⬜️ En la previa del Atlético de Madrid–Real Madrid de la Supercopa de España en Arabia Saudí, Enrique Cerezo defendió el formato del torneo frente a las críticas y puso el acento en su impacto económico, recordando que parte de los ingresos generados se reinvierten en el conjunto del fútbol español, incluido el desarrollo del fútbol femenino y las categorías no profesionales.
El presidente del Atlético de Madrid respalda el modelo económico del torneo en la previa del derbi ante el Real Madrid y recuerda que los beneficios generados por la Supercopa no solo impactan en el fútbol profesional masculino, sino que también se reinvierten en el desarrollo del fútbol femenino, el fútbol base y las categorías no profesionales, uno de los principales argumentos frente a las críticas por la sede del campeonato.
La Supercopa de España volvió a situarse en el centro del debate en la previa del Atlético de Madrid–Real Madrid disputado en Arabia Saudí. Más allá de lo estrictamente deportivo, la elección de la sede y el formato del torneo suscitan cada año críticas por su celebración fuera de territorio español. En ese contexto, Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid, defendió el modelo económico del campeonato y el impacto positivo que, según los organizadores, tiene para el conjunto del fútbol español, recordando que parte de los ingresos generados por la Supercopa se destinan al fútbol femenino y a otras áreas estructurales del deporte.
El presidente del Atlético de Madrid respalda el modelo económico del torneo en la previa del derbi ante el Real Madrid y recuerda que los beneficios generados por la Supercopa no solo impactan en el fútbol profesional masculino, sino que también se reinvierten en el desarrollo del fútbol femenino, el fútbol base y las categorías no profesionales, uno de los principales argumentos frente a las críticas por la sede del campeonato.
Durante su comparecencia previa al encuentro, en declaraciones a Movistar Plus, Cerezo centró su intervención principalmente en el plano deportivo, en la importancia del título y en la oportunidad que supone el torneo para el Atlético de Madrid. Sin embargo, sus palabras se enmarcaron en un discurso más amplio que conecta con la postura oficial de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que ha defendido reiteradamente que los beneficios económicos derivados del acuerdo con Arabia Saudí no se limitan a los clubes participantes, sino que se redistribuyen en distintos niveles del fútbol nacional.
En ese sentido, desde la RFEF se ha explicado que una parte significativa de los ingresos obtenidos por la Supercopa se reinvierte en el fútbol no profesional, en programas de desarrollo del fútbol base y en el impulso del fútbol femenino, una de las áreas estratégicas del crecimiento del fútbol español en los últimos años. Este argumento ha sido utilizado como respuesta a quienes cuestionan el traslado del torneo al extranjero, subrayando que el impacto económico del campeonato trasciende el corto plazo y el foco mediático del fútbol masculino de élite.
fútbol femenino, en particular, se ha convertido en uno de los ejes centrales de esa defensa. La federación ha insistido en que los recursos generados por competiciones como la Supercopa permiten sostener y ampliar inversiones en estructuras, competiciones y ayudas económicas que contribuyen a la profesionalización progresiva del fútbol femenino y a la mejora de las condiciones de clubes y jugadoras. Aunque Cerezo no realizó una cita literal centrada exclusivamente en esta cuestión, su defensa del formato se alinea con ese planteamiento general, que vincula la expansión internacional del torneo con un retorno económico que beneficia a todo el ecosistema del fútbol español.
La celebración de la Supercopa en Arabia Saudí ha estado rodeada de controversia desde su traslado, tanto por motivos deportivos como sociales y económicos. Frente a esas críticas, los defensores del modelo insisten en que el acuerdo permite generar ingresos muy superiores a los que obtendría el torneo en territorio nacional, lo que abre la puerta a una mayor redistribución de recursos. En ese reparto, según la RFEF, no solo entran los clubes profesionales, sino también federaciones territoriales, categorías inferiores y el fútbol femenino, que necesita una base económica sólida para consolidar su crecimiento.
Cerezo, como presidente de uno de los clubes participantes, respaldó esa visión en la previa del derbi, insistiendo en la importancia de entender la Supercopa no solo como un evento puntual, sino como una pieza clave dentro de una estrategia económica más amplia. Una estrategia que, según sus defensores, permite reforzar la competitividad del fútbol español y sostener áreas que, sin ese respaldo económico, tendrían mayores dificultades para desarrollarse.
De este modo, el debate en torno a la Supercopa vuelve a evidenciar la tensión entre la dimensión deportiva y la económica del fútbol moderno. Mientras las críticas se centran en la sede y el formato, los responsables institucionales y los clubes apelan al impacto global del torneo y a su capacidad para generar recursos que, más allá del escaparate del fútbol masculino, también alcanzan al fútbol femenino y a la base del sistema.
Un argumento que, una vez más, se sitúa en el centro de la defensa del modelo en Arabia Saudí, ya que el torneo aporta 26 millones de euros a repartir entre la Primera División Femenina y el balompié no profesional, donde ya no está la Liga F desde 2022.
🟢 La exjugadora delEibar abandona el Heliodoro Rodríguez López tras media temporada y brillará en el conjunto bávaro.
El Club Deportivo Tenerife Femenino, semifinalista de la Copa de la Reina Iberdrola en 2022 ha anunciado oficialmente el adiós de Amani Kakouman Bernadette.
🤍💙 |OFICIAL|
Amani emprende un nuevo reto profesional lejos de la isla 🤝
El conjunto blanquiazul y la centrocampista marfileña separan sus caminos tras hacerse efectivo el pago de su cláusula para incorporarse al @FCBfrauen.
El representativo canario y la internacional absoluta por Costa de Marfil separan caminos después de que se haya hecho efectivo el pago de la cláusula de rescisión de la futbolista en este mercado de invierno. La internacional marfileña pone así fin a su etapa como blanquiazul para iniciar un nuevo desafío en el fútbol alemán, bajo el escudo del Bayern de Múnich. “Es un paso más en mi carrera, estoy muy agradecida al club y a mis compañeras por la oportunidad y porque he aprendido mucho en estos meses. Me voy siendo mejor jugadora y sobre todo mejor persona. Gracias también a la afición porque su apoyo durante la temporada ha sido increíble” señaló la centrocampista. Amani llegó al conjunto tinerfeño el pasado mes de julio de 2025 procedente de la SD Eibar y, en apenas unos meses, se convirtió en una de las jugadoras más destacadas del equipo. Su impacto fue inmediato, aportando equilibrio, carácter y calidad al centro del campo, además de un compromiso absoluto con el grupo y con la camiseta. Desde su debut, la centrocampista marfileña fue protagonista tanto dentro como fuera del terreno de juego. Su inicio de temporada no pudo ser más significativo, estrenándose como goleadora en Liga F Moeve ante el Sevilla FC y siendo elegida MVP, en un tanto cargado de emoción que dedicó a su padre. Amani supo conectar desde el primer momento con el vestuario y con la afición, convirtiéndose en una pieza clave (doce titularidades y más de mil minutos) en una temporada de alto nivel para el club.
“Creo que ese partido contra el Sevilla fue uno de los momentos más bonitos que he vivido aquí. Era el día después de mi cumpleaños y pude marcar y dedicarle el gol a mi padre, fue algo muy especial” expresó Amani visiblemente emocionada. El broche a su etapa como blanquiazul llegó en el último partido del año 2025, en la Copa de la Reina, donde volvió a demostrar su jerarquía marcando el primer gol del encuentro, precisamente en Sevilla, despidiéndose del Costa Adeje Tenerife Egatesa con el mismo sello que la ha acompañado durante toda su estancia: trabajo, personalidad y determinación. Desde el club blanquiazul se agradece a Amani su profesionalidad, su entrega y su implicación durante el tiempo que ha defendido sus colores. Su crecimiento y el interés de un club del prestigio internacional del Bayern de Múnich son motivo de orgullo para la entidad y reflejan el valor del proyecto deportivo que se sigue construyendo desde la isla. El presidente del CD Tenerife Femenino, Sergio Batista, ha expresado que “desde el club le deseamos a Amani la mayor de las suertes en esta nueva etapa de su carrera, tanto a nivel profesional como personal. Esta siempre será su casa y esperamos que todo vaya bien en el nuevo reto que emprende lejos de Tenerife.
La futbolista de 28 años fue pretendida por el Club Atlético de Madrid en el pasado mercado estival cuando aún era armera, pero las elevadas pretensiones de la Sociedad Deportiva Eibar frustraron un acuerdo que estaba avanzando y la exjugadora del DUX Logroño (2022-2023) acabó reforzando al conjunto azul y blanco
Nacida el 5 de septiembre de 1997 en Dougbafla (Costa de Marfil), se ha consolidado como una pieza fundamental en la medular del equipo blanquiazul desde su llegada en el verano de 2025 procedente de la S.D. Eibar, aportando equilibrio, energía y calidad a un Tenerife que ha apostado por ella como piedra angular de su estructura táctica en el centro del campo.
Amani no es solo una jugadora física y aguerrida, sino que encarna el perfil de mediocentro moderno: con un despliegue físico notable, fortaleza en los duelos uno contra uno, velocidad y potencia para imponerse en disputas tanto en campo propio como en transición, y con capacidad técnica para recibir, conducir y distribuir el juego con criterio. Su estatura y complexión —1,64 m de altura y un físico compacto— le permiten posicionarse con solidez en el campo, proteger el balón bajo presión, girar con rapidez y facilitar la progresión del juego a sus compañeras con pases cortos precisos, conducciones directas y rotaciones rápidas de la pelota
La africana con la camiseta del Tenerife destacaba por un perfil que combina funciones defensivas y ofensivas en el mediocampo con una gran inteligencia táctica. Su lectura del juego es sobresaliente: anticipa las acciones del rival, posiciona su cuerpo para cortar líneas de pase, y cuando el equipo tiene el balón reorganiza la estructura ofensiva con criterio, ofreciendo salidas limpias desde atrás, conduciendo al primer pase vertical o redistribuyendo el balón para mantener la posesión. Esa capacidad de transición la convierte en un mediocentro útil tanto para recuperar como para generar juego.
Técnicamente, Amani presenta un dominio del balón firme que le permite controlar situaciones de alta presión, recolocar la pelota y lanzar conducciones que rompen las primeras líneas defensivas. Su habilidad en el pase corto es precisa, con un porcentaje de acierto elevado para los estándares de la Liga F, y su visión de juego le posibilita realizar pases largos que abren el campo hacia bandas o liberan a jugadoras de ataque en posiciones más adelantadas. Aunque no es una mediapunta clásica, su versatilidad en la construcción de juego es clave para integrarse tanto en sistemas que priorizan la posesión como en aquellos que buscan progresar con velocidad y verticalidad. 
Defensivamente, Amani sobresale por su agresividad medida y su capacidad para interrumpir las jugadas del rival. Su velocidad de reacción y su lectura le permiten anticipar pases, interceptar balones y ejecutar entradas limpias que frenan contragolpes peligrosos, convirtiéndose en un punto de equilibrio defensivo para su equipo. Además, no rehúye los contactos físicos: su capacidad de salto y fuerza en el choque la hacen competitiva en duelos aéreos y cuerpo a cuerpo. Su porcentaje de contribución defensiva comparado con otras mediocentros la sitúa entre las jugadoras que más aportan en labores de recuperación y contención. 
En ataque, aunque su tendencia prioritaria no es la finalización, Amani aporta presencia y peligro desde media distancia con remates potentes cuando las situaciones lo permiten. Esto quedó patente en encuentros como el que disputó ante el Athletic Club Femenino, donde estuvo muy activa en las áreas de creación e incluso protagonizó intentos de disparo desde fuera del área, mostrando confianza para encarar y probar al rival desde posiciones lejanas. 
Las estadísticas de la temporada 2025-2026 consolidan su perfil de jugadora completa: promedia un alto número de minutos por partido (más de 1.000 minutos en Liga F), ha anotado goles y disputado encuentros con un rendimiento consistente, ha visto tarjetas en algunas ocasiones por su intensidad competitiva, y su presencia en el equipo es habitual como titular prácticamente en todos los encuentros disputados. Esto refuerza su rol como líder en la medular del Tenerife, con cifras que muestran su regularidad y su importancia tanto en tareas de recuperación como en contribución ofensiva.
Lo que Amani aporta al CD Tenerife femenino con la camiseta azul y blanca trasciende las estadísticas básicas: imprime carácter, perseverancia y una ética de trabajo que contagia a sus compañeras. Su profesionalismo y compromiso se reflejan en su constante implicación en cada jugada, ya sea presionando al rival para recuperar la posesión o descargando con balones precisos para iniciar fases de ataque. Su versatilidad táctica le permite adaptarse fluida y naturalmente a diferentes esquemas de juego, ya sea como mediocentro defensiva en formaciones que priorizan la solidez o como mediocentro de enlace en sistemas más ofensivos que buscan fluidez entre líneas.
Bernadette Amani Kakounan con el número 8 del Club Deportivo Tenerife Femenino es una mediocampista completa, con capacidad física, inteligencia táctica, técnica depurada y compromiso competitivo que la convierten en una pieza clave para su equipo. Su impresionante trabajo sin balón, su liderazgo silencioso, su serenidad para manejar el tempo del juego y su agresividad medida en defensa la hacen una jugadora indispensable en el molde moderno del mediocampo: una futbolista que no solo recupera y distribuye el juego, sino que también ayuda a construirlo desde atrás con criterio y precisión en cada fase de partido.
Estas virtudes han llamado la atención de José Barcala, técnico español del Bayern de Múnich que ha conseguido que el elenco teutón abone el importe íntegro de su cláusula de rescisión en este mercado de invierno.
✍️🔴⚪ Die FC Bayern Frauen verpflichten die ivorische Nationalspielerin Bernadette Amani. Die 28-jährige Mittelfeldakteurin unterschreibt einen Vertrag bis 2029.
El Bayern ya repescó a Edna Imade de su cesión a la Real Sociedad de Fútbol antes de tiempo tras la marcha de Lea Schüller al Manchester United Women.
Bianca Rech, directora de fútbol femenino del FC Bayern: «Bernadette es una jugadora extremadamente fuerte y compacta que convence por su velocidad, estabilidad, pero también por su juego de pases seguros. Trae mucha tranquilidad al centro del campo y, como líder del juego de Costa de Marfil, siempre pone al equipo en primer lugar. Bernadette es muy abierta, dispuesta a aprender y muestra una notable curiosidad por seguir desarrollándose. Apreciamos especialmente su carácter comprometido y orientado al trabajo en equipo. Por lo tanto, estamos muy contentos de que se haya decidido por el Bayern y esperamos pasar tiempo juntos”.
Francisco De Sá Fardilha, director deportivo del conjunto alemán : «Bernadette aportará mucha energía y asertividad a nuestro juego. Con su inteligencia de juego, también aumenta nuestro riesgo ofensivo, tanto en ataques rápidos como en la configuración controlada del juego. Su capacidad para jugar permanentemente al más alto nivel de intensidad es particularmente valiosa para nosotros. Estamos convencidos de que desarrollarán aún más su potencial y lo elevarán a un nuevo nivel con nosotros».
«El cambio al FC Bayern me llena de gran alegría – para mí es un sueño hecho realidad. El club es una de las asociaciones más reconocidas del mundo y también goza de una gran reputación en mi país de origen. Mi objetivo es integrarme rápidamente en las próximas semanas y devolver la confianza depositada en mí con fuertes actuaciones. Me considero una verdadera jugadora de equipo. Por lo tanto, para mí, la cooperación y el éxito del equipo son lo primero. Quiero dar lo mejor de mí todos los días», declaró la jugadora.
Amani ya está en Múnich y ha firmado un contrato hasta el próximo 30 de junio de 2029, como mínimo y su debut en la Frauen-Bundesliga podría llevar ante el Red Bull Leipzig que está programado para el 25 de enero de 2026.
