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  • Oficial | Edna Imade se despidió a lo grande de la Primera División Femenina

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ La internacional española puso rumbo a Múnich con un triplete frente al Atlético de Madrid.

    La era en la que Edna Imade iluminaba cada fin de semana los estadios de la Liga Profesional de Fútbol Femenino ha llegado a su punto final.

    No es una despedida cualquiera, ni una simple transferencia más en el mercado internacional: es el cierre de un ciclo que marcó una época reciente del fútbol femenino español, el adiós de una futbolista que transformó el ruido en goles, el miedo en determinación y la supervivencia en ambición. A los 25 años, nacida el 5 de octubre del año 2000, la ariete que aprendió a correr antes incluso de tener un hogar estable deja atrás la competición que la consagró como una de las delanteras más determinantes del panorama nacional, tras un recorrido vital y deportivo que desafía cualquier relato convencional.

    Edna Imade no se marcha por la puerta de atrás ni envuelta en el silencio. Se va tras haber sido protagonista, tras haber dejado cifras, recuerdos, tardes imposibles y una huella emocional profunda en una liga que todavía está aprendiendo a reconocerse a sí misma. Su salida de España se produce en un contexto complejo, marcado por decisiones estratégicas, movimientos de mercado de primer nivel y la inevitabilidad del fútbol moderno. La atacante se encontraba cedida en la Real Sociedad de Fútbol, histórica campeona de la Copa de la Reina en 2019, por el Bayern de Múnich, uno de los gigantes del fútbol europeo, que había apostado fuerte por su talento apenas unos meses antes.

    El pasado mercado estival fue decisivo. El Bayern de Múnich desembolsó 400.000 euros para hacerse con los derechos de Edna Imade, pagando esa cantidad al Granada Club de Fútbol, consciente de que estaba incorporando a una delantera en plena explosión, con margen de crecimiento y con un perfil físico y competitivo muy demandado en el fútbol alemán.

    Sin embargo, el club bávaro también entendió que la jugadora deseaba continuar su progresión en España, en un entorno que conocía, donde se había ganado el respeto de rivales, entrenadores y aficiones. Por ello, ambas partes acordaron una cesión a la Real Sociedad hasta el 30 de junio de 2026, una operación que parecía perfecta para todos: el Bayern protegía su inversión, la Real reforzaba su ataque con una goleadora contrastada y Edna seguía siendo protagonista en la Liga F Moeve.

    Pero el fútbol rara vez sigue el guion previsto. El mercado invernal alteró por completo los planes. La salida de Leah Schüller rumbo al Manchester United dejó al Bayern de Múnich con un vacío ofensivo inmediato que necesitaba ser cubierto con urgencia. Ante esa situación, el club alemán se vio obligado a repescar a Edna Imade antes de tiempo, acelerando un regreso que no estaba previsto para esta temporada y provocando el final abrupto de su etapa en la Liga Profesional de Fútbol Femenino.

    Así, la “23” de Guipúzcoa —convertida ya en un símbolo reconocible en Zubieta y en toda la competición— cerraba su capítulo español de forma anticipada, dejando una sensación agridulce entre quienes habían aprendido a admirarla.

    Para entender la magnitud de esta despedida hay que retroceder varios años, mucho antes de los focos, de los contratos millonarios y de las noches europeas. Edna Imade llegó a España en 2019, pero su desembarco en la élite no fue inmediato.

    Como tantas otras futbolistas, tuvo que construir su camino desde categorías inferiores, lejos de los grandes escenarios. Su debut en la máxima categoría no se produciría hasta 2023, cuando el Granada Club de Fútbol decidió incorporarla a su plantilla procedente del Club Polideportivo Cacereño, equipo de la Primera RFEF.

    Aquella decisión cambiaría para siempre la historia reciente del club nazarí y, de paso, la carrera de la propia Edna.

    Bajo la confianza de Roger Lamesa, Edna Imade no solo encontró minutos, sino un contexto en el que explotar todas sus virtudes. Potente, agresiva en el área, incansable en la presión y con un instinto goleador feroz, se convirtió en la jugadora revelación del campeonato. Gol a gol, partido a partido, fue sosteniendo a un Granada que luchaba por mantenerse en la categoría y que encontró en su delantera a un faro en medio de la tormenta. Aquella temporada no fue solo una cuestión de números, sino de impacto: Edna marcaba cuando más se necesitaba, aparecía en los momentos de máxima tensión y asumía responsabilidades impropias de una debutante en la élite.

    La salvación del Granada fue, en gran parte, una obra colectiva cimentada sobre los goles de Edna Imade. Y cuando el club andaluz logró estabilizarse, ella no se conformó. Un año después, ya con galones, lideró a las rojiblancas hasta una histórica sexta posición, peleando por entrar en Europa casi hasta la última jornada.

    Aquella campaña confirmó que lo suyo no había sido una casualidad. Edna ya no era una promesa: era una realidad consolidada, una delantera capaz de condicionar planes defensivos rivales y de elevar el techo competitivo de su equipo.

    Su paso posterior por la Real Sociedad añadió nuevas capas a su historia.

    En un club con aspiraciones europeas, exigencia constante y una identidad muy marcada, Edna asumió un rol protagonista desde el primer momento. Supo adaptarse a un entorno diferente, a nuevas responsabilidades tácticas y a una presión mediática mayor. Y lo hizo sin perder su esencia. Su despedida de la Liga F Moeve fue tan caótica como memorable: un partido en Alcalá de Henares frente al Atlético de Madrid que terminó 5-5, una auténtica locura futbolística, en el que Edna firmó un hat-trick para la historia.

    Tres goles en un duelo frenético, como si el fútbol le hubiese reservado ese último acto para que se marchara dejando claro quién era.

    Las cifras respaldan el relato. En total, Edna Imade celebró 27 dianas en 65 compromisos en la élite del fútbol femenino español. Números que, más allá de su valor estadístico, representan noches de resistencia, tardes de esperanza y una regularidad que pocas delanteras lograron sostener en tan poco tiempo. Cada gol fue un paso más en una historia que empezó mucho antes del balón.

    Porque Edna no solo llegó a la Península Ibérica para jugar al fútbol: llegó en patera junto a su madre, Floren, cargando con un pasado de supervivencia que nunca ha olvidado y que explica, en parte, su carácter indomable sobre el césped.

    Hoy, la Liga Profesional de Fútbol Femenino pierde a una de sus figuras más representativas de los últimos años. Cada fin de semana se extrañará a la dorsal número doce de “La Roja” corriendo al espacio, peleando cada balón dividido y celebrando goles con rabia y gratitud. Su ausencia deja un vacío competitivo y emocional en una liga que todavía está construyendo su memoria colectiva. Sin embargo, el fútbol es cíclico, y los caminos siempre se cruzan.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Edna podría volver a pisar la capital española si el Atlético de Madrid logra superar al Manchester United en el Playoff de la UEFA Women’s Champions League, ya que el rival de las colchoneras en unos hipotéticos cuartos de final sería el Bayern de Múnich, su nuevo equipo, el mismo que ahora la acoge como una de sus grandes apuestas de presente y futuro.

    El tiempo será testigo de lo que venga después. De si Edna Imade conquista Alemania como conquistó España. De si sus goles vuelven a decidir eliminatorias europeas. De si su nombre sigue escribiéndose con mayúsculas en el fútbol continental. Pero lo que nadie podrá borrar es lo que dejó atrás: una liga mejor de lo que la encontró, clubes que crecieron con ella y una historia que demuestra que el talento, cuando se mezcla con resiliencia, puede romper cualquier frontera. Porque Edna Imade no se va solo como una goleadora: se va como un símbolo de todo lo que el fútbol femenino puede llegar a ser cuando la oportunidad se encuentra con el coraje.

  • Reportaje | Edna Imade es la nómada del gol

    (Fuente: Bayern de Múnich)

    🟧 La campeona de la Liga de Naciones con España tiene tras de sí una historia de superación única.

    Edna Imade (Marruecos, 5 de octubre de 2000) es una futbolista profesional española de origen nigeriano que juega como delantera en el F. C. Bayern de Múnich.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Edna Imade habla de goles, de partidos, de tácticas, de entrenamientos, de cifras que hoy la colocan entre las mejores delanteras de la Liga F, pero cuando baja la voz y elige las palabras con cuidado, cuando el fútbol deja de ser presente y se convierte en consecuencia, siempre aparece la misma figura: su madre. “La verdadera final la ha jugado ella”, dice Edna, y no es una frase hecha, es una convicción que atraviesa toda su vida. Porque antes de que existiera un balón, antes de que hubiera un campo, una portería o una grada, hubo una mujer caminando por el desierto, embarazada, con miedo, con determinación, con una promesa silenciosa hecha a dos hijos que aún no habían nacido: sobrevivir.

    Floren estaba embarazada de mellizos cuando decidió marcharse. Edna y Paul viajaban ya con ella, aún sin saber que su vida iba a comenzar en tránsito. Nigeria quedaba atrás con todo lo que eso significa: la familia, la tierra, la identidad, un marido que nunca pudo acompañarlos y que acabaría encarcelado y deportado. Marruecos fue la primera parada, pero no fue refugio, fue espera, fue dolor, fue miedo. Allí nacieron Edna y su hermano, y allí Floren vivió tres meses que su hija define sin rodeos como “un infierno”. Después llegó la patera, el mar, la incertidumbre, y finalmente España. Algeciras. Tierra firme. Un lugar desconocido que acabaría siendo hogar.

    Edna ha escuchado esa historia mil veces. La ha escuchado hasta aprenderla de memoria, pero no se ha acostumbrado nunca a ella. Cada vez que la cuenta, vuelve a doler. “Llegamos a Algeciras y a partir de ahí nos ayudó mucha gente, Cáritas, personas que no nos conocían de nada”, recuerda. En sus palabras no hay victimismo, hay agradecimiento. “Nunca he pasado hambre, nunca he pasado frío. Todo ha sido gracias a mi madre y a la gente que nos ayudó. Gracias a ellos hoy estoy donde estoy”. En ese “donde estoy” cabe mucho más que una carrera deportiva. Cabe una vida digna. Cabe la posibilidad de soñar.

    Su familia en España se reduce a tres nombres: Floren, Paul y ella. Nada más. Nada menos. “Es la única familia que tengo aquí. Los quiero con toda mi alma”. En ese triángulo se sostiene todo. El fútbol, los estudios, la ambición, la estabilidad emocional. Después de Algeciras llegó Carmona, Sevilla, y con Carmona llegó el balón. Antes probó otras cosas: gimnasia, flamenco. Nada funcionó. “No era nada elástica”, dice entre risas, como si el destino ya estuviera avisando de que su camino iba por otro lado. El patio del recreo fue su primer estadio. Allí entendió que la pelota no era un juego más, era un idioma.

    Jugaba con niños, y jugaba mejor que muchos. Escuchó insultos, etiquetas, palabras que intentan frenar a las niñas que se salen del guion. “Machorra”, “pareces un chico”. No le importó. O no tanto. Porque cuando eliges primero, cuando marcas diferencias, el ruido se apaga. Empezó como central. Alta, fuerte, dominante. “Yo era una bigarda”, dice riéndose, sin perder nunca ese humor que la acompaña incluso cuando habla de lo más duro. Era defensa porque ahí nadie pasaba. Hasta que un día le dijeron que ya no podía seguir jugando con chicos. Y ahí apareció el fútbol sala, el Santa Ana, una nueva etapa que parecía definitiva.

    Pero la vida, como el fútbol, siempre tiene giros inesperados. La Tapia Cup de Málaga cambió su destino. Alguien la vio. Alguien entendió que aquello no era solo potencia, que había fútbol para once. Nervión fue el siguiente paso. Málaga CF después. Cacereño más tarde. Y en Cáceres no solo creció como futbolista, también como persona. Allí estudió, se formó, pensó en el futuro. Técnica en Enseñanza y Animación Sociodeportiva. Quiromasaje. Porque Edna siempre ha sabido algo que no todas las futbolistas tienen claro desde tan jóvenes: el fútbol es frágil. “Es corto. Más aún en mujeres. Lesiones, maternidad… hay que tener un plan B”.

