
⚫️ El Atlético de Madrid y el Madrid CFF se repartieron los puntos (0- nos yuyu vi me 0) en el derbi madrileño. Las locales generaron mucho peligro, pero se estrellaron con una formidable Paola Ulloa, que fue la MVP del partido. Las rojiblancas se alejan de los puestos de Champions, y las visitantes se quedan en media tabla.
La previa |

El Atlético de Madrid llega a la cita instalado en la quinta posición con 31 puntos, a diez de la tercera plaza que marca la frontera europea y que, aunque exigente, no es inalcanzable en términos matemáticos. La diferencia obliga a un cierre de campeonato prácticamente perfecto, a un margen de error mínimo y a una regularidad que hasta ahora ha sido intermitente. El conjunto rojiblanco aterriza en el derbi con el desgaste competitivo de haber disputado la ida del playoff de Champions, un contexto que añade complejidad a la gestión física y mental del encuentro. El calendario no concede treguas y el Atlético está aprendiendo a convivir con esa doble exigencia: rendir en Europa y no descuidar la carrera doméstica. Ese equilibrio será determinante.
Desde el punto de vista estructural, el Atlético ha mostrado durante la temporada una identidad reconocible: un bloque compacto, con presión coordinada en campo rival cuando la situación lo permite y con transiciones verticales que buscan aprovechar la potencia y la profundidad de sus extremos. El equipo ha alternado sistemas —desde el 4-3-3 clásico hasta variantes con doble pivote y mediapunta— en función del rival y del contexto competitivo, pero mantiene una premisa constante: intensidad en la recuperación tras pérdida y agresividad en los duelos individuales. En casa, además, se ha consolidado como el quinto mejor local de la categoría, un dato que no es anecdótico. Alcalá se ha convertido en un escenario donde el Atlético eleva su nivel de concentración, donde los primeros veinte minutos suelen marcar territorio y donde la presión ambiental, aunque no masiva, sí es cualitativamente influyente.
La única duda en el cuadro rojiblanco es Gio Queiroz, una futbolista que, por perfil, altera dinámicas. Su capacidad para desbordar en el uno contra uno, para fijar lateral y extremo rivales y para generar superioridades en el último tercio convierte cualquier posible ausencia en un elemento táctico de peso. Si no estuviera disponible al cien por cien, el cuerpo técnico deberá decidir si opta por una solución de perfil similar —verticalidad y amplitud— o si, por el contrario, apuesta por un interior que permita acumular más juego por dentro y liberar a la lateral para proyectarse. Son decisiones que no solo afectan a un nombre propio, sino a la arquitectura completa del ataque.
En términos clasificatorios, el Atlético se mueve en una zona de tensión controlada. Está lo suficientemente lejos del liderato como para no depender de sí mismo en la pelea por el título, pero lo suficientemente cerca de los puestos europeos como para mantener la llama competitiva encendida. Diez puntos respecto a la tercera plaza no son una brecha definitiva, pero sí exigen una secuencia prolongada de victorias. El derbi, en ese sentido, no es solo una cuestión de orgullo; es una obligación estratégica. Perder puntos en casa frente a un rival de la zona media sería un golpe en la línea de flotación de las aspiraciones europeas. Ganarlos, en cambio, permitiría presionar a los equipos que ocupan posiciones superiores y enviar un mensaje de resiliencia tras el esfuerzo continental.
Frente a ellas estará un Madrid CFF que vive un momento de transición, de redefinición y de búsqueda de estabilidad. Décimo clasificado con 26 puntos, el conjunto visitante llega tras encadenar cuatro derrotas consecutivas entre todas las competiciones, una dinámica que ha erosionado la confianza y que ha colocado el foco sobre el proyecto. Desde la llegada de José Luis Sánchez Vera, el equipo solo ha conseguido una victoria, un dato que refleja la complejidad del proceso de ajuste. Cambiar automatismos, modificar estructuras y asimilar nuevos conceptos en plena competición nunca es sencillo. El derbi aparece como una oportunidad para revertir inercias, para romper la secuencia negativa y para reivindicar competitividad ante un rival de máximo nivel.
