Etiqueta: Athletic Club

  • La previa | Atlético vs Athletic Club

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔲 Cuando la Copa llama a las guardianas de la historia.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hay partidos que no necesitan presentación porque se explican solos. Partidos que no se anuncian: se presienten. Que no se juegan únicamente en el césped, sino en la memoria, en el peso de los escudos, en la herencia invisible que arrastran quienes saltan al campo sabiendo que noventa minutos pueden reordenar una década de relatos. Atlético de Madrid y Athletic Club vuelven a encontrarse bajo el amparo solemne de la Copa de la Reina, ese torneo que no entiende de inercias ni de jerarquías estables, pero que siempre termina señalando a quienes saben habitar su caos. A las 18:45, cuando el balón empiece a rodar en Alcalá de Henares, no solo comenzará un partido de cuartos de final: se activará una de esas noches que la Copa se reserva para los equipos que han hecho de la historia una responsabilidad.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Atlético de Madrid llega a esta cita con la memoria reciente todavía palpitando. Subcampeón vigente del torneo, heredero inmediato de una final que rozó la gloria y que confirmó, una vez más, que el conjunto rojiblanco se ha convertido en uno de los grandes actores estructurales de la Copa de la Reina en la última década.

    No es una presencia circunstancial ni un invitado ocasional: es un club que ha aprendido a convivir con la exigencia de ganar, que ha levantado el trofeo en dos ocasiones históricas y que ha construido una relación íntima con este torneo, entendiendo que la Copa no se conquista desde la superioridad, sino desde la resistencia emocional, la lectura de los momentos y la capacidad de sobrevivir cuando el partido se vuelve incómodo. Cada eliminatoria, para el Atlético, es un recordatorio de su propio ADN competitivo, de esa manera de estar que no distingue entre días grandes y días menores.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Frente a ellas comparece un Athletic Club que camina por la élite con un peso histórico distinto, pero no menos imponente. Si hay un club que representa la tradición, la fidelidad a una idea y la persistencia en la cima del fútbol femenino español, ese es el conjunto rojiblanco de Bilbao. Cinco veces campeón de Liga, cinco conquistas del campeonato doméstico bajo distintas denominaciones, la última en la temporada 2015-2016, cuando la competición aún se llamaba Liga Iberdrola. Cinco títulos que hablan de hegemonía, de continuidad, de generaciones enteras de futbolistas que sostuvieron el escudo del Athletic como una forma de pertenencia, como una identidad que trasciende resultados y modas. Pero también de una espina clavada que el tiempo no ha conseguido arrancar: la Copa de la Reina sigue resistiéndose a su vitrina.

    (Fuente: Turismo Madrid)

    Nunca el Athletic ha logrado levantar el trofeo copero. Ha rozado finales, ha protagonizado campañas memorables, ha construido equipos capaces de competir contra cualquiera, pero siempre ha faltado ese último paso, ese partido definitivo que convierta la regularidad en celebración.

    Cada edición renueva esa posibilidad, cada eliminatoria reabre una herida que no cicatriza, y cada cruce de cuartos se vive como una frontera emocional entre la resignación histórica y la redención definitiva. La Copa, tan caprichosa como simbólica, no entiende de merecimientos acumulados, pero sí premia a quienes llegan dispuestos a romper sus propias barreras.

    El contexto no puede ser más cargado. Porque no es la primera vez que Atlético de Madrid y Athletic Club se miran a los ojos en este escenario. La Copa tiene memoria, y esa memoria viaja inevitablemente hasta la temporada 2018-2019, cuando ambos equipos se enfrentaron en estos mismos cuartos de final en San Mamés. Aquella tarde, en La Catedral, el Atlético supo interpretar mejor los ritmos, manejar los silencios del partido y golpear con la frialdad de quien entiende que en Copa no gana quien más propone, sino quien menos se equivoca. El 0-2 final dejó al Athletic otra vez a las puertas de un sueño aplazado y reforzó la sensación de que el Atlético había aprendido a moverse con soltura en este tipo de escenarios.

    Ese precedente no decide nada, pero lo impregna todo. Porque en la Copa no hay revancha automática ni justicia poética garantizada. Hay noventa minutos —noventa minutos que comenzarán a las 18:45— en los que se mezclan historia, estado de forma, gestión emocional y capacidad de resistir cuando el partido se rompe. Y ahí, tanto Atlético como Athletic saben que cada detalle cuenta.

    Los números recientes también dibujan una narrativa clara. Los precedentes históricos favorecen al conjunto dirigido por José Herrera, con seis victorias, dos empates y solo dos derrotas en los últimos once compromisos ante el Athletic Club. Un balance que no sentencia la eliminatoria, pero que marca una tendencia: el Atlético ha sabido encontrar respuestas ante un rival que siempre propone duelos intensos, físicos y emocionales, pero que en demasiadas ocasiones ha chocado con la solidez rojiblanca.

    El Atlético aterriza en esta cita tras un empate que dejó sensaciones encontradas. El 1-1 ante el Granada CF en Alcalá, en el estreno de José Herrera en el banquillo madrileño, fue un partido de transiciones emocionales constantes. A los doce minutos, Amaiur sacudió la madera con un disparo que pudo cambiar el guion, y el rechace cayó a los pies de Synne Jensen, que no perdonó para adelantar a las locales. El Atlético parecía haber encontrado el ritmo, pero antes del descanso, Laura Pérez filtró un balón que Andrea Gómez transformó en el empate superando a Lola Gallardo. En la segunda mitad, Andrea Medina, MVP del encuentro, asumió galones, empujó al equipo hacia adelante y sostuvo el pulso competitivo. El debut de Kathrine Møller Kühl añadió una nueva pieza al engranaje, una centrocampista danesa llamada a ofrecer control y pausa, aunque sin fortuna de cara a portería ante una Laura Sánchez que sostuvo al Granada. Sheila Guijarro también rozó el gol en el tramo final, pero el marcador ya no se movió.

    Ese empate, lejos de debilitar al Atlético, refuerza una idea clave: este equipo sigue en construcción, pero su suelo competitivo es altísimo. Incluso en días de ajustes, incluso en estrenos de banquillo, el Atlético mantiene una identidad reconocible, una forma de competir que no se negocia.

    El Athletic Club, por su parte, llega tras reencontrarse con la victoria en casa en un partido que condensó todas las virtudes y contradicciones del conjunto vasco. La primera ocasión llevó la firma de Daniela Agote, que estrenaba dorsal del primer equipo, un símbolo del relevo constante que define al Athletic. En el minuto 18, un penalti por agarrón de Ainhoa Doménech sobre Naia Landaluze pudo haber cambiado el partido, pero Romane Salvador detuvo el lanzamiento de Nerea Nevado, manteniendo el equilibrio. Tras el descanso, Ane Elexpuru estrelló un disparo en el larguero y Clara Pinedo, tras un pase decisivo de Sara Ortega —MVP del encuentro—, rompió el empate con un disparo de alto nivel técnico.

    El tramo final fue una montaña rusa emocional: penalti cometido por la propia Elexpuru, convertido por Laia Ballesté, y un desenlace cruel para el Espanyol, con un autogol de Anna Torrodà que selló el 2-1 definitivo. Un triunfo que devolvió confianza, pero que también recordó lo frágil que puede ser cualquier ventaja.

    Todo conduce, inevitablemente, a un cruce que huele a Copa en estado puro. A un partido en el que no bastará con tener más talento ni con acumular más posesión. Será una eliminatoria de nervios, de momentos, de errores mínimos y aciertos definitivos. El Atlético sabe lo que es jugar finales, levantar trofeos, convivir con la presión de ser favorito. El Athletic sabe lo que es sostener una tradición centenaria, cargar con la expectativa de una afición que nunca abandona y perseguir un título que se le resiste como un desafío personal.

    Cuando el balón eche a rodar en Alcalá, no habrá pasado ni futuro: solo presente.

    El equipo bilbaíno derrotó en octavos al C.E. Europa por 0-3. En Liga F viene ocupan el noveno puesto de la tabla clasificatoria, mientras que el Atlético de Madrid, sufrió de lo lindo en el Estadio José Kubala ante el Alhama ElPozo, empató (1-1) con las azulonas y tuvo que recurrir a la tanda de penales, donde emergió la figura de Patri Larqué para meter a las madrileñas en la siguiente fase con un 4-5.

    Además, la marcha en la Liga Profesional de Fútbol Femenino no es la más brillante para las locales que son quintas y tienen los puestos europeos a nueve puntos de distancia.

    En la primera vuelta de este curso ambos equipos empataron (1-1) en Alcalá de Henares con las dianas de Lauren Leal y Jone Amezaga el 4 de octubre de 2025.

    Noventa minutos para decidir si el Atlético sigue escribiendo su relación privilegiada con la Copa o si el Athletic abre, por fin, una puerta que siempre ha encontrado cerrada. Porque la Copa no elige al más fuerte: elige al que sabe escucharla cuando llama. Y esta vez, llama a dos guardianes de la historia.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola | Temporada 2025-2026

    ✨ Cuartos de final ✨

    🔥 Atlético de Madrid 🆚 Athletic Club 🔥

    📅 Miércoles, 4 de febrero de 2026

    ⏰ 18:45 horario peninsular

    📺 Teledeporte (RTVE )

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Quince minutos que no cambian la historia… pero la engrandecen

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🔷 La RFEF retrasa a las 18:45 el Atlético de Madrid–Athletic Club de cuartos de final de la Copa de la Reina, un duelo cargado de memoria, títulos y cuentas pendientes que Teledeporte llevará a toda España.

    Existen decisiones que, sobre el papel, apenas alteran el curso del tiempo. Quince minutos. Un cuarto de hora. Un pequeño ajuste en el reloj de la competición. Pero en el fútbol —y especialmente en la Copa de la Reina— el tiempo no es solo una unidad de medida: es relato, es liturgia, es expectativa compartida. Y por eso la Real Federación Española de Fútbol ha comunicado oficialmente al Atlético de Madrid, al Athletic Club y a RTVE que el encuentro correspondiente a los cuartos de final de la Copa de la Reina, que ambos equipos disputarán el próximo miércoles 4 de febrero de 2026, retrasará su inicio de las 18:30 a las 18:45 horas (horario peninsular), una modificación que no altera la esencia del duelo, pero sí refuerza su solemnidad y su puesta en escena para todo el país a través de Teledeporte.

    Porque este no es un partido cualquiera. No lo es por los escudos que lo protagonizan, no lo es por la ronda que se disputa, no lo es por la historia que se arrastra ni por la que está a punto de escribirse. Atlético de Madrid y Athletic Club vuelven a cruzarse en una eliminatoria de Copa, ese territorio donde el pasado siempre comparece y donde cada minuto —sea a las seis y media o a las siete menos cuarto — pesa como una losa o vuela como una promesa.

    El Atlético de Madrid llega a esta cita con la memoria reciente todavía palpitando. Es el actual subcampeón del torneo, heredero inmediato de una final que rozó la gloria y que confirmó, una vez más, que el conjunto rojiblanco se ha convertido en uno de los grandes actores estructurales de la Copa de la Reina en la última década.

    No es una presencia circunstancial ni un invitado ocasional: es un club que sabe ganar finales y que ha levantado el trofeo en dos ocasiones históricas, ambas grabadas a fuego en su identidad.

    La primera, en 2016, cuando el Atlético de Madrid conquistó la Copa de la Reina frente al todopoderoso FC Barcelona en Las Rozas, en una final que supuso un golpe sobre la mesa del fútbol femenino español y que confirmó que el proyecto rojiblanco había llegado para competir sin complejos contra cualquiera. La segunda, en 2023, ya en el Estadio Municipal de Butarque (Leganés), en una noche de madurez competitiva, oficio y ambición, en la que el Atlético volvió a tocar metal y a inscribir su nombre entre los campeones eternos del torneo.

