Categoría: Women’s Champions League

  • Oficial | El reencuentro que vivirá el Atlético en Europa

    (Fuente: UEFA)

    🟧 El conjunto rojiblanco se medirá a una “vieja conocido” por una plaza en cuartos de final.

    El mercado de fichajes empieza a agitarse a nivel internacional y eso va a afectar a la Liga de Campeones Femenina en los nuevos playoffs.

    El Manchester United Women es actualmente cuarto en la WSL (Women’s Super League) con 21 puntos y según determinó el sorteo de la UEFA se enfrentará al Club Atlético de Madrid.

    El conjunto británico ha anunciado oficialmente este sábado, 27 de diciembre de 2025, que ha alcanzado un acuerdo en firme con la franquicia estadounidense del San Diego Wave para el traspaso de Hanna Lundkvist (Suecia, 17 de julio de 2002).

    La joven de 23 años de edad jugó en el conjunto rojiblanco desde 2022 hasta 2024, un lapso temporal que le sirvió a la canterana del AIK Fotboll para vestir la zamarra colchonera durante 41 encuentros de índole oficial incluso llegó a alzar la Copa de la Reina en 2023 ante el Real Madrid.

    La 27 fue reclutada por Óscar Fernández, ex del Madrid CFF, en el mercado invernal de 2021 y debutó en un compromiso de Liga F ante el Villarreal.

    Tras la marcha del técnico del banquillo su protagonismo se fue reduciendo paulatinamente y además fue víctima de una lesión grave antes de la Copa del Mundo 2023 de Australia y Nueva Zelanda.

    La exjugadora del Hammarby IF se mudó a California para jugar como local en el Snapdragon Stadium del San Diego, anteriormente citado.

    Lundkvist ha de ser descrita como una lateral moderna y muy versátil que puede actuar tanto de lateral diestro como en el zurdo sin bajar el rendimiento y sobresale en el césped por su gran lectura táctica y poderío físico en un sistema de cuatro zagueras.

    El equipo de Víctor Martín puede contrarrestar su juego doblando su banda izquierda y si el esférico llega a sus botas realizar una presión coordina, atacando su espalda en las acciones de ataque.

    El reencuentro de la internacional absoluta por Suecia, con la que jugó la pasada Eurocopa de Suiza 2025, volverá a pisar Alcalá de Henares el próximo jueves, 12 de febrero de 2026, a partir de las 21:00 horas en un duelo que emite Disney Plus, al igual que la vuelta en Inglaterra.

    Resulta crucial para el Atlético de Madrid eliminar al United en ese playoff de la UEFA Women’s Champions League para así estar presente en los cuartos de final ante el Bayern de Múnich para acumular puntos en el coeficiente de cara al Mundial de Clubes de 2028.

  • Oficial | LA UEFA ABRE UNA NUEVA ERA: MIL MILLONES DE EUROS PARA QUE EL FÚTBOL FEMENINO DEJE DE PEDIR PERMISO Y EMPIECE A MARCAR EL CAMINO

    (Fuente: Getty Images)

    🔲 Hay anuncios que no solo cambian presupuestos, sino que alteran el pulso de una época. Hay decisiones que no se miden únicamente en cifras, sino en el eco que dejan en generaciones enteras. La UEFA ha anunciado oficialmente que destinará mil millones de euros al fútbol femenino entre 2025 y 2030, y con ese gesto, el máximo organismo del fútbol europeo no solo pone dinero sobre la mesa: pone una declaración de intenciones, una enmienda al pasado y una promesa al futuro. Porque competiciones como la Champions League Femenina y la nueva Europa Cup ya no quieren sobrevivir en los márgenes, quieren ocupar el centro del relato, el lugar que se han ganado en el campo, en las gradas y en la conciencia colectiva del deporte europeo.

    (Fuente: UEFA)

    El anuncio llega como un golpe seco, de esos que obligan a levantar la cabeza y mirar alrededor para comprobar si lo que se ha oído es real.

    Mil millones de euros en cinco años. Una inversión sin precedentes en la historia del fútbol femenino europeo. No es un parche, no es un gesto simbólico, no es una campaña de imagen: es un plan estructural que pretende cambiar la arquitectura misma del fútbol practicado por mujeres en Europa. Infraestructuras, competiciones, formación, visibilidad, profesionalización, sostenibilidad económica, derechos audiovisuales, apoyo a clubes, federaciones y ligas nacionales. Todo cabe dentro de una cifra que, por primera vez, no se pronuncia con miedo, sino con ambición.

    Durante décadas, el fútbol femenino ha vivido en una contradicción permanente: crecía en talento, en nivel competitivo y en interés social, pero lo hacía con recursos mínimos, con estructuras frágiles y con una exposición mediática muy inferior a la que merecía. La UEFA lo sabe. Las federaciones lo saben. Los clubes lo saben. Y, sobre todo, lo saben las futbolistas, que han sido las grandes arquitectas de este crecimiento a pulso, sosteniendo el edificio con su rendimiento mientras los cimientos financieros se construían lentamente. Este anuncio no borra el pasado, pero sí reconoce que el presente exige otra velocidad y que el futuro no puede seguir esperando.

    La Champions League Femenina es el mejor ejemplo de esa tensión entre lo que el torneo es y lo que aún puede llegar a ser. En los últimos años, la competición ha ofrecido partidos memorables, estadios llenos, audiencias crecientes y una narrativa deportiva de altísimo nivel.

    Equipos históricos y proyectos emergentes han elevado el listón competitivo, han creado rivalidades reconocibles y han consolidado figuras que ya forman parte del imaginario del fútbol europeo. Sin embargo, ese crecimiento se ha producido muchas veces pese a las limitaciones estructurales, no gracias a su ausencia. La inversión anunciada por la UEFA pretende cerrar esa brecha: convertir la excelencia deportiva en un producto sólido, sostenible y globalmente reconocible.

    La nueva Europa Cup, llamada a convertirse en el segundo gran torneo continental de clubes, aparece en este contexto como una pieza clave. No se trata solo de añadir una competición al calendario, sino de ampliar el ecosistema competitivo, de ofrecer más oportunidades deportivas a más clubes, de generar ingresos, experiencias internacionales y visibilidad para proyectos que hasta ahora quedaban fuera del gran foco europeo. La apuesta económica de la UEFA reconoce que el crecimiento del fútbol femenino no puede depender únicamente de la élite más alta, sino que necesita una base amplia, diversa y competitiva que alimente todo el sistema.

    Esta cuantía es, en realidad, una inversión en credibilidad. Durante años, el discurso institucional ha hablado de igualdad, de impulso, de compromiso. Ahora ese discurso se traduce en números, en planes, en calendarios y en responsabilidades. Porque invertir es también comprometerse a gestionar bien, a distribuir con criterio, a evaluar resultados y a corregir errores. La UEFA se coloca así en una posición de liderazgo que ya no admite medias tintas: el fútbol femenino europeo entra en una fase en la que ya no basta con crecer, hay que consolidar, profesionalizar y proteger lo construido.

    El impacto de esta decisión se sentirá en múltiples niveles. En los clubes, que podrán planificar a medio y largo plazo con mayor seguridad económica, invertir en estructuras profesionales, mejorar condiciones laborales, retener talento y atraer nuevas generaciones de futbolistas. En las ligas nacionales, que recibirán un impulso indirecto pero decisivo, elevando el nivel competitivo interno y reforzando su atractivo comercial. En las federaciones, que tendrán más herramientas para desarrollar el fútbol base, la formación de entrenadoras y entrenadores, árbitras y personal especializado. Y, por supuesto, en las futbolistas, que verán cómo su carrera deportiva se asienta sobre bases más sólidas y dignas.

    Pero hay algo aún más profundo que el dinero no puede medir del todo: el cambio de percepción. Cuando el máximo organismo del fútbol europeo decide destinar una cifra histórica al fútbol femenino, está enviando un mensaje claro a patrocinadores, medios de comunicación, instituciones y sociedad en general. Está diciendo que este fútbol no es una promesa futura, sino una realidad presente; que no es un complemento, sino una parte esencial del ecosistema futbolístico; que no necesita compararse constantemente con el fútbol masculino para justificar su existencia, porque tiene valor propio, identidad propia y un recorrido que merece ser contado con la misma ambición.

    En este punto, la visibilidad se convierte en un eje central. No basta con que existan grandes partidos si no se cuentan bien, si no se emiten en horarios dignos, si no se analizan con rigor, si no se narran con emoción y contexto. La inversión de la UEFA apunta también a ese territorio intangible pero decisivo: el relato. El fútbol femenino necesita cámaras, micrófonos, periodistas especializados, producción de calidad y espacios de análisis que lo traten con la seriedad que exige el alto rendimiento. Porque cuando el relato acompaña al juego, el crecimiento se multiplica.

    El anuncio llega, además, en un momento clave para el fútbol femenino europeo, tras años de torneos internacionales que han marcado un antes y un después en términos de audiencias, asistencia a estadios y conversación social. El público ha respondido. Las niñas y adolescentes han encontrado referentes. Los clubes han entendido que invertir en fútbol femenino no es una carga, sino una oportunidad deportiva y de marca. La UEFA recoge ahora todo ese impulso y lo convierte en un plan estructurado que aspira a que este crecimiento no sea una ola pasajera, sino una marea constante.

    Desde una perspectiva histórica, este compromiso económico marca un punto de inflexión comparable a los grandes momentos fundacionales del fútbol europeo moderno. Así como en su día la creación y expansión de las competiciones continentales masculinas redefinió el mapa del fútbol, esta inversión tiene el potencial de redefinir el lugar del fútbol femenino en la estructura deportiva y cultural de Europa. No se trata solo de igualar cifras, sino de corregir décadas de infrafinanciación y de acelerar procesos que, de otro modo, tardarían generaciones en completarse.

    El reto, ahora, es inmenso. Porque invertir también implica responsabilidad. Habrá que decidir cómo se distribuyen los recursos, qué proyectos se priorizan, cómo se garantiza que el crecimiento sea equilibrado y no genere nuevas desigualdades internas. Habrá que vigilar que el dinero llegue a donde tiene que llegar, que no se quede en la superficie, que se traduzca en mejores condiciones reales para quienes sostienen el fútbol femenino día a día. Y habrá que hacerlo con transparencia, con diálogo constante con clubes, ligas, futbolistas y agentes del sector.

    En este escenario, la Champions League Femenina se perfila como el gran escaparate, pero también como el laboratorio donde se medirán los resultados de esta apuesta. Más partidos de alto nivel, mayor competitividad entre ligas, estadios más grandes, premios económicos más elevados, producción audiovisual de primer nivel. Todo ello contribuirá a que el torneo no solo crezca en prestigio, sino que se consolide como una referencia global del fútbol de clubes. La Europa Cup, por su parte, tendrá la misión de democratizar ese crecimiento, de abrir puertas, de ofrecer experiencias europeas a proyectos que hasta ahora miraban la élite desde lejos.

    Este anuncio también interpela directamente a los medios de comunicación. Porque una inversión de esta magnitud exige una cobertura acorde.

    Exige análisis, seguimiento, memoria histórica y mirada crítica. Exige contar no solo los resultados, sino los procesos. Exige explicar por qué este dinero importa, qué cambia, qué se espera y qué se debe exigir. El fútbol femenino ya no puede ser tratado como una noticia puntual o como un fenómeno anecdótico: forma parte de la agenda central del deporte europeo.

    Hay, además, una dimensión simbólica que no puede pasarse por alto. Durante mucho tiempo, las futbolistas han escuchado que “todavía no es rentable”, que “hay que ir poco a poco”, que “no se puede forzar el crecimiento”. La UEFA, con este anuncio, responde de forma contundente: el crecimiento no solo es posible, es necesario. Y para que sea sostenible, hay que invertir de verdad. No cuando todo esté hecho, sino precisamente para que pueda hacerse.

    El periodo 2025-2030 se convierte así en una ventana histórica. Cinco años que pueden redefinir estructuras, acelerar procesos y consolidar un modelo que sirva de referencia global. Europa asume el liderazgo, consciente de que el fútbol femenino es uno de los espacios de mayor potencial de crecimiento del deporte en las próximas décadas. No solo en términos económicos, sino en valores, en diversidad, en impacto social y en conexión con nuevas audiencias.

    En el fondo, este anuncio habla de algo más que fútbol. Habla de oportunidades, de reconocimiento, de justicia deportiva. Habla de niñas que hoy empiezan a jugar sabiendo que existe un camino real, profesional y valorado. Habla de clubes que pueden soñar sin miedo a la precariedad. Habla de una Europa futbolística que decide mirarse al espejo y apostar por todo su talento, no solo por una parte.

    Como diría “El Partido de Manu”, este no es un final feliz, es un comienzo exigente. El dinero no marca goles, no gana títulos, no llena estadios por sí solo.

    Pero crea el contexto para que todo eso ocurra. La UEFA ha puesto las cartas sobre la mesa. Ha dicho, alto y claro, que el fútbol femenino merece más visibilidad, más oportunidades y más progreso. Ahora empieza el partido de verdad: el de convertir un billón de euros en un legado que no se mida solo en balances, sino en historia.

    (Fuente: Getty imágenes)
  • Oficial | La UEFA agenda los playoffs de la Women’s Champions League

    Los nuevos play-offs eliminatorios de la UEFA Women’s Champions League, que se disputarán los días 11/12 y 18/19 de febrero, contarán con la participación de los equipos que terminaron entre el quinto y el duodécimo puesto en la fase liga. Éstos competirán por unirse a los cuatro mejor clasificados en los cuartos de final

    La UEFA Women’s Champions League ha decidido cambiar el paso de la historia. Lo ha hecho sin estridencias, sin fuegos artificiales innecesarios, pero con una decisión que marca época: por primera vez, la máxima competición continental femenina se asoma a unos playoffs que no existían hasta ahora, un territorio nuevo, inexplorado, diseñado para elevar la exigencia, para romper inercias y para obligar a los grandes clubes del continente a mirarse al espejo antes de alcanzar los cuartos de final. Y en ese espejo, inevitablemente, aparece la Liga F Moeve.

