Etiqueta: 19ª jornada

  • La crónica | El Granada se reencuentra con la victoria en Ipurúa

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ El Granada ganó por 0-2 al Eibar en el estadio de Ipurua con los tantos de Laura Pérez y Sonya Keefe, que fue la MVP del encuentro. Las de Irene Ferreras se mantienen invictas en este inicio de 2026 con cuatro victorias y un empate, mientras que el conjunto armero acumula cuatro derrotas consecutivas

    La previa |

    El duelo al detalle |

    (Fuente:: Liga F Moeve

    🔜 𝙉𝙀𝙓𝙏 𝙂𝘼𝙈𝙀

    #LigaFMoeve| #EibarGranada

    🏆 Liga F Moeve |

    🙌🏻 Temporada 2025-2026

    🔥 Sociedad Deportiva Eibar 🆚 Granada Club de Fútbol 🔥

    😍 Jornada diecinueve 😍

    📅 Sábado, 7 de febrero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 App de DAZN

    🏟️ Estadio Municipal de Ipurúa, Guipúzcoa

    Los onces |

    Astralaga; Garazi, Patri Ojeda, Altonaga, L. Camino; A. Belén, Sara M., Mireia;Adela, O. Clement, E. Moreno.

    Hirao;Blanca, Alba P., Jujuba, Manoly;

    A. Mingueza, Leles, L. Pérez; Lauri (C), A. Gómez, Keefe.

    La decimonovena jornada de la Liga Profesional de Fútbol Femenino se abrió en Ipurúa con uno de esos partidos que definen mucho más que una simple fecha en el calendario. Bajo el cielo del Alto Deba, en un estadio con memoria, con historia reciente y con una identidad profundamente ligada al crecimiento del fútbol femenino en Euskadi, la Sociedad Deportiva Eibar y el Granada Club de Fútbol dieron el pistoletazo de salida a un fin de semana marcado por la tensión clasificatoria, la necesidad de puntos y la consolidación de proyectos que miran al presente con urgencia y al futuro con ambición.

    Ipurúa volvió a ser escenario de Liga F en una temporada en la que cada partido empieza a pesar el doble. A estas alturas del curso, las jornadas ya no se cuentan: se sobreviven. Cada once inicial es una declaración de intenciones, cada decisión desde el banquillo un movimiento estratégico, cada error un peaje que puede marcar meses de trabajo. Eibar y Granada llegaron a este duelo desde realidades distintas, pero con una misma convicción: competir desde la identidad, sostenerse desde lo colectivo y resistir en una liga que no concede treguas.

    El Eibar, fiel a su discurso, apostó por un once reconocible, equilibrado, construido desde la solidez defensiva y el trabajo coral. Astralaga sostuvo la portería como uno de los pilares del proyecto armero, escoltada por una línea que mezcla juventud, conocimiento del entorno y compromiso táctico. Garazi, Patri Ojeda y Altonaga aportaron estructura, lectura de partido y capacidad para sostener duelos largos, mientras que la presencia de jugadoras como Sara M., Mireia u O. Clement evidenció la apuesta por el control del ritmo y la continuidad en el juego interior. En ataque, la movilidad de E. Moreno y Adela ofreció soluciones diversas para un equipo acostumbrado a competir cada balón como si fuera el último.

    Enfrente, el Granada CF compareció en Ipurúa con un once cargado de carácter, liderazgo y experiencia en escenarios exigentes. Hirao, bajo palos, asumió la responsabilidad de ordenar desde atrás, mientras que el bloque defensivo se estructuró alrededor de perfiles físicos y contundentes como Blanca y Alba P. En el centro del campo, Lauri, capitana y brújula del equipo, volvió a ser el eje emocional y futbolístico de un Granada que entiende el partido desde la intensidad, el sacrificio y la verticalidad. Con Keefe como referencia ofensiva y el apoyo constante de A. Gómez y Leles, el conjunto andaluz buscó hacer daño en transiciones rápidas y situaciones de segunda jugada.

    Este Eibar–Granada no fue un simple partido inaugural de jornada. Fue un cruce de caminos entre dos modelos que representan bien la diversidad de la Liga F: el crecimiento paciente desde la estructura frente a la ambición competitiva forjada en el esfuerzo y la resistencia. Ipurúa, con su cercanía, su acústica y su simbolismo, volvió a recordar que el fútbol femenino se construye también en estos escenarios, en viernes de liga, con alineaciones que hablan y con jugadoras que sostienen la categoría desde el compromiso diario.

