Etiqueta: América Femenil

  • Oficial | El Atlético de Madrid traspasa a Gaby García

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ La centrocampista se marcha al América donde firmará por dos años.

    El Club Atlético de Madrid, actualmente cuarto en la tabla clasificatoria de la Liga Profesional de Fútbol Femenino ha anunciado que ha sido capaz de alcanzar un acuerdo con el América Femenil para ejecutar el traspaso de Gaby García.

    Como habéis podido leer en artículos anteriores escritos en este medio, la exjugadora del Deportivo Abanca ya se encontraba en territorio azteca a la espera de cerrar su llegada al conjunto azulcrema.

    Según la información que sabiamente aportó nuestra compañera de AS, Marta Griñan, la futbolista natural de Tunapuy se ligará con la entidad que preside Héctor González por dos temporadas con opción a un curso adicional.

    La exjugadora de la Real Sociedad de Fútbol es la primera baja que sufre el conjunto colchonero en este mercado de invierno tras la llegada de Priscila Chinchilla, ex del Zenit para reforzar el ataque.

    A sus 28 años de edad la vinotinto se despide de Alcalá de Henares, donde llegó en 2023 y lo hará habiendo jugado un total de 88 partidos de índole oficial en los que fue capaz de marcar 11 tantos y levantó la Copa de la Reina en Butarque frente al Real Madrid.

    Hay decisiones que no se miden solo en minutos jugados ni en estadísticas frías. Hay futbolistas cuya importancia no se entiende únicamente desde el pase, el corte o la llegada al área, sino desde algo más difícil de cuantificar: el orden invisible que sostienen. Gaby García fue durante años una de esas futbolistas para el Atlético de Madrid Femenino. No siempre la más mediática, no siempre la más celebrada, pero casi siempre la que hacía que todo tuviera sentido. Por eso su marcha al América Femenil no es solo una salida más en la planificación deportiva; es una grieta estructural que obliga a replantear el corazón del equipo. Y en esa grieta aparece, de nuevo, la figura de Víctor Martín, un entrenador que ya ha demostrado que entiende el fútbol no como una suma de piezas, sino como un organismo vivo que debe adaptarse para sobrevivir.

    La línea medular del Atlético de Madrid Femenino ha sido históricamente un espacio de equilibrio. Un territorio donde el equipo encontraba su identidad competitiva, su capacidad para resistir, para morder, para sostener partidos largos y emocionalmente exigentes. Gaby García representaba esa idea como pocas. No era una centrocampista de fuegos artificiales, pero sí una futbolista que sabía cuándo acelerar y cuándo frenar, cuándo cerrar una herida y cuándo abrir una vía de escape. Su fútbol era una forma de liderazgo silencioso, de esas que se notan más cuando desaparecen que cuando están.

    La pregunta, por tanto, no es simplemente quién ocupará su puesto en el once. La pregunta es cómo se recompone un centro del campo cuando se va la futbolista que daba coherencia al sistema. Y esa pregunta no tiene una respuesta única, ni inmediata, ni cómoda. Obliga a Víctor Martín a mirar su plantilla no como un catálogo de nombres, sino como un mapa de posibilidades.

    Porque el Atlético no pierde solo una mediocentro. Pierde una referencia posicional, una correctora de errores ajenos, una futbolista capaz de interpretar el partido desde la pausa. Y eso condiciona todo: la altura de la línea defensiva, la agresividad de la presión, la libertad de las interiores, incluso el perfil de las delanteras que mejor encajan.

    Víctor Martín no es un entrenador de soluciones rápidas. Su trayectoria demuestra que cree en los procesos, en la lectura profunda del contexto y en la adaptación progresiva. Por eso, la recomposición de la medular no pasa necesariamente por buscar una “nueva Gaby García”, porque ese tipo de comparaciones suelen ser trampas conceptuales. Pasa por redefinir el centro del campo como un espacio colectivo, donde varias futbolistas compartan responsabilidades que antes recaían en una sola.

