Categoría: Fútbol Europeo

  • Reportaje | Elena Linari, defender para pertenecer

    (Fuente: UEFA)

    📌 Número especial de “El Partido de Manu” sobre la central del London City Lionesses.

    (Fuente: London City Lionesses)

    Hay futbolistas que construyen su carrera en un solo lugar, que echan raíces profundas y hacen de un escudo su casa para siempre. Y hay otras que entienden el fútbol como un viaje, como un proceso constante de adaptación, aprendizaje y crecimiento.

    Elena Linari pertenece, sin ninguna duda, a este segundo grupo. Su trayectoria no es la de una jugadora que buscó comodidad, sino la de una defensa que eligió exigencia, que se movió por Europa para perfeccionar su juego y que, en ese camino, terminó convirtiéndose en una de las zagueras más fiables y respetadas del fútbol continental.

    (Fuente: UEFA)

    Nacida en Fiesole, Italia, Linari comenzó a competir al máximo nivel cuando todavía era una adolescente. Con apenas 14 años, ya formaba parte del primer equipo del Firenze, un dato que no solo habla de talento precoz, sino también de una personalidad poco común para su edad. En una posición tan expuesta como la defensa, Elena aprendió muy pronto que el fútbol no perdona la duda, que cada decisión tiene consecuencias y que el carácter es tan importante como la técnica.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Durante cinco temporadas consecutivas (2008–2013), el Firenze fue su escuela. Allí creció, se equivocó, corrigió y entendió los fundamentos del juego defensivo. No era todavía la central dominante que luego conocería Europa, pero ya mostraba rasgos que definirían toda su carrera: lectura táctica, capacidad de anticipación y una serenidad impropia de su edad. Mientras otras jóvenes promesas buscaban minutos lejos del foco, Linari se curtía en la élite italiana desde muy pronto.

    El siguiente paso fue el Brescia, un club que en aquellos años representaba la ambición del fútbol femenino italiano.

    Entre 2013 y 2016, Elena encontró un entorno más competitivo, más exigente, donde el margen de error se reducía y la presión por ganar era constante. En Brescia empezó a consolidarse como una defensa de primer nivel, aprendiendo a sostener líneas altas, a corregir espacios grandes a su espalda y a asumir responsabilidades en partidos de peso.

    Ese crecimiento la llevó de forma natural a la Fiorentina, uno de los proyectos más sólidos y reconocidos del calcio femenino. Vestir la camiseta violeta no fue solo un salto deportivo, sino también simbólico: Linari ya no era una promesa, sino una futbolista hecha, preparada para competir en escenarios de máxima exigencia. En Florencia, entre 2016 y 2018, pulió su juego aéreo, ganó presencia física y se convirtió en una defensora más completa, capaz de iniciar jugada desde atrás y de liderar la línea defensiva.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Pero si hay un punto de inflexión en su carrera, ese llega en 2018, cuando Elena Linari cruza fronteras y aterriza en la Liga F española para vestir la camiseta del Atlético de Madrid. Su fichaje por el conjunto rojiblanco supuso un reconocimiento internacional a su rendimiento y, al mismo tiempo, un desafío enorme: adaptarse a una liga diferente, a un ritmo distinto y a una cultura futbolística donde la intensidad y la presión alta son señas de identidad.

    En el Atlético, Linari vivió dos temporadas (2018–2020) que marcaron profundamente su evolución. En un equipo acostumbrado a competir por títulos y a jugar partidos decisivos cada semana, la italiana aportó orden, jerarquía y fiabilidad. No era la defensa más mediática, pero sí una de las más constantes. Su juego se adaptó a un contexto donde el error se paga caro, y su figura creció dentro de un vestuario lleno de talento y ambición.

    España le enseñó a defender lejos del área, a convivir con partidos abiertos y a interpretar el juego desde una perspectiva más dinámica.

    Lo que Elena Linari no sabía entonces es que su etapa en el Atlético iba a marcarla más allá del fútbol. Porque el Atlético no fue solo un club para ella. Fue un lugar de pertenencia.

    Llegó a un vestuario competitivo, exigente, con una identidad muy marcada. Un equipo que no negocia el esfuerzo, que vive cada partido como una final y que tiene una relación emocional muy intensa con su afición. Linari encajó desde el primer día. No por el idioma, ni por la cultura, sino por los valores. El compromiso, la resiliencia, la idea de competir siempre.

    (Fuente: Getty imágenes)

    En el Atlético, Elena vivió el fútbol desde dentro. Entendió lo que significa representar a un club que se explica tanto desde la derrota como desde la victoria. Y se enamoró. Del escudo, del entorno, de la gente.

    Ese vínculo no fue impostado. Fue real. Tan real que incluso después de salir del club, la relación con el Atlético se mantuvo intacta. Este medio puede confirmar que Elena Linari mantiene una excelente relación con la directiva colchonera, especialmente con María Vargas y Lola Romero, figuras clave en el crecimiento del fútbol femenino rojiblanco. Una relación tan cercana que, cuando Elena ya no pertenecía al club, ambas viajaron a su Florencia natal para visitarla, un gesto poco habitual en el fútbol profesional y que habla del vínculo humano construido.

    Hay imágenes que definen carreras. Y una de ellas ocurrió el 17 de marzo de 2019, en el Metropolitano, en un partido ante el FC Barcelona que terminó con derrota por 0-2. Elena Linari no estaba sobre el césped. Estaba en el banquillo. Pero cuando sonó el himno del Atlético de Madrid, lo cantó. No por compromiso. No por protocolo. Lo cantó porque lo sentía.

    Ese gesto, aparentemente pequeño, explica mucho más que cualquier estadística. Explica pertenencia. Explica identidad. Explica amor por un club que fue casa.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Cuando llegó el momento de salir del Atlético, Elena tenía opciones para quedarse en España. Y no opciones menores.

    (Fuente: Getty imágenes)

    “El Partido de Manu” sabe que el Levante Unión Deportiva, entonces en plena lucha por entrar en Europa, le presentó una oferta muy potente, deportiva y económicamente. Un proyecto sólido, competitivo, que le permitía seguir en una liga que conocía y donde se sentía cómoda.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Y cuando su etapa en Madrid llegó a su fin, Linari volvió a demostrar que no temía al cambio. En 2020, dio el salto a la Division 1 Féminine francesa para incorporarse a los Girondins de Bordeaux, una liga conocida por su rigor táctico y su potencia física.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Su paso por el Girondins de Bordeaux fue, sin rodeos, una etapa fallida. No encontró estabilidad. No encontró continuidad. No encontró su lugar. El proyecto no respondió a las expectativas y el contexto no la ayudó. Fue un año duro, de dudas, de desconexión. Un recordatorio de que no todos los riesgos salen bien.

    Ese golpe la devolvió a Italia. Y la Roma fue su refugio y su renacimiento.

    Desde 2020 hasta 2025, Linari fue pilar absoluto del proyecto romano. Allí recuperó confianza, jerarquía y continuidad. Se convirtió en líder, en referencia, en una defensa total. Roma la reconcilió con el fútbol. Le devolvió el sentido.

    Paralelamente, su carrera con la Selección italiana fue creciendo. Linari ha sido una habitual en las convocatorias de Italia, participando en grandes torneos internacionales, aportando experiencia, orden y liderazgo. En la Azzurra ha sido una defensa de confianza, una futbolista de partidos grandes, capaz de sostener estructuras y de competir ante las mejores selecciones del mundo.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Italia encontró en ella una central fiable, con experiencia internacional, capaz de transmitir calma en escenarios de máxima presión. Su recorrido por distintas ligas europeas enriqueció su perfil en la selección, aportando matices tácticos y competitivos que pocas jugadoras pueden ofrecer.

    (Fuente: UEFA)

    A los 30 años, Elena volvió a marcharse. Inglaterra. London City Lionesses. Otra vez el riesgo. Otra vez la exigencia. Otra vez el viaje.

    Elena Linari es una central de inteligencia superior. No vive del choque. Vive del tiempo. Anticipa, lee, corrige. Es una defensa que hace sencillo el juego de sus equipos. Posicionalmente impecable, fiable en área, segura en salida. Lidera desde el orden. No necesita alzar la voz para mandar.

    Elena Linari no es solo una futbolista europea con un gran palmarés. Es una historia de pertenencia, de errores, de amor por un club, de regreso a casa y de felicidad reencontrada. Una carrera que no se mide solo en títulos, sino en huellas.

    Y algunas huellas, como las suyas, no se borran nunca.

    El palmarés de Elena Linari es el reflejo de una carrera larga, coherente y profundamente europea, construida desde la constancia, la fiabilidad defensiva y la capacidad de competir en contextos muy distintos. No es un palmarés explosivo ni concentrado en un solo club, sino extendido en el tiempo y repartido entre Italia y España, lo que lo convierte en uno de los más completos de una defensora italiana de su generación.

    Todo comienza muy pronto, casi de forma prematura, cuando Elena Linari asciende al primer equipo del Firenze siendo prácticamente una adolescente. Con el club toscano logra en la temporada 2009-2010 el título de la Serie A2, equivalente a la segunda división italiana, un campeonato que supone el ascenso y que marca su primer éxito colectivo. Aquel logro tiene un valor especial porque llega en la etapa formativa, cuando todavía estaba construyendo su identidad futbolística y aprendiendo a competir contra jugadoras con mucha más experiencia.

    Su verdadero salto al fútbol de élite llega con el Brescia, uno de los grandes dominadores del fútbol femenino italiano en la década de 2010. Allí, Linari entra de lleno en una dinámica ganadora. Con el conjunto lombardo conquista dos Scudetti de Serie A, en las temporadas 2013-2014 y 2015-2016, participando en un equipo que marcó época por su solidez, regularidad y mentalidad competitiva. A esos títulos de liga se suma la Coppa Italia 2015-2016, completando un doblete nacional que consolida al Brescia como referencia absoluta del calcio femenino. Además, Linari añade a su palmarés dos Supercopas de Italia, las correspondientes a 2014 y 2015, trofeos que enfrentan a los campeones de liga y copa y que confirman la hegemonía del club en esos años.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Tras su etapa en Brescia, Elena Linari continúa ampliando su palmarés con la Fiorentina, club con el que vive una de las temporadas más brillantes de su carrera. En la campaña 2016-2017, la defensa italiana se proclama campeona de la Serie A, logrando un Scudetto histórico para el conjunto viola. Ese mismo año, y también en la temporada siguiente, suma dos Copas de Italia consecutivas (2016-2017 y 2017-2018), demostrando una continuidad competitiva muy poco habitual. A estos éxitos se añade la Supercoppa Italiana 2017-2018, cerrando una etapa en Florencia marcada por los títulos y por su consolidación definitiva como una de las mejores centrales del país.

    El siguiente gran hito en su palmarés llega fuera de Italia, con su fichaje por el Atlético de Madrid. En la temporada 2018-2019, Elena Linari se convierte en campeona de la Primera División española, levantando la Liga F con el conjunto rojiblanco. Ese título no solo tiene valor deportivo, sino también simbólico: la convierte en una de las pocas futbolistas italianas en ganar una liga extranjera de primer nivel y la integra en una etapa dorada del Atlético de Madrid Femenino. Aunque su paso por España fue breve, ese campeonato figura como uno de los más significativos de su carrera por el contexto, la exigencia y el peso histórico del club.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Después de un paréntesis poco fructífero en Francia, su palmarés vuelve a crecer de forma notable con la AS Roma, club en el que vive uno de los ciclos más exitosos y estables de su trayectoria. Con el conjunto capitalino, Elena Linari conquista dos Scudetti consecutivos, en las temporadas 2022-2023 y 2023-2024, siendo parte fundamental de la zaga de un equipo que se consolida como el nuevo gran dominador del fútbol femenino italiano. A estos títulos de liga se suman dos Copas de Italia, las de 2020-2021 y 2023-2024, trofeos que refuerzan el dominio nacional de la Roma durante ese periodo. Además, Linari añade a su palmarés al menos una Supercoppa Italiana con la camiseta romanista, completando un ciclo de éxitos que la sitúa como una de las futbolistas más laureadas de la historia reciente del club.

    (Fuente: Getty imágenes)

    En el cómputo global de su carrera a nivel de clubes, Elena Linari acumula múltiples títulos de liga en Italia, repartidos entre Brescia, Fiorentina y Roma, además de una liga española con el Atlético de Madrid, varias Copas de Italia y un número significativo de Supercopas italianas, lo que la convierte en una de las defensas con mayor palmarés del fútbol italiano moderno.

    (Fuente: Getty imágenes)

    A nivel internacional, aunque la Selección Italiana no suma títulos oficiales de campeonatos, la trayectoria de Linari con la Azzurra forma parte inseparable de su palmarés competitivo. Ha representado a Italia en dos Copas del Mundo (2019 y 2023), siendo especialmente recordada la actuación del equipo en el Mundial de Francia 2019, donde Italia alcanzó los cuartos de final y recuperó prestigio internacional. También ha disputado varias Eurocopas, entre ellas las ediciones de 2017 y 2022, consolidándose como una habitual en las grandes citas continentales. Con más de un centenar de internacionalidades, su longevidad y regularidad con la selección refuerzan el valor de una carrera marcada no solo por los títulos, sino por la permanencia en la élite.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Así, el palmarés de Elena Linari no se resume únicamente en trofeos levantados, sino en una década y media compitiendo al máximo nivel, ganando en distintos países, adaptándose a diferentes culturas futbolísticas y dejando huella en cada club por el que pasó. Un palmarés construido desde atrás, como su juego: sólido, constante y profundamente fiable.

