El parón invernal, a consecuencia de la Navidad, de la Primera División Femenina (LPFF) no ha venido mal para los periodistas, ya que los artistas de la pluma y el papiro hemos tenido la oportunidad de sacar a relucir historias que el frenesí de la competición no permitía y hemos tenido la oportunidad de revivir las carreras de Marta Corredera, Amanda Sampedro, Ludmila Da Silva o Anita Marcos, por citar algunos ejemplos de lo que ofertamos en “El Partido de Manu”.
En el último capítulo de este 2025 viajamos a Cataluña para mirar de frente a María León Cebrián, estrella del Barcelona y de la Selección Española de Fútbol, con la que está de vuelta.
María Pilar León Cebrián —Mapi para el fútbol, Pilar para la familia, referente para toda una generación— no solo ha sido una defensa central determinante en el mejor equipo del mundo. Ha sido una idea, una forma de entender el juego, una zurda que convirtió la salida de balón en discurso político, estético y emocional. Desde Zaragoza hasta Europa, desde la timidez del Prainsa hasta la contundencia del Camp Nou, desde el silencio del vestuario hasta el ruido de los debates sociales, Mapi León es una de las grandes narradoras del fútbol femenino contemporáneo.
Este texto no es una biografía. Es un viaje. Es una despedida a 2025. Y es una promesa de lo que viene.
Zaragoza no se presume: se resiste. Y Mapi León es exactamente eso.
Nacida el 13 de junio de 1995, hija de Javier y Pilar, hermana pequeña, observadora, dibujante antes que futbolista, Mapi creció entre balones compartidos con su hermano y cuadernos llenos de líneas. Antes del fútbol, el voleibol. Antes del césped, el parquet del fútbol sala. Antes del foco, la intuición.
Prainsa Zaragoza, hoy Zaragoza CFF, fue su primera casa. Allí se formó, allí creció y allí debutó en Primera División con solo 16 años, precisamente ante el FC Barcelona, como si el guion ya estuviera escrito con una ironía que solo el tiempo sabría leer. Aquel debut no fue una anécdota: fue una advertencia. Mapi no era una promesa ornamental. Era una futbolista competitiva, feroz, inconformista, capaz de jugar en banda, de atacar, de correr, de chocar y de sostener partidos enteros desde una energía que desbordaba edad y contexto.
Tras cuatro temporadas en Zaragoza, el Espanyol fue el siguiente paso. Un año bastó para confirmar lo evidente: aquella zurda tenía algo diferente. No solo jugaba bien; entendía el juego. Llegaron las convocatorias con la selección, el interés de los grandes clubes y la sensación de que el fútbol femenino español empezaba, lentamente, a reconocer el talento sin pedir disculpas.
El Atlético de Madrid apareció en 2014 y con él, la transformación definitiva. Hasta entonces, Mapi había sido extremo. Vertical, agresiva, ofensiva. Fue en el club rojiblanco donde un entrenador tomó una decisión que cambiaría su carrera y, con el tiempo, el propio concepto de defensa central en España: retrasarla. Colocarla en el eje. Convertir su lectura del juego, su velocidad y su carácter en cimiento. Desde ese momento, Mapi León no abandonó nunca más el centro de la defensa.
En el Atlético ganó una Liga y una Copa de la Reina, pero sobre todo ganó identidad. Fue allí donde recibió la primera llamada de la selección absoluta y donde empezó a entender que su fútbol no era solo talento: era liderazgo. Cuando en 2017 el FC Barcelona decidió pagar 50.000 euros por su fichaje, no solo se rompió un techo simbólico —el del primer traspaso pagado por una futbolista española—, se inauguró una nueva era. El fútbol femenino español empezaba a profesionalizarse y Mapi León estaba en el centro del cambio.
(Fuente: UEFA)
Llegó al Barça en pleno proceso de construcción. No al equipo hegemónico que hoy parece inevitable, sino a un proyecto que todavía se estaba buscando. En su primera temporada ganó la Copa de la Reina, participó en 29 partidos de liga y marcó dos goles. Fue clave. En la segunda, ya con Lluís Cortés, se consolidó como indiscutible, renovó hasta 2022 y formó parte del equipo que alcanzó la primera final de Champions de la historia del club y del fútbol femenino español. La derrota ante el Olympique de Lyon no fue un final, fue un aprendizaje colectivo.
A partir de ahí, la historia se acelera. Supercopas, Ligas, Copas, récords, estadios llenos, clásicos históricos, un Johan Cruyff convertido en santuario, un Camp Nou que por fin abrió sus puertas al equipo femenino, una Champions conquistada en Gotemburgo con un 4-0 al Chelsea que todavía resuena como una declaración de poder. Tripletes, hegemonía, once ideales, reconocimientos UEFA, premios The Best. Mapi León levantó tres Ligas de Campeones (2021, 2023, 2024) y se consolidó como una de las mejores centrales del mundo.
(Fuente: Getty imágenes)
Pero reducir su trayectoria a títulos sería traicionar la esencia de su figura. Porque Mapi León nunca fue solo fútbol. Fue voz. Fue cuerpo político. En 2018 hizo pública su orientación sexual y se convirtió en una referencia contra la homofobia en el deporte. Fue pregonera del Orgullo de Madrid, fue reconocida entre las personas más influyentes contra la homofobia en España y asumió un papel que muchas veces incomoda más que celebrar goles: el de existir sin pedir perdón.
Su activismo no fue accesorio. Fue coherente con su forma de jugar. Defender también era proteger la dignidad, la intimidad, el derecho a ser. Por eso, cuando en febrero de 2025 un gesto en un derbi ante el Espanyol se viralizó y derivó en una polémica nacional, la figura de Mapi volvió a situarse en el centro del debate. Comunicados cruzados, interpretaciones enfrentadas, ruido. Ella respondió defendiendo su versión, su integridad y su derecho a no ser juzgada por una narrativa simplificada. El episodio evidenció algo más profundo: el fútbol femenino ya no era invisible. Ahora también era escrutado, amplificado, politizado. Como todo lo que importa.
En la selección española, Mapi fue internacional desde 2016, campeona de la Copa Algarve, titular en el Mundial de Francia 2019, pareja de Irene Paredes, referencia defensiva. También formó parte del grupo de jugadoras que en 2022 dijeron basta y renunciaron mientras no se produjeran cambios estructurales. Otro acto de defensa. Otra línea trazada en el suelo.
(Fuente: FIFA)
En lo futbolístico, su perfil es el de una central zurda moderna, dominante en el anticipo, rápida al corte, valiente en la salida de balón, capaz de incorporarse al ataque, de romper líneas y de asumir riesgos. Pero hay algo más: Mapi juega como piensa. No se esconde. No especula. No se diluye. Cada acción suya tiene intención.
(Fuente: Getty imágenes)
Palmarés |
Mapi León ha conquistado hasta la fecha: – 3 Ligas de Campeones (2021, 2023, 2024) – 3 Ligas (1 con Atlético de Madrid, 2 con FC Barcelona) – 4 Copas de la Reina – 1 Supercopa de España – Premio The Best: once ideal 2023 – Once ideal UEFA 2020 y 2021
(Fuente: Getty imágenes)
Pero su mayor título no cabe en una vitrina. Es haber sido parte imprescindible de la generación que cambió el fútbol femenino español para siempre.
(Fuente: Getty imágenes)
Y así, cuando 2025 se despide, Mapi León permanece. Como símbolo, como futbolista, como relato. Sirve este texto como cierre de un año intenso, contradictorio, brillante y humano. Y sirve también como promesa. Porque si 2025 fue el año de la consolidación, 2026 será el de la memoria. Y este medio, como ella, seguirá defendiendo el juego, la verdad y la belleza sin pedir permiso.
Porque hay defensas que no se olvidan. Porque hay futbolistas que explican un tiempo. Y porque Mapi León, simplemente, ya es historia.
📌 La Liga F Moeve 2025-2026 entra en una de las fases más estratégicas del curso con la apertura del mercado de fichajes de invierno, que comenzará oficialmente este jueves 2 de enero y se extenderá hasta el 30 de enero de 2026. Un periodo clave para que los clubes ajusten sus plantillas y afronten con mayores garantías la segunda vuelta del campeonato.
Aunque hoy, 1 de enero, aún no se pueden registrar nuevas incorporaciones, desde mañana los equipos de la máxima categoría del fútbol femenino español quedarán habilitados para formalizar fichajes, cesiones y movimientos internos, conforme a la normativa vigente de la competición.
ventana invernal llega con numerosos frentes abiertos: la lucha por el título, la carrera por las plazas europeas, la pelea por la permanencia y la consolidación de proyectos deportivos que buscan crecer en competitividad. En este contexto, el mercado de enero se convierte en una herramienta esencial para corregir carencias detectadas en la primera vuelta, suplir bajas por lesión o reforzar posiciones clave en un calendario cada vez más exigente.
A diferencia del mercado estival, el de invierno suele caracterizarse por movimientos más selectivos y estratégicos, pero su impacto puede resultar determinante en el desarrollo de la temporada.
Históricamente, el mercado de invierno en el fútbol femenino español —y en la Liga F en particular— ha funcionado como una ventana de ajustes finos, más que como un periodo de grandes revoluciones. Sin embargo, su influencia deportiva ha quedado patente en múltiples temporadas recientes.
En campañas anteriores, varios clubes han logrado revertir dinámicas negativas o consolidar su rendimiento gracias a incorporaciones realizadas en enero: refuerzos con experiencia internacional, jugadoras jóvenes con impacto inmediato o perfiles específicos para encajar en sistemas tácticos muy definidos. Especialmente en la lucha por la permanencia y en la carrera por puestos europeos, el mercado invernal ha demostrado ser un factor de equilibrio competitivo.
Paralelamente, el crecimiento del fútbol femenino a nivel global ha elevado progresivamente la relevancia de esta ventana. En los últimos años, el mercado de enero ha experimentado un aumento notable tanto en el número de operaciones internacionales como en el valor económico de los traspasos, reflejo del avance del profesionalismo y de la mayor planificación deportiva de los clubes.
En el caso de la Liga F Moeve, la tendencia se ha orientado hacia fichajes medidos, priorizando el rendimiento inmediato, la adaptación rápida y la sostenibilidad de los proyectos. Cesiones estratégicas, retornos de jugadoras con pasado en la competición y apuestas por talento internacional han sido algunos de los patrones más repetidos en los mercados invernales recientes.”
La apertura del mercado coincide con un tramo de la temporada marcado por la continuidad liguera, la acumulación de minutos y la exigencia física, así como por la presencia de clubes españoles en competiciones nacionales e internacionales. En este escenario, la gestión de plantillas y la profundidad de banquillo adquieren un valor decisivo.
Además, el creciente seguimiento mediático de la Liga F Moeve convierte cada movimiento en un foco de atención, con un impacto que trasciende lo deportivo y refuerza la visibilidad del campeonato
Durante este periodo, los clubes podrán inscribir nuevas jugadoras y cerrar operaciones conforme a la reglamentación de la Liga F Moeve, en una ventana que, una temporada más, promete ser decisiva para el desenlace del curso.
Giovana Queiroz Costa Garbelini (São Paulo, 21 de junio de 2003), conocida en sus inicios como Gio Queiroz y posteriormente como Gio Garbelini, es una futbolista profesional brasileña que actúa como delantera en el Atlético de Madrid de la Liga F española. Internacional absoluta con la selección de Brasil desde 2020, ha participado en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y se proclamó campeona de la Copa América Femenina en 2022 y 2025.
(Fuente: DAZN )
La paulista fue conocida inicialmente como Queiroz y posteriormente como Gio Garbelini, inició su historia en el fútbol con un destino que parecía escrito por la pasión y el talento. Su infancia dio un giro decisivo cuando su familia se trasladó a Weston, Florida, donde vivieron hasta 2014, año en que la joven Gio y su familia decidieron dar un salto trascendental rumbo a Madrid, España, marcando el inicio de un camino que la llevaría a convertirse en una de las figuras emergentes del fútbol femenino mundial.
(Fuente: Laliga)
Su carrera en España arrancó con fuerza en 2014, cuando se unió a “La Academia” del Atlético de Madrid y no tardó en dejar su huella: se convirtió en la máxima goleadora del equipo en dos ocasiones, mostrando desde muy temprano ese instinto depredador en el área que la definiría como delantera.
(Fuente: Getty imágenes)
En 2017, su talento llamó la atención del Madrid Club de Fútbol Femenino, donde continuó su formación en las categorías inferiores y, con apenas 15 años, tuvo el privilegio de debutar con el primer equipo en Primera División el 9 de diciembre de 2019, enfrentándose al imponente F.C. Barcelona en un partido que, aunque terminó en derrota, marcó el comienzo de su meteórica carrera en la élite del fútbol español. Durante la siguiente temporada, Gio jugó 15 partidos y anotó su primer gol, confirmando que su presencia en el campo era sinónimo de peligro constante para las defensas rivales.
(Fuente: Atlético de Madrid)
El 17 de julio de 2020, su trayectoria dio un giro significativo con su fichaje oficial por el Fútbol Club Barcelona, donde firmó un contrato por tres temporadas con el objetivo de reforzar la delantera blaugrana. En su primera temporada, Gio jugó principalmente con el equipo filial en Segunda División, sin llegar a debutar con el primer equipo, pero su progreso y proyección eran evidentes. Tras participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, el 12 de agosto de 2021 se anunció su cesión al Levante Unión Deportiva por una temporada, buscando más minutos en Primera División. La joven brasileña respondió con creces: anotó 7 goles en 26 partidos de liga, debutó en Liga de Campeones sumando otros dos goles, y contribuyó con tantos en la Copa de la Reina y la Supercopa.
(Fuente: Getty imágenes)
Su etapa en el Levante Unión Deportiva también estuvo marcada por la valentía fuera del campo, denunciando al Barcelona por presionarla para no jugar con la selección brasileña y enfrentarse a represalias tras obtener la autorización de la FIFA para incorporarse a la selección, lo que evidenció su carácter firme y compromiso con su país.
