El Real Madrid prepara una megaoferta para fichar a Chloe Kelly como gran golpe del verano.
El Real Madrid ya estaría trabajando en uno de los movimientos más impactantes del próximo mercado de fichajes del fútbol femenino.
Según fuentes cercanas a la operación, el club blanco estaría preparando una megaoferta para incorporar a Chloe Kelly a final de la presente temporada, en lo que sería una apuesta estratégica y mediática de primer nivel.
La delantera internacional inglesa, una de las futbolistas más reconocidas del panorama europeo tras su papel decisivo con Inglaterra en los últimos grandes torneos internacionales, ya habría mantenido conversaciones con la directiva blanca, interesada en convertirla en uno de los rostros del nuevo proyecto deportivo del club.
Valdebebas se valora especialmente el perfil de Kelly: velocidad, desborde, gol en grandes citas y una enorme proyección comercial. La entidad madridista considera que su llegada supondría un salto de calidad inmediato tanto en lo deportivo como en lo institucional, reforzando la ambición del equipo en la Liga F y en Europa.
El plan pasaría por ofrecerle un contrato multianual, con un salario a la altura de las grandes estrellas del continente, y un rol protagonista dentro del vestuario. Además, el Real Madrid la vería como una figura clave para seguir impulsando la marca del club a nivel internacional, especialmente en el mercado británico.
Siempre según estas informaciones, las conversaciones iniciales ya se habrían producido y la futbolista habría mostrado una actitud receptiva ante la posibilidad de vestir de blanco. El proyecto deportivo, el crecimiento del fútbol femenino en el club y la opción de liderar una nueva etapa habrían sido factores determinantes en ese primer acercamiento.
Desde el entorno de la jugadora, sin embargo, se mantiene la máxima prudencia y se insiste en que Chloe Kelly está centrada en terminar la temporada al máximo nivel con el Arsenal antes de tomar una decisión definitiva sobre su futuro.
De confirmarse, este movimiento reforzaría el mensaje del Real Madrid al resto de Europa: el club quiere competir de tú a tú con los gigantes del fútbol femenino continental, apostando por futbolistas contrastadas y de impacto inmediato.
Por ahora, en el club guardan silencio, pero en los despachos de Chamartín se respira optimismo. El verano promete emociones fuertes.
Desde El Partido de Manu sentimos haberte llevado hasta aquí, hacerte releer cada detalle, imaginar el Bernabéu coreando su nombre y visualizar a Chloe Kelly vestida de blanco… para, finalmente, confesarte la verdad: es una inocentada.
Hoy se celebra el Día de los Inocentes, esa jornada tan nuestra en la que el fútbol —y el fútbol femenino también— se permite jugar con la ilusión, el rumor y la imaginación. Un día para bromear, para sorprender y para arrancar sonrisas, siempre desde el respeto y sin cruzar líneas que no deben cruzarse.
Así que tranquilidad, madridistas (y amantes del buen fútbol). Chloe Kelly no ha fichado por el Real Madrid. No hay contrato, no hay presentación, no hay foto con la camiseta blanca. Solo una broma, una licencia por un día, y un guiño a lo que sería, sin duda, uno de los grandes bombazos del fútbol femenino europeo.
Porque mañana volverá la realidad, los partidos, los análisis y las historias verdaderas. Pero hoy, por un momento, nos permitimos soñar… y reír.
⬛️ La Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol nombra a Aitana Bonmatí como mejor jugadora en un ranking colmado de jugadoras españolas.
Que España ocupe el primer puesto en el ranking de mejores selecciones del mundo según la FIFA no es fruto de la casualidad y los méritos siguen hablando por sí solos. Tras coronarse como campeonas de la UEFA Women’s Nations League, nuestras internacionales siguen recibiendo reconocimientos que las colocan en la cima del fútbol femenino.
La IFFHS (Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol) ha destacado, a lo largo de esta semana, a las mejores jugadoras a nivel internacional, coronando a Aitana Bonmatí en el primer puesto de un ranking en en que sus perseguidoras son Mariona Carldentey (2ª), Alexia Putellas (3ª), Patri Guijarro (4ª) y Vicky López (5ª).
Vicky López, además, ha sido elegida como la del mundo con una diferencia de casi 70 puntos sobre la segunda clasificada, Linda Caicedo. En el once idealde esta categoría destaca también la presencia de Aicha Camara, internacional sub-19, en el lateral diestro.
Y El fútbol femenino nacional sigue brillando a nivel mundial y, muestra de ello, cinco internacionales absolutas han asaltado el once ideal elegido por la IFFHS: Irene Paredes, Alexia Putellas, Patri Guijarro, Aitana Bonmatí y Mariona Caldentey; completando así un final de 2025 dorado para la Selección.
📌 Londres 2026: cuando el mundo empezó a latir en femenino.
#FIFAWCC
Hubo un tiempo en el que el fútbol femenino soñaba con ser escuchado. Hubo años de resistencia, de estadios secundarios, de horarios invisibles y de epopeyas sin focos. Y luego llegó Londres 2026. Llegó como llegan los acontecimientos que cambian el orden natural de las cosas: sin pedir permiso, con la solemnidad de lo inevitable y con la ambición de quien ya no acepta ser una nota al pie de la historia. La Copa de Campeones Femenina de la FIFA™ no nació para ocupar un hueco en el calendario; nació para ocupar un lugar en la memoria colectiva del fútbol mundial. Y lo hizo reuniendo, por primera vez bajo el sello FIFA, a las campeonas de cada continente, como antaño ocurrió con la vieja Copa Intercontinental masculina, cuando Europa y Sudamérica se miraban a los ojos para decidir quién mandaba en el planeta fútbol.
En enero de 2026, Londres no será solo una ciudad. Será un símbolo. El punto exacto en el que el fútbol femenino de clubes deja de ser promesa y se convierte, definitivamente, en presente universal.
(Fuente: UEFA)
La historia suele avanzar a trompicones, pero hay momentos concretos que funcionan como bisagras del tiempo. Marzo de 2025 fue uno de ellos. En una reunión del Consejo de la FIFA que no ocupó portadas generalistas ni provocó terremotos inmediatos, se aprobó una decisión destinada a transformar el ecosistema del fútbol femenino de clubes: la creación de la Copa de Campeones Femenina de la FIFA™.
No era un torneo más. No era un experimento piloto. Era una declaración de intenciones. La FIFA, durante décadas centrada casi exclusivamente en el fútbol masculino de clubes y en las competiciones de selecciones, asumía por fin que el crecimiento exponencial del fútbol femenino exigía una estructura global equivalente, un escenario donde las mejores pudieran enfrentarse más allá de las fronteras continentales.
La idea era clara y, al mismo tiempo, profundamente simbólica: reunir a las seis campeonas continentales de la temporada completa anterior y hacerlas competir por un único trofeo mundial. Sin coeficientes, sin invitaciones arbitrarias, sin jerarquías heredadas. Campeón de Europa contra campeón de Sudamérica. Asia frente a África. Norteamérica mirando de tú a tú al resto del planeta. El mundo, comprimido en un solo torneo.
Así nació una competición destinada a celebrarse todos los años en los que no haya Copa Mundial Femenina de Clubes, funcionando como puente, como ritual anual de excelencia, como examen definitivo de hegemonía futbolística.
La Copa de Campeones Femenina de la FIFA™ no es larga. No lo pretende. Su fuerza reside precisamente en su concentración, en su carácter casi ceremonial. Como la vieja Copa Intercontinental masculina, donde cada partido pesaba toneladas de historia, aquí cada minuto importa.
Seis clubes. Seis continentes. Un solo trofeo.
El formato de la edición inaugural de 2026 quedó definido con una precisión quirúrgica:
Primera ronda Segunda ronda Fase final en sede única, con semifinales, partido por el tercer puesto y final
Nada sobra y nada se diluye en el firmamento del fútbol femenino.
La competición comenzó incluso antes de que el gran público fuese consciente de ello. El 8 de octubre de 2025, en Wuhan, el fútbol femenino escribió su primera línea oficial en esta nueva era.
Estadio del Centro Deportivo de Wuhan, en China, fue el escenario donde todo empezó. Allí, lejos todavía de los focos europeos, se disputó la primera ronda de la Copa de Campeones Femenina de la FIFA 2026.
El partido inaugural enfrentó a dos realidades distintas del fútbol mundial, pero unidas por un mismo sueño:
Wuhan Chegu Jiangda WFC contra Auckland United FC.
No fue un partido cualquiera. Fue el primer encuentro oficial en la historia de esta competición. El primer balón que rodó con el sello FIFA y la etiqueta de “campeonas del mundo” en juego.
