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  • Oficial | Olatz Santana, la heroína inesperada del Athletic: “Trabajo para tener la oportunidad”

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ La guardameta del Athletic Club fue clave para que el Athletic Club consiguiera su primer triunfo (0-1) en el Di Stéfano. La arquera, que debutó con el cuadro bilbaíno, entró a los siete minutos de juego por la lesión de Adriana Nanclares y realizó ocho paradas de mucho mérito para ser la MVP del encuentro.

    El Athletic Club logró ganar por primera vez en su historia en el Di Stéfano (0-1) en un choque que arrancó con la lesión de Adriana Nanclares. A los dos minutos de juego, un centro desde la banda de Athenea lo fue atrapar la guardameta de Miranda de Ebro, con tan mala fortuna para ella, que recibió en la cabeza el impacto de la rodilla de su compañera Nerea Benito. La arquera tuvo que ser sustituida por una contusión cerebral, y en su lugar entró Olatz Santana (Hernani, 8 de mayo de 1997), la protagonista inesperada. La guipuzcoana, que llegó al conjunto vasco este pasado verano procedente de la Real Sociedad, no había jugado ningún solo minuto como rojiblanca ni en Liga F Moeve ni en Copa de la Reina. Era su debut como leona, y quería aprovechar su oportunidad.

    “El contexto que se me ha dado no era el mejor por la lesión de mi compañera Adriana, pero tienes que estar preparada y en el momento que haga falta dar la talla”, expresó la arquera posteriormente en rueda de prensa. La guardameta se mostró segura bajo palos, eficaz con los pies, y fue ganando confianza con el paso de los minutos. Weir tuvo una muy clara con un remate desde dentro del área, pero la escocesa se encontró con la magnífica respuesta de Olatz Santana, que con una gran intervención con el pie mandó la pelota a saque de esquina. Además, por alto también se mostró infranqueable, sacando constantemente los envíos al corazón del área. La portera volvió a mostrar sus reflejos en la segunda mitad, cuando, de nuevo, impidió que Weir anotara.

    También se animó Linda Caicedo, pero la colombiana se estrelló contra una formidable Olatz Santana. Con el gol del Athletic Club, las madridistas se volcaron aún más sobre la meta visitante, pero la arquera guipuzcoana se hizo aún más grande evitando con el pecho el tanto de Alba Redondo, y sacando un potente disparo de Toletti a la desesperada. En total ocho paradas, cuatro de ellas desde dentro del área, para darle los tres puntos a su equipo. Con el pitido final, todas sus compañeras fueron a abrazarla. “Ha sido un momento muy especial. Todos los días me siento muy arropada, pero hoy con más euforia porque nos hemos llevado los tres puntos”, respondió la arquera, que no pudo contener las lágrimas al acabar el encuentro y ser la MVP del partido.

    Su entrenador, Javier Lerga, también quiso dedicarle unas palabras al terminar el choque. “Muy contentos por ella. Porque era la única jugadora que todavía no había tenido la oportunidad de jugar. No era un escenario ni una situación nada fácil, pero ha respondido por creces. Nos ha ayudado muchísimo a conseguir estos tres puntos”, confesó el técnico al acabar el duelo. Natural de Hernani, Olatz Santana inició su carrera en el club de su localidad, donde estuvo tres años, antes de pasar por el Añorga KKE, con el que fue campeona de liga en Segunda División y la SD Eibar, ascendiendo a Reto Iberdrola. Sus buenas actuaciones con el cuadro armero llamaron la atención de la Real Sociedad, que la fichó en 2019 para el filial, con el que subió a Primera Nacional.

    Precisamente, en Zubieta coincidió con su actual compañera en el Athletic Club, Adriana Nanclares, y su debut en la élite fue dos años después, en 2021, en un duelo ante el club bilbaíno. En el primer equipo de la Real Sociedad dejó buenas amigas, y fue un ejemplo para las más jóvenes. “Julia Arrula es como mi hermana pequeña. Al final, pasas muchas horas con tu competencia como con el resto de la gente. Siempre hay días y días menos buenos. Siempre es importante sentirte parte de un grupo y arropada”, confesó. Este verano cambió las rayas azul y blancas por las rojiblancas, firmando hasta 2026. Y, tras una primera parte de la temporada donde no estuvo oportunidades, Olatz Santana supo aprovechar su momento para tener su primera gran noche en Primera.

    “Tienes que trabajar día a día pensando que tu oportunidad va a llegar”, respondió la guardameta. Su equipo continúa ya va 7º clasificado con 23 puntos, encontrándose en su mejor momento de la temporada tras acumular diez encuentros seguidos sin perder (seis victorias y cuatro empates) entre todas las competiciones. “Hubo un cambio de staff este verano, que requería de adaptación. Necesitábamos tiempo, pero el equipo desde el principio ha salido a darlo todo, y las cosas van saliendo”, declaró la guardameta, que ya ha contribuido a las nueve porterías a 0 del cuadro vasco a lo largo del curso. En el horizonte espera el Costa Adeje Tenerife en Liga F Moeve y el FC Barcelona en la Supercopa. “Es un rival muy duro, pero no es imposible”, concluyó la portera.

  • La crónica | El Athletic Club hace historia en el Di Stéfano

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ ¡Victoria vizcaína! Las dirigidas por Javier Lerga doblegaron por 1-0 al Real Madrid para sumar por primera vez en Valdebebas.

    La previa |

    Los onces |

    Era un día poco habitual para disfrutar de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, se adelantó este Real Madrid vs Athletic Club por la participación de ambos en la Supercopa de España, pero será una fecha especial para el conjunto rojiblanco por el modo en el que terminó.

    el enfrentamiento correspondiente a la Jornada 17 de la Liga F Moeve entre Real Madrid y Athletic Club, el conjunto blanco saltó al terreno de juego con Misa en portería, acompañada en la defensa por Shei, Rocío, M. Méndez y Yasmim, mientras que Angeldahl, Irune y Weir comandaban el centro del campo, con Eva Navarro, Athenea e Iris Ashley buscando desequilibrar en la ofensiva. Por su parte, el Athletic Club alineó a A. Nanclares bajo los palos, con Bibi, Landaluze, Nerea B. y Elexpuru en la línea defensiva; M. Zubieta y Valero en el doble pivote; S. Ortega, Gurtubay y Vilariño en la mediapunta, y Azkona como referencia en ataque. En el banquillo madridista aguardaban Pau Quesada, Laia, Pau C., Toletti, Däbritz, Redondo, Bennison, Linda C., Holmgaard, Andersson, Lakrar y Silvia Cristóbal, mientras que el Athletic contaba con O. Santana, Maddi, Sanadri, L. Baños, Pinedo, Nerea Nevado, Campos, Eider, Agote y Thais.

    El duelo se presentaba emocionante desde el inicio, con ambos equipos buscando consolidar posiciones en la tabla y ofrecer espectáculo en el Alfredo Di Stéfano a partir de las 19:00 horas.

    El Athletic Club conquistó el Di Stéfano (0-1) con un solitario tanto de Sara Ortega en la segunda mitad. La MVP del partido fue Olatz Santana. La arquera, que entró a los siete minutos por la lesión de Nanclares, realizó ocho paradas para asaltar el estadio del conjunto blanco, inexpugnable hasta la fecha.

    Este arranque que atrapa al lector no es más que el arranque de un duelo que tiene una relevancia especial para las leonas que han sido protagonistas de una victoria inesperada ante el mejor club del siglo XX.

    El Estadio Alfredo Di Stéfano, Madrid — Noche de invierno. Un estadio que durante años ha visto reinar a las fuerzas de la élite absoluta del fútbol español femenino, un templo donde la precisión, la táctica y el impulso ofensivo del Real Madrid se había erigido como paradigma de dominio. Una pista donde el equipo blanco, bajo la batuta de Pau Quesada, había tejido una temporada hasta entonces casi impecable en la Liga F: con 11 victorias, dos empates y apenas dos derrotas, una senda ofensiva que había firmado 35 goles y una defensa que apenas había concedido 10 tantos en 15 partidos⁠ — cifras que hablaban de una maquinaria implacable en el campeonato doméstico. 

    Pero en la fría tarde del 13 de enero de 2026, esa historia aparentemente escrita se enfrentó a un capítulo que nadie en Madrid vio venir. Contra todo pronóstico, contra la lógica de las estadísticas y tras una racha de éxitos rotundos, el Real Madrid fue desafiado por un Athletic Club que llegó al Di Stéfano con hambre, ambición y una fe inquebrantable en sus posibilidades. Lo que en apariencia era una visita más para el equipo vasco en su periplo liguero se convirtió en una gesta histórica que retumbará en la memoria del fútbol femenino español por años.

    Desde el inicio, esa noche apuntaba a algo especial. El Athletic Club, dirigido por Javi Lerga, no era, sobre el papel, favorito para arrebatar puntos en el feudo del Real Madrid, un equipo que tradicionalmente había dominado el duelo en sus últimas confrontaciones y que llegaba con ritmo de triunfo, acumulando un dominio aplastante en casa.  Pero las dinámicas del fútbol, en su esencia más pura, siempre conservan espacio para lo imposible, para lo insospechado.

    Apenas transcurridos dos minutos de partido, un giro dramático a la narrativa se presentó como un presagio de lo que estaba por venir: Adriana Nanclares, portera titular del Athletic, sufrió una conmoción tras un choque intenso al intentar atajar un centro rival. El impacto de ese momento fue inmediato. En un abrir y cerrar de ojos, la portería de las leonas se quedó bajo la custodia de Olatz Santana, quien, sin saberlo aún, estaba a punto de escribir su nombre con letras indelebles en la historia del club. 

    Santana, llamada a la meta en circunstancias desafortunadas pero absolutamente decisivas, reaccionó con serenidad desde el primer instante. La vida —y más aún el fútbol— suele recompensar a quienes responden con coraje ante la adversidad, y allí estaba ella: una guardameta que no solo ocupaba el puesto de una compañera lesionada, sino que estaba a punto de convertirse en la protagonista de una epopeya futbolística. Su presencia bajo palos, su intuición felina para las atajadas y su compostura reflejaban una mezcla de temple y talento que desafiaba cualquier guion prudente.

    Mientras la grada se acomodaba para presenciar lo que se suponía sería una prueba más de fuerza del Real Madrid, el choque comenzó con un dominio natural de las locales: posesión sostenida, presión alta y movimientos ofensivos que buscaban desbordar con precisión.

    Pero por cada embestida blanca, Santana respondía con reflejos que encendían la ansiedad en el banquillo rival. Era como si el tiempo se desacelerara cada vez que una jugadora del Athletic Club se enfrentaba uno contra uno con la arquera vasca, y su presencia se erigía en un muro invisible que no podía ser derribado.

    Al Madrid le costó en exceso encontrar las vías para atacar el bloque bajo rival. No fue hasta pasado el minuto 20 cuando Iris Ashley, después de recibir un pase en profundidad de Irune Dorado, perdonó en el mano a mano ante la guardameta suplente. Weir, tras un buen centro de Eva Navarro ya en el tramo final, desperdició otra interesante situación dentro del área chutando directamente a las manos de Olatz Santana. Fueron las únicas llegadas reseñable en un primer tiempo plomizo en ambos equipos, tanto como la lluvia que caía sobre Valdebebas y se alcanzó el entretiempo con un 0-0 que lo dejaba todo pendiente de resolución de cara al segundo y definitivo acto.

    La ahistoria de esta victoria épica, por supuesto, no se narra solo desde el arco. En la medular, el Athletic se mostró equilibrado, recogiendo balones y equilibrando la necesaria defensa con una valentía admirable. Y fue precisamente tras una pérdida de balón en la zona alta de ataque por parte de Caroline Weir, que hasta ese momento había sido una de las protagonistas del Real Madrid en la temporada, que el Athletic encontró su momento decisivo.

    Corría el minuto 64 cuando Sara Ortega, con un golpe de creatividad y audacia que encarnaba el espíritu de las leonas vascas, recogió un balón suelto en la frontal del área. Su golpeo no solo fue certero, sino magistral: un zurdazo colocado con una precisión quirúrgica que primero acarició el poste y luego terminó colándose al fondo de la red de la portería de Misa para abrir la lata con el 01 en el tanteador.

    Esto acabó desatando un rugido ensordecedor tanto en el césped como en las gradas.  Fue un gol que no solo quebraba la igualdad del marcador, sino que también rompía con cualquier atisbo de conformismo. Un gol que, en su ejecución y contexto, se transformaba en símbolo de valentía.

    A partir de ese instante, el partido tomó tintes de una batalla visceral. El Real Madrid, un coloso forjado en victorias y dominio territorial, se encontró con la necesidad urgente de responder.

    Pero el Athletic no había venido solo a aguantar; venía a desafiar y a confirmar que el fútbol no entiende de favoritismos ni estadísticas. Y ahí estaba Santana, una y otra vez, levantándose como guardiana de una esperanza que se resistía a menguar.

    Cuando las jugadoras del Real Madrid lanzaban sus intentos desde dentro del área, Santana respondía con paradas que solo pueden describirse como milagros tácticos. En verdad, la presión de un disparo intempestivo podía quebrar a cualquier arquera, pero ella mantenía la calma incluso cuando el destino parecía conspirar con la escuadra rival.

    Y cuando el balón estaba a punto de cruzar la línea, ahí estaba Laida Landaluze, una defensa vasca que encarnaba el espíritu colectivo, evitando el gol blanco con decisiones propias de un gladiador en el fragor del combate.

    El Real Madrid lo intentó con todo: ajustes tácticos, cambios ofensivos como la entrada de Alba Redondo para imprimir aún más peligro en el último tercio del campo, y combinaciones que buscaban el empate desde distintos ángulos. Sin embargo, cada vez que la pelota se aproximaba al área pequeña del Athletic Club , un muro conformado por compromiso defensivo y la figura colosal de Santana emergía para frustrar cada intento.

    Con cada parada decisiva y con cada bloqueo defensivo, el Athletic Club se mantenía vivo, alimentando no solo la esperanza del gol de Ortega, sino la certeza de que esa noche no sería una más. El paso de los minutos convirtió esa resistencia en épica, y la épica en realidad tangible. Fue un momento donde el fútbol, en su esencia más pura, mostraba que no siempre gana el favorito, sino aquel que se arriesga, que cree, que lucha y que jamás se rinde.