    En ese escenario, el nombre de Vilde Bøe Risa emerge como uno de los pilares sobre los que puede reconstruirse el equilibrio. La centrocampista noruega no es una copia funcional de Gaby García, pero sí una futbolista con una comprensión táctica del juego que la convierte en una pieza clave. Su capacidad para interpretar espacios, para colocarse bien sin necesidad de correr más de la cuenta, para ofrecer siempre una línea de pase limpia, encaja en la idea de un Atlético que quiere seguir siendo competitivo sin perder orden.

    Bøe Risa aporta algo fundamental en este nuevo contexto: serenidad. Y la serenidad en el centro del campo es un valor estratégico. Permite que el equipo no se parta, que las transiciones no se conviertan en un intercambio de golpes constante, que la defensa no quede expuesta. Con ella, Víctor Martín puede optar por un doble pivote más posicional, donde la noruega actúe como eje sobre el que giran las demás.

    Pero el Atlético no puede ni debe reconstruir su medular desde una única figura. El adiós de Gaby García abre la puerta a una redistribución de roles, y ahí aparece Ana Vitória. La brasileña es una centrocampista de otro registro, más asociativa, más creativa, con mayor tendencia a mirar hacia adelante. En el nuevo escenario, su papel puede adquirir una dimensión diferente. Ya no solo como interior que conecta líneas, sino como una futbolista que asume más peso en la salida de balón, especialmente si el equipo decide apostar por una estructura más flexible.

    El reto con Ana Vitória no es futbolístico, sino de equilibrio. Porque darle más protagonismo implica protegerla mejor a su espalda. Y ahí entra la lectura táctica de Víctor Martín: cómo combinar perfiles para que el talento no se convierta en vulnerabilidad.

    En este proceso de recomposición, las futbolistas jóvenes dejan de ser un complemento para convertirse en una posibilidad real. Júlia Bartel, por ejemplo, representa una oportunidad estratégica. Su juventud no es una desventaja, sino una ventaja en un momento de redefinición. Bartel no carga con la mochila de “sustituir a nadie”. Puede crecer en un sistema que se está reformulando, aprender roles mixtos, adaptarse a distintas alturas del campo.

    Víctor Martín ha demostrado en otras etapas que sabe acompañar este tipo de procesos. No se trata de lanzar a una joven al vacío, sino de integrarla progresivamente en una estructura que la proteja y la potencie. Bartel puede ser interior, puede ser mediapunta, puede incluso retrasar su posición en determinados contextos. Esa versatilidad es oro en un centro del campo que busca nuevas respuestas.

    La recomposición de la medular también obliga a repensar el sistema. El Atlético de Madrid Femenino ha oscilado entre el 4-3-3 y el 4-2-3-1, dependiendo de rivales y momentos de la temporada. Sin Gaby García, el 4-3-3 tradicional pierde a su ancla más fiable, pero gana en dinamismo si se ajustan las piezas. Un doble pivote puede ofrecer más control en fases defensivas, mientras libera a una tercera centrocampista para pisar zonas de influencia ofensiva.

    Aquí aparece otra variable fundamental: el contexto emocional del equipo. Gaby García no solo era una futbolista importante por su juego, sino por lo que representaba dentro del vestuario. Su marcha obliga a que otras líderes emerjan. Y el liderazgo en el centro del campo no siempre se expresa con brazaletes, sino con decisiones en momentos críticos del partido.

    Víctor Martín sabe que recomponer una medular no es solo una cuestión táctica. Es una cuestión de jerarquías, de confianza, de asumir responsabilidades. En ese sentido, el entrenador tiene ante sí una oportunidad tan compleja como estimulante: construir un centro del campo más coral, menos dependiente de una sola figura, pero igual de competitivo.

