Categoría: Granada Club de Fútbol |

  • La crónica | El Atlético toca madera en la visita del Granada

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ El Atlético de Madrid firmó un empate (1-1) ante el Granada en un encuentro intenso y muy disputado, en el que hizo méritos suficientes para llevarse los tres puntos. El conjunto rojiblanco dominó amplias fases del duelo y rozó la victoria en varias ocasiones, pero la falta de acierto y la madera —hasta en tres remates— se aliaron con la mala fortuna para negarle un triunfo que pareció al alcance de la mano.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El fútbol, cuando se detiene a escucharse a sí mismo, sabe que hay partidos que no se juegan solo con once futbolistas, un árbitro y un balón. Hay mañanas en las que el césped se convierte en un espejo de lo que fue, de lo que se perdió y de lo que todavía puede ser.

    El sábado, 31 de enero de 2026, a las 12:00 del mediodía, en Alcalá de Henares, el Atlético de Madrid y el Granada CF se citan en uno de esos encuentros que no se explican solo con la clasificación, ni con la racha, ni siquiera con el estreno de un nuevo entrenador. Se citan en un partido que arranca con un brazalete verde en el brazo y una palabra que atraviesa todo: esperanza.

    Porque la Jornada 18 de la Liga F Moeve no es una jornada cualquiera. Es una jornada teñida de verde, un color que no pertenece a ningún escudo pero que representa a todas. Las futbolistas, los cuerpos técnicos y las árbitras portarán los Brazaletes de Esperanza bajo el lema “El símbolo que nos une”, un gesto que trasciende lo deportivo y convierte cada carrera, cada duelo y cada celebración en un acto de visibilidad, de acompañamiento, de conciencia colectiva. En un deporte que ha aprendido a ser altavoz, la Liga F vuelve a recordarse —y recordarnos— que el fútbol también puede abrazar.

    Y en ese contexto, con ese marco emocional que envuelve el fin de semana, aparece un duelo rojiblanco que parece escrito para el relato largo. Atlético de Madrid contra Granada C.F.

    Dos equipos que visten de rojo y blanco, dos caminos que se cruzaron la temporada pasada en la lucha por la Champions, dos estados de ánimo opuestos y, sin embargo, complementarios. Uno, buscando reencontrarse consigo mismo. El otro, cabalgando un inicio de año que ha borrado los fantasmas del otoño.

    El Atlético de Madrid llega a la cita en la quinta posición de la Liga F Moeve con 27 puntos, a diez de la zona Champions, una distancia que no es solo numérica, sino también simbólica. Diez puntos son diez latidos de diferencia entre el recuerdo de lo que este equipo fue y la incógnita de lo que puede volver a ser.

    La derrota en la semifinal de la Supercopa de España ante el Real Madrid (3-1) dejó cicatriz. El inesperado tropiezo en casa frente al Espanyol (0-1) profundizó la herida. Y, como consecuencia, el club decidió mover el timón con la salida de Víctor Martín Alba, ex del Madrid CFF.
    José Herrera se estrena en el banquillo colchonero. Lo hace sin red, sin tiempo y sin margen para el ensayo. Lo hace sabiendo que cada decisión será observada con lupa, que cada cambio será leído como un manifiesto y que cada victoria —o cada tropiezo— será interpretado como una pista del futuro. Herrera, ex preparador del Costa Adeje Tenerife Egatesa, aterriza en uno de los banquillos con más peso simbólico del fútbol femenino español, el del campeón de la Supercopa de España 2021, un club que no concibe la irrelevancia y que convive mal con la espera.

    No podrá contar con Gio Queiroz, baja sensible en el frente ofensivo, pero sí podría empezar a escribir la historia de Kathrine Møller Kühl, la centrocampista danesa que asoma como una de esas futbolistas llamadas a ordenar el caos, a poner pausa donde hubo prisa y a darle sentido a la posesión.
    Sus primeros minutos con la camiseta rojiblanca podrían llegar en un partido que exige cabeza fría y piernas calientes.
    Enfrente, el Granada es el equipo que ha hecho del cambio de año una declaración de intenciones. El equipo que se marchó al parón navideño herido, eliminado de la Copa de la Reina por la mínima ante el FC Badalona Women y con una sola victoria en sus últimos diez partidos ligueros. El equipo que necesitaba resetear y lo hizo. Año nuevo, vida nueva. No como lema vacío, sino como convicción.
    Las de Irene Ferreras han arrancado 2026 como un tiro. Tres partidos, tres victorias, cero goles encajados. Espanyol (0-2), DUX Logroño (1-0), Alhama CF ElPozo (2-0). Nombres distintos, contextos distintos, mismo resultado.

    El Granada es, junto al Fútbol Club Barcelona , el único equipo que ha ganado todos sus partidos de Liga F Moeve en este nuevo año. Pero, a diferencia del gigante azulgrana, las nazaríes lo han hecho desde la contención, desde el orden, desde una solidez que no siempre se refleja en titulares ruidosos, pero que construye equipos duraderos.
    Chika Hirao y Laura Sánchez han levantado un muro invisible en la portería. Dos guardametas, dos estilos, una misma consecuencia: el cerrojo echado. Cinco paradas en dos partidos para Laura. Seguridad quirúrgica para Chika. El Granada no solo gana, sino que convence desde atrás hacia delante. Y eso, en una liga cada vez más exigente, es una señal inequívoca de crecimiento.
    Con esos nueve puntos, el conjunto nazarí ha escalado hasta la décima posición con 22 puntos, dieciséis por encima del descenso. Una tranquilidad que permite mirar al futuro con ambición y al presente con descaro. Porque lo que busca el Granada en Alcalá de Henares no es sobrevivir.
    Es hacer historia. Una cuarta victoria consecutiva en Primera División sería un récord para el club. Un golpe sobre la mesa. Una confirmación de que lo de enero no es casualidad, sino causalidad.
    “Tenemos la ilusión de tener un partido muy bonito y exigente por delante”, afirmó Irene Ferreras en la previa. La frase, medida y serena, esconde la determinación de quien sabe que su equipo llega en el mejor momento emocional de la temporada. Todas las jugadoras estarán disponibles. No hay excusas. No hay parches. Hay once futbolistas dispuestas a competir de tú a tú contra un gigante herido.
    Los precedentes, sin embargo, sonríen al Atlético. Ocho victorias, un empate y una sola derrota en los diez enfrentamientos de élite entre ambos conjuntos.
    A comienzos de curso, las colchoneras se impusieron con contundencia en la primera vuelta (0-4), con doblete de Fiamma Benítez y goles de Vilde Bøe Risa y Synne Jensen.
    También se cruzaron el año pasado en las semifinales de la Copa de la Reina, donde el Atlético se llevó el pase con un global de 5-2 tras ganar 0-2 y 3-2. Y en aquella Liga F Moeve, ambos equipos caminaron juntos durante meses en la pelea por la tercera plaza que daba acceso a la Champions, una batalla que finalmente cayó del lado madrileño, dejando al Granada quinto, solo por detrás del Athletic Club.

    Pero el fútbol vive poco del ayer y mucho del ahora. Y el ahora dice que el Atlético necesita ganar. Necesita volver a reconocerse. Necesita dejar atrás una racha que le ha hecho olvidar la sensación de victoria, una sensación que no experimenta en partido oficial desde el 20 de noviembre de 2025, cuando asaltó Enschede para vencer al Twente en la Liga de Campeones. Desde entonces, el tiempo se ha vuelto espeso en Alcalá.
    Por eso, este partido es más que tres puntos. Es el inicio de una narrativa. Es la primera página del libro de José Herrera.
    Es el momento de abrir el sobre, como en esos cromos de la Liga F Moeve 2025-2026 que ahora están de moda, y descubrir si dentro hay una victoria, una señal, una promesa.
    El CTA de la RFEF ha designado a la colegiada catalana Ylenia Sánchez Miguel para impartir justicia. Una árbitra que tendrá que gestionar no solo un partido intenso, sino un duelo cargado de emociones, con dos equipos que saben competir y que no regalan ni un centímetro.

    Mientras tanto, en la clasificación, el Atlético es cuarto —o quinto, dependiendo del arrastre de la jornada— con 27 puntos y mira de reojo a la Real Sociedad, tercera, y al Costa Adeje Tenerife, cuarto, sabiendo que el margen es mínimo y el error

    El Granada, décimo, juega con la libertad de quien ya ha hecho los deberes, pero no se conforma con el aprobado.
    Y así, con el verde de la esperanza en el brazo, con el rojo y blanco en el pecho y con enero pidiendo relatos nuevos, Atlético de Madrid y Granada CF se preparan para un partido que no promete fuegos artificiales, pero sí verdad. Un partido que no se grita antes de jugarse, pero que se recuerda si se gana. Un partido que empieza a las 12:00 horario peninsular, pero que puede marcar todo un año.
    Porque hay mañanas en las que el fútbol no se juega para ganar. Se juega para volver a creer.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    🔜 NEXT GAME

    LigaFMoeve | #AtletiGranada


    🏆 Liga F Moeve


    😍 Temporada 2025-2026


    🤝 Decimoctava jornada


    🔥 Club Atlético de Madrid 🆚 Granada Club de Fútbol 🔥


    🗓️ Sábado, 31 de enero de 2026


    ⏰ 12:00 horario peninsular


    📺 DAZN 1 (Dial 70 de Movistar Plus)


    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares Madrid

    El Atlético de Madrid saltó al césped frente al Granada con el primer once diseñado por José Herrera desde su llegada al banquillo rojiblanco, una alineación que ya dejó entrever sus primeras intenciones: Gallardo, capitana y guardiana de la portería; Medina, Lauren Leal, Menayo y S. Lloris en la línea defensiva; Bøe Risa, J. Bartel y Fiamma como eje del centro del campo; y Jensen, Amaiaur y Luany formando el tridente ofensivo.

    El Granada, por su parte, respondió en Alcalá de Henares con un once reconocible y jerárquico, liderado por Laura S. bajo palos; Blanca, Jujuba, Alba P. y Clara en la línea defensiva; A. Mingueza, Leles y L. Pérez en la sala de máquinas; y Lauri, capitana y referencia creativa, acompañada en ataque por A. Gómez y Sonya Keeffe

    El debut de José Herrera, ex del Club Deportivo Tenerife en el banquillo del Atlético de Madrid siembra esperanza en las filas del bicampeón de la Copa de la Reina Iberdrola, pues al ex preparador del representativo canario solo le faltó una pequeña dosis de fortuna, Amaiur Sarriegui en un par de ocasiones y la debutante Møller Kühl, se toparon con el poste y no pudieron darle la victoria a las madrileñas frente a un buen Granada Club de Fútbol.

    El encuentro se encendió desde el pitido inicial. El conjunto rojiblanco avisó en repetidas ocasiones hasta que encontró recompensa: tras un disparo al travesaño que agitó el ambiente, Synne Jensen firmó el 10 en el minuto 11 para abrir la lata antes del primer cuarto de hora.

    Con justicia el tres veces campeón de la Liga F Moeve se ponía en ventaja ante un Granada que está atravesando un buen momento de forma y a pesar de vestir de gris, su segunda equipación, no quería que la mañana acabase con esa tonalidad en su desplazamiento a la capital española.

    Lejos de acusar el golpe, el Granada respondió con carácter. Elevó su intensidad en los duelos, buscó el peligro a balón parado y llevó el choque a un terreno más trabado, con faltas reiteradas y tarjetas que evidenciaban la tensión sobre el césped.

    Mientras tanto, el Atleti insistía por fuera, cargando el área con centros laterales y segundas jugadas, aunque se encontró con una zaga cada vez más sólida.

    La resistencia de las andaluzas terminó transformándose en premio en el minuto 32, cuando Andrea Gómez apareció con olfato en zona de remate para equilibrar el marcador por culpa de una gran asistencia de Laura Pérez y con el 11 en electrónico tocaba empezar desde cero.

    Estaba claro que las que buscaban el segundo gol era el Atlético de Madrid, sin suerte, pero con iniciativa y otra cara respecto a los últimos encuentros de la era Viti, ya sabemos que un vestuario el cambio de técnico, por mucho que el ex del Madrid CFF no fuese culpable de todos los males, suele activar a una plantilla.

    El tiempo transcurrió muy rápido en un duelo electrizante casi por definición y las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con las tablas en el electrónico que lo dejaba todo pendiente de resolución en Alcalá de Henares.

    El Atlético volvió a encontrar la conexión Jensen-Amaiur en el arranque del segundo acto, pero la excelsa asistencia de la finlandesa en forma de vaselina que terminó con un disparo de la dorsal número veinte volviendo a ser expulsado de manera violenta por la cruceta para desesperación del respetable que se congregó en masa en las gradas, fueron Milicento ochenta y seis los espectadores que vibraron con el choque.

    El Granada, que buscaba hacer bueno el empate. Poco a poco, las colchoneras fueron acelerando y acercándose al tanto, que, por el momento, se les resistía. Buen comienzo de segunda mitad, pero las de Herrera necesitaban más para marcar.

    El paso hacia delante del Atlético quedó patente, por lo que, a tenor de lo que se estaba viendo, el segundo gol no iba a tardar en llegar. La insistencia de las colchoneras era más que evidente, para alegría de su afición, que esperaba que las suyas pudieran mejorar. El choque, con el paso de los minutos, se convirtió en un auténtico asedio por parte del conjunto de la capital, que estaba mereciéndose volver a ponerse por delante de manera palpable.

    Avanzaban los minutos y el Atlético se mostraba muy superior al Granada, que era consciente de que iba a sufrir sobremanera. Kühl, el nuevo fichaje, debutó a lo grande, estrellando el balón en el palo, rozando el dos a uno que hubiera sido más que merecido, pero la fortuna no estuvo del lado del segundo fichaje invernal del Atlético de Madrid, era inaudito debió pensar Herrera desde el banquillo, mientras Irene Ferreras esbozó una mueca de alivio.

    El conjunto rojiblanco, consciente de que el empate no satisfacía sus aspiraciones ni su ambición competitiva, asumió el riesgo inherente a quien se sabe obligado a ir un paso más allá.

    No había margen para la especulación ni espacio para la duda. Las futbolistas de José Herrera, firmes en la idea transmitida desde el banquillo y convencidas del camino elegido, se volcaron definitivamente sobre el campo contrario, instalando su campamento base en las inmediaciones del área del Granada y convirtiendo cada posesión en un nuevo intento de asalto. El balón circulaba con insistencia, de un costado al otro, buscando grietas, esperando ese desajuste mínimo que permitiera transformar la presión en ventaja real.

    Sin embargo, el fútbol rara vez concede soluciones sencillas cuando el reloj aprieta. El Granada, fiel a su plan y plenamente consciente de lo que estaba en juego, se replegaba con orden, disciplina y una concentración casi quirúrgica. Cada línea se movía en bloque, cada basculación estaba medida, cada despeje era celebrado como un pequeño triunfo dentro de una batalla mayor. Las visitantes habían encontrado en la resistencia su principal arma y estaban dispuestas a exprimirla hasta el último segundo. No se trataba únicamente de defender un resultado, sino de sostener una idea, de resistir emocionalmente ante el empuje de un rival que no dejaba de insistir.

    El Atlético empujaba, sí, pero lo hacía sin perder de vista su propio equilibrio. En ese tramo del encuentro, donde el corazón pide atacar con todo y la cabeza exige no cometer errores irreparables, las rojiblancas se movían sobre una fina línea que separa la valentía de la imprudencia. Las centrales mantenían una vigilancia constante sobre cualquier intento de transición, el centro del campo ajustaba posiciones para evitar pérdidas peligrosas y la portería propia permanecía como una referencia silenciosa, recordatorio permanente de que un descuido podía echar por tierra todo el esfuerzo acumulado.

    A medida que los minutos se consumían, el ambiente se cargaba de una tensión casi palpable. Cada balón colgado al área levantaba a la grada, cada disparo bloqueado provocaba un murmullo colectivo, cada decisión arbitral era examinada con lupa desde las tribunas. El público, consciente de estar asistiendo a un desenlace abierto, acompañaba a su equipo con una mezcla de aliento y nerviosismo, empujando desde fuera en busca de ese empujón final que decantara la balanza.

    El estadio se convertía así en un actor más del partido, amplificando sensaciones y multiplicando emociones.

    Las colchoneras no dejaban de intentarlo. Una y otra vez, con insistencia casi obsesiva, volvían a cargar el área rival, probando desde la frontal, buscando centros laterales, intentando combinaciones rápidas en espacios cada vez más reducidos. Había momentos en los que el juego se volvía espeso, trabado, producto de la acumulación de piernas y de la fatiga propia de un esfuerzo sostenido. Pero incluso en esos instantes, el Atlético encontraba la manera de volver a levantarse, de sacudirse la frustración y de reanudar el asedio con renovada determinación.

    El Granada, por su parte, empezaba a sentir el desgaste físico y mental que conlleva defender durante tantos minutos consecutivos. Cada despeje iba un poco más corto, cada salida con balón requería un esfuerzo adicional, cada pausa era aprovechada para ganar segundos preciosos. La portera se tomaba su tiempo, las faltas se sacaban con parsimonia y cualquier interrupción era recibida como una oportunidad para respirar. No era una cuestión de falta de ambición, sino de supervivencia competitiva, de entender el contexto y actuar en consecuencia.

    En el banquillo rojiblanco, José Herrera observaba la escena con atención milimétrica. Era su primer once desde su llegada al club, su primera gran prueba en un contexto real de exigencia, y cada decisión adquiría una relevancia especial. Desde la banda, no dejaba de dar indicaciones, de ajustar movimientos, de animar a las suyas a mantener la fe incluso cuando el cansancio comenzaba a hacer mella. Sabía que, en partidos como este, el desenlace no siempre responde a la lógica del dominio, sino a la capacidad de insistir sin perder la claridad.

    El tiempo seguía su curso implacable. El tramo final ya no era una amenaza futura, sino una realidad presente. Los últimos quince minutos se vivían con la intensidad de una prórroga anticipada, donde cada acción podía ser la última oportunidad. El Atlético, empujado por la necesidad, elevaba aún más su línea de presión, recuperaba balones en campo rival y encerraba al Granada en su propio tercio. Las visitantes resistían como podían, aferradas a un orden defensivo que se tensaba al límite, conscientes de que cualquier fallo podía resultar definitivo.

    En ese contexto, el coraje se convirtió en el principal motor de las rojiblancas. Más allá de esquemas, ajustes tácticos o nombres propios, el equipo apelaba a una energía colectiva que trascendía lo puramente futbolístico. Era una cuestión de orgullo, de identidad, de no resignarse ante la posibilidad de dejar escapar dos puntos en casa. Cada carrera al espacio, cada choque ganado, cada balón dividido disputado con determinación alimentaba la sensación de que el gol podía llegar en cualquier momento.