Wuhan ganó 1-0, un resultado mínimo, casi simbólico, como si el fútbol quisiera recordar que los grandes relatos suelen empezar con pasos pequeños pero firmes.
Aquel gol no solo clasificó a un equipo. Inauguró una era.
segunda ronda, disputada en diciembre de 2025, terminó de perfilar el camino hacia la gloria. Era el último filtro antes de la fase final, el umbral que separa a las aspirantes de las protagonistas de la historia.
Con ese partido quedó definido el elenco definitivo de clubes que viajarían a Londres. Seis nombres. Seis escudos. Seis tradiciones futbolísticas distintas, condensadas en un mismo relato global.
Y entonces, con los billetes sellados y el calendario marcado en rojo, el torneo entró en su fase más simbólica: el desembarco en Europa.
No es casual que la FIFA eligiera Londres como sede de la fase final de la primera Copa de Campeones Femenina. Pocas ciudades pueden mirar al fútbol con la autoridad histórica de la capital inglesa. Aquí se codificaron reglas. Aquí nacieron clubes centenarios. Aquí el fútbol se convirtió en religión urbana.
Del 28 de enero al 1 de febrero de 2026, Londres acogerá:
las semifinales el partido por la tercera plaza y la gran final
Dos estadios, dos atmósferas complementarias:
Brentford Stadium, moderno, compacto, europeo Arsenal Stadium, monumental, cargado de simbolismo, hogar del campeón continental europeo
Londres no solo presta sus campos. Presta su memoria. Y eso, en fútbol, vale más que cualquier infraestructura.
(Fuente: UEFA)
Miércoles 28 de enero de 2026
Semifinal 1
🕕 18:00 (hora local)
🏟 Brentford Stadium
Arsenal FC (Europa) vs ASFAR (África)
Aquí comienza el corazón del torneo. El campeón de Europa frente al campeón africano. Dos realidades futbolísticas separadas por contextos económicos, mediáticos y estructurales, pero unidas por el mismo mérito deportivo: haber conquistado su continente.
Arsenal no representa solo a Inglaterra ni a Europa. Representa la tradición, la élite, la continuidad histórica del fútbol femenino de clubes en el Viejo Continente. ASFAR, por su parte, encarna la expansión, la resistencia, el crecimiento imparable del fútbol femenino africano.
No es solo una semifinal. Es un diálogo entre mundos.
Semifinal 2
🕧 12:30 (hora local)
🏟 Brentford Stadium
Gotham FC (CONCACAF) vs Corinthians (Sudamérica)
(Fuente: Getty imágenes)
domingo no es un día cualquiera en Londres. Y menos aún cuando el fútbol llama a la puerta de la historia.
Partido por la tercera plaza
🕒 14:45
🏟 Arsenal Stadium
Derrotado semifinal 1 vs Derrotado semifinal 2
Un duelo que, lejos de ser menor, sirve para fijar jerarquías, para medir el orgullo, para cerrar el torneo con dignidad y honor.
La Gran Final
🕕 18:00
🏟 Arsenal Stadium
Ganador semifinal 1 vs Ganador semifinal 2
Aquí no hay red. No hay mañana. Solo noventa minutos —o más— para convertirse en el primer club campeón del mundo bajo el sello FIFA en el fútbol femenino.
Copa de Campeones Femenina de la FIFA 2026 no es solo una competición. Es un mensaje. Un espejo. Una promesa.
Promesa de continuidad: ya están marcadas las fechas de 2027 y 2029.
Promesa de jerarquía: los cabezas de serie del futuro se decidirán en función de lo ocurrido aquí.
Promesa de legado: lo que pase en Londres condicionará cómo se cuente el fútbol femenino dentro de veinte años.
Toda gran competición necesita protagonistas que sostengan el peso del relato. En la Copa de Campeones Femenina de la FIFA™, esos nombres no llegan por invitación ni por reputación heredada: llegan porque han conquistado su continente. Cada uno trae consigo una cultura futbolística, una memoria colectiva y una manera distinta de entender el juego.
Arsenal FC – Europa no pide permiso
Arsenal llega a Londres 2026 no solo como campeón de la UEFA Women’s Champions League, sino como símbolo vivo del fútbol femenino europeo. Europa no es solo el continente con más títulos, más inversión o mayor visibilidad mediática; es el lugar donde el fútbol femenino de clubes aprendió a competir bajo presión constante, semana tras semana, sin margen para el error.
El Arsenal representa la continuidad histórica. Un club que entendió pronto que el fútbol femenino no era un apéndice, sino una identidad propia. Jugar la fase final en su estadio no es un privilegio: es una declaración simbólica. Europa no llega como invitada de honor; llega como referente.
Como en las viejas ediciones de la Copa Intercontinental masculina, el campeón europeo carga con un peso invisible: el de ser favorito incluso antes de que el balón ruede. Pero la historia enseña que ese favoritismo, en partidos únicos, puede convertirse en una trampa.
Corinthians – Sudamérica nunca olvida
Si Europa representa la estructura, Sudamérica representa la memoria. Corinthians aterriza en Londres con algo que no se entrena: la mística. El club brasileño no solo ha ganado títulos; ha construido una identidad donde el fútbol femenino se vive con la misma pasión visceral que el masculino.
Corinthians es heredero directo de aquella Sudamérica que, durante décadas, cruzó océanos para disputar finales intercontinentales contra gigantes europeos. En la Copa Intercontinental masculina, los clubes sudamericanos no siempre tenían mejores plantillas, pero casi siempre tenían algo más: hambre histórica.
En Londres 2026, Corinthians no juega solo por un trofeo. Juega por demostrar que el fútbol femenino sudamericano no es una promesa futura, sino una realidad presente, capaz de competir de tú a tú con cualquiera.
Gotham FC – El laboratorio del futuro
Gotham FC representa a CONCACAF, pero también a un modelo. El fútbol femenino norteamericano ha sido, durante años, un laboratorio de profesionalización, marketing, estructuras y visibilidad. Si el fútbol femenino global es hoy un producto atractivo, gran parte de ese camino se construyó en Estados Unidos.
Gotham llega con la confianza de quien se sabe fuerte en su sistema, pero también con el desafío de medirse fuera de su ecosistema habitual. La Copa de Campeones no se juega en franquicias ni en ligas cerradas; se juega en territorio neutral, donde cada error se paga.
En ese sentido, su duelo ante Corinthians es algo más que una semifinal: es una colisión de modelos culturales del fútbol femenino.
ASFAR – África irrumpe en la conversación
ASFAR no llega a Londres como una nota exótica. Llega como campeón africano, con todo lo que eso implica. África ha sido durante décadas un continente subrepresentado en el relato global del fútbol femenino de clubes, pese a su talento, su pasión y su crecimiento sostenido.
ASFAR simboliza la ruptura de ese techo narrativo. Su presencia en semifinales, frente al campeón europeo, es una imagen poderosa: África ya no mira desde lejos; participa en el centro del escenario.
En la Copa Intercontinental masculina, los clubes africanos rara vez tuvieron espacio real. Londres 2026 ofrece al fútbol femenino la oportunidad de escribir una historia distinta.
Wuhan Chegu Jiangda – El punto de partida
Wuhan no solo es un club clasificado. Es el primer nombre inscrito en la historia del torneo. Su victoria inaugural ante Auckland United FC lo convierte, para siempre, en el equipo que abrió el camino.
Asia, representada por Wuhan, simboliza la expansión estratégica del fútbol femenino. Inversión, planificación y ambición se dan la mano en un continente que entiende el deporte como política de futuro. No es casual que la primera ronda se jugara allí. El mensaje fue claro: el fútbol femenino mundial no gira solo alrededor de Europa.
Auckland United FC – Oceanía y la dignidad competitiva
Oceanía, tradicionalmente alejada de los grandes focos, encuentra en Auckland United una representación digna, competitiva y necesaria. En torneos globales, la presencia de Oceanía no responde a cuotas simbólicas, sino a la idea fundacional del fútbol: todos los continentes cuentan.
Auckland no avanzó hasta Londres, pero su presencia en la primera ronda forma parte de la memoria estructural del torneo. Como ocurrió tantas veces en la historia del Mundial de Clubes masculino, no todos los participantes levantan el trofeo, pero todos construyen el camino.
fase final de la Copa de Campeones Femenina de la FIFA 2026 no se dispersa en semanas interminables. Se concentra en cinco días. Cinco días en los que el fútbol femenino se convierte en el centro del mundo.
Brentford Stadium acoge las semifinales. Un estadio moderno, íntimo, diseñado para que el fútbol se viva cerca, sin distancia emocional. Arsenal Stadium recibe los partidos decisivos. No hay casualidades: el hogar del campeón europeo se transforma en el altar donde se consagrará al primer campeón del mundo.