    Porque el Atlético de Madrid Femenino no puede permitirse perder identidad. Su ADN competitivo se basa en la solidez, en la capacidad de sufrir sin descomponerse, en la lectura inteligente de los partidos. La nueva medular debe seguir sosteniendo esos valores, aunque cambien los nombres y los matices.

    El adiós de Gaby García no marca el final de una etapa, sino el inicio de otra. Y las etapas nuevas siempre generan incertidumbre. Pero también generan espacio para la creatividad, para la evolución, para descubrir soluciones que antes no eran necesarias.

    Víctor Martín no busca replicar el pasado. Busca interpretarlo y transformarlo. Entiende que el fútbol es un organismo que se adapta o se rompe. Y en esa adaptación, el centro del campo será el laboratorio donde se defina el futuro inmediato del Atlético de Madrid.

    El Atlético de Madrid Femenino llega a Alcalá de Henares consciente de que el partido ante la Real Sociedad no es uno más. No es un entrenamiento, no es una jornada más de Liga F Moeve; es un duelo definitorio, un choque que puede determinar quién ocupa la tercera plaza y quién tiene la posibilidad de disputar la fase previa de la Liga de Campeones Femenina el curso siguiente.

    Para Víctor Martín, el desafío va más allá de preparar un once competitivo: consiste en recomponer el corazón del equipo, la medular, después de la marcha de Gaby García, la venezolana que durante años sostuvo la organización del juego con un equilibrio silencioso pero crucial. Cada decisión que tome el entrenador este sábado tendrá repercusiones inmediatas y a largo plazo, porque el partido exige equilibrio, creatividad, resistencia y liderazgo, todo a la vez.

    Sin Gaby, el Atlético pierde a quien dictaba el ritmo, quien interpretaba el juego como si cada pase, cada desplazamiento, cada ajuste de posición fuera un acto de arquitectura futbolística. La primera adaptación pasa por reconocer que la medular debe transformarse en un sistema más coral, donde la responsabilidad no recaiga en un solo punto, sino que se distribuya entre varias piezas que se complementen. Vilde Bøe Risa se perfila como la ancla. Su lectura del espacio, su inteligencia posicional y su capacidad para proteger la espalda de compañeras que se incorporan al ataque la convierten en el eje sobre el que se puede reconstruir la organización del equipo. Ante la Real Sociedad, que tradicionalmente presiona con intensidad en el centro del campo y busca cortar la salida de balón desde atrás, Risa puede actuar como un muro de contención, equilibrando la línea defensiva y ofreciendo seguridad para que las interiores se proyecten con confianza.

    Ana Vitória, por su parte, puede asumir un rol más creativo, con libertad para conectar líneas y asistir a las delanteras. Víctor Martín debe establecer mecanismos claros de protección para que la brasileña no quede expuesta en las transiciones rápidas que la Real Sociedad suele generar. El Atlético necesitará que cada movimiento ofensivo tenga soporte defensivo inmediato: es un reto de coordinación, comunicación y timing. Ana Vitória debe entender que la libertad que se le otorga viene acompañada de responsabilidad colectiva, y la conexión con Risa será fundamental para que cada pase hacia adelante no suponga una pérdida que rompa la estructura.

    El entrenador también tiene a su disposición a Júlia Bartel, joven con proyección y capacidad de adaptación. Bartel puede ocupar un rol flexible, alternando entre interior más defensiva o mediapunta que conecte el centro del campo con el ataque. Su energía, su ritmo y su lectura intuitiva serán vitales para mantener la intensidad que exige un partido clave en Alcalá de Henares, donde el calor del público local y la presión del rival pueden tensionar cualquier estructura inestable. Víctor Martín puede planificar movimientos de rotación en el centro, permitiendo que Bartel cubra espacios dejados por Ana Vitória o complemente a Risa en tareas de recuperación.