    Ese plan B no le quitó ambición al plan A. Al contrario. Veinte goles en dos temporadas en Cáceres fueron la puerta definitiva. Agosto de 2023. Granada CF. Liga F. El sueño. El mismo que empezó en un patio de colegio, el mismo que parecía imposible para una niña nacida en tránsito, hija de una mujer que cruzó un desierto embarazada. Su debut fue una declaración de intenciones: gol, victoria, Los Cármenes. “Tenía el presentimiento de que iba a marcar”. Y marcó. Su madre estaba allí. Todo tenía sentido.

    paso de Edna Imade por el Granada Club de Fútbol no puede explicarse únicamente con goles, cifras o estadísticas, aunque todas ellas existan y sean relevantes. Su llegada al conjunto nazarí en el verano de 2023 supuso mucho más que un fichaje: fue la materialización de un sueño largamente perseguido, la confirmación de una promesa íntima y silenciosa que la propia Edna se había hecho siendo niña, cuando jugaba descalza en el patio de un colegio andaluz sin saber si algún día existiría un lugar para ella en el fútbol profesional. Granada no fue solo un club; fue un punto de llegada y, al mismo tiempo, un nuevo punto de partida.

    Cuando Edna firmó por el Granada CF, el equipo acababa de ascender a Liga F. El contexto no era sencillo. Un recién ascendido siempre vive entre la ilusión y la incertidumbre, entre el entusiasmo de haber llegado y el vértigo de mantenerse. Para Edna, aquel escenario tenía un significado especial: era su primera experiencia en la élite, la Primera División que había imaginado desde pequeña y que durante años pareció lejana, casi inalcanzable. Llegaba después de dos temporadas sobresalientes en el Cacereño, donde había marcado veinte goles y había demostrado no solo capacidad goleadora, sino también una fortaleza mental poco común. Granada apostó por ella sabiendo que no fichaba únicamente a una delantera, sino a una futbolista construida desde la resistencia.

    La adaptación fue rápida, pero no automática. Edna aterrizó en un vestuario nuevo, con dinámicas distintas, con un nivel de exigencia superior y con la presión añadida de un equipo que sabía que cada punto iba a ser vital para la permanencia. Desde el primer día entendió que su rol no iba a limitarse a marcar goles. Había que correr, presionar, pelear, asumir duelos constantes, convivir con la frustración y sostener al equipo en los momentos de mayor dificultad. En ese contexto, su debut en Liga F fue casi un relato simbólico: Granada recibía a la Real Sociedad en Los Cármenes y Edna, en su estreno en la máxima categoría, marcó el gol de la victoria. Un tanto que no solo valió tres puntos, sino que confirmó que estaba preparada para ese escenario.

    (Fuente: RFEF)

    Aquel gol fue mucho más que una buena carta de presentación. Fue una liberación emocional. Edna lo ha explicado después con palabras sencillas, pero cargadas de significado: tenía el presentimiento de que iba a marcar. No fue una cuestión de arrogancia, sino de intuición, de sentir que todo lo vivido hasta entonces tenía que desembocar en algo así. En la grada estaba su madre, Floren, la misma que había cruzado el Sáhara embarazada, la misma que había llegado en patera a España buscando una vida mejor para sus hijos. Ese gol, celebrado con rabia y emoción, fue también un homenaje silencioso a todo ese camino.

    La temporada, sin embargo, no fue un camino recto. Tras ese inicio prometedor, el Granada CF comenzó a experimentar la dureza de la Liga F. Los partidos se sucedían con una exigencia física y mental enorme, y el equipo entró en una dinámica complicada. Edna, como el resto del grupo, tuvo que aprender a convivir con la frustración, con partidos en los que el esfuerzo no se traducía en resultados, con momentos en los que la confianza se ponía a prueba. Para una futbolista debutante en la élite, ese proceso puede ser devastador. Para Edna, fue formativo.

    Durante ese primer curso, su aportación fue irregular en términos goleadores, pero constante en trabajo y compromiso. Sufrió, aprendió y creció. Hubo partidos en los que tuvo que adaptarse a posiciones distintas, asumir responsabilidades defensivas, jugar de espaldas, pelear cada balón como si fuera el último. No siempre fue reconocida por los números, pero sí por el cuerpo técnico y por sus compañeras, que encontraron en ella una futbolista fiable, fuerte y solidaria. El Granada CF, como equipo, llegó a la última jornada jugándose la permanencia. La presión era máxima. El margen de error, inexistente.

    (Fuente: RFEF)

    Y entonces llegó Ipurua. Última jornada. Partido decisivo ante la SD Eibar. Granada necesitaba ganar para seguir en Liga F. En ese contexto, Edna volvió a aparecer. Marcó uno de los goles del triunfo que certificó la permanencia. Fue un momento de alivio colectivo, de celebración contenida, de emoción acumulada durante meses. Para Edna, aquel gol tuvo un valor especial: significaba que su primer año en Primera División no había sido en vano, que había aportado en el momento más crítico, que su esfuerzo tenía sentido.

    Ese final de temporada marcó un antes y un después en su relación con el club. Edna no solo había debutado en la élite; había ayudado a sostener al Granada CF en ella. La experiencia, dura y exigente, le dejó una enseñanza clara: si quería crecer, debía dar un paso más. Y ese paso llegó en su segunda temporada, ya con el aprendizaje interiorizado y con una confianza renovada.

    El curso siguiente mostró a una Edna Imade distinta. Más madura. Más segura. Más consciente de sus virtudes. Desde el inicio de la temporada, su impacto fue inmediato. Los goles comenzaron a llegar con una regularidad que sorprendió incluso a ella misma. En apenas once jornadas, ya había superado los registros de toda la temporada anterior. Siete goles. Tercera máxima goleadora de la Liga F. Un salto cuantitativo y cualitativo que no se explica por una sola razón, sino por la suma de muchos factores.

    Uno de ellos fue la confianza del cuerpo técnico. La llegada de Arturo Ruiz supuso un cambio importante. El entrenador entendió rápidamente el potencial de Edna y le transmitió un mensaje claro: creía en ella. Esa confianza se tradujo en continuidad, en claridad de rol y en un cambio de posición que resultó decisivo. Edna dejó progresivamente la banda para ocupar posiciones más centradas, más cercanas al área, donde sus cualidades físicas, su potencia y su capacidad para atacar espacios podían marcar la diferencia. El cambio de chip fue inmediato. Edna empezó a sentirse delantera centro. A jugar como tal y a pensar como tal.

    El paso de Edna Imade por el Granada Club de Fútbol no puede explicarse únicamente con goles, cifras o estadísticas, aunque todas ellas existan y sean relevantes. Su llegada al conjunto nazarí en el verano de 2023 supuso mucho más que un fichaje: fue la materialización de un sueño largamente perseguido, la confirmación de una promesa íntima y silenciosa que la propia Edna se había hecho siendo niña, cuando jugaba descalza en el patio de un colegio andaluz sin saber si algún día existiría un lugar para ella en el fútbol profesional. Granada no fue solo un club; fue un punto de llegada y, al mismo tiempo, un nuevo punto de partida.

    Cuando Edna firmó por el Granada CF, el equipo acababa de ascender a Liga F. El contexto no era sencillo. Un recién ascendido siempre vive entre la ilusión y la incertidumbre, entre el entusiasmo de haber llegado y el vértigo de mantenerse. Para Edna, aquel escenario tenía un significado especial: era su primera experiencia en la élite, la Primera División que había imaginado desde pequeña y que durante años pareció lejana, casi inalcanzable. Llegaba después de dos temporadas sobresalientes en el Cacereño, donde había marcado veinte goles y había demostrado no solo capacidad goleadora, sino también una fortaleza mental poco común. Granada apostó por ella sabiendo que no fichaba únicamente a una delantera, sino a una futbolista construida desde la resistencia.

    La adaptación fue rápida, pero no automática. Edna aterrizó en un vestuario nuevo, con dinámicas distintas, con un nivel de exigencia superior y con la presión añadida de un equipo que sabía que cada punto iba a ser vital para la permanencia. Desde el primer día entendió que su rol no iba a limitarse a marcar goles. Había que correr, presionar, pelear, asumir duelos constantes, convivir con la frustración y sostener al equipo en los momentos de mayor dificultad. En ese contexto, su debut en Liga F fue casi un relato simbólico: Granada recibía a la Real Sociedad en Los Cármenes y Edna, en su estreno en la máxima categoría, marcó el gol de la victoria. Un tanto que no solo valió tres puntos, sino que confirmó que estaba preparada para ese escenario.

    Aquel gol fue mucho más que una buena carta de presentación. Fue una liberación emocional. Edna lo ha explicado después con palabras sencillas, pero cargadas de significado: tenía el presentimiento de que iba a marcar. No fue una cuestión de arrogancia, sino de intuición, de sentir que todo lo vivido hasta entonces tenía que desembocar en algo así. En la grada estaba su madre, Floren, la misma que había cruzado el Sáhara embarazada, la misma que había llegado en patera a España buscando una vida mejor para sus hijos. Ese gol, celebrado con rabia y emoción, fue también un homenaje silencioso a todo ese camino.

    La temporada, sin embargo, no fue un camino recto. Tras ese inicio prometedor, el Granada CF comenzó a experimentar la dureza de la Liga F. Los partidos se sucedían con una exigencia física y mental enorme, y el equipo entró en una dinámica complicada. Edna, como el resto del grupo, tuvo que aprender a convivir con la frustración, con partidos en los que el esfuerzo no se traducía en resultados, con momentos en los que la confianza se ponía a prueba. Para una futbolista debutante en la élite, ese proceso puede ser devastador. Para Edna, fue formativo.

    Durante ese primer curso, su aportación fue irregular en términos goleadores, pero constante en trabajo y compromiso. Sufrió, aprendió y creció. Hubo partidos en los que tuvo que adaptarse a posiciones distintas, asumir responsabilidades defensivas, jugar de espaldas, pelear cada balón como si fuera el último. No siempre fue reconocida por los números, pero sí por el cuerpo técnico y por sus compañeras, que encontraron en ella una futbolista fiable, fuerte y solidaria. El Granada CF, como equipo, llegó a la última jornada jugándose la permanencia. La presión era máxima. El margen de error, inexistente.

    Y entonces llegó Ipurua. Última jornada. Partido decisivo ante la SD Eibar. Granada necesitaba ganar para seguir en Liga F. En ese contexto, Edna volvió a aparecer. Marcó uno de los goles del triunfo que certificó la permanencia. Fue un momento de alivio colectivo, de celebración contenida, de emoción acumulada durante meses. Para Edna, aquel gol tuvo un valor especial: significaba que su primer año en Primera División no había sido en vano, que había aportado en el momento más crítico, que su esfuerzo tenía sentido.

    Ese final de temporada marcó un antes y un después en su relación con el club. Edna no solo había debutado en la élite; había ayudado a sostener al Granada CF en ella. La experiencia, dura y exigente, le dejó una enseñanza clara: si quería crecer, debía dar un paso más. Y ese paso llegó en su segunda temporada, ya con el aprendizaje interiorizado y con una confianza renovada.

    El curso siguiente mostró a una Edna Imade distinta. Más madura. Más segura. Más consciente de sus virtudes. Desde el inicio de la temporada, su impacto fue inmediato.

    Los goles comenzaron a llegar con una regularidad que sorprendió incluso a ella misma. En apenas once jornadas, ya había superado los registros de toda la temporada anterior. Siete goles. Tercera máxima goleadora de la Liga F. Un salto cuantitativo y cualitativo que no se explica por una sola razón, sino por la suma de muchos factores.
    paso de Edna Imade por el Granada Club de Fútbol no puede explicarse únicamente con goles, cifras o estadísticas, aunque todas ellas existan y sean relevantes. Su llegada al conjunto nazarí en el verano de 2023 supuso mucho más que un fichaje: fue la materialización de un sueño largamente perseguido, la confirmación de una promesa íntima y silenciosa que la propia Edna se había hecho siendo niña, cuando jugaba descalza en el patio de un colegio andaluz sin saber si algún día existiría un lugar para ella en el fútbol profesional. Granada no fue solo un club; fue un punto de llegada y, al mismo tiempo, un nuevo punto de partida.

