Categoría: Primera Iberdrola

  • Noticia | El Atlético de Madrid, frente al espejo de su temporada: una reválida decisiva en Alcalá para recuperar el pulso competitivo, la confianza y el sentido de pertenencia

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🟣 Tras semanas de resultados esquivos, dudas acumuladas y una victoria copera lograda desde la resistencia emocional de la tanda de penaltis ante el Alhama ElPozo, el Atlético de Madrid Femenino afronta este sábado 17 de enero de 2026, a partir de las 16:30 horas en Alcalá de Henares, un duelo capital frente al Espanyol de Barcelona que trasciende la clasificación y se erige como una prueba definitiva de carácter, identidad y futuro inmediato para el proyecto que lidera Víctor Martín Alba.

    (Fuente: Liga F)

    El Atlético de Madrid Femenino se asoma a este fin de semana con la conciencia plena de que la temporada ha entrado en un punto de inflexión. No se trata únicamente de una mala racha de resultados ni de una sucesión de partidos sin premio en forma de victoria, sino de un proceso más profundo en el que confluyen expectativas, exigencia histórica, presión competitiva y la necesidad imperiosa de reafirmar un proyecto que, durante años, ha sido sinónimo de estabilidad, ambición y fiabilidad en el fútbol femenino español. La acumulación de partidos sin ganar ha ido generando un clima denso, en el que cada nuevo encuentro se analiza como un examen definitivo y en el que la paciencia, tanto interna como externa, se ha ido erosionando jornada tras jornada.

    En ese contexto, la reciente victoria en la Copa de la Reina frente al Alhama ElPozo, correspondiente a los cuartos de final, ofreció un alivio momentáneo, pero no una solución estructural. El Atlético logró avanzar de ronda, manteniendo vivo el sueño de un título que forma parte esencial de su identidad competitiva, pero lo hizo tras un partido largo, complejo y emocionalmente exigente que se resolvió en la tanda de penaltis. Ese desenlace, celebrado con intensidad por el grupo, dejó al mismo tiempo una lectura dual: por un lado, la confirmación de que el equipo conserva una fortaleza mental notable en los momentos de máxima presión; por otro, la constatación de que persisten dificultades para cerrar los partidos en el tiempo reglamentario y para imponer la jerarquía que históricamente ha caracterizado al conjunto rojiblanco.

    La Copa de la Reina ha sido, a lo largo de los años, un refugio competitivo para el Atlético de Madrid Femenino, una competición en la que el equipo ha sabido encontrar respuestas incluso cuando la liga se volvía esquiva. Sin embargo, el fútbol no permite compartimentos estancos durante demasiado tiempo, y la realidad es que la dinámica liguera sigue siendo el principal termómetro del estado del equipo. La racha de partidos sin ganar en la competición doméstica ha situado al Atlético en una posición incómoda, no tanto por la distancia insalvable con sus objetivos, sino por la sensación de haber perdido el control de los encuentros y de depender en exceso de factores externos para sumar puntos.

    El duelo de este sábado ante el Espanyol de Barcelona aparece así como una frontera simbólica entre dos posibles caminos. De un lado, la posibilidad de cortar la dinámica negativa, recuperar la confianza y relanzar la temporada desde una victoria que actúe como catalizador emocional y competitivo. Del otro, el riesgo de prolongar una racha que amenaza con enquistarse y con condicionar no solo la clasificación, sino también la percepción global del proyecto. En el fútbol de alto nivel, las inercias pesan tanto como los puntos, y el Atlético es consciente de que necesita cambiar la suya de manera inmediata.

    Alcalá de Henares se convierte, en este escenario, en algo más que una sede de partido. Es el espacio en el que el Atlético de Madrid Femenino deberá mirarse al espejo y decidir qué versión quiere ofrecer de sí mismo. La afición rojiblanca, acostumbrada a un equipo competitivo, intenso y reconocible, espera una respuesta que vaya más allá del resultado final. Se demanda actitud, claridad de ideas y una imagen de equipo capaz de asumir la iniciativa sin miedo, incluso en un contexto de presión elevada.

    El Espanyol de Barcelona llega a este encuentro con un planteamiento diametralmente opuesto en términos emocionales. Para el conjunto catalán, el partido supone una oportunidad para medir su crecimiento y para competir sin el peso de la obligación absoluta. Esa diferencia en el estado anímico convierte el encuentro en un desafío adicional para el Atlético, que deberá gestionar la ansiedad inherente a la necesidad de ganar y evitar que la presión derive en precipitación o en errores no forzados.

    Víctor Martín Alba afronta este tramo de la temporada con la responsabilidad que implica liderar a un equipo histórico en un momento de dificultad. Su figura ha estado en el centro del debate, como ocurre inevitablemente cuando los resultados no acompañan, pero el técnico ha mantenido un discurso coherente, centrado en el trabajo diario, en la confianza en el grupo y en la necesidad de sostener una identidad clara incluso en la adversidad. El partido ante el Espanyol representa una prueba de liderazgo, una ocasión para demostrar que el proyecto tiene capacidad de reacción y que el cuerpo técnico es capaz de encontrar soluciones dentro de un contexto complejo.

    La racha de encuentros sin ganar ha tenido consecuencias visibles en el ánimo del grupo, pero también ha servido para poner de manifiesto la resiliencia de un vestuario que no ha dejado de competir en ningún momento.

    El Atlético ha sido capaz de mantenerse en los partidos, de resistir en escenarios adversos y de llegar con opciones a los tramos finales, pero le ha faltado el último paso, ese punto de contundencia y claridad que separa al equipo competitivo del equipo ganador. Recuperar esa capacidad será uno de los grandes retos ante el Espanyol.

    El recuerdo reciente del duelo copero ante el Alhama ElPozo actúa como un espejo cercano. Aquel partido demostró que el Atlético sabe sufrir y que mantiene intacta su capacidad para afrontar situaciones límite, pero también evidenció la necesidad de mejorar la gestión de los encuentros para evitar llegar a escenarios de máxima tensión. La tanda de penaltis, ganada con determinación, fue un triunfo de carácter, pero el objetivo ahora es transformar ese carácter en dominio sostenido durante los noventa minutos.

    El fútbol femenino español atraviesa un momento de crecimiento y consolidación que eleva la exigencia para todos los proyectos. La Liga F se ha convertido en una competición en la que cada jornada presenta retos complejos y en la que los márgenes de error se reducen de manera drástica. En este contexto, el Atlético de Madrid Femenino no puede permitirse una prolongación indefinida de su mala racha sin comprometer sus aspiraciones a medio plazo. El partido ante el Espanyol es, por tanto, una oportunidad para reafirmar su condición de equipo de referencia y para enviar un mensaje claro al resto de la competición.

    La importancia del encuentro trasciende lo puramente deportivo y se adentra en el terreno de lo simbólico. Ganar supondría recuperar una narrativa de normalidad competitiva, aliviar la presión acumulada y reforzar la confianza del grupo de cara a los próximos compromisos. Perder o empatar, en cambio, alimentaría una sensación de estancamiento que el club necesita evitar a toda costa. En este tipo de escenarios, cada detalle cuenta, desde la actitud en los primeros minutos hasta la gestión emocional de los momentos críticos.

    El Atlético de Madrid Femenino se ha construido históricamente sobre una identidad clara, basada en el compromiso colectivo, la solidez defensiva y una mentalidad competitiva que le ha permitido superar momentos difíciles en el pasado. Esa identidad no ha desaparecido, pero sí necesita ser reactivada y actualizada para responder a las exigencias del presente. El partido ante el Espanyol es una ocasión idónea para hacerlo, para volver a mostrar un equipo reconocible y alineado con los valores que han definido al club.

    La afición, consciente de la trascendencia del momento, espera una respuesta contundente. El apoyo desde la grada puede convertirse en un factor diferencial si el equipo es capaz de conectar desde el inicio y de generar sensaciones positivas. Alcalá de Henares se prepara para vivir un partido cargado de tensión, pero también de esperanza, un encuentro en el que el Atlético tiene la oportunidad de reencontrarse con su mejor versión y de iniciar una nueva etapa en la temporada.

    El choque frente al Espanyol no resolverá por sí solo todos los interrogantes que rodean al proyecto, pero sí puede marcar un antes y un después. En el fútbol, las dinámicas se construyen a partir de momentos concretos, y este sábado ofrece al Atlético la posibilidad de crear uno de esos momentos fundacionales. La reválida es clara, el escenario está definido y la necesidad es evidente.

