Etiqueta: London City

  • La crónica | El Tottenham se impone desde los once metros y avanza con autoridad en un duelo de máxima tensión

    (Fuente: Adobe Women’s F.A. Cup)

    ◼️ El carácter competitivo del Totthenham emergió cuando el reloj ya rozaba el límite. Las Spurs rescataron la eliminatoria en el 96 desde el punto de penalti, forzaron la prórroga y sostuvieron el pulso físico y mental hasta el último segundo a domicilio,demostrando resiliencia, fe y una capacidad de reacción propia de un equipo que se niega a rendirse amén a un 8-9 desde el punto fatídico.

    Publicidad de Netflix

    Ayer por la noche, Madrid se vistió de Los Bridgerton para celebrar el estreno de la segunda parte de la cuarta temporada de la serie. Los protagonistas Luke Thompson (Benedict Bridgerton), Yerin Ha (Sophie Baek) y Hannah Dodd (Francesca Bridgerton) acudieron a Madrid para celebrar una noche mágica con la alta sociedad española, además de disfrutar de las calles del Madrid más castizo. La ciudad abrió sus puertas a un exclusivo baile de máscaras digno de la familia Bridgerton. Los cuatro primeros episodios de la cuarta temporada ya están disponibles, y la segunda parte se estrenará el 26 de febrero de 2026 en Netflix.

    El baile de máscaras se inauguró con la entrada de nueve debutantes que lucieron looks de alta costura made in Spain inspirados en el universo de Los Bridgerton, creados en exclusiva para la ocasión por los reconocidos diseñadores españoles Ana Locking, Carmen Farala, Dominnico, Luis de Javier, María Escoté, Palomo Spain, Paola Barreto, Rocío Osorno y Vicky Martín Berrocal para Lala Chus, Mar Flores, Alba Carrillo, Samantha Hudson, Iera González, Manu Moreno, Virtual Diva, Elena Gortari y Lola Lolita, respectivamente.

    Además del elenco principal de la serie, numerosas celebridades como Anabel Pantoja, Isa Pantoja, Ana Guerra, Leo Rizzi, Lucía Caraballo, Patricia Conde, Javi Morgade, Raúl Tejón, Marta Carriedo, Patricio Alvargonzález, Abril Zamora, Tomy Aguilera, Andrea Compton, Javi Hoyos o Fernando Gil no quisieron perder la oportunidad de lucir sus mejores galas en este encuentro en el corazón de Madrid.

    Los Bridgerton, de la mano de Shondaland y Jess Brownell, regresan con una cuarta temporada inspirada en los cuentos de hadas. El bohemio Benedict Bridgerton (Luke Thompson), segundo hijo de la familia, se niega a sentar la cabeza pese a las súplicas de su madre, Lady Violet Bridgerton (Ruth Gemmell). Todo cambia en el baile de máscaras que celebra Violet, cuando Benedict queda deslumbrado por una misteriosa dama plateada. Con la ayuda a regañadientes de su hermana Eloise (Claudia Jessie), Benedict decide participar en la sociedad para descubrir la identidad de la joven. No obstante, la mujer que ha cautivado su corazón no es una dama de la alta sociedad, sino una doncella llamada Sophie Baek (Yerin Ha), que trabaja para la formidable señora de la casa, Araminta Gun (Katie Leung).

    Cuando el destino vuelve a unir a Benedict y Sophie, este se debate entre lo que siente por la intrigante doncella y la fantasía de la dama plateada, sin saber que se trata de la misma persona. ¿Acabará su incapacidad de ver que ambas mujeres son la misma persona con la innegable chispa que hay entre Sophie y él? Y ¿de verdad puede el amor con todo? ¿Incluso con una relación entre clases prohibida por la sociedad?

    Los matrimonios de sus hermanos sirven de inspiración a Benedict, incluido el de Francesca (Hannah Dodd) con John Stirling (Victor Alli) y el de Colin (Luke Newton) con Penelope (Nicola Coughlan), quien se enfrenta a nuevos desafíos ahora que todos conocen su identidad como autora de la columna de cotilleos.

    Los Bridgerton cautivaron a espectadores de todo el mundo cuando Netflix y Shondaland estrenaron la icónica serie en 2020. Cada una de sus tres temporadas se encuentra entre las más vistas de la historia de Netflix, mientras que la aclamada precuela La reina Carlota: Una historia de Bridgerton arrasó en el Top 10 global. La franquicia ha consolidado una base de seguidores internacional que da respuesta a un público amante del romance tradicionalmente desatendido, irrumpiendo en el imaginario cultural con un éxito sin precedentes e impulsando innumerables tendencias. Los fans celebran su devoción por la serie a través de memes, música, libros, moda, decoración y mucho más. Experiencias en vivo como El Baile de la Reina: Una experiencia Bridgerton, junto con una creciente gama de productos de consumo, han elevado el nombre de Los Bridgerton hasta convertirlo en una marca de estilo de vida extraordinariamente codiciada, deleitando a los seguidores al permitirles disfrutar de su historia favorita en primera persona. Con la cuarta temporada actualmente en producción, la franquicia seguirá ofreciendo nuevas y atractivas formas para que su apasionada comunidad de fans se sumerja en el universo Bridgerton, tanto dentro como fuera de la pantalla.

    Vídeo |

    https://youtu.be/2V5CF0AgrQY?si=-M6_FTvERoQjIGzj

    La previa |

    (Fuente: Gol Femenino )

    Hoy el fútbol femenino inglés se detiene en un cruce que, sobre el papel, podría parecer desigual, pero que en el alma de la FA Cup es dinamita pura: la quinta ronda de la FA Women’s Cup enfrenta a las ambiciosas London City Lionesses contra el poder emergente del Tottenham Hotspur Women. Y cuando el torneo más antiguo del mundo abre sus puertas a una noche así, lo que está en juego no es solo un pase de ronda: es identidad, es jerarquía, es futuro.

    No hay necesidad de dividir esta historia en apartados, porque lo que se viene no es un dossier táctico al uso ni una ficha fría de estadísticas: es una travesía emocional por todo lo que representa este partido. Una eliminatoria que, bajo la luz siempre dramática de la copa, iguala presupuestos, tensiona trayectorias y convierte cada balón dividido en una cuestión de honor.

    La FA Cup no entiende de categorías. Nunca lo ha hecho. Es el torneo donde las jerarquías tiemblan. Donde un club que construye su proyecto desde la ambición estructural, como London City Lionesses, puede mirar a los ojos a un equipo de la élite como Tottenham y decirle: “Aquí estamos”. Porque las Lionesses no son un simple nombre romántico dentro del ecosistema del fútbol inglés. Son un proyecto con vocación de élite, con inversión, con planificación, con la obsesión clara de instalarse en la cima del fútbol femenino británico.

    Tottenham, en cambio, llega con la carga y el privilegio de pertenecer al escaparate de la máxima categoría. No es solo el escudo. No es solo la infraestructura. Es la responsabilidad de competir cada temporada contra las mejores, de medirse con gigantes históricos, de sostener una identidad propia en una liga feroz. Y en la copa, esa experiencia pesa. Pero también puede convertirse en una losa si el partido se enreda, si el reloj avanza y la lógica no termina de imponerse.

    Porque esta es la magia de la quinta ronda. Aquí ya no hay margen para la distracción. Ya no es el trámite de las primeras eliminatorias. Aquí cada equipo empieza a oler Wembley. Empieza a imaginar el camino despejado hacia las semifinales, hacia la gloria, hacia el relato que permanece en la memoria colectiva.

    El London City Lionesses afronta esta cita como una declaración pública de intenciones. No es solo competir. Es demostrar que el salto competitivo no es una aspiración lejana, sino una realidad tangible. Que pueden sostener un bloque sólido, compacto, disciplinado sin balón y vertical cuando detectan el espacio. Que saben sufrir sin perder el orden. Que tienen el carácter necesario para resistir los momentos de asedio que, inevitablemente, propondrá el Tottenham.

    El Tottenham, por su parte, sabe que este tipo de partidos pueden convertirse en trampas emocionales. Si marca pronto, puede imponer su jerarquía. Si el gol se retrasa, el nerviosismo se filtra. Y la copa no perdona los errores mentales. En estos contextos, la gestión del ritmo es tan determinante como la calidad técnica. Saber cuándo acelerar, cuándo pausar, cuándo cargar el área y cuándo ensanchar el campo.

    Tácticamente, el encuentro promete un contraste fascinante. Las Lionesses podrían optar por un bloque medio-bajo, con líneas juntas y transiciones rápidas, buscando atacar el espacio a la espalda de los laterales rivales. En ese escenario, el primer pase tras recuperación será oro. La precisión en el envío vertical definirá si el esfuerzo defensivo se traduce en amenaza real.

    Tottenham, en cambio, previsiblemente asumirá el peso del balón. Intentará mover al rival de lado a lado, forzar desplazamientos, generar superioridades en banda y cargar el área con insistencia. Pero la clave no será solo atacar: será evitar la contra. Porque si el equipo se parte, si las distancias entre líneas se dilatan, el partido puede convertirse en un intercambio peligroso.

    Y luego está el factor emocional. Porque en la copa, cada despeje se celebra como un gol, cada intervención defensiva levanta a la grada, cada córner se vive como una oportunidad irrepetible. No es un partido más del calendario. Es un todo o nada. Es la línea fina entre seguir soñando o regresar a la rutina de la liga con el sabor amargo de la eliminación.

