➡️ Las campeonas del mundo recibirán a Inglaterra en las Islas Baleares con ganas de revancha tras la final de Basilea.
‼️ Noticia COPE | El encuentro entre España e Inglaterra de clasificación para el Mundial se jugará en…
🏟️ Son Moix, Palma de Mallorca
📆 Viernes 5 junio
🏠 La Selección se jugará (presumiblemente) el primer puesto de grupo en la tierra de Cata, Mariona y Patri. pic.twitter.com/n1Fde3aq8j
— Andrea Peláez Marzo (@Andrea_Pelaez_) March 7, 2026
España estuvo a un paso de conquistar el trono continental, pero el destino quiso que la final de la UEFA Women’s Euro se decidiera desde el punto más cruel del fútbol: la tanda de penaltis. Allí, la Selección femenina de Inglaterra terminó imponiéndose a la Selección femenina de España, dejando a la campeona del mundo con la amarga sensación de haber rozado también la corona europea. Una derrota dolorosa, pero también la confirmación de que España sigue instalada en la élite del fútbol internacional.
Aquella final tuvo además un marcado acento balear. Sobre el terreno de juego coincidieron tres futbolistas nacidas en Mallorca que representan el talento de una generación extraordinaria: Cata Coll, Patricia Guijarro y Mariona Caldentey. Precisamente la atacante de Felanitx fue la encargada de marcar el gol español en la final frente a Inglaterra, confirmando una vez más su peso en el equipo nacional. La futbolista mallorquina, finalista en el Balón de Oro el pasado año y reconocida como mejor jugadora de la liga inglesa, volvió a aparecer en el escenario más grande para liderar a España en un partido histórico.
La presencia simultánea de tres jugadoras mallorquinas en la selección absoluta no deja de ser un hecho extraordinario. Un fenómeno poco habitual en el deporte español y que sólo encuentra un paralelismo cercano en la etapa dorada de la selección española de baloncesto, cuando el talento balear de Rudy Fernández, Sergio Llull y Álex Abrines coincidió en el combinado nacional para formar uno de los tríos más recordados de aquella generación.
Ahora, el fútbol ofrece a Mallorca una oportunidad única. La revancha simbólica de aquella final europea llegará el próximo 6 de junio, cuando España vuelva a medirse a Inglaterra en el Visit Mallorca Estadi, un encuentro organizado con motivo del centenario de la Federación de Fútbol de las Islas Baleares. Será un partido muy especial para las tres internacionales mallorquinas, que podrán defender la camiseta de la selección en casa, ante su gente y en el estadio que se convertirá por una noche en epicentro del fútbol femenino internacional.
Para Mariona Caldentey, Patricia Guijarro y Cata Coll, el encuentro supone mucho más que un simple partido internacional. Es la posibilidad de jugar ante su familia, ante la afición que las vio crecer y en la isla que impulsó sus primeros pasos en el fútbol. Un orgullo compartido por las tres jugadoras y por todo el fútbol balear, que ve reflejado en ellas el éxito de años de trabajo en el desarrollo del deporte.
Incluso existe la posibilidad de que esa representación mallorquina se amplíe. La joven Lucía Corrales, formada en el Atlético Baleares y con pasado en el FC Barcelona Femenino, continúa creciendo ahora en el London City Lionesses, lo que abre la puerta a que en el futuro el número de jugadoras de Mallorca en la selección española pueda seguir aumentando.
El presidente de la Federación Balear, Jordi Horrach, explicó en COPE Baleares cómo surgió la posibilidad de organizar este encuentro, fruto de una gestión directa y del deseo expreso de las propias futbolistas. Según relató, durante una concentración de la selección española trasladó la propuesta al presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, quien dio su aprobación en ese mismo momento ante las jugadoras. La ilusión de las internacionales por jugar en su tierra fue determinante para que el partido se haga realidad.
El escenario elegido para esta cita histórica será el Visit Mallorca Estadi, un recinto con una historia relativamente reciente pero profundamente ligada al fútbol de la isla. El estadio fue inaugurado el 3 de julio de 1999 con motivo de la Universiada de 1999 celebrada en Palma y desde entonces es el hogar del RCD Mallorca.
A comienzos de 2020, el club y el Ayuntamiento de Palma impulsaron un ambicioso proyecto de remodelación y modernización del estadio con el objetivo de convertirlo en uno de los recintos más modernos del fútbol español. Las obras se desarrollaron en varias fases y transformaron por completo el aspecto del estadio.
En una primera etapa se eliminaron las antiguas pistas de atletismo para acercar las gradas al terreno de juego, elevando las tribunas norte y sur hasta el nivel de las gradas principales. Además, estas últimas fueron reconfiguradas en dos niveles, lo que permitió mejorar notablemente la visibilidad y la experiencia de los aficionados.
Posteriormente se inició la construcción de la cubierta integral del estadio, que cambió por completo su apariencia exterior gracias a una estructura metálica uniforme acompañada de un moderno sistema de iluminación. En el interior también se realizaron mejoras de gran magnitud: nuevos vestuarios, zonas de prensa ampliadas, aparcamiento subterráneo, una zona VIP con capacidad para 1.500 personas, una cocina de más de 600 metros cuadrados, nuevas oficinas y un museo del club.
El proyecto incluyó además espacios comerciales en uno de los anillos interiores del estadio y numerosas mejoras destinadas a optimizar la comodidad del público, como sistemas de climatización para las zonas de espectadores. Tras completar estas obras, el recinto obtuvo la calificación de cuatro estrellas de la UEFA, consolidándose como uno de los estadios más modernos del país.
Actualmente el estadio cuenta con una capacidad para 26.020 espectadores y mantiene su terreno de juego de hierba natural, un escenario ideal para acoger grandes eventos futbolísticos. No es casualidad que los propietarios del club hayan llegado incluso a plantear la posibilidad de presentar el estadio como candidato a albergar una futura final de la Copa del Rey.
En ese escenario, el duelo entre España e Inglaterra adquiere una dimensión especial. El partido no sólo servirá como homenaje al centenario del fútbol balear, sino que también puede resultar decisivo en el camino competitivo de la selección española. Como número uno del ranking de la FIFA, España continúa mirando hacia el horizonte del Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027, cuyo acceso directo desde este grupo se reserva únicamente para el primer clasificado.
Derrotar a Inglaterra sería, además, un recuerdo agradable para la afición española. La selección ya sabe lo que significa superar a las inglesas en partidos históricos. Ocurrió en la final del Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023 disputada en Sídney, donde un gol de Olga Carmona otorgó a España su primer título mundial.
También sucedió en la fase de grupos de la Liga de Naciones Femenina de la UEFA, cuando España se impuso por 2-1 en el RCDE Stadium el 3 de junio de 2026. Aquel triunfo permitió al equipo avanzar hasta las semifinales, donde eliminó a Selección femenina de Suecia antes de coronarse campeona frente a Selección femenina de Alemania con un contundente 3-0 en el Estadio Metropolitano.
Con todos esos antecedentes sobre la mesa, el encuentro del 6 de junio promete convertirse en una noche memorable para el fútbol español y especialmente para Mallorca. Un estadio lleno, tres internacionales jugando en casa y la oportunidad de revivir una de las grandes rivalidades del fútbol femenino europeo. Una cita que mezcla historia, orgullo local y ambición internacional en una misma noche de fútbol.
◼️ En una noche de control absoluto y paciencia táctica en el City Ground de Nottingham, la Selección femenina de Inglaterra volvió a demostrar por qué es una de las potencias del fútbol europeo. El conjunto dirigido por Sarina Wiegman se impuso por 2-0 a la Selección femenina de Islandia, dominando el ritmo y el territorio ante un rival replegado que obligó a las inglesas a trabajar cada ataque con paciencia hasta encontrar los espacios.
El segundo y último capítulo del primer parón FIFA en 2026 nos hacía vibrar con un Inglaterra versus Islandia en el City Ground de Nottingham, la Selección femenina de Inglaterra construyó una victoria que tuvo algo de paciencia, algo de insistencia y mucho de autoridad. Un 2-0 frente a la Selección femenina de Islandia que, más allá del marcador, reflejó un dominio sostenido de principio a fin por el equipo de Sarina Wiegman, una selección que sabe gobernar los partidos cuando el rival decide atrincherarse.
Desde los primeros minutos el encuentro dibujó su paisaje táctico. Inglaterra se adueñó del balón, empujó a Islandia hacia su propio campo y comenzó a mover la pelota con esa cadencia que mezcla calma y amenaza. Apenas corría el minuto 8 cuando llegó la primera advertencia seria: Alessia Russo controló dentro del área tras una acción nacida en la derecha y sacó un disparo con la derecha desde una posición inclinada que se marchó rozando el poste izquierdo de Cecilía Rúnarsdóttir. Era solo el inicio de una presión constante. Un minuto después, en el 9, Lauren James apareció entre centrales para cabecear un centro medido de Leah Williamson, pero el remate se perdió por centímetros junto al poste derecho.
Inglaterra había instalado su campamento en territorio islandés y el partido empezaba a convertirse en un monólogo. En el minuto 12, Lauren Hemp desbordó por la izquierda hasta la línea de fondo y envió un centro venenoso al corazón del área que Russo remató de primeras desde muy cerca, obligando a Rúnarsdóttir a realizar una parada de reflejos que evitó el gol. Islandia resistía como podía, cerrando espacios interiores y despejando centros laterales, pero cada minuto que pasaba reforzaba la sensación de que el muro estaba a punto de quebrarse.
La señal definitiva llegó en el 17. Otra vez James levantó la cabeza desde la derecha y puso un balón tenso al segundo palo. Hemp atacó el centro con determinación y su cabezazo se estrelló en el poste derecho, levantando un rugido en Nottingham que precedió a dos saques de esquina consecutivos. Inglaterra estaba llamando a la puerta con insistencia.
El gol que abría la lata llegó cuatro minutos más tarde, en el 21, y fue un gol que resumía perfectamente el plan inglés. James recibió pegada a la banda derecha, se tomó un instante para medir el espacio y dibujó un centro preciso, con la rosca exacta, que viajó como guiado por un hilo hacia el área. Allí apareció Lucy Bronze, elevándose por encima de la defensa islandesa con la potencia de quien domina el juego aéreo. Su cabezazo fue seco, poderoso, dirigido con precisión hacia la escuadra derecha. El balón se incrustó en la red mientras el estadio explotaba: el 1–0 en el minuto 21 era la consecuencia natural de un dominio que llevaba más de un cuarto de hora construyéndose.
Lejos de conformarse, Inglaterra continuó atacando. En el 25 Hemp volvió a aparecer dentro del área tras otra jugada iniciada por James y su disparo se marchó ligeramente desviado. En el 30 Russo conectó un cabezazo tras un centro de Hemp que fue bloqueado por la defensa, y apenas un minuto después Bronze volvió a imponerse por alto en un saque de esquina ejecutado por Georgia Stanway. Su remate golpeó el poste y salió fuera, dejando claro que Islandia sufría cada balón parado como una amenaza.