El calendario no es solo una sucesión de fechas; es una coreografía cuidadosamente diseñada para que cada partido tenga su propio peso narrativo.
Para entender la magnitud de Londres 2026, es imprescindible mirar atrás. Muy atrás.
Durante décadas, el fútbol mundial de clubes se resolvió en un ritual simple y brutal: el campeón de Europa contra el campeón de Sudamérica. La Copa Intercontinental, luego rebautizada como Mundial de Clubes, no necesitaba largas liguillas para definir jerarquías. Bastaba un partido. O dos. A veces en Tokio, a veces en escenarios neutrales. Siempre con una sensación de final definitiva.
Aquellos duelos no eran solo partidos. Eran choques civilizatorios del fútbol. Europa aportaba método, estructura, regularidad. Sudamérica aportaba talento, rebeldía, instinto. No siempre ganaba el favorito. Y eso era precisamente lo que hacía grande la competición.
La Copa de Campeones Femenina de la FIFA 2026 bebe directamente de esa tradición. Arsenal y Corinthians no están ahí por casualidad. Son herederos naturales de aquel relato. Campeón de Europa. Campeón de Sudamérica. Frente a frente. Con el resto del mundo observando.
Pero hay una diferencia fundamental: aquí no se trata de reproducir un modelo excluyente, sino de expandirlo. Donde antes solo había dos continentes, ahora hay seis. Donde antes había una jerarquía casi inamovible, ahora hay una conversación abierta.
(Fuente: Getty imágenes)
Londres 2026 no solo se decide quién levanta un trofeo. Se decide algo más profundo:
Se decide si el fútbol femenino de clubes puede sostener una narrativa global propia. Se decide si los campeones continentales pueden competir en igualdad simbólica. Se decide si la historia empieza de verdad aquí.
El club que gane esta edición inaugural no será solo campeón del mundo. Será el primer nombre. El que aparezca en todos los archivos, en todas las comparaciones futuras, en cada frase que empiece con “como en la primera edición…”.
La Copa de Campeones Femenina de la FIFA™ no nace para sustituir nada. Nace para completar el mapa. Para darle al fútbol femenino de clubes el escenario que durante años le fue negado.
(Fuente: Getty imágenes)(
Londres 2026 no será recordada solo por sus resultados. Será recordada como el momento en que el fútbol femenino dejó de compararse constantemente con el masculino y empezó, por fin, a dialogar con su propia historia.
Como ocurrió con la vieja Copa Intercontinental, habrá debate, habrá nostalgia, habrá quien diga que antes era distinto. Pero el tiempo hará su trabajo. Y cuando dentro de veinte años alguien hable del primer gran campeón del mundo del fútbol femenino de clubes, volverá inevitablemente a este invierno londinense.
Porque hubo un día —entre el 28 de enero y el 1 de febrero de 2026— en el que el mundo se reunió para decidir quién mandaba en el fútbol femenino.
Y desde entonces, nada volvió a ser igual, porque este torneo será el aperitivo, por así decir, de la gran fiesta del balompié femenino que se está cocinando para 2028 amén de la celebración del Mundial de Clubes.
⬛️ La internacional brasileña fue una estrella del Madrid CFF en su segunda etapa y se encuentra cedida en Estados Unidos por el Manchester United.
Hay futbolistas que llegan al gol porque el fútbol las lleva hasta allí.Y hay otras que llegan al fútbol porque la vida, antes, las empujó a sobrevivir.
(Fuente: FIFA )
Desde Maragogi, en el estado brasileño de Alagoas, hasta los grandes escenarios del fútbol europeo y norteamericano, su carrera se ha escrito a base de goles, carácter y una relación con el juego profundamente física. Y si hay un lugar donde todo eso adquirió sentido pleno, ese fue el Madrid CFF.
(Fuente: Getty imágenes)
Nacida el 27 de marzo de 1998, Geyse creció en un entorno donde el fútbol no era un refugio estético, sino una herramienta de afirmación. Desde muy joven entendió que para destacar había que imponerse, que el talento debía ir acompañado de impacto. No fue una futbolista de formación académica ni de gesto fino; fue, desde el inicio, una delantera que atacaba el espacio con rabia, que protegía el balón como si cada jugada fuera definitiva y que concebía el área como un territorio que había que conquistar.
(Fuente: Fútbol Club Barcelona)
Su debut profesional llegó pronto, y llegó en grande. El 12 de marzo de 2017, con apenas 18 años, se estrenó con el Corinthians, anotando en la victoria por 4-0 ante São Francisco. Aquella temporada cerró con 9 goles en 27 partidos, cifras modestas pero reveladoras de su proceso formativo. En uno de los clubes más exigentes de Brasil aprendió a convivir con la presión, a competir por títulos y a entender que el fútbol de alto nivel no concede treguas. No fue allí donde explotó, pero sí donde templó el carácter que definiría su carrera.
(Fuente: Getty imágenes)
Ese mismo año dio el salto a Europa. Con solo 19 años fichó por un Madrid CFF recién ascendido a la máxima categoría española. Fue una llegada prematura, compleja, casi incómoda. Disputó 11 partidos y marcó 2 goles en un equipo que luchaba por asentarse en la élite y que terminó décimo en la clasificación. La adaptación fue dura, el impacto limitado, pero aquella etapa dejó algo importante: una historia abierta. Geyse no encajó entonces, pero tampoco desapareció del todo.
(Fuente: Getty imágenes)
La explosión llegaría lejos de España. En 2018, tras acordar su fichaje por el S.L. Benfica, Geyse protagonizó una de las temporadas goleadoras más descomunales que se recuerdan en el fútbol femenino europeo. Incorporada en septiembre, después de disputar el Mundial sub-20 con Brasil, firmó 16 goles en sus primeros cuatro partidos, un inicio que rompió cualquier expectativa.
La temporada 2018-2019 la cerró con 51 goles en 29 partidos, incluidos 41 tantos en liga y 9 en la Copa de Portugal, con actuaciones históricas como los 6 goles en un solo encuentro. Fue el eje absoluto del ascenso del club lisboeta y una anomalía estadística difícil de repetir.
(Fuente: Getty imágenes)
Pero el fútbol raramente permite trayectorias limpias. En la temporada siguiente, ya en la élite portuguesa, su protagonismo se redujo de forma drástica: 8 partidos y un solo gol en la primera mitad del curso 2019-20. El contexto cambió, el rol se diluyó y la confianza se resintió. En enero de 2020, el Benfica y Geyse rescindieron contrato de mutuo acuerdo. El contraste entre el estallido y la caída fue abrupto. Y fue entonces cuando Madrid volvió a aparecer, esta vez para quedarse.
(Fuente: Getty imágenes)
El regreso al Madrid CFF en enero de 2020 marcó el verdadero punto de inflexión de su carrera. El club atravesaba una situación delicada, instalado en la zona baja de la tabla, necesitado de goles, de carácter y de una referencia ofensiva clara. Geyse llegó sin focos, pero asumió desde el primer día un papel central. A partir de ahí, su figura se fundió con la identidad competitiva del equipo.
(Fuente: Madrid CFF )
En el Madrid CFF, Geyse no solo marcó goles: sostuvo al equipo. Se convirtió en la delantera que daba sentido al juego ofensivo, en la futbolista que fijaba centrales, descargaba de espaldas, atacaba el segundo palo y transformaba media ocasión en gol. Su fútbol se volvió más completo y más maduro. En un contexto de supervivencia permanente, aprendió a decidir partidos con poco, a competir cada acción como si fuera la última.
(Fuente: Madrid CFF )
La temporada 2020-2021 dejó momentos ya inscritos en la historia del club. El 21 de abril de 2021, en los cuartos de final de la Copa de la Reina, Geyse marcó en la victoria por 2-1 ante el Real Madrid, un gol de enorme carga simbólica.
En semifinales, ante el FC Barcelona del triplete, disputó los 90 minutos de un partido durísimo que terminó 4-0, pero que confirmó al Madrid CFF como un equipo competitivo, con Geyse como referencia indiscutible.
(Fuente: Madrid CFF)
La consagración definitiva llegó en la temporada 2021-2022. El 10 de octubre de 2021, firmó cuatro goles en un inolvidable 5-4 frente al Real Betis, uno de los partidos más memorables de la liga reciente. Fue una exhibición total: potencia, instinto, lectura de espacios y liderazgo. En Copa volvió a aparecer, incluso en la derrota, empatando un partido de cuartos antes de ser expulsada en la prórroga, en una acción que simboliza tanto su intensidad como su carácter competitivo al límite.