    (Fuente: UEFA!
  • Oficial | Yerai Martín ya es del Tenerife

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    🟧 El nuevo entrenador blanquiazul fue presentado este viernes en la sala de prensa del Heliodoro Rodríguez López junto al vicepresidente del CD Tenerife Femenino y el director deportivo de la entidad.

    El Costa Adeje Tenerife Egatesa abrió oficialmente una nueva etapa este viernes 2 de enero con la presentación de Yerai Martín como nuevo entrenador del primer equipo, un acto que simboliza no solo un relevo en el banquillo, sino también una reafirmación del proyecto deportivo de una de las entidades más consolidadas y respetadas del fútbol femenino español. La comparecencia tuvo lugar en la sala de prensa del Estadio Heliodoro Rodríguez López, escenario emblemático del fútbol tinerfeño y espacio elegido para escenificar el inicio de un nuevo ciclo en un momento clave de la temporada.

    El nuevo técnico blanquiazul compareció ante los medios de comunicación acompañado por Julio Luis Pérez, vicepresidente del CD Tenerife Femenino, y por Jordi Torres, director deportivo de la entidad, en lo que supuso su primera intervención pública como máximo responsable del banquillo del Costa Adeje Tenerife Egatesa. La imagen conjunta de los tres representantes del club simbolizó la unidad institucional, la confianza en el nuevo cuerpo técnico y la ambición de seguir consolidando un proyecto que, temporada tras temporada, ha logrado asentarse en la élite del fútbol femenino nacional.

    La presentación se produjo en un contexto especialmente significativo: el inicio del segundo plazo de inscripción de jugadoras de la Liga F Moeve, la apertura del año natural 2026 y la entrada en la fase decisiva de la temporada, con el equipo situado en una meritoria quinta posición en la clasificación. Un escenario que refuerza la idea de continuidad, estabilidad y crecimiento, pilares sobre los que el club ha construido su identidad en los últimos años.

    El acto comenzó con la intervención de Julio Luis Pérez, vicepresidente del CD Tenerife Femenino, quien tomó la palabra para dar la bienvenida oficial al nuevo entrenador y trasladar el respaldo institucional del club. En un discurso cercano y cargado de simbolismo, el dirigente quiso comenzar felicitando el año a los presentes y subrayando la importancia del momento que vivía la entidad. Pérez destacó la confianza plena del club en Yerai Martín y puso en valor tanto su perfil profesional como su compromiso con el proyecto blanquiazul.

    “Presentamos a Yerai Martín como nuevo entrenador del primer equipo. Estamos seguros de que va a defender estos colores con su alma, tenemos muchas esperanzas puestas en él y aprovechamos para desearle mucha suerte en esta nueva etapa que comienza”, señaló el vicepresidente, dejando claro que la elección del técnico responde a una decisión meditada, alineada con los valores y la filosofía deportiva del Costa Adeje Tenerife.

    Sus palabras sirvieron para marcar el tono del acto: un mensaje de confianza, ilusión y responsabilidad compartida, en el que el club asume el reto de seguir creciendo sin renunciar a su identidad. La intervención de Julio Luis Pérez también evidenció el peso que el fútbol femenino ha adquirido dentro de la estructura del CD Tenerife, consolidándose como un pilar estratégico de la entidad y como un referente dentro de la Liga F.

    A continuación tomó la palabra Jordi Torres, director deportivo blanquiazul, quien quiso contextualizar la llegada de Yerai Martín desde una perspectiva más técnica y profesional. Torres destacó el conocimiento mutuo entre ambos, fruto de su etapa compartida en la SD Eibar, un aspecto que considera clave para facilitar la adaptación del nuevo entrenador y acelerar los procesos de trabajo.

    “Te damos la bienvenida a tu nueva casa, a tu nuevo club. Volvemos a tener la oportunidad de trabajar juntos, en un club muy grande, que cuenta con una gran repercusión mediática y con un reto deportivo muy ambicioso”, afirmó el director deportivo, subrayando tanto la dimensión del Costa Adeje Tenerife como la exigencia inherente al cargo que asume Yerai Martín.

    Las palabras de Jordi Torres reflejaron la confianza deportiva del club en el nuevo técnico y su convencimiento de que su perfil encaja con las necesidades actuales del equipo. La referencia a la repercusión mediática y al reto ambicioso del proyecto no fue casual: el Costa Adeje Tenerife ha logrado consolidarse como un club competitivo, reconocido por su seriedad, su estabilidad y su capacidad para competir de tú a tú con los grandes de la Liga F.

    Tras las intervenciones institucionales, llegó el turno de Yerai Martín, protagonista indiscutible del acto y voz encargada de poner palabras a la ilusión que rodea su llegada al banquillo blanquiazul. Desde el primer momento, el técnico se mostró emocionado, consciente de la importancia del paso que da en su carrera y del significado que tiene asumir la dirección de un equipo de la máxima categoría del fútbol femenino español.

    “Es un día muy bonito y especial para mí. Creo que estoy ante el reto más importante de mi carrera hasta el momento”, comenzó Yerai Martín, en una declaración que resume la dimensión personal y profesional del desafío que afronta. “Es un orgullo poder estar sentado aquí y ser presentado como entrenador del Costa Adeje Tenerife”, añadió, destacando el valor simbólico del acto y el respeto que siente por la entidad.

    El nuevo entrenador quiso poner el foco, desde el primer instante, en las verdaderas protagonistas del proyecto: las jugadoras. “Estoy deseando que llegue el entrenamiento de esta tarde para poder conocer a las jugadoras, que es lo más importante”, señaló, dejando claro que su prioridad inmediata es integrarse en el vestuario, entender la dinámica del grupo y comenzar a construir una relación basada en la confianza y el trabajo diario.

    En una de las frases más destacadas de su intervención, Yerai Martín resumió su estado de ánimo y su hoja de ruta inicial: “Vengo con mucha motivación, ambición y con ganas de ponernos en marcha para empezar el año de la mejor manera posible”. Una declaración que conecta directamente con el momento competitivo del equipo y con la exigencia de una segunda mitad de temporada en la que cada punto será determinante.

    El técnico también dedicó parte de su comparecencia a analizar la imagen que proyecta el Costa Adeje Tenerife desde fuera, una percepción que, según reconoció, ha influido positivamente en su decisión de aceptar el cargo. “El Costa Adeje Tenerife se ve desde fuera como un equipo muy competitivo, ambicioso y al que es muy difícil hacer daño y ganar”, explicó, poniendo en valor la identidad defensiva y el carácter competitivo que han caracterizado al conjunto tinerfeño en las últimas temporadas.

    Yerai Martín destacó además el crecimiento sostenido del club y la fortaleza que supone jugar en la isla. “Es un club que estas últimas temporadas no ha dejado de crecer. Cuando lo ves desde lejos sabes lo complicado que es jugar en la isla y también recibirlo como visitante”, afirmó, subrayando el factor territorial y el peso del contexto como elementos diferenciales del proyecto.

    En esa misma línea, el nuevo entrenador explicó que la idea futbolística que se venía desarrollando en el Costa Adeje Tenerife encaja con su propia visión del juego. “A partir de ahí, la idea que se estaba llevando a cabo encaja mucho con las mías”, señaló, una frase que refuerza la idea de continuidad más que de ruptura, y que tranquiliza tanto al vestuario como a la afición respecto al rumbo deportivo del equipo.

    Uno de los aspectos más relevantes de su intervención fue su análisis de la situación clasificatoria del conjunto blanquiazul. Yerai Martín fue claro al respecto: “Es una situación en la que llego a un equipo que está en quinta posición, con lo cual de manera natural le daremos continuidad al trabajo de las jugadoras, que está siendo muy bueno”. Un reconocimiento explícito al rendimiento del grupo y una muestra de respeto hacia el trabajo previo realizado.

    El técnico subrayó que no es habitual que se produzca un cambio en el banquillo cuando el equipo atraviesa una buena situación deportiva. “Pocas veces se da un cambio en una situación buena de un equipo”, reflexionó, añadiendo que el momento elegido puede ser positivo para introducir matices y preparar con calma el siguiente tramo de la competición. “Creo que es una buena fecha, ya que tenemos algo de tiempo para preparar el siguiente partido”, concluyó.

    El acto de presentación sirvió así para escenificar el inicio de una nueva etapa en el Costa Adeje Tenerife Egatesa, marcada por la ilusión, la ambición y la responsabilidad compartida entre club, cuerpo técnico y plantilla. La imagen de Yerai Martín al frente del proyecto simboliza la apuesta del club por un perfil que combina conocimiento del fútbol femenino, capacidad de liderazgo y una visión alineada con los valores de la entidad.

    Tras su presentación oficial ante los medios, el nuevo entrenador se incorporó de inmediato al trabajo con la plantilla, dirigiendo su primera sesión de entrenamiento en la tarde de este viernes en las instalaciones de El Mundialito, un gesto que refuerza su mensaje de implicación total desde el primer día. Sin tiempo para ceremonias prolongadas, Yerai Martín inicia así su andadura en el banquillo blanquiazul con la mirada puesta en el césped, en el día a día y en la construcción de un equipo competitivo para la segunda mitad de la temporada.

    La llegada de Yerai Martín se produce, además, en un contexto de máxima exigencia en la Liga F Moeve, una competición cada vez más igualada, profesionalizada y mediática, en la que cada detalle marca la diferencia. El Costa Adeje Tenerife afronta los próximos meses con el objetivo de consolidar su posición en la zona alta de la clasificación y seguir creciendo como proyecto deportivo e institucional.

    Con esta presentación, el club no solo anuncia un cambio en el banquillo, sino que reafirma su compromiso con un modelo basado en la estabilidad, el trabajo y la ambición. Yerai Martín asume el reto consciente de la responsabilidad que conlleva dirigir a un equipo con identidad propia, con una afición fiel y con un lugar consolidado en la élite del fútbol femenino español. La nueva etapa ya está en marcha, y el Costa Adeje Tenerife Egatesa inicia el año 2026 con un mensaje claro: seguir compitiendo, seguir creciendo y seguir creyendo en su proyecto.

  • Oficial | Queda abierto el mercado invernal

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ Los clubes de Liga F Moeve pondrán incorporar o dar de baja a sus jugadoras desde el viernes 2 de enero hasta el viernes 30 de enero de 2026. Es el segundo plazo de inscripción de futbolistas tras la pasada ventana de verano. Yerai Martín ya se ha convertido en el nuevo entrenador del Costa Adeje Tenerife.

    Desde este viernes 2 de enero de 2026, la Liga F Moeve entra oficialmente en uno de los momentos más estratégicos y determinantes de toda la temporada: la apertura del segundo plazo de inscripción de jugadoras, una ventana clave que permitirá a los dieciséis clubes de la máxima categoría del fútbol femenino español ajustar, reforzar, redefinir y, en muchos casos, reinventar sus plantillas con el objetivo de afrontar con mayores garantías la segunda mitad del curso 2025-2026.

    Se trata de un periodo que, más allá de los movimientos puramente deportivos, suele marcar giros narrativos en la competición, altera dinámicas internas, reconfigura proyectos a medio plazo y, en no pocas ocasiones, decide el destino final de los equipos tanto en la lucha por el título, como en la pelea por Europa o en la siempre tensa batalla por la permanencia. Este segundo plazo de inscripción se prolongará hasta el viernes 30 de enero de 2026, estableciendo así un margen de casi cuatro semanas en el que la actividad en despachos, direcciones deportivas y oficinas de comunicación será tan intensa como la que se vive sobre el césped cada fin de semana.

    El reglamento de la Liga F Moeve establece con claridad que solo existen dos ventanas oficiales de inscripción y baja de jugadoras a lo largo de la temporada. La primera tuvo lugar durante el verano, del 1 de julio al 19 de septiembre, un periodo tradicionalmente más largo y en el que se construyen las bases de los proyectos deportivos. La segunda, la que ahora se abre en enero, es más breve, pero no por ello menos trascendente. Al contrario: es una ventana quirúrgica, de corrección, de reacción inmediata ante los resultados obtenidos durante la primera vuelta.

    Durante este plazo invernal, los clubes pueden inscribir nuevas futbolistas, ya sea procedentes de otros equipos de la propia Liga F, de ligas extranjeras o del mercado de jugadoras sin contrato. Del mismo modo, también está permitido dar de baja a futbolistas mediante cesiones, traspasos definitivos o rescisión de contrato, siempre respetando la normativa laboral y federativa vigente. Además, este periodo suele aprovecharse para anunciar renovaciones contractuales, movimientos que, aunque no alteran la inscripción, sí envían mensajes claros de estabilidad, confianza y proyecto a medio y largo plazo.

    Históricamente, el mercado de invierno en el fútbol femenino español ha tenido un impacto progresivo. En los primeros años de profesionalización, los movimientos eran escasos y muy condicionados por presupuestos limitados. Sin embargo, con la consolidación de la Liga F, el aumento de la inversión, la mejora de las estructuras deportivas y el crecimiento del interés mediático e institucional, el mercado de enero ha ganado peso específico.