    El planteamiento táctico general también debe ajustarse. El Atlético podría optar por un 4-3-3 ligeramente modificado, con Risa como pivote central, Ana Vitória e interiores más ofensivas situadas por delante, o incluso un 4-2-3-1 donde el doble pivote combine experiencia y juventud, proporcionando seguridad defensiva y creatividad ofensiva al mismo tiempo. La clave será la transición entre fases: cómo se construye desde atrás, cómo se conecta con las alas y cómo se protege el espacio entre líneas cuando la Real Sociedad presiona alto. Víctor Martín deberá insistir en que las jugadoras comprendan sus zonas, que los apoyos sean inmediatos y que la medular no se descomponga en ningún momento crítico.

    El aspecto emocional es igualmente decisivo. La ausencia de Gaby García puede percibirse como un vacío difícil de suplir, no solo en lo táctico sino en lo psicológico. Aquí Víctor Martín debe ser entrenador y líder emocional: comunicar confianza, reforzar el sentido de equipo y asegurar que cada centrocampista comprenda que ahora su voz, sus movimientos y su visión de juego son esenciales para la victoria. No se trata de reemplazar a Gaby, sino de crear una red de responsabilidad compartida que mantenga la cohesión bajo presión.

    El sábado 10 de enero, a las 12:00, el Atlético enfrentará a una Real Sociedad que llega con argumentos sólidos en transición, con velocidad por fuera y creatividad por dentro. La medular rojiblanca tendrá que equilibrar agresividad y control, presión y paciencia, anticipación y cobertura. Cada balón perdido, cada pase impreciso, puede ser castigado por un rival que conoce los espacios. Por eso la elección de Risa, Ana Vitória y Bartel como ejes estratégicos no es casual; es una declaración de intención: el Atlético quiere sostenerse, avanzar y, al mismo tiempo, generar oportunidades claras para sus delanteras.

    El trabajo de Víctor Martín incluye también la adaptación de las interiores y de las bandas. Las jugadoras que tradicionalmente cubrían parte de la presión de Gaby García deberán ampliar su radio de acción, anticipar situaciones de peligro y convertirse en prolongaciones de la medular. El concepto de juego se amplía: ya no es un triángulo en el centro, sino una red flexible que respira, se ajusta y protege tanto la posesión como la estructura defensiva. La coordinación será esencial: si Risa sube, Bartel baja; si Ana Vitória recibe presión, las interiores deben ofrecerse como apoyo; si el equipo pierde el balón, la transición defensiva debe ser inmediata.

    Cada balón parado se convierte en un test para la medular reconstruida. La Real Sociedad aprovechará cualquier desajuste, cualquier hueco dejado por la ausencia de Gaby García, para intentar marcar la diferencia. Víctor Martín debe prever estas situaciones y entrenarlas, distribuyendo responsabilidades de marcaje, cobertura y anticipación. La comunicación será clave: gritos, señas, lecturas rápidas de juego y confianza en la capacidad de cada jugadora para ejecutar su rol bajo presión.

    El partido de Alcalá de Henares no solo define puntos en la tabla, sino también el primer ensayo real de la medular sin su referencia histórica. Es un laboratorio táctico y psicológico al mismo tiempo. Cada pase, cada presión, cada desplazamiento medido tendrá consecuencias inmediatas. Víctor Martín sabe que el margen de error es mínimo y que la capacidad de adaptación del equipo marcará no solo el resultado del sábado, sino la confianza con la que se afrontarán los partidos restantes hacia la tercera plaza.

    La recomposición de la medular pasa también por la gestión de minutos y energías. La intensidad de Liga F Moeve exige que las futbolistas mantengan un equilibrio físico y mental constante. Bartel y otras jóvenes deben entender cuándo acelerar y cuándo mantener la estructura; Risa y Ana Vitória deben calibrar esfuerzo, recuperación y lectura del rival para sostener el equipo durante los 90 minutos. Cada decisión en el centro del campo repercute directamente en la capacidad ofensiva y defensiva, y Víctor Martín debe anticipar escenarios de presión alta, transiciones rápidas y ataques posicionales de la Real Sociedad.

