Categoría: Fútbol Femenino |

  • Oficial | La FIFA redefine el mapa mundial rumbo a Los Ángeles 2028

    (Fuente: RFEF)

    🚨 El máximo organismo del fútbol reparte los cupos olímpicos y establece un equilibrio entre federaciones 🚨

    La Federación Internacional de Fútbol Amateur (FIFA) confirmado de manera oficial el reparto de plazas para los torneos de fútbol de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, una decisión estratégica que marca un antes y un después en la relación de fuerzas entre confederaciones, consolida el crecimiento global del fútbol femenino y refuerza el papel del olimpismo como escaparate universal del deporte rey en pleno proceso de transformación estructural.

    (Fuente: UEFA)

    El reparto de los cupos para los torneos de fútbol de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 no es una mera formalidad administrativa ni una decisión aislada en el calendario del fútbol internacional, sino un movimiento de enorme calado político, deportivo y simbólico que refleja con claridad el momento histórico que atraviesa este deporte a nivel global. En una coyuntura marcada por la expansión de las competiciones, el aumento de la inversión en el fútbol femenino, la redefinición de las jerarquías continentales y la necesidad de equilibrar tradición, competitividad y universalidad, el organismo rector del fútbol mundial ha fijado las bases de cómo se disputará uno de los torneos más emblemáticos del deporte olímpico en suelo estadounidense, una sede cargada de significado tanto para la FIFA como para el Comité Olímpico Internacional.

    ( Fuente: UEFA)

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    El fútbol olímpico, históricamente situado en una posición singular dentro del ecosistema de competiciones internacionales, vuelve a situarse en el centro del debate. A diferencia de los Mundiales absolutos, el torneo masculino mantiene su carácter sub-23 con cupos limitados para jugadores mayores, mientras que el torneo femenino se disputa sin restricciones de edad y ha ganado un peso competitivo y mediático extraordinario en las últimas ediciones. En este contexto, el reparto de plazas no solo determina cuántas selecciones estarán presentes en Los Ángeles, sino también qué regiones del mundo tendrán mayor visibilidad, qué proyectos de desarrollo se verán reforzados y qué confederaciones consolidarán su influencia en el escenario olímpico.

    La decisión de la FIFA llega tras un largo proceso de análisis interno, consultas con las confederaciones continentales y coordinación con el COI, en un momento en el que el fútbol vive una expansión sin precedentes en términos de audiencia, profesionalización y presencia global. Los Juegos de Los Ángeles 2028, además, se presentan como una cita estratégica para el deporte en Estados Unidos, un país que será anfitrión del Mundial masculino de 2026 y que se ha convertido en uno de los grandes motores del crecimiento del fútbol femenino a nivel mundial. En este sentido, el reparto de cupos adquiere una dimensión que va mucho más allá del número de plazas asignadas: es una declaración de intenciones sobre el futuro del fútbol olímpico.

    El esquema aprobado por la FIFA mantiene la esencia del torneo olímpico, pero introduce matices que reflejan la evolución del fútbol en cada continente. Europa, Sudamérica, África, Asia, Concacaf y Oceanía aparecen representadas bajo un modelo que busca equilibrar el peso histórico de las grandes potencias con la necesidad de garantizar la presencia de regiones emergentes. La UEFA, tradicionalmente dominante en términos de rendimiento deportivo, conserva un número de plazas acorde a su competitividad, pero dentro de un marco que evita la sobrerrepresentación. La CONMEBOL, cuna histórica del fútbol y fuente inagotable de talento, mantiene un estatus privilegiado que reconoce su impacto cultural y deportivo en el juego. La CONCACAF, anfitriona del evento, ve reforzada su presencia en una edición clave para el desarrollo del fútbol en Norteamérica. África y Asia, continentes en pleno crecimiento, consolidan cupos que reflejan su progresión competitiva y su importancia demográfica. Oceanía, por su parte, continúa contando con una representación que garantiza la universalidad del torneo y la presencia de todas las regiones del planeta.

    En el caso del torneo femenino, el reparto de plazas adquiere una relevancia aún mayor. El fútbol femenino olímpico se ha convertido en una de las competiciones más prestigiosas del calendario internacional, equiparable en nivel de exigencia a un Mundial y, en algunos contextos, incluso superior en términos de igualdad competitiva. La FIFA es consciente de que el crecimiento del fútbol femenino pasa por garantizar torneos de alto nivel, con representación diversa y con una distribución de cupos que refleje tanto el presente como el potencial futuro de cada confederación. Los Ángeles 2028 se perfila así como un escaparate clave para consolidar avances logrados en la última década y para seguir impulsando el desarrollo estructural del fútbol femenino en todos los continentes.

    confirmación oficial del reparto de cupos también envía un mensaje claro a las federaciones nacionales y a los proyectos deportivos de cada país. A partir de este momento, las selecciones saben con exactitud cuál será su camino hacia Los Ángeles, qué competiciones servirán como clasificatorios y qué objetivos deben plantearse a medio y largo plazo. En el fútbol femenino, donde los ciclos de preparación son cada vez más largos y sofisticados, esta claridad resulta fundamental para planificar inversiones, estructuras técnicas y programas de desarrollo. En el fútbol masculino sub-23, el torneo olímpico sigue siendo una plataforma clave para la proyección de jóvenes talentos y para la transición hacia el fútbol absoluto, especialmente en regiones donde el escaparate olímpico tiene un impacto mediático enorme.

    Desde una perspectiva histórica, el reparto de cupos aprobado para Los Ángeles 2028 se inscribe en una larga tradición de ajustes y redefiniciones del fútbol olímpico. Desde los primeros torneos, marcados por la ausencia de profesionales y por fuertes restricciones, hasta la actual configuración moderna, el fútbol en los Juegos ha sido siempre un reflejo de las tensiones y transformaciones del deporte global. La FIFA, en su relación con el COI, ha tenido que equilibrar intereses comerciales, deportivos y políticos, defendiendo la relevancia del fútbol sin eclipsar otras disciplinas y garantizando al mismo tiempo un nivel competitivo acorde al prestigio del evento.

    En este sentido, la edición de Los Ángeles 2028 adquiere un valor simbólico especial. Estados Unidos no solo es una potencia emergente en el fútbol femenino y un mercado estratégico para la FIFA, sino también un país donde el deporte universitario, la cultura del espectáculo y la innovación en la gestión deportiva ofrecen un contexto único para el desarrollo del torneo olímpico. El reparto de cupos confirmado refuerza esta apuesta y sitúa al fútbol como uno de los grandes protagonistas de los Juegos, tanto en términos deportivos como mediáticos.

    El impacto de esta decisión también se deja sentir en el debate sobre la igualdad de género en el deporte. La FIFA ha reiterado en los últimos años su compromiso con el crecimiento del fútbol femenino, y el torneo olímpico es una de las plataformas más visibles para materializar ese compromiso. La distribución de plazas, la calidad de las selecciones participantes y la visibilidad del torneo serán elementos clave para consolidar avances en términos de audiencia, patrocinio y reconocimiento institucional. Los Ángeles 2028 se presenta así como una oportunidad histórica para seguir reduciendo brechas y para consolidar al fútbol femenino como un pilar central del programa olímpico.

    Desde el punto de vista geopolítico del fútbol, el reparto de cupos también refleja equilibrios delicados entre confederaciones. Cada plaza asignada es el resultado de negociaciones, informes técnicos y consideraciones estratégicas que tienen en cuenta no solo el rendimiento deportivo, sino también factores como el desarrollo del fútbol base, la inversión en infraestructuras y el impacto social del deporte en cada región. La FIFA, al oficializar este reparto, envía un mensaje de estabilidad y previsibilidad, pero también deja claro que el mapa del fútbol mundial está en constante evolución.

    fútbol internacional ya conoce las reglas del juego rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. La FIFA ha hecho oficial el reparto de cupos entre confederaciones para los torneos olímpicos, mientras que la UEFA ha confirmado el calendario del torneo clasificatorio europeo, que se disputará del 5 al 30 de enero de 2028 con sede aún por determinar. Un anuncio conjunto que consolida el peso estratégico del fútbol femenino, redefine los equilibrios continentales y activa la cuenta atrás para uno de los grandes acontecimientos deportivos de la próxima década.

    El reparto de cupos aprobado por la FIFA establece el marco general de participación para las seis confederaciones —UEFA, CONMEBOL, CONCACAF, AFC, CAF y OFC— garantizando la presencia de todas las regiones del planeta en Los Ángeles 2028 y consolidando un modelo que busca combinar tradición, mérito deportivo y desarrollo estratégico. Europa mantiene su posición como uno de los ejes competitivos del torneo, Sudamérica preserva su peso histórico como cuna del fútbol moderno, Concacaf refuerza su protagonismo en condición de confederación anfitriona, África y Asia consolidan su crecimiento sostenido y Oceanía asegura su representación como parte esencial de la universalidad olímpica. Este reparto, lejos de ser un simple reparto aritmético de plazas, refleja una visión política del fútbol mundial y del lugar que cada confederación ocupa —y aspira a ocupar— en el ecosistema internacional.

    En paralelo, la UEFA ha dado un paso clave al confirmar que su torneo clasificatorio olímpico se disputará entre el 5 y el 30 de enero de 2028, con sede aún por confirmar. Una decisión que aporta certidumbre a federaciones, cuerpos técnicos y futbolistas, y que permite comenzar a planificar con precisión uno de los procesos clasificatorios más exigentes del calendario internacional. En el caso del fútbol femenino, este torneo europeo se perfila como una auténtica Eurocopa encubierta, con algunas de las mejores selecciones del mundo compitiendo por un número limitado de plazas olímpicas, en un contexto de máxima igualdad competitiva y enorme presión deportiva.

    La imagen de una portera de la selección española, con el escudo nacional en el pecho y el emblema de la FIFA, sintetiza mejor que ninguna otra el momento que atraviesa el fútbol femenino europeo. España, actual referencia mundial tras su consagración en el último ciclo internacional, aparece como uno de los grandes focos de atención de este proceso clasificatorio.

    La imagen de una portera de la selección española, con el escudo nacional en el pecho y el emblema de la FIFA, sintetiza mejor que ninguna otra el momento que atraviesa el fútbol femenino europeo. España, actual referencia mundial tras su consagración en el último ciclo internacional, aparece como uno de los grandes focos de atención de este proceso clasificatorio. Para la selección española, el camino hacia Los Ángeles 2028 no solo representa la posibilidad de competir por un oro olímpico, sino también la continuidad de un proyecto deportivo que ha redefinido los estándares del fútbol femenino a nivel global. El torneo europeo de enero de 2028 se perfila así como una prueba de madurez, resiliencia y ambición para una generación que ya ha conquistado la cima y que busca consolidar su legado.

    (Fuente: UEFA)

    El anuncio de la UEFA cobra especial relevancia en un momento en el que el fútbol femenino europeo vive una de sus etapas de mayor esplendor. El crecimiento de las ligas nacionales, la consolidación de la UEFA Women’s Champions League, el impacto mediático de las últimas Eurocopas y Mundiales y la profesionalización de estructuras federativas han elevado el listón competitivo a niveles históricos. Disputar un torneo clasificatorio olímpico concentrado, en enero y con una sede única aún por definir, supone un desafío logístico y deportivo de primer orden, pero también una oportunidad para reforzar el relato del fútbol femenino como producto de élite dentro del calendario internacional.

    Para la selección Española de Fútbol , el camino hacia Los Ángeles 2028 no solo representa la posibilidad de competir por un oro olímpico, sino también la continuidad de un proyecto deportivo que ha redefinido los estándares del fútbol femenino a nivel global. El torneo europeo de enero de 2028 se perfila así como una prueba de madurez, resiliencia y ambición para una generación que ya ha conquistado la cima y que busca consolidar su legado.

    El reparto de cupos aprobado por la FIFA establece el marco general de participación para las seis confederaciones —UEFA, CONMEBOL, CONCACAF, AFC, CAF y OFC— garantizando la presencia de todas las regiones del planeta en Los Ángeles 2028 y consolidando un modelo que busca combinar tradición, mérito deportivo y desarrollo estratégico. Europa mantiene su posición como uno de los ejes competitivos del torneo, Sudamérica preserva su peso histórico como cuna del fútbol moderno, Concacaf refuerza su protagonismo en condición de confederación anfitriona, África y Asia consolidan su crecimiento sostenido y Oceanía asegura su representación como parte esencial de la universalidad olímpica. Este reparto, lejos de ser un simple reparto aritmético de plazas, refleja una visión política del fútbol mundial y del lugar que cada confederación ocupa —y aspira a ocupar— en el ecosistema internacional.

