
➡️ El F.C. Badalona Women aguanta el asedio del Barça y deja todo para la vuelta con un 0-0 muy meritorio.


Los niños no suelen querer que los cuentos de hadas lleguen a su fin y algo así le sucede al F.C. Badalona Women, quien jugará por primera vez en su historia va a disputar las semifinales de la Reina Iberdrola ante el Fútbol Club Barcelona después de doblegar por sorpresa a la Real Sociedad de Fútbol (0-1) en Zubieta.
Hay noches que no aparecen en el calendario como una fecha más. No son simplemente un número rodeado de jornadas, ni una línea más en la agenda de una temporada que avanza a toda velocidad entre viajes, entrenamientos y partidos cada fin de semana. Hay noches que se sienten antes de que empiece el partido. Se perciben en el ambiente de la ciudad, en las conversaciones que nacen en las cafeterías cercanas al estadio, en los últimos ejercicios de calentamiento cuando el silencio del vestuario se mezcla con la concentración de las jugadoras. Noches que tienen algo distinto. Algo que se reconoce incluso antes de que el árbitro mire su reloj y haga sonar el silbato inicial.
La segunda semifinal de la Copa de la Reina 2025-2026 pertenece exactamente a esa categoría. Una de esas citas que el fútbol femenino español espera con una mezcla de expectación y respeto. Porque cuando un torneo copero alcanza sus últimas estaciones, cada partido se convierte en una historia que merece ser contada con calma. Y cuando además el destino decide que esa semifinal sea un derbi catalán, el relato adquiere un matiz todavía más especial.
El enfrentamiento entre el FC Badalona Women y el FC Barcelona Femení no es simplemente un duelo por un billete a la final. Es el cruce entre dos realidades deportivas que han recorrido caminos muy distintos durante los últimos años. De un lado, un club que vive el capítulo más extraordinario de su historia reciente. Del otro, una institución que se ha convertido en referencia del fútbol femenino europeo y que ha construido una hegemonía sostenida en talento, trabajo y continuidad.
La Copa de la Reina tiene esa magia que transforma el orden habitual de la temporada. En la liga, los proyectos se miden con paciencia, semana a semana, jornada tras jornada. Pero en la copa todo se acelera. Cada partido puede cambiar el destino de un equipo. Cada eliminatoria tiene algo de desafío, de riesgo, de emoción contenida. Es el torneo donde el favorito debe demostrar su jerarquía y donde el aspirante encuentra el escenario perfecto para desafiar cualquier pronóstico.
En ese contexto, lo que está logrando el Badalona esta temporada merece detenerse un instante para entenderlo en toda su dimensión. El equipo dirigido por Marc Ballester ha construido su camino con paciencia, sin grandes focos mediáticos, pero con una convicción que poco a poco ha ido llamando la atención de todo el fútbol español. En la Liga F Moeve el conjunto catalán se mantiene en la zona media de la clasificación con 29 puntos, empatado con otros dos equipos en una tabla que refleja lo igualada que está siendo la temporada.
Pero si algo define a este Badalona es su personalidad competitiva. Es un equipo difícil de batir, ordenado en defensa, solidario en cada esfuerzo y capaz de aprovechar con inteligencia las ocasiones que aparecen en el área rival. Un equipo que entiende perfectamente cómo sobrevivir en los partidos cerrados y cómo convertir cada pequeño detalle en una oportunidad para marcar la diferencia.
Ese carácter se ha reflejado con claridad en su recorrido en la Copa de la Reina. El primer capítulo de su aventura llegó en dieciseisavos de final, cuando visitaron el campo del CA Osasuna Femenino. Aquel día el Badalona mostró una versión contundente, precisa, eficaz. El 0-3 final no solo significó el pase de ronda, también fue el primer aviso de que este equipo podía aspirar a algo más que participar en el torneo.
La siguiente parada fue ante el Granada CF Femenino en octavos de final. Allí el guion fue distinto. El partido se convirtió en un ejercicio de paciencia, de concentración defensiva y de aprovechar el instante justo para golpear. El 1-0 final mantuvo viva la ilusión y acercó al Badalona a una cita que ya empezaba a parecer histórica.
