Categoría: Fútbol Europeo

  • Oficial | España regresa de Alemania y vuelve a entrenar en Las Rozas: la reconquista comienza hoy

    (Fuente: RFEF)

    🟦 Tras aterrizar en Madrid alrededor de las cuatro de la tarde, la Selección Española apenas dejó enfriar el vuelo que la devolvió desde Alemania antes de volver a ponerse en marcha: recuperación, balón y mentalidad de acero en el Campo A de Las Rozas para preparar el asalto definitivo del martes en el Metropolitano, donde el 0-0 de la ida no es final sino promesa. España no descansa; se afila. La batalla continúa.

    La Selección Española ha regresado de Alemania con la eliminatoria abierta y el pulso en la garganta, aterrizando en Madrid alrededor de las cuatro de la tarde después del 0-0 en el Fritz-Walter-Stadion, un marcador que no resuelve nada y al mismo tiempo lo enciende todo. Sin descansar, sin pausa posible, apenas unas horas después del vuelo el equipo ya trabajaba en el Campo A de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, en una sesión dividida en dos ritmos complementarios: recuperación para las titulares, que dosificaron esfuerzos entre gimnasio y ejercicios controlados para descargar tensión muscular, y trabajo compensatorio sobre el césped para quienes no partieron de inicio en Alemania, con balón, intensidad, transiciones rápidas y voracidad competitiva. No hubo relajación, ni descompresión, ni mirada hacia atrás. La Selección se comportó como un equipo que no vuelve para reposar, sino para continuar, porque este empate no es descanso: es gasolina.

    La ida dejó un duelo táctico duro, áspero, estratégico, donde Alemania obligó a pensar rápido y cerrar espacios, donde España mantuvo identidad pero no logró convertir dominio en gol, y aun así salió viva, firme, con la convicción de que en Madrid todo puede romperse a favor. El 0-0 pesa, vibra, promete. No decide, pero amenaza. Es un marcador que invita al riesgo, que convierte cada ataque futuro en posible puñal y cada mínimo error en terremoto competitivo. Y es precisamente por eso que el grupo no ha parado: está afinándose, ajustándose, puliéndose para un martes que ya late en el horizonte inmediato.

    El Estadio Metropolitano será el escenario —no de un partido, sino de un punto de inflexión— el próximo 2 de diciembre a las 18:30h. Una vuelta que se jugará con la ciudad cayendo en la tarde, con el estadio convertido en volcán rojizo, con miles de gargantas tensadas hacia la victoria, con la nación mirando sin pestañear. Allí, donde la hierba es territorio emocional, donde la épica encuentra altavoz, España buscará transformar trabajo en conquista. Porque esta eliminatoria no se supera con once: se supera con veintitrés, con cada entrenamiento de compensación, con cada estiramiento, con cada músculo que hoy se recuperó para correr más fuerte en cuatro días. Es un proceso que explica al equipo: no se trata solo de competir, sino de evolucionar minuto a minuto, vuelo a vuelo, sesión a sesión, golpe a golpe.

    No hay suplentes, sino futbolistas disponibles; no hay desgaste, sino reconstrucción; no hay miedo, sino expectativa. La Selección se entrena con la intuición de que este cruce puede marcar un antes y un después, que el Metropolitano será testigo de algo grande si España es capaz de imponer su estilo, de mover el balón con paciencia y filo, de presionar con hambre, de convertir ocasiones que en Alemania quedaron solo en latido. Ya no se trata únicamente de fútbol: se trata de identidad, de carácter, de convicción.

    España ha vuelto. Ha entrenado. Ha respirado. Ha compactado cuerpo y mente. Y lo que sucedió hoy en Las Rozas no fue una sesión más: fue el primer paso de la conquista final. Todo lo que no ocurrió en Kaiserslautern puede ocurrir en Madrid. Todo está abierto. Todo está por escribirse. Y esta Selección no mira la historia desde lejos: avanza hacia ella con el paso firme, con el pulso despierto, con la certeza de que las grandes gestas no se esperan, se persiguen.

    El martes no se jugará solo un partido.

    El martes puede escribirse una página y España está entrenando para firmarla.

  • Análisis crítico del reportaje “Las guerreras de Tenerife”

    (Fuente: Amazon Prime Video)

    🟦 La cinta es única, identidad y sentimiento azul y blanco puesto en unas imágenes que te sobrecogen el corazón.

    Manu López, periodista especializado en fútbol femenino: “Es un documental que no se mira: se siente. Te abre el pecho, te quiebra y te reconstruye.

    Hay documentales que informan.
    Otros documentales emocionan.
    Pero existen unos pocos —muy pocos— que te atraviesan el alma, que te dejan sentado mirando la pantalla con la piel erizada, con la garganta seca y con una pregunta silenciosa que resuena en eco dentro del pecho:
    ¿Cómo es posible que una historia tan real sea también tan épica?

    Guerreras de Tenerife” es uno de esos milagros audiovisuales.
    No se limita a narrar diez años de historia deportiva; los hace palpitar, los convierte en memoria física, en sentimiento colectivo, en lágrimas que no se avergüenzan de caer. Es un relato que no sólo honra un ascenso, unos goles, unas victorias; honra la vida.

    Desde el primer minuto, el espectador entiende que no está ante una pieza deportiva corriente. Está ante un viaje emocional acompañado de una verdad que duele y cura. Cada imagen, cada testimonio, cada silencio tiene peso y duele bonito.

    Guerreras de Tenerife” es uno de esos milagros audiovisuales.
    No se limita a narrar diez años de historia deportiva; los hace palpitar, los convierte en memoria física, en sentimiento colectivo, en lágrimas que no se avergüenzan de caer. Es un relato que no sólo honra un ascenso, unos goles, unas victorias; honra la vida.
    Hay escenas que te ponen el bello de punta.
    No por grandeza competitiva, sino por humanidad.

    El documental desnuda el corazón del CD Tenerife Femenino. Lo hace sin máscaras, sin frases vacías, sin maquillaje emocional.

    Lo hace mostrándonos su esencia: lucha, humildad, identidad canaria, resiliencia que no permite rendirse.

    Verlas entrenar, celebrar, llorar, caer y levantarse es sentir Tenerife latiendo bajo la piel. Es comprender lo que significa representarla: un escudo no como emblema, sino como herencia.

    De pronto descubres que estás sonriendo mientras te brillan los ojos.
    Que estás sentado pero tu cuerpo vibra como si estuvieras en la grada.
    Que no conociste esa primera década pero la recuerdas como si la hubieras vivido.

    Porque este documental te adopta, te hace parte de la historia.
    Y cuando algo te adopta, te transforma.

    hay un momento en el documental donde el alma se detiene, es cuando aparece él.
    Toni Ayala.
    El arquitecto, el general, el entrenador que lideró el ascenso a Primera División, aquel triunfo inolvidable ante el Betis que cambió para siempre el mapa del fútbol femenino canario.

    Su voz, su mirada, las imágenes de aquel ascenso… todo es épico. Todo brilla. Todo sabe a gloria.
    Hasta que —como ocurre con las grandes tragedias griegas— la vida rompe el guion.

    Años después, Toni sufre un ictus.
    Y el documental no edulcora el dolor. Lo muestra con delicadeza, con humanidad, con respeto… pero sin ocultar el golpe emocional que sacudió al club y a todos los que lo rodeaban. Uno siente un nudo en la garganta. Uno escucha la historia y se encoge. Uno ve a Toni, lucha por hablar, por recordar, por sostener su legado, y entiende algo:

    Este club no está hecho sólo de victorias.
    Está hecho de supervivencia, pérdida, resistencia, memoria.

    Y ahí es donde el documental deja de ser un simple relato futbolístico y se convierte en una obra sobre la vida. Porque no puedes ver el apartado de Toni Ayala sin llorar. Sin admirar. Sin desear abrazarlo. Sin querer que el fútbol le devuelva todo lo que él le dio.

    Es un fragmento que te rompe y te construye de nuevo.
    Un recordatorio de que el éxito no siempre protege de la fragilidad humana, pero sí puede convertirla en legado eterno.

    Y si la historia de Toni te abre una grieta en el pecho, la de María José Pérez la ensancha, la llena de luz y la vuelve a sellar con orgullo.

    Porque ella no sólo fue jugadora.
    Fue símbolo. Fue bandera.
    Fue la prueba viva de que cuando el cuerpo duda, el alma decide.

    Su trayectoria es una batalla contra las dificultades, contra las lesiones, contra las circunstancias que parecían querer apagar una carrera iluminada. Pero María José luchó, insistió, volvió, cayó, regresó aún más fuerte.

    Y cuando el documental detalla esa ruta de sacrificio, uno entiende que está frente a la definición exacta de superación.

    Su historia te mira a los ojos y te dice: Nada está perdido mientras sigas luchando.

    si la historia de Toni te abre una grieta en el pecho, la de María José Pérez la ensancha, la llena de luz y la vuelve a sellar con orgullo.

    Porque ella no sólo fue jugadora.
    Fue símbolo.
    Fue bandera.
    Fue la prueba viva de que cuando el cuerpo duda, el alma decide.

    Su trayectoria es una batalla contra las dificultades, contra las lesiones, contra las circunstancias que parecían querer apagar una carrera iluminada. Pero María José luchó, insistió, volvió, cayó, regresó aún más fuerte.

    Y cuando el documental detalla esa ruta de sacrificio, uno entiende que está frente a la definición exacta de superación.