    Hay algo profundamente épico en este tipo de enfrentamientos. El club que quiere derribar la puerta frente al club que quiere defender su estatus. La ambición frente a la obligación. El hambre frente a la responsabilidad. Y en el centro, 90 minutos —o más— donde cada detalle puede cambiar la narrativa.

    Si London City consigue imponer intensidad desde el primer minuto, si logra incomodar la salida de balón rival y convertir el duelo en un partido físico, incómodo, de segundas jugadas, el guion puede inclinarse hacia la sorpresa. Pero si Tottenham encuentra fluidez, si logra activar rápido a sus jugadoras más determinantes y convierte la posesión en profundidad real, la lógica puede imponerse.

    En noches así, el primer gol no solo mueve el marcador: mueve la psicología del partido. Obliga a reajustar planes, a adelantar líneas, a asumir riesgos. Y cada riesgo en la FA Cup tiene un precio.

    Esta no es solo una previa. Es el preludio de una batalla competitiva que condensa todo lo que hace grande al fútbol femenino inglés: crecimiento, profesionalización, ambición y una identidad cada vez más robusta. Es la constatación de que el ecosistema competitivo se ensancha, de que los proyectos emergentes ya no se conforman con participar.

    Hoy no se juega únicamente una quinta ronda. Se juega una afirmación colectiva. Se juega la posibilidad de alterar el mapa. Se juega el derecho a seguir soñando.

    Y cuando el balón empiece a rodar, cuando la tensión inicial se transforme en duelos reales, cuando la primera ocasión levante el murmullo de la grada, comprenderemos que todo lo que hemos construido en la previa solo era la antesala. Porque la copa, como siempre, decidirá sin contemplaciones.

    Prepárate porque esta noche no se disputa un simple partido, se escribe una historia.

    El duelo al detalle |

    ✍🏻 Manu López & Helena con hache

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🏆 Adobe Women’s FA Cup

    ✨ Temporada 2025-2026

    😍 Quinta Ronda

    🔥 London City Lionesses 🆚 Tottenham Hotspurs Women🔥

    🗓️ Lunes, 23 de febrero de 2025

    ⏰ 20:30 horario peninsular

    📺 BBC (🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿)

    🏟️ Hayes Lane, Londres

    Los onces |

    London City Lionesses
    • Lete
    • Fernández
    • Pattinson
    • Goldie
    • Kumagai
    • Asllani
    • Godfrey
    • Franssi
    • Parris
    • Sangaré
    • Geyoro

    Tottenham Hotspur Women
    • Kop
    • Bartrip
    • Gaupset
    • Holdt
    • Vinberg
    • Tandberg
    • Wijk
    • Hamano
    • Summanen
    • Koga
    • Blakstad

    Hay noches que no se juegan, se sostienen. Se respiran con dificultad, se mastican con nervio y se recuerdan con una mezcla incómoda de orgullo y desgarro. Lo vivido en el CopperJax Community Stadium fue exactamente eso: una eliminatoria que cerraba una ronda de la FA Women’s Cup y, a la vez, bajaba el telón competitivo antes del primer parón internacional de 2026, ese que ya asoma con aroma a clasificatorios para el Mundial de Brasil 2027. Último partido de clubes. Última bala emocional antes del silencio. Y en el fútbol, esa combinación lo cambia todo.

    El London City Lionesses no jugaba solo por unos cuartos de final inéditos; jugaba por demostrar que su ascenso no era casualidad, que su crecimiento no era anecdótico ni coyuntural. Cada carrera, cada pase, cada remate llevaba consigo la convicción de que la élite no es una estación de paso, sino un destino elegido. Frente a ellas, el Tottenham Hotspur Women presentaba una estructura consolidada, jerarquía competitiva y memoria muscular de quien ha transitado escenarios así innumerables veces. Copa. Eliminatoria directa. Sin margen de error.

    El arranque del Tottenham fue quirúrgico. No era una posesión ornamental; era ocupación de espacios con lógica. Ritmo alto, cambios de orientación, búsqueda constante de superioridades en banda. Tandberg y Gaupset fijaban por fuera; Holdt ofrecía apoyo intermedio; Vinberg amenazaba el intervalo central. El London City apenas había ajustado alturas cuando llegó el primer golpe.

    Nos estábamos aún acomodando en el sofá cuando en el minuto 7 de juego saltó la sorpresa gracias a un pase interior de las visitantes que rompió la primera línea de presión celeste con cierta facilidad y Matilda Vinberg recibe con el cuerpo perfilado, percibe la presión a su espalda y decide en una fracción de segundo.

    No busca potencia, busca certeza. Su zurda golpea al centro, engañando la lectura de la internacional española Elene Lete, que a pesar de estirarse como un gato no pudo evitar que se abriera la la lata con el 01 en un duro golpe que llegó antes del primer cuarto de hora.

    Ese gol redefinió la estructura emocional del partido. El London City dejó de pensar en atacar para reconstruirse. Asllani retrocedió metros, Geyoro equilibró alturas, Kumagai ajustó vigilancias. La primera mitad se convirtió en un pulso donde nadie monopolizaba la pelota, pero todos sentían la amenaza constante. Los córners y centros del London City acumulaban intención más que claridad, mientras el Tottenham esperaba recuperar en zonas intermedias y acelerar el juego.

    La amarilla a Jana Fernández en el 35 fue síntoma del filo emocional del encuentro. Cada duelo tenía consecuencias. Cada choque era una declaración.

    Pero el tramo final antes del descanso mostró el carácter local. El cabezazo de Parris en el minuto 41 fue un mensaje; Kop respondió con firmeza. Un minuto después, un disparo lejano obligó a estirarse hacia la escuadra y puso el 11 al borde del entreacto para hacer que todo empezara desde cero.

    El London City se iba al descanso por debajo, sí, pero creciendo en confianza.

    La segunda parte cambió la narrativa. Más presión tras pérdida, más metros ganados en campo rival. Las sustituciones en el 56 añadieron densidad al ataque. Van de Donk aportó movilidad entre líneas, Corrales verticalidad y determinación. Y en apenas sesenta segundos, el partido giró con fuerza memorable.

    El uno a uno nació de la convicción. Corrales recibe abierta en la izquierda, levanta la cabeza y ejecuta un centro tenso hacia el espacio entre central y lateral. Van de Donk ataca ese intervalo con lectura perfecta. No controla; solo ajusta el gesto. Derecha cruzada, palo largo, red. El estadio explota. El empate no es solo numérico; es anímico. El miedo cambia de bando.

    El 21 llega casi de inmediato. Balón rechazado fuera del área. Jana Fernández lo recoge, ajusta el apoyo y dispara con técnica depurada. Trayectoria ascendente, rosca exterior mínima, dirección exacta a la escuadra para hacer inútil el vuelo sin motor de la portera visitante, una Kop, que solo pudo ver como la finalización de la ex culé hizo estallar de júbilo al público en el minuto 60 y solo media hora separaba a las de Eder Maestre de llevarse el gato al agua, pero eso en el balompié nunca está asegurado.

    Con ventaja, el London City alternó inteligencia y ambición. Presión selectiva, repliegues organizados, búsqueda del tercero sin descomponerse. Corrales tuvo la sentencia en el 70, pero Kop mantuvo a su equipo con una parada de reflejos rápidos. El Tottenham, lejos de fracturarse, adelantó líneas. Introdujo a England para ganar presencia aérea. Centros laterales, saques de esquina consecutivos, balones colgados con fe más que con estética.

    El tramo final fue resistencia pura. Minuto 90+5. Centro lateral. Remate bloqueado. Balón suelto en el área. Impacto en el brazo de Goldie. Penalti. El estadio se congela. England asume la responsabilidad en el 96 con la serenidad de quien entiendeCon ventaja, el London City alternó inteligencia y ambición. Presión selectiva, repliegues organizados, búsqueda del tercero sin descomponerse. Corrales tuvo la sentencia en el minuto 70, pero Kop mantuvo a su equipo con una parada de reflejos rápidos. El Tottenham, lejos de fracturarse, adelantó líneas. Introdujo a England para ganar presencia aérea. Centros laterales, saques de esquina consecutivos, balones colgados con fe más que con estética.

    Con ventaja, el London City alternó inteligencia y ambición. Presión selectiva, repliegues organizados, búsqueda del tercero sin descomponerse. Corrales tuvo la sentencia en el 70, pero Kop mantuvo a su equipo con una parada de reflejos rápidos. El Tottenham, lejos de fracturarse, adelantó líneas. Introdujo a England para ganar presencia aérea. Centros laterales, saques de esquina consecutivos, balones colgados con fe más que con estética.

    El tramo final fue resistencia pura. Minuto 90+5. Centro lateral. Remate bloqueado. Balón suelto en el área. Impacto en el brazo de Goldie. Penalti. El estadio se congela. England asume la responsabilidad en el 90+6 con la serenidad de quien entiende el peso del instante. Carrera corta, golpeo firme al palo izquierda y ese 22 en el luminoso nos enviaba directamente a la prórroga, pudiendo la emoción cortarse con un cuchillo.

    La prórroga fue desgaste y orgullo. Intentos aislados, piernas cargadas, decisiones menos precisas. Porteras determinantes, defensas multiplicándose. Nadie especula, pero el cansancio condiciona la lucidez. Cada aproximación era un suspiro colectivo.

