
◼️ ¡El campeón de la Copa de la Reina en 2019 suma y sigue! El elenco de Arturo Ruiz doblegaron por 0-2 al Athletic Club en el gran derbi vasco.

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RENTAL FAMILY (FAMILIA DE ALQUILER) | LA PELÍCULA DE SEARCHLIGHT PICTURES LLEGA EL 15 DE ABRIL A DISNEY+
Rental Family, la película de Searchlight Pictures escrita y dirigida por HIKARI y protagonizada por el ganador del premio Oscar® Brendan Fraser, llega el 15 de abril a Disney+.
Ambientada en el Tokio actual, Rental Family sigue a un actor estadounidense (Brendan Fraser) que lucha por encontrar un propósito en la vida hasta que consigue un trabajo inusual: trabajar para una agencia japonesa de «familias de alquiler», interpretando papeles de suplente para desconocidos. A medida que se sumerge en el mundo de sus clientes, comienza a establecer vínculos genuinos que difuminan las líneas entre la actuación y la realidad. Al enfrentarse a las complejidades morales de su trabajo, redescubre el propósito, la pertenencia y la tranquila belleza de las relaciones humanas.
Tras su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto, Rental Family ha sido aclamada por el público y la crítica obteniendo numerosos premios del público en festivales como Chicago, Woodstock, Middleburg, Hawaii y Heartland. La película ha sido denominada como “universalmente resonante” (Clayton Davis, Variety) y “conmovedora y divertida” (Frank Scheck, The Hollywood Reporter). Cuenta con el distintivo Verified Hot en Rotten Tomatoes® con un 96 % en el Popcornmeter y un 88 % de críticas Certified Fresh en el Tomatometer.
Rental Family también cuenta con las interpretaciones del nominado al Emmy® Takehiro Hira, Mari Yamamoto, la debutante Shannon Mahina Gorman y Akira Emoto. Escrita por HIKARI y Stephen Blahut, la película está producida por Eddie Vaisman,Julia Lebedev(Sight Unseen Pictures), y Shin Yamaguchi (Knockonwood).
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Vídeo |
https://youtu.be/d6TcMrzXCsA?si=TEdkOWdQ_0Y9niLN
La previa |

🔴⚪️ 🆚 🔵⚪️ |
Hay partidos que se juegan por puntos. Otros, por orgullo. Y luego están los que se disputan por identidad. El domingo 15 de febrero a las 12:00 del mediodía, cuando el balón empiece a rodar, el norte del fútbol español volverá a latir al unísono con un derbi que no entiende de medias tintas. En San Mamés —catedral de emociones, territorio de memoria colectiva— el Athletic Club Femenino y la Real Sociedad Femenino escribirán un nuevo capítulo de una rivalidad que trasciende lo clasificatorio, que se arraiga en la cultura y que convierte cada duelo en un acto de afirmación competitiva. Es la vigésima jornada de la Liga F, pero el contexto eleva el encuentro a categoría de acontecimiento.
LigaFMoeve | #DerbiVasco
Porque es un derbi vasco. Porque es mediodía de fútbol grande. Porque el foco mediático lo acompaña y porque, además, se verá en múltiples ventanas: DAZN, GolPlay, EITB y, con especial valor simbólico por su emisión en abierto en la TDT, en TEN TV, donde la narración de Iván Fanlo y el análisis de Júlia Cortina aportarán rigor, pedagogía y una mirada experta que ha contribuido a consolidar el relato del fútbol femenino en televisión abierta.
El derbi vasco no es solo una confrontación deportiva. Es una conversación histórica entre Bilbao y Donostia, entre dos modelos de construcción, entre dos filosofías que comparten raíces y compiten por hegemonía territorial. El Athletic, asentado en la mitad de la tabla con 26 puntos, llega en un momento de irregularidad competitiva: solo una victoria en los últimos cinco compromisos. La Real Sociedad, tercera clasificada con 41 puntos, atraviesa una fase de consolidación estructural: una sola derrota en los últimos ocho partidos disputados y una secuencia doméstica en este inicio de 2026 que mantiene intacta su condición de invicta en Primera División con tres triunfos y dos empates. Dos dinámicas distintas. Un mismo escenario. Una misma urgencia emocional.
