Categoría: Levante U.D. |

  • La crónica | El Levante U.D. hunde al Madrid CFF en busca de la permanencia

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ El cuadro granota completa la remontada gracias a un golazo de Érika González para doblegar por 2-1 a las de Fuenlabrada.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El sábado 31 de enero, a las doce del mediodía, cuando el invierno todavía aprieta y la Liga F Moeve entra en ese punto de la temporada donde ya no existen partidos neutros ni jornadas de transición, el fútbol femenino español se detendrá en Valencia para mirar de frente a un duelo cargado de urgencias, matices y significados. En el Ciutat de València, bajo la retransmisión de DAZN, Levante UD y Madrid CFF se enfrentarán en un partido que va mucho más allá de los tres puntos, un encuentro donde cada acción tendrá peso clasificatorio, emocional y narrativo. No es un partido cualquiera: es uno de esos choques que definen estados de ánimo, que marcan trayectorias y que, con el paso de las semanas, acaban siendo recordados como momentos de inflexión.

    Porque hay partidos que se juegan desde el balón y otros que se juegan desde el contexto. Y este pertenece claramente a la segunda categoría.

    El Levante UD llega a la cita desde la zona más incómoda de la tabla, desde ese lugar donde el calendario ya no es un aliado y donde cada jornada se convierte en una cuenta atrás. Colista de la Liga F Moeve con cinco puntos, el conjunto granota se encuentra a cuatro de la salvación, una distancia que todavía es remontable, pero que empieza a exigir respuestas inmediatas. No hay margen para seguir aplazando la reacción. No hay espacio para discursos de largo plazo cuando el presente aprieta con tanta fuerza. El Levante juega en casa, sí, pero juega sobre todo contra el tiempo, contra la clasificación y contra la sensación de que cada partido que se escapa pesa el doble.

    El último precedente no ayuda a aliviar esa carga. La derrota ante el Sevilla FC por 4-2 dejó al descubierto muchas de las heridas que arrastra el equipo valenciano esta temporada: fragilidad defensiva en momentos clave, dificultades para sostener el esfuerzo durante los noventa minutos y una sensación persistente de que, incluso cuando compite, siempre acaba pagando demasiado caro cada error. No fue un partido sin respuesta ni sin intención, pero volvió a confirmar que al Levante le está costando transformar el esfuerzo en puntos, y eso, en una liga tan exigente como la actual, es una condena silenciosa.

    Sin embargo, este Levante no es un equipo resignado. Ni mucho menos. El mercado de fichajes de invierno ha sido una declaración de intenciones en sí misma, una manera de decir que el club no acepta el destino como algo inevitable. La llegada de Ariana Arias refuerza esa idea de reacción, de intentar encontrar soluciones nuevas a problemas persistentes. No es solo un refuerzo deportivo; es un mensaje al vestuario, a la afición y a la competición: el Levante quiere pelear, quiere creer, quiere mantenerse con vida.

    Al mismo tiempo, las salidas de Pierina Núñez y Sintia Cabezas reflejan la crudeza del momento. En situaciones límite, los proyectos se ajustan, los planes se redefinen y las plantillas se transforman en busca de un equilibrio que permita sobrevivir. El Levante está en ese punto exacto de la temporada donde cada decisión pesa, donde cada movimiento se analiza no por lo que representa a largo plazo, sino por lo que puede aportar de inmediato. El sábado no se juega solo un partido: se pone a prueba la validez de ese reajuste, la capacidad del equipo para convertir los cambios en una respuesta competitiva real.

    Frente a ese escenario de urgencia aparece el Madrid CFF, un equipo que vive una realidad muy distinta, pero no exenta de tensión. Séptimo clasificado con 26 puntos, el conjunto madrileño se mueve en esa tierra intermedia de la tabla donde el peligro no es la caída, sino la desconexión. A once puntos de los puestos de Champions, el Madrid CFF sabe que el margen para soñar con cotas mayores es reducido, pero también es consciente de que la temporada no puede permitirse una deriva irregular. Cada partido es una oportunidad para reafirmarse, para sostener una identidad competitiva y para evitar que la zona cómoda se convierta en una trampa de conformismo.

    La derrota ante el FC Badalona Women por 0-1 en la última jornada fue un golpe inesperado. No tanto por el resultado en sí, sino por la sensación de freno que dejó. El Madrid CFF venía construyendo una dinámica sólida, apoyada en la regularidad y en un modelo reconocible, y ese tropiezo obligó a revisar certezas. En un campeonato tan apretado, perder implica algo más que ceder puntos: supone abrir interrogantes, reactivar dudas y enfrentarse a la necesidad de responder de inmediato.

    Además, aquel partido estuvo condicionado por una ausencia importante: Bárbara López no pudo estar disponible, y su baja se dejó sentir. No solo por lo que aporta en términos futbolísticos, sino por el peso que tiene dentro del equipo. A eso se sumó la ausencia de Sandra Villafañe, sancionada por acumulación de tarjetas amarillas. Dos nombres propios que alteraron el equilibrio habitual del once y que contextualizan, al menos en parte, el resultado final.

    Pero el fútbol siempre concede segundas oportunidades, y el duelo ante el Levante se presenta como una de ellas. Sandra Villafañe volverá a estar disponible tras cumplir sanción, un regreso que refuerza al equipo tanto en lo deportivo como en lo emocional. En partidos de este tipo, donde el rival se juega la vida y el entorno aprieta, la experiencia y la capacidad para manejar los tiempos se convierten en activos fundamentales.

    El choque, por tanto, se dibuja como un enfrentamiento de necesidades distintas pero igualmente intensas. El Levante necesita puntos para sobrevivir. El Madrid CFF necesita ganar para reafirmarse. Uno pelea contra el descenso; el otro, contra la irregularidad y el riesgo de estancamiento. Ambos llegan heridos por la última jornada. Ambos saben que perder sería algo más que una derrota.

    Y todo ello se producirá a las doce del mediodía, en ese horario tan característico de la Liga F Moeve, donde el fútbol se mezcla con la luz fría del invierno y donde los partidos adquieren un tono casi crudo, sin artificios. No habrá excusas, no habrá margen para esconderse. Solo noventa minutos para exponer argumentos, carácter y ambición.

    Este Levante–Madrid CFF no es un duelo de extremos, pero sí es un partido de alta carga emocional. Un encuentro donde cada balón dividido tendrá un significado distinto según el color de la camiseta. Donde cada ocasión fallada pesará como una losa. Donde cada gesto, cada mirada al banquillo, cada aplauso desde la grada contará una historia paralela.

    Porque cuando enero avanza y la temporada entra en su fase decisiva, el fútbol deja de ser solo un juego. Se convierte en un espejo de las urgencias, de las aspiraciones y de la capacidad de resistir. Y el sábado, en Valencia, Levante UD y Madrid CFF se mirarán de frente sabiendo que, pase lo que pase, nada será exactamente igual después.

    la primera capa de este Levante UD–Madrid CFF se explica desde la urgencia y el contexto clasificatorio, la segunda se despliega sobre un terreno menos evidente, pero igual de decisivo: el tablero táctico y emocional sobre el que se jugará el partido. Porque no todos los equipos compiten igual cuando están contra las cuerdas, ni todos saben gestionar de la misma manera la obligación de ganar. Y en este duelo concreto, esa diferencia puede marcar el rumbo de los noventa minutos.

    El Levante UD llega a este encuentro con la necesidad de alterar el guion habitual. No puede permitirse un partido plano, ni una gestión conservadora del resultado. Cinco puntos en el casillero y la condición de colista no admiten medias tintas: el equipo granota necesita sumar, pero sobre todo necesita sentirse competitivo, reconocerse a sí mismo como un bloque capaz de sostener el esfuerzo durante todo el encuentro. Esa es, quizás, la gran asignatura pendiente de la temporada.

    En los partidos anteriores, el Levante ha mostrado fases de buen fútbol, momentos donde ha sido capaz de discutirle el balón a rivales de entidad y de generar peligro real en campo contrario. El problema ha llegado casi siempre después, cuando el partido se alarga, cuando el rival ajusta y cuando el margen de error se reduce a la mínima expresión. Ahí, en ese territorio intermedio entre la intención y la eficacia, es donde el Levante ha perdido demasiados puntos.

    Ante el Madrid CFF, el plan no puede limitarse a resistir ni a esperar acontecimientos. Jugar en casa obliga, aunque el contexto apriete, a asumir cierta iniciativa. La incorporación de Ariana Arias abre una vía nueva en ese sentido: más presencia, más alternativas, más capacidad para sostener ataques largos y no depender exclusivamente de acciones aisladas. No se trata solo de lo que pueda aportar en términos técnicos, sino de cómo su presencia puede modificar el comportamiento colectivo del equipo, ofreciendo una referencia distinta y obligando al rival a reajustar su planteamiento.

    Defensivamente, el Levante sabe que no puede conceder espacios con facilidad. El Madrid CFF es un equipo cómodo cuando encuentra ritmo, cuando puede alternar posesiones largas con transiciones rápidas y cuando detecta debilidades estructurales en el rival. Por eso, el equilibrio será clave. Replegar demasiado pronto puede significar renunciar al partido; adelantar líneas sin respaldo puede ser una invitación al castigo. El término medio, ese equilibrio tan difícil de encontrar en situaciones límite, será uno de los grandes desafíos para el conjunto granota.

    Enfrente, el Madrid CFF llega con una identidad más asentada, pero también con la obligación de demostrar madurez competitiva. Séptimo en la tabla, lejos tanto del descenso como de los puestos de Champions, el equipo madrileño se mueve en un escenario donde la tentación de la comodidad siempre acecha. Y sin embargo, partidos como este exigen exactamente lo contrario: concentración máxima, lectura del contexto y capacidad para golpear en los momentos adecuados.

    La derrota ante el FC Badalona Women dejó una enseñanza clara: ningún partido está ganado de antemano, y cualquier desconexión se paga. En aquel encuentro, el Madrid CFF tuvo fases de control, pero le faltó contundencia, precisión en los últimos metros y, sobre todo, una respuesta emocional cuando el marcador se puso cuesta arriba. Esa experiencia reciente actúa ahora como advertencia. El equipo sabe que el Levante, pese a su posición en la tabla, no es un rival al que se pueda subestimar.

    El regreso de Sandra Villafañe añade un matiz importante. No solo por su aportación futbolística, sino por lo que representa en términos de orden y jerarquía. En un partido que puede volverse incómodo, trabado, incluso áspero por momentos, disponer de jugadoras capaces de leer el ritmo del encuentro y de enfriar o acelerar según convenga es un valor diferencial. El Madrid CFF necesitará esa pausa, esa capacidad para no dejarse arrastrar por la ansiedad local ni por la urgencia del rival.

    Desde el punto de vista táctico, el partido apunta a un duelo de ritmos. El Levante intentará imprimir intensidad, aprovechar el factor campo y convertir cada acción en una pequeña batalla. El Madrid CFF, por su parte, buscará gestionar, hacer daño cuando tenga espacio y obligar a las locales a tomar decisiones incómodas. Si el marcador se mantiene igualado durante muchos minutos, la presión psicológica puede empezar a jugar un papel determinante, especialmente para un Levante que sabe que el empate puede no ser suficiente.

    Y ahí entra en juego otro elemento clave: el estado emocional de los equipos. El Levante juega con la carga de saberse en una situación límite, pero también con la energía que generan este tipo de partidos, donde todo está en juego y donde una victoria puede cambiarlo todo. El Madrid CFF juega con menos presión clasificatoria, pero con la exigencia interna de no fallar, de no dejar escapar puntos ante un rival directo por la zona media-baja.

    Cada falta, cada saque de esquina, cada decisión arbitral puede amplificar esas emociones. El Ciutat de València, consciente de la importancia del momento, empujará a las suyas, reclamará, presionará. El Madrid CFF deberá convivir con ese ambiente, abstraerse y convertirlo, si es posible, en un factor neutro. No todos los equipos saben hacerlo. No todos los partidos lo permiten.

    A medida que avance el encuentro, el desarrollo estará inevitablemente condicionado por el marcador. Si el Levante se adelanta, el partido puede convertirse en una prueba de resistencia, en un ejercicio de defensa del resultado y de gestión del miedo a perder lo ganado. Si es el Madrid CFF quien golpea primero, el escenario cambiará por completo: las locales se verán obligadas a asumir riesgos mayores, a abrirse, a exponerse, y ahí el partido puede romperse en cualquiera de los dos sentidos.

    En ese posible desorden final, la claridad mental será tan importante como las piernas. La Liga F Moeve se ha caracterizado esta temporada por su competitividad y por la cantidad de partidos que se deciden en detalles mínimos. Este apunta a ser uno de ellos. No habrá grandes diferencias en cuanto a talento individual sobre el césped; lo que marcará la diferencia será la capacidad de cada equipo para interpretar el momento exacto del partido y actuar en consecuencia.

    Porque, al final, este Levante–Madrid CFF no se resolverá solo por quién tenga más posesión o más ocasiones, sino por quién sepa leer mejor el miedo, la urgencia y la esperanza que flotarán en el ambiente. El Levante juega por sobrevivir. El Madrid CFF, por reafirmarse. Y cuando esas dos fuerzas chocan, el resultado nunca es previsible.

    El duelo al detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve

    🔷 Temporada 2025–2026

    ✨ 18ª jornada ✨

    🔥 Levante U.D. 🆚 Madrid CFF 🔥

    📅 Sábado 31 de enero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Ciudad Deportiva de Buñol, Orriols

    Los onces |

    La jornada decimoctava de la Liga F Moeve quedó grabada como una de esas fechas que trascienden el resultado y el marcador, una de esas jornadas en las que el fútbol se convierte en altavoz y conciencia colectiva antes incluso de que el balón empiece a rodar. Porque antes de cualquier presión alta, de cualquier centro lateral o de cualquier remate al área, el césped fue escenario de un gesto que unió a toda la competición en un mismo latido. Jugadoras, cuerpos técnicos y árbitras, sin distinción de colores ni escudos, portaron los Brazaletes de la Esperanza, una iniciativa impulsada por la Asociación Española Contra el Cáncer junto a la organización de la Liga F para conmemorar el Día Mundial contra el Cáncer. Un símbolo discreto pero poderoso, una declaración silenciosa que recordó que hay batallas que se libran lejos de los focos, que hay millones de personas que conviven cada día con la enfermedad y que el fútbol, cuando quiere, puede ser mucho más que un juego.

    Con ese telón de fondo, cargado de emoción y significado, el balón echó a rodar en Orriols y el partido comenzó a escribir su propia historia. El Madrid CFF no tardó en mostrar sus intenciones. Desde el primer minuto, el conjunto visitante apostó por un planteamiento valiente, directo, sin complejos.

    Presión adelantada, líneas juntas y una idea clara: incomodar al Levante desde el inicio, obligarlo a jugar lejos de la portería rival y marcar el ritmo del encuentro. Las de Sánchez Vera salieron decididas a golpear primero, conscientes de que un arranque fuerte podía condicionar el desarrollo del duelo.

    Las primeras llegadas llevaron sello madrileño. Disparos lejanos, centros laterales y acciones rápidas por banda obligaron a la defensa granota a trabajar con intensidad desde muy temprano. El Levante, empujado por su gente y por la necesidad clasificatoria, trataba de asentarse a través de posesiones más largas, buscando que el balón pasara por el centro del campo antes de lanzarse al ataque. Sin embargo, durante muchos minutos, fueron las jugadoras del Madrid CFF las que parecieron sentirse más cómodas en ese intercambio de golpes, manejando mejor los tiempos y encontrando espacios con mayor facilidad.

    El premio a esa insistencia no tardó en llegar. Corría el minuto 21 cuando una jugada bien construida por el costado derecho terminó rompiendo el equilibrio. Alba Ruiz filtró un balón preciso al área y Anita Marcos, atacando el espacio con determinación, resolvió la acción con un remate eficaz que batió a la guardameta local y puso el 0-1 en el marcador.

    Un gol que adelantaba al conjunto madrileño y que parecía confirmar el buen arranque visitante. La celebración tuvo un significado especial: la canterana del Atlético de Madrid festejó el tanto poniéndose unas gafas imaginarias, el gesto con el que suele dedicar sus goles a sus padres, una imagen cargada de simbolismo en una jornada tan marcada por lo emocional.

    Lejos de descomponerse, el Levante reaccionó. Poco a poco, el equipo local comenzó a ganar presencia en campo contrario, a creérselo, a empujar con mayor continuidad. Las combinaciones por banda y los centros al área empezaron a generar peligro, especialmente gracias a la movilidad de sus delanteras y a la llegada de las segundas líneas. Ana Franco y Alharilla Casado dispusieron de oportunidades claras para igualar el marcador, pero el acierto no acompañó. El Levante crecía en posesión y en sensaciones, mientras el Madrid CFF se replegaba con orden, dispuesto a resistir y a buscar salidas rápidas al contragolpe.