    La tanda de penaltis fue una lección de sangre fría. Gol tras gol. 3-3, 5-5, 7-7, 8-8. Hasta que un detalle cambió la historia: Sangaré frente a Kop. Disparo raso al palo inferior izquierdo. Kop lee la intención y bloquea. El siguiente lanzamiento decide: 8-9. Tottenham sobrevive.

    La crudeza del fútbol de copa no permite matices. El London City tuvo la clasificación en la mano durante más de media hora. Mostró personalidad, capacidad de reacción, talento técnico. Pero la FA Women’s Cup no concede indulgencias. Un brazo extendido, un penalti en el último suspiro, una parada en el noveno lanzamiento. Márgenes mínimos.

    El Tottenham se va al parón internacional con la certeza de que sabe competir bajo presión máxima. El London City se queda con aprendizaje doloroso y con la convicción de que pertenece a este nivel. Porque competir así, sostener así, reaccionar así, no es casualidad.

    Y mientras la emoción de esta eliminatoria aún palpita en los recuerdos de todos, la atención debe cambiar de chip. En menos de 48 horas, la Ciudad del Fútbol de Las Rozas acogerá a la Selección Española de Fútbol, vigente campeona del Mundo en 2023, que empezará a preparar los cruciales encuentros ante Islandia y Ucrania. La intensidad no se detiene; simplemente cambia de escenario.

    Lo que se vivió en el Hayes Leane sirve de recordatorio: el fútbol, cuando se juega con esta intensidad emocional, trasciende el resultado. Pero la Copa enseña, y la preparación mundialista exige aprendizaje y concentración absoluta.

    📋 Ficha técnica |

    London City Lionesses: E. Lete, Jana Fernández, Pattinson, Goldie (Malou Marcetto 97’ ET), Kumagai, Asllani (c) (Lucía Corrales 56’), Godfrey (Isobel Goodwin 83’), Franssi (Paula Partido 90’ + 2), Parris (Daniëlle van de Donk 56’), Sangaré, Geyoro (Julia Roddar 83’).
    Tottenham: Kop, Bartrip (c), Gaupset, Holdt (Bethany England 65’), Vinberg (Lenna Gunning-Williams 65’), Tandberg, Wijk, Hamano (Amanda Nildén 65’), Summanen (Olga Ahtinen 78’), Koga, Blackstad (Matilda Nildén 78’).

    Estadio: CopperJax Community Stadium. Capacidad para, aproximadamente, 6.000 personas.

    Árbitro: Ryan Atkin

    Goles |

    O-1 Matilda Vinberg 7’ ⚽️
    1-1 Daniëlle van de Donk 58’ ⚽️
    2-1 Jana Fernández 60’ ⚽️
    2-2 Bethany England (P) 96’ ⚽️

    Penaltis:

    London City Lionesses 8-9 Totthenham Spurs Women

  • La previa: London City vs Tottenham | La noche en la que la copa desafía al orden: London City y Tottenham, cara a cara por algo más que un pase

    (Fuente: Getty imágenes)

    ◼️ La quinta ronda de la FA Women’s Cup enfrenta a las ambiciosas London City Lionesses con el poder competitivo del q en un duelo donde no solo se disputa el acceso a la siguiente fase, sino la legitimidad de un proyecto emergente frente a la obligación de un club de élite. La copa, territorio históricamente imprevisible, vuelve a tensar las jerarquías y convierte noventa minutos en un examen de identidad, carácter y ambición.

    Publicidad de Netflix

    Ayer por la noche, Madrid se vistió de Los Bridgerton para celebrar el estreno de la segunda parte de la cuarta temporada de la serie. Los protagonistas Luke Thompson (Benedict Bridgerton), Yerin Ha (Sophie Baek) y Hannah Dodd (Francesca Bridgerton) acudieron a Madrid para celebrar una noche mágica con la alta sociedad española, además de disfrutar de las calles del Madrid más castizo. La ciudad abrió sus puertas a un exclusivo baile de máscaras digno de la familia Bridgerton. Los cuatro primeros episodios de la cuarta temporada ya están disponibles, y la segunda parte se estrenará el 26 de febrero de 2026 en Netflix.

    El baile de máscaras se inauguró con la entrada de nueve debutantes que lucieron looks de alta costura made in Spain inspirados en el universo de Los Bridgerton, creados en exclusiva para la ocasión por los reconocidos diseñadores españoles Ana Locking, Carmen Farala, Dominnico, Luis de Javier, María Escoté, Palomo Spain, Paola Barreto, Rocío Osorno y Vicky Martín Berrocal para Lala Chus, Mar Flores, Alba Carrillo, Samantha Hudson, Iera González, Manu Moreno, Virtual Diva, Elena Gortari y Lola Lolita, respectivamente.

    Además del elenco principal de la serie, numerosas celebridades como Anabel Pantoja, Isa Pantoja, Ana Guerra, Leo Rizzi, Lucía Caraballo, Patricia Conde, Javi Morgade, Raúl Tejón, Marta Carriedo, Patricio Alvargonzález, Abril Zamora, Tomy Aguilera, Andrea Compton, Javi Hoyos o Fernando Gil no quisieron perder la oportunidad de lucir sus mejores galas en este encuentro en el corazón de Madrid.

    Los Bridgerton, de la mano de Shondaland y Jess Brownell, regresan con una cuarta temporada inspirada en los cuentos de hadas. El bohemio Benedict Bridgerton (Luke Thompson), segundo hijo de la familia, se niega a sentar la cabeza pese a las súplicas de su madre, Lady Violet Bridgerton (Ruth Gemmell). Todo cambia en el baile de máscaras que celebra Violet, cuando Benedict queda deslumbrado por una misteriosa dama plateada. Con la ayuda a regañadientes de su hermana Eloise (Claudia Jessie), Benedict decide participar en la sociedad para descubrir la identidad de la joven. No obstante, la mujer que ha cautivado su corazón no es una dama de la alta sociedad, sino una doncella llamada Sophie Baek (Yerin Ha), que trabaja para la formidable señora de la casa, Araminta Gun (Katie Leung).

    Cuando el destino vuelve a unir a Benedict y Sophie, este se debate entre lo que siente por la intrigante doncella y la fantasía de la dama plateada, sin saber que se trata de la misma persona. ¿Acabará su incapacidad de ver que ambas mujeres son la misma persona con la innegable chispa que hay entre Sophie y él? Y ¿de verdad puede el amor con todo? ¿Incluso con una relación entre clases prohibida por la sociedad?

    Los matrimonios de sus hermanos sirven de inspiración a Benedict, incluido el de Francesca (Hannah Dodd) con John Stirling (Victor Alli) y el de Colin (Luke Newton) con Penelope (Nicola Coughlan), quien se enfrenta a nuevos desafíos ahora que todos conocen su identidad como autora de la columna de cotilleos.

    Los Bridgerton cautivaron a espectadores de todo el mundo cuando Netflix y Shondaland estrenaron la icónica serie en 2020. Cada una de sus tres temporadas se encuentra entre las más vistas de la historia de Netflix, mientras que la aclamada precuela La reina Carlota: Una historia de Bridgerton arrasó en el Top 10 global. La franquicia ha consolidado una base de seguidores internacional que da respuesta a un público amante del romance tradicionalmente desatendido, irrumpiendo en el imaginario cultural con un éxito sin precedentes e impulsando innumerables tendencias. Los fans celebran su devoción por la serie a través de memes, música, libros, moda, decoración y mucho más. Experiencias en vivo como El Baile de la Reina: Una experiencia Bridgerton, junto con una creciente gama de productos de consumo, han elevado el nombre de Los Bridgerton hasta convertirlo en una marca de estilo de vida extraordinariamente codiciada, deleitando a los seguidores al permitirles disfrutar de su historia favorita en primera persona. Con la cuarta temporada actualmente en producción, la franquicia seguirá ofreciendo nuevas y atractivas formas para que su apasionada comunidad de fans se sumerja en el universo Bridgerton, tanto dentro como fuera de la pantalla.

    Vídeo |

    https://youtu.be/2V5CF0AgrQY?si=-M6_FTvERoQjIGzj

    (Fuente: Gol Femenino )

    Hoy el fútbol femenino inglés se detiene en un cruce que, sobre el papel, podría parecer desigual, pero que en el alma de la FA Cup es dinamita pura: la quinta ronda de la FA Women’s Cup enfrenta a las ambiciosas London City Lionesses contra el poder emergente del Tottenham Hotspur Women. Y cuando el torneo más antiguo del mundo abre sus puertas a una noche así, lo que está en juego no es solo un pase de ronda: es identidad, es jerarquía, es futuro.

    No hay necesidad de dividir esta historia en apartados, porque lo que se viene no es un dossier táctico al uso ni una ficha fría de estadísticas: es una travesía emocional por todo lo que representa este partido. Una eliminatoria que, bajo la luz siempre dramática de la copa, iguala presupuestos, tensiona trayectorias y convierte cada balón dividido en una cuestión de honor.