    En paralelo, la UEFA ha dado un paso clave al confirmar que su torneo clasificatorio olímpico se disputará entre el 5 y el 30 de enero de 2028, con sede aún por confirmar. Una decisión que aporta certidumbre a federaciones, cuerpos técnicos y futbolistas, y que permite comenzar a planificar con precisión uno de los procesos clasificatorios más exigentes del calendario internacional. En el caso del fútbol femenino, este torneo europeo se perfila como una auténtica Eurocopa encubierta, con algunas de las mejores selecciones del mundo compitiendo por un número limitado de plazas olímpicas, en un contexto de máxima igualdad competitiva y enorme presión deportiva.

    El anuncio de la UEFA cobra especial relevancia en un momento en el que el fútbol femenino europeo vive una de sus etapas de mayor esplendor. El crecimiento de las ligas nacionales, la consolidación de la UEFA Women’s Champions League, el impacto mediático de las últimas Eurocopas y Mundiales y la profesionalización de estructuras federativas han elevado el listón competitivo a niveles históricos. Disputar un torneo clasificatorio olímpico concentrado, en enero y con una sede única aún por definir, supone un desafío logístico y deportivo de primer orden, pero también una oportunidad para reforzar el relato del fútbol femenino como producto de élite dentro del calendario internacional.

    La Concaf tiene 3 cupos directos asegurados, la COMEBOL 2 y un repechaje, la AFC cuenta con otros dos y una repesca, dejándole a la CAF (Confederación Africana de Fútbol), un par de billetes directos rumbo a Estados Unidos.

    Este nuevo sistema hace que ganar la Liga de Naciones Femenina ya no otorgue el privilegio de estar presente en la cita olímpica, algo que sí aprovechó España en la primera edición del torneo, derrotando a Francia en La Cartuja para viajar a París 2024, donde a la postre fue cuarta tras caer en el partido por la medalla de bronce frente a Alemania.

  • Oficial | La Asamblea General aprueba las cuentas de la temporada 24/25 y consolida un reparto económico de 17 millones entre los clubs de Liga F

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟨 Durante la reunión se expuso el crecimiento en audiencias, asistencias, el entorno digital, y el reconocimiento de Liga F a nivel internacional.

     

    Los Clubes de Liga F Moeve han celebrado este miércoles su Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria, en la que se han aprobado, por una amplísima mayoría, las cuentas anuales correspondientes a la temporada 2024/2025. La aprobación refleja el elevado grado de consenso existente y la confianza de los Clubes en la gestión económica que se viene desarrollando desde la Asociación.

    Estas cuentas consolidan un reparto económico de 17 millones de euros entre los clubes en el pasado ejercicio, reafirmando el compromiso de Liga F con un modelo de crecimiento sostenible, orientado a reforzar la estabilidad financiera de las entidades y a seguir impulsando el desarrollo estructural del fútbol profesional femenino. Año tras año, la competición ha incrementado los recursos destinados a los Clubes, favoreciendo la sostenibilidad de sus presupuestos y una planificación sólida a medio y largo plazo

    La Liga F Moeve continúa evolucionando hacia un producto que mejora de forma constante una competición cada vez más atractiva y competitiva. La pasada temporada alcanzó una audiencia acumulada de 6,7 millones de espectadores, lo que supone un crecimiento cercano al 90% respecto a la temporada anterior, duplicando prácticamente los registros previos. 

    Estos datos confirman un crecimiento de audiencias equilibrado y una tendencia positiva en la temporada 2025/2026 que, tras la disputa de 13 jornadas, los datos ya reflejan un incremento del 9% en televisiones autonómicas, del 10% en DAZN España y del 13% en DAZN internacional, lo que evidencia un crecimiento sostenido tanto dentro como fuera de España, consolidando el posicionamiento internacional de la Primera División Femenina.

    En la misma línea, también se constata una evolución positiva de la experiencia presencial, con un crecimiento del 18% en la asistencia a los estadios en comparación con el mismo tramo de la temporada anterior, confirmando la importancia de mantener como tendencia al alza el mayor interés del público por vivir la competición en directo.

    En el entorno digital, Liga F se ha situado como primera liga europea en ratio de fan-engagement, superando los 900.000 seguidores, con más de 89 millones de impresiones y 190 millones de visualizaciones, lo que supone un crecimiento del 62% respecto a la campaña anterior. Esta fortaleza digital se consolida como una palanca clave para la visibilidad de los Clubes, el valor de marca de la competición y la atracción de patrocinadores y nuevas audiencias.

    Como colofón, se puso en valor el posicionamiento institucional de Liga F en el ámbito internacional, con una participación cada vez más activa en asociaciones como el World Leagues Forum y European Leagues.

    Más allá del crecimiento, Liga F comienza a consolidarse como referente. En los últimos meses, ligas e instituciones de países como China, Portugal, Turquía, Italia, Francia, Alemania, así como la Federación Paulista, se han acercado a Liga F para conocer su estructura y solicitar intercambios de formación y asesoramiento, interesados en su modelo de desarrollo .

    El comunicado de la patronal que preside Beatriz Álvarez Mesa, con maestría, deja muy a las claras que el fútbol femenino sí importa y cada vez resultado más atractivo, a pesar de quien hay quien insiste en negar la evidencia.

  • Reportaje | Viti, el arquitecto de la fe: 57 % de victorias, una idea innegociable y la convicción de que el fútbol femenino también se escribe con épica

    (Fuente: Liga F Moeve )

    🟨 Hay entrenadores que ganan partidos. Hay otros que ganan tiempo. Y hay muy pocos que ganan memoria. Víctor Martín —Viti para el fútbol— pertenece a esta última estirpe. La de los técnicos que no solo ordenan equipos, sino que dejan huella, cicatriz y relato. Desde su regreso a España para reconstruir al Madrid CFF hasta su actual travesía al frente del Atlético de Madrid Femenino, con un 57 % de victorias como cifra que resume pero no explica, Viti ha levantado un ideario futbolístico basado en la valentía, el rigor y la creencia radical en que ningún gigante es invencible si el plan es perfecto y el alma acompaña.

    Víctor Martín volvió a España con una maleta cargada de aprendizaje y una idea muy clara: el fútbol femenino no necesitaba salvadores, necesitaba entrenadores con método, con discurso y con el coraje suficiente para mirar a los ojos a cualquiera. El Madrid CFF fue su punto de partida, el laboratorio donde esa idea empezó a tomar forma definitiva. No era un proyecto cómodo ni protegido. Era un club acostumbrado a competir desde la trinchera, a sobrevivir en una liga cada vez más desigual, a construir identidad en medio del ruido. Y ahí, precisamente ahí, Viti encontró el terreno fértil para demostrar que el fútbol no entiende solo de presupuestos, sino de convicciones.

    Su nombre no necesitaba fuegos artificiales porque su currículum hablaba en un idioma que los despachos entienden y los vestuarios respetan: trabajo, conocimiento y coherencia.

    El Madrid CFF fue su punto de anclaje. Un club que no vive de la nostalgia ni del presupuesto, sino de la supervivencia diaria, del ingenio y del orgullo competitivo. Allí no había margen para el error ni para el romanticismo vacío. Cada punto contaba. Cada partido era una final. Y en ese contexto áspero, exigente, profundamente honesto, Víctor Martín encontró el escenario ideal para desarrollar una idea de fútbol que no se negocia: competir siempre, contra cualquiera, desde la inteligencia y la valentía.

    Su Madrid CFF no era un equipo reactivo. No esperaba acontecimientos. Los provocaba dentro de sus posibilidades. Defendía junto, atacaba con intención y, sobre todo, sabía exactamente quién era. Viti entendió desde el primer día que el verdadero lujo para un equipo humilde no es fichar estrellas, sino tener una identidad clara. Y eso fue lo primero que construyó. Una identidad reconocible incluso para el rival. Un equipo incómodo, intenso, tácticamente trabajado, emocionalmente preparado.

    Semana tras semana, el Madrid CFF fue creciendo. No siempre ganaba, pero siempre competía. No siempre dominaba, pero siempre sabía qué hacer cuando no dominaba. Viti convirtió a su equipo en una amenaza silenciosa. En uno de esos rivales que obligan a preparar el partido con respeto. Y el fútbol, que suele premiar la coherencia tarde o temprano, le tenía reservada una noche para la eternidad.

    Fuenlabrada. El lugar donde el tiempo se detuvo. El FC Barcelona llegaba con 719 días sin perder. Más de un año y medio de hegemonía absoluta. Un equipo que no solo ganaba, sino que dictaba las reglas del juego, que imponía su ley desde el primer minuto, que parecía invulnerable. En la previa, el relato estaba escrito: el Barcelona visitaba al Madrid CFF para seguir ampliando su leyenda. Pero Víctor Martín había escrito otro guión

    Aquel partido no se improvisó. Se diseñó. Se construyó en la pizarra, en la sala de vídeo, en cada entrenamiento previo. Viti entendió que para competir contra el Barcelona no bastaba con defender bien; había que saber cuándo y cómo atacar. Ajustó alturas, compactó líneas, cerró pasillos interiores y aceptó que habría fases largas de sufrimiento. Pero ese sufrimiento no era resignación, era parte del plan.

    El Madrid CFF defendió con orden, con disciplina, con una concentración feroz. Cada duelo era una final dentro del partido. Cada basculación, un acto de fe colectiva. Y cuando el balón cambiaba de dueño, el equipo no se desprendía de él por miedo. Salía. Atacaba. Corría con sentido. Golpeaba cuando el gigante dudaba.

    Y entonces apareció Rachael Kundananji. Potencia pura. Hambre desbordada. Dos goles. Dos latigazos que quebraron una racha histórica. El 2-1 final no fue una anécdota estadística. Fue una obra de autor. Fue la demostración de que incluso los imperios caen cuando el rival cree más que ellos.

    El Barcelona perdió tras 519 días. Y el fútbol femenino español ganó una certeza: el trabajo bien hecho todavía puede derribar muros.

    Aquel día, Víctor Martín dejó de ser solo un buen entrenador para convertirse en un nombre propio del campeonato. No por la sorpresa, sino por la manera. Porque nadie habló de fortuna ni de accidente. Se habló de plan. De lectura del partido. De ejecución. Se habló de entrenador.

    Ese partido fue una frontera. Un antes y un después. No solo para el Madrid CFF, sino para la carrera de Viti. Porque el fútbol, aunque a veces tarde, reconoce a quienes se atreven. Y el Atlético de Madrid llamó.

    El Atlético no buscaba un revolucionario sin red. Buscaba un constructor. Un técnico capaz de recoger una herencia pesada —años de títulos, de exigencia, de identidad ganadora— y transformarla sin romperla. Un entrenador que entendiera que el Atlético Femenino no necesitaba volver al pasado, sino encontrar una nueva manera de competir en el presente. Víctor Martín era ese perfil.

    (Fuente: RFEF)

    Su llegada no fue un golpe de efecto mediático. Fue una apuesta de fondo. Y desde el primer día, el Atlético empezó a parecerse a su entrenador. Un equipo intenso, organizado, flexible. Capaz de adaptarse a distintos contextos sin perder el alma. Capaz de competir contra cualquiera sin renunciar a sí mismo.

    La Copa de la Reina fue el primer gran termómetro. La final en Huesca ante el Barcelona no se ganó, pero se jugó. Y eso, en el contexto actual, es una declaración enorme. El Atlético no fue un espectador privilegiado. Fue un rival real. Hubo fases de dominio, momentos de valentía, tramos de fútbol en los que las colchoneras miraron al Barça de tú a tú. No fue una final asumida como destino inevitable. Fue una final disputada desde la convicción.

    Aquella final no dejó un título, pero dejó algo igual de valioso: autoestima competitiva. La sensación de que el Atlético podía volver a sentarse en la mesa de los grandes sin complejos. Y esa sensación es la base de todo lo que vino después.

    Alcalá de Henares se convirtió en el siguiente escenario simbólico. El BK Häcken, un equipo europeo serio, trabajado, con experiencia y colmillo, aparecía como un obstáculo real en el camino hacia la fase de liga de la UEFA Women’s Champions League. No era una eliminatoria para jugar con el nombre. Era una eliminatoria para jugar con la cabeza y el corazón.

    El Atlético ganó 2-1. Otra vez ese resultado que parece perseguir a Víctor Martín como una firma. El equipo supo sufrir, supo resistir y supo golpear cuando tocaba. No hubo ansiedad. No hubo miedo. Hubo plan. Alcalá fue una noche europea de verdad. De las que construyen vestuarios. De las que hacen que las jugadoras crean en lo que se está haciendo. De las que convierten una idea en realidad.

    La clasificación para la fase de liga de la Champions no fue un premio caído del cielo. Fue el resultado de un proceso. De una manera de trabajar. De una convicción compartida entre cuerpo técnico y plantilla.