(Fuente: UEFA)
Este coraje y rendimiento le valieron el Samba de Oro 2021, premio que reconoce a la mejor futbolista brasileña del año.
En 2022, su carrera dio un salto internacional con su fichaje por el Arsenal, desde donde fue cedida inmediatamente al Everton para garantizar su continuidad en los terrenos de juego y su adaptación al fútbol inglés.
La desafortunada lesión de la estrella Beth Mead abrió la puerta para que Gio regresara al Arsenal en el mercado de invierno, tras haber disputado 11 partidos con el Everton y marcado un gol.
Pasó por hasta cinco equipos diferentes y también ha formado parte de las categorías inferiores de tres selecciones nacionales como España, Brasil y Estados Unidos, escogiendo a las sudamericanas en categorías absoluta.
(Fuente: Getty imágenes)
Su debut con las gunners se produjo el 29 de enero de 2023 en la FA Cup, en una contundente victoria frente al Leeds United.
Sin embargo, la temporada 2023-2024 trajo incertidumbre: tanto Gio como el club buscaban su salida, pero la operación no se concretó y no fue inscrita para disputar la liga, meses en los que mantuvo contacto constante con su exentrenador del Madrid CFF, Víctor Martín, hasta que finalmente, en el mercado de invierno, pudo regresar al club madrileño, donde brilló con luz propia en la segunda vuelta, marcando 9 goles en 16 partidos y reafirmando su talento.
En Fuenlabrada le tocó suplir a una Rachael Kundananji que se marchó al Bay F.C. en un traspaso histórico de 735.000 euros.
(Fuente: X)
Su historia combina juventud, experiencia y talento para crear una era de ofensiva letal y decisiva. Cuando vuelva al césped, cada partido será un espectáculo, cada gol una lección y cada título una confirmación de que el Atlético de Madrid tiene en ella a su referente histórico. Su legado está asegurado, y su nombre será recordado junto a las grandes artilleras que vistieron de blanco, rosa y rojiblanco, consolidando una era épica que marcará para siempre la historia del club y del fútbol femenino.
Todas sabíamos que se iba, todas llorando… Dio muchísimo al equipo, encima era muy buena persona. Se va y vengo yo y pensaba en la presión, pero las chicas estuvieron super bien conmigo», confesó en una entrevista al medio “Relevo”, ya desaparecido.
Pero antes de asentarse en el Madrid CFF, Gio Queiroz tuvo que vivir momentos complicados que marcaron su carrera deportiva. En el Arsenal femenino -club del que está cedida y con el que tiene un año más de contrato- la dejaron sin registrar. y no jugó nada durante el comienzo de la temporada actual y su mirada estaba puesta en el mercado invernal. Durante la temporada mantenía el contacto con Víctor Martín, actual entrenador del conjunto madrileño, quien también llegó al equipo en enero: «Me escribía durante la temporada alguna vez y eso mola porque tenemos confianza. Llegó enero y me llamó. Hablando con mis padres supimos que era una buena oportunidad. Sentí que volví a casa. El Madrid CFF me salvó totalmente», indicó sin dudar.
(Fuente: Madrid CFF)
Queiroz goleaba una y otra vez en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada, lo que provocó que Lola Romero, dirigente del Atlético de Madrid, pusiera sus ojos en ella, sabiendo que habla convencido a Viti para adiestrar a las colchoneras el curso siguiente y el técnico madrileño se llevó con él a Luany y a la misma Gio.
(Fuente: Liga F Moeve)
En agosto de 2024, siguiendo los pasos de Víctor Martín, Gio fue traspasada al Atlético de Madrid, un movimiento que simbolizaba su consolidación definitiva en la élite del fútbol femenino español. Su debut con el club rojiblanco en Liga de Campeones se produjo el 4 de septiembre, en un partido que terminó con derrota por penaltis frente al Rosenborg, pero que no empañó la determinación y la ambición de una jugadora que, desde sus primeros pasos en São Paulo hasta su actualidad en el Atlético de Madrid, ha demostrado que el talento, la perseverancia y el coraje pueden transformar a una joven promesa en una figura épica del fútbol mundial, dejando claro que Gio Garbelini no solo juega al fútbol: lo vive con intensidad, pasión y una visión que la impulsa a dejar una marca imborrable en cada club, cada partido y cada competición en la que participa.
La temporada comenzó con una mezcla de expectativas y desafíos para Gio Garbelini en el Atlético de Madrid. Tras su llegada al club rojiblanco, el peso de la camiseta, la historia del equipo y la exigencia de la afición generaban un ambiente de presión constante, donde cada acción era observada, analizada y comparada con las leyendas que habían vestido esa misma camiseta. Los primeros partidos de Gio fueron, en cierta medida, irregulares; adaptarse a un nuevo sistema táctico, a compañeras con estilos distintos y a la intensidad de la Liga F no era tarea sencilla. La joven delantera se enfrentaba a defensas experimentadas, entrenamientos extenuantes y la necesidad de encontrar su lugar en un equipo que aspiraba a todo.
(Fuente : Atlético de Madrid)
Sin embargo, a medida que avanzaba la primera mitad de la temporada, empezaron a surgir señales de que Gio estaba encontrando su ritmo. Su capacidad para leer los movimientos defensivos, anticipar pases y generar espacios comenzaba a integrarse con el estilo ofensivo del Atlético. Cada entrenamiento, cada minuto en los partidos, era una oportunidad para crecer, perfeccionar su instinto goleador y afinar la coordinación con compañeras clave en el ataque. La paciencia y el trabajo constante empezaban a dar frutos: en la segunda mitad de la temporada, Gio comenzó a demostrar que no solo estaba allí para participar, sino para liderar ofensivamente.
(Fuente: Madrid CFF)
Sus goles empezaron a llegar en momentos cruciales, aquellos que definían partidos y mantenían al equipo en la lucha por los títulos. No eran tantos solo por la capacidad individual, sino por la combinación de inteligencia táctica, lectura del juego y un sentido casi instintivo de cuándo aparecer en el lugar correcto. Cada tanto estaba acompañado de una asistencia decisiva, un pase que rompía líneas, o un desmarque que obligaba a las defensas rivales a redistribuir sus posiciones. Esta combinación de goles y asistencias se convirtió en la clave para que el Atlético alcanzara la final de la Copa de la Reina, donde el nivel de exigencia era máximo y cada acción podía inclinar la balanza.
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En paralelo, Gio también era fundamental en la lucha por la clasificación a la Liga de Campeones, un objetivo que había sido marcado como prioritario por la dirección técnica y el club. Sus actuaciones en los momentos críticos de la temporada consolidaron su reputación como una jugadora decisiva: apareció cuando el equipo más lo necesitaba, anotó goles que parecían imposibles y creó oportunidades que solo una jugadora con su visión podía concebir. La combinación de talento, determinación y capacidad para mantener la calma en situaciones de alta presión la convertía en un verdadero activo para el Atlético.
😲 Gio recibe en su campo y termina con el tercero del Atleti antes del descanso
El reconocimiento de su impacto no tardó en llegar. En marzo, Gio fue elegida mejor jugadora de la Liga, un premio que reflejaba tanto su consistencia como la influencia de sus actuaciones en los resultados del equipo. Cada gol, cada asistencia, cada carrera y cada desmarque fueron analizados, y su capacidad para cambiar el rumbo de un partido fue celebrada tanto por la prensa especializada como por los aficionados. Pero no se trataba solo de estadísticas; se trataba de la manera en que su presencia elevaba a todo el equipo, cómo sus movimientos generaban confianza en sus compañeras y cómo su energía en el campo inspiraba al resto de la plantilla.
En abril, el reconocimiento continuó a nivel interno: Gio fue elegida mejor jugadora del Atlético de Madrid del mes, un galardón que reflejaba no solo su rendimiento individual, sino también su liderazgo dentro del grupo. Su influencia se hacía notar en cada entrenamiento y en cada reunión táctica, donde sus ideas y observaciones sobre cómo romper defensas y generar oportunidades eran escuchadas y valoradas. La joven delantera se había convertido en un referente, no solo por su capacidad para marcar goles, sino por su comprensión del juego y su compromiso con los objetivos colectivos.
(Fuente: Liga F Moeve)
La culminación de su temporada llegó en la última jornada, donde la clasificación para la ronda previa de la Liga de Campeones estaba en juego. Cada pase, cada desmarque y cada acción ofensiva de Gio fueron decisivos. El Atlético dependía de un rendimiento colectivo, pero la influencia de Gio en los momentos clave fue determinante para asegurar la victoria necesaria y garantizar el acceso a la máxima competición europea de clubes. La tensión en el estadio, la presión de los aficionados y la exigencia de los rivales hicieron de aquel partido un verdadero desafío emocional y físico, y Gio respondió con la clase y determinación que la habían caracterizado durante toda la segunda mitad de la temporada.
(Fuente: Liga F Moeve)
Al concluir la temporada, el reconocimiento definitivo llegó con su elección como mejor jugadora del equipo. Este galardón no solo celebraba sus estadísticas individuales, sino que simbolizaba todo lo que había significado para el Atlético: su evolución, su capacidad para superar adversidades, su influencia en los momentos decisivos y su integración plena en el proyecto del club. Desde los inicios irregulares hasta convertirse en la pieza clave que lideró al equipo hacia la final de la Copa de la Reina y la clasificación a la Liga de Campeones, Gio Garbelini había demostrado ser más que una delantera: se había transformado en un símbolo de resiliencia, talento y liderazgo dentro del Atlético de Madrid.
(Fuente: Liga F Moeve)
Cada gol, cada asistencia y cada momento de inspiración fueron parte de un relato más grande, que mostraba cómo una jugadora joven y talentosa podía, con trabajo, disciplina y pasión, convertirse en el eje central de un equipo de élite. La temporada no solo consolidó a Gio como una de las estrellas emergentes del fútbol femenino español, sino que también dejó una lección clara sobre la importancia de la perseverancia y la capacidad de adaptarse, aprender y evolucionar constantemente en la élite. Su influencia se extendería más allá de los resultados de la temporada, dejando una huella imborrable en el club, en las compañeras y en todos los que seguían de cerca su crecimiento profesional.
(Fuente: Atlético de Madrid)
La historia de Giovana Queiroz Costa Garbelini con la selección absoluta de Brasil comienza con una decisión que, aunque parecía natural para muchos, representaba para ella un hito cargado de emociones, compromisos y ambiciones personales: finalmente, decidió defender los colores de su país natal. Esta decisión, tomada tras años de desarrollo en clubes internacionales y academias europeas, fue un momento definitorio, una declaración de identidad y de amor por el país que la vio nacer. Su primer contacto oficial con la selección mayor no tardó en llegar: el 1 de diciembre de 2020, Gio entró en la historia al participar en un partido que pasaría a ser recordado en los archivos de la Confederación Brasileña de Fútbol. Brasil se enfrentaba a Ecuador en un encuentro que rápidamente se convirtió en una demostración de fuerza y cohesión colectiva. Desde los primeros minutos, la selección brasileña mostró una superioridad abrumadora en todos los aspectos del juego, combinando técnica, velocidad y presión constante sobre la portería rival. Gio, a pesar de su juventud y la relativa inexperiencia en el escenario internacional absoluto, se movía con una naturalidad sorprendente, participando activamente en la circulación del balón, anticipando las jugadas y mostrando una visión de juego madura, casi innata.
La victoria por 8-0 reflejaba no solo la diferencia en calidad entre los equipos, sino también la manera en que Brasil integraba a nuevas promesas sin perder su identidad futbolística.
Para Gio, aquel primer partido fue más que un debut; fue la confirmación de que su camino hasta entonces, lleno de sacrificios, viajes y adaptación a distintos estilos de juego, tenía un propósito que trascendía los clubes en los que había brillado.
(Fuente: Atlético de Madrid)
El siguiente paso en su carrera internacional no se hizo esperar. En febrero de 2021, fue convocada para disputar la She Believes Cup, un torneo que reúne a las selecciones femeninas más competitivas del mundo y que sirve como un termómetro del fútbol global. Allí, Gio no solo consolidó su presencia en el equipo, sino que también comenzó a medir su capacidad de adaptación a ritmos y exigencias de élite. Cada entrenamiento, cada interacción con jugadoras veteranas y estrellas consagradas, era una oportunidad para aprender, crecer y pulir su estilo. En este contexto, su integración fue observada con atención por técnicos, analistas y aficionados, quienes rápidamente percibieron que la joven delantera aportaba algo más que goles: aportaba frescura, audacia y un instinto natural para desequilibrar defensas.
(Fuente: Liga F)
El verano de 2021 se presentó como un desafío aún mayor: Gio fue incluida en la lista oficial de la selección brasileña para disputar los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, un torneo que, aunque retrasado por la pandemia, representaba la cúspide de la competencia internacional. Su debut en la cita olímpica tuvo lugar ante Zambia, en la tercera jornada de la fase de grupos.
Desde el pitido inicial, la presencia de Gio fue notable. Su movilidad constante, sus desmarques inteligentes y su capacidad de asociarse con compañeras más experimentadas generaron una dinámica ofensiva que mantuvo a Zambia bajo presión constante. Cada balón que tocaba parecía llevar implícita la determinación de demostrar que, pese a su juventud, estaba lista para enfrentarse a cualquier desafío. La experiencia olímpica, además de enriquecerla técnicamente, fortaleció su carácter: entender que estaba compitiendo en el escenario más exigente del deporte femenino mundial consolidó su confianza y reafirmó que podía sostenerse al más alto nivel.