Tácticamente, el Madrid CFF ha oscilado entre un planteamiento más reactivo, priorizando la organización defensiva y el bloque medio-bajo, y momentos de presión más adelantada cuando el marcador lo ha exigido. Es el séptimo mejor equipo a domicilio, un indicador que sugiere que, lejos de casa, el equipo se siente cómodo asumiendo un rol más expectante, explotando las transiciones y buscando castigar errores en salida. En este contexto, el partido en Alcalá podría dibujar un escenario claro: el Atlético con mayor posesión territorial, intentando fijar al rival en campo propio, y el Madrid CFF esperando el momento exacto para lanzar contragolpes con precisión quirúrgica.
Las bajas de Anita Marcos y Bárbara López condicionan la planificación visitante. Anita, por su capacidad para atacar el espacio y para ofrecer soluciones de referencia en el área, es una pieza que facilita el juego directo y las segundas jugadas. Bárbara, en cambio, aporta equilibrio en zonas intermedias, lectura táctica y capacidad de distribución. Sin ellas, el entrenador deberá reconfigurar su once buscando compensaciones: quizá reforzando el centro del campo para ganar densidad, quizá apostando por una delantera más móvil que obligue a las centrales rojiblancas a salir de zona. En cualquier caso, el margen de error será reducido.
El precedente de esta temporada añade un matiz emocional significativo. En el Fernando Torres, ambos equipos firmaron un empate 1-1 en un encuentro marcado por la intensidad y por fases de dominio alterno. Aquella igualdad dejó la sensación de que los detalles decidirían cualquier nuevo enfrentamiento. Un balón parado, una transición mal defendida, una acción individual. El derbi de este domingo parece destinado a moverse en parámetros similares: equilibrio táctico, duelos individuales determinantes y una batalla mental que puede inclinar la balanza.
El componente psicológico no debe subestimarse. El Atlético llega con la carga emocional de la competición europea, con la exigencia interna de no descolgarse de la lucha por la tercera plaza y con la presión implícita de jugar en casa. El Madrid CFF aterriza con la urgencia de cortar la racha negativa, con el deseo de validar el trabajo del nuevo cuerpo técnico y con la motivación extra que siempre ofrece un derbi. En estos contextos, la gestión de los primeros minutos resulta clave. Un gol tempranero puede reconfigurar completamente el plan de partido, obligar a asumir riesgos y alterar el guion previsto.
Desde la perspectiva estratégica, el Atlético deberá cuidar especialmente las vigilancias defensivas en transición. Cuando un equipo que quiere dominar se enfrenta a otro que puede sentirse cómodo esperando, la pérdida mal gestionada se convierte en un arma del rival. La coordinación entre lateral y extremo en el momento de la subida, el equilibrio del pivote para cerrar líneas de pase interiores y la comunicación constante entre centrales serán aspectos críticos. Además, el balón parado puede adquirir un peso específico elevado. En partidos cerrados, una acción a balón detenido bien ejecutada marca diferencias. La calidad en el golpeo y la agresividad en el remate serán factores a observar.
En el caso del Madrid CFF, la clave residirá en su capacidad para sostener el bloque sin perder profundidad. Defender noventa minutos en campo propio es inviable; elegir cuándo presionar alto y cuándo replegar será una decisión táctica determinante. Si consigue incomodar la salida rojiblanca y forzar errores en zona de inicio, podrá generar ocasiones sin necesidad de largas posesiones. Asimismo, la eficacia en las pocas oportunidades que tenga será decisiva. En escenarios de inferioridad territorial, el porcentaje de acierto debe ser alto.
El derbi también es un choque de narrativas institucionales. El Atlético representa un proyecto consolidado, con experiencia en la élite, con participaciones europeas y con una estructura competitiva asentada. El Madrid CFF encarna la resiliencia de un club que ha sabido crecer en la máxima categoría, que compite con recursos más limitados y que ha demostrado, en temporadas anteriores, capacidad para incomodar a gigantes. Esa asimetría no garantiza nada, pero sí añade contexto. En el fútbol femenino español, los márgenes se han estrechado. La competitividad se ha democratizado. Y cualquier exceso de confianza se paga.