    En definitiva, el Atlético de Madrid Femenino afronta este sábado 17 de enero de 2026 un partido que va mucho más allá de los tres puntos en juego. Tras una victoria copera lograda desde la tensión de los penaltis y en medio de una racha liguera sin victorias, el duelo ante el Espanyol de Barcelona se presenta como una prueba total de carácter, identidad y ambición para el equipo de Víctor Martín Alba. Alcalá de Henares será testigo de un encuentro que puede redefinir el rumbo de la temporada y devolver al Atlético al camino que históricamente ha sabido recorrer: el de la competitividad sostenida, la resiliencia y la capacidad de respuesta en los momentos más exigentes.

  • Oficial | Ya sabemos dónde se podrá ver el Atlético de Madrid – Espanyol

    (Fuente: Liga F)

    ⬜️ ¡Descubre cómo puedes seguir el primer encuentro de la segunda vuelta.

    💥 La Liga F entra en terreno de verdad: Atlético y Espanyol reabren la temporada donde empezó todo 💥

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Primera División del fútbol femenino español cruza el umbral que separa la promesa de la exigencia. Con el arranque de la segunda vuelta, la Liga Profesional de Fútbol Femenino deja atrás el terreno de las hipótesis para adentrarse en el de las certezas.

    Es el momento en el que cada punto pesa más, cada error se magnifica y cada partido empieza a leerse en clave de futuro.

    Y pocas maneras hay de inaugurar esta fase decisiva del campeonato que un enfrentamiento con aroma a historia, títulos y jerarquía competitiva como el que protagonizarán Atlético de Madrid y RCD Espanyol.

    El calendario ha querido que ambos vuelvan a cruzarse muchos meses después de haber sido los encargados de levantar el telón del curso. Aquel 31 de agosto de 2025, en la Ciudad Deportiva Dani Jarque y con TEN TV como testigo, marcó el inicio oficial de la temporada. Entonces, el Atlético firmó una victoria contundente (0-5) que parecía marcar distancias claras entre dos proyectos en momentos distintos de maduración. Hoy, sin embargo, el contexto es otro. La liga ha avanzado, las dinámicas se han transformado y el duelo adquiere matices mucho más complejos que los que reflejó aquel marcador estival.

    Porque si algo define a esta segunda vuelta es que ya no hay espacio para la inercia. Todo empieza a tener consecuencias reales. Y tanto rojiblancas como blanquiazules llegan a esta cita con necesidades, aspiraciones y urgencias muy distintas, pero igualmente legítimas.

    conjunto dirigido por Víctor Martín Alba alcanza esta jornada en la cuarta posición, con 27 puntos, situado a cuatro unidades de la tercera plaza que ocupa la Real Sociedad. Una diferencia que, sin embargo, debe leerse con asterisco: las rojiblancas han disputado un partido menos, el Barcelona–Atlético adelantado en su día por la disputa de la Supercopa de España Iberdrola en Castellón, un torneo que el club madrileño sabe lo que es ganar y que forma parte de su ADN competitivo reciente.

    El Atlético llega, por tanto, en una posición estratégica. No está donde quiere, pero sí donde puede empezar a construir lo que desea. La segunda vuelta se presenta como una oportunidad para reafirmar su condición de aspirante habitual a Europa y, por qué no, para mirar más arriba si la regularidad acompaña. El margen de error, eso sí, se estrecha.

    A diferencia del inicio de temporada, cuando el equipo todavía buscaba automatismos y ritmo competitivo, ahora el Atlético se reconoce mejor a sí mismo. Ha ido encontrando un equilibrio más sólido entre fases, una mayor consistencia defensiva y una jerarquía clara en los momentos clave. No es casualidad que su mejor versión haya aparecido ante rivales de entidad, ni que su crecimiento haya sido progresivo, sin picos excesivamente pronunciados pero tampoco caídas prolongadas.

    En Alcalá de Henares, escenario del encuentro, el Atlético quiere empezar la segunda vuelta enviando un mensaje inequívoco: este equipo está preparado para competir hasta el final.

    RCD Espanyol aterriza en Madrid desde una realidad clasificatoria muy distinta. El conjunto que dirige Sara Monforte ocupa la undécima posición, con 16 puntos, una cifra que obliga a mirar tanto hacia arriba como, con prudencia, hacia abajo. No es una situación cómoda, pero tampoco alarmante. Es, más bien, el reflejo de un equipo en proceso de consolidación en la élite.

    Las pericas llegan a esta cita tras caer 0-2 ante el Granada en la última jornada, un resultado que dolió especialmente por producirse ante su afición.

    Sin embargo, el Espanyol ha demostrado a lo largo del curso que sabe competir incluso cuando el marcador no le acompaña. Su temporada no se explica desde la brillantez continua, sino desde la capacidad para resistir, ajustar y mantenerse en la pelea.

    El Espanyol es consciente de que cada desplazamiento es un examen. Visitar al Atlético nunca ha sido sencillo, ni siquiera en los mejores momentos blanquiazules. Pero también sabe que la historia de este enfrentamiento no se reduce a los grandes números, sino a partidos muy trabajados, duelos igualados y resultados que, en más de una ocasión, han desafiado la lógica.

    Para el equipo de Monforte, puntuar en Alcalá sería algo más que sumar: sería reforzar la convicción de que el trabajo tiene recompensa.

    El RCD Espanyol aterriza en Madrid desde una realidad clasificatoria muy distinta. El conjunto que dirige Sara Monforte ocupa la undécima posición, con 16 puntos, una cifra que obliga a mirar tanto hacia arriba como, con prudencia, hacia abajo. No es una situación cómoda, pero tampoco alarmante. Es, más bien, el reflejo de un equipo en proceso de consolidación en la élite.

    Las pericas llegan a esta cita tras caer 0-2 ante el Granada en la última jornada, un resultado que dolió especialmente por producirse ante su afición. Sin embargo, el Espanyol ha demostrado a lo largo del curso que sabe competir incluso cuando el marcador no le acompaña. Su temporada no se explica desde la brillantez continua, sino desde la capacidad para resistir, ajustar y mantenerse en la pelea.

    El Espanyol es consciente de que cada desplazamiento es un examen. Visitar al Atlético nunca ha sido sencillo, ni siquiera en los mejores momentos blanquiazules. Pero también sabe que la historia de este enfrentamiento no se reduce a los grandes números, sino a partidos muy trabajados, duelos igualados y resultados que, en más de una ocasión, han desafiado la lógica.

    Para el equipo de Monforte, puntuar en Alcalá sería algo más que sumar: sería reforzar la convicción de que el trabajo tiene recompensa.

    El encuentro contará con un amplio despliegue televisivo, un factor cada vez más determinante en la consolidación de la Liga F como producto de masas. DAZN, propietaria de los derechos hasta 2027, ha anunciado que emitirá el partido en abierto para todos los usuarios registrados, ampliando así el alcance potencial del choque.

    Además, la retransmisión será compartida con Movistar Plus, que lo ofrecerá a través de Movistar Ellas Vamos (dial 66). El balón echará a rodar el sábado 17 de enero de 2026 a las 16:30, horario peninsular, desde Alcalá de Henares.

    Los precedentes históricos inclinan claramente la balanza hacia el Atlético de Madrid. En los 32 enfrentamientos registrados en la élite, las rojiblancas suman 17 victorias, por 8 empates y 7 triunfos del Espanyol. Números que reflejan una superioridad sostenida, pero no aplastante.

    Porque si algo caracteriza a este duelo es que rara vez resulta anodino. El último precedente, sin ir más lejos, acabó en empate (1-1). Un partido en el que Carol Marín adelantó al Espanyol y Fiamma respondió para el Atlético, firmando una igualada que dejó sensaciones contrapuestas en ambos bandos.

    Ese tipo de partidos forman parte de la memoria colectiva de la rivalidad: encuentros en los que el Espanyol compite desde la identidad y el Atlético desde la exigencia, y en los que el resultado nunca se da por descontado hasta el último minuto.

    Sobre el césped se darán cita futbolistas que representan distintas generaciones y estilos, pero todas con peso específico en la liga.

    En el Atlético, la figura de Lola Gallardo sigue siendo capital, no solo por su rendimiento bajo palos, sino por su liderazgo silencioso. A su alrededor, jugadoras como Silvia Lloris aportan equilibrio y lectura táctica, mientras que Maca Portales encarna la intensidad competitiva que define al equipo en los partidos grandes.

    El Espanyol, por su parte, confía en el talento y la personalidad de futbolistas como Daniela Caracas o Cristina Baudet, nombres que sostienen al equipo en los momentos de mayor dificultad y que representan la ambición de un proyecto que no se resigna a la zona media-baja de la tabla.

    Más allá de los nombres, el partido se decidirá en los detalles: la gestión de los tiempos, la eficacia en las áreas y la capacidad para adaptarse a los distintos registros que exige un duelo de estas características.

    Hay partidos que no necesitan artificios. Que se sostienen por sí mismos. Este es uno de ellos. Dos clubes históricos, dos contextos distintos, una liga que entra en su fase más exigente y un escaparate televisivo que amplifica cada gesto.