En noviembre de ese mismo año, Gio continuó su ascenso con la selección en el Torneio Internacional de Manaus de Futebol Feminino, donde demostró que no se trataba únicamente de un talento prometedor, sino de una delantera capaz de marcar diferencias decisivas. Su primer gol con la absoluta llegó ante India, un momento que la consagró ante técnicos, compañeros y aficionados. La celebración del gol no fue solo un gesto de alegría personal; fue la manifestación de la culminación de años de esfuerzo, de jornadas interminables entrenando y adaptándose a distintos estilos de juego. Poco después, volvió a marcar ante Chile, reafirmando que su instinto goleador no era casualidad, sino fruto de disciplina, intuición y un entendimiento profundo del juego.
El año 2022 presentó nuevos retos y decisiones estratégicas. Gio fue convocada inicialmente para disputar el Mundial sub-20, un torneo que representa la cantera de estrellas emergentes a nivel mundial. Sin embargo, la necesidad de Brasil de contar con su talento en el plantel absoluto para la Copa América hizo que fuese desconvocada del torneo juvenil.
Esta decisión reflejaba la confianza plena del cuerpo técnico en su capacidad para influir en partidos decisivos a nivel senior. Durante la Copa América, Gio participó activamente en los dos primeros partidos de la fase de grupos, contribuyendo al dominio ofensivo de Brasil y ayudando al equipo a consolidar su camino hacia el título. La competición no solo fortaleció su experiencia, sino que también le permitió comprender la magnitud de representar a un país que vive el fútbol con intensidad y pasión. Al final del torneo, Brasil se coronó campeona, y Gio celebró su primer título continental con la absoluta, un logro que quedaría grabado en su trayectoria para siempre.
Tras un periodo de ausencia de dos años en la selección absoluta, Gio regresó a finales de 2024, enfrentándose a amistosos de preparación ante Colombia y Australia. En estos encuentros, volvió a demostrar su capacidad de marcar la diferencia, anotando en dos ocasiones y reafirmando su lugar como una pieza clave dentro del esquema ofensivo de Brasil. Cada gol, cada participación, mostraba cómo había madurado: su técnica se había perfeccionado, su lectura de juego se había afinado, y su entendimiento con compañeras se había profundizado, generando combinaciones fluidas y letales en ataque.
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En 2025, Gio fue convocada para disputar la Copa América, un torneo donde su talento brilló con luz propia. En el primer partido ante Venezuela, fue elegida mejor jugadora del encuentro tras dar dos asistencias que terminaron en gol, llevando a Brasil a una victoria por 2-0. Este rendimiento dejó claro que Gio no solo podía marcar goles, sino que también tenía la visión y el altruismo para crear oportunidades decisivas para sus compañeras. En la segunda jornada, fue suplente en la victoria por 6-0 ante Bolivia, mientras que en el tercer encuentro regresó como titular y ayudó al equipo a superar a Paraguay por 4-1. Su participación estratégica, combinando momentos de protagonismo y de apoyo desde el banquillo, evidenció su versatilidad y capacidad de adaptación a las necesidades del equipo. En el último partido de la fase de grupos, un empate sin goles ante Colombia permitió a Brasil clasificar a la semifinal como primeras de grupo, consolidando la eficacia del grupo y la capacidad táctica de las jugadoras, incluida Gio.
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En la semifinal, Gio volvió a demostrar su instinto goleador y su capacidad para decidir partidos: anotó el segundo gol en la victoria por 5-1 ante Uruguay, asegurando el pase a la final y mostrando que, en los momentos decisivos, su influencia era determinante. En la gran final, Gio fue titular y protagonizó acciones clave que incluyeron provocar un penalti crucial. El encuentro, cargado de tensión, emoción y dramatismo, culminó con un empate a tres tras los 90 minutos y un gol adicional en la prórroga por cada equipo, llevando la definición a la tanda de penaltis. Brasil se alzó con el título tras imponerse por 5-4, coronando a Gio y a sus compañeras como campeonas y sellando un capítulo épico en la historia del fútbol femenino brasileño.
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La temporada 2025-2026 comenzó con una carga histórica y un aura de ambición para el Atlético de Madrid, que después de cinco años de ausencia en la Liga de Campeones buscaba recuperar su lugar entre la élite europea. En este escenario de expectativas, Gio Garbelini se posicionó desde el primer día como titular indiscutible, llevando consigo no solo el talento individual que la había convertido en una de las delanteras más temidas de la Liga F, sino también la experiencia, la determinación y el carisma necesarios para liderar a un equipo que aspiraba a trascender en todos los frentes.
El inicio de temporada fue un periodo de adaptación y consolidación. Gio, acostumbrada a marcar la diferencia, se enfrentaba a una Liga cada vez más competitiva, con rivales que habían estudiado sus movimientos y defensas que conocían su capacidad de desmarque y su velocidad punta. Los primeros partidos fueron un recordatorio de que incluso las jugadoras más talentosas deben encontrar su ritmo en un entorno exigente, y en este caso, la delantera brasileña comenzó con actuaciones irregulares, ajustándose al sistema táctico del Atlético, que priorizaba la solidez defensiva sin sacrificar la verticalidad en ataque. Cada pase, cada desmarque y cada tiro al arco fueron analizados por entrenadores, compañeras y medios, y aunque no todos los encuentros fueron brillantes, la sensación era clara: Gio estaba construyendo la base para algo grande.
Con el paso de las semanas, la joven delantera empezó a mostrar su verdadera dimensión. Su capacidad para leer las defensas rivales, anticipar cortes y generar espacios se combinaba con la técnica depurada y la velocidad que siempre habían sido sus grandes armas. No tardaron en llegar los goles y las asistencias decisivas, cada una más importante que la anterior, pues aparecían en momentos que definían la dinámica de los partidos y mantenían al Atlético en la pelea por los objetivos de la temporada: la Copa de la Reina y la clasificación a la Liga de Campeones. Cada tanto suyo estaba cargado de planificación, instinto y ejecución impecable: desbordes por la banda, remates desde fuera del área, diagonales que rompían las líneas defensivas, y asociaciones rápidas con compañeras que demostraban su inteligencia táctica y su comprensión del juego colectivo.
La afición del Wanda Metropolitano, que ya la había adoptado como referente, comenzó a reconocer no solo su capacidad de marcar goles, sino también su liderazgo silencioso en el campo. Cuando el equipo se encontraba en situaciones de presión, cuando las defensas rivales parecían cerrarse como una muralla, Gio encontraba la manera de generar peligro, de mantener la posesión y de abrir líneas de pase. Cada vez que tocaba el balón, se percibía la sensación de que algo podía ocurrir, que una acción suya podía cambiar el destino del partido.
Su influencia se consolidó especialmente en la segunda mitad de la temporada, cuando el Atlético de Madrid luchaba por asegurar su lugar en la ronda previa de la Liga de Campeones. Fue en esta fase cuando Gio empezó a ser reconocida públicamente por su impacto. En marzo, fue elegida mejor jugadora de la Liga, un galardón que reflejaba no solo la cantidad de goles y asistencias, sino la importancia de sus intervenciones en los momentos más delicados. Cada encuentro era una demostración de su capacidad para desequilibrar, de su energía incansable y de su compromiso con el equipo. Los análisis de los medios destacaban su habilidad para actuar como enlace entre el centro del campo y la delantera, su visión de juego y su capacidad de improvisar soluciones en situaciones de alta presión.
En abril, la distinción continuó a nivel interno: Gio fue nombrada mejor jugadora del Atlético de Madrid del mes, reconociendo su protagonismo, constancia y liderazgo. La delantera brasileña no solo aportaba goles, sino también dirección en ataque, comunicación constante con las compañeras y un ejemplo de profesionalidad dentro y fuera del campo. Su combinación de velocidad punta, técnica individual y carácter aguerrido se complementaba con una visión estratégica que la convertía en una jugadora difícil de marcar y en un punto de referencia para el equipo.
La culminación de este periodo de ascenso llegó en la última jornada de la Liga F, cuando el Atlético necesitaba asegurar la clasificación para la ronda previa de la Liga de Campeones. Cada acción de Gio fue determinante: desmarques que rompían líneas, pases filtrados que generaban oportunidades claras y goles que sellaban victorias cruciales. La presión era inmensa, y el partido se convirtió en una prueba de carácter tanto para ella como para todo el equipo. La combinación de talento individual y determinación colectiva permitió al Atlético alcanzar la meta histórica, regresando a la competición europea después de cinco años de ausencia y con Gio como una de las protagonistas absolutas de la hazaña.
Pero el destino, siempre imprevisible, presentó un desafío inesperado. En la segunda jornada de la Liga de Campeones, Gio sufrió una entrada dura de Janssen, jugadora del Manchester United, que resultó en una fractura del peroné. Este momento representó un giro dramático en la temporada: la joven delantera vio interrumpida su progresión, y el equipo se enfrentaba ahora a la necesidad de reorganizar la parcela ofensiva sin su referente. La lesión no solo era un desafío físico, sino también mental: la recuperación exigía paciencia, disciplina y un enfoque estratégico para asegurar que su regreso no comprometiera la carrera de una jugadora que todavía estaba en pleno ascenso.
Durante el periodo de recuperación, el club y el cuerpo técnico, liderado por Luany, reforzaron su estructura ofensiva con jugadoras como Maca Portales y Amaiur Sarriegui, e incluso la veterana Sheila Guijarro podría ocupar el rol de nueve si se mantenía en el club. Sin embargo, la ausencia de Gio dejó claro que ninguna alternativa podía replicar su influencia completa: su movilidad, velocidad punta, técnica depurada y capacidad de liderar los ataques eran únicas, y su regreso sería crucial para los objetivos del Atlético.
La delantera comprendió la importancia de no apresurarse. Como se destacó en los análisis de “El Partido de Manu”, Gio anhela regresar al césped y continuar ayudando a su equipo, pero entiende que su recuperación completa es prioritaria. La paciencia se convierte en parte de su contribución: cada sesión de rehabilitación, cada entrenamiento adaptado y cada análisis táctico son pasos hacia su retorno, garantizando que cuando vuelva será más fuerte, más precisa y aún más capaz de marcar la diferencia en partidos clave.
Con contrato hasta el 30 de junio de 2027, Gio tiene asegurado el futuro en el Atlético de Madrid, lo que le permite enfocarse plenamente en su recuperación sin la presión de negociaciones externas. Cuando vuelva a vestir la camiseta rojiblanca, lo hará con la experiencia acumulada, la confianza reforzada y la motivación intacta para liderar al equipo en su misión de conquistar títulos. Su retorno no será solo el de una jugadora talentosa, sino el de un referente absoluto, capaz de combinar movilidad, velocidad punta, técnica individual y capacidad goleadora, convirtiéndose nuevamente en el eje del ataque del Atlético y en un símbolo para compañeras y aficionados.
La lesión, lejos de ser un obstáculo definitivo, se convierte en un capítulo más en la historia épica de Gio Garbelini, quien ha demostrado a lo largo de su carrera que la resiliencia, la disciplina y la pasión por el fútbol pueden superar cualquier adversidad. Su impacto en el Atlético de Madrid, tanto dentro como fuera del campo, se mantiene intacto: es una jugadora que inspira, que lidera y que, cuando regrese, continuará consolidándose como una delantera indiscutible, capaz de guiar al equipo hacia nuevos títulos y de dejar una huella imborrable en la historia del club y de la Liga F Moeve.
La historia de Gio Garbelini en esta temporada se convierte así en un relato de superación: la demostración de que incluso las lesiones graves pueden ser superadas con disciplina, paciencia y visión, y que un referente absoluto puede influir en su equipo tanto desde el campo como desde la recuperación.
(Fuente: Liga F)
Cuando Gio vuelva al césped, el impacto será inmediato. Su regreso no solo significará goles, sino que reconfigurará la ofensiva del Atlético: cada desmarque, cada pase y cada tiro al arco generará oportunidades para compañeras y creará peligro constante para las defensas rivales. Su versatilidad le permite alternar entre el rol de nueve clásica y la movilidad en banda, haciendo que el ataque del equipo sea impredecible y letal. Cada partido se convertirá en un escenario donde su talento brille, donde su velocidad punta y técnica individual transformen los encuentros y donde su liderazgo influya en cada jugada.
(Fuente: Getty imágenes)
El retorno de Gio proyecta también un impacto histórico. Con apenas 22 años, tiene ante sí la oportunidad de entrar en el olímpico de grandes artilleras del Atlético de Madrid, junto a figuras como Ludmila Da Silva, protagonista de reportajes recientes por su liderazgo y capacidad goleadora, y Priscila Borja Moreno, que sigue gobernando la historia del club con 107 goles oficiales. Gio, con su juventud, talento y determinación, puede no solo acercarse a estos registros, sino superarlos, creando un legado propio que perdurará en la memoria de la afición. Cada gol anotado tras su regreso será un escalón más hacia el olimpo rojiblanco, un capítulo más en la historia de una delantera destinada a marcar época.
(Fuente: UEFA)
Sus estadísticas desde el debut con Madrid CFF hasta su segunda etapa en el Atlético reflejan consistencia, capacidad de decisión y eficacia: goles decisivos en Liga F, Liga de Campeones, Copa de la Reina y Supercopa, asistencias clave y la habilidad de aparecer en los momentos que deciden encuentros. Su proyección indica que cada temporada será una demostración de su madurez, talento y ambición. La joven brasileña no solo marcará goles, sino que se consolidará como referente ofensiva y líder táctico, generando espacios, abriendo líneas de pase y obligando a las defensas a reorganizarse a cada acción.
El futuro de Gio con el Atlético se ve extraordinario. Cada partido tras su regreso será un testimonio de su grandeza: goles, asistencias y liderazgo que transformarán la dinámica del equipo. Su capacidad para alternar roles ofensivos, crear combinaciones y definir con precisión quirúrgica la convierte en un arma completa. La afición, consciente de su regreso, recibirá cada acción con expectación: un gol, un pase filtrado o un desmarque serán celebrados como símbolos de su talento y del impacto que genera en el equipo.