En términos de gestión de cargas, el cuerpo técnico rojiblanco tendrá que decidir si rota o si mantiene el bloque habitual. La cercanía del compromiso europeo puede invitar a dosificar minutos, pero el valor estratégico del derbi puede inclinar la balanza hacia un once de máxima fiabilidad. Esa decisión no solo afecta al rendimiento físico, sino también al mensaje interno: priorizar la liga, proteger jugadoras clave o asumir riesgos calculados. Cada opción tiene implicaciones.
El ambiente en Alcalá promete ser intenso. Aunque no se trate de un estadio de gran capacidad, el simbolismo del derbi multiplica la energía. El apoyo desde la grada puede convertirse en un factor emocional que empuje en momentos de duda. Para el Madrid CFF, gestionar esa presión ambiental será parte del desafío. La concentración en acciones defensivas, la comunicación constante y la disciplina táctica deberán imponerse al ruido.
En el plano individual, habrá duelos que pueden marcar el ritmo del encuentro. Las bandas serán un campo de batalla estratégico. Si el Atlético logra imponerse en el uno contra uno y generar centros laterales con continuidad, forzará a la zaga visitante a defender en situaciones de desventaja. Si, por el contrario, el Madrid CFF consigue cerrar pasillos exteriores y obligar al rival a circular por dentro sin profundidad, reducirá el volumen de ocasiones claras. En el centro del campo, la batalla por las segundas jugadas y por el control de los ritmos será igualmente determinante. El equipo que consiga imponer su tempo tendrá ventaja estructural.
El momento de la temporada añade dramatismo. Con la jornada veinte en disputa, cada punto comienza a tener un peso específico mayor. Las aspiraciones europeas, la consolidación en la zona media, la tranquilidad clasificatoria: todo se define en estas semanas. El Atlético sabe que no puede permitirse desconexiones. El Madrid CFF sabe que necesita una reacción que estabilice el proyecto. El derbi ofrece un escenario ideal para reescribir dinámicas.
La transmisión por DAZN amplificará el foco mediático. La visibilidad del fútbol femenino ha crecido y los derbis son escaparates que trascienden lo estrictamente deportivo. La narrativa, las historias cruzadas, las trayectorias individuales y el contexto competitivo se entrelazan para ofrecer un producto que combina táctica, emoción y reivindicación. Para las jugadoras, es también una oportunidad de proyectar liderazgo, carácter y personalidad en un escenario de máxima exposición.
Si el Atlético impone su jerarquía, si logra traducir su mayor experiencia competitiva en dominio efectivo y en contundencia en las áreas, dará un paso firme en su persecución de la tercera plaza. Si el Madrid CFF consigue sostener el pulso, minimizar errores y golpear en los momentos precisos, no solo sumará puntos; enviará un mensaje de resiliencia y capacidad de reacción. En los derbis, a menudo, el estado de forma se relativiza. La motivación y la concentración pueden equilibrar diferencias.
No será un partido neutro. Será un choque de estilos, de urgencias y de ambiciones. Será una prueba de carácter para el Atlético tras la exigencia europea. Será un examen de identidad para el Madrid CFF en plena reconstrucción. Será, en definitiva, un capítulo más en la historia reciente del fútbol femenino madrileño, una historia que se escribe con intensidad, con profesionalismo y con una competitividad creciente.

LigaFMoeve | #AtletiMadridCFF
El domingo, cuando el balón eche a rodar a las 18:30, todo lo previo quedará en análisis y proyecciones. Solo importarán las decisiones en décimas de segundo, la precisión en el pase final, la coordinación en la basculación defensiva y la sangre fría en el área. El derbi madrileño no admite tibiezas. Exige convicción. Exige personalidad. Y, sobre todo, exige creer que cada duelo, cada carrera y cada balón dividido puede ser el que incline la balanza. Porque en un campeonato que entra en su tramo decisivo, los partidos grandes no solo se juegan: se sienten, se disputan y se recuerdan. Y este Atlético de Madrid – Madrid CFF promete ser uno de ellos.