    Frente a ellas, el Athletic Club comparece con un peso histórico distinto, pero no menos imponente. Porque si hay un club que representa la tradición, la fidelidad a una idea y la persistencia en la élite, ese es el conjunto rojiblanco de Bilbao. Cinco veces campeón de Liga, cinco conquistas del campeonato doméstico bajo distintas denominaciones, la última de ellas en la temporada 2015-2016, cuando la competición aún respondía al nombre de Liga Iberdrola. Cinco títulos que hablan de hegemonía, de continuidad, de generaciones enteras de futbolistas que han sostenido el escudo del Athletic en lo más alto del fútbol femenino español.

    Y, sin embargo, hay una espina que sigue clavada. La Copa de la Reina, ese torneo tan caprichoso como simbólico, se le resiste al Athletic Club.

    Nunca ha logrado alzarse con el trofeo, pese a haber rozado finales, protagonizado grandes campañas y firmado temporadas memorables. Cada edición es una nueva oportunidad para romper esa barrera invisible, para reconciliar la historia liguera con la gloria copera, para convertir la regularidad en celebración.

    No es la primera vez que Atlético de Madrid y Athletic Club se encuentran frente a frente en este escenario. La Copa tiene memoria, y la memoria viaja inevitablemente hasta la temporada 2018-2019, cuando ambos equipos se enfrentaron en esta misma ronda de cuartos de final, en un escenario que impone respeto por sí solo: San Mamés.

    Aquella tarde, en La Catedral, el Atlético de Madrid supo interpretar mejor el contexto, manejar los tempos y golpear cuando era necesario, llevándose la eliminatoria por 0-2 y dejando al Athletic a las puertas de un sueño que, una vez más, quedó aplazado.

    Ese precedente no decide nada, pero lo impregna todo. Porque en Copa no hay revancha automática ni justicia poética garantizada: hay noventa minutos —ahora noventa minutos que comenzarán a las 18:45— en los que se mezclan la historia, el estado de forma, la gestión emocional y la capacidad de resistir cuando el partido se rompe. Y ahí, tanto Atlético como Athletic saben que cada detalle cuenta.

    El ajuste horario comunicado por la RFEF, consensuado con los clubes y con RTVE, refuerza precisamente esa dimensión de gran evento. Quince minutos más tarde, quince minutos más de espera, quince minutos más para que el país se asome a Teledeporte y entienda que lo que está a punto de comenzar no es solo un partido de cuartos de final, sino un cruce de trayectorias, una colisión de relatos, una página más en la historia de la Copa de la Reina.

    Cuando el balón eche a rodar a las 18:45 del miércoles 4 de febrero de 2026, el reloj ya habrá hecho su parte. El resto quedará en manos de dos equipos que no necesitan presentación, de dos camisetas que pesan, de dos aficiones que saben que en la Copa no hay red. Porque a veces, quince minutos no cambian la historia. Pero otras, simplemente la engrandecen.

  • La crónica | El Barcelona resiste un primer zarpazo del Athletic Club

    (Fuente: RFEF )

    🟫 El Fútbol Club Barcelona disputará la Final de la Supercopa de España ante el Real Madrid el próximo sábado 24 de enero a las 19h (RTVE), tras imponerse al Athletic Club por 3-1, en un disputado encuentro en el que las leonas se adelantaron de penalti y la réplica la pusieron Ona Batlle, Irene Paredes y Ewa Pajor.

    La previa |

    El duelo al detalle |

    Los onces:

    (Fuente: RFEF)
    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🏆 Supercopa de España Iberdrola |

    😍 Segunda semifinal 😍

    🔥 Fútbol Club Barcelona 🆚 Athletic Club 🔥

    📅 Miércoles, 21 de enero de 2026

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

    Hay partidos que no se explican únicamente desde el marcador. Encuentros que no se entienden si uno se limita a leer el resultado final, porque en su interior se esconden matices, quiebros emocionales y momentos de verdad que solo aparecen cuando el fútbol deja de ser un ejercicio técnico para convertirse en un examen de carácter. La semifinal de la Supercopa de España entre el FC Barcelona y el Athletic Club fue uno de esos partidos. Un duelo que exigió al campeón algo más que talento. Le exigió memoria, resistencia y la convicción profunda de quien sabe que para seguir mandando hay que aprender, una y otra vez, a sufrir.

    El FC Barcelona selló su clasificación para la final tras imponerse por 3-1 a un Athletic Club valiente, disciplinado y orgulloso, en un encuentro disputado, áspero por momentos y emocionalmente exigente, que terminó confirmando a las azulgrana como aspirantes firmes a su sexto título de Supercopa, el primero de la temporada 2025/2026. En la otra orilla ya esperaba el Real Madrid, vencedor horas antes ante el Atlético de Madrid, listo para disputar su segunda final consecutiva del torneo y decidido a desafiar la hegemonía establecida.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Pero antes de pensar en la final, el Barça tuvo que atravesar un camino incómodo. Porque el Athletic no compareció como invitado. Compareció como competidor.

    Desde el inicio, el partido respondió al guion que ambos técnicos habían imaginado. El FC Barcelona se hizo con el control del esférico, asumió la iniciativa y trató de instalarse en campo rival mediante una circulación paciente, buscando desordenar a una defensa rojiblanca muy bien organizada. Las bilbaínas, fieles a su identidad, formaron un bloque compacto, solidario, con ayudas constantes y una lectura clara del espacio. No había ansiedad. Había orden. Y había un plan.

    Las azulgrana acumulaban posesión, pero no profundidad. Triangulaban, movían el balón de lado a lado, intentaban filtrar pases interiores, pero se encontraban con una zaga férrea y con una Olatz Santana que, sin necesidad de grandes intervenciones, transmitía seguridad. El Athletic, mientras tanto, aguardaba su momento, consciente de que su partido no estaba en dominar, sino en resistir y castigar cualquier desajuste.

    Ese momento llegó en el minuto 25. En una transición rápida, Maite Zubieta atacó el espacio con decisión. Mapi León llegó al cruce forzada y terminó derribando a la centrocampista rojiblanca dentro del área. La colegiada señaló penalti sin dudar. Nerea Nevado asumió la responsabilidad y, con un disparo ajustadísimo al palo, batió a la guardameta azulgrana para adelantar al Athletic Club y encender la ilusión de la afición rojiblanca al abrir la lata amén del 01 más allá del ecuador de la primera mitad.

    El cero a uno solo alteró el marcador; alteró el estado emocional del partido. El Barça, por primera vez, se vio obligado a remar contracorriente. Durante unos minutos, el golpe fue evidente. El Athletic, espoleado por el gol, sacó su garra, creyó en el guion y trató de frenar a un FC Barcelona herido, consciente de que el campeón había sido tocado en su orgullo.

    Pero si algo define a los grandes equipos es su capacidad de reacción. Y la respuesta de las de Pere Romeu no se hizo esperar. El balón empezó a circular con mayor velocidad, las líneas se adelantaron y la determinación se impuso al nerviosismo. En apenas cuatro minutos, el Barça transformó la adversidad en ventaja.

    En el minuto 35, Alexia Putellas estrelló un disparo en el palo. La jugada no murió ahí. El balón volvió a circular, llegó a la frontal y fue Ona Batlle quien, con convicción, mandó el esférico al fondo de las mallas para establecer el empate. El 11 fue un gol de insistencia, de fe, de no rendirse ante la mala fortuna.

    Y apenas cuatro minutos después, llegó el golpe definitivo de la primera mitad. Claudia Pina cabeceó un córner que obligó a Olatz Santana a lucirse. El rechace cayó en el lugar menos recomendable para una defensa: el área pequeña. Allí apareció Irene Paredes, imperial, para empujar el balón a la red y firmar el 21, culminando la remontada antes del descanso, era el minuto 34 de juego.

    El partido parecía encarrilado, pero aún guardaba un giro más. En el tiempo añadido de la primera mitad, la colegiada mostró tarjeta roja directa a Kika Nazareth por golpear con el codo en el rostro de Landaluze en una pugna aérea. El FC Barcelona se marchaba al vestuario con ventaja en el marcador, sí, pero con una futbolista menos y con toda una segunda parte por delante.

    La reanudación dibujó un escenario completamente distinto. El Barça, consciente del contexto, optó por una versión más conservadora, más pragmática. No renunció al balón, pero sí ajustó riesgos. El Athletic, en superioridad numérica, trató de asumir el protagonismo, buscó amplitud, acumuló centros y empujó con la fe de quien sabe que el empate aún era posible.

    Durante varios minutos, el partido transitó por un terreno incómodo para las azulgrana.

    El Athletic Club dominaba territorialmente, generaba sensación de peligro y obligaba al Barça a defender con concentración máxima. Cada despeje era celebrado como un pequeño triunfo. Cada falta recibida, un segundo ganado al reloj.

    Y entonces, cuando el Athletic más creía, llegó el golpe que terminó por decidir la semifinal. Minuto 68. Una recuperación en campo propio. Un primer pase limpio. Una transición ejecutada con precisión quirúrgica. Ewa Pajor levantó la cabeza y encontró a Ona Batlle lanzada por el costado derecho. La lateral catalana ganó metros, se internó en el área y, lejos de optar por el disparo, devolvió el pase a la futbolista polaca, que apareció desde el centro para fusilar por bajo a Olatz Santana y establecer el 31 definitivo cuando el reloj deambulaba ya por el minuto 68 para domar a las leonas.

    Fue el gol de la sentencia. El gol que rompió definitivamente la resistencia rojiblanca. El Athletic lo intentó hasta el final, fiel a su identidad, pero el esfuerzo acumulado y el golpe emocional terminaron por pesar demasiado. El FC Barcelona, ya con el partido bajo control, gestionó los últimos minutos con oficio, inteligencia y madurez competitiva.

    El pitido final confirmó lo inevitable. El FC Barcelona estaba en la final de la Supercopa de España. No por aplastamiento, no por inercia, sino por saber adaptarse, reaccionar y golpear en los momentos clave.

    Una victoria que no se explica solo desde el talento, sino desde la capacidad de leer el partido y sobrevivir cuando el contexto se vuelve adverso.

    Ahora, el horizonte se abre hacia un duelo cargado de simbolismo. El Real Madrid espera. El rival eterno. El aspirante que quiere derribar el trono. El equipo que llega a su segunda final consecutiva tras superar al Atlético de Madrid y que sueña con cambiar la historia reciente.

    El próximo sábado 24 de enero, a las 19:00 horas, con RTVE como testigo, el FC Barcelona buscará su sexto título de Supercopa. El Real Madrid buscará algo más que un trofeo: buscará un golpe de autoridad.

    Y en ese cruce, no habrá pasado ni futuro. Solo presente. Solo noventa minutos para decidir quién escribe la primera gran página de la temporada.

    Porque las finales no se juegan.
    Las finales se conquistan.
    Y el Barcelona, una vez más, ya ha demostrado que está dispuesto a hacerlo.

    (Fuente: RFEF)

    📋 Ficha técnica |

    FC BARCELONA: Cata Coll, Irene Paredes, María León, Claudia Pina (Schertenleib 81′), Alexia Putellas, Clara Serrajordi (Patri Guijarro, 57′), Ewa Pajor (Aïcha Camara, 72′), Kika Nazareth Ramos, Vicky López (Graham Hansen 57′), Ona Batlle, Esmee Brugts (Salma Paralluelo, 72′).