    Sandie Toletti, en el dique seco por lesión desde noviembre, hizo su regreso intentando poner una marcha más al ataque. Por sus botas pasó el último disparo local, que se encontró con la enésima parada de la portera visitante.

    El Real Madrid no aprovecha la jornada adelantada para poner aún más tierra de por medio con la Real Sociedad y se queda con las 35 unidades con las que clausuraba la primera vuelta.

    Las madridistas volverán a competir este próximo sábado 17, a las 12:00, en la Ciudad Deportiva de Buñol contra el Levante Unión Deportiva . Será su último partido antes de poner rumbo a Castellón para disputar el primer título de la temporada: la Supercopa de España frente al Atlético de Madrid en un derbi de semifinales.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Por su parte, el Athletic Club de Javi Lerga demostró que este curso va de menos a más y tras un arranque muy complicado ya es séptimo en la Primera División Femenina con 23 puntos en su zurrón, próxima estación, viajar a Canarias para verse las caras con las guerras del Costa Adeje Tenerife Egatesa.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Real Madrid (0): Misa; Shei García (Alba Redondo 74′), Rocío, María Méndez, Yasmim (Holmgaard 56′); Irune Dorado (Toletti 82′), Angeldahl (Däbritz 56′); Eva Navarro (Pau Comendador 46′), Weir, Athenea (Linda Caicedo 56′); Iris Ashley.

    Athletic (1): Nanclares (Olatz Santana 6′); Elexpuru (Nerea Nevado 66′), Landaluze, Bibiane, Nerea Benito; Valero, Zubieta; Vilariño (Agote 62′), Gurtubay (Arana 80′), Sara Ortega; Azkona (Ane Campos 80′).

    Árbitra: Trujillano Gallardo (Colegio Andaluz). Amonestó a Valero (minuto 14) y Eva Navarro (minuto 37).

    Estadio: Alfredo Di Stéfano (Valdebebas). Asistencia: 656 espectadores a un partido entre el Real Madrid y el Athletic Club que se ha disputado sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Sara Ortega 65’ ⚽️

    Vídeo |

  • La previa | Real Madrid vs Athletic Club (17ª jornada)

    (Fuente: Liga F Moeve )

    🟫 El cuadro blanco y el bilbaíno se medirán este martes 13 de enero a las 19:00 horas en el estadio Alfredo Di Stéfano en el partido adelantado de la decimoséptima jornada de Liga F Moeve. Las madridistas llevan siete partidos seguidos sin perder, mientras que el Athletic Club no pierde desde el 12 de octubre de 2025.

    La celebración de la Supercopa de España Iberdrola 2026 en Castellón ha alterado el ecosistema de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, teniendo que adelantar dos compromisos de la decimoséptima jornada, uno de ellos este Real Madrid versus Athletic Club en Valdebebas.

    (Fuente: Real Madrid)

    El duelo se celebrará este próximo martes, 13 de enero de 2026, desde las 19:00 horario peninsular, sobre el césped del Estadio Alfredo Di Stéfano.

    DAZN es la OTT británica que tiene los derechos de arena de la Primera División Femenina hasta 2027 y ya ha confirmado que este evento será ofrecido gratis en la plataforma para aquellos aficionados que tengan una cuenta gratuita que se consigue con una simple dirección de correo electrónico.

    Hay partidos que no necesitan presentación porque se explican solos desde el contexto, desde la historia reciente, desde la temperatura competitiva que desprenden ambos equipos cuando se cruzan en un mismo horizonte. Este es uno de ellos. El choque entre el conjunto blanco y el Athletic Club no es solo una jornada más en el calendario de la Liga F Moeve, ni siquiera un duelo entre dos equipos en buena dinámica; es una radiografía perfecta del momento que vive la competición, de la consolidación de proyectos que ya no miran al futuro sino al presente, y de una rivalidad que, sin ser histórica en términos de títulos, se ha ido cargando de significado con cada enfrentamiento, con cada pulso, con cada partido que ha dejado huella en la memoria colectiva del fútbol femenino español. Blancas y zurigorris vuelven a encontrarse cuando ambas atraviesan uno de los mejores tramos de la temporada, cuando los números acompañan, cuando la confianza se palpa en cada entrenamiento y cuando el margen de error comienza a estrecharse peligrosamente para quienes aspiran a algo más que competir.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El conjunto madrileño llega a este enfrentamiento instalado en la segunda posición de la tabla con 35 puntos, una cifra que no solo habla de regularidad, sino de autoridad. Ocho puntos de ventaja sobre el cuarto clasificado y a solo siete del liderato, el equipo dirigido por Pau Quesada ha construido una temporada sólida, madura, con una identidad clara que se sostiene tanto en los resultados como en las sensaciones. No es un segundo puesto circunstancial ni producto de una racha aislada; es la consecuencia directa de un proyecto que ha sabido crecer, resistir golpes y, sobre todo, convertir cada partido en una declaración de intenciones. Las blancas llegan al duelo tras imponerse por 2-0 al Sevilla FC en su último compromiso, un triunfo que no hizo sino reforzar una dinámica imponente: siete partidos consecutivos sin conocer la derrota entre todas las competiciones, con un balance de seis victorias y un empate que habla de un equipo en plena comunión consigo mismo, convencido de su plan y de su capacidad para imponerlo ante cualquier rival.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Especialmente intimidante resulta su rendimiento como local. El cuadro madrileño es, junto al FC Barcelona, el único equipo que ha ganado todos sus partidos en casa esta temporada, un dato que no admite matices ni interpretaciones. Pleno de victorias, un solo gol encajado ante su afición y la sensación constante de que su estadio se ha convertido en un territorio prácticamente inexpugnable.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Cada visita es una prueba de resistencia, cada rival sabe que para salir con vida necesita rozar la perfección. No es casualidad, es trabajo, es orden, es compromiso colectivo. Incluso las ausencias, que no son menores, no han conseguido resquebrajar esa fortaleza. Merle Frohms, Maëlle Lakrar, Antonia Silva, Sandie Toletti, Tere Abelleira —aún en proceso de recuperación de una grave lesión de cruzado—, Signe Bruun y Lotte Keukelaar no estarán disponibles para este encuentro, una lista de bajas que en cualquier otro contexto podría suponer un obstáculo insalvable, pero que este equipo ha sabido absorber con naturalidad, demostrando profundidad de plantilla y una resiliencia que define a los grandes conjuntos.

    Frente a ellas se planta un Athletic Club que ha vuelto a hacer del carácter, de la constancia y del orgullo competitivo su bandera. Las bilbaínas aterrizan en la cita ocupando la octava posición de la Liga F Moeve con 20 puntos, tras empatar sin goles frente al FC Badalona Women en su último compromiso liguero. Un empate que, lejos de ser interpretado como un freno, sirvió para prolongar una dinámica extraordinaria: nueve partidos consecutivos sin perder entre la competición liguera y la Copa de la Reina, con un balance de cinco victorias y cuatro empates que confirma que este Athletic es un equipo incómodo, rocoso, difícil de doblegar y plenamente consciente de sus virtudes. No es un equipo que deslumbre por cifras goleadoras, pero sí uno que sabe competir cada balón como si fuera el último, que entiende los partidos largos y que no se descompone cuando el guion no le es favorable.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Las de Javier Lerga también llegan con ausencias importantes. Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga no podrán estar disponibles, lo que obliga al cuerpo técnico a reajustar piezas y a confiar, una vez más, en la profundidad y el compromiso de un grupo que ha demostrado saber adaptarse a la adversidad. En Bilbao nadie entiende el fútbol sin sacrificio, sin esfuerzo colectivo, sin una identidad reconocible, y este equipo no es una excepción. Cada baja es una oportunidad para otra jugadora, cada dificultad un motivo más para reforzar la cohesión del vestuario.

    La historia reciente entre ambos conjuntos añade una capa más de emoción al enfrentamiento. Se han medido en trece ocasiones, con un balance claramente favorable al combinado blanco, que suma once triunfos, por solo dos victorias del Athletic Club. Pero esas dos victorias no son anecdóticas ni olvidables. La primera llegó en los cuartos de final de la Copa de la Reina de la temporada 2019/2020, cuando el conjunto vasco se impuso por 2-1 en un partido cargado de tensión y simbolismo. La segunda se produjo en la competición liguera en la temporada 2021/2022, con un contundente 2-0 que demostró que, cuando el Athletic encuentra su momento, es capaz de golpear incluso a los proyectos más sólidos. Son recuerdos que permanecen, cicatrices competitivas que alimentan el respeto mutuo y la alerta permanente.

    En la presente temporada, blancos y zurigorris ya se han visto las caras. Fue en la séptima jornada de la Liga F Moeve, en un escenario tan emblemático como San Mamés. Aquel día, el club madrileño firmó una actuación de autoridad y se llevó la victoria por 1-4, con un doblete de Weir, un gol en propia puerta de Ane Campos y un tanto de Iris Ashley. El Athletic encontró su premio en un espectacular lanzamiento de falta de Nerea Nevado, un gol que levantó a la grada y que simbolizó la rebeldía de un equipo que, incluso en la derrota, se niega a bajar los brazos. Aquel partido dejó muchas lecturas, muchas enseñanzas y la sensación de que este cruce todavía tenía capítulos por escribir.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Además, el destino podría volver a cruzarlos en la Copa de la Reina si ambos conjuntos superan sus respectivas eliminatorias, un detalle que añade un componente casi narrativo a este enfrentamiento, como si el calendario se empeñara en juntar dos caminos que parecen destinados a encontrarse una y otra vez. Cada partido entre ambos es un examen de madurez, una prueba de carácter y una oportunidad para reafirmar aspiraciones.

    Y es que más allá de los números, de las rachas y de las estadísticas, este duelo se sostiene sobre algo mucho más profundo: la convicción de dos equipos que creen en lo que hacen, que han construido su identidad desde lugares distintos pero igualmente válidos, y que llegan al choque sabiendo que no hay margen para la indiferencia. El conjunto blanco defiende su fortaleza como local, su condición de aspirante real a todo, su ambición de seguir presionando al liderato. El Athletic Club defiende su orgullo, su resistencia, su capacidad para incomodar a cualquiera y su deseo de demostrar que las buenas dinámicas no son casualidad.

    El escenario está preparado, las piezas colocadas, las historias cruzadas esperando un nuevo capítulo. Cuando el balón eche a rodar, todo lo anterior se convertirá en pasado y solo quedará el presente, ese instante en el que se decide si la lógica se impone o si el fútbol vuelve a recordar que siempre guarda espacio para la épica, para la sorpresa y para los partidos que, sin necesidad de títulos en juego, se ganan un lugar en la memoria.
    Ese presente que se abre paso cuando el balón comienza a rodar no surge de la nada. Es el resultado de semanas, meses y, en algunos casos, años de trabajo silencioso, de decisiones acertadas y de una idea compartida que se ha ido puliendo partido a partido. En el caso del conjunto blanco, cada encuentro ha servido para reafirmar una personalidad competitiva que hoy se manifiesta con naturalidad. No es un equipo que viva de la inspiración momentánea, sino de la convicción colectiva. Su segundo puesto en la clasificación no es una fotografía estática, es una película en constante movimiento, alimentada por la regularidad, por la capacidad de gestionar los distintos escenarios que plantea la temporada y por una madurez competitiva que se refleja tanto en los grandes partidos como en aquellos encuentros trampa que suelen marcar la diferencia a final de curso.

    La dinámica actual del equipo de Pau Quesada es la de un conjunto que ha aprendido a ganar sin necesidad de brillar en exceso, pero que también sabe hacerlo cuando el partido exige valentía, ritmo y ambición ofensiva. Siete partidos consecutivos sin perder no se sostienen únicamente desde la calidad individual; se construyen desde el equilibrio, desde la solidaridad defensiva y desde la lectura precisa de cada momento del juego. Incluso con bajas de peso, el grupo ha sabido reinterpretarse, encontrar soluciones internas y mantener intacta su competitividad. Esa es una de las señales inequívocas de los equipos llamados a pelear por todo: la ausencia de excusas.

    El factor campo adquiere aquí una dimensión casi simbólica. Ganar todos los partidos como local, encajar un solo gol en casa, no es solo una estadística favorable, es un mensaje lanzado al resto de la competición. Cada rival que cruza ese umbral sabe que no solo se enfrenta a once jugadoras, sino a una estructura que funciona, a una grada que empuja y a una sensación de seguridad que se contagia. El estadio se convierte en refugio y en fortaleza, en el lugar donde el equipo se reconoce y se reafirma. Para el Athletic Club, romper esa racha sería algo más que sumar puntos: sería un golpe de autoridad, una declaración de que su buen momento no entiende de escenarios ni de contextos.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Las bilbaínas llegan con esa mentalidad. Nueve partidos sin perder entre Liga y Copa no son fruto de la casualidad ni de un calendario benévolo. Son el reflejo de un equipo que ha sabido reinventarse, que ha encontrado estabilidad en un campeonato exigente y que ha hecho de la consistencia su principal virtud. El empate sin goles ante el FC Badalona Women en la última jornada puede parecer, desde fuera, un resultado discreto, pero para este Athletic supuso una prueba más de su solidez defensiva, de su capacidad para competir incluso cuando el acierto de cara a puerta no acompaña. Alargar la racha, seguir sumando, mantenerse firme: esa es la hoja de ruta.
    octava posición con 20 puntos sitúa al conjunto vasco en una zona de la tabla que, sin ser protagonista de los titulares, habla de un equipo fiable, difícil de superar y siempre dispuesto a complicar la vida a cualquiera. El Athletic no necesita dominar la posesión para sentirse cómodo, ni marcar primero para creer en la victoria. Su fútbol se construye desde la paciencia, desde el orden y desde la convicción de que cada partido tiene su momento. Esa lectura pausada del juego es la que le ha permitido encadenar resultados positivos y mantenerse con vida en dos competiciones.