Pero el momento que terminó de definir el carácter del equipo llegó en cuartos de final. Enfrente esperaba la siempre competitiva Real Sociedad Femenino, un club acostumbrado a estas alturas del torneo. El encuentro fue una batalla de resistencia, de nervios contenidos, de detalles mínimos. Durante noventa minutos nadie consiguió romper el equilibrio. Y cuando el partido se adentró en la prórroga, cuando el cansancio y la tensión empezaban a pesar en cada carrera, el Badalona encontró la fuerza para marcar el gol que cambiaría su historia.
El 0-1 final no fue simplemente una victoria. Fue la confirmación de que este equipo había llegado hasta aquí por méritos propios. Fue el momento en el que el sueño empezó a tomar forma real.
Por eso esta semifinal tiene un valor emocional enorme para el club. Porque nunca antes el Badalona había alcanzado una ronda tan avanzada en la competición copera. Porque cada paso en este torneo representa una conquista. Y porque el fútbol, cuando se vive desde la ilusión colectiva, tiene la capacidad de transformar un partido en un recuerdo que puede acompañar a un club durante décadas.
El partido de ida se disputará en el Municipal de Badalona, un escenario que promete convertirse en una pequeña caldera de emoción. Allí el equipo local contará además con un factor que puede marcar diferencias: el césped artificial. En la competición liguera el Badalona se ve obligado a jugar en Palamós por no disponer de césped natural homologado, pero la Copa permite disputar el encuentro en su estadio habitual. Ese terreno sintético se convierte así en un pequeño aliado para las jugadoras de Marc Ballester, una superficie que conocen perfectamente y que puede dificultar el ritmo habitual de juego del rival.
A esa ilusión se suma además el impulso institucional que vive el club. El reciente acuerdo con Mercury13 pretende fortalecer el crecimiento del proyecto en el presente y en el futuro inmediato, reforzando la identidad de la llamada “ONA”, la ola que representa el espíritu del equipo.
Desde que Marc Ballester asumió el mando del conjunto a mediados de noviembre, el rendimiento ha sido notable. En Liga F el balance refleja cinco victorias, dos empates y cuatro derrotas, números que mantienen al equipo en la décima posición pero con la posibilidad de escalar posiciones con una sola victoria.
Para este partido el Badalona llega con una baja confirmada: la de Antonia Canales, que continúa recuperándose de una lesión de ligamento cruzado. Además, Berta Pujadas, Núria Garrote y Cristina Cubedo arrastran molestias y son duda para el encuentro.
Al otro lado del campo estará uno de los equipos más dominantes del fútbol femenino mundial. El Barcelona llega a esta semifinal con la autoridad que le concede su propio legado en la competición. El club azulgrana ha conquistado la Copa de la Reina en once ocasiones, consolidando una hegemonía que se ha construido con talento, una filosofía futbolística reconocible y una generación extraordinaria de jugadoras.
El equipo dirigido por Pere Romeu atraviesa además un momento imponente en Liga F. Las blaugranas lideran la clasificación con 60 puntos, diez más que el Real Madrid Femenino, y han convertido cada jornada en una demostración de consistencia competitiva.
En la Copa tampoco han dejado lugar a dudas. En octavos de final eliminaron al Deportivo Alavés Femenino con un contundente 1-6 que reflejó todo su potencial ofensivo. Más tarde, en cuartos, firmaron una actuación memorable en el Alfredo Di Stéfano para derrotar al Real Madrid por 0-4 y sellar su presencia en semifinales.
Sin embargo, incluso los grandes equipos tienen desafíos que superar. El Barcelona llega a esta cita con varias ausencias sensibles. La portera Cata Coll y la defensora Mapi León son duda, mientras que Aitana Bonmatí continúa con su proceso de recuperación y Laia Aleixandri no volverá a jugar esta temporada tras romperse el ligamento cruzado.
Pere Romeu ha trabajado durante la semana en el césped natural de la Ciutat Esportiva Joan Gamper para preparar un partido que puede presentar dificultades tácticas. El técnico azulgrana ha reconocido que el Badalona es un equipo sólido, que suele defender en bloques bajos y que sabe aprovechar las transiciones rápidas.