    Suplentes: Gemma Font, Meritxell Font, Sydney Schertenleib, Salma Paralluelo, Marta Torrejón, Caroline Graham Hansen, Patri Guijarro, Aïcha Camara, Martine Fenger, Carla Julià Martínez.

    ATHLETIC CLUB: Olatz Santana, Maddi Torre (Ane Campos, 78′), Naia Landaluce, Maite Valero (Aguirregomezcorta, 85′), Maite Zubieta, Ane Azkona, Nerea Nevado, Maitane Vilariño (Sara Ortega, 62′), Ane Elexpuru, Daniela Agote (Leire Baños 85′), Elene Gurtubay (Pinedo 78′).

    Suplentes: Ziara Vega, Marta San Andrián, Leire Baños, Clara Pinedo, Sara Ortega, Ane Campos, Eider Arana, Nerea Venito, Oihana Aguirregomezcorta.

    ÁRBITRO: Elisabeth Calvo.

    Árbitros asistentes: Andrada Aloman y Victoria Miralles.

    Cuarto árbitro: Alicia Espinosa.

    Quinto árbitro: Adriana García.

    Roja: Kika Nazareth (40 + 3′)

    Goles |

    0-1 Nerea Nevado 25’ ⚽️
    1-1 Ona Battle 34’ ⚽️
    2-1 Irene Paredes 38’ ⚽️
    3-1 Ewa Pajor 68’ ⚽️

    ESTADIO: Semifinal de la Supercopa de España Femenina Iberdrola 2026, disputada en Nuevo Estadio Skyfi Castalia, Castellón

    Vídeo |

  • La previa | Barcelona vs Athletic Club

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ Cuando la historia llama a la puerta de la final

    Publicidad de Prime Video

     Prime Video estrena el 13 de febrero la película Original italiana Love Me Love Me en exclusiva para todo el mundo. Basada en la primera novela fenómeno literario de la autora Stefania S., que ha acumulado 23 millones de lecturas en Wattpad, la película cuenta con un reparto internacional encabezado por Mia Jenkins (Hanna), el actor español Pepe Barroso Silva (Those About to Die) y Luca Melucci (Maschile Plurale), además de Andrea Guo (Maxton Hall: Un mundo entre nosotros)Michelangelo Vizzini (Non dirloa nessuno)Madior Fall (La Dolce Villa) y Vanessa Donghi.

     

    Tras la muerte de su hermano, June se muda a Milán en busca de un nuevo comienzo y se matrícula en un prestigioso colegio internacional. Allí encuentra cierta estabilidad saliendo con Will, el alumno ejemplar y perfecto del colegio. Sin embargo, ese frágil equilibrio se ve alterado por una rivalidad intensa con James, el mejor amigo de Will: un chico carismático y problemático que oculta una peligrosa segunda vida en peleas clandestinas de MMA. Lo que empieza como rechazo se transforma en una atracción imposible de ignorar, obligando a June a elegir entre la seguridad y un amor que pone en duda todo lo que creía desear.

     

    Love Me Love Me está dirigida por Roger Kumble (After. En mil pedazos), escrita por Veronica Galli (Love Club) y Serena Tateo(Sbratz), y coproducida por Lotus Production (una compañía de Leone Film Group) y Amazon MGM Studios, con la colaboración de WEBTOON Productions.

     

    Love Me Love Me estará disponible en Prime Video como parte de la suscripción Prime. Los suscriptores Prime en España pueden disfrutar de ofertas, envíos gratuitos y entretenimiento, todo en una misma suscripción por tan solo 4,99€ al mes o 49,90€ al año.

    Qué podemos esperar de la semifinal |

    (Fuente: Liga F Moeve €

    Hay partidos que no se explican con una alineación. Hay eliminatorias que no necesitan introducción porque se sostienen solas sobre el peso de sus nombres. Y hay noches —como la que espera al estadio de Castalia— en las que el fútbol femenino español se mira al espejo de su propia historia para preguntarse hasta dónde ha llegado… y hacia dónde quiere seguir caminando.

    El miércoles 21 de enero, a las 19:00 horas, FC Barcelona y Athletic Club se enfrentarán en la segunda semifinal de la Supercopa de España Iberdrola 2026, con un billete directo a la final en juego y con el Real Madrid ya aguardando al otro lado del cuadro. No es un cruce más. No lo es por los nombres, no lo es por la trayectoria, no lo es por el momento que atraviesa cada equipo ni por el escenario que los rodea. Es, sencillamente, una de esas citas que resumen una era.

    Castalia será el punto de encuentro entre dos clubes que representan dos formas distintas —y complementarias— de entender el fútbol femenino en España.

    El que ha convertido la excelencia en costumbre frente al que ha hecho de la resistencia, la identidad y la pertenencia una bandera irrenunciable. El que vive instalado en la cima frente al que sigue llamando a la puerta con la convicción de quien sabe que la historia también se escribe a base de paciencia.

    Durante años, la Supercopa fue poco más que un aperitivo de temporada. Hoy es un trofeo con entidad propia, un escenario de máxima exigencia y un termómetro inmediato de ambiciones. Llegar hasta aquí ya no es un regalo; es el resultado de un camino competitivo sostenido. Y ganar, directamente, es una declaración de poder.

    El Fútbol Club Barcelona aterriza en Castellón como líder de la Liga F Moeve, con la autoridad que le otorgan los números, el juego y la inercia de un proyecto que ha redefinido los estándares del fútbol femenino europeo. Las azulgranas no solo compiten: dominan. No solo ganan: convencen. Y no solo levantan títulos: los encadenan.

    Enfrente, un Athletic Club que vive uno de sus momentos más sólidos de los últimos años. Sin ruido, sin focos excesivos, sin atajos. Las bilbaínas se han instalado en la zona media-alta de la clasificación liguera, construyendo un equipo reconocible, competitivo y difícil de someter. Un conjunto que no necesita la posesión para sentirse cómodo y que ha hecho de la fiabilidad defensiva una seña de identidad.

    Hablar del Barcelona femenino en una semifinal es casi una redundancia. El club azulgrana ha convertido este tipo de citas en su hábitat natural. Desde la profesionalización del proyecto, desde la apuesta estructural y desde la consolidación de una identidad futbolística innegociable, el Barça ha vivido instalado en las rondas finales de todas las competiciones que ha disputado.

    No es casualidad que las de Pere Romeu lleguen a esta Supercopa con cinco títulos ya en sus vitrinas: 2019/2020, 2021/2022, 2022/2023, 2023/2024 y 2024/2025. Cinco coronas que no solo hablan de talento, sino de continuidad, de exigencia interna y de una cultura competitiva que no admite relajaciones.

    El Barcelona afronta esta semifinal con buenas noticias en el apartado médico. La recuperación de Salma Paralluelo devuelve al ataque una pieza diferencial, capaz de romper partidos desde la potencia, el desmarque y la verticalidad. También regresa Patri Guijarro, el metrónomo del centro del campo, la jugadora que ordena, equilibra y conecta todas las fases del juego.

    No estará, eso sí, Aitana Bonmatí, baja de larga duración. Una ausencia mayúscula, tanto por lo que representa en el juego como por lo que simboliza en el liderazgo competitivo del equipo. Pero si algo ha demostrado este Barcelona es que incluso las ausencias más dolorosas se convierten en oportunidades para reafirmar el carácter colectivo.

    Athletic Club no llega a Castalia como invitado. Llega como aspirante. Como un equipo que sabe perfectamente quién es y qué puede ofrecer en un contexto de máxima exigencia. Las de Javier Lerga han construido un bloque sólido, trabajado y con un profundo sentido de pertenencia.

    El conjunto bilbaíno afronta la semifinal con bajas importantes: Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga no estarán disponibles. Pérdidas sensibles que obligarán a reajustar piezas, pero que no alteran la esencia de un equipo que se siente cómodo en los partidos largos, incómodos y tácticos.

    El Athletic ha demostrado esta temporada ser uno de los equipos más fiables a nivel defensivo de la Liga F Moeve. Orden, solidaridad, intensidad en los duelos y una lectura colectiva del juego que le permite competir de tú a tú ante rivales de mayor potencial ofensivo.

    No es un equipo que se descomponga. No es un equipo que regale metros. Y no es un equipo que negocie el esfuerzo.

    Barcelona y Athletic se han enfrentado 29 veces a lo largo de su historia, El balance es claramente favorable al conjunto blaugrana: 22 victorias, 3 empates y 3 triunfos del Athletic Club.

    La última victoria bilbaína data del 18 de febrero de 2018, cuando se impuso por 0-1.

    Esta misma temporada, ambos equipos ya se vieron las caras en San Mamés, en la segunda jornada de Liga. Aquella tarde, el Barcelona se llevó los tres puntos con un contundente 1-8 que reflejó la diferencia de pegada… pero no explica por sí solo la complejidad del duelo que ahora se avecina.

    Porque las semifinales no entienden de precedentes. Porque el contexto lo cambia todo. Y porque el Athletic llega ahora con un bloque más maduro, más compacto y con menos complejos.

    El estadio de Castalia será el juez imparcial de un choque cargado de simbolismo. Un escenario neutral que acoge una Supercopa que ya es evento de primer nivel, con retransmisión en directo por RTVE a través de Teledeporte y TV3, y con la atención mediática puesta en cada detalle.

    No será solo un partido. Será una prueba de carácter. Para el Barcelona, la confirmación de que sigue siendo el referente absoluto. Para el Athletic, la oportunidad de disputar su primera final de Supercopa y de derribar una barrera histórica.

    Al otro lado del cuadro, el Real Madrid ya ha hecho los deberes.

    Su victoria por 3-1 ante el Atlético de Madrid lo ha instalado en la final del sábado 24 de enero de 2026, a las 19:00 horas. Un dato que altera inevitablemente el enfoque de esta semifinal.

    Porque no se trata solo de ganar. Se trata de ganar para medirse al eterno rival o de ganar para escribir una página inédita. El Barcelona sabe lo que supone una final ante el Madrid. El Athletic sueña con lo que significaría llegar hasta allí.

    No habrá mañana. No habrá red. No habrá margen de error. Solo noventa minutos —y lo que venga después— para decidir quién se gana el derecho a pelear por un título y quién se queda a las puertas.

    Barcelona y Athletic Club . Dos históricos. Dos escudos que no necesitan presentación. Dos maneras de entender el fútbol femenino que confluyen en una misma noche.