    Pero el fútbol, caprichoso y cruel en ocasiones, se resistía a ofrecer esa recompensa inmediata. El Granada seguía cumpliendo su objetivo, frustrando una y otra vez los intentos locales, despejando balones imposibles y encontrando en la solidaridad defensiva su mejor aliada. Las colchoneras, lejos de bajar los brazos, redoblaban esfuerzos, conscientes de que la perseverancia es, muchas veces, la antesala del éxito.

    Los minutos finales se convirtieron en una sucesión de ataques rojiblancos y defensas granadinistas, en un pulso constante entre el deseo de ganar y la voluntad de resistir. El balón parecía no querer entrar, los rebotes caían siempre del lado menos favorable y la sensación de que el tiempo se escurría entre los dedos se hacía cada vez más intensa. Aun así, el Atlético seguía creyendo, seguía empujando, seguía intentándolo con una mezcla de fe y determinación que definía su espíritu competitivo.

    En esa desesperación contenida, en ese intento constante por cambiar el signo del partido, las rojiblancas encontraron una forma de reafirmarse a sí mismas. Incluso si el marcador no terminaba reflejando su dominio, el mensaje era claro: este equipo no se rinde, no negocia el esfuerzo y no acepta el empate como un destino inevitable sin antes haberlo dado todo. El coraje y el corazón, tantas veces invocados en el lenguaje futbolístico, se materializaban sobre el césped en forma de carreras finales, de presiones asfixiantes y de una fe inquebrantable hasta el último segundo.

    Así, el partido se fue apagando lentamente, no por falta de intensidad, sino por la tiranía del reloj.

    El Atlético había empujado hasta el límite de sus fuerzas, el Granada había resistido con todo lo que tenía, y el desenlace quedaba marcado por ese equilibrio tenso que define a los encuentros cerrados. Más allá del resultado, el tramo final dejó una imagen clara: la de unas colchoneras que, incluso cuando el tiempo parecía agotarse, siguieron creyendo, insistiendo y luchando, fieles a una identidad construida a base de carácter y entrega.

    La segunda mitad cambió todo, las rojiblancas bajaron una marcha, no sabían como hacer daño y el Granada, a lo suyo, perdiendo tiempo, sin ocasiones y encerradas atrás, pero las andaluzas supieron resistir con un ápice de heroicidad que evitó que las de José Herrera pudieran ajusticiar a la guardameta visitante antes del pitido final en el minuto noventa y cinco.

    El Atlético de Madrid ha experimentado una mejora evidente tras el desembarco de José Herrera en el banquillo y no se llevaron el triunfo casi por accidente.

    Este reparto de puntos, que deja a las locales con mal sabor de boca antes de medirse entre semana al Athletic Club en los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola y se mantiene quinto en la tabla clasificatoria amén de sus 28 unidades, habiendo sacado rédito de la victoria del Levante Unión Deportiva en Orriols ante el Madrid CFF de Sánchez Vera (2-1) y está a nueve guarismos de alcanzar a la Real Sociedad de Fútbol que visita al Tenerife en el Heliodoro.

    Este trabajado que sirve a las granadinas para seguir invictas en este año 2026 y sumar su cuarto partido consecutivo sin perder para ubicarse en la décima plaza antes de visitar a la Sociedad Deportiva Eibar en Ipurúa.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Atlético de Madrid: Lola; Lloris, Lauren, Menayo (Pérez, 82’), Andrea; Bartel (Khöller, 58’); Boe Risa (Natalia, 82’), Fiamma; Luany, Sarriegi (Sheila, 74’) y Jensen (Chinchilla, 82’).

    Granada Club de Fútbol: Laura Sánchez; Clara, Alba Pérez, Jujuba, Blanca, Laura Pérez; Ari Mingueza (Miku, 87′), Lauri, Leles; Andrea Gómez (Success, 83′) y Sonya Keefe.

    Árbitra: Amonestó a Lauri, Jujuba, Sonya Keefe y Success con tarjeta amarilla.

    Incidencias: Partido correspondiente a la decimoctava jornada de la Liga F, disputado en la Ciudad Deportiva Cívitas Alcalá de Henares sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Synne Jensen 12’ ⚽️

    1-1 Andrea Gómez 33’ ⚽️

    Vídeo:

  • La previa | El Atlético de Madrid estrena era ante un Granada indomable en el partido donde enero quiere parecerse a una promesa

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🟠 Cuando el verde se vuelve esperanza y el balón pesa en la historia reciente.

    (Fuente: RFEF)

    El fútbol, cuando se detiene a escucharse a sí mismo, sabe que hay partidos que no se juegan solo con once futbolistas, un árbitro y un balón. Hay mañanas en las que el césped se convierte en un espejo de lo que fue, de lo que se perdió y de lo que todavía puede ser.

    El sábado, 31 de enero de 2026, a las 12:00 del mediodía, en Alcalá de Henares, el Atlético de Madrid y el Granada CF se citan en uno de esos encuentros que no se explican solo con la clasificación, ni con la racha, ni siquiera con el estreno de un nuevo entrenador. Se citan en un partido que arranca con un brazalete verde en el brazo y una palabra que atraviesa todo: esperanza.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Porque la Jornada 18 de la Liga F Moeve no es una jornada cualquiera. Es una jornada teñida de verde, un color que no pertenece a ningún escudo pero que representa a todas. Las futbolistas, los cuerpos técnicos y las árbitras portarán los Brazaletes de Esperanza bajo el lema “El símbolo que nos une”, un gesto que trasciende lo deportivo y convierte cada carrera, cada duelo y cada celebración en un acto de visibilidad, de acompañamiento, de conciencia colectiva. En un deporte que ha aprendido a ser altavoz, la Liga F vuelve a recordarse —y recordarnos— que el fútbol también puede abrazar.

    Y en ese contexto, con ese marco emocional que envuelve el fin de semana, aparece un duelo rojiblanco que parece escrito para el relato largo. Atlético de Madrid contra Granada C.F.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Dos equipos que visten de rojo y blanco, dos caminos que se cruzaron la temporada pasada en la lucha por la Champions, dos estados de ánimo opuestos y, sin embargo, complementarios. Uno, buscando reencontrarse consigo mismo. El otro, cabalgando un inicio de año que ha borrado los fantasmas del otoño.

    El Atlético de Madrid llega a la cita en la quinta posición de la Liga F Moeve con 27 puntos, a diez de la zona Champions, una distancia que no es solo numérica, sino también simbólica. Diez puntos son diez latidos de diferencia entre el recuerdo de lo que este equipo fue y la incógnita de lo que puede volver a ser.

    La derrota en la semifinal de la Supercopa de España ante el Real Madrid (3-1) dejó cicatriz. El inesperado tropiezo en casa frente al Espanyol (0-1) profundizó la herida. Y, como consecuencia, el club decidió mover el timón con la salida de Víctor Martín Alba, ex del Madrid CFF.

    José Herrera se estrena en el banquillo colchonero. Lo hace sin red, sin tiempo y sin margen para el ensayo. Lo hace sabiendo que cada decisión será observada con lupa, que cada cambio será leído como un manifiesto y que cada victoria —o cada tropiezo— será interpretado como una pista del futuro. Herrera, ex preparador del Costa Adeje Tenerife Egatesa, aterriza en uno de los banquillos con más peso simbólico del fútbol femenino español, el del campeón de la Supercopa de España 2021, un club que no concibe la irrelevancia y que convive mal con la espera.

    No podrá contar con Gio Queiroz, baja sensible en el frente ofensivo, pero sí podría empezar a escribir la historia de Kathrine Møller Kühl, la centrocampista danesa que asoma como una de esas futbolistas llamadas a ordenar el caos, a poner pausa donde hubo prisa y a darle sentido a la posesión.

    Sus primeros minutos con la camiseta rojiblanca podrían llegar en un partido que exige cabeza fría y piernas calientes.

    Enfrente, el Granada es el equipo que ha hecho del cambio de año una declaración de intenciones. El equipo que se marchó al parón navideño herido, eliminado de la Copa de la Reina por la mínima ante el FC Badalona Women y con una sola victoria en sus últimos diez partidos ligueros. El equipo que necesitaba resetear y lo hizo. Año nuevo, vida nueva. No como lema vacío, sino como convicción.

    Las de Irene Ferreras han arrancado 2026 como un tiro. Tres partidos, tres victorias, cero goles encajados. Espanyol (0-2), DUX Logroño (1-0), Alhama CF ElPozo (2-0). Nombres distintos, contextos distintos, mismo resultado.

    El Granada es, junto al Fútbol Club Barcelona , el único equipo que ha ganado todos sus partidos de Liga F Moeve en este nuevo año. Pero, a diferencia del gigante azulgrana, las nazaríes lo han hecho desde la contención, desde el orden, desde una solidez que no siempre se refleja en titulares ruidosos, pero que construye equipos duraderos.

    Chika Hirao y Laura Sánchez han levantado un muro invisible en la portería. Dos guardametas, dos estilos, una misma consecuencia: el cerrojo echado. Cinco paradas en dos partidos para Laura. Seguridad quirúrgica para Chika. El Granada no solo gana, sino que convence desde atrás hacia delante. Y eso, en una liga cada vez más exigente, es una señal inequívoca de crecimiento.

    Con esos nueve puntos, el conjunto nazarí ha escalado hasta la décima posición con 22 puntos, dieciséis por encima del descenso. Una tranquilidad que permite mirar al futuro con ambición y al presente con descaro. Porque lo que busca el Granada en Alcalá de Henares no es sobrevivir.

    Es hacer historia. Una cuarta victoria consecutiva en Primera División sería un récord para el club. Un golpe sobre la mesa. Una confirmación de que lo de enero no es casualidad, sino causalidad.

    “Tenemos la ilusión de tener un partido muy bonito y exigente por delante”, afirmó Irene Ferreras en la previa. La frase, medida y serena, esconde la determinación de quien sabe que su equipo llega en el mejor momento emocional de la temporada. Todas las jugadoras estarán disponibles. No hay excusas. No hay parches. Hay once futbolistas dispuestas a competir de tú a tú contra un gigante herido.

    Los precedentes, sin embargo, sonríen al Atlético. Ocho victorias, un empate y una sola derrota en los diez enfrentamientos de élite entre ambos conjuntos.

    A comienzos de curso, las colchoneras se impusieron con contundencia en la primera vuelta (0-4), con doblete de Fiamma Benítez y goles de Vilde Bøe Risa y Synne Jensen.

    También se cruzaron el año pasado en las semifinales de la Copa de la Reina, donde el Atlético se llevó el pase con un global de 5-2 tras ganar 0-2 y 3-2. Y en aquella Liga F Moeve, ambos equipos caminaron juntos durante meses en la pelea por la tercera plaza que daba acceso a la Champions, una batalla que finalmente cayó del lado madrileño, dejando al Granada quinto, solo por detrás del Athletic Club.

    Pero el fútbol vive poco del ayer y mucho del ahora. Y el ahora dice que el Atlético necesita ganar. Necesita volver a reconocerse. Necesita dejar atrás una racha que le ha hecho olvidar la sensación de victoria, una sensación que no experimenta en partido oficial desde el 20 de noviembre de 2025, cuando asaltó Enschede para vencer al Twente en la Liga de Campeones. Desde entonces, el tiempo se ha vuelto espeso en Alcalá.

    Por eso, este partido es más que tres puntos. Es el inicio de una narrativa. Es la primera página del libro de José Herrera.

    Es el momento de abrir el sobre, como en esos cromos de la Liga F Moeve 2025-2026 que ahora están de moda, y descubrir si dentro hay una victoria, una señal, una promesa.

    El CTA de la RFEF ha designado a la colegiada catalana Ylenia Sánchez Miguel para impartir justicia. Una árbitra que tendrá que gestionar no solo un partido intenso, sino un duelo cargado de emociones, con dos equipos que saben competir y que no regalan ni un centímetro.

    Mientras tanto, en la clasificación, el Atlético es cuarto —o quinto, dependiendo del arrastre de la jornada— con 27 puntos y mira de reojo a la Real Sociedad, tercera, y al Costa Adeje Tenerife, cuarto, sabiendo que el margen es mínimo y el error, fatal.

    El Granada, décimo, juega con la libertad de quien ya ha hecho los deberes, pero no se conforma con el aprobado.

    Y así, con el verde de la esperanza en el brazo, con el rojo y blanco en el pecho y con enero pidiendo relatos nuevos, Atlético de Madrid y Granada CF se preparan para un partido que no promete fuegos artificiales, pero sí verdad. Un partido que no se grita antes de jugarse, pero que se recuerda si se gana. Un partido que empieza a las 12:00 horario peninsular, pero que puede marcar todo un año.

    Porque hay mañanas en las que el fútbol no se juega para ganar. Se juega para volver a creer.

    (Fuente: Liga F Moeve)

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    😍 Temporada 2025-2026

    🤝 Decimoctava jornada

    🔥 Club Atlético de Madrid 🆚 Granada Club de Fútbol 🔥

    🗓️ Sábado, 31 de enero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN 1 (Dial 70 de Movistar Plus)

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial |El Granada C.F. y Andalucía, una alianza que trasciende el patrocinio para impulsar la igualdad y la entidad de una tierra

    (Fuente/ Liga F Moeve)

    🟫El Granada Club de Fútbol Femenino y la Junta de Andalucía renuevan su acuerdo de patrocinio en el tramo decisivo de la temporada, reforzando una colaboración estratégica que une fútbol femenino, compromiso institucional y proyección de la marca Andalucía dentro y fuera de los terrenos de juego.

    El Granada CF Femenino y la Junta de Andalucía han vuelto a encontrarse en un mismo camino, el del compromiso con el deporte, la igualdad y la proyección de una identidad común, para renovar un acuerdo de patrocinio que va mucho más allá de la mera presencia de una marca en una equipación deportiva. Se trata de una alianza que se consolida en un momento clave de la temporada y que simboliza una forma de entender el fútbol femenino como herramienta de cohesión social, visibilidad y crecimiento colectivo. Gracias a este acuerdo, desarrollado junto a la Consejería de Cultura y Deporte, la imagen de Andalucía estará presente en la manga de la camiseta de competición del conjunto rojiblanco, en la parte frontal de la equipación de entrenamiento y en numerosos soportes físicos y digitales del club durante el tramo final del curso, reforzando un mensaje claro y compartido: el deporte femenino es presente y es futuro, y Andalucía quiere formar parte activa de ese camino.

    La renovación de este patrocinio no es un gesto aislado ni una acción puntual, sino la continuidad natural de una relación construida sobre valores compartidos y una visión común del papel que el deporte debe desempeñar en la sociedad actual. En un contexto en el que el fútbol femenino continúa avanzando a pasos firmes, aunque no exentos de dificultades, el respaldo institucional adquiere una relevancia especial. Para el Granada CF Femenino, contar con el apoyo de la Junta de Andalucía supone no solo un impulso económico y de visibilidad, sino también un reconocimiento al trabajo diario de un proyecto que ha apostado decididamente por el crecimiento sostenible, la profesionalización y la promoción del talento femenino en el deporte.

    La presencia de la marca Andalucía en la manga de la camiseta de competición del Granada CF Femenino no es un detalle menor. En un deporte donde cada espacio del uniforme se ha convertido en un soporte de comunicación con miles de impactos por partido, esta ubicación simboliza el acompañamiento constante de la institución al equipo en cada esfuerzo, en cada carrera, en cada duelo y en cada celebración. Es una imagen que viajará con las futbolistas a cada estadio, que será captada por cámaras de televisión, fotógrafos y aficionados, y que servirá como recordatorio permanente de la implicación de Andalucía con el fútbol femenino. Del mismo modo, la inclusión de la marca en la parte frontal de la equipación de entrenamiento refuerza la idea de que este apoyo está presente también en el día a día, en el trabajo silencioso que no siempre se ve, pero que resulta imprescindible para competir al máximo nivel.

    Más allá de la indumentaria, el acuerdo contempla una amplia presencia de la imagen de Andalucía en diversos soportes físicos y digitales del club, ampliando el alcance del patrocinio a canales de comunicación fundamentales en la era actual. Las plataformas digitales del Granada CF Femenino, su presencia en redes sociales, los contenidos audiovisuales, las activaciones con la afición y los espacios físicos vinculados a la actividad del equipo se convierten así en altavoces de una marca que representa a toda una comunidad. Esta visibilidad no solo proyecta el nombre de Andalucía, sino que lo asocia a valores como el esfuerzo, la superación, la igualdad de oportunidades y el orgullo de pertenencia.

    La Consejería de Cultura y Deporte, a través de esta colaboración, reafirma su compromiso con el desarrollo del fútbol femenino como una de las expresiones más dinámicas y transformadoras del deporte andaluz. En los últimos años, el crecimiento del fútbol practicado por mujeres ha sido evidente, tanto en términos de participación como de seguimiento social y mediático, y las instituciones juegan un papel clave para consolidar este avance. Apostar por clubes como el Granada CF Femenino significa invertir en referentes, en modelos a seguir para niñas y jóvenes que ven en estas futbolistas la posibilidad real de desarrollar una carrera deportiva sin renunciar a su identidad ni a sus sueños.

    Para el Granada CF Femenino, esta renovación llega en un momento especialmente significativo del curso, cuando cada partido adquiere un valor añadido y el esfuerzo acumulado a lo largo de la temporada se pone a prueba. El respaldo de la Junta de Andalucía actúa como un refuerzo moral y simbólico para un vestuario que representa con orgullo los colores rojiblancos y que se siente acompañado por una institución que cree en su proyecto. Este apoyo institucional se traduce en una mayor estabilidad y en la posibilidad de seguir trabajando con ambición, sin perder de vista los valores que han definido al club desde sus inicios.

    El agradecimiento expresado por el Granada CF Femenino hacia la Junta de Andalucía no es una fórmula protocolaria, sino el reconocimiento sincero a una confianza que refuerza la voluntad del club de seguir creciendo y difundiendo el nombre de Andalucía a través del deporte. Cada entrenamiento, cada partido y cada acción comunicativa se convierten en una oportunidad para mostrar al mundo una tierra diversa, comprometida y apasionada por el deporte. En este sentido, el fútbol femenino se presenta como un escaparate privilegiado para proyectar una imagen moderna y plural de Andalucía, alineada con los valores de igualdad y progreso.