    La FA Cup no entiende de categorías. Nunca lo ha hecho. Es el torneo donde las jerarquías tiemblan. Donde un club que construye su proyecto desde la ambición estructural, como London City Lionesses, puede mirar a los ojos a un equipo de la élite como Tottenham y decirle: “Aquí estamos”. Porque las Lionesses no son un simple nombre romántico dentro del ecosistema del fútbol inglés. Son un proyecto con vocación de élite, con inversión, con planificación, con la obsesión clara de instalarse en la cima del fútbol femenino británico.

    Tottenham, en cambio, llega con la carga y el privilegio de pertenecer al escaparate de la máxima categoría. No es solo el escudo. No es solo la infraestructura. Es la responsabilidad de competir cada temporada contra las mejores, de medirse con gigantes históricos, de sostener una identidad propia en una liga feroz. Y en la copa, esa experiencia pesa. Pero también puede convertirse en una losa si el partido se enreda, si el reloj avanza y la lógica no termina de imponerse.

    Porque esta es la magia de la quinta ronda. Aquí ya no hay margen para la distracción. Ya no es el trámite de las primeras eliminatorias. Aquí cada equipo empieza a oler Wembley. Empieza a imaginar el camino despejado hacia las semifinales, hacia la gloria, hacia el relato que permanece en la memoria colectiva.

    El London City Lionesses afronta esta cita como una declaración pública de intenciones. No es solo competir. Es demostrar que el salto competitivo no es una aspiración lejana, sino una realidad tangible. Que pueden sostener un bloque sólido, compacto, disciplinado sin balón y vertical cuando detectan el espacio. Que saben sufrir sin perder el orden. Que tienen el carácter necesario para resistir los momentos de asedio que, inevitablemente, propondrá el Tottenham.

    El Tottenham, por su parte, sabe que este tipo de partidos pueden convertirse en trampas emocionales. Si marca pronto, puede imponer su jerarquía. Si el gol se retrasa, el nerviosismo se filtra. Y la copa no perdona los errores mentales. En estos contextos, la gestión del ritmo es tan determinante como la calidad técnica. Saber cuándo acelerar, cuándo pausar, cuándo cargar el área y cuándo ensanchar el campo.

    Tácticamente, el encuentro promete un contraste fascinante. Las Lionesses podrían optar por un bloque medio-bajo, con líneas juntas y transiciones rápidas, buscando atacar el espacio a la espalda de los laterales rivales. En ese escenario, el primer pase tras recuperación será oro. La precisión en el envío vertical definirá si el esfuerzo defensivo se traduce en amenaza real.

    Tottenham, en cambio, previsiblemente asumirá el peso del balón. Intentará mover al rival de lado a lado, forzar desplazamientos, generar superioridades en banda y cargar el área con insistencia. Pero la clave no será solo atacar: será evitar la contra. Porque si el equipo se parte, si las distancias entre líneas se dilatan, el partido puede convertirse en un intercambio peligroso.

    Y luego está el factor emocional. Porque en la copa, cada despeje se celebra como un gol, cada intervención defensiva levanta a la grada, cada córner se vive como una oportunidad irrepetible. No es un partido más del calendario. Es un todo o nada. Es la línea fina entre seguir soñando o regresar a la rutina de la liga con el sabor amargo de la eliminación.

    Hay algo profundamente épico en este tipo de enfrentamientos. El club que quiere derribar la puerta frente al club que quiere defender su estatus. La ambición frente a la obligación. El hambre frente a la responsabilidad. Y en el centro, 90 minutos —o más— donde cada detalle puede cambiar la narrativa.

    Si London City consigue imponer intensidad desde el primer minuto, si logra incomodar la salida de balón rival y convertir el duelo en un partido físico, incómodo, de segundas jugadas, el guion puede inclinarse hacia la sorpresa. Pero si Tottenham encuentra fluidez, si logra activar rápido a sus jugadoras más determinantes y convierte la posesión en profundidad real, la lógica puede imponerse.

    En noches así, el primer gol no solo mueve el marcador: mueve la psicología del partido. Obliga a reajustar planes, a adelantar líneas, a asumir riesgos. Y cada riesgo en la FA Cup tiene un precio.

    Esta no es solo una previa. Es el preludio de una batalla competitiva que condensa todo lo que hace grande al fútbol femenino inglés: crecimiento, profesionalización, ambición y una identidad cada vez más robusta. Es la constatación de que el ecosistema competitivo se ensancha, de que los proyectos emergentes ya no se conforman con participar.

    Hoy no se juega únicamente una quinta ronda. Se juega una afirmación colectiva. Se juega la posibilidad de alterar el mapa. Se juega el derecho a seguir soñando.

    Y cuando el balón empiece a rodar, cuando la tensión inicial se transforme en duelos reales, cuando la primera ocasión levante el murmullo de la grada, comprenderemos que todo lo que hemos construido en la previa solo era la antesala. Porque la copa, como siempre, decidirá sin contemplaciones.

    Prepárate porque esta noche no se disputa un simple partido, se escribe una historia.

    🏆 Adobe Women’s FA Cup

    ✨ Temporada 2025-2026

    😍 Quinta Ronda

    🔥 London City Lionesses 🆚 Tottenham Hotspurs Women🔥

    🗓️ Lunes, 23 de febrero de 2025

    ⏰ 20:30 horario peninsular

    📺 BBC (🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿)

    🏟️ Hayes Lane, Londres

  • La crónica | El United sobrevive al rugido de Parris y remonta al sol del mediodía

    (Fuente: “El Partido de Manu)

    ◼️ El Manchester United Women se impone por 2-1 al London City Lionesses en el Leigh Sports Village en un duelo de la Barclays Women’s Super League que se desarrolla con un guion más complejo e imprevisible de lo que sugiere la clasificación previa. El conjunto local, obligado a madurar con calma el partido tras el golpe emocional inicial de Nikita Parris, termina encontrando la remontada a través de Jess Park y Millie Turner. Esta última ha sido decisiva, tanto en área propia como rival, y ha acabado siendo reconocida como mejor jugadora del encuentro.

    Publicidad de Netflix

    NETFLIX DESVELA EL TRÁILER DE ESA NOCHE. ESTRENO EL 13 DE MARZO

    planazo, pero no siempre todo es tan bonito como te lo pintan. Netflix ha desvelado hoy el tráiler y nuevas imágenes de Esa noche, que se estrena a nivel global el 13 de marzo.

    La serie de 6 episodios está protagonizada por Clara Galle (Ni una más, Olympo), Claudia Salas (Salvador, Furia) y Paula Usero (Las abogadas, Manual para señoritas). Completan el reparto Nüll García (La fiera, Punto Nemo), Pedro Casablanc (Salvador, Querer) y Alícia Falcó (El refugio atómico, Dímelo bajito).

    Durante unas vacaciones familiares en República Dominicana, Elena (Clara Galle) atropella a un hombre con su coche. Desesperada y asustada, llama a sus hermanas, Paula (Claudia Salas) y Cris (Paula Usero), pidiendo ayuda. Al llegar, deben decidir cómo afrontar el accidente, porque no pueden soportar la idea de que su hermana menor vaya a la cárcel, dejando a su única sobrina sin su madre. ¿Hasta dónde estarán dispuestas a llegar para ayudar a proteger a su familia? Esa noche obliga a tres hermanas a enfrentarse a la profundidad del amor, el peso de la lealtad y los límites que se pueden alcanzar por la familia.

    La serie, basada en la novela superventas del Sunday Times de Gillian McAllister y producida por Txintxua Films S.L. para Netflix, ha sido creada por Jason George (Narcos, Into The Night), quien también ejerce como productor ejecutivo junto con Marian Fernández Pascal(IntimidadAmama). George también firma los guiones junto a Lara Sendim (Los renglones torcidos de Dios, El inocente), que además ejerce como productora creativa. La dirección está a cargo de Jorge Dorado (MindscapeThe Head) y Liliana Torres (MamíferaKimeres).

    Txintxua Films S.L. es una productora cinematográfica fundada por el director Asier Altuna y la productora Marian Fernández Pascal en Trintxerpe, Pasaia (País Vasco). Especializada en cine de raíz cultural, ha destacado con películas como Amama (2015) y Dantza (2018) y series como Intimidad (2022). Su compromiso con la autenticidad y la calidad la ha convertido en un referente del cine vasco contemporáneo

    Vídeo |

    https://youtu.be/AA0baHiKQXE

    El duelo al detalle |

    (Fuente: London City Lionesses)

    🔴 Manu López & Helena con Hache

    Los onces |

    Lo que se vivió en Leigh no fue simplemente un partido más de la temporada, ni siquiera fue solo una remontada trabajada en casa; fue una narrativa completa sobre el control, el vértigo, la memoria y la gestión emocional del tiempo competitivo. El fútbol —y en esto insistiría cualquiera que haya escuchado alguna vez a Manu desgranar un encuentro con ese tono entre analítico y confesional que ha convertido a “El Partido de Manu” en una pequeña escuela sentimental del juego— no se explica únicamente en los goles, sino en los procesos que los anteceden, en los espacios que se abren antes de que el balón los atraviese y en las decisiones que se toman una fracción de segundo antes de que el estadio contenga la respiración. Y si a esa lectura pausada le añadimos la mirada fresca, directa, casi generacional de Helena con Hache —capaz de traducir una cobertura defensiva en un gesto viral sin banalizar el concepto— el resultado es una narración que respira fútbol por los cuatro costados, que entiende la pizarra pero también el pulso, que analiza pero no enfría.