    Aparece España. Aparecen dos escudos que ya conocen lo que es competir en Europa, sufrirla, soñarla y defenderla con orgullo: el Atlético de Madrid y el Real Madrid Club de Fútbol.

    El 23 de diciembre de 2025 queda ya marcado en el calendario como el día en el que la UEFA puso fecha y hora al nuevo umbral de su competición reina. No es una fecha cualquiera. Es la confirmación de que el proyecto avanza, de que el torneo crece y de que la igualdad competitiva exige nuevos filtros. El Atlético de Madrid, undécimo clasificado en la fase de liga, y el Real Madrid, séptimo tras una primera ronda de Copa de Europa que le dejó con un sabor agridulce, quedaron emparejados en un playoff que no entiende de pasados, sino de presentes. Dos caminos distintos, dos realidades diferentes, pero un mismo objetivo: seguir vivos en Europa cuando febrero vuelva a teñirse de noches largas, himnos solemnes y miradas que pesan más que las piernas.

    El Atlético de Madrid llega a este cruce con la memoria llena de cicatrices europeas. Porque el Atlético ha aprendido a competir en Europa desde el dolor, desde la resistencia, desde esa identidad rojiblanca que no distingue entre géneros ni categorías. Undécimo en la fase de liga, sí, pero con la sensación de que el equipo nunca dejó de competir, de que cada punto fue una batalla y de que cada partido dejó un aprendizaje. El nuevo formato no perdona errores, pero tampoco niega segundas oportunidades. Y el Atlético se ha ganado la suya frente a un rival de peso histórico, mediático y futbolístico: el Manchester United.

    El jueves 12 de febrero de 2026, a las 21:00 horas peninsulares, el fútbol femenino europeo regresará a uno de esos escenarios que saben a tradición reciente, a proyecto firme, a casa adoptiva que se convierte en fortaleza.

    El C.D. Alcalá de Henares será testigo del primer acto de una eliminatoria que promete tensión, ritmo y una narrativa de ida y vuelta que solo la Champions sabe construir. Atlético de Madrid contra Manchester United. España contra Inglaterra. La Liga F Moeve frente a la Women’s Super League. Dos escuelas, dos formas de entender el juego, dos maneras de sentir la presión.

    El Manchester United no necesita presentación. Su escudo pesa en cualquier competición, también en la femenina, donde el proyecto ha crecido con ambición, inversión y una identidad cada vez más reconocible.

    Llegará a Alcalá con la etiqueta de favorito para algunos, con la obligación implícita de su historia y con la certeza de que enfrente tendrá a un Atlético que no negocia el esfuerzo, que entiende los partidos como relatos de supervivencia y que sabe que Europa no se gana, se pelea. Disney Plus será la ventana desde la que millones de espectadores podrán asomarse a este nuevo capítulo continental, confirmando también el salto audiovisual de una competición que ya no se esconde, que reclama su espacio en prime time, que exige atención y respeto.

    Siete días después, el jueves 19 de febrero de 2026, también a las 21:00 horas, la eliminatoria viajará a Inglaterra para resolverse en el Leigh Sports Village, un estadio que ya ha vivido noches europeas intensas y que pondrá a prueba la madurez competitiva del Atlético. Será allí, lejos de casa, donde se decidan los detalles, donde el fútbol se vuelva más mental que físico, donde cada saque de esquina, cada transición y cada error se pague con intereses. La vuelta no entiende de excusas. La vuelta es el lugar donde se caen las máscaras y donde solo queda la verdad del marcador.

    Paralelamente, el Real Madrid Club de Fútbol transita su propio camino europeo con una mezcla de ambición y exigencia permanente.

    Séptimo en la fase inicial, el conjunto blanco se quedó a las puertas del acceso directo a cuartos tras no pasar del empate en los Países Bajos ante el Twente, un 1-1 que resonó como un aviso: en Europa no basta con competir bien, hay que cerrar partidos. El nuevo formato no perdona la falta de colmillo. Y el Real Madrid, acostumbrado históricamente a que la Champions sea su territorio natural, afronta este playoff como una prueba de carácter.

    El rival no es menor. El París F.C. representa esa nueva ola del fútbol femenino francés que ya no vive a la sombra del Olympique de Lyon o del PSG. Es un equipo trabajado, intenso, tácticamente sólido y con una identidad clara. El miércoles 11 de febrero de 2026, a las 21:00 horas, el Stade Charléty abrirá sus puertas para recibir la ida de una eliminatoria que se intuye tan cerrada como apasionante. París F.C. contra Real Madrid. Francia contra España. Dos ligas que llevan años marcando el paso en Europa y que ahora se miran de frente en un cruce sin red.

    Disney Plus volverá a ser el canal que acerque esta historia a los hogares, consolidando una narrativa audiovisual que acompaña al crecimiento del fútbol femenino. El Real Madrid sabe que Charléty no será un escenario sencillo. La presión ambiental, el ritmo del rival y la necesidad de gestionar los tiempos del partido exigirán una versión madura, inteligente y contundente. Porque en Europa, y más aún en un playoff, no hay margen para la especulación prolongada.

    La vuelta, programada para el miércoles 18 de febrero, a las 18:45 horas, trasladará la resolución al Alfredo Di Stéfano. Un horario distinto, una atmósfera diferente, pero la misma tensión máxima. El Real Madrid se reencontrará con su afición en un partido que puede marcar un antes y un después en su recorrido continental. Porque avanzar a cuartos no es solo un objetivo deportivo; es una declaración de intenciones. Es decirle a Europa que el proyecto está listo para competir con cualquiera, en cualquier contexto y bajo cualquier formato.

    Este nuevo playoff no es un simple añadido al calendario. Es una declaración de principios de la UEFA. Es la constatación de que la Champions femenina ha alcanzado un punto de madurez que exige más competitividad, más emoción y más noches decisivas. Y en ese escenario, la Liga F Moeve no solo está presente, sino que es protagonista. Dos de sus tres representantes afrontan este reto con la responsabilidad de defender una liga que ha crecido en talento, en visibilidad y en exigencia interna.

    No es casualidad que Atlético y Real Madrid estén aquí. Ambos han construido proyectos sólidos, con identidades definidas y con la experiencia suficiente para entender que Europa no se improvisa. Cada entrenamiento, cada viaje, cada ajuste táctico cobra sentido en febrero, cuando el frío aprieta y los sueños se miden en noventa minutos. El fútbol femenino español ya no pide permiso. Compite, discute y se planta en los grandes escenarios con la convicción de quien sabe que pertenece a este nivel.

    Febrero volverá a ser ese mes en el que el calendario se convierte en un mapa emocional. Alcalá de Henares, Leigh, París y Valdebebas quedarán unidos por un hilo invisible de tensión competitiva. Cuatro partidos que condensan meses de trabajo, años de crecimiento y décadas de lucha por un espacio propio. Cuatro noches que pueden definir temporadas enteras. Cuatro oportunidades para que la Champions vuelva a recordarnos por qué es la competición que todas quieren jugar y que solo unas pocas saben soportar.

    Y cuando suene el himno, cuando las cámaras enfoquen los rostros concentrados, cuando el balón eche a rodar y el silencio previo se rompa con el primer pase, volveremos a entenderlo todo. Entenderemos que este playoff no es un obstáculo, sino un privilegio. Que estar aquí ya es un mérito, pero que avanzar es una necesidad. Que la historia no se escribe con nombres, sino con partidos. Y que la UEFA Women’s Champions League, una vez más, regresa para quedarse en nuestras noches, en nuestras conversaciones y en nuestra memoria.

    Porque Europa no espera. Europa exige. Europa pone a prueba.

    Y cuando febrero llame a la puerta, solo quedará una pregunta en el aire, suspendida entre el césped y la grada: ¿quién está preparado para seguir soñando?

    Partidos |

    🗓️ Jueves, 12 de febrero de 2026

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    ✨ Atlético vs Manchester United ✨

    📺 Disney +

    🏟️ C.D. Alcalá de Henares

    🗓️ Jueves, 19 de febrero de 2026

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    ✨Manchester United 🆚 Atlético ✨

    📺 Disney Plus

    🏟️ Leigh Sports Village

    🔥 París F.C. 🆚 Real Madrid 🔥

    📅 Miércoles, 11 de febrero de 2026

    ⏰ 21:00 horas

    📺 Disney Plus

    🏟️ Stade Charléty

    ✨Vuelta ✨

    🔥Real Madrid 🆚 París F.C.🔥

    🗓️ Miércoles, 18 de febrero de 2025

    ⏰ 18:45 horas

    📺 Disney Plus

    🏟️ Alfredo Di Stéfano

    Información que puede ser de utilidad:

    Cuando el fútbol femenino europeo dio su salto definitivo, cuando dejó de ser un susurro entre aficionados y se convirtió en estruendo en las grandes plazas del continente, algo más cambió en nuestras vidas: la forma en que lo consumimos. Porque la UEFA Women’s Champions League, ese torneo que desde hace décadas había sido patrimonio de batallas épicas y narrativas inolvidables, ya no se ve desde un sofá cualquiera, ya no se escucha desde una radio en el bar de la esquina ni se disfruta sin más como si fuera un bonus del fin de semana. Hoy, en pleno 2025, el regreso de la UEFA, el formato expandido, las nuevas eliminatorias, los playoffs inéditos, y las noches que llaman a fiebre continental ya tienen dueño audiovisual en España: Disney Plus. Una plataforma que, como una especie de guardián digital de estos tiempos, ha firmado con la UEFA un acuerdo para acompañar la competición hasta 2030. Y lo ha hecho no como un mero proveedor de imágenes, sino como el testigo y el transmisor de la historia en movimiento de un torneo que crece con cada pase, cada llegada, cada salvada en la línea. 

    Pero la pregunta que late en el corazón de cualquier aficionado que ha visto cómo este torneo se convierte en obsesión es inevitable: ¿cuánto cuesta una suscripción a Disney Plus en España si quiero ver —sin perderme un solo detalle— la UEFA Women’s Champions League? No es una pregunta trivial. Es la pregunta de millones que han comprendido que el fútbol ya no se mira casualmente, sino con el pulso firme de quien sabe que cada partido cuenta, que cada eliminatoria puede ser histórica, que cada gol puede definir una temporada entera de emociones, aspiraciones y sueños colectivos.

    La respuesta, como todo lo grande, no se reduce a un número sencillo y rápido. Porque Disney Plus ha estructurado sus tarifas en varios niveles, cada uno con ventajas, características y precios que reflejan no solo el contenido que ofrece, sino la manera en que queremos verlo y vivirlo en nuestra vida diaria.

    Empecemos por la base, por lo esencial. En España, a partir de otoño de 2025, Disney Plus ha actualizado sus precios con un aumento que se hizo efectivo desde el 1 de octubre de 2025 y que pone a prueba la determinación de muchos aficionados a suscribirse para ver la UEFA Women’s Champions League y el resto de contenidos de su catálogo. Los planes disponibles son tres:

    El plan Estándar con anuncios, que cuesta 6,99 € al mes. Este plan permite disfrutar de la mayoría de contenidos de Disney Plus, incluyendo —cuando se ofrezca en esa modalidad— la retransmisión de fútbol femenino europeo, pero incluye anuncios, presenta calidad de hasta Full HD y permite reproducción en dos dispositivos al mismo tiempo.  El plan Estándar sin anuncios, que tiene un precio de 10,99 € al mes o 109,90 € al año si se opta por la tarjeta anual. Este plan elimina las interrupciones publicitarias y permite descargas en hasta diez dispositivos, además de ofrecer calidad Full HD y sonido envolvente en gran parte del contenido.  El plan Premium, que sube hasta 15,99 € al mes o 159,90 € al año y se convierte en la opción más completa: ofrece reproducción en 4K UHD con HDR, sonido Dolby Atmos, hasta cuatro dispositivos simultáneos, y máximas prestaciones de calidad de imagen y sonido. 

    Estos no son números arbitrarios. Son cifras que reflejan cómo ha evolucionado el mercado del entretenimiento y la forma en que las grandes plataformas estructuran el valor que ofrecen. Para muchos aficionados, el plan con anuncios puede ser suficiente para seguir la UEFA Women’s Champions League sin un salto de presupuesto demasiado grande. Para otros, aquellos que viven intensamente cada partido y quieren comodidad, calidad de imagen superior y cero interrupciones, el plan Premium se convierte en una inversión en su pasión.

    Desde lejos, desde fuera del salón donde se enciende el televisor, puede parecer una decisión técnica, casi matemática: pagar más para tener mejor calidad. Pero para quien ha sentido el silencio previo al saque inicial, quien ha escuchado el silencio del estadio expandirse con cada pase filtrado y cada vez que la portería se queda a oscuras, entonces entiende que no se trata solo de calidad técnica. Se trata de vivir el fútbol con intensidad, de sentirlo como una experiencia completa.

    Una suscripción a Disney Plus no se limita a abrir una puerta a un contenido concreto. Abre un universo: cine, series, documentales, contenidos familiares y, por supuesto, ahora el fútbol femenino europeo más prestigioso hasta, como mínimo, 2030, gracias al acuerdo con la UEFA. 

    No podemos perder de vista que la UEFA Women’s Champions League, en su nueva etapa, es un torneo expansivo, sofisticado y lleno de capas. Ya no hay grupos simples de seis partidos, hay formato liga antes de eliminatorias y, como hemos vivido en la reciente confirmación de emparejamientos, hay playoffs que elevan la tensión y la narrativa competitiva a niveles insospechados. El retorno de clubes como el Atlético de Madrid y el Real Madrid a estas fases decisivas transforma cada encuentro en algo más que un partido: es la encarnación de una cultura futbolística, de una historia colectiva, de una identidad que late con fuerza en millones de aficionados. Y la plataforma que tiene los derechos oficiales en España para transmitir esta historia es Disney Plus. 