    Y la Liga F confirmó la tendencia. Segunda jornada. Real Madrid enfrente. Otra vez 2-1. Otra vez un Atlético intenso, solidario, valiente. Ganar al Real Madrid siempre tiene un peso específico. No es solo una victoria. Es un mensaje. Es una reafirmación. Es decirle al campeonato que el Atlético de Víctor Martín no está aquí para transitar la temporada, sino para competirla.

    Los números acompañan, aunque nunca lo explican todo. Siete puntos. Undécimas en la tabla. Acceso a los playoffs de la Liga de Campeones Femenina. Un escenario complejo, pero favorable. Solo una concatenación extrema de resultados dejaría fuera a las colchoneras: una derrota abultada ante el Olympique de Lyon y una victoria del OH Leuven en Inglaterra ante el Arsenal que, además, tendría que servir para levantar una desventaja de diez goles. El fútbol permite soñar, pero también respeta la lógica. Y la lógica dice que el Atlético de Víctor Martín está compitiendo.

    Ese 57 % de victorias no es una cifra vacía. Es el resumen numérico de una idea sostenida en el tiempo. De una manera de entender el fútbol. De una capacidad notable para sacar rendimiento a los recursos disponibles. Viti no es un entrenador de discursos huecos. Es un técnico de detalle, de análisis, de trabajo invisible. Pero también es un líder emocional. Un gestor de vestuarios. Un convencido.

    Desde el Madrid CFF hasta el Atlético de Madrid, su trayectoria dibuja una línea clara. No hay contradicciones. Hay evolución. El entrenador que fue capaz de diseñar el plan perfecto para tumbar al Barcelona invicto es el mismo que hoy compite finales, clasifica a su equipo para Europa y mantiene al Atlético vivo en todos los frentes.

    El fútbol femenino necesita entrenadores así. Que entiendan el contexto. Que respeten la historia. Que no se escondan. Que apuesten por el juego y por la competición real. Víctor Martín no promete títulos inmediatos. Promete equipos preparados. Promete partidos disputados. Promete identidad.

    Y en un fútbol cada vez más dominado por la desigualdad económica, esa promesa es casi revolucionaria. Porque el mensaje de Viti es claro: se puede competir desde la idea, desde el trabajo, desde la fe. No siempre se gana. Pero siempre se pelea.

    Como dirían los entendidos en este deporte , el fútbol no siempre sonríe al que más tiene, sino al que mejor entiende el partido. Y Víctor Martín, desde hace tiempo, entiende el fútbol como una construcción colectiva, como un acto de resistencia y como un derecho: el derecho de creer.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Aitana Bonmatí es tres veces “The Best”

    (Fuente: FIFA)

    🟨 La Balón de Oro 2025 marca una época que lleva su nombre grabado a fuego.

    Por tercer año consecutivo, Aitana Bonmatí ha vuelto a conquistar el premio The Best a la mejor futbolista del mundo. Lo hace en 2025 para completar una secuencia histórica: tres The Best, tres Balones de Oro, tres dobletes consecutivos que no solo certifican su dominio individual, sino que explican una manera de entender el juego. Desde la pausa, desde el pase que ordena, desde la inteligencia que manda. Ausente en la gala de la FIFA en Doha por una grave lesión, Aitana estuvo presente en todo lo demás: en la memoria reciente del fútbol, en el respeto unánime del vestuario global y en esa sensación, cada vez más extendida, de que estamos ante una futbolista que no compite contra sus contemporáneas, sino contra el propio tiempo.

    El anuncio del tercer The Best consecutivo no necesitó redobles. Llegó con la naturalidad de lo inevitable. Aitana Bonmatí, centrocampista del FC Barcelona, volvió a ser elegida como la mejor jugadora del planeta por votación de entrenadoras, capitanas, periodistas y afición. “Muchas gracias por el premio a todos los que me han votado”, expresó la futbolista, con una serenidad que es marca de la casa, consciente de que el agradecimiento también es una forma de liderazgo.

    La gala se celebró en Doha, pero Aitana no pudo estar presente debido a una lesión grave. Y, aun así, estuvo. Porque su ausencia física no empañó la evidencia: el fútbol femenino vive bajo su influencia. El reconocimiento lo recogió desde el Camp Nou, acompañada por Jill Ellis, doble campeona del mundo y leyenda del fútbol estadounidense, en un gesto que simboliza el puente entre generaciones y continentes. “Gracias a las compañeras, entrenadores y aficionados que me han votado para poder ganar este premio. Es un gran honor para mí”, añadió Aitana. Palabras sencillas para un legado descomunal.

    dato ya es historia: tres The Best y tres Balones de Oro de manera consecutiva. No hay matices. No hay asteriscos. Es dominio puro. Es continuidad en la excelencia. Es sostener el nivel cuando el foco quema, cuando el cuerpo acusa, cuando el fútbol te persigue para descifrarte y tú, aun así, sigues encontrando respuestas nuevas.

    Aitana no gana por acumulación de goles ni por estadísticas vacías. Gana porque organiza el mundo cada vez que toca el balón. Porque decide cuándo acelerar y cuándo detener el partido. Porque entiende el juego como un idioma propio y lo traduce para todas. Porque convierte el caos en estructura y la estructura en ventaja.

    Si el fútbol es una conversación, Aitana Bonmatí siempre llega con la frase exacta. Su principal virtud no es la técnica —que la tiene— ni el disparo —que lo ejecuta con precisión quirúrgica—. Su don diferencial es la comprensión del juego. Aitana ve líneas donde otras ven espacios. Ve tiempos donde otras solo perciben urgencia.

    En el centro del campo, manda sin gritar. Gira la cabeza antes de recibir. Perfila el cuerpo para jugar a un toque. Elige el pase que no se celebra, pero que decide. Es una futbolista que piensa el partido como si lo escribiera: con introducción, nudo y desenlace. Y siempre con coherencia.

    Defensivamente, interpreta. Ofensivamente, rompe. Llega desde segunda línea con el sigilo de quien no necesita anunciarse. Su golpeo desde media distancia es una amenaza constante, pero su mayor peligro es invisible: la certeza. Con Aitana, el equipo sabe que el balón está a salvo.

    En una época de liderazgos ruidosos, Aitana representa otro modelo. Lidera desde el ejemplo, desde la exigencia diaria, desde la responsabilidad de quien no se esconde. No necesita brazalete para marcar el camino. Lo marca con cada control orientado, con cada retorno defensivo, con cada gesto de apoyo a una compañera.

    Su relación con el vestuario es horizontal, pero su influencia es vertical. Eleva el nivel de quienes la rodean. Hace mejores a las demás porque juega para todas. Y eso, en el fútbol de élite, es un privilegio.

    El 2025 también ha tenido su cara más dura. La grave lesión que le impidió asistir a la gala no es un punto final, sino un paréntesis. En el fútbol de Aitana no hay dramatismo impostado. Hay trabajo. Hay procesos. Hay regreso.

    Desde el Camp Nou, lejos de los focos de Doha, su imagen recogiendo el premio fue un símbolo: incluso parada, sigue avanzando. Porque su influencia no depende del minuto jugado, sino del impacto construido. Y porque el fútbol sabe —lo sabe bien— que cuando vuelva, volverá para mandar.

    Aitana Bonmatí no es solo una estrella del FC Barcelona. Es una figura global, un espejo para las nuevas generaciones y una referencia para el fútbol femenino en su conjunto. Su éxito no es individualista: es estructural. Representa una manera de hacer, de entrenar, de competir y de creer.

    Tres The Best consecutivos no son un premio más. Son una declaración de época. Y tres Balones de Oro consecutivos confirman que no estamos ante una racha, sino ante una hegemonía.

    Aitana Bonmatí no juega partidos. Los gobierna. No busca aplausos. Busca soluciones. No necesita épica. Construye verdad. Y en un fútbol cada vez más veloz y físico, ella demuestra que la inteligencia sigue siendo el atajo más corto hacia la grandeza.

    Hoy, el fútbol femenino tiene nombre propio. Y ese nombre no es solo presente. Es memoria futura.
    Aitana Bonmatí, The Best. Otra vez. Como siempre.

  • Oficial | Castellón será sede de la Supercopa de España Iberdrola 2026

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟣 La RFEF designa Castellón de la Plana como sede del torneo, que sale de Madrid después de varios años.

    El fútbol femenino español vuelve a escribir una página con vocación de trascendencia. No solo por lo que ocurre sobre el césped, sino por todo lo que rodea al balón cuando este empieza a rodar.

    La Real Federación Española de Fútbol (RFEF), presidida por Rafael Louzán, ha confirmado de manera oficial que Castellón de la Plana será la sede de la Supercopa de España Femenina Iberdrola 2026, una decisión que marca un punto de inflexión simbólico, territorial y estratégico en el desarrollo de una de las competiciones con mayor solera y proyección del calendario nacional.

    El anuncio no es un simple cambio de escenario. Es una declaración de intenciones. Es la constatación de que el fútbol femenino español, ya maduro, consolidado y con una identidad propia, empieza a tomar decisiones que trascienden lo económico para abrazar valores, territorio y coherencia institucional.

    Encima de la mesa estuvo la posibilidad de replicar el modelo del fútbol masculino y exportar la Supercopa a Arabia Saudí.

    Una idea que, aunque económicamente tentadora, chocó frontalmente con la realidad del fútbol femenino y con la conciencia de varios de los clubes implicados. La respuesta fue rápida y contundente. El Real Madrid C.F., entre otros, se negó a viajar a un país donde no se respetan los derechos de las mujeres, cerrando la puerta a un escenario que habría supuesto una contradicción estructural con la esencia misma de la competición.

    No fue una negativa aislada ni caprichosa. Fue una postura lógica, ética y profundamente política en el mejor sentido del término: el de defender que el crecimiento del fútbol femenino no puede desligarse de los derechos, la visibilidad y la dignidad de las mujeres. La Supercopa no es solo un torneo. Es un escaparate. Y los escaparates también comunican.

    En los últimos años, la Comunidad de Madrid se había convertido en el hogar casi permanente de la Supercopa Femenina. Entre 2021 y 2025, seis ediciones se disputaron en territorio madrileño, con sedes como Las Rozas o Leganés y, más recientemente, el Estadio de Butarque como epicentro de las dos últimas finales.

    Una apuesta continuista que, si bien ofrecía garantías logísticas y visibilidad mediática, comenzó a generar fricción entre las aficiones de clubes históricos como el FC Barcelona, la Real Sociedad o el Athletic Club. El argumento era claro y compartido: la Supercopa debía disputarse en una sede neutral, que representara a todos por igual y que reforzara la idea de un torneo de ámbito nacional, no centralizado.

    El fútbol femenino español, cada vez más seguido, más exigente y más consciente de su peso social, reclamaba aire nuevo y la RFEF, en esta ocasión, escuchó.

    Para entender la magnitud del paso que ahora se da, conviene mirar atrás. La Supercopa de España Femenina vivió un antes y un después en 2019, cuando se implantó el formato Final Four. Una decisión estratégica que transformó una competición residual en un gran evento concentrado, capaz de reunir en una única sede a los cuatro mejores equipos de la temporada y convertir cada edición en una auténtica celebración del fútbol femenino de élite.

    Aquella primera edición del nuevo formato se celebró en Mérida, en el Estadio Romano José Fouto. No fue casualidad. Fue una apuesta valiente que llevó el foco mediático a Extremadura y demostró que el fútbol femenino podía ser motor de desarrollo territorial. Un año después, en 2020, Salamanca tomó el relevo con el Estadio Helmántico como escenario, consolidando la idea de una Supercopa itinerante, cercana y con capacidad de generar identidad en distintos puntos del país.

    Desde entonces, sin embargo, el torneo fue perdiendo esa vocación viajera. Mérida y Salamanca quedaron como referencias casi nostálgicas de lo que pudo ser, hasta ahora.

    Tras cerrar el acuerdo de colaboración entre la RFEF, la Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento de Castellón de la Plana y el CD Castellón, el fútbol femenino español ha encontrado un nuevo hogar para una de sus citas más emblemáticas. El Estadio SkyFi Castalia será la sede de la Supercopa de España Femenina Iberdrola 2026.

    Castalia no es un estadio cualquiera. Es el corazón albinegro. La casa de los ‘Orelluts’. Un recinto con capacidad para más de 15.000 espectadores, moderno, funcional y profundamente conectado con la ciudad.

    Un estadio que respira fútbol y que ahora a se prepara para acoger uno de los torneos con más historia del a panorama femenino nacional.

    Con esta elección, Castellón toma el relevo de Butarque y se convierte, durante una semana, en el epicentro del fútbol femenino español.