El duelo en detalle |

🔜 NEXT GAME
🏆 Liga F Moeve
✨ Temporada 2025-2026 ✨
🙌🏻 Matchday 20 | Día de partido
🤩 Derbi madrileño
🔥 Atlético de Madrid 🆚 Madrid CFF 🔥
📅 Domingo, 15 de febrero de 2026
⏰ 18:30 horario peninsular
📺 DAZN 1 (Dial 70 de Movistar Plus)
🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

Los onces |
Atlético de Madrid |
El derbi madrileño entre el Atlético de Madrid Femenino y el Madrid CFF vuelve a colocar frente a frente dos proyectos con identidad propia dentro de la Liga F. En el Estadio Centro Deportivo Alcalá de Henares, el conjunto rojiblanco presenta un once reconocible, con mezcla de jerarquía, equilibrio en sala de máquinas y profundidad ofensiva. La portería estará bajo el liderazgo de Lola Gallardo, capitana y referencia emocional del vestuario; por delante, una línea defensiva con Medina, Lauren Leal, Xènia y Rosa Otermín buscará sostener el bloque alto y proyectarse en amplitud. En el centro del campo, Alexia Fernández , Boe Risa y Kühl aportarán control, lectura táctica y llegada, mientras que Fiamma, Gio y Amaiaur asumirán la responsabilidad ofensiva en un duelo que exige precisión, carácter y personalidad desde el primer minuto.
Madrid CFF |
El Madrid CFF comparece en el derbi ante el Atlético de Madrid Femenino con un once que combina experiencia en la columna vertebral y movilidad en los carriles exteriores, apostando por un bloque competitivo capaz de alternar presión media con salidas verticales. Desde la portería, Ulloa asume la responsabilidad bajo palos; por delante, una estructura defensiva con Prola, Mónica, Esther Laborde y Alba Ruiz buscará sostener el orden sin renunciar a la anticipación. En la zona ancha, Allegra Poljak y Antonsdóttir aportarán recorrido y equilibrio, mientras que Kamila Melgard y Ángela Sosa conectarán con el frente ofensivo, donde Núria Mendoza y Sandra Villafañe encarnan la amenaza en los metros finales. Un equipo preparado para competir cada duelo y para convertir el derbi en un escenario de máxima exigencia táctica.
La Real Sociedad de Fútbol no dio tregua en la lucha por Europa y venció por 0-2 en el derbi vasco al Athletic Club sobre el césped de Lezama, un resultado que unido al triunfo del Sevilla por 0-4 en Riazor ante el Deportivo Abanca, por lo que las de José Herrera tenían poco margen de maniobra.
El Madrid CFF, por su parte, vive una temporada de transición después de la reciente llegada de José Luis Sánchez Vera, pero antes de empezar con la planificación del próximo año quiere ir ganando confianza en duelos de relevancia y esta visita a Alcalá de Henares ofrecía una oportunidad única para el equipo independiente.

Olía a Liga F Moeve y el cielo de Madrid amaneció con esa luz limpia y engañosa que precede a las grandes batallas deportivas. No era una final, no había trofeo en juego, pero sí algo mucho más íntimo y visceral: el orgullo, la jerarquía simbólica de la capital, la necesidad de imponerse en el territorio propio. Porque un derbi no se juega, se sobrevive. Y este, el enfrentamiento entre el Atlético de Madrid Femenino y el Madrid CFF en la siempre exigente Liga F Moeve, fue un pulso sostenido, un combate de nervios, una sucesión de golpes y respuestas que solo careció del estruendo del gol para alcanzar la categoría de leyenda. Lo tuvo todo: tensión, ocasiones, heroínas bajo palos, delanteras incansables, una grada expectante y un final que dejó la sensación de que el fútbol, a veces, es poesía contenida.
Ambos equipos saltaron al césped con la convicción inequívoca de que los tres puntos no eran negociables. No hubo tanteo, no hubo especulación. Desde el primer balón dividido se percibió que nadie iba a replegarse en su guarida. El Atlético, vestido de rojiblanco, cargaba además con una motivación añadida: antes del pitido inicial, las futbolistas colchoneras exhibieron una camiseta de apoyo a Silvia Lloris, lesionada de gravedad del ligamento cruzado. Ese gesto, silencioso y cargado de significado, añadió una capa emocional al partido. No era solo un derbi; era también un acto de unión, una promesa implícita de competir por quien no podía estar.