    Y cuando algo se convierte en relato, en memoria, en alto voltaje emocional, el precio deja de ser un número frío para convertirse en parte de la ecuación personal de cada uno: ¿cuánto vale ver el gol decisivo? ¿Cuánto vale experimentar la remontada? ¿Cuánto vale presenciar el momento en que una jugadora levanta la bola al cielo y piensa en todo lo que ha significado para ella y para su equipo llegar ahí?

    En esencia, eso es lo que están comprando millones de aficionados: no es una suscripción mensual aislada, es acceso a historias humanas, a relatos de superación, a noches que pueden reescribir la historia de un club y de una liga entera.

    Porque si miramos más allá del número, más allá del coste en euros, encontramos un fenómeno cultural. Tenemos una competición que se expande hasta 18 equipos, que cambia de formato para ser más competitiva, más rica en matices, más atractiva para el público global, y que ahora exige no solo atención, sino presencia. Estar ahí, saber cuándo empieza, tener la plataforma activa, anticiparse a cada jornada para sentir la vida que late en cada partido. Eso tiene valor, peso y significado. 

    Y no solo eso. El fútbol femenino europeo —y especialmente esta UEFA Women’s Champions League— no es contenido aislado. Está acompañado de narrativas paralelas: documentales sobre jugadoras, series que relatan el crecimiento del fútbol femenino, análisis previos y posteriores a cada encuentro, entrevistas, debates. Todo ello, compilado en la misma plataforma. Disney Plus no es ya una ventana única de entretenimiento familiar; es un centro de experiencias múltiples donde la Champions se mezcla con otras historias, donde cada suscriptor encuentra su propio modo de vivir todo lo que le importa.

    Para quienes eligen el plan Premium, por ejemplo, la inversión se siente como una elección natural: 16 € al mes para tener acceso no solo a la UEFA Women’s Champions League, sino a un mundo de contenidos en la máxima calidad posible, con la comodidad de ver los partidos en 4K HDR, con sonido que te envuelve y con la posibilidad de estar conectado en varios dispositivos al mismo tiempo. Eso significa que la familia puede ver su serie favorita en una habitación mientras el partido se vive en otra. Eso significa que no hay excusas para perderse nada. 

    Para quienes optan por el plan estándar sin anuncios, la ecuación es diferente: 10,99 € al mes o 109,90 € al año. Aquí también está el fútbol, también está la UEFA Women’s Champions League, también están las grandes noches europeas. Lo que cambia es la manera de vivirlo: sin interrupciones, con descargas disponibles para ver los partidos sin depender de la calidad de internet, con la libertad de organizar tu propio calendario de visionado de manera más flexible. 

    Y para quienes prefieren minimizar el gasto, el plan con anuncios —6,99 € al mes— puede ser suficiente. Sí, hay interrupciones, pero la esencia del espectáculo, las jugadas, los goles, la tensión táctica y la narrativa de cada partido está ahí. Porque el fútbol no pierde impacto por la presencia de comerciales; la emoción sigue intacta, aunque con pausas. 

    Dentro de esa gama de posibilidades, cada suscriptor elige su propio modo de vivir la UEFA Women’s Champions League: algunos lo hacen como ritual, otros como pasión intermitente, otros como acompañamiento familiar. Pero todos están unidos por una misma verdad: esta competición ya no se ve como antes. Antes —hace solo unos años— podíamos reunirnos en un bar con amigos, escuchar el relato en la radio, ver un resumen al día siguiente en internet. Ahora, cada segundo cuenta, cada jugada aparece en tu pantalla en tiempo real, con gráficos, repeticiones, estadísticas, seguimiento integral y una calidad audiovisual que nos acerca más a sentir que estamos en el césped, en la grada, en contacto directo con la historia.

    Disney Plus, con su estructura de precios, ha entendido esa evolución. Ha creado un ecosistema donde el fútbol encuentra un lugar natural entre series, documentales, cine y entretenimiento general. Ha convertido una suscripción en un permiso para entrar a la sala donde se escribe la narrativa del fútbol femenino europeo cada semana. Y al decir “hasta 2030”, ha puesto una línea de tiempo que nos obliga a pensar que esto no es un evento pasajero, ni una moda. Es el futuro inmediato del deporte que amamos, contado con la ambición que merece. 

    Así que, cuando nos enfrentamos a la pregunta “¿cuánto cuesta Disney Plus en España?”, la respuesta no es solo una lista de cifras. Es aceptar que vivimos en una era en la que ver la Champions ya no es un hobby aislado, sino una parte integral de nuestra vida cultural y emocional. Cada euro que pagas es un puente hacia noches épicas, hacia jugadas imposibles, hacia goles que se graban en la memoria colectiva. Es pagar por estar presente, por no perderte nada, por sentir el pulso del fútbol femenino europeo como si tú también fueras parte de ese relato.

    Y si miramos esas cifras con la perspectiva adecuada —los 6,99 € del plan con anuncios, los 10,99 € del plan estándar, los 15,99 € del plan premium— entonces entendemos que no son números fríos, sino costes de entrada a una experiencia que transforma el fútbol en historia vivida. Porque el corazón del aficionado no está en la estadística, sino en la narración: en el momento en que el árbitro pita, en que el balón cruza la línea, en que la cámara enfoca a la jugadora que acaba de marcar, en que la grada explota en celebración, en que sientes un escalofrío porque sabes que estás viendo algo que será recordado.

    Y eso, más que un servicio de streaming, es una invitación a vivir el fútbol con la intensidad que solo puede ofrecer la UEFA Women’s Champions League. Porque el fútbol femenino ya no es complemento. Es primera plana en la historia deportiva europea. Y Disney Plus es la puerta por la que esa historia entra en nuestras casas.

    Aquí puedes suscribirte a Disney Plus |

    https://www.disneyplus.com/es-es?gclsrc=aw.ds&cid=DSS-Search-Google-9594647160-&s_kwcid=AL!8468!3!678934660051!e!!g!!104662294011-904899682795&gad_source=1&gad_campaignid=9594647160&gbraid=0AAAAACzWEUFB7AEMc08KMkSA_Jqbk_2Nt&gclid=CjwKCAiAmKnKBhBrEiwAaqAnZ1vZNNpKJ9XiVwCpJseHpY7p53kJQmI9iNorlhbLkBCFGoFEQbobFxoCFLEQAvD_BwE

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | El camino despejado hacia Oslo para la Liga F Moeve

    (Fuente: UEFA)

    La Liga F Moeve esquiva a los gigantes históricos y sueña con una final española en la Liga de Campeones Femenina.

    La UEFA Women’s Champions League no es solo una competición; es un territorio simbólico donde se mide el poder real del fútbol femenino europeo, donde se enfrentan modelos, inversiones, culturas y memorias. Cada temporada, el sorteo de los play-offs no se limita a ordenar emparejamientos: define recorridos emocionales, activa viejos fantasmas o libera nuevas ambiciones. Y en esta ocasión, el mapa que conduce hasta Oslo 2026 ha dibujado un escenario tan sugerente como histórico para el fútbol español. Porque por primera vez en mucho tiempo, con el cuadro ya definido y las rutas claramente separadas, los tres representantes de la Liga F Moeve —Atlético de Madrid, FC Barcelona y Real Madrid— saben que no se cruzarán con los tres grandes colosos del continente, Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes, hasta una hipotética final. Un dato que no garantiza nada, pero que lo cambia todo.

    La imagen del trofeo emergiendo en el centro del cuadro, con Oslo como destino final, no es solo una postal promocional: es una promesa abierta. Y en esa promesa, España aparece situada en un lado del tablero que permite mirar hacia adelante sin la sombra constante de los gigantes históricos que durante más de una década monopolizaron la cima del fútbol europeo femenino. No es una cuestión de fortuna ni de privilegio artificial. Es el reflejo de un nuevo equilibrio competitivo en el que la Liga F Moeve ya no ocupa un lugar secundario, sino que se sienta en la mesa de los grandes con voz propia.

    Atlético de Madrid, Barcelona y Real Madrid no solo avanzan por caminos distintos, sino que lo hacen compartiendo una misma circunstancia estratégica: Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes quedan relegados al otro lado del cuadro, convertidos en un horizonte lejano que solo aparecería en el último acto, en la gran final. En una competición donde cada cruce puede ser una guerra anticipada, evitar a estos tres gigantes hasta el final supone una diferencia sustancial en términos de desgaste, planificación, confianza y narrativa competitiva. No porque los equipos españoles teman esos enfrentamientos, sino porque el fútbol de élite se decide muchas veces por la gestión del camino, no solo por el destino.

    El F.C. Barcelona llega a este escenario como el referente absoluto del fútbol europeo actual. Campeón, dominador, modelo exportable y equipo que ha redefinido el estándar competitivo de la Champions femenina.

    Para el Barça, evitar a Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes hasta la final no significa alivio emocional, porque este equipo ha aprendido a convivir con la presión máxima, sino una ventaja estructural que le permite administrar su enorme potencial sin verse obligado a sobrevivir antes de tiempo. El Barcelona ya no juega para demostrar que pertenece a la élite; juega para sostener su reinado. Y este cuadro le ofrece un contexto ideal para llegar a Oslo con el tanque lleno, con las piezas clave intactas y con la sensación de que el camino, sin ser sencillo, no exige un desgaste extremo prematuro. El Barça no esquiva rivales: administra su grandeza. Y eso también es poder.

    El Real Madrid, por su parte, vive este sorteo como una oportunidad histórica de acelerar su proceso de consolidación europea. El proyecto blanco ha crecido lejos del ruido, asumiendo derrotas, aprendiendo de ellas y transformando cada experiencia continental en una capa más de madurez competitiva. Evitar a Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes hasta una hipotética final no es un regalo, sino una ventana estratégica que permite al Real Madrid competir desde la progresión y no desde la urgencia. En una competición tan exigente, la posibilidad de avanzar rondas sin enfrentarse de inmediato a los tres grandes imperios históricos ofrece al conjunto blanco algo fundamental: tiempo. Tiempo para creer, para consolidar automatismos, para que la camiseta pese a favor y no en contra. Una semifinal europea ya sería un hito fundacional; una final, un salto de época. Y este cuadro no promete nada, pero sí lo hace posible.

    El Atlético de Madrid completa el tridente español desde un lugar muy distinto, pero igual de significativo. El conjunto rojiblanco es el depositario de la memoria competitiva europea del fútbol femenino español más allá del Barça. Ha sufrido eliminaciones crueles, ha protagonizado gestas inolvidables y ha aprendido a sobrevivir en escenarios hostiles. Para el Atlético, evitar a Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes hasta la final supone algo más que una ventaja táctica: es una liberación simbólica. Significa poder recorrer Europa desde su identidad natural, la del equipo incómodo, competitivo, resistente, sin tener que enfrentarse prematuramente a nombres que muchas veces condicionan más por su historia que por su presente. El Atlético sabe jugar estas eliminatorias.

    Sabe sufrir. Sabe competir. Y este cuadro le permite hacerlo sin la presión de una final anticipada antes de tiempo.

    Mientras tanto, al otro lado del espejo, quedan los tres gigantes que durante años marcaron el pulso de la Champions femenina. El OL Lyonnes, el club más laureado de la historia de la competición, observa ahora el tablero desde una posición menos intimidante.

    Sigue siendo un referente, pero ya no es el monstruo inabordable que parecía eterno. Evitarlo hasta la final significa que su peso histórico no condiciona el trayecto de los equipos españoles, que ya no construyen su relato en función de derrotarlo, sino de llegar al último día con opciones reales. El Chelsea, potencia económica y obsesión europea, representa el fútbol físico, vertical y de alta intensidad que tantos quebraderos de cabeza ha generado en el pasado. No cruzarse con él hasta el final elimina uno de los enfrentamientos más exigentes en términos de desgaste físico y mental. Y el Arsenal, guardián de la tradición inglesa, símbolo de una Champions que fue y que quiere volver a ser, queda también relegado a un posible último capítulo, no a una amenaza constante en cada ronda.

    Todo ello configura un escenario que hace apenas unos años parecía impensable: la posibilidad real de que la final de la UEFA Women’s Champions League tenga presencia española asegurada, incluso con el sueño máximo de una final entre dos equipos de la Liga F Moeve. No es una fantasía gratuita. Es la consecuencia directa de años de crecimiento estructural, de inversión sostenida, de profesionalización real y de una generación de futbolistas que ya no compite con complejos. La Liga F Moeve ha dejado de ser una liga de tránsito para convertirse en un ecosistema competitivo capaz de sostener proyectos ganadores en Europa.

    Oslo 2026 aparece así como algo más que una sede. Es el símbolo de una era que puede marcar un antes y un después. Llegar allí sin haber tenido que cruzarse antes con Arsenal, Chelsea u OL Lyonnes no resta mérito; al contrario, demuestra que los equipos españoles han alcanzado el estatus suficiente como para no vivir permanentemente en modo supervivencia. El fútbol no premia la épica constante, sino la consistencia. Y este cuadro reconoce, de forma implícita, que la Liga F Moeve ya forma parte del núcleo duro del fútbol europeo femenino.

    El balón, como siempre, tendrá la última palabra. Pero el contexto ya ha hablado. Atlético de Madrid, FC Barcelona y Real Madrid avanzan sabiendo que el camino hacia Oslo no está condicionado por los tres gigantes históricos hasta el último escalón.

    No es suerte. No es casualidad. Es el reflejo de un cambio de ciclo. Europa ya no mira a España como aspirante, sino como protagonista. Y por primera vez, la final no parece un milagro lejano, sino una posibilidad tangible. Oslo espera y la Liga F Moeve, también.