El tramo final de la primera parte mantuvo el mismo guion. En el minuto 36 James disparó dentro del área y el rebote cayó en los pies de Hemp, que remató desde muy cerca pero envió el balón fuera por centímetros. En el 44 Russo volvió a probar fortuna desde el centro del área y Rúnarsdóttir salvó el gol con una intervención abajo, y ya en el tiempo añadido Hemp conectó un disparo que pasó rozando el larguero. El descanso llegó con un 1-0 que se antojaba corto para lo que se había visto sobre el césped.
Tras la reanudación Inglaterra mantuvo el control, aunque con una circulación algo más pausada. El equipo de Wiegman sabía que la clave estaba en no permitir ninguna transición islandesa. En el minuto 55 Hemp remató dentro del área tras un centro desde la derecha, pero el balón se marchó desviado. Dos minutos después Russo volvió a intentarlo cerca del punto de penalti y su disparo fue bloqueado por la defensa.
Islandia trató de ganar algunos metros con el paso del tiempo, pero Inglaterra gestionó el encuentro con una madurez notable. En el minuto 67 James protagonizó otra de las acciones más peligrosas al recibir dentro del área y disparar con la derecha, obligando de nuevo a Rúnarsdóttir a intervenir. El partido estaba completamente bajo control inglés.
El segundo gol llegó en el tramo final del partido y terminó de coronar una actuación de liderazgo total de Lucy Bronze. En el minuto 78, la lateral derecha volvió a aparecer en campo rival, esta vez como asistente: recibió con espacio en la banda, levantó la cabeza y colgó un centro preciso hacia la frontal del área. Allí apareció Georgia Stanway, que leyó la trayectoria del balón con inteligencia y atacó el envío con determinación. Sin dejarla caer demasiado, conectó una volea potente y limpia que salió disparada hacia la portería y terminó en el fondo de la red, lejos del alcance de Cecilía Rúnarsdóttir, sellando el 2–0 definitivo para la Selección femenina de Inglaterra frente a la Selección femenina de Islandia.
Ese tanto no solo confirmó la superioridad inglesa durante todo el encuentro, sino que también simbolizó la conexión entre dos de las futbolistas más determinantes de la noche: Bronze, autora del primer gol y asistente del segundo, y Stanway, que apareció en el momento exacto para convertir el dominio territorial en una ventaja definitiva.
En el tramo final, Inglaterra bajó ligeramente el ritmo, movió el balón con serenidad y protegió la posesión para cerrar el encuentro sin sobresaltos. El pitido final confirmó una victoria sólida que prolonga la dinámica positiva del equipo tras la goleada frente a Ucrania y que refuerza su posición en el grupo de clasificación.
Porque si algo dejó claro esta noche en Nottingham es que la Inglaterra de Sarina Wiegman no solo gana por talento, sino por convicción colectiva. Es un equipo que sabe esperar, sabe insistir y sabe golpear en el momento justo. Y en el largo camino hacia el Mundial de 2027, actuaciones como esta consolidan la sensación de que las inglesas siguen siendo una de las selecciones más fiables y competitivas del fútbol europeo.
📋 Ficha técnica |
Inglaterra: Hampton, Bronze, Williamson, Esme Morgan, Hinds, Jess Park (Blindkilde Brown 84’), Keira Walsh, Stanway (Lucia Kendall 92’), Lauren James (Chloe Kelly 74’), Russo, Hemp Islandia: C. R. Rúnarsdóttir, Heiðarsdóttir, Sigurðardóttir, G. P. Viggósdóttir, Arnardóttir, Vilhjálmsdóttir (Jóhannsdóttir 62’), Antonsdóttir (Berglind Rós Ágústsdóttir 87’), Hermannsdóttir (Ásgeirsdóttir 62’), Eiríksdóttir (María Grós 45’), Jessen, Jónsdóttir (Diljá Zomers 75’)
Estadio: City Ground (Nottingham). Capacidad para 30.445 – 31.042 espectadores (todos sentados) Árbitra: Silvia Gasperotti
◼️ Chloe Kelly entra en el universo Barbie: Mattel inmortaliza a la heroína de Inglaterra y del Arsenal con su propia muñeca en el nuevo “Barbie Dream Team”.
La delantera del Arsenal Women y estrella de la selección inglesa England women’s national football team, Chloe Kelly, ha dado un nuevo paso simbólico en su carrera deportiva y mediática al convertirse en una de las atletas elegidas por la compañía juguetera Mattel para tener su propia muñeca Barbie, un reconocimiento que la sitúa entre las grandes referentes del deporte femenino mundial dentro del nuevo proyecto denominado “Barbie Dream Team”, una iniciativa con la que la marca pretende homenajear a mujeres que han abierto camino en sus respectivas disciplinas y que se han convertido en modelos de inspiración para las nuevas generaciones; junto a la futbolista inglesa aparecen también figuras de enorme impacto internacional como la leyenda del tenis Serena Williams, ganadora de 23 títulos de Grand Slam, o la estrella del críquet indio Smriti Mandhana, en una selección que pretende celebrar el liderazgo femenino en el deporte global.
La muñeca, inspirada directamente en la imagen de Kelly, reproduce su icónica presencia sobre el terreno de juego con el uniforme de Inglaterra, un guiño a la futbolista que se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del fútbol europeo tras protagonizar algunos de los momentos más memorables en la historia reciente del combinado nacional inglés. La atacante, conocida por su velocidad, su capacidad de desborde por la banda y su potente golpeo de balón, ha construido una trayectoria marcada por los momentos decisivos en los grandes escenarios internacionales, especialmente con las “Leonas”.
Kelly alcanzó la inmortalidad deportiva durante la final de la UEFA Women’s Euro 2022 disputada en Wembley, cuando marcó el histórico gol en la prórroga ante Alemania que dio a Inglaterra su primer gran título continental femenino, una escena que quedó grabada en la memoria colectiva del fútbol europeo y que simbolizó el crecimiento definitivo del deporte femenino en el país. Aquel instante, celebrado con su icónica carrera agitando la camiseta, se convirtió en una de las imágenes más potentes del fútbol moderno.
Su protagonismo con Inglaterra no terminó allí. Kelly volvió a desempeñar un papel fundamental en el ciclo triunfal posterior de la selección, participando también en la destacada actuación del equipo en el FIFA Women’s World Cup 2023, torneo en el que las inglesas alcanzaron la final y consolidaron su estatus como una de las potencias dominantes del fútbol femenino internacional. Además, la atacante también firmó otro momento decisivo al transformar el penalti ganador en una tanda que permitió a Inglaterra conquistar otro campeonato europeo en Suiza, reafirmando su reputación como jugadora determinante en los momentos de máxima presión.
A nivel de clubes, la carrera de Kelly también ha alcanzado hitos importantes en el fútbol continental. Tras su llegada al Arsenal Women, la atacante formó parte del proyecto competitivo que logró conquistar la UEFA Women’s Champions League la temporada pasada, consolidando su nombre entre las delanteras más influyentes del panorama europeo y reforzando su perfil como una de las grandes figuras mediáticas del fútbol femenino.
La propia futbolista reconoció la dimensión emocional del reconocimiento otorgado por Mattel. “Ser un modelo a seguir de Barbie es algo muy especial”, afirmó Kelly al conocer la noticia de su muñeca personalizada. “Tener mi propia muñeca única es algo de lo que estoy enormemente orgullosa. Cuando eres pequeña sueñas con ganar trofeos y partidos, pero nunca imaginas que puedan ocurrir cosas así fuera del campo”. En sus palabras también se percibe el impacto simbólico que este tipo de iniciativas pueden tener para las nuevas generaciones de niñas que se acercan al deporte: “Cuando eras una niña soñabas con vivir momentos así, pero parecía imposible que se hicieran realidad”.
El proyecto “Barbie Dream Team” forma parte de una estrategia más amplia de Mattel para visibilizar referentes femeninos en ámbitos donde históricamente han tenido menor representación en el imaginario cultural infantil. En los últimos años la compañía ha ampliado significativamente su catálogo de muñecas inspiradas en científicas, artistas, deportistas o activistas, intentando transformar el concepto clásico de Barbie hacia una figura que refleje diversidad, ambición profesional y liderazgo.
En ese contexto, la inclusión de Chloe Kelly no solo celebra su éxito deportivo, sino también su impacto como icono cultural del crecimiento del fútbol femenino. La futbolista inglesa representa una generación que ha llevado el deporte a nuevas audiencias, llenando estadios, batiendo récords televisivos y consolidando el fútbol femenino como uno de los movimientos deportivos más influyentes del siglo XXI.
La muñeca de Kelly, vestida con los colores de Inglaterra y diseñada con un nivel de detalle que reproduce su estilo característico, simboliza precisamente esa nueva narrativa: la de niñas que pueden verse reflejadas en deportistas reales, campeonas de Europa y protagonistas de finales mundiales. Para la jugadora del Arsenal, acostumbrada a decidir partidos en los minutos más tensos, este reconocimiento supone una victoria distinta, lejos del césped pero igualmente significativa. Porque, como ella misma admite, algunos sueños que parecen imposibles terminan encontrando su camino hacia la realidad.
A las seis de la tarde en punto, cuando el reloj marca las 18:00 y el sol de Antalya empieza a suavizar su intensidad sobre el césped impecable del Mardan Sports Complex, comienza una historia que en realidad empezó mucho antes. Empieza el camino hacia el Mundial de Brasil 2027, pero también continúa la resistencia silenciosa de un país que juega lejos de casa. Ucrania figura como local, pero no lo es del todo. No puede serlo. La guerra ha obligado a su selección femenina a convertir cada partido en un viaje interminable, cada concentración en un acto de logística compleja, cada convocatoria en una mezcla de fútbol y supervivencia emocional. Frente a ellas aparece Inglaterra, campeona de Europa, una selección que ha convertido el control del juego en una filosofía y la presión competitiva en un hábito. En este grupo A3 de la Liga A —donde también esperan España e Islandia— cada punto tiene valor de oro porque solo el primer puesto abre la puerta directa hacia Brasil.
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El partido comienza con una imagen que pronto se vuelve familiar: Inglaterra monopoliza el balón. Lo hace con calma, sin precipitación, como si el encuentro tuviera un ritmo previamente calculado. Las centrales se abren para iniciar la circulación, los mediocentros se escalonan para ofrecer líneas de pase y los extremos se pegan a la banda para ensanchar el campo. Ucrania responde con un bloque bajo muy compacto. Las líneas se juntan, las distancias se acortan y el carril central se convierte en un territorio prohibido. El plan es claro: sobrevivir al inicio, cerrar los espacios entre líneas y obligar a Inglaterra a buscar soluciones desde fuera.
Pero Inglaterra no tarda en enseñar los dientes. En el minuto seis aparece la primera señal de peligro real. Georgia Stanway recibe en la frontal, gira sobre sí misma con esa mezcla de potencia y precisión que la caracteriza y filtra un pase que rompe la defensa ucraniana. El balón llega a los pies de Alessia Russo dentro del área. La delantera controla orientándose hacia la portería y dispara con potencia desde el costado izquierdo. El tiro obliga a Samson a estirarse abajo para desviar el balón. Es la primera gran parada del encuentro y también el anuncio de lo que está por venir.
