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  • La crónica | El Manchester City arrasa al Chelsea y lanza un mensaje al resto de la BWSL

    (Fuente: WSL )

    🔷 Hay partidos que no solo se ganan, se declaran. El Manchester City firmó en el Etihad Stadium una de esas actuaciones que definen una temporada, desbordando al Chelsea con un inapelable 5–1 que sacudió la Barclays Women’s Super League y confirmó un cambio de jerarquía. El equipo de Andrée Jeglertz fue una máquina perfectamente engrasada de principio a fin, con una Kerolin descomunal como rostro del triunfo, y dejó al descubierto, sin concesiones, todas las grietas de un rival que salió severamente castigado.

    Crónica | Colaboración especial de Manu López, Helena Pérez y Paula Valiente

    Había citas señaladas en rojo en el calendario de la WSL, y esta lo estaba con trazo grueso. El líder recibía al vigente campeón en el Etihad Stadium, con un contexto que elevaba el duelo a categoría de punto de inflexión. El Manchester City llegaba en lo más alto de la tabla, con nueve puntos de margen, mientras que el Chelsea, tercero, aterrizaba en Mánchester consciente de que una derrota podía transformar la lucha por el título en una carrera de fondo, larga y cuesta arriba.

    El escenario estuvo a la altura del momento. El Etihad respondió con gradas llenas y ese ambiente especial que se genera cuando el fútbol femenino ocupa un escaparate mayor. No era un partido más: era una prueba de madurez para el City y un examen de supervivencia para el Chelsea.

    Andrée Jeglertz no dudó y volvió a confiar en el once que le ha dado estabilidad, continuidad y sentido a su temporada. Yamashita bajo palos; Casparij y Greenwood en los laterales; Knaak y Rose en el eje de la zaga; Blindkilde y Hasegawa como corazón del equipo; Kerolin y Hemp abiertas para desequilibrar; Miedema como nexo entre líneas y Khadija Shaw como referencia ofensiva. Un once reconocible, trabajado y con automatismos tan claros como consolidados.

    el segundo saque de esquina consecutivo, la pelota quedó suelta en la frontal y apareció Kerolin, quien conectó una volea potente con la pierna izquierda, tras varios rebotes que desorientaron a la defensa, para abrir el marcador en el minuto 14 y establecer el 1-0. Este gol no solo adelantaba al City, sino que también rompía la estrategia inicial del Chelsea, obligándolas a subir líneas y arriesgar más en la presión, mientras las locales mantenían el control del ritmo y la posesión con paciencia.

    Lejos de hundirse, el Chelsea tuvo un breve intento de reacción. Durante unos 10 minutos, adelantó líneas y empezó a encontrar espacios en la frontal. Kaptein incluso llegó a marcar, tras una acción bien trenzada con Lauren James, pero la colegiada anuló el tanto por fuera de juego.
    Fue un aviso hacia el equipo local, quizá el único real en toda la primera parte. A partir de ahí, pudimos ver el verdadero valor de Ayaka Yamashita. La guardameta del City se mostró segura, firme, decisiva. Keira Walsh probó suerte desde fuera del área con un disparo potente; Yamashita voló para desviarlo. Lauren James lo intentó con un zurdazo ajustado pero, otra vez, Yamashita apareció bien colocada con una parada segura. 
    Cada parada de la guardameta del City era un pequeño golpe anímico para el Chelsea y un refuerzo para el equipo local, que se sentía cómodo defendiendo y letal al contragolpe.
    Pasada la media hora, el Manchester City volvió a tomar el control absoluto. Kerolin tuvo varias ocasiones claras en apenas unos minutos. Primero con un disparo rechazado, luego con otro remate que obligó a Hampton a intervenir. El Chelsea resistía como podía, acumulando cuerpos en el área, pero el partido se jugaba donde quería el City.
    Y cuando parecía que el descanso podía llegar con un 1–0 ajustado, apareció la contundencia. Minuto 36. Una acción aparentemente inofensiva se convierte en un mazazo. El balón llega al área del Chelsea, hay un pequeño desajuste, una duda, un metro concedido que Khadija Shaw detecta al instante. La delantera jamaicana controla dentro del área y, casi sin oposición, arma un remate potente con la izquierda. El disparo sale raso, cruzado, imposible para Hampton para duplicar la renta hasta el 2-0 más allá de la primera media hora de este gran duelo.