    Las ausencias, como siempre, forman parte del relato. Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga no estarán disponibles, y su falta se notará, pero no condicionará la esencia del equipo. El Athletic es, por definición, un conjunto coral, donde el protagonismo se reparte y donde cada jugadora entiende su rol dentro de un sistema que prioriza el colectivo. Las bajas obligan a ajustar, a reinventar pequeños detalles, pero no alteran el espíritu competitivo que define a este grupo.

    Cuando ambos equipos se miran de frente, la historia reciente aparece inevitablemente como telón de fondo. Trece enfrentamientos previos construyen una narrativa que, aunque inclinada hacia el lado blanco, no está exenta de episodios de resistencia y de rebelión por parte del Athletic.

    Once victorias del conjunto madrileño podrían sugerir una superioridad clara, pero el fútbol rara vez se explica solo con cifras. Las dos victorias bilbaínas tienen un peso específico enorme porque llegaron en momentos clave, porque rompieron pronósticos y porque demostraron que, en este cruce, nadie puede dar nada por hecho.

    Especialmente significativo fue aquel duelo de cuartos de final de la Copa de la Reina 2019/2020. Un partido cargado de tensión, de nervios y de emoción, en el que el Athletic supo competir con inteligencia y corazón para imponerse por 2-1 y dejar fuera a uno de los proyectos más ambiciosos del momento. Aquella noche quedó grabada como un ejemplo de que la Copa es territorio de sorpresas, pero también como un recordatorio de que el Athletic, cuando se siente desafiado, responde con carácter.

    El conjunto blanco afronta la cita con la serenidad de quien sabe que ha hecho muchas cosas bien, pero también con la urgencia silenciosa de quien no puede permitirse fallar. La clasificación aprieta por arriba, el liderato no está tan lejos como para renunciar a él, pero tampoco tan cerca como para relajarse. Cada victoria es una declaración, cada tropiezo una oportunidad perdida. En casa, donde el equipo ha construido una fortaleza casi inexpugnable, la responsabilidad se transforma en determinación. No se trata solo de ganar, sino de seguir convenciendo, de reafirmar una identidad que se ha consolidado con el paso de las jornadas.

    La victoria liguera de la temporada 2021/2022, un 2-0 incontestable, añadió otro capítulo a esa historia de resistencia. Fue un partido en el que el conjunto vasco se mostró sólido, contundente y eficaz, anulando las virtudes del rival y explotando sus propios recursos con precisión. No fue un triunfo aislado, sino la confirmación de que el Athletic sabe cómo hacer daño a este rival cuando encuentra el contexto adecuado.

    Más reciente aún es el enfrentamiento de esta misma temporada, en la séptima jornada de la Liga F Moeve. San Mamés fue testigo de un duelo intenso, de esos que no se olvidan fácilmente. El 1-4 final a favor del club madrileño reflejó la pegada y la eficacia de las blancas, pero también dejó imágenes de un Athletic combativo, orgulloso, capaz de levantarse incluso cuando el marcador no acompaña. El doblete de Weir fue decisivo, la acción desafortunada de Ane Campos en propia puerta inclinó aún más la balanza y el tanto de Iris Ashley terminó de cerrar el partido. Pero el gol de Nerea Nevado, de falta directa, fue algo más que una diana: fue un grito de orgullo, una muestra de que este Athletic nunca se rinde.

    Ese partido dejó heridas abiertas y lecciones aprendidas. Para el conjunto blanco, la confirmación de que su plan funciona incluso en escenarios hostiles. Para el Athletic, la certeza de que, ajustando detalles, compitiendo al límite, el margen entre ambos no es insalvable. Cada enfrentamiento suma información, experiencia y motivación para el siguiente.

    Y como si el calendario quisiera seguir tejiendo esta historia, la posibilidad de un nuevo cruce en la Copa de la Reina aparece en el horizonte. Si ambos equipos superan sus respectivas eliminatorias, el destino volverá a reunirlos en una competición donde la épica se multiplica y donde cada partido es una final anticipada. Esa posibilidad añade una tensión extra, una sensación de que este duelo liguero es solo una pieza más de un puzzle mayor, de una rivalidad que se está construyendo a base de partidos intensos y memorables.

    En este contexto, el enfrentamiento que se avecina adquiere una dimensión que va más allá de los puntos en juego. Es una prueba de fuego para la solidez del conjunto blanco en casa, una oportunidad para el Athletic de confirmar que su buena dinámica no entiende de favoritismos. Es un choque de estilos, de identidades y de ambiciones. Un partido que se juega también en lo emocional, en la memoria reciente y en la convicción de cada vestuario.

    Hay encuentros que se juegan mucho antes de que el balón toque el césped, en la cabeza de las futbolistas, en la memoria de los vestuarios y en la intuición de quienes saben leer el fútbol como una historia que nunca se repite del todo. Este es uno de esos partidos. Porque cuando el conjunto blanco y el Athletic Club se preparan para verse las caras, no solo repasan esquemas o analizan vídeos; también revisitan sensaciones, recuerdan episodios pasados y calibran lo que está en juego más allá del marcador. La buena dinámica de ambos equipos no es un simple dato estadístico, es un estado de ánimo colectivo, una forma de encarar cada sesión de trabajo con la convicción de que el esfuerzo tiene recompensa.

    Para las blancas, este partido representa la oportunidad de seguir consolidando su condición de aspirante real al título. El segundo puesto, los 35 puntos, la distancia con el cuarto clasificado y la cercanía relativa al liderato no son números que pesen, pero sí que empujan. Cada jornada es una ocasión para presionar, para no fallar, para seguir enviando mensajes claros al resto de la competición. Ganar en casa se ha convertido casi en una obligación autoimpuesta, no desde la presión externa, sino desde la ambición interna. Este equipo ha aprendido a convivir con esa exigencia, a transformarla en estímulo y a utilizarla como motor.

    El Athletic, por su parte, llega liberado de ese peso, pero cargado de una responsabilidad diferente: la de demostrar que su racha no es circunstancial, que su crecimiento es real y que su identidad competitiva tiene recorrido. Nueve partidos sin perder no se defienden solos; hay que refrendarlos cada fin de semana, en cada campo, ante cada rival. Visitar el feudo de uno de los equipos más sólidos de la Liga F Moeve es un desafío, sí, pero también una oportunidad. Porque pocas cosas refuerzan más un proyecto que competir de tú a tú en escenarios exigentes y salir con la sensación de haber estado a la altura.

    El pulso del partido se intuye intenso, cargado de matices. El conjunto blanco buscará imponer su ritmo, aprovechar la fortaleza que ha mostrado como local y castigar cualquier error con la precisión que le ha caracterizado en las últimas jornadas. El Athletic, fiel a su esencia, tratará de cerrar espacios, de incomodar, de alargar el partido hasta llevarlo a un terreno donde cada duelo individual cobre importancia. Será un choque de paciencia contra determinación, de iniciativa contra resistencia, de ambición declarada contra orgullo competitivo.

    Las ausencias volverán a aparecer como un factor narrativo, pero no determinante. Las blancas han demostrado que pueden adaptarse a un contexto sin nombres importantes, que el colectivo está por encima de las individualidades y que el sistema es lo suficientemente sólido como para absorber bajas sensibles. La recuperación de Tere Abelleira avanza, pero su ausencia sigue recordando que este equipo también ha tenido que aprender a sobreponerse a golpes duros, a lesiones que alteran planes y a reajustes que ponen a prueba la profundidad de la plantilla. Cada partido sin ella es, en cierto modo, un ejercicio de madurez.

    En el Athletic, las bajas obligan a apelar una vez más al carácter. No es la primera vez que este grupo se enfrenta a un escenario adverso, ni será la última. La historia del club está plagada de ejemplos de resiliencia, de equipos que han sabido competir contra todo y contra todos. Esa herencia pesa, pero también impulsa. Cada jugadora que salte al campo lo hará sabiendo que representa algo más que a sí misma, que forma parte de una cadena que se extiende en el tiempo y que se alimenta de valores reconocibles.

    El recuerdo del enfrentamiento en San Mamés sigue presente, no como una herida abierta, sino como un aprendizaje. Para el conjunto blanco, aquel 1-4 confirmó que su propuesta funciona incluso en ambientes exigentes, que sabe gestionar la presión de escenarios grandes y que puede golpear con contundencia cuando encuentra espacios. Para el Athletic, fue una llamada de atención, una invitación a ajustar detalles, a corregir errores y a reafirmar su identidad sin renunciar a la ambición. El gol de Nerea Nevado, de falta directa, sigue siendo una imagen recurrente, un recordatorio de que este equipo tiene recursos, talento y orgullo.

    La posible repetición del duelo en la Copa de la Reina añade una capa extra de tensión. Saber que este no es un cruce aislado, que podría haber más capítulos en el horizonte, condiciona la forma de afrontar el partido. No se trata solo de ganar o perder, sino de enviar mensajes, de marcar territorio, de dejar claro que, pase lo que pase, este enfrentamiento no se olvida fácilmente. Cada acción, cada duelo, cada gesto adquiere un significado mayor cuando se piensa en lo que puede venir después.

    Y en medio de todo, la Liga F Moeve sigue su curso, exigiendo regularidad, castigando cualquier despiste y premiando a quienes saben mantenerse firmes en los momentos clave. Este partido se inserta en ese contexto de máxima exigencia, donde cada punto cuenta y donde los márgenes se reducen jornada tras jornada. Para las blancas, sumar de tres es una necesidad estratégica; para el Athletic, puntuar sería un refuerzo emocional enorme, una confirmación de que su camino es el correcto.

    El fútbol femenino español vive un momento de madurez, de crecimiento sostenido, y partidos como este son el mejor escaparate de esa evolución. Dos equipos en forma, dos proyectos sólidos, dos identidades claras enfrentándose sin complejos. No hay artificios, no hay promesas vacías: hay fútbol, hay competición y hay una historia que sigue escribiéndose cada vez que blancas y zurigorris comparten césped.

    La cuenta atrás avanza, el escenario se llena de significado y la expectativa crece. Porque cuando el balón vuelva a rodar, todo lo construido hasta ahora —las rachas, las estadísticas, los precedentes— quedará en suspenso durante noventa minutos que prometen ser intensos, disputados y cargados de emoción.

    Porque hay partidos que no necesitan adornos ni promesas grandilocuentes para justificar su importancia. Basta con observar el momento exacto en el que se cruzan los caminos de ambos equipos, con entender el punto de madurez al que han llegado y con leer entre líneas lo que cada uno se juega cuando salta al césped. Este duelo entre blancas y zurigorris pertenece a esa categoría de encuentros que explican una temporada entera, que condensan meses de trabajo en noventa minutos y que dejan huella más allá del resultado final.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Este equipo ha aprendido a competir desde la madurez, a entender que no todos los partidos se ganan del mismo modo y que, en ocasiones, la paciencia es tan importante como el talento. Las bajas han obligado a reajustes, a nuevas jerarquías, a asumir roles diferentes, y lejos de debilitar al grupo, lo han fortalecido. Cada ausencia ha sido un reto, cada reto una oportunidad para crecer. El colectivo ha respondido, y eso se nota en el campo, en la seguridad con la que se mueven las piezas, en la confianza con la que se toman decisiones incluso en los momentos de mayor tensión.

    El Athletic Club llega a este escenario con una narrativa distinta, pero no menos poderosa. Su buena dinámica no responde a un pico puntual de rendimiento, sino a una línea ascendente construida desde la constancia y el compromiso. Nueve partidos sin perder no se explican solo desde lo futbolístico; hablan de un vestuario unido, de una idea clara y de una capacidad notable para competir en contextos diversos. Este Athletic ha aprendido a sobrevivir, a resistir y a golpear cuando se presenta la ocasión. No necesita dominar para sentirse cómodo, ni imponer para sentirse fuerte. Su fortaleza reside en la convicción de que, mientras el partido siga abierto, todo es posible.

    Visitar el campo de uno de los equipos más sólidos de la Liga F Moeve no intimida a un grupo acostumbrado a los desafíos. Al contrario, lo estimula. Porque pocas cosas definen mejor a este Athletic que su capacidad para crecer en la dificultad, para convertir cada obstáculo en una motivación adicional. Las bajas forman parte del camino, pero no alteran el espíritu competitivo. Cada jugadora que entra sabe que tiene una responsabilidad, que representa una forma de entender el fútbol y que cada duelo es una oportunidad para reafirmar esa identidad.

    (Fuente: UEFA)

    La historia compartida entre ambos equipos actúa como un eco constante. Trece enfrentamientos, once victorias blancas y dos triunfos bilbaínos dibujan un marco claro, pero no determinante. Porque en el fútbol, y especialmente en el fútbol femenino, la historia pesa lo justo. Sirve para recordar, para aprender, para respetar, pero nunca para sentenciar. Las victorias del Athletic, especialmente aquellas logradas en contextos de máxima exigencia como la Copa de la Reina, siguen siendo un recordatorio de que este cruce nunca es previsible. Que la lógica puede imponerse, sí, pero que siempre hay espacio para la épica.

    El recuerdo del 1-4 en San Mamés esta temporada añade picante al duelo. Aquella tarde dejó claro que el conjunto blanco sabe castigar, que tiene recursos ofensivos y que no tiembla en escenarios grandes. Pero también dejó la sensación de que el Athletic, incluso en la derrota, fue fiel a sí mismo. El gol de Nerea Nevado, ejecutado con precisión desde la falta directa, sigue siendo una imagen simbólica: la de un equipo que no se resigna, que pelea hasta el final y que siempre busca dejar su huella.

    Este nuevo enfrentamiento no es una revancha en sentido estricto, pero sí una oportunidad para reescribir el guion. Para las blancas, la ocasión de reafirmar su dominio y de seguir construyendo una temporada que apunta alto. Para las zurigorris, el desafío de demostrar que su crecimiento es real, que pueden competir de tú a tú incluso en los escenarios más exigentes y que su buena dinámica no entiende de etiquetas ni de favoritismos.

    El contexto de la Liga F Moeve amplifica cada emoción. Es una competición que no perdona la irregularidad, que exige constancia y que premia a quienes saben mantenerse firmes cuando llegan los momentos decisivos. Este partido se inscribe en ese tramo de la temporada donde cada jornada pesa un poco más, donde los puntos se vuelven más valiosos y donde las sensaciones pueden marcar el devenir de las semanas siguientes. Ganar refuerza, perder obliga a reaccionar, empatar deja preguntas abiertas. Nada es neutro.