El dominio inglés es absoluto. La pelota se mueve de un lado a otro con paciencia quirúrgica. Ucrania apenas puede respirar. Cada recuperación inglesa se convierte en una nueva oleada ofensiva. En el minuto nueve llega otra ocasión clara. Un centro preciso desde la izquierda busca la cabeza de Russo, que se eleva entre las defensoras y conecta un remate que busca la escuadra. El balón se marcha apenas unos centímetros por encima del larguero. Inglaterra ya ha dejado claro que no piensa conceder tregua.
Ucrania intenta salir de vez en cuando, pero cada intento se estrella contra una presión inmediata tras pérdida que Inglaterra ejecuta con una sincronización casi mecánica. La línea defensiva inglesa se coloca muy adelantada, achicando espacios y reduciendo el campo a unos pocos metros alrededor del área ucraniana. El partido se convierte en una batalla de paciencia. Inglaterra ataca. Ucrania resiste.
En el minuto diecinueve llega otra escena que parece destinada a romper el empate. Blindkilde Brown recoge un balón suelto dentro del área tras una jugada embarullada. Dispara una vez, el balón rebota en una defensora, vuelve a caerle y conecta un segundo remate que golpea violentamente la parte inferior del larguero. Durante una fracción de segundo el estadio contiene la respiración, pero el balón no cruza la línea. Ucrania seguía viva.
La resistencia ucraniana se sostiene gracias a un esfuerzo colectivo enorme. Cada centro es despejado con determinación. Cada disparo es bloqueado con el cuerpo. Cada balón dividido se pelea como si fuera el último. En el minuto treinta y dos se produce otra de esas jugadas que resumen el primer tiempo. Tras un saque de esquina, la pelota queda muerta en el área pequeña. Wubben-Moy, de espaldas a portería, improvisa un remate acrobático que parece inevitable. Sin embargo, Shaynyuk aparece sobre la línea para despejar el balón en el último instante.
Inglaterra sigue insistiendo. En el minuto treinta y nueve Leah Williamson prueba suerte desde lejos con un disparo potente que Samson detiene sin problemas. Hemp continúa encarando por la banda, buscando desbordes, intentando romper el muro. En el tiempo añadido del primer tiempo Russo consigue conectar otro cabezazo dentro del área, esta vez más limpio, pero sin la potencia suficiente para batir a la portera. Cuando el árbitro señala el descanso, el marcador sigue mostrando un sorprendente 0-0. Inglaterra ha dominado absolutamente todo menos lo más importante: el resultado.
Tras la reanudación, el encuentro se ajustó Sarina Wiegman introduce cambios, refresca posiciones y ajusta algunas piezas. Esme Morgan entra para reforzar la salida de balón y Poppy Pattinson vive su debut internacional. Inglaterra vuelve al campo con la sensación de que el gol está cerca y esta vez no tardó en llegar.
Minuto cuarenta y siete. Inglaterra acelera una combinación rápida en la frontal. El balón llega a Russo dentro del área, ligeramente escorada hacia la izquierda. La delantera controla con el pie derecho, gira sobre su marca con una maniobra elegante que deja atrás a su defensora y define cruzado con un disparo raso hacia el palo largo. El balón se desliza sobre el césped y termina besando la red lejos del alcance de Samson para abrir la lata con el 0–1 que rompió el partido y liberó a las campeonas de Europa de esa tensión acumulada durante toda la primera parte.
El gol obliga a Ucrania a adelantar unos metros su bloque. Durante unos minutos el partido parece abrirse. Inglaterra sigue dominando, pero aparecen espacios. Sin embargo, cuando todo indica que el segundo gol inglés está más cerca que el empate, llega un giro inesperado.
Minuto cincuenta y ocho. Ucrania dispone de una falta lateral. Andrukhiv se acerca al balón y lanza un centro medido hacia el corazón del área. La trayectoria describe un arco perfecto que cae justo entre la defensa inglesa y la portera para equilibrar la balanza con un inesperado empate que reseteaba todo desde cero.
Todo nació cuando Kalinina aparece con determinación, se eleva por encima de todas y conecta un remate de cabeza poderoso. El balón sale disparado hacia el palo contrario, imposible para Hampton. De repente el marcador refleja 1–1 y el banquillo ucraniano estalla en una celebración que mezcla alegría y orgullo en el minuto 58, al borde de la hora de juego.
— 🇺🇦 Ukraine Women's Football | Жіночий футбол УАФ (@uafwomen) March 3, 2026
La reacción inglesa no tardó en llegar. El equipo mantuvo la calma y continuó atacando con paciencia.
En el minuto 63 Hemp recibió el balón dentro del área de espaldas a la portería. Intentó girarse para buscar el disparo y fue derribada por Korsun. La árbitra señaló penalti sin dudarlo un instante.
Georgia Stanway asumió la responsabilidad del lanzamiento en el minuto 64. La mediocampista tomó carrera con tranquilidad, esperó el movimiento de la portera y golpeó el balón con precisión hacia el lado contrario. Samson se lanzó hacia su izquierda mientras la pelota entraba por el otro lado. Inglaterra recuperaba la ventaja con el 1–2 y demostró carácter.
A partir de ese momento el partido comenzó a inclinarse claramente hacia el lado inglés.
El tercer gol llegó en el minuto 70 y fue una auténtica obra de precisión. Stanway recibió el balón a unos veinte metros de la portería en el sector izquierdo. Levantó la cabeza, se perfiló y golpeó con el empeine un disparo potente que salió disparado hacia la escuadra contraria. El balón describió una parábola perfecta y terminó colándose en la parte superior de la portería sin que Samson pudiera reaccionar y celebrar así un 1-3 que fue una losa para las locales.
Con Ucrania cada vez más cansada, Inglaterra encontró más espacios.En el minuto 78 llegó el cuarto gol. Una jugada elaborada por la banda derecha terminó con un pase raso de Stanway que atravesó el área pequeña. Jess Park apareció en el segundo palo completamente libre y solo tuvo que empujar el balón al fondo de la red para poner el 1–4 a menos de veinte minutos para el final del primer partido.
El partido ya estaba decidido, pero Inglaterra todavía tenía más que decir.En el minuto 89 Park volvió a aparecer. Recibió el balón en la izquierda del área, realizó un recorte hacia dentro para superar a su defensora y conectó un disparo potente que se elevó por encima de Samson antes de caer dentro de la portería. El marcador se ampliaba hasta el 1–5 y era muy cruel para Ucrania, seamos sinceros.
Ya en el tiempo añadido llegó el sexto y último gol. Inglaterra volvió a atacar con paciencia hasta encontrar un espacio dentro del área. Tras una serie de rebotes y un balón suelto cerca del punto de penalti, una jugadora inglesa reaccionó más rápido que la defensa y remató con precisión hacia la portería. La pelota cruzó la línea y cerró definitivamente el encuentro con el 1–6 definitivo en el luminoso del feudo turco.
Stanway with a ball across the box to tee up Park who coolly finishes.
El pitido final confirmó una goleada que había tenido dos caras muy diferentes. Una primera parte de dominio inglés sin premio y una segunda mitad arrolladora que transformó el empate momentáneo en una exhibición ofensiva.
Inglaterra sumó así sus primeros tres puntos en el grupo A3 y envió un mensaje claro a sus rivales directos en la carrera hacia el Mundial de Brasil 2027. Ucrania, pese al marcador final, mostró durante muchos minutos una resistencia admirable en circunstancias muy complejas.
En Antalya, el fútbol volvió a demostrar que los partidos pueden cambiar en cuestión de minutos. Inglaterra necesitó paciencia para abrir el marcador, pero cuando encontró el camino al gol, lo recorrió con una contundencia que terminó transformando una tarde equilibrada en una victoria rotunda que le da tres puntos y le sitúa al frente del Grupo A3, a la espera de lo que haga España en Castellón contra Islandia, algo que es vital dado que solo el líder tendrá un billete directo a Brasil, pero esfo es solo el primer capítulo de una carrera de fondo.
Inglaterra: Hampton, Le Tissier, Williamson (E. Morgan 46’), Wubben-Moy, Hinds (P. Pattison 46’), Blindkilde Brown, Walsh (L. Kendall 79’), Stanway, Park, Russo (A. Beever-Jones 73’), Hemp (L. James 73’)
Estadio: Mardan Sports Complex (también conocido como Mardan Stadyumu), ubicado en Aksu, Antalya (Turquía). Capacidad aproximada de 7.428 espectadores.
◼️ El carácter competitivo del Totthenham emergió cuando el reloj ya rozaba el límite. Las Spurs rescataron la eliminatoria en el 96 desde el punto de penalti, forzaron la prórroga y sostuvieron el pulso físico y mental hasta el último segundo a domicilio,demostrando resiliencia, fe y una capacidad de reacción propia de un equipo que se niega a rendirse amén a un 8-9 desde el punto fatídico.
Ayer por la noche, Madrid se vistió de Los Bridgerton para celebrar el estreno de la segunda parte de la cuarta temporada de la serie. Los protagonistas Luke Thompson (Benedict Bridgerton), Yerin Ha (Sophie Baek) y Hannah Dodd (Francesca Bridgerton) acudieron a Madrid para celebrar una noche mágica con la alta sociedad española, además de disfrutar de las calles del Madrid más castizo. La ciudad abrió sus puertas a un exclusivo baile de máscaras digno de la familia Bridgerton. Los cuatro primeros episodios de la cuarta temporada ya están disponibles, y la segunda parte se estrenará el 26 de febrero de 2026 en Netflix.
El baile de máscaras se inauguró con la entrada de nueve debutantes que lucieron looks de alta costura made in Spain inspirados en el universo de Los Bridgerton, creados en exclusiva para la ocasión por los reconocidos diseñadores españoles Ana Locking, Carmen Farala, Dominnico, Luis de Javier, María Escoté, Palomo Spain, Paola Barreto, Rocío Osorno y Vicky Martín Berrocal para Lala Chus, Mar Flores, Alba Carrillo, Samantha Hudson, Iera González, Manu Moreno, Virtual Diva, Elena Gortari y Lola Lolita, respectivamente.
Además del elenco principal de la serie, numerosas celebridades como Anabel Pantoja, Isa Pantoja, Ana Guerra, Leo Rizzi, Lucía Caraballo, Patricia Conde, Javi Morgade, Raúl Tejón, Marta Carriedo, Patricio Alvargonzález, Abril Zamora, Tomy Aguilera, Andrea Compton, Javi Hoyos o Fernando Gil no quisieron perder la oportunidad de lucir sus mejores galas en este encuentro en el corazón de Madrid.
Los Bridgerton, de la mano de Shondaland y Jess Brownell, regresan con una cuarta temporada inspirada en los cuentos de hadas. El bohemio Benedict Bridgerton (Luke Thompson), segundo hijo de la familia, se niega a sentar la cabeza pese a las súplicas de su madre, Lady Violet Bridgerton (Ruth Gemmell). Todo cambia en el baile de máscaras que celebra Violet, cuando Benedict queda deslumbrado por una misteriosa dama plateada. Con la ayuda a regañadientes de su hermana Eloise (Claudia Jessie), Benedict decide participar en la sociedad para descubrir la identidad de la joven. No obstante, la mujer que ha cautivado su corazón no es una dama de la alta sociedad, sino una doncella llamada Sophie Baek (Yerin Ha), que trabaja para la formidable señora de la casa, Araminta Gun (Katie Leung).
