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  • La crónica | El Granada se reencuentra con la victoria en Ipurúa

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ El Granada ganó por 0-2 al Eibar en el estadio de Ipurua con los tantos de Laura Pérez y Sonya Keefe, que fue la MVP del encuentro. Las de Irene Ferreras se mantienen invictas en este inicio de 2026 con cuatro victorias y un empate, mientras que el conjunto armero acumula cuatro derrotas consecutivas

    La previa |

    El duelo al detalle |

    (Fuente:: Liga F Moeve

    🔜 𝙉𝙀𝙓𝙏 𝙂𝘼𝙈𝙀

    #LigaFMoeve| #EibarGranada

    🏆 Liga F Moeve |

    🙌🏻 Temporada 2025-2026

    🔥 Sociedad Deportiva Eibar 🆚 Granada Club de Fútbol 🔥

    😍 Jornada diecinueve 😍

    📅 Sábado, 7 de febrero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 App de DAZN

    🏟️ Estadio Municipal de Ipurúa, Guipúzcoa

    Los onces |

    Astralaga; Garazi, Patri Ojeda, Altonaga, L. Camino; A. Belén, Sara M., Mireia;Adela, O. Clement, E. Moreno.

    Hirao;Blanca, Alba P., Jujuba, Manoly;

    A. Mingueza, Leles, L. Pérez; Lauri (C), A. Gómez, Keefe.

    La decimonovena jornada de la Liga Profesional de Fútbol Femenino se abrió en Ipurúa con uno de esos partidos que definen mucho más que una simple fecha en el calendario. Bajo el cielo del Alto Deba, en un estadio con memoria, con historia reciente y con una identidad profundamente ligada al crecimiento del fútbol femenino en Euskadi, la Sociedad Deportiva Eibar y el Granada Club de Fútbol dieron el pistoletazo de salida a un fin de semana marcado por la tensión clasificatoria, la necesidad de puntos y la consolidación de proyectos que miran al presente con urgencia y al futuro con ambición.

    Ipurúa volvió a ser escenario de Liga F en una temporada en la que cada partido empieza a pesar el doble. A estas alturas del curso, las jornadas ya no se cuentan: se sobreviven. Cada once inicial es una declaración de intenciones, cada decisión desde el banquillo un movimiento estratégico, cada error un peaje que puede marcar meses de trabajo. Eibar y Granada llegaron a este duelo desde realidades distintas, pero con una misma convicción: competir desde la identidad, sostenerse desde lo colectivo y resistir en una liga que no concede treguas.

    El Eibar, fiel a su discurso, apostó por un once reconocible, equilibrado, construido desde la solidez defensiva y el trabajo coral. Astralaga sostuvo la portería como uno de los pilares del proyecto armero, escoltada por una línea que mezcla juventud, conocimiento del entorno y compromiso táctico. Garazi, Patri Ojeda y Altonaga aportaron estructura, lectura de partido y capacidad para sostener duelos largos, mientras que la presencia de jugadoras como Sara M., Mireia u O. Clement evidenció la apuesta por el control del ritmo y la continuidad en el juego interior. En ataque, la movilidad de E. Moreno y Adela ofreció soluciones diversas para un equipo acostumbrado a competir cada balón como si fuera el último.

    Enfrente, el Granada CF compareció en Ipurúa con un once cargado de carácter, liderazgo y experiencia en escenarios exigentes. Hirao, bajo palos, asumió la responsabilidad de ordenar desde atrás, mientras que el bloque defensivo se estructuró alrededor de perfiles físicos y contundentes como Blanca y Alba P. En el centro del campo, Lauri, capitana y brújula del equipo, volvió a ser el eje emocional y futbolístico de un Granada que entiende el partido desde la intensidad, el sacrificio y la verticalidad. Con Keefe como referencia ofensiva y el apoyo constante de A. Gómez y Leles, el conjunto andaluz buscó hacer daño en transiciones rápidas y situaciones de segunda jugada.

    Este Eibar–Granada no fue un simple partido inaugural de jornada. Fue un cruce de caminos entre dos modelos que representan bien la diversidad de la Liga F: el crecimiento paciente desde la estructura frente a la ambición competitiva forjada en el esfuerzo y la resistencia. Ipurúa, con su cercanía, su acústica y su simbolismo, volvió a recordar que el fútbol femenino se construye también en estos escenarios, en viernes de liga, con alineaciones que hablan y con jugadoras que sostienen la categoría desde el compromiso diario.

    La jornada 19 comenzó así, sin artificios, con fútbol real, con nombres propios y con la certeza de que cada punto empieza a tener aroma de permanencia, de tranquilidad o de oportunidad perdida. Porque en febrero, en la Liga Profesional de Fútbol Femenino, ya no se juega solo para crecer: se juega para permanecer, para consolidarse y para escribir, partido a partido, una temporada que empieza a definirse en estadios como Ipurúa.

    El conjunto nazarí suma y sigue para alejarse definitivamente de los puestos de descenso, y seguir invicto en este inicio de 2026 con cuatro victorias y un empate. La primera ocasión del partido fue para Patri Ojeda, que se animó con un disparo desde fuera del área que se marchó por encima del larguero. La réplica estuvo en las botas de Laura Pérez, pero su chut no encontró la meta rival.

    Las de Irene Ferreras llevaban la iniciativa, y, de nuevo, Alba Pérez lo intentó con un cabezazo que no puso en peligro a Eunate Astralaga. La igualdad era máxima, y Opa Clement buscó el gol con un remate desde dentro del área, pero fue Laura Pérez la que aprovechó un pase atrás de Alimata Belem y un error en el control de la guardameta local, para mandar la pelota al fondo de la red y poner el 01 que abría la lata en el minuto 38 de una primera mitad que no fue muy brillante y dejó más espacio a lo táctico que a la belleza técnica y las ocasiones peligrosas.

    El Eibar empezó a activarse después. Adela Rico lanzó una falta que le llegó a los pies de Sara Martín, buscó un latigazo que Hirao logró echar a córner.
    Cuando el conjunto local estaba empezando a mejorar, llegaron los dos goles del Granada. El primero fue provocado por un error de Astralaga que intentó un regate que Laura Peréz recogió, consiguiendo ir a la portería con tranquilidad y marcar el primero del encuentro. El segundo del conjunto nazarí llegó de la mano de Keefe tras otro fallo de Astralaga y Laura Camino en el interior del área que desembocó en el 02 ya en el minuto 44 que llevó la firma de la delantera chilena y noqueó a las armeras.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una mínima diferencia a favor de las visitantes que venían de empatar (1-1) en Alcalá de Henares con el Atlético de Madrid y ahora buscaba volver a vencer a domicilio, quedando aún cuarenta y cinco minutos por delante en el País Vasco.

    De manera silenciosa flotando sobre el césped, una de esas realidades que no necesitan ser anunciadas porque se sienten en cada pase, en cada carrera y en cada mirada entre compañeras: ambos equipos estaban jugando partidos distintos dentro del mismo partido. El Eibar regresó del vestuario con la urgencia tatuada en el rostro, consciente de que el tiempo ya no era un aliado sino un enemigo al que había que desafiar con valentía. El Granada, en cambio, saltó al campo con la serenidad que concede una ventaja en el marcador, con la convicción de que cada minuto que pasara sin sobresaltos era un paso más hacia una victoria trabajada, quizás no brillante, pero sí tremendamente valiosa.

    Mientras el balón volvía a rodar, el contraste de intenciones se hizo evidente. El Eibar no buscaba simplemente marcar; buscaba redimirse, revertir una situación que había ido torciéndose con el paso de los minutos, encontrar un punto de inflexión que justificara el esfuerzo colectivo y que mantuviera viva la fe de su gente. Cada ataque era una declaración de intenciones, cada balón enviado al área un recordatorio de que aún había algo por lo que luchar. En el otro lado, las visitantes entendían el partido desde la contención, desde la inteligencia táctica y la gestión emocional del resultado. No había prisa en sus acciones, sino cálculo; no había ansiedad, sino disciplina.

    El encuentro avanzaba como una partida de ajedrez jugada a un ritmo vertiginoso, y en ese contexto llegaron nuevos movimientos desde los banquillos. En el conjunto armero, el cuerpo técnico volvió a agitar el tablero con una sustitución cargada de simbolismo. Sara Martín abandonó el terreno de juego para dar entrada a Uranga, una futbolista que regresaba a la competición tras un largo periodo de ausencia, desde aquel lejano 16 de noviembre que parecía pertenecer a otra temporada, casi a otra vida deportiva. Su entrada no fue solo un cambio táctico; fue un gesto de confianza, una apuesta por la frescura, pero también por la resiliencia de quien vuelve después de esperar durante meses su momento.

    Cada vez que una jugadora regresa tras una ausencia prolongada, el fútbol adquiere una dimensión humana que trasciende el marcador. Uranga pisó el césped con una mezcla de cautela y determinación, consciente de que no había tiempo para aclimatarse lentamente, de que el partido exigía impacto inmediato. El Eibar necesitaba piernas, ideas y, sobre todo, fe, y su entrada representó exactamente eso: la voluntad de no rendirse, de seguir buscando respuestas incluso cuando el reloj comenzaba a pesar como una losa.

    El Granada respondió también con movimientos, aunque los suyos llegaron más tarde y con una intención muy concreta. Cuando el tiempo reglamentario ya se deslizaba hacia su final y apenas restaban dos minutos para el noventa, Lauri dejó su lugar a Barquero. Fue un cambio quirúrgico, pensado para blindar el resultado, para refrescar líneas y asegurar que los últimos instantes se jugaran lejos de zonas de riesgo. No había épica en esa sustitución, pero sí una enorme dosis de pragmatismo, de conocimiento profundo de lo que exigía el momento.

    En medio de ese escenario tenso, Iara se convirtió en una de las figuras más activas del Eibar desde su entrada al campo. Su participación fue constante, incisiva, siempre orientada a generar algo distinto, a romper la inercia de un partido que amenazaba con apagarse lentamente. Cada vez que el balón pasaba por sus botas, el equipo ganaba metros y esperanza. Supo encontrar espacios, filtrar pases, encarar cuando era necesario y ofrecer soluciones cuando el juego parecía encallarse. No siempre se tradujo en ocasiones claras, pero sí en una sensación persistente de peligro, en la impresión de que el empate podía llegar en cualquier momento si el fútbol decidía ser justo.

    El tiempo, sin embargo, es implacable, y el Eibar lo sabía. Por eso, en el minuto 90, cuando el partido entraba ya en su fase definitiva, llegó un último intento desesperado por alterar el destino. Garazi abandonó el terreno de juego para dejar su lugar a Elena Valej, en una sustitución pensada para aportar más dinamismo en el centro del campo, más llegada desde segunda línea, más energía para ese último arreón final que a veces separa la derrota de la épica. Fue un movimiento valiente, casi una apuesta a todo o nada, consciente de que no había margen para la especulación.

    Los minutos finales se jugaron con el corazón más que con la cabeza. Cada balón dividido se disputó como si fuera el último, cada despeje del Granada fue celebrado como un pequeño triunfo defensivo, cada centro del Eibar como una oportunidad que se resistía a desaparecer. El árbitro señaló cuatro minutos de descuento, un añadido que para unos parecía eterno y para otros, cruelmente breve. A pesar del empuje local, las ocasiones claras fueron escasas, quizá reflejo del desgaste acumulado, quizá consecuencia del orden defensivo de un Granada que supo cerrar filas cuando más lo necesitaba.

    Y así, casi sin estridencias pero con una tensión latente hasta el último segundo, el partido llegó a su final. El pitido definitivo no solo certificó una victoria para el Granada; selló una historia de resistencia, de saber sufrir y de gestionar los momentos clave del encuentro.

    Las andaluzas, vestidas en este momento encuentro de un precioso rosa chicle, suman ya 26 unidades en su casillero particular que le ubican décimo en la tabla clasificatoria y tienen la permanencia cada vez más cerca, siguente estación, recibir al Levante Unión Deportiva.

    Por su parte, la Sociedad Deportiva Eibar no es capaz de mostrar estabilidad en el torneo de la regularidad y vuelve a morder el polvo y solo posee 17 puntos, unos guarismos que le mantienen todavía fuera de la zona roja y tendrá que esperar siete días para intentar rehacerse en su visita al Johan Cruyff para hacerle frente al todopoderoso Fútbol Club Barcelona, una misión difícil, sí, pero no imposible para las armeras.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    S.D. Eibar: Astralaga; Laura Camino, Patri Ojeda, Belem, Masegur, Garazi (Elena Valej, min. 90); Adela Rico, Altonaga, Sara Martín (Uranga, min. 82); Opah Clement (Carmen Álvarez, min. 46), Emma Moreno (Iara Lacosta, min. 61).

    Granada Club de Fútbol: Hirao; Blanca Muñoz, Juliana Cardozo, Alba Pérez; Laura Pérez (Clara Rodríguez, min. 90+2), Leles, Ariadna MIngueza (Miku, min. 66), Mandy Baquerizo; Lauri (Barquero, min. 88); Keefe, Andrea Gómez.

    Amarillas: Ariadna Mingueza (min. 32), Lauri (min. 43), Alba Pérez (min. 52), Sara Martín (min. 65), Blanca Muñoz (min. 74), Mireia Masegur (min. 79)

    Árbitra: Elisabeth Calvo
    Escenario: Estadio Municipal de Ipurúa.

    Goles:

    0-1 Laura Pérez 38’ ⚽️
    0-2 Sonya Keefe 44’ ⚽️

    Vídeo |

  • La crónica | El Atlético no tiembla en Murcia y accede a cuartos de final

    (Fuente: RFEF)

    🔲 El Atlético vence en penaltis al Alhama ElPozo en el José Kubala en la tanda de penaltis (3-4) tras empatar 1-1 con el conjunto murciano y jugar más de media hora con diez después de la expulsión de Luany.

    La previa |

    La Copa de la Reina no entiende de inercias ni de escudos blindados. Es un torneo que se construye desde la intemperie emocional, desde el error que castiga sin aviso y desde la valentía del que decide creer cuando todo parece perdido. Por eso el duelo entre el Alhama ElPozo y el Atlético de Madrid Femenino, correspondiente a los octavos de final, trasciende la lógica habitual del favorito contra el aspirante. Se juega el domingo 21 de diciembre a las 19:00 horas en el estadio José Kubala, sobre césped artificial, en eliminatoria única y con un contexto que convierte el encuentro en un espejo de lo que hoy es —y hacia dónde camina— el fútbol femenino español.