    El formato Final Four volverá a ofrecer un menú de lujo. Cuatro clubes históricos, cuatro estilos, cuatro formas de entender el juego y una sola corona en disputa.
    • Martes 20 de enero, 19:00 horas
    Real Madrid CF – Club Atlético de Madrid
    • Miércoles 21 de enero, 19:00 horas
    FC Barcelona – Athletic Club
    • Sábado 24 de enero, 19:00 horas
    Final

    Tres noches de fútbol grande. Tres capítulos de una historia que mezcla rivalidad, talento, ambición y memoria. Todos los encuentros se podrán seguir en directo y en abierto a través de RTVE, garantizando una cobertura de servicio público acorde a la relevancia del evento y al crecimiento sostenido de las audiencias del fútbol femenino.

    El Estadio SkyFi Castalia no es ajeno a las grandes citas federativas. La RFEF ya ha confiado en él en anteriores ocasiones, especialmente con partidos de las selecciones nacionales. El último precedente tuvo lugar el 14 de octubre, cuando la Selección española Sub-21 se enfrentó a Finlandia en un encuentro oficial que volvió a situar a Castellón en el mapa del fútbol nacional.

    Ahora, el reto es distinto. Ahora, el balón será femenino y el mensaje, aún más potente.

    La Supercopa de España Femenina 2026 no será solo un torneo, sino un espejo e incluso un reflejo de hasta dónde ha llegado el fútbol femenino español y de hacia dónde quiere ir. Elegir Castellón es elegir descentralización.

    Designar a Castellón es sinónimo de coherencia, es elegir que los valores no se negocian y que el crecimiento debe ser sostenible, inclusivo y fiel a su razón de ser.

    Cuando el balón eche a rodar en Castalia, no solo comenzará una final four. Comenzará un nuevo capítulo. Uno en el que el fútbol femenino sigue demostrando que no necesita copiar modelos ajenos para brillar, que puede construir su propio camino y que, cuando se trata de avanzar, hacerlo juntas siempre es la mejor jugada.

    Porque en enero, en Castellón, no se jugará solo una Supercopa. Se jugará el presente y el futuro de un fútbol que ya no pide permiso para ocupar el lugar que le corresponde.

  • La previa | Olympique Lyonnais vs Atlético de Madrid

    ( Fuente: Liga F Moeve)

    🟨 El ocho veces campeón de Europa recibe en Francia ante un Atlético que está a un paso de ser legendario.

    🤝 Manu López y Ruth Romero

    Hay partidos que no necesitan presentación porque la historia los anuncia antes de que ruede el balón. Encuentros que no se explican únicamente con datos, alineaciones o sistemas, sino con memoria, con legado, con todo aquello que el fútbol europeo ha ido escribiendo durante años de noches grandes. El Olympique Lyonnais–Atlético de Madrid es uno de esos duelos. Un choque que nace del peso de los escudos, de la exigencia continental y de esa sensación inevitable de estar ante un examen de máximo nivel, de esos que miden no solo el talento, sino la identidad.

    Este miércoles, el Groupama Stadium se convierte en escenario de una de las grandes citas de la fase de grupos de la UEFA Women’s Champions League. Un templo moderno del fútbol femenino europeo que acoge un enfrentamiento donde el pasado glorioso y el presente competitivo se miran de frente, sin concesiones. Lyon, imperio continental, recibe a un Atlético de Madrid que viaja a Francia con la convicción de quien sabe que, en Europa, competir no es una circunstancia: es una forma de ser.

    El Olympique de Lyon no necesita demasiada introducción. Es el club que ha convertido la Champions en costumbre, el nombre que aparece una y otra vez cuando se habla de hegemonía, excelencia y dominio. Ocho títulos europeos sostienen su leyenda. Ocho coronas que han construido una cultura ganadora instalada en cada línea del campo, en cada gesto, en cada decisión. Lyon no solo juega la Champions: la habita. La entiende como su territorio natural.

    Juegan en casa, respaldadas por la autoridad que les concede el historial y por la presión inherente a quien siempre está obligado a ganar. Porque en Lyon, en Europa, no basta con competir. No basta con pasar rondas. Hay que vencer… y hay que convencer. Esa es la carga invisible que acompaña a los gigantes: la exigencia permanente de estar a la altura de su propio pasado.

    Con una plantilla diseñada para dominar, el conjunto francés buscará imponer desde el primer minuto su idea de fútbol: ritmo alto, posesión sostenida, profundidad por bandas y control absoluto del tempo del partido. Lyon entiende el juego desde la iniciativa, desde la jerarquía, desde el convencimiento de que el balón y el espacio deben estar siempre bajo su control. Juegan para mandar, para someter, para recordar al continente quién ha sido y quién sigue siendo.

    Enfrente, sin complejos pero con respeto, estará un Atlético de Madrid que ha aprendido a sobrevivir, a resistir y a crecer en contextos hostiles. Un equipo que no llega como favorito, pero sí como bloque competitivo, incómodo y con carácter. Un Atlético que sabe que estas noches no se juegan solo con el balón en los pies, sino con concentración, sacrificio y una fe colectiva que no se negocia.

    Las rojiblancas afrontan el choque conscientes de la dificultad, pero también del valor de cada punto en una fase de grupos que no concede margen para el error. El Atlético llega con la obligación de sumar, sí, pero también con la tranquilidad que da haber demostrado, una y otra vez, que puede competir ante cualquiera cuando mantiene el orden, la intensidad y la disciplina táctica. No es un equipo de fuegos artificiales: es un equipo de convicción.

    El conjunto madrileño necesitará un ejercicio casi perfecto de solidez defensiva, concentración máxima durante los 90 minutos y una lectura emocional impecable del partido. Saber sufrir cuando toque, minimizar errores, gestionar los momentos de asedio y aprovechar cada transición, cada balón parado, cada metro que Lyon conceda. En noches así, el margen es mínimo. Pero existe. Y el Atlético vive de hacerlo visible.

    En el centro del relato aparece también el talento joven y descarado de futbolistas como Fiamma Benítez, llamada a ser uno de los nombres propios del futuro rojiblanco, símbolo de una nueva generación que no entiende de complejos cuando pisa escenarios grandes. Junto a ella, la experiencia de un bloque que ya ha respirado el aire denso de Europa, que ha vivido eliminatorias, grupos exigentes y estadios que aprietan.

    El Atlético no viene a intercambiar golpes. Viene a competir desde su identidad. A mantenerse en pie cuando el partido se incline. A recordar que hay encuentros que no se ganan en el minuto 10, sino en el 80. Que hay noches que se sostienen desde la cabeza, desde el orden y desde la creencia.

    Este Lyon–Atlético no es solo un duelo entre un gigante histórico y un aspirante resistente. Es un choque entre la hegemonía y la rebeldía, entre la obligación de ganar y la ambición de creer. Un partido donde el marcador dirá mucho, pero donde el mensaje competitivo dirá aún más. Porque Europa también observa quién compite cuando el contexto es adverso.

    El estadio apretará. La Champions mirará. Y en medio, 22 futbolistas disputarán algo más que tres puntos: disputarán respeto, identidad y futuro continental.

    Porque la UEFA Women’s Champions League no espera y el Atlético de Madrid lo sabe.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 UEFA Women’s Champions League

    🔥 OL Lyonnes 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    ⚔️ Fase de liga ⚔️

    📅 Miércoles, 17 de diciembre de 2025

    🚀 Día de partido | Matchday 6

    ⏰ 20:55 horario peninsular

    🏟️ OL Stadium, Lyon

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | ¿Dónde se puede ver el OL Lyonnes vs Atlético de Madrid?

    (Fuente: Disney Plus)

    🚨 El Lyon – Atlético de Madrid, correspondiente a la sexta y última jornada de la fase liga de la UEFA Women’s Champions League, podrá seguirse en directo y en exclusiva a través de Disney Plus, plataforma que continúa reforzando su apuesta por el deporte de élite gracias a su colaboración estratégica con ESPN, responsable de la producción y la señal internacional del encuentro. La retransmisión arrancará a las 20:55 horas del martes 17 de diciembre, con una conexión especial desde el OL Stadium de Décines cinco minutos antes del pitido inicial, acercando al espectador el ambiente, la tensión y el contexto de una de las grandes noches europeas del fútbol femenino.

    Hay noches que no se juegan: se atraviesan. Hay estadios que no se visitan: se desafían. Y hay partidos que no admiten medias tintas porque están hechos de historia, de memoria y de futuro. Este martes, el fútbol femenino europeo vuelve a citarse con uno de esos encuentros destinados a perdurar, un duelo que podrá seguirse en directo a través de Disney Plus, gracias a su colaboración con ESPN, encargada de llevar al mundo la señal de una noche grande desde Francia.

    A las 20:55 horas, cinco minutos antes del pitido inicial, la retransmisión conectará en directo con el OL Stadium de Décines, escenario imponente y casi sagrado del fútbol femenino continental. Pero mucho antes de que la cámara se encienda y el balón eche a rodar, este Lyon – Atlético de Madrid ya se viene jugando desde hace semanas en la cabeza, en el vestuario y en el corazón rojiblanco. Disney Plus y ESPN pondrán la imagen; la emoción, la historia y la tensión ya están servidas.

    El Atlético de Madrid Femenino pisa Lyon sabiendo que enfrente no solo estará el Olympique Lyonnais, el club más grande que ha conocido la UEFA Women’s Champions League, sino también el peso de una competición que no perdona y que mide a los equipos en su versión más desnuda. El Lyon recibe al Atlético con el objetivo de cerrar la fase liga invicto, reafirmando una hegemonía que atraviesa generaciones, entrenadoras y plantillas. Las francesas llegan empatadas con el FC Barcelona en lo más alto de la clasificación, con 13 puntos, dominando el relato europeo una vez más.

    El Atlético, undécimo con siete puntos, aterriza en Francia con una ambición clara y legítima: clasificarse para los play-offs eliminatorios y demostrar que ya no es un invitado ocasional en la élite, sino un equipo que ha aprendido a competir cuando el contexto se vuelve hostil, cuando el rival impone respeto y cuando el escenario aprieta. En ese filo entre el miedo y la valentía se forjan las identidades.

    Porque si algo define a este Atlético es precisamente eso: su capacidad para resistir, insistir y sobrevivir. Es su primera participación en una fase de grupos —ahora fase liga— de la máxima competición continental, y ha llegado hasta aquí tras cruzar un camino áspero, sin atajos ni concesiones. La eliminatoria ante el Häcken fue una prueba de carácter puro: empate 1-1 en Gotemburgo, con gol de Luany; victoria 2-1 en Madrid tras prórroga, con el tanto decisivo de Synne Jensen cuando las piernas pesaban, el reloj quemaba y Europa exigía respuestas. Aquel día, sin saberlo del todo, el Atlético empezó a escribir esta historia que ahora desemboca en Lyon.

    El Lyon, en cambio, es la historia. Ocho veces campeón de Europa en once finales disputadas, ambos récords absolutos de la competición. El último título llegó en Turín, en 2022, tras derrotar al Barcelona por 3-1. Desde entonces, el Olympique Lyonnais sigue siendo el baremo con el que se mide todo en Europa. Incluso en la derrota. En 2024 cayó en la final ante el Barça (0-2), su último enfrentamiento con un rival español, poniendo fin a una racha de ocho victorias consecutivas ante equipos de España, incluidas las finales de 2019 y 2022 frente al conjunto azulgrana.

    El recuerdo entre Lyon y Atlético es escaso, pero contundente. Temporada 2015/16, octavos de final. Un 9-1 global que todavía resuena en los archivos de la competición: 1-3 en la ida en España y un devastador 6-0 en Francia. Ada Hegerberg, eterna, marcó cuatro goles en aquella eliminatoria. Aquella fue la única experiencia europea del Atlético frente a equipos franceses. Diez años después, el escenario es otro. El Atlético también es otro.

    Y así continúa el relato que Disney Plus y ESPN llevarán a cada pantalla: un partido donde los números imponen, las leyendas amenazan y el Atlético se presenta sin complejos, dispuesto a escribir su propio capítulo en el estadio donde Europa aprendió a temblar.

    La clasificación añade una última capa al relato. Al Atlético le interesa que el Real Madrid se cuele entre los cuatro mejores del continente para evitar un cruce madrileño en los play-offs. Incluso cayendo en Lyon, las colchoneras avanzarían gracias a una diferencia de goles favorable de diez tantos respecto al Vålerenga, que necesitaría una hecatombe y, además, ganar en Alemania al Bayern de Múnich. Precisamente el Bayern aparece como el rival más probable en el playoff, en un destino que parece escrito a medias.

    Pero antes de cálculos, de escenarios y de cuentas finales, está Lyon. El estadio. La camiseta blanca. La historia que pesa. El Atlético entra al OL Stadium sabiendo que no hay nada que perder y todo que ganar. Que este partido no define solo una clasificación, sino una identidad. Competir en Lyon es una declaración de intenciones. Resistir, un acto de fe. Golpear, una forma de rebelión.

