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  • Gol Femenino | España gana y convence, desgracia en Inglaterra y U.S.A. sale campeona

    Gol Femenino | España gana y convence, desgracia en Inglaterra y U.S.A. sale campeona

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    ➡️ España gana, convence… y las jóvenes piden sitio sin pedir permiso
    Dolor en el fútbol base: fallece Amelia Aplin, jugadora de la academia del Oxford United
    Alerta con Irán en la Copa de Asia
    Estados Unidos gana la SheBelieves Cup.

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    Muy buenas tardes. Sírvete el café, que empieza la sobremesa y llega la primera entrega de la semana . ☕⚽

    Hay semanas que se cuentan con resultados. Y hay semanas que se cuentan con historias. Esta ha tenido de las dos. Porque mientras unas selecciones arrancan el camino hacia el futuro con ilusión, en otros lugares el fútbol recuerda que también sabe detenerse, emocionarse y, a veces, incluso resistir.

    La Selección femenina de fútbol de España abrió la ventana internacional con paso firme. Dos partidos, dos victorias y la sensación de que el equipo no solo gana, también crece. Primero fue el 3-0 ante la Selección femenina de fútbol de Islandia, después el 1-3 frente a la Selección femenina de fútbol de Ucrania. Seis puntos para empezar la clasificación al Mundial de 2027 y, sobre todo, la confirmación de que el presente sigue siendo sólido mientras el futuro empieza a asomar con fuerza. La seleccionadora Sonia Bermúdez lo resumía con claridad: el grupo sale reforzado y llegan jugadoras con muchísima energía. Y lo demostraron sobre el campo. Edna Imade dejó su firma con goles ante Islandia y Ucrania, una carta de presentación imposible de ignorar. Lucía Corrales vivió un debut que se recordará mucho tiempo: estreno internacional y golazo. Y Vicky López, titular en los dos encuentros, abrió el marcador ante Ucrania con la naturalidad de quien parece llevar años en este escenario. A ellas se sumaron los primeros minutos internacionales de Martina Fernández y Ornella Vignola, señales de que la renovación no espera turno ni pide permiso. España arranca segunda del grupo A3, por detrás de la Selección femenina de fútbol de Inglaterra por diferencia de goles, y ya mira al horizonte donde aparecen dos citas de esas que miden de verdad: Inglaterra en Wembley el 14 de abril y Ucrania en Córdoba el día 18.

    Pero el fútbol, a veces, también se detiene. Esta semana llegó una noticia que sacudió al deporte base inglés. Amelia Aplin, jugadora de 15 años de la academia del Oxford United Women, falleció después de colapsar durante un partido de cantera frente al Fulham Women en el centro de entrenamiento de Horspath. El club habló de una tristeza inmensa, la The Football Association y numerosos equipos enviaron mensajes de apoyo y el encuentro del Oxford United Women frente al Real Bedford Women fue aplazado como muestra de respeto. Porque antes que el fútbol están las personas, y hay momentos en los que el marcador deja de importar.

    Mientras tanto, en la Copa Asiática Femenina de la AFC, otra historia recordaba que el fútbol también puede ser un gesto de valentía. Casi 47.000 personas han firmado una petición para que Australia conceda asilo político a las jugadoras de la Selección femenina de fútbol de Irán por miedo a posibles represalias cuando regresen a su país. Todo empezó cuando varias futbolistas no cantaron el himno en su debut ante la Selección femenina de fútbol de Corea del Sur, algo que provocó duras acusaciones desde medios estatales iraníes. En el siguiente encuentro frente a la Selección femenina de fútbol de Australia, el himno sí se escuchó, pero las jugadoras realizaron un saludo militar en un ambiente de presión evidente. La internacional Sara Didar llegó a hablar entre lágrimas sobre su preocupación por lo que pueda ocurrir cuando vuelvan a casa. El sindicato FIFPRO ha pedido medidas urgentes de protección. Porque hay veces en las que ponerse la camiseta de una selección implica mucho más que salir a jugar un partido.

    Y mientras el mundo del fútbol vive historias tan distintas, hay torneos que mantienen viejas costumbres. La Selección femenina de fútbol de Estados Unidos volvió a levantar la SheBelieves Cup tras vencer 1-0 a la Selección femenina de fútbol de Colombia en Harrison, Nueva Jersey. Tres partidos, tres victorias y un gol decisivo en el minuto 82: Alyssa Thompson recibió de Jaedyn Shaw, armó la pierna derecha y colocó el balón en la escuadra para cerrar el torneo. Es el octavo título estadounidense en once ediciones y además lo hicieron sin encajar un solo gol. Detrás terminaron la Selección femenina de fútbol de Canadá, Colombia y la Selección femenina de fútbol de Argentina.

    Así arranca la semana. Con España mirando al futuro y con nuevas jugadoras que no esperan turno para hacerse un sitio. Con el fútbol recordando que también sabe llorar cuando pierde a una de las suyas. Y con futbolistas en otras partes del mundo demostrando que este deporte, a veces, es algo más que noventa minutos.

    Termina el café… y empieza otra historia, que sin duda estará marcada por el desembarco de los partidos de ida en la semifinales de la Copa de la Reina.

