán claves, no solo porque el conjunto rojiblanco vuelva a disputar una eliminatoria de estas características por primera vez desde 2020, sino porque intentar acceder a los cuartos de final es clave para empezar a opositar al Mundial de Clubes que se inaugurará en 2028.

  • Oficial | Milagros Martín jugará en el DUX Logroño

    (Fuente: DUX Logroño)

    🟧 ¡Ya es vinotinto! La internacional argentina llega a préstamo por parte del representativo canario.

    El DUX Logroño ha anunciado oficialmente que ha sido capaz de alcanzar un acuerdo en firme con el Club Deportivo Tenerife Femenino para ejecutar la cesión de Milagros Martín.

    La operación es la primera que efectúa el conjunto riojana en este periodo invernal y va a unir a la canterana del Platense hasta el próximo 30 de junio de 2026, como máximo.

    La zaguera sudamericana llegó al Heliodoro Rodríguez López el pasado 7 de junio de 2025 y hasta ahora formó parte del filial azul y blanco de Primera RFEF.

    La nueva futbolista del DUX Logroño ha de ser descrita como una defensora muy joven y de gran proyección que sobresale en el césped por su versatilidad puede actuar tanto de interior por el flanco zurdo como de enganche, y su excelso regate en las acciones de uno contra uno.

    Milagros es internacional absoluta con la Selección de Argentina, habiendo disputado la Copa América de Ecuador 2025 en la que su nación alcanzó las semifinales y acabó tercera con una plaza asegurada en los Juegos Panamericanos.

    Milagros Martín, lateral izquierda argentina de 18 años cedida por el Costa Adeje Tenerife, puede aportar al DUX Logroño un perfil joven pero muy interesante, especialmente por su proyección ofensiva desde el carril zurdo.

    Es una futbolista zurda, con vocación de ataque, que destaca por su capacidad para incorporarse con profundidad, dar amplitud al juego y poner centros con criterio, algo que puede enriquecer el juego exterior del equipo. A nivel técnico se siente cómoda con balón, tiene buen primer control y capacidad para progresar por banda, enlazando con las jugadoras de ataque. Pese a su juventud, ya ha tenido experiencia internacional con Argentina, lo que le aporta un punto de madurez competitiva poco habitual a su edad, y ha competido en un contexto exigente como la Liga F, aunque con minutos limitados en Tenerife. Defensivamente responde al perfil de lateral moderno: es rápida, intensa en el uno contra uno y con margen de crecimiento en aspectos tácticos y de colocación, algo lógico en una jugadora en formación. Para el DUX Logroño supone una cesión con valor inmediato y también de futuro, ya que puede ofrecer profundidad, energía y alternativas por la izquierda, al tiempo que gana continuidad y protagonismo en un contexto que puede favorecer su evolución.

    El debut de Milagros a las órdenes de Héctor Blanco en la decimoquinta fecha ante el Levante Unión Deportiva en Las Gaunas en lo que será un duelo clave por la salvación.

  • Oficial | Priscilla Chinchilla ya es del Atlético de Madrid

    (Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad Yael

    ⬛️ La exjugadora del Pachuca desembarca en Alcalá de Henares procedente del Zenit y es una ariete veloz y muy voraz cara a puerta.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    El Club Atlético de Madrid ha anunciado, a través de un comunicado de prensa, que ha alcanzado un acuerdo en firme con Priscila Chinchilla para su incorporación a la primera plantilla.

    La operación era clave en el seno del actual subcampeón de la Copa de la Reina Iberdrola amén de la lesión de Gio Queiroz y la baja por sanción, tanto en Liga de Campeones como en el torneo del K.O. de Luany Da Silva, quien recibió una tarjeta roja en sendas competiciones.

    (Fuente: FIFA)

    El fichaje de la futbolista tica se ha producido en la segunda fecha del mercado invernal y va a unir a la exjugadora del Pachuca Femenil (2023-2024) con la entidad que preside Lola Romero hasta el próximo 30 de junio de 2027.

    La estrella natural de Pérez Zeledón, 11 de julio de 2021, brillaba hasta ahora en la Superliga Femenina de Rusia (Женская футбольная Суперлига ) con la elástica del Zenit de San Petesburgo.

    (Fuente: Getty imágenes)

    La canterana del Suva Sports ha de ser descrita como una atacante muy móvil y asociativa que puede actuar tanto de extremo diestra como de enganche, sobresaliendo en el césped por juego vertical y capacidad anotadora.

    (Fuente: FIFA)

    La que fuese integrante de la primera plantilla del Liga Deportiva Alajuelense Femenil en 2017 puede presumir de ser internacional absoluta por Costa Rica y jugó el Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023 ante España (3-0) en la fase de grupos.

    (Fuente: FIFA )

    Fue distinguida como jugadora más valiosa en los Juegos Deportivos Nacionales en 2017, la de Centroamérica tuvo un gran rendimiento en su etapa en la Scottish Women’s Premier League como estandarte del Glasgow City Football Club, llegando a firmar 33 tantos en suelo británico.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Priscila fue también campeona de la Uncaf en el año 2018 con la Selección de Costa Rica sub-20 en el certamen que tuvo lugar en Trinidad y Tobago.

    (Fuente: Getty imágenes )

    Tras pasar el reconocimiento médico en la unidad de Medicina Deportiva Vithas I Invictum, Chinchilla se ha puesto la ropa de entrenamiento del conjunto rojiblanco y ha visitado a sus nuevas compañeras en el gimnasio.

    El debut de Chinchilla a las órdenes de Víctor Martín Alba podría producirse en el último encuentro de la primera vuelta de la Liga F Moeve (Jornada 15) ante la Real Sociedad de Fútbol el próximo sábado, 10 de enero de 2025, a las 12:00 horario peninsular, en un encuentro que emitirá TEN TV.

    (Fuente: FIFA)

    El primer gran test de la joven de 24 años con el dos veces campeón de la Copa de la Reina (2016 y 2023) tendrá lugar en el Playoff de la UEFA Women’s Champions League frente al Manchester United que abre las puertas a los cuartos de final.

    (Fuente: Getty imágenes)