▶️ La futbolista del Costa Adeje Tenerife es la jugadora de Liga F Moeve que más regates ha realizado este curso (71), y la que más veces se ha marchado con éxito de sus defensoras, en 34 ocasiones. Nacida en Barcelona empezó haciendo gimnasia artística, pero un profesor le animó a buscar un equipo de fútbol.
La vida de Sakina Ouzraoui Diki (Barcelona, 29 de agosto de 2001) hasta llegar a Liga F Moeve no ha sido nada fácil. Nacida en Hospitalet de Llobregat, su padre perdió el trabajo, y para no dejar sola a su madre, que era la única que tenía ingresos, se fueron todos a Francia, pero fue en Bélgica donde terminaron de asentarse. En España ya había empezado a hacer gimnasia artística, pero cuando llegó a Bruselas como no había ningún club de gimnasia, y ya había jugado alguna vez al fútbol con su hermano y sus primos, decidió empezar a darles patadas al balón en las calles y en el colegio. Un profesor le preguntó si estaba en algún club, y ahí, en el patio, empezó su carrera futbolística. Su primer club fue el RWDM Brussels, y sus buenas cualidades llamaron la atención del Anderlecht, su primer gran equipo.
Tras un año en el Brujas, volvió al Anderlecth. En total, Sakina ganó cinco títulos de Liga y una Copa de Bélgica, hasta que en el verano de 2024 recibió la llamada del Costa Adeje Tenerife para regresar a España, la que siempre había considerado su casa. En su primera temporada con el equipo tinerfeño vivió un curso de adaptación, alternando titularidades con suplencias. En total disputó 28 encuentros, once como titular y diecisiete como suplente, repartidos en 1.133 minutos en los que marcó 2 goles y dio 1 asistencia. Unos números que ya ha igualado este curso. La atacante, que puede jugar tanto de extremo como en punta, suma 12 partidos esta temporada. Todos ellos como titular, alcanzando los 945 minutos ligueros con 2 goles ante el Sevilla y la Real Sociedad, y 1 asistencia, frente al Granada Club de Fútbol.
Además, Sakina ha recibido el MVP a mejor jugadora en hasta tres encuentros del Costa Adeje Tenerife, siendo pieza fundamental del gran momento del equipo tinerfeño, que se encuentra a solo cuatro puntos de Europa. Se le presentó la oportunidad de ser internacional con Bélgica, pero ella solo tenía dos opciones en el horizonte: España y Marruecos, que era su primera opción. Su debut con las ‘Leonas del Atlas’ llegó el 6 de octubre de 2022 contra Polonia en un campo de entrenamiento en Cádiz. Solo un año después fue al Mundial de 2023, entrando en el TOP-10 de mejores regateadoras del torneo. Un año después, en 2024 se convirtió en subcampeona de la Copa de África. Tras ir ganando por 2-0 hasta la hora de juego, Nigeria se terminó imponiendo con un 2-3 dejando a la atacante con la medalla de plata.
Su explosividad por todo el frente de ataque, y sus grandes cualidades técnicas le permiten dejar atrás a sus defensoras con gran facilidad. Tras las trece primeras jornadas disputas, Sakina es la futbolista que más regates ha realizado esta temporada en Liga F Moeve, con 71. Además, la internacional con Marruecos es la jugadora de la competición que más veces se ha marchado de sus defensoras, en hasta 34 ocasiones, las mismas que Elena Julve. O lo que es lo mismo, el 48% de sus regates han sido exitosos, prácticamente uno de cada dos. Además, su facilidad para jugar de espaldas le permite ser un gran apoyo para sus compañeras, pero también tiene sus desventajas ya que es la futbolista que más veces ha caído este curso en fuera de juego (15). Un arma letal para el ataque del conjunto tinerfeño,
⚽️ El 𝐩𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫𝐨 de la J6 es obra del Costa Adeje Tenerife 🎯 El 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐧𝐝𝐨 de Sakina Ouzraoui en esta #LigaFMoeve
La andaluza es el grito eterno de las dianas colchoneras y escribió su nombre al ser la autora de la primera gran epopeya de la sección femenina.
Hay nombres que no necesitan presentación. Nombres que son parte de un escudo, de una hinchada, de una forma de entender la vida. Nombres que, al pronunciarlos, activan una cadena de recuerdos que van desde los campos de tierra hasta los grandes estadios, desde la lucha silenciosa hasta el reconocimiento absoluto. En el Atlético de Madrid Femenino, ese nombre es Priscila Borja.
Puede que el fútbol femenino haya cambiado, que el club sea hoy una potencia europea, que el equipo viva en una dimensión profesional que hace veinte años parecía un sueño inalcanzable. Pero en lo más hondo de la memoria rojiblanca, en ese territorio donde guardan su sitio las pioneras, hay un registro que permanece intacto: Priscila Borja sigue siendo la máxima goleadora histórica del Atlético de Madrid Femenino, con 107 goles. Un número que no es solo una cifra. Es un símbolo. Es una bandera. Es una certeza.
El relato del Atlético Femenino no puede entenderse sin ella, porque hubo un tiempo en el que su nombre era sinónimo de gol, de esperanza, de liderazgo y, sobre todo, de identidad.
Antes de los títulos, antes de las finales europeas, antes del Wanda Metropolitano lleno para ver un derbi histórico, hubo un período donde el Atlético Femenino crecía día a día, a base de esfuerzo colectivo y convicciones profundas. Priscila llegó a un equipo que aún estaba lejos de ser la potencia que es hoy. Un Atlético que soñaba grande pero vivía con humildad, que luchaba con uñas y dientes cada punto, cada victoria, cada avance.
en ese contexto, en ese espacio fundacional donde se forjan las leyendas, ella se convirtió en la referencia absoluta. No solo por los goles —que parecían infinitos— sino por su forma de competir, por su carácter irreductible, por su manera de encarnar los valores que el club presume como propios: coraje y corazón.
Hay futbolistas que viven del golpeo. Otras, de la velocidad. Otras, del instinto. Priscila Borja lo tenía todo, pero lo más importante era lo invisible: tenía una relación íntima con el gol.
En sus dos etapas entre 2009 y 2017, rompió defensas, batió porteras, silenció campos rivales y levantó corazones rojiblancos. Se convirtió en una pesadilla permanente para cualquier zaga. Izquierda, derecha, de cabeza, al primer toque, tras una carrera de 40 metros. Goles decisivos, goles agónicos, goles imprescindibles. Goles que salvaron temporadas, que cimentaron proyectos, que devolvieron al Atlético a la élite.
107 veces, Priscila Borja obligó a la historia a detenerse, mirar y tomar nota.
Ese registro, que aún hoy ninguna futbolista ha sido capaz de superar, no es solo un récord: es un testimonio de resistencia y excelencia en un tiempo donde el fútbol femenino no tenía la visibilidad, los recursos ni la estructura de hoy.
Ella marcó cuando todo era más difícil. Por eso vale más. Por eso pesa más. Por eso sigue ahí, intacto.
Pocas jugadoras han entendido el Atlético como Priscila. No solo por su compromiso deportivo, sino por su adhesión emocional. Era una futbolista que representaba a la perfección el espíritu de un club que exige entrega absoluta, respeto por su historia y un vínculo que se mantiene incluso después de colgar las botas.
Y ese vínculo perdura.
Priscila regresó al club después de su retirada para ocupar responsabilidades en su estructura. No volvió como homenaje: volvió porque el club sabía que su energía, su conocimiento y su liderazgo eran patrimonio rojiblanco. Volvió porque las leyendas no se despiden: se transforman.
Quien vivió los primeros años del Atlético Femenino en la élite sabe que Priscila era más que la goleadora del equipo. Era la brújula emocional. El golpe en la mesa cuando las cosas se torcían. La sonrisa cuando llegaba la victoria. La jugadora que hacía que el equipo creyera. La que nunca bajaba los brazos. La que, incluso sin balón, encendía el partido.
hoy el Atlético presume de ser un club gigantesco en el fútbol femenino, es porque hubo jugadoras que sostuvieron el escudo cuando el mundo no miraba. Priscila fue una de ellas. Quizá, la más decisiva.
El fútbol femenino avanza a una velocidad extraordinaria. Los registros caen, los nombres cambian, las nuevas generaciones vienen con fuerza. Y, sin embargo, el récord de 107 goles de Priscila sigue indemne. Año tras año. Temporada tras temporada. Equipos que han pasado por Champions, jugadoras que han marcado épocas… y aun así nadie ha derribado esa cifra mágica.
Hablar de Priscila Borja es hablar de un Atlético cercano, directo, indestructible. Un Atlético que luchaba por crecer y que encontraba en sus botas la esperanza. Un Atlético que necesitaba referentes, y los encontró en ella.
Su legado no es solo estadístico. Es emocional. Es cultural. Es estructural.
Cada niña que hoy viste la camiseta rojiblanca y sueña con marcar un gol en Alcalá, cada aficionada que se emociona en un derbi ante el Real Madrid, cada familia que llena las gradas del Centro Deportivo Wanda, lo hace en parte gracias al camino que jugadoras como Priscila abrieron.
En un club donde la épica es norma, ella escribió una de las más brillantes.
Hoy, cuando el Atlético de Madrid Femenino compite como gigante europeo, cuando el fútbol femenino vive el mayor crecimiento de su historia y cuando nuevas estrellas escriben capítulos emocionantes, el nombre de Priscila Borja sigue siendo una referencia inamovible.
Porque hay goles que quedan en la red. Pero hay otros —107, exactamente— que quedan en la memoria.
Y esos, los de Priscila, no se borran nunca.
La máxima goleadora de la historia rojiblanca, la pionera de un tiempo que ya es leyenda. La futbolista que entendió el Atlético como solo lo entienden quienes lo sienten de verdad.
Priscila no marcó goles, marcó una era indeleble teñida de rojiblanco que represente a la perfección el lema colchonero de coraje y corazón
Además de su brillante paso por el tres veces campeón de la Liga F Moeve y dos veces ganador de la Copa de la Reina, la de Alcalá de Guadaira sabe lo que es ganar una Liga (2016/2017 con Atlético de Madrid) y una Copa de la Reina (2017 con nuestra camiseta).
Debutó con la Selección Española sub-19 en el campeonato de Europa de 2002 y con selección absoluta el 19 de junio de 2010 contra Inglaterra y desde entonces ha disputado 24 partidos. En 2013 formó parte del de las 23 mejores de nuestro país en la Eurocopa de Suecia, llegando a los cuartos de final. Contribuyó a la clasificación para el mundial de Canadá en 2015 que posteriormente disputó siendo una de las seleccionadas por Jorge Vilda.