En clave rojiblanca, el desafío es doble: reactivar sensaciones y sostener la competitividad en un contexto de bajas sensibles. Bibiane Schulze, Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga apuntan a no llegar a la cita, lo que condiciona la arquitectura del once y obliga a ajustes de perfiles. La ausencia de Schulze resta presencia en eje defensivo y salida limpia desde atrás; la de Oguiza impacta en la capacidad de gobernar ritmos y activar a las interiores; la de Amezaga reduce profundidad y desborde en carril. No son nombres intercambiables sin coste táctico. Son piezas con incidencia directa en la estructura. En un derbi, cada ausencia multiplica su peso.
El Athletic ha construido históricamente su identidad desde la intensidad, la presión organizada y la verticalidad bien medida. Cuando el equipo consigue sincronizar alturas de presión y cerrar líneas interiores, es capaz de incomodar a cualquiera. Sin embargo, la irregularidad reciente ha tenido que ver con la dificultad para sostener ventajas y con fases de desconexión en tramos intermedios de partido. El reto frente a la Real pasa por compactar líneas, reducir distancias entre sectores y elevar el porcentaje de acierto en el último tercio. El derbi no admite tibieza en áreas: contundencia defensiva y precisión ofensiva.
Enfrente, la Real Sociedad de Arturo Ruiz exhibe madurez competitiva. Más allá de la eliminación copera —episodio que no ha erosionado el rendimiento liguero—, el equipo txuri-urdin ha mostrado consistencia en fases sin balón y criterio en la gestión de posesiones largas. La tercera plaza no es circunstancial: responde a una regularidad sostenida y a una capacidad de adaptación que ha permitido sumar en escenarios diversos. Las donostiarras no podrán contar con María Molina ni con Maren Lezeta, dos ausencias que impactan en profundidad de plantilla y variantes tácticas, pero el bloque ha demostrado recursos para compensar bajas mediante rotaciones inteligentes y ajustes posicionales.
Desde la pizarra, el partido promete una disputa por el control del centro del campo. El Athletic necesitará densidad interior para evitar que la Real instale posesiones prolongadas que desorganicen su bloque. La Real, por su parte, buscará amplitud y cambios de orientación que obliguen a basculaciones largas, desgastando a las laterales bilbaínas y generando superioridades en el lado débil. El equilibrio entre presión alta y repliegue medio será determinante. Si el Athletic logra robar en campo rival y acelerar transiciones, podrá activar a sus atacantes en situaciones ventajosas. Si la Real consigue superar la primera línea de presión con pases verticales limpios, encontrará espacios entre líneas.
El precedente de la primera vuelta, un 1-1 que dejó sensación de igualdad estructural, funciona como advertencia: los detalles deciden. En aquel encuentro hubo fases de dominio alterno, momentos de repliegue intensivo y acciones puntuales que marcaron el resultado. El derbi de este domingo parece destinado a una lógica similar: márgenes estrechos, duelos individuales de alto voltaje y un componente emocional que condicionará la toma de decisiones. La gestión de los primeros quince minutos será clave. Un gol tempranero puede alterar por completo el plan estratégico.
El componente psicológico adquiere relevancia máxima. Para el Athletic, el derbi es oportunidad de reenganche competitivo y de reivindicación ante su público. Para la Real, es ocasión de consolidar posición europea y de enviar mensaje de autoridad territorial. La presión ambiental en San Mamés no es un factor menor. El estadio transforma energía en impulso y exige concentración absoluta al visitante. La comunicación defensiva, la lectura de segundas jugadas y la disciplina táctica serán esenciales para neutralizar el contexto.
Mención específica merece la cobertura en abierto de TEN TV. En un ecosistema mediático donde la visibilidad del fútbol femenino es un vector estratégico de crecimiento, la labor pedagógica y narrativa que realizan Iván Fanlo y Júlia Cortina ha contribuido a acercar el análisis táctico al gran público sin renunciar al rigor. Fanlo imprime ritmo y contextualización histórica; Cortina aporta lectura de juego, identificación de patrones y explicación de microdetalles posicionales. Esa combinación eleva la experiencia del espectador y consolida una cultura de seguimiento informada. Que un derbi vasco se pueda ver en abierto en la TDT amplifica su impacto social y refuerza la normalización del fútbol femenino en parrilla generalista.
Cuando el árbitro señale el inicio, el análisis quedará en segundo plano. Solo contará la ejecución. El Athletic buscará intensidad, orgullo y reacción. La Real, madurez, consistencia y confirmación. En noventa minutos caben todas las narrativas, pero solo una prevalecerá en el marcador. Y en un derbi vasco, el marcador no es un dato: es memoria.