La salida de Amani del Costa Adeje Tenerife rumbo al Bayern de Múnich, tras el abono íntegro de su cláusula de rescisión, supone un punto de inflexión profundo en la temporada del conjunto azul y blanco, no solo por lo que representa la pérdida de una futbolista capital en términos estrictamente futbolísticos, sino por el momento competitivo en el que se produce y por el contexto estructural y emocional que rodea al club. El Tenerife llega al último encuentro de la primera vuelta en Riazor ante el Deportivo Abanca situado en la quinta posición con 24 puntos, plenamente inmerso en la pelea con el Atlético de Madrid y la Real Sociedad por el tercer puesto que da acceso a la fase previa de la próxima edición de la Liga de Campeones Femenina, y lo hace justo cuando se ve obligado a redefinir el corazón de su juego, la medular, sin la futbolista que había ejercido como ancla, metrónomo, sostén defensivo y primer eslabón creativo del equipo. Para Yerai Martín, nuevo técnico azul y blanco, el reto es mayúsculo, pero también abre un abanico de posibilidades tácticas, estratégicas y de gestión de grupo que, bien trabajadas, pueden no solo minimizar el impacto de la marcha de la internacional africana, sino incluso reconfigurar al Tenerife como un equipo más imprevisible, coral y adaptable a distintos contextos de partido.
Amani no era una centrocampista más dentro del ecosistema del Costa Adeje Tenerife. Su peso iba mucho más allá de los minutos jugados o de los datos estadísticos. Era la futbolista que daba sentido a la estructura, la que equilibraba al equipo cuando este se partía, la que corregía errores ajenos con su lectura del juego y su capacidad para ocupar espacios, la que sostenía el bloque medio cuando las líneas se adelantaban y la que ofrecía una salida limpia cuando el rival presionaba alto. Su perfil físico, su agresividad bien entendida, su capacidad para ganar duelos y su inteligencia posicional permitían al Tenerife asumir riesgos en otros sectores del campo, liberar a las interiores para saltar líneas o a las laterales para proyectarse con profundidad. Sin Amani, el equipo pierde de golpe una garantía de estabilidad, pero también se ve obligado a mirarse al espejo y a preguntarse qué tipo de equipo quiere ser en este tramo decisivo de la temporada.
Yerai Martín, que conoce bien la idiosincrasia del club y el perfil de las futbolistas de la plantilla, tiene varias vías para cubrir la baja, y ninguna de ellas pasa por buscar un reemplazo idéntico, porque simplemente no existe dentro del vestuario una jugadora que reproduzca exactamente el mismo impacto en todas las fases del juego. La clave, por tanto, no está en sustituir a Amani, sino en redistribuir sus funciones, fragmentar su influencia en varias piezas y redefinir los automatismos colectivos para que el equipo no dependa de una única futbolista para sostenerse en la medular. Esto implica una intervención profunda tanto en el plano táctico como en el psicológico, porque la salida de una líder silenciosa como Amani también deja un vacío en términos de jerarquía y confianza interna.
Una de las primeras opciones que tiene el técnico azul y blanco es apostar por una solución continuista en cuanto a dibujo, manteniendo el sistema base que venía utilizando el equipo, pero ajustando roles y responsabilidades. En este escenario, la clave estaría en identificar a la jugadora con mayor capacidad para asumir el rol de mediocentro posicional, aunque sea desde un perfil distinto. Puede tratarse de una futbolista menos física pero más ordenada tácticamente, o de una jugadora con buen primer pase y lectura defensiva que, arropada por una doble ayuda constante de las interiores, permita sostener el eje central. Este enfoque exige un trabajo muy fino en las distancias entre líneas y en las coberturas, porque sin la capacidad de Amani para llegar a todo, el equipo debe ser más compacto, reducir espacios y bascular de manera más coordinada.
Otra vía, quizá más ambiciosa, pasa por modificar la estructura del centro del campo, abandonando la idea de un pivote único para apostar por un doble mediocentro más simétrico, donde dos futbolistas compartan responsabilidades defensivas y de inicio de juego. Este ajuste puede aportar mayor seguridad sin balón y facilitar la salida en corto ante equipos que presionan alto, como es habitual en determinados tramos de partido contra rivales de la zona alta. En este contexto, Yerai Martín puede buscar perfiles complementarios: una mediocentro más destructiva, encargada de la contención y la vigilancia, y otra con mayor capacidad para organizar, girar el juego y conectar con las delanteras. Este reparto de funciones, bien trabajado, puede compensar la ausencia de Amani y dotar al equipo de una estructura más sólida y menos dependiente de individualidades.
También existe la posibilidad de que el técnico opte por un enfoque más dinámico, apostando por un centro del campo de mayor movilidad, con interiores que intercambian posiciones constantemente y una presión más alta para evitar que el rival tenga tiempo y espacio para explotar la zona central. En este modelo, el Tenerife renunciaría parcialmente al control pausado del juego para convertirse en un equipo más agresivo tras pérdida, que intenta recuperar el balón lo más arriba posible y atacar en transiciones rápidas. Esta opción puede ser especialmente interesante teniendo en cuenta el perfil de algunos rivales directos y el hecho de que, en la lucha por el tercer puesto, cada detalle cuenta y cada partido puede convertirse en un ejercicio de supervivencia competitiva.
El partido ante el Deportivo Abanca en Riazor, último de la primera vuelta, adquiere en este contexto un valor simbólico y estratégico enorme. El conjunto gallego, que suele hacerse fuerte en casa y que plantea partidos de alta intensidad, pondrá a prueba desde el primer minuto la nueva configuración del centro del campo tinerfeño. Sin Amani, el Tenerife deberá ser especialmente cuidadoso en la gestión de los tiempos del partido, en la protección de la frontal del área y en la salida de balón bajo presión. Yerai Martín tendrá que decidir si apuesta por un planteamiento más conservador, priorizando el orden y el equilibrio, o si utiliza el encuentro como una oportunidad para lanzar un mensaje de confianza al grupo, apostando por una versión valiente y proactiva pese a la ausencia de su mediocentro titular.
Más allá de las soluciones estrictamente tácticas, hay un aspecto fundamental que el nuevo técnico debe abordar: la gestión emocional del vestuario. La salida de una jugadora como Amani, en mitad de una temporada tan ilusionante, puede generar una mezcla de sentimientos contradictorios, desde la frustración por perder a una compañera clave hasta el orgullo por ver cómo una futbolista del proyecto da el salto a uno de los gigantes del fútbol europeo. Yerai Martín tiene la oportunidad de transformar esta situación en un estímulo colectivo, reforzando la idea de que el Tenerife es un club que forma, potencia y proyecta talento, y que el éxito individual de una jugadora es también el éxito del grupo.
En este sentido, el discurso interno será tan importante como las decisiones sobre el césped. El técnico debe convencer a sus futbolistas de que la clasificación actual no es fruto de una sola pieza, sino del trabajo colectivo, de la coherencia del proyecto y de la capacidad del equipo para competir cada fin de semana. La lucha con el Atlético de Madrid y la Real Sociedad por el tercer puesto es una batalla de regularidad, de resistencia mental y de adaptación constante, y el Tenerife, incluso sin Amani, sigue teniendo argumentos para mantenerse en esa pelea hasta el final.
Desde un punto de vista estratégico, la baja de Amani también puede empujar al club a explorar el mercado, ya sea en forma de fichaje o de promoción interna. Sin embargo, cualquier incorporación debe responder a una idea clara de juego y a una necesidad real, no a una reacción impulsiva. Yerai Martín, como nuevo técnico, tiene margen para evaluar con calma las opciones, analizar el rendimiento de las futbolistas disponibles y decidir si el equipo necesita un refuerzo específico o si puede reinventarse con lo que ya tiene en casa. En ocasiones, las grandes transformaciones nacen precisamente de las ausencias, de la obligación de buscar soluciones donde antes no se miraba.
En el terreno puramente competitivo, el desafío para el Tenerife será mantener su identidad sin perder eficacia. La medular es el motor del equipo, y sin Amani ese motor debe funcionar de otra manera, quizá con menos potencia individual pero con mayor sincronización colectiva. La presión coordinada, las ayudas constantes, la ocupación racional de los espacios y la claridad en la toma de decisiones serán aspectos clave en este nuevo escenario. Yerai Martín tendrá que afinar cada detalle, porque en una Liga tan igualada, cualquier desajuste puede marcar la diferencia entre sumar tres puntos o dejarse opciones por el camino.
El duelo de Riazor puede ser el primer gran examen de esta nueva etapa. En un estadio exigente, ante un rival que no regala nada y con la presión añadida de cerrar la primera vuelta en puestos europeos, el Tenerife tendrá que demostrar que es capaz de adaptarse, de competir y de seguir creciendo pese a las adversidades. Si el equipo sale reforzado de ese partido, no solo en términos de resultado sino de sensaciones, el mensaje será claro: la marcha de Amani duele, pero no detiene el camino.
En última instancia, lo que Yerai Martín puede hacer para cubrir la baja de la africana no se resume en una sola decisión ni en una única solución. Se trata de un proceso complejo, que implica redefinir roles, ajustar sistemas, gestionar emociones y proyectar confianza. El Tenerife está ante una encrucijada que puede marcar el devenir de su temporada y, quizá, de su proyecto a medio plazo. Si el técnico logra convertir esta pérdida en una oportunidad para fortalecer al grupo y diversificar sus recursos, el equipo no solo seguirá vivo en la lucha por el tercer puesto, sino que puede salir de esta experiencia con una identidad aún más sólida y madura, preparada para competir de tú a tú con los grandes y para seguir escribiendo su propia historia en la élite del fútbol femenino español.
🤍💙 |LIGA F|
¡Este domingo volvemos a domicilio con el primer partido del año! 💪🏻⚽️
🟦 Cada temporada, cuando el calendario se detiene y el fútbol femenino entra en el paréntesis invernal, surge la misma pregunta en despachos, redacciones y vestuarios: ¿cómo volverá el equipo tras las Navidades? En el caso del Atlético de Madrid Femenino, la respuesta no se construye desde el mito ni desde una épica puntual, sino desde una constante competitiva forjada durante más de una década. Esta nota de prensa analiza, con perspectiva histórica y datos deportivos, cómo ha respondido el conjunto rojiblanco al regreso a la competición tras el parón navideño, desmontando tópicos, detectando patrones reales y explicando por qué el Atlético rara vez se cae cuando el invierno aprieta.
El próximo jueves 8 de enero a las 21:45 horas, en Telecinco, comienza la cuarta edición de ‘GH DÚO’ que se inaugurará con los primeros concursantes confirmados: Anita Williams, Raquel Salazar, Antonio Canales, Belén Rodríguez, Carmen Borrego, Cristina Piaget y Sonia Madoc.
De la mano de Jorge Javier Vázquez e Ion Aramendi viviremos una nueva edición con las galas semanales, jueves y domingo respectivamente y complementadas de dos señales en directo con la casa, resúmenes diarios y votaciones gratuitas en Mediaset Infinity. Además de la última hora del reality y contenido exclusivo en Telecinco.es y redes sociales.
Además de conocer en la propia gala con quienes formarán la pareja o trío, cada uno de ellos ha elegido quién les defenderá desde plató.
Anita Williams. La influencer conocida por su participación en ‘La isla de las tentaciones 8’ junto al que era su pareja, José Carlos Montoya; y su trayectoria por ‘Supervivientes 2025’ ha elegido a su amiga Candela como su defensora.
Raquel Salazar. Participante del exitoso formato de Cuatro ‘Los Gipsy Kings’ se ve embarcada en esta nueva aventura y lo hace de la mano de su hija Noemí Salazar, quién será su defensora en plató.
Antonio Canales. El bailaor de fama internacional vivió su primera experiencia en el reality más extremo de la televisión, ‘Supervivientes 2021’. Manuel Jiménez, amigo y compañero lo defenderá en plató.
Belén Rodríguez. La periodista y colaboradora de televisión experta en televisión aterriza por primera vez en el mundo del reality. Nacido en el seno de familia de periodistas e hija de la popular. Su amiga Esperanza Gracia será su defensora en plató.
Carmen Borrego. Hija menor de María Teresa Campos y hermana de Terelu Campos, tras un breve paso por ‘Supervivientes 2024’, ‘GH DÚO’ comenzará su segunda experiencia en el mundo de la telerrealidad, una nueva aventura que “marcará un antes y un después” en su vida. En el reality seguirá la estela de su hijo, José María Almoguera, participante de ‘GH DÚO 3’ y su defensor en plató.
Cristina Piaget. La actriz y top model participará en ‘GH DÚO’ debutando en un reality y con su amiga, Laura Arjona como su defensora.
Sonia Madoc. Conocida por su gran fama en su álbum ‘Yo quiero bailar’ junto a Sonia y Selena, participará en el reality por primera vez. Su primera experiencia será defendida desde plató por Jorge Moreno, periodista y colaborador de televisión.
Además de completar al lista de concursantes y confirmar quiénes formarán pareja o trío en el reality, se propondrá el primer juego a sus protagonistas con una prueba que pondrá en pantalla la habilidad y su destreza. Los ganadores podrán instalarse en la suite, una estancia especial de la casa con multitud de privilegios.
GRAN ESTRENO ✨
Y viene muy fuerte… 🔥 🤩 Revelación del casting completo, descubrimos los DÚOS o trios 🥳 Las ganadoras María Jesús Ruiz y Lucía Sánchez en plató 🎲 Un juego con el acceso a la suite y sus privilegios como recompensa
El Atlético de Madrid Femenino logró consolidarse en la Primera División tras años de ascensos y ajustes, y rápidamente pasó de ser un equipo en construcción a una referencia nacional e internacional. La temporada 2010-11, ya en la élite, mostró a un equipo decidido a afirmarse, combinando disciplina táctica con un desarrollo progresivo de sus jugadoras jóvenes. No siempre los resultados fueron espectaculares, pero la estructura del equipo permitió que las derrotas fueran transitorias y que las victorias, cuando llegaban, construyeran confianza y cohesión. En estas primeras temporadas, el Atlético demostró un equilibrio defensivo notable, manteniendo una portería relativamente segura y trabajando el juego colectivo como base para un rendimiento futuro que no dependiera de actuaciones individuales aisladas. A nivel ofensivo, la plantilla comenzó a desarrollar verticalidad y creatividad, aunque el dominio de los equipos históricos de la liga todavía limitaba la regularidad de los triunfos.
Con la temporada 2012-13, el Atlético comenzó a mostrar signos de consolidación en ataque, complementando la defensa sólida con transiciones rápidas y capacidad para explotar los espacios en la medular rival. La combinación de táctica, esfuerzo físico y mentalidad competitiva hizo que el equipo comenzara a aparecer con más frecuencia en los puestos de honor de la tabla, aunque todavía sin alcanzar la cima absoluta. El aprendizaje de cada jornada y la exposición a rivales de alta exigencia fueron claves para desarrollar una identidad de resiliencia y adaptación que luego definiría su carácter post-navidad.
El punto de inflexión llegó en la temporada 2016-17, cuando el Atlético de Madrid Femenino alcanzó su primer campeonato de liga en la máxima categoría. Esta temporada fue histórica no solo por el título, sino por la forma en que el equipo equilibró rendimiento ofensivo y defensivo: una defensa organizada y pocas concesiones permitieron que los goles en contra fueran mínimos, mientras que un ataque ágil y preciso aprovechaba cada oportunidad. La victoria consolidó al club en la élite y demostró que la construcción histórica basada en disciplina, táctica y desarrollo de jugadoras jóvenes podía traducirse en resultados tangibles y sostenibles. En ese contexto, la vuelta tras la pausa navideña dejó patente que el Atlético era capaz de mantener la intensidad y la concentración, utilizando enero y febrero como meses de ajuste fino y consolidación, en lugar de depender de arrancadas espectaculares para sostener su posición en la clasificación.
Las temporadas 2017-18 y 2018-19 continuaron la senda de excelencia. Con la consolidación de la plantilla, la mejora en los mecanismos ofensivos y la capacidad de mantener la portería a salvo, el Atlético revalidó el título y se convirtió en una fuerza indiscutible. La clave seguía siendo la combinación de solidez defensiva, velocidad en transición y eficacia ofensiva, algo que los equipos rivales encontraron difícil de superar. La gestión de los meses post-navidad se convirtió en un patrón: el equipo regresaba de la pausa con concentración intacta, aprovechando los partidos iniciales para reafirmar conceptos tácticos y consolidar posiciones sin perder consistencia ni cometer errores graves.