En la recta final de su carrera la delantera se unió al Madrid CFF en la temporada 2020/2021 y con el conjunto rosa y blanco colgó las botas a final de curso, no si antes firmar un auténtico golazo de volea en el Estadio Antiguo Canódromo en los cuartos de final de la Copa de la Reina que sirvió para eliminar al Real Madrid en la prórroga de dicho torneo.
En la actualidad esa nueve legendaria continúa vinculada al fútbol desde la dirección deportiva del Atlético de Madrid, donde trabaja desde 2022 como adjunta a la dirección deportiva del club tras su retirada como jugadora profesional.
Tras una carrera de más de 20 temporadas como futbolista, en la que fue especialmente prolífica.
Desde entonces, no se ha desvinculado del deporte:
Empezó a colaborar en el cuerpo técnico del entrenador Óscar Fernández tras su retirada y luego lo siguió cuando éste fichó por el Atlético de Madrid.
A partir de la temporada 2022-23 ocupa un cargo directivo como adjunta a la dirección deportiva del Atlético de Madrid, aportando su experiencia y visión al desarrollo del club y, en especial, de la sección femenina.
Además, Priscila también ha impulsado campus de fútbol femenino, combinando la formación deportiva con aspectos educativos (como experiencias de inmersión en inglés) para fomentar el crecimiento del fútbol femenino entre las nuevas generaciones.
En resumen, hoy día Priscila Borja sigue ligada al Atlético de Madrid y al fútbol desde los despachos y la gestión deportiva, dejando su legado no solo en goles históricos, sino también en la construcción del futuro del club rojiblanco.
🚨 La flamante ganadora de la UEFA Women’s Nations League 2025 se mantendrá en lo más alto de la clasificación mundial y marca una era rojigualda en el fútbol femenino.
🟦 Prime Video estrenará la docuserie Original Pelayo. Más allá del límite el próximo 9 de enero de 2026
Amazon Prime Video confirma que estrenará en exclusiva su nueva docuserie Original Pelayo. Más allá del límite el viernes 9 de enero en 195 países y territorios de todo el mundo y desvela su tráiler oficial. Tras su paso por G.E.O. Más allá del límite, el Inspector Pelayo vuelve a poner a prueba los límites de su resistencia, esta vez en Colombia, donde se une a unidades de élite del ejército y se embarca en operaciones reales en selvas, ríos y montañas.
Durante más de dos décadas, Pelayo ha combatido el narcotráfico como policía de operaciones especiales. Ahora, su misión da un giro radical: decide seguir el rastro de la droga y adentrarse en los territorios donde el crimen manda y la violencia impone sus reglas. Desde los barrios de Buenaventura, hasta los ríos del Pacífico y las montañas del Valle del Cauca, Pelayo acompaña a unidades de élite del ejército colombiano en su guerra diaria contra el crimen organizado.
Pelayo. Más allá del límite es una docuserie inmersiva de 3 episodios contada en primera persona por Pelayo, que desvela el lado más oscuro del narcotráfico, no como un fenómeno lejano, sino como un sistema global que transforma la violencia en negocio. Un viaje sin retorno al corazón de una guerra silenciosa donde mirar hacia otro lado ya no es una opción. Pelayo deja el papel de instructor para intentar comprender las raíces del conflicto desde la primera línea de fuego.
De los creadores de G.E.O. Más allá del límite, esta nueva serie documental es unaproducción de Buendía Estudios, dirigida por David Miralles, que firma el guion junto a Javier Llanos. Jorge Pérez Vega e Ignacio Corrales se encargan de la producción ejecutiva.
Pelayo. Más allá del límite estará disponible en Prime Video como parte de la suscripción Prime. Los suscriptores Prime en España pueden disfrutar de ofertas, envíos gratuitos y entretenimiento, todo en una misma suscripción por tan solo 4,99€ al mes o 49,90€ al año.
Sobre Pelayo Gayol
Pelayo Gayol (Tapia de Casariego, Asturias) es inspector de la Policía Nacional de España con más de veinte años de trayectoria en el Grupo Especial de Operaciones (GEO). Ingresó en el Cuerpo en los años 90 y participó activamente en operaciones clave contra el terrorismo de ETA, así como en la intervención de Leganés tras los atentados del 11-M. En 2015 ascendió a inspector con el número uno de su promoción. Especialista en intervenciones de alto riesgo, ha desarrollado una amplia experiencia en operaciones antiterroristas, de rescate y contra el narcotráfico, tanto en tierra como en entornos marítimos. Ha ejercido además como jefe instructor de aspirantes al GEO, siendo responsable de la formación, preparación física y mental y selección de nuevos miembros del cuerpo de élite. Su labor en este ámbito fue difundida al gran público a través de la serie documental G.E.O. Más allá del límite, donde destacó por su liderazgo, disciplina y capacidad de resiliencia. En la actualidad, continúa en activo dentro de la Policía Nacional, donde sigue aportando su experiencia y conocimientos al servicio de la seguridad pública.
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En una noche que ya pertenece al patrimonio emocional del deporte español, la Selección Española Femenina levantó el pasado mes de agosto el título de la UEFA Women’s Nations League 2025, confirmando no solo su hegemonía futbolística, sino también el surgimiento de una identidad colectiva que ha transformado para siempre la percepción del fútbol femenino en nuestro país. Con la medalla aún brillante, el eco de los cánticos resonando en un estadio convertido en liturgia, y el trofeo erguido sobre un pedestal simbólico de constancia, España inicia 2026 en lo más alto: sigue siendo la Número 1 del Ranking FIFA.
Cuatro meses después de recuperar el trono mundial, la selección dirigida por un proyecto deportivo asentado, exigente y ambicioso ratifica algo que ya parece indiscutible: España domina el fútbol femenino internacional por juego, por talento y por convicción.
Este es un reconocimiento que no solo ratifica su dominio sino también la continuidad de un proyecto deportivo que ha revolucionado el fútbol femenino en España y se ha convertido en referencia mundial.
La fotografía que inmortaliza la celebración —un grupo invencible saltando, gritando, abrazándose bajo una lluvia luminosa— es mucho más que la culminación de una final. Es la representación visual de una era. En ella se concentra el esfuerzo acumulado, la madurez competitiva, la armonía táctica y la ambición sin límites de un equipo que no se cansa de ganar, ni de crecer, ni de marcar hitos que parecían inalcanzables hace apenas una década.
La Selección Española de Fútbol es campeona de todo ha reescrito la narrativa de lo que significa ser una selección de élite: no solo vencer partidos, sino transformar la propia esencia del juego y elevarla a un nivel superior.
España recuperó el número uno mundial hace tan solo cuatro meses, después de una conquista europea memorable en la Eurocopa 2025 de Suiza, y ahora mantiene esa posición privilegiada con la misma determinación con la que domina el césped. La Nations League 2025 fue la confirmación definitiva de este reinado: un torneo en el que el equipo exhibió una autoridad abrumadora, combinando fluidez técnica, inteligencia posicional, resistencia física y una tenacidad competitiva que aplasta a cualquier adversario. La posesión no es solo método, sino cultura; la presión alta no es solamente estrategia, sino compromiso; la creatividad ofensiva no es un recurso, sino una identidad profundamente enraizada en la formación del fútbol español.
Este nuevo éxito se suma a un palmarés que no deja de crecer y que sitúa a esta generación como una de las más dominantes de la historia del deporte, no solo del fútbol femenino. El Mundial 2023, la Nations League 2023, la Eurocopa 2025 y ahora la revalidación de la UEFA Women’s Nations League 2025 forman un ciclo dorado que ningún otro país puede igualar en la actualidad. Lo que antes parecía una aspiración, hoy es una certeza: España es la selección que marca el paso del fútbol mundial, el equipo que impone tendencias, la referencia técnica y emocional de un deporte en plena revolución.
Lo logrado por la selección no solo se mide en títulos, sino en impacto social. Cada celebración, cada gol, cada gesto de unidad se ha convertido en un símbolo para miles de niñas que ven en estas jugadoras un espejo de posibilidades infinitas. Las gradas repletas, las audiencias que baten récords, las calles teñidas de rojo y amarillo, la emoción de un país entero siguiendo con devoción cada paso de su equipo… todo es parte de un movimiento cultural que ya trasciende lo meramente deportivo. Este grupo humano ha generado orgullos nuevos, ha despertado vocaciones, ha construido un sentimiento de pertenencia que une generaciones.
La importancia de ser Número 1 del ranking FIFA va mucho más allá de un simple dato estadístico. Es un sello universal de excelencia, un reconocimiento que otorga respeto inmediato en cualquier estadio del planeta. España no solo es la primera por resultados: lo es por regularidad, por calidad de juego, por desarrollo continuo, por capacidad de adaptación y por la seguridad con la que se enfrenta a cualquier potencia mundial. No existe hoy una selección más completa, más equilibrada ni más preparada para los desafíos que llegan. La mentalidad ganadora que exhiben en cada partido es ya parte de su ADN, una convicción transmitida desde el banquillo hasta la grada.
La victoria en la final de la Nations League 2025 es un reflejo perfecto del equipo en estado puro: contundencia, técnica, solidaridad, madurez competitiva y un manejo impecable de los tiempos del partido. España no gana solo por superioridad técnica, sino por cohesión emocional. Cada jugadora entiende su rol, cada movimiento nace del entendimiento colectivo, cada acción resume una idea trabajada durante años. El fútbol español ha alcanzado un punto de madurez que le permite competir con solvencia, dominar con personalidad y ganar con brillo.
El estallido de felicidad tras levantar el trofeo —con las jugadoras formando un bloque inseparable, aplaudiendo a la afición, exhibiendo las medallas y posando con una naturalidad que solo tienen los equipos que están acostumbrados a lo más alto— es la imagen del nuevo paradigma del deporte español: el éxito no es una excepción, es la norma; no es un sueño, es la realidad construida sobre trabajo, talento y una ambición infinita.
España entra en 2026 con la convicción de que lo mejor aún está por venir. Con un equipo consolidado y un relevo generacional que ya asoma con fuerza, la selección afronta los próximos retos con la misma firmeza que la ha llevado a la cima del mundo. El camino es exigente, pero esta generación ha demostrado una capacidad inigualable para responder en los momentos decisivos. Y si algo ha aprendido este país es que cuando ellas juegan, luchan y ganan, todo es posible.
Porque este equipo no es solo campeón: es inspiración. Porque estas jugadoras no son solo referentes: son historia viva. Porque esta selección no representa únicamente a un deporte: representa a un país entero.