  • Oficial | El fútbol femenino no se detiene: cantera que empuja, récords de audiencia, debates de calendario y una España que ya mira a Brasil 2027

    Oficial | El fútbol femenino no se detiene: cantera que empuja, récords de audiencia, debates de calendario y una España que ya mira a Brasil 2027

    (Fuente: Gol Femenino )

    ◼️ Hay momentos en los que el fútbol femenino parece avanzar a pequeños pasos. Y hay otros en los que, simplemente, acelera. La sensación de las últimas semanas es esa: un deporte que sigue creciendo a múltiples velocidades al mismo tiempo. Mientras las categorías inferiores de España continúan demostrando que el talento no deja de brotar, las audiencias televisivas en Europa alcanzan cifras históricas, nuevos proyectos competitivos emergen en territorios inesperados, y la selección absoluta ya empieza a caminar hacia el gran objetivo del próximo ciclo: el Mundial de 2027. Todo ello dibuja un panorama en el que la actualidad se expande en muchas direcciones a la vez y donde iniciativas editoriales como la newsletter Gol Femenino se han convertido en un punto de encuentro imprescindible para seguir el pulso diario del juego, recogiendo además el testigo que dejó 11 Inicial, cuya última entrega —a modo de pitido final— llegó el 6 de noviembre de 2024.

    Si uno quiere entender hacia dónde se dirige el fútbol femenino español en los próximos años, probablemente deba empezar mirando hacia abajo, hacia la base. Allí es donde las selecciones formativas están construyendo silenciosamente la siguiente generación competitiva. Y la última prueba de ello llegó desde Turquía, donde la selección española sub-16 volvió a demostrar que el modelo sigue funcionando. El equipo dirigido por Nati Gutiérrez conquistó el Torneo de Desarrollo de la UEFA tras firmar un pleno competitivo que dejó sensaciones muy claras sobre el futuro inmediato.

    España cerró el torneo con una victoria rotunda por 0-5 frente a Dinamarca en el encuentro decisivo. Antes, el equipo ya había superado a Estados Unidos por 0-2 y había vencido a Inglaterra en una tanda de penaltis después de un vibrante empate a dos goles. La final ante las danesas terminó siendo una exhibición coral en la que marcaron Joane Gavilán, Bruna Quintana —por partida doble—, Elena Vizuete y Jara Fernández, nombres que empiezan a sonar en la cantera nacional y que representan una generación que crece con la naturalidad de haber visto a sus referentes levantar grandes trofeos internacionales.

    Porque el contexto también importa. Estas futbolistas han crecido viendo cómo la selección absoluta conquistaba el Mundial de 2023 y cómo el fútbol femenino español se instalaba en la élite mundial. Ese cambio de mentalidad se nota incluso en edades muy tempranas: equipos que compiten con personalidad, futbolistas con recursos técnicos avanzados y una confianza colectiva que ya no parece excepcional, sino estructural. Torneos como este Development Tournament de la UEFA sirven precisamente para medir ese progreso y para comprobar que España no solo tiene presente, sino también una base sólida para el futuro.

    Mientras la cantera empuja, la dimensión mediática del fútbol femenino sigue ampliándose a un ritmo que pocos habrían imaginado hace apenas una década. Un ejemplo contundente llegó desde Reino Unido con las audiencias televisivas de la final de la Eurocopa femenina 2025. El partido que enfrentó a Inglaterra y España se convirtió en el momento televisivo más visto del año en el país, con un pico de 16,2 millones de espectadores sumando las emisiones de BBC e ITV. La audiencia media del encuentro se situó en torno a los 12 millones de personas.

    Más allá de la cifra puntual, el dato refleja una tendencia mucho más profunda. Según el informe anual de Women’s Sport Trust, el deporte femenino alcanzó en 2025 un récord de seguimiento en Reino Unido: 48 millones de personas vieron al menos un evento deportivo femenino durante el año. En 2024 habían sido 45,2 millones. La progresión es clara y, quizá lo más interesante, también lo es la relación entre oferta y demanda.

    El estudio subraya que el deporte femenino representó aproximadamente el 8% de la cobertura deportiva en prime time, pero generó el 13% de las horas de consumo televisivo en esa franja. Es decir, cuando aparece en pantalla, el público responde. Y esa diferencia entre presencia mediática y consumo real sugiere que el potencial de crecimiento todavía es enorme. Las audiencias están demostrando que existe un interés sostenido que aún no se refleja plenamente en la programación.

    En paralelo a esa expansión mediática, el mapa competitivo también empieza a diversificarse con iniciativas que surgen fuera de los circuitos tradicionales. Uno de los ejemplos más curiosos aparece en Asturias, donde se prepara el lanzamiento de una nueva Liga Femenina de Fútbol 7 vinculada a la Asociación Española de MiniFútbol. El proyecto arrancará en marzo de 2026 y aspira a convertirse en una referencia dentro de esta modalidad.

    La competición contará con un formato de liga regular y una copa paralela, pero el gran incentivo deportivo está en el premio final: el equipo campeón obtendrá la plaza española para disputar la EMF Women’s Champions League de minifútbol. Este torneo continental, organizado por la European Minifootball Federation, ya celebró su primera edición en Sofía en septiembre de 2025.

    El matiz es importante: no se trata de la Champions League de la UEFA, sino de un campeonato europeo específico para fútbol reducido. Aun así, el movimiento coloca a Asturias en una posición singular dentro del panorama nacional. No solo se trata de crear una nueva competición femenina, sino de establecer un puente directo hacia un torneo continental ya consolidado en su modalidad. Para los clubes participantes, la posibilidad de representar a España en ese escenario europeo añade un incentivo competitivo que podría impulsar el crecimiento del proyecto.

    Mientras tanto, el fútbol femenino también sigue ganando presencia en espacios culturales que históricamente parecían alejados del deporte. Uno de esos momentos simbólicos se vivió durante la gala de los Premios Goya 2026 en Barcelona. Alexia Putellas, capitana de la selección española, apareció en la alfombra roja para entregar el premio a Mejores Efectos Especiales en el Centre de Convencions Internacional de Barcelona.