La temporada 2019-20, aunque interrumpida por circunstancias extraordinarias a nivel global, mostró cómo el Atlético había creado una cultura de resiliencia que trascendía resultados inmediatos. Incluso cuando los partidos fueron suspendidos o pospuestos, la estructura del club permitió mantener la preparación física y mental, y las jugadoras continuaron desarrollando la coordinación entre defensa y ataque, aprendiendo a sostener la competitividad en condiciones de incertidumbre. Esta capacidad de adaptación es uno de los factores que ha permitido al equipo mantener su identidad competitiva hasta la actualidad.
En la temporada 2020-21, con la reanudación de la liga y la vuelta a la normalidad, el Atlético de Madrid Femenino demostró que su identidad ofensiva y defensiva estaba plenamente consolidada. La defensa seguía siendo organizada, con bloque medio sólido y capacidad para cerrar espacios a rivales de primer nivel, mientras que la ofensiva combinaba precisión y verticalidad, con jugadas colectivas que explotaban la movilidad de las delanteras y la creatividad del centro del campo. La estructura táctica del equipo permitió que incluso cuando se enfrentaban a rivales superiores en ciertos tramos del partido, el Atlético no perdiera el control, evitando rachas negativas y sumando puntos de manera constante.
La temporada 2021-22 confirmó que el Atlético había aprendido a manejar los altibajos post-navideños. Los primeros partidos tras el parón sirvieron para ajustar la carga física y recuperar automatismos tácticos. La media de puntos por partido tras Navidad se situó en torno a 1,5, con partidos ajustados que reflejaban la importancia de la defensa y la eficiencia ofensiva. Las derrotas fueron raras y siempre por márgenes mínimos, mientras que las victorias se cimentaban en una mezcla de estrategia y concentración. Este equilibrio permitió al equipo mantener posiciones altas en la tabla y competir de manera efectiva frente a rivales directos, reafirmando que la pausa invernal no suponía un retroceso, sino un espacio de consolidación.
En la temporada 2022-23, el Atlético reforzó la idea de que los meses posteriores a Navidad son críticos para sostener el ritmo de la segunda mitad del campeonato. Con ajustes tácticos precisos y una planificación de la rotación de jugadoras que permitía recuperar a las piezas claves, el equipo mantuvo la eficiencia defensiva, limitando goles en contra, y continuó desarrollando su capacidad ofensiva mediante transiciones rápidas y ataques bien coordinados. La consistencia en la ejecución de los principios tácticos permitió que incluso los partidos ajustados se resolvieran a favor del Atlético en varias ocasiones, mostrando que la estabilidad y la estrategia a largo plazo son más importantes que las rachas de victorias inmediatas.
La temporada 2023-24 y la 2024-25 reforzaron esta identidad. Tras la pausa navideña, el equipo volvió con victorias contundentes, empates estratégicos y derrotas mínimas, manteniendo una media de puntos por partido suficiente para conservar el control de la tabla y la presión sobre rivales directos. La defensa seguía organizada, con un bloque sólido y coordinación entre líneas, mientras que la ofensiva combinaba creatividad, velocidad y eficiencia. Cada partido tras el parón funcionaba como termómetro del estado físico, táctico y psicológico del equipo, y la vuelta a la competición demostraba que el Atlético podía sostener su identidad y su competitividad incluso en momentos de máxima exigencia. La preparación, la cohesión del vestuario y la planificación estratégica permitieron que los meses de enero y febrero funcionaran como un laboratorio de consolidación, donde se ajustaban conceptos, se probaban variantes y se mantenía la presión sobre los rivales.
El histórico de enfrentamientos del Atlético contra la Real Sociedad añade una capa adicional de complejidad y relevancia. Los cruces entre ambos equipos han sido siempre equilibrados, con ligera ventaja para el Atlético en victorias totales, pero con un porcentaje significativo de empates y marcadores ajustados. La Real Sociedad ha desarrollado un estilo posicional y paciente, buscando aprovechar errores y mantener la posesión, mientras que el Atlético ha impuesto verticalidad, agresividad y control defensivo. Los partidos disputados en Alcalá de Henares han reforzado la ventaja local del Atlético, demostrando que el equipo es capaz de consolidar resultados y mantener la presión en los partidos clave del primer tramo del año. La combinación de historia, táctica y rendimiento hace que el próximo partido del sábado 10 de enero de 2025, a las 12:00 horas, con cobertura en abierto por TEN TV, sea un examen del estado real del Atlético tras el parón, donde la identidad competitiva se mide tanto en defensa como en ataque y donde la consistencia histórica se pone a prueba frente a un rival directo por puestos europeos.
Y así, temporada tras temporada, el Atlético de Madrid Femenino ha demostrado que no se mide únicamente por los títulos que adornan su historia, ni por los goles que celebran las gradas, sino por su capacidad de sostener la excelencia cuando otros equipos flaquean, por su resiliencia tras el parón invernal, por la solidez defensiva que impide derrumbes y por la verticalidad ofensiva que siempre encuentra una grieta en la defensa rival. Cada enero se convierte en un espejo donde se refleja su identidad: un bloque construido con paciencia, disciplina y ambición, capaz de absorber la presión, adaptarse a los cambios y mantener la competitividad al máximo nivel. La historia y las cifras muestran que el Atlético no teme a la pausa, sino que la convierte en una oportunidad para afinar sus mecanismos, para consolidar conceptos y para preparar el terreno de la segunda mitad de la temporada. Por eso, cuando el próximo sábado 10 de enero de 2025 se mida a la Real Sociedad en Alcalá de Henares, con la cobertura en abierto de TEN TV, no solo estará jugando tres puntos. Estará desplegando años de aprendizaje, estrategia y carácter en cada pase, en cada presión y en cada ataque; un test de su identidad histórica y un recordatorio de que, en el fútbol femenino español, el Atlético de Madrid Femenino no se limita a competir, sino que escribe su propio relato de excelencia, resiliencia y determinación, partido tras partido, invierno tras invierno, desafío tras desafío. Y esa, sin duda, es la verdadera grandeza de un equipo que ha aprendido a convertir la historia en victoria y el invierno en su aliado más fiel.
El Club Atlético de Madrid, bicampeón de la Copa de la Reina Iberdrola, se ha dirigido por correo electrónico a sus socios con vistas al trascendental duelo frente a la Real Sociedad, un encuentro marcado en rojo dentro del calendario rojiblanco.
(Fuente: “El Partido de Manu”)
La visita del conjunto donostiarra se presenta como un partido clave en la lucha por los puestos europeos del equipo madrileño, más allá de que todavía reste más de media temporada por disputarse. Conscientes de la importancia del choque y de la elevada demanda de entradas, desde la entidad presidida por Lola Romero se ha hecho un llamamiento a la responsabilidad de los socios.
¡Últimas entradas disponibles para el partidazo ante la Real Sociedad de este sábado en Alcalá! 🔴⚪
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 7, 2026
En el mensaje remitido, el club solicita a aquellos aficionados que ya hayan canjeado su invitación y finalmente no puedan acudir al encuentro, que lo comuniquen con antelación para proceder a la anulación de dichas entradas. El objetivo no es otro que permitir que otro seguidor rojiblanco pueda ocupar ese asiento y disfrutar del ambiente que se espera en las gradas, especialmente teniendo en cuenta la limitación de aforo.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 4, 2026
Y es que el Centro Deportivo Alcalá de Henares, escenario del partido, cuenta con una capacidad máxima de 2.700 espectadores, una cifra que suele quedarse corta dada la habitual respuesta de la afición para acompañar al equipo dirigido por Víctor Martín Alba.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 8, 2026
“Una vez más, nuestros socios se han volcado con el equipo y esperamos un gran ambiente en las gradas del Centro Deportivo Alcalá de Henares, además de varias sorpresas para los asistentes”, señalaba el comunicado enviado por el club.
(Fuente: Atlético de Madrid)M.
Por ello, el Atlético de Madrid recuerda que, en caso de no poder asistir tras haber canjeado la invitación, los socios deberán enviar un correo electrónico a ticketing@atleticodemadrid.com , con el asunto “Anular invitación”, antes de mañana viernes 9 de enero a las 20:00 horas.
Asimismo, el club advierte de que, dado el carácter limitado del aforo y por respeto al resto de socios, aquellos casos en los que un socio no acuda al partido tras haber reservado su entrada podrán conllevar la restricción del derecho a canjear futuras invitaciones durante la presente temporada, en cualquiera de los equipos y categorías de la entidad.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 2, 2026
El Atlético de Madrid versus Real Sociedad, que además se emitirá gratis y en abierto a través de TEN TV desde las 12:00 horas en la TDT, ofrecerá numerosos alicientes para los asistentes: firmas de Gio Queiroz y Luany Da Silva al término del encuentro, la visita de Indi y Mady, sorpresas durante el descanso y el reparto de banderas conmemorativas.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 6, 2026
En lo estrictamente deportivo, el conjunto rojiblanco está prácticamente “obligado” a sumar los tres puntos. Actualmente cuarto en la clasificación de la Liga F Moeve con 26 puntos, el Atlético se encuentra a cuatro unidades de la Real Sociedad y a seis de la segunda plaza, ocupada por el Real Madrid, que se ha convertido en el gran objetivo del tres veces campeón de la Primera División Femenina de aquí a final de temporada.
🟫 Los clubes de Liga F Moeve regresan a la competición este fin de semana (10-11 de enero) tras el parón navideño. El FC Barcelona es líder de la competición con 39 puntos, mientras que el DUX Logroño, 6 puntos, y el Levante UD, con 2 puntos, ocupan los puestos de descenso, y todavía no conocen la victoria.
🟦 Amazon MGM Studios confirma nuevos miembros del reparto de la próxima serie de Tomb Raider, entre los que se encuentran Sigourney Weaver y Jason Isaacs
Como se anunció anteriormente, la serie de Prime Video estará protagonizada por Sophie Turner como Lara Croft, con Phoebe Waller-Bridge como creadora, guionista, productora ejecutiva y co-showrunner junto a Chad Hodge como co-showrunner y productor ejecutivo.
Amazon MGM Studios ha anunciado a los nuevos miembros del reparto que participarán en la nueva serie Tomb Raider de Prime Video. Entre ellos se encuentran nombres como Sigourney Weaver (Avatar), Jason Isaacs (The White Lotus), Celia Imrie (La diplomática) y Bill Paterson (La casa del dragón), entre otros. La serie está basada en la mítica franquicia de videojuegos que sigue las aventuras de la famosa arqueóloga Lara Croft.
La actriz Sophie Turner (Juego de tronos) ha confesado: “He sido fan de Tomb Raider y del personaje de Lara desde hace mucho tiempo. Siempre me ha parecido una mujer muy valiente en un mundo dominado por hombres. ¡Un verdadero ejemplo a seguir!”
La creadora, guionista, productora ejecutiva y co-showrunner Phoebe Waller-Bridge (Fleabag) ha declarado: “Tomb Raider cuenta con una gran cantidad de personajes icónicos. Estoy encantada de haber podido llevar a la pantalla a algunos de los favoritos tanto personales como de los fans, y al mismo tiempo presentar a algunos nuevos granujas creados por nosotros. ¡Ni en mis mejores sueños me imaginé este reparto!”
Peter Friedlander, Head of Amazon MGM Studios, ha comentado: “Tomb Raider siempre se ha caracterizado por su narrativa audaz y sus personajes inolvidables, y estos nuevos miembros del reparto aportan una profundidad y una solemnidad increíbles a la serie. Con talentos como Sigourney Weaver y Jason Isaacs uniéndose al elenco, estamos elevando este mundo de formas nuevas y emocionantes, y no podemos esperar a que nuestra audiencia global de Prime Video descubra este próximo capítulo de Tomb Raider”.
El reparto confirmado para los icónicos personajes de la franquicia de videojuegos Tomb Raider está formado por: Martin Bobb-Semple (All American: Homecoming) como Zip, el amigo de toda la vida de Lara Croft y su soporte tecnológico; Jason Isaacs interpretará a Atlas DeMornay, el tío de Lara; y Bill Paterson tendrá el papel de Winston, el mayordomo de la familia Croft.
Completan el reparto Jack Bannon (Pulso) como Gerry, el piloto personal de Lara y un coleccionista compulsivo de snacks; John Heffernan (Un caballero en Moscú) será David, un funcionario gubernamental agotado que se ve envuelto en el inusual mundo de Lara; Celia Imrie interpreta a Francine, la directora de desarrollo del Museo Británico, enfocada únicamente en recaudar fondos y copas de champán; Paterson Joseph (Wonka) será Thomas Warner, un alto funcionario del gobierno encargado de limpiar un caos monumental; Sasha Luss (Latency) como Sasha, una nueva adversaria de Lara, feroz y profundamente competitiva; Juliette Motamed (Halo) será Georgia, una conservadora dedicada y meticulosa del Museo Británico, comprometida con la preservación “correcta” de la historia; Sigourney Weaver en el papel de Evelyn Wallis, una mujer misteriosa y de gran influencia, interesada en explotar el talento de Lara; y August Wittgenstein (Infiel) interpretará a Lukas, un saqueador ilegal que comparte más historia con Lara de lo que parece.
Como se anunció anteriormente, la serie está protagonizada por Sophie Turner como Lara Croft y liderada por Phoebe Waller-Bridge (Fleabag), quien ejerce como creadora, guionista, productora ejecutiva y co-showrunner, junto a Chad Hodge como co-showrunner y productor ejecutivo. A ellos se une Jonathan Van Tulleken, que dirigirá la serie y actuará también como productor ejecutivo.
La serie cuenta con la producción ejecutiva de Amazon MGM Studios, Crystal Dynamics, Phoebe Waller-Bridge y Jenny Robins a través de Wells Street Films; Dmitri M. Johnson, Michael Lawrence Goldberg y Timothy I. Stevenson a través de Story Kitchen; Michael Scheel; y Legendary Television. La coproducción ejecutiva está a cargo de Matt McInnis y Jan R. Martin como productores.
La serie de Tomb Raider se podrá ver en exclusiva en Prime Video. Los suscriptores de Prime en España pueden disfrutar de ofertas, envíos gratuitos y entretenimiento, todo en una misma suscripción por tan solo 4,99€ al mes o 49,90€ al año. Además, se ofrece a los estudiantes una suscripción con descuento por solo 24.95€ al año a través de Prime Student, que incluye una prueba gratuita de 90 días.
El regreso del campeonato, la batalla por Europa y la lucha por sobrevivir: la Liga F Moeve se reanuda para cerrar la primera vuelta y abrir un 2026 decisivo.
Tras el parón navideño, la Liga F Moeve vuelve a latir con fuerza. Regresa el fútbol, regresan las urgencias, las ilusiones renovadas y las cuentas pendientes. El campeonato doméstico femenino afronta este fin de semana una jornada clave, la decimoquinta, que no solo pone el punto final a la primera vuelta, sino que marca el inicio de un segundo tramo de temporada en el que cada punto comienza a pesar como una losa… o a valer su peso en oro.
Han pasado semanas de reflexión, ajustes y promesas de año nuevo. Algunas plantillas han aprovechado el parón para curar heridas físicas y emocionales; otras, para reforzarse, reordenarse o simplemente tomar aire. Pero a partir de ahora ya no hay margen para el error. La Liga F Moeve entra en su fase decisiva y lo hace con todos los frentes abiertos: el liderato, la pelea por Europa, la zona media comprimida y una lucha por la permanencia que amenaza con convertirse en un drama de largo recorrido.
El Fútbol Club Barcelona fue el último equipo en marcharse de vacaciones… y también el primero en dejar claro que, una temporada más, será el rival a batir. Las azulgranas cerraron el año como líderes indiscutibles del campeonato, con 39 puntos, un balance casi inmaculado y la sensación de haber construido una ventaja no solo numérica, sino también psicológica.
