Etiqueta: Castellón

  • La crónica | El Barcelona retiene la Supercopa

    (Fuente: RFEF)

    ⬛️ Las azulgranas se impusieron por 2-0 al Real Madrid CF en la final de la Supercopa de España, que se disputó en el estadio de Castalia, en Castellón. Los goles de Esmee Brugts y de Alexia Putellas, de penalti, decidieron el encuentro. La presidenta de Liga F Moeve, Beatriz Álvarez, estuvo presente en el palco.

    La previa |

    (Fuente: RTVE)

    La Supercopa de España vuelve a citarse con la historia en un escenario que ya no admite medias tintas ni discursos tibios. Cuando FC Barcelona y Real Madrid se encuentran en una final, y más aún cuando lo hacen con un título en juego, el fútbol femenino español deja de ser únicamente competición para convertirse en relato, en símbolo y en espejo de una evolución que ha transformado el mapa del deporte en la última década. Esta final no es una más. No puede serlo. No lo es por el contexto, no lo es por las ausencias, no lo es por el momento de ambos proyectos y, sobre todo, no lo es porque llega cargada de memoria reciente, de cuentas pendientes y de una sensación inequívoca: lo que ocurra sobre el césped tendrá un eco que irá mucho más allá de los noventa minutos.

    El FC Barcelona afronta esta final con la posibilidad de conquistar su quinta Supercopa de España de manera consecutiva —2020, 2022, 2023, 2024 y 2025—, una secuencia que no solo engrosaría su palmarés, sino que reforzaría una hegemonía ya incuestionable y que le ha permitido convertirse en la gran referencia histórica de la competición. No se trata únicamente de números, de títulos o de estadísticas acumuladas; se trata de una forma de estar, de competir y de entender las finales como un territorio propio. El Barça llega a esta cita sabiendo que es el rival a batir, el espejo en el que todos se miran y el listón que obliga al resto a crecer. Y esa condición, lejos de relajar, exige una versión aún más elevada, porque cada partido decisivo se convierte en una defensa del legado.

    Sin embargo, el camino hacia esta final no ha sido plácido ni exento de contratiempos. Pere Romeu, entrenador azulgrana, no podrá contar con Aitana Bonmatí, una ausencia que trasciende lo meramente futbolístico y que afecta al corazón mismo del juego del Barça. Aitana no es solo talento, es ritmo, pausa, lectura y liderazgo silencioso. Su lesión obliga a replantear matices, a redistribuir responsabilidades y a confiar en una estructura colectiva que, precisamente, se ha construido para resistir incluso la falta de sus pilares más reconocibles. A esta baja se suma la de Kika Nazareth, expulsada con roja directa en el encuentro de semifinales, una circunstancia que añade un componente emocional a la previa y que priva al equipo de una futbolista capaz de romper partidos desde la creatividad y la energía.

    Pese a todo, el mensaje del vestuario azulgrana ha sido claro desde el primer momento. Tras certificar el pase a la final, Pere Romeu no rehuyó el peso simbólico del enfrentamiento y verbalizó lo que flota en el ambiente cada vez que aparece el Real Madrid al otro lado del campo: “Jugar y ganar una final al Real Madrid es muy motivante porque es un equipo que siempre nos exige dar una versión muy buena de nosotras. Creo que será una grandísima final e intentaremos llevar la Supercopa a casa”. No hay arrogancia en sus palabras, pero tampoco falsa modestia. Hay conciencia del desafío y respeto por un rival que, con el paso del tiempo, ha aprendido a mirar al Barça no solo desde la aspiración, sino desde la convicción de que es posible competirle.

    Porque si esta final tiene una narrativa distinta a otras es, precisamente, por el crecimiento sostenido del Real Madrid. El conjunto blanco afronta su tercera final, la segunda en la Supercopa de España, con un objetivo tan claro como histórico: inaugurar su palmarés. Para una entidad acostumbrada a ganar, a convertir los títulos en costumbre, este punto de partida en el fútbol femenino tiene una carga simbólica enorme. No se trata únicamente de levantar un trofeo; se trata de abrir una puerta, de romper un techo psicológico y de demostrar que el proyecto está preparado para dar el salto definitivo.

    El Real Madrid llega a esta final con la memoria reciente como aliada. La temporada pasada, en el encuentro liguero disputado en el Lluís Companys, las blancas lograron una victoria tan inesperada como contundente, un 1-3 que supuso un golpe sobre la mesa y que cambió la percepción de muchos sobre la distancia real entre ambos equipos. Aquella noche no fue solo una victoria; fue una declaración de intenciones, una demostración de que el Barça, incluso en su mejor versión histórica, puede ser vulnerado si el rival ejecuta el plan con precisión quirúrgica, valentía y convicción.

    Ese recuerdo planea sobre esta final como una sombra estimulante para unas y como una advertencia para otras. El Barça sabe que el Real Madrid ya ha demostrado que puede ganarle. El Real Madrid sabe que puede volver a hacerlo. Y esa certeza compartida eleva la tensión competitiva a un nivel superior, porque elimina el factor sorpresa y obliga a ambos cuerpos técnicos a afinar cada detalle.

    En el banquillo blanco, Pau Quesada no podrá contar con dos ausencias ya conocidas y sensibles: Frohms y Tere Abelleira. Dos bajas que afectan tanto a la estructura defensiva como al equilibrio del centro del campo y que condicionan los automatismos de un equipo que ha ido encontrando su identidad desde la solidez y el control de los tempos. A ello se suma una circunstancia poco habitual pero significativa: tras la victoria en semifinales, fue Antonio Rodríguez quien ejerció de entrenador debido a la baja de Pau Quesada por motivos personales. Su discurso, lejos de la euforia, reflejó la mentalidad con la que el Real Madrid quiere afrontar este tipo de citas: “Es una competición muy corta, muy rápida, planteas 90 minutos, con penaltis. Ahora hay que descansar, pero yo estoy pensando desde ya en la final”.

    Esa frase resume a la perfección el espíritu de esta Supercopa. No hay margen para la especulación, no hay tiempo para corregir errores en jornadas posteriores. Todo se decide en un partido, o incluso en una tanda de penaltis, y eso convierte cada acción en definitiva. Cada duelo individual, cada transición, cada balón parado puede inclinar la balanza. En ese contexto, la gestión emocional adquiere una importancia capital, y ahí el Barça parte con la ventaja de la experiencia acumulada, mientras que el Real Madrid se aferra al hambre y a la sensación de estar ante una oportunidad irrepetible.