(Fuente: UEFA)
Gio también se inserta en una narrativa de continuidad histórica, conectando generaciones. Como Jenni Hermoso y Lola Gallardo , su nombre estará asociado a los momentos más decisivos del club. Con solo 22 años, su futuro está lleno de oportunidades: puede consolidarse como la máxima artillera del Atlético, liderar títulos, superar récords y dejar una huella indeleble en la memoria de la afición. Cada temporada proyecta goles decisivos, partidos épicos y la posibilidad de ingresar en la historia de la Liga F y la Liga de Campeones como una de las grandes delanteras de su generación.
(Fuente: Atlético de Madrid)
Cada acción de Gio tras su regreso será una lección de fútbol: desmarques inteligentes, velocidad punta, técnica depurada y capacidad de definir en el área. Su influencia táctica será inmediata, transformando la ofensiva rojiblanca y garantizando que cada partido sea un espectáculo. La combinación de talento, resiliencia y liderazgo asegura que Gio no solo volverá al nivel que la convirtió en referencia, sino que lo superará, entrando en el olimpo de las artilleras históricas del club y dejando un legado que trascenderá generaciones.
(Fuente: DAZN)
El Atlético de Madrid, con Gio en plenitud, recupera una pieza ofensiva única. Su regreso proyecta goles, títulos y liderazgo, consolidando al equipo como competidor absoluto en todas las competiciones. Cada gol que marque no será solo un número, sino un símbolo de su talento y determinación; cada asistencia será una demostración de su inteligencia táctica; cada victoria será un capítulo en la epopeya de una jugadora que, con por su juventud está destinada a marcar época.
Gio Garbelini representa el futuro del Atlético de Madrid: velocidad, movilidad, técnica, instinto goleador y liderazgo.
(Fuente: Liga F Moeve)
Con apenas 22 años, su futuro está en sus botas, y cada acción, cada gol y cada victoria serán testimonio de que Gio Garbelini pertenece a la historia del Atlético de Madrid, destinada a gobernar el ataque rojiblanco, superar récords históricos y escribir una epopeya de fútbol que permanecerá por siempre en la memoria de la afición.
Su retorno no es solo un regreso; es el inicio de una era de goles, liderazgo y gloria, una promesa de que, cuando el maltrecho peroné esté curado, Gio no hará otra cosa que golear y consolidarse como una leyenda viva del Atlético de Madrid, al lado de Ludmila Da Silva y Priscila Borja Moreno, con un futuro que ya se escribe con letras rojas y blancas.
🔲 La capitana del Barcelona y de la Selección Española de Fútbol deja atrás el platino que marcó una etapa de resistencia para abrazar un rubio cálido, orgánico y luminoso que conecta identidad, madurez, liderazgo y futuro. Un cambio estético que no es moda: es manifiesto.
Cuando el calendario se detuvo en el umbral del Año Nuevo 2026, Alexia Putellas eligió hablar sin palabras. Lo hizo a través de una imagen, de una textura, de un color que no grita pero permanece. El platino —símbolo de dureza, de filo, de supervivencia— quedó atrás. En su lugar, apareció una melena rubia con reflejos cálidos, viva, en movimiento, acompañada de un corte renovado, más orgánico, más libre, más adulto.
No fue un simple cambio de look. Fue un acto narrativo. Una declaración silenciosa de intenciones.
Compartido de manera natural en Instagram y X, el nuevo estilo de Alexia desató una reacción inmediata: comentarios, análisis, interpretaciones, capturas, titulares. Porque cuando Alexia cambia, no solo cambia una futbolista.
Cambia un símbolo. Cambia un tiempo. Cambia una forma de mirar el fútbol femenino desde el centro mismo de su historia reciente.
Durante años, el rubio platino fue casi una armadura. En Alexia, no era un adorno: era una extensión de su carácter competitivo, de su liderazgo frontal, de su forma de ocupar el espacio. El platino acompañó etapas decisivas: Balones de Oro, lesiones, regresos, silencios, miradas largas al horizonte.
Era un color extremo, exigente, sin concesiones. Como la propia Alexia en los momentos más duros.
Pero todo símbolo, cuando cumple su función, debe transformarse y el paso al rubio cálido no supone una renuncia, sino una evolución. Donde antes había dureza visual, ahora hay profundidad. Donde antes el impacto era inmediato, ahora es permanente.
nuevo tono elegido por Alexia no es casual. Los reflejos dorados y miel conectan con una estética más natural, más vinculada al cuerpo en movimiento, al deporte vivido desde la armonía y no desde la resistencia pura.
Jugadoras del Barça con más contribuciones de gol en lo que va de temporada:
Es un rubio que respira, que dialoga con la piel, con la luz, con el gesto. Que no se impone, pero se recuerda.
El corte acompaña esa idea: menos rigidez, más fluidez. Menos construcción artificial, más identidad real. Es la imagen de una futbolista que ya no necesita demostrar nada, porque todo está dicho sobre el césped.
Alexia no hizo un anuncio formal. No hubo comunicado, ni campaña, ni explicación. Simplemente apareció. Y eso, en sí mismo, es poder.
Las redes sociales se convirtieron en el escenario donde la imagen se expandió como una onda larga. No por provocación, sino por autoridad simbólica. Cada publicación, cada fotografía, fue interpretada como lo que realmente era: un inicio.
No es la primera vez que Alexia utiliza el cabello como elemento narrativo. En el Mundial de 2023, sorprendió con un tono rosado que muchos interpretaron como una apuesta emocional, una llamada a la épica, un guiño al estilo icónico de Megan Rapinoe.
Aquel rosa hablaba de desafío, de visibilidad, de ruptura de moldes. Este rubio cálido, en cambio, habla de reconciliación, de estabilidad, de victoria interior.
Si el rosa fue una llamarada, el dorado es un fuego constante.
En el fútbol femenino, el cuerpo ha sido históricamente un campo de disputa. Alexia lo sabe. Por eso cada decisión estética suya trasciende lo superficial. No se trata de moda, sino de control del relato.
Cambiar el pelo es, en su caso, una forma de apropiarse del tiempo, de marcar el ritmo, de decir: estoy aquí, sigo aquí, y soy otra sin dejar de ser yo.
No es casual que el cambio llegue con el Año Nuevo 2026. El calendario simbólico importa. Alexia inaugura el año con una imagen que no mira atrás con nostalgia, sino con serenidad. El dorado no es pasado: es promesa.
Promesa de continuidad, de liderazgo renovado, de una figura que sigue siendo central en el Barça, en la selección, en el imaginario colectivo del fútbol femenino europeo y mundial.
Las reacciones no tardaron en llegar. Aficionadas, periodistas, compañeras, referentes culturales. Porque Alexia no solo juega al fútbol: estructura imaginarios.
Cada gesto suyo —también este— se convierte en material de análisis, en espejo, en referencia.
Este nuevo rubio no busca ser tendencia. Busca ser verdad. No grita. No necesita hacerlo. Se instala. Permanece. Acompaña.
Alexia Putellas entra en 2026 con una imagen que no simboliza ruptura, sino plenitud. Una plenitud construida desde el dolor, el trabajo, la excelencia y la conciencia de su lugar en la historia.
Porque hay cambios que no anuncian un nuevo comienzo. Anuncian algo más complejo y más poderoso
⬛️ Hay futbolistas que entran en la historia por el ruido y hay otras que lo hacen por el peso.
(Fuente: UEFA)
El 2025 comienza a dispersarse como mantequilla untada sobre demasiado pan, como diría Bilbo Bolsón en “El Señor de los Anillos”, pero antes de que se cierre queremos poner en valor la trayectoria de una pionera, de este fútbol femenino moderno, como es Andrea Pereira Cejudo (Barcelona, 19 de septiembre de 1993) es una futbolista española. Juega como defensa en el Club de Fútbol Pachuca Femenil de la Liga MX Femenil. Hasta 2022 fue internacional absoluta con la Selección Española de Fútbol.
La exjugadora del Club América, uno de los grandes transatlánticos del balompié azteca, formó una gran pareja defensiva con Mapi León en el Barcelona.
La que fuese rojiblanca no es sólo una central, sino que es estructura u memoria y desde muy joven destacó por una lectura del juego poco común. No era la más rápida, ni la más poderosa, pero siempre llegaba antes. Antes al corte. Antes a la ayuda. Antes a la cobertura que evitaba el problema y era un auténtico seguro de vida.
Toda gran carrera tiene un punto de partida que no aparece en los palmarés. En el caso de Andrea Pereira, ese punto no fue un título, ni una llamada de la selección, ni una final. Fue una fractura de peroné a los 19 años.
Cuatro meses fuera. Cuatro meses viendo el fútbol desde la distancia. Cuatro meses entendiendo que el talento, sin resistencia mental, no alcanza.
Debutó con el primer equipo en la temporada 2011-2012, tras formarse en las categorías inferiores del club. No fue una irrupción explosiva. Fue algo más difícil: una construcción lenta y sólida.
Durante siete temporadas, Andrea Pereira fue creciendo hasta convertirse en una de las piezas estructurales del Espanyol. Central sobria, fiable, con una lectura del juego muy por encima de la media del campeonato en aquel momento.
El Espanyol no era un club que luchara por títulos, pero sí un entorno ideal para entender el fútbol desde la responsabilidad. Allí Andrea aprendió: a defender mucho tiempo seguido, sostener partidos largos y convivir con el error sin esconderse
La lesión de peroné no la debilitó: la ordenó. Volvió con una forma distinta de competir, menos impulsiva, más cerebral.
En 2012, levantó la Copa de la Reina, uno de los grandes hitos del club. Y no fue casualidad: ya entonces era una futbolista que elevaba el nivel colectivo.
Su última temporada en el Espanyol fue simbólica: capitana del primer equipo. No por veteranía, sino por ascendencia. Porque ya era una jugadora que hablaba poco, pero colocaba a todas.
Ese mismo año, con solo 22 años, llegó la llamada de la selección absoluta. No como promesa mediática, sino como central fiable. Como solución.
Andrea Pereira llegaba a la élite sin ruido, pero con una base que pocas tenían.
(Fuente: UEFA)
En julio de 2016, el Atlético de Madrid anunció su fichaje. Procedente del Espanyol, Andrea daba un salto que no era solo deportivo: era ideológico.
El Atlético femenino estaba construyendo algo grande. Y necesitaba futbolistas que entendieran el esfuerzo como identidad.
En su primera temporada, Andrea Pereira fue campeona de Liga. Pero más allá del título, se convirtió en una pieza táctica esencial. Central zurda, con capacidad para defender en campo abierto y sostener una línea adelantada.
En su segunda campaña fue titular indiscutible. El equipo repitió título de Liga. En octubre de 2017 sufrió una lesión muscular en el recto anterior del muslo izquierdo que la apartó un mes, pero regresó sin perder jerarquía.
El Atlético de Madrid ganó su segunda liga consecutiva con Andrea como una de las columnas invisibles del proyecto.
(Fuente: UEFA)
Andrea no necesitó brazalete fijo para liderar. En un vestuario con personalidades fuertes, ella fue el punto de equilibrio. La futbolista que sostiene cuando el partido se rompe.
El verano de 2018 marca otro punto de inflexión. El Barcelona anuncia el fichaje de Andrea Pereira y, con él, no solo incorpora a una central contrastada, sino a una futbolista que entiende el juego desde la arquitectura.
El Barça no buscaba solo defender mejor y buscaba defender distinto
El Barcelona femenino de 2018 estaba en plena transformación. Aspiraba a Europa, pero todavía no dominaba Europa. Necesitaba centrales capaces de: • Defender muy lejos del área • Sostener posesiones largas • Iniciar juego bajo presión • Corregir grandes espacios a la espalda
Andrea Pereira encajó desde el primer día y llegó a formar una gran pareja con Mapi León, algo que no era sencillo y requería inteligencia en lo táctico, lectura y evaluación del riesgo en maridaje con una enorme compensación y Pereira lo hizo todo a la perfección.
Mientras una atacaba el duelo, la otra cerraba el sistema. Mientras una rompía líneas con pase, la otra sostenía la estructura.
Esa dupla fue una de las más fiables del continente durante varias temporadas.
Andrea Pereira llegó al FC Barcelona en el verano de 2018 en un momento decisivo para la historia del club. El Barça quería dejar de competir bien para empezar a mandar, y para eso necesitaba futbolistas capaces de sostener el juego desde atrás, de entender el fútbol no como una sucesión de acciones aisladas, sino como una estructura completa. Andrea encajó desde el primer día. No por impacto mediático, sino por comprensión profunda del juego.
La temporada 2018-2019 fue, paradójicamente, una de las más importantes de su carrera. No por los títulos, sino por las derrotas. El Barcelona terminó aquel curso como subcampeón de Liga, subcampeón de Copa de la Reina y subcampeón de Europa. Tres finales perdidas. Tres golpes duros. Especialmente la final de la Liga de Campeones ante el Olympique de Lyon, un 4-1 que evidenció la distancia que aún separaba al Barça del equipo más dominante del mundo.
(Fuente: UEFA)
Andrea Pereira vivió aquella final desde dentro, defendiendo contra una maquinaria casi perfecta. Y de esa experiencia extrajo una lección que marcaría el futuro del club y de su propia carrera: para ganar Europa no basta con competir. Hay que mandar. Ese aprendizaje, silencioso pero profundo, fue oro. Porque el Barça que perdería aquella final sería el Barça que, poco después, cambiaría para siempre la jerarquía del fútbol femenino europeo.
La respuesta llegó pronto. La temporada 2019-2020 comenzó con el título de la Supercopa de España, el primer trofeo de un ciclo que transformaría la historia del club. Andrea fue parte activa de ese inicio ganador, aportando estabilidad y fiabilidad defensiva en un equipo que empezaba a reconocerse dominante. Meses después, en mayo de 2020, el Barcelona se proclamó campeón de la Liga Iberdrola tras la cancelación de la competición por la pandemia. Un título extraño, sin celebraciones tradicionales, pero trabajado desde la regularidad y el control absoluto del juego. Andrea seguía siendo una pieza fiable en la rotación defensiva, siempre preparada para sostener el sistema cuando el contexto lo exigía.