    El Chelsea intentó reaccionar de inmediato, pero la presión del City en la salida de balón y su capacidad para jugar por fuera de los centrales imposibilitaba que las visitantes encontraran espacios para generar peligro. Durante los últimos minutos de la primera mitad, el City continuó moviendo el balón con precisión, buscando desbordar por las bandas y jugando al límite de la última línea defensiva, mientras el Chelsea apenas conseguía rematar entre los tres palos.

    Tras el paso por vestuarios, el Chelsea regresó al césped con cambios y con la intención evidente de alterar el guion, pero el Manchester City tardó muy poco en dejar claro que no pensaba conceder ni un centímetro. La sensación era casi física para el combinado de Bompastor: el líder no quería jugar aadministrar la ventaja, iba a ampliarla.
    Desde el saque inicial de la segunda parte, el City volvió a presionar alto, a cerrar líneas de pase y a convertir cada recuperación en una amenaza directa. El Chelsea apenas pudo completar dos posesiones largas consecutivas durante los primeros minutos de la vuelta de vestuarios. 

    La balanza se volcó definitivamente en el minuto 49. Ocurrió la acción que resumía a la perfección la diferencia entre ambos equipos. El Chelsea perdió el balón en zona comprometida y, en cuestión de segundos, Kerolin arrancó en carrera desde campo propio. La brasileña avanzó metros con potencia, con Keira Walsh persiguiéndola en un esfuerzo desesperado. El Etihad se levantó de sus asientos al ver el escenario: Kerolin, el espacio y la portera como último obstáculo. La delantera no se precipitó. Esperó el momento justo, observó la salida de Hampton y, con una definición exquisita en el uno contra uno, elevó el balón por encima de laguardameta cuando esta se vencía al suelo.
    El esférico describió una parábola perfecta antes de caer mansamente en la red. El marcador ya mostraba una clara diferencia amén al 3-0 en el 50.

    El golpe aún no había terminado de asimilarse cuando llegó el siguiente. Apenas cinco minutos después, el Manchester City volvió a encontrar el camino del gol con una jugada de manual. Miedemarecibió en el centro del campo, levantó la cabeza y filtró un pase preciso hacia Lauren Hemp. La inglesa emprendió una de esas cabalgadas que definen su juego: velocidad, determinación y verticalidad. Recorrió todo el costado izquierdo, ganó línea de fondo y, ya dentro del área, puso un centro tenso, medido, al corazón del área pequeña. Allí apareció de nuevo Kerolin. Sin marca, con ventaja y con una gran confianza. La brasileña solo tuvo que ajustar el pie izquierdo para empujar el balón al fondo de la red y festejar el 4-0 en el 54, se estaba saliendo la ex del Madrid CFF.

    El Chelsea logró recortar distancias en el minuto 68 gracias a un derechazo potente de Alisha Thompsondesde la frontal, imposible para Yamashita, estableciendo el 4-1 que le ponía algo de emoción al encuentro a poco más de veinte para alcanzar el noventa, era el 68, quizá demasiado tarde para las visitantes.

    Saque de esquina para el Manchester City. El balón voló al área y Vivianne Miedema, apareciendo desde atrás, se elevó entre defensoras para marcar un cabezazo a bocajarro.
    El remate fue seco, potente. Hampton apenas tuvo tiempo para reaccionar y encajó el definitivo 5–1 cuando el reloj ya marcaba el 72 de un partido único.

    El City firmaba la ‘manita’ y el Etihad celebraba una actuación para el recuerdo.

    Los últimos ritmos del partido fueron un ejercicio de gestión y dominio por parte del City. Hubo tiempo para más llegadas, para disparos lejanos y para que el público disfrutara de una tarde redonda.

    El Chelsea, agotado física y mentalmente, trató de resistir sin encajar más goles.
    El pitido final llegó casi como un alivio para las visitantes y como una confirmación para las locales. 