    Este es ‘El Partido de Manu’. El partido donde el fútbol femenino se mira al espejo. Donde el pasado observa al presente. Donde el Atlético de Madrid desafía al Olimpo europeo con la convicción de quien sabe que, pase lo que pase, ya ha aprendido a vivir en estas noches.

    Y cuando suene el himno, cuando ruede el balón en Décines y Disney Plus, junto a ESPN, lleve la imagen al mundo, el Atlético no estará de visita. Estará escribiendo.

    🏆 UEFA Women’s Champions League

    🔥 OL Lyonnes 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    ⚔️ Fase de liga ⚔️

    📅 Miércoles, 17 de diciembre de 2025

    🚀 Día de partido | Matchday 6

    ⏰ 20:55 horario peninsular

    🏟️ OL Stadium, Lyon

  • Oficial | La Real Sociedad se asienta en los puestos europeos tras la decimocuarta jornada

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟧 El conjunto txuri-urdin venció por 3-0 al Deportivo Abanca para mantener la distancia en la tercera posición de Liga F Moeve. 

    La decimocuarta jornada de la Liga F Moeve no fue una más. No lo fue por el volumen de partidos, ni por la coincidencia de horarios, ni siquiera por los resultados en sí mismos, sino porque marcó el cierre competitivo antes del parón navideño y dejó una fotografía bastante nítida del momento emocional, futbolístico y clasificatorio de la competición. Un fin de semana completo, intenso, lleno de homenajes, goles anulados, decisiones arbitrales discutidas, MVPs determinantes y sensaciones contrapuestas entre equipos que miran hacia arriba con ambición europea y otros que resisten, sobreviven o se aferran a pequeños puntos de esperanza. Todo comenzó el sábado 13 de diciembre al mediodía, con dos encuentros simultáneos que ya anunciaban que la jornada no iba a conceder tregua.

    En el estadio Nuevo Los Cármenes, el Granada CF recibía al Real Madrid CF en un ambiente especial, cargado de emoción antes incluso de que rodara el balón. El club nazarí rindió homenaje a Andrea Romero y Marta Carrasco, dos nombres propios de su historia reciente, en un gesto que recordó que el fútbol femenino también se construye desde la memoria y el reconocimiento. Sobre el césped, el partido arrancó con intensidad y con un primer momento clave cuando la colegiada anuló un gol a Yoli Sierra por una falta previa de Postigo sobre la guardameta blanca, una acción que enfrió momentáneamente la ilusión local. A partir de ahí, el Real Madrid fue creciendo con paciencia y control hasta encontrar el primer golpe a la media hora de juego: Athenea del Castillo filtró un pase preciso al segundo palo y Pau Comendador, llegando desde atrás, abrió el marcador con determinación. El golpe fue duro para el Granada, pero aún más lo sería lo que estaba por venir antes del descanso. Alba Redondo, siempre en el lugar adecuado, aprovechó primero un envío medido de Sara Däbritz al punto de penalti para ampliar la ventaja y, apenas unos minutos después, recogió un rechace tras una acción defensiva para firmar su doblete y sentenciar prácticamente el choque antes del intermedio. La segunda mitad fue un ejercicio de resistencia por parte del conjunto nazarí, que se vino arriba empujado por su gente y llegó a rozar el gol con un disparo que se estrelló en el palo, mientras Iris Ashley estuvo cerca de ampliar la ventaja blanca, pero la guardameta local salvó el esférico sobre la línea. El 0-3 final dejó al Real Madrid asentado en la segunda plaza, confirmando su solidez antes del parón y reafirmando a Alba Redondo como una de las jugadoras más determinantes del campeonato.

    A la misma hora, en Buñol, el Levante UD y el RCD Espanyol protagonizaban un duelo de necesidades, de esos que pesan más en la clasificación de lo que parece a simple vista. Antes del inicio, el reconocimiento a Alharilla con el premio MARCA al mejor gol de la temporada pasada puso el acento en la memoria reciente, pero el partido pronto se encargó de devolver a ambos equipos al presente. Paula Arana lanzó el primer aviso con una volea espectacular que se estrelló en el palo antes de entrar, aunque la colegiada anuló la acción por una falta previa. El Levante respondió con una llegada de Érika González, también invalidada por fuera de juego, en un primer tramo de partido marcado por la intensidad y las interrupciones. Alharilla estuvo muy cerca de marcar antes del descanso, pero entre Júlia Guerra y el larguero evitaron el tanto. La segunda parte cambió el guion a los seis minutos, cuando una falta botada por Lucía Vallejo encontró la cabeza de Ángeles del Álamo, que sorprendió a Andrea Tarazona para marcar el único gol del encuentro. La delantera, MVP del partido, dedicó el tanto a Laura Martínez, lesionada del cruzado, en una imagen que recordó la dimensión humana del fútbol. El Levante lo intentó hasta el final, pero el Espanyol supo resistir y sumar tres puntos de oro que le permiten seguir alejándose del descenso.

    La tarde del sábado trajo consigo uno de los grandes focos mediáticos de la jornada: el derbi catalán entre el FC Badalona Women y el FC Barcelona, disputado en Palamós. El encuentro arrancó con un ritmo alto y con el Barça golpeando pronto, cuando un centro medido de Caroline Graham Hansen fue rematado de primeras por Ewa Pajor para abrir el marcador a los seis minutos. Lejos de venirse abajo, el Badalona reaccionó con personalidad y encontró el empate gracias a Lorena Navarro, que culminó una gran acción individual de Elena Julve para devolver las tablas al electrónico. El partido entró entonces en una fase de equilibrio hasta que, antes del descanso, apareció el talento diferencial. Mapi León filtró un balón que Claudia Pina convirtió en una obra de arte, inventándose un golazo directo a la escuadra que volvió a inclinar el partido del lado blaugrana. En la segunda mitad, el Barcelona terminó de imponer su superioridad. Aïcha Camara colgó un centro preciso y Carla Julià, exjugadora del Badalona, cabeceó con potencia para marcar el tercero y cumplir la ley del ex, en una acción que además le valió el MVP del encuentro. El cuarto tanto llegó en el minuto 76, obra de Vicky López, y ya en el añadido Esmee Brugts culminó la manita tras recibir un pase de Sydney Schertenleib. El 1-5 final dejó claro el dominio del Barça, pero también el orgullo de un Badalona que compitió con valentía durante buena parte del choque.

    A las 17:00 horas, el foco se trasladó al Sánchez-Pizjuán, donde el Sevilla FC recibía al Alhama CF ElPozo con el objetivo de seguir alargando su buena dinámica. El encuentro tuvo un componente emotivo con el homenaje a Eva Llamas por sus 100 partidos con la camiseta sevillista. Sobre el césped, el Sevilla golpeó primero a los veinte minutos tras una acción coral iniciada por un robo de Rosa Márquez, continuada por Inma Gabarro y culminada por Chantal Hagel con un zurdazo certero tras el pase atrás de Raquel Morcillo. El partido dio un giro pasada la media hora con la expulsión de Judith Caravaca por una entrada sobre Inma Gabarro, que acabaría siendo la MVP del choque. A pesar de la inferioridad numérica, el Alhama no se rindió y encontró el empate nada más arrancar la segunda mitad gracias a un gol de Yiyi. El Sevilla insistió, empujó y encontró su premio en el minuto 72, cuando un centro de Inma Gabarro fue rematado por Alba Cerrato para sellar una victoria que permite a las hispalenses marcharse al parón con seis partidos consecutivos sin perder, una racha que habla de estabilidad y crecimiento.

    La jornada sabatina se cerró en el estadio Fernando Torres con el duelo entre Madrid CFF y Athletic Club. El partido comenzó con una ocasión clara para las locales, un cabezazo de Malou Marcetto que obligó a Nanclares a firmar una intervención espectacular. Ángela Sosa también probó fortuna, pero la guardameta visitante volvió a responder. El Athletic fue creciendo con el paso de los minutos y antes del descanso Daniela Agote estrelló un disparo en el palo. Poco después, Elene Gurtubay se adelantó a la defensa madrileña y sorprendió a Paola Ulloa, que dudó en la salida, para abrir el marcador. Tras el descanso, el Madrid CFF intentó reaccionar, pero la expulsión de Esther Laborde pasada la hora de juego terminó de inclinar el partido. Con superioridad numérica, el Athletic se mostró cómodo y Daniela Agote, MVP del encuentro, sentenció con un golazo desde dentro del área que certificó una victoria trabajada y contundente.

    El domingo 14 de diciembre mantuvo el pulso competitivo desde primera hora. En Ipurua, la SD Eibar y el Atlético de Madrid firmaron uno de los partidos más vibrantes de la jornada. Antes del inicio, Eunate Astralaga recibió el reconocimiento de una peña como mejor jugadora de la temporada pasada, en un gesto que subrayó la conexión entre afición y futbolistas. El Atlético golpeó pronto con un gol de Synne Jensen tras una gran jugada individual, pero el Eibar reaccionó con rapidez y empató gracias a un cabezazo de Carla Andrés, MVP del choque, tras un centro de Sara Martín. Las armeras tenían claro su plan: esperar, resistir y salir rápido al contragolpe. Así llegó el segundo gol local, obra de Emma Moreno, cedida por el propio Atlético, culminando una transición perfecta. Las rojiblancas no lograron reaccionar antes del descanso, pero sí tras la reanudación, cuando una mano de Amaia Iribarren dentro del área fue castigada con penalti. Boe Risa transformó la pena máxima para poner el 2-2 definitivo. El tramo final fue una auténtica locura, con ocasiones en ambas áreas, pero el marcador no se movió y el reparto de puntos dejó sensaciones encontradas para ambos conjuntos.

    También a las 12:00 horas, la Real Sociedad recibía al Deportivo Abanca en Zubieta con la posibilidad de afianzarse en la zona alta. Antes del inicio, Lucía Rodríguez fue homenajeada con una camiseta conmemorativa por sus 100 partidos como txuri-urdin. La primera parte fue un asedio constante del conjunto donostiarra, que se topó una y otra vez con los postes y con una inspiradísima Inês Pereira bajo palos. El premio llegó nada más comenzar la segunda mitad, cuando Lucía Pardo, MVP del encuentro, empujó al fondo de la red un gran envío de Aiara Agirrezabala. A partir de ahí, la Real jugó con confianza y terminó de cerrar el partido con dos acciones de mucho talento. Andreia Jacinto puso un centro medido que Emma Ramírez remató de primeras para el 2-0, y Klára Cahynová aprovechó un balón suelto en el área para firmar el tercero. El 3-0 permitió a la Real Sociedad marcharse al parón en la tercera posición con 30 puntos, confirmando su candidatura a todo.

    En el Heliodoro Rodríguez López, el Costa Adeje Tenerife y el DUX Logroño cerraron la jornada con un duelo cargado de tensión y necesidad. El conjunto tinerfeño se adelantó pronto con un disparo de Natalia Ramos, MVP del partido, y tuvo ocasiones para ampliar la ventaja antes del descanso, con intentos de Sandra Castelló e Isina. Tras el paso por vestuarios, el DUX lo intentó, pidió un penalti por una acción sobre Sakina Diki que no fue concedido y terminó encontrando el empate a falta de trece minutos para el final, cuando Laura Martínez puso un centro que Paula Rubio convirtió en gol. El Tenerife aún tuvo la victoria en el tramo final con un disparo de Sakina Diki al palo y volvió a reclamar una pena máxima que tampoco llegó. El empate dejó al DUX sin conocer la victoria, pero con un punto de enorme valor emocional.

    Todos los encuentros de esta decimocuarta jornada pudieron seguirse a través de DAZN, con una cobertura que volvió a demostrar la consolidación audiovisual de la Liga F Moeve, mientras que el Real Sociedad–Deportivo Abanca contó además con emisión en Gol Play, TEN, EITB y TV Gallega, ampliando el alcance del fútbol femenino en abierto. Una jornada completa, intensa, cargada de relatos cruzados, que cerró el año competitivo dejando certezas, dudas y muchas historias abiertas. Porque en la Liga F Moeve, cada partido no es solo un resultado: es un capítulo más de una competición que sigue creciendo, partido a partido, emoción a emoción, como solo el fútbol femenino sabe hacerlo.

  • Reportaje | Marta Corredera, mito colchonero de la Liga Iberdrola

    (Fuente: Laliga)

    🟦 La lateral de Tarrasa fue clave en los éxitos rojiblancos cuando los focos aún no alumbraban la Primera División Femenina y conviene no olvidarse de ella.