Por eso hoy, con el trofeo todavía brillante y la clasificación FIFA confirmando su trono, solo cabe reafirmar lo que ya es una certeza absoluta: España, sois las mejores del mundo y esta era de gloria apenas comienza.
🥇 Lo recuperamos hace cuatro meses y empezaremos 2026 con él.
🚨 El Atlético de Madrid Femenino encara una de esas noches que separan a los equipos buenos de los eternos. Este miércoles, 10 de diciembre, a las 21:00 horas, el Centro Deportivo Alcalá de Henares se convertirá en el epicentro emocional del fútbol europeo con la penúltima jornada de la fase liga de la UEFA Women’s Champions League, un duelo monumental frente al Bayern de Múnich que será retransmitido en exclusiva por Disney+, la plataforma que posee los derechos oficiales de emisión de la competición hasta 2030. Una cita irrepetible, cargada de tensión, de talento y de historia en construcción . 🚨
El Atlético de Madrid Femenino se asoma al filo de una de las noches más trascendentales de su historia reciente, una de esas veladas que se explican solas, que hierven antes de empezar, que convierten un estadio en un santuario y a un equipo en un grito colectivo. Este miércoles 10 de diciembre, a las 21:00 horas, el Centro Deportivo Alcalá de Henares será el corazón palpitante del fútbol europeo con la penúltima jornada de la fase liga de la UEFA Women’s Champions League, un choque monumental ante el Bayern de Múnich que será retransmitido en exclusiva por Disney+, la plataforma que ostenta los derechos oficiales de la competición hasta 2030, consolidando un proyecto audiovisual que ha elevado el alcance del fútbol femenino a una dimensión global. Todo se reduce a esto: un duelo a vida o muerte por la clasificación, un examen de grandeza y un test de carácter para un Atleti que ha aprendido a construir su prestigio continental a base de resiliencia, talento y goles que han sacudido el mapa europeo.
El conjunto rojiblanco llega a esta noche decisiva en novena posición, instalado en puestos de play-offs con seis puntos, pero con la clasificación aún abierta y un margen de error que ya no existe. La ecuación es clara: el Atleti necesita hacerse fuerte en casa, necesita que Alcalá de Henares ruja como una fortaleza inexpugnable y necesita evitar un final de fase liga que podría ser dramático si no salen bien las cuentas. Lo saben las jugadoras.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) December 9, 2025
Lo sabe Víctor Martín. Y lo sabe una afición que ha convertido cada duelo europeo en casa en un acto de fe que trasciende el deporte. Al otro lado del césped, el desafío es monumental: el Bayern de Múnich, quinto con nueve puntos, aterriza en Madrid en plena escalada competitiva, encendido tras un triunfo 1-3 frente al PSG que reactivó sus posibilidades de clasificarse directamente para los cuartos de final. Las alemanas llegan con hambre de gigante herido, con la autoridad histórica de un club acostumbrado a sobrevivir a cualquier adversidad, con un estilo construido a partir de la potencia ofensiva de Harder, Bühl y Damnjanović y la solidez táctica que caracteriza a la Frauen-Bundesliga.
Ambos mundos chocan en un choque de identidades tan distinto como magnético: el Atleti, equipo que ha conquistado el respeto continental a golpe de contundencia, ha firmado una fase liga de enorme personalidad, con un 6-0 al St. Pölten, un 0-4 en Twente, y derrotas ajustadísimas ante Manchester United (0-1) y Juventus (1-2) que no empañan el gran rendimiento global. El dato es demoledor: el Atleti solo ha recibido tres goles, una de las mejores marcas de toda la competición, únicamente superada por titanes como Barcelona y Chelsea. En la Liga F Moeve, el equipo se presenta cuarto, con siete victorias, cuatro empates y dos derrotas, y con un reciente 2-2 ante el Sevilla tras remontar un 0-2 que evidenció la fortaleza mental del grupo. En ataque, los focos apuntan inevitablemente al cuarteto ofensivo que está marcando diferencias este año: Fiamma Benítez, en un estado de inspiración que ya forma parte del relato europeo del club; Amaiur Sarriegi, brújula y puñal al mismo tiempo; Luany, pura electricidad en carrera; y Synne Jensen, una pieza esencial en la agresividad ofensiva rojiblanca.
Fiamma, especialmente, ha sido protagonista en Europa con seis participaciones de gol, las mismas que la estrella del Bayern, Klara Bühl, configurando un duelo personal que puede definir no solo el partido, sino el camino de toda la fase liga.
Por su parte, el Bayern se presenta con credenciales de aspirante al título, liderando la Frauen-Bundesliga con 11 victorias y un solo empate, arrasando recientemente al Frankfurt con un 0-5 que pocas veces se ve en encuentros de alto nivel en Alemania. Pese a ello, el conjunto muniqués llega con bajas sensibles que condicionan su fondo de armario: Sarah Zadrazil y Lena Oberdorf, ambas fuera por rotura de ligamento cruzado; además de Georgia Stanway, Natalia Padilla Bidas y Kathi Naschenweng, todas ausentes debido a un proceso febril-viral comunicado en el último parte médico del club. Aun así, su once sigue siendo temible, con nombres que no necesitan presentación en la élite europea.
Las posibles alineaciones perfilan un escenario de máxima intensidad: el Atlético podría partir con Lola Gallardo; Rosa Otermín, Silvia Lloris, Lauren, Alexia Fernández; Vilde Bøe Risa, Gaby García; Synne Jensen, Fiamma Benítez, Luany; Amaiur Sarriegi, con un banquillo de lujo donde esperan Júlia Bartel, Ana Vitória o Lydia Rodríguez.
El Bayern, por su lado, baraja un once compuesto por Mahmutović; Giulia Gwinn, Glódís Viggósdóttir, Magdalena Eriksson, Franziska Kett; Arianna Caruso, Momoko Tanikawa; Linda Dallmann, Pernille Harder, Klara Bühl; Jovana Damnjanović, una formación que mezcla jerarquía, equilibrio y amenaza constante en cada transición. El duelo entre Fiamma Benítez y Klara Bühl, ambas máximas generadoras de peligro de la fase, será uno de los grandes puntos de interés, pero no el único: cada segundo balón, cada balón parado, cada gesto técnico y cada microbatalla dentro del campo pueden inclinar la balanza hacia la épica rojiblanca o hacia la contundencia alemana.
Y en un choque donde cada emoción pesa como una losa, donde el más mínimo detalle cambia el guion, la pantalla donde se cuenta la historia importa. Disney+, propietaria de los derechos de la UEFA Women’s Champions League Femenina hasta 2030, retransmite esta batalla en exclusiva, marcando una nueva etapa en la profesionalización del producto audiovisual del fútbol femenino y acercando a millones de espectadores al pulso más puro e intenso de la competición. La plataforma se convierte, así, en testigo de una noche que promete quedar marcada en la memoria.
Pero la historia del fútbol femenino también se escribe fuera del césped. Y es imposible comprender el crecimiento, la visibilidad y la emoción que rodea al deporte sin reconocer la labor de quienes han construido el relato desde abajo, cuando no había focos, cuando no había derechos televisivos multimillonarios, cuando las voces eran pocas pero valientes. Entre ellas, destaca de forma especial “El Partido de Manu”, un proyecto que nació en 2016 como un ejercicio de amor por el fútbol femenino y que, desde la temporada 2018-2019, se especializó de forma íntegra en su difusión, análisis y promoción.
Su creador, Manu López Fernández, no solo acompañó al deporte: fue parte activa de su desarrollo. Su trayectoria lo llevó al Madrid CFF, donde formó parte del departamento de prensa durante tres temporadas, firmando momentos históricos como la victoria por 2-1 ante el FC Barcelona, que puso fin a 719 días de imbatibilidad azulgrana en la Primera División Femenina, un triunfo que aún hoy retumba en cada conversación sobre las grandes gestas del fútbol español. Su posterior salto a medios de relevancia como “AtletiMedia”, referente absoluto de la actualidad rojiblanca, y ‘De Falta Directa’, donde aporta su mirada más personal y apasionada, refleja el camino de un profesional que ha hecho del fútbol femenino no solo su especialidad, sino su propósito. Una voz que también brilló en Vavel, donde firmó más de ochenta artículos en el último año, consolidándose como uno de los cronistas más intensos, sinceros y emocionalmente conectados con el contexto del deporte.
En una noche como esta, donde el Atleti se asoma al borde de la historia, conviene recordar que el fútbol femenino no solo crece por lo que ocurre en el campo, sino también por la dedicación de quienes lo relatan, lo impulsan y lo defienden. Por quienes le dieron espacio antes de que el mundo lo hiciera. Por quienes mantienen viva la llama.
Por quienes, como “El Partido de Manu”, han construido un relato que inspira, que emociona, que explica y que acompaña. Porque el futuro se escribe en noches grandes, sí, pero también en las palabras de quienes creen en él desde el principio.
🟨 La quinta jornada de la fase de liga de la UEFA Women’s Champions League ofrece uno de esos duelos que ningún amante del fútbol debería perderse: Atlético de Madrid y Bayern München se ven por primera vez en Europa en un choque que promete táctica, intensidad, emoción y un guion abierto hasta el último segundo. Una batalla entre la rebeldía rojiblanca y la maquinaria bávara, un cóctel que busca ser histórico .
Hay encuentros que no se juegan: se afrontan. Hay noches que no se disputan: se encaran como una declaración de identidad. Y hay clubes que, cuando el calendario aprieta y el margen es mínimo, responden con una mezcla inexplicable de rebeldía, convicción y memoria.
En definitiva, el Atlético de Madrid está a un paso de poder gritar al continente que está listo para competir al más alto nivel, que su historia no se mide solo en títulos, sino en gestas, en coraje, en la capacidad de superar lo imposible. La cita con la historia está marcada: vencer al Bayern o rascar un punto , evitaría tener que esperar los resultados adecuados de Lyon, Vålerenga, Twente, Benfica, Roma, St. Pölten y PSG, lo que permitiría afrontar la última jornada a domicilio ante el Olympique con una tranquilidad que nunca está demás.
El Atlético aterriza tras un 2–2 ante el Sevilla que supo a poco en la clasificación, pero que dejó uno de esos mensajes anímicos que marcan temporadas: remontar un 0–2 con la furia de quienes se niegan a bajar los brazos ante su gente. Esa resiliencia ha sido la carta de presentación del equipo en Europa: desde la tercera ronda ante el Häcken —igualada al límite por un penalti in extremis de Luany y resuelta en la prórroga con el derechazo inmortal de Synne Jensen— hasta cada fecha de esta fase liga, donde las rojiblancas han demostrado que no están aquí por accidente. Están porque se niegan a marcharse sin pelear hasta el último latido.