    El Atlético de Madrid llega a Murcia con la etiqueta inevitable de gigante. Subcampeón de la última edición tras caer en la final frente al FC Barcelona, habitual en la fase final del torneo y representante español en la Champions League Femenina, el conjunto rojiblanco afronta esta Copa con la obligación implícita de competir hasta el final. Pero la obligación no siempre es una aliada. A veces pesa. A veces bloquea. Y el momento que atraviesan las de Víctor Martín invita más a la prudencia que a la arrogancia.

    La derrota reciente por 4-0 ante el Olympique de Lyon en la última jornada de la fase liga de la Champions no fue solo un golpe en lo clasificatorio.

    Fue, sobre todo, un recordatorio de que el Atlético vive una etapa de transición emocional y futbolística. A ese revés europeo se suma un empate previo en la máxima competición continental y una racha de tres partidos consecutivos sin ganar en la Liga F Moeve. No es una crisis abierta, pero sí un tramo de temporada en el que las certezas se han diluido y las sensaciones no acompañan al talento de la plantilla.

    Frente a ellas estará un Alhama ElPozo que vive una realidad diametralmente opuesta en términos de expectativas, pero no necesariamente en términos de ambición.

    El conjunto murciano llega a esta eliminatoria inmerso en una dinámica muy negativa en la Liga F, con seis derrotas consecutivas que han erosionado la confianza y han encendido las alarmas en lo clasificatorio. Sin embargo, la Copa representa otro universo. Un espacio de oportunidad. Un refugio emocional en el que reencontrarse con lo que este equipo fue capaz de construir no hace tanto.

    Porque el Alhama no es un recién llegado sin memoria. Su historia reciente está marcada por una de las gestas más recordadas del fútbol femenino español moderno. La temporada 2022-2023 quedó grabada a fuego para este club y para toda una región. Aquella Copa de la Reina, disputada en formato “Final Four” en el estadio de Butarque, fue el escenario donde el Alhama compartió foco con gigantes históricos, compitió sin complejos y demostró que los sueños también pueden llevar acento murciano. El Atlético de Madrid fue entonces quien, de la mano de Manolo Cano, logró colarse en la final y levantar el trofeo frente al Real Madrid en un ejercicio de resistencia y fe. Pero para el Alhama, el simple hecho de estar allí, de mirar de frente a los grandes y sentirse parte del relato, supuso un antes y un después.

    Ese recuerdo no garantiza nada en el presente, pero alimenta una idea poderosa: los gigantes también caen. Y la Copa es el lugar donde esa verdad se manifiesta con mayor crudeza.

    El partido se jugará en el José Kubala, un estadio que el Alhama ha elegido conscientemente como escenario para intentar equilibrar fuerzas. El césped artificial no es un detalle menor. Cambia los ritmos, altera los botes, exige adaptación constante y penaliza al equipo que no entra rápido en el partido. Para un Atlético acostumbrado a contextos de máxima exigencia europea, pero mayoritariamente sobre hierba natural, el reto no es técnico, sino mental. Aceptar el contexto sin protestar. Entender que el partido no será brillante, sino áspero. Y competir desde ahí.

    En Murcia se respira algo más que expectación. Se respira la sensación de que este encuentro puede ser algo más que un trámite para el Atlético y algo más que un premio para el Alhama. Es una de esas noches que activan la mística copera, esa que no entiende de clasificaciones ni de dinámicas previas. Esa que se alimenta del ruido del público, del nervio del favorito y de la fe del que no tiene nada que perder.

    Desde el punto de vista táctico, el choque promete contrastes claros. El Alhama de Jovi García previsiblemente apostará por un bloque compacto, solidario, con líneas muy juntas y un plan de partido orientado a minimizar espacios. No habrá concesiones innecesarias. Cada metro será defendido como si fuera propio. El objetivo será llevar el partido vivo el mayor tiempo posible, incomodar al Atlético, obligarlo a tomar decisiones precipitadas y castigar cualquier relajación.

    La experiencia de jugadoras como Estefa será fundamental para ordenar al equipo en los momentos de mayor sufrimiento. Su lectura del juego, su capacidad para temporizar y su liderazgo silencioso pueden marcar la diferencia en un contexto de máxima exigencia emocional. El desparpajo de Javiera Toro, con su capacidad para romper líneas y aportar energía en ataque, será uno de los principales argumentos ofensivos del conjunto murciano. Y bajo palos, la fiabilidad de Elena de Toro se antoja imprescindible. En una eliminatoria a partido único, la portera siempre es una protagonista potencial. Un penalti detenido, una mano imposible o una salida valiente pueden cambiar el signo de toda una temporada.

    Jovi García es consciente de que su equipo necesita rozar la perfección para tener opciones reales. No basta con competir bien durante fases del partido. Será necesario mantener la concentración durante los noventa minutos, gestionar los momentos de inferioridad emocional y aceptar que habrá tramos de sufrimiento. Pero también sabe que la presión recae íntegramente sobre el Atlético. Y esa presión, bien gestionada, puede convertirse en aliada del que juega en casa.

    El Atlético de Madrid, por su parte, afronta el duelo con una obligación que va más allá del resultado. Necesita recuperar sensaciones, reconectar con su identidad competitiva y demostrar que, incluso en momentos de duda, sigue siendo un equipo reconocible. Víctor Martín deberá decidir hasta qué punto rota su once o apuesta por un bloque más reconocible que recupere automatismos. La Copa suele ser terreno fértil para las rotaciones, pero también un espacio donde los errores se pagan caros. Encontrar el equilibrio entre dar minutos y no perder jerarquía será una de las claves del planteamiento rojiblanco.

    El Atlético tiene calidad de sobra para dominar el juego. Tiene jugadoras capaces de marcar diferencias individuales, de acelerar el ritmo cuando el partido lo exige y de interpretar los momentos. Pero la Copa no perdona la falta de intensidad ni la desconexión emocional. No basta con tener el balón. Hay que saber qué hacer con él cuando el rival se cierra, cuando el campo no ayuda y cuando el reloj avanza sin que el marcador se mueva.

    En ese contexto, futbolistas como Synne Jensen están llamadas a ser determinantes. Su capacidad para atacar el espacio, para ofrecer desmarques constantes y para amenazar la espalda de la defensa rival puede abrir grietas en un bloque que se espera muy cerrado. El liderazgo de las veteranas del vestuario, ese que no siempre se ve pero que se siente en los momentos de duda, será igualmente clave. En partidos así, el colmillo competitivo y el temple pesan tanto como la calidad técnica.

    Más allá de lo estrictamente deportivo, este partido es también un reflejo del momento que vive el fútbol femenino español. La convivencia entre proyectos modestos que luchan por consolidarse en la élite y clubes históricos que compiten en Europa define una liga cada vez más plural, más exigente y más atractiva. El Alhama representa la resistencia. La identidad de un club que ha sabido crecer desde la base, que ha vivido ascensos y descensos, alegrías y golpes, y que no renuncia a soñar incluso cuando el presente aprieta.

    El Atlético encarna la ambición estructural. La necesidad de responder siempre como favorito. La exigencia constante de competir al máximo nivel, incluso cuando las circunstancias no acompañan del todo. Es un club que ha hecho de la regularidad su seña de identidad en los últimos años, pero que ahora transita una etapa de reajuste en la que cada partido es una prueba de carácter.

    La Copa de la Reina, en ese sentido, actúa como un espejo. No entiende de dinámicas previas ni de presupuestos. Solo exige noventa minutos de verdad.

    Y ahí es donde el Alhama se agarra a la mística copera, a la posibilidad de escribir la página más brillante de su historia reciente. Dar la sorpresa ante un equipo Champions no es solo una hazaña deportiva. Es una declaración de intenciones. Un mensaje al vestuario, a la afición y a toda la Región de Murcia de que este club tiene alma y ambición.

    El partido se mantuvo en un equilibrio delicado, donde cada error podía ser decisivo. La coordinación defensiva del Atlético, la solidez en el centro del campo y la movilidad del ataque permitieron mantener la ventaja ante un Alhama que dio un paso adelante de manera muy evidente, pero a las de Jovi García les faltaba pegada a veinte minutos para el final que le permitieran soñar con forzar la prórroga.

    Para el Atlético, mientras tanto, cada partido es una oportunidad para recomponerse. Para cerrar heridas. Para recordar quién es y de dónde viene. Despedir 2025 con los deberes hechos, avanzando de ronda y recuperando sensaciones, es un objetivo tan necesario como simbólico. La Copa puede ser refugio o tormenta. Puede servir para reencontrarse o para profundizar las dudas. Todo dependerá de la actitud con la que se afronte el reto.

    El formato de eliminatoria única eleva la tensión hasta el límite. No hay margen de error. No hay partido de vuelta para corregir fallos. Cada decisión, cada despeje, cada balón dividido adquiere un valor desproporcionado.

    El césped artificial, el ambiente local y la necesidad del Alhama de ofrecer una alegría a su afición convierten el escenario en un pequeño volcán emocional.

    Las estadísticas y los precedentes pasarán a un segundo plano en cuanto ruede el balón. Quedará el ruido del público, el tacto extraño del balón sobre el sintético, la tensión en cada despeje y la sensación constante de que cualquier detalle puede cambiarlo todo. El Alhama buscará el partido de su vida. El Atlético, la reafirmación de su jerarquía.

    Y en medio, la Copa de la Reina volverá a recordarnos por qué es el torneo donde el fútbol femenino español se mira al espejo de la emoción. Porque hay noches que no se repiten. Porque hay partidos que marcan trayectorias. Porque hay escenarios donde la fe compite de tú a tú con el talento.

    Murcia se prepara para una noche que puede ser histórica o simplemente inolvidable. El José Kubala será juez y testigo de un duelo donde nadie regalará nada y donde todo estará en juego. El Alhama cree. El Atlético responde. Y la Copa exige verdad.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026

    🔥 Alhama ElPozo 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    ⚔️ Eliminatoria de octavos de final ⚔️

    📅 Domingo , 21  de diciembre de 2025

    🚀 Día de partido | Matchday 

    📺 RFEF TV (YouTube)

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    🏟️ Estadio José Kubala, Murcia 

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    El encuentro al detalle |

    (Fuente: Alhama ElPozo)

    No todas las noches nacen para ser explicadas. Algunas existen únicamente para ser sentidas, para instalarse en la memoria colectiva sin pedir permiso, para quedarse adheridas a la piel como ese frío húmedo que, poco a poco, fue cayendo sobre el estadio José Kubala mientras las luces se encendían y el murmullo crecía. No era una noche de focos deslumbrantes ni de escenarios monumentales. Era, precisamente, una de esas noches que la Copa de la Reina elige con mimo: imperfecta, áspera, incómoda, profundamente honesta. Una noche hecha para poner a prueba algo más que el fútbol.

    Murcia no ofrecía alfombra roja, pero sí un contexto que pesa. El césped artificial, siempre traicionero, esperaba como un juez silencioso. Cada bote prometía ser distinto, cada control exigía adaptación inmediata. Aquí no hay margen para la que duda, para la que se queja, para la que llega tarde al partido mental. Aquí se sobrevive o se cae. Y el balón, quieto aún en el centro del campo, parecía saberlo.

    El Alhama ElPozo y el Atlético de Madrid estaban a punto de enfrentarse por un billete a los cuartos de final de la Copa de la Reina, pero en realidad se jugaban algo más profundo, más íntimo, más difícil de cuantificar. Se jugaban una noche de sentido. Para unas, la posibilidad de reencontrarse con lo que fueron y con lo que todavía quieren ser. Para otras, la necesidad urgente de reafirmarse, de recordar que la jerarquía no se hereda, se defiende. La Copa no concede treguas ni ofrece atajos. La Copa pregunta. Y solo responde el campo.

    El Atlético llegaba con la mochila cargada de historia. Dos títulos coperos, presencia constante en las rondas finales, etiqueta de gigante inevitable. Equipo Champions, equipo acostumbrado a competir contra las mejores de Europa. Pero también llegaba con dudas recientes, con heridas aún abiertas, con esa sensación incómoda de que el fútbol, a veces, se vuelve esquivo justo cuando más se le necesita. La derrota contundente en Lyon todavía resonaba en la memoria, no como un accidente, sino como un aviso. En la Copa, esos avisos suelen convertirse en amenazas reales.

    El Alhama, en cambio, llegaba desde otro lugar. Desde la urgencia, desde la necesidad de agarrarse a algo que le devolviera la fe. Las dinámicas ligueras habían sido crueles, los resultados no acompañaban, la confianza se había ido erosionando semana tras semana. Pero la Copa no pregunta cómo llegas. Pregunta qué estás dispuesto a dar ahora. Y el Alhama, arropado por su gente, había elegido este partido como refugio emocional, como espacio de resistencia, como oportunidad para recordar que su historia reciente también tiene páginas de valentía.

    Porque este club sabe lo que es mirar de frente a los grandes. Sabe lo que es sentirse parte del relato. Aquella Final Four de 2023 sigue viva en la memoria colectiva como un recordatorio de que los sueños, cuando se sostienen con convicción, también pueden llevar acento murciano. Nada de eso garantizaba nada esta noche, pero alimentaba una idea poderosa, casi peligrosa: los gigantes también caen. Y la Copa es el lugar donde esa verdad se manifiesta con mayor crudeza.

    Las gradas del José Kubala no rugían como un gran estadio, pero vibraban. Cada asiento ocupaba una historia distinta, una ilusión propia, una esperanza compartida. Había quien había venido a ver a su equipo competir sin complejos. Había quien soñaba con una gesta. Y había, sobre todo, una sensación colectiva de que algo podía pasar. No una certeza. Una posibilidad. Y en el fútbol, pocas cosas son más peligrosas que una posibilidad bien creída.

    Cuando las jugadoras saltaron al campo, el tiempo pareció comprimirse. Las miradas eran largas, concentradas, cargadas de significado. No había sonrisas innecesarias ni gestos de distracción. El Atlético sabía que no podía permitirse empezar mal. El Alhama sabía que debía entrar al partido como si cada minuto fuera el último. En las eliminatorias a partido único no hay reconstrucción posible. No hay mañana para corregir errores. Todo ocurre aquí y ahora.

    El pitido inicial no rompió el silencio; lo transformó. El murmullo se volvió tensión. El balón empezó a rodar y, con él, se desvanecieron los discursos previos, las etiquetas, las comparaciones.