En el once rojiblanco destacaba una noticia esperada: Gio Queiroz, tras dejar atrás su lesión y después de haber sumado minutos en Champions, estrenaba titularidad. Su sola presencia alteraba el mapa ofensivo del Atlético. Vertical, eléctrica, imprevisible, su retorno dotaba de amplitud y descaro a un equipo que necesitaba dinamita en los últimos metros. El Madrid CFF, por su parte, se presentó sin complejos, con una idea clara: incomodar, presionar alto cuando fuera posible y castigar cualquier desajuste.
La primera gran sacudida llegó temprano y fue un aviso serio. Alba Ruiz, incisiva desde el costado, se animó con un centro-chut que se envenenó en su trayectoria. El balón, describiendo una parábola traicionera, superó la estirada de Lola Gallardo y se estrelló violentamente contra el larguero. El sonido metálico resonó como un disparo en el estadio. Fue un suspiro colectivo, un instante suspendido en el que el Atlético sintió el vértigo del 0-1. El Madrid CFF había golpeado primero, aunque el marcador siguiera virgen.
Ese aviso no fue un hecho aislado. Emilie Nautnes probó fortuna con un disparo más tímido, bien resuelto por Lola Gallardo, siempre sobria, siempre atenta. La guardameta rojiblanca, capitana y referente, transmitía seguridad en cada intervención. Mientras tanto, Kathrine Møller Kühl intentaba aportar claridad con un chut que se marchó desviado. El partido había entrado en una fase vibrante, de ida y vuelta, donde las áreas comenzaban a sentirse amenazadas.
Alba Ruiz volvió a aparecer, eléctrica, insistente, como un relámpago que no se resigna a desaparecer tras el primer destello. Su lanzamiento, potente, tampoco encontró portería, pero sí dejó claro que el Madrid CFF no estaba dispuesto a asumir un papel secundario. El Atlético entendió el mensaje y respondió elevando la intensidad. A la media hora, el conjunto rojiblanco decidió que era momento de asediar.
Primero fue Amaiur Sarriegi, siempre hambrienta, quien se giró dentro del área y conectó un disparo que obligó a Paola Ulloa a estirarse con reflejos felinos. La guardameta del Madrid CFF empezaba a escribir su nombre en la crónica. No tardaría en consolidarlo. Poco después, Rosa Otermín probó desde lejos con un lanzamiento que llevaba intención, pero volvió a encontrarse con los guantes firmes de Ulloa. El duelo entre delanteras y porteras se convertía en el eje narrativo del encuentro.
La última gran ocasión del primer acto fue para Esther Laborde. La atacante del Madrid CFF se encontró en posición franca, pero Lola Gallardo respondió con la serenidad de quien ha vivido mil batallas. Blocó el esférico y, con él, contuvo la amenaza antes del descanso. El 0-0 al intermedio no era síntoma de esterilidad, sino de resistencia. Dos equipos lanzados, dos porterías defendidas con orgullo.
Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con el marcador aún pendiente de ser inaugurado, pero todavía restaban cuarenta y cinco minutos de pura pasión por delante en Alcalá de Henares.
Tras el paso por vestuarios, el guion no cambió; se intensificó. El Atlético introdujo a Júlia Bartel para ganar presencia en la medular. Más control, más pausa en la construcción, más capacidad para sostener la presión alta. El objetivo era claro: empujar al Madrid CFF hacia su área y convertir el dominio territorial en ocasiones claras.
Amaiur volvió a emerger como figura central. Un cabezazo suyo, potente, parecía destinado a romper el equilibrio, pero Paola Ulloa volvió a volar. La mano que desvió el balón a córner fue de una plasticidad extraordinaria. Era ya una exhibición. Minutos después, la propia Amaiur repitió intentona, pero el balón se perdió fuera. La sensación crecía: el gol estaba madurando.