    Hay momentos narrativos en los que escuchas su voz, ves su entrega, observas su relación con el club y, sin darte cuenta, tus ojos empiezan a llenarse.
    Es inevitable, humano y hermoso al mismo tiempo.

    Porque ella no solo jugó al fútbol. Sobrevivió a la vida dentro del fútbol.
    Y eso es más grande que cualquier gol.

    La producción es un documental que no entretiene — eleva, sales de él distinto a como entraste.

    Cuando llegan los créditos finales, no hay aplauso.
    Hay silencio.
    Un silencio de los que enseñan, de los que sanan, de los que honran.

    Respiras hondo.
    Tragas emoción.
    Miras a la pantalla como si aún tuvieras algo que agradecer.

    Porque “Las Guerreras de Tenerife” no termina cuando termina.
    Se queda en tu piel, en tu memoria y se adhiere al pecho.
    No es solo cine, es identidad puesta en imágenes y es Canarias.

    Es orgullo blanquiazul hecho carne.
    Es el recordatorio de que luchar vale la pena y que caer no impide ser eterno.

    La historia azul y blanca está perfectamente plasmada en una cinta que te consume de emoción, orgullo, seas o no de origen canario, y transmite admiración.

    Te sacude, te hace llorar con Toni Ayala, te inspira con María José Pérez y te regala diez años que no viviste pero sientes como propios.

    Cuando termina, no piensas: “Qué bonito”, lo que te viene a la mente es Qué privilegio haberlo visto, que afortunado es el fútbol español por tener equipos como el Costa Adeje Tenerife Egatesa y te recorre la espina dorsal un honor de ser testigo partido a partido de las andanzas de estas guerreras, las guerreras de Tenerife.

  • El Metropolitano: ese templo donde lo imposible siempre tuvo resquicio

    (Fuente: “El Partido de Manu”

    🟣 La mística del templo colchonero quiere fundirse con “La Roja” para derrotar a Alemania y conquistar la Nations 2025 bajo el lema “Nunca dejes de creer”.

    A veces, los partidos que marcan una era no necesitan goles para encender la memoria colectiva. Kaiserslautern fue testigo de un empate sin desgarros en el marcador —0-0, frío en cifras— pero ardiente en significado. España y Alemania firmaron tablas sobre un Fritz-Walter Stadion que rugió con la fuerza de su afición y con un césped herido, incómodo, que condicionó cada cambio de ritmo y cada intento de genialidad.

    El 0-0 con el que arrancará el encuentro le dará mayor protagonismo a una cita que se recordará durante décadas, pues no será un partido más, será un ritual rojigualda.

    Allí no hubo resolución, solo prólogo. Porque la verdadera batalla, la que decidirá un título continental y un trozo de historia, se disputará en Madrid, en el Riyadh Air Metropolitano, el 2 de diciembre de 2025 a las 18:30 (hora peninsular) en La 1 de RTVE.

    El Metropolitano no es simplemente el hogar rojiblanco. Es una pared emocional, un pulmón colectivo, un escenario en el que —cuando la noche exige valentía— el público se convierte en viento y el césped en destino. Aquí no se juega: se sobrevive, se avanza, se cree.

    No es casualidad que la memoria más reciente nos lleve a aquella remontada del Atlético de Madrid ante el Real Betis (2-1) en Liga F, un duelo que se inclinaba hacia la derrota hasta que el estadio decidió lo contrario. Una tarde en la que el Metropolitano rugió con la fiereza de las gestas y el Atlético volteó el marcador con uñas, dientes y algo más importante: fe.

    Esa remontada que lleva escrito el nombre de Marta Cardona, actualmente en el Parma de la Serie A italiana, no fue una victoria cualquiera, fue un mensaje para el futuro.


    Un recordatorio para España: en el Metropolitano, lo grande tiembla. Lo gigante cae y lo épico sucede.

    España llega a casa con un 0-0 que no define pero que prepara. Alemania demostrará su fortaleza, como siempre, y la actual campeona del mundo deberá encontrar el camino que en Kaiserslautern se negó entre botes y resbalones. Pero esta vez no habrá excusas, ni viento adverso, ni césped hostil: habrá grada, habrá nación y alma.

    Porque lo que en Kaiserslautern fue contención, en Madrid será volcán.
    Porque lo que allí fue inicio, aquí será eternidad.

    Pocos nombres pueden describir ese estadio con verdad y con huella. José Luis Sánchez Vera, arquitecto de una de las etapas más intensas del Atlético Femenino, conserva aún la vibración de ese hormigón que cambia el ánimo, de esa acústica que se mete en la piel. Habla del Metropolitano con propiedad, con emoción, con fidelidad a un templo que él dirigió desde la banda y que lo marcó para siempre. No habla como un entrenador más: habla como un hombre que ha visto de cerca cómo la mística se despliega sobre el césped.

    No se trata aquí de citarlo como si sus palabras fueran externas al relato —no—, sino de integrarlas al pulso mismo de esta crónica. Porque cuando él recuerda, el estadio respira. Cuando él pronuncia, España cree. Sánchez Vera expresó que jugar en el Metropolitano supone mucho más que actuar como local: es un factor emocional decisivo que puede impulsar al fútbol femenino y blindar su crecimiento, dijo con convicción editorial, con conocimiento profundo del terreno y del alma rojiblanca. Y cuando evocó su experiencia, confesó con orgullo limpio que tuvo el privilegio de dirigir allí al Atlético, como quien reconoce que pisó un escenario sagrado, imponente, capaz de erizar la piel incluso en el silencio prepartido.

    Sánchez Vera lo siente y lo transmite: el Metropolitano transforma. Él no lo analiza; lo reverencia. Lo respeta como se respeta lo mítico.
    Como se guarda lealtad a las cosas que te construyen.

    Y así, en la víspera de una final europea, sus palabras no son opinión: son una brújula que nos guía.

    La cita ya era poderosa y ahora es histórica porque puede durar noventa minutos o más.

    La Casa Real ha confirmado la presencia de Su Majestad el Rey Felipe VI en esta final trascendental. Y en un momento en que el deporte femenino reclama su espacio, su dignidad y su reconocimiento, la presencia del Rey no es un gesto protocolario: es una señal de respaldo firme, visible y sentido. Un símbolo de apoyo institucional que eleva aún más la magnitud del encuentro. Un mensaje claro al mundo: España cree en sus jugadoras, en su selección, en su futuro y el Jefe del Estado será testigo directo.

    Felipe VI, nuestro monarca, estará en el Metropolitano como primer seguidor de este equipo, como representación de una nación que se mueve unida cuando hay gesta en el horizonte. No es una anécdota: es un acto de presencia que honra, respalda y sostiene. Porque cuando el Rey se sienta en el palco, el encuentro deja de ser solo un partido. Se convierte en compromiso de país. Se convierte en memoria futura.

    La asistencia puede rozar el récord absoluto del fútbol femenino en España, sería preciosa la postal .

    Las gradas serán océano y la final un altar donde ellas, vestidas de rojo brillarán en el firmamento .

    Solo hay que imaginar la escena, que es sencillo, las jugadoras caminan por el túnel —respiración corta, mirada firme— y al salir ven el cielo rojo del Metropolitano latiendo. Suena el himno. El Rey observará desde el palco con la solemnidad y el respeto que merece la ocasión. Cincuenta, sesenta, quizá setenta mil gargantas empujan como si cada una fuese motor. Alemania enfrente. España en casa. El partido definirá a las campeonas, mientras que Europa lo mirará con envidia sana.

    Allí, bajo ese cielo rojo, España jugará por algo más que un trofeo.
    Jugará por un legado.
    Por una generación que ya no pide espacio: lo conquista.
    Por un país que cree, que empuja, que late unido.

    El Metropolitano será la llama.
    Sánchez Vera, el eco que inspira.
    El Rey, la presencia que honra.
    España, el corazón que arde.

    2 de diciembre de 2025 — Riyadh Air Metropolitano — 18:30 horario peninsular
    La final no está por jugarse, la final está por escribirse.
    Y el destino se escribe siempre donde la piel se eriza.

    Y cuando se hable del futuro del fútbol femenino en España, el Metropolitano será una de las primeras palabras pronunciadas. Porque este estadio no llega virgen a la historia: ya fue escenario, ya fue catedral, ya fue termómetro de una revolución. Aquí se jugó Liga F cuando aún muchos dudaban. Aquí se abrió camino. Aquí se enseñó al mundo que el fútbol femenino no cabía en recintos pequeños, que merecía grandes templos, grandes focos y grandes latidos.

    Cómo no recordar aquel 17 de marzo de 2019, cuando el Atlético de Madrid y el F.C. Barcelona reunieron en este mismo coliseo a 60.739 espectadores, un récord de asistencia para un partido de fútbol femenino en España que dio la vuelta al planeta y que aún se pronuncia con orgullo, como un antes y un después en la psique de todos y dejó el 0-2 de las azulgrana en un segundo plano, porque aquella mañana se demostró que este deporte no entiende de género, es mágico y maravilloso.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)
    (Fuente: Diego Ruiz | Time Just)

    Ese día el Metropolitano no solo acogió un encuentro: proclamó un mensaje, uno capaz de cruzar fronteras y romper prejuicios. Una fecha que no se borra, que no se diluye, que permanece como huella fundacional.

    Desde entonces, la Liga F ha entrado y salido de aquí como quien visita su hogar más grande.