    Solo quedaron el ruido seco de las botas sobre el sintético, los primeros choques, las carreras tensas, la sensación constante de que cualquier detalle podía inclinar la balanza. La Copa reclamaba su peaje habitual: intensidad, adaptación, verdad.

    El Alhama salió a competir como quien defiende un territorio propio. Sin complejos, sin concesiones. Cada balón dividido era una declaración de intenciones. Cada repliegue, un acto de supervivencia consciente. No se trataba de tener el balón, sino de sostener el partido. De incomodar. De alargar la duda en la mente del favorito. De convertir la noche en un terreno incómodo para quien venía obligado a ganar.

    El Atlético, mientras tanto, intentaba imponer jerarquía desde el control, desde la paciencia, desde la calidad. Pero la Copa no siempre se deja domesticar. El campo no ayudaba, el ritmo era irregular y el contexto exigía algo más que talento. Exigía carácter. Exigía aceptar que no habría brillo inmediato, que el partido no se ganaría con una sola acción, que sería necesario ensuciarse, adaptarse, sufrir.

    Así empezó la noche. Sin promesas de espectáculo, sin concesiones al confort. Con la Copa de la Reina recordando, una vez más, por qué es el torneo donde el fútbol femenino español se desnuda por completo. Porque hay noches que no se juegan solo con las piernas. Hay noches que se juegan con la cabeza, con el corazón y con la memoria. Y Murcia estaba preparada para comprobar quién estaba dispuesto a entregarlo todo cuando la Copa exige verdad.

    Víctor Martín salió con un once de garantías en el Patri Larqué fue la encargada de sostener al equipo bajo palos, transmitiendo seguridad desde el primer minuto.

    Por delante, la zaga se estructuró con Carmen Menayo y Silvia Lloris como pareja de centrales, firmes en el juego aéreo y atentas a las coberturas, mientras que Andrea Medina y Alexia Fernández ocuparon los laterales, aportando recorrido y profundidad en ambas bandas.

    El centro del campo tuvo el mando de Gaby García, Fiamma Benítez y Júlia Bartel, un triángulo equilibrado que combinó criterio en la salida de balón, intensidad en la presión y llegada al área rival.

    En la parcela ofensiva, el ataque estuvo formado por Synne Jensen, Amaiur y Luany, una línea de tres dinámica y vertical, siempre dispuesta a atacar los espacios y a poner en aprietos a la defensa rival.

    Por su parte, el Alhama alineaba a Sol Beloto bajo los tres palos, mostrando seguridad y reflejos decisivos cuando el equipo lo necesitó.

    La línea defensiva estuvo formada por Judith Caravaca y Yannel Correa como centrales, sólidas en el juego aéreo y en la anticipación, mientras que Aitana Zumarraga y Astrid Álvarez ocuparon los laterales, combinando solidez defensiva con proyección ofensiva por las bandas.

    En el centro del campo, Aldrith Quintero, Encarni y Kuki tomaron el control del juego, equilibrando la distribución del balón, la presión sobre el rival y la llegada desde segunda línea.

    El ataque se estructuró con Vega Montesinos, Raquel y Yiyi, un tridente ofensivo con movilidad y capacidad para generar ocasiones, buscando constantemente desbordar la defensa rival.

    Era una tarde-noche muy desapacible en la Región de Murcia. La intensa lluvia caía sin descanso sobre la hierba artificial del Estadio Municipal José Kubala, convirtiendo el terreno de juego en un campo donde el barro y el agua se disputaban el protagonismo con el balón. Bajo estas condiciones extremas, cada pase, cada control y cada arrancada se convertían en un reto, obligando a las jugadoras a afinar su técnica, mantener la concentración y mostrar su resistencia física y mental. Para el Atlético de Madrid, esta situación no era desconocida. El equipo rojiblanco había lidiado en el pasado con terrenos similares y había escrito páginas gloriosas de su historia en circunstancias adversas. Nombres como Deborah García, Priscila Booeja o Amanda Sampedro todavía resonaban en la memoria de los aficionados. Este último nombre, Sampedro, había sido objeto de un reportaje en profundidad por este medio pocas horas antes de la cita copera, recordando su influencia dentro y fuera del campo, su carácter competitivo y su capacidad de liderazgo que tantas veces había inclinado la balanza a favor del Atlético en momentos cruciales.

    Con el pitido inicial, el partido se convirtió en un duelo de voluntades, donde la condición física, la estrategia y la capacidad de adaptación marcarían la diferencia. Bajo los palos, Sol Belotto asumió la responsabilidad de la portería, enfrentándose a tiros complicados y salidas arriesgadas con una serenidad que transmitía confianza a sus compañeras. Su actuación fue fundamental para mantener la solidez defensiva del equipo, anticipando centros y reaccionando con rapidez ante cualquier intento de perforar su arco.

    La defensa estuvo compuesta por Judith Caravaca y Yannel Correa como centrales. Ambas demostraron una gran capacidad de lectura del juego y un dominio físico notable, especialmente en las disputas aéreas. Su coordinación y comunicación fueron vitales para sostener la línea defensiva, impidiendo que las atacantes rivales encontraran espacios cómodos. Aitana Zumarraga y Astrid Álvarez completaban el cuarteto defensivo actuando como laterales, aportando no solo seguridad en sus zonas sino también proyección ofensiva. Cada incursión por banda era un intento de generar superioridad y de conectar con las jugadoras del centro del campo y el ataque, en un intento de equilibrar la necesidad de defender con la obligación de crear ocasiones.

    El centro del campo fue el corazón del equipo. Aldrith Quintero, Encarni y Kuki asumieron roles complementarios, distribuyendo el balón con criterio y manteniendo la presión sobre el rival cuando la posesión se perdía. Su capacidad de transición, tanto en defensa como en ataque, fue un factor decisivo para controlar el ritmo del encuentro. Quintero, con su fuerza y visión de juego, se encargó de recuperar balones y dar salida limpia; Encarni mostró inteligencia táctica y capacidad de conducción; mientras que Kuki añadió llegada desde segunda línea, combinando remates con pases clave.

    En la delantera, Vega Montesinos, Raquel y Yiyi formaron un tridente dinámico y vertical. Su movilidad constante y su disposición a atacar los espacios libres desafiaron continuamente a la defensa contraria. Cada movimiento, cada desmarque y cada intento de combinación ofreció alternativas ofensivas, aunque la lluvia y el barro complicaron la ejecución técnica, convirtiendo cada acción en un desafío de precisión y resistencia.

    El partido transcurrió con un ritmo intenso, marcado por la necesidad de adaptarse a las condiciones climáticas adversas. Cada intervención, ya fuera defensiva u ofensiva, estaba cargada de esfuerzo físico y concentración mental. La lluvia obligó a los equipos a replantear su estrategia: los balones largos y los cambios de orientación se volvieron más frecuentes, y la importancia del juego aéreo y de la anticipación creció de manera exponencial. La resistencia física se combinaba con la táctica, y las jugadoras se vieron obligadas a adaptarse a un terreno irregular, que hacía que los controles fueran impredecibles y los desmarques aún más valiosos.

    Los minutos iniciales mostraron a un Atlético decidido a imponer su estilo pese a las dificultades. La presión alta, característica del equipo, generó pérdidas tempranas en el rival, que intentaba adaptarse a un terreno resbaladizo. Sol Belotto, por su parte, tuvo que intervenir en varias ocasiones para neutralizar intentos de tiro desde media distancia, demostrando seguridad en los balones aéreos y en el uno contra uno. Cada parada era recibida con un aplauso contenido de las jugadoras y un impulso para seguir luchando en condiciones extremas.

    En el centro del campo, la coordinación entre Quintero, Encarni y Kuki permitió recuperar numerosos balones y generar transiciones rápidas. Su capacidad para mantener la compostura bajo presión y para combinarse con los laterales Zumarraga y Álvarez facilitó que el Atlético pudiera superar líneas rivales y buscar profundidad por las bandas, aunque los charcos y la lluvia ralentizaban el ritmo de los ataques. Vega Montesinos, Raquel y Yiyi intentaban aprovechar cada balón suelto, buscando espacios entre los defensores, mientras que los movimientos de apoyo y los desmarques constantes ofrecían alternativas de pase incluso en situaciones complicadas.

    A medida que el partido avanzaba, se evidenció la importancia del carácter del equipo. La resistencia física se combinó con la resiliencia mental, recordando a los rojiblancos de antaño que habían dejado su sello en condiciones similares. Las jugadoras mostraron determinación, coraje y solidaridad en cada acción, reflejando que la historia del club no se escribe solo en victorias, sino también en la capacidad de luchar cuando todo parece adverso.

    El barro y la lluvia afectaban tanto al control del balón como a la toma de decisiones. Cada pase largo debía calibrarse con precisión; cada intento de regate se convertía en un riesgo. No obstante, la inteligencia táctica del equipo permitió superar muchas de estas dificultades, con movimientos coordinados, apoyo constante y decisiones rápidas. La defensa mantuvo un nivel alto de concentración, cerrando espacios y minimizando errores, mientras que el centro del campo ofrecía soluciones para mantener la posesión y generar ataques, incluso cuando el terreno parecía jugar en contra.

    El primer momento determinante llegó en el minuto 16, cuando una acción a balón parado puso en movimiento a Fiamma Benítez en el corazón del área rival. La venezolana Gaby García, completamente libre de marca tras un error defensivo gravísimo de Yanel Correa, conectó un frentazo imposible de detener para Sol Belotto, inaugurando el marcador con el 01 para las favoritas.

    La jugada evidenció no solo la capacidad ofensiva del Atlético, sino también la necesidad de concentración absoluta en defensa, un recordatorio de que cualquier descuido podía resultar letal en un escenario tan exigente.

    Tras adelantarse en el marcador, el Atlético de Madrid pareció liberarse de un peso y empezó a dominar el ritmo del partido. El Alhama, por su parte, no mostró un plan alternativo claro y se mostró incapaz de generar ocasiones de peligro sobre la portería de Larqué.

    Las oportunidades más claras para ampliar la renta rojiblanca llevaron la firma de Amaiur Sarriegui y Luany, aunque en esta ocasión no estuvieron especialmente acertadas en la definición. Synne Jensen también tuvo momentos de protagonismo, pero la eficacia ofensiva brillaba por su ausencia, recordando a los más veteranos a aquella eliminatoria del pasado curso ante el Cacereño, que se resolvió en la prórroga, aunque con la diferencia de que esta vez el marcador favorecía al Atlético y la sensación era de control absoluto.

    El público, todavía desorientado por el ritmo y la intensidad de la lluvia, apenas pudo celebrar un par de ocasiones antes del descanso. Solo un disparo de Fiamma Benítez, despejado con acierto por Sol Belotto, logró levantar a los espectadores de sus asientos y mantener la tensión antes del entretiempo. La exigua renta de 0-1 era valiosa, pero exigía concentración máxima y disciplina táctica en el segundo acto, especialmente frente a un Alhama que, pese a no haber mostrado alternativas claras, podía sorprender con balones largos o acciones a balón parado.

    El segundo tiempo comenzó con un Atlético decidido a controlar el balón y a aprovechar cualquier debilidad defensiva. La lluvia no cesaba y el barro hacía que cada pase, cada regate y cada salto fueran imprevisibles. Sin embargo, la coordinación entre Quintero, Encarni y Kuki permitió mantener la posesión y distribuir el juego hacia las bandas, donde Zumarraga y Álvarez ofrecían apoyo constante a las jugadoras ofensivas. El tridente de ataque, a pesar de las dificultades, continuó moviéndose con inteligencia, buscando espacios y desmarques que pusieran en aprietos a la defensa rival.

    La intensidad física del partido se combinaba con la táctica. Cada acción defensiva, cada interceptación y cada pase al hueco era un recordatorio de la importancia de la concentración, especialmente en un terreno resbaladizo donde un fallo podía costar caro. Sol Belotto seguía mostrando seguridad bajo palos, mientras que Caravaca y Correa mantenían el equilibrio defensivo, cerrando espacios y anticipándose a los movimientos rivales.

    El Atlético, consciente de que debía conservar la ventaja, ajustó su presión y su posicionamiento. La línea defensiva se retrasó ligeramente para evitar contragolpes y permitir que los centrocampistas se sumaran al ataque con mayor libertad.

    Las jugadas a balón parado seguían siendo una amenaza, y cada córner o falta lateral generaba tensión en el área rival. Las jugadoras del Alhama intentaban reaccionar, pero la falta de coordinación y el terreno húmedo limitaban su capacidad de generar peligro real.

    A medida que el reloj avanzaba, el partido se convirtió en un auténtico test de resistencia. Cada jugadora debía combinar técnica, táctica y físico, mientras la lluvia caía sin cesar y el barro condicionaba el ritmo. El Atlético supo adaptarse mejor a las condiciones adversas, demostrando experiencia y solidez mental. Cada recuperación, cada desmarque y cada pase preciso reafirmaban que el equipo estaba preparado para competir en cualquier circunstancia, siguiendo el legado de las leyendas rojiblancas que habían dejado su huella en condiciones similares.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    La segunda mitad también ofreció momentos de emoción y tensión. Fiamma Benítez volvió a generar peligro con su capacidad de llegada y su disparo potente, aunque la portera Belotto respondió con seguridad. Vega Montesinos, Raquel y Yiyi continuaron buscando la portería rival, moviéndose con dinamismo y aprovechando cualquier resquicio defensivo. Sin embargo, la eficacia ofensiva seguía siendo limitada, recordando que las condiciones del terreno y la presión defensiva hacían muy difícil concretar las ocasiones.

    Parecía que la noche en Murcia iba a ser una más de esas en las que el Atlético de Madrid Femenino controlaba el partido con la comodidad que da la superioridad, la experiencia y la calidad individual de sus jugadoras. Tras la primera mitad, la sensación era que las rojiblancas tenían el encuentro dominado, con un marcador favorable que les permitía respirar con tranquilidad y planificar un segundo tiempo sin sobresaltos. Sin embargo, la Copa de la Reina tiene sus propias leyes, y aquella tarde dejó claro que la historia escrita no garantiza nada, que en este torneo los giros inesperados y las sorpresas son moneda corriente, y que la gloria se paga con sangre, sudor y nervios al límite. El Alhama, consciente de la superioridad inicial de su rival, se refugiaba, esperaba su momento y, con paciencia, buscaba hilos de esperanza en cada balón dividido, en cada pérdida de balón, en cada detalle que pudiera romper la tela de seguridad que el Atlético había tejido en los primeros 45 minutos. La tensión crecía, casi invisible, hasta que un instante cambió por completo la dinámica del encuentro.