La Copa de la Reina, aplazada hasta febrero de 2021, cerró definitivamente ese ciclo triunfal. El Barça ganó la final al EDF Logroño por 3-0 y levantó el trofeo. Andrea sumaba otro título a una temporada ya histórica, confirmando la confianza institucional que el club había expresado meses antes con su renovación hasta 2023. No era un gesto simbólico: era el reconocimiento a una futbolista que entendía el proyecto desde dentro.
La culminación llegó en la Liga de Campeones 2020-2021, el gran punto de ruptura del fútbol femenino europeo. El Barcelona no solo ganó la Champions: arrasó. Andrea Pereira fue parte activa del camino, participando en eliminatorias clave como la del Manchester City, formando parte del grupo que alcanzó las semifinales y desempeñando un papel estructural dentro del vestuario. No pudo disputar la final por sanción, pero ese detalle, lejos de empequeñecer su figura, la define con precisión. Andrea representa a ese grupo de futbolistas que ganan incluso cuando no juegan. El 16 de mayo de 2021, el FC Barcelona goleó 0-4 al Chelsea y se proclamó campeón de Europa. Andrea Pereira era campeona de Europa. Sin foco. Sin portada. Pero con el mismo mérito.
Su juego explica por qué siempre estuvo ahí. Andrea Pereira es una central zurda de enorme inteligencia táctica. Su uso del perfil corporal es excelente, su pase corto y medio es seguro y consciente, y rara vez arriesga sin ventaja. No juega para lucirse, juega para que el equipo funcione. A nivel táctico destaca por su lectura de coberturas, su capacidad para defender en bloque alto, su dominio del timing defensivo y su ajuste constante de la línea. Físicamente no es explosiva, pero sí resistente, coordinada y muy fiable en partidos largos. Y mentalmente aporta algo que no se entrena: liderazgo silencioso, alta tolerancia a la presión y una capacidad poco común para asumir un rol secundario sin perder impacto. Andrea Pereira no es una central de choque. Es una central de control.
Esa fiabilidad la acompañó también en la selección española. Debutó joven con la absoluta, con solo 22 años, en una generación marcada por una competencia feroz en defensa. Su rol fue siempre claro: estar preparada. No siempre titular, pero nunca fuera del radar. En un contexto donde España evolucionaba hacia un fútbol cada vez más dominante, Andrea aportó experiencia, orden y capacidad para sostener partidos complejos. Fue una futbolista respetada en el vestuario, consciente de que el valor de una carrera no se mide solo en minutos, sino en utilidad colectiva.
Su palmarés resume una trayectoria construida desde la constancia: campeona de la Copa de la Reina en 2012 con el Espanyol; campeona de Liga en las temporadas 2016-17 y 2017-18 con el Atlético de Madrid; campeona de la Supercopa de España en 2020, de la Liga Iberdrola 2019-20 y de la Copa de la Reina 2021 con el FC Barcelona; y campeona de Europa en 2021. Títulos importantes, sí, pero siempre acompañados de un rol que va más allá de la foto.
Andrea Pereira no será recordada por goles decisivos ni por gestos grandilocuentes. Será recordada por algo más difícil de medir: haber sostenido el juego cuando el fútbol femenino español crecía a una velocidad vertiginosa. Mientras el foco iluminaba a otras, ella ordenaba la sombra. Mientras el ruido crecía, ella bajaba pulsaciones. Mientras el fútbol cambiaba, ella lo entendía.
Andrea Pereira representa a una generación de futbolistas que no pidieron permiso para competir. Que se hicieron fuertes en la dificultad. Que aprendieron a resistir antes de aprender a ganar. Y cuando llegó el momento de ganar, estaban preparadas. Porque el fútbol también se construye desde atrás. Desde el silencio. Desde las que no fallan. Y Andrea Pereira, durante más de una década, nunca dejó de estar.
cuando pasen los años, cuando las cifras se borren y los resúmenes se acorten, quedará algo que no aparece en las estadísticas. Quedará la certeza de que hubo una futbolista que entendió el juego antes de que el juego la entendiera a ella. Que supo esperar cuando todo empujaba a correr. Que sostuvo cuando otros brillaban. Que estuvo cuando no era obligatorio estar.
Andrea Pereira no fue la voz más alta ni la imagen más repetida. Fue la base. El punto de apoyo. La futbolista que hizo posible que otras volaran porque alguien, atrás, ordenaba el caos. En un fútbol que aprendió a ganar a toda velocidad, ella enseñó que también se gana pensando.
Su carrera no se explica desde el ruido, sino desde la permanencia. Desde el compromiso diario. Desde la resistencia silenciosa de quien sabe que el verdadero legado no es levantar un trofeo, sino dejar un equipo mejor de lo que lo encontró.
Porque el fútbol femenino español no solo creció gracias a las que marcaron goles imposibles. Creció gracias a las que sostuvieron los cimientos cuando todavía no había certezas. Y Andrea Pereira fue una de ellas.
Por eso, cuando el partido se rompe, cuando el estadio calla, cuando el balón quema y el tiempo aprieta, siempre hay una jugadora que aparece donde hace falta. No para celebrar. Para cumplir.
Y eso, en el fútbol y en la vida, es lo más difícil de todo.
Ese es el legado de Andrea Pereira que en pleno 2025 se sigue escribiendo con la camiseta del Pachuca.
🔲 Tras las catorce primeras jornadas, cinco son las futbolistas que han disputado los 1.260 minutos en Liga F Moeve. Las guardametas Adriana Nanclares (Athletic Club) y Eunate Astralaga (SD Eibar), y las defensas Patri Gavira (Costa Adeje Tenerife), Nerea Nevado (Athletic Club) y Sandra Villafañe (Madrid CFF).
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GH Dúo se estrenará en Telecinco este próximo 8 de enero de 2026
‘Gran Hermano Dúo’ volverá a Telecinco con una nueva edición. Tras el final de la edición número 20 de concursantes anónimos, es el turno de los rostros más conocidos de rendir cuentas pendientes y participar en parejas o tríos para alzarse con el premio final hasta que llegue el momento. Será en 2026, muy pronto, cuando puedan habitar la casa de Tres Cantos por primera vez en este giro del formato. En 2019 se emitió por primera vez con María Jesús Ruiz como ganadora.
Tras un parón, volvería en 2024 con Lucía Sánchez como primera clasificada y Marieta Sola un año después, en la edición de 2025. Mediaset confirma, como es habitual, en los programas de sus cadenas los nuevos rostros que participaran. Estos son los concursantes que ya están confirmados, sin saber todavía el acompañante que les puede corresponder.
2025 tenía preparado la confirmación de la vuelta del formato y la primera concursante de ‘GH Dúo’ antes de marcharse. Anita Williams volverá a un formato televisivo como concursantes después de su paso por ‘La isla de las tentaciones’ y ‘Supervivientes’ el mismo año. Sin miedo ninguno al que pueda ser su concursante, confiesa en ‘¡De Viernes!’ que lo más duro será separarse de su hijo. «Después de pensarlo muchísimo he tomado una decisión que creo que va a cambiar mi 2026», aseguraba al convertirse en el primer nombre.
El 28 de diciembre era el nombre de Raquel Salazar el que se confirmaba. La que es la segunda concursante, «la reina del brilli brilli», llegará a Tres Cantos dispuesta a mostrar «la verdadera Raquel, sin móvil y sin poder esconderme». Se hizo conocida por su participación en ‘Los Gipsy King’ junto a su familia en la segunda temporada. Noemi, su hija, ya sabe lo que es el formato pues fue concursante de ‘GH VIP 7’, una edición en la que su madre tuvo un gran enfrentamiento en plató con el que podría ser también el presentador ahora, Jorge Javier Vázquez.
En la emisión del 29 de diciembre de ‘La isla de las tentaciones’ el bailaor era confirmado como el tercer concursante. Su paso por la cadena fue breve en ‘Supervivientes 2021’ cuando se convirtió en el primer expulsado. Ahora viene dispuesto a sumar un reto más, ganar ‘GH Dúo’. «Tengo muchos premios, pero me falta uno, ganar este formato», asegura en su anuncio.
Era ‘El tiempo justo’ el que el 30 de diciembre confirmaba a Belén Ro. Después de ser una de las colaboradoras del formato en los debates en varias ocasiones, ahora da un salto. «Sin que sirva de precedente, me paso al otro lado. Por la presente os confirmo que soy concursante oficial», asegura en su presentación ya oficial.
La lista se encuentra actualmente en elaboración según los confirmados por la propia cadena.
Incombustibles, intocables, imprescindibles: las futbolistas que sostienen la Liga F Moeve minuto a minuto.
Hay cifras que explican temporadas, y hay temporadas que se explican a través de las futbolistas que nunca abandonan el césped. En una Liga F Moeve cada vez más exigente, más física, más igualada y más competitiva, donde las rotaciones empiezan a ser una necesidad y no un lujo, completar todas y cada una de las jornadas disputadas sin perder un solo minuto se ha convertido en un logro reservado para muy pocas. Tras catorce jornadas de campeonato, cuando el calendario aprieta, las lesiones aparecen y la gestión de esfuerzos se vuelve clave, únicamente cinco jugadoras pueden presumir de haber disputado los 1.260 minutos posibles en lo que va de curso. Cinco nombres propios que definen el pulso competitivo de la liga y que representan, desde posiciones defensivas y desde la portería, el valor de la constancia, la fiabilidad y la resistencia.
No es casualidad que las cinco futbolistas que han firmado este inicio de temporada perfecto lo hayan hecho desde zonas clave del campo. Dos porteras y tres defensas conforman este exclusivo grupo de futbolistas incombustibles. Adriana Nanclares y Eunate Astralaga, bajo palos; Patri Gavira y Sandra Villafañe, como centrales; y Nerea Nevado, desde el lateral izquierdo. Cinco perfiles distintos, cinco trayectorias diferentes, pero un mismo denominador común: la confianza absoluta de sus entrenadores y una regularidad competitiva que las ha convertido en piezas intocables dentro de sus equipos.
Este quinteto de futbolistas no solo ha acumulado minutos, sino que ha sido determinante en el rendimiento colectivo de sus respectivos clubes. Athletic Club, SD Eibar, Madrid CFF y Costa Adeje Tenerife encuentran en ellas pilares sobre los que sostener sus proyectos deportivos. Y todas, además, miran de reojo un hito reciente que aún resuena en la competición: el pleno de minutos que logró Vera Martínez la pasada temporada, un logro que hoy vuelve a aparecer en el horizonte como símbolo de excelencia, resistencia y fiabilidad absoluta.
En una liga donde el desgaste físico es cada vez mayor y donde los cuerpos técnicos gestionan con lupa cada carga de trabajo, completar una temporada entera sin abandonar el terreno de juego es un reto mayúsculo. No se trata solo de evitar lesiones, sino de sostener el nivel competitivo, de responder semana tras semana, de no ofrecer dudas. Y eso es precisamente lo que han hecho estas cinco futbolistas en el arranque del curso.
El caso de Adriana Nanclares es paradigmático. La guardameta del Athletic Club vive su segunda temporada en Bilbao tras su llegada en 2023, y desde el primer día se convirtió en una referencia bajo los palos. La portera de Miranda de Ebro no solo ha mantenido su puesto como titular indiscutible, sino que ha elevado su rendimiento hasta consolidarse como una de las mejores porteras del panorama nacional. Su temporada no puede entenderse únicamente desde los números, aunque estos avalan su impacto: 18 goles encajados en catorce encuentros, una media de 1,3 tantos por partido, 35 paradas realizadas y seis porterías a cero, dos de ellas de forma consecutiva.
Pero más allá de las estadísticas, Nanclares transmite seguridad, liderazgo y una capacidad para sostener al equipo en momentos críticos. El Athletic Club se ha marchado al parón navideño como uno de los conjuntos más en forma de la competición, y buena parte de ese rendimiento se explica desde atrás. Su fiabilidad permite al equipo vasco competir con una solidez que se ha convertido en seña de identidad. Además, su 2024 cerró con un hito inolvidable: proclamarse campeona de la Nations League con la Selección española, un reconocimiento que confirma su crecimiento y su peso específico dentro del fútbol nacional.
No es casualidad que el Athletic Club sea el único equipo que coloca a dos futbolistas en este selecto grupo. Junto a Nanclares aparece Nerea Nevado, la dueña del carril izquierdo rojiblanco. Formada en Lezama desde 2016, con una cesión clave en el Deportivo Alavés que marcó su maduración, Nevado regresó a Bilbao en 2022 para quedarse. Y desde entonces no ha hecho otra cosa que crecer. La pasada temporada ya fue una de las futbolistas más destacadas de la Liga F Moeve, y este curso ha confirmado que su rendimiento no fue circunstancial.
A sus 24 años, Nerea Nevado combina despliegue físico, inteligencia táctica y capacidad ofensiva. Sus números hablan de una lateral moderna y completa: dos goles, una asistencia, 4,4 balones recuperados por partido y un 54% de duelos ganados. Pero su importancia va mucho más allá de las cifras. Es una futbolista que ofrece profundidad constante, que equilibra al equipo y que nunca desconecta del partido. Jugar todos los minutos en una posición tan exigente como el lateral demuestra no solo resistencia física, sino también una lectura del juego que le permite llegar siempre a tiempo. Su presente es brillante y su futuro, sencillamente, prometedor.