    La primera mitad avanzó con ese pulso constante entre la iniciativa local y la solidez visitante. Antes del descanso, el partido se estabilizó. El Levante empujaba, el Madrid defendía con disciplina y cerraba bien los espacios interiores. El marcador no se movió y las madrileñas se marcharon a vestuarios con una ventaja mínima que reflejaba un primer acto equilibrado, intenso y cargado de matices.

    Las veintidós protagonistas enfilaron el túnel de vestuarios sabiendo que lo exiguo del resultado dotaba de una emoción especial al segundo y definitivo acto. En ese momento, además, el contexto clasificatorio añadía un matiz más al encuentro: el empate provisional que el Atlético de Madrid estaba cosechando en Alcalá de Henares ante el Granada estaba otorgando, de manera momentánea, la quinta plaza al Madrid CFF. Un escenario favorable que, sin embargo, estaba lejos de ser definitivo. El fútbol aún tenía preparado un giro de guion.

    Tras el paso por vestuarios, el Levante dio un paso al frente. El equipo salió con una actitud más agresiva, decidido a imponer ritmo y a instalarse definitivamente en campo rival. Los ajustes realizados reforzaron el centro del campo y aportaron mayor profundidad por las bandas, lo que se tradujo en más llegadas al área y en una presión constante sobre la salida de balón del Madrid CFF. El mensaje era claro: había que ir a por el partido.

    El empate no tardó en llegar y lo hizo en una acción que simbolizó esa determinación local. Un saque de esquina bien ejecutado encontró a Eva Alonso, que ganó la posición y cabeceó a la red desde corta distancia, enviando el esférico lejos del alcance de Paola Ulloa.

    El 11, en el minuto 66, devolvía la igualdad al marcador y encendía a la grada. Todo empezaba de nuevo en Orriols.

    Con el empate, el encuentro entró en una fase abierta, vibrante, de ida y vuelta.

    El Levante buscaba elaborar más sus ataques, combinando por dentro y por fuera, mientras el Madrid CFF trataba de aprovechar cualquier pérdida para lanzar a sus jugadoras más rápidas. El ritmo se elevó, las ocasiones se repartieron y la emoción se apoderó del partido. Cada acción parecía definitiva, cada balón dividido se jugaba como si fuera el último.

    Y entonces llegó el momento que terminó de decantar la balanza. En una transición rápida, Érika González recogió el balón lejos del área, avanzó sin oposición y se animó a probar suerte desde larga distancia. Su golpeo, raso y ajustado, sorprendió a la guardameta visitante y se coló junto al palo izquierdo. Un gol de enorme calidad, un auténtico golazo que desató la euforia en el banquillo local y puso al Levante por delante por primera vez en el partido. Corría el minuto 86 y el duelo entraba ya en su tramo decisivo con el 21 en el marcador.

    A partir de ahí, el partido se transformó en una batalla por la supervivencia. El Madrid CFF volcó todos sus esfuerzos en busca del empate, acumulando jugadoras en campo contrario y probando con centros y disparos lejanos. El Levante, consciente de la importancia del resultado, optó por proteger su ventaja con orden defensivo y salidas rápidas para consumir tiempo y alejar el peligro. Cada despeje era celebrado como un gol, cada segundo ganado se convertía en oro.

    Los últimos minutos estuvieron marcados por la tensión, por las interrupciones y por la sensación de que cualquier detalle podía cambiarlo todo. Las visitantes dispusieron de alguna ocasión para igualar, pero la defensa granota se mostró firme, solidaria, y supo despejar cada amenaza. El pitido final confirmó la remontada del Levante Femenino, una victoria construida desde la paciencia, la reacción y la eficacia en los momentos clave.

    El resultado tiene un impacto directo en la clasificación de la Liga F Moeve. El Levante suma tres puntos vitales que le permiten abandonar momentáneamente la sensación de desahucio deportivo, recortando distancias con la zona de salvación y reforzándose, sobre todo, en lo anímico.

    El Madrid CFF, por su parte, se mantiene en la zona media de la tabla, alrededor de la séptima posición, con la sensación de haber competido de tú a tú pero de haberse quedado sin premio en un partido que tuvo controlado durante muchos minutos.

    Ambos equipos, ya sin tiempo para lamentos ni celebraciones prolongadas, miran ahora a sus próximos compromisos ligueros. El Levante afrontará su siguiente encuentro con la moral reforzada y la convicción de que la salvación es posible si mantiene esta línea competitiva.

    El Madrid CFF, en cambio, buscará reencontrarse con la victoria y recuperar sensaciones, consciente de que la temporada exige regularidad y respuestas inmediatas.

    Más allá del marcador, este Levante–Madrid CFF quedará enmarcado como uno de esos partidos que explican lo que es la Liga F Moeve: competitividad, emoción, giros inesperados y, también, compromiso social.

    Una jornada en la que el fútbol volvió a demostrar que puede ser un espacio para competir y emocionar, pero también para recordar que hay causas que importan y que merecen ser visibilizadas.

    Un partido que, como diría Manu, se juega con los pies, con la cabeza y, sobre todo, con el corazón.

    El Levante Unión Deportiva suma tres nuevos guarismos que le sitúan decimosexto, es decir, colista con 8 unidades, a tan solo nueve de la zona de salvación que actualmente marca la Sociedad Deportiva Eibar con 17.

    Por su parte, un Madrid CFF que aún no ha terminado de adaptarse al estilo de juego propuesto por Sánchez Vera y aglutina ya quince días sin ganar, venía de caer por 0-1 ante el Badalona Women en el Fernando Torres y buscará el quite del perdón en la eliminatoria de cuartos de final de la Copa del la Reina Iberdrola que le medirá en la capital española con las guerreras del Costa Adeje Tenerife Egatesa.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Levante Unión Deportiva: Laura Coronado; Eden Le Guilly (Maria Gabaldón, min. 72), Eva Alonso, Teresa Mérida, Alharilla; Raiderlin Carrasco, Érika González (Zipporah Agama, min. 91) Gema Soliveres (Carol Martín, min. 59 ), Bascu (Dolores Silva, min. 58); Ariana Arias, Ana Franco.

    Madrid CFF: Paola Ulloa; Mónica, Núria Mendoza, Sandra Villafañe; Allegra Poljak (Nerea Sánchez, min. 82), Ángela Sosa (Freja Olofsson, min. 88), Hildur Antonsdóttir, Alba Ruiz (Natasa Andonova, min. 53); Malou Marcetto, Kamila Melgård; Anita Marcos (Emilia Nautness, min. 52).

    Lugar: Ciudad Deportiva de Buñol – Campo 1
    Árbitra: Ainara Andrea Acevedo Dudley
    Tarjetas Amarillas: Raiderlin Carrasco (min. 14) por parte del Levante.

    Rojas: No hubo

    Goles:

    0-1 Anita Marcos 21’ ⚽️

    1-1 Eva Alonso 66’ ⚽️

    2-1 Érika González 86’ ⚽️

    Vídeo |

  • La crónica | El Real Madrid suda para sonreír en Buñol

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ ¡Triunfo blanco! Las de Pau Quesada se impusieron por 1-2 a un combativo Levante Unión Deportiva.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    A las puertas del mediodía del sábado 17 de enero de 2026 con las cámaras de DAZN y Movistar+ enfocando la Ciudad Deportiva de Buñol, Levante U.D. y Real Madrid Club de Fútbol se citan en un duelo que contrapone urgencia y ambición, supervivencia y aspiraciones de grandeza, en uno de esos partidos capaces de condensar toda la épica de una temporada en noventa minutos: el fin de semana se abre en territorio granota con un Levante UD que, pese a ser colista de la Liga F Moeve, llega impulsado anímicamente tras conquistar en Las Gaunas su primera victoria del curso ante el DUX Logroño (2-3).

    Fue un triunfo liberador logrado además en un contexto de adversidad, sin poder contar con Laura Coronado, Sintia Cabezas, Paulina Ali, Karen Castellanos ni Núria Escoms, y que ahora sueña con convertir ese primer golpe sobre la mesa en el inicio de una reacción que devuelva orgullo y puntos a un proyecto históricamente combativo, mientras enfrente aparece un Real Madrid segundo clasificado, herido pero no derrotado, que llega tras un exigente compromiso intersemanal ante el Athletic Club en el que cayó por la mínima (0-1) en Valdebebas.

    Este es un resultado que ha encendido el deseo de respuesta inmediata en un equipo acostumbrado a mirar hacia arriba y que afrontó ese encuentro con bajas de peso como Merle Frohms, Antonia Silva, Tere Abelleira —en plena recuperación de su lesión de cruzado—, Signe Bruun, Naomie Feller por molestias y Lotte Keukelaar, condicionantes que no han mermado su condición de aspirante firme a todo; la historia reciente entre ambos añade más leña a la narrativa, con catorce enfrentamientos previos que reflejan un equilibrio cargado de tensión competitiva, cinco victorias para el Real Madrid CF, un empate y cinco triunfos para las granotas, antecedentes que convierten cada duelo en una batalla sin guion cerrado, donde el contexto actual magnifica cada acción, cada duelo individual y cada decisión táctica, con un Levante que se agarra a Buñol como a un bastión emocional y un Real Madrid que busca reafirmar su jerarquía lejos de casa, en un escenario donde la épica no es un adorno retórico sino una posibilidad real que late desde el pitido inicial.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    El Levante UD saltó al césped con Tarazona bajo palos; línea defensiva para E. Le Guilly, Teresa, Eva Alonso y Bascu; en la medular, Érika y Ana Franco llevaron el timón junto a Dolores; mientras que en ataque Alharilla, como capitana, acompañó a Rocío Carrasco y Carol en la referencia ofensiva para medirse al Real Madrid.

    El Real Madrid respondió con Misa como capitana y guardiana de la portería; zaga para Shei, Lakrar, Andersson y Holmgaard; en el centro del campo, Bennison, Irune y Däbritz asumieron el control del juego; y arriba, Athenea y Linda Caicedo escoltaron a Redondo como referencia ofensiva.

    El duelo al detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    ✨ Partidazo ✨

    🔥 Levante Unión Deportiva 🆚 Real Madrid Club de Fútbol 🔥

    😍 Jornada 16 😍

    🗓️ Sábado, 17 de enero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN 2 (Dial 71)

    🏟️ Ciudad Deportiva de Buñol, Valencia

    Había partidos que, aun antes de que el balón comenzara a rodar, ya estaban escritos en una tinta distinta. Encuentros que no necesitaban una final, un título o una clasificación directa para adquirir una relevancia que iba mucho más allá de los números fríos de la tabla. El Levante Unión Deportiva y el Real Madrid se citaban en la Ciudad Deportiva de Buñol en uno de esos duelos que el calendario disfraza de rutinarios, pero que el contexto se encarga de convertir en un examen de carácter, fe y jerarquía.

    Porque no se enfrentaban solo el colista y el segundo clasificado. Se medían dos estados de ánimo, dos urgencias emocionales y dos formas muy distintas de convivir con la presión.

    El Levante, hundido en la decimosexta posición, con apenas cinco puntos en su casillero, llegaba herido pero no vencido, alimentado por una victoria reciente que había sacudido los cimientos de la lógica: el 2-3 ante el DUX Logroño había sido más que tres puntos; había sido un grito de supervivencia.

    El Real Madrid, por su parte, aterrizaba en Valencia con la herida aún abierta del tropiezo frente al Athletic Club, un cero a uno que no le había hecho perder su privilegiada cierta dosis de confianza, pero no la segunda plaza, sostenida por 38 puntos, pero que sí había dejado preguntas flotando en el ambiente blanco.

    El líder seguía siendo el Fútbol Club Barcelona, ese coloso que parecía jugar otra liga, pero cada jornada era una oportunidad para no descolgarse, para mantener viva la persecución, para demostrar que el proyecto blanco no solo aspiraba a consolidarse, sino también a competir con ambición real. Y en ese camino, no había margen para el error, ni siquiera ante un rival que luchaba por no caer al abismo.

    Buñol amaneció gris, encapotado, con un frío húmedo que se colaba en los huesos y una lluvia persistente que no hacía prisioneros. El clima, lejos de amedrentar, parecía anunciar que la tarde sería de esas que se recuerdan más por lo que se siente que por lo que se ve. Ni el agua ni el viento lograron disuadir a quienes entendían que allí, en ese rectángulo de césped castigado, se iba a librar una batalla honesta.

    Había regresos que dotaban al partido de una carga simbólica especial. Pau Quesada volvía a una casa que conocía bien, reencontrándose con un pasado reciente, con pasillos recorridos mil veces y con miradas que mezclaban respeto y nostalgia. En el césped, el Levante recuperaba a figuras clave, entre ellas Alba Redondo, nombre propio del fútbol español, referente, goleadora, bandera de una identidad competitiva que el conjunto granota se negaba a perder pese a la adversidad.

    Desde el pitido inicial, el Real Madrid asumió el rol que le correspondía por jerarquía y contexto. Dominio territorial, circulación rápida, intención clara de imponer ritmo y someter al rival desde la posesión. Y en ese guion, Athenea del Castillo emergió como la chispa que encendía cada ataque. La cántabra, eléctrica, vertical, inconformista, comenzó a castigar el costado con una determinación que anunciaba algo grande.

    No tardó en llegar el primer aviso. Athenea encaró, buscó el perfil zurdo, probó desde fuera. El Levante respondía con orden, con repliegue, con solidaridad defensiva, pero cada acción blanca era una advertencia. Hasta que, en el minuto once, el suspense se convirtió en celebración.

    Athenea recibió dentro del área, armó el disparo con la zurda y soltó un latigazo que parecía destinado a besar el larguero. El balón golpeó la cruzeta con violencia, picó en el suelo y, tras una fracción de segundo que se hizo eterna, botó más allá de la línea de gol. El estadio contuvo el aliento y lo soltó de golpe, era el 0-1 en el minuto 10 de juego.

    con suspense, con incertidumbre, con esa pausa dramática que engrandece el momento. El Real Madrid golpeaba primero.

    Pero lejos de conformarse, el conjunto blanco entendió que aquel escenario exigía contundencia. El Levante no era un rival resignado. Tarazona comenzó a multiplicarse bajo palos, desviando un disparo raso de Däbritz desde la frontal, reaccionando con reflejos felinos ante cada intento. La portera granota sostenía a su equipo, mientras el partido empezaba a ganar en intensidad y en matices.

    Las locales, lejos de encerrarse sin más, buscaron sus oportunidades. Carol Marín, con picardía y valentía, trató de sorprender a Misa con un gol olímpico que estuvo a punto de desatar la locura. El Levante entendía que el balón parado podía ser su tabla de salvación, su forma de equilibrar una balanza que en juego abierto se inclinaba hacia el lado visitante.

    Y fue precisamente tras una acción a balón parado favorable al Levante cuando llegó la jugada que marcaría el primer acto del partido. El fútbol, caprichoso, volvió a demostrar que en cuestión de segundos todo puede cambiar.

    Linda Caicedo tomó el balón en su propio campo y arrancó como si el césped se abriera ante ella. Potencia, zancada, decisión. Nadie pudo frenar su carrera. La colombiana atravesó líneas, levantó la cabeza y filtró un pase en profundidad hacia Shei Garcia.

    El centro no encontró inicialmente a Alba Redondo, pero la manchega, con el instinto que la define, ganó el rebote, protegió la pelota y habilitó a Däbritz. La alemana, con temple y visión, asistió al segundo palo, donde Athenea apareció de nuevo, oportunista, letal, para empujar el balón al fondo de la red para celebrar el 02 en el 25 que parecía ponerlo todo de cara para las visitantes y nada estuvo más lejos de la realidad.

    El fútbol rara vez se pliega dócilmente a los pronósticos y se haría patente en este Levante versus Real Madrid.

    Durante unos minutos, el Real Madrid creyó tener el encuentro bajo control. La circulación era fluida, el bloque estaba alto, las líneas bien juntas. Sin embargo, algo empezó a cambiar.

    El Levante U.D. dejó de esperar y comenzó a morder. Adelantó metros, apretó en la salida, forzó errores. El fútbol, ese deporte que tantas veces se decide por estados de ánimo, comenzó a girar lentamente.