Cuando el destino vuelve a unir a Benedict y Sophie, este se debate entre lo que siente por la intrigante doncella y la fantasía de la dama plateada, sin saber que se trata de la misma persona. ¿Acabará su incapacidad de ver que ambas mujeres son la misma persona con la innegable chispa que hay entre Sophie y él? Y ¿de verdad puede el amor con todo? ¿Incluso con una relación entre clases prohibida por la sociedad?
Los matrimonios de sus hermanos sirven de inspiración a Benedict, incluido el de Francesca (Hannah Dodd) con John Stirling (Victor Alli) y el de Colin (Luke Newton) con Penelope (Nicola Coughlan), quien se enfrenta a nuevos desafíos ahora que todos conocen su identidad como autora de la columna de cotilleos.
Los Bridgerton cautivaron a espectadores de todo el mundo cuando Netflix y Shondaland estrenaron la icónica serie en 2020. Cada una de sus tres temporadas se encuentra entre las más vistas de la historia de Netflix, mientras que la aclamada precuela La reina Carlota: Una historia de Bridgerton arrasó en el Top 10 global. La franquicia ha consolidado una base de seguidores internacional que da respuesta a un público amante del romance tradicionalmente desatendido, irrumpiendo en el imaginario cultural con un éxito sin precedentes e impulsando innumerables tendencias. Los fans celebran su devoción por la serie a través de memes, música, libros, moda, decoración y mucho más. Experiencias en vivo como El Baile de la Reina: Una experiencia Bridgerton, junto con una creciente gama de productos de consumo, han elevado el nombre de Los Bridgerton hasta convertirlo en una marca de estilo de vida extraordinariamente codiciada, deleitando a los seguidores al permitirles disfrutar de su historia favorita en primera persona. Con la cuarta temporada actualmente en producción, la franquicia seguirá ofreciendo nuevas y atractivas formas para que su apasionada comunidad de fans se sumerja en el universo Bridgerton, tanto dentro como fuera de la pantalla.
Hoy el fútbol femenino inglés se detiene en un cruce que, sobre el papel, podría parecer desigual, pero que en el alma de la FA Cup es dinamita pura: la quinta ronda de la FA Women’s Cup enfrenta a las ambiciosas London City Lionesses contra el poder emergente del Tottenham Hotspur Women. Y cuando el torneo más antiguo del mundo abre sus puertas a una noche así, lo que está en juego no es solo un pase de ronda: es identidad, es jerarquía, es futuro.
No hay necesidad de dividir esta historia en apartados, porque lo que se viene no es un dossier táctico al uso ni una ficha fría de estadísticas: es una travesía emocional por todo lo que representa este partido. Una eliminatoria que, bajo la luz siempre dramática de la copa, iguala presupuestos, tensiona trayectorias y convierte cada balón dividido en una cuestión de honor.
La FA Cup no entiende de categorías. Nunca lo ha hecho. Es el torneo donde las jerarquías tiemblan. Donde un club que construye su proyecto desde la ambición estructural, como London City Lionesses, puede mirar a los ojos a un equipo de la élite como Tottenham y decirle: “Aquí estamos”. Porque las Lionesses no son un simple nombre romántico dentro del ecosistema del fútbol inglés. Son un proyecto con vocación de élite, con inversión, con planificación, con la obsesión clara de instalarse en la cima del fútbol femenino británico.
Tottenham, en cambio, llega con la carga y el privilegio de pertenecer al escaparate de la máxima categoría. No es solo el escudo. No es solo la infraestructura. Es la responsabilidad de competir cada temporada contra las mejores, de medirse con gigantes históricos, de sostener una identidad propia en una liga feroz. Y en la copa, esa experiencia pesa. Pero también puede convertirse en una losa si el partido se enreda, si el reloj avanza y la lógica no termina de imponerse.
Porque esta es la magia de la quinta ronda. Aquí ya no hay margen para la distracción. Ya no es el trámite de las primeras eliminatorias. Aquí cada equipo empieza a oler Wembley. Empieza a imaginar el camino despejado hacia las semifinales, hacia la gloria, hacia el relato que permanece en la memoria colectiva.
El London City Lionesses afronta esta cita como una declaración pública de intenciones. No es solo competir. Es demostrar que el salto competitivo no es una aspiración lejana, sino una realidad tangible. Que pueden sostener un bloque sólido, compacto, disciplinado sin balón y vertical cuando detectan el espacio. Que saben sufrir sin perder el orden. Que tienen el carácter necesario para resistir los momentos de asedio que, inevitablemente, propondrá el Tottenham.
El Tottenham, por su parte, sabe que este tipo de partidos pueden convertirse en trampas emocionales. Si marca pronto, puede imponer su jerarquía. Si el gol se retrasa, el nerviosismo se filtra. Y la copa no perdona los errores mentales. En estos contextos, la gestión del ritmo es tan determinante como la calidad técnica. Saber cuándo acelerar, cuándo pausar, cuándo cargar el área y cuándo ensanchar el campo.
Tácticamente, el encuentro promete un contraste fascinante. Las Lionesses podrían optar por un bloque medio-bajo, con líneas juntas y transiciones rápidas, buscando atacar el espacio a la espalda de los laterales rivales. En ese escenario, el primer pase tras recuperación será oro. La precisión en el envío vertical definirá si el esfuerzo defensivo se traduce en amenaza real.
Tottenham, en cambio, previsiblemente asumirá el peso del balón. Intentará mover al rival de lado a lado, forzar desplazamientos, generar superioridades en banda y cargar el área con insistencia. Pero la clave no será solo atacar: será evitar la contra. Porque si el equipo se parte, si las distancias entre líneas se dilatan, el partido puede convertirse en un intercambio peligroso.
Y luego está el factor emocional. Porque en la copa, cada despeje se celebra como un gol, cada intervención defensiva levanta a la grada, cada córner se vive como una oportunidad irrepetible. No es un partido más del calendario. Es un todo o nada. Es la línea fina entre seguir soñando o regresar a la rutina de la liga con el sabor amargo de la eliminación.
Hay algo profundamente épico en este tipo de enfrentamientos. El club que quiere derribar la puerta frente al club que quiere defender su estatus. La ambición frente a la obligación. El hambre frente a la responsabilidad. Y en el centro, 90 minutos —o más— donde cada detalle puede cambiar la narrativa.
Si London City consigue imponer intensidad desde el primer minuto, si logra incomodar la salida de balón rival y convertir el duelo en un partido físico, incómodo, de segundas jugadas, el guion puede inclinarse hacia la sorpresa. Pero si Tottenham encuentra fluidez, si logra activar rápido a sus jugadoras más determinantes y convierte la posesión en profundidad real, la lógica puede imponerse.
En noches así, el primer gol no solo mueve el marcador: mueve la psicología del partido. Obliga a reajustar planes, a adelantar líneas, a asumir riesgos. Y cada riesgo en la FA Cup tiene un precio.
Esta no es solo una previa. Es el preludio de una batalla competitiva que condensa todo lo que hace grande al fútbol femenino inglés: crecimiento, profesionalización, ambición y una identidad cada vez más robusta. Es la constatación de que el ecosistema competitivo se ensancha, de que los proyectos emergentes ya no se conforman con participar.
Hoy no se juega únicamente una quinta ronda. Se juega una afirmación colectiva. Se juega la posibilidad de alterar el mapa. Se juega el derecho a seguir soñando.
Y cuando el balón empiece a rodar, cuando la tensión inicial se transforme en duelos reales, cuando la primera ocasión levante el murmullo de la grada, comprenderemos que todo lo que hemos construido en la previa solo era la antesala. Porque la copa, como siempre, decidirá sin contemplaciones.
Prepárate porque esta noche no se disputa un simple partido, se escribe una historia.
🔥 London City Lionesses 🆚 Tottenham Hotspurs Women🔥
🗓️ Lunes, 23 de febrero de 2025
⏰ 20:30 horario peninsular
📺 BBC (🏴)
🏟️ Hayes Lane, Londres
Got a birthday or special shoutout? Share it with our fans at Monday’s Adobe Women's FA Cup clash (23 Feb, 7:30PM) vs Tottenham Hotspur and see it live on the big screen at CopperJax Community Stadium.
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Hay noches que no se juegan, se sostienen. Se respiran con dificultad, se mastican con nervio y se recuerdan con una mezcla incómoda de orgullo y desgarro. Lo vivido en el CopperJax Community Stadium fue exactamente eso: una eliminatoria que cerraba una ronda de la FA Women’s Cup y, a la vez, bajaba el telón competitivo antes del primer parón internacional de 2026, ese que ya asoma con aroma a clasificatorios para el Mundial de Brasil 2027. Último partido de clubes. Última bala emocional antes del silencio. Y en el fútbol, esa combinación lo cambia todo.
El London City Lionesses no jugaba solo por unos cuartos de final inéditos; jugaba por demostrar que su ascenso no era casualidad, que su crecimiento no era anecdótico ni coyuntural. Cada carrera, cada pase, cada remate llevaba consigo la convicción de que la élite no es una estación de paso, sino un destino elegido. Frente a ellas, el Tottenham Hotspur Women presentaba una estructura consolidada, jerarquía competitiva y memoria muscular de quien ha transitado escenarios así innumerables veces. Copa. Eliminatoria directa. Sin margen de error.
El arranque del Tottenham fue quirúrgico. No era una posesión ornamental; era ocupación de espacios con lógica. Ritmo alto, cambios de orientación, búsqueda constante de superioridades en banda. Tandberg y Gaupset fijaban por fuera; Holdt ofrecía apoyo intermedio; Vinberg amenazaba el intervalo central. El London City apenas había ajustado alturas cuando llegó el primer golpe.
Nos estábamos aún acomodando en el sofá cuando en el minuto 7 de juego saltó la sorpresa gracias a un pase interior de las visitantes que rompió la primera línea de presión celeste con cierta facilidad y Matilda Vinberg recibe con el cuerpo perfilado, percibe la presión a su espalda y decide en una fracción de segundo.
No busca potencia, busca certeza. Su zurda golpea al centro, engañando la lectura de la internacional española Elene Lete, que a pesar de estirarse como un gato no pudo evitar que se abriera la la lata con el 0–1 en un duro golpe que llegó antes del primer cuarto de hora.
Tilly's hard fought touch sees the ball roll past Elene Lete and into the back of the net! 💪
Ese gol redefinió la estructura emocional del partido. El London City dejó de pensar en atacar para reconstruirse. Asllani retrocedió metros, Geyoro equilibró alturas, Kumagai ajustó vigilancias. La primera mitad se convirtió en un pulso donde nadie monopolizaba la pelota, pero todos sentían la amenaza constante. Los córners y centros del London City acumulaban intención más que claridad, mientras el Tottenham esperaba recuperar en zonas intermedias y acelerar el juego.
La amarilla a Jana Fernández en el 35 fue síntoma del filo emocional del encuentro. Cada duelo tenía consecuencias. Cada choque era una declaración.
Pero el tramo final antes del descanso mostró el carácter local. El cabezazo de Parris en el minuto 41 fue un mensaje; Kop respondió con firmeza. Un minuto después, un disparo lejano obligó a estirarse hacia la escuadra y puso el 1–1 al borde del entreacto para hacer que todo empezara desde cero.