    En Castalia, la historia no se recuerda, sino que se pone a prueba y el último billete para el partido por el título está en liza, en el horizonte, esperando al ganador.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Supercopa de España Iberdrola |

    😍 Segunda semifinal 😍

    🔥 Fútbol Club Barcelona 🆚 Athletic Club 🔥

    📅 Miércoles, 21 de enero de 2026

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • La crónica | Goleada azul y blanca

    (Fuente: Club Deportivo Tenerife Femenino)

    ⬛️ Ei representativo canario doblegado por 5-0 al Athletic Club en el Heliodoro.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve )

    El fútbol no entiende de calendarios, pero sí de símbolos. Y el domingo 18 de enero, a las 12:00 del mediodía, el Heliodoro Rodríguez López volverá a ejercer de altar futbolístico para acoger algo más que un partido de Liga F: el estreno en casa de Yerai Martín como entrenador del Costa Adeje Tenerife. No es un detalle menor. Es, en realidad, el punto de partida de un nuevo relato.
    Porque cada cambio en el banquillo implica una reescritura tácita del guion. Nuevas jerarquías, nuevas miradas, nuevas palabras en el vestuario. Y también nuevas expectativas en la grada. El Heliodoro, testigo de ascensos, permanencias sufridas y tardes de orgullo insular, abre sus puertas para una cita que mezcla ilusión renovada y exigencia inmediata.
    Enfrente, además, no llega un rival cualquiera. El Athletic Club, uno de los grandes nombres históricos del fútbol femenino español, aterriza en Tenerife con la seguridad que otorgan los resultados recientes y con la convicción de que este equipo ha recuperado su identidad competitiva.
    La victoria en el Alfredo Di Stéfano ante el Real Madrid (0-1) no fue solo un triunfo de tres puntos: fue una declaración de intenciones.
    El estreno de Yerai Martín al frente del Costa Adeje Tenerife no pudo ser más representativo de lo que es este equipo: lucha, resistencia y carácter. El empate (1-1) en Riazor ante el Deportivo Abanca fue un resultado que, sin ser definitivo, dejó sensaciones muy claras. El Costa Adeje compitió. Supo sufrir. Y, sobre todo, mostró una estructura reconocible incluso en un contexto de transición.
    Ahora, el reto se multiplica. No es lo mismo debutar fuera de casa que hacerlo ante tu gente. No es lo mismo preparar un partido desde la urgencia que hacerlo desde la expectativa. Yerai Martín afronta su primer partido como local con un condicionante claro: el Heliodoro exige valentía, pero también orden.
    Su discurso, medido y coherente, apunta a una idea clara: recuperar la solidez sin renunciar a la ambición. El técnico es consciente de las limitaciones actuales de la plantilla, especialmente en el apartado físico, pero también sabe que el Costa Adeje Tenerife es un equipo capaz de competir desde la convicción colectiva.
    En la previa, Mari Jose puso voz al sentir del vestuario con una frase que resume a la perfección el estado emocional del grupo:
    “Empezar el año consiguiendo los tres puntos en el Heliodoro sería magnífico”.
    No es una frase grandilocuente. Es, precisamente, lo contrario: una afirmación sencilla, directa, honesta. Pero en esa sencillez se esconde una ambición profunda. Porque el Costa Adeje Tenerife sabe que cada punto en casa es oro. Y porque el vestuario es plenamente consciente de que el margen de error se estrecha a medida que avanza la temporada.
    La capitana, referencia dentro y fuera del campo, simboliza la continuidad en un momento de cambio. Su liderazgo será clave en un partido donde el componente emocional puede jugar un papel determinante.
    El contexto deportivo no es sencillo. La enfermería condiciona, una vez más, la preparación del encuentro. María Estella, Pisco, Aithiara Carballo, Ariana Arias, Carlota Suárez e Iratxe Pérez no estarán disponibles para este compromiso. Seis ausencias de peso que obligan a ajustar piezas y redefinir automatismos.
    A esta lista se suma una situación especialmente delicada: Violeta Quiles, que continúa ganando ritmo competitivo tras superar una grave lesión de ligamento cruzado. Su presencia, aunque aún limitada, es una esperanza a medio plazo más que una solución inmediata.
    La gestión de los esfuerzos será clave. Yerai Martín deberá hilar fino, equilibrar intensidad y prudencia, y confiar en una plantilla que ha demostrado, en más de una ocasión, que sabe sobreponerse a la adversidad.
    Si el Costa Adeje Tenerife busca consolidar un nuevo camino, el Athletic Club llega al Heliodoro en plena reafirmación. El conjunto bilbaíno ha recuperado esa sensación tan característica de equipo incómodo, competitivo y solidario. Un bloque que no concede nada y que sabe aprovechar sus momentos.
    La victoria en el Di Stéfano ante el Real Madrid fue un punto de inflexión. No solo por el rival, sino por la forma. Un partido trabajado, maduro, en el que el Athletic supo interpretar cada fase del juego. Tras el encuentro, Javi Lerga fue claro: “
    “El equipo está compitiendo muy bien. Somos capaces de ganar a cualquiera”.
    No todo son buenas noticias para el conjunto rojiblanco. Adriana Nanclares, una de las piezas clave, es duda tras retirarse lesionada en el último compromiso. Su presencia o ausencia puede alterar el plan inicial del Athletic, especialmente en la salida de balón y en la organización defensiva.
    Además, Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga serán bajas confirmadas. Ausencias que obligan a reajustes, pero que no merman en exceso la competitividad de un equipo acostumbrado a reinventarse desde el colectivo.
    El partido se presenta como un choque de narrativas.
    El Costa Adeje Tenerife, desde la necesidad de sumar y la ilusión de un nuevo comienzo.
    El Athletic Club, desde la seguridad que otorga el trabajo bien hecho y los resultados recientes.
    Será un duelo donde la gestión de los tiempos resultará decisiva. Donde cada transición puede marcar diferencias. Donde el Heliodoro puede convertirse en un aliado fundamental si el equipo local consigue engancharse pronto al partido.
    encuentro ante el Athletic Club marcará el regreso del Costa Adeje Tenerife Egatesa y de su afición al Heliodoro Rodríguez López en este 2026. Una cita especial para volver a disfrutar del equipo en casa, para la que el club ha puesto en marcha una promoción destinada a los abonados del CD Tenerife y de La Laguna Tenerife, quienes podrán acceder de forma gratuita al partido mostrando su carnet en los accesos de la grada que elijan, tanto en Tribuna como en San Sebastián.
    Las localidades para el público general ya están a la venta a través de la web oficial del CD Tenerife Femenino y de Tomaticket, con precios de 6 euros en San Sebastián Baja y 12 euros en Tribuna Baja. Asimismo, el día del encuentro las taquillas del Heliodoro Rodríguez López abrirán desde las 8:00 horas para la venta presencial, con precios de 7 y 13 euros, respectivamente.
    Desde el club se recuerda que los fieles blanquiazules abonados al CD Tenerife Femenino pueden acceder con su abono de la temporada, como es habitual en cada jornada de Liga F Moeve y hace un llamamiento a la afición tinerfeña para que se una y contribuya a generar un gran ambiente en las gradas, apoyando al equipo en un duelo señalado en el calendario y determinante para comenzar con buen pie la segunda vuelta de la competición.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El duelo al detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    😍 Matchday 17 | Día de partido

    🔥 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🆚 Athletic Club 🔥

    📆 Domingo, 18 de enero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN 2 (Dial 71)

    📻 Atlántico Radio

    🏟️ Heliodoro Rodríguez López, Santa Cruz de Tenerife

    La derrota del Atlético de Madrid (0-1) en Alcalá de Henares frente al Espanyol de Barcelona habría una ventana de oportunidad para las guerras del Costa Adeje Tenerife Egatesa en la lucha por entrar en Europa, pero las insulares recibían a un Athletic Club que estaba envalentonado tras haber ganado al Real Madrid (0-1) en Valdebebas, por lo que su misión no era nada sencilla.

    El Heliodoro Rodríguez López amaneció ese día con una de esas atmósferas que no necesitan ser explicadas, solo respiradas. El cielo de Santa Cruz, limpio y abierto, parecía haberse puesto de acuerdo con el césped para anunciar que allí iba a suceder algo importante, algo que iba más allá de una simple decimosexta jornada de Liga F Moeve. No era una final, no había títulos en juego, pero sí había identidad, orgullo, memoria y una necesidad casi visceral de dejar huella. El Costa Adeje Tenerife y el Athletic Club se citaban en un escenario histórico, cargado de simbolismo, donde cada partido femenino es también una reivindicación silenciosa, un paso más en la consolidación de un proyecto que ha aprendido a competir sin complejos.

    Desde mucho antes del pitido inicial, el estadio ya transmitía esa sensación de partido grande. No por el ruido ensordecedor, sino por el murmullo constante, por la manera en la que la afición local ocupaba su sitio con una mezcla de calma y expectativa, consciente de que el equipo había crecido, de que ya no se trataba solo de resistir ante gigantes históricos, sino de mirarlos de frente. Enfrente estaba el Athletic Club, un nombre que pesa, que arrastra tradición, carácter competitivo y una forma muy reconocible de entender el fútbol femenino: intensidad, rigor, fe hasta el último segundo. Las bilbaínas llegaban con la intención de imponer su ritmo, de hacer del partido un ejercicio de constancia y presión. El Tenerife, en cambio, estaba preparado para convertir el Heliodoro en su territorio emocional.

    Cuando la colegiada señaló el inicio, apenas habían pasado unos segundos cuando se entendió que el guion no iba a ser conservador. No hubo fase de estudio, no hubo tanteo. El Costa Adeje Tenerife salió como salen los equipos que creen en lo que hacen, que han interiorizado automatismos y que juegan con la convicción de que cada balón dividido puede ser una oportunidad para golpear primero. Apenas dos minutos marcaba el cronómetro cuando llegó el primer aviso, y no fue una acción aislada, sino una declaración de intenciones.

    Sakina Diki, eléctrica desde el primer contacto, recibió el balón en banda con espacio para pensar, algo que el Athletic pagaría caro durante toda la tarde. La atacante levantó la cabeza, midió la llegada de Paola Hernández desde segunda línea y ejecutó el pase con la precisión de quien entiende el fútbol no solo como desborde, sino como lectura del tiempo. Paola controló con templanza, acomodó el cuerpo y se sacó un derechazo seco, violento, de esos que nacen del convencimiento. El balón se perdió rozando el palo de la meta defendida por Olatz Santana, lo suficiente para que el estadio contuviera el aliento y para que el Athletic entendiera que allí no iba a haber concesiones.

    La respuesta bilbaína no tardó en llegar, porque si algo define al Athletic es su capacidad para reaccionar sin dramatismos. Clara Pinedo se filtró dentro del área tras una jugada bien trenzada y probó fortuna con un disparo que llevaba intención, pero se encontró con una Noelia Ramos segura, firme, transmitiendo tranquilidad desde la portería. Poco después, Maite Valero conectó un testarazo que obligó de nuevo a la guardameta local a intervenir, esta vez atrapando el balón con solvencia, como quien quiere dejar claro que la portería tenía dueña.

    El partido entró entonces en una fase de igualdad máxima, de intercambio de golpes sin que ninguno lograra imponer un dominio absoluto. El balón viajaba con velocidad, las disputas en el centro del campo eran intensas y cada recuperación se celebraba como un pequeño triunfo. El Athletic intentaba avanzar con juego interior, buscando la movilidad de sus centrocampistas, mientras el Tenerife apostaba por la verticalidad, por explotar las bandas y por activar constantemente a Sakina Diki, que comenzaba a convertirse en un problema irresoluble para la defensa visitante.

    Y entonces, en el minuto 18, llegó la jugada que cambió el partido, esa acción que suele pasar desapercibida en los resúmenes rápidos pero que en realidad es el origen de todo. Natalia Ramos, omnipresente, leyó una intención en el centro del campo, anticipó el pase y robó un balón que no parecía especialmente peligroso. Pero el fútbol, como la vida, se decide muchas veces en esos gestos mínimos. Natalia levantó la cabeza apenas una fracción de segundo y encontró a Sakina Diki abierta en banda, con metros por delante y el tiempo justo para pensar.

    La atacante no dudó. Avanzó, fijó a su defensora y, en el momento exacto, metió un centro al punto de penalti. No fue un centro bombeado ni desesperado, fue un envío tenso, medido, diseñado para que alguien llegara desde atrás. Y allí apareció Paola Hernández. La centrocampista, que ya había avisado dos minutos antes, controló el esférico con una serenidad impropia de un área abarrotada, se perfiló y conectó un derechazo limpio, directo, que se coló en el fondo de la red. No hubo rebote, no hubo dudas. Gol.

    El Heliodoro estalló. No de forma atronadora, sino con esa explosión contenida que nace del orgullo, del reconocimiento a una jugada bien ejecutada, a un plan que funciona. Paola Hernández, que acabaría siendo la MVP del encuentro, levantó los brazos mientras sus compañeras la rodeaban. El 1-0 no era solo una ventaja en el marcador; era la confirmación de que el Tenerife estaba preparado para mandar en el partido.