    El sábado por la tarde, en Alcalá de Henares, la Liga F volverá a mirarse al espejo. Y el reflejo, gane quien gane, dirá mucho de hacia dónde camina el fútbol femenino español. Porque cuando la regularidad se convierte en verdad, solo los equipos preparados sobreviven. Y Atlético y Espanyol, cada uno a su manera, saben perfectamente de qué va todo esto.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    ✨ Partidazo ✨

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    🔥 Atlético de Madrid 🆚 Espanyol de Barcelona 🔥

    📅 Sábado, 17 de enero de 2026

    😍 Matchday 16 | Día de Partido

    🕒 16:30 horario peninsular

    📺 Movistar Ellas Vamos, (Dial 66)

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Enlace para ver el partido |

    https://www.dazn.com/es-es/home/kfj2r7g2mshx0h0yy6xor00yx0/as4ghvq26n6cjvrqrzgxiw4xo?share_origin=ios&share_page=tile_bottom_drawer&event_id=kfj2r7g2mshx0h0yy6xor00yx0

    (Fuente: DAZN)
  • Oficial | La Liga F estrena una nueva perspectiva en sus retransmisiones con un dron de última generación

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟫 La nueva herramienta tecnológica, pionera en el fútbol español, se irá instaurando a lo largo de los duelos más destacados de cada fin de semana, permitiendo al espectador una perspectiva única de las mejores jugadas. El dron se estrenó en el Atlético de Madrid 5 – Real Sociedad 5, captando los diez goles.

    Durante la decimoquinta jornada, Liga F estrenó un dron de última generación. Una nueva herramienta tecnológica en la realización televisiva que permitirá al espectador una visión inédita y única de los goles y de las jugadas más determinantes, elevando la experiencia audiovisual y la forma de contar el juego. Esta innovación se convierte en pionera en el fútbol español y permite contar con imágenes aéreas únicas, similares a la de una skycam, que se volverá a usar en la decimoctava jornada.

    El debut de este nuevo recurso se produjo en el partido entre el Atlético de Madrid 5 – Real Sociedad 5, que se disputó en la Ciudad Deportiva de Alcalá de Henares.

    El dron con modelo DJI Mini 5, ofreció una perspectiva diferente y envolvente de los diez goles que se produjeron durante el encuentro. Además de grabar todas las llegadas al área y las acciones más destacadas del partido.

    La altura aproximada del dron fue de 20 metros con el balón en juego. Siempre manteniendo los estrictos protocolos de seguridad y coordinación, respaldados por la experiencia de Mediapro en producciones audiovisuales de alto nivel.

    La Liga F Moeve refuerza la visibilidad y la proyección del fútbol femenino, acercando al aficionado los momentos clave del juego desde nuevas perspectivas.

    Vídeo |

    https://youtu.be/p0bveAPTgVA

  • Oficial | Olatz Santana, la heroína inesperada del Athletic: “Trabajo para tener la oportunidad”

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ La guardameta del Athletic Club fue clave para que el Athletic Club consiguiera su primer triunfo (0-1) en el Di Stéfano. La arquera, que debutó con el cuadro bilbaíno, entró a los siete minutos de juego por la lesión de Adriana Nanclares y realizó ocho paradas de mucho mérito para ser la MVP del encuentro.

    El Athletic Club logró ganar por primera vez en su historia en el Di Stéfano (0-1) en un choque que arrancó con la lesión de Adriana Nanclares. A los dos minutos de juego, un centro desde la banda de Athenea lo fue atrapar la guardameta de Miranda de Ebro, con tan mala fortuna para ella, que recibió en la cabeza el impacto de la rodilla de su compañera Nerea Benito. La arquera tuvo que ser sustituida por una contusión cerebral, y en su lugar entró Olatz Santana (Hernani, 8 de mayo de 1997), la protagonista inesperada. La guipuzcoana, que llegó al conjunto vasco este pasado verano procedente de la Real Sociedad, no había jugado ningún solo minuto como rojiblanca ni en Liga F Moeve ni en Copa de la Reina. Era su debut como leona, y quería aprovechar su oportunidad.

    “El contexto que se me ha dado no era el mejor por la lesión de mi compañera Adriana, pero tienes que estar preparada y en el momento que haga falta dar la talla”, expresó la arquera posteriormente en rueda de prensa. La guardameta se mostró segura bajo palos, eficaz con los pies, y fue ganando confianza con el paso de los minutos. Weir tuvo una muy clara con un remate desde dentro del área, pero la escocesa se encontró con la magnífica respuesta de Olatz Santana, que con una gran intervención con el pie mandó la pelota a saque de esquina. Además, por alto también se mostró infranqueable, sacando constantemente los envíos al corazón del área. La portera volvió a mostrar sus reflejos en la segunda mitad, cuando, de nuevo, impidió que Weir anotara.

    También se animó Linda Caicedo, pero la colombiana se estrelló contra una formidable Olatz Santana. Con el gol del Athletic Club, las madridistas se volcaron aún más sobre la meta visitante, pero la arquera guipuzcoana se hizo aún más grande evitando con el pecho el tanto de Alba Redondo, y sacando un potente disparo de Toletti a la desesperada. En total ocho paradas, cuatro de ellas desde dentro del área, para darle los tres puntos a su equipo. Con el pitido final, todas sus compañeras fueron a abrazarla. “Ha sido un momento muy especial. Todos los días me siento muy arropada, pero hoy con más euforia porque nos hemos llevado los tres puntos”, respondió la arquera, que no pudo contener las lágrimas al acabar el encuentro y ser la MVP del partido.

    Su entrenador, Javier Lerga, también quiso dedicarle unas palabras al terminar el choque. “Muy contentos por ella. Porque era la única jugadora que todavía no había tenido la oportunidad de jugar. No era un escenario ni una situación nada fácil, pero ha respondido por creces. Nos ha ayudado muchísimo a conseguir estos tres puntos”, confesó el técnico al acabar el duelo. Natural de Hernani, Olatz Santana inició su carrera en el club de su localidad, donde estuvo tres años, antes de pasar por el Añorga KKE, con el que fue campeona de liga en Segunda División y la SD Eibar, ascendiendo a Reto Iberdrola. Sus buenas actuaciones con el cuadro armero llamaron la atención de la Real Sociedad, que la fichó en 2019 para el filial, con el que subió a Primera Nacional.

    Precisamente, en Zubieta coincidió con su actual compañera en el Athletic Club, Adriana Nanclares, y su debut en la élite fue dos años después, en 2021, en un duelo ante el club bilbaíno. En el primer equipo de la Real Sociedad dejó buenas amigas, y fue un ejemplo para las más jóvenes. “Julia Arrula es como mi hermana pequeña. Al final, pasas muchas horas con tu competencia como con el resto de la gente. Siempre hay días y días menos buenos. Siempre es importante sentirte parte de un grupo y arropada”, confesó. Este verano cambió las rayas azul y blancas por las rojiblancas, firmando hasta 2026. Y, tras una primera parte de la temporada donde no estuvo oportunidades, Olatz Santana supo aprovechar su momento para tener su primera gran noche en Primera.

    “Tienes que trabajar día a día pensando que tu oportunidad va a llegar”, respondió la guardameta. Su equipo continúa ya va 7º clasificado con 23 puntos, encontrándose en su mejor momento de la temporada tras acumular diez encuentros seguidos sin perder (seis victorias y cuatro empates) entre todas las competiciones. “Hubo un cambio de staff este verano, que requería de adaptación. Necesitábamos tiempo, pero el equipo desde el principio ha salido a darlo todo, y las cosas van saliendo”, declaró la guardameta, que ya ha contribuido a las nueve porterías a 0 del cuadro vasco a lo largo del curso. En el horizonte espera el Costa Adeje Tenerife en Liga F Moeve y el FC Barcelona en la Supercopa. “Es un rival muy duro, pero no es imposible”, concluyó la portera.

  • Oficial | Ewa Pajor recibió ante el Atlético de Madrid el P.O.M. de diciembre en la Liga F

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟣 La futbolista del FC Barcelona, Ewa Pajor, recogió el trofeo a la Player of the month de diciembre en Liga F Moeve, y su ítem especial de FC 26, que se puede disfrutar en el videojuego de EA SPORTS. La polaca, que es la máxima goleadora de la competición con 15 tantos, sumó dos durante el mes de diciembre.

    El pasado lunes,  12 de enero de 2026,  se desveló la jugadora del mes de diciembre: ‘Player of the month’. Una acción para la que EA SPORTS eligió desde la temporada pasada a Liga F para convertirse en el campeonato femenino pionero en estrenar este galardón a la futbolista con mejor actuación y estadísticas mensuales en la Primera División española votada por los aficionados. La competición española se unió a otras cinco ligas masculinas que ya ofrecían este galardón de la mano de EA SPORTS: LALIGA EA SPORTS, Premier League, Serie A, Bundesliga y Ligue 1. Tras las respectivas votaciones, la ganadora fue Ewa Pajor, que se une a Claudia Pina (noviembre), Edna Imade (octubre) y Luany (septiembre).

