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  • Oficial | Habrá nueva lista de “La Roja” el 20 de febrero

    (Fuente: FIFA)

    ◼️ La seleccionadora nacional, Sonia Bermúdez, dará a conocer los nombres de las convocadas para la primera ventana de 2026.

    El próximo viernes, 20 de febrero de 2026, quedará marcado en rojo en el calendario del fútbol femenino español.

    A las 11:30 horas, a través de los canales oficiales de la Real Federación Española de Fútbol, se hará pública la lista de jugadoras convocadas por la seleccionadora Sonia Bermúdez para iniciar el camino de clasificación hacia la Copa Mundial Femenina de la FIFA Brasil 2027. Será el punto de partida formal de un nuevo ciclo competitivo que, aunque mira hacia Sudamérica, hunde sus raíces en un presente extraordinario: la Selección española es vigente campeona del mundo, subcampeona de Europa y bicampeona de la UEFA Women’s Nations League, una triple condición que la sitúa en la cúspide del fútbol internacional y que multiplica la exigencia en cada convocatoria, en cada partido y en cada concentración.

    Una hora después de hacerse pública la lista, a las 12:30 horas, la seleccionadora comparecerá ante los medios de comunicación en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, sede federativa y epicentro operativo del fútbol español.

    Allí, en un escenario que ya es sinónimo de grandes anuncios y decisiones estratégicas, Sonia Bermúdez detallará los criterios deportivos, el estado físico de las internacionales y la planificación de una ventana decisiva en la que España disputará sus dos primeros compromisos oficiales de la fase de clasificación. La expectación es máxima: tres meses después de conquistar un nuevo título continental, las internacionales regresan a la competición oficial con el objetivo inequívoco de dar el primer paso hacia la defensa del cetro mundial logrado en 2023.

    Encuadrada en el Grupo A3 de la fase de clasificación europea, la Selección española buscará sumar los primeros seis puntos ante Islandia y Ucrania. El formato no admite distracciones: cada encuentro es una final en miniatura y cada detalle puede resultar determinante en el cómputo global. España parte como cabeza de serie, avalada por su condición de número uno del ranking FIFA y por una trayectoria reciente que la ha convertido en referencia táctica, competitiva y estructural dentro del fútbol femenino mundial. Sin embargo, el respeto a los rivales es absoluto y el discurso interno insiste en la necesidad de construir la clasificación desde la humildad competitiva y el rigor estratégico.

    El primer compromiso de este nuevo trayecto tendrá lugar el martes 3 de marzo, a las 19:00 horas, en el Estadio Municipal de Castalia, en Castellón. El escenario no es casual. La elección de Castalia responde a la voluntad de acercar la Selección a diferentes territorios del país, consolidando el vínculo emocional con la afición y reforzando la dimensión social del proyecto. Allí, ante su público, España se medirá a Islandia en un duelo que combina simbolismo y exigencia. Simbolismo, porque será el estreno oficial de la fase clasificatoria rumbo a Brasil 2027; exigencia, porque el combinado islandés ha demostrado en los últimos años una notable evolución competitiva, con un bloque sólido, físico y disciplinado que sabe minimizar espacios y castigar errores.

    Cuatro días después, el 7 de marzo a las 20:00 horas, España afrontará su segundo encuentro del grupo ante Ucrania en el Mardan Antalyaspor, en Antalya (Turquía). El desplazamiento añade un componente logístico relevante: adaptación a un entorno distinto, gestión de cargas y recuperación en una ventana internacional comprimida. Ucrania, por su parte, representa un perfil de rival diferente, con capacidad para alternar fases de repliegue intensivo con transiciones rápidas. Para el cuerpo técnico español, el análisis de ambos partidos ha comenzado mucho antes de la convocatoria pública: seguimiento individualizado de jugadoras rivales, estudio de patrones tácticos, simulaciones estratégicas y planificación de microciclos específicos.

    El contexto competitivo en el que España inicia esta clasificación es, sencillamente, histórico. La Selección llega como vigente campeona del mundo tras conquistar el título en 2023 en Australia y Nueva Zelanda, un hito que supuso la primera estrella para el fútbol femenino español.

    Aquella conquista no fue un destello aislado, sino la culminación de un proceso estructural que combinó talento generacional, apuesta institucional y consolidación metodológica. Desde entonces, lejos de acomodarse, el equipo ha ampliado su palmarés con una ambición sostenida: es subcampeona de la Eurocopa y bicampeona de la UEFA Women’s Nations League, reafirmando su dominio en el contexto europeo y su consistencia en torneos de alta presión.

    Ser campeonas del mundo implica una doble responsabilidad. Por un lado, la deportiva: cada rival eleva su nivel ante la vigente campeona, cada partido se convierte en una referencia y cada detalle es analizado con lupa. Por otro, la simbólica: España ya no compite únicamente por resultados, sino también por legado, por modelo y por continuidad. Defender el título en Brasil 2027 significaría bordar la segunda estrella en el escudo y consolidar una era dorada irrepetible. Pero ese horizonte comienza en lo inmediato, en los noventa minutos de Castalia y en el siguiente desafío en Antalya.

    Sonia Bermúdez afronta su comparecencia del 20 de febrero con la complejidad inherente a cualquier lista: equilibrio entre experiencia y renovación, gestión de estados físicos, reconocimiento al rendimiento en clubes y adaptación a un plan de juego específico para los rivales del grupo. La Selección cuenta con una base consolidada que ha competido en los grandes escenarios internacionales, pero también con una generación emergente que presiona por oportunidades. La profundidad de plantilla es una de las grandes fortalezas del proyecto: múltiples perfiles para cada posición, variantes tácticas y capacidad para modificar sistemas en función del contexto del partido.