El conjunto blaugrana ha vuelto a imponer su sello: dominio del balón, presión alta, profundidad por bandas y una capacidad ofensiva que desborda cualquier esquema defensivo. Pero más allá de los números, el Barça ha transmitido autoridad. Cada jornada ha sido una declaración de intenciones, y su duelo de este sábado ante el Madrid CFF servirá para medir si el parón ha alterado, siquiera mínimamente, ese estado de gracia.
Porque en la Liga F Moeve nadie regala nada. Y menos aún cuando el calendario empieza a apretar.
Si el liderato parece tener dueña, la pelea por las plazas europeas es un auténtico campo de minas. El Real Madrid CF y la Real Sociedad ocupan actualmente las dos primeras posiciones que dan acceso a competición continental, pero lo hacen con una ventaja mínima y con varios equipos respirándoles en la nuca.
El Atlético de Madrid, el Costa Adeje Tenerife, el Sevilla FC y el Madrid CFF forman un grupo perseguidor que no se resigna. Cada jornada es una oportunidad para asaltar el podio, y cualquier tropiezo puede tener consecuencias irreversibles.
En este contexto, el gran foco del fin de semana apunta directamente al Atlético de Madrid – Real Sociedad, uno de esos partidos que trascienden la clasificación y se convierten en un auténtico examen de madurez competitiva.
Este sábado, el Centro Deportivo Alcalá de Henares será escenario de un choque mayúsculo. Rojiblancas y donostiarras se ven las caras con una plaza europea en juego, en un duelo que puede marcar un antes y un después en la temporada de ambos conjuntos.
El Atlético de Madrid llega con la necesidad de reafirmar su proyecto. Tras un inicio irregular, el conjunto colchonero ha ido encontrando estabilidad, pero necesita dar un golpe sobre la mesa ante un rival directo. Ganar a la Real Sociedad no solo significaría sumar tres puntos vitales, sino también enviar un mensaje al resto de aspirantes.
La Real, por su parte, ha sido una de las grandes revelaciones del curso. Sólida, competitiva, valiente y con una identidad muy marcada, el equipo donostiarra quiere demostrar que su presencia en la zona noble no es casualidad. Sacar algo positivo de Madrid sería reafirmar su candidatura europea.
Es, sin duda, uno de esos partidos que definen temporadas.
Otro de los grandes encuentros de la jornada se vivirá en Valdebebas. El Real Madrid CF recibe al Sevilla FC en un choque de estilos y necesidades distintas, pero con un denominador común: la ambición.
Las blancas saben que no pueden permitirse relajaciones si quieren mantener su posición privilegiada en la tabla. Cada partido en casa es una obligación, pero también una trampa si no se afronta con la máxima concentración.
El Sevilla, por su parte, se ha consolidado como uno de los equipos más incómodos del campeonato. Competitivo, ordenado y con talento para castigar cualquier error, el conjunto andaluz quiere seguir soñando con Europa y sabe que dar la sorpresa en Madrid puede cambiarlo todo.
En la zona media de la tabla, el Athletic Club es uno de los nombres propios del momento. El conjunto bilbaíno llega a esta jornada en plena racha positiva, tras tres victorias consecutivas, una dinámica que ha disparado la confianza y ha devuelto la sonrisa a San Mamés.
Las rojiblancas reciben al FC Badalona Women con el objetivo de prolongar ese buen momento y cerrar la primera vuelta con sensaciones inmejorables. La solidez defensiva, el compromiso colectivo y la conexión con su afición están siendo claves en esta reacción que ha reactivado al equipo.
La clasificación refleja una Liga F Moeve tremendamente igualada en su tramo central. RCD Espanyol y FC Badalona Women, ambos con 16 puntos, comparten una zona donde cada jornada puede suponer un salto cualitativo o una caída peligrosa.
El Espanyol recibe al Granada CF en un duelo que puede marcar el rumbo de ambos equipos en el inicio de la segunda vuelta. El Badalona, por su parte, afronta una prueba exigente en Bilbao, consciente de que cualquier punto lejos de casa tiene un valor incalculable.
Si la pelea por Europa es feroz, la batalla por evitar el descenso es directamente despiadada. Aquí no hay margen para el error ni para las medias tintas. Cada punto puede ser la diferencia entre la salvación y el abismo.
El Alhama CF ElPozo marca actualmente la permanencia, pero lo hace con una ventaja mínima. Por detrás, la SD Eibar, el Granada CF y el Deportivo Abanca viven en una tensión constante, conscientes de que cualquier mala racha puede arrastrarlas a la zona roja.
Y justo ahí aparece el DUX Logroño, un equipo que todavía no conoce la victoria en la temporada. El conjunto riojano ha sufrido, ha competido y ha resistido, pero necesita resultados urgentes. Está a solo tres puntos del Alhama, y este domingo tiene una oportunidad de oro.
El duelo entre el DUX Logroño y el Levante UD es, sin exagerar, una auténtica final por la supervivencia. Dos equipos heridos, necesitados y conscientes de que el tiempo empieza a agotarse.
El Logroño busca su primer triunfo del curso, ese que puede cambiarlo todo: la dinámica, la confianza, el discurso. El Levante, colista con apenas dos puntos, necesita reaccionar ya si no quiere que la distancia sea insalvable.
No es solo un partido. Es una prueba de carácter, de fe y de resistencia emocional.
La decimoquinta jornada de la Liga F Moeve no es una más. Es el cierre de una primera vuelta que ha confirmado la competitividad del campeonato y el inicio de un año que promete emociones fuertes, giros inesperados y finales de infarto.
Cada estadio, cada balón dividido, cada gol puede tener consecuencias que se arrastren hasta el final de temporada. Porque a partir de ahora, ya no hay excusas. La Liga F Moeve entra en su momento de la verdad.
Sábado 10 de enero • 12:00h | Alhama CF ElPozo – SD Eibar • 12:00h | Atlético de Madrid – Real Sociedad • 15:00h | Athletic Club – FC Badalona Women • 17:00h | Real Madrid CF – Sevilla FC • 19:00h | FC Barcelona – Madrid CFF
Domingo 11 de enero • 12:00h | Deportivo Abanca – Costa Adeje Tenerife • 12:00h | DUX Logroño – Levante UD • 12:00h | RCD Espanyol – Granada CF
El Club Atlético de Madrid, actualmente cuarto en la tabla clasificatoria de la Liga Profesional de Fútbol Femenino ha anunciado que ha sido capaz de alcanzar un acuerdo con el América Femenil para ejecutar el traspaso de Gaby García.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 7, 2026
Como habéis podido leer en artículos anteriores escritos en este medio, la exjugadora del Deportivo Abanca ya se encontraba en territorio azteca a la espera de cerrar su llegada al conjunto azulcrema.
Según la información que sabiamente aportó nuestra compañera de AS, Marta Griñan, la futbolista natural de Tunapuy se ligará con la entidad que preside Héctor González por dos temporadas con opción a un curso adicional.
La exjugadora de la Real Sociedad de Fútbol es la primera baja que sufre el conjunto colchonero en este mercado de invierno tras la llegada de Priscila Chinchilla, ex del Zenit para reforzar el ataque.
A sus 28 años de edad la vinotinto se despide de Alcalá de Henares, donde llegó en 2023 y lo hará habiendo jugado un total de 88 partidos de índole oficial en los que fue capaz de marcar 11 tantos y levantó la Copa de la Reina en Butarque frente al Real Madrid.
Nació al sur del continente, donde comenzó a forjar sus sueños. Con ganas de seguir creciendo, cruzó océanos para conquistar nuevas tierras y, para escribir un nuevo capítulo en su historia, llegó a América… 📖✨
Hay decisiones que no se miden solo en minutos jugados ni en estadísticas frías. Hay futbolistas cuya importancia no se entiende únicamente desde el pase, el corte o la llegada al área, sino desde algo más difícil de cuantificar: el orden invisible que sostienen. Gaby García fue durante años una de esas futbolistas para el Atlético de Madrid Femenino. No siempre la más mediática, no siempre la más celebrada, pero casi siempre la que hacía que todo tuviera sentido. Por eso su marcha al América Femenil no es solo una salida más en la planificación deportiva; es una grieta estructural que obliga a replantear el corazón del equipo. Y en esa grieta aparece, de nuevo, la figura de Víctor Martín, un entrenador que ya ha demostrado que entiende el fútbol no como una suma de piezas, sino como un organismo vivo que debe adaptarse para sobrevivir.
La línea medular del Atlético de Madrid Femenino ha sido históricamente un espacio de equilibrio. Un territorio donde el equipo encontraba su identidad competitiva, su capacidad para resistir, para morder, para sostener partidos largos y emocionalmente exigentes. Gaby García representaba esa idea como pocas. No era una centrocampista de fuegos artificiales, pero sí una futbolista que sabía cuándo acelerar y cuándo frenar, cuándo cerrar una herida y cuándo abrir una vía de escape. Su fútbol era una forma de liderazgo silencioso, de esas que se notan más cuando desaparecen que cuando están.
La pregunta, por tanto, no es simplemente quién ocupará su puesto en el once. La pregunta es cómo se recompone un centro del campo cuando se va la futbolista que daba coherencia al sistema. Y esa pregunta no tiene una respuesta única, ni inmediata, ni cómoda. Obliga a Víctor Martín a mirar su plantilla no como un catálogo de nombres, sino como un mapa de posibilidades.
Porque el Atlético no pierde solo una mediocentro. Pierde una referencia posicional, una correctora de errores ajenos, una futbolista capaz de interpretar el partido desde la pausa. Y eso condiciona todo: la altura de la línea defensiva, la agresividad de la presión, la libertad de las interiores, incluso el perfil de las delanteras que mejor encajan.
Víctor Martín no es un entrenador de soluciones rápidas. Su trayectoria demuestra que cree en los procesos, en la lectura profunda del contexto y en la adaptación progresiva. Por eso, la recomposición de la medular no pasa necesariamente por buscar una “nueva Gaby García”, porque ese tipo de comparaciones suelen ser trampas conceptuales. Pasa por redefinir el centro del campo como un espacio colectivo, donde varias futbolistas compartan responsabilidades que antes recaían en una sola.
En ese escenario, el nombre de Vilde Bøe Risa emerge como uno de los pilares sobre los que puede reconstruirse el equilibrio. La centrocampista noruega no es una copia funcional de Gaby García, pero sí una futbolista con una comprensión táctica del juego que la convierte en una pieza clave. Su capacidad para interpretar espacios, para colocarse bien sin necesidad de correr más de la cuenta, para ofrecer siempre una línea de pase limpia, encaja en la idea de un Atlético que quiere seguir siendo competitivo sin perder orden.
Bøe Risa aporta algo fundamental en este nuevo contexto: serenidad. Y la serenidad en el centro del campo es un valor estratégico. Permite que el equipo no se parta, que las transiciones no se conviertan en un intercambio de golpes constante, que la defensa no quede expuesta. Con ella, Víctor Martín puede optar por un doble pivote más posicional, donde la noruega actúe como eje sobre el que giran las demás.
Pero el Atlético no puede ni debe reconstruir su medular desde una única figura. El adiós de Gaby García abre la puerta a una redistribución de roles, y ahí aparece Ana Vitória. La brasileña es una centrocampista de otro registro, más asociativa, más creativa, con mayor tendencia a mirar hacia adelante. En el nuevo escenario, su papel puede adquirir una dimensión diferente. Ya no solo como interior que conecta líneas, sino como una futbolista que asume más peso en la salida de balón, especialmente si el equipo decide apostar por una estructura más flexible.
El reto con Ana Vitória no es futbolístico, sino de equilibrio. Porque darle más protagonismo implica protegerla mejor a su espalda. Y ahí entra la lectura táctica de Víctor Martín: cómo combinar perfiles para que el talento no se convierta en vulnerabilidad.
En este proceso de recomposición, las futbolistas jóvenes dejan de ser un complemento para convertirse en una posibilidad real. Júlia Bartel, por ejemplo, representa una oportunidad estratégica. Su juventud no es una desventaja, sino una ventaja en un momento de redefinición. Bartel no carga con la mochila de “sustituir a nadie”. Puede crecer en un sistema que se está reformulando, aprender roles mixtos, adaptarse a distintas alturas del campo.
Víctor Martín ha demostrado en otras etapas que sabe acompañar este tipo de procesos. No se trata de lanzar a una joven al vacío, sino de integrarla progresivamente en una estructura que la proteja y la potencie. Bartel puede ser interior, puede ser mediapunta, puede incluso retrasar su posición en determinados contextos. Esa versatilidad es oro en un centro del campo que busca nuevas respuestas.
La recomposición de la medular también obliga a repensar el sistema. El Atlético de Madrid Femenino ha oscilado entre el 4-3-3 y el 4-2-3-1, dependiendo de rivales y momentos de la temporada. Sin Gaby García, el 4-3-3 tradicional pierde a su ancla más fiable, pero gana en dinamismo si se ajustan las piezas. Un doble pivote puede ofrecer más control en fases defensivas, mientras libera a una tercera centrocampista para pisar zonas de influencia ofensiva.
Aquí aparece otra variable fundamental: el contexto emocional del equipo. Gaby García no solo era una futbolista importante por su juego, sino por lo que representaba dentro del vestuario. Su marcha obliga a que otras líderes emerjan. Y el liderazgo en el centro del campo no siempre se expresa con brazaletes, sino con decisiones en momentos críticos del partido.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 7, 2026
Víctor Martín sabe que recomponer una medular no es solo una cuestión táctica. Es una cuestión de jerarquías, de confianza, de asumir responsabilidades. En ese sentido, el entrenador tiene ante sí una oportunidad tan compleja como estimulante: construir un centro del campo más coral, menos dependiente de una sola figura, pero igual de competitivo.
Porque el Atlético de Madrid Femenino no puede permitirse perder identidad. Su ADN competitivo se basa en la solidez, en la capacidad de sufrir sin descomponerse, en la lectura inteligente de los partidos. La nueva medular debe seguir sosteniendo esos valores, aunque cambien los nombres y los matices.
El adiós de Gaby García no marca el final de una etapa, sino el inicio de otra. Y las etapas nuevas siempre generan incertidumbre. Pero también generan espacio para la creatividad, para la evolución, para descubrir soluciones que antes no eran necesarias.
Víctor Martín no busca replicar el pasado. Busca interpretarlo y transformarlo. Entiende que el fútbol es un organismo que se adapta o se rompe. Y en esa adaptación, el centro del campo será el laboratorio donde se defina el futuro inmediato del Atlético de Madrid.
El Atlético de Madrid Femenino llega a Alcalá de Henares consciente de que el partido ante la Real Sociedad no es uno más. No es un entrenamiento, no es una jornada más de Liga F Moeve; es un duelo definitorio, un choque que puede determinar quién ocupa la tercera plaza y quién tiene la posibilidad de disputar la fase previa de la Liga de Campeones Femenina el curso siguiente.
Para Víctor Martín, el desafío va más allá de preparar un once competitivo: consiste en recomponer el corazón del equipo, la medular, después de la marcha de Gaby García, la venezolana que durante años sostuvo la organización del juego con un equilibrio silencioso pero crucial. Cada decisión que tome el entrenador este sábado tendrá repercusiones inmediatas y a largo plazo, porque el partido exige equilibrio, creatividad, resistencia y liderazgo, todo a la vez.
Sin Gaby, el Atlético pierde a quien dictaba el ritmo, quien interpretaba el juego como si cada pase, cada desplazamiento, cada ajuste de posición fuera un acto de arquitectura futbolística. La primera adaptación pasa por reconocer que la medular debe transformarse en un sistema más coral, donde la responsabilidad no recaiga en un solo punto, sino que se distribuya entre varias piezas que se complementen. Vilde Bøe Risa se perfila como la ancla. Su lectura del espacio, su inteligencia posicional y su capacidad para proteger la espalda de compañeras que se incorporan al ataque la convierten en el eje sobre el que se puede reconstruir la organización del equipo. Ante la Real Sociedad, que tradicionalmente presiona con intensidad en el centro del campo y busca cortar la salida de balón desde atrás, Risa puede actuar como un muro de contención, equilibrando la línea defensiva y ofreciendo seguridad para que las interiores se proyecten con confianza.