    La futbolista polaca se impuso a las otras seis jugadoras nominadas: Eva Navarro (Real Madrid CF), Rosa Márquez (Sevilla FC), Ainhoa Marín (Deportivo Abanca), Malou Marcetto (Madrid CFF), Carla Andrés (SD Eibar) y Daniela Agote (Athletic Club). La jugadora del conjunto blaugrana disputó 145 minutos repartidos en los dos partidos del mes de diciembre en Liga F Moeve. 

    En ese tiempo, a la atacante le dio tiempo a marcar dos goles, uno ante el Costa Adeje Tenerife y otro frente al Badalona Women en el derbi catalán.

    La ariete ya es la máxima goleadora de Liga F Moevecon 15 goles en trece encuentros, siendo clave para que el FC Barcelona sea líder de la competición con 42 puntos. La polaca recogió el trofeo, junto con el ítem especial de FC 26, en el estadio Johan Cruyff en los prolegómenos del encuentro adelantado de la decimoséptima jornada ante el Atlético de Madrid, en una victoria por 5-0. 

    Con esta acción, EA SPORTS continúa mostrando su firme apuesta por la promoción del fútbol femenino, y concretamente, convirtiendo a la competición española en pionera a nivel mundial en este tipo de acciones.

  • Oficial | El Madrid CFF ficha a Sánchez Vera

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    ⬛️ ¡Llegada estelar! El preparador madrileño es campeón de Liga F y ahora se hará cargo el elenco afincado en Fuenlabrada.

    El Madrid Club de Fútbol Femenino ha dado carácter oficial a la contratación de José Luis Sánchez Vera como nuevo director técnico de la primera plantilla.

    El madrileño, 1 de febrero de 1983, es un auténtico referente en los banquillos con más de una década de experiencia y éxitos en la Liga Profesional de Fútbol Femenino y llega tras medio curso de asueto como comentarista en Onda Madrid y Disney Plus tras su marcha de la Real Sociedad de Fútbol.

    Titulado en Magisterio inició su trayectoria profesional en el Club Atlético de Madrid Femenino, con el que conquistó la Liga Iberdrola 2018-2019 en la última jornada después de una lucha de 30 fechas contra el todopoderoso Fútbol Club Barcelona y fue también finalista de la Copa de la Reina.

    Durante la temporada 2020-2021 formó parte del cuerpo técnico de Tiago Mendes, entrenador del Vitória de Guimarães. En el mes de octubre, después de haber dirigido al equipo en tres encuentros, Tiago presentó su dimisión debido a discrepancias con la directiva, una decisión que provocó también la salida de Sánchez Vera del club.

    En enero de 2021 regresó al Atlético de Madrid Femenino para sustituir a Dani González, quien no estaba logrando los resultados esperados por la entidad. Sánchez Vera permaneció en el cargo hasta el final de la temporada: conquistó la Supercopa de España en Almería, derrotando por 3-0 al Levante Unión Deportiva en la gran final, pero el equipo perdió puntos importantes en la Liga y finalizó en cuarta posición, quedándose fuera de los puestos de acceso a la Liga de Campeones y al término del curso, puso fin a su etapa en el club de su vida.

    Tras un periodo de reflexión alejado de los banquillos, el verano de 2022 marcó un nuevo punto de inflexión en la trayectoria de José Luis Sánchez Vera. El fútbol, que nunca se detiene, volvió a llamar a su puerta en forma de reto mayúsculo. En el mes de julio, el Levante U.D. y el técnico madrileño alcanzaron un acuerdo que unía sus caminos durante las dos siguientes temporadas con un objetivo tan ambicioso como complejo: devolver al club valenciano al lugar que históricamente había ocupado en la élite del fútbol femenino nacional.

    La misión no era sencilla. El Levante afrontaba una etapa de profunda transformación institucional y deportiva, marcada por la necesidad de redefinir su identidad competitiva tras varios cursos irregulares. A ello se sumaba una reestructuración casi total de la plantilla, con salidas de gran calado que alteraban el equilibrio del vestuario y obligaban a comenzar prácticamente desde cero. Entre las marchas más significativas destacaba la de Sandie Toletti, centrocampista francesa y pieza capital en el engranaje del equipo, que abandonó la disciplina granota para incorporarse al Real Madrid, símbolo inequívoco de los cambios estructurales que estaba viviendo el fútbol femenino español.

    En ese contexto de reconstrucción, Sánchez Vera aceptó el desafío con la convicción de quien entiende el fútbol como un proceso, no como un resultado inmediato.

    Su llegada al banquillo granota supuso también la configuración de un cuerpo técnico con un marcado carácter identitario. Como segunda entrenadora figuraba Érika Vázquez, histórica futbolista del Athletic Club y una de las grandes pioneras del fútbol femenino profesional en España. Su presencia no era únicamente simbólica: representaba la conexión entre generaciones, la memoria viva de un deporte que había crecido desde la precariedad hasta la profesionalización, y un valor añadido en liderazgo, experiencia y conocimiento del vestuario.

    Desde el primer día, el Levante de Sánchez Vera comenzó a construir una nueva narrativa. Lejos de la urgencia cortoplacista, el equipo fue asentando principios claros: orden táctico, competitividad, solidez defensiva y una apuesta firme por el colectivo como eje vertebrador del proyecto. El camino estuvo plagado de dificultades, ajustes y aprendizaje, pero también de señales inequívocas de crecimiento. Jornada a jornada, el Levante recuperó credibilidad, respeto y ambición.

    Los frutos de ese trabajo no tardaron en llegar. Durante las dos temporadas al frente del conjunto valenciano, Sánchez Vera logró devolver al Levante al primer plano competitivo del panorama nacional. El equipo consiguió la clasificación para la fase previa de la UEFA Women’s Champions League, un hito que reafirmaba la recuperación deportiva del club y lo situaba nuevamente entre los aspirantes a competir en Europa.

    Además, alcanzó el subcampeonato de la Supercopa de España, quedándose a las puertas del título en un torneo que reunía a la élite del fútbol femenino nacional.

    Más allá de los resultados, su etapa en el Levante dejó una huella profunda en la estructura del club. Se consolidó un proyecto reconocible, con identidad propia y una cultura competitiva renovada. El vestuario recuperó confianza, la afición volvió a sentirse representada y el Levante reafirmó su condición de histórico del fútbol femenino español. Era el cierre natural de un ciclo exitoso, y también el preludio de un nuevo desafío.

    Finalizada su etapa en Valencia, Sánchez Vera decidió poner fin a su etapa en el banquillo granota para emprender un nuevo rumbo. El siguiente destino no era menor: la Real Sociedad. En el verano de 2024, el club donostiarra y el entrenador alcanzaron un acuerdo que unía sus caminos por, al menos, tres temporadas. La apuesta era clara y ambiciosa.

    La Real Sociedad buscaba consolidarse de manera definitiva entre los grandes referentes de la Liga F y recuperar protagonismo tanto a nivel nacional como europeo.

    El proyecto reunía todos los ingredientes para ilusionar. Una plantilla de gran nivel, una estructura sólida y un entorno exigente pero comprometido con el crecimiento del fútbol femenino. Para Sánchez Vera, suponía la oportunidad de aplicar su experiencia acumulada en proyectos de reconstrucción y alto rendimiento, con el objetivo de devolver al conjunto txuri-urdin a las posiciones de privilegio de la liga española femenina.

    Sin embargo, el fútbol, en su naturaleza imprevisible, no siempre responde a los planes trazados sobre el papel. Lo que comenzó como un reto ilusionante fue derivando, con el paso de los meses, en una situación cada vez más compleja. El equipo mostró fases de buen juego y competitividad, pero la regularidad nunca terminó de asentarse. Los resultados comenzaron a alejarse de las expectativas iniciales y la clasificación reflejaba una posición incómoda para un club que aspiraba a pelear por plazas europeas.

    El tramo final de la temporada se convirtió en un periodo especialmente delicado. Diez partidos consecutivos sin conocer la victoria encendieron todas las alarmas en Zubieta. La dinámica negativa no solo afectaba al marcador, sino también a la confianza del grupo y al clima general del proyecto. La exigencia histórica de la Real Sociedad y las aspiraciones marcadas por la junta directiva chocaban con una realidad deportiva adversa.