    Tras el gol, el Athletic trató de reaccionar. Sara Ortega asumió responsabilidades, pidió el balón y buscó generar peligro desde la frontal, pero se encontró una y otra vez con una zaga local bien plantada, sólida, compacta, que no concedía espacios. Clara Pinedo volvió a intentarlo con un disparo lejano, buscando sorprender, pero sin fortuna. Mientras tanto, Olatz Santana tuvo que emplearse a fondo para evitar el posible doblete de Paola Hernández, demostrando que, pese al marcador, el Athletic seguía vivo.

    El tiempo avanzaba y el Costa Adeje Tenerife gestionaba la ventaja con inteligencia. No renunciaba al ataque, pero tampoco se desordenaba. Cada balón era jugado con sentido, cada repliegue se hacía en bloque. Cuando la colegiada señaló el final de los primeros cuarenta y cinco minutos, el 10 campeaba en el marcador como una promesa de algo mayor, como el primer capítulo de una historia que todavía estaba lejos de terminar.

    Y lo que estaba por venir convertiría aquella tarde en una de esas que se recuerdan durante años.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una mínima diferencia a favor del Costa Adeje , pero todo estaba abierto de cara al segundo tiempo en Santa Cruz de Tenerife.

    La segunda mitad comenzó sin ruido artificial, sin necesidad de proclamas grandilocuentes, pero con una certeza silenciosa que se percibía tanto en el césped como en la grada: el partido estaba vivo, peligrosamente vivo para el Athletic Club, y el Costa Adeje Tenerife lo sabía. No había euforia descontrolada en las locales, no había gestos de conformismo. Había, en cambio, una concentración casi quirúrgica, esa que distingue a los equipos que entienden cuándo un partido puede romperse y cuándo conviene tensarlo un poco más antes de asestar el golpe definitivo.

    Desde el banquillo, el cuerpo técnico del Tenerife movió ficha con rapidez. Cinta Rodríguez entró por Fatou Dembele, una sustitución que no buscaba alterar el dibujo de manera radical, sino reforzar una idea muy concreta: sostener el bloque defensivo sin perder salida limpia de balón. Era una decisión de madurez competitiva, de equipo que sabe que defender bien también es una forma de atacar, porque obliga al rival a exponerse, a adelantar líneas, a asumir riesgos que luego pueden convertirse en oportunidades mortales.

    El Athletic Club salió decidido a cambiar el signo del encuentro. No podía permitirse especular, no podía esperar a que el partido se le escapara entre los dedos. Las bilbaínas adelantaron metros, aumentaron la presión y comenzaron a cargar el juego hacia el área local con mayor frecuencia. Sin embargo, el primer aviso serio de la segunda parte volvió a llevar sello canario. Natalia Ramos, siempre atenta, se animó con un disparo que se marchó directamente al lateral de la red, una acción que, sin ser gol, volvió a sacudir emocionalmente el partido, recordándole al Athletic que cualquier despiste podía resultar fatal.

    En la otra área, el duelo de hermanas vivía uno de esos capítulos que solo el fútbol puede regalar. Daniela Agote encontró espacio para armar el disparo, buscó el palo largo con intención, y allí apareció Noelia Ramos, volando, estirando el brazo con una mano prodigiosa que evitó el empate. Fue una parada de esas que no solo detienen un balón, sino que refuerzan la moral de todo un equipo. La grada lo entendió al instante y respondió con aplausos largos, sentidos, conscientes de que aquella intervención podía marcar el rumbo de lo que estaba por venir.

    El partido se convirtió entonces en un toma y daca constante. El Athletic empujaba con corazón, con fe, con la determinación de quien se niega a aceptar una derrota sin luchar. El Tenerife, lejos de replegarse en exceso, aceptaba el intercambio, confiando en su velocidad, en su capacidad para castigar cada pérdida.

    Elba Vergés se erigió en una figura clave bajo palos cuando evitó el tanto de Sara Ortega con una intervención decisiva, demostrando que la concentración defensiva local era total, absoluta.

    Y cuando el Athletic parecía empezar a encontrar resquicios, cuando el partido se tensaba al límite, apareció de nuevo Sakina Diki para recordar que aquella tarde estaba destinada a ser suya. La atacante se internó por banda, desbordó, armó el disparo y vio cómo el larguero escupía un balón que ya se cantaba como gol.

    El Heliodoro se levantó de sus asientos, con ese gesto colectivo que mezcla incredulidad y admiración.
    No había sido gol, pero era una advertencia clara: el segundo estaba más cerca de lo que parecía.

    Ese aviso no tardó en convertirse en realidad. Corría el minuto 68 cuando Natalia Ramos, incansable, volvió a cargar el área con un envío que no parecía excesivamente peligroso. El balón flotó, Olatz Santana salió a atraparlo, pero no logró hacerse con él. Fue un instante mínimo, una décima de segundo en la que el fútbol decide castigar. Elba Vergés, atenta, voraz, olió el error y se lanzó sobre el balón con determinación, empujándolo al fondo de la red para hacer el 20 que fue el preludio de la goleada.

    Ese fue el instante exacto en el que el partido dejó de ser una posibilidad abierta para convertirse en una certeza irreversible, el momento en el que el Costa Adeje Tenerife terminó de quebrar cualquier resistencia emocional del Athletic Club. No llegó desde la prisa ni desde el desorden, sino desde la lectura perfecta del contexto, desde esa intuición que solo tienen los equipos que saben cuándo acelerar y cuándo golpear.

    La jugada nació con el Athletic intentando estirarse, buscando con más corazón que claridad un gol que las devolviera al partido. Ese pequeño paso adelante, esa necesidad de arriesgar, fue el espacio que el Tenerife llevaba esperando desde hacía minutos.

    El balón cayó en zona intermedia, se movió con rapidez, sin conducción innecesaria, hasta llegar a Koko. La atacante recibió de espaldas, sintiendo la presión a su alrededor, y en lugar de forzar, hizo lo más difícil y lo más inteligente: levantar la cabeza en medio del caos.

    En ese instante apareció Aleksandra Zaremba. No irrumpió con estridencia, no pidió el balón a gritos; simplemente atacó el espacio con una carrera limpia, diagonal, perfectamente sincronizada con el gesto de su compañera. Fue un movimiento de delantera pura, de futbolista que entiende que los goles se fabrican un segundo antes de tocar el balón. Koko filtró el pase con suavidad, preciso, rompiendo la línea defensiva del Athletic, que llegó tarde, descompuesta, consciente ya de que algo se había roto.

    Zaremba controló con el cuerpo orientado hacia portería, sin perder velocidad, sin permitir que la duda entrara en la jugada. Olatz Santana intentó achicar espacios, salir con valentía, pero el destino de la acción ya estaba escrito. La delantera del Tenerife levantó ligeramente la mirada, lo justo para elegir, y definió con frialdad absoluta, colocando el balón lejos del alcance de la guardameta vasca para poner el 3-0 en el minuto 85 de juego.

    El Athletic Club empezó a dar síntomas de cansancio después de haber jugado y ganado entre semana al Real Madrid, dejándose ir en el tramo final de manera evidente.

    El 4-0 llegó cuando el partido ya había entrado en esa fase en la que el tiempo parece detenerse para el equipo que manda y acelerarse para el que sufre, cuando cada posesión del Costa Adeje Tenerife se convertía en una amenaza y cada intento del Athletic Club nacía con la sensación de ser el último. No fue un gol fruto del exceso ni de la relajación del rival; fue, una vez más, la consecuencia directa de un equipo que entendió que no debía bajar el ritmo, que la ambición también es una forma de respeto.

    La jugada se gestó sin estridencias, como tantas otras durante la segunda mitad. El balón circuló por el centro del campo, con apoyos cortos, con paciencia, obligando al Athletic a bascular, a correr detrás de una sombra. En ese vaivén constante apareció Koko, que hasta ese momento ya había dejado huella en el partido con su participación decisiva en el tercer gol. Recibió en una zona aparentemente inofensiva, con metros por delante y una defensora intentando perfilarla hacia fuera.

    Koko no se precipitó. Condujo unos pasos, levantó la cabeza y leyó el espacio con una claridad que solo tienen las futbolistas que están completamente conectadas con el partido. El Athletic trató de cerrar líneas, de achicar espacios a la desesperada, pero el desgaste ya era evidente. Y en ese contexto, Koko decidió que era su momento.

    Armó el golpeo con determinación, sin necesidad de demasiada carrera previa, buscando sorprender más que potencia. El disparo salió limpio, tenso, viajando hacia la portería con una trayectoria que mezclaba intención y convicción. Olatz Santana reaccionó, se estiró, intentó llegar, pero el balón la superó y terminó alojándose en el fondo de la red.

    El 4-0 cayó como una sentencia definitiva. No hubo protestas, no hubo gestos de incredulidad. Solo la constatación de que el Costa Adeje Tenerife estaba firmando una de esas tardes redondas en las que todo fluye, en las que cada decisión parece la correcta. Koko celebró con rabia contenida, señalando al cielo, abrazada por sus compañeras, consciente de que aquel gol era el premio a una actuación completa, generosa, decisiva.

    En la grada, el aplauso fue largo, sostenido, casi agradecido. Porque el 4-0 no era solo un número más en el marcador en el 92 de encuentro. Era la confirmación de una superioridad aplastante, el reflejo de un equipo que no se conformó con ganar, que quiso dominar hasta el final, que entendió que el fútbol, cuando se juega así, también puede ser una celebración colectiva.

    El 5-0 fue mucho más que el último gol de la tarde. Fue el epílogo perfecto, el cierre emocional de un partido que ya se había convertido en relato, en memoria, en algo que trascendía lo estrictamente deportivo. Llegó cuando el encuentro ya estaba decidido, sí, pero precisamente por eso adquirió un valor distinto, casi simbólico, porque habló de superación, de regreso y de justicia futbolística.

    La jugada comenzó lejos del foco inmediato del área, con el Costa Adeje Tenerife moviendo el balón con calma, sin prisa, como quien sabe que el tiempo ya juega a su favor. En ese contexto apareció Violeta Quiles. Su presencia sobre el césped ya era una historia en sí misma. Volvía a competir tras superar una durísima lesión de cruzado, y cada toque suyo tenía algo de celebración íntima, de victoria personal. Cuando recibió el balón, no forzó, no buscó el aplauso fácil. Hizo lo que había hecho siempre: jugar sencillo, jugar bien.

    Violeta levantó la cabeza y vio el desmarque de Iratxe Pérez. Fue un movimiento limpio, honesto, atacando el espacio con determinación, creyendo en la jugada incluso antes de que el pase existiera. El envío de Quiles fue preciso, medido, con la fuerza justa para romper la línea defensiva y dejar a su compañera en ventaja. No fue un pase espectacular, fue algo mejor: fue el pase correcto.

    Iratxe controló con calma, sin que el peso del marcador ni del momento la empujara a precipitarse. Olatz Santana salió a su encuentro intentando achicar, pero ya no había margen para la reacción. La delantera del Tenerife definió con serenidad, colocando el balón lejos del alcance de la guardameta, sellando el 50 ya sobre el 97 con un gesto técnico tan sencillo como definitivo.

    Cuando el balón cruzó la línea, el Heliodoro reaccionó de una manera especial. No fue solo alegría; fue emoción. Las compañeras corrieron hacia Iratxe, pero también hacia Violeta, conscientes de lo que significaba esa jugada, ese pase, ese gol. Había abrazos largos, miradas cómplices, sonrisas que hablaban de todo lo vivido para llegar hasta allí.