    La alianza entre el Granada CF Femenino y la Junta de Andalucía también debe entenderse en un marco más amplio, el de la colaboración entre instituciones públicas y entidades deportivas para generar un impacto positivo en la sociedad. El deporte, y especialmente el deporte femenino, tiene la capacidad de romper barreras, cuestionar estereotipos y generar espacios de encuentro. Cuando una institución como la Junta de Andalucía decide respaldar de forma explícita a un club femenino, está enviando un mensaje claro sobre sus prioridades y sobre el tipo de sociedad que quiere construir.

    El fútbol femenino andaluz ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, con clubes que han logrado consolidarse en competiciones nacionales y con una base cada vez más amplia de jugadoras y aficionados. Sin embargo, este crecimiento requiere de apoyos sólidos y continuados para poder mantenerse y evolucionar. En este contexto, la renovación del patrocinio entre el Granada CF Femenino y la Junta de Andalucía se presenta como un ejemplo de buena práctica, de cómo la colaboración público-deportiva puede generar beneficios mutuos y contribuir al desarrollo de un ecosistema deportivo más justo y equilibrado.

    La visibilidad que aporta este acuerdo también tiene un impacto directo en la percepción social del fútbol femenino. Ver la marca Andalucía asociada al equipo rojiblanco contribuye a normalizar la presencia institucional en el deporte practicado por mujeres y a situarlo en un plano de igualdad con otras disciplinas y categorías. Este tipo de acciones ayudan a consolidar el fútbol femenino como un espectáculo deportivo de primer nivel, digno de apoyo, inversión y atención mediática.

    Desde el punto de vista del club, la presencia de un patrocinador institucional como la Junta de Andalucía aporta un valor añadido en términos de reputación y credibilidad. Refuerza la imagen del Granada CF Femenino como un proyecto serio, comprometido y alineado con los valores de su entorno. Esta percepción es clave no solo para atraer a nuevos patrocinadores y colaboradores, sino también para fortalecer el vínculo con la afición y con la comunidad local, que se siente representada por un equipo que lleva el nombre de su tierra con orgullo.

    El tramo final de la temporada se convierte así en un escenario ideal para visibilizar esta alianza y para reforzar el mensaje de unidad entre el club y la institución. Cada partido disputado, cada acción promocional y cada contenido difundido servirá para recordar que el deporte es una herramienta poderosa para construir identidad y cohesión. En un momento en el que el fútbol femenino sigue luchando por alcanzar una igualdad real en términos de recursos y reconocimiento, este tipo de respaldos adquieren una dimensión especialmente relevante.

    La colaboración con la Consejería de Cultura y Deporte pone de manifiesto una visión integral del deporte, entendida no solo como competición, sino como fenómeno cultural y social. El fútbol femenino forma parte de la cultura deportiva de Andalucía y contribuye a enriquecerla con nuevas narrativas y referentes. Apoyar al Granada CF Femenino significa, en este sentido, apostar por una cultura deportiva más inclusiva y representativa de la realidad social.

    El impacto de este acuerdo también se extiende al ámbito formativo y de base. El Granada CF Femenino no es solo un primer equipo que compite al máximo nivel, sino también un referente para las categorías inferiores y para las jóvenes futbolistas que sueñan con vestir algún día la camiseta rojiblanca. La presencia de la marca Andalucía asociada a este proyecto envía un mensaje claro a esas jugadoras: su esfuerzo y su talento importan, y cuentan con el respaldo de las instituciones de su tierra.

    La proyección de Andalucía a través del deporte femenino adquiere una dimensión especial en un mundo cada vez más globalizado. Los partidos, retransmisiones y contenidos digitales permiten que la imagen de la comunidad llegue a públicos diversos, dentro y fuera de España. Asociar esa imagen a valores positivos como la igualdad, el trabajo en equipo y la superación contribuye a construir una marca territorial sólida y atractiva.

    El Granada CF Femenino, por su parte, asume con responsabilidad el papel de embajador de Andalucía que implica este acuerdo. El club es consciente de que cada gesto, cada declaración y cada acción en el terreno de juego y fuera de él contribuyen a la percepción de la marca que representa. Por ello, la renovación del patrocinio se entiende también como un compromiso mutuo de seguir trabajando con profesionalidad, respeto y ambición.

    La relación entre el club y la Junta de Andalucía se basa en la confianza y en una visión compartida del futuro del deporte femenino. Esta confianza se ha ido construyendo a lo largo del tiempo, a través de colaboraciones que han demostrado su utilidad y su impacto positivo. Renovar el acuerdo en este tramo final de la temporada es una muestra de esa confianza y de la voluntad de seguir caminando juntos.

    El agradecimiento expresado por el Granada CF Femenino hacia la Junta de Andalucía refleja la importancia de sentirse acompañado en un proyecto deportivo que exige esfuerzo constante y capacidad de adaptación. El apoyo institucional no solo facilita recursos, sino que aporta legitimidad y respaldo moral en un entorno competitivo cada vez más exigente. Este respaldo se traduce en una mayor capacidad para planificar a medio y largo plazo, para invertir en estructuras y para seguir elevando el nivel del equipo.

    La unión entre el Granada CF Femenino y Andalucía, simbolizada en este acuerdo de patrocinio, es también una unión emocional. El club representa a una ciudad y a una afición que se identifican profundamente con su tierra, y la presencia de la marca Andalucía en su equipación refuerza ese vínculo. Es una manera de llevar el nombre de la comunidad a cada rincón donde compite el equipo, de mostrar con orgullo una identidad compartida.

    En un contexto social en el que la igualdad de género sigue siendo un objetivo por alcanzar en muchos ámbitos, el deporte femenino se erige como un espacio de reivindicación y de avance. La implicación de la Junta de Andalucía en el patrocinio del Granada CF Femenino es una declaración de principios que va más allá del ámbito deportivo. Es una apuesta por la igualdad real, por la visibilidad de las mujeres en el deporte y por la creación de oportunidades.

    El fútbol femenino, además, tiene un impacto directo en la salud y el bienestar de la sociedad, al promover hábitos de vida activos y valores positivos entre la población más joven. Apoyar a un club como el Granada CF Femenino significa también invertir en estos beneficios sociales, en la construcción de referentes saludables y en la promoción de un estilo de vida ligado al deporte.

    La renovación del acuerdo se produce en un momento en el que el fútbol femenino vive una etapa de consolidación y de nuevos retos. La profesionalización, la mejora de las condiciones laborales y la ampliación de la base de aficionados son algunos de los desafíos que enfrenta el sector. En este escenario, el respaldo de las instituciones resulta fundamental para garantizar un crecimiento equilibrado y sostenible.

    El Granada CF Femenino ha demostrado a lo largo de su trayectoria una clara vocación de crecimiento y de compromiso con su entorno. Este acuerdo con la Junta de Andalucía refuerza esa vocación y permite al club seguir avanzando con paso firme. La visibilidad que aporta el patrocinio se suma a un proyecto deportivo que apuesta por el talento, el trabajo colectivo y la conexión con la afición.

    La marca Andalucía, por su parte, encuentra en el fútbol femenino un vehículo idóneo para transmitir sus valores y para conectar con públicos diversos. El deporte tiene un lenguaje universal, capaz de trascender fronteras y de generar emociones compartidas. Asociar la marca a un equipo comprometido y competitivo como el Granada CF Femenino contribuye a reforzar esa conexión emocional.

    La colaboración entre el club y la Consejería de Cultura y Deporte también pone de relieve la importancia de diseñar políticas públicas que tengan en cuenta el potencial del deporte femenino. No se trata solo de apoyar a un equipo concreto, sino de enviar un mensaje claro sobre la apuesta por un modelo deportivo inclusivo y moderno.

    El tramo final de la temporada se presenta así como una oportunidad para visibilizar esta alianza y para seguir construyendo un relato positivo en torno al fútbol femenino andaluz. Cada partido será una nueva ocasión para mostrar el compromiso compartido y para reforzar la imagen de una Andalucía que cree en el deporte como motor de desarrollo.

    El Granada CF Femenino y la Junta de Andalucía comparten la convicción de que el deporte es una herramienta poderosa para generar cambios positivos. Esta renovación del patrocinio es una muestra tangible de esa convicción y un paso más en la consolidación de una relación basada en la confianza, el respeto y los valores compartidos.

    A lo largo de esta colaboración, el club ha asumido el reto de representar a Andalucía con orgullo y responsabilidad, consciente de la importancia simbólica de llevar su nombre asociado a una institución de referencia. Esta responsabilidad se traduce en un compromiso con la excelencia deportiva, con el juego limpio y con el respeto a los valores que definen al fútbol femenino.

    La Junta de Andalucía, al renovar este acuerdo, reafirma su papel como aliada del deporte femenino y como impulsora de iniciativas que fomentan la igualdad y la participación. Este apoyo institucional contribuye a crear un entorno más favorable para el desarrollo de proyectos deportivos liderados por mujeres y para la consolidación de estructuras profesionales.

    El agradecimiento del Granada CF Femenino hacia la Junta de Andalucía es también un reconocimiento al trabajo conjunto realizado hasta ahora y a la voluntad de seguir avanzando. El club entiende este patrocinio como una oportunidad para seguir creciendo, para mejorar y para ampliar su impacto social y deportivo.

    La unión entre el Granada CF Femenino y Andalucía se convierte así en un símbolo de lo que se puede lograr cuando deporte e instituciones caminan de la mano. Es una alianza que refuerza la identidad, que impulsa la igualdad y que proyecta una imagen positiva de una tierra comprometida con su presente y su futuro.

    En definitiva, la renovación del acuerdo de patrocinio entre el Granada CF Femenino y la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Cultura y Deporte, representa mucho más que una acción de visibilidad. Es la confirmación de un compromiso compartido con el desarrollo del fútbol femenino, con la promoción de la igualdad y con la difusión del nombre y los valores de Andalucía a través del deporte. Una alianza que se materializa en la equipación, en los soportes físicos y digitales y, sobre todo, en una visión común de futuro en la que el deporte femenino ocupa el lugar que merece. El Granada CF Femenino y Andalucía, unidos por el deporte, avanzan juntos en un camino de crecimiento, visibilidad y orgullo compartido.

  • La crónica | Ari Mingueza impulsa al Granada en Cataluña

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ El conjunto andaluz obtuvo un triunfo por 0-2 en la C.D. Dani Jarque ante el Espanyol para despedir la primera vuelta.

    La previa |

    (Fuente: Liga F)

    El domingo 11 de enero, cuando el reloj marque las 12:00 del mediodía y el invierno siga apretando en buena parte del país, el fútbol femenino volverá a convertirse en refugio, en relato y en pulso vital para dos equipos que caminan sobre la delgada línea que separa la tranquilidad de la inquietud, la estabilidad de la urgencia. El RCD Espanyol y el Granada CF se citan en un duelo que, más allá de los puntos, de la clasificación o de las estadísticas, habla de identidades en construcción, de procesos que buscan consolidarse y de la necesidad casi íntima de seguir creyendo. El partido, retransmitido por DAZN, será uno de esos encuentros que no siempre ocupan portadas ruidosas, pero que sostienen la columna vertebral de una competición, porque en ellos se dirime algo más profundo: quién logra asentarse, quién consigue tomar aire y quién empieza a mirar al futuro inmediato con un poco más de calma.

    El Espanyol llega a esta jornada situado en la novena posición de la tabla con 16 puntos, una ubicación que, sin ser definitiva ni cómoda del todo, sí refleja un camino de trabajo sostenido, de crecimiento progresivo y de identidad reconocible. El equipo dirigido por Sara Monforte ha encontrado en esta temporada una mezcla de compromiso colectivo, solidez emocional y una idea clara de lo que quiere ser. No es casualidad que la entrenadora castellonense, en la antesala del encuentro, haya querido poner el foco en lo humano antes que en lo táctico. “Soy muy afortunada de venir a trabajar aquí. Es un grupo muy unido, de muy buenas personas. Me han reafirmado que el grupo y el equipo están por encima de las individualidades”, destacó en rueda de prensa. No es una frase lanzada al azar ni un recurso retórico. En el Espanyol actual, esa idea es una realidad palpable sobre el césped.

    Porque el Espanyol de Sara Monforte es un equipo que compite desde el bloque, desde la solidaridad y desde la convicción de que cada esfuerzo cuenta. Incluso en un contexto complicado por las bajas de larga duración de Amaia Martínez y Laura Martínez, dos futbolistas importantes dentro de la estructura del equipo, el conjunto blanquiazul ha sabido reinventarse, reajustar roles y encontrar respuestas colectivas. No hay dramatismo en el discurso, sino aceptación del reto y confianza en las que están. Esa manera de afrontar la adversidad define mucho mejor a este Espanyol que cualquier dato frío.

    El equipo catalán ha ido sumando puntos con paciencia, consciente de que su objetivo pasa por asentarse en la categoría, por construir una base sólida que le permita mirar a la zona media con ambición, pero también con realismo. Cada partido es un pequeño paso, cada empate una pieza que encaja en el puzle de la permanencia, cada victoria un recordatorio de que el trabajo bien hecho suele encontrar recompensa. Llegar a esta jornada con 16 puntos y en novena posición no es casualidad; es el resultado de una temporada en la que el Espanyol ha sabido competir incluso en contextos adversos, sostenerse cuando el viento soplaba en contra y aprovechar sus momentos con inteligencia.

    Enfrente estará un Granada CF que llega con 13 puntos, apenas tres menos que su rival, pero con una sensación anímica distinta. Las diferencias en la clasificación son mínimas, pero el momento emocional pesa, y mucho.

    El equipo dirigido por Irene Ferreras no gana desde el 1 de noviembre, una racha que empieza a convertirse en una losa, no tanto por lo que dice la tabla como por lo que supone en términos de confianza. El Granada necesita reencontrarse con el triunfo, volver a sentir la alegría de sumar de tres, romper una dinámica que amenaza con arrastrarlo hacia una pelea incómoda en la zona baja.

    Sin embargo, reducir al Granada a una simple racha negativa sería injusto y simplista. El conjunto andaluz es un equipo con identidad, con una propuesta clara y con futbolistas que saben lo que es competir en la élite. Irene Ferreras ha construido un grupo que no renuncia a jugar, que intenta ser protagonista con balón y que, pese a los resultados recientes, sigue creyendo en su plan. El problema, como tantas veces ocurre en el fútbol, no siempre está en lo que se hace, sino en lo que no termina de llegar: el gol en el momento oportuno, la acción defensiva decisiva, ese pequeño detalle que cambia la historia de un partido.

    Para el Granada, este encuentro representa una oportunidad y, al mismo tiempo, un desafío emocional.

    Jugar a domicilio, ante un Espanyol que se siente cómodo en su estadio y que llega con una dinámica más estable, no es sencillo. Pero precisamente por eso el partido adquiere un valor especial. Ganar en un escenario así supondría un punto de inflexión, una inyección de confianza que podría marcar el inicio de una segunda vuelta distinta, más acorde al potencial real del equipo.

    El historial entre ambos conjuntos añade una capa más de interés al duelo. Espanyol y Granada se han enfrentado en cuatro ocasiones en la máxima categoría, con un balance equilibrado: una victoria para el conjunto blanquiazul, dos empates y un triunfo para las andaluzas. La temporada pasada fue el reflejo perfecto de esa igualdad, con un encuentro ganado por cada equipo. No hay hegemonías claras, no hay antecedentes que inclinen la balanza de forma definitiva. Cada partido entre Espanyol y Granada ha sido una historia distinta, y el de este domingo promete no ser la excepción.

    Ese equilibrio histórico habla de dos proyectos que, desde realidades distintas, han sabido competir de tú a tú. El Espanyol, con una tradición y una masa social importantes, busca consolidarse en la élite femenina con un modelo sostenible y reconocible. El Granada, por su parte, representa el crecimiento del fútbol femenino en Andalucía, la apuesta por un proyecto que quiere asentarse entre los mejores sin perder su identidad. Cuando ambos se encuentran, el resultado suele ser

    Porque más allá del resultado, este Espanyol–Granada es un recordatorio de lo que hace grande a esta competición: la igualdad, la lucha constante y la sensación de que cada partido importa. Y cuando el último balón se detenga, cuando el marcador quede fijado y las jugadoras se retiren al vestuario, quedará la certeza de haber asistido a uno de esos encuentros que, sin hacer ruido, explican perfectamente qué es y hacia dónde camina el fútbol feme

    Así vivimos el Espanyol versus Granada |

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    ✨ Partidazo ✨

    🔥 Espanyol de Barcelona 🆚 Granada Club de Fútbol 🔥

    📅 Domingo, 11 de enero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Ciudad Deportiva Dani Jarque

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    El regreso de la Liga F Moeve tras el parón invernal tenía en este RCD Espanyol – Granada C.F. un escenario perfecto para recordar la intensidad, la pasión y la calidad del fútbol femenino español. Desde las primeras horas de la tarde, el estadio local comenzaba a llenarse de aficionados que regresaban con ansias de fútbol después de varias semanas sin competición. Los colores blanquiazules inundaban las gradas, los cánticos se mezclaban con la brisa invernal, y la emoción se palpaba en cada rincón: los rostros de jóvenes, veteranos, familias enteras y seguidores fieles reflejaban la expectación por volver a vivir la magia de la Liga F Moeve en vivo.

    Antes de que el balón rodara, un instante cargado de respeto y solemnidad unió a todos los presentes: un emotivo minuto de silencio en memoria de Fernando Martín, entrenador del Valencia Femenino B, y sus tres hijos. Las jugadoras, alineadas en el centro del campo, con la cabeza inclinada y los ojos húmedos, mostraron respeto absoluto, mientras la grada guardaba un silencio profundo, interrumpido solo por suspiros, algún murmullo contenido y la sensación de que el fútbol trasciende lo meramente competitivo. Fue un momento de emoción genuina que dejó claro que, detrás de cada partido, hay historias humanas que nos conectan y nos recuerdan la importancia de cada día, cada encuentro y cada gesto de solidaridad.

    El pitido inicial marcó el inicio de un partido que pronto se convirtió en un pulso táctico entre dos equipos muy bien preparados. Los primeros minutos fueron de tanteo: el Espanyol buscaba controlar la pelota, moverla con paciencia por el centro y las bandas, y encontrar espacios para generar peligro; mientras que el Granada esperaba su momento, observando cada movimiento, cada pase y cada intento de penetración para poder aprovechar cualquier error.