    En abril, el club emitió un comunicado oficial anunciando que José Luis Sánchez Vera no continuaría al frente del equipo una vez finalizara la temporada. La decisión, fruto de un análisis profundo de la situación, ponía fin de manera anticipada a una vinculación que había sido concebida como un proyecto a medio y largo plazo. El objetivo inicial del entrenador —restaurar la solidez del conjunto y recuperar las aspiraciones europeas, incluida la clasificación para la Champions League— no llegó a materializarse.

    La combinación de rendimiento irregular, una posición baja en la tabla y las altas expectativas depositadas por la dirección deportiva terminó por precipitar el desenlace.

    No fue una ruptura abrupta, sino el cierre de una etapa marcada por la dificultad de alinear tiempos, resultados y ambición institucional.

    Así concluyó una etapa más en la carrera de Sánchez Vera, un técnico acostumbrado a navegar entre la exigencia, la reconstrucción y la presión inherente a los proyectos de alto nivel.

    Su trayectoria, marcada por éxitos, desafíos y decisiones complejas, refleja con claridad la evolución del fútbol femenino español: un entorno cada vez más competitivo, profesionalizado y exigente, donde los márgenes de error se reducen y la gestión del proceso es tan determinante como el resultado inmediato.

    Lejos de definir un final, su salida de la Real Sociedad se inscribe como un nuevo capítulo dentro de una carrera que ha demostrado capacidad de adaptación, liderazgo y compromiso con el crecimiento del fútbol femenino. En un deporte en constante transformación, la figura de Sánchez Vera permanece ligada a los procesos de construcción, a los proyectos con identidad y a la convicción de que el fútbol, incluso en la derrota, deja siempre aprendizaje, legado y camino por recorrer.

    El ex del San Roque ha firmado un contrato que le unirá a la entidad que preside Alfredo Ulloa por lo que resta de temporada y una campaña más.

    Ahora, José Luis llega al Madrid CFF, club con la cantera exclusivamente femenina más grande de toda Europa, con el objetivo de hacer reverdecer viejos laureles que se dieron entre 2022 y 2024, cuando estuvo peleando por entrar en la Liga de Campeones Femenina.

    Sánchez Vera debutará en el equipo capitalino jugando a domicilio en Ipurúa frente a la Sociedad Deportiva Eibar en la decimosexta jornada liguera para sustituir en el cargo a Javier Aguado.

    (Fuente: Madrid CFF)
  • La crónica | El Barcelona continúa desatado

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ Las azulgranas se impusieron por 5-0 al Atlético de Madrid en el partido de la decimoséptima jornada de Liga F Moeve, adelantada por la disputa de la Supercopa de España. Alexia Putellas, que fue la MVP del partido, Claudia Pina, con un doblete, Esmee Brugts y Salma marcaron los goles del encuentro.

    La previa |

    Los onces |

    El Fútbol Club Barcelona y el Atlético de Madrid saltaron al terreno de juego con dos onces de máxima jerarquía para uno de los duelos más exigentes de la Liga F.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    El conjunto azulgrana arrancó con Cata Coll bajo palos; defensa para Ona Batlle, Paredes, María León y Brugts; en el centro del campo, Alexia Putellas, Patri Guijarro y Clàudia Pina; y en ataque, Sydney Schertenleib, Pajor y Vicky López, con Pere Romeu al frente desde el banquillo.

    Por su parte, el Atlético de Madrid inició el encuentro con Lola Gallardo, capitana, en portería; línea defensiva formada por Medina, Xènia y Menayo; Alexia Fernández y Bøe Risa en la sala de máquinas; acompañadas por Jensen, J. Bartel y Fiamma; y en posiciones más ofensivas Rosa Otermín y María Portales, en el once dispuesto por el técnico rojiblanco.

    pesar de ser jornada intesemanal, partido adelantado a la decimoséptima jornada de liga, por la disputa de la Supercopa de España Iberdrola la semana que viene, no era día de guardarse nada.

    Antes del inicio del duelo, Ewa Pajor recogió el premio a la Player of the month de diciembre. Además, Mapi León recibió la camiseta conmemorativa por sus 300 partidos como blaugrana.

    El conjunto culé solo tardó cuatro minutos en abrir el marcador. Clara Serrajordi robó una pelota en campo contrario y combinó con Claudia Pina. La atacante encontró a Alexia Putellas, que se sacó un derechazo desde dentro del área para superar a Lola Gallardo y mandar la pelota al fondo de la red para abrir la lata con el 1-0.

    La doble Balón de Oro fue la MVP del encuentro. Trece minutos después llegó el segundo, con la firma de Claudia Pina. La de Moncada y Reixach se sacó un magnífico disparo desde fuera del área que tocó en el larguero antes de doblar la ventaja en el electrónico con el 2-0 en el minuto 13.

    El Atlético de Madrid intentó reaccionar, pero sin suerte, al tiempo que las de Viti iban igualando el compromiso en lo que a intensidad se refiere.

    Las locales no bajaban en pistón y las de Víctor Martín, aunque lo intentaban, veían muy lejos el área de Cata Coll. No en vano, llegados a la media hora, nueve remates locales, siete de ellos a puerta por ninguno de las rojiblancas que corrían persiguiendo sombras.
    En ese intervalo hasta la media parte las colchoneras contenían algo más el ciclón del líder.

    Sobretodo en cuanto a ocasiones, cerrando algo mejor las líneas por dentro. Lo del balón ya era otra cosa ya que el Atlético salía a cuentagotas y obviamente más lastrado físicamente de correr tras el esférico.

    Poco antes de llegar al descanso, tendría otra muy clara Claudia Pina con un disparo cruzado con la derecha que se marchaba fuera por poco.


    Pajor, la pichichi de esta Liga F, tendría la última de la primera parte con un disparo con la zurda que atrapó una Lola Gallardo muy protagonista para su equipo que ni lo estaba pasando nada bien en Cataluña.

    Ninguno de los dos entrenadores movió ficha en el descanso y el segundo acto empezó como terminó el primero. Con un Barça dominante y que ya producía peligro en ataque.
    Claudia Pina tendría la primera ocasión antes de llegar al minuto de la reanudación y la polaca Eva Pajor perdonaría el tercero en un claro remate en el área pequeña que se le marchaba arriba.


    Antes de llegar al cuarto de hora del segundo tiempo, el Barça sentenciaría el partido con el tercer gol del encuentro.
    Sería la neerlandesa Esmee Brugts en una acción individual que acabó definiendo con su zurda para anotar y poner el 3-0 en el minuto 59 de este clásico de la Primera División Femenina.

    Era el minuto sesenta cuando Pere Romeu introdujo un triple cambio con la entrada de Aïcha Cámara, Kika y Carla Julià al campo.
    Carla Julià, MVP del pasado sábado ante el Madrid CFF, repetía en esa posición de interior derecha batiéndose en duelo con Andrea Medina y las ayudas de Macarena Portales.


    Precisamente Maca sería una de las dos sustituidas por Víctor Martín para dar entrada a Luany y Natalia.
    Con las locales viviendo casi en el área contraria, Claudia Pina anotaría su doblete particular tras aprovechar el rechace de Lola Gallardo a disparo de Pajor para hacer el 4-0 en el 74, pero ahí no terminó el calvario rojiblanco.

    A falta de once minutos para el final se produciría una de las grandes noticias del choque.

    El regreso de Salma Paralluelo lesionada con la selección en aquella semifinal de la Nations League ante Suecia.
    Ovación de gala para el regreso de la delantera a los terrenos de juego.
    Precisamente sería la maña quien, tras un intento anterior sin éxito, culminaría la goleada azulgrana con el con el 5-0 definitivo.

    Era el minuto 92 de partido y el regreso de la internacional no pudo ser de mejor manera. Aprovechó un buen pase de Pajor para culminar por bajo una manita en la que el conjunto de Pere Romeu no ha tenido rival en el Atlético.

    Con esta contundente victoria, el Barcelona se consolida como líder de la Liga Profesional de Fútbol Femenino y aprovecha el tropiezo del Real Madrid por 0-1 ante el Athletic Club para conseguir “media competición”, pues el líder con 45 unidades en su casillero, esto es, aventaja en 18 puntos a un Atlético de Madrid que es cuarto en la Liga F Moeve y ya piensa en la visita del Espanyol a Alcalá de Henares como clavo ardiendo al que aferrarse de cara al sueño europeo.

    📋 Ficha técnica |

    Barcelona : Coll; Ona Batlle (Aïcha 60′), Paredes (Torrejón 69′), Mapi León, Brugts; Sydney Schertenleib (60′ Kika), Clara Serrajordi, Alexia; Vicky López (60′ Carla Julià), Ewa Pajor, Clàudia Pina (Salma 79′).

    Atlético de Madrid : Lola Gallardo; Alexia, Xènia Pérez, Carmen Menayo, Andrea Medina; Julia Bartel (Peñalvo 71′), Boe Risa, Fiamma Benítez; Macarena Portales (Luany 70′), Synne Jensen (Chinchilla 81′), Rosa Otermin.