Atlético de Madrid y Bayern München nunca se han enfrentado en competición europea, pero esa falta de precedentes no reduce el peso del duelo: lo multiplica. Para las rojiblancas, esta fase liga representa un territorio nuevo, exigente y brutal. Para el Bayern, sin embargo, es costumbre: 12ª participación, 11 temporadas consecutivas, dos semifinales recientes… El gigante bávaro pisa Europa con la autoridad de quien la entiende como parte de su identidad. El Atleti, además, arrastra la herida de cuatro enfrentamientos previos ante equipos alemanes —todos ante el Wolfsburg— resueltos con cuatro derrotas, 2 goles a favor y 25 en contra. Pero Europa no se conquista mirando atrás: se conquista decidiendo que el pasado no dictará tu destino.
El Bayern llega a Alcalá con números de coloso: solo 3 derrotas en sus últimos 19 partidos de fase de grupos/fase liga, 25 partidos de los últimos 27 viendo portería, tres victorias consecutivas y dos remontadas recientes tras empezar perdiendo. Es un equipo que no solo compite: respira precisión. Su estilo es reconocible, metódico y asfixiante. Construye desde atrás con una salida limpia que nunca improvisa, atrae rivales, fija alturas y libera interiores. Es un equipo de cuadrantes, de ocupar cada espacio del campo con disciplina táctica, de priorizar el pase exacto antes que la acción precipitada. Sus transiciones ofensivas son letales: recuperan y golpean sin mirar atrás.
Y, quizá su mayor virtud, manejan los partidos con una sangre fría que desconcierta: no se alteran, no se desordenan, no cambian su plan. Lo ejecutan hasta que funciona. Ese es el gigante que pisa Alcalá.y
Pero no todo es fortaleza en Múnich: el Bayern ha perdido en tres de sus cuatro visitas a España. Una grieta, pequeña pero real, que el Atlético quiere convertir en su punto de apoyo. Aunque solo ha caído en dos de sus últimos nueve partidos europeos, ambas derrotas fueron precisamente en Alcalá durante esta fase liga.
Por eso esta noche se convierte en un examen definitivo, en un punto de inflexión, en la oportunidad de decidir si este estadio será un bastión europeo o una tierra aún en construcción. Para sobrevivir, el Atleti debe presionar alto con valentía, incomodar la salida bávara, castigar los espacios tras pérdida —uno de los pocos puntos vulnerables del rival—, activar rápido a sus delanteras y sostener el orden defensivo sin replegarse en exceso. Y, por encima de todo, resistir emocionalmente cada tramo del partido: el Bayern castiga cualquier duda.
El Atlético no estará solo. Lo acompaña una afición que entiende que los grandes relatos no nacen de lo fácil, sino de lo improbable. Una grada que ha visto al equipo superar eliminatorias imposibles, remontar partidos que parecían perdidos y sostener batallas europeas con más coraje que recursos. Esta noche, esa energía será fundamental.
Y como diría Manu López, en la voz que ya acompaña cada gran noche rojiblanca: “Esta no es una noche más. Aquí se mide el pulso europeo del Atlético. Aquí se define si este equipo se limita a participar o decide trascender. El Bayern de Múnich llega fuerte, sí, pero llega al campo de un club que ha hecho de la lucha su bandera. Para ganar, el cuadro rojiblanco debe imponerse en las transiciones, activar rápido a sus delanteras y sostener cada tramo con convicción. En cada Champions hay una noche que define a un equipo.
(Fuente: Getty imágenes)
Para el Atlético de Madrid Femenino, en la noche del miércoles , 10 de diciembre de 2025, se puede escribir un nuevo capítulo épico en los anales de la entidad que preside Lola Romero.
🟨 La centrocampista rojiblanca atendió a la organizadora de la Champions en las horas previas a un duelo crucial frente al gigante bávaro.
Madrid amanece con un pulso distinto cuando la Champions llama a la puerta. La ciudad respira fútbol, memoria y ambición, y en el corazón rojiblanco late una historia que parece escrita para noches como la que se avecina en Alcalá de Henares. Allí, donde el césped vibra cuando el Atlético de Madrid Femenino decide que es el momento de levantarse, llega el coloso bávaro, el Bayern Múnich de las once victorias consecutivas, el equipo que solo ha cedido una vez desde septiembre y que se ha convertido en una auténtica máquina competitiva bajo la batuta del técnico español José Barcala. Allí, frente a ese gigante, emerge la figura de Fiamma Benítez, la atacante que ha conquistado corazones, miradas y esperanzas con la naturalidad de quien nació para esto: para inspirar, para marcar, para crear, para hacer que un niño tiemble de emoción cuando la ve llegar. Para darle vida al fútbol.
Hay historias que parecen casualidades de la vida, pequeños destellos que años después se revelan como señales. Fiamma, con apenas 10 años, pisó Madrid acompañando a sus padres en un viaje de trabajo de su padre. Tenía cuarto de primaria y la mirada curiosa de una niña que aún no sabía que su camino inevitablemente la llevaría a la élite. En una prueba en el Atlético, Amanda Sampedro —sí, la eterna capitana— se acercó al final del entrenamiento y le dijo que ya estaba preparando la ficha. La niña valenciana la miró, sorprendida, ilusionada, pero consciente de algo tan simple como contundente: no podía mudarse a Madrid a mitad de curso. La vida siguió, y con ella vino el Levante, luego el Valencia, y finalmente, el verano de 2024, el momento en que el destino recuperó aquella conversación infantil y la vistió de rojiblanco para siempre.
Hoy, con solo 21 años, Fiamma dice que jamás imaginó verse tan pronto jugando la UEFA Women’s Champions League. Y sin embargo ahí está: seis contribuciones directas al gol en cuatro partidos de esta Fase Liga, tres tantos y tres asistencias que han colocado su nombre en todos los análisis europeos. Ha firmado un comienzo de competición que solo puede explicarse desde su memoria emocional, desde aquella terraza en casa con su padre, cuando corría y celebraba como si el mundo se resumiera en ganarle un partidito bajo el sol. “Aprendí muchísimo con él”, recuerda. Y hoy, cuando pisa el césped, sabe que hay dos personas que caminan a su lado, aunque el estadio esté lleno: sus padres, su motor, su impulso, el recordatorio constante de por qué hace lo que hace. Porque el fútbol también es amor.
Madrid también es ella, aunque no se declare persona de ciudad. Le gustan los pueblos pequeños, las montañas, los rincones donde la vida va más despacio. Le encanta Patones de Arriba, por ejemplo, ese lugar donde el silencio permite respirar. No suele decirlo, pero en su forma de jugar hay algo de eso: una calma interior que convive con la velocidad, un equilibrio emocional que se entrena tanto como los golpes de balón. La selección española, donde ya presume una Nations League conquistada como suplente en la final, ha incorporado una psicóloga que está siendo clave en su crecimiento. Ella lo relata con honestidad: poder hablar, poder ordenar la cabeza, también es competir.
La Champions no espera a nadie y exige siempre el máximo, incluso cuando el equipo llega con dudas. El Atlético encadena dos tropiezos en Liga —derrota ante Costa Adeje Tenerife y empate frente al Sevilla— que han empujado a las rojiblancas fuera de la zona europea. Gaby García, una de las voces fuertes del vestuario, lo resumió con la claridad de quien sabe que estos momentos son los que forjan carácter: “El equipo intenta mantenerse unido. Venimos de dos partidos complicados. Siempre es una pena dejarse puntos, pero nos toca dar un paso adelante, dejarlo atrás y centrarnos en el partido de mañana”. Porque el Bayern no es solo un rival difícil: es un examen completo, físico, táctico y emocional. “Será un partido súper difícil, como todos los de Champions. Tendremos que tener paciencia, calma y hacer nuestro fútbol”, advirtió.
Y al fondo aparece el cuadro bávaro, temible, sólido, lanzado. Desde aquella goleada en Barcelona en la jornada 1, el Bayern no ha vuelto a caer. Ingolstadt, PSG, Hoffenheim, Eintracht Frankfurt… todo lo que ha encontrado por el camino lo ha superado. Líder destacado de la Bundesliga, semifinalista histórica, aspirante eterno a romper su techo en Europa. Barcala ha dotado al equipo de un estilo reconocible, una arquitectura ofensiva que respira identidad. “Le conozco bien, es un gran entrenador”, dijo Ribera, consciente de que enfrentarse a un equipo de Barcala nunca es un trámite: es una cita con la exigencia más alta.
Así llega el Atlético a esta noche crucial, con 6 puntos y la obligación de no descolgarse del top12 europeo, sabiendo además que la última jornada la disputará en Lyon, frente al gigante francés que ha dominado la competición durante más de una década. El Bayern suma 9 y, salvo sorpresa, tiene su continuidad prácticamente asegurada. Pero el Atleti juega en casa, y ese detalle, para ciertos clubes, no es un matiz: es una declaración.
El encuentro en Alcalá será un cruce de caminos entre dos formas de entender el fútbol: la intensidad emocional rojiblanca contra la hegemonía industrial bávara. Pero también será, de alguna manera, la continuación del relato personal de Fiamma. Porque ella, que aprendió a tocar el piano durante la cuarentena con un teclado que trajo su cuñado, sabe que el fútbol se parece a ese instrumento. Hay días en los que todo fluye, cada tecla suena perfecta; y otros en los que una nota falla y el alma se encoge. Es normal, dice. Es frustrante, también. Pero así es como se aprende.
Los niños que la esperan a pie de campo lo saben sin saberlo. Ven en ella algo más que una futbolista: ven una historia posible, un sueño alcanzable, una puerta que se abre. “La emoción de los niños cuando te ven llegar es indescriptible”, dice. Y esa emoción, la de ellos y la del estadio entero, puede ser el soplo de viento necesario para que el Atleti vuelva a creer.
Porque sí, el Bayern llega poderoso; sí, el Atleti llega herido. Pero la Champions siempre ha tenido un extraño magnetismo con los equipos que juegan desde la fe. Y cuando el Atlético decide creer, cuando Alcalá se convierte en un volcán, cuando la grada ruge y las jugadoras sienten que el escudo pesa lo justo para levantarles el alma, ocurren cosas que no explica ninguna estadística.