    El Madrid CFF, el Barça o el Betis, rivales de alto vuelo, partidos con tensión y brillantez. Cada vez que las jugadoras pisaron esta alfombra roja de césped, el estadio respondió con ovación y presencia. Cada encuentro fue un ladrillo colocado hacia este momento, cada noche fue preparación ante el gran salto. El Metropolitano ha sido espejo del crecimiento, cuna del ruido, prueba consciente de que el fútbol femenino ya no espera: avanza.

    Por eso, cuando España y Alemania salten al campo en esta final, no será un debut; será una culminación. El Metropolitano no solo verá historia: será su autor.

    Ninguna nación se define sólo por sus títulos. Se define por lo que inspira en la gente que viene detrás. Y si hoy hay niñas en cada barrio, en cada colegio, en cada campo de tierra, jugando con ilusión y convencidas de que pueden llegar a vestir la Roja… es porque las heroínas de 2023, de 2024, de 2025 y de todo lo que está por venir les abrieron el camino a golpe de talento y orgullo.

    España no sólo ganó un Mundial. España ganó futuro.
    Ganó autoestima.
    Ganó un lugar en el gran mapa del deporte universal.

    El fútbol femenino español ya no es la alternativa: es la referencia.
    Ya no es el sueño: es el camino.

    Que una final de la Liga de Naciones reúna a más de 45.000 personas es un gesto de modernidad deportiva, pero también de identidad nacional. El Metropolitano no será sólo un estadio: será un grito común.
    Un canto a un deporte que ha dejado de pedir permiso y ahora exige su sitio.

    Porque cuando España se juega algo —sea una clasificación, un amistoso o un simple encuentro de preparación— lo hace con alma de campeón. Y su gente lo sabe. Lo siente y acude en masa, con una dosis muy elevada de orgullo.

    El fútbol femenino español ya no se mira desde arriba ni desde fuera. Se vive desde dentro. Se vive desde la piel y se siente como un deber patriótico.

    Fiamma Benítez, madrileña adoptiva del Metropolitano, representa al espíritu de la lucha diaria, del talento que arde, de la entrega sin excusas.
    Vicky López simboliza el genio precoz, la elegancia, la creatividad que España siempre soñó con tener.

    Dos jugadoras jóvenes, dos banderas en movimiento, dos orgullos nacionales.
    Están en los actos oficiales porque ellas ya son España.

    Pero junto a ellas están Alexia, Aitana, Cata Coll, Jennifer Hermoso o Mapi León, custodiando la bandera rojigualda con valor .

    Y detrás de todas nuestras heroínas, millones de españoles que ya han decidido que este fútbol también es suyo y les importa.

    Cuando Claudia Zornoza dice que “mereció la pena”, no habla de un torneo.
    Habla de una vida dedicada a un sueño.
    Habla de entrenar en campos vacíos y ver ahora estadios repletos.
    Habla de una generación que empujó para que las niñas no tuvieran que pedir permiso para jugar.

    Lo que ellas hicieron —las que estuvieron antes, las que batallaron sin focos— fue un acto patriótico.
    Un servicio al país.
    A la sociedad.
    A la igualdad.
    Al deporte.

    Si hoy España puede presumir de ser potencia es porque ellas soñaron en pleno silencio. Y porque las niñas que juegan hoy lo hacen ya sin miedo al que dirán.

    España está construyendo un patriotismo sano, deportivo, moderno.
    Un patriotismo que no excluye: inspira.
    Que no divide: une.
    Que no se grita contra nadie: se grita por todas.

    Cuando España salte al césped del Metropolitano, no será sólo un equipo representando a un país.
    Será un país representándose a sí mismo.

    Un país que ya no acepta que el fútbol femenino sea tratado como una categoría menor.
    Un país que exige respeto, visibilidad, inversión, voz.
    Un país que se ha enamorado de su equipo, de sus jugadoras, de su estilo, de su coraje.

    Y sí, un país que siente orgullo patrio cuando ve a España ganar, competir o simplemente aparecer en el césped con la camiseta roja.

    Los 45.000 aficionados que ya han llenado más de medio Metropolitano no van a ver un partido.
    Van a participar en un movimiento.

    España está despertando una pasión colectiva que ya no tiene vuelta atrás.
    El fútbol femenino es ya un símbolo de modernidad, progreso, igualdad y orgullo nacional.

    Porque cuando una niña de 6 años se pone la camiseta de la Selección y dice “yo quiero ser como ellas”, España gana.
    Cuando una familia entera compra entradas para ver a la Roja, España gana.
    Cuando un estadio entero canta el himno y se abraza para apoyar a nuestras jugadoras, España gana.

    Y cuando nuestras futbolistas miran a la grada y ven ese océano rojo… España gana, aunque el marcador diga otra cosa.

    Habrá un país mirándose al espejo y gustándose.
    Habrá un país que se reconoce en sus mujeres.
    Habrá un país que dice: “Estamos aquí. Hemos llegado y no nos iremos nunca.”

    Porque es contra Alemania, un gigante histórico.
    Porque España quiere seguir creciendo.
    Porque las jugadoras sienten que el país está detrás.
    Porque los estadios llenos no son casualidad: son compromiso.
    Porque cada entrada vendida es un grito que dice: “Seguimos, creemos y apostamos.”

    Este partido importa porque EXPRESA algo.
    Porque DEFIENDE algo.
    Porque CELEBRA algo.
    Porque PROMETE algo.

    Porque es contra Alemania, un gigante histórico.
    Porque España quiere seguir creciendo.
    Porque las jugadoras sienten que el país está detrás.
    Porque los estadios llenos no son casualidad: son compromiso.
    Porque cada entrada vendida es un grito que dice: “Seguimos,creemos y apostamos.”

    Que ruja el Metropolitano.
    Que avance la Roja.
    Que el país se encienda.
    Y que el mundo tome nota:
    España ya es potencia. Y ya es orgullo.
    La patria del fútbol femenino ya tiene nombre y su nombre es España.

    El fútbol femenino en España ya no es una promesa. Es una certeza. Es una identidad. Es una bandera que flamea con la misma fuerza que el orgullo de un país que ha aprendido —por fin— a reconocerse en la grandeza de sus mujeres. Este martes 25 de noviembre, en Madrid, la Real Federación Española de Fútbol confirmó un dato que no es una cifra más: más de 45.000 entradas vendidas para el encuentro entre España y Alemania en el Estadio Metropolitano.
    Cuarenta y cinco mil motivos para creer. Cuarenta y cinco mil voces que ya resuenan antes de que el balón eche a rodar.


    Un estadio que ya entendió el poder de este deporte, que ya abrió sus puertas para que la Liga F respirara grandeza, ahora servirá como trono para la coronación continental.

    Porque si hay un lugar para cerrar un ciclo que empezó aquel 17 de marzo de 2019 en un Atlético de Madrid 0-2 Barcelona, si hay un escenario nacido para albergar finales, para alzar títulos y convertir noches en memoria eterna, es este.
    El templo que un día batió récords.
    El hogar donde la Liga F empezó a volverse gigante.

    (Fuente: RFEF)


    El estadio donde España puede tocar la gloria está presto para dejar en evidencia ese viejo dicho que reza que el fútbol es un deporte de 11 contra 11 y siempre gana Alemania.

    🔜 𝙉𝙀𝙓𝙏 𝙂𝘼𝙈𝙀

    🏆 UEFA Women’s Nations League 2025

    🔥 España 🇪🇸 🆚 Alemania 🇩🇪🔥

    ✨ La final ✨

    📅 Martes, 2 de diciembre de 2025

    ⏰ 18:30 horario peninsular

    📺 La 1 de RTVE

    🫶 Matchday 2 | Dia de partido

    🏟️ Riyadh Air Metropolitano, Madrid

    (Fuente: “El Partido de Manu”)
  • La crónica | Valioso empate en Kaiserslautern

    (Fuente: UEFA)

    🟨 Empate sin goles en la ida de la final de la UEFA Women’s Nations League 2025. Alemania fue superior, pero Cata Coll estuvo imperial en la portería española. Todo se decidirá el martes en Madrid.

    La previa|

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Hubo un día —febrero de 2024, La Cartuja, el cielo abierto sobre Sevilla— en que se rompieron las costuras del fútbol femenino mundial. Aquel día, en su primera edición, las campeonas del mundo levantaron el trofeo de la Nations League frente a Francia, y con él levantaron también un nuevo capítulo de oro para la historia. España tocó el cielo, lo sostuvo, y desde entonces camina sin vértigo. Porque esta generación no se sacia, no se conforma, no deja de superar fronteras. Ganaron entonces. Y hoy, casi un latido después, vuelven a estar aquí, bajo el mismo estandarte y con la misma ambición: el desafío de revalidar un título que solo las mejores son capaces de defender.

    España regresa a una final. Regresa al filo donde se define la grandeza.
    La final ya no es un único día: es un relato a doble página.
    Primera parte hoy, 20:30h, Fritz-Walter-Stadion, Kaiserslautern.
    Segunda parte, 2 de diciembre de 2025, Estadio Metropolitano, Madrid.
    Solo entonces —y solo allí— el título será definitivo.
    Hoy apenas se levanta el telón de un título que se decide en el Metropolitano.