    Goles |

    1-0 Alexia Putellas 4’ ⚽️
    2-0 Claudia Pina 13’ ⚽️
    3-0 Brugts 60’ ⚽️
    4-0 Claudia Pina 74’ ⚽️
    5-0 Salma Paralluelo 92’ ⚽️

    Incidencias: Partido correspondiente a la decimoséptima jornada de la Liga F Moeve 2025-2026 entre el Barcelona y el Atlético de Madrid que se ha disputado en el Estadi Johan Cruyff sobre una superficie de hierba natural delante de 3.529 espectadores.

    Vídeo |

  • Noticia | José Luis Sánchez Vera y el Madrid CFF: cuando el banquillo se convierte en una idea

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ El técnico madrileño remplazará a Javier Aguado en el Fernando Torres de Fuenlabrada.

    El Madrid CFF, semifinalista de la Copa de la Reina en 2021, hará próximamente oficial el fichaje de José Luis Sánchez Vera para el primer equipo tras la destitución de Javier Aguado.

    El club afincado en el Fernando Torres apuesta por un entrenador campeón de Liga F, Supercopa de España y Copa de la Reina Iberdrola para liderar una nueva etapa basada en la identidad, el tiempo y el crecimiento sostenido y llega acompañado por Erika Vázquez, exjugadora del Athletic Club, como asistente técnica.

    Hay fichajes que se explican con una frase. Y hay otros —los importantes— que necesitan una historia.
    El Madrid CFF ha elegido a José Luis Sánchez Vera como nuevo entrenador del primer equipo y, con ello, ha tomado una decisión que va más allá del corto plazo.

    No responde a la urgencia ni al ruido. Responde a una convicción: construir desde el banquillo un proyecto reconocible, coherente y fiel a su identidad.

    Sánchez Vera no llega solo para entrenar, llega para ordenar un relato, sostener un proceso y darle continuidad a una idea de fútbol que el Madrid CFF ha defendido desde su origen, además ya sabe lo que es dirigir a futbolistas del plantel como Anita Marcos, a la que hizo debutar en la élite, Andonova y Nuria Mendoza, estas dos últimas en su era como granota.

    El nuevo mister no llega solo para entrenar. Llega para ordenar un relato, sostener un proceso y darle continuidad a una idea de fútbol que el Madrid CFF ha defendido desde su origen.

    El ex de la Real Sociedad de Fútbol no promete resultados inmediatos. Promete método, trabajo y coherencia y según ha podido saber “El Partido de Manu”, en exclusiva, dirigió en la mañana del 14 de enero de 2026 su primera sesión de trabajo después de ser presentado en Aldehuela.

    Para entender este fichaje hay que entender al club. El Madrid CFF no nació grande, pero sí fiel a una idea. Creció sin atajos, apostando por el fútbol femenino cuando aún no era tendencia y construyendo su camino desde la convicción.

    José Luis Sánchez Vera ha construido una de las trayectorias más singulares, coherentes y reconocibles del fútbol femenino español contemporáneo. Más allá de los títulos, de los ascensos o de los contextos institucionales tan distintos en los que ha trabajado, existe un hilo conductor perfectamente identificable en todos los equipos que ha dirigido: una idea de juego profundamente trabajada, adaptable al contexto competitivo, pero sustentada siempre en una serie de principios estructurales, emocionales y tácticos que definen su manera de entender el fútbol. Analizar el estilo de los equipos de Sánchez Vera no consiste únicamente en describir sistemas o dibujos, sino en comprender una concepción integral del juego que abarca la gestión del vestuario, la preparación del partido, el uso del balón, la ocupación de los espacios, la relación con la presión ambiental y la lectura de cada fase del juego como parte de un todo orgánico.

    Desde sus primeras experiencias en el fútbol femenino de élite, Sánchez Vera mostró una inclinación clara por construir equipos competitivos desde la solidez colectiva. Sus conjuntos rara vez han sido caóticos o desordenados. Incluso en contextos de inferioridad presupuestaria o estructural, sus equipos han transmitido una sensación constante de control, entendiendo el control no como monopolio absoluto de la posesión, sino como capacidad para gobernar los ritmos del partido. Esta es una de las claves fundamentales de su estilo: la prioridad no es tener el balón por tenerlo, sino saber cuándo, dónde y para qué se utiliza. En ese sentido, sus equipos han sido tradicionalmente muy difíciles de desarmar, porque están pensados para minimizar errores no forzados y para maximizar la eficiencia en cada acción.

    Uno de los rasgos más repetidos en los equipos dirigidos por Sánchez Vera es la importancia del orden defensivo como punto de partida del juego. No se trata de una defensa pasiva ni reactiva, sino de una estructura defensiva activa, que condiciona al rival y lo empuja hacia zonas previamente estudiadas.

    Sus equipos suelen defender en bloque medio o medio-bajo, con líneas juntas y distancias cortas entre jugadoras, evitando que el rival pueda progresar por dentro con comodidad. La prioridad es cerrar carriles interiores, proteger la frontal del área y obligar a jugar por fuera, donde se activa una presión orientada, no especialmente alta, pero sí muy coordinada.

    Este comportamiento defensivo no responde a una falta de ambición ofensiva, sino a una lectura muy clara del contexto competitivo del fútbol femenino español, especialmente en las temporadas en las que dirigió a equipos que no partían como favoritos. Sánchez Vera entiende que la defensa no es solo un mecanismo de contención, sino una herramienta para atacar mejor. Al recuperar el balón en zonas concretas y con el rival desorganizado, sus equipos han encontrado muchas de sus mejores situaciones ofensivas. De ahí la importancia que da a la transición defensa-ataque, probablemente una de las fases mejor trabajadas en todos sus proyectos.

    Cuando sus equipos recuperan el balón, la primera decisión es casi siempre vertical. Existe una clara intención de progresar rápidamente si el contexto lo permite, buscando a jugadoras ofensivas bien perfiladas o atacando el espacio libre a la espalda de la defensa rival. No obstante, esta verticalidad no es descontrolada. Si la primera opción no es clara, el equipo no duda en reiniciar, en asegurar la posesión y en reorganizarse. Esta dualidad entre verticalidad y pausa es otra de las señas de identidad del técnico madrileño: saber alternar registros sin perder la identidad.

    En fase ofensiva organizada, los equipos de Sánchez Vera han mostrado una evolución notable a lo largo de los años. En sus primeras etapas, el juego tendía a ser más directo, con ataques relativamente cortos y un peso importante del juego exterior. Las bandas han sido históricamente una vía fundamental para sus equipos, tanto para progresar como para finalizar. Extremos abiertas, laterales con recorrido y centros laterales bien trabajados han formado parte del paisaje habitual de sus equipos. Sin embargo, con el paso del tiempo, se ha percibido una mayor riqueza en el juego interior, con mediocampos más técnicos y una mejor ocupación de los espacios entre líneas.

    Aun así, incluso en sus versiones más elaboradas con balón, Sánchez Vera no ha sido nunca un entrenador de posesiones largas estériles. Sus equipos rara vez encadenan pases sin intención. Cada circulación tiene un objetivo claro: atraer, fijar y liberar espacios. La paciencia con el balón existe, pero siempre subordinada a la búsqueda de ventajas. En ese sentido, se aprecia un trabajo táctico muy detallado en la colocación de las interiores, en los desmarques de ruptura de las delanteras y en la sincronización de los movimientos ofensivos.

    Otro elemento clave en el estilo de los equipos de Sánchez Vera es la importancia del compromiso colectivo. Sus equipos se caracterizan por una altísima implicación defensiva de todas las jugadoras, incluidas las futbolistas más ofensivas. La presión tras pérdida, sin ser asfixiante ni constante, está muy bien medida

    La llegada de Sánchez Vera no supone una ruptura, sino una continuidad elevada. El club no busca un salvador ni un golpe de efecto. Busca un constructor, alguien capaz de consolidar lo logrado y dar un paso más sin perder la esencia.

    Sánchez Vera entiende el banquillo como algo más que un lugar desde el que se dan órdenes. Desde ahí se transmite calma, claridad y confianza. Sus equipos rara vez se descomponen, saben a qué juegan incluso en los momentos difíciles y compiten desde el orden y el compromiso colectivo.

    En un entorno cada vez más exigente, su liderazgo sereno y cercano aporta al Madrid CFF algo fundamental: estabilidad emocional.

    No hay alardes ni dogmas rígidos. El método de trabajo de Sánchez Vera se basa en la pedagogía diaria, en la repetición consciente de conceptos y en la gestión honesta de los roles. Entrenar no es solo preparar partidos, sino educar futbolistas, acompañar procesos y sostener al grupo cuando el contexto aprieta.