    La final se presenta, además, como un choque de estilos que ya no son antagónicos, sino evolutivos. El FC Barcelona sigue siendo fiel a una identidad basada en la posesión, en la presión alta y en la ocupación racional de los espacios, pero ha aprendido a convivir con escenarios más abiertos y a resolver partidos desde la madurez. El Real Madrid, por su parte, ha dejado atrás la etiqueta de equipo reactivo para convertirse en un conjunto capaz de dominar fases del juego, de alternar registros y de castigar con eficacia cuando encuentra grietas en el sistema rival.

    Todo ello convierte esta final en un acontecimiento que trasciende la propia Supercopa. Es un termómetro del momento actual del fútbol femenino español, una fotografía de dos proyectos que representan polos distintos pero cada vez más cercanos, y una oportunidad para seguir construyendo una rivalidad que ya no necesita justificaciones externas para ser considerada un clásico.

    Aquí no hay únicamente un título en juego. Hay reputación, memoria, futuro y un mensaje que quedará grabado en la temporada. El Barça persigue la continuidad de una era dorada, la confirmación de que su dominio no es circunstancial sino estructural. El Real Madrid busca el punto de inflexión, el día en que todo cambie y en que la palabra “todavía” deje de acompañar a su palmarés.

    Cuando el balón eche a rodar, todo lo anterior quedará suspendido durante noventa minutos —o los que sean necesarios—, pero nada desaparecerá del todo. Porque esta final ya se ha empezado a jugar mucho antes del pitido inicial, en la cabeza de las futbolistas, en la planificación de los entrenadores y en la expectativa de un público que sabe que está a punto de presenciar algo más que un partido. Está a punto de asistir a un nuevo capítulo de una historia que se escribe, precisamente, en noches como esta.

    La continuidad de esta previa exige adentrarse todavía más en las capas que sostienen este enfrentamiento, porque una final entre FC Barcelona y Real Madrid no se explica únicamente desde la coyuntura inmediata ni desde la alineación del día del partido. Se explica desde un proceso histórico reciente, desde una rivalidad que ha ido construyéndose casi a contrarreloj y desde la necesidad mutua de ambos clubes de legitimarse en el presente y proyectarse hacia el futuro del fútbol femenino europeo.

    El FC Barcelona llega a esta final con la serenidad de quien ha transitado este camino en innumerables ocasiones, pero también con la presión inherente a quien sabe que cada título ya no se celebra únicamente como una conquista, sino como una obligación. El barcelonismo femenino ha normalizado la excelencia hasta el punto de que cualquier desenlace que no sea levantar el trofeo se percibe como una anomalía. Esa normalización es, al mismo tiempo, la mayor fortaleza y el mayor riesgo del proyecto. Fortalecimiento, porque dota al equipo de una mentalidad ganadora inquebrantable; riesgo, porque cualquier fisura es amplificada por el contexto y por la expectativa externa.

    En este escenario, la ausencia de Aitana Bonmatí adquiere una dimensión casi simbólica. No es habitual que el Barça afronte una final de esta magnitud sin una de sus grandes referencias, y eso obliga a reinterpretar el relato. Ya no se trata solo de demostrar superioridad futbolística, sino de exhibir profundidad de plantilla, capacidad de adaptación y madurez competitiva. El mensaje implícito es claro: el FC Barcelona no depende de una sola futbolista, por determinante que sea, sino de una estructura colectiva que se ha ido puliendo durante años de exigencia máxima.

    Pere Romeu, en este sentido, representa una figura clave. Su gestión del grupo ha estado marcada por la continuidad de una idea heredada, pero también por la introducción de matices que buscan sostener el rendimiento en contextos cada vez más complejos. Esta final es, también, una prueba para su liderazgo en el banquillo azulgrana, porque las grandes finales no se deciden únicamente desde la pizarra, sino desde la capacidad de transmitir calma, convicción y claridad en los momentos de mayor tensión.

    El Real Madrid, en cambio, se presenta en esta cita desde un lugar emocional radicalmente distinto. Cada final disputada hasta ahora ha sido una experiencia de aprendizaje, una acumulación de frustraciones contenidas y de sensaciones a medio camino entre el orgullo por haber llegado y la decepción por no haber culminado. Esa mochila pesa, pero también empuja. Porque inaugurar el palmarés no es solo una meta deportiva; es un acto fundacional. Es el momento en que el proyecto deja de ser promesa para convertirse en realidad tangible.

    El recuerdo del triunfo en el Lluís Companys sigue funcionando como un anclaje psicológico poderoso. Aquella victoria no fue fruto del azar ni de un contexto excepcional, sino de un plan ejecutado con una precisión que sorprendió incluso a quienes mejor conocían al equipo blanco. Desde entonces, cada enfrentamiento con el Barça se afronta desde una lógica distinta: ya no se trata de resistir y esperar, sino de competir de tú a tú, de asumir riesgos y de creer en la propia capacidad para decidir el partido.

    Las bajas de Frohms y Tere Abelleira, sin embargo, introducen un elemento de incertidumbre que obliga al Real Madrid a reinventarse parcialmente. Frohms aporta seguridad bajo palos y experiencia en escenarios de máxima exigencia, mientras que Tere Abelleira es una pieza fundamental en la organización del juego, en la salida de balón y en la lectura táctica. Su ausencia obliga a redistribuir roles y a confiar en alternativas que, aunque preparadas, deberán demostrar su temple en una final de este calibre.

    El papel de Antonio Rodríguez en la semifinal, sustituyendo circunstancialmente a Pau Quesada, dejó una imagen significativa del espíritu del equipo. Su discurso fue el de alguien consciente de la excepcionalidad del momento, pero también de la necesidad de mantener los pies en el suelo. En una competición tan corta, tan concentrada, cada decisión adquiere un valor exponencial. No hay tiempo para reconstruirse tras un error; solo para reaccionar con rapidez y determinación.

    Esta final se mueve, además, en un terreno simbólico especialmente delicado. El Clásico femenino ha pasado en pocos años de ser una promesa a convertirse en una realidad consolidada, con audiencias, impacto mediático y una carga emocional comparable a la del fútbol masculino. Cada enfrentamiento alimenta una narrativa que ya no necesita ser justificada desde la comparación, sino que se sostiene por sí misma. Y en ese contexto, la Supercopa actúa como un escaparate privilegiado, un escenario donde el fútbol femenino español se presenta ante el mundo como un producto maduro, competitivo y profundamente atractivo.