La segunda parte cambió la narrativa. Más presión tras pérdida, más metros ganados en campo rival. Las sustituciones en el 56 añadieron densidad al ataque. Van de Donk aportó movilidad entre líneas, Corrales verticalidad y determinación. Y en apenas sesenta segundos, el partido giró con fuerza memorable.
El uno a uno nació de la convicción. Corrales recibe abierta en la izquierda, levanta la cabeza y ejecuta un centro tenso hacia el espacio entre central y lateral. Van de Donk ataca ese intervalo con lectura perfecta. No controla; solo ajusta el gesto. Derecha cruzada, palo largo, red. El estadio explota. El empate no es solo numérico; es anímico. El miedo cambia de bando.
El 2–1 llega casi de inmediato. Balón rechazado fuera del área. Jana Fernández lo recoge, ajusta el apoyo y dispara con técnica depurada. Trayectoria ascendente, rosca exterior mínima, dirección exacta a la escuadra para hacer inútil el vuelo sin motor de la portera visitante, una Kop, que solo pudo ver como la finalización de la ex culé hizo estallar de júbilo al público en el minuto 60 y solo media hora separaba a las de Eder Maestre de llevarse el gato al agua, pero eso en el balompié nunca está asegurado.
It’s two in two minutes!
Jana Fernández with the goal to put @LC_Lionesses ahead 😮💨
Con ventaja, el London City alternó inteligencia y ambición. Presión selectiva, repliegues organizados, búsqueda del tercero sin descomponerse. Corrales tuvo la sentencia en el 70, pero Kop mantuvo a su equipo con una parada de reflejos rápidos. El Tottenham, lejos de fracturarse, adelantó líneas. Introdujo a England para ganar presencia aérea. Centros laterales, saques de esquina consecutivos, balones colgados con fe más que con estética.
El tramo final fue resistencia pura. Minuto 90+5. Centro lateral. Remate bloqueado. Balón suelto en el área. Impacto en el brazo de Goldie. Penalti. El estadio se congela. England asume la responsabilidad en el 96 con la serenidad de quien entiendeCon ventaja, el London City alternó inteligencia y ambición. Presión selectiva, repliegues organizados, búsqueda del tercero sin descomponerse. Corrales tuvo la sentencia en el minuto 70, pero Kop mantuvo a su equipo con una parada de reflejos rápidos. El Tottenham, lejos de fracturarse, adelantó líneas. Introdujo a England para ganar presencia aérea. Centros laterales, saques de esquina consecutivos, balones colgados con fe más que con estética.
Con ventaja, el London City alternó inteligencia y ambición. Presión selectiva, repliegues organizados, búsqueda del tercero sin descomponerse. Corrales tuvo la sentencia en el 70, pero Kop mantuvo a su equipo con una parada de reflejos rápidos. El Tottenham, lejos de fracturarse, adelantó líneas. Introdujo a England para ganar presencia aérea. Centros laterales, saques de esquina consecutivos, balones colgados con fe más que con estética.
El tramo final fue resistencia pura. Minuto 90+5. Centro lateral. Remate bloqueado. Balón suelto en el área. Impacto en el brazo de Goldie. Penalti. El estadio se congela. England asume la responsabilidad en el 90+6 con la serenidad de quien entiende el peso del instante. Carrera corta, golpeo firme al palo izquierda y ese 2–2 en el luminoso nos enviaba directamente a la prórroga, pudiendo la emoción cortarse con un cuchillo.
Bethany England’s penalty that takes things to extra-time 😱
La prórroga fue desgaste y orgullo. Intentos aislados, piernas cargadas, decisiones menos precisas. Porteras determinantes, defensas multiplicándose. Nadie especula, pero el cansancio condiciona la lucidez. Cada aproximación era un suspiro colectivo.
La tanda de penaltis fue una lección de sangre fría. Gol tras gol. 3-3, 5-5, 7-7, 8-8. Hasta que un detalle cambió la historia: Sangaré frente a Kop. Disparo raso al palo inferior izquierdo. Kop lee la intención y bloquea. El siguiente lanzamiento decide: 8-9. Tottenham sobrevive.
La crudeza del fútbol de copa no permite matices. El London City tuvo la clasificación en la mano durante más de media hora. Mostró personalidad, capacidad de reacción, talento técnico. Pero la FA Women’s Cup no concede indulgencias. Un brazo extendido, un penalti en el último suspiro, una parada en el noveno lanzamiento. Márgenes mínimos.
LIZE KOP THE HERO 👏@SpursWomen book their quarter-final place with a 9-8 win on penalties!
El Tottenham se va al parón internacional con la certeza de que sabe competir bajo presión máxima. El London City se queda con aprendizaje doloroso y con la convicción de que pertenece a este nivel. Porque competir así, sostener así, reaccionar así, no es casualidad.
Y mientras la emoción de esta eliminatoria aún palpita en los recuerdos de todos, la atención debe cambiar de chip. En menos de 48 horas, la Ciudad del Fútbol de Las Rozas acogerá a la Selección Española de Fútbol, vigente campeona del Mundo en 2023, que empezará a preparar los cruciales encuentros ante Islandia y Ucrania. La intensidad no se detiene; simplemente cambia de escenario.
Tottenham advance to the quarter finals of the FA Cup where they will face Chelsea 👏 pic.twitter.com/2hKk2L5Mta
Lo que se vivió en el Hayes Leane sirve de recordatorio: el fútbol, cuando se juega con esta intensidad emocional, trasciende el resultado. Pero la Copa enseña, y la preparación mundialista exige aprendizaje y concentración absoluta.
◼️ La quinta ronda de la FA Women’s Cup enfrenta a las ambiciosas London City Lionesses con el poder competitivo del q en un duelo donde no solo se disputa el acceso a la siguiente fase, sino la legitimidad de un proyecto emergente frente a la obligación de un club de élite. La copa, territorio históricamente imprevisible, vuelve a tensar las jerarquías y convierte noventa minutos en un examen de identidad, carácter y ambición.
Ayer por la noche, Madrid se vistió de Los Bridgerton para celebrar el estreno de la segunda parte de la cuarta temporada de la serie. Los protagonistas Luke Thompson (Benedict Bridgerton), Yerin Ha (Sophie Baek) y Hannah Dodd (Francesca Bridgerton) acudieron a Madrid para celebrar una noche mágica con la alta sociedad española, además de disfrutar de las calles del Madrid más castizo. La ciudad abrió sus puertas a un exclusivo baile de máscaras digno de la familia Bridgerton. Los cuatro primeros episodios de la cuarta temporada ya están disponibles, y la segunda parte se estrenará el 26 de febrero de 2026 en Netflix.
El baile de máscaras se inauguró con la entrada de nueve debutantes que lucieron looks de alta costura made in Spain inspirados en el universo de Los Bridgerton, creados en exclusiva para la ocasión por los reconocidos diseñadores españoles Ana Locking, Carmen Farala, Dominnico, Luis de Javier, María Escoté, Palomo Spain, Paola Barreto, Rocío Osorno y Vicky Martín Berrocal para Lala Chus, Mar Flores, Alba Carrillo, Samantha Hudson, Iera González, Manu Moreno, Virtual Diva, Elena Gortari y Lola Lolita, respectivamente.
Además del elenco principal de la serie, numerosas celebridades como Anabel Pantoja, Isa Pantoja, Ana Guerra, Leo Rizzi, Lucía Caraballo, Patricia Conde, Javi Morgade, Raúl Tejón, Marta Carriedo, Patricio Alvargonzález, Abril Zamora, Tomy Aguilera, Andrea Compton, Javi Hoyos o Fernando Gil no quisieron perder la oportunidad de lucir sus mejores galas en este encuentro en el corazón de Madrid.
Los Bridgerton, de la mano de Shondaland y Jess Brownell, regresan con una cuarta temporada inspirada en los cuentos de hadas. El bohemio Benedict Bridgerton (Luke Thompson), segundo hijo de la familia, se niega a sentar la cabeza pese a las súplicas de su madre, Lady Violet Bridgerton (Ruth Gemmell). Todo cambia en el baile de máscaras que celebra Violet, cuando Benedict queda deslumbrado por una misteriosa dama plateada. Con la ayuda a regañadientes de su hermana Eloise (Claudia Jessie), Benedict decide participar en la sociedad para descubrir la identidad de la joven. No obstante, la mujer que ha cautivado su corazón no es una dama de la alta sociedad, sino una doncella llamada Sophie Baek (Yerin Ha), que trabaja para la formidable señora de la casa, Araminta Gun (Katie Leung).
Cuando el destino vuelve a unir a Benedict y Sophie, este se debate entre lo que siente por la intrigante doncella y la fantasía de la dama plateada, sin saber que se trata de la misma persona. ¿Acabará su incapacidad de ver que ambas mujeres son la misma persona con la innegable chispa que hay entre Sophie y él? Y ¿de verdad puede el amor con todo? ¿Incluso con una relación entre clases prohibida por la sociedad?
Los matrimonios de sus hermanos sirven de inspiración a Benedict, incluido el de Francesca (Hannah Dodd) con John Stirling (Victor Alli) y el de Colin (Luke Newton) con Penelope (Nicola Coughlan), quien se enfrenta a nuevos desafíos ahora que todos conocen su identidad como autora de la columna de cotilleos.
Los Bridgerton cautivaron a espectadores de todo el mundo cuando Netflix y Shondaland estrenaron la icónica serie en 2020. Cada una de sus tres temporadas se encuentra entre las más vistas de la historia de Netflix, mientras que la aclamada precuela La reina Carlota: Una historia de Bridgerton arrasó en el Top 10 global. La franquicia ha consolidado una base de seguidores internacional que da respuesta a un público amante del romance tradicionalmente desatendido, irrumpiendo en el imaginario cultural con un éxito sin precedentes e impulsando innumerables tendencias. Los fans celebran su devoción por la serie a través de memes, música, libros, moda, decoración y mucho más. Experiencias en vivo como El Baile de la Reina: Una experiencia Bridgerton, junto con una creciente gama de productos de consumo, han elevado el nombre de Los Bridgerton hasta convertirlo en una marca de estilo de vida extraordinariamente codiciada, deleitando a los seguidores al permitirles disfrutar de su historia favorita en primera persona. Con la cuarta temporada actualmente en producción, la franquicia seguirá ofreciendo nuevas y atractivas formas para que su apasionada comunidad de fans se sumerja en el universo Bridgerton, tanto dentro como fuera de la pantalla.
Hoy el fútbol femenino inglés se detiene en un cruce que, sobre el papel, podría parecer desigual, pero que en el alma de la FA Cup es dinamita pura: la quinta ronda de la FA Women’s Cup enfrenta a las ambiciosas London City Lionesses contra el poder emergente del Tottenham Hotspur Women. Y cuando el torneo más antiguo del mundo abre sus puertas a una noche así, lo que está en juego no es solo un pase de ronda: es identidad, es jerarquía, es futuro.
No hay necesidad de dividir esta historia en apartados, porque lo que se viene no es un dossier táctico al uso ni una ficha fría de estadísticas: es una travesía emocional por todo lo que representa este partido. Una eliminatoria que, bajo la luz siempre dramática de la copa, iguala presupuestos, tensiona trayectorias y convierte cada balón dividido en una cuestión de honor.