    En territorio alemán aguarda un coloso dormido, herido por los nueve años sin coronas y por las semifinales de la EURO Suiza 2025, donde Aitana Bonmatí clavó un gol en la prórroga que reescribió los libros y giró el peso de la historia hacia el bando español. Alemania, reina absoluta durante dos décadas, interrumpida, cuestionada, orgullosa, exige respeto.
    Y lo tendrá.
    Sonia Bermúdez lo advirtió con la claridad de quien respira fútbol: “
    “Nos va a exigir muchísimo. Uno de los partidos más grandes que se pueden jugar ahora mismo. Se decidirá por detalles”.
    La seleccionadora sabe que esta batalla no termina hoy.
    Sabe que Madrid espera —que la vuelta será un rugido.
    Y aun así, quiere ganar ya.
    Porque cada detalle cuenta.
    Porque cada golpe marca el camino.
    Y desea algo más: que el Metropolitano reviente. Que 70.000 almas ardan para el cierre. Que España regrese con ventaja para culminar el título en casa. Ese es el sueño. Ese es el plan.
    Alemania llega invicta a esta final a doble partido contra España. Se deshizo en semifinales de Franciadespués de una primera fase en la que lideró un grupo con Países Bajos, Austria y Escocia, saldada con 5 victorias y un empate antes las neerlandesas. Españatambién obtuvo 5 victorias en su grupo con Inglaterra, Bélgica y Portugal pero cayó con las británicas en su visita a Wembley.

    España llega convertida en un fenómeno competitivo sin precedentes: dos finales en 124 días, tres finales internacionales desde 2023, un Mundial ganado, y la sensación —real, palpable, histórica— de que viviríamos cien años y no volveríamos a ver algo así.
    Olga Carmona lo resumió con la naturalidad de quien ya ha escrito un gol eterno:
    “Sabéis nuestra ambición. Mañana queremos ganar y si Dios quiere, levantar la copa allí”.
    Esta es también la final del relevo y de la valentía.
    Sonia Bermúdez, campeona con la Sub-19 en 2023 y 2024, afronta su primer título como seleccionadora absoluta. Y no lo hace con miedo: lo hace con convicción.
    Convocó a Edna Imade, ocho goles en Liga F, debutante, imparables sensaciones. Convocó a Clara Serrajordi, talento puro del Barça que ocupa el hueco que deja Patri Guijarro, lesionada. No estarán tampoco Salma Paralluelo, ni su desborde rompepartidos, pero sí Athenea del Castillo, sí Leila Ouahabi, sí carácter, sí sangre caliente. Sangre de final.

    La Mannschaft llega incompleta pero jamás inofensiva. Sin Lena Oberdorf —rotura de cruzado— pierde equilibrio. Sin Lea Schüller por motivos personales, Christian Wück reajusta su tablero en un acto final contrarreloj. Pero Alemania nunca se apaga: entra Lina Dallmann, sube el pulso, y sobre todo se mantiene vigente Klara Bühl, fútbol total.
    4 goles, 10 asistencias en Bundesliga.
    3 goles, 3 asistencias camino a la final.
    Es la amenaza.
    La pieza a desactivar.
    El grito de alerta para la defensa española.
    Porque Alemania recuerda su bronce olímpico frente a España en París 2024. Porque ganó por un penalti de Giulia Gwinn, porque duele todavía. Porque quiere revancha y quiere volver a reinar.
    Alemania, 22 años de dominio, 6 Eurocopas consecutivas, 8 en total.
    España, revolución reciente, Mundial 2023, puerta de acero destrozada.
    Un siglo de tradición contra una historia que apenas comienza y ya arde.
    En Madrid —y solo en Madrid— se escribirá el final.
    Allí, en el Metropolitano, que una vez llevó 60.739 personas a un Atleti–Barça inolvidable, la Selección jugará su primer partido en ese escenario monumental. La última palabra, el último pase, el último aliento de esta final ocurrirá en España. Y si las de Bermúdez lo firman, será el tercer título de su historia.

    Pero para llegar al día de la verdad,
    hay que sobrevivir a esta primera noche.
    España vuelve a empezar donde ya fue campeona.
    A un paso del destino, con una final que no termina hoy.
    Porque esta es solo la primera página del último capítulo.
    El 2 de diciembre de 2025 —Madrid— decidirá quién levanta la copa.
    Pero esta noche, en Kaiserlautern, se escribe el prólogo del triunfo o de la batalla más dolorosa.
    La historia vuelve a rodar.
    La pelota vuelve a mandar.
    “La Roja” vuelve a reinar o a resistir.
    hay un sólo rincón donde no se viva y se sienta la pasión por España, por esta familia de futbolistas que sigue haciendo historia y demostrando que no hay retos imposibles con su tesón, su esfuerzo, su trabajo y su calidad profesional y también humana. Esta última la han mostrado hoy cinco de sus integrantes con decenas de aficionados que se han acercado hasta su hotel de concentración en Viernheim para compartir con ellas un ratito de conversación, fotografías, firmas y sobre todo muchísima emoción.

    Entre los fans del equipo nacional aquí en Alemania se han dado cita niños y niñas hijos de familias de oficiales del Ejército del Aire y del Espacio de España destacados en una base aérea de Rammstein. Al mando del Coronel José Enrique Hernández Medel, hoy la misión ha sido bien distinta: conseguir el autógrafo de su jugadora favorita e intercambiar consejos, risas y anécdotas.
    A pesar de la mañana gris, fría y lluviosa con la que se ha despertado la Selección en territorio alemán, Irene, Leila, Clara, Adriana y Athenea han recibido el calor de estos seguidores para transmitírselo a todo el equipo antes del importante partido de esta noche: la ida de la final de la UEFA Women’s Nations League. No es una cita cualquiera y tampoco ha sido un meet&greet cualquiera porque los aficionados lo sabían y han estado a la altura en los ánimos y el aliento ofrecido a las campeonas del Mundo, de la Nations League, subcampeonas de Europa y número 1 del ranking FIFA.
    El primer episodio comienza ahora.
    El final espera en casa, en definitiva, todo empieza en germania, pero escribirá su último capítulo, quizás el más importante, en el Metropolitano.

    El duelo al detalle |

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🔜 𝙉𝙀𝙓𝙏 𝙂𝘼𝙈𝙀

    🏆 UEFA Women’s Nations League 2025

    🔥 Alemania 🇩🇪 🆚 España 🇪🇸 🔥

    📅 Viernes, 28 de noviembre de 2025

    ⏰ 20:30 horario peninsular

    ✨ La final ✨

    ❤️ Matchday 1 | Día de partido

    📺 La 1 de RTVE

    🏟️ Fritz-Walter Stadion, Kaiserslautern

    Los onces |

    La Selección Española empató ante Alemania (0-0) en la ida de la final de la Nations League. Cata Coll fue salvadora bajo palos, e Irene Paredes evitó un gol en la línea. Edna Imade debutó con la Roja. El martes 2 de diciembre a las 18:30h, las de Sonia Bermúdez se jugarán el título en el Metropolitano

    La noche en la que el fútbol se jugó al borde del colapso, con la lluvia como banda sonora y el miedo como marcador invisible. Alemania rugió, golpeó, perdonó. España resistió. España respiró. España sigue viva.

    Había algo en el gesto de Christian Wück antes de que rodara el balón. Algo de determinación militar, de plan trazado con regla y escuadra. Alemania no salió a probar, salió a imponer. El guion era claro: posesión dominante, presión alta, abismo constante al primer error rival. Y España —acostumbrada al toque y la pausa, a la seguridad de la pelota como abrigo— sintió, desde el segundo uno, que el terreno era enemigo.

    Las transiciones alemanas fueron cuchillas. Klara Bühl, eléctrica y feroz, corría como si el área rival fuese un destino inevitable. Nicole Anyomi era viento huracanado desde el perfil contrario. Ambas convirtieron las bandas españolas en un campo minado. Cada conducción llevaba olor a gol; cada centro era un pequeño terremoto. Irene Paredes y Cata Coll jugaban al límite, multiplicándose, cerrando huecos que se abrían como grietas bajo la lluvia. Hubo una acción —una sola, decisiva— en la que Cata se lanzó como quien salva una patria entera. Alemania mordía. España sufría. Y aún así seguía 0-0.

    La Selección Española se vio desbordada, desconectada, incómoda. Las pérdidas en zona de riesgo dolían, lentas como un castigo. La salida limpia parecía utopía. Ona Batlle vivió un primer acto de supervivencia pura: metros y metros repitiendo el mismo combate, como en un bucle de tormenta. España apenas podía juntar pases; Alemania era un tren sin frenos.

    Árbitra principal: Iuliana Demetrescu. Amonestó a Jule Brand por parte de Alemania, y a Laia Aleixandri por España.

    Y entonces, casi sin querer, la memoria trajo un retazo de dolor antiguo. Japón 2023. Aquel 4-0 que dejó cicatrices. Por primera vez desde aquella noche, España se sintió pequeña. Se sintió mortal. Y lo mejor del marcador no era la igualdad… era que seguía virgen.

    Las 22 futbolistas se marcharon al vestuario con un silencio que sonaba a sentencia aplazada. 45 minutos jugados. El partido aún intacto. Pero la sensación era inequívoca: Alemania estaba por encima. Y España, simplemente, aguantaba.

    Algo cambió tras el descanso. La España que salió del vestuario tenía otra mirada. Más fija. Más firme. Más valiente. Empezaron a aparecer los pases filtrados, los apoyos entre líneas, los movimientos coordinados. Alexia Putellas reclamó la pelota como quien reclama su corona. Esther González olió el área, buscó a las centrales, ganó duelos.