    Desde el punto de vista táctico, el partido se anticipa como un duelo de ajustes constantes. El Barça buscará imponer su habitual dominio territorial, pero deberá hacerlo con especial cuidado en las transiciones defensivas, consciente de que el Real Madrid ha demostrado ser letal cuando encuentra espacios a la espalda de la presión. La gestión de los tiempos será clave: saber cuándo acelerar, cuándo pausar y cuándo asumir que el partido exige pragmatismo.

    El Real Madrid, por su parte, intentará repetir la fórmula que ya le dio éxito, pero con la dificultad añadida de que el factor sorpresa ha desaparecido.

    El Barça espera un rival valiente, agresivo y dispuesto a disputar la posesión. Eso obliga a las blancas a ser todavía más precisas, a minimizar errores no forzados y a aprovechar cada oportunidad con una eficacia casi quirúrgica.

    En el trasfondo de todo ello late una pregunta que nadie formula en voz alta, pero que todos intuyen: ¿estamos ante una final que puede marcar un antes y un después? Para el FC Barcelona, ganar supondría reafirmar una hegemonía que ya roza lo legendario y enviar un mensaje inequívoco de continuidad. Para el Real Madrid, levantar el trofeo significaría romper una barrera psicológica y abrir una nueva etapa en su historia reciente.

    El fútbol, en su esencia, se alimenta de estos momentos liminares, de estas fronteras entre lo que ha sido y lo que puede llegar a ser. Esta final de la Supercopa no es solo un partido; es un punto de inflexión potencial, un espacio donde el relato puede bifurcarse y donde cada gesto, cada decisión y cada gol tendrá un peso específico en la memoria colectiva.

    A medida que se acerca el pitido inicial, la sensación de inevitabilidad crece. Todo está dispuesto para que el escenario, los protagonistas y la historia confluyan en un mismo punto. El balón será el juez último, pero el contexto ya ha hecho su trabajo: ha cargado de significado cada metro del campo, cada camiseta y cada mirada cómplice entre compañeras.

    La Supercopa espera, el Clásico se prepara y el fútbol femenino español contiene la respiración, consciente de que, pase lo que pase, esta final no será una más. Y eso, precisamente, es lo que la convierte en épica.

    (Fuente: RFEF)

    La final bajo la lupa |

    (Fuente: RFEF)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Supercopa de España Iberdrola 2026

    ✨La final ✨

    🔥 Real Madrid 🆚 Fútbol Club Barcelona 🔥

    🗓️ Sábado, 24 de enero de 2026

    📺 La 2 de RTVE

    📻 RNE

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

    Los onces |

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    La gran final de la Supercopa de España Iberdrola 2026 echó a andar en Castellón con todos los focos apuntando a un clásico de máxima exigencia entre el Fútbol Club Barcelona y el Real Madrid, dos proyectos consolidados, dos estilos reconocibles y dos onces de altísimo nivel que reflejaron, desde el primer minuto, la magnitud del escenario.

    El Barcelona, fiel a su identidad dominante y a la continuidad de su bloque campeón, compareció con Cata Coll bajo palos; línea defensiva para Ona Batlle, Paredes, María León y Brugts; en la sala de máquinas, el control y la pausa de Patri Guijarro junto a Vicky López, con Aitana Bonmatí como faro creativo; y en ataque, la movilidad de Graham Hansen, el desequilibrio de Clàudia Pina y el liderazgo de Alexia Putellas, capitana y referencia emocional del equipo de Pere Romeu.

    Enfrente, el Real Madrid respondió con una alineación diseñada para competir desde la solidez y el talento individual. Misa Rodríguez, capitana, defendió la portería; defensa para Athenea del Castillo, Sara Dábriz, Weir y Yasmim; en el centro del campo, músculo y criterio con Maite Oroz Méndez y Filippa Angeldahl; por delante, la energía de Linda Caicedo y Eva Navarro, con Caroline Weir y Feller como amenazas constantes, bajo la dirección de Pau Quesada.

    Así arrancó una final llamada a marcar época, con dos onces que explicaban por sí solos por qué la Supercopa de España Iberdrola es ya uno de los grandes escaparates del fútbol femenino europeo.

    Tras eliminar al Athletic Club y al Atlético de Madrid respectivamente, el FC Barcelona y el Real Madrid CF saltaron al terreno de juego del estadio de Castalia con la idea de conseguir llevarse la Supercopa de España.

    Antes del inicio del choque se guardó un emotivo minuto de silencio en memoria de las víctimas de los accidentes ferroviarios. Linda Caicedo no tardó en animarse en busca del gol, pero el conjunto culé intentó tener pronto el dominio del balón. La más clara llegó a los veinte minutos de juego, con un zapatazo de Vicky López desde fuera del área que sacó Misa Rodríguez con una buena mano abajo. Precisamente, tras ese saque de esquina llegó el primer tanto del duelo. Un córner botado por Mapi León lo peinó Esmee Brugts desde el primer palo para abrir el marcador con el 10 en el minuto 28 para acabar con una resistencia blanca que apunto estuvo de salir bien rumbo a la media hora.

    Las azulgranas lo siguieron intentando, pero Misa sacó un remate de Patri Guijarro, que fue la MVP del duelo. En campo contrario, el conjunto blanco pidió una posible falta de Linda Caicedo, que la colegiada no otorgó tras la revisión. Ewa Pajor tuvo la última de la primera mitad con un testarazo que se perdió arriba.

    Tras el paso por vestuarios, las madridistas intentaron dar un paso hacia delante. Athenea tuvo el empate, pero Cata Coll salvó el gol con una gran parada. Aunque la más clara para las culé llegó cerca de la media hora de juego. Ewa Pajor se plantó sola ante Misa, pero la canaria sacó un gran mano. El rechace le cayó a Graham, pero el cabezazo de la extremo noruega se estrelló en el larguero. La guardameta canaria también atrapó en dos tiempos un potente disparo de Ona Batlle desde fuera del área. 

    Fue el Real Madrid el que dio un paso adelante en busca del empate y estuvo muy cerca de lograrlo Primero, con Ona Batlle cortando de forma salvadora un centro que ya esperaba Linda Caicedo en boca de gol. Y después, con un lanzamiento desde la frontal de Däbritz que rozó la parte superior del travesaño para ponerle emoción a la final.