    En términos estratégicos, España ha consolidado una identidad reconocible: dominio del balón, amplitud en fase ofensiva, laterales con vocación profunda, centrocampistas capaces de gestionar ritmos y una presión tras pérdida coordinada que reduce la exposición defensiva.

    No obstante, el cuerpo técnico ha demostrado flexibilidad para adaptarse a distintos escenarios competitivos. En torneos recientes, el equipo ha sabido alternar posesiones largas con ataques más verticales, introducir dobles pivotes para proteger ventajas o reforzar carriles interiores ante bloques cerrados. Esa versatilidad será clave en la fase de clasificación, donde cada rival presenta un perfil distinto.

    El partido ante Islandia en Castellón adquiere una dimensión emocional añadida. Será el reencuentro de la Selección con su afición en un partido oficial tras la conquista de la Nations League. La comunión entre equipo y público se ha convertido en un activo estratégico: estadios llenos, apoyo constante y una atmósfera que potencia el rendimiento colectivo. La elección de Castalia subraya la voluntad de descentralizar grandes eventos y fortalecer la implantación territorial del fútbol femenino. El impacto social tras el Mundial de 2023 ha multiplicado licencias, audiencias y visibilidad mediática, generando un ecosistema más robusto y profesionalizado.

    Desde el punto de vista clasificatorio, sumar seis puntos en esta primera ventana sería un mensaje inequívoco. No solo consolidaría el liderazgo en el Grupo A3, sino que permitiría gestionar con mayor margen las siguientes ventanas internacionales. Sin embargo, el discurso interno insiste en la importancia de focalizarse en el proceso y no en el resultado acumulado. La experiencia reciente en competiciones de máximo nivel ha enseñado al grupo que la excelencia se construye desde la repetición rigurosa de automatismos y la concentración sostenida.

    La condición de subcampeona de Europa añade una capa adicional de análisis. España demostró en la Eurocopa una capacidad competitiva extraordinaria, alcanzando la final y confirmando su hegemonía continental.

    Aunque el desenlace no culminó con el título, el recorrido evidenció la madurez táctica del equipo y su resiliencia en escenarios de máxima presión. Esa experiencia refuerza la mentalidad colectiva: la Selección no solo sabe ganar, sino también gestionar la adversidad y convertir derrotas en aprendizaje estructural.

    La bicampeona de la UEFA Women’s Nations League ha consolidado, además, un dominio sostenido en el nuevo formato competitivo europeo. Revalidar el título no es una tarea menor: exige regularidad, profundidad de plantilla y capacidad para sostener el rendimiento en ventanas sucesivas. España ha demostrado que su éxito no depende de un momento puntual, sino de un modelo estable. Esa estabilidad es el principal aval con el que inicia la carrera hacia Brasil 2027.

    El horizonte sudamericano introduce elementos simbólicos poderosos. Brasil es sinónimo de historia futbolística, de pasión y de legado. Defender allí el título mundial supondría un reto mayúsculo en un entorno de alta exigencia ambiental y competitiva. Pero antes de pensar en el escenario global, la Selección Española de Fútbol debe transitar con solvencia la fase europea. El Grupo A3 es el primer filtro y cada punto suma en una carrera que se extenderá a lo largo de los próximos meses.

    La narrativa que acompaña este inicio de clasificación no es únicamente deportiva. Es también generacional. Muchas de las internacionales que levantaron el trofeo en 2023 alcanzan ahora un punto de madurez competitiva óptimo. A su lado, nuevas jugadoras irrumpen con hambre y talento. La gestión del vestuario, la cohesión interna y la claridad en los roles serán determinantes. En este sentido, la experiencia de Sonia Bermúdez como exinternacional y su conocimiento del entorno federativo aportan un valor diferencial en la conducción del grupo.

    El 20 de febrero, cuando se anuncien los nombres a las 11:30 horas, comenzará oficialmente un nuevo capítulo. Cada convocatoria es una fotografía del momento competitivo del país: refleja el estado de la liga doméstica, el rendimiento en competiciones europeas de clubes y la evolución de las jóvenes promesas. La comparecencia posterior en Las Rozas permitirá profundizar en los matices: posibles regresos, ausencias por lesión, apuestas estratégicas y objetivos concretos para la ventana de marzo.

    (Fuente: UEFA)

    Castellón será el primer escenario del sueño de bordar la segunda estrella. La imagen de la estrella conquistada en 2023 permanece fresca en la memoria colectiva, pero el fútbol no concede créditos eternos. La defensa del título exige renovación constante del compromiso y la ambición. España parte como favorita en su grupo, pero el favoritismo solo se valida en el césped. La Nations League, la Eurocopa y el Mundial forman parte del pasado inmediato; la clasificación para Brasil 2027 es el presente tangible.

    El desplazamiento a Antalya para medirse a Ucrania completará una primera semana de máxima intensidad. Gestión de viajes, adaptación a superficies y control de cargas serán factores críticos. El cuerpo técnico ha diseñado un plan minucioso para optimizar la recuperación entre partidos, conscientes de que el rendimiento físico puede inclinar la balanza en encuentros cerrados.

    En definitiva, la Selección española inicia su camino hacia la Copa Mundial Femenina de la FIFA Brasil 2027 con el aval de un palmarés extraordinario: campeona del mundo, subcampeona de Europa y bicampeona de la UEFA Women’s Nations League. Pero más allá de los títulos, lo que define este proyecto es su ambición estructural. El 20 de febrero se conocerán los nombres; el 3 y el 7 de marzo comenzará la acción.

    En Castalia arrancará oficialmente la defensa de un legado que se escribió el pasado 20 de agosto de 2023 en Sídney con el gol de Olga Carmona ante Inglaterra.