    La primera acción clara del encuentro llegó por parte de Browne, quien, con decisión, conectó un remate potente que se estrelló contra el lateral de la red. El sonido del impacto, seguido de un suspiro de frustración entre los aficionados locales, marcó el inicio de un juego intenso. La réplica visitante no tardó: Lauri Requena, con un testarazo dentro del área, buscó sorprender a la portera local, Romane Salvador, pero esta se mantuvo firme, atrapando el balón sin dificultad y enviando un mensaje claro de que la portería del Granada no sería fácil de vulnerar.

    El juego se intensificó y cada balón dividido generaba tensión. El Granada intentó aprovechar los balones parados, buscando desestabilizar la defensa del Espanyol, mientras Chika Hirao, la portera visitante, mostraba seguridad y reflejos que salvaban a su equipo en varias ocasiones. La grada local, consciente de la importancia de cada acción, animaba con más fuerza, mientras que los seguidores visitantes celebraban cada intervención de Hirao como un triunfo en sí mismo.

    El Espanyol respondió con intentos de profundidad por la banda de Ona Baradad, quien buscaba conectar con las delanteras y generar espacios. La presión local era constante, con jugadoras que corrían incansablemente, ofrecían apoyo en cada pase y mostraban un compromiso total con el equipo. Sin embargo, la defensa del Granada se mantenía sólida, anticipando movimientos, cerrando líneas de pase y evitando que los remates locales encontraran portería.

    Un momento de preocupación llegó alrededor de la hora de partido: Júlia Guerra sufrió una lesión que obligó a la entrenadora local a introducir a Paula Perea.

    La reacción inmediata de la defensa fue clave: Perea se incorporó con concentración total, ocupando los espacios necesarios y manteniendo la estructura defensiva del Espanyol. Este cambio demostró la importancia de tener jugadoras preparadas y la capacidad de adaptación táctica de los equipos de la Liga F Moeve.

    Mientras tanto, Cristina Baudet se mantuvo como un constante peligro para la portería visitante. Su primer intento, un centro-chut interceptado por la defensa, mostró su capacidad de generar peligro desde la media distancia. Poco después, un disparo directo que fue desviado por Chika Hirao terminó en saque de esquina, reflejando la intensidad de un partido en el que cada jugada podía cambiar el marcador.

    El descanso llegó con un marcador de 0-0, pero con la sensación de que el segundo tiempo iba a ser decisivo.

    Las jugadoras regresaron a la cancha con energías renovadas, conscientes de que cada acción contaba y de que la concentración absoluta sería la clave para definir el resultado. La entrada de Ainoa Campo por el Espanyol buscaba reforzar la medular, equilibrar el juego y ofrecer nuevas opciones de ataque, mientras que el Granada mantenía su estructura y buscaba un momento para sorprender.

    El punto de inflexión llegó pasado el minuto 60: Ariadna Mingueza, con instinto asesino en el área, aprovechó un balón suelto y lanzó un disparo potente y colocado que terminó en gol. La revisión por una posible falta de Andrea Gómez sobre Laia Ballesté mantuvo a todos en vilo, pero finalmente el árbitro validó la acción para abrir la lata con el 0-1 que ponía en ventaja al equipo que hoy vestía de rosa.

    La grada visitante estalló de alegría, mientras las jugadoras del Granada celebraban abrazadas, conscientes de la importancia de un gol que rompía la igualdad y otorgaba ventaja a su equipo.

    El Espanyol intentó reaccionar de inmediato. La entrada de Judit Pablos tenía un objetivo claro: generar peligro en el área rival y forzar un empate que mantuviera las esperanzas del conjunto blanquiazul.

    Sin embargo, Chika Hirao continuó mostrando su dominio bajo palos, interceptando disparos, atajando balones imposibles y demostrando por qué su actuación fue crucial para asegurar la ventaja mínima de su equipo. Cada parada suya era una lección de técnica y concentración, y cada despeje generaba confianza en sus compañeras para mantener la presión ofensiva sobre un Espanyol cada vez más desesperado por marcar.

    El Espanyol tuvo otra oportunidad clara con Cristina Baudet, cuyo disparo desde el pico del área se estrelló en el larguero. La tensión se palpaba en el estadio: los aficionados locales contenían la respiración, conscientes de que un empate podía cambiar por completo el desarrollo del partido.

    Cada movimiento, cada pase y cada intento ofensivo reflejaba la intensidad con la que las jugadoras locales afrontaban la vuelta de la Liga F Moeve, buscando no solo competir, sino también ofrecer espectáculo y mantener el orgullo en su estadio.

    Finalmente, la entrada de Vera Molina resultó decisiva.Con determinación, encontró el hueco perfecto y marcó el 0-2 definitivo, sellando la victoria del Granada C.F. La celebración fue un estallido de emociones: abrazos entre jugadoras, gritos de júbilo y una sensación de alivio y orgullo que recorría todo el banquillo visitante por culpa de un 0-2 que resultó definitivo en el minuto 97 del alargue en la segunda mitad .

    Cada acción de Molina reflejaba precisión, concentración y talento, cerrando un encuentro en el que el Granada supo mantener la ventaja, resistir los embates del Espanyol y aprovechar sus oportunidades con frialdad y eficacia.

    El partido no solo ofreció goles y emociones; fue un ejemplo de la intensidad, la preparación y la calidad de la Liga F Moeve.

    Cada intervención de las porteras, cada remate, cada pase y cada reacción reflejaban el compromiso de las jugadoras con su equipo y con la competición. La victoria del Granada, por 0-2, encapsuló la esencia del fútbol femenino: esfuerzo, talento, estrategia y emociones auténticas que conectan a jugadoras, técnicos y aficionados en un mismo latido.

    El regreso de la Liga F Moeve tras el parón invernal no pudo haber sido más significativo: un partido marcado por respeto, emoción, tensión y goles decisivos, que recordó a todos por qué esta competición es cada vez más seguida, admirada y respetada. La victoria visitante no solo fue un triunfo en el marcador, sino también un reflejo de la preparación física y mental, de la disciplina táctica y del talento individual que caracteriza a las jugadoras de la Liga F.

    Con esta victoria, que no es menor, el cuadro andaluz termina la primera vuelta con cierta tranquilidad al ubicarse duodécimo en la tabla clasificatoria gracias a sus 16 unidades.

    El Espanyol cae ante las rojiblancas dada su excesiva pasividad en la línea defensiva y a pesar de que es un equipo muy inestable sabe que todavía está a tiempo de reaccionar al ser undécimo, lejos del descenso, y ya prepara a conciencia la visita que rendirá al Centro Deportivo Alcalá de Henares para medirse si Atlético de Madrid el próximo fin de semana.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    RCD Espanyol Fem: Romane Salvador; Lucía Vallejo, Júlia Guerra (Paula Perea, 32′), Laia Ballesté, Ari Doménech; Cristina Baudet, Ana Torrodà, Mar Torras (Ainoa Campo, 46′), Ona Baradad (Judit Pablos, 70′); Phoenetia Browne (Ángeles del Álamo, 59′), Paula Arana (Naima García, 59′)

    Granada CF Fem: Chika Hirao; Cristina Postigo, Juliana, Alba Pérez, Manoly Baquerizo; Ariadna Mingueza (Miku, 83′), Leles, Lauri Requena, Blanca Muñoz; Linnéa Laupstad (Ameyaa, 62′), Laura Pérez (Gómez, 62′)

    Árbitra: Ainara Andrea Acevedo Dudley (Colegio catalán)

    Tarjetas amarillas: Mar Torras (37′) Success (84′)

    Tarjetas rojas: No hubo.

    Incidencias: Partido correspondiente a la jornada número quince de la Liga F Moeve 2025-2026 que han disputado el Espanyol y el Granada en la Ciudad Deportiva Dani Jarque sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Ari Mingueza 63’ ⚽️
    0-2 Vera Molina 93’ ⚽️

    Vídeo |

  • Oficial | Edna Imade se despidió a lo grande de la Primera División Femenina

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ La internacional española puso rumbo a Múnich con un triplete frente al Atlético de Madrid.

    La era en la que Edna Imade iluminaba cada fin de semana los estadios de la Liga Profesional de Fútbol Femenino ha llegado a su punto final.

    No es una despedida cualquiera, ni una simple transferencia más en el mercado internacional: es el cierre de un ciclo que marcó una época reciente del fútbol femenino español, el adiós de una futbolista que transformó el ruido en goles, el miedo en determinación y la supervivencia en ambición. A los 25 años, nacida el 5 de octubre del año 2000, la ariete que aprendió a correr antes incluso de tener un hogar estable deja atrás la competición que la consagró como una de las delanteras más determinantes del panorama nacional, tras un recorrido vital y deportivo que desafía cualquier relato convencional.

    Edna Imade no se marcha por la puerta de atrás ni envuelta en el silencio. Se va tras haber sido protagonista, tras haber dejado cifras, recuerdos, tardes imposibles y una huella emocional profunda en una liga que todavía está aprendiendo a reconocerse a sí misma. Su salida de España se produce en un contexto complejo, marcado por decisiones estratégicas, movimientos de mercado de primer nivel y la inevitabilidad del fútbol moderno. La atacante se encontraba cedida en la Real Sociedad de Fútbol, histórica campeona de la Copa de la Reina en 2019, por el Bayern de Múnich, uno de los gigantes del fútbol europeo, que había apostado fuerte por su talento apenas unos meses antes.

    El pasado mercado estival fue decisivo. El Bayern de Múnich desembolsó 400.000 euros para hacerse con los derechos de Edna Imade, pagando esa cantidad al Granada Club de Fútbol, consciente de que estaba incorporando a una delantera en plena explosión, con margen de crecimiento y con un perfil físico y competitivo muy demandado en el fútbol alemán.

    Sin embargo, el club bávaro también entendió que la jugadora deseaba continuar su progresión en España, en un entorno que conocía, donde se había ganado el respeto de rivales, entrenadores y aficiones. Por ello, ambas partes acordaron una cesión a la Real Sociedad hasta el 30 de junio de 2026, una operación que parecía perfecta para todos: el Bayern protegía su inversión, la Real reforzaba su ataque con una goleadora contrastada y Edna seguía siendo protagonista en la Liga F Moeve.

    Pero el fútbol rara vez sigue el guion previsto. El mercado invernal alteró por completo los planes. La salida de Leah Schüller rumbo al Manchester United dejó al Bayern de Múnich con un vacío ofensivo inmediato que necesitaba ser cubierto con urgencia. Ante esa situación, el club alemán se vio obligado a repescar a Edna Imade antes de tiempo, acelerando un regreso que no estaba previsto para esta temporada y provocando el final abrupto de su etapa en la Liga Profesional de Fútbol Femenino.

    Así, la “23” de Guipúzcoa —convertida ya en un símbolo reconocible en Zubieta y en toda la competición— cerraba su capítulo español de forma anticipada, dejando una sensación agridulce entre quienes habían aprendido a admirarla.

    Para entender la magnitud de esta despedida hay que retroceder varios años, mucho antes de los focos, de los contratos millonarios y de las noches europeas. Edna Imade llegó a España en 2019, pero su desembarco en la élite no fue inmediato.

    Como tantas otras futbolistas, tuvo que construir su camino desde categorías inferiores, lejos de los grandes escenarios. Su debut en la máxima categoría no se produciría hasta 2023, cuando el Granada Club de Fútbol decidió incorporarla a su plantilla procedente del Club Polideportivo Cacereño, equipo de la Primera RFEF.

    Aquella decisión cambiaría para siempre la historia reciente del club nazarí y, de paso, la carrera de la propia Edna.

    Bajo la confianza de Roger Lamesa, Edna Imade no solo encontró minutos, sino un contexto en el que explotar todas sus virtudes. Potente, agresiva en el área, incansable en la presión y con un instinto goleador feroz, se convirtió en la jugadora revelación del campeonato. Gol a gol, partido a partido, fue sosteniendo a un Granada que luchaba por mantenerse en la categoría y que encontró en su delantera a un faro en medio de la tormenta. Aquella temporada no fue solo una cuestión de números, sino de impacto: Edna marcaba cuando más se necesitaba, aparecía en los momentos de máxima tensión y asumía responsabilidades impropias de una debutante en la élite.

    La salvación del Granada fue, en gran parte, una obra colectiva cimentada sobre los goles de Edna Imade. Y cuando el club andaluz logró estabilizarse, ella no se conformó. Un año después, ya con galones, lideró a las rojiblancas hasta una histórica sexta posición, peleando por entrar en Europa casi hasta la última jornada.

    Aquella campaña confirmó que lo suyo no había sido una casualidad. Edna ya no era una promesa: era una realidad consolidada, una delantera capaz de condicionar planes defensivos rivales y de elevar el techo competitivo de su equipo.

    Su paso posterior por la Real Sociedad añadió nuevas capas a su historia.

    En un club con aspiraciones europeas, exigencia constante y una identidad muy marcada, Edna asumió un rol protagonista desde el primer momento. Supo adaptarse a un entorno diferente, a nuevas responsabilidades tácticas y a una presión mediática mayor. Y lo hizo sin perder su esencia. Su despedida de la Liga F Moeve fue tan caótica como memorable: un partido en Alcalá de Henares frente al Atlético de Madrid que terminó 5-5, una auténtica locura futbolística, en el que Edna firmó un hat-trick para la historia.

    Tres goles en un duelo frenético, como si el fútbol le hubiese reservado ese último acto para que se marchara dejando claro quién era.

    Las cifras respaldan el relato. En total, Edna Imade celebró 27 dianas en 65 compromisos en la élite del fútbol femenino español. Números que, más allá de su valor estadístico, representan noches de resistencia, tardes de esperanza y una regularidad que pocas delanteras lograron sostener en tan poco tiempo. Cada gol fue un paso más en una historia que empezó mucho antes del balón.

    Porque Edna no solo llegó a la Península Ibérica para jugar al fútbol: llegó en patera junto a su madre, Floren, cargando con un pasado de supervivencia que nunca ha olvidado y que explica, en parte, su carácter indomable sobre el césped.

    Hoy, la Liga Profesional de Fútbol Femenino pierde a una de sus figuras más representativas de los últimos años. Cada fin de semana se extrañará a la dorsal número doce de “La Roja” corriendo al espacio, peleando cada balón dividido y celebrando goles con rabia y gratitud. Su ausencia deja un vacío competitivo y emocional en una liga que todavía está construyendo su memoria colectiva. Sin embargo, el fútbol es cíclico, y los caminos siempre se cruzan.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Edna podría volver a pisar la capital española si el Atlético de Madrid logra superar al Manchester United en el Playoff de la UEFA Women’s Champions League, ya que el rival de las colchoneras en unos hipotéticos cuartos de final sería el Bayern de Múnich, su nuevo equipo, el mismo que ahora la acoge como una de sus grandes apuestas de presente y futuro.

    El tiempo será testigo de lo que venga después. De si Edna Imade conquista Alemania como conquistó España. De si sus goles vuelven a decidir eliminatorias europeas. De si su nombre sigue escribiéndose con mayúsculas en el fútbol continental. Pero lo que nadie podrá borrar es lo que dejó atrás: una liga mejor de lo que la encontró, clubes que crecieron con ella y una historia que demuestra que el talento, cuando se mezcla con resiliencia, puede romper cualquier frontera. Porque Edna Imade no se va solo como una goleadora: se va como un símbolo de todo lo que el fútbol femenino puede llegar a ser cuando la oportunidad se encuentra con el coraje.

  • Reportaje | Edna Imade es la nómada del gol

    (Fuente: Bayern de Múnich)

    🟧 La campeona de la Liga de Naciones con España tiene tras de sí una historia de superación única.

    Edna Imade (Marruecos, 5 de octubre de 2000) es una futbolista profesional española de origen nigeriano que juega como delantera en el F. C. Bayern de Múnich.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Edna Imade habla de goles, de partidos, de tácticas, de entrenamientos, de cifras que hoy la colocan entre las mejores delanteras de la Liga F, pero cuando baja la voz y elige las palabras con cuidado, cuando el fútbol deja de ser presente y se convierte en consecuencia, siempre aparece la misma figura: su madre. “La verdadera final la ha jugado ella”, dice Edna, y no es una frase hecha, es una convicción que atraviesa toda su vida. Porque antes de que existiera un balón, antes de que hubiera un campo, una portería o una grada, hubo una mujer caminando por el desierto, embarazada, con miedo, con determinación, con una promesa silenciosa hecha a dos hijos que aún no habían nacido: sobrevivir.

    Floren estaba embarazada de mellizos cuando decidió marcharse. Edna y Paul viajaban ya con ella, aún sin saber que su vida iba a comenzar en tránsito. Nigeria quedaba atrás con todo lo que eso significa: la familia, la tierra, la identidad, un marido que nunca pudo acompañarlos y que acabaría encarcelado y deportado. Marruecos fue la primera parada, pero no fue refugio, fue espera, fue dolor, fue miedo. Allí nacieron Edna y su hermano, y allí Floren vivió tres meses que su hija define sin rodeos como “un infierno”. Después llegó la patera, el mar, la incertidumbre, y finalmente España. Algeciras. Tierra firme. Un lugar desconocido que acabaría siendo hogar.

    Edna ha escuchado esa historia mil veces. La ha escuchado hasta aprenderla de memoria, pero no se ha acostumbrado nunca a ella. Cada vez que la cuenta, vuelve a doler. “Llegamos a Algeciras y a partir de ahí nos ayudó mucha gente, Cáritas, personas que no nos conocían de nada”, recuerda. En sus palabras no hay victimismo, hay agradecimiento. “Nunca he pasado hambre, nunca he pasado frío. Todo ha sido gracias a mi madre y a la gente que nos ayudó. Gracias a ellos hoy estoy donde estoy”. En ese “donde estoy” cabe mucho más que una carrera deportiva. Cabe una vida digna. Cabe la posibilidad de soñar.

    Su familia en España se reduce a tres nombres: Floren, Paul y ella. Nada más. Nada menos. “Es la única familia que tengo aquí. Los quiero con toda mi alma”. En ese triángulo se sostiene todo. El fútbol, los estudios, la ambición, la estabilidad emocional. Después de Algeciras llegó Carmona, Sevilla, y con Carmona llegó el balón. Antes probó otras cosas: gimnasia, flamenco. Nada funcionó. “No era nada elástica”, dice entre risas, como si el destino ya estuviera avisando de que su camino iba por otro lado. El patio del recreo fue su primer estadio. Allí entendió que la pelota no era un juego más, era un idioma.

    Jugaba con niños, y jugaba mejor que muchos. Escuchó insultos, etiquetas, palabras que intentan frenar a las niñas que se salen del guion. “Machorra”, “pareces un chico”. No le importó. O no tanto. Porque cuando eliges primero, cuando marcas diferencias, el ruido se apaga. Empezó como central. Alta, fuerte, dominante. “Yo era una bigarda”, dice riéndose, sin perder nunca ese humor que la acompaña incluso cuando habla de lo más duro. Era defensa porque ahí nadie pasaba. Hasta que un día le dijeron que ya no podía seguir jugando con chicos. Y ahí apareció el fútbol sala, el Santa Ana, una nueva etapa que parecía definitiva.