    Su presencia obligó a reorganizar su agenda con la selección. Por la mañana había entrenado con el equipo en Las Rozas, después comió con la expedición y posteriormente viajó a Barcelona acompañada por Reyes Bellver, directora de fútbol femenino de la federación. La aparición fue breve, casi un paréntesis dentro de la concentración, pero refleja hasta qué punto las futbolistas se han convertido en figuras de referencia en el panorama cultural y mediático del país.

    Al día siguiente, Putellas ya estaba de vuelta con el grupo. España continuó su preparación antes de viajar a Castellón, donde disputó el partido frente a Islandia correspondiente a la fase de clasificación para el Mundial de 2027.

    En el horizonte del fútbol femenino global también empiezan a aparecer debates estructurales sobre el calendario competitivo. En Estados Unidos, el anuncio de que la MLS estudia pasar de un calendario de verano a uno de invierno ha reabierto una discusión interesante en el ecosistema del fútbol femenino internacional. Durante años, muchas ligas femeninas han tratado de alinearse con el calendario masculino por razones organizativas y comerciales.

    Sin embargo, cada vez más voces plantean que el fútbol femenino podría beneficiarse de un camino diferente. Un calendario propio, con ventanas televisivas menos saturadas y menos competencia directa con los grandes torneos masculinos, podría ofrecer mayor visibilidad y mejores oportunidades de crecimiento.

    En Inglaterra, por ejemplo, esta idea no es nueva. La Women’s Super League funcionó durante sus primeras seis temporadas —desde 2011— con un calendario de verano. Aquella etapa dejó buenos recuerdos en términos de asistencia a los estadios, experiencia de partido y exposición mediática. La cuestión que se plantea ahora es si ese modelo podría volver a tener sentido en el contexto actual del fútbol femenino global.

    Mientras los despachos debaten el futuro, el balón sigue rodando en los grandes torneos internacionales. En Australia, la Women’s Asian Cup 2026 comenzó con una imagen potente: el regreso goleador de Sam Kerr. La selección australiana derrotó 1-0 a Filipinas en Perth gracias a un cabezazo de su capitana en el minuto 14.

    El partido se disputó en el Perth Stadium ante 44.379 espectadores, una cifra que se convirtió en récord de asistencia para un encuentro de la Asian Cup femenina. Para Kerr, además, el gol tuvo un valor emocional especial. Era su primer tanto con la selección en 851 días, después de un largo proceso de recuperación tras una grave lesión de ligamento cruzado y otras complicaciones médicas.

    Antes del torneo, la propia jugadora había reconocido que todavía se encontraba aproximadamente al 85% de su mejor nivel. Aun así, su regreso al marcador simboliza algo más que un simple gol: es la confirmación de que una de las grandes estrellas del fútbol femenino mundial vuelve a sentirse protagonista.

    El torneo asiático también se ha visto rodeado de un contexto político delicado. Antes del próximo partido de Australia frente a Irán, el seleccionador Joe Montemurro pidió que la atención se centre exclusivamente en el fútbol y no en la situación geopolítica en Oriente Medio. El técnico dejó claro que considera esos asuntos fuera de su ámbito de competencia y que su prioridad es mantener el foco deportivo en la competición.

    El debut de Irán en el torneo dejó, sin embargo, una de las imágenes más comentadas de la competición. Antes del partido frente a Corea del Sur —que terminó con derrota por 3-0—, las jugadoras iraníes permanecieron en silencio durante la interpretación de su himno nacional. Fue el primer encuentro del equipo desde el inicio de la guerra en la región y desde la muerte de Ali Khamenei.

    Ni la seleccionadora Marziyeh Jafari ni las futbolistas quisieron realizar comentarios públicos sobre el gesto o sobre la situación política. Desde Australia, la centrocampista Amy Sayer elogió la valentía del equipo iraní, que ahora afronta los partidos frente a Australia y Filipinas como única selección de Oriente Medio presente en el torneo.

    Mientras tanto, en Europa, España ya ha iniciado oficialmente su camino hacia el Mundial de Brasil 2027. La selección arrancó la fase de clasificación con una victoria convincente por 3-0 frente a Islandia en el estadio de Castalia, en Castellón. El partido tuvo varios nombres propios.

    El más destacado fue Clàudia Pina, autora de un doblete que confirmó su excelente momento de forma. El tercer gol llegó gracias a Edna Imade, que anotó su primer tanto con la selección absoluta. El encuentro también estuvo marcado por varias ausencias importantes, como las de Aitana Bonmatí, Cata Coll e Irene Paredes, lo que obligó a la seleccionadora Sonia Bermúdez a apostar por un once poco habitual.

    En la portería apareció Adriana Nanclares, mientras que Misa Rodríguez regresó a una convocatoria de la selección después de un año y medio fuera del equipo. El triunfo permite a España comenzar con buen pie la clasificación, aunque Inglaterra arrancó el grupo con una goleada contundente por 1-6 frente a Ucrania y se sitúa momentáneamente por delante en la tabla del Grupo A3.

    El partido en Castellón también tuvo un componente emocional especial. Mariona Caldentey alcanzó los 100 partidos con la selección española y se convirtió en la cuarta jugadora en lograrlo, después de Alexia Putellas, Jenni Hermoso e Irene Paredes. Sus números con la Roja hablan por sí solos: 70 victorias y 31 goles.

    Ante Islandia, además, participó activamente en el juego ofensivo y dio la asistencia a Pina en el segundo tanto del encuentro. Tras el partido, sus compañeras celebraron el centenario con el tradicional manteo en el vestuario, en una noche que contó con cerca de 8.000 espectadores en las gradas de Castalia.