    Primero fue Alexia, con un latigazo seco, rasante, ajustado al palo, que dejó temblando a la afición alemana y helado el aliento del estadio. Poco después, Esther ganó un metro en el aire y estampó un testarazo en el larguero que resonó como un trueno sobre el cielo plomizo. España había cambiado la narrativa.

    Lejos de amedrentarse, Alemania reaccionó como lo hacen los grandes animales cuando los tocas en el orgullo: se retorció, enseñó los dientes y lanzó dentelladas al corazón del partido.

    Anyomi, en una transición vertiginosa, se plantó ante las centrales españolas, pero Paredes y Laia Codina —imperiales— la encerraron como si fuera un ave que entra en una jaula de acero.

    La tormenta alemana continuó. Bühl botó un córner que surcó el área pequeña sin que nadie lo empujara. Klara, en otra embestida, sacó un derechazo desde la frontal que impactó en el poste con una violencia que retumbó en toda la grada. Luego llegó el turno de Brand, cuyo centro-chut se estrelló en el travesaño como si el cielo decidiera también participar en la épica del encuentro.

    Wück ni Sonia Bermúdez querían mover ficha antes de tiempo. Los dos entrenadores gestionaron los cambios como si fuera una final de 1960, de esas de blanco y negro, de las que tenían partido de vuelta y donde cada sustitución era un acto solemne.

    Sonia introdujo primero a una incisiva Eva Navarro, luego a a la siempre vertical Athenea y a Maite Méndez, y remató la faena dando la alternativa a Imade, que debutó con el doce a la espalda para cumplir el sueño que tantas veces le había quitado el sueño.

    Alemania respondió con músculo, con oficio, con piernas frescas. Más vértigo, más centros, más golpes.

    El campo, pesado por la lluvia, se convirtió en un tablero donde cada jugadora tenía que pensar dos veces y correr tres. El miedo a perder congeló el partido. Cada pase pesaba el doble. Cada pérdida era un abismo. Las ocasiones llegaron a cuentagotas.

    La más clara antes del cierre fue un balón dividido que obligó a Cata Coll a salir del área, a lo Neuer, a cortar el desmarque de Bühl. El rechace cayó en los pies de Martínez, que probó desde la distancia. Su disparo se fue desviado y dio una vida extra a las visitantes.

    Cuando la árbitra marcó el final, el silencio duró un segundo que pareció un siglo. Un respiro colectivo. Una tregua temporal. Nadie —ni en rojo ni en blanco— sabía si había ganado algo o lo había perdido.

    Pero España salió viva. Y a veces, en campo enemigo, sobrevivir es lo mismo que vencer.

    Porque este empate sin goles no habla de debilidad, sino de oficio. De saber sufrir. De remar cuando las piernas pesan, cuando el campo resbala, cuando tu rival es una locomotora histórica que no entiende de descansos.

    España, la campeona de Europa, demostró que también sabe defender su corona desde el barro. Que no solo gana desde la armonía técnica, sino desde el sudor, desde el sacrificio, desde esa épica silenciosa que separa a las selecciones buenas de las naciones eternas.

    Firmó algo más valioso:
    una declaración de que la campeona puede sangrar, sí, pero no cae.

    📋 Ficha técnica |

    Alemania: Ann-Katrin Berger; Giulia Gwinn, Janina Minge, Rebecca Knaak, Franziska Kett; Elisa Senss (Kathrian Hendrich 90+2’), Sjoeke Nusken; Selina Cerci (Alara Sehitler 69’), Jule Brand, Klara Bühl; Nicole Anyomi (Shekiera Martínez 73’).

    España: Cata Coll; Ona Batlle, Irene Paredes, Mapi León (María Méndez 77’), Olga Carmona; Laia Aleixandri, Aitana Bonmatí (Athenea del Castillo 77’), Alexia Putellas; Claudia Pina (Eva Navarro 63’), Esther González (Edna Imade 86’) y Mariona Caldentey.

    Goles: No hubo

    Incidencias | Final de la UEFA Women’s Nations League, partido de ida

    Estadio | Fritz-Walter-Stadion, Kaiserslautern, Alemania sobre una superficie de hierba natural.

    Vídeo |

  • Oficial | Mónica Hickmann es la líder del Madrid Club de Fútbol

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ▶️ La Liga F le ha dedicado un reportaje en profundidad a la defensa central brasileña.

    Monica Hickmann, la muralla que marca goles con la serenidad de quien mira a la portera a los ojos y nunca pestañea.
    La central brasileña del Madrid CFF se ha convertido, sin exagerar, en el arma más letal desde los once metros de toda la Liga F Moeve en este inicio de temporada. Cuatro penaltis lanzados, cuatro ejecutados con precisión quirúrgica, cuatro decisiones que han terminado en victoria.

    No hay dudas, no hay temblor, no hay margen para el error. Cuando Monica coloca el balón en el punto blanco, en el estadio se podría escuchar caer un alfiler. Porque todo el mundo —rivales, compañeras, afición— sabe que allí está la futbolista más fiable de la competición desde los once pasos.

    A sus 38 años recién cumplidos (Porto Alegre, 21 de abril de 1987), la zaguera vive un momento dulce, de esos que parecen suspendidos en cámara lenta, como si esta temporada fuese la segunda vida deportiva que merecía. En 711 minutos distribuidos en 11 jornadas —ocho como titular, tres desde el banquillo—, Hickmann no solo ha sido cimiento defensivo, guía, voz de experiencia y garante del equilibrio. Ha sido, sobre todo, goleadora, si una central.

    Porque en la Liga F Moeve ningún penalti se ha repetido tanto esta temporada como la imagen de Monica caminando firme hacia el punto fatídico, con esa tranquilidad casi desconcertante, con esa seguridad que convierte en tensión todo lo que la rodea. Cuatro penaltis. Cuatro viajes al fondo de la red. Siempre al mismo lado. Siempre a la derecha de la portera, como quien repite un ritual aprendido, medido, dominado hasta el detalle.

    Y mientras otras lanzadoras alternan potencia, engaño, colocación, la brasileña ha optado por la fidelidad a un gesto ganador. Un patrón inmutable que no teme ser descifrado porque, aun si la guardameta lo adivina —y todas lo han hecho—, no alcanza. La pelota viaja tensa, ajustada, irrefutable.

    El dato no engaña: cada vez que Hickmann ha marcado, el Madrid CFF ha ganado. Cuatro penaltis, cuatro triunfos, cuatro celebraciones que llevan su firma. Su nombre está ligado directamente a los puntos que mantienen al equipo muy vivo en la clasificación, luchando, compitiendo, mordiendo cada jornada con una fiabilidad que empieza desde atrás… y termina, paradójicamente, con una defensa celebrando goles.

    La brasileña no reina sola en las cifras, pero sí en la perfección. Tras ella aparecen con tres lanzamientos Natalia Ramos (Costa Adeje Tenerife), Érika González (Levante UD) y Edna Imade (Real Sociedad). Solo que hay un matiz incontestable: Hickmann tiene el 100% de acierto, y encima es pichichi del equipo junto a Allegra Poljak (cuatro goles también). Las dos máximas goleadoras del club son defensoras. Una anomalía deportiva. Una maravilla estadística.

    El Madrid CFF, junto a la Real Sociedad, es el equipo que más penaltis ha lanzado esta campaña (cinco), y de esos cinco cuatro son de Monica. El restante lo firmó Ángela Sosa, pero la jerarquía en la pena máxima tiene nombre y apellido: Mónica Hickmann.

    En un fútbol donde el detalle decide, donde un parpadeo puede costar un partido, donde el penalti es casi una moneda al aire, Monica Hickmann juega a otra cosa. Su porcentaje roza la perfección. Su temple es de hierro. Sus pasos hacia el punto fatídico parecen una ceremonia.

    Si la Liga F Moeve tuviese una palabra para describir su arranque de curso, sería ella.
    Si el Madrid CFF necesitara un salvavidas, tendría nombre propio.
    Si el penalti pidiera ejecutora, ya tiene reina.

    Hickmann, la central que convierte once metros en ley, y goles en puntos.

    La futbolista que mira a las porteras a la cara y dispara donde todas saben que va a disparar.
    La que nunca falla, la sostiene y defiende para el elenco afincado en Fuenlabrada.

  • La previa |Alemania vs España

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    ▶️ PRIMERA BATALLA, LA CARTA QUE ABRE UNA FINAL INFINITA.

    Hubo un día —febrero de 2024, La Cartuja, el cielo abierto sobre Sevilla— en que se rompieron las costuras del fútbol femenino mundial. Aquel día, en su primera edición, las campeonas del mundo levantaron el trofeo de la Nations League frente a Francia, y con él levantaron también un nuevo capítulo de oro para la historia. España tocó el cielo, lo sostuvo, y desde entonces camina sin vértigo. Porque esta generación no se sacia, no se conforma, no deja de superar fronteras. Ganaron entonces. Y hoy, casi un latido después, vuelven a estar aquí, bajo el mismo estandarte y con la misma ambición: el desafío de revalidar un título que solo las mejores son capaces de defender.

    España regresa a una final. Regresa al filo donde se define la grandeza.

    La final ya no es un único día: es un relato a doble página.
    Primera parte hoy, 20:30h, Fritz-Walter-Stadion, Kaiserslautern.
    Segunda parte, 2 de diciembre de 2025, Estadio Metropolitano, Madrid.