Ana Vitória, por su parte, puede asumir un rol más creativo, con libertad para conectar líneas y asistir a las delanteras. Víctor Martín debe establecer mecanismos claros de protección para que la brasileña no quede expuesta en las transiciones rápidas que la Real Sociedad suele generar. El Atlético necesitará que cada movimiento ofensivo tenga soporte defensivo inmediato: es un reto de coordinación, comunicación y timing. Ana Vitória debe entender que la libertad que se le otorga viene acompañada de responsabilidad colectiva, y la conexión con Risa será fundamental para que cada pase hacia adelante no suponga una pérdida que rompa la estructura.
El entrenador también tiene a su disposición a Júlia Bartel, joven con proyección y capacidad de adaptación. Bartel puede ocupar un rol flexible, alternando entre interior más defensiva o mediapunta que conecte el centro del campo con el ataque. Su energía, su ritmo y su lectura intuitiva serán vitales para mantener la intensidad que exige un partido clave en Alcalá de Henares, donde el calor del público local y la presión del rival pueden tensionar cualquier estructura inestable. Víctor Martín puede planificar movimientos de rotación en el centro, permitiendo que Bartel cubra espacios dejados por Ana Vitória o complemente a Risa en tareas de recuperación.
El planteamiento táctico general también debe ajustarse. El Atlético podría optar por un 4-3-3 ligeramente modificado, con Risa como pivote central, Ana Vitória e interiores más ofensivas situadas por delante, o incluso un 4-2-3-1 donde el doble pivote combine experiencia y juventud, proporcionando seguridad defensiva y creatividad ofensiva al mismo tiempo. La clave será la transición entre fases: cómo se construye desde atrás, cómo se conecta con las alas y cómo se protege el espacio entre líneas cuando la Real Sociedad presiona alto. Víctor Martín deberá insistir en que las jugadoras comprendan sus zonas, que los apoyos sean inmediatos y que la medular no se descomponga en ningún momento crítico.
El aspecto emocional es igualmente decisivo. La ausencia de Gaby García puede percibirse como un vacío difícil de suplir, no solo en lo táctico sino en lo psicológico. Aquí Víctor Martín debe ser entrenador y líder emocional: comunicar confianza, reforzar el sentido de equipo y asegurar que cada centrocampista comprenda que ahora su voz, sus movimientos y su visión de juego son esenciales para la victoria. No se trata de reemplazar a Gaby, sino de crear una red de responsabilidad compartida que mantenga la cohesión bajo presión.
El sábado 10 de enero, a las 12:00, el Atlético enfrentará a una Real Sociedad que llega con argumentos sólidos en transición, con velocidad por fuera y creatividad por dentro. La medular rojiblanca tendrá que equilibrar agresividad y control, presión y paciencia, anticipación y cobertura. Cada balón perdido, cada pase impreciso, puede ser castigado por un rival que conoce los espacios. Por eso la elección de Risa, Ana Vitória y Bartel como ejes estratégicos no es casual; es una declaración de intención: el Atlético quiere sostenerse, avanzar y, al mismo tiempo, generar oportunidades claras para sus delanteras.
El trabajo de Víctor Martín incluye también la adaptación de las interiores y de las bandas. Las jugadoras que tradicionalmente cubrían parte de la presión de Gaby García deberán ampliar su radio de acción, anticipar situaciones de peligro y convertirse en prolongaciones de la medular. El concepto de juego se amplía: ya no es un triángulo en el centro, sino una red flexible que respira, se ajusta y protege tanto la posesión como la estructura defensiva. La coordinación será esencial: si Risa sube, Bartel baja; si Ana Vitória recibe presión, las interiores deben ofrecerse como apoyo; si el equipo pierde el balón, la transición defensiva debe ser inmediata.
Cada balón parado se convierte en un test para la medular reconstruida. La Real Sociedad aprovechará cualquier desajuste, cualquier hueco dejado por la ausencia de Gaby García, para intentar marcar la diferencia. Víctor Martín debe prever estas situaciones y entrenarlas, distribuyendo responsabilidades de marcaje, cobertura y anticipación. La comunicación será clave: gritos, señas, lecturas rápidas de juego y confianza en la capacidad de cada jugadora para ejecutar su rol bajo presión.
El partido de Alcalá de Henares no solo define puntos en la tabla, sino también el primer ensayo real de la medular sin su referencia histórica. Es un laboratorio táctico y psicológico al mismo tiempo. Cada pase, cada presión, cada desplazamiento medido tendrá consecuencias inmediatas. Víctor Martín sabe que el margen de error es mínimo y que la capacidad de adaptación del equipo marcará no solo el resultado del sábado, sino la confianza con la que se afrontarán los partidos restantes hacia la tercera plaza.
La recomposición de la medular pasa también por la gestión de minutos y energías. La intensidad de Liga F Moeve exige que las futbolistas mantengan un equilibrio físico y mental constante. Bartel y otras jóvenes deben entender cuándo acelerar y cuándo mantener la estructura; Risa y Ana Vitória deben calibrar esfuerzo, recuperación y lectura del rival para sostener el equipo durante los 90 minutos. Cada decisión en el centro del campo repercute directamente en la capacidad ofensiva y defensiva, y Víctor Martín debe anticipar escenarios de presión alta, transiciones rápidas y ataques posicionales de la Real Sociedad.
Finalmente, el duelo del sábado tiene un componente simbólico que excede el contexto deportivo: representa el primer gran desafío tras la marcha de Gaby García, un momento que puede consolidar la transición del equipo hacia una medular más coral y resiliente. Si el Atlético consigue organizar su centro del campo, mantener equilibrio, controlar fases críticas y generar peligro constante, el mensaje será claro: el equipo no depende de un solo nombre, sino de una estructura dinámica, inteligente y colectiva.
Víctor Martín, desde su posición en el banquillo, debe ser director de orquesta, estratega y líder emocional. La adaptación de la medular no es una reacción improvisada, sino un plan que combina experiencia, juventud, inteligencia táctica y comunicación constante. Cada jugadora debe entender que su papel es esencial y que juntas pueden llenar el vacío dejado por Gaby García con creatividad, coordinación y determinación.
El resultado del partido puede abrir o cerrar la puerta a la tercera plaza, pero más allá de los puntos, el verdadero desafío está en demostrar que la línea medular del Atlético de Madrid Femenino puede reinventarse, sostener al equipo y marcar la diferencia. Si Risa, Ana Vitória, Bartel y el resto de las centrocampistas ejecutan su rol con precisión, inteligencia y liderazgo, el Atlético no solo se adaptará al adiós de su venezolana estrella, sino que saldrá fortalecido, con una medular más coral, flexible y lista para afrontar el resto de la temporada con ambición europea.
Aunque, para ser sinceros, todo parece indicar que Ana Vitória, ex del PSG, concretará en las próximas fechas su partida rumbo al Corinthians ante la falta de minutos en el esquema del ex director técnico del Madrid CFF.
🟧 Este miércoles 7 de enero, EA SPORTS dio a conocer los nominados y nominadas al equipo del año, premios conocidos como TOTY (Team of the Year), donde los aficionados podrán elegir a los mejores del 2025 hasta el 11 de enero. Liga F Moeve está representada con siete clubes y dieciséis futbolistas.
✨EA SPORTS FC Team of the Year 2025: el reconocimiento global que conecta a la afición con las estrellas del fútbol femenino y eleva el impacto de Liga F Moeve ✨
(Fuente: Liga F Moeve)
Hay momentos en el fútbol que no se anuncian con un pitido inicial ni se deciden con un gol en el último minuto, pero que, cuando ocurren, dejan una huella igual de profunda. Momentos que no se juegan sobre el césped, pero que determinan cómo se mira el juego, quién ocupa el centro del relato y quién deja de ser una nota al margen. El Team of the Year femenino de EA SPORTS FC 2025 es uno de esos momentos. No porque sea un premio más, ni porque pertenezca únicamente al universo del videojuego, sino porque funciona como un espejo global en el que el fútbol femenino se observa a sí mismo y, esta vez, se reconoce con nitidez, con orgullo y con una certeza que ya no admite discusión: está aquí para quedarse, y Liga F Moeve es una de sus grandes protagonistas.
Cuando EA SPORTS abrió las votaciones el miércoles 7 de enero, no solo activó uno de los eventos más esperados del calendario digital. Activó una conversación mundial. Millones de aficionados y aficionadas comenzaron a mirar listas, a debatir nombres, a comparar trayectorias, a defender colores y a votar con algo más que un clic. Porque votar en el Team of the Year no es solo elegir una carta para el juego; es tomar partido por una forma de entender el fútbol, por una liga, por una historia que se ha ido escribiendo durante años, muchas veces en silencio, muchas veces a contracorriente.
El Team of the Year nació como un reconocimiento, pero con el tiempo se ha convertido en un lenguaje común. Un idioma que hablan quienes consumen fútbol desde la grada, desde la televisión, desde el móvil o desde la consola. Un espacio donde el rendimiento deportivo se traduce en iconos, donde el talento se convierte en referencia y donde la excelencia deja de ser abstracta para tomar forma concreta, votable, compartida. Durante mucho tiempo, ese idioma fue casi exclusivamente masculino. No por falta de fútbol femenino, sino porque el sistema tardó en mirarlo de frente. Pero cuando lo hizo, cuando el fútbol femenino entró de manera estructural en el universo EA SPORTS FC, ya no hubo marcha atrás.
La creación del Team of the Year femenino no fue un gesto cosmético. Fue una consecuencia lógica de una realidad que había superado cualquier resistencia cultural. El fútbol femenino crecía en audiencias, en profesionalización, en impacto social y en calidad competitiva. Las grandes citas internacionales llenaban estadios, las ligas nacionales se fortalecían y las futbolistas se convertían en referentes globales. El videojuego, que siempre ha sido reflejo de su tiempo, entendió que no podía seguir contando solo una parte de la historia.
Desde entonces, cada edición del TOTY femenino ha ido ganando peso, legitimidad y profundidad. Al principio fue una ventana. Después, un escaparate. Hoy es un archivo vivo del fútbol femenino contemporáneo. Una forma de fijar la memoria anual del juego, de decirle al mundo quiénes fueron las futbolistas que marcaron el ritmo, que sostuvieron equipos, que decidieron partidos y que construyeron relatos colectivos.
Y en esa memoria, Liga F Moeve aparece cada vez con más fuerza.
La edición de 2025 no es una excepción brillante; es una confirmación. Dieciséis futbolistas nominadas procedentes de siete clubes distintos de la liga española. Athletic Club, Atlético de Madrid, FC Barcelona, Real Madrid CF, Costa Adeje Tenerife, Real Sociedad y FC Badalona Women. Nombres que no responden a una única lógica de poder, sino a un ecosistema diverso, competitivo y reconocible. Y entre esas dieciséis futbolistas, diez españolas. Diez jugadoras formadas, consolidadas o proyectadas desde una liga que ha sabido crecer sin perder identidad.
Este dato, por sí solo, ya explica muchas cosas. Explica que Liga F Moeve no es solo una liga que importa talento, sino una liga que lo crea. Que no vive únicamente de grandes nombres internacionales, sino que produce futbolistas capaces de competir en la élite mundial. Que conecta de forma natural con la selección nacional y que alimenta un círculo virtuoso entre base, rendimiento y reconocimiento.
El Team of the Year no pregunta por presupuestos ni por historias institucionales. Pregunta por impacto. Por presencia. Por influencia real en el juego. Y cuando los votos empiezan a acumularse, cuando las miradas se dirigen una y otra vez hacia las mismas futbolistas, lo que emerge es una verdad sencilla y poderosa: la liga española está en el centro del fútbol femenino global porque su fútbol se ve, se entiende y se valora.
No es casualidad que el corazón del Team of the Year femenino 2025 lata al ritmo de centrocampistas formadas o consolidadas en Liga F Moeve. El estilo de juego español, basado en el control del balón, la inteligencia táctica y la lectura colectiva, ha encontrado en el fútbol femenino un espacio de expresión plena. Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, Patri Guijarro, Vicky López, Fiamma Benítez, Caroline Weir. Nombres distintos, generaciones distintas, roles distintos. Una misma capacidad para ordenar el juego y para explicar por qué esta liga marca tendencia.
Pero el relato no se agota en el centro del campo. La defensa también tiene nombre propio. Futbolistas que sostienen estructuras, que interpretan el juego desde la anticipación y que entienden el fútbol como un ejercicio de responsabilidad colectiva. Y arriba, el gol. El desequilibrio. La emoción. Delanteras que deciden partidos, que conectan con la grada, que hacen del fútbol un espectáculo sin renunciar a la eficacia. Desde figuras consolidadas a talentos emergentes, desde clubes dominantes a proyectos históricos, la Liga F aparece completa, reconocible, plural.
El Team of the Year femenino tiene un impacto que va mucho más allá de la semana de votaciones. Es un fenómeno mediático que multiplica la visibilidad de las jugadoras, que coloca a las ligas en conversaciones globales y que genera una narrativa compartida entre aficionados de distintos países. Durante esos días, los nombres de las futbolistas circulan por redes sociales, medios de comunicación y comunidades digitales. Se debaten, se defienden, se comparan. Y en ese proceso, la liga a la que pertenecen se convierte en parte del argumento.
Desde el punto de vista económico, el impacto es silencioso pero real. Una nominación al Team of the Year refuerza la marca personal de una futbolista, aumenta su proyección internacional y la sitúa en un escaparate que atrae patrocinadores, medios y oportunidades. Para clubes y ligas, supone una validación de su proyecto y una herramienta estratégica en un mercado cada vez más competitivo.
Pero quizá el impacto más profundo sea el cultural. El Team of the Year femenino normaliza la excelencia. Sitúa a las futbolistas en el mismo plano simbólico que durante décadas ocupó exclusivamente el fútbol masculino. Para las nuevas generaciones, crecer votando, jugando y celebrando cartas TOTY femeninas no es un acto excepcional; es lo normal. Y esa normalidad es revolucionaria.
Liga F Moeve entiende bien ese valor. Por eso su presencia en el Team of the Year no se vive solo como un logro, sino como una responsabilidad. Estar en el centro del relato implica sostenerlo, cuidarlo y proyectarlo hacia el futuro. Implica seguir invirtiendo en estructuras, en profesionalización, en sostenibilidad. Implica no conformarse con haber llegado, sino asumir que el verdadero reto es permanecer.
El fútbol femenino ha recorrido un camino largo y, en muchos tramos, invisible. Ha crecido a base de convicción, de trabajo y de una pasión que no siempre encontró altavoz. Hoy, iniciativas como el Team of the Year femenino de EA SPORTS FC funcionan como ese altavoz global que durante tanto tiempo faltó. No sustituyen al fútbol real, pero lo amplifican. No crean talento, pero lo reconocen. No escriben la historia desde cero, pero ayudan a fijarla.
Y cuando esa historia se mira desde España, desde Liga F Moeve, la imagen es clara. Una liga que ya no necesita presentaciones. Una liga que no pide sitio, sino que lo ocupa. Una liga que ha entendido que el fútbol femenino no es una promesa futura, sino un presente sólido, competitivo y emocionante.
El Team of the Year femenino 2025 no es el final de nada. Es una estación más en un viaje que continúa. Pero es una estación importante. De esas que, con el tiempo, se recuerdan como el momento en que muchas cosas dejaron de ser discusión y pasaron a ser evidencia.
Porque cuando el mundo vota, cuando el mundo elige, cuando el mundo reconoce, y Liga F Moeve está ahí, en el centro de la conversación, el mensaje es inequívoco: el fútbol femenino ya no camina a la sombra de nadie. Y la liga española es una de las luces que marcan el camino.
ese camino que hoy ilumina Liga F Moeve no nació de un día para otro. Se construyó a base de partidos jugados en campos secundarios, de futbolistas que entrenaban sin focos, de clubes que sostuvieron proyectos cuando aún no había retorno inmediato, de aficiones pequeñas pero fieles que entendieron antes que nadie que el fútbol femenino no necesitaba permiso para existir, solo espacio para crecer. El Team of the Year femenino recoge ahora ese recorrido y lo traduce en una imagen global, reconocible, compartida en todos los rincones del mundo donde alguien enciende una consola o abre una aplicación para votar.