    Dolores Silva empezó a aparecer con mayor frecuencia, mandando, ordenando, levantando la cabeza incluso en medio del caos. Érika González se ofrecía en cada balón dividido como si fuera el último. Alba Redondo, vigilada de cerca, no dejó de arrastrar marcas y de incomodar. El Levante entendió que no podía competir desde la paciencia infinita, sino desde la agresividad controlada y entonces las de Andrés París encontraron el premio.

    En el minuto 32 de juego se produjo un disparo potente de la asturiana Érika González obligó a Misa a intervenir. El rechace quedó muerto en el área, suspendido en el tiempo durante una milésima de segundo que solo las futbolistas con instinto saben aprovechar. Dolores Silva apareció desde atrás, con determinación, con fe, con rabia acumulada. La exjugadora del Sporting de Braga armó la diestra y cruzó el balón lejos del alcance de la guardameta madridista. El esférico besó la red y Buñol explotó por culpa del 12 que llevó la firma de la centrocampista portuguesa y dio vida a las locales.

    El tanto cambió definitivamente el tono del partido y las granotas comenzaron a creer en sus posibilidades.

    El Real Madrid, sorprendido por la respuesta, perdió durante algunos minutos la serenidad que había mostrado. Las imprecisiones se multiplicaron. Las transiciones defensivas se volvieron más largas. Y el público, empapado pero entregado, empujaba cada acción local como si fuera la última oportunidad de aferrarse a la esperanza.

    El Levante olió la sangre. Cada balón largo se convirtió en una amenaza. Cada duelo era disputado con una intensidad que desbordaba el marcador.

    El Real Madrid comenzó a mirar el reloj, consciente de que aquel primer acto se estaba complicando más de lo previsto.

    En los minutos finales del primer tiempo, el conjunto de Andrés París estuvo muy cerca de igualar la contienda. Ana Franco protagonizó una de las acciones más peligrosas, ganándole la espalda a Andersson en una carrera larga, de esas que nacen del convencimiento absoluto. El disparo final se marchó desviado, pero el aviso fue serio. Demasiado serio.

    El Real Madrid entendió entonces que la ventaja era frágil, que el partido exigía algo más que talento individual, algo más que jerarquía en la tabla. Exigía temple. Exigía carácter. Exigía entender que el rival no estaba dispuesto a aceptar su papel de colista sin luchar cada centímetro de césped.

    El pitido que señalaba el descanso llegó casi como un alivio para las visitantes. Las veintidós protagonistas enfilaron el túnel de vestuarios bajo una lluvia persistente, con sensaciones completamente opuestas. El Levante se marchaba con la convicción de que la remontada era posible. El Real Madrid, con la certeza de que nada estaba ganado.

    La segunda mitad aguardaba como un territorio incierto, un espacio donde el fútbol suele despojarse de máscaras y mostrar su verdad más cruda.

    La segunda parte arrancó con un Levante dominador que hizo sufrir a las blancas por momentos. La polémica llegó pronto con una posible mano que el FVS tuvo que revisar tras solicitar Andrés París la revisión. Sin embargo, las grandotas bajaron su intensidad y el Real Madrid recuperó el control. Linda Caicedo rozó el palo con un disparo raso en el 51 de partido.

    Quesada no dudó en mover el banquillo, dando entrada a Pau Comendador, Iris Ashley, Eva Navarro o Angeldahl. La sueca, con un centro que se envenenó para Tarazona, estuvo cerca de encontrar portería en una de sus primeras apariciones.

    El partido entró en la recta final con el resultado completamente abierto. El Real Madrid trató de aplicar control y encadenar posesiones largas. Pau Comendador rozó la sentencia de volea, pero su chut acabó en el travesaño. Angeldahl, con un disparo lejano que desvió Tarazona, y Silvia Cristóbal, con un cabezazo desviado en el área pequeña, tampoco consiguieron el tercero.

    El Levante Unión Deportiva , comandado por una colosal Érika González que lo seguía intentando de todas las maneras, no tiró la toalla en ningún momento. Agama, con todo a favor a diez minutos del final, marró una ocasión clarísima delante de Misa.

    Le Guilly, con un chut que llegó manso a las manos de la portera canaria, bajó la persiana a la matinal de fútbol en Valencia.

    Con este sufrido resultado, en el que el conjunto capitalino fue más efectivo que brillante, el Real Madrid conquistó los tres guarismos que estaban en liza y suma ya 38 unidades que le permiten afianzarse en la segunda plaza liguera.

    Las madridistas ahora ponen el foco en la Supercopa de España. El martes 20, a las 19:15, disputarán la semifinal contra el Atlético de Madrid en Castellón.

    En caso de ganar el derbi, jugarían la final por segundo año consecutivo ante el vencedor del partido entre el Barcelona y el Athletic el próximo sábado, 24 de enero de 2026, a partir de las 19:00 horario peninsular.

    El esfuerzo granota cae en saco roto esta vez y las chicas de Andrés París buscarán redimirse el próximo fin de semana al batirse el cobre con el Sevilla en Nervión y mientras tanto seguirá siendo el colista en la élite con tan solo 5 puntos en el zurrón, la salvación es harto compleja ya.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Levante (1): Tarazona; Alharilla, Eva Alonso, Tere Mérida, Le Guilly; Aida Estévez, Carol Marín (Agama 79′), Dolores Silva, Raiderlin; Ana Franco, Érika.

    Real Madrid (2): Misa; Shei (Silvia Cristóbal 76′), Andersson; Lakrar, Holmgaard; Bennison (Pau Comendador 60′), Irune; Athenea, Däbritz (Angeldahl 67′), Linda Caicedo (Eva Navarro 67′); Alba Redondo (Iris Ashley 60′).

    Árbitra: López Osorio (Colegio Extremeño). Amonestó a Raiderlin (minuto 26), Irune (minuto 82) e Iris Ashley (minuto 94) con tarjeta amarilla.

    Incidencias: Partido correspondiente a la decimosexta jornada de la Liga Profesional de Fútbol Femenino (Liga F Moeve) que ha enfrentado al Levante Unión Deportiva y el Real Madrid sobre el césped natural de la Ciudad Deportiva de Buñol.

    Goles:

    0-1 Athenea del Castillo 10’ ⚽️
    0-2 Athenea del Castillo 25’ ⚽️
    1-2 Dolores Silva 32’ ⚽️

    Vídeo |

  • La previa | Levante U.D. vs Real Madrid C.F.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟣 Buñol se prepara para un pulso de fe y jerarquía en la Liga F Moeve.

    (Fuente: Liga F)

    A las puertas del mediodía del sábado 17 de enero de 2026 con las cámaras de DAZN y Movistar+ enfocando la Ciudad Deportiva de Buñol, Levante U.D. y Real Madrid Club de Fútbol se citan en un duelo que contrapone urgencia y ambición, supervivencia y aspiraciones de grandeza, en uno de esos partidos capaces de condensar toda la épica de una temporada en noventa minutos: el fin de semana se abre en territorio granota con un Levante UD que, pese a ser colista de la Liga F Moeve, llega impulsado anímicamente tras conquistar en Las Gaunas su primera victoria del curso ante el DUX Logroño (2-3).

    Fue un triunfo liberador logrado además en un contexto de adversidad, sin poder contar con Laura Coronado, Sintia Cabezas, Paulina Ali, Karen Castellanos ni Núria Escoms, y que ahora sueña con convertir ese primer golpe sobre la mesa en el inicio de una reacción que devuelva orgullo y puntos a un proyecto históricamente combativo, mientras enfrente aparece un Real Madrid segundo clasificado, herido pero no derrotado, que llega tras un exigente compromiso intersemanal ante el Athletic Club en el que cayó por la mínima (0-1) en su estadio.

    Este es un resultado que ha encendido el deseo de respuesta inmediata en un equipo acostumbrado a mirar hacia arriba y que afrontó ese encuentro con bajas de peso como Merle Frohms, Antonia Silva, Tere Abelleira —en plena recuperación de su lesión de cruzado—, Signe Bruun, Naomie Feller por molestias y Lotte Keukelaar, condicionantes que no han mermado su condición de aspirante firme a todo; la historia reciente entre ambos añade más leña a la narrativa, con catorce enfrentamientos previos que reflejan un equilibrio cargado de tensión competitiva, cinco victorias para el Real Madrid CF, un empate y cinco triunfos para las granotas, antecedentes que convierten cada duelo en una batalla sin guion cerrado, donde el contexto actual magnifica cada acción, cada duelo individual y cada decisión táctica, con un Levante que se agarra a Buñol como a un bastión emocional y un Real Madrid que busca reafirmar su jerarquía lejos de casa, en un escenario donde la épica no es un adorno retórico sino una posibilidad real que late desde el pitido inicial.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    ✨ Partidazo ✨

    🔥 Levante Unión Deportiva 🆚 Real Madrid Club de Fútbol 🔥

    😍 Jornada 16 😍

    🗓️ Sábado, 17 de enero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN 2 (Dial 71)

    🏟️ Ciudad Deportiva de Buñol, Valencia

    (Fuente: Liga F Moeve)

  • La crónica | Primera alegría granota

    (Fuente : Liga F Moeve)

    🟧 Érika González mete al Levante en la lucha por la salvación tras vencer por 2-3 en Las Gaunas.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    No es un partido más. No puede serlo. No lo será. Porque cuando el balón eche a rodar en Logroño, no solo se enfrentarán el DUX Logroño y el Levante UD. Se enfrentarán dos estados de ánimo, dos urgencias, dos silencios acumulados durante meses y una misma necesidad compartida: ganar por primera vez. Ganar para respirar. Ganar para creer. Ganar para no desaparecer demasiado pronto de una temporada que, para ambas entidades, se ha convertido ya en una carrera de fondo con el corazón acelerado desde el primer kilómetro.

    La Liga F Moeve alcanza uno de esos puntos de inflexión que no siempre se reflejan en la clasificación, pero que determinan el destino de los equipos. Este DUX Logroño – Levante UD es uno de ellos. Un partido que, aunque se dispute en enero, se vive como si fuera mayo. Un duelo que huele a final anticipada, a choque directo por la supervivencia, a esos encuentros que nadie quiere jugar… pero que todos recuerdan cuando la historia termina.

    Porque los números son tan fríos como contundentes: son los dos únicos equipos que aún no conocen la victoria en lo que va de campeonato. Porque la clasificación no miente: 15ª posición para el DUX Logroño con 6 puntos, 16ª para el Levante UD con solo 2. Porque el margen de error es mínimo. Porque perder no solo es dejar de sumar, es ceder terreno anímico, confianza y tiempo. Y porque empatar, aunque alivie, sabe a poco cuando el calendario no espera.

    Las Gaunas será escenario de una mañana de fútbol cargada de tensión. Un estadio que conoce el sufrimiento, que ha vivido ascensos soñados y descensos dolorosos, y que ahora vuelve a ser refugio y trinchera.

    El DUX Logroño sabe que su salvación pasa por hacerse fuerte en casa, por convertir su estadio en un lugar incómodo, en una frontera que no se cruce sin pagar peaje. El Levante UD, por su parte, llega con la urgencia de quien necesita romper una dinámica antes de que se convierta en condena.

    La Liga F Moeve 2024-2025 ha demostrado, una vez más, que la igualdad en la zona baja es tan feroz como imprevisible. Cada punto vale oro. Cada gol es una moneda de cambio. Cada jornada sin ganar pesa el doble. En ese escenario, DUX Logroño y Levante UD han ido acumulando frustraciones, pequeños golpes, partidos que se escaparon por detalles, por errores, por falta de acierto… o simplemente por no haber sabido cerrar los momentos clave.

    El DUX Logroño ha convivido durante meses con la sensación de estar siempre cerca, pero nunca lo suficientemente lejos del peligro. Ha sumado empates que supieron a alivio momentáneo, pero que no terminaron de cambiar la narrativa. Seis puntos que mantienen viva la esperanza, sí, pero que no permiten despistes. Cada jornada sin victoria es una oportunidad perdida para dar un golpe encima de la mesa.

    El Levante UD vive una situación todavía más extrema. Dos puntos en el casillero, una mochila cada vez más pesada y una racha que ha encendido todas las alarmas. Cuatro derrotas consecutivas, y lo que es aún más preocupante: sin marcar un solo gol en esos encuentros. El silencio ofensivo se ha convertido en una losa. Un equipo histórico del fútbol femenino español, acostumbrado a competir, a luchar por objetivos ambiciosos, se encuentra ahora mirando hacia abajo, buscando respuestas en medio de la tormenta.

    mercado de invierno ha sido, para el conjunto riojano, algo más que una ventana de fichajes. Ha sido una declaración de intenciones. Una sacudida al vestuario. Un mensaje claro: aquí no se baja los brazos.

    La salida de Natalia Cebolla marcó el inicio de una etapa nueva. Una decisión difícil, cargada de simbolismo, que evidenció que el club estaba dispuesto a tomar decisiones valientes para cambiar el rumbo. Y a partir de ahí, llegó la revolución.

    Cuatro incorporaciones que no solo refuerzan la plantilla, sino que amplían el horizonte competitivo del equipo. Milagros Martín, Margarita Giménez y Catalina Ongaro, tres futbolistas argentinas que aportan carácter, intensidad y una cultura futbolística donde competir es una forma de vida. Y Dona Scannapiedo, delantera francesa, llamada a ser una referencia ofensiva en un equipo que necesita goles como el aire que respira.

    Todas ellas podrían debutar o, al menos, entrar en la convocatoria de Héctor Blanco, un técnico que ha asumido el reto de reconstruir al equipo en pleno vuelo. Blanco sabe que este partido no es solo una oportunidad para sumar tres puntos. Es el momento de integrar a las nuevas piezas, de enviar un mensaje al grupo, de demostrar que el DUX Logroño está vivo, que tiene argumentos y que no se resigna a su posición.

    La afición lo sabe. El vestuario lo siente. Las Gaunas será un hervidero de nervios, ilusión y expectativa. Porque una victoria no solo permitiría al DUX Logroño distanciarse del último puesto, sino también iniciar una nueva narrativa: la del equipo que reaccionó a tiempo.

    Hablar del Levante UD femenino es hablar de una de las entidades más representativas del fútbol femenino español. Un club acostumbrado a pelear por Europa, a levantar títulos, a ser referente. Por eso, ver al equipo en la última posición, sin victorias y con apenas dos puntos, resulta tan impactante como doloroso para su entorno.

    La dinámica negativa ha golpeado la confianza del grupo. Cuatro derrotas consecutivas que han ido erosionando la moral, y una sequía goleadora que se ha convertido en obsesión. Porque cuando el gol no llega, todo pesa más: los errores defensivos, las decisiones arbitrales, las ocasiones falladas, los minutos que pasan sin premio.

    Pero el Levante UD no es un equipo rendido. Viaja a Logroño con la determinación de quien sabe que este partido puede marcar un antes y un después. Ganar en Las Gaunas supondría mucho más que tres puntos: sería romper la racha, recuperar autoestima y engancharse de lleno a la pelea por la salvación.

    El vestuario granota sabe que no hay excusas. Que el margen se estrecha. Que el tiempo corre. Y que, en partidos como este, no importa el pasado ni el escudo, sino el presente y la capacidad de competir noventa minutos al límite.

    allá de lo táctico, este DUX Logroño – Levante UD es un duelo profundamente psicológico. La gestión de los nervios, la presión del resultado, el miedo a perder y la ansiedad por ganar jugarán un papel determinante.

    El primer gol, si llega, puede cambiarlo todo. Puede liberar a quien lo marque y hundir al rival… o generar todavía más tensión. Cada duelo, cada balón dividido, cada decisión arbitral será vivida con el corazón en la boca. No habrá tiempo para especular. No habrá margen para errores groseros.

    Héctor Blanco deberá encontrar el equilibrio entre la prudencia y la ambición. Integrar caras nuevas sin romper la estructura. Dar confianza sin perder solidez. El Levante, por su parte, necesitará paciencia, pero también colmillo. Saber sufrir, pero también atreverse.

    El escenario no es menor. Las Gaunas es un estadio que empuja, que aprieta, que entiende de batallas difíciles. La afición del DUX Logroño sabe lo que está en juego y responderá. Porque en partidos así, el público también juega.

    DAZN llevará este duelo a todos los hogares, mostrando una realidad de la Liga F que va más allá de los focos habituales. La lucha por la permanencia, el fútbol de supervivencia, la épica de quienes pelean desde abajo también construyen la grandeza de una competitiva.

    Cuando el árbitro pite el inicio, se acabará el análisis. Se acabarán las cuentas. Se acabará el pasado reciente. Quedarán solo once contra once, un balón y una verdad incómoda: alguien saldrá reforzado y alguien quedará aún más tocado.