    (Fuente: UEFA)

    La UEFA Women’s Champions League vuelve a situar al Atlético de Madrid en el centro del gran relato europeo y lo hace con un escenario que invita a soñar sin complejos. El sorteo de los play-offs ha dibujado un camino definido, exigente y a la vez ilusionante para el conjunto rojiblanco, integrado en un cuadro que confirma una circunstancia clave para el fútbol español: los representantes de la Liga F Moeve —Atlético de Madrid, FC Barcelona y Real Madrid— evitan a Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes hasta una hipotética final en Oslo. Un contexto que no garantiza nada, pero que marca el tono de una edición en la que España vuelve a presentarse como protagonista real del máximo torneo continental.

    En este marco, el Atlético de Madrid ya conoce con precisión el recorrido que deberá afrontar si quiere alcanzar la gran final de la UWCL. El primer paso llegará en el playoff frente al Manchester United, con un cruce de alto voltaje ante uno de los proyectos emergentes del fútbol inglés. El partido de ida se disputará los días 11 o 12 de febrero en territorio rojiblanco, donde el Atlético buscará construir una ventaja sólida arropado por su afición, mientras que la vuelta tendrá lugar los días 18 o 19 de febrero en Inglaterra, en un escenario exigente que pondrá a prueba la madurez competitiva del equipo madrileño. Superada esta eliminatoria, el camino conducirá a unos cuartos de final de máxima dificultad frente al Bayern de Múnich, uno de los grandes nombres del fútbol europeo. La ida se jugará los días 24 o 25 de marzo en casa, de nuevo con el Atlético apelando a su fortaleza como local, y la vuelta los días 1 o 2 de abril en Alemania, en un duelo que exigirá precisión, resistencia y carácter para seguir avanzando.

    Si el Atlético logra superar ese doble desafío, el premio será una presencia en las semifinales de la Champions, una frontera histórica que marcaría un nuevo hito para el club. En esa penúltima ronda, el rival saldrá del cruce entre París FC, FC Barcelona y Real Madrid, lo que abre la puerta a un duelo de enorme carga simbólica y deportiva, con la posibilidad real de un enfrentamiento entre equipos de la Liga F Moeve en la antesala de la final. La ida de las semifinales se disputará los días 25 o 26 de abril en casa, mientras que la vuelta tendrá lugar los días 2 o 3 de mayo fuera, en una eliminatoria que podría situar al Atlético a un solo paso de Oslo.

    Todo este recorrido se enmarca en un sorteo que ha separado claramente a los grandes gigantes históricos del continente. Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes, nombres que durante años han condicionado el destino europeo de muchos clubes, quedan al otro lado del cuadro y solo aparecerían en el horizonte en una hipotética final. Para el Atlético de Madrid, este contexto supone una oportunidad estratégica y emocional: competir desde su identidad, crecer eliminatoria a eliminatoria y recorrer Europa sin la presión de una final anticipada antes de tiempo. No es un camino sencillo, pero sí uno que premia la consistencia, la planificación y la capacidad de competir en momentos clave.

    La Liga F Moeve refuerza así su presencia en la élite continental, con tres representantes que avanzan sabiendo que el destino final no está bloqueado por los viejos imperios hasta el último escalón.

    El Atlético de Madrid, con su hoja de ruta ya definida, afronta esta edición de la UEFA Women’s Champions League con la ambición intacta y la convicción de que el contexto europeo ha cambiado.

    Oslo aparece en el horizonte como un símbolo y como una posibilidad. El reto está servido, el camino trazado y la historia, una vez más, espera ser escrita sobre el césped.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Real Madrid ya tiene trazado su ambicioso camino hacia la final de la UEFA Women’s Champions League 2025-2026. El conjunto blanco iniciará su andadura en los playoffs frente al París FC, con el partido de ida programado los días 11 y 12 de febrero en tierras francesas y la vuelta prevista en el Estadio Alfredo Di Stéfano los días 18 y 19 de febrero, en un inicio de eliminatoria cargado de tensión y expectativas. Superada esta primera prueba, los cuartos de final enfrentarán al Real Madrid con el eterno rival, el Barça, en una serie que promete emociones intensas y un duelo de máxima rivalidad: la ida se disputará en casa los días 24 y 25 de marzo, mientras que la vuelta se jugará fuera el 1 y 2 de abril. Las semifinales depararán un enfrentamiento de altura frente al vencedor de la llave entre Atlético de Madrid, Manchester United o Bayern de Múnich, con la ida programada para los días 25 y 26 de abril fuera y la vuelta los días 2 y 3 de mayo en el Bernabéu, escenario de sueños y aspiraciones europeas. Con este calendario, el Real Madrid se lanza a la conquista del continente, decidido a consolidarse como una de las grandes potencias del fútbol femenino europeo, combinando ambición, talento y la fuerza de su afición en cada paso hacia la gran final.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Por último, está un Fútbol Club Barcelona que es quizá el que más experiencia tiene en este camino hacia el título.

    El conjunto culé tiene también definido su camino hacia la final de la UEFA Women’s Champions League 2025-2026 en Oslo.

    El equipo catalán disputará los cuartos de final frente al vencedor de la eliminatoria entre Real Madrid y París FC, con el partido de ida programado fuera de casa los días 24 y 25 de marzo y la vuelta en el Camp Nou los días 1 y 2 de abril, en una serie que promete intensidad, emoción y máxima rivalidad. Superada esta fase, las semifinales enfrentarán al Barça con el ganador del cruce entre Atlético de Madrid, Manchester United o Bayern de Múnich, con la ida prevista para los días 25 y 26 de abril fuera y la vuelta los días 2 y 3 de mayo en casa, en un duelo clave que definirá al finalista europeo. Con este calendario, el Barça se lanza con fuerza hacia Oslo, decidido a pelear por la gloria continental y a consolidarse como una de las grandes potencias del fútbol femenino europeo.

    Con todo este recorrido europeo marcado en rojo en el calendario, con eliminatorias que prometen rivalidad, tensión y momentos históricos tanto para el Real Madrid como para el Barça, la atención futbolística de élite no puede permitirse distracciones. Por exigencias del calendario y la intensidad que exige la competición, ahora todos los focos deben ponerse en los octavos de final de la Copa de la Reina Iberdrola, donde se cerrará la acción balompédica de 2025 con la pasión, el drama y la emoción que solo el fútbol femenino sabe ofrecer. Cada pase, cada gol y cada decisión en estos cruces serán determinantes no solo para definir quién avanza, sino también para marcar el cierre de un año cargado de épica, ambición y sueños europeos.

    La UEFA Women’s Champions League ya espera en el horizonte, pero antes de mirar a Oslo, el fútbol español exige atención máxima: la Copa de la Reina Iberdrola será el telón de oro que clausure 2025, recordando a todos que el fútbol femenino no solo crece, sino que se consolida como protagonista absoluto de la escena deportiva internacional.

    (Fuente: UEFA)
  • Oficial | El Atlético de Madrid jugará con el Manchester United y el Real Madrid hará frente al París Football Club

    (Fuente: UEFA)

    🟨 Ya se conoce el sorteo de los cruces de la Champions. El Real Madrid, que terminó en la séptima posición, se enfrentará al París FC, mientras que, el Atlético de Madrid, que acabó undécimo, se medirá al Manchester United. Además, el Barcelona , que ya está en cuartos, va por el mismo lado del cuadro, el plateado.

    La UEFA Women’s Champions League ya tiene su hoja de ruta hacia la gran final. El sorteo de Nyon definió los emparejamientos de los octavos de final.

    El Real Madrid. que terminó la fase de grupos en la séptima posición con 11 puntos, se medirá al París F.C. que logró empatarles en el estadio Alfredo Di Stéfano.

    Por su parte, el Atlético de Madrid, que terminó en la 11ª plaza con 7 puntos, se medirá al Manchester United, al que también se enfrentó en la fase de grupos, con victoria en Alcalá por 0-1. Los equipos madrileños tendrán que superar este playoff para meterse en cuartos de final. Estos duelos de octavos de final se jugarán a doble partido la ida el 11-12 de febrero y la vuelta el 18-19 del mismo mes.

    Los otros dos enfrentamientos serán el OH Leuven-Arsenal y el Juventus-Wolfsburgo. Además, también se sorteó el resto del cuadro. En caso de que el Real Madrid consiga el pase se enfrentaría al F.C. Barcelona, que ya espera en cuartos en el mismo lado del cuadro.

    Por su parte, el Bayern de Múnich espera al Atlético de Madrid, si las colchoneras logran pasar. Estas eliminatorias también se jugarán a doble partido el 24-25 de mayo la ida y el 1-2 de abril el choque de vuelta.

    Además, en los otros cuartos de final, el ganador del OH Leuven-Arsenal jugará ante el Chelsea y el vencedor del Juventus-Wolfsburgo al Olympique Lyonnes. Las semifinales se jugarán el 25-26 de abril y la final el 2-3 de mayo.

  • Oficial | Habrá un Atlético de Madrid vs Manchester United en el Playoff de la Champions

    (Fuente: UEFA)

    🟦 Cuando Europa llama a la puerta del Atleti: Manchester United en el horizonte, Alcalá como fortaleza y el sueño eterno de volver a desafiar al continente.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El sorteo de la UEFA Women’s Champions League ha trazado un camino de épica y memoria para el Atlético de Madrid Femenino. El Manchester United será el rival en los playoffs, con la ida en Alcalá de Henares y la vuelta en el Leigh Sports Village. El Arsenal, vigente campeón de Europa, queda atrás. El Bayern de Múnich aguarda como siguiente estación si las rojiblancas superan el desafío inglés. Es una historia que se escribe con presente, se sostiene sobre pasado y apunta sin miedo al futuro.

    Hay instantes que no necesitan un pitido inicial para ser históricos. El sorteo no es un partido, pero se parece demasiado a una final silenciosa: bolas que giran, nombres que emergen, respiraciones contenidas.

    El Atlético de Madrid escuchó el suyo y supo, al instante, que la historia volvía a llamar y lo hará con el Manchester United.

    Dos palabras que pesan como una noche europea de invierno y que, al mismo tiempo, invitan a levantar la cabeza.

    Europa no concede treguas. Europa examina y recuerda. Y el Atlético, que ya aprendió a mirarla de frente, vuelve a presentarse con su identidad intacta: coraje, disciplina, una idea clara de juego y una convicción profunda en el trabajo colectivo. El sorteo fue un acto administrativo; la respuesta del Atleti, una declaración de intenciones.

    La ida será en Alcalá de Henares, ese estadio que ha aprendido a latir al ritmo de noches especiales. La vuelta, en el Leigh Sports Village, un escenario moderno y exigente, donde el Manchester United construye su relato europeo. Dos capítulos, dos ciudades, un mismo pulso.

    Alcalá no grita; empuja. No impone por nombre; impone por memoria. En sus gradas, el Atlético de Madrid Femenino ha encontrado refugio y trampolín. Es un estadio que no se disfraza de coliseo, pero se transforma cuando la Champions aparece en el calendario. Allí, el equipo se reconoce. Allí, el balón corre con otra intención.

    La ida en casa no es un detalle menor. Es una oportunidad estratégica, sí, pero también emocional. Es la posibilidad de marcar el tono, de convertir la eliminatoria en un relato propio desde el primer minuto. El Atlético sabe lo que significa salir vivo de la ida; sabe que Europa se negocia en pequeños márgenes: una presión bien ejecutada, una transición limpia, un córner defendido como si fuera el último.

    Alcalá será testigo del primer golpe. Y el Atleti, consciente de su responsabilidad, entiende que la ida no es para especular: es para construir.

    El Manchester United Women representa una nueva nobleza del fútbol europeo. Un club histórico que ha decidido apostar de verdad por su sección femenina, con inversión, estructura y ambición. No es un invitado: es un contendiente. Tiene velocidad por fuera, físico en el centro, talento entre líneas y una mentalidad competitiva que no se improvisa.

    Pero el Atlético no se intimida con escudos. Nunca lo hizo. Ha aprendido a leer a los rivales desde la pizarra y desde el carácter. Sabe que el United propondrá duelos, ritmo alto y presión tras pérdida. Sabe que habrá momentos de resistencia y otros de audacia. Y sabe, sobre todo, que las eliminatorias no se ganan en el papel.

    Este cruce es un choque de culturas futbolísticas: la tradición británica frente al colmillo español; el orden inglés frente a la astucia rojiblanca; la potencia frente a la lectura del juego.

    No hay favoritos claros, tan solo en una balanza que se inclinará por los pequeños detalles.

    El sorteo dejó una noticia que se celebró con mesura: el Arsenal, vigente campeón de Europa, queda fuera del camino inmediato. Evitar al campeón no garantiza nada, pero concede oxígeno. Permite centrar el plan en un rival concreto, sin la sombra del último dominador del continente.

    El Atlético no se engaña: en Europa no hay atajos. Pero evitar al Arsenal es, al menos, una variable menos en la ecuación. El foco se afila. La preparación se personaliza. El mensaje al vestuario es claro: paso a paso.

    Si las rojiblancas superan al Manchester United, el premio será otro gigante: el Bayern de Múnich. Alemania, rigor, tradición, poderío. Pensar en ello ahora sería un error, pero ignorarlo sería ingenuo. El Atlético sabe que Europa se escala como una montaña: cada tramo exige respeto, cada cima prepara para la siguiente.

    La posibilidad de medirse al Bayern no intimida; motiva. Es la confirmación de que el camino elegido es el correcto, de que el club está donde debe estar. Primero, el United. Después, si el fútbol lo permite, Múnich, ante un Bayern con el recientemente se empató (2-2) en la capital española durante la fase de liga.