    La actuación de Pina no solo fue importante en el marcador. También volvió a poner sobre la mesa una historia personal marcada por la resiliencia. La delantera reconoció después del partido que el Mundial de 2027 tiene un significado especial para ella. En 2023 se quedó fuera de la lista para el Mundial de Australia y Nueva Zelanda en medio del conflicto institucional que atravesaba el fútbol español en aquel momento.

    Su confesión fue directa: jugar ese Mundial sería un sueño porque nunca ha podido disputar uno. Con la actual seleccionadora, asegura sentirse con plena libertad sobre el campo, una confianza que se está traduciendo en goles y protagonismo dentro del equipo.

    En el ámbito doméstico, la actualidad de la Liga F también dejó su protagonista del mes. Lucía Moral, conocida como “Wifi”, fue elegida mejor jugadora de febrero en un premio impulsado por EA SPORTS y la competición. La delantera del Sevilla firmó cuatro goles en apenas 135 minutos repartidos en dos partidos: un doblete frente al Athletic Club y otro ante el Deportivo Abanca.

    Su rendimiento le permitió imponerse a otras nominadas destacadas como Signe Bruun, Kika Nazareth o Paula Fernández. El galardón será entregado antes del partido entre el Sevilla y el Badalona Women programado para el 22 de marzo.

    La actualidad internacional también dejó historias personales que recuerdan el lado más humano del fútbol. En Suecia, la joven central Bella Andersson, nacida en 2006 y jugadora del Real Madrid, debutó con la selección absoluta disputando los 90 minutos en la victoria por 0-1 frente a Italia, con gol de Filippa Angeldahl.

    Sus números fueron impresionantes para un estreno: 89% de precisión en el pase, 11 de 16 duelos ganados y ocho despejes defensivos. Muchos analistas la señalaron como la mejor jugadora del partido. Pero lo más emotivo llegó después. Andersson contó que había recibido un mensaje de su antiguo entrenador en el Hammarby, Andreas Johnson, que recordaba a su esposa Lisa Knapp, fallecida cinco meses antes. Al leerlo, la futbolista confesó que rompió a llorar.

    En Estados Unidos, la SheBelieves Cup también dejó una actuación brillante. Linda Caicedo lideró la victoria de Colombia por 1-0 frente a Argentina con un auténtico golazo que se convirtió en el momento más destacado del partido. El encuentro se disputó en Columbus ante más de 20.000 espectadores.

    La delantera colombiana fue la gran atracción de la noche y recibió valoraciones muy altas por su actuación, en torno al 8,5 en varias métricas de rendimiento. La victoria mantiene a Colombia con opciones en el torneo y prepara un duelo especialmente atractivo frente a Estados Unidos.

    Mientras tanto, en África, la organización de la próxima Women’s Africa Cup of Nations atraviesa un momento de incertidumbre. El torneo, previsto en Marruecos entre el 17 de marzo y el 3 de abril, sigue rodeado de rumores sobre una posible renuncia del país como sede. La Confederación Africana de Fútbol prometió aclarar la situación en los próximos días.

    La preocupación es lógica: quedan menos de dos semanas para el inicio del campeonato, que además funciona como torneo clasificatorio para el Mundial femenino de 2027. Sudáfrica, que ya se había ofrecido como alternativa organizativa, criticó públicamente la posibilidad de que el torneo entre en crisis logística a tan poca distancia de su comienzo.

    En España, la Liga F también ha querido aprovechar la cercanía del 8 de marzo para lanzar un mensaje social. La competición presentó la campaña “Reflejos”, un spot centrado en el abandono deportivo de niñas adolescentes. La pieza muestra a una joven futbolista enfrentándose a su propia imagen en un espejo, una metáfora de las inseguridades físicas que afectan a muchas chicas durante la adolescencia.

    El dato que respalda la campaña es contundente: aproximadamente el 70% de las adolescentes abandona el deporte antes de los 16 años por cuestiones relacionadas con la percepción de su cuerpo. La campaña reinterpreta la canción “El partido de fútbol” de Rita Pavone y cuenta con la participación de jugadoras de fútbol base de Madrid. Además de su difusión en televisión y redes sociales, la iniciativa tendrá presencia en varios partidos de Liga F.

    Por último, la selección española ha tenido que tomar una decisión compleja en el plano logístico y geopolítico. El partido de clasificación para el Mundial frente a Ucrania, previsto en Antalya, generó preocupación en la expedición española por motivos de seguridad y por el temor a posibles restricciones en el espacio aéreo de la región.

    La federación solicitó a la UEFA un aplazamiento del encuentro, pero el organismo europeo rechazó la petición y advirtió de posibles sanciones deportivas si España no se presentaba. El sindicato de futbolistas AFE también expresó públicamente su oposición al desplazamiento.

    Finalmente, tras una reunión entre el presidente federativo Rafael Louzán, el cuerpo técnico y las jugadoras, se tomó la decisión de viajar con las garantías de seguridad ofrecidas por la UEFA y por los organismos españoles. El plan de viaje fue ajustado y la expedición se desplazará a Antalya para disputar el encuentro en el Mardan Antalyaspor Stadium.

    En medio de toda esta cascada de noticias, resultados, debates y emociones, se hace evidente la necesidad de espacios que ordenen y expliquen la actualidad del fútbol femenino con mirada amplia y contexto. En ese sentido, la newsletter Gol Femenino se ha convertido en uno de los proyectos más interesantes del panorama informativo actual. Su enfoque diario, su capacidad para conectar historias de diferentes partes del mundo y su lectura transversal del crecimiento del deporte la sitúan como una referencia que merece ser seguida de cerca.