    Linda Caicedo a la banda izquierda y su equipo lo agradeció, comenzando con buen pie tras la pausa. Athenea firmó el primer remate que Cata Coll atrapó sin demasiados problemas. El cansancio empezó a hacer mella claramente a las madridistas con el paso de los minutos y el Barcelona encadenó dos avisos muy serios. Graham Hansen remató a lateral de la red en una de las pocas acciones mal defendidas por el Real Madrid hasta el momento. Muy poco después, la noruega pudo encarrilar mucho la final para las culés, pero su cabezazo a puerta vacía después de una gran parada de Misa a Pajor se topó con el larguero.

    El asedio blaugrana seguía intensificándose ante un equipo madridista que reclamaba cambios desde el banquillo. Misa se hizo grande para detener un chut lejano de Ona Batlle en dos tiempos y sacar una buena mano a otro disparo desde la frontal de Claudia Pina. La misma protagonista marró una situación clara de cabeza a centro de Vicky López, justo antes de que llegase el tan necesitado triple cambio en el bando blanco.

    El Barcelona metió una marcha más y jugadoras como Claudia Pina empezaron a hacer mucho daño entre unas líneas del Real Madrid, que cada vez dejaban más huecos. Misa tuvo que volver a ser salvadora para detener una internada por la derecha de Vicky López. Alexia, inmediatamente después, volvió a buscar portería sin éxito. Linda Caicedo trató de dar la réplica rápidamente en la otra portería, pero su disparo tampoco logró encontrar los tres palos. Muy poco después, la colombiana volvió a plantarse ante Cata Coll, pero Ona Batlle salvó a su equipo interponiéndose en el mano a mano.

    El marcador llegó apretado a la recta final y el Real Madrid se volcó con todo en busca del empate que forzase los penaltis.

    Las esperanzas se pudieron ir al traste tras un córner a favor, pero Misa se inventó una parada milagrosa para desbaratar el mano a mano contra Pajor que parecía destinado a traducirse en el cero a dos y Signe Brunn entró para dinamizar el ataque blanco, sin fortuna ni ocasión de inquietar a Cata Coll.

    El choque seguía abierto, y Sheila García, Lotte Keukelaar y Sandie Toletti entraron al terreno de juego para intentar buscar el empate. De nuevo, Misa se convertía en salvadora, mientras que, el Real Madrid CF pidió una pena máxima por una posible mano de Irene Paredes dentro del área, pero, y tras la revisión, la colegiada no pitó la acción. Las espadas estaban en todo lo alto, y, otra vez, Misa sacó un chut de Ewa Pajor, que buscaba sentenciar la final. Las madridistas, que habían metido a Pau Comendador y Signe Bruun, lo intentaron con un centro-chut de Eva Navarro que se quedó sin problemas Cata Coll. A falta de un minuto para el final, Sheila García arrolló a Alexia Putellas dentro del área. La capitana blaugrana no falló desde los once metros para poner el 2-0 definitivo en el electrónico cuando el reloj deambulaba por el minuto 92 y el resto del alargue fue un puro trámite.

    (Fuente: RFEF)

    Así, tras el pitido final, el Barcelona vuelve a conquistar el título de la Supercopa de España, es el sexto de su historia, solo el Atlético de Madrid en 2021 se interpuso en su dictadura y el Real Madrid comienza a ver cómo perder finales, ya van tres, empieza a tornarse en una mala costumbre en Valdebebas. 

    La próxima semana el mejor club del siglo XX buscará volver a sonreír al reencontrarse con una Liga F Moeve que le medirá ante el Deportivo en Riazor.

    (Fuente: RFEF)

    📋 Ficha técnica |

    Barcelona (2): Cata Coll; Ona Battle, Paredes, Mapi, Brugts (Aïcha 72′); Vicky López (Salma Paralluelo 72′), Guijarro, Alexia Putellas; Graham Hansen (Serrajordi 59′), Pajor, Claudia Pina (Sydney 83′).

    Real Madrid (0): Misa; Eva Navarro, María Méndez, Lakrar, Yasmim (Shei 67′); Däbritz, Angeldahl (Toletti 67′); Weir (Pau Comendador 82′), Linda Caicedo, Athenea del Castillo.

    Goles |

    1-0 Brugts 28’ ⚽️

    2-0 Alexia Putellas (P.) 93’ ⚽️

    ÁRBITRA: Eugenia Gil.

    Árbitras asistentes: Silvia Fernández y Rita Cabañero.

    Cuarta árbitra: Lorena Trujillano.

    Quinta árbitra: Lorena Navas.

    Tarjetas amarillas: Maëlle Lakrar (90’+7) y Eva Navarro (90’+8) por parte del Real Madrid.

    Vídeo: https://x.com/fcbfemeni/status/2015167790773092506?s=46

    INCIDENCIAS : Final de la Supercopa de España Femenina Iberdrola 2026, disputada en el Estadio Castalia de Castellón de la Plana con una asistencia de 12.593 espectadores sobre una superficie de hierba natural.

  • Oficial | Teledeporte emitirá la Supercopa de España Iberdrola 2026

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟣 La confirmación oficial ya es un hecho y marca un nuevo hito en el crecimiento, la consolidación y la proyección pública del fútbol femenino español: la Real Federación Española de Fútbol ha anunciado que la Supercopa de España Iberdrola 2026, que se disputará en Castellón entre los días 20 y 24 de enero, contará con la cobertura televisiva íntegra de Radiotelevisión Española, que emitirá el torneo a través de su canal temático Teledeporte, garantizando así que uno de los grandes acontecimientos del calendario deportivo nacional llegue en abierto a millones de hogares en todo el país. Una decisión estratégica, simbólica y profundamente alineada con el momento histórico que atraviesa el fútbol femenino, que vuelve a situarse en el centro de la escena mediática con un escaparate de primer nivel, a la altura de su crecimiento deportivo, social y cultural.

    La elección de RTVE como operador audiovisual de la Supercopa de España Iberdrola 2026 no es un detalle menor ni una mera cuestión logística. Supone la reafirmación de un compromiso institucional con el deporte femenino, con su visibilidad, con su narrativa y con su capacidad para generar audiencias, emoción y referentes. Teledeporte, canal histórico en la difusión del deporte en abierto en España, se convertirá durante esos días de enero en la ventana principal a través de la cual la afición podrá seguir cada partido, cada detalle y cada historia que emerja de una competición llamada a inaugurar el nuevo año futbolístico con la máxima intensidad competitiva y un enorme valor simbólico.