(Fuente: Getty imágenes)
Al final del curso, las cifras confirmaron el impacto: 20 goles en liga, máxima goleadora del campeonato, Pichichi compartido con Asisat Oshoala. El Madrid CFF terminó 13.º, pero Geyse terminó en lo más alto del fútbol español. Fue la primera sudamericana en proclamarse máxima goleadora de la liga femenina española, y lo hizo desde un club humilde, sin red y sin privilegios estructurales. Para muchos analistas, esta etapa representa la más importante de su carrera, no por los títulos colectivos, sino por el peso real de su influencia.
(Fuente: Getty imágenes)
Ese rendimiento no pasó desapercibido. El Atlético de Madrid siguió a Geyse con atención real y sostenida durante su etapa en el Madrid CFF.
(Fuente: UEFA )
No como un rumor, sino como una oportunidad de mercado concreta. En un momento de transición ofensiva, su perfil encajaba plenamente con la identidad rojiblanca: una delantera capaz de fijar centrales, ganar duelos, sostener al equipo en partidos cerrados y convertir pocas ocasiones en goles. Desde el punto de vista táctico, era una futbolista preparada para rendir de inmediato, tanto en esquemas con doble punta como referencia única. En Alcalá de Henares, su nombre quedó asociado a una delantera curtida en la adversidad, un perfil históricamente valorado en el entorno atlético. Finalmente, el movimiento estratégico del Fútbol Club Barcelona cerró aquella ventana, pero el interés existió, fue sólido y estuvo fundamentado.
(Fuente: Getty imágenes)
Desde el scouting, Geyse es una nueve de impacto. Destaca por su timing de desmarque, su agresividad en el área y su capacidad para proteger el balón de espaldas. Su disparo es seco y rápido, sin adornos. No necesita volumen de ocasiones para marcar. Sin balón, presiona, incomoda y arrastra marcas, aunque esa misma intensidad la ha llevado en ocasiones al límite disciplinario. Es una futbolista de riesgo competitivo alto, pero también de rendimiento alto.
(Fuente: UEFA)
En paralelo, su recorrido internacional con Brasil refuerza su estatus. Convocada por primera vez a la sub-20 en 2015, fue campeona y máxima goleadora del Mundial sub-20 de 2018 con 12 goles. Debutó con la selección absoluta en septiembre de 2017 ante Chile y fue convocada para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, consolidándose como una opción fiable en escenarios de máxima exigencia.
(Fuente: Getty imágenes)
Las estadísticas resumen, pero no explican del todo, su trayectoria: 9 goles en 27 partidos con Corinthians; 2 goles en 11 partidos en su primera etapa en el Madrid CFF;51 goles en 29 partidos con el Benfica en la temporada 2018-19; 20 goles en liga en la temporada 2021-22 con el Madrid CFF, Pichichi del campeonato;12 goles en un Mundial sub-20 con Brasil
Pero más allá de los números, Geyse Ferreira deja una huella que se mide en impacto y memoria. Fue la delantera que convirtió la supervivencia en gol, la futbolista que sostuvo a un equipo entero cuando el contexto no ayudaba, la atacante que hizo de la adversidad un escenario propio. Hay jugadoras que pasan por una liga. Y hay otras que, como Geyse en el Madrid CFF, la marcan.
(Fuente: Getty imágenes)
Si bien es cierto que durante etapa en Cataluña no brilló como la afición culé anhelaba, la exjugadora del Benfica sigue siendo una de las grandes figuras del fútbol femenino a nivel mundial y si, como parece el Manchester United no le saca partido, habrá que estar atentos a su futuro y ojalá podamos verla de vuelta en la Liga Profesional de Fútbol Femenino más pronto que tarde.
⬛️ Hay futbolistas que nacen con talento, otras que nacen con disciplina y unas pocas que nacen con algo mucho más difícil de enseñar: hambre. Hambre de gol, hambre de competir, hambre de no desaparecer cuando el foco se apaga. Ana Marcos pertenece a esa estirpe. La suya no es una historia de irrupción fulgurante ni de alfombra roja, sino una travesía larga, áspera, construida a base de goles en campos secundarios, de esperas interminables, de decisiones valientes y de una fe innegociable en el área. Porque Ana no llegó al fútbol femenino español por la puerta grande: llegó por la puerta lateral, la misma que defendió de niña antes de colocarse los guantes, antes de volver a pisar el área y antes de entender que su destino estaba allí donde el balón quema.
(Fuente: Liga F Moeve)
Nació en Sevilla, pero Sevilla fue apenas un prólogo. A muy corta edad se mudó a Madrid y fue en los barrios donde empezó a forjarse una futbolista que aún no sabía que lo sería. En el Santa María Caridad, el club de su barrio, Ana comenzó jugando en categoría prebenjamín, sin focos, sin promesas, sin discursos. Primero fue lateral izquierdo, aprendiendo a medir tiempos y espacios; después fue guardameta, entendiendo la soledad del error y la responsabilidad de ser la última; más tarde alternó ambas posiciones hasta que el fútbol, con esa lógica silenciosa que solo él conoce, la devolvió definitivamente al lugar donde su instinto era más cruel y más certero: la delantera. No fue una decisión estética ni estratégica, fue una necesidad biológica. Ana necesitaba atacar.
(Fuente: Getty imágenes)
En categoría alevín los números empezaron a desbordar cualquier libreta: 63 goles en dos temporadas, ascenso a categoría preferente y convocatoria con la Selección Sub-12 de Madrid. No celebraba mirando a la grada, celebraba hacia dentro, como quien confirma que sigue el camino correcto.
En infantiles la historia se repitió con aún más peso: 67 goles en dos temporadas, capitana de un equipo mixto, liderazgo natural sin alzar la voz, mandando desde el choque y desde la presencia. Era la futbolista que siempre estaba donde dolía, la que no pedía permiso para rematar, la que no negociaba el esfuerzo.
(Fuente: Madrid CFF)
La temporada 2014-2015 supuso el primer aviso serio al sistema. Ana fichó por el C. F. Pozuelo de Alarcón para competir en categoría Sub-16 y lo que ocurrió allí fue directamente extraordinario: 73 goles en 24 partidos. Una cifra que no admite contexto ni excusas. Con solo 14 años fue convocada por el primer equipo para disputar un partido de Copa y recibió también la llamada de la Selección Madrileña Sub-16. El fútbol empezó a pronunciar su nombre con respeto, aunque todavía en voz baja.
En la 2015-2016, con apenas 15 años, dio un paso que no todas se atreven a dar: fichó por el primer equipo del Torrelodones C. F., en Segunda División. Allí el fútbol ya no era formativo, era adulto, físico, despiadado. Ana respondió como siempre: 26 partidos, 16 goles, regularidad y personalidad. Volvió a ser convocada tanto por la selección Sub-16 de Madrid como por la de España, confirmando que ya no era una promesa, sino una realidad en construcción.
La temporada 2016-2017 la llevó al Atlético de Madrid, al equipo B, en Segunda División, y allí comenzó uno de los aprendizajes más duros de su carrera: saber esperar. Debutó el 4 de septiembre de 2016 ante el Club Deportivo Tacón en un empate a dos goles y marcó. Siempre marcaba. Cerró el curso con 18 goles en 23 partidos, fue la máxima goleadora del equipo y el filial terminó tercero del grupo V. Fue convocada por la Selección Sub-18 de Madrid para disputar el campeonato territorial, que ganaron gracias a un gol suyo, y debutó también con el primer equipo del Atlético en la final de la Copa de la Reina, entrando en el último minuto de una derrota por 4-1 ante el FC Barcelona. No hubo épica allí, pero sí carácter.
(Fuente: Getty imágenes)
En la 2017-2018 explotó definitivamente en cifras: 23 partidos, 23 goles con el Atlético B. El 10 de septiembre de 2017 debutó en Primera División con el primer equipo rojiblanco, entrando en el último minuto ante la Real Sociedad, y volvió a sumar minutos ante el Sporting de Huelva. El Atlético se proclamó campeón de Liga y el equipo B fue segundo, solo por detrás del Tacón. Ana entendió entonces que el fútbol de élite no siempre premia al que más marca, sino al que más resiste.
(Fuente: Getty imágene)
La temporada 2018-2019 supuso la confirmación institucional: ficha con el primer equipo, alternando convocatorias con partidos en el filial. Debutó en la Liga de Campeones el 31 de octubre de 2018 ante el Wolfsburgo en una derrota durísima por 6-0, sustituyendo a Olga García, y su entrenador destacó públicamente su capacidad de trabajo y proyección. El 22 de noviembre de 2018 llegó el instante que la colocó para siempre en la memoria rojiblanca: entró en el minuto 62 ante el Rayo Vallecano, con el partido empatado y el liderato en juego, y dos minutos después marcó su primer gol en Primera División con un remate de tacón tras pase de Olga García.