    Pero la vida, como el fútbol, siempre tiene giros inesperados. La Tapia Cup de Málaga cambió su destino. Alguien la vio. Alguien entendió que aquello no era solo potencia, que había fútbol para once. Nervión fue el siguiente paso. Málaga CF después. Cacereño más tarde. Y en Cáceres no solo creció como futbolista, también como persona. Allí estudió, se formó, pensó en el futuro. Técnica en Enseñanza y Animación Sociodeportiva. Quiromasaje. Porque Edna siempre ha sabido algo que no todas las futbolistas tienen claro desde tan jóvenes: el fútbol es frágil. “Es corto. Más aún en mujeres. Lesiones, maternidad… hay que tener un plan B”.

    Ese plan B no le quitó ambición al plan A. Al contrario. Veinte goles en dos temporadas en Cáceres fueron la puerta definitiva. Agosto de 2023. Granada CF. Liga F. El sueño. El mismo que empezó en un patio de colegio, el mismo que parecía imposible para una niña nacida en tránsito, hija de una mujer que cruzó un desierto embarazada. Su debut fue una declaración de intenciones: gol, victoria, Los Cármenes. “Tenía el presentimiento de que iba a marcar”. Y marcó. Su madre estaba allí. Todo tenía sentido.

    paso de Edna Imade por el Granada Club de Fútbol no puede explicarse únicamente con goles, cifras o estadísticas, aunque todas ellas existan y sean relevantes. Su llegada al conjunto nazarí en el verano de 2023 supuso mucho más que un fichaje: fue la materialización de un sueño largamente perseguido, la confirmación de una promesa íntima y silenciosa que la propia Edna se había hecho siendo niña, cuando jugaba descalza en el patio de un colegio andaluz sin saber si algún día existiría un lugar para ella en el fútbol profesional. Granada no fue solo un club; fue un punto de llegada y, al mismo tiempo, un nuevo punto de partida.

    Cuando Edna firmó por el Granada CF, el equipo acababa de ascender a Liga F. El contexto no era sencillo. Un recién ascendido siempre vive entre la ilusión y la incertidumbre, entre el entusiasmo de haber llegado y el vértigo de mantenerse. Para Edna, aquel escenario tenía un significado especial: era su primera experiencia en la élite, la Primera División que había imaginado desde pequeña y que durante años pareció lejana, casi inalcanzable. Llegaba después de dos temporadas sobresalientes en el Cacereño, donde había marcado veinte goles y había demostrado no solo capacidad goleadora, sino también una fortaleza mental poco común. Granada apostó por ella sabiendo que no fichaba únicamente a una delantera, sino a una futbolista construida desde la resistencia.

    La adaptación fue rápida, pero no automática. Edna aterrizó en un vestuario nuevo, con dinámicas distintas, con un nivel de exigencia superior y con la presión añadida de un equipo que sabía que cada punto iba a ser vital para la permanencia. Desde el primer día entendió que su rol no iba a limitarse a marcar goles. Había que correr, presionar, pelear, asumir duelos constantes, convivir con la frustración y sostener al equipo en los momentos de mayor dificultad. En ese contexto, su debut en Liga F fue casi un relato simbólico: Granada recibía a la Real Sociedad en Los Cármenes y Edna, en su estreno en la máxima categoría, marcó el gol de la victoria. Un tanto que no solo valió tres puntos, sino que confirmó que estaba preparada para ese escenario.

    (Fuente: RFEF)

    Aquel gol fue mucho más que una buena carta de presentación. Fue una liberación emocional. Edna lo ha explicado después con palabras sencillas, pero cargadas de significado: tenía el presentimiento de que iba a marcar. No fue una cuestión de arrogancia, sino de intuición, de sentir que todo lo vivido hasta entonces tenía que desembocar en algo así. En la grada estaba su madre, Floren, la misma que había cruzado el Sáhara embarazada, la misma que había llegado en patera a España buscando una vida mejor para sus hijos. Ese gol, celebrado con rabia y emoción, fue también un homenaje silencioso a todo ese camino.

    La temporada, sin embargo, no fue un camino recto. Tras ese inicio prometedor, el Granada CF comenzó a experimentar la dureza de la Liga F. Los partidos se sucedían con una exigencia física y mental enorme, y el equipo entró en una dinámica complicada. Edna, como el resto del grupo, tuvo que aprender a convivir con la frustración, con partidos en los que el esfuerzo no se traducía en resultados, con momentos en los que la confianza se ponía a prueba. Para una futbolista debutante en la élite, ese proceso puede ser devastador. Para Edna, fue formativo.

    Durante ese primer curso, su aportación fue irregular en términos goleadores, pero constante en trabajo y compromiso. Sufrió, aprendió y creció. Hubo partidos en los que tuvo que adaptarse a posiciones distintas, asumir responsabilidades defensivas, jugar de espaldas, pelear cada balón como si fuera el último. No siempre fue reconocida por los números, pero sí por el cuerpo técnico y por sus compañeras, que encontraron en ella una futbolista fiable, fuerte y solidaria. El Granada CF, como equipo, llegó a la última jornada jugándose la permanencia. La presión era máxima. El margen de error, inexistente.

    (Fuente: RFEF)

    Y entonces llegó Ipurua. Última jornada. Partido decisivo ante la SD Eibar. Granada necesitaba ganar para seguir en Liga F. En ese contexto, Edna volvió a aparecer. Marcó uno de los goles del triunfo que certificó la permanencia. Fue un momento de alivio colectivo, de celebración contenida, de emoción acumulada durante meses. Para Edna, aquel gol tuvo un valor especial: significaba que su primer año en Primera División no había sido en vano, que había aportado en el momento más crítico, que su esfuerzo tenía sentido.

    Ese final de temporada marcó un antes y un después en su relación con el club. Edna no solo había debutado en la élite; había ayudado a sostener al Granada CF en ella. La experiencia, dura y exigente, le dejó una enseñanza clara: si quería crecer, debía dar un paso más. Y ese paso llegó en su segunda temporada, ya con el aprendizaje interiorizado y con una confianza renovada.

    El curso siguiente mostró a una Edna Imade distinta. Más madura. Más segura. Más consciente de sus virtudes. Desde el inicio de la temporada, su impacto fue inmediato. Los goles comenzaron a llegar con una regularidad que sorprendió incluso a ella misma. En apenas once jornadas, ya había superado los registros de toda la temporada anterior. Siete goles. Tercera máxima goleadora de la Liga F. Un salto cuantitativo y cualitativo que no se explica por una sola razón, sino por la suma de muchos factores.

    Uno de ellos fue la confianza del cuerpo técnico. La llegada de Arturo Ruiz supuso un cambio importante. El entrenador entendió rápidamente el potencial de Edna y le transmitió un mensaje claro: creía en ella. Esa confianza se tradujo en continuidad, en claridad de rol y en un cambio de posición que resultó decisivo. Edna dejó progresivamente la banda para ocupar posiciones más centradas, más cercanas al área, donde sus cualidades físicas, su potencia y su capacidad para atacar espacios podían marcar la diferencia. El cambio de chip fue inmediato. Edna empezó a sentirse delantera centro. A jugar como tal y a pensar como tal.

    El paso de Edna Imade por el Granada Club de Fútbol no puede explicarse únicamente con goles, cifras o estadísticas, aunque todas ellas existan y sean relevantes. Su llegada al conjunto nazarí en el verano de 2023 supuso mucho más que un fichaje: fue la materialización de un sueño largamente perseguido, la confirmación de una promesa íntima y silenciosa que la propia Edna se había hecho siendo niña, cuando jugaba descalza en el patio de un colegio andaluz sin saber si algún día existiría un lugar para ella en el fútbol profesional. Granada no fue solo un club; fue un punto de llegada y, al mismo tiempo, un nuevo punto de partida.

    Cuando Edna firmó por el Granada CF, el equipo acababa de ascender a Liga F. El contexto no era sencillo. Un recién ascendido siempre vive entre la ilusión y la incertidumbre, entre el entusiasmo de haber llegado y el vértigo de mantenerse. Para Edna, aquel escenario tenía un significado especial: era su primera experiencia en la élite, la Primera División que había imaginado desde pequeña y que durante años pareció lejana, casi inalcanzable. Llegaba después de dos temporadas sobresalientes en el Cacereño, donde había marcado veinte goles y había demostrado no solo capacidad goleadora, sino también una fortaleza mental poco común. Granada apostó por ella sabiendo que no fichaba únicamente a una delantera, sino a una futbolista construida desde la resistencia.

    La adaptación fue rápida, pero no automática. Edna aterrizó en un vestuario nuevo, con dinámicas distintas, con un nivel de exigencia superior y con la presión añadida de un equipo que sabía que cada punto iba a ser vital para la permanencia. Desde el primer día entendió que su rol no iba a limitarse a marcar goles. Había que correr, presionar, pelear, asumir duelos constantes, convivir con la frustración y sostener al equipo en los momentos de mayor dificultad. En ese contexto, su debut en Liga F fue casi un relato simbólico: Granada recibía a la Real Sociedad en Los Cármenes y Edna, en su estreno en la máxima categoría, marcó el gol de la victoria. Un tanto que no solo valió tres puntos, sino que confirmó que estaba preparada para ese escenario.

    Aquel gol fue mucho más que una buena carta de presentación. Fue una liberación emocional. Edna lo ha explicado después con palabras sencillas, pero cargadas de significado: tenía el presentimiento de que iba a marcar. No fue una cuestión de arrogancia, sino de intuición, de sentir que todo lo vivido hasta entonces tenía que desembocar en algo así. En la grada estaba su madre, Floren, la misma que había cruzado el Sáhara embarazada, la misma que había llegado en patera a España buscando una vida mejor para sus hijos. Ese gol, celebrado con rabia y emoción, fue también un homenaje silencioso a todo ese camino.

    La temporada, sin embargo, no fue un camino recto. Tras ese inicio prometedor, el Granada CF comenzó a experimentar la dureza de la Liga F. Los partidos se sucedían con una exigencia física y mental enorme, y el equipo entró en una dinámica complicada. Edna, como el resto del grupo, tuvo que aprender a convivir con la frustración, con partidos en los que el esfuerzo no se traducía en resultados, con momentos en los que la confianza se ponía a prueba. Para una futbolista debutante en la élite, ese proceso puede ser devastador. Para Edna, fue formativo.

    Durante ese primer curso, su aportación fue irregular en términos goleadores, pero constante en trabajo y compromiso. Sufrió, aprendió y creció. Hubo partidos en los que tuvo que adaptarse a posiciones distintas, asumir responsabilidades defensivas, jugar de espaldas, pelear cada balón como si fuera el último. No siempre fue reconocida por los números, pero sí por el cuerpo técnico y por sus compañeras, que encontraron en ella una futbolista fiable, fuerte y solidaria. El Granada CF, como equipo, llegó a la última jornada jugándose la permanencia. La presión era máxima. El margen de error, inexistente.

    Y entonces llegó Ipurua. Última jornada. Partido decisivo ante la SD Eibar. Granada necesitaba ganar para seguir en Liga F. En ese contexto, Edna volvió a aparecer. Marcó uno de los goles del triunfo que certificó la permanencia. Fue un momento de alivio colectivo, de celebración contenida, de emoción acumulada durante meses. Para Edna, aquel gol tuvo un valor especial: significaba que su primer año en Primera División no había sido en vano, que había aportado en el momento más crítico, que su esfuerzo tenía sentido.

    Ese final de temporada marcó un antes y un después en su relación con el club. Edna no solo había debutado en la élite; había ayudado a sostener al Granada CF en ella. La experiencia, dura y exigente, le dejó una enseñanza clara: si quería crecer, debía dar un paso más. Y ese paso llegó en su segunda temporada, ya con el aprendizaje interiorizado y con una confianza renovada.

    El curso siguiente mostró a una Edna Imade distinta. Más madura. Más segura. Más consciente de sus virtudes. Desde el inicio de la temporada, su impacto fue inmediato.

    Los goles comenzaron a llegar con una regularidad que sorprendió incluso a ella misma. En apenas once jornadas, ya había superado los registros de toda la temporada anterior. Siete goles. Tercera máxima goleadora de la Liga F. Un salto cuantitativo y cualitativo que no se explica por una sola razón, sino por la suma de muchos factores.
    paso de Edna Imade por el Granada Club de Fútbol no puede explicarse únicamente con goles, cifras o estadísticas, aunque todas ellas existan y sean relevantes. Su llegada al conjunto nazarí en el verano de 2023 supuso mucho más que un fichaje: fue la materialización de un sueño largamente perseguido, la confirmación de una promesa íntima y silenciosa que la propia Edna se había hecho siendo niña, cuando jugaba descalza en el patio de un colegio andaluz sin saber si algún día existiría un lugar para ella en el fútbol profesional. Granada no fue solo un club; fue un punto de llegada y, al mismo tiempo, un nuevo punto de partida.

    Cuando Edna firmó por el Granada CF, el equipo acababa de ascender a Liga F. El contexto no era sencillo. Un recién ascendido siempre vive entre la ilusión y la incertidumbre, entre el entusiasmo de haber llegado y el vértigo de mantenerse. Para Edna, aquel escenario tenía un significado especial: era su primera experiencia en la élite, la Primera División que había imaginado desde pequeña y que durante años pareció lejana, casi inalcanzable. Llegaba después de dos temporadas sobresalientes en el Cacereño, donde había marcado veinte goles y había demostrado no solo capacidad goleadora, sino también una fortaleza mental poco común. Granada apostó por ella sabiendo que no fichaba únicamente a una delantera, sino a una futbolista construida desde la resistencia.

    La adaptación fue rápida, pero no automática. Edna aterrizó en un vestuario nuevo, con dinámicas distintas, con un nivel de exigencia superior y con la presión añadida de un equipo que sabía que cada punto iba a ser vital para la permanencia. Desde el primer día entendió que su rol no iba a limitarse a marcar goles. Había que correr, presionar, pelear, asumir duelos constantes, convivir con la frustración y sostener al equipo en los momentos de mayor dificultad. En ese contexto, su debut en Liga F fue casi un relato simbólico: Granada recibía a la Real Sociedad en Los Cármenes y Edna, en su estreno en la máxima categoría, marcó el gol de la victoria. Un tanto que no solo valió tres puntos, sino que confirmó que estaba preparada para ese escenario.

    Aquel gol fue mucho más que una buena carta de presentación. Fue una liberación emocional. Edna lo ha explicado después con palabras sencillas, pero cargadas de significado: tenía el presentimiento de que iba a marcar. No fue una cuestión de arrogancia, sino de intuición, de sentir que todo lo vivido hasta entonces tenía que desembocar en algo así. En la grada estaba su madre, Floren, la misma que había cruzado el Sáhara embarazada, la misma que había llegado en patera a España buscando una vida mejor para sus hijos. Ese gol, celebrado con rabia y emoción, fue también un homenaje silencioso a todo ese camino.

    La temporada, sin embargo, no fue un camino recto. Tras ese inicio prometedor, el Granada CF comenzó a experimentar la dureza de la Liga F. Los partidos se sucedían con una exigencia física y mental enorme, y el equipo entró en una dinámica complicada. Edna, como el resto del grupo, tuvo que aprender a convivir con la frustración, con partidos en los que el esfuerzo no se traducía en resultados, con momentos en los que la confianza se ponía a prueba. Para una futbolista debutante en la élite, ese proceso puede ser devastador. Para Edna, fue formativo.

    Durante ese primer curso, su aportación fue irregular en términos goleadores, pero constante en trabajo y compromiso. Sufrió, aprendió y creció. Hubo partidos en los que tuvo que adaptarse a posiciones distintas, asumir responsabilidades defensivas, jugar de espaldas, pelear cada balón como si fuera el último. No siempre fue reconocida por los números, pero sí por el cuerpo técnico y por sus compañeras, que encontraron en ella una futbolista fiable, fuerte y solidaria. El Granada CF, como equipo, llegó a la última jornada jugándose la permanencia. La presión era máxima. El margen de error, inexistente.

    Y entonces llegó Ipurua. Última jornada. Partido decisivo ante la SD Eibar. Granada necesitaba ganar para seguir en Liga F. En ese contexto, Edna volvió a aparecer. Marcó uno de los goles del triunfo que certificó la permanencia. Fue un momento de alivio colectivo, de celebración contenida, de emoción acumulada durante meses. Para Edna, aquel gol tuvo un valor especial: significaba que su primer año en Primera División no había sido en vano, que había aportado en el momento más crítico, que su esfuerzo tenía sentido.

    Ese final de temporada marcó un antes y un después en su relación con el club. Edna no solo había debutado en la élite; había ayudado a sostener al Granada CF en ella. La experiencia, dura y exigente, le dejó una enseñanza clara: si quería crecer, debía dar un paso más. Y ese paso llegó en su segunda temporada, ya con el aprendizaje interiorizado y con una confianza renovada.

    El curso siguiente mostró a una Edna Imade distinta. Más madura. Más segura. Más consciente de sus virtudes. Desde el inicio de la temporada, su impacto fue inmediato. Los goles comenzaron a llegar con una regularidad que sorprendió incluso a ella misma. En apenas once jornadas, ya había superado los registros de toda la temporada anterior. Siete goles. Tercera máxima goleadora de la Liga F. Un salto cuantitativo y cualitativo que no se explica por una sola razón, sino por la suma de muchos factores.

    Uno de ellos fue la confianza del cuerpo técnico. La llegada de Arturo Ruiz supuso un cambio importante. El entrenador entendió rápidamente el potencial de Edna y le transmitió un mensaje claro: creía en ella. Esa confianza se tradujo en continuidad, en claridad de rol y en un cambio de posición que resultó decisivo. Edna dejó progresivamente la banda para ocupar posiciones más centradas, más cercanas al área, donde sus cualidades físicas, su potencia y su capacidad para atacar espacios podían marcar la diferencia. El cambio de chip fue inmediato. Edna empezó a sentirse delantera centro. A jugar como tal. A pensar como tal.