    La Supercopa de España Iberdrola 2026 reunirá en Castellón a cuatro de los mejores equipos del fútbol femenino español, protagonistas absolutos de la pasada temporada, en un formato que condensa la excelencia, la rivalidad y el prestigio en apenas tres partidos de máxima exigencia. Semifinales y final se disputarán en el estadio de Castalia, convertido ya en un escenario de referencia para los grandes eventos del fútbol femenino, y la presencia de RTVE como socio audiovisual refuerza el impacto nacional del torneo, amplifica su alcance y consolida su posición como uno de los grandes hitos del calendario deportivo español.

    Desde la Real Federación Española de Fútbol se subraya que la elección de Radiotelevisión Española responde a una voluntad clara de garantizar el acceso universal a una competición que representa no solo la élite del fútbol femenino, sino también un modelo de valores, igualdad y cohesión social. Emitir la Supercopa en abierto significa permitir que niñas y niños, jóvenes, familias y aficionados de todas las edades puedan seguir el torneo sin barreras, consolidando la conexión emocional entre la ciudadanía y sus referentes deportivos femeninos. Es, en definitiva, una apuesta por el presente y por el futuro del deporte practicado por mujeres.

    La cobertura de Teledeporte permitirá ofrecer una realización cuidada, narrativa propia y un tratamiento informativo acorde a la magnitud del evento. La Supercopa de España Iberdrola no será únicamente retransmitida, sino contextualizada, analizada y acompañada por una programación específica que pondrá en valor a las protagonistas, a los clubes participantes, a la ciudad sede y al significado global del torneo. RTVE, como servicio público, refuerza así su papel como altavoz del deporte femenino, dando continuidad a una línea editorial que en los últimos años ha acompañado los grandes éxitos de las selecciones nacionales y de las competiciones domésticas.

    La ciudad de Castellón se beneficiará de manera directa de esta exposición mediática nacional. Durante cinco días, su nombre, sus imágenes y su identidad estarán presentes en las pantallas de todo el país, asociadas a un evento deportivo de primer nivel, moderno, inclusivo y cargado de valores positivos. La Supercopa de España Iberdrola 2026 se convierte así en una herramienta de proyección territorial, promoción turística y dinamización económica, reforzando la imagen de Castellón como ciudad capaz de albergar grandes acontecimientos y comprometida con el deporte y la igualdad.

    El estadio de Castalia será el epicentro de esta celebración, un coliseo que acogerá tres partidos decisivos y que volverá a vestirse de gala para recibir a aficiones llegadas de distintos puntos de España. La retransmisión en Teledeporte permitirá que el ambiente del estadio, la pasión en las gradas y la intensidad sobre el césped traspasen fronteras físicas y lleguen a cada hogar, multiplicando el impacto emocional del torneo y reforzando la sensación de acontecimiento compartido.

    La Supercopa de España Iberdrola 2026 no es solo el primer título del año, sino también una declaración de intenciones. Marca el inicio competitivo de la temporada natural y lo hace con un formato concentrado, de alta exigencia, en el que no hay margen para el error. Cada partido es una final anticipada, cada duelo una prueba de carácter, talento y ambición. La presencia de los cuatro mejores equipos de la pasada campaña garantiza un nivel competitivo máximo y una narrativa deportiva rica en matices, rivalidades y contextos históricos.

    La cobertura de RTVE permitirá además reforzar el relato del fútbol femenino desde una perspectiva pedagógica y social. Más allá del resultado, Teledeporte mostrará historias de superación, trayectorias profesionales, procesos de crecimiento y referentes que inspiran a nuevas generaciones. La visibilidad que aporta una televisión pública es clave para consolidar el arraigo del fútbol femenino en el imaginario colectivo y para normalizar su presencia en los grandes espacios mediáticos.

    La decisión de la RFEF de confiar en Radiotelevisión Española se enmarca en una estrategia global de impulso al fútbol femenino, que combina el crecimiento deportivo con la expansión mediática y la acción social. La Supercopa de España Iberdrola 2026 será, una vez más, un evento que trasciende el terreno de juego, acompañado de iniciativas paralelas de carácter educativo, inclusivo y solidario, que refuerzan su dimensión como proyecto integral. La retransmisión en abierto amplifica el alcance de todas estas acciones y multiplica su impacto.

    Teledeporte, como canal especializado, ofrecerá una cobertura adaptada al público deportivo, con retransmisiones íntegras, análisis en profundidad y una realización pensada para poner en valor el juego, las protagonistas y el contexto competitivo. La experiencia acumulada por RTVE en la emisión de grandes eventos deportivos femeninos es una garantía de calidad y rigor, elementos esenciales para seguir dignificando y profesionalizando la percepción pública del fútbol femenino.

    La Supercopa de España Iberdrola 2026 se celebrará entre el 20 y el 24 de enero, fechas que ya quedan marcadas en el calendario como una cita ineludible para la afición. Durante esos días, Castellón será el centro neurálgico del fútbol femenino español y Teledeporte, el canal a través del cual se articulará el relato colectivo de un torneo que combina espectáculo, emoción y trascendencia histórica.

    Con esta confirmación oficial, la RFEF refuerza su compromiso con un modelo de competición que apuesta por la excelencia deportiva y por la máxima visibilidad mediática. La Supercopa de España Iberdrola 2026 se proyecta así como un evento total, en el que convergen el talento de las mejores futbolistas del país, la implicación institucional, el respaldo de una televisión pública y el entusiasmo de una afición cada vez más numerosa y comprometida.

    El fútbol femenino español vive un momento de madurez, reconocimiento y ambición. La emisión en abierto de la Supercopa a través de RTVE es una consecuencia lógica de ese crecimiento, pero también una herramienta para seguir avanzando. Cada partido retransmitido, cada imagen emitida, cada historia contada contribuye a consolidar un ecosistema deportivo más justo, más visible y más igualitario.

    La Supercopa de España Iberdrola 2026 no será solo un torneo. Será un acontecimiento nacional, una celebración del fútbol femenino en su máxima expresión y una demostración de que el deporte practicado por mujeres ocupa, por derecho propio, un lugar central en la agenda deportiva y mediática de España. Con Castellón como escenario, Castalia como templo y Teledeporte como altavoz, el fútbol femenino español se prepara para abrir el año con una cita histórica, épica y profundamente significativa.