Si el Athletic aporta solidez desde la tradición y la estabilidad, el Madrid CFF encuentra en Sandra Villafañe uno de los mayores ejemplos de crecimiento silencioso de la competición. A sus 20 años, la central se ha convertido no solo en una pieza clave de su equipo, sino en una de las defensoras más fiables de la Liga F Moeve. Canterana del conjunto madrileño, Villafañe representa a la perfección el modelo de club que apuesta por el talento propio y lo desarrolla con paciencia.
La temporada pasada ya dejó muestras de su potencial, finalizando como la quinta futbolista con más minutos del equipo. Este curso, sin embargo, ha dado un paso más: es la única jugadora del Madrid CFF que lo ha jugado absolutamente todo. Su rendimiento defensivo es sobresaliente. Promedia 5,7 balones recuperados por encuentro y 3,8 despejes por partido, gana el 60% de los duelos que disputa y ha sido fundamental para que su equipo haya mantenido la portería a cero en tres ocasiones.
Villafañe destaca por su valentía en el corte, su capacidad para anticipar y su temple pese a su juventud. En una liga donde la experiencia suele marcar diferencias en la zaga, ella demuestra que el talento y la lectura del juego pueden suplir años de veteranía. Su temporada no pasa desapercibida y su nombre empieza a sonar con fuerza como uno de los grandes proyectos defensivos del fútbol español.
Junto a ella, otra joven portera se ha ganado un sitio entre las futbolistas más fiables del campeonato. Eunate Astralaga, cedida en la SD Eibar por el Athletic Club, ha encontrado en Ipurua el contexto perfecto para explotar. La pasada temporada se alternó bajo palos con María Miralles, pero este curso no ha dejado lugar a la duda: es la guardiana indiscutible de la portería armera. Ha disputado todos los minutos posibles y se ha consolidado como una de las grandes revelaciones del campeonato.
Astralaga llega también con el aval de haberse proclamado campeona de la Nations League con la Selección española, y su rendimiento en liga está a la altura de ese reconocimiento. Ha encajado 21 goles en catorce partidos, con una media de 1,5 tantos por encuentro, pero ha compensado esa cifra con 46 paradas, muchas de ellas de enorme mérito. Además, ha mantenido su portería a cero en cinco ocasiones, siendo determinante para que la SD Eibar se mantenga fuera de los puestos de descenso en un campeonato cada vez más ajustado.
Su temporada es un ejemplo de madurez, continuidad y liderazgo, especialmente en un equipo que necesita de su portera para competir cada jornada. Astralaga no solo para, sino que ordena, manda y transmite calma. Y hacerlo desde la regularidad absoluta, sin perder un solo minuto, eleva aún más su impacto.
Si hay una futbolista que simboliza la experiencia, la fidelidad y la resistencia en la Liga F Moeve, esa es Patri Gavira. La capitana del Costa Adeje Tenerife ha vuelto a firmar un inicio de temporada impecable, disputando todos los minutos y liderando desde atrás a un equipo que está viviendo uno de los mejores momentos de su historia. El conjunto tinerfeño se sitúa a solo seis puntos de los puestos europeos, con únicamente dos derrotas en su casillero, y buena parte de ese éxito se construye desde la solidez defensiva.
Gavira llegó a la isla en 2016 y desde entonces se ha convertido en un emblema del club. A sus 36 años, lejos de acusar el paso del tiempo, está viviendo una auténtica segunda juventud. Su lectura del juego, su colocación y su contundencia la hacen prácticamente indestructible. Sus cifras lo confirman: 2,6 balones recuperados por partido, 4,5 despejes por encuentro y un 64% de duelos ganados. Además, ha contribuido a que su equipo deje la portería a cero en seis ocasiones, igualando el mejor registro defensivo entre las futbolistas de este grupo.
Pero más allá de los números, Gavira representa el valor de la experiencia bien entendida. Su liderazgo trasciende el césped, su voz ordena al equipo y su presencia intimida a las rivales. Jugar todos los minutos a su edad no es una casualidad, sino el resultado de una profesionalidad absoluta y de una inteligencia competitiva que la mantiene siempre un paso por delante.
Las cinco futbolistas comparten un reto común en el horizonte: mantener este pleno de minutos hasta el final de la temporada. Lograrlo supondría inscribirse en una lista muy reducida de jugadoras capaces de completar una liga entera sin abandonar el campo. Un desafío físico, mental y emocional que exige constancia, suerte y un compromiso inquebrantable.
En una Liga F Moeve que sigue creciendo en nivel y exigencia, estas cinco futbolistas representan el valor de la fiabilidad. Son el sostén silencioso de sus equipos, las piezas que permiten construir desde atrás, las que rara vez acaparan portadas pero sin las que nada funciona. Incombustibles, intocables e imprescindibles. Tres adjetivos que no solo definen su temporada, sino también la esencia misma del fútbol que sostiene la competición jornada tras jornada.
⬛️ Con el inicio de un nuevo año, desde Liga F queremos mirar atrás para hacer balance de 2025 y agradecer y celebrar junto a toda la familia del fútbol femenino un curso que ha dejado momentos para la historia. Futbolistas, clubes, directivos, cuerpos técnicos, árbitras, aficiones, operadores audiovisuales, medios de comunicación e instituciones han sido parte esencial de un año que confirma que el fútbol femenino en España sigue creciendo con paso firme. Queremos agradecer especialmente a nuestros patrocinadores: Moeve, PUMA, Volkswagen, GSK, EA Sports, Mahou, Solán de Cabras, PANINI y Educa Borrás, por acompañarnos en este camino.
La Liga Profesional de Fútbol Femenino ha emitido de manera oficial una nota de prensa, de carácter institucional, en la que lanza un mensaje positivo en relación a la Primera División Femenina.
El 2025 ha sido el año en el que el fútbol femenino español confirmó de una vez por todas su madurez desde su llegada al nivel profesional en 2022.
El fútbol femenino español cierra 2025 con la sensación inequívoca de haber cruzado una frontera histórica. No ha sido solo una temporada más ni un simple ejercicio competitivo: ha sido un año de consolidación, de afirmación y de identidad. Un año en el que el crecimiento dejó de ser promesa para convertirse en realidad estructural; en el que los números acompañaron al relato, y el relato encontró respaldo en los hechos.
Desde los estadios hasta las pantallas, desde las categorías de base hasta la élite internacional, desde los barrios hasta los grandes escenarios, el fútbol femenino ha vivido un curso que ya forma parte del imaginario colectivo del deporte español. Un año en el que Liga F se reafirmó como uno de los motores principales de ese avance, marcando el pulso competitivo, social y cultural de una disciplina que no deja de crecer.
En lo estrictamente deportivo, la temporada 2024-2025 dejó imágenes que ya son patrimonio emocional del fútbol femenino. Goles celebrados como manifiestos, estadios en pie, niñas mirando al césped con los ojos muy abiertos y futbolistas conscientes de que cada partido es también una responsabilidad histórica.
La Liga F Moeve vivió un curso marcado por la competitividad, la calidad técnica y el salto cualitativo en el juego. Una competición cada vez más exigente, más profesional y más atractiva, que ha elevado el estándar colectivo y ha situado al campeonato español entre los grandes referentes internacionales.
El crecimiento fue sostenido y transversal. No se limitó a un solo club, a un solo partido o a un solo momento. Fue un proceso continuo que se manifestó en todos los ámbitos: en la asistencia a los estadios, en las audiencias televisivas, en el seguimiento digital, en la base federada y en la percepción social del fútbol femenino como un deporte plenamente integrado en la agenda deportiva nacional. En el plano competitivo, el FC Barcelona volvió a ejercer su hegemonía en el ámbito nacional. El conjunto azulgrana firmó una temporada sobresaliente, conquistando los principales títulos domésticos y manteniendo un nivel de excelencia que sigue marcando el camino del fútbol femenino europeo.
Aunque no pudo revalidar la UEFA Women’s Champions League tras caer en la final ante el Arsenal, el Barça volvió a demostrar su fortaleza estructural, su capacidad competitiva y su influencia en el panorama internacional. Una derrota que no empaña un ciclo histórico, sino que refuerza la idea de que el fútbol femenino vive hoy en un contexto de máxima exigencia y competitividad global.
A nivel individual, el dominio azulgrana se reflejó también en los grandes reconocimientos internacionales. Aitana Bonmatí volvió a escribir su nombre en la historia al conquistar su tercer Balón de Oro consecutivo, consolidándose como una de las grandes figuras del fútbol mundial y como un símbolo del talento que emerge de Liga F.
Los premios The Best, al igual que otros galardones internacionales, subrayaron la influencia del campeonato español en la élite global, confirmando que Liga F no solo produce grandes equipos, sino también futbolistas que marcan época.
Uno de los grandes hitos de la temporada fue el espectacular crecimiento del seguimiento del fútbol femenino. La audiencia televisiva de Liga F experimentó un incremento del 90 % respecto a la campaña anterior, un dato que refleja no solo mayor visibilidad, sino también un interés sostenido y creciente por la competición.
El fútbol femenino volvió a llenar grandes estadios y a romper barreras simbólicas. El clásico entre el FC Barcelona y el Real Madrid congregó a 36.275 espectadores en el Estadi Olímpic Lluís Companys, en una demostración de que los grandes eventos femeninos ya forman parte del calendario emocional de la afición.
Otros clubes también dieron pasos decisivos en esta dirección. El Costa Adeje Tenerife y el DUX Logroño apostaron por la apertura de grandes recintos, ampliando el alcance del espectáculo y reforzando el vínculo con su entorno social. El derbi vasco entre la Real Sociedad y el Athletic Club superó los 10.000 espectadores en Anoeta, confirmando la profunda conexión entre el fútbol femenino y territorios con una fuerte tradición futbolística.
Cada grada llena, cada aplauso, cada pancarta fue una declaración colectiva: el fútbol femenino ya no es una excepción, es una costumbre.
crecimiento del fútbol femenino no se mide solo en títulos o audiencias, sino también en la base. En 2025, España superó las 107.000 jugadoras federadas, una cifra histórica que confirma el impacto real del fútbol femenino en la sociedad y su capacidad para inspirar a niñas y jóvenes en todo el país.
Este dato sitúa al fútbol como el segundo deporte femenino con mayor número de licencias, consolidando su papel como una de las principales herramientas de igualdad, inclusión y desarrollo deportivo.
La influencia del fútbol femenino trasciende el ámbito deportivo. La última encuesta del Grupo Adecco, ¿Qué quieres ser de mayor?, revela que futbolista es la segunda profesión más deseada entre las niñas españolas, un indicador poderoso del cambio cultural que se está produciendo.
Hoy, miles de niñas sueñan con ser futbolistas porque han visto a otras lograrlo. Porque tienen referentes. Porque sienten que ese camino es posible.
El año 2025 también estuvo marcado por los éxitos y emociones de la selección española. El combinado nacional cerró el año en el primer puesto del ranking FIFA, reafirmando su condición de referencia mundial.
España rozó la gloria continental al caer en la final de la Eurocopa ante Inglaterra en una dramática tanda de penaltis, y volvió a demostrar su carácter competitivo al revalidar la UEFA Nations League por segunda vez consecutiva.
Uno de los momentos más simbólicos del año se vivió en el Riyadh Air Metropolitano, donde 55.853 espectadores arroparon a la selección en su victoria ante Alemania. Una noche que trascendió el resultado y se convirtió en una reivindicación colectiva del momento histórico que vive el fútbol femenino español.
La selección no solo gana partidos: representa un modelo, una identidad y un espejo en el que se miran miles de jugadoras y aficionados.
salto digital: una comunidad global
El crecimiento del fútbol femenino también se reflejó con fuerza en el entorno digital. Liga F vivió en 2025 un crecimiento histórico en redes sociales, superando los 864.000 seguidores, lo que supone un incremento superior al 180 % respecto a la temporada anterior.
Más de 117 millones de visualizaciones consolidaron una comunidad digital amplia, diversa y comprometida, que interactúa, debate y construye relato en torno a la competición. El fútbol femenino ya no solo se vive en el estadio o frente al televisor: se comparte, se comenta y se amplifica en tiempo real.
Este ecosistema digital se ha convertido en una herramienta clave para conectar con nuevas audiencias, especialmente jóvenes, y para proyectar los valores del fútbol femenino más allá del terreno de juego.
Nada de este crecimiento sería posible sin el trabajo constante de los clubes. En 2025, las entidades que forman parte de Liga F continuaron avanzando en la mejora de sus estructuras, en la profesionalización de sus plantillas y cuerpos técnicos, y en el fortalecimiento de sus proyectos deportivos y sociales.
La inversión en instalaciones, en personal especializado y en planificación estratégica ha sido fundamental para elevar el nivel competitivo y garantizar un crecimiento sostenible. El fútbol femenino avanza cuando lo hace de forma colectiva, con visión a largo plazo y compromiso real.
A este esfuerzo se suma la implicación de patrocinadores e instituciones que creen en el presente y el futuro del fútbol femenino, entendiendo que no se trata solo de apoyar un deporte, sino de formar parte de un movimiento social transformador.
Desde Liga F, el cierre de 2025 no es un punto final, sino un punto de partida. El nuevo año se afronta con ilusión, ambición y responsabilidad, conscientes del camino recorrido y del que aún queda por recorrer.
El compromiso es claro: seguir mejorando la competición, fortalecer el producto deportivo, avanzar hacia un fútbol femenino más profesional, sostenible, igualitario y cercano a la sociedad. Un fútbol que no pierda su esencia mientras sigue creciendo. Un fútbol que siga siendo inspiración y oportunidad.
Porque el fútbol femenino ya no pide permiso. Porque ya no camina sola. Porque cada pase, cada gol y cada aplauso construyen algo que va más allá del marcador.
El futuro del fútbol femenino no es una promesa: es una realidad que se escribe cada fin de semana, en cada entrenamiento, en cada niña que se pone unas botas por primera vez.
Gracias a las futbolistas, a los clubes, a las aficiones, a las instituciones y a todas las personas que creen y empujan este proyecto. Gracias por formar parte de este camino común. Gracias por seguir construyendo, entre todos, una historia que ya es imparable.