    Este equipo no nació ayer. Es heredero de noches europeas inolvidables, de eliminatorias que enseñaron a competir y de derrotas que templaron el carácter. El Atlético de Madrid Femenino ha construido su identidad desde el trabajo silencioso, desde la constancia y desde una idea clara: nadie regala nada.

    La plantilla combina experiencia y juventud, liderazgo y hambre. Hay jugadoras que ya han vivido estas noches y otras que las sueñan desde niñas. El vestuario entiende el momento y asume la responsabilidad con naturalidad. No hay promesas grandilocuentes; hay compromiso diario.

    Las eliminatorias se preparan con pizarra y con alma. El cuerpo técnico del Atlético sabe que el United exigirá concentración máxima, que no habrá margen para errores no forzados. El plan pasa por competir cada duelo, por ser agresivas sin perder el orden, por atacar con intención y defender con convicción.

    El balón parado puede marcar diferencias. Las transiciones, también. La gestión de los tiempos será clave: saber cuándo acelerar y cuándo pausar. En Europa, el fútbol se juega tanto con los pies como con la cabeza.

    La vuelta en Inglaterra será el juicio final. Un estadio que aprieta, un público que empuja, un rival que no se rinde. Allí se decidirá todo. El Atlético sabe lo que es jugar fuera, lo que es resistir y lo que es golpear en el momento justo.

    No habrá excusas. No habrá segundas oportunidades. Solo noventa minutos —o más— para escribir el final de esta historia.

    Porque esto no es solo una eliminatoria. Es un capítulo más en la historia de un club que se niega a renunciar a sus sueños. Es el Atlético de Madrid Femenino mirándose al espejo de Europa y diciéndose que sí, que está preparado.

    Que venga el Manchester United. Que ruja Alcalá. Que espere Múnich. El Atleti no promete finales; promete competir y en Europa, competir es el primer paso para creer.

    Europa no entiende de discursos vacíos. Europa exige verdad. Y el Atlético de Madrid llega a este cruce con la verdad más poderosa que existe en el fútbol: la de un equipo que sabe quién es, de dónde viene y hacia dónde quiere ir. No será fácil. Nunca lo es. Pero si hay un club que ha aprendido a crecer en la dificultad, ese es el Atlético. Que suene el himno y empiece la historia.

    Porque cuando el Atlético de Madrid juega en Europa y esta escucha mientras que el fútbol dicta sentencia en un largo camino hacia Oslo que ya ha arrancado.

  • Oficial | Siete puntos para creer: el Atlético se gana Europa y se cita con el vértigo

    (Fuente: UEFA)

    🚨El Atlético de Madrid Femenino completa una fase europea de resistencia, carácter y orgullo competitivo. Con siete puntos, el equipo rojiblanco logra la undécima plaza y se clasifica para el playoff continental, donde espera un gigante: Manchester United o Arsenal. No fue un camino recto ni cómodo, pero sí uno que define el ADN de un equipo que se niega a desaparecer del mapa europeo. 🚨

    Crónica del encuentro en Lyon |

    Hey clasificaciones que se celebran con fuegos artificiales y otras que se celebran mirando al cielo, respirando hondo y apretando los puños. La del Atlético de Madrid pertenece a la segunda categoría.

    No es una gesta histórica ni una hazaña que rompa techos de cristal, pero sí es una de esas noches que explican quién eres cuando el margen de error es mínimo y el contexto no acompaña.

    Siete puntos. Undécimo clasificado. Billete para el playoff europeo. Y en el horizonte, dos nombres que pesan como losas y brillan como escaparates: Manchester United o Arsenal. El Atlético está dentro. Y estar dentro, en esta Europa cada vez más selectiva, más desigual y más cruel con el error, ya es una forma de victoria.

    recorrido rojiblanco en esta fase europea no fue amable. No hubo sorteos indulgentes ni calendarios complacientes. El Atlético cayó en un grupo que exigía atención permanente, lectura táctica constante y una capacidad de adaptación que solo los equipos con poso competitivo pueden sostener.

    El primer golpe llegó pronto, con una derrota ajustada pero dolorosa ante la Juventus (1-2). Un partido que dejó una sensación ambigua: el Atlético había competido, incluso por momentos dominado, pero se marchó sin puntos. Europa no entiende de merecimientos, solo de eficacia.

    Ese tropiezo inicial obligó al equipo a vivir en modo supervivencia desde la primera jornada.

    Y entonces apareció el Atlético que reconoce su historia europea. El Atlético que, cuando se ve contra las cuerdas, responde con contundencia.

    El 0-6 ante el SKN St. Pölten fue mucho más que una goleada. Fue una declaración de intenciones. El equipo no solo ganó, sino que arrasó, dominó los ritmos, castigó cada error y recordó que, cuando encuentra espacios, su verticalidad sigue siendo letal.

    Ese partido liberó tensiones, ajustó diferencias de goles y, sobre todo, reconectó al equipo con su identidad ofensiva. No era una cuestión de rival, sino de actitud: el Atlético salió a mandar, no a especular.

    Europa, empatar no siempre es decepcionante. A veces, empatar es sobrevivir. Y el Atlético lo entendió perfectamente.

    El 2-2 frente al Bayern de Múnich fue uno de esos partidos que explican por qué este equipo sigue siendo competitivo en el escenario continental. El Bayern, potencia estructural, física y económica, se encontró con un Atlético valiente, capaz de golpear y de resistir.

    No fue un partido perfecto, pero sí fue un partido inteligente. El Atlético supo cuándo acelerar y cuándo protegerse, cuándo arriesgar y cuándo cerrar líneas. Ese punto fue clave en la aritmética final.

    Si hay un partido que define esta clasificación, ese es el 0-1 ante el Manchester United. Un resultado en forma de derrota en Alcalá de Henares que fue injusto, corto y austero, pero que demostró que caer, con la lesión de Gio de por medio, ante un rival directo sirve para aprender y es una prueba de madurez competitiva.

    Perder por 2-1 ante la Juventus de Turín en Alcalá de Henares, como mencionaba antes, no entraba en los planes, pero a la larga sirvió para hacer reaccionar a las colchoneras que después golearon por 0-4 al Twente en Los Países Bajos y lograron empatar (2-2) a he en el Bayern de Múnich con un golazo de Fiamma Benítez .

    Estas tablas llegaron en el minuto 88 y dejaron un sabor a triunfo pues colocaron a las madrileñas una posición de privilegio dentro de la lucha por el playoff y confirmó algo fundamental: el Atlético sigue sabiendo competir en Europa.

    El 4-0 ante el Olympique de Lyon fue, probablemente, el partido más duro a nivel emocional. No solo por el resultado, sino por lo que representa el Lyon en la jerarquía europea.

    Pero incluso esa derrota forma parte del relato. Porque perder ante el Lyon no te elimina; te coloca en tu sitio. Te recuerda el camino que aún queda por recorrer y la distancia que separa a los proyectos consolidados de los que resisten con inteligencia.

    El Atlético no salió del campo derrotado anímicamente. Salió con la certeza de que, pese a todo, seguía dependiendo de sí mismo y mordió el polvo con una sonrisa.

    Y ahora llega el vértigo.

    El playoff no es un trámite. Es una frontera. Y al otro lado esperan dos nombres que resumen el poderío del fútbol inglés: Manchester United o Arsenal.

    Dos estilos distintos, pero una misma exigencia: ritmo alto, presión constante, talento individual y profundidad de plantilla.

    Para el Atlético, este cruce es una oportunidad y un desafío. Una ocasión de volver a medir su nivel real ante la élite. Un desafío porque cualquier error se paga caro.

    Pero si algo ha demostrado este equipo es que no se encoge ante los escudos por grandes que sean.

    Este Atlético no es el más brillante de su historia europea. Tampoco el más profundo ni el más estable. Pero sí es uno de los más reconocibles en su carácter.

    Un equipo que sabe sufrir.
    Un equipo que entiende los tiempos.
    Un equipo que, cuando el margen es mínimo, compite.

    Europa no regala nada. Y el Atlético, con siete puntos y muchas cicatrices, vuelve a estar donde quería estar: en el siguiente escalón, mirando a los grandes de frente.

    es una clasificación para enmarcar, pero sí para entender.

    Entender que el Atlético sigue siendo Europa.
    Entender que competir no siempre es dominar.
    Entender que, a veces, resistir también es avanzar.

    Siete puntos que le dejan undécimo, dentro del Playoff sabiendo que su rival será el Manchester United o Arsenal, al primero ya le conoce, al segundo no, le respeta, pero no le teme.

    El camino continúa y el Atlético, una vez más, sigue caminando entre gigantes, pero sin miedo.

    Sorteo de la fase eliminatoria de la UEFA Women’s Champions League: ¿dónde es, cuándo es, quiénes participan?

    Los cuatro primeros equipos de la fase liga pasan directamente a cuartos de final. Los equipos que terminan entre el quinto y el duodécimo puesto entrarán en la fase de los play-offs eliminatorios, y los cuatro ganadores pasarán a cuartos de final.

    El sorteo de la fase eliminatoria de la UEFA Women’s Champions League 2025/26 tendrá lugar a las 13:00 HEC de este jueves 18 de diciembre y determinará el cuadro desde la fase de play-offs eliminatorios hasta la final y se podrá seguir en Disney Plus .

    Todos los partidos de la fase eliminatoria, excepto la final en Oslo, se jugarán a doble partido, en casa y a domicilio.

    Los equipos que terminaron entre los 12 primeros puestos de la fase liga participarán en el sorteo.

    Confirmados en cuartos de final: Barcelona, OL Lyonnes, Chelsea, Bayern München.

    Confirmados en los play-offs eliminatorios: Arsenal, Manchester United, Real Madrid, Juventus, Wolfsburg, Paris FC, Atlético de Madrid, OH Leuven.

    ¿Qué es la fase de play-offs eliminatorios de la Women’s Champions League?

    A partir de la fase de play-offs eliminatorios, el torneo se disputa en torno a un cuadro de eliminatorias. Los posibles rivales están predefinidos por el cuadro: los equipos que terminen en quinto y sexto lugar se enfrentarán a los que terminen la fase liga en undécimo y duodécimo lugar, mientras que los equipos que terminen en séptimo y octavo lugar se enfrentarán a los que terminen en novena y décima posición.

    Los equipos que terminen la fase liga entre el quinto y el octavo puesto serán cabezas de serie en el sorteo de la fase de play-offs eliminatorios. El equipo cabeza de serie en cada eliminatoria jugará, en principio, el partido de vuelta en casa.

    Los cuatro clubes que se impongan en la fase de play-offs eliminatorios pasarán a cuartos de final.

    Los emparejamientos para la fase eliminatoria se determinan mediante un sorteo realizado de acuerdo con los siguientes principios:

    • Los clubes se emparejan en función de su posición al final de la fase liga para formar dos parejas cabezas de serie (clubes en las posiciones 5 y 6, y 7 y 8) y dos parejas no cabezas de serie (posiciones 9 y 10, y 11 y 12)

    Los clubes de cada pareja cabezas de serie se emparejan con los clubes de cada pareja no cabezas de serie: los clubes 5 o 6 contra los clubes 11 o 12, y los clubes 7 o 8 contra los clubes 9 o 10.

    (Fuente: UEFA)

    ¿Cómo funcionará el sorteo de cuartos de final de la Women’s Champions League?

    Los emparejamientos de los cuartos de final se determinan mediante un sorteo realizado de acuerdo con los siguientes principios:

    • . Los clubes se emparejan en función de su posición al final de la fase liga para formar dos parejas cabezas de serie (clubes en las posiciones 1 y 2, y 3 y 4). M
    • Los clubes de cada pareja cabezas de serie se sortean para ocupar una de las dos posiciones en cada cuartos de final contra los ganadores de la fase de play-offs eliminatorios, cuyas posiciones se determinan mediante el sorteo de la fase de play-offs eliminatorios.

    ¿Cómo funcionará el sorteo de las semifinales de la Women’s Champions League?

    Los equipos cabezas de serie, es decir, los equipos clasificados en los puestos 1 y 2 tras la fase liga, juegan el partido de vuelta de las semifinales en casa. Si un equipo cabeza de serie es eliminado en cuartos de final, el equipo que lo elimina ocupa su posición en el cuadro (es decir, la clasificación más alta a efectos de cabezas de serie no se recalcula después de cada ronda).

    ¿Pueden enfrentarse equipos de la misma federación nacional en la fase eliminatoria de la Women’s Champions League?

    Los equipos pueden enfrentarse a otro equipo de la misma federación nacional en la fase de play-offs eliminatorios. Los clubes también pueden enfrentarse a rivales con los que se hayan enfrentado durante la fase liga.

    La UEFA confirmará las fechas y los horarios de los partidos de la fase eliminatoria tras el sorteo. Si los partidos se ven afectados por conflictos entre estadios o ciudades, estos se resolverán de acuerdo con los principios aplicables establecidos por la Comisión de Fútbol Femenino de la UEFA.

    (Fuente: UEFA)

    Hacía seis temporadas completas que el Atlético de Madrid no disputaba una eliminatoria europea “real” —es decir, una ronda a ida y vuelta o partido decisivo que no fuese fase previa de clasificación—.

    La última vez había sido en la UEFA Women’s Champions League 2019/2020, cuando las colchoneras alcanzaron los cuartos de final.

    Desde entonces, 2019/2020 hasta 2025/2026, el Atlético no había vuelto a competir en una eliminatoria europea fuera de rondas previas.

    Seis años de vacío competitivo continental.

    El marcador del 0-4 ante el Olympique de Lyon podría engañar a cualquiera que mire solo el resultado. Podría parecer una derrota más, una goleada ante el gigante europeo, una página que se pasa rápido. Pero no lo es.
    Porque hay derrotas que pesan menos que ciertas clasificaciones.
    Y hay partidos perdidos que, paradójicamente, rompen una sequía histórica.