    Y en medio de todo eso está el espectador, el aficionado que entiende que este tipo de partidos no se miden solo por el marcador final. Son encuentros que se viven, que se sienten, que se recuerdan. Partidos que condensan rivalidad sana, respeto mutuo y ambición compartida. Blancas y zurigorris representan dos formas de competir, dos identidades claras que se encuentran en un punto común: la voluntad de no ceder ni un centímetro.

    Cuando el balón eche a rodar, todo lo anterior se transformará en presente puro. Las rachas quedarán suspendidas, las estadísticas perderán peso y solo importará lo que ocurra en el césped. Cada carrera, cada duelo, cada decisión contará. Y cuando el partido termine, más allá del resultado, quedará la sensación de haber asistido a uno de esos enfrentamientos que explican por qué este deporte sigue emocionando, por qué la Liga F Moeve crece y por qué el fútbol femenino se ha ganado, a base de partidos como este, el derecho a ser vivido con intensidad y pasión.

    Porque hay citas que no se pueden contar después, que hay que vivirlas mientras suceden. Y este cara a cara entre blancas y zurigorris es una de ellas. Un partido que reúne forma, historia, ambición y carácter. Un duelo que no admite distracciones, que exige atención plena y que promete escribir un nuevo capítulo en una rivalidad que sigue creciendo. El escenario está listo, las protagonistas preparadas y el fútbol, una vez más, dispuesto a recordarnos que los grandes partidos no se explican: se juegan.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    ✨ Encuentro adelantado ✨

    🔥 Real Madrid 🆚 Athletic Club 🔥

    📅 Martes, 13 de enero de 2026

    🩵 Matchday 17 | Día de partido

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 DAZN 1 (Dial 70 de Movistar Plus)

    🏟️ Estadio Alfredo Di Stéfano, Valdebebas

    (Fuente: Liga F Moeve )

  • Oficial | Se adelantan dos encuentros en la Liga F

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ La Liga F Moeve, obligada a reescribir su propio calendario: la Supercopa de España Femenina 2026 irrumpe en enero y convierte la jornada 17 en el primer gran nudo competitivo del nuevo añoS

    El fútbol femenino español entra en 2026 con el pulso acelerado, con el calendario al límite y con la sensación inequívoca de que el primer gran título del año no solo se juega sobre el césped, sino también en los despachos, en las parrillas televisivas y en la capacidad de adaptación de una competición que sigue creciendo a un ritmo vertiginoso.

    La Liga F Moeve se ha visto obligada a reprogramar dos encuentros de la decimoséptima jornada del curso 2025-2026, la segunda de la segunda vuelta, como consecuencia directa de la celebración de la Supercopa de España Femenina Iberdrola, un torneo que vuelve a colocarse en el centro del ecosistema competitivo y mediático del fútbol femenino nacional.

    La Supercopa, concebida como el escaparate del poderío deportivo de la élite, mide al campeón de la Liga Profesional de Fútbol Femenino y al campeón de la Copa de la Reina frente al segundo y tercer clasificado del campeonato liguero. En esta edición de 2026, los cuatro nombres propios que concentran el foco del fútbol femenino español son el Fútbol Club Barcelona, el Real Madrid, el Atlético de Madrid y el Athletic Club. Cuatro entidades históricas, cuatro escudos de enorme peso social y deportivo y cuatro proyectos que encarnan, cada uno a su manera, la evolución de la Primera División Femenina en los últimos años.

    La Real Federación Española de Fútbol informó oficialmente el pasado 16 de diciembre de 2025 de que la siguiente edición de la Supercopa se celebraría en Castellón, concretamente en el Skyfi Castalia, después de que fracasara la idea impulsada por el ente federativo, presidido por Rafael Louzán, de exportar el torneo a Arabia Saudí, siguiendo el modelo instaurado en el fútbol masculino.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La decisión devolvió la competición al territorio nacional y reforzó el vínculo entre el torneo y la afición local, apostando por un escenario que concentrará durante varios días la atención del fútbol femenino español.

    Del 20 al 24 de enero de 2026, Castellón se convertirá en capital del fútbol femenino. Allí se disputarán las semifinales y la gran final de un torneo que no solo pone en juego el primer título oficial del año, sino que también sirve como termómetro competitivo en un tramo clave de la temporada. Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid y Athletic Club lucharán por levantar un trofeo que, más allá del metal, simboliza hegemonía, ambición y continuidad en la élite.

    La historia de la Supercopa de España Femenina es, como la del propio fútbol femenino en España, una historia de avances, pausas, reinicios y consolidación. Entre 1997 y 2000 se disputaron cuatro ediciones del torneo bajo un formato clásico que enfrentaba al campeón de Liga y al campeón de la Copa de la Reina. San Vicente C. F. F. se alzó con la primera edición, C. A. Málaga conquistó la segunda, Eibartarrak F. T. logró la tercera y el Levante U. D., tras absorber al San Vicente, ganó la última. Aquellas ediciones, aunque fundamentales para entender los orígenes del torneo, arrastran todavía dudas sobre su oficialidad plena, un reflejo de la fragilidad institucional que durante años acompañó al fútbol femenino.

    Tras un largo periodo sin disputarse, la Supercopa regresó en 2019, ya bajo un nuevo paradigma. El torneo adoptó el formato de ‘Final Four’, reuniendo a los dos equipos finalistas de la Copa de la Reina y a los dos primeros clasificados de la Primera División Femenina. En caso de coincidencia, el billete se otorgaba al mejor clasificado en Liga que no hubiera disputado la final copera. Las semifinales cruzan al campeón de Copa con el subcampeón de Liga y al campeón de Liga con el subcampeón de Copa, replicando el modelo del campeonato masculino y dotando al torneo de una lógica competitiva clara y reconocible.

    Desde entonces, la Supercopa se ha convertido en territorio prácticamente exclusivo del Fútbol Club Barcelona, que domina el palmarés moderno y ha elevado el listón competitivo del torneo. El conjunto azulgrana es el máximo ganador de la Supercopa de España Femenina, con cinco títulos en su palmarés: 2020, 2022, 2023, 2024 y 2025. A distancia aparecen el Levante, con dos títulos heredados de la etapa de San Vicente, el Atlético de Madrid, campeón en 2021, y los históricos triunfos de C. A. Málaga y SD Eibar en los albores del torneo. La edición de 2026 se presenta, por tanto, como una nueva oportunidad para que el Barcelona prolongue su hegemonía o para que alguno de sus rivales rompa el guion establecido.

    Los protagonistas de esta Supercopa 2026 llegan con credenciales bien definidas que auguran emociones de alto voltaje.

    El Fútbol Club Barcelona comparece como campeón de la Liga F y de la Copa de la Reina, ejerciendo su doble condición de dominador absoluto del fútbol femenino español. El Real Madrid lo hace como subcampeón de la Liga F 2024-2025, consolidado ya como alternativa real y estable en la élite.

    El Atlético de Madrid accede como subcampeón de la Copa de la Reina y tercer clasificado liguero, representando la resistencia histórica y competitiva de un club acostumbrado a los grandes escenarios. El Athletic Club, cuarto clasificado, completa el cartel con su identidad innegociable, su apuesta por el talento propio y su capacidad para competir en contextos de máxima exigencia.

    Las semifinales ya tienen fecha y hora marcadas en rojo en el calendario. El martes 20 de enero se disputará el Real Madrid CF frente al Atlético de Madrid, un duelo cargado de rivalidad, memoria reciente y pulsos tácticos.

    Un día después, el miércoles 21 de enero, el FC Barcelona se medirá al Athletic Club en una semifinal que enfrentará estilos, filosofías y tradiciones futbolísticas muy distintas. La gran final se celebrará el sábado 24 de enero a las 19:00 horas, con cobertura televisiva de RTVE, garantizando así una difusión en abierto que refuerza la visibilidad del torneo y del fútbol femenino.

    Esta concentración de partidos de máximo nivel ha tenido un impacto directo en el desarrollo normal de la Liga F Moeve. La patronal se ha visto obligada a intervenir y a reprogramar dos encuentros de la jornada 17 para evitar solapamientos, sobrecargas y conflictos logísticos en un calendario ya de por sí exigente. La decisión no es menor: la jornada 17 marca el inicio real de la segunda vuelta y suele ser un punto de inflexión competitivo, donde se reajustan objetivos, se miden dinámicas y se empieza a definir la lucha por los puestos europeos y la permanencia.

    Ante esta situación, la Liga F ha determinado adelantar el FC Barcelona vs Atlético de Madrid al miércoles 14 de enero de 2025, a las 19:00 horas, en el Johan Cruyff. Apenas 24 horas antes, el martes 13 de enero, se habrá disputado otro encuentro de enorme atractivo: el Real Madrid vs Athletic Club, también a las 19:00 horas, en el Alfredo Di Stéfano.

    Dos partidos que, por sí solos, podrían encabezar cualquier jornada liguera y que ahora se convierten en el preludio inmediato de una Supercopa que monopolizará la atención mediática en la segunda quincena de enero.

    La reprogramación no solo altera rutinas deportivas, sino también estrategias de comunicación y consumo audiovisual.

    DAZN, titular de los derechos televisivos de la Liga F, ha informado a los medios de comunicación incluidos en su base de datos, entre ellos “El Partido de Manu”, de que ambos encuentros adelantados se emitirán en abierto y de manera gratuita a través de su aplicación. Los aficionados únicamente necesitarán registrarse con un correo electrónico para acceder al plan free, una decisión que refuerza la apuesta por la accesibilidad y la expansión de audiencias en un momento clave de la temporada.

    El resto de la jornada 17, seis encuentros en total, se disputará durante el fin de semana del 25 y 26 de enero de 2026, una vez concluida la Supercopa. Entre ellos destaca el Real Sociedad de Fútbol vs Sociedad Deportiva Eibar, que contará con la cobertura de TEN TV, canal disponible en la TDT y habitual socio del fútbol femenino en abierto. La fragmentación de la jornada es el reflejo de una competición viva, sometida a tensiones externas, pero también capaz de adaptarse y de ofrecer producto competitivo prácticamente sin interrupción.

    Enero de 2026 se presenta así como un mes bisagra, un periodo donde confluyen pasado, presente y futuro del fútbol femenino español. La Supercopa no es solo un torneo: es un escaparate, un laboratorio competitivo y un altavoz mediático. La Liga F Moeve, por su parte, demuestra que su crecimiento conlleva decisiones complejas y ajustes inevitables, pero también oportunidades para reforzar su narrativa, su alcance y su impacto social.

    Castellón será testigo de la lucha por el primer título oficial del año, pero también del pulso entre modelos deportivos, de la consolidación de audiencias y del avance de un fútbol femenino que ya no se conforma con sobrevivir en los márgenes. La jornada 17, alterada y reescrita, pasará a la historia como el primer gran sacrificio de un calendario que ya piensa en grande.

    Y mientras el balón empiece a rodar en el Johan Cruyff, en el Alfredo Di Stéfano y, días después, en el Skyfi Castalia, el mensaje será claro: el fútbol femenino español no se detiene, ni siquiera cuando el calendario se pone cuesta arriba. Porque cuando hay títulos en juego, historia por escribir y millones de miradas pendientes, el espectáculo siempre encuentra la forma de abrirse paso.

  • Oficial | Teledeporte emitirá el Atlético vs Athletic Club y el Barcelona – Real Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟢 El canal temático de RTVE dará cobertura a duelo entre rojiblancas y al nuevo clásico del fútbol femenino español.

    El pasado 7 de enero de 2026, en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, la Real Federación Española de Fútbol, sorteó los duelos de cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola.

    (Fuente: RFEF)

    En dicho evento quedaron algunos interrogantes por despejar amén de los horarios y la pertinente cobertura televisiva para ellos.

    El ente que preside Rafael Louzán ha emitido un comunicado de prensa en el que revela que los ocho emparejamientos resultantes contarán con cobertura televisiva, algo impensable hace tan solo unos cursos, lo que demuestra que el fútbol femenino si suscita interés.

    Hay competiciones que no se juegan solo con balón. Hay torneos que se disputan con memoria, con herencia, con el peso de los años y con la emoción de cada paso dado por quienes construyeron el camino antes. La Copa de S. M. la Reina Iberdrola es una de ellas. Un torneo que no entiende de rutina ni de previsión, que se alimenta de lo inesperado y que convierte cada eliminatoria en un relato único, irrepetible, profundamente ligado a la identidad del fútbol femenino español.

    Los cuartos de final ya están aquí. Y lo hacen con una hoja de ruta clara, definida, oficial, marcada por el sorteo celebrado el pasado 7 de enero, y visualizada en una imagen que resume lo que está por venir: escudos históricos, horarios señalados en rojo y la promesa de cuatro duelos que volverán a colocar a la Copa en el centro del escenario.

    Durante dos noches consecutivas, el miércoles 4 de febrero y el jueves 5 de febrero, los ocho equipos supervivientes del torneo saltarán al césped con un único objetivo: alcanzar las semifinales de la competición más antigua y simbólica del fútbol femenino nacional.

    Y lo harán con una certeza compartida: la Copa no se juega, se sobrevive.

    Hablar de la Copa de la Reina es hablar de las raíces del fútbol femenino español. Es hablar de un torneo que ha crecido en paralelo al propio desarrollo de la competición doméstica, que ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su esencia, y que hoy, bajo el paraguas de la RFEF y con el impulso de patrocinadores como Iberdrola, vive uno de sus momentos de mayor visibilidad y prestigio.

    Cada ronda es una ceremonia. Cada cruce, una oportunidad para reivindicar trayectorias, para ajustar cuentas pendientes o para abrir capítulos inéditos. Los cuartos de final no son una excepción. Al contrario: son el punto exacto donde la Copa se vuelve seria, donde ya no hay margen para el error y donde cada decisión pesa.

    En este contexto, la hoja de ruta ya está marcada. Los horarios, definidos. Las cámaras, preparadas. Y la audiencia, expectante.