Esta noche no es un partido. Es una llamada. Es un desafío. Es la oportunidad de mirar a los ojos a uno de los equipos más temidos del continente y decirle: aquí estamos nosotras, aquí está este club, aquí está esta afición, aquí está Fiamma, aquí está la historia que vamos a escribir.
Porque cuando un estadio se prepara para vivir un capítulo grande, se nota en el aire. Y hoy, en Alcalá de Henares, el aire huele a noche grande y Madrid amanece con un pulso distinto cuando la Champions llama a la puerta. La ciudad respira fútbol, memoria y ambición, y en el corazón rojiblanco late una historia que parece escrita para noches como la que se avecina en Alcalá de Henares. Allí, donde el césped vibra cuando el Atlético de Madrid Femenino decide que es el momento de levantarse, llega el coloso bávaro, el Bayern Múnich de las once victorias consecutivas, el equipo que solo ha cedido una vez desde septiembre y que se ha convertido en una auténtica máquina competitiva bajo la batuta del técnico español José Barcala. Allí, frente a ese gigante, emerge la figura de Fiamma Benítez, la atacante que ha conquistado corazones, miradas y esperanzas con la naturalidad de quien nació para esto: para inspirar, para marcar, para crear, para hacer que un niño tiemble de emoción cuando la ve llegar. Para darle vida al fútbol.
Hay historias que parecen casualidades de la vida, pequeños destellos que años después se revelan como señales. Fiamma, con apenas 10 años, pisó Madrid acompañando a sus padres en un viaje de trabajo de su padre. Tenía cuarto de primaria y la mirada curiosa de una niña que aún no sabía que su camino inevitablemente la llevaría a la élite. En una prueba en el Atlético, Amanda Sampedro —sí, la eterna capitana— se acercó al final del entrenamiento y le dijo que ya estaba preparando la ficha. La niña valenciana la miró, sorprendida, ilusionada, pero consciente de algo tan simple como contundente: no podía mudarse a Madrid a mitad de curso. La vida siguió, y con ella vino el Levante, luego el Valencia, y finalmente, el verano de 2024, el momento en que el destino recuperó aquella conversación infantil y la vistió de rojiblanco para siempre.
Hoy, con solo 21 años, Fiamma dice que jamás imaginó verse tan pronto jugando la UEFA Women’s Champions League. Y sin embargo ahí está: seis contribuciones directas al gol en cuatro partidos de esta Fase Liga, tres tantos y tres asistencias que han colocado su nombre en todos los análisis europeos. Ha firmado un comienzo de competición que solo puede explicarse desde su memoria emocional, desde aquella terraza en casa con su padre, cuando corría y celebraba como si el mundo se resumiera en ganarle un partidito bajo el sol. “Aprendí muchísimo con él”, recuerda. Y hoy, cuando pisa el césped, sabe que hay dos personas que caminan a su lado, aunque el estadio esté lleno: sus padres, su motor, su impulso, el recordatorio constante de por qué hace lo que hace. Porque el fútbol también es amor.
Madrid también es ella, aunque no se declare persona de ciudad. Le gustan los pueblos pequeños, las montañas, los rincones donde la vida va más despacio. Le encanta Patones de Arriba, por ejemplo, ese lugar donde el silencio permite respirar. No suele decirlo, pero en su forma de jugar hay algo de eso: una calma interior que convive con la velocidad, un equilibrio emocional que se entrena tanto como los golpes de balón. La selección española, donde ya presume una Nations League conquistada como suplente en la final, ha incorporado una psicóloga que está siendo clave en su crecimiento. Ella lo relata con honestidad: poder hablar, poder ordenar la cabeza, también es competir.
La Champions no espera a nadie y exige siempre el máximo, incluso cuando el equipo llega con dudas. El Atlético encadena dos tropiezos en Liga —derrota ante Costa Adeje Tenerife y empate frente al Sevilla— que han empujado a las rojiblancas fuera de la zona europea. Gaby García, una de las voces fuertes del vestuario, lo resumió con la claridad de quien sabe que estos momentos son los que forjan carácter: “El equipo intenta mantenerse unido. Venimos de dos partidos complicados. Siempre es una pena dejarse puntos, pero nos toca dar un paso adelante, dejarlo atrás y centrarnos en el partido de mañana”. Porque el Bayern no es solo un rival difícil: es un examen completo, físico, táctico y emocional. “Será un partido súper difícil, como todos los de Champions. Tendremos que tener paciencia, calma y hacer nuestro fútbol”, advirtió.
Y al fondo aparece el cuadro bávaro, temible, sólido, lanzado. Desde aquella goleada en Barcelona en la jornada 1, el Bayern no ha vuelto a caer. Ingolstadt, PSG, Hoffenheim, Eintracht Frankfurt… todo lo que ha encontrado por el camino lo ha superado. Líder destacado de la Bundesliga, semifinalista histórica, aspirante eterno a romper su techo en Europa. Barcala ha dotado al equipo de un estilo reconocible, una arquitectura ofensiva que respira identidad. “Le conozco bien, es un gran entrenador”, dijo Ribera, consciente de que enfrentarse a un equipo de Barcala nunca es un trámite: es una cita con la exigencia más alta.
Así llega el Atlético a esta noche crucial, con 6 puntos y la obligación de no descolgarse del top12 europeo, sabiendo además que la última jornada la disputará en Lyon, frente al gigante francés que ha dominado la competición durante más de una década. El Bayern suma 9 y, salvo sorpresa, tiene su continuidad prácticamente asegurada. Pero el Atleti juega en casa, y ese detalle, para ciertos clubes, no es un matiz: es una declaración.
El encuentro en Alcalá será un cruce de caminos entre dos formas de entender el fútbol: la intensidad emocional rojiblanca contra la hegemonía industrial bávara. Pero también será, de alguna manera, la continuación del relato personal de Fiamma. Porque ella, que aprendió a tocar el piano durante la cuarentena con un teclado que trajo su cuñado, sabe que el fútbol se parece a ese instrumento. Hay días en los que todo fluye, cada tecla suena perfecta; y otros en los que una nota falla y el alma se encoge. Es normal, dice. Es frustrante, también. Pero así es como se aprende.
Los niños que la esperan a pie de campo lo saben sin saberlo. Ven en ella algo más que una futbolista: ven una historia posible, un sueño alcanzable, una puerta que se abre. “La emoción de los niños cuando te ven llegar es indescriptible”, dice. Y esa emoción, la de ellos y la del estadio entero, puede ser el soplo de viento necesario para que el Atleti vuelva a creer.
Porque sí, el Bayern llega poderoso; sí, el Atleti llega herido. Pero la Champions siempre ha tenido un extraño magnetismo con los equipos que juegan desde la fe. Y cuando el Atlético decide creer, cuando Alcalá se convierte en un volcán, cuando la grada ruge y las jugadoras sienten que el escudo pesa lo justo para levantarles el alma, ocurren cosas que no explica ninguna estadística.
Esta noche no es un partido. Es una llamada. Es un desafío. Es la oportunidad de mirar a los ojos a uno de los equipos más temidos del continente y decirle: aquí estamos nosotras, aquí está este club, aquí está esta afición, aquí está Fiamma, aquí está la historia que vamos a escribir.
Porque cuando un estadio se prepara para vivir un capítulo grande, se nota en el aire. Y hoy, en Alcalá de Henares, el aire huele a noche grande y no te lo puedes perder o te arrepentirás.
Operación Triunfo 2025 ha celebrado hoy la Gala 12, en la que se ha despedido al undécimo concursante de la edición, Guillo Rist, y se han dado a conocer las cinco voces que estarán en la Gala Final el próximo 15 de diciembre a las 22:00 h para disputarse el triunfo de esta edición: Claudia Arenas, Cristina, Guille Toledano, Olivia, y Tinho. La gala, emitida en directo en España y en seis países de Latinoamérica, ya está disponible a la carta en España y en más de 30 países y territorios de Latinoamérica como parte de la suscripción Prime.
La gala comenzó con los concursantes interpretando junto a Chenoa la canción grupal de la semana, Todo irá bien. A continuación, cantaron los dos semifinalistas, Guillo Rist y Tinho y, tras ellos, actuaron el resto de concursantes, tanto individualmente como en dúos. Después, actuó la artista invitada de la gala, Edurne, que cantó Santa Claus llegó a la ciudad y vivimos la elección del último Favorito de la edición. En este caso, los concursantes más votados fueron Cristina, Guille Toledano y Claudia Arenas, siendo Cristina la Favorita con el 32% de los votos. Después llegó el momento decisivo de la noche. Chenoa reveló el nombre del quinto finalista de OT 2025, Tinho, con el 60% de los votos. De este modo, los concursantes que han llegado a la Final de la edición son: Claudia Arenas, Cristina, Guille Toledano, Olivia y Tinho.
Con los cinco concursantes que actuarán en la Gala Final ya definidos, Operación Triunfo 2025 se prepara para despedir su edición con una última gala en la que el público tendrá la decisión final. Durante esta noche decisiva, los cinco finalistas ofrecerán sus primeras actuaciones, tras las cuales se revelará quiénes ocupan el cuarto y quinto lugar. A continuación, el marcador se pondrá a cero y se abrirá una nueva ronda de votaciones: los tres concursantes más votados reinterpretarán la canción con la que se presentaron en la Gala 0. Tras esta última fase de actuaciones, se cerrarán las votaciones y se anunciará el tercer puesto y, finalmente, al ganador o ganadora de la edición.
SOBRE OPERACIÓN TRIUNFO 2025
Operación Triunfo 2025 se emite en exclusiva en Prime Video en España y en más de 30 países y territorios de Latinoamérica como parte de la suscripción Prime. Los suscriptores de Prime en España pueden disfrutar de ofertas, envíos gratuitos y entretenimiento, todo en una misma suscripción por tan solo 4,99€ al mes o 49,90€ al año. Además, los jóvenes de entre 18 y 22 años y los estudiantes pueden acceder a la suscripción Prime a mitad de precio y disfrutar de todas las ventajas que incluye, como ahorros exclusivos, entregas rápidas y gratuitas y el mejor entretenimiento, con un periodo de prueba gratuito de 90 días.
El talent show musical sigue a un grupo de concursantes que ingresan en una Academia para formarse y demostrar su talento como cantantes y artistas. Cada semana, en una gala con público en directo en Terrassa (Barcelona), los concursantes deben competir y demostrar sus habilidades sobre el escenario. Operación Triunfo se estrenó en 2001, convirtiéndose en un fenómeno nacional, siendo todavía la final de su primera edición el momento más visto de la historia de un programa de televisión en España. Operación Triunfo regresa a Prime Video tras el éxito de su edición de 2023, que se consolidó como un fenómeno social y digital, convirtiéndose en el estreno nacional más visto en la historia de Prime Video en España y en el contenido original local que más suscripciones nuevas ha generado desde el lanzamiento del servicio en España.