    Cuando Edna firmó por el Granada CF, el equipo acababa de ascender a Liga F. El contexto no era sencillo. Un recién ascendido siempre vive entre la ilusión y la incertidumbre, entre el entusiasmo de haber llegado y el vértigo de mantenerse. Para Edna, aquel escenario tenía un significado especial: era su primera experiencia en la élite, la Primera División que había imaginado desde pequeña y que durante años pareció lejana, casi inalcanzable. Llegaba después de dos temporadas sobresalientes en el Cacereño, donde había marcado veinte goles y había demostrado no solo capacidad goleadora, sino también una fortaleza mental poco común. Granada apostó por ella sabiendo que no fichaba únicamente a una delantera, sino a una futbolista construida desde la resistencia.

    La adaptación fue rápida, pero no automática. Edna aterrizó en un vestuario nuevo, con dinámicas distintas, con un nivel de exigencia superior y con la presión añadida de un equipo que sabía que cada punto iba a ser vital para la permanencia. Desde el primer día entendió que su rol no iba a limitarse a marcar goles. Había que correr, presionar, pelear, asumir duelos constantes, convivir con la frustración y sostener al equipo en los momentos de mayor dificultad. En ese contexto, su debut en Liga F fue casi un relato simbólico: Granada recibía a la Real Sociedad en Los Cármenes y Edna, en su estreno en la máxima categoría, marcó el gol de la victoria. Un tanto que no solo valió tres puntos, sino que confirmó que estaba preparada para ese escenario.

    Aquel gol fue mucho más que una buena carta de presentación. Fue una liberación emocional. Edna lo ha explicado después con palabras sencillas, pero cargadas de significado: tenía el presentimiento de que iba a marcar. No fue una cuestión de arrogancia, sino de intuición, de sentir que todo lo vivido hasta entonces tenía que desembocar en algo así. En la grada estaba su madre, Floren, la misma que había cruzado el Sáhara embarazada, la misma que había llegado en patera a España buscando una vida mejor para sus hijos. Ese gol, celebrado con rabia y emoción, fue también un homenaje silencioso a todo ese camino.

    La temporada, sin embargo, no fue un camino recto. Tras ese inicio prometedor, el Granada CF comenzó a experimentar la dureza de la Liga F. Los partidos se sucedían con una exigencia física y mental enorme, y el equipo entró en una dinámica complicada. Edna, como el resto del grupo, tuvo que aprender a convivir con la frustración, con partidos en los que el esfuerzo no se traducía en resultados, con momentos en los que la confianza se ponía a prueba. Para una futbolista debutante en la élite, ese proceso puede ser devastador. Para Edna, fue formativo.

    Durante ese primer curso, su aportación fue irregular en términos goleadores, pero constante en trabajo y compromiso. Sufrió, aprendió y creció. Hubo partidos en los que tuvo que adaptarse a posiciones distintas, asumir responsabilidades defensivas, jugar de espaldas, pelear cada balón como si fuera el último. No siempre fue reconocida por los números, pero sí por el cuerpo técnico y por sus compañeras, que encontraron en ella una futbolista fiable, fuerte y solidaria. El Granada CF, como equipo, llegó a la última jornada jugándose la permanencia. La presión era máxima. El margen de error, inexistente.

    Y entonces llegó Ipurua. Última jornada. Partido decisivo ante la SD Eibar. Granada necesitaba ganar para seguir en Liga F. En ese contexto, Edna volvió a aparecer. Marcó uno de los goles del triunfo que certificó la permanencia. Fue un momento de alivio colectivo, de celebración contenida, de emoción acumulada durante meses. Para Edna, aquel gol tuvo un valor especial: significaba que su primer año en Primera División no había sido en vano, que había aportado en el momento más crítico, que su esfuerzo tenía sentido.

    Ese final de temporada marcó un antes y un después en su relación con el club. Edna no solo había debutado en la élite; había ayudado a sostener al Granada CF en ella. La experiencia, dura y exigente, le dejó una enseñanza clara: si quería crecer, debía dar un paso más. Y ese paso llegó en su segunda temporada, ya con el aprendizaje interiorizado y con una confianza renovada.

    El curso siguiente mostró a una Edna Imade distinta. Más madura. Más segura. Más consciente de sus virtudes. Desde el inicio de la temporada, su impacto fue inmediato. Los goles comenzaron a llegar con una regularidad que sorprendió incluso a ella misma. En apenas once jornadas, ya había superado los registros de toda la temporada anterior. Siete goles. Tercera máxima goleadora de la Liga F. Un salto cuantitativo y cualitativo que no se explica por una sola razón, sino por la suma de muchos factores.

    Uno de ellos fue la confianza del cuerpo técnico. La llegada de Arturo Ruiz supuso un cambio importante. El entrenador entendió rápidamente el potencial de Edna y le transmitió un mensaje claro: creía en ella. Esa confianza se tradujo en continuidad, en claridad de rol y en un cambio de posición que resultó decisivo. Edna dejó progresivamente la banda para ocupar posiciones más centradas, más cercanas al área, donde sus cualidades físicas, su potencia y su capacidad para atacar espacios podían marcar la diferencia. El cambio de chip fue inmediato. Edna empezó a sentirse delantera centro. A jugar como tal. A pensar como tal.

    A nivel colectivo, el Granada CF también dio un paso adelante. El equipo ganó solidez, confianza y estabilidad. Edna encontró una conexión especial con Laura Pérez, máxima asistente de la Liga F. La relación entre ambas se convirtió en uno de los pilares ofensivos del equipo. Tres de los siete goles de Edna llegaron tras asistencias de Laura, pero más allá de los números, lo que se consolidó fue una comprensión mutua, una química que se percibía en cada movimiento, en cada desmarque, en cada pase filtrado.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Ese crecimiento individual y colectivo situó al Granada CF en una posición mucho más cómoda en la clasificación. El equipo se alejó del descenso y comenzó a mirar hacia arriba, sin complejos. Edna, mientras tanto, se convirtió en una de las referencias ofensivas de la Liga F. Su nombre empezó a aparecer en conversaciones, en nominaciones, en análisis. Fue candidata a jugadora del mes. Apareció en el FIFA. Se convirtió en referente para muchas niñas que acudían a Los Cármenes o que la veían en los colegios cuando el club realizaba actividades sociales.

    Pero el paso de Edna por el Granada CF no se mide solo en lo que ocurre dentro del campo. Se mide también en su impacto humano, en su manera de representar los valores del club, en su historia personal, que conecta de forma natural con la identidad de una ciudad acostumbrada a la mezcla, a la resistencia y a la memoria. Edna encajó en Granada porque Granada entendió su historia. Porque es una futbolista que no olvida de dónde viene, que valora cada oportunidad y que no da nada por sentado.

    A nivel personal, su etapa en el Granada CF le permitió consolidarse no solo como futbolista, sino como mujer adulta, consciente de la importancia de la formación, del equilibrio y del futuro. Mientras marcaba goles en Liga F, seguía formándose, ampliando horizontes, pensando en el día después del fútbol. Esa mentalidad, heredada de una madre que tuvo que planificar la supervivencia en circunstancias extremas, se convirtió en uno de sus mayores activos.

    Edna Imade no sabe cuánto durará su etapa en el Granada CF, pero sí sabe que el club ocupa un lugar central en su historia. Fue el equipo que le abrió las puertas de la élite. El lugar donde debutó, sufrió, aprendió y se consolidó. El escenario donde entendió que su sueño no era una excepción, sino una realidad construida con esfuerzo. Granada fue, y es, el espacio donde Edna dejó de ser promesa para convertirse en presente.

    Cada gol suyo en Los Cármenes lleva implícita una historia más larga que el propio partido. Una historia que empieza mucho antes de que el balón ruede. Y en ese relato, el Granada CF no es un capítulo más: es el capítulo en el que Edna Imade se confirmó como futbolista de Primera División, como referente del fútbol femenino y como símbolo de que los sueños, incluso los más improbables, pueden encontrar su lugar.

    La cesión de Edna Imade a la Real Sociedad de Fútbol fue, más que un simple movimiento de mercado, una estación decisiva en una carrera que ya venía marcada por la resistencia, la adaptación y la capacidad de crecer en contextos exigentes. Cuando la delantera llegó a San Sebastián procedente del Bayern de Múnich, lo hizo con la sensación de estar ante una oportunidad que no era menor ni transitoria, sino profundamente formativa. No aterrizaba en un club cualquiera: llegaba a una Real ambiciosa, estructurada, con una identidad futbolística clara y con la exigencia constante de competir en la parte alta de la tabla y en escenarios europeos. Era un entorno ideal para una futbolista que siempre ha entendido el fútbol como un espacio de aprendizaje continuo.

    Desde sus primeros días en Zubieta, Edna asumió que la cesión no era un paréntesis, sino un examen diario. Se integró en un vestuario con jerarquías consolidadas y con un estilo de juego que exigía precisión, lectura táctica y compromiso colectivo. Lejos de limitarse a esperar oportunidades, se ganó minutos desde el trabajo invisible: presión alta, desmarques constantes, capacidad para fijar centrales y una energía que encajó con la identidad competitiva del equipo. Su impacto fue progresivo, pero constante, hasta convertirse en una pieza reconocible dentro del sistema.

    Los números comenzaron a acompañar ese proceso de adaptación. Edna fue acumulando partidos, titularidades y minutos, apareciendo tanto en Liga F como en los compromisos europeos del conjunto txuri-urdin. En el campeonato doméstico firmó una cifra sostenida de goles y asistencias que no solo reflejaban su capacidad para finalizar, sino también su aportación al juego colectivo. Sumó goles decisivos, participó en acciones clave y se convirtió en una amenaza permanente para las defensas rivales, alternando apariciones como referencia ofensiva con movimientos desde zonas intermedias. A lo largo de la temporada, sus registros ofensivos —goles, ocasiones creadas, duelos ganados— hablaron de una futbolista en clara progresión, cada vez más cómoda en contextos de alta exigencia.

    Más allá de los números, su paso por la Real Sociedad estuvo marcado por una evolución evidente en su juego. Edna aprendió a convivir con defensas más cerradas, a interpretar mejor los tiempos del partido y a asumir responsabilidades en escenarios de presión máxima, especialmente en partidos europeos donde el margen de error es mínimo. En Anoeta y fuera de casa, su figura fue creciendo hasta convertirse en una de las delanteras más reconocibles del equipo, no solo por lo que marcaba, sino por lo que generaba para las demás.

    Esa evolución no pasó desapercibida en Múnich. El Bayern siguió de cerca cada paso de su cesión, consciente de que Edna estaba respondiendo al reto con madurez y rendimiento. Y entonces el contexto cambió de forma abrupta. La salida de Lea Schüller, que puso rumbo al Manchester United Women, dejó al Bayern sin una de sus referencias ofensivas y obligó al club alemán a reaccionar con rapidez. En ese escenario, la progresión de Edna y su rendimiento en la Real Sociedad se convirtieron en un argumento irrefutable. El Bayern decidió repescarla antes de tiempo, interrumpiendo la cesión para reincorporarla a su plantilla y cubrir una necesidad inmediata en ataque.

    La decisión fue, en sí misma, una confirmación del impacto de Edna en San Sebastián. No todas las cesiones terminan con una llamada anticipada del club de origen, y menos aún en un gigante europeo como el Bayern de Múnich. Para la Real Sociedad, supuso perder a una futbolista que ya formaba parte del equilibrio ofensivo del equipo; para Edna, fue la prueba definitiva de que su trabajo estaba siendo reconocido al más alto nivel.

    Su etapa en la Real Sociedad, aunque más corta de lo inicialmente previsto, dejó una huella clara. Dejó números, sí, pero sobre todo dejó sensaciones: la de una delantera capaz de competir en contextos de élite, de adaptarse a distintos estilos y de responder cuando el escenario se vuelve exigente. La cesión cumplió su función con creces. Edna se marchó de San Sebastián más completa, más segura y con la certeza de que estaba preparada para dar el siguiente paso.

    Así, su regreso anticipado al Bayern no fue una ruptura, sino una consecuencia lógica. Consecuencia de los goles marcados, de los minutos asumidos, de los partidos competidos y de una progresión que convirtió una cesión en una plataforma de lanzamiento. La Real Sociedad fue el lugar donde Edna Imade confirmó que su crecimiento no tenía techo inmediato; el Bayern, al repescarla antes de tiempo tras la marcha de Lea Schüller al Manchester United Women, simplemente reconoció una realidad que ya se había construido sobre el césped.