    Cada temporada se observa una mayor planificación estratégica en esta ventana: clubes que refuerzan posiciones clave tras detectar carencias, equipos que reaccionan ante lesiones de larga duración, proyectos que cambian de rumbo tras una primera vuelta decepcionante y, también, entidades que aprovechan para adelantar operaciones de futuro, incorporando talento joven o futbolistas que finalizan contrato en verano y que pueden llegar en condiciones ventajosas.

    Los refuerzos invernales suelen responder a necesidades muy concretas. A diferencia del verano, donde se construye un bloque amplio, en enero se buscan perfiles específicos: una central que aporte liderazgo, una mediocentro que equilibre el juego, una delantera que mejore cifras goleadoras o una portera que cubra una baja inesperada.

    En muchos casos, estas incorporaciones llegan en forma de cesiones, una fórmula cada vez más habitual que permite a los clubes ajustar presupuestos y ofrecer minutos a jugadoras que no están teniendo protagonismo en otros proyectos. También se producen traspasos definitivos y fichajes de jugadoras libres, especialmente internacionales que rescinden contratos en ligas extranjeras.

    El mercado de invierno también es un momento delicado para las futbolistas que no han contado con minutos durante la primera mitad de la temporada. Las direcciones deportivas, en coordinación con los cuerpos técnicos, evalúan el rendimiento, la adaptación y el encaje táctico de cada jugadora. Cuando se considera que no se están cumpliendo las expectativas, se abre la puerta a salidas consensuadas.

    Estas bajas pueden producirse mediante cesiones, buscando que la futbolista gane continuidad en otro entorno; traspasos, cuando existe interés firme de otro club; o rescisiones de contrato, una vía más traumática, pero que en ocasiones resulta inevitable para ambas partes.

    Aunque no siempre reciben el mismo foco mediático que los fichajes, las renovaciones contractuales son uno de los elementos más importantes de este periodo. Anunciar la continuidad de jugadoras clave refuerza el mensaje de estabilidad y proyecto, protege activos deportivos y envía una señal clara tanto al vestuario como al entorno de la competición.

    este inicio de mercado lo ha protagonizado el Costa Adeje Tenerife, que ha aprovechado la apertura del segundo plazo de inscripción para anunciar oficialmente a su nuevo entrenador, Yerai Martín. Aunque el cambio en el banquillo no está directamente vinculado a la inscripción de jugadoras, sí marca un punto de inflexión en el proyecto deportivo del club canario.

    La llegada de Yerai Martín responde a la necesidad de redefinir el rumbo del equipo tras una primera parte de la temporada marcada por la irregularidad. El Costa Adeje Tenerife es históricamente un club reconocido por su estabilidad, su identidad competitiva y su capacidad para maximizar recursos, por lo que este movimiento supone una apuesta clara por reimpulsar el rendimiento colectivo y sacar mayor partido a una plantilla que cuenta con talento contrastado.

    El nuevo técnico afronta ahora un doble desafío: por un lado, adaptarse rápidamente al vestuario y a la dinámica competitiva de la Liga F; por otro, trabajar de la mano con la dirección deportiva para evaluar posibles refuerzos o ajustes en la plantilla durante este mercado de enero.

    de los clubes que ha comenzado a mover ficha es la Real Sociedad, que ha comunicado dos salidas en el inicio de este segundo plazo de inscripción. Aunque las bajas forman parte natural del mercado, su anuncio siempre genera lecturas deportivas y estratégicas.

    En el caso del conjunto txuri-urdin, estas salidas pueden interpretarse como una reorganización interna tras una primera vuelta exigente, en la que el equipo ha alternado buenas actuaciones con momentos de menor regularidad. Las bajas liberan espacio salarial y deportivo, permitiendo al club valorar nuevas incorporaciones o apostar por jugadoras jóvenes de su cantera, una de las más prolíficas del fútbol femenino español.

    Para comprender la importancia de este segundo plazo de inscripción, es necesario recordar el papel que desempeñó el primer mercado de la temporada, celebrado entre el 1 de julio y el 19 de septiembre. Durante ese periodo estival, los clubes de la Liga F Moeve construyeron las bases de sus proyectos, apostaron por fichajes estratégicos y renovaron a buena parte de sus jugadoras clave.

    Ese mercado de verano es, por volumen y duración, el más relevante del año. Sin embargo, no siempre permite anticipar todos los escenarios posibles: lesiones inesperadas, adaptaciones más lentas de lo previsto, cambios en la dinámica competitiva o incluso variaciones en los objetivos deportivos obligan a muchos clubes a corregir el rumbo en enero.

    El hecho de que estas sean las dos únicas ventanas oficiales de inscripción y baja de jugadoras obliga a los clubes a una planificación extremadamente cuidadosa. No hay margen para improvisaciones fuera de estos plazos, lo que convierte cada decisión en un movimiento de alto impacto.

    Las direcciones deportivas trabajan durante meses en escenarios hipotéticos: qué hacer si una jugadora clave se lesiona, cómo reaccionar si el equipo no alcanza los objetivos previstos, qué oportunidades de mercado pueden surgir en enero o cómo blindar a las futbolistas más determinantes frente al interés de otros clubes.

    Más allá de la dimensión deportiva e institucional, el mercado de invierno tiene un fuerte componente humano. Para muchas futbolistas, este periodo supone enfrentarse a decisiones complejas: aceptar una cesión para tener más minutos, cambiar de ciudad o incluso de país, o luchar por revertir su situación en el club actual.

    Los cuerpos técnicos y los departamentos de comunicación desempeñan un papel fundamental en la gestión de estas situaciones, buscando que los movimientos se realicen con respeto, transparencia y sensibilidad hacia las jugadoras.

    En una liga cada vez más profesionalizada y mediática, el mercado de fichajes no es solo una cuestión deportiva, sino también comunicativa. Los anuncios de incorporaciones, salidas, renovaciones o cambios en el banquillo forman parte del relato de la temporada y contribuyen a fortalecer la identidad de los clubes.

    Las entidades cuidan cada vez más la forma en la que comunican estos movimientos, conscientes de su impacto en la afición, en los patrocinadores y en la percepción externa del proyecto.

    Desde este 2 de enero hasta el 30 de enero de 2026, la Liga F Moeve vivirá semanas de intensa actividad fuera del césped, con negociaciones discretas, anuncios oficiales y movimientos que, en muchos casos, marcarán el devenir de la temporada.

    El Costa Adeje Tenerife ya ha dado el primer paso con la llegada de Yerai Martín al banquillo; la Real Sociedad ha iniciado su reestructuración con dos salidas; y el resto de clubes observan, analizan y preparan sus movimientos en un tablero donde cada decisión cuenta.

    Este segundo plazo de inscripción no es solo una ventana administrativa: es un punto de inflexión, un espacio para corregir errores, reforzar virtudes y redefinir ambiciones. Cuando el mercado cierre el próximo viernes 30 de enero, los dieciséis equipos de la Liga F Moeve quedarán configurados de forma definitiva para afrontar la segunda mitad del campeonato, conscientes de que ya no habrá margen para cambios y de que cada partido será un paso más hacia el desenlace final de la temporada 2025-2026.

  • Oficial | Violeta Quiles deja de ser donostiarra

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟧 ¡Se marcha! La exjugadora del Betis pone fin a su etapa en San Sebastián.

    La Real Sociedad de Fútbol, finalista de la Supercopa de España en 2024 ha anunciado oficialmente que ha alcanzado un acuerdo en firme con Violeta Quiles (Cartagena, 10 de diciembre de 1999) para finalizar su relación contractual.

    La operación es la segunda que efectúa el conjunto guipuzcoano tras el fin de la cesión de Edna Imade por parte del Bayern de Múnich y convierte a la exjugadora del Alhama ElPozo en agente libre.

    La lateral izquierdo tenía contrato con la entidad que preside Joakin Aperribay hasta el próximo 30 de junio de 2026 con seis meses de antelación.

    La murciana no ha tenido un paso sencillo por Zubieta. El curso pasado empezó jugando, pero una rotura del ligamento cruzado anterior en la rodilla derecha durante un entrenamiento en febrero le ha mantenido fuera de los terrenos de juego hasta la fecha.

    La futbolista llegó a la Real Sociedad la pasada temporada y, tras un buen inicio liguero, sufrió una de las situaciones más difíciles para cualquier deportista, al lesionarse el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha.
    Desde ese momento, Violeta afrontó un exigente proceso de recuperación, que completó con esfuerzo, constancia y profesionalidad.

    Tras su regreso y una vez finalizada esta etapa, ambas partes han acordado de manera amistosa poner fin a su unión.

    La exjugadora del Real Betis Féminas ha participado en un total de 66 encuentros oficiales en la Liga F Moeve, llegando a acumular 4.4775 minutos en la élite y agota deberá buscar nuevos retos en su carrera deportiva lejos del País Vasco.

  • Oficial | La Liga F Moeve fuerza su compromiso con las futbolistas con la entrega de botas recogida en el Convenio Colectivo

    🟧 Un total de 34 jugadoras de 9 clubes se han sumado a esta acción que simboliza el avance en la mejora de las condiciones laborales y refuerza un modelo de fútbol femenino más justo, profesional y con respaldo real.

    La Liga F Moeve (Primera División Femenina) ha anunciado oficialmente que ha alcanzado un acuerdo en firme para firma del Convenio Colectivo con FutPro, Futbolistas ON y CCOO se traduce en una medida concreta para garantizar que todas las futbolistas cuenten con los recursos necesarios para ejercer su profesión.

    La patronal que rige Beatriz Álvarez Mesa continúa avanzando en la mejora de las condiciones laborales y profesionales de las futbolistas a través de las medidas recogidas en el II Convenio Colectivo, firmado junto a los sindicatos FUTPRO, Futbolistas ON y CCOO, con la entrega de botas a aquellas jugadoras que no disponen de una relación contractual con un patrocinador deportivo.

    Esta iniciativa materializada por Liga F supone un compromiso firme y real en la protección y profesionalización de las jugadoras de la competición y tiene como objetivo asegurar que todas ellas cuenten con el material deportivo necesario para desarrollar su actividad en las mejores condiciones, independientemente de su situación contractual con marcas deportivas, poniendo en valor el trabajo conjunto realizado y recordando que cada paso que dan sobre el terreno de juego se apoya en un marco que vela por sus derechos y por la dignidad de su profesión.
    Las botas entregadas a 34 jugadoras, pertenecientes a 9 clubes: SD Eibar, RCD Espanyol, Alhama ElPozo, FC Badalona Women, Deportivo Abanca, Sevilla FC, DUX Logroño, Athletic Club y Costa Adeje Tenerife, representan un avance tangible en los derechos recogidos en el Convenio Colectivo, fruto del diálogo y el consenso entre las partes, y reflejan la convicción compartida de que el talento, el esfuerzo y la dedicación de las futbolistas merecen un respaldo efectivo y permanente. Un acuerdo que no solo protege sus carreras, sino que sienta las bases de un entorno más equitativo y seguro para el presente y el futuro del fútbol femenino.
    Beatriz Álvarez, presidenta de Liga F, destacó que “con iniciativas tangibles como esta, Liga F reafirma la importancia del diálogo social y del Convenio Colectivo como herramienta clave para seguir construyendo un entorno profesional sólido y estable para el fútbol femenino hacia la igualdad, el bienestar y la profesionalización de una competición cada vez más justa y sostenible, en la que se protegen los derechos de las futbolistas y se atienden sus necesidades básicas para el alto rendimiento”.
    “Las jugadoras son el centro del proyecto y saben que no caminan solas y que detrás de cada paso sobre el terreno de juego existe un colectivo que cree en ellas, las respalda y trabaja cada día para garantizar su desarrollo profesional”, concluyó.

    Vídeo |

    https://youtu.be/F7bDh6cGU7o?si=HHFqQjtW9QUUXH-U

  • Oficial | El mercado de invierno de la Liga F Moeve abre este 2 de enero y marcará el rumbo de la segunda vuelta

    (Fuente: Laliga)

    📌 La Liga F Moeve 2025-2026 entra en una de las fases más estratégicas del curso con la apertura del mercado de fichajes de invierno, que comenzará oficialmente este jueves 2 de enero y se extenderá hasta el 30 de enero de 2026. Un periodo clave para que los clubes ajusten sus plantillas y afronten con mayores garantías la segunda vuelta del campeonato.

    Aunque hoy, 1 de enero, aún no se pueden registrar nuevas incorporaciones, desde mañana los equipos de la máxima categoría del fútbol femenino español quedarán habilitados para formalizar fichajes, cesiones y movimientos internos, conforme a la normativa vigente de la competición.

    ventana invernal llega con numerosos frentes abiertos: la lucha por el título, la carrera por las plazas europeas, la pelea por la permanencia y la consolidación de proyectos deportivos que buscan crecer en competitividad. En este contexto, el mercado de enero se convierte en una herramienta esencial para corregir carencias detectadas en la primera vuelta, suplir bajas por lesión o reforzar posiciones clave en un calendario cada vez más exigente.