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conjunto español busca volver a la senda del triunfo frente al tercer clasificado de esta fase liga tras su tropiezo ante el Arsenal en la cuarta jornada de la Liga de Campeones Femenina, y lo hace en un escenario que huele a grandeza, a épica europea y a ese vértigo que solamente aparece cuando un equipo se asoma al abismo y descubre que también allí, exactamente allí, se encuentran las oportunidades más hermosas. Es el primer cruce entre ambos conjuntos en el viejo continente, un choque que llega con los nervios tensos, los pulmones abiertos y el pulso acelerado después de que el conjunto merengue se impusiera por 1-0 a la Real Sociedad en la Liga F Moeve para colocarse segundo en España, justo detrás del Barcelona, como si el campeonato doméstico fuera, en realidad, una antesala emocional de lo que se avecina en Europa.
No hay demasiados precedentes que puedan empujar a encontrar certezas, apenas un eco lejano de un duelo alemán-español reciente que sirve para medir la temperatura competitiva del Madrid en estas noches continentales: la única experiencia previa frente a un rival alemán se produjo precisamente esta temporada, cuando las blancas superaron al Eintracht Frankfurt con un 1-2 fuera de casa y un 3-0 rotundo en el Di Stéfano. Aquella eliminatoria, con aroma a advertencia y a madurez competitiva, dejó la sensación de que el Madrid había aprendido, por fin, a dominar los pequeños detalles que en Europa separan a los valientes de los que acaban lamentando haber llegado tarde a su propio destino.
Pero delante estará un gigante herido, un coloso con cicatrices europeas: el Wolfsburg. Un club que ganó sus primeros siete partidos contra equipos españoles, que llegó a imponer respeto casi por inercia, pero que después perdió cuatro de los últimos cinco (con solo una victoria en ese tramo), incluidos los tres últimos. Un equipo que fue eliminado la temporada pasada en cuartos de final por el Barcelona, con una doble exhibición azulgrana (1-4 en Alemania, 6-1 en España), y que ya venía de caer también ante las catalanas por 3-2 en la final de 2023, en aquella ocasión marcada por un segundo tiempo de remontada que quedará escrito para siempre en la memoria del fútbol europeo. Y si eso fuera poco, los alemanes también arrastran una derrota dolorosa en la final de 2020 contra el Lyon (1-3) en el Reale Arena, un estadio español que ya forma parte de su geografía emocional más amarga. Europa, para el Wolfsburg, ha sido un viaje de grandeza, sí, pero también de obstinación, de advertencias constantes sobre lo que implica competir contra los grandes clubes de España.
España… ese territorio que durante años respetaron desde la distancia. El Wolfsburg ganó sus tres primeros partidos oficiales en suelo español sin encajar un solo gol. Una máquina. Una fortaleza. Una estructura que parecía no romperse jamás… hasta que empezó a hacerlo. Porque en sus dos visitas más recientes, los alemanes encajaron once goles, once, una cifra que habla de una fuga emocional y deportiva que aún intentan reparar. Y el destino, tan cruel como poético, quiere que sea precisamente el Real Madrid quien aparezca ahora en su camino, un equipo que atraviesa uno de sus momentos más sólidos desde su creación, que alcanzó los cuartos de final la temporada pasada por primera vez desde su debut en 2021/22, cayendo ante el campeón Arsenal (2-0 en casa, 3-0 fuera), tras clasificarse en un grupo con Chelsea, Twente y Celtic. El Madrid, que lleva cuatro años consecutivos superando la fase de clasificación y que este curso volvió a hacerlo derrotando al Frankfurt con un global de 5-1, llega a este duelo con la convicción serena de quien ha aprendido a sufrir, a resistir y a competir de verdad.
Pero enfrente, como un coloso que se niega a desaparecer, está el Wolfsburg. Dos veces campeón de Europa. Dos veces verdugo del Lyon en finales consecutivas. Una institución que ha llegado a seis finales y que ha estado presente en doce de las últimas trece fases de cuartos de final de la competición. Un club que cargó durante años con la etiqueta de inevitable y que sigue siendo, incluso con sus recientes tropiezos, uno de los rivales más difíciles de doblegar en el continente. La temporada pasada también cayó ante el Barcelona (1-4 y 6-1) después de clasificarse segundo por detrás del Lyon y superar a la Roma y al Galatasaray con una solvencia casi matemática.
Y aun así, y quizá por eso mismo, el momento es extraordinario. Porque llega en un tramo del calendario en el que el Real Madrid solo ha perdido uno de sus últimos ocho partidos europeos en casa (seis victorias y un empate), porque este equipo ha marcado en sus últimos diez partidos de fase de grupos o fase liga —el más reciente en la derrota por 2-1 ante el Arsenal— y porque Caroline Weir, si las molestias lo permiten, atraviesa una forma goleadora imperial con cinco tantos en sus últimos cinco encuentros europeos. Porque el Madrid sabe que en el Di Stéfano, especialmente en estas noches, el aire pesa distinto, vibra distinto, ruge distinto.
El Wolfsburgo, por su parte, llega con una ráfaga ofensiva que asusta: tras vencer 5-2 al Manchester United, acumula seis victorias en sus últimos ocho partidos de fase liga, marcando cuatro o más goles en cinco de ellos. Lineth Beerensteyn, su agitadora, su futbolista de gasolina infinita, ha marcado en sus últimos tres encuentros europeos, cuatro goles que la convierten en una amenaza constante en zonas donde el Madrid deberá ser quirúrgico para no desangrarse. Y aun así, el equipo alemán tampoco llega en su mejor tramo físico. La persecución al Bayern en Bundesliga les exprime, y la exigencia europea les obliga a gestionar energías en un momento de desgaste inevitable.
El Real Madrid, mientras tanto, afronta el duelo todavía pendiente del estado físico de Weir, Keukelaar y Bruun, tres piezas que podrían modificar por completo el plan de Pau Quesada, en un tramo del curso donde cada ausencia pesa como si fuesen dos. El técnico lo sabe y lo asume con naturalidad competitiva: en Europa no gana el que llega más fresco, sino el que interpreta mejor el contexto. El que es capaz de sufrir cuando toca y acelerar cuando encuentra una grieta. “Buscamos ganar para adelantarlas en la clasificación con el apoyo de nuestra afición. El Wolfsburgo es uno de los mejores equipos de Europa y el partido será muy agresivo; tendremos que igualar su nivel”, decía Quesada en la previa, como quien entiende que está ante un partido que no se juega únicamente con piernas, sino con personalidad.
Sara Däbritz, voz templada del vestuario y conocedora de la élite alemana como pocas, reforzaba el mensaje: “Estamos muy motivadas; siempre es especial jugar la Champions y más aún en casa. Sabemos que tienen mucha experiencia internacional y grandes cualidades, especialmente con balón, en transiciones y en el área. Debemos estar sólidas, organizadas y concentradas desde el primer minuto. Queremos disfrutar y ganar el partido”. Un mensaje que no es solo un discurso, sino una declaración emocional de un equipo que sabe que Europa no regala nada y que cada noche como esta es un examen final.
El partido llega en el momento más delicado, más afilado y más decisivo de la fase liga. Con el Madrid sumando 7 puntos tras el empate ante Paris FC, con el Wolfsburg navegando en 9 unidades tras vencer a PSG, Vålerenga y Manchester United, y caer solo frente a Lyon, la clasificación se siente como un cable tensado entre dos precipicios: cada paso importa, cada error se paga, cada impulso puede ser definitivo. Y en este escenario, bajo la luz blanca del Di Stéfano, con la afición afilando la garganta y el equipo sosteniendo una identidad cada vez más reconocible —agresivo en la presión, dinámico con balón, intenso en las transiciones— aparece una noche que no es una noche cualquiera.
Es una noche que puede corregir un tropiezo. Es una noche que puede encender un tramo final heroico. Es una noche que puede colocarlo todo patas arriba o, quizá, puede reafirmar que este Real Madrid ya está preparado para discutir el lugar que quiere ocupar en Europa.
Una noche que no solo define un resultado: define una ambición.
◼️ El elenco de Viti se encuentra a un paso de un momento histórico en la UEFA Women’s Champions League. Con una nueva victoria ante el Bayern de Múnich, las rojiblancas podrían asegurar su clasificación para los playoffs, sirviéndole también un empate.
La matemática europea nunca fue tan apasionante, y el Centro Deportivo Alcalá de Henares se prepara para vivir una noche que podría quedar grabada en la memoria de la afición colchonera como un auténtico hito.
El Atlético de Madrid, dos veces campeón de la Copa de la Reina Iberdrola y tres veces ganador de la Primera División Femenina, se encuentra al borde de una página histórica en su todavía joven pero ya gloriosa trayectoria europea. La gesta que se dibuja en el horizonte del Wanda Metropolitano y de la UEFA Women’s Champions League está tan cerca como intensa es la emoción que envuelve a sus jugadoras, cuerpo técnico y aficionados. Con un solo triunfo ante el Bayern de Múnich, el equipo colchonero podría abrir las puertas de los playoffs del torneo más prestigioso del continente, un premio al esfuerzo sostenido, al carácter forjado en la adversidad y a la mentalidad ganadora que define a un club acostumbrado a desafiar las expectativas.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) December 8, 2025
La ecuación no es sencilla, porque la UEFA Women’s Champions League 2025-2026 no regala nada, y la matemática europea exige que, además de vencer al gigante alemán, el Olympique Lyon no sume ante el Vålerenga, Twente, Benfica, Roma, St. Pölten y PSG no alcancen los 9 puntos que podrían comprometer la clasificación.
Cada variable, cada resultado, cada gol y cada parada se convierte en un latido del corazón colectivo rojiblanco, en un instante que podría marcar la historia del club.
Desde la llegada de este proyecto a la élite continental, el Atlético de Madrid ha demostrado que no hay obstáculo demasiado grande ni marcador demasiado adverso que pueda quebrar su espíritu. Las rojiblancas han crecido partido a partido, temporada a temporada, aprendiendo de cada tropiezo y celebrando cada victoria como un escalón hacia la excelencia. Este contexto europeo no es solo una prueba de habilidad y talento; es un examen de resiliencia, de concentración y de ambición. El Bayern, un equipo curtido en la élite alemana y europea, espera como rival de turno, pero el Atlético se presenta con la combinación de juventud, experiencia y hambre que ha definido sus mejores noches. Las jugadoras saben que no es solo un partido: es la oportunidad de escribir un capítulo épico, de confirmar que España no solo está en el mapa del fútbol femenino mundial, sino que tiene representación de elite capaz de medirse y superar a los gigantes históricos del continente.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) December 8, 2025
Europa aguarda. La UEFA Women’s Champions League encara la quinta jornada con un ruido eléctrico, vibrante, casi ancestral: el murmullo de una competición que no perdona, que no entiende de medias tintas, que exige carácter, ambición y una convicción férrea en los momentos decisivos.