    Solo entonces —y solo allí— el título será definitivo.
    Hoy apenas se levanta el telón de un título que se decide en el Metropolitano.

    En territorio alemán aguarda un coloso dormido, herido por los nueve años sin coronas y por las semifinales de la EURO Suiza 2025, donde Aitana Bonmatí clavó un gol en la prórroga que reescribió los libros y giró el peso de la historia hacia el bando español. Alemania, reina absoluta durante dos décadas, interrumpida, cuestionada, orgullosa, exige respeto.
    Y lo tendrá.

    Sonia Bermúdez lo advirtió con la claridad de quien respira fútbol: “
    “Nos va a exigir muchísimo. Uno de los partidos más grandes que se pueden jugar ahora mismo. Se decidirá por detalles”.

    La seleccionadora sabe que esta batalla no termina hoy.
    Sabe que Madrid espera —que la vuelta será un rugido.
    Y aun así, quiere ganar ya.
    Porque cada detalle cuenta.
    Porque cada golpe marca el camino.

    Y desea algo más: que el Metropolitano reviente. Que 70.000 almas ardan para el cierre. Que España regrese con ventaja para culminar el título en casa. Ese es el sueño. Ese es el plan.

    Alemania llega invicta a esta final a doble partido contra España. Se deshizo en semifinales de Franciadespués de una primera fase en la que lideró un grupo con Países Bajos, Austria y Escocia, saldada con 5 victorias y un empate antes las neerlandesas. Españatambién obtuvo 5 victorias en su grupo con Inglaterra, Bélgica y Portugal pero cayó con las británicas en su visita a Wembley.

    España llega convertida en un fenómeno competitivo sin precedentes: dos finales en 124 días, tres finales internacionales desde 2023, un Mundial ganado, y la sensación —real, palpable, histórica— de que viviríamos cien años y no volveríamos a ver algo así.

    Olga Carmona lo resumió con la naturalidad de quien ya ha escrito un gol eterno:

    “Sabéis nuestra ambición. Mañana queremos ganar y si Dios quiere, levantar la copa allí”.

    Esta es también la final del relevo y de la valentía.
    Sonia Bermúdez, campeona con la Sub-19 en 2023 y 2024, afronta su primer título como seleccionadora absoluta. Y no lo hace con miedo: lo hace con convicción.

    Convocó a Edna Imade, ocho goles en Liga F, debutante, imparables sensaciones. Convocó a Clara Serrajordi, talento puro del Barça que ocupa el hueco que deja Patri Guijarro, lesionada. No estarán tampoco Salma Paralluelo, ni su desborde rompepartidos, pero sí Athenea del Castillo, sí Leila Ouahabi, sí carácter, sí sangre caliente. Sangre de final.

    La Mannschaft llega incompleta pero jamás inofensiva. Sin Lena Oberdorf —rotura de cruzado— pierde equilibrio. Sin Lea Schüller por motivos personales, Christian Wück reajusta su tablero en un acto final contrarreloj. Pero Alemania nunca se apaga: entra Lina Dallmann, sube el pulso, y sobre todo se mantiene vigente Klara Bühl, fútbol total.

    4 goles, 10 asistencias en Bundesliga.
    3 goles, 3 asistencias camino a la final.

    Es la amenaza.
    La pieza a desactivar.
    El grito de alerta para la defensa española.

    Porque Alemania recuerda su bronce olímpico frente a España en París 2024. Porque ganó por un penalti de Giulia Gwinn, porque duele todavía. Porque quiere revancha y quiere volver a reinar.

    Alemania, 22 años de dominio, 6 Eurocopas consecutivas, 8 en total.
    España, revolución reciente, Mundial 2023, puerta de acero destrozada.
    Un siglo de tradición contra una historia que apenas comienza y ya arde.

    En Madrid —y solo en Madrid— se escribirá el final.
    Allí, en el Metropolitano, que una vez llevó 60.739 personas a un Atleti–Barça inolvidable, la Selección jugará su primer partido en ese escenario monumental. La última palabra, el último pase, el último aliento de esta final ocurrirá en España. Y si las de Bermúdez lo firman, será el tercer título de su historia.

    Pero para llegar al día de la verdad,
    hay que sobrevivir a esta primera noche.

    España vuelve a empezar donde ya fue campeona.
    A un paso del destino, con una final que no termina hoy.
    Porque esta es solo la primera página del último capítulo.

    El 2 de diciembre de 2025 —Madrid— decidirá quién levanta la copa.
    Pero esta noche, en Kaiserlautern, se escribe el prólogo del triunfo o de la batalla más dolorosa.

    La historia vuelve a rodar.
    La pelota vuelve a mandar.
    “La Roja” vuelve a reinar o a resistir.

    hay un sólo rincón donde no se viva y se sienta la pasión por España, por esta familia de futbolistas que sigue haciendo historia y demostrando que no hay retos imposibles con su tesón, su esfuerzo, su trabajo y su calidad profesional y también humana. Esta última la han mostrado hoy cinco de sus integrantes con decenas de aficionados que se han acercado hasta su hotel de concentración en Viernheim para compartir con ellas un ratito de conversación, fotografías, firmas y sobre todo muchísima emoción.

    Entre los fans del equipo nacional aquí en Alemania se han dado cita niños y niñas hijos de familias de oficiales del Ejército del Aire y del Espacio de España destacados en una base aérea de Rammstein. Al mando del Coronel José Enrique Hernández Medel, hoy la misión ha sido bien distinta: conseguir el autógrafo de su jugadora favorita e intercambiar consejos, risas y anécdotas.

    A pesar de la mañana gris, fría y lluviosa con la que se ha despertado la Selección en territorio alemán, Irene, Leila, Clara, Adriana y Athenea han recibido el calor de estos seguidores para transmitírselo a todo el equipo antes del importante partido de esta noche: la ida de la final de la UEFA Women’s Nations League. No es una cita cualquiera y tampoco ha sido un meet&greet cualquiera porque los aficionados lo sabían y han estado a la altura en los ánimos y el aliento ofrecido a las campeonas del Mundo, de la Nations League, subcampeonas de Europa y número 1 del ranking FIFA.

    El primer episodio comienza ahora.
    El final espera en casa, en definitiva, todo empieza en germania, pero escribirá su último capítulo, quizás el más importante, en el Metropolitano.

    🔜 𝙉𝙀𝙓𝙏 𝙂𝘼𝙈𝙀

    🏆 UEFA Women’s Nations League 2025

    🔥 Alemania 🇩🇪 🆚 España 🇪🇸 🔥

    📅 Viernes, 28 de noviembre de 2025

    ⏰ 20:30 horario peninsular

    ✨ La final ✨

    ❤️ Matchday 1 | Día de partido

    📺 La 1 de RTVE

    🏟️ Fritz-Walter Stadion, Kaiserslautern

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

  • Oficial | El documental del Tenerife ya se puede ver

    (Fuente: Club Deportivo Tenerife Femenino)

    🚨 La producción de Coco Films que repasa los diez años de historia de la Unión Deportiva Tenerife, desde su fundación en 2013 hasta su consolidación en la élite del fútbol femenino nacional, se incorpora al catálogo de la plataforma de streaming de Amazon, dentro de la suscripción de la misma.

    📰 Las guerreras de Tenerife 📰

    – El documental que convierte la memoria en leyenda y la lucha en un legado eterno

    Hay historias que se cuentan.
    Otras que se recuerdan.
    Y luego existen aquellas capaces de incendiar el alma: las que nacen pequeñas, crecen invisibles, se forjan con sudor y convicción, y un día —sin anunciarlo— se vuelven inmortales.
    La historia del Club Deportivo Tenerife Femenino, antes Unión Deportiva Tenerife Egatesa, pertenece a esta última categoría.

    Hoy, ese camino de resistencia y sueño compartido tiene un nuevo hogar: Prime Video.
    Y con él, un nuevo altavoz para contar al mundo quiénes son Las Guerreras de Tenerife.
    Quiénes fueron.
    Y —sobre todo— quiénes nunca dejarán de ser.

    En cada plano del documental producido por Coco Films y dirigido por Alfonso Llácer Lorca, ocurre algo imposible de ignorar: la emoción se convierte en geografía. Tenerife no es un escenario. Es un personaje más. Es el acento, la raíz, el origen y el destino.

    Este filme recorre desde la fundación en 2013 hasta la consolidación del club en la élite nacional.
    No lo hace con cifras: lo hace con piel.
    Con voz entrecortada.
    Con lágrimas que no piden perdón por caer.

    Se escuchan testimonios que vibran.
    Aparecen imágenes que duelen y curan a la vez.
    Se revive la incertidumbre, el viaje en guagua, el vestuario sin promesas.
    Se escucha el eco de aquellas madrugadas en las que las jugadoras entrenaban después de cumplir jornadas laborales, cuando el sueño parecía demasiado grande para unas manos tan jóvenes.

    Y sin embargo, siguieron.
    Porque quedarse quietas habría sido renunciar a su alma.

    No hubo un camino pavimentado para el CD Tenerife Femenino.
    Hubo tierra.
    Hubo viento.
    Hubo dudas.
    Pero sobre todo hubo carácter.

    El documental revela lo que nunca se cuenta en titulares: las derrotas que construyen, los contratos que nunca llegaron, la fuerza de la afición que alentó incluso cuando apenas eran unas decenas detrás de una valla con banderas hechas a mano.