Porque ahí reside una de las grandes verdades de este reconocimiento: no es un premio que baja desde una torre de marfil, sino una elección construida desde abajo, desde la suma de miles de miradas distintas que coinciden en algo esencial. Que el fútbol femenino importa. Que estas jugadoras importan. Que las ligas que las sostienen importan. Y cuando esa suma de miradas señala de forma tan clara hacia Liga F Moeve, el mensaje trasciende cualquier frontera.
El Team of the Year femenino no entiende de contextos locales, pero los necesita. No pregunta de dónde viene cada jugadora, pero convierte su origen en parte del relato. Cada voto es una pequeña declaración de intenciones. Cada nominación, un gesto de complicidad. Cada elección final, una forma de decirle al fútbol femenino que ya no camina solo. Que hay una comunidad global dispuesta a sostenerlo, a discutirlo, a celebrarlo.
En ese espacio simbólico, Liga F Moeve ha encontrado algo más que visibilidad. Ha encontrado pertenencia. Pertenece al grupo de ligas que marcan el pulso del fútbol femenino moderno. Pertenece al relato de excelencia que se escribe año a año. Pertenece al presente del juego y, por extensión, a su futuro inmediato.
No se trata únicamente de títulos, de presupuestos o de estrellas mediáticas. Se trata de coherencia. De identidad. De un modelo que ha sabido crecer sin perder su esencia, que ha entendido que el espectáculo no está reñido con el rigor, que la emoción no está reñida con la táctica y que el fútbol femenino, cuando se le permite ser, es capaz de generar relatos tan poderosos como cualquier otro.
El Team of the Year femenino de EA SPORTS FC 2025 actúa como una cápsula del tiempo. Dentro de unos años, cuando se mire atrás, esta edición servirá para entender dónde estaba el fútbol femenino en este momento exacto. Y cuando alguien pregunte qué ligas sostenían ese crecimiento, qué campeonatos alimentaban ese nivel competitivo, qué países exportaban talento y estilo, la respuesta incluirá, sin matices ni asteriscos, a Liga F Moeve.
Quizá esa sea la victoria más importante. No la que se celebra con confeti ni la que se mide en trofeos, sino la que se consolida en la percepción colectiva. La de ser reconocida como una liga que no solo acompaña el crecimiento del fútbol femenino, sino que lo impulsa. Que no espera a que el futuro llegue, sino que lo construye partido a partido, jugadora a jugadora, voto a voto.
El fútbol femenino ha aprendido a convivir con la paciencia, pero también con la determinación. Ha aprendido a avanzar sin estridencias, pero sin dar un paso atrás.
Y hoy, cuando el Team of the Year femenino coloca el foco sobre tantas futbolistas de Liga F Moeve, lo que se ilumina no es solo su talento individual, sino el camino compartido que las ha traído hasta aquí.
Porque el reconocimiento, cuando llega, no borra el esfuerzo previo. Lo valida. Y cuando ese reconocimiento es global, popular y transversal, como el del Team of the Year, la validación se convierte en certeza.
Certeza de que el fútbol femenino ya no necesita explicarse. Certeza de que Liga F Moeve no es una promesa, sino una realidad consolidada. Certeza de que el juego, cuando se abre a todas sus voces, es más rico, más justo y más emocionante.
Y así, sin ruido, sin necesidad de grandes proclamaciones, el Team of the Year femenino 2025 deja una verdad escrita entre líneas, clara y definitiva:
El fútbol femenino no está llamando a la puerta del mundo, sino que ya está dentro y la Liga F Moeve, hoy, juega en el centro del salón.
Las mejores defendiendo el fuerte de #LigaFMoeve 🧤🧱
Su llegada a España se produjo en 2017 cuando el Deportivo Abanca la sedujo y firmó procedente del Estudiantes de Guárico Fútbol Club y en Galicia se exhibió con la camiseta del cuadro gallego en el que por entonces también militaban estrellas de la talla de Misa Rodríguez, Teresa Abelleira o Athenea del Castillo.
La internacional absoluta por Venezuela se salió en la Ciudad Deportiva de Abegondo y fue “robada” por la Real Sociedad de Fútbol que entrenaba Natalia Arroyo.
La actual directora técnica del Aston Villa explotó las virtudes de la mediocampista y su despliegue llamó la atención de un Atlético de Madrid que pagó su traspaso con el aval de su antiguo representante Roberto Ricobaldi, quien pasó a la disciplina colchonera al igual que la ex del Deportivo de La Coruña.
El tres veces campeón de la Liga Profesional de Fútbol Femenino destacó su juego aéreo y la definió como «polivalente en medio campo, contundente en defensa y con mucha calidad en el juego ofensivo».
En el club rojiblanco fue titular habitual en la posición de mediocentro y fue elegida mejor jugadora del mes de enero de 2024.
Cayeron eliminadas en la semifinal de la Supercopa y en el mes de febrero tuvieron varios duelos directos en liga en los que no se obtuvieron buenos resultados y se distanciaron de los puestos de cabeza. Tras la eliminación de Copa en semifinales y un mal resultado liguero Manolo Cano fue destituido y lo sustituyó el entrenador del segundo filial Arturo Ruiz. Encadenaron varias victorias consecutivas y finalmente lograron el objetivo de clasificarse para la Liga de Campeones tras ser terceras en liga.
En su segundo año siguió siendo la pivote defensivo titular del equipo, siendo una de las jugadoras con más minutos disputados.
El Atlético de Madrid, dirigido este año por Víctor Martín, se clasificó para la Liga de Campeones en la última jornada y alcanzó la final de la Copa de la Reina, aunque cayó en la ronda previa de la competición europea y en la semifinal de la Supercopa de España.
En su tercera temporada de rojiblanca volvió a ser titular indiscutible, siendo una de las futbolistas que más minutos acumula sobre el terreno de juego.
De 28 años, la futbolista ya se habría sometido a los exámenes médicos correspondientes, paso previo a firmar su contrato con el equipo de Ángel Villacampa para reforzar al América en el mercado invernal.
García quedaba libre el próximo 30 de junio de 2026 y todo hacía indicar que Lola Romero no tendría previsto proponerle una extensión de su vínculo, al encontrarse trabajando en la llegada de una centrocampista nórdica a petición de Víctor Martín Alba, por lo que su partida no será tan traumática.
En lo que llevamos de campaña, casi toda la primera vuelta en la Liga F Moeve, la ocho ha disputado 21 encuentros entre todas las competiciones para hacer un total de ochenta con el actual subcampeón de la Copa de la Reina Iberdrola e incluso celebró cinco dianas que sumadas a las de otros años hacen un global de once.
A pesar de que ha sido una titular asidua desde su aterrizaje, muchos son los que piensan que podría haber tenido un papel aún más importante, defraudando al respetable en ocasiones, algo que también sucedió con otra ex realista como es Maitane López, ahora en Estados Unidos.
📝@maiitane9, refuerzo para el centro del campo rojiblanco hasta 2⃣0⃣2⃣3⃣
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) July 5, 2021
Según indica el periodista azteca Andrés Islas, la vinotinto se encuentra ya en la zona de Coapa, donde se ubica el Centro de Alto Rendimiento del Club América y aguarda a que en Madrid notifiquen oficialmente su adiós para empezar a pensar en clave azulcrema y su debut llegaría en la segunda jornada del Torneo Clausura donde Las Águilas se batirán el cobre ante el Tijuana el próximo sábado, 11 de enero de 2026, a las 05:00 horario peninsular en el Estadio Caliente.
El periplo de Gaby en el Atlético de Madrid es agua pasada y en los despachos se trabaja a destajo para intentar que su traspaso no agite la tranquilidad de Viti y según hemos podido saber en “El Partido de Manu”, se explora la opción de comprar a Júlia Bartel toda vez que la exjugadora del Barcelona termine su cesión en la capital de parte del Chelsea Football Club, en una operación a la que hemos de estar pendientes en los próximos meses.
Descrita como la fuerza emergente del actual subcampeón de la Copa de la Reina Iberdrola, la de Tolosa se ha consolidado como una de las figuras con mayor potencial, presente y futuro del balompié practicado por mujeres en España.
(Fuente: Getty imágenes)
Amaiur Sarriegi Isasa (San Sebastián, 13 de diciembre de 2000) es a sus 26 años de edad una atacante icónica de la Liga F Moeve.
(Fuente: UEFA)
Su trayectoria es ascendente en el fútbol femenino español. Nacida en Tolosa, su recorrido profesional la llevó desde las canteras vascas hasta vestir la camiseta del Atlético de Madrid Femenino, uno de los equipos más competitivos de Europa.
Técnica depurada, visión de juego y personalidad firme son algunas de las características que definen a Sarriegi. Sin embargo, su historia no solo se resume en estadísticas. Detrás de cada pase decisivo y cada sprint se encuentra una jugadora que ha trabajado con disciplina para transformar su pasión en excelencia deportiva.
Amaiur Sarriegi no llegó al fútbol de élite por azar ni por un golpe de fortuna. Su camino, como el de tantas futbolistas formadas lejos de los grandes focos, se construyó desde abajo, con paciencia, constancia y una progresión sostenida que fue moldeando a una jugadora completa, competitiva y preparada para asumir retos mayores. Su historia comienza en el País Vasco, una tierra con una profunda tradición futbolística y con uno de los ecosistemas de fútbol femenino más sólidos del Estado, donde clubes históricos han trabajado durante décadas en la formación de talento desde edades tempranas.
Sus primeros pasos los dio en el Añorga KKE, uno de los clubes de referencia del fútbol femenino vasco en categorías inferiores. El Añorga no es solo un equipo, sino una auténtica cantera de futbolistas, un espacio de formación integral donde muchas jugadoras han aprendido no solo a competir, sino a entender el juego, a convivir en un vestuario exigente y a desarrollar una mentalidad profesional desde edades muy tempranas. En ese entorno comenzó a forjarse Amaiur, destacando pronto por su capacidad técnica, su inteligencia en el juego y una personalidad competitiva que la diferenciaba dentro del grupo.
Durante sus años en categorías inferiores, su crecimiento fue constante. En la categoría cadete, Amaiur dio un salto evidente en rendimiento y madurez futbolística. Ya no era solo una promesa, sino una jugadora capaz de marcar diferencias, de asumir responsabilidades y de influir en el juego colectivo. Su lectura de los espacios, su llegada desde segunda línea y su capacidad para finalizar jugadas empezaron a convertirla en una pieza clave para su equipo. Ese rendimiento no pasó desapercibido y le abrió la puerta al equipo B del Añorga, un paso decisivo que marcaba la transición entre el fútbol formativo y el competitivo.
El salto al filial supuso un cambio importante. El ritmo de juego, la exigencia física y la responsabilidad eran mayores, pero Amaiur respondió con naturalidad. Su adaptación fue rápida, mostrando una madurez impropia de su edad y una capacidad notable para entender lo que requería cada partido. Esa progresión le permitió alcanzar uno de los primeros hitos de su carrera: el debut con el primer equipo del Añorga en Primera Nacional durante la temporada 2015-2016. Era el premio a años de trabajo silencioso y, al mismo tiempo, el inicio de una nueva etapa en la que empezaba a asomarse al fútbol sénior de máximo nivel.
Ese debut no fue anecdótico. Supuso una confirmación de que estaba preparada para competir en categorías superiores. Amaiur no se limitó a cumplir, sino que empezó a consolidarse como una futbolista fiable, capaz de aportar tanto en el juego ofensivo como en el equilibrio del equipo. Su presencia en el campo transmitía seguridad y ambición, dos cualidades que terminarían definiendo su carrera.
El siguiente gran paso llegó en el verano de 2017, cuando fichó por el Athletic Club B, uno de los filiales más competitivos y exigentes del fútbol femenino español. Integrarse en la estructura del Athletic no es una cuestión menor. El club bilbaíno posee una identidad muy marcada, una filosofía reconocible y una presión constante por el rendimiento, incluso en sus equipos filiales. Para Amaiur, aquel fichaje representaba una oportunidad extraordinaria para seguir creciendo, pero también un desafío que exigía regularidad, carácter y capacidad de adaptación.
Durante tres temporadas, Amaiur defendió la camiseta del Athletic Club B en Primera Nacional, convirtiéndose en una de las jugadoras más determinantes del equipo. Su rendimiento fue notablemente constante, una cualidad especialmente valorada en el fútbol de formación avanzada. Temporada tras temporada, logró superar la barrera de los diez goles, una cifra muy significativa para una futbolista con perfil de centrocampista ofensiva o mediapunta, capaz de generar juego y, al mismo tiempo, de finalizarlo.
Más allá de los números, su influencia en el equipo fue creciendo. Amaiur se convirtió en una futbolista alrededor de la cual giraba gran parte del juego ofensivo del filial. Su capacidad para aparecer entre líneas, para filtrar pases decisivos y para llegar al área en el momento justo la transformaron en una amenaza constante para las defensas rivales. Esa regularidad goleadora hablaba no solo de talento, sino de una mentalidad competitiva sólida y de una comprensión profunda del juego.
La temporada 2018-2019 supuso un punto de inflexión colectivo. El Athletic Club B logró el ascenso a la nueva categoría Reto Iberdrola, la Segunda División femenina de España, un logro que situaba al equipo en un escenario más exigente y con mayor visibilidad. Amaiur fue una pieza importante en ese ascenso, aportando goles, liderazgo y continuidad en el rendimiento. El salto de categoría confirmaba que su progresión no se había detenido y que estaba preparada para competir en un entorno todavía más competitivo.
El curso 2019-2020 fue, en muchos aspectos, uno de los más significativos de su etapa en el filial rojiblanco. A nivel individual, firmó una temporada sobresaliente, marcando 13 goles y convirtiéndose en la máxima goleadora del equipo. Su capacidad para decidir partidos, para aparecer en los momentos clave y para asumir galones dentro del vestuario quedó patente a lo largo del campeonato. A nivel colectivo, el Athletic Club B se proclamó campeón de su grupo, en una temporada que quedaría marcada para siempre por la irrupción de la pandemia de Covid-19, que obligó a suspender la competición cuando aún restaban ocho jornadas por disputarse.
Aquel campeonato tuvo un sabor agridulce. Por un lado, confirmaba el excelente trabajo del equipo y el crecimiento de jugadoras como Amaiur; por otro, la suspensión de la competición privó al grupo de cerrar la temporada sobre el terreno de juego. Sin embargo, el rendimiento mostrado hasta ese momento fue suficiente para validar el éxito del proyecto y el nivel competitivo del filial.
Esa misma temporada trajo consigo otro hito fundamental en la carrera de Amaiur Sarriegi: su debut con el primer equipo del Athletic Club en Primera División. El 19 de octubre, frente al Real Betis, Amaiur dio el salto definitivo a la élite del fútbol femenino español. No era un paso menor. Vestir la camiseta del primer equipo del Athletic en la máxima categoría supone una responsabilidad enorme, tanto por la historia del club como por la exigencia de su afición y de su estructura deportiva.
A lo largo de esa temporada, Amaiur disputó cuatro partidos en Primera División, una experiencia que le permitió conocer de primera mano el nivel de la élite, el ritmo de los partidos, la exigencia táctica y la importancia de cada detalle. Aquellos minutos fueron una inversión de futuro, un aprendizaje acelerado que completaba su etapa formativa y la preparaba para afrontar nuevos retos.
El recorrido de Amaiur Sarriegi hasta ese punto es el reflejo de una progresión construida con coherencia. Desde el Añorga KKE hasta el Athletic Club, pasando por filiales, ascensos, campeonatos y debuts en la máxima categoría, su carrera no ha estado marcada por atajos, sino por una evolución sostenida. Cada etapa cumplió una función concreta en su desarrollo como futbolista: la formación técnica, la adaptación al fútbol sénior, la regularidad competitiva, el liderazgo dentro del equipo y, finalmente, el contacto con la élite.