El entrenador lo resumió con claridad en la previa: el Barça deberá evitar pérdidas innecesarias y ser capaz de superar la presión inicial de un rival que seguramente intentará incomodar su salida de balón.
Mientras tanto, la otra semifinal del torneo ya ha iniciado su propio camino. El Atlético de Madrid Femenino tomó ventaja en el primer asalto tras vencer 1-0 al Costa Adeje Tenerife Egatesa gracias a un gol de Gio en el minuto 75. Un resultado que mantiene la eliminatoria abierta pero que otorga a las rojiblancas una ligera ventaja antes del partido de vuelta.
De ese cruce saldrá el rival del vencedor de este derbi catalán en la gran final que se disputará el 16 de mayo en Las Palmas de Gran Canaria.
Y mientras el fútbol español se prepara para vivir esta cita, también hay espacio para nuevas miradas sobre el partido. “El Partido de Manu” contará con una presencia especial en el estadio: la influencer francesa Elodie García estará acreditada para seguir el encuentro desde Badalona y ofrecer su visión del ambiente y del desarrollo del derbi.
Es un paso más en el crecimiento de un medio que sigue consolidándose. Incluso después de un periodo complicado en el que la migración del portal de WordPress a IONOS dejó el sitio sin servicio durante varios días, los datos reflejan una tendencia positiva: más de 6.300 visitas entre febrero y lo que llevamos de marzo.
Pequeñas señales de que el interés por el fútbol femenino sigue creciendo. De que cada partido como este despierta nuevas historias, nuevas miradas y nuevas voces que quieren contar lo que ocurre dentro y fuera del campo.
Y cuando el árbitro señale el inicio en el Municipal de Badalona, todas esas historias quedarán suspendidas durante noventa minutos. Porque entonces solo importará el balón, el ruido de la grada y el destino de una semifinal que promete emociones.
Habrá quien vea favoritismo en el Barcelona. Habrá quien crea que el Badalona puede escribir otra página de su cuento copero. Pero en noches como esta, el fútbol siempre guarda espacio para lo inesperado Porque hay partidos que se juegan con los pies.
Y otros… que también se juegan con el corazón, pero el espectáculo está garantizado, no debes perderte ningún detalle.
El duelo a fondo |

🔜 NEXT GAME
🏆 Copa de la Reina Iberdrola | 2025-2026
💜 Semifinales | Partido de ida
🔥 ONA 🆚 Fútbol Club Barcelona 🔥
🗓️ Jueves, 12 de marzo de 2026
⏰ 21:00 horario peninsular
📺 Teledeporte (RTVE)
🏟️ Estadi Municipal de Badalona, Montigalà y Bufalà

Los onces |
El derbi catalán de semifinales de la Copa de la Reina amanecía con aroma de historia en el Estadi Municipal de Badalona, un escenario que en noches como esta parece recordar que el fútbol femenino español vive un momento irrepetible, una era en la que cada partido puede convertirse en una página más de una narrativa colectiva que crece temporada tras temporada. Allí, frente a frente, aparecían dos realidades distintas pero profundamente conectadas por el mismo territorio y por una misma pasión: el todopoderoso FC Barcelona Femení, dominador casi incontestable del fútbol español en los últimos años, y el ambicioso FC Badalona Women, un proyecto joven que ha ido creciendo con paso firme desde su llegada a la élite en 2022 y que, con disciplina, trabajo y una idea de juego clara, se ha ganado el derecho de disputar unas semifinales de la Copa de la Reina de fútbol frente al gigante blaugrana. Era la ida de una eliminatoria que prometía emociones fuertes y que, desde el primer momento, dejó claro que no iba a responder únicamente a la lógica del favoritismo, sino a la complejidad emocional que siempre rodea a los derbis y a las noches de copa.
El equipo dirigido por Pere Romeu llegaba a Badalona con la etiqueta inevitable de favorito. No era una etiqueta gratuita ni una simple percepción mediática: era el resultado de años de dominio, de títulos acumulados y de un estilo de juego que ha marcado tendencia en el continente. El Barcelona saltó al césped con esa seguridad que transmite un conjunto acostumbrado a controlar los partidos desde la posesión, desde la presión alta y desde una circulación de balón que, cuando encuentra ritmo, se vuelve casi hipnótica. Frente a ellas, el conjunto dirigido por Marc Ballester del fútbol femenino español— preparó un plan que se sustentaba en la organización defensiva, en la disciplina táctica y en la convicción de que, en el fútbol, los partidos nunca se ganan antes de jugarse.