    Cada jugadora que viste estos colores pertenece a una genealogía espiritual:
    la de quienes no bajan la cabeza.
    la de quienes caen y se levantan más fuertes.
    la de quienes compiten sin olvidar que antes de rivalidad existió amor por la camiseta.

    Este club no solo compitió.
    Persistió.
    Y en la persistencia encontró grandeza.

    El viaje comenzó en la vida real antes que en la pantalla.
    Primero fueron los cines X-Sur, donde el público contuvo la respiración.
    Después la proyección abierta en el Espacio Cultural CajaCanarias, un abrazo multitudinario a una película que no solo se mira: se siente.
    Luego vino Madrid, donde Hospiten y la Casa de Canarias llevaron el escudo más allá del Atlántico, demostrando que Tenerife no tiene fronteras cuando juega a ser eterno.

    Y ahora, Prime Video abre la puerta al resto del planeta.
    Cualquier persona, en cualquier rincón del mundo, podrá conocer la épica de estas futbolistas que se plantaron ante la historia y dijeron:

    Nosotras también merecemos un lugar.
    Nosotras también somos fútbol.
    Nosotras también somos Tenerife.

    En la columna vertebral de esta epopeya hay un nombre inevitable: Don Sergio Batista.
    No se menciona como superior, sino como faro.
    Como el presidente que creyó cuando creer era un acto de locura.
    Como la voz que repetía que Tenerife siempre se levanta, siempre responde, siempre pelea.

    Bajo su dirección, se inculcó una filosofía que este documental inmortaliza: Humildad para avanzar.
    Cercanía para crecer.
    Orgullo para competir.
    Resiliencia para nunca mirar atrás con miedo.

    Esa es la sangre blanquiazul que corre por las venas del equipo insular.

    Este documental ha sido posible gracias al apoyo de la Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes del Gobierno de Canarias, el Instituto Canario de Igualdad, los Ayuntamientos de El Rosario y Adeje, y numerosas entidades que entendieron que el fútbol femenino no es una moda: es una conquista social en movimiento.

    Las Guerreras de Tenerife no sólo cuentan una historia deportiva — narran una victoria cultural, humana y colectiva.

    Para todos los suscriptores Para todo el que quiera sentir Tenerife en el pecho

    Este documental no se ve, se vive, se respira y se recuerda incluso después de terminar.

    Porque mientras exista una niña con un balón en la playa de Las Teresitas soñando con un debut,
    mientras la grada siga entonando nombres con la voz rota,
    mientras el pueblo de Tenerife siga defendiendo su identidad con orgullo volcánico,
    la historia seguirá escribiéndose.

    Y que nadie lo dude:
    Las guerreras aún no han dicho su última palabra.

    Vídeo |

    https://youtu.be/rdYO_FQVd-o?feature=shared

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

  • Alemania vs España: La final de la Liga de Naciones Femenina que definirá una era

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🟦 El fútbol femenino europeo alcanza su cima de tensión y emoción: España y Alemania se enfrentan en la final de ida de la Liga de Naciones Femenina, un choque que promete quedar grabado en la historia de la competición. Más que un partido, este duelo es un enfrentamiento de estilos, generaciones y ambiciones. 

    (Fuente: RFEF)

    El fútbol femenino europeo alcanza su punto álgido de emoción y tensión. España y Alemania se enfrentan en la final de ida de la Liga de Naciones Femenina, un duelo que no solo definirá quién da el primer paso hacia el título, sino que servirá para escribir un capítulo dorado en la historia de ambas selecciones. Este enfrentamiento enfrenta a dos estilos, generaciones y ambiciones: la España de la nueva era dorada frente a la Alemania de la experiencia y la tradición.

    La selección española llega a la cita tras una trayectoria espectacular. Desde la histórica Copa del Mundo de Australia y Nueva Zelanda 2023 hasta la consolidación en torneos internacionales, España ha demostrado un estilo de juego reconocible y eficaz: posesión, verticalidad precisa y presión asfixiante.

    Con jugadoras como Alexia Putellas, Aitana Bonmatí y Ona Battle, “La Roja” combina talento individual y trabajo colectivo, generando un fútbol capaz de desafiar cualquier pronóstico.

    Alemania, por su parte, es sinónimo de consistencia y disciplina. La Mannschaft llega con hambre de gloria, consciente de que su legado histórico como potencia del fútbol femenino europeo está en juego. Con veteranas como Dzsenifer Marozsán, Alexandra Popp y Lena Oberdorf, y la irrupción de jóvenes talentos, Alemania combina experiencia y velocidad en ataque, junto a una defensa sólida y organizada que ha sido su sello durante décadas.

    La final promete ser un choque de estilos: España buscará dominar la posesión, triangular en campo contrario y generar superioridades por las bandas, con presión alta para incomodar la salida alemana y provocar errores que puedan convertirse en ocasiones claras. Alemania, en cambio, apostará por compactación defensiva, paciencia y eficacia en el contragolpe, aprovechando cualquier despiste español. La intensidad física y la capacidad de cerrar espacios será determinante para neutralizar la creatividad de las jugadoras españolas.

    Históricamente, Alemania ha dominado la mayoría de los enfrentamientos directos, especialmente en categorías inferiores y en fases finales de Eurocopas. Sin embargo, España ha crecido exponencialmente y llega con la confianza de quien sabe que el futuro es suyo. Este duelo no es solo un partido; es una prueba de evolución: la vieja guardia alemana frente a la España moderna, experimentada y ambiciosa.

    En cuanto a jugadoras clave, España se encomienda a Alexia Putellas, cerebro y corazón del equipo, capaz de cambiar el curso del partido con su visión y precisión; Aitana Bonmatí, equilibrio táctico y creatividad; Fiamma Benítez, el desequilibrio de Jenni Hermoso y Patri Guijarro, pasando por la llegada desde segunda línea de Claudia Pina y la capacidad de Edna Imade en los momentos decisivos.

    Alemania confía en la magia de Dzsenifer Marozsán, la eficacia aérea de Alexandra Popp, el pulmón de Lena Oberdorf y la proyección ofensiva de Giulia Gwinn.

    cuanto a estadísticas recientes, España llega con 6 victorias y 1 empate en sus últimos 7 encuentros de la Liga de Naciones, mientras que Alemania se mantiene invicta en sus últimos 8 partidos, destacando por su solidez defensiva y eficacia ofensiva. Ambos equipos promedian más de 2 goles por encuentro, lo que anticipa un choque intenso y lleno de ocasiones.

    Más allá de la táctica, el factor emocional será crucial. España busca demostrar que su fútbol no solo es prometedor, sino capaz de dominar a cualquier gigante europeo, mientras que Alemania pretende reafirmar que su experiencia y tradición siguen siendo sinónimo de éxito. Cada balón, cada pase y cada disparo tendrán un peso histórico, convirtiendo la ida en un capítulo crucial para la final.

    Se espera un partido de titanes, lleno de intensidad, estrategia y talento individual, donde cada acción puede decidir el rumbo de la eliminatoria.

    La ida servirá para marcar territorio, plantar bandera en la historia de la competición y enviar un mensaje claro: el título no se regala, se lucha hasta el último minuto.

    La grada vibrará, el estadio latirá y ambos equipos pondrán el corazón sobre el césped. España y Alemania, tradición y futuro, garra y talento, cara a cara en busca de la gloria europea. La cuenta atrás ha terminado: el momento es ahora.

    🔜 𝙉𝙀𝙓𝙏 𝙂𝘼𝙈𝙀

    🏆 UEFA Women’s Nations League 2025

    🔥 Alemania 🇩🇪 🆚 España 🇪🇸 🔥

    📅 Viernes, 28 de noviembre de 2025

    ⏰ 20:30 horario peninsular

    ✨ La final ✨

    ❤️ Matchday 1 | Día de partido

    📺 La 1 de RTVE

    🏟️ Fritz-Walter Stadion, Kaiserslautern

    (Fuente: RFEF)
  • Reportaje | Edna Imade, la amenaza que Alemania teme

    (Fuente: RFEF)

    🟨 La nueva delantera de “La Roja” es la principal baza ofensiva de España ante el cuadro germano.

    📰 Edna Imade, la delantera que vino del desierto para cambiar la historia de España 📰

    (Fuente: RFEF)

    La epopeya definitiva. Un reportaje de “El Partido de Manu” para leer prisa, para respirar fútbol, para recordar durante años.

    Hay futbolistas cuya sola mención genera respeto con su sola presencia en el césped.

    Hay otras que despiertan miedo. Y luego está Edna Imade, un nombre que Alemania recita con la misma cautela con la que se invoca a una tormenta. La subcampeona de Europa llega a la final de la Nations League con un as bajo el brazo. España no solo lleva botas y maletas a Kaiserslautern y Lleva pólvora, historia y Edna.

    El de Edna Imade es uno de ellos. Su nombre no solo se escucha: resuena. Vibrante. Ascendente. Decisivo. Y en Alemania —bronce olímpico en París 2024, potencia eterna, coloso de acero— el simple hecho de mentarla genera inquietud. No es exageración: es realidad competitiva, es fútbol.

    España, vigente campeona de la Nations League, se encuentra ante un nuevo desafío monumental: la final ante Alemania, la última valla entre las subcampeonas de Europa y un título que podría instalar una dinastía. Pero esta vez algo es distinto. Esta vez existe un factor que reescribe libretos, que rompe análisis previos, que abre posibilidades que antes no estaban sobre la mesa.