  • Oficial | La RFEF comunica el retraso a las 19:15 horas del Real Madrid–Atlético de Madrid en la Supercopa de España Iberdrola

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬜️ Castellón ajusta el reloj para una noche histórica del fútbol femenino español.

    La RFEF ha comunicado oficialmente que el inicio de la primera semifinal de la Supercopa de España Iberdrola de Fútbol Femenino 2026, que enfrentará al Real Madrid y al Atlético de Madrid, se retrasará hasta las 19:15 horas del martes 20 de enero, en el Estadio Castalia de Castellón de la Plana.

    Un ajuste horario que no altera la magnitud del acontecimiento, pero que subraya el carácter estratégico, mediático y simbólico de una cita llamada a marcar un nuevo hito en el calendario del fútbol femenino nacional.

    El cambio de hora, anunciado por la RFEF en coordinación con los operadores televisivos, las autoridades locales y los clubes implicados, responde a criterios organizativos y de optimización de la franja de máxima audiencia, con el objetivo de maximizar el impacto, la visibilidad y el alcance de uno de los duelos más representativos del fútbol femenino español contemporáneo.

    La Supercopa de España vuelve a erigirse, así, como escaparate privilegiado del crecimiento sostenido de la competición y del peso específico que han adquirido los grandes clásicos en la agenda deportiva nacional.

    Castellón de la Plana se prepara para convertirse, una vez más, en la capital del fútbol femenino español. El Estadio Castalia, sede elegida para albergar la fase final de la Supercopa de España Iberdrola, será el escenario de un enfrentamiento que trasciende lo meramente competitivo. Real Madrid y Atlético de Madrid protagonizan un duelo cargado de rivalidad, narrativa histórica reciente y proyección mediática, en una competición que, desde su reformulación, ha reforzado su identidad como torneo de prestigio.

    La decisión de retrasar el inicio hasta las 19:15 horas busca también favorecer la asistencia de público, facilitar los desplazamientos y consolidar una atmósfera de gran evento en torno a la semifinal. La RFEF ha insistido en que el cambio horario se ha adoptado “pensando en el espectáculo, en las jugadoras y en los aficionados”, en una línea coherente con la política federativa de impulso y profesionalización del fútbol femenino.

    Lejos de ser un simple matiz logístico, el nuevo horario refuerza la apuesta institucional por situar los grandes partidos del fútbol femenino en franjas de máxima exposición. La Supercopa Iberdrola se ha convertido, en apenas unos años, en una herramienta clave para proyectar la imagen de la competición, atraer nuevas audiencias y consolidar hábitos de consumo deportivo vinculados al fútbol femenino.

    El Real Madrid–Atlético de Madrid, por contexto y rivalidad, reúne todos los ingredientes de un partido de alto impacto: dos escudos de dimensión internacional, plantillas repletas de talento, trayectorias cruzadas en Liga F, Copa de la Reina y competiciones europeas, y un interés mediático que trasciende fronteras. Retrasar el inicio a las 19:15 permite optimizar la cobertura televisiva, facilitar previas más elaboradas y dotar al encuentro de un marco narrativo acorde a su relevancia.

    Desde su creación en formato de final four, la Supercopa de España Iberdrola ha funcionado como termómetro del crecimiento estructural del fútbol femenino español. La competición no solo enfrenta a los equipos más destacados de la temporada anterior, sino que simboliza el salto cualitativo en términos de organización, producción televisiva, asistencia de público y atención mediática.

    La RFEF ha utilizado la Supercopa como banco de pruebas para innovaciones organizativas, mejoras en la experiencia del aficionado y estrategias de promoción específicas. En este contexto, la comunicación del retraso horario se enmarca dentro de una planificación global que busca cuidar cada detalle del evento y proyectar una imagen de solidez y profesionalidad.

    El duelo entre Real Madrid Femenino y Atlético de Madrid no es solo una semifinal: es la consolidación de un clásico moderno que ha ido adquiriendo peso específico temporada tras temporada. El Atlético, con una trayectoria más extensa y un palmarés consolidado en la última década, representa la tradición reciente y el crecimiento sostenido. El Real Madrid, por su parte, encarna la irrupción de un proyecto joven pero ambicioso, que ha acelerado procesos y ha elevado el listón competitivo desde su llegada a la élite.

    Ambos equipos llegan a la Supercopa con la ambición intacta y con la conciencia de que este tipo de partidos contribuyen a definir jerarquías, narrativas y estados de ánimo para el resto de la temporada. El escenario neutral de Castalia añade un componente especial, alejando el foco de los estadios habituales y reforzando la idea de evento nacional.

    La elección de Castellón como sede no es casual. La RFEF ha reiterado su compromiso con la descentralización del fútbol femenino de élite, llevando grandes competiciones a distintos puntos del territorio y generando impacto económico, social y cultural en las ciudades anfitrionas. El retraso del inicio a las 19:15 horario peninsular también responde a la coordinación con las autoridades locales, con el objetivo de garantizar una jornada fluida en términos de movilidad, seguridad y servicios.

    El Estadio Castalia, adaptado a las exigencias de una competición de primer nivel, se prepara para recibir a miles de aficionados en una noche que aspira a quedar grabada en la memoria colectiva del fútbol femenino español.

    La RFEF ha trasladado la modificación horaria a los clubes implicados con la antelación necesaria para ajustar rutinas, activaciones y planificación deportiva.

    Tanto Real Madrid como Atlético de Madrid ya están al tanda del nuevo escenario y lo tendrán en cuenta a la hora de afrontar un derbi que marcará cuál de los dos estará en disposición de pelear por el primer título del curso.

    🔜 NEXT GAME

    😍 Derbi 😍

    🔥Atlético de Madrid 🆚 Real Madrid 🔥

    🏆 Supercopa de España Iberdrola | Primera semifinal

    📅 Martes, 20 de enero de 2026

    ⏰ 19:15 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ Estadio Castalia, Castellón

  • Oficial | La Supercopa de España tendrá FVS

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬜️ Este nuevo sistema de videoarbitraje, que se usará en los tres partidos, dotará al torneo 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿 𝗿𝗶𝗴𝗼𝗿 𝘆 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗽𝗮𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗮𝗿𝗯𝗶𝘁𝗿𝗮𝗹

    La RFEF ha informado oficialmente de que los tres partidos de la Supercopa de Españafemenina que se va a celebrar en Castellón desde el próximo martes 20 de enero contará con la tecnología del Football Video Support.  