La FA Cup no entiende de categorías. Nunca lo ha hecho. Es el torneo donde las jerarquías tiemblan. Donde un club que construye su proyecto desde la ambición estructural, como London City Lionesses, puede mirar a los ojos a un equipo de la élite como Tottenham y decirle: “Aquí estamos”. Porque las Lionesses no son un simple nombre romántico dentro del ecosistema del fútbol inglés. Son un proyecto con vocación de élite, con inversión, con planificación, con la obsesión clara de instalarse en la cima del fútbol femenino británico.
Tottenham, en cambio, llega con la carga y el privilegio de pertenecer al escaparate de la máxima categoría. No es solo el escudo. No es solo la infraestructura. Es la responsabilidad de competir cada temporada contra las mejores, de medirse con gigantes históricos, de sostener una identidad propia en una liga feroz. Y en la copa, esa experiencia pesa. Pero también puede convertirse en una losa si el partido se enreda, si el reloj avanza y la lógica no termina de imponerse.
Porque esta es la magia de la quinta ronda. Aquí ya no hay margen para la distracción. Ya no es el trámite de las primeras eliminatorias. Aquí cada equipo empieza a oler Wembley. Empieza a imaginar el camino despejado hacia las semifinales, hacia la gloria, hacia el relato que permanece en la memoria colectiva.
El London City Lionesses afronta esta cita como una declaración pública de intenciones. No es solo competir. Es demostrar que el salto competitivo no es una aspiración lejana, sino una realidad tangible. Que pueden sostener un bloque sólido, compacto, disciplinado sin balón y vertical cuando detectan el espacio. Que saben sufrir sin perder el orden. Que tienen el carácter necesario para resistir los momentos de asedio que, inevitablemente, propondrá el Tottenham.
El Tottenham, por su parte, sabe que este tipo de partidos pueden convertirse en trampas emocionales. Si marca pronto, puede imponer su jerarquía. Si el gol se retrasa, el nerviosismo se filtra. Y la copa no perdona los errores mentales. En estos contextos, la gestión del ritmo es tan determinante como la calidad técnica. Saber cuándo acelerar, cuándo pausar, cuándo cargar el área y cuándo ensanchar el campo.
Tácticamente, el encuentro promete un contraste fascinante. Las Lionesses podrían optar por un bloque medio-bajo, con líneas juntas y transiciones rápidas, buscando atacar el espacio a la espalda de los laterales rivales. En ese escenario, el primer pase tras recuperación será oro. La precisión en el envío vertical definirá si el esfuerzo defensivo se traduce en amenaza real.
Tottenham, en cambio, previsiblemente asumirá el peso del balón. Intentará mover al rival de lado a lado, forzar desplazamientos, generar superioridades en banda y cargar el área con insistencia. Pero la clave no será solo atacar: será evitar la contra. Porque si el equipo se parte, si las distancias entre líneas se dilatan, el partido puede convertirse en un intercambio peligroso.
Y luego está el factor emocional. Porque en la copa, cada despeje se celebra como un gol, cada intervención defensiva levanta a la grada, cada córner se vive como una oportunidad irrepetible. No es un partido más del calendario. Es un todo o nada. Es la línea fina entre seguir soñando o regresar a la rutina de la liga con el sabor amargo de la eliminación.
Hay algo profundamente épico en este tipo de enfrentamientos. El club que quiere derribar la puerta frente al club que quiere defender su estatus. La ambición frente a la obligación. El hambre frente a la responsabilidad. Y en el centro, 90 minutos —o más— donde cada detalle puede cambiar la narrativa.
Si London City consigue imponer intensidad desde el primer minuto, si logra incomodar la salida de balón rival y convertir el duelo en un partido físico, incómodo, de segundas jugadas, el guion puede inclinarse hacia la sorpresa. Pero si Tottenham encuentra fluidez, si logra activar rápido a sus jugadoras más determinantes y convierte la posesión en profundidad real, la lógica puede imponerse.
En noches así, el primer gol no solo mueve el marcador: mueve la psicología del partido. Obliga a reajustar planes, a adelantar líneas, a asumir riesgos. Y cada riesgo en la FA Cup tiene un precio.
Esta no es solo una previa. Es el preludio de una batalla competitiva que condensa todo lo que hace grande al fútbol femenino inglés: crecimiento, profesionalización, ambición y una identidad cada vez más robusta. Es la constatación de que el ecosistema competitivo se ensancha, de que los proyectos emergentes ya no se conforman con participar.
Hoy no se juega únicamente una quinta ronda. Se juega una afirmación colectiva. Se juega la posibilidad de alterar el mapa. Se juega el derecho a seguir soñando.
Y cuando el balón empiece a rodar, cuando la tensión inicial se transforme en duelos reales, cuando la primera ocasión levante el murmullo de la grada, comprenderemos que todo lo que hemos construido en la previa solo era la antesala. Porque la copa, como siempre, decidirá sin contemplaciones.
Prepárate porque esta noche no se disputa un simple partido, se escribe una historia.
🔥 London City Lionesses 🆚 Tottenham Hotspurs Women🔥
🗓️ Lunes, 23 de febrero de 2025
⏰ 20:30 horario peninsular
📺 BBC (🏴)
🏟️ Hayes Lane, Londres
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🔷 El conjunto red dominó al Aston Villa (4-1) ante su público en un partido marcado por los dos goles tempraneros de las locales, que encarrilaron el encuentro en los primeros quince minutos y no dejaron escapar una victoria clave en la lucha por la permanencia.
El partido comenzó mucho antes de que el balón rodara, mucho antes incluso de que las futbolistas pisaran el césped con la indumentaria de combate. Comenzó en el gesto serio de las capitanas durante el saludo protocolario, en la forma en que el estadio fue llenándose poco a poco de una expectativa densa, casi tangible, y en la certeza compartida de que aquel Liverpool–Aston Villa no era un encuentro más del calendario de la Barclays Women’s Super League, sino una fotografía precisa del momento que atravesaban ambos proyectos. No había grandilocuencia innecesaria, no había promesas de espectáculo desmedido, pero sí una tensión competitiva auténtica, de las que nacen los partidos que se recuerdan más por lo que exigen que por lo que conceden.
El Liverpool apareció con una alineación que hablaba de solidez, de jerarquía silenciosa y de una idea clara de partido. Rachael Laws… no, Teagan Micah… no: Falk, con el dorsal 28, asumía la responsabilidad bajo palos, respaldada por una línea defensiva construida desde el equilibrio entre experiencia y fiabilidad. Shimizu ofrecía rigor táctico y salida limpia desde el costado, Fisk ejercía de capitana desde el eje, ordenando, corrigiendo, marcando tiempos, mientras Clark completaba un bloque pensado para resistir y competir en cada duelo individual. No era una defensa diseñada para lucirse, sino para sostener.
En el centro del campo, el Liverpool desplegaba una sala de máquinas que invitaba al control paciente. Nagano, con su lectura privilegiada del juego, se erigía como el metrónomo silencioso, acompañada por O’Sullivan, siempre dispuesta a ensuciar el partido cuando fuera necesario, a cortar líneas, a incomodar. Bernabé aportaba recorrido y criterio, Kapocs ofrecía energía y verticalidad, y entre todas tejían una red pensada para evitar que el Aston Villa encontrara comodidad interior. Arriba, Enderby, Thomas y Holland componían un tridente más funcional que espectacular, diseñado para atacar espacios, fijar defensas y castigar cualquier error de concentración.
El Aston Villa, por su parte, se presentó con una alineación que mezclaba juventud, potencia y liderazgo. D’Angelo, bajo palos, transmitía seguridad desde el calentamiento, consciente de que su partido iba a exigir atención constante. Parker y Deslandes custodiaban los costados con una mezcla de agresividad y lectura defensiva, mientras Patten, con el brazalete de capitana, asumía el rol de faro emocional y táctico del equipo. A su alrededor, cada movimiento parecía tener un propósito claro: no regalar metros, no conceder ventajas.
En el centro del campo, Jean-François aparecía como la futbolista llamada a equilibrarlo todo, a sostener cuando el partido se desordenara, a ofrecer salida limpia cuando el Liverpool apretara. Taylor y Maltby aportaban músculo y llegada, dispuestas a convertir cada segunda jugada en una oportunidad para avanzar. En ataque, Hijikata, Mullett y Hanson ofrecían movilidad, desmarque constante y una amenaza permanente al espacio, obligando a la defensa local a mantenerse alerta desde el primer minuto.
Cuando el balón echó a rodar, el partido confirmó rápidamente que no iba a conceder treguas. Cada pase llevaba intención, cada presión estaba medida, cada disputa se libraba como si fuera definitiva. El Liverpool buscó desde el inicio imponer un ritmo controlado, sin prisas, consciente de que el Villa se siente cómodo en escenarios abiertos. El Aston Villa, en cambio, apostó por una presión intermedia, esperando el error, midiendo el momento exacto para saltar y convertir la recuperación en transición rápida.
Los primeros minutos fueron de estudio mutuo, pero no de pasividad. Había choques, había carreras, había contactos que marcaban territorio. Fisk ordenaba desde atrás, Patten respondía desde el otro lado. Nagano pedía el balón incluso bajo presión, Jean-François achicaba espacios con inteligencia. El partido se construía desde los detalles mínimos, desde esos gestos que no aparecen en las estadísticas pero que definen el pulso real del juego.
La grada acompañaba con un murmullo constante, consciente de que aquello no iba de fuegos artificiales, sino de resistencia, de inteligencia competitiva, de saber cuándo golpear y cuándo aguantar. Cada equipo parecía saber exactamente quién era y a qué venía. No había impostura, no había concesiones. Solo fútbol honesto, exigente, de ese que obliga a las futbolistas a estar presentes mentalmente durante los noventa minutos.
Y así, sin necesidad de un gol temprano ni de una ocasión flagrante, el partido empezó a adquirir densidad, a cargar de significado cada acción, cada disputa aérea, cada balón dividido. Era el tipo de encuentro que se cuece a fuego lento, que exige paciencia al espectador y precisión absoluta a quienes lo protagonizan. Un partido que no se iba a decidir por acumulación, sino por un instante. Por un error. Por una lectura acertada. Por una jugadora capaz de interpretar antes que nadie lo que el partido pedía.
El Liverpool salió decidido a mandar desde el primer minuto y su dominio inicial no tardó en reflejarse en el marcador. Antes de que se cumpliera el minuto 10, las locales ya se adelantaron gracias a una gran acción por banda de Woodham, que ganó línea de fondo y puso un pase de la muerte perfecto para Enderby, quien solo tuvo que empujar el balón a la red para abrir el marcador con el 1-0.
9' – Holland drives down the left and delivers an inviting ball across the six-yard box. Enderby sprints in to fire home past D'Angelo. GET IN.
Cinco minutos más tarde llegó el segundo tanto en una jugada tan caótica como espectacular. Bernabé conectó con Woodham, que volvió a centrar al área buscando a Thomas. La delantera no pudo rematar de primeras, pero desde el suelo y tras un rebote acabó conectando una volea sentada de bellísima factura que amplió la ventaja del Liverpool hasta el 2-0 y dejó sin respuesta al Aston Villa en el primer cuarto de hora de juego.