    El Atlético de Madrid Femenino, pese a caer con contundencia ante el Lyon, terminó undécimo, accedió al playoff y, con ello, volvió a una eliminatoria europea que no es fase previa. Algo que no sucedía desde hacía seis temporadas.

    Seis años.
    Seis campañas completas sin cruzarse con Europa de verdad.
    Seis cursos atrapado en un limbo competitivo.

    Este texto no es solo una crónica.
    Es una reconstrucción total de lo que ha sido el viaje europeo del Atlético Femenino, de cómo se perdió el sitio, de por qué cuesta tanto volver y de por qué este playoff marca un punto de inflexión.

    (Fuente: UEFA)

  • La crónica | El Atlético cae en Lyon, pero se mete en los Playoffs de la Champions

    (Fuente: UEFA)

    🟨 ¡Triunfo galo! Las de Giráldez se impusieron por 4-0 a las colchoneras, que acaban undécimas y pasan a la siguiente ronda en Europa.

    La previa |

    (Fuente: UEFA)

    Hay partidos que no necesitan presentación porque la historia los anuncia antes de que ruede el balón. Encuentros que no se explican únicamente con datos, alineaciones o sistemas, sino con memoria, con legado, con todo aquello que el fútbol europeo ha ido escribiendo durante años de noches grandes. El Olympique Lyonnais–Atlético de Madrid es uno de esos duelos. Un choque que nace del peso de los escudos, de la exigencia continental y de esa sensación inevitable de estar ante un examen de máximo nivel, de esos que miden no solo el talento, sino la identidad.

    Este miércoles, el Groupama Stadium se convierte en escenario de una de las grandes citas de la fase de grupos de la UEFA Women’s Champions League. Un templo moderno del fútbol femenino europeo que acoge un enfrentamiento donde el pasado glorioso y el presente competitivo se miran de frente, sin concesiones. Lyon, imperio continental, recibe a un Atlético de Madrid que viaja a Francia con la convicción de quien sabe que, en Europa, competir no es una circunstancia: es una forma de ser.
    El Olympique de Lyon no necesita demasiada introducción. Es el club que ha convertido la Champions en costumbre, el nombre que aparece una y otra vez cuando se habla de hegemonía, excelencia y dominio. Ocho títulos europeos sostienen su leyenda. Ocho coronas que han construido una cultura ganadora instalada en cada línea del campo, en cada gesto, en cada decisión. Lyon no solo juega la Champions: la habita. La entiende como su territorio natural.
    Juegan en casa, respaldadas por la autoridad que les concede el historial y por la presión inherente a quien siempre está obligado a ganar. Porque en Lyon, en Europa, no basta con competir. No basta con pasar rondas. Hay que vencer… y hay que convencer. Esa es la carga invisible que acompaña a los gigantes: la exigencia permanente de estar a la altura de su propio pasado.

    Con una plantilla diseñada para dominar, el conjunto francés buscará imponer desde el primer minuto su idea de fútbol: ritmo alto, posesión sostenida, profundidad por bandas y control absoluto del tempo del partido. Lyon entiende el juego desde la iniciativa, desde la jerarquía, desde el convencimiento de que el balón y el espacio deben estar siempre bajo su control. Juegan para mandar, para someter, para recordar al continente quién ha sido y quién sigue siendo.
    Enfrente, sin complejos pero con respeto, estará un Atlético de Madrid que ha aprendido a sobrevivir, a resistir y a crecer en contextos hostiles. Un equipo que no llega como favorito, pero sí como bloque competitivo, incómodo y con carácter.

    Un Atlético que sabe que estas noches no se juegan solo con el balón en los pies, sino con concentración, sacrificio y una fe colectiva que no se negocia.
    Las rojiblancas afrontan el choque conscientes de la dificultad, pero también del valor de cada punto en una fase de grupos que no concede margen para el error. El Atlético llega con la obligación de sumar, sí, pero también con la tranquilidad que da haber demostrado, una y otra vez, que puede competir ante cualquiera cuando mantiene el orden, la intensidad y la disciplina táctica. No es un equipo de fuegos artificiales: es un equipo de convicción.

    El conjunto madrileño necesitará un ejercicio casi perfecto de solidez defensiva, concentración máxima durante los 90 minutos y una lectura emocional impecable del partido. Saber sufrir cuando toque, minimizar errores, gestionar los momentos de asedio y aprovechar cada transición, cada balón parado, cada metro que Lyon conceda. En noches así, el margen es mínimo. Pero existe. Y el Atlético vive de hacerlo visible.
    En el centro del relato aparece también el talento joven y descarado de futbolistas como Fiamma Benítez, llamada a ser uno de los nombres propios del futuro rojiblanco, símbolo de una nueva generación que no entiende de complejos cuando pisa escenarios grandes. Junto a ella, la experiencia de un bloque que ya ha respirado el aire denso de Europa, que ha vivido eliminatorias, grupos exigentes y estadios que aprietan.
    El Atlético no viene a intercambiar golpes. Viene a competir desde su identidad. A mantenerse en pie cuando el partido se incline. A recordar que hay encuentros que no se ganan en el minuto 10, sino en el 80. Que hay noches que se sostienen desde la cabeza, desde el orden y desde la creencia.

    Este Lyon–Atlético no es solo un duelo entre un gigante histórico y un aspirante resistente. Es un choque entre la hegemonía y la rebeldía, entre la obligación de ganar y la ambición de creer. Un partido donde el marcador dirá mucho, pero donde el mensaje competitivo dirá aún más. Porque Europa también observa quién compite cuando el contexto es adverso.


    El estadio apretará. La Champions mirará. Y en medio, 22 futbolistas disputarán algo más que tres puntos: disputarán respeto, identidad y futuro continental.
    Porque la UEFA Women’s Champions League no espera y el Atlético de Madrid lo sabe.

    (Fuente: Disney Plus)

    Era difícil, complejo por demás e incluso utópico. El Atlético de Madrid viajaba a Francia tras empatar (2-2) en Ipurúa frente a la Sociedad Deportiva Eibar y después de haber firmado otro empate idéntico ante el Bayern de Múnich en Alcalá de Henares, en una noche europea marcada por el gol descomunal de Fiamma Benítez que, más allá del resultado inmediato, dejaba al conjunto rojiblanco con una ventaja de diez goles sobre el Vålerenga.

    Un colchón que convertía el acceso a la ronda de playoffs —eso sí, como no cabeza de serie— en un escenario prácticamente garantizado. Solo una hecatombe absoluta del Bayern ante las nórdicas podría privar a Víctor Martín de escribir una página inédita en la historia del Atlético de Madrid Femenino. Y el técnico no falló. No por brillantez extrema, sino por algo más valioso: coherencia, orden y lectura del contexto. Historia escrita desde la resistencia.

    Porque el Atlético atraviesa, al mismo tiempo, una etapa compleja tanto en la Liga F Moeve como en la UEFA Women’s Champions League. A la espera de iniciar su camino en la Copa de la Reina frente al Alhama, el panorama doméstico es incómodo: cuartas en Liga con 26 puntos, a uno del Tenerife y ya a cuatro de una Real Sociedad que empieza a marcar distancia en la lucha por los puestos de Champions. Dos empates y una derrota en las últimas tres jornadas, sin conocer la victoria liguera desde el 16 de noviembre, cuando superó por 2-0 al Levante Badalona. Un Atlético que compite, pero que no termina de despegar.

    Hay clubes que llegan a Europa con la convicción de conquistarla desde el primer día. Presupuestos blindados, estructuras cerradas, una sensación de inevitabilidad histórica. Para ellos, la Champions es una extensión natural de su hegemonía doméstica. Y luego están los otros. Los que entran con respeto. Con cautela. Con la conciencia de que cada paso puede dejar cicatriz. El Atlético de Madrid Femenino pertenece, desde siempre, a este segundo grupo.

    Su historia europea no es la de un gigante que impone su ley, sino la de un club que ha aprendido a sobrevivir en un escenario que nunca estuvo pensado para él. Un equipo que ha chocado repetidamente contra sus propios límites, que ha conocido avances modestos y silencios prolongados, y que, aun así, siempre ha regresado. Porque si algo define al Atlético en Europa no es la gloria: es la insistencia. No es el brillo: es la resistencia. La fe obstinada en seguir compitiendo incluso cuando el contexto parecía invitar a la retirada.

    La línea cronológica que acompaña este relato —temporadas, rondas, ausencias— no es un simple resumen estadístico. Es una radiografía emocional del vínculo entre el Atlético de Madrid Femenino y la Champions. En la 2015/16, alcanzar los octavos de final era casi una experiencia exótica, un territorio desconocido que se pisaba con curiosidad y prudencia. No hubo épica, pero sí una semilla: la certeza de que se podía competir fuera de casa.

    La 2016/17 trajo el primer golpe serio de realidad: no clasificarse para Europa fue entender que el crecimiento no es lineal, que el éxito doméstico no garantiza continuidad continental. En la 2017/18, el regreso desde los dieciseisavos confirmó que Europa no espera a nadie. Volver significaba empezar de nuevo, sin privilegios, sin memoria acumulada.

    A partir de ahí, llegó una consolidación frágil, siempre con un techo visible. En la 2018/19, los octavos volvieron a ser frontera. El Atlético ya era campeón en España, ya tenía nombre y respeto, pero Europa seguía marcando distancias. La 2019/20 fue, para muchos, el punto más alto de aquella primera etapa: cuartos de final, entre los ocho mejores, cayendo ante gigantes, pero dejando de parecer pequeño.

    Aquella campaña tuvo algo peligroso: la sensación de que el siguiente paso era inevitable. La 2020/21 se encargó de desmontar esa ilusión. Otra eliminación en octavos, otro recordatorio de que Europa ya no sorprendía, ahora exigía. Y el Atlético no supo dar el salto.

    Después llegó el desierto. Tres temporadas consecutivas sin Champions (2021/22, 2022/23 y 2023/24). Tres años sin himno, sin viajes, sin noches que midieran el nivel real del equipo. Desaparecer del mapa continental significó perder visibilidad y atractivo, pero también ofreció algo poco valorado: tiempo para reconstruir sin la presión constante del resultado europeo.

    El regreso en la 2024/25 fue humilde, desde la Ronda 1, sin discursos grandilocuentes, con un único objetivo: volver a competir. Volver a sentirse parte del ecosistema europeo.

    Y así se entiende el presente. La temporada 2025/26 resignifica todo lo anterior. El Atlético de Madrid Femenino es hoy undécimo con siete puntos en la clasificación de la UEFA Women’s Champions League, en zona de playoff y virtualmente clasificado. No es un regalo del sorteo ni una anomalía estadística. Es el resultado de años de golpes, ausencias y aprendizaje. Para quedar fuera haría falta un escenario casi apocalíptico: una derrota muy abultada ante el Olympique de Lyon en Francia, combinada con una victoria del Vålerenga en Múnich frente al Bayern, neutralizando además una ventaja de diez goles. No basta con perder. Hace falta una catástrofe perfectamente alineada.

    La clave de este momento no está en un fútbol deslumbrante ni en una superioridad técnica evidente. Este Atlético no es el más brillante, pero ha aprendido algo esencial: entender Europa. Gestionar ritmos. Cerrar partidos. Minimizar errores. Competir desde el orden cuando el talento no alcanza. En la Champions no siempre gana quien más propone, sino quien menos se equivoca. Y este equipo, a diferencia de otras etapas, muestra madurez competitiva, colmillo y oficio.

    Por eso, esta clasificación es algo más que un dato. Estar undécimo, con siete puntos y virtualmente en la siguiente ronda, no es el final del camino europeo del Atlético de Madrid Femenino. Es el inicio de algo más profundo: la normalización. La idea de que estar en Europa deje de ser una excepción heroica y se convierta en una presencia sostenida.

    Europa no se conquista soñándola. Se conquista atravesándola, pagando cada peaje, cada derrota, cada ausencia. El Atlético ha sangrado en Europa, ha desaparecido de ella y ha regresado desde abajo. Hoy no celebra con euforia, sino con respeto. Porque ha aprendido que lo difícil no es llegar, sino quedarse. Y porque, por primera vez en mucho tiempo, el Atlético de Madrid Femenino ya no parece un invitado ocasional en el gran salón europeo, sino un equipo que ha aprendido el idioma, las reglas no escritas y la crudeza de la competición. Un equipo que no promete conquistas inmediatas, pero que ha decidido algo mucho más valioso: no rendirse jamás y seguir estando ahí.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    OL Lyonnes | Endler
    Tarciane, Renard (c), Engen, Bacha
    Egurrrola
    Dumornay, Heaps
    Diani, Hegerberg, Chawinga.

    Atlético | Lola (c)
    Medina, Carmen Menayo, Lauren, Lloris, Fiamma, Bøe Risa, Bartel
    M. Portales, Jensen, LuanyZ

    El duelo al detalle |

    (Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad: Ruth

    🔜 NEXT GAME

    🏆 UEFA Women’s Champions
    League

    🔥 OL Lyonnes 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    ⚔️ Fase de liga ⚔️

    📅 Miércoles, 17 de diciembre de 2025

    🚀 Día de partido | Matchday 6

    ⏰ 20:55 horario peninsular

    🏟️ OL Stadium, Lyon

    Hay derrotas que se recuerdan solo por los números. Y hay derrotas que, paradójicamente, son victorias disfrazadas, lecciones grabadas en la memoria, relatos que se convierten en epopeya antes de que el pitido final las liquide con una cifra fría. La derrota del Atlético de Madrid Femenino en Lyon, un 4-0 incontestable en el marcador, pertenece a esa segunda categoría. Lo que sucedió en el Groupama Stadium no fue un simple partido, fue la demostración palpable de que, bajo la dirección de Víctor Martín, este Atlético ha vuelto a ser un equipo grande en Europa tras años de ausencia del podio liguero que da acceso a la previa continental, años de reconstrucción, de paciencia, de trabajo silencioso que ahora se traduce en presencia, respeto y proyección internacional. Lo que se vivió aquella noche fue un choque de epopeyas: el gigante francés del Olympique Lyonnais contra un Atlético que, pese a la derrota, se consagró en su retorno a la élite continental.