    La competición arrancará el miércoles 4 de febrero, una jornada que abrirá el telón de los cuartos de final con dos partidos de enorme peso simbólico y deportivo. Dos enfrentamientos que resumen la diversidad, la riqueza y la intensidad del fútbol femenino español.

    El primer latido de los cuartos de final llegará desde Madrid. A las 18:30 horas, el balón echará a rodar en un duelo que respira tradición, carácter y respeto mutuo: Atlético de Madrid frente a Athletic Club.

    Dos clubes históricos. Dos formas de entender el fútbol. Dos escudos que no necesitan presentación.

    El Atlético de Madrid, uno de los grandes protagonistas de la Copa en la última década, afronta esta eliminatoria con el recuerdo aún fresco de noches coperas memorables. El conjunto rojiblanco ha hecho de este torneo un territorio reconocible, un espacio donde ha sabido crecer, competir y levantar títulos.

    Frente a él, el Athletic Club, emblema del fútbol femenino estatal, referencia indiscutible de cantera, identidad y fidelidad a un modelo propio. Las leonas llegan a los cuartos con la convicción de quien sabe que la Copa es un escenario donde su historia pesa y su camiseta impone.

    El duelo, además, podrá seguirse en directo y en abierto a través de Teledeporte, reafirmando el compromiso del ente público con el fútbol femenino y con una competición que forma parte del patrimonio deportivo nacional.

    Apenas media hora después, a las 19:00 horas, llegará el segundo duelo del miércoles. Un enfrentamiento que simboliza el crecimiento sostenido de proyectos consolidados en la élite: Madrid CFF frente a CD Tenerife Femenino.

    El Madrid CFF, habitual protagonista de las fases avanzadas del torneo en los últimos años, afronta esta cita como una oportunidad para seguir afianzando su papel competitivo en el panorama nacional. La Copa se ha convertido para el conjunto madrileño en un espacio de reivindicación, donde el equipo ha demostrado personalidad, ambición y una identidad reconocible.

    Enfrente estará el CD Tenerife Femenino, representante del fútbol canario y ejemplo de constancia y trabajo a largo plazo. El conjunto isleño llega a los cuartos con la ilusión intacta y la motivación de quien sabe que cada eliminatoria copera es una oportunidad para hacer historia.

    Un duelo de estilos, de ritmos y de emociones, que completará una primera jornada de cuartos marcada por la diversidad de propuestas futbolísticas y por la igualdad competitiva, siendo cubierto por RadioTelevisión Canaria.

    Si el miércoles abre el camino, el jueves 5 de febrero de 20 lo culmina. Dos partidos.

    Dos historias. Y un cierre que, como manda la tradición, reservará el foco principal para el gran clásico del fútbol español.

    La tarde del jueves arrancará a las 19:00 horas con un duelo que enfrenta a dos proyectos sólidos, reconocibles y profundamente competitivos: Real Sociedad frente al ONA.

    La Real Sociedad, club con una arraigada tradición futbolística y una clara apuesta por su sección femenina, afronta esta eliminatoria con la ambición de volver a situarse entre las mejores del torneo. El conjunto txuri-urdin ha hecho de la Copa un escenario donde su fútbol asociativo y su competitividad suelen emerger con fuerza.

    El Badalona Women, por su parte, representa la evolución constante, la adaptación y la ambición de un proyecto que no renuncia a competir de tú a tú ante cualquier rival. La Copa ofrece al conjunto catalán una plataforma ideal para mostrar su crecimiento y su capacidad para desafiar pronósticos.

    Un partido que se podrá seguir a través de los canales oficiales de la RFEF, consolidando la apuesta federativa por la difusión integral de la competición.

    Y como colofón, como cierre perfecto para dos noches de fútbol copero, llegará el partido que trasciende la competición: el Clásico.

    A las 21:00 horas, el Real Madrid CF y el Fútbol Club Barcelona se enfrentarán en los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola. Un duelo que concentra miradas, atención mediática y una carga simbólica que va más allá del pase a semifinales.

    El Clásico es siempre un acontecimiento. En la Copa, lo es aún más. Porque aquí no hay margen para el error. Porque aquí no hay ida y vuelta. Porque aquí, un solo partido decide quién sigue y quién se despide.

    El encuentro podrá seguirse en directo a través de Teledeporte, garantizando una cobertura amplia, detallada y accesible para toda la audiencia.

    La imagen oficial que acompaña estos cuartos de final no es solo un cartel. Es una declaración de intenciones. En ella, los escudos se alinean, los horarios se ordenan y la Copa preside el relato. Es el punto de partida visual de una eliminatoria que promete emociones fuertes, noches memorables y nuevos capítulos para la historia del torneo.

    Bajo el lema #CopaDeLaReinaIberdrola, la competición se prepara para vivir uno de sus momentos más esperados. Ocho equipos. Cuatro partidos. Dos días y un solo objetivo compartido: seguir soñando.
    Los cuartos de final no son un final. Son un umbral. El lugar donde la Copa comienza a mostrar su verdadero rostro. Donde los detalles deciden. Donde cada acción puede convertirse en recuerdo.

    En estas dos jornadas el balompié practicado por mujeres estará en el primer plano y quizá por eso sea la segunda profesión que eligen las jóvenes a día de hoy, según un reciente estudio de Addeco.

    La Copa de la Reina Iberdrola vuelve a llamar y el fútbol, como siempre, responde.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | El Atlético vs Athletic Club y el Real Madrid vs Barcelona, son los principales atractivos de la Copa de la Reina en los cuartos de final

    (Fuente: Getty imágenes)

    ⬛️ El emparejamiento entre equipos rojiblancos y el duelo entre culés y merengues despiertan gran expectación.

    La Copa de S.M. la Reina Iberdrola 2025-2026 ha entrado oficialmente en su tramo decisivo. El sorteo de los cuartos de final, celebrado bajo el amparo de la Real Federación Española de Fútbol, ha dibujado un escenario de máxima exigencia deportiva, enorme carga simbólica y profunda trascendencia competitiva, confirmando una vez más que el torneo del K.O. del fútbol femenino español sigue siendo el espacio donde confluyen la tradición, la épica, la oportunidad y el vértigo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Con los ocho equipos clasificados ya definidos, el campeonato afronta una ronda que no solo decidirá los nombres de los semifinalistas, sino que reordenará el relato de la temporada, pondrá a prueba proyectos consolidados y ofrecerá a clubes históricos y emergentes la posibilidad de escribir una página imborrable en su trayectoria. El sorteo ha deparado los siguientes emparejamientos de cuartos de final:
    • Club Atlético de Madrid vs Athletic Club
    • Real Sociedad de Fútbol vs ONA
    • Real Madrid CF vs FC Barcelona
    • Madrid CFF vs CD Tenerife Femenino

    (Fuente: RFEF)

    El Salón Luis Aragonés, escenario en el que se ha celebrado el sorteo, ha contando con la presencia de Lola Romero, directora de fútbol femenino del Club Atlético de Madrid, y Marina Rivas, jugadora del Madrid CFF, quienes, además, han ejercido como manos inocentes para conformar los cruces.

    Romero habló del prestigio que tiene la Copa de la Reina, el primer título que el club consiguió en la élite del fútbol nacional, y también recordó con cariño la final que ganaron de manera agónica ante el Real Madrid en el año 2023 bajo la lluvia de Butarque.

    Por su parte, Rivas habló sobre la actuación de las suyas en la pasada edición, cayendo por la mínima ante el, a la postre, campeón; y se mostró con mucha ambición por lo que se vislumbra en el horizonte.  

    Al pertenecer todos los conjuntos clasificados a la Liga F, el sorteo ha consistido en establecer los partidos de cuartos de final teniendo en cuenta la primera bola extraída para saber cuál de ellos ejercerá como local. Los enfrentamientos establecidos para los cuartos de final se disputarán los días 3, 4 y 5 del próximo mes de febrero de 2026 con horarios y cobertura televisiva aún por confirmar.

    Cuatro eliminatorias, un solo partido, margen mínimo para el error y una conclusión inequívoca: la Copa de la Reina 2025-2026 ya no admite especulación. Cada balón, cada decisión y cada minuto adquieren ahora valor de sentencia.

    La Copa de la Reina no es un torneo más. Es, desde su creación, el espacio donde el fútbol femenino español ha aprendido a narrarse a sí mismo, donde generaciones de futbolistas han encontrado su primera gran oportunidad y donde los grandes clubes han consolidado su legado. En la edición 2025-2026, ese ADN se mantiene intacto, pero con un contexto distinto: el crecimiento estructural del fútbol femenino, la profesionalización plena de la Liga F, la internacionalización de las plantillas y una atención mediática sin precedentes.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Estos cuartos de final representan, por tanto, una fotografía exacta del momento actual del fútbol femenino español: conviven los gigantes históricos, los proyectos en expansión, los clubes de identidad clara y aquellos que han convertido la Copa en su territorio natural. No hay invitadas. Todas las clasificadas han llegado aquí por mérito propio y todas saben que, a partir de ahora, el torneo no perdona.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El primer emparejamiento del sorteo enfrenta a Club Atlético de Madrid y Athletic Club, dos entidades profundamente ligadas a la historia de la Copa de la Reina y al desarrollo del fútbol femenino en España. Es un cruce que trasciende lo deportivo y se adentra en el terreno de la identidad, el carácter y la tradición.

    El Atlético de Madrid llega a estos cuartos como uno de los proyectos más reconocibles del panorama nacional, con una trayectoria reciente marcada por títulos, finales y una competitividad constante en todas las competiciones. La Copa ha sido, históricamente, un torneo fetiche para el conjunto rojiblanco, que ha sabido utilizarla tanto como plataforma de consolidación como de reivindicación en momentos de transición.

    Frente a él estará el Athletic Club, símbolo de cantera, pertenencia y continuidad, uno de los clubes que mejor representan la esencia del fútbol femenino español. Su relación con la Copa de la Reina es profunda y duradera, marcada por finales memorables, eliminatorias épicas y una capacidad recurrente para elevar su rendimiento en este tipo de contextos.

    Este cruce promete ser una batalla de estilos y emociones: la intensidad rojiblanca frente a la solidez y el orgullo zurigorri. Un partido donde el ritmo, la presión y la gestión emocional jugarán un papel determinante. No hay antecedentes recientes que permitan establecer un favorito claro en formato eliminatorio. La Copa iguala, equilibra y despoja de jerarquías.

    Enfrente aparece el Badalona, heredero de una tradición copera que ha sabido reinventarse y adaptarse a los nuevos tiempos. Su presencia en estos cuartos no es casualidad, sino el reflejo de un proyecto que ha encontrado en la Copa un espacio ideal para competir sin complejos. Para el club catalán, esta eliminatoria representa una oportunidad histórica de dar un salto cualitativo y reafirmar su lugar en la élite.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La segunda eliminatoria empareja a Real Sociedad de Fútbol y el ONA dos proyectos con trayectorias muy distintas, pero unidos por una ambición común: seguir creciendo a través de la Copa.

    La Real Sociedad se ha consolidado en los últimos años como uno de los clubes más fiables y competitivos del fútbol femenino español, con un modelo reconocible, apuesta firme por el talento joven y una relación cada vez más estrecha con su afición. La Copa de la Reina ha sido escenario de momentos importantes para el conjunto txuri-urdin, que ve en esta edición una oportunidad real de volver a situarse entre las mejores.

    Será un duelo marcado por el equilibrio táctico, la paciencia y la gestión de los momentos clave. En eliminatorias así, la Copa suele premiar a quien mejor interpreta el contexto, más allá del nombre o el escudo.

    El sorteo ha querido reservar uno de sus momentos más impactantes para los cuartos de final: Real Madrid CF y FC Barcelona se enfrentarán en una eliminatoria directa, con todo lo que ello implica a nivel deportivo, simbólico y mediático.

    El Clásico del fútbol femenino español es ya uno de los grandes acontecimientos del calendario internacional, y su aparición en una ronda de cuartos de final de la Copa de la Reina eleva el torneo a una dimensión extraordinaria. No es solo un partido; es un evento que concentra atención global, narrativa histórica y una rivalidad en constante evolución.

    El FC Barcelona llega como referente absoluto del fútbol femenino europeo, con una trayectoria reciente que ha marcado estándares y ha redefinido la excelencia competitiva. La Copa de la Reina, sin embargo, siempre ha sido un territorio exigente incluso para los grandes dominadores, y el formato de partido único introduce un factor de riesgo ineludible.

    El Real Madrid, por su parte, afronta esta eliminatoria como una oportunidad de reafirmación y crecimiento, consciente de que la Copa es el escenario ideal para desafiar jerarquías y acelerar procesos. El Clásico copero es, para el conjunto blanco, una prueba de madurez competitiva y un termómetro de su evolución.

    Este enfrentamiento concentrará focos, audiencias y expectativas, pero también exigirá una gestión emocional impecable. En la Copa, el Clásico no admite redención: solo hay un camino, y es ganar.

    La cuarta eliminatoria de cuartos enfrenta a Madrid CFF y C.D. Tenerife Femenino, dos clubes que han construido su identidad desde la constancia, el trabajo y la capacidad de competir desde contextos complejos.

    El Madrid CFF es, desde hace años, un habitual del ecosistema competitivo de la Copa, un club que ha sabido utilizar este torneo para visibilizar talento, desafiar pronósticos y consolidar su proyecto. Jugar los cuartos de final supone una nueva oportunidad de avanzar y de seguir escribiendo su propia historia copera.

    El Costa Adeje Tenerife Egatesa llega con la ilusión intacta y la experiencia acumulada de haber competido en escenarios exigentes.

    La Copa ha sido tradicionalmente un espacio fértil para el conjunto canario, capaz de crecerse ante rivales de mayor presupuesto y de convertir cada eliminatoria en un reto emocional y deportivo.

    Este cruce encarna como pocos el espíritu del torneo: igualdad, ambición y la posibilidad real de alcanzar unas semifinales históricas. En partidos así, la Copa suele recordar que el fútbol no entiende de etiquetas.