    (Fuente: Laliga)

    Hay nombres que explican títulos. Y hay nombres que explican procesos, transformaciones, cambios de mentalidad. Marta Corredera pertenece a esa segunda categoría, mucho más difícil de medir y, por eso mismo, infinitamente más valiosa. Su paso por el Atlético de Madrid Femenino no puede resumirse en partidos jugados ni en trofeos levantados. Corredera fue estructura, fue cultura competitiva, fue ejemplo diario. Fue una de las futbolistas que ayudó a que el Atlético dejara de preguntarse si podía ganar y empezara a preguntarse cómo iba a hacerlo. Este reportaje no es una cronología fría: es una reivindicación. Una mirada larga, profunda y épica al legado de una futbolista imprescindible en la historia rojiblanca.

    Para entender la importancia de Marta Corredera hay que retroceder a un tiempo en el que el Atlético de Madrid Femenino todavía estaba construyéndose a sí mismo. No desde la precariedad, sino desde la ambición emergente. Era un equipo con talento, con energía, con identidad por definir. Un club que había decidido apostar, pero que necesitaba algo más que intención: necesitaba convicción.

    En ese escenario aparece Corredera. Y su llegada no fue una incorporación más. Fue una declaración de intenciones. El Atlético fichaba a una futbolista hecha, madura, internacional, campeona, acostumbrada a convivir con la exigencia diaria. Una jugadora que no venía a aprender qué era ganar, sino a enseñar cómo se gana.

    Corredera llegó cuando el proyecto todavía estaba escribiendo sus primeras páginas doradas. Y eso la convierte, inevitablemente, en jugadora fundacional de una era.

    Definir a Marta Corredera solo por su posición sería quedarse en la superficie. Lateral derecha, carrilera, interior, extremo ocasional. Todo eso fue. Pero, por encima de todo, fue una futbolista total, una de esas piezas que elevan al colectivo porque entienden el juego más allá de su zona.

    Corredera era táctica, disciplinada, agresiva cuando tocaba y serena cuando el partido pedía cabeza. Tenía recorrido, lectura defensiva y una capacidad notable para elegir bien en los momentos clave. Nunca fue una jugadora anárquica. Siempre fue funcional al equipo.

    En un Atlético que empezaba a construir su identidad sobre el orden, la intensidad y el compromiso colectivo, Corredera encajó como si hubiera nacido para vestir de rojiblanco.

    Los grandes equipos no se construyen solo con genialidades. Se construyen con fiabilidad. Con futbolistas que garantizan un nivel alto partido tras partido. Corredera fue exactamente eso para el Atlético.

    Su banda era territorio seguro. No regalaba ventajas. No se desconectaba. Y cuando el equipo necesitaba empuje, lo daba. Cuando tocaba cerrar filas, estaba. Esa regularidad fue una de las bases sobre las que el Atlético empezó a competir de tú a tú con cualquiera.

    Corredera no necesitaba firmar portadas para ser decisiva. Su importancia estaba en el día a día, en la constancia, en el trabajo silencioso que sostiene a los proyectos ganadores.

    No todas las líderes llevan brazalete. Algunas lideran desde el ejemplo. Marta Corredera fue una de ellas. Su liderazgo no era estridente, pero sí profundo. Se notaba en los entrenamientos, en la manera de competir, en la exigencia consigo misma y con el entorno.

    Para las futbolistas más jóvenes, Corredera fue una referencia. Una demostración de lo que significa ser profesional de alto nivel. De cómo se entrena. De cómo se compite incluso cuando el cuerpo no acompaña. De cómo se respeta el escudo cada día.

    Ese tipo de liderazgo no se ve en las estadísticas, pero se queda en los vestuarios para siempre.

    Atlético de Madrid Femenino empezó a ganar títulos. Y ganar cambia todo. Cambia la percepción externa y, sobre todo, cambia la percepción interna. Defender un título es más difícil que conquistarlo. Y ahí, futbolistas como Corredera fueron fundamentales.

    Porque ganar exige algo más que talento. Exige carácter. Exige resistencia emocional. Exige saber gestionar la presión. Corredera ya había estado ahí. Ya sabía lo que significaba competir con la obligación de vencer. Y trasladó esa experiencia al grupo.

    El Atlético dejó de sentirse invitado en la élite y empezó a instalarse en ella. Y ese salto no se entiende sin la aportación de futbolistas que sabían cómo convivir con la exigencia permanente.

    La Champions fue el escenario donde el Atlético se midió a sí mismo. Donde descubrió qué le faltaba y qué ya tenía. Y Corredera fue una de las futbolistas que mejor representó esa madurez competitiva.

    En Europa, cada error pesa más. Cada desajuste se paga. Y Corredera aportó equilibrio, lectura y experiencia. No se aceleraba. No se escondía. Entendía el ritmo del partido y ayudaba al equipo a mantenerse con vida en contextos hostiles.

    Europa no perdona la ingenuidad. Corredera nunca fue ingenua y eso lo sabemos los que seguimos el fútbol femenino desde antes de que se considerase profesional a la lleva de Beatriz Álvarez a la presidencia de la patronal.

    Con el paso del tiempo, la figura de Marta Corredera se agranda. Porque la historia se entiende mejor con distancia. Porque se valora más lo que fue esencial. Corredera fue una de las futbolistas que cambió el destino competitivo del Atlético de Madrid Femenino.

    No fue una jugadora de transición. Fue una jugadora estructural. Parte de un núcleo que convirtió al Atlético en campeón. Que enseñó al equipo a resistir, a competir, a creer.
    Hoy el Atlético de Madrid Femenino es un club respetado, temido y reconocido. Pero nada de eso nació de la nada. Se construyó. Partido a partido. Entrenamiento a entrenamiento. Con futbolistas como Marta Corredera.

    Recordarla no es nostalgia. Es memoria histórica. Es entender que el ADN campeón del Atlético se forjó con esfuerzo, con compromiso y con futbolistas que entendieron el escudo antes incluso de que el escudo supiera lo grande que podía llegar a ser.

    Marta Corredera no solo pasó por el Atlético de Madrid y ayudó a definirlo.

    La exjugadora del Barcelona pasó de forjar el carácter rojiblanco a sobrevivir a una salida injusta en el Real Madrid; de la banda al micrófono de RTVE, su voz ahora añade memoria y verdad al relato del fútbol femenino.

    Hay trayectorias que solo se comprenden si se cuentan sin cortes: lo que se hizo, lo que se sufrió y lo que se convierte en enseñanza. Marta Corredera es una de esas trayectorias. Fue pieza clave en la construcción del Atlético de Madrid femenino; siguió demostrando su jerarquía en el Levante; vivió una despedida del Real Madrid que muchos juzgaron fría y poco digna para quien tanto había dado al fútbol español; y hoy transforma esa experiencia en autoridad periodística desde RTVE. Este reportaje es una defensa apasionada: sí, Marta fue jugadora; sí, sufrió; y hoy, más que nunca, merece reconocimiento —por lo que hizo en el campo, por cómo respondió a la adversidad y por la nueva dimensión pública que ejerce con honestidad y conocimiento de causa.

    El traslado al Levante U.D. no fue un paso hacia atrás: fue otro capítulo de validación. En un club con otra idiosincrasia, con retos diferentes, Marta demostró que su fútbol no dependía del nombre en la camiseta sino de sus principios profesionales. Allí volvió a ser referente, a poner orden y a aplicar la experiencia adquirida. Jugadoras como ella no solo suman rendimiento, también elevan los estándares del día a día: imponen rutinas, transmiten hábitos, contagian profesionalidad. Son piezas que endurecen el grupo sin renunciar a la sensibilidad del juego.

    Y después llegó el Real Madrid, una etapa que terminó siendo, para ella, dolorosa. Su salida del club blanco fue gestionada con frialdad, con matices de incomprensión y, para muchos, con falta de la gratitud que su carrera merecía. No hablamos aquí de estadísticas; hablamos de trato humano. Cuando una jugadora que dio tanto al fútbol español se marcha entre sombras administrativas o sin el reconocimiento público acorde a su trayectoria, no es un simple movimiento de mercado: es una noticia que revela carencias del fútbol respecto a sus protagonistas. En este punto debemos posicionarnos. Apoyo incondicional a la futbolista que sufrió una despedida que no estuvo a la altura de su carrera. Defender a Marta en este episodio no es tomar partido gratuitamente; es recordar que el fútbol —y quienes lo dirigen— tiene la obligación moral de cuidar la memoria de quienes lo construyen.

    (Fuente: Real Madrid)

    Esa mala salida pudo ser un punto final devastador. Para muchas habría significado silencio y retirada dolorosa; para Marta fue combustible para insistir en su dignidad. Porque la grandeza se mide también por la respuesta a la injusticia porque en Valdebebas no la supieron valorar tras su embarazo.

    Marta Corredera ha querido alzar la voz para contar su historia de como pasó el tiempo en el Real Madrid mientras estaba embarazada. La que fuera lateral del equipo blanco cuenta en El Periódico cómo vivió su maternidad, además de hablar del abandono que sintió por parte del club. La catalana anunció su embarazo en enero de 2022 y, después de un parto complicado con cesárea, Marta Corredera no pudo volver a jugar y se despidió del equipo blanco el 30 de junio de 2023. «Contar mi historia ha sido difícil. He pensado mucho en si debería hacerlo o no, pero creo que todas las mujeres se merecen ser cuidadas y respetadas», escribió en su twitter. Corredera tuvo un embarazo complicado (vómitos, náuseas y mareos, cogió la baja médica) y después sufrió también las secuelas de la cesárea. «Por parte del club yo no tuve ningún tipo de ayuda en ese sentido. A mí en ningún momento me llamaron para preguntarme cómo estaba o si necesitaba algo en cuanto a condición física», comenzó diciendo.

    ‘ Dejé de jugar porque obviamente la doctora me dijo que no tenía ningún sentido correr riesgos. En enero (2022) vuelvo a Madrid (se marchó a Barcelona con su familia en diciembre de 2021) a contárselo a Ana Rossell (directora de la sección femenina). Me entran muchas dudas, porque es un momento de vértigo. Hablé con el club, me volví para acá y cogí la baja médica. No se ponen medidas específicas sobre la mesa para mi caso. Me llaman del club, no me llama ni Ana Rossell ni el responsable del femenino, no sé si era del departamento de integridad. Me propusieron que, como yo no podía ejercer mi actividad laboral normal, debía ir a ayudar a los equipos femeninos por las tardes a Valdebebas a no sé a qué, estar allí desde las 19 horas de la tarde hasta las 21 h de la noche, para cumplir mi contrato. Yo en ese momento me quedé en shock porque mi contrato es de jugadora profesional y yo entiendo que para esta casuística tiene que haber un protocolo o algo que me ampare, ¿no? Que me proteja. Lo último que necesitaba en ese momento es que se me apartase del equipo y se me mandase con la cantera, porque yo creo que no es ni lógico ni ético», desveló. Y no solo por parte del club, sino incluso de algunas de sus compañeras que le dieron la espalda en estos duros momentos. «Estaba en el grupo del equipo y pongo que ya había nacido mi hija. Les mandé una foto. Por ahí recibo felicitaciones de la mayoría de la plantilla, pero no de todas. Hay gente que decidió no felicitarme. A partir de ahí yo me siento muy abandonada porque no dejo de ser una jugadora de la plantilla, que es verdad que estoy de baja por maternidad, pero que en teoría en algún momento de un futuro próximo me tenía que reincorporar a la actividad. Desde el momento que yo doy a luz me siento muy abandonada porque no tengo ningún tipo de contacto con el club, ni con los fisios, ni con el preparador, ni con un médico. Para mí mentalmente no fue nada fácil. Yo sabía que las deportistas éramos cromos, pero estamos hablando de una situación que antes de la de la futbolista va a la persona. Y en ese momento la Marta persona se sintió muy abandonada. Es verdad que yo estoy en Barcelona y estoy de baja, pero eso no significa que se tengan que olvidar de mí o que no me puedan ayudar», finalizó Marta.

    Su paso al periodismo deportivo, y muy especialmente su trabajo en RTVE, debe leerse en clave de reparación y de valor añadido. En un país donde el discurso sobre el fútbol femenino a menudo ha sido superficial o paternalista, la presencia de alguien que ha vivido vestuarios, competiciones internacionales, presión por títulos y la amargura de una salida mal resuelta es un activo incalculable. Marta aporta empatía, contexto y una mirada que no se limita a describir jugadas: contextualiza decisiones tácticas, entiende los matices de los estados anímicos en los vestuarios y rescata la humanidad detrás del rendimiento. En RTVE no es solo comentarista; es puente entre lo que se ve en la tele y lo que realmente ocurre detrás de la camiseta.