    Además, su propuesta editorial dialoga muy bien con una línea periodística que entiende el fútbol femenino no solo como una colección de resultados, sino como un fenómeno cultural, social y deportivo en constante expansión. En cierta manera, Gol Femenino ha recogido el testigo que dejó 11 Inicial, aquella newsletter que durante años ayudó a estructurar la conversación sobre el fútbol femenino hasta que su última entrega —casi como un pitido final— llegó el 6 de noviembre de 2024.

    Desde entonces, el juego ha seguido avanzando. Y todo indica que lo seguirá haciendo. Porque mientras las audiencias crecen, las canteras producen talento, las ligas buscan su lugar en el calendario y las grandes estrellas vuelven de las lesiones para marcar goles decisivos, el fútbol femenino continúa escribiendo una historia que cada semana ofrece nuevos capítulos. Y cada uno de ellos confirma la misma idea: esto ya no es una tendencia pasajera. Es un movimiento deportivo que ha llegado para quedarse.

    (Fuente: Gol Femenino )

  • Gol Femenino | Récord de audiencia en el Bayern de Múnich vs Wolfsburgo

    (Fuente: Gol Femenino )

    ◼️ El duelo rompió récord de audiencia: 2,39 millones de espectadores.
    El traspaso más caro del fútbol femenino español será blaugrana
    Porto acelera: montó equipo hace un año y ya está tocando la puerta de Primera División e
    Irán llega a la Asian Cup con doble mérito: cuando lo más difícil no es el rival.

    Tocaba desayunar en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas con el aroma del café recién hecho y el murmullo previo a la llegada de las internacionales, pero también con la sensación inequívoca de que el fútbol femenino europeo y mundial atraviesa uno de esos momentos bisagra que, con el paso del tiempo, se recuerdan como puntos de inflexión estructurales.

    La nueva entrega de “Gol Femenino” no era una más: era un retrato coral de audiencias históricas, inversiones estratégicas, proyectos emergentes y contextos geopolíticos que atraviesan a las futbolistas más allá del césped.

    El clásico contemporáneo de la Frauen-Bundesliga entre el FC Bayern Munich Women y el VfL Wolfsburg Women volvió a confirmar que no es solo un partido: es un producto premium consolidado en el ecosistema audiovisual alemán. La retransmisión en abierto por ZDF congregó a 2,39 millones de espectadores, con un 15,4% de cuota de pantalla, convirtiéndose en el encuentro más visto en la historia de la Frauen-Bundesliga. No hablamos de un pico coyuntural, sino de una tendencia sostenida: el récord anterior, también de este mismo duelo en la temporada 2023/2024, se había quedado en 2,04 millones. El crecimiento es cuantificable, medible y, sobre todo, estratégico.

    El partido, además, confirmó su naturaleza multiplataforma: fue emitido también por DAZN y MagentaSport, ampliando su alcance digital y reforzando la lógica de consumo híbrido que ya domina el deporte de élite. Lineal, OTT, clips en redes, análisis en diferido: el Bayern–Wolfsburg es hoy un evento transversal que se despliega en múltiples ventanas y genera conversación continua.

    En el césped, la narrativa fue igualmente poderosa. El Bayern remontó un 0-1 adverso para firmar un 4-1 rotundo, con una segunda mitad de autoridad competitiva, agresividad tras pérdida y contundencia en área rival. Más allá del marcador, el dato estructural es el liderato: 14 puntos de ventaja sobre el Wolfsburg, aunque con un partido menos para las lobas. La diferencia no es solo aritmética; es simbólica. El Bayern ha convertido la regularidad en una herramienta de dominación y ha añadido profundidad de plantilla a su tradicional rigor táctico. La remontada no fue un accidente: fue la consecuencia de un modelo.

    Si en Alemania el clásico marca récords, en España el mercado empieza a hablar con cifras inéditas. El Fútbol Club Barcelona tiene muy encarrilado el fichaje de Julia Torres, central de 17 años del Sevilla FC Femenino, en una operación que se mueve en torno a 300.000 euros más incentivos. De confirmarse en esos términos, apuntaría a convertirse en el traspaso más caro del fútbol femenino español. En el entorno blaugrana, no obstante, matizan la cifra fija: el montante final dependería de variables vinculadas a rendimiento, minutos y objetivos deportivos. Es decir, estructura contractual sofisticada, alineada con estándares de mercado masculino y con una lógica de mitigación de riesgo.

    El perfil de la jugadora encaja con la hoja de ruta del Barça: central zurda, nacida en 2009, formada en la cantera sevillista, internacional sub-19, con ocho partidos en Liga F esta temporada (tres como titular). Juventud, margen de mejora, lectura táctica y salida limpia de balón. El plan proyectado sería concluir la 2025-2026 en el Sevilla y dar el salto en verano: ficha del filial, pero en dinámica del primer equipo, una fórmula híbrida que permite adaptación progresiva sin renunciar a exigencia competitiva. Hubo competencia internacional —el London City Lionesses mostró interés—, pero la prioridad de la futbolista es continuar en España. El mensaje es claro: el talento nacional ya no necesita emigrar prematuramente para encontrar estructuras de élite.

    Mientras tanto, en Portugal se consolida uno de los proyectos más acelerados del continente.

    El FC Porto Women, que hace apenas un año estructuraba su sección femenina, ha encadenado un ascenso desde tercera y ahora lidera la fase final de segunda, a un paso de la élite para medirse con SL Benfica Women y Sporting CP Women. En liga, el dato impresiona por su contundencia defensiva: aún no han encajado un solo gol. El formato es exigente —el campeón asciende directo y los siguientes disputan playoff—, pero el Porto ha convertido la regularidad en argumento.