    Con los cuartos de final ya definidos, la Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026 entra en una fase donde cada detalle cuenta. El formato de eliminatoria directa, la acumulación de partidos, la gestión de plantillas y el componente emocional adquieren un peso específico. No hay margen para el error ni espacio para la especulación.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Estos cuartos de final reúnen todos los ingredientes que han convertido a la Copa en un torneo único: rivalidades históricas, proyectos emergentes, clásicos de alcance global y eliminatorias donde el contexto puede cambiarlo todo en noventa minutos.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Más allá de los emparejamientos, este sorteo confirma una realidad incuestionable: la Copa de la Reina es el gran relato coral del fútbol femenino español. Un torneo que no solo reparte títulos, sino que construye memoria, impulsa proyectos y conecta generaciones.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La edición 2025-2026 se adentra en su tramo decisivo con un cuadro que refleja la diversidad, la riqueza y el nivel competitivo alcanzado por el fútbol femenino en España. Desde los grandes referentes hasta los clubes que sueñan con su primera semifinal, todos comparten ahora un mismo horizonte: seguir vivos en la Copa de la Reina Iberdrola.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Estos cuartos de final no son solo una ronda más. Son una radiografía exacta del momento que vive el fútbol femenino en España: competitivo, diverso, emocionalmente poderoso y cada vez más seguido.

    El camino hacia el título ya está marcado. A partir de ahora, la Copa de la Reina no promete nada: lo exige todo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026 entra así en una fase donde la historia y el futuro se dan la mano, donde cada partido puede convertirse en un recuerdo imborrable y donde el torneo reafirma su condición de corazón emocional del calendario.

    El camino hacia el título ya está trazado. La historia, como siempre, está por escribirse.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Ya están a la venta las entradas para la Supercopa de España Iberdrola en Castellón

    (Fuente: Liga F)

    🟧 El ente federativo ya ha puesto a disposición de los fans los tickets para las dos semifinales y el partido por el título.

    (Fuente: Cristina Medina)

    El fútbol femenino español se prepara para vivir una de sus citas más emblemáticas y significativas de los últimos años: la Supercopa de España Femenina Iberdrola 2026, un torneo que concentra historia, competencia de elite, rivalidades intensas y, sobre todo, simbolismo. Por primera vez desde la instauración del formato Final Four en 2019 —una transformación estratégica que catapultó la competición a un nuevo estatus— la sede de la Supercopa se traslada a Castellón de la Plana, una ciudad con una rica tradición futbolística y un estadio que, sin aspavientos, ha ido ganándose un lugar en el mapa del fútbol nacional. Este cambio no es un simple movimiento logístico, ni un ajuste de calendario. Es, más bien, una declaración profunda sobre cómo el fútbol femenino español concibe sus valores, su crecimiento y su proyección.

    Desde el 5 de enero de 2026, la venta anticipada de entradas está activa exclusivamente a través de la plataforma tickets.rfef.es. El proceso de compra se ha diseñado con criterios de accesibilidad y equidad: cada aficionado puede adquirir hasta seis localidades por transacción, con una estructura de precios segmentada para facilitar la asistencia masiva.

    Así, las entradas se distribuyen en tres categorías —Tribuna a 17 €, Preferencia a 14 € y Fondos a 12 €—, sin incluir gastos de gestión. Esta política de precios se alinea con el espíritu de inclusión que ha impulsado la evolución del fútbol femenino en España, procurando que el espectáculo deportivo sea asequible para una amplia base de aficionados, desde familias a seguidores habituales, hasta nuevos públicos interesados en la Fiesta del fútbol femenino más allá de los grandes centros urbanos.

    Castellón se prepara para acoger un evento que reunirá a los cuatro equipos más importantes de la temporada anterior: Real Madrid CF, Club Atlético de Madrid, FC Barcelona y Athletic Club. Estos clubes son historias vivas de rivalidad, tradición, aspiraciones y estilos de juego diferentes, que han marcado una continuidad competitiva en sus respectivas ligas y torneos internacionales. El formato Final Four, que contempla dos semifinales y una final en un lapso de cinco días, concentra tensión, emoción y dramatismo en una sola localización, lo que permite convertir la Supercopa en un evento que captura la atención de aficionados, medios de comunicación y analistas deportivos en toda España y más allá.

    El calendario del torneo quedó definido de forma clara y atractiva: martes 20 de enero a las 19:00 horas será el turno de la primera semifinal, que enfrenta al Real Madrid CF con el Club Atlético de Madrid —dos gigantes del fútbol español cuya rivalidad trasciende generaciones y estilos—. Al día siguiente, miércoles 21 de enero a las 19:00 horas, se disputará la segunda semifinal entre el FC Barcelona y el Athletic Club, dos instituciones ligadas a tradiciones futbolísticas profundas y que siempre garantizan un espectáculo de alto nivel competitivo. Finalmente, la gran final tendrá lugar el sábado 24 de enero a las 19:00 horas en el renovado Estadio Castalia —también conocido como Estadio SkyFi Castalia por motivos de patrocinio—, cerrando con broche de oro una de las semanas más intensas del calendario futbolístico femenino nacional.

    El Estadio Castalia es mucho más que un recinto deportivo: es el corazón del CD Castellón, el templo donde los “Orelluts” han disputado sus batallas como local.

    Con una capacidad para más de 15.000 espectadores, el estadio ha sido testigo de momentos memorables del fútbol español, incluyendo la finalísima de Primera Federación y varios encuentros de selecciones nacionales. El último antecedente de relevancia tuvo lugar el 14 de octubre, cuando la Selección Española Sub-21 se enfrentó a Finlandia en un partido oficial, reafirmando que Castalia es capaz de albergar eventos de alto nivel competitivo con gran éxito organizativo.

    La confirmación de Castellón como sede de la Supercopa marca así un punto de inflexión territorial, estratégico y simbólico para la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que apuesta por descentralizar y expandir la visibilidad del fútbol femenino más allá de las grandes metrópolis tradicionales.

    Este traslado de sede no surge de la nada; responde a una lógica de coherencia institucional y de profundización en la identidad del fútbol femenino. Durante años, la Comunidad de Madrid fue el epicentro casi permanente de la Supercopa, albergando seis ediciones entre 2021 y 2025 en diferentes instalaciones como Las Rozas, Leganés y, más recientemente, el Estadio de Butarque. Si bien estas sedes ofrecían garantías logísticas, comunicativas y de exposición mediática, con el paso del tiempo surgieron inquietudes legítimas entre distintas aficiones e instituciones deportivas: ¿por qué centralizar un torneo de ámbito nacional en una sola región? ¿No debería la Supercopa, en su naturaleza profundamente representativa, recorrer territorios y reflejar la pluralidad de identidades del fútbol femenino español?

    La respuesta a estas preguntas no es meramente geográfica. Tiene que ver con cómo el fútbol femenino ha evolucionado —no solo como espectáculo deportivo—, sino como un fenómeno cultural con una base social sólida, exigente y consciente de su peso. La elección de Castellón, entonces, se interpreta como un gesto con contenido: implica descentralización, accesibilidad y reconocimiento de que el fútbol femenino puede y debe formar parte activa del tejido social de múltiples regiones, no limitarse a polos tradicionales.

    Este posicionamiento se reforzó en diciembre de 2025, cuando la RFEF hizo oficial el anuncio de Castellón como sede de la Supercopa. Ese anuncio, lejos de ser un trámite logístico, fue una manifestación deliberada de compromiso con principios que trascienden lo puramente económico. En la mesa de negociación también estuvo sobre la mesa la posibilidad de replicar el modelo masculino y exportar el torneo a Arabia Saudí, en un movimiento que, aunque aparentemente tentador desde una perspectiva financiera, planteaba interrogantes profundos sobre derechos, dignidad y coherencia con los valores del fútbol femenino. Ante esta propuesta, clubes como el Real Madrid C.F. expresaron su negativa a viajar a un país donde el respeto a los derechos de las mujeres no se encuentra al nivel esperado. Esta postura no fue un gesto aislado ni caprichoso, sino una decisión fundamentada en principios éticos y políticos que reflejan la esencia misma del movimiento por la igualdad en el deporte.

    Lejos de ser una decisión técnica, la negativa a aceptar una sede exterior que contradijese los valores del torneo consolidó una idea: el crecimiento del fútbol femenino no puede desligarse de los derechos, la visibilidad y la dignidad de las mujeres. La Supercopa no es solo un trofeo, sino un escaparate con un mensaje, una narrativa que comunica intenciones, prioridades y compromiso con una evolución que respeta su razón de ser.

    Para comprender la magnitud del paso que ahora se da con Castellón, conviene mirar atrás y rememorar los hitos que han marcado la Supercopa de España Femenina desde que adoptó el formato Final Four. En 2019, la competición vivió un antes y un después con la implantación de este formato, que transformó una competición residual en un evento concentrado capaz de reunir en una única sede a los cuatro mejores equipos de la temporada. La primera edición de este nuevo formato se celebró en Mérida, en el Estadio Romano José Fouto, y no fue una casualidad. Fue una apuesta valiente que llevó el foco mediático al corazón de Extremadura, un territorio con fuerte arraigo cultural, pero históricamente menos representado en la agenda deportiva nacional. La respuesta de aficionados y medios fue positiva y sentó un precedente: el fútbol femenino podía generar impacto y notoriedad fuera de los centros habituales, impulsando desarrollo territorial.

    Al año siguiente, en 2020, Salamanca tomó el relevo con el Estadio Helmántico como escenario, consolidando la idea de una Supercopa itinerante, cercana y con capacidad para construir identidad en distintos puntos del país. Estos movimientos iniciales abrieron una puerta de posibilidades; sin embargo, en los años siguientes esa vocación viajera fue perdiendo parte de su impulso, estabilizándose en torno a Madrid, un centro con infraestructuras robustas, cobertura mediática garantizada y logística eficiente.

    Mérida y Salamanca quedaron entonces como referencias nostálgicas de lo que pudo ser, un símbolo de cómo el torneo pudo haber desarrollado una identidad más itinerante y plural en sus primeras ediciones.

    Hoy, con Castellón, la RFEF retoma aquella visión inicial de expansión y equidad territorial, revalorizando la idea de que grandes eventos de fútbol femenino pueden disputarse con éxito en ciudades que no sean las tradicionales capitales, y que estas experiencias contribuyen a fortalecer el tejido deportivo, social y cultural en regiones diversas de España.

    El carácter de la Supercopa de España Femenina no se limita únicamente a su formato y sede. Los equipos participantes —Real Madrid CF, Club Atlético de Madrid, FC Barcelona y Athletic Club— representan trayectorias, filosofías de juego, estructuras deportivas y comunidades de seguidores que enriquecen la narrativa de la competición. Estas instituciones no solo compiten por un trofeo; compiten por tradición, orgullo y por seguir consolidando el lugar del fútbol femenino dentro de la jerarquía global del deporte.

    La semifinal del martes 20 de enero, que enfrentará al Real Madrid con el Atlético de Madrid, trae consigo una de las rivalidades más intensas del fútbol español en cualquier división o categoría. Cuando estos dos equipos se encuentran, no solo se juega un pase a la final, sino también una batalla de estilos, tensiones competitivas y orgullo local. Al día siguiente, la semifinal entre el FC Barcelona y el Athletic Club promete un choque táctico y técnico de alto voltaje, entre dos clubes con profundo arraigo histórico y filosofías futbolísticas bien definidas.

    La final, el sábado 24 de enero a las 19:00, no será solo la culminación de varios días de competición —será la coronación de un proyecto, un logro de esfuerzo colectivo, talento individual y una expresión de cómo ha evolucionado el fútbol femenino en España.

    El formato Final Four, que concentra emoción, incertidumbre y espectáculo en tres días intensos, ha demostrado ser un catalizador de atención mediática y social, y este año promete elevar aún más la vara.

    Todos los encuentros de la Supercopa de España Femenina 2026 se podrán seguir en directo y en abierto a través de RTVE, asegurando que la cobertura llegue a millones de hogares y consolidando la presencia del fútbol femenino en la programación de servicio público. Este compromiso con la audiencia se alinea con las necesidades de una competición cuyos niveles de audiencia y seguimiento han crecido de manera sostenida en los últimos años, reflejo del interés creciente de espectadores, jóvenes aficionados, familias y comunidades que encuentran en este deporte una forma de identidad, entretenimiento y conexión social.

    La apuesta por RTVE no solo garantiza visibilidad sino también accesibilidad, permitiendo que la transmisión llegue sin barreras adicionales a un público amplio y diverso. Esto es especialmente relevante en un contexto en el que el fútbol femenino busca no solo conquistar estadios, sino también consolidar un espacio mediático propio, sostenible y respetuoso con los valores de equidad y representación.

    Estadio SkyFi Castalia se erige ahora como un símbolo de la nueva etapa del fútbol femenino en España. Más allá de su funcionalidad como recinto deportivo, Castalia representa una apuesta por una ciudad que respira fútbol, que ha demostrado capacidad organizativa y que ahora se prepara para acoger un torneo con impacto nacional. La colaboración entre la RFEF, la Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento de Castellón de la Plana y el CD Castellón ha sido fundamental para consolidar este proyecto, reflejando una alianza institucional que comparte visión estratégica y compromiso con el crecimiento del deporte femenino.

    La elección de Castellón no ha sido casual. Tiene un profundo significado territorial, pues sitúa la competición en un punto geográfico que equilibra las grandes áreas metropolitanas con espacios menos habituales en la élite del deporte nacional. Asimismo, supone una invitación a aficionados de diferentes comunidades cercanas a acercarse al estadio, vivir la experiencia en vivo y formar parte de un evento que no solo celebra fútbol, sino también identidad, pertenencia y cultura deportiva.

    Cuando el balón eche a rodar en Castalia, no comenzará simplemente una Final Four más. Comenzará un nuevo capítulo en la historia del fútbol femenino español: uno en el que la competición reafirma que no necesita copiar modelos ajenos para brillar, sino construir su propio camino, basado en valores, coherencia y crecimiento sostenible. La Supercopa de España Femenina 2026 no será solo un torneo. Será la representación de un presente vibrante y un futuro prometedor, donde el fútbol femenino continúa reivindicando su lugar legítimo en la literatura deportiva de este país.

    Porque en enero, en Castellón, no se jugará solo una Supercopa. Se jugará una parte importante de la historia reciente del fútbol femenino español. Se disputará con la memoria de lo que ha sido, el orgullo de lo que es y la ambición de lo que será.