Un gol bello, inesperado y decisivo. El Atlético volvió a ganar la Liga, Ana dio una asistencia clave en la última jornada ante la Real Sociedad, fue subcampeona de la Copa de la Reina y, con el equipo B, logró el ascenso a la nueva Primera B siendo máxima goleadora con 13 tantos en 13 partidos.
(Fuente: Getty imágenes)
Además, marcó los dos goles del Atlético en la final de la Copa Nacional de la RFFM.
El 16 de febrero de 2020, tras un partido ante el Levante, sus compañeras la mantearon. El gesto no fue casual. Un día después se hizo oficial su cesión al Celtic Football Club. Debutó el 21 de febrero ante el todopoderoso Glasgow City, titular, mandando un cabezazo al poste. La pandemia detuvo el mundo, regresó al Atlético para disputar los cuartos de final de la Champions ante el Barcelona y en septiembre volvió a Glasgow para continuar su cesión. Allí marcó su primer gol el 1 de noviembre de 2020 ante el Hearts en una victoria por 10-0, firmó un doblete ante el Hibernian y disputó siete partidos de liga antes del parón navideño.
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En enero de 2021 concluyó su etapa en Escocia tras 9 partidos y 3 goles y fue cedida al Valencia Club de Fútbol.
Debutó el 24 de enero ante el Deportivo y marcó el único gol del partido ante el Eibar el 22 de mayo. En agosto de 2021 fue traspasada al Sporting de Huelva y allí volvió a sentirse delantera total: 26 partidos de liga, 10 goles, máxima goleadora del equipo. En la Copa de la Reina disputó los cinco encuentros, anotó cuatro goles, firmó un histórico triplete ante el Real Madrid en el campo municipal de La Orden y marcó en el minuto 121 de la prórroga ante el Madrid CFF el gol que clasificó a las espartanas para la fase final. Cerró la temporada como subcampeona de la Copa de la Reina.
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Este pasado mercado estival se anunció su incorporación al Madrid CFF, cumpliéndose por fin el viejo anhelo de Alfredo Ulloa, que durante casi una década había perseguido la idea de vestir de rosa y blanco a una futbolista criada en la cultura del gol y del sacrificio. Procedente del Valencia, Ana llegaba al club con la cantera exclusivamente femenina más grande de Europa como una delantera contrastada, campeona de la Liga F en dos ocasiones con el Atlético de Madrid, campeona de Europa Sub-19 en 2017 tras disputar la fase final en Irlanda del Norte, y máxima goleadora del Atlético B entre 2017 y 2019.
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Ambidiestra , poderosa en el juego aéreo, inteligente en el desmarque, asociativa y depredadora del área, una delantera moderna, ideal para equipos que buscan juego directo, transiciones rápidas o centros laterales. Una futbolista que no necesita muchas ocasiones, solo la suya.
Ana Marcos no es la historia de un gol, es la historia de todos los goles que no salieron en portada. De los que se marcaron para sobrevivir, de los que se marcaron para esperar, de los que se marcaron cuando nadie miraba.
(Fuente: Liga F Moeve)
En el firmamento del fútbol femenino español brilla una estrella cuyo nombre resuena con fuerza: Ana “Anita” Marcos.
Con aproximadamente 30 goles en Primera División, ha esculpido su leyenda desde los campos del Sporting de Huelva hasta los días gloriosos con el Valencia CF, y ahora emprende su nueva odisea en el Madrid CFF, lista para seguir escribiendo capítulos imborrables en la historia del deporte. Cada gol suyo no es solo un número; es un rugido de ambición, un relámpago de talento y una prueba de que la pasión puede transformar la historia en epopeya.
Su palmarés es un códice de victorias y hazañas. Con el Atlético de Madrid, conquistó la Primera División en las temporadas 2017‑18 y 2018‑19, y llevó a su equipo a finales de Copa de la Reina, dejando una estela de gloria imborrable. En el ámbito internacional, con la Selección Española Sub‑19, se proclamó bicampeona de Europa en 2017 y 2018, confirmando que su nombre estaba destinado a la inmortalidad futbolística.
La diez no solo juega; forja leyendas. Cada carrera hacia el área rival, cada disparo al arco y cada celebración son versos en un poema épico que inspira a generaciones enteras. Su historia no se mide solo en goles o títulos, sino en la fuerza con la que ha transformado cada desafío en gloria, demostrando que, en el corazón del fútbol femenino, su nombre permanecerá como símbolo de coraje, talento y pasión indomable.
En un fútbol que corre, que olvida, que pasa página, Anita sigue atacando el primer palo, cayendo y levantándose, esperando el centro como quien espera su momento. Porque el hambre no se negocia, el área no miente y hay futbolistas que no necesitan focos para existir. Ana Marcos sigue ahí. Y cuando llegue el balón, como siempre, no preguntará.
El Manchester United Women es actualmente cuarto en la WSL (Women’s Super League) con 21 puntos y según determinó el sorteo de la UEFA se enfrentará al Club Atlético de Madrid.
El conjunto británico ha anunciado oficialmente este sábado, 27 de diciembre de 2025, que ha alcanzado un acuerdo en firme con la franquicia estadounidense del San Diego Wave para el traspaso de Hanna Lundkvist (Suecia, 17 de julio de 2002).
La joven de 23 años de edad jugó en el conjunto rojiblanco desde 2022 hasta 2024, un lapso temporal que le sirvió a la canterana del AIK Fotboll para vestir la zamarra colchonera durante 41 encuentros de índole oficial incluso llegó a alzar la Copa de la Reina en 2023 ante el Real Madrid.
La 27 fue reclutada por Óscar Fernández, ex del Madrid CFF, en el mercado invernal de 2021 y debutó en un compromiso de Liga F ante el Villarreal.
Tras la marcha del técnico del banquillo su protagonismo se fue reduciendo paulatinamente y además fue víctima de una lesión grave antes de la Copa del Mundo 2023 de Australia y Nueva Zelanda.
La exjugadora del Hammarby IF se mudó a California para jugar como local en el Snapdragon Stadium del San Diego, anteriormente citado.
Lundkvist ha de ser descrita como una lateral moderna y muy versátil que puede actuar tanto de lateral diestro como en el zurdo sin bajar el rendimiento y sobresale en el césped por su gran lectura táctica y poderío físico en un sistema de cuatro zagueras.
El equipo de Víctor Martín puede contrarrestar su juego doblando su banda izquierda y si el esférico llega a sus botas realizar una presión coordina, atacando su espalda en las acciones de ataque.
El reencuentro de la internacional absoluta por Suecia, con la que jugó la pasada Eurocopa de Suiza 2025, volverá a pisar Alcalá de Henares el próximo jueves, 12 de febrero de 2026, a partir de las 21:00 horas en un duelo que emite Disney Plus, al igual que la vuelta en Inglaterra.
You know it's official when you see the #ShotOnSnapdragon selfie! 🤩🤳
Resulta crucial para el Atlético de Madrid eliminar al United en ese playoff de la UEFA Women’s Champions League para así estar presente en los cuartos de final ante el Bayern de Múnich para acumular puntos en el coeficiente de cara al Mundial de Clubes de 2028.
🔲 Ya van tres años de reconocimiento mensual talento y un retrato preciso del fútbol femenino español.
En un fútbol femenino español en plena transformación estructural, el galardón Player of the Month de la Liga F Moeve se ha consolidado como una de las herramientas más fiables para interpretar el pulso real de la competición. Más allá del reconocimiento individual, el premio mensual ofrece una lectura inmediata y concreta del rendimiento, del impacto competitivo y de la evolución del juego en la Primera División Femenina.
Desde su instauración en la temporada 2022-2023, coincidiendo con el nacimiento oficial de la Liga F como competición profesional, el Player of the Month ha acompañado el crecimiento del campeonato como un indicador estable de excelencia deportiva. Tres temporadas después, el galardón no solo ha ganado visibilidad, sino también credibilidad analítica, convirtiéndose en una referencia tanto para aficionadas y aficionados como para cuerpos técnicos, analistas y medios de comunicación.
El año natural 2025 representa uno de los ejercicios más completos y significativos desde la creación del premio. A través de sus ganadoras mensuales, la Liga F ha mostrado una competición más diversa, más abierta en perfiles futbolísticos y más consciente de la importancia del contexto a la hora de valorar el rendimiento.
(Fuente: Liga F Moeve)
Este premio ha nacido con la profesionalización de una Liga F Moeve que continúa al alza.
Player of the Month comenzó a entregarse de manera oficial en la temporada 2022-23, el primer curso completo de la Liga F como liga profesional independiente, bajo el paraguas de la Liga Profesional de Fútbol Femenino.
Desde su origen, el galardón fue concebido con una doble función: Reconocer el rendimiento individual mensual, evitando que el foco se concentrara únicamente en premios de final de temporada. Generar narrativa competitiva continua, dotando a la liga de hitos regulares que acompañaran su crecimiento mediático.