    El 5-0 no fue una humillación para el rival ni una exageración del resultado. Fue un cierre justo, humano, casi poético. El gol que resumió una tarde perfecta y que dejó claro que aquel Costa Adeje Tenerife no solo había ganado un partido: había escrito una historia.

    Con esta gran alegría para el conjunto insular, que quizá era difícil de pronosticar, el Club Deportivo Tenerife suma ya 28 unidades que le permiten adelantar al Atlético de Madrid en la tabla y le da crédito al nuevo proyecto que está gestando Yerai Martín y la próxima semana se medirá al Espanyol en la Ciudad Deportiva Dani Jarque.

    El Athletic Club de Javi Lerga tendrá que resetear su mente tras este duro correctivo y se mantendrá octavo en la Liga F Moeve, teniendo por delante un choque de enjundia dentro de quince días en Lezama también ante las pericas, pues ya jugaron su partido de la 17ª fecha de manera anticipada por la celebración de la Supercopa de España.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Costa Adeje Tenerife Egatesa: 63´), S. Ouzraoui (V. Quiles 83´); Aleksandra (Iratxe 89’); S. Castelló. Ramos; Clau Blanco; Elba; Patri Gavira, Gramagia (Koko Ange 63´)

    Athletic Club: Santana; Landaluze; Valero (Gurtubay 69´); L. Baños (M. Zubieta (56´); Pinedo (Sanadri 83´); Nerea Nevado (C); S. Ortega; Elexpuru; Campos (Azkona 56´); Eider; Agote.

    Árbitra: Beatriz Cuesta asistida por Iria Rosendo y Marta Villanueva; 4ª árbitra Amy Peñalver. Amonestaron a las locales con amarilla: Aleksandra (24´); Fatou.D (32´). Clau Blanco (44´) y a las visitantes: L. Baños (44´). M. Zubieta (64’).

    Incidencias: Partido correspondiente a la decimosexta jornada de Liga F Moeve, disputado en el Estadio Heliodoro Rodríguez López con 1.422 espectadores entre el Costa Adeje Tenerife y el Athletic Club sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Paola Hernández 17’ ⚽️

    2-0 Elba Vergés 67’ ⚽️

    3-0 Zaremba 84’ ⚽️

    4-0 Ange Koko N’Guessan 91’ ⚽️

    5-0 Iratxe Pérez 95’ ⚽️

    Vídeo |

  • La previa | Costa Adeje Tenerife vs Athletic Club

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟫 El Costa Adeje Tenerife Egatesa abre la segunda vuelta en casa ante el Athletic Club.

    El fútbol no entiende de calendarios, pero sí de símbolos. Y el domingo 18 de enero, a las 12:00 del mediodía, el Heliodoro Rodríguez López volverá a ejercer de altar futbolístico para acoger algo más que un partido de Liga F: el estreno en casa de Yerai Martín como entrenador del Costa Adeje Tenerife. No es un detalle menor. Es, en realidad, el punto de partida de un nuevo relato.

    Porque cada cambio en el banquillo implica una reescritura tácita del guion. Nuevas jerarquías, nuevas miradas, nuevas palabras en el vestuario. Y también nuevas expectativas en la grada. El Heliodoro, testigo de ascensos, permanencias sufridas y tardes de orgullo insular, abre sus puertas para una cita que mezcla ilusión renovada y exigencia inmediata.

    Enfrente, además, no llega un rival cualquiera. El Athletic Club, uno de los grandes nombres históricos del fútbol femenino español, aterriza en Tenerife con la seguridad que otorgan los resultados recientes y con la convicción de que este equipo ha recuperado su identidad competitiva.

    La victoria en el Alfredo Di Stéfano ante el Real Madrid (0-1) no fue solo un triunfo de tres puntos: fue una declaración de intenciones.

    El estreno de Yerai Martín al frente del Costa Adeje Tenerife no pudo ser más representativo de lo que es este equipo: lucha, resistencia y carácter. El empate (1-1) en Riazor ante el Deportivo Abanca fue un resultado que, sin ser definitivo, dejó sensaciones muy claras. El Costa Adeje compitió. Supo sufrir. Y, sobre todo, mostró una estructura reconocible incluso en un contexto de transición.

    Ahora, el reto se multiplica. No es lo mismo debutar fuera de casa que hacerlo ante tu gente. No es lo mismo preparar un partido desde la urgencia que hacerlo desde la expectativa. Yerai Martín afronta su primer partido como local con un condicionante claro: el Heliodoro exige valentía, pero también orden.

    Su discurso, medido y coherente, apunta a una idea clara: recuperar la solidez sin renunciar a la ambición. El técnico es consciente de las limitaciones actuales de la plantilla, especialmente en el apartado físico, pero también sabe que el Costa Adeje Tenerife es un equipo capaz de competir desde la convicción colectiva.

    En la previa, Mari Jose puso voz al sentir del vestuario con una frase que resume a la perfección el estado emocional del grupo:

    “Empezar el año consiguiendo los tres puntos en el Heliodoro sería magnífico”.

    No es una frase grandilocuente. Es, precisamente, lo contrario: una afirmación sencilla, directa, honesta. Pero en esa sencillez se esconde una ambición profunda. Porque el Costa Adeje Tenerife sabe que cada punto en casa es oro. Y porque el vestuario es plenamente consciente de que el margen de error se estrecha a medida que avanza la temporada.

    La capitana, referencia dentro y fuera del campo, simboliza la continuidad en un momento de cambio. Su liderazgo será clave en un partido donde el componente emocional puede jugar un papel determinante.

    El contexto deportivo no es sencillo. La enfermería condiciona, una vez más, la preparación del encuentro. María Estella, Pisco, Aithiara Carballo, Ariana Arias, Carlota Suárez e Iratxe Pérez no estarán disponibles para este compromiso. Seis ausencias de peso que obligan a ajustar piezas y redefinir automatismos.

    A esta lista se suma una situación especialmente delicada: Violeta Quiles, que continúa ganando ritmo competitivo tras superar una grave lesión de ligamento cruzado. Su presencia, aunque aún limitada, es una esperanza a medio plazo más que una solución inmediata.

    La gestión de los esfuerzos será clave. Yerai Martín deberá hilar fino, equilibrar intensidad y prudencia, y confiar en una plantilla que ha demostrado, en más de una ocasión, que sabe sobreponerse a la adversidad.

    Si el Costa Adeje Tenerife busca consolidar un nuevo camino, el Athletic Club llega al Heliodoro en plena reafirmación. El conjunto bilbaíno ha recuperado esa sensación tan característica de equipo incómodo, competitivo y solidario. Un bloque que no concede nada y que sabe aprovechar sus momentos.

    La victoria en el Di Stéfano ante el Real Madrid fue un punto de inflexión. No solo por el rival, sino por la forma. Un partido trabajado, maduro, en el que el Athletic supo interpretar cada fase del juego. Tras el encuentro, Javi Lerga fue claro: “
    “El equipo está compitiendo muy bien. Somos capaces de ganar a cualquiera”.

    No todo son buenas noticias para el conjunto rojiblanco. Adriana Nanclares, una de las piezas clave, es duda tras retirarse lesionada en el último compromiso. Su presencia o ausencia puede alterar el plan inicial del Athletic, especialmente en la salida de balón y en la organización defensiva.

    Además, Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga serán bajas confirmadas. Ausencias que obligan a reajustes, pero que no merman en exceso la competitividad de un equipo acostumbrado a reinventarse desde el colectivo.

    El partido se presenta como un choque de narrativas.
    El Costa Adeje Tenerife, desde la necesidad de sumar y la ilusión de un nuevo comienzo.
    El Athletic Club, desde la seguridad que otorga el trabajo bien hecho y los resultados recientes.

    Será un duelo donde la gestión de los tiempos resultará decisiva. Donde cada transición puede marcar diferencias. Donde el Heliodoro puede convertirse en un aliado fundamental si el equipo local consigue engancharse pronto al partido.

    encuentro ante el Athletic Club marcará el regreso del Costa Adeje Tenerife Egatesa y de su afición al Heliodoro Rodríguez López en este 2026. Una cita especial para volver a disfrutar del equipo en casa, para la que el club ha puesto en marcha una promoción destinada a los abonados del CD Tenerife y de La Laguna Tenerife, quienes podrán acceder de forma gratuita al partido mostrando su carnet en los accesos de la grada que elijan, tanto en Tribuna como en San Sebastián.
    Las localidades para el público general ya están a la venta a través de la web oficial del CD Tenerife Femenino y de Tomaticket, con precios de 6 euros en San Sebastián Baja y 12 euros en Tribuna Baja. Asimismo, el día del encuentro las taquillas del Heliodoro Rodríguez López abrirán desde las 8:00 horas para la venta presencial, con precios de 7 y 13 euros, respectivamente.
    Desde el club se recuerda que los fieles blanquiazules abonados al CD Tenerife Femenino pueden acceder con su abono de la temporada, como es habitual en cada jornada de Liga F Moeve y hace un llamamiento a la afición tinerfeña para que se una y contribuya a generar un gran ambiente en las gradas, apoyando al equipo en un duelo señalado en el calendario y determinante para comenzar con buen pie la segunda vuelta de la competición.

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    😍 Matchday 17 | Día de partido

    🔥 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🆚 Athletic Club 🔥

    📆 Domingo, 18 de enero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN 2 (Dial 71)

    📻 Atlántico Radio

    🏟️ Heliodoro Rodríguez López, Santa Cruz de Tenerife

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)
  • Oficial | Teledeporte emitirá la Supercopa de España Iberdrola 2026

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟣 La confirmación oficial ya es un hecho y marca un nuevo hito en el crecimiento, la consolidación y la proyección pública del fútbol femenino español: la Real Federación Española de Fútbol ha anunciado que la Supercopa de España Iberdrola 2026, que se disputará en Castellón entre los días 20 y 24 de enero, contará con la cobertura televisiva íntegra de Radiotelevisión Española, que emitirá el torneo a través de su canal temático Teledeporte, garantizando así que uno de los grandes acontecimientos del calendario deportivo nacional llegue en abierto a millones de hogares en todo el país. Una decisión estratégica, simbólica y profundamente alineada con el momento histórico que atraviesa el fútbol femenino, que vuelve a situarse en el centro de la escena mediática con un escaparate de primer nivel, a la altura de su crecimiento deportivo, social y cultural.

    La elección de RTVE como operador audiovisual de la Supercopa de España Iberdrola 2026 no es un detalle menor ni una mera cuestión logística. Supone la reafirmación de un compromiso institucional con el deporte femenino, con su visibilidad, con su narrativa y con su capacidad para generar audiencias, emoción y referentes. Teledeporte, canal histórico en la difusión del deporte en abierto en España, se convertirá durante esos días de enero en la ventana principal a través de la cual la afición podrá seguir cada partido, cada detalle y cada historia que emerja de una competición llamada a inaugurar el nuevo año futbolístico con la máxima intensidad competitiva y un enorme valor simbólico.

    La Supercopa de España Iberdrola 2026 reunirá en Castellón a cuatro de los mejores equipos del fútbol femenino español, protagonistas absolutos de la pasada temporada, en un formato que condensa la excelencia, la rivalidad y el prestigio en apenas tres partidos de máxima exigencia. Semifinales y final se disputarán en el estadio de Castalia, convertido ya en un escenario de referencia para los grandes eventos del fútbol femenino, y la presencia de RTVE como socio audiovisual refuerza el impacto nacional del torneo, amplifica su alcance y consolida su posición como uno de los grandes hitos del calendario deportivo español.