Porque cuando el fútbol femenino avanza, avanza toda una sociedad. Y porque lo mejor, todavía, está por venir.
En último término, no por ello menos importante, hemos de señalar que el primer post que nuestros queridos lectores se van a encontrar en el nuevo año será un reportaje sobre la carrera de Gio Garbellini, delantera brasileña del Club Atlético de Madrid, cuyo lanzamiento ya se encuentra programado a nivel digital.
⬛️ A falta de una jornada para finalizar la primera vuelta liguera, las azulgranas se marchan al parón navideño en la 1ª posición de Liga F Moeve con 39 puntos y con una única derrota cosechada, tras las primeras catorce jornadas disputadas. Además, el FC Barcelona puede presumir de ser el equipo con más goles a favor, 62 marcados, y el que menos tantos ha recibido, 3 tantos en contra.
Publicidad de HBO Max
Ralph Fiennes cede el testigo de Voldemort a Cillian Murphy y opina que verle como villano de ‘Harry Potter’ en la nueva serie de HBO es «una idea maravillosa» de
Ralph Fiennes, el actor de Voldemort, ha dado su bendición a Cillian Murphy para que se haga cargo del papel del infame villano de ‘Harry Potter’ en caso de que el ganador del Óscar por ‘Oppenheimer’ quiera participar en la próxima serie de televisión de HBO. En las últimas semanas han circulado rumores en Internet que afirman que Murphy está siendo considerado para el papel de Lord Voldemort.
Ralph Fiennes apareció por primera vez como Lord Voldemort en Harry Potter y el cáliz de fuego (2005) y volvió a dar vida al villano en otras tres películas de la saga. Años antes de que HBO anunciara el reinicio de Harry Potter como serie de televisión, el actor ya había expresado en una entrevista con Variety que le encantaría regresar al papel del que no debe ser nombrado.
Ahora, sin embargo, Fiennes ha mostrado su respaldo a una posible nueva elección para el personaje. Durante una reciente entrevista en el programa Watch What Happens Live, de Bravo, el actor bendijo abiertamente uno de los nombres que más suenan para encarnar a Voldemort en la serie:
“Cillian es un actor fantástico. Es una sugerencia maravillosa. Estaría totalmente a favor de Cillian. Sí”.
Además, otro nombre destacado ha comenzado a circular en relación con el reparto de la serie: Mark Rylance, ganador del Óscar, estaría siendo considerado por HBO para interpretar a Albus Dumbledore, según diversas informaciones. Por el momento, Warner Bros. no ha confirmado oficialmente ningún otro detalle sobre el elenco de la producción.
Fiennes no ha aclarado si estaría dispuesto o no a regresar en esta nueva adaptación televisiva, pero sus declaraciones sugieren que no tendría inconveniente en volver a trabajar con J.K. Rowling, autora de la saga, después de que HBO la defendiera públicamente en medio de la polémica por sus posturas tránsfobas.
Rowling continúa estrechamente involucrada en el desarrollo de la serie de HBO, a pesar de la controversia persistente en torno a sus opiniones sobre el sexo biológico y las personas trans. En octubre de 2022, Fiennes ya salió en su defensa en una entrevista con The New York Times, donde afirmó:
“J.K. Rowling ha escrito estos grandes libros sobre el empoderamiento, sobre niños pequeños que se encuentran a sí mismos como seres humanos. Trata de cómo te conviertes en un ser humano mejor, más fuerte, más centrado moralmente. El abuso verbal dirigido a ella es repugnante, es atroz. Puedo entender que haya gente enfadada por lo que dice sobre las mujeres, pero no se trata de una fascista obscena y ultraderechista. Es simplemente una mujer que dice: ‘Soy una mujer y siento que soy una mujer y quiero poder decir que soy una mujer’. Entiendo de dónde viene, aunque yo no sea mujer”.
La Liga Profesional de Fútbol Femenino (LPFF) ha anunciado oficialmente este 30 de diciembre de 2025, a través de una nota de prensa, que el Fútbol Club Barcelona es el nuevo campeón de invierno del torneo.
A falta de una jornada para el desenlace del primer tramo de curso, que va de la primera jornada hasta la decimoquinta fecha, y es que la ventaja del conjunto blaugrana tiene 39 unidades de 41 posibles hasta ahora, siete más que el segundo clasificado que el Real Madrid Club de Fútbol.
La única derrota de las de Pere Romeu llegó en el Estadio de Zubieta por 1-0 ante la Real Sociedad de Fútbol con un gol de penalti de Edna Imade en la novena jornada, lo que hace que las catalanas hayan firmado un primer tramo casi perfecto.
Las subcampeonas de Europa han ganado todos sus partidos como local en el Estadi Johan Cruyff y le sacan los siete puntos anteriores mencionados al mejor club del siglo XX.
Además, el vigente ganador de la Supercopa de España Iberdrola es el que ve puerta con más asiduidad amén de sus 4,43 goles por encuentro y atrás es sólido, pues Cata Coll es la que menos veces ha recogido el esférico de sus mallas con 3 dianas encajadas en 1.260 minutos ligueros en este arranque de curso.
Curiosamente, el club catalán es el único equipo que todavía no ha encajado ningún gol en casa. El FC Barcelona también lidera la pelea por ser la máxima goleadora de la competición. Ewa Pajor, con 11 tantos, es la futbolista que más goles ha anotado en lo que llevamos de curso. Seguida de la también blaugrana Claudia Pina, que ha marcado 10 goles. Vicky López, con 7 tantos, y Aitana Bonmatí, que lleva 6 goles, también están entre las cinco máximas goleadoras. Respecto a lucha por ser la máxima asistente de Liga F Moeve, Mapi León, Vicky López y Kika Nazareth, comparten la tercera posición con cinco pases de gol cada una. Por su parte.
la gran cantidad de lesiones que están afectando al FC Barcelona esta temporada, Pere Romeu no ha dudado en darle oportunidades a jugadoras del filial. Sydney Schertenleib (645 minutos) obtuvo ficha del primer equipo en verano, mientras que, Clara Serrajordi (561 minutos) y Aïcha Camara (615 minutos) también consiguieron dorsal del primer equipo tras el cierre del mercado veraniego. Ambas están dando un magnífico rendimiento. Además de esas tres futbolistas, otras tres jugadoras de la cantera blaugrana han tenido la oportunidad de debutar en Liga F Moeve. Martine Fenger ha jugado 20 minutos en tres partidos, Ainoa Gómez ha disputado 14 minutos en un encuentro y Carla Julià ha sumado 191 minutos y un gol en cuatro choques.
🔥 El FC Barcelona solo piensa en los tres puntos de este partido
La primera vuelta culminará este próximo sábado, 10 de enero de 2025, a partir de las 19:00 horario peninsular, en territorio catalán en un envite ante el Madrid CFF, que emitirá DAZN en directo desde el Johan Cruyff .
El tres veces ganador de la Liga de Campeones Femenina tiene un registro histórico favorable a sus intereses gracias a nueve triunfos en los diez últimos cara a cara.
La única proeza del conjunto capitalino se produjo el pasado 21 de mayo de 2023 en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada (2-1) por culpa de un doblete de Racheal Kundananji, ahora en las filas del Bay Football Club que hizo estéril el tanto de Alexia Putellas.
Aquella proeza acabó con 719 días de imbatibilidad culé y acaeció mientras que Manu López, quien les escribe, formaba parte del departamento de comunicación del cuadro blanco y rosa ( 2022-2025)
La Liga F Moeve tiene habilitado un botón en su página web oficial (https://ligaf.es), donde los fans podrán adquirir sus tickets para dicho evento.
El Barcelona siempre ha sido campeón de invierno desde que el fútbol femenino es profesional (2022) y para encontrar un líder distinto nos tememos que retrotraer al curso 2018-2019, cuando el Atlético de Madrid estuvo al frente de la por entonces llamada Liga Iberdrola.
🚨 𝐎𝐅𝐈𝐂𝐈𝐀𝐋: El FC Barcelona recibió el premio a 'Mejor Club Femenino' en los Globe Soccer Awards. pic.twitter.com/LY6zNp9kGC
Luany Vitória da Silva Rosa (Nova Iguaçu, 3 de febrero de 2003) es una futbolista que en temporada y media ya se ha metido a la afición colchonera en el bolsillo.
(Fuente: Liga F)
La joven de 22 años fue la revelación de la Primera División Femenina cuando llegó, casi sin hacer ruido, al Madrid CFF, en calidad de cedida por parte del OL Reign de Estados Unidos.
En Fuenlabrada fue creciendo de manera paulatina con el 22 a la espalda e hizo olvidar a una Rachael Kundananji que se traspasó al Bay Football Club en una operación astronómica.
La exjugadora del Gremio se unió a una Gio Queiroz que aterrizó en el Fernando Torres a préstamo por parte del Arsenal en invierno y formó una dupla letal a ritmo de Samba que dejó al elenco rosa y blanco a las puertas de Europa.
La sudamericana marcó seis goles y dio cinco asistencias en 23 partidos de índole oficial que le sirvieron para su entrenador, Víctor Martín, que ya sabía que se iría al Atlético de Madrid a final de temporada, la convenciera para mudarse con él y la propia Garbellinl a Alcalá de Henares para hacer historia de rojiblanco.
(Fuente: Liga F)
La canterana del Fluminense debutó con su nuevo equipo rojiblanco en Liga de Campeones el 4 de septiembre, con la mala suerte de lesionarse a los pocos minutos de saltar al campo y acabar el encuentro con derrota por penaltis ante el Rosenborg.
Estuvo dos meses recuperándose de la lesión y reaparición en noviembre de ese mismo año.
Fue cogiendo ritmo y confianza a medida que avanzó la temporada y terminó siendo una de las jugadoras más determinantes al final de la campaña, llegando a debutar con la selección brasileña.El Atlético de Madrid se clasificó para la Liga de Campeones en la última jornada y alcanzó la final de la Copa de la Reina, aunque cayó en Huesca frente al Barcelona.
Empezó la temporada 2025-2026 de manera brillante, marcando en los cinco primeros partidos en los que participó, incluyendo el gol de la victoria en el derbi contra el Real Madrid y forzando y marcando el penalti en el último minuto del partido de vuelta de la fase previa de la Liga de Campeones, permitiendo que el equipo llegase a la prórroga y pasase a la fase final.
Su buen inicio de temporada la hizo ganadora del premio a la mejor jugadora de la Liga F del mes de septiembre que la llevaron a lo más alto en la psique de la afición.
(Fuente: Liga F Moeve)
Antes de su gol, Luany ya había destacado con sus constantes carreras a la espalda de la defensa del Real Madrid, igual que su compañera de ataque y selección, Gio. Según los datos de Sofascore, la prometedora atacante dio 41 toques de balón, registró un 83% de precisión en el pase, regateó en cinco ocasiones y disparó en dos. La segunda vez, el balón besó las mallas, igual que ella besó el escudo del Atlético durante la celebración.’
(Fuente: Liga F Moeve)
“Ha sido un gol para ganar el partido y poder ayudar al equipo me ha dado mucha alegría”, afirmó Luany tras ser preguntada por su eufórica celebración: “Era muy importante para nosotras ganar el derbi y también para la afición y estamos felices”, afirmó.
La futbolista brasileña del Atlético de Madrid, Luany, ha dado unas palabras después de ver dos tarjetas rojas en los dos encuentros más recientes de su equipo.
(Fuente: Liga F Moeve €
La ariete, que fue expulsada en el duelo de Champions frente al OL Lyonnes y, días después, volvió a dejar a su equipo con una jugadora menos en el partido de Copa de la Reina ante Alhama ElPozo que su equipo se llevó en la tanda de penaltis amén a una gran actuación bajo palos de Patricia Larqué.
Luany explicó que su intención siempre es aportar y dar lo máximo sobre el terreno de juego, aunque en esta ocasión las cosas no salieron como esperaba. “A veces realmente las ganas de ayudar se nos van de las manos y no salen como imaginamos, pero ojalá nos clasifiquemos”, señaló, mostrando su deseo de que el equipo logre los objetivos marcados.
Pese a los contratiempos, la futbolista dejó claro que el grupo sigue centrado en las competiciones que siguen vivas. “Seguimos buscando nuestros objetivos en la Champions y la Copa de la Reina”, afirmó la brasileña.
(Fuente: DAZN?
Por último, Luany subrayó la importancia de aprender de los errores y mirar hacia adelante. “Ahora toca descansar, reflexionar, respirar y volver al trabajo para regresar bien y seguir ayudando a nuestro Atleti”, dejando en claro que su intención es volver más fuerte y aportar desde la responsabilidad.
Tras este doble contratiempo, Da Silva, tendrá unas jornadas para la reflexión, aprender de los errores y atemperar un carácter que en ocasiones le juega malas pasadas.
La Liga F Moeve de Beatriz Álvarez ha querido rendirle tributo a Luany este 30 de diciembre de 2025 al publicar en sus redes sociales un vídeo que recopila los mejores tantos firmados con la zamarra rojiblanca para que nadie olvide su enorme talento y calidad técnica.
La cinta muestra que Luany ha anotado cinco grandes tantos que definen un año: la huella que ha dejado en la Primera División Femenina (Liga F Moeve) con el Atlético de Madrid.
Hay goles que valen puntos, goles que deciden partidos y goles que quedan grabados en la memoria colectiva. Y luego están aquellos que explican una temporada entera, que definen el carácter de una futbolista y que resumen el porqué de su importancia dentro de un proyecto deportivo. Los cinco mejores goles de Luany en la Liga F Moeve 2025 con el Atlético de Madrid pertenecen a esta última categoría.