    El Manchester City no solo había ganado; había mandado un mensaje claro al resto de la liga: van a luchar cómo sea para ser ellas quienes levanten copa de la Barclays Women’s Super League.

    📋 Ficha técnica |


    Manchester City: A. Yamashita, K. Casparij, J. Rose, R. Knaak, (c) A. Greenwood (Leila Ouahabi 100’), L. Blindkilde (Samantha Coffey 64’), Y. Hasegawa, Kerolin(aoba fujino 64’ – Laura Coombs 91’), V. Miedema (Grace Clinton 76’), L. Hemp, K. Shaw (Mary Fowler 76’)
    Chelsea: Hampton, (c) M. Bright, N. Girma, E. Carpenter, S. Baltimore, V. Buurman (S. Kerr 50’), E. Cuthbert (S. Nüsken 50’), W. H. M. Kaptein, K. Walsh (Aggie Beever-Jones 73’), A. Thompson, L. James (Johanna RyttingKaneryd 64’)



    Goles | 
    1-0 Kerolin Nicoli 13’⚽
    2-0 Khadija Shaw 36’⚽
    3-0 Kerolin Nicoli 49’⚽
    4-0 Kerolin Nicoli 54’⚽
    4-1 Alyssa Thompson 68’⚽
    5-1 Vivianne Miedema 72’⚽

    Vídeo |

    https://youtu.be/Z8KVidDzK4M?si=Z1hHA2BQaCHeZVIh

    (Fuente: WSL)
  • La crónica | El Arsenal fulmina en Stamford Bridge al Chelsea

    (Fuente: Women’s Super League )

    ⬛️ Londres se tiñe de rojo. Las chicas de Renée Slegers doblegaron por 0-2 al Chelsea en el derbi y alejan a las blues del título liguero.

    ✍🏻 Manu López Fernández & Paula Valiente

    Partidazo |

    ( Fuente: “El Partido de Manu”)

    🏆 Barclays Women Super League

    🔥 Chelsea Football Club 🆚 Arsenal Women 🔥

    ✨Derbi londinense ✨

    🗓️ Sábado, 24 de enero de 2026

    ⏰ 12:30 horario británico

    📺 BBC One

    🏟️ Stamford Bridge, Londres

    Los onces |

    (Fuente: Women’s Super League )

    La emoción de la Barclays Women’s Super League inglesa suele dejarnos habitualmente pegados al televisor y si lo consiguió con un Everton 0-1 Brighton & Hove Albion, la intensidad de un derbi ente el Chelsea y el Arsenal. no se quedaría atrás ni mucho menos.

    Stamford Bridge asistió a una de esas noches que pesan más en la clasificación que en la estadística. El Chelsea de Sonia Bompastor firmó una de sus actuaciones más frustrantes del curso y cayó con estrépito competitivo —que no en el marcador— ante un Arsenal incisivo, agresivo y tremendamente eficaz, que se llevó el derbi londinense por 0-2 y dejó tocadas a las ‘blues’ en la carrera por el título. A falta de nueve jornadas, la distancia con el liderato se amplía hasta los siete puntos y el margen de error empieza a ser inexistente.

    El guion quedó claro prácticamente desde que la pelota echó a rodar. El Arsenal salió como un ciclón, presionando arriba, mordiendo cada salida de balón y llegando al área de Hannah Hampton con una facilidad alarmante. Antes de que el cronómetro alcanzara el primer minuto, las ‘gunners’ ya habían avisado dos veces, la más clara con un disparo de Emily Fox que se marchó por encima del larguero tras una acción rapidísima por banda. Verticalidad pura, pocos toques, mucha fe y una sensación de peligro constante que incomodó al Chelsea desde el primer segundo.

    Durante el primer cuarto de hora, el conjunto visitante dominó territorio y ritmo, superando líneas con transiciones fulgurantes y obligando a las locales a correr hacia atrás. El Chelsea trató de reaccionar adelantando metros y encontrando algo más de pausa con balón, aunque cada pérdida se convertía en una amenaza.