    Para el DUX Logroño, ganar significaría confirmar que el cambio era necesario y acertado. Para el Levante UD, supondría volver a creer. Para ambos, perder sería un golpe durísimo. Para la Liga F Moeve, este partido es un recordatorio de que la emoción no solo vive en la parte alta de la tabla.

    Porque hay encuentros que no deciden títulos, pero definen destinos. Y este, en Las Gaunas, es uno de ellos.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    🔜 NEXT GAME

    ✨ Duelo por la permanencia ✨

    🔥 DUX Logroño 🆚 Levante Unión Deportiva🔥

    🗓️ Domingo, 11 de enero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Estadio Municipal de Las Gaunas

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El duelo al detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    • Miralles
    • ⁠Colomina
    • ⁠Marta Masferrer
    • ⁠Cata
    • ⁠Scannapieto
    • ⁠Isina
    • ⁠Mila Martín
    • ⁠Falfan
    • Mawete
    • ⁠Sandra
    • Rebecca

    • Tarazona
    • Teresa Mérida
    • Eva Alonso
    • Bascu
    • Érika
    • Ana Franco
    • Dolores Silva
    • María Gabaldón
    • Alharilla
    • Carrasco
    • Carol

    El balón empezó a rodar en Las Gaunas con el peso de toda una temporada concentrado en cada pase, en cada carrera, en cada gesto de ansiedad apenas disimulada. El DUX Logroño y el Levante Unión Deportiva llegaban al mediodía riojano agarrados a la misma urgencia, a la misma necesidad de romper una palabra que se había vuelto incómoda, casi prohibida: victoria.

    Ninguno de los dos la conocía aún en la Liga F Moeve y el choque se presentaba como una frontera emocional, como ese tipo de partido que no solo suma o resta puntos, sino que redefine estados de ánimo, discursos internos y miradas al calendario. El césped de Las Gaunas, todavía frío por la mañana de enero, iba a ser testigo de una batalla sin red.

    El DUX Logroño saltó al campo con un once que era, en sí mismo, una declaración de intenciones. Héctor Blanco apostó desde el inicio por tres de los rostros nuevos del mercado invernal: Catalina Ongaro, Dona Scannapieco y Milagros Martín. Tres futbolistas llamadas a cambiar el pulso ofensivo de un equipo que necesitaba energía, fe y determinación.

    Frente a ellas, un Levante UD herido, pero no resignado, consciente de que cada jornada sin ganar estrechaba un poco más el margen de maniobra. Antes de que el fútbol tomara la palabra, el estadio guardó un respetuoso minuto de silencio en memoria de Fernando Martín y sus tres hijos, y de Delia Bullido, exjefa de prensa del conjunto granota. Fue un instante de recogimiento absoluto, de esos que recuerdan que el deporte también se detiene para honrar la vida y la memoria, y que dejó un poso de solemnidad que acompañó al partido desde el primer segundo.

    Cuando el balón se puso en juego, fue el Levante UD quien pareció entender antes la dimensión del momento. Las visitantes salieron con un punto más de agresividad, adelantaron líneas y comenzaron a mover la pelota con intención, buscando los espacios a la espalda de la defensa riojana. El DUX Logroño trataba de asentarse, de no precipitarse, pero el Levante olió pronto la inseguridad inicial y decidió morder.

    Apenas habían transcurrido siete minutos cuando llegó el primer golpe del partido, un golpe que silenció momentáneamente Las Gaunas y recordó a las locales lo cruel que puede ser el fútbol cuando no se está atento desde el inicio.

    Érika González recibió el balón en una zona intermedia del ataque levantinista, levantó la cabeza y vio el desmarque de Raiderlin Carrasco. El envío fue preciso, medido, de esos que no necesitan fuerza sino intención. La pelota viajó al interior del área y Carrasco, con la frialdad de quien sabe que no habrá muchas oportunidades, armó un zurdazo seco, raso, que sorprendió a la defensa riojana y se coló lejos del alcance de Miralles en el minuto 7 de juego.

    El 0-1 subió al marcador como un mazazo temprano, como una confirmación de que el Levante había venido a jugarse algo más que el orgullo.

    El gol no calmó a las visitantes, al contrario, las reafirmó. Durante varios minutos siguieron dominando el ritmo del partido, encontrando espacios y generando la sensación de que el segundo tanto podía llegar en cualquier momento.

    De hecho, Érika González estuvo muy cerca de firmarlo. La asturiana, omnipresente desde el inicio, se desmarcó con inteligencia y conectó un remate que se perdió por muy poco junto al palo, arrancando un suspiro colectivo en la grada.

    El DUX Logroño sufría, trataba de recomponerse, de no perder la cabeza, mientras el Levante mostraba una versión sólida, segura, consciente de que estaba ante una oportunidad inmejorable para romper su mala racha.

    Poco a poco, sin embargo, el conjunto riojano fue encontrando oxígeno. No fue un dominio claro ni inmediato, pero sí una progresiva sensación de que el partido podía equilibrarse si lograban sobrevivir al primer vendaval. Dona Scannapieco fue una de las primeras en rebelarse contra el guion.

    La delantera francesa recibió de espaldas, se giró y probó fortuna con un disparo que se marchó alto, pero que sirvió para enviar un mensaje: el DUX Logroño también estaba en el partido.

    Ese intento fue el inicio de una fase en la que las locales comenzaron a creer un poco más, a adelantar metros y a mirar con más frecuencia la portería de Andrea Tarazona.

    Antes del descanso, el DUX Logroño vivió sus mejores minutos del primer tiempo. Mawete, siempre peligrosa en el juego aéreo, estuvo a punto de firmar el empate tras un cabezazo que parecía destinado a la red, pero la zaga levantinista logró despejar el balón prácticamente bajo la misma línea de gol, en una acción que pudo cambiar el signo del encuentro. Poco después, Sandra García se animó con un disparo tras un envío de falta lateral.

    El chut llevaba intención, pero Tarazona se mostró segura y blocó el balón sin demasiados apuros, transmitiendo tranquilidad a su defensa.

    Cuando parecía que el descanso iba a llegar con la mínima ventaja visitante, el Levante UD volvió a golpear.

    Bascu encontró un espacio entre líneas y filtró un balón preciso para Ana Franco, que apareció desde segunda línea para ampliar la ventaja de las de Orriols en el 49.

    El 0-2 fue un jarro de agua fría para Las Gaunas, una sensación de déjà vu para un DUX Logroño que había vivido demasiadas veces esta temporada el castigo justo cuando empezaba a reaccionar. Pero si algo definió a este partido fue su capacidad para romper inercias, para desafiar lógicas aparentemente establecidas.

    Lejos de rendirse, el conjunto riojano encontró en el golpe una razón para reaccionar. Catalina Ongaro, una de las caras nuevas, fue el símbolo de esa fe inquebrantable.

    La argentina no dio un balón por perdido, fue a por una pelota que parecía morir en el área y, con determinación y picardía, logró recortar distancias antes del descanso amén del 1-2 en el minuto 51 del alargue.

    Su gol no solo devolvió al DUX Logroño al partido, sino que encendió la grada, despertó al equipo y cambió por completo el clima emocional del encuentro.

    Y cuando todavía resonaba el eco de ese tanto, llegó el momento que nadie esperaba tan pronto. Milagros Martín desbordó por la izquierda, levantó la cabeza y puso un envío medido al corazón del área.

    Allí apareció Mawete, que no perdonó. Su remate fue certero, contundente, imposible para Tarazona y logró la remontada en el 56 de un duelo muy disputado e intenso.

    El 2-2 al término del primer tiempo fue una explosión colectiva, una liberación. En cuestión de minutos, el DUX Logroño había pasado del abatimiento a la euforia, del 0-2 al empate, demostrando que, al menos en espíritu, estaba muy lejos de ser un equipo rendido.

    El descanso llegó con las espadas en todo lo alto y con la sensación de que cualquier cosa podía pasar. La segunda parte comenzó con un ritmo algo más contenido, fruto quizá del desgaste emocional de los primeros cuarenta y cinco minutos.

    Ana Franco fue la primera en avisar tras la reanudación con un cabezazo desde dentro del área que Miralles atrapó con mucha seguridad, en una acción que recordó que el Levante seguía teniendo argumentos para hacer daño.

    El partido entró entonces en una fase de alternativas, de intentos, de pequeñas batallas en cada metro del campo. El DUX Logroño movió el banquillo buscando energía y soluciones. Margarita Giménez debutó con la camiseta riojana, sumándose a una mañana cargada de estrenos, y Mia Asenjo aportó frescura en ataque.

    Precisamente Asenjo tuvo una buena ocasión con un disparo que se marchó por encima de la portería de Tarazona, en uno de esos remates que nacen de la fe y del deseo de ser protagonista.

    La tensión era palpable. Cada falta se protestaba, cada córner se defendía como si fuera el último. Rebeca llegó incluso a celebrar un gol que habría desatado la locura en Las Gaunas, pero la acción fue invalidada por posición de fuera de juego, devolviendo el partido a ese delicado equilibrio que amenazaba con romperse en cualquier momento.

    Ambos equipos lo intentaban, conscientes de que un empate sabía a poco, pero también de que un error podía ser definitivo.

    Y el error, o más bien el acierto, llegó cuando el reloj empezaba a apretar. A falta de cuatro minutos para el final, el Levante UD encontró el camino al gol definitivo. Raiderlin Carrasco volvió a ser protagonista, esta vez como asistente, encontrando a Érika González en una posición franca para instalar el 2-3 definitivo en el luminoso sobre el 86 de la contienda .

    La asturiana, que había sido un martillo constante durante todo el partido, controló, armó la pierna derecha y sacó un disparo ajustado al primer palo. Miralles se estiró, pero el balón iba demasiado colocado. El 2-3 fue un golpe seco, definitivo, de esos que dejan sin aire.

    El silencio se apoderó de Las Gaunas durante unos segundos eternos.

    El DUX Logroño lo intentó en los minutos finales, empujado más por el corazón que por la claridad, pero el Levante supo resistir, cerrar espacios y proteger una ventaja que valía oro. Cuando el árbitro señaló el final, las visitantes celebraron una victoria largamente esperada, la primera de la temporada, un triunfo que les permite apretar la lucha por la permanencia y recuperar la fe.

    Para el DUX Logroño, la derrota fue cruel, especialmente por la forma en la que se produjo y por el esfuerzo realizado para remontar un 0-2 adverso.

    Pero también dejó señales de vida, destellos de un equipo que no se rinde, que compite y que, con las nuevas incorporaciones, empieza a construir una identidad más combativa.

    El fútbol, caprichoso y despiadado, dictó sentencia en una mañana de emociones desbordadas.
    El Levante UD se marchó de Logroño con los tres puntos y con la sensación de haber encontrado, al fin, un punto de apoyo en mitad del abismo.

    El DUX Logroño se quedó con las manos vacías, pero con la certeza de que, mientras exista esa capacidad de levantarse, la historia aún no está escrita.

    El antiguo EDF Logroño es penúltimo, decimoquinto con solo 6 puntos en su casillero particular de 45 unidades posibles hasta la fecha.

    Porque hay partidos que se pierden en el marcador, pero que siembran algo más profundo.

    Y hay victorias, como esta del Levante en Las Gaunas, que no solo suman, sino que devuelven la vida a las de Orriols que sonríen por primera vez este curso y sueñan con la salvación que ahora se encuentra a tan solo a cuatro guarismos de la salvación que marca el Alhama ElPozo al término de la primera vuelta con nueve puntos.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    DUX Logroño: M. Miralles, M. Masferrer, Rebeca, Milagros Martín (Iria Castro, 79’), Andrea Colomina (Margarita Giménez, 57’), Sandra Perera (Paula Partido, 87’), D. Falfán, Catalina Ongaro (Justina Morcillo, 80’), Isina (C), F. Musolo Mawete, D. Scannapieco (Mía Asenjo, 57’).
    Levante UD: Andrea Tarazona, Teresa Mérida, Eva Alonso, María Gabaldón (E. Le Guilly, 71’), Alharilla (C), Dolores Silva, Carolina Marín, Ainhoa Bascuñán (Zipporah Agama, 80’), Raiderlin Carrasco, Érika González, Ana Franco.

    Amonestaciones: Érika González (min. 77), Carolina Marín (min. 90) Ana Franco (min. 95), Levante UD; Sandra Perera (min. 77), DUX Logroño con tarjeta amarilla.

    Incidencias: Partido correspondiente a la decimoquinta jornada de la Liga Profesional de Fútbol Femenino (Liga F Moeve) que han disputado el DUX Logroño y el Levante Unión Deportiva en el Estadio Municipal de Las Gaunas sobre una superficie se hierba natural.

    Goles |

    0-1 Raiderlin Carrasco 7’ ⚽️
    0-2 Ana Franco 45’ ⚽️
    1-2 Catalina Ongaro 46’ ⚽️
    2-2 Flavine Mawete 56’ ⚽️
    2-3 Érika González 86’ ⚽️

    Vídeo |

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • La crónica | Agote impulsa a las leonas

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬜️ ¡Triunfo vizcaíno! Las de Javier Lerga se impusieron por 1-0 a un conjunto granota que está en caída libre.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    En una mañana fría de diciembre, cuando Lezama amanece cubierta por ese manto de humedad que precede a los grandes días, el fútbol femenino español vuelve a encenderse con un duelo que, más allá de la clasificación, respira historia, orgullo y resistencia. Athletic Club y Levante UD, dos clubes fundacionales del desarrollo del fútbol femenino en España, se cruzan en un momento decisivo de la Liga F Moeve 2025-2026, en situaciones radicalmente distintas pero unidas por una misma urgencia: reafirmarse, reivindicarse, ganar.

    El conjunto de Javi Lerga llega a este partido con uno de los momentos de forma más sólidos de los últimos años.
    Sólo una derrota en los últimos nueve encuentros.
    Una evolución táctica palpable.
    Una identidad que vuelve a ser reconocible: presión, ritmo, intensidad, orgullo.

    El Athletic parece haber recuperado ese ADN competitivo que durante décadas hizo de Lezama una fortaleza emocional y futbolística. Y aunque el curso arrancó entre incógnitas, lesiones y cuestionamientos, el equipo ha respondido donde más importa: sobre el césped.

    No estarán Estefa ni Jone Amezaga, dos futbolistas cuya ausencia se nota tanto en el juego como en el alma del equipo.
    Amezaga, por su desborde y frescura.
    Estefa, por su orden y su pausa.

    Son dos golpes sensibles, pero a estas alturas la plantilla bilbaína ha demostrado una resiliencia que trasciende los nombres propios. El Athletic está creciendo desde el colectivo, desde esa mezcla tan suya de cantera, madurez y convicción.

    La escuadra rojiblanca busca su tercera victoria del curso, un resultado que podría impulsarla hacia una zona media estable y reforzar esa narrativa de reconstrucción que Lerga ha ido tejiendo con paciencia, trabajo y claridad.

    Lezama lo sabe. Y cuando Lezama sabe algo… ruge.

    El Levante U.D, llega a la cita desde el lugar más incómodo de la tabla:
    colista con sólo 2 puntos,
    sin conocer la victoria,
    y arrastrando una temporada marcada por lesiones, ausencias y un arranque que nunca logró despegar.

    Pero esta frase encierra una trampa:
    el Levante no es un colista cualquiera.

    Es un club histórico, campeón, un vivero de talento, un símbolo de dignidad y constancia dentro del fútbol femenino español. Y precisamente por eso su situación actual se siente casi irreconocible, como si una camiseta acostumbrada a competir en Europa hubiese quedado atrapada en un túnel sin luz.

    Ante el Barça (0-4), las levantinistas afrontaron el partido sin ninguna de sus dos porteras titulares:
    • Andrea Tarazona
    • Laura Coronado

    Tampoco estuvieron las centrocampistas Bascu ni Núria Escoms, dos futbolistas capaces de dar aire, tempo y equilibrio al equipo.

    Andrés París está teniendo que reconstruir su idea jornada tras jornada, entre parches, urgencias y la necesidad psicológica de cortar una dinámica que amenaza con instalarse en la plantilla.

    Athletic Club y Levante UD se han enfrentado 27 veces:
    • 11 victorias para el Athletic
    • 4 empates
    • 12 triunfos del Levante

    Un historial casi simétrico, que demuestra que este duelo nunca ha sido uno más. Se juegue en Valencia o en Bizkaia, estos encuentros suelen ser tensos, intensos, cargados de duelos individuales y marcados por la emoción.

    El equilibrio histórico añade un ingrediente más a un partido donde los dos llegan con realidades opuestas pero igual necesidad de puntos y de convicción.