    Exigente sin ser opresivo, cercano sin ser complaciente, su liderazgo conecta con una forma de entender el fútbol femenino desde el respeto y el conocimiento profundo del vestuario.

    En esta nueva etapa, que se extenderá por lo que queda de curso más otra campaña completa, el ex del Atlético de Madrid se ha rodeado de gran parte del staff técnico que le secundó en su periplo por el Levante Unión Deportiva.

    Con experiencia en la élite y una sensibilidad especial en el trato con las futbolistas, su presencia añade valor humano y futbolístico a un proyecto que entiende el cuerpo técnico como una pieza clave del crecimiento colectivo.

    El fichaje de un entrenador siempre envía un mensaje. Este es inequívoco: el club cree en el trabajo, cree en el proceso y cree en el talento que ya tiene. Con Sánchez Vera llega un liderazgo que escucha, observa y exige con sentido.

    El objetivo no es correr más, sino pensar mejor. Competir desde la identidad y crecer sin perder el rumbo.

    La serenidad no está reñida con la ambición. Sánchez Vera la entiende como una construcción organizada, no como una carrera descontrolada. Mejorar con el paso de las jornadas, competir contra cualquiera y ser reconocible incluso en la derrota forman parte de su idea de éxito.

    Ese es el reto que asume en el Madrid CFF y también la promesa implícita de esta nueva etapa.

    El fútbol femenino español vive un momento de transición, crecimiento y exigencia.

    En ese escenario, figuras técnicas como Sánchez Vera resultan imprescindibles: entrenadores que entienden el juego, el vestuario y el proceso sin confundir progreso con prisa.

    El Madrid CFF no ha fichado solo a un entrenador, ha adquirido una forma de entender el fútbol, una ética de trabajo y una convicción profunda en el tiempo como herramienta.

    En el fútbol femenino, eso no es un fichaje más, sino una declaración de principios.

  • La previa | Barcelona vs Atlético de Madrid

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    ⬛️ El Johan Cruyff acogerá un choque repleto de estrellas


    El Johan Cruyff volverá a vestirse de gran escenario la tarde del miércoles 14 de enero, a partir de las 19:00 horas, para acoger uno de esos partidos que explican por sí solos la dimensión competitiva y emocional de la Liga F Moeve, un duelo adelantado de la decimoséptima jornada en el que FC Barcelona y Atlético de Madrid cruzan caminos en un momento clave del calendario, condicionado por la inminente disputa de la Supercopa de España en Castellón, pero cargado de historia, rivalidad y lecturas deportivas profundas.

    Frente a frente estarán dos de los grandes nombres del fútbol femenino español, dos proyectos con identidad propia y ambición estructural, aunque inmersos en dinámicas bien distintas: el conjunto blaugrana, líder sólido de la competición con 42 puntos, y el cuadro rojiblanco, cuarto clasificado con 27, obligado a reaccionar para no descolgarse definitivamente de los puestos que dan acceso a la próxima UEFA Women’s Champions League.

    El Barcelona llega a la cita instalado en una sensación de dominio casi permanente, sustentado en una regularidad que le ha permitido enlazar once encuentros consecutivos sin conocer la derrota entre todas las competiciones y firmar una primera vuelta de campeonato en la que únicamente ha concedido una derrota liguera. A pesar de las ausencias de peso, con Patri Guijarro reincorporándose progresivamente al grupo y las bajas confirmadas de Graham Hansen y Aitana Bonmatí, el equipo azulgrana vuelve a demostrar la profundidad de su proyecto apostando por el talento del filial, una seña de identidad que refuerza su hegemonía estructural más allá de los nombres propios. La recuperación de Salma, lista para el choque, añade una pieza más a un engranaje ofensivo que continúa marcando diferencias y que ya fue determinante en el precedente de la primera vuelta, cuando las de la Ciudad Condal se impusieron con un contundente 0-6 en territorio madrileño, en una tarde firmada por Esmee Brugts, Patri Guijarro, Ewa Pajor, Alexia Putellas, Vicky López y Laia Aleixandri, exrojiblanca y protagonista emocional de una rivalidad que siempre deja huella.

    En el lado opuesto comparece un Atlético de Madrid que atraviesa una fase de resultados adversos, especialmente en Liga F Moeve, donde no gana desde el pasado 16 de noviembre y acumula seis partidos consecutivos sin conocer la victoria, una racha que contrasta con la resiliencia mostrada en la Copa de la Reina, competición en la que logró el billete para los cuartos de final desde el punto de penalti. El empate 5-5 ante la Real Sociedad en la última jornada fue una montaña rusa emocional que dejó al descubierto tanto el potencial ofensivo como las fragilidades defensivas del equipo de Víctor Martín, y que sirvió además como punto de partida para Priscila Chinchilla, uno de los refuerzos llamados a aportar energía y desequilibrio en la segunda mitad del curso. Sin embargo, el técnico rojiblanco deberá gestionar un escenario exigente con las bajas de Sheila Guijarro y Gio Queiroz, en una visita a Barcelona que históricamente ha sido terreno hostil, pero que también ha ofrecido capítulos memorables para la entidad madrileña.

    Porque la historia entre ambos equipos es extensa y significativa. Desde 2013,

    FC Barcelona y Atlético de Madrid se han enfrentado en treinta y siete ocasiones oficiales entre todas las competiciones, con un balance claramente favorable a las blaugranas, que suman veinticinco victorias, por siete empates y cinco triunfos rojiblancos. El último de estos llegó el 1 de junio de 2021, cuando el Atlético, entonces dirigido por José Luis Sánchez Vera, se impuso por 4-3 en Alcalá en un partido que permanece como uno de los grandes recuerdos competitivos del club madrileño frente a su gran rival. Desde entonces, el dominio azulgrana ha sido casi absoluto, reforzado esta misma temporada con la goleada de la séptima fecha de la Liga F Moeve en Alcalá de Henares por 0-6.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    🔥F.C. Barcelona 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    ✨ Choque de campeonas ✨

    📅 Miércoles, 14 de enero de 2026

    🩵 Matchday 17 | Día de partido

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 DAZN 1 (Dial 70)

    🏟️ Estadi Johan Cruyff, Barcelona

  • La crónica | El Athletic Club hace historia en el Di Stéfano

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ ¡Victoria vizcaína! Las dirigidas por Javier Lerga doblegaron por 1-0 al Real Madrid para sumar por primera vez en Valdebebas.

    La previa |

    Los onces |

    Era un día poco habitual para disfrutar de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, se adelantó este Real Madrid vs Athletic Club por la participación de ambos en la Supercopa de España, pero será una fecha especial para el conjunto rojiblanco por el modo en el que terminó.

    el enfrentamiento correspondiente a la Jornada 17 de la Liga F Moeve entre Real Madrid y Athletic Club, el conjunto blanco saltó al terreno de juego con Misa en portería, acompañada en la defensa por Shei, Rocío, M. Méndez y Yasmim, mientras que Angeldahl, Irune y Weir comandaban el centro del campo, con Eva Navarro, Athenea e Iris Ashley buscando desequilibrar en la ofensiva. Por su parte, el Athletic Club alineó a A. Nanclares bajo los palos, con Bibi, Landaluze, Nerea B. y Elexpuru en la línea defensiva; M. Zubieta y Valero en el doble pivote; S. Ortega, Gurtubay y Vilariño en la mediapunta, y Azkona como referencia en ataque. En el banquillo madridista aguardaban Pau Quesada, Laia, Pau C., Toletti, Däbritz, Redondo, Bennison, Linda C., Holmgaard, Andersson, Lakrar y Silvia Cristóbal, mientras que el Athletic contaba con O. Santana, Maddi, Sanadri, L. Baños, Pinedo, Nerea Nevado, Campos, Eider, Agote y Thais.

    El duelo se presentaba emocionante desde el inicio, con ambos equipos buscando consolidar posiciones en la tabla y ofrecer espectáculo en el Alfredo Di Stéfano a partir de las 19:00 horas.

    El Athletic Club conquistó el Di Stéfano (0-1) con un solitario tanto de Sara Ortega en la segunda mitad. La MVP del partido fue Olatz Santana. La arquera, que entró a los siete minutos por la lesión de Nanclares, realizó ocho paradas para asaltar el estadio del conjunto blanco, inexpugnable hasta la fecha.

    Este arranque que atrapa al lector no es más que el arranque de un duelo que tiene una relevancia especial para las leonas que han sido protagonistas de una victoria inesperada ante el mejor club del siglo XX.