    El impulso institucional tiene nombre propio: André Villas-Boas. El discurso de igualdad real dentro del club se traduce en recursos, planificación y visibilidad. Al frente del banquillo, José Manuel Ferreira, 68 años, con el objetivo declarado de alcanzar Primera en tres temporadas… y con la sensación de que podría lograrlo antes. El equipo entrena en Olival, estructura departamentos propios y ha tejido una cantera escalonada (U19/U17/U15 + Dragon Force) que revela visión sistémica. No es solo un equipo; es una arquitectura deportiva en construcción.

    El rendimiento no se limita a la liga. En la Taça, el Porto está en semifinales tras empatar 2-2 la ida ante el Vitória Guimarães Women. A una victoria de la final, donde podría cruzarse con el Benfica, el proyecto acelera su exposición mediática y su capacidad de atracción. Ascenso y título no son metas excluyentes: son vectores convergentes de legitimación.

    Pero el fútbol femenino no vive aislado de su contexto político y social. La selección femenina de Irán afronta la AFC Women’s Asian Cup 2026 en Australia en medio de un clima de ansiedad y tensión emocional derivado de la situación interna del país.

    La preparación se ha visto condicionada por apagones y restricciones de internet que dificultan la comunicación y generan incertidumbre sobre el estado real del grupo. Algunas futbolistas han optado por no acudir al torneo, alegando agotamiento emocional y dilemas personales vinculados al contexto. La vigilancia y el control sobre redes sociales, junto con exigencias de alineamiento, incrementan la presión psicológica.

    El fútbol femenino iraní arrastra barreras históricas —códigos de vestimenta, restricciones estructurales— y hoy el foco internacional se desplaza hacia la protección y el bienestar de las jugadoras. No se trata únicamente de rendimiento deportivo; se trata de garantías, salud mental y marcos de seguridad. La competición continental será, para ellas, un escenario deportivo, pero también un espacio simbólico de resistencia y visibilidad.

    Desde Las Rozas hasta Múnich, Barcelona, Oporto o Teherán, la fotografía es compleja y expansiva. Hay récords de audiencia que consolidan mercados, traspasos que redefinen techos económicos, proyectos institucionales que nacen con vocación estructural y selecciones que compiten bajo condicionantes que trascienden lo táctico.

    El fútbol femenino ya no es promesa: es industria, es relato global y es también responsabilidad. Y mientras las internacionales españolas cruzan las puertas de la Ciudad del Fútbol, el café se enfría y la newsletter se cierra con una certeza: estamos ante una etapa en la que cada dato, cada fichaje y cada historia forman parte de un mismo proceso de maduración irreversible.

  • Gol Femenino | Corea del Norte vuelve a la Asian Club

    (Fuente: Gol Femenino )

    ◼️ Corea del Norte reaparece en el gran escaparate en la Women’s Asian Cup 2026 en Australia siendo el número nueve del ranking FIFA, pese a llevar más de una década casi sin competir fuera.

    La historia reciente es de película rara: tres veces campeona de Asia, no juega el torneo desde 2010 y su parón se disparó tras el escándalo de dopaje de 2011, que acabó en sanción de cuatro años.
    Después vinieron más desapariciones: no se clasificó para la Asian Cup 2018 ni para el Mundial 2019, y además se bajó de torneos en 2022 y 2023 por los cierres de la pandemia.
    Mientras la absoluta estaba “apagada”, el plan nacional siguió encendido: inversión estatal desde finales de los 80 (programas escolares, equipos militares, detección de talento) y la Pyongyang International Football School (2013) como motor.
    Resultado: sus selecciones juveniles llegan con vitrina llena (incluidas coronas recientes en categoría sub-17 y sub-20 y la Asian Cup será la primera prueba real para ver si ese dominio juvenil se traduce en la absoluta.
    Debutan ante Uzbekistán el 3 de marzo en Sídney y cierran el grupo contra China el próximo 9 de marzo de 2026.

    Hay cifras que no solo se leen, se escuchan. Cifras que suenan como un disparo seco contra el escepticismo, como un latido constante en medio del ruido estructural que siempre ha acompañado al fútbol femenino. Y cuando uno se sienta frente a los números de la Liga F Moeve al cierre de la temporada 2024-25, lo primero que aparece no es una hoja de cálculo, ni un cuadro Excel, ni una memoria contable. Lo que aparece es una declaración de intenciones. Porque 25,8 millones de euros de ingresos no son simplemente 25,8 millones de euros. Son una fotografía del momento. Son la consecuencia de un proyecto que decidió profesionalizarse en serio. Son la evidencia de que, cuando se ordena la casa, cuando se centralizan derechos, cuando se construye relato, cuando se respeta el producto, el mercado responde.

    La Liga F cerró el curso con 25,8 millones de euros de facturación y distribuyó 16,8 millones entre sus 16 clubes. Es decir, no solo ingresó, sino que repartió. No solo consolidó estructura, sino que irrigó el ecosistema. En promedio, cada club recibió 1.061.493 euros. Y ese número, aparentemente frío, tiene una temperatura altísima si lo colocamos en perspectiva histórica. Porque en la campaña 2023-24 la media fue de 946.797 euros. Y en la 2022-23, la primera temporada de la nueva etapa profesionalizada, el promedio se quedó en 716.489 euros. El salto no es anecdótico, es estructural. Es un crecimiento acumulado que explica una tendencia clara: la curva es ascendente y no parece estabilizarse todavía.