    Link para adquirir las entradas para la Supercopa de España 2026 |

    https://taquilla.rfef.es/rfef_tickets/events/51261?sessionView=LIST

    (Fuente: RFEF)
  • Oficial | La Copa de la Reina Iberdrola se cita con el destino: Las Rozas dictará sentencia rumbo a Gran Canaria

    (Fuente: Getty imágenes)

    🔲 El 7 de enero de 2026, el bombo hablará. Y cuando lo haga, el fútbol femenino español sabrá qué caminos conducen a la final soñada.

    Hay fechas que no necesitan ser subrayadas en rojo porque se escriben solas en la memoria colectiva del fútbol. Días en los que el balón aún no rueda, pero ya pesa. Momentos en los que el ruido no llega desde la grada, sino desde el interior de un bombo que guarda, comprimida en ocho bolas, la ilusión de una temporada entera.

    El próximo miércoles 7 de enero de 2026, la Ciudad del Fútbol de Las Rozas volverá a convertirse en el kilómetro cero del fútbol español. En el Salón Luis Aragonés, ese espacio donde tantas veces el azar ha marcado destinos y donde tantas carreras se han bifurcado para siempre, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) llevará a término el sorteo de los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola.

    Porque la Copa, cuando entra en su fase decisiva, deja de ser una competición. Se convierte en un relato.

    La RFEF, presidida por Rafael Louzán, ha querido dotar a la jornada de un simbolismo especial. El sorteo se celebrará a la limón con el de la Copa del Rey MAPFRE, en una de esas tardes en las que el fútbol masculino y el femenino comparten escenario, foco y trascendencia.

    El orden no será casual y a las13:00 horas, se conocerán primero los emparejamientos de los cuartos de final de la Copa del Rey. Y cuando la emoción haya recorrido los pasillos, cuando los titulares hayan empezado a escribirse y el eco de los cruces masculinos aún resuene en la sala, llegará el turno de ellas.

    Porque la Copa de la Reina no pide permiso: reclama su espacio y cada vez se lo gana más y más.

    Será a partir de las 16:00 horas (horario peninsular) cuando el acto vuelva a cobrar vida, y alrededor de las 16:30, cuando las bolas empiecen a hablar y el destino quede sellado. Desde ese instante, ya no habrá marcha atrás.

    Atrás quedan los octavos de final. Un fin de semana intenso, de goles, de emoción y de eliminatorias que recordaron por qué este torneo tiene un lugar especial en el corazón del fútbol femenino español.

    Solo ocho equipos han sobrevivido al filtro. Ocho escudos. Ocho historias distintas. Ocho maneras de entender el fútbol. Ocho caminos que se cruzarán inevitablemente.

    Los nombres que estarán dentro del bombo son los siguientes:


    • Fútbol Club Barcelona
    • Real Madrid
    • Atlético de Madrid
    • Athletic Club
    • Real Sociedad de Fútbol
    • Madrid CFF
    • Costa Adeje Tenerife Egatesa
    • Badalona

    Ocho equipos que representan tradición, presente y futuro. Ocho proyectos que han entendido que la Copa no concede treguas y que cada partido puede ser el último.

    Los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola se disputarán a partido único, sin red, sin margen de error.

    Los encuentros tendrán lugar los días 3, 4 y 5 de febrero, en una semana que se antoja decisiva no solo para la Copa, sino para el calendario global del fútbol femenino español.

    Porque el contexto importa.
    Y este año, más que nunca, el calendario aprieta y la exigencia se multiplica.

    Todos los caminos conducen a un mismo punto, un mismo horizonte que guarda un mismo sueño.

    La gran final de la Copa de la Reina Iberdrola se disputará en el Estadio de Gran Canaria, un escenario que espera convertirse en epicentro del fútbol femenino nacional, en lugar de peregrinación para aficiones, jugadoras y relatos.

    Pero antes de pensar en finales, hay que sobrevivir a los cruces. Y para llegar a Gran Canaria, primero hay que pasar por febrero.

    El sorteo de cuartos llega, además, con un factor añadido que añade tensión, narrativa y dificultad: la Supercopa de España Iberdrola.

    Pocos días después de disputarse los cuartos de final de Copa, Atlético de Madrid, Real Madrid, Athletic Club y FC Barcelona pondrán rumbo a Castellón para disputar las semifinales del primer título oficial del año.

    Los emparejamientos ya están definidos:
    • Atlético de Madrid vs Real Madrid
    • FC Barcelona vs Athletic Club

    Todo ello sobre el césped del Estadio SkyFi Castalia, en una concentración que exigirá gestión de cargas, rotaciones, mentalidad competitiva y capacidad para sostener el pulso emocional de dos competiciones que no entienden de excusas.

    En este punto de la competición, no hay rivales cómodos. No hay cruces menores. No hay eliminatorias de trámite.
    • El Barcelona, vigente dominador del fútbol nacional, sabe que la Copa es terreno minado.
    • El Real Madrid, en plena construcción de una identidad ganadora, ve en este torneo una oportunidad de oro.
    • El Atlético de Madrid, con su ADN copero, entiende mejor que nadie lo que significa sobrevivir a una eliminatoria.
    • El Athletic Club, fiel a su esencia, compite siempre desde el orgullo.
    • La Real Sociedad, con una de las canteras más fértiles del país, quiere volver a sentirse grande.
    • El Madrid CFF, ejemplo de resistencia y ambición.
    • El Costa Adeje Tenerife, capaz de convertir su casa en una fortaleza.
    • El Badalona, dispuesto a seguir rompiendo pronósticos.

    Cada bola encierra una historia posible. Cada cruce, un relato distinto y todos los partidos ofrecen la opción de cambiar las dinámicas de un curso.

    El 7 de enero no se juegan puntos. No se marcan goles. No hay celebraciones ni lágrimas. Pero ese día empieza todo.

    Empieza la semana en la que los cuerpos técnicos ajustan calendarios.
    Empieza la semana en la que las jugadoras miran el escudo rival y piensan: sí, contra ellas.
    Empieza la semana en la que las aficiones imaginan viajes, noches frías de febrero y celebraciones imposibles.

    Este torneo te obliga a no mirar más allá del siguiente desafío porque la línea entre la clasificación o la eliminación es muy fina.

    La Copa de la Reina es un torneo aje no se explica, únicamente se siente con pasión y tensión.

    Es el torneo donde los favoritos caen, donde las sorpresas crecen, donde los detalles deciden. Donde una parada, un rebote o un silencio en la grada pueden escribir páginas que duren décadas.

    La Copa no entiende de jerarquías.
    Entiende de momentos y por eso, cuando el bombo gire en Las Rozas, no estará decidiendo solo unos emparejamientos. Estará activando la maquinaria del relato más puro del fútbol femenino español.

    El sorteo es muy importante porque la Copa no se juega, más bien se vive y el 7 de enero volveremos a disfrutar de su magia con los cruces de los cuartos de final.

    (Fuente: Getty imágenes)
  • La previa | Sevilla vs C.D. Tenerife

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ Un mediodía de Copa, orgullo y ambición: Sevilla y Costa Adeje Tenerife se citan en un duelo a vida o muerte con aroma a historia.

    La Copa de la Reina Iberdrola vuelve a desplegar su mística este sábado en el Estadio Jesús Navas, donde Sevilla Fútbol Club y el Costa Adeje Tenerife Egatesa se enfrentan en una eliminatoria de octavos de final a partido único que promete tensión, emoción y épica. Dos equipos en crecimiento, dos estados de ánimo al alza y una sola plaza en cuartos en un cruce que condensa todo lo que hace grande al torneo del KO.

    fútbol no entiende de trayectorias largas cuando la Copa de la Reina irrumpe en el calendario. Entiende de noventa minutos, de detalles, de estados de ánimo y de esa frontera invisible entre la ilusión y la eliminación. En ese escenario se presenta el Sevilla FC este sábado a partir de las 12:00 horas, decidido a prolongar su momento ascendente y a convertir el Estadio Jesús Navas en un fortín copero ante un Costa Adeje Tenerife Egatesa que aterriza en la capital andaluza con memoria, ambición y una historia íntimamente ligada a esta competición.

    El conjunto hispalense llega a la cita reforzado por una racha de resultados que ha devuelto la confianza y el convencimiento a un equipo que ha sabido crecer desde la solidez. El reciente triunfo liguero ante el Alhama CF, trabajado, paciente y maduro, unido al valioso empate frente al Atlético de Madrid, ha confirmado que el Sevilla ha aprendido a competir en registros que antes se le escapaban. Ya no es solo un equipo de intenciones, sino de respuestas. Concede menos, gestiona mejor los tiempos y sabe sobrevivir en partidos cerrados, una cualidad imprescindible cuando la Copa no concede segundas oportunidades.

    Ese crecimiento tiene nombres propios y una estructura cada vez más reconocible. Rosa Márquez se ha consolidado como el auténtico eje del juego sevillista, la futbolista que ordena, equilibra y da sentido a cada posesión. A su alrededor, el equipo se siente más cómodo, más compacto y más seguro. En defensa, la jerarquía de Eva Llamas lidera una zaga que ha ganado fiabilidad, mientras que bajo palos Esther Sullastres se ha erigido en una figura determinante, capaz de sostener al equipo en los momentos de máxima exigencia y de marcar la diferencia cuando el partido se rompe.

    En ataque, el Sevilla ha encontrado soluciones sin necesidad de fuegos artificiales. La movilidad y la inteligencia de Inma Gabarro entre líneas, el trabajo constante por bandas y la aportación decisiva de las jugadoras que emergen desde el banquillo —con Alba Cerrato como ejemplo reciente— han ampliado el abanico de recursos de un equipo que ha aprendido que competir bien también es una forma de dominar.

    Pero enfrente estará un Costa Adeje Tenerife Egatesa que entiende la Copa de la Reina como un territorio propio. El conjunto blanquiazul visita Sevilla este sábado 20 de diciembre a las 11:00 hora canaria con la ambición intacta y con el recuerdo reciente de una contundente victoria liguera en ese mismo escenario, aunque consciente de que el contexto es completamente distinto. La Copa no admite comparaciones ni antecedentes: exige máxima concentración y una lectura perfecta de cada fase del partido.

    Para las guerreras, la cita tiene además un componente especial. Será el estreno oficial de Adrián Albéniz al frente del primer equipo, un debut de alto voltaje en una eliminatoria que pondrá a prueba el carácter y la personalidad del grupo. El técnico ha transmitido un mensaje claro desde su llegada: competir, creer y asumir la Copa como una oportunidad. “Queremos ir a Sevilla y sacar esta eliminatoria adelante. La Copa es una competición diferente, que nos hace mucha ilusión”, ha señalado, advirtiendo también de la evolución del rival y de la necesidad de estar atentas en todo momento.

    Esa ambición conecta con el ADN de un club que ha hecho del torneo del KO una seña de identidad. El Costa Adeje Tenerife Egatesa ha alcanzado las semifinales en tres ocasiones y ha sido un habitual en las rondas finales, construyendo una relación especial con una competición que siempre despierta algo más en el vestuario. Así lo expresó su capitana, Patri Gavira, al recordar que la Copa “siempre es especial para este club” y al reivindicar el deseo de dar ese “campanazo” que tanto identifica a las guerreras.

    La portería blanquiazul será uno de los focos emocionales del encuentro. Noelia Ramos regresa a Sevilla, una ciudad clave en su trayectoria, con sentimientos encontrados pero con el objetivo claro. “Volver siempre es especial, pero mañana todo eso se queda a un lado”, afirmó la guardameta, consciente de que en una eliminatoria a partido único la unión y la convicción lo son todo. Ramos ha subrayado la importancia de centrarse en el propio equipo, de mantener una energía positiva y de pelear hasta el final, apelando además al apoyo de una afición que nunca falla y que sueña con recibir en Navidad el regalo de una clasificación histórica.

    El duelo, que podrá seguirse en directo por Televisión Canaria y a través de la narración de Atlántico Radio y La Radio Canaria, se presenta como un choque de dinámicas positivas, de estilos en evolución y de ambiciones legítimas. Sevilla y Costa Adeje Tenerife se miran frente a frente en un mediodía que promete ser largo, intenso y cargado de significado.

    La Copa de la Reina vuelve a llamar a la puerta, y solo uno responderá para seguir soñando.

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026

    🔜 NEXT GAME

    🔥 Sevilla 🆚 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🔥

    ✨ Eliminatoria de octavos de final ✨

    🗓️ Sábado, 20 de diciembre de 2025

    📺 Radiotelevisión Canaria

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    🏟️ Estadio Jesús Navas, Sevilla

  • La crónica | Las leonas despiertan al Europa del sueño copero

    (Fuente: Betevé)

    ⬛️ ¡Triunfo vasco! Las dirigidas por Javier Lerga se impusieron por 0-3 al cuadro catalán y se meten en la siguiente ronda.

    La previa |

    (Fuente: DAZN)’

    El C.E. Europa, club histórico catalán con profundas raíces en Gràcia, llega a este duelo con la ambición de escribir una página dorada en su historia. Tras lograr el ascenso a la Primera Federación Femenina en la temporada 2024-25, el club ha consolidado un proyecto femenino que combina juventud y experiencia, donde el talento local convive con incorporaciones estratégicas que buscan dar un golpe de autoridad en la Copa de la Reina. La plantilla ha demostrado capacidad para brillar en contextos de eliminación directa, con un rendimiento destacado en las primeras rondas del torneo, anotando 6 goles sin encajar ninguno, una señal de que cuando el escenario es de todo o nada, las jugadoras del Europa saben elevar su nivel competitivo.
    En la Primera Federación Femenina 2025-26, su rendimiento ha sido más irregular, reflejando las dificultades propias de un club que busca consolidarse en la categoría. Con 3 victorias, 2 empates y 7 derrotas, y un balance de 18 goles a favor y 24 en contra, el Europa ha mostrado un ataque capaz de generar ocasiones pero con margen de mejora en defensa. Su promedio de 1,5 goles por partido indica un potencial ofensivo que puede ser letal si se combina con disciplina táctica. En liga, el Europa ha protagonizado encuentros abiertos, con un 67% de partidos en los que ambos equipos marcaron, un reflejo de partidos intensos y competitivos donde la emoción se mantiene hasta el último minuto.