    (Fuente: Real Sociedad de Fútbol)

    En el Estadio de Zubieta están inmersos en la lucha por acceder a los puestos ligueros que dan plaza a jugar la ronda preliminar de la Liga de Campeones Femenina la temporada que viene, marchándose al parón navideño en tercera posición con 30 unidades en el zurrón, a tan solo dos de un Real Madrid que sigue la estela del todopoderoso Fútbol Club Barcelona, quien domina la Primera División Femenina como es habitual.

    La exjugadora del Club Polideportivo Cacereño y el Málaga Club de Fútbol podrá despedirse del conjunto guipuzcoano unos días después de Reyes en el compromiso que enfrentará a la Real Sociedad de Fútbol a domicilio (Alcalá de Henares) frente al Club Atlético de Madrid en un duelo directo por la Liga de Campeones que emitirá en abierto TEN TV (12:00 horario peninsular) en abierto a través de la TDT el 10 de enero de 2026.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hay delanteras que marcan goles. Hay otras que marcan destinos. Edna está hecha para lo segundo.

    La que fuese futbolista del Málaga CFF en la temporada 2019-2020, ha de ser definida como una atacante muy polivalente que puede actuar tanto como referencia en la parcela ofensiva como extremo por ambos costados, sobresaliendo en el rectángulo de juego por su velocidad, gran disparo de larga y media distancia que posee un potente juego aéreo en las acciones a balón parado.

    Ya solo nos quedan noventa minutos para ver a la internacional española en categoría absoluta brillando en la Liga F Moeve y después habrá que conformase con verla defender la elástica de “La Roja”, que no es poco.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | El Bayern recuperará a Edna

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟧 El conjunto germano ha decidido “cortar” el préstamo de la exjugadora del Granada.

    El Bayern de Múnich, que fue rival del Club Atlético de Madrid en la fase de liga de la UEFA Women’s Champions League (2-2), ya le ha comunicado de manera oficial a la Real Sociedad de Fútbol que activará una cláusula en el contrato de la internacional absoluta por la Selección Española a fin de “repescarla” antes de lo que estaba previsto.

    El gran rendimiento de la dorsal número veintitrés en San Sebastián ha llevado a José Barcala a solicitar a la dirección deportiva del transatlántico alemán su vuelta a territorio bávaro para la segunda mitad del curso.

    La exjugadora del Granada Club de Fútbol fue comprada al cuadro andaluz durante el pasado mercado estival a cambio del importe íntegro de su cláusula de rescisión cifrada en 400.000 euros y la firmó hasta 2029.

    (Fuente: Bayern de Múnich)

    Este movimiento inesperado desde Alemania supone un duro varapalo para el proyecto de Arturo Ruiz, pues de golpe y porrazo va a perder a una de sus figuras más importantes y esta no podrá cumplir el vínculo que la unía al conjunto de San Sebastián hasta el próximo 30 de junio de 2026 y será una baja sensible para la campeona de la Copa de la Reina Iberdrola en 2019.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    En el Estadio de Zubieta están inmersos en la lucha por acceder a los puestos ligueros que dan plaza a jugar la ronda preliminar de la Liga de Campeones Femenina la temporada que viene, marchándose al parón navideño en tercera posición con 30 unidades en el zurrón, a tan solo dos de un Real Madrid que sigue la estela del todopoderoso Fútbol Club Barcelona, quien domina la Primera División Femenina como es habitual.

    (Fuente: RFEF)

    La exjugadora del Club Polideportivo Cacereño y el Málaga Club de Fútbol podrá despedirse del conjunto guipuzcoano unos días después de Reyes en el compromiso que enfrentará a la Real Sociedad de Fútbol a domicilio (Alcalá de Henares) frente al Club Atlético de Madrid en un duelo directo por la Liga de Campeones que emitirá en abierto TEN TV (12:00 horario peninsular) en abierto a través de la TDT el 10 de enero de 2026.

    La futbolista con nacionalidad tanto Marroquí como nigeriana, aunque es ya internacional absoluta por España y ganó la Liga de Naciones, se ha destapado como una de las jugadoras más desequilibrantes de la Liga F Moeve.

    Imade fue decisiva para tumbar al Fútbol Club Barcelona en el Estadio de Zubieta por 1-0 a comienzos de la temporada con un gol desde los once metros y con siete dianas más en 14 compromisos dentro de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, siendo clave también para acceder a los cuartos de final de la Copa de la Reina ante el Deportivo en Riazor (1-4).

    (Fuente: RFEF)

    Su ratio de goles 0,89 tantos por partido, unos registros de enjundia que le han servido como aval para que en germanania anticipen su llegada seis meses.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Con minutos a su espalda hasta la fecha, la ariete de “La Roja” ha sido la primera en agitar el mercado invernal en España, en el que ya sabemos por ejemplo que Ana Vitória se marchará traspasada al Corinthians o que pese al interés de Rayadas por hacerse con sus servicios, Silvia Lloris no saldrá del Atlético de Madrid.

    El Bayern de Múnich ha decidido recuperar antes de tiempo a su jugadora después de perder recientemente a su delantera Lea Schüller, que el 1 de enero se incorporará al Manchester United. La responsable del conjunto femenino de la entidad alemana Bianca Rech ha reconocido que «Edna ha evolucionado muy bien los últimos meses, ha tenido una excelente primera mitad de temporada» y ha expresado «nuestro sincero agradecimiento a la Real Sociedad por su confianza y cooperación».

    (Fuente: Real Sociedad de Fútbol)

    En la web del club alemán también se recogen unas declaraciones de la todavía jugadora txuri-urdin. «Estoy muy contenta de formar parte ya del Bayern. Tengo muchas ganas de empezar, conocer a mis nuevas compañeras y desarrollarme tanto a nivel personal como deportivo. He adquirido una valiosa experiencia en los últimos meses y ahora estoy orgullosa de poder jugar en este gran club. Mi objetivo es integrarme rápidamente, apoyar al equipo al máximo y celebrar los éxitos con mis compañeras. Tengo muchas ganas de jugar la Champions League y quizás algún día jugar en el Allianz Arena; siempre he soñado con eso».

    (Fuente: RFEF)

    La atacante de 25 años podrá jugar la UEFA Women’s Champions League con las bávaras el próximo 24 o 25 de marzo ante el ganador del cuarto playoff de octavos de final entre el Atlético de Madrid y el anteriormente citado Manchester United.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Desde Carmona hasta la élite europea. Málaga, Cacereño, Granada y ahora Bayern. Imade ha ido sumando escalones hasta llegar a uno de los grandes del continente. En noviembre, además, debutó con la Selección Española en la final de la Liga de Naciones ante Alemania, confirmando un año de crecimiento continuo.

    (Fuente: RFEF)

    La salida de Lea Schuller al Manchester United ha acelerado los tiempos. El Bayern necesitaba gol y jerarquía y ha decidido apostar por una jugadora que viene hecha y probada en la Liga F Moeve.

    Edna Imade ya no espera su oportunidad: va a por ella y ahora buscará brillar en la Frauen-Bundesliga en la que su Bayern aventaja en seis puntos al Wolfsburgo y su carta de presentación será subrayada por los 25 goles que celebró el pasado año con la camiseta del Granada Club de Fútbol.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Edna debutó con España y cumplió un sueño

    (Fuente: RFEF)

    🟣 La delantera propiedad del Bayern de Múnich saltó al césped con el doce a la espalda en el tramo final del encuentro para remplazar a Esther González.

    Publicidad de Netflix

    🩵 EL UPSIDE DOWN LLEGA A MADRID PARA CELEBRAR LA ÚLTIMA TEMPORADA DE STRANGER THINGS 🩵

    Madrid, 27 de noviembre de 2025 – Anoche, Netflix recreó, de la mano del Espacio Movistar, el universo del Upside Down, donde numerosos invitados pudieron descubrir el mundo de Hawkins con motivo del esperado final de la última temporada de Stranger Things. Esta última aventura llegará a Netflix en tres fechas distintas: cuatro episodios el 27 de noviembre, tres episodios el 26 de diciembre y el episodio final, el 1 de enero de 2026.

    La batalla final se acerca y, por ello, muchos rostros conocidos entre los que se encontraban Álvaro Morte, Lalachus, Adrián Lastra, María Valero y Albert Laro, entre otros, acudieron para disfrutar en primera persona de la magnífica experiencia de descubrir lugares emblemáticos como el Castle Byers, Antena, WSKQ Radio 95.5 FM, Starcourt Base, Rainbow Room y la Creel House.

    Las puertas del universo Hawkins estarán abiertas en el Espacio Movistar del 27 de noviembre al 13 de diciembre, durante todo el día. Las entradas gratuitas podrán conseguirse a través de la página web de Espacio Movistar.

    Con motivo del estreno del esperado final de la serie, Netflix de la mano del universo Hawkins, toma Madrid con la creación de diferentes activaciones a lo largo de todo el mes de diciembre. El recorrido comienza en el Espacio Movistar, donde los fans podrán vivir la última aventura en algunos de los escenarios más icónicos de la serie, siguiendo por la ciudad para descubrir las luces de Joyce, que esconden un mensaje oculto y, en caso de necesitar ayuda, recurrir a Will. También destaca el Hellfire Club Mural, en memoria de nuestro querido Eddie Munson, así como la presencia del Demogorgon y el Madroño (que ya se ha comido al Oso). Además, habrá diferentes portales, como el de la parada de Sol, y un videomapping: una proyección en homenaje a la serie sobre la fachada de la Real Casa de Correos, entre muchas otras activaciones.

    *Consulta nuestro instagram @NetflixES para obtener información actualizada sobre las fechas.

    Stranger Things, creada por los hermanos Duffer, está producida por Upside Down Pictures y 21 Laps Entertainment. Los hermanos Duffer ejercen como productores ejecutivos junto a Shawn Levy (21 Laps Entertainment) y Dan Cohen.

    El reparto incluye a Winona Ryder (Joyce Byers), David Harbour (Jim Hopper), Millie Bobby Brown (Eleven), Finn Wolfhard (Mike Wheeler), Gaten Matarazzo (Dustin Henderson), Caleb McLaughlin (Lucas Sinclair), Noah Schnapp (Will Byers), Sadie Sink (Max Mayfield), Natalia Dyer (Nancy Wheeler), Charlie Heaton (Jonathan Byers), Joe Keery (Steve Harrington), Maya Hawke (Robin Buckley), Priah Ferguson (Erica Sinclair), Brett Gelman (Murray), Jamie Campbell Bower (Vecna), Cara Buono (Karen Wheeler), Amybeth McNulty (Vickie), Nell Fisher (Holly Wheeler), Jake Connelly (Derek Turnbow), Alex Breaux (teniente Akers) y Linda Hamilton (Dra. Kay).

    Otoño de 1987. Hawkins sigue marcada por la apertura de los portales, y nuestros protagonistas comparten un único objetivo: encontrar a Vecna y acabar con él. Pero ha desaparecido, nadie sabe dónde está ni cuáles son sus planes. Para complicar aún más las cosas, el Gobierno ha puesto la ciudad en cuarentena militar y ha intensificado la búsqueda de Eleven, que se ve obligada a esconderse de nuevo. A medida que se acerca el aniversario de la desaparición de Will, también crece una inquietud ya conocida. La batalla final está a punto de empezar, y deberán enfrentarse a una oscuridad más poderosa y letal que nunca. Para acabar con esta pesadilla, deberán estar todos juntos, una última vez.

    En el fútbol español pocas historias emocionan tanto como la de Edna Imade. Su nombre ya forma parte de la narrativa épica del deporte nacional, una historia que combina valentía, sacrificio, talento y destino. Este viernes, en el Estadio Metropolitano, frente a Alemania y en la ida de la final de la Nations League femenina, Edna vivió el momento que cualquier futbolista sueña desde niña: su debut con la selección absoluta. El 0-0 del marcador quedó en un segundo plano; lo que importó fue la presencia de una jugadora que encarna más que fútbol: encarna vida, lucha y superación.

    Edna Imade llegó a España siendo apenas un bebé. Su historia comenzó mucho antes de que tocara un balón: empezó en la angustia y el riesgo, cruzando fronteras físicas y existenciales. Su madre, que había huido de Nigeria embarazada de gemelos, sobrevivió a un largo periplo por el Sáhara y dio a luz en Marruecos. Con apenas tres meses de vida, Edna fue embarcada en una patera rumbo a Algeciras, un viaje que podría haber terminado en tragedia y que, en cambio, dio inicio a una historia de esperanza. La llegada fue dramática, pero la familia sobrevivió y comenzó a construir un futuro en España, primero en un convento de monjas que les dio refugio y protección, y luego en Carmona, Sevilla, donde los cimientos de su vida se asentaron entre la humildad, la escuela y, sobre todo, la pasión por el fútbol.

    La infancia de Edna estuvo marcada por la sencillez y por un fuego interior que nada podía apagar. Su madre, que conocía la cultura y el arte, intentó que se acercara al flamenco, pero Edna tenía los pies y la mente puestos en el césped. Fue un profesor del colegio quien vio su potencial y la animó a incorporarse a un equipo de fútbol. Ese momento, aparentemente pequeño, fue el primer paso de un camino que la llevaría a convertirse en una de las delanteras más prometedoras de España.

    Su trayectoria deportiva comenzó en clubes modestos: Málaga y Cacereño fueron sus primeros escalones. Pero fue en el Granada donde la chispa se convirtió en fuego. Allí, su talento explotó: goles, regates, velocidad, desborde y un instinto que no entiende de edad ni de límites. Su fútbol llamó la atención de gigantes europeos: el Bayern de Múnich, siempre atento al talento emergente, apostó por ella, y su cesión a la Real Sociedad le permitió consolidarse en la Liga F Moeve con actuaciones que combinan potencia, entrega y madurez emocional.

    El debut de Edna con la selección absoluta no fue casualidad. Su rendimiento, su compromiso y su hambre de superación la llevaron a vestir la camiseta de España, un sueño que ella misma describe como la culminación de un camino lleno de obstáculos: “El camino ha sido muy difícil, ha sido largo, pero yo tengo una frase que le digo siempre a la gente de mi entorno: cuando algo te ha costado mucho conseguirlo, luego lo disfrutas más. El sufrimiento que ha pasado mi madre, todo lo que ha hecho para que ahora estemos bien… se lo debo todo”.

    Frente a Alemania, Edna vivió una noche histórica. Entró en el minuto 86, con el número doce a la espalda, en un escenario que, para muchos, parecía inalcanzable: un estadio lleno coreando su nombre, un marcador apretado y la tensión de una final. Su participación fue intensa y valiente; cada balón tocado, cada carrera y cada acción reflejaba no solo talento, sino también el peso de una historia que comenzó en la vulnerabilidad y llegó al reconocimiento.

    estreno de Edna Imade no es solo un logro deportivo: es un homenaje a su madre, a su familia, y a todas las personas que luchan por un futuro mejor frente a la adversidad. De la patera al Metropolitano, de la incertidumbre al aplauso de miles de aficionados, su vida demuestra que los orígenes no determinan el destino. España abre los brazos a una nueva estrella y, más allá de goles y asistencias, celebra una historia que inspira y conmueve.

    Ahora, con la experiencia de su debut ya vivida, Edna mira al futuro con ambición y hambre de más. Quiere desafiar a Ann-Katrin Berger, marcar en el Metropolitano y contribuir a que España conquiste un nuevo título en la Nations League. Su nombre, que antes era apenas un susurro en Carmona, hoy resuena con fuerza en estadios, medios y corazones. Ha nacido una estrella destinada a marcar una época en el fútbol español.

    La odisea de Edna Imade es un relato épico que mezcla historia, fútbol y humanidad. Cada paso que ha dado, desde el Sáhara hasta Alemania, desde el balón de cuero en el patio de Carmona hasta el Metropolitano, ha sido una prueba de fuerza, talento y perseverancia. Su debut es solo el primer capítulo de una carrera que promete historia, goles y momentos para el recuerdo.

    Edna Imade no es solo una futbolista: es la encarnación de la esperanza, el símbolo de que los sueños, por muy difíciles que parezcan, se pueden alcanzar. España ya la celebra. Y el mundo del fútbol está listo para descubrir a una estrella que apenas comienza a iluminar el firmamento.

  • Reportaje | Edna Imade, la amenaza que Alemania teme

    (Fuente: RFEF)

    🟨 La nueva delantera de “La Roja” es la principal baza ofensiva de España ante el cuadro germano.

    📰 Edna Imade, la delantera que vino del desierto para cambiar la historia de España 📰

    (Fuente: RFEF)

    La epopeya definitiva. Un reportaje de “El Partido de Manu” para leer prisa, para respirar fútbol, para recordar durante años.

    Hay futbolistas cuya sola mención genera respeto con su sola presencia en el césped.

    Hay otras que despiertan miedo. Y luego está Edna Imade, un nombre que Alemania recita con la misma cautela con la que se invoca a una tormenta. La subcampeona de Europa llega a la final de la Nations League con un as bajo el brazo. España no solo lleva botas y maletas a Kaiserslautern y Lleva pólvora, historia y Edna.

    El de Edna Imade es uno de ellos. Su nombre no solo se escucha: resuena. Vibrante. Ascendente. Decisivo. Y en Alemania —bronce olímpico en París 2024, potencia eterna, coloso de acero— el simple hecho de mentarla genera inquietud. No es exageración: es realidad competitiva, es fútbol.

    España, vigente campeona de la Nations League, se encuentra ante un nuevo desafío monumental: la final ante Alemania, la última valla entre las subcampeonas de Europa y un título que podría instalar una dinastía. Pero esta vez algo es distinto. Esta vez existe un factor que reescribe libretos, que rompe análisis previos, que abre posibilidades que antes no estaban sobre la mesa.

    Esa diferencia tiene zancada, tiene acento, tiene historia y tiene destino.

    Se llama Edna, se apellida Imade y viene para quedarse y golear, tomen nota.

    Para entender por qué España sueña con ella, primero hay que entender lo que hizo en Granada. No fueron números decorativos, fueron números tallados en mármol.

    Pero donde la mirada se detuvo, donde el relato ardió de verdad, fue en ella: Edna Imade (Benin City, 5 de octubre de 2000). Segunda temporada en el club. El año de la explosión. 16 goles, solo por detrás de la imparable Ewa Pajor (25). Una liga donde cada encuentro fue una amenaza. Un gol cada 149 minutos. Solo una ausencia. Pero el dato que definió su impacto no fue el más llamativo: 13 puntos generados directamente con goles suyos.

    No es ser goleadora, es ser indispensable y no pasa nada por reconocerlo, pues va a unir su talento a la de Alba Redondo o Jenni Hermoso, por citar ejemplos.

    Cuando Sonia Bermúdez ofreció la lista para la Nations League, los titulares se escribieron solos. No por las campeonas ya conocidas —Esther, Pina, Alexia— sino por la aparición sorpresiva y luminosa de un nombre que parecía inevitable, pero que nadie sabía cuándo llegaría.

    “La Roja” llegará a tierras germanas con 19 jugadoras de la Liga F Moeve, con hambre, con título que defender y con una novedad capaz de girar un partido de 0 a 180 grados en un sprint. La ida se jugará el viernes 28 de noviembre, 20:30h, Fritz-Walter-Stadion, Kaiserslautern. Televisado por La 1 y RTVE Play. El país pendiente. Las gargantas afiladas. Las pulsaciones altas.

    Mientras tanto, la lucha por la Bota de Oro se enciende: Wullaert (8), Violari (7), Pina (6), Alexia (5), pero hay quien no necesita liderar tabla alguna para dominar un partido.

    Quien necesita media ocasión para volcar destino. Una goleadora de área. Una rompelineas. Una posibilidad nueva para España.

    Ataca profundidad como pocas. Recibe de espaldas, protege con cuerpo, descarga para que el equipo respire. Presiona alto, asfixia salidas, muerde recuperación. Incluso cuando no marca, su valor es táctico. Retiene defensas. Abre pasillos a Paralluelo. Arrastra marcas para Alexia. Libera a Aitana y Pina desde segunda línea.

    España, cuna de toque, de pausa, de sincronía posicional, por fin tiene una 9 que añade ruptura, impacto, filo vertical.

    Es la pieza que faltaba.
    Es el arma que no existía.
    Es la jugadora para partidos grandes.

    Una ola gigante. Un instante fatal. Su hermano cayó al mar.
    Un hombre —un héroe anónimo, irrepetible, inolvidado— saltó sin pensarlo y lo rescató. Ese salto salvó dos vidas. Ese salto, aunque entonces nadie lo sabía, salvó también una carrera de fútbol que hoy es patrimonio español.

    Algeciras fue tierra prometida. Fue escuela. Fue primer balón.
    Edna jugaba en el recreo con chicos, sin complejos, sin tregua.
    Un profesor la vio y supo que ahí había algo.
    Su madre quiso probar flamenco; Edna fue un día. Uno solo.
    Su casa era otra, su hogar era el balón.

    Desde ahí, categorías formativas, partidos en tierra, golpes, aprendizajes, goles. Y un día, la lista. La pantalla.

    Su nombre. Y un llanto que valía todos los kilómetros de arena, todos los mares, todas las madrugadas aferradas a un su sueño.

    España jugará la ida de la final en Kaiserslautern. La vuelta será en el Metropolitano el 2 de diciembre, 18:30h. Dos estadios. Dos noches. Un título en juego.

    Frente a Ann-Katrin Berger, gigante alemana, heroína de Suiza 2025. Frente a un combinado germano que solo España fue capaz de frenar en la Eurocopa pasada (0-1). Frente a una final que define legado.

    Y España tiene a Imade. La niña que cruzó el desierto ahora cruza áreas rivales.
    La que esquivó la muerte en el agua ahora ahoga defensas.
    La que jugaba en el recreo ahora juega para un país entero.

    Porque cuando aparece la duda, aparece ella.
    Porque donde no había camino, ella lo corre.
    Porque el balón vuelve —siempre vuelve.
    Y Edna también vuelve —siempre vuelve.

    Cerramos donde empezamos: Se llama Edna, se apellida Imade.
    Y Alemania teme con razón.
    Lo mejor todavía no ha pasado. España lo sabe. Mira la final con otro brillo en los ojos.

    La futbolista, que también nacionalidad nigeriana y Marroquí, entrará por primera vez en una citación de absoluta en el que será el cuarto enfrentamiento en suelo teutón tras los que tuvieron lugar en Lübeck (1997), Mannheim (2012) y Erfurt (2018).


    “La Roja” ya tiene historia. Pero hoy, por primera vez en mucho tiempo,
    tiene también un milagro en punta de lanza.

    (Fuente: RFEF)
  • Reportaje | Edna Imade ; su familia como motor vital

    (Fuente: RFEF)

    🟦 Su historia personal la impulsa cada día mientras ve su sueño hacerse realidad.

    Ríos de tinta se han desbordado para intentar contar el fenómeno. Palabras incontables se han lanzado en titulares, columnas y crónicas buscando descifrar el misterio de Edna Imade. Desde su irrupción con la fuerza de un trueno en la Selección Española, la emoción se ha propagado como un incendio bello. Periódicos, radios, perfiles oficiales, plumas veteranas y jóvenes aprendices del periodismo deportivo han quedado atrapados en su historia. Incluso la Real Federación Española de Fútbol ha abrazado su llegada al combinado nacional en un vídeo que no es sólo una presentación, es un manifiesto. Porque la aparición de Edna no es solo una convocatoria: es un suceso cultural, una reparación poética, una revisión de lo que significa llegar desde tan lejos hasta tan alto.

    (Fuente: RFEF)

    Pero ninguna de esas publicaciones ha logrado contener entero el viaje. Ninguna palabra —ni todas juntas— bastan para narrar la magnitud de esa travesía. Para comprender lo que significa este “gol a la vida”, hay que desplazarse atrás, muchísimo atrás, hasta el polvo del Sahara, donde nacen historias que nadie pretende recordar y que luego, con milagro y fútbol, pasan a ser eternas.

    “El camino ha sido muy difícil, ha sido largo, pero algo siempre digo: cuando algo te cuesta mucho, lo disfrutas más”, relata Edna con la voz estremecida. Ella lo celebra hoy vestida de rojo, recibiendo una convocatoria que hizo llorar a todo el vestuario, pero el trayecto que la llevó hasta esa sala de prensa, hasta ese Himno Nacional que ahora también le pertenece, empezó en un lugar díficil de imaginar desde el asiento mullido de un estadio moderno: comenzó con una mujer valiente y dos bebés recién nacidos cruzando un desierto.

    Su madre, la protagonista silenciosa de toda esta historia, tomó una decisión que sólo puede surgir del amor más feroz: abandonarlo todo para dar a sus hijos una vida que no conocían, que no existía aún, pero que creía posible. Cruzar el Sahara con dos criaturas. Desafiar al sol, al hambre, al miedo. Dormir con la incertidumbre como manta. Llegar a Marruecos con el sueño todavía vivo pero el cuerpo desgarrado tras dar a luz. Tres o cuatro meses de pausa por necesidad vital. Y después, la infamia más arriesgada, esa palabra que hace temblar mares enteros: patera.

    La noche era un límite. El agua, un dios cruel. La costa española parecía ficción. Y de repente una ola, enorme, violenta, capaz de tragarse para siempre todo un futuro, golpeó la embarcación. Su hermano cayó al océano. Un segundo que pudo haber sido final. Un hombre —uno cualquiera, uno que hoy tal vez ignore que fue protagonista de un milagro— saltó sin pensarlo y lo rescató. Lo devolvió a la vida. Y con ese gesto anónimo, también salvó el futuro del fútbol español sin saberlo.

    Llegaron a Algeciras. Hubo manos que acogieron. Hermanas que ofrecieron techo, leche, nombre humano. Allí comenzó su vida en España, pequeña pero firme, como semilla que no sabe que un día será bosque. Allí se formó el idioma, la escuela, la calle, los pasos desordenados de la infancia.

    A veces los destinos comienzan en el recreo. Así empezó el suyo. Mientras otras niñas saltaban cuerda o bailaban palmas, Edna perseguía un balón que parecía imán. Un profesor de educación física la vio jugar entre chicos, con convicción y potencia. Lo que él observó aquel día fue un don crudo, sin moldear, pero evidente como un relámpago. Llamó a su madre y le recomendó apuntarla a un equipo local. Ella primero quiso inscribirla en flamenco —quizá imaginando belleza, tradición, escenario. Edna probó una clase. Una sola. Duró lo que dura un rechace mal despejado. Su casa estaba en el fútbol.

    Su madre lo entendió. Y apoyó. Ese gesto —aparentemente simple— fue el primer pase de gol de esta historia.

    A veces los destinos comienzan en el recreo. Así empezó el suyo. Mientras otras niñas saltaban cuerda o bailaban palmas, Edna perseguía un balón que parecía imán. Un profesor de educación física la vio jugar entre chicos, con convicción y potencia. Lo que él observó aquel día fue un don crudo, sin moldear, pero evidente como un relámpago. Llamó a su madre y le recomendó apuntarla a un equipo local. Ella primero quiso inscribirla en flamenco —quizá imaginando belleza, tradición, escenario. Edna probó una clase. Una sola. Duró lo que dura un rechace mal despejado. Su casa estaba en el fútbol.

    Su madre lo entendió. Y apoyó. Ese gesto —aparentemente simple— fue el primer pase de gol de esta historia.

    Y entonces, llegó el instante que marca el giro exacto de esta epopeya moderna.

    (Fuente: RFEF)

    La Selección Española publicaría la lista de convocadas a la mañana siguiente. Edna asumió que no estaría. Quizá porque todo lo obtenido siempre le costó. Quizá porque no creció acostumbrada a que el mundo dijera “sí”. Pero cuando llegó al entrenamiento, su entrenador Arturo le anunció la noticia: era convocable. Se proyectó un vídeo. Su nombre brilló en pantalla. Y ella lloró. Lloró con la fuerza acumulada de todos los desiertos, océanos y estadios de tierra por los que pasó.

    Lo primero que pensé fue: Edna, lo has conseguido.”Ese llanto valía más que todas las victorias juntas. Era final y principio. Era la niña que sobrevivió a una ola convirtiéndose en mujer que hoy navega el mar del fútbol mundial.

    (Fuente: RFEF)

    Vídeo de Mayca Jiménez |

    https://vm.tiktok.com/ZNRePMDhc/

    Y entonces aparece la razón última, la que sostiene todo el relato, la que teje pasado, presente y futuro:

    “Mi objetivo siempre ha sido sacar a mi familia adelante. Dios me dio el don del fútbol para eso. Y voy a ir a muerte.”

    Edna no juega sola. Juega con todos ellos. Su madre, su hermano, la ola que no los borró, el mar que quiso tragarlos y no pudo, el desierto que no secó su futuro. Cada vez que corre, lo hace como quien huye del destino que estaba escrito para ella y corre hacia otro que ha decidido escribir con goles. Cada vez que marca, confirma que la esperanza también mete el balón en la red.

    (Fuente: RFEF)


    Y aquí volvemos al principio, no en vano, los ríos de tinta sobre su llegada, el orgullo de la RFEF, el vídeo emocionado, el himno, la camiseta española que ahora lleva puesta, no son un relato reciente, son la consecuencia final de una travesía que empezó bajo un sol abrasador en África, se expandió sobre el Atlántico, se acunó en un convento de Algeciras, se entrenó en un colegio, se afianzó en la Real Sociedad y hoy se consagra en España.

    (Fuente: RFEF)

    La historia nace donde nadie mira: en el barro, en el miedo, en el milagro.
    Y culmina donde todos la ven: en el césped, en el estadio, bajo los focos.

    El círculo se cierra, sin cerrarse nunca del todo: la niña que cruzó un desierto ahora cruza áreas rivales.
    La niña que sobrevivió a una ola hoy ahoga defensas contrarias.
    La niña que jugaba en el recreo es ahora la mujer que juega para un país entero.

    Y entonces la historia empieza otra vez.
    Porque el balón siempre vuelve.
    Porque Edna también.
    Porque lo mejor —indiscutiblemente— todavía no ha pasado.

    Vídeo |

    https://youtu.be/ocVJT3MS3vQ

  • Oficial | De estreno para la final de la Nations League

    (Fuente: RFEF)

    📌 Edna Imade, recién nacionalizada, fue el gran reclamo de la presentadora del nuevo uniforme.

    📰LA CAMISETA QUE NOS VUELVE A UNIR: ESPAÑA ESTRENA SU NUEVA ARMADURA PARA CONQUISTAR EL FUTURO 📰

    (Fuente: RFEF)

    España vuelve a mirar al mundo desde lo más alto. Número uno en el ranking FIFA, campeonas del mundo y finalistas de la Eurocopa de Suiza 2025, la Selección Española femenina ha aprovechado la ventana internacional previa a la gran final ante Alemania para presentar al planeta el símbolo que acompañará a todo el país en la próxima era: la nueva camiseta diseñada por adidas, una pieza que late, respira y corre con el espíritu de “La Roja”.

    (Fuente: RFEF)

    Las de Sonia Bermúdez no solo siguen haciendo historia sobre el césped. También la escriben fuera de él.

    Y esta vez, lo han hecho con un mensaje inquebrantable: España no es una moda pasajera. España es identidad, legado y orgullo. Un fuego que no se apaga.

    (Fuente: RFEF)

    La nueva equipación se presenta como una declaración emocional tan potente como sus líneas. El rojo eterno, el de los abrazos imposibles, el de los goles que hicieron llorar a un país entero, es el eje de un diseño que mira de frente al futuro. Sobre el cuello, grabado como promesa sagrada, aparece el nombre que nos une: ESPAÑA. Casi un susurro. Casi un grito. Una palabra que no es una palabra: es un sentimiento compartido por millones.

    (Fuente: RFEF)

    La bandera se funde con el escudo en equilibrio limpio, respetuoso, solemne. No hay artificio. No hay exceso. Solo esencia. Solo nación.

    Cada textura, cada trazo, cada hilo recuerda que esta camiseta no se viste: se defiende.

    En un gesto de enorme simbolismo, adidas ha colocado al frente de la campaña a Aitana Bonmatí Conca, tricampeona del Balón de Oro, arquitecta del fútbol moderno, orgullo infinito de un país que ha aprendido a pronunciar su nombre con la misma devoción con la que pronuncia historia.

    Su presencia es firme, icónica, luminosa. Una España que no se encoge. Una España que avanza.

    (Fuente: RFEF)

    La catalana aparece en un spot de estética Western junto a Lamine Yamal, como dos duelistas que no pelean entre sí, sino contra el futuro para conquistarlo. Y cuando se escucha su voz, serena pero inmensa, el alma se eriza:
    “No se trata solo de jugar.
    Se trata de sentir.
    De saber de dónde venimos y hacia dónde vamos.
    Esto es España.”

    Y no, no es solo una frase. Es un manifiesto.

    La sesión fotográfica que acompaña el estreno tiene nombres para enmarcar: Edna Imade, Fiamma Benítez, Jenni Hermoso, Eva Navarro. Sangre joven y sangre legendaria. Futuro y memoria mezclados como el oro y el sudor.

    Las campeonas posaron con solemnidad y alegría en La Ciudad del Fútbol de Las Rozas, donde tantas veces nacieron los sueños que después emocionaron al país entero. Esta vez, con un mensaje nítido: el camino sigue. El futuro también es nuestro.

    La camiseta es arte, pero también ciencia.

    Adidas incorpora tejido elástico mecánico 3D con tecnología CLIMACOOL+, que acelera la absorción del sudor y mantiene al deportista fresco incluso en el esfuerzo más cruel. Las tres bandas perforadas, símbolo eterno de la marca alemana, no solo decoran: respiran. Permiten el paso del aire. Mantienen el ritmo del cuerpo.

    Zonas de malla estratégicas refuerzan la ventilación. Costuras pensadas al milímetro permiten que esta piel nueva de España funcione en el instante donde se decide la gloria: ese segundo exacto en el que el balón cruza la red y un país entero se detiene.

    No es solo una equipación para competir.
    Es una camiseta para la calle, para las plazas, para los bares, para las gargantas que cantan cuando ya no queda voz.
    Para el pueblo. Para todos.

    España debutará con esta nueva piel en el escenario que merece: la final de la UEFA Women’s Nations League ante Alemania, en el imponente Walter-Stadion de Kaiserslautern.

    (Fuente: RFEF)

    Será el día en que el mundo vuelva a mirarnos.
    El día en que España salga al césped para no defender una copa, sino un legado.

    No es una prenda.
    No es un objeto.
    No es un recuerdo.

    Es el recordatorio de que España sigue.
    Que España quiere más.
    Que España ya no compite por descubrirse, sino por imponerse.

    (Fuente: RFEF)

    Y si un día nos preguntan qué significa ser de La Roja, la respuesta estará ahí:
    en cada costura, en cada fibra, en cada latido.

    Hoy no se presenta una camiseta.
    Hoy se presenta una identidad.

    Porque el pasado nos construyó.
    Pero el futuro…

    El futuro lo vamos a conquistar nosotros. Esto es España.
    Esto es “La Roja” y su nueva piel es sinónimo de orgullo.

    Link oficial de compra de la nueva camiseta |

    https://shop.rfef.es/

    (Fuente: RFEF)
  • Reportaje | ¿Quién es Edna Imade ?

    (Fuente: RFEF)

    🟣 ¡El arma secreta de “La Roja”! La nueve rechazó a Nigeria para jugar con las campeonas del Mundial 2023.

    Hay historias que parecen escritas por el destino. Historias que desafían la lógica, que rompen fronteras, que convierten un origen humilde y turbulento en la plataforma para saltar a la gloria. Historias que resumen la esencia de un país que adopta, integra, forma y proyecta talento hacia lo más alto. Y la historia de Edna Imade, la nueva ‘killer’ de España, pertenece a esa categoría que solo se escribe una vez por generación.

    Nació en Marruecos, en plena travesía de unos padres nigerianos que buscaban en Europa algo tan básico como lo que hoy ella representa en un campo de fútbol: futuro, esperanza, un gol al porvenir. Aquel nacimiento, en mitad del viaje, fue un alumbramiento simbólico. Un punto cero que marcaría su destino. Desde ese instante, Europa ya tenía una goleadora esperando su momento.

    Porque Edna no llega a la Selección como una invitada inesperada.
    Llega como un símbolo.
    Llega como la prueba de que este país crece cuando abraza, cuando integra, cuando acompaña.
    Aterriza en la RFEF para recordarnos que la Roja es más grande que un simple equipo: es una patria deportiva.
    Edna fue la única niña en un equipo mixto, jugando con chicos más fuertes, más grandes, más rápidos. Pero ella nunca entendió la palabra “imposible”. Lo suyo era competir. Lo suyo era caer y levantarse. Lo suyo era demostrar.

    Cada balón dividido era una lección de vida.
    Cada empujón, un aprendizaje.
    Cada gol, una promesa.

    De allí pasó al A.D. Nervión, donde ya no era “la niña que aguantaba con los chicos”. Allí era “la que los dejaba atrás”.

    Luego llegó el Málaga, punto de inflexión. Fue en Andalucía donde empezó a formarse la killer. Donde descubrió que dentro de ella vivía una delantera distinta, con un olfato afilado, con hambre, con electricidad en las piernas.

    Su salto a la categoría de plata con el Cacereño fue otro capítulo impecable. Allí, entre viajes en carretera, campos modestos y porterías que parecían pequeñas ante su ambición, se consolidó y rugió por primera vez.

    “Pagamos su cláusula de 10.000 euros. La única jugadora por la que hemos pagado una cláusula”, recuerda.
    Palabras mayores.
    Palabras de quien sabe lo que es apostar por talento puro.

    Y otra confesión: “No Estaba convencido de que sería una gran futbolista.”

    No se equivocó porque Edna explotó en Granada: 16 goles, segunda máxima artillera de la Liga F, solo por detrás de la todopoderosa Ewa Pajor. Fue la jugadora que más puntos dio a su equipo. Fue la que transformó un sueño en una temporada histórica.

    El mundo ya la miraba.
    Y entonces apareció el Bayern de Múnich.

    El coloso bávaro pagó 75.000 euros por su cláusula. Y decidió cederla a la Real Sociedad, un club que entiende el talento, que lo cuida, que lo alimenta.

    Hoy, en Zubieta, Edna camina como una estrella con los pies en la tierra.
    Y los números lo gritan: 7 goles en 8 partidos.
    Entre ellos, el penalti que tumbó al Barça, la única derrota del gigante azulgrana este año y no había dudas, “La Roja” llamaría.

    Nigeria la tentó una y otra vez, con Marruecos tenía derecho a jugar, pero ella aguardó paciencia y en un ejercicio patriota esperó por España.

    Lo suyo no fue casualidad.
    No fue oportunismo.
    Fue elección.

    Edna rechazó Nigeria.
    Podía haber jugado con Marruecos.
    Pero quería jugar con España.
    Quería devolver al país que la crió todo lo que el país le dio.

    Y el Estado respondió: el Consejo de Ministros aprobó su nacionalidad por carta de naturaleza, reconociendo su impacto, su valor, su trayectoria íntegra en España. Solo queda la publicación en el BOE la noticia de su “fichaje”, que puede cambiar el guion de la final para bien en clave ibérica.

    Cuando vio su nombre en el vídeo oficial, Edna no pudo contener la emoción y se convirtió en un mar de lágrimas antes de recibir abrazos de sus compañeras y un sinfín de parabienes.


    Un vestuario entero celebrando a una jugadora que no solo marca goles, sino que marca vidas.

    España la había elegido.
    Pero, sobre todo, ella había elegido España y este país también la escogió a ella, como si de una historia de amor se tratase.

    España llega tras arrasar a Suecia con un global de 5-0 con Alexia Putellas agrandando su leyenda. Con Pina desequilibrando. Con Cata Coll parando incluso el miedo.

    Alemania llega tras sobrevivir al vendaval francés, pero haciendo honor a su historia levantó un muro defensivo que fue imposible de derribar.

    Y ahí, entre tanta historia, aparece ella: Edna Imade.
    La goleadora que nació en una travesía.
    La niña que creció en Carmona.
    La mujer que abrazó España como su casa.

    Toda España espera su debut.
    Todo el Metropolitano espera un rugido.
    Y Edna, que quiere brillar más que la estrella que está bordada en la camiseta, tiene un sueño íntimo: Oír sonar Seven Nation Army en el Metropolitano…
    …pero sonando porque ella marca un gol con España.

    Hay delanteras que marcan goles. Hay otras que marcan destinos. Edna está hecha para lo segundo.

    España quiere ganar la Nations League.
    España quiere seguir en la cima del mundo.
    España quiere que la historia de Edna sea una historia de gol.

    Porque esta goleadora no es solo una futbolista.
    Es un símbolo y una metáfora viva.
    La demostración de que España es más grande cuanto más abraza.

    Lo que empezó en una travesía se convierte ahora en una bandera.
    Lo que nació en Marruecos se hizo mujer en Andalucía.
    Lo que soñó una familia nigeriana lo celebra hoy un país entero.

    Edna Imade ya es España.
    Y España, desde hoy, también es Edna Imade.

    (Fuente: RFEF)
  • Oficial | Edna Imade es la nueva furia rojigualda

    (Fuente: RFEF)

    🟣 Velocidad, potencia vertical e intimidación es lo que ganan las campeonas del mundo con la joven delantera del Bayern de Múnich que está cedida en la Real Sociedad de Fútbol.

    La mañana en la que se confirmó su nacionalización, algo cambió en la atmósfera del fútbol español. No era un simple trámite administrativo. No era una noticia más en el torrente incesante del deporte. Era una declaración de intenciones. España, actual campeona del mundo, vigente dominadora del fútbol de selecciones, acababa de sumar a su proyecto una pieza que encaja como si hubiera estado diseñada para él: Edna Imade, la delantera de potencia africana, técnica mestiza y carácter indomable que ha conquistado la Liga F Moeve a mordiscos de talento.

    La final de la Liga de Naciones frente a Alemania, el rival más histórico, más rocoso, más orgulloso del continente, asoma en el horizonte como una epopeya. Y España llega a ella con algo nuevo, algo distinto, algo que puede desequilibrar un choque que ya nace gigantesco.

    Imade es, desde hoy, la punta de lanza de un equipo que ya no solo acaricia la gloria: quiere gobernarla.

    Si algo ha caracterizado a la Selección Española de Fútbol es su capacidad de asociarse, de dormir al rival entre paredes, de atacar como quien teje una obra de artesanía. España es sinfonía. España es precisión. España es resistencia al error.

    Ahora, con Imade, “La Roja” también es impacto, garra y potencia, es un “fichaje” único para las campeonas del mundo y finalistas de la Eurocopa de Suiza 2025.

    La final ante Alemania será un duelo de presiones altas, balones divididos y duelos físicos. Hasta hoy, España respondía a esa batalla con calidad, pausa y circulación. Ahora puede hacerlo también con rupturas imparables, diagonales largas y transiciones mortales.

    Imade es una futbolista que no necesita ventajas para crear ventajas. Corre más que la defensa, llega un segundo antes, y donde otras esperan, ella se impone. Alemania —una selección estructuralmente fuerte pero vulnerable ante delanteras de zancada larga— encuentra ahora una amenaza para la que no tiene una respuesta clara.

    La cadena se despega, el bloque se hunde, el mediocampo pierde metros: ese es el efecto Imade. Su sola presencia obliga a las centrales germanas a replantear cada salida, cada duelo, cada anticipación. Ninguna quiere enfrentarse a ella en campo abierto.

    Y eso genera un beneficio inmediato:
    España gana metros para Patri, Aitana, Bonmatí, Putellas o Guijarro, que encontrarán más espacio entre líneas para construir la avalancha futbolística que caracteriza a esta selección que tantas alegrías ha dado en los últimos años.

    Los grandes partidos no se ganan solo con técnica. Se ganan con aura. Se ganan con miedo.

    Imade proyecta algo que pocas delanteras europeas tienen ahora mismo:
    un impacto emocional real sobre la defensa rival.
    Es de esas delanteras que, incluso en un mal día, obligan a las centrales a mirar por encima del hombro. Y eso transforma la percepción, la actitud, la toma de decisiones.

    Para una final, eso es oro puro y Edna siempre ha tenido claro que quería defender la bandera rojigualda, por delante de Nigeria, que la tentó en múltiples ocasiones.

    España ha operado durante años con un abanico ofensivo basado en el juego combinativo y el apoyo. Ahora incorpora un plan adicional: la amenaza vertical extrema.

    Imade aporta lo que a veces parecía faltar en los grandes escenarios: velocidad descomunal, rupturas largas, intimidación pura, potencia para ganar duelos incluso sin ventaja. Es una delantera que no necesita que el equipo le abra la puerta: ella la arranca. Alemania, que es una selección robusta, disciplinada y físicamente poderosa, sufre especialmente ante delanteras capaces de atacar el espacio con ferocidad. Y ahí, en ese territorio donde se deciden las finales, Imade se mueve como si hubiera nacido para ello.

    Su sola presencia obliga a las centrales alemanas a defender diez metros más atrás. Les quita aire, les quita atrevimiento, les quita agresividad. Y ese efecto dominó es quizá el mayor tesoro de todos, porque al bajar el bloque rival el mediocampo español respira. De pronto, Aitana encuentra entrelíneas más limpias; Patri puede recibir de cara sin presión; Alexia tiene ventanas para girar; Salma puede escoger si atacar por fuera o por dentro sin la obligación de tirar todas las rupturas ella sola. Es como si la llegada de Imade hubiera recolocado las piezas y, con ello, multiplicado la peligrosidad de un equipo que ya era letal.

    Tácticamente, España gana un ataque en triángulo devastador. Salma ya no carga con todo el peso de la profundidad; ahora lo comparte. Athenea, Mariona u Ona encontrarán más duelos en igualdad porque las defensas estarán demasiado preocupadas por cubrir la espalda de Imade. Y cuando una defensa se preocupa, cuando mira hacia atrás más que hacia adelante, deja de ser una defensa y empieza a ser una duda. En una final, ese detalle vale un título.

    Pero no es solo una cuestión de metros o sistemas. Las finales, las de verdad, también se juegan en la mente. Y pocas delanteras influyen tanto en el ánimo de la zaga rival como Imade. La sensación de que en cualquier balón largo, en cualquier cuerpeo, puede sacarte dos cuerpos de ventaja. La idea de que incluso mal perfilada te gana. Esa ansiedad silenciosa que modifica decisiones. Esa sombra constante que obliga a la central a pensar que, si falla una sola vez, no la vuelve a ver. Eso también se llama diferencia competitiva. Eso también gana finales.

    España, que ya era fútbol total, ahora también es vértigo. Un equipo capaz de construir desde el pase o desde la carrera, desde la pausa o desde el estallido. Un equipo que antes dominaba y ahora, además, asusta. Alemania es Alemania: ocho veces campeona de Europa, dura como el acero templado, imposible de abatir sin convicción absoluta. Pero España también es España: campeona del mundo, campeona continental, una generación irrepetible. Y con la incorporación de Edna Imade, España añade un matiz que no tenía, una amenaza inédita, una llave de fuego que puede abrir la final por donde nadie la espera.

    En el fútbol hay decisiones que parecen normales hasta que pasa el tiempo y se demuestra que cambiaron la historia. Quizá esta sea una de ellas. Quizá cuando el balón ruede y Alemania mire hacia su espalda con miedo por primera vez en la noche, entendamos que la nacionalización de Imade no fue un simple movimiento administrativo: fue el golpe maestro de un equipo que quiere gobernar el presente… y el futuro.

    Con Imade, España no solo ataca. España ruge y lo quiere hacer desde ya ante una Alemania que tiene em su palmarés un sinfín de Eurocopas, hasta ocho, pero a la que las chivas de Sonia Bermúdez con ella a la cabeza le quiere arrebatar la segunda edición de la Liga de Naciones (UEFA Women’s Nations League) que acabará en el Metropolitano en 2025.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)
  • Oficial | Edna Imade recibe su segundo Player of the Month en la Liga F

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🚨 La delantera cedida por el Bayern de Múnich, que está ultimando los trámites para vestir de rojigualda, sucede a Luany en el palmarés.

    “Toda esa historia, todo lo malo que ha sufrido mi familia, al final, lo ha vivido mi madre”, expresa Edna Imade (Benin City, 5 de octubre de 2000), la tercera máxima goleadora de la competición con 7 tantos. Aunque no hubiera podido llegar a cumplir su sueño de jugar en Primera División sino hubiera sido por su madre. Ella es la verdadera heroína de esta historia. “Quería salir de Nigeria porque iba a tenernos a mi hermano y a mí”, arranca la delantera en una entrevista a Liga F. Para escapar de la guerra, Floren Imade decidió cruzar el Sáhara embarazada de Edna y de su hermano Paul. Cuando llegó a Marruecos nacieron los mellizos, y tras tres meses en los que vivió un auténtico infierno, consiguió coger una patera y llegó a España en busca de una vida mejor.
    Atrás se quedaba un país en guerra, su familia, y especialmente, su marido, al que encarcelaron y al cabo de unos días deportaron a Nigeria. Los dos niños han escuchado mil veces los recuerdos de su madre. “Llegamos a Algeciras y a partir de ahí, nos ayudó gente de Cáritas…recibimos mucha ayuda. Estoy muy agradecida con la gente de España”, confiesa la atacante del Granada CF, que no tarda en añadir: “nunca he pasado hambre y nunca he pasado frío. Todo ha sido gracias a mi madre y a la gente que nos ha ayudado. Gracias a ellos hoy estoy donde estoy y mi familia está donde está”. Su madre, Floren y su hermano, Paul, son los dos pilares en la vida de Edna. “Es la única familia que tengo aquí. Los quiero con toda mi alma”, afirma.
    Después de vivir en Algeciras, con tres-cuatro años, se mudaron a Carmona. En la ciudad sevillana, Edna encontró la pasión por el fútbol. Aunque antes probó con la gimnasia y el flamenco. “A mí no me gustaban nada. No era nada elástica”, confiesa entre risas. El patio del recreo se convirtió en su primer campo. “Me encantaba estar con la pelota. Me apunté a las clases de por la tarde con un profesor de educación física que le dijo a mi madre que me apuntara al equipo del pueblo”, recuerda. A ella siempre le dio igual recibir comentarios por jugar al fútbol con niños: “el típico de machorra, pareces un chico…pero como jugabas mejor que muchos niños pues muchas veces te elegían primera entonces tampoco le daba mucha importancia”.
    Precisamente, en esos partidos con los chicos empezó como central. “Es una cosa muy curiosa. Yo era una bigarda, muy alta. Entonces yo me ponía ahí con los niños que era súper chiquititos y le echaba un poquito de cuerpo”, contesta entre risas, esa nunca ha perdido. Hasta que, cuando le dijeron, que ya no podía seguir jugando con ellos, se apuntó al fútbol sala en el Santa Ana. Su vida parecía destinada a ese deporte, pero el torneo Tapia Cup en Málaga lo cambió todo. Ahí le dijeron que valía para el fútbol once y fichó por el AD Nervión. Dos años después, dio el salto al Málaga CF y en el tercer año como profesional llegó al Cacereño. Allí, no solo destacó en Primera RFEF, sino que también se convirtió en Técnica en Enseñanza y Animación Sociodeportiva.
    “Fueron mis dos mejores años a nivel de estudios. En ese curso aprendí que es eso a lo que me gustaría dedicarme. Me lo pasé muy bien y aprendí muchísimo”, afirma. Unos estudios a los que da mucha importancia: “el fútbol es corto. Sobre todo, más en mujeres por tema de lesiones, que a lo mejor quieras tener un hijo…es importante tener un plan B y poder tener algo en lo que estés formado”. Precisamente, su formación ha ido más allá, y también tiene un curso en quiromasaje, otra de sus grandes pasiones. “También me gusta mucho, el tema del cuerpo, de lesiones…”. De las aulas al campo de fútbol. Hasta que, en agosto de 2023, Edna cumplió su sueño. Tras marcar veinte goles en dos cursos en Cáceres, firmó por el Granada CF, recién ascendido a Liga F.
    Su debut en la élite no pudo ser mejor, anotando el gol de la victoria en el triunfo ante la Real Sociedad (2-1) en Los Cármenes. “No sé por qué, pero tenía el presentimiento de que iba a marcar y así fue. Inexplicables las emociones que pude llegar a tener en ese momento”, declara. Un tanto por el que mereció la pena el viaje de su madre para llegar a España y todo el esfuerzo de Edna Imade por alcanzar la máxima categoría. “Jugar en Primera División era mi sueño desde pequeña”, declara. Después de una temporada difícil para el equipo y para ella a nivel personal, el premio le volvió a llegar en la última jornada, con un tanto en el estadio de Ipurua que sirvió para que el conjunto nazarí se quedara en Liga F tras ganar a la SD Eibar (0-2) en la última jornada.
    “Lo celebramos mucho. Fue un momento increíble, que no repetiría porque no quiero sufrir tanto esta temporada”, expresa riéndose. Y, este curso, en tan solo once jornadas ya ha superado los cinco goles que marcó la temporada pasada. Con siete tantos es la tercera máxima goleadora de Liga F. “Me puse el objetivo de marcar más de cinco goles. Tener ahora siete, no me lo esperaba para nada”. Unos registros que no se podrían entender sin un cambio de un año al otro. “Son muchos factores. Al final, la confianza que me está transmitiendo el entrenador, el equipo, la autoconfianza. También cosas extra como puede ser el trabajo en el gimnasio, análisis táctico…al final son pequeños detalles que te hacen sumar y marcas la diferencia”, confiesa.
    Precisamente, la llegada de Arturo Ruiz tiene parte de “culpa” de la mejora de la nigeriana. “Es una persona muy cercana, cariñosa, siempre está pendiente de nosotras. Me está transmitiendo mucha confianza”, afirma. “No sé si llamarlo consejo, pero me ha dicho que ve mucho potencial en mí. Me quiere ayudar a mejorar”, añade una delantera, que ha dejado la banda para jugar en punta. “Mis cualidades físicas quizá sean más de una delantera centro. He cambiado el chip de la banda a la delantera centro y me está viniendo bien”. Actualmente, el Granada CF ocupa la 9ª posición con 13 puntos, siete por encima del descenso, con la dupla Edna Imade-Laura Pérez. Tres de los siete goles de la nigeriana han llegado tras una asistencia de la ‘7’ granadinista.
    Porque Laura Pérez es la máxima asistente de Liga F con ocho asistencias. “Es una jugadora muy buena técnicamente. Con ella me entiendo muy bien en el campo. Ojalá me pueda dar muchos pases más y que esa conexión siga por mucho tiempo”, confiesa sobre su compañera. Ambas son referentes para las más pequeñas, que sueñan con poder ser algún día como ellas: “es algo de lo que me he dado cuenta, que cada vez que vamos a los colegios a la hora de decir quién juega al fútbol, cada vez hay más niñas que levantan la mano”. Curiosamente, Edna, que ya se siente una española más, fue nominada a jugadora del mes de noviembre en Liga F, y de la mano de EA SPORTS, ha percibido la evolución del fútbol femenino en algo tan simple como salir en el FIFA.
    “Si te digo cuánta gente me ha enviado fotos de Edna te he visto en el FIFA. Eso nos hace tener más visibilidad y que la gente se interese más por este deporte”, afirma. Tras el último parón del año, la delantera ha vuelto con las pilas cargadas para afrontar los partidos ante el Deportivo Abanca y el del Madrid CFF, ambos en casa, y la eliminatoria de Copa de la Reina frente al Sevilla FC. “Vamos con muchas ganas”, responde ambiciosa. Esas ganas de ser cada día mejor es lo que le ha llevado a estar en la élite. En esta segunda temporada en Primera tiene dos objetivos claros. “Marcar el máximo número de goles posibles y lograr como mínimo la permanencia. Salvarnos lo antes posible, y luego pensar en estar en lo más alto de la tabla”, concluye.

    La futbolista de 25 años es canterana del Málaga (2019) se convirtió en una futbolista importante cuando dio el salto al Club Polideportivo Cacereño Femenino y sin hacer ruido llamó la atención de un Granada C.F. que pagó por primera vez en su historia una cláusula de rescisión y en Andalucía brilló a las órdenes de Roger Lamesa y Javier Zavala.

    La ariete fue una de las grandes figuras del pasado curso en la Liga F Moeve y dejó a las de la Alhambra en sexta posición y a las puertas de Europa, manteniendo una lucha titánica con el Athletic Club y el Atlético de Madrid que terminó sonriendo a las de Alcalá de Henares.

    El conjunto rojiblanco mostró interés por hacerse con sus servicios de cara al pasado mercado estival terminó por frustrar una operación que estaba muy avanzada y finalmente se decantó por unirse al ambicioso proyecto del Bayern de Múnich hasta el próximo 30 de junio de 2029, como mínimo.

    Las alemanas sabían que su nueva perla quería permanecer en España a préstamo y se puso de acuerdo con la Real Sociedad de Fútbol para cederla por doce meses a petición de un Arturo Ruiz que la entrenó el pasado año.

    Hay que destacar que nuestra protagonista ya fue premiada por la Liga F con el Player of the Month en su era nazarí allá por diciembre.

    Edna ha protagonizado una epopeya como realista al batir a Cata Coll en el minuto 37 para hacer que el subcampeón de Europa hinchase la rodilla por primera vez después de nueve fechas.

    Imade se encuentra actualmente ultimando unos trámites burocráticos para ser convocada por el país al que quiere representar, España, para convertirse en el arma secreta de Sonia Bermúdez en las próximas fechas FIFA.

    Con una historia de superación a sus espaldas, que no es baladí, Edna ha recibido Este lunes, 3 de noviembre de 2025, se ha desvelado la ganadora del ‘Player of the month’ de octubre en Liga F Moeve, otorgado a la futbolista de la Real Sociedad, Edna Imade. La atacante nigeriana ha disputado los tres encuentros de este mes marcando 5 goles, siendo la segunda máxima goleadora de la competición doméstica.

    miércoles 22 de octubre se abrieron las votaciones para elegir a la jugadora del mes de octubre: ‘Player of the month’. Una acción para la que EA SPORTS eligió desde la temporada pasada a Liga F para convertirse en el campeonato femenino pionero en estrenar este galardón a la futbolista con mejor actuación y estadísticas mensuales en la Primera División española. La competición española se unió a otras cinco ligas masculinas que ya ofrecen este galardón de la mano de EA SPORTS: LALIGA EA SPORTS, Premier League, Serie A, Bundesliga y Ligue 1.

    Las siete futbolistas nominadas fueron: Caroline Weir (Real Madrid CF), Vicky López (FC Barcelona), Edna Imade (Real Sociedad), Elena Julve (FC Badalona Women), Rosa Márquez (Sevilla FC), Kamilla Melgard (Madrid CFF) y Ainoa Campo (RCD Espanyol). Finalmente, la ganadora ha sido la futbolista nigeriana de la Real Sociedad, que ha disputado 270 minutos repartidos en los tres partidos de este mes de octubre en Liga F Moeve. En ese tiempo, a la atacante le ha dado tiempo a marcar cinco goles, uno ante el Costa Adeje Tenerife y dos dobletes frente al Granada CF y a la SD Eibar.

    Además, la nigeriana ya suma seis goles anotados, y actualmente es la segunda máxima goleadora de la competición. Edna Imade se suma a Luany, que fue la ganadora en el mes de septiembre. Con esta elección de la jugadora del mes, EA SPORTS sigue mostrando su firme apuesta por la promoción del fútbol femenino y concretamente de Liga F Moeve como pionera de este tipo de acciones a nivel mundial.

    La atacante recibirá el galardón en los prolegómenos del derbi vasco entre la Real Sociedad y el Athletic Club, correspondiente a la undécima jornada de competición, y que se disputará el venidero domingo 16 de noviembre a las 12:00 horas en el estadio de Anoeta frente al Athletic Club en la undécima jornada de la Liga F Moeve.