Y es precisamente en ese cruce de caminos donde aparece el Atlético de Madrid, con seis puntos conquistados en cuatro batallas y una realidad cristalina: si el equipo rojiblanco gana o empata en la quinta jornada de la Copa de Europa estará matemáticamente en los playoff de la UEFA Women’s Champions League.
Lo inevitable adquiere forma de epopeya. No es solo una jornada: es una frontera. Un umbral. Una declaración de supervivencia y autoridad en la élite continental.
La clasificación actual después de haber ganado por goleada en los Países Bajos dibujó un mapa salvaje donde cada punto es oro y cada detalle puede convertirse en sentencia. Con un formato revolucionado —18 equipos en una liga condensada y cruel, donde solo los cuatro primeros acceden directamente a cuartos y del quinto al duodécimo se juega el playoff más exigente que se recuerda— la Women’s Champions League ha elevado su nivel como jamás se había visto.
En este terreno, la posición del Atlético es admirable: noveno, con 6 puntos, por delante de gigantes históricos que siguen peleando por el aire (Arsenal, Vålerenga, Roma, PSG). Por encima, una maraña tensa de clubes que oscilan entre los 7 y 9 puntos. Por debajo, un abismo que se abre para todas las que no logren sostener el pulso.
Pero el dato clave es mucho más contundente y, a la vez, glorioso: con una victoria o un empate en la quinta jornada, el Atlético no solo seguiría con vida: aseguraría matemáticamente un puesto entre las 12 mejores de Europa, algo que les daría un billete para seguir peleando por el trofeo más importante a nivel de clubes .
Con los números en la mano, el escenario es tan nítido como majestuoso: • Si el Atlético gana al Bayern de Múnich llegará a 9 puntos.
Solo 4 equipos por debajo podrían alcanzar más que esa cifra en el mejor de los casos. Top-12 asegurado. Playoff sellado. Pase europeo garantizado. • Si el Atlético empata → llegará a 7 puntos. Solo 5 equipos podrían rebasar esa marca. También asegura matemáticamente el playoff. • Si el Atlético pierde → 9 equipos podrían todavía superarlo. Sería necesario esperar a la MD6 y depender de otros resultados.
Pero la magia está en lo anterior: no depende de nadie más, Solo depende de sí mismo y está en situación muy buena para sacar a relucir el escudo.
El Atlético se juega, en esencia, su lugar en el tablero europeo que quiere construir. Desde la tenacidad de los partidos grandes hasta la irrupción de nuevas líderes dentro del vestuario, pasando por una temporada marcada por fases de personalidad, presión adelantada y determinación competitiva, el equipo de la capital ha demostrado que su ADN es resistente al miedo.
Europa observa atenta y el conjunto rojiblanco está a punto de responder.
La quinta jornada es más que un partido, es un manifiesto: “Estamos aquí, seguimos aquí, y queremos más”.
Y no se trata únicamente de clasificarse. No se trata de avanzar. Se trata de asentar una identidad. La de un club que, pese a todos los desafíos de los últimos años, sigue siendo una referencia continental. Un club que ya sabe lo que es superar límites. Un club que no se conforma, jamás lo ha hecho.
Desde el séptimo hasta el decimotercer puesto la distancia es microscópica: entre los 7 puntos del Real Madrid y los 4 de Vålerenga apenas hay margen para respirar. Arsenal, OH Leuven, Paris FC… todos pelean por el mismo sueño.
Pero hay una diferencia esencial: ninguno depende de sí mismo de manera tan directa como el Atlético de Madrid.
Los números lo han puesto todo sobre la mesa y el destino, en sus botas.
La Women’s Champions League no es un territorio amable. Es una carrera brutal hacia la excelencia. Pero pocas veces una situación se presenta con una simbología tan poderosa: dos resultados posibles (victoria o empate) equivalen a la clasificación matemática. Dos resultados que representan dos formas de firmar la misma sentencia: seguimos, avanzamos, persistimos.
Lo que está en juego no es solo un playoff. Lo que está en juego es la percepción de Europa sobre lo que significa competir contra el Atlético.
Una victoria sería un golpe de autoridad. Un empate sería una declaración de madurez. Una derrota, sin embargo, prolongaría la incertidumbre, pero nunca la renuncia.
El Atlético de Madrid se acerca a la jornada 5 con la gravedad de los momentos que definen temporadas y, en ocasiones, eras. El fútbol femenino europeo se encuentra en un punto álgido de su historia, con clubes cada vez más fuertes y una competencia feroz. En ese terreno escarpado, aferrado a su espíritu y a su carácter competitivo, el Atlético se prepara para escribir una página más.
Una página que puede ser decisiva. Una página que puede ser inolvidable. Una página que, si el balón rueda con su verdad habitual, llevará un mensaje a toda Europa:
El Atlético está vivo, preparado desde el área técnica por un mister que fue capaz de doblegar por 2-1 al Barcelona en Fuenlabrada en su etapa en el Madrid CFF y que ahora, con mayor exigencia el peso de la entidad, busca dar un paso más y soñar en grande.
(Fuente: UEFA)
Esta gesta no es solo deportiva; es emocional, histórica y simbólica. La posibilidad de jugar los playoffs de la UEFA Women’s Champions League representa el reconocimiento del trabajo de cada jugadora, del cuerpo técnico, de los que gestionan el club y de toda una afición que ha creído incondicionalmente en la visión del Atlético de Madrid .
Cada entrenamiento, cada viaje, cada decisión tomada en el club converge en esta oportunidad que, si se materializa, será recordada como un ejemplo de perseverancia, estrategia y espíritu competitivo. El reloj corre, los rivales se mueven en sus propios escenarios y cada resultado influye en la ecuación final. Y ahí está la esencia del fútbol europeo: un drama, un espectáculo, un desafío intelectual y emocional donde cada cifra cuenta y cada acción puede inclinar la balanza.
En definitiva, el Atlético de Madrid está a un paso de poder gritar al continente que está listo para competir al más alto nivel, que su historia no se mide solo en títulos, sino en gestas, en coraje, en la capacidad de superar lo imposible. La cita con la historia está marcada: vencer al Bayern o rascar un punto , evitaría tener que esperar los resultados adecuados de Lyon, Vålerenga, Twente, Benfica, Roma, St. Pölten y PSG, lo que permitiría afrontar la última jornada a domicilio ante el Olympique con una tranquilidad que nunca está demás.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) December 1, 2025
Porque, como diría Manu López en su estilo inconfundible, esto no es solo fútbol: es pasión, es épica, es la poesía de un Atlético que mira a Europa con ojos de gigante y corazón de guerrero, dispuesto a conquistar cada sueño que se atreve a perseguir.
🟦 La atacante, que fue clave para que España ganara la Nations League, ha disputado los cuatro encuentros de este mes marcando 2 goles y repartiendo 3 asistencias, unos números que llevaron a la nueve a imponerse en la votación que cada 30 días pone en marcha la patronal de Beatriz Álvarez Mesa, con total justicia.
Claudia Pina arrasa en noviembre 🤩 merecido trofeo a Jugadora del Mes 🏆
Claudia Pina es la luz eterna : la catalana conquista el ‘Player of the Month’ de noviembre en una oda a su talento, su impacto y su impronta en la historia del fútbol femenino español para suceder en el palmarés a la jugadora del Bayern de Múnich, Edna Imade, quien está cedida por las teutonas en la Real Sociedad de Fútbol esta temporada.
En un noviembre que ya se escribe en tinta dorada en las crónicas de la Liga F Moeve, Claudia Pina ha sido coronada como la ‘Player of the Month’ de EA SPORTS, en una edición que consolida a la máxima categoría del fútbol femenino español como territorio pionero y vanguardista dentro del universo global de este galardón. La futbolista del FC Barcelona, deslumbrante, decisiva y pura esencia competitiva, se impuso entre las siete nominadas después de un mes estratosférico: goles, asistencias, liderazgo y esa capacidad casi mística para elevar el listón de la excelencia. En el éxtasis de su plenitud deportiva, Pina reclama su trono con la autoridad de quien domina cada detalle del juego y transforma los partidos en relatos inolvidables.
Desde el amanecer del miércoles 26 de noviembre, cuando las votaciones se abrieron al público, el eco del reconocimiento vibraba ya en cada rincón de la Liga F Moeve. EA SPORTS volvía a certificar su apuesta firme, su compromiso decidido y su visión global: desde la temporada pasada, la élite del fútbol femenino español es la primera liga femenina del planeta en integrar este premio mensual, uniéndose así a los grandes colosos masculinos –LALIGA EA SPORTS, Premier League, Serie A, Bundesliga y Ligue 1– en una declaración inequívoca de respeto, igualdad y promoción del talento. Era cuestión de tiempo que la magia de Pina encontrase su reflejo en un galardón concebido para medir números, impacto y trascendencia, esos tres elementos que este mes han orbitado alrededor de una misma camiseta, una misma dorsal, una misma sonrisa: la de la atacante de Moncada y Reixach.
La lista de nominadas parecía un compendio de virtudes, una constelación de figuras destinadas a dejar huella en esta era del fútbol español: Caroline Weir (Real Madrid), una brújula eterna; Fiamma Benítez (Atlético de Madrid), dinamita en espacios reducidos; Inma Gabarro (Sevilla FC), instinto depredador; Ane Azkona (Athletic Club), insistencia y talento; Ainoa Campo (RCD Espanyol), equilibrio y lectura; Carlota Suárez (Costa Adeje Tenerife), la revelación inconformista. Todas brillaron. Pero ninguna iluminó tanto como Claudia Pina.
Sus números en noviembre hablan por sí solos, pero su impacto va más allá del simple conteo estadístico: 287 minutos en cuatro partidos, dos goles —uno al Deportivo Abanca, otro al Levante UD—, tres asistencias, una influencia permanente en la circulación azulgrana y una convicción absoluta para aparecer cuando el juego pedía claridad y cuando la grada exigía respuestas. Y todo esto en apenas un mes de competición. Porque Claudia no compite: trasciende.