    Sin embargo, lo verdaderamente interesante del arranque no fue la autoridad con la que el United quiso apropiarse del balón, sino la forma en que el London City decidió no aceptar un papel secundario. Lejos de refugiarse en un bloque bajo resignado, el conjunto visitante apareció con un plan ofensivo nítido, vertical y quirúrgicamente orientado hacia los laterales rivales. La amplitud ofensiva comenzó a generar incomodidad, especialmente cuando Freya Godfrey encontró metros por la derecha. Allí, en ese carril que el United había adelantado para atacar, el London City detectó una grieta. Helena lo habría explicado con esa mezcla de espontaneidad y precisión: “Si subes tanto, tienes que correr igual de rápido hacia atrás”. Y eso fue exactamente lo que empezó a ocurrir.

    En el minuto 5 se produjo el primer gran giro emocional. Godfrey recibió abierta, levantó la cabeza y dibujó un centro medido al corazón del área. No fue un envío precipitado, fue un gesto técnico cargado de intención: balón tenso, altura perfecta, dirección hacia el espacio entre central y lateral. Allí apareció Nikita Parris, atacando el intervalo con determinación, anticipando el movimiento defensivo y ganando la posición con inteligencia corporal. Su remate de cabeza, ejecutado a muy corta distancia, no fue solo un golpeo; fue una declaración simbólica.

    El 0-1 no representaba únicamente la ventaja visitante, sino el eco de su pasado como mancuniana y abría la lata a las primeras de cambio

    0-1 no representaba únicamente la ventaja visitante, sino el eco de su pasado como red devil, sus 25 goles en 56 partidos, la memoria de Leigh que ahora se transformaba en silencio. El estadio quedó suspendido durante un segundo más largo de lo habitual. Manu lo habría descrito como “ese instante en el que el fútbol te recuerda que las historias nunca se escriben en línea recta”.

    Tras el gol, lejos de replegarse, el London City atravesó su mejor tramo competitivo. La circulación visitante era ágil, los apoyos constantes, la presión tras pérdida eficaz hasta el punto de asfixiar la salida local. En el minuto 12, Godfrey volvió a aparecer, esta vez con un disparo potente desde el interior del área que obligó a intervenir a Tullis-Joyce con reflejos firmes. Cuatro minutos después, Jana Fernández probó desde lejos tras asistencia de Parris, rozando el segundo. El United dominaba el mapa de posesión, pero no el de las ocasiones. Esa contradicción empezaba a instalar una duda en la grada.

    El equipo local intentó acelerar transiciones, buscar a Jess Park entre líneas, activar desmarques más verticales, pero se encontró con una estructura defensiva visitante ordenada con precisión casi quirúrgica. Saki Kumagai gestionaba alturas, Kennedy corregía coberturas y las laterales cerraban carriles interiores con disciplina. Cada intento de progresión profunda era neutralizado antes de convertirse en amenaza real. El partido entró en una fase en la que el dominio territorial no encontraba traducción ofensiva clara.

    Y entonces, como tantas veces en la élite, apareció el momento individual. Minuto 30. Recuperación intermedia, activación rápida hacia Jess Park. La mediapunta recibió, giró sobre su eje y emprendió una conducción larga, atravesando líneas con determinación. No fue una carrera descontrolada; fue una lectura de espacios en tiempo real. Las centrocampistas visitantes intentaron cerrarle el paso, pero Park protegió la pelota con el cuerpo, midió la distancia y, al alcanzar la frontal, armó un disparo seco, potente, ajustado al poste. El balón viajó con una trayectoria limpia, imposible para Lete que se tradujo en el 1-1 en el minuto 30 de juego y tocaba empezar desde cero.

    El 11 no solo restableció el marcador; reconfiguró la energía emocional del encuentro. El estadio explotó, no tanto por el empate en sí, sino por la sensación de que el United había encontrado su punto de apoyo psicológico.

    A partir de ahí, el choque se volvió más físico, más fragmentado, con faltas constantes que interrumpían el ritmo. Riviere vio tarjeta amarilla, Parris recibió entradas duras, y la primera parte concluyó con una sensación de equilibrio frágil. Como diría Manu, “cuando el partido se rompe en duelos, ya no manda la pizarra, manda el carácter”.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con las tablas imperando en el tanteadot con toda la emoción trasladada al segundo y definitivo acto en suelo británico.

    Tras la reanudación, el segundo tiempo comenzó con un United más agresivo, elevando líneas, acelerando circulación y monopolizando la posesión con intensidad renovada. Las entradas de Lundkvist y Zigiotti Olme aportaron energía en banda y centro del campo. El juego se instaló en territorio visitante.

    El London City aceptó el repliegue en bloque medio, buscando sobrevivir desde la disciplina posicional y activando transiciones con Parris como referencia.

    En el 51’, la ex del United obligó nuevamente a intervenir a la portera local con un remate raso que mantuvo viva la amenaza.

    Pero el asedio local crecía. Corners, centros laterales, segundas jugadas. Le Tissier ganaba peso en salida y distribución, empujando metros al equipo. El partido entró en esa fase en la que cada balón parado parece anunciar algo decisivo. Y en el minuto 80 llegó el desenlace táctico. Falta lateral, centro medido al punto de penalti. Millie Turner atacó el espacio con determinación, se impuso en el salto y conectó un cabezazo firme, descendente, imposible para la guardameta hispana y la remontada se culminó amén del 21 sobre el minuto 80 de juego, justo cuando el compromiso agonizaba.

    El dos a uno fue solo la culminación de la remontada; fue la expresión de la constancia estratégica. Bajo el sol de Leigh, el United celebró no solo el gol, sino la gestión del proceso.

    Los minutos finales mostraron a un London City obligado a adelantar líneas, a acelerar ataques que hasta entonces había gestionado con pausa. Godfrey intentó liderar la reacción con conducciones verticales y centros tensos, pero la defensa local respondió con solidez. El pitido final confirmó una lectura clara: el United sobrevivió al impacto inicial, ajustó estructuras y decidió desde el balón parado.

    Y es aquí donde la memoria reciente conecta esta historia con otra escena europea. Porque apenas tres días antes, el 12 de febrero de 2026, las británicas habían asaltado Alcalá de Henares con un 0-3 ante el Atlético de Madrid en la ida del playoff de la Liga de Campeones Femenina. Aquel partido, en territorio rojiblanco, mostró una versión visitante clínicamente efectiva, capaz de golpear en transición, dominar áreas y gestionar los tiempos con frialdad competitiva. Si en Alcalá la superioridad se tradujo en contundencia sin concesiones, en Leigh la victoria fue distinta: más trabajada, más emocional, más pedagógica.

    Helena lo resumiría quizá en un vídeo de un minuto: “En Alcalá fue eficacia total; en Leigh fue resiliencia”. Manu añadiría: “Lo que diferencia a los equipos grandes no es solo cómo atacan, sino cómo atraviesan los momentos adversos”. En ambos escenarios, el hilo conductor es la gestión de la inercia. En uno, el golpe temprano abrió el camino hacia un 0-3 incontestable; en el otro, el golpe recibido obligó a recomponer, a sostener la fe competitiva hasta encontrar el segundo impacto.

    Así, el fútbol vuelve a recordarnos que no siempre vence quien domina cada tramo, sino quien interpreta mejor los cambios de ritmo emocional. En Leigh, el Manchester United entendió que el partido no se le escapaba por un gol encajado. En Alcalá, las británicas demostraron que pueden convertir cada transición en sentencia. Dos contextos distintos, una misma conclusión: la élite no perdona desconexiones, pero premia la lectura estratégica del tiempo. Y cuando esa lectura se convierte en convicción colectiva, el resultado suele inclinarse hacia quien sabe esperar su momento.

    Con este triunfo en la recta final, el Manchester United suma ya 34 unidades y sigue al acecho del liderato que ostenta actualmente el Manchester City con 42 guarismos, todo ello, mientras que el London City se marcha de vacío de su visita al Leigh Sports Village y es sexto en la tabla de la Women’s Super League.

    Las de Eder Maestre buscarán la reválida el próximo 23 de febrero en la F.A. Cup en la quinta ronda en una eliminatoria que le medirá con el Tottenham Spurs.

    📋 Ficha técnica |

    Manchester United: P. Tullis-Joyce, J. Riviere (L. Drury 71’), (c) M. L. Tissier, G. George (Hanna Lundkvist 46’), M. Turner, H. Miyazawa, L. Naalsund, S. Awujo (Julia Zigiotti Olme 46’), J. Park, E. Wangerheim (D. Janssen 63’), L. Schüller.
    London City Lionesses: E. Lete, P. Pattison, A. Kennedy, W. Sangaré, J. Fernandez (T. Goldie 87’), G. Geyoro (J. E. Roddar 80’), (c) S. Kumagai, S. Franssi (I. Goodwin 64’), D. van de Donk (K. Asllani 63’), F. Godfrey, N. Parris (M. Rylov 80’).

    Estadio: Leigh Sports Village, Gran Mánchester. Capacidad de 12.000 espectadores.

    Árbitra: Ross Martins

    Goles |

    0-1 Parris 5’ ⚽️
    1-1 Jess Park 30’ ⚽️
    2-1 Turner 80’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/wHKspdTsOnw?si=JcZQt3V5myf74tQc

  • Oficial | Malou Marcetto ya es del London City

    (Fuente: London City Lionesses)

    🔷 La nórdica cambia el Fernando Torres por el Hayes Lane en el mercado estival.