    La afición rojiblanca, acostumbrada a disfrutar y sufrir a partes iguales, sabe que este tipo de partidos marcan temporadas. Lezama no sólo aprieta: acompaña, empuja, sostiene. El Athletic se hace fuerte en casa porque su gente entiende cada gesto, cada duelo, cada esfuerzo.

    Es el tipo de escenario donde el fútbol femenino se vuelve puro, de raíz, de verdad.

    Un domingo de diciembre.
    Una mañana de fútbol.
    Una Liga F Moeve que está viviendo una de sus temporadas más competitivas.
    Dos clubes históricos frente a frente.
    Dos trayectorias opuestas chocando en un punto exacto del calendario que puede cambiar dinámicas, emociones y destinos.

    Esto no es un partido más.
    Es un capítulo más en la historia del fútbol femenino español.
    Es el Athletic queriendo reconstruirse.
    Es el Levante queriendo renacer.
    Es fútbol en su estado más esencial: urgente, dramático, emocional, auténtico.

    Y a las 12:00h, cuando el balón empiece a rodar y las respiraciones se detengan durante un segundo, empezará una batalla deportiva que honrará la historia de ambos escudos.

    #LigaFMoeve | #AthleticLevante

    Y entonces, como si pulsara un botón secreto, filtró un pase que no es un pase, sino una flecha, una idea, una invitación a cambiar el partido.
    El balón viajó entre dos defensoras, arrastrando la atención, abriendo un espacio que no existía medio segundo antes.

    🏆 Liga F Moeve |

    🔥 Athletic Club 🆚 Levante Unión Deportiva 🔥

    📅 Domingo, 7 de diciembre de 2025

    ❤️ Matchday 13 | Día de partido

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Instalaciones de Lezema, Vizcaya

    Los onces |

    El encuentro al detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los grandes partidos no se anuncian: se sienten. Y cuando el calendario marcó este Athletic Club – Levante UD, en Lezama se abrió una grieta en el tiempo. No una simple jornada de diciembre, no un trámite más de la Liga F Moeve, sino un capítulo de esos que forman parte de la memoria colectiva del fútbol femenino español. Un duelo que lleva veinte años explicando por qué esta liga es grande, por qué este deporte es futuro y, sobre todo, por qué nosotros ya estábamos aquí cuando nadie más estaba, cuando la competición aún se llamaba Liga Iberdrola en aquella 2018-2019, cuando cubrir un partido era casi un acto de fe y resistencia, y el profesionalismo era apenas un horizonte lejano.

    en 2025, con estadios llenos, cámaras múltiples, etiquetas oficiales y narrativas épicas, este Athletic–Levante sigue siendo el mismo clásico de siempre: uno que huele a historia, a barro, a orgullo, a viaje largo, a bufandas que cuentan heridas.
    Lezama se preparó como en los días importantes. El viento frío entraba desde Artxanda, las familias buscaban sitio en la barandilla metálica, y las jugadoras bilbaínas salieron a calentar con esa mezcla de determinación y calma que sólo tienen los equipos que saben que les espera una batalla.

    Era un día marcado, subrayado y rodeado: tercera victoria posible,
    segunda consecutiva,
    una oportunidad real para encender la temporada.
    Pero también era el día en que el Levante Unión Deportiva llegaba como colista, con apenas 2 puntos, con trece jornadas sin ganar y el peso de una historia que nunca se ha llevado bien con la resignación.

    Con el estreno de Elene Gurtubay como titular en Liga F Moeve, el Athletic salió decidido. Y lo hizo a lo grande: balón, ritmo y un primer aviso que pudo ser algo más que un preludio.
    Nerea Nevado probó fortuna con un centro-chut que exigió a una Andrea Tarazona imperial. La arquera levantinista apareció por primera vez para decir que, aunque el Levante sufría, ella no iba a permitir que el partido se rompiera temprano.

    La respuesta granota fue un latigazo:
    Sintia Cabezas, que corre como si el campo fuera una pendiente cuesta abajo sólo para ella, rompió líneas, se llevó a las centrales y obligó a Adriana Nanclares a un mano a mano de esos que resumen todo un plan defensivo. Nanclares, firme, fría, enorme, rechazó con la autoridad de las guardametas que sostienen temporadas enteras con un gesto.

    El partido se abrió. Y cuando digo que se abrió, me refiero a ese fútbol de ida y vuelta que explica por qué este duelo es un clásico:baile táctico, golpes, réplicas, rechaces, carreras,
    el tiempo avanzando sin descanso,
    las gradas conteniendo la respiración.

    Fue entonces cuando Daniela Agote, quien sería MVP del encuentro, empezó a enseñar los dientes. Carrera brutal por banda, quiebro a Alharilla, disparo cruzado… y otra vez Tarazona, milagrosa, deteniendo lo que parecía imposible. Y si una parada era poco, llegaron dos más, consecutivas, casi mágicas, casi crueles: el centro de Nevado, cabezazo de Leire Baños, parada sobre la línea, balón muerto en el área pequeña, otro remate, otra parada.
    Era un asedio del Athletic Club y una resistencia heroica del Levante, un guion antiguo, repetido, reconocible para quienes cubrimos este clásico desde la prehistoria del profesionalismo.

    El Levante también tuvo la suya antes del descanso. Érika González probó desde la frontal, buscando el rincón con un disparo tenso. Pero ahí estaba Nanclares, otra vez protagonista, desviando con mano dura, firme, casi orgullosa. Era un partido de porteras, de nervios, de detalles, de esos que se deciden en el alambre.

    Y así murió la primera parte: con las dos aficiones mirando al campo como quien mira una hoguera antigua, sabiendo que lo que viene después puede cambiar el destino de los dos equipos.

    La segunda parte no empezó: entró. Entró como entran las segundas mitades en los clásicos: con ese murmullo de tensión, de necesidad, de “la siguiente jugada puede ser decisiva”.
    El Athletic Club de Bilbao empujó, siguió empujando, siguió creyendo. Y el Levante, fiel a su historia de orgullo, de garra, de supervivencia, resistió, mordió y respondió.

    Hubo avisos muy serios por parte de las locales que sabían que tenían que ponerle más corazón a cada disputa y lo consiguieron de forma gradual.
    Sara Ortega rozó el palo con un remate precioso.


    Tarazona volvió a aparecer para blocar otro disparo desde la frontal que se envenenó, era un acoso y derribo.
    El Levante U.D. intentaba respirar, pero el Athletic Club ahogaba, insistía, dominaba.

    Hasta que llegó el minuto 70.
    El minuto que divide la tarde entre “lo que fue” y “lo que será”.
    El minuto que tendrá nombre propio durante toda la semana: el minuto de Daniela Agote.

    La jugada nació donde se gestan las grandes decisiones del fútbol vasco: en la banda izquierda, con Nerea Nevado, esa futbolista que entiende el ritmo del equipo mejor que nadie.
    La once alzó la cabeza y esperó lo justo, lo perfecto, lo necesario. No un segundo más, no un segundo menos.

    Ahí apareció Daniela Agote, quien irrumpió en la zona de peligro amén a un bello control orientado con la derecha, un toque de seda que preparaba el disparo.
    Dos pasos dentro del área y una defensora a su espalda intentando recuperarse, no la iban a acogotar, ni mucho menos.
    Tarazona terminó adelantándose lo justo, como quien huele el peligro antes de verlo.

    Lezama callaba, el tiempo se ralentizó y la dorsal número treinta envió el esférico a la jaula para abrir la lata con el 10 y celebrar rugiendo como lo que es, una leona, en el minuto 68 de juego de un compromiso que fue frenético, eléctrico, único.

    Javier Lerga sonrió desde la banda como el que ve consumado su plan a la perfección, porque este no fue un gol cualquiera: es una diana que explica el partido, la temporada, el proyecto y la esencia del Athletic Club.

    Quedaba defender y para defender, el Athletic Club tenía a Nanclares.
    Raiderlin Carrasco, ex del Sporting de Huelva, probó suerte desde el contragolpe con un disparo violento, seco, cargado de rabia y esperanza.
    Nanclares, enorme, respondió con una mano imposible, desviando lo que pudo ser el empate.
    Era la parada que certificaba el triunfo.

    Andrés París lanzó a Inés Rizo y Naolia Traoré buscando luz donde había sombras, pero el Athletic ya estaba en modo muralla. Aguantó, sufrió, resistió y protegió un triunfo que vale más que tres puntos:
    vale impulso, calma, relato, crecimiento.

    Al resonar del pitido final, el Athletic Club alcanzó los 16 puntos, subió a la 9.ª posición y firmó su segunda victoria consecutiva, tercera del curso que le permite sumar ya 16 unidades tras un arranque de temporada indigno para una entidad así.
    El Levante Unión Deportiva , por su parte, sigue colista, decimosexto, con apenas 2 puntos que llevarse a la boca y lleva ya trece jornadas sin conocer la victoria.

    Son ya muchas las voces que, como en su día hiciera todo un maestro de esto como es José Luis Sánchez Vera, ex de la Real Sociedad, el propio Levantep o el Atlético de Madrid, creen firmemente que la apuesta que realizaron en Orriols por reflotar al equipo masculino, puede llevar a las valencianas al ostracismo y el pozo de una Primera RFEF, que no es lugar para un proyecto que hace dos años luchaba por entrar en Europa, seamos claros.

    Pero esta crónica no termina en la clasificación, finaliza donde empezó:
    en la memoria.

    En aquellos días de 2018, cuando casi nadie contaba estos partidos, y la Liga Iberdrola era aún una promesa frágil sostenida por jugadoras que entrenaban de noche y viajaban de día.
    En aquellos campos donde éramos cuatro, y uno era el utillero.
    En esas crónicas escritas al borde de la carretera, sin focos, sin cámaras, pero con convicción.

    Hoy, en 2025, la Liga F Moeve es grande, es visible, es poderosa.
    Pero no olvidamos, no podemos.
    Porque fuimos pioneros en el respaldo al fútbol femenino,
    cubriéndolo cuando todavía no era profesional,cuando aún no había titulares,cuando este Athletic–Levante ya era un clásico para quienes amaban de verdad este deporte.

    Este duelo entre vascas y granotas no fue un clásico más, fue una oda al balompié en su más pura esencia y es que así se escribe la Liga F Moeve.
    Así se cuenta la historia, es que hacemos día a día en cada crónica en un sitio web que hija de la pasión del que sabe tiene nombre de mujer y en el que no descaremos hasta que el fútbol femenino reciba el respaldo y respeto que sobradamente merece, por las que fueron, las que son e incluso las que están por venir.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Athletic Club: Adriana Nanclares, Naia Landaluce, Bibiane Gabrielle Schulze, Maite Zubieta (Ane Campos, 63’), Ane Azkona (c) (Irene Oguiza, 75’), Leire Baños (Maite Valero, 75’), Nerea Nevado, Sara Ortega, Ane Elexpuru (Nerea Benito, 87’), Daniela Agote, Elene Gurtubay (Clara Pinedo, 63’).

    Levante Unión Deportiva: Andrea Tarazona, Eden Le Guilly (Naolia Traoré, 86’), Teresa Merida, Eva Alonso, Gema Soliveres (Alma Velasco, 54’), Erika González, Ana Franco de la Vega (Raiderlín Carrasco, 66’), Dolores Silva, María Alharilla (c), Sintia Vanesa Cabezas (Inés Rizo, 86’), Carolina Marín (Ainhoa Estévez, 66’).

    Tarjetas amarillas: Elene Gurtubay (45’), Ainhoa Estévez (72’), Sintia Vanesa Cabezas (77’) e Inés Rizo (89’).

    Árbitra: María Eugenia Gil.

    Asistentes: Rita Cabañero y Elena Contreras.

    Cuarta árbitra: Alejandra Raza.

    Incidencias | Partido correspondiente a la decimotercera fecha de la Liga F Moeve 2025-2026 entre el Athletic Club y el Levante Unión Deportiva que se ha celebrado en las instalaciones de Lezama sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Daniela Agote 68’ ⚽️

    Vídeo |

  • La crónica | Pajor lidera la exhibición culé en el Ciutat de Valéncia

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬜️ El conjunto azulgrana se impuso por 0-4 al Levante UD ante los 6.222 espectadores que acudieron a las gradas del estadio Ciutat de València. Ewa Pajor, Kika Nazareth, que fue la MVP del encuentro, Claudia Pina, de penalti, y Alexia Putellas, también desde los once metros, marcaron los goles del cuadro culé.

    La previa |

    (Fuente: UEFA)

    #LigaFMoeve | #LevanteBarça

    🏆 Liga F Moeve 2025-2026

    🔥 Levante Unión Deportiva 🆚 F.C. Barcelona 🔥

    ❤️ Matchday 12 | Día de partido

    🗓️ Domingo, 23 de noviembre de 2025

    ⏰ 18:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Estadio Ciutat de Valéncia

    En el corazón de Orriols, donde el Ciutat de València se levanta como una fortaleza de hierro y memoria, el domingo se jugará algo más que un partido. Allí, donde tantas veces el Levante ha resistido contra viento, marea y gigantes, el equipo granota afronta uno de los mayores retos de su temporada: recibir al FC Barcelona, líder sólido y maquinaria de élite continental. Dos puntos frente a treinta. La pesadilla frente al sueño. La desesperación frente al absolutismo competitivo blaugrana.

    Pero este deporte —y más aún el fútbol femenino español, que tantas epopeyas ha regalado en la última década— vive de noches inesperadas, de pulsos imposibles, de historias que se escriben contra el sentido común. Y ese guion improbable es exactamente el que el Levante intentará sostener sobre el césped.

    puntos de 33 posibles. Ninguna victoria en las primeras once jornadas.
    Los números hablan de una temporada durísima, exigente, casi cruel para un Levante que no encuentra continuidad, que no consigue explotar sus virtudes y que vive al límite cada jornada. La llegada de Andrés París al banquillo supuso un intento por reactivar la identidad, pero el estreno ante el Deportivo Abanca (1–0) mostró un equipo aún herido, aún en reconstrucción, con bajas clave y con una plantilla que no ha conseguido enlazar un mismo once competitivo durante varias semanas.

    La lista de ausencias ante el Depor fue devastadora:
    Andrea Tarazona, Sintia Cabezas, Paulina Ali, Gema Soliveres, Bascu, Núria Escoms, Ana Franco y Zipporah Agama.
    Jugadoras que representan solidez defensiva, criterio en la medular, pólvora arriba y, sobre todo, profundidad de banquillo. Sin ellas, París se vio obligado a recomponer una estructura que no ha terminado de respirar. El Levante ha luchado, sí, pero sin continuidad, sin precisión en las áreas, sin esa chispa que en temporadas anteriores hacía de su fútbol una amenaza constante.

    Aun así, esta jornada es distinta. Ni las bajas ni la lógica matemática importan tanto. Lo que se busca es un punto de inflexión emocional. Un partido que marque un antes y un después. Una actuación colectiva que devuelva al vestuario la sensación de pertenencia, de fuerza, de orgullo. Si existe un escenario para hacerlo, ese es el Ciutat de Valéncia.

    El Barça aterriza en Valencia como líder de la Liga F Moeve con 30 puntos de 33, con solo una derrota en once jornadas, con un estilo incomparable en España y con un talento que no requiere presentación. Sin embargo, llega con matices. El reciente empate ante el Chelsea (1–1) en Champions ha evidenciado que el conjunto blaugrana es formidable, sí, pero no infalible. Que su dominio puede sufrir desgastes. Que la temporada empieza a acumular kilómetros de alta exigencia.

    La baja de Patri y Salma, especialmente, dibuja un Barcelona que mantiene su esencia —posesión, ritmo, amplitud, presión tras pérdida— pero que pierde mordiente vertical, transición explosiva y llegada desde segunda línea.

    El Barça sigue siendo un gigante, pero uno que llega a Valencia con una plantilla tocada y con la obligación de gestionar esfuerzos antes de las últimas semanas intensas.

    La ausencia de Salma obliga a buscar caminos más asociativos, menos verticales, lo que puede enredar el partido si el Levante cierra pasillos centrales. Sin Patri, la distribución recae en una construcción más coral.

    El Barça sabe que, si el partido se convierte en un intercambio táctico, tiene todas las ventajas. Si se convierte en una batalla emocional, el Levante tendrá opciones de incomodar.

    El fútbol suele juzgar realidades como si fueran sentencias inamovibles, pero este deporte ha demostrado demasiadas veces que una sola noche puede transformarlo todo. Si el Levante puntúa —si compite, si vibra, si recupera su espíritu— el impacto emocional podría ser gigantesco. No solo para salir de la zona baja, sino para recuperar identidad.