El inicio del encuentro fue una fotografía bastante fiel de lo que se esperaba en la previa. El Barcelona monopolizó el balón desde el primer minuto, moviéndolo con paciencia, abriendo el campo y tratando de generar superioridades por las bandas. Cada posesión azulgrana parecía una larga coreografía de pases en busca del hueco perfecto, mientras el Badalona se replegaba con orden, formando líneas compactas que reducían al mínimo los espacios entre defensa y mediocampo. En esas primeras fases del partido se pudo apreciar con claridad el contraste entre dos estilos: por un lado, la elaboración paciente del Barça; por otro, la resistencia colectiva del Badalona, que defendía con una intensidad admirable sabiendo que cada minuto sin encajar reforzaba su confianza.
En ese entramado de pases y movimientos apareció pronto una figura que simboliza como pocas el fútbol del Barcelona: Alexia Putellas. La capitana blaugrana se movía entre líneas con una naturalidad que descolocaba constantemente a la defensa rival. Bajaba a recibir para iniciar la jugada, giraba para acelerar el juego en tres cuartos y buscaba constantemente a las compañeras que se proyectaban por las bandas. Su influencia no se mide solo en asistencias o goles, sino en la capacidad para ordenar el ataque, para marcar el tempo de cada jugada y para convertir cada posesión en una amenaza latente.
Mientras el Barcelona acumulaba posesión y territorio, el Badalona defendía con una concentración absoluta. Cada despeje era celebrado como un pequeño triunfo y cada recuperación se transformaba en una oportunidad para respirar y reorganizarse. El equipo local sabía que su oportunidad podía llegar en una transición rápida, en un balón recuperado en campo propio que se transformara en un contraataque inesperado. Y aunque esas oportunidades no abundaron en la primera parte, la amenaza siempre estaba presente, como un recordatorio de que el fútbol no entiende de porcentajes de posesión cuando llega el momento decisivo.
La ocasión más clara del primer tiempo llegó en una jugada que pareció romper por un instante el equilibrio del encuentro. Caroline Graham Hansen, la talentosa futbolista noruega del Barcelona, consiguió filtrarse entre las centrales y plantarse prácticamente sola frente a la portería defendida por María Valenzuela. El estadio contuvo la respiración durante un segundo que pareció eterno. Hansen armó el disparo, convencida de que el gol estaba a su alcance, pero la guardameta del Badalona reaccionó con una rapidez extraordinaria: se lanzó al suelo con precisión milimétrica y bloqueó el remate, protagonizando una intervención que encendió los aplausos de la grada y que se convirtió en uno de los momentos clave del partido.
Aquella parada no solo evitó el gol; también reforzó la moral del Badalona. Las futbolistas locales se dieron cuenta de que podían resistir, de que su plan funcionaba y de que el gigante blaugrana no estaba encontrando la forma de romper su estructura defensiva. El Barcelona siguió insistiendo, acumulando centros laterales, disparos lejanos y combinaciones en la frontal, pero el marcador seguía intacto mientras el reloj avanzaba hacia el descanso.
La segunda parte mantuvo el mismo guion durante muchos minutos. El Barcelona continuó dominando el balón, empujando al Badalona hacia su propio campo y tratando de acelerar el ritmo para encontrar el ansiado gol. Sin embargo, la defensa local seguía mostrando una solidez admirable. Cada línea se movía de manera coordinada, cerrando espacios y obligando al Barcelona a jugar por fuera, lejos de la portería.
El encuentro avanzó así hacia una fase en la que cada detalle podía inclinar la balanza. En el minuto 64 se produjo una jugada que añadió un componente de tensión al partido. El Barcelona reclamó unas posibles manos dentro del área en una acción en la que la pelota impactó en el brazo de Elene Julve. Las jugadoras blaugranas pidieron la revisión en el sistema de videoarbitraje, conocido en esta competición como FVS, convencidas de que podía tratarse de un penalti. La colegiada revisó la acción, pero finalmente determinó que las manos no eran punibles y el juego continuó.