Volviendo al césped, la Real Sociedad llega con métricas de rendimiento que avalan su momento: eficiencia en área propia, mejora en conversión de ocasiones y estabilidad en duelos a domicilio. El reto en Bilbao será sostener esa consistencia en un entorno de máxima exigencia. Las ausencias de Molina y Lezeta pueden limitar rotaciones en determinados sectores, por lo que la gestión de cargas y la toma de decisiones en cambios durante la segunda mitad cobrarán relevancia. Un banquillo bien activado puede decidir el tramo final.
El Athletic, por su parte, necesita recuperar contundencia en balón parado. En partidos cerrados, la estrategia se convierte en palanca diferencial. La coordinación en bloqueos, la calidad en el golpeo y la agresividad en el remate pueden inclinar la balanza. Asimismo, será imprescindible controlar las vigilancias defensivas cuando se proyecten laterales. La Real castiga pérdidas mal gestionadas con transiciones rápidas y ocupación inteligente del área.
Seis futbolistas que han vestido la camiseta del eterno rival añadirán una capa emocional adicional. En los derbis, el pasado pesa. La motivación se multiplica cuando hay historia compartida. Esas trayectorias cruzadas alimentan narrativas, pero también exigen profesionalismo para aislar la carga emocional y ejecutar con precisión táctica. La experiencia en contextos de alta presión puede ser un activo determinante.

La franja horaria del mediodía introduce variables físicas específicas. Ritmo de activación, gestión de energía y concentración temprana son factores a monitorizar. Un inicio dubitativo puede penalizar en un escenario donde la intensidad será máxima desde el primer duelo. El equipo que imponga su tempo inicial enviará un mensaje de autoridad.
Clasificatoriamente, el choque tiene implicaciones directas en la carrera por Europa. La Real defiende tercera plaza; el Athletic busca estabilidad en zona media y una reacción que evite deslizamientos indeseados. Cada punto en la jornada veinte adquiere peso estructural. No es momento de especulación. Es momento de convicción.

Tácticamente, el partido puede oscilar entre fases de control realista y momentos de intercambio vertical. La lectura de Arturo Ruiz desde el banquillo, su capacidad para ajustar alturas de presión y para introducir perfiles que cambien dinámica, será observada con lupa. Del lado bilbaíno, la respuesta a las bajas marcará la creatividad del planteamiento: reforzar interior, apostar por amplitud o buscar un bloque más compacto con salida directa.

El derbi vasco es cultura competitiva. Es tradición, pero también modernidad táctica. Es cantera y es proyecto. Es identidad y es ambición. El domingo, bajo la mirada atenta de miles de espectadores en el estadio y de una audiencia multiplicada por la emisión en DAZN, GolPlay, EITB y TEN TV, se disputará algo más que un resultado.
Se pondrá en juego el pulso del norte, la consolidación de un modelo y la reivindicación de un territorio futbolístico que ha sido motor histórico del fútbol femenino español.
🔜 NEXT GAME
🏆 Liga F Moeve |
🤩 Temporada 2025-2026 |
🔥 Athletic Club 🆚 Real Sociedad de Fútbol 🔥
✨ Matchday 19 | Día de partido ✨
🙌🏻 Derbi vasco
🗓️ Domingo, 15 de febrero de 2026
📺 TEN TV
🏟️ Instalaciones de Lezama , Vizcaya
Los onces |

A la Real Sociedad de Fútbol, campeona de la Copa de la Reina Iberdrola 2018-2019 empieza a ponérsele cara de candidato serio a entrar en Europa, no en vano, es tercero en la tabla clasificatoria y sigue los pasos de un Real Madrid que venció por 0-3 en Lorca frente al Alhama ElPozo en un duelo que se celebró a la misma hora.
En un derbi que fue declarado como el partido “Prime” de jornada veinte amén de la presencia del dron por parte de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, los prolegómenos del encuentro que dividía al País Vasco en dos, estuvieron marcados por el sentido homenaje que recibió la centrocampista Itxaso Uriarte, quien se desvinculó recientemente del Athletic Club y en el arranque de su carrera en la élite defendió los colores de la Real Sociedad de Fútbol y le brindaron un Aurresku, danza vasca muy solemne que se baila en público y es interpretada a modo de reverencia por un txistulari, músico que toca un txistu y tamboril, junto a un dantzari (bailarín).
Fue la calma que dio paso a la tempestad que suele rodear a este tipo de choques.