    El Madrid Club de Fútbol Femenino y el London City Lionesses han llegado a un acuerdo en firme para el traspaso de Malou Marcetto Rylov.

    La operación se ha acelerado en las últimas fechas ante el interés del Club Atlético de Madrid por la ocho y va a unir a la exjugadora del Dijon con la entidad que preside Yongmee Michele Kang hasta el próximo 30 de junio de 2028, como mínimo.

    La de Egedal llegó al Madrid CFF el 24 de junio de 2024 tras su buen hacer en Francia y fue captada para el proyecto por Víctor Martín antes de convertirse en mister rojiblanco.

    La canterana de Brøndby IF ha vestido la camiseta rosa y blanca en 40 partidos oficiales en la Liga Profesional de Fútbol Femenino, siendo pieza clave para Juanjo Vila.

    El gallego sacó su mejor versión en Fuenlabrada y suplió a las mil maravillas la baja por lesión de Freja Siri, ex del Real Madrid.

    Esta temporada acumulaba 415 minutos de 1.620 posibles, además de contribuir al rendimiento goleador del equipo con cuatro dianas y dos asistencias en el elenco que ahora dirige José Luis Sánchez Vera.

    Hablar de Marcetto es hacerlo de una centrocampista de perfil ofensivo destaca por su buen trato de balón y facilidad para llegar al área desde la segunda línea y su poderío aéreo en las acciones a balón parado.

    Tras unirse a London City Lionesses, Marcetto dijo: “Estoy muy emocionada y muy feliz de estar aquí. Las instalaciones son excelentes y las personas que he conocido me han hecho sentir muy bienvenida, aclaró.

    “Inglaterra me recuerda y me hace pensar en fútbol. Es el país del fútbol más grande, en mi opinión. El fútbol femenino está creciendo aquí y va a ser una liga muy competitiva en la que jugar; estoy muy emocionada de estar aquí y empezar.
    “Londres es una ciudad genial. Soy de Copenhague, así que creo que encajaré muy bien. Estoy muy feliz de estar aquí, confesó la internacional danesa.

    El Madrid CFF sufre una importante baja de cara a su enfrentamiento de cuartos de final de la Copa de la Reina ante el Costa Adeje Tenerife Egatesa.

    La partida de Malou Marcetto al multimillonario proyecto londinense representa una nueva fuga de talento de la Liga F Moeve en beneficio de la Women’s Super League.

    El debut de Rilov bajo la dirección de Eder Maestre podría llegar ante el Everton el próximo domingo, 8 de febrero de 2026, en la capital británicasi el técnico insular lo estima oportuno.

    (Fuente: London City Lionesses)
  • Oficial | Sofia Jakobsson ya es del Toluca después de marcharse de la Barclays Women’s Super League

    (Fuente: Toluca)

    ⬛️ La exjugadora del San Diego Wave y el Real Madrid deja el London City para desembarcar en la Liga MX Femenil.

    El London City Lionesses, recién ascendido a la WSL, ha anunciado oficialmente que alcanzó un acuerdo mutuo con Sofia Jakobsson para dar por finalizada su estancia en Hayes Leane.

    La mítica estrella de Örnsköldsvik (Suecia), 23 de abril de 1990, fue clave en el ascenso de la entidad que preside Michele Kang el pasado curso.

    La futbolista que se formó en la canterana del Östers IF (2006) es medallista olímpica con la nación nórdica en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde conquistó el bronce, ha disputado 23 encuentros con la escuadra que dirige Eder Maestre.

    Muy querida en la Primera División Femenina por su trayectoria en el Club Deportivo Tacón y el Real Madrid Club de Fútbol entre 2019 y 2021 llegó a Inglaterra procedente del San Diego Wave estadounidense.

    La que fuese ariete del Bayern de Múnich ha decidido poner rumbo a la adinerada Liga MX Femenil azteca para unirse en este mercado invernal a las filas del Toluca de cara al Clausura 2026.

    El club anunció la incorporación de la exjugadora del Chelsea y el Montpellier en un movimiento de impacto internacional.

    El mensaje de bienvenida fue directo a la afición: “Hola Diablos, soy Sofia. Estoy muy feliz de estar aquí. Nos vemos pronto”.

    La internacional sueca en categoría absoluta, alcanzó las semifinales en el Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023, se integra a las Diablas Rojas como una jugadora capaz de desempeñarse como delantera, extremo o mediocampista por izquierda, destacando por su velocidad, capacidad de desborde y buen toque de balón. Su llegada aporta soluciones ofensivas y recorrido internacional a un plantel que aspira a competir por el título en la segunda mitad del curso.

    Su incorporación al Deportivo Toluca se da bajo la dirección técnica de Patrice Lair, con quien coincidió previamente en el fútbol francés, dentro de un proyecto que tiene como objetivo pelear por su primer campeonato doméstico.

    En la recta final de la temporada, el London City Lionesses, en el que brilla la central italiana Elena Linari, dispondrá en la parcela ofensiva de figuras como Kosovare Asllani, referencia en el centro del ataque; Nikita Parris, goleadora habitual con amplia experiencia en la WSL; Sanni Franssi, atacante finlandesa recién incorporada; Isobel Goodwin y Lotta Lindström, jugadoras capaces de desbordar y generar oportunidades; y Freya Godfrey y Lucía Corrales, que combinan velocidad y creatividad para abrir espacios y asistir a sus compañeras.

    Este colectivo ofensivo aporta profundidad, movilidad y recursos tácticos que permiten al equipo mantener un juego dinámico y fructífero de cara a puerta.

    El primer encuentro del octavo clasificado de la liga inglesa sin su dorsal once será a domicilio ante el Brighton & Hove Albion el próximo domingo, 1 de febrero de 2026, a partir de las 12:55 horario peninsular.

  • La crónica | El Manchester City sale más líder de Londres

    (Fuente: Manchester City Women)

    ⬛️ El Manchester City logró una importante victoria por 1-2 en su visita al London City Lionesses, un triunfo que le permite colocarse con nueve puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, cuando aún restan nueve jornadas por disputarse.

    ✍🏻 Manu López Fernández & Paula Valiente

    Los Xl |

    London City Lionesses saltó al césped del Copperjax Community Stadium con un once de absoluta convicción, diseñado para competir de tú a tú con el gigante:

    Lete (77) en la portería; línea defensiva para Fernández (2), Pattinson (3), Pérez (6) y Corrales (7); en la sala de máquinas, Asllani (9), Godfrey (14) y Roddar (16); arriba, con ambición y carácter, Goodwin (23), Sangaré (26) y Kennedy (33).

    Un equipo construido para resistir, para morder y para creer que los partidos grandes también se ganan desde la personalidad colectiva.

    London City Lionesses saltó al césped del Copperjax Community Stadium con un once de absoluta convicción, diseñado para competir de tú a tú con el gigante:

    Lete (77) en la portería; línea defensiva para Fernández (2), Pattinson (3), Pérez (6) y Corrales (7); en la sala de máquinas, Asllani (9), Godfrey (14) y Roddar (16); arriba, con ambición y carácter, Goodwin (23), Sangaré (26) y Kennedy (33).

    Un equipo construido para resistir, para morder y para creer que los partidos grandes también se ganan desde la personalidad colectiva.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    El arranque del partido fue un ejercicio de autoridad absoluta del Manchester City. Durante los primeros diez minutos, el líder impuso su ley con una presión asfixiante en campo rival, una telaraña perfectamente sincronizada que atrapó una y otra vez los intentos del London City por salir jugando. Las locales, superadas en intensidad y ritmo, se vieron obligadas a renunciar a la elaboración corta y a recurrir de forma constante al pase largo, buscando oxígeno ante un rival que no concedía ni un segundo para pensar.

    El plan del London City era claro: bloque medio, líneas muy juntas y especial atención a cerrar los carriles interiores, permitiendo cierto espacio a las centrales rivales, pero negando con firmeza cualquier progresión cómoda por dentro. Sin embargo, ese equilibrio defensivo duró poco. El City, paciente pero implacable, encontró el resquicio justo cuando el partido empezaba a asentarse.

    El primer golpe llegó en el minuto 11, en una acción que condensó toda la jerarquía del conjunto mancuniano. Tras una recuperación, el balón viajó rápido hasta las botas de Vivianne Miedema, que detectó al instante el desajuste en la línea defensiva local. Su pase largo, raso y perfectamente medido encontró la carrera de Keroline, que atacó el espacio con potencia y convicción. La brasileña, ex del Madrid CFF, leyó mejor que nadie el adelantamiento defensivo del London City y, con sangre fría, superó a Lete con un disparo raso y preciso con la pierna derecha.

    El 01 abría la lata y confirmaba lo que ya se intuía: el City había llegado para mandar.

    El gol no hizo sino agrandar la figura de las visitantes. Verse por delante antes del primer cuarto de hora reforzó su dominio y acentuó las dudas locales. Aun así, el London City tuvo un breve destello de reacción. Un buen pase de Kosovare Asllani encontró a Goodwin, que se escoró en exceso y no pudo culminar la jugada, bien contenida además por una defensa cityzen atenta y contundente.