    A nivel colectivo, el Granada CF también dio un paso adelante. El equipo ganó solidez, confianza y estabilidad. Edna encontró una conexión especial con Laura Pérez, máxima asistente de la Liga F. La relación entre ambas se convirtió en uno de los pilares ofensivos del equipo. Tres de los siete goles de Edna llegaron tras asistencias de Laura, pero más allá de los números, lo que se consolidó fue una comprensión mutua, una química que se percibía en cada movimiento, en cada desmarque, en cada pase filtrado.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Ese crecimiento individual y colectivo situó al Granada CF en una posición mucho más cómoda en la clasificación. El equipo se alejó del descenso y comenzó a mirar hacia arriba, sin complejos. Edna, mientras tanto, se convirtió en una de las referencias ofensivas de la Liga F. Su nombre empezó a aparecer en conversaciones, en nominaciones, en análisis. Fue candidata a jugadora del mes. Apareció en el FIFA. Se convirtió en referente para muchas niñas que acudían a Los Cármenes o que la veían en los colegios cuando el club realizaba actividades sociales.

    Pero el paso de Edna por el Granada CF no se mide solo en lo que ocurre dentro del campo. Se mide también en su impacto humano, en su manera de representar los valores del club, en su historia personal, que conecta de forma natural con la identidad de una ciudad acostumbrada a la mezcla, a la resistencia y a la memoria. Edna encajó en Granada porque Granada entendió su historia. Porque es una futbolista que no olvida de dónde viene, que valora cada oportunidad y que no da nada por sentado.

    A nivel personal, su etapa en el Granada CF le permitió consolidarse no solo como futbolista, sino como mujer adulta, consciente de la importancia de la formación, del equilibrio y del futuro. Mientras marcaba goles en Liga F, seguía formándose, ampliando horizontes, pensando en el día después del fútbol. Esa mentalidad, heredada de una madre que tuvo que planificar la supervivencia en circunstancias extremas, se convirtió en uno de sus mayores activos.

    Edna Imade no sabe cuánto durará su etapa en el Granada CF, pero sí sabe que el club ocupa un lugar central en su historia. Fue el equipo que le abrió las puertas de la élite. El lugar donde debutó, sufrió, aprendió y se consolidó. El escenario donde entendió que su sueño no era una excepción, sino una realidad construida con esfuerzo. Granada fue, y es, el espacio donde Edna dejó de ser promesa para convertirse en presente.

    Cada gol suyo en Los Cármenes lleva implícita una historia más larga que el propio partido. Una historia que empieza mucho antes de que el balón ruede. Y en ese relato, el Granada CF no es un capítulo más: es el capítulo en el que Edna Imade se confirmó como futbolista de Primera División, como referente del fútbol femenino y como símbolo de que los sueños, incluso los más improbables, pueden encontrar su lugar.

    La cesión de Edna Imade a la Real Sociedad de Fútbol fue, más que un simple movimiento de mercado, una estación decisiva en una carrera que ya venía marcada por la resistencia, la adaptación y la capacidad de crecer en contextos exigentes. Cuando la delantera llegó a San Sebastián procedente del Bayern de Múnich, lo hizo con la sensación de estar ante una oportunidad que no era menor ni transitoria, sino profundamente formativa. No aterrizaba en un club cualquiera: llegaba a una Real ambiciosa, estructurada, con una identidad futbolística clara y con la exigencia constante de competir en la parte alta de la tabla y en escenarios europeos. Era un entorno ideal para una futbolista que siempre ha entendido el fútbol como un espacio de aprendizaje continuo.

    Desde sus primeros días en Zubieta, Edna asumió que la cesión no era un paréntesis, sino un examen diario. Se integró en un vestuario con jerarquías consolidadas y con un estilo de juego que exigía precisión, lectura táctica y compromiso colectivo. Lejos de limitarse a esperar oportunidades, se ganó minutos desde el trabajo invisible: presión alta, desmarques constantes, capacidad para fijar centrales y una energía que encajó con la identidad competitiva del equipo. Su impacto fue progresivo, pero constante, hasta convertirse en una pieza reconocible dentro del sistema.

    Los números comenzaron a acompañar ese proceso de adaptación. Edna fue acumulando partidos, titularidades y minutos, apareciendo tanto en Liga F como en los compromisos europeos del conjunto txuri-urdin. En el campeonato doméstico firmó una cifra sostenida de goles y asistencias que no solo reflejaban su capacidad para finalizar, sino también su aportación al juego colectivo. Sumó goles decisivos, participó en acciones clave y se convirtió en una amenaza permanente para las defensas rivales, alternando apariciones como referencia ofensiva con movimientos desde zonas intermedias. A lo largo de la temporada, sus registros ofensivos —goles, ocasiones creadas, duelos ganados— hablaron de una futbolista en clara progresión, cada vez más cómoda en contextos de alta exigencia.

    Más allá de los números, su paso por la Real Sociedad estuvo marcado por una evolución evidente en su juego. Edna aprendió a convivir con defensas más cerradas, a interpretar mejor los tiempos del partido y a asumir responsabilidades en escenarios de presión máxima, especialmente en partidos europeos donde el margen de error es mínimo. En Anoeta y fuera de casa, su figura fue creciendo hasta convertirse en una de las delanteras más reconocibles del equipo, no solo por lo que marcaba, sino por lo que generaba para las demás.

    Esa evolución no pasó desapercibida en Múnich. El Bayern siguió de cerca cada paso de su cesión, consciente de que Edna estaba respondiendo al reto con madurez y rendimiento. Y entonces el contexto cambió de forma abrupta. La salida de Lea Schüller, que puso rumbo al Manchester United Women, dejó al Bayern sin una de sus referencias ofensivas y obligó al club alemán a reaccionar con rapidez. En ese escenario, la progresión de Edna y su rendimiento en la Real Sociedad se convirtieron en un argumento irrefutable. El Bayern decidió repescarla antes de tiempo, interrumpiendo la cesión para reincorporarla a su plantilla y cubrir una necesidad inmediata en ataque.

    La decisión fue, en sí misma, una confirmación del impacto de Edna en San Sebastián. No todas las cesiones terminan con una llamada anticipada del club de origen, y menos aún en un gigante europeo como el Bayern de Múnich. Para la Real Sociedad, supuso perder a una futbolista que ya formaba parte del equilibrio ofensivo del equipo; para Edna, fue la prueba definitiva de que su trabajo estaba siendo reconocido al más alto nivel.

    Su etapa en la Real Sociedad, aunque más corta de lo inicialmente previsto, dejó una huella clara. Dejó números, sí, pero sobre todo dejó sensaciones: la de una delantera capaz de competir en contextos de élite, de adaptarse a distintos estilos y de responder cuando el escenario se vuelve exigente. La cesión cumplió su función con creces. Edna se marchó de San Sebastián más completa, más segura y con la certeza de que estaba preparada para dar el siguiente paso.

    Así, su regreso anticipado al Bayern no fue una ruptura, sino una consecuencia lógica. Consecuencia de los goles marcados, de los minutos asumidos, de los partidos competidos y de una progresión que convirtió una cesión en una plataforma de lanzamiento. La Real Sociedad fue el lugar donde Edna Imade confirmó que su crecimiento no tenía techo inmediato; el Bayern, al repescarla antes de tiempo tras la marcha de Lea Schüller al Manchester United Women, simplemente reconoció una realidad que ya se había construido sobre el césped.

    (Fuente: Real Sociedad de Fútbol)

    En el Estadio de Zubieta están inmersos en la lucha por acceder a los puestos ligueros que dan plaza a jugar la ronda preliminar de la Liga de Campeones Femenina la temporada que viene, marchándose al parón navideño en tercera posición con 30 unidades en el zurrón, a tan solo dos de un Real Madrid que sigue la estela del todopoderoso Fútbol Club Barcelona, quien domina la Primera División Femenina como es habitual.

    La exjugadora del Club Polideportivo Cacereño y el Málaga Club de Fútbol podrá despedirse del conjunto guipuzcoano unos días después de Reyes en el compromiso que enfrentará a la Real Sociedad de Fútbol a domicilio (Alcalá de Henares) frente al Club Atlético de Madrid en un duelo directo por la Liga de Campeones que emitirá en abierto TEN TV (12:00 horario peninsular) en abierto a través de la TDT el 10 de enero de 2026.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hay delanteras que marcan goles. Hay otras que marcan destinos. Edna está hecha para lo segundo.

    La que fuese futbolista del Málaga CFF en la temporada 2019-2020, ha de ser definida como una atacante muy polivalente que puede actuar tanto como referencia en la parcela ofensiva como extremo por ambos costados, sobresaliendo en el rectángulo de juego por su velocidad, gran disparo de larga y media distancia que posee un potente juego aéreo en las acciones a balón parado.

    Ya solo nos quedan noventa minutos para ver a la internacional española en categoría absoluta brillando en la Liga F Moeve y después habrá que conformase con verla defender la elástica de “La Roja”, que no es poco.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • La crónica | El Real Madrid saca brillo a su fútbol en Los Cármenes

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟦 ¡Así gana el Madrid! Las de Pau Quesada se impusieron por 0-3 a las rojiblancas en Andalucía.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    #LigaFMoeve | #GranadaRealMadrid

    El estadio Nuevo Los Cármenes será testigo este sábado 13 de diciembre, a partir de las 12:00h, de un duelo cargado de intensidad, pasión y contrastes en la Liga F Moeve. El Granada CF, inmerso en una racha negativa y con la necesidad urgente de sumar, recibe al Real Madrid CF, un equipo que llega en un momento de euforia tras sellar su pase a los playoffs de la UEFA Women’s Champions League y consolidarse como firme aspirante al título nacional. El encuentro, que se podrá seguir en DAZN y Movistar+, promete emociones al límite, con dos realidades futbolísticas enfrentadas en el mismo césped: un equipo que lucha por salir de la sombra del descenso y otro que busca acercarse al liderato con autoridad.

    Granada CF encara este partido en un momento crítico de su temporada. Solo un punto de los últimos doce posibles y una única victoria en los últimos nueve partidos reflejan las dificultades que han marcado el curso del conjunto rojiblanco. Con ocho puntos de ventaja sobre la zona de descenso, las locales saben que cada encuentro cuenta, y el choque frente al Real Madrid se presenta como una oportunidad tanto para reconducir su dinámica como para ganar confianza de cara a lo que resta de campeonato. La afición granadina, fiel y exigente, espera ver un equipo capaz de mostrar carácter, intensidad y espíritu competitivo, y Los Cármenes se perfila como el escenario perfecto para que las jugadoras locales busquen su redención.
    En el plano de bajas, Chika Hirao será la única ausente confirmada en el Granada, mientras que Jujuba Cardozo regresa tras cumplir sanción, aportando energía y desequilibrio en ataque. Su presencia podría ser determinante, especialmente si las nazaríes logran mantener orden defensivo y explotar contragolpes rápidos que pongan en aprietos a un Real Madrid que, pese a sus ausencias, sigue siendo una máquina de fútbol ofensivo.
    El Real Madrid CF llega a Granada en plena euforia. Tras asegurarse el pase a los playoffs de la Champions League, las blancas afrontan esta jornada con la motivación de consolidar la segunda posición de la Liga F Moeve, colocándose a siete puntos del liderato. La reciente victoria frente a la Real Sociedad por 1-0 reafirma su fortaleza y su capacidad para imponerse incluso con ausencias importantes: Merle Frohms, Antonia Silva, Sandie Toletti, Tere Abelleira y Signe Bruun no estarán disponibles, lo que plantea un escenario donde la profundidad de plantilla y la resiliencia del conjunto blanco serán claves para mantener su dominio.

    Históricamente, los enfrentamientos entre Granada y Real Madrid han sido unidireccionales en cuanto a resultados. En las cuatro ocasiones anteriores, las blancas se han impuesto con claridad, incluyendo el duelo de la temporada pasada en Los Cármenes, donde se llevaron la victoria por 1-2. Este dato añade un componente psicológico al choque: las locales buscan romper la tradición, demostrar que pueden competir de tú a tú y dejar atrás un historial que las sitúa como víctimas de su propio pasado reciente frente a un gigante del fútbol femenino español.
    Tácticamente, se espera un duelo vibrante. Granada buscará consolidar líneas defensivas, proteger su portería y aprovechar cualquier oportunidad de contraataque. La disciplina defensiva, la concentración y la capacidad de sorprender al rival en transición serán elementos determinantes. Por su parte, el Real Madrid apostará por la posesión, la verticalidad y la creatividad en el último tercio, confiando en su solidez colectiva y en la calidad individual de sus jugadoras restantes para sortear los bloqueos locales y generar peligro constante. La batalla se librará en cada metro del campo, donde la intensidad física y la claridad mental marcarán la diferencia.

    Más allá de la táctica, este partido también será una prueba de carácter. Granada quiere demostrar que puede levantarse de la adversidad, que Los Cármenes sigue siendo un fortín y que su proyecto, pese a las dificultades, tiene capacidad de competir ante cualquier rival. Por su parte, el Real Madrid buscará afianzar su momento dulce, mostrar que su plantilla está preparada para cualquier desafío y enviar un mensaje claro a sus rivales: están listos para luchar por el título y para competir en todas las competiciones con ambición y autoridad.
    Los aficionados que se acerquen al estadio o sigan la retransmisión en DAZN y Movistar+ serán testigos de un choque donde cada acción, cada balón dividido y cada disparo al arco tendrá un significado enorme. Este duelo de contrastes, donde la urgencia local se enfrenta a la ambición visitante, promete emociones al límite y momentos que definirán la trayectoria de ambos equipos en esta temporada. Desde el pitido inicial hasta el último segundo, Granada CF y Real Madrid CF escribirán un capítulo más en la historia de la Liga F Moeve, un capítulo cargado de drama, pasión y fútbol de alto nivel.
    Este partido es mucho más que tres puntos: es una oportunidad para que Granada CF recupere su orgullo y su confianza, y para que el Real Madrid CF continúe mostrando por qué es uno de los equipos más temidos de la competición. Entre la esperanza y la certeza, entre la lucha y la ambición, Los Cármenes se prepara para vivir una mañana de fútbol épico, donde cada jugadora tendrá la oportunidad de dejar huella y cada aficionado podrá sentir la emoción de una Liga F Moeve que no deja de sorprender y apasionar.

    El duelo al detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔜 𝙉𝙀𝙓𝙏 𝙂𝘼𝙈𝙀


    🏆 Liga F Moeve |


    ❤️ Temporada 2025-2026


    🔥 Granada C.F. 🆚 Real Madrid 🔥


    🗓️ Sábado, 13 de diciembre de 2025


    📺 DAZN 1 (Dial 70 de Movistar Plus )


    ⏰ 12:00 horario peninsular


    🏟️ Estadio Nuevo Los Cármenes, Granada

    Los onces |

    Nuevo Los Cármenes amaneció con aroma de resistencia y memoria. Granada recibía al Real Madrid con el peso de la derrota reciente en Riazor todavía presente, pero también con la convicción de quien sabe que su temporada no se define ante los gigantes, sino en la constancia diaria. El equipo de Irene Ferreras, asentado en la zona media de la tabla, undécimo con 13 puntos y todavía con una renta tranquilizadora sobre el descenso, necesitaba algo más que puntos: necesitaba recuperar sensaciones, reconstruir certezas y reafirmarse como local.

    Antes de que el balón echara a rodar, el fútbol se detuvo. El estadio rindió un emotivo homenaje a Marta Carrasco y Andrea Romero, dos nombres que ya forman parte de la historia íntima del club, recientemente retiradas, símbolos de una generación que ayudó a levantar el proyecto nazarí. Aplausos largos, miradas vidriosas y un mensaje claro: el Granada también se construye desde la memoria.

    Ferreras movió ficha. Y lo hizo con una declaración de intenciones tan clara como conservadora. Sonia Keefe, Andrea Gómez y Jujuba entraron en el once, y el dibujo fue un 5-4-1 sin ambages, un sistema diseñado para resistir, para sobrevivir al talento rival, para cerrar pasillos y achicar espacios. Bloque bajo, líneas juntas, solidaridad defensiva y la esperanza de que alguna transición, alguna segunda jugada, pudiera abrir una grieta en el coloso blanco.

    Enfrente, el Real Madrid. Un equipo hecho a base de posesión, profundidad y talento individual. Desde el primer minuto, las de Toril tomaron el control del partido, con Athenea del Castillo desatada por la banda derecha, una pesadilla constante. Pero el Granada no se descompuso. Alba Pérez firmó un inicio de partido monumental, secando a la internacional, sosteniendo al equipo durante los primeros quince minutos, en los que el dominio visitante fue territorial, pero no punzante.

    El Granada, fiel a su plan, buscaba respirar con salidas rápidas. Una combinación entre Lauri y Laura Pérez en el minuto 10 forzó un córner y encendió a la grada. Era poco, pero era algo. Mientras tanto, el Real Madrid insistía. Cambios de orientación, centros laterales, paciencia infinita. También el disparo lejano como amenaza: Pau Comendador e Irune Dorado probaron suerte desde fuera del área, avisando de que el muro nazarí, tarde o temprano, sería puesto a prueba.

    Y cuando mejor estaba el Granada, llegó la jugada que pudo cambiarlo todo. Minuto 28. Falta lateral botada por Laura Pérez, salida insegura de Misa Rodríguez, balón suelto y Yoli Sierra empujando a la red. Gol. Explosión. Pero el fútbol moderno tiene un invitado permanente: el VAR. La colegiada señaló falta previa sobre la guardameta. Decisión discutida, polémica, revisada en vídeo y finalmente ratificada. El Granada rozó el premio cuando más lo merecía. Cada cual que juzgue la acción. El marcador, implacable, siguió en silencio.

    Y apenas dos minutos después, el golpe. El fútbol no perdona. Athenea del Castillo volvió a hacer lo que sabe: ganar línea de fondo con potencia y determinación, levantar la cabeza y servir un centro medido, quirúrgico. Pau Comendador apareció completamente sola en el área y definió con frialdad para firmar el 01 en el minuto 30. Una obra de arte nacida en el flanco derecho, un castigo demasiado severo para el esfuerzo local.

    A partir de ahí, el Real Madrid jugó con la serenidad de quien sabe que el partido empieza a inclinarse. Y antes del descanso, desató toda su pegada. En el minuto 44, centro perfecto de Däbritz y cabezazo implacable de Alba Redondo. 02.

    La ex del Levante no había terminado. Porque en el 45, un disparo lejano de Shei García encontró el rechazo de Laura Sánchez, y Redondo, con olfato de ‘killer’, cazó el balón para firmar el 03. Doblete. Sentencia. Las blancas se marchaban al vestuario con una renta cómoda, asegurándose cerrar 2025 entre las tres primeras de la Liga F.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una cómoda renta a favor de las madrileñas, que estaban asegurándose acabar este 2025 entre los tres primeros de la Primera División Femenina.