    El minuto 93 quedó marcado en el recuerdo como un punto de inflexión dramático, un instante en el que la comodidad de las colchoneras se evaporó como arena entre los dedos. Luany, la exjugadora del Madrid CFF, cometió un juego peligroso sobre Judith Caravaca y vio la tarjeta roja directa. La decisión de la colegiada, severa y categórica, provocó un temblor en la defensa atlética y una explosión de confianza en el Alhama. Aquel instante transformó un partido que parecía controlado en una pesadilla de incertidumbre para las visitantes, que de repente se encontraron con diez jugadoras sobre el campo, con media hora de tensión por delante y un rival crecido por la superioridad numérica que empujaba con fuerza implacable hacia la portería de Patri Larqué. El Alhama olió sangre, la recta final se convirtió en un asedio, un martilleo constante, un acoso que parecía dispuesto a derribar los muros rojiblancos, y el premio no tardó en llegar.

    En el minuto 95, cuando la desesperación y la ansiedad se mezclaban en el banquillo del Atlético, llegó el empate. Un disparo de Belén Martínez desde el área, tocado por Silvia Lloris, se introdujo en la portería rojiblanca para consumar un autogol que suponía el 11 definitivo en el último suspiro.

    La confusión y la impotencia se reflejaban en los rostros de las colchoneras mientras el Alhama celebraba un empate que sabía a victoria momentánea. Aquella acción no solo nivelaba el marcador, sino que también trastocaba los planes de Víctor Martín, quien veía cómo el control que había ostentado su equipo se desvanecía en cuestión de segundos. La presión subía como un manto de incertidumbre, la adrenalina se disparaba y la idea de una prórroga inevitable comenzaba a instalarse en la mente de todas.

    (Fuente: Alhama ElPozo)

    El partido se adentró en la prórroga con un Atlético ya nervioso, consciente de que cada segundo perdido podría costarles caro. La tensión era palpable, los movimientos eran más rápidos, los pases más forzados y la ansiedad comenzaba a morder el ánimo de las jugadoras.

    La prórroga no fue un mero trámite; fue un compendio de oportunidades, de decisiones al límite, de acciones que podían cambiar la historia de un torneo entero. Un gol anulado a las rojiblancas por un fuera de juego discutible elevó aún más la sensación de injusticia momentánea, mientras que una ocasión clarísima de Marta Gestera para el Alhama mantenía a todos al borde del asiento.

    Cada pase, cada despeje, cada regate parecía cargado de un peso descomunal, y la tanda de penaltis comenzó a perfilarse como el único escenario posible para decidir quién avanzaría.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Cuando llegó la tanda de penaltis, el silencio se volvió absoluto, solo roto por el eco de los pasos de las jugadoras y el sonido seco del balón al ser lanzado.

    (Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad: Ruth

    La primera serie fue un duelo de nervios y precisión. Para el Atlético, Boe Risa, Fiamma, Gaby García, Silvia Lloris y Ana Vitoria marcaron con temple y determinación, mientras que Sol Bellotto, arquera del Alhama, logró detener el lanzamiento de Macarena Portales, encendiendo una chispa de esperanza en su equipo. El Alhama respondió con Nuria, Anita, Quintero y Estefa transformando sus penales en ocasiones de ilusión, hasta que el destino del partido quedó en manos de la última serie. Patri Larqué emergió como heroína del momento, primero deteniendo el disparo de Astrid Álvarez y luego el de Marta Gestera, consumando una victoria que resonaba con coraje, corazón y carácter inquebrantable.

    El triunfo del Atlético no fue un triunfo cualquiera. Fue la recompensa a la paciencia, al temple y a la capacidad de sobreponerse a la adversidad.

    Las rojiblancas habían sobrevivido a una embestida inesperada, a un momento de inferioridad numérica que podría haber truncado cualquier aspiración, y habían demostrado, una vez más, que en la Copa de la Reina no hay rendiciones anticipadas, que cada minuto cuenta, que cada jugada puede convertirse en historia. La euforia no solo llenó el rostro de las jugadoras, sino que impregnó la grada y los corazones de todos aquellos que siguen con pasión a este equipo.

    Con una mezcla de alivio y orgullo, las colchoneras sellaron su pase a los cuartos de final, cerrando un 2025 que, a pesar de las dificultades, terminaba con una sonrisa y la satisfacción de haber superado un compromiso que antaño les habría sido esquivo.

    Tras su victoria en los once metros , el siempre corajudo Atlético de Madrid  se une en la siguiente ronda al Athletic Club, Costa Adeje Tenerife, Badalona, Real Madrid, Real Sociedad, Madrid CFF y Fútbol Club Barcelona en los cuartos de final.

    El siguiente capítulo de este magnífico torneo queda aún pendiente de la celebración del sorteo protocolario en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, un evento que todavía no tiene fecha de celebración y se espera que la RFEF lo haga público lo antes posible para que así los fans puedan organizar su agenda.

    La gran final, para la que todavía restan varias eliminatorias, se trasladará posiblemente a Gran Canaria, un lugar huérfano de fútbol femenino desde que, incomprensiblemente, la U.D. Las Palmas cerró la sección en junio de 2011.

    El favorito es el actual campeón, un cuadro azulgrana que venció por 1-6 al Deportivo Alavés, al que no pudimos cubrir como nos hubiera gustado al coincidir en el tiempo con el cara a cara de las madrileñas, que dejó a más de uno, me incluyo, pendiente una revisión en la unidad de cardiología, así es este equipo, en los próximos días.

    (Fuente: RFEF)

    📋 Ficha técnica |

    Alhama ElPozo: Sol, Astrid, Yanel (Núria Martínez), Judith Caravaca, Aitana, Kuki, Aldrith (Gestera), Encarni (Patricia Miñano), Yiyi (Estefa), Raquel Pinel (Belén Martinez).

    Atlético de Madrid: P. Larqué, Medina, Lloris, Menayo (Xénia Pérez), Alexia Fernández, Gaby García, Júlia Bartel (Maca), Fiamma Benítez, Luany, Jensen (Celia Gómez), Amaiur Sarriegui.

    Colegiada: Andrea Firvida Fernández

    Martín (52′,Amarilla), Encarni (57′,Amarilla), Aitana Zumárraga (65′,Amarilla), Judith Caravaca (84′,Amarilla), Xènia Pérez (85′,Amarilla), Luany (89′,Amarilla), Patricia Larqué (93′,Amarilla), Luany (93′,Roja), Belén Martínez (108′,Amarilla), Marta Gestera (119′,Amarilla), Ana Velázquez (121′,Amarilla).

    Incidencias: Partido correspondiente a la ronda de octavos de final de la Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026 entre el Alhama ElPozo y el Atlético de Madrid que se ha celebrado a las 19:00 horario peninsular sobre el césped artificial del Estadio Municipal José Kubala en la Región de Murcia.

    Goles:

    0-1 Gaby García 16’ ⚽️

    1-1 Silvia Lloris (P.P.) 95’ ⚽️

    Penaltis:

    0-1 Vilde Bøe Risa’ ⚽️

    1-1 Nuria’ ⚽️

    1-2 Fiamma Benítez’ ⚽️

    2-2 Anita’ ⚽️

    2-3 Gaby García’ ⚽️

    3-3 Aldrith Quintero’ ⚽️

    ❌ Maca Portales’ ⚽️

    3-4 Silvia Lloris’ ⚽️

    4-4 Estefanía Lima’ ⚽️

    4-5 Ana Vitoria’ ⚽️

    ❌ Marta Gestera’ ⚽️

    Vídeo |

  • La crónica | Edna Imade conquista Riazor rumbo a cuartos de final

    (Fuente: RFEF)

    ⬛️ Imparable y contundente, la Real Sociedad venció al Deportivo Abanca (1-4) y avanza con autoridad hacia los cuartos de final de la Copa de la Reina.

    La previa |

    (Fuente: 11 inicial)

    #CopaDeLaReinaIberdrola | #FutFemRFEF

    En el corazón del invierno español, cuando el calendario marca la recta final de diciembre y la mayoría de ligas descansan o se reanuda la competición tras una pausa invernal, la Copa de SM la Reina —el torneo nacional de fútbol femenino con más historia y prestigio en España— entra en su fase de octavos de final con un choque que evoca destino, rivalidad y búsqueda de gloria: Deportivo Abanca recibiendo a la Real Sociedad en el mítico Estadio ABANCA‑Riazor.

    Este enfrentamiento tiene todos los ingredientes dramáticos del deporte: repetición de un duelo copero que ya se vivió en la temporada anterior, la ambición de un equipo que quiere demostrar que puede romper viejos guiones, y la presencia de una Real Sociedad que busca confirmar su crecimiento como potencia constante en el fútbol femenino español.

    El sorteo de los octavos de final, celebrado en Las Rozas (Ciudad del Fútbol), emparejó una vez más a Deportivo Abanca y Real Sociedad en un cruce que recuerda al de la pasada temporada 2024, cuando las donostiarras se impusieron por la mínima en un encuentro igualado y vibrante. 

    Esta repetición no es casualidad; es una narración copera que vuelve a poner frente a frente a dos clubes con trayectorias diferentes pero con una ambición idéntica: avanzar en la Copa y vivir la épica de seguir compitiendo en un torneo donde cualquier equipo puede dejar su huella.

    Deportivo Abanca llega a esta cita tras superar la ronda previa de la Copa contra el Guiniguada Apolinario CD de Las Palmas por un contundente 1‑3, demostrando que su ambición no conoce límites y que su participación en el torneo va más allá de un simple trámite. 

    La temporada del Dépor en Liga F Moeve ha tenido altibajos, con momentos de lucha intensa por la permanencia frente a equipos de mayor presupuesto. Sin embargo, cada victoria, cada balón disputado y cada entrada defensiva han alimentado una moral de equipo combativo: aquel que no se rinde, aquel que cuando juega en Riazor siente el latido de una afición que cuenta los segundos para ver rodar el balón. 

    El conjunto de Fran Alonso es un equipo que basa su fútbol en la intensidad, la solidaridad defensiva y la capacidad de generar ocasiones por velocidad en transición y por banda. En esta eliminatoria, una de sus mayores armas será la presión organizada, la búsqueda de espacios en el campo rival y tratar de sorprender en las acciones a balón parado o conducciones profundas que desorganicen a la defensa rival. 

    No obstante, el Deportivo Abanca llega con algunas bajas sensibles por lesión, como Paula Monteagudo y Henar Muiña, lo que obliga al entrenador a ajustar ideas y planteamientos para compensar ausencias importantes en el once titular.

    La historia reciente contra la Real Sociedad ofrece un punto de motivación extra: en la pasada Copa las gallegas estuvieron cerca de dar la sorpresa y quieren intentar alterar un resultado que dejó un sabor agridulce, donde la mínima diferencia marcó el destino.

    Para la Real Sociedad, este partido representa continuidad de un proyecto sólido que ha ido creciendo con paso firme en los últimos años. El club donostiarra ha consolidado una filosofía que combina posesión, equilibrio táctico y eficacia ofensiva, siendo protagonista constante en la parte alta de Liga F y ahora también en la Copa. 

    Las realistas llegan a Riazor con la intención de marcar territorio desde el primer instante, imponer su estilo de juego y convertir posesión en oportunidades claras de peligro. La campaña copera de la Real empieza en octavos, ya que al haber terminado entre los equipos mejor ubicados en Liga F la temporada anterior no tuvo que disputar ninguna ronda previa.

    Este equipo ha demostrado madurez competitiva, una defensa organizada y una capacidad para encontrar soluciones en el último tercio del campo que lo convierten en uno de los claros aspirantes a soñar con la victoria final en el torneo del KO.

    Además, la Real Sociedad ha mostrado solidez en competiciones de liga y copa anteriores contra rivales de calidad, lo que refuerza su condición de favorito en este duelo, aunque el Dépor está dispuesto a desafiar ese favoritismo en cada segundo de juego.

    La batalla por el mediocampo será decisiva, ya que quien consiga controlar esa zona clave podrá decidir el ritmo del juego y encontrar ventajas para sus atacantes.

    Más allá de la táctica, este partido es una historia de corazón, de suspense y de orgullo regional. El Deportivo Abanca, con su afición desde las gradas de Riazor, y la Real Sociedad, con su tradición futbolística vasca, lucharán por cada balón como si el destino estuviera escrito en cada pase.

    Para las jugadoras del Dépor, ganar supondría un impulso moral enorme, una confirmación de que pueden competir de tú a tú con equipos de mayor trayectoria copera. Para las de la Real, pasar de ronda significaría seguir construyendo un legado de estabilidad, ambición y potencial para soñar incluso con instancias más profundas del torneo. 
    La eliminatoria se emitirá en varios canales autonómicos y nacionales, con cobertura en ETB1 y TVG 2, ofreciendo a los aficionados la posibilidad de seguir en directo uno de los duelos más atractivos de esta fase de la Copa de la Reina.

    Este Deportivo Abanca vs Real Sociedad no es solo una eliminatoria más en la Copa de la Reina. Es una narrativa tejida con retorno de rivalidad, ambición de triunfo, estrategias futbolísticas y el innegable deseo de ambas aficiones por ver a su equipo avanzar en un torneo donde cada balón cuenta más que el anterior.

    El 21 de diciembre, a las 12:00 en ABANCA‑Riazor, no solo se juegan octavos de final: se juega una historia de orgullo competitivo, de fútbol de temperamento y de pasión que quedará en la memoria de todos los que vivan este duelo.

    Vive el duelo en “El Partido de Manu” |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026

    ✨ Ronda de octavos de final ✨

    🔥 Deportivo Abanca 🆚 Real Sociedad de Fútbol 🔥

    🗓️ Domingo, 21 de diciembre de 2025

    📺 ETB1

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    🏟️Estadio ABANCA‑Riazor, A Coruña

    Los onces|

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Riazor amaneció con ese frío que no es meteorológico, sino emocional. Ese frío que precede a los días importantes, a las citas que se anuncian como oportunidad y acaban convirtiéndose en examen. El Deportivo Abanca se presentaba en los octavos de final de la Copa de la Reina con el discurso aprendido de la ilusión, con el estadio abierto, con rotaciones anunciadas y con la promesa —más intuida que proclamada— de competir. La Real Sociedad, en cambio, llegó sin ruido, sin necesidad de proclamas, con la seguridad tranquila de quien sabe que el torneo empieza para ella cuando otros ya vienen fatigados.