    La jornada 19 comenzó así, sin artificios, con fútbol real, con nombres propios y con la certeza de que cada punto empieza a tener aroma de permanencia, de tranquilidad o de oportunidad perdida. Porque en febrero, en la Liga Profesional de Fútbol Femenino, ya no se juega solo para crecer: se juega para permanecer, para consolidarse y para escribir, partido a partido, una temporada que empieza a definirse en estadios como Ipurúa.

    El conjunto nazarí suma y sigue para alejarse definitivamente de los puestos de descenso, y seguir invicto en este inicio de 2026 con cuatro victorias y un empate. La primera ocasión del partido fue para Patri Ojeda, que se animó con un disparo desde fuera del área que se marchó por encima del larguero. La réplica estuvo en las botas de Laura Pérez, pero su chut no encontró la meta rival.

    Las de Irene Ferreras llevaban la iniciativa, y, de nuevo, Alba Pérez lo intentó con un cabezazo que no puso en peligro a Eunate Astralaga. La igualdad era máxima, y Opa Clement buscó el gol con un remate desde dentro del área, pero fue Laura Pérez la que aprovechó un pase atrás de Alimata Belem y un error en el control de la guardameta local, para mandar la pelota al fondo de la red y poner el 01 que abría la lata en el minuto 38 de una primera mitad que no fue muy brillante y dejó más espacio a lo táctico que a la belleza técnica y las ocasiones peligrosas.

    El Eibar empezó a activarse después. Adela Rico lanzó una falta que le llegó a los pies de Sara Martín, buscó un latigazo que Hirao logró echar a córner.
    Cuando el conjunto local estaba empezando a mejorar, llegaron los dos goles del Granada. El primero fue provocado por un error de Astralaga que intentó un regate que Laura Peréz recogió, consiguiendo ir a la portería con tranquilidad y marcar el primero del encuentro. El segundo del conjunto nazarí llegó de la mano de Keefe tras otro fallo de Astralaga y Laura Camino en el interior del área que desembocó en el 02 ya en el minuto 44 que llevó la firma de la delantera chilena y noqueó a las armeras.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una mínima diferencia a favor de las visitantes que venían de empatar (1-1) en Alcalá de Henares con el Atlético de Madrid y ahora buscaba volver a vencer a domicilio, quedando aún cuarenta y cinco minutos por delante en el País Vasco.

    De manera silenciosa flotando sobre el césped, una de esas realidades que no necesitan ser anunciadas porque se sienten en cada pase, en cada carrera y en cada mirada entre compañeras: ambos equipos estaban jugando partidos distintos dentro del mismo partido. El Eibar regresó del vestuario con la urgencia tatuada en el rostro, consciente de que el tiempo ya no era un aliado sino un enemigo al que había que desafiar con valentía. El Granada, en cambio, saltó al campo con la serenidad que concede una ventaja en el marcador, con la convicción de que cada minuto que pasara sin sobresaltos era un paso más hacia una victoria trabajada, quizás no brillante, pero sí tremendamente valiosa.

    Mientras el balón volvía a rodar, el contraste de intenciones se hizo evidente. El Eibar no buscaba simplemente marcar; buscaba redimirse, revertir una situación que había ido torciéndose con el paso de los minutos, encontrar un punto de inflexión que justificara el esfuerzo colectivo y que mantuviera viva la fe de su gente. Cada ataque era una declaración de intenciones, cada balón enviado al área un recordatorio de que aún había algo por lo que luchar. En el otro lado, las visitantes entendían el partido desde la contención, desde la inteligencia táctica y la gestión emocional del resultado. No había prisa en sus acciones, sino cálculo; no había ansiedad, sino disciplina.

    El encuentro avanzaba como una partida de ajedrez jugada a un ritmo vertiginoso, y en ese contexto llegaron nuevos movimientos desde los banquillos. En el conjunto armero, el cuerpo técnico volvió a agitar el tablero con una sustitución cargada de simbolismo. Sara Martín abandonó el terreno de juego para dar entrada a Uranga, una futbolista que regresaba a la competición tras un largo periodo de ausencia, desde aquel lejano 16 de noviembre que parecía pertenecer a otra temporada, casi a otra vida deportiva. Su entrada no fue solo un cambio táctico; fue un gesto de confianza, una apuesta por la frescura, pero también por la resiliencia de quien vuelve después de esperar durante meses su momento.

    Cada vez que una jugadora regresa tras una ausencia prolongada, el fútbol adquiere una dimensión humana que trasciende el marcador. Uranga pisó el césped con una mezcla de cautela y determinación, consciente de que no había tiempo para aclimatarse lentamente, de que el partido exigía impacto inmediato. El Eibar necesitaba piernas, ideas y, sobre todo, fe, y su entrada representó exactamente eso: la voluntad de no rendirse, de seguir buscando respuestas incluso cuando el reloj comenzaba a pesar como una losa.