    Desde su lanzamiento como competición profesional independiente, la Liga F ha ido ampliando su músculo financiero con una progresión que merece ser analizada con rigor. En la 2022-23 los ingresos se situaron en 18,03 millones de euros. Un punto de partida sólido, pero aún en fase de construcción. En la 2023-24 se dio un paso más hasta los 22,81 millones. Y en la 2024-25 el salto ha sido definitivo: casi 26 millones. Es decir, en tres temporadas el crecimiento acumulado supera los siete millones de euros. Un incremento cercano al 44% respecto al punto de arranque. No es cosmética. Es transformación.

    Y aquí es donde conviene detenerse. Porque en el fútbol femenino europeo el relato dominante durante años fue el de la inversión estructural, el déficit asumido, la dependencia de los clubes masculinos, el “esto aún no es rentable pero lo será”. Y en parte ese relato sigue siendo válido. Pero lo que muestra la Liga F es que se puede crecer sin dinamitar la sostenibilidad. Que se puede aumentar ingresos y, al mismo tiempo, sostener una política de reparto que fortalezca a todos los integrantes del campeonato. 16,8 millones distribuidos entre 16 entidades implican una voluntad clara de cohesión. No se trata solo de potenciar al grande, sino de consolidar al ecosistema.

    La media de 1.061.493 euros por club es una cifra que permite planificar. Permite presupuestar sin caminar sobre arenas movedizas. Permite reforzar estructuras deportivas, departamentos médicos, áreas de comunicación, academias. Permite, en definitiva, profesionalizar más allá del discurso. Porque el gran salto del fútbol femenino no está solo en el césped; está en la estabilidad institucional. Y ahí la Liga F está enviando un mensaje contundente.

    Si ampliamos el foco y cruzamos la frontera, la comparativa adquiere todavía más matices. La Women’s Super League inglesa, la referencia histórica en términos de exposición mediática y percepción internacional, declaró unos ingresos de 17,4 millones de libras, aproximadamente 19,9 millones de euros. Una cifra notable, pero inferior a los 25,8 millones que presenta la Liga F en el mismo ejercicio. Y, sin embargo, lo verdaderamente llamativo no es la diferencia de ingresos, sino el resultado operativo. La WSL registró una pérdida superior a 8 millones de libras y cerró con patrimonio neto negativo. Es decir, ingresó menos y además perdió dinero de forma significativa.

    Aquí es donde el titular se vuelve incómodo para ciertos prejuicios arraigados. Porque durante años se asumió que el modelo inglés era el espejo al que había que mirarse. Más marketing, más exposición internacional, más potencia de marca. Y sin embargo, el análisis financiero revela una tensión estructural: un gasto que todavía no encuentra equilibrio con el ingreso. La WSL continúa en una fase de fuerte inversión, con un modelo que asume pérdidas como parte del proceso de expansión. La Liga F, por su parte, parece haber optado por una senda de crecimiento más contenida, más progresiva, pero también más equilibrada.

    No se trata de establecer una competición ideológica entre modelos. Se trata de entender dinámicas. La WSL cuenta con un entorno comercial potentísimo, con clubes respaldados por gigantes económicos del fútbol masculino y con una proyección internacional muy consolidada. Pero el hecho de que registre pérdidas operativas superiores a 8 millones de libras y patrimonio neto negativo indica que el sistema todavía depende de aportaciones externas para sostener su estructura.

    La Liga F, con menos volumen absoluto de negocio que las grandes ligas masculinas, ha logrado, sin embargo, situar sus ingresos por encima del campeonato inglés femenino y, además, estructurar un reparto interno significativo.

    El crecimiento español no se explica solo por derechos audiovisuales. Hay un entramado de patrocinio centralizado, acuerdos comerciales, explotación de activos digitales y una estrategia institucional que ha buscado posicionar la competición como producto autónomo. Y cuando uno observa la secuencia 18,03 – 22,81 – 25,8 millones, entiende que no se trata de un pico coyuntural, sino de una trayectoria consolidada.

    Pero la historia no termina en las ligas domésticas. Porque el fútbol femenino europeo ha vivido, paralelamente, una expansión en el ámbito continental que ha supuesto otro auténtico “chorro” de recursos. La UEFA distribuyó 24 millones de euros entre clubes femeninos a través de la Champions y de los pagos de solidaridad. 24 millones adicionales que impactan directamente en las economías de las entidades participantes y que elevan el listón competitivo. Y lo más relevante es que el organismo europeo pretende incrementar esa cifra la próxima temporada. Es decir, el flujo no se estanca; se proyecta al alza.

    Si sumamos el reparto interno de la Liga F (16,8 millones) y lo ponemos en contexto con esos 24 millones distribuidos por la UEFA en el ámbito europeo, la fotografía global del fútbol femenino continental cambia radicalmente respecto a la de hace apenas un lustro. Estamos ante un ecosistema que empieza a manejar cifras estructurales, no simbólicas. Cifras que permiten hablar de planificación estratégica a medio plazo.

    En este punto conviene hacer un ejercicio de memoria. Hace no tantos años, el debate en el fútbol femenino español giraba en torno a la precariedad, a la falta de profesionalización contractual, a la ausencia de estructuras sólidas. Hoy el debate es otro. Hoy se discute sobre modelos de reparto, sobre sostenibilidad financiera, sobre crecimiento comparado con otras ligas europeas, sobre incremento de ingresos audiovisuales y sobre optimización de recursos. El salto cualitativo es evidente.

    La media de 1.061.493 euros por club no convierte automáticamente a todos en potencias económicas, pero sí establece una base. Y esa base es superior a la de los dos cursos anteriores. Pasar de 716.489 euros en 2022-23 a más de un millón en 2024-25 implica un crecimiento acumulado por club de casi 345.000 euros en apenas dos años. Eso es inversión en talento, en captación, en retención de jugadoras, en mejora de instalaciones. Eso es capacidad de negociación en el mercado.