    Aún así, con el paso de los minutos, el equipo de Bompastor logró asentarse ligeramente, ganar confianza y empezar a rondar el área rival. La ocasión más clara del primer acto para las ‘blues’ llegó en un cabezazo de Kaptein que se marchó demasiado cruzado, en una de esas acciones que resumen una noche sin puntería.

    El partido entró entonces en una fase de ida y vuelta, casi desordenada, con ambos equipos alcanzando el área contraria en apenas dos pases. Sin embargo, el Arsenal volvió a imponer su criterio, cerrando espacios y obligando al Chelsea a chocar una y otra vez contra una defensa bien plantada. Con ese equilibrio tenso y sin goles se llegó al descanso, con la sensación de que el encuentro se decidiría por detalles.

    Y el Arsenal fue quien los aprovechó. Tras la reanudación, las de rojo regresaron con la misma presión alta, asfixiando la salida de balón del Chelsea, incapaz de enlazar más de dos pases tras cada recuperación. El aviso se convirtió en golpe en el minuto 55, cuando Beth Mead culminó una gran acción colectiva con un disparo cruzado de zurda, ajustado al palo derecho de Hampton, tras una asistencia medida de Alessia Russo. El 01 fue un mazazo para Stamford Bridge que enmudeció de un plumazo.

    Apenas hubo tiempo para reaccionar. Un minuto después, el Arsenal volvió a demostrar por qué es uno de los equipos más letales de la competición. Mead levantó la cabeza y filtró un balón perfecto para Mariona Caldentey, que no perdonó y colocó el esférico junto al poste izquierdo con la derecha, firmando un 02 definitivo antes de la hora de partido. La ex del Barcelona volvió a marcar diferencias en una gran cita.

    Bompastor movió el banquillo con rapidez, buscando una reacción inmediata. Llegaron los cambios casi en cascada, con una decisión especialmente llamativa: la retirada de Millie Bright, capitana del equipo, para dar entrada a Johanna Kaneryd en un claro mensaje ofensivo. El Chelsea dio un paso al frente, apretó arriba y elevó la intensidad, pero siguió sin encontrar el colmillo necesario. Fox obligó a Hampton a lucirse con una gran parada desde la distancia y, poco después, llegó la ocasión más clara de las locales en la segunda parte: un centro milimétrico de Lauren James que Erin Cuthbert, desde el área pequeña, envió de cabeza por encima del larguero cuando Stamford Bridge ya cantaba el gol.

    Ahí murió el partido. El Chelsea lo intentó con más corazón que precisión, acumulando llegadas sin premio, mientras el Arsenal gestionó la ventaja con madurez, orden y una notable solidez defensiva. Noventa minutos que confirmaron lo visto desde el inicio: un Chelsea voluntarioso, pero desacertado en las áreas; un Arsenal letal en los momentos clave y capaz de convertir su agresividad en tres puntos de oro.

    Una victoria que refuerza la candidatura ‘gunner’ y que deja tocado a un Chelsea que ve cómo el tren del título empieza a alejarse peligrosamente. No fue solo una derrota; fue un aviso serio en una temporada que no admite despistes.

    Un duelo de máxima exigencia que sirve, además, como antesala perfecta para otra gran noche del fútbol femenino.

    (Fuente: Women’s Super League )

    Porque la élite no se detiene y el foco se traslada ahora a Castellón, donde este mismo escenario de rivalidad, ambición y talento tendrá continuidad en la final de la Supercopa de España Iberdrola 2026.

    A partir de las 19:00, en directo por La 2 de RTVE, Real Madrid y Fútbol Club Barcelona se citan para disputar el primer gran título del año, en un partido que vuelve a colocar al fútbol femenino en el escaparate mayor y que confirma que, dentro y fuera de Inglaterra, el espectáculo y la competitividad están más vivos que nunca.

    📋 Ficha técnica |

    Chelsea: Hampton, Bronze, Girma, Bright (Kaneryd, 66′), Carpenter, Baltimore, Cuthbert (Nusken, 77′), Kaptein (Beever Jones 66′), Reiten (James, 57′), Thompson, Kerr (Walsh, 57′

    Arsenal: Borbe, Fox (Hinds,88′), Wubben-Moy, Catley, McCabe (Codina, 88′), Little, Mariona (Holmberg, 79′), Mead (Pelova, 69′), Russo, Blackstenius, Foord.