    Desde la Real Federación Española de Fútbol se subraya que la elección de Radiotelevisión Española responde a una voluntad clara de garantizar el acceso universal a una competición que representa no solo la élite del fútbol femenino, sino también un modelo de valores, igualdad y cohesión social. Emitir la Supercopa en abierto significa permitir que niñas y niños, jóvenes, familias y aficionados de todas las edades puedan seguir el torneo sin barreras, consolidando la conexión emocional entre la ciudadanía y sus referentes deportivos femeninos. Es, en definitiva, una apuesta por el presente y por el futuro del deporte practicado por mujeres.

    La cobertura de Teledeporte permitirá ofrecer una realización cuidada, narrativa propia y un tratamiento informativo acorde a la magnitud del evento. La Supercopa de España Iberdrola no será únicamente retransmitida, sino contextualizada, analizada y acompañada por una programación específica que pondrá en valor a las protagonistas, a los clubes participantes, a la ciudad sede y al significado global del torneo. RTVE, como servicio público, refuerza así su papel como altavoz del deporte femenino, dando continuidad a una línea editorial que en los últimos años ha acompañado los grandes éxitos de las selecciones nacionales y de las competiciones domésticas.

    La ciudad de Castellón se beneficiará de manera directa de esta exposición mediática nacional. Durante cinco días, su nombre, sus imágenes y su identidad estarán presentes en las pantallas de todo el país, asociadas a un evento deportivo de primer nivel, moderno, inclusivo y cargado de valores positivos. La Supercopa de España Iberdrola 2026 se convierte así en una herramienta de proyección territorial, promoción turística y dinamización económica, reforzando la imagen de Castellón como ciudad capaz de albergar grandes acontecimientos y comprometida con el deporte y la igualdad.

    El estadio de Castalia será el epicentro de esta celebración, un coliseo que acogerá tres partidos decisivos y que volverá a vestirse de gala para recibir a aficiones llegadas de distintos puntos de España. La retransmisión en Teledeporte permitirá que el ambiente del estadio, la pasión en las gradas y la intensidad sobre el césped traspasen fronteras físicas y lleguen a cada hogar, multiplicando el impacto emocional del torneo y reforzando la sensación de acontecimiento compartido.

    La Supercopa de España Iberdrola 2026 no es solo el primer título del año, sino también una declaración de intenciones. Marca el inicio competitivo de la temporada natural y lo hace con un formato concentrado, de alta exigencia, en el que no hay margen para el error. Cada partido es una final anticipada, cada duelo una prueba de carácter, talento y ambición. La presencia de los cuatro mejores equipos de la pasada campaña garantiza un nivel competitivo máximo y una narrativa deportiva rica en matices, rivalidades y contextos históricos.

    La cobertura de RTVE permitirá además reforzar el relato del fútbol femenino desde una perspectiva pedagógica y social. Más allá del resultado, Teledeporte mostrará historias de superación, trayectorias profesionales, procesos de crecimiento y referentes que inspiran a nuevas generaciones. La visibilidad que aporta una televisión pública es clave para consolidar el arraigo del fútbol femenino en el imaginario colectivo y para normalizar su presencia en los grandes espacios mediáticos.

    La decisión de la RFEF de confiar en Radiotelevisión Española se enmarca en una estrategia global de impulso al fútbol femenino, que combina el crecimiento deportivo con la expansión mediática y la acción social. La Supercopa de España Iberdrola 2026 será, una vez más, un evento que trasciende el terreno de juego, acompañado de iniciativas paralelas de carácter educativo, inclusivo y solidario, que refuerzan su dimensión como proyecto integral. La retransmisión en abierto amplifica el alcance de todas estas acciones y multiplica su impacto.

    Teledeporte, como canal especializado, ofrecerá una cobertura adaptada al público deportivo, con retransmisiones íntegras, análisis en profundidad y una realización pensada para poner en valor el juego, las protagonistas y el contexto competitivo. La experiencia acumulada por RTVE en la emisión de grandes eventos deportivos femeninos es una garantía de calidad y rigor, elementos esenciales para seguir dignificando y profesionalizando la percepción pública del fútbol femenino.

    La Supercopa de España Iberdrola 2026 se celebrará entre el 20 y el 24 de enero, fechas que ya quedan marcadas en el calendario como una cita ineludible para la afición. Durante esos días, Castellón será el centro neurálgico del fútbol femenino español y Teledeporte, el canal a través del cual se articulará el relato colectivo de un torneo que combina espectáculo, emoción y trascendencia histórica.

    Con esta confirmación oficial, la RFEF refuerza su compromiso con un modelo de competición que apuesta por la excelencia deportiva y por la máxima visibilidad mediática. La Supercopa de España Iberdrola 2026 se proyecta así como un evento total, en el que convergen el talento de las mejores futbolistas del país, la implicación institucional, el respaldo de una televisión pública y el entusiasmo de una afición cada vez más numerosa y comprometida.

    El fútbol femenino español vive un momento de madurez, reconocimiento y ambición. La emisión en abierto de la Supercopa a través de RTVE es una consecuencia lógica de ese crecimiento, pero también una herramienta para seguir avanzando. Cada partido retransmitido, cada imagen emitida, cada historia contada contribuye a consolidar un ecosistema deportivo más justo, más visible y más igualitario.

    La Supercopa de España Iberdrola 2026 no será solo un torneo. Será un acontecimiento nacional, una celebración del fútbol femenino en su máxima expresión y una demostración de que el deporte practicado por mujeres ocupa, por derecho propio, un lugar central en la agenda deportiva y mediática de España. Con Castellón como escenario, Castalia como templo y Teledeporte como altavoz, el fútbol femenino español se prepara para abrir el año con una cita histórica, épica y profundamente significativa.

  • Oficial | Castellón presenta la Supercopa de España 2026

    (Fuente: RFEF )

    🟣 La ciudad refuerza su vínculo con el fútbol femenino y te se convierte en sede de una edición cargada de estrellas y eventos paralelos.

    Salón de Plenos del Ayuntamiento de Castellón se convirtió este viernes en el epicentro simbólico del fútbol femenino español con la presentación oficial de la Supercopa de España Femenina, una competición que entre los días 20 y 24 de enero transformará al estadio de Castalia y a toda la ciudad en el gran escenario del primer gran título nacional del nuevo año. En un acto cargado de significado institucional, deportivo y social, se escenificó la unión de administraciones, federación y clubes para impulsar un evento que, tal y como coincidieron todos los intervinientes, trasciende ampliamente lo puramente competitivo para convertirse en una celebración colectiva del deporte femenino, de sus valores y de su impacto en la sociedad.

    El acto contó con las intervenciones del presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán; la alcaldesa de Castellón, Begoña Carrasco; y el presidente de la Generalitat Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca, además de la presencia de la presidenta de la Diputación Provincial, Marta Barrachina; del presidente de la Federación de Fútbol de la Comunitat Valenciana, Salvador Gomar; y de representantes institucionales y deportivos de los cuatro clubes participantes en esta edición de la Supercopa: FC Barcelona, Real Madrid CF, Club Atlético de Madrid y Athletic Club. Todos ellos posaron posteriormente en una fotografía de familia en el Nuevo Palacio Municipal, sede del Ayuntamiento, como imagen de unidad y cooperación a apenas cuatro días del inicio de una competición que promete emociones fuertes tanto dentro como fuera del terreno de juego.

    La Supercopa de España Femenina reunirá en Castellón a los cuatro mejores equipos del fútbol femenino español de la pasada temporada, cuatro entidades que representan la élite competitiva, la excelencia deportiva y la evolución sostenida de una disciplina que no deja de crecer en seguimiento, calidad y reconocimiento. FC Barcelona, vigente dominador del panorama nacional e internacional; Real Madrid CF, en plena consolidación como proyecto de referencia; Club Atlético de Madrid, histórico del fútbol femenino español y habitual protagonista en las grandes citas; y Athletic Club, símbolo de identidad, cantera y tradición, se disputarán en tres intensos encuentros el primer gran trofeo del año, con las cámaras de RTVE ofreciendo la competición en directo para todo el país, reforzando así la visibilidad y el alcance del torneo.

    Pero más allá del atractivo deportivo, la presentación incidió de manera reiterada en el carácter integral del evento. La Supercopa de España Femenina no será únicamente una sucesión de partidos de alto nivel, sino el eje vertebrador de una semana completa de actividades, iniciativas y propuestas que tocarán ámbitos sociales, educativos, solidarios y culturales, en una clara apuesta por utilizar el deporte como herramienta de cohesión, concienciación e inclusión. Castellón no solo acogerá partidos de fútbol, sino que se convertirá durante esos días en la capital simbólica del fútbol femenino español y en un escaparate de valores.

    Rafael Louzán, presidente de la RFEF, subrayó durante su intervención la importancia de que la Supercopa se dispute en Castellón, agradeciendo de manera explícita la implicación y el compromiso de las diferentes administraciones públicas que han hecho posible que este evento se celebre en la capital de La Plana Alta. Louzán calificó la elección de Castellón como “una buena noticia” y recalcó que se trata de un torneo que “va mucho más allá del fútbol”, insistiendo en la necesidad de sumar esfuerzos institucionales para seguir impulsando el crecimiento del fútbol femenino en España. En su discurso, el presidente federativo quiso contextualizar el momento histórico que vive el fútbol español, recordando que España ocupa el número uno del ranking mundial tanto en categoría masculina como femenina, un dato que considera reflejo del trabajo realizado en los últimos años, pero también una responsabilidad de futuro.

    En este sentido, Louzán puso el acento en que la realidad del fútbol femenino es “imparable”, aunque al mismo tiempo necesita del apoyo continuado de instituciones, clubes, medios de comunicación y sociedad para seguir avanzando en un proceso de mejora constante. La Supercopa de España Femenina se presenta, así, como una plataforma privilegiada para visibilizar ese crecimiento, consolidar audiencias y reforzar el mensaje de igualdad y reconocimiento que acompaña al desarrollo del deporte practicado por mujeres.

    Las palabras del presidente de la RFEF encontraron respuesta en la intervención de la alcaldesa de Castellón, Begoña Carrasco, quien expresó el orgullo de la ciudad por acoger nuevamente un gran evento deportivo de ámbito nacional. Carrasco definió a Castellón como “una ciudad que siente el deporte, cree en él y está profundamente comprometida con sus valores”, subrayando que la celebración de la Supercopa encaja plenamente con la apuesta municipal por el deporte como motor social, educativo y económico. La alcaldesa agradeció a la RFEF la confianza depositada en Castellón y destacó la capacidad de la ciudad para organizar eventos de este nivel, así como la hospitalidad de sus ciudadanos y ciudadanas para recibir a aficiones llegadas de diferentes puntos del país.

    El presidente de la Generalitat Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca, se sumó a ese mensaje de cooperación institucional y compromiso con el deporte femenino, dirigiéndose de manera especial a los representantes de los cuatro clubes participantes para felicitarles por haber alcanzado una fase final como la Supercopa, algo que, en sus palabras, “nunca es fácil y requiere esfuerzo y sacrificio”. Pérez Llorca aseguró que, desde el ámbito institucional, la Comunitat Valenciana ofrecerá ese mismo esfuerzo y sacrificio para que aficionados y aficionadas disfruten de la competición en las mejores condiciones posibles, remarcando además la ventaja de disputar el torneo en “una tierra que ama el deporte” y que se siente especialmente vinculada a sus valores.

    Uno de los ejes centrales de la Supercopa de España Femenina en Castellón será la llamada “Semana de las Supercampeonas”, un conjunto de iniciativas sociales, culturales e institucionales que acompañarán a los partidos y que buscan ampliar el impacto del torneo más allá del estadio. Entre estas actividades destaca la inauguración, el próximo lunes a las 17:00 horas, de una exposición dedicada a la historia de la Supercopa de España Femenina en la Casa de los Caracoles, un espacio emblemático de la ciudad que acogerá una muestra que permitirá recorrer la evolución de esta competición, sus protagonistas, sus momentos más destacados y su significado dentro del calendario del fútbol femenino español.