    Este nuevo sistema de video arbitraje, que se encuentra en fase de ensayo por la FIFA y la IFAB, y que se está utilizando desde principio de temporada en los encuentros de la Liga F dotando a la categoría de un mayor rigor ytransparencia arbitral, 

    La herramienta no conlleva la participación de un equipo arbitral de vídeo por lo que los entrenadores serán los encargados de solicitar la revisión de las decisiones o incidencias de un partido.

    Los supuestos en los que el FVS puede ser utilizado son los siguientes:

    – Gol / No gol
    – Penalti / No penalti
    – Tarjeta roja directa
    – Confusión de identidad

    Para solicitar la revisión, los entrenadores deben entregar una tarjeta al cuarto árbitro en el mismo momento en el que se produzca la acción. 

    Con este sistema la competición evita que los partidos sufran retrasos excesivos. 

    En caso de que el juego se reanude, la jugada en cuestión no podrá ser modificada.

    Cada equipo cuenta con dos solicitudes de revisión por partido y en el caso de que la decisión sea corregida, el club implicado recupera la solicitud. 

    Cabe destacar que una vez realizada la solicitud (tarjeta de revisión entregada a la cuarta árbitra), no podrá retirarse.

    Las revisiones se llevarán a cabo junto al terreno de juego donde existirá un monitordesde donde las árbitras principales llevarán a cabo la verificación.

    Esta ayuda a las colegiadas es ya muy habitual en la Primera División Femenina (Liga F Moeve) donde el FVS sale a relucir cada fin de semana.

  • Oficial | Castellón se erige en capital del fútbol femenino español con la presentación oficial de la Supercopa de España Iberdrola 2026

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟫 La Supercopa de España Iberdrola levanta oficialmente el telón de su edición 2026 en Castellón de la Plana, que este viernes 16 de enero se convertirá en epicentro institucional, deportivo y simbólico del fútbol femenino nacional con un acto de presentación de alto rango impulsado por la Real Federación Española de Fútbol. El Salón de Plenos del Ayuntamiento acogerá, a partir de las 12:00 horas (horario peninsular), una cita que trasciende lo protocolario para reafirmar el compromiso estructural del fútbol español con el crecimiento, la visibilidad y la consolidación de la élite femenina, en un escenario que aúna tradición institucional, proyección territorial y ambición deportiva.

    La puesta de largo de la Supercopa de España Iberdrola reunirá a las principales autoridades del fútbol y de las instituciones valencianas en una fotografía que subraya la dimensión estratégica del evento. El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, encabezará un acto que contará con la intervención del presidente de la Generalitat Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca; la presidenta de la Diputación Provincial de Castellón, Marta Barrachina; y la alcaldesa de Castellón de la Plana, Begoña Carrasco, en una escenografía que refuerza la colaboración interinstitucional como eje fundamental para el desarrollo del deporte femenino de alto nivel. Junto a ellos, la presencia de la seleccionadora nacional absoluta, Sonia Bermúdez, y del presidente de la Federación de Fútbol de la Comunidad Valenciana, Salvador Gomar, añade una dimensión estrictamente deportiva y federativa a una cita concebida como punto de encuentro entre pasado, presente y futuro del fútbol femenino español.

    La elección del Salón de Plenos del Ayuntamiento de Castellón de la Plana como sede del acto no es casual. Se trata de un espacio cargado de simbolismo democrático e institucional, que proyecta la Supercopa de España Iberdrola más allá del terreno de juego y la sitúa en el centro del discurso público, social y cultural. Castellón se presenta así como una ciudad anfitriona alineada con los valores de igualdad, modernidad y progreso que definen la evolución reciente del fútbol femenino en España, en un momento de expansión competitiva, mediática y estructural sin precedentes.

    La Supercopa de España Iberdrola, consolidada ya como uno de los grandes hitos del calendario nacional, representa mucho más que un título en disputa.

    Es el escaparate donde confluyen los mejores proyectos deportivos del país, el punto de partida simbólico del año futbolístico y una herramienta clave de visibilidad para una competición que ha sabido ganarse su espacio propio en el panorama deportivo español e internacional. Su presentación oficial se configura, por tanto, como un acto de afirmación colectiva, en el que la RFEF reivindica el papel central del fútbol femenino dentro de su hoja de ruta estratégica y su voluntad de seguir impulsando competiciones de máximo nivel con sedes comprometidas y estructuras sólidas.

    La participación de Sonia Bermúdez en el acto añade un valor emocional y deportivo de primer orden. Referente histórica del fútbol femenino español y actual seleccionadora nacional, su presencia conecta el relato institucional con la excelencia competitiva y con una generación que ha transformado la percepción del fútbol femenino dentro y fuera de nuestras fronteras. En un contexto marcado por los éxitos internacionales de la selección y por la creciente profesionalización de las competiciones domésticas, la Supercopa de España Iberdrola se erige como símbolo de continuidad, ambición y legado.

    Desde el ámbito territorial, la implicación de la Generalitat Valenciana, la Diputación de Castellón y el Ayuntamiento de Castellón de la Plana evidencia una apuesta decidida por situar al fútbol femenino como motor de proyección, cohesión social y dinamización económica. El acto de presentación no solo inaugura una competición, sino que refuerza la imagen de la Comunitat Valenciana como territorio comprometido con los grandes eventos deportivos y con el impulso del deporte femenino como política pública de largo recorrido.

    Con esta presentación oficial, la Supercopa de España Iberdrola 2026 inicia su cuenta atrás envuelta en un marco institucional de máximo nivel y en un clima de expectación que refleja el momento histórico que atraviesa el fútbol femenino español. Castellón alza la voz y abre sus puertas para dar la bienvenida a una competición que ya es patrimonio del deporte nacional, proyectando desde su Salón de Plenos un mensaje claro: el fútbol femenino no es futuro, es presente, y su epicentro late con fuerza este viernes 16 de enero a las 12:00 horas en el corazón institucional de la ciudad.

  • Oficial | Castellón será sede de la Supercopa de España Iberdrola 2026

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟣 La RFEF designa Castellón de la Plana como sede del torneo, que sale de Madrid después de varios años.

    El fútbol femenino español vuelve a escribir una página con vocación de trascendencia. No solo por lo que ocurre sobre el césped, sino por todo lo que rodea al balón cuando este empieza a rodar.