    A diferencia del mercado estival, el de invierno suele caracterizarse por movimientos más selectivos y estratégicos, pero su impacto puede resultar determinante en el desarrollo de la temporada.

    Históricamente, el mercado de invierno en el fútbol femenino español —y en la Liga F en particular— ha funcionado como una ventana de ajustes finos, más que como un periodo de grandes revoluciones. Sin embargo, su influencia deportiva ha quedado patente en múltiples temporadas recientes.

    En campañas anteriores, varios clubes han logrado revertir dinámicas negativas o consolidar su rendimiento gracias a incorporaciones realizadas en enero: refuerzos con experiencia internacional, jugadoras jóvenes con impacto inmediato o perfiles específicos para encajar en sistemas tácticos muy definidos. Especialmente en la lucha por la permanencia y en la carrera por puestos europeos, el mercado invernal ha demostrado ser un factor de equilibrio competitivo.

    Paralelamente, el crecimiento del fútbol femenino a nivel global ha elevado progresivamente la relevancia de esta ventana. En los últimos años, el mercado de enero ha experimentado un aumento notable tanto en el número de operaciones internacionales como en el valor económico de los traspasos, reflejo del avance del profesionalismo y de la mayor planificación deportiva de los clubes.

    En el caso de la Liga F Moeve, la tendencia se ha orientado hacia fichajes medidos, priorizando el rendimiento inmediato, la adaptación rápida y la sostenibilidad de los proyectos. Cesiones estratégicas, retornos de jugadoras con pasado en la competición y apuestas por talento internacional han sido algunos de los patrones más repetidos en los mercados invernales recientes.”

    La apertura del mercado coincide con un tramo de la temporada marcado por la continuidad liguera, la acumulación de minutos y la exigencia física, así como por la presencia de clubes españoles en competiciones nacionales e internacionales. En este escenario, la gestión de plantillas y la profundidad de banquillo adquieren un valor decisivo.

    Además, el creciente seguimiento mediático de la Liga F Moeve convierte cada movimiento en un foco de atención, con un impacto que trasciende lo deportivo y refuerza la visibilidad del campeonato

    Durante este periodo, los clubes podrán inscribir nuevas jugadoras y cerrar operaciones conforme a la reglamentación de la Liga F Moeve, en una ventana que, una temporada más, promete ser decisiva para el desenlace del curso.

  • Reportaje | Gio Queiroz, una goleadora única de corazón colchonero

    (Fuente: Getty imágenes)

    🟧 La punta brasileña marca un gol cada 379 minutos y es una referencia en el conjunto rojiblanco como campeona de Europa en 2021.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Gio Queiroz Costa Garbellini, Player of the Month de la Liga F Moeve en marzo de 2025, es la hija predilecta de Víctor Martín Alba, que la ha entrenado tanto en el Madrid CFF como ahora en el Atlético de Madrid, protagoniza este artículo que no te dejará indiferente.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Giovana Queiroz Costa Garbelini (São Paulo, 21 de junio de 2003), conocida en sus inicios como Gio Queiroz y posteriormente como Gio Garbelini, es una futbolista profesional brasileña que actúa como delantera en el Atlético de Madrid de la Liga F española. Internacional absoluta con la selección de Brasil desde 2020, ha participado en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y se proclamó campeona de la Copa América Femenina en 2022 y 2025.

    (Fuente: DAZN )

    La paulista fue conocida inicialmente como Queiroz y posteriormente como Gio Garbelini, inició su historia en el fútbol con un destino que parecía escrito por la pasión y el talento. Su infancia dio un giro decisivo cuando su familia se trasladó a Weston, Florida, donde vivieron hasta 2014, año en que la joven Gio y su familia decidieron dar un salto trascendental rumbo a Madrid, España, marcando el inicio de un camino que la llevaría a convertirse en una de las figuras emergentes del fútbol femenino mundial.

    (Fuente: Laliga)

    Su carrera en España arrancó con fuerza en 2014, cuando se unió a “La Academia” del Atlético de Madrid y no tardó en dejar su huella: se convirtió en la máxima goleadora del equipo en dos ocasiones, mostrando desde muy temprano ese instinto depredador en el área que la definiría como delantera.

    (Fuente: Getty imágenes)

    En 2017, su talento llamó la atención del Madrid Club de Fútbol Femenino, donde continuó su formación en las categorías inferiores y, con apenas 15 años, tuvo el privilegio de debutar con el primer equipo en Primera División el 9 de diciembre de 2019, enfrentándose al imponente F.C. Barcelona en un partido que, aunque terminó en derrota, marcó el comienzo de su meteórica carrera en la élite del fútbol español. Durante la siguiente temporada, Gio jugó 15 partidos y anotó su primer gol, confirmando que su presencia en el campo era sinónimo de peligro constante para las defensas rivales.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    El 17 de julio de 2020, su trayectoria dio un giro significativo con su fichaje oficial por el Fútbol Club Barcelona, donde firmó un contrato por tres temporadas con el objetivo de reforzar la delantera blaugrana. En su primera temporada, Gio jugó principalmente con el equipo filial en Segunda División, sin llegar a debutar con el primer equipo, pero su progreso y proyección eran evidentes. Tras participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, el 12 de agosto de 2021 se anunció su cesión al Levante Unión Deportiva por una temporada, buscando más minutos en Primera División. La joven brasileña respondió con creces: anotó 7 goles en 26 partidos de liga, debutó en Liga de Campeones sumando otros dos goles, y contribuyó con tantos en la Copa de la Reina y la Supercopa.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Su etapa en el Levante Unión Deportiva también estuvo marcada por la valentía fuera del campo, denunciando al Barcelona por presionarla para no jugar con la selección brasileña y enfrentarse a represalias tras obtener la autorización de la FIFA para incorporarse a la selección, lo que evidenció su carácter firme y compromiso con su país.

    (Fuente: UEFA)

    Este coraje y rendimiento le valieron el Samba de Oro 2021, premio que reconoce a la mejor futbolista brasileña del año.

    En 2022, su carrera dio un salto internacional con su fichaje por el Arsenal, desde donde fue cedida inmediatamente al Everton para garantizar su continuidad en los terrenos de juego y su adaptación al fútbol inglés.

    La desafortunada lesión de la estrella Beth Mead abrió la puerta para que Gio regresara al Arsenal en el mercado de invierno, tras haber disputado 11 partidos con el Everton y marcado un gol.

    Pasó por hasta cinco equipos diferentes y también ha formado parte de las categorías inferiores de tres selecciones nacionales como España, Brasil y Estados Unidos, escogiendo a las sudamericanas en categorías absoluta.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Su debut con las gunners se produjo el 29 de enero de 2023 en la FA Cup, en una contundente victoria frente al Leeds United.

    Sin embargo, la temporada 2023-2024 trajo incertidumbre: tanto Gio como el club buscaban su salida, pero la operación no se concretó y no fue inscrita para disputar la liga, meses en los que mantuvo contacto constante con su exentrenador del Madrid CFF, Víctor Martín, hasta que finalmente, en el mercado de invierno, pudo regresar al club madrileño, donde brilló con luz propia en la segunda vuelta, marcando 9 goles en 16 partidos y reafirmando su talento.

    En Fuenlabrada le tocó suplir a una Rachael Kundananji que se marchó al Bay F.C. en un traspaso histórico de 735.000 euros.

    (Fuente: X)

    Su historia combina juventud, experiencia y talento para crear una era de ofensiva letal y decisiva. Cuando vuelva al césped, cada partido será un espectáculo, cada gol una lección y cada título una confirmación de que el Atlético de Madrid tiene en ella a su referente histórico. Su legado está asegurado, y su nombre será recordado junto a las grandes artilleras que vistieron de blanco, rosa y rojiblanco, consolidando una era épica que marcará para siempre la historia del club y del fútbol femenino.

    Todas sabíamos que se iba, todas llorando… Dio muchísimo al equipo, encima era muy buena persona. Se va y vengo yo y pensaba en la presión, pero las chicas estuvieron super bien conmigo», confesó en una entrevista al medio “Relevo”, ya desaparecido.

    Pero antes de asentarse en el Madrid CFF, Gio Queiroz tuvo que vivir momentos complicados que marcaron su carrera deportiva. En el Arsenal femenino -club del que está cedida y con el que tiene un año más de contrato- la dejaron sin registrar. y no jugó nada durante el comienzo de la temporada actual y su mirada estaba puesta en el mercado invernal. Durante la temporada mantenía el contacto con Víctor Martín, actual entrenador del conjunto madrileño, quien también llegó al equipo en enero: «Me escribía durante la temporada alguna vez y eso mola porque tenemos confianza. Llegó enero y me llamó. Hablando con mis padres supimos que era una buena oportunidad. Sentí que volví a casa. El Madrid CFF me salvó totalmente», indicó sin dudar.

    (Fuente: Madrid CFF)

    Queiroz goleaba una y otra vez en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada, lo que provocó que Lola Romero, dirigente del Atlético de Madrid, pusiera sus ojos en ella, sabiendo que habla convencido a Viti para adiestrar a las colchoneras el curso siguiente y el técnico madrileño se llevó con él a Luany y a la misma Gio.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    En agosto de 2024, siguiendo los pasos de Víctor Martín, Gio fue traspasada al Atlético de Madrid, un movimiento que simbolizaba su consolidación definitiva en la élite del fútbol femenino español. Su debut con el club rojiblanco en Liga de Campeones se produjo el 4 de septiembre, en un partido que terminó con derrota por penaltis frente al Rosenborg, pero que no empañó la determinación y la ambición de una jugadora que, desde sus primeros pasos en São Paulo hasta su actualidad en el Atlético de Madrid, ha demostrado que el talento, la perseverancia y el coraje pueden transformar a una joven promesa en una figura épica del fútbol mundial, dejando claro que Gio Garbelini no solo juega al fútbol: lo vive con intensidad, pasión y una visión que la impulsa a dejar una marca imborrable en cada club, cada partido y cada competición en la que participa.

    La temporada comenzó con una mezcla de expectativas y desafíos para Gio Garbelini en el Atlético de Madrid. Tras su llegada al club rojiblanco, el peso de la camiseta, la historia del equipo y la exigencia de la afición generaban un ambiente de presión constante, donde cada acción era observada, analizada y comparada con las leyendas que habían vestido esa misma camiseta. Los primeros partidos de Gio fueron, en cierta medida, irregulares; adaptarse a un nuevo sistema táctico, a compañeras con estilos distintos y a la intensidad de la Liga F no era tarea sencilla. La joven delantera se enfrentaba a defensas experimentadas, entrenamientos extenuantes y la necesidad de encontrar su lugar en un equipo que aspiraba a todo.

    (Fuente : Atlético de Madrid)

    Sin embargo, a medida que avanzaba la primera mitad de la temporada, empezaron a surgir señales de que Gio estaba encontrando su ritmo. Su capacidad para leer los movimientos defensivos, anticipar pases y generar espacios comenzaba a integrarse con el estilo ofensivo del Atlético. Cada entrenamiento, cada minuto en los partidos, era una oportunidad para crecer, perfeccionar su instinto goleador y afinar la coordinación con compañeras clave en el ataque. La paciencia y el trabajo constante empezaban a dar frutos: en la segunda mitad de la temporada, Gio comenzó a demostrar que no solo estaba allí para participar, sino para liderar ofensivamente.

    (Fuente: Madrid CFF)

    Sus goles empezaron a llegar en momentos cruciales, aquellos que definían partidos y mantenían al equipo en la lucha por los títulos. No eran tantos solo por la capacidad individual, sino por la combinación de inteligencia táctica, lectura del juego y un sentido casi instintivo de cuándo aparecer en el lugar correcto. Cada tanto estaba acompañado de una asistencia decisiva, un pase que rompía líneas, o un desmarque que obligaba a las defensas rivales a redistribuir sus posiciones. Esta combinación de goles y asistencias se convirtió en la clave para que el Atlético alcanzara la final de la Copa de la Reina, donde el nivel de exigencia era máximo y cada acción podía inclinar la balanza.

    En paralelo, Gio también era fundamental en la lucha por la clasificación a la Liga de Campeones, un objetivo que había sido marcado como prioritario por la dirección técnica y el club. Sus actuaciones en los momentos críticos de la temporada consolidaron su reputación como una jugadora decisiva: apareció cuando el equipo más lo necesitaba, anotó goles que parecían imposibles y creó oportunidades que solo una jugadora con su visión podía concebir. La combinación de talento, determinación y capacidad para mantener la calma en situaciones de alta presión la convertía en un verdadero activo para el Atlético.

    El reconocimiento de su impacto no tardó en llegar. En marzo, Gio fue elegida mejor jugadora de la Liga, un premio que reflejaba tanto su consistencia como la influencia de sus actuaciones en los resultados del equipo. Cada gol, cada asistencia, cada carrera y cada desmarque fueron analizados, y su capacidad para cambiar el rumbo de un partido fue celebrada tanto por la prensa especializada como por los aficionados. Pero no se trataba solo de estadísticas; se trataba de la manera en que su presencia elevaba a todo el equipo, cómo sus movimientos generaban confianza en sus compañeras y cómo su energía en el campo inspiraba al resto de la plantilla.