    Fran Alonso había deslizado en la previa la palabra rotaciones, y cumplió parcialmente. Bajo palos apareció Yohana, relevo natural de Inês Pereira, y en el eje de la zaga Elena Vázquez se sumó a Raquel García para recomponer una defensa que buscaba aire nuevo. Hasta ahí llegó la novedad. El resto del once era reconocible, habitual, competitivo: pocas reservas y muchas intenciones. El mensaje era claro: este no era un partido para esconderse. El Dépor quería jugarlo.

    Y lo jugó. Al menos, durante un tiempo.

    La primera mitad fue un ejercicio de posesión blanquiazul, de voluntad territorial, de orgullo doméstico. El Deportivo quiso mandar, quiso la pelota, quiso ser protagonista en su casa. Pero el fútbol —como la Copa— no premia la intención, sino la eficacia. Y ahí, la Real Sociedad es un equipo hecho, maduro, con colmillo. Avisó Edna Imade a los cuarenta segundos, con un disparo desde muy lejos tras un regalo impropio de una eliminatoria copera. Era una advertencia temprana, casi pedagógica: cualquier error se paga. Respondió el Dépor con un contragolpe por la izquierda, un centro tibio de Bárbara Latorre y la sensación de que había partido.

    El Deportivo dominaba la posesión, pero no el daño. Movía el balón con paciencia, encontraba a Ainhoa Marín en todas partes —defendiendo, atacando, ordenando—, intentaba progresar con triangulaciones y cambios de orientación. Sin embargo, en la línea divisoria del campo parecía levantarse un muro invisible. La Real permitía salir jugando… hasta cierto punto. A partir de ahí, cerraba líneas, basculaba, esperaba. No se descomponía. No se aceleraba. No se desesperaba.

    El equipo de Arturo Ruiz entendió el partido desde el pragmatismo. Bloque medio, orden, paciencia y un mensaje claro: deja que el rival se desgaste con la pelota y castígalo cuando baje la guardia. Tardó ocho minutos en hacerlo. Un balón filtrado a la espalda de las centrales, una ruptura limpia, y Intza Eguiguren ajustó su remate al palo con precisión quirúrgica. 01 en el minuto 9 para demostrar que madrugar había merecido la pena.

    El gol no cambió el guion. El Deportivo siguió queriendo. Siguió intentando. Pero cada ataque parecía exigirle un esfuerzo triple al que necesitaba la Real Sociedad para generar peligro. La movilidad interior de las donostiarras, la calidad técnica en espacios reducidos, provocaban desajustes constantes que el Dépor intentaba corregir con corazón más que con cabeza. En una de esas recuperaciones, Bárbara Latorre tuvo el empate. Se plantó sola ante Julia Arrula y buscó una vaselina tan elegante como inocua. No hubo gol. Y en Copa, las oportunidades no convertidas suelen tener respuesta.

    El descanso llegó con el 0-1, con Riazor aún vivo, con la sensación de que el partido estaba abierto. En paralelo, otro monitor seguía el Madrid CFF-Eibar, porque esta Copa se juega en varios frentes y el despliegue informativo es parte del relato.

    Pero en A Coruña quedaban cuarenta y cinco minutos que iban a decir mucho más de lo que parecía.

    La segunda mitad empezó como la primera o un incluso peor merced a un resbalón de Marina Artero dejó a Cecilia Marcos sola ante Yohana. Esta vez, la portera blanquiazul respondió. Yohana se hizo grande. Volvió a aparecer ante Edna. Detuvo. Sostuvo. Dio aire. Durante varios minutos fue el único dique que evitó que el partido se rompiera antes de tiempo. El Dépor ya concedía demasiado, y la Real Sociedad empezaba a oler sangre.

    Perdonó una. Perdonó dos. Pero no perdonó la tercera. En el minuto 57, un envío lateral de Cecilia encontró la cabeza de Edna Imade. El salto, el timing, el impacto llevó sintonía de gol y el 02 hacía justicia futbolística y herida abierta. La internacional española, ex del Cacereño, firmaba un gol que no solo ampliaba la ventaja, sino que profundizaba en una grieta interna. Porque este tanto llegó cuando ya se hablaba —en voz baja, pero constante— del desgaste del discurso de Fran Alonso, cuestionado incluso desde dentro, como este medio había adelantado.

    Yohana siguió resistiendo. Evitó el tercero en dos remates consecutivos, tan claros que algunas jugadoras realistas ya celebraban. Pero el Dépor necesitaba algo más que paradas. Necesitaba fe. Y el banquillo reaccionó. Fran Alonso movió piezas: Vera Martínez, Lucía Martínez y Lucía Rivas entraron buscando agitar el partido, encontrar una chispa, provocar un error.

    Y lo encontró. En el minuto 70, Paula Gutiérrez armó un disparo lejano, lleno de intención y de rabia. El balón salió como un misil, besó la madera y se coló en la escuadra para celebrar el 12 con el que Riazor rugió. Por un instante, el estadio volvió a creer. Por un instante, la Copa volvió a parecer posible.

    La Real Sociedad de Fútbol , vestida de naranja, se sostuvo gracias a Arrula, que sacó una mano abajo prodigiosa en un mano a mano y voló después ante un disparo peligroso de Millene Cabral. Eran los mejores minutos del Dépor. El único tramo en el que el partido se jugó como quería, pero la alegría duró poco.

    A tan solo trece minutos del final, otro centro desde la izquierda encontró a Edna Imade y la futbolista propiedad del Bayern de Múnich le dio motivos a Sonia Bermúdez para que la siga convocando con España y puso el 13 en el 77 que era su doblete particular y la sentencia emocional para una defensa que hacía aguas ante la exjugadora del Granada y el golpe fue directo al mentón de las locales.

    Metidos ya en el descuento, con el Deportivo ya roto, Lucía Pardo firmó el 14 definitivo. Era el epílogo lógico de una historia que había ido escribiéndose con paciencia y contundencia desde el primer minuto.

    Las gallegas buscaron hasta el final, pero fueron las vascas las que volvieron a golpear, pues la remontada era a esas alturas del todo improbable.

    La Real Sociedad se paseó hasta los cuartos de final y el Deportivo Abanca se despidió del torneo.

    Fran Alonso salió de Riazor con más preguntas que respuestas, sosteniéndose en una cuerda que cada partido parece tensarse un poco más.

    El círculo se cerró como empezó: con Riazor frío, con el marcador como espejo y con la Copa recordando que no espera a nadie.

    📋 Ficha técnica |

    Dépor Abanca: Yohana; Paula Novo, Raquel García (Vera Martínez, min 60), Elena Vázquez, Samara Ortiz (Lucía Rivas, min 60); Marina Artero, Paula Gutiérrez (Eva Dios, min 77), Olaya Enrique; Ainhoa Marín, Bárbara Latorre (Lucía Martínez, min 60), Millene (Espe Pizarro, min 77).

    Real Sociedad: Julia Arrula; Emma Ramírez (Ainhoa Vicente, min 60), Lucía María, Claudia Florentino, Aiara Agirrezabala; Claire Maire (Lucía Pardo, min 77), Elene Guridi (Arola Aparicio, min 60), Klara Cahynova, Cecilia Marcos (Andreia De Jesús, min 60); Edna Imade, Intza Eguiguren (Nerea Eizaguirre, min 77).

    Ábitra: Ylenia Sánchez Miguel. Amonestó a la local Paula Novo y a las visitantes Claudia Florentino y Nerea Eizaguirre con amarilla.

    Incidencias: Encuentro correspondiente a los octavos de final de la Copa de la Reina, disputado ante 547 espectadores sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Intza Eguiguren 9’ ⚽️

    0-2 Edna Imade 57’ ⚽️

    1-2 Paula Gutierrez 70’ ⚽️

    1-3 Edna Imade 77’ ⚽️

    1-4 Lucía Pardo 93’ ⚽️

    Vídeo |

  • La crónica | El Atlético sigue sumando, esta vez en Ipurúa

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟦El cuadro armero logró empatar (2-2) ante el Atlético de Madrid en el estadio de Ipurua. Synne Jensen adelantó a las visitantes, pero Carla Andrés, que fue la MVP del choque, y Emma Moreno, le dieron la vuelta al marcador. En la segunda parte, Vilde Bøe Risa, desde el punto de penalti, terminó colocando las tablas finales.

    La previa |

    #LigaFMoeve | #EibarAtleti

    (Fuente: Getty imágenes)

    Hay estadios que no se explican con metros cuadrados ni con aforo. Ipurua es uno de ellos. Un campo que aprieta, que encoge el tiempo y que exige respuestas inmediatas. Allí llega la SD Eibar con la confianza que otorga el trabajo bien hecho: ocho puntos de colchón sobre el descenso y la sensación de equipo que compite cada jornada con una idea clara y un compromiso innegociable.
    El triunfo en Las Gaunas ante el DUX Logroño (0-1) no fue solo un resultado; fue una declaración de intenciones. Ganar fuera, sufrir cuando toca y sostenerse desde el bloque. Un partido marcado, además, por las ausencias de Patri Ojeda, golpeada por la pérdida de su hermana, y Garazi Facila, dos nombres propios que hoy vuelven a sobrevolar la previa desde el respeto y la emoción. El Eibar juega también por ellas.

    Enfrente, un Atlético de Madrid que llega con 25 puntos, a solo dos de los puestos europeos, pero con una mochila cargada de interrogantes. El empate ante el Bayern de Múnich (2-2) en la Champions fue una noche de carácter y jerarquía continental, una demostración de que este equipo sabe competir en escenarios mayores. Sin embargo, la Liga se le resiste: tres partidos consecutivos sin ganar han encendido las alarmas y han puesto el foco en la necesidad de reencontrar continuidad y eficacia.
    Las bajas pesan. Ana Vitória, Gio Queiroz y Sheila Guijarro no estarán en Ipurua, y eso obliga a reajustes, a asumir responsabilidades nuevas y a mirar el partido desde la madurez colectiva. Porque el Atlético, cuando no puede ganar desde el brillo, debe hacerlo desde el oficio.
    El partido se anuncia como un choque de voluntades. El Eibar, fiel a su libreto, buscará minimizar errores, cerrar espacios y convertir cada transición en una amenaza real. Equipo corto, solidario, con la convicción de que cada duelo cuenta. En casa, además, el primer golpe siempre pesa el doble.
    El Atlético, por su parte, necesita ritmo, precisión y profundidad. Encontrar ventajas entre líneas, sostener la posesión con sentido y no desesperar si el gol no llega pronto. Ipurua castiga la impaciencia. Aquí, cada pérdida se paga y cada balón dividido es una final.

    Los números cuentan historias, pero también advierten. Ocho enfrentamientos entre ambos equipos con un balance favorable a las colchoneras: seis victorias y dos empates.
    Sin embargo, el pasado reciente deja una señal clara: la temporada pasada, el Eibar fue capaz de sacar un punto (1-1) en Alcalá, rompiendo pronósticos y recordando que este duelo ya no se juega desde la jerarquía, sino desde la igualdad competitiva.


    Hoy, en Ipurua, ese precedente cobra más valor que nunca.
    Para el Eibar, ganar sería consolidar la tranquilidad y mirar la temporada con ambición serena. Para el Atlético, vencer es casi una necesidad emocional: cortar la racha, reafirmar el camino y volver a creer desde la Liga. Dos objetivos distintos, una misma urgencia: competir.
    El mediodía dictará sentencia. El césped, frío y exigente, pondrá a prueba piernas y cabezas. Y el público, cercano y entregado, empujará como solo sabe hacerlo Ipurúa.
    Porque hay partidos que no se ganan solo con fútbol. Se ganan con alma, con paciencia y con la convicción de que cada minuto importa. Ipurua no perdona a quien duda, pero recompensa a quien cree.

    El Eibar defenderá su casa como quien defiende su historia reciente. El Atlético saldrá a buscarse a sí mismo, a recordar quién es y por qué pelea.
    A las doce, el balón echará a rodar. Y entonces, como siempre, hablará el fútbol. El de verdad. El que no entiende de excusas. El que, en días como este, se escribe con letras épicas.

    🔜 𝙉𝙀𝙓𝙏 𝙂𝘼𝙈𝙀

    🏆 Liga F Moeve 2025-2026

    🔥 Sociedad Deportiva Eibar 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    ♥️ Jornada catorce

    🗓️ Domingo, 14 de diciembre de 2025

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN 1 (Dial 70 de Movistar Plus)

    🏟️ Estadio Municipal de Ipurúa

    Los onces |

    Once de la S.D. Eibar:

    Astralaga

    Garazi

    Carla (C)

    Iribarren

    L. Camino

    A. Belem

    Carmen Á.

    Adela

    Sara M.

    Mireia

    Emma Moreno

    Once del Atlético de Madrid:

    Larqué

    Xènia

    Menayo (C)

    Rosa Otermín

    Silvia Lloris

    Bøe Risa

    Gaby García

    Jensen

    J. Bartel

    Luany

    Celia

    El duelo al detalle |

    (Fuente: “El Partido de Manu”€

    El elenco de Víctor Martín igualó (2-2) ante un Eibar muy combativo y se mantiene en la cuarta plaza liguera.

    Un empate que no cura heridas, que no acerca sueños y que deja al Atlético de Madrid Femenino mirando más al retrovisor que al horizonte. Un punto que sabe a poco, que pesa demasiado y que confirma que la Liga F Moeve no espera a nadie, ni siquiera a un tricampeón que vive atrapado entre el desgaste europeo y la exigencia doméstica.

    El encuentro comenzó con buenas sensaciones para el equipo rojiblanco, agitado desde el banquillo por un Víctor Martín que entendió que el esfuerzo del miércoles exigía retoques, piernas frescas y una vuelta de tuerca al plan. Medina, Lauren y Fiamma aguardaban su momento desde el banquillo. Celia Gómez, por su parte, asumía galones y debutaba como titular ante la ausencia de Amaiur Sarriegi, en una apuesta valiente y necesaria.

    El contexto no permitía errores. El Atlético llegaba a Ipurua tras dos jornadas sin ganar, relegado a una cuarta posición incómoda, con el Barcelona ya escapado a 14 puntos, el Real Madrid segundo a siete tras cumplir el sábado, y una Real Sociedad sólida, tercera, dos puntos por encima. Ganar no era solo una opción: era una obligación competitiva.