    Esa diferencia tiene zancada, tiene acento, tiene historia y tiene destino.

    Se llama Edna, se apellida Imade y viene para quedarse y golear, tomen nota.

    Para entender por qué España sueña con ella, primero hay que entender lo que hizo en Granada. No fueron números decorativos, fueron números tallados en mármol.

    Pero donde la mirada se detuvo, donde el relato ardió de verdad, fue en ella: Edna Imade (Benin City, 5 de octubre de 2000). Segunda temporada en el club. El año de la explosión. 16 goles, solo por detrás de la imparable Ewa Pajor (25). Una liga donde cada encuentro fue una amenaza. Un gol cada 149 minutos. Solo una ausencia. Pero el dato que definió su impacto no fue el más llamativo: 13 puntos generados directamente con goles suyos.

    No es ser goleadora, es ser indispensable y no pasa nada por reconocerlo, pues va a unir su talento a la de Alba Redondo o Jenni Hermoso, por citar ejemplos.

    Cuando Sonia Bermúdez ofreció la lista para la Nations League, los titulares se escribieron solos. No por las campeonas ya conocidas —Esther, Pina, Alexia— sino por la aparición sorpresiva y luminosa de un nombre que parecía inevitable, pero que nadie sabía cuándo llegaría.

    “La Roja” llegará a tierras germanas con 19 jugadoras de la Liga F Moeve, con hambre, con título que defender y con una novedad capaz de girar un partido de 0 a 180 grados en un sprint. La ida se jugará el viernes 28 de noviembre, 20:30h, Fritz-Walter-Stadion, Kaiserslautern. Televisado por La 1 y RTVE Play. El país pendiente. Las gargantas afiladas. Las pulsaciones altas.

    Mientras tanto, la lucha por la Bota de Oro se enciende: Wullaert (8), Violari (7), Pina (6), Alexia (5), pero hay quien no necesita liderar tabla alguna para dominar un partido.

    Quien necesita media ocasión para volcar destino. Una goleadora de área. Una rompelineas. Una posibilidad nueva para España.

    Ataca profundidad como pocas. Recibe de espaldas, protege con cuerpo, descarga para que el equipo respire. Presiona alto, asfixia salidas, muerde recuperación. Incluso cuando no marca, su valor es táctico. Retiene defensas. Abre pasillos a Paralluelo. Arrastra marcas para Alexia. Libera a Aitana y Pina desde segunda línea.

    España, cuna de toque, de pausa, de sincronía posicional, por fin tiene una 9 que añade ruptura, impacto, filo vertical.

    Es la pieza que faltaba.
    Es el arma que no existía.
    Es la jugadora para partidos grandes.

    Una ola gigante. Un instante fatal. Su hermano cayó al mar.
    Un hombre —un héroe anónimo, irrepetible, inolvidado— saltó sin pensarlo y lo rescató. Ese salto salvó dos vidas. Ese salto, aunque entonces nadie lo sabía, salvó también una carrera de fútbol que hoy es patrimonio español.

    Algeciras fue tierra prometida. Fue escuela. Fue primer balón.
    Edna jugaba en el recreo con chicos, sin complejos, sin tregua.
    Un profesor la vio y supo que ahí había algo.
    Su madre quiso probar flamenco; Edna fue un día. Uno solo.
    Su casa era otra, su hogar era el balón.

    Desde ahí, categorías formativas, partidos en tierra, golpes, aprendizajes, goles. Y un día, la lista. La pantalla.

    Su nombre. Y un llanto que valía todos los kilómetros de arena, todos los mares, todas las madrugadas aferradas a un su sueño.

    España jugará la ida de la final en Kaiserslautern. La vuelta será en el Metropolitano el 2 de diciembre, 18:30h. Dos estadios. Dos noches. Un título en juego.

    Frente a Ann-Katrin Berger, gigante alemana, heroína de Suiza 2025. Frente a un combinado germano que solo España fue capaz de frenar en la Eurocopa pasada (0-1). Frente a una final que define legado.

    Y España tiene a Imade. La niña que cruzó el desierto ahora cruza áreas rivales.
    La que esquivó la muerte en el agua ahora ahoga defensas.
    La que jugaba en el recreo ahora juega para un país entero.

    Porque cuando aparece la duda, aparece ella.
    Porque donde no había camino, ella lo corre.
    Porque el balón vuelve —siempre vuelve.
    Y Edna también vuelve —siempre vuelve.

    Cerramos donde empezamos: Se llama Edna, se apellida Imade.
    Y Alemania teme con razón.
    Lo mejor todavía no ha pasado. España lo sabe. Mira la final con otro brillo en los ojos.

    La futbolista, que también nacionalidad nigeriana y Marroquí, entrará por primera vez en una citación de absoluta en el que será el cuarto enfrentamiento en suelo teutón tras los que tuvieron lugar en Lübeck (1997), Mannheim (2012) y Erfurt (2018).


    “La Roja” ya tiene historia. Pero hoy, por primera vez en mucho tiempo,
    tiene también un milagro en punta de lanza.

    (Fuente: RFEF)
  • Oficial | El Tenerife es el mejor visitante de toda la Liga F

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟦 A las guerreras se les da mejor jugar lejos de casa que hacerlo en el Heliodoro Rodríguez López.

    El representativo canario , quinto clasificado, puede presumir de ser el mejor visitante de Liga F Moeve con 16 puntos tras lograr cinco victorias, todas ellas consecutivas, y un empate lejos de su estadio. Además, las de Eder Maestre solo han perdido un encuentro esta temporada y se encuentran a tres puntos de Europa.

    La undécima temporada en la máxima categoría del fútbol femenino español está siendo histórica para el Costa Adeje Tenerife, que continúa siendo un ejemplo de buena gestión deportiva e institucional. El club sigue creciendo año tras año, y precisamente, este pasado verano se vivió la fusión con el CD Tenerife. Una unión histórica que permitió que las jugadoras del cuadro canario porten el escudo del equipo masculino en sus camisetas, y jueguen todos los encuentros como locales en el Heliodoro Rodríguez López. Tras estas doce primeras jornadas disputadas de Liga F Moeve, las de Eder Maestre se encuentran en la 5ª posición con 23 puntos, a tan solo tres de los puestos europeos, y realizando una temporada histórica con varios puntos claves .

    Cinco victorias y un empate. Esos son los números del Costa Adeje Tenerife esta temporada lejos de su estadio. El conjunto tinerfeño logró un punto en Lezama en la primera jornada liguera ante el Athletic Club (0-0), y después ha vencido al Sevilla FC (0-4), al Alhama CF ElPozo (0-4), a la Real Sociedad (1-2), al Levante UD (2-4) y al Madrid CFF (0-2). Cinco triunfos de manera consecutiva que le han permitido convertirse en el mejor visitante de la categoría con 16 puntos, y en el único club invicto este curso fuera de casa junto con la Real Sociedad. Además, las de Eder Maestre han marcado 16 goles como visitantes, y tan solo han encajado 3 tantos, con cuatro porterías a cero La siguiente visita será el Johan Cruyff para mantener la racha.

    Tras la fusión con el CD Tenerife, el equipo tinerfeño ha pasado a disputar todos sus duelos que juega como local en el Heliodoro Rodríguez López. Hasta la fecha, el club canario ha tenido seis encuentros esta temporada en casa con una media de asistencia de 2.695 espectadores. Ante el RCD Espanyol, en el estreno este curso en el nuevo estadio, acudieron 2.014 aficionados. El récord fue contra el Real Madrid CF, al que fueron 6.423 espectadores. Ante la SD Eibar, donde se perdió el invicto esta temporada, el FC Badalona Women y el Granada CF también se mantuvieron buenas cifras de asistencia con 1.807, 1.403 y 1.711 aficionados respectivamente. La primera victoria en casa llegó frente al Atlético de Madrid, con 2.813 espectadores.

    La gran virtud de la temporada del Costa Adeje Tenerife está siendo su magnífica solidez defensiva. El club canario tan solo ha encajado 9 goles este curso, siendo el segundo equipo con menos tantos recibidos esta temporada, por detrás del FC Barcelona (2). Además, el cuadro tinerfeño fue el equipo que más estuvo sin encajar gol, hasta la sexta jornada. Un total de 485 minutos sin que ninguna jugadora rival lograra perforar la portería defendida por Noelia Ramos y Nay Cáceres, que se han turnado bajo palos. Entre ambas guardametas han dejado la portería a 0 en seis ocasiones. La de San Cristóbal de La Laguna ha echado el cerrojo en cuatro ocasiones, mientras que la arquera venezolana ha sumado dos porterías a 0.

    El conjunto canario es uno de los tres equipos más difíciles de ganar esta temporada en Liga F Moeve, junto con el F.C. Barcelona y la Real Sociedad, que, al igual que las tinerfeñas, tan solo han perdido un único encuentro este curso. La única derrota del equipo insular este año en Liga F Moeve llegó en el Heliodoro Rodríguez López, donde la SD Eibar se terminó llevando el triunfo (0-1) con un tanto de Carmen Álvarez a falta de tres minutos para el final. Desde ese partido perdido, las de Eder Maestre acumulan cinco choques de manera consecutiva sin perder, siendo el cuarto equipo más en forma del campeonato. Un conjunto muy bien trabajado, y que un año más continúa haciendo historia en la máxima categoría.