    Su labor en antena equivale a pedagogía. Habla a quien disfruta del fútbol y a quien lo analiza desde la distancia; traduce complejidades tácticas con palabras accesibles sin renunciar al rigor; reivindica la voz de las futbolistas con el peso de quien también fue protagonista; y aporta memoria en un medio masivo: recuerda procesos, visibiliza deudas históricas y obliga a la audiencia a entender que el fútbol femenino no es una moda, sino una realidad que tiene raíces y protagonistas concretos.

    Todo ello, además, lo hace con honestidad: no busca réditos personales sino explicar el juego y, cuando toca, denunciar o apoyar con argumentos.

    Apoyar a Corredera en la narrativa pública no significa idealizarla. Significa reconocer que su trayectoria merece defensa porque reúne talento, entrega y la dignidad de quien afrontó una salida mal gestionada con elegancia y con firmeza. Significa poner en valor su papel como transmisora de conocimiento y memoria en RTVE, una función que beneficia al deporte y a la sociedad que lo consume. Marta hoy es testigo y maestra; su micrófono permite que las historias mal contadas vuelvan a tener voz propia.

    La huella que dejó en el Atlético es indeleble. Fue pieza activa en la configuración de una mentalidad ganadora: no la de los fuegos de artificio, sino la del trabajo cotidiano, la del sacrificio colectivo que acaba derivando en títulos y en respeto. Esa huella se combina con la experiencia en Levante y con la amarga lección del Real Madrid para ofrecer un retrato completo de una futbolista que se forjó en el terreno y que, tras el golpe, eligió también iluminarlo desde la comunicación.

    Decir que Marta Corredera es importante para la historia del fútbol femenino español no es retórica: es realidad. Fue parte de procesos de consolidación, acompañó generaciones, ordenó dinámicas y hoy, desde RTVE, explica por qué esos procesos importan. Su voz reivindica a quienes construyen lejos de los focos y exige mejores maneras de despedir a los que dieron tanto. Es la voz que recuerda que la dignidad profesional no caduca con una cláusula contractual ni se borra con el cambio de una camiseta.

    En el balance final, su relato completo —la formación de carácter en el Atlético, la confirmación en el Levante, la herida abierta en el Real Madrid y la consagración comunicativa en RTVE— constituye una lección: que las carreras tienen capítulos dulces y amargos, y que la medida de una jugadora también está en cómo traduce esas experiencias para el bien común. Marta Corredera eligió no callar ni esconderse; eligió hablar, enseñar y sostener la memoria del fútbol femenino. Por eso su figura merece más que un recuerdo efímero: merece defensa, reconocimiento y, sobre todo, escucha.

    Corredera no dejó que la narrativa dominante la redujera. Al contrario: transformó la experiencia en aprendizaje, y a ese aprendizaje le añadió una nueva faceta pública: la de analista y comentarista en RTVE.

    palmarés de Marta Corredera refleja mucho más que títulos; es un testimonio de consistencia, profesionalidad y liderazgo a lo largo de toda su carrera. Con el Atlético de Madrid Femenino se convirtió en pieza clave para la conquista de la Liga española en varias temporadas, además de participar de manera destacada en competiciones europeas, dejando su sello en el crecimiento y la consolidación del equipo. Posteriormente, en el Levante UD, aportó su experiencia y liderazgo, contribuyendo al nivel competitivo de un equipo emergente en la primera división y demostrando que su valor no dependía del nombre de la camiseta. Su etapa en el Real Madrid Femenino, aunque breve, estuvo marcada por la profesionalidad y entrega, dejando constancia de su compromiso incluso en un contexto complejo. A nivel internacional, Corredera se consolidó como referente polivalente de la selección española absoluta, participando en torneos europeos y mundiales y sumando experiencia que reforzó su autoridad dentro y fuera del campo. En conjunto, su trayectoria demuestra que su legado no se mide solo en trofeos, sino en ejemplo, constancia y liderazgo dentro del fútbol femenino español.

    Palmarés |


    El palmarés de Marta Corredera es impresionante, destacando seis Ligas españolas, cinco Copas de la Reina y una Copa de la Liga con clubes como el FC Barcelona, Atlético de Madrid y Real Madrid, además de logros con la selección española (Cyprus Women’s Cup, Algarve Cup), consolidándose como un referente del fútbol femenino con una carrera llena de títulos nacionales e internacionales.

    Con Clubes (España):
    Liga F / Primera División: 6 veces campeona (principalmente con Barcelona y Atlético de Madrid).
    Copa de la Reina: 5 veces campeona (con Barcelona y Atlético de Madrid).
    Copa de la Liga: 1 vez campeona.
    Con la Selección Española:
    Cyprus Women’s Cup: 1 título (2018).
    Algarve Cup: 1 título (2017).
    Participación en Mundiales (Canadá 2015, Francia 2019) y Eurocopas.
    Reconocimientos Individuales:
    Premiada como mejor deportista del año en Tarrasa, su ciudad natal.
    Ha sido un pilar en la selección y en los grandes clubes españoles como el Barcelona (donde pasó 5 temporadas).

    En resumen, Marta Corredera acumuló un palmarés envidiable, siendo una de las pioneras y jugadoras más laureadas del fútbol femenino español y europeo.

    (Fuente: Liga Iberdrola)

  • La crónica | La Real Sociedad es tercera antes de Navidad

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ El conjunto txuri-urdin venció por 3-0 al Deportivo Abanca en Zubieta con los tantos de Lucia Pardo, que fue la MVP del encuentro, Emma Ramírez y Klára Cahynová. Las donostiarras se marchan al parón navideño en la tercera posición de Liga F Moeve, mientras que el cuadro gallego se queda en la zona baja con 13 puntos.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El domingo 14 de diciembre, a las doce del mediodía, cuando el invierno empieza a apretar y el calendario se desliza sin remedio hacia su último giro antes del parón navideño, el fútbol femenino vuelve a reclamar su espacio con una de esas citas que, sin necesidad de estridencias, lo dicen todo. En Zubieta, en ese nuevo estadio que aún huele a futuro y a proyecto consolidado, la Real Sociedad recibe al Deportivo Abanca en un duelo que es mucho más que un simple partido de la Liga F Moeve. Es un cruce de trayectorias, de estados de ánimo, de expectativas muy distintas, pero igualmente urgentes.

    El encuentro, que será retransmitido por DAZN, GolPlay, EITB, la TV Gallega y TEN, se presenta como uno de esos partidos multiventana que hablan del crecimiento del fútbol femenino en España, de su capacidad para ocupar espacios, para interesar a públicos diversos y para convertirse en relato compartido a lo largo y ancho del país. Pero, más allá de las cámaras y de la cobertura mediática, lo que late de verdad es lo que ocurre dentro del campo. Y ahí, las historias se entrecruzan.

    La Real Sociedad llega a esta jornada instalada en la tercera posición de la clasificación, con 27 puntos, convertida ya no en revelación, sino en confirmación. El equipo de Arturo Ruiz ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad competitiva, sólida, reconocible. Un conjunto que sabe a lo que juega, que ha construido una identidad clara y que, incluso en la derrota, transmite una sensación de coherencia que no siempre se encuentra en esta Liga F tan exigente y cambiante.

    No es casualidad que Arturo Ruiz, en la rueda de prensa previa al encuentro, haya mostrado un respeto absoluto por el rival. “Espero un partido muy claro porque el Deportivo viene en su mejor momento de forma en lo que va de temporada”, expresó el técnico madrileño, consciente de que en esta competición no existen los partidos cómodos ni los rivales previsibles. Sus palabras no son diplomacia vacía. Son la lectura de alguien que entiende el fútbol como un sistema de equilibrios frágiles, donde cualquier exceso de confianza se paga caro.

    La Real llega a este choque después de caer por la mínima ante el Real Madrid CF (1-0), en un partido marcado por las ausencias. No estuvieron María Molina, Violeta Quiles —que continúa con su proceso de recuperación tras la grave lesión de cruzado—, Nerea Eizagirre, Elene Guridi, Maren Lezeta ni Edna Imade. Una lista de bajas que obligó a Arturo Ruiz a reajustar piezas y a confiar en una profundidad de plantilla que, aun así, sostuvo al equipo hasta el último minuto en Valdebebas.

    Esa derrota, lejos de generar dudas, ha servido como recordatorio del nivel de exigencia que implica pelear en la zona alta. La Real no perdió su identidad. Compitió. Resistió. Y salió reforzada en términos de convicción interna. Porque hay derrotas que desgastan y otras que enseñan. Y el cuerpo técnico txuri-urdin sabe que este equipo ha aprendido.

    Zubieta será ahora el escenario de la respuesta. El lugar donde la Real ha construido buena parte de su fortaleza esta temporada. Donde se siente cómoda, reconocible, arropada. Donde el juego fluye con mayor naturalidad y donde el plan de partido se ejecuta con una precisión que habla de horas de trabajo silencioso. El nuevo estadio no es solo un cambio de ubicación; es un símbolo de ambición estructural, de apuesta por el crecimiento sostenido del proyecto femenino dentro del club.

    Enfrente estará un Deportivo Abanca que llega a San Sebastián en una dinámica positiva, con la moral reforzada tras su victoria por 2-0 ante el Granada CF en la última jornada. Un triunfo que no solo sumó tres puntos, sino que ofreció sensaciones. Que permitió al equipo de Fran Alonso respirar un poco más tranquilo en la clasificación y reafirmar la idea de que, cuando las piezas encajan, este Dépor tiene argumentos para competir.

    Las gallegas ocupan actualmente la decimotercera posición con 13 puntos, ocho por encima de los puestos de descenso. Una renta que no invita a la relajación, pero sí concede un pequeño margen de maniobra. El objetivo del Deportivo esta temporada es claro: consolidarse en la categoría, evitar sobresaltos innecesarios y sentar las bases de un proyecto que necesita continuidad. Cada partido, en ese sentido, es una prueba de madurez.

    Fran Alonso ha tenido que gestionar una plantilla marcada por las ausencias. En la pasada jornada no estuvieron Cristina Martínez, baja por maternidad, ni Paula Monteagudo, Carlota Sánchez, Henar Muiña, Bárbara Latorre y Esperanza Pizarro. Una lista que condiciona las rotaciones y obliga a exprimir al máximo a las jugadoras disponibles. Pero también ha servido para descubrir recursos, para exigir compromiso colectivo y para fortalecer el grupo desde la adversidad.

    El Deportivo Abanca que llega a Zubieta no es el mismo que arrancó la temporada entre dudas y ajustes. Es un equipo que ha ido encontrando su tono competitivo, que defiende mejor, que entiende cuándo acelerar y cuándo pausar, y que ha aprendido a convivir con partidos largos, de resistencia, de paciencia. Su mejor versión no es la del intercambio de golpes, sino la del orden, la concentración y la eficacia en momentos clave.

    Y ahí reside uno de los grandes atractivos del partido. El choque de estilos. La Real Sociedad buscará imponer su ritmo, su dominio territorial, su capacidad para instalarse en campo rival y generar peligro a través de la amplitud y la llegada desde segunda línea. El Deportivo, por su parte, tratará de cerrar espacios, de proteger su área y de aprovechar cualquier transición que le permita castigar la espalda de la defensa local.

    Será también un duelo de entrenadores. Arturo Ruiz, uno de los técnicos más valorados del campeonato por su capacidad para dotar de sentido colectivo a sus equipos, frente a un Fran Alonso que conoce bien las dificultades de la categoría y que ha demostrado, en diferentes contextos, su habilidad para competir con recursos limitados. Dos miradas distintas, dos trayectorias, dos maneras de entender el proceso.

    El estado físico y mental será determinante. La Real llega con la necesidad de reencontrarse con la victoria tras la derrota ante el Real Madrid, pero sin la presión de quien se siente cuestionado. Es una necesidad sana, competitiva. De las que empujan hacia adelante. El Deportivo llega con la ilusión de prolongar su buena dinámica, de demostrar que el triunfo ante el Granada no fue un hecho aislado, sino el inicio de una fase más estable.

    La clasificación, como siempre, añade capas de significado. La Real, con 27 puntos, mira hacia arriba, consciente de que cada jornada puede redefinir la lucha por las plazas europeas y por el prestigio competitivo dentro de la Liga F Moeve. El Deportivo, con 13, mira hacia atrás de reojo, sabiendo que el colchón actual no es definitivo y que cualquier racha negativa puede volver a comprimir la zona baja.

    Pero el fútbol no entiende solo de números. Entiende de momentos. Y este partido llega en un momento clave para ambos. Para la Real, como examen de madurez tras una derrota. Para el Deportivo, como test de credibilidad en su mejor fase del curso.

    Zubieta será testigo de ese cruce de caminos. De un mediodía de invierno en el que el balón dictará sentencia. Las cámaras recogerán cada gesto, cada carrera, cada choque. Las palabras previas quedarán atrás. Y entonces, solo entonces, aparecerá la verdad del juego.