    El Granada respondió también con movimientos, aunque los suyos llegaron más tarde y con una intención muy concreta. Cuando el tiempo reglamentario ya se deslizaba hacia su final y apenas restaban dos minutos para el noventa, Lauri dejó su lugar a Barquero. Fue un cambio quirúrgico, pensado para blindar el resultado, para refrescar líneas y asegurar que los últimos instantes se jugaran lejos de zonas de riesgo. No había épica en esa sustitución, pero sí una enorme dosis de pragmatismo, de conocimiento profundo de lo que exigía el momento.

    En medio de ese escenario tenso, Iara se convirtió en una de las figuras más activas del Eibar desde su entrada al campo. Su participación fue constante, incisiva, siempre orientada a generar algo distinto, a romper la inercia de un partido que amenazaba con apagarse lentamente. Cada vez que el balón pasaba por sus botas, el equipo ganaba metros y esperanza. Supo encontrar espacios, filtrar pases, encarar cuando era necesario y ofrecer soluciones cuando el juego parecía encallarse. No siempre se tradujo en ocasiones claras, pero sí en una sensación persistente de peligro, en la impresión de que el empate podía llegar en cualquier momento si el fútbol decidía ser justo.

    El tiempo, sin embargo, es implacable, y el Eibar lo sabía. Por eso, en el minuto 90, cuando el partido entraba ya en su fase definitiva, llegó un último intento desesperado por alterar el destino. Garazi abandonó el terreno de juego para dejar su lugar a Elena Valej, en una sustitución pensada para aportar más dinamismo en el centro del campo, más llegada desde segunda línea, más energía para ese último arreón final que a veces separa la derrota de la épica. Fue un movimiento valiente, casi una apuesta a todo o nada, consciente de que no había margen para la especulación.

    Los minutos finales se jugaron con el corazón más que con la cabeza. Cada balón dividido se disputó como si fuera el último, cada despeje del Granada fue celebrado como un pequeño triunfo defensivo, cada centro del Eibar como una oportunidad que se resistía a desaparecer. El árbitro señaló cuatro minutos de descuento, un añadido que para unos parecía eterno y para otros, cruelmente breve. A pesar del empuje local, las ocasiones claras fueron escasas, quizá reflejo del desgaste acumulado, quizá consecuencia del orden defensivo de un Granada que supo cerrar filas cuando más lo necesitaba.

    Y así, casi sin estridencias pero con una tensión latente hasta el último segundo, el partido llegó a su final. El pitido definitivo no solo certificó una victoria para el Granada; selló una historia de resistencia, de saber sufrir y de gestionar los momentos clave del encuentro.

    Las andaluzas, vestidas en este momento encuentro de un precioso rosa chicle, suman ya 26 unidades en su casillero particular que le ubican décimo en la tabla clasificatoria y tienen la permanencia cada vez más cerca, siguente estación, recibir al Levante Unión Deportiva.

    Por su parte, la Sociedad Deportiva Eibar no es capaz de mostrar estabilidad en el torneo de la regularidad y vuelve a morder el polvo y solo posee 17 puntos, unos guarismos que le mantienen todavía fuera de la zona roja y tendrá que esperar siete días para intentar rehacerse en su visita al Johan Cruyff para hacerle frente al todopoderoso Fútbol Club Barcelona, una misión difícil, sí, pero no imposible para las armeras.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    S.D. Eibar: Astralaga; Laura Camino, Patri Ojeda, Belem, Masegur, Garazi (Elena Valej, min. 90); Adela Rico, Altonaga, Sara Martín (Uranga, min. 82); Opah Clement (Carmen Álvarez, min. 46), Emma Moreno (Iara Lacosta, min. 61).

    Granada Club de Fútbol: Hirao; Blanca Muñoz, Juliana Cardozo, Alba Pérez; Laura Pérez (Clara Rodríguez, min. 90+2), Leles, Ariadna MIngueza (Miku, min. 66), Mandy Baquerizo; Lauri (Barquero, min. 88); Keefe, Andrea Gómez.

    Amarillas: Ariadna Mingueza (min. 32), Lauri (min. 43), Alba Pérez (min. 52), Sara Martín (min. 65), Blanca Muñoz (min. 74), Mireia Masegur (min. 79)

    Árbitra: Elisabeth Calvo
    Escenario: Estadio Municipal de Ipurúa.

    Goles:

    0-1 Laura Pérez 38’ ⚽️
    0-2 Sonya Keefe 44’ ⚽️

    Vídeo |