Y entonces llegó el minuto 65, ese instante que pudo cambiarlo todo. Un envío largo a la espalda de la defensa encontró a Amaiur en carrera. Control, disparo, respuesta de Ulloa. El rechace cayó a Synne Jensen, que remató con decisión. De nuevo, Ulloa, milagrosa, salvó a su equipo con un paradón que arrancó aplausos incluso de la grada rival. Y cuando el balón parecía cruzar la línea tras el tercer intento, Sandra Villafañe apareció en la misma línea de gol para despejar de chilena. Fue una escena de vértigo, una triple ocasión que condensó la esencia del derbi: entrega, dramatismo, heroicidad.
El Atlético no bajó los brazos. Sheila Guijarro ingresó para aportar frescura y presencia ofensiva. También Bárbara López sumó minutos en el tramo final, buscando esa chispa que inclinara la balanza. El Madrid CFF resistía con orden, apoyado en una Paola Ulloa que ya era la MVP moral del encuentro. Cada intervención suya era una declaración de intenciones: aquí no se pasa.
La última gran ocasión fue para Synne Jensen. Desde la frontal, armó un disparo que llevaba rabia y determinación, pero el balón se elevó por encima del larguero. Fue el último latido de un partido que no tuvo goles, pero sí alma. El pitido final dejó una mezcla de frustración y orgullo. Porque el fútbol, a veces, niega el premio, pero nunca niega la emoción.
Y aquí es donde, si me permitís, tomo la palabra al estilo de “El Partido de Manu”. Porque más allá del empate, hay que mirar el contexto, la tabla, la carrera de fondo que es la Liga F Moeve. El Atlético de Madrid se queda en la sexta posición con 32 puntos.
A doce de la zona Champions. Doce puntos que no son solo una cifra; son un desafío, una montaña que exige regularidad, ambición y fe. El equipo rojiblanco compitió como grande, asedió como aspirante y defendió como bloque unido. Pero en esta liga no basta con merecer. Hay que concretar. Y ese es el siguiente paso.
El Madrid CFF, por su parte, se instala en la octava plaza con 27 puntos. Sólido, competitivo, capaz de mirar de frente a cualquiera. Este empate no es un consuelo; es una demostración de identidad. Supieron sufrir, supieron golpear cuando pudieron y encontraron en Paola Ulloa a una guardiana inexpugnable.
El derbi terminó sin goles, sí. Pero que nadie se equivoque: fue un espectáculo trepidante, una batalla sin tregua, un recordatorio de que el fútbol femenino en Madrid late con fuerza propia. A veces el marcador no refleja la magnitud de lo vivido. Y este 0-0, lejos de ser un vacío, fue un relato lleno de tensión, de épica contenida, de oportunidades que rozaron la red y de porterías defendidas con honor. Porque hubo partidos que se ganan con goles. Y hay otros, como este, que se ganan con memoria.

El Atlético de Madrid ya piensa en remontar ese playoff de “octavos de final”, por así llamarlos, ante un Manchester United que le ganó por 2-1 al London City en la Women’s Super League y tiene una ventaja de cero a tres, pero las de José Herrera se caracterizan por nunca dejar de creer.
Por su parte, el Madrid CFF, que volverá a Fuenlabrada con la sensación de haber obtenido un valioso botín, se medirá el próximo fin de semana al Alhama ElPozo, que busca la permanencia en la élite, sobre la maltrecha hierba del Fernando Torres.

📋 Ficha técnica |
Atlético de Madrid: Lola Gallardo, Medina, Lauren Leal, Xènia, R. Otermín (58’ Luany), Alexia, Boe Risa, Kühl (45’ Júlia Bartel), Fiamma, Gio (58’ Jensen), Amaiur (75’ Sheila Guijarro).
Madrid CFF: Paola Ulloa, Mendoza, Vilafañe, Monica, Esther, Alba, Allegra, Hildur, Melgard (86’ Bárbara López), Nautnes (62’ Andonova), Ángela Sosa (70’ Olofsson).
Árbitra: Alicia Espinosa Rios, que amonestó con tarjeta amarilla a la rojiblanca Júlia Bartel en el minuto 53 del segundo tiempo.
Estadio: Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid
Goles |
No hubo
Vídeo |