    El Estadio Alfredo Di Stéfano, Madrid — Noche de invierno. Un estadio que durante años ha visto reinar a las fuerzas de la élite absoluta del fútbol español femenino, un templo donde la precisión, la táctica y el impulso ofensivo del Real Madrid se había erigido como paradigma de dominio. Una pista donde el equipo blanco, bajo la batuta de Pau Quesada, había tejido una temporada hasta entonces casi impecable en la Liga F: con 11 victorias, dos empates y apenas dos derrotas, una senda ofensiva que había firmado 35 goles y una defensa que apenas había concedido 10 tantos en 15 partidos⁠ — cifras que hablaban de una maquinaria implacable en el campeonato doméstico. 

    Pero en la fría tarde del 13 de enero de 2026, esa historia aparentemente escrita se enfrentó a un capítulo que nadie en Madrid vio venir. Contra todo pronóstico, contra la lógica de las estadísticas y tras una racha de éxitos rotundos, el Real Madrid fue desafiado por un Athletic Club que llegó al Di Stéfano con hambre, ambición y una fe inquebrantable en sus posibilidades. Lo que en apariencia era una visita más para el equipo vasco en su periplo liguero se convirtió en una gesta histórica que retumbará en la memoria del fútbol femenino español por años.

    Desde el inicio, esa noche apuntaba a algo especial. El Athletic Club, dirigido por Javi Lerga, no era, sobre el papel, favorito para arrebatar puntos en el feudo del Real Madrid, un equipo que tradicionalmente había dominado el duelo en sus últimas confrontaciones y que llegaba con ritmo de triunfo, acumulando un dominio aplastante en casa.  Pero las dinámicas del fútbol, en su esencia más pura, siempre conservan espacio para lo imposible, para lo insospechado.

    Apenas transcurridos dos minutos de partido, un giro dramático a la narrativa se presentó como un presagio de lo que estaba por venir: Adriana Nanclares, portera titular del Athletic, sufrió una conmoción tras un choque intenso al intentar atajar un centro rival. El impacto de ese momento fue inmediato. En un abrir y cerrar de ojos, la portería de las leonas se quedó bajo la custodia de Olatz Santana, quien, sin saberlo aún, estaba a punto de escribir su nombre con letras indelebles en la historia del club. 

    Santana, llamada a la meta en circunstancias desafortunadas pero absolutamente decisivas, reaccionó con serenidad desde el primer instante. La vida —y más aún el fútbol— suele recompensar a quienes responden con coraje ante la adversidad, y allí estaba ella: una guardameta que no solo ocupaba el puesto de una compañera lesionada, sino que estaba a punto de convertirse en la protagonista de una epopeya futbolística. Su presencia bajo palos, su intuición felina para las atajadas y su compostura reflejaban una mezcla de temple y talento que desafiaba cualquier guion prudente.

    Mientras la grada se acomodaba para presenciar lo que se suponía sería una prueba más de fuerza del Real Madrid, el choque comenzó con un dominio natural de las locales: posesión sostenida, presión alta y movimientos ofensivos que buscaban desbordar con precisión.

    Pero por cada embestida blanca, Santana respondía con reflejos que encendían la ansiedad en el banquillo rival. Era como si el tiempo se desacelerara cada vez que una jugadora del Athletic Club se enfrentaba uno contra uno con la arquera vasca, y su presencia se erigía en un muro invisible que no podía ser derribado.

    Al Madrid le costó en exceso encontrar las vías para atacar el bloque bajo rival. No fue hasta pasado el minuto 20 cuando Iris Ashley, después de recibir un pase en profundidad de Irune Dorado, perdonó en el mano a mano ante la guardameta suplente. Weir, tras un buen centro de Eva Navarro ya en el tramo final, desperdició otra interesante situación dentro del área chutando directamente a las manos de Olatz Santana. Fueron las únicas llegadas reseñable en un primer tiempo plomizo en ambos equipos, tanto como la lluvia que caía sobre Valdebebas y se alcanzó el entretiempo con un 0-0 que lo dejaba todo pendiente de resolución de cara al segundo y definitivo acto.

    La ahistoria de esta victoria épica, por supuesto, no se narra solo desde el arco. En la medular, el Athletic se mostró equilibrado, recogiendo balones y equilibrando la necesaria defensa con una valentía admirable. Y fue precisamente tras una pérdida de balón en la zona alta de ataque por parte de Caroline Weir, que hasta ese momento había sido una de las protagonistas del Real Madrid en la temporada, que el Athletic encontró su momento decisivo.

    Corría el minuto 64 cuando Sara Ortega, con un golpe de creatividad y audacia que encarnaba el espíritu de las leonas vascas, recogió un balón suelto en la frontal del área. Su golpeo no solo fue certero, sino magistral: un zurdazo colocado con una precisión quirúrgica que primero acarició el poste y luego terminó colándose al fondo de la red de la portería de Misa para abrir la lata con el 01 en el tanteador.

    Esto acabó desatando un rugido ensordecedor tanto en el césped como en las gradas.  Fue un gol que no solo quebraba la igualdad del marcador, sino que también rompía con cualquier atisbo de conformismo. Un gol que, en su ejecución y contexto, se transformaba en símbolo de valentía.

    A partir de ese instante, el partido tomó tintes de una batalla visceral. El Real Madrid, un coloso forjado en victorias y dominio territorial, se encontró con la necesidad urgente de responder.

    Pero el Athletic no había venido solo a aguantar; venía a desafiar y a confirmar que el fútbol no entiende de favoritismos ni estadísticas. Y ahí estaba Santana, una y otra vez, levantándose como guardiana de una esperanza que se resistía a menguar.

    Cuando las jugadoras del Real Madrid lanzaban sus intentos desde dentro del área, Santana respondía con paradas que solo pueden describirse como milagros tácticos. En verdad, la presión de un disparo intempestivo podía quebrar a cualquier arquera, pero ella mantenía la calma incluso cuando el destino parecía conspirar con la escuadra rival.

    Y cuando el balón estaba a punto de cruzar la línea, ahí estaba Laida Landaluze, una defensa vasca que encarnaba el espíritu colectivo, evitando el gol blanco con decisiones propias de un gladiador en el fragor del combate.

    El Real Madrid lo intentó con todo: ajustes tácticos, cambios ofensivos como la entrada de Alba Redondo para imprimir aún más peligro en el último tercio del campo, y combinaciones que buscaban el empate desde distintos ángulos. Sin embargo, cada vez que la pelota se aproximaba al área pequeña del Athletic Club , un muro conformado por compromiso defensivo y la figura colosal de Santana emergía para frustrar cada intento.

    Con cada parada decisiva y con cada bloqueo defensivo, el Athletic Club se mantenía vivo, alimentando no solo la esperanza del gol de Ortega, sino la certeza de que esa noche no sería una más. El paso de los minutos convirtió esa resistencia en épica, y la épica en realidad tangible. Fue un momento donde el fútbol, en su esencia más pura, mostraba que no siempre gana el favorito, sino aquel que se arriesga, que cree, que lucha y que jamás se rinde.

    Sandie Toletti, en el dique seco por lesión desde noviembre, hizo su regreso intentando poner una marcha más al ataque. Por sus botas pasó el último disparo local, que se encontró con la enésima parada de la portera visitante.

    El Real Madrid no aprovecha la jornada adelantada para poner aún más tierra de por medio con la Real Sociedad y se queda con las 35 unidades con las que clausuraba la primera vuelta.

    Las madridistas volverán a competir este próximo sábado 17, a las 12:00, en la Ciudad Deportiva de Buñol contra el Levante Unión Deportiva . Será su último partido antes de poner rumbo a Castellón para disputar el primer título de la temporada: la Supercopa de España frente al Atlético de Madrid en un derbi de semifinales.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Por su parte, el Athletic Club de Javi Lerga demostró que este curso va de menos a más y tras un arranque muy complicado ya es séptimo en la Primera División Femenina con 23 puntos en su zurrón, próxima estación, viajar a Canarias para verse las caras con las guerras del Costa Adeje Tenerife Egatesa.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Real Madrid (0): Misa; Shei García (Alba Redondo 74′), Rocío, María Méndez, Yasmim (Holmgaard 56′); Irune Dorado (Toletti 82′), Angeldahl (Däbritz 56′); Eva Navarro (Pau Comendador 46′), Weir, Athenea (Linda Caicedo 56′); Iris Ashley.

    Athletic (1): Nanclares (Olatz Santana 6′); Elexpuru (Nerea Nevado 66′), Landaluze, Bibiane, Nerea Benito; Valero, Zubieta; Vilariño (Agote 62′), Gurtubay (Arana 80′), Sara Ortega; Azkona (Ane Campos 80′).

    Árbitra: Trujillano Gallardo (Colegio Andaluz). Amonestó a Valero (minuto 14) y Eva Navarro (minuto 37).

    Estadio: Alfredo Di Stéfano (Valdebebas). Asistencia: 656 espectadores a un partido entre el Real Madrid y el Athletic Club que se ha disputado sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Sara Ortega 65’ ⚽️

    Vídeo |