Durante la primera media hora, las de Birmingham apenas pudieron oler el balón. El Liverpool mantuvo a las centrales rivales hundidas en su propio campo, moviendo la pelota con rapidez y generando peligro constante sobre la portería defendida por D’Angelo. Sin embargo, el Aston Villa logró estirarse tímidamente tras una llegada de Hanson, que no pudo controlar bien el balón cuando se plantaba en el área rival. Esa acción sirvió para que las visitantes adelantaran líneas y comenzaran a presionar más arriba, robando en zonas más peligrosas y reduciendo metros hasta la portería local. El Villa empezaba a mostrar signos de frustración, y una muestra clara fue el agarrón de Parker sobre Holland cuando esta se marchaba sola, acción que le costó la primera tarjeta amarilla del partido. A pesar del dominio del Liverpool, el Aston Villa logró marcar cuando más duele: justo antes del descanso. Un auténtico zambombazo de Miri Taylor, colocado en la escuadra, recortó distancias en un momento en el que parecía que las locales volvían a tomar el control absoluto del encuentro, pero ese 2-1 de las visitantes le ponía picante al cara a cara en el 41 de juego.
Taylor finds the top right-hand corner of goal from the edge of the box to reduce the deficit 🎯
La segunda mitad arrancó con un gran susto. En la primera jugada, un choque muy duro entre la delantera del Liverpool y D’Angelo obligó a detener el encuentro durante casi dos minutos. La portera del Aston Villa no pudo continuar y fue sustituida por Roebuck. Tras ese parón, el partido entró en una fase espesa, sin apenas ocasiones claras hasta pasada la hora de juego. El Liverpool dispuso de una falta peligrosa que terminó en nada, y a partir de ahí el ritmo volvió a acelerarse ligeramente, aunque con mucho protagonismo del centro del campo y poca llegada real a las áreas. Eso sí, el guion había cambiado: el Aston Villa tenía ahora más posesión que en la primera parte. La ocasión más clara en ese tramo fue para las visitantes, con un buen disparo de Hanson que obligó a Falk a lucirse con una parada de mucho mérito. Ambos equipos presionaban alto, pero sin la intensidad suficiente para incomodar seriamente la salida de balón rival. Cuando el partido parecía encaminado a un final ajustado, el Liverpool volvió a golpear. En el minuto 81, Fisk cazó un rebote y conectó una volea que se coló ajustada al poste derecho, sentenciando prácticamente el encuentro amén al 3-1, pero habría más.
Ya en el descuento, Csillag puso la guinda al marcador con el 4-1 definitivo, usando el cuerpo para proteger el balón y definiendo con mucha clase ante Roebuck.
Con esta victoria, el Liverpool confirma su notable reacción desde diciembre, saliendo del descenso tras haber sumado solo cuatro puntos en las primeras 13 jornadas. Aun así, las reds se mantienen fuera de peligro por un solo punto. Por su parte, el Aston Villa se queda en la octava posición, en una cómoda zona media de la tabla, siete puntos por encima del descenso y a trece de los puestos europeos.
Árbitra principal: Megan Wilson Asistentes: Ella Broad, Georgia Ball Cuarta árbitra: Lucy May Tarjetas:
Amarillas: Parker (39′), O’Sullivan (74′), Grant (90+6′) Rojas: Ninguna Información del partido: Lugar: St Helens Stadium Fecha y hora: 13:00 – 08/02/2026
Goles |
1-0 Enderby 9’ ⚽️ 2-0 Thomas 15’ ⚽️ 2-1 Taylor 41’ ⚽️ 3-1 Fisk 81’ ⚽️ 4-1 Csillag 96’ ⚽️
🔷 Hay partidos que no solo se ganan, se declaran. El Manchester City firmó en el Etihad Stadium una de esas actuaciones que definen una temporada, desbordando al Chelsea con un inapelable 5–1 que sacudió la Barclays Women’s Super League y confirmó un cambio de jerarquía. El equipo de Andrée Jeglertz fue una máquina perfectamente engrasada de principio a fin, con una Kerolin descomunal como rostro del triunfo, y dejó al descubierto, sin concesiones, todas las grietas de un rival que salió severamente castigado.
✨ Crónica | Colaboración especial de Manu López, Helena Pérez y Paula Valiente
Había citas señaladas en rojo en el calendario de la WSL, y esta lo estaba con trazo grueso. El líder recibía al vigente campeón en el Etihad Stadium, con un contexto que elevaba el duelo a categoría de punto de inflexión. El Manchester City llegaba en lo más alto de la tabla, con nueve puntos de margen, mientras que el Chelsea, tercero, aterrizaba en Mánchester consciente de que una derrota podía transformar la lucha por el título en una carrera de fondo, larga y cuesta arriba.
El escenario estuvo a la altura del momento. El Etihad respondió con gradas llenas y ese ambiente especial que se genera cuando el fútbol femenino ocupa un escaparate mayor. No era un partido más: era una prueba de madurez para el City y un examen de supervivencia para el Chelsea.
Andrée Jeglertz no dudó y volvió a confiar en el once que le ha dado estabilidad, continuidad y sentido a su temporada. Yamashita bajo palos; Casparij y Greenwood en los laterales; Knaak y Rose en el eje de la zaga; Blindkilde y Hasegawa como corazón del equipo; Kerolin y Hemp abiertas para desequilibrar; Miedema como nexo entre líneas y Khadija Shaw como referencia ofensiva. Un once reconocible, trabajado y con automatismos tan claros como consolidados.
el segundo saque de esquina consecutivo, la pelota quedó suelta en la frontal y apareció Kerolin, quien conectó una volea potente con la pierna izquierda, tras varios rebotes que desorientaron a la defensa, para abrir el marcador en el minuto 14 y establecer el 1-0. Este gol no solo adelantaba al City, sino que también rompía la estrategia inicial del Chelsea, obligándolas a subir líneas y arriesgar más en la presión, mientras las locales mantenían el control del ritmo y la posesión con paciencia.
Lejos de hundirse, el Chelsea tuvo un breve intento de reacción. Durante unos 10 minutos, adelantó líneas y empezó a encontrar espacios en la frontal. Kaptein incluso llegó a marcar, tras una acción bien trenzada con Lauren James, pero la colegiada anuló el tanto por fuera de juego. Fue un aviso hacia el equipo local, quizá el único real en toda la primera parte. A partir de ahí, pudimos ver el verdadero valor de Ayaka Yamashita. La guardameta del City se mostró segura, firme, decisiva. Keira Walsh probó suerte desde fuera del área con un disparo potente; Yamashita voló para desviarlo. Lauren James lo intentó con un zurdazo ajustado pero, otra vez, Yamashita apareció bien colocada con una parada segura. Cada parada de la guardameta del City era un pequeño golpe anímico para el Chelsea y un refuerzo para el equipo local, que se sentía cómodo defendiendo y letal al contragolpe. Pasada la media hora, el Manchester City volvió a tomar el control absoluto. Kerolin tuvo varias ocasiones claras en apenas unos minutos. Primero con un disparo rechazado, luego con otro remate que obligó a Hampton a intervenir. El Chelsea resistía como podía, acumulando cuerpos en el área, pero el partido se jugaba donde quería el City. Y cuando parecía que el descanso podía llegar con un 1–0 ajustado, apareció la contundencia. Minuto 36. Una acción aparentemente inofensiva se convierte en un mazazo. El balón llega al área del Chelsea, hay un pequeño desajuste, una duda, un metro concedido que Khadija Shaw detecta al instante. La delantera jamaicana controla dentro del área y, casi sin oposición, arma un remate potente con la izquierda. El disparo sale raso, cruzado, imposible para Hampton para duplicar la renta hasta el 2-0 más allá de la primera media hora de este gran duelo.
El Chelsea intentó reaccionar de inmediato, pero la presión del City en la salida de balón y su capacidad para jugar por fuera de los centrales imposibilitaba que las visitantes encontraran espacios para generar peligro. Durante los últimos minutos de la primera mitad, el City continuó moviendo el balón con precisión, buscando desbordar por las bandas y jugando al límite de la última línea defensiva, mientras el Chelsea apenas conseguía rematar entre los tres palos.
Tras el paso por vestuarios, el Chelsea regresó al césped con cambios y con la intención evidente de alterar el guion, pero el Manchester City tardó muy poco en dejar claro que no pensaba conceder ni un centímetro. La sensación era casi física para el combinado de Bompastor: el líder no quería jugar aadministrar la ventaja, iba a ampliarla. Desde el saque inicial de la segunda parte, el City volvió a presionar alto, a cerrar líneas de pase y a convertir cada recuperación en una amenaza directa. El Chelsea apenas pudo completar dos posesiones largas consecutivas durante los primeros minutos de la vuelta de vestuarios.
La balanza se volcó definitivamente en el minuto 49. Ocurrió la acción que resumía a la perfección la diferencia entre ambos equipos. El Chelsea perdió el balón en zona comprometida y, en cuestión de segundos, Kerolin arrancó en carrera desde campo propio. La brasileña avanzó metros con potencia, con Keira Walsh persiguiéndola en un esfuerzo desesperado. El Etihad se levantó de sus asientos al ver el escenario: Kerolin, el espacio y la portera como último obstáculo. La delantera no se precipitó. Esperó el momento justo, observó la salida de Hampton y, con una definición exquisita en el uno contra uno, elevó el balón por encima de laguardameta cuando esta se vencía al suelo. El esférico describió una parábola perfecta antes de caer mansamente en la red. El marcador ya mostraba una clara diferencia amén al 3-0 en el 50.
El golpe aún no había terminado de asimilarse cuando llegó el siguiente. Apenas cinco minutos después, el Manchester City volvió a encontrar el camino del gol con una jugada de manual. Miedemarecibió en el centro del campo, levantó la cabeza y filtró un pase preciso hacia Lauren Hemp. La inglesa emprendió una de esas cabalgadas que definen su juego: velocidad, determinación y verticalidad. Recorrió todo el costado izquierdo, ganó línea de fondo y, ya dentro del área, puso un centro tenso, medido, al corazón del área pequeña. Allí apareció de nuevo Kerolin. Sin marca, con ventaja y con una gran confianza. La brasileña solo tuvo que ajustar el pie izquierdo para empujar el balón al fondo de la red y festejar el 4-0 en el 54, se estaba saliendo la ex del Madrid CFF.
El Chelsea logró recortar distancias en el minuto 68 gracias a un derechazo potente de Alisha Thompsondesde la frontal, imposible para Yamashita, estableciendo el 4-1 que le ponía algo de emoción al encuentro a poco más de veinte para alcanzar el noventa, era el 68, quizá demasiado tarde para las visitantes.
Saque de esquina para el Manchester City. El balón voló al área y Vivianne Miedema, apareciendo desde atrás, se elevó entre defensoras para marcar un cabezazo a bocajarro. El remate fue seco, potente. Hampton apenas tuvo tiempo para reaccionar y encajó el definitivo 5–1 cuando el reloj ya marcaba el 72 de un partido único.
El City firmaba la ‘manita’ y el Etihad celebraba una actuación para el recuerdo.
Los últimos ritmos del partido fueron un ejercicio de gestión y dominio por parte del City. Hubo tiempo para más llegadas, para disparos lejanos y para que el público disfrutara de una tarde redonda.