    Fue, sin embargo, un espejismo. El guion volvió rápidamente a su cauce natural: posesión prolongada y control territorial del Manchester City, frente a un London City replegado en bloque medio-bajo, tratando de sobrevivir y esperando su oportunidad al contragolpe. Y esas oportunidades llegaron. En una transición rápida, Goodwin arrancó desde el centro del campo y estuvo muy cerca de igualar el marcador, pero se topó con una intervención decisiva de Yamashita, que sostuvo a las suyas con reflejos felinos. Poco después, la propia Goodwin volvió a rozar el empate con un cabezazo potentísimo que se estrelló con violencia en el travesaño, haciendo temblar el estadio.

    Ese tramo del partido parecía anunciar un posible crecimiento local, pero nunca llegó a consolidarse. El City siguió dominando con autoridad, administrando el balón con inteligencia y desactivando cualquier intento serio de presión alta del London City.

    Las mancunianas salían limpias desde atrás, sin sobresaltos, y enfriaron el encuentro hasta llegar al descanso con ventaja mínima pero sensación de control total. Al término de los primeros 45 minutos, el 0-1 obligaba al equipo de Eder Maestre a asumir riesgos si quería cambiar el destino del partido.

    Tras el paso por vestuarios, el choque mutó. El ritmo se aceleró, el campo se estiró y ambos equipos comenzaron a pisar área rival con mayor frecuencia. Cinco minutos después de la reanudación, el London City empezó a crecer, esta vez con balón, logrando encadenar posesiones más largas. En una de esas acciones, Corrales puso un centro raso que encontró a Asllani en buena posición, pero la sueca elevó en exceso el disparo y la ocasión se perdió entre lamentos.

    Ese aviso fue el preludio de los mejores minutos de las locales. El London City comenzó a amenazar de verdad, obligando a Yamashita a multiplicarse bajo palos. La posesión se fue equilibrando y el City pasó largos minutos defendiendo en su propio campo. Durante el primer cuarto de hora de la segunda parte, el partido se jugó mayoritariamente en terreno mancuniano. Eso sí, cada salida visitante seguía siendo un recordatorio de su enorme pegada.

    Pasada la hora de partido, el London City encontró al fin su recompensa. En una acción que destiló calidad y determinación, Asllani filtró un pase delicioso para Godfrey.

    La atacante, con personalidad, se deshizo de su marca con una bicicleta, se acomodó el balón a la derecha y conectó un disparo violento, un auténtico zambombazo imposible para Yamashita.

    El 11 llegó en el minuto 69, con justicia casi poética, y el estadio entró en ebullición. Quedaban veinte minutos y el partido estaba cargado de tensión, emoción y promesas de desenlace grande.

    El empate espoleó todavía más a las locales. El London City vivió entonces sus mejores momentos, acumulando llegadas y transmitiendo la sensación de que podía culminar la remontada. Pero ese atrevimiento chocó con su gran pecado: la falta de pegada. Y en Inglaterra, ante un gigante como el City, los errores se pagan.

    Cuando el dominio local era evidente, el Manchester City activó su instinto campeón. En el minuto 80, las visitantes despertaron y en apenas diez minutos generaron más peligro que en los 35 anteriores. Primero avisó Khadija Shaw con un potente remate de cabeza. Después, Miedema y Hemp estuvieron a punto de marcar, pero un disparo fue despejado bajo palos en una acción desesperada. El rebote cayó de nuevo a Shaw, que no perdonó. Con la pierna derecha, envió el balón al fondo de la red en el minuto 86, firmando el 12 definitivo y silenciando al estadio cuando el margen de reacción ya era mínimo.

    A partir de ahí, el Manchester City se mostró impenetrable. Gestionó los últimos minutos con oficio, solidez y temple, desesperando a un Eder Maestre que veía cómo se escapaba un premio que había parecido posible durante muchos minutos.

    Con esta victoria, el Manchester City refuerza su condición de líder indiscutible, se aleja a nueve puntos del segundo clasificado cuando aún restan nueve jornadas y da un paso gigantesco en la lucha por el campeonato. El London City Lionesses, pese a la derrota, dejó una imagen notable, especialmente en una segunda parte valiente y ambiciosa en la que puso contra las cuerdas al mejor equipo del campeonato.

    Porque hay derrotas que construyen y victorias que sentencian. Y en este duelo, el City no solo ganó un partido: reafirmó su destino.

    📋 Ficha técnica |

    London City Lionesses: Lete, Fernández, Pattinson, Pérez, Corrales, Asllani, Godfrey (Parris, 79′), Roddar, Goodwin (Fransi, 86′), Sangaré, Kennedy.

    Manchester City: Yamashita, Rose, Knaak, Greenwood, Casparij, Blindkilde Brown (Coffey, 76′), Hasegawa, Hemp, Kerolin (Beney, 90+2′), Miedema, Shaw.

    Goles |

    0-1 Kerolin Nicoli 11’ ⚽️
    1-1 Goodwin 69’ ⚽️
    1-2 B. Shaw 86’ ⚽️

    Estadio: CopperJax Community Stadium
    Fecha y Hora: 12:55 – 25/01/2025

  • Reportaje | Elena Linari, defender para pertenecer

    (Fuente: UEFA)

    📌 Número especial de “El Partido de Manu” sobre la central del London City Lionesses.

    (Fuente: London City Lionesses)

    Hay futbolistas que construyen su carrera en un solo lugar, que echan raíces profundas y hacen de un escudo su casa para siempre. Y hay otras que entienden el fútbol como un viaje, como un proceso constante de adaptación, aprendizaje y crecimiento.

    Elena Linari pertenece, sin ninguna duda, a este segundo grupo. Su trayectoria no es la de una jugadora que buscó comodidad, sino la de una defensa que eligió exigencia, que se movió por Europa para perfeccionar su juego y que, en ese camino, terminó convirtiéndose en una de las zagueras más fiables y respetadas del fútbol continental.

    (Fuente: UEFA)

    Nacida en Fiesole, Italia, Linari comenzó a competir al máximo nivel cuando todavía era una adolescente. Con apenas 14 años, ya formaba parte del primer equipo del Firenze, un dato que no solo habla de talento precoz, sino también de una personalidad poco común para su edad. En una posición tan expuesta como la defensa, Elena aprendió muy pronto que el fútbol no perdona la duda, que cada decisión tiene consecuencias y que el carácter es tan importante como la técnica.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Durante cinco temporadas consecutivas (2008–2013), el Firenze fue su escuela. Allí creció, se equivocó, corrigió y entendió los fundamentos del juego defensivo. No era todavía la central dominante que luego conocería Europa, pero ya mostraba rasgos que definirían toda su carrera: lectura táctica, capacidad de anticipación y una serenidad impropia de su edad. Mientras otras jóvenes promesas buscaban minutos lejos del foco, Linari se curtía en la élite italiana desde muy pronto.

    El siguiente paso fue el Brescia, un club que en aquellos años representaba la ambición del fútbol femenino italiano.

    Entre 2013 y 2016, Elena encontró un entorno más competitivo, más exigente, donde el margen de error se reducía y la presión por ganar era constante. En Brescia empezó a consolidarse como una defensa de primer nivel, aprendiendo a sostener líneas altas, a corregir espacios grandes a su espalda y a asumir responsabilidades en partidos de peso.

    Ese crecimiento la llevó de forma natural a la Fiorentina, uno de los proyectos más sólidos y reconocidos del calcio femenino. Vestir la camiseta violeta no fue solo un salto deportivo, sino también simbólico: Linari ya no era una promesa, sino una futbolista hecha, preparada para competir en escenarios de máxima exigencia. En Florencia, entre 2016 y 2018, pulió su juego aéreo, ganó presencia física y se convirtió en una defensora más completa, capaz de iniciar jugada desde atrás y de liderar la línea defensiva.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Pero si hay un punto de inflexión en su carrera, ese llega en 2018, cuando Elena Linari cruza fronteras y aterriza en la Liga F española para vestir la camiseta del Atlético de Madrid. Su fichaje por el conjunto rojiblanco supuso un reconocimiento internacional a su rendimiento y, al mismo tiempo, un desafío enorme: adaptarse a una liga diferente, a un ritmo distinto y a una cultura futbolística donde la intensidad y la presión alta son señas de identidad.

    En el Atlético, Linari vivió dos temporadas (2018–2020) que marcaron profundamente su evolución. En un equipo acostumbrado a competir por títulos y a jugar partidos decisivos cada semana, la italiana aportó orden, jerarquía y fiabilidad. No era la defensa más mediática, pero sí una de las más constantes. Su juego se adaptó a un contexto donde el error se paga caro, y su figura creció dentro de un vestuario lleno de talento y ambición.

    España le enseñó a defender lejos del área, a convivir con partidos abiertos y a interpretar el juego desde una perspectiva más dinámica.

    Lo que Elena Linari no sabía entonces es que su etapa en el Atlético iba a marcarla más allá del fútbol. Porque el Atlético no fue solo un club para ella. Fue un lugar de pertenencia.

    Llegó a un vestuario competitivo, exigente, con una identidad muy marcada. Un equipo que no negocia el esfuerzo, que vive cada partido como una final y que tiene una relación emocional muy intensa con su afición. Linari encajó desde el primer día. No por el idioma, ni por la cultura, sino por los valores. El compromiso, la resiliencia, la idea de competir siempre.