    En abril, el reconocimiento continuó a nivel interno: Gio fue elegida mejor jugadora del Atlético de Madrid del mes, un galardón que reflejaba no solo su rendimiento individual, sino también su liderazgo dentro del grupo. Su influencia se hacía notar en cada entrenamiento y en cada reunión táctica, donde sus ideas y observaciones sobre cómo romper defensas y generar oportunidades eran escuchadas y valoradas. La joven delantera se había convertido en un referente, no solo por su capacidad para marcar goles, sino por su comprensión del juego y su compromiso con los objetivos colectivos.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La culminación de su temporada llegó en la última jornada, donde la clasificación para la ronda previa de la Liga de Campeones estaba en juego. Cada pase, cada desmarque y cada acción ofensiva de Gio fueron decisivos. El Atlético dependía de un rendimiento colectivo, pero la influencia de Gio en los momentos clave fue determinante para asegurar la victoria necesaria y garantizar el acceso a la máxima competición europea de clubes. La tensión en el estadio, la presión de los aficionados y la exigencia de los rivales hicieron de aquel partido un verdadero desafío emocional y físico, y Gio respondió con la clase y determinación que la habían caracterizado durante toda la segunda mitad de la temporada.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Al concluir la temporada, el reconocimiento definitivo llegó con su elección como mejor jugadora del equipo. Este galardón no solo celebraba sus estadísticas individuales, sino que simbolizaba todo lo que había significado para el Atlético: su evolución, su capacidad para superar adversidades, su influencia en los momentos decisivos y su integración plena en el proyecto del club. Desde los inicios irregulares hasta convertirse en la pieza clave que lideró al equipo hacia la final de la Copa de la Reina y la clasificación a la Liga de Campeones, Gio Garbelini había demostrado ser más que una delantera: se había transformado en un símbolo de resiliencia, talento y liderazgo dentro del Atlético de Madrid.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Cada gol, cada asistencia y cada momento de inspiración fueron parte de un relato más grande, que mostraba cómo una jugadora joven y talentosa podía, con trabajo, disciplina y pasión, convertirse en el eje central de un equipo de élite. La temporada no solo consolidó a Gio como una de las estrellas emergentes del fútbol femenino español, sino que también dejó una lección clara sobre la importancia de la perseverancia y la capacidad de adaptarse, aprender y evolucionar constantemente en la élite. Su influencia se extendería más allá de los resultados de la temporada, dejando una huella imborrable en el club, en las compañeras y en todos los que seguían de cerca su crecimiento profesional.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    La historia de Giovana Queiroz Costa Garbelini con la selección absoluta de Brasil comienza con una decisión que, aunque parecía natural para muchos, representaba para ella un hito cargado de emociones, compromisos y ambiciones personales: finalmente, decidió defender los colores de su país natal. Esta decisión, tomada tras años de desarrollo en clubes internacionales y academias europeas, fue un momento definitorio, una declaración de identidad y de amor por el país que la vio nacer. Su primer contacto oficial con la selección mayor no tardó en llegar: el 1 de diciembre de 2020, Gio entró en la historia al participar en un partido que pasaría a ser recordado en los archivos de la Confederación Brasileña de Fútbol. Brasil se enfrentaba a Ecuador en un encuentro que rápidamente se convirtió en una demostración de fuerza y cohesión colectiva. Desde los primeros minutos, la selección brasileña mostró una superioridad abrumadora en todos los aspectos del juego, combinando técnica, velocidad y presión constante sobre la portería rival. Gio, a pesar de su juventud y la relativa inexperiencia en el escenario internacional absoluto, se movía con una naturalidad sorprendente, participando activamente en la circulación del balón, anticipando las jugadas y mostrando una visión de juego madura, casi innata.

    La victoria por 8-0 reflejaba no solo la diferencia en calidad entre los equipos, sino también la manera en que Brasil integraba a nuevas promesas sin perder su identidad futbolística.

    Para Gio, aquel primer partido fue más que un debut; fue la confirmación de que su camino hasta entonces, lleno de sacrificios, viajes y adaptación a distintos estilos de juego, tenía un propósito que trascendía los clubes en los que había brillado.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    El siguiente paso en su carrera internacional no se hizo esperar. En febrero de 2021, fue convocada para disputar la She Believes Cup, un torneo que reúne a las selecciones femeninas más competitivas del mundo y que sirve como un termómetro del fútbol global. Allí, Gio no solo consolidó su presencia en el equipo, sino que también comenzó a medir su capacidad de adaptación a ritmos y exigencias de élite. Cada entrenamiento, cada interacción con jugadoras veteranas y estrellas consagradas, era una oportunidad para aprender, crecer y pulir su estilo. En este contexto, su integración fue observada con atención por técnicos, analistas y aficionados, quienes rápidamente percibieron que la joven delantera aportaba algo más que goles: aportaba frescura, audacia y un instinto natural para desequilibrar defensas.

    (Fuente: Liga F)

    El verano de 2021 se presentó como un desafío aún mayor: Gio fue incluida en la lista oficial de la selección brasileña para disputar los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, un torneo que, aunque retrasado por la pandemia, representaba la cúspide de la competencia internacional. Su debut en la cita olímpica tuvo lugar ante Zambia, en la tercera jornada de la fase de grupos.

    Desde el pitido inicial, la presencia de Gio fue notable. Su movilidad constante, sus desmarques inteligentes y su capacidad de asociarse con compañeras más experimentadas generaron una dinámica ofensiva que mantuvo a Zambia bajo presión constante. Cada balón que tocaba parecía llevar implícita la determinación de demostrar que, pese a su juventud, estaba lista para enfrentarse a cualquier desafío. La experiencia olímpica, además de enriquecerla técnicamente, fortaleció su carácter: entender que estaba compitiendo en el escenario más exigente del deporte femenino mundial consolidó su confianza y reafirmó que podía sostenerse al más alto nivel.

    En noviembre de ese mismo año, Gio continuó su ascenso con la selección en el Torneio Internacional de Manaus de Futebol Feminino, donde demostró que no se trataba únicamente de un talento prometedor, sino de una delantera capaz de marcar diferencias decisivas. Su primer gol con la absoluta llegó ante India, un momento que la consagró ante técnicos, compañeros y aficionados. La celebración del gol no fue solo un gesto de alegría personal; fue la manifestación de la culminación de años de esfuerzo, de jornadas interminables entrenando y adaptándose a distintos estilos de juego. Poco después, volvió a marcar ante Chile, reafirmando que su instinto goleador no era casualidad, sino fruto de disciplina, intuición y un entendimiento profundo del juego.

    El año 2022 presentó nuevos retos y decisiones estratégicas. Gio fue convocada inicialmente para disputar el Mundial sub-20, un torneo que representa la cantera de estrellas emergentes a nivel mundial. Sin embargo, la necesidad de Brasil de contar con su talento en el plantel absoluto para la Copa América hizo que fuese desconvocada del torneo juvenil.

    Esta decisión reflejaba la confianza plena del cuerpo técnico en su capacidad para influir en partidos decisivos a nivel senior. Durante la Copa América, Gio participó activamente en los dos primeros partidos de la fase de grupos, contribuyendo al dominio ofensivo de Brasil y ayudando al equipo a consolidar su camino hacia el título. La competición no solo fortaleció su experiencia, sino que también le permitió comprender la magnitud de representar a un país que vive el fútbol con intensidad y pasión. Al final del torneo, Brasil se coronó campeona, y Gio celebró su primer título continental con la absoluta, un logro que quedaría grabado en su trayectoria para siempre.

    Tras un periodo de ausencia de dos años en la selección absoluta, Gio regresó a finales de 2024, enfrentándose a amistosos de preparación ante Colombia y Australia. En estos encuentros, volvió a demostrar su capacidad de marcar la diferencia, anotando en dos ocasiones y reafirmando su lugar como una pieza clave dentro del esquema ofensivo de Brasil. Cada gol, cada participación, mostraba cómo había madurado: su técnica se había perfeccionado, su lectura de juego se había afinado, y su entendimiento con compañeras se había profundizado, generando combinaciones fluidas y letales en ataque.

    (Fuente: Getty imágenes)

    En 2025, Gio fue convocada para disputar la Copa América, un torneo donde su talento brilló con luz propia. En el primer partido ante Venezuela, fue elegida mejor jugadora del encuentro tras dar dos asistencias que terminaron en gol, llevando a Brasil a una victoria por 2-0. Este rendimiento dejó claro que Gio no solo podía marcar goles, sino que también tenía la visión y el altruismo para crear oportunidades decisivas para sus compañeras. En la segunda jornada, fue suplente en la victoria por 6-0 ante Bolivia, mientras que en el tercer encuentro regresó como titular y ayudó al equipo a superar a Paraguay por 4-1. Su participación estratégica, combinando momentos de protagonismo y de apoyo desde el banquillo, evidenció su versatilidad y capacidad de adaptación a las necesidades del equipo. En el último partido de la fase de grupos, un empate sin goles ante Colombia permitió a Brasil clasificar a la semifinal como primeras de grupo, consolidando la eficacia del grupo y la capacidad táctica de las jugadoras, incluida Gio.

    (Fuente: Getty imágenes)

    En la semifinal, Gio volvió a demostrar su instinto goleador y su capacidad para decidir partidos: anotó el segundo gol en la victoria por 5-1 ante Uruguay, asegurando el pase a la final y mostrando que, en los momentos decisivos, su influencia era determinante. En la gran final, Gio fue titular y protagonizó acciones clave que incluyeron provocar un penalti crucial. El encuentro, cargado de tensión, emoción y dramatismo, culminó con un empate a tres tras los 90 minutos y un gol adicional en la prórroga por cada equipo, llevando la definición a la tanda de penaltis. Brasil se alzó con el título tras imponerse por 5-4, coronando a Gio y a sus compañeras como campeonas y sellando un capítulo épico en la historia del fútbol femenino brasileño.

    (Fuente: Getty imágenes)

    La temporada 2025-2026 comenzó con una carga histórica y un aura de ambición para el Atlético de Madrid, que después de cinco años de ausencia en la Liga de Campeones buscaba recuperar su lugar entre la élite europea. En este escenario de expectativas, Gio Garbelini se posicionó desde el primer día como titular indiscutible, llevando consigo no solo el talento individual que la había convertido en una de las delanteras más temidas de la Liga F, sino también la experiencia, la determinación y el carisma necesarios para liderar a un equipo que aspiraba a trascender en todos los frentes.

    El inicio de temporada fue un periodo de adaptación y consolidación. Gio, acostumbrada a marcar la diferencia, se enfrentaba a una Liga cada vez más competitiva, con rivales que habían estudiado sus movimientos y defensas que conocían su capacidad de desmarque y su velocidad punta. Los primeros partidos fueron un recordatorio de que incluso las jugadoras más talentosas deben encontrar su ritmo en un entorno exigente, y en este caso, la delantera brasileña comenzó con actuaciones irregulares, ajustándose al sistema táctico del Atlético, que priorizaba la solidez defensiva sin sacrificar la verticalidad en ataque. Cada pase, cada desmarque y cada tiro al arco fueron analizados por entrenadores, compañeras y medios, y aunque no todos los encuentros fueron brillantes, la sensación era clara: Gio estaba construyendo la base para algo grande.

    Con el paso de las semanas, la joven delantera empezó a mostrar su verdadera dimensión. Su capacidad para leer las defensas rivales, anticipar cortes y generar espacios se combinaba con la técnica depurada y la velocidad que siempre habían sido sus grandes armas. No tardaron en llegar los goles y las asistencias decisivas, cada una más importante que la anterior, pues aparecían en momentos que definían la dinámica de los partidos y mantenían al Atlético en la pelea por los objetivos de la temporada: la Copa de la Reina y la clasificación a la Liga de Campeones. Cada tanto suyo estaba cargado de planificación, instinto y ejecución impecable: desbordes por la banda, remates desde fuera del área, diagonales que rompían las líneas defensivas, y asociaciones rápidas con compañeras que demostraban su inteligencia táctica y su comprensión del juego colectivo.

    La afición del Wanda Metropolitano, que ya la había adoptado como referente, comenzó a reconocer no solo su capacidad de marcar goles, sino también su liderazgo silencioso en el campo. Cuando el equipo se encontraba en situaciones de presión, cuando las defensas rivales parecían cerrarse como una muralla, Gio encontraba la manera de generar peligro, de mantener la posesión y de abrir líneas de pase. Cada vez que tocaba el balón, se percibía la sensación de que algo podía ocurrir, que una acción suya podía cambiar el destino del partido.

    Su influencia se consolidó especialmente en la segunda mitad de la temporada, cuando el Atlético de Madrid luchaba por asegurar su lugar en la ronda previa de la Liga de Campeones. Fue en esta fase cuando Gio empezó a ser reconocida públicamente por su impacto. En marzo, fue elegida mejor jugadora de la Liga, un galardón que reflejaba no solo la cantidad de goles y asistencias, sino la importancia de sus intervenciones en los momentos más delicados. Cada encuentro era una demostración de su capacidad para desequilibrar, de su energía incansable y de su compromiso con el equipo. Los análisis de los medios destacaban su habilidad para actuar como enlace entre el centro del campo y la delantera, su visión de juego y su capacidad de improvisar soluciones en situaciones de alta presión.