    Finalmente, el duelo del sábado tiene un componente simbólico que excede el contexto deportivo: representa el primer gran desafío tras la marcha de Gaby García, un momento que puede consolidar la transición del equipo hacia una medular más coral y resiliente. Si el Atlético consigue organizar su centro del campo, mantener equilibrio, controlar fases críticas y generar peligro constante, el mensaje será claro: el equipo no depende de un solo nombre, sino de una estructura dinámica, inteligente y colectiva.

    Víctor Martín, desde su posición en el banquillo, debe ser director de orquesta, estratega y líder emocional. La adaptación de la medular no es una reacción improvisada, sino un plan que combina experiencia, juventud, inteligencia táctica y comunicación constante. Cada jugadora debe entender que su papel es esencial y que juntas pueden llenar el vacío dejado por Gaby García con creatividad, coordinación y determinación.

    El resultado del partido puede abrir o cerrar la puerta a la tercera plaza, pero más allá de los puntos, el verdadero desafío está en demostrar que la línea medular del Atlético de Madrid Femenino puede reinventarse, sostener al equipo y marcar la diferencia. Si Risa, Ana Vitória, Bartel y el resto de las centrocampistas ejecutan su rol con precisión, inteligencia y liderazgo, el Atlético no solo se adaptará al adiós de su venezolana estrella, sino que saldrá fortalecido, con una medular más coral, flexible y lista para afrontar el resto de la temporada con ambición europea.

    Aunque, para ser sinceros, todo parece indicar que Ana Vitória, ex del PSG, concretará en las próximas fechas su partida rumbo al Corinthians ante la falta de minutos en el esquema del ex director técnico del Madrid CFF.

  • Noticia | Gaby ya tendría fecha de debut en la Liga MX Femenil

    (Fuente: Getty imágenes)

    🔲 La pivote sudamericana vive sus últimos momentos como rojiblanca y ya se encuentra en México para cerrar su traspaso.

    La salida de Gabriela Antonia García Segura (2 de abril de 1997; TunapuyVenezuela), comienza a darse por sentada en Madrid.

    Su llegada a España se produjo en 2017 cuando el Deportivo Abanca la sedujo y firmó procedente del Estudiantes de Guárico Fútbol Club y en Galicia se exhibió con la camiseta del cuadro gallego en el que por entonces también militaban estrellas de la talla de Misa Rodríguez, Teresa Abelleira o Athenea del Castillo.

    La internacional absoluta por Venezuela se salió en la Ciudad Deportiva de Abegondo y fue “robada” por la Real Sociedad de Fútbol que entrenaba Natalia Arroyo.

    La actual directora técnica del Aston Villa explotó las virtudes de la mediocampista y su despliegue llamó la atención de un Atlético de Madrid que pagó su traspaso con el aval de su antiguo representante Roberto Ricobaldi, quien pasó a la disciplina colchonera al igual que la ex del Deportivo de La Coruña.

    El tres veces campeón de la Liga Profesional de Fútbol Femenino destacó su juego aéreo y la definió como «polivalente en medio campo, contundente en defensa y con mucha calidad en el juego ofensivo».

    En el club rojiblanco fue titular habitual en la posición de mediocentro y fue elegida mejor jugadora del mes de enero de 2024.

    Cayeron eliminadas en la semifinal de la Supercopa y en el mes de febrero tuvieron varios duelos directos en liga en los que no se obtuvieron buenos resultados y se distanciaron de los puestos de cabeza. Tras la eliminación de Copa en semifinales y un mal resultado liguero Manolo Cano fue destituido y lo sustituyó el entrenador del segundo filial Arturo Ruiz. Encadenaron varias victorias consecutivas y finalmente lograron el objetivo de clasificarse para la Liga de Campeones tras ser terceras en liga.