A diferencia de otros reconocimientos históricos del fútbol femenino español, el Player of the Month introdujo una lógica nueva: premiar impactos acotados en el tiempo, sin depender del prestigio previo, del palmarés o del estatus del club.
Con el paso de las temporadas, el premio ha evolucionado desde un enfoque inicialmente más ligado al dato goleador hacia una valoración más compleja, donde se tienen en cuenta:
Influencia real en los resultados
Peso táctico dentro del sistema del equipo
Contexto competitivo del club en cuestión
En 2025, esta madurez del galardón resulta especialmente evidente y ha servido para definir la popularidad de la Liga F Moeve.
(Fuente: Liga F Moeve)
Durante el año natural 2025, el Player of the Month ha sido concedido en ocho ocasiones, a siete futbolistas diferentes, pertenecientes a cinco clubes, una cifra que refleja con claridad la diversidad creciente del campeonato.
La lista de premiadas es, por sí sola, una radiografía del momento actual de la Liga F:
Linda Caicedo (Real Madrid) – enero Gift Monday (Costa Adeje Tenerife) – febrero Gio (Giovana Queiroz) (Atlético de Madrid) – marzo Ewa Pajor (FC Barcelona) – abril Clàudia Pina (FC Barcelona) – mayo Luany (Atlético de Madrid) – septiembre Edna Imade (Real Sociedad) – octubre Clàudia Pina (FC Barcelona) – noviembre
La repetición de Clàudia Pina como única doble galardonada del año y la presencia de clubes con realidades muy distintas refuerzan la idea de que el premio ha sabido adaptarse a la complejidad competitiva de la liga.
(Fuente: Liga F Moeve )
El primer Player of the Month de 2025 recayó en Linda Caicedo, en un mes en el que el Real Madrid necesitaba certezas competitivas tras un tramo irregular. La internacional colombiana asumió ese rol con naturalidad, convirtiéndose en el eje ofensivo del equipo durante enero.
Su premio no respondió únicamente a cifras de goles o asistencias, sino a su capacidad para sostener el ataque, generar desequilibrio constante y asumir responsabilidad en momentos de máxima exigencia. Caicedo representó a la perfección el perfil de futbolista joven llamada a liderar proyectos ambiciosos en la Liga F.
El galardón de febrero tuvo un significado especial. Gift Monday, del Costa Adeje Tenerife, fue premiada tras un mes de rendimiento sobresaliente en un equipo que compite habitualmente lejos de los focos.
Su distinción reforzó uno de los principios fundacionales del Player of the Month: premiar impacto, no jerarquía. Monday destacó por su eficiencia extrema, su capacidad para convertir pocas oportunidades en goles decisivos y su liderazgo ofensivo en partidos de máxima igualdad.
Fue, además, un premio que visibilizó el trabajo de clubes que construyen su competitividad desde la resistencia, el orden y la eficacia.
Ya en marzo, el reconocimiento fue para Giovana “Gio” Queiroz, símbolo del proceso de reajuste del Atlético de Madrid. En un mes clave para recuperar estabilidad, Gio se convirtió en la futbolista que dio sentido al juego rojiblanco.
Su Player of the Month premió un perfil menos evidente, pero fundamental: el de la jugadora que ordena, conecta y equilibra, permitiendo que el equipo vuelva a reconocerse en su estilo.
El mes de abril confirmó la plena integración de Ewa Pajor en el engranaje del FC Barcelona. Su premio fue la constatación de que incluso en un equipo dominante, el impacto individual sigue siendo determinante.
Ewa Pajor no solo aportó goles, sino que elevó el rendimiento colectivo, mejoró la ocupación de espacios y potenció a las jugadoras de segunda línea. Su Player of the Month fue un reconocimiento al impacto dentro de la excelencia, una categoría especialmente exigente.
El primer galardón de Clàudia Pina en 2025 llegó en mayo, tras un mes marcado por una eficiencia sobresaliente. Capaz de decidir partidos en pocos minutos, su rendimiento puso en valor un perfil cada vez más determinante en el fútbol moderno.
El premio reconoció su capacidad para maximizar cada intervención, su versatilidad ofensiva y su influencia directa en los momentos clave del tramo final de la temporada.
Tras el parón veraniego, septiembre trajo consigo el reconocimiento a Luany, una de las grandes incorporaciones del Atlético de Madrid. Su adaptación inmediata al ritmo competitivo y su impacto desde el primer mes la convirtieron en una de las protagonistas del inicio de la temporada 2025-26.
Su Player of the Month simbolizó el valor de las incorporaciones bien integradas y el inicio de un nuevo ciclo competitivo en el conjunto rojiblanco.
El galardón de octubre fue para Edna Imade, en uno de los premios más representativos del espíritu del Player of the Month. La delantera de la Real Sociedad fue reconocida por su capacidad para liderar ofensivamente al equipo, marcar diferencias en partidos ajustados y sostener al conjunto txuri-urdin en la clasificación.
Fue un premio al liderazgo silencioso, al rendimiento constante y a la importancia de las futbolistas que hacen competitivos a sus equipos semana tras semana.
El año se cerró, a falta del premio de diciembre, con el segundo Player of the Month de 2025 para Clàudia Pina. Su doble reconocimiento confirmó su consolidación como una de las futbolistas más influyentes del campeonato.
La repetición del galardón subrayó su regularidad, su crecimiento sostenido y su capacidad para impactar en distintos momentos de la temporada, algo que muy pocas jugadoras logran mantener a lo largo de un año natural completo.
El Player the Month se ha convertido en algo más que un premio. Es una herramienta narrativa, analítica y simbólica que ayuda a explicar la Liga F Moeve en toda su complejidad.
En 2025, el galardón ha reconocido talento, impacto, contexto y liderazgo, reflejando una competición más madura, más diversa y más consciente de su propio crecimiento.
Desde figuras internacionales hasta futbolistas que sostienen proyectos desde la constancia, el Player of the Month se consolida como uno de los grandes termómetros del fútbol femenino español y como un espejo fiel del momento que vive la Liga F, que ahora cuenta con el patrocinio de Moeve.
🚨 En una era dominada por el impacto inmediato, por el highlight viral y por la jugada final que decide un partido, el fútbol corre el riesgo de olvidar algo esencial: el juego se gana mucho antes del gol. En ese territorio previo —el de la construcción, la continuidad y la generación colectiva de ventajas— es donde se asienta el tridente formado por Fiamma, Luany y Vilde Bøe Risa, un trío que no necesita estridencias para imponerse en los números y, sobre todo, en el desarrollo real del juego. 🚨
(Fuente: Liga F Moeve)
En el fútbol femenino contemporáneo, tan expuesto al juicio inmediato y al dictado constante del resultado, existe una tendencia cada vez más marcada a identificar la superioridad con el golpe final, con la jugada que decide, con el talento que irrumpe y resuelve. Sin embargo, ese enfoque suele olvidar una verdad esencial del juego: los partidos se ganan mucho antes del último toque. Se ganan en la manera de ocupar los espacios, en la capacidad de sostener una idea durante noventa minutos, en la repetición consciente de mecanismos que permiten llegar al área rival una y otra vez sin depender de la inspiración puntual. Desde esa perspectiva nace el estudio independiente realizado por “El Partido de Manu”, un análisis que no surge de un informe oficial ni de una base de datos cerrada, sino de unos números aislados publicados en Instagram por los compañeros de Post United. Precisamente por su sencillez, esos datos abrieron la puerta a una lectura más profunda, más honesta y menos condicionada por el relato dominante.
Partidos jugados, goles y asistencias. Nada más. Ningún contexto añadido. Ninguna interpretación prefabricada. Y, sin embargo, al colocar esas cifras una junto a otra, al compararlas sin prejuicios ni jerarquías asumidas, apareció una diferencia que va mucho más allá del marcador final.
El tridente formado por Fiamma Benítez, Luany y Vilde Bøe Risa acumulaba más partidos, más contribuciones totales y, sobre todo, más asistencias que el tridente del Real Madrid compuesto por Caroline Weir, Alba Redondo y Linda Caicedo. Ese detalle, aparentemente secundario, se convirtió en el eje de todo el análisis. Porque las asistencias no hablan solo de gol. Hablan de construcción, de lectura colectiva, de fútbol compartido.