La delantera brasileña no solo ha sido una pieza clave en el engranaje ofensivo rojiblanco: ha sido una jugadora capaz de cambiar el ritmo emocional de los partidos, de aparecer cuando el contexto exigía liderazgo ofensivo y de convertir el talento individual en rendimiento colectivo. En una Liga F cada vez más competitiva, física y táctica, Luany ha encontrado el equilibrio perfecto entre potencia, intuición, lectura de espacios y determinación.
(Fuente: Liga F Moeve)
Este repaso a sus cinco mejores goles no es solo un ejercicio estético. Es una radiografía del impacto real de Luany en el Atlético de Madrid durante 2025.
(Fuente: Liga F Moeve)
El derbi madrileño ante el Real Madrid fue uno de los partidos más exigentes de la temporada. Igualado, intenso, con alternancias constantes y con la tensión propia de los encuentros que marcan trayectorias. En ese contexto, Luany volvió a demostrar que es una futbolista diseñada para los grandes escenarios.
Minuto 83. El Atlético empuja, el partido se comprime y cada balón en el área se convierte en una oportunidad o en una amenaza. Luany ataca el espacio con determinación, se anticipa a su marca y define con precisión quirúrgica al segundo palo. No hay gesto exagerado, no hay celebración desmedida: hay convicción, oficio y personalidad.
Ese gol no solo decidió el partido. Reafirmó el carácter competitivo del Atlético y consolidó a Luany como referencia ofensiva en los momentos límite.
Frente al Madrid CFF, Luany dejó claro desde el inicio que no iba a conceder tiempo ni espacio. Minuto 15. Recibe perfilada, orienta el control y ejecuta un disparo cruzado que se ajusta al poste con una naturalidad engañosa.
Es un gol que resume muchas de sus virtudes: • Lectura temprana de la jugada • Capacidad para perfilarse en espacios reducidos • Precisión en la finalización • Confianza plena en su gesto técnico
Ese tanto cambió el guion del encuentro y obligó al rival a modificar su planteamiento. Luany no solo marcó: condicionó el partido desde el inicio, algo fundamental en la dinámica del Atlético durante la temporada.
(Fuente: Getty imágenes (
El desplazamiento a Logroño fue una prueba de madurez para el equipo. Campo exigente, rival intenso y necesidad de no conceder margen. Luany asumió el protagonismo desde el primer momento.
Primero, provocando un penalti tras atacar el área con agresividad y determinación. Después, asumiendo la responsabilidad desde los once metros, sin titubeos, con una ejecución limpia y contundente.
Pero su actuación no se quedó ahí. Más tarde, llegó el segundo: un remate dentro del área tras una jugada trabajada, atacando el primer palo con potencia y convicción. Ese doblete fue más que una estadística: fue una declaración de liderazgo ofensivo, una muestra de que Luany puede sostener al equipo en contextos complejos.
Dentro de una Liga F donde cada vez es más difícil encontrar huecos en bloque bajo, Luany añadió una variante fundamental a su repertorio: el disparo lejano.
Recibe fuera del área, protege el balón, se perfila y suelta un disparo potente que sorprende a la guardameta rival. Es un gol de decisión rápida, de confianza absoluta en sus capacidades y de lectura del contexto: cuando el área está cerrada, la solución está en el golpeo.
Este tanto amplió el registro ofensivo del Atlético y obligó a los rivales a replantear su forma de defender, abriendo espacios para el resto de atacantes.
(Fuente: Liga F Moeve)
Y si hay un gol que explica la conexión de Luany con el equipo, es este. Una jugada larga, paciente, con circulación fluida y movilidad constante. El Atlético atrae, fija, acelera… y Luany aparece en el lugar exacto.
Control, pausa y definición cruzada. Sin violencia, sin urgencia. Con inteligencia y calma. Es el gol que mejor refleja su crecimiento táctico y su integración total en el sistema.
(Fuente: Liga F Moeve)
No es solo una finalización. Es el último eslabón de una cadena colectiva perfectamente ejecutada.
Los cinco goles seleccionados no son casualidad. Responden a una temporada en la que Luany ha sido: • Referencia ofensiva • Generadora de espacios • Amenaza constante al espacio • Recurso en partidos cerrados • Solución en momentos críticos
Su influencia va más allá de las cifras. Ha elevado el nivel competitivo del equipo, ha permitido al Atlético sostener partidos desde la iniciativa o desde la resistencia y ha aportado un perfil ofensivo diferente en una Liga F cada vez más exigente.
(Fuente: Liga F Moeve)
Los cinco mejores goles de Luany en la Liga F Moeve 2025 no son cinco acciones aisladas. Son cinco capítulos de una misma historia: la de una futbolista que ha sabido adaptarse, crecer y decidir.
En el Atlético de Madrid, Luany ha encontrado el escenario perfecto para desplegar su fútbol. Y la Liga F ha ganado una protagonista capaz de convertir cada balón en una amenaza y cada partido en una oportunidad para dejar huella.
Porque hay temporadas que se explican con números. Y hay temporadas que se explican con goles como los de Luany.
⬛️ Un gran registro de mil nuevas visitas durante los últimos tres días completan un nuevo éxito de la web .
El crecimiento sostenido en “El Partido de Manu”, como la mejor de las carreras de Luany o Eva Navarro, no se detiene y llena de esperanza el futuro.
El pasado 25 de diciembre de 2025 podían leer un post que relataba cómo este medio se consolidaba y aceleraba su expansión, una tendencia que ha ido a más para dejar 24.000 visitantes únicos en una página que vive por y para el fútbol femenino en su más pura esencia, demostrando que sí despierta interés por más que lo nieguen.
(Fuente: “El Partido de Manu”)
El crecimiento de El Partido de Manu en 2025 no es una casualidad estadística ni un fenómeno aislado dentro de un gráfico de analítica web. Es la consecuencia directa de una forma de entender el periodismo deportivo, de una apuesta editorial sostenida en el tiempo y de una convicción que ha guiado al medio durante años: el fútbol femenino merece un espacio propio, exclusivo, constante y tratado con la misma profundidad con la que históricamente se ha narrado el fútbol masculino.
Este crecimiento adquiere aún más valor cuando se analiza desde la perspectiva de un medio que no vive del ruido puntual, de la viralidad efímera ni del titular fácil, sino de la continuidad, la especialización y la fidelidad.
El Partido de Manu no ha crecido porque el fútbol femenino esté de moda durante un mes concreto ni porque una competición haya concentrado la atención mediática durante un periodo corto. Ha crecido porque lleva años construyendo un relato propio, coherente y reconocible, y porque ha decidido ser exclusivamente fútbol femenino en un ecosistema donde todavía hoy esa decisión sigue siendo minoritaria.
El hecho de que este incremento se produzca a solo un par de días de terminar 2025 añade un matiz significativo. No es el cierre definitivo del año, sino una fotografía casi completa de lo que ha sido el ejercicio.
Muchos medios han aumentado su cobertura de forma puntual, vinculada a grandes torneos o a éxitos concretos, pero han reducido el foco cuando la actualidad se vuelve más cotidiana. El Partido de Manu, en cambio, ha estado ahí también en el día a día, en los partidos menos mediáticos, en los procesos largos, en las temporadas completas, en las historias que no siempre ocupan titulares en otros lugares.
Ese compromiso se refleja en el crecimiento de visitantes. No es un crecimiento impulsado por un solo contenido viral, sino por una suma de artículos, análisis, crónicas y piezas editoriales que han ido construyendo una relación de confianza con la audiencia. El lector sabe qué va a encontrar cuando entra en El Partido de Manu: profundidad, contexto, memoria y una mirada que entiende el fútbol femenino como parte de una historia más amplia.
El crecimiento sostenido indica que el público existe y que responde cuando se le ofrece un producto coherente y honesto.
Porque, al final, lo que reflejan estas cifras no es solo un aumento de tráfico, sino algo mucho más valioso: la consolidación de El Partido de Manu como un espacio necesario dentro del ecosistema del fútbol femenino. Un lugar donde el juego se analiza, se recuerda y se proyecta hacia el futuro con la seriedad y la pasión que merece.
Hay otro elemento fundamental en este análisis: la coherencia editorial. El Partido de Manu ha mantenido una línea reconocible, sin giros bruscos ni cambios oportunistas de enfoque. Esa coherencia es uno de los factores que explican por qué el crecimiento es sostenido y no volátil. El lector sabe qué esperar, y esa previsibilidad, lejos de ser negativa, genera seguridad y fidelidad.
Además, el carácter exclusivamente dedicado al fútbol femenino no ha supuesto una limitación, sino una ventaja competitiva.
En un ecosistema mediático donde muchos contenidos son generalistas y superficiales, la especialización se convierte en un valor diferencial. El lector que busca fútbol femenino sabe que aquí no tendrá que filtrar información ni adaptarse a un enfoque secundario. Todo está pensado desde y para ese deporte.
Y crecer bien, en este caso, significa seguir contando el fútbol femenino con profundidad, con memoria y con una mirada propia. Significa seguir apostando por textos que no se consumen en segundos, sino que invitan a detenerse. Significa seguir creyendo que hay lectoras y lectores dispuestos a acompañar ese esfuerzo.
Hay momentos en los que los datos dejan de ser números y se convierten en relato. Las estadísticas, cuando se observan en serie y no de manera aislada, cuentan una historia tan clara como cualquier crónica. Y la historia que dibujan los datos de El Partido de Manu entre 2022 y 2025 es la de un crecimiento real, sostenido y profundamente significativo.
En 2022, el proyecto cerró el año con 22.391 visitas. Era una cifra que, leída fuera de contexto, podía parecer modesta. Pero ya entonces encerraba dos claves fundamentales: una base estable de lectores y un archivo vivo que empezaba a convertirse en puerta de entrada al medio. La página de inicio y los archivos concentraban gran parte del tráfico, señal inequívoca de que quien llegaba no lo hacía solo para consumir una pieza concreta, sino para explorar, para quedarse.
El salto de 2023 confirma que no se trataba de un techo, sino de un suelo. Ese año, El Partido de Manu alcanza 32.289 visitas, lo que supone un crecimiento del 44 % respecto al ejercicio anterior.
No es un aumento puntual ni inflado: son casi 10.000 visitas más en doce meses.
Y, de nuevo, el comportamiento del lector refuerza el diagnóstico: más visitantes únicos, más recurrencia, más profundidad de navegación. El medio empieza a consolidarse como referencia, no como excepción.
El crecimiento continúa en 2024, con 39.331 visitas, un 22 % más que en 2023. El porcentaje es menor, pero el dato es aún más sólido. Porque crecer un 22 % cuando ya se ha crecido un 44 % el año anterior no es desacelerar: es estabilizar. Es pasar de la expansión inicial a la consolidación. Es confirmar que el proyecto no depende de picos externos, sino de una base cada vez más amplia y fiel.
Y entonces llega 2025. A falta de pocos días para cerrar el año, la cifra se sitúa en torno a los 24.000 visitantes únicos, en un ejercicio que no busca compararse solo en volumen bruto, sino en calidad del crecimiento. Porque lo que muestran las gráficas no es una subida irregular, sino una línea que, con matices, nunca se rompe. Año tras año, El Partido de Manu suma, no sustituye. Construye sobre lo ya hecho.
Si se observa la serie completa, el mensaje es inequívoco: • De 2022 a 2023: +9.898 visitas • De 2023 a 2024: +7.042 visitas • De 2022 a 2024: casi 17.000 visitas más
Eso no es una moda, sino una trayectoria que se escribe, nunca mejor dicho, partido a partido.
Hay proyectos que crecen cambiando de piel, diluyendo su identidad o ampliando su foco hasta volverse irreconocibles. El Partido de Manu ha crecido sin hacer ninguna de esas concesiones. Los datos lo confirman: la especialización no ha limitado el alcance, lo ha ordenado. Ha atraído al lector que busca exactamente esto: fútbol femenino tratado con respeto, memoria y profundidad.
La comparativa anual demuestra algo aún más importante: el crecimiento no se apoya en un único tipo de contenido. Conviven piezas de actualidad, análisis, entrevistas, guías históricas y textos de fondo. El archivo no es un lastre; es un motor. Y eso solo ocurre cuando el contenido tiene valor más allá del día en que se publica.
En un ecosistema donde muchos medios dependen de la urgencia constante, El Partido de Manu demuestra que también se puede crecer desde la persistencia.
Mirar estas estadísticas con honestidad implica entender que no hablan solo de tráfico. Hablan de confianza. De lectores que vuelven. De textos que se leen meses —incluso años— después de ser publicados. De un medio que no necesita justificar su existencia cada temporada porque la ha construido palabra a palabra
Cada subida anual no es solo un incremento cuantitativo, sino un refuerzo simbólico: confirma que el fútbol femenino no necesita ser explicado como fenómeno pasajero. Necesita ser contado como lo que es: una parte esencial del fútbol.
Y es que al final, El Partido de Manu no crece porque persiga crecer. Crece porque cree. Porque ha elegido un camino largo en un tiempo que premia los atajos. Porque ha decidido mirar al fútbol femenino con la misma seriedad con la que se ha mirado durante décadas al masculino, incluso cuando eso significaba ir contracorriente.
Los 24.000 visitantes, las 39.331 visitas de 2024, el salto desde las 22.391 de 2022 no son un destino. Son señales en el camino. Marcas que indican que el esfuerzo no ha sido en vano, que la voz ha encontrado eco, que el relato ha encontrado lectores.
Como las carreras de las futbolistas que no se explican por un solo partido, El Partido de Manu se explica por su continuidad. Por su resistencia. Por su memoria. Por su capacidad para sostener una idea cuando todavía no era evidente que iba a funcionar.
Y ahí está la verdadera victoria: haber demostrado que se puede hacer periodismo deportivo desde la convicción, desde la especialización y desde el respeto, y crecer. Crecer sin gritar. Crecer sin traicionarse. Crecer construyendo futuro.
Porque cuando el fútbol femenino se cuenta bien, el público responde. Y cuando un medio cree en lo que hace, el tiempo —como siempre— termina dándole la razón.