    Y el Atlético respondió desde el inicio. Con personalidad, con ritmo y con ese punto de colmillo que tantas veces ha definido su identidad. Apenas habían pasado diez minutos cuando llegó el golpe. Boe Risa filtró un pase en profundidad de los que rompen líneas y abren partidos. Jensen atacó el espacio, armó el disparo y el balón, caprichoso, se coló entre las piernas de la guardameta local para abrir la lata con el 01 en el minuto 10 de juego.

    Pero Ipurua no es un estadio dócil. Y el Eibar tampoco es un equipo resignado. Todo lo contrario. El gol no hundió a las armeras, las empoderó. Cuatro minutos después, en una acción a balón parado, Carla apareció libre de marca para igualar el encuentro. Un desajuste defensivo, una milésima de duda, y el 11 devolvía el partido al punto de partida cuando al Atlético aún no le había dado tiempo a paladear su ventaja.

    Y lo peor estaba por llegar. Porque el fútbol, cuando quiere ser cruel, elige nombres propios. Emma Moreno, vieja conocida, delantera cedida por Lola Romero al conjunto vasco, castigó a su club de origen. Un contragolpe bien ejecutado, una transición rápida, y un disparo certero que batió a Larqué en el minuto 20, era el 21 en el que Emma pidió perdón por marcar al equipo de su corazón. El Atlético encajó el golpe y no se tumbó en la lona.

    A partir de ahí, el partido se convirtió en una lucha constante contra el reloj, contra la ansiedad y contra la falta de puntería. Intensidad no faltó. Ni orgullo. Gaby García rozó el larguero en el 24’, y ya en el descuento de la primera mitad, Carla evitó sobre la línea el gol de Celia Gómez, que había olido su estreno soñado como titular. Las ocasiones se acumulaban, pero el acierto no llegaba a transformarse en la igualada, había nervios en el bando rojiblanco.

    El descanso llegó como un respiro necesario, pero también como una amenaza silenciosa. En ese momento, la desventaja condenaba provisionalmente al Atlético a la quinta posición, con el Tenerife ganando por 0-1 en Riazor y el margen de error reducido a la mínima expresión.

    En la segunda mitad, las rojiblancas empezaron mejor, y en el minuto 55, un centro desde la banda de Andrea Medina lo terminó tocando Amaia Iribarren con la mano dentro del área, Tras la revisión en el Football Video Support, la colegiada terminó concediendo la pena máxima.

    Vllde Bøe Risa asumió la responsabilidad. La dorsal número 6 que ya había sido decisiva en Europa entre semana. No tembló. Empate y 22 en el tanteador con más de media hora por delante y el partido estaba abierto de nuevo.

    Jensen estuvo a punto de firmar su doblete en lo que sería su última acción del encuentro. Su disparo se marchó rozando el palo, como si el destino se negara a concederle el premio. Poco después dejó su lugar a Ana Vitoria.

    Andrea Medina pudo completar la remontada, pero su remate con la zurda se perdió fuera. Fiamma Benítez lo intentaba en campo rival, mientras que, Alexia Fernández se animaba con velocidad por banda. Ya en los últimos minutos, el Atlético de Madrid pidió un posible penalti, que la colegiada no concedió. También el Eibar, pero la árbitra tampoco lo pitó. Las armeras, que pudieron ganar con un remate de Opa Clement, que la delantera no llegó a cazar.

    El Atlético lo intentó, pero no terminó de generar el caudal ofensivo necesario para romper el empate. El empuje fue más emocional que estructural. Más voluntad que claridad, pero la Sociedad Deportiva Eibar resistió hasta el término del compromiso.

    El pitido final dejó una sensación amarga. Un empate que no sirve de mucho. El Tenerife acabó empatando en Riazor y el Atlético se mantiene cuarto, con 26 puntos, viendo cómo la cabeza se aleja y cómo la exigencia no afloja.

    Pero el calendario no concede treguas. Próxima estación: Lyon. Europa vuelve a llamar, con más de pie y medio en la siguiente ronda, y después llegará el momento de pensar en la Copa de la Reina, con viaje a Murcia para medirse al Alhama ElPozo.

    Ipurúa fue un aviso y un recordatorio de que la grandeza no se hereda, se defiende cada fin de semana.

    Y de que este Atlético, herido pero vivo, aún tiene capítulos por escribir que pueden agrandar la leyenda de un equipo que todavía no ha dicho su última palabra y seguirá derrochando coraje y corazón.

    📋 Ficha técnica |

    SD Eibar: Eunate Astralaga; Garazi Fácila, Carla Andrés, Alimata Bélem, Mireia Masegur, Laura Camino; Emma Moreno (min 88. Iara), Adela Rico, Amaia Iribarren (min 73. Arene Altonaga), Sara Martín (min 96. Pachu); Carmen Álvarez (min 88. Opah Clement)

    Atletico de Madrid: Patricia Larqué; Rosa Otermín (min 46. Andrea Medina), Carmen Menayo (min 46. Lauren), Silvia Lloris, Xénia Pérez (min 46. Alexia Fernández); Vilde Bøe Risa, Gabriela García (min 46. Fiamma Benítez); Celia Gómez, Júlia Bartel, Lunay; Synne Jensen (min 83. Ana Vitória)

    Árbitra: Beatriz Cuesta Arribas que amonestó con tarjeta amarilla a Silvia Lloris (min. 28), Gabriela García (min. 38), Amaia Iribarren (min. 58), Luany (min. 72), Laura Camino (min. 74) y Opah Clement (min. 92)

    Incidencias: Partido correspondiente a la decimocuarta jornada de la Liga F Moeve 2025-2026 que han jugado la Sociedad Deportiva Eibar y el Atlético de Madrid sobre una superficie de hierba natural.

    Goles :

    0-1 Jensen 10’ ⚽️

    1-1 Carla Andrés 14’ ⚽️

    2-1 Emma Moreno 20’ ⚽️

    2-2 Vilde Bøe Risa (P.) 59’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/DnRMkc647To?si=Hg9BtyNSdKN7vmtE

  • La crónica | El DUX Logroño saca petróleo del Heliodoro

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟨 Reparto de puntos en el Heliodoro (1-1). Natalia Ramos, que fue la MVP del encuentro, abrió el marcador para el Costa Adeje Tenerife con un golazo en la primera mitad. Paula Rubio anotó en el segundo tiempo para que el DUX Logroño sacara un punto de oro para colocarse a únicamente tres puntos de la salvación.

    La previa |

    #LigaFMoeve | #CostaAdejeTenerifeDUXLogroño

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hay partidos que son tres puntos. Y hay partidos que son algo más. Hay encuentros que se juegan con balón, césped y cronómetro… y otros que se disputan con el pulso acelerado, con la necesidad tatuada en la piel y con el futuro empujando desde la espalda. El Costa Adeje Tenerife – DUX Logroño pertenece, sin discusión, a este segundo grupo. Es uno de esos duelos que no se explican solo con la clasificación, pero que se entienden perfectamente cuando el balón empieza a rodar.

    El Heliodoro Rodríguez López, templo del fútbol en la isla, escenario de tantas batallas históricas, abrirá sus puertas a una mañana que promete emociones fuertes. Diciembre avanza, el año se apaga, y la Liga F Moeve entra en ese punto exacto en el que cada partido empieza a pesar más que el anterior. Porque ya no es solo lo que sumas, sino lo que dejas escapar.

    equipo de Eder Maestre llega a la cita desde una posición privilegiada, pero no cómoda. Quinto en la tabla con 23 puntos, el conjunto tinerfeño mira de reojo a los puestos europeos, que aparecen a apenas cuatro puntos de distancia. La sensación es clara: este Costa Adeje está preparado para algo grande. Lo ha demostrado en el césped, en la continuidad de resultados y en la madurez competitiva que ha ido construyendo con el paso de las jornadas.

    La derrota ante el FC Barcelona (2-0) en la última jornada no empaña el momento del equipo. Al contrario: es la única mancha en una racha de seis partidos que refleja estabilidad, orden y una identidad bien definida. Caer ante el Barça no es una grieta; es casi una frontera natural. Todo lo demás, el Costa Adeje lo ha competido… y lo ha ganado.

    En casa, además, el Heliodoro se convierte en un aliado. Dimensiones amplias, ritmo alto, circulación paciente y una presión que se activa como un resorte cuando el rival intenta salir. El equipo canario sabe a lo que juega y sabe cómo hacerlo.

    Eso sí, Maestre tendrá que reconstruir piezas. No estarán Pisco, Aithiara, Yerliane Moreno, Bicho ni Carlota Suárez, un listado de bajas que obliga a ajustar mecanismos, rotaciones y roles. Pero no todo son sombras: Amani regresa tras cumplir ciclo de amarillas, una noticia que aporta equilibrio, experiencia y lectura táctica en una medular clave para controlar los tiempos del partido.

    El plan local parece claro: mandar desde el inicio, instalarse en campo rival, mover al DUX de lado a lado y convertir la paciencia en una forma de desgaste. Porque el Costa Adeje sabe que estos partidos, ante equipos necesitados, se ganan con cabeza fría… y con la convicción de quien sabe que está más cerca de tocar Europa que de mirar hacia abajo.

    Si el Costa Adeje juega con ambición, el DUX Logroño juega con urgencia. Y la urgencia, en fútbol, es un idioma universal. El conjunto riojano llega al Heliodoro en la 15ª posición, con 5 puntos, todavía sin conocer la victoria en la Liga F Moeve. A cuatro puntos de la salvación, el margen es estrecho, pero aún existe. Y eso, en diciembre, es un hilo al que agarrarse con todas las fuerzas.

    El último golpe fue duro: derrota por 0-1 ante el Eibar en Ipurua, un partido que dejó sensación de oportunidad perdida. Porque el DUX compite, resiste, se mantiene vivo… pero no termina de dar el paso definitivo. Y en esta categoría, competir sin ganar es una condena lenta.

    El viaje a Tenerife llega con incógnitas. Rouamba, Ximena Velazco, Nancy Amoh y Adama Congo no estuvieron convocadas en el último encuentro, y su situación condiciona la planificación de un partido que exige máxima intensidad, concentración defensiva y, sobre todo, valentía.

    Porque el DUX Logroño no puede especular. No está en posición de hacerlo. Cada jornada que pasa sin sumar de tres es una losa que pesa más. Ganar en el Heliodoro sería mucho más que una victoria: sería cerrar el año con oxígeno, romper el bloqueo mental, cambiar el relato y demostrar que este equipo sigue vivo en la pelea por la permanencia.

    El planteamiento riojano apunta a resistencia organizada, líneas juntas, solidaridad defensiva y ataques rápidos, buscando castigar cualquier desajuste local. El partido, para el DUX, no se puede jugar desde la ansiedad, pero sí desde la convicción. Porque si hay algo más peligroso que un equipo fuerte… es un equipo desesperado que aún cree.

    El fútbol tiene estas paradojas maravillosas. Un equipo que mira hacia arriba y otro que lucha por no hundirse. Uno que sueña con Europa y otro que pelea por seguir respirando en la élite. Pero cuando el balón empieza a rodar, todo eso se comprime en 90 minutos.

    El Costa Adeje sabe que no puede fallar. Porque los partidos “trampa” existen, porque la clasificación engaña y porque perder puntos ante rivales necesitados suele pagarse caro a final de temporada. Ganar es una obligación silenciosa, casi invisible, pero real.

    El DUX Logroño, en cambio, llega con la presión a plena luz del día. Sabe que cada punto cuenta, que cada partido es una final anticipada y que el tiempo no espera. No hay margen para pensar en mañana sin haber sobrevivido al hoy.

    Y ahí está la clave. Este no es solo un Costa Adeje – DUX Logroño.
    Es un partido de convicciones contra necesidades.
    De calma frente a urgencia.
    De proyectos que miran al futuro… y de equipos que luchan por no quedarse sin él.

    El Heliodoro será testigo de quién impone su relato.
    Si el de un Costa Adeje sólido, ambicioso y cada vez más europeo.
    O el de un DUX Logroño herido, pero no derrotado, que se niega a rendirse.

    Porque en diciembre, cuando el año se apaga, el fútbol no concede treguas.
    Y porque hay partidos que, cuando terminan, no solo dejan un resultado.
    Dejan huella.

    Además, con motivo de estas fechas navideñas y como gesto de agradecimiento a la fidelidad de la afición, la tienda oficial del club, situada junto a los accesos de Tribuna Baja y San Sebastián Baja, ofrecerá un descuento del 20% en todos sus productos a aquellos aficionados que realicen su compra al acceder al estadio el mismo día del partido.

    Este domingo, última parada del año en casa. El Costa Adeje Tenerife Egatesa quiere cerrar un año 2025 muy especial, acompañado del mejor ambiente en el Heliodoro y con la intención de brindar un nuevo triunfo a su afición, que está siendo clave en una temporada cargada de emoción, crecimiento y grandes citas para recordar.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    El duelo en toda su profundidad |

    🏆 Liga F Moeve 2025-2026

    🔥 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🆚 DUX Logroño 🔥

    🚨 Jornada catorce

    📅 Domingo, 14 de diciembre de 2025

    📺 DAZN

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📻 Atlántico Radio

    🏟️ Estadio Heliodoro Rodríguez López, Santa Cruz de Tenerife

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    Los onces |

    Largo tiempo llevábamos en ‘El Partido de Manu’ apostando todo al azul y blanco. Desde aquellos días en los que el representativo canario respondía al nombre de Unión Deportiva Granadilla Tenerife Egatesa, cuando La Palmera, con su hierba artificial y su atmósfera incómoda, era un territorio casi inexpugnable para cualquiera que osara visitarlo.

    Cambió el nombre, cambió el escenario, pero no cambió el espíritu. El Heliodoro Rodríguez López volvió a ser testigo de una de esas mañanas en las que el fútbol femenino no se explica solo con estadísticas, sino con sensaciones, contextos y silencios que pesan tanto como los goles.

    Porque este Costa Adeje Tenerife – DUX Logroño no era un partido cualquiera. Era ambición contra necesidad. Europa contra supervivencia. Control frente a urgencia. Y como tantas veces ocurre en el fútbol, el guion parecía escrito… hasta que decidió no serlo.

    Costa Adeje saltó al césped con la convicción de quien sabe que debe mandar. Líneas adelantadas, circulación fluida, amplitud por bandas y un mensaje claro desde el primer minuto: el partido debía jugarse lejos de Noelia Ramos. El DUX Logroño, consciente de su realidad clasificatoria, se replegó con orden, compacto, esperando su momento.