    En su segundo año siguió siendo la pivote defensivo titular del equipo, siendo una de las jugadoras con más minutos disputados.

    El Atlético de Madrid, dirigido este año por Víctor Martín, se clasificó para la Liga de Campeones en la última jornada y alcanzó la final de la Copa de la Reina, aunque cayó en la ronda previa de la competición europea y en la semifinal de la Supercopa de España.

    En su tercera temporada de rojiblanca volvió a ser titular indiscutible, siendo una de las futbolistas que más minutos acumula sobre el terreno de juego.

    De 28 años, la futbolista ya se habría sometido a los exámenes médicos correspondientes, paso previo a firmar su contrato con el equipo de Ángel Villacampa para reforzar al América en el mercado invernal.

    García quedaba libre el próximo 30 de junio de 2026 y todo hacía indicar que Lola Romero no tendría previsto proponerle una extensión de su vínculo, al encontrarse trabajando en la llegada de una centrocampista nórdica a petición de Víctor Martín Alba, por lo que su partida no será tan traumática.

    En lo que llevamos de campaña, casi toda la primera vuelta en la Liga F Moeve, la ocho ha disputado 21 encuentros entre todas las competiciones para hacer un total de ochenta con el actual subcampeón de la Copa de la Reina Iberdrola e incluso celebró cinco dianas que sumadas a las de otros años hacen un global de once.

    A pesar de que ha sido una titular asidua desde su aterrizaje, muchos son los que piensan que podría haber tenido un papel aún más importante, defraudando al respetable en ocasiones, algo que también sucedió con otra ex realista como es Maitane López, ahora en Estados Unidos.

    Según indica el periodista azteca Andrés Islas, la vinotinto se encuentra ya en la zona de Coapa, donde se ubica el Centro de Alto Rendimiento del Club América y aguarda a que en Madrid notifiquen oficialmente su adiós para empezar a pensar en clave azulcrema y su debut llegaría en la segunda jornada del Torneo Clausura donde Las Águilas se batirán el cobre ante el Tijuana el próximo sábado, 11 de enero de 2026, a las 05:00 horario peninsular en el Estadio Caliente.

    El periplo de Gaby en el Atlético de Madrid es agua pasada y en los despachos se trabaja a destajo para intentar que su traspaso no agite la tranquilidad de Viti y según hemos podido saber en “El Partido de Manu”, se explora la opción de comprar a Júlia Bartel toda vez que la exjugadora del Barcelona termine su cesión en la capital de parte del Chelsea Football Club, en una operación a la que hemos de estar pendientes en los próximos meses.

  • Noticia | Gaby García pone rumbo al América y deja el Atlético de Madrid

    (Fuente Liga F Moeve)

    🟧 ¡Pone fin a su etapa como rojiblanca! La centrocampista internacional absoluta por Venezuela firmará por el conjunto de Villacampa en las próximas horas.

    Publicidad Lámpara Led con el escudo de tu equipo favorito en @fragancci

    Ilumina tu pasión por el fútbol

    Link de compra

    Dudas |

    Escríbeles ahora en la sección Acerca de la tienda, indica que vienes de parte de Manu López Fernández, redactor de “El Partido de Manu”, y deja que nos encarguemos del resto. ¡Estamos listos para ayudarte y ofrecerte una experiencia única!

    Descubre la Lámpara LED 3D personalizada de tu equipo de fútbol favorito. Un diseño moderno y llamativo que transformará cualquier espacio y lo llenará de personalidad.

    ¡Además, puedes personalizarla con un nombre sin coste adicional!

    ⚽ Un detalle único y especial

    Perfecta para dormitorios, salones, escritorios o zonas gaming. Su efecto 3D crea una iluminación envolvente que no pasa desapercibida.

    🎁 El regalo ideal para cualquier ocasión

    Extremadamente popular como regalo para:

    Cumpleaños Navidad San Valentín Mudanzas Regalos familiares o para amigos

    Un detalle significativo que sorprende, decora y recibe cumplidos.