Arturo Ruiz, que no pudo contar con Apari, volvió a dejar en el banquillo a Nerea Eizagirre y sólo cambió a Andreia por Pardo respecto al pasado triunfo liguero. Sí jugó de inicio Moraza una vez más para celebrar su partido 100 como txuri urdin.
La primera mitad tuvo aroma txuri urdin en Lezama, que tuvo buena entrada pero no se llenó. No fue un dominio apabullante pero sí fue mejor la Real Sociedad , con una enorme Lavogez en punta, que iba a abrir brecha en el marcador además. La primera ocasión fue para Andreia Jacinto, pero la centrocampista portuguesa conectó un remate muy céntrico que a duras penas puso en aprietos a Nanclares.
Al cuarto de hora de juego, léase, el minuto 15, se destapó el tarro de las esencias gracias a que Claire Lavogez pivotó de manera excelsa en un saquea de banda, aguantando el balón de espaldas, cedió en ventaja en el momento justo para la carrera de Aiara, que se coló hasta la cocina y batió por bajo y al palo corto a la internacional absoluta por España para abrir la lata con el 0–1 que silenció a la afición local que animaba con un megáfono en ese fondo.
Con esta ventaja, el equipo de San Sebastián comenzó estar más cómodo el conjunto txuri urdin, con dominio de Paula Fernández en la medular y tratando de lanzar a Emma por el carril derecho. En una jugada de esas llegaría el penalti. Lucía centró un balón al segundo palo, Aiara llegó para cabecear y volver a colgarla. Ahí apareció Lavogez, adelantándose a todas, y la defensora Landaluze le golpeó la pierna intentando despejar. No lo vio en directo pero, pedido por la Real Sociedad , la colegiada revisó la acción durante cinco minutos largos y terminó señalando pena máxima, pese a las protestas de las rojiblancas. No estaba la capitana en el campo y ya falló en Copa la Real sin ella, pero esta vez la responsabilidad la tomó Paula Fernández, que no iba a dudar para convertir el 0–2 del encuentro pasada la media hora de juego y tiró por tierra el planteamiento de las leonas sobre el minuto 35 de una primera mitad que fue dominada de principio a fin por las foráneas.
El Athletic Club se revolvió y trató de recortar distancias antes del descanso. En una buena acción combinativa, Pinedo probó fortuna desde lejos con un disparo que se marchó fuera.
Tomaron muchos riesgos las locales en la salida de balón y estuvo cerca la Real Sociedad de cazar algún esférico peligroso, pero sin más se llegó al entretiempo.
Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una cómoda ventaja a favor de las donostiarras, pero en un derbi confiarse puede ser un arma de doble filo y Arturo Ruiz tenía muy claro que eso no podía suceder, tal y como dejó claro Moraza en una entrevista a pie de campo antes de ingresar a la caseta.
Las 22 protagonistas tuvieron quince minutos de asueto antes de remotar la acción en el derbi y aún quedaban cuarenta y cinco minutos de pura emoción por vivir en Vizcaya.
El descanso no apaciguó el incendio competitivo; al contrario, lo reavivó desde la pizarra. El técnico bilbaíno entendió que el escenario exigía intervención inmediata y ejecutó un doble cambio nada más reanudarse el juego. Ane Azkona y Elene Gurtubay irrumpieron en el césped con la misión explícita de alterar la inercia, aportar desborde, profundidad y, sobre todo, imprevisibilidad en el último tercio. El mensaje era inequívoco: el empate no servía, la resignación estaba prohibida y el derbi exigía un plus emocional que debía traducirse en vértigo ofensivo.
El Athletic Club adelantó metros, comprimió el campo y buscó amplitud para ensanchar la estructura defensiva donostiarra. Los centros laterales comenzaron a sucederse, algunos desde posiciones muy forzadas, otros tras conducciones más elaboradas, pero la zaga txuri urdin respondió con una disciplina táctica impecable. Las centrales dominaron el juego aéreo, las laterales temporizaron con inteligencia y el bloque medio achicó espacios interiores para impedir recepciones limpias entre líneas. Cada balón colgado encontraba una cabeza visitante o una intervención segura de la guardameta, y cada segunda jugada era disputada con una concentración que evidenciaba la madurez competitiva de un equipo que sabía exactamente qué partido estaba jugando.