    Esa misma jornada del lunes, a las 15:15 horas, la seleccionadora nacional visitará el colegio Bisbe Climent para mantener una charla con el alumnado, una iniciativa de marcado carácter educativo que busca acercar referentes del deporte femenino a las generaciones más jóvenes, fomentar valores como el esfuerzo, el trabajo en equipo y la igualdad, y normalizar la presencia de mujeres en puestos de liderazgo deportivo. Este tipo de encuentros refuerzan la dimensión pedagógica del evento y consolidan la idea de que la Supercopa no es solo una competición, sino una oportunidad para sembrar futuro.

    El viernes 24 de enero, coincidiendo con la final de la Supercopa, el Teatro del Raval acogerá la Jornada Supercampeonas, un encuentro con la participación de mujeres referentes del mundo del deporte y de la sociedad. Entre las ponentes confirmadas se encuentran figuras tan reconocidas como Sonia Bermúdez, exfutbolista internacional y actual entrenadora; la árbitra internacional Riba Cabañero; la piloto de la Armada Española Patricia Campos; y la exjugadora de baloncesto y referente del deporte femenino español Amaya Valdemoro, además de otras protagonistas como la subcampeona del mundo de surf adaptado. Este foro pretende generar reflexión, diálogo y visibilidad en torno al papel de la mujer en el deporte y en la sociedad, abordando cuestiones como la igualdad de oportunidades, el liderazgo femenino y la superación personal.

    Paralelamente a estas iniciativas, la ciudad de Castellón se volcará con el torneo a través de la instalación de una gran Fan Zone en la Plaza Mayor, que estará operativa desde el 20 de enero.

    Este espacio se concibe como un punto de encuentro para aficionados y aficionadas de todas las edades, con actividades lúdicas, propuestas para el público infantil, música de DJ para jóvenes, presencia de food trucks y la posibilidad de contemplar de cerca algunos de los trofeos más emblemáticos del fútbol español, como la Copa del Mundo femenina y las dos Nations League conquistadas por la selección. La Fan Zone reforzará el ambiente festivo de la ciudad y permitirá que quienes no acudan al estadio puedan igualmente sentirse parte de la Supercopa.

    Uno de los aspectos más destacados de esta edición de la Supercopa de España Femenina será su marcado compromiso social. La organización ha puesto en marcha diversas iniciativas de inclusión y sensibilización que reflejan una visión moderna y responsable del deporte. Entre ellas, destaca la narración de los partidos para personas ciegas a través de la aplicación de la RFEF, una herramienta que permite seguir el desarrollo de los encuentros mediante descripciones adaptadas, facilitando así el acceso al espectáculo a personas con discapacidad visual. Asimismo, se habilitará una grada sensorial para personas con trastorno del espectro autista, un espacio adaptado que reduce estímulos y favorece una experiencia más cómoda y segura en el estadio.

    A estas medidas se suma una iniciativa solidaria de gran carga simbólica en la lucha contra el cáncer infantil. De la mano de la Fundación Unoentrecienmil, las jugadoras y árbitras de la Supercopa lucirán cordones dorados, un gesto que simboliza el apoyo a esta causa y que pretende dar visibilidad a la investigación y a la realidad de las familias afectadas. Además, una niña que ha superado esta enfermedad será la encargada de portar el balón con el que se iniciarán las semifinales, un momento cargado de emoción que subraya el poder del deporte para generar esperanza y conciencia social.

    En el plano estrictamente deportivo, la Supercopa de España Femenina arrancará con una primera semifinal de máximo atractivo entre Real Madrid CF y Club Atlético de Madrid, un duelo que abrirá la competición el martes a las 19:15 horas y que enfrentará a dos de los grandes protagonistas del fútbol femenino nacional. La segunda semifinal medirá a FC Barcelona y Athletic Club, en un choque que promete intensidad, calidad y una fuerte carga simbólica por la historia y la identidad de ambos clubes. Los vencedores de estas semifinales se citarán en la gran final del viernes 24 de enero en el estadio de Castalia, donde se decidirá el primer título del año ante la expectación de aficionados, instituciones y medios de comunicación.

    Las entradas para la Supercopa de España Femenina pueden adquirirse a través del portal oficial de venta de la Real Federación Española de Fútbol, con precios populares que parten desde los 9 euros por localidad y con importantes descuentos por compra anticipada hasta el final de la presente semana. Esta política de precios busca facilitar el acceso del público al estadio, fomentar la asistencia y contribuir a que el ambiente en Castalia esté a la altura de una cita histórica para la ciudad y para el fútbol femenino español.

    En conjunto, la presentación oficial de la Supercopa de España Femenina en Castellón evidenció una clara voluntad de convertir este torneo en algo más que una competición deportiva. Se trata de un proyecto global que combina fútbol de élite, compromiso social, acción educativa, promoción cultural y colaboración institucional, con el objetivo de seguir impulsando el crecimiento del fútbol femenino y de consolidarlo como un elemento central del panorama deportivo nacional. Castellón, durante estos días de enero, no solo será la sede de la Supercopa, sino el símbolo de una apuesta compartida por un deporte más inclusivo, visible y comprometido con la sociedad.

  • Oficial | La Supercopa de España tendrá FVS

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬜️ Este nuevo sistema de videoarbitraje, que se usará en los tres partidos, dotará al torneo 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿 𝗿𝗶𝗴𝗼𝗿 𝘆 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗽𝗮𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗮𝗿𝗯𝗶𝘁𝗿𝗮𝗹

    La RFEF ha informado oficialmente de que los tres partidos de la Supercopa de Españafemenina que se va a celebrar en Castellón desde el próximo martes 20 de enero contará con la tecnología del Football Video Support.  

    Este nuevo sistema de video arbitraje, que se encuentra en fase de ensayo por la FIFA y la IFAB, y que se está utilizando desde principio de temporada en los encuentros de la Liga F dotando a la categoría de un mayor rigor ytransparencia arbitral, 

    La herramienta no conlleva la participación de un equipo arbitral de vídeo por lo que los entrenadores serán los encargados de solicitar la revisión de las decisiones o incidencias de un partido.

    Los supuestos en los que el FVS puede ser utilizado son los siguientes:

    – Gol / No gol
    – Penalti / No penalti
    – Tarjeta roja directa
    – Confusión de identidad

    Para solicitar la revisión, los entrenadores deben entregar una tarjeta al cuarto árbitro en el mismo momento en el que se produzca la acción. 

    Con este sistema la competición evita que los partidos sufran retrasos excesivos. 

    En caso de que el juego se reanude, la jugada en cuestión no podrá ser modificada.

    Cada equipo cuenta con dos solicitudes de revisión por partido y en el caso de que la decisión sea corregida, el club implicado recupera la solicitud. 

    Cabe destacar que una vez realizada la solicitud (tarjeta de revisión entregada a la cuarta árbitra), no podrá retirarse.

    Las revisiones se llevarán a cabo junto al terreno de juego donde existirá un monitordesde donde las árbitras principales llevarán a cabo la verificación.

    Esta ayuda a las colegiadas es ya muy habitual en la Primera División Femenina (Liga F Moeve) donde el FVS sale a relucir cada fin de semana.

  • Oficial | Castellón se erige en capital del fútbol femenino español con la presentación oficial de la Supercopa de España Iberdrola 2026

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟫 La Supercopa de España Iberdrola levanta oficialmente el telón de su edición 2026 en Castellón de la Plana, que este viernes 16 de enero se convertirá en epicentro institucional, deportivo y simbólico del fútbol femenino nacional con un acto de presentación de alto rango impulsado por la Real Federación Española de Fútbol. El Salón de Plenos del Ayuntamiento acogerá, a partir de las 12:00 horas (horario peninsular), una cita que trasciende lo protocolario para reafirmar el compromiso estructural del fútbol español con el crecimiento, la visibilidad y la consolidación de la élite femenina, en un escenario que aúna tradición institucional, proyección territorial y ambición deportiva.

    La puesta de largo de la Supercopa de España Iberdrola reunirá a las principales autoridades del fútbol y de las instituciones valencianas en una fotografía que subraya la dimensión estratégica del evento. El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, encabezará un acto que contará con la intervención del presidente de la Generalitat Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca; la presidenta de la Diputación Provincial de Castellón, Marta Barrachina; y la alcaldesa de Castellón de la Plana, Begoña Carrasco, en una escenografía que refuerza la colaboración interinstitucional como eje fundamental para el desarrollo del deporte femenino de alto nivel. Junto a ellos, la presencia de la seleccionadora nacional absoluta, Sonia Bermúdez, y del presidente de la Federación de Fútbol de la Comunidad Valenciana, Salvador Gomar, añade una dimensión estrictamente deportiva y federativa a una cita concebida como punto de encuentro entre pasado, presente y futuro del fútbol femenino español.

    La elección del Salón de Plenos del Ayuntamiento de Castellón de la Plana como sede del acto no es casual. Se trata de un espacio cargado de simbolismo democrático e institucional, que proyecta la Supercopa de España Iberdrola más allá del terreno de juego y la sitúa en el centro del discurso público, social y cultural. Castellón se presenta así como una ciudad anfitriona alineada con los valores de igualdad, modernidad y progreso que definen la evolución reciente del fútbol femenino en España, en un momento de expansión competitiva, mediática y estructural sin precedentes.

    La Supercopa de España Iberdrola, consolidada ya como uno de los grandes hitos del calendario nacional, representa mucho más que un título en disputa.

    Es el escaparate donde confluyen los mejores proyectos deportivos del país, el punto de partida simbólico del año futbolístico y una herramienta clave de visibilidad para una competición que ha sabido ganarse su espacio propio en el panorama deportivo español e internacional. Su presentación oficial se configura, por tanto, como un acto de afirmación colectiva, en el que la RFEF reivindica el papel central del fútbol femenino dentro de su hoja de ruta estratégica y su voluntad de seguir impulsando competiciones de máximo nivel con sedes comprometidas y estructuras sólidas.

    La participación de Sonia Bermúdez en el acto añade un valor emocional y deportivo de primer orden. Referente histórica del fútbol femenino español y actual seleccionadora nacional, su presencia conecta el relato institucional con la excelencia competitiva y con una generación que ha transformado la percepción del fútbol femenino dentro y fuera de nuestras fronteras. En un contexto marcado por los éxitos internacionales de la selección y por la creciente profesionalización de las competiciones domésticas, la Supercopa de España Iberdrola se erige como símbolo de continuidad, ambición y legado.

    Desde el ámbito territorial, la implicación de la Generalitat Valenciana, la Diputación de Castellón y el Ayuntamiento de Castellón de la Plana evidencia una apuesta decidida por situar al fútbol femenino como motor de proyección, cohesión social y dinamización económica. El acto de presentación no solo inaugura una competición, sino que refuerza la imagen de la Comunitat Valenciana como territorio comprometido con los grandes eventos deportivos y con el impulso del deporte femenino como política pública de largo recorrido.

    Con esta presentación oficial, la Supercopa de España Iberdrola 2026 inicia su cuenta atrás envuelta en un marco institucional de máximo nivel y en un clima de expectación que refleja el momento histórico que atraviesa el fútbol femenino español. Castellón alza la voz y abre sus puertas para dar la bienvenida a una competición que ya es patrimonio del deporte nacional, proyectando desde su Salón de Plenos un mensaje claro: el fútbol femenino no es futuro, es presente, y su epicentro late con fuerza este viernes 16 de enero a las 12:00 horas en el corazón institucional de la ciudad.