    Para el Barça, en cambio, el objetivo es otro: cerrar la jornada como líder sólido, sin fisuras, manteniendo la distancia y recuperando sensaciones tras el choque europeo. Un pinchazo, incluso un empate, podría volver a abrir la Liga y aumentar el ruido competitivo.

    Barça se marcha al parón con 33 puntos, seis por encima del segundo, con un fútbol que mezcla ciencia y magia, colmillo y poesía. Pajor ya es amenaza constante. Pina renace. Kika Nazareth vive en un estado de gracia insultante. Alexia sigue siendo brújula emocional. Laia, equilibrio. Las demás, engranajes perfectos de una maquinaria que parece no tener techo.

    En este estadio, el Levante ha caído, ha renacido, ha marcado goles imposibles y ha sobrevivido a tormentas. Es un campo que huele a resistencia, donde el público entiende cuándo su equipo sufre y cuándo necesita un empujón emocional. Y el domingo, más que nunca, el equipo necesitará a su gente.

    Porque enfrente está el Barça. El más grande. El más temido. El rival que convierte la victoria granota en una hazaña.
    Y precisamente por eso, este partido sabe a algo distinto.
    A épica.
    A desafío.
    A una oportunidad para escribir un capítulo inolvidable.

    Así vivimos el último partido de la jornada |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    Hay noches de fútbol. Y hay noches que atraviesan el fútbol. Noches que no sólo se juegan, sino que se sienten. Que te rodean, te encogen el pecho y te obligan a entender que, a veces, un partido es más que un partido. El Ciutat de València, con sus 6.222 almas, se preparaba para un duelo que iba mucho más allá de la clasificación, más allá de los puntos, más allá del miedo a un Barça imparable. Había una vibración emocional antes del pitido inicial, una especie de electricidad triste, un murmullo compartido.

    Las jugadoras de Levante UD y FC Barcelona, lado a lado, sosteniendo una pancarta contra la violencia machista, miraron hacia la grada en un gesto que decía más que cualquier himno. Luego llegó ese minuto de silencio que no fue silencioso: se escucharon respiraciones temblorosas, un sollozo aislado, un suspiro profundo que comenzó en el fondo de la grada y pareció recorrer de manera invisible todo el estadio. Fue un silencio con peso. Un silencio que acompañaba heridas. Un silencio que decía: aquí estamos. Juntas.

    Cuando el balón echó a rodar, ya todos sabíamos —aunque no quisiéramos reconocerlo— que aquella noche no sería una más en la Liga F Moeve. Y la competición respondió. Respondió con su corazón más puro.

    El Barcelona apareció en el Ciutat como lo hacen los grandes emperadores antes de entrar en una batalla que saben que controlan antes de empezar: no de forma arrogante, sino con una calma que intimida más que cualquier grito. Pajor, Pina, Kika, Alexia… nombres que suenan a arte, a historia, a presente luminoso.

    El Levante, herido, último, pero jamás arrodillado, se colocaba en su trinchera, sabiendo que cada balón sería un pulso contra la lógica. Había orgullo en cada gesto de Teresa Mérida, en la valentía de Alma Velasco, en la mirada firme de Anna Álvarez que, en su debut, sabía que aquella noche iba a ponerla a prueba como pocas veces en su carrera.

    A los catorce minutos ocurrió la primera pincelada maestra, esa que sólo las que ven el fútbol a cámara lenta pueden crear. Kika Nazareth, que jugaba entre líneas con la naturalidad de quien respira, recibió el balón en la frontal, levantó la cabeza, vio un espacio minúsculo donde el resto veía una muralla, y filtró un pase que parecía escrito por dentro.

    El balón viajó como si supiera exactamente qué debía ser. Pajor lo entendió antes que nadie. La polaca no controló: domó. Se perfiló, acomodó el cuerpo y golpeó con una frialdad que heló la sangre. Un disparo seco, sin adornos, sin dudas. Anna Álvarez voló como si su vida dependiera de ello, pero la pelota ya había elegido su destino: la red para hacer el 01 antes del primer cuarto de hora.

    El cero a uno como un puñetazo envuelto en terciopelo. El Barça no gritó. No necesitaba hacerlo. Su fútbol era la celebración.

    Pero el Levante no se desmoronó. No. Se mantuvo como quien atraviesa una tormenta sin paraguas pero sin perder la dignidad. El equipo azulgrana pudo sentenciar antes del descanso: penalti de Alma Velasco sobre Sydney Schertenleib. Era una jugada de inflexión. Claudia Pina se situó ante el punto de penalti.
    Respiró y retrocedió tres pasos.
    Miró el balón y lo mandó demasiado alto para dejar con vida a las locales.

    La grada explotó en un rugido de alivio. Esas cosas no se celebran. Se sobreviven. El Levante, de repente, sentía que todavía le quedaba aliento para seguir vivo.

    El descanso trajo un detalle táctico que no siempre aparece en los titulares, pero que transforma partidos: Laia Aleixandri entró al campo y reordenó el universo. Su entrada en el centro del campo dio equilibrio, mando y sentido. Y el Barça —ese Barça que cuando encuentra armonía se convierte en un fenómeno casi natural— se activó como si alguien hubiera pulsado un interruptor invisible.

    Cuatro minutos después, el partido volvió a inclinarse a favor del subcampeón de Europa Claudia Pina, que necesitaba reivindicarse, que necesitaba gritar desde dentro que el penalti fallado no la definía, levantó la cabeza y vio a Kika Nazareth en movimiento. Y cuando Kika se mueve, pasan cosas.

    El pase fue quirúrgico. Kika controló con un temple que parecía desafiar la gravedad y la prisa. Dio un paso, otro. Ajustó el cuerpo. Engañó a Anna Álvarez sin apenas gesto. Y colocó el balón donde viven los goles bonitos para poner el 02 en el minuto 51 que provocó desazón en el público local.

    Pero esa noche, el Levante todavía tenía una historia que contar. Érika González recibió un balón fuera del área, levantó la vista y decidió que el miedo no iba a escribirse en su guion. Le pegó con el alma. Con rabia. Con todas las frustraciones acumuladas en una temporada que se ha vuelto cuesta arriba.

    El larguero estalló en un sonido seco, brutal, que dejó a Gemma Font congelada. Por un segundo, el Ciutat creyó que aquello era un punto de inflexión.
    Por un segundo, el Barça se vio vulnerable.
    Por un segundo, la historia pudo cambiar, más fue un espejismo.

    La respuesta blaugrana llegó desde los pies de Kika, que volvió a aparecer como si estuviera jugando su propio partido dentro del partido. Su chut raso lo atajó Anna en dos tiempos, pero en la acción había un detalle que el Barça no dejó pasar: contacto de Teresa Mérida. Las jugadoras pidieron revisión. La colegiada acudió al monitor. El Ciutat contuvo el aliento tras la señalización de un penalti que fue aprovechado por la joven y talentosa Claudia Pina para poner el 03 que era ya una semi sentencia en el 72 del duelo.

    La respuesta blaugrana llegó desde los pies de Kika, que volvió a aparecer como si estuviera jugando su propio partido dentro del partido. Su chut raso lo atajó Anna en dos tiempos, pero en la acción había un detalle que el Barça no dejó pasar: contacto de Teresa Mérida. Las jugadoras pidieron revisión. La colegiada acudió al monitor. El Ciutat contuvo el aliento.

    La once no falló tras un nuevo penalti e instauró el 04 definitivo que la reivindicó en el 98 como una emperatriz que no necesita coronas para que el mundo recuerde quién es por siglos y centurias.

    El Levante, con apenas 2 puntos, vuelve a quedar marcado por una realidad cruel. Pero no está muerto. Ni rendido. Ha mostrado dolor, sí. Pero también orgullo. Y esa madera de Érika, esa parada de Anna, ese rugido del Ciutat… hablan de un equipo que aún tiene alma para pelear y se tendrá que reinventar durante la fecha FIFA para afrontar con garantías el próximo partido ante el Athletic Club en Lezama, pero de momento, la situación es dramática.

    La Liga F Moeve ganó enteros en el último partido de la duodécima jornada , porque emocionó y venció porque, en noches como esta, el fútbol femenino se muestra en su forma más pura, valiente y extraordinaria.**

    Y en ese eco final del Ciutat de València, cuando las jugadoras ya caminan hacia el túnel y el silencio vuelve a caer como una manta sobre el césped, uno entiende que esta Liga no sólo crece:
    se vive.
    Se vibra.
    Se ama.

    Y partidos así —intensos, dolorosos, hermosos— son la prueba de ello, nos leemos ya en la gran final de la Liga de Naciones entre Alemania y España, toca cambiar el chip.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Levante Unión Deportiva: Álvarez; Alma, Le Guilly, Merida, Gabaldón; Alharilla (Ana Franco, Min 68), Carol (D. Luque, Min 85), Dolores, Alonso, Sintia (R. Vargas, Min 68); Érika (N. Traoré, Min 86).

    Barcelona : Gemma; Aïcha, Marta, Paredes, O. Batlle (C. Martínez, Min 65); Vicky, Serrajordi (Laia Aleixandri, Min 46), Sydney (Alexia, Min 73); Kika, Pajor (Graham, Min 65), Pina (Aitana, Min 73).

    Àrbitra: Trujillano Gallardo.

    Goles |

    0-1 Ewa Pajor 14’ ⚽️
    0-2 Kika Nazareth 56’ ⚽️
    0-3 Claudia Pina (P.) 71’ ⚽️
    0-4 Alexia Putellas (P.) 97’ ⚽️

    Incidencias | Partido correspondiente a la duodécima jornada de la Liga F Moeve 2025-2026 entre el Levante Unión Deportiva y el Barcelona que se ha celebrado en el Ciutat de València sobre una superficie de hierba natural.

    Vídeo |

    https://youtu.be/JwilV2LaMBE?si=IHIsQL7qgEAKV8s-

  • La crónica | Las Gloriosas desafían al temporal y sellan una victoria histórica: el Alavés tumba al Levante y avanza en la Copa de la Reina

    (Fuente: Deportivo Alavés Gloriosas)

    ▶️ En una tarde de viento, agua y coraje, el equipo vitoriano se impuso con fútbol, fe y carácter para firmar una clasificación que sabe a mucho más que un pase: sabe a orgullo albiazul.

    Publicidad de Netflix

    🔺NETFLIX DESVELA LA FECHA DE ESTRENO, EL TEASER Y PRIMERAS IMÁGENES DE AGATHA CHRISTIE: LAS SIETE ESFERAS

    Netflix ha anunciado hoy la fecha de estreno, el teaser tráiler y las primeras imágenes de Agatha Christie: Las siete esferas, que llegará a Netflix el próximo 15 de enero.

    La serie está protagonizada por Mia McKenna Bruce (How To Have Sex) como Lady Eileen “Bundle” Brent, Helena Bonham Carter (Los niños de Winton, Nolly) como Lady Caterham, Martin Freeman (El vigilante nocturno, Black Panther) como Battle, Corey Mylchreest (La reina Carlota: Una historia de Los Bridgerton) como Gerry Wade, Ed Bluemel (Killing Eve, Sex Education) como Jimmy Thesinger, y Nabhaan Rizwan (KAOS) como Ronnie Devereux.

    Inglaterra, 1925. En una lujosa fiesta en una casa de campo, una broma parece haber salido terriblemente —y mortalmente— mal. La tarea de resolver el misterio recaerá en la menos esperada de las detectives: la vivaz e inquisitiva Lady Eileen “Bundle” Brent, quien deberá desentrañar una escalofriante conspiración que cambiará su vida y pondrá al descubierto los secretos más oscuros de la alta sociedad inglesa. Una ingeniosa, épica y trepidante adaptación de la reina del crimen, Agatha Christie, que cobra vida en una nueva y emocionante versión para Netflix.

    Agatha Christie: Las siete esferas ha sido escrita por Chris Chibnall (Broadchurch, Doctor Who), creador de Broadchurch, y cuenta con la producción ejecutiva de Suzanne Mackie (The Crown), a través de su compañía Orchid Pictures, y Chris Sussman (Good Omens). Chris Sweeney (The Tourist, Back to Life) dirige y también ejerce como productor ejecutivo.

    Chris Chibnall producirá ejecutivamente la serie a través de su compañía Imaginary Friends, mientras que James Prichard, de Agatha Christie Limited, también participa como productor ejecutivo. Andy Stebbing se suma como productor ejecutivo y Joanna Crow continúa como productora de la serie.

    Los onces |

    En una tarde de viento, agua y coraje, el equipo vitoriano se impuso con fútbol, fe y carácter para firmar una clasificación que sabe a mucho más que un pase: sabe a orgullo albiazul.

    El microclima de Ibaia volvió a hacer de las suyas. Viento arremolinado, lluvia en diagonal, un frío cortante que parecía querer congelar hasta las ideas. Pero ni la tormenta ni la leyenda del Levante pudieron con el alma del Deportivo Alavés Gloriosas, que firmó una jornada redonda, de esas que se graban en la memoria colectiva del club.


    Un 3-0 contundente, trabajado, hermoso y simbólico que mete al conjunto vitoriano en los octavos de final de la Copa de la Reina, derribando a todo un histórico de la Liga F Moeve con una lección de valentía, fútbol vertical y precisión quirúrgica.

    El temporal fue rival, escenario y metáfora. Porque las Gloriosas no solo domaron al viento, también domaron a un Levante crepuscular, con más nombre que alma y con las cicatrices de un pasado glorioso que ya suena a eco.

    partido arrancó como suelen hacerlo los días imposibles en Ibaia: con el balón corriendo más que las jugadoras, con los despejes convertidos en aventuras y con los técnicos gritando para hacerse oír entre las ráfagas. Pero el Alavés, lejos de achicarse, salió a mandar.
    Andrea Esteban apostó por un plan reconocible: tres piezas sólidas en el centro, bandas amplias y el eje del juego girando hacia el costado izquierdo, donde Merche Izal y Raquel Gil formaron un binomio demoledor.

    El Levante Unión Deportiva , con la solera que le da su nombre, intentó hacerse fuerte desde la posesión, pero la sensación era clara: el alma albiazul rugía más. El bloque granota resistía, pero cada minuto que pasaba aumentaba la sensación de que la tormenta —de goles— estaba al caer.

    Durante la primera media hora, eso sí, el partido se mantuvo en una especie de guerra fría futbolística. Un remate tímido de Castellanos en el 7’, una respuesta de Gaste en el 26’ y poco más. Todo lo demás era empuje, lucha, caídas en el barro y la búsqueda desesperada de precisión en un césped en el que cada pase parecía una batalla ganada.

    Hasta que llegó el minuto 39.
    Un robo altísimo, una presión asfixiante y una aparición quirúrgica: Ainhoa Guallar cazó el balón dentro del área y, sin titubear, mandó el cuero a la red para abrir la lata con el 10 en el minuto 39 de la primera mitad.

    El tanto fue una explosión de alegría en Ibaia, valía oro y se produjo en un momento psicológico al producirse al borde del entretiempo.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con exigua renta para las vitorianas, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos por jugar en el País Vasco.

    El tanto cambió todo. El Alavés se soltó, se creyó más y mejor. El Levante, en cambio, se fue diluyendo como el agua sobre la hierba. Érika, la más inspirada de las valencianas, intentó tirar del carro, pero sus fogonazos fueron fuegos de artificio ante un equipo vitoriano en plena ebullición.

    Tras el descanso, el guion se mantuvo: las Gloriosas mandaban, el Levante sobrevivía. Pero en el 65’ llegó el gran susto. Núñez, recién ingresada, se plantó sola ante Sofía Fuente, que respondió con una parada monumental, de esas que cambian destinos.
    Esa intervención fue el punto de inflexión. Un aviso del destino.

    Cinco minutos después, Carmen Sobrón rompió el fuera de juego, controló con clase y picó el balón con sutileza ante Coronado para dejar un golazo antológico digo de ser aplaudido y era el 20 en el minuto 70 que ponía a las granotas contra las cuerdas y al borde del abismo.

    El público lo entendió al instante: aquello ya era historia.Y por si quedaba alguna duda, en el 74’ Merche Izal cazó un rechace tras un disparo de Almudena para firmar el 30 que ya era muy contundente .
    Llegó el éxtasis. El marcador de los sueños. El grito que ahogaba la lluvia.

    Con el 3-0, Ibaia se convirtió en un festival. Paula León, recién entrada, quiso su parte de gloria: en el 81’, con un disparo seco y raso, hizo el definitivo 40 en el luminoso con el que la delantera cedida por el Madrid CFF le echó sal a la herida de las valencianas que han vivido tiempos mejores.

    El único nubarrón fue la lesión de Nayadet, que se marchó con gestos de dolor, aunque todo apunta a que se quedará en un susto.