El Chelsea, agotado física y mentalmente, trató de resistir sin encajar más goles. El pitido final llegó casi como un alivio para las visitantes y como una confirmación para las locales.
El Manchester City no solo había ganado; había mandado un mensaje claro al resto de la liga: van a luchar cómo sea para ser ellas quienes levanten copa de la Barclays Women’s Super League.
A 5-⭐️ performance by Manchester City sees the home side extend their lead on the WSL table to 11 points 🤯 pic.twitter.com/UVIY0guP9K
Manchester City: A. Yamashita, K. Casparij, J. Rose, R. Knaak, (c) A. Greenwood (Leila Ouahabi 100’), L. Blindkilde (Samantha Coffey 64’), Y. Hasegawa, Kerolin(aoba fujino 64’ – Laura Coombs 91’), V. Miedema (Grace Clinton 76’), L. Hemp, K. Shaw (Mary Fowler 76’) Chelsea: Hampton, (c) M. Bright, N. Girma, E. Carpenter, S. Baltimore, V. Buurman (S. Kerr 50’), E. Cuthbert (S. Nüsken 50’), W. H. M. Kaptein, K. Walsh (Aggie Beever-Jones 73’), A. Thompson, L. James (Johanna RyttingKaneryd 64’)
El London City Lionesses, recién ascendido a la WSL, ha anunciado oficialmente que alcanzó un acuerdo mutuo con Sofia Jakobsson para dar por finalizada su estancia en Hayes Leane.
Sofia Jakobsson has left London City Lionesses after a mutual agreement to terminate her contract. All of us at LCL thank Sofia for her contributions to the club, and we wish her all the best in her next chapter 🩵 pic.twitter.com/SphrdOxpKl
La futbolista que se formó en la canterana del Östers IF (2006) es medallista olímpica con la nación nórdica en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde conquistó el bronce, ha disputado 23 encuentros con la escuadra que dirige Eder Maestre.
Muy querida en la Primera División Femenina por su trayectoria en el Club Deportivo Tacón y el Real Madrid Club de Fútbol entre 2019 y 2021 llegó a Inglaterra procedente del San Diego Wave estadounidense.
La que fuese ariete del Bayern de Múnich ha decidido poner rumbo a la adinerada Liga MX Femenil azteca para unirse en este mercado invernal a las filas del Toluca de cara al Clausura 2026.
La internacional sueca en categoría absoluta, alcanzó las semifinales en el Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023, se integra a las Diablas Rojas como una jugadora capaz de desempeñarse como delantera, extremo o mediocampista por izquierda, destacando por su velocidad, capacidad de desborde y buen toque de balón. Su llegada aporta soluciones ofensivas y recorrido internacional a un plantel que aspira a competir por el título en la segunda mitad del curso.
Su incorporación al Deportivo Toluca se da bajo la dirección técnica de Patrice Lair, con quien coincidió previamente en el fútbol francés, dentro de un proyecto que tiene como objetivo pelear por su primer campeonato doméstico.
En la recta final de la temporada, el London City Lionesses, en el que brilla la central italiana Elena Linari, dispondrá en la parcela ofensiva de figuras como Kosovare Asllani, referencia en el centro del ataque; Nikita Parris, goleadora habitual con amplia experiencia en la WSL; Sanni Franssi, atacante finlandesa recién incorporada; Isobel Goodwin y Lotta Lindström, jugadoras capaces de desbordar y generar oportunidades; y Freya Godfrey y Lucía Corrales, que combinan velocidad y creatividad para abrir espacios y asistir a sus compañeras.
Este colectivo ofensivo aporta profundidad, movilidad y recursos tácticos que permiten al equipo mantener un juego dinámico y fructífero de cara a puerta.
El primer encuentro del octavo clasificado de la liga inglesa sin su dorsal once será a domicilio ante el Brighton & Hove Albion el próximo domingo, 1 de febrero de 2026, a partir de las 12:55 horario peninsular.
⬛️ El Manchester City logró una importante victoria por 1-2 en su visita al London City Lionesses, un triunfo que le permite colocarse con nueve puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, cuando aún restan nueve jornadas por disputarse.
London City Lionesses saltó al césped del Copperjax Community Stadium con un once de absoluta convicción, diseñado para competir de tú a tú con el gigante:
Lete (77) en la portería; línea defensiva para Fernández (2), Pattinson (3), Pérez (6) y Corrales (7); en la sala de máquinas, Asllani (9), Godfrey (14) y Roddar (16); arriba, con ambición y carácter, Goodwin (23), Sangaré (26) y Kennedy (33).
Un equipo construido para resistir, para morder y para creer que los partidos grandes también se ganan desde la personalidad colectiva.
London City Lionesses saltó al césped del Copperjax Community Stadium con un once de absoluta convicción, diseñado para competir de tú a tú con el gigante:
Lete (77) en la portería; línea defensiva para Fernández (2), Pattinson (3), Pérez (6) y Corrales (7); en la sala de máquinas, Asllani (9), Godfrey (14) y Roddar (16); arriba, con ambición y carácter, Goodwin (23), Sangaré (26) y Kennedy (33).
Un equipo construido para resistir, para morder y para creer que los partidos grandes también se ganan desde la personalidad colectiva.
(Fuente: “El Partido de Manu”)
El arranque del partido fue un ejercicio de autoridad absoluta del Manchester City. Durante los primeros diez minutos, el líder impuso su ley con una presión asfixiante en campo rival, una telaraña perfectamente sincronizada que atrapó una y otra vez los intentos del London City por salir jugando. Las locales, superadas en intensidad y ritmo, se vieron obligadas a renunciar a la elaboración corta y a recurrir de forma constante al pase largo, buscando oxígeno ante un rival que no concedía ni un segundo para pensar.
El plan del London City era claro: bloque medio, líneas muy juntas y especial atención a cerrar los carriles interiores, permitiendo cierto espacio a las centrales rivales, pero negando con firmeza cualquier progresión cómoda por dentro. Sin embargo, ese equilibrio defensivo duró poco. El City, paciente pero implacable, encontró el resquicio justo cuando el partido empezaba a asentarse.
El primer golpe llegó en el minuto 11, en una acción que condensó toda la jerarquía del conjunto mancuniano. Tras una recuperación, el balón viajó rápido hasta las botas de Vivianne Miedema, que detectó al instante el desajuste en la línea defensiva local. Su pase largo, raso y perfectamente medido encontró la carrera de Keroline, que atacó el espacio con potencia y convicción. La brasileña, ex del Madrid CFF, leyó mejor que nadie el adelantamiento defensivo del London City y, con sangre fría, superó a Lete con un disparo raso y preciso con la pierna derecha.
El gol no hizo sino agrandar la figura de las visitantes. Verse por delante antes del primer cuarto de hora reforzó su dominio y acentuó las dudas locales. Aun así, el London City tuvo un breve destello de reacción. Un buen pase de Kosovare Asllani encontró a Goodwin, que se escoró en exceso y no pudo culminar la jugada, bien contenida además por una defensa cityzen atenta y contundente.
Fue, sin embargo, un espejismo. El guion volvió rápidamente a su cauce natural: posesión prolongada y control territorial del Manchester City, frente a un London City replegado en bloque medio-bajo, tratando de sobrevivir y esperando su oportunidad al contragolpe. Y esas oportunidades llegaron. En una transición rápida, Goodwin arrancó desde el centro del campo y estuvo muy cerca de igualar el marcador, pero se topó con una intervención decisiva de Yamashita, que sostuvo a las suyas con reflejos felinos. Poco después, la propia Goodwin volvió a rozar el empate con un cabezazo potentísimo que se estrelló con violencia en el travesaño, haciendo temblar el estadio.
Ese tramo del partido parecía anunciar un posible crecimiento local, pero nunca llegó a consolidarse. El City siguió dominando con autoridad, administrando el balón con inteligencia y desactivando cualquier intento serio de presión alta del London City.
Las mancunianas salían limpias desde atrás, sin sobresaltos, y enfriaron el encuentro hasta llegar al descanso con ventaja mínima pero sensación de control total. Al término de los primeros 45 minutos, el 0-1 obligaba al equipo de Eder Maestre a asumir riesgos si quería cambiar el destino del partido.
Tras el paso por vestuarios, el choque mutó. El ritmo se aceleró, el campo se estiró y ambos equipos comenzaron a pisar área rival con mayor frecuencia. Cinco minutos después de la reanudación, el London City empezó a crecer, esta vez con balón, logrando encadenar posesiones más largas. En una de esas acciones, Corrales puso un centro raso que encontró a Asllani en buena posición, pero la sueca elevó en exceso el disparo y la ocasión se perdió entre lamentos.
Ese aviso fue el preludio de los mejores minutos de las locales. El London City comenzó a amenazar de verdad, obligando a Yamashita a multiplicarse bajo palos. La posesión se fue equilibrando y el City pasó largos minutos defendiendo en su propio campo. Durante el primer cuarto de hora de la segunda parte, el partido se jugó mayoritariamente en terreno mancuniano. Eso sí, cada salida visitante seguía siendo un recordatorio de su enorme pegada.
Pasada la hora de partido, el London City encontró al fin su recompensa. En una acción que destiló calidad y determinación, Asllani filtró un pase delicioso para Godfrey.
La atacante, con personalidad, se deshizo de su marca con una bicicleta, se acomodó el balón a la derecha y conectó un disparo violento, un auténtico zambombazo imposible para Yamashita.
El 1–1 llegó en el minuto 69, con justicia casi poética, y el estadio entró en ebullición. Quedaban veinte minutos y el partido estaba cargado de tensión, emoción y promesas de desenlace grande.
El empate espoleó todavía más a las locales. El London City vivió entonces sus mejores momentos, acumulando llegadas y transmitiendo la sensación de que podía culminar la remontada. Pero ese atrevimiento chocó con su gran pecado: la falta de pegada. Y en Inglaterra, ante un gigante como el City, los errores se pagan.
Cuando el dominio local era evidente, el Manchester City activó su instinto campeón. En el minuto 80, las visitantes despertaron y en apenas diez minutos generaron más peligro que en los 35 anteriores. Primero avisó Khadija Shaw con un potente remate de cabeza. Después, Miedema y Hemp estuvieron a punto de marcar, pero un disparo fue despejado bajo palos en una acción desesperada. El rebote cayó de nuevo a Shaw, que no perdonó. Con la pierna derecha, envió el balón al fondo de la red en el minuto 86, firmando el 1–2 definitivo y silenciando al estadio cuando el margen de reacción ya era mínimo.
A partir de ahí, el Manchester City se mostró impenetrable. Gestionó los últimos minutos con oficio, solidez y temple, desesperando a un Eder Maestre que veía cómo se escapaba un premio que había parecido posible durante muchos minutos.
Con esta victoria, el Manchester City refuerza su condición de líder indiscutible, se aleja a nueve puntos del segundo clasificado cuando aún restan nueve jornadas y da un paso gigantesco en la lucha por el campeonato. El London City Lionesses, pese a la derrota, dejó una imagen notable, especialmente en una segunda parte valiente y ambiciosa en la que puso contra las cuerdas al mejor equipo del campeonato.
Porque hay derrotas que construyen y victorias que sentencian. Y en este duelo, el City no solo ganó un partido: reafirmó su destino.