El Real Madrid presenta un tridente de enorme talento individual, capaz de decidir encuentros de máxima exigencia. Weir aporta jerarquía y último pase, Linda Caicedo desequilibra desde la potencia y la verticalidad, y Alba Redondo interpreta el área con inteligencia y eficacia. Es un tridente pensado para resolver, para castigar el error rival, para aprovechar el espacio cuando el partido se rompe. Su fútbol es directo en su impacto y brillante en su desenlace. Pero ese mismo perfil hace que gran parte del peso creativo recaiga en acciones concretas, en momentos específicos, en jugadas donde el talento individual es el factor determinante. Cuando esas jugadoras aparecen, el Real Madrid gana partidos. Cuando el contexto las limita, el equipo necesita apoyarse en otros mecanismos.
El tridente de la regularidad responde a una lógica diferente. No busca tanto el golpe definitivo como la acumulación constante de ventajas. Fiamma no es solo una finalizadora, sino una futbolista que fija centrales, descarga de cara y entiende cuándo acelerar y cuándo sostener la posesión. Luany equilibra el juego ofensivo con una naturalidad poco común, repartiendo su impacto entre goles y asistencias y adaptándose al ritmo que pide cada encuentro. Vilde Bøe Risa, desde una posición menos expuesta, actúa como el engranaje que da coherencia a todo el sistema, ordenando la circulación, eligiendo los momentos de llegada y asegurando que el equipo no se parta cuando ataca. Esa combinación de perfiles permite que la construcción del juego no dependa de una sola jugadora ni de una sola vía.
Los números aislados de “Post United”, reinterpretados desde el análisis independiente de “El Partido de Manu”, muestran que este tridente suma quince asistencias frente a las diez del Real Madrid. Cinco pases de gol más que no se explican por azar ni por contexto puntual, sino por una manera distinta de entender el ataque.
El tridente de la regularidad no solo llega al gol, sino que fabrica las condiciones para que ese gol sea posible desde diferentes zonas del campo. Construye más porque interviene más, porque conecta más líneas y porque reparte mejor las responsabilidades creativas. No hay una única llave para abrir la defensa rival; hay varias, y todas funcionan de forma coordinada.
Esa capacidad de construir se traduce también en una mayor estabilidad competitiva. A lo largo de una temporada, los equipos no solo se enfrentan a grandes citas, sino a partidos incómodos, a semanas de desgaste, a encuentros donde el ritmo es bajo y el margen mínimo. En ese contexto, el tridente de la regularidad ofrece algo fundamental: fiabilidad. Su impacto no fluctúa de forma brusca. No necesita un escenario grande para aparecer. Juega bien cuando el partido es brillante y cuando es espeso. Y eso, en términos de competición, significa puntos, continuidad y confianza colectiva.
El tridente del Real Madrid, en cambio, vive más expuesto a la narrativa del momento. Sus actuaciones están amplificadas por el foco mediático y por la exigencia permanente de decidir. Esa presión no invalida su calidad, pero sí condiciona su lectura desde fuera. Se espera de él el gesto definitivo, no el proceso. Y ahí es donde la comparación se vuelve reveladora. Mientras uno es evaluado por su capacidad de resolver, el otro es analizado por su capacidad de sostener. Mientras uno destaca por el impacto inmediato, el otro lo hace por la influencia prolongada.
(Fuente: Liga F Moeve)
El estudio de “El Partido de Manu” no pretende establecer jerarquías absolutas ni negar el valor del talento diferencial. Pretende, simplemente, recordar que el fútbol es un juego de continuidad. Que construir bien no siempre genera titulares espectaculares, pero sí equipos competitivos.
Que las asistencias, las conexiones y el reparto de responsabilidades son indicadores tan valiosos como el gol final.
Y que, cuando se observan los datos sin ruido, cuando se contextualizan y se leen desde el juego, el tridente de Fiamma, Luany y Vilde aparece como un ejemplo claro de cómo la regularidad puede convertirse en una forma de dominio.
(Fuente: Liga F Moeve)
A partir de una publicación sencilla en Instagram, este análisis independiente ha querido desmontar una idea asumida: que el equipo que más decide es necesariamente el que mejor juega. A veces, el que mejor juega es el que más construye, el que más opciones genera, el que convierte cada ataque en un proceso compartido.
En ese terreno, el tridente de la regularidad no solo compite con el Real Madrid, sino que lo supera en un aspecto clave del juego moderno. Construye más fútbol.
Y en un deporte donde ganar es consecuencia directa de repetir bien las cosas muchas veces, construir más no es un matiz. Es una ventaja estructural.
(Fuente: Liga F)
Datos :
Tridente del Atlético |
Partidos totales: 67 • Goles: 22 • Asistencias: 15 • Contribuciones de gol: 37
🟧 El fútbol valenciano y, en especial, el Valencia Club de Fútbol Femenino, amanecen hoy sumidos en la consternación. La desaparición de Fernando Martín, entrenador del Valencia Femenino B y formador histórico de la Academia, en un trágico naufragio ocurrido en aguas de Indonesia, ha teñido de luto a una entidad que llora la posible pérdida de uno de sus hombres de casa, un educador vocacional y una figura profundamente querida en el vestuario.
El Valencia Club de Fútbol Femenino atraviesa horas de profunda conmoción tras conocerse la desaparición de Fernando Martín, entrenador del equipo femenino B, en el naufragio de una embarcación turística ocurrido la pasada noche cerca de la isla de Padar, en las proximidades del enclave turístico de Labuan Bajo, al este de Bali (Indonesia).
En la embarcación viajaban once personas, entre ellas varios miembros de una misma familia que disfrutaban de unos días de vacaciones durante el periodo navideño. A bordo se encontraban la hija del propietario del restaurante El Coso del Mar, Enrique Ortuño; su marido, Fernando Martín; y sus cuatro hijos. Según las informaciones facilitadas hasta el momento, la madre y una de las hijas han sido rescatadas con vida, mientras que Fernando Martín y los otros tres menores continúan desaparecidos, a la espera de confirmación oficial por parte de las autoridades locales.
La noticia ha caído como un golpe seco en el seno del club valencianista. Fuentes del Valencia han reconocido encontrarse en estado de shock, pendientes de cualquier comunicación oficial que permita esclarecer el desenlace de una tragedia que ha sobrecogido a todo el entorno deportivo.
Fernando Martín, de 44 años, había asumido esta temporada la dirección del Valencia Femenino B, equipo que compite en Tercera RFEF, con la misión de recuperar la categoría y seguir alimentando el primer equipo con talento joven formado en casa. Su nombramiento respondía a una apuesta clara del club por la continuidad, el conocimiento interno y el trabajo de base.
Y es que Fernando Martín era, ante todo, un hombre de la casa. Su trayectoria en la Academia del Valencia CF se extendía a lo largo de nueve temporadas, trabajando desde categorías Infantil hasta Juvenil. Él mismo explicaba cómo le llegó la oportunidad de incorporarse al fútbol femenino del club: «El club buscó en la escuela algún perfil como el mío que pudiese ayudar a las chicas a mejorar y cambiar la dinámica. Entrar en el fútbol femenino es algo muy ilusionante».
Convencido del valor de la formación y del crecimiento personal, Fernando Martín defendía una forma de entender el fútbol ligada a la educación y al acompañamiento: «Me he podido formar muy bien tanto profesional como personalmente. Es una academia profesional, con jugadores increíbles y con instalaciones inmejorables», relataba al describir su paso por la cantera valencianista.
Más allá de Mestalla y de la Ciudad Deportiva, Fernando Martín también desarrollaba su vocación docente como coordinador de la sede de GM Football Academy en Valencia, donde trasladaba su pasión por la enseñanza a las aulas. Creía firmemente en la formación continua de los entrenadores, incluso más allá de las titulaciones oficiales: «Es clave seguir evolucionando, conocer nuevas metodologías y entender cómo cambia el fútbol». Quienes compartieron esa etapa con él destacan su cercanía, su compromiso y su ilusión constante por ayudar a otros a crecer.
La pasada temporada formó parte del cuerpo técnico del Valencia CF Femenino en la Liga F como segundo entrenador, en una etapa en la que coincidió con Anita Marcos, hoy jugadora del Madrid CFF. Dentro del vestuario dejó una huella que va más allá de lo deportivo. Compañeras y jugadoras lo recuerdan como una persona accesible, generosa y profundamente humana, alguien que cuidaba del grupo como una familia y que, incluso fuera del campo, mantenía ese vínculo invitando a las futbolistas a compartir momentos juntos en su restaurante.
El Valencia Club de Fútbol Femenino, el fútbol valenciano y la comunidad deportiva permanecen hoy unidos en el dolor, pendientes de las labores de búsqueda y del comunicado oficial de las autoridades, mientras el recuerdo de Fernando Martín —formador, entrenador y persona— resuena con fuerza en cada rincón del club.
El Valencia CF está profundamente consternado tras el fallecimiento de Fernando Martín, entrenador del Valencia CF Femenino B, y tres de sus hijos en un trágico accidente de barco sufrido en Indonesia, tal y como han confirmado las autoridades locales.