    El resto fue celebración, orgullo y conciencia de que este equipo está para mucho más que resistir.
    Las Gloriosas se ganaron su billete a los octavos y lo hicieron jugando al fútbol, desafiando a la lógica y demostrando que el espíritu albiazul no entiende de divisiones ni de meteorología.

    A finales de diciembre, cuando vuelva a rodar el balón de la Copa en Ibaia, el Alavés estará ahí, entre los dieciséis mejores del país, dispuesto a seguir escribiendo capítulos que se lean con el corazón acelerado.

    📋 Ficha técnica :

    Deportivo Alavés Gloriosas: Sofía; Gaste (Laia, 81’), Pichi, Altamira, Merche Izal; Nayadet, Navajas (Almudena, 72’), Viles (Claudia Fernández, 81’); Guallar, Raquel (Paula León, 61’) y Carmen Sobrón (Elene, 81’).
    Levante UD: Coronado; Gabaldón (Luque, 72’), Le Guilly, Eva Alonso, Alma, Carrasco; Carol (Traoré, 71’), Dolores, Érika (Inés, 76’); Castellanos (Núñez, 46’) y Agama (Kalu, 46’).

    El único nubarrón fue la lesión de Nayadet, que se marchó con gestos de dolor, aunque todo apunta a que se quedará en un susto.

    El resto fue celebración, orgullo y conciencia de que este equipo está para mucho más que resistir.
    Las Gloriosas se ganaron su billete a los octavos y lo hicieron jugando al fútbol, desafiando a la lógica y demostrando que el espíritu albiazul no entiende de divisiones ni de meteorología.

    A finales de diciembre, cuando vuelva a rodar el balón de la Copa en Ibaia, el Alavés estará ahí, entre los dieciséis mejores del país, dispuesto a seguir escribiendo capítulos que se lean con el corazón acelerado.

    📋 Ficha técnica

    Deportivo Alavés Gloriosas: Sofía; Gaste (Laia, 81’), Pichi, Altamira, Merche Izal; Nayadet, Navajas (Almudena, 72’), Viles (Claudia Fernández, 81’); Guallar, Raquel (Paula León, 61’) y Carmen Sobrón (Elene, 81’).

    Árbitra: Acevedo Dudley. Amonestó a Carrasco (57’) con tarjeta amarilla.

    Incidencias: Partido correspondiente a la tercera ronda de la Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026, disputado en la Ciudad Deportiva José Luis Compañón (Ibaia) sobre césped natural.

    Goles |

    1-0 Guallar 39’ ⚽️
    2-0 Carmen Sobrón 70’ ⚽️
    3-0 Izal 74’ ⚽️
    4-0 Paula León 81’ ⚽️

    Dicen que en Ibaia el tiempo tiene vida propia. Que allí el viento no sopla, ruge. Que la lluvia no cae, golpea. Y que, entre tanta adversidad, solo los equipos con alma sobreviven.
    El Deportivo Alavés Gloriosas no solo sobrevivió: reinó.
    Y lo hizo con ese aire de epopeya que solo tienen los triunfos nacidos de la fe, del trabajo y del barro.

    Las Gloriosas no solo ganaron un partido, sino que dieron la campanada al tumbar un equipo histórico de la Liga F Moeve, categoría superior a la suya, y ya esperan un nuevo rival en los octavos de final del torneo copero.

  • Oficial | El templo granota recibirá a las guerreras

    (Fuente: Liga F |
    El estadio Ciutat de València en el partido de la temporada pasada ante el F.C. Barcelona )

    📌 El Ciutat de València se abre para recibir al Costa Adeje Tenerife en la novena fecha liguera.


    El Levante Unión Deportiva recibirá al Costa Adeje Tenerife el sábado 1 de noviembre a las 12:00 horas en el estadio Ciutat de València. Las granotas, que se encuentran colistas de Liga F Moeve con apenas un punto, se medirán a un equipo tinerfeño, que se sitúa en la 6ª posición con 13 puntos, y con tan solo una derrota.

    El Ciutat de València se prepara para vivir una de esas matinales que hacen historia. Un escenario de Primera División , un estadio de leyenda, volverá a vestirse de gala para recibir al fútbol femenino, al orgullo de un club que busca reencontrarse con su identidad. Este fin de semana, el Levante Unión Deportiva abrirá las puertas de su templo al equipo femenino para enfrentarse al Costa Adeje Tenerife, en un partido que trasciende los puntos y que huele a redención, esperanza y pasión.

    La novena jornada de la Liga F Moeve 2025-26 ofrecerá un duelo que promete emociones fuertes: el de un Levante herido, pero jamás vencido, ante un Club Deportivo Tenerife que llega en la zona noble de la clasificación, pero que quiere recuperar la alegría tras varias fechas sin saborear el triunfo. Sobre el verde del Ciutat, el pasado y el presente del fútbol femenino español cruzarán caminos.

    El Ciutat de València no es un estadio cualquiera. Es un símbolo. En sus gradas se respira historia, en su césped se han librado mil batallas, y este fin de semana será testigo de una nueva: la lucha del Levante U.D. Femenino por conquistar su primera victoria de la temporada tras un arranque convulso.

    Las levantinistas llegan al duelo con la rabia contenida de quien ha merecido más de lo que el marcador ha reflejado. Han competido, han peleado, han rozado el triunfo, pero el fútbol —ese juez caprichoso— les ha negado hasta ahora la recompensa.

    Sin embargo, este equipo no sabe rendirse. Y menos aún cuando juega en casa, ante su gente, en el corazón granota.

    Porque el Ciutat es mucho más que un campo. Es un templo que late. Y cuando el Levante salte al césped, el rugido de su hinchada retumbará como un canto a la perseverancia. El público será el jugador número doce. La grada, el impulso. La ilusión, el combustible de un equipo que necesita transformar la frustración en energía y la esperanza en puntos.

    Enfrente estará un rival que no concede treguas: el Costa Adeje Tenerife, uno de los proyectos más sólidos del fútbol femenino español, que llega en sexta posición con 13 puntos. El conjunto tinerfeño ha firmado un notable arranque de curso, sustentado en una defensa ordenada, un bloque solidario y un estilo de juego que combina inteligencia y coraje.

    Las de José Herrera han sabido competir en cada campo, incluso ante los grandes. Son un equipo que no teme a nadie, que defiende con el alma y que sabe golpear en el momento oportuno. Sin embargo, llegan con un desafío pendiente: romper la racha de siete partidos consecutivos sin ganar al Levante.

    Para las jugadoras canarias, este viaje a Valencia tiene un significado especial. Será la primera vez que visiten el Ciutat de València, un estadio que impone, un escenario que inspira respeto. Pero si algo ha demostrado este Tenerife es que los grandes retos le sientan bien. Y en un campo histórico, el equipo isleño quiere demostrar que su ambición no tiene techo.

    El Levante y el Tenerife se conocen bien. Han cruzado sus caminos en veintitrés ocasiones, y los números sonríen al equipo granota: dieciséis victorias levantinistas, dos empates y cuatro triunfos canarios. Pero más allá de las estadísticas, cada enfrentamiento entre ambos ha sido un capítulo de intensidad, orgullo y respeto mutuo.

    El C.D. Tenerife acumula ya siete encuentros sin ganar al conjunto valenciano, una losa que pesa, pero que también motiva. En cambio, el Levante U.D. confía en que la historia vuelva a su favor y que su estadio, su gente y su espíritu sean el impulso para volver a creer.

    El Ciutat de València ya ha sido escenario de grandes noches para el fútbol femenino. La temporada pasada, sus gradas se abrieron dos veces: la primera, el 20 de octubre, en un histórico duelo ante el FC Barcelona, que reunió a 12.269 espectadores; la segunda, el 5 de enero, en el derbi ante el Valencia Club de Fútbol que congregó a 5.090 aficionados.

    Ambas jornadas dejaron una imagen poderosa: familias, niñas, y aficionados de todas las edades vibrando con el fútbol femenino en un estadio que respira historia. Este fin de semana, esa imagen volverá a repetirse. Las entradas —a 8€ para el público general y 5€ para colectivos con descuento— ya se mueven con agilidad, y el Levante ha preparado una serie de incentivos para llenar las gradas: los abonados del femenino podrán retirar hasta tres entradas adicionales, los del masculino una entrada gratuita, y además, quienes asistan al partido recibirán otra de regalo para el esperado duelo ante el FC Barcelona, previsto para el 23 de noviembre a las 18:00h.

    El club granota quiere convertir el Ciutat en una fiesta. Y lo será. Porque más allá del resultado, cada vez que el Levante Femenino pisa ese césped, representa algo mucho más grande: la dignidad de una institución que nunca ha dejado de creer en el fútbol practicado por mujeres.

    Este encuentro no solo define puntos en la tabla. Representa el pulso de una liga que crece, que emociona, que ya no se conforma con ser un apéndice del fútbol masculino. La Liga F Moeve está escribiendo una nueva era, y escenarios como el Ciutat de València son la prueba de que el fútbol femenino ha llegado para quedarse, para llenar estadios, para emocionar.

    El Levante U.D. y el C.D. Tenerife son dos caras de una misma moneda: la del sacrificio, el trabajo invisible y la pasión por un deporte que ya no necesita comparaciones. El domingo, cuando el balón empiece a rodar, se escuchará algo más que gritos y cánticos: se escuchará la voz de un movimiento, la voz de las que soñaron con este momento.

    El Ciutat será más que un estadio: será un latido. Un grito colectivo que dirá “sí se puede”, un aplauso que empuje cada jugada, una ovación que abrace cada esfuerzo. Porque el fútbol femenino se nutre de eso: de la emoción, del alma, de las pequeñas victorias que abren caminos.

    El Levante buscará su primer triunfo. El Tenerife querrá seguir volando. Pero gane quien gane, este domingo vencerá el fútbol femenino, ese que ha aprendido a resistir, a emocionar y a llenar estadios que hace no tanto eran solo un sueño.

    El Ciutat de València volverá a rugir. Y cuando lo haga, el eco dirá algo más que un gol: dirá que la historia está cambiando, que las mujeres también llenan templos, que el futuro ya está aquí.

    (Fuente: Liga F)

    🏆 Liga F Moeve

    ⚔️ Temporada 2025/2026

    📅 Sábado , 1 de noviembre de 2025

    🔥 Levanta Unión Deportiva 🆚 Club Deportivo Tenerife 🔥

    🩷 Matchday 9 | Dia de partido

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN (Encuentro en abierto para usuarios con cuenta gratuita)

    🏟️ Ciutat de Valéncia

    (Fuente: 11 inicial )
  • La crónica | El Real Madrid arrasa al Levante U.D.

    (Fuente Liga F Moeve)

    📌 ¡Triunfo blanco! Las de Pau Quesada ya carburan y se impusieron por 4-0 a las granotas en Valdebebas.


    La previa |

    (Fuente: Real Madrid )

    El Real Madrid afronta una nueva cita liguera con el objetivo de consolidar su buen momento de forma y seguir a la caza del liderato. Tras el importante triunfo en París frente al PSG (1-2) en la UEFA Women’s Champions League, el conjunto dirigido por Pau Quesada vuelve a la Liga F Moeve para medirse a un Levante UD en horas bajas. El encuentro, correspondiente a la octava jornada del campeonato, llega en un momento crucial para ambos equipos: las madrileñas buscan mantener su pleno de victorias como locales, mientras que las valencianas necesitan sumar con urgencia para abandonar el último puesto de la clasificación.

    El Real Madrid ha hecho de su estadio un bastión en este inicio de temporada. En la Liga F Moeve, las blancas suman pleno de triunfos en casa, con un balance sólido tanto en ataque como en defensa: no han cedido ni un solo punto y apenas han encajado un gol en sus partidos como locales. Este rendimiento ha sido clave para que las madridistas ocupen la segunda posición de la tabla con 14 puntos, situándose a rebufo del líder.

    El equipo de Pau Quesada ha mostrado un bloque fiable y competitivo en las últimas semanas. Su victoria europea en el Parque de los Príncipes, con un trabajado 1-2 frente a un PSG de alto nivel, ha reforzado la confianza de una plantilla que combina talento joven, experiencia internacional y una estructura táctica cada vez más consolidada.

    No todo son buenas noticias para el conjunto blanco. El calendario exigente ha dejado secuelas, y Quesada afronta este compromiso con una lista de ausencias notables. A las ya conocidas bajas de Sheila García, Antonia Silva, Tere Abelleira y Signe Bruun, se suman las de la guardameta internacional alemana Merle Frohms y la colombiana Linda Caicedo, ambas lesionadas durante el duelo de Champions en París.

    En defensa, el técnico contará con Lakrar y María Méndez, titulares en el encuentro europeo y piezas fundamentales en la línea de atrás. Su presencia será clave para mantener la solidez que ha caracterizado al equipo en este arranque de campaña. En ataque, el Real Madrid volverá a confiar en la profundidad de banquillo y en la capacidad goleadora de sus jugadoras más determinantes para suplir la ausencia de Caicedo y Bruun.

    En el lado opuesto, el Levante UD afronta la cita con un panorama muy distinto. El conjunto granota es colista de la Liga F Moeve tras las primeras siete jornadas, con un solo punto sumado y sin haber logrado aún una victoria. La situación ha derivado en cambios en el banquillo: Santi Triguero repite como técnico interino tras la salida del cuerpo técnico anterior, en un intento por reactivar a un equipo que no termina de encontrar su rumbo.

    En cuanto a efectivos, el Levante recupera a Sintia Cabezas, que volverá al equipo para este encuentro. Sin embargo, siguen las malas noticias en el capítulo de lesiones: Andrea Tarazona, María Gabaldón, Gema Soliveres, Daniela Castellanos y Núria Escoms se mantienen al margen, lo que limita las opciones de rotación de Triguero. El técnico interino deberá exprimir al máximo a su plantilla para plantar cara a un rival en plena dinámica positiva.

    Para el Real Madrid, los tres puntos supondrían mantener la persecución al liderato y reforzar su candidatura al título. Además, prolongar la racha perfecta en casa consolidaría su imagen de equipo fiable. Para el Levante, sumar en Valdebebas —aunque sea un empate— significaría un balón de oxígeno en un inicio de curso muy complicado.

    (Fuente: Liga F)

    🔜 𝙉𝙀𝙓𝙏 𝙂𝘼𝙈𝙀

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    🩷 Matchday 7 Día de partido

    🔥 Real Madrid C.F. 🆚 Levante Unión Deportiva 🔥

    🗓️ Domingo, 19 de octubre de 2025

    ⏰ 16:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Estadio Alfredo Di Stéfano, Valdebebas

    Los onces |

    La maquinaria blanca no se detiene. El Real Madrid cerró la octava jornada de la Liga F Moeve con una victoria convincente y autoritaria (4-0) frente al Levante UD, prolongando su idilio en casa y afianzando su posición de privilegio en la tabla. En un Alfredo Di Stéfano con ambiente de confianza y satisfacción, el conjunto dirigido por Pau Quesada volvió a exhibir su pegada, su orden y su amplitud de recursos, esta vez ante un rival que llegaba en horas bajas y que aguantó mientras pudo. La ausencia de Merle Frohms no se notó gracias a la sobresaliente actuación de Misa Rodríguez, que volvió a reivindicarse como una portera de primer nivel.

    El Real Madrid salió al campo con la determinación que le caracteriza en su feudo. Desde los primeros compases del encuentro, el balón circuló con velocidad y precisión por las botas blancas, abriendo espacios entre líneas y obligando al Levante a replegarse con rapidez. La presión alta, perfectamente coordinada, impidió al conjunto granota hilvanar transiciones limpias, forzando pérdidas en zonas comprometidas.

    En ese contexto de dominio llegó el primer tanto. Corría el minuto 16 cuando Pau Comendador, en estado de gracia, cazó un balón en el área tras una jugada trenzada y lo envió con clase al fondo de la red. Fue un gol que reflejó el control táctico y la agresividad ofensiva de las madrileñas: robo en campo rival, velocidad en la ejecución y definición letal. El 10 sirvió para abrir el camino y reafirmar la superioridad blanca.

    Aunque el Real Madrid no sufrió en exceso durante la primera hora, el Levante dispuso de algunas llegadas puntuales que pusieron a prueba a Misa. Y la portera canaria respondió como en sus mejores noches. Primero, voló hacia su derecha para desbaratar un potente disparo lejano de Raiderlin que buscaba la escuadra. Poco después, volvió a erigirse en protagonista al detener un cabezazo envenenado de Ana Franco, una acción que la árbitra acabaría anulando por fuera de juego pero que sirvió para confirmar el excelente estado de forma de la guardameta.