(Fuente: Liga F Moeve)
Este camino explica, en gran medida, la jugadora que es hoy. Una futbolista con fundamentos sólidos, con experiencia en diferentes contextos competitivos y con una mentalidad preparada para asumir desafíos mayores. Su historia también es representativa de una generación de futbolistas que han crecido al mismo tiempo que lo hacía el fútbol femenino en España, aprovechando estructuras cada vez más profesionalizadas, pero sin perder el vínculo con los clubes de base que hicieron posible su desarrollo.
En un fútbol cada vez más exigente y globalizado, el recorrido de Amaiur Sarriegi pone en valor la importancia de la formación, la paciencia y la constancia. No se trata solo de talento, sino de saber construir una carrera paso a paso, entendiendo cada etapa como una oportunidad de aprendizaje. Desde los campos del Añorga hasta los estadios de Primera División, su trayectoria es la de una futbolista que ha sabido crecer sin perder la esencia, preparada para seguir escribiendo capítulos importantes en su carrera deportiva.
Desde su llegada a San Sebastián, Amaiur Sarriegi no solo se incorporó a la Real Sociedad Femenina como una futbolista más: comenzó, casi sin que nadie lo supiera aún, un proceso de construcción identitaria que terminaría marcando una era. Su historia en el club txuri-urdin es la de una delantera que creció a la par que el equipo, que maduró mientras la Real reclamaba su lugar entre la élite y que, a través de goles, movimientos, liderazgo y momentos decisivos, acabó convirtiéndose en uno de los nombres propios del fútbol femenino español de la primera mitad de la década.
La temporada 2020-2021 supuso un punto de inflexión tanto para la Real Sociedad como para la propia Amaiur. Su fichaje por el club donostiarra, procedente del Athletic Club, se produjo en un contexto complejo: el fútbol femenino vivía una transformación estructural, con plantillas en proceso de profesionalización y con equipos que buscaban consolidar proyectos ambiciosos sin perder identidad.
Desde el primer día, Amaiur encajó en la idea de juego de la Real. No fue un encaje inmediato desde el nombre, sino desde el perfil futbolístico: una delantera móvil, con capacidad para atacar el espacio, con olfato goleador y una lectura del juego que le permitía asociarse y generar ventajas más allá del área. Aquella primera temporada fue, sencillamente, explosiva.
En 26 partidos de liga marcó 12 goles, una cifra que no solo la colocó entre las máximas goleadoras del campeonato, sino que la convirtió en una de las grandes revelaciones de toda la Primera División. Cada tanto suyo parecía confirmar que la Real había acertado con una apuesta que combinaba presente y futuro. No eran goles aislados o circunstanciales: eran goles que sostenían puntos, que abrían partidos cerrados y que transmitían una sensación de fiabilidad ofensiva que el equipo llevaba tiempo buscando.
la primera temporada fue la de la sorpresa, la 2021-22 fue la de la confirmación absoluta. Amaiur no solo mantuvo el nivel: lo elevó. El club lo entendió así desde el principio y decidió convertirla en una de las caras visibles del proyecto. Su renovación hasta 2025 fue un mensaje claro al vestuario y a la competición: la Real quería crecer alrededor de futbolistas como ella.
El gesto simbólico fue igual de potente: se le otorgó el dorsal número 7, un número históricamente reservado a jugadoras con peso específico, con liderazgo y con responsabilidad ofensiva. Amaiur asumió ese rol sin estridencias, pero con una madurez que sorprendió incluso dentro del club.
En el terreno de juego, la respuesta fue rotunda. Firmó la mejor temporada de su carrera hasta ese momento amén de 17 goles y 9 asistencias.
(Fuente: Liga F Moeve)
Pero más allá de las cifras individuales, su impacto fue decisivo en el rendimiento colectivo. La Real Sociedad alcanzó la segunda posición en la clasificación liguera, firmando la mejor temporada de su historia hasta ese momento y logrando la primera clasificación para la UEFA Women’s Champions League.
Amaiur fue protagonista directa de ese hito. Sus goles no llegaron en contextos cómodos, sino en partidos clave, ante rivales directos, en momentos donde la presión era máxima. Supo convivir con el foco mediático y con las expectativas crecientes, demostrando una capacidad competitiva que la consolidó como una de las delanteras más fiables del campeonato.
La temporada 2022-2023 no fue una repetición mecánica de la anterior. Fue, en realidad, el curso en el que Amaiur terminó de definirse como atacante total. Ya no era solo una goleadora: era una futbolista que entendía los tiempos del partido, que sabía cuándo acelerar y cuándo pausar, cuándo atacar el primer palo y cuándo aparecer entre líneas.
Combinó con regularidad en liga, mantuvo su cuota goleadora y se convirtió en una amenaza constante para cualquier esquema defensivo. Su movilidad desordenaba a las defensas rivales; sus desmarques generaban espacios para las segundas líneas; su trabajo aéreo añadía una dimensión extra al ataque realista.
Ese curso confirmó que su proyección no era coyuntural. Amaiur se consolidó como una de las piezas creativas y finales del conjunto donostiarra, participando de forma activa en la rotación ofensiva del primer equipo y manteniendo una regularidad que muy pocas delanteras jóvenes eran capaces de sostener en la élite.
La Real Sociedad no solo tenía una goleadora: tenía una futbolista alrededor de la cual se podía estructurar el juego ofensivo.
temporada 2023-24 representó para Amaiur Sarriegi un punto de inflexión menos evidente en los titulares, pero profundamente significativo en su evolución como futbolista. Fue un curso marcado por los contrastes: la Real Sociedad vivió una campaña irregular en liga, pero alcanzó uno de los hitos más importantes de su historia reciente al clasificarse para la final de la Copa de la Reina. En ese contexto complejo, Amaiur volvió a demostrar que su valor iba mucho más allá de las cifras puramente goleadoras.
Desde el inicio del campeonato, la delantera asumió un rol de referencia estable dentro del once. Ya no era la jugadora revelación ni la joven promesa en crecimiento: era una futbolista consolidada, una de las líderes silenciosas del vestuario, una pieza imprescindible en el engranaje ofensivo del equipo. Su titularidad habitual fue la confirmación de la confianza absoluta del cuerpo técnico en su capacidad para sostener el ataque incluso en los momentos más delicados.
Participó en 23 partidos de liga, una cifra que refleja su continuidad y fiabilidad física en una temporada exigente. En términos goleadores, cerró el curso con 2 goles en competición liguera, un registro modesto en comparación con campañas anteriores, pero que no debe analizarse de forma aislada. La Real Sociedad atravesó una fase de reajuste colectivo, con cambios en dinámicas ofensivas, menor producción global y una mayor exigencia táctica para las delanteras, obligadas a trabajar más lejos del área y a priorizar el juego asociativo.
En ese escenario, Amaiur destacó por su versatilidad. Supo adaptarse a distintos roles: como referencia ofensiva, como segunda punta, como apoyo constante para las llegadas desde segunda línea. Su lectura del juego y su capacidad para ofrecer soluciones en ataque combinado fueron fundamentales para sostener al equipo en los tramos más irregulares del campeonato.
La liga terminó con la Real Sociedad en séptima posición, un resultado que quedó por debajo de las expectativas generadas en años anteriores. Sin embargo, el verdadero relato de la temporada se escribió en la Copa de la Reina. Partido a partido, eliminatoria a eliminatoria, el equipo fue creciendo en competitividad, carácter y ambición, hasta alcanzar una final histórica.
(Fuente: Liga F Moeve)
Amaiur fue una figura clave en ese camino. No siempre desde el gol, pero sí desde el trabajo invisible: fijando centrales, liberando espacios, presionando la salida de balón rival y apareciendo en los momentos donde el equipo necesitaba respirar. Su liderazgo, cada vez más evidente, se expresó en gestos, en actitud y en una conexión especial con la grada, que reconocía en ella a una futbolista comprometida con el escudo.
Ese curso fue, en definitiva, el de la consistencia. El de una delantera joven que entendió que crecer también implica atravesar momentos menos brillantes sin perder influencia ni identidad. Esa regularidad y esa madurez acabaron otorgándole una visibilidad creciente más allá de San Sebastián, reforzando su estatus dentro del panorama nacional.
La temporada 2024-25 fue el cierre de un ciclo. Sin que todavía se supiera oficialmente que sería su último año como txuri-urdin, el curso estuvo impregnado de una sensación de culminación, de madurez plena, de futbolista preparada para un nuevo desafío.
Desde el primer tramo de la temporada, Amaiur recuperó protagonismo goleador. Volvió a sentirse cómoda en el área, a encontrar espacios con naturalidad y a imponer su instinto en los metros finales. A lo largo del curso, firmó 13 goles en todas las competiciones, una cifra que reflejó no solo su eficacia, sino también su capacidad para aparecer en partidos decisivos.
Entre sus actuaciones más destacadas se encuentra un doblete ante el Granada CF, una exhibición de oportunismo, lectura del área y contundencia que recordó a la mejor versión de la delantera. Además, fue protagonista en competiciones del KO, marcando goles decisivos en la Supercopa y en la Copa de la Reina, confirmando su condición de jugadora para las grandes citas.
💬 Amaiur Sarriegi, jugadora de la Real Sociedad: "Mirábamos hacia arriba por el buen comienzo y el logro del año pasado, pero ahora tenemos que enfocarnos en el día a día". @amaiursarriegi@RealSociedadFEM
La Real Sociedad cerró la temporada en sexta posición en la Liga F, un resultado competitivo que devolvió al equipo a la zona noble del campeonato tras el curso anterior. En la Supercopa, el conjunto donostiarra volvió a alcanzar las semifinales, consolidando su presencia habitual entre los equipos más fuertes del fútbol femenino español.
Amaiur fue, una vez más, una de las referencias ofensivas del equipo. Su rol combinó experiencia y ambición: lideró a las más jóvenes, sostuvo al equipo en los momentos de dificultad y asumió la responsabilidad cuando el balón quemaba. Ya no necesitaba reivindicarse; su trayectoria hablaba por ella.
(Fuente: Liga F Moeve)
El 4 de julio de 2025 se confirmó oficialmente su fichaje por el Atlético de Madrid, poniendo fin a una etapa de cinco temporadas en la Real Sociedad. El anuncio no fue solo una noticia de mercado: fue el cierre de un capítulo fundamental en la historia reciente del club y en la carrera de la futbolista.
Amaiur se marchó dejando un legado tangible y simbólico. En cifras, acumuló 55 goles con la camiseta txuri-urdin, repartidos a lo largo de competiciones nacionales e internacionales. En impacto, dejó algo más difícil de cuantificar: una forma de entender el juego ofensivo, una referencia para futuras generaciones y la certeza de que la Real Sociedad había sido capaz de formar y sostener a una de las delanteras más completas del campeonato durante un lustro.
Su paso por San Sebastián fue el de una futbolista que llegó para crecer y acabó marchándose como una de las grandes protagonistas de la historia moderna del club. Fue testigo y partícipe de la primera clasificación para la Champions League, de finales coperas, de noches europeas y de temporadas que consolidaron a la Real Sociedad de Fútbol como un proyecto estable y ambicioso.
La historia de Amaiur en la Real Sociedad no se explica únicamente a través de goles o clasificaciones. Se explica desde la evolución: de revelación a líder, de promesa a referencia, de joven talento a futbolista madura preparada para asumir nuevos retos en uno de los grandes del país.
San Sebastián fue el escenario donde se construyó una delantera total. Y aunque su camino continuó lejos de Zubieta, la huella que dejó permanece inscrita en la memoria colectiva del club, en las gradas de Anoeta y en cada aficionada y aficionado que la vio crecer, celebrar, resistir y despedirse con la serenidad de quien sabe que ha cumplido una etapa esencial de su carrera.
Para comprender en toda su dimensión la etapa de Amaiur Sarriegi en la Real Sociedad es imprescindible entender el contexto del club en el que se desarrolló. La Real no era, en 2020, un gigante consolidado del fútbol femenino español, pero sí un proyecto en plena ebullición: una estructura que apostaba por la estabilidad, por la identidad de juego y por la construcción a medio y largo plazo.
Amaiur llegó en el momento exacto. Su crecimiento individual se entrelazó con el crecimiento colectivo del equipo. No fue una futbolista que aterrizara en un ecosistema ya terminado, sino una que ayudó a definirlo. La Real Sociedad fue evolucionando desde un equipo competitivo hacia un conjunto con ambición europea, y Amaiur estuvo presente en cada uno de esos pasos.
En ese sentido, su figura se convirtió en un símbolo del proyecto. Representaba la apuesta por el talento nacional, por jugadoras capaces de asumir responsabilidades desde jóvenes y por un modelo ofensivo que no se limitaba a la eficacia, sino que buscaba también la propuesta, la presión alta y el protagonismo con balón.
Uno de los aspectos más relevantes —y a menudo menos visibles— de la trayectoria de Amaiur en la Real Sociedad fue su evolución táctica. En su primera temporada, su rol estaba claramente definido: atacar el área, finalizar jugadas, aprovechar espacios y ser la referencia ofensiva. Con el paso de los años, su papel se volvió mucho más complejo.
Los distintos cuerpos técnicos fueron adaptando su posición y funciones según las necesidades del equipo. Amaiur aprendió a jugar:
como delantera centro clásica, fijando centrales y atacando centros laterales; como segunda punta, cayendo a zonas intermedias para asociarse; e incluso como atacante que partía desde banda, generando superioridades y liberando el carril central.
Su movilidad se convirtió en un problema constante para las defensas rivales. No era una delantera estática: sabía cuándo abandonar el área para atraer marcas y cuándo aparecer en el momento justo. Esa inteligencia táctica fue clave para que la Real Sociedad pudiera variar registros ofensivos sin perder profundidad.
Especialmente a partir de la temporada 2022-23, su influencia en el juego sin balón fue tan importante como su aportación directa en goles. Presionaba con criterio, lideraba la primera línea defensiva y entendía perfectamente cuándo activar al bloque. Ese trabajo silencioso explica por qué su presencia en el once fue innegociable incluso en temporadas con menor producción goleadora.
Amaiur nunca fue una futbolista de grandes gestos mediáticos ni de declaraciones grandilocuentes. Su liderazgo fue siempre orgánico, construido desde el día a día, desde el ejemplo y desde la constancia. Con el paso de las temporadas, se convirtió en una de las voces respetadas del vestuario, especialmente para las jugadoras más jóvenes que llegaban al primer equipo.
Ese liderazgo se manifestó de múltiples formas:
en su compromiso con los entrenamientos, en su actitud en los momentos de dificultad, en su capacidad para asumir responsabilidades sin necesidad de ser la protagonista constante.
Cuando la Real Sociedad atravesó fases irregulares, Amaiur fue una de las futbolistas que sostuvo al grupo desde la estabilidad emocional. No era solo una delantera que marcaba goles; era una jugadora que entendía los tiempos del proyecto y que sabía convivir con la exigencia sin romper el equilibrio interno.
Toda etapa histórica se construye a partir de momentos concretos. En el caso de Amaiur, su paso por la Real Sociedad estuvo marcado por una serie de partidos que quedaron grabados en la memoria colectiva del club.
La temporada 2021-2022, en particular, dejó varias actuaciones que explican por qué fue considerada una de las delanteras más determinantes del campeonato. Sus goles en encuentros directos por la zona alta de la tabla no solo aportaron puntos: enviaron un mensaje claro al resto de la liga. La Real Sociedad no era una aspirante circunstancial; era un equipo preparado para competir por todo.
En competiciones del KO, Amaiur demostró una capacidad especial para aparecer en los momentos decisivos. Ya fuera en eliminatorias de Copa de la Reina o en partidos de Supercopa, su instinto competitivo se intensificaba. Goles que rompían empates, acciones que cambiaban inercias y una presencia constante en las áreas rivales en los tramos finales de los partidos.