    📦 ¿Qué incluye?

    1 base de lámpara LED 1 placa acrílica grabada 1 cable micro-USB 1 mando a distancia

    🛠️ Fácil de montar y usar

    Solo retira la película protectora de la placa acrílica, colócala en la base LED y presiona firmemente. El ajuste es intencionadamente firme para garantizar estabilidad.

    Todas las luces se prueban antes del envío para asegurar un funcionamiento perfecto.

    🤝 Compra con confianza

    Cuidamos cada detalle para que recibas un producto atractivo, bien embalado y en perfecto estado.

    Si surge cualquier inconveniente, estaremos encantados de ayudarte y solucionarlo.

    ℹ️ Importante

    Al tratarse de un producto personalizado, no se aceptan devoluciones.

    💡 Decora, sorprende y emociona

    Haz tu pedido hoy y dale luz a tu pasión.

    ¡Muchas gracias por tu compra! Estamos seguros de que te encantará.

    El fútbol femenino internacional asiste a uno de esos movimientos que, sin necesidad de oficialidad inmediata, ya se perciben como inevitables y profundamente significativos. Gabriela Antonia García Segura, internacional venezolana y actual centrocampista del Atlético de Madrid, firmará en las próximas horas por el Club América Femenil, una de las entidades más poderosas y emblemáticas de la Liga MX Femenil.

    La información, adelantada por Fox Sports MX, ha sido refrendada por voces de enorme credibilidad en el periodismo deportivo español como Irati Vidal (TEN TV) y Sandra Sánchez Riquelme (DAZN y Disney Plus), consolidando así un fichaje que conecta continentes, proyectos y narrativas futbolísticas de primer nivel.

    Nacida el 2 de abril de 1997 en Tunapuy, Venezuela, Gabriela García —conocida en el césped simplemente como Gaby— es una futbolista cuya trayectoria siempre ha estado marcada por la precocidad, la constancia y una comprensión del juego impropia de su edad. Internacional con la selección venezolana desde 2014, su nombre quedó grabado muy pronto en la memoria del fútbol sudamericano e internacional tras proclamarse campeona en dos Campeonatos Sudamericanos Sub-17 y, sobre todo, tras firmar una actuación histórica en el Mundial Sub-17 de 2014, donde se convirtió en la Bota de Oro del torneo. A partir de ahí, su carrera internacional se consolidó con la disputa de un Mundial Sub-20 y tres Copas América con la selección absoluta de la Vinotinto, convirtiéndose en una de las figuras más reconocibles del fútbol venezolano femenino de la última década.

    Su llegada al Atlético de Madrid en 2023, procedente del Deportivo Abanca, respondió a una necesidad clara del conjunto rojiblanco: encontrar una futbolista capaz de dotar de equilibrio, fiabilidad y orden táctico a un centro del campo en plena reconstrucción. Desde el primer momento, Gaby García encajó como una pieza estructural del proyecto. No fue una jugadora de focos ni de grandes titulares, pero sí una de esas futbolistas imprescindibles para que un equipo compita con regularidad al máximo nivel. Su etapa como colchonera culminó con uno de los momentos más especiales del club en los últimos años, la conquista de la Copa de la Reina Iberdrola en Butarque, un título en el que su papel fue fundamental como sostén del equipo en los partidos de mayor exigencia competitiva.

    Los números respaldan esa percepción interna que siempre se tuvo de ella dentro del vestuario y del cuerpo técnico. Gabriela García ha disputado más de 70 partidos oficiales con el Atlético de Madrid, superando los 5.500 minutos de juego, convirtiéndose además en la jugadora de campo con más minutos acumulados del equipo en la primera parte de la presente temporada. A ello se suman cuatro goles anotados, una cifra notable para una futbolista cuyo rol principal ha sido el de mediocampista defensiva, y un rendimiento sostenido en duelos, posicionamiento y lectura táctica que la convirtieron en una garantía constante.