    La segunda parte arrancó con el Real Madrid buscando ampliar la herida. Athenea siguió liderando los ataques, pero el Granada, lejos de rendirse, mostró orgullo. Una gran jugada de Laura Pérez y Lauri, con dos paredes exquisitas, acabó con un disparo de la extrema que se estrelló en el palo izquierdo de la portería blanca. Fue el despertar rojiblanco. Keefe tuvo el gol en el punto de penalti, pero no encontró portería.

    El partido entró entonces en un tramo de ida y vuelta. Laura Sánchez sostuvo al Granada con paradas de mérito ante Iris Ashley e Irune Dorado. Miku obligó a Rocío Gálvez a despejar a córner un disparo que iba envenenado. Blanca Muñoz remató un saque de esquina en el segundo palo y Shei García salvó bajo palos. El Granada competía, atacaba, creía.

    También tuvo el Real Madrid opciones claras. Iris Ashley desperdició dos ocasiones francas generadas por Pau Comendador y Athenea. El marcador no se movía, pero el partido estaba vivo. Baquerizo rozó el gol en un córner, pero entre Misa y Shei evitaron el tanto sobre la misma línea.

    La nota amarga llegó en el tramo final. Silvia Cristóbal tuvo que abandonar el terreno de juego entre lágrimas tras un golpe en el tobillo, una imagen que heló el ambiente. En el descuento, Misa Rodríguez se hizo gigante para negar el gol a Keefe y mantener su portería a cero por cuarto partido consecutivo.

    El pitido final selló una victoria contundente, construida desde la eficacia y el talento. Una actuación coral del Real Madrid, con Athenea del Castillo brillando con luz propia, casi incluso más allá del doblete de Alba Redondo. Las subcampeonas de la Copa de la Reina 2023 alcanzan ya los 32 puntos y se consolidan en la segunda posición de la Liga F, solo por detrás del FC Barcelona.

    El Real Madrid despide 2025 con firmeza y ambición. En el horizonte inmediato, dos citas decisivas: la ‘final’ europea ante el Twente en Champions (miércoles 17, 21:00) y los octavos de Copa de la Reina frente al Espanyol (sábado 20, 19:00). La Liga regresará en 2026 con la visita del Sevilla al Alfredo Di Stéfano el fin de semana del 11 de enero.

    Para el Granada de Irene Ferreras, la derrota duele, pero no condena. Caer ante uno de los colosos no altera su hoja de ruta. Decimoterceras con 13 puntos, miran ya a su compromiso copero ante el ONA (FC Badalona Women) en Cataluña, último capítulo de un 2025 que ha servido para reafirmar identidad, carácter y futuro.

    Porque hay derrotas que también construyen. Y noches, como esta en Los Cármenes, que explican mucho más que un simple resultado.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Granada (0): Laura Sánchez; Postigo (Blanca Muñoz 63′), Yoli Sierra, Jujuba, Alba Pérez, Baquerizo; Lauri Requena (Mingueza 80′), Leles (Miku 63′), Andrea Gómez (Clara Rodríguez 80′); Laura Pérez (Solvoll 86′), Keefe.

    Real Madrid (3): Misa; Silvia Cristóbal (Keukelaar 80′), Rocío, Andersson, Shei García; Irune, Angeldahl (Weir 63′); Athenea (Eva Navarro 70′), Däbritz (Bennison 46′), Pau Comendador; Alba Redondo (Iris Ashley 46′).

    Árbitra: Acevedo Dudley (Comité Catalán). Amonestó a Leles (minuto 59), Irene Ferreras (minuto 67), Pau Comendador (minuto 85), Blanca Muñoz (minuto 87) y Eva Navarro (minuto 90).

    Estadio: Nuevo Los Cármenes de Granada que acogió el duelo de la decimocuarta fecha de la Liga F Moeve 2025-2026 entre el Granada y el Real Madrid sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Paula Comendador 30’ ⚽️
    0-2 Alba Redondo 44’ ⚽️
    0-3 Alba Redondo 45’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/XhkHwP38IYw?si=_hAddpBsBd7BtdEk

  • La previa | Granada C.F. vs Real Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟨 El Granada y el Real Madrid abren la decimotercera jornada de la Liga F Moeve en Los Cármenes en un choque de urgencias y ambiciones.

    Publicidad de Netflix

    Netflix ha revelado hoy el tráiler oficial y el póster de la cuarta temporada de la comedia de los hermanos Caballero, Machos Alfa, que se estrenará en Netflix el 9 de enero de 2026. 

    Cuando la madurez no llega, siempre puedes pedirla a domicilio… y compartirla con tus colegas. En esta cuarta temporada, los Machos Alfa deciden que la mejor manera de afrontar la temida crisis de los 40 es hacerlo en compañía. Alquilan un piso juntos, convirtiendo la amistad en su refugio frente a divorcios, retos de la paternidad e inevitables tropiezos en su proceso de deconstrucción. Entre campamentos para redescubrir la virilidad y sorprendentes nuevos modelos familiares, los protagonistas descubrirán que compartir techo no es tan fácil como pensaban… incluso durante unas vacaciones en Punta Cana.

    La nueva temporada de seis episodios está protagonizada por Fernando Gil, María Hervás, Raúl Tejón, Kira Miró, Gorka Otxoa, Paula Gallego, Fele Martínez y Raquel Guerrero, junto con Marta Hazas,  Irene Arcos, Cayetana Cabezas Paloma Bloyd. La dirección de la serie corre a cargo de Laura Caballero, creada por ella y su hermano, Alberto Caballero, y producida por Contubernio Films.

    Tras el éxito de Aquí no hay quien viva, Laura y Alberto Caballero crean en 2011 Contubernio Films para sumar a las tareas de creación la producción de sus formatos. La productora ha finalizado el rodaje de la temporada 16 de La que se avecina y también cuenta con 4 temporadas de El Pueblo, 3 temporadas de Muertos S.L. y con 4 temporadas de Machos Alfa, confirmándose como un referente en la producción de comedia de este país.

    Tráiler oficial |

    https://youtu.be/uRMkHjyEAWw?si=DnVFJ8qSf9nzfUrA

    El estadio Nuevo Los Cármenes será testigo este sábado 13 de diciembre, a partir de las 12:00h, de un duelo cargado de intensidad, pasión y contrastes en la Liga F Moeve. El Granada CF, inmerso en una racha negativa y con la necesidad urgente de sumar, recibe al Real Madrid CF, un equipo que llega en un momento de euforia tras sellar su pase a los playoffs de la UEFA Women’s Champions League y consolidarse como firme aspirante al título nacional. El encuentro, que se podrá seguir en DAZN y Movistar+, promete emociones al límite, con dos realidades futbolísticas enfrentadas en el mismo césped: un equipo que lucha por salir de la sombra del descenso y otro que busca acercarse al liderato con autoridad.

    Granada CF encara este partido en un momento crítico de su temporada. Solo un punto de los últimos doce posibles y una única victoria en los últimos nueve partidos reflejan las dificultades que han marcado el curso del conjunto rojiblanco. Con ocho puntos de ventaja sobre la zona de descenso, las locales saben que cada encuentro cuenta, y el choque frente al Real Madrid se presenta como una oportunidad tanto para reconducir su dinámica como para ganar confianza de cara a lo que resta de campeonato. La afición granadina, fiel y exigente, espera ver un equipo capaz de mostrar carácter, intensidad y espíritu competitivo, y Los Cármenes se perfila como el escenario perfecto para que las jugadoras locales busquen su redención.

    En el plano de bajas, Chika Hirao será la única ausente confirmada en el Granada, mientras que Jujuba Cardozo regresa tras cumplir sanción, aportando energía y desequilibrio en ataque. Su presencia podría ser determinante, especialmente si las nazaríes logran mantener orden defensivo y explotar contragolpes rápidos que pongan en aprietos a un Real Madrid que, pese a sus ausencias, sigue siendo una máquina de fútbol ofensivo.

    El Real Madrid CF llega a Granada en plena euforia. Tras asegurarse el pase a los playoffs de la Champions League, las blancas afrontan esta jornada con la motivación de consolidar la segunda posición de la Liga F Moeve, colocándose a siete puntos del liderato. La reciente victoria frente a la Real Sociedad por 1-0 reafirma su fortaleza y su capacidad para imponerse incluso con ausencias importantes: Merle Frohms, Antonia Silva, Sandie Toletti, Tere Abelleira y Signe Bruun no estarán disponibles, lo que plantea un escenario donde la profundidad de plantilla y la resiliencia del conjunto blanco serán claves para mantener su dominio.

    Históricamente, los enfrentamientos entre Granada y Real Madrid han sido unidireccionales en cuanto a resultados. En las cuatro ocasiones anteriores, las blancas se han impuesto con claridad, incluyendo el duelo de la temporada pasada en Los Cármenes, donde se llevaron la victoria por 1-2. Este dato añade un componente psicológico al choque: las locales buscan romper la tradición, demostrar que pueden competir de tú a tú y dejar atrás un historial que las sitúa como víctimas de su propio pasado reciente frente a un gigante del fútbol femenino español.

    Tácticamente, se espera un duelo vibrante. Granada buscará consolidar líneas defensivas, proteger su portería y aprovechar cualquier oportunidad de contraataque. La disciplina defensiva, la concentración y la capacidad de sorprender al rival en transición serán elementos determinantes. Por su parte, el Real Madrid apostará por la posesión, la verticalidad y la creatividad en el último tercio, confiando en su solidez colectiva y en la calidad individual de sus jugadoras restantes para sortear los bloqueos locales y generar peligro constante. La batalla se librará en cada metro del campo, donde la intensidad física y la claridad mental marcarán la diferencia.

    Más allá de la táctica, este partido también será una prueba de carácter. Granada quiere demostrar que puede levantarse de la adversidad, que Los Cármenes sigue siendo un fortín y que su proyecto, pese a las dificultades, tiene capacidad de competir ante cualquier rival. Por su parte, el Real Madrid buscará afianzar su momento dulce, mostrar que su plantilla está preparada para cualquier desafío y enviar un mensaje claro a sus rivales: están listos para luchar por el título y para competir en todas las competiciones con ambición y autoridad.

    Los aficionados que se acerquen al estadio o sigan la retransmisión en DAZN y Movistar+ serán testigos de un choque donde cada acción, cada balón dividido y cada disparo al arco tendrá un significado enorme. Este duelo de contrastes, donde la urgencia local se enfrenta a la ambición visitante, promete emociones al límite y momentos que definirán la trayectoria de ambos equipos en esta temporada. Desde el pitido inicial hasta el último segundo, Granada CF y Real Madrid CF escribirán un capítulo más en la historia de la Liga F Moeve, un capítulo cargado de drama, pasión y fútbol de alto nivel.

    Este partido es mucho más que tres puntos: es una oportunidad para que Granada CF recupere su orgullo y su confianza, y para que el Real Madrid CF continúe mostrando por qué es uno de los equipos más temidos de la competición. Entre la esperanza y la certeza, entre la lucha y la ambición, Los Cármenes se prepara para vivir una mañana de fútbol épico, donde cada jugadora tendrá la oportunidad de dejar huella y cada aficionado podrá sentir la emoción de una Liga F Moeve que no deja de sorprender y apasionar.

    (Fuente: UEFA)

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    ❤️ Temporada 2025-2026

    🔥 Granada C.F. 🆚 Real Madrid 🔥

    🗓️ Sábado, 13 de diciembre de 2025

    📺 DAZN 1 (Dial 70 de Movistar Plus )

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    🏟️ Estadio Nuevo Los Cármenes, Granada

    (Fuente: Getty imágenes)
  • La crónica | El Athletic Club se da un festín en Granada

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟦 ¡Triunfo vizcaíno! Las de Javi Lerga golearon por 1-5 al cuadro andaluz.

    La previa |

    (Fuente: Moeve)

    📰 La mañana en que dos equipos heridos buscan levantarse antes del parón 📰

    Hay partidos que parecen escritos de antemano para ser algo más que tres puntos. Partidos que llegan con una energía distinta, con ese aroma de frontera emocional, donde cada jugadora sabe que el encuentro puede marcar un antes y un después en la temporada. El choque entre Granada Club de Fútbol y el Athletic Club de este sábado (12:00h, DAZN) es exactamente eso: un examen de estado anímico, un combate por la dignidad competitiva, un grito final antes del silencio del parón internacional.

    Después de dos jornadas sin victoria, el Granada de Irene Ferreras vuelve a casa sabiendo que Los Cármenes debe ser refugio y catapulta. Las rojiblancas han firmado un inicio de Liga F Moeve admirable para lo que se esperaba de un equipo recién asentado en la élite: 13 puntos, octavas, con un margen de ocho unidades sobre el descenso, una renta que habla de identidad, oficio y crecimiento.

    Pero Ferreras no quiere relajación. No quiere elogios fáciles. Quiere pasos sólidos.

    El Granada ha demostrado carácter en los instantes difíciles y un compromiso colectivo que enamora: sabe resistir, sabe sufrir y sabe transformar energía defensiva en puñaladas ofensivas verticales. El empate ante el Costa Adeje Tenerife (2-2) dejó un sabor agridulce, y aunque Linnéa Solvoll fue la única baja, el equipo tendrá disponible a su columna vertebral, esa estructura que combina experiencia, valentía y un ritmo de intensidad cada vez más reconocible.

    Irene Ferreras ha logrado que el Granada sea un equipo que no negocia la presión, que no se achica ante rivales con más historial y que entiende cada partido como una oportunidad de reivindicación. En casa, además, las rojiblancas muestran un compromiso emocional con su gente, una conexión que permite al equipo correr un metro más, recuperar un balón que parecía perdido o levantarse tras un golpe.

    Y este sábado lo necesitarán todo. Absolutamente todo.

    Frente al Granada emerge un Athletic Club que llega con espinas bajo la piel. Solo una victoria en lo que va de temporada, un arranque que no hace justicia a un club histórico que construyó parte del relato del fútbol femenino en España. Y, sin embargo, este grupo de jugadoras cree. Cree en lo que hace, en lo que entrena, en lo que proyecta.

    El equipo de Javier Lerga busca su segundo triunfo del curso, y sobre todo, su primera victoria lejos de Lezama. Es un reto mental, físico y emocional. Y el propio entrenador lo sintetizó con palabras que ya son mantra interno: “Queremos ver el vaso medio lleno. Este periplo que hemos vivido nos ha hecho estar más fuertes mentalmente”.

    La frase es más que optimismo: es una declaración de reconstrucción. Un mensaje directo al vestuario, a la afición y a sí mismo. El Athletic sabe que no está donde quiere estar, pero también sabe que puede volver. Que tiene talento, historia y alma para hacerlo.

    La ausencia de Jone Amezaga, única jugadora no disponible, es significativa. La joven perla suele aportar desborde, creatividad y ese toque de irreverencia que desbloquea partidos. Pero esta carencia abre paso a otras futbolistas que buscan hacerse esenciales: una oportunidad para que las veteranas sostengan, para que las jóvenes se liberen, para que el equipo encuentre nuevos caminos.

    El duelo entre Granada y Athletic es un combate de energías distintas pero igual de urgentes. El Granada quiere recuperar la senda del triunfo para afianzar su posición y seguir soñando con una temporada tranquila y ambiciosa. El Athletic necesita reencontrarse consigo mismo, demostrar que su fútbol va más allá de resultados aislados.

    Los Cármenes será escenario de un partido que se jugará con el corazón caliente y la mente en alerta. Un choque donde cada balón dividido tendrá un valor simbólico, donde cada transición será una oportunidad de redención, donde cada detalle táctico puede marcar el destino inmediato de dos equipos que, aunque viven realidades opuestas, comparten necesidad.

    Este sábado no se juega solo un partido: se juega la narrativa de dos vestuarios, se juega un cierre de ciclo antes del parón, se juega la fe en el trabajo bien hecho, se juega la esperanza.

    Y el fútbol, cuando se juega con esperanza, se convierte en épica.

    Así fue el Granada vs Athletic Club |

    (Fuente: Athletic Club)

    #LigaFMoeve| #GranadaAthletic

    🏆 Liga F Moeve | 2025-2026

    💖 Matchday 12 | Día de partido

    🔥 Granada C.F. 🆚 Athletic Club 🔥

    📅 Sábado, 22 de noviembre de 2025

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Ciudad Deportiva del Granada C.F,

    Los onces |

    En una mañana destinada a dejar cicatriz en la Liga F Moeve, el Granada y el Athletic Club se presentaron sobre el césped con una mezcla de reivindicación, solemnidad y urgencia competitiva que ya anticipaba que nada sería rutinario en Los Cármenes. Antes incluso de que el balón comenzara a rodar, ambos equipos posaron juntos, hombro con hombro, mostrando una pancarta en contra de la violencia machista en el deporte, un gesto que convirtió el estadio en un templo de compromiso social y que envolvió el choque en un aura de solemnidad previa a una batalla inesperadamente desbordada, cruel para las locales y catártica para un Athletic que llevaba demasiadas jornadas buscando una luz que por fin encontró.

    Desde el pitido inicial, la sensación era inequívoca: el cuadro bilbaíno había salido a devorar el partido. La presión era coordinada, el ritmo agresivo, las ideas limpias y la ejecución milimétrica. Y así, sin siquiera haber dado tiempo a que las rojiblancas se asentaran en su plan, llegó el primer golpe. Corría el minuto once cuando Miku Ito apareció por la banda con esa claridad de ideas que la caracteriza, ejecutando un pase atrás en apariencia rutinario hacia Laura Sánchez. Pero el fútbol, caprichoso como siempre, tiene la costumbre de convertir lo rutinario en tragedia: el pase no fue preciso, Laura falló en la entrega y el balón, traicionero, cayó a los pies de Clara Pinedo. La centrocampista vio el movimiento de Ane Azkona con la frialdad quirúrgica de quien entiende el instante decisivo. Toque corto, pase justo, y la delantera navarra, que aún tenía tiempo para elegir cómo castigar, no perdonó. Con un disparo seco, bajo y medido que sirvió para abrir la lata con el 01 en el minuto 11 de juego.

    Granada intentó reaccionar, pero lo que llegó fue una avalancha visitante. Las bilbaínas siguieron creciendo, sintiendo que cada balón dividido era suyo y que el partido se les presentaba como una oportunidad de liberación colectiva. Daniela Agote, eléctrica, incisiva, estuvo a centímetros de ampliar la ventaja cuando soltó un latigazo desde dentro del área que impactó violentamente en la madera antes de marcharse a córner. El sonido del balón en el poste fue una advertencia del tormento que vendría después. También lo intentó Clara Pinedo, que encontró un hueco en el área para soltar un disparo que atrapó Laura Sánchez, todavía intentando despejar de su cabeza el error del primer gol. Pero la insistencia bilbaína era una corriente que ya no se podía frenar.