    En abril, la distinción continuó a nivel interno: Gio fue nombrada mejor jugadora del Atlético de Madrid del mes, reconociendo su protagonismo, constancia y liderazgo. La delantera brasileña no solo aportaba goles, sino también dirección en ataque, comunicación constante con las compañeras y un ejemplo de profesionalidad dentro y fuera del campo. Su combinación de velocidad punta, técnica individual y carácter aguerrido se complementaba con una visión estratégica que la convertía en una jugadora difícil de marcar y en un punto de referencia para el equipo.

    La culminación de este periodo de ascenso llegó en la última jornada de la Liga F, cuando el Atlético necesitaba asegurar la clasificación para la ronda previa de la Liga de Campeones. Cada acción de Gio fue determinante: desmarques que rompían líneas, pases filtrados que generaban oportunidades claras y goles que sellaban victorias cruciales. La presión era inmensa, y el partido se convirtió en una prueba de carácter tanto para ella como para todo el equipo. La combinación de talento individual y determinación colectiva permitió al Atlético alcanzar la meta histórica, regresando a la competición europea después de cinco años de ausencia y con Gio como una de las protagonistas absolutas de la hazaña.

    Pero el destino, siempre imprevisible, presentó un desafío inesperado. En la segunda jornada de la Liga de Campeones, Gio sufrió una entrada dura de Janssen, jugadora del Manchester United, que resultó en una fractura del peroné. Este momento representó un giro dramático en la temporada: la joven delantera vio interrumpida su progresión, y el equipo se enfrentaba ahora a la necesidad de reorganizar la parcela ofensiva sin su referente. La lesión no solo era un desafío físico, sino también mental: la recuperación exigía paciencia, disciplina y un enfoque estratégico para asegurar que su regreso no comprometiera la carrera de una jugadora que todavía estaba en pleno ascenso.

    Durante el periodo de recuperación, el club y el cuerpo técnico, liderado por Luany, reforzaron su estructura ofensiva con jugadoras como Maca Portales y Amaiur Sarriegui, e incluso la veterana Sheila Guijarro podría ocupar el rol de nueve si se mantenía en el club. Sin embargo, la ausencia de Gio dejó claro que ninguna alternativa podía replicar su influencia completa: su movilidad, velocidad punta, técnica depurada y capacidad de liderar los ataques eran únicas, y su regreso sería crucial para los objetivos del Atlético.

    La delantera comprendió la importancia de no apresurarse. Como se destacó en los análisis de “El Partido de Manu”, Gio anhela regresar al césped y continuar ayudando a su equipo, pero entiende que su recuperación completa es prioritaria. La paciencia se convierte en parte de su contribución: cada sesión de rehabilitación, cada entrenamiento adaptado y cada análisis táctico son pasos hacia su retorno, garantizando que cuando vuelva será más fuerte, más precisa y aún más capaz de marcar la diferencia en partidos clave.

    Con contrato hasta el 30 de junio de 2027, Gio tiene asegurado el futuro en el Atlético de Madrid, lo que le permite enfocarse plenamente en su recuperación sin la presión de negociaciones externas. Cuando vuelva a vestir la camiseta rojiblanca, lo hará con la experiencia acumulada, la confianza reforzada y la motivación intacta para liderar al equipo en su misión de conquistar títulos. Su retorno no será solo el de una jugadora talentosa, sino el de un referente absoluto, capaz de combinar movilidad, velocidad punta, técnica individual y capacidad goleadora, convirtiéndose nuevamente en el eje del ataque del Atlético y en un símbolo para compañeras y aficionados.

    La lesión, lejos de ser un obstáculo definitivo, se convierte en un capítulo más en la historia épica de Gio Garbelini, quien ha demostrado a lo largo de su carrera que la resiliencia, la disciplina y la pasión por el fútbol pueden superar cualquier adversidad. Su impacto en el Atlético de Madrid, tanto dentro como fuera del campo, se mantiene intacto: es una jugadora que inspira, que lidera y que, cuando regrese, continuará consolidándose como una delantera indiscutible, capaz de guiar al equipo hacia nuevos títulos y de dejar una huella imborrable en la historia del club y de la Liga F Moeve.

    La historia de Gio Garbelini en esta temporada se convierte así en un relato de superación: la demostración de que incluso las lesiones graves pueden ser superadas con disciplina, paciencia y visión, y que un referente absoluto puede influir en su equipo tanto desde el campo como desde la recuperación.

    (Fuente: Liga F)

    Cuando Gio vuelva al césped, el impacto será inmediato. Su regreso no solo significará goles, sino que reconfigurará la ofensiva del Atlético: cada desmarque, cada pase y cada tiro al arco generará oportunidades para compañeras y creará peligro constante para las defensas rivales. Su versatilidad le permite alternar entre el rol de nueve clásica y la movilidad en banda, haciendo que el ataque del equipo sea impredecible y letal. Cada partido se convertirá en un escenario donde su talento brille, donde su velocidad punta y técnica individual transformen los encuentros y donde su liderazgo influya en cada jugada.

    (Fuente: Getty imágenes)

    El retorno de Gio proyecta también un impacto histórico. Con apenas 22 años, tiene ante sí la oportunidad de entrar en el olímpico de grandes artilleras del Atlético de Madrid, junto a figuras como Ludmila Da Silva, protagonista de reportajes recientes por su liderazgo y capacidad goleadora, y Priscila Borja Moreno, que sigue gobernando la historia del club con 107 goles oficiales. Gio, con su juventud, talento y determinación, puede no solo acercarse a estos registros, sino superarlos, creando un legado propio que perdurará en la memoria de la afición. Cada gol anotado tras su regreso será un escalón más hacia el olimpo rojiblanco, un capítulo más en la historia de una delantera destinada a marcar época.

    (Fuente: UEFA)

    Sus estadísticas desde el debut con Madrid CFF hasta su segunda etapa en el Atlético reflejan consistencia, capacidad de decisión y eficacia: goles decisivos en Liga F, Liga de Campeones, Copa de la Reina y Supercopa, asistencias clave y la habilidad de aparecer en los momentos que deciden encuentros. Su proyección indica que cada temporada será una demostración de su madurez, talento y ambición. La joven brasileña no solo marcará goles, sino que se consolidará como referente ofensiva y líder táctico, generando espacios, abriendo líneas de pase y obligando a las defensas a reorganizarse a cada acción.

    El futuro de Gio con el Atlético se ve extraordinario. Cada partido tras su regreso será un testimonio de su grandeza: goles, asistencias y liderazgo que transformarán la dinámica del equipo. Su capacidad para alternar roles ofensivos, crear combinaciones y definir con precisión quirúrgica la convierte en un arma completa. La afición, consciente de su regreso, recibirá cada acción con expectación: un gol, un pase filtrado o un desmarque serán celebrados como símbolos de su talento y del impacto que genera en el equipo.

    (Fuente: UEFA)

    Gio también se inserta en una narrativa de continuidad histórica, conectando generaciones. Como Jenni Hermoso y Lola Gallardo , su nombre estará asociado a los momentos más decisivos del club. Con solo 22 años, su futuro está lleno de oportunidades: puede consolidarse como la máxima artillera del Atlético, liderar títulos, superar récords y dejar una huella indeleble en la memoria de la afición. Cada temporada proyecta goles decisivos, partidos épicos y la posibilidad de ingresar en la historia de la Liga F y la Liga de Campeones como una de las grandes delanteras de su generación.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    Cada acción de Gio tras su regreso será una lección de fútbol: desmarques inteligentes, velocidad punta, técnica depurada y capacidad de definir en el área. Su influencia táctica será inmediata, transformando la ofensiva rojiblanca y garantizando que cada partido sea un espectáculo. La combinación de talento, resiliencia y liderazgo asegura que Gio no solo volverá al nivel que la convirtió en referencia, sino que lo superará, entrando en el olimpo de las artilleras históricas del club y dejando un legado que trascenderá generaciones.

    (Fuente: DAZN)

    El Atlético de Madrid, con Gio en plenitud, recupera una pieza ofensiva única. Su regreso proyecta goles, títulos y liderazgo, consolidando al equipo como competidor absoluto en todas las competiciones. Cada gol que marque no será solo un número, sino un símbolo de su talento y determinación; cada asistencia será una demostración de su inteligencia táctica; cada victoria será un capítulo en la epopeya de una jugadora que, con por su juventud está destinada a marcar época.

    Gio Garbelini representa el futuro del Atlético de Madrid: velocidad, movilidad, técnica, instinto goleador y liderazgo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Con apenas 22 años, su futuro está en sus botas, y cada acción, cada gol y cada victoria serán testimonio de que Gio Garbelini pertenece a la historia del Atlético de Madrid, destinada a gobernar el ataque rojiblanco, superar récords históricos y escribir una epopeya de fútbol que permanecerá por siempre en la memoria de la afición.

    Su retorno no es solo un regreso; es el inicio de una era de goles, liderazgo y gloria, una promesa de que, cuando el maltrecho peroné esté curado, Gio no hará otra cosa que golear y consolidarse como una leyenda viva del Atlético de Madrid, al lado de Ludmila Da Silva y Priscila Borja Moreno, con un futuro que ya se escribe con letras rojas y blancas.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Alexia Putellas y el renacer dorado: el nuevo rubio que simboliza una era, una victoria íntima y el inicio del Año Nuevo 2026

    (Fuente: X)

    🔲 La capitana del Barcelona y de la Selección Española de Fútbol deja atrás el platino que marcó una etapa de resistencia para abrazar un rubio cálido, orgánico y luminoso que conecta identidad, madurez, liderazgo y futuro. Un cambio estético que no es moda: es manifiesto.

    Cuando el calendario se detuvo en el umbral del Año Nuevo 2026, Alexia Putellas eligió hablar sin palabras. Lo hizo a través de una imagen, de una textura, de un color que no grita pero permanece. El platino —símbolo de dureza, de filo, de supervivencia— quedó atrás. En su lugar, apareció una melena rubia con reflejos cálidos, viva, en movimiento, acompañada de un corte renovado, más orgánico, más libre, más adulto.

    No fue un simple cambio de look. Fue un acto narrativo.
    Una declaración silenciosa de intenciones.

    Compartido de manera natural en Instagram y X, el nuevo estilo de Alexia desató una reacción inmediata: comentarios, análisis, interpretaciones, capturas, titulares. Porque cuando Alexia cambia, no solo cambia una futbolista.

    Cambia un símbolo. Cambia un tiempo. Cambia una forma de mirar el fútbol femenino desde el centro mismo de su historia reciente.

    Durante años, el rubio platino fue casi una armadura. En Alexia, no era un adorno: era una extensión de su carácter competitivo, de su liderazgo frontal, de su forma de ocupar el espacio. El platino acompañó etapas decisivas: Balones de Oro, lesiones, regresos, silencios, miradas largas al horizonte.

    Era un color extremo, exigente, sin concesiones. Como la propia Alexia en los momentos más duros.

    Pero todo símbolo, cuando cumple su función, debe transformarse y el paso al rubio cálido no supone una renuncia, sino una evolución. Donde antes había dureza visual, ahora hay profundidad. Donde antes el impacto era inmediato, ahora es permanente.

    nuevo tono elegido por Alexia no es casual. Los reflejos dorados y miel conectan con una estética más natural, más vinculada al cuerpo en movimiento, al deporte vivido desde la armonía y no desde la resistencia pura.

    Es un rubio que respira, que dialoga con la piel, con la luz, con el gesto. Que no se impone, pero se recuerda.

    El corte acompaña esa idea: menos rigidez, más fluidez. Menos construcción artificial, más identidad real. Es la imagen de una futbolista que ya no necesita demostrar nada, porque todo está dicho sobre el césped.

    Alexia no hizo un anuncio formal. No hubo comunicado, ni campaña, ni explicación. Simplemente apareció. Y eso, en sí mismo, es poder.

    Las redes sociales se convirtieron en el escenario donde la imagen se expandió como una onda larga. No por provocación, sino por autoridad simbólica. Cada publicación, cada fotografía, fue interpretada como lo que realmente era: un inicio.

    No es la primera vez que Alexia utiliza el cabello como elemento narrativo. En el Mundial de 2023, sorprendió con un tono rosado que muchos interpretaron como una apuesta emocional, una llamada a la épica, un guiño al estilo icónico de Megan Rapinoe.

    Aquel rosa hablaba de desafío, de visibilidad, de ruptura de moldes. Este rubio cálido, en cambio, habla de reconciliación, de estabilidad, de victoria interior.

    Si el rosa fue una llamarada, el dorado es un fuego constante.

    En el fútbol femenino, el cuerpo ha sido históricamente un campo de disputa. Alexia lo sabe. Por eso cada decisión estética suya trasciende lo superficial. No se trata de moda, sino de control del relato.

    Cambiar el pelo es, en su caso, una forma de apropiarse del tiempo, de marcar el ritmo, de decir: estoy aquí, sigo aquí, y soy otra sin dejar de ser yo.

    No es casual que el cambio llegue con el Año Nuevo 2026. El calendario simbólico importa. Alexia inaugura el año con una imagen que no mira atrás con nostalgia, sino con serenidad. El dorado no es pasado: es promesa.

    Promesa de continuidad, de liderazgo renovado, de una figura que sigue siendo central en el Barça, en la selección, en el imaginario colectivo del fútbol femenino europeo y mundial.