⬛️ Hay onces que se leen y onces que se sienten. Este no se anuncia: se impone. La IFFHS ha puesto negro sobre azul lo que el fútbol llevaba tiempo susurrando y ya no puede callar: el centro del mundo, en 2025, no está en un estadio concreto ni en una liga dominante, sino en una idea de juego que habla español, piensa rápido y no pide permiso. Cuatro futbolistas españolas sostienen el mejor equipo del planeta como quien sostiene una época entera, no desde el ruido sino desde el balón, desde la inteligencia, desde una forma de jugar que ha convertido el talento en sistema y la ambición en costumbre. No es un premio, es una fotografía histórica. No es una moda, es un legado que empieza a escribirse en presente.
Hay imágenes que no necesitan contexto porque ellas mismas ya son contexto, porque no informan: sentencian. Hay gráficos que no se consumen, se contemplan. Hay onces que no se discuten, se recuerdan. Y el once que la IFFHS eleva como Mejor Equipo Mundial Femenino de 2025 pertenece a esa estirpe rara y poderosa de fotografías que, dentro de diez, veinte o treinta años, seguirán diciendo lo mismo que dicen hoy: aquí pasó algo irrepetible. No es solo una alineación. No es solo un reconocimiento. Es una declaración histórica. Es el instante exacto en el que el fútbol femenino dejó de pedir permiso y se sentó en la mesa de los gigantes con la voz firme, el balón bajo el brazo y una bandera —la española— ondeando con una fuerza que ya no admite matices ni excusas.
Porque en ese once ideal del mundo hay talento alemán, liderazgo inglés, solidez internacional… pero hay, sobre todo, alma española. Hay una columna vertebral que no se explica sin La Masia, sin el barro de la Liga F, sin generaciones que crecieron viendo partidos sin cámaras y hoy juegan finales con el planeta mirando. Hay nombres que ya no son solo futbolistas, sino símbolos. Y hay una verdad que atraviesa la imagen como un relámpago: España ha conquistado el centro del mundo futbolístico femenino.
En el centro exacto del campo, donde se decide todo, donde el juego respira y se ordena, aparece Patri Guijarro como aparece siempre: sin ruido, sin necesidad de levantar la voz, gobernando el tiempo como si fuera una propiedad privada. A su alrededor, Alexia Putellas y Aitana Bonmatí dibujan una constelación que ya no pertenece a una época concreta, sino a la historia completa del fútbol.
Once ideal del 2025 | Hampton, Keet, Williamson, Paredes, Bronze, Alexia Putellas, Patri Guijarro, Aitana Bonmatí, Bühl, Russo y Mariona Caldentey.
No son tres nombres puestos juntos por casualidad. Son tres formas distintas de entender la excelencia, tres caminos que confluyen en una misma idea: jugar mejor que nadie. Alexia es la memoria, la resistencia, la capitana que volvió del abismo para recordar al mundo que el talento también sabe sufrir. Aitana es el presente que no espera turno, la futbolista total que corre, piensa, manda y decide con una naturalidad que asusta. Patri es el equilibrio perfecto, la inteligencia que no sale en los resúmenes pero sostiene los títulos.
Y cuando el fútbol mundial mira esa medular, no ve solo a tres centrocampistas. Ve un método. Ve una escuela. Ve una forma de entender el juego que ha cambiado jerarquías y ha obligado a todos los demás a adaptarse. Porque ya no se trata de correr más, ni de chocar más fuerte. Se trata de pensar mejor, de ocupar mejor los espacios, de saber cuándo acelerar y cuándo congelar el partido hasta que el rival se canse de perseguir sombras. España no solo ha ganado. España ha convencido. Y eso, en fútbol, es lo más difícil.
A su lado, en la defensa, Irene Paredes levanta una muralla que no necesita gritos para imponer respeto. Su presencia es la de quien ha visto pasar los años, las derrotas y las dudas, y ha salido de todas ellas con la cabeza más alta. Irene no defiende solo un área. Defiende una generación entera. Defiende a las que estuvieron antes y no tuvieron focos. Defiende la idea de que el liderazgo también se construye desde la serenidad. Junto a ella, el sistema se ordena, la línea se adelanta, el equipo cree. Porque cuando Irene está, todo parece posible.
Y más allá, en la banda, Mariona Caldentey representa esa rareza maravillosa que solo el fútbol español sabe producir: futbolistas que no se pueden encasillar, que no obedecen a una sola función, que entienden el juego como un lienzo abierto. Mariona es sacrificio y talento, es ida y vuelta, es inteligencia táctica y rebeldía creativa. Es la jugadora que aparece donde no se la espera y decide cuando el partido parece atascado. Su presencia en este once mundial no es un premio puntual. Es la confirmación de una carrera construida a base de constancia, lectura del juego y compromiso absoluto con el colectivo.
Cuatro españolas en el mejor once del mundo. Cuatro. Y ninguna está ahí por marketing, por cuota o por narrativa amable. Están porque no se puede contar el fútbol de 2025 sin ellas. Porque cuando la IFFHS mira el planeta entero y elige, elige fútbol. Y el fútbol, hoy, habla español.
Alrededor de ellas, el once se completa con nombres que engrandecen aún más el contexto. Klara Bühl aporta la electricidad alemana, la capacidad de romper partidos desde la banda con una verticalidad que castiga cualquier despiste. Alessia Russo es potencia, instinto, gol y trabajo invisible, la delantera que fija centrales y libera espacios para que el equipo respire. Leah Williamson simboliza el liderazgo moderno, la defensa que construye desde atrás con elegancia y lectura. Lucy Bronze sigue siendo el estándar físico y competitivo, una futbolista que ha redefinido el lateral derecho durante más de una década. Franziska Kett aporta juventud, proyección y descaro. Hannah Hampton, desde la portería, representa la nueva generación de guardametas completas, seguras, dominadoras del área y del juego con los pies.
Pero incluso rodeadas de estrellas de ese calibre, las españolas no se diluyen. Brillan más. Porque no necesitan imponerse individualmente. Se imponen colectivamente. Porque su fútbol no es un destello aislado, sino un sistema que funciona, una idea que se reproduce, una cultura que se transmite.
Este once mundial no nace de la nada. Es el resultado de años de lucha silenciosa, de estructuras que se fueron creando a base de insistencia, de entrenadoras y entrenadores que creyeron cuando nadie miraba, de futbolistas que se quedaron cuando era más fácil marcharse. Es la consecuencia directa de haber entendido que el fútbol femenino no necesitaba parches, sino proyectos. Que no necesitaba titulares vacíos, sino inversión, respeto y continuidad. Y España, con errores, con conflictos, con heridas aún abiertas, ha conseguido algo que parecía imposible: transformar una revolución social en hegemonía deportiva.
Por eso esta imagen no es solo una foto bonita para redes. Es un documento histórico. Es la prueba gráfica de que el fútbol femenino ya no es promesa, es presente consolidado. Y de que España, guste más o menos, se ha convertido en referencia mundial. Las niñas que hoy empiezan a jugar no sueñan con imitar. Sueñan con continuar. Porque el camino ya está abierto. Porque ya hay nombres propios que han llegado hasta donde nadie había llegado antes.
El once de la IFFHS es, en el fondo, una fotografía del poder. De quién manda. De quién marca el ritmo. Y en 2025, el poder no se ejerce desde la fuerza bruta, sino desde la inteligencia, la técnica, la comprensión profunda del juego. Desde la capacidad de hacer que el balón viaje más rápido que las piernas. Desde la valentía de querer la pelota incluso cuando quema.
España ha enseñado al mundo que se puede ganar de otra manera. Que se puede competir sin renunciar a la identidad. Que se puede ser favorita y jugar como si no lo fueras. Y las futbolistas españolas incluidas en este once son las embajadoras perfectas de esa idea. No hablan mucho. Juegan. Y cuando juegan, todo cobra sentido.
Quizá dentro de unos años, cuando este 2025 sea solo una fecha en el calendario, alguien vuelva a mirar esta imagen y entienda de verdad lo que significó. Que no fue un premio aislado. Que no fue una moda. Que fue el momento exacto en el que el fútbol femenino español dejó de compararse y empezó a medirse consigo mismo. El día en que ya no importó contra quién se jugaba, sino cómo se jugaba. El día en que el mundo aceptó, sin discusión posible, que el fútbol femenino tenía nuevas dueñas del balón.
Y entonces, como ahora, bastará con mirar al centro del campo para entenderlo todo. Allí estarán, eternas, Alexia, Patri y Aitana. Tres nombres. Tres estilos. Una misma bandera. Y una certeza imposible de borrar: el fútbol femenino ya tiene una edad de oro, y habla español.