    El Atlético de Madrid llegó al Groupama Stadium con la mezcla de respeto, ambición y hambre que solo un equipo que ha pasado años reconstruyéndose puede mostrar. Durante demasiado tiempo, el club rojiblanco había visto cómo sus aspiraciones europeas se quedaban fuera del podio liguero, sin siquiera alcanzar la previa de la máxima competición continental, mientras otros ocupaban su lugar y recogían los frutos de un pasado glorioso que parecía lejano. Pero aquel miércoles, de la mano de Víctor Martín, Viti, todo eso pertenecía al pasado. El Atlético no viajaba a Lyon a aprender ni a sobrevivir; viajaba a demostrar que había vuelto a ser un equipo grande en Europa, que cada jugadora, cada decisión y cada entrenamiento eran parte de un proyecto que había recuperado identidad, carácter y ambición.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    El partido comenzó con la sensación de que cualquier detalle podía alterar la narrativa de la noche. Apenas arrancó el balón, Lauren Leal apareció en el corazón del área francesa con la determinación de quien sabe que los primeros minutos son un territorio decisivo. Su cabezazo fue limpio, potente, preciso, y el poste detuvo un gol que habría cambiado la atmósfera, que habría otorgado al Atlético la ventaja temprana y la confianza para desafiar de manera definitiva al gigante europeo. Ese toque seco contra la madera resonó como un recordatorio de que aquel equipo no había viajado a Lyon a rendirse, sino a plantarse y competir.

    La presión inicial del Atlético mostraba que el proyecto de Viti funcionaba, que las jugadoras entendían su rol y que el espíritu competitivo estaba intacto, incluso frente a la mejor estructura del fútbol femenino continental.

    Pero el Olympique Lyonnais no es un equipo cualquiera; es un engranaje que aprende de cada segundo, un organismo que impone jerarquía desde la técnica, la táctica y la experiencia.

    Poco a poco, comenzó a inclinar el campo, a dominar los tiempos y a convertir cada acción en un desafío. Sin embargo, la primera mitad estuvo marcada por un nombre: Lola Gallardo. La guardameta sevillana se convirtió en el muro rojiblanco, en el escudo frente a la presión francesa. Cada parada era un acto de heroísmo, un mensaje a sus compañeras: “Podemos resistir, podemos competir, podemos soñar”. Y el Atlético, con cada intervención de su portera, sentía que la clasificación y la dignidad no estaban en riesgo, aunque el marcador aún no reflejara justicia.

    Tras un primer aviso de Hegerberg que atrapó Lola Gallardo, las de Giráldez se crecieron un tuvieron esa dosis de fortuna que suele acompañar a los transatlánticos de este fútbol femenino.

    La tragedia futbolística, como suele ocurrir, llegó de manera fortuita y brutal. En el minuto 31 se produjo un centro desde la derecha buscaba simplemente la presencia en el área, pero Vilde Boe Risa, intentando despejar, desvió el balón hacia su propia portería y abrió la lata con el 10 para el Lyon.

    El Atlético, a pesar de su trabajo, veía cómo el marcador le era adverso sin haber sido inferior, un golpe psicológico y táctico que podría haber derrumbado a cualquier equipo menos a uno construido para resistir. Pero cinco minutos después, una acción aún más determinante cambió la dinámica de la noche: un contragolpe rojiblanco derivó en una pugna en los últimos metros con Bacha, y la brasileña Luany fue expulsada con roja directa por un tirón de cabello que la colegiada interpretó como agresión. Luany, incrédula, intentó explicar que fue un accidente, que el cabello se enredó en su brazo, pero el veredicto era inapelable.

    Con diez jugadoras, frente al ocho campeón de Europa, el Atlético entraba en un territorio desconocido de resistencia pura, donde la dignidad, la disciplina y la fe eran más importantes que cualquier resultado inmediato.

    El primer tiempo continuó con el Atlético replegado, defendiendo con orden, intentando cada salida, cada contragolpe, con inteligencia y paciencia. Lola Gallardo seguía siendo un muro infranqueable, y Endler, al otro lado, apenas necesitaba intervenir, un reflejo de que el Atlético, incluso con diez, mantenía su estructura. El descanso llegó con 1-0, con cuarenta y cinco minutos por delante y con otra noticia alentadora: desde Múnich, el Bayern se imponía con claridad al Vålerenga, asegurando que la clasificación del Atlético para la siguiente ronda no corría peligro.

    Ese dato permitió al equipo afrontar la segunda mitad con una mezcla de cálculo y ambición: sobrevivir, competir, preservar piernas y mentalidad para las fases que de verdad importaban.

    La segunda mitad arrancó con un nuevo golpe. Una acción en el área rojiblanca fue revisada por el VAR, y el penalti señalado fue ejecutado sin fallo por Wendie Renard en el minuto 52 para poner el 20 en el marcador.

    Apenas un minuto después, Kadidiatou Diani hizo de las suyas y selló el 30 con un disparo potente tras una carrera imparable, un mazazo emocional y deportivo que parecía definitivo.

    El Atlético estaba en inferioridad numérica, exhausto, y el Lyon demostraba por qué sigue siendo uno de los clubes más dominantes del fútbol femenino europeo. Sin embargo, ni la adversidad ni el marcador pudieron quebrar al equipo rojiblanco.

    Viti gestionó la situación con la calma de un estratega: el objetivo no era la remontada inmediata, sino mantener la estructura, proteger a las jugadoras y preparar el terreno para lo que realmente importaba: la historia.

    Pasada la hora de juego, el técnico rojiblanco introdujo a Alexia, Ana Vitória y Amaiur Sarriegui en lugar de Maca, Jensen y Vilde, buscando energía fresca y equilibrio táctico.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El objetivo ya no era cambiar el resultado, sino competir con dignidad, mantener la cohesión y cerrar la noche sin rupturas que pudieran afectar el futuro del equipo en la competición. Era el minuto 71 y Schrader firmó el 4-0 que redondeaba la goleada el para Lyon, un resultado que, aunque abultado, no reflejaba el espíritu ni el valor del Atlético en la noche europea. Incluso Rosa Otermín y Xénia Pérez tuvieron minutos, símbolo de la proyección y profundidad del club rojiblanco, que piensa en el presente y en el futuro sin renunciar a la grandeza.

    El pitido final no trajo lágrimas, sino certezas. El Atlético estaba clasificado, seis años después de su última eliminatoria avanzada en la Champions, tras un periodo de reconstrucción donde ni siquiera acceder al podio liguero que da paso a la previa continental parecía posible.

    Este regreso no era casualidad: era el resultado de un proyecto sólido, de paciencia, trabajo, visión y liderazgo. Este Atlético ha vuelto a ser un equipo grande en Europa, capaz de competir entre los mejores, de sostenerse ante el poderío de un gigante como Lyon y de proyectarse hacia retos aún mayores.

    El camino que llevó a esta noche comenzó en la previa angustiosa ante el Häcken, que puso al equipo al límite y que se resolvió en el último suspiro gracias a Luany y Jensen. Continuó con aquel empate heroico ante el Bayern (2-2) que selló virtualmente la clasificación. Y concluyó en Lyon, donde, pese al marcador adverso, el Atlético demostró que no es un invitado: es un contendiente.

    Un equipo capaz de competir sin complejos, con identidad, carácter y ambición, que ha recuperado su estatus y su historia.

    El siguiente rival en Europa será el Arsenal o el Manchester United, dos gigantes que imponen respeto, pero que encontrarán ante sí a un Atlético que ha vuelto a demostrar que puede enfrentarse a cualquiera.

    El Lyon, mientras tanto, sumó tres puntos más para cerrar la fase con 16 unidades y asegurarse la segunda posición y el acceso directo a cuartos de final.

    El Atlético, sin embargo, ganó algo más profundo: recuperó estatus, respeto y grandeza, y sobre todo, recuperó la sensación de pertenencia en la élite europea.

    (Fuente: UEFA)

    Aquella noche en Lyon, con el estadio negro, con la derrota en el marcador y con el corazón rojiblanco intacto, las jugadoras del Atlético de Madrid escribieron un capítulo que ya forma parte de la historia del club. Porque volver a Europa, competir, resistir y clasificarse después de años sin podio liguero, después de años sin apenas presencia continental, es mucho más que un resultado. Es un triunfo de identidad, un regreso a la grandeza, un testimonio de que este equipo ya no es un recuerdo del pasado, sino un presente poderoso, competitivo y preparado para seguir escribiendo su historia en el continente.

    El Atlético ha vuelto. El Atlético ha renacido. El Atlético ha entrado en la historia. Y nada ni nadie podrá borrar la grandeza de esta noche, porque la derrota ante Lyon no es fracaso: es consolidación, es ascenso, es épica.

    (Fuente: UEFA)

    Este Atlético, de la mano de Viti, ya no se mide por derrotas ni victorias: se mide por su capacidad de volver a ser grande en Europa, de competir con dignidad, de desafiar gigantes y de mantener viva la llama del sueño rojiblanco, que vuelve a brillar con luz propia en el continente.

    📋 Ficha técnica |

    Olympique Lyonnes: Endler; Tarciane (Sombath, m. 60), Renard, Engel, Bacha; Dumornay (Benyahia, m. 74), Egurrolla, Heaps (Shrader, m. 60); Diani (Brandt, m. 71), Hegerberg (Katoto, m. 60) y Chawinga

    Atlético de Madrid: Lola Gallardo; Carmen Menayo, Lauren, Silvia Lloris (Xènia, m. 83), Andrea; Luany, Boe Risa (Ana Vitoria, m. 66), Júlia Bartel, Macarena Portales (Alexia, m. 66); Fiamma; Jensen (Amaiur, m. 66).

    Árbitra: Ivana Projkovska (Macedonia). Expulso con tarjeta roja directa a Luany, del Atlético de Madrid, en el minuto 37. Amonestó con tarjeta amarilla a la local Tarciane (m. 13).

    Incidencias: Partido correspondiente a la sexta fecha de la Liga de Campeones Femenina 2025-2026 que han disputado el O. Lyonnes y el Atlético de Madrid en el Groupama Stadium sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Vilde Bøe Risa (P.P.) 31’ ⚽️
    2-0 Renard (P.) 51’ ⚽️
    3-0 Diani 52’ ⚽️
    4-0 Shrader 71’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/32jpiRgbxlo?si=Dl1YfUua3MviJ6Z1

  • Oficial | UEFA WOMEN’S CHAMPIONS LEAGUE | SIGUE EN DIRECTO EN DISNEY+ EL SORTEO DE LA FASE ELIMINATORIA EL 18 DE DICIEMBRE DE 2025

    (Fuente: RTVE)

    🟨 Disney+ retransmitirá en directo el sorteo de la fase eliminatoria de la UEFA Women’s Champions League 2025/26 mañana, jueves 18 de diciembre, permitiendo a los aficionados la oportunidad de ver cómo los mejores clubes de Europa descubren sus próximos desafíos.

    La UEFA Women’s Champions League 2025/2026 entra en su territorio sagrado: Disney+ abre en directo la puerta al sorteo que marcará el destino de Europa.

    Hay días en el calendario del fútbol que no se juegan sobre el césped, pero pesan como finales. Días en los que no hay goles, ni paradas imposibles, ni celebraciones frente a la grada, pero sí decisiones, cruces, caminos y destinos. Lo Días que dibujan la historia antes de que empiece a escribirse con botas, camisetas y sudor.

    Este jueves, 18 de diciembre de 2025, a las 13:00 horas (hora española), desde Nyon (Suiza), el fútbol femenino europeo vivirá uno de esos momentos. Un instante detenido en el tiempo.

    Un ritual casi sagrado. El sorteo de la fase eliminatoria de la UEFA Women’s Champions League 2025/26, retransmitido en directo por Disney+, marcará el rumbo definitivo de la competición más prestigiosa del continente.

    Será el momento en el que los mejores clubes de Europa —los gigantes históricos, los proyectos emergentes, las potencias consolidadas y los aspirantes hambrientos— descubran su próximo desafío. El instante exacto en el que el sueño se hace concreto. El punto donde la teoría se transforma en camino.

    Porque a partir de aquí, ya no hay vuelta atrás.

    Nyon no es un estadio. No hay gradas, ni cánticos, ni mosaicos. Pero pocas salas han decidido tanto la historia del fútbol europeo como la sede de la UEFA a orillas del lago Lemán.

    Desde allí se han trazado las rutas hacia finales inolvidables, se han cruzado dinastías antes de tiempo, se han abierto oportunidades históricas y se han cerrado caminos de forma abrupta. Allí se dibujan los cuadros que luego incendian Europa.

    Este jueves, esa sala volverá a ser protagonista.
    A las 13:00h, las bolas empezarán a girar.
    Los nombres se cruzarán.
    Los silencios pesarán más que los aplausos.

    Y millones de aficionados, conectados en directo a través de Disney+, asistirán a un momento que ya forma parte del espectáculo global del fútbol femenino.

    retransmisión en directo del sorteo en Disney+ no es un detalle menor. Es un símbolo. Una declaración de intenciones.

    La UEFA Women’s Champions League ya no es un torneo de nicho. Es un producto global, una competición que reclama su lugar en el centro del escenario, con producción, narrativa y alcance mundial.

    Disney+, como parte de todas sus suscripciones existentes, permitirá que aficionados de toda Europa y del mundo vean en directo cómo se construye el futuro inmediato del torneo. Un gesto que confirma que el fútbol femenino no solo se juega: se cuenta, se celebra y se comparte en prime time.