Pasada la hora de encuentro, la tensión alcanzó un punto crítico. Las entradas comenzaron a llegar una fracción de segundo tarde, los duelos se endurecieron y el derbi mostró su rostro más áspero. Maite Zubieta vio la tarjeta amarilla tras una acción contundente, síntoma claro de que los nervios estaban empezando a erosionar la lucidez local. El Athletic, impulsado por su público, jugaba ya más con el corazón que con la cabeza; la Real, en cambio, administraba el reloj con oficio, ralentizando cada saque de banda, cada falta a favor, cada transición que invitara a pausar el ritmo y enfriar la embestida rojiblanca.
Los cambios se sucedieron en ambos banquillos, ajustes de piernas frescas y de perfiles tácticos destinados a sostener o a dinamitar el resultado, según el color de la camiseta. Sin embargo, el marcador permaneció inmutable. La Real supo dormir el partido con una gestión casi quirúrgica del tempo, escondiendo la pelota cuando era necesario, alternando posesiones largas con envíos directos para aliviar la presión y celebrando cada despeje como si fuera un gol. El 0-2 no solo resistía: se consolidaba como una declaración de autoridad en territorio enemigo.
Cuando el pitido final confirmó la victoria visitante, la lectura trascendió los noventa minutos. El triunfo en Lezama no era uno más; era un golpe simbólico y clasificatorio. La Real Sociedad dio un salto cualitativo en la tabla, afianzándose en la zona noble y reforzando su candidatura europea con una exhibición de pragmatismo y personalidad. Venía de imponerse por 2-0 al ONA en Zubieta y encadenaba así una dinámica de solidez que la catapultaba hasta las 44 unidades en un curso especialmente fértil. La tercera plaza liguera, defendida con diez puntos de ventaja sobre el Atlético de Madrid dirigido por José Herrera —que aún debía disputar el derbi capitalino frente al Madrid CFF en Alcalá de Henares—, adquiría un valor estratégico enorme antes de afrontar la próxima estación del calendario, con el Espanyol en el horizonte previo al primer parón FIFA de 2026.
En el lado opuesto, el golpe fue severo para el Athletic. La derrota no solo frenaba sus aspiraciones inmediatas, sino que subrayaba una carencia recurrente: la falta de pegada en los momentos determinantes. Tres jornadas sin sumar victoria comenzaban a pesar en la moral y en la clasificación, empujando al equipo hacia la décima plaza de una Liga F Moeve cada vez más exigente en la zona media. Con 26 puntos en su casillero y el descenso todavía a una distancia prudente, la urgencia no era matemática, pero sí emocional y competitiva.
El próximo compromiso ante la Sociedad Deportiva Eibar, en un envite que será emitido en abierto por TEN TV, se presentaba como una oportunidad ineludible para reaccionar, recomponer el ánimo y evitar que la herida abierta por el eterno rival se convierta en cicatriz profunda.
Así, los tres puntos viajaron a Donostia con el peso simbólico de un derbi conquistado y el valor tangible de una clasificación que empieza a perfilar objetivos mayores. En Lezama quedó la sensación de que el Athletic compitió con orgullo pero sin la contundencia necesaria, mientras la Real exhibió una madurez que la acerca a cotas europeas. El fútbol, caprichoso y despiadado en estas citas, volvió a recordar que en los partidos grandes no basta con intentarlo: hay que saber golpearse primero, resistir después y gestionar finalmente el silencio del estadio rival como la más dulce de las melodías.

📋 Ficha técnica |
Athletic Club: A. Nanclares, Elexpuru, Landaluze, Eider, Nerea B. (Nerea Nevado, min. 60), M. Zubieta (Oguiza, min. 78), L. Baños (Gurtubay, min. 46), S. Ortega, Pinedo (cap.) (Vilariño, min. 71), Agote y Campos (Azkona, min. 46).
Real Sociedad: J. Arrula, Emma (Arola A., min. 58), Lucía, Florentino, Moraza (cap.), Aiara, P. Fernández, Cahynová, Andreia (L. Pardo, min. 75), Intza (Cecilia, min. 88) y Lavogez (Mirari, min. 74).
Árbitra: Elena Peláez. Ha amonestado a las locales M. Zubieta y Oguiza y a las visitantes Florentino y P. Fernández con tarjeta amarilla.
Incidencias | Partido correspondiente a la vigésima jornada de la Liga Profesional de Fútbol Femenino (Liga F Moeve) que ha enfrentado al Athletic Club y la Real Sociedad de Fútbol sobre una superficie de hierba natural en las Instalaciones de Lezama.
Goles |
0-1 Aiara Aguirrezabala 15’ ⚽️
0-2 Paula Fernández (P.) 35’ ⚽️
Vídeo |