    Goles |

    0-1 Beath Mead 55’ ⚽️
    0-2 Mariona Caldentey 56’⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/-n0-ycrGd2w?si=4DWxUrZ7TFbK8xjW

  • Reportaje | F. Torres y Alejandra Bernabé, vidas cruzadas

    (Fuente: Liverpool Football Club)

    ⬛️ La cantera rojiblanca (24 años) vistió también la elástica del Chelsea (2022-2023), tal y como hizo “El Niño”.

    Fernando Torres Sanz y Alejandra Bernabé de Santiago. Dos nombres que, separados por una generación, por contextos distintos y por escenarios que han ido mutando con el tiempo, trazan una línea invisible pero firme dentro del mapa emocional del fútbol. Una línea que nace en Majadahonda, en ese territorio casi sagrado para el Atlético de Madrid conocido como “La Academia”, y que se extiende hasta dos de los estadios más simbólicos del fútbol europeo: Stamford Bridge y Anfield. Una vida paralela, sí, pero sobre todo una misma manera de entender el juego, la pertenencia y la memoria.

    Ambos no son solo dos futbolistas unidos por una cadena de coincidencias llamativas. Son, en realidad, dos expresiones distintas de una misma idea: la de un fútbol que nace en la cantera, que se forja en la identidad y que se proyecta al mundo sin perder la memoria. Sus trayectorias avanzan en paralelo como dos ríos que nacen en la misma montaña, se separan por el terreno, atraviesan paisajes distintos y, sin embargo, conservan siempre el mismo origen. En el fútbol, como en la vida, no todas las historias necesitan cruzarse para dialogar entre sí.

    Todo comienza en La Academia del Atlético de Madrid. No como un simple punto geográfico, sino como un estado de ánimo. Allí, entre campos de entrenamiento, madrugadas frías y una exigencia que no entiende de edades, se aprende que el escudo no se lleva, se soporta. Fernando Torres creció en una etapa en la que el Atlético era más herida que promesa, más recuerdo que presente. Ser del Atlético entonces no era una moda, era una elección. Una forma de resistencia. Alejandra Bernabé se formó en otro tiempo, con el club ya reconstruido en lo institucional, pero con el fútbol femenino aún empujando desde abajo, aún reclamando el lugar que durante décadas se le negó. Contextos distintos, misma lección: aquí no se regala nada.

    Torres fue el niño que se convirtió en capitán antes de tiempo. El símbolo de un club que se aferraba a uno de los suyos para no perderse a sí mismo. Su figura trascendió lo futbolístico porque encarnaba una idea romántica del deporte: la del canterano que no solo juega, sino que representa. Alejandra Bernabé, desde una posición menos central en el foco mediático, vivió otra forma de liderazgo: la de abrir camino. La de demostrar que una lateral zurda formada en la cantera rojiblanca podía competir al máximo nivel, primero en España y luego fuera, sin renunciar a su identidad.

    Salir del Atlético nunca es fácil. Porque no es solo marcharse de un club, es abandonar un refugio emocional.

    Fernando Torres lo hizo cuando entendió que su carrera necesitaba otro escenario, aunque su corazón se quedara en casa. Alejandra Bernabé también tuvo que dar ese paso, sabiendo que el crecimiento profesional a veces exige incomodidad. Ambos asumieron el riesgo. Ambos entendieron que el talento, si no se expone, se marchita.

    El Liverpool aparece entonces como un punto de destino que parece escrito con tinta invisible. Anfield. Un estadio que no se limita a albergar partidos, sino que conserva historias. Allí, Fernando Torres encontró un lugar donde su fútbol fue entendido desde el primer minuto. Donde su manera de atacar el espacio, su relación con el gol y su compromiso conectaron con una afición que reconoce al instante a quien juega con el corazón. Torres no fue solo un gran delantero del Liverpool. Fue parte de su alma reciente.