    Porque hoy en día , el sorteo también es espectáculo.

    edición 2025/26 de la UEFA Women’s Champions League ha supuesto un punto de inflexión estructural. La introducción de una fase de liga inaugural, con un formato más exigente, más largo y más competitivo, ha elevado el nivel del torneo desde el primer día.

    Ya no hay margen para empezar despacio.
    Ya no existen partidos de transición.
    Cada punto cuenta. Cada jornada pesa.

    Este miércoles concluye esa fase de liga, dejando un mapa claro, jerarquizado y ferozmente competitivo.

    Solo cuatro equipos han logrado el privilegio máximo:
    evitar el play-off y acceder directamente a los cuartos de final.

    Un premio reservado a la excelencia sostenida. A la regularidad. A la autoridad.

    Ser uno de los cuatro primeros significa algo más que descanso competitivo:
    significa estatus, respeto y ventaja estratégica.

    Son los equipos que han demostrado estar preparados para luchar por todo.
    Los que han sobrevivido al desgaste.
    Los que llegan a febrero con el pulso firme.

    Para los otros ocho clasificados, el camino será más largo. Más peligroso. Más emocional.

    Los equipos que finalicen entre la quinta y la duodécima posición deberán disputar un play-off a doble partido, una eliminatoria sin red, con ida y vuelta, donde cada error se paga y cada acierto se recuerda.

    Ahí no hay margen para especular.
    Ahí se entra sabiendo que solo ocho seguirán vivos.

    El play-off es la frontera entre la ilusión y la caída.
    Entre febrero y el olvido.
    Entre la historia y la estadística.

    Algunos gigantes ya están confirmados en la fase eliminatoria, ya sea con billete directo a cuartos o con presencia asegurada en el play-off.

    Nombres que pesan. Escudos que imponen. Historias que no necesitan presentación.

    El Fútbol Club Barcelona es el referente absoluto del fútbol femenino europeo en la última década.
    El equipo que ha redefinido el estándar.
    El modelo que todos persiguen.

    El Barça llega una vez más como favorito natural, con una identidad reconocible, una plantilla repleta de talento diferencial y la experiencia de quien sabe cómo se ganan este tipo de partidos.

    Europa siempre mira al Barcelona y el F.C. Bayern de Múnich es el campeón alemán, sólido competitivo y estructurado Un equipo que ha aprendido a sufrir, a resistir y a crecer en Europa.

    El Bayern representa el poder de la Bundesliga femenina: físico, disciplina, ritmo alto y ambición constante. Un rival que nadie quiere cruzarse cuando la eliminatoria se vuelve áspera.

    Hablar del Olympique de Lyon es hablar de la historia misma de la competición.
    El club más laureado.
    La dinastía.
    El ADN europeo.

    Aunque el torneo haya evolucionado y el contexto sea más competitivo que nunca, Lyon sigue siendo Lyon. Y en las noches de eliminatoria, su camiseta pesa como pocas.

    crecimiento del United en Europa ya no es promesa: es realidad.
    Un proyecto que ha madurado, que compite y que ha aprendido a mirar de frente a las grandes potencias.

    La Women’s Champions League también es el escenario donde el fútbol inglés busca consolidar su hegemonía emergente. Y el United quiere ser protagonista.

    El Wolfsburgo es otro nombre imprescindible en cualquier relato europeo.
    Finales, semifinales, eliminatorias épicas.

    Wolfsburg es sinónimo de experiencia, competitividad y capacidad para elevar su nivel cuando llega febrero. Un rival incómodo, siempre peligroso, siempre preparado.

    La fase eliminatoria arrancará en febrero, con dos semanas que ya están marcadas en rojo en el calendario del fútbol femenino.
    • 11 y 12 de febrero
    • 18 y 19 de febrero

    Serán los días del play-off.
    Las noches de ida y vuelta.
    Los viajes, las remontadas, los goles fuera de casa, las decisiones arbitrales, los silencios tensos y los abrazos finales.

    Ahí se decidirá quién entra en el club de los ocho mejores de Europa.

    Y todo, en directo en Disney+.

    Superado el play-off, llegará el momento de los cuartos de final, la frontera donde la Champions se convierte en obsesión.
    • 24 y 25 de marzo – partidos de ida
    • 1 y 2 de abril – partidos de vuelta

    Aquí ya no hay sorpresas pequeñas.
    Aquí solo quedan clubes preparados para soportar la presión máxima.
    Aquí cada detalle decide.

    Los cuartos de final son el escenario donde se forjan las leyendas.
    Donde una parada puede valer una semifinal.
    Donde un gol en el minuto 89 puede cambiar la historia de un club.

    UEFA Women’s Champions League 2025/26 es más que un torneo.
    Es un reflejo del momento que vive el fútbol femenino europeo.

    Más inversión.
    Más profesionalización.
    Más audiencias.
    Más exigencia.

    Cada partido es un escaparate.
    Cada eliminatoria, un examen.
    Cada retransmisión, una oportunidad de crecer.

    Disney+ no solo emite partidos: emite relatos, construye contexto, acerca a nuevas audiencias y consolida la Champions femenina como un producto cultural y deportivo de primer nivel.

    Antes de que ruede el balón en febrero, el sorteo ya es un partido en sí mismo.

    Un cruce puede cambiar la temporada.
    Un emparejamiento puede adelantar una final.
    Una bola puede abrir un camino o cerrarlo de golpe.

    Los entrenadores mirarán pantallas.
    Las jugadoras seguirán el directo desde concentraciones y domicilios.
    Los aficionados soñarán, temerán, imaginarán.

    Porque en ese momento, todo es posible.

    Este jueves, durante unos minutos, el fútbol femenino europeo se detendrá.

    Nyon hablará, Disney+ lo contará.
    Y el camino hacia la gloria quedará trazado.

    Luego vendrán los partidos.
    Las noches largas.
    Las eliminatorias que se deciden por detalles mínimos.

    Pero todo empieza aquí.
    Con un sorteo.
    Con una sala en Suiza.
    Con Europa mirando al mismo punto.

    La UEFA Women’s Champions League no promete certezas.
    Promete emociones.

    Y en esta edición 2025/26, el torneo ha demostrado que ya no hay atajos.
    Que Europa es un territorio salvaje.
    Que ganar exige algo más que talento.

    Este jueves se escribe el índice de los próximos capítulos.

    El resto, como siempre, lo decidirá el fútbol y en Europa hay fútbol femenino de verdad, con mayúsculas .

  • Reportaje | El Atlético desafía al tiempo en Francia y busca unos playoffs históricos en la Champions

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟨 Las colchoneras quieren tirar de coraje y corazón en casa del ocho veces ganador del torneo.

    Hay clubes que llegan a Europa para conquistarla desde el primer día, con el presupuesto blindado, la estructura cerrada y la convicción de que la Champions es una prolongación natural de su dominio doméstico. Hay otros que aterrizan en ella como quien entra en una habitación demasiado grande, con respeto, con miedo, con la sensación de que todo lo que ocurra allí va a dejar marca. El Atlético de Madrid Femenino pertenece desde siempre a este segundo grupo.

    Su historia europea no es la de un gigante que impone su ley, sino la de un club que ha tenido que aprender a sobrevivir en un escenario que nunca estuvo diseñado para él, que ha chocado una y otra vez contra sus propios límites, que ha conocido la euforia moderada de avanzar una ronda y el silencio áspero de quedarse fuera durante años, y que, aun así, ha regresado siempre. Porque si algo define al Atlético en Europa no es la gloria, es la insistencia. No es el brillo, es la resistencia.

    No es la certeza, es la fe en seguir compitiendo incluso cuando el contexto parecía invitar a la retirada.

    La imagen que acompaña este texto, esa línea cronológica que enumera temporadas, rondas alcanzadas y ausencias dolorosas, no es un simple resumen estadístico. Es una radiografía emocional del vínculo entre el Atlético de Madrid Femenino y la UEFA Women’s Champions League. En la 2015/16, cuando el equipo alcanza los octavos de final, Europa todavía era una experiencia casi exótica, un territorio que se pisaba con curiosidad y con la conciencia de que cualquier avance ya era un éxito.

    Aquella participación no construyó un relato heroico, pero sí dejó una semilla: la certeza de que el Atlético podía competir fuera de casa, de que no estaba condenado a ser un actor secundario. La temporada siguiente, la 2016/17, fue el primer golpe serio de realidad. No clasificarse para Europa fue entender que el crecimiento no es una línea recta, que el éxito nacional no garantiza continuidad continental y que el margen de error en la élite es mínimo.

    En la 2017/18, el regreso en dieciseisavos fue un recordatorio de que Europa no espera a nadie. El Atlético volvió, sí, pero lo hizo desde abajo, sin privilegios, con la obligación de demostrar de nuevo que merecía estar allí.

    A partir de ahí comenzó un periodo de consolidación frágil, de avances cortos y techos visibles. En la 2018/19, los octavos volvieron a ser frontera. El equipo ya era campeón de Liga F en España, ya tenía nombre, ya generaba respeto en el ámbito doméstico, pero Europa seguía marcando distancias. En la 2019/20 llegó el momento que muchos señalaron como el punto más alto de aquella primera etapa: los cuartos de final. El Atlético se coló entre los ocho mejores, compitió contra gigantes y, aunque cayó, dejó de parecer pequeño.

    Aquella campaña tuvo algo peligroso, porque generó la sensación de que el siguiente paso era natural, de que el crecimiento estaba asegurado. La 2020/21 se encargó de desmontar esa ilusión. De nuevo octavos, de nuevo eliminación, de nuevo la impresión de que el ciclo comenzaba a agotarse. Europa ya no sorprendía, ahora exigía, y el Atlético no supo dar el salto definitivo.

    Lo que vino después fue el desierto. Tres temporadas consecutivas sin Champions, 2021/22, 2022/23 y 2023/24, tres años sin himno, sin viajes europeos, sin noches que midieran de verdad el nivel competitivo del equipo. Tres años en los que el Atlético de Madrid Femenino desapareció del mapa continental y tuvo que mirarse al espejo. Cambiaron entrenadoras, cambiaron futbolistas, cambió el discurso institucional. Europa pasó de ser una realidad incómoda a convertirse en una obsesión lejana. No estar en Champions significó perder visibilidad, perder atractivo, perder crecimiento, pero también ofreció algo que pocas veces se valora: tiempo para reconstruir sin la presión constante del resultado europeo.

    Cuando el Atlético regresó en la 2024/25, lo hizo con humildad, empezando desde la Ronda 1, sin proclamas, sin promesas grandilocuentes, con un único objetivo claro: volver a competir, volver a sentirse parte del ecosistema europeo.

    Y así llegamos al presente, a la temporada 2025/26, que explica y resignifica todo lo anterior. El Atlético de Madrid Femenino es hoy undécimo con siete puntos en la clasificación de la UEFA Women’s Champions League, instalado en zona de playoff y virtualmente clasificado para la siguiente ronda. No es un dato menor. No es un regalo del sorteo. No es una anomalía estadística. Es el resultado de años de golpes, de ausencias y de aprendizaje. El contexto competitivo es claro y, por una vez, favorable: para que el Atlético quedara fuera de los octavos tendría que producirse un escenario casi apocalíptico, una concatenación de resultados que roza lo imposible. Una derrota muy abultada en Francia ante el Olympique de Lyon, uno de los grandes colosos históricos de la competición, combinada con una victoria del Vålerenga en Múnich ante el Bayern, otro gigante europeo, y todo ello con la necesidad de neutralizar una ventaja de diez goles que ahora mismo protege al conjunto rojiblanco. No basta con perder, no basta con perder mal; hace falta una catástrofe estadística perfectamente alineada para que el Atlético se quede fuera. Europa, por una vez, no parece una amenaza constante, sino una oportunidad tangible.

    La clave de este momento no está en un fútbol deslumbrante ni en una superioridad técnica aplastante. Este Atlético no es el equipo más brillante ni el más dominante, pero ha aprendido algo esencial: entender Europa. Ha aprendido a gestionar los ritmos, a cerrar partidos, a minimizar errores, a competir desde el orden cuando el talento no alcanza. Ha entendido que en la Champions no siempre gana quien más propone, sino quien menos se equivoca. A diferencia de etapas anteriores, este equipo muestra un bloque más compacto, una mejor lectura de los momentos y una madurez competitiva que antes le faltaba. No hay desconexiones prolongadas, no hay pánicos innecesarios, hay colmillo y hay oficio.

    Todo esto convierte la situación actual en algo más profundo que una simple clasificación. Estar undécimo con siete puntos, en playoff y virtualmente clasificado, no es el final del camino europeo del Atlético de Madrid Femenino.

    Es, quizá, el inicio de algo más importante: la normalización. La idea de que estar en Europa no sea una excepción heroica, sino una presencia sostenida. Europa no se conquista soñándola, se conquista atravesándola, pagando cada peaje, cada derrota, cada ausencia. El Atlético ha sangrado en Europa, ha desaparecido de ella y ha regresado desde abajo.

    Hoy no celebra con euforia, celebra con respeto. Porque sabe que la Champions no perdona la soberbia. Porque ha aprendido que lo difícil no es llegar, sino quedarse, y porque, por primera vez en mucho tiempo, el Atlético de Madrid Femenino ya no parece un invitado ocasional en el gran salón europeo, sino un equipo que ha entendido el idioma, las reglas no escritas y la crudeza de la competición. Un equipo que no promete conquistas inmediatas, pero que ha decidido algo mucho más valioso: no rendirse jamás y seguir estando ahí, incluso cuando todo parecía empujarle a desaparecer.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 UEFA Women’s Champions
    League

    🔥 OL Lyonnes 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    ⚔️ Fase de liga ⚔️

    📅 Miércoles, 17 de diciembre de 2025

    🚀 Día de partido | Matchday 6

    ⏰ 20:55 horario peninsular

    🏟️ OL Stadium, Lyon