Ese gen competitivo fue especialmente visible en su última temporada, cuando sus tantos en Supercopa y Copa de la Reina reafirmaron su condición de futbolista para grandes escenarios. No todos los goles pesan lo mismo, y muchos de los suyos tuvieron un valor simbólico añadido.
conexión entre Amaiur y la afición de la Real Sociedad se construyó de forma progresiva y sincera. No fue inmediata ni impostada. Se forjó a través del tiempo, de la regularidad y del compromiso visible en el campo.
Anoeta —y, antes, Zubieta— fue testigo de su crecimiento. La grada reconocía en ella a una futbolista que sentía el escudo, que celebraba los goles con intensidad contenida y que asumía las derrotas con responsabilidad. Esa identificación generó un vínculo especial, basado más en el respeto que en la idolatría, pero no por ello menos profundo.
Con el paso de los años, su figura se convirtió en una de las más representativas del equipo. No solo por su rendimiento, sino porque simbolizaba una etapa de crecimiento colectivo que la afición vivió con orgullo: clasificaciones históricas, noches europeas y la sensación de que la Real Sociedad Femenina había llegado para quedarse entre las mejores.
Cuando se anunció su fichaje por el Atlético de Madrid, el sentimiento dominante no fue el de sorpresa, sino el de comprensión. Tras cinco temporadas de crecimiento continuo, Amaiur había alcanzado un punto de madurez que pedía un nuevo desafío. La Real Sociedad había sido el lugar donde se había consolidado como futbolista de élite; el siguiente paso exigía otro contexto competitivo.
El adiós no estuvo marcado por rupturas ni conflictos. Fue un cierre de ciclo natural, casi inevitable. La Real perdía a una de sus grandes referentes, pero lo hacía con la satisfacción de haber sido parte fundamental de su desarrollo. Amaiur, por su parte, se marchaba dejando una huella clara, sin deudas pendientes.
El anuncio del fichaje por el Atlético de Madrid cerró un ciclo de cinco años con la Real. No fue un adiós dramático, pero sí cargado de simbolismo.
Representó el paso de una futbolista que creció dentro de un proyecto a otra etapa donde su capacidad y experiencia serían puestas a prueba en un club con aspiraciones europeas más consolidadas.
El 4 de julio de 2025 marcó oficialmente la transición. Los medios, afición y compañeros reconocieron su impacto, no solo por goles y asistencias, sino por el carácter, la profesionalidad y la influencia silenciosa en el vestuario. Su marcha dejó un hueco que tardaría en cubrirse, y un ejemplo a seguir para las jóvenes promesas que la miraban como referente.
Cinco temporadas, 55 goles, finales, clasificación europea y un liderazgo silencioso conforman un recorrido que no termina con su salida. La Real Sociedad sigue evolucionando, pero lleva consigo la marca de una futbolista que definió una era, inspiró a las jóvenes y consolidó un proyecto ambicioso.
(Fuente: Getty imágenes)
El paso de Amaiur Sarriegi por San Sebastián es, sin duda, un capítulo que quedará en los libros de historia del club, no como un episodio aislado, sino como la historia de una delantera que creció con su equipo, que enfrentó desafíos y que, al marcharse, lo hizo dejando una huella imborrable.
(Fuente: UEFA)
principios de julio de 2025, el Atlético de Madrid confirmó la llegada de Amaiur Sarriegi, cerrando un fichaje que no solo tenía un significado individual, sino también estratégico para el club colchonero. La incorporación de la delantera no se interpretó únicamente como un refuerzo más en la plantilla, sino como una apuesta táctica y conceptual: el Atlético buscaba una jugadora capaz de aportar movilidad, gol y conectividad con el mediocampo, elementos que en la ofensiva rojiblanca se habían identificado como áreas a potenciar.
La presentación oficial del fichaje subrayó varias intenciones clave. En primer lugar, se destacó su capacidad para sumarse a la línea ofensiva de manera flexible, no limitada a ser una finalizadora estática, sino una futbolista capaz de combinar con interiores, desplazarse a bandas, atraer marcas y abrir espacios para compañeras. En segundo lugar, se enfatizó su experiencia en competición nacional e internacional, incluyendo Champions League, finales de Copa de la Reina y Supercopas, lo que reforzaba la idea de traer a alguien acostumbrado a la presión y a la exigencia de los grandes escenarios.
A nivel de percepción pública, el fichaje tuvo un impacto inmediato. La afición colchonera vio en Amaiur a una jugadora contrastada, con historial goleador y capacidad de generar desequilibrio, aspectos que encajaban perfectamente con la identidad competitiva que el club busca proyectar en la Liga F y en competiciones europeas.
inicio de la temporada 2025-26 mostró que, aunque Amaiur ya había demostrado calidad y experiencia, la adaptación a un nuevo entorno no es inmediata. La dinámica del Atlético, la presión mediática, el volumen de partidos y la intensidad de entrenamientos exigieron ajustes físicos, tácticos y mentales.
En las primeras jornadas, su participación combinó titularidad con apariciones desde el banquillo, un patrón que permitió al cuerpo técnico integrar su perfil sin alterar la fluidez del sistema ya establecido. Esta rotación temprana fue una herramienta clave: permitía a Amaiur sumar minutos, familiarizarse con compañeras y responsabilidades, y al mismo tiempo mantener la competitividad del equipo en cada partido.
A nivel individual, los entrenamientos iniciales se centraron en:
Sincronización con las interiores: aprender los tiempos y distancias de pases y desmarques. Movilidad ofensiva: ajustar los desmarques y la profundidad a la presión defensiva rival. Defensa posicional: adaptarse a la línea de presión alta del Atlético y a la organización defensiva tras pérdida.
Este proceso evidenció que, aunque su adaptación requería paciencia, el impacto positivo era inmediato, especialmente en términos de participación en goles y asistencias.
medida que avanzaban las primeras jornadas de la Liga F 2025-26, quedó claro que Amaiur Sarriegi no solo estaba adaptándose físicamente, sino también mental y tácticamente al entorno rojiblanco. La presión de jugar en un club con aspiraciones europeas y la exigencia de rendir de inmediato pueden resultar abrumadoras para cualquier futbolista, incluso para una con experiencia internacional y varios años en la élite como Amaiur. Sin embargo, su proceso de integración mostró tres cualidades fundamentales: paciencia, versatilidad y visión de juego.
En cada entrenamiento, su capacidad de entender los movimientos del equipo, tanto en fase ofensiva como defensiva, se convirtió en una herramienta clave para Víctor Martín. Los entrenadores destacaban su rapidez para asimilar esquemas de presión, transición y rotación ofensiva, aspectos que no siempre son fáciles de dominar para una jugadora que llega de otro sistema táctico.
El cuerpo técnico también reconoció su inteligencia en la toma de decisiones. Su lectura del juego le permitió entender cuándo debía arrastrar centrales, cuándo bajar a recibir entre líneas o cuándo buscar desmarques interiores. Esa versatilidad no solo incrementaba la profundidad ofensiva del Atlético, sino que además abría alternativas estratégicas para Víctor Martín, capaz de variar esquemas sin alterar la identidad ofensiva del equipo.
este primer tramo de la temporada, Amaiur combinó titularidad con participaciones desde el banquillo, un patrón que resultó fundamental para su adaptación. La alternancia entre arrancar los partidos y entrar en segunda mitad permitió que la delantera:
Sumara minutos de calidad sin la presión de jugar siempre como referencia absoluta, Gestionara su físico y carga de trabajo, dado el ritmo intenso de la Liga F, Se adaptara progresivamente a la dinámica colectiva de ataque y defensa del equipo.
Además, la rotación le permitió observar y aprender de otras jugadoras con roles complementarios, consolidando su conocimiento de los movimientos colectivos y las sinergias necesarias para rendir en el esquema colchonero.
El entrenador Víctor Martín valoró estas cualidades de manera positiva, considerando a Amaiur una opción recurrente en la rotación ofensiva. Su presencia en el banquillo no era vista como un castigo, sino como un recurso táctico y una forma de mantener el equilibrio competitivo del equipo a lo largo de la temporada.
Aunque en fase de adaptación, la aportación directa de Amaiur al marcador fue notable desde los primeros encuentros. Su capacidad de generar peligro se tradujo en goles y asistencias clave, que no solo aumentaban las opciones ofensivas del Atlético, sino que también servían como indicador de que la jugadora estaba encontrando su sitio en la plantilla.
Entre sus aportaciones más destacadas de las primeras jornadas se cuentan: Finalizaciones tras desmarques interiores, que reflejaban su instinto goleador y la capacidad de encontrar espacios entre las líneas rivales. Asistencias a compañeras desde posiciones centrales y de banda, demostrando su comprensión de los movimientos del equipo y su visión de juego. Participación en fases de presión alta, donde su movilidad complicaba la salida de balón de los rivales y generaba oportunidades de gol a través de recuperaciones rápidas.
Estos primeros indicadores mostraban que Amaiur no era solo una incorporación para cubrir un hueco en la plantilla, sino una jugadora capaz de añadir nuevas dimensiones al ataque rojiblanco.
La percepción de la afición colchonera respecto a Amaiur se consolidó positivamente durante esta primera temporada. Más allá de goles y asistencias, los seguidores reconocieron su compromiso con el club, su actitud profesional y su capacidad para integrarse en la dinámica del equipo.
Tras catorce jornadas ligueras, casi ls totalidad de la primera vuelta, la veinte ha demostrado estar ya como en casa en Alcalá de Henares y la ausencia de Gio Queiroz por una grave lesión en el peroné provocarán que la exjugadora del Athletic Club tenga que dar un paso al frente y echarse el equipo a las espaldas en lo que a conversión de goles se refiere
Amaiur no solo impactó en el terreno de juego; también se convirtió en referente silencioso dentro del vestuario, apoyando a jugadoras jóvenes y nuevas incorporaciones con su profesionalidad, disciplina y actitud ejemplar. Su experiencia en finales, competiciones europeas y partidos de alta presión le permitió aportar seguridad y liderazgo, consolidando un vínculo positivo con la afición, que la identificó como una jugadora comprometida, capaz de generar soluciones y aportar valor colectivo. Su primera temporada en el Atlético de Madrid fue, en esencia, un proceso de adaptación convertido en consolidación, en el que demostró que puede ser decisiva, versátil, inteligente tácticamente y capaz de liderar con el ejemplo, proyectándose como una pieza clave para las próximas temporadas, una delantera total que combina gol, visión de juego, movilidad y liderazgo silencioso, destinada a dejar una huella indeleble tanto en el club como en el fútbol femenino español.
La internacional absoluta por Costa Rica fue anunciada como nueva estrella del conjunto capitalino el pasado 3 de enero de 2026 para fortalecer el ataque ante la baja por lesión de Gio Queiroz, ex del Madrid CFF.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 5, 2026
La futbolista llegó en calidad de agente libre tras acabar su vínculo con el Zenit ruso y después se pasar el pertinente reconocimiento médico firmó hasta 2027 e incluso se desplazó a Alcalá de Henares para saludar a sus nuevas compañeras en el gimnasio.
Pri, como le gusta ser llamada también hizo acto de presencia en el Estadio Metropolitano para efectuar la sesión fotográfica con el chandal del equipo capitalino y adentrarse en el túnel de vestuarios.
— Atlético de Madrid Femenino (@AtletiFemenino) January 5, 2026
Una vez allí, con el departamento de comunicación presente, posó con su nueva camiseta que llevará el dorsal número 16 a la espalda y el nombre de P. Chinchilla en la parte superior.
La que fuese jugadora del Pachuca mejicano hereda así un dorsal que había quedado huérfano a la marcha de Rash Ajibade en el mercado estival para incorporarse al PSG, quien al contarle que el Atlético de Madrid, fue eliminado de la Women’s Champions League en la fase de liga.
Cuando, en la primera jornada de 2021, Rasheedat Ajibade cruzó el túnel hacia el césped con la camiseta rojiblanca del Atlético de Madrid Femenino, pocos podían prever que aquella adquisición modesta en apariencia terminaría convirtiéndose en una de las figuras más determinantes de la historia moderna del club.
Nacida el 8 de diciembre de 1999 en Nigeria, Ajibade llegó a España con apenas 21 años desde el club noruego Avaldsnes IL para reforzar el ataque atlético. Lo que vino después fue más que una simple adaptación: fue el comienzo de una trayectoria que marcaría un antes y un después en la narrativa rojiblanca y, por extensión, en la historia del fútbol femenino español.
Ajibade aterrizó en Madrid el 1 de enero de 2021 con un perfil todavía en construcción. El Atlético de Madrid, siempre ambicioso en la Liga F, vio en ella una jugadora con gran potencia física, versatilidad ofensiva (capaz de jugar por las bandas o como centrocampista ofensiva) y una lectura de juego que podía encajar con los esquemas de un equipo acostumbrado a pelear por títulos.
Su debut llegó apenas cinco días después, en un clásico madrileño disputado frente al Rayo Vallecano. Fue un momento de adaptación más que de impacto inmediato: los minutos fueron escasos, pero suficientes para vislumbrar un talento que iría cruzando etapas con determinación. 
Desde el principio, Ajibade se conectó con la afición por su ética de trabajo, su compromiso con el club y su deseo de trascender, virtudes que la hicieron querida incluso antes de convertirse en figura. Lo que marcó la diferencia con su paso en el Atlético no fue un único gol o un único partido —sino una trayectoria en constante ascenso, algo inusual en fichajes foráneos jóvenes en la liga española de aquel momento.
A diferencia de algunas contrataciones extranjeras que explotan de inmediato o se diluyen con el tiempo, Ajibade construyó su legado a través de consistencia, regularidad y evolución continua. En apenas cuatro temporadas y media, llegó a disputar más de 100 partidos con la elástica rojiblanca, cifra que la sitúa entre los jugadores más utilizados de esa etapa moderna del club.
Pero la influencia de Ajibade no se limitó a sus estadísticas individuales. En la última jornada de la Liga F, con la clasificación para la UEFA Women’s Champions League en juego, fue ella quien marcó el gol decisivo para certificar ese objetivo.
Este hecho no solo aseguró un hito competitivo para el club —el regreso a la Champions después de varias temporadas— sino que elevó la figura de Ajibade como símbolo de momentos clave.
Además de sus éxitos en el ámbito de clubes, su estatus internacional con las Super Falcons de Nigeria también creció en paralelo, siendo nominada al premio de Jugadora Africana del Año en los CAF.
En agosto de 2025, Ajibade tomó un paso trascendental en su carrera al fichar por Paris Saint-Germain Féminines, con un contrato hasta 2027. Este movimiento marcó el final de su etapa en el Atlético de Madrid y el inicio de un nuevo capítulo en una de las ligas más competitivas de Europa. 
Su salida representó un momento de reflexión para la afición atlética: ver partir a una jugadora que no solo había sido clave dentro del campo, sino que también había encarnado el espíritu competitivo y el estilo de juego que caracteriza al club. Tras esa despedida, la huella que deja Ajibade trasciende estadísticas —es una huella de identidad, resiliencia y crecimiento internacional.
Más allá de goles y apariciones, Ajibade también simboliza algo más profundo: la internacionalización del Atlético de Madrid Femenino y su capacidad para atraer y desarrollar talento global. Su presencia durante varias temporadas ayudó al club a consolidar una propuesta ofensiva más dinámica y globalizada, abriendo puertas para otras jugadoras africanas y de diversos continentes en la Liga F.
Su figura también ha sido una inspiración para jugadoras jóvenes de Nigeria y de África en general, demostrando que el camino desde ligas menos mediáticas puede conducir a protagonismo en equipos europeos de primer nivel. El hecho de que haya sido nominada a premios continentales y haya liderado tanto a su selección como a su club en momentos decisivos sitúa su carrera como un puente entre realidades futbolísticas distintas.
Ahora, la centroamericana coge el relevo de la nigeriana amén de su dorsal y tendrá que luchar con coraje y corazón para encajar en el equipo colchonero, algo que es difícil de conseguir a mitad de temporada y que otras figuras de renombre, caso de Deyna Castellanos (2020), Laurent (2021) o Ajara (2021), no consiguieron a pesar de las grades esperanzas que había depositadas en ella cuando se pusieron la zamarra de un club que es tres veces campeón de la Liga F Moeve.