    Porque hay partidos que no necesitan artificios para ser importantes. Les basta con existir en el momento adecuado. Y este Real Sociedad – Deportivo Abanca lo es. Por contexto, por protagonistas, por lo que hay en juego y por todo lo que todavía está por escribirse en esta Liga F Moeve que no concede treguas.

    El domingo, a las doce. En Zubieta. El fútbol femenino vuelve a hablar. Y lo hará, como siempre, en el único idioma que nunca miente: el del césped.

    El duelo entre blanquiazules |

    Los XI |

    🏆 Liga F Moeve 2025-2026

    🔥 Real Sociedad 🆚 Deportivo Abanca 🔥

    ⚔️ Decimocuarta jornada ⚔️

    📅 Domingo, 14 de enero de 2025

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 TEN TV

    🏟️ Estadio de Zubieta, San Sebastián

    #LigaFMoeve | #RealSociedadDéporABANCA

    El fútbol, quizá como la vida, es cuestión de rachas. De inercias que se construyen sin hacer ruido y de derrumbes que llegan sin previo aviso. En ese territorio invisible, donde el resultado es solo la última consecuencia de algo que viene gestándose mucho antes, la Real Sociedad de Fútbol Femenino atraviesa en este tramo final de 2025 uno de esos momentos de plenitud que no siempre se saben explicar, pero que se reconocen al primer toque, al primer desmarque, a la primera presión coordinada. Un estado de gracia que tiene nombre propio en el banquillo, Arturo Ruiz, pero que se expresa de manera coral sobre el césped, con un equipo que ha aprendido a creer en lo que hace incluso antes de que el marcador le dé la razón.

    Zubieta, que ya no es solo una ciudad deportiva sino un estadio con identidad propia, acogía un partido cargado de subtexto. No era únicamente la visita de un Deportivo Abanca necesitado de puntos y certezas. Era también la oportunidad de la Real de enviar un mensaje al resto de la Liga F, justo en una jornada en la que el Atlético de Madrid, rival directo en la zona noble, volvía a dejar dudas al empatar (2-2) en Ipurúa ante una SD Eibar competitiva y sin complejos. El campeonato, como tantas veces ocurre, no se decide solo en los duelos directos, sino en la capacidad de aprovechar los tropiezos ajenos. Y ahí, la Real no falló.

    Pero antes del fútbol, antes del análisis y de los números, hubo un instante de memoria. Lucía Rodríguez, una de esas futbolistas que han crecido con el club y para el club, recibió una camiseta conmemorativa por sus 100 partidos con la Real Sociedad. No fue un acto protocolario más. Fue un recordatorio de lo que significa pertenecer. De lo que supone sostener un proyecto durante años, atravesar cambios de entrenadores, de plantillas, de expectativas, y seguir ahí, siendo parte esencial del relato. Zubieta la aplaudió con respeto y cariño, sin saber todavía que ese homenaje sería apenas el prólogo de una tarde en la que la Real escribiría una de sus actuaciones más dominantes del curso.

    Desde el pitido inicial, el partido se inclinó sin disimulo hacia un solo lado. La Real Sociedad se adueñó del balón, del territorio y del tiempo. Instaló el encuentro en campo rival y empezó a construir, con paciencia y determinación, una superioridad que no tardó en hacerse evidente. Las donostiarras abrieron el campo, cargaron las bandas y comenzaron a bombardear el área de Inês Pereira con centros laterales constantes, buscando la potencia aérea de Edna Imade y la llegada desde segunda línea de futbolistas como Lucía Rodríguez o Emma.

    El Deportivo Abanca, dirigido por Fran Alonso, quedó pronto reducido a un ejercicio de resistencia. El plan gallego era claro: bloque bajo, líneas juntas, minimizar espacios y esperar alguna transición aislada que permitiera sorprender. Y durante algunos minutos, incluso, ese plan estuvo a punto de dar rédito. La ocasión más peligrosa del arranque fue, de hecho, para el Dépor. Una contra por el costado izquierdo terminó con un centro muy cerrado de Vera que se estrelló en el palo, en una acción que pilló a la guardameta realista algo confiada. Fue un aviso aislado, casi anecdótico, pero suficiente para recordar que el fútbol castiga cualquier despiste.

    Aquella jugada sería, prácticamente, la única llegada clara del Deportivo en toda la primera mitad. El equipo gallego, que vestía de rojo, venía tocado anímicamente tras la derrota por 2-0 ante el Granada en Riazor. Un resultado que había vuelto a encender las dudas sobre un proyecto que ya había dejado sensaciones contradictorias durante la pretemporada, especialmente en su participación en el Trofeo Teide frente al Costa Adeje Tenerife Egatesa. Las señales de alarma no eran nuevas, pero en Zubieta encontraron un escenario especialmente exigente para intentar silenciarlas.

    La Real Sociedad , mientras tanto, no dejó de insistir. Y empezó su particular duelo con la madera. Cuando estaba a punto de cumplirse la media hora de juego, Edna Imade conectó un poderoso cabezazo tras uno de los innumerables centros laterales y el balón se estrelló contra el poste cuando ya volaba lejos del alcance de Inês Pereira. Fue el primer gran aviso de lo que estaba por venir. El inicio de una secuencia casi surrealista en la que el gol parecía negarse a llegar por pura obstinación del destino.

    La guardameta portuguesa también respiró aliviada cuando vio cómo un disparo de Lucía Rodríguez se marchaba fuera por centímetros. Las donostiarras seguían a lo suyo, acumulando ocasiones, sumando llegadas, encajonando a un Deportivo que defendía como podía. El palo volvió a salvar al conjunto gallego en un nuevo cabezazo de Edna Imade desde dentro del área. Y, apenas unos minutos después, Lucía Rodríguez volvió a perdonar en una acción franca. El 0-0 empezaba a adquirir tintes de injusticia flagrante.

    El Dépor sobrevivía como podía a las embestidas realistas, incluso a una llegada triple en el minuto 38 que parecía destinada a romper definitivamente el empate. Primero Paula, con un disparo repelido por la zaga. Después Emma, que desde el área pequeña se encontró con el larguero cuando parecía imposible no marcar. Y, en la continuación de la jugada, otro centro más que volvió a estrellarse en el travesaño. Zubieta asistía atónita a una acumulación de ocasiones fallidas que empezaban a desafiar la lógica.

    Y aún habría tiempo para una más antes del descanso. En el minuto 41, Edna Imade volvió a rematar de cabeza y, otra vez, la madera repelió el balón. Cuatro palos, un larguero, ocasiones incontables y un marcador que seguía inmóvil. El descanso llegó con un 0-0 difícilmente explicable para las locales y que permitía respirar, casi sin merecerlo, a las visitantes.

    Ese resultado parcial era un pequeño alivio para un Atlético de Madrid que se marchaba al entretiempo perdiendo 2-1 ante el Eibar en Ipurúa. También era una buena señal para un Tenerife que vencía por 0-1 al DUX Logroño. Y servía de bálsamo momentáneo para un Real Madrid que ya había hecho los deberes el sábado con una victoria por 0-3 ante el Granada, en plena batalla por las posiciones de privilegio del campeonato. La Liga F, como tantas veces, se movía en varios frentes al mismo tiempo.

    Pero si algo había quedado claro en los primeros 45 minutos era que, de mantenerse el guion, el gol de la Real acabaría llegando. Y lo hizo casi sin dar tiempo a que nadie volviera a sentarse tras el descanso. Apenas había pasado un minuto de la reanudación cuando la puntería que había faltado durante toda la primera mitad apareció de golpe. Aiara Agirrezabala puso un centro raso, tenso, preciso, y Lucía Pardo, la futbolista que acabaría siendo elegida MVP del encuentro, solo tuvo que empujar el balón desde dentro del área. Un pase a la red sencillo, casi humilde, pero cargado de significado. Inês Pereira no pudo hacer nada. El 10 hacía justicia por fin a lo que estaba sucediendo sobre el césped.

    El gol obligó al Deportivo Abanca a abandonar, al menos parcialmente, su refugio defensivo. Ya no bastaba con resistir. Había que proponer algo más. Pero ese paso adelante no encontró respuesta. La Real Sociedad de Fútbol , lejos de relajarse, interpretó el tanto como una liberación. El equipo ganó aún más confianza, movió el balón con mayor fluidez y empezó a encontrar espacios con mayor facilidad.

    En el minuto 63 llegó el segundo, y con él, la sensación de sentencia. Emma, una de las futbolistas más insistentes durante toda la tarde, recibió un centro en el corazón del área y, al primer toque, dobló la renta realista hasta el 20. Era el premio a la perseverancia, al trabajo constante, a no rendirse ni siquiera cuando el gol parecía empeñado en no llegar. Quedaba todavía más de media hora por jugarse, pero el partido ya había cambiado de naturaleza.

    Fran Alonso intentó reaccionar desde el banquillo. Movió piezas, buscó soluciones, trató de activar a futbolistas como Millene o Ainhoa para encontrar algo de profundidad. Pero nada surtió efecto. El Deportivo no logró meterse de verdad en el partido. La Real gestionó los tiempos con madurez, bajó ligeramente la intensidad cuando fue necesario y no concedió apenas opciones claras a su rival.

    Y aún hubo tiempo para el tercero. En los últimos minutos, cuando el encuentro ya caminaba hacia su desenlace, una nueva acción a balón colgado acabó en una jugada embarullada dentro del área. El balón quedó suelto y ahí apareció Cahynová, atenta, decidida, para sumarse a la lista de goleadoras y firmar el 30 en torno al minuto 87. Fue el broche perfecto a una tarde que no dio mucho más de sí misma antes del pitido final.

    La victoria fue tan plácida como contundente. La Real Sociedad de Fútbol sacó rédito del tropiezo colchonero en Ipurúa y alcanzó las 30 unidades en su casillero particular. Un botín que la consolida en la zona alta de la tabla y que le permite mirar con ambición el calendario inmediato. Su próximo rival en la Liga Profesional de Fútbol Femenino será el equipo dirigido por Víctor Martín, en un duelo que promete emociones fuertes. Pero antes de que Zubieta se vista definitivamente de Navidad, las de Arturo Ruiz afrontarán una eliminatoria de Copa de la Reina precisamente ante este mismo Deportivo Abanca.

    Habrá cambio de escenario. Riazor será el juez del siguiente capítulo. Un estadio histórico, cargado de simbolismo, donde las gallegas intentarán encontrar una revancha que ahora mismo parece lejana. Mucho tendrá que cambiar el panorama para que el Deportivo logre seguir vivo en la Copa de la Reina. Porque las sensaciones que deja este final de 2025 son preocupantes.

    Las gallegas se marchan sin sumar puntos en la última jornada del año y empiezan a verse en una situación clasificatoria delicada. Decimoterceras, con solo 13 puntos en el zurrón, miran de reojo una zona baja que no perdona despistes. La Liga F les ofrecerá una nueva oportunidad el fin de semana del 10 y 11 de enero de 2026, cuando reciban en Riazor a las guerreras de Tenerife, como reza el título del documental de Amazon Prime Video. Será entonces cuando el calendario les exija una reacción.

    Mientras tanto, la Real Sociedad se permite algo que no siempre está al alcance de todos: disfrutar del camino. De un equipo que sabe quién es, que sabe a qué juega y que ha encontrado en Arturo Ruiz un guía capaz de dotar de sentido colectivo a cada decisión individual. En Zubieta, una tarde fría de final de año, el fútbol dejó de ser duda para convertirse en certeza. Y cuando eso ocurre, el resultado es solo la última línea de una historia mucho más grande.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Real Sociedad: Estensoro; Lucía Rodríguez, Apari, Moraza, Aiara; Emma Ramírez (Arola Aparicio, m.73), Paula Fernández, Andreia Jacinto (Cahynová, m.83), Intza (Guridi, m.83); Lucía Pardo (Nerea Eizagirre, m.73), Edna Imade (Mirari, m.89).

    Deportivo: Inês Pereira; Vera, Raquel, Barth, Samara; Lucía Martínez (Lucía Rivas, m.76), Paula Gutiérrez, Redru (Marina Artero, m.61); Olaya (Lía, m.83), Ainhoa Marín, Millene (Bárbara, m.76).

    Árbitra: Paola Cebollada (c. aragonés). Amonestó con tarjeta amarilla a Redru (m.45+1) y a Lucía Martínez (m.45+1) del Deportivo y a Arola Aparicio (m.90+5), de la Real Sociedad.

    Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 14 de Liga F Moeve 2025-2026, disputado en las instalaciones de Zubieta que han jugado la Real Sociedad y el Deportivo Abanca sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Lucía Pardo 47’ ⚽️
    2-0 Emma Ramírez 64’ ⚽️
    3-0 Cahynová 87’ ⚽️

    Vídeo |