    Su disponibilidad física fue otro de sus grandes valores, con un impacto mínimo de las lesiones y una presencia casi ininterrumpida en las alineaciones.

    Con una estatura de 1,85 metros, Gaby García destaca por su imponente presencia física, su fortaleza en el juego aéreo y su capacidad para cerrar espacios en la medular. Sin embargo, su mayor virtud siempre ha sido la inteligencia táctica, el saber estar en cada fase del juego y la capacidad para interpretar lo que el partido necesita en cada momento.

    Aunque su función principal ha sido defensiva, su aportación ofensiva, especialmente en acciones a balón parado, añadió un matiz diferencial a su juego. Ese equilibrio entre contundencia y lectura es lo que la convirtió en una futbolista tan valorada por sus entrenadores, hasta el punto de que Víctor Martín Alba, técnico del Atlético de Madrid, llegó a subrayar públicamente su importancia destacando su regularidad, su preparación constante y su fiabilidad absoluta con un mensaje tan sencillo como revelador: “Es una jugadora muy importante, siempre preparada para ayudar y cumpliendo”.

    Ahora, su carrera da un giro rumbo a México. De acuerdo con el reportero Andrés Islas, Gabriela García ya ha superado las pruebas físicas con el Club América y su debut está previsto para este mismo sábado, en la Jornada 2 del Clausura 2026.

    Llega al conjunto azulcrema en pleno ritmo competitivo, tras haber sido la futbolista con más minutos en el Atlético durante la primera parte del curso, un factor clave para una entidad que siempre aspira a competir por el título. Para el América, su fichaje supone la incorporación de experiencia internacional, liderazgo inmediato y una pieza de equilibrio para el centro del campo, reforzando una plantilla diseñada para dominar en la Liga MX Femenil.

    El movimiento también tiene un fuerte componente histórico. Hasta la fecha, solo dos futbolistas venezolanos habían vestido la camiseta del Club América, ambos en la rama masculina

    El primero fue el delantero Ricardo David Páez, llegado desde San Luis como refuerzo para la Copa Libertadores de 2003. El segundo, el defensa central Oswaldo Vizcarrondo, fichado en 2012 como una de las grandes apuestas del club tras una inversión superior a los cinco millones de dólares, aunque su etapa en el Nido fue breve. Gabriela García se convertirá así en la primera futbolista venezolana en la historia del Club América Femenil, ampliando la huella de la Vinotinto en una de las instituciones más influyentes del fútbol continental.

    Desde la perspectiva de “El Partido de Manu”, la salida de Gabriela García supone el cierre de una etapa y la apertura de una transición medida y estratégica en el Atlético de Madrid.

    El hueco que deja la ocho no será cubierto en este mercado de invierno, una decisión coherente con la planificación deportiva del club, que apunta al mercado veraniego para incorporar a una centrocampista de perfil similar, capaz de actuar también como pivote, de origen nórdico y que actualmente brilla en otro conjunto de la Liga F Moeve, no muy lejos de Alcalá de Henares.

    Una operación pensada con calma, visión de futuro y la convicción de que las grandes estructuras se sustituyen con inteligencia, no con urgencia.

    Gabriela García se despide del Atlético de Madrid como llegó: sin estridencias, con profesionalidad y dejando una huella profunda en el funcionamiento del equipo. Su legado no se mide únicamente en títulos o estadísticas, sino en la confianza que transmitía cada vez que pisaba el césped, en la sensación de orden que aportaba al colectivo y en la certeza de que siempre estaría donde el equipo la necesitara.

    Ahora, el fútbol la conduce a México, a un nuevo desafío en una liga en crecimiento constante, mientras el Atlético mira al futuro sabiendo que el paso de Gaby García por el club ya forma parte de su historia reciente.