    A los doce minutos llegó el primer aviso serio. Amani, incansable por banda, desbordó con potencia y puso un centro tenso que cruzó el área sin encontrar rematadora. El balón quedó suelto, muerto, esperando una decisión. Y entonces apareció Natalia Ramos. La centrocampista tinerfeña armó la pierna con decisión y sacó un derechazo seco, directo, imparable. Miralles voló, pero solo pudo acompañar con la mirada el viaje del balón hasta el fondo de la red en el minuto 13 para abrir la lata con el 10. El Heliodoro respiraba tranquilo.

    Ese gol no solo abría el marcador; confirmaba una sensación. El Costa Adeje estaba cómodo, dominando tiempos y espacios, ensanchando el campo con Aleksandra y Clau, encontrando líneas interiores con Bicho y Amani por detrás de Gramaglia, y acumulando llegadas que auguraban algo más.

    Tras el tanto, el DUX Logroño trató de reaccionar con centros al área, buscando segundas jugadas, intentando incomodar a una zaga local muy bien posicionada. Pero Noelia Ramos apenas tuvo que intervenir. En la otra área, Miralles sí empezó a trabajar: primero blocando sin problemas una falta directa de Natalia Ramos, después observando cómo Sandra Castelló rozaba el segundo con un disparo que se marchó pegado al palo.

    El dominio era claro. El Costa Adeje controlaba, gobernaba, imponía ritmo. Castelló volvió a probar fortuna pasada la media hora, con un disparo que se paseó peligrosamente junto a la base del poste. El DUX resistía, pero apenas inquietaba. Y cuando el descanso asomaba, Isina se animó con un derechazo que no encontró portería, cerrando una primera mitad de claro color blanquiazul.

    Con el uno a cero el Costa Adeje se marchó al vestuario dejando una nota histórica: Natalia Ramos igualaba a Carlota Suárez como máxima goleadora del equipo con cinco tantos. Una cifra que habla de presente… y de ambición.

    La segunda mitad arrancó bajo una intensa lluvia sobre el Heliodoro, como si el cielo quisiera añadir épica a una mañana ya cargada de tensión. Eder Maestre movió ficha: Cinta Rodríguez entró por Fatou Dembélé, buscando solidez y continuidad. El guion, sin embargo, parecía calcado al del primer acto.

    El Costa Adeje volvió a avisar. Castelló disparó en el 54’. Elba, en el 61’, tuvo la más clara del partido: mano a mano que se marchó alto, dejando al estadio con el grito contenido. El encuentro pedía sentencia… pero el fútbol no siempre concede lo que se merece.

    El DUX Logroño empezó a asomarse tímidamente. Mia Asenjo buscó explotar su velocidad, bien vigilada por la defensa local. Lorena Valderas colgó un centro que Mawete no logró rematar. Héctor Blanco entendió que era ahora o nunca y realizó una triple modificación: Paula Rubio, Laura Martínez y Annelie Leitner entraron al campo en busca de una reacción que parecía improbable… pero no imposible.
    Sakina Diki ingresó por parte del Costa Adeje y reclamó un posible penalti que la colegiada no concedió. El partido seguía vivo. El Costa Adeje buscó piernas frescas con la entrada de Ouzraoui por Bicho e Iratxe por Gramaglia, intentando acelerar el desenlace.

    Y entonces llegó el momento que nadie esperaba. En el minuto 77 tuvo lugar una buena combinación del DUX Logroño que rompió líneas. Laura Martínez encontró a Paula Rubio dentro del área y la exjugadora del Real Madrid no dudó. Golpeo preciso, seco, al fondo de las mallas para establecer el 1-1 definitivo puesto que Noelia Ramos se estiró, pero no llegó. El Heliodoro quedó en silencio por un instante eterno.

    El fútbol acababa de recordar su naturaleza más cruel… y más hermosa.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Con el empate, el Costa Adeje se volcó. Ange entró por Elba. Llegadas, centros, empuje. El partido se jugó en campo riojano. Y en el minuto 90, la victoria estuvo a centímetros: falta directa de Sakina Ouzraoui que se estrelló violentamente en el larguero. El balón botó fuera. El destino había hablado. No hubo tiempo para más. El marcador ya no se movería.

    empate dejó lecturas contrapuestas. Las guerreras llegaron a verse cuartas de forma momentánea, aprovechando la derrota parcial del Atlético de Madrid en Ipurúa. Pero el empate final de las colchoneras convirtió ese sueño en agua de borrajas.

    El Costa Adeje Tenerife Egatesa suma 24 puntos, se consolida en la quinta plaza y se queda a solo dos unidades del Atlético. Europa sigue ahí, al alcance de la mano, aunque con la sensación de haber dejado escapar algo más.

    Para el DUX Logroño, el punto es una bocanada de aire fresco. Sigue en descenso, sí, como 15º clasificado, pero se marcha al parón navideño a una sola victoria de la salvación. La próxima parada, el Levante UD, será una final anticipada para evitar el abismo de la Primera RFEF.

    Y así fue.Un partido que parecía decidido… y no lo estuvo.
    Un equipo que dominó… y no ganó.
    Otro que resistió… y sobrevivió.

    Porque el fútbol, como la vida, no siempre premia al que más propone.
    A veces recompensa.

    📋 Ficha técnica |

    Costa Adeje Tenerife Egatesa: Noelia Ramos, Aleksandra, Fatou (Cinta R. 46’), Elba (Koko Ange 83’), Patri Gavira (c), Clau Blanco, N. Ramos, S. Castelló, Amani, Bicho (S. Ouzraoui 62’) y Gramaglia (Iratxe 74’).
    DUX Logroño: Miralles, Colomina, Iria Castro, Asenjo (P. Partido 87’), Marta, Isina (Nata 87’), Falfan, Mawete (Pau Rubio 65’), Sandra, Valderas (c) (Annelie 72’) y Morcillo (Laura M. 65’).

    Árbitra: Ylenia Sánchez, asistida por Alicia Gamero y Misty Kovari. Amonestó a las locales Fatou (40’) y a las visitantes Sandra (50’).
    Incidencias: Decimocuarta jornada de Liga F Moeve celebrada en el Heliodoro Rodríguez López ante 1028 espectadores sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Natalia Ramos 13’ ⚽️

    1-1 Pau Rubio 77’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/azOg0d8EEuc?si=Tyf9XjQVefUMQYzz

  • La crónica | El Madrid hace real su conquista en San Mamés

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📌 El conjunto blanco consiguió su primera victoria del curso fuera de casa tras ganar al Athletic Club (1-4) en San Mamés, ante 9.958 espectadores. Caroline Weir, con un doblete, fue la MVP del encuentro. Ane Campos, en propia, e Iris Ashley marcaron los tantos visitantes. Nerea Nevado metió un golazo de falta.

    La previa |

    (Fuente: Liga F)

    La sexta jornada de la Liga F Moeve 2025/26 bajará el telón este domingo en un escenario de los que imponen: San Mamés. Allí, el Athletic Club Femenino recibirá al Real Madrid en un duelo cargado de historia reciente, emociones y objetivos muy distintos. Mientras las rojiblancas siguen buscando su primer triunfo de la temporada, las blancas llegan pletóricas tras una goleada europea y con la vista puesta en no perder comba respecto a la zona alta de la tabla.

    Antes de que ruede el balón, el Athletic rendirá homenaje a una de sus grandes leyendas contemporáneas: Ainize Barea “Peke”, la delantera que marcó una época en Lezama y en San Mamés con su garra, goles y liderazgo. Peke, ya retirada, recibirá el reconocimiento de la afición en una ceremonia especial que promete poner la piel de gallina a más de uno. Su figura, emblema de resistencia en los años más difíciles del club, representa el alma combativa que las leonas querrán trasladar al césped.

    equipo de Javier Lerga ha dejado claro en este arranque de campaña que su prioridad es competir desde la solidez. Habitualmente dispuesto en un 4-4-2 flexible (a veces 4-2-3-1), busca cerrar espacios interiores y salir con velocidad a través de extremos verticales y la movilidad de sus delanteras.
    • Bibiane Schulze, que vuelve tras cumplir sanción, será clave para sostener la zaga ante las velocistas madridistas. Su jerarquía en el juego aéreo y la capacidad de anticipación serán esenciales para frenar los balones filtrados a Athenea, Bruun o Weir.
    • En el mediocampo, se espera que Nerea Nevado y Mariana Cerro articulen el esfuerzo colectivo. Sin un “10” clásico, el Athletic apuesta por poblar la medular y obligar al rival a circular por fuera.
    • En ataque, la referencia será Azkona, acompañada posiblemente por Amaiur en un doble punta con movilidad. Su objetivo: forzar errores en la salida blanca y aprovechar las transiciones.

    San Mamés será un factor. El Athletic ha demostrado históricamente crecerse en los grandes escenarios, y el ambiente podría empujar al equipo a esa intensidad que necesita para sobrevivir ante un rival superior en plantilla.

    Por otro lado, Pau Quesada sabe que llega a Bilbao con la obligación de ganar para no descolgarse del pelotón perseguidor del Barça. Su equipo, fiel a su estilo, buscará mandar desde la posesión y golpear por dentro y por fuera.
    • La baja de Tere Abelleira, todavía recuperándose de su rotura de cruzado, condiciona la circulación. Sin su brújula, el Madrid ha encontrado soluciones en Sandie Toletti y Maite Oroz, que alternan la base de la jugada y la llegada en segunda línea.
    • En defensa, no estarán Sheila García ni Antonia Silva, lo que podría obligar a Toril a recomponer su línea de cuatro. Podría apostar por Olga Carmona en la izquierda, Kathellen y Ivana como centrales, y Kenti Robles o Tere Morato improvisando en la derecha.
    • Arriba, las opciones son múltiples: Naomie Feller en la banda derecha ha sido un puñal constante; Caroline Weir está recuperando su mejor versión tras la lesión de la pasada campaña; y Signe Bruun, en punta, llega tras firmar un doblete europeo que la ha reforzado como referencia ofensiva.

    Este balance evidencia el crecimiento meteórico del club madrileño en los últimos años, pero también recuerda que en San Mamés ya se escribió una sorpresa hace tres temporadas. Aquel día, el Athletic doblegó al Real Madrid con carácter y eficacia. Repetir esa gesta sería un golpe anímico enorme para un equipo que necesita un impulso.

    Sobre el papel, el Real Madrid es claro favorito. Su pegada ofensiva y su buen momento tras la Champions le dan ventaja. Sin embargo, San Mamés ha sido escenario de noches mágicas y el Athletic podría plantear un partido trabado que desespere a las blancas.
    Si las leonas logran mantener la portería a cero en la primera media hora y aprovechar alguna contra, la historia podría repetirse. Si el Madrid marca pronto, su control y ritmo pueden decantar el duelo con comodidad.

    (Fuente: Liga F)

    El partido al detalle |

    (Fuente: Liga F)

    🔜 𝙉𝙀𝙓𝙏 𝙂𝘼𝙈𝙀

    LigaFMoeve | #AthleticRealMadrid

    🏆 Liga F Moeve

    🤍 Temporada 2025-2026

    🩷 Matchday 7 | Día de partido

    🔥 Athletic Club vs Real Madrid 🔥

    📺 DAZN

    🗓️ Domingo, 12 de octubre de 2025

    ⏰ 17:00 horario peninsular

    🏟️ San Mamés, Bilbao

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Los XI |

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    A las 17:00 horas en punto, como si se tratara de una tarde de toros en Las Ventas, con el sol cayendo oblicuo sobre “La Catedral” y el aroma de partido grande en el aire, Athletic Club y Real Madrid bajaron al ruedo para poner el broche de oro a la séptima jornada de la Liga F Moeve.

    El Real Madrid entró al partido con autoridad. Angeldahl firmó el primer aviso con un potente disparo desde la frontal que Nanclares desvió con solvencia. Era el preludio de lo que vendría.

    En la memoria colectiva, nombres de grandes diestros —Fran Rivera, Morante de la Puebla, El Soro— evocaban tardes de temple y muletazos; sobre el verde de Bilbao, eran Caroline Weir y compañía quienes tomaban el testigo para firmar su propia faena.

    A los 13 minutos, una excelente combinación blanca rompió la igualdad. Toletti abrió a la banda para Eva Navarro, que sirvió un centro preciso a Caroline Weir. La escocesa controló con la zurda y, sin pensarlo, soltó un derechazo inapelable para colocar el 01. Silencio en la grada y primera estocada madrileña.

    El Athletic club no se rindió. Nerea Nevado probó suerte desde la izquierda con un disparo que Frohms despejó con seguridad. Poco después, Azkona remató un centro de la propia Nevado que se estrelló en la madera.

    Seis minutos más tarde, el Real Madrid volvió a golpear. Un córner botado por Toletti fue peinado hacia atrás por Bella Andersson; el balón rebotó desafortunadamente en Ane Campos y terminó en el fondo de la red. 02 en el marcador y la tarde se complicaba para las de Lerga, conscientes además de que el Atlético —entonces mejor clasificado— había sido arrollado 0-6 por el Barça. Las visitantes olieron la oportunidad de escalar posiciones.

    También el Real Madrid rozó el tercero: Holmgaard mandó un envío envenenado al poste y Feller obligó a Nanclares a una gran intervención con el pie.

    En el tramo final del primer tiempo, Maite Valero tuvo la ocasión más clara para recortar distancias, pero su disparo también chocó con el poste.

    El descanso llegó con una ventaja cómoda para el Real Madrid (0-2) y la sensación de que solo la magia de San Mamés podía cambiar el destino.

    El Athletic Club no se rindió. Nerea Nevado probó suerte desde la izquierda con un disparo que Frohms despejó con seguridad. Poco después, Azkona remató un centro de la propia Nevado que se estrelló en la madera. También el Madrid rozó el tercero: Holmgaard mandó un envío envenenado al poste y Feller obligó a Nanclares a una gran intervención con el pie.

    En el tramo final del primer tiempo, Maite Valero tuvo la ocasión más clara para recortar distancias, pero su disparo también chocó con el poste. El descanso llegó con una ventaja cómoda para el Real Madrid (0-2) y la sensación de que solo la magia de San Mamés podía cambiar el destino.

    Javier Lerga movió el banquillo al descanso, dando entrada a Irene Oguiza y Daniela Agote. El Athletic ganó presencia ofensiva y la segunda mitad empezó con mayor equilibrio. Azkona firmó la primera aproximación con un centro-chut que Frohms desvió con una mano salvadora.