    A la media hora, el Athletic rompió definitivamente el partido y lo hizo a través de una jugadora que estaba escribiendo una mañana legendaria. Un envío desde la banda derecha llegó corazón del área y encontró el salto poderoso de Ane Azkona. Su testarazo iba directo a gol, pero Laura Sánchez respondió con una parada magnífica, un manotazo salvador que parecía recuperar algo de aire para el Granada. Sin embargo, el destino había decidido que esa mañana Azkona fuese insistente como una sombra. El rechace cayó de nuevo a sus pies y, con la serenidad de quien se sabe en estado de gracia, empujó el balón para firmar el 02 en el 29 de juego, las visitantes estaban recordando en media hora a ese elenco combativo que se quedó a las puertas de Europa el curso pasado en una batalla sin cuartel con el Atlético de Madrid.

    su doblete. Era la confirmación de que la defensa nazarí no encontraba cómo detenerla. Era, también, el inicio del derrumbe emocional de las locales.

    Y aun así, antes del descanso, el Granada se negó a perder la dignidad y sacó una jugada que devolvió la esperanza a las gradas. En una acción rápida por la derecha, Ariadna Mingueza se inventó un centro con la precisión exacta para encontrar la llegada en carrera de Manoly Baquerizo.

    La ecuatoriana se lanzó con alma, ajustó el cuello y golpeó con un cabezazo magnífico, cargado de potencia y convicción. La pelota sorprendió a Adriana Nanclares y se alojó en la red para el 12 45 de juego.

    Fue un gol que no solo recortaba distancias, sino que parecía abrir una rendija emocional: el 1-2 al filo del descanso era una cuerda a la que agarrarse.

    Irene Ferreras lo entendió así y al descanso agitó el banquillo con un triple cambio: entraron Linnéa Solvoll, Jujuba Cardozo y Leles Carrión, una declaración de intenciones que pretendía devolver al Granada al partido con piernas frescas y nuevas ideas.

    Pero la mañana no estaba escrita para la épica local, sino para la redención bilbaína. Y quien se encargó de recordarlo fue Daniela Agote. En una acción dentro del área, recibió el balón con espacio suficiente para ajustar un golpeo potente y preciso que superó a Laura Sánchez pese al intento desesperado de la guardameta. Fue un disparo inteligente, cargado de intención, que se clavó como un pequeño mazazo en el ánimo local, el 13 era una sentencia emocional sobre 56 era un gran partido en clave de las leonas.

    Mientras en una portería Nanclares se mostraba segura, firme y contundente en cada balón parado, evitando cualquier esperanza nazarí, en la otra el Athletic seguía afinando la puntería. Y la tarde volvía a pertenecerle a Ane Azkona. En el minuto 74, un balón dividido llegó a los pies de Jujuba Cardozo, que indecisa, no consiguió despejar con contundencia.

    El balón quedó muerto, vulnerable, y Azkona, en modo depredador, apareció como un espectro ofensivo: rápida, intuitiva, voraz. Controló y definió con naturalidad para completar un hat-trick que la inscribía definitivamente como la gran figura del encuentro. Era el 14 sobre el 74 del duelo para dejar un marcador amplio, pero aún quedaba más y lo íbamos a gozar de lo lindo.

    Para colmo del Granada, la propia Jujuba Cardozo, que había entrado tras el descanso, terminó expulsada por doble amarilla apenas diez minutos después del cuarto gol, dejando al equipo con diez y hundiendo cualquier posible reacción.

    El Athletic, que olía sangre y necesidad de cerrar una mañana perfecta, aún tenía guardada la última puñalada. Maitane Vilariño filtró un pase delicioso entre líneas, una pelota milimétrica que rompió la defensa y habilitó a Maite Zubieta para un mano a mano solitario. La atacante avanzó con serenidad, levantó la cabeza y superó a Laura Sánchez con un toque sutil, casi elegante, para sellar el 15 definitivo en el luminoso cuando el reloj deambulaba ya por el minuto 96.

    El Athletic Club celebró en el césped con una mezcla de liberación y orgullo: era su segunda victoria de la temporada, un triunfo rotundo, necesario, trabajado y simbólico, que las iguala a 13 puntos para ubicarle décimo en la tabla , exactamente los mismos que un Granada herido que tendrá que reconstruirse durante el parón. Los Cármenes, testigo de una mañana desbordada, se marchó con la sensación de haber visto una actuación individual memorable, una demostración colectiva incontestable y una jornada que, para un equipo, fue castigo; para el otro, fue resurrección.
    En la siguiente jornada, el Granada Femenino visitará al Abanca Riazor, el sábado 6 de diciembre de 2025 , a las 12:00 horario peninsular.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Granada : Laura Sánchez; Postigo; Yoli (Solvoll, 46′); Alba Pérez; Manoly Baquerizo (Blanca, 67′); Miku (Leles, 46′); Lauri; Ari Mingueza; Laura Pérez; Clara Rodríguez (Jujuba, 46′) y Sonya Keefe.

    Athletic Club: Adriana; Nevado; Landaluze; Bilbiane; Elexpuru; Zubieta; Clara Pinedo; Oguiza (Leire Baño, 57′); Sara Ortega; Agote (Ane Campos, 80′) y Azkona (Valero, 80′).

    Incidencias: Partido disputado en la Ciudad Deportiva del Granada CF ante unos 400 espectadores. Antes del inicio se guardó un minuto de silencio por las víctimas de la violencia de género.

    Goles |

    O-1 Ane Azkona 11’ ⚽️
    0-2 Ane Azkona 29’ ⚽️
    1-2 Manoly 45’ ⚽️
    1-3 Ane Elexpuru 56’ ⚽️
    1-4 Ane Azkona 74’ ⚽️
    1-5 Maite Zubieta 96’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/2BLF0kH7_SI?si=PUBSfpVLegxvbeCw

  • La crónica | El Granada C.F. saca un punto del Heliodoro Rodríguez López

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬜️ El cuadro tinerfeño y el nazarí empataron (2-2) en el Heliodoro Rodríguez López. Natalia Ramos y Carlota Suárez marcaron los goles de las locales, mientras que, Lauri Requena, de penalti, y Ariadna Mingueza anotaron los tantos del equipo rojiblanco. Sakina Diki, que dio una asistencia, fue la MVP del duelo. 

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🩷El Heliodoro reclama su victoria. La isla ruge. Dos equipos en busca de un punto de inflexión 🩷

    El Heliodoro Rodríguez López vuelve a vestirse de gala. Las montañas que rodean Santa Cruz parecen inclinarse sobre el coloso blanquiazul, como si la propia isla quisiera empujar a las suyas hacia la victoria que se les resiste desde hace meses. En el aire flota una mezcla de expectación, urgencia y orgullo. Porque el fútbol femenino vuelve a llenar las gradas de un estadio histórico, de un templo que ha visto gestas, ascensos, lágrimas y epopeyas, y que ahora quiere abrazar una nueva: la del Costa Adeje Tenerife Egatesa

    En Tenerife hay algo especial: cuando la afición aprieta, el equipo crece. No lo dice una estadística, lo dicen generaciones enteras de hinchas. Y este sábado, cuando empiece a bajar el sol sobre el Atlántico y las luces del Heliodoro se enciendan como un faro, el equipo de Eder Maestre volverá a sentir ese calor ancestral que distingue a la isla del resto. La hinchada va a volver a presentarse en masa, con la convicción de que esta vez sí.

    Pero el dato está ahí, frío, incómodo, desafiante: el Costa Adeje Tenerife aún no ha ganado en casa esta temporada. Fuera, en cambio, ha encontrado un ecosistema favorable, una versión sólida, vertical, reconocible. Dos victorias consecutivas —incluido un triunfo crucial en el feudo del Madrid CFF (0-2)— han devuelto la confianza. “Fuera estamos cosechando resultados, en casa no. Queremos ganar aquí en casa”, reconocía Maestre en rueda de prensa, sin esconder ni la herida ni la ambición.

    Hoy, el Heliodoro quiere ser bálsamo. Pero también exige valentía.

    El equipo tinerfeño llega con un doble sobresalto. Yerliane Moreno e Iratxe Pérez, fundamentales para la estructura del equipo y clave en la conexión entre líneas, salieron lesionadas del encuentro ante el Madrid CFF. Ambas apuntan a quedarse fuera de la convocatoria, un golpe duro en dos perfiles muy específicos:
    • Yerliane, pura velocidad, desborde, alma rebelde del ataque.
    • Iratxe, inteligencia táctica, pausa, una brújula que ordena sin hacer ruido

    El equipo tinerfeño llega con un doble sobresalto. Yerliane Moreno e Iratxe Pérez, fundamentales para la estructura del equipo y clave en la conexión entre líneas, salieron lesionadas del encuentro ante el Madrid CFF. Ambas apuntan a quedarse fuera de la convocatoria, un golpe duro en dos perfiles muy específicos:
    • Yerliane, pura velocidad, desborde, alma rebelde del ataque.
    • Iratxe, inteligencia táctica, pausa, una brújula que ordena sin hacer ruido.

    La ausencia de ambas obliga a Maestre a reinterpretar su plan. Quizá más peso para las bandas, quizá más verticalidad interior, quizá un partido más de fe que de estructura. Pero si algo ha demostrado este Tenerife es resiliencia: cuando faltan nombres, emergen historias nuevas.

    Enfrente aparece un Granada CF que llega con aire de montaña rusa. El equipo de Irene Ferreras, instalado en una cómoda 9ª posición con 12 puntos, siete por encima del descenso, atraviesa una fase en la que cada jornada redefine su rumbo.

    Vienen de perder el derbi andaluz ante el Sevilla FC (0-2). Una derrota dolorosa por lo emocional, por lo que supone caer ante el rival de siempre, pero que no cambia la realidad del conjunto nazarí: tienen margen, tienen fútbol y tienen plantilla.

    Y además, un detalle tremendamente relevante:
    Todas las jugadoras de Ferreras estarán disponibles.
    Una noticia que, en plena acumulación de partidos, vale oro.

    Este Granada es un equipo incómodo.
    No domina desde la posesión, pero sabe cuándo morder.
    No necesita tres ocasiones para hacer daño: a veces le basta una.
    Tiene madurez defensiva y una lectura táctica cada vez más pulida.

    Ferreras, que entiende el juego con una claridad quirúrgica, sabe que esta visita al Heliodoro es una oportunidad inaccesible para muchos: dar un golpe de autoridad en un estadio que quiere explotar, pero que también carga con la presión del “todavía no hemos ganado en casa”.

    Eso pesa y el Granada lo sabe.

    El Tenerife juega contra dos rivales: el Granada… y la presión de su propio estadio.
    El Granada juega contra un estadio entero… pero liberado de urgencias.

    Cae la tarde sobre Tenerife.
    Se encienden los focos.
    El público entra, ondean banderas azules y blancas, las jugadoras pisan el césped, y el Heliodoro respira, vivo, eléctrico.

    La isla quiere su victoria.
    El Granada quiere demostrar su crecimiento.
    La Liga F Moeve vuelve a regalarnos un duelo intenso, emocional, cargado de relato.

    Cuando el balón ruede, todo lo demás se hará silencio.
    Será fútbol.
    Será lucha.
    Será historia.

    Y pase lo que pase… será épico.

    (Fuente: Liga F)

    🏆 Liga F Moeve 2025-2026

    🔥 Club Deportivo Tenerife Femenino 🆚 Granada Club de Fútbol 🔥

    🩷 Matchday 11 | Día de partido

    🗓️ Domingo, 16 de noviembre de 2025

    ⏰ 13:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Heliodoro Rodríguez López, Santa Cruz de Tenerife

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    Diseccionamos el encuentro |

    #LigaFMoeve | #CostaAdejeTenerifeGranada

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa

    Los onces |

    En el Heliodoro Rodríguez López, allí donde las montañas de Tenerife se funden con la calima atlántica y el viento arrastra la memoria de las viejas gestas blanquiazules, el fútbol femenino volvió a escribir una de esas páginas que sobreviven al tiempo. Un partido que nació como dominio absoluto de las guerreras del Costa Adeje Tenerife Egatesa, que creció como una victoria segura durante más de una hora… pero que terminó convertido en un drama final de respiración contenida, de emociones brutales, de identidades puestas a prueba. Un empate, sí, pero uno de los que dejan huella, uno de los que no se explican sólo con el resultado.

    Porque en el Heliodoro no se repartieron sólo puntos. Se repartieron estados de ánimo, certezas rotas, convicciones recuperadas y un mensaje para la Liga F Moeve: nadie sale vivo de esta isla sin haber sobrevivido antes a un terremoto deportivo.

    Apenas habían pasado siete minutos cuando el estadio, todavía ajustándose la bufanda, sintió la primera detonación. Un saque de banda, en apariencia inofensivo, se convirtió en un arma de precisión cuando la pelota cayó a los pies de Sakina Diki, la jugadora que esa tarde dictó la ley de la selva futbolística. Ella vio lo que pocos vieron: la llegada imperial, casi silenciosa, de Natalia Ramos, que apareció desde la nada para conectar un disparo lejano que Laura Sánchez no supo domar y así se abrió la lata con el 10.

    El balón entró con dramatismo: se le escapó, se le deslizó entre los guantes, cruzó la línea, y aunque la guardameta la atrapó al final… ya era demasiado tarde.

    Y la ola no se detuvo. Porque durante media hora, el Costa Adeje Tenerife fue un bloque compacto, feroz, consciente de su dominio, dueño del ritmo y del territorio. Y allí brilló otra vez Sakina, ese faro marroquí que agitaba el choque con cada aceleración.

    En el 36’, tras otra internada suya que desordenó a todo el Granada, apareció Carlota Suárez, valiente, fría, técnica, para empalmar un golpeo violento que puso el 20 con la autoridad de quienes saben que ese instante puede cambiar un destino.

    Justo cuando el público ya pensaba en una primera mitad perfecta, el destino dio un zarpazo. Jujuba peleó un balón dentro del área canaria, Patri Gavira llegó tarde, el contacto existió… y la árbitra Andrea Fírvida señaló penalti tras apoyarse en el FVS. Una decisión que silenció el estadio mientras las jugadoras del Granada reclamaban justicia.

    Allí, desde los once metros, estaba Lauri Requena, la capitana, el corazón granadino, la mujer que sostiene al equipo en plena tormenta. Su golpeo fue seco, seguro, demoledor. Nay Cáceres se lanzó, pero la pelota fue más lista y acabó dentro, 1-2 y se le ponía picante al envite.

    La segunda mitad comenzó con un aire diferente. El choque se ralentizó, se espesó, se convirtió en una batalla táctica donde cada robo era una guerra, cada carrera un riesgo. El Tenerife buscaba matar el partido al contraataque; el Granada, reconstruirse desde el orden para golpear al final.

    La ocasión clave llegó para las locales: Sakina Ouzraoui, en un mano a mano que parecía destinado a la sentencia, se quedó ante Laura Sánchez en el 64’. El estadio contuvo el aliento. El balón salió rozando el larguero. Un suspiro colectivo, una oportunidad perdida que terminó pesando como una losa.

    Y mientras el tiempo avanzaba como una cuerda tensándose, el Heliodoro recibió un rayo de alegría emocional: el regreso de Koko, la futbolista que volvía a vestir la blanquiazul tras su aventura saudí. La grada se levantó, la ovacionó, la llamó por su nombre. La isla necesitaba ese impulso. Pero el fútbol, caprichoso, escribió otra cosa.
    En el minuto 85 las guerreras del Tenerife empezaron a mirar el reloj, a oler la victoria. Pero entonces, como salida de un cuento de resistencia, apareció otra vez Lauri Requena. Filtró un pase milimétrico para Laura Pérez, que peleó un balón prácticamente imposible para mantenerlo vivo en la línea. Sonya Keefe lo dejó pasar con inteligencia, como quien abre una puerta para que entre la luz.

    Y por esa puerta entró Ariadna Mingueza, que se inventó un derechazo sublime, un tiro parabólico, perfecto, que explotó en la escuadra como un trueno para situar el 22 definitivo en el luminoso a los 85 minutos para darle la recompensa a la fe de las andaluzas, que creyeron hasta el final .

    Irene Ferreras metió a Barquero y Vera Molina para buscar lo impensable: la remontada total. Y el Tenerife intentó resistir, reorganizarse, sobrevivir emocionalmente a ese golpe final.

    La árbitra pitó el último silbido y el empate quedó en piedra. El Costa Adeje Tenerife, con 20 puntos, mantiene la quinta plaza pero siente cómo Europa se aleja a cuatro unidades.

    El Granada, octavo con 13, sale reforzado, orgulloso, vivo. Pero más allá de la clasificación, el Heliodoro Rodríguez López fue testigo de un duelo de almas, de un choque que superó los números. Una historia para contar, para recordar, para enmarcar en una temporada que no da tregua.

    La isla ya mira hacia el horizonte del 23 de noviembre (12:00). Llega el Atlético, llega un duelo de acero, llega una prueba suprema para defender la quinta plaza ante un rival que lucha por la segunda y que nunca concede facilidades.

    El Heliodoro volverá a ser un volcán ante la visita del elenco de Víctor Martín Alba.

    📋 Ficha técnica |

    Costa Adeje Tenerife Egatesa: Nay Cáceres; Aleksandra (Aithiara 75’), Cinta R., Elba, Patri Gavira (c), Clau Blanco; N. Ramos, Amani, Paola H.D. (S. Castelló 75’); S. Ouzraoui (Koko 79’) y Carlota (Gramaglia 68’).
    Granada CF: Laura S.; Clara, Yoli, Mingueza (Barquero 87’), L. Pérez, Keefe (Vera 87’), Lauri (c), Alba P., Miku (Leles 75’), Jujuba y Postigo (Blanca Muñoz 67’).

    Árbitra: Andrea Fírvida. Asistidas por Carmela Capistros y Haizea Castresana.
    Amonestó a Patri Gavira (45’), Aleksandra (66’), Amani (69’), y a la visitante Alba (81’).

    Incidencias: Jornada 11 de Liga F Moeve. 1.711 espectadores. Terreno de juego de hierba natur.

    Goles |

    1-0 Natalia Ramos 7’ ⚽️
    2-0 Carlota Suárez 36’ ⚽️
    2-1 Lauri (P.) 50’ ⚽️
    2-2 Ari Mingueza 85’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/uArzsPy_VuI?si=BPQPxtDbV9s4zWMq