    Athletic Club, por su parte, llega como uno de los referentes históricos del fútbol femenino español. Compite en la Liga F 2025-26, la máxima categoría, y mantiene un rendimiento sólido que lo posiciona en la parte alta de la tabla, consolidando su estatus de favorito en cualquier enfrentamiento de eliminación directa. La plantilla rojiblanca combina experiencia y juventud, con jugadoras capaces de definir partidos en momentos clave y un bloque defensivo sólido que garantiza consistencia en el juego. Recientemente, las leonas cerraron el año con una victoria clave ante el Madrid CFF, demostrando capacidad para mantener concentración y gestionar la presión en partidos decisivos.
    Tácticamente, el choque promete un enfrentamiento de estilos complementarios y contrastantes. El Europa suele apostar por un 4-3-3 flexible, donde las laterales se incorporan al ataque generando amplitud y profundidad, mientras el mediocampo busca controlar el ritmo y generar superioridad numérica en zonas claves. La capacidad de transición rápida es uno de sus mayores activos, y será determinante para aprovechar cualquier desajuste del Athletic. Por su parte, el Athletic mantiene su 4-2-3-1 característico, con presión alta constante, transiciones verticales y superioridad en el centro del campo mediante la combinación de sus interiores y mediapunta. Su velocidad por bandas y capacidad para sorprender en segunda jugada son armas clave que pueden desnivelar el marcador en cualquier momento.

    duelo no solo se define por estadísticas y tácticas, sino también por la carga emocional que ambos equipos llevan a la cancha. Para las jugadoras del Europa, enfrentarse al Athletic es una oportunidad única para demostrar que la ambición catalana puede imponerse frente a la experiencia vasca. Para el Athletic, cada balón, cada entrada y cada decisión táctica refuerza la idea de que la Copa de la Reina Iberdrola es un torneo de eliminación directa donde solo los más concentrados sobreviven, y donde la historia del club y la tradición de excelencia pesan tanto como los goles.
    el C.E. Europa, varias jugadoras destacan como piezas determinantes. La delantera central, Clara Puig, ha anotado 5 de los 18 goles del equipo en liga y es experta en movimientos de ruptura detrás de la defensa rival. Su capacidad de definición bajo presión será vital para enfrentar a la defensa rojiblanca. En el mediocampo, Laia Roca, capitana y referente táctico, es la encargada de distribuir el juego y mantener la cohesión entre defensa y ataque. Su visión y precisión en pases largos serán determinantes para romper líneas. En defensa, Marta Soler combina liderazgo y contundencia en el uno contra uno, esencial para contrarrestar la velocidad y verticalidad de las delanteras del Athletic.

    El Athletic Club cuenta con figuras que pueden marcar la diferencia. La delantera Irene García, con su velocidad explosiva y capacidad de finalización, es un peligro constante para cualquier defensa. La mediocentro defensiva Maite Etxebarria actúa como escudo frente a los ataques rivales, recuperando balones y iniciando transiciones rápidas. La capitana y central Ane Goikoetxea ofrece experiencia y liderazgo, siendo fundamental para mantener la estructura defensiva frente a un Europa atrevido y dinámico.
    Desde la óptica estadística, la diferencia de nivel competitivo es clara: el Athletic compite en la máxima categoría y ha mantenido un rendimiento estable que lo posiciona como favorito, mientras que el Europa, aunque menos experimentado en esta categoría, ha mostrado capacidad para elevar su nivel en situaciones de eliminación directa. Las cifras de goles, victorias y rendimiento en Copa indican que, aunque el Athletic es favorito en teoría, el partido puede ser abierto y con oportunidades para ambos equipos.

    La estadística refuerza la idea de que en un KO, el factor emocional y la eficacia en momentos clave pueden volcar el resultado.

    historial reciente entre ambos equipos, aunque limitado, ha mostrado intensidad y momentos de tensión que anticipan un duelo apasionante. Cada enfrentamiento previo ha servido como aprendizaje, y ahora, con un pase a los cuartos de final en juego, la presión se multiplica. Este partido es más que un choque de clubes: es un relato épico donde la ambición del Europa y la experiencia del Athletic se enfrentan, y donde cada espectador puede sentirse parte de la historia.
    Desde el punto de vista del aficionado, “El Partido de Manu” encontrará en este duelo todos los ingredientes para vivirlo como si estuviera en la grada: emoción, drama, intensidad y decisiones tácticas que pueden marcar el destino de la eliminatoria. La transmisión en Betevé, disponible en el dial 166 de Movistar Plus, permitirá disfrutar de todos los matices, desde la colocación defensiva hasta las transiciones rápidas y los tiros a puerta, ofreciendo una experiencia completa y absorbente.

    Con todo preparado, el C.E. Europa vs Athletic Club de este viernes no es solo un partido; es una historia épica que se escribe en tiempo real. La Copa de la Reina Iberdrola 2025-26 encuentra en este duelo su símbolo de competitividad, emoción y espectáculo, y cada acción se convierte en un capítulo más de un relato donde el fútbol femenino español demuestra que no solo crece en calidad, sino que emociona, conmueve y atrapa. Por exigencias del calendario, la atención futbolística se centrará en estos octavos de final, sirviendo para clausurar la acción balompédica de 2025, dejando a todos los equipos, aficionados y narradores como “El Partido de Manu” listos para disfrutar de un cierre de año cargado de épica, pasión y fútbol femenino en su máxima expresión.

    El duelo que abrió los octavos de final |

    #EuropaAthletic #CopaDeLaReina

    (Fuente: Liga F Moeve )

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026

    🔥 C.E. Europa 🆚 Athletic Club 🔥

    📅 Viernes, 19 de diciembre de 2025

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    ✨ Octavos de final ✨

    📺 Betevé (Dial 166 de Movistar Plus)

    🏟️ Estadio Municipal Nou Sardenya, Barcelona

    La alineación del CE Europa (XI) fue la siguiente:

    1️⃣ Janet (13)
    2️⃣ Núria Benet (2)
    3️⃣ Júlia Serrat (3)
    4️⃣ Núria Ferrer (4)
    5️⃣ Galceran (6)
    6️⃣ Ainhoa (9)
    7️⃣ Natalia (11)
    8️⃣ Miriam (14)
    9️⃣ Sara López (15)
    🔟 Clara (19)
    1️⃣1️⃣ Ari Márquez (21)

    El Europa no se descompuso. No cambió su plan. Siguió resistiendo, compactando espacios, buscando alguna transición que le permitiera volver a creer. Llegó el descanso con todo abierto, con la sensación de que el partido seguía vivo y de que cualquier detalle podía cambiarlo.

    Suplentes:
    Curbelo (P), Alba, Haizea, Carla, Aina, Júlia, Bové, Pixu, Ari S., Abad.

    Y la alineación del Athletic Club fue la siguiente:

    Once inicial:
    • 13. A. Nanclares (portera)
    • 17. Nerea Nevado
    • 23. Eider
    • 2. Maddi
    • 20. Elexpuru
    • 8. M. Zubieta
    • 15. Pinedo
    • 5. Valero
    • 30. Agote
    • 19. Vilariño
    • 21. Campos

    Suplentesñ:
    1. O. Santana
    2. Landaluze
    3. Sanadri
    4. Azkona
    5. L. Baños
    6. S. Ortega
    7. Nerea B.
    8. Gurtubay

    La Copa de la Reina Iberdrola despidió 2025 como solo saben hacerlo los torneos que entienden el fútbol como un acto de fe: poniendo frente a frente a un equipo que representa la historia y la jerarquía del fútbol femenino español y a otro que encarna la ilusión, la resistencia y la belleza de quien sabe que no siempre se juega para ganar, sino para vivir algo que merezca ser recordado.

    El Nou Sardenya, un estadio que no necesita grandeza arquitectónica para convertirse en lugar sagrado, fue durante noventa minutos el epicentro emocional del fútbol femenino. Allí, ante 2.043 personas —récord absoluto de asistencia para el primer equipo femenino del CE Europa—, se escribió una página que no quedará definida por el marcador, sino por todo lo que ocurrió alrededor de él.

    El contexto ya lo decía todo antes de que rodara el balón. El CE Europa, único representante catalán junto al Deportivo Alavés en Primera Federación Iberdrola, recibía a un Athletic Club acostumbrado a las grandes noches, a las eliminatorias que no conceden segundas oportunidades, a los escenarios donde el escudo pesa tanto como el balón. La diferencia de categorías era evidente, pero la Copa nunca ha entendido de lógicas estrictas. Menos aún cuando el partido se disputa sobre hierba artificial, una superficie que iguala, incomoda y obliga a reaprender cada control, cada bote y cada disputa.

    A las leonas les costó entrar en el partido, no por falta de ambición, sino porque el fútbol también es adaptación y el Europa supo desde el primer segundo cuál debía ser su papel: orden, bloque bajo, líneas juntas, fe absoluta en el plan.

    Durante muchos minutos el partido se jugó donde quiso el conjunto catalán. El Athletic tenía el balón, sí, pero no encontraba grietas. El primer acercamiento visitante no llegó hasta el minuto 17, con un disparo de Vilariño que Janet atajó con solvencia, como una declaración de intenciones de lo que estaba por venir.

    Poco después, Clara Pinedo estrelló un balón en el palo derecho de la portería local y ese sonido seco, metálico, fue el punto de inflexión emocional del encuentro. A partir de ahí, Janet se convirtió en la gran protagonista de la primera mitad. Paradas abajo, reflejos a bocajarro, seguridad en el juego aéreo. Cada intervención alimentaba la grada, cada balón blocado reforzaba la sensación de que algo especial podía estar gestándose en Gràcia.

    La memoria también jugaba su partido. El Europa venía de eliminar al DUX Logroño en la ronda anterior, el Athletic Club arrastraba el recuerdo reciente de una eliminación temprana ante el CP Cacereño, y la afición local, sin necesidad de decirlo en voz alta, empezaba a permitirse soñar. Pero la Copa de la Reina exige algo más que ilusión. Exige talento en los momentos clave, y ahí apareció Daniela Agote. La MVP del Europeo sub-19 de Lituania 2024 entendió el partido como lo hacen las futbolistas distintas. En el minuto 34, tras un nuevo asedio rojiblanco, se perfiló desde la frontal y sacó un derechazo seco, raso, pegado a la cepa del palo, imposible para Janet.

    El 01 no fue solo un gol; fue la ruptura del hechizo, la recompensa a una insistencia paciente en una primera parte muy táctica, densa, poco atractiva para el espectador neutral pero fascinante para quien entiende el fútbol como un juego de ajedrez emocional.

    Mientras las protagonistas ganaban el túnel de vestuarios, el estadio respiraba. Estos partidos desgastan, incluso a quien los observa, porque no se miran solo con los ojos, se sienten con el cuerpo.

    La segunda mitad comenzó sin cambios, con el Athletic decidido a controlar el ritmo, a evitar que el encuentro se desordenara. No hubo ocasiones claras durante muchos minutos. El balón era rojiblanco, pero el Europa seguía defendiendo con disciplina y orgullo, esperando ese error que a veces llega cuando el favorito se impacienta. No llegó. Javi Lerga entendió el momento y movió el banquillo con precisión quirúrgica: Azkona y Sara Ortega entraron por Campos y Vilariño, más tarde Gurtubay sustituyó a Pinedo. No fue una revolución, fue una reafirmación del plan. El Athletic no quiso sentenciar de golpe; quiso hacerlo bien.

    El golpe definitivo llegó en el minuto 81. Valero recogió el balón en la frontal, levantó la cabeza y ejecutó un lanzamiento que superó por alto a Janet.

    El 02 fue el instante en el que el sueño empezó a desvanecerse para el Europa, no por falta de fe, sino porque el fútbol profesional castiga cualquier concesión. Obligadas a adelantar líneas, las locales dejaron espacios y el Athletic, ya sin urgencias, gestionó los minutos finales con oficio. La guinda llegó en el 89, cuando Azkona, desde el punto de penalti, cruzó un zurdazo que volvió a batir a Janet para establecer el definitivo 03 que fue una bocanada de aire fresco para las leonas.

    El marcador certificó la clasificación del Athletic Club como primer aspirante a la corona en cuartos de final, pero no explicó todo lo que había ocurrido. Explicó que las leonas supieron competir, adaptarse y aprender de experiencias pasadas. Explicó que el CE Europa vivió una tarde histórica, que llenó su estadio, que se midió sin complejos a un gigante y que despertó de un sueño precioso y merecido. La Copa de la Reina Iberdrola siguió su camino, con más partidos por delante y más historias por escribir, pero el Nou Sardenya ya quedó marcado para siempre. Porque hay derrotas que no empequeñecen, sino que engrandecen, y hay victorias que no solo se miden en goles, sino en memoria. Y aquella tarde, en Barcelona, el fútbol femenino ganó algo que no aparece en las estadísticas: un recuerdo imborrable.

    📋 Ficha técnica |

    EUROPA: Janet, Núria Benet (Min. 76, Pixu), Núria Ferrer, Sara López (Min. 86, Haizea), Júlia Serrat, Galceran (Min. 64, Júlia Gómez), Ari Márquez, Miriam, Natalia (Min. 86, Carla Sánchez), Clara (Min. 64, Bové) y Ainhoa.

    ATHLETIC CLUB: Nanclares, Elexpuru, Maddi, Eider, Nevado, Zubieta, Valero (Min. 86, Baños), Vilariño (Min. 60, Sara Ortega), Pinedo (Min. 76, Gurtubay), Agote (Min. 86, Sanadri) y Campos (Min. 60, Azkona).

    Árbitra: Elisabeth Calvo Valentín (Comité Madrileño). Amonestó a la local Ainhoa.

    Incidencias: 2.043 espectadores en el Estadio Nou Sardenya de Barcelona en la eliminatoria a partido único correspondiente a los octavos de final de la Copa de la Reina Iberdrola que se celebró en una superficie de hierba artificial .

    Goles:

    O-1 Daniela Agote 34’ ⚽️

    0-2 Maite Valero 81’ ⚽️

    0-3 Ane Azkona 89’ ⚽️

    (Fuente: Betevé)