    (Fuente: Getty imágenes)

    En el Atlético, Elena vivió el fútbol desde dentro. Entendió lo que significa representar a un club que se explica tanto desde la derrota como desde la victoria. Y se enamoró. Del escudo, del entorno, de la gente.

    Ese vínculo no fue impostado. Fue real. Tan real que incluso después de salir del club, la relación con el Atlético se mantuvo intacta. Este medio puede confirmar que Elena Linari mantiene una excelente relación con la directiva colchonera, especialmente con María Vargas y Lola Romero, figuras clave en el crecimiento del fútbol femenino rojiblanco. Una relación tan cercana que, cuando Elena ya no pertenecía al club, ambas viajaron a su Florencia natal para visitarla, un gesto poco habitual en el fútbol profesional y que habla del vínculo humano construido.

    Hay imágenes que definen carreras. Y una de ellas ocurrió el 17 de marzo de 2019, en el Metropolitano, en un partido ante el FC Barcelona que terminó con derrota por 0-2. Elena Linari no estaba sobre el césped. Estaba en el banquillo. Pero cuando sonó el himno del Atlético de Madrid, lo cantó. No por compromiso. No por protocolo. Lo cantó porque lo sentía.

    Ese gesto, aparentemente pequeño, explica mucho más que cualquier estadística. Explica pertenencia. Explica identidad. Explica amor por un club que fue casa.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Cuando llegó el momento de salir del Atlético, Elena tenía opciones para quedarse en España. Y no opciones menores.

    (Fuente: Getty imágenes)

    “El Partido de Manu” sabe que el Levante Unión Deportiva, entonces en plena lucha por entrar en Europa, le presentó una oferta muy potente, deportiva y económicamente. Un proyecto sólido, competitivo, que le permitía seguir en una liga que conocía y donde se sentía cómoda.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Y cuando su etapa en Madrid llegó a su fin, Linari volvió a demostrar que no temía al cambio. En 2020, dio el salto a la Division 1 Féminine francesa para incorporarse a los Girondins de Bordeaux, una liga conocida por su rigor táctico y su potencia física.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Su paso por el Girondins de Bordeaux fue, sin rodeos, una etapa fallida. No encontró estabilidad. No encontró continuidad. No encontró su lugar. El proyecto no respondió a las expectativas y el contexto no la ayudó. Fue un año duro, de dudas, de desconexión. Un recordatorio de que no todos los riesgos salen bien.

    Ese golpe la devolvió a Italia. Y la Roma fue su refugio y su renacimiento.

    Desde 2020 hasta 2025, Linari fue pilar absoluto del proyecto romano. Allí recuperó confianza, jerarquía y continuidad. Se convirtió en líder, en referencia, en una defensa total. Roma la reconcilió con el fútbol. Le devolvió el sentido.

    Paralelamente, su carrera con la Selección italiana fue creciendo. Linari ha sido una habitual en las convocatorias de Italia, participando en grandes torneos internacionales, aportando experiencia, orden y liderazgo. En la Azzurra ha sido una defensa de confianza, una futbolista de partidos grandes, capaz de sostener estructuras y de competir ante las mejores selecciones del mundo.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Italia encontró en ella una central fiable, con experiencia internacional, capaz de transmitir calma en escenarios de máxima presión. Su recorrido por distintas ligas europeas enriqueció su perfil en la selección, aportando matices tácticos y competitivos que pocas jugadoras pueden ofrecer.

    (Fuente: UEFA)

    A los 30 años, Elena volvió a marcharse. Inglaterra. London City Lionesses. Otra vez el riesgo. Otra vez la exigencia. Otra vez el viaje.

    Elena Linari es una central de inteligencia superior. No vive del choque. Vive del tiempo. Anticipa, lee, corrige. Es una defensa que hace sencillo el juego de sus equipos. Posicionalmente impecable, fiable en área, segura en salida. Lidera desde el orden. No necesita alzar la voz para mandar.

    Elena Linari no es solo una futbolista europea con un gran palmarés. Es una historia de pertenencia, de errores, de amor por un club, de regreso a casa y de felicidad reencontrada. Una carrera que no se mide solo en títulos, sino en huellas.

    Y algunas huellas, como las suyas, no se borran nunca.

    El palmarés de Elena Linari es el reflejo de una carrera larga, coherente y profundamente europea, construida desde la constancia, la fiabilidad defensiva y la capacidad de competir en contextos muy distintos. No es un palmarés explosivo ni concentrado en un solo club, sino extendido en el tiempo y repartido entre Italia y España, lo que lo convierte en uno de los más completos de una defensora italiana de su generación.

    Todo comienza muy pronto, casi de forma prematura, cuando Elena Linari asciende al primer equipo del Firenze siendo prácticamente una adolescente. Con el club toscano logra en la temporada 2009-2010 el título de la Serie A2, equivalente a la segunda división italiana, un campeonato que supone el ascenso y que marca su primer éxito colectivo. Aquel logro tiene un valor especial porque llega en la etapa formativa, cuando todavía estaba construyendo su identidad futbolística y aprendiendo a competir contra jugadoras con mucha más experiencia.

    Su verdadero salto al fútbol de élite llega con el Brescia, uno de los grandes dominadores del fútbol femenino italiano en la década de 2010. Allí, Linari entra de lleno en una dinámica ganadora. Con el conjunto lombardo conquista dos Scudetti de Serie A, en las temporadas 2013-2014 y 2015-2016, participando en un equipo que marcó época por su solidez, regularidad y mentalidad competitiva. A esos títulos de liga se suma la Coppa Italia 2015-2016, completando un doblete nacional que consolida al Brescia como referencia absoluta del calcio femenino. Además, Linari añade a su palmarés dos Supercopas de Italia, las correspondientes a 2014 y 2015, trofeos que enfrentan a los campeones de liga y copa y que confirman la hegemonía del club en esos años.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Tras su etapa en Brescia, Elena Linari continúa ampliando su palmarés con la Fiorentina, club con el que vive una de las temporadas más brillantes de su carrera. En la campaña 2016-2017, la defensa italiana se proclama campeona de la Serie A, logrando un Scudetto histórico para el conjunto viola. Ese mismo año, y también en la temporada siguiente, suma dos Copas de Italia consecutivas (2016-2017 y 2017-2018), demostrando una continuidad competitiva muy poco habitual. A estos éxitos se añade la Supercoppa Italiana 2017-2018, cerrando una etapa en Florencia marcada por los títulos y por su consolidación definitiva como una de las mejores centrales del país.

    El siguiente gran hito en su palmarés llega fuera de Italia, con su fichaje por el Atlético de Madrid. En la temporada 2018-2019, Elena Linari se convierte en campeona de la Primera División española, levantando la Liga F con el conjunto rojiblanco. Ese título no solo tiene valor deportivo, sino también simbólico: la convierte en una de las pocas futbolistas italianas en ganar una liga extranjera de primer nivel y la integra en una etapa dorada del Atlético de Madrid Femenino. Aunque su paso por España fue breve, ese campeonato figura como uno de los más significativos de su carrera por el contexto, la exigencia y el peso histórico del club.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Después de un paréntesis poco fructífero en Francia, su palmarés vuelve a crecer de forma notable con la AS Roma, club en el que vive uno de los ciclos más exitosos y estables de su trayectoria. Con el conjunto capitalino, Elena Linari conquista dos Scudetti consecutivos, en las temporadas 2022-2023 y 2023-2024, siendo parte fundamental de la zaga de un equipo que se consolida como el nuevo gran dominador del fútbol femenino italiano. A estos títulos de liga se suman dos Copas de Italia, las de 2020-2021 y 2023-2024, trofeos que refuerzan el dominio nacional de la Roma durante ese periodo. Además, Linari añade a su palmarés al menos una Supercoppa Italiana con la camiseta romanista, completando un ciclo de éxitos que la sitúa como una de las futbolistas más laureadas de la historia reciente del club.

    (Fuente: Getty imágenes)

    En el cómputo global de su carrera a nivel de clubes, Elena Linari acumula múltiples títulos de liga en Italia, repartidos entre Brescia, Fiorentina y Roma, además de una liga española con el Atlético de Madrid, varias Copas de Italia y un número significativo de Supercopas italianas, lo que la convierte en una de las defensas con mayor palmarés del fútbol italiano moderno.

    (Fuente: Getty imágenes)

    A nivel internacional, aunque la Selección Italiana no suma títulos oficiales de campeonatos, la trayectoria de Linari con la Azzurra forma parte inseparable de su palmarés competitivo. Ha representado a Italia en dos Copas del Mundo (2019 y 2023), siendo especialmente recordada la actuación del equipo en el Mundial de Francia 2019, donde Italia alcanzó los cuartos de final y recuperó prestigio internacional. También ha disputado varias Eurocopas, entre ellas las ediciones de 2017 y 2022, consolidándose como una habitual en las grandes citas continentales. Con más de un centenar de internacionalidades, su longevidad y regularidad con la selección refuerzan el valor de una carrera marcada no solo por los títulos, sino por la permanencia en la élite.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Así, el palmarés de Elena Linari no se resume únicamente en trofeos levantados, sino en una década y media compitiendo al máximo nivel, ganando en distintos países, adaptándose a diferentes culturas futbolísticas y dejando huella en cada club por el que pasó. Un palmarés construido desde atrás, como su juego: sólido, constante y profundamente fiable.

    (Fuente: UEFA!