    Las reacciones no tardaron en llegar. Aficionadas, periodistas, compañeras, referentes culturales. Porque Alexia no solo juega al fútbol: estructura imaginarios.

    Cada gesto suyo —también este— se convierte en material de análisis, en espejo, en referencia.

    Este nuevo rubio no busca ser tendencia. Busca ser verdad. No grita. No necesita hacerlo. Se instala. Permanece. Acompaña.

    Alexia Putellas entra en 2026 con una imagen que no simboliza ruptura, sino plenitud. Una plenitud construida desde el dolor, el trabajo, la excelencia y la conciencia de su lugar en la historia.

    Porque hay cambios que no anuncian un nuevo comienzo.
    Anuncian algo más complejo y más poderoso

  • Reportaje | Andrea Pereira: el fútbol que no grita, pero sostiene

    (Fuente: UEFA)

    ⬛️ Hay futbolistas que entran en la historia por el ruido y hay otras que lo hacen por el peso.

    (Fuente: UEFA)

    El 2025 comienza a dispersarse como mantequilla untada sobre demasiado pan, como diría Bilbo Bolsón en “El Señor de los Anillos”, pero antes de que se cierre queremos poner en valor la trayectoria de una pionera, de este fútbol femenino moderno, como es Andrea Pereira Cejudo (Barcelona, 19 de septiembre de 1993) es una futbolista española. Juega como defensa en el Club de Fútbol Pachuca Femenil de la Liga MX Femenil. Hasta 2022 fue internacional absoluta con la Selección Española de Fútbol.

    La exjugadora del Club América, uno de los grandes transatlánticos del balompié azteca, formó una gran pareja defensiva con Mapi León en el Barcelona.

    La que fuese rojiblanca no es sólo una central, sino que es estructura u memoria y desde muy joven destacó por una lectura del juego poco común. No era la más rápida, ni la más poderosa, pero siempre llegaba antes. Antes al corte. Antes a la ayuda. Antes a la cobertura que evitaba el problema y era un auténtico seguro de vida.

    Toda gran carrera tiene un punto de partida que no aparece en los palmarés.
    En el caso de Andrea Pereira, ese punto no fue un título, ni una llamada de la selección, ni una final. Fue una fractura de peroné a los 19 años.

    Cuatro meses fuera.
    Cuatro meses viendo el fútbol desde la distancia.
    Cuatro meses entendiendo que el talento, sin resistencia mental, no alcanza.

    Debutó con el primer equipo en la temporada 2011-2012, tras formarse en las categorías inferiores del club. No fue una irrupción explosiva. Fue algo más difícil: una construcción lenta y sólida.

    Durante siete temporadas, Andrea Pereira fue creciendo hasta convertirse en una de las piezas estructurales del Espanyol. Central sobria, fiable, con una lectura del juego muy por encima de la media del campeonato en aquel momento.

    El Espanyol no era un club que luchara por títulos, pero sí un entorno ideal para entender el fútbol desde la responsabilidad. Allí Andrea aprendió: a defender mucho tiempo seguido, sostener partidos largos y convivir con el error sin esconderse

    La lesión de peroné no la debilitó: la ordenó. Volvió con una forma distinta de competir, menos impulsiva, más cerebral.

    En 2012, levantó la Copa de la Reina, uno de los grandes hitos del club. Y no fue casualidad: ya entonces era una futbolista que elevaba el nivel colectivo.

    Su última temporada en el Espanyol fue simbólica: capitana del primer equipo. No por veteranía, sino por ascendencia. Porque ya era una jugadora que hablaba poco, pero colocaba a todas.

    Ese mismo año, con solo 22 años, llegó la llamada de la selección absoluta. No como promesa mediática, sino como central fiable. Como solución.

    Andrea Pereira llegaba a la élite sin ruido, pero con una base que pocas tenían.

    (Fuente: UEFA)

    En julio de 2016, el Atlético de Madrid anunció su fichaje. Procedente del Espanyol, Andrea daba un salto que no era solo deportivo: era ideológico.

    El Atlético femenino estaba construyendo algo grande. Y necesitaba futbolistas que entendieran el esfuerzo como identidad.

    En su primera temporada, Andrea Pereira fue campeona de Liga. Pero más allá del título, se convirtió en una pieza táctica esencial. Central zurda, con capacidad para defender en campo abierto y sostener una línea adelantada.

    En su segunda campaña fue titular indiscutible. El equipo repitió título de Liga. En octubre de 2017 sufrió una lesión muscular en el recto anterior del muslo izquierdo que la apartó un mes, pero regresó sin perder jerarquía.

    El Atlético de Madrid ganó su segunda liga consecutiva con Andrea como una de las columnas invisibles del proyecto.

    (Fuente: UEFA)

    Andrea no necesitó brazalete fijo para liderar. En un vestuario con personalidades fuertes, ella fue el punto de equilibrio. La futbolista que sostiene cuando el partido se rompe.

    El verano de 2018 marca otro punto de inflexión. El Barcelona anuncia el fichaje de Andrea Pereira y, con él, no solo incorpora a una central contrastada, sino a una futbolista que entiende el juego desde la arquitectura.

    El Barça no buscaba solo defender mejor y buscaba defender distinto

    El Barcelona femenino de 2018 estaba en plena transformación. Aspiraba a Europa, pero todavía no dominaba Europa. Necesitaba centrales capaces de:
    • Defender muy lejos del área
    • Sostener posesiones largas
    • Iniciar juego bajo presión
    • Corregir grandes espacios a la espalda

    Andrea Pereira encajó desde el primer día y llegó a formar una gran pareja con Mapi León, algo que no era sencillo y requería inteligencia en lo táctico, lectura y evaluación del riesgo en maridaje con una enorme compensación y Pereira lo hizo todo a la perfección.

    Mientras una atacaba el duelo, la otra cerraba el sistema. Mientras una rompía líneas con pase, la otra sostenía la estructura.

    Esa dupla fue una de las más fiables del continente durante varias temporadas.

    Andrea Pereira llegó al FC Barcelona en el verano de 2018 en un momento decisivo para la historia del club. El Barça quería dejar de competir bien para empezar a mandar, y para eso necesitaba futbolistas capaces de sostener el juego desde atrás, de entender el fútbol no como una sucesión de acciones aisladas, sino como una estructura completa. Andrea encajó desde el primer día. No por impacto mediático, sino por comprensión profunda del juego.

    La temporada 2018-2019 fue, paradójicamente, una de las más importantes de su carrera. No por los títulos, sino por las derrotas. El Barcelona terminó aquel curso como subcampeón de Liga, subcampeón de Copa de la Reina y subcampeón de Europa. Tres finales perdidas. Tres golpes duros. Especialmente la final de la Liga de Campeones ante el Olympique de Lyon, un 4-1 que evidenció la distancia que aún separaba al Barça del equipo más dominante del mundo.

    (Fuente: UEFA)

    Andrea Pereira vivió aquella final desde dentro, defendiendo contra una maquinaria casi perfecta. Y de esa experiencia extrajo una lección que marcaría el futuro del club y de su propia carrera: para ganar Europa no basta con competir. Hay que mandar. Ese aprendizaje, silencioso pero profundo, fue oro. Porque el Barça que perdería aquella final sería el Barça que, poco después, cambiaría para siempre la jerarquía del fútbol femenino europeo.

    La respuesta llegó pronto. La temporada 2019-2020 comenzó con el título de la Supercopa de España, el primer trofeo de un ciclo que transformaría la historia del club. Andrea fue parte activa de ese inicio ganador, aportando estabilidad y fiabilidad defensiva en un equipo que empezaba a reconocerse dominante. Meses después, en mayo de 2020, el Barcelona se proclamó campeón de la Liga Iberdrola tras la cancelación de la competición por la pandemia. Un título extraño, sin celebraciones tradicionales, pero trabajado desde la regularidad y el control absoluto del juego. Andrea seguía siendo una pieza fiable en la rotación defensiva, siempre preparada para sostener el sistema cuando el contexto lo exigía.

    La Copa de la Reina, aplazada hasta febrero de 2021, cerró definitivamente ese ciclo triunfal. El Barça ganó la final al EDF Logroño por 3-0 y levantó el trofeo. Andrea sumaba otro título a una temporada ya histórica, confirmando la confianza institucional que el club había expresado meses antes con su renovación hasta 2023. No era un gesto simbólico: era el reconocimiento a una futbolista que entendía el proyecto desde dentro.

    La culminación llegó en la Liga de Campeones 2020-2021, el gran punto de ruptura del fútbol femenino europeo. El Barcelona no solo ganó la Champions: arrasó. Andrea Pereira fue parte activa del camino, participando en eliminatorias clave como la del Manchester City, formando parte del grupo que alcanzó las semifinales y desempeñando un papel estructural dentro del vestuario. No pudo disputar la final por sanción, pero ese detalle, lejos de empequeñecer su figura, la define con precisión. Andrea representa a ese grupo de futbolistas que ganan incluso cuando no juegan. El 16 de mayo de 2021, el FC Barcelona goleó 0-4 al Chelsea y se proclamó campeón de Europa. Andrea Pereira era campeona de Europa. Sin foco. Sin portada. Pero con el mismo mérito.

    Su juego explica por qué siempre estuvo ahí. Andrea Pereira es una central zurda de enorme inteligencia táctica. Su uso del perfil corporal es excelente, su pase corto y medio es seguro y consciente, y rara vez arriesga sin ventaja. No juega para lucirse, juega para que el equipo funcione. A nivel táctico destaca por su lectura de coberturas, su capacidad para defender en bloque alto, su dominio del timing defensivo y su ajuste constante de la línea. Físicamente no es explosiva, pero sí resistente, coordinada y muy fiable en partidos largos. Y mentalmente aporta algo que no se entrena: liderazgo silencioso, alta tolerancia a la presión y una capacidad poco común para asumir un rol secundario sin perder impacto. Andrea Pereira no es una central de choque. Es una central de control.

    Esa fiabilidad la acompañó también en la selección española. Debutó joven con la absoluta, con solo 22 años, en una generación marcada por una competencia feroz en defensa. Su rol fue siempre claro: estar preparada. No siempre titular, pero nunca fuera del radar. En un contexto donde España evolucionaba hacia un fútbol cada vez más dominante, Andrea aportó experiencia, orden y capacidad para sostener partidos complejos. Fue una futbolista respetada en el vestuario, consciente de que el valor de una carrera no se mide solo en minutos, sino en utilidad colectiva.

    Su palmarés resume una trayectoria construida desde la constancia: campeona de la Copa de la Reina en 2012 con el Espanyol; campeona de Liga en las temporadas 2016-17 y 2017-18 con el Atlético de Madrid; campeona de la Supercopa de España en 2020, de la Liga Iberdrola 2019-20 y de la Copa de la Reina 2021 con el FC Barcelona; y campeona de Europa en 2021. Títulos importantes, sí, pero siempre acompañados de un rol que va más allá de la foto.

    Andrea Pereira no será recordada por goles decisivos ni por gestos grandilocuentes. Será recordada por algo más difícil de medir: haber sostenido el juego cuando el fútbol femenino español crecía a una velocidad vertiginosa. Mientras el foco iluminaba a otras, ella ordenaba la sombra. Mientras el ruido crecía, ella bajaba pulsaciones. Mientras el fútbol cambiaba, ella lo entendía.

    Andrea Pereira representa a una generación de futbolistas que no pidieron permiso para competir. Que se hicieron fuertes en la dificultad. Que aprendieron a resistir antes de aprender a ganar. Y cuando llegó el momento de ganar, estaban preparadas. Porque el fútbol también se construye desde atrás. Desde el silencio. Desde las que no fallan. Y Andrea Pereira, durante más de una década, nunca dejó de estar.

    cuando pasen los años, cuando las cifras se borren y los resúmenes se acorten, quedará algo que no aparece en las estadísticas. Quedará la certeza de que hubo una futbolista que entendió el juego antes de que el juego la entendiera a ella. Que supo esperar cuando todo empujaba a correr. Que sostuvo cuando otros brillaban. Que estuvo cuando no era obligatorio estar.

    Andrea Pereira no fue la voz más alta ni la imagen más repetida. Fue la base. El punto de apoyo. La futbolista que hizo posible que otras volaran porque alguien, atrás, ordenaba el caos. En un fútbol que aprendió a ganar a toda velocidad, ella enseñó que también se gana pensando.

    Su carrera no se explica desde el ruido, sino desde la permanencia. Desde el compromiso diario. Desde la resistencia silenciosa de quien sabe que el verdadero legado no es levantar un trofeo, sino dejar un equipo mejor de lo que lo encontró.

    Porque el fútbol femenino español no solo creció gracias a las que marcaron goles imposibles. Creció gracias a las que sostuvieron los cimientos cuando todavía no había certezas. Y Andrea Pereira fue una de ellas.

    Por eso, cuando el partido se rompe, cuando el estadio calla, cuando el balón quema y el tiempo aprieta, siempre hay una jugadora que aparece donde hace falta. No para celebrar. Para cumplir.

    Y eso, en el fútbol y en la vida, es lo más difícil de todo.

    Ese es el legado de Andrea Pereira que en pleno 2025 se sigue escribiendo con la camiseta del Pachuca.