    Décadas después —porque en términos emocionales el fútbol no mide el tiempo igual— Alejandra Bernabé viste la misma camiseta roja. La misma zamarra mítica. Y no es un detalle menor. Porque Liverpool no es un club neutro. Exige una manera de estar.

    No basta con cumplir, hay que sentir. Y para alguien formada en el Atlético de Madrid, esa exigencia resulta casi familiar. Hay clubes que se reconocen entre sí sin necesidad de presentaciones. Atlético y Liverpool comparten una épica: la del sufrimiento convertido en orgullo, la de la lucha como identidad, la de la derrota asumida sin rendición.

    Antes de regresar a Liverpool, en ambas vidas aparece el Chelsea. Un club que simboliza la modernidad, el poder económico, la estructura casi empresarial del fútbol contemporáneo.

    Para Fernando Torres fue un capítulo incómodo, lleno de ruido, de debates eternos y de una narrativa injusta que redujo su carrera a cifras frías. Sin embargo, allí llegó uno de los momentos más importantes de su vida deportiva: una Champions League que le permitió cerrar un círculo personal. Para Alejandra Bernabé, el Chelsea fue una escuela de élite, un entorno donde el fútbol femenino se vive con una profesionalización absoluta, donde cada entrenamiento es una prueba y cada partido, un examen.

    Londres, para ambos, fue un lugar de tránsito. Un espacio de crecimiento, pero no de pertenencia plena. Porque hay futbolistas que necesitan sentirse parte de algo más grande que un proyecto ganador. Necesitan un relato y ese relato, para ambos, estaba en Liverpool.

    Cuando Alejandra Bernabé afirma, en conversación con la periodista Marta Griñán, que le hace ilusión jugar en el mismo club que Fernando Torres, no está estableciendo una comparación. Está reconociendo una herencia. Está situándose dentro de una genealogía emocional.

    Está diciendo, sin decirlo, que el fútbol también se construye mirando atrás con respeto. Que saber quién estuvo antes no te empequeñece, te da contexto.

    Alejandra pertenece a una generación que ya no acepta ser secundaria. Que juega en los mismos estadios, que defiende los mismos escudos y que empieza a ocupar el mismo espacio simbólico que durante años fue exclusivo. Que una futbolista formada en la cantera del Atlético, con pasado en Chelsea y presente en Liverpool, pueda decir eso sin complejos es, en sí mismo, una victoria colectiva del fútbol femenino.

    Fernando Torres cerró su carrera regresando al lugar donde todo empezó. Volvió al Atlético no para ganar títulos, sino para cerrar una historia con coherencia. Alejandra Bernabé todavía está escribiendo la suya. Su camino sigue abierto, lleno de páginas por completar, de partidos por jugar y de decisiones por tomar. Pero ya hay algo que nadie le puede quitar: haber entrado en ese territorio donde el fútbol deja de ser solo presente y se convierte en relato.

    Dos vidas paralelas. Dos trayectorias que avanzan sin tocarse, pero que se reflejan mutuamente como en un espejo lejano. “La Academia”, Chelsea y Liverpool. Tres estaciones comunes, tres pruebas superadas, tres símbolos compartidos. En un fútbol cada vez más rápido, más olvidadizo y más superficial, esta historia nos recuerda que todavía existen los hilos invisibles. Que todavía hay carreras que se entienden mejor desde la emoción que desde el dato.

    Porque al final, el fútbol no es solo lo que pasa en el césped. Es lo que permanece cuando el partido termina. Y en ese espacio donde habitan la memoria y la identidad, Fernando Torres Sanz y Alejandra Bernabé de Santiago caminan juntos, aunque no coincidan en el tiempo. Bajo el mismo himno no escrito. Bajo la misma certeza: que hay camisetas que no son se visten, se heredan.

    Esta historia la ha plasmado a la perfección Marta Griñán en el Diario AS y desde “El Partido de Manu” les recomendamos encarecidamente que lean lo que escribió la murciana, quien está especializada en Políticas de Igualdad para comprender mejor esta intrahistoria de vidas cruzadas.