    La Real Federación Española de Fútbol (RFEF), presidida por Rafael Louzán, ha confirmado de manera oficial que Castellón de la Plana será la sede de la Supercopa de España Femenina Iberdrola 2026, una decisión que marca un punto de inflexión simbólico, territorial y estratégico en el desarrollo de una de las competiciones con mayor solera y proyección del calendario nacional.

    El anuncio no es un simple cambio de escenario. Es una declaración de intenciones. Es la constatación de que el fútbol femenino español, ya maduro, consolidado y con una identidad propia, empieza a tomar decisiones que trascienden lo económico para abrazar valores, territorio y coherencia institucional.

    Encima de la mesa estuvo la posibilidad de replicar el modelo del fútbol masculino y exportar la Supercopa a Arabia Saudí.

    Una idea que, aunque económicamente tentadora, chocó frontalmente con la realidad del fútbol femenino y con la conciencia de varios de los clubes implicados. La respuesta fue rápida y contundente. El Real Madrid C.F., entre otros, se negó a viajar a un país donde no se respetan los derechos de las mujeres, cerrando la puerta a un escenario que habría supuesto una contradicción estructural con la esencia misma de la competición.

    No fue una negativa aislada ni caprichosa. Fue una postura lógica, ética y profundamente política en el mejor sentido del término: el de defender que el crecimiento del fútbol femenino no puede desligarse de los derechos, la visibilidad y la dignidad de las mujeres. La Supercopa no es solo un torneo. Es un escaparate. Y los escaparates también comunican.

    En los últimos años, la Comunidad de Madrid se había convertido en el hogar casi permanente de la Supercopa Femenina. Entre 2021 y 2025, seis ediciones se disputaron en territorio madrileño, con sedes como Las Rozas o Leganés y, más recientemente, el Estadio de Butarque como epicentro de las dos últimas finales.

    Una apuesta continuista que, si bien ofrecía garantías logísticas y visibilidad mediática, comenzó a generar fricción entre las aficiones de clubes históricos como el FC Barcelona, la Real Sociedad o el Athletic Club. El argumento era claro y compartido: la Supercopa debía disputarse en una sede neutral, que representara a todos por igual y que reforzara la idea de un torneo de ámbito nacional, no centralizado.

    El fútbol femenino español, cada vez más seguido, más exigente y más consciente de su peso social, reclamaba aire nuevo y la RFEF, en esta ocasión, escuchó.

    Para entender la magnitud del paso que ahora se da, conviene mirar atrás. La Supercopa de España Femenina vivió un antes y un después en 2019, cuando se implantó el formato Final Four. Una decisión estratégica que transformó una competición residual en un gran evento concentrado, capaz de reunir en una única sede a los cuatro mejores equipos de la temporada y convertir cada edición en una auténtica celebración del fútbol femenino de élite.

    Aquella primera edición del nuevo formato se celebró en Mérida, en el Estadio Romano José Fouto. No fue casualidad. Fue una apuesta valiente que llevó el foco mediático a Extremadura y demostró que el fútbol femenino podía ser motor de desarrollo territorial. Un año después, en 2020, Salamanca tomó el relevo con el Estadio Helmántico como escenario, consolidando la idea de una Supercopa itinerante, cercana y con capacidad de generar identidad en distintos puntos del país.

    Desde entonces, sin embargo, el torneo fue perdiendo esa vocación viajera. Mérida y Salamanca quedaron como referencias casi nostálgicas de lo que pudo ser, hasta ahora.

    Tras cerrar el acuerdo de colaboración entre la RFEF, la Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento de Castellón de la Plana y el CD Castellón, el fútbol femenino español ha encontrado un nuevo hogar para una de sus citas más emblemáticas. El Estadio SkyFi Castalia será la sede de la Supercopa de España Femenina Iberdrola 2026.

    Castalia no es un estadio cualquiera. Es el corazón albinegro. La casa de los ‘Orelluts’. Un recinto con capacidad para más de 15.000 espectadores, moderno, funcional y profundamente conectado con la ciudad.

    Un estadio que respira fútbol y que ahora a se prepara para acoger uno de los torneos con más historia del a panorama femenino nacional.

    Con esta elección, Castellón toma el relevo de Butarque y se convierte, durante una semana, en el epicentro del fútbol femenino español.

    El formato Final Four volverá a ofrecer un menú de lujo. Cuatro clubes históricos, cuatro estilos, cuatro formas de entender el juego y una sola corona en disputa.
    • Martes 20 de enero, 19:00 horas
    Real Madrid CF – Club Atlético de Madrid
    • Miércoles 21 de enero, 19:00 horas
    FC Barcelona – Athletic Club
    • Sábado 24 de enero, 19:00 horas
    Final

    Tres noches de fútbol grande. Tres capítulos de una historia que mezcla rivalidad, talento, ambición y memoria. Todos los encuentros se podrán seguir en directo y en abierto a través de RTVE, garantizando una cobertura de servicio público acorde a la relevancia del evento y al crecimiento sostenido de las audiencias del fútbol femenino.

    El Estadio SkyFi Castalia no es ajeno a las grandes citas federativas. La RFEF ya ha confiado en él en anteriores ocasiones, especialmente con partidos de las selecciones nacionales. El último precedente tuvo lugar el 14 de octubre, cuando la Selección española Sub-21 se enfrentó a Finlandia en un encuentro oficial que volvió a situar a Castellón en el mapa del fútbol nacional.

    Ahora, el reto es distinto. Ahora, el balón será femenino y el mensaje, aún más potente.

    La Supercopa de España Femenina 2026 no será solo un torneo, sino un espejo e incluso un reflejo de hasta dónde ha llegado el fútbol femenino español y de hacia dónde quiere ir. Elegir Castellón es elegir descentralización.

    Designar a Castellón es sinónimo de coherencia, es elegir que los valores no se negocian y que el crecimiento debe ser sostenible, inclusivo y fiel a su razón de ser.

    Cuando el balón eche a rodar en Castalia, no solo comenzará una final four. Comenzará un nuevo capítulo. Uno en el que el fútbol femenino sigue demostrando que no necesita copiar modelos ajenos para brillar, que puede construir su propio camino y que, cuando se trata de avanzar, hacerlo juntas siempre es la mejor jugada.

    Porque en enero, en Castellón, no se jugará solo una Supercopa. Se jugará el presente y el futuro de un fútbol que ya no pide permiso para ocupar el lugar que le corresponde.