    (Fuente: UEFA)
  • Oficial | El motor de sus equipos: las cinco irremplazables de Liga F Moeve

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔲 Tras las catorce primeras jornadas, cinco son las futbolistas que han disputado los 1.260 minutos en Liga F Moeve. Las guardametas Adriana Nanclares (Athletic Club) y Eunate Astralaga (SD Eibar), y las defensas Patri Gavira (Costa Adeje Tenerife), Nerea Nevado (Athletic Club) y Sandra Villafañe (Madrid CFF).

    Publicidad de Mediaset Infinity

    GH Dúo se estrenará en Telecinco este próximo 8 de enero de 2026

    ‘Gran Hermano Dúo’ volverá a Telecinco con una nueva edición. Tras el final de la edición número 20 de concursantes anónimos, es el turno de los rostros más conocidos de rendir cuentas pendientes y participar en parejas o tríos para alzarse con el premio final hasta que llegue el momento. Será en 2026, muy pronto, cuando puedan habitar la casa de Tres Cantos por primera vez en este giro del formato. En 2019 se emitió por primera vez con María Jesús Ruiz como ganadora.

    Tras un parón, volvería en 2024 con Lucía Sánchez como primera clasificada y Marieta Sola un año después, en la edición de 2025. Mediaset confirma, como es habitual, en los programas de sus cadenas los nuevos rostros que participaran. Estos son los concursantes que ya están confirmados, sin saber todavía el acompañante que les puede corresponder.

    2025 tenía preparado la confirmación de la vuelta del formato y la primera concursante de ‘GH Dúo’ antes de marcharse. Anita Williams volverá a un formato televisivo como concursantes después de su paso por ‘La isla de las tentaciones’ y ‘Supervivientes’ el mismo año. Sin miedo ninguno al que pueda ser su concursante, confiesa en ‘¡De Viernes!’ que lo más duro será separarse de su hijo. «Después de pensarlo muchísimo he tomado una decisión que creo que va a cambiar mi 2026», aseguraba al convertirse en el primer nombre.

    El 28 de diciembre era el nombre de Raquel Salazar el que se confirmaba. La que es la segunda concursante, «la reina del brilli brilli», llegará a Tres Cantos dispuesta a mostrar «la verdadera Raquel, sin móvil y sin poder esconderme». Se hizo conocida por su participación en ‘Los Gipsy King’ junto a su familia en la segunda temporada. Noemi, su hija, ya sabe lo que es el formato pues fue concursante de ‘GH VIP 7’, una edición en la que su madre tuvo un gran enfrentamiento en plató con el que podría ser también el presentador ahora, Jorge Javier Vázquez.

    En la emisión del 29 de diciembre de ‘La isla de las tentaciones’ el bailaor era confirmado como el tercer concursante. Su paso por la cadena fue breve en ‘Supervivientes 2021’ cuando se convirtió en el primer expulsado. Ahora viene dispuesto a sumar un reto más, ganar ‘GH Dúo’. «Tengo muchos premios, pero me falta uno, ganar este formato», asegura en su anuncio.

    Era ‘El tiempo justo’ el que el 30 de diciembre confirmaba a Belén Ro. Después de ser una de las colaboradoras del formato en los debates en varias ocasiones, ahora da un salto. «Sin que sirva de precedente, me paso al otro lado. Por la presente os confirmo que soy concursante oficial», asegura en su presentación ya oficial.

    La lista se encuentra actualmente en elaboración según los confirmados por la propia cadena.

    (Fuente: Liga F Moeve)
    • Incombustibles, intocables, imprescindibles: las futbolistas que sostienen la Liga F Moeve minuto a minuto.

    Hay cifras que explican temporadas, y hay temporadas que se explican a través de las futbolistas que nunca abandonan el césped. En una Liga F Moeve cada vez más exigente, más física, más igualada y más competitiva, donde las rotaciones empiezan a ser una necesidad y no un lujo, completar todas y cada una de las jornadas disputadas sin perder un solo minuto se ha convertido en un logro reservado para muy pocas. Tras catorce jornadas de campeonato, cuando el calendario aprieta, las lesiones aparecen y la gestión de esfuerzos se vuelve clave, únicamente cinco jugadoras pueden presumir de haber disputado los 1.260 minutos posibles en lo que va de curso. Cinco nombres propios que definen el pulso competitivo de la liga y que representan, desde posiciones defensivas y desde la portería, el valor de la constancia, la fiabilidad y la resistencia.

    No es casualidad que las cinco futbolistas que han firmado este inicio de temporada perfecto lo hayan hecho desde zonas clave del campo. Dos porteras y tres defensas conforman este exclusivo grupo de futbolistas incombustibles. Adriana Nanclares y Eunate Astralaga, bajo palos; Patri Gavira y Sandra Villafañe, como centrales; y Nerea Nevado, desde el lateral izquierdo. Cinco perfiles distintos, cinco trayectorias diferentes, pero un mismo denominador común: la confianza absoluta de sus entrenadores y una regularidad competitiva que las ha convertido en piezas intocables dentro de sus equipos.

    Este quinteto de futbolistas no solo ha acumulado minutos, sino que ha sido determinante en el rendimiento colectivo de sus respectivos clubes. Athletic Club, SD Eibar, Madrid CFF y Costa Adeje Tenerife encuentran en ellas pilares sobre los que sostener sus proyectos deportivos. Y todas, además, miran de reojo un hito reciente que aún resuena en la competición: el pleno de minutos que logró Vera Martínez la pasada temporada, un logro que hoy vuelve a aparecer en el horizonte como símbolo de excelencia, resistencia y fiabilidad absoluta.

    En una liga donde el desgaste físico es cada vez mayor y donde los cuerpos técnicos gestionan con lupa cada carga de trabajo, completar una temporada entera sin abandonar el terreno de juego es un reto mayúsculo. No se trata solo de evitar lesiones, sino de sostener el nivel competitivo, de responder semana tras semana, de no ofrecer dudas. Y eso es precisamente lo que han hecho estas cinco futbolistas en el arranque del curso.

    El caso de Adriana Nanclares es paradigmático. La guardameta del Athletic Club vive su segunda temporada en Bilbao tras su llegada en 2023, y desde el primer día se convirtió en una referencia bajo los palos. La portera de Miranda de Ebro no solo ha mantenido su puesto como titular indiscutible, sino que ha elevado su rendimiento hasta consolidarse como una de las mejores porteras del panorama nacional. Su temporada no puede entenderse únicamente desde los números, aunque estos avalan su impacto: 18 goles encajados en catorce encuentros, una media de 1,3 tantos por partido, 35 paradas realizadas y seis porterías a cero, dos de ellas de forma consecutiva.

    Pero más allá de las estadísticas, Nanclares transmite seguridad, liderazgo y una capacidad para sostener al equipo en momentos críticos. El Athletic Club se ha marchado al parón navideño como uno de los conjuntos más en forma de la competición, y buena parte de ese rendimiento se explica desde atrás. Su fiabilidad permite al equipo vasco competir con una solidez que se ha convertido en seña de identidad. Además, su 2024 cerró con un hito inolvidable: proclamarse campeona de la Nations League con la Selección española, un reconocimiento que confirma su crecimiento y su peso específico dentro del fútbol nacional.

    No es casualidad que el Athletic Club sea el único equipo que coloca a dos futbolistas en este selecto grupo. Junto a Nanclares aparece Nerea Nevado, la dueña del carril izquierdo rojiblanco. Formada en Lezama desde 2016, con una cesión clave en el Deportivo Alavés que marcó su maduración, Nevado regresó a Bilbao en 2022 para quedarse. Y desde entonces no ha hecho otra cosa que crecer. La pasada temporada ya fue una de las futbolistas más destacadas de la Liga F Moeve, y este curso ha confirmado que su rendimiento no fue circunstancial.

    A sus 24 años, Nerea Nevado combina despliegue físico, inteligencia táctica y capacidad ofensiva. Sus números hablan de una lateral moderna y completa: dos goles, una asistencia, 4,4 balones recuperados por partido y un 54% de duelos ganados. Pero su importancia va mucho más allá de las cifras. Es una futbolista que ofrece profundidad constante, que equilibra al equipo y que nunca desconecta del partido. Jugar todos los minutos en una posición tan exigente como el lateral demuestra no solo resistencia física, sino también una lectura del juego que le permite llegar siempre a tiempo. Su presente es brillante y su futuro, sencillamente, prometedor.

    Si el Athletic aporta solidez desde la tradición y la estabilidad, el Madrid CFF encuentra en Sandra Villafañe uno de los mayores ejemplos de crecimiento silencioso de la competición. A sus 20 años, la central se ha convertido no solo en una pieza clave de su equipo, sino en una de las defensoras más fiables de la Liga F Moeve. Canterana del conjunto madrileño, Villafañe representa a la perfección el modelo de club que apuesta por el talento propio y lo desarrolla con paciencia.

    La temporada pasada ya dejó muestras de su potencial, finalizando como la quinta futbolista con más minutos del equipo. Este curso, sin embargo, ha dado un paso más: es la única jugadora del Madrid CFF que lo ha jugado absolutamente todo. Su rendimiento defensivo es sobresaliente. Promedia 5,7 balones recuperados por encuentro y 3,8 despejes por partido, gana el 60% de los duelos que disputa y ha sido fundamental para que su equipo haya mantenido la portería a cero en tres ocasiones.

    Villafañe destaca por su valentía en el corte, su capacidad para anticipar y su temple pese a su juventud. En una liga donde la experiencia suele marcar diferencias en la zaga, ella demuestra que el talento y la lectura del juego pueden suplir años de veteranía. Su temporada no pasa desapercibida y su nombre empieza a sonar con fuerza como uno de los grandes proyectos defensivos del fútbol español.

    Junto a ella, otra joven portera se ha ganado un sitio entre las futbolistas más fiables del campeonato. Eunate Astralaga, cedida en la SD Eibar por el Athletic Club, ha encontrado en Ipurua el contexto perfecto para explotar. La pasada temporada se alternó bajo palos con María Miralles, pero este curso no ha dejado lugar a la duda: es la guardiana indiscutible de la portería armera. Ha disputado todos los minutos posibles y se ha consolidado como una de las grandes revelaciones del campeonato.

    Astralaga llega también con el aval de haberse proclamado campeona de la Nations League con la Selección española, y su rendimiento en liga está a la altura de ese reconocimiento. Ha encajado 21 goles en catorce partidos, con una media de 1,5 tantos por encuentro, pero ha compensado esa cifra con 46 paradas, muchas de ellas de enorme mérito. Además, ha mantenido su portería a cero en cinco ocasiones, siendo determinante para que la SD Eibar se mantenga fuera de los puestos de descenso en un campeonato cada vez más ajustado.

    Su temporada es un ejemplo de madurez, continuidad y liderazgo, especialmente en un equipo que necesita de su portera para competir cada jornada. Astralaga no solo para, sino que ordena, manda y transmite calma. Y hacerlo desde la regularidad absoluta, sin perder un solo minuto, eleva aún más su impacto.

    Si hay una futbolista que simboliza la experiencia, la fidelidad y la resistencia en la Liga F Moeve, esa es Patri Gavira. La capitana del Costa Adeje Tenerife ha vuelto a firmar un inicio de temporada impecable, disputando todos los minutos y liderando desde atrás a un equipo que está viviendo uno de los mejores momentos de su historia. El conjunto tinerfeño se sitúa a solo seis puntos de los puestos europeos, con únicamente dos derrotas en su casillero, y buena parte de ese éxito se construye desde la solidez defensiva.

    Gavira llegó a la isla en 2016 y desde entonces se ha convertido en un emblema del club. A sus 36 años, lejos de acusar el paso del tiempo, está viviendo una auténtica segunda juventud. Su lectura del juego, su colocación y su contundencia la hacen prácticamente indestructible. Sus cifras lo confirman: 2,6 balones recuperados por partido, 4,5 despejes por encuentro y un 64% de duelos ganados. Además, ha contribuido a que su equipo deje la portería a cero en seis ocasiones, igualando el mejor registro defensivo entre las futbolistas de este grupo.

    Pero más allá de los números, Gavira representa el valor de la experiencia bien entendida. Su liderazgo trasciende el césped, su voz ordena al equipo y su presencia intimida a las rivales. Jugar todos los minutos a su edad no es una casualidad, sino el resultado de una profesionalidad absoluta y de una inteligencia competitiva que la mantiene siempre un paso por delante.

    Las cinco futbolistas comparten un reto común en el horizonte: mantener este pleno de minutos hasta el final de la temporada. Lograrlo supondría inscribirse en una lista muy reducida de jugadoras capaces de completar una liga entera sin abandonar el campo. Un desafío físico, mental y emocional que exige constancia, suerte y un compromiso inquebrantable.

    En una Liga F Moeve que sigue creciendo en nivel y exigencia, estas cinco futbolistas representan el valor de la fiabilidad. Son el sostén silencioso de sus equipos, las piezas que permiten construir desde atrás, las que rara vez acaparan portadas pero sin las que nada funciona. Incombustibles, intocables e imprescindibles. Tres adjetivos que no solo definen su temporada, sino también la esencia misma del fútbol que sostiene la competición jornada tras jornada.

    (Fuente; Liga F Moeve)