    En ausencia de Frohms, lesionada en París, Misa demostró que el Real Madrid sigue contando con una portera de garantías. Concentrada, segura en el juego aéreo y precisa en las salidas, dio tranquilidad a la zaga y sostuvo el marcador en los pocos momentos de apuro.

    La reanudación trajo consigo un vendaval madridista. En apenas seis minutos, el conjunto de Quesada sentenció el encuentro con una secuencia de tres goles que desarboló por completo al Levante. La defensa granota, que había resistido con orden en la primera mitad, no pudo contener la avalancha ofensiva.

    En el minuto 57, Holmgaard culminó una jugada colectiva con un derechazo ajustado que batió a Coronado para firmar el 20 que le permitió coger aire.

    El Levante, ya con casi todo perdido, dio un paso adelante y se plantó por primera vez en el área. Raiderlin aprovechó la falta de contundencia de Andersson para disparar por primera vez a puerta, pero Misa achicó bien el espacio para no dar opción. Las blancas volvieron rápidamente a la carga y siguieron sumando goles. Alba Redondo, tras un error en salida de Coronado que penalizó Weir, puso el 30 en el minuto 59 para seguir llamando a la puerta de la Selección Española de Fútbol, esa que le ha cerrado Sonia Bermúdez en esta ventana.

    Y en el 63’, Rocío Gálvez, poderosa en el juego aéreo, se elevó para conectar un cabezazo imparable tras un saque de esquina, estableciendo el 40 que ya sería definitivo.

    La superioridad blanca no se detuvo ahí. Con el Levante completamente desbordado, el Real Madrid siguió buscando el quinto tanto con un juego fluido y ambicioso. Caroline Weir, que ingresó en la segunda mitad, estuvo a punto de poner la guinda al festival con un lanzamiento de falta magistral que se estrelló contra el poste. Fue una acción que levantó a los 1.283 espectadores del Di Stéfano, conscientes de estar presenciando a un equipo cada vez más asentado, maduro y competitivo.

    El triunfo, además de prolongar el pleno de victorias como local, tuvo consecuencias directas en la clasificación. Gracias a los tres puntos sumados, el Real Madrid se consolida en la segunda posición de la Liga F Moeve con 17 unidades, aprovechando el tropiezo del Atlético de Madrid frente al Deportivo de La Coruña. Las blancas desplazan así a las colchoneras de la segunda plaza y se mantienen al acecho del liderato.

    En el otro extremo, el Levante U.D. continúa hundido en el último puesto de la tabla. Con tan solo 1 punto en su casillero tras ocho jornadas, el conjunto granota afronta un panorama complejo. Su próxima cita, en Buñol ante el Costa Adeje Tenerife, se presenta como una oportunidad vital para empezar a reaccionar.

    Las jugadoras de Pau Quesada encaran ahora el parón de selecciones de octubre con buenas sensaciones y el deber cumplido. La competición doméstica se retomará el sábado 1 de noviembre, a las 18:30, con una exigente visita a la Ciudad Deportiva Dani Jarque para medirse al Espanyol. Un duelo que pondrá a prueba la capacidad del Real Madrid para mantener su ritmo fuera de casa y seguir sumando en la lucha por el título.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica

    Real Madrid (4): Misa; Noe Bejarano (Eva Navarro 55′), Rocío, Andersson, Holmgaard; Bennison (Toletti 74′), Däbritz; Athenea, Pau Comendador (Weir 55′), Keukelaar (Feller 74′); Alba Redondo (Yasmim 82′).

    Levante (0): Coronado; Alharilla, Le Guilly (Alma 79′), Eva Alonso, Teresa Mérida, Raiderlin (Sintia 66′); Érika, Dolores Silva (Kalú 66′), Carol Marín, Bascuñan (Inés Rizo 79′); Ana Franco (Núñez 79′).

    Goles:

    1-0 Pau Comendador (16’) ⚽

    2-0 Holmgaard (57’) ⚽

    3-0 Alba Redondo (59’) ⚽

    4-0 Rocío Gálvez (63’) ⚽

    Árbitra: Fírvida Fernández (Comité Aragonés).

    Estadio: Alfredo Di Stéfano (Valdebebas).

    Asistencia: 1.283 espectadores.

    Vídeo |

  • La crónica | El Madrid CFF tumba al Levante U.D.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📌 ¡Triunfo rosa y blanco! Las de Javier Aguado se impusieron por 2-0 a un conjunto granota que acabó con diez.

    La previa |

    (Fuente: Liga F)

    La sexta jornada de la Liga F Moeve bajará el telón en el estadio Fernando Torres de Fuenlabrada con un duelo que, sobre el papel, enfrenta a dos equipos en trayectorias opuestas: el Madrid CFF, instalado en la zona noble de la clasificación tras un sólido arranque, y un Levante UD que, sorprendentemente, cierra la tabla tras un inicio de temporada muy por debajo de las expectativas.

    El conjunto dirigido por Javier Aguado ha firmado un arranque notable. Sextas con 8 puntos, las madrileñas llegan al choque tras demostrar una vez más que su casa, el Fernando Torres, se está convirtiendo en un auténtico bastión. En tres partidos como local, el Madrid CFF no ha perdido: acumula una victoria y dos empates, mostrando solidez, competitividad y, sobre todo, una capacidad de adaptación a los diferentes contextos de partido que evidencia el crecimiento del club en las últimas temporadas.

    La temporada pasada ya firmaron una trayectoria histórica que les llevó a pelear por puestos europeos durante varias jornadas, y en este curso el objetivo no es otro que consolidarse en la parte media-alta de la tabla, seguir mejorando su propuesta y dar continuidad al proyecto deportivo que, año a año, ha ido moldeando una identidad propia.

    En la previa, el cuerpo técnico ha reconocido que la gestión física de la plantilla será clave en este tramo, especialmente con algunos problemas de enfermería:

    Paola Ulloa, guardameta titular y una de las capitanas del equipo, es duda por molestias musculares. Su ausencia sería sensible tanto por su seguridad bajo palos como por su liderazgo en la salida de balón. Freja Siri, una de las jugadoras más dinámicas en la medular, también arrastra problemas físicos y está entre algodones. Su presencia o no podría alterar la estructura táctica habitual del Madrid CFF.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Más allá de los nombres propios, la clave del éxito madrileño está siendo su capacidad para imponer un ritmo alto en casa y su eficacia en las transiciones. Futbolistas como Luany, Itziar Pinillos o Kundananji (si mantiene el nivel mostrado en jornadas previas) aportan verticalidad y profundidad, mientras que en defensa, el bloque ha logrado mantener cierta estabilidad, concediendo pocas ocasiones claras en su estadio.

    el otro lado aparece un Levante UD en horas bajas. Colistas con solo un punto tras cinco jornadas, las granotas han vivido un inicio de temporada que nadie esperaba. El club valenciano, uno de los históricos del fútbol femenino español, afrontaba este curso con un nuevo proyecto ilusionante bajo la dirección técnica de Emily Lima, exseleccionadora de Brasil y Ecuador, llamada a rejuvenecer y modernizar la propuesta táctica del equipo.

    Sin embargo, los resultados no han acompañado. El Levante ha mostrado problemas de cohesión, una defensa más frágil de lo habitual y una falta de contundencia en las áreas que le ha costado partidos que, sobre el papel, parecían asequibles. El proceso de adaptación a las ideas de Lima está siendo más lento de lo previsto, y la presión empieza a notarse tanto en el entorno como en el vestuario.

    Uno de los elementos que explican esta situación es la integración progresiva de las tres últimas incorporaciones:

    Daniela Castellanos y Pierina Núñez, internacionales por Colombia y Perú respectivamente, ya han debutado, pero aún buscan su mejor versión en el contexto granota. Naolia Traoré, incorporación más reciente, todavía no ha tenido continuidad y podría ir entrando poco a poco en las próximas semanas.

    Todas ellas deben asimilar los automatismos de un equipo en transición táctica, con Emily Lima intentando implantar una estructura ofensiva más fluida, con laterales largos y movilidad interior, pero que por ahora no se ha traducido en resultados tangibles.

    El duelo entre Madrid CFF y Levante UD es ya un clásico contemporáneo de la Liga F. Se han enfrentado en 15 ocasiones, con un balance que favorece al Levante:
    • 🟦 9 victorias granotas
    • 🟨 2 empates
    • 🟩 4 triunfos del Madrid CFF

    Sin embargo, el contexto actual ha invertido parcialmente los papeles. El Madrid CFF ha crecido exponencialmente en los últimos años, y en Fuenlabrada ha logrado equilibrar las fuerzas. El Levante, por su parte, llega en una situación inédita en la era moderna: último clasificado, con dudas futbolísticas y anímicas.

    Más allá de los tres puntos, el partido en el Fernando Torres puede marcar un antes y un después para ambos proyectos. Para el Madrid CFF, una victoria significaría consolidarse definitivamente en la parte alta y seguir alimentando el sueño de competir de tú a tú con los grandes. Para el Levante, puntuar (o ganar) sería una bocanada de aire fresco que aliviaría tensiones y daría confianza a un vestuario que necesita resultados para creer en el nuevo plan.

    LigaFMoeve | #MadridCFFLevanteUD

    🔜 𝙉𝙀𝙓𝙏 𝙂𝘼𝙈𝙀

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    🩷 Matchday 6 | Día de partido

    🔥 Madrid CFF vs Levante Unión Deportiva 🔥

    🗓️ Domingo, 5 de octubre de 2025

    ⏰ 18:15 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Estadio Fernando Torres, Fuenlabrada

    El duelo al detalle |

    (Fuente: Liga F)

    El Madrid CFF venció por 2-0 al Levante UD con los goles de Allegra Poljak y de Kamilla Melgård, que fue la MVP del encuentro. La expulsión de Sintia Cabezas condicionó el duelo. El conjunto madrileño se mantiene invicto en casa. Por su parte, el cuadro granota todavía no conoce el triunfo esta temporada.

    La tarde cayó sobre Fuenlabrada envuelta en un aire otoñal que olía a partido importante. La sexta jornada de la Liga F Moeve 2025-26 bajaba el telón en el Fernando Torres, escenario que poco a poco se ha convertido en uno de los más incómodos para cualquier visitante. Y el Madrid CFF volvió a demostrar por qué: con una actuación sólida, madura y, por momentos, brillante, derrotó por 2-0 al Levante UD, alargando su invicto como local y consolidando un arranque de temporada ilusionante.

    Apenas se habían consumido ocho minutos cuando el partido empezó a teñirse de blanco y rosa. Allegra Poljak, con esa mezcla de potencia y determinación que la caracteriza, interceptó un balón en campo rival, encaró con decisión y, tras dejar atrás a dos defensoras, se inventó un derechazo imposible para Laura Coronado. Un gol de los que levantan a la grada, pues el marcador se abría pronto con el 10 en el minuto 8 de juego.

    El Madrid CFF, que venía con un balance de dos victorias y dos empates en casa, se sintió cómodo desde el primer momento. Con Marina Rivas y Martín Sosa dominando el tempo en la medular, las locales comenzaron a tejer su fútbol con paciencia y verticalidad, buscando constantemente a Poljak y Anita Marcos entre líneas. La gaditana Marina se animó incluso con un disparo potente que obligó a Coronado a lucirse con una estirada de foto. Antes, Ángela Sosa había rozado el segundo con un chut lejano que acarició el poste.

    La réplica del Levante fue tímida. Alharilla, una de las pocas que mantuvo el pulso competitivo en las granotas, lo intentó con un disparo alto. Era la imagen de un equipo que llegaba a Fuenlabrada tocado anímicamente, colista, con apenas un punto en cinco jornadas y muchas dudas futbolísticas.

    En el minuto 38 llegó una acción que marcaría el resto del encuentro. Sintia Cabezas fue expulsada tras una entrada dura en campo rival. La colegiada Zulema González revisó la jugada en el sistema FVS (VAR simplificado) y no dudó en mostrar la roja. El Levante, ya en dificultades, se quedó con diez y, a partir de ahí, el Madrid CFF olió sangre e hizo sufrir a las valencianas.

    La superioridad numérica permitió a las madrileñas instalarse definitivamente en campo rival. Poljak, que estaba inspirada, volvió a aparecer en el momento justo: recogió un balón en la frontal y, tras una brillante jugada individual, volvió a batir a Coronado para firmar el 1-0. La grada estalló. No solo por el gol, sino por la sensación de dominio absoluto que transmitía el equipo.

    Con ese marcador se llegó al descanso. Un uno a cero exigua en cifras pero enorme en sensaciones, porque el Levante parecía no encontrar respuestas a la intensidad local.

    Tras el paso por vestuarios, Emily Lima movió el banquillo intentando dar aire fresco a un Levante que, pese a la inferioridad numérica, mostró orgullo en los primeros compases de la segunda mitad. En el 49’, Carol tuvo la más clara para las granotas: un disparo que se fue por encima del larguero. Fue un espejismo.

    El Madrid CFF, con Nautnes, Laborde y Bárbara López entrando de refresco, retomó el control y empezó a asediar el área visitante en busca de la sentencia. Kamilla Melgård, que acabaría erigiéndose en MVP del encuentro, rozó el gol en varias ocasiones con su movilidad incansable y su olfato dentro del área. Malou Marcetto también se sumó a la fiesta ofensiva.

    Incluso hubo polémica: a un cuarto de hora del final, el FVS revisó una posible mano dentro del área levantinista que finalmente fue desestimada.

    La grada protestó, pero el equipo no perdió el foco. Siguió empujando, convencido de que el segundo acabaría llegando.

    llegó. A falta de diez minutos para el pitido final, Esther Laborde probó suerte desde fuera del área. Coronado rechazó con apuros, y allí estaba Kamilla Melgård, con la fe y el instinto de las grandes delanteras, para cazar el rebote y empujarlo a la red. Gol de killer. Gol que selló el 20 definitivo y desató la euforia en Fuenlabrada.

    La imagen del festejo fue elocuente: Paola Ulloa, que volvía al once titular tras superar una lesión, levantaba los brazos celebrando con la grada. No solo había regresado, sino que lo hizo dejando su portería a cero, como en sus mejores días bajo la dirección de Víctor Martín, quien brilla ahora al frente del Atlético de Madrid.

    Hubo tiempo para más. Sofía Hernández debutó en la Liga F Moeve, sumando minutos en un contexto favorable que habla de la apuesta del Madrid CFF por integrar jóvenes talentos en su dinámica competitiva. Mientras tanto, el equipo de Víctor Martín gestionó los últimos compases con cabeza, sin regalar ni un metro, cerrando un partido dominado de principio a fin.

    El triunfo permite al Madrid CFF escalar hasta la sexta posición, con 11 puntos, empatado con un Real Madrid que ha despertado de su letargo y con la sensación de estar construyendo algo muy serio. En el club, eso sí, reina la prudencia: el discurso oficial sigue siendo claro —el primer objetivo es certificar la permanencia—, pero la afición ya sueña con algo más.

    En el otro lado, el Levante vive uno de sus momentos más delicados en la era moderna. Tras la salida de José Luis Sánchez Vera, el equipo ha pasado de ser un aspirante habitual a Europa a coquetear peligrosamente con el descenso. Con un 1 solo punto en seis jornadas, las granotas cierran la tabla (16ª) y en Orriols se ha encendido la alarma.

    El siguiente episodio será en Buñol, ante el Sevilla Fútbol Club, en un partido que puede marcar su futuro inmediato.

    En una Liga F Moeve cada vez más competitiva, el Madrid CFF ha convertido su estadio en un refugio de certezas. Fuenlabrada es su fortín, y allí se cocina, jornada a jornada, un proyecto que ya no sorprende: convence.

    Mientras tanto, el Levante vive en la encrucijada. Dos caminos se abren ante ellos: reaccionar o hundirse. El tiempo corre, y la Liga no espera a nadie.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Ficha técnica |

    Madrid CFF: Paola Ulloa; Villafañe, Andonova (Bárbara, min 77), Marcetto, Anita Marcos (Nautnes, min 63), Melgård (S. Gallardo, min 89), Antonsdóttir, Allegra, N. Mendoza, Martín Sosa (Nerea, min 77), Marina (Laborde, min 46).

    Levante UD: Coronado; Alma, Teresa (Bascu, min 77), Castellanos (Eva Alonso, min 46), Núñez (Ana Franco, min 71), Érika (Ana Franco, min 63), Alharilla, Sintia C., R. Carrasco, Carol, N. Traoré (Gabaldón, min 46).

    Árbitra: Zulema González, asistida por Lorena Novas y María de las Mercedes Parra. Cuarta: Cecilia Muñoz.

    Vídeo |