    El Real Madrid, con espacios a la espalda, buscó liquidar el partido al contragolpe, aunque sin la precisión necesaria en el último pase. Pau Quesada, pensando también en la cita europea del jueves en París, introdujo a Athenea del Castillo y a la canterana Iris Ashley, refrescando su frente ofensivo.

    Aunque las blancas transmitían solidez, la ventaja de dos goles no era definitiva. Weir rozó el 0-3 con un potente remate que Nanclares desvió con una estirada espectacular a la salida de un córner.

    Y entonces, en el 72’, llegó el momento de Nerea Nevado. La lateral rojiblanca sorprendió a Frohms con un lanzamiento de falta cerrado que se coló en la portería. 12 y estallido en San Mamés: el público rugía, y el Real Madrid, cansado tras el esfuerzo europeo, empezó a dudar.

    Athletic se volcó en busca del empate, pero Caroline Weir volvió a aparecer para marcar diferencias. A los 82 minutos, recuperó un balón en campo rival, combinó con Athenea y fusiló a Nanclares para firmar su doblete y establecer el 13. La Catedral, que había sido una caldera durante el arreón local, quedó enmudecida ante la calidad de la escocesa.

    En el tiempo añadido, Iris Ashley puso el broche histórico. Con el Athletic completamente lanzado al ataque, la joven canterana blanca encaró a Nanclares en un mano a mano y definió con calma para sellar el 1-4 definitivo en el minuto 95, celebrando su primer tanto con el primer equipo en un escenario de ensueño.

    Con esta victoria, el Real Madrid escala de la quinta a la segunda posición de la Liga F Moeve, aprovechando los tropiezos de Atlético de Madrid, Real Sociedad y Costa Adeje Tenerife. Empata a 14 puntos con el conjunto de Víctor Martín, al que supera por diferencia de goles.

    Las de Pau Quesada visitarán el próximo jueves 16 de octubre (21:00 h, Disney+) al PSG en París, donde se reencontrarán con Olga Carmona, y su siguiente compromiso liguero será en casa ante el Levante UD.
    El Athletic Club, por su parte, visitará al Alhama ElPozo en Murcia el 19 de octubre.

    📋 Ficha técnica

    Athletic Club (1): Nanclares; Elexpuru, Maddi, Bibiane, Nerea Nevado; Zubieta, Baños (Ogüiza 46’), Valero (Amezaga 67’); Azkona (Zugasti 75’), Ane Campos (Agote 46’), Sara Ortega.


    Real Madrid (4): Frohms; Eva Navarro, Rocío, Andersson, Holmgaard (Yasmim 75’); Däbritz (Keukelaar 75’), Angeldahl, Toletti (Bennison 84’); Weir, Alba Redondo (Iris Ashley 62’), Feller (Athenea 62’).

    Árbitra: Acevedo Dudley (Comité Catalán). Amonestó a Feller (9’), Holmgaard (70’) y Rocío (81’).
    Estadio: San Mamés (Bilbao). 9.958 espectadores.

    Goles |
    0-1 Weir (13’) ⚽
    0-2 Ane Campos P.P..) (19’) ⚽
    1-2 Nerea Nevado (72’) ⚽
    1-3 Weir (82’) ⚽
    1-4 Iris Ashley (95’) ⚽

    Vídeo |

  • La crónica | El C.D. Tenerife conquista Zubieta

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔹 ¡Tenerife hasta el final! El representativo canario da la sorpresa al doblegar a domicilio por 1-2 al cuadro donostiarra.

    LigaFMoeve | #RealSociedadCostaAdejeTenerife

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Liga F Moeve ofrece este fin de semana uno de los duelos más atractivos en el arranque de la temporada 2025-26. En Zubieta, la Real Sociedad recibe al Costa Adeje Tenerife en un choque que no solo enfrenta al tercero y cuarto clasificado, sino que reúne a dos de los equipos más en forma del campeonato: las donostiarras, sólidas y ofensivas en su fortín, frente a un conjunto tinerfeño que presume de ser el único imbatido en las tres primeras jornadas.

    El contexto no podría ser más sugerente. Con ambos conjuntos invictos, y separados únicamente por la diferencia de goles, el duelo en tierras guipuzcoanas se presenta como un auténtico examen de madurez para dos proyectos que, temporada tras temporada, se consolidan entre la élite.

    El equipo txuri-urdin ha firmado un comienzo notable, confirmando las buenas sensaciones que ya dejó en pretemporada. Con un bloque cada vez más reconocible y una apuesta por el fútbol combinativo, las de Natalia Arroyo han sabido transformar Zubieta en un feudo difícil para cualquiera.

    La entrenadora catalana ha construido una Real Sociedad versátil, capaz de dominar desde la posesión, pero también de castigar al espacio cuando el rival se repliega. Jugadoras como Amaiur Sarriegi, Jensen o Franssi han sido determinantes en el arranque liguero, combinando talento y efectividad en los metros finales.

    Sin embargo, el equipo llega con bajas sensibles que pueden condicionar su plan de partido. En defensa no estará Violeta Quiles, habitual en el eje y clave en la salida de balón. En el centro del campo, Claire Lavogezy y Maren Lezeta tampoco estarán disponibles, lo que obligará a Arroyo a reestructurar la medular. No sería extraño ver un once más vertical, con jugadoras capaces de romper líneas desde la conducción, aprovechando la movilidad de sus atacantes.

    Uno de los objetivos claros será marcar el primer gol al Costa Adeje Tenerife esta temporada. Las isleñas aún no han recibido ningún tanto en las tres primeras jornadas, un dato que habla de su solidez defensiva. La Real Sociedad, que ha marcado en todos sus partidos, buscará ser la primera en perforar esa muralla.

    El conjunto tinerfeño afronta la cita con la confianza por las nubes. Su arranque de temporada no solo les ha colocado en la zona noble de la tabla, sino que ha reafirmado su identidad: un equipo disciplinado, solidario en el esfuerzo y con un plan de juego muy bien trabajado por José Herrera.

    La fortaleza defensiva es, sin duda, la gran seña de identidad de este Costa Adeje. Con tres porterías a cero en tres partidos y una línea de presión coordinada, el equipo ha sabido controlar los tiempos y minimizar errores. No obstante, también ha mostrado capacidad ofensiva cuando se le ha presentado la oportunidad, aprovechando transiciones rápidas y la movilidad de su frente de ataque.

    En lo extradeportivo, el club vive días especiales: ha alcanzado los 1.730 abonados, una cifra histórica que refleja el crecimiento del proyecto en la isla. Además, el anuncio del regreso de Koko Ange, auténtica leyenda del club, ha generado un halo de emoción extra. La jugadora podría entrar en su primera convocatoria desde su vuelta, aportando liderazgo y energía.

    Pese a ello, no todo son buenas noticias para las tinerfeñas. Llegan a Zubieta con bajas notables: las defensas María Estella y Pisco, referentes de la retaguardia, no estarán disponibles, al igual que la centrocampista Yerliane Moreno, pieza clave para dar equilibrio en la medular. Estas ausencias obligarán a Herrera a ajustar su zaga y posiblemente apostar por un bloque más compacto, reduciendo espacios entre líneas para dificultar las combinaciones locales.

    El conjunto tinerfeño afronta la cita con la confianza por las nubes. Su arranque de temporada no solo les ha colocado en la zona noble de la tabla, sino que ha reafirmado su identidad: un equipo disciplinado, solidario en el esfuerzo y con un plan de juego muy bien trabajado por José Herrera.

    La fortaleza defensiva es, sin duda, la gran seña de identidad de este Costa Adeje. Con tres porterías a cero en tres partidos y una línea de presión coordinada, el equipo ha sabido controlar los tiempos y minimizar errores. No obstante, también ha mostrado capacidad ofensiva cuando se le ha presentado la oportunidad, aprovechando transiciones rápidas y la movilidad de su frente de ataque.

    En lo extradeportivo, el club vive días especiales: ha alcanzado los 1.730 abonados, una cifra histórica que refleja el crecimiento del proyecto en la isla. Además, el anuncio del regreso de Koko Ange, auténtica leyenda del club, ha generado un halo de emoción extra. La jugadora podría entrar en su primera convocatoria desde su vuelta, aportando liderazgo y energía.

    Pese a ello, no todo son buenas noticias para las tinerfeñas. Llegan a Zubieta con bajas notables: las defensas María Estella y Pisco, referentes de la retaguardia, no estarán disponibles, al igual que la centrocampista Yerliane Moreno, pieza clave para dar equilibrio en la medular. Estas ausencias obligarán a Herrera a ajustar su zaga y posiblemente apostar por un bloque más compacto, reduciendo espacios entre líneas para dificultar las combinaciones locales.

    La temporada pasada, cada equipo se llevó un partido: la Real Sociedad venció en Zubieta, mientras que el Costa Adeje Tenerife hizo lo propio en su feudo. Esa igualdad histórica refuerza la sensación de que cualquier detalle —una acción a balón parado, un error en salida, una genialidad individual— puede decidir el encuentro.

    La Real Sociedad y el Costa Adeje Tenerife se enfrentan en un partido que va más allá de los tres puntos. Es un duelo entre estilos, entre dos equipos que no conocen la derrota en esta Liga F Moeve y que están construyendo, jornada a jornada, argumentos para soñar en grande.

    Un choque que promete intensidad, calidad y emoción hasta el último minuto y que demuestra que la Primera División Femenina es mucho más que Atlético de Madrid, Real Madrid y Fútbol Club Barcelona.

    El encuentro al detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve

    🩵 Temporada 2025-2026

    😍 Matchday 6 | Día de partido

    🗓️ Sábado, 4 de octubre de 2025

    🔥 Real Sociedad de Fútbol 🆚 Club Deportivo Tenerife Femenino 🔥

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    🏟️ Estadio de Zubieta

    (Fuente: Real Sociedad de Fútbol)

    Los onces |

    El duelo de invictos se lo llevó el conjunto tinerfeño, que conquistó Zubieta en un choque que se empezó a desnivelar a los doce minutos de partido. Un balón largo a la espalda de la defensa txuri-urdin, lo peinó Carlota Suárez, que dejó sola dentro del área a Sakina Diki. La atacante, que fue la MVP del encuentro, se sacó un zurdazo que tocó en el palo antes de colocarse al fondo de la red y abrir así la lata con el 01 antes del primer cuarto de hora.

    La extremo marroquí era un quebradero de cabeza para la defensa rival, y apenas diez minutos después, se internó con peligro en el área. Moraza no tuvo más remedio que cometer la pena máxima. Natalia Ramos, desde los once metros, engañó a Julia Arrula, para doblar la ventaja en el marcador hasta el 02 en el 22 de partido.

    El La guardameta evitó el tercero tras sacar un potente disparo de Sakina Diki desde dentro del área y mantuvo vivas las esperanzas para las de Arturo Ruiz.


    Una cabalgada de Amani, desde su propio campo volvía a poner en peligro al conjunto local. La marfileña dejaba para Ouzraoui y su disparo lo repelía con problemas la guardameta local, creando de nuevo ocasiones claras para las blanquiazules, en una primera media hora de encuentro casi perfecto para las de Eder Maestre en Zubieta.
    En el minuto 35, la delantera txuri-urdín, Edna Imade, recortaba la diferencia en un encuentro donde apenas habían rondado el área del Costa Adeje Tenerife Egatesa para poner el 12 en el luminoso sobre el 34 del envite.

    A pesar de este gol, las guerreras siguieron buscando una nueva oportunidad para marcar antes de llegar al tiempo de descanso.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una cómoda ventaja en lo futbolístico para las insulares, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos por delante en el País Vasco y la ventaja era exigua.

    Bien es cierto que el conjunto local saltó al terreno de juego tras la reanudación con la intención de cambiar su primera mitad. Los primeros minutos la Real Sociedad buscó de manera más agresiva la portería de Noelia Ramos. En el minuto 52, Edna estuvo cerca de poner el empate en el marcador, pero Fatou sobre la línea, despejó su remate.


    Los cambios de Eder Maestre durante la segunda mitad buscaron dar frescura de piernas a las tinerfeñas, que se enfundaron el mono de trabajo para defender la ventaja obtenida en los primeros cuarenta y cinco minutos.

    Una defensa que también tuvo que luchar contra las revisiones solicitadas por el cuadro local, en dos ocasiones, buscando dos penaltis inexistentes en el área blanquiazul que no aceptaría dar la colegiada del encuentro.


    Con el tiempo cumplido y bajo la lluvia, las guerreras lograron un épico triunfo a domicilio, el tercero de manera consecutiva, ante una Real Sociedad invicta y se colocan a tan solo un punto de la tercera posición. Un comienzo de temporada de altos vuelos, y con un próximo objetivo: la primera victoria en el Helidoro ante la afición blanquiazul, el próximo domingo a las 12:00 horario peninsular ante la Sociedad Deportiva Eibar.

    Ficha técnica |

    Real Sociedad: Arrula, Lucía, Apari (Florentino 81’), M. Molina (Emma 86’), Moraza (Cecilia 86’), Aiara, P. Fernández, Andreia, Cahynová, L. Pardo (Guridi 68’) y Edna.
    Costa Adeje Tenerife Egatesa: Noelia Ramos; Aleksandra, Fatou, Elba, Patri Gavira (c), Clau Blanco; N. Ramos, Amani, Paola (Castelló 68’); S. Ouzraoui (Gramaglia 68’) y Carlota (Iratxe 58’).

    Árbitra: Lorena del Mar Trujillano, asistida en las bandas por Nahia Alonso y Rocío López, como cuarta árbitra Josefa Sánchez. Amonestó las locales Moraza y Apari y a las visitantes S. Ouzraoui, Clau Blanco y Gramaglia.


    Incidencias: Sexta jornada de Liga F Moeve celebrado en el campo 7 de la Ciudad Deportiva de Zubieta.

    Goles |

    0-1 Sakina Ouzraoui 12’ ⚽️
    0-2 Natalia Ramos (P.) 21’ ⚽️
    1-2 Edna Imade 34’ ⚽️

    Árbitra: Lorena del Mar Trujillano, asistida en las bandas por Nahia Alonso y Rocío López, como cuarta árbitra Josefa Sánchez. Amonestó las locales Moraza y Apari y a las visitantes S. Ouzraoui, Clau Blanco y Gramaglia.


    Incidencias: Sexta jornada de Liga F Moeve celebrado en el campo 7 de la Ciudad Deportiva de Zubieta.

    Vídeo |