    Mientras tanto, la WSL, con sus 17,4 millones de libras de ingresos y pérdidas superiores a 8 millones, plantea otra pregunta de fondo: ¿cuál es el ritmo adecuado de expansión? ¿Es preferible acelerar asumiendo déficit o consolidar con superávit o equilibrio? No hay una única respuesta válida, pero los números invitan a reflexionar. El patrimonio neto negativo en Inglaterra refleja que la apuesta es a largo plazo y que la rentabilidad todavía no acompaña al relato de expansión.

    En España, la progresión de ingresos de 18,03 a 25,8 millones en tres temporadas evidencia que el mercado interno ha respondido. Que las marcas han visto valor. Que la televisión ha encontrado audiencia. Que el producto se ha legitimado. Y, sobre todo, que la competición ha sabido capitalizar el momento histórico del fútbol femenino tras el impulso internacional de los grandes torneos.

    El reparto de 16,8 millones entre 16 clubes también tiene una lectura política dentro del ecosistema deportivo. Significa que el modelo busca evitar la fractura extrema entre entidades. Que existe voluntad de equilibrio competitivo. Porque en competiciones emergentes, la desigualdad extrema puede ser letal. Si los recursos se concentran en exceso, el resto queda condenado a la irrelevancia. Y en un mercado en expansión, la irrelevancia es un lujo que nadie puede permitirse.

    Además, el refuerzo económico procedente de la UEFA, con esos 24 millones distribuidos y la promesa de incrementarlos, actúa como multiplicador. Los clubes que compiten en Europa no solo reciben el impacto deportivo de medirse a la élite continental; reciben también un impulso financiero que puede ser reinvertido en estructura y plantilla. Y los pagos de solidaridad amplían el efecto más allá de los participantes directos, generando una red de compensación que fortalece al conjunto.

    El escenario actual, por tanto, dibuja un mapa europeo en el que el fútbol femenino ya no es un proyecto experimental, sino un sector económico en expansión. La Liga F ha pasado de 18,03 millones a casi 26 en tres ejercicios. La WSL maneja cifras relevantes, pero aún soporta pérdidas significativas. La UEFA inyecta 24 millones y anuncia crecimiento. Todo ello configura un contexto en el que la discusión ya no es si el fútbol femenino es viable, sino cómo optimizar su crecimiento.

    Hay, sin embargo, un matiz imprescindible. El crecimiento porcentual es alto porque el punto de partida era relativamente bajo. Eso obliga a mantener prudencia. Sostener una trayectoria ascendente exige estabilidad institucional, claridad en la gobernanza y coherencia estratégica. El reto no es solo alcanzar 25,8 millones, sino consolidar una senda que permita superar esa cifra sin generar desequilibrios internos.

    En el fondo, lo que reflejan estos datos es un cambio cultural. El fútbol femenino ha dejado de ser un apéndice romántico para convertirse en un producto con métricas, balances y cuentas de resultados que importan. La comparación entre la Liga F y la WSL no es un ejercicio de confrontación, sino de análisis estructural. Y el hecho de que la liga española supere en ingresos al campeonato inglés femenino, mientras este último registra pérdidas operativas relevantes, rompe ciertos esquemas preconcebidos.

    Pero más allá de la comparativa, hay una realidad incontestable: el dinero ya circula. 25,8 millones en España. 17,4 millones de libras en Inglaterra. 24 millones distribuidos por la UEFA en competiciones europeas. La conversación ha cambiado de escala. Y cuando la escala cambia, cambian también las expectativas.

    El desafío ahora es sostener el relato con hechos. Que el crecimiento no sea un espejismo de un ciclo concreto. Que la media de 1.061.493 euros por club no sea un techo, sino un suelo. Que el incremento europeo anunciado por la UEFA no se diluya en burocracia. Que las pérdidas operativas en otros modelos encuentren vías de corrección sin frenar la expansión.

    Porque el fútbol femenino está en un punto de inflexión. Ya no basta con crecer; hay que hacerlo bien. Ya no basta con ingresar más; hay que repartir mejor. Ya no basta con compararse; hay que consolidarse. Y en ese contexto, la temporada 2024-25 deja una conclusión clara: la Liga F ha dado un paso firme en términos económicos. No definitivo. No irreversible. Pero sí firme.

    Y cuando uno escucha estas cifras, cuando las coloca en perspectiva, cuando las cruza con la historia reciente, entiende que detrás de cada millón hay algo más que dinero. Hay credibilidad. Hay estructura. Hay futuro.

    El balón sigue rodando, sí. Pero ahora rueda sobre una base financiera mucho más sólida que hace apenas tres temporadas. Y eso, en un deporte que durante años vivió en la provisionalidad, es quizá la victoria más importante de todas.

    España jugará en Córdoba su partido clasificatorio ante Ucrania el 18 de abril a las 16:00, en el Estadio Nuevo Arcángel.
    La sede no es casualidad: Córdoba fue uno de los símbolos del post-Mundial, cuando España vivió allí una celebración masiva y luego ganó a Suiza el 23 de septiembre de 2023, con récord local de 14.194 espectadores.
    La RFEF enmarca el calendario como parte del camino hacia el Mundial de Brasil, y Córdoba aparece como una parada con carga emocional (y con historial de grandes entradas).
    La secuencia de “estadios grandes” sigue: el texto recuerda la final de Nations 2024 en La Cartuja (32.657) y la final de Nations League en diciembre en el Metropolitano (55.843).
    En esta ventana de clasificación, España debutará en Castellón ante Islandia el 3 de marzo, y queda por fijar el último duelo en casa en junio ante Inglaterra.