A la luz de su temporada, el premio adquiere un significado aún más rotundo: con 9 goles y 4 asistencias en 690 minutos, la catalana no solo lidera la tabla de máximas goleadoras de la Liga F Moeve, sino que se ha convertido en una jugadora total, madurada, exacta, con la sabiduría de quien ya ha escrito capítulos esenciales en la historia reciente del fútbol español.
⚽️ Claudia Pina: La máxima goleadora haciendo el gol
Y el firmamento se completa con su impacto internacional: Pina fue decisiva para que España conquistara su segunda Nations League, anotando un doblete en la final del Metropolitano y proclamándose Bota de Oro con ocho dianas. Una competición para la eternidad, firmada con el descaro de quien nació para los grandes escenarios.
EA SPORTS, en su apuesta inequívoca por el crecimiento del fútbol femenino, recompensó su rendimiento con la mejora de su ítem dentro del juego, un gesto simbólico pero poderoso, que la sitúa al nivel de las grandes estrellas globales. Pina se une así a las dos primeras ganadoras de esta edición inaugural: Luany (septiembre) y Edna Imade (octubre). Tres meses, tres historias, tres pilares de un mismo proyecto: hacer del fútbol femenino un espacio gigantesco, reconocido y universal.
Recibió el premio en un entrenamiento del vigente campeón liguero y subcampeón de Europa, en un gesto íntimo y solemne, una foto destinada a ocupar un marco en la memoria de la competición. Pero faltaba algo. Faltaba la celebración poética, la mirada emocional, el verso que convierte a las futbolistas en mitos.
En cada pase que nace de sus botas,
España dibuja nuevas fronteras.
En cada golpeo que Pina inventa,
la pelota recuerda que también sueña.
Eres vértigo y sosiego,
eres filo que acaricia,
eres brújula que encuentra
el gol que nadie veía.
Eres la pausa que ordena,
la chispa que incendia el día,
la voz que enmudece estadios,
la risa que rompe estadísticas.
Tiene tu juego un lenguaje
que no entiende de concesiones:
si el fútbol es poesía,
tú eres la rima que todos buscan,
la metáfora que siempre aparece.
Este poema, al que hemos llamado “la geografía del talento”, define a la perfección a la de Moncada y Reixach hasta el olimpo de las elegidas.
La embajadora del XBuyer TEAM en la Queens League brilla con luz propia con tan solo 24 años y su legado, que no ha hecho más que empezar a forjarse, puede desafiar al tiempo y el espacio.
Y en esta temporada donde el pulso de la Liga F Moeve late con una intensidad inédita, Claudia Pina se erige como figura monumental, heredera de las líderes pasadas pero, sobre todo, arquitecta de un futuro que se construye desde su talento. Su carrera en la Primera División Femenina, desde que debutara siendo apenas una adolescente, es un mural de crecimiento constante: goles decisivos, asistencias quirúrgicas, liderazgos silenciosos y temporadas donde su influencia va mucho más allá de las estadísticas.
Porque desde su irrupción en la élite, la catalana ha firmado ya decenas de goles, una colección generosa de asistencias, títulos en cascada y una evolución que la ha llevado de promesa precoz a estrella consolidada. No es casualidad que cada año amplíe su registro goleador, que cada curso añada un matiz nuevo a su repertorio. Lo suyo no es una carrera: es una transformación continua, paciente, estratégica, como quien esculpe su propia leyenda con el cincel de la excelencia.
Hoy, con el premio de ‘Player of the Month’ entre las manos, Claudia Pina no solo celebra un mes perfecto: ratifica su crecimiento como una de las futbolistas más determinantes del fútbol europeo, una jugadora capaz de definir partidos, influir en sistemas, inspirar generaciones y convertir la pelota en un puente entre la emoción y la historia.
Y si este noviembre ha sido suyo, es porque la Liga F Moeve entiende que las figuras que cambian el deporte no aparecen cada día. Y porque EA SPORTS reconoce, con inteligencia y justicia, que el fútbol femenino vive una edad de oro donde Pina es faro, estandarte y vértice.
🚨 El Real Madrid CF venció por 1-0 a la Real Sociedad para conquistar la segunda posición de Liga F Moeve, y colocarse a tan solo siete puntos del Fútbol Club Barcelona 🚨
💛 La decimotercera jornada de Liga F Moevearrancó el sábado 6 de diciembre a las 12:00h con dos partidos, el Atlético de Madrid 2 – Sevilla FC 2 y el Deportivo Abanca 2 – Granada CF 0. A las 15:00h fue el turno del FC Barcelona 2 – Costa Adeje Tenerife 0. Por su parte, el RCD Espanyol 2 – Madrid CFF 5 se disputó a las 17:00h. La jornada sabatina se cerró con el Real Madrid CF 1 – Real Sociedad 0 a las 19:00h. El domingo 7 de diciembre también se jugaron dos encuentros a las 12:00h, el Alhama CF ElPozo 0 – FC Badalona Women 1 y el Athletic Club 1 – Levante UD 0, mientras que el fin de semana concluyó a las 16:00h con un duelo directo por la permanencia, el DUX Logroño 0 – SD Eibar 1 en Las Gaunas. Todos los partidos se pudieron ver por DAZN, mientras que el duelo entre el equipo azulgrana y el tinerfeño también se emitIópor Gol Play , TEN TV y 3Cat.
Bajo el cielo frío de diciembre, la Liga F Moeve volvió a levantar a España entera de sus asientos, recordándonos —una vez más— por qué este fútbol, el de ellas, es ya un patrimonio emocional del país. En Alcalá, el Atlético de Madrid y el Sevilla FC abrieron un fin de semana vibrante con un 2-2 que fue puro pulso competitivo, puro relato de resistencia. Raquel Morcillo golpeó primero con la firmeza de quien sabe que cada balón dividido en la élite vale una historia; Rosa Márquez amplió la herida con un disparo que besó el larguero antes de caer como una sentencia. Pero la Liga F nunca se arrodilla ante los guiones fáciles: Amaiur, MVP y corazón en llamas, inició la rebelión con un remate preciso tras el centro de Luany, y el empate llegó en un infortunio sevillista que dejó el duelo vibrando en tablas. El Atleti empujó, soñó con la remontada… pero la tarde tenía otros designios.
En Riazor, donde el viento arrastra memoria y orgullo, el Deportivo Abanca encontró calma, determinación y victoria. Ainhoa Marín, MVP y estandarte, firmó un doblete que sonó a declaración de intenciones. Antes del pitido inicial, Millene Cabral recibió el homenaje por sus 100 partidos, recordándonos que este club crece al ritmo de mujeres que han aprendido a sostenerlo con profesionalidad y carácter. Marín abrió el marcador tras una combinación con la propia Millene, insistiendo hasta transformar un rechace en poesía. Y en la segunda mitad, en un error de la zaga nazarí, volvió a aparecer para sellar un triunfo que sabe a reconstrucción.
A media tarde, el Fútbol Club Barcelona siguió marcando el compás de la competición con un 2-0 ante Costa Adeje Tenerife que reafirma su liderato, pero también la extraordinaria madurez competitiva de un equipo que juega con la responsabilidad de representar a toda una era. Sydney Schertenleib y Paulina Gramaglia encendieron las alarmas culés con dos avisos serios, pero Cata Coll respondió con ese aplomo que ya es parte del imaginario colectivo del fútbol español. Tras intentos de Pajor y un trallazo de Vicky López al palo, el partido pidió revulsivos: entró Esmee Brugts en su partido 100 como azulgrana, pero fue Aïcha Camara —MVP y puro desborde— quien decidió romper la estructura tinerfeña para que Pajor, en el 83, encontrara el camino del gol. Alexia cerró el triunfo con la naturalidad de quien lleva años convirtiendo en rutina lo extraordinario.
El festival de goles llegó en la Dani Jarque, donde el Madrid CFF impuso un 2-5 ante el RCD Espanyol que alimenta sus aspiraciones europeas. Naima García golpeó de inicio, pero Malou Marcetto —MVP apoteósica— igualó, lideró, desequilibró. Antonsdottir remontó de cabeza y Bárbara López y Alba Ruiz ampliaron la ventaja con dos definiciones quirúrgicas. Júlia Guerra intentó sostener la esperanza perica, pero el choque necesitaba una firma memorable: Marcetto la dejó con una vaselina que ya empieza a pedir espacio en los resúmenes de la temporada.
En Valdebebas, el Real Madrid CF se quedó con la segunda plaza con un triunfo medido, sufrido y trabajado ante la Real Sociedad. El Di Stéfano rindió homenaje a las campeonas de la Nations League antes de un partido en el que Mirari avisó, Paula Fernández —MVP y brújula— tomó el volante y Ainhoa Moraza peinó un córner que acabó entrando tras sorprender a la arquera donostiarra. En la segunda mitad, Arola Aparicio y Edna Imade buscaron la igualada, pero Misa, firme como un ancla en mares complicados, sostuvo los tres puntos blancos.
El domingo amaneció con tensión en Alhama, donde el Badalona Women encontró un triunfo agónico en el minuto 89 gracias a Lice Chamorro, MVP y determinación personificada. En un partido repleto de intentos estériles, apareció la paraguaya para hacer suyo un balón suelto y firmar un 0-1 que pesará mucho en la moral de ambos equipos.
En Lezama, el Athletic Club volvió a enseñar su esencia: empuje, orgullo, amor propio. Las bilbaínas vencieron 1-0 al Levante UD con un derechazo de Daniela Agote, MVP, que desatascó un duelo tenso y duro. Tarazona había sostenido milagrosamente al equipo granota, pero el fútbol premió la insistencia de un Athletic que empieza a creer con fuerza en sí mismo.
Y en Las Gaunas, donde el fútbol siempre se juega con alma, el DUX Logroño cayó 0-1 ante un Eibar que supo esperar su momento. Arene Altonaga, con un golpe seco, decidió un encuentro marcado por la emoción previa: las jugadoras armeras saltaron al campo con camisetas en apoyo a Patri Ojeda. El Logroño buscó el empate hasta el último aliento, pero la zaga armera no concedió ni una grieta.
Fue un fin de semana de goles, de gestas pequeñas y grandes, de mujeres que sostienen la competición más emocionante del país con una fortaleza que inspira, emociona y construye. La Liga F Moeve sigue creciendo, sigue latiendo, sigue demostrando —jornada a jornada— que el fútbol femenino es talento, identidad y futuro. Y que en España, ya no hay vuelta atrás: este es su momento, este es su deporte, este es su lugar en la historia.