Ese momento tuvo un efecto curioso en el desarrollo del encuentro. Durante algunos minutos, el Barcelona pareció perder ligeramente la concentración, como si la frustración por la decisión arbitral hubiese alterado su ritmo habitual. El Badalona, atento a cualquier señal de debilidad, aprovechó ese instante para adelantar líneas y presionar con mayor intensidad. El estadio comenzó a creer que algo extraordinario podía suceder.
Los minutos finales se convirtieron en un auténtico intercambio de emociones. El Barcelona trataba de recuperar el control del partido, mientras el Badalona empezaba a lanzar ataques con más valentía, consciente de que el empate sin goles ya era un resultado de enorme valor para la vuelta. En ese contexto apareció otra ocasión que pudo cambiar la historia de la noche.
Salma Paralluelo, una de las futbolistas más explosivas del Barcelona, recibió un balón en el área y encontró el espacio para disparar con potencia. La grada visitante ya celebraba el gol cuando el balón salió disparado hacia la portería, pero nuevamente apareció la figura gigantesca de María Valenzuela. Con un reflejo espectacular, la guardameta realizó una parada monumental que mantuvo el marcador en cero y que terminó de consolidar su actuación como una de las más destacadas del partido.
Los últimos instantes del encuentro fueron un ejercicio de resistencia para el Barcelona y de ilusión para el Badalona. El conjunto local quemó todos los cartuchos en busca de un golpe definitivo que hubiera sido histórico. Cada balón colgado al área, cada saque de esquina y cada presión alta era recibido por la grada como una oportunidad irrepetible. El Barcelona, por su parte, tuvo que defender con más intensidad de la habitual, consciente de que un gol en contra podría complicar seriamente la eliminatoria.
Cuando finalmente llegó el pitido final, el marcador reflejaba un empate sin goles que, más allá de los números, contaba una historia mucho más rica. Para el Barcelona significaba la constatación de que en el fútbol de élite ningún partido se gana sin sufrir. Para el Badalona representaba algo aún más grande: la confirmación de que su crecimiento como proyecto deportivo es real y de que puede competir de tú a tú contra los mejores equipos del país.
La eliminatoria quedaba abierta para el partido de vuelta en el Estadi Johan Cruyff, un escenario donde el Barcelona suele imponer su autoridad, pero donde el Badalona llegará con la confianza que otorga haber sobrevivido a noventa minutos frente al campeón. Para el equipo dirigido por Ona Anglada, el simple hecho de mantener viva la eliminatoria ya es un logro enorme, un paso más en una historia que comenzó hace apenas unos años y que hoy permite al club soñar con algo que parecía impensable: disputar la final de la Copa de la Reina.

Porque si algo enseñó esta noche en Badalona es que el fútbol, incluso cuando enfrenta a gigantes y a aspirantes, siempre deja espacio para la esperanza. Y ese espacio, en noches como esta, se llena de trabajo, de fe y de la convicción de que los sueños, cuando se persiguen con valentía, pueden convertirse en realidad durante noventa minutos más.
📋 Ficha técnica |
FC Badalona Women: María Valenzuela; Pinillos, Carmona, Majarín, Barclais; Ana González, Llompart (Junge-Pedersen 78’); Uribe (Kullashi 86’), Banini (Lorena Navarro 68’), Julve (Jankovska 86’); Paula Sánchez (Chamorro 68’).
FC Barcelona Femení: Gemma Font; Batlle, Paredes, Aïcha (Marta 62’), Brugts; Patri, Schertenleib (Paralluelo 62’), Alexia; Vicky, Pajor y Pina.
Árbitra: Alicia Espinosa.
Amonestó a la jugadora local Pinillos con tarjeta amarilla (min 80).
Goles |
No hubo
Incidencias: Partido correspondiente al encuentro de ida de la segunda semifinal de la Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026 que han jugado el ONA y el Fútbol Club Barcelona en el Estadi Municipal de Badalona sobre una superficie de hierba natural y con